Viaje alrededor de un punto: Un viaje por el río.

Por Virginia Saavedra

Entre-Ríos

CAE LA TARDE

En un viaje por el río, la tarde cae apenas  en una línea  sutil del horizonte. La quietud  en el vaivén del agua va en los ojos y,  durante todo el trayecto, el río suena con viento a proa de rostro. ¿Este viaje comienza? ¿Termina?

Entre un reflejo y otro, comienzo y final, pasado y futuro, atardecer y amanecer se confunden.

Puedo detenerme en ese espacio de tiempo, entre una luz y otra, entre una sombra y otra… -¿puedo? No soy capaz de retenerlo, pero sí de fantasear en una pausa-. La tarde no para, sin embargo.

Uno a uno, los ecos de otras tardes- de otros viajes en el río- aparecen para acompañarme. El bote sigue su trayecto, el pensamiento regresa a otros días. El viaje continúa y yo me detengo en rostros diferentes. ¿Cuántas veces hice hoy este mismo viaje? Avanzo.

¿Cuántas veces hice este mismo viaje?

RioUruguay

EN QUIETUD INTENSA

El cielo está sobre el río. Dentro del río, el bote flota sobre una nube, el remo hunde profundo el vaivén del agua. Miro y pienso- con cada huella de río- por siempre y para siempre, como cada día: la partida frente a la orilla nunca antecede a la llegada a sus espaldas.

Y el río suena:

 

Cuando el río suena, transcurre. Sin embargo, en la memoria, algún eco parece fijo, congelado en el recuerdo, como foto de sonidos. Risas y voces vienen a mi encuentro desde el río, por el río. Es la infancia la que habla, la voz de quien fui alguna vez llamándome. Pregunta y me pregunto, ¿soy yo quien vuelve? ¿Es este río el mismo de ayer, que me lleva hacia donde fui alguna vez? Pregunto.

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Subo al bote, ¿me llevan o llevo? Quién traslada a quién en este viaje. ¿Me muevo? ¿Viajo?   Yo sé que no, pero veo que sí.

El río- siempre igual pero distinto- recorre un largo viaje desde su inicio en el sur de Brasil hasta llegar a estas orillas. Siempre igual, pero distinto.

Cada encuentro en la orilla, cada vez que miro, ¿es idéntico el paisaje? Detalles sutiles aparecen para relatar un mínimo cambio. Imágenes conocidas, luego de la sorpresa, vienen a restaurar la calma. Cada vez igual, cada vez  diferente.

El paisaje se mueve en la tarde, en el recuerdo, desde un bote que ya es uno con el río.

¿QUÉ ES SER RÍO?

El descanso, la tranquilidad.  El misterio que, aun con los años, no alcanzamos.

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La incertidumbre de reparar en todo cambio.

Es el borde, el límite que nos separa, mientras ofrece una orilla.

Es donde jugamos, pero también  donde no se hace pie.

Postales de un transcurso. Un álbum de infancia.

Río.

Que te lleven.

 

 

 

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