El desaliento: Entrevista a “Mano a Mano”: Federico Cáceres, Fabio Leonel Pérez, Gonzalo Suárez, Pablo Di Tullio.

Entrevista: Adriana Valletta, Anne Diestro Reátegui, Gabriela Stoppelman, Víctor Dupont, Santiago Resnik

Edición: Anne Diestro Reátegui, Víctor Dupont, Gabriela Stoppelman

Nuñez Lencina.
Nuñez Lencina.

Corría un río por la cuneta de la avenida. Un río tan intruso en medio del asfalto que, en una de esas habituales mordidas de cordón, casi se lo lleva puesto un colectivo.  Por la salpicada, el río se hizo espejo en el aire y aromó a lapacho toda la mañana. Fue imposible contener a los límites del mapa, que anduvieron a puro desdibujo de fronteras hasta bien entrada la noche.  “El mañana sin pregones” se trenzó  a “un litoral apresado”. “El reinado del silencio, desafiado por el agua” fue “humedeciendo el alma” en las resecas rutinas de día laborable. Como el colectivo siguió de largo y la  jornada arreciaba en urgencias, aparecieron “los grillos, ensayando un contracanto, desafiando a lo tranquilo”, para sacudir la modorra y “no esperancear sentado”. Al aproximar el mediodía, lo que hasta ese momento habían sido tímidas incomodidades, se transformó en protesta. “Yo pago mis impuestos, y cuando hay elecciones voy a votar. La caca de mi perro yo siempre la levanto si lo saco a pasear. Y para que no crean que no me preocupo por la educación, yo sigo manteniendo la cuota de la escuela pese a la inflación”, gritaba uno que tosía, afectado por  una extrañeza en el aire que no podía explicar. La cosa levantó de tono cuando pasó otro y se atrevió a un “el estigma del suburbio, la entereza de los dignos, que se entregan sin pretextos.” El primero no entendió demasiado a qué venía la frase y protestó sin demasiado eco, porque los grillos arreciaban con su desafío y ya el paisaje se ponía muy mestizo en sonidos, aromas e imágenes. El contracanto levantaba altura  y ya se imponía sobre bocinazos y vendedores ambulantes, “Tendrán que vernos cantando, inflando de luz el pecho, viviendo por una idea, por la que vale la pena, entregar la vida entera, en este canto indetenible, tendrán que vernos pintados, de un azul imposible”. La palabra indetenible sonó a amenaza a los oídos de una señora con ceño fruncido siempre dispuesto. La doña probó un “a pesar de ser porteños, les vamos a demostrar…”  y el final no se escuchó porque  arreció el viento, aliado del perfume y de las mezclas. Y el viento comenzó a soplar en advertencias, “Y se alzarán en plumas los pueblos heridos. Ante un sol desprevenido, en lo más nuestro vamos a latir”.  Una melodía de imposible cascada atropelló los restos de lo urbano y redobló la apuesta con un “no quiero estar deseando las cosas que hay en esta ciudad. Yo me quedo acá a decirles a los que escriben con la mano para después con el codo borrar, la palabra no es solo el viento que sale de los labios al hablar”. Al trío de viento, grillo y cascada se sumó un silencio que atronaba. En términos de paisaje, la cosa estaba muy inclinada para el lado de lo que “enseña, resiste y sueña”.  El asunto terminó por definirse, cuando algunos que todavía permanecían en la cola, dejaron de esperar al bondi y tomaron el toro por las astas, “aunque cada paso cruzado me deja trabado y no puedo avanzar, yo ya no quiero vivir como nos vienen diciendo, no voy a vivir llorando por lo que no he sido.”

Corre un río por la cuenta de la avenida. La lucha amanece todos los días, en un combate que insiste, paisaje muy adentro.  Por cada desaliento, un cauce refunda la pregunta, “qué me pasa, canción”.  Por cada prepotencia, un vado replica, “la belleza sigue en deuda”. Por cada apriete de la tristeza, una corriente planta bandera y ruge “y que no vengan  a saquear la primavera, que es nuestra la vida entera y el poder de construir nuestra verdad”.

Mano a mano, a disputar el paisaje.

A condición humana, René Magritte.
La condición humana, René Magritte.

VIEJO: QUEDAMOS ASÍ.

                                    Y rompamos el silencio / y salgamos de este encierro / que no hay un solo sueño que nos puedan quitar. / Y ahora te pido / desde un suspiro / vengas conmigo hasta este final / que vienen tiempos de fuertes vientos/de libertad. / Y ahora te pido / de un solo grito / que al infinito pueda alcanzar / no sientas miedo, es nuestro el cielo / nuestra verdad.” (“Fuertes vientos”, de “Vivir riendo”)

Bueno, nosotros tenemos prohibido preguntar en qué se inspiran, cuál es el origen de la banda. No les vamos a preguntar por qué se llaman “Mano a mano”. Sabemos de tus papás (Di Tullio), del papá de él (Federico). Lo tuyo fue un parricidio, ¿no? Vos agarraste la letra de tu viejo; él te dijo de  musicalizarla y vos escribiste otra cosa.

Federico: Ah, sí. Escribí otra cosa, nada que ver. ¿Qué fue lo que hice? Un parricidio. Maté al padre. Mirá vos.

Che, la otra que tiene nombre de árbol…

Fabio: Ah, “El ciprés”, esa es la letra de mi papá.

¿Tu papá también es poeta?

Fabio: Sí, y también lo maté. Le puse la música.

Federico: Pero vos no le sacaste la letra.

Fabio: No, pero todos ustedes le sacaron una estrofa.

Pablo: No, más de una. Yo leí la letra y era más de una.

Fabio: Tenía 4 estrofas y ahora tiene 3.

Y esos temas que se encuentran por internet, ¿Son de antes del disco, con otra formación de la banda?

Federico: Había un cantante que también componía. Componía más él que yo, digamos. Él escribía y yo no.

Pablo: Esas letras, como la de “Caminante”, las compuso “el otro”. Algunos, con coautoría con Fede.

Federico: Y él tenía un tinte más rockero. Otra impronta. Cuando se fue, me pregunté: “a ver ¿cómo seguimos?”

Y ahí viene el parricidio.

Federico: Exactamente. Ahí maté a mi viejo y esto es lo que hay.

PAPITO JAURETCHE O LA COSA SE PONE ESPESA: PARRICIDIO SERIAL.

Nos llamó la atención este epígrafe de Jauretche que encontramos en el disco: “Nada grande se puede hacer con la tristeza”. ¿Qué leen?

Federico: A Jauretche. A Hernández Arregui, Abelardo Ramos, Galasso, para decir algo contemporáneo.

¿Y ficción?

Federico: Humberto Constantini- me gusta mucho, militaba en el PRT junto a Conti, esos autores me encantan.

¿Y poesía?

Federico: Gelman

¿Fabio?

Fabio: Leo poco.

¿Y poesía?

Fabio: Menos.

Y… con un padre poeta…

Fabio: Durante el año, por lo genera, leo muy poco. Me cuesta mucho ponerme a leer. En el verano sí me leo 3 ó 4 libros. Pero eso es como mi máximo. Leo bastante historia, política, Galasso; estuve leyendo también a Constantini, a Conti.

Pablo: A mí no me parece que leas poco. Bueno, me voy a meter acá.

Federico: ¿Todo vas a discutir, flaco?

¿Nunca necesitaron a la poesía para componer letras?

Pablo: Yo sí, pero yo no escribo letras. Tengo una falencia de lectura poética. Leo un montón de prosa, pero la poesía no la entiendo. Y creo que si no escribo poesía debe ser por eso.

Las letras no siempre son ni tienen por qué ser poemas. Las letras de ustedes tienen muchos elementos poéticos. Hay letras cuentos, letras teatrales, letras- reflexiones y tienen letras muy cercanas a poemas, ¿Nunca reflexionaron entre ustedes esto? Acá Gonzalo dice que ustedes conversan mucho.

Max Gómez Canlé.
Max Gómez Canlé.

Federico: Sí, pero de fútbol… Nosotros podemos discutir seis horas por si él lee poco o lee mucho, como lo que acaban de ver. Esa es nuestra naturaleza.

De todas formas, Gonzalo -para ilustrarme de qué hablaban ustedes en sus encuentros- me mandó dos videos. Uno de Spinetta y otro sobre una carta que Falú mandó cuando declararon el día de la música.

http://www.lt10.com.ar/noticia/128661–Carta-abierta-de-Juan-Fal%C3%BA-a-Diego-Boris-por-el-d%C3%ADa-nacional-del-m%C3%BAsico


Gonzalo
: ¿Te puedo contar cómo llegué a mandarte eso? Justo ese día, vos me pediste que te mandara algo.Yo traté de escribir y salíó una cursilería de que yo soy psicoanalista y, entonces, estoy más del lado de la escucha que del lado del decir. Que no haber escrito ninguna canción me daba la posibilidad de ser integrante de la banda y, al mismo tiempo, espectador. Bla, bla. En eso, vi que algunas personas en Facebook habían compartido el video de Spinetta, como si levantaran una bandera. Spinetta hablaba sobre la música y sobre abandonar cierta música que no sirve para nada. Eso me llevó a una discusión que nosotros tenemos desde hace mucho tiempo y que se resume en la carta de Falú hablando sobre Spinetta.

Esos dos videos tienen en común el hablar sobre el espesor y la profundidad de lo latinoamericano.

Gonzalo: Parte de la discusión que tuvimos es aquella en que Fede trata de dar en alguna de las letras de las canciones y se resume en: ¿Cuál es el componente latinoamericano de Spinetta? Porque hubo una discusión concreta, bastante profunda, acerca del tema del rock nacional. Nos criamos todos escuchando eso y es raro. Vos hablabas del parricidio y hay que tener cierto coraje para cometer ese parricidio. Bien, vos te criaste con rock nacional. Yo me sabía todo de Charly García, Sui Generis y todo eso. Pero un día Federico viene y me dice que todo eso es una mierda. Entonces dije “¡Eh, pará! ¿Cómo una mierda?” ¿Entendés? ¡Que no se meta con mi viejo!

El tipo es parricida serial.

Federico: Esto no pasa por un tema generacional. Es más: tengo a Miguelito, el de la milonga, en la sangre.

Federico: Pasa por una cuestión de lo que está estipulado como común. En realidad, creo que pasa por una cuestión de paisajes. Ni siquiera por una cuestión de gustos. No por  si tiene lindas canciones Paul McCartney. Te puede gustar o no, pero esa no es la discusión.

 EN EL PUENTE DE AVIGNON, ¿TODOS BAILAN?

            “El paisaje está atrapado en un verde que no da tregua / Un litoral apresado / la belleza sigue en deuda”

             (“Cuando no haya dónde escaparse”, de “Vivir Riendo”)

¿De “paisajes” dijiste?

Federico: Sí, creo que cada composición, cada música, conlleva de por sí un paisaje. 

¿Qué es un paisaje musical? Es un gran tema en tus letras. El paisaje está muy antropomorfizado. ¿Hay un paisaje musical para cada banda o para cada músico?

Federico: Eso no sé si pueda respondértelo. Como autor trato de buscarlo, de investigar respecto a eso. Justamente, cuando leo a Jauretche y habla sobre la colonización pedagógica, habla acerca de un paisaje. Es decir, ¿por qué a mí me enseñan sobre el puente de Avignon desde chiquito? ¿Dónde queda Avignon? Ahí está la colonización cultural.

Un espacio donde pueden tocar o donde pueden componer. ¿Eso podría ser un paisaje musical?

Federico: Sí.

Fabio: Lo que pasa es que los ritmos propios de cada lugar están hermanados. Son productos de paisajes.

Federico: Hay lapacho y río en el chamamé.

¿Por qué eligen esto para ustedes?

Gonzalo: Porque acá vuelve, justamente, esa conversación que tuvimos sobre Spinetta. El rock debe tener también su lapacho y su río, deben estar en Liverpool. Nosotros acá tenemos los nuestros. ¿Y  por qué en lugar de estar escuchando chamamé, escuchamos la música que se nutre con paisajes de otros lados?

Y, en toda esta conversación que ustedes tienen, ¿encontraron ese paisaje? ¿Todavía están en la búsqueda?

Federico: Es complicado. De hecho, en alguna canción nos reímos de eso. Por ejemplo, en la chacarera, porque nosotros nos asumimos porteños.

Acá ustedes dicen “Salimo´ a buscar algo aquí por Buenos aires / que nos pudiera inspirar. / Paisajes de chacarera ninguno encontró…”

Federico: Es exactamente eso, emprender una búsqueda de lo propio. No es una batalla contra el mercado, sino en contra de la profunda desigualdad en la que la industria cultural nacional intenta dar pelea contra los gigantes extranjeros para poder subsistir y tener un lugar, también, dentro del mercado. Y a veces, como decía Gonza, se toma al rock nacional como “la” música argentina. Y nosotros sabemos, “somos” mucho más, no solo rock. Pasa con los poetas, pasa con la literatura y en un montón de ámbitos. A eso me refiero con el paisaje. Con que no pasa por si tienen muy lindas canciones. Charly tiene unas canciones preciosas, ¡por supuesto! Ahora, el punto es que no es nuestro paisaje armónico.

¿Charly no tiene paisaje?

Federico: Sí, pero el hecho de que sea música en español no lo transforma en música argentina. Si nosotros ahora hacemos una banda de música japonesa y todos tocamos música japonesa, pero la cantamos en español, ¿eso va ser música argentina?

Entra Milena, alumna de Federico, quien parecía absorta tras su auricular: Eso lo dijiste ayer en clase.

Tenés que manejar un par de argumentos sobre lo mismo, por si aparecen los niños… ¿Qué es lo que lo convierte un paisaje en argentino?

Pablo: No es lo mismo la música argentina de hace sesenta años que la de ahora. El paisaje depende del contexto. Y no es solo ideológico o social. Es temporal también, depende del tiempo.

 A CONTRACANTO

“La luz es reina en el valle / Donde obedecen las plantas / Dominadas por el viento / A quien el silencio calla / El reinado del silencio / Es desafiado por el agua / Que es cantora en su caída / Y va humedeciendo el alma / La humedad reina en el aire, / Donde los horneros bailan/ La canción que desafía, / Toda la quietud del alba/ (…) /Luego aparecen los grillos/
Ensayando un contracanto, / Desafiando a lo tranquilo /Mientras yo te extraño tanto” (
“Cuando no haya dónde escaparse”, “Vivir riendo”)

La llave de los campos, René Magritte.
La llave de los campos, René Magritte.

Justo hablaron de batalla cultural, de tiempo de paisaje. “Cuando no hay dónde escaparse” es un tema muy poético, con una sucesión de elementos en lucha. ¿Hay ahí tal vez una metáfora de esa batalla?

Fabio: A ver… “El reinado del silencio es desafiado por el agua. El agua es cantora en su caída y va humedeciendo el alma. Y tú no estar dice presente en cada ratito que pasa….”.

Federico: Tranquilamente puede ser tomado así. Acerca de la batalla de los elementos y lo que viene a desmoronar la armonía. Depende cómo lo veas. Y, en la segunda parte de la canción, donde aparece el amor, es donde todo ese ecosistema armónico se va al carajo.

En realidad, la que triunfa es la canción, el canto. El agua es el elemento que tiene más protagonismo y luego cae, siempre cae. En tus letras las caídas aparecen mucho… y tenés un psicólogo al lado.

Fabio: Entre el parricidio y el agua caída, mirá, ahora se para y se va.

Hay muchas caídas en tus textos, pero no se pueden leer como derrotas. Más bien, al revés, son potenciadoras: “el agua que es cantora en su caída y va humedeciendo el alma

Federico: Sí, estoy absolutamente de acuerdo. En tiempos donde los desalentadores vienen pisando tan fuerte, en realidad, es indispensable revisar, leer el revisionismo histórico y dar cuenta de que ya nos hemos caído no una, sino varias veces. Nos han matado, nos han asesinado, nos han desaparecido, han secuestrado a nuestros bebés y no nos podemos deprimir por, por ejemplo, haber perdido una elección. O sea, tenemos una responsabilidad histórica y esta caída  es profundamente aprovechable, desde el sentido de un nuevo envión.

Y, junto con las caídas, toda una referencia a no quedarse quieto. “Pero no sirve esperancear sentado”.

Fabio: “No hay que hacer tiempo, Daniel, hay que salir a buscarlo, la cosa se está moviendo”…. Dice “Milonga para mi generación”.

El tiempo de la no quietud. ¿Es algo que ustedes conversen? El no quedarse quietos con los temas ya logrados, con el tipo de lenguaje, con el paisaje alcanzado, con la música alcanzada.

Fabio: Sí. No hay que hacer la plancha nunca.

Pablo: No, yo creo que no. Yo creo que no hablamos específicamente de que hay que moverse, creo que en nosotros hay algo natural y es eso. Estamos todo el tiempo moviéndonos.

Fabio: Bueno, pero hay momentos en los que uno destaca: “bueno, loco, hay que estudiar el triple, hay que sentar el culo más horas, hay que estudiar los temas, hay que estudiar bajo, hay que estudiar guitarra, hay que estudiar canto…”

¿Y con la palabra?

Fabio: Bueno, ese es Fede. Creo que todos tratamos de escribir. Solo que lo hacemos como podemos.

Pablo: Sobre la palabra, discutimos. Hay niveles de preocupación por la palabra.

¿Qué discutieron acerca de la palabra?

Pablo: Fabio y yo hemos entrado en una disputa por una palabra.

¿Cuál?

Pablo y Fabio: “Más” o “las”. “Más” películas de Adam Sandler o “Las” películas de Adam Sandler.

¿Eso en función de cómo cantarlo?

Pablo: No, en función a de qué quiere decir la letra. El verso dice “con princesitas, con superhéroes con las películas de Adam Sandler”. Y Fabio cantaba “más películas”. Primero, recurrimos al autor. Nos importaba mucho. Al punto que llegó el día de grabación de voces del disco, para esto pasaron meses, y Fabio grabó las dos, para tener más tiempo para discutir.

Federico: Eso no me interesa en lo más mínimo.

Pablo: Cuando recurrimos a los otros dos, se pusieron uno de cada lado. Entonces, estábamos dos contra dos.

Fabio: Sí, pero yo soy el cantante.

Pablo: Al final, lo decidió una moneda.

Mirá vos cómo van al detalle. Y viene al caso, Pablo. Vos escribís cuentos en los que leímos una recurrencia con el tema de los detalles y lo eventual- el pequeño o gran detalle que irrumpe-… ¿Qué nos podés decir de eso?

Pablo: No le encuentro relación a la banda con mis cuentos.

Sin embargo, acabas de contarnos toda una discusión sobre un pequeño detalle. Te lo marcamos porque la banda tiene una relación con el lenguaje y cada uno de ustedes también tendrá una manera singular de vincularse a las palabras.

Pablo: Sí, puede ser que sea detallista.

Ahora mismo hablaste de azar, de resolverlo con una moneda.

Pablo: Sí, eso pasó. Si lo hubiéramos jugado a “piedra, papel o tijera”, eso no era azar, era estrategia. Yo le gané un vino la otra vez a él con “piedra, papel o tijera”  y creo que fue un gran logro.

Entonces, la estrategia sería lo contrario, en ese sentido, del azar. En tu música, ¿cómo aparece? ¿Aprovechás cuando surge lo eventual? ¿Cómo te llevás con lo que no podés controlar? El error, por ejemplo.

Pablo: Ah, con el error me llevo bien. Con el error me tengo que amigar. Lo que tiene la música es que el error siempre ya pasó. Salvo que estés grabando un disco, donde el error queda y lo vas a notar todas las veces que escuches el disco. En vivo, el error ya pasó, todo lo que suceda ya pasó, no es enmendable.

Y con lo que adviene, ¿cómo se llevan? Por ejemplo, el Pollo Raffo nos contaba que él hace veinte años escucha las campanas de la iglesia de Flores y el tema que incluya ese sonido aún está pendiente.

Pablo: A mí me gusta mucho improvisar. No es algo que haga mucho con “Mano a Mano”, porque somos bastante milimétricos con la música. Cada tanto, me da por tirar algo en vivo que no era lo pactado. Cada tanto, eso no es bien recibido. Cuando yo empecé a tocar, empecé improvisando. Y me quedó un poco de eso, me gusta.

Fabio: Yo, en vivo, no suelo improvisar. Al hablar, soy un completo improvisado. Hay cosas que por ahí se me ocurren en la presentación de temas en el espectáculo, siempre hay paralelismos para hacer una realidad. A veces, es inevitable asociar cosas en una introducción de una canción. Yo siento que el escenario es el lugar donde más cómodo estoy. Delante una persona o frente a mil.

LA GARGANTA DEL ALMA

Mi ranchito antibabilon, Troche.
Mi ranchito antibabilon, Troche.

“eh don leopoldo marechal / por sus dos tiempos transcurrió / lo vestía como una túnica tejida por el pueblo a / los buenos bellos verdaderos / que amasan pan atrás de todo / o dan de comer al claror / que sube de la muerte aunque / empuje niños a la selva / porque no hay Dios como la boca / hay que ofrendarse diariamente / para no hablar o no digamos / lo que es la garganta del alma/ a esas hambres vamos quiá / o mejor disimulemos” “Caras”, Juan Gelman

Hace un rato hablábamos sobre el movimiento, ¿qué relación creen que hay entre la belleza y no quedarse quieto? “La belleza sigue en deuda”.

Federico: Sí, la belleza en “Cuando no hay dónde escaparse” es distinta a la belleza de “Nosotros los feos”: “bombardean por todos lados / todas las teles, todas las radios, porque hay que estar lindo pal verano”. En ese tema también se habla de quietud y movimiento.

La belleza se dispersa, en todas las letras “La belleza sigue en deuda”, “Esas manos que reclaman la belleza sin fronteras”, “A la pobreza su belleza, esa tristeza nunca fue nuestra”. Son tres bellezas distintas.

Federico: Sí, la belleza opuesta a “lo lindo” como algo impuesto, como dice en “Nosotros los feos” es la que hay que defender a capa y a espada. La asociamos al movimiento. La otra – la impuesta – la belleza aspiracional, se asocia con la quietud. Para implantar un estereotipo necesitan un pueblo quieto, triste  y  acomplejado. Y un  pueblo que se canta a sí mismo, que le canta a sus tragedias, a sus muertos, a su historia, a sus paisajes y que está enamorado de sí mismo es un pueblo en constante movimiento.

¿Ustedes se dieron cuenta que en la gráfica de la tapa todos los temas penden de un hilo?

Fabio: ¿En el disco?

Sí…

Federico: Yo no.

Fabio: No lo asociamos así.

Pablo: ¿Si nos damos cuenta de la metáfora que eso implica? Sí. Es todo un diseño.

Gonzalo: Por ahí no tiene que ver con el hilo, pero yo hace un rato me quedé pensando en algo, cuando hablábamos del paisaje. Tiene que ver con esto de encontrar una belleza en el movimiento. No quiero hacer foco en lo anecdótico de dónde viene la banda y eso. Vos antes habías preguntado – y creo que nadie te respondió- cuál era nuestro paisaje. Yo me quedé pensando en eso y está asociado al origen de la banda. Una buena respuesta sobre nuestro paisaje sería todo lo que pasó desde el 2001 hasta este momento. Además de ser un contexto histórico donde la banda casualmente se formó o tuvo sus orígenes, eso es parte del paisaje. Sobre todo, cuando Fede empieza a escribir. Se va el otro compositor y Fede empieza a darle manija. Y creo que el empoderamiento como belleza de movimiento, además del movimiento político, forma parte de nuestro paisaje, de los lapachos y los ríos, claro. ¡Con los límites que tiene la ciudad de Buenos Aires! Son el paisaje de la letra y de la música. La belleza para nosotros es un paisaje de movimiento.  

UNA CASCADA  CON CAÍDA PROPIA

Luis Scafati.
Luis Scafati.

Lo presente que a la vez está ausente es otro motivo en sus letras

Fabio: “¡Tu no estar dice presente / en cada tantito que pasa!”…

Federico: Ahí es la ausencia de esa persona la que dice estar. El elemento faltante de ese ecosistema. No sé si haya más cosas.

Las cosas ausentes ocupan mucho espacio.

Federico: Sin duda, más aun en ese tema.

¿Qué lugar ocupa lo ausente en su paisaje?

Fabio: Eso también tiene que ver con lo que decíamos recién. Jauretche: “Pensar situados”. Es decir, ¿para dónde tenemos que patear? Estamos acá, ¿qué hacemos? ¿Cuál es la situación? La cuestión es que no conocemos nuestro propio paisaje. Entonces, vamos a buscarlo. La ausencia es todo lo que no conocemos y tenemos que conocer.

Gonzalo: Esa es la ausencia presente.

Es lo que decías en otra entrevista, que ustedes buscan lo desconocido de lo propio.

Fabio: ¡Claro! Nosotros estamos, de alguna manera, tratando de reconocernos a nosotros mismos. Conocer nuestra responsabilidad en el legado histórico. Y nuestra responsabilidad hoy es esa. Primero, conocerlo para difundirlo y decir “¡ché, mirá que tenemos esto!”. Vinimos de acá. ¿Cómo vamos a saber a dónde vamos si no sabemos de dónde venimos?

Gonzalo: En esa crianza junto al rock nacional está presente la ausencia de los otros símbolos, digamos.

El viento, el alba, el río. Suenan a Spinetta por momentos. Lo habrán matado, pero está ahí como un fantasma.

Pablo: Yo voy a desistir. No creo que Spinetta sea el único que haya hablado de eso. De hecho viene a cuento con lo que estamos hablando. Hay una cantidad innumerable de cantantes que hablan del río y lo conocen, solo que quizás no tienen la prensa que sí tuvo Spinetta.

Gonzalo: Claro ¿Por qué te resuena Spinetta cuando se habla de río y no cantantes litoraleños?

Porque estoy colonizado pedagógicamente.

Gonzalo: Eso es lo que a nosotros nos pasa, me parece.

Igual es todo muy extremo. ¿Por qué uno que conoce el río tiene una autoridad o una legitimidad para escribir sobre el río que alguien que lo imagina o escribe y funda “su río” no lo tiene? Digo, no hace falta saber que el Everest es alto para poder escribir sobre eso.

Pablo: No dije eso. Digo que Fede busca el litoral en “Cuando no haya a dónde escaparse”. Yo las letras de Spinetta no las entiendo. “Todas las hojas son del viento”, no la entiendo. Sólo entiendo. “Me gusta ese tajo”.

Que vos no las entiendas tampoco descalifica a Spinetta al escribir.

Federico: Claramente. No lo descalifica. Creo que nos pasa a todos, vas al conservatorio y estudiás música clásica, las músicas bien vistas- por así decirlo- por la Academia. Creo que tenemos que pensar y decirnos: ¿Por qué conozco más sobre música clásica que sobre tango? o ¿por qué asocio directamente al río y el alba con Spinetta en lugar de con Ramón Ayala, por ejemplo?

¿Y por qué desechar completamente la música clásica?

Federico: Y te decís: “bueno, tuve una formación así, entonces, ¿a dónde hay que ir?” ¿Por qué si prendo la radio hoy es muy probable que me encuentre música en inglés? Y, si está en español, seguro es rock, rap, Cerati, ponele. Pero, no claro, no se trata de desechar una cosa por la otra. No  pasa por Cerati ni por el Flaco. La potencia poética de ellos puede ser genial. Tanto como la de Anselmo Bustos u Oscar del Cerro. ¿Y por qué a ellos no los conozco?

La pregunta es cómo mezclar lo heredado y qué heredar. Finalmente, el arte tiene eso, mezclar partes. ¿Ese es el papel de lo ausente en el paisaje?

Gonzalo: Me parece que sí, lo heredado a veces es imposible sacárnoslo de encima. O sea, ¡ya está! Ya escuchamos a Charly. Ya nos criamos con esa. Ya no podemos dar marcha atrás.

Ni falta que hace sacárselo de encima. La idea está en transformarlo.

Gonzalo: Es como el error. En la música ya lo cometiste y ya está. 

Pablo: Incluso podés no considerarlo un error. Yo dudo mucho que, de haber escuchado tantos años a Charly, no le haya afanado algunas cosas cuando toco el bajo.

Federico: Son influencias naturales. Y lo que vos decías sobre la mezcla, también. Desde lo musical, y no porque nos lo hayamos propuesto, si quisiéramos tocar música cuyana tradicional, no podríamos. Para eso hay que vivirla, hay que mamarla. Por otro lado, estamos haciendo un abordaje desde la Capital Federal. Ponemos bandoneón, tenemos partes tangueras. Pero si me escucha un tanguero, va decir que eso no es tango. Ese mestizaje está en las letras y está también en lo musical.

CUERPO PUESTO EN VOZ

Le therapeute, René Magritte.
Le therapeute, René Magritte.

Fabio, vos escribiste un tema llamado “Mi guitarra compañera”.  Casualmente, cuando les pedí que me manden, si tenían, textos o fragmentos de canciones, vos me dijiste: “voy con mi guitarra, ¿querés?”.

Fabio: Es el momento de tocar, ahí no importa nada. Ahí soy libre.Toco la guitarra y ¡toco lo que se me antoja! No me importa si me equivoco o no me equivoco, estoy todo el tiempo explorando.

Pablo: ¿Estás hablando sobre el escenario o en la vida?

Fabio: En la vida. Juego a tocar la guitarra, uno aprende más jugando que de otra manera. De hecho les digo a ellos que, cada vez que salga un tema nuevo, ¡háganlo mierda! Que lo destruyan, que toquen todo lo que se les ocurra, que se equivoquen.

Como lo que nos decían cuando éramos chicos.

Federico: Sí, igual siempre nos quedamos en ese primer paso. (Risas)

Y, en tu caso, Fabio, ¿cómo es el paisaje de tocar y cantar?

Fabio: Siempre me costó bastante. Siempre me gustó cantar, desde que empecé a emitir sonidos con la voz, empecé a cantar. Pero todo de forma intuitiva. Luego, con el tema del laburo, me di cuenta del desgaste de la garganta. Si seguía así, me iba a quedar mudo. Así que me metí con una profesora que trabaja mucho el tema del aire, de la relajación. Trabaja el cuerpo en general. No estás trabajando la laringe nada más, la laringe funciona porque hay otras cosas alrededor. Antes llegaba porque tenía que llegar. Ahora soy más consciente del cuerpo, de los músculos, de la espalda. Un reconocimiento. De hecho, esta profesora hace un ejercicio donde me pone un flota flota en la espalda y, cuando te parás, decís “¡Eh, tengo columna!”  De esas cosas ahora puedo ser mucho más consciente cuando canto.

¿Y canta todo el cuerpo, entonces?

Fabio: Sí. De hecho, este último tiempo – y se lo comentaba a Fede-  me equivocaba mucho más tocando la guitarra que cantando. Antes era al revés: me equivocaba en las letras o no me sentía cómodo cuando cantaba. Ahora veo que pasan cosas en el cuerpo y en la guitarra. Me pierdo con los acordes, con el tiempo, ¿viste? Cosas que nunca me habían pasado.

Sobre la voz, Liliana Herrero dijo que la voz piensa.

Fabio: No. El cerebro piensa. La voz no piensa.

Ella no hablaba de un pensamiento racional. Ella decía que uno piensa con todo el cuerpo. Y, si uno canta con todo el cuerpo, finalmente lo que sale es la voz.  

Fabio: Si vos pensás en un sonido oscuro, la voz te sale oscura. Esas cosas tienen que ver con las herramientas que uno dispone para poder llevarlo a cabo.

LA RESISTENCIA POÉTICA

¿Alguna vez pensaste qué es lo poético en el canto?

Fabio: No.

¿Qué es lo poético en general?

Pablo: Yo paso.

Federico: El psicólogo tiene ganas de hablar (señala a Gonzalo).

Gonzalo: Los psicólogos escuchamos.

Yo creo que tu forma de cantar, Fabio, es muy poética. Y tus letras, Fede, son muy poéticas también. Descartemos lo poético como el adorno de la palabra, como la artificiosidad que tanto señala Pablo.

Fabio: En el canto, yo creo que uno es un canal. Un medio para transmitir un sentido…

¿Nunca te encontraste con algo indecible? ¿Algo que quisiste poner en palabras y no va? ¿Una angustia indecible? ¿Una felicidad indecible?

Federico: Creo que para eso está la poesía. Para eso está la palabra. Para eso está el arte en general. Lo poético es la búsqueda por medio de la palabra. De verdad, se agradece mucho la lectura y la escucha atenta. Después, pásenle las letras a los chicos a ver si se las aprenden. 

¿Y lo poético más allá de la palabra? A vos se te ve muy pensativo, Gonzalo. ¿Qué pensás de lo poético?

Gonzalo: Mirá, no tengo la más puta idea.

Federico: Eso es poesía pura.

Claro, lo indecible es lo que no se puede decir, entonces estás en lo cierto cuando decís que no tienes la más puta idea.

Gonzalo: Y sí… Sobre lo indecible estaba pensando que nosotros hablamos mucho sobre lo real, como algo que no se puede decir. Y me parece que hay algo con las canciones respecto a eso. Por ejemplo, mi canción favorita del disco es “Enseña, resiste y sueña” por más que no tenga la aprobación del grupo.

Hay algo en todas las canciones que intenta acercase a lo que no se puede terminar de abarcar. En el caso de esa canción, aparece cuando el chabón le canta a la mina sobre talar los árboles, él dice todo lo que dice y apunta a lo indecible.

No sé si es sólo a una mina. Ahí el sujeto está perdido, podría ser a la patria, a lo que sea. Ahí está lo poético, pueden ser todos los sujetos posibles. Y con el silencio, ¿cómo se llevan?
(Silencio completo)

Fabio: ¿Cuál es tu pregunta?

Pablo: Los cuatro hicimos silencio para responderle.

Eso fue poético. Como decía Huidobro: “Poetas no hagan la rosa, háganla florecer en el poema”. En sus letras aparece mucho el tema del silencio, en la poesía trabajamos con eso.

Gonzalo: ¡Y los psicoanalistas también!

Suponemos que los músicos y cantantes también. Digamos, el silencio forma parte en las composiciones. ¿Estas cosas las han conversado? ¿Conversan sobre cómo los silencios producen sentido?

Pablo: Yo suelo llamar al silencio a veces.

Fabio: Y nunca te atiende (risas).

Federico: Le clava el visto.

Pablo: Iba a hacer un chiste, pero no me salió. A veces quiero que se callen, entonces me pongo a afinar. Pero – y esto lo hablamos hace poco- apelo bastante al silencio. A callar al instrumento. Yo suelo hacer eso un montón, callar para generar otra cosa.

Federico: Pero eso no es el silencio como concepto. El silencio como concepto para los músicos es como una hoja en blanco para un pintor. Es sobre donde vas a laburar lo que vos vas a construir.

Y está bien. Son dos tipos de silencio: el silencio por acallamiento y el silencio dentro de la música. El silencio está en el tema “Cuando no haya donde escaparse”, la letra habla del reinado del silencio.

Fabio: “El reinado del silencio es desafiado por el agua”. Ahí le hace lugar a otra cosa.

TODAS LAS HOJAS SON DEL VIENTO

¿Y el viento? El viento aparece muchísimo en las letras de ustedes. Este número de la revista es sobre el desaliento. El viento en hebreo es “ruaj”,  el que dios sopló sobre el caos al crear el mundo. Después vino el verbo. Es decir, ese viento era un  tomar aliento previo a decir, a cantar. Sin viento, sólo queda desaliento. Es decir, no podés cantar, no podés hablar. Luego de esta breve introducción, ¿Qué los desalienta?

Fabio: El presidente.

Como grupo, en lo musical, en lo social, en el tema de la militancia. La palabra militancia aparece en todo lo que dicen…

Federico: Creo que militar es asumir. Cualquiera que asuma una responsabilidad por una causa que siente justa, en cierto punto, está militando.

¿La música es una causa?

Federico: La cultura popular es una causa. La identificación de un pueblo. Los pueblos que quieren ser ellos mismos tienen una causa gigantesca.

Es curioso que todas tus respuestas apunten a lo colectivo.

Gonzalo: Pienso muchas veces en esto de la cultura popular como un sustrato donde pueden pasar, o no, otras cosas. En relación con la militancia, sería la independencia económica y política. A veces es bueno pensar en qué medida es posible la independencia dentro de una cultura tan extranjerizada. Desde ahí se habla de la militancia artística o cultural. Y el desaliento es el resultado de que te cueste eso, de que te sea tan difícil obtener resultados.

Pablo: No sé qué me desalienta. A veces hay frustraciones personales y también en lo musical.

Pero eso es el obstáculo. El desaliento es más grave, el obstáculo es el paisaje del artista.

Pablo: Entonces, no. Quizá haya muy pocas cosas que me desalienten. Quizá pasa más por el inconsciente.

Fabio: Una vez habíamos ido a tocar a Gesell. Fede y yo tocamos también haciendo tributos a Serrat. Y el día lo pasamos en la playa, obviamente, estábamos en un balneario y estaban pasando una música infame.

¿Género?

Fabio: No me acuerdo. Una cosa de salsa con reggaetón y bachata.

Federico: ¡Genero inaudible!

Fabio: Entonces yo le digo: “Fede, lo que estamos haciendo nosotros es una utopía, ¿no?” Sí, me dijo. Entonces, si no te desalentás ni aun al saber eso, al saber que uno es un tomate en la ensalada mundial, diría Capusotto…. una miga de pan en este vigilante mundo. Si eso no te desalienta, te asumís tal como sos.

El desaliento sería como si supieras que no vas a tener aire para cantar.

Fabio: Pero siempre va haber un motorcito por ahí, ¿no? Nosotros nacimos en un momento alentador. Artísticamente, uno empieza a escribir cuando reconoce un amor propio. En el 2001 nos juntamos. Pero no empezamos ahí, empezamos a componer alentados por un contexto, en el 2009 o 2010. Nosotros celebramos. Es eso “celebrar lo propio”.

CABALGAR LA PENA

El disco empieza con una pregunta sobre la alegría y termina con una respuesta: “¡No, señores!, no escapamos de las penas / las cargamos, las cabalgamos, las asumimos / porque para andar la alegría es necesario lo sufrido”. ¿A qué asocian la alegría?

Pablo: Al bienestar general, al bienestar del pueblo.

Federico: A la identidad.

¿Cuándo se sienten alegres?

Fabio: Cuando estoy con la guitarra. Hacer es la alegría.

Y vos, Fede, al escribir…

Federico: Al escribir, no. Tampoco escribí tanto. No es que sea un oficio para mí. Escribí más como juego. Yo juego con ellos al fútbol. Pero si me preguntás a qué te dedicas, no te voy a decir que soy jugador de fútbol. Soy docente, estudié música, soy músico, soy baterista. Y respondiendo a esto de las utopías, al desaliento, a la potencia y a la alegría…Cuando digo que uno milita la causa, la milita día y noche, en todos los oficios que tiene en todo momento. Y, cuando esa causa no se abandona, algunas veces cuando resuena en los otros, como en Milena que reconoció lo que yo había dicho en clase de los japoneses, entonces decís: “¡Che, loco, bien!”  Para mí eso es potente.

Nuñez Lencina.
Nuñez Lencina.

¿Es mejor este contexto que el anterior para inspirarse?

Y, si es mejor este contexto o no, no lo sé. Quizás muchos artistas se inspiran en la resistencia, pero creo que bajo ningún concepto este contexto sea mejor que el otro. Por ejemplo, cuando sacamos el disco, grabamos uno que hicimos en casa y la reproducción que tuvo fue cero. Y este lo pudimos sacar porque tomamos un préstamo a tres años, gracias a una política de Estado. Lo que impone el neoliberalismo es: si no estás dentro del mercado, no sos parte. Y, si no sos parte, no existís. Y, si la estás remando para poder existir, te sentís solo. Si no fuera por las políticas de Estado que nos acompañaron, la música se hubiera quedado en el living de mi casa.

La docencia para vos es un lugar potente.

Federico: Es potente. Sobre todo, en estas devoluciones. Y te exige, te exige garganta, te exige a veces que llegue el viernes y no des más. Porque aparte doy clases en jardín.

¿Vos Fabio? ¿Con la docencia?

Fabio: No. A mí la docencia me tiene últimamente un poco podrido.

¿Y vos das clases, Pablo?

Pablo: Sí, particulares. Me gusta mucho, me sorprende. Como no tengo estudios formales de música, me animé hace no mucho. Yo me dije hace poco que podía explicar cosas y me siento cómodo haciéndolo, además vengo de familia de docentes.

Gonzalo: Yo siento que hay como una cosa bastante pedagógica en mí, pero aún no tuve la experiencia. Sin embargo, fantaseo mucho con eso.

Fabio, vos decís que “Mano a Mano” es una escuela, o sea que más que docente sos alumno.

Fabio: Me cargaban porque dije eso.

Además dijiste que “Mano a Mano” era tu vida.

Pablo: En esa entrevista a la que vos te referís, él tuvo mucho tiempo para pensar. A mí, la periodista me tiró la pregunta y tuve que responder lo primero que se me ocurrió. Pero, cuando llegó a Fabio, él ya lo tenía pensado. Si me hubieran dado ese tiempo, yo también decía algo así. Tierno.

Federico: Vos no decís algo tierno ni aunque  te den una semana para pensarlo.

Gonzalo: ¡Pará, Di Tullio!

Federico: Igual, solemos boludear bastante al que es tierno. (Risas).

Gonzalo: Cuando les declaré mi amor por ellos en público, no sabés qué me hicieron. Encima, arriba del escenario, me hicieron sentir re solo…

Fabio: Dije que es una escuela, pero no solo en lo musical. Por ejemplo, yo vengo de familia antiperonista y estos fueron los que me llevaron por el mal camino.

Federico: ¡Ah, ahora nos echa la culpa a nosotros!

PA´ LLEGAR  A VOS

     “Es mi forma de hablar / mi guitarra compañera (…) “Aunque te suene a chamuyo / te dice, soy tuyo / y no la escuchás” (“Pa´ llegar a vos”)

 “No hace falta irse tan lejos para poder encontrarlos” (“Vivir riendo”)

Y, entonces, ¿la canción acorta distancias?

Todos (al unísono): Sí, yo creo que sí.

Fabio: Por eso estamos en lo que estamos. Por eso cantamos chacareras, si vivimos en Buenos Aires. O chamamés o festejos peruanos, si están tan lejos.

Gonzalo: De los negros africanos traídos en barco.

Es rara la relación que tienen con el lenguaje. Porque uno ve el disco y son muy buenas las letras y, cuando se trata de hablar, ya sea en las entrevistas o entre canciones en los shows, Fabio es el que parece más cómodo.

mano a mano vivir riendo nuñéz lencina1
Nuñez Lencina.

 

Fabio: Alto chamuyero, yo.

Gonzalo: Y es el que suele ser más callado de los cuatro.

Pablo: Pero no en el escenario.También tiene más responsabilidad, es el cantante.

Gonzalo: Igual, históricamente, entre nosotros cuatro, siempre Fabio fue el más callado. Y me pareció justo que diga que en el escenario es el lugar donde mejor se siente. Junto con la guitarra, me parece muy honesto. Me quedé pensando en lo que hablábamos de los tiempos  y los paisajes donde surgieron las canciones. Surgieron en la década K y se presentaron cuando ya sabíamos que perdíamos la elección. Las canciones se sintieron muy fuertemente, pasaron a tener otra fuerza. Subir al escenario después de perder las elecciones fue muy denso.

Ahí subieron después de otro parricidio….o matricidio. El próximo show iremos a intervenir: ¡Levante la mano el parricida!

 

Dejar respuesta

Please enter your name here
Please enter your comment!