Imagen tomada de www.londontown.com
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Ausencias: sobre el teatro de Shakespeare.
Por Josefina Bravo

 

HOMBRE LEYENDA

Tanto estudio y análisis sobre su obra. Tanto cuestionar su autoría, ¿podría una obra tan relevante haber sido escrita por un hombre de origen rural? Además de todo lo incumbente a su vida personal, ¿matrimonio infeliz?, ¿homosexualidad?

Montones de películas basadas en sus obras o en su vida. Infinidad de puestas a partir de su dramaturgia y tantos dimes y diretes no han hecho más que llevar su nombre hacia todos los bordes del planeta. William Shakespeare se convirtió en leyenda. Y quien se arrima a su obra da cuenta de una genialidad sin igual. Aun sin haberlo leído, toda la construcción sobre su figura lo vuelve atrayente o, al menos, intrigante.

Actor, dramaturgo y poeta, jamás tachaba un verso, eso se dice de él.

 

TEATRO LEYENDA

El Globe Theatre fue un teatro construido en 1599 por la compañía de la que era parte Shakespeare: “Lord Chamberlain’s Men”. Muchas de las obras del dramaturgo fueron escritas para ser representadas allí. Estaba ubicado a las afueras de lo que en ese entonces era la ciudad de Londres, a unos cien metros del río Támesis.

Dibujo preliminar del segundo Globe realizado para la Long View of London de Hollar.
Dibujo preliminar del segundo Globe realizado para la Long View of London de Hollar.

Se desconocen sus dimensiones exactas, pero las investigaciones sugieren que era un anfiteatro de tres plantas con un diámetro aproximado de treinta metros. Frente al escenario había un patio donde los espectadores podían ver la obra de pie, a cielo descubierto, por un precio popular. Las gradas estaban protegidas por un techo de paja y las locaciones allí tenían un precio más elevado.

En esa época las funciones se hacían a pleno día, cuando había luz y durante los meses más cálidos, que permitían estar al aire libre sin morirse de frío.

Reconstrucción hipotética del Globe realizada por Hodges basándose en evidencias arqueológicas y documentales.
Reconstrucción hipotética del Globe realizada por Hodges basándose en evidencias arqueológicas y documentales.

Algunos sitios dicen que El Globe podía albergar 2000 espectadores, mientras otros se extienden a los 3000. Lo cierto es que, en 1613, dos años después de que Shakespeare se retirara a su pueblo natal, un incendio lo devoró.

El teatro se reconstruyó en el mismo lugar el año siguiente y fue clausurado por los puritanos en 1642, como el resto de los teatros londinenses.

Luego, ya en desuso, lo demolieron para la construcción de departamentos.

 

EL VOLVEDOR

En 1997 abrió sus puertas el teatro “Shakespeare’s Globe”: una réplica fiel del famoso teatro, construida a unos doscientos metros de la ubicación original del antiguo Globe, al lado del Tate Modern y a orillas del Támesis.

Ph: Øyvind Holmstad.
Ph: Øyvind Holmstad.

Es el único edificio de Londres con techo de paja, prohibida años atrás, por el peligro de incendio. “El Shakespeare’s Globe” ofrece funciones desde mayo a octubre, según la antigua tradición londinense, por ser la época menos fría para estar en un teatro a cielo abierto.

 

 

VIAJE DE ÉPOCA

A decir verdad, no leí tanto de Shakespeare. Solo dos de sus obras: “Romeo y Julieta” y “Machbeth”. Pero sí, desde el primer momento, me enamoré de su escritura, de la belleza de sus versos, de esa poesía que coquetea incansablemente con la muerte, de esos personajes heridos y contrariados que se arrastran a la perdición a causa de sus enormes egos, pasiones y ambiciones.

Por eso, cuando supe que iba a estar en Londres por primera vez y en mayo, además de caminar la hermosa ciudad, no quería perderme de conocer el “Shakespeare’s Globe”, la réplica del lugar donde el famoso escritor había representado sus obras. 20190622_121205[1]

Si bien la entrada a la boletería es moderna, una vez atravesadas las puertas del anfiteatro, empieza la magia. Los espectadores que sacamos la entrada para ver la obra de pie nos sentamos a esperar sobre el piso, en el medio del patio. Los ojos suben hacia las gradas, se detienen en las columnas, los coloridos banderines, el cielo abierto, el techo de paja, las pinturas en el cielo raso del escenario. Quienes trabajan en el lugar están caracterizados. Salvo por algún celular y alguna latita de gaseosa o cerveza que ya rueda por el suelo, el viaje a la época isabelina puede darse por comenzado.

Los ojos continúan su impregne de época y color, a la vez que suena una campanita. Se acerca una mujer a decir: la función va a empezar, hay que ponerse de pie. A un metro y algo del suelo se levanta el escenario y, a ritmo de baile y canción, se presentan los personajes de Henry IV.

Antiguamente, las mujeres no podían subirse al escenario, tenían prohibido actuar. Por eso todos los papeles eran representados por hombres. Henry-lV-Part-l-Globe-409-1600x1000Supongo que, a partir de esa lógica, hoy en el Globe hay algunas actrices que representan papeles masculinos y algunos actores que hacen papeles feminos. Eso agrega una picardía especial a cada gesto, a cada frase.

Este tipo de teatro, con tan poca escenografía, resalta la figura del actor y la dramaturgia de la obra. La palabra, la voz, la entonación, lo gestual, la postura corporal y los desplazamientos sobre el escenario son de vital importancia en la construcción del decir de la obra.

Las miradas de los actores a público, la participación del espectador como interlocutor válido, las bromas en medio de la obra permiten acercarse a lo que sucedía en aquella época. Las obras representadas eran conocidas por los espectadores, quienes no iban al encuentro con lo desconocido, sino que se deleitaban en la repetición, en volver a emocionarse y redescubrir dentro de lo conocido.

Así, en el Globe, los actores le hablan a la gente de las gradas y también a quienes miran desde el suelo. Y la música sucede en vivo, la orquesta está en un entrepiso del escenario, se presenta y comienza a deslizar la dulzura de sus sonidos como un perfume visible que, en ondas, aromatiza el antiteatro todo.

Ph: Tristram Kenton
Ph: Tristram Kenton

Y esto no termina ahí. Sobre el escenario se debaten las cuerdas del amor, las espadas del odio, las máscaras de la traición. También la picardía del juego y la ilusión del honor. Todo es una música, mucho más, para argentinas, que cazamos solo algunas frases del inglés antiguo de la obra. Sin embargo, las emociones de los personajes, sus dilemas, sus pasiones, vergüenzas y fracasos nos llegan sin barrera idiomática.

Imagen tomada de www.londontown.com
Imagen tomada de www.londontown.com

Las acciones, los monólogos, las discusiones de los personajes, la música en vivo, las interrupciones de otros personajes desde otros lugares del teatro, las gradas repletas de gente, el ambiente cargado de poesía, de otras obras, de personajes que no están, de frases de Shakespeare impregnadas para siempre, el colorido de banderas y banderines, sus danzas sobre el escenario, el cielo que se azula hacia la noche mientras estamos de pie, amuchados y abrigados, a pura escucha, en el patio central del anfiteatro, nos mantienen atrapados en el aquí y ahora de otra temporalidad: la época en que un muchacho autodidacta de origen rural llegó a Londres para sacudir el teatro y la poesía de ese entonces y transformar la escritura y el teatro de la posteridad.

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