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Los exilios: Entrevista al fotógrafo Oscar Pintor.

Entrevista: Carolina Diéguez, Estela Colángelo, Viviana García Arribas, Gabriela Stoppelman.

Edición: Carolina Diéguez, Gabriela Stoppleman.

“La infancia es el solo país, como una lluvia primera/ de la que nunca,
enteramente, nos secamos.”
Juan José Saer

Acunados en un regreso, nacieron. La cosa sucedió en los finales, cuando las palabras estaban de salida. Suele ocurrir que entonces, atraídas por el vientre del silencio, se enciendan las miradas. Pero lo extraño esta vez fueron los modos. En un ocaso del mero tiempo del reloj, tres hombres saltaron la tranquera de una casa de infancia en San Juan. Avanzaron la luz con timidez y caminaron entre extrañamientos. Por allá, una lata de bebida sobre una mesa. Por acá, un espejo coqueteaba sobre su falda un voladito de botellas y envases. Un bulto de tela contorneado en formas de hombre descansaba sobre una silla de ruedas. Y había colores. Azules y verdes contra toda una gradación del negro, que nunca llegaba a oscuridad cerrada. Qué decir del yuyaje y vegetación, dispuestos con el criterio de una escenografía, con la intuición de una espera. ¿El último dueño había fugado? ¿Salió un día y lo atrapó la sombra de ya no volver? A mitad de rumbo, ¿lo sorprendió el capricho de alguna ausencia? ¿Se ilusionó, tal vez, con la llegada de un heredero para su abandono? Como hayan sido las cosas, en esa mezcla de azar y camino, ellos aprovecharon para anidarse. Un espacio así, donde los cuadros se asoman dentro de otros cuadros, era un territorio perfecto para renacer. Ideal para ellos, que se buscaban sin quererlo, que ilusionaban un encuentro en cada pestañear. Y allí, entonces, titilaron. Al principio, entrecerrados y discretos, probaron la ternura y la violencia de la luz.

Oscar Pintor.  Fotos inéditas. Fotografía: Carolina Diéguez.
Oscar Pintor. Fotos inéditas. Fotografía: Carolina Diéguez.

Berrearon un instante, como para no arrumbar del todo las vacilaciones. Y, al poco, se largaron a gatear la penumbra. Como si esto hubiera sido poco y contra todas las previsiones de los transcursos, los ojos se hicieron rápidamente niños. Y, claro, quisieron jugar. Fue entonces que Oscar Pintor dio una vuelta más de tuerca a su mirada. Nosotros vimos esas fotos. Y, con palabras, también apostamos a jugar.

Oscar Pintor con el Anartista y sus  fotos inéditas. Fotografía: Carolina Diéguez.
Oscar Pintor con el Anartista y sus fotos inéditas. Fotografía: Carolina Diéguez.

 

HALLADO EN EL AGUA DE UNOS OJOS

el ojo que ves no es ojo porque tú lo veas/ es ojo porque te ve”
Antonio Machado

El tema de este número de nuestra revista son los exilios. Pensábamos en esos diez años en que no hiciste fotografías.

Bueno, es muy poca la obra que tengo y fue realizada en 15 o 16 años. Empecé a hacer foto de autor en el año ´79. Antes, en la Facultad, había empezado a hacer algo de fotografía, me inspiraba en la fotografía como una ayuda para el diseño, hacía fotos en función de eso. En el ´79 conocí a Humberto Rivas y su obra, que sí fue un maestro realmente.

Oscar Pintor. "San Juan I". 1980
Oscar Pintor. “San Juan I”. 1980

¿Qué es  un maestro?

El que te inspira.

Marcos Zimmermann nos habló de vos como de un maestro. ¿Qué importaría si tenés mucha o poca obra, si los inspirás?

No te lo voy a negar, pero no es que yo pretenda eso. En realidad, tengo una obra realizada con mucha pasión y muchas ganas durante diecisiete años, del 79 al ´96 o ´97. Ahí se me pinchó la inspiración o, mejor dicho, se me pinchó esa cosa de agarrar la cámara y salir a buscar la foto. Empecé a no ver cosas como antes. Me costaba encontrar mis temas y mis fotos. Me costó muchas sesiones de análisis aceptarlo.

¿Cómo fue el reencuentro?

Oscar Pintor. "Restos de la inundación #4".
Oscar Pintor. “Restos de la inundación #4″.

Vino por un lado muy raro. A los dos años de comprar esta casa, la casa se inundó. En el sótano, había un montón de fotos. Bueno, las cargué en un bolso y las dejé por ahí. Como a los tres o cuatro años de eso, no recuerdo bien, decidí tirarlas de una vez por todas. Antes, me puse a mirarlas: era un mazacote de negativos, positivos… Por suerte, mis fotos de autor las tenía arriba, en otro lado. Estas eran todas fotos familiares, de viaje. Empecé a mirar con un cuenta-hilos todo. Había fotos gastadas, muy deteriorado el material. Y no sé de dónde me vino la cosa pero, en un momento, me dije: “Uh, acá hay algo que tiene una punta por lo menos”. Ahí se me movió algo, me interesó hacer algo con eso.

Vos ya tenías antecedentes de hacer cosas con los restos.

En fotos mías anteriores, sí. No sé por qué, pero siempre me atraían esos interiores en las provincias, en los viajes que hacía y acá mismo, donde me encontraba con imágenes que me hacían apretar el disparador. Hay una frase, no recuerdo de quién, que hablaba de la estética del hallazgo. Es eso, para mí. Es buscar y encontrar. Ojo, a veces pensé que la foto me encontraba mí. Hay cosas muy raras. Hasta ahí llego con lo teórico, mucho más no puedo. En este caso, con las cosas de la inundación, también se cumple la estética del hallazgo. Encontré algo desechable y vi que valía la pena rescatarlo.

 

HIJA DE LA LUZ

                        De la noche vengo. A la noche voy. Un solo relámpago de luz turbia mi cuerpo.”
Miguel Ángel Bustos, Fragmentos

La primera foto que vi tuya fue esa polera transparente colgada sobre un alambre de púas. Una prenda desintegrada donde falta un hombre. Te gustan las transparencias.

Oscar Pintor. San Juan I". 1980
Oscar Pintor. “San Juan I”. 1980

Bueno, es luz. La transparencia viene de una luz. Al lado de esa escena había dos nenas, pero quise evitar el lugar común: dos chicas de ocho años, muy pobres…. La remera sola es una síntesis.

Después vi los paisajes desolados. Hay alguna serie donde el paisaje es protagonista, ¿en qué cambió tu paisaje después de los diez años de exilio?

Volví a la fotografía a través de la inundación. La serie “restos de la inundación” no tenía nada que ver con la realidad que siempre había fotografiado. Esto era algo que ya estaba hecho y deshecho. Ahí encontré la punta para ver que siempre hay un pequeño vestigio de la foto original. Tengo muchas más, pero son simplemente pinturas, si querés.

Una desgracia te rescató del exilio, como una homeopatía.

Así es.

 

DESENMARCADO

                                           “¿Adónde te crees que vas/Y de dónde crees que vienes?”
Preguntaba el viejo al verme marchar/Muerto de hambre y sed/”Si no tienes rumbo
Chico, estás perdido”/Yo le respondí “voy hacia el sol/Y vengo del camino”

“El camino”, George Bataille


¿Podríamos hablar de fotos que se parecen a poemas y otras que se parecen a narraciones?

Para mí todas las fotos tienen una historia, aún las de la inundación, porque son fotos familiares.

¿Y para el lector?

Oscar Pintor. "Restos de la inundación #5".
Oscar Pintor. “Restos de la inundación #5″.

Honestamente, fue un placer estético para mí rescatar eso y trabajarlo, porque le puse cosas encima. Tan distinta esa manera de trabajar a la foto directa, donde no tocaba ni retocaba nada. Enmarcaba y nada más. Mi estética hasta la serie de la inundación consistía en no tocar nada. Con la inundación, fue todo al revés: seguir buscando cosas en el desastre, contrastes, saturaciones… En ese tiempo empezó el asunto de la fotografía digital y el Fotoshop. Yo empecé a usar todo eso, lo que pude o lo que supe.

¿Sentías nostalgia de la otra época?

Siempre. Lo que produje en esa primera época está sintetizado en mi libro (“Pintor. Fotógrafo.” Ediciones Larivière). Paralelamente a lo de la inundación me empezaron a proponer cosas. En 2008 hice la muestra de la inundación en la fotogalería del San Martín, fui invitado por Juan Travnik, que la dirigía. Y el mismo año hice en el Festival de la Luz, la retrospectiva completa con toda la obra. Quien me impulsó muchísimo para hacerlo fue Ataúlfo Pérez Aznar, él tiene una colección de mis fotos que ya quisiera tener yo. Ahora me las compran, viste. Es foto vintage.

 

AUTOR DE LA LUZ

“Primero se ve una luz y una forma que se imponen en el aire como una orden. Después, en esa luz, camino rápido las dos cuadras hasta la casa del Viejo. La luz bordea los edificios amputados. Y la forma espacial esconde una fuerza que arrasa. Ejerce sobre el cuerpo una presión semejante a la que padecen, por ejemplo, los satélites. Esa fuerza absorbente de los planetas. Esto es así: la captura del paisaje. Entonces toco timbre y espero.”
“Lumbre”, Hernán Ronsino

Oscar Pintor. "San Juan II". 1992
Oscar Pintor. “San Juan II”. 1992

Vos no viviste de la fotografía la mayor parte de tu vida.

No. Digamos que viví de la fotografía cuando dejé la agencia de publicidad donde trabajaba, en el ’82 y me instalé con un estudio de fotografía publicitaria. Estaba muy embalado con la fotografía de autor y, a la vez, conocía mucho de fotografía publicitaria. Yo era director creativo y director de arte, tenía que manejar todo el tema de la imagen en las campañas publicitarias. Entonces, marketinariamente, le vi una punta a eso que me iba a permitir ponerme mucho más ducho en lo técnico, al estar todo el día metido en la fotografía y a la vez poder vivir de eso. Me asocié con otro fotógrafo y empezamos a hacer fotos publicitarias. No era lo que más me interesaba, pero la fotografía publicitaria me bancaba la fotografía de autor. Duró dos años. Después de un tiempo, la cosa se derivó de vuelta y caí en un estudio de diseño y publicidad, que era lo que yo más manejaba y aquello de lo que se podía vivir mejor. En aquella época la fotografía publicitaria era importante pero, en el fondo, no te daba mucha ganancia. Algunos estudios tenían grandes estructuras, manejaban clientes con mucha producción, sí. Por otra parte, a mí en el ambiente me conocían, porque ya había hecho alguna muestra. Yo usé eso como marketing para decir: “Si querés un fotógrafo publicitario, yo de publicidad sé mucho, pero también hago fotografía de autor, eh”. Y efectivamente, empezaron a caerme muchos trabajos de colegas, de otras agencias, aunque me tiraban los trabajos más difíciles, más complicados y por los que no se ganaba plata. Yo veía que otros fotógrafos, sobre todo los “catalogueros”, hacían miles de fotos por día y sí ganaban plata. Con fotos de autos, por ejemplo. Ahora, las fotos divinas, difíciles, creativas, que llevan dos o tres días de producción, no te las pueden comprar. Bueno, de todas maneras, lo concreto es que tuve dos años de hacer foto publicitaria, mucho tiempo más en publicidad, mientras seguía paralelamente con mi obra. Son dieciséis, diecisiete años de eso.

Oscar Pintor y el Anartista. Fotografía: Carolina DIéguez.
Oscar Pintor y el Anartista. Fotografía: Carolina Diéguez.

¿Qué es la fotografía de autor?

Es una etiqueta que se puso en un momento, en contraposición a la estética del foto club. Fue una necesidad de diferenciarse, en la que cada uno hacía lo que sentía y sabía hacer sin estar pendiente de qué onda tenía el jurado para los concursos y de qué tipo de foto había que hacer para ganar premios y ese tipo de cosas.

 

ENTREVER, APENAS

                                               Como un chico que no para de mover los brazos. Pareciera que quiere apartar cortinas invisibles en las que ha quedado atrapado o espantarse una insoportable nube de moscas.”
“El azul de las abejas”, Laura Alcoba


En tu obra se ve mucho el tema del encuentro: los muebles parecen que se encuentran en una esquina de una habitación vacía -apenas se encuentran, sin entrar en contacto del todo-. Los cuerpos están siempre a punto de tocarse -apenas-. Y vos rescataste de tu sótano inundado esas fotos familiares y las hiciste encontrar con tu obra
.

Oscar Pintor. "San Juan XV". 1984
Oscar Pintor. “San Juan XV”. 1984

Me asombra bastante cómo ustedes encuentran esas  cosas a mis fotos. Honestamente, yo no puedo intelectualizarlas. Yo veo las fotos, o las veía. Si siguiera ahora, sólo vería la foto. No es que me planteo que quiero comunicar tal cosa, o que busque que tal cosa se lea. No, para mí se trata de que una cosa sea bella, que tenga una luz que me impresionó y no mucho más que eso.

¿Y cuando mirás una foto de otro?

Es lo mismo.

¿Alguna vez escribiste?

Sí, tengo cosas. Son sobre lo que hago. De tanto en tanto, me piden un texto para alguna muestra mía o como curador de una muestra de otros. Tal es el caso de una muestra de Marcos Zimmermann en la Recoleta. Nada pretencioso. Igual, la figura del curador es algo en lo que no creo mucho.

¿Qué es un curador?

Alguien que puede darle sentido a todo el trabajo. Al menos, eso pienso que sería el ideal, darle un sentido a cómo mostrar una muestra. Pero es todo tan subjetivo… Ahí sí que hay que tener un talento para poder escribirlo, algo que yo no puedo hacer.

 

LA INTUICIÓN DE LA LUZ

                                              Mientras camino sobre el hielo/piso relámpagos: la luz de mi linterna.”
Haiku japonés

¿Te gusta leer ficción?

Oscar Pintor. Fotografía: Carolina DIéguez.
Oscar Pintor. Fotografía: Carolina Diéguez.

Sí. Narrativa. Ahora estoy leyendo el último libro de Paul Auster, que me regalaron mis hijos. Me gusta.

Es interesante, porque la narrativa es un nivel de abstracción que demanda construir mentalmente imágenes visuales y otras, desde imágenes verbales. Construirlas, no captarlas, a diferencia de la fotografía. En ese sentido, la poesía se parece más a la foto.

Exacto. Pero leo menos poesía. A veces leo y hay cosas que se me escapan. Es como en las instalaciones de ahora…

Sí. Ahí yo también tengo algunas sospechas, entre el bolazo y la poesía a veces no se sabe qué sucede de verdad, pero bueno…

Igual, me encanta la poesía.

Y más allá de la poesía, ¿cuándo dirías que una foto es poética?

Me parece que eso es lo que tiene mi fotografía. Son el tipo de fotos que a mí me llaman la atención en otros fotógrafos, que me atraen y me gustan. Tienen poesía…

Oscar Pintor. 1981
Oscar Pintor. 1981

Es como encontrarte con ellos.

Sí. Es muy difícil para mí teorizar, me siento un intuitivo. ¿Por qué puse la cámara acá y encuadré esto? Porque hay algo que vi ahí.

 

ALQUIMIA DE LA LUZ

                                   Ningún alquimista ha conseguido el elixir,
Sin embargo con paciencia glorifica sus calderos”

“Alquimia del amor”, John Donne
               

Me intriga le diferencia entre el momento en que enfocás, disparás y hacés la foto, con el de ver la foto hecha.

Antes, con lo analógico, era una expectativa grande, el tiempo era fundamental. Esperar, después que hiciste la foto, llegar, revelar y ver qué pasó… Y el momento del revelado es mágico. Todo el proceso lo es, en realidad, desde que sacás el rollo, ves chorrear el agua en el proceso de revelado, sentís la desesperación por ver el negativo: ¿qué pasó acá?, ¿está aquí la foto que yo quería? Hasta que se seca el negativo, hacés la copia de contacto y después poder ver el positivo. Es mágico.

¿Alguna vez te encontraste con algo inesperado allí?

Creo que no especialmente. Sí puede ser que se me haya caído lo que pensaba que iba a  ver en la foto. Y de golpe, puede pasar que algunas cosas que no esperabas, saltan. Por supuesto, hay una expectativa, un tiempo que es fantástico.

Eso es magia.

Oscar Pintor. "Rodeo. San Juan". 2009
Oscar Pintor. “Rodeo. San Juan”. 2009

Es magia, es lo que tiene la fotografía. Todavía está considerada un arte menor al lado de la pintura, ¿cómo podés comparar la foto, que se hace de manera instantánea, con una pintura, que necesita no sé cuántos meses para terminarla?

Benjamín decía que fue todo un shock el paso de la pintura a la foto, sobre todo, por la posibilidad de hacer copias. ¿Qué se ganó y qué se perdió con el paso de lo analógico a lo digital?

Yo no pude hacer buenas fotos con lo digital. Igual, seguí haciendo fotos, pero no me gusta nada lo que hago. No seguí usando la cámara y vendí la ampliadora, desarmé el laboratorio, corté con eso. Sin embargo, me doy cuenta que hay algo en el digital a lo que no puedo encontrarle la vuelta. Saco fotos, pero ni siquiera me dan ganas de mostrarlo. Llevo ya unos años así.

¿Por qué vendiste la ampliadora si te iba bien con la otra cámara? Hay algunos fotógrafos que siguen con la fotografía analógica. Quedaste como en un limbo. Ni esto ni lo otro.

Participé de una muestra en el Palais de Glace, que se hizo hará cuatro o cinco años, con Adriana Lestido, Eduardo Grossman y Carlos Bosch. Una muestra que armó su director, Oscar Smoge, con fotos inéditas. Yo llevé lo que tenía. Es decir, le mostré un montón de cosas inéditas y se entusiasmó, quería mostrar todo lo mío. En ese momento le dije que hiciera lo que quisiera. Y al final lo mío en la muestra fue, en cantidad, más que lo de los otros. Así volví a exponer fotos de la inundación, que incluso no eran inéditas. Pero a él no le importaba. Quería mostrar todo…

Pintor inédito. Entre principios de los ’80 y mediados de los ’90 trabajé intensamente con una pasión que parecía inagotable. Horas robadas al sueño y a la familia fueron invertidas en una obra que nunca me parecía suficientemente buena salvo esporádicos destellos en algunas fotos que justificaban mi obsesión. La fotografía siempre fue para mí como una amante a la cual le daba todo sin pedir nada a cambio. En algún momento sentí que imperceptiblemente se iba agotando mi mirada y cada posible motivo para apretar el disparador se agotaba con una sensación de “dejá vu” que me paralizaba. Cada imagen posible me parecía ya vista. Y llegó un momento en que se agotó mi amor y decidí “colgar la cámara”. Horas de diván no consiguieron que yo pudiera encontrar alguna explicación y elaborar el duelo. Durante casi 10 años seguí sobrellevando la frustración con la esperanza de que algún día volviera la inspiración y pudiera seguir feliz con mi amante… Ese momento llegó de la manera menos pensada. En 1997 se inundó mi casa y arruinó cientos de negativos y copias de fotos familiares guardadas en cajas en un pequeño sótano. Las dejé que se secaran y las guardé esperando recuperarlas más adelante. Así pasaron varios años hasta que en el 2004 volví a revisar esas cajas y me encontré con un pequeño tesoro. Dispuesto a tirarlas a la basura se me ocurrió mirarlas detenidamente con una lupa y empecé a sentir la misma sensación de cuando miraba los contactos y encontraba “la foto”. Y ahí empecé mi nuevo romance con la fotografía. Estuve más de 3 años para producir la muestra “Restos de la inundación” expuesta en 2008 en la Fotogalería del San Martín. Simultáneamente “descolgué la cámara”, ahora digital, y empecé de nuevo tratando de volver a “ver” como antes. Me dí cuenta que la fotografía digital, después de más de 130 años, estaba revolucionando la mirada; y a mí me parecía estar despertando de un sueño de 10 años. Habían cambiado muchas cosas; ahora la fotografía se había instalado como una referencia insoslayable en el mundo de las artes visuales. Obras que se vendían y se pagaban en dólares, pintores que empezaban a experimentar con la fotografía, los libros de fotografía ya ocupaban varios metros en los estantes de la biblioteca, cientos de escuelas y talleres se abrían todos los días, muestras, salones y concursos para elegir, todos con su correspondiente “curador”… Casi nunca trabajé armando series detrás de una idea conceptual. Siempre busqué la imagen única y autosuficiente, aunque con el tiempo fueron apareciendo grupos que funcionaban como series. Este grupo de fotografías responden a ese primer criterio. Siempre busqué ser fiel a una mirada dirigida exclusivamente por la intuición. La mayoría de las imágenes son fotografía directa color en formato digital y fueron realizadas en los últimos 7 años. Me parecía importante hacer esta introducción a la muestra de mis trabajos. Si no hubiera sido por Oscar Smoje que después de verla me convenció de exponer junto a 3 admirados fotógrafos, aún estaría archivada en mi computadora.

Cuando decís que una foto no te conforma, ¿te referís a que no te da ese placer que encontrabas en aquellas analógicas?

Sí. Es eso. Porque ahora a las fotos las podés ver en blanco y negro, las cambiás de color, podés hacer lo que quieras. Para mí el blanco y negro tiene una magia muy especial que el color carece. El sepia es una posibilidad, a veces me gusta hacer las copias muy cálidas, pero no sé… Me sigue dando placer hacer copias de todo lo anterior… No sé… No he podido pensarlo bien, intenté hacerlo hace diez años y no funcionó.

 

GENEALOGÍA DE LA ILUSIÓN

“¿Cuánto perdura una imagen en el agua?”
Arnaldo Calveyra, “Iguana, iguana” (1985)


Son muy interesantes las  fotos  donde se ven cuadros dentro de cuadros. Y la serie de los trampantojos,
protagonista en tu serie  “Trompe l’oeil”.

Oscar Pintor. "Trompe l´oeil"
Oscar Pintor. “Trompe l´oeil”

Esa serie surgió no sé cuándo ni por qué. De golpe vi algo que me interesaba mucho visualmente y no sé si lo conseguí en todas las fotos en la misma medida. Es una serie, porque esas fotos se juntaron después. Era algo que surgió como ideas sueltas. Nunca hice ninguna serie programada. Nunca pensé en trabajar sobre un tema y exprimirlo, salvo como una necesidad de archivo, digamos. Hice retratos, desnudos, interiores, paisajes… Hay algunas series que yo llamo blancas, de cosas que son pero que no son. Son imágenes imposibles. Pero éstas de las que ustedes me hablan son, pero parecen otras cosas. Cosas orgánicas como puede ser un cuerpo de mujer, o una fruta.

¿Qué verdad ves en la ilusión?

La idea pasa por esa ambigüedad de ser y no ser a la vez. La primera impresión es de desorientación o de incertidumbre. Y es la primera ilusión. En algunas lo he conseguido, y en otras no tanto, pero creo que todas tienen algo en común para unirse. Más o menos.

Oscar Pintor. "Trompe l´oeil"
Oscar Pintor. “Trompe l´oeil”

En la remera transparente está presente un hombre que no está. Hay muchas fotos tuyas así, si pensamos en eso.

Hay mucha gente que me dice que he fotografiado la ausencia. Si fotografío un interior donde hay cosas que vos sabés que alguien las ha usado, sabemos que hay alguien ausente.

Hablabas del tiempo del revelado de la época de antes. Ahí funcionaba la ilusión, ¿verdad?

Para mí fue un duelo ese paso de lo analógico a lo digital. Realmente.

Oscar Pintor. Fotografía: Carolina Diéguez.
Oscar Pintor. Fotografía: Carolina Diéguez.

Te vuelvo a preguntar, ¿por qué vendiste la cámara?

No sé… Hay fotógrafos que siguen usando los dos métodos. Yo los admiro y me pregunto cómo puede ser que yo no pueda, pero no hay caso…

En ese pasaje del analógico al digital desapareció el tiempo de espera que tenía la magia. ¿Está ahí el desencanto?

Puede ser. Pero mirá que yo he usado el digital, he expuesto algunas. La verdad, no sé.

 

 

ANTE LA LUZ DE OTROS OJOS

                                               seguramente vendrá/una presencia para tu sed,
probablemente partirá/esta ausencia que te bebe.”

“Cuarto solo”, Alejandra Pizarnik

Las paredes de tu casa están llenas de fotos.

Ninguna es mía.

¿Ninguna? ¿Dónde están tus fotos, escondidas?

Les voy a mostrar algunas, pero me gusta tener y ver fotos de otros. Las mías ya las conozco…

Oscar Pintor con el Anartista y sus fotos inéditas. Fotografía: Carolina Diéguez.
Oscar Pintor con el Anartista y sus fotos inéditas. Fotografía: Carolina Diéguez.

A veces pasa con la escritura. Uno escribe algo que no le gustó del todo, pero a un lector le resultó muy bueno. Y, al revés. Al lector le gusta algo que a uno no le interesa mucho. Aun en ese caso ¿no se cumplió algo?

Sí. Algo de eso hay, pero yo estoy muy desorientado con el tema de la fotografía digital. El tema es que ahora es tanta la cantidad, tanto lo que se hace en fotografía. Yo trato de estar, de ver, de informarme, de ir a las muestras que puedo. Pero porque estoy, justamente, me desoriento…

¿Y si probás de ver un poco menos?

En general, tanto en esa primera etapa, como en ésta, dejé que me descubrieran, que me propusieran, no soy un tipo de ir a mostrar mi obra, no me sale. Entonces…

¿Alguna vez te pasó que alguien haya visto una foto tuya que no te había convencido, te hizo una devolución y eso te permitió verla con otros ojos?

Oscar Pintor. Angualasto - San Juan. 1980
Oscar Pintor. “Angualasto. San Juan”. 1980

 

Sí. Te digo más: hace más de dos años hice una muestra en “Casa Florida” y después en el FOLA, donde presentamos el libro. Un hijo mío que hace cine me hizo un corto de quince minutos. Fue genial, mi hijo se empecinó en hacer algo para la presentación del libro. Ese fue para mí un cierre de esa época. Bueno, esa muestra se hizo con inéditas, fotos de esa época que nunca había mostrado. Me encantó, porque redescubrí muchas imágenes a las que no les había dado mucha importancia. Una muestra chica, de veinticinco fotos más o menos.

¿Hay fotos que solas parecen no decir nada, pero que puestas en una sucesión se resignifican?

No. Funcionan individualmente, a menos que sean de una serie. Pero en eso siento que no intelectualicé demasiado. Las organicé un poco por temas: desnudos, retratos, algunos temas son más flojos, otros más fuertes, pero todos me parece que tienen un nivel mínimo.

 

LUZ CUMPLIDA

                                               Y era como si, en ese instante, una luz abriera el vientre de la oscuridad. Era yo el que encendía las noches”
“Un río llamado tiempo, una casa llamada tierra”, Mia Couto

La simetría está en todas partes en tu obra.

Sí. Bueno, no puedo evitarlo. Tiene que ver con la arquitectura, quizás, yo estudié arquitectura. Es verdad, tengo una tendencia a organizar todo al eje.

Oscar Pintor. "Buenos Aires". 1985
Oscar Pintor. “Buenos Aires”. 1985

En la serie del incendio, se rompe un poco eso.

Bueno, esa es una serie que para mí es menor. Son lindas fotos, por otro lado. Van por el lado de lo pictórico, que no sé si me interesa mucho. Pero qué sé yo, es lo que me sale. Eso del incendio lo hice en un rato, porque era un incendio real.

Oscar Pintor. "Incendio VIII". 2011
Oscar Pintor. “Incendio VIII”. 2011

¿Ves asimetrías en otras cosas?

Yo lo veía en la enseñanza de la fotografía y el tema de la composición. Yo nunca le di ni cinco de bola a eso, y ahora me importa cada vez menos. Y son cosas que normalmente se trabajan como parte de la teoría de la imagen. Para mí fue todo intuitivo. Si está el eje, está y lo respeto. Y, si no hay eje, no lo hay.

¿A qué llamás la intuición?

Es algo como una verdad que se te cumple. Tenés una intuición de algo y de golpe la podés ver. Es difícil describirlo.

Es una foto.

Por ejemplo. Sí.

Ocar Pintor con el Anartista.
Ocar Pintor con el Anartista.

 

 

 

 

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