Diego Rivera

Por Luisa Luchetta

Los anormales: Sobre amar al prójimo como a uno mismo  

Quino
Quino

 

“No te vengarás ni guardarás rencor contra tus compatriotas, sino más bien amarás a tu prójimo como a ti mismo, pues yo soy Yavé”  Levítico 19:18

La Biblia Latinoamericana Las guerras, los atentados que tienen gran difusión mediática y los que son perpetrados en los lugares olvidados del planeta- fuera de Europa y de América del Norte- se han naturalizado. Las voces y los rostros de los periodistas de TV apenas llegan a transmitir una leve indignación, en tono incluso menor que el del gesto de un árbitro de fútbol al no cobrar falta. Eso sí, el tono mínimo es el del  periodismo gráfico que, aun ayudado por alguna foto, no logra transmitir el estupor de los protagonistas sobrevivientes, ni el estado generalizado de locura que envuelve a las poblaciones afectadas; mucho menos, a los líderes que deciden venganza antes de buscar alguna solución para proteger la vida humana  

Quino
Quino

 

 

 

“No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”    San Mateo 5: 39

 

 

 

No hay lugar para el diálogo, nadie osa plantarse ante el imperio. Las palabras, como mariposas moribundas, revolotean en los márgenes de la vida cotidiana de miles de personas. ¿Existe una razón para haber llegado a esto? Las guerras se han naturalizado sostenidas en el odio al otro y en  la necesidad de exterminio, mientras  algunos  hacen un gran negocio que retroalimenta la situación.  

Diego Rivera
Diego Rivera

“…pero yo os digo que vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vuestra propia persona. os refugiáis en el prójimo huyendo de vosotros mismos y pretendéis proclamar esto una virtud; pero a mí no me engaña vuestro ´desprendimiento´”   Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”

¡Qué suerte que tenemos a Nietzsche! Mientras tanto, oramos. No es rencor sino desconfianza ante aquel muchacho morocho y ropa holgada, por las dudas llamaremos al 911. Quizás ni sea compatriota, seguro ha de ser un migrante de algún país vecino.

Antonio Berni
Antonio Berni

“Y tampoco me digáis, como hizo hoy un buen hombre, que tengo el deber de procurar el bienestar de todos los pobres. ¿Son ellos mi pobre? A ti te digo estúpido filántropo, que me da rabia el dólar, los diez centavos o el céntimo que doy a hombres a los que nada me vincula y a los cuales nada les vincula conmigo”          Ralph Waldo Emerson “Confianza en sí mismo”

Parece ,entonces, que las niñas que se embarazan para cobrar un subsidio (dudosa certeza que ciertos personajes han masificado), el recluso al que se le paga un dinero y además recibe educación universitaria, la señora de setenta y tantos que siempre trabajó, en su propia casa o en la ajena y que hoy cobra una jubilación, los chicos que han accedido por primera vez a una netbook, las personas enfermas de HIV que reciben medicación y tratamiento  gratuito, los marginados, en general, no son prójimos o no son reconocidos como tales, sino como un gasto; un “dólar” que la clase trabajadora, media o alta debe pagar obligadamente. Su religión a medida no incluye a aquellos como seres del amor universal, sino como cosas que los enfrenta a la propia hipocresía de sus oraciones en los templos del sí mismo. Su condición marginal es un problema de ellos, no de la red social.  Aristoteles

“El hombre bueno debe ser amante de sí mismo (porque se ayudará a sí mismo haciendo lo que es noble y será útil a los demás), pero el malo no debe serlo, porque, siguiendo sus malas pasiones, se perjudicará tanto a sí mismo como al prójimo”                                               Aristóteles “Ética Nicomáquea”

¿Cuántos de nosotros admitimos que no somos buenas personas? Si hasta un rechazo amoroso convierte al otro en no querible o no deseable. Aunque en esta acción nos reconozcamos a nosotros mismos, provocamos el mal en el otro (el desamor como ha dicho Liliana Bodoc en conversación con El Anartista) como una bola de pool  golpea a otra y la pierde por el universo. ¿No podemos evitar hacer el mal al otro? Aunque no lo admitamos, el sí mismo tiende a tomar un lugar de privilegio. Esto parece habilitar el gozar de la desgracia ajena, sentimiento inconfesable que envolvemos en el dorado paquete de nuestras creencias.

Quino
Quino

… a los amantes les llega el arrepentimiento del bien que hayan podido hacer, tan pronto como se les aplaca el deseo… y si a esto añaden dificultades pasadas, acaban por pensar que ya han devuelto al amado, con creces, todo lo que pudieran deberle”                                                Platón “Fedro”

Cuando se dice “te amo”, ¿significa lo mismo para ambas partes? Según Zygmunt Bauman, en su libro, “Amor líquido”, el contenido emocional de la palabra amor tiene una intensidad más baja que su connotación de hace un tiempo, aquella idea del amor para toda la vida.  

Picasso
Picasso

Amor reservado a sí mismo, sin el otro, sin jugarse al todo o nada. Algunos todavía prefieren amar al estilo taurino. El matador mira a los ojos al animal, el toro a veces se hace el distraído, una danza, un juego, hasta que la muerte los separe.

“Si hablan con los que un día sobrevivieron a Auschwitz y Stalingrado, las posibilidades de supervivencia dependerán de la orientación hacia un sentido de la vida, de que hubiera algo o alguien en la conciencia del cautivo que estuviera esperándole para el tiempo de la libertad”                                                 Viktor E. Frankl “El hombre doliente”

Quino
Quino

Vamos a templos, a iglesias, cambiamos de religión, tomamos clases de meditación, viajamos a la India, leemos libros de autoayuda, seguimos a algún gurú. Por poco o mucho dinero, podemos “sentir” el amor universal. Nos amamos y amamos al prójimo. Mientras está lejos y no tengamos obligación de ayudarlo. Así, mientras revolvemos la olla con el guiso de creencias, construimos nuestra propia religión (aunque no tengamos ninguna fe); una hecha a medida, que dé sentido a nuestra existencia. Y si nos queda grande o chica, incluso si no le da sentido a nuestra existencia, tampoco importa demasiado. La remendamos, la atamos con alambre y prendemos un sahumerio.                

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