Eros y Tánatos - Mario Patiño
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Claroscuros: sobre el amor y su potencia
Por Lourdes Landeira

 

“La “política” de la luz radica en la sensualidad de los detalles, actúa lo inaparente silenciado. Y presenta su paradojal evidencia: nadie recuerda que es ella la que nos hace ver.”

Héctor Freire, “Satori”

 

EL AMOR ES POLÍTICO

Adela Casado
Adela Casado

En contraposición a una pretendida ahistoricidad, encuentro imposible pensar el amor y sus formas de manifestarse fuera de un terreno anclado en la cultura. Despojarlo de las afecciones de cada tiempo lo confinaría al plano de lo divino y trascendente, cuando su único modo de ser es en el aquí y ahora. Aún en la secuencia de una biografía, la promesa del “hasta que la muerte nos separe” no es más que una fórmula y lo que ayer nombramos amoroso hoy, o mañana, podemos reeditarlo en otro sentir. No es amor, es trabajo, resulta una consigna que en la actualidad demanda la redistribución de las tareas del cuidado a cargo de las mujeres y que, en otro momento, pudo aplicarse- seguramente a puertas cerradas, en voz baja y no en pancartas en el espacio público- a la obligación de sexo que las esposas debían a sus maridos. A su vez, ese ida y vuelta hacia el afuera – necesariedad intrínseca del amor y de cualquier relación humana – derriba toda ilusión de completud, dado que quienes participan siempre son un entramado de múltiples otres. El acto amoroso excede, entonces, a les amantes y se propaga hacia otros cuerpos. Claro que algunos están anestesiados y no se permiten siquiera un roce.

 

ALTER – EROS

La protagonista de “Apegos Feroces”, novela de Vivian Gornick que camina la relación madre – hija por la ciudad de Nueva York de los setenta, estudia la historia comparada del amor durante los últimos trescientos años. A su madre le parece ridículo. “El amor es el amor. Es lo mismo en todas partes y en todas las épocas. ¿Qué hay para comparar?”, dice la mujer y responde la hija: “- Es solo un concepto, mamá. ¡Tú piensas que es una función del misterioso ser inmutable, pero no es así!”

Sí, es un concepto y, como tal, se resignifica de acuerdo a la estructura de ideas donde se inscribe. Pero no menos cierto es que el misterio lo constituye. Más allá de la lista de cualidades que hagamos de la persona amada, siempre hay un lugar inaccesible, frontera que atrae y repele con distintas gradaciones. Luces y sombras. Zonas entre Eros y Tánatos. Claroscuros del amor.

El abrazo - Oswaldo Guayasamín
El abrazo – Oswaldo Guayasamín

Como no hay luz sin sombra, la sombra del erotismo es la que define sus peculiares características; lo contrario es la oscuridad de la perversión. Siempre en el juego erótico hay alteridad. El otro es necesario pues el encuentro erótico comienza con la visión del cuerpo deseado. Cuerpo deseado que en sus zonas erógenas se abre a la sexualidad en la imaginación y la alteridad. No hay erotismo sin sexualidad, sí sexualidad sin erotismo. El erotismo es aquello que la sexualidad añade a nuestra naturaleza de seres finitos”, dice Enrique Carpintero, en “El erotismo y su sombra”.

Carpintero es psicoanalista y recurre a Freud y a Spinoza para focalizar sobre los síntomas de nuestra época: depresiones, angustias, frustraciones producto de la condena- neoliberal y tecnológica- a ensimismarnos, a llevar a la policía adentro, a autoexplotarnos para cumplir el mandato de tú puedes, depende de vos, de tu propio esfuerzo. Y, si no lo logras, no sos lo suficientemente bueno. Toda esa chatarra discursiva elude a la comunidad y a sus afecciones. Por eso, Carpintero se ocupa de destacar lo imprescindible del erotismo, de la relación con otros, porque nuestra falta constitutiva no es antagónica a la potencia que somos.

 

ANTI – EROS

Recientemente, el diario “El País”, de España, dio cuenta de lo que pretende ser una nueva orientación sexual: la autosexualidad. Según dicen, se trata de personas que se sienten atraídas por sí mismas y solo se excitan con su propio cuerpo. Eso no impide que tengan sexo con otres, pero, en el acto, fantasean con sí mismas.

Ensimismamiento - Adela Casado
Ensimismamiento – Adela Casado

“Como autorromántica, experimento la relación que tengo conmigo misma como romántica. Y como la relación que tengo conmigo misma es romántica, me trato a mí misma como si tratara a un amante”.

La cita está extraída de la nota de “El País” y se le atribuye a la escritora Ghia Vitale, a quien no conozco. Claro que tampoco conozco a la sexóloga que explica que la autosexualidad no es narcisismo porque no requiere de un auditorio para realizarse. Ella se llama Emma Placer. Punto final para mí.

 

UNI – EROS

Vuelvo al epígrafe de la nota para poner el foco en la sensualidad de los detalles, en la singularidad de lo cotidiano que carga de sentido nuestros amores en contra del vacío de cualquier pretendida universalidad. Recurro a Dennis De Rougemont y a su “Amor y occidente” para invocar a Tristán e Isolda y a su historia de amantes enamorados del amor, puestos a atravesar obstáculo tras obstáculo, hacia su destino de tragedia inevitable y convertirse en mito.

“Amor y muerte, amor mortal: si esto no es toda la poesía, es por lo menos todo lo que hay de popular, de universalmente conmovedor en nuestras literaturas, y en nuestras más viejas leyendas, y en nuestras más bellas canciones. El amor dichoso no tiene historia”.

Juego de Eros - Eugenio Fernández
Juego de Eros – Eugenio Fernández

Rougemont se ocupa de develar las pistas- detalles-  que los amantes dejan a cada paso con el fin dar cuenta de la exaltación de las dificultades como un componente intrínseco del modo de amar que la tragedia universaliza. En efecto, las historias de amor con final feliz culminan en “y fueron felices para siempre”. Pero no se escribe el cómo esa supuesta felicidad se realiza. Lo que se escribe- o no-  es la imposibilidad. La poesía, como nosotres, también deviene y se reescribe sensual y cotidiana, sin punto final.

 

MUTI – EROS

En “Niketche. Una historia de poligamia”, la escritora mozambiqueña Pauline Chiziane, narra la historia de una mujer casada, cuyo marido tenía varias esposas. Ella, la primera, quiere la exclusividad y busca a las otras para hacerlas terminar esa relación. Al conocerlas, casi sin darse cuenta, comienza a tejer una red de solidaridad que, al poco tiempo, incluye un plan de distribución semanal del marido y el comienzo de la autonomía económica de cada una de ellas. De la disputa inicial por la posesión del hombre, llegaron a pedir a alguna otra, si se lo podía tener la semana que le tocaba.

Eclosión Tropical - Miguel Hernández
Eclosión Tropical – Miguel Hernández

 

Carpintero, en su libro, recuerda el lema anarquista: “propiedad es robo” y cuenta la anécdota de los socialistas utópicos de Saint-Simon, que pretendían alcanzar la felicidad y la justicia y, en el camino, practicaban rituales un tanto extravagantes como el de usar chalecos abrochados en la espalda. Esto los obligaba a un acto de solidaridad cotidiano, debían abrocharse unos a otros.

 

No hay amor sin sombra”, dice Carpintero en su libro, “lo contrario es la oscuridad del desamor”. E insiste en la “importancia de rescatar una ética que se sostenga en un amor inmanente basado en la alteridad. El amor como un punto de llegada y no de partida”.

 

LA POLÍTICA SERÁ AMOROSA

Tal como postula el psicoanalista Jorge Alemán, en la era de la posverdad, más que develar mentiras se hace imprescindible recuperar verdades presentes y plurales. La revolución ya no tiene faro, ni hay horizonte utópico que alcanzar. La religión tecnocrática, dicen, invadió nuestras subjetividades. Sin embargo, la lucha continúa. Nos queda siempre un resto inaccesible desde la razón, casi tan misterioso como el amor: la creatividad inextinguible que nos permita pensar si somos capaces de construir un estado donde seamos, como ciudadanía, parte constitutiva y no solo representada por el mandante de turno. Sin el juez de los deseos que nos diga qué anhelar y sin un Dios que nos compela a la esperanza de un porvenir inmaterial y, por tanto, inexistente. Estar con nuestra potencia de ser en comunidad.

Las nuevas generaciones no se proponen hacer la revolución socialista ni luchan contra una dictadura. El aparato tecnocrático utiliza armas tan sofisticadas como aberrantes. Atenta contra de nuestras autonomías bajo el velo de una supuesta libertad neoliberal- perdón por el oxímoron-.  Hoy toca interponer, volver a dibujar con trazo nuevo y antipatriarcal.

El feminismo, como el amor, tiene historia. No es un movimiento nuevo, lleva décadas de pensamiento alrededor del sojuzgamiento de las mujeres. El amor, como el feminismo, tiene su devenir. En conjunto, pueden traer lo nuevo: una política erótica, donde les unes y les otres, compongamos relaciones potenciantes, que no necesiten amos ni esclavos- sí, ambos masculinos-.  Y, eso, claro, sin pretender abolir el conflicto, sino a partir de él.

Exposición de Arte Contempórano de la Generalitat Valenciana
Exposición de Arte Contempórano de la Generalitat Valenciana

Quizás el horizonte podría ser, más que un lugar de destino, una línea sobre la que caminar.

Quizás el feminismo pueda imaginar mitos sin tragedias, cuya principal fortaleza esté dada por su capacidad de recrearse una y otra vez.

Quizás nos enamoremos.

  • Epígrafe en “El Erotismo y su sombra. El amor como potencia de ser”, de Enrique Carpintero

 

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