image_pdfimage_print

La queja: entrevista a Verónica Llinás.

Entrevista: Nora Lomberg, Verónica Pérez Lambrecht, Isabel D´Amico, Alicia Lapidus, Gabriela Stoppelman
Edición: Nora Lomberg, Gabriela Stoppelman

 

“Escucha, y te darás cuenta de que no estamos hechos de células o de átomos. Estamos hechos de historias.”
Mia Couto

Aguas agitadas y ni una brisa de viento. ¿O es solo un enorme viento que parece mar? Y  si es puro mar, ¿dónde está la orilla? , ¿quién borda el contorno del agua?, ¿cómo arrimar el bote al puerto?, ¿cómo saber cuándo orillear?

 La cámara está al revés, ¿o somos nosotros que siempre andamos cabeza abajo y nunca lo advertimos? No, no, no. O invertiste el celular o activaste la opción girar cámara. ´No, yo no toqué nada, se activó solo´. Entonces, vos  giraste. ´Si yo no me moví´. Ahora vemos tu hombro. ´No es mi hombro, es mi rodilla´. Parece tu hombro. ´Debe ser el sofá´. ¿El sofá? ¿Tenés el sofá en el cuello? Imposible. ´Para mí que se dio vuelta la casa´. Ah, eso es lo más probable, ¿cómo te diste cuenta? ´Porque las veo invertidas. Debo estar mirándolas con los  pies sobre mi techo´. Sí, eso lo explica todo. ¿Y si nos inclinamos, no es mejor que hagamos la entrevista todas torcidas, así se nos acomoda algo?

 O mejor: Despeiname una historia, decime que soy mar, o fuego, o la reina de los chizitos. Verdades sin desesperos, que parpadeen inconclusas. Voces que quiebren, desarmen, disuelvan. Por prepotencia, el bote resiste, ya tiene otro gusto la aventura. ¿Atrás? ¿En otra parte? No importa la orilla, se vislumbra infinito. Igual sopla. El viento, claro.

 Por fin nos conectamos. Estamos todas derechitas. La conversación comienza y la imagen empieza a titilar. ¿Te fuiste? ´No, estoy acá´. Ah, porque yo no me veo. ´ ¿No te ves o no me ves a mí?´ No sé qué decirte. Me parece que empezó a oscurecer. ´Qué raro, por esta zona es de día´.

No podemos estar tan lejos, no es posible naufragar en una cinchada entre ráfagas descompuestas. Ahí te escucho. Llega el alivio de la voz. Comienza la danza de la charla. Hay, entonces, una frontera. Por un tiempo, nos afirmamos a un original.  Se acaba la tormenta de las copias. Sucede el encuentro con Verónica Llinás.  

 

SILENCIOS KAMIKACES

Por debajo del miedo,
por caminos cerrados desde antiguo,
se aventuró la mano hasta el silencio.”
“Lugar”, Susana Thenon

Una de las primeras cosas que me interesaba preguntarte es cómo te llevás en la actuación con el silencio.

Una linda pregunta. Es como un lugar donde hay algo que me cuesta y que durante mucho tiempo intenté trabajar: puse la atención en poder bancarme el silencio. Yo soy una persona muy ansiosa e insegura. A veces necesito concretar, pegar un golpe de efecto y no me banco ese momento de nada e incertidumbre que es el silencio. A la vez, como espectadora, agradezco mucho esos momentos. En ese sentido, un gran examen fue “La mujer de los perros”, una película completa en silencio verbal y general. La película necesitaba que el personaje no expresara demasiado, que fuera un enigma. Para eso no solo debía hablar muy poco, sino también restringir lo gestual y los ademanes,  que son modos en los que una permanentemente opina sobre la realidad. Me costó muchísimo.

 

¿Cómo fue la experiencia con el cuerpo, en la película? En muchas de tus entrevistas hablás de tu formación teatral, donde lo gestual es tan importante, y que eso muchas veces, para actuar en cine tuviste que corregirlo.

La experiencia fue muy exigente corporalmente Tenía que caminar mucho en el medio del campo, era una película ruda. Hice varias escenas chapoteando en el barro, donde me caía. Pero yo soy muy kamikaze, no ahorro energía, y la vida hace rato que me empezó a cobrar factura por eso. Soy una enloquecida, cuando actúo no mido mucho el límite, pongo el cuerpo al servicio. A veces, inclusive, me lastimo. Porque, si bien manejo un montón de cosas, hay otras que no. En el caso de “La mujer de los perros”, bueno, era suicida. Largas caminatas al sol con los perros. El rodaje duró tres años y hubo infinidad de anécdotas: desde el perro que se escapaba y había que ir a buscarlo hasta el que quiere matar a un cordero y yo tirándome encima. Toda la película fue una salvajada.

La risa del público, ese vuelto que a veces tomás como un testeo,  ¿tiene también un efecto corporal en vos?

Sí. Después viene el control que cada persona que trabaja con la risa debe hacer para no cebarse. Cuando te pasás, todo va para atrás. Esa es la rienda que hay que llevar cuando uno está en escena: nunca buscar la risa por la risa o porque uno lo necesita. Intentar que siempre  la risa venga de lo que uno está contando, eso de lo cual estás convencido y significa algo para vos.

 

SAL PARA LA B

  “El secreto del humor es la sorpresa”.
Aristóteles

En alguna entrevista contaste que, de chica, querías ser actriz trágica porque te gustaba la parte de sufrir. Tus sketchs, aún en función de la risa, tienen personajes  torturados, que se presentan en espacios muy reducidos: pasillos, habitaciones chiquitas. Incluso, si la escena es en un country, la cámara hace un recorte mínimo, tirando a lo claustrofóbico…

El conflicto es como la sal de los personajes, al menos, para el tipo de humor que yo hago. Un humor áspero, que trabaja con la miseria, con el lado B del ser humano. También es cierto que, por lo menos en los videos para Instagram, este tipo de humor es el lenguaje que más pega. La gente quiere la cara, los primeros planos. Entiendo que esa cercanía cuenta mucho. Después, también hay cuestiones técnicas como el micrófono, por ejemplo. Piensen que yo no tengo un estudio profesional con un zoom, el mío es el micrófono de la cámara, si me voy muy lejos, no se oye.

Componés muchísimo en un minuto de video, ¿cómo lograste adaptarte a ese formato?

No soy hábil con las nuevas tecnologías, pero me divierten. Tal vez por ser curiosa, por haber tenido contacto con compañeros más jóvenes que usan estas cosas, lo fui incorporando. A veces, los cambios cuestan porque una se cree que está en la crema, pero no fue mi caso. Lograr concentrar mucha información en poco tiempo fue realmente un aprendizaje. En los primeros videos- que hoy los veo y me parecen muy lentos- no estaba tan ajustado el mecanismo. Luego, nos fuimos entendiendo con Gustavo, mi compañero de videos, y adquirí cada vez mayor velocidad. Tal es así, que muchos videos salieron en la primera toma de un minuto. Era alucinante.

Se te ve muy a gusto en los videos que hiciste con tu sobrino. 

Me divierto horrores con él. Y me sorprendió muchísimo a cuánta gente le gustaron, sobre todo, a los niños. Me parece fascinante esta herramienta de las redes sociales, podés crear de todo y es muy poco lo que perdés. Lo manejás vos, es algo muy libre y muy democrático, además.

 

SURFEAR EL MONSTRUOSEO

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”
Albert Einstein

Hablábamos de la síntesis que, para nosotros, es una característica de lo poético ¿Qué es lo poético para vos?

Es la belleza aplicada a la transmisión de la armonía de la existencia, algo que trasciende a la conciencia humana, donde llega no sólo el significado de las palabras.

Trascender el yo…

Creo que sí. Es  como una vía de escape que puede transmitirse en un campo de energía. Es poder comunicar a los demás un instante de belleza, de verdad.

Fuga es una palabra que se repite bastante en tus sketchs y entrevistas, esto de ir por los bordes, estar cerca de la puerta, ¿cuáles son tus herramientas para encontrar líneas de fuga de la determinación? Pienso, incluso, en las propias determinaciones del medio artístico….

Sí. Uno puede también determinar que no le importe la determinación en determinado momento. No tengo problemas en aceptar la determinación de la realidad, no estoy en conflicto permanente con ella. Mi personalidad tiende más a acomodarme, a saber aceptar, a surfear ese mar que me viene y no a luchar contra él.

Hacés más una afirmación que una reacción contra algo.

Bueno, no tengo una sola modalidad. Hay momentos en que reacciono. Muchas de las publicaciones que hago en Instagram tienen que ver con el enojo que, en su momento, me lo he permitido. Pero no es el leitmotiv de los videos, no me encierro en eso. Lo que  hacés tiene que expresar qué te pasa.

Habías hablado de que la gente te suele decir barbaridades en reacción a tu trabajo. Con el tema del aborto, sufriste algunas agresiones importantes. En una entrevista decías que la diferencia entre vos y los pañuelos celestes era una cuestión de prioridades, ¿aún pensás así?

El colectivo de actrices y yo sufrimos bastantes ataques por ese tema. En mi caso, también me atacaron por los videos de corte más político. Pero, bueno, a lo largo de dar debates, he observado que los argumentos más importantes en contra del derecho al aborto, en general, siempre terminan en la fe, en la religión. Entonces, no hay allí una discusión posible. En todo caso, la discusión pasa porque no me impongas tu fe por encima de un derecho claro y de todo el mundo. Entiendo que hay gente que percibe  a un ser indefenso, a un proyecto de persona. Pero creo que hay que dejar de lado el monstruosear al otro. Por supuesto, que hay monstruos, pero no todos. En general, quienes llevan a fondo el razonamiento lógico terminan por comprender que se trata de un derecho.

La fe, aparte de en las iglesias, aparece en otras manifestaciones: en los partidos políticos y en otras instancias que tienen que ver con el poder. En una nota hablabas  de feminismo y decías que hoy no tiene ninguna representación en instancias de poder ¿esa no sería justamente la fuerza del feminismo?

No recuerdo cuándo lo dije. No lo sé realmente. Es cierto que el feminismo es necesario en la medida que exista desigualdad. No tendría razón de ser en una sociedad donde eso ya estuviera resuelto, cosa que claramente todavía no sucede. En ese sentido, coincido en que sí, su fuerza reside en insistir desde cierta marginalidad, si se quiere, como un movimiento realmente revolucionario.

 

EXTREMADAS

“Al fin de cuentas todo es un chiste”
Charles Chaplin

El tema de este número de nuestra revista es la queja, un asunto bastante recurrente en tus sketchs. Pensándonos en esta etapa de cuarentena ¿cuál es la diferencia entre alguien que se queja porque está desesperado y quien se queja porque no puede hacer una fiesta?

La diferencia es radical. De todos modos, cada uno siente sus problemas como centrales y tremendos, cuesta mucho ver los problemas del otro. Creo que tiene que ver con esa humanidad tan imperfecta que tenemos. Quien está menos observante de sus propias miserias expresa más fácilmente ese “pero yo no puedo tal cosa”. Por otra parte,  a quienes tienen una noción relacionada con la empatía, les da cierta vergüenza expresar su queja frente a determinadas circunstancias de otras personas. Hay un filtro que te indica que pares antes de quejarte. Está muy bien que uno exprese si está incómodo con algo. El problema es hacer de eso un drama, sin ver que al lado tuyo hay gente que está cien veces peor. También puedo agregar que para estas situaciones existe la sutileza, la ironía, herramientas con las que uno puede expresar esa incomodidad sin dejar de ser empático.

Ahí se juega un poco el imaginario burgués llevado al extremo que desarrollás en  tus videos…

Al extremo, claro. Hay algo de ese individualismo a ultranza, tal vez un ombliguismo extremado, en la concheta que hago. Mucha gente lo ataca porque supone que estoy estigmatizando una clase social. Sin embargo, me parece que algo no está claro: todos tenemos un facho adentro. En algún punto, esta señora somos todos, yo también. Hay una parte de mí que es ese monstruo. Por eso lo conozco y por eso lo reconocen otros.

Igual habría que ver si esa gente que te critica porque estigmatizás a la burguesía, se ofendería tanto si vos te rieras de las miserias de la clase baja.

Bueno, hay gente que no entiende nada y me dice “¿Cómo estigmatizás a las mucamas?” Gente muy literal. Que se vayan a cagar, tenés que andar explicándoles qué es la ironía… Bueno, no puedo. Al que le gusta le gusta…

 

¿QUÉ ME CUENTAN? 

“Siempre recuerda que tú eres único.
Absolutamente igual a todos los demás”.
Margaret Mead

En ese imaginario burgués, introducís cosas que aparecen en la realidad como novedades, pero ligadas a cosas absurdas. Por ejemplo, en vez de leer la borra del café, en el sketch se lee la borra del sorete ¿Cómo distinguís, en la realidad, algo que es realmente una novedad de la construcción de una alucinación, de una pantalla de la realidad?

Me parece el gran tema de esta época. Me generan mucha angustia estas dos Argentinas impuestas, que se excluyen mutuamente y que uno no tiene herramientas para abordarlas. Yo no tengo una posición política partidaria. La militancia, en ese sentido, no me interesó nunca. Me cuesta entender la realidad, porque siempre la veo tamizada con uno u otro cristal, me parece demencial que la realidad sea una u otra según el cristal kirchnerista o macrista. Y no es exclusivo de Argentina, sucede en todo el mundo y me obsesiona un poco cómo todo está tan sujeto a la interpretación, La gente tiene muy poca noción de que su realidad no es su realidad, sino la interpretación de la realidad. Si tuviéramos esa conciencia, no habría tantos fanatismos en busca de imponerse. Me desespera un poco todo esto, va en contra de la percepción holística de la realidad, de todas sus variantes, sus grises y sus matices.

Esto, por más viejo que sea,  ¿no ha adquirido una modalidad muy particular en este último tiempo? Nos dicen que no hay pobreza y hay un montón de gente viviendo en la calle, pero muchos repiten que no la hay.

Y, además, inventan noticias que no existen. Hay algo del valor de la verdad que se perdió. Estamos en una cosa enloquecida, totalmente goebbelizados. Mentimos y mentimos, a ver si alguna prende. No se percibe la información verdadera como un patrimonio, no se entiende así.

Escuchamos a los medios periodísticos hablar de la ficción ¿cómo distinguir la ficción del arte de la ficción de la política, de la mentira?

Verónica Llinás con El Anartista

La ficción del arte es bella. La otra, una mierda. Es la diferencia entre lo agradable en sí mismo y lo tremendamente nocivo. Me produce muchísima angustia el tener que identificar qué es real y qué está armado. Entonces, opto por el escepticismo y creo que eso le pasa a mucha gente. Uno se va distanciando, es una manera de protección para evitar la manipulación. En un punto es malo, porque quedás afuera de cosas que tienen que ver con la comunidad. Pero, por otro lado, te alivia un poco no ser llevado inmediatamente por los manejos de la información. Al menos, en mi caso, creo que es saludable el esperar, el no salir como un perro rabioso, con el tema en la boca, detrás de cualquier cosa que me cuentan. Esperar y tratar de entender quién lo dice y si está confirmado. Hay que protegerse, estamos siendo demasiado manipulados.

Pensaba si  parte de lo que buscan no será justamente el escepticismo, ponernos en pausa y recluirnos en una posición defensiva que habilita a que solo ellos activen.

Puede ser, no lo había visto así. Quizás, no pienso  el escepticismo en términos de que ya no me importe nada, sino en no creer tanto en todo, ser precavido y no otorgarles veracidad inmediata a estas cosas antes de atacar o de dar un paso equis.

No ser tan permeable.

Claro. Si no, podemos ser una comunidad indiferente, a la que pueden llevar de la nariz a donde quieren. Está en uno ir manejándose y advertir todos esos mecanismos.

 

MUSA PUNCH

Es muy interesante el juego con letras y palabras que hacés, sobre, todo en los remates. Hay algo de la síntesis y de lo metafórico, a veces.

Gracias. Me atribuís algo de lo que no sé mucho qué decir. Esa necesidad por el remate, o por enganchar algo que genere un punch, se da en una forma instintiva. Si querés, en eso casi no media una decisión. No sé si es algo innato o se fue moldeando con el pasar de los años. Tal vez  fue el haber el haber trabajado con Antonio. Ahí se daba una situación muy especial. Porque, si bien los sketchs eran más largos, la cámara estaba siempre en él, no había mucho espacio, tenía que hacer algo muy chiquitito y contundente para no pasar inadvertida. Si yo quería imprimir mi presencia, tenía que hacer algo especial, muy gracioso, que generara un impacto. Ahora, sobre inventar palabras, eso me gusta. A veces hay que estar revolviendo para que aparezcan, porque puede pasar que grabes todo el día y no tengas un solo momento inspirado. Esto, por suerte, no me pasa tanto, pero es verdad que a veces no aparece la musa.

¿Te guionás?

Sí, muchas veces. Escribo, me tomo el tiempo.

 

 

ESPIATE ESTA 

“Nunca dejes para mañana, lo que puedas hacer pasado mañana.”
Mark Twain

¿Cómo pensás el teatro en cuarentena?

Los actores están con muchas ideas y cada vez cuesta más encontrar una original, porque ya van a salir todos con “Amor en cuarentena”, “La cuarentena esto, lo otro…” Todavía no tengo muy clara la mejor forma teatral de encarar la actuación. Creo que van a empezar a surgir nuevos lenguajes. Con el streaming, el vivo, el falso vivo tenés la posibilidad de usar un género audiovisual en lo teatral. Es un momento muy raro y tiene lo suyo en cuanto a que está bueno investigar. Yo no le estoy encontrando muy claramente el modo,  pero estoy en esa búsqueda. Ando más entusiasmada con los videos y con lo audiovisual que con lo teatral. Pero lo teatral es una forma concreta de poder llevar unos pesos al bolsillo, lo audiovisual todavía no genera eso.

¿Te ocupás de andar cartoneando palabras para enriquecer tus trabajos?

Sí, es buena la expresión cartoneo. Me gusta, me interesa, tengo una actitud mental de esponja con todas las cosas que escucho. No solo con las palabras, con la gente, en general. Me gusta observarla y tomar las expresiones que me interesan. Me encantaría poder espiar las vidas de las personas, tengo algo de voyeur.

¿Qué te falta hacer?

Escribir. Poder terminar lo que empecé a escribir, tener más confianza en poder hacerlo. Me falta volver a dirigir, tengo muchas ganas de dirigir cine. Me falta fuerza emprendedora, soy un poco vaga, me es más cómodo cuando algo viene ya medio hecho, que generarlo yo, desde cero. Después, también advierto que lo que una genera te realiza más. Eso me falta, jugármela un poco más en ese sentido.

¿Qué es esta escritura que quedó a medias?

Algo de teatro, algo como una serie también. Son inicios, ideas de cosas a realizar. Me pasa que me gustan mucho los principios, allí donde empiezo a imaginar ese mundo. Pero mi cabeza va más rápido de lo que puedo plasmar en el papel y, de algún modo, antes de empezar a escribir, ya me aburrí. Ya lo vi, ya supe. Hay algo de ese mecanismo que me está costando encontrar para resolverlo.

Quizás no programarlo de antes, que la escritura te sople…

Puede ser. Me ha pasado de ponerme a escribir algo así como memorias. Soy tan desmemoriada que, en un momento, me dije que debía empezar a escribir lo que me acordara. Porque no sé cuánto me va a durar. Lo hice y las cosas salen, salen y parecen escritas por otra persona. Sucede que no tengo la suficiente fe en el material para ser constante.

 

INFLUENCIAME LA BORRA

“Encuentro la televisión muy educativa.
Cada vez que alguien la enciende,
me retiro a otra habitación y leo un libro”.
Groucho Marx 

No quiero terminar sin agradecerte los aportes que hiciste a la movida de los vecinos de Colegiales.

Qué bueno, me alegra. Cuando algo se logra, es maravilloso. ¡Son tantas las causas! Una no puede colaborar en todas y se siente un poco culpable a veces, es duro tener que elegir, este sí, este no…. Si ves mis mensajes de Instagram, es el show del mangazo, ¡la cantidad de gente que manguea de todo! Desde causas justas, como la silla de ruedas para no sé quién, el centro de jubilados de no sé qué, el comedor de no sé dónde, el saludito para mi prima que cumple 15… Una cantidad de cosas en las que la gente pide que participes, pero es imposible. Si tuviera que responder a todo, debería trabajar sólo de eso.

Qué muestra de desamparo, que la gente recurra a los artistas, a los medios, como un recurso viable hoy en día. Es curioso.

No hay fe en los canales tradicionales.

Mariana Moyano decía, hace poco, que la gente no se informa por los canales habituales- el noticiero de la noche, por ejemplo-  sino por whatsapp y por las redes. Quizás, la necesidad de comunicación con los artistas tiene que ver con eso, las redes nos hacen más horizontales en algunas cosas, con lo cual hay mucho más acceso a determinadas personas.

Sí. Y está el famoso influencer, ¿no? Alguien a quien, por equis motivo- porque es conocido o tiene muchos seguidores o por lo que fuera-  se le valida la información que da. Ahí radica un peligro y una responsabilidad muy grande  para la gente que tiene sus seguidores. A veces veo a algunos que tienen mucha influencia y suben algunas cosas, haciéndose eco de cuestiones de las que no tienen menor idea. ¡Pará un poco, informate, andá con pies de plomo..!. Hay mucha chantada también. Cualquiera cree que sabe cosas.

Estamos como en un mar de interpretaciones, como un mar de copias que tapan el original. Cinco boludos que tienen un montón de seguidores repiten una interpretación y esa se hace más real porque se difunde más. Un delirio.

Un mundo rarísimo, tenemos que estar todo el tiempo decodificando e interpretando cómo y dónde pararnos en todo esto.

Verónica Llinás con El Anartista

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here