Tobías Rehberger
image_pdfimage_print

La decisión: sobre el pedagogo Joseph Jacotot y “La enseñanza universal”

Por Noemí Pomi

POR CULPA DE TELÉMACO

Si como decía Spinoza cada uno es un grado de potencia, decir que el que quiere puede no puede confundirse con ningún voluntarismo. Por lo tanto, cada cual puede la potencia que es y no en comparación con otro. También, para poder hay que convocar a la voluntad.

“El gran secreto de la instrucción está en el ingenio del maestro para excitar la voluntad del discípulo, pues Joseph Jacotot ha dicho, y la experiencia acredita todos los días que, en materia de instrucción, el que quiere puede”.
Desohullieres

SE PUEDE ENSEÑAR LO QUE SE IGNORA

Razones políticas llevaron al francés Joseph Jacotot a exiliarse en Bélgica. Para entonces, como docente, él ya había transmitido retórica, matemáticas y derecho. Lejos de su tierra, el destino le tenía reservado un desafío. El escollo en apariencia era insalvable, él hablaba francés y sus estudiantes, holandés. Amante de los retos, el docente aplicó un procedimiento novedoso. Les pidió a sus alumnos, a través de un intérprete, estudiar una edición bilingüe de “Las Aventuras de Telémaco”, de Fénelon (1). Con la entrega del material, les solicitó que aprendieran el texto francés, ayudándose de la traducción. También requirió a sus discípulos que estudiaran una parte de memoria, leyeran el resto e hicieran un resumen. Por medio del estudio del texto y de su traducción, sin explicaciones del maestro, los estudiantes se revelaron capaces de aprender el funcionamiento de la frase en francés y de explicar lo que no habían comprendido de la novela. El éxito inesperado de esta experiencia había ido mucho más allá de lo que Jacotot esperaba. Ahí nació su observación: entonces era posible confrontar simplemente un texto en lengua materna a un texto escrito en otra desconocida y aprender, no solamente el sentido de las palabras de ese idioma, sino sus formas de construcción y de expresión. Tal decisión, le permitió plantear ¿para qué sirven las explicaciones? Jacotot respondió: las explicaciones no sirven para enseñar al alumno lo que podría aprender sin ellas, solo evidenciarían su propia incapacidad. Con esa base, Don Joseph propuso una didáctica opuesta al método clásico. En verdad, su “enseñanza universal” proponía “emancipar las inteligencias” y atrajo sobre él la atención a partir de 1818. Sostener, básicamente, que cualquier persona podía aprender sola y sin maestro, quien sólo debía limitarse a dirigir o a sostener la atención del alumno, atrajo sobre Joseph Jacotot, una resistencia sostenida y feroz. No obstante, avanzó y proclamó como fundamento de su enseñanza algunos principios desafiantes y aparentemente paradójicos.

“La inteligencia que les hizo aprender el francés era la misma con la que aprendieron la lengua materna: observando y reteniendo, repitiendo y comprobando, relacionando lo que pretendían conocer con lo que ya conocían, haciendo y reflexionando en lo que habían hecho. Hicieron lo que no se debe hacer, como hacen los niños, ir a ciegas, adivinando”.
Jacques Ranciere

                                         Giacomo Balla
Giacomo Balla
TODAS LAS INTELIGENCIAS SON IGUALES

Si todos los hombres están dotados de razón, todos son capaces de conocer las relaciones entre los objetos. De manera tal que, cuando una persona quiere instruirse, debe comparar entre sí las cosas que conoce y vincular a ellas lo aún desconocido. Este es el germen del “método de enseñanza universal” propuesto por el profesor Jacotot. En él, el maestro no tiene ni debe tener método: se limita a decir a su discípulo “haz” y el discípulo busca, valiéndose de la combinación de sus recursos singulares, para ir desde lo que mejor conoce a lo desconocido. Lo sabido lo debe cada quien al empleo de sus facultades, a la observación, a la comparación y al raciocinio. Entonces, nadie puede observar, comparar o clasificar por nosotros, de manera tal que, si faltan nuestras actividades y combinaciones personales, faltarán también los verdaderos y sólidos conocimientos. La inteligencia, según Jacotot, es igual en todos los hombres e independiente de los órganos a ella sometidos y puede desenvolverse al infinito por la voluntad y la atención. Es obvio que Jacotot descree de la clasificación según coeficientes intelectuales. El único objeto del método es asociar la instrucción con la razón.

“… el ser que se supone virgen, al que el maestro se propone dar los primeros elementos del saber, ya ha comenzado hace mucho tiempo a aprender. Es por eso que la cuestión de la “lengua materna” está en el corazón de la relación entre tiranía y emancipación. En efecto, todo hombre ha hecho esta experiencia mil veces y, sin embargo, a nadie se le ocurrió decir a otro que también podía emanciparse. Esta es la buena nueva que hay que difundir” Jacques Rancière

UN INDIVIDUO PUEDE TODO LO QUE QUIERE
                                                     Stephen Knapp
Stephen Knapp

“La educación sería más fácil si no creyera estar llena de respuestas (…) no debe consistir tanto en llenarnos de certezas como en orientar y alimentar nuestras búsquedas. Nada debería ser definitivo, todo debería estar en discusión”.
Claudio Magris (2)

El profesor Jacotot reconoce en el maestro dos funciones: la del conocedor de un saber y la de impulsar al alumno a aprender lo que quiera. El único imperativo del maestro sería ¡tú puedes encontrar!

Ahora bien, si las inteligencias son iguales, el otro recurso a considerar es la voluntad. Esa estima, esa conciencia y esa racionalidad le dan impulso a la inteligencia. El ser razonable en movimiento, además, sabe de su potencia. Entonces, puede ordenar a los sentidos para que elaboren el material recogido y construyan. Sin embargo, el primer vicio del hombre suele ser la pereza: esta no traduce ninguna aventura de la mente, el “no puedo” es el mejor ejemplo.

Wassily Kandinsky
Wassily Kandinsky

Si el profesor se anunciara como emancipador de las mentes, dice Jacotot y lo cita Rancière, “estaría reproduciendo la misma jerarquía desigual de saberes y poderes, sin renunciar a ubicarse en el escalón superior de las inteligencias, y señalaría el conocimiento y el método verdaderos, mientras despreciaría la inteligencia de los otros”.

TODO ESTÁ EN TODO

Un día, el Señor Jacotot se dirigió así a las alumnas: «Señoritas, saben que en toda obra humana existe el arte. Tanto en una máquina de vapor como en un vestido. Tanto en una obra de literatura, como en un zapato. Pues bien, van a hacerme una redacción sobre el arte en general, vinculando sus palabras, sus expresiones, sus pensamientos, a tal o cual pasaje de los autores que se les va a indicar, de manera que se pueda justificar o comprobar todo.»

En la escuela de Grenoble, su director, Baptiste Froussard, proveyó a las alumnas de diferentes obras de pintura, gramática, geografía y aritmética. Don Joseph desconocía el contenido del material entregado, sin embargo, no debió esperar mucho tiempo el resultado de este extraño ejercicio sobre cosas tan poco comparables. Al cabo de una media hora, un nuevo estupor invadió a Jacotot, al oír la calidad de las redacciones y los comentarios improvisados que las justificaban. Le sorprendió, en particular, una explicación del arte hecha sobre el pasaje de “Atalía” (3).

Ese día, más que nunca, Baptiste Froussard comprendió en qué sentido se puede decir que todo está en todo. Ya sabía que el Señor Jacotot era un asombroso pedagogo.

TAMBIÉN UN POETA

Cuando a Paul Celan le preguntaban por el significado de sus versos, su respuesta era:
«Siga leyendo. Basta con leer y releer y el sentido aparecerá por sí solo». (4)

Celan siempre había insistido en que sus versos no podían estar sellados como por arte de magia, porque eso era como relevar a los lectores de su tarea. Casi en la misma línea de pensamiento impulsada por Jacotot, el poeta señalaba a sus seguidores que debían asociar e investigar por sí mismos, hasta encontrar el sentido a sus poemas.

¿UN EJERCICIO DE DOMINACIÓN?

“Quien enseña sin emancipar, embrutece”.       Joseph Jacotot

En su crítica, Jacotot señalaba que el docente podía ejercer una especie de dominación sobre los alumnos. Explicar desde su perspectiva era un modo de embrutecer al otro o de reproducir una subordinación. Por el contrario, su propuesta era la emergencia de un maestro que, en lugar de enseñar su propio saber, reforzara en el otro su potencia de aprender lo que quisiera. Acaso sus afirmaciones nos permitan recordar que el horizonte del proceso educativo en la emancipación es un intercambio. La educación puede ser el instrumento por excelencia, tanto para la opresión como para la liberación. En el primer caso, el educando es un receptor de los conocimientos del docente. En el otro sentido, la educación es liberadora, porque parte del carácter histórico del hombre que debe ser transformado por la acción de simultáneas y alternadas funciones de educadores y educandos. En suma, el papel del educador es el de proporcionar las condiciones para que el educando pase del nivel de la opinión al nivel del conocimiento veraz en su comprensión del hombre y del mundo.

El profesor Joseph Jacotot nació en Dijon el 4 de marzo de 1770 y fue sucesivamente profesor de humanidades, capitán de artillería, secretario particular de un ministro, sustituto de director de la escuela Politécnica, profesor de ideología, de lenguas sabias, de matemáticas sublimes, catedrático de la escuela de derecho y, por último, director de escuela normal militar de Bélgica. Allí se dio a conocer y publicó en 1818 la Enseñanza Universal.

ENROCADOS (5)

Giros, planeos,
avatares con norte al infinito,
letras en revuelos lumínicos.

Encerrona,
cáscara de rectas curvilíneas,
brazos en blancos y pasteles
rectangulares curvas en un punto.

Enteros, racionales, reales,
quebrados, complejos enguisados:
encendidos

Coraza o estuche, más nunca piedra,
roca, jamás,
conexiones,
planisferio de hiedras abrazadas.

Cristales en transparencias,
el adentro no aprisiona, no oculta,
y allí,
decisión y potencia,
singladura de la luz. (5)

Los subtítulos a color son los cuatro principios del “Método de Enseñanza Universal” de Joseph Jacotot.
(1) Las aventuras de Telémaco es una obra utópica del escritor francés Fénelon (1651-1715), publicada en 1699.
(2) Magris Claudio: Italiano, contemporáneo , escritor , traductor y profesor de la Universidad de Trieste.
(3) Atalía de Jean Racine (1754)
(4) Celan Paul: Rumano, (1920 – 1970) es considerado uno de los mayores poetas en lengua alemana.
(5) Pomi Noemí: Poema “Encerrona”

Print Friendly, PDF & Email

Dejar respuesta

Please enter your name here
Please enter your comment!