GAUCHO DE ISLAS TOMAR

El Desaliento: Sobre el Gaucho Rivero.

Por Magdalena Mirazo

   “Se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados”.

Sin abordar la soberanía, Argentina e Inglaterra firmaron una declaración conjunta sobre Malvinas. 14 de septiembre de 2016.

MAPAS DE LA INFANCIA

Las Islas Malvinas  son un archipiélago de aproximadamente 11700 km2, formado por Soledad y Gran Malvina y otras 200 islas e islotes más pequeños a su alrededor. Están ubicadas en el Atlántico Sur, al este de nuestra Patagonia, sobre la plataforma continental submarina. Para conectar su latitud con el continente, es interesante el dato de que el paralelo que pasa por Rio Gallegos (51°33’)  pasa también por Puerto Argentino, su capital, en Isla Soledad.

El Imaginario Malvinas está incorporado en nosotros, ciudadanos argentinos, como un símbolo de soberanía. Desde el colegio, comenzamos a grabar la forma tan característica de su geografía en nuestra identidad nacional.

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Paisaje de la costa de Malvinas

TOMALA VOS, DÁMELA A MÍ

Las mencionaron en sus escritos Américo Vespucio (1504) y Magallanes (1520) y, dos siglos después, los franceses -en 1708 y procedentes de Saint Malo- las bautizaron “Malouines”. De ahí, “Malvinas”, en castellano.

En 1820, David Jewett  -marino estadounidense al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata-  al llegar a Puerto Soledad al mando de la “Fragata Heroína”, escribe al ministro de Guerra y Marina, Matías Irigoyen : “Tengo el honor de informar a usted de mi llegada a este puerto, comisionado por el Superior Gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país al que naturalmente pertenecen por la Ley Natural.”

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Pasaron los años, y el 10 de junio de 1829, el gobernador delegado, Martín Rodríguez, creó la Comandancia política y militar de Soledad y designó a su frente al comerciante alemán nacionalizado argentino, Luis Vernet. El decreto establecía la continuidad histórica y jurídica de los derechos soberanos: “Habiendo entrado el gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias la antigua metrópoli -y de los que gozaban sus virreyes- ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas, a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora, dar a aquella parte del territorio de la República, la atención y el cuidado que su importancia exige”.

OPERACIÓN PINZA

    Ya en esa época (1829), Vernet avisó al gobierno de Buenos Aires su inquietud por la depredación de la zona. En octubre de ese mismo año, se prohibió la pesca y captura de ballenas y, en 1831, Rosas reemplazó la prohibición por un impuesto a los buques pesqueros. Pero los barcos pasaban de largo por Puerto Soledad, eludían el impuesto y cazaban a gusto. Harto de esta situación, Vernet se decidió a actuar y apresó a dos balleneros norteamericanos mientras un tercero pudo darse a la fuga.

Como represalia, el 28 de diciembre de 1831, el capitán Silas Duncan, al mando de la fragata estadounidense “Lexington”, desembarcó en Puerto Soledad, atacó sus instalaciones, destrozó la artillería, quemó la pólvora, tomó prisioneros a seis oficiales argentinos, arrió la bandera celeste y blanca y declaró a las Islas “libres de todo gobierno”.

Así los asuntos, Rosas le pidió al ministro de Relaciones Exteriores, Manuel Maza que presentara una protesta formal ante Washington. Además, el cónsul y el encargado de negocios norteamericanos, fueron declarados personas no gratas y expulsados del país. Estos agentes, con el falso argumento de que los Estados Unidos sólo pretendían permisos de pesca “le avisaron” a Inglaterra que las islas estaban desguarnecidas.  El jefe de la estación naval británica en América del Sur con sede en Río de Janeiro -Sir Thomas Baker- impartió la orden y el 2 de enero de 1833 se presentó en Malvinas la corbeta inglesa Clío”, al mando del capitán John James Onslow.

Maza reclamó por este nuevo atropello a nuestros derechos soberanos pero no hubo ni siquiera una respuesta flemática de parte de Londres. De esta manera, Estados Unidos e Inglaterra acordaron la usurpación de Malvinas. (2)

LOS CHICOS DE LA GUERRA

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Cementerio de Darwin

Malvinas también fue nuestra desdichada guerra reciente. Los ex combatientes son contemporáneos. Los vemos luchar por sus derechos -la gloria ya la tienen- y por el sustento. Son nuestros héroes mal reconocidos de una guerra malparida.

Después de abril de 1982, las islas Malvinas están en carne viva, son para los argentinos el ícono de lo saqueado. El emblema de las presiones externas que nos impiden crecer como Nación Libre y Soberana, resignificado este año por la conmemoración del Bicentenario de nuestra Independencia. En ese suelo hay enterrados huesos de los nuestros.

Cuánto desaliento, hoy. El país otra vez enterrado en deuda externa y tanta lucha arrebatada. Ahora, a los ciudadanos “medios”, con sueldos “medios”, nos quedan los bizcochitos para el mate, si son militantes, las bolas de fraile. Y, a los de más abajo, menos que la nada.

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MANO A MANO

    El 26 de Agosto de 1833, estalla en Malvinas una rebelión contra los ingleses que ocupaban las islas por la fuerza desde hacía seis meses. La lideraba un tal Antonio Rivero. Por ese entonces, Rivero tenía 25 años. Había viajado allí para trabajar como peón de estancia unos años antes, con la expedición organizada por Luis Vernet -durante la presidencia de Rivadavia -junto con un grupo de criollos e indígenas charrúas. (3)

Cuál habrá sido el espíritu del hombre que busca el desafío de vivir en una isla en el extremo del continente, cuando la tierra firme -a esas latitudes- es inhóspita y está prácticamente deshabitada: por lo menos, debió ser valiente y libre. Y también hábil para las tareas rurales, el trabajo con animales y la producción de lana.                                                                                                                                                             En esas tierras sin apuro y con el todo el frío, no había árboles, así que las viviendas se construían con maderas llevadas desde el continente, desde donde también provenían la ropa, la mayoría de los alimentos, el ganado que criaban y los caballos con que se movían.

Habrán sido días de mateadas largas, de alcohol y de juego para entretener las horas y no volverse loco con el silbido del viento. Seguramente, se sentaron a la misma mesa de naipes el gobernador Vernet y el Gaucho. Apostaron su dinero, entre humo de tabaco y confidencias -personales y políticas- mientras uno invitaba al otro con un vaso más, para entrar en calor y acortar un poco la noche.

FLEXIBILIZACIÓN                                                                                                                                                                                                                                                           Cuando en enero de ese año -1833- amarró en las Islas la “Corbeta Clío” de la marina británica, el gobernador Vernet renunció para no tener problemas con Gran Bretaña y, previa autorización inglesa, regresó a Buenos Aires desde donde se dedicó a llevar adelante sus negocios. El capitán Oslow nombró como administrador del archipiélago al despensero irlandés, William Dickson. Por su parte, Matthew Brisbane y Juan Simón –antiguos colaboradores de Vernet- decidieron ponerse al servicio de los usurpadores.

Como sea que se hubieran repartido las lealtades, las cosas cambiaron desde la invasión inglesa. Las tareas por hombre aumentaron y el pago pasó a ser con vales que ni siquiera servían en la despensa del pueblo. Prácticamente se trabajaba gratis. La bandera celeste y blanca se había arriado y en su lugar se izaba esa otra. Así las cosas, ¿anidaría en aquellos hombres la conciencia de lo patriótico, a tan pocos años transcurridos desde la Independencia?, ¿las ideas de lo nuestro y lo ajeno, de nación y de pueblo estarían –por lo menos- hilvanadas?, ¿serían el sentimiento de pertenencia, la defensa de “lo propio”: su tierra y su trabajo?, ¿habrán tenido claro el reconocimiento de “lo extranjero” como aquel que se viste con la figura del colonizador?

 

GAUCHOS PORFIADOS

La situación se volvió desesperante para los peones cansados de la explotación y el maltrato. El 26 de agosto de 1833, seis meses después de la invasión británica, Antonio Rivero con otros siete hombres se sublevaron y mataron a Brisbane, a Dickson y a Simón. Luego se instalaron en la vivienda principal y enarbolaron nuevamente la bandera argentina. El resto de los colonos, cuya vida había sido respetada, pudo escapar y permaneció refugiado en la isla Celebroña. Ambos grupos vivieron separados entre distintas penurias. Rivero y sus hombres resistieron cinco meses, mientras esperaban que Buenos Aires enviara una expedición para ayudarlos. Nunca llegó. Finalmente, los primeros días de 1834, dos buques británicos arribaron a la isla Soledad. Organizaron una partida armada para capturar a los gauchos que consiguieron huir al interior de la isla a pesar de una traición y una deserción.

No les resultó fácil a los ingleses. Necesitaron enviar varias expediciones, hasta lograr apresar a los peones y detenerlos. Una hipótesis sugiere que se les hizo un proceso en el buque “Spartiate”, de la estación naval británica de América del Sur. El almirante inglés no se atrevió a convalidarlo y prefirió desprenderse del asunto. Por eso, desembarcó a Rivero y  a los suyos en la República Oriental del Uruguay. Otra versión dice que fueron llevados detenidos a Londres, donde permanecieron presos por varios meses hasta que el ministerio fiscal aconsejó dejarlos en libertad y embarcarlos de vuelta a Buenos Aires.

Según el historiador José María Rosa, Antonio Rivero murió heroicamente el 20 de noviembre de 1845 enfrentando a la flota anglo-francesa en el combate de la Vuelta de  Obligado, que pasará a la historia como del Día de la Soberanía Nacional. (4)

 

PUESTA EN VALOR

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Billete emitido por el BCRA en marzo de 2015

 

 

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En la Casa de la Moneda somos conscientes de que, después de la bandera de un país, la moneda es el elemento soberano por antonomasia y nuestro compromiso es aprovechar al máximo el alcance de los billetes (…) Este proyecto fue pensado como un medio para reafirmar nuestro reclamo soberano inclaudicable”. (…)Las Islas Malvinas, Sandwich del Sur, Georgias del Sur y los espacios marítimos circundantes fueron, son y serán siempre argentinos y ninguna potencia colonialista nos podrá convencer de lo contrario”. (…)El objetivo de este billete es interpelarnos diariamente y recordarnos que Malvinas no es un concepto abstracto que aprendemos en la escuela, sino una tierra a la que amamos profundamente a pesar de las ausencias”. (5)

LA LEY GAUCHO RIVERO

 

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Entrada al Puerto de Ushuaia

 

Por el reclamo que mantiene la Argentina sobre la soberanía de las  Malvinas, la Ley Gaucho Rivero está vigente en las provincias de la república con costas al Mar Argentino. Prohíbe la permanencia, el amarre y el abastecimiento  de barcos con la bandera británica de las Islas Malvinas, con la bandera del Reino Unido y  con la insignia de otras colonias británicas. La ley fue sancionada en un principio por  la legislatura de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el 25 de agosto de 2011. Luego, lo hicieron las provincias de Santa Cruz, Chubut y Rio Negro y finalmente, la provincia de Buenos Aires -un año más tarde- el 2 de agosto de 2012.

Además, hacia mediados de 2012, las autoridades fueguinas le solicitaron al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación que gestione  ante los países vecinos  solidaridad con el bloqueo.

Fue entonces, que las doce naciones miembros de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) firmaron un documento donde se estableció que la bandera británica de las Malvinas es ilegal: “Los Estados miembros de Unasur se comprometen a adoptar, de conformidad con el derecho internacional y sus respectivas legislaciones internas, todas las medidas susceptibles de ser reglamentadas para impedir el ingreso a sus puertos de los buques que enarbolen la bandera ilegal de las Islas Malvinas.”

En el documento también se detalló que la UNASUR se comprometía a informar al gobierno argentino sobre buques o artefactos navales destinados a actividades hidrocarburíferas y/o mineras ilegales en la plataforma continental argentina. (6)

DE RIVERO A RIVERO

    El 28 de septiembre de 1966, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, un grupo de dieciocho jóvenes, diecisiete varones y una mujer -entre estudiantes y obreros de diferentes agrupaciones políticas todas afines al peronismo- secuestraron un Douglas DC4 de Aerolíneas Argentinas, cuyo recorrido era Buenos Aires-Río Gallegos y lo desviaron hacia las Malvinas. Consiguieron aterrizar de sorpresa en las Islas en una pista para carreras hípicas. Eran las 8.42 de la mañana. Descendieron, cantaron el himno e izaron siete banderas nacionales que flamearon en el territorio malvinense durante 36 horas. Reclamaron por nuestra soberanía y aguardaron a que el sector nacionalista del Ejército aprovechara esa irrupción, desembarcara en las islas y las tomara, cosa que no ocurrió. (7)

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Frente a la mirada de kelpers, efectivos de la milicia de la isla y los cuarenta y ocho pasajeros del avión -entre los que se encontraba el contralmirante Guzmán, Gobernador de Tierra del Fuego- Dardo Cabo -primero al mando-, proclamó: “Ponemos hoy nuestros pies en las Islas Malvinas argentinas para reafirmar con nuestra presencia la soberanía nacional y quedar como celosos custodios de la azul y blanca (…)”. Luego, rebautizó al lugar como Puerto Rivero, en homenaje al gaucho Antonio Rivero que, en 1833, se alzó contra los ingleses. Esa fue la llamada “Operación  Cóndor”. (8) Contaban como compañero de ruta con Héctor Ricardo García, director del diario “Crónica”, quien documentó la gesta. Después de una negociación, en la que intercedió el sacerdote de las islas, le entregaron las armas al comandante del avión argentino, Ernesto Fernández.

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La dictadura envió a los jóvenes al penal de Rio Gallegos donde fueron juzgados por las figuras de privación ilegítima de la libertad, portación de arma de guerra, asociación ilícita, piratería y robo en descampado. La condena para los jefes del operativo fue de tres años de prisión y de nueve meses para el resto, pero el objetivo de plantar la bandera argentina y el nombre de Malvinas en la prensa mundial había sido alcanzado. (9)

Las siete banderas argentinas que flamearon en Puerto Rivero durante la “Operación Cóndor” le fueron entregadas a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 24 de agosto de 2012.
Una está expuesta en el “Patio Malvinas” de la Casa de Gobierno. Otra cubre los restos del ex presidente Néstor Kirchner en el mausoleo de Río Gallegos. Otra quedó en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional en ocasión de la apertura de las sesiones ordinarias.
Una fue entregada a la Basílica de Luján en oportunidad de celebrarse allí un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, y otra quedó en la Basílica de Itatí en Corrientes.
Las dos restantes se ubicaron en el Museo del Bicentenario en la Casa Rosada y en el Museo de las Islas Malvinas en el Espacio de la Memoria, ex ESMA. (10)

SEAN ETERNOS LOS LAURELES

Los cinco criollos que acompañaron a Rivero en la rebelión hasta ser capturados por los ingleses fueron: Luciano Flores, Manuel Godoy, Felipe Salazar, Manuel González y Pascual Latorre. (11)

Los integrantes del Comando Cóndor fueron: Dardo Cabo, de 25 años, periodista y afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica, era el jefe del comando. Lo secundaba Alejandro Giovenco, de 21 años. La periodista y dramaturga María Cristina Verrier, de 27 años, era la tercera al mando del grupo. Andrés Castillo, de 23 años; Ricardo Ahe, de 20 años de edad, empleado; Norberto Karasiewicz, 20 años, metalúrgico; Aldo Omar Ramírez, 18 años, estudiante; Juan Carlos Bovo, 21 años, metalúrgico; Pedro Tursi, 29 años, empleado; Ramón Sánchez, 20 años, obrero; Juan Carlos Rodríguez, 31 años, empleado; Luis Caprara, 20 años, estudiante; Edelmiro Jesús Ramón Navarro, 27 años, empleado; Fernando José Aguirre, 20 años, empleado; Fernando Lisardo, 20 años, empleado; Pedro Bernardini, 28 años, metalúrgico; Edgardo Salcedo, 24 años, estudiante; y Víctor Chazarreta, 32 años, metalúrgico. (12)

https://www.youtube.com/watch?v=kEg9o9C2wIY

(1) http://www.infobae.com/politica/2016/09/14/sin-abordar-la-soberania-argentina-e-inglaterra-firmaron-una-declaracion-conjunta-sobre-malvinas/

(2) http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/dictadura/la_larga_usurpacion_de_las_islas_malvinas.

(3) http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/epoca_de_rosas/gaucho_rivero.php

(4) El gaucho Antonio Rivero por José María Rosa. http://www.appnoticias.com.ar/desarro_noti.php?cod=3821

(5) Titular de la Casa de la Moneda, Katya Daura. 11/04/2014 Télam

(6) https://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_las_islas_Malvinas#Negativa_de_pa.C3.ADses_latinoamericanos_de_recibir_barcos_con_bandera_del_territorio_brit.C3.A1nico_de_las_Malvinas

(7) http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-73613-2006-09-27.html

(8) http://www.minutouno.com/notas/318104-islas-malvinas-que-fue-el-operativo-condor

(9) http://www.lanacion.com.ar/1457899-la-historia-de-18-jovenes-que-secuestraron-un-avion-para-pisar-malvinas

(10) http://www.minutouno.com/notas/318068-cristina-encabezara-un-acto-dia-del-veterano-y-los-caidos-malvinas

(11) https://es.wikipedia.org/wiki/Sublevaci%C3%B3n_del_Gaucho_Rivero

(12) http://www.lagazeta.com.ar/condor.htm

 

 

 

 




CRÓNICA DE UN ATARDECER DISTINTO

El Hastío: sobre un recital de Liliana Herrero

Por Magdalena Mirazo

UN ALIVIO ROJO

“¡Qué linda música!”, dice Liliana Herrero, la noche del 4 de agosto en el teatro El Picadero. “En este día, solo podía aliviarme un poco, cantando.”

También, ante el fallido intento por detener, a la hora de la ronda de las Madres, a Hebe de Bonafini, la música cerró el puño. Así, el alivio fue rojo. Anteojos rojos para encender las letras y zapatos rojos para guiar los pasos. Una pollera superpuesta al pantalón entrevera meneos de la voz y el resto del cuerpo, en cada canción.

En ese ambiente cordial, de buenos anfitriones, en una preciosa sala repleta de nosotros –los espectadores- y de ellos –los cuatro músicos, sucede el concierto. Tocan Pedro Rossi- en guitarra- Martín Pantyrer- en bajo- y Mario Gusso, en percusión.

Así, se larga el tiempo singular de la música. El tiempo, un asunto sobre el cual Liliana ha vuelto en más de una ocasión. De hecho, de su último disco, Imposible, dice “es un ensayo sobre el tiempo, la verificación de que nada regresa del mismo modo, un imposible que no paraliza sino que transforma”. Y si de transformar se trata, la presencia de esta cantora y sus músicos transforma el espacio ni bien se encienden luces, voces y acordes.

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¡QUÉ NO VA A LLEGAR AL MAR!

Y entonces el folclore argentino y el uruguayo, “me gusta el este, yo quiero ir hacia el este” comenta Liliana, no se hacen esperar. Trae, por ejemplo, “Brillantina de agua”, de la uruguaya Ana Prada, y nos canta:

   Una chalana deriva/ en las curvas del rio Queguay/ la orilla le irá mostrando/ que rumbo tomar./ Brillantina de agua/ rompe en el roquedal/ corre corre…

Ellos están sentados en forma de herradura en el escenario, el lugar es compacto y los vemos muy de cerca. Se miran, se entienden y nosotros empezamos a sentirnos barcaza en el rio que fluye, con las primeras estrofas de la canción. Tranquilos o inquietos según la correntada. Nos sujetamos a la madera y se nos meten las humedades y los ruidos de cada uno de nuestros ríos.

Montecito guacho/ sordo de trinar.

Hasta podemos levantar los brazos y rozar las hojitas, el verdecito de la infancia.

Sólo por el sauce/ se deja acariciar./Brillantina de agua/ rompe en el roquedal/ corre corre corre…

Para enterarnos, finalmente, en el lamento de su voz, de la desdicha del río:

Será que me enseña a escuchar/ el dolor que lleva adentro/ será que me obliga a contar/ que no va a llegar al mar.

Muchas de las letras en el repertorio de Herrero presentan esta recurrencia a elementos del mundo que despliegan su hablar (como quien dice, “su cantar”) ante nosotros. Es cuestión de poner bien el oído. La mímesis ”una identidad entre el canto y la naturaleza” dice, ofrece a nuestra disposición el lenguaje de las geografías. Mundo y hombre se abrazan en la letra de estos temas. Podría decirse que le da una mirada plástica al tema “la música se parece a una especie de tela en la que se pinta”.

LINTERNAS SOBRE LAS RUINAS

Antes de escuchar “La noche”, del sanjuanino Buenaventura Luna, nos llega la voz de Liliana que cuenta, construye a Luna como personaje, lo inviste de biografía: “locutor, teórico del folclore, fundador de grupo “La cuadrilla de Huachipampa” y peronista de los años‘40”. “La noche” forma parte de “Imposible”, su última grabación. Pero algo se hace posible en este disco: por primera vez, incluye un tema de este cantautor. Y, aunque ella nos invite a buscar la versión original, ya no será lo mismo leer el poema después de haber escuchado su interpretación. El desgarro de los versos se tamizó a través del grano de su voz. Al sacarle el estribillo y ligar las cuartetas, hace otra lectura. Versiona y refunda la poética, en combinación con los instrumentos, todos graves en este trabajo. Ella misma lo afirma “Éste es un disco nocturno”.

El video de este tema se filmó en Córdoba, en el estudio de Hugo Abeta, artista plástico: “hizo una obra enorme, entrás subiendo una escalera y desde arriba las ves: son las ruinas de una biblioteca. Es una maqueta gigante basada en fotografías de archivos encontrados de la represión de Stroessner en el Paraguay. Cuando hicimos las fotos con Nora Lezano nos puso en la oscuridad total y nos iluminó con linternas. Cuando está la noche, está el imposible”. 

PALABRAS FÁCILES

Entre un tema y otro, Liliana nos conversa. Ubica cada canción en su origen, su contexto, su paisaje y las condimenta con las ideas de su trabajo a través de los años. Comparte e insiste “cada vez pienso más en la música como una pintura, y como un espacio, que se expande”. Por un instante, olvidamos nuestro pasado reciente para oscilar entre la belleza de la poesía y la ingravidez de los sonidos. Las palabras de cada autor enraízan, nos penetran y nos proporcionan un goce enorme.

El repertorio transita el río, las quebradas y lame varias veces el litoral rioplatense. También pespuntea la ideología o simplemente: “A veces, canto una canción por una frase”, como en este caso, en “Garzas Viajeras”-de Aníbal Sampayo, sanducero, además:

   Hay un barquito que se hamaca sin cesar/ varias muchachas navegando por placer/ y allá a lo lejos canoa de pescadores son signo de sinsabores/ qué distinto atardecer.

Y, por unos segundos, levanta un ala y vemos su intimidad familiar, “Me dijo mi nieta, un día, para una charla que quería que diera en su escuela: vos hacé un resumen, con palabras fáciles, como si tuvieras que hablar en la casa de los pescadores de que distinto atardecer.

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Siguió la “Chaya de la albahaca” del Cuchi Leguizamón y Armando Tejada Gómez: “¿la canté bajo, no? Porque no tengo ninguna armonía cuando canto la chaya -dice- sólo percusión.”

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Otra vez ingresa el concepto de temporalidad, con esta versión más corta, con otro orden de las estrofas en “La casa de al lado”, de Fernando Cabrera. Allí el autor muestra a la eternidad “como la coexistencia de todas las épocas al mismo tiempo, en el mismo instante”, y estruja un poco más el trapo que ya tenemos en las manos. Porque la hebra de la eventualidad se enredó también en nuestra ropa y, desde allí, cae otra gota.

LA ESTRELLA DE BELÉN

   “Si me voy volveré/ porque Catamarca me crece en la sangre…” “La Catamarqueña”, de Manuel J Castilla y Eduardo Falú, “sigo con la cuarteta, no voy al estribillo, lo dejo para el final. Quiero que vaya creciendo, no la interrumpo, la dejo andar.(…)Y me hago dos preguntas: cómo se puede hacer andar y cómo puedo cantar sobre un lugar que no conozco.”

No queremos irnos. Solamente vivir esto, escuchar cómo cada palabra es sostenida por una nota. No hay hambre, no hay cansancio del día trabajado y, por un rato, se anestesió la rabia del presente político. Hasta que, al salir, nos raspe otra vez la realidad. Pero falta aún, queda algo más de música y metáfora.

En el cordaje de un arpa,/viejo telar milagrero/teje en la noche un arpero/ zambitas que han de llevar un cantar/hasta el cielo”: “Carita Morena”, de Raúl Juárez, “es la primera zamba que me enseñó mi padre allá en Entre Ríos.”

MEJOR QUE LO IMPOSIBLE, LO INESPERADO

Quizás, demasiado rígido el concepto para almas tan sutiles. Es más fácil pensarlo como lo contrario a lo posible -por lo menos- en un determinado momento, en el hoy.

Y sin embargo, esta vidala de Juan Carlos Franco da nombre al disco.

Viendo pasar una nube/ le dije ¡ay, llévame!/ tan alto como tú subes/ y se alejaba diciendo:/ ¡Imposible!, ¡Imposible!/Viendo brillar una estrella/ le dije ¡ay, quiéreme!/ como la nube eres bella/ la estrella brilló diciendo:/ ¡Imposible!, ¡Imposible!/¿Para qué quiero mis ojos?/ ¿Mi ojos para sirven?/ Mis ojos, si se enamoran/ y se apasionan viditay/ De imposibles/ De imposibles/ De imposibles…

Aquí, lo escrito por el lápiz de la historia forma parte del relato: “El teniente Juan Carlos Franco fue el defensor oficial asignado al anarquista Severino Di Giovanni al momento de su detención. Su proceder le costaría a Franco su baja del ejército, encarcelamiento y destierro.”

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No hay un punto cero de la historia –opina-, los gobernantes que piensan así se equivocan”, y como su disco que pretende ser “un viaje posible de la memoria al presente” explica que “toda esta memoria nos está esperando: es como si yo quisiera cantar sin pensar que hubieran cantado Mercedes Sosa o Billie Holiday!” 

A MI TIERRA SAN JAVIER

Tiene un recuerdo, emotivo, para Raimundo Ongaro (dirigente del sindicato gráfico, fallecido el 1 de agosto de este año), “un luchador, un creyente y un gran hombre. En 1968 o ’69, siendo muy jovencita, le canté esta canción en la CGT de la calle Córdoba de Rosario. La canté temblando, porque además, era muy buen mozo”.

   timbó, laurel, curupí/ no he de morir sin volver/ y he de volver a morir/ en tus costas, San Javier. (Del santafecino, Julio Migno).

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LA IDEA RECURRENTE

Vino boyando en el tiempo/ de un río largo/ y se fue quedando/ despacio…/Lleva el lucero dormido/ sus ojos lacios/ ya no pierde el tiempo soñando…/Junto al fogón islero/ me va contando/ de sus vacas perdidas/ de peones olvidados/ de crecidas …/ de taperas … / y de pájaros…

   “Para mí debió decir: “Vino boyando en el río de un tiempo largo…”, Chacho Müller, en este “Tiempo del río largo”. Y agrega, a nuestro pesar, “estamos perfectos, pero no sabemos qué hora es. Hay actores, trabajadores de la cultura que vienen después de nosotros.”

 BUENA VIDA PARA TODOS

La despedida es corta, después de la hora y media compartida. Momento de fotos para el recuerdo y el testimonio. Final de fiesta.

“Buena vida para todos”, nos desea.

   Empiezan a sonar los acordes de “El tiempo está después”, nuevamente Fernando Cabrera.

Un día nos encontraremos en otro carnaval.

 




POR UNA “ARETÉ” ARGENTINA

Por Magdalena Mirazo

Desamor: sobre las palabras y las acciones después de la tormenta.

UN BICHO EN LA OSCURIDAD

Vi el desastre después de la tormenta.

Las gotas gordas, espesas y espaciadas, anuncio de la piedra. En seco, miles de bolas desparejas perforan los plásticos. Después, el viento arremolina, rompe palos, los arranca del suelo, los palos rompen más palos. Ahí es donde va contra las plantas: un rato antes, una promesa de cosecha, energía transformada en verde. Y la lluvia arrecia, termina por destruirlo todo: “Algo me cayó en el ojo, algo, o IMAGEN 1 DESAMOR MAGDAsimplemente alguna lágrima de quién sabe quién/un bicho de oscuridad o simplemente alguna lágrima de quién sabe quién./Anduve la dolencia largas calles tratando de aliviarme hasta que se me esfumó./Quedé pensando/es que hay mucho amor muerto, gente sufriente, niños abandonados,/tanto hombre herido por sí mismo que, casualmente, alguna de esas desgracias me cae en el ojo y sin querer la lloro.(1) “

ASOMADO DESDE LA COCINA

Cuando uno se asoma, por fin, entre nervioso e indeciso, desde la cocina, una vez que deja de caer agua, no sabe qué hacer. No hay por dónde empezar. Es una de las siete plagas de Egipto encarnada en el presente. Un dios enojado llueve.

La desolación es paralizante posterior al país entregado:

La Patria justa, la Patria soberana, la Patria Grande, la Patria es el Otro.

La Patria empeñada, la Patria atomizada, la Patria capitalista.IMAGEN 2 DESAMOR MAGDA

Tiran de la hebra y destejen, una a una las hileras que se habían conquistado punto a punto: la conciencia solidaria, los derechos restituidos, el sentimiento de pertenencia a una patria- la “de nosotros”, como dicen en las quintas-, la nuestra.

Y, acá, parados en la punta de la espiral, vemos pasar la historia circular con desconsuelo. La condena a repetir como sociedad- una y otra vez- el error de avanzar dos pasos para retroceder tres y masticarnos la saliva amarga de la incomprensión y la traición de compañeros.

Y la derrota y el agujero del pecado cometido, del error irremediable, de lo que estuvo mal hecho y todavía no se ve con claridad qué fue; de quedar remando sin remos con la libido acumulada y el cuchillo entre los dientes.

NEGRO EL 17

Era el blanco o el negro: y salió el negro. Negro el 17.

Pero ahora los grises alborotan los nervios. La inteligencia por fin encuentra una salida y, aunque incómoda, percibe la boca del Riachuelo que le permitiría salir del pozo empetrolado y sucio, hacia aguas abiertas.

“… sabemos que el ideal ciudadano lleva en su condición una ausencia notoria de lo que hay de energía social, nacional, clasista, laboral o proletaria, como hubiéramos dicho antes, según el idioma que habláramos. Pero ahora no es así, pues su fuerza es tácita y memorística. Solo obliga a la disponibilidad, es decir, a ser exonerados mutuamente de prejuicios y procurar nuevos entornos de revinculación. El Frente Ciudadano, precisamente por su carácter urgente –de serena intranquilidad política–, es nuevamente una gran fuerza implícita que recorre a todas las demás, es un acto de averiguación e interpelación, cuyo único centro politizante, es la específica memoria de haberse lanzado esa idea en Plaza Pública. No en la tradicional Plaza a la que siempre concurrimos, sino en esa extraña localización topográfica que componen la Estación Retiro, la Casa de la Moneda, la Iglesia Stella Maris, el edificio de la Marina y los Tribunales que ocupan la gris construcción de la antigua Vialidad Nacional. Esta zona desteñida, amarga y oscura del urbanismo argentino, hecha de retazos y sobras, contiene, sin embargo, muchas de las incógnitas del pasado nacional, sus instituciones económicas, viales, portuarias, jurídicas, religiosas, militares y financieras. Fue oportuno decir allí ciertas palabras. No ignoro que el Frente Ciudadano tiene como reverso de su moneda la cara del Frente Patriótico. Así se lo enunció, con esa difícil reversibilidad. Pues bien, el enunciado fue frentista, esto quiere decir que, en la dimensión ciudadana, está disponible su dorso patriótico. Al decírselo de esa doble manera, no se abandona la libertad de opción, la poderosa libertad de escoger los nombres en la variedad que los caracteriza, con lo que la expresión frentista se torna un horizonte nuevo del pensar y actuar en común.”(3).

IMAGEN 3 DESAMOR MAGDA (2)

LA INFINITUD DE LOS GRISES

IMAGEN 4 DESAMOR MAGDAEn los grises pondremos a trabajar nuestra cabeza. En su amplia gama y en sus indefinidos límites. De ahora en más, nos enredaremos en reflexionar sobre sus contradicciones, sus inclusiones y exclusiones; en lo que se puede transigir y en lo inclaudicable.

“[…] si por algo se sigue analizando la ciudadanía ateniense es por la participación política que consiguieron desarrollar: a la Asamblea podían acudir los ciudadanos que lo desearan, en ella se votaban las diferentes decisiones que contenía cada convocatoria y todo ciudadano podía enriquecer el debate con su juicio, isegoría. El hombre estaba llamado a cumplir una existencia superior: la vida plena en la comunidad, la realización de la “areté” (ser apto para pronunciar bellas palabras y realizar acciones, unían la acción a la palabra) y la conquista de la “eudaimonía”, la felicidad. El ciudadano era el fin de la ciudad-estado y también era su origen, de ahí que se identifique a la ciudad con el conjunto de sus ciudadanos. La ciudadanía de la democracia ateniense. Los atenienses dedicaban a la polis su cuerpo y su mente; de continuo, se planteaban nuevos proyectos en común, propuestas audaces y arriesgadas, siendo innovadores y modernos […] la democracia ateniense conquistó un modelo de ciudadanía que desarrolló plenamente el llamado hombre politicus. Todos los ciudadanos atenienses […] ponían en relación su inteligencia, cooperando en el espacio vital de la polis.(4)”.

IMAGEN 5 DESAMOR MAGDA¿Podemos pensar en una “areté” argentina? Si areté es unir la acción a la palabra, ¿de qué palabra hablamos y de qué acciones? Y más, ¿de cuáles hablantes o actuantes? ¿Quiénes somos ahora los que buscamos una nueva palabra ligada a la acción?, ¿qué tenemos en común? ¿Cuánto de común se debe tener con un compatriota para formar un Frente?

El principio de revinculación, ¿implica solo acordar en que hay un lado de las cosas que visceralmente rechazamos? ¿Hasta dónde se extenderá la gama del gris? ¿Habrá zonas difusas que a algunos les parecerán negras? En lo que siempre pensamos que no se puede conceder, ¿también ahí habrá que relajar los músculos?, ¿o eso sería ya una defección?

Continuará.

  1. “Lágrima errante”, Leónidas Escudero.
  2. Página 12, domingo 17 de abril. El Frente ciudadano, por Horacio González.
  3. La ciudadanía y la democracia ateniense, Benita Benéttez.

 

 

 




EL COMBATE DE LOS POZOS

La persistencia

Por Magdalena Mirazo.

LA COSA ESTÁ VERDE
Y tuvimos que cortar la ruta, sí, la Ruta 36. Ésa que une la 2 con la 11 y te lleva al IMAGEN 1Partido de la Costa, en las vacaciones o en los feriados largos.

Hace un tiempito, después de una cantidad de reuniones entre los vecinos y autoridades municipales, se aprobó un “presupuesto participativo” para arreglar los caminos internos, la mayoría de tierra, (-a veces, en el pozo más chico, se podría haber improvisado un jakuzzi-), como el proyecto más urgente y necesario.
El asunto es: qué pasó con la partida. Aparentemente salió, pero nunca llegó a convertirse en pala mecánica, tosca o cascote.

A VER SI ALGUIEN SE AVIVA Y NOS LLEVA EL APUNTE

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El ramal del colectivo que nos conecta con el pueblo, la escuela y el banco no entra por temor al vuelco. Y los mecánicos de la zona se enriquecen cambiándonos bujes, rótulas y amortiguadores.

No sé si habrá estadísticas, pero esta es una zona de producción muy importante. Me refiero al cinturón hortícola del Gran La Plata, Berazategui y Florencio Varela que provee de verdura a la población de la Capital y alrededores. Inclusive, a veces, al interior de Buenos Aires o a otras provincias, según la época del año. Tengo fotos donde se ven cajones de quintas de la zona, en verdulerías de El Calafate.

Sumados campo abierto e invernaderos, se cultivan entre 6.000 y 7.000 ha. Esto implica aproximadamente a 4.000 productores. Si además de las familias de los quinteros incluimos las agroquímicas, las expendedoras de combustible, el transporte, los comercios y todo tipo de prestadores de servicios relacionados, la actividad genera recursos para muchísimas personas. Se puede decir, sin error, que los pueblos de Abasto, Melchor Romero, Los Hornos, Lisandro Olmos y Ángel Etcheverry, por nombrar algunos, viven gracias a la horticultura: a ver si alguien se aviva y nos lleva el apunte.

Una quinta “grande” es de unas 40 ha.; de ahí, para abajo. Así que no existe el latifundio.

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Nuestros productos son perecederos, no se almacenan en silo bolsa ni cotizan en dólar. Apenas consiguen lo que se llama una mayor “vida en estante”, gracias a la tecnología.

Todo el tiempo se incorporan manejos innovadores. Es un sector muy ágil en este sentido y, para dar una idea, en invernadero, se puede producir aproximadamente un cajón de tomate o de morrón, por planta y por temporada. Son verdaderas fábricas de alimentos y cada vez hay una mayor conciencia sobre qué significa una producción sustentable, el cuidado del medio ambiente y el uso racional de los recursos.

EL CALENDARIO DE LAS PLANTAS

Somos vulnerables a todo tipo de inclemencia climática: vientos y remolinos que nos rompen los plásticos, tormentas y lluvias torrenciales, temperaturas extremas. En alguna medida, la sequía sí podemos controlarla, porque todo se hace bajo riego por goteo.

El trabajo está incorporado de una manera especial a la vida, como si fueran la misma cosa. Los horarios y el calendario semanal se rigen por las necesidades de las plantas y, aunque la cotidianeidad es tranquila- en temporada- transcurre a contramano: se empaca por la noche y se espera en los galpones.

Con las lucecitas encendidas y las pilas de bultos recién preparados, se aguarda a que llegue su majestad, el camión, que se llevará literalmente el fruto de nuestro trabajo al mercado y nos compensará a la vuelta con la liquidación de la venta.

TE ESPERO EN LA ENCRUCIJADA ENTRE OFERTA Y DEMANDA

A veces tenemos suerte y algún artículo tiene un valor alto por algunos días, por primicia o por el fracaso de la cosecha en zonas competidoras, ya que el precio se forma por el cruce de la oferta y la demanda. En otras ocasiones, la producción es demasiado buena y los precios caen. En general, el promedio nos permite seguir invirtiendo en nuestro trabajo. Para cualquiera es un orgullo comprar la tierra propia, hacer un invernadero más o cambiar el tractor. Por supuesto, también cambiar la camioneta o refaccionar la casa. La plata nunca va a parar a un paraíso fiscal.

IMAGEN 4Los quinteros son gringos, bolivianos y paraguayos. Trabajan las familias enteras, los chicos van impecables a la escuela y, después, -a veces- ayudan en algunas tareas. Y el que dice que eso implica trabajo esclavo está haciendo política barata. Es atávico, como quedarse mirando el fuego. En el gran      árbol, cada generación trabajó la tierra y no sabrían en qué otra cosa desempeñarse.

Persisten en hacer surcos.

Tal vez las raíces, que hoy usan guardapolvo, elijan ir a la universidad pública -ahora más descentralizada- y se dediquen a otra cosa.

DE LA NATURALEZA, A SU MESA

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Atar, desbrotar, cosechar, embalar. Ocupamos mucha mano de obra. En este momento escasea, por un lado, porque casi todas las familias tienen su propio emprendimiento y trabajan para sí mismas. Y, por otro, porque los bolivianos -quienes, año tras año, se establecían acá y, a medida que progresaban, traían a sus paisanos- ya no necesitan emigrar para ganarse la vida.

Y así es como llegan a su mesa el tomate, el pimiento, la berenjena, el brócoli, el afamado apio, las lechugas, con sus aportes nutricionales irreemplazables.

Esperamos que las disfruten.  

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SOY SOLO SOY UN POBRE AGUJERO…

IMAGEN 12Pero cierto, hablábamos de los pozos. Bueno, vino un delegado municipal y prometió arreglarlos. Nosotros decidimos creerle y levantamos el piquete para no ocasionar más molestias. Así parece ser el sistema: cuando necesitás dejar de ser inadvertido.

Ahora, tendremos que barajar y dar de nuevo.

Un par de veces más, tal vez, reanudaremos el camino ya peregrinado de los petitorios. El slogan “derecho a vivir mejor” del PRO, a muchos no nos enamora, más bien todo lo contrario.

Y, cuidado: aunque profesemos distintas religiones, el dios en el que creemos se ocupa de sus hijos en la Tierra, así que les daremos unos días. Tal vez, unas semanas. Solo hasta que la fruta madure.




DURAZNO O PAPEL DE LIJA

Por Magdalena Mirazo.

El abuso: Sobre intensidades y , duraciones y cambios

LA METAMORFOSIS

Visto así, escrito sobre una hoja en blanco y no dentro de un libro de biología, suena bastante kafkiano. Pero, bueno, en lugar de intimidarnos, partimos de los referentes para metamorfosearlos.

«Su ventana daba a un desierto, en el cual se fundían indistintamente el cielo y la tierra igualmente grises»

El desierto y el gris- algunas veces- la alegría, algunas otras, son justamente los sentimientos, al recordar cómo se hacía el ovillo: los brazos en paralelo a la altura del pecho.

Las manos sostenían la madeja de lana y la hebra fluía. También hubo el nudo y su enredo. Una hilera todo derecho, una hilera todo revés, así se tejía nuestro camino de oruga.

Y, en cada lazada, se auguraban los días por venir.

Y AL PRINCIPIO ERA LA LARVA

La juventud es apenas una de sus cualidades. Con bastante esfuerzo- porque van de a pie- logran andar distancias considerables. No persiguen otro objetivo que alimentarse, crecer y cambiar- una y otra vez- de vestuario; mejor dicho, de talla.

Un día, se repliegan en su capullo y, a partir de ese momento, comienza para ellas una nueva vida, al punto que cuesta reconocer al mismo individuo en ese otro envase y con otras capacidades,  por ejemplo, el vuelo.

“No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

– no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.”

Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Oliverio Girondo

Has recorrido un largo camino, muchacha. Sin embargo, no siempre conseguís transformarte en mariposa y cumplir los anhelos propios y ajenos. Me encanta que me lo digan de esa manera pero, para todo lo primero, ya se descubrieron muchas soluciones.

Es decir, al principio suena tranquilizador no necesitar ajustarse a los patrones de hermosura. Aunque, apenas pasado ese primer minuto de alivio, sobreviene un temblor incontenible. Pensándolo un poco mejor, se convierte en yugo.

Qué hacemos con las alas cuando tardan en crecer, cuando quedan como primordios o no se despliegan: húmedas y pegajosas.

¿Qué, si nuestro vuelo es nocturno pero no por sofisticado?

¿Y si es rasante?

imagen 3SER PLUMA LIGERA, ETÉREA, HOJA MUERTA QUE CAE…

El ovillo se deshace y el tejido avanza. Dentro de la pupa, en aparente quietud, el gusano se revuelca, busca en sí mismo “eso” que quiere ser. Empaste de destino y voluntad.

Ella, la oruga y no la mariposa esperada. La oruga inconsistente, que no se anima a no ser la mariposa esperada.

La oruga que se vacía de la expectativa ajena para llenar ese agujero con su propio deseo.

Propio o ajeno.

Mucho o poco.

Lo que adviene o lo excepcional.

La mariposa consigue emerger, entre la memoria y la profecía.

Alucinada.

Las alas son de polvo, sutiles como el devenir que sabrá ir más rápido que el pensamiento.

No vivirá muchos días. Pero, si tan solo viviera uno, esa será su victoria.




VIAJE ALREDEDOR DE UNA LÍNEA DE SOL

Viaje alrededor de un punto: Sobre la infancia.

Por: Magdalena Mirazo.

 FOTOS EN LA MEMORIA

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Un verde claro, lindo, disperso en baldosas de granito hasta media altura de la pared y por todo el piso del comedor diario.

No sé por qué lo habrían hecho así. Supongo, por tanto chico dando vueltas.

La cosa es que ahí se comía en la casa de mis abuelos maternos. La mesa era larga, de madera oscura llena de marcas. Ahora estaba contra una de las paredes y ellos comían uno en cada punta.

Sentada en el medio,  a veces yo almorzaba con ellos.

Mi abuela servía la sopa: bastante espesa, del color intenso de la verdura, con unos fideos largos, redondos y macizos. Humeante. En unos platos hondos blancos de loza gruesa, con una guarda breve labrada en el perímetro.

Con la cuchara sopera,  abollada por la costumbre, se golpeaba la galleta marinera hasta partirla como granizo para agregársela al caldo espeso.

Suena hoy, en la frente, ese ruido como recuerdo de la infancia.

 

SONIDOS EN LA MEMORIA

Verano en el club. Mi hermano y yo salimos de la pileta. Es chiquito y flaco, se le ven las costillitas, se ríe, no es mucho menor que yo, persol3o me inspira ternura. La mallita y él tienen piel de gallina.

Las pisadas se evaporan en el borde rojo y nos queman los pies. Corremos.

Mi papá nos espera en el sector de las mesas donde el cemento se hace pasto. Suena el río y la panza con hambre.

Recuerdo el viento y las hojas del álamo plateado que dejan ver su blanco. Una al lado de la otra en sus copas globosas tapando el sol. Tiemblan como nosotros.

Destapamos el termo con el caldo con papas que mamá nos preparó como vianda. No hay conciencia de las hamburguesas del bar. Esa sopa austera y caliente, comida bajo el murmullo de los árboles, me devuelve al paladar el sabor de un tiempo de felicidad.

 

UNA LÍNEA EN LA PARED DEL PATIO

sol6 Comienza el otoño y la luz ya se ha puesto a otoñar.  Aunque el color haga de las suyas con la lluvia de hojas que caen en mi vereda y me permita pisarlas o las amontone en los cordones; aunque la temperatura nos entibie el cuerpo antes ardido, tendremos que esperar por las mañanas brillantes en las que lo primero es abrir las ventanas para dejar entrar al aire.

Como cuando éramos chicos y, en la casa donde vivíamos, flanqueada por dos casas altas, las estaciones se diferenciaban por la línea que el sol trazaba en una de las paredes del patio. Mi mamá nos había enseñado a ver bajar, día a día, ese triángulo luminoso que marcaba el fin del invierno y la llegada de la primavera. Esperábamos con la alegría con que se espera la llegada de un pariente querido. Eso, hasta que el sol llenaba casi todo nuestro territorio infantil de baldosas y diciembre.

El tiempo de la felicidad a causa del sol se mezclaba con el tiempo ansioso de la Navidad y el misterio de Los Reyes. Tal vez también con el jugar afuera, descalzos y con una palangana llena de agua.

El patio era testigo de todo, los tiempos distintos lo atravesaban como diagonales en la pared.

Ahora, yo me he vuelto patio, y el tiempo lo atesoro dentro de mí.

Piso la huella, doblo y guardo con cuidado la melancolía. Voy al encuentro del  horizonte que se transforma en pared, donde baja un rayo de sol. A veces me le atrevo y escribo.

Entonces, soy caja que se destapa como alivio en los días grises y deja salir el deseo incumplido. Ojalá lo agarre la línea de luz de la pared y el piso de baldosas comience a moverse debajo de todos mis fundamentos.

El deseo ha huido lejos. Ahora yo tendré que estar a su ritmo.

¡A lo que hemos llegado!, tengo que salir corriendo tras él.