BAJO LA LUZ DE BLATTODEA

La lucha: sobre las secuelas que dejó la dictadura en la familia Cerutti de Mendoza.

A la memoria de mi abuelo, Horacio Cerutti Giacchino.


Por Valeria Roig Cerutti

DE GUAYABAS A ALFAJORES

Veo una cucaracha atravesar la pared. Ante todo, me da asco. Luego vuelvo a observarla y recuerdo que, a los kirchneristas militantes, nos decían “Kukas”, de modo despectivo. Así las cosas, ya la cucaracha me simpatiza y  casi logro tenerle cariño. Además de identificarme con ella, siento que también soy una sobreviviente. Como la cucaracha, tuve que encontrar estrategias para zafar y que no me aplastaran hasta morir. Por todo esto, dejo al insecto ir al balcón. Más que dejarla, la llevo con la palita de la basura, porque ya me parece importante ser solidaria con esta kuka: somos hermanas en este mundo lleno de violencia y patas peligrosas.

Aún recuerdo el Cotopaxi, el volcán más alto de esta América, que vigila -junto al Pichincha-, los cerros de mi ciudad, Quito. Sabor a cocadas, empanadas de verde, llapingachos, mangos y bananas. Siempre que se pueda y con mucho cilantro, aquellos sabores andinos me llevan directamente a la primera infancia. Llegué a la Argentina en 1984 y con 7 años. Venía del exilio de mi familia en Ecuador. Quito fue sol, luz, mucha salsa y entrañables amigos. Ya en Buenos Aires, quizás por el aire melancólico del tango, por el dolor de los que ya no estaban o ni sé bien qué, vi a mi mamá encontrarse con su historia familiar y comenzar a luchar y luchar, muy duramente, para sobrevivir a las terribles consecuencias que dejó la trágica noche de la dictadura.

Para poner en contexto: mi mamá, Mónica Cerutti, es una de las nietas de Victorio, desaparecido en Mendoza en enero de 1977, a manos de un grupo de tareas de la ESMA, chupadero a donde fue trasladado. Finalmente, mi bisabuelo fue ejecutado en un vuelo de la muerte y hoy es uno de nuestros 30.000 desaparecidos. Vitorio Cerutti, junto a Josefina Giacchino, tuvieron cuatro hijos: mi abuelo Horacio (el mayor), y mis tíos abuelos: Jorge, Malu (única mujer) y Juan Carlos (alias Buby).

Pero volvamos a mi madre, Mónica, quien en su juventud fue militante de la JP en su facultad de filosofía y letras de la UNCuyo. Eso, hasta ser expulsada por su participación política, el 30 de marzo de 1976. Mi abuelo materno, Horacio Cerutti, formó parte del gobierno progresista de Martínez Vaca en Mendoza. Después de 1975, se radicó en Buenos Aires, donde cayó preso, fue torturado y luego estuvo detenido en Devoto, como preso político a disposición del Poder Ejecutivo. Los golpes que mi abuelo sufrió en la cabeza le traerían más tarde un tumor cerebral. No fue el único preso político de su familia: su padre y su cuñado (marido de Malu) están desaparecidos. Horacio logró salir del país a finales de 1976 y partió al exilio. Primero, en Ecuador. Debido al Plan Cóndor, debió pedir ser refugiado político. Y así llegó, en 1978, junto con mi abuela Ingrid y sus hijas menores (Diana y Andrea), a Canadá.

Mi mamá tenía solo 23 años cuando yo nací en Quito. Con mi padre, decidieron quedarse en Ecuador y criarme cercana a la familia Roig, mi familia paterna.
A partir de mi primer año de vida, mi madre se quedó sin su familia. Y eso ya sería así para siempre. Hasta acá, la historia heredada.

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Horacio, su esposa Ingrid y sus hijos mayores: Horacio, Monica y Diana .

MEMOTEST 1

La cucaracha en el balcón camina por un borde. Mientras recorre las plantas, la observo posarse sobre Abuelos y Omar2una maceta. Pienso, quizás, podamos convivir ella y yo. Casi diría, me gustaría hacerme amiga de la cucaracha, para conocer qué se siente ver a seres gigantes rodearte y siempre, casi sin excepción, con intenciones de matarte. Resulta que los primeros fósiles de estos bichos tienen unos 355 millones de años. Su nombre científico es Blattodea. Me encanta ese nombre, así he de llamar a mi cucaracha. Ella prefiere la sombra al sol, es omnívora y capaz de soportar dosis de radioactividad, seis a quince veces superiores a las de los seres humanos. Y lo mejor de todo -seguro Kafka lo tuvo en cuenta en su “Metamorfosis”- la cucaracha vive en comunidad y, entre ellas, se respetan mutuamente.

 

 

                                                                                                    Victorio Cerutti y Josefina Giacchino en Casa Grande.

A partir de este punto, voy a narrar hechos que sí recuerdo personalmente por ser testigo presencial de esta historia, trascurrida de manera íntegra, durante la democracia argentina. Todo comienza con la llegada a Buenos Aires, en 1984, donde la prima hermana de mi madre, María Josefina Cerutti -alias Marijó-, nos ayudó a comprar nuestra casa. Y yo comencé a ir a la misma escuela primaria donde iba la prima hermana menor de mi mamá: María Eugenia Cerutti.

Por ese entonces, estos Ceruttis, -hijos de Jorge-, pasaron a ser la familia cercana de mi mamá. Una familia, como no había tenido en Ecuador. Fue por esa época cuando mi madre comenzó a contarme la historia de su niñez y de su adolescencia en Mendoza y cómo había sido la vida de su familia antes de la dictadura en la Casa Grande, la finca y la casita allá en Chacras de Coria.

Para mi sorpresa, también conocí a mi bisabuela Josefina: mi madre y yo íbamos a verla muy seguido, porque mi mamá la adoraba. En esas visitas, me encontré al tío menor de mi madre, Juan Carlos -alias Buby-, quien era abogado y participaba de los juicios a las juntas. Todos ellos habían estado exiliados en México. Este tío nos llevó en su auto a nuestra casa de la calle Cabello, una de las veces que visitamos a su madre, mi bisabuela. Era un hombre oscuro que no sonreía por nada, siempre frío, distante. No le interesaba ser afectuoso con mi madre.

A finales del año 1986, mi abuelo Horacio Cerutti llegó a Buenos Aires. Teníamos la idea de que mis abuelos vivieran con nosotras. Mi madre estaba feliz, yo también.
Mi abuelo, con solo 60 años, tenía el tumor en el cerebro, inoperable, su sueño era quedarse en Argentina. Yo estuve presente cuando se reencontró con su madre, mi bisabuela: los dos lloraban abrazados, hacía diez años que no se veían. Fueron horas, de los dos conversando, y cada tanto se abrazaban fuerte.

Pasamos días muy lindos con mi abuelo en casa, pero Juan Carlos Cerutti se encargó de arruinar nuestra fiesta. Le hizo llegar a mi madre un rumor: según él, aún en democracia, mi abuelo podía volver a ir preso por temas pendientes de la dictadura: en su condición de salud, eso hubiera sido aún más terrible.

Aterrorizados, los hermanos de mi madre -exilados para siempre en Canadá y México- se enojaron mucho con mi mamá. Mi abuela Ingrid vino a rescatar a mi abuelo Horacio, cuya tristeza era tan grande, que ya sería irremontable para siempre. Sobre llovido, mojado: tener que regresar a Canadá agravó su salud y mi abuelo murió en el mes de septiembre de 1987.

Aún guardo en mi recuerdo su mirada azul cielo, su sonrisa hermosa y su mano cálida cuando me llevaba a la plaza a jugar. Y doy gracias por esos días vividos con él, cuando pude conocerlo y compartir jugadas de chinchón junto a mi bisabuela Josefina, en el Hotel Castelar, donde ella residía entonces.

Sin embargo, mi cumpleaños número 10, en marzo de 1987, fue uno de los más tristes de mi vida. No puedo describir la terrible tristeza de mi mamá. Su dolor era tan profundo como el increíble amor que ella siempre había tenido por sus padres, en especial, por Horacio.

EL BESO DE LA AVISPA

Blattodea, inmóvil, se esconde en la sombrita de la maceta de malvones que traje de Mendoza. Está tranquila. Entre sobrevivientes podemos entendernos. Ella es ciega, además prefiere desarrollar su actividad de noche y pasa la mayor parte de su vida en una pequeña cavidad.

IMG_6111Casa Grande 2014. Foto: Valeria Roig

Así trascurrió mi tiempo en la escuela primaria. En 1990, llegué a la secundaria. La Argentina y todas estas tristes historias me hicieron creer que la memoria, la verdad y la justicia eran utopías. La ley de obediencia debida y el punto final que instauró el propio Alfonsín, sumados a los indultos de Menem, me dieron la sensación de que la impunidad había venido a quedarse para siempre.

En 1992, murió mi bisabuela Josefina, cuando yo tenía 14 años. Y, al año siguiente, falleció el tío abuelo, Jorge Cerutti, padre de Marijó, Jorge, Fabiana y María Eugenia.
Así las cosas y con los muertos fresquitos, Buby, a través de poderosos contactos en el gobierno menemista, se declaró único heredero de la reparación que el Estado Nacional haría a los familiares de Cerro Largo S.A. Alegó que no sabía dónde estábamos los demás, entre otras mentiras nefastas. Y, en ese tiempo de 1 a 1, Juan Carlos Cerutti y sus hijos cobraron 12 millones de dólares.

Mi madre, junto a su prima hermana, Marijó, se movieron y casi logran algo de justicia, pero Juan Carlos Cerutti, antiguo militante setentista y abogado con gran influencia en el menemato, logró la impunidad total. Así, después de la tragedia que volcó sobre nosotros el grupo de tareas del Almirante Massera, nuestro propio pariente -el hermano menor de mi abuelo- nos volvía a saquear.

DESPUÉS DEL TERROR: HORROR

Blattodea abre las alas, vuela sobre las plantas y va hacia otro rincón hasta encontrar una pequeña grieta, donde decide meterse. Ahora sí, desaparece.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Chacras de Coria, Casa Grande, Mendoza. Foto: Valeria Roig

Las noticias llegaron a la familia que se había quedado en México, y allá estaba Malu, la única hermana mujer de Buby. Además, Malu había sido la mujer de Omar Masera Pincolini, también detenido-desaparecido, junto con Victorio Cerutti, en 1977.

A la tía Malu, no le importó la justicia, rápidamente viajó a Buenos Aires, se reunió con su hermano menor Buby -el monstruo-, y como jamás se sumó a los juicios contra Buby, y además nunca preguntó por la suerte de sus sobrinos, entendemos que ella sí logró cobrar una suma de dinero que le permitió vivir muy bien en Madrid hasta su muerte.

Hasta acá, los descendientes de mi abuelo Horacio y  mi tío Jorge entendimos que ni a Malu, ni a Juan Carlos (Buby) les importaba en nada qué sería de los herederos de sus propios hermanos Horacio y Jorge.

Muchas veces, mi bello hijo Luciano me pide que le cuente cuentos de terror. Un día pensé: podría contarle lo que nos ocurrió, el horror de un grupo familiar víctima de la dictadura que se volvió victimario de miembros de su propia familia. Pero me pareció demasiado tétrico para su corta edad.

Los crímenes del terrorismo de estado no prescriben, pero estos robos familiares, sí. Más, cuando la impunidad y los contactos políticos hicieron que el Dr. Juan Carlos Cerutti y su hijo, también abogado, tuvieran cada vez más vínculos en el poder político y asegurasen así su impunidad, incluso hasta hoy.

ESTOCADA AL ALMA

Blattodea es capaz de sobrevivir más de un mes sin agua, si necesita, puede absorber la humedad del ambiente con su cuerpo. Sus antenas, en contacto permanente con diversas superficies, son de suma importancia para detectar vibraciones y cambios de temperaturas, entre otras cosas.

Sin título-3 copiaFoto de familia en Casa Grande. Década de 1960.

Transcurrió no solo la secundaria, sino también el tiempo de mis inicios profesionales en cine y comunicación. Ya era el año 2006, mi madre siguió los juicios, siempre en la idea de que lograría hacer justicia junto a su prima Marijó. Pero lamentablemente llegó otro día oscuro para nosotras: en el año 2006, Marijó, junto a sus hermanos, y detrás de la tradición familiar de Buby y Malu, decidió negociar con el Dr. Juan Carlos Cerutti junior para cobrar algo de la fiesta y traicionar a mi mamá. De ese modo, tomaron su dinero y cerraron el único juicio que podía haberse ganado con tiempo.

La gran pena de perder para siempre a toda la familia Cerutti en la Argentina fue esta vez no solo un espantoso dolor para mi mamá, sino que yo también sufrí y entendí qué era la traición familiar. Desde entonces, tengo la certeza de que, para estos parientes, el dinero es más importante que los afectos y que la justicia.

SURCAR VIEJOS SENDEROS

Blattodea recorre cientos de metros de tuberías, persigue con su olfato una gran cavidad bajo la vereda donde habitan montones de cucas. A paso veloz por las tuberías, avanza en círculos, para descender. El ruido de la calle no altera su camino. Sabe que va al encuentro de su comunidad.

Con este panorama, me fui a vivir a Mendoza, entre los años 2009 a 2017. Soy la única sobreviviente de la familia Cerutti que se animó a vivir en esa provincia, luego de la tragedia iniciada en 1977. Para mi madre era muy difícil siquiera ir a visitarme ahí. Mónica mantuvo su residencia en Buenos Aires.

actojuntafirmasmarzo2010 Mónica y Valeria. junto a compañeros de organismos DDHH de Mendoza. 2010.

Mendoza significaba para mí infancia de largas vacaciones de verano e invierno en casa de mis abuelos paternos, el cariño por largos paseos en las montañas y el río, comer sandías y jugar en las acequias durante la siesta. Entonces, todo parecía más lindo. Al quedarme en la provincia en forma permanente durante nueve años, entre sus calles y su gente, pude comenzar a entender el dolor de mi mamá y dimensionar todo lo perdido.

Para entonces, sabía que nunca veríamos un peso de la legítima herencia que nos robaron dos veces, pero sí había posibilidades de reivindicar a mi abuelo Horacio y a mi bisabuelo Victorio. Por eso tomé la decisión de sumarme a luchar con los compañeros mendocinos, que habían tenido otras terribles historias durante la dictadura.

muralpormemoria                  Mural realizado junto a Azul Mendez , Silvia Bove y niñes de la escuela pública Teresa O´Connor.

Milité junto a los organismos de derechos humanos de Mendoza para lograr la señalización de los sitios de memoria y para lograr que, en 2011, se iniciara el primer juicio de lesa humanidad de la provincia.
También trabajamos para juntar más de mil firmas a favor de la expropiación de la Casa Grande, donde fue secuestrado Victorio para ser transportado a la ESMA.
Participé de murales, radios abiertas, y charlas en Chacras de Coria y otros lugares de Mendoza.

En 2011 y con el apoyo de los cumpas de Mendoza, conseguimos que el Concejo Deliberante de Luján de Cuyo cambiara, por resolución municipal, el nombre al barrio Will-Ri, por el nombre de Barrio “Casa Grande”. Para lograr todo esto, mi mamá y yo militamos, pusimos el cuerpo, fuimos y vinimos. El apoyo principal fue el de integrantes de familiares de detenidos por razones políticas -entre ellos, Nino Bonoldi, Sara Gutiérrez, Virtudes Della Santa- así como de algunos amigos de HIJOS- Mendoza: Mauricio Bustamante y Pablo Contreras.

IMG_0726                                      Concejo Deliberante de Lujan de Cuyo 2011.

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A esto hay que sumar el gran trabajo social y cultural, en Chacras de Coria, del colectivo cultural “Chacras para todos”, ahí conocí a una gran amiga Silvia Bove, quien junto a todo su grupo bello de vecinos solidarios y hacedores de memoria, nos acompañaron y nos dieron la fuerza y el impulso para seguir batallando en esa sociedad conservadora y hostil que aún hoy es Mendoza.

IMG-20191105-WA0033                                        “Chacras para todos” y la visita de Osvaldo Bayer, en 2011

Ya en 2012, participamos de la realización de un documental para la serie “El Interior de la Memoria 2”, dirigida por Pablo Torello y producida por el Centro de Producción Audiovisual de la Facultad de Periodismo y de la Universidad Nacional de La Plata.

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20191213_113724_2                         Plaza de Chacras.En 2012, militando por Casa Grande con jóvenes de La Cámpora.

Siempre con el apoyo de Marita Perceval y por iniciativa de Anabel Fernández Sagasti quien era diputada nacional en 2012, iniciamos el trabajo para que se sancionara la ley nacional en pos de un sitio de memoria en “Casa Grande”. Y se logró, al menos, sancionar la ley.

DSC01279                             En la presentacion del proyecto de ley. Secretaria DDHH de la Nacion Agosto de 2012.

DSCN5198              Secretaría de DDHH Nación 2012. Monica Cerutti junto a Marita, Anabel FS,Fresneda, y Paco Pérez.

 

Las secuelas de aquello que vivimos con el terrorismo de estado son muchísimas: yo vi a mi madre luchar toda su vida contra las terribles marcas que dejó en ella no tener familia, contra la impunidad de la justicia argentina, contra la tristeza de la traición intrafamiliar. Cuando le tenga que contar cómo termina esta historia a mi hijo Luciano, le hablaré de su abuela Mónica, del valor de ir como el Quijote, en soledad, contra los molinos.
Hemos de recordar a los Cerutti, descendientes de mi abuelo Horacio. A los demás, trataremos de olvidarlos, no los volveremos a ver. Solo nosotros, los descendientes de Horacio Cerutti Giacchino, no vimos un peso de la legítima herencia que nos correspondía. Mi madre Mónica, en 2017, logró ganar el juicio contra el nefasto tío Buby, pero él ya tiene testaferros poderosos y eso hace imposible cualquier cobro.

Si algún día existe “Casa Grande” como centro de Memoria, espero que también cuente esta parte de la historia.
Les agradezco profundamente a mi abuelo, Horacio Cerutti Giacchino, y a mi madre, Mónica Cerutti, haberme enseñado el valor de ser una militante por los derechos humanos y entender en profundidad qué significan las palabras: Memoria, verdad y Justicia.

Me siento bajo la luz de la luna llena, en mi balcón. Blattodea se sube a mi pierna, ya no me da asco: la acaricio. Los sobrevivientes merecemos un momento de paz. Merecemos dejar de sentir tanto dolor y conocer un poco de qué se trata la tenue alegría de la vida.

 

Foto portada: Horacio Cerutti Giacchino y sus hijos mayores: Horacio, Mónica y Diana.

https://www.losandes.com.ar/article/la-casa-grande-de-chacras-una-mansion-que-sera-museo




EL BORDE DE LO REAL

La decisión: sobre un encuentro con Jaime Roos
Por Valeria Roig

 

 

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Candombe, Pedro Figari

 

A SUS ORILLAS                                                           

“No lo vieron a Molina que no pisa más el bar/ Donde está la gran muñeca/ Que no trilla el bulevard/ Esta noche es de recuerdos/ Este brindis por Pierrot…” (**).

Ya no recuerdo bien el año, creo que era el 2006, pudo ser el 2007. Pasó más de una década y aún me asombra sentir esta noche memorable, intacta en el recuerdo.

Un viaje por trabajo me llevó a la hermosa ciudad de Montevideo. Como jefa de producción de un comercial, trabajaba a destajo hacía ya más de dos semanas, en cientos de problemas a resolver. Me ocupaba de logística, de equipos, de cuestiones técnicas, del casting, de locaciones, de transporte y de alojamiento. Al haber recursos, estábamos alojados en el hotel “NH Montevideo”, en la Rambla Gran Bretaña frente a la Plaza Felipe V, en el barrio de la ciudad vieja.

El gran Río de la Plata me observaba desde los ventanales del hotel, mientras seguía ocupada en reuniones, llamadas telefónicas, y trabajo en la computadora. Necesitaba descansar. Todavía tenía temas que resolver y el rodaje iniciaba a las siete de la madrugada siguiente, pero el río y las lucecitas de algunas boyas y de barcos lejanos, me impulsaron a salir. Era una decisión difícil, aunque muy necesaria. Convencí a Magali, una compañera de trabajo, para que fuésemos a un barcito en la esquina del hotel, en la calle treinta y tres. Salimos. Nos acompañaban el olor a río, el viento húmedo y, las ganas de divertirnos. Solo caminamos unos trescientos metros.

 

PUENTES DE CARNAVAL

“Amor profundo/ Es lo que siento al cantar/ Poco hay en este mundo que me haga así vibrar/ En mi alegría/ Se esconde siempre un lagrimón/ De que todo termina….”

Llegamos al bar. Había alguna gente en la vereda y no hacía frío, Montevideo siempre me recuerda al carnaval, a los tambores de las murgas uruguayas y a la música de Jaime Roos. Eso comentábamos con Magali, cuando, lo descubrimos sentado en una mesa y solo: el mismísimo Jaime Roos. Tomaba una cerveza.

Creo que me acerqué tanto a él, que mi mirada intensa hizo que me mirara.

– Buenas noches.

Su voz, característica, profunda, grave. Quedé estupefacta. Pero yo latía de emoción, así que superé la vergüenza y lo saludé.

– Jaime, querido, buenas noches, qué maravilla verte en tu ciudad.

Y ahí nomás nos invitó a sentarnos con él. Creo que fue la mejor cerveza de mi vida.

CALLEJEAR DURAZNO

“La calle Durazno/ Atraviesa dos barrios/De chata figura/ De amarga dulzura/Son Sur y Palermo/Rivales y hermanos/ Que cruzan Durazno/ Camino del mar”

En un minuto, cansancio y obligaciones de trabajo se esfumaron. Contento, Jaime nos contó sobre su niñez en el barrio sur y sobre cómo sus vivencias lo llevaron a escribir el tema “Durazno y Convención”. Estábamos sentados a solo seis cuadras de esa esquina inmortalizada por su canción.

Habló de su vida en París y luego en Ámsterdam. Pero, a pesar de muchos buenos momentos vividos en el primer mundo, él había regresado a Montevideo y se había comprado su departamento frente al río, al lado del NH.

– Estos barrios de Montevideo fueron los barrios del nacimiento del candombe, acá vivían los negros uruguayos. En los setenta, la dictadura militar removió los conventillos y a sus antiguos habitantes para armar estos barrios paquetes.

Yo le hablé del exilio de mi familia -algunos en Canadá, otros en México o en Ecuador-, él nos contó más de su exilio en Europa, de lo difícil que era estar lejos de su ciudad, de su gente; de lo diferente que sentís lo cotidiano y la política, cuando vivís en un lugar que no es tuyo. Habló largo rato de su hijo, todo un holandés, de la virtud del fútbol, de esa pasión que se comparte con Europa y cómo la pelota lo unía a su hijo.

Atardecer-en-el-Río-de-la-Plata_-Marina-Vicente   Atardecer, Marina Vicente

  ANDARES INFINITOS

“Ayer recibí una carta directa de Nueva York/ de mi amigo el Horacio/ Trabaja de soldador/ Ahora tiene cola chata/ Alfombra y calefacción / Parece cosa de locos, le va cada vez peor/  Extraña la gente nuestra que le hable sin despreciar/extraña el aire del puerto cuando anuncia el temporal/Y sin embargo recuerda las cosas por la mitad/ Se olvida las que pasaba antes de irse para allá/Uruguayos, uruguayos dónde fueron a parar / Por los barrios más remotos de Colombres o Ámsterdam/Volver no tiene sentido/ Tampoco vivir allí/ El que se fue no es tan vivo/El que se fue no es tan gil/ Por eso, si alguien se borra, ¿qué le podemos decir?/ ¡No te olvides de nosotros y que seas muy feliz!”

La conversación pasó por recuerdos de Jaime en Buenos Aires y por charlas con otros grandes artistas como Adriana Varela, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. También nos puso al tanto de que, en ese mismo bar, se reunía muchas veces con la nueva banda uruguaya de ese momento, “La Vela Puerca”. La conversación fluía, cervezas de por medio, como si hubiéramos sido viejos amigos de antes.

73330099_1_x                                                 La Pareja. Osvaldo Guayasamín.

SURCOS DE SANGRE CON NOTAS

“Dale que sopla torcido/ No se te vaya a caer/ que cose y que pinta/ Y qué linda que está/ Que tira y que tira/ Y qué lindo que va/Polleras de trapo marcando el compás/ Cañas ligeras que saben volar/ Dale más piola que llega hasta el sol”

El olor del río y el sonido de sus olas daban la sensación de estar en el aire, como si no hubiera sido posible tener esta increíble charla y tanta conexión con alguien tan admirado, tan humano. Eran las tres de la mañana y Jaime nos invitó a caminar por la Rambla para ir hasta la Plazoleta frente al hotel.

Caminamos nuestro escaso equilibrio por el cordón de la vereda, durante trescientos metros. Ahí, en la plazoleta, dijo que, donde estaba el hotel y frente al río, había nacido el candombe en Uruguay. En ese lugar, para 1800, vivían los esclavos que llegaban forzados a trabajar y, en eso de su nueva vida, inventaron ritmos y cantos con sus herencias traídas del África. Danza y cantos desde las entrañas de los tambores.

PUNTOS CARDINALES SIN FIN

“Algún día sabrás lo que ha sido vivir/ amándote/amándote/ fue así que me dijo no te enamores de nadie me dijo/ mi vida mi amor”

Eran las cuatro de la mañana, el tiempo había desaparecido mientras conversábamos con él. Jaime se dirigió a la barra del bar del hotel, saludó a todos, como cliente habitual y se pidió un whisky antes de dormir.

Este gran amor platónico, que aún siento por Jaime, tuvo una noche compartida. Casi como un sueño, ese tiempo indeleble quedará siempre en mi corazón. Suerte que esa noche decidí salir, ¿una corazonada?, ¿el destino?, ¿cuántos encuentros tenemos en una vida? Creo que son pocos y la mayoría suceden accidentalmente, casi como una cosa del destino.
No creo en dios, apenas creo en algunos rasgos bellos de la humanidad, en la Pachamama, en el sol y en la luna. Entiendo que nuestra vida transcurre en un devenir de casualidades y también de muchísimas decisiones propias de caminos que se bifurcan.

Y a no confundir elecciones con decisiones: las elecciones las hacemos acerca del mundo que nos rodea: qué comemos (sano o no), qué vestimos (¿a la moda?) qué leemos (¿reflexiones o pasatiempos?). Hay elecciones más profundas: ¿qué profesión voy a estudiar?, ¿qué relaciones quiero/ puedo bancar? ¿Quiero ser madre o no? Pero las decisiones, diríamos en criollo, ocurren cuando te la jugás en serio por algo. Y así vamos construyéndonos como personas.

¡Zas! Esa noche, la decisión provino de un deseo. Podría no haber aprovechado ese azar que me invitó a salir. Sin embargo, nada, ni nadie pudo robar la alegría de este secreto momento vivido. El aire del Río de la Plata, una y otra vez, me devuelve acordes de guitarra, su hermosa poesía, abrazadas por el ritmo de los tambores y del candombe.

(**) Todos los epígrafes pertenecen a Jaime Roos

Imagen de Portada: Candombe, Eduardo Vernazza.




LOS ANDES AZULES DE FIDEL

Claroscuros: sobre las telas “Vestigios Huarpes” y “Regreso del Gral. San Martín y encuentro con Olazábal en la cumbre del Portillo”, de Fidel Roig Matóns.
Por Valeria Roig

 

CARBONILLAS Y ÓLEOS 

PartiendoParalaPesca
Partiendo para la pesca

1977 es el año de su partida y de mi llegada a este mundo. También es un año oscuro en el calendario de la historia argentina. Por eso, mi bisabuelo, Fidel Roig Matóns, moría en Mendoza y yo nacía en el exilio de mis padres, en Quito, Ecuador.

Pasó mucho tiempo para que yo supiera de la existencia de este maravilloso pintor y dibujante. Era catalán, nacido en Gerona en 1887, y embarcado hacia América, en 1908, en busca de aventuras. Por supuesto, iba armado de sus carbonillas, de sus óleos y de su violín. Sí, también era violinista. Toda su formación musical y pictórica la había recibido en Gerona y Barcelona, mientras fue niño y adolescente.  

Llegó a Mendoza porque ahí tenía una hermana mayor, casada con otro catalán. La pareja ya vivía en la provincia argentina hacia algunos años. Así, Fidel Roig Matóns comenzó a integrarse en la sociedad de la época. Empezó a dar clases de dibujo y pintura y, en aquellos ámbitos, tuvo la suerte de conocer a la joven Elisabeth Simon, argentina, hija de un francés y una descendiente de italianos. Mi bisabuela era una mujer hermosa, que cursó el magisterio y se recibió de docente. Una verdadera amante y defensora de la escuela pública. 

Se enamoraron, Fidel respetó siempre que ella siguiera dando clases. Ella lo admiró siempre y lo alentó a dedicarse al arte. Cerca de su casa, Fidel se ocupaba en algunas pinturas sobre pobladores de la ciudad. Eso, hasta que otro golpe militar, el de Uriburu de 1930, dejó a Fidel sin sus cargos docentes. Entonces se dedicó solo a pintar, con el apoyo de su esposa y de sus cinco hijos varones: Fidel, Arturo, Mario, Virgilio y Enrique.

 

DE ARENAS, JARILLAS Y CHAÑARES

junco y totora para la balsa
Junco y totora para la balsa – Fidel Roig Matóns

A su obra primera obra la llamó “Vestigios Huarpes” y, para realizarla, forjó una importante amistad con Don Carmen Jofre, un descendiente de Huarpes, que frecuentaba la ciudad de Mendoza. 

Según me contaba mi abuelo Arturo Roig, mi bisabuelo era amigo de otro catalán y antropólogo, Salvador Canals Frau, dedicado a estudiar a este pueblo originario del semi-desierto, la zona llamada “Lagunas de Huanacache”. A esta obra Fidel la realizó durante varios viajes en tren a Lagunas de Huanacache, en el departamento de Lavalle, para luego recorrer distancias muy grandes en sulky o a caballo, con el fin de convivir en los puestos con los pobladores y retratarlos en su cotidianidad. De 1931 a 1936, hizo viajes periódicos y, gracias a sus carbonillas y sus óleos, pudo plasmar muchos aspectos de la cultura huarpe. Incluso algunos que ya han desaparecido, como las balsas de totora y la pesca con redes en esas lagunas que, en ese tiempo, tenían agua todo el año.

 

PESCADORES DE UTOPÍAS

En 2001 fui a este lugar por primera vez  y pude encontrar muchos descendientes de los retratados por mi bisabuelo. Conocí el semi-desierto sin agua, sin lagunas, sin pesca. Pero también comprendí cómo los descendientes de los huarpes habían logrado constituir sus comunidades y cómo lograron resistir en esos territorios. Entre otras cosas, la cría de cabras y las artesanías son aún su principal fuente de ingresos. Maravillada con su obra y con su legado, decidí seguir sus pasos y, como documentalista, visité a los pobladores. En 2007 logré realizar un documental acerca de esta obra y acerca de sus habitantes actuales. La familia Molina y la familia Nievas me permitieron convivir con ellos y conocer en profundidad su vida actual en estas tierras.

 

 

LA MONTAÑA DEL GRAN HOMBRE

Nubes del Aconcagua, desde el Paso de los Patos - Fidel Roig Matóns
Nubes del Aconcagua, desde el Paso de los Patos – Fidel Roig Matóns

Quiero volver a Fidel Roig Matóns. De 1936 a 1950, se dedicó a realizar otra obra pictórica ligada a la naturaleza y a la historia de Mendoza y de San Juan. Se convirtió en un pintor de alta montaña, que retrató los paisajes de la cordillera, e investigó acerca de la obra y gesta de San Martín.  

Así logró pintar a este gran hombre de nuestra historia en los paisajes donde aquel realmente había andado, cuando se ocupaba de la liberación de Argentina, Chile y Perú. 

La pintura sobre el Libertador fue realizada en los Pasos de los Patos, Uspallata y El Portillo. Este trabajo le dio a Fidel un importante reconocimiento nacional. Sus cuadros principales se encuentran en la Pinacoteca Sanmartiniana de la Ciudad de Mendoza, en el Senado de la Nación Argentina y en el Instituto Nacional Sanmartiniano en Buenos Aires.

Trascribo gran parte de una carta de Dr. Ricardo Rojas, fechada el 12 de diciembre de 1938, acerca de la obra:

“Varias veces he dicho que la cordillera, por la grandeza de su panorama, excede a los límites de un cuadro pictórico (…) Por eso es difícil empresa el pintar en amplitud nuestros mayores paisajes; el artista debe elegir de aquellos accidentes los enormes rincones adecuados a sus recursos plásticos limitando el asunto a lo que cabe dentro del ojo humano y dando a lo pintado la sugestión que permite imaginar lo que está afuera de la tela. Así ha procedido usted en su obra, tanto en la elección del modelo, como en la maestría de su ejecución. Lo primero denota no solo su fina sensibilidad, sino su gran conocimiento de los lugares andinos. Lo segundo lo revela a usted un pintor completo por la solidez de los volúmenes, la calidad de las sustancias, la vibración de la atmósfera y la coloración magnífica. Si a esto agregamos que esos lugares señalan el itinerario heroico del General San Martín, la serie que comento agrega a su valor estético la emoción de nuestra epopeya. Lo felicito por la obra y le auguro los triunfos que usted merece. Su amigo afectísimo. R. Rojas”.

 

SUEÑOS ANDANTES

El centralismo de la cultura argentina, que solo valora el arte de Buenos Aires, hizo que la obra pictórica de mi bisabuelo no fuera conocida en todo el país. Sí tiene un importante reconocimiento en Mendoza y San Juan, pero no trasciende sus fronteras. Hoy, en 2019, trabajo para lograr un nuevo documental. Aquello que llevó a mi bisabuelo a pintar tenía que ver con la educación y con un gran sentido social del arte. 

Entiendo que el arte no puede ser solo para “elegidos”, sino que debe llegar a todos. Quiero que mi arte sea nacional, que sea para el niño, para el maestro, para el agricultor. La particular atracción que siento por la montaña, por la inmensidad de estos paisajes, que presentan problemas de luz y de color difíciles de resolver, sumado a mi gran admiración por la grandeza moral del Libertador San Martín y mi íntimo deseo de ser útil a la sociedad me van llevando por estos caminos sinuosos a pintar lo que he decidido llamar: PAISAJE ÉPICO”.

Espero realizar esta nueva película y así llevar la obra de Fidel Roig Matóns a públicos lejanos.  

Encuentro
Regreso del Gral. San Martín y encuentro con Olazábal en la cumbre del Portillo – Fidel Roig Matóns

 

 




UN DESTINO O UN FUTURO

Ausencia: Sobre las cifras de la pobreza.
Por Valeria Roig

 

¿MILLONES DE QUÉ?

Cientos de noticias surcan el espacio de internet. Las redes sociales explotan de información. Información infinita. Tanta es que muchas cosas importantes pasan desapercibidas. Sin ir más lejos, van acá algunos ejemplos de noticias aberrantes en la Argentina actual: El INDEC publicó que, a fines de 2018, hay 14,3 millones de personas que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. Son pobres. Y también, según este organismo, hay 2,47 millones de indigentes que no llegan a comer. ¿Cómo es posible que esta información –sin nombres y apellidos, de números elocuentes, gigantes y muy tristes- no sea prioritaria en nuestra sociedad?

Y hay más, ante un contundente 32% de pobreza en Argentina: ¿Cómo puede ser que los políticos neoliberales aún digan que este es el camino? Está claro que el macrismo solo llegó al poder con cientos de mentiras y con el único fin de transferir la riqueza nacional a los ricos, a los propios y a los del mundo. Para esto tomó deuda -otra vez- con FMI.

Según la CEPAL, en el Gobierno de Macri, la deuda externa argentina pasó a ser la más alta de América Latina y equivale al 97% de su PBI, 187.000 mil millones de dólares. La mitad se fugó alextranjero. ¿Cómo puede ser tolerado este robo?

Hans Peter Feldamann, Museo Guggenheim.
Hans Peter Feldamann, Museo Guggenheim.


AL GRAN PUEBLO ARGENTINO, ¿SALUD?

Volvamos a los 17 millones de pobres e indigentes de Argentina. ¿Qué político popular puede explicarnos qué les decimos a estos hermanos y hermanas, que están afuera del sistema? ¿Qué planes tenemos para ellos como sociedad? ¿Con qué argumentos raquíticos iremos ante estos 17 millones de pobres e indigentes? La Argentina capitalista, en su modelo más exitoso para el pueblo, dejaba afuera a estos millones. Entonces, no pasaban hambre como ahora, pero tampoco había un lugar para ellos en el mundo del trabajo organizado, en blanco, del trabajo con derechos. ¿Qué propuestas hay ante esta situación concreta?

 

Y LOS LIBRES DEL MUNDO, ¿RESPONDEN?

Los 50 argentinos más ricos, según Forbes, acumulan 70.000 mil millones de dólares para ellos solos. Es interesante preguntarse cómo pueden tener estas fortunas en un país con tanta pobreza. La mayoría de sus fortunas crecieron a costa de recursos humanos y naturales argentinos. Ellos sí tienen nombre y apellido, porque sus fortunas les dan ese privilegio. Por eso, he aquí el listado publicado en 2018:

Paolo Rocca y familia – US$ 9.700 millones Alejandro Pedro Bulgheroni y familia – US$ 7.300 millones Gregorio Pérez Companc y familia – US$ 3.900 millones Jorge Pérez – US$ 3.000 millones Eduardo Eurnekian – US$ 2.700 millones Familia Werthein – US$ 2.300 millones Edith Rodríguez – US$ 2.000 millones Alberto Roemmers – US$ 1.800 millones Hugo Sigman y Silvia Gold – US$ 1.600 millones Marcos Galperín – US$ 1.600 millones (amigo de Macri) Javier Madanes Quintanilla – US$ 1.600 millones Jorge Horacio Brito – US$ 1.500 millones Federico Braun y familia – US$ 1.300 millones (Familia de Marcos Peña Braun- Jefe de Gabinete de Macri) Familia Urquía – US$ 1.200 millones Enrique Eskenazi y familia – US$ 1.300 millones Delfín Jorge Ezequiel Carballo – US$ 1.200 millones Eduardo Costantini – US$ 1.200 millones Julio Patricio Supervielle – uS$ 1.100 millones Alfredo Coto y familia – uS$ 1.100 millones Felipe y Marcela Noble Herrera – US$ 1.000 millones (Grupo Clarin) Héctor Horacio Magnetto – US$ 1.000 millones (Grupo Clarin) Lilia Neumann de Sielecki – US$ 1.000 millones Familia Götz – US$ 1.000 millones Claudio Fernando Belocopitt – US$ 1.000 millones

¿Les importa a estos 50 millonarios argentinos y argentinas la suerte de los 17 millones de pobres que tiene su país? ¿Por qué legalmente pueden existir fortunas de esta magnitud en un país donde el 32% de su población es pobre?

Luis Alejandro Pagani y familia – US$ 950 millones Wood Staton – US$ 900 millones Familia Ayerza – US$ 860 millones Héctor Pedro Poli y familia – US$ 850 millones Carlos Pedro Blaquier y familia – US$ 830 millones (Ledesma) Carlos Miguens Bemberg y familia – US$ 820 millones Alfredo Alberto Román – US$ 800 millones Juan Carlos y Sebastián Bagó – US$ 800 millones Rubén Cherñajovsky – US$ 780 millones Jorge y Ricardo Stuart Milne – US$ 760 millones Eduardo Escasany y familia – US$ 740 millones Julio Alfredo Fraomeni – US$ 730 millones Daniel y Pablo Lucci – US$ 680 millones Marcos Marcelo Mindlin – US$ 680 millones Alberto Reinaldo Pierri y familia – US$ 600 millones Franco Macri y familia – US$ 540 millones (La familia de Mauricio Macri) Antonio Ángel Tabanelli – US$ 510 millones Familia Born – US$ 510 millones Máximo Cavazzani – US$ 500 millones Nicolás Martín Caputo y familia – US$ 500 millones (mejor amigo de Mauricio Macri) Daniel y Omar Garbarino – US$ 500 millones Moisés Khafif – US$ 500 millones Amalia Amoedo Lafuente – US$ 480 millones Bárbara Bengolea Lafuente de Ferrari – US$ 480 millones Alejandro y Sofía Bengolea Peralta Ramos – US$ 480 millones

 

O JUREMOS CON ¿GLORIA? MORIR

La última noticia pone en contexto lo único que comparten realmente los 50 millonarios célebres y los 17 millones de pobres sin nombre y apellido: la tierra, nuestro planeta.

Según esta noticia de la BBC: “(Hay) Un millón de especies amenazadas: el preocupante informe de la ONU sobre el impacto del ser humano en el planeta. La destrucción de la naturaleza se está dando a una velocidad nunca antes vista y nuestra necesidad de más alimentos y energía la impulsa. Un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro deextinción”.

¿Quién creen es responsable de la destrucción de la naturaleza a esta escala? ¿Qué humanos tienen el poder para llevar a cabo este terrible daño? El ejemplo argentino solo es una muestra de qué pasa en todos los países del mundo. Cada país tiene sus 50 más ricos y la mayoría tiene sus millones de pobres sin nombre y sin esperanza. Evidentemente, a las personas más ricas de la humanidad no les importa que deban morir los millones de pobres, ni los millones de animales, insectos y plantas a punto de extinguirse. ¿Para qué les van a servir sus millones cuando no haya más tierra? ¿Hasta cuándo los más ricos del mundo van a seguir adelante a costa de millones de muertes humanas, animales y vegetales para ganar dinero?

¿Cuándo podremos dar este debate en Argentina? ¿Qué político se anima a encontrar para este siglo XXI un proyecto diferente? ¿Cómo nos organizamos como sociedad ante este desastre mundial? Frente a la ausencia de espacios con respuestas claras a estos temas, queda pensar que estamos destinados, por ahora, a una clara ausencia de futuro.

Links a las noticias de referencia:

https://www.infobae.com/economia/2019/03/28/segun-el-indec-la-pobreza-alcanzo-el-32-en-2018/
https://www.lavoz.com.ar/politica/argentina-emitio-deuda-por-us-187000-millones-en-tres-anos-mitad-se-fugo http://www.forbesargentina.com/50-argentinos-mas-ricos/
http://www.forbesargentina.com/50-argentinos-mas-ricos/
https://www.bbc.com/mundo/noticias-48176068