Por Irina Paola Braslavsky

La celebración: sobre belleza y verdad

LO TRANSPARENTE

“Tuve una sensación de transparencia en las palabras, que se da cuando dejan de ser palabras y se intensifican de tal manera que parece que se vivan; se prevén como si expresaran lo que ya se está sintiendo.”, dice Virginia Woolf en “Momentos de vida” (1). Este advenimiento de lo vital en la escritura tiene en Virginia  un modo de decir  inédito. El concepto de transparencia del sentir a través de la letra se intensifica,  inscribe su huella en el lector. Un dejar ver extremo, un velo que es ventana y mirada.

LAS TRANSPARENCIAS ALOJADAS

Dice Galeano que estamos hechos de historias. Efectivamente: las que nos hacemos de nosotros y de la vida- entre lecturas, escrituras y miradas- son imanes que atraen el advenimiento de la intensidad. Si eso sucede, ya no es posible vivir sin ellas. Hacen cuerpo con uno. Ocultas o evidentes nos narran.

Mirtha Dermisache
Mirtha Dermisache

 

VELOS EN LA CALLE

La temporalidad de un instante, eso que algunos poetas llaman “lo innombrable” se busca inscribir en la marca de la escritura o en la de un dibujo. ¿Qué hay en esa inscripción?  No solo el arte inscribe, a veces son recortes de gestos o actos concretos, lo cotidiano devenido radicalmente otro. Recuerdo un día que entré a una tienda de una compañía de celulares muy

prestigiosa. En eso  estaba, cuando vi  que, con los dispositivos expuestos,  jugaban ocho o más chicos, que suelen estar muchas horas de sus vidas en la calle. Tendrían entre 6 y 10 años. Allí se abrió una puerta a la transparencia. Lo inusual no estaba en el argumento de la imagen. Algo radicalmente pequeño vinculado a la enormidad de la vulnerabilidad -a mi niña, a la niñez, a mi oficio- se conmovió y se dejó ver a través.

REINSTALAR EL JUEGO

imagen 1

Belleza es verdad era el imperativo romántico del poeta inglés John Keats. Desde entonces hasta ahora,  esos dos conceptos no dejaron de dar vueltas carnero en las manos de tantas preguntas. El dibujo de Troche las reinstala, abre un espacio, se vuelve imprescindible. Cuando  ese palpar la soledad oscura, entra a jugar, redobla y multiplica otros centros del “eso”. Territorios del trazo y del juego circunscriben, limitan, bordean. Alojan.

imagen 2Si de hacerse lugar se trata, lo innombrable se vuelve a trasparentar en esa estrella que debe pintar su propio cielo. Autónoma e inversa: no es ella la que decora la noche, es quien la funda.

TEXTURAS TRANSPARENTES

Proust, en las primeras páginas de “En busca del tiempo perdido”, refiere a las sensaciones que lo raspaban,  al suponer que su madre no iría a su habitación a darle el beso de las buenas noches. Cuando recibían visitas- al Sr. Swann, por ejemplo- su madre lo saludaba con un beso a la ligera en la sala de estar. El modo en que él trataba de sostener el recuerdo de ese beso para que no se disipara, se escribe con una textura singular. Ahí donde lo innombrable arrinconaba y el niño hubiera podido hundirse o desarmarse, Proust estiró el tiempo, introdujo un tiempo otro, lo amasó.

DURO COMO UN LADRILLO

En la película  Rabbit hole  -traducida según el país como “Los secretos del corazón” , “Al otro lado del corazón” o” El laberinto” (2)-, lo innombrable es lisa y llanamente la muerte. Becca, ,interpretada por Nicole Kidman,  ha perdido a su niño de cuatro años. Su madre, Nat, intenta poner en palabras en qué deviene ese agujero de la pérdida cuando el tiempo pasa. Esta había perdido a su hijo, hermano de Becca, hacía unos años,  por adicción y ya de adulto. En una de las versiones, esta muerte se dice así: “es como llevar un ladrillo en el bolsillo”. Una cosa más, cada vez que uno mete la mano, el ladrillo persiste en su presencia.

Algo no se desdobla ni fluye  con facilidad, pero tampoco se obtura toda la existencia después del agujero de la pérdida.  Lo inusual de la metáfora trastoca los sentidos y la intensidad se hace lugar. La metáfora es también una alusión a lo que no se puede inscribir. Se transparenta  ese sin lugar con el que la muerte nos retuerce, nos muerde, nos deja mal parados siempre.

Otro modo, pero pariente, se presenta en el cuento de Andersen, Historia de una madre. La muerte, personificada, dialoga con la mujer que ha perdido a su hijo. Ella termina por aceptar su realidad inenarrable, transforma en intensidad radicalmente otra  el puro dolor. Giros inesperados que fundan espacios.

Mirtha Dermisache
Mirtha Dermisache

EL LLAMADO. LA OSCURIDAD.

Bordear el desamparo, la indefensión, la inermidad: hacia allí apunta la canción “Dont let the sun go down on me” -No dejes que el sol caiga sobre mí-. La palabra teje en síntesis, cuando la falta es demasiado radical.  Falta que en este contexto es agujero en el amor. La canción, un grito desesperado,  un llamado, el último, quizás,  a que las puertas no se cierren del todo. Los elementos  narrativos en las versiones de esta canción operan en ese sentido.  Las voces, la  escena, son velos que  transparentan o intentan hacer tolerable “eso” -la falla del amor vivida como la oscuridad absoluta.

EL MICROSCOPIO

“… cuando se examinan los sentimientos con el potente microscopio que nos da el dolor, es pasmoso ver cómo se estiran…” (4), otra vez, Virginia Woolf, en “Momentos de vida”. El dolor, al microscopio, se ofrece como material para trastocar los sentidos coagulados. Entonces, un aire se estrena en las cadenas semánticas y nos narra en horizontes. Así, a la luz  de la palabra escrita por la narradora, se despereza la contractura de la pena, el horizonte vuelve a su lugar, se ubica justo en la distancia necesaria, para que anochezca en el mundo, pero no en nosotros. Se celebra, pues.

 

Silvia Cordero Vega
Silvia Cordero Vega
Silvia Cordera Vega
Silvia Cordera Vega

Referencias

 

(1)Woolf, Virginia. Momentos de Vida. Ed. Lumen. Pag 126.

(2) Rabbit Hole es una película dramática protagonizada por Nicole Kidman, Aaron Eckhart y Dianne Wiest, y dirigida por John Cameron Mitchell. La cinta es una adaptación de la obra homónima del escritor David Lindsay-Abaire de 2005.Wikipedia

(3) Dont let the sun go down on me, escrita por Elthon John y Bernie Taupin.

(4) Woolf, Virginia. Momentos de Vida. Ed. Lumen, Pag 73.

(5) Es interesante el artículo de revista Ñ sobre su obra: http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Mirtha-Dermisache-Imagenes-escritas_0_509949040.html Y en http://www.ramona.org.ar/node/50232 , un trabajo de la artista y el fragmento de la carta que le enviara Barthes oportunamente y que está íntimamente relacionado con esta nota.

París, 28 de Marzo de 1971

Estimada Srta:

El Sr. Hugo Santiago tuvo a bien mostrarme su cuaderno de grafismos.
Me permito simplemente decirle cuán impresionado estoy, no sólo por la gran calidad plástica de sus trazos (esto no es irrelevante) sino también, y sobre todo, por la extremada inteligencia de los problemas teóricos de la escritura que su trabajo supone.
Usted ha sabido producir una cierta cantidad de formas, ni figurativas, ni abstractas, que se podrían ubicar bajo la definición de escritura ilegible – lo que lleva a proponer a sus lectores, ni puntualmente los mensajes ni tampoco las formas contingentes de la expresión, pero sí la idea, la esencia de la escritura.
Nada es más difícil de producir que una esencia, es decir una forma que se remita a su propia definición. Acaso los artistas japoneses no dedicaron toda una vida a saber trazar un círculo que no remita más que a la idea del círculo mismo? Su trabajo se asemeja a dicha exigencia…
Roland Barthes.

 

 

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