DOLOR DE CINTO

DOLOR DE CINTO

La lucha: sobre un chico de la favela.

Por Eugenia Casetta Buenanueva

favelas y niñxs

 

“UN PUEBLO ESCONDIDO EN LA CIMA” (*)

Luis abrió los ojos, como impactado por un rayo. Los ladridos cercanos interrumpieron su sopor. Se sentó y sus manitos fregaron sus ojos anubarrados de sueños inconclusos. Trepó por encima de sus hermanos y fue a buscar a su madre, pero no la encontró en la cocina ni en el patio, tampoco en el bañito de chapas. Resolvió sentarse en la puerta de su casa a esperarla, mientras se entretenía en observar personas, perros y caballos sobre la calle de tierra. Entonces, comenzó ese dolor en el medio de su pancita. Apenas tenía 3 años y ya estaba acostumbrado a ese arder casi permanente. Lo llamaba dolor de cinto. Una vez, para que no cayeran de su cuerpo delgado unos pantalones de herencia fraterna, le pusieron un cinturón demasiado ajustado. Dolía en el mismo lugar.

En eso, se iluminó su pequeño rostro casi blanco, los rulos desbordantes se abrieron y la vio. Corrió a abrazar a su madre, quien apenas podía sostenerlo entre sus brazos cargados. El pan caliente se desvaneció entre la turba de niños hambrientos. Luis salía siempre a jugar descalzo, sus pies no conocían el calzado. Corría sobre hierbas, tierra, piedras y hormigas, sin sentirlas ya.

Entre atardeceres con caballos y algunas bananas robadas, transcurrieron 2 años de aquella mañana. Un día, Luis observó el ir y venir de su familia al guardar las escasísimas pertenencias en bolsas plásticas. Se iban de Pernambuco.

Subió al camión que los arrastraría durante 13 horas, envuelto en espanto y curiosidad por el padre que conocería al final del viaje.

niños en la favela

 

“SOY UNA FÁBRICA DE HUMO”(*)

Durante el trayecto, calmó su “dolor de cinto” con agua y papayas secuestradas de una finca a la vera de la ruta. El caserío multiforme y variopinto se extendió frente a sus ojos: fábricas, escuelas, nada de esto había visto antes. Casi el espanto troca en felicidad, ante el paisaje atiborrado de golosinas y niños en zapatillas colorinches. Más tarde entendió que esas golosinas brillantes, con promesas de dulzor infinito, no eran para él.  Se agotaron los colores, el sol y el entusiasmo y ellos se adentraron en un pantanoso poblado de techitos a pura chapa y perros flacos como él.  Arribaron a Guarujá.

TECHITOS DE CHAPAS

 

“EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE CÓLERA”(*)

El primer zamarreo de su padre sobrevino a los pocos meses de llegar. Luego, los gritos de su mamá bajo la pesada mano del estibador.

En las callecitas empinadas y a sus 7 años, ya había descubierto un buen refugio contra el hambre y la tristeza: las papayas, que caían en sus manos, por gracia de fruteros muy distraídos.

Ese día, al llegar a su casa, escuchó los gritos más penetrantes que otras veces. Petrificado frente a la cortina/puerta, vio salir a su hermana mayor envuelta en llanto. Detrás, venía su madre con el bolso.

– ¡Vamos, crianças!

Así, en tropel, se alejaron para siempre de esa casa de gritos destemplados. Una tarde bordada en su memoria, el inicio de la lucha inexorable de su mamá, una batalla desigual y perversa contra lo establecido, contra todos los rostros de la sumisión.

“LA SANGRE DENTRO DE TUS VENAS” (*)

De tanto lustrar zapatos, a los 13 años obtuvo su primer empleo en una fábrica de suelas. Después, por recomendación de un profesor de tornería, lo contrataron en una metalúrgica.  Sus brazos torneados, su espalda triangular por las extenuantes jornadas laborales, algunas reuniones gremiales – que a los 16 aún observaba de lejos- y unos rulos rebeldes fueron buenos aliados para ganar el consuelo entre bellas adolescentes.

El accidente laboral irrumpió sus 17: una máquina demasiado vieja soltó la cuchilla sobre su mano. El dedo meñique descuajado del resto del cuerpo, la sangre sobre la tierra y sus arterias desbocadas: otras de tantas venas sangrantes de América Latina.

Luis Ignacio Lula Da Silva perdió su dedo. Pero, en una batalla desigual y perversa en oposición a todo lo establecido, ganó la mano cercenada que lucharía de forma inexorable contra todos los rostros de la sumisión.

“LA OPERACIÓN CÓNDOR INVADIENDO MI NIDO” (*)

 

lula obreroLa mutilación de la democracia y del dedo coincidieron. Mientras se recuperaba del accidente, se produjo el golpe militar. En pocos meses, se perdieron exiguos derechos laborales.  Se adentró en un mundo gremial laberíntico: más exigían, más lejos del objetivo se hallaban. Sin embargo, Lula era reconocido por obreros, era el hombre que transformó el miedo en manifestaciones y huelgas generales.

Así, corría 1978 y Lula y todo Brasil quedaron estupefactos cuando, en pleno junio, la selección brasilera fue eliminada de la copa mundial por un gol de Argentina. Unos días después, el continente observó cómo el presidente de facto, Jorge Rafael Videla, levantaba la copa dorada a unas cuadras de un campo de concentración clandestino.

Ya en 1979, el apodo “Lula” tomó fama a nivel nacional por desobedecer la ley que prohibía paros laborales. En medio de una débil democracia, Lula fundó el “Partido de los Trabajadores” y rompió con el histórico bipartidismo. En 1980 sería encarcelado por primera vez a la mitad de una huelga de proporciones siderales: 41 días de paro.  Impensado, en una Latinoamérica asolada por el plan Cóndor.

A finales de los 80, otra vez, Luis despertó como impactado por otro rayo. Se restregó los ojos anubarrados de injusticia y decidió que sería presidente de Brasil.

América Latina no lograba soltarse de las garras de la miseria y de la muerte. Y Brasil hacía desfilar, uno tras otro, presidentes de derecha, sectarios y racistas.  Un morboso despliegue de hambre para los países “centrales” o del “primer mundo”. Tal vez, producto de la colonización cultural, los brasileros no votaban un candidato vestido de obrero.  O, tal vez, no era el momento para Lula. ¿Cómo hubiese sido su presidencia en una Latinoamérica fragmentada?  Por suerte, no lo sabremos.  En 2003, se vistió de saco y corbata y accedió por fin a la presidencia de Brasil. Unos meses después, en Argentina, Néstor se puso al frente de la integración regional, un sueño oculto durante casi 200 años.

“GOVERNAR COMO MÃE, VIGIE OS MAIS FRACOS” (**)

Gobernar como madre, proteger a los más débiles”, así definió Luis Ignacio Lula Da Silva qué significaba la redistribución de la riqueza y combatir el hambre en Brasil.  Estaba al frente de un gigante hambreado, carcomido, sangrante.  Desocupación, inflación, analfabetismo y desnutrición eran gangrenas esparcidas a la velocidad en que se enriquecían los mercados estadounidenses con los hidrocarburos sudamericanos.  Aun así, se deslizó con habilidades insospechadas entre los más disímiles mandatarios. Por ejemplo, ante la presión por aceptar el ALCA, de parte de George Bush, Lula respondía que podría aceptar integrar tan prometedor tratado comercial, cuando las ganancias resultaran más equitativas para Brasil. Fue el primer bofetón sonoro que recibiría el imperio del norte.

Por su parte, la salud pública brasileña estaba contaminada por una concepción esclavista, no todos eran dignos de un médico, de una radiografía y, menos aun, de una cirugía. El dedo meñique se lo recordaba: el médico de aquel día había pretendido hacerle entender que “un peoncito no necesita 10 dedos “. Esa anécdota la contó entre risas, mientras inauguraba una flota de 650 ambulancias para las favelas de San Paulo.

Otro episodio fue la presión de Estados Unidos  sobre los países latinoamericanos para lograr agrandar el ALCA. El asunto culminó en el año 2005.  Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva protagonizaron un acto que bordaría la memoria de las luchas bolivarianas.

Así, Luis Ignacio con su mano cercenada ayudó a incorporarse al gigante latino, lo pobló de universidades públicas, de hospitales y de equidad en los rincones olvidados de Brasil.

“EL JUGO DE MI LUCHA NO ES ARTIFICIAL”(*)

lula3

Por fin, me pude encontrar con Tania. Se vino a vivir a Buenos Aires en el 2017. Ser brasileña y militante del PT bajo la presidencia del derechista evangélico, Jair Bolsonaro, no fue una agradable mixtura. En un muy buen castellano aportuguesado y mientras se le atropellan las palabras y la emoción, cuenta. Hablar de Lula le hace brillar la tonada carioca:

Antes de militar en el PT, desde el 2003, lo hacía en el gremio petrolero. Fui delegada del programa nacional de políticas para las mujeres. Al militar y trabajar para Lula, me formé muito muito. Pude acceder a lugares de la política a los que jamás imaginé siquiera acercarme.

Parecías feliz con Lula de presidente.

¡Oh, por supuesto!, Lula ha sido el mejor presidente de Brasil, Lula es el padre de Brasil. Trabajé como su asesora y vi de cerca la obra política de este hombre. Sé lo que te digo. Él pensaba y piensa en un desarrollo social de manera integrada, inclusiva. Luchó contra todo prejuicio, contra la falta de oportunidades, luchó para que toda la nación accediera a buenas escuelas, a buenos trabajos.  Mira, te voy a contar algunos programas de su gobierno;

  •  FIES – Fondo de Financiamiento Estudiantil 
  • PROUNI – Programa Universidade para Todos 
  • Mi Casa Mi Vida
  • Hambre Cero 
  • Farmacia Popular 
  • Agricultura Familiar 
  • Más Médicos 
  • Luz para Todos 
  • Ciudad Digital. 

Hay más programas, te voy a mandar el link. ¿Sabías que redujo la pobreza en 75%?

No, desconocía esa cifra. Sí sé que vos, acá en Argentina, militas en el comité de “Lula Livre”, ¿cómo te sentís con esta militancia?

Es lo lógico, ¿qué iba yo fazer? Era la más grande injustica: Lula preso. Él trabajó toda su vida por un país más justo. Antes de él nadie había pensado realmente en los desposeídos, en los brasileños sin oportunidades. Dio batalla contra el imperio estadounidense, no regaló nuestros recursos como todos los otros presidentes. No hubiera sido justo que yo no hubiese luchado por su liberación. Militar por Lula Livre era lo único correcto.

Con Tania, es fácil perderse entre palabras y callecitas de nuestro continente, es fácil hablar horas sobre el Plan Cóndor y concluir que el imperio maldito nos sobrevuela una vez más. Le hice la pregunta que me pierde, entusiasma, la pregunta más real:

¿Que sentís con Lula? No qué pensas, no qué sabes, ¿qué sentís con Lula?

Me hace sentir con energía para la lucha. Tiene 74 años y sigue luchando por justicia, por los desposeídos. Siento que me ilumina, es nuestro faro, nos une. Su amor por todos, por grandes, por niños, trasciende los límites de Brasil. Hay pocos líderes como él, con esa fortaleza. Me hizo sentir orgullo por mí, por él, por mi Brasil, por mi Latinoamérica.

“UN PUEBLO SIN PIERNAS, PERO QUE CAMINA” (*)

condor

Aún atrapada en la tonada carioca de Tania, me dieron ganas de ir a brasilear. Pero, me dije, mejor a este Brasil, no. En apenas 48 horas, abandoné el sueño de nuevamente Lula presidente, por el desvarío de un continente sin oxígeno. Los sueños de justicia social se desangran en arterias desbocadas, como los afluentes que nos cruzan: cauces de agua dulce, ríos con muertos que preguntan su nombre. Somos un mapa de sangre, que algunas veces se ilusiona en conservar el resplandor, con niños que corren en zapatillas colorinches, con poblados sin techos de chapa.

Nos debatimos en un fango de derrotas, hasta mutilados a veces, y nos levantamos luego. Compartimos la sangre destinada a luchar, aquella que se derramó. Compartimos líderes que nos iluminan. ¿Cuántas veces Estela de Carlotto se habrá batido en el fango de la injustica y el horror? Lula, ¿imaginó desistir? Tal vez Evo Morales hubiese preferido quedarse en su casa y poder sacar a pasear a su perro. Cristina podría haber permanecido de luto. Pero, no. Somos de esta tierra que clama por justicia.

Referencias:

* frases extraídas de la canción Latinoamérica (Calle 13)

** frase extraída de un discurso de Lula.

 

Link sobre las políticas públicas de la presidencia de Lula Da Silva:             http://www.fao.org/3/a-i3023s.pdf

 

Película :  “ Lula, el hijo de Brasil”   https://youtu.be/b_8y6g8oOSk

 




PLATAFORMAS CONTINENTALES

La decisión: sobre la cuestión Malvinas Argentinas.

Por Eugenia Casetta Buenanueva

“La Guerra de las Malvinas, guerra patria que por un rato unió a los argentinos pisadores y a los argentinos pisados, culmina con la victoria del ejército colonialista de Gran Bretaña.

No se han hecho ni un tajito los generales y coroneles argentinos que habían prometido derramar hasta la última gota de sangre. Quienes declararon la guerra no estuvieron en ella ni de visita. Para que la bandera argentina flameara en estos hielos, causa justa en manos injustas, los altos mandos enviaron al matadero a los muchachitos enganchados por el servicio militar obligatorio, que más murieron de frío que de bala.

No les tiembla el pulso: con mano segura firman la rendición los violadores de mujeres atadas, los verdugos de obreros desarmados”.

Eduardo Galeano

AQUELLOS HORIZONTES

La niña se apoyó contra la pared a meditar. 12 vueltas al calendario eran suficientes para que le urgiera planificar su vida. ¿A qué edad podía vivir sola?

¿De qué trabajaría?  ¿Cuándo podría conocer las islas? Su mente voló al archipiélago latinoamericano, soñó con ese viaje: tocar el suelo, respirar el aire salado y gélido, sentirse libre entre el musgo y la escarcha. Mientras lo pensaba, aún no estaba habilitado el ingreso a las Malvinas desde Argentina. Lo poco que había vislumbrado de las islas había sido través de los ojos de un jovencísimo conscripto.

malvinas paisaje  Monte Longdon. Posición argentina

 

Tres años atrás, había presenciado el rodar cansino de camiones militares, repletos de muchachos en fajina, recibidos entre vítores por el gentío de algún pueblo misionero. Allí las vio. La mirada vacía del joven la trasladó al archipiélago, sintió el barro helado colarse en sus botas rotas, la respiración entrecortada por el miedo, los dedos ateridos. ¿Cómo disparar así? ¿Cómo recuperarlas?  ¿Cuándo volvería a casa? Y el estómago resonaba vacío.

Aunque se sentía extenuado, siguió al trote. El teniente le daba más miedo que los soldados británicos. Increíblemente, por unos instantes, lo tocó la felicidad, pisar suelo malvinense, ser el protagonista épico en esa batalla soberana.

El soldado miró a la niña desde el camión, quiso sonreír, pero ya no sabía cómo. Sus miradas se contaron infinidad de tragedias entretejidas en pos de una patria justa y libre. Tragedias que ninguno de los dos había decidido conocer.

A sus 12 años, ella decidió viajar a las Islas Malvinas.  Recorrer el mismo camino de aquel soldado, pisar sobre sus pisadas, helarse en el mismo frío que el adolescente, palpar su hambre y su llanto en los pozos, que aún permanecen en suelo isleño. Así, entonces, sabrían él y sus compañeros que los recordaba y que no cedería ante piratas británicos.

Rendicion-Malvinas-infobae

 

RUGE EL MAR

Durante su adolescencia, ella canturreaba con frecuencia el himno de las Malvinas y un cantito de plaza de Mayo: “¿Qué pasó con las Malvinas… esos pibes ya no están…”? La indiferencia de sus contemporáneos no dejaba de sorprenderla. Sin embargo, la joven aún sentía cómo golpeaban su rostro aquellas ráfagas gélidas y las esquirlas del bombardeo, ese recuerdo prestado por el conscripto. La omisión instalada se desdibujó por un barriletazo cósmico. Una mano, un pie, no importó. Les gritamos en la cara a los eternos piratas: ¡Las Malvinas son nuestras!

Pero un gol no hace rebelión. Y, a través de los años, las islas continuaron presas, de los británicos y de la dictadura militar. Imposible escindir un hecho del otro. Los soldados habían quedado bajo el oscuro lodo del genocidio. Sin embargo, nadie vislumbraba más allá de las tapas de los periódicos, no querían indagar. No importó la identidad de los soldados, ni que estos capitanes y coroneles genocidas, ocultos bajo una fachada de héroes de guerra, tomasen vermouth los sábados y hostias los domingos.

¡Qué lejos quedó Malvinas! Nunca pudo pisar allí, donde había caminado el soldadito aquel.

clarin malvinas

DESDE SANTA FE HASTA MALVINAS EN CESSNA

Con el correr de los años, se alejó cada vez más la posibilidad de aquel viaje soñado en la niñez. En contrapartida, se acercó, bien cerquita, a las entrañas mismas de las Malvinas. Quería ver si se trataba de sus propias entrañas. Un tal Diego le contó cómo su abuela, quien en ese entonces era su tutora -sus padres permanecían desaparecidos- decidió apoyar la guerra de Malvinas.  Salir a la calle de un ignoto pueblito santafecino, a pedir la guerra a los gritos, a convocar vecinos. Reclamos de guerra de unas mujeres ocultas en el mapa de callecitas de tierra y casitas de jardín. Esa noche, le explicó a su nieto: “Tu papá es piloto de los Cessna. Lo van a necesitar para esta guerra y será liberado”. No sabremos a quiénes convocaron los comandos de la fuerza aérea para pilotear aviones de guerra, pero al padre de Diego, no.

ROMPA EL MANTO DE NEBLINAS

 

Cuando ya no fue suficiente ver una y otra vez el gol de Maradona contra los ingleses para sentirse menos ultrajado, llegó Cristina.

Fue tal su fuego, que abarcó hasta al archipiélago helado. Lo abrazó, lo acercó y lo plantó en la Ex Esma. Cobijó en su calor a ex combatientes, les prometió justicia. Ya no hubo supuestos capitanes héroes, sólo genocidas y conscriptos heroicos. Le dio instrucciones a Zamba (1) para decir verdades de nuestras islas. Contar, a la hora de la leche, por qué siempre fueron nuestras. Aun así, a Néstor no le resultó suficiente. Decidió ir hasta el púlpito de la ONU. Allí se acomodó la corbata roja y les dijo: “No deseo finalizar sin antes referirme a una cuestión de permanente vigencia para la República Argentina: la cuestión de las Islas Malvinas, que incluye a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Este año se cumplen 174 años de la usurpación británica de parte del territorio nacional argentino. Desde el acto de fuerza de 1833, mi país ha protestado siempre esta ocupación ilegal, reclamando la restitución del ejercicio pleno de su soberanía. También recordamos, en el 2007, los 25 años el conflicto del Atlántico Sur de 1982, conflicto desatado por la dictadura militar a espaldas del pueblo argentino que siempre procuró una solución pacífica a su legítimo reclamo soberano.”

Tanta lumbre nos mostró al fin el horror allí también cometido. El término “lesa humanidad” perforó las impenetrables filas castrenses. Una nueva batalla dio comienzo.

UNA RUTA DE HIELO

Aún nos estamos conociendo las entrañas. Así, pues, este devenir nos acerca una vez más a sus protagonistas. En esta ocasión, nada menos que a Edgardo Joaquín Esteban: un periodista argentino, escritor, guionista y veterano de la guerra de Malvinas.  Ante semejante vuelta de las Islas Malvinas ante mí, lo natural fue escribir. Y preguntar.

revista gente

¿Qué incitó, Edgardo, tu decisión de militar la causa contra la violación de derechos humanos en las islas Malvinas Argentinas?

A pesar del impulso que, como Ministro de Defensa, dio Agustín Rossi a la causa por torturas en la guerra, las fuerzas armadas y áreas castrenses se negaban a reconocer las torturas como tales. Argumentaban que son prácticas habituales, por ejemplo, el estaqueo con 20 grados bajo cero. Decían que eso era consecuencia de no tener calabozos. Así, hubo muchas prácticas aberrantes naturalizadas bajo estricto secreto militar. A través de los años, vi muchos suicidios de compañeros, que no pudieron soportar la injusticia acallada de aquellos vejámenes. Todo aquello fue parte de la dictadura cívico militar, usaron a estos soldados en un intento de perpetuarse en el poder. A su vez, la dictadura, en su perversión, utilizó el sentimiento de pertenencia del pueblo argentino con las islas. Estas sensaciones se complejizan ante el desamparo por parte del estado, de la sociedad y, sobre todo, de las fuerzas armadas. La decisión nace de la tristeza por estos compañeros y de la necesidad de justicia, reparación y soberanía.

UN MATE Y LAS MALVINAS POR HERENCIA

Casi hierve el agua que preparé para tomar mate con Juan en una improvisada reunión laboral. Las islas nos tomaron por asalto. Viramos hacia el archipiélago y compartimos recuerdos prestados. Me contó de su participación en GPS, Grupo Por Soberanía, un espacio político dedicado a militar la cuestión Malvinas. Así entonces, casi 500 años después, compartimos estrategias para, al fin, independizar el continente en toda su extensión.

La pregunta se instala junto al mate.

Sos joven, ¿qué impulsó tu decisión de militar la causa Malvinas Argentinas?

La causa Malvinas es compleja desde donde se la mire. Es interesante la pregunta al ser relacionada con la juventud, en principio, porque quienes protagonizaron la guerra tenían entre 18 y 20 años. Recordemos que mi generación, a los 19 años, esperaba el fin de semana para salir a bailar. 

En mi caso, sucedía otra cosa. Mi papá es excombatiente de la guerra de Malvinas. Esto significa que la causa me acompaña desde que nací. Mi vínculo con la militancia podría considerarse como una cuestión más hereditaria que elegida. En la vida hay cosas que uno elige y otras que le tocan. De todas formas, considero que hay que asumirlas de la misma manera. Es decir, con responsabilidad y poniendo el cuerpo.

La complejidad  en torno a la causa Malvinas no es fácil de comprender. Desde lejos pareciera ser una cuestión en la que únicamente hay que solidarizarse con los soldados que quedaron en las islas y con quienes sobrevivieron, pero tenemos otras cuentas pendientes. Digo, la dictadura utilizó la causa Malvinas para victimizarse. En la guerra hubo crímenes de lesa humanidad por parte de superiores contra los conscriptos. ¿Quién puede solidarizarse con una persona que estaqueó a su compatriota en el marco de la guerra, bajo el frío antártico?

Las complejidades de la post guerra también son difíciles de entender. Tuve la mala suerte de padecer el sufrimiento de muchos excombatientes, de ir a los entierros de compañeros que decidieron quitarse la vida. Sufrí también la violencia intrafamiliar producto del stress post traumático de guerra. Al respecto, puedo decir que la guerra atropella, destroza todo a su paso. Está bien definida como “el monstruo que pisa fuerte” y nos obliga a tomar dos caminos. Uno, someterse; el otro, luchar. Yo decidí luchar, por justicia, por soberanía. Canalicé todo ese dolor y angustia y lo transformé en amor, amor a la patria, que es colectivo y transformador. Eso es la militancia. Me decidí a asumir el compromiso que nos toca. Hoy milito en GPS -Grupo Por Soberanía-, junto a compañeros ex combatientes, mujeres, jóvenes y personas que comprenden que la soberanía es mucho más que la guerra. También milito en ATE Capital, gremio que asumió el compromiso de acompañarnos en la gran lucha. No recuerdo cuándo comencé a militar la causa, pero lo que sí sé y de lo que me enorgullezco es de saber que mi hijo me recordará como alguien que decidió no enterarse por la tevé o las tapas de los periódicos sobre lo que sucede en nuestra Latinoamérica.

Vernet_Luis_10_Pesos

 

¡NINGÚN SUELO MÁS QUERIDO!

Sobre esta afirmación no quedan dudas. A las islas, las han deseado los franceses, ingleses, alemanes y hasta los holandeses. Además, la colonizaron los españoles junto al resto del continente latinoamericano. Alrededor del 1520, las invadió España y pasaron a ser parte de la corona, como figura en el tratado de Tordesillas, aquel por el cual España y Portugal se dividieron grandes extensiones de América a su antojo imperialista. Nos independizamos de España y las islas, obvio, se quedaron con nosotros.  Entre fragores de batallas independentistas, algunos tenían bien presente a las Malvinas. Entre ellos, un tal Vernet, a quien las Provincias Unidas le debían dinero, acordó dejar sin efecto la deuda a cambio de fundar un pueblo en las islas. Hasta tehuelches fueron a vivir allí. Los pocos pobladores resultaron suficientes para fundar dos pueblos más. Uno fue llamado Rosas y el otro, Dorrego. Varios de estos pueblos llevan toponimia gauchesca y se conservan en la actualidad. En 1833, los británicos nos desalojaron y nos saquearon. Un archipiélago congelado y desértico, tan deseado. ¿Cómo es posible? A mi mente vienen las venas sangrantes por la codicia de los imperios.

UNA PLATAFORMA EXUBERANTE

La superficie marítima en disputa es equivalente a todo el territorio terrestre argentino, abarca 5 millones de kilómetros cuadrados. Me sumerjo en la densidad del mar y vislumbro un sinfín de riquezas.  Debido a que en el espacio marítimo no existe la propiedad privada, todos los recursos naturales de la columna de agua, el lecho y el subsuelo marino son propiedad exclusiva del estado nacional. Entonces, ahora fantaseo con un estado que no debe pedir préstamos usureros para sostener el desarrollo. Las islas también poseen recursos petroleros similares a los de Venezuela.  Lo que a otros continentes “ricos” les falta: nada menos que el agua dulce para la subsistencia más básica, la Antártida lo posee en abundancia: alberga el 80% del agua dulce del planeta, además de otros recursos como hidrocarburos y minerales. Somos un punto estratégico militar para ocupar el resto de la Antártida y el poderoso sur. El día que nos enteremos, seremos uno de los continentes más desarrollados del planeta, y nosotros, sus pobladores seremos libres por fin.

LA CAUSA MALVINAS

CARÁTULA:

“PIERRE, PEDRO VALENTIN S/ IMPOSICION DE TORTURA (ART. 144 TER. INC. 1)”, causa N° 1777/07 Durante el 2018, se dio intervención a la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad y en 2019 se incorporó como fiscal coadyuvante su titular, María Ángeles Ramos.  59 imputados individualizados, aún faltan identificar decenas . A partir de nuestra intervención, empezó un trabajo de reconstrucción de los hechos denunciados siguiendo la lógica del despliegue geográfico de las tropas en las Islas y se sindicaron 26 imputados por 22 hechos, a los que se agregaron denuncias posteriores. En diciembre de 2018, se llamó a 18 de esos 26 imputados a prestar declaración indagatoria, sin embargo, un mes antes de la fecha en que debían tomarse, en mayo de 2019, la nueva jueza que asumió la competencia de la causa, la dejó sin efectos. Sobre la cantidad de víctimas, al no contar con una base de datos unificada, y al estar en constante evolución la causa, no se puede precisar aún la cantidad.

Hasta el día de hoy se prestaron más de 200 declaraciones testimoniales. La causa se inicia a partir de una denuncia en 2007 ante la secretaria de derechos humanos. Actualmente la causa se tramita en la justicia de Rio Grande.

Fuente: Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad, dependiente de la Procuración General de la Nación.

 

En Argentina, tenemos las Malvinas y también, Memoria, Verdad y Justicia. ES nuestra decisión.

 




EL PERPETUO MOVIMIENTO

Claroscuros: sobre la casa de los padres de Perón, en el barrio de Flores.

Por Eugenia Casetta Buenanueva

 

A LOS BOTES

Hay 1589 textos sobre Juan Domingo Perón  y 1712 textos sobre Evita. Se puede concluir, entonces, una tentación imperiosa a escribir alrededor de la luz y la oscuridad irradiadas por ambos. Aunque intenten disimularlos con cifras y fórmulas político- económicas, estos textos siempre son volúmenes importantes de escritura empeñada en aprehender algo tan común, tan profundo, como el odio y el amor humano. Difícil entonces, intentar algo novedoso. A pesar de la repetición inevitable, uno se deja mecer por las suaves e intensas olas de peronismo y, bajo su lumbre, comienza a garabatear sensaciones. Como ríos centelleantes en primavera, a favor o en contra, se embarcan en el mundo de las palabras para llegar al puerto Perón. O al de Eva Duarte de Perón. Ni hablar de esa vana ambición de algunos, ese intento de interpretar el peronismo, como si hubiera algún modo de explicar sin falta, la naturaleza de la conducta humana. Así de vasto y complejo es este movimiento político. Por eso, yo también me sumo a remar.

 

FLORES PARA PERÓN

Un recorte, una noticia soslayada dentro del fragor Nacional. “Inauguran una muestra de arte en la casa donde vivieron los padres de Perón”.  La dirección señalada está a escasos 900 metros de mi casa. Tomé la bici y volé hacia allí. G. Laferrere 3259. En la primera visita sólo me recibió un árbol vetusto, testigo seguro de la visitas de Perón a sus padres, ya mayores. Los contadores de historias barriales afirman que, en el baldío pegado a esta vivienda, hasta hubo una suerte de club para los pibes del barrio, con pelotas y otros enseres indispensables a tal fin. Y, aquí, un dato llamativo: esos elementos fueron provistos por el mismísimo Perón. Por aquel entonces, Juan Domingo era un joven cadete militar. Por supuesto, con el tiempo, ese pequeño club futbolero llevó el nombre de ” Juan Domingo Perón”.  Así esas calles anchas, de cielo frondoso, ese caserío de fingida alcurnia, ante el primer gesto populista del General “oscurece” la vista de mucho gorilaje. Tal vez, ha de ser este el motivo por el cual esta pequeña epopeya entre unos pibes sin balón y Juan Domingo Sosa resultó celosamente escondida. Juan Domingo Sosa, sí. Ese fue su nombre durante los primeros años de vida, “hijo natural”, o sea, “ilegítimo”. Y vaya si le marcó el destino esta mancha infligida por los ejércitos de la moral. ¿Habrá sido ese el germen de sus designios políticos? ¿O quizás todo comenzó en otra anécdota, al cobijar en la casa familiar patagónica, a un indígena? Sin pilchas pero digno y orgulloso de su identidad, según palabras de Don Tomás Perón.

Solar-Perón-en-Flores-7

 

A VOTAR, MI AMOR

Don Perón y Doña Sosa envejecieron en la casona de la calle Laferrere, en Flores, mientras recibían las visitas atronadoras y futboleras de su hijo cadete. Ni se imaginaron los sentimientos que provocaría, años más tarde, este muchacho de gesto adusto, o con una sonrisa presta a conquistar el mundo. Mirá vos: el ex cadete, vuelto teniente, coronel, secretario de trabajo y presidente de la Nación. Si es por inducir sentires, un campeón. Por ejemplo, a mi abuelo Buenanueva, orgulloso trabajador de YPF, peronista por agradecimiento y convicción, lo impulsó a cortar y arrojar el DNI de mi abuela, que se negaba a votar a Perón. El abuelo no se quedó ahí: también arrojó el colchón matrimonial. Como un acto definitivo, no iba a ser el esposo de alguien incapaz de amar a Perón o a Evita.

libreta-peronista-original-

Así, entre memorias de mi propia familia, finalmente, ingresé a la casa. En el salón de arte hay una penumbra, al parecer eterna. No importa si es noche o mediodía, los claroscuros permanecen estáticos y se pueden respirar en las fotografías blanco y negro del salón. Perón y Gatica, Perón y jugadores de fútbol, un corredor de autos y Perón. El costado más deportivo del General es un juego de sombras por toda la galería. En el rincón más iluminado está Eva Duarte, que patea una pelota. Pero estos no son los únicos sentimientos que merodean esta casa de Flores. Tanto recelo a responder al timbre, sólo indica que el temor se coló entre las sombras y permanece oculto en el atardecer de las ventanas.

 

NO ME DESLUMBRÓ JAMÁS LA GRANDEZA

Otro reducto para palpar los sentimientos que provoca el peronismo es el museo Evita. Este espacio decidió iluminar el corazón del barrio de Palermo con una casa para madres solteras. Según las damas de Palermo, estas ignominiosas debían quedar ocultas bajo las sombras de sus pecados. La ex actriz prefirió darles una casa de pasillos oscuros, gracias al terciopelo denso de las cortinas, y comedores amplios plenos de sol, vajilla gruesa, cacerolas metálicas que juegan con los reflejos solares. Yo seguí un haz de luz que reposaba sobre la mesa de grueso algarrobo. La toqué, por un instante, hice mía la sensación de aquellas jóvenes desgraciadas, al transitar cotidianamente el lujo que creyeron inalcanzable. En eso, volví a escuchar a la jovencísima guía. Sus palabras fluían como estribillos enamorados. Sus ojos irradiaban luz. Era claro que amaba a Eva. Uno avanza y el salón más iluminado es el de juegos. No existen sombras. Sólo juguetes, costosísimos en esa época, impensables para el hijo del obrero. Más aun, para hijos ilegítimos. Y, sí: ella deslumbró a algunos luz y otros quedaron allí, inmersos en la oscuridad del odio hacia Evita. El célebre “viva el cáncer” y otras barrabasadas son oscuridad también palpable, un sentir vivo y envolvente. La aman, la odian.

evitayninosjug

DECIME QUE SE SIENTE

Una pregunta me acosó durante días. Yo la dejé en libertad, a ver si, así, me tiraba una punta de respuesta. ¿Qué te hace sentir el peronismo? No, ¿qué pensás? No, ¿qué es? Si no, ¿qué te hace sentir el peronismo? Salpiqué con la pregunta a diferentes personas. Nicolás, 55 años, psicólogo social, milita desde los 13 años. Él me dijo: “Me hace sentir sujeto, no objeto. Protagonista. Siento felicidad y angustia; pertenencia a la historia, siento la capacidad de hacer síntesis entre el sentir y el pensamiento, en definitiva, esa es para mí la esencia del peronismo. Mariana, 57 años, es arquitecta. Orgullosa bonaerense, declara: “Me hace sentir felicidad, me siento acompañada. Es una hermandad única, una fiesta, es abrazarse, ser parte de un colectivo. Ser peronista y bonaerense es sentir un doble abrazo colectivo”. Catalina, 12 años, estudiante: “El peronismo me hace sentir felicidad, porque todo es más barato, todos pueden comprar zapatillas y comida”. Lucrecia, 33 años, trabajadora privada pampeana: “Siento orgullo. Honor de pertenecer. Me hace sentir comprometida con los demás. Siento esa rebeldía contra la injusticia establecida y la necesidad y la angustia de los explotados, aunque yo nunca lo haya sido. Siento amor”. Agustín 41 años, asesor, hijo de un militante montonero desaparecido: “Por ejemplo, vos vas en el tren entre mujeres y hombres trabajadores y eso te hace sentir parte del pueblo. El peronismo nos iguala a todas y todos. Me siento parte de la historia de sus luchas, incluso desde antes del peronismo, ya que el movimiento toma las luchas anteriores y las reivindica. Me hace sentir parte del futuro, ya que el peronismo nos guía para salvar la patria.” María, 67 años, jubilada, ex militante de la contraofensiva montonera: su respuesta fue un silencio ensordecedor. Entonces, recordé que el 1 de mayo de 1974 ella salió de la plaza, echada por el General, junto a miles de compañeros. Siento que al balcón de la Rosada, sólo llegó la sombra de Perón ese día. La plaza dejó un claro, donde antes estaban los Montoneros.

montoneros en la plaza

A partir de allí, quedamos en la penumbra de la clandestinidad. Mis primeros años transcurrieron bajo la sombra de Eva y de un Perón populista. Fueron meses plagados de ecos de felicidad y me dejaron la luz suficiente para atravesar la oscuridad que sobrevendría luego. Y acá, en Flores, esta silenciosa casa/galería de arte me remite a la semilla misma del peronismo. Entre sus penumbras luminosas, nos deja entrever más secretos por descubrir, instantes nimios de lejano presente. Instantes nimios pero reveladores, cautivadores. Un pasado fulgurante que ilumina y guía hacia el horizonte.




JULIO EN JUNIO

Ausencias: sobre tomar mate con Julio De Vido

Por Eugenia Casetta Buenanueva

 

TRENES SIN ASADO

Cualquier andén de tren me despierta destinos imprevistos. Al mirar el infinito de rieles, comienzo a soñar travesías, pueblos a la espera de ser descubiertos. Una brisa de hielo y nubarrones negros me confirman que siempre elijo el mejor clima para largos trayectos en transporte público. Hasta hoy, el “Sarmiento ” sólo me llevó a quintas y asados con mucho sol y espuma de fernet. Ahora me dirijo a una urbe jamás visitada, una ciudad de ausencias acumuladas como cadáveres en una fosa común, a la vista de todos. Entraré allí.

Ya en el vagón, desfilan no menos de 10 niñas y niños, que venden turrones, hebillas o el triste acto de malabares. En los últimos años se tornó incesante el flujo de vendedores con más hambre que ventas, al final de la jornada. La mirada ausente de estos niños invade con imágenes de proyectos rotos. El andén de Merlo me recibe con 3 o 4 grados menos, un compañero con mate caliente y una pregunta:

– ¿Estás preparada para hoy?

– No sé, le tengo miedo atávico a las cárceles.

 

Y EL PUEBLO ESE, ¿DÓNDE FUE A PARAR?

Durante el viaje de hora y media, entre sensaciones contradictorias, pasamos por “Ferrari”, un pueblito de zona oeste, que yo recordaba bien: 16 o 17 años atrás, había sido un desierto. También en junio lo transité en medio de ráfagas adueñadas de un pueblo fantasma. En cambio, ahora, luces, fábricas, casas, escuelas, mercados de rubros infinitos y familias resisten el embate de un nuevo y feroz invierno. La garúa invade mis ojos, sueños de justicia social acribillados y ausentes acompañan el resto del trayecto. Llegamos.  La imponente ciudad frente a nosotros es un mar de techos verdes enjaulado. Aspiro aire gélido para contrarrestar el pánico. Como un mantra, me repito; ellos no se pueden ir, estar acá es mi deber.

CPF II de Marcos-Paz
CPF II de Marcos-Paz


INGRESO CON TICKET VIP

Penetramos el monstruo de cemento y rejas, a través de controles de diversos y guardias fastidiados ante el permiso de la liga de DDHH, que los inhibe de requisarnos.  Pabellón 5, pitido estridente y la reja se desliza, lenta, para que ingresemos.

– ¿Al amigo Julio De Vido, vienen a ver? ¡Mira qué bueno!- ni siquiera disimuló el tono de milico burlón.  El pasillo se pobló de órdenes y pitidos de rejas al abrirse.

Vertedero Principalde Yacyreta . Fotografía de REVISTA PETROQUIMICA.
Vertedero Principalde Yacyreta . Fotografía de REVISTA PETROQUIMICA.


LA DIGNIDAD SE QUEDÓ SIN ALAS

Julio De Vido, aparece desde otro pasillo, que da a las celdas. Su trayecto lo filman en dos ángulos. Inesperadamente, le dan la orden de colocarse contra la pared. El ex ministro, se planta frente al guardia, lo increpa:
– ¿Qué te pensas que vas a requisarme frente a las visitas?
Respiro muy profundo, no voy a derramar ni una lágrima frente los Toranzo Calderón y los Zabala Ortiz  que nos rodean.  Por fin lo abrazamos, nos sentamos en una mesita dentro de un pasillo entre dos rejas y el panel de vidrio con guardias al otro lado.  Se interesa por nuestro viaje, nos pregunta cómo están nuestras vidas, nuestro trabajo. Sí, él a nosotros nos pregunta cómo estamos. Es un animal político, está informado tanto de los tratados actuales con el FMI, como de la incipiente falta de vacunas para niños y personas mayores.
– Así qué están soterrando el Sarmiento ahora…, y sí, firmaron las condiciones que exigía Odebrecht.  El estado nacional financia la obra de una empresa privada.
La conversación se desliza por laberintos judiciales, y cuenta:
-La semana pasada me ofrecieron prisión domiciliaria.
Nos alegramos por unos instantes, parece una excelente oportunidad, pero…
– No, de ninguna manera le haría algo así a mi familia,  ¿se imaginan semejante exposición? Clarín instalaría una caravana permanente frente al hogar de mis hijos.
Este desinterés por su propia salud me confirma: estoy frente a un compañero, sobre quien pesan su nombre y decenas de acusaciones, retrocesos penales y vergüenzas judiciales. Las mayores pruebas con las que cuentan son las siguientes:

2.893 km de Autovías y Autopistas; 5.165 km de Rutas Pavimentadas; 677 Obras de Puentes Nuevos 1.150.083 soluciones habitacionales 1.906 Escuelas Terminadas 230 mejoras ampliaciones en universidades existentes 10 universidades nuevas en provincias alejadas 35.000 km de fibra óptica; 237 Núcleos de Acceso al conocimiento; Satélites ARSAT-1, ARSAT-2 y ARSAT-3; Plan de Lanzadores “TRONADOR II”, 17.000 km de cañerías de Agua, 22.000 km de cañerías de Cloacas, 136 obras en hospitales y centros de salud,el 87% de las mismas se ejecutaron en el conurbano e interior del país. Se destacan:Hospitales El Cruce (F.Varela), Colonia Aborigen (Chaco), Dr. Rawson (San Juan), Cuenca Alta (Cañuelas), Dr. Piedra (Chaco) y Materno Infantil (La Rioja). Recuperación de Río Turbio, 7.500.000 metros perforados, 6.000 Nuevas Empresas de Servicios 100% nacionales, recuperación de YPF, 33.666.476 metros perforados, 30.300 nuevos empleos directos y descubrimiento de “Vaca Muerta”

– ¿Sos hija?… ¿Tu mamá?, ¿tu papá?

– Mi vieja… No, aún no encuentro nada. Sí, parece que estaba embarazada cuando la secuestran.- Julio indaga con genuino interés sobre la búsqueda de nuestro padre/madre.

– ¿Dónde militaban? …¡en Montoneros!

Por un segundo, se descorre el velo de su mirada y nos dice:

– No tienen idea de lo valioso de su visita.

Somos tres cicatrices del antiperonismo sentadas, con mate y chipacitos, en el pabellón 5, dentro de la prisión de Marcos Paz.

JULIO Y LA INDUSTRIA DE LA CAPITAL
JULIO Y LA INDUSTRIA DE LA CAPITAL


LA CASA DE LOS CONEJOS

Transcurrió el tiempo entre anécdotas del quehacer político y autores varios. Apenas ubicaba la mitad de escritores que Julio citó, sin titubear. Por fin mencionó un libro que él no leyó; ” La casa de los conejos “. En eso estábamos, cuando nos interrumpe su palidez súbita.

– Que me traigan insulina.

Llamamos al guardia y el guardia al enfermero. Una vez resuelto el trajín intempestuoso, la pregunta nos quema:

– ¿Te proveen los medicamentos a tiempo?

– A veces. – Susurra.

CCK
CCK

La noche temprana se envalentona con el graznar de cuervos sobre las tejas verdes. Mientras retengo mensajes y solicitudes para el mundo de afuera, deslizo sin que me vean, un mazo de naipes en su bolsillo y prometo traerle “La casa de los conejos “. El ex ministro agradece una cantidad innecesaria de veces nuestra presencia. Lo recuerdo en lo alto de la Ballena azul, pasear su mirada orgullosa sobre el suntuoso CCK, una obra magnánima, inaugurada para el pueblo.

 

ZARPAR DEL MAR DE TEJAS

Al atravesar las dos primeras guardias para salir, oigo más cerca los graznidos.

Faltan 500 metros para dejar la sordidez.

– El pabellón derecho es de los genocidas.

CCK QUNITA TELAM
CCK QUNITA TELAM

Esta información me estremece, mis rodillas son gelatina. Imaginé cruzar a un genocida, mientras ostentaba una prisión domiciliaria frente a mí, como durante una jarana negra. La ausencia de justicia me ahoga, necesito regresar al país de Julio, al de las universidades para obreros, quiero volver a la patria de “Paka Paka”. Asi las cosas, apuro los pies casi congelados.

Ya afuera, observo los cuervos girar sobre la ciudad de ausencias, amontonadas como cadáveres en una fosa común. Y a la vista de todos.