El cuidado del otro: Conversación con la directora sueca, Amanda Kernell, sobre su película “Esta es mi sangre”.

Entrevista y edición: Lourdes Landeira

Anhelo la tierra que no es, /cansada de desear todo lo que es. / La luna me habla en runas de plata/sobre la tierra que no es./La tierra donde nuestros deseos se realizan maravillosamente,/la tierra donde caen nuestras cadenas,/la tierra donde enfriamos nuestra frente sangrante/en el rocío de la luna./Mi vida fue una ilusión ardiente,/una cosa encontré y otra realmente gané-/el camino hacia la tierra que no es./En la tierra que no es/mi amado camina con una corona brillante. / ¿Quién es mi amado? La noche es oscura/y las estrellas se estremecen en respuestas/¿Quién es mi amado? ¿Cuál es su nombre?/Los cielos se arquean más y más alto/y un niño humano se ahoga en las nieblas infinitas/y no  conoce respuesta alguna./Pero un niño humano es nada excepto certeza/y estira sus brazos más alto que todos los cielos/y entonces llega una respuesta:/soy la que tú amas y siempre deberás amar. Edith Södergran (traducción propia para esta nota)

 Si digo uniforme, pienso en un orden cerrado. Lo visto adentro y me iguala, me protege de no ser considerada intrusa; lo visto afuera y me distingue, me impide asimilarme a otras. Nosotras y los otros. En el umbral, la posibilidad de trasmutar. Depende de qué lado esté quien me mira: sin esa mirada el espacio se difumina y se pierden las aristas. Las preguntas sobrevienen: ¿me visto siempre igual?, ¿de qué me visto?, ¿para quién?, ¿hasta dónde llega el desvestir? Todo comenzó con la piel de los animales, usar una piel para proteger nuestra piel y, a su vez, distinguirnos de ellos, condenados a la desnudez (hasta que las tiendas de mascotas alcanzaron a los domesticados con el diseño. Los otros, siguen con su propia piel a los cuatro vientos). Esas lejanas vestimentas sirvieron no solo para poner fronteras al frío, a la lluvia y al sol. También, intervinieron sobre los cuerpos con artificios de embellecimiento. Quizás, para cuidar a los otros de nuestra propia intemperie. Quizás, para jugar a probarnos en otras pieles. Aun, o siempre, a costa de algún sacrificio: alargar nuestros cuellos, perforar una parte, mutilar otra, apretar los pies hasta empequeñecerlos, ensanchar labios, achicar cinturas, cortar y coser. Hace unos 40.000 años, llegó la aguja con su ojo, hecha de marfil de mamut, de huesos de reno, de colmillos de focas. Y no paró de entretejer. Uniformes con distintos nombres nos cuidan y exponen a la vez.

 images (7)PUNTADA CON HILO

Christina tiene el pelo recogido, se mira en el espejo, acomoda un mechón cano sobre la oreja, alza la mirada y sale de la habitación. Atrás quedó el llamado de su hijo, la intención de hablarle de su nieta. Respondió con silencio. Ella, o Elle Marje, la otra de sí misma.

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Algo más tarde, Elle Marje, con Christina a cuestas, regresará a la tierra. Sus manos serán patas al escalar la montaña, el rodete se desprenderá, el pelo, liberado, despejará su oreja: sangre solidificada en la huella de los renos que abajo, en el corral, ya están marcados.

Antes, habrá tenido tiempo para recostar su cabeza dentro del cajón de su hermana muerta y pedirle perdón. En sami, la lengua compartida.

Las escenas pertenecen a “Sameblod, Sámi Blood, Esta es mi sangre”, según su título en sueco, inglés o español. ¿Quieren decir lo mismo? Amanda Kernell, la directora de la película, aclara que, a pesar de las apariencias,Sameblod no significa la misma sangre, es el modo sueco de decir sangre sami. Sobre el título en español, no tuve injerencia, me enteré cuando vine acá. Me gustó que estuviera presente la sangre”. Acá, es Pinamar, el festival de cine Pantalla Pinamar 2017 (décimo tercer encuentro cinematográfico argentino – europeo).

descarga (1)Amanda nació en Suecia hace treinta años y  visita Sudamérica por primera vez. Su madre es sueca y su padre es sami – sueco. Vive y estudió cine en Dinamarca. Habla sami del sur, sueco, danés, inglés, francés y español. ¿Se es siempre otra en el lenguaje?, le pregunto. Lo piensa y responde que sí. Hace una pausa. “Cuando digo mamá en inglés o en cualquier otro idioma, no es  lo mismo que cuando lo digo en sueco. En ese caso viene indisolublemente asociado a los sentires de mi infancia. El lenguaje de las emociones no tiene traducción posible. En la película tuve que dar muchas instrucciones en sami. Las chicas hablan noruego, sueco e inglés perfectamente. Pero no se da ninguna asociación. Solo en sami pueden evocar y compartir cosas de su vida. De otro modo, van nunca a llorar”.

images (5)Como ya está claro, todas y todos los sami que aparecen en la película lo son en la realidad. La abuela de las hermanas protagonistas es su abuela. Así, cuando las ve partir hacia el colegio, del que no volverán hasta dentro de unos meses, no llora, pero sabe decir en su rostro lo que siente. Lo vivió muchas veces.  “Para mí era muy importante conocer cómo hacen las cosas. Cómo usar el cuchillo, el lazo, cómo sentarse. Un sueco no sabría. Y eso se ve. El público sami lo ve. Importaba que todo fuera correcto, que mi familia no tuviera vergüenza”.

En relación al origen latino de su nombre, cuenta que a sus padres les gustaba mucho Víctor Jara y su “Te recuerdo, Amanda”. ¿Será que, con esa música, la comenzaron a recordar antes de haber nacido? Amanda es también la que  debe ser amada, la que es digna de amor”.

HILACHA A LA VISTA

Hace unos días, en el mismo festival, vi la película griega “Domingo sombrío”. Durante la ocupación a Tesalónica, un cristiano y una judía sefaradí se enamoran y son trágicamente separados por el nazismo.  Al finalizar la exhibición, su director- Ouzeri Tsitsanis- resaltó la importancia de contar lo singular de esa historia en la actualidad europea.

Hoy le pregunté a Amanda acerca de la necesidad de contar la  singular ficción de Elle Marje – Christina – Elle Marje. “Empatía, en este contexto europeo, quería generar ese sentimiento, mostrar que con solo cambiarle la ropa podemos identificarnos con esa otra a quien suponemos diferente. En la Suecia rural de la década del 30, el racismo se expresaba en segregación sistemática del pueblo originario escandinavo. Los niños y niñas iban a escuelas especiales, en las que se impartían los conocimientos que el supuesto saber superior consideraba necesario para que volvieran a su pueblo a trabajar en la cría de renos”. Las autoridades- en su propia pequeñez-  medían el tamaño de las cabezas: así reforzaban la culpa con la biología  de raza y justificaban su pretendida superioridad. Mientras la regla decía cuántos centímetros había desde una a otra de sus orejas, en los oídos de las niñas sami, se oía aún el insulto del camino: lapón, como inculto, tonto, periférico. Sami, en el orgullo de la sangre. descarga (2)

Orgullo y vergüenza, sustantivos clave en la película, en la conversación, en la historia. Pasaron décadas desde aquel año en que los sami ni siquiera tenían derechos constitucionales, no podían votar. Cambió el siglo, ¿cuál es la situación hoy? “Es muy complicado, Suecia es conocida por el respeto a  los derechos humanos, pero es también uno de los pocos países que no ha firmado la convención de pueblos indígenas de Naciones Unidas. Por ejemplo, en la película, se habla el idioma sami del sur, una de las 9 variantes del idioma y, como consecuencia de las políticas educativas, hoy hay solo 500 hablantes de esta lengua. El racismo hoy, aunque no institucionalizado, persiste.”

PUNTO DE QUIEBRE

En Suecia es ilegal obtener registro de la cantidad de samis que viven en su territorio. ¿Cuántos son hoy? Podrían ser  100, 200.000. El calendario marca una fecha como su día nacional de la tradición.Entonces, todos visten las ropas típicas. Pero no lo hacen al día siguiente, no lo hicieron el día anterior. No llevan sus vestidos al trabajo o a la escuela. Ser solo suecos  es más fácil, conlleva menos conflictos, evita discusiones con los amigos”. ¿Qué define a una persona como sami? En la familia de Amanda hay variaciones. “Hay miembros de mi familia que nacieron sami, que crecieron criando renos y luego negaron su identidad. Pasaron a hablar mal de los sami. Los rechazan aunque ellos lo son. Dicen que  los sami roban, mienten, estafan y hasta que no debían existir. Otros miembros de mi familia siguen criando renos con orgullo.”

“Sameblood”. La sangre está en el título y la pregunta es cuánto de esa identidad corre por  sus venas y  define. Es común que los suecos- fuera de los censos, por supuesto- pregunten si alguien tiene sangre sami, o media sangre, o un cuarto de sangre. Y otra vez : ¿hasta cuánta y hasta cuándo?

La directora se propone indagar sobre esa forma de ser otro, de elegir ser otro, aun a costa de asimilarse a lo diferente, de perderse, si eso es posible. Por eso, la cámara acompaña muy de cerca a la protagonista, no quiere que se confunda, que se pierda su singularidad. “La razón para estar tan cerca es porque, con las ropas sami, puedes ser visto como el otro; en cambio, con la cámara al lado, se ve la a persona y en esa cercanía desvestida te convertís en un ser humano.”

images (13)Elle Marje, en tránsito hacia Christina, toma un vestido de la otra Christina, la profesora sueca que ella quiere ser (no sabía en ese momento que se jubilaría de esa profesión muchos años después). Con esa nueva vestimenta va al pueblo, al baile de los suecos, y se confunde en ellos para ir con uno hacia la montaña del amor. Allí, donde es encontrada por su hermana y el látigo- literal- que corresponde a su lomo humano, ante semejante osadía. Quiero sabe cómo habita esa montaña, a qué ficción pertenece. “La película está basada en entrevistas que hice a mi familia y a otras personas. Muchos me hablaban de una montaña, cerca del lugar del baile, adonde iban a mirar el crepúsculo. De todas formas, nunca recibimos la historia completa de parte de nuestras abuelas, pero el resto me lo puedo imaginar”.   

Será que de la sexualidad no se habla, ¿quién imagina a una abuela contar su primera vez bajo un sol de medianoche? O será que no se pone en palabras, sin que ello impida decirlo en otras conjunciones. “Es algo bueno del cine que te quede resonando por más tiempo, intentando imaginar qué pasó después. Para mí era muy importante hacer la película sobre una persona, sobre esta joven, pero no puede ser tomada como representación de la generalidad, nadie puede hacer eso. Mi función como artista, como cineasta, no es dar respuesta. Debo ser brava y picar donde molesta a los que hacen mal, es plantear la pregunta y escuchar sus ecos”.

HEBRAS VISIBLES

Entre la pregunta y el eco, hay un tiempo de silencio. En la película, la elipsis se agranda, desde el momento en que Elle Marje adolescente quema sus ropas para vestirse de Christina hasta el tiempo en que Christina regresa  su tierra por la muerte de su hermana. No importa cómo haya sucedido el intermedio, nada puede evitar que la mirada se vuelva espejo.: “El silencio puede ser un modo del cuidado de los otros. Mi padre me pidió que no hablara de espiritualidad en la película, que la protegiera a modo de resistencia”. El lenguaje no hablado es muy importante. La lengua sami habla con mucho más que con palabras. “En el sur, usar el vestido dado vuelta significa que alguien murió; en el norte, es señal de desacuerdo. En el parlamento, por ejemplo, no digo que me opongo, doy vuelta mi ropa y queda dicho”.

imagesEsta es mi sangre; de la alianza nueva y eterna, podríamos completar quienes alguna vez asistimos a misa cristiana. La de ese Cristo- y de su santísima trinidad-, en nombre de quienes los misioneros obligaron al pueblo sami a dejar atrás el chamanismo y a “aliarse”. Nunca supe exactamente de qué alianza reza la Biblia, pero dudo de una que excluye para reinar. Tal como Amanda duda de la asimilación, tan en boga en el discurso de la Europa contemporánea. 

HILO NUEVO NO SIEMPRE COSE BIEN

Cuando Elle Marje llega por primera vez a la ciudad, las calles y los parques están vacíos, solo ella los habita con su intemperie. Aun en el medio de la civilización, existe el aislamiento. No se puede escapar del miedo. Tampoco, del propio cantar. “Estoy más interesada en filmar, en mostrar lo que se siente, que lo que realmente es. Esa escena era a las 4 de la mañana. Podría ser tomada como que no hay nadie en la calle por la hora. Porque, si bien hay luz, es el sol de medianoche. Quiero reflejar qué siente el personaje y hago un paralelo con lo que sentí yo cuando llegué desde el norte. Lo grande que se ve todo. Las estatuas, los árboles, los edificios. La sensación de estar ahí sola. Creo que es un poco como el paraíso. Que viene con algo más. No es solamente la cuestión del aislamiento. La cámara dice otra cosa,  también ahí hay una amenaza.”

images (15)Una nueva pregunta queda planteada: la del miedo, ese mutante que acecha en cualquier parte y no abandona ninguna otredad. Aun así, se sigue rodando y vuelve la necesidad de encontrar una razón. La directora no sabe si al interior de una pequeña comunidad es posible ser otra. Sí sabe que son muchos los recursos necesarios para la supervivencia en una gran ciudad. ¿Qué la motivó a hacer esta película?, ¿cuál es la pregunta fundamental que se hace? “Crecí con un padre sami y una madre sueca, pero gran parte de mi familia sigue viviendo como samis. Nuestra historia cultural, los cantos son muy importantes para mí. He hecho películas sobre otros temas los últimos diez años. Pero en esta película quería investigar si te podés convertir en otra persona. Para aquellos que reniegan de su identidad y son otros. ¿Qué le hace a una persona crecer sabiendo que es de una raza considerada inferior? ¿Cómo manejás eso? Me preguntaba qué pasó con esta generación que cortó lazos, que nunca les contó a sus hijos de dónde vienen. Es también una declaración de amor para ellos, para mostrar su situación. Y también la de los que sí se quedaron.”

LAZADA PRIMORDIAL

Entonces, el yoik- la canción tradicional que refiere a la naturaleza, a las personas, a los renos- se sigue cantando. “Mi padre lo canta y yo también. En general, en silencio, para nuestros adentros.” Consecuencia, quizás, de que alguna vez estuvo prohibido y cantarlo podía costar la vida; consecuencia, tal vez de haber sido despreciado otras tantas  y ser vergonzoso otras. A lo mejor, práctica necesaria para sostener ese modo de no cantar a las cosas sino de cantar las cosas. “La montaña y sus tres picos sucede mientras Christina lo canta, obligada, en un cumpleaños de suecos”.

Silencié mi pregunta original acerca de la cosmovisión sami, porque de eso no se habla en la comunidad. Aun así, conocen las leyendas. Entre ellas, una dice que primero fue el reno y luego llegó el hombre – o la mujer. “El rayo del sol tiene conexión directa al vientre de la madre, donde  todas somos niñas y luego, una diosa, a algunas, se convierte en varón. El reno, entonces habría dicho a la mujer y al hombre que podían valerse de él, pero solo hasta lo necesario para la supervivencia. Hoy, con tantas minas a cielo abierto, necesitan más y más para mantenerse. Hoy, a pesar de que las mujeres– las niñas protagonistas de la película, por ejemplo- lo hacen, la caza de renos es cada vez más un oficio de hombres, porque requiere mucha fuerza: es necesario recorrer grandes extensiones de tierra (sin señal de celular, en un país que dice que el 98% de sus habitantes tiene acceso a internet), porque los cazadores furtivos pueden sacarles los ojos. Ellas, más confinadas a la casa, siguen siendo quienes manejan el dinero. Conocen, también, la voz de las abuelas, esa que dice que la fuerza está en la tierra, que la tierra es una fuerza a la que siempre se puede volver”.

images (8)Claro, esa tierra no es un estado, esa es la dificultad. Se trata de una gran extensión de territorio que no es y por eso se nombra. “Cada pequeño espacio tiene su nombre propio en lengua sami. Más allá de montaña, árbol, agua: mucho más acá. Bajo el mismo sol. El sol de medianoche que ilumina la película. La naturaleza, responsable de la supervivencia ante tanta adversidad.

COSIDO EN EL PAJAR

No está sola la tierra,  en presente perpetuo, también está la sangre, también está el agua: “He dejado muchas preguntas esbozadas al universo.”, casi susurra Amanda. Y se impone volver, intentar develar qué se nos escapa. En sus cortos, dice, hay una constante: “los secretos, entre ellos me gusta andar. Entre anécdotas y grandes dilemas, ¿se puede perdonar, quién a quién? Hay una historia muy interesante, de una amiga y su novio. Ambos, con sus nombres y su amor declarado en un tatuaje en el brazo. Van a tener un bebé. Llega el día, ingresan al hospital y él desaparece. Totalmente perdido. Su móvil no funciona. Nadie sabe dónde está. Siete días más tarde, volvió a pedir perdón. ‘No sé qué pasó’, decía.  Él no tenía las palabras. Y estaba con su ex novia. Pero pasó el tiempo y mi amiga está ahora con él y tienen tres hijos. Yo, en mi corto, quería saber qué se puede perdonar. Viven en el campo, en una comunidad  muy chica, ahí todos saben y no quieren perdonar. ‘Si has hecho eso, es imperdonable’.” Pienso en el sueco con su regla y su biología de medir niñas. Su otredad no me es perdonable, su otredad no me incluye.

images (12)Cuando Ele Marje, ya anciana,  llega al velorio, alguien de la comunidad le dice que su hermana, entonces muerta, había cuidado siempre a sus renos. Es probable que lo hiciera cantando para sus adentros, como había aprendido de niña. Es probable que, de esa forma, no se hubiera separado nunca de ella, que así hayan sido siempre  “nosotras.”  ¿La habría perdonado, se habría perdonado?” Y, en ese caso, ¿de qué? “Siempre he pensado en esta generación, ahora de viejos. Me gustaría que hubiera una solución o, al menos, una reconciliación. Hay muchas familias que se han separado. Hay hermanos y hermanas, unos  suecos y otros samis y no se pueden ver. Como hago ficción, puedo escribir un final. En la realidad, no puedo. Solo espero que algo bueno pase antes que mueran. Que puedan ver que no  todo es su culpa. Se preguntan mucho quién ha hecho algo malo. No saben quién tiene que decir ’lo siento’.

images (10)Una de las escenas más potentes de “Moonlight”, la reciente ganadora del Oscar, es esa en la que el hombre –enorme, dueño del tráfico de droga en el barrio-  enseña al niño- pequeño, hijo de una adicta- a nadar, a sobrevivir en otro medio. Amanda no la vio, pero ya varios se la comentaron. En su película, Ele Marje enseña a su hermana a flotar. Antes, habían compartido el viaje en canoa hacia la escuela- internado. La menor, acunada por las palabras de la mayor, se dejó transcurrir con su mano inmersa en el agua mansa. El agua, esa misma que también sirvió a Christina para lavar su vergüenza.  “El agua es vida y es algo muy presente en la vida. Siempre tratas de poner tu vivienda cerca de ella. Es parte de la naturaleza. Es muy importante saber cómo, en mi cultura, la lengua y todo ha sobrevivido. Es casi un misterio. Porque lo más fácil es asimilarse y desaparecer. Yo me pregunto cómo es que todavía hay gente que cría renos. En las entrevistas, una de las más viejas me dio su respuesta: ‘porque tenemos la naturaleza, con eso sobrevivimos’. Su padre y sus abuelos siempre  le habían dicho: ‘cuando te sientas sola, recuerda, la tierra te ama’. Es algo muy fuerte de tener, te da mucha fuerza. Te sientes muy libre”.

I long for the land that is not,/for all that is, I am weary of wanting./The moon speaks to me in silvern runes/about the land that is not./The land where all our wishes become wondrously fulfilled,/the land where all our fetters fall,/the land where we cool our bleeding forehead/in the dew of the moon./My life was a burning illusion,/but one thing I have found and one thing I have really won – /the road to the land that is not./

In the land that is not/my beloved walks with a glittering crown./Who is my beloved? The night is dark/and the stars quiver in reply./Who is my beloved? What is his name?/The heavens arch higher and higher/and a human child is drowned in the endless fogs/and knows no reply./But a human child is nothing but certainty./And it stretches its arms higher than all heavens./And there comes a reply:/I am the one you love and always shall love. 

Edith Södergran

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