El cuidado del otro: sobre la fuerza de la muchedumbre que toma las riendas de su destino.

Por Pepe Carvalho

GRACIAS, ME CUIDO SOLO

En la movilización de la CGT, el 7 de marzo del 2017, la muchedumbre  sacudió  los presupuestos de lo esperable y terminó por instalar la duda de quién cuida a quién. El pueblo activo pateó el tablero y puso en jaque a la burocracia sindical, que utiliza actualmente una vieja artimaña vandorista. La CGT intentaba seguir sus negociaciones con el gobierno y usar para ello la fuerza de la movilización. La reacción y el descontento pusieron en jaque a los dirigentes sindicales, quienes debieron abandonar precipitadamente el palco, desde donde comandaban el acto. No es fácil recordar un hecho similar en la historia del movimiento obrero y su conducción política. Pero, ¿qué pasó?  Evidentemente, el pueblo resolvió bajo el lema, “gracias, me cuido solo”. El olfato popular no falló: tres días después, la CGT debió cumplir con lo prometido a su base natural y determinó la fecha del paro. Podríamos decir que fue un triunfo de las bases. La memoria sobre determinaciones similares no tiene parangón. Por obligación intelectual, no podemos dejar de recordar la primera de ellas y los elementos que  provocaron su perduración en el tiempo.

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 17 de Octubre de 1945

EL ALUVIÓN ZOOLÓGICO

1.

Si analizamos las grandes movilizaciones obreras, no debemos sucumbir a la intención esquiva de algunos historiadores y sí debemos  recordar la primera y más conmovedora de  las Plazas: la del 17 de octubre de 1945, momento en que el coronel Juan Domingo Perón fue arrestado por quienes temían a su liderazgo de masas, creciente en esos momentos.

 El 17 de Octubre de 1945, como decíamos al principio, los sectores más oligárquicos y conservadores, temerosos de los cambios existentes, para presionar al gobierno del General Farrell detuvieron al Coronel Perón y lo llevaron preso a una cárcel militar en la isla Martín García. Este hecho provocó la movilización de gran cantidad de dirigentes sociales y miembros sindicales. En esa ocasión sobresalió la figura de Eva Perón, compañera- ya mítica- del coronel preso. De manera casi espontánea, comenzó la movilización en las barriadas más populares de la capital y el conurbano. Exigían la libertad del coronel. Así, el centro porteño se vio invadido  por obreros y ciudadanos que vitoreaban al líder detenido. La Plaza rebalsaba de pasiones y las pasiones siempre enervan a los principios higiénicos de la burguesía recalcitrante. Desalojarlos resultó imposible, aunque- ni lo dude, lector-  se intentó: probaron hasta levantar los puentes que separaban  la ciudad capital del conurbano, para evitar la llegada del  “malón” obrero. Ante tan imponente movida, la oligarquía, temerosa por sus privilegios,  llegó a llamar  “el aluvión zoológico” a las masas movilizadas. Pasaban las horas y los manifestantes comenzaron a utilizar el agua de la fuente central de la Plaza de Mayo para “lavarse las patas”, en señal  de que habían llegado para  quedarse, hasta lograr la liberación del líder. Esto se consiguió horas después. Perón fue llevado al hospital militar central del barrio de Palermo. El general Farell, a cargo del ejecutivo, resolvió ir a buscar a Perón y lo invitó para que hablara a la muchedumbre y lograra desmovilizarla. Horas después, el coronel no vaciló y les indicó:

  • ¡A casa!

Intentaba demostrar, la contundencia de su liderazgo, la clara actitud conciliadora y la búsqueda de una alianza de clases. No olvidemos que el contexto histórico estaba impregnado de  los ecos de las revoluciones rusa y china. Las dos, en el marco de la lucha de clases. Su mensaje se dio en ese marco,  la gente respondió. Se fueron a sus casas, a sus lugares de trabajo en las fábricas, a sus pueblos. Todos satisfechos porque se habían cumplido sus deseos. Ese día nació el líder: sería tres veces presidente de la República e incidiría durante más de cincuenta años en el destino del país.

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DE CORONEL, A LÍDER DE MASAS.

Es importante recordar cómo el coronel llegó a semejante liderazgo. Las Fuerzas Armadas estaban fuera de foco con respecto a la realidad nacional y a la europea, que se debatía en una situación social sumamente conflictiva, en un marco de pre guerra mundial. Perón no solo tomó nota de estas situaciones, sino que además se preocupó en analizar los cambios producidos en el marco de la consolidación de la era industrial: los obreros organizados en sindicatos. A su regreso al país, se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Creada a su pedido, la asumió con la clara intención de utilizarla políticamente. Comenzó  por convocar a líderes obreros y a algunos sindicatos  de extracción anarquista y socialistas. También se acercó a los sectores más postergados socialmente. Perón capitalizó los desplazamientos poblacionales de los trabajadores rurales a las ciudades y centros industriales  en busca de bienestar. A esto contribuyó no sólo la llegada de la industria, sino también la pobreza y el olvido en que se encontraban, bajo la explotación sanguinaria de “los señores feudales” terratenientes: Los herederos de los ladrones de la tierra, a sangre y fuego, con Roca y Mitre como ideólogos del genocidio. ( Se sugiere ver el link de la Patagonia Rebelde).

https://www.youtube.com/watch?v=9gxjsv6QcjM

NO PASARÁN

(20 de junio de 1973) Ezeiza demostró que a Perón le tiraba más la derecha que la izquierda. Él mismo designó al Coronel Osinde para organizar y dar seguridad al acto. Osinde era uno de los jefes de la triple A, quien sumado a López Rega completó el arco de la derecha y su mano represora.  Hay que pensar que a Ezeiza fueron cerca de 900.000 personas. El ataque se produjo desde los árboles, con todo tipo de armas. Las columnas de los sectores de izquierda intentaron llegar al frente del palco de Perón; les fue imposible: fueron dispersados a tiros.  Si esto mismo hubiese pasado en la Plaza de Mayo, la masa asustada  hubiera provocado un caos trágico. La idea original era que Ezeiza pasara como una reyerta entre bandos adversos y no como la matanza que fue, donde se cree que murieron 1.000 personas. A tal nivel llegó el descontrol de la derecha, que Perón debió trasladarse hasta una base aeronáutica en el Palomar, al norte de Buenos Aires, y no estar en el acto. Días después, dio una charla por televisión, donde remarcó que su regreso “ no era para enfrentamientos sino unir a los argentinos”, “Vengo descarnado” aclaró.

El Coronel Osinde, como militar,  eligió el lugar más beneficioso para el objetivo oculto de la represión. A mi entender, a un estratega militar como era Perón no se le podía pasar esta conclusión.

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1de MAYO DE 1974: LA PLAZA PARTIDA Y PARTIR DE LA PLAZA

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https://www.youtube.com/watch?v=C40-ChOgaxA

 El 1 de mayo de 1974  resultó una fecha bisagra para muchos de quienes fuimos jóvenes en aquella época. En esa oportunidad, y en un marco de protestas populares contra las designaciones en el gabinete de Perón (López Rega y otros), los sectores más progresistas del peronismo pusieron el grito en la Plaza. El acto trastocó el modo en que  Perón asumía el rol “bajador de línea”  al pueblo. Todo fue organizado en un escenario de aparente normalidad, que incluía números musicales y otras atracciones, en el intento por quitar toda connotación de definiciones políticas. Al comienzo ya, el locutor instaba a la fiesta del trabajo y no del trabajador, un concepto nada peronista. La  masa se dividió celosamente discrepante. A la derecha del palco, Montoneros y la juventud militante. Y, a la izquierda, las 62 Organizaciones y los sindicatos conducidos por la vieja burocracia sindical peronista. Así estaba la cosa cuando, en lugar de aparecer al General a tomar el micrófono, se anunció que hablaría la vicepresidente Isabel Perón. Esto ya produjo la primera división de la concurrencia. La mitad derecha de la Plaza comenzó a repudiar a la anunciada oradora. El repudió creció a medida que su discurso se llenó de alusiones para nada políticas: “lo feliz que me hace estar viendo a los trabajadores contentos en este acto, a la espera de escuchar las palabras rectoras del General Perón”. Arreciaron los silbidos por un lado y su contrapartida, con los aplausos de los representantes de las “62”. El rechazo ganaba, al punto que el presentador del acto apareció a  pedir respeto por el orador, mientras anunciaba la presencia inmediata del General. Los cánticos no cedían: “Qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular “, “se va acabar la burocracia sindical” y “Perón, Evita la patria socialista”. Perón reaccionó de inmediato: no soportó semejante repudio a su figura y lanzó el ya famoso, “imberbes y estúpidos”. En ese momento, la reivindicación de los dirigentes sindicales en la resistencia peronista era para él más importante que la maravillosa juventud. Su alusión trajo el inmediato “Rucci traidor, saludos a Vandor”, en una clara alusión a los asesinatos de los dos dirigentes  sindicales, aparentemente por la organización Montoneros. El General volvió a insultar y a desconocer a quienes dieron su vida para que Perón volviera. La respuesta no organizada de la masa fue inmediata: giró y dio la espalda a la casa de gobierno. Así, se retiró del acto prácticamente la mitad de la muchedumbre. Fue imponente: más de 50.000 personas se van, sumamente enojadas con su líder,  ahora “descarnado, y no revolucionario”, como el propio Perón lo dijo.

1 de mayo 02 1 de mayo 031 de mayo 0130 de marzo de 1982: NO LLEGAMOS PERO AVANZAMOS

Otro ejemplo de la fuerza  de la masa obrera y popular: El 30 de marzo de 1982, la CGT comandada por Saúl Ubaldini enfrentó a la dictadura militar con un paro y movilización a la plaza de Mayo. Hay que recordar que, durante la dictadura militar, hubo un solo aumento para los trabajadores y fue mínimo. En aquel momento, la conducción de la CGT hizo suyo el clamor popular contra los militares que ya estaban concluyendo la aventura más criminal de la historia sobre el pueblo argentino. El acto fue reprimido de una manera tan brutal que  las columnas obreras y trabajadoras no pudieron llegaron a la Plaza y debieron dispersarse diez cuadras antes.

30 de marzo 01 30 de marzo 02

MULTIPLICAR ES LA TAREA

Cuidar al otro es volverse poderoso, no necesitar ser arriado. Incluso, no necesitar indispensablemente un líder. Aunque existen experiencias revolucionarias contrarias, que reafirman la importancia de los líderes. Lenin, en la revolución bolchevique: Mao, en China: Castro y el Che en Cuba. Sin embargo, no podemos esperar un conductor para cuidarnos. La potencia que somos es algo de lo que ya disponemos. Sólo tenemos que hacerlo accesible a los otros. Y multiplicar…

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