Por Pepe Carvalho

Los anormales: Sobre Mariano Moreno

pepe44ddc0de87d3f0Mariano Moreno, el primer desaparecido”: esta aseveración es de tal gravedad, que nos obliga a una revisión. Si algo no se disimulaba en la Primera Junta de gobierno era el enfrentamiento entre las ideas progresistas de Moreno y el conservadurismo del grupo saavedrista. El pensamiento morenista traía novedades de Francia: Rousseau, Montesquieu, el romanticismo y la democracia vivían en él. En la Junta ya no había espacio para que este hombre pudiera pensar y actuar sin ahogos. Moreno renunció. Y a veces renunciar es solo el comienzo de la historia.

VAMOS DE PASEO EN UN BARCO FEO

Poco tiempo después de su renuncia, las actas indican que la Junta de Gobierno resolvió enviarlo a Inglaterra para gestionar la compra de armamento. Para ello embarcó al hombre en un navío inglés. Lo que llama la atención es que, quince días después, la misma Junta eligió a otro candidato con el objetivo de gestionar la misma compra de armas en Inglaterra. Entonces, ¿para qué lo habían “despachado”?

“Casualmente”, Moreno se enfermó en alta mar y debió ser atendido por el capitán del barco. Se dice que fue envenenado con un supuesto remedio: un atentado con el claro sello de la Junta de gobierno. En altamar, a la deriva, como se solía hacer con los locos en la Edad Media, desaparece del mapa uno de los hombres de pensamiento más audaz de su época. Para darse una idea de lo audaz que era este señor, estimado lector, tenga en cuenta que- hasta hoy en día- cuando se intenta recordarlo con un feriado, las resistencias saltan por derecha, como niños en pelotero. Esta inocencia de Moreno se contrarrestaba con la detallada claridad del accionar que debería tener la Junta de gobierno para consolidar la revolución y la independencia de España, detallada en el Plan de operaciones. Estas diferencias de Saavedra y Moreno, marcaron sucesivamente el armado político de la patria hasta nuestros días.

TANTA AGUA PARA TANTO FUEGO

Saavedra, enemigo público de Moreno, aseveró que “se necesitaba tanta agua para apagar tanto fuego” y, de esa manera, se auto inculpó.

¿Pero quién era Moreno?, ¿qué pensaba?, ¿quiénes eran sus enemigos y por qué lo querían muerto? Moreno era hijo de un funcionario español en Buenos Aires. Un funcionario de segundo nivel. Su madre era una de las pocas pepe1descargamujeres que sabían leer y escribir en la ciudad. La educación de Moreno estuvo limitada por las escasas posibilidades económicas de su familia: la escuela del Rey y el Colegio de San Carlos sólo lo admitieron como oyente. Sin embargo, siempre hay alguien para tirarle una manito a quien lo merece: Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de Moreno, le abrió la biblioteca de su convento. Su aspiración a seguir estudios en la Universidad de Chuquisaca se vio postergada hasta que su padre pudo reunir el dinero necesario. Finalmente, en noviembre de 1799, Moreno llevó sus 21 años, con rumbo norte. Como ya dije, el romanticismo francés y también el ideario de la Revolución Francesa viajaron con él. Dos meses y medio tardó su viaje. De yapa, enfermo, debió quedar varado quince días en Córdoba. Cuando arribó a Chuquisaca, no le aflojó a los libros ni un minuto: se doctoró en abogacía y también en teología, como pretendía su padre.

pep2NOS SOLO DE LIBROS VIVE EL HOMBRE

En Chuquisaca, también lo esperaba el amor. Allí conoció a Guadalupe Cuenca, una niña de 14 años, con quien tiempo después se casó. Gracias al casorio, ella abandonó la idea de hacerse monja y él, de zambullirse de lleno en los hábitos del catolicismo. Con la alianza puesta, Moreno y Guadalupe se trasladaron a Buenos Aires, donde él comenzó su militancia política por la independencia de la patria.

 

EL NACIMIENTO DE “LA GRIETA”

En las páginas de su famoso “Plan de operaciones”, Moreno marca claramente su vocación revolucionaria. Destaca el llamado urgente a los pueblos del Virreinato, para que enviaran representantes a un Congreso general, que estableciera un gobierno definitivo. Conociéndose ya que el rey de España estaba fuera del trono, detenido por Napoleón, la posición del Virrey Cisneros flaqueaba por estas tierras y daba una chance a los independentistas. No obstante, siempre hay quienes quieren escupir el guiso: los saavedristas, partidarios de que Cisneros continuara en su cargo, defensores de un co- gobierno con Esppep5GUADALUPECaña. Nada de independencia plena, que soltar a la “mamá –patria” te puede hacer crecer indebidamente. En esta puja, el “Plan de operaciones” era un texto caliente: la estrategia política para unir a los núcleos de patriotas dispersos por todo el Virreinato. En esto coincidían Moreno, Belgrano y San Martín: una nación libre, participativa y democrática. En su texto Moreno habla, sin tapujos: “hay que avanzar en definiciones y métodos y aun cortar cabezas y verter sangre en pos de los objetivos revolucionarios”. Pero no sólo de sangre se ocupa Moreno, también indica tácticas para tratar con el invasor. “El Plan de operaciones” detalla cómo contrarrestar los informes del enemigo: fingir lealtad a Fernando VII para ganar tiempo. A su vez, estudia la conducta a seguir con Portugal e Inglaterra: garantizar la neutralidad o el apoyo de la potencia británica y estimular la sublevación del sur del Brasil para unir ese reclamo al de las Provincias Unidas del Río del Plata. Y, en cuanto a políticas internas, Moreno insiste en favorecer el aumento de los fondos públicos para los gastos de la guerra y para crear fábricas e ingenios, en fortalecer la navegación y en estimular la industria en general. El fin último: conseguir la independencia absoluta. Si algo lo exasperaba a este revolucionario eran los tibios: “los silenciosos, espectadores o neutrales, en términos del “Plan”, son verdaderos egoístas”

pepe3descargaMientras tanto, Saavedra soñaba con consolidarse como futuro virrey. Moreno y sus compañeros- Castelli, French y Berutti- ya habían tenido su papel destacado en las jornadas de mayo de 1810, cuando comenzaron con la organización del proceso revolucionario. La “grieta” es, entonces, más vieja de lo que uno imagina. La grieta es la diferencia entre Moreno y Saavedra, entre un revolucionario y un oportunista.

La lucha entre saavedristas y morenistas termina con el alejamiento de Moreno de la Junta, quien prefirió combatir con la escritura y se hizo cargo de la dirección del periódico “La Gaceta de Buenos Aires”, órgano del gobierno patrio. En este marco, lo designan representante de la Junta para la compra de armas en Inglaterra.

Así sellan su muerte en alta mar.

Esta nota va de la muerte de Moreno a la muerte de Moreno. En el medio, nace una puja que aún hoy subiste, casi con las mismas características. Y no sólo eso permanece: cualquier tentativa genuinamente revolucionaria, es decir, una que pruebe cambiar la vida desde sus fundamentos, ha sido y siempre será una anormalidad. Por definición, la revolución ataca a la norma anquilosada, denuncia la vejez de determinadas leyes. Y, cuando el revolucionario lo es de verdad, no viene solo a romper. Propone otras normas, siempre en estado de revisión y relectura; normas que alcancen, con sus beneficios y sus regulaciones, a la mayor población posible. Con la gente adentro, como dice “ella”.

 

 

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