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Anartista Juvenil

Claroscuros: sobre mis sensaciones después de las PASO

Por Milena Penstop

 

 CASI CASI  VOTO

Los días anteriores no había casi otro tema entre  mis compañeros. Algunos estaban ansiosos porque sería la primera vez que votarían. Otros, que ya tienen 16, prefirieron no ir. A esos no los entiendo: pasaron cuatro años quejándose y, ahora que tienen la oportunidad de cambiar lo que les hace mal a ellos y a sus familias, se declaran indiferentes. Por un lado, parece una posición muy cómoda y, por otro, muy autodestructiva. ¿Cómo no te ilusiona una posibilidad de liberación?

En mi caso, por pocos meses, al momento de las votaciones, aún tenía 15. Sin embargo, me hubiera gustado adelantar el tiempo solo para ese día, así podía votar. Como no pude, me emocioné por mis amigues que sí lo hicieron. De paso, hago precalentamiento para cuando me toque. Porque, aunque todavía no me tocó, es muy lindo tener la alegría de saber que eso va a suceder. Yo sé que mucha gente luchó e incluso murió por conseguir o conservar este derecho. Y no importa si el sistema en que vivimos tiene muchas cosas tristes, votar no es para mí hacer algo, si no la señal de que hay libertad para poder hacer muchas cosas.

Más allá de las indiferentes, una amiga mía se anotó para fiscalizar los comicios. Pidió turno completo. Y, sí, cuando vi la foto en las redes, me emocioné. Fuimos juntas al jardín y a la primaria y, ahí la tenía, tan ciudadana.

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 QUÉ TARDE

En mi casa, desde la mañana, se vivían unos nervios que para qué te cuento. Mi mamá metía la cabeza en su trabajo y, a cada rato, decía: “No voy a prender la tele, no tiene sentido. Hasta la noche, no.” Por supuesto, a cada rato, prendía y apagaba, prendía y apagaba. Yo tenía una prueba de historia en los siguientes días y trataba de concentrarme, porque había que incorporar mucha información. La atmósfera inquieta de mi casa también me inquietaba. Y, al final, ¿no era esto que sucedía, también historia? Confieso. Me interesaba mucho más enterarme que se terminaba el macrismo que las revoluciones burguesas de Europa.  Estos casi cuatro años, era imposible quedarse afuera de la tristeza de mucha gente. Todas las mañanas,  cuando mi mamá me acompaña a la Avenida Rivadavia a tomar el subte, vemos la gente acurrucada bajo muy poco techo, casi tapados hasta la cabeza, como paquetes. Hace frío. A veces llueve. En la escuela, nos enteramos de padres que pierden el trabajo. En mi propia familia escucho lo difícil que es pagar la luz y el gas. ¿La luz? ¿Cómo puede ser que algo tan indispensable casi para todo lo que hacemos, cueste como un objeto de lujo?

 

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QUÉ NOCHE

A  las 20:30, mi mamá dejó de hacer como que trabajaba y yo dejé de simular que estudiaba y prendimos todo junto: la computadora, la tele y la radio. A las 21 darían los resultados. Pero ya se sentía que los números venían bien, por lo que decían los periodistas opositores a Macri. Igual, el sentimiento de que todo iba bien no alcanzaba. Para colmo,  los resultados tardaron en llegar. En un momento, anunciaron que hablaría el presidente. El tipo salió bastante tenso a decir “que a su partido le fue mal” y nos mandó a dormir. ¡A dormir! ¿Y los números? Aunque al otro día tenía colegio, ¿quién podía irse a la cama sin datos? En un momento mi mamá dijo: para mí, estos están perdiendo como en la guerra y no lo quieren decir. Y así fue. ¡Ganamos por afano! Encima, al otro día, nos enteramos que ni contar saben, ni qué hacer con el número de los votos en blanco. Así las cosas, las diferencias en Provincia y en Nación se hicieron más grandes, a medida que pasaban las horas.

EL ALBERTO Y SUS DOS MADRES

Al principio no las reconocí, porque salieron sin pañuelo. Al poco tiempo vi la sonrisa de Taty Almeida. El nombre de la otra madre me lo dijo mi mamá: Lita Boitano. Al principio no tuve tiempo de pensar, sólo me emocioné. Pero, después, me dije: claro, después de un gobierno que asesinó a Santiago Maldonado, a Rafael Nahuel  y que volvió a cuestionar el número de los desaparecidos, salir abrazado a las Madres es como decir que el próximo presidente estará al lado de los derechos humanos.

 

Alberto Fernández y las Madres, después del triunfo en las Paso 2019
Alberto Fernández y las Madres, después del triunfo en las Paso 2019

 

Estas fueron las PASO. Con estos números, Alberto Fernández seguro será presidente. Pero faltan dos meses para las elecciones. Sin embargo, estos resultados dejan la oscuridad atrás. Cuando pase el claroscuro de esta espera, empezaremos a prender la luz

 

Fotografía, Adriana Lestido
Fotografía, Adriana Lestido

 

 

 

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