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La orfandad: Sobre la saga “Harry Potter” de J. K. Rowling.

Por Milena Penstop

 

UNA LECHUZA INSISTENTE

Voy a hablarles de la historia de Harry Potter. Él, al igual que sus padres, era un mago, aunque lo supo recién a los once años. ¿Cómo es que tardó tanto tiempo? Bueno, resulta que la infancia de Harry no fue nada fácil. Para empezar, cuando él tenía un año, Voldemort, uno de los magos más poderosos y tenebrosos de la historia, mató a sus padres la noche de Halloween de 1981. Para seguir, Harry quedó bajo la tutela de sus tíos, quienes odiaban la magia y todo lo relacionado con ella, hasta el punto de odiar a Harry. Así que creció en a puro desprecio, en todo momento y en todo lugar. Trataba de tener amigos pero su primo, un chico de contextura muy grande, amenazaba a cualquiera que se le acercara, para lograr hacerle la vida imposible. Aunque Harry se fe acostumbrando a estar solo, siempre sentía un poco de tristeza al pensar en cómo habría sido su vida con una familia real, con padres que lo quisieran, amigos, e incluso hermanos.

Asesinato de la madre de Harry.
Asesinato de la madre de Harry.

Un día Harry recibió una carta de patitas de una lechuza. Harry no sabía que él era hijo de magos, pero en Hogwarts –la escuela de magia- sí sabían que él era heredero de magos. La carta informaba que el “descendiente” había sido aceptado en esa escuela. Cuando sus tíos vieron esa carta se la sacaron sin darle explicaciones y la destrozaron. Pero ni la carta ni la lechuza se amedrentaron. Los días posteriores, las cartas comenzaron a llegar en cantidad. Nadie se quedaba inmóvil en Hogwarts cuando una notificación de ingreso a la escuela no recibía respuesta. Luego de muchos intentos por deshacerse de las cartas, sus tíos agravaron la situación. Los llevaron a él y a su primo a un lugar lejano de donde vivían. ¡A ver si la distancia y el tiempo cansaban a la lechucita insistente!

 

ESTA NOCHE TE HACÉS HÉROE

La noche en que llegaron a la casa, en una isla donde los tíos dejaron a Harry y a su primo, un semi-gigante llamado Hagrid entró a la fuerza, a grito pelado que reclamaba por Harry. Hagrid le devolvió a nuestro huérfano la historia de sus verdaderos orígenes: ese era el relato que contenía la carta tan perseguida por sus “parientes”. Así se entero cómo habían muerto sus padres y también que él mismo era un mago.

Harry su familia, un deseo.
Harry, su familia, un deseo.

Desde ese día Harry fue adentrándose cada vez más en el mundo de la magia, hizo muchos amigos y aprendió muchos trucos hasta que, en su último año en la escuela de magia, partió en un viaje con sus dos mejores amigos para vencer al asesino de sus padres, de su padrino, del director Dumbledore -quien siempre lo había ayudado- y también el responsable de la muerte de muchas de las personas por las que Harry sentía tenía mucho cariño. A pesar de no haber crecido de la mejor manera, Harry, libre de resentimientos, terminó convirtiéndose en el héroe del mundo mágico.

 

CINDERELLA POTTER

Como dije antes, Harry no llevó una vida muy buena los once primeros años. Pero al recuperar su historia, también se hizo con unos cuántos manguitos, al descubrir que sus padres le habían dejado una herencia considerablemente grande. ¿Por qué cosa curiosa necesitó la autora de este libro hacer que su héroe viniera de la clase alta? ¡Vaya uno a saber! Lo cierto es que la magia sacó a Harry de la miseria de una vida llena de mentiras y secretos. Y la herencia lo sacó de cualquier posible miseria material. Por eso la historia de Harry me recuerda el caso de “La Cenicienta”, quien perdió a sus padres cuando era chica y fue obligada a vivir con su madrastra y hermanastras, despreciadoras profesionales, que odiaban a Cenicienta por su gran belleza. Ahora, claro, en el caso de Harry dijimos que podía hacer magia. Bueno, la Cenicienta no podía hacer magia pero, gracias a su hada madrina, pudo asistir al baile con un gran aspecto -aparte de su belleza natural-, conquistar al príncipe, casarse con él y terminar siendo una mujer rica y apoderada.

Mirá vos lo similares que pueden ser algunas historias de ficción donde se toca el tema de la orfandad. Tampoco quiere decir que estas historias sean malas, de hecho, a mí me encanta Harry Potter, y la Cenicienta fue una película que vi mucho de chica. Solo digo que, en historias muy conocidas por gente de todas las edades, se resuelven situaciones muy graves -como las que atraviesa un huérfano- de maneras maravillosas. Lamentablemente, no sucede lo mismo  en la realidad. Ni hablar de que no podemos resolver nada con magia, porque la lechucita no nos ha elegido para hacernos llegar la carta. Pero, aparte de la imposibilidad de resolver la vida con trucos, los huérfanos de este mundo, en general, no son herederos de fortunas. Con suerte, con mucha suerte, pueden llegar a tener una familia que los quiera y los eduque. La orfandad debe ser una soledad horrible pero, como en todo, no es lo mismo quedar huérfano pobre que quedar huérfano rico.

 

HUÉRFANOS CARA Y CECA

Ahora, bien. Harry no es el único huérfano de la saga Harry Potter. El otro es el mismísimo Voldemort. Antes de auto-llamarse ”Lord Voldemort”, el malvado se hacía llamar como lo había nombrado su madre en honor a su padre, Tom Ryddle.

Voldemort y Harry adolescentes.
Voldemort y Harry adolescentes.

Tom fue concebido por efecto de una poción de amor que  su madre había dado a su padre. Él creía que, por eso no tenía la capacidad de amar. Abandono por su padre incluso antes de su nacimiento y muerta su madre, al poco tiempo de haber llegado a este mundo por la depresión que le causó el abandono de su marido, Voldemort creció en un orfanato. A ese orfanato no llegó ninguna lechucita. Sí llegó, quien en ese momento era profesor de Hogwarts, Albus Dumbledore. Igual que a Harry, a Voldemort le llegó el momento de conocer su destino: también él era un mago. Desde que lo supo, no pudo más que pensar en tomar venganza. Con un conocimiento ya muy avanzado de las artes oscuras, dividió su alma en seis para así ser inmortal. Con el transcurso del tiempo, adquirió más y más poder hasta convertirse en uno de los magos más poderosos y temibles de la historia. Mientras esto ocurría, reunió un ejército a cuyos miembros hacía llamar mortífagos. Los mortífagos lo seguían en su tarea de “limpiar” el mundo mágico. Es decir: lograr que sólo hubiera magos de “sangre pura”. Voldemort estaba obsesionado con la pureza de la sangre: sólo quería magos que  descendieran de varias generaciones de familias en las que solo había magos. Si algo detestaba era a los magos hijos de muggles -gente sin magia o sangres sucias para ellos-, a los magos “mestizos” -uno de sus padres es muggle y el otro es mago- y también a los “traidores a la sangre”, a quienes les daba igual su tipo de sangre y se juntaban con cualquiera. En el caso de los padres de Harry, su padre era un “traidor a la sangre”, y su madre era una “sangre sucia, hija de muggles”, por lo que estaban en la lista negra que tenía Voldemort: había que matarlos. Sangre pura, como querían los nazis, por eso mataban a los judíos, a los gitanos, a los homosexuales. Por eso mataron a toda la familia de mi abuelo y de mi abuela patena.

Y como la traición no falta nunca en las historias de poder, a pesar de  toda la protección con que se intentó cubrir a los padres de Harry, un “amigo” los entregó. El 31 de octubre de 1981 los padres de Harry murieron a manos de Voldemort y dejaron así huérfano a un niño de un año.

 

VOLDEMORTS AUTÓCTONOS

Una última cosita: como dije antes, la reacción de Voldemort, al hecho de haber sido abandonado y a su orfandad, fue comenzar a hacer mierda el mundo, algo que pasa acá en Argentina con el presidente Mauricio Macri. La diferencia entre ellos es que Macri no fue huérfano, creció con muchos lujos, e igualmente está haciendo mierda este país al quitarnos derechos, bienestar y la ilusión de seguir en el camino de conquistar una mejor vida para todos. Ahora tenemos que ocuparnos de ver cómo volver a conseguir lo que ya teníamos, lo que él deshizo en tan poco tiempo, sólo para favorecer a la clase más alta. Nos dejó huérfanos de muchas conquistas, pero no resentidos, pero no vencidos. A Voldemort lo derrotó Harry, el héroe del mundo mágico, pero acá los héroes debemos ser nosotros y no a esperar que venga alguien más a hacerlo.

No dejemos que haya más Voldemorts en este mundo.

Luchemos por nuestros derechos y nuestra libertad.

Voldemort divide su alma.
Voldemort divide su alma.

 

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