El Lado B: Entrevista al escritor costarricense, Oscar Núñez Olivas.

Entrevista y edición: Lourdes Landeira

 “Este día te engendrará y te destruirá”(*)

¿Cuántas huellas dejamos a nuestro paso? ¿Cuántas señales inadvertimos? ¿Cuánto hacemos por eludirnos? Según la tragedia de Sófocles,  Edipo no pudo: debió cumplir su destino.  A pesar de tantas fugas, debió volver al lugar de donde había partido. Satisfacer al oráculo. Y, recién después de actuar tomar conocimiento de lo hecho. Ese saber terrible lo condujo a la oscuridad por propia decisión. Se quitó los ojos para no ver. Quizás, para quitar entidad a los residuos de sus acciones. Un sentido menos de ligazón con el mundo. ¿Estaría escrito en su destino morir ciego? ¿O la premonición solo llegaba a matar al padre y a tener hijos-hermanos con la madre? Y después que se arreglara como mejor no pudiera. Que la razón embebiera su voluntad y en su función tomara decisiones. Edipo hermoso, Edipo bárbaro; en un solo cuerpo.

Moraleja: Nada puede hacerse contra lo escrito por una entidad incorpórea en ningún lugar.

¿O sí? ¿Hay otro modo de aprehender la tragedia? ¿Hay un tercer camino ante la encrucijada? Quizás, el destino de Edipo era morir con los pies de bebé atados. Pero irrumpió la compasión: un campesino se apiadó de él e incumplió las órdenes reales. Borró la profecía de las palabras nunca vistas, mezcló las letras y creó otro modo de ser. Pasó a ser huella, puntada posible de ligar a otras en busca de alcanzar la Verdad. O no, a lo mejor, solo una verdad. La Otra, inaprensible se las arregla para escapar. O nos arreglamos para escaparle. Claro, sin la compasión de por medio, Antígonas no habría estado para defender el cuerpo inerte de su hermano. Imposible saber quién hubiera ocupado su lugar. Edipo Rey, Edipo mendigo; en un solo cuerpo.

Nuestro encuentro con Oscar Núñez Olivas debió haber ocurrido unos meses atrás. Algo, inefable, se interpuso. Insistimos en hacerlo  y un huracán en una zona sin huracanes (hasta ese momento) amenazó con una nueva postergación. Pero no, fue el correo con preguntas, vino el correo con respuestas. Nos acercamos, con su lectura,  a la mirada de pájaro, a los ojos de pez. A la búsqueda de lo indecible. A nombrar y renombrar.

 LA NOCHE DESEOSA, APENUMBRADA,

“¿Por qué, oh mujer, habría uno de tener en cuenta el altar vaticinador de Pitón o los pájaros que claman en el cielo, según cuyos indicios tenía yo que dar muerte a mi propio padre?”(*)

Nos gustaría conversar sobre el cuerpo  como lugar donde es posible hacer lecturas. En tus personajes, la premonición suele estar vinculada a alguna expresión del cuerpo que anticipa. ¿Qué tipo de conocimiento singular  es la premonición?, ¿qué otros modos de conocer da el cuerpo?

PAISAJE-CIUDAD-DESLUMBRO-VERTIGINOSA-VELOCIDAD_CLAIMA20110616_0065_35 El 23 de diciembre de 2003, la periodista costarricense Ivannia Mora fue asesinada mientras conducía su vehículo por una céntrica calle de San José, en el segundo caso de un trabajador o una trabajadora de la comunicación que moría de ese modo en la pacífica Costa Rica. Me impactó  la noticia en momentos en que disfrutaba de unas vacaciones de fin de año lejos de la capital. Al regresar al trabajo en enero, encontré en la bandeja de  mi correo un mensaje de Ivannia, del mismo 23 de diciembre, deseándome feliz navidad. Aquello, además de impactante, era completamente inusual pues no me unía a ella una amistad estrecha, ni mucho menos. De hecho, era la primera vez que recibía un saludo navideño de su parte. Alguien me comentó que no solo yo, sino varias personas habían sido sorprendidas por los mensajes que Ivannia distribuyó ese día, pocas horas antes de morir. Y la conclusión que escuché y que de algún modo me consuela, fue que posiblemente había “presentido” su final y quería despedirse…No, no es un conocimiento racional y ni siquiera sabemos si realmente se manifiesta o si solo es una asociación fantasiosa de circunstancias independientes, con la cual buscamos aliviar la dolorosa incertidumbre de la condición humana, pero la premonición es una constante en eso que llamamos el “imaginario colectivo”. Si la premonición, real o imaginaria, ocupa un espacio en el mundo cotidiano de las personas, mal haríamos en negarle el derecho a la existencia en el mundo de la ficción, que siempre anda en apuros para no quedarse a la zaga de la realidad. Por eso, los personajes de mis novelas suelen vivir los presentimientos con mucha intensidad y algunos los experimentan en sus cuerpos, tal vez en algún órgano pequeño en que habita el alma y al que los biólogos no le han atribuido ninguna función de importancia. Al cabo que la ficción goza de ciertas licencias sobre las ciencias de la realidad. Por otra parte, es el cuerpo el que nos da todos nuestros demás conocimientos. Los sentidos son nuestra conexión con el mundo físico. En eso, me confieso completamente aristotélico.

TE QUITÓ SIN PENSAR LAS ZAPATILLAS…

 “¡Oh soberano Apolo! ¡Ojalá viniera con suerte liberadora, del mismo modo que viene con rostro radiante!”(*)

¿Cómo diferenciar una premonición de un fantasma del miedo, hasta de un modo de exorcizar al miedo? ¿Por qué hay, en tus textos, pocas predicciones sobre hechos positivos? ¿Qué lugar queda para la sorpresa, para la irrupción de lo desconocido?

Una visión del futuro se cumple o no se cumple. Si llega a cumplirse, entra necesariamente en la categoría de lo que se intuye, es una visión premonitoria. Si no se cumple, es un fantasma, probablemente  tenga que ver con los miedos subterráneos, los traumas primigenios. Pero la premonición es una luz inesperada.  Prende, ilumina la inminencia de un acontecer y luego se apaga por mucho tiempo o quizá para siempre. Ese carácter repentino y con frecuencia unívoco del fenómeno anticipatorio aporta un condimento mágico al relato literario, pero hay que manejarlo con cuidado, abusar del recurso nos puede llevar a la ridiculez. Todo lo demás queda para la irrupción de lo desconocido, como vos decís. ¿Por qué no las predicciones sobre hechos positivos? Porque la premonición es un heraldo del Destino, esa entidad con mayúscula que es ineludible y que marca a sus víctimas con la tragedia. Es el oráculo que anuncia a Layo de Tebas que morirá a manos de su hijo Edipo, por poner un caso.

 

 Joaquin_Torres_Garcia_artista_visual_UruguayY —POR SENTIRSE BLANCA Y ALUMBRADA—

“La ciudad está llena de incienso, a la vez que de cantos, de súplica y de gemidos, y yo, porque considero justo no enterarme por otros mensajeros, he venido en persona, yo, el llamado Edipo, famoso entre todos.”(*)

En tus novelas leímos, por ejemplo: “Padecía miopía y estrabismo desde niño, por lo que solo conocía el mundo por intermedio de unos fondos de botella de los que únicamente se desprendía para dormir”.  “Y los ojos…esos ojos melifluos que penetraban como pértigas hasta llegar al alma. Ojos hipnóticos que te conectaban al más allá de los signos y el idioma. Ojos conocidos, antiguos ojos facundos que han habitado otros cuerpos. Ojos de todos los tonos de luz que te poseyeron en otras épocas, en otros lugares, en otros sueños”. ¿Qué tipo de intermediación para conocer da la escritura?, ¿en qué se diferencia de las intermediaciones de otros modos del lenguaje?

Depende de qué tipo de escritura estemos hablando. Yo preferiría circunscribirme a la literatura, pero, aun dentro de esta categoría, hay diferencias abismales.  Me gusta un tipo de literatura que nos permita aproximarnos a la realidad a través de la acción, el pensamiento y la pasión humanos. Por eso creo que los componentes más importantes de la narrativa son los personajes, las personas  de carne y hueso, interactuando con la sociedad y el medio natural. Ningún otro modo del lenguaje nos conecta así con la historia, el pensamiento, la problemática social.

La literatura, ¿puede ocupar el lugar de “cuerpo anticipatorio”? En ese caso, ¿qué anticipa “La Guerra prometida”, cuando restituye la historia bélica en un país que no tiene ejército? ¿Y el teatro circular? “Las palabras de Cañas provocaron un polvorín. Acoger aquella iniciativa equivalí a aceptar una verdad a la que todos, en diferente grado, se resistían: el ejército nacional había dejado de existir. (…) Ciertamente, nadie podría ser culpado de la nocividad de la peste”.

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Por supuesto que la literatura puede jugar el papel de cuerpo anticipatorio y lo hace con frecuencia. Recordemos cómo la obra de Julio Verne anticipa muchas de las hazañas que la humanidad ha realizado gracias al desarrollo científico y tecnológico. O la pre-visión impresionante de George Orwell  en “1984”, en la cual nos describe la tenebrosa maquinaria de control social a la que hoy estamos sometidos. No creo que sea el caso de “La Guerra Prometida” ni de  “El Teatro Circular”, novelas históricas que reviven procesos históricos a través de hechos consumados, descritos, estudiados. “La Guerra Prometida” nos remite a la epopeya de un pueblo en esencia pacífico que tuvo la capacidad de defender, con las armas en la mano, la nación que estaba construyendo y que le pertenecía. Quizá lo único que anticipa es lo que podemos ser, como sociedad, a partir de lo que fuimos capaces de ser en algún momento. Digamos que nos anuncia el germen dormido de la dignidad y el carácter como pueblo.

 DESNUDÓ BLANCAMENTE TUS RODILLAS

“¡Oh Edipo, que reinas en mi país! Ves de qué edad somos los que nos sentamos cerca de tus altares: unos, sin fuerzas aún para volar lejos; otros, torpes por la vejez, somos Sacerdotes -yo lo soy de Zeus-, y otros, escogidos entre los aún jóvenes.”(*)

 ¿Cuál es el  modo del tiempo en un círculo que se puede recorrer a diferentes velocidades? Leemos “¿Cuántas centurias habré vivido en estos años absurdos?”

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Me pregunto: ¿tiene el tiempo una existencia objetiva? ¿Qué clase de energía es? ¿De qué partículas está compuesto? No creo que el tiempo sea más que una simple abstracción de percepciones humanas.  La verdad es que el  tiempo es como el peinado, cada quien lo lleva a su manera, según quiera o pueda.  Por eso, en esos inacabables círculos que son la vida individual y la vida social, al tiempo debemos considerarlo como anarquía pura, si es que insistimos en concederle una existencia real. Ese es su modo. No sigue las reglas de la lógica, ni las leyes de la física.

En una de tus novelas se habla de la “inmovilidad perfecta”  Conversemos sobre eso.

Eso es pura retórica, tan hipotético como hablar del movimiento continuo o la belleza inmaculada. No hay nada que conozcamos en el universo parecido a la inmovilidad absoluta o perfecta. Sin embargo, es una categoría que nos remite a un “tipo ideal”, en el sentido que lo describía Max Weber, es un modelo conceptual que nunca podría ser hallado empíricamente y, no obstante, funciona como síntesis y modelo de múltiples fenómenos reales.

LUEGO —POR DIVERSIÓN, SIN DECIR NADA—

“¿Qué obligación de nuevo me vas a imponer, bien inmediatamente o después del transcurrir de los años? Dímelo, ¡oh hija de la áurea Esperanza, palabra inmortal!”(*)

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El arte aparece en tus novelas ligado a la mezcla de estilos, de épocas, de cosas que no tenían conexión y se juntan en un determinado espacio. También la naturaleza produce ese tipo de efectos, por ejemplo, por un temporal.  ¿En qué se diferenciarían los modos de producir metáforas  en la naturaleza y en la literatura?

La metáfora es dominio de la literatura, la naturaleza le proporciona material para producirlas, pero no sé si la naturaleza en sí las produce. La mayoría de las veces la naturaleza no necesita de metáforas para despertar asombro ni producir belleza.  Tal vez lo más parecido a una metáfora en el mundo natural sea el mimetismo de algunas especies, que juegan a ser lo que no son en esencia.  Otra cosa son las hipérboles. En eso la naturaleza es pródiga y pasa con facilidad de lo sublime a lo terrible. La literatura no tiene otro camino que imitarla.

Entonces, cuando todo se “embrolla”,  ¿la mezcla produce lo nuevo?, ¿qué diferencia hay entre embrollo y complejidad?

La complejidad es un orden cuyo sentido se nos resiste pero que eventualmente podemos capturar. El embrollo es un orden que escapa del todo a nuestra comprensión, pero que tal vez no sea equivalente al caos. La dialéctica, la lucha de opuestos que algunos podrían percibir como embrollo, suele engendrar síntesis transformadoras, como ya plantearan Hegel y sus seguidores. Quizá el embrollo sea un estado de cosas socialmente saludable porque induce a cambios necesarios.

LA NOCHE SE LLEVÓ TU BLUSA LARGA

“Tú, sin rehusar ni el sonido de las aves ni ningún otro medio de adivinación, sálvate a ti mismo y a la ciudad y sálvame a mí, y líbranos de toda impureza originada por el muerto”(*)

“Belleza – esa entelequia inaprensible”, la belleza aparece en la narración en minúscula y también en mayúscula, aun cuando la palabra no está después de un punto. ¿Hay gradaciones de lo bello? ¿Cuál es la relación con lo divino?

Definitivamente, hay mayúsculas y minúsculas dentro del concepto de belleza.  Sin embargo, creo que la estética es un sistema de valores estrictamente histórico y cultural.  Ninguna gradación de belleza es válida universalmente, como no lo es tampoco ningún sistema espiritual o religioso. En ciertas culturas,  el ideal de Belleza (la belleza imperfectible) se identifica con Divinidad. Esa relación es más clara en algunas sociedades que en otras. Por ejemplo,  en el Islam los artistas acostumbran dejar alguna imperfección en sus obras, aunque sea una pequeña muesca, pues lo contrario es un gesto de soberbia que ofendería a Dios.

¿Cuál es la diferencia entre lo exuberante y lo excesivo? En general y en el arte, en particular.

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Volvemos a lo mismo de la anterior pregunta. La dosificación es uno de los problemas constantes de la estética en general.  La diferencia entre lo exuberante y lo excesivo la marca el gusto de una época o de una cultura en particular. ¿Es el arte barroco excesivo o simplemente exuberante? Para mi gusto es excesivo, pero es el punto de vista de una persona del siglo XX, cuyos sentidos se habituaron a la prevalencia de las líneas rectas y los afeites discretos. Creo que el punto de equilibrio, sobre el cual reposa la diferencia, está en aquello que nos hace sentir cómodos, no solo a los creadores, sino también a nuestros públicos.

Y TE ARRANCÓ LA FALDA ENSIMISMADA

Llegarán por sí mismas, aunque yo las proteja con el silencio.”(*)

En El teatro circular está la transcripción (completa pero fragmentada) de un poema de Jorge Debravo, “Desvestida”. ¿Te liga algo en particular a este escritor, muerto accidentalmente, muy joven? Pongo en itálica el accidentalmente por lo hablado antes sobre las premoniciones y las irrupciones.

Jorge Debravo es, a mi juicio, el mejor poeta que haya engendrado Costa Rica. Su muerte representó una ruptura dolorosa porque su extraordinaria obra juvenil prometía cumbres nunca alcanzadas por la literatura costarricense. Pero dicen que los ídolos han de morir jóvenes, antes de que empiecen a ser carcomidos por las larvas de la vanidad o de la envidia. Por eso, la obra de este autor fallecido a los 29 años en un accidente de tránsito,  quizá tenga más de fatalidad que de accidentalidad.

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¿Hasta dónde la literatura te viste y hasta dónde te desviste?

La literatura hace ambas cosas hasta donde uno quiera.  Un escritor desviste su alma para exhibirla; desviste la realidad de los ropajes del mito;  desviste el pensamiento de prejuicios y falsas verdades. Este tipo de literatura ayuda al lector a realizar sus propios “desvestimientos”. Otro escribe para encubrir, para poner ropajes a todo y arrojar brumas y confusión a sus lectores. Tal forma de escribir no es siempre consciente, pero hay quienes la ejercitan. La vocación fundamental de la literatura, desde mi punto de vista, debe ser la de desvestir tanto como sea posible.

 

COMO UNA COSA TÍMIDA Y AMARGA.

“¿Cómo, pues, iba a ser para mí más grato el poder absoluto, que un mando y un dominio exentos de sufrimientos?”(*)

En tus descripciones hay muchas alusiones a los pájaros, a las aves, a vuelos. Haypájaros surrealistas que más que cantar, lloran o aúllan”. “Más que un hombre parecía un pájaro: ojos pequeños y redondos, mirada torva, nariz ganchuda y cuello encorvado como las aves carroñeras; piernas largas y escuálidas; manos luengas y callosas; movimientos rápidos e instintivos como los de una avecilla mielera siempre lista para emprender el vuelo”. “El hombre se incorpora a la naturaleza con una cierta resignación de hongo, de musgo inteligente, aunque lucha para no ser totalmente absorbido por esta temblorosa burbuja de savia donde no existe el tiempo”  ¿Cuántas temporalidades simultáneas puede vivir un hombre en la naturaleza?

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Los pájaros poseen algunas de las características y habilidades con las que los humanos soñamos desde siempre. La habilidad de volar, por ejemplo, nos sugiere un estado de libertad que supera todas las que conocemos.  Posarnos sobre el aire y, desde ahí, tener una visión panorámica de lo terrestre. Subir. Huir. Si voláramos, podríamos asumir nuestra soledad de un modo majestuoso que la transformaría en virtud. La naturaleza concede a los peces la inmensidad del océano y  a los pájaros, la inmensidad de la atmósfera, con toda su gama de planos y perspectivas.  A los mamíferos (al menos  a la mayoría de nosotros), la fuerza de gravedad y la carencia de agallas nos circunscriben a un solo plano, a la superficie de la parte sólida del planeta. Por eso nos hipnotizan estos otros seres, tanto los alados como los pelágicos, por eso inspiran historias de maravillas. Al mamífero-humano, la naturaleza le ha proveído de  facultades como soñar y escribir, que en algo compensan su escasez de poderes físicos.

En tus textos, la resignación, lo cotidiano, la rutina son como jaulas que encierran al hombre que acumula cicatrices. ¿Qué rompe esa inercia para que se produzca una guerra o para que estalle un amor? ¿Solo el amor y la guerra lo logran?

Ciertamente, nada se parece tanto a una prisión como la inmovilidad de la rutina. El sedentarismo, que fue el punto de partida de la civilización libera al individuo, en alguna medida, de una forma de esclavitud (la llamada ley de la selva, la selección del más fuerte y todo eso), pero lo encierra en una vida sin horizonte ni aventura. Cuando esa prisión atrapa a grandes concentraciones humanas, cualquier cosa que implique la ruptura de la inercia recibe una calurosa bienvenida. Será por eso que pueblos tan prodigiosos, como el de la Antigua Grecia, vivieron siempre en un permanente estado de guerra. Debe haber algo más que ambición material y afán de dominio en esta apetencia guerrerista. Y en ausencia de guerra, las masas fabrican héroes míticos capaces de vivir grandes aventuras en nombre de la multitud. El amor actúa en un ámbito mucho más individual y en ocasiones nos salva de la rutina, aunque a veces solo la refuerza.

DESPUÉS TE COLOCASTE TRAVESURA:

“Y uno tras otro, cual rápido pájaro, puedes ver que se precipitan, con más fuerza que el fuego irresistible, hacia la costa del dios de las sombras.”(*)

 

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La soledad parece ser una huella imborrable.  El hombre sabe que va a morir. En el círculo, cada punto final se une, inevitablemente, con el inicial. Esa soledad profunda, ¿es la huella del origen y del destino? No hay forma de escapar, “tendremos que seguir en el sainete”(…)“La imagen de unidad perfecta que ofrecían Inés y la criatura, le trajo el recuerdo de su propia madre y la sensación, ya otras veces experimentada, de que más allá del tiempo, de la vida y de la muerte, las dos mujeres estaban signadas por un paralelismo misterioso”. Sentía estar retornando a la tibieza y seguridad del claustro uterino, una experiencia inédita. (…) ¿Esto es la muerte?, se preguntó” ¿En el nacimiento está lo perdido que se recupera con la muerte?

La soledad es una impronta, una marca de hierro que nos acompaña por la vida desde el momento en que adquirimos conciencia de nuestra individualidad. No importa cuántas personas estén a nuestro alrededor, seguimos estando esencialmente solos en nuestro ámbito interno. Y de todos los momentos de nuestra vida, ninguno tan solitario como el de la muerte. Quizá el retorno a la Tierra, madre nutricia, debería representar el retorno al claustro uterino, el del confort  y la seguridad absolutos, pero no creo que en esta nuestra cultura pueda prender tal concepto de la muerte.

DESNUDASTE TUS PECHOS POR TERNURA

“La Esfinge, de enigmáticos cantos, nos determinaba a atender a lo que nos estaba saliendo al paso, dejando de lado lo que no teníamos a la vista.”(*)

 El lado B es el tema de nuestro próximo número, ¿qué te sugiere?

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El lado B me sugiere un plan alterno al lado A, que es todo lo predecible.  El lado B es el que no se anuncia, el que irrumpe ante el previsible fracaso del A. Es la sorpresa, el asombro. Del lado B está lo Bueno, lo Bello, lo Brillante. Besar y Bendecir, en voz activa, están también del mismo lado.

¿Cuál es tu “lado B”?

Todos mis lados están de ese lado.

Y —HABLANDO DE UN AMOR VAGO, INCONEXO—

“El que no tiene temor ante los hechos tampoco tiene miedo a la palabra.”(*)

 Lo tibio, lo vago, lo incierto, lo casi ¿es el único intermedio posible?

No, hay muchos más intermedios. Todo a lo que podamos aplicar una medida tiene un intermedio. Pero hay que tener cuidado de no confundir el intermedio con la síntesis, lo cual nos puede llevar a errores de valoración.

Tus textos dicen que las palabras tienen peso y producen significaciones más allá de lo literal de la unión de distintos vocablos. En las dos novelas, los personajes tienen voz propia a través de guiones de diálogo y también, algunas veces, irrumpen en la voz del narrador y se escriben en itálica. ¿Cuándo necesitas  dar la voz y cuándo, narrarla?En los oídos del comandante seguía resonando el balbuceo de una palabra que la muerte le arrebató de los labios al recluta. Cuánto consuelo le hubiera procurado escuchar ese postrer obsequio de su boca

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Indudablemente. Las palabras pueden tener un peso enorme y no siempre por su significado literal sino también por la carga que comportan. Lejos de lo que pueda pensarse, el contenido racional del lenguaje nunca viene solo, sino acompañado de la carga emocional de quien produce el mensaje y de quien lo recibe. En ocasiones, el éxito del relato exige ceder la palabra al personaje, no solo para que se comunique con otro personaje, sino para que dialogue directamente con el lector.  Esa comunicación directa  genera una cierta intimidad entre el personaje y el lector y se logra una identificación más plena.  A veces, se necesita el cambio de voz solamente para romper la monotonía, propósito que no es menos importante.

PORQUE SÍ Y PORQUE NO, A MEDIO REPROCHE,

“¡Oh tres caminos y oculta cañada, encinar y desfiladero en la encrucijada, que bebisteis, por obra de mis manos, la sangre de mi padre que es la mía! ¿Os acordáis aún de mí? ¡Qué clase de acciones cometí ante vuestra presencia y, después, viniendo aquí, cuáles cometí de nuevo!”(*)

Ante una encrucijada, ¿qué papel juega la voluntad, la razón, lo instintivo en el hombre? “Al final, uno baraja y baraja los argumentos y llega a la conclusión de que cualquier cosa es posible, excepto conocer con certeza la verdad”.

 

maxresdefaultDepende de la encrucijada. Cada situación requiere de cualquiera de esas potencialidades humanas.  La razón se impone allí donde hay una situación compleja y es necesario recurrir al conocimiento y la experiencia para tomar una decisión. La voluntad aplica en situaciones cuya solución requiere de esfuerzo. La intuición es necesaria siempre ante cualquier  encrucijada. Carecer de ella es una desgracia.

¿Qué lenguaje (poesía, prosa, ensayo) te acerca a lo indecible?

La poesía, pero la buena. Los versos de envoltura de chocolate resultan  insufribles.

¿Y las ideas? “Las ideas viven mientras vivan los hombres que las sustentan. Si esos hombres mueren, las ideas quedan en manos de los mercaderes y al final se prostituyen”.

 Este es un tema que da para mucho rato y para mucha tinta. Solo te diré que muy pocos hombres o mujeres son capaces de engendrar y hacer triunfar sus ideas. Y aún más escasos son aquellos que logran hacer que sus ideas les sobrevivan.

¿Y la poesía? “Se hubiera dicho que más parecía poeta que soldado, de no ser porque algo en su presencia infundía temor. Quizás fuera su verbo encendido, que siempre estaba argumentando sobre verdades trascendentes que solo él entendía. O esa mirada gris penetrante que producía una sensación de magnetismo hipnótico”. ”Maldita Rivas, ciudad escurridiza como el amor – pensó y trató de retener aquellas palabras para escribir luego un poema-. Cada vez que te aproximas y creo poseerte, escapas presta de mis manos”

Esos párrafos de “La Guerra Prometida” constituyen un asomo a la profundidad en el alma de uno de sus personajes, el filibustero William Walker, quien pretendía apoderarse de Centroamérica e imponer el esclavismo a mediados siglo XIX. Un hombre calculador e implacable, pero poseedor de una sensibilidad particular que le hace pensar y expresar las cosas con su dimensión poética. La cuestión es que estoy convencido de la complejidad de la psiquis humana, no hay malos absolutos ni buenos absolutos, por mucho que el cine hollywoodense nos sirva ese estereotipo sin descanso.  Más que las personalidades “coherentes”, me atraen las contradictorias.

DESNUDASTE TAMBIÉN, ENTRE LA NOCHE,

“Y, ciertamente, el enigma no era propio de que lo discurriera cualquier persona que se presentara, sino que requería arte adivinatoria que tú no mostraste tener, ni procedente de las aves ni conocida a partir de alguno de los dioses. Y yo, Edipo, el que nada sabía, llegué y la hice callar consiguiéndolo por mi habilidad, y no por haberlo aprendido de los pájaros. A mí es a quien tú intentas echar, creyendo que estarás más cerca del trono de Creonte”.(*)

“Él tampoco atinaba a explicarse por qué la Providencia había derramado tanta tribulación sobre un pueblo que no hacía otra cosa que defender su derecho a existir. ¿En qué consistía el pecado para tal castigo? Todo era absurdo” ¿Cuál es el absurdo del poder y de la religión? ¿El periodismo también es un poder absurdo?

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El mayor absurdo del poder es su carácter adictivo. Los políticos se quejan con amargura de toda la soledad y la frustración que les depara el ejercicio del poder, pero aun así lo persiguen con la ansiedad con que  el toxicómano persigue la droga. El periodismo es más bien un poder arbitrario y temible. Es un súper poder que acusa, investiga, juzga y condena antes de que cualquier poder del Estado haya movido un dedo. Es un poder ilegítimo porque no surge de la voluntad del pueblo, sino directamente de un juego subterráneo de intereses económicos y políticos. Es un poder tiránico pero enmascarado. Desde luego, creo que hay periodistas honestos y hay medios de comunicación que trabajan con ahínco por encontrar la verdad, no me cabe duda. Pero éstos son excepciones dentro del entramado de la prensa. No forman parte de lo que llamás “el poder del periodismo”. En cuanto a la religión, no opino. Le cedo la palabra a Bruno Bauer: “la religión es el opio de los pueblos”, frase que hiciera célebre don Carlos Marx.

LA NOCHE PEQUEÑITA DE TU SEXO.

Porque una sola podría proporcionarnos el conocimiento de muchas, si consiguiéramos un pequeño principio de esperanza.”(*)

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Para terminar, rescaté una larga cita, para preguntarte si querés  agregar algo más: “Pero me quedo quieto. Inmóvil. Sintiendo la seguridad de este nido de sus brazos donde no existe el viento, ni la lluvia, ni el mundo externo, ni siquiera el tiempo o el espacio. Sólo el golpe del reloj. Sólo un calor me licúa, que suave, placenteramente me desdobla. Poco a poco me convierto en una nube de átomos viajeros. Ya no pienso, solo transito por galerías vaporosas, casi inmateriales; túneles regados por una meliflua luz de origen incierto. Escucho el oleaje de un corazón y torrentes de sangre que discurren cerca, arrastrando vocablos sueltos e impenetrables como pequeñas piedras. Piedras. Palabritas redondas para llevar a casa. Mamá se enoja cuando lleno con ellas los bolsillos porque dice que se rompen y el abuelo que me deje vivir tranquilo, que no jorobe la existencia. Piedras. Piedras no, sino ranas, ranitas verdes de cuerpecitos fríos y jabonosos que se inflan y desinflan en el nido de mi mano y me miran con sus grandes ojos redondos asustados. Ojos. Ojos grandes, ojos inmóviles, ojos de pez. El agua. La poza prohibida donde me tiro desnudo y no toco fondo y hay canales de agua tibia dentro del agua fría. Ojos de pez, ojos de vidrio en el agua roja. Ojos flotando en esta sangre viscosa, ojos de pez que hablan y pronuncian mi nombre…”

¿Qué más podría agregar? ¡He dicho tanto! Gracias por la entrevista

Notas:

Las cursivas de las preguntas corresponden a citas de las novelas de Oscar Núñez Olivas, “El teatro circular” y “La guerra prometida”.

(*) Los epígrafes corresponden a citas de “Edipo Rey” de Sófocles.

Los subtítulos son los versos de “Desvestida”, del poeta Jorge Debravo.

 

       

 

 

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