Abuso: sobre el marketing en el arte.

Por Soledad Mársico

ENCUENTRO CERCANO CON UN SINARTISTA

Leí el “quiénes somos” de “El anartista”. Sentí haberme perdido en la vuelta sobre el hueco. Sentí la necesidad de releer, desmenuzar y- entre tanto- pensé: no tengo palabras, tal vez no es la hora de una primera nota. Tomé la taza de té de tilo, hierbas y miel: se volcó la mitad.

¡Señal!, dije. Y gatillé:

Nunca comprendí bien el marketing en relación al arte. ¿Por dónde va eso? De pronto, camino sobre baldosas flojas, con un costado empresarial, tal vez heredado de mi padre.  Es maravilloso: nunca falta el insensible que me grita, “quiero retruco”. Entonces, un día, quien se vistió de sinartista- empresario me dice:

-“Vos no entendés, un artista emergente no tiene que patear el tablero. Ciertas cosas se deben ceder para lograr un nivel de masividad útil”.

LA BRONCA INTERROGATIVA

Se abrió un vacío enmarañado de sin respuestas: ¿útil, para qué?, ¿nivel de masividad?, ¿ceder en una obra que refleja años de deseo y trabajo? El vacío se rodeaba de este tipo de formulaciones, que no llegaban- no llegan aún- a ser preguntas. Son maneras de la bronca en forma interrogativa. Tal vez, por el resto de pudor que se guarda toda furia ante el abuso, tan explícito, de ciertas afirmaciones.

Tengo una certeza: no hacemos canciones sólo para guardarlas bajo el colchón, ni para cantarle a las montañas.

Tengo otra: se expresa la sonrisa sentida cuando alguien escucha y retorna un aire de disfrute musical.

La tercera y última: no pondría sobre los hombros de mis canciones la obligación de darme de comer. Sin embargo,  si lo hicieran, lo gozaría sin rechazo.

MEMBRANA POROSA

Encontré esta definición de mar-keting: “Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto”. Claro, un disco es también un producto, se comercializa. Mi primer álbum ya está editado. Ahora, advierto el regocijo, con sólo vender uno. La membrana que recubre el oxígeno artístico es porosa. ¡Y ahí me apoyo! Sí, ahí. Donde la grieta te susurra en canción lo que no piensa venderse, lo que no piensa. Los versos se escriben de sangre, vestidos de MAR, desnudos de KETING.

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EN NOMBRE PROPIO

El 5 de septiembre presenté mi primer disco. Corrieron los días, no se abrían paso los renglones de la nota.  Caí en la cuenta de que el marketing atropelló mis pensamientos de un tiempo hasta hoy. Intento limpiar los resabios de tensión. Sólo podía escribir sobre esa ácida ansiedad que mantuvo las horas en sueño insomne. La imaginación secuenciaba escenas y, de tanto en tanto, logré salir a la superficie para respirar el segundo real, el presente.

En el carrete pasaba la cinta que peliculeaba muchos finales, inicios y desenlaces de la aventura:

“PRESENTACIÓN DE PRIMER DISCO”

A veces, a sala llena; otras, con olor a rancio de butacas vacías. Todas las escenas en  medio del canto. Como sombras de algún éxito que me entró por los poros y manchó de petróleo aquello que sí suena a glorias, a deseos realizados, a notas. Todo eso que no es ambición. Que no se TIENE. Lo que vibra de sentido en el sonido de ‘vos’, de ‘mi’, de la ‘voz’. La belleza eriza la piel ante el arte: no precisa miradas externas. Humaniza y resignifica. Es invisible, desfigurada, emotiva.

Entonces, ¿en qué cambiaría que las entradas se agotaran alguna vez? Si las canciones ya están escritas; si ya fueron sentidas y transformadas en música: ¿no está en el pentagrama del compositor todo lo que necesita?

IMAGEN-2MIEDOS Y MIEDITOS

Otra vez, el reflejo del miedo.

Ese, velado por el trabajo diario de quien se sienta frente al blanco de acordes y corajea el vuelo del anonimato. El artista, quien goza con transformar su desmesura en notas y, en cada melodía, desenvuelve la quietud, la sin voz.

La soga del éxito se rompe cuando el artista despierta del sueño; despierta de un grito encerrado y ya no hay masividad negociable.

      “(…)Mi vida creativa y la llama rebelde y artística que siempre me guió no sufrirá merma alguna de no publicarse éste, mi último trabajo (…)”, declaró Luis Alberto Spinetta, en el año 96, mientras esperaba que algún sello discográfico publicara “Spinetta y Los Socios del Desierto”.

La prisión del sinsentido es un monstruo muchísimo más grande que cualquier miedito de sala deshabitada.

A CADA CORCHEA, UNA PÉRDIDA

Un suspiro.

El alivio de la elección. La que afirma: no hay pérdida en el paso dado, uno elige qué decir, qué callar.

Y, así, en cada corchea, lo perdido cede ante el abuso de pensamientos, que solo ven el producto  y recortan la realidad con una mirada meramente comercial.

Así, muchos culturosos artistas quedan en ese anonimato que no temen. Lo eligen a consciencia para no asesinar  su canción. Y otros tantos fabricantes de productos rodean el éxito de la mirada masiva.

IMAGEN-3LA NO PRENSA – LAS DISCO/TRÁFICAS

Crear canciones inéditas, estudiar composición, tirarnos al abismo de la música “independiente”. Y luego: difundir solitos.

O fundirnos con el “todo” en la obra musical que otro escucha, que a otro conmueve.

Proceso previo, las notas quedan registradas en un disco.

Entonces, al fin de la tarea compositiva de introspección, libertad y vuelo creativo,  entramos en un cotidiano más crudo: rastrear “la perla negra” que nos abra puertas para grabar  y  sonar en el aire.

A CORAZÓN ABIERTO Y MENTE ESTUDIOSA

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El marketing, la publicidad, la comunicación no siempre riegan el arte , ni lo ayudan a florecer. No nos pasa sólo a los desconocidos. Pareciera ser inherente a todo proceso que propone crearse sin restricciones del afuera. Lo hecho a corazón abierto y mente estudiosa ha perdido valor.

Para alentarme y alentar a quien desee este camino, comparto algunas frases de aquella nota que antes cité, donde Luis Alberto declaró su cruce con SINARTISTAS:

 “Señores: no me constituiré en empresa, ya que se contradice con mi filosofía de vida; ni siquiera consideraré las intenciones que se esconden en su mediocre propuesta, que es la misma que han tenido para con todos los artistas verdaderos”.
Tarde o temprano algún sello reclamará mi obra y aceptará mis exigencias. Eso me fortalece”.
Hoy, desestimando todo excepto el poder de venta inmediata de un artista, estos sellos no ofrecen propuestas para publicar a Spinetta, aunque gasten enormes sumas en producir música para tarados, que no sólo no venden de inmediato sino que jamás venderán”.
“La polución y la contaminación de este planeta no es sólo aquello que afecta a los ecosistemas, también late en los cerebros envenenados que restringen la creatividad, sólo para ambicionar aún mayor poder. Así se destruye el campo donde florecerían las nuevas generaciones de músicos argentinos”.

 

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