Abuso: Sobre la India

Por: Patricia Tombetta.

NADAR AGUAS DESCONOCIDAS

Tan sólo llegar al aeropuerto y fue un aroma. Me gustaría decir a especias o extraño o fuerte o sencillo. No. Fue tan sólo un olor lejano y una excitación en el ánimo impactaba sobre ojos húmedos y oscuros.

2013-02-16 07.49.19

El olfato es un sentido suelto, abierto, inevitable.

Fue tan sólo pisar la vereda y ya habíamos caído en un timo. Y, otra vez, quisiera decir desagradable, peligroso, rebuscado; y, otra vez cometería un error. De esos que se cometen por apresuramiento. Fue una trampa de la que caeríamos incontables veces, buscaríamos incluso, y, así, poder nadar aguas desconocidas y blandas compañeras del resto del viaje.

Nueva Delhi (104)Y fue Delhi, una ciudad donde el movimiento parece no tener fin y su extensión tampoco. Sobre otro engaño recorrimos los primeros lugares: algún monumento, muchos palacios y un bellísimo cenotafio.

Un no firme y reiterado iba a ser la llave hacia nuestra autonomía. Un rato. Luego buscaríamos el timo de donde todos emergíamos favorecidos.

¿Era un timo?

CARDAMOMO Y TÉ

La ciudad vieja, la nueva, la casa donde mataron a Gandhi, lejanas construcciones de siglos insospechados. Sobre todo los colores, las voces, la compra-venta cara a cara, verdadera ceremonia con té de por medio cuando era importante. Ganges VEl curri como el oxígeno, jabones de cardamomo, panes picantes nos hicieron olvidar muy pronto de las precauciones de Occidente. Casi dos almas mezcladas en millones, sin comprendernos demasiado como todo buen encuentro. Suavizamos los gestos, una bandada de hombres desnudos en procesión indefinida nos sorprendió en una calle. Una enfática delicadeza que no conocíamos nos desnudaba.

Y, luego fueron los viajes. Incómodos recorridos llenos de confortables acercamientos. Las ciudades se hacían más pequeñas a medida que los mercados se agrandaban. En cuclillas bordaba una seda con hilos de seda, en un pequeño banco, cincelaba la piedra: Buda, Parvati, Ganesh y algún fanal con diminutos calados. El curri teñía de su color el aire, de su sabor la vista, con su olor cualquier cruce de miradas.

¿Era así, o nuestros sentidos también nos engañaban?

LA CANELA Y EL DESIERTO

Un hombre y una mujer no deben tomarse de la mano por la calle, de todos modos, la canela abundaba.

Y, los palacios emergían de las montañas, otorgaban vida a las rocas, los monos alrededor cada tanto, otros permanecían echados al sol.

El  amarillo cúrcuma anunció el desierto de Thar. Esparcido por las viviendas, pintaba templos y atardeceres hasta fundirse en la arena. Un camello es un camello y recortado contra el atardecer sobre una duna, podría ser una foto de almanaque. Hay que tener cuidado con las fotos, trabajan de una extraña manera, parecen unificar los sentidos hasta dejar la impresión de haber visto. Pero no captará el carácter juguetón del camello, ni las transparencias del mármol ni la vitalidad de un mendigo.

RISAS CON FINAL DE ANÍS

Con la excusa de comprar tobilleras metálicas y sonoras nos enredábamos en las risas de las mujeres, en su encanto y nos tomábamos fotos mutuamente. Muchísimas. Un conductor de tuc tuc nos homenajeó con Manu Chao. Los vendedores de mantas nos tentaban a cada paso: azul cielo, rojo polvo de ají y otra vez cúrcuma y tierra de curri. La lengua inglesa no abunda y nos da mucho gusto, era un charlar trabado con buena voluntad y siempre azúcar con anís para el final de las comidas.

Y, de pronto emergió de la tierra bañada por el río. El río sagrado. Por un instante pudieron asomarse nuestros espíritus agnósticos a un pálido significado: el río donde se lava la ropa, se navega, se purifica el cuerpo por la mañana y se lo llevará, alguna vez, por la noche. Todos se encuentran allí, nosotros acompañábamos un poco turbados, ajenos, sin querer estar en otro lugar. El silencio es un refugio para la incomprensión, también se puede ir a Boudanat o a un museo a escuchar relatos ingeniosos, románticos , trágicos, casi oníricos.

¿O, nos habríamos quedado dormidos?

POR AGUAS BLANDAS

Y, otra vez las bocinas, un casamiento o muchos y  ojos renegridos delineados donde volver. Esperar el cruce de una vaca, la llegada de los monos y no asustar a los cerdos. Todos somos bienvenidos y un transcurrir misterioso hace pensar en un caos hasta retomar el nado por las aguas blandasGanges V, correntada suave.

¿Se estarán dejando engañar? Están llenos de dioses. Plenos, sería más preciso sin llegar nunca a precisar. Un motor es un motor.

Algo está muy arraigado, resistió siglos, invasiones, hambrunas. Eso se pierde y, entonces, se respira y hace un fino calado que, con suerte y sin traición, conservaremos el resto de nuestras vidas.

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