URDIMBRES VIRTUALES

La queja: sobre la escolaridad en tiempos de cuarentena.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

EL TIEMPO DE LOS TIEMPOS

Durante un período, no hace mucho tiempo atrás, tomé conocimiento acerca de plataformas virtuales para acceder a clases de alto nivel académico. A través de los populares MOOC (Masive Open Online Courses – Cursos abiertos masivos virtuales), universidades prestigiosas aportan una serie de cursos, gratuitos inclusive, y especializaciones. Es posible obtener la certificación mediante un costo relativamente económico y las evaluaciones están desarrolladas con datos biométricos, para eludir trampas. Está dirigido a un público particular, en un estadio superior en la formación, para hacer posgrados, y a quienes conocen del uso de herramientas informáticas con relativo buen dominio. Este modo puede ser una oportunidad para las universidades públicas, en carreras de grado. Pero, sin dudas, la presencia de un docente, las discusiones, debates y consultas cara a cara tienen una gran impronta en la mejora de cualquier aprendizaje. Sobre todo, en etapas más tempranas. Ahora: cuando hablamos de instancias aún precoces, de la escuela primaria -incluso del preescolar o jardín- y del colegio secundario: ¿da todo igual? La respuesta cae por su propio peso. Y, ¿qué queda en el tamiz después de la zaranda?

La pandemia transita oronda por las calles, se agazapa en cada esquina a la espera de algún descuidado y magnifica la soledad de la muerte. Mientras tanto, nos puso a todos en una cuarentena que parece querer prolongarse ad-eternum, no porque dure para siempre, sino porque el tiempo y la economía relativizan el entorno. Así las cosas, en pleno siglo XXI, no debemos dejar de trabajar –quienes podemos hacerlo a distancia- ni dejar de estudiar y dar clases. En todo caso, el contexto nos ha dado los recursos para poder “conectarnos”. El asunto deviene en que, con todo y herramientas, la enorme mayoría de nuestras escuelas y colegios, e incluso las universidades, no estaban preparadas para cambiar la modalidad de un día para otro y mucho menos en forma indefinida y sostenida. Y, sin embargo, aquí estamos, con más de 100 días de clases virtuales, damos batalla al virus, con la única arma que hasta ahora conocemos: quedarnos en casa.

Recuerdo que, en el chat de padres, allá por el 10 de marzo, ya había madres que habían decidido no enviar más a sus niñ@s a la escuela -dada la situación que se vivía en Europa-. El 13 se suspendieron las clases y el 20, se decretó cuarentena en Argentina. Al principio, por 15 días. De aquellos primeros 15 días a hoy, los equipos docentes han hecho innumerable cantidad de adaptaciones al medio, para lograr reemplazar la presencialidad y evitar que nuestr@s hij@s pierdan escolaridad. Creo no equivocarme: ellos han sabido dar contención al entorno, porque las quejas y las inconformidades son inherentes al ser humano. Más, en esta coyuntura.

 

RESILIENCIA VS. RESISTENCIA

Andrea es docente de música en varias instituciones de nivel secundario en el pueblo. Todas públicas y estatales. También da clases en nivel primario pluriaño en una escuela rural:

Axel, Nicole y Oriana Arias

Al principio, como era por 15 días, sentí una especie de liberación por no tener que viajar –tal vez, por una cuestión de ignorancia de la situación-. Entonces pensé en enviar actividades que luego, cuando volviéramos a clases en las aulas, nos permitieran seguir el plan de estudios previamente elaborado. Pero se alargó la cuarentena y comenzó la exigencia de otro tipo de tareas, no tan sencillas, que se debían recrear a través de la tecnología. Y no todos tenemos esas habilidades, menos, los que somos más grandes y estamos a un paso de jubilarnos. Ahí comenzó la desesperación, sentía que pedía ayuda y no la tenía, empecé a enojarme con todo y todos. ¡Es angustiante! No sé cómo dividirme. De pronto, tengo muchísimos grupos de whatsapp: con los cursos de diferentes escuelas, los equipos de trabajo docentes –psicológico, pedagógico, del área, directivo, entre otros-, y me cae una catarata de demandas, que no logro siquiera priorizar. Siento que el cuerpo no resiste. Por ejemplo, me parece bien la exigencia de contactarnos con los chicos. Pero, la verdad, muchas veces no tengo respuesta. No obstante, y afortunadamente, a veces, recibo mensajes de las madres o de los mismos chicos, que me gratifican. La mayor satisfacción me la da la escuela rural, son familias que acompañan a los docentes y a sus hijos. En tanto que, de los colegios secundarios de la ciudad, no tengo la respuesta esperada.

Otras veces siento que nos tratan como si los docentes fuéramos robots, con la obligación de solucionarlo todo. Nosotros también tenemos familias, angustias y los mismos inconvenientes que los alumnos. Por ejemplo, con los temas de conectividad y recursos. Es imposible correr a comprar un celular con toda la memoria que requieren las aplicaciones, o una notebook con precios en las nubes.

Tenemos alumnos de todo tipo, el que es muy tímido y no se anima, el que es extrovertido y todo el tiempo pregunta, y al que le da lo mismo. Algunos están limitados en recursos, pero tienen ganas. ¿Cómo hacemos? Nos comunicamos como podemos. A veces es domingo, tarde, y algún chico nos envía algo, tareas, preguntas. O, simplemente, necesita hablar. También nuestros horarios se extendieron, ya no tenemos un lunes a viernes hasta las 17:00. Trabajamos todos los días, todo el tiempo. Es importante decir que muchas veces enviamos actividades a alumnos que no llegamos a conocer para cuando inició todo, y no nos conocen. Por ahí, nos presentamos a través de videollamadas o videos. Esto último me implica salir de algunas limitaciones propias, ya que tengo pudor, me queda pendiente hacer una cuenta de You-Tube. En ese sentido, tengo mucho camino por recorrer.

Finalmente, hacemos otro tipo de trabajo: conozco directivos que entregan la vida para acompañar a las familias. A veces pienso que, desde más arriba, se olvidan que ellos también se estresan y angustian. Muchos de mis colegas se enfermaron, no de Covid, sino de estrés. Me pregunto: ¿quién piensa que los docentes somos seres humanos y la vida nos atraviesa?

Andrea compartió una autoevaluación de los docentes de su distrito. Es conmovedor leer sus respuestas, el esfuerzo que ponen para adaptarse, asistir y acompañar a sus alumnos, tanto en lo pedagógico como en lo humano:

Extracto de la encuesta
Nombrá, al menos, tres aspectos que consideres haber aprendido durante este período de implementación del Plan de Continuidad Pedagógica.

Algunas de las respuestas:

  • Mayor manejo de los medios de comunicación a través de las distintas plataformas, classroom, aulas invertidas.
  • Intercambio de trabajos por whatsapp.
  • Videollamadas por zoom, duo, meet, etc.
  • Conocimientos de realidades sociales que desconocía.
  • Conocer realmente, más allá de las condiciones económicas, la responsabilidad y compromiso con las actividades por parte de las familias.
  • Nada se compara con la presencialidad en una escuela.
  • Crear Instagram, editar video largo para subir a Instagram.
  • Expresar la propia crítica en forma escrita. Problematizar algunos aspectos del sentido común.
  • Identificar y comprender ideas y concepciones fundamentales de la materia.
  • Valorar el vínculo con el alumno por sobre sus producciones.

 

Siempre hay oportunidad de salir de la propia resistencia y adaptarse: cuanto más rápido, mejor. Más aun, cuando el área es tan versátil como la música y se puede acompañar con la impronta de todo lo que habita en las redes y el mundo de internet. Andrea transita ese camino, por eso quiere recorrerlo y, por ejemplo, abrir su propio canal, aunque esté a un pasito de jubilarse. Su testimonio me recuerda algunas discusiones que teníamos al principio de la implementación de la AUH, con respecto a la obligatoriedad escolar: en aquel entonces concluíamos que, si uno entre 100 pibes lograba salir adelante en virtud de esta asistencia, entonces, ya era un éxito.

 

TIK-TOK: LA DESTACADA DE LA CUARENTENA

Los primeros 15 días hurgaron el caos, entre establecer canales de comunicación razonables y dar tareas medianamente decorosas para hacer como si se hubieran dado clases, hasta que las clases “arrancaran” fehacientemente. Surcaron las quejas por la falta de profesionalismo tecnológico y propuestas, y l@s ma/padres pendulaban entre el inicio potencial en los hogares o extender en cierto modo las vacaciones. Cabe suponer que si la cuarentena hubiese comenzado al menos en febrero, las instituciones y sus equipos se hubiesen preparado un poco más. En cambio, así, todos quienes quisimos y pudimos, aprendimos sobre la marcha. Cuando avizoramos la extensión indeterminada, hubo que salir a desplegar herramientas. En el caso de la institución (privada) de mi hija, el equipo docente planificó estrategias de acuerdo a cada curso y a la respuesta de alumnos y familias. La docente del año de mi hija organizó las tareas por día y se planificaron encuentros sistemáticos por zoom. También, hay un acompañamiento personal con videollamadas y respuestas por mensaje, correcciones, contención. Hubo reconfiguración de los talleres extracurriculares, con propuestas creativas, a veces, complejas de realizar. Pero, entones, quedó en manos de ma/padres abrir un espacio de creatividad en casa, con las herramientas más atractivas para nuestr@s hij@s. Por ejemplo, mi hija suele armar videos en tik-tok con tareas de expresión corporal, música, arte, ciencias. No es que no tenga reservas con la institución, pero opté por dar vuelta a esta página y acercar de mí lo posible. Además, con la consideración de que teletrabajo a tiempo completo. Dispongo de recursos, tengo una vida profesional que complementa con el uso de la computadora y, en los primeros días, pude enseñar a mi hija a manejar varios programas, con lo cual se gestiona con bastante autonomía a sus 10 años. Y sí, aprendió de informática mucho más en casa que lo que aprendió en los años de escolaridad. Pero, debo decir que soy afortunada de tener con qué ayudarla. Muchas familias no sólo no saben cómo usar y explotar tal o cual programa. Algunos ni siquiera tienen dispositivos apropiados, ni cuentan con conectividad suficiente (y es menester aclarar que exspeedy y edesur me dejan colgada muchas horas de la vida). Otros viven en espacios pequeños, donde el sol apenas pasa de visita y los cuerpos se enrancian, a la espera de alguna salida, cuando el virus se digne morigerar su saña.

 

EL DESAFÍO Y DESPUÉS

María es inspectora de nivel secundario en el interior de la provincia de Buenos Aires. Tiene antecedentes de excelencia a nivel profesional y académico, y alta calidad humana para los cargos que ha desempañado y desempeña. Su visión de la educación es disruptiva, vanguardista, inclusiva. Y, en esta coyuntura, no podía ser de otra manera:

A nivel de institución escolar, la pandemia puso en evidencia algunas cuestiones perjudiciales para la educación, que ocurren hace mucho tiempo. Tenemos una especie de ultimátum con aspectos que caducaron, una situación crucial en la cual definir salir del statu quo y abordar esos cambios que nos cuestan. Podemos tomarla como posibilidad, incluso, con la versatilidad de des-burocratizar algunos aspectos y tener controles con una visión más relajada, porque hay que resolver en forma inmediata. Es imprescindible aprovechar la circunstancia para hacer giros. El otro día escuchaba a Myriam Southwell, la Directora de Educación Secundaria de la Provincia de Buenos Aires, en un congreso pedagógico, y decía que: “La presencialidad nos concede un paréntesis en la vida de nuestros alumnos y los pone en una situación de equidad. La virtualidad no permite esto, dadas las condiciones particulares de los estudiantes. Es por eso que percibimos que fracasamos”. Personalmente, comparto este punto de vista. A la escuela se le ha demandado un enorme esfuerzo de visión y tratamiento de la vulnerabilidad, durante mucho tiempo. Por eso estamos afianzados en advertir situaciones de diversos tipos. Esto nos permitió adaptarnos rápidamente, tener sensibilidad frente a lo vincular en este contexto. Ahora, y más allá de la pandemia, tenemos el desafío de abordar lo particularmente pedagógico, ya que es nuestra función específica y lo que da sentido a la escuela. Claramente, la pandemia nos interpela y exhorta en este sentido.

Al principio nos sorprendió. Debido a que la educación está muy burocratizada y con muchos controles y condicionamientos -como manifesté previamente-, comenzamos a enviar altísima cantidad de actividades con la premisa de cumplir, como siempre. Con el paso de los días, observamos que no daba buenos resultados, ni para alumnos ni para docentes. Nos dimos cuenta de que lo vincular, que sucede naturalmente en las aulas -esto de reconocerlos, de darles entidad-, con la virtualidad se nos pasaba por alto. Implicó un punto de detención y volver mediante otros espacios: desde la charla por zoom, a la videollamada o alcanzar el bolsón a los hogares. Es decir, aprender a trabajar los vínculos a la distancia.

Para tener una noción más clara del concepto, y como parte de mi tarea, formulamos los correspondientes informes de avances, con el detalle marcado de cada institución, sus fortalezas y aspectos a mejorar. La mirada, de aquí en adelante, implicará empezar a trabajar en la presencialidad y la virtualidad a la vez. Realmente, esta es una oportunidad única. Contamos con más libertad para desarrollar las actividades, al punto que la continuidad pedagógica es potestad de cada establecimiento, son soberanos, con el conocimiento propio de su idiosincrasia, con la libertad de abordar aspectos que estaban de algún modo limitados. Por supuesto, las escuelas cuentan con la mirada y el apoyo del aparato estatal.

También, es un momento de entender los condicionamientos humanos. El profesor que no trabajaba u ofrecía resistencias, en este contexto, si insiste en esa actitud, en cierto sentido está disculpado y contenido. Pero también expuesto, por lo que se revaloriza el trabajo de quienes ponen el cuerpo. Como parte del apoyo a docentes, hacemos una actividad denominada “recursero de buenas prácticas”, para socializar las herramientas que cada docente ha desarrollado en este período. A algunos les permite ver qué hacen otros, estimularse, despertar la curiosidad, copiar. Tal vez sean pocos quienes se motivan con los logros de otros. Pero no importa, esos pocos antes estaban carentes o limitados en recursos, ya fueran tecnológicos o emocionales. Por ejemplo, se propuso hacer un RECREO, cada 3 o 4 semanas, en el que no se realizan tareas curriculares y se abordan actividades de orden lúdico, artístico. Hemos hecho radio, café literario, con participación de los chicos, canto, baile, recitado. Ampliamos el espectro, salimos de lo meramente tradicional y nos interpelamos constantemente entre todos.

En función de esta irrupción forzada, han surgido capacitaciones de amplio espectro, gratuitas, para todos los docentes, en todos los niveles. Van desde el manejo de Word hasta todas las plataformas. Si quisieras hacer todas, diría que es imposible. La posibilidad de aggiornarse está absolutamente disponible, para todas las edades. Al regresar, habrá mucha gente de licencia. Habrá clases alternadas, con participación presencial y, en el mejor de los casos, algunos chicos en sus casas, en forma virtual. Tenemos que pensar proyectos integrados, con recortes y reajustes de contenidos, un trabajo articulado para sostener entre varios docentes por curso. De esa manera, si se caen algunos, no se perderá la continuidad y el profesor podrá apoyarse en otros. Este momento nos pone en jaque y, por ende, nos permite capitalizar desde cuestiones técnicas hasta cuestiones pedagógicas: están dadas las condiciones para ensayar alternativas nuevas y equivocarnos sin mayores riesgos. Aunque implique esfuerzos extra, acuerdos complejos, superar resistencias y desgaste, hay que encarar la trasformación profunda de la escuela. No todos se van a contagiar, si no, ya hubiéramos hecho los cambios.

Finalmente, nos comunicamos en forma constante con las familias, explicamos los procesos y los progresos, nos ponemos a disposición y hacemos escuela entre todos. Es claro que, sin su apoyo, sería imposible sostener la escolaridad. Sentimos enorme gratitud hacia los equipos docentes y las familias.

“Hoy no estamos en condiciones de calificar numéricamente. Sería muy injusto de nuestra parte desaprobar a un alumno por factores externos que pueden resultar muy condicionantes en este contexto (falta de conectividad, imposibilidad de ser acompañado por su familia, problemas de infraestructura, ausencia de dispositivos tecnológicos, otros). Cuando volvamos a asistir a la escuela, vamos a trabajar fuertemente para integrar los contenidos en los que pudimos avanzar y potenciar las trayectorias de los alumnos a quienes, por diversas razones, se les ha dificultado su desempeño en estos tiempos. Esto quiere decir que todo lo que hoy estamos haciendo va a permitir que nuestros alumnos, sus hijos, logren más y mejores aprendizajes.”
Extracto de comunicación a los padres en el mes de mayo

 

Como el abanico es demasiado amplio, se cuenta con profesores que trasladan la carga a l@s estudiantes adolescentes. Es una salida fácil, dar contenido sin considerar el contexto, a los fines de cumplir o sacarse el problema de encima. Afortunadamente, hay de los que se re-inventan e, incluso, los que trascienden las circunscripciones generacionales. L@smaestr@s de primaria tienen otro grado de independencia y una responsabilidad diferente por tratar con niñ@s. El Estado hoy está presente y apoya la escolaridad. Por supuesto, las horas y los días se desdibujaron, los esfuerzos se exacerban, las dificultades abundan y saturan las quejas.

 

OTREDAD MÁS ALLÁ DE LA INCERTIDUMBRE

Martina tiene 18 años. Este es el primero de sus años de estudio superior. Cursa el CBC en la UBA para la carrera de sociología. Su mirada es un espejo de las nuevas generaciones. La vista puesta en el otro, la empatía. Tal vez, tenemos chances:

Debido al gran contingente de alumnos que tiene el CBC, a la facultad le costó adaptarse a la modalidad virtual. “Formalmente”, debíamos empezar las clases virtuales el 1° de junio. Pero, por unos días, estuvo caída la página y recién pudimos comenzar hacia fines de junio. Suele ser normal que se caiga la página cuando entran muchas personas a la vez, hasta que se estabiliza. Se implementó, entonces, un campus virtual que aún sufre adaptaciones. Subieron la bibliografía y el programa. En principio, no sabíamos cómo iba a ser esta modalidad, y hasta dudábamos si se iba a poder concretar. Empezamos a revisar la información cargada y tuvimos las primeras clases de zoom opcionales, ya que muchos alumnos no pueden asistir en un determinado horario o no les da el internet. Generalmente, de los 60 que hay en la comisión, somos 30.

En junio, la UBA publicó un documento oficial en el que informó que tendremos dos parciales virtuales. Si los dos parciales se aprueban, el final de cada cátedra será presencial y obligatorio. Aunque se entiende la lógica, ya que no se pueden asegurar las condiciones de probidad de los parciales domiciliarios, es un golpe bajo porque estudiamos sin saber, por ejemplo, si vamos a tener que estudiar todo nuevamente para rendirlo recién el año que viene.

Por otra parte, la UBA es una universidad pública y gratuita, y esto supone que todos pueden anotarse, sin importar su condición económica, de modo que la virtualidad provoca una tajante separación elitista. Estamos quienes podemos acceder a las clases, al campus virtual y a las lecturas digitalizadas de los textos. Somos los que tenemos un celular o una computadora propia, y una buena conexión a internet. Lastimosamente, esta no es la situación de todo el alumnado, sólo del contingente de clase media-alta. Así, esta modalidad implica una educación para pocos.

El centro de estudiantes de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA publicó una nota donde se plantea que, si bien todos los años se estipula una proporción de desertores del CBC, este año esa cantidad aumentó exponencialmente. La causa principal son los problemas con la conectividad. Esta cuestión también afecta a los adultos mayores, a quienes se les dificulta el acceso a internet, por una cuestión generacional. Considero que en la situación que nos toca vivir, es importante mirar más allá del propio ombligo.

No es que no apoye la opción de la virtualidad -y más, con la cuarentena- pero es inevitable pensar que esta sería más inclusiva si en los últimos años no se hubiesen dejado de entregar las computadoras del plan “Conectar igualdad”. Si bien la facultad es gratuita, nos falta un largo camino para que sea universal. Sí, los pobres llegan a la universidad, y se reciben. Pero estas cuestiones estructurales provocan que se tengan que esforzar mucho más que una persona de clase media.

 

LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD

Pululan memes, mensajes, videos, se esparce el humor irónico para decorar este transciente. Enhorabuena. Porque, así, este momento tan aciago pasa, relativiza lo peor y lo mejor en la zaranda. Relativo, como el tiempo… lo finito y lo infinito se hacen un punto, en el que todos confluimos, inexorablemente. El quid, en este tiempo, es instalarse en la queja o dar un salto, transformar la queja en acción, en protesta o reclamo que interpele.

Gracias a l@s docentes, a l@s ma/padres por demandar, entender, acompañar y ser docentes de sus hij@s. Gracias a nuestr@s niñ@s, por ser héroes y heroínas de este momento, bancarse todo esto, hacer la tarea, encontrarse con sus amigues a través de las herramientas que son el signo de su tiempo, ser también nuest@s maestr@s y establecer puentes entre todas nuestras generaciones.

 

 

Portada: Juan José Stork
Aporte fotográfico: Gabriel Garrido




EL ÉXODO ENERGÉTICO

La confianza: sobre ir a vivir al interior del país.
Por Verónica Pérez Lambrecht

   

Escaparse. Escapar por un ratito y volver, componer con ese lugar como un hecho pictórico a guardar en la memoria de nuestras vidas. Escapar para no volver. O, simplemente, irse. A veces nos hacemos escapaditas al interior, como Pierina y Héctor, que fueron a Carhué en ocasión de su 40 aniversario de matrimonio, un 11 de julio, hace ya 10 años. Viajaron allí porque viven en la calle Carhué, en Liniers. Se encontraron, además de un pueblo cálido del interior de la provincia de Buenos Aires, con mis viejos quienes, casualmente, cumplen los mismos años de casados, el mismo día. Desde entonces son entrañables amigos.

Nancy Nan
Nancy Nan

Salir. Salir a buscar, venir a buscar. Moverse. Mudarse. Cambiar. Tomar la decisión de ir a otro sitio. Confiar en esa aventura al futuro, más que pictórico, apostar a algún tipo de crecimiento, de acuerdo a los paradigmas y creencias familiares y personales, desarrolladas desde la primera bocanada de aire. A veces nos fugamos a un interior que duele, donde la rutina no está cargada de psicosis sino de aburrimiento. O, para sobrevivir, hay que trabajar la tierra, como se sobrevivía un siglo atrás. Y seamos sensatos, hay a quienes eso les gusta. A veces es duro, agreste y sin opciones. A veces, el interior es dócil, diáfano y lleno de la paz que encontraron Nancy y Gimena.

 

EL CAMINO COMECHINGÓN

Por momentos, la clave parece ser huir, de donde sea que estés. Recuerdo mis viajes del interior a “La Capital”, el tren entre las Sierras de la Ventana en una noche de luna llena, el pullman que semejaba tener calefacción a brasas debajo de los asientos, surrealista. Los edificios a la salida de Retiro, y la Villa 31, al entrar con el bondi. La añorable esperanza de que algo cambiase. Pero, a veces, la clave es llegar. Alguien alguna vez me dijo “todavía no encontraste tu lugar dulce”. Lo maravilloso es la posibilidad de encontrarlo y vivirlo, como lo cuentan Gimena y Nancy, espoleadas a salir de la ciudad, hacia la entrañable Capilla del Monte.

“La ciudad parece ser la oportunidad para muchos, especialmente, a los 25 años. Tenés todo al alcance de la mano, todo te tienta, te gusta, y parece estar a la vuelta de la esquina. Pero, para mí, no fue precisamente así. En ese entonces, trabajaba y estudiaba, es decir, sobrevivía día tras día para llegar al objetivo, que increíblemente estaba cada vez más lejos. Perdía horas y horas de viaje. Y la plata que hacía sólo servía para el día. Difícil, muy difícil. Siempre supe que la ciudad no era mi destino. Pienso que nací en el lugar equivocado. Nunca me sentí  bicho de ciudad, a pesar de que jamás había experimentado vivir en otro sitio. Pero uno de esos días, cuando nada tiene sentido, planeé un viaje de vacaciones con mi mejor amiga y el lugar elegido fue Córdoba. Una vez que la conocí, me pregunté ‘¿qué hago en Buenos Aires?’, con tanta otra vida por descubrir y lugares donde vivir. Por entonces, para nada pensé que ese sería mi lugar de residencia. Luego de ese viaje, todo cambió: había descubierto un lugar increíble para vivir en PAZ.” Así, Gimena, llegada a las sierras, casi por la misma razón de Nancy, como si de pronto la ciudad ejerciera un poder expulsivo: “Vine en circunstancias de encontrarme sin trabajo, con mis dos hijas de 10 y 6 años. En Buenos Aires, el padre de mis hijas andaba con poco y nada de trabajo. Buscaba una crianza con libertad y contacto con la naturaleza.”

ph. Ariel D'Amico
ph. Ariel D’Amico

Ambas apuntan la partida, allá por un 2005, meses más, meses menos. Y, sin que sea insólito para nada, también ambas coinciden en que esperaban nuevos desafíos sin apego al consumismo, a la extraña desesperación de vivir en el sube-y-baja del cuánto ganar y cuánto gastar, y quedaron atrapadas por el marco de las sierras, los riachos, el sol y el silencioso y atroz sonido de la naturaleza, custodiadas por las bendiciones del Uritorco.

Ahí, al costado del valle, aparcan algunos cerros pardos, viejas enmiendas de la naturaleza. Ahí salen, en lo alto del valle, las nubes diáfanas, que descienden de los gigantes a perderse entre la mansedumbre de la vegetación agreste. Rocas, charcos inmensos de agua, diques de ensueño, diques de pesadillas; nace el valle y se extiende, estría el corazón de la provincia, llega hasta ese sitio que espeja al Sion del otro lado del mundo. Surge la punilla entre las sierras. Y, entre quebrachos, algarrobos y espinillos, mistoles, chañares y aguaribayes, crecen las buenezas, mejor conocidas como yuyos, pero cargadas de sabiduría ancestral para los baqueanos. Por las lomadas, corren pecaríes, cabritas del monte, zorros y algún que otro puma. Las sobrevuelan jotes, mientras emulan cóndores de los andes, y se oye la mezcla de cantos del rey del bosque y el de las cigarras. Serpentea el valle. Al río Cosquín, al son de alguna guitarra criolla, lo acompañan otros, el Dolores, el Quilpo, con su engañosa serenidad furiosa y, ahí mismo, el Calabalumba, desde el cerro Uritorco, de donde todo surge. Tierra habitada por comechingones y sanavirones, tierra de sagrada mística: te abduce, como venida de otro planeta.

ph. Ariel D'Amico
ph. Ariel D’Amico

   

LAS CALLECITAS DE CAPILLA TIENEN ESE NO SÉ QUÉ…

…en las callecitas añejas se inclina el cerro y se alza la capillita templaria de San Antonio de Padua. Al costado, Nancy sube en su bicicleta, recorre el pueblo en busca de material para pintar este mundo descolorido, o para vender sus panes recién salidos del horno de barro; o para visitar a sus hijas -mitad porteñas, mitad capillenses-, y a ese retoño de la familia que acaba de nacer, bien dentro del cerro. “Me enamoré de Capilla en mis primeras vacaciones. Si no recuerdo mal, en el verano 2001. Y fue una posibilidad cierta, aunque no me gustaba la idea de dejar la ciudad. Capilla tuvo su encanto para convencerme. Esperaba paz y libertad y otras utopías. Admito y agradezco haberlas encontrado. Esperaba que mis hijas volvieran a lo simple. También me lo dio. Hoy, quizá, espero más unión en la comunidad, sin careteadas o etiquetas. Tal vez sea una de esas utopías que mencioné.”

ph. Gimena V. Amado

Gimena no guarda celo por la cuestión mística, aunque podría decirse que tal vez fue a buscarla: “Capilla me eligió a mí, yo no sabía ni dónde quedaba, sólo tenía un dato, un amigo que hacía un tiempo vivía allí, un poco por eso y otro poco por curiosidad. Yo sólo esperaba ser feliz sin necesidad de correr. Hoy tengo mi casa y mi familia, mi tierra, mi huerta y todo el tiempo del mundo para seguir creciendo. Me encontré conmigo misma, también encontré el amor y en esa base construí. Aprendí que ‘siempre es hoy’. ¡Lo aprendí acá!”

¿Qué nos mueve a ir a un sitio en particular? A Nancy y Gimena, el hartazgo citadino, por varios motivos, unas vacaciones y algún amigo en común. A la vuelta de la casa de mis viejos, en Carhué, se abrió una rotisería. No recuerdo detalles, pero, cuando fuimos a comprar y les preguntamos de dónde venían y cómo habían decidido ir al pueblo, contestaron que eran de Buenos Aires, que buscaban paz y que, simplemente, pusieron el dedo en el mapa.

   

CREENCIAS EN TORNO A UN CERRO

Los traslados nos ponen a prueba los recursos con los que contamos. Adaptarnos no siempre es tarea simple. Podés tener todo el verde, la paz, el aire puro y que los mosquitos te abunden la parada, y listo, eso te impide sentirte bien. Podés haber llegado a una especie de paraíso y que tu trabajo quede en la eternidad de todos tus descontentos. A veces, tenés tu golpe de suerte, como Gimena:

ph. Gimena V. Amado
ph. Gimena V. Amado

La verdad es que aquí puse a prueba todos mis recursos de supervivencia, trabajé en muchos lugares y tuve lindas experiencias. Pasé por todas. Fui mesera y conocí al pueblo entero en ese puesto. Es el día de hoy que saludo gente que conozco desde hace mucho tiempo. Lo mejor es trabajar con turistas, eso se me da bien, ya que aún tengo cabeza de turista y sé qué busca cada uno cuando llega acá. Hoy, después de muchas experiencias laborales -algunas lindas y otras no tanto-, soy ama de casa. Nunca, jamás, ni loca, ni borracha volvería a vivir en Buenos Aires. Sólo me gusta volver a ver a la familia y visitar mis rincones favoritos en la city porteña, con gafas de turista. Si tuviera que irme a algún otro lado a vivir, sería al sur de nuestro país, tal vez a San Martín de los Andes, me gustan las montañas, la vida tranquila, los inviernos largos y los veranos rodeados de ríos y lagos. Capilla es un lugar absolutamente libre y abierto a todo y a todas las creencias, en especial, a las creencias místicas. Abundan los chamanes, las terapias alternativas y el oráculo maya marca el tiempo de muchos habitantes. Pero, acá, cada uno hace la suya. Al principio todo era mágico, real, único. Ahora sólo creo en mi realidad, la que yo misma creé. Si veo una luz, me quedo mirando; si no la veo, no pasa nada. Lo que siempre está y no falla es la energía del cerro Uritorco, eso sí es real, el poder de un cerro y la cantidad de gente de todo el mundo que viene a experimentarlo. Podés subir y contemplar desde allí arriba la grandeza y toda su energía.

ph. Ariel D'Amico
ph. Ariel D’Amico

Te cuento una anécdota: fue muy gracioso cuando, en aquellas vacaciones, llegamos con mi amiga al camping donde paramos, en la base del cerro Uritorco. Armamos la carpa como pudimos y el chico de la guardia nos dijo: ‘Si ven luces no se asusten, es normal. Todas las noches vienen hasta aquí las naves atraídas por la energía del Uritorco’. Yo pensé: ‘Justo lo que buscaba, conectar con seres nuevos, estoy en el lugar indicado.’ Pero no… nada de eso sucedió, te diría hasta el día de hoy.”

 

UN TANGO CON AROMA A PEPERINA

Nancy es un ser con mucho sentido de la libertad y de la estética, está llena de aromas a comida sana y rica. Siempre es gratificante hablar con ella, es simple, humilde y alegre. Sabe de todo, se lo dio el valle, sin dudas. Y algo también debió llevarse de la cosmópolis. A veces, el sistema le juega malas pasadas, a quién no, pero lo zig-zaguea con un buen tango:

Nancy Nan
Nancy Nan

Llevo una vida simple, bastante austera, si se quiere. Pinto, hago artesanías. Los primeros diez años me dediqué a la panificación artesanal. Vivo sola, muy tranquila, trabajo en forma independiente, produzco en casa y hago feria. Tengo mi grupo de amigos, mis hijas y bailo tango, lo aprendí acá hace un par de años. Capilla hoy me da integridad. No volvería a vivir a Buenos Aires, sí a disfrutar de su cultura, de sus milongas y de mi familia. A veces juego con la idea de hacer un mix: ir unos 15 días a cocinar en algunas casas y volver. Así podría vivir en ambos lugares. Hace un par de años, se me cruzó la idea de ir a otro lugar, pero aún no termino de darle forma ni crédito. Quizá sería un viaje de un tiempo, de esos para recorrer varios sitios, con Capilla como base, o hasta que algo distinto pase y me lleve a otro lugar. Mi visión es que acá el trabajo es muy interno y muy intenso también. En cambio, las creencias del pueblo se manifiestan hacia lo externo. Y ahí es donde a mí no me cuadran ciertas cosas. Pero solo me limito a observar y sacar mis conclusiones. El pueblo es hermoso. Hay gente de todo tipo, muy diversa y de todos lados, con pensamientos y estilos de vida muy diferentes. Eso lo vuelve bizarro. De todos modos, ¡aquí se vive lindo!”

   

PERDER LA RAZÓN

Con tanto habitante exótico en el valle, entre el Uritorco, las Gemelas y los Terrones -tierra de luces, si las hay-, topé con dos almas relativamente escépticas. O tal vez, es que si querés conocer los secretos de “ERKS”, vale adentrarte más que te lo cuenten.

Nancy Nan
Nancy Nan

“Nos habíamos comprometido a subir el Uritorco en familia, cosa que no sucedió. Mi ex subió solo, cuando aún estábamos juntos y me lo contó al separarnos. Las chicas lo subieron cada una por su lado con sus amigos y yo fui la última. Subí con un chico con quien amigoviamos un tiempo. Otra anécdota muy linda: la primera persona que conocí acá fue una vecina que hacía pan relleno, una mujer muy personaje y muy conocida en el pueblo. Entonces, me hizo una de tus preguntas… ¿qué venía a buscar yo acá? Le respondí, mis deseos de una familia más unida, más libre. Y me contestó: ‘¡Claro, hermosa! Todos vienen en busca de ser la mejor versión de la familia Ingalls, pero dejame decirte que todos nos volvemos copia fiel de la familia Simpson.’ Y, con el tiempo, perdí la razón.”

 

Nancy Nan
Nancy Nan

El imaginario nos permite volar hacia el deseo, la fuga al paisaje, a lo primitivo, tener mayor o menor predisposición a ser nómade, o componer perfectamente y establecernos. Algunas notas antes, escribí acerca de mis queridas amigas venidas desde el interior al gran elefante porteño, ¿Buenos Aires? ¿Cuál es el lugar? No hay lugar, sino composiciones, o más aún, el lugar es uno, acá o allá. Y –decididamente- donde estés, estar bien es una cuestión de actitud. Tenerla o no, puede depender tanto del bagaje con el que venimos, como de la epigenética que estemos dispuestos a desarrollar.

ph. Ariel D'Amico
ph. Ariel D’Amico




CON “E” DE EVOLUCIÓN

La lucha: sobre lenguaje inclusivo (segunda parte).
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

Tal vez, con una pizca de suerte encuentre las palabras revitalizadas. Para mí, dedicada tantos años al culto del lenguaje técnico- con sus riquezas y sus limitaciones- escribir en una revista cultural abre un universo “no común”. Y es ahí cuando piso el palito y caigo en los nunca bien ponderados “lugares comunes”. La instancia de crecer, de ampliar vocabulario, el mundo de l@s entrevistad@s -de l@s cuales poco o nada sabía antes de esta existencia anartista- me significa enormes desafíos: desde encontrar un pedacito de tiempo fértil, analizar pasajes de entrevistas y textos siempre intensos, rediseñar mi lenguaje, extinguirme y volver, hasta encontrarme en el mundo de “Alicia en el país de las maravillas”, en el que los 6 imposibles se pueden hacer realidad.

En el balance de mis luchas, El Anartista es mi lucha menos pensada, porque todo lo que me trae es saludable. Sin embargo, me espolea todo el tiempo a estar despabilada. Y debo decir que, a veces, duermo. Siempre pugno por estar a la altura, e independientemente de lograrlo, escribir me implica esa bocanada de aire, en la que subyace mi alma.

El introito viene a título del devenir de neologismos, que siempre me fascinan. En particular, me urge nuevamente el uso del lenguaje inclusivo. La nota de la edición anterior, Las cuerpas, parecía inconclusa, como seguramente será esta, porque el tema no se agota nunca, aunque repitamos.

 

SEX O NO SEX, ESA ES LA CUETIÓN

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;
y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados,
sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.”
Gn. 1.26

“Y de la costilla que el SEÑOR Dios había tomado del hombre, formó una mujer
y la trajo al hombre.
Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne;
ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada.”
Gn. 2.22 y 2.23

 

La revolución del lenguaje inclusivo en el castellano es un evento político, en tanto acomete estructuras generadas y soportadas por siglos y siglos, en las que las palabras hembras -con a-, se desprenden de la costilla del macho, con o. Es cierto que el contexto define los cambios y, por ende, también las resistencias. Así, después de siglos de lenguaje andrógino y de un sistema patriarcal en cuestionamiento, las luchas denodadas llegan a las palabras: e hace su entrada y, como Cenicienta, genera admiración y bronca. Se sostiene que la introducción busca generar patrones no sexistas, sin embargo, puede ser bien distinto: el uso de la e, la x y el @, lo que hacen es incluir la multiplicidad de géneros y/o definiciones sexuales. Y es evidente que como sociedad todavía atrasamos en lo que, antaño, hubiéramos denominado, temas tabúes.

Sostener el lenguaje binario, con la o y la a, ciertamente permite no perder al sujeto que es la mujer. Pareciera que nadie quiere ceder. La e resulta destinada a quienes no se identifican entonces con la a o con la o. El abordaje del lenguaje con la e, x y/o @ intenta, desde su contenido político-social, no quedarse con una porción de la población sino abarcarla toda, naturalizar lo colectivo.

Pero el español se autodisputa, la RAE no reconoce el uso del inclusivo ni tampoco avala el uso binario. Argumenta la complejidad que implica al texto, ni qué decir, si se entabla un diálogo. Sin embargo, las generaciones nuevas no sólo no tienen problemas en usarlo, lo cual les agiliza el vocabulario, sino que tampoco tienen estigmas tabúes. El contexto cambió, y ya sabemos que salir de la costilla del hombre no es más que una construcción de sentido. Y eso, precisamente, es lo que hoy se intenta deconstruir.

 

CONSTRUCCIÓN DE UN LENGUAJE AMOROSO

El lenguaje no se corrompe, en todo caso, las mentes de las personas están corroídas. El lenguaje baila, se adapta, vibra con los movimientos, vive. Contribuye a saldar deudas, o las profundiza.

Naturalizar el amor, en la aceptación de la diversidad, desnaturalizar la violencia en el lenguaje y los modos de hablarnos.

Las afrentas del feminismo abren un abanico de tópicos, desde la despenalización del aborto, hasta la misoginia nuestra de cada día. El recorrido pasa, por supuesto, por el lenguaje. Si te detenés y observás alrededor, verás que muchas mujeres viven violencia de género de diversos tipos. ¡Contá, detenete y contá: visibilizalo!

El lenguaje inclusivo es aquel que busca romper con el paradigma pitocéntrico: la perspectiva que privilegia el punto de vista del varón y lo coloca como la medida de todas las cosas. Su uso rompe la jerarquización que otorga al masculino la cualidad de representarlo todo. Esa definición del todo es la misma que lleva a la violencia de género. Y está tan inoculada, que la hemos naturalizado: desde hablarnos en un tono elevado, cada estadio entremedio y hasta los golpes, nos parecen normales. Somos víctimas de algún tipo de sometimiento y, simplemente, lo asimilamos, no sin rebelión interna. Pero el asunto se nos salió del cuerpo, se manifestó, se desbocó, ¡qué maravilla! A pesar de eso, algunas mujeres, aún patriarcalizadas, rechazan esta pugna sin entenderla, o incluso la mancillan.

La lucha trasciende la cuestión lingüística, por eso es tan nutricia. Es por la dignidad de los cuerpos violentados, cosificados y degradados de mujeres y seres que se asumen con identidades diferentes. Es por la dignidad de las almas, que no tienen sexo. Es una lucha no por representatividad, sino por cambio de paradigma, de discurso, en el que los valores son el amor, la sororidad, el deseo genuino, la maternidad, deseada y no deseada, la feminización.

“El amor para Lacan se inscribe a partir de la falta estructural del sujeto:
dar lo que no se tiene, lo que no entra en ninguna contabilidad ni cálculo,
no se compra ni se vende;
resiste la lógica del discurso capitalista que consiste en un rechazo del amor.”
“El feminismo”, Nora Merlin, P|12

 

EDUCAR EN EL AMOR: EDUCAR EN LA INCLUSIÓN

Algunas instituciones educativas presentan un compromiso tal con la ESI (Educación Sexual Integral) que es gratificante. Lamentablemente, aunque es ley desde 2006, no se aplica en todas las escuelas, jardines y colegios.

La ausencia o relativización de ESI quedó expuesta en la discusión por el aborto legal, seguro y gratuito, cuando se hablaba con displicencia de las opciones de cuidados integrales para evitar los embarazos no deseados. La ley es clara, está bien diseñada, no habilita situaciones de sexismo expreso, como suelen pensar quienes no la conocen y la denostan, per se.

La ESI es una de las leyes más íntegras y vanguardistas. A partir de su buen desarrollo en las aulas, permite prevenir el abuso sexual en la infancia que, la mayoría de las veces, sucede en el entorno intrafamiliar. Es importante darles a l@s niñ@s herramientas para que puedan identificar esas situaciones. Es importante abordar temas de cuidados en la adolescencia y la futura adultez. Y, como no podía ser de otra manera, la ESI es inclusiva. Plantea la salud sexual desde lo biológico, lo conductual, lo emocional, aporta valores de tolerancia con la disidencia, respeto mutuo. L@s niñ@s se sienten predispuest@s a aprender y terminan por ser educador@s por transitividad: abordan en sus casas temas tales como la aceptación del cuerpo, el respeto a otras etnias. Verdaderamente, viven en una sintonía mucho más armoniosa con la otredad y el planeta.

 

VISIBILIZAR: OJOS QUE NO VEN…

“Lo esencial es invisible a los ojos”
“El principito”, Antoine de Saint-Exupéry

El lenguaje inclusivo implica un corrimiento, no solo de las normas establecidas a nivel de lingüística -lo que para los fundamentalistas es una afrenta inenarrable-, sino también un conflicto de competencias. Vale insistir, en un mundo dirimido por varones. La inserción de estos neologismos permite visibilizar el historial de ostracismo hacia la mujer, en primer lugar, y la lucha por el reconocimiento de todas las posibles variantes de género, ya no binarias. “Ver”, abrir los ojos del corazón es el primer paso; incluir es la acción.

Abundan la paranoia con las cuestiones del lenguaje, con argumentos provenientes no precisamente por lingüistas. Estas luchas se escapan de la academia, toman la calle, ¡y sí que la toman! Nos falta sensibilidad para hacer visibles estas problemáticas, por ignorancia, alienación, indiferencia, conservadorismo.

Mujeres y trans pugnan, incluso, por un lugar en este sistema, tal como el que ocupa el hombre. Para que se entienda: el machismo es expulsivo y discriminador, en tanto que el feminismo jamás apunta contra el varón, en el feminismo estamos todos, todas y todes. El rol de la mujer, y de toda otra identidad que se precie, no es el del hombre que trajo el mundo de hoy -un mundo huérfano de amor, autodestructivo- sino un mundo más comunitario.

Hace un tiempo me llegó un TEDx, propio de mi submundo laboral –y me disculpo por el idioma- en el que se expresa claramente que el giro no es que las mujeres ocupemos el lugar de los hombres en los puestos jerárquicos, sino que revolucionemos el modo de ocuparnos y provoquemos en ellos giros hacia una identidad más competente, humilde e íntegra:

El viraje se refleja en todos los aspectos y no reconoce clases sociales –aun cuando las haya más conservadoras-. El idioma, por tanto, no puede ser ajeno.

 

A la sombra del baobab del fondo de la casa, desanudo la expandida frase de “El principito” -y me meto en camisa de 11 varas-: ¿no es acaso un dejo de arenga de la invisibilidad?

 

 

COROLARIO

Como manifesté al inicio, el tema no se agota. Desde lo lingüístico, hay mucha tela para cortar: la glotopolítica, los cambios que ha sufrido el castellano, la anulación del neutro con u en el latín como idioma predecesor, los neutros en los idiomas anglosajones, en el francés, ¿cómo serían los giros en los pueblos originarios?, ¿y en sánscrito? ¿De dónde venimos y por qué llegamos acá? La respuesta está escrita en nuestra historia y la transitamos a medida que nos comunicamos con este lenguaje, este idioma, estas sintaxis. El sentido hacia dónde vamos, sin dudas, parece ser a algún sitio evolutivo, que cuesta, como todo, crecimiento.

 

 

Fotografía Juan José Stork, FOTOMONTAJES




LAS CUERPAS

La decisión: sobre el lenguaje inclusivo.
Por Verónica Pérez Lambrecht.

 

LA LUCHA

Es claro que la lucha por la apropiación y soberanía del lenguaje no puede ser encarada fuera de la constelación de otros conceptos. El lenguaje se construye, deconstruye, reconstruye y nos constituye: ¡hablamos!

JJStorkAntes de iniciar cualquier garabato, pensé en la palabra “lucha”, en ¡cómo no me gusta! Repasé sinónimos: disputa, riña, altercado, revuelta, camorra, pleito, controversia, discusión y debate, entre otros tantos, como combate, pelea. También aparece persistencia, insistencia. Del lado de los antónimos están acuerdo, concordia, armonía y una variedad optimística de palabras. “Lucha”. ¿Acaso hay mucha diferencia en decir “debate o discusión”? En verdad es una lucha -y no puedo liberarme de la palabra que no me gusta- porque, precisamente, hacer propio el lenguaje, transformarlo para que re-edite otros significados, no está libre de combates, polémicas ni controversias. Las tensiones vienen de tant@s que resisten el statu quo patriarcal, desde la convicción anti-derechos más aberrante, hasta la comodidad más chata, pasando por concepciones religiosas, asimilaciones, el rechazo al sonido, el fascismo y un abanico de negaciones: todas, sin excepción, sujetas al hilo patriarcal que nos engendra, siglo tras siglo.

 

TUTTI-OTRE

JJStorkClaro que estoy totalmente en contra del lenguaje inclusivo. Quiero decir, de la expresión lenguaje inclusivo. Porque, ¿quién incluye?, ¿desde qué centro de su magnanimidad aunque sin coronita, levanta la barrera, firma el pasaporte y bienviene a través de e o x? Mejor llamarlo lenguaje descentrado, sin aduana ni peaje -desalambrado, tuttifruti, culeado–, es decir donde cualquier palabra, entre y salga con jugoso placer, sin Academia que valga, por la emancipación.
María Moreno (1)

Ciertamente, es válido sentirse contenido en el lenguaje tal como está establecido, pero el cambio va mucho más allá. Y, además, ¿cuál es el problema de entender que hay muchos sujetos que no se perciben parte del plural/generalista masculino? No se trata de perder la capacidad académica al escribir, ni de aceptar cualquier desvío como potencial “regla empírica” (tal la de incluir modismos zonales, como “haiga”), se trata de dejar de censurar las implicancias del cambio y dejar que se abra un paradigma de aceptaciones de la otredad, otredad que en algunos casos somos nosotras mismas.

 

ANTIPRINCESAS

Ahí deviene la lucha feminista, la que se alista siempre en el frente de batalla -no en el escritorio de “las decisiones”-, la que irrumpe y dis-rumpe, la que incomoda y expone la situación de esclavitud del sistema patriarcal y capitalista. Y se hace grande, se expande, abraza y deconstruye. Es vanguardista y generosa, porque no se queda con la deconstrucción binaria, sino que abarca la amplitud de perspectiva de género. Es probable que otros colectivos apoyen estos cambios, pero ninguno como este, el que heredamos de las mujeres irreverentes: Juana Azurduy, Manuela Sáenz, Alfonsina Storni, Eulalia Ares, (…) hasta Estela de Carlotto, Taty Almeida, Nora Cortiñas.

JJStork

Y aquí es menester mencionar que estas mujeres viven eternamente jóvenes, en sus aún largos ’80. Porque las generaciones más jóvenes, los centennials –“les pibes”-, no cuestionan estos cambios, vienen con ellos, como la tecnología. Acaso si preguntás a la gente más adulta, ¿encontrás entre los de 40 para arriba y, más aun, entre los de 70 y 80, muchos que no se aferren a su statu quo como garrapatas? Sin ir muy lejos, ¿qué motivo podría hacer que la RAE se expida en contra del lenguaje de género? ¿Qué limitación de perspectiva de evolución los condiciona? Yo sé que la edad puede no ser un condicionante para aquell@s pibes grandes que están despabilad@s.

 

ESTUDIANTES DE VERDAD

El lenguaje, como toda normalización de nuestras conductas, no es neutral y responde a un entramado específico de poder.
Leandro Bruni (2)

Hablar con la “e” hasta es divertido, tiene musicalidad, sin embargo, patea el hígado, ¿no? ¿Por qué la modificación del lenguaje no sexista implica una anomia? ¿Contra qué regla o norma atenta? Como dice Bruni, pasa por el entramado de poder que se sabe no sólo interpelado, sino cuestionado y en decadencia, ¡enhorabuena! Y sigue: “es reconocer que la gramática constituye sentido y que, resignificando las palabras, se construyen nuevos marcos interpretativos con los que entendemos la realidad”. Sí, se construyen nuevos sentidos de realidad y el lenguaje no escapa, porque está vivo y se redefine de acuerdo a los signos de los tiempos.

JJStorkY, en esto de entender los signos de los tiempos, aunque la RAE baje el pulgar, el estudiantado argentino brega por la adaptación y, en algunos altos establecimientos, paulatinamente, ganan los cambios. Así lo expresa Carolina Spataro (3): “Lo que busca es amparar y ampliar derechos para que estudiantes que quieran escribir sus trabajos académicos utilizando el lenguaje inclusivo en cualquiera de sus formas puedan hacerlo“. Otras universidades que incorporaron lenguaje inclusivo son la de Chubut, Rosario, Río Negro -la primera- (4), Córdoba y siguen. Las resistencias son manifiestas en las generaciones de padres y madres, más que entre docentes, y estudiantes… podría decirse que, de les estudiantes hay mucho que aprender.

 

OPINE OPINA OPINO

Una pequeña encuesta a mi micro-mundo:

JJStork

Nombre o pseudónimo y edad

  1. ¿Qué opinás del lenguaje inclusivo?
  2. ¿Lo usas? Si lo usás, ¿cómo? (oral, escrito, con e, x, @, otro)
  3. ¿Conocés a alguien que lo use?

 

Manuela, 24
1. Está bien. Me parece que, si las diferentes diversidades se sienten bien al usarlo, está perfecto. No me incomoda para nada.
2. A veces, todes, chiques.
3. Algún que otro amigo.

 

Muriel, 47
1. Cuesta incorporarlo, pero me parece bien.
2. Lo uso con el @.
3. Si muchísima gente conozco que lo usa.

 

Catalina, 13
1. Está bueno implementarlo para agregar a los demás sexos que antes no agregábamos al hablar.
2. A veces. Con la e.
3. Varias de mis amigas, algunas maestras, familiares, etc. 

 

Natacha, 44
1. Me parece innecesario.
2. No lo uso.
3. No conozco a nadie que lo use oralmente, sí en forma escrita.

 

Melina, 38
1. No creo que se excluya a nadie dentro de nuestro lenguaje, tal vez todos podríamos aprender braille para comunicarnos con los no videntes o señas para comunicarnos con los sordomudos, creo que ese sería un verdadero lenguaje inclusivo.
2. No lo uso.
3. Conozco quien lo usa a medias por así decirlo, en algunas ocasiones.

 

Pelado, 57
1. Me parece adecuado.
2. Lo aplico y uso. Oral/escrito, usaba la x, la @ y ahora uso la “e”.

 

Diego, 45
1. Opino que se va a incorporar de una u otra manera.
2. Lo uso irónicamente creo, oralmente.
3. Conozco poca gente que lo use.

 

Leonardo, 74
1. Opino que es complicar más el español.
2. No me gusta decir “todes” yo prefiero hablar y escribir “todos y todas”, definitivamente.

 

 

Luli, 18
1. Creo que no es una manera de que otro se sienta identificado.
2. No.
3. Conozco gente que si lo hace, usa mucho las palabras con e.

 

Gallega, 48
1. No me gusta, no me llega, no me parece inclusivo. Creo que arruina el vocabulario y nuestro lenguaje madre.
2. No lo uso.
3. Si, conozco y me resulta chocante.

 

Hugo, 56
1. Me parece una aberración.
2. No lo uso en absoluto.
3. No conozco a nadie que lo use.

 

Roberta, 34
1. Me da igual, aunque al principio me chocaba.
2. No.
3. Si.

 

Martina, 18
1. El uso de la e invisibiliza a la mujer, ya que es no binario. Seguimos quedando fuera del lenguaje, y quedamos fuera de una modificación que, supuestamente, se la relaciona con el feminismo.
2. No. Para realmente incluirnos, digo todos y todas, por ejemplo.
3. Sí. Tengo compañeros y compañeras que lo utilizan de forma oral, pero no tanto escrita.

 

Nati, 39
1. Respecto del lenguaje inclusivo me siento un poco incómoda porque no me queda en claro cómo usarlo. Necesito mayor información.
2. Lo uso con mi hija adolecente quién despacito hecha luz sobre nuevos paradigmas.
3. Sí conozco quién lo usé.

 

Emma, 9
1. Está bueno.
2. A veces. Con la e.
3. Mi hermana.

 

Verónica, 43
1. Me encanta por disruptivo.
2. Si. El @ me resulta bueno por el impacto visual. La x me parece indefinida, tal vez es apropiada en algunos casos, no la uso. La e se puede pronunciar, me cuesta.
3. Cada vez más.

 

Respecto del tema, Pedro Saborido dice: “El problema del lenguaje inclusivo, de lo nuevo, (…) no es que exista, sino que yo envejezco. Ante lo nuevo reacciono.” (5). ¿Y si en lugar de ser meros reaccionarios se hace el intento de ver de qué va? Remata en otra oportunidad (6) respecto del tema y de les jóvenes: “No puedo evitar ser viejo, pero sí puedo evitar ser choto.

 

COROLARIO

Voy en el bondi con la carga del día, a mitad de camino, suben dos pibas, hablan mucho y estoy cansada. Escucho, se refieren a sí mismas: “¡hay que poner las cuerpas!”. La expresión supera, incluso, al lenguaje inclusivo. Ampliamente, define ese sujeto cargado de contenido: ser mujer y soberana de la esencia femenina, incluso la física. Las cuerpas. Y, simplemente, vibro ahí.

JJStork

 

fito paez, salir al sol     

 

  1. María Moreno, “Sin aduana ni peaje”, 12/05/2019, Página|12
  2. Leandro Bruni, “El poder del lenguaje”, 3/01/2019, Página|12
  3. Constanza Bonsignore, entrevista a Carolina Spataro (Ciencias Sociales – UBA) en “El lenguaje inclusivo no va en detrimento de la rigurosidad académica”, 2/08/2019, Página|12
  4. Maximiliano Fernandez, “El lenguaje inclusivo llega a cada vez más universidades públicas y divide las aguas”, 20/08/2019, Infobae
  5. Pedro Saborido, entrevista en Voz y Voto, 16/11/2018, La Voz
  6. Pedro Saborido, entrevista en ERE C5N, 1/05/2019, publicado por RPN

 

Fotografía Juan José Stork, FOTOMONTAJES




¿BUENOS AIRES?

Claroscuros: sobre los que venimos del interior a Buenos Aires.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 


Ese espacio en el tiempo entre el laburo y casa suele ser generoso en favores. El cielo parece ser el mismo, el asfalto asediado por olores oleosos, la gente, siempre la gente. La gente que corre, como yo, para llegar al bondi, al subte, o para llegar. En los auriculares de última generación, suena esa música, la que me llena de mística y me trae estas letras… Como cuando tomaba clases de canto e interpretación y mi maestra decía que la canción nos elegía.


 

Buenos Aires: al sur de las controversias, tan desprendida como egoísta. Ombligo de este pedacito del fin del mundo, que invariablemente a muchos arremolina y succiona. A los ojos simples parece resuelta, pero no. De hecho, es la ciudad que ha dejado más gente en condición de calle en los últimos tiempos. Ciudad de luces y de sombras, de las más oscuras sombras.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Laura y Alejandra llegaron hace varios años a Buenos Aires, no de paseo, sino para quedarse. Ambas, como yo, con algunos aspectos resueltos y bases firmes sobre las cuales hacer equilibrio para no caer en el fondo del ombligo. No todos llegan así ni tienen las herramientas ni la entereza para mirar a Buenos Aires de frente. Estas son, apenas, dos historias con final abierto… y feliz.

 

 EL AUTOEXILIO DE LAURA

Laura se recibió de ingeniera química, hace unos cuantos años ya, en la Universidad del Litoral. Es mi amiga. La vida de Buenos Aires nos cruzó, allá por el año… no lo puedo precisar, ¿2007? Oriunda de Concordia, toma su micrófono y, esta vez, no es para hacerme reír con su show de stand-up, sino para contarme qué hace acá, en Buenos Aires. Y dice:

 

UNA INGENIERA NÓMADE

Nunca nada me motivó a venir a Buenos Aires. Me fui a los 18 años de mi ciudad natal, porque quería estudiar en otro lado. Pero siempre busqué sitios que no fueran Buenos Aires ni ciudades como Córdoba o Rosario. Me parecía que yo no era una persona para vivir en ciudades tan grandes o que el cambio iba a ser demasiado significativo, abrupto. Así es que fui a un lugar más chico, a Santa Fe. Después, por la profesión, fui pasando de ciudad en ciudad en el interior hasta que, en un momento, la vida, la situación laboral me llevó a tener que dejar de ser nómade y establecerme. Y la opción fue Buenos Aires.

ciudad horizonte. HAP
ciudad horizonte. HAP

La movida está acá, dios atiende en Buenos Aires, aunque todavía no conseguí la dirección de la oficina, como digo siempre, ni el número de wathsapp. Y decidí venir para que, en el caso de que no me cerrara la propuesta laboral que tenía, sí tuviera mayor movilidad. Porque acá es donde están todas las empresas, todas las casas centrales. Y, por el rubro de la profesión, en Buenos Aires es donde se barajan los naipes.

al fondo. HAP
al fondo. HAP

No tenía muchas expectativas. Es más, al principio fui muy reticente con su gente. Me pareció, me parece y me parecerá muy violenta a la hora de relacionarse con los demás. La forma en que se dicen y se hacen las cosas en esta ciudad a mí me resulta muy chocante. Hasta cuando te agradecen o te piden disculpas, pareciera como que te están retando. Esa parte nunca me gustó. Y no me gusta que la gente de acá se crea el ombligo del mundo, que crea que vive en la mejor ciudad del mundo, pero no se encargue de su ciudad. La gente de Buenos Aires no tiene “su” ciudad en sí. Buenos Aires es un lugar que le da cosas. Es como un sentido de no pertenencia, y es lo que hace que no me sienta parte de la ciudad todavía. Y si pudiera me iría a una ciudad más chica. Tendría que probar a cuál. ¡Una ciudad que no me quiera comer! Antes, pensaba en Rosario… Ahora no sé. Buenos Aires es una ciudad muy linda para pasear, para disfrutar, para ver. Es una ciudad cosmopolita pero, para vivir, te come, te come vivo. Lucho continuamente porque Buenos Aires no me coma: ¡porque yo me quiero comer a Buenos Aires!

 

LA PIEL DE LOS DESEOS

Parte histórica, datos duros: vine el 20 de marzo 2006, y nunca pensé que iba a ser el lugar donde viviría tanto tiempo -ya van 13 años- además de Concordia, mi ciudad natal, donde viví 18 años. Buenos Aires me implica una lucha constante por tratar de ser yo y que la ciudad no me coma.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Hablé mucho de la ciudad desde mi punto de vista, y no de qué me motivó a moverme: los autoexiliados, los que nos fuimos de nuestra casa en busca de otra cosa que no había ahí -no sé si de un mundo mejor-, siempre dejamos un pedacito allá. Es como una nostalgia con la que se aprende a vivir. Y, después cuando armás tu vida en ese otro lugar –no digo que echés raíces-, al volver a tu pueblo, extrañas esto nuevo. Yo siento que el pueblo es muy lento, caído, quedado en el tiempo, me parece que le falta la dinámica de mi vida actual. Todo funciona distinto y yo le quiero imprimir mi nuevo estatus de agilidad. Y me voy del pueblo y extraño lo que dejo: es así, como la canción de mi amigo Matías, que dice que es una piel de más, que no sabés que hacer con eso, que a veces la odiás y a veces la amás, no la podés enterrar, ni dejar atrás, la tenés que llevar con vos. Y esta situación también te define para las relaciones futuras, las que harás lejos de tu lugar de origen.

 

La piel de mas     

El Legüero

 

PONÉ LA PAVA QUE PASO EN 5

Lo que más añoro o extraño de la vida simple de una ciudad chica es pasar por la casa de alguien, tocar timbre, quedarme a tomar unos mates, charlar al pedo y no tener que programar. Acá todo se programa: “el martes a las 3 en tal lugar. Que yo no puedo, que me tengo que mover, que tengo una hora de viaje”.

Ay sí, Lau: yo también
extraño eso.

En el pueblo pasás por la casa de alguien y te quedás, ¡ya está! Eventualmente, arreglás para un día y, ahí, te charlás todo. Sin vueltas, quizás cambiás la yerba, pero con el mismo mate. Mientras, se suma gente y se va gente. Eso es lo que más extraño.

mate, siempre mate. Lucio Roncoroni
mate, siempre mate. Lucio Roncoroni

Me parece una imagen teatral: cuando te vas de tu casa, de las cosas que hiciste y que viviste toda tu vida es como si tuvieras la obligación de hacer el ejercicio de definirte. La imagen es así: o te quedás toda la vida en el mismo lugar, dentro del mismo ambiente y está todo dicho, todo hecho, o, en cambio, cuando te vas a otro terreno totalmente diferente, te ves en la obligación de armarte un bolsito con las 3, 4, 5 cosas que te definen a vos:

– Yo soy de tal lado, me gusta tal cosa, me gusta la comida de mi abuela, no me gustan los ronquidos de mi papá.

Cosas así, las llevás con vos. Y, cada vez que te presentás, vas con ese bolsito, (lo abrís) y decís “yo-soy-esto”. Y es un ejercicio difícil a los 18 años. Y resulta hermoso a la vez. Porque te obliga a resumirte para seguir.

Cuando me fui de Concordia estaba mal anímicamente, por diversos motivos. Y decidí que me iba a plantar en mi nueva vida con determinadas características y dejar, allá atrás, otras que no quería cargar. Y fue fantástico aprovechar el cambio de lugar, para deshacerme de cosas que, al quedarte en el pueblo, te persiguen, la gente te conoce.

 

UN CACHITO EN DIÁLOGO

¿Qué implica tu hoy en Buenos Aires?

Amigos… Mis Lunitas (un minúsculo grupo de 3 amigas). Acá hice una vida, con gente más cercana y más lejana. Una familia propia. Con el devenir de las cosas y las relaciones, el exilio va quedando más en el fondo, pero ahí está, siempre. Y muchos de mis amigos comparten esa experiencia. Será que nos identificamos de alguna manera y eso nos acerca.

¿Por qué lo llamás “exilio”?

No le doy una connotación tan negativa, quizás tengo una definición más amplia. Acá leo la definición del diccionario:

El exilio es el hecho de encontrarse lejos del lugar natural -ya sea ciudad o nación- debido a la expatriación, voluntaria o forzada, de un individuo mientras que alguna circunstancia, generalmente por motivos políticos, deniega explícitamente el permiso para regresar por amenazas de cárcel o muerte.

Se ve forzado el individuo a reasentarse en otro lugar, por verse cortada la posibilidad de actuar en el mismo a través de la prohibición de desarrollar sus actividades.

soledad y vida. Lore Sereno
soledad y vida. Lore Sereno

Tal vez no sea la palabra adecuada, pero lo tomo así, como una salida del lugar natural. Y, después de tantos años de haberte ido para hacer una actividad específica relacionada con tu desarrollo, no podés volver. Por más que vuelvas, no volvés. Tengo varias amigas que han regresado a Concordia y les resultó muy difícil. Porque tu mente vuelve al día exacto que te fuiste, pero vos sos otra persona y la gente también es diferente, Es como si te fueras en una línea paralela de tiempo, de la que no es posible retomar.

Es una elección, es cierto. Pero, en la mochila, sólo ponés algunas cosas que te definen. Siempre esas encrucijadas te dejan una especie de indefinición en el alma. La vida te lleva porque vas eligiendo, o vas dejando que otros elijan por vos.

En Buenos Aires tuviste un desarrollo en lo artístico. Si bien lo iniciaste en tu ciudad natal, Buenos Aires te permitió explotarlo.

Lo artístico me llamó y me sacó de una crisis de vocación. Me reencontré casi de casualidad con el arte. Y, es cierto, Buenos Aires te da posibilidades… y yo tomé algunas. Y he encontrado amigos entrañables en el teatro y en las tablas. Y me abrí la puerta a un mundo completamente distinto del laboral.

Del libro de anecdotarios: ¿qué tenés para contar?

Algo muy gracioso fue que una compañera de trabajo –y amiga, también del interior-, por años, aseguraba a todos que yo era de “Concordia, que queda en Corrientes”. Una vez la oí decirlo y se lo corregí. Se puso muy mal por su falta de conocimiento geográfico. Aclaro que yo sé dónde queda su pueblo, Coronel Suárez, porque Sergio Denis es de ahí y mis tíos y primas vivieron un tiempo en ese lugar. Si no, hubiera cometido un error similar.

Otra cosa es que nadie me entendía cuando decía “a lajocho”. Como si hablara chino. Y yo insistía. Después de varios intentos, les pronunciaba la “s” y ahí la conversación fluía de nuevo. Con el tiempo logré “domesticar” a los más cercanos y me entienden cuando hablo sin “s”.

 

ALEJANDRA Y EL SUEÑO COSMOPOLITA

Ale también es mi amiga, me la trajo otra ciudad, la querida y nunca bien ponderada Bahía Blanca, en el último tramo de los ‘90. Allá donde, ciertamente, los foráneos nos sentimos muy contenidos entre nosotros. Es histriónica, aunque no se dedicó al hobbie de las tablas, y acude con gran alegría a mi propuesta de contarse como parte de Buenos Aires. Acá va:

 

ALL I WANT TO KNOW

ventanas al cielo. HAP
ventanas al cielo. HAP

Ahí también estoy yo: amo esta ciudad cosmopolita, desde sus haceres, hasta su arquitectura. Puedo quedarme sin mover músculo, perpleja, en cualquier ochava.
Buenos Aires se paga sola.

No hay un motivo específico. En realidad, siempre miré con amor a Buenos Aires, siempre quise venir. Vivía en un pueblito muy chiquito de la provincia y, cuando terminé la secundaria, elegí una carrera que estaba en Bahía Blanca, a 180 km de mi casa, y en Buenos Aires, a 600 km. En ese momento, por mi edad, me dio temor irme tan lejos de la casa de mis padres, me pareció que la ciudad me iba a comer y decidí ir a Bahía. Pero siempre consideré que todo pasaba en Buenos Aires. Para cuando me recibí, sentí que la ciudad donde vivía me ahogaba, que no tenía muchas oportunidades laborales. Así, e impulsada por un ex-novio, que ya vivía acá, hice lo que siempre tuve ganas: venir a Buenos Aires, básicamente porque me encantan las grandes ciudades y yo quería vivir en una ciudad cosmopolita.

 

 

el palo grande. Luli FP
el palo grande. Luli FP

No fue una decisión de compromiso o por seguir a alguien, yo siempre quise venir. De hecho, a los 4 o 5 meses de haber llegado a Buenos Aires, sin trabajo y sola -sin novio ni ex-novio-, no me volví a mi pueblo, sino que me dije “esta es mi oportunidad”. Siempre quise estar acá, trabajar acá, salir acá, de modo que tomé como una bendición el impulso que me dio ese ex-novio, porque Buenos Aires es una ciudad que amé desde el primer momento.

Buenos Aires     

Madonna

 

QUE TE ENCUENTRE DESPABILAD@

mural de empedrado. HAP
mural de empedrado. HAP

Las expectativas a los 27 años, cuando llegué, andaban alrededor de crecer laboralmente, desarrollar una carrera, cosa que no había podido en Bahía Blanca. Y no sólo lo logré, sino que se superé ampliamente mis perspectivas. También quería pasarlo bien, conocer la ciudad, tener un buen trabajo, disponer de una buena posición económica. Porque considero que en esta ciudad se necesita plata, es muy grande y está bueno poder moverse con un medio propio.

Conseguí trabajo al poco tiempo. Siempre digo que Argentina es enorme, pero todos los colectivos llegan a Buenos Aires. Y, de acá, con todas las conexiones disponibles, viajé y conocí muchísima gente, me hice grandes amigos. En alguno de esos viajes encontré a mi actual pareja, tenemos una hija, una familia, me pude comprar una casa. Buenos Aires me dio todo y mucho más.

Paralelamente tuve que superar determinados miedos: venir sin trabajo, sin dinero, no saber qué hacer. Y, si bien también hay y hubo mucho hambre y gente en la calle, me pasó que, aunque vine con muy poquitos ahorros, en seguida sentí que iba a conseguir trabajo, de lo mío o de lo que fuera. Aparte, si uno quiere estudiar, la universidad está ahí, al alcance de todos, es pública, gratuita. En verdad, siempre las oportunidades se me fueron dando. En mi entorno, la mayoría de las personas que vinieron de afuera pudieron obtener de Buenos Aires lo que querían. No siento que Buenos Aires te expulse. Para mí, te da todas las oportunidades, sólo tenés que verlas y aprovecharlas, porque es una ciudad muy rápida y, si no estás despierta, se te pasan.

 

LA SOLEDAD NO DESESPERA

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Uno de los aspectos que más me gusta, desde llegué, es el anonimato. Yo vengo de un pueblo muy chico donde todo el mundo sabe qué hacés, cómo te llamás, dónde dormís, cómo y con quién te movés, qué te ponés… Y hay prejuicio por todo y se juzga la gente por lo que ven. Y eso, en Buenos Aires, no me pasó nunca. Yo soy una persona muy libre y acá nadie me mira, en un buen sentido. Nunca me sentí sola en Buenos Aires, aun cuando considero que es una ciudad solitaria: los solos lo pasan bien porque no se sienten tan solos. Si vas a comer a un lugar y estás sola en una mesa, fuera de una gran ciudad, te mira todo el mundo: “¡ay pobre, está sola!”. Y la verdad es que estoy pasando un momento pleno conmigo, estoy feliz, como, leo un libro. Eso me encantó de Buenos Aires ni bien llegué y por eso la adopté como mi lugar.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Esta ciudad me dio muchas de alegrías: una de las cosas que me gusta es poder ir a la cancha. Y, también, ocurrieron tristezas: podría decir que en lo laboral me choqué con un mundo híper-machista, muy déspota, que se da porque hay grandes corporaciones y grandes empresas, manejadas- en su mayoría- por hombres. Me topé con jefes autoritarios que maltrataban verbalmente a sus empleados, por ende, a mí. Eso fue decepcionante, pero resultó una etapa que también me fortaleció, me hizo crecer y la tomo como un aprendizaje. Después algún hecho de inseguridad…, supongo que, por mi origen, soy muy confiada. En mi pueblo se dormía con la puerta abierta, se dejaban las bicis en la vereda, yo pensaba que no había maldad, que no me iban a robar. Fueron 2 o 3 hechos de inseguridad fuertes, porque ahí sí me sentí sola, sin mis papás, sin mis hermanos, sin el círculo más íntimo. En cambio, estaban los amigos, yo me fui formando mi gran familia en Buenos Aires.

 

DECIDIR EL MOMENTO

Soy oriunda de Darregueira, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Después viví, estudié y me recibí de contadora en Bahía Blanca, donde estuve 10 años. De ahí, vine a vivir a Buenos Aires, en 2003, a Capital. Viví en Capital unos 12 años, ¡años fantásticos! Cuando fui mamá, dejó de parecerme interesante, me di cuenta de que las posibilidades de tener una casa con un poco de verde son lejanas. Ante estas perspectivas, hace 2 años decidimos mudarnos a provincia, a 35 km, en un pueblito, Ing. Maswichtz, con mucho verde, muchos árboles. Con esto estoy muy feliz, porque tenemos lo que queríamos para nuestra hija y a 35 km la gran ciudad. Podemos ir al teatro, disfrutar de la gastronomía, curtir la ciudad, sus barrios, siempre encuentro algo nuevo. No hay una ciudad que tenga todo lo que Buenos Aires me ofrece: ¡no me iría nunca!

fuente de luz. HAP
fuente de luz. HAP

La verdad, no tengo ninguna nostalgia. Cada decisión que tomé responde a su momento. Me crié en un pueblo, iba caminando o en bicicleta al colegio, y no me da nostalgia porque ya no me interesa eso. Si es por mi hija, ya encontré un lugar donde puede andar en bici, y tiene un poco las libertades que tenía yo cuando era chica. Y a la distancia, creo que haber estudiado en Bahía Blanca fue acertado, porque es una ciudad preparada para contener al universitario, es una ciudad chica donde no se siente tanto el cambio. Y, finalmente, ya más grande y más segura, vine a vivir a Buenos Aires. Además, hoy en día con las comunicaciones, estamos siempre cerca de quienes queremos.

 

LLORAR EN EL MEDIO DEL ABASTO

mi abasto querido. HAP
mi abasto querido. HAP

Debo tener miles de anécdotas… Viví unos 6, 7 años en la zona del Abasto. Allí, iba a almorzar, cenar, hacía shopping, porque de donde venía eso no existía. Así, por mucho tiempo sentí que el Abasto era mi casa, mi lugar. De hecho –acá viene la anécdota-, ese ex-novio me dejó en el Abasto: fue en una escalera mecánica –debo decir que le tenía miedo a las escaleras mecánicas hasta que me adapté-. Yo estaba por tomar la escalera para bajar y me dijo que no quería estar más conmigo, que no íbamos a salir más. Miré para abajo, no me animaba a poner un pie en la escalera, sentí que estaba en el abismo total y me largué a llorar y llorar. En el medio del Abasto. Por supuesto, la gente pasaba sin detenerse, yo no esperaba que nadie fuera a contenerme. El lugar en sí me contuvo. Lloré ahí, hasta que me calmé. Iba mucho en esa época, más allá de eso, lo pasaba muy bien.

Caminaba por Corrientes hasta el obelisco, me encantaba. También caminaba mucho para llevar curriculums, porque no tenía plata. Y no era como ahora, que podés presentar por internet, tenía que ir a las consultoras, de modo que la súper caminé. Conozco Buenos Aires, no tengo miedo, la siendo mía.

 

DOSSIER, POR MÍ

Así de dispares son las experiencias y sentires de Alejandra y Laura, advenidas, como yo, desde un punto minúsculo del universo argentino a esta ciudad de tantas aristas como seres la habitan. Y aun con el marcado sesgo de ser dos historias de clase media y venir con una mochila preparada para soportar las afrentas citadinas, son, en cierto sentido, antagónicas. ¿Con cuál te sentirás más identificad@? ¿Qué leerá un porteñ@ a través de mis amigas? Me maravilla leerlas y me leo, también, en ambas.

luces y sombras. HAP
luces y sombras. HAP

Y, para terminar, ¿qué me trajo acá?: el año pasado mi hija fue a tomar clases de yoga para niñ@s, con Juan, en Canning. Apenas crucé unas pocas palabras con Juan. Me habló de Julieta, su hermana, que había sido la voz de La Fernández Fierro. Yo nunca había escuchado a Julieta Laso. Sin mediar tiempos, esa misma semana, Víctor Hugo Morales me la presentó en su programa de radio, casi con el mismo milagroso desparpajo con que me presentó esta revista. Porque a mí me da que el mundo es un pañuelo, en el que todo se entrelaza, aun en este gigante Buenos Aires (y creeme que tengo anécdotas de casualidades muy improbables). Y Julieta me devuelve potencia, pegada a mis auriculares de última generación, cuando salgo del laburo convertida en un resto de mí, una tardecita cualquiera. Y ese lapso, en el que el tiempo normalmente se me escurre, también hace que despunte mi escritura.

Buenos Aires Vos Quien Sos     

Julieta Laso

 

Imagen de portada Juan José Stork: álbum FOTOMONTAJES

 

 




EL CÍRCULO MAESTRO

Ausencias: sobre cómo las letras me rescatan de las pérdidas.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

  A la memoria de Norita

En un largo recorrido de ausencias, las presencias parecen oasis en medio del desierto.
Dicen que, cuando uno está listo, el maestro llega.

 

PROSPERIDAD TRUNCA

La falta de tiempo hace que dejemos para más tarde lo que no llegamos a hacer hoy. Así, el sistema nos asfixia y no nos permite siquiera ese toque de dignidad. Autómatas, caminamos de la casa al trabajo, del trabajo a casa. O, peor: en bondi o en tren, en combi o en subte, hacinados para alcanzar ese mango. Si, además, el laburo que hacés o para quién lo hacés es un oprobio, la esclavitud se hace eterna. Y, en esa eternidad sin tiempo, la vida pasa, en apariencia, con más penas que gloria.

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zig-zag. HAP

¿Cuál es la solución?, ¿acaso existe?

Hasta hace no mucho, yo fui próspera en tiempo. Tenía horas y horas que no pude cabalgar porque, ahí, la ausencia era de dinero. Así vamos, en el subibaja de la falta de trabajo a la falta de tiempo. Parece un círculo cerrado al vacío. ¿Acaso las presencias están de huelga?

 

 

 

ABLACIÓN DE NEURONAS

No están de huelga las presencias, ni de vacaciones. Los derechos no se tocan. Las presencias se transfieren -como la energía-. Nos parecen idas, pero están aún dentro de las ausencias. Algunas son inquietantes, como esos pólipos y quistes que no dejan de recurrir. Ahí se ve clarito que la ablación no siempre tiene un sentido negativo: deja un lugar para encontrarse con un cuerpo más sano, al cual hay que decidir adaptarse. Sin embargo, no siempre funciona, no es tan simple establecer el adecuado punto mental para sanar, por lo que el tema no se termina de resolver. ¿Cuál es el canal mental que permite la sanación? ¿Y qué es estar sano, si a cada momento cambian las condiciones? Yo creo en el efecto placebo, considero realmente que podemos autosanarnos mediante sistemas de pensamiento que instruyan el correcto andar de las neuronas. Pero sucede que, en la congestión social, servimos más como enfermos que como hedonistas. La salud se juega todos los días. Y deviene. Como el amor y la escritura. Nos exige reeditar el acto una y otra vez. También así, la calidad de la alimentación primaria, como hacedora de salud. Aunque subidos a las urgencias, resulta improbable darse el tiempo de cocinar (ni bueno, ni menos bueno, y vamos con la fast chatarra). ¿Cómo revertirlo sin caer en el intento? No hay recetas mágicas, la varita es de cada quien, habrá que seguir la investigación. Parece un círculo cerrado al vacío. Pero tiene que haber una grieta.

 

NI UNA MENOS

En ese útero recargado, habitó la hija, la que sufriría el faltazo del padre a algún que otro evento. El nivel de conciencia de los niñ@s crece y esta vez sintió la ausencia hondamente. Las angustias se levantaron, entonces, sin pedir permiso. Se sentó en la vida y dejó que el tiempo tapara esas heridas que empezaban a marcarla. La madre la miró de lejos, un hondo dolor traspasó su pecho al saber que no podía liberarla.

¿Sabías que venimos al mundo con todos los óvulos y espermas que más tarde expulsaremos? Así es, no se desarrollan de a poco, se forman todos juntos. Entonces yo estuve y vos estuviste en la panza de las abuelas. Porque, cuando los padres estaban allí, ya tenían la configuración preliminar. Maravilloso, ¿no? ¿Argumento falaz anti-abortista? Probablemente, pero eso es otra discusión.

Pero vuelvo a la anécdota: a esta madre la interpeló esa imagen de eterna madre, de otras madres roídas por otros dolores. Madres de hij@s enferm@s, de hij@s vulnerad@s, violentad@s, desaparecid@s. Se sintió apelada por esas luchas femeninas que no aceptan más al statu quo de este mundo, que plantean cambios de fondo: no una guerra sexual, sino una sociedad empática. Cuando un@ hij@ sufre cualquier tipo de violencia -que no quiere pasar de moda- el dolor es muy fuerte y te abate. ¿Acaso es un círculo cerrado al vacío? ¿Es quizá, en las luchas, que pueda agrietarse?

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

 

EL ÁNGEL SINDICALISTA

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gris. HAP

Y la ausencia se hizo carne y habitó entre nosotros. Así, como si de golpe la enfermedad se hubiera interpuesto entre otras miserables modas, en unos 6 meses, se fueron cuatro seres queridos. Un desfile de dolor instaló la ausencia. Nos enojamos, nos conmovemos, lloramos o nos tragamos lágrimas, nos cuestionamos todo, ponemos blanco sobre negro y seguimos en modo gris, porque el mundo es gris, no se define. Uno continúa y honra a sus muertos en la vida. Y nos conformamos, no queda opción. No hay opción. El círculo parece cerrado al vacío. Pero, sigamos.

Y estas ausencias vienen con la manía de manifestarse en todos los malditos trámites indecorosos que toca transitar, nos interpela esa nueva otredad que somos, asolados por las partidas.

Así las cosas, en el centro neurálgico de la ciudad, mi amiga esperaba paciente a que la hagan ir de un piso a otro, y contar la historia: tras la muerte de su madre, se iniciaron los trámites de reaseguro y pensión para el padre; él estaba internado cuando le otorgaron la pensión, una semana antes que decidiera irse también de gira. Va por la cuarta o quinta vez que lo explica, ya perdió la cuenta. La soledad ahonda, hace unos meses fue con él. La soledad la ahoga. De rabiar angustia, y a un pelo convertirla en ira, había decidido irse. Entonces, apareció ese hombre. Con una potencia que la contuvo inexplicablemente, no se presentó, la abordó con conocimiento del caso y le dijo:

– Estos son tus derechos, por los que tu madre trabajó y aportó toda la vida, es lo que les corresponde a los deudos, y no es admisible que te hayan hecho pasear desde temprano porque no saben resolver.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Hablaba de la cesión del resguardo. Por su impronta, supo que se trataba de un sindicalista. En apenas un rato, la turbidez pareció disiparse, se destrabaron algunos nudos y un bálsamo le acarició tanta herida abierta, aunque no zafa, aún, de dolorosos trámites, ni consigue reorganizar las pertenencias de los padres en su departamento. Y sí, se agrieta el círculo, hasta hace unos instantes, aparentemente cerrado al vacío.

 

HUECO EN EL ALMA

En tanto, al sur, en el segundo cordón, hacemos un tour de llamadas a una larga lista de teléfonos de las obras sociales, sobreponiéndonos al enorme hueco en nuestras almas. Recién atienden a partir de las 10:00. Pero Norita “se fue” ayer a la tarde, queríamos despedirla hoy y se hace imposible con esos horarios, ¿es que no tienen guardia? Llamamos al sindicato, nada. Nadie nos da una solución.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Después de dos horas meta pasarse la pelota, parece que aportó a una causa que no era la de la propia muerte. La falta de claridad en los recibos de sueldo y en la información que dispensaron nos obligan a romper el chanchito para darle un adiós tan digno como se pueda. Y el sindicato: nada. Y no hablemos del ninguneo de médicos y de la obra social durante todo este tiempo de agonía. Si acaso cabe una definición de ausencia, es esta, donde nos dejaron cuando más los necesitábamos. Pero no se preocupen, a pesar de nosotros, a ustedes -a los sindicatos- los sabemos necesarios. Porque los derechos no se tocan. Porque ningún círculo está del todo cerrado al vacío.

 

CONECTAR LAS AUSENCIAS

El dolor físico se transformó en muerte para unos y en una idea de re-inicio para otros. No queda más que reconfigurarse, para no ser un paria, para no morir antes de que llegue la parca, para dar sentido de vida a los que nos siguen, para sobrevivir y pasarla bien en el entretanto.

abrazo. HAP
abrazo. HAP

Por eso sobreviví en la etapa de prosperidad en tiempo –y carencias económicas- a la que no le encontré la vuelta emprendedora, como me sugerían varios que parecen tenerla clara… ¿habrá sido por el contexto? El contexto completó el vacío de mi tiempo, lo saturó incluso. También trajo presencias, devino en maestr@s -por qué limitarse a un único-. Y ojalá encuentres al tuyo y lo veas así, human@-admirable. Y ojalá entiendas el momento en que deja de serlo, para saber emprender la retirada.

L@s maestr@s me trajeron palabras de mundos diferentes. Las palabras -que, por estos tiempos, lamentablemente, tiendo a jibarizar-, se hicieron tímidamente lugar y acolcharon mi caída al vacío del círculo de la vida que gira, quita y da. Y sé que sólo se desarma así: cuando te escribo, aún cargada de elipsis, aún llena de agujeros en el alma.

Dicen que, cuando estás listo, el maestro llega… y, por qué no, el discípulo se convierte en maestro del maestro, sólo si el maestro es lo suficientemente sabio, como para aprender.

 

 

Imagen de portada y registro fotográfico Juan José Stork: álbum FOTOMONTAJES




SALTO AL VACÍO

Rituales: sobre las ceremonias funerarias y otras yerbas.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

                                        “La muerte está presente en la vida bajo cualquier forma y por ello, ejerce una profunda acción dada su omnipresencia”.
Torres Delci, Los rituales funerarios como estrategias simbólicas
que regulan las relaciones entre las personas y las culturas. [1]

El ser humano es un sujeto ritual desde su más remota existencia. Ese mecanismo, entre otras cosas, dirigido a contactarnos con “eso” de lo que no tenemos mayores certezas, persigue a veces un estado más intenso. Desde los ritos más simples, como la bendición de la comida, hasta los más complejos, como los del matrimonio.
Entre esta catarata de rituales de la vida, del amor y de la muerte, surgen los iniciáticos –el bautismo-, los de enlaces conyugales y los ritos funerarios.
Los iniciáticos guardan esa noción de renacimiento, como si el propio parto del cuerpo no fuera en sí disruptivo. En muchos, el sello incluye el acto de marcar los cuerpos –circuncisión-, como puesta en valor de la cuota social: pertenecer. Así, subyace el temor instalado de que, si no estás iniciado, no estás bendecido y transitarás maldito por esta existencia.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Por su parte, los rituales vinculados a la familia someten a los seres a cierta lógica de subyugación, en pos de un amor que -en la mayoría de los casos- desaparece, para así construir masas (o masacotes), dominios de vaya a saber quiénes, y mancillar el amor en “martitimonios”. Los rituales de unión abarcan desde matrimonios álmicos (ad eternum), iniciaciones sexuales complejas (¡qué benévola!), y llegan a la separación, sólo en caso de muerte, entre tantos y tantos esquemas.


Y, aunque el ritual del matrimonio tiene un abanico de cuestiones que transitan desde lo pintoresco a lo grotesco sin respiro, los rituales funerarios guardan en sí eso que inevitablemente nos sucederá a tod@s: vamos a morir. Podemos no ser iniciados, podemos no “cazarnos”, pero tod@s, sin distinción, llegamos al final. Y ahí, las preguntas son siempre, por razones obvias, muchas y sin respuestas: rituales de la muerte.

 

EL INTROITO

Lo que no es consciente,
no es humano

G. Bataille, “Breve historia del erotismo”

La muerte es un hecho de significación social y personal profundamente disruptivo. Implica aspectos psicológicos, sociológicos y estrategias simbólicas relacionadas, sobre todo, con la necesidad de trascendencia del individuo y con la superación del dolor de quienes sobreviven al muerto. Desde el punto de vista cultural, el rito insta a promover la cohesión de la sociedad o de grupo a través de un pasaje armonioso y auspicioso para quien parte y de una contención de quienes quedan.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

La concepción de la muerte, no obstante, varía de una cultura a otra. En líneas generales, para las culturas orientales, la vida y la muerte son eventos emparentados, pero en diferentes planos. En tanto, para Occidente, la vida y la muerte están contrapuestas. Asimismo, las ceremonias difieren, debido a múltiples factores, entre ellos, la religión.

Pero, antes del nacimiento de las religiones, los primeros rituales funerarios remontan al Hombre de Neandertal, en el paleolítico. ¿Qué llevaría a aquellos primeros seres en evolución a re-interpretar la muerte? Georges Bataille, en su “Breve historia del erotismo” dice, “el animal, el mono cuya sensualidad a veces se exaspera, ignora el erotismo. Lo ignora en la medida en que le falta el conocimiento de la muerte”. La consciencia de la discrecionalidad de la vida permite dar sustancia a los placeres, “el erotismo es la aprobación de la vida hasta en la muerte”.

 

LA OMNIPRESENTE

        “La única cosa verdadera en la ausencia y en la presencia
es que ambas son construcciones ficcionales. (…)
Recientemente, cuando perdí a mis padres, me topé con
todo lo que sería capaz de enfrentar con esa ausencia,
tan bruta, tan irremediable. (…)
ese asunto está resuelto por la vía de una nostalgia.
Porque quienes partieron, apenas viajaron para otra dimensión.
Y esa dimensión está dentro de mí.”
Mia Couto, “Umbilical”, entrevista por El Anartista

De cara a este hito irreversible que implica la muerte, se abre paso a una danza de la vida, que apela -por qué no- a recuperar la identidad personal separada del cuerpo, y busca explicación a la partida. Los rituales celebran el puente entre la presencia y la ausencia. Así, estar-no estar, ser-no ser, entran en tensión.

de agua y sal. HAP
de agua y sal. HAP

En el Antiguo Egipto, bajo el concepto de renacimiento, se realizaba el ritual de momificación, donde el cadáver era embalsamado: se abría y se extraían las vísceras, excepto el corazón y los riñones. Luego de 70 días, se lavaba el cadáver y se envolvía. Las pirámides constituyen el monumento funerario por excelencia, para que el Faraón pudiera convertirse en dios.

Por su parte, en China, la continuidad de vida y muerte conducía al entierro del cuerpo con los objetos de uso cotidiano del difunto. También se realizaba el ritual de “castración” de los muertos, como culto a la vida.

En Indonesia, se considera que la muerte no se consuma instantáneamente, sino como parte de un proceso. Se desarrollaban, entonces, dos exequias: una provisoria y otra, en la que se le cortaba la cabeza al cadáver, también como culto a la vida.

India tiene lo suyo: la muerte es el mayor acontecimiento de la vida. El rito funerario, antiguamente, consistía en sumergir el cadáver en las aguas del Ganges, rodeado de hierbas durante 7 días para que la carne se suavizara. En la actualidad, se lo lava con estas aguas, para purificarlo. Luego, se incinera.

 

TOUR POR LA ENCICLOPEDIA

Algunos rituales mortuorios llamativos para nuestra idiosincrasia son [2]:

  • Hacer gemas con los cuerpos, en Corea del Sur;
  • Sacar al muerto, envolverlo en un nuevo sudario y hacer un baile con el cuerpo cada 7 años, en Madagascar;
  • Poner los ataúdes en los acantilados para que no se asfixien bajo tierra, en Filipinas;
  • Trozar el cuerpo y ofrecerlo a buitres, en el Tibet;
  • Contratar payasos para las exequias, en Bélgica y Holanda;
  • Consumir las cenizas luego de un año para tomar energía vital, en Amazonas.

Tal es la celebración de los muertos en México los días 1 y 2 de noviembre (2 de noviembre, día de todos los muertos para el catolicismo), que la fecha ha sido declarada por UNESCO, desde 2003, como Patrimonio inmaterial de la humanidad.

Todo dicho, ¿no?

No. Las ceremonias abundan casi tanto como pueblos, tribus, etnias.

Así, podemos hacer un brevísimo recorrido por algunas religiones [3], cuyos rituales de despedida de los cuerpos buscan esa continuidad, ese valor simbólico, capaz de vulnerar cualquier intento de escepticismo.

Imagen cementerio de Rivera. Diario de Rivera
Imagen cementerio de Rivera. Diario de Rivera

En el judaísmo, previo al entierro, el cadáver se lava a los fines de purificación entierro y se envuelve en un sudario. Si se trata de un hombre, el cuerpo se envuelve en el talit, manto que ha recibido el hombre en su Bar Mitzvá, a los trece años. Se sepulta en tierra, salvo que se trate de un entierro fuera de Israel. En tal caso, prima la ley del lugar y no la bíblica. En señal de recuerdo del precepto que indica enterrar cuerpo a tierra, se retiran los herrajes del cajón y no está permitida la cremación. En el entierro, los familiares directos se desgarran una prenda como forma de expresar su dolor. Dicha vestimenta se usa durante semanas. Algunas etapas del duelo son:
Lamentación: durante los tres primeros días tras el entierro, los deudos deben permanecer en el hogar y no responder ni a saludos. No pueden rasurarse ni arreglarse y tienen que recitar el kadish, oración fúnebre. Las mujeres no pueden usar cosméticos.
Shivá: los siete días tras el entierro. Continúa la prohibición de rasurarse, se visten las ropas rasgadas, pero ya puede relacionarse con la gente que le expresa su dolor.
Shloshim: los 30 días posteriores al entierro. El familiar ya puede salir de casa a la sociedad, pero sin llegar a hacer una vida normal. Acaba al final de este período la prohibición de rasurarse. Suele hacerse una ceremonia en el cementerio, para esa fecha.
Un año de duelo: Está prohibido participar de fiestas, tanto públicas como privadas, durante los 12 meses posteriores al entierro.

Los budistas creen en la reencarnación, como transmisión ininterrumpida de energía entre existencias y herencia de karma. El ritual funerario varía según la corriente. En líneas generales, el cuerpo se prepara con formol siete días antes de la cremación, para liberar al espíritu. En ese período, se reza. Las cenizas se suelen esparcir en un río. Familiares y amigos presentan ofrendas por 49 días.

testigo. HAP
testigo. HAP

Los católicos creen en la resurrección del cuerpo durante el Juicio Final y en la vida eterna, no así en la reencarnación vida tras vida. Se trata de un cuerpo divino, de un cuerpo otro. Previo al momento de la muerte física, se otorga el sacramento de la unción de los enfermos, para exonerar de pecados y encomendar el alma a Dios. Luego, se vela al muerto, en atención al acompañamiento socio-psicológico de los deudos y se efectúan diversos tipos de oraciones, principalmente, “el rosario”. En muchos casos, se celebran misa con el cuerpo presente, en sentido de última despedida, y el sacramento de la Eucaristía. Hasta mediados del siglo XX, se llevaba luto de uno a dos años, de acuerdo a la cercanía con el difunto, en particular, por parte de las mujeres. También se celebran misas en fechas alegóricas (meses, aniversarios).
Las primeras sepulturas de los cristianos fueron las catacumbas. Fueron concebidas como inmensos laberintos subterráneos y con enormes implicancias políticas en los primeros tiempos de esta cultura dogmática. Hoy en día, está permitida la incineración de los cadáveres -a excepción de declaración contraria en vida-, no así la disposición de las cenizas en cualquier otro lugar que no sea de culto, como en los cementerios.

Los musulmanes creen en la resurrección, no en la reencarnación. Al morir se coloca al difunto sobre el costado orientado hacia la Qibla. Se lava el cuerpo y se lo cubre con tela blanca de algodón. No está permitida la incineración, se entierra orientado hacia la Meca y se da lectura al Corán. Son rituales rápidos y sencillos.

Finalmente, en este raudo recorrido por algunos ritos religiosos, nos quedan los evangélicos, quienes creen en la resurrección, en pasar a la eternidad ante la presencia de Jesucristo. Se vela el cuerpo en el tanatorio, acompañado de los líderes religiosos y los miembros de la comunidad como contención psico-social. Entre servicios de cánticos y lecturas, prima la sobriedad.

 

TRANSGRESIÓN

                       “Al separar el erotismo de la religión los hombres
la redujeron a la moral utilitaria…
El erotismo, al perder su carácter sagrado,
se volvió inmundo…

G. Bataille, “Breve historia del erotismo”

Los rituales también se modifican con el tiempo. En este último sentido, la Iglesia Católica es “vanguardista”, a los fines de mantener adeptos y casi sin alternativa, ha accedido a la cremación y al cese prematuro del luto. Sin embargo, aún sostiene que esta vida es “el valle de lágrimas” y el sentido de satisfacción y felicidad se sitúan más allá de la muerte, en la resurrección del cuerpo, en unión con el cuerpo de Cristo. Y, cuando escribo que “aún sostiene”, lo hago con consciencia exprofeso de hablar en presente. Por supuesto, siempre hay disidentes.

Álbum IG. Juan José Stork
Álbum IG. Juan José Stork

Como signo de la evolución de los tiempos, surgen voces como las de los curas en opción por los pobres. Entre ellos, el teólogo Eduardo de la Serna, reclama la necesidad de transgredir la iglesia “necrófila” y “dolorista” (sic) y volver a la fuente, al Jesús que dio vida, que dio visibilidad e identidad a los que –aún vivos- no la tenían: a los enfermos, hambrientos y pobres. Y no para sostenerlos en ese lugar de miserabilidad, sino para sacarlos de allí. Es la vida lo que defendían los curas del tercer mundo, como Carlos Angelelli. Es la vida lo que defendían los 30 mil desaparecidos. Siempre fue la vida y la dignidad en la vida.

 

EL SALTO CUÁNTICO

La muerte expone el sentido y el sinsentido de la vida. Es el salto del que nadie zafa, a un vacío que se llena de mil y un contenidos.

El único ser con consciencia de su finitud busca explicaciones. Cualquier culto o religión proveen las suyas en función de sus intereses.

La separación del cuerpo de toda consciencia es un plato no biodegradable e indigerible. Las resoluciones son más vastas que los millares de rituales expandidos por el mundo. Y, en el mismo sentido, el nihilismo tiembla ante el disruptivo rostro de la parca.

majestuosos, árboles y cielo. Patricia C. Bonjour
majestuosos, árboles y cielo. Patricia C. Bonjour

Independientemente de las religiones, las despedidas de los cuerpos tienen un impacto inexorable, ya sean rituales de pasaje o rituales de continuación. Los cuerpos nos traen relatos de sus vidas, cuando son hallados con sus menesteres personales, o cuando se logra identificarlos –apenas desde sus huesos- después de años de búsqueda. Así, se produce el cierre de etapas de agonía e incertezas. Por eso, estos rituales son tan importantes, porque nos permiten ese último espacio de conexión con lo que hemos vivido. Eso impacta en la memoria, vida y resoluciones de quienes nos quedamos.

Los muertos, sus cuerpos, son la presencia tangible de la ausencia.

E incluso, más allá de toda creencia, lo cierto es que afectamos a nuestros pares, familiares, amigos, alumnos, maestros, subordinados, pero, sobre todo, los hijos. Y ahí radica la responsabilidad de vivir de la manera que nuestra ética y valores nos interpele, en la consciencia individual de ser seres comunitarios. La vida nos trasciende en estas pequeñas o grandes influencias. Tal vez ese sea un pedacito de eternidad, que pueda durar 2, 5, 7 generaciones. O tal vez, quién sabe…

 

NOTA DE COLOR: Aquella tardecita salí del trabajo con el cansancio cruel de cada día. Subí al subte en el desagradable horario pico de la vuelta que, aun así, no es tan letal como el de la mañana. De cara al vidrio de la puerta, una calcomanía me devolvió a la consciencia, esa que me hace human@. Decía:

alegría (TICKET VÁLIDO SÓLO PARA ESTA VIDA)alegría
(TICKET VÁLIDO SÓLO PARA ESTA VIDA)

 

 

Imagen de portada y registro fotográfico Juan José Stork: Instagram JJS y álbum FOTOMONTAJES

[1] Torres Delci, Los rituales funerarios como estrategias simbólicas que regulan las relaciones entre las personas y las culturas. Sapiens. Revista Universitaria de Investigación [en linea] 2006, 7 (diciembre)

[2] 10 insólitos ritos funerarios alrededor del mundo

[3] Los ritos funerarios según la religión

 

 




LA SIEMBRA

La sospecha: Sobre nutrición holística.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

Desde la revolución industrial a esta parte, tenemos enormes avances en calidad de vida en sentido material, social, en salud, en alimentación.

De allí a esta parte, tenemos enormes retrocesos en aspectos de contaminación ambiental y alimenticia, con sus consecuencias poco saludables.

De allí a esta parte, algunos contamos con la ventaja de alimentarnos por elección, de haber tomado mayor conciencia de nuestros gustos y satisfacerlos. Sin embargo, el deseo es también horadado por la propaganda. Convivimos con varias falacias al respecto, desde que la comida sana, o natural es aburrida, hasta que es difícil cocinarla e inclusive que su acceso es oneroso. El abanico de opciones alimentarias es nimio, en comparación con el que podríamos acceder si simplemente pusiéramos en el marco de la sospecha los procesos a los que somos sometidos, no sólo por la producción en sí misma, con su quita de nutrientes en el camino, sino por el sistema económico que los impulsa y sus recurrentes mensajes subliminales. La clave parece ser –como en tantos otros aspectos- salir del ensueño, romper las barreras de nuestros propios deseos, por ejemplo, con un viraje en la alimentación: investigar.

Y en ese peregrinar en búsqueda de alternativas saludables y sustentables, Verónica Romeo, una consultora en nutrición holística, está siempre bien predispuesta a abrir puertas alimentarias, para que cada quien, con su mejor sentido de la libertad, decida y elija.

 

DEL PRIMARIO AL SECUNDARIO Y VUELTA AL PRIMARIO

¿Qué es un consultor (coach) de salud y nutrición holística? ¿Y quiénes consultarían, eventualmente?

Un consultor de salud y nutrición holística (o Integrative Nutrition Health Coach, como se designa en inglés) es una persona experta en integrar hábitos saludables en los ámbitos del cuerpo, lo emocional y lo mental. La función de un coach de salud y nutrición holística es guiar, acompañar y motivar a las personas, mediante la aplicación de técnicas, para que puedan lograr sus objetivos y mejorar su calidad de vida. Se consideran factores tales como la alimentación, la actividad física, la espiritualidad, la actividad profesional y los vínculos. En lo que respecta a la alimentación propiamente dicha, a diferencia de un nutricionista, los coaches de salud y nutrición holística no damos dietas, no determinamos requerimientos de macronutrientes ni hacemos diagnósticos nutricionales, sino que trabajamos con hábitos en base a las necesidades y objetivos específicos del consultante, partiendo desde sus hábitos y conductas actuales.

Apunta a quienes desean dejar atrás conductas nocivas en lo que respecta a la alimentación o a cualquiera de los aspectos del estilo de vida mencionados anteriormente. Consiste en aprender recetas/tips fáciles y nutritivas y organizarse con las comidas para mejorar la digestión y reducir la inflamación, elevar los niveles de energía, lograr un peso sostenible en el tiempo, sentirse mejor física y emocionalmente.

¿Qué te lleva a prepararte como “nutricionista holística”? Contanos acerca de los conceptos de alimentación primaria y alimentación secundaria.

En mi experiencia personal, yo comencé a trabajar en mi alimentación en una búsqueda por resolver definitivamente mis dificultades digestivas. Vivía con inflamación abdominal y acidez, hasta que me di cuenta de que no era normal sentirme así. Esos malestares empezaron a impactar directamente en mi estado de ánimo y en mis ganas de hacer cosas, incluso de relacionarme con otras personas. Quien padece de este tipo de síntomas sabrá que, cuando aparecen, inmediatamente pensamos “qué comí para sentirme así”. Sumado a eso, varios médicos me habían hablado de alimentos como posibles causales. En consecuencia, empecé a tomar cursos de cocina en la que se incluyeran ingredientes diferentes a los que venía consumiendo. Así, me acerqué más a los alimentos completos, enteros, naturales, sin aditivos, ni conservantes de ningún tipo, es decir, los que nos brinda la naturaleza con cero o poca intervención de la industria. Empezar a comer más naturalmente, con menos procesados, revirtió de manera notable mis síntomas y quise avanzar en esto para mejorar por completo y poder ayudar a otras personas. Luego llegué al Institute for Integrative Nutrition (IIN), la escuela más grande de nutrición con formación online, fundada y dirigida por Joshua Rosenthal, y cuya sede se encuentra en New York. Apenas leí el programa de estudios, me enamoré de su enfoque: nos nutrimos con los alimentos que elegimos para48367539_923778261150042_1265506629093163008_n llevar a nuestros platos. Pero, fundamentalmente, nos nutren las relaciones interpersonales positivas, una práctica espiritual que nos dé calma y nos traiga paz, desarrollar una actividad laboral que nos dé satisfacción y disfrutar de una actividad física adecuada a nuestras preferencias y posibilidades. A esta forma de nutrirnos llamamos alimentación primaria: es la que satisface nuestra hambre emocional. La alimentación secundaria, por su parte, es la alimentación propiamente dicha, es decir, lo que comemos y bebemos. Cuando la alimentación primaria está en equilibrio, la alimentación secundaria acompaña.

 

BIOINDIVIDUALIDAD DESATOMIZADA

Las enfermedades desmedidas son territorio para la sospecha. ¿Quién consensuó el horizonte del aumento de expectativa de vida sin tomar en cuenta de qué calidad de vida hablamos? Un poco como los números de la macroeconomía, que nada dicen de los singulares desastres a nivel micro, nuestras supuestas longevidades nada dicen de nuestros bienestares.

¿Qué es la medicina funcional?

El Dr. Mark Hyman, uno de los mayores referente en este tema, dice que la medicina funcional busca identificar y abordar las causas subyacentes de la enfermedad. Esta perspectiva ve al cuerpo como un sistema integrado, no como un conjunto de órganos independientes divididos por las diferentes especialidades médicas. Mediante un cambio de paradigma de la medicina convencional, con su tradicional enfoque en la enfermedad, vira hacia un abordaje más centrado en el paciente, en forma integral, es decir, no se dedica simplemente a tratar un conjunto de síntomas aislados. El paciente tiene un rol activo en el tratamiento. Los médicos que ejercen la medicina funcional escuchan las historias de sus pacientes y observan cómo la interacción entre los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida pueden influir en la salud a largo plazo y en las enfermedades crónicas. De esta manera, la medicina funcional contribuye a que cada individuo pueda manifestar su expresión única de salud y vitalidad.

¿A qué se denominan alimentos reales y por qué? ¿Por qué contrastan con los industrializados/procesados/refinados?

Hay una frase del reconocido autor y periodista estadounidense, Michael Pollan, que define a los alimentos reales de la siguiente manera: “Los alimentos reales crecen, se pudren y mueren. Los alimentos no necesitan una etiqueta con lista de ingredientes.” Simple y claro. Los alimentos reales son los que nos brinda la naturaleza: los vegetales, las frutas, las semillas, los granos, los frutos secos, las proteínas -como carnes de libre pastoreo y sus derivados-, es decir, aquellos alimentos que no incluyen ingredientes creados en laboratorios. Desde ya, muchos de los alimentos mencionados requieren de cierto proceso para que podamos consumirlos, digerirlos bien y aprovechar todos sus nutrientes. Esos procesos se pueden llevar a cabo en los hogares: son la hidratación, la cocción, la fermentación. Los alimentos refinados o ultraprocesados, por el contrario, son aquellos muy desprovistos de nutrientes por todos los procesos a nivel industrial a los que se los somete y que, además, contienen innumerables químicos con los que debe lidiar nuestro cuerpo al ser ingeridos. Bajo el lema “lograr una buena conservación y mejorar la textura, consistencia y aspecto de los alimentos”, los ultraprocesados nos alteran a nivel hormonal y a nivel de la población de microorganismos que habita nuestro sistema digestivo (microbiota). Así, generan trastornos y debilitan nuestro sistema inmunológico.

¿Cuáles son los enclavamientos en la alimentación holística?

Nota a Vero Romeo en GV
BIONIDIVIDUALIDAD: cada persona es única ,con necesidades y gustos personales y diferentes.

Como ya mencioné, la nutrición holística es un estilo de vida que entiende la alimentación como un todo: aspectos físicos, emocionales o espirituales como un conjunto, es decir, el ser humano se nutre dentro y fuera del plato. En cuanto a la alimentación secundaria, se recomienda el consumo de alimentos locales, de temporada y, preferentemente, orgánicos. Se hace hincapié en una nutrición completa con los tres macroalimentos: proteínas, hidratos de carbono y grasas saludables. Se sugiere incluir una variedad de frutas y vegetales para asegurarnos la incorporación de la amplia gama de vitaminas, minerales y antioxidantes además de fibra, muy importante para el sistema digestivo. También se incluyen infusiones de hierbas medicinales, algas y especias como cúrcuma, jengibre, pimienta, canela. Se pone atención a las técnicas culinarias saludables, a fin de poder conservar la máxima cantidad de nutrientes y, por tanto, l48424289_210170589863677_5056475052099239936_nas propiedades de cada alimento. Este tipo de nutrición se basa en escuchar al cuerpo y atender sus necesidades. De esta manera, se intenta evitar todo tipo de antojo y conducta alimentaria nociva ya que, al incorporar a la alimentación la amplia gama de nutrientes de los alimentos mencionados, se evitan los desequilibrios nutricionales. Como comentaba, la nutrición holística también contempla lo que nos nutre fuera del plato. Asimismo, el organismo necesita descanso y tiempo en contacto con la naturaleza para poder llevar una vida equilibrada y saludable. El objetivo es respetar la bioindividualidad para gozar de buena salud a largo plazo.

¿Cuál es la postura respecto de las comidas y bebidas “light”?

Por empezar, desde este paradigma de nutrición, no creemos en las dietas en las que prevalece la restricción y los productos light. La restricción no nos genera hábitos saludables, para mantenernos en buen peso y con una buena salud física, mental y emocional a largo plazo. Los productos light contienen sustitutos del azúcar, realmente nocivos, como lo es el aspartamo. Hay estudios que indican que endulzantes químicos, como el que menciono, pueden causar trastornos a nivel neuronal, además de diversos problemas de salud en órganos, como los riñones, y alteraciones en nuestra microbiota.

¿Qué hay de bueno o de malo en comer carnes?

La información es clave para tomar decisiones. Cuando hablamos de la carne, es importante saber cuáles son los pros y las contras de consumirla. Las carnes nos aportan los nueve aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede sintetizar. Sin embargo, hay alimentos de origen vegetal que, bien combinados, pueden proporcionarnos proteínas de buena calidad. Estos incluyen los cereales, las legumbres, las semillas, los frutos secos, las algas. Los aminoácidos son fundamentales para el organismo, dado que le permiten cumplir una multiplicidad de funciones como la regeneración de tejidos, células y músculos, la absorción y metabolización de nutrientes, la síntesis de enzimas digestivas, entre otras. Asimismo, las carnes contienen vitaminas y minerales que también contribuyen al buen funcionamiento del cuerpo, especialmente, las vitaminas del grupo B, sobre todo la B12, y minerales como el zinc, el yodo, el selenio y el fósforo. Consumir carne en forma moderada es óptimo, dado que nos aporta muchos beneficios. No obstante, es importante saber que al consumirla también estamos ingiriendo los cereales transgénicos con los que son alimentados los animales, las hormonas que se les inyecta para que crezcan más rápido, los medicamentos que se les administra -incluso de manera preventiva-, los conservantes, los colorantes y otros aditivos sintéticos, nada saludables, con los que se los trata para que su color y aspecto resulten más agradables al consumidor. Si se decide no comer carne, es importante estar bien informados y consultar con un profesional de la salud para evitar deficiencias nutricionales.

 

CARPE DIEM

Manifestás que priorizás el disfrute ante la restricción en la alimentación. Contanos cómo es esto.

Basándonos en el concepto de la bioindividualidad, desde la nutrición holística recomendamos a las personas no sumarse a modas en la alimentación, sino que las alentamos a buscar lo que les hace bien y a adoptarlo como estilo de vida. No compartimos el concepto de la restricción en la alimentación, porque no es algo que se sostenga a largo plazo ni que sea saludable a ningún nivel. Consideramos que una persona bien informada no necesita restringirse.

Así, por ejemplo, si tengo una reunión, comparto con gusto aquello que se pone en la mesa, ya que la vida social es parte importante de una buena nutrición.

Eso de disfrutar las actividades que uno elija, a veces, está condicionado por la falta de voluntad para sostenerlas: ¿debemos insistir, “ser disciplinados” o probar diferentes actividades?, ¿el tema es estar en acción?

Aquí también se aplica el concepto de bioindividualidad, sin ninguna duda. Lo que se disfruta y hace bien, puede ser diferente de una persona a otra. Sabemos que el movimiento es importante porque estimula la producción de endorfinas y eso nos hace sentir felices, nos ayuda a regular la presión arterial, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, mejora la memoria y reduce el riesgo de padecer enfermedades neurológicas, como demencia y Alzheimer, prolonga nuestra expectativa de vida, entre otros beneficios. Hacer actividad física no necesariamente significa ir al gimnasio a seguir una rutina de entrenamiento. Las opciones para movernos son muchísimas y diversas según la personalidad, las preferencias y las posibilidades de cada persona. Moverse incluye bailar, caminar, correr, andar en bicicleta, hacer spinning, tomar clases de boxeo, de pilates, de entrenamiento funcional, hacer remo, natación, taekwondo. El tema es poner el cuerpo en acción para llevar una vida saludable y gozar de los beneficios del movimiento.

En estos tiempos, el balance parece una utopía. ¿Cómo podríamos organizarnos para dar tiempo a una alimentación sana y rica y a actividades que nos equilibren?

La clave es planificar y organizarse. En cuanto a la cocina, la idea es cocinar una vez para comer varios días. En mis redes sociales tengo varias publicaciones con ideas para organizar la semana. Y, en cuanto a las actividades que elegimos hacer, es fundamental priorizarlas y agendarlas como si fuera una reunión importantísima.

¿Cómo revertir la cultura alimenticia en los niños? Tanto en la alimentación primaria, con la intervención exacerbada de la tecnología comunicacional, como en la secundaria, respecto de la comida y la bebida.

48419553_464806207257776_1587626981564874752_nEste es un tema que me interesa muchísimo, como mamá de dos niños. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les podamos decir, con lo cual el modelo que tengan en casa va a ser fundamental a la hora de tomar sus decisiones. Esto se aplica tanto a la alimentación primaria como a la secundaria. Si los papás pasamos mucho tiempo detrás de la pantalla del celular, es inevitable que los niños actúen de manera similar. Lo mismo sucede con la comida. Si en una casa, se toman bebidas gaseosas hay muchas probabilidades de que los niños también las tomen. En la medida que se les ofrezcan y se dispongan de opciones saludables en casa, más fácil será que empiecen a consumirlas. Por ejemplo, si no hay otra cosa que galletitas, es lógico que vayan a comer eso. Una fuente con frutas en la mesa, un vegetal que se incorpora en un plato (aun en una pequeñísima cantidad para que vayan acostumbrando su paladar), la invitación a participar en la preparación de una comida, son maneras de acercar a los chicos a una alimentación más saludable. Pero, para llegar a esto, es necesario replantearnos nosotros como adultos cómo podemos estar más presentes con nuestros hijos y qué pequeño cambio podemos hacer en casa para empezar a revertir hábitos poco a poco.

 

CAER EN LA RED

Las cuestiones de clase, relativas a distribución de oportunidades, salud y alimentación, no escapan a este análisis. Para unos, las metas, objetivos y sueños son pan de cada día. Para otros, el único pan es el de la supervivencia. Lo importante es comenzar, trazar caminos, inocular, como trépanos, entre las montañas de piedras de la publicidad tóxica.

48423307_1995925407367217_2002169472558825472_nEn lo personal, yo valoro tu generosidad en lo que compartís a través de las redes sociales. Las redes son los mecanismos más abarcativos en todos los estratos –y, por tal motivo, revisten también de peligrosidad-. ¿Pensaste en la opción de un micro en you-tube, por ejemplo?

¡Muchísimas gracias! Para mí es un placer compartir lo que sé y poder ayudar a otras personas. Y sí, me encantaría tener un micro en YouTube.

Contanos de tus sesiones, cómo las trabajas, cuánto tiempo dura un tratamiento promedio.

Mi programa de coaching de salud y nutrición holística consta de una sesión cada 15 días durante 3 o 6 meses, de acuerdo a las metas que quiera alcanzar la persona. En cada sesión, abordamos desde la alimentación saludable y consciente hasta las distintas áreas de la vida que influyen en nuestra salud. El enfoque es holístico, en tanto que los cambios permanentes a favor de la salud sólo se logran si los pasos son graduales y firmes y, si se logra ese equilibrio en las distintas áreas de la vida.

Comenzamos con una sesión de coaching inicial donde revisamos la historia de salud del consultante y definimos sus objetivos personales. A partir de los objetivos personales, se incorporan gradualmente nuevos hábitos y se desbloquean las dificultades que los acerquen a ellos. Las sesiones se realizan  en consultorio o de manera remota. Mis consultantes y yo nos comunicamos por email y ellos cuentan con mi entera disponibilidad durante el programa, en el cual les proporciono todos los recursos relevantes a su proceso personal (publicaciones, artículos, recetas).

En la búsqueda de alternativas sanas para el consumo de alimentos, a costos populares, coincidimos en un punto de encuentro: El Almacén de Ramos Generales de Luis Guillón. Allí, se generó un espacio de comercialización de productos libres de agrotóxicos directos de las quintas. La nota completa en el siguiente enlace: LA COSECHA.

La revolución muta y transmuta, como la naturaleza. Ahora, la pugna es lograr que la distribución de los beneficios sea ecuánime, balanceada, para que todos los habitantes de este planeta podamos gozar de salud espiritual, mental, social, física. Volver a la naturaleza en el sentido melancólico de que todo pasado fue mejor es sólo parte de una fantasía que deja las riendas del futuro en manos de los más sospechosos; volver a la naturaleza en un sentido de intervención cuidadosa, generosa, balanceada, equitativa, en armonía, nos permitirá hacernos cargo de este presente y de ese futuro.

 

Vero RomeoVerónica Romeo es Consultora (Coach) de Salud y Nutrición Holística en el Institute for Integrative Nutrition (NY – USA). Brinda sesiones individuales de consultoría, en Canning, Ezeiza, y talleres de nutrición holística para inspirar y guiar en la mejora de la salud en un sentido completo e integrado -cuerpo, mente y espíritu, bioindividualidad de un ser social-.

logo Vero RomeoSu marca: Nutrite bien, sentite genial.
Sus redes -veronicaromeo.hc- en Instagram y Facebook.
Publica también, en Green Vivant.

 

Foto de portada: el camino. HAP
Registro fotográfico Juan José Stork: Instagram JJS




LA COSECHA

La sospecha: Sobre la producción agroecológica.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

En esas pequeñas revoluciones que generan economías populares para apoyar una alimentación más sana, o menos procesada, se encuentran l@s chic@s del Almacén de Ramos Generales. Con productos libres de agrotóxicos, despliegan mucho más que la simple venta de productos de calidad a costos accesibles. Facundo, trabajador del Almacén, cuenta de qué va y hacia dónde van.


DE LA QUINTA AL ALMACÉN, DEL ALMACÉN AL DESPENSERO

¿Qué es el Almacén de Ramos Generales? ¿Quiénes forman parte y cómo ingresan dentro del circuito de comercialización?

El Almacén de Ramos Generales es un espacio comercialización directa desde las quintas, tanto para trabajadores y trabajadoras de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra), como cooperativas, pequeños quinteros y quinteras y fábricas recuperadas. Esto permite – para quinter@s o productor@s de lácteos, pollos, huevos, yerba, por ejemplo- tener un espacio físico para comercializar su producto, sin intermediarios que se lleven la mayor parte de la ganancia y sin tener que gestionar un espacio propio con la carga económica que conlleva. Así, se establece un precio fijo, del que se pone un porcentaje extra mínimo, principalmente para mantener los puestos de trabajo, el espacio físico, y con la idea de sostener precios populares.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

El primer sitio, en Luis Guillón , en principio,  generó una salida laboral para gente del barrio, en un momento de crisis en Argentina, en diciembre de 2017.

Buscamos apoyar el trabajo de todas las quintas. Por eso formamos parte de una organización que incluye gente que produce de manera tradicional, en transición y en forma agroecológica hace 4 a 6 años. En el Almacén hay un 95% de producción agroecológica, el 5% restante es convencional y se aclara en el momento en que lo ofrecemos.

En el Almacén de Ramos Generales todos formamos parte, a lo largo de toda la cadena. Comenzamos con una feria en un barrio, luego formamos parte de la UTT y decidimos ir para adelante, con una economía popular, con precios populares y fijos. Lo trabajamos en forma de cooperativa comunitaria. Propiciamos tener todos los mismos conocimientos y conocer la causa que hay detrás, que es la dignificación de l@s campesin@s. La idea es que estemos al tanto de lo que lleva adelante la UTT, más allá del producto.

¿Qué caracteriza los productos y cómo establecen los costos para que sean populares?

El producto es de excelentísima calidad, la verdura no lleva más de dos días de cosecha, la 100% agroecológica, está preparada con bioinsumos. Esa diferencia ya hace que el producto se venda solo.

La comercialización directa permite que el 85 a 90% de la ganancia quede en la familia quintera y no se generen intermediarios. Se evita así que llegue el camión, regatee y/o cambie los precios, pague a los 15 días cualquier costo, con el argumento de que el Mercado Central les dio determinada cantidad –y no hay cómo comprobar ese monto-. De ese modo ellos y ellas deberían aceptar por la necesidad de pagar un alquiler, remedios, un jardín o lo que sea para los hijos y las hijas. De este otro modo, tienen conocimiento de la cantidad con la que contarán todos los meses.

Los precios son establecidos por asambleas de las familias quinteras. Se acuerdan por 6 meses. Esto permite a la familia saber cuál va a ser su ganancia, su sueldo, dignificarlos a partir de que no se especule con el precio. Después de 6 meses, pueden actualizar los valores en caso de que el fijado anteriormente no les haya sido suficiente o haya sido exagerado. Establecemos un punto medio entre lo que más y menos se paga. Si el punto medio resulta muy bajo durante el período, lo subimos. Y si resulta alto, lo mantenemos hasta la siguiente asamblea.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Este año tuvimos la pérdida del monotributo social agropecuario, por recortes en el presupuesto del Estado. Eso permitía dignificar el trabajo a las quintas, a cada quintero, a cada quintera, les permitía poder facturar, tener aportes, una obra social. Todo eso se perdió. La UTT es una de las organizaciones que lleva a cabo movilizaciones como los verdurazos o los feriazos, con la idea de no sólo recuperar ese monotributo social agropecuario, sino también de que se pueda tratar y aprobar la ley de accesos a la tierra, que pide créditos blandos para los quinteros y las quinteras. No se busca que se regale nada, sino que, en lugar de perder en el alquiler a una persona que no trabaja la tierra -por 3, 4 o más generaciones-, se pague en forma de crédito blando al Estado y se adquiera la propiedad de la tierra. Con estas movilizaciones se intenta que se conozca la realidad de las quintas que sufren l@s pequeñ@s productor@s.

 

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

También se reúnen como parte de la UTT, ¿cada cuánto lo hacen?, ¿qué implican estas reuniones?

La UTT plantea Mesas Nacionales en las que nos reunimos 2 o 3 veces al año, todas las provincias, todos los productores y productoras dentro de la organización. Tratamos problemáticas, proyectos, evaluamos el año. Analizamos cómo sigue la capacitación a los campesinos y campesinas.

L@s referentes de la organización, en lo que se llama Consejo Técnico Popular, llevamos a cabo capacitaciones, por las que viajamos a todas las provincias para estar en contacto con trabajadores y trabajadoras de la tierra y enseñar acerca de agroecología, nuevos métodos, preparación de bioinsumos, formas de plantación, formas de recuperar la tierra. Todo eso se enseña con la idea de expandir el conocimiento y no de apropiarlo. Inclusive, exponemos el gasto que se produce por la utilización de agroquímicos y lo comparamos con el ahorro utilizando bioinsumos.

Almacén de Ramos Generales, UTT - Almagro
Almacén de Ramos Generales, UTT – Almagro

La agroecología es un modo de vida, no un sistema de producción. Abarca el cuidado de la tierra, el cuidado de la salud de l@s trabajador@s y el cuidado de las personas que eligen consumir de esta forma. El soporte se basa en conocimientos que se trasladan de generación en generación, desde hacer corredores biológicos, preparación de bioinsumos, hasta en qué momentos plantar o cosechar. A su vez, se refuerzan con las capacitaciones que luego l@s campesin@s trasladan a otr@s productores y productoras de su zona.

¿Por qué agroecológico en lugar de orgánico? ¿Qué implica no certificar, con la carga onerosa e inaccesible que eso genera, para la economía popular?

Primero veamos la diferencia con la producción convencional: cuando un@ nutricionista te dice que consumas espinaca porque tiene hierro y vas y lo conseguís en un comercio tradicional -además del trabajo esclavo que hay detrás porque se les regateó el precio- no consumís hierro, hay un porcentaje despreciable de hierro, porque la producción convencional busca matar todo tipo de nutriente, insecto, yuyo de la quinta, que pueda afectar la producción en cantidad. Así, horada la tierra con fertilizantes para que esté “limpia”, la planta crezca fuerte y genere la mayor producción posible. De ese modo, arrasa con los nutrientes. En la fertilización natural con bioinsumos, se tienen muchísimos más minerales que con la fertilización química –por ejemplo, con NTK-, porque tenés restos de verduras, bosta de animales, que propician el crecimiento natural mediante constante fertilización. Además, se respetan los tiempos de la tierra. Podés caminar tranquilo, tus hijos e hijas pueden jugar en la quinta sin que se enfermen por los agroquímicos con los que se rocía a la verdura.

Con respecto a la producción orgánica: conocemos gente dentro de la UTT que trabajó en campos de verdura orgánica en los que se utilizaban agroquímicos y en los que había menores de edad. Ahí tenés corrupción, porque no se cumple con la certificación que garantiza que los productos no tienen químicos, y también tenés explotación infantil. Nosotros no compartimos la idea de que se tenga que certificar que algo “no tiene químico”, sino que lo que se tendría que dejar aclarado, es qué tipo de químico fue utilizado. Es decir, vos tenés que pagar para aclarar que no utilizaste nada y el que utiliza, no tiene por qué declararlo. Lamentablemente, está naturalizado. Nos venden el cuento de la necesidad de la semilla modificada y del agroquímico. Arman todo el circuito en el que comprás la semilla modificada, por ejemplo, con el virus de un insecto, y luego te venden el repelente para ese insecto y el medicamento para cuidarte de lo que el químico te generó. Te hacen el circuito en el que te venden la comida, el medicamento –por ejemplo, Bayer- las semillas, los agroquímicos.

 

ALMACÉN AL POR MAYOR

¿Es posible generar alimentación masiva con la comercialización agroecológica?

Sin dudas que es posible.

Plantaciones UTT
Plantaciones UTT

Como cooperativa, como Almacén de Ramos Generales, tenemos que lograr no sólo hacer conocer que tenemos productos libres de agrotóxicos, sino que tenemos que dar a conocer toda la lucha de la organización. Esto va a generar un cambio de conciencia, de paradigma, cuando se logre, por ejemplo, que la gente venga al almacén y no se moleste porque no hay tomate, porque no es estación. Y en este sentido ya hemos avanzado y valoramos que la gente que elige este espacio de consumo tenga paciencia. Primero, porque abrimos en un momento de crisis, en el que los precios no nos ayudan, con un Estado ausente. Y luego, porque al generar conciencia, volvemos a entender la imortancia de consumir de estación y sin agrotóxicos. En este mundo tan individualista y consumista, la idea es lograr que no se busque ese producto en forma desesperada, que eso que aparenta ser un tomate por fuera y por dentro es sólo agua, sin gusto, de cámara, lleno de químicos. La elección de nuestros compradores no sólo pasa por la calidad del producto, sino por toda la organización que hay por detrás del mismo.

En breve vamos a abrir un mayorista, el primer mayorista de productos agroecológicos y orgánicos -comprobamos personalmente que no usen químicos-. Los agroecológicos son nuestr@s quinter@s de producción hortícola y frutícola de todo el país.

Lleva tiempo, pero será un logro. Hay multinacionales y polític@s que apoyan la organización. Si no nos hubiésemos movilizado al Congreso, para repartir bolsitas de semillas criollas a cada diputado y diputada, hoy tendríamos una ley de semilla aprobada, donde la semilla sería propiedad privada de una empresa. Trabajamos día a día en esto, de lunes a lunes. Generamos espacio para tod@s l@s productores y productoras chic@s.

Nosotr@s sostenemos la agroecología: es un cambio de paradigma, es un avance y es el futuro. Es rentable. No se puede comparar la cantidad de plata que se derrocha con agroquímicos, respecto de producir de manera saludable, pagando bien a los productores y productoras. Para nosotros, más allá del consumo saludable, está la lucha campesina. No somos una empresa, somos una organización social. El producto sin agroquímicos es un pilar, pero la dignificación del trabajo de las quintas es, sin dudas, lo que más nos moviliza. Nos motiva poder abrir un jardín comunitario para los hijos e hijas de las familias campesinas, poder abrir almacenes y generar puestos de empleo a lo largo de todo el país, sostener la lucha por la ley de acceso a la tierra, en contra de la ley de la semilla como propiedad privada, por el monotributo social agropecuario. La gente nos elige por todo esto.

 

POLÍTICA: EL HACER PARA EL BIEN COMÚN

Revolucionar hasta llegar a políticas públicas que contengan y sostengan la naturaleza y, por ende, la sustentabilidad y soberanía alimentaria, como ejes de crecimiento, así como ocurre en otros países, tales como Bolivia y Ecuador (1).

Juan José Stork. Instagram
Juan José Stork. Instagram

El gobierno actual manifiesta inclinación por una alimentación saludable, sin embargo, no genera políticas de Estado ese sentido. ¿Cómo analizás esta paradoja?

La pugna es entre compromiso social o interés individual. Estás con lo uno o con lo otro. Hoy predomina el neoliberalismo, el individualismo, el consumismo, el capitalismo. Nosotr@s buscamos un cambio de paradigma, mirar un poco más a nivel comunidad y no sólo el ombligo.

Un gran porcentaje de la organización está formado por la comunidad boliviana, son quienes producen el 80% de los alimentos en el país. Es una comunidad de excelencia y su Estado es referente en esta lucha, con grandes avances a nivel país.

 

A la sospecha nuestra de cada día, se contrapone la marcada confianza que generan est@s muchachos y muchachas, su movimiento y sus fundamentos, no sólo a nivel de sano consumo, sino a un nivel ulterior, en esa incesante búsqueda por dar sentido a la otredad.

Almacén de Ramos Generales, UTT. Luis Guillón
Almacén de Ramos Generales, UTT. Luis Guillón

 

logo almacen UTTAlmacén de Ramos Generales – UTT es un espacio de vinculación directa entre productor@s y consumidor@s, caracterizado por el comercio justo de verduras y frutas libres de agrotóxicos directas de las quintas, y productos cooperativos. Son partícipes activ@s de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT).
Av. Díaz Velez 3761 (Almagro), Av. Valette 1724 (Luis Guillón).
En las redes: Almacén en Instragram y Almacén en Facebook.

 

Nota relacionada, entrevista a Verónica Romeo, Consultora en Nutrición Holística,
en el siguiente enlace: LA SIEMBRA

 

(1) La Pachamama y el Humano. Eugenio Raúl Zaffaroni. Ed. Colihue

Imagen de portada y registro fotográfico Juan José Stork: Instagram JJS y álbum FOTOMONTAJES




AZUL

Lo inesperado: Sobre el autismo, desde la mirada de una madre.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 


En un rincón se acurruca. Escondido detrás de algún almohadón que tiró exprofeso y desde atrás de su excusa -la pantallita del celu- hace un paneo total y absoluto de cada espacio. El registro es tan amplio que no cabe en todo el diccionario. Por eso, no hay palabras para describir qué ve, qué oye, qué siente. Su mundo no cabe en un registro tan extenso y tan limitado como el idioma. Y él va. Esboza sonrisas picarescas, sabe que lo observo, sabe que sé que lo observo, sabe que leo su mundo y siento temor por un riesgo tan inminente como mi descuido lo permita. Yo digo: tiene un ángel. Matías atraviesa cualquier límite sin miedos. Esos me los deja a mí, para que dance cada día la plena incertidumbre de no saber qué me depara una vuelta más del sol.


 

Noelia, mamá de tres niños -Tomás de 8, Agustín y Matías de 6 años-, se levanta entre estos pensamientos cada día desde que supo que Matías es autista. “¿Es qué? No, no entiendo.” Ese día se abrió un pozo eterno a un abismo: el de la incertidumbre.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.

Los síntomas fundamentales del autismo son dos:
• Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social.
• Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

– www.autismo.com.es –

 

VAMOS A LA PLAYA OHOHOH, NO VAMOS A LA PLAYA

¿Cómo fueron los primeros “síntomas”?

Al año y medio, noté que no hacía las cosas esperadas para los nenes de esa edad. Al principio creía que era un nene inquieto. Yo lo percibía: él no podía sentarse a jugar, tenía que estar todo el tiempo corriendo o subiéndose al sillón, a las mesas de luz. Saltaba, trepaba, no se sentaba a jugar a hacer pilas de cubos, ni con autitos, ni hacía juegos simbólicos, como darle de comer a un muñeco. Y empecé a notar que se conectaba mucho con las pantallas.

El primer impacto fuerte fueron unas vacaciones que hicimos a San Andrés, en familia. Ya era complejo, porque tenía dos bebés de año y medio y un nene de cuatro. La primera semana fue todo divino: el agua, la arena. La segunda, Mati no podía pisar la arena, se enloquecía cuando llegábamos a la playa, gritaba sin parar. Una semana dale llorar sin poder pisar la arena, a upa todo el tiempo. La gente nos miraba horrorizada, gritaba hasta quedarse dormido, por el estrés del llanto. Así las cosas, nos turnábamos para ir al mar. En el hotel y hasta en la pileta estaba bien. El problema era en la playa. Luego cuando ya conocí su diagnóstico, aprendí que hay texturas que lo sacan de quicio, no las puede “regular” y explota. No sabemos qué fue, si la arena, la arena mojada, el sol, el reflejo del sol en la arena. Hoy, a sus 6 años, ama la playa. Mati tiene una diferencia con el resto de los nenes autistas: no reacciona siempre igual ante las cosas. No encaja en algunos patrones de conducta esperable.

Existen pocos diagnósticos precoces, se suele esperar a los dos años para que el niño desarrolle el lenguaje hablado.

Hasta los 2 años, también noté que no hablaba, no decía palabras, no trataba de repetir palabras, no señalaba con el dedo, parecía que no escuchaba. Cuando lo llamaba no respondía, no miraba a los ojos… Indicios. 

¿Qué ayuda pidieron en esos primeros momentos?

La primera guía fue el pediatra, que envió hacer una batería de estudios para descartar temas físicos, como sordera, por ejemplo. Cuando los resultaron mostraron que físicamente estaba bien, me mandaron al neurólogo, a sesiones de fonoaudiología, a neurolingüística. Ahí empezó un caminito difícil. Cuando te dan la noticia, no sabés qué hacer, no lo esperás, no hay estudio en la panza que te diga que tu hijo va a nacer con autismo. En ese primer momento, no entendí mucho de qué me hablaban los médicos cuando decían que él iba a necesitar “estimulación”. No te quieren decir el diagnóstico con la palabra TEA para no encasillar al chico, pero a mí eso me hizo mal. Yo hubiese preferido que me dijeran que él estaba dentro del trastorno del espectro autista (TEA). Te dicen: es un nene con dificultades en la comprensión y en el lenguaje. Los primeros tiempos tuve mucha confusión y angustia. Además, contrastaba con su hermano mayor y con su hermano mellizo, ambos sin dificultades. Tomás, al año y medio hablaba como un loro, por lo que estaba completamente desorientada.

Por entonces, el pediatra me mandó con una fonoaudióloga del hospital Gutiérrez, una eminencia. La visita era para la evaluación neurolingüística, me anticipó que era poco probable conseguir turno en el hospital. Efectivamente, tenía turno, pero para un año y medio más adelante, por lo que me haría un hueco en el consultorio. Pensé en las madres que no tienen cobertura médica para evaluar la situación de sus hijos con un diagnóstico TEA. ¿Qué hacen?, ¿pierden tiempo de oro? O peor, si no logran detectar a tiempo que algo les pasa a sus hijos. La verdad sentí desesperación por ellas.

Mi terapeuta, el primer apoyo personal que tuve, me dijo: “hay tantos tipos de autismo como niños autistas”. Eso me quedó grabado. Y es así. Por eso Mati no encaja en los patrones.

¿Qué sentiste, qué pasó cuando lo diagnosticaron?

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Sentí mucha angustia. Dolor, sinsentido. Venía del golpe de perder a mi mamá y volví a pensar que ya no podía sonreír, no tenía ganas de estar feliz. Mi hijo tenía un problema del cual no se sabe nada. Te dicen “tiene esto” y no sabemos nunca si va a mejorar, si va a responder.

Me obsesioné en hacerle todos los estudios lo más pronto posible. Fue un mes y medio de ir en colectivo con el nene a todos lados, de cuidar que no se durmiera porque se tenía que dormir en pleno estudio. Tenía que despertarlo a las 3 de la mañana para que llegara con sueño a determinada hora. Se me apagó la vida. Lloraba y él me miraba, y me daba culpa. No quería, no quiero que él tenga esto.

¿Cómo manejaron lo inesperado, el factor sorpresa?

Como pareja no nos supimos escuchar, no supimos luchar para el mismo lado. Si bien Matías tuvo todas sus terapias apenas lo diagnosticaron, con el papá no nos apoyamos de la manera que yo hubiese querido.

Tuvieron diferentes tiempos de aceptación. Fue un impacto grande para la familia, para los papás más que nada. También para los hermanitos. Noelia se encargó de contarles.

Los tiempos que demanda un nene con autismo son importantes. Mati necesita atención casi full-time. Hay que tenerlo siempre a la vista. Los otros hijos demandan. Y Noe hacía malabares para estar más con Tomás, por ejemplo. A Agustín le tocó perder más. También, a la pareja. La atención a Matías implicó costos. En algunos de los encuentros que he participado, escuché que el 80% de las parejas con hijos autistas se separan. (J)


¿Qué investigaste?

Yo, nada. Más investigó el papá. Yo escucho lo que las terapeutas me dicen. Puede haber algún factor químico, por lo que debo terminar de hacerle unos estudios.

Es un diagnóstico muy vinculado con lo sensorial. El movimiento lo “regula”. Quieto, no siente adónde terminan sus extremidades, no tiene percepción de su cuerpo. Es rarísimo. Matías, por ejemplo, es feliz en la cama elástica. Estoy ahorrando para comprarla. “Regular” implica tener una conducta en particular, un comportamiento que lo haga tranquilizarse cuando algo lo molesta mucho. Por ejemplo, vamos a un lugar, muchas horas afuera lo empiezan a agotar. Entonces, ve un globo, lo agarra y lo muerde porque no aguanta más nada. Agustín dice que se quiere ir, Mati no puede. No puede decir que tiene frío o hambre o calor. Tengo que estar muy atenta.

De todos modos, vivo el día a día. Me cuesta dedicar tiempo a investigar. Puedo juntarme con madres en esta situación, pero no quiero que nuestra vida pase por el autismo. Si a él no le falta lo que le tengo que dar -la estimulación, sus maestras, terapeutas- prefiero que no vivamos rodeados por todos lados con el tema. Por ahí es porque me produce mucho dolor. No sé. Pero le veo más sentido a incluirlo a él en la vida normal.

He ido a muchas reuniones y me pregunto por qué no van ellos. La verdad, vi casos muy complicados. En ese sentido y al comparar, veo que Mati evoluciona mucho y muy bien. También los avances pueden tener que ver con la temprana edad en que se inició el abordaje del problema, la edad es importante. (J)

 

POR MI CULPA, POR MI GRAN CULPA

¿Sabés algo acerca de la génesis del autismo?

Los nenes nacen con autismo. No hay ningún estudio previo que lo permita detectar, ni tampoco recién nacido. Físicamente, no hay indicios en las primeras etapas.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Yo estaba embarazada de los melli y, en medio de la angustia por tener a mamá internada, algo en la panza me generó un dolor intenso, no físico. Entonces, pegué un grito desgarrador de esos que salen desde el fondo y el papá vino corriendo del susto. Yo sentí que el bebé -no los bebés- se asustó, que puso las manitos para taparse la cara, los oídos. Yo creo que él ahí se dijo “yo voy a venir con esto”. Es inmedible. Nadie podría encontrarle sentido. Pero, para mí, ese día pasó algo.

Pueden ser las vacunas, las que me dieron a mí, a él, también dicen que el consumo elevado de ácido fólico. Pueden ser las antenas, la alimentación mala, los anticonceptivos, varias cosas. Antes, o bien no se sabía, porque no había herramientas para determinarlo, o aumentó por algún factor que no se reconoce o admite.

Con todas estas componentes tan dispares de posibles formadoras de autismo, bajo ningún punto de vista, podés sentir culpa del diagnóstico de Matías.

Ahora no, ya lo entendí. Pero, al principio, sí. El neurólogo me preguntaba cómo me pedía agua y yo le decía “no sé, me pide el mayor y yo los llevo a los 3 y les doy”, Agustín pedía una galletita y yo los ponía en filita y les daba a los 3, como unos pollitos. Yo no detecté inmediatamente que Mati no me pedía. Estaba sobrepasada porque eran 3, chiquititos, y sentía que no lo había visto a tiempo. Pensaba que no lo había mirado, que no lo había hecho upa como a Tomás. Después entendí que, de todos modos, hubiese sido autista.

Estoy orgulloso de Noe, porque es valiente, nunca se escondió y puso siempre el alma y el cuerpo. Un niño autista es un tema muy delicado y de por vida. (J)

 

¿Hay alguna irregularidad neurológica que se pueda medicar?

Se medica a determinado tiempo, por la hiperactividad, para serenarlos un poco. Agus para, descansa. Mati puede estar sin detenerse por 14 horas, por eso es agotador. No se puede sentar a jugar. Agustín lo lleva como puede, Mati se aferró mucho a Tomás.

Tanto Tomás, como Agustín, como el resto de la sala tienen una actitud protectora con Matías, avisan si hace algo que “no tiene que hacer”.

El “no tener que hacer” reviste peligros que para Matías no son tales.

En el parque hay dos hamacas.
Unas nenas juegan
en vaivén contiguo.
¿Cuánto las separa?
¿50 cm?
Matías se para adelante,
mide todas las distancias y,
con ese cándido desparpajo
de saberse dueño de su mundo,
pasa entre las dos.

Lo que no tiene que hacer no es sólo por el peligro, a veces rompe cosas. Como ahora, que rompe mis plantitas porque está celoso de que nosotras hablemos, a pesar de que te conoce. Y le explico, 200 veces por día, que la plantita sufre y, tipo 8 de la noche, como soy un ser humano, no le explico nada y lo saco de la oreja.

Y, para volver a la noción de peligro, de la conciencia del riesgo, ¿alguna vez él se lastimó o le pasó algo?

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

No, nunca. Te pone la tapita. Nunca se tiró a la pileta, por ejemplo, está con la puntita del pie y yo pego el grito y no se resbala ni nada. Él entra a un lugar y hace una observación rápida de todo y apunta al peligro. Tuve que aprender a ver como él, para adelantarme. Ahora se fue a mirar pelis. Me permite relajar un poco. Pero no es lo que debe hacer. Las pantallas no son lo mejor para nenes con estos diagnósticos, porque no hay un ida y vuelta con el otro, que es el punto a estimular todo el tiempo: Que logre encontrar diversión, que salga del vínculo con otros niños o personas. La pantalla es una entrada del afuera, pero no una salida para él. Podría ser una hora por día. Igual, salta, baila, las pone a todo volumen, y trata de repetir las canciones porque ya las tiene vistas. Para mí, con eso construye algo de lenguaje. Por ejemplo, hace un tiempo que ve un corto de Frozen donde, desde un estornudo, salen todos muñequitos de nieve. Entonces, durante una semana estuvo jugando con el “achís”. Entiende perfectamente el significado de lo que hace. Pero los neurólogos no lo recomiendan. El avance en el lenguaje existe, dice palabras sueltas y las usa bien, pide “pis”, o me abraza y me dice “te quiero” –no es que dice “banana”- a veces usa palabras que luego deja de usar. Entiende indicaciones básicas. Y tengo que usar frases completas y claras, por ejemplo, “andá a hacer pis, Mati, andá”, pero no tiene dominio del lenguaje. En todo, como en el lenguaje, es importante ser metódica para que no explote en el berrinche.

¿No sentís, entonces, que hay una disparidad entre lo que te recomiendan los profesionales y lo que tu percepción de madre te sugiere? ¿No sería más válido encontrar algún equilibrio entre ambas posiciones?

Matías va a la misma escuela que sus hermanos,
es una escuela integradora
y tiene clases con una maestra especial para su diagnóstico
y una acompañante terapéutica.
Participa, también, de diferentes terapias de estimulación:
fonoaudiología,
psicopedagogía, psicología,
terapia ocupacional,
orientación familiar.

No sólo es la percepción, es la realidad de cada casa, de la que el médico no tiene idea. Tenés una realidad, otros hijos, una condición social, emocional. Yo no puedo llevar a cabo todo lo que me proponen los terapeutas. Es mejor que tenga hermanos, pero, para la atención que él requiere, en cierto sentido, complica las cosa. Conozco casos en los que llevan a los hijos a equinoterapia, o a musicoterapia y muchas más cosas de las que hace Mati. Yo no estoy en condiciones de llevarlo y tampoco me parece justo para sus hermanos, creo que también tengo que lograr un balance a nivel familiar.

Además, está la realidad de haberme separado en este tiempo. También me tengo que sacar un poco la sensación de culpa y disponer de espacios para mí, para reconstruirme.

 

¡MARCHE UN LÍMITE POR AHÍ!

¿Y el papá?

El papá tiene menos temores que yo en cuanto a los peligros. Creo que tenemos los mismos miedos respecto qué va a pasar. Si Mati logrará algún tipo de independencia o si va vivir conmigo toda la vida, porque todas las posibilidades están abiertas. Eso angustia. Es fulminante para mí. El vínculo con el papá es bueno, pero no es apegado como conmigo. A ver: el papá es más estricto con los límites. Por ejemplo, en la insistencia en que Matías aprenda a decir qué le pasa. Yo, en cambio, estoy más atenta y eso me estresa más. Es bueno lo del padre, porque los límites lo ayudan a él y también me ayudan a mí. Yo sé que su autonomía depende de mí, que no ponerle límites a él lo perjudica. A otro nene, simplemente, lo malcriás. Por supuesto, lo tratamos mucho en mi terapia y en la orientación familiar.

Lo bueno es que me valora como mamá, antes y aun ahora.

Es difícil ponerle límites. Yo comparto comidas y Matías se para todo el tiempo, se va, viene, corre. Los límites son un punto importantísimo, estos nenes necesitan pautas. Yo lo hablo mucho con Noe.

Trato de ver el lado positivo de todo. Creo que el hecho de que Matías tenga que desprenderse de la mamá para estar con el papá lo ayuda también a salir de la burbuja de protección maternal. (J)

 

Hablemos del vínculo con la escuela: Matías va a una escuela que le permite integrarlo. Está en preescolar y comparte sala con su hermano mellizo, Agustín.

Vamos a ver cómo le va en primaria con la integración. Va a pasar, porque tiene un proyecto de integración por ley, aprobado por la inspectora. La escuela especial viene a hacer integración a la escuela común. El objetivo es bajar los contenidos para que él pueda trabajar adaptado a su capacidad de entendimiento. Son sólo 6 horas de integración de contenido escolar, de las 20 semanales que va al preescolar. El resto es con acompañante terapéutico externo, no vinculado con lo pedagógico, aunque lo ayuda según los lineamientos de la maestra especial. Creo que deberían ser más horas de maestra integradora, a mí me resulta poco tiempo. No obstante, estoy contenta con lo que se hace. Y tengo la posibilidad, por la cobertura médica, de ponerle una acompañante.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork
Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

En el jardín detectaron que le encantan los rompecabezas, al punto que se obsesiona. Los arma, me llama y me dice “bien, bravo” y se aplaude. De todos modos, la permanencia o no, en la sala, es decisión de los papás. La ley te indica no hacerla, para esperar avances por madurez. Yo no tengo garantías de al quedarse en prescolar esté suficientemente mejor preparado para entrar en primaria en 2020. La integración pretende una inclusión, que el chico esté socialmente con los de su edad, bajando los contenidos. Tal vez pueda armar palabras, escribir cosas sueltas y estará escolarizado, principalmente con los fines de sociabilizar. Si no funciona, llegado el caso, tendrá que pasar a una escuela especial. Por lo que entiendo, esto puede llegar a ocurrir recién para la etapa de la secundaria. De todos modos, está integrado, tanto por sus compañeritos como por los amigos de los hermanos. Todos lo quieren y lo cuidan.

Yo vi un crecimiento importante en el vínculo de Tomás con Matías en este último tiempo. Toto lo cuida mucho, lo mima mucho.

Conmigo también mejoró. Una vez me quedé solo con los tres: Mati se subía arriba del lavarropas, se trepaba mal, quería sacar cosas de la alacena, ese día conté las veces que lo saqué, fueron 17. Al más tranquilo del mundo lo sacaría. Yo hice mucha gimnasia y le tengo el triple de paciencia. Le hablo mucho, despacio, porque es muy dulce, pero creo que también es capaz de tomarme el tiempo.

Considero sumamente importante hacerlo participar de todo lo que hago: ver tele entre los cuatro, jugar, comer golosinas entre todos. Si salimos, lo hacemos los cuatro. Mati tiene que participar. Y cada vez se engancha más y los hermanos también se enganchan con él. Si lo dejara porque es más fácil salir sólo con los otros dos, haría todo mal.

La escuela le hizo bien. Allí han naturalizado el tema. Dentro de su diagnóstico, le veo evolución. Los avances tienen que ver con la escuela, los tratamientos, y la actitud de los adultos.

Que Noelia se haya desprendido también es bueno. Hace unos días necesitó apoyo y lo trajo otra mamá y él llegó bien. Es importante para ella el apoyo de la escuela y de las mamás. Veo a Matías mejor con sus vínculos y, seguramente, crecerá con el tiempo, también con Agustín. (J)

Ahí se van a pasear con el abuelo Jorge. Le pido al universo, que mi papá viva como 120 años.

¿Superaste la etapa emocional de ese primer impacto?

El recorrido de la casa es natural.
Es su lugar, sabe entrar y salir sin problemas y cerrar con traba.
Se acerca y llena la conversación con onomatopeyas.
Construye sus mecanismos de comunicación, desde sonidos básicos hasta el contacto físico,
ese, le encanta.
Ríe, mira con picardía.
Estudia cada actitud.
Se escapa y vuelve.
Envuelve con su gracia.
Está, y no está.

Lloro mucho aún por Mati. A veces lloro a la noche porque estoy agotada. Por ejemplo, fue un día intenso como siempre, pero advierto que viene bien, seguro nos vamos a poder acostar temprano. Ya los bañé, ya cociné y, de pronto, Mati hizo caca y ensució todo: la bañadera, los azulejos, él, obvio. Otro caso: estoy contenta porque ya logré acomodar todo, termino de colgar el último lavado de ropa, llego a la cocina y el tarro de harina está tirado y hay harina por todo el piso. Y él, lleno de harina. Y lo del tarro de harina lo hizo durante una semana. Es un vértigo permanente, la montaña rusa todo el tiempo.

Saber que Mati tiene esto es un sufrimiento todos los días. Sé que, cuando salgo, lo hago con un nene de 8, otro de 6 y uno que vive permanentemente en un año y medio, a quien no puedo perder de vista por nada en ningún momento. Mati se puede escapar o distraerse con cualquier cosa. Y, si lo llamás, no te responde. Mati tiene casi 6, pero tengo un bebé de un año, hace 5 años. No supero no saber qué será de su vida.

Noelia ha llorado mucho y llora, porque su cabeza va a mil y no sabe qué le sucederá. Pero también la veo más tranquila, porque ve avances. Ella sabe que tiene una pequeña crucecita en su espalda y lo lleva adelante. (J)

 

¿Qué expectativas tenés?

Ayudarlo. Trato de no tener expectativas, en el sentido de no ponerme marcas. Trato de vivir el día a día y ayudarlo en el día a día, que no le falte ninguno de los estímulos que él necesita.

Noe y sus hijos

El 2 de abril, es el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo. Se realizan encuentros anuales sobre la temática. El mes entero se viste de azul, el color designado para el autismo: “El azul representa a lo que vivimos a diario las familias y las personas que convivimos con este síndrome. Hay veces que el azul es brillante como el mar en un día de verano-, y otras, se oscurece y se disipa,como un mar en tempestad.”

– tgd-padres.com.ar –

El Anartista agradece a Noelia Mauro y a Jorge Mauro (J) por sus valiosos testimonios.

Imagen de portada: J. J. Stork: FOTOMONTAJES




BITÁCORA DE INTERSTICIOS

Los exilios: Sobre la vida de obra en obra.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

UN HILO DE AGUA INTENSO

guanaco de la estepa austral
guanaco de la estepa austral

El manto de paja brava se extiende hasta donde llega la vista. El horizonte, encerrado por la meseta patagónica, en el extremo sur, zigzaguea relieves y permite que el hielo dibuje un hilo de agua intenso. Y también deja que la atraviese, desde el Paine del cordón andino hasta las sirenas de los mares antárticos. El sol adiabático del invierno es un arcoíris sin colores de noreste a noroeste, y elude el costado de la cadena, que emerge cargadita de hielo. Al sol y a la sombra, con los densos coironales insertos como espinas del suelo, se amalgama la comunidad de guanacos más extensa y algún que otro choique. Los pumas se esconden en las leoneras más altas de la estepa. Seguro, han de vigilar tanto movimiento.

Ahí, en el fin del pueblo argentino, un cúmulo de seres pergeñan una obra. Hoy son represas. Ayer fueron ductos de gas, o crudo, plantas de extracción, o separación de hidrocarburos. Mañana serán centrales térmicas, caminos y puentes. O, tal vez, una nueva represa. Ahí, donde pocos saben que la vida existe, ellos se levantan todas las mañanas bien temprano, y regresan con tiempo para un baño y la cena. Con suerte, disponen de algún espacio para hacer actividades lúdicas. Ahí, con fríos extremos, calores letales, mosquitos insufribles, en la selva, en el medio del desierto, en el valle encantado, en la plataforma, en la Patagonia parca o helada, en el precipicio del continente, a unos cuantos miles de kilómetros de sus familias y amigos, ahí, se viven extraños exilios que nos permiten tener luz, gas, naftas, textiles, caminos, accesos, para estos hostiles tiempos que corren.

“agua blanca espejo
amanecer de rostro duro
surcos chorrean ralentizados
cada paso duele, como el último
pero sigue

intervalos glaciares
espejos de tiempo detenido
infinitos instantes
eternas paralelitudes, paso ralentizado
y sigue”

MALLINES

Río Santa Cruz
camino de aguas, Río Santa Cruz

 

 

 

FILOSOFÍA PEREX

René lidera al equipo de Higiene y Seguridad en el Trabajo. Es un morochazo jujeño, vive en Salta. “Vive” es una manera de decir, para referir a esa raíz puesta en el terruño que le da sentido a tantas de sus vueltas. En las afueras de Salta tiene una finca con su papá. El viñedo también echa raíces y lo retorna a los aromas monterrico, donde lo habitan su mujer y sus hijos.

Monterrico es una variedad exclusiva de la zona de Salta y Jujuy.
René la comercializa en Salta para turistas y la exporta a Alemania,
a través de un negocio familiar.

“No es una elección de vida en su totalidad, no es ese el concepto, es la necesidad de trabajo en un primer momento. Luego se transforma en una rutina esencial para nuestras vidas: la buena paga, los buenos servicios que brinda la empresa que contrata, desde los excelentes servicios médicos hasta los viajes en avión, alojamiento, hoteles y otros.

bajo el sol adiabático
bajo el sol adiabático

La mayoría de los PEREX, así se los llama -personal expatriado-, piensa esto como una filosofía de vida que te permite brindarle a tus seres queridos un pasar económico sin sobresaltos. Hasta lujos les podemos dar, hasta estudio.

También influye mucho la forma de cada individuo. En algunos casos, el espíritu aventurero se te ‘pega’ o lo ‘adoptas’ al conocer lugares que solo ves en los libros o por TV. Eso cada vez te invita a retomar el mismo régimen de PEREX, sumado a la buena paga y los beneficios. El conocer otras culturas, otras formas de ver la vida, otras formas de respeto al ser humano y su manera de ver, en algunos casos, diametralmente opuesta a la nuestra.

Así, logré, en primer lugar, elevar el status de vida de mi familia. Luego, darles una muy buena educación y, por último, moldearles el carácter.”

 

EL GITANO

Ernesto es un ingeniero procesista, oriundo de La Plata. Su recorrido por la Patria Grande lo llevó, hace unos años, a establecerse en Quito, Ecuador. “Establecerse” también es un modo de decir. A Quito fue con su esposa y su hijo más pequeño, dado el tipo de trabajo como líder de su especialidad en ingeniería. No trabaja en plena obra, aunque no deja de asistir selva adentro, para ocuparse de ver cómo van los pozos.

“Más allá del beneficio económico, que siempre es bienvenido y justificado, la obra brinda experiencias y conocimientos que no se obtienen en el escritorio. No lo elegiría de forma permanente, es demasiado de ‘gitano’. Se conoce mucha gente y uno se enriquece de forma personal y profesional.

en un intersticio
en un intersticio

Tengo la familia algo dispersa. Los hijos grandes y mi señora ya lo consideran parte del trabajo. Al hijo más pequeño le cuesta un poco más y se ve afectado con los viajes o estadías muy prolongadas fuera de la casa. Se dan situaciones complicadas cuando, al estar afuera, sucede algo que nos afecta y no podemos compartir juntos. También ocurre que, cuando uno regresa de descanso, se vive tipo vacaciones felices en la casa: ‘¡volvió papá!’. Regularmente, vuelvo con bolsas del duty free.

No lo admito ni lo pretendo como forma de vida. Lo ideal para mí serían 6 meses en la obra, 6 meses en la oficina de la ciudad.”

 

EL TOQUE

perdida en la selva
perdida en la selva

Abigail estuvo en Cusco, en la margen derecha del río Urubamba, selva peruana, en ampliación y revamping (término ingenieril que implica la actualización o modernización de un proceso) de una planta separadora de gas, como ingeniera procesista. Es de Caballito y su experiencia corta le dio un punto de vista sumamente interesante.

“A veces es una oportunidad de libertad: dejar lo conocido y lanzarse a la aventura. Esa adrenalina, a mi entender, es riesgosamente adictiva y luego te cuesta dejar. Se entablan vínculos más que familiares, al menos en mi caso. Y ser mujer en obra es otro tema: sos la que pone el toque sensitivo y te cuidan como nadie, más, si el grupo es solo de hombres.”

 

LA COFRADÍA

“Si pudiese, cambiaría este modelo de vida, pero ahora, porque ya obtuve todo para mi familia. Los años pesan. Me perdí tantas cosas, la infancia de mis hijos, los buenos y malos momentos con ellos, no estuve para acompañar sus sufrimientos ante una enfermedad. Me perdí velorios en la familia y de amigos, conocidos. Siento que perdí toda mi vida. No tengo amigos en ‘mi lugar’. Los amigos de mi vida son los de las obras y los de los países en los cuales viví, y qué amigos.

fluir en blancos, Río Santa Cruz
fluir en blancos, Río Santa Cruz

Los Perex somos como una cofradía, al compartir tantos momentos de nuestras vidas juntos -pasamos más tiempo en Obra que en nuestra casa-, somos como familia. Nos conocemos mucho, cada uno sabe la historia de vida del otro, y eso nos ayuda a sobrellevar todos los minutos en Obra. Existe un lema: ‘hay que trabajar todo el día hasta el cansancio’, esto no te permite pensar. Si paras un momento, te vuelves loco. Así, cansado, te acuestas y te duermes profundamente. Si no haces esto, sucede que se desata un drama cuando, a la noche, ingresas al dormitorio y cierras la puerta. Allí te quedas solo. Solo con tus pensamientos, cuando te das cuenta, las lágrimas caen solas y muchas.”

 

EL PEREGRINO DE LA PATRIA GRANDE

“En los 15 años que llevo en la empresa actual, he tenido la posibilidad de vivir y trabajar en varios países de LATAM y en solo uno del interior de la Argentina.”

Y casi como en hoja de vida ensaya un raudo recorrido:

“Chile 2007/2008 (1 año): trabajaba 15 días en Santiago y me iba fin de semana en mi casa. Tuve la suerte de conocer a mi actual señora, conocer bastante de la ciudad y los alrededores, centros de esquí invernales, balnearios de costa en verano. También conocí a muchos chilenos, con varios de los cuales he desarrollado amistad y continúo en contacto.

Bolivia 2011 (6 meses): régimen 28 x 7, al sur de Santa Cruz de la Sierra, cerca del límite con Argentina, proyecto en planta en funcionamiento. Aprendí bastante y conocí gente excepcional que me enseñó mucho. En Bolivia solo estuve un poco en Santa Cruz de la Sierra, ciudad eminentemente ‘petrolera’, en algunos aspectos, mucho dinero dando vueltas. Y, en el resto, la pobreza endémica de nuestros países, ferias de productos agrícolas, el maldito plástico azul que todo lo inunda -por ejemplo, en techos de los puestos-, y basura alrededor.

Brasil 2012 (casi un año): con lo que me gusta la playa me asignan a Belo Horizonte, ciudad serrana a 500 km de la costa más cercana sin vías directas. Tenía un régimen similar al de Chile. Hice algo de turismo interno y paseos de fin de semana por la ciudad. Los brasileros son un caso aparte en Sudamérica. Mucha onda de diversión, incluso en el trabajo.

insertos del desierto, Malargüe
insertos del desierto, Malargüe

Argentina 2012/2013 (4 meses): régimen 22 x 7, desierto de Malargüe al sur de Mendoza. Para dar una descripción acertada, siempre digo que en ese sitio se escondía Bin Laden a practicar tiro al blanco. Solo conocí el aeropuerto de Neuquén.

Perú 2013/2015 (20 meses): régimen 21 x7, emprendimiento minero a 4800 msnm, a 150 km de la ciudad de Lima. Llegué para una función específica y, al poco tiempo, ocupaba una posición mucho más elevada que me sirvió personal y profesionalmente. Esto fue muy distinto a las asignaciones anteriores, desde el clima a la función. El tema climático es de hacer notar, nunca hubo más de 15°C -al mediodía y poniéndose a reparo en el sol-. Pasé allí mi primer navidad blanca, ya que para esa fecha nevó en el proyecto. Tuve que pasar una navidad y, al año siguiente, el año nuevo en la obra. Se hace lo que se puede en esas fechas, se ofrece un menú especial a toda la muchachada que acompaña, se saluda y a descansar. Porque, al otro día, la obra continúa. Como en todas las anteriores y siguientes, aproveché a conocer gente local y expatriada, a conversar con ellos y a aprender de su idiosincrasia y experiencias. De la vida limeña, visité algo de los sitios culturales e incluso un fin de semana que tuvimos oportunidad, nos fuimos entre varios a la playa.

TM
érase una vez, el toro mocho

Ecuador 2015 hasta hoy: Quito, régimen de residencia permanente. De las mejores asignaciones, seguramente, porque no es una obra. Y además tuve la posibilidad de traer a mi señora y al hijo más chiquito y de que nos visitaran la familia extendida más cercana, padres, hermana, hijo mayor, cuñados, etc. Conocimos y tenemos muchos amigos locales que nos han ayudado en mil y una cuestiones. Para ser sincero, reniego un poco de la argentinidad que caracteriza a los compatriotas promedio –‘somos los mejores en todo’- y si bien no los evito, procuro insertarme en las sociedades que me tocan y no hacer una ‘patria chica’. El hecho de que mi hijito concurra a la escuela nos ayudó en ese sentido, ya que el espectro social se enriquece más allá de los compañeros de oficina.”

 

VIAJE AL INTERIOR

entre cielo y tierra
entre cielo y tierra

“Estar en la selva peruana, alejada de todo, me permitió una conexión conmigo misma que, en el día a día de la vida común, es muy difícil de lograr. Adoré el silencio y el solo ruido nocturno de animales indescifrables de fondo y de la planta, que acompañaba el camino de regreso a mi cuarto. Caminar bajo la lluvia y que nada importase”.

 

LOS SIN-CUENTA DESTINOS DEL LOBO ESTEPARIO

“Estuve en muchos lugares, para mí, todos de ensueño. Todos, hasta el más humilde. Supe disfrutar cada momento de la obra en el sitio que me tocó, sea acá en nuestro bendito país, como en toda América. Estuve en 50 lugares diferentes del país, y de Ecuador para abajo. Llegué a Arabia y deseché ir a Kazajistán y a África por mi familia. También he recibido ofertas en EEUU.

En mi familia vivo como un extraño. Esta vida laboral me convirtió en un ser raro para ellos, un ermitaño, claro, como siempre estoy solo, no me acostumbro y lo sufro, sus horarios no son los míos.

Tengo 4 hijos, dos de mi primer matrimonio y dos nenas, del segundo. A la tercera, a sus 6 meses, me la llevaron a la frontera con Bolivia, para que pudiera conocerla. A la más pequeña, la conocí a los 8 meses de nacida, cuando bajé de descanso de una obra en Perú. Estaba avanzando y creciendo profesionalmente, y mi familia me apoyó en ese crecimiento. Pero me generaba un ‘big-bang’. Cuando en la casa se producen crisis fuertes, mi señora se siente muy sola, también se siente exiliada. Entonces me sobrevuela el espanto de un segundo divorcio. Pero llego y la veo, es tan fuerte y firme. El exilio… es también del otro lado.

Siempre pienso esto: si mis hijos supieran las cosas impresionantes que hice y lo que la gente opina de mí y acerca de esas cosas. Porque cada vez que hice algo que sobresalía, miraba para atrás y mi familia no estaba para ser testigo de esos aplausos, de esas congratulaciones o de esos premios que recibí, es lo que lamento.”

“Eso soy yo y muchos más. Estuve allí.”

 

BITÁCORA DE ANÉCDOTAS

“En Bolivia, los operadores debían llamar al personal de seguridad para retirar vacas que ingresaban en la planta de gas. Además, era frecuente encontrarse un lagarto grande entre los caños.

Me cuesta olvidarme del viento Zonda que soplaba 2 o 3 veces por semana en Malargüe. Salir a fumar fuera de la Oficina Técnica se convertía en un drama. Una pared de arena de 40 m de alto atentaba contra toda cuestión social al aire libre. Tampoco había pájaros, de hecho, no hay árboles. Y y lo único que se veía a la distancia era el pico del volcán Malacara, que se encontraba a unos 300 km de distancia del sitio.

La carretera que une Lima con el sitio donde se encuentra hoy en funciones el proyecto minero -Carretera Central o Ruta Nacional 22-, es un camino de montaña de solo dos manos. Transitan entre 5.000 a 10.000 camiones por día, llevan y traen productos entre la selva y Lima. Tengo fotos de 2 camiones, uno en cada mano, enfrentados a nuestra camioneta. La circulación de noche estaba prohibida por la empresa, los pasos ferroviarios a nivel -se pasa por el paso a nivel más alto del mundo, creo recordar 4890 msnm-, no tienen barreras. He visto varios accidentes muy graves y, en alguna oportunidad, regresamos a Lima porque era imposible continuar hasta que no se despejara la ruta.

En Chile y aquí, en Ecuador, los temblores y los sismos son muy habituales. Se aprende a pasar el momento, pero nunca se está seguro de que se vaya a mantener todo en pie. El que afectó a la costa ecuatoriana en 2016 se sintió muy fuerte en el departamento del piso 7 donde vivíamos, fue casi un eterno minuto, los 3 abrazados bajo un marco de puerta y asustados.

Magallanes, hacia el fin del mundo
Magallanes, hacia el fin del mundo

Acostumbro a llevar un diario de mis viajes con los que informo a la familia de las actividades y novedades que se presentan. En las obras, se viven cosas que no hay posibilidad de ver en sitios citadinos.”

¡Esperamos tu bitácora, Ernesto!  

 

ÓYEME ABI, LLEVAME EN TU BICICLETA

“En la asignación aprendí a andar en bici. Se trasladaban en bicicleta porque era enorme. Yo caminaba. Aprendí en los pasillos del campamento -donde están los módulos habitacionales-. En la obra, durante el día, no la usaba porque tenía la sensación de irme contra las cosas. El único día en que decidí ir en bici a la oficina, a la vuelta, de noche, me crucé un ratón gigante, ¡casi me caigo! Bajé y seguí caminando.

Convivía con mezcla de intensidades encontradas: vi un arcoíris de noche y también me sobrevolaban los murciélagos cuando regresaba por ese largo camino de las oficinas a la habitación.

 

LA PARADOJA

ahí, Magallanes
ahí, Magallanes

Ernesto cierra su relato, mientras piensa en voz alta: “¿Qué se extraña? Se extraña a los amigos, las salidas familiares, las comidas, la casa de uno, los bizcochitos de grasa y las medialunas dulces. Hoy las comunicaciones posibilitan estar al día con muchos, pero como yo soy kinestésico, extraño el contacto más cercano con mis afectos.”

René, agradecido con la oportunidad de contar su historia de vida, dice: “Estas son pocas palabras para vivenciar todo lo maravilloso que fue mi vida laboral y también lo traumático, al estar sin mis hijos.”

En tanto, Abigail lo expresa así: “El placer de volver a reencontrarte con tus sabores y olores originales también está bueno. Y la paradoja de que, cuando estás en tu casa, siempre querés volver a obra y si no lo hacés, lo añorás. Solo una razón muy poderosa puede hacerte salir de esa vida, amor, hijos, familia, terminar el estudio. La sensación no es ni parecida a la de un viaje normal. De algún modo, es difícil explicar, si no lo viviste.”

 

El jefe de René renunció hace unos días. Suena el teléfono y con esa mezcla que lo contiene, de fortaleza y sensibilidad dice: “En todos mis años de trabajo nunca tuve un jefe que, en tan poco tiempo, me despierte tanto respeto y afecto. Aprendí con él más en estos 3 meses que el resto de mi vida laboral. Esto son los exilios: despedirnos hasta que la vida nos vuelva a poner juntos en el camino, y saber que eso no va a ocurrir sino, con suerte, hasta la otra vida”.

 

El cordón del Paine con sus picos nevados, como guardianes tormentosos, aguarda a esos seres, para permitirles su salida de descanso. En subida, el camino de hielo trae el regreso, en esa especie de libertad condicional. A un costado, un intersticio de las cadenas permite asomarse al Lago Argentino, tan cerca, tan lejos.

 

Los Piojos - Bicho de ciudad     

 




ECOS DE CEMENTERIO

El cuerpo: Sobre lo que resta del cementerio inundado de Carhué.
Por Verónica Pérez Lambrecht

 

UN MISMO MISTERIO
-El que pueda entender que entienda-
Vivir la muerte y morir la vida
vivir y morir, un mismo misterio.
Patricia Clara Bonjour (1)

 

1. ecos de panteón. HAP
1. ecos de panteón. HAP

PASEO DE INFANCIA

Al principio, recorrían los caminitos angostos entre las bóvedas. Era una caja de resonancia de pasos apurados y voces secretosas. “Retumba”, se dice, retumba, re-tumba. Eso eran, tumbas altas y de categoría. También visitaban a todos sus muertos, los llenaban de flores, les dedicaban miradas y algunas oraciones. El ritual estaba planificado al detalle y se repetía cada primer domingo, hasta que el agua se abalanzó contra esos muros, arrasó con sus huesos, los ensalitró y se llevó también esa inocencia de infancia, cargada de eco, en medio de cuerpos muertos.

 

 

COLECCIÓN DE CEMENTERIOS

2. recíbime. HAP
2. recíbime. HAP

3.  ángel de entrada. HAP
3. ángel de entrada. HAP

Las necrópolis, ciudades de los muertos, todas tienen historia. Algunas se conservan, aunque de a poco, y casi sin excepción, quedan también sepultadas, con el paso de los tiempos.

Carhué se destaca, además, por tener una colección de cementerios, por la andanada de la conquista del desierto, por los movimientos propios de la instalación del pueblo y por la tragedia que azotó la región, allá por 1985. Se conocen cuatro necrópolis a la fecha. La primera de entre 1876 y 1884, la segunda de 1884 a 1897, la tercera, de 1897 a 1986 y la cuarta y actual, desde 1986 (2). Tal vez, hasta cuenta con algún que otro cementerio más, incluso de aquellos que pudieran pertenecer a pueblos originarios. Si hasta se ha oído alguna voz decir que el balneario se alzó sobre un antiguo espacio destinado a cuerpos de mapuches. Pero esa, sin dudas, será otra nota.

4. a tus pies. HAP
4. a tus pies. HAP

5.  cuerpos caídos. HAP
5. cuerpos caídos. HAP

La que convoca esta nota es visual, porque “una imagen dice más que mil palabras”. Cuánto más dirán muchas imágenes. Aun cuando las palabras tantas veces hacen eco, eco de música, a través de los pasillos de nuestros recuerdos.

6.  Registro fotográfico de la inundación. Fotografía de web
6. Registro fotográfico de la inundación. Fotografía de web

 

LAS FURIAS DE LAS AGUAS

El 10 de noviembre de 1985, las aguas del Sistema de las Encadenadas desencadenaron la tragedia más dolorosa del pueblo de Carhué, y dejaron sumergida a la villa turística de Epecuén. A unos pocos kilómetros de la misma, la necrópolis de ambos pueblos sufrió una no menos dolorosa muerte (3):


Día 26 – Jueves 5 de Diciembre

(…)
El Cementerio:
Y si hablamos de dramatismo, no podemos obviar la triste experiencia que vivimos los carhuenses con el problema del cementerio.
El tema del cementerio no sólo era dramático, era tétrico.
Morbosamente tétrico. Y no haberlo solucionado en la primera semana como lo alertamos en aquellos álgidos días en que los problemas se presentaban alocadamente, trajo como consecuencia que todavía sigamos hablando y opinando sobre un tema que se tendría que haber solucionado de inmediato. Para decidir con la celeridad que las circunstancias requerían, no fue casualmente una de las cualidades de aquella administración. (…)
Recordemos que el domingo 17 de noviembre, habíamos encomendado a los Ingenieros Juan Carlos Rodríguez Sobre y Jorge Carrizo que determinaran aproximadamente hasta donde llegaría el agua en el Cementerio, y sus conclusiones no dejaron de asombrarnos cuando se desprendía del informe que quedaría totalmente bajo las aguas. El dato era alarmante. O se retiraban ya el total de los féretros, antes que se degradara el camino o el problema no tendría luego solución. (…)
A los 27 días de la inundación, el problema se había agravado, mejor dicho ya no tenía solución.
La Junta de Defensa Civil por comunicado prohibió terminantemente el retiro de los féretros si no se ajustaba a estrictas medidas de seguridad. Es que lo lamentable era que ya no había lugares en los cementerios de los pueblos vecinos para depositar los féretros que clandestinamente eran sacadas por personajes sin escrúpulos que cobraban para realizar el trabajo durante la noche, lo que permitía eludir los controles, se depositaban en los garajes o galpones de las casas de familias en pleno centro de la ciudad con su carga de emotividad, además de los probables problemas sanitarios que acarreaba tal proceder. (…)
El “nuevo y detestable” comercio de extraer los cajones por encargo comenzó a funcionar, y más de uno perdimos a nuestros muertos para siempre, ya que en el “negocio” se entregaba cualquier féretro robado. (…) Cuando se terminó el “curro” de los cajones, siguieron robando manijas de cobre y de bronce. (…)
Los Buzos:
A fines de 1986 ante la presión de los vecinos, la Municipalidad contrató una Empresa para que extrajera los féretros. Trabajaron seis buzos, durante aproximadamente siete meses. El trabajo fue arduo, por lo difícil que era romper las bóvedas bajo el agua, extraer los cajones, numerarlos y cargarlos en la barcaza. (…)
Los buzos cobraban sesenta pesos por cajón o bulto. En los últimos días de trabajo, se observó que se extraían cantidad de bolsas con huesos. En la investigación se demostró que los buzos, bajo el agua, habían localizado el osario del cementerio viejo, y diariamente llenaban varias bolsas de cráneos o huesos secos, contabilizándolos como un bulto más y cobrando indebidamente lo pactado. (…) se denunció la anomalía y se puso fin al contrato con los buzos. La estafa abarcó aproximadamente doscientos casos que se enterraron en el nicho central (del nuevo cementerio).


7. era un camino. Fotografía de web
7. era un camino. Fotografía de web

8. cruz del camino. Fotografía de web
8. cruz del camino. Fotografía de web

El Cristo de Salamone abre el camino en dos: uno se dirige a la Villa, el otro a la Necrópolis. Así, ese Jesús doliente es el paso a la honda visita de los deudos a sus muertos. Pero, cuando el agua aplasta el todo, el Cristo se hunde con ellos, como en un halo de protección de almas. Porque, de los cuerpos, ya se ha dicho demasiado en la cita anterior. Todo duele, el pueblo llora, llora por sus vecinos, llora por sus muertos que ya no verá, llora por quienes nunca sabrá dónde quedaron. Llora porque se tiene que levantar, como pueda, de sus propias cenizas, o mejor dicho, de sus propias turbias aguas.

Hay un camino alternativo, el de la calle de tierra. Cuando las aguas cubren la ruta y el Cristo apenas se ve, los deudos se resisten a olvidar. Entonces ese camino se llena de recuerdos, allí, a tantas cuadras como el agua deje. Y ya cuando se puede, también el Cristo de Salamone es el propio depositario de las lágrimas.

9. camino a tus muertos. HAP
9. camino a tus muertos. HAP

10. flores de eternidad. HAP
10. flores de eternidad. HAP

11. cementerio-villa-epecuen. Fotografía de web
11. cementerio-villa-epecuen. Fotografía de web

 

SANGRARÁS TUS HUESOS

Así, en medio de discusiones que trascienden los años, mientras se intenta definir qué hacer y cómo hacerlo, se desnuda un pueblo de cuerpos que ojalá descansen en paz.

He aquí la reseña fotográfica que muestra el estado a 2011 y actual:

2011: 26 años después


 

12. emergen. HAP
12. emergen. HAP

13. cruces negras. HAP
13. cruces negras. HAP

14.  descanso bajo tus aguas. HAP
14. descanso bajo tus aguas. HAP

15. allí descansa. HAP
15. allí descansa. HAP

16.  sueño pintado de verdín. HAP
16. sueño pintado de verdín. HAP

17. dame tu paz. HAP
17. dame tu paz. HAP

18. después de las aguas. HAP
18. después de las aguas. HAP

19. la fuerza de tus aguas. HAP
19. la fuerza de tus aguas. HAP

 

2017 – 2018: a más de 32 años


 

20. atrás quedaron tus panteones. HAP
20. atrás quedaron tus panteones. HAP

21. vereda de sal muerta. HAP
21. vereda de sal muerta. HAP

22. sal de tu cruz. HAP
22. sal de tu cruz. HAP

22. oxido de tu cruz. HAP
22. oxido de tu cruz. HAP

24. sangrarás tus huesos. HAP
24. sangrarás tus huesos. HAP

25. nichos desnudos. HAP
25. nichos desnudos. HAP

26. desde el fondo. HAP
26. desde el fondo. HAP

27. abandono. HAP
27. abandono. HAP

29. restauración. HAP
29. restauración. HAP

29. ruinas de nichos. HAP
29. ruinas de nichos. HAP

30. paredes sin eco. HAP
30. paredes sin eco. HAP

31. entre templarios. HAP
31. entre templarios. HAP

32. al fondo, siempre tus aguas. HAP
32. al fondo, siempre tus aguas. HAP

 

33. la tumba de mis abuelos. HAP
33. la tumba de mis abuelos. HAP

 

Cabe preguntarse, si es menester tapar la Necrópolis y sembrarla de pasto nuevo o dejarla a la vista de todo quien necesite volver, de tanto en tanto, al eco de sus recuerdos. Porque, aunque para muchos sea un “atractivo turístico”, las emociones que la circundan no dejan de inundar dolor, a cada visita. Tal vez, y por qué no, sea parte del morbo del ser humano. Pero ese es un juicio incompetente para cualquiera que no tenga allí un sueño eterno de un ser.

 

 

 

 

Foto de portada: EL CRISTO. Escultura de Francisco Salamone. Miriam Robla

  1. Palabra y Vida, Patricia Clara Bonjour. Ediciones Amerindia
  2. La ciudad de los muertos: los cementerios de Carhué, Marta Roa* y Gastón Partarrieu**. Aporte de Gastón Partarrieu (*Antropóloga,FCNyM, UNLP. ** Lic. en Museología, Director del Museo Regional “Adolfo Alsina”)
  3. Cien días en la inundación de Epecuén. Crónica de una criminal inacción, Roberto H. Laspiur. Editorial Dunken

 




HUGOS: BIOGRAFÍA DE UN SILENCIO

La Orfandad: Sobre los secretos de familia.

Por Verónica Pérez Lambrecht

  

¿Qué orfandad no es parienta de algunos silencios? ¿Cuántas orfandades intentan resolverse en familias en silencios?
Los silencios no siempre implican secretos. Los silencios también hablan, y discurren en soledad, se envuelven en temores y se susurran en rincones.
Quienes padecen orfandades prematuras, a lo largo de sus vidas, recorren un tremendo trabajo de sobreintervención: aceptación es, tal vez, la clave, la propia, la del otro.
Las minorías son difíciles de poner en palabras para uno mismo.

Por eso, Hugo A. Pérez se sobrevuela y se atraviesa, se desahoga y se revela. Abre el corazón y se vuelve palabras en esta nota testimonial. Porque hoy ya no siente que lastima o que golpea.

 

SÓLO SE AMA UNA VEZ

“Aunque estés lejos tú de mí, contigo sueño y soy feliz”
Formula V, “Tu amor mi amor”

el patio de mis abuelos. HAP
el patio de mis abuelos. HAP

Desde chico siempre me sentí distinto al resto de los nenes. Descubrí que me gustaban las personas de mi sexo, eso nunca cambió, sino que se hizo cada vez más fuerte. Me acuerdo que estaba embelesado con un compañerito y ponía en el winco un tema que decía algo así: “Aunque estés lejos tú de mí, contigo sueño y soy feliz”, y miraba para la casa del chico. Se nota que, ya de chica, era loca, sentimental y perfilaba el estilo de vida que iba a tener. En el transcurso de la secundaria estaba con el grupo de chicas, que aún hoy mantengo como amigas. Sufrí alguna gastada porque siempre andaba con mujeres pero, entre ellas, me sentía contento. A los 15 años me enamoré de una persona y mantuve ese amor platónico ya que, si bien tuve parejas importantes a quienes quise, considero que esa fue la única vez que realmente me enamoré.

 

UN GOLPE DE MALA SUERTE

“Y sus grandes ojos, como pantalla de cine,
estaban pegados a mí, mirándome.
Cerraba los ojos y veía esos ojos grandes, grandes…”
José Mauro de Vasconcelos, “Mi planta de naranja-lima”

Mi infancia no fue precisamente feliz. El único recuerdo de chico es de mi papá golpeando a mi mamá. Cuando yo tenía unos cuatro años, me metí delante de ella y él me dijo que me corriera porque me iba a pegar a mí también. Mi mamá, arrinconada, lloraba. Esa imagen me acompañó toda la vida.

En el año ’78 hubo un episodio de violencia, donde mi papá alcoholizado amenazaba a mamá, intervino mi hermana, como siempre, corrió a buscar a mis tíos Mónica y Rubén para que fueran a salvar la situación. En el ’80, falleció mi abuela paterna, a quien yo amaba. Una semana después le dije a mi mamá “este hijo de puta me quiere pegar” y me sentí muy mal. Él me corrió alrededor de la mesa y me metí en mi habitación. Mamá se interpuso y, como una fiera, agarró un balde de construcción con una cuchara. La giraba y hacía ruido -suena ese chirrido punzante en mi recuerdo-. Cuando él logró pasar, ella le tiró un golpe. Esa vez, me pude escapar por la ventana.

soledades. EDO
soledades. EDO

El clima era de violencia, mi hermano mayor, Pichu, ausente, negador. Mi hermana menor, Gloria, otra víctima, porque mi padre golpeaba a mamá delante de ella y nunca de los varones. Yo me quejaba con el mayor y me decía que iba a hablar, pero no lo hacía. Finalmente, sólo lo enfrentaba yo. Mi viejo era muy autoritario, básico, quedó huérfano de padre desde chico y tuvo que salir de lustrabotas a la calle, ahí se pescó los vicios. Hizo lo que pudo. No sé si es justificativo, mi tío Rubén era más chico y se pudo superar. Lejos estoy de ponerme en rol de víctima, yo tenía el mismo carácter, contestatario, soberbio.

 

DRAMAS Y TABLAS

“‘La arrogancia es otra cosa que hay que dejar.
Lo mismo que la historia personal’
–dijo en tono dramático.”
Carlos Castaneda, “Viaje a Ixtlán”

Iba a la secundaria, mi gran oasis, el espacio donde me sentía feliz. Iba a calentar el banco, no estudiaba aunque rendía bien. Llegué hasta cuarto año. Era estudiar o trabajar y la pasaba bien en la secundaria, en cierto sentido, hacía lo que quería. Por entonces, también tomaba clases de teatro. Una tarde, en medio de un ensayo, vino mi tía a buscarme para que durmiera en su casa. Hubo algún nuevo altercado y mi hermana salió corriendo nuevamente para lo de mis tíos. Me levanté temprano y fui a casa a estudiar, tipo 6 de la mañana. Mi viejo salió de su habitación y me hizo apagar la luz. Más tarde, vi a mamá rasguñada, me fui al colegio muy angustiado. Antes de salir le dije:

– Mamá, por favor, agarrá a Gloria y andá a vivir a Pehuajó (donde estaba toda su familia). Pichu y yo nos arreglamos, somos grandes. Andá, tené una vida tranquila.

Todo quedó en la nada. Le rogué a mi mamá que me contara, pero ella no decía nada. Después supe, por mi hermana, que le había tirado con un sifón. Terminé a las puteadas, me metí en el baño, me tapé la cara con la toalla y lloré a gritos. A partir de ahí, prácticamente no hablé más con mi viejo.

 

EL SALTO AL VACÍO

“Y tú, padre mío, allá en tu cima triste,
Maldíceme o bendíceme con tus fieras lágrimas, lo ruego.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.”
Dylan Thomas, “No entres dócilmente en esa noche quieta”

En este marco, en el verano del ’81, comencé a trabajar en el hotel Hispano, en Epecuén. Eso me implicó una liberación porque allí tenía casa y comida. Empecé a salir con la hija del dueño, Silvana, que tenía 15 años y yo, 17. Digamos que fue la única mujer en mi vida, por esa cosa propia de la adolescencia, porque yo tenía claro cuál era mi perfil. En febrero vinieron mis tíos de Buenos Aires de vacaciones, Alcira y Cacho. Le conté a mi tía de la relación con mi papá, y le pedí ir a vivir a Buenos Aires. Después de conseguir el acuerdo con “el supremo” –mi tío Cacho-, vine con ellos a Floresta, Capital. Hablé con mi mamá, quien le transmitiría a mi padre.

atravesando. Lucio Roncoroni
atravesando. Lucio Roncoroni

 

EL HOMBRE ELEFANTE

“Los que se quedan sufren un poco
Pero no mueren como los que se van
Un mismo código nace entre ellos
Y los mantiene en el mismo lugar”
Silvina Garré, “Casi una zamba”

Llegué así, a un marzo del ’81. Oficialmente, mi novia Silvana fue la razón por la que vine, excusa que siempre esgrimí ante mi mamá. El noviazgo continuó, yo iba a verla a la salida de un colegio religioso en Belgrano, sin que sus padres supieran y, con la oposición de mi tía, que me hostigaba con que las chicas de la ciudad todas metían los cuernos.

Me tenía que acostar a las 9 de la noche, no me dejaban ver televisión (Cacho y Alcira no tenían hijos), debía moverme en bloque a Tigre para ver a los parientes de Cacho, a quienes no conocía, no podía salir solo a ningún lado. Me maltrataban innecesariamente para que lavara los platos. Discutían entre ellos por mí y luego mi tía me acusaba y decía que no se iba a pelear por mi culpa.

El 7 de abril era el aniversario de mis tíos, vinieron todos de Carhué. Yo había ido al cine a ver “El hombre elefante” con Silvana, y se me hizo tarde. Cuando llegué, mi tía esperaba abajo, para decirme de todo. Pasé de estar contento a amargarme. Ella quería demostrar que lograría lo que no pudo mi padre, es decir, dominarme. Me callé, mi viejo agachaba la cabeza. Mi tía empezó a gritarme por lo que mi mamá, por ese entonces muy sumisa, entró al cuarto y dijo que se terminaba todo, que agarrara mis cosas y me volviera a Carhué. Mi tía bajó el tono y argumentó que yo era su ahijado, era como un hijo, que me quedara. Apenas atiné a decir que no me podía ir porque no le había avisado a Silvana.

A partir de ese día, fue a cara de perro, sufría más desprecios aún por parte de mi tío, que nadie sabe y ya van a quedar en mí.

 

ENTRE FLORES Y FLORESTA

“Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.”
Alejandra Pizarnik, “La carencia”

cemento en flor. HAP
cemento en flor. HAP

Había conseguido trabajo en una verdulería. Una tarde, en lugar de regresar a la casa, fui a canal 13, a un programa que conducía Pinocho Mareco, a conocer a Graciela Alfano. Me encantaba, era un enamorado de ella. Le saqué fotos. De ahí me fui con un pibe a canal 9, era re-cholulo, pedía autógrafos a los actores cuando salían, a Luisa Albinoni, a Silvia Pérez, a Nora Cárpena. Al volver, pasé por una Unión Telefónica, llamé a mi amiga Claudia Sánchez y le pedí que fuera a decirle a mamá que me quería ir del departamento de mis tíos, que me dejaran ir a vivir a un hotel, y que no quería volver a Carhué. Después, Claudia me contó que mamá se puso a llorar. Volví tarde, por lo que fue todo un lío. Mi tía me gritó que no podía irme, que me pondría bajo juez de menores, hasta Cacho le llamó la atención. A los pocos días telefoneó el tío Rubén y les dijo que me dejaran ir.

Ese día, Cacho se fue a la terraza, yo me fui llorando, con la valija de cartón con la que llegué, a un hotel por Rivadavia y Laguna, que pagué con mis 15 días de laburo en la verdulería.

El 3 de mayo cumplí los 18. El 15 de mayo me fui.

 

JESÚS, EL MERITORIO

“Lo que no te mata, te fortalece”
Friederich Nietzche

Mamá siempre fue mi estandarte y mi orgullo, a través de ella, mis viejos me dieron la confianza para irme a vivir solo a los 17, 18 años:

– Cuando te fuiste solo, yo te puse en manos del Sagrado Corazón.- dijo mi mamá, Esther, en alguna charla con los años.

Así que no fue mérito mío sino de Jesús que yo no me mandara ninguna macana.

otoño gris
otoño gris. EDO

Esos fueron los días más tristes y desolados de mi vida. Yo tenía apenas 18 años y me abrazaba al álbum de fotos de mis compañeros de la secundaria que ya estaban en 5° año y lloraba mucho. Cobraba por quincena. La primera, pagaba el hotel, me quedaba muy poca plata y la siguiente repuntaba un poco. Silvia y Daniel eran los verduleros. Ella me hacía muchas sopas, me daba fruta y verdura. Había días que sólo comía mandarinas: sé qué es pasar hambre, sé qué estar solo, era una criatura en una gran ciudad. Pero, bueno, taurino, y a salir adelante, “lo que no te mata, te fortalece”. Y ese espíritu de libertad, ante mi pueblo y mi padre opresivos, no lo cambiaba por nada.

 

SALIR DEL CLOSET, ENTRAR AL MÓVIL

“he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos”
Alejandra Pizarnik, “Los trabajos y las noches”

Una vez, mientras vivía en el hotel, me animé a salir de noche. Y así comenzaron los primeros encuentros sexuales, como se estilaba en la época: te cruzabas con alguien en la calle, lo mirabas, te miraba, te quedabas en una vidriera, se acercaba y se establecía un encuentro. Fueron buenos encuentros, aunque delicados y peligrosos, porque no sabías a dónde ibas y, además, vivíamos en proceso militar, y la homosexualidad era mal vista por los milicos. Más de una vez, me pararon policías, me asustaba mucho, me preguntaban si me drogaba, me registraban los brazos buscando pinchaduras. Así que empecé a guardarme. Hasta el día de hoy conservo aprehensión al uniforme.

la chacarita. HAP
estación chacarita. HAP

En un momento me quedé sin la verdulería y se me acabó la plata para pagar la pensión. Me mudé a la esquina de la casa de los tíos con unos pibes sanjuaninos. Estábamos muertos de hambre, no encontraba trabajo. La tía Alcira me habló de la Hermanita Irma y del templo del Hermano Miguel, y fuimos. Caminamos 30 cuadras, siempre a pata, porque no teníamos plata. Íbamos seguido. Un domingo, el hermano Miguel me tocó el hombro y me dijo “No andás bien, no tenés trabajo. Quédate tranquilo, la Hermana Irma me dice que, a partir de mañana, vas a conseguir trabajo”. Eso marcó mi etapa espiritual religiosa, son mis seres de luz y me han ayudado siempre por mi fe, a mí y a otros. Efectivamente, el lunes salí caminando, con el diario, entré a un bar de una estación de servicio a preguntar si necesitaban un lava copas y me dijeron que fuera a la confitería de en frente. Se llamaba Handicap, en Rivadavia y Argerich. Mi referencia era un amigo de mi padre, el coronel Argentino Tauber, conocidos por los cursillos de cristiandad. Ayudaba en la cocina, como cafetero y preparaba sánguches. ¡Los atracos que me habré dado ahí, de fiambre y papas!

Recuerdo una vez en la que fueron a tomar el té unos amigos de la familia, de Carhué, y me comentaron que les dirían a mis viejos que era una confitería seria, linda.

 

INFILTRADO

“El que no tenga pecado,
que arroje la primera piedra”
“Evangelio según San Juan 8.7”

Evidentemente, estaban muy preocupados por mí. Trabajé en la confitería un año aproximadamente, entre tanto, mi padre solicitó al coronel asistencia para encontrar un trabajo más estable. Así que me consiguió una entrevista en un organismo del estado. Duró todo el día, y finalmente ingresé a la SIDE –Servicios de Inteligencia del Estado-. Ese trabajo lo conseguí por mi papá, y en él estuve toda la vida, hasta la jubilación. Nunca hice quedar mal al coronel, ni una mancha en mi legajo, con la satisfacción de haber hecho mi tarea en forma consciente, responsable, y agradecido por todo lo que tengo, gracias a ese trabajo, muchas veces menospreciado incluso por mis propios compañeros.

Mi primer destino fue la CNI -Central Nacional de Información-, un suborganismo dentro de la SIDE, que reunía la información de inteligencia de todos los organismos de las Fuerzas Armadas –ejército, gendarmería, aeronáutica, policía federal-. Me desempeñé como analista de inteligencia, unos 10 a 12 años. Hacía análisis político sobre varios países -en particular estudiaba URSS y países satélites-, hechos actuales y su probable evolución. Hice una etapa después de análisis de libros, para saber tendencias, leer entre líneas y luego hacía síntesis de análisis de política interna.

Por entonces la policía tenía rechazo absoluto hacia los gays hacían razias en boliches, en colectivos, en la vía pública, llevaban gente por portación de cara. Constituían la “brigada de la moralidad”.

Una vez, con mi amigo Luisito, fuimos a un cine por Lavalle, y nos detuvieron. Nos hicieron un interrogatorio bastante severo, cada cual por su lado. Aun cuando entendieron que éramos bien conocidos, nos tuvieron toda una madrugada apilados en el Dpto. Central de Policía, en Ceballos y Alsina y, a la mañana nos fueron soltando. Fue una experiencia fea. Nos permitieron avisar a los trabajos. Yo llamé a la SIDE, y del susto, contacté al secretario del director de la CNI. Este secretario, un tal Depanfilis, me mandó al frente y dijo que me habían llevado junto con varios gays. Cuando me liberaron mi supervisor, Osvaldo Suárez, me llamó la atención y me dijo que la próxima vez que tuviera un problema, hablara sólo con él. Me tenía gran estima, yo era muy chico estaba muy solo, él tenía un hijo en el ejército, hasta el día de hoy lo recuerdo y voy a su tumba al cementerio. Luego me enteré que no quisieron renovarme contrato, pero como mi contacto era el Coronel Tabuer -amigo de mi papá-, fui intocable. Quien me defendió fue el Coronel Avella, allegado de Tabuer. Después de ese episodio, estuve meses y meses sin salir de mi habitación en el hotel, con mucho miedo a que me agarre la policía por cualquier pelotudez, tenía miedo a eso y a perder el trabajo.

 

SECRETO DE CONFESIÓN

regreso al Cristo. HAP
regreso al Cristo. HAP

“ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos
y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida “
Alejandra Pizarnik, “Solamente”

Yo nunca tuve inconvenientes en asumir mi homosexualidad, como otros chicos. Sí era una época muy jodida, porque era un tema muy tabú, muy tapado. Siempre tuve en claro, desde muy chico, que cuando cumpliera 18 años me vendría a Buenos Aires. En gran parte me fui por lo que podían llegar a decir a mis padres, a mis hermanos, yo quería evitar ese dolor. Y, por suerte, nunca le pedí nada a nadie.

El mayor conflicto que se me presentó con la homosexualidad fue mi religión. Yo venía de una formación católica apostólica romana, monaguillo, y no me creía con derecho a entrar en una iglesia o a profesar la fe religiosa, porque se contraponía con lo que yo era. Hasta que en un momento entendí que tenía derecho a mi fe, nadie me la podía prohibir. Y yo no soy así por una elección, desde mi punto de vista, uno nace así. Y si uno viene a este mundo es porque Dios quiere que venga. Y, si Dios me hizo así, nadie puede juzgarme. Luego, empecé a ir otra vez a la iglesia a rezar.

 

FAMILIA PUTATIVA

“Pero basta que el hombre se enamore como un loco
y tenga que oír al mismo tiempo el sonido de sus tripas”
Milan Kundera, “La insoportable levedad del ser”

Por esa época conocí a Eduardo, mi primera pareja. Yo vivía en un hotel en Helguera 49 e iba a su casa en forma cada vez más frecuente. Él me invitaba al cine y yo no quería saber nada de salir. Le gustaba que fuera muy familiero y no salía mucho. Tiempo después le expliqué que lo era porque estaba traumado, pero que me encantaba.

Eduardo fue muy importante en mi vida. Me impulsó a terminar la secundaria. Era profesor de matemática, física y química, me preparó en las materias, fue mi tutor y logré terminar los estudios. Siento mucho agradecimiento y lamento que ya no esté en esta vida.

álbum Fotomontajes. Juan José Stork
álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Mi familia lo conoció y estaban agradecidos con él, es más, mi papá lo presentaba como el muchacho que me amparó y por  quien tenía una familia en Buenos Aires. Mamá llegó a quererlo mucho.

Terminada mi relación con Eduardo, viví en el hotel de Bety, una amiga. Estuve 8 meses sin ver a nadie. Fue una separación muy dolorosa.

Después empecé a boyar por la vida, sexo exprés, desbolado.

Un domingo fui a la peregrinación anual de Luján y le pedí a la Virgen un compañero. A los dos meses apareció Aldo, con quien estuve en pareja 20 años.

 

LA PESTE ROSA

“Los que se quedan lloran un poco
Pero no sangran como los que se van
Saben de amigos a media cuadra
Y de un cuerpito que descansa en paz”
Silvina Garré, “Casi una zamba”

Mi llegada a Buenos Aires a principio de los ’80, sumada al hecho de lo tabú que era ser gay, vino acompañada por el tema del SIDA, con los primero casos en San Francisco, EEUU. Una época de gran preocupación, no tengo casos directos, pero bastante pronto nos empezamos a cuidar. Todo el mundo tenía miedo y estaba en psicosis. Había mucha ignorancia, que por estar con un gay te contagiabas, por tomar mate, por compartir toalla. Con el tiempo, se supo que era por transmisión de fluidos, sexuales o sangre. Muchos lo veían como un castigo de Dios a las personas “desviadas”, pero luego dejó de estar circunscripto al mundo gay, dejó de ser “la peste rosa” y se trasladó a las chicas prostitutas, que tal vez se confiaron, por desconocimiento, e incluso a hombres y mujeres casados y con familias.

Es decir, éramos doblemente discriminados, por ser gays y por la enfermedad “de los gays”. Hoy en día se hizo crónica, no lleva a la muerte. De todos modos, muchas personas son aún ignorantes del tema.

 

LIBERTADOS

“Abrí los ojos y la vi,
Estaba linda como siempre
Las primeras luces del día,
La invitaban a cambiar.”
Silvina Garre, “En Blanco y Negro”

Los lugares de diversión donde salíamos eran tipo guetos gay, “Área”, “La Molinera”, “Megaton”, “Pijama”, “Contramano”.

luna de Epecuén. HAP
luna de Epecuén. HAP

Al primer boliche que fui una vez que volvió la democracia, fue a “Olds Brick”, chiquito, en un sótano, en Avenida Las Heras y Pueyrredón, fui con Luisito, mi amigo. El presidente Alfonsín había enviado un telegrama felicitando por la inauguración. Igual estábamos sujetos a que entrase la policía. Yo siempre zafé, iba vestido muy serio, más parecías gay, más te llevaban.

Gracias a las luchas de las generaciones anteriores, hoy se viven en una sociedad mejor, aunque no creo que esté completamente preparada como para que dos gays anden por la calle tomados de la mano.

Por el ’88 se abrió la primer disco gay que fue un ícono en Buenos Aires, “Bunker”, era tan importante que ahí iban incluso artistas de fuera del círculo gay. Luego pasó a ser “Amerika”. Aldo era RRPP en “Bunker” y posteriormente gerenció y fue socio en “Confusión”, el primer boliche trans. Para las chicas travestis era peor la situación de peligro y discriminación, por eso Confusión era un lugar que las cuidaba en cierto sentido. El libro de Viviana Gorbato, “Noche tras noche”, cuenta algunas anécdotas aportadas por Aldo.

 

SER PADRE

“Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz”
Luis Alberto Spinetta, “Quedándote o yéndote”

El otro gran conflicto con mi homosexualidad era que no podría ser padre, no me iba a meter con una mujer por egoísmo y joderle la vida a ella y al hijo también. Pero Dios me dio la suerte de mi misión en la vida: me puso a Alejandro en mi camino y pude y supe, aún con defectos, ser padre. Me siento feliz y completo porque es un chico de trabajo, responsable, estudioso y sé, desde que él cumplió 18 años, que si Dios me llamara, me podría ir tranquilo porque dejo un chico encaminado.

duerme mi Epecuén. HAP
duerme mi Epecuén. HAP

Durante los primeros años de Alejandro me dediqué a él, no salí, la madre tenía que viajar por trabajo. Me acompañó mucho Aldo. Tuvimos una relación de un respeto absoluto por el chico y por su crianza, era una responsabilidad muy grande. Esa fue quizás mi mejor época. Me acuerdo de cambiarlo, darle la mamadera, vestirlo para salir. Fueron años que disfruté mucho.

 

EL PROPIO MITO DE SÍSIFO

“Como castigo por engañar a los dioses, en el Inframundo, Sísifo fue obligado a empujar una enorme roca cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de alcanzar la cima,
la piedra siempre rodaba hacia abajo, y éste tenía que empezar de nuevo su labor;
y así, por los siglos de los siglos.”
Mitología Griega, Sísifo

Con Aldo, asentados en el corazón de Once, teníamos mucha estabilidad, mucho vínculo con mi familia. A los 45 años entré en una crisis profunda, se despertaron en mí varios planteos. Me di cuenta que el Hugo infalible, el Hugo fuerte, el que escuchaba a todo el mundo, evidentemente no daba más, simplemente adaptado al círculo de comodidad. Me costó mucho pero me separé, y sostengo un vínculo con Aldo, más allá de no ser pareja.

amigos. EDO
amigos. EDO

Dicho en forma metafórica, cuando me separé, mi espalda estaba doblada, por el  gran peso que llevaba encima. ¿Cuál era el peso? No me daba cuenta. Tenía más de 40 años y todavía mi familia no sabía nada de lo mío, cargaba esa mochila. Yo siempre tuve claro que si decía mi verdad, y dolería, entonces, simplemente no la decía, para evitar el sufrimiento de las personas que amo.

En una oportunidad fui a Carhué con mi amiga María Fernanda, como “novia”, en una fantochada de pendejo. Estábamos viendo tele, creo que a Gasalla, y mi papá hablaba despectivamente de los putos. La cara de Fernanda se transfiguraba porque quería saltar a defender a su amigo. Yo la pateaba por debajo de la mesa, me reía para adentro y pensaba “papá, escupís tanto al cielo y la escupida te da en la cara, porque yo soy gay”. Mamá también iba y venía, a veces despectivamente, a veces hacía una defensa: por ejemplo, decía que Gasalla era una buena persona porque cuidaba de su madre. No tengo esa cosa de puto sensible que se siente mal porque los padres hablen mal de los gays, por suerte me daban risa esas situaciones.

Con mi hermano me resultaba más difícil hablarlo, él era mi figura masculina, porque mi papá fue un cero al as. Yo respetaba más a mi hermano. Aún al día de hoy, que se da por enterado, nos cuesta hablarlo abiertamente.

En medio de la crisis de separación, un día encaré a mi hermana. Ella es muy callada. Entré por el lado de que se buscara una amiga en quien confiar porque, cuando uno se calla mucho, le hace mal. Y apalancado en esa expresión, le dije:

– Te voy a contar algo que seguramente no es una novedad: yo soy gay, de mi boca nunca lo supiste, y necesito que lo sepas, necesito decirte que yo soy gay por más que lo sepas, porque es otra mochila que me saco de encima.

Mi hermana lo aceptó desde su seriedad, me dijo que lo podía percibir, pero que, de todos modos, nunca se metería. A partir de ahí me aflojé con ella, nos hemos unido mucho. Para mis viejos, ella fue siempre el verdadero ángel.

Con mamá nunca hablé mi tema, posiblemente porque tenía miedo a su rechazo. Que ella me rechazara hubiese sido lo peor que me podía pasar en la vida. El rechazo de mi papá me hubiese dado lo mismo, porque teníamos los dos un carácter bravo. Pero mi mamá… yo creo que siempre tuve ese temor. Nunca lo supo por mí, aunque seguramente lo sabía. Pero le agradezco enormemente su prudencia, siempre me respetó en silencio. Es más, a las personas que fueron mis parejas las recibió con mucho amor y alegría. Mamá me adoraba, tal vez debido a yo estaba lejos o a que me parecía tanto a mi papá. Fue mi heroína, no podría haberla defraudado. En cuanto a mi padre, hice un trabajo de introspección, perdón y ya estoy en paz con él. Mi vínculo con él está sanado.

 

SECRETOS DE MUJERES

Nos sentamos en un banco de la plaza del pueblo. La plaza es un espacio acogedor, típica de los pueblos de la provincia. Guarda encantos y secretos y la luz del sol siempre la atraviesa destacando sus verdes florecidos, en primavera, o sus ocres aterciopelados en otoño. Debió ser un marzo-abril, mediaban los ’90 y hacía apenas un año había empezado mi carrera de ingeniería, en Bahía. Con mis casi 20 años, mi actitud encorsetada, mezcla de mojigata y defensora de cuestiones menores, pelo atado, en un halo de inocencia y amor de sangre, buscaba las palabras apropiadas para enfrentar una verdad a gritos pero asimismo absolutamente callada, entonces lo interpelé:– Yo sé cuál es tu relación con Aldo.
– Ah sí, ¿y cómo es eso?
– Me lo dijo una amiga, y el chico con el que salgo, pero además hace mucho que Aldo viene a Carhué con vos, y también deduje que una vez viniste con Fernanda para que todos creyeran que tenías novia, y me imagino quién fue Eduardo.
– Sí, es cierto. No te lo iba a decir hasta que terminaras la carrera, no quería ponerte esta carga. Pero me ganaste de mano. ¡Haber sabido que lo sabías, en el verano en lugar de llevarte a caminar por Corrientes y al cine, te hubiese llevado a que conozcas otros lugares!

mujer-plaza. HAP
mujer. HAP

Y así, los velos de los silencios se cayeron entre los dos.

 

La primera persona que supo mi gran secreto de mi propia boca, fue Alicia Fusinato, una compañera de trabajo y amiga, desde que entré en la SIDE. De ella recibí siempre un gran afecto, ¡qué tipa especial! Hemos estado juntos en los momentos más difíciles de nuestras vidas, acá en la ciudad.

La segunda persona fue Nélida Rodríguez, una amiga entrañable de Carhué, allá por el año ’81. Le pregunté si lo sabía o lo percibía -uno siempre pregunta eso-, y me respondió que sí, que siempre había notado una sensibilidad muy especial que no era para compartir con una mujer.

La tercera amiga a quien le dije fue Tere Cufré, cuñada de mi hermano y también de Carhué. Vivía en Córdoba y Pasteur. Yo le hablaba de Eduardo y le ponía nombre de mujer “Liliana”, hasta que un día me empecé a poner mal porque sentía que le mentía y ya era una verdadera amiga. Le dije que le iba a decir algo que si le molestaba no continuaba:

– Liliana no es Liliana, es Eduardo, porque yo soy gay, y si nosotros estamos iniciando una amistad, no puedo mentirte.
– ¡Ajá!-, dijo y ya después se estableció un lazo de amor que aún sostenemos.

La siguiente persona importante en enterarse por mí fue mi prima Vero. Ya teníamos una relación de mucho diálogo y se había ido del pueblo, a estudiar. La idea me daba vueltas, esperaba la oportunidad para hablarlo, pero me ganó de mano. Otra liberación para los dos, nos sentimos más unidos. Fue la primera persona de la familia a quien se lo dije.

 

PUTOS Y ANTI-PUTOS

“Los que se quedan son los que esperan
Y los que buscan son los que se van
El mundo gira hombre por hombre
Beso por beso y hogar por hogar”
Silvina Garré, “Casi una zamba”

Soy de otra época, soy de los putos de antes. Siempre respeté absolutamente la opinión ajena, en todo sentido y en este en particular. Si yo sabía de alguien que era anti-puto, no me molestaba. Porque, de última, es mambo de la otra persona, simplemente respetaba y no hablaba del tema para no poner en una situación incómoda a esa persona. No avasallaba. Eso lo mantuve a lo largo de mi vida. Hoy estoy más allá del bien y del mal, pero con la cuestión de los afectos, siempre fui muy cuidadoso.

Tuve otras relaciones. Lucas, por ejemplo, me ayudó a desestructurarme, a ser más flexible con mi condición.

Lo importante es dejar una buena huella en este mundo y un buen recuerdo en las personas que han compartido un pedazo de nuestra vida. Las personas no pasan en vano y si se van es porque cumplieron un ciclo.

hugos 3

Track04 - Casi una zamba, Silvina Garré     

 

PERLITAS

  • Tengo una vida común, soy muy sentimental, es de los Pérez, me aferro mucho al pasado.
  • De lo único que me arrepentí durante esos primeros años en que vine, fue de que me perdí de ver crecer a mi primo Carlitos, que tenía 3 años. Cuando nació mi sobrino mayor me propuse que no me pasara lo mismo, ya tenía trabajo y disponía de más dinero y trataba de viajar.
  • Hace poco, en un sueño, le pregunté a mamá si sabía de mí y me dijo que sí, que no era tonta, pero además me agradeció porque, gracias a mí, tuvo otro hijo. Ese hijo es Aldo.
  • Mi carácter siempre me jugó en contra, sobre todo en mis relaciones, si hubiera sacado el de mi vieja, me cerraba redondo. Y, si hubiera sacado los ojos de mi vieja, ya no me paraba nadie.

 

Imagen de portada por J. J. Stork FOTOMONTAJES




LA BESTIA INSACIABLE

Reflexiones acerca de la miseria: Sobre ética y capitalismo.

Por Verónica Pérez Lambrecht

 


En una civilización que no tolera más los conflictos, salvo a condición de que entren en las normas, esta nueva barbarie muestra figuras del otro muy diversas: el extranjero que amenaza nuestras sociedades, el “integrista” que pone en peligro el orden republicano, pero también el asalariado o el funcionario que resisten al formateo de las “direcciones de recursos humanos”, los discapacitados, los marginales de todo tipo, los contestatarios que se niegan a plegarse a las normas admitidas de la protesta, aquellos o aquellas que por su comportamiento tienen la reputación de poner en peligro su salud o la de sus allegados. En síntesis, todos los que son vistos como posible fuente de un caos que amenaza el orden social aceptable.

Elogio del Conflicto –  Angélique del Rey y Miguel Benasayag


 

 

PROLEGÓMENOS

Como verdad de perogrullo, todos somos hijos de los tiempos. Así, para las generaciones nacidas en los ’70, cada quien sintió a su modo las marcas de las botas.

pantera granate. H. Joaquín
pantera granate. Pintura de H. Joaquín para Pucho

El viejo de Pucho comulgaba con las banderas e ideales de los grupos revolucionarios de aquella época, aunque no militaba activamente. Según él, no fue “abducido” porque, ya con dos hijos, priorizó la familia a la lucha subversiva. Guarda en su caja de las memorias el recuerdo de varios amigos y conocidos muertos, pero particularmente el de H. Joaquín, dibujante, que resultó desaparecido apenas por panfletear.

Así, las pequeñas historias de hombres cualesquiera se construyen sobre determinados cimientos: desde la cuna, el viejo le transmitió a Pucho valores altruistas, los cuales, mucho más seguido de lo  recomendable, parecen cotizar a la baja.

A veces, los prolegómenos son importantes.

 

TIRAME UN LADRILLO

En los tempranos ’90, cuando transitaba sus muy jóvenes 20, Pucho conoció el éxito de la mano de la telefonía celular. Decidido a no seguir una carrera universitaria, consiguió laburo como vendedor. A esa edad, algunos viven la seducción del dios dinero como el ingreso a la adultez y a la libertad. Pero ¡puede fallar!

Tenía una parla interesante, era un porteño hecho y derecho. Bah, uno de esos infiltrados, que aporta el sur del conurbano. Su nivel de ventas aumentaba en forma sostenida. En breve, Pucho se convirtió en una especie de vanguardista de la telefonía móvil. Andaba con la valija a cuestas, antes, incluso, que el “ladrillo” saliera a la calle, y hacía negocios con gente de alto poder adquisitivo.

 

ANTEPASADOS NO TAN LEJANOS

eb1496682b363c5ff5bd75e9b588cbf9Los primeros móviles comenzaron a funcionar en Argentina hacia 1989. Por aquel entonces, CRM (Compañía de Radiocomunicaciones Móviles – Movicom) ganó la licencia para prestar servicios en la Capital y alrededores. Los dinosaurios de la telefonía móvil eran enormes y pesadas valijas que debían ser instalados en autos, en tanto que sus primos, los portátiles, colgaban como mochilas al hombro. Su evolución, sin embargo, fue mucho más acelerada.

En 1993 Miniphone inició sus operaciones y, junto con Movicom, implementaron tecnologías digitales para mejorar las características ergonómicas de los móviles. Hacia 1995, comenzó la explotación del servicio en el interior del país, por medio de la adjudicataria CTI (Compañía de Teléfonos del Interior). En 1996, Telecom y Telefónica ingresaron también en el mercado de móviles, repartiéndose el norte y sur del país.

Nextel Argentina entró al mercado a mediados de 1998. Ofreció un nuevo sistema de comunicación integrado, que permitía conexión inalámbrica grupal. Para entonces, la telefonía móvil estaba en franca expansión a lo largo y a lo ancho de todo el país.

En 2005 Telefónica Móviles (Unifón) compró Movicom Argentina y comenzó a operar bajo el nombre comercial de Movistar. Consolidó, de ese modo, la marca en LATAM y España.


Ref: http://www.cicomra.org.ar/cicomra2/informes_especiales/telefonia_movil/historia_argentina.asp

 

EL PEQUEÑO BURGUÉS

Los jefes de Pucho comenzaron a ver la concomitancia que implicaba su crecimiento para Movicom. Entonces, decidieron impulsarlo, a pesar de su juventud, a coordinar un grupo de vendedores. Las ventas crecieron de manera exponencial, acompañadas por el boom de ese mercado, la libre disposición para esas empresas en el país, la capacidad oratoria de Pucho y su habilidad para manejar gente a cargo.

Camino al cielo. EDO
Camino al cielo. EDO

Escaló sin infortunios los peldaños de la escalera al cielo. Pasó de coordinador a supervisor Jr. Una vez cumplidos los tiempos y objetivos de la carrera laboral, ascendió a supervisor. Por entonces, tenía una actitud proactiva con sus subordinados. Sabía cómo arengarlos y cómo defenderlos ante sus superiores para lograr mejoras salariales y bonificaciones, de acuerdo a su nivel de desempeño. Era respetado e incluso, bien querido:

– ¡Andá a hacer comunismo a Cuba, pequeño burgués!- lo chicaneaban sus jefes.

Su mayor logro, merced a sus méritos con la empresa -siempre estaba 100% disponible para recorrer todo el conurbano y Capital-, fue llegar a subgerente. Para su beneplácito, disfrutaba de la tarea. Su vida era un paraíso en el medio de un país que comenzaba a derrumbarse. Llegó a tener 400 personas a cargo, secretaria, la propia oficina, servicio personalizado de café, diarios e internet por cable modem: un adelantado total para aquellos años. Ganaba bien, muy bien, y más aun con el sistema piramidal, por el que cobraba comisiones.

– Empezaba a sentir vergüenza frente a mis amigos y conocidos, porque yo ganaba bien y los veía a todos venirse abajo, perder sus trabajos– dice Pucho hoy, con cierta congoja. – La única salida era Ezeiza.

 

EL CIRCO ROMANO

En el mundo globalizado de los negocios se abrieron, en aquel entonces, muchos nuevos mercados. Uno de ellos, el del coaching. Abundan desde los ’90, hasta el día de hoy, e incluyen los entrenamientos para liderazgo, cursos de entusiasmo, de PNL, de oratoria, de emprendedores, de gestión, escuelas de escuelas. Las empresas instruyen a sus Juniors, mandos medios, jerárquicos. También se contratan consultoras para analizar las eficiencias y deficiencias del negocio y sus empleados.

Tras el rumor de venta de Movicom a capitales extranjeros, llegó una empresa de coaching, también evaluadora de desempeño y aptitudes. Pucho participaba de esos entrenamientos. Obviamente, no tardó en “mostrar la hilacha”. Cuando los coachs sostenían una dirección, él se manifestaba contestatario, defensor, siempre, de los derechos laborales, lo que, según su opinión, mejoraban el negocio.

De un día para el otro, sin mediar algún tipo de discurso, desplazaron a Pucho del Departamento de ventas a la calle y le ofrecieron, entonces, armar un área de ventas telefónicas internacionales (DDI). Ni lerdo, ni perezoso, puso un aviso en los diarios:

Se busca gente para trabajar en telefonía de red troncal.
Presentarse el día lunes a las 9:00 en Perón y Suipacha.

Logró formar, una vez más, un equipo de 40 personas en una especie de call-center, con un funcionamiento 5 estrellas, para un tipo de tarea que sistemáticamente había fracasado en todas las empresas comunicacionales. Pucho desconocía que prontamente sería él quien terminaría estrellado.

Una vez en marcha, arremetieron contra su aptitud al darle la baja en esta nueva área, para la cual fue designada la hermana de un director. Y ante la necesidad de impedir que “todo lo que tocara se convirtiera en oro”, optaron por horadarlo.

Mafalda. Quino (1)
Mafalda. Quino (1)

 

En el circo romano, se exponía a los gladiadores ante el pueblo, con fiebre de sangre y muerte. El emperador y el pueblo jugaban con las vidas de los seres humanos, delincuentes o simples hombres segregados. Al parecer, eso les resultaba entretenido, divertido. Las metodologías fueron cambiando con el devenir de los siglos. Menos sangre, tal vez, pero no menos muertes. Los modos de matar se sofisticaron. Se mata cuerpos, con el hambre nuestro de cada día. Se matan rumbos, destinos, voluntades. Se someten pueblos, a merced también de alguna parte del pueblo, que parece disfrutar del escarmiento sanguinario.

 

Intempestivamente, le sacaron a Pucho su gente. Le dejaron la pecera (así se llaman las oficinas vidriadas y lujosas), la secretaria y sus gastos personales. Durante un lapso, se encontró desorientado. No lo echaron, nadie le dijo nada. Prohibieron a todos sus subordinados y pares hablar con él, a riesgo de perder sus trabajos. Sólo le quedó el contacto con la secretaria.

Los días transcurrieron sin cambios, a la vista de que ningún jerárquico se iba a acercar a darle explicación alguna.

Los del otro lado. EDO
Los del otro lado. EDO

Tomó su café de la mañana, temprano. Miró afuera de su oficina y, con paso firme, se llegó hasta el despacho del director. El quía no había llegado, pero… la puerta estaba abierta. Vio, para su asombro y hasta desconcierto, una parva de carpetas en el escritorio. Pucho re-ojeó los alrededores, el silencio de la oficina mañanera lo motivó. Puso un pie adentro, entornó la puerta y dio un vistazo raudo a los legajos. En un respiro, con la sangre bullente y hasta casi con lágrimas de bronca, como un acto reflejo de supervivencia, raptó el suyo. Con paso apurado, llegó nuevamente a su oficina, donde su secretaria lo esperaba con el diario. Lo tomó de un tiro, tapó la evidencia y salió al ascensor. Cruzó allí a varias almas que le habían sido afines, los miró, casi con odio. Ninguno tuvo el coraje de enfrentarlo. Caminó, entonces, unas cuantas cuadras hasta un café, no cercano. Como si hubiera robado más que su legajo, un secreto de estado.

– Un ristretto.- pidió con voz sostenida.

Abrió la evidencia de sus faltas, leyó ante sí aspectos ridículos por los cuales estaba siendo sometido a tal exposición de desangramiento circense:

  • “No presenta grado universitario.”
  • “…es un líder negativo: Antepone privilegios de sus subordinados a la rentabilidad de la empresa, discute beneficios, premios.”
  • “Invita a los mejores vendedores, con sus propios medios, a salidas nocturnas, como si fuese un Dandy.”

Lo que tenía ante sí era tan simple e irrisorio, que resultaba absolutamente perverso.

 

SALTO DE FE

Pucho supo ser un líder, aunque le sobraba algo: sentido de la otredad –expresada a través del reconocimiento a la gente a su cargo- y carecía, además, de un requisito excluyente: título universitario (¿un subterfugio?). No importaba que manejara a la gente con altura, con exquisitez y que, en su departamento, las ventas fueran descomunales. Entendió, mientras leía, que habían tomado la decisión de adoctrinar a través de él, a todo el resto:

– Si al más exitoso le cabía esa condición laboral, imaginate qué podía pasarle a los demás- comenta por estos días.

Supo, así, que tenía que re-armarse e irse. Leía su diario cotidianamente y salía a preparar su propio negocio.

 

Esperanzas. EDO
Esperanzas. EDO

El cadete golpeó la puerta con un mensaje de ir a Recursos Humanos, a establecer un arreglo:

– Deciles que me echen, que no voy a perder mi dignidad. Que me manden el telegrama- respondió, sin mirarlo.

Sintió hasta último momento el escarnio de ni si quiera lo citaran a través de su propia secretaria.

 

El telegrama nunca llegó y Pucho, finalmente, dio el salto.

 

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Transcurrieron de este modo 6 meses, porque no hay mal que dure 100 años ni cerebro que lo resista. Pucho planificó, entonces, su propia empresa de telefonía móvil, ser agente oficial Nextel. Lo acompañaron varios de quienes estaban en su paraguas laboral. Pero la crisis crecía, se acercaba el final de una década de oprobio para el pueblo, de rentabilidad repugnante para pocos. El hambre y la miseria apresaron a las mayorías y el Estado se agenció los ahorros miserables de la clase media, para poder soportar la embestida de una deuda inconmensurable.

Infancia en la Boca. EDO
Infancia en la Boca. EDO

En el fondo de la oficina sonaba una bossa de los Stones. El ringtone monocorde del Nokia 8110 no paraba. Frente a la ventana, en la esquina de Santiago del Estero y Belgrano, Pucho daba unas pitadas celosas. Sabía que el día siguiente debía  “decretar asueto” en su empresita. La escaramuza había sobrepasado todos los límites. Era 19 de diciembre de 2001. Una incursión por la Plaza de Mayo aquella tarde, le dejó en claro el porvenir: Sabía, también que, después de semejante quilombo, no podría soportar mucho más.

Tras el corralito y tras haber sido estafado con una operación ficticia, debió bajar la persiana de su agencia de apenas año y medio de vida. Alguna voz le propuso que presentara quiebra. Él lo sabía: eso era llevar su alma a la ruina.

– Cómo dejar de pagar a quien tenía 5 hijos, a quienes me siguieron a un sucucho de 4×4, después de trabajar en una multinacional en la que el ascensor les decía “buen día”. Mi mayor satisfacción es haber contado con esa gente, que confió en mí- dice Pucho.

Por eso, se desprendió de esa voz y de sus ganancias para las indemnizaciones. No resultaba mucho, sino era lo correcto. Pudo haber sido grande, pero no era más que un simple hombre, sin ese colchón neumático de seguridad de las grandes empresas, que les evita estrolarse en las caídas.

Como verdad de perogrullo, estamos expuestos a la miseria del sistema capitalista, la bestia insaciable, para el cual no alcanza con ser un simple hombre o mujer, con simples talentos o ambiciones, sino que además, al parecer, en la mayoría de los casos, el crecimiento en el sistema está ligado al pago de costas onerosas que socavan nuestra ética. Así estamos. La decisión de cómo y hasta dónde incluirse en él, de cómo vincularnos con sus miserias depende de las condiciones en que uno nazca, crezca y esté en cada momento, y es privativa de cada uno.

Torciendo la historia. EDO
Torciendo la historia. EDO

Con el pucho de guita que le quedó, decidió entonces irse del infierno a remarla, por el interior del país.

 

(1) Mafalda es la popular historieta que el humorista gráfico argentino Quino realizo durante los años 1964-1973. Trascendió las fronteras de tiempo y espacio. Fue traducida a 30 idiomas.

Imagen de portada por J. J. Stork FOTOMONTAJES

Fotos en el texto por Edu Del Olmo (EDO)




¿CUÁL ES TU DESGRACIA?

Deseantes: Sobre el mal.

Por Verónica Pérez Lambrecht

 

Salió esa tarde en la que le fue notificado: le daban la baja. Marzo 2017. 17 meses después del violento viraje de rumbo, 17 meses después de deponer a toda la plana de sus jefes y de la fusión de áreas, 17 meses después de listas con nombres tachados, 17 meses después de un sostenido vaciamiento de calidad intelectual. 17 años después de una vida de entrega a sostenerse en su profesión. La ciudad, siempre despierta. Siempre en obra, atascada. El vaho viscoso del verano, también en baja, exuda desde el asfalto. Almas durmientes en las plazas. Almas en vela, sin rumbo, hacia la nada. Fantasmas hechos carne vagan en la ciudad despierta.
Al borde de la avenida, de prisa para no perder el último bondi, marcó el paso de cruce, cuando  a una aparición se le ocurrió, intempestivamente, usar su brazo como cenicero. No sintió nada, o ya sentía demasiado. Olor a carne quemada y dolor de cabeza quemada. Atinó apenas a apretar sus pertenencias y mirar para atrás. No era parte de su lenguaje proferir algún insulto. No le vio la cara, pero supo que era un fantasma, desgreñado y de camisa blanca. Experimentó, en un ahogo, más pena por él que por sí misma. Aun hoy, a veces mira esa marca indeleble, que pudo sanar con bastante rapidez, y piensa…

 

J. J. Stork - álbum fotomontajes
J. J. Stork – álbum fotomontajes

…la irrupción sin indicios previos de un acto de violencia en tu contra te deja de cara al misterio, al abismo de la otredad. ¿Y si los indicios fueron obvios pero vos no los advertiste? En ese caso, lo que se escenifica sobre tu cuerpo, es el territorio amurallado de tu atención, el alcance de tu mirada. Pero no te laceres. Así como  las pestañas defienden al ojo del polvo y de otras basuritas, la mirada funda diques contra aquello capaz de lastimarla. Como sea, con o sin indicios, la violencia te atraviesa. De pronto, sos cenicero. De pronto, estás frente a un hecho que te tacha sin desaparecerte. Te tacha como sujeto y te instala a ver el espectáculo de tu tachadura.

Pasan unas horas. La cicatriz dibuja una grafía, permite una lectura. Y desde abajo de tu existencia tachada, comienza a atisbar un lenguaje.

 

¿QUÉ ES EL MAL?

 Según RAE

  1. adj. malo. U. ante s. m. sing. Mal día.
  2. m. Lo contrario al bien, lo que se aparta de lo lícito y honesto.
  3. m. Daño u ofensa que alguien recibe en su persona o hacienda.
  4. m. Desgracia, calamidad.
  5. m. Enfermedad, dolencia.

Y en otros idiomas:

latín malum
inglés wrong
francés le mal
alemán böse
portugués maldade
griego κακό
italiano sbagliato
esperanto malbone
ruso неправильно
croata pogrešno
kurdo xerab
mapuche wedá
aymara llipha
quechua qullu
zulú okubi
japonés
chino
coreano
hindi ग़लत
árabe خاطئ
hebreo הרע

 

Sin embargo, al buscar sinónimos, se complica. Cualquiera de ellos no es más que una parcialidad. Las definiciones del mal y del bien son concepciones tan amplias o tan sentenciosas, que casi no se podrían explicar, sino es con ejemplos y en contextos concretos:

Se mudaron a un barrio hermoso, cerrado, no privado. Las casas son estilo quintas. Compraron un terreno subdividido y, con un plan ProCreAr, construyeron su casa. Resultó ser una excelente oportunidad en la vida para dos pibes laburantes. Hacia  atrás, del otro costado y en frente, los vecinos eran de lo más agradables. De los otros dos terrenos aledaños de la subdivisión, uno lo compró un matrimonio grande, linda gente, pero el otro quedó en manos de un vecino que, al parecer, no estaba bien. Utilizaba el lote de basurero, no importaba la campaña contra el dengue, ni si se armaba raterío, ni que hubiera niños en el barrio. Consultada la policía de rondín por alternativas de solución dijo que no había denuncia posible, por tratarse de una propiedad privada. Los vecinos, hasta coquetearon con la chance de prender fuego a todo… Pero no, la furia que provocaba, la taparon con una lona de color verde sobre el alambrado porque, aunque era injusto soportar el descontrol de ese loco, quedaba un ápice de moderación.
¿Qué o cuánto habrá sufrido el loco para bajar a ese nivel de miseria? ¿Cuántos vecinos soportan las locuras aledañas sin poder hacer nada, aun cuando las conductas ajenas atenten claramente contra la salubridad?

El mal que nos avanza también nos destruye. Y nos reconstruye. Porque el mal es un desorden de rigideces y también el aniquilamiento de toda consistencia. ¿Cuál es el límite? ¿Cuánto daño estaría uno dispuesto a ejercer en función de una porción de bienestar? Y, a la inversa, hastiado del bienestar, ¿inevitablemente elegirías el servicio hacia otros? El bien asociado al servicio. Eso es verdadero trabajo, por eso cotiza en baja.


El mal no es ningún concepto; es más bien un nombre para
lo amenazador, algo que sale al paso de la conciencia libre y que
ella puede realizar. Le sale al paso en la naturaleza, allí donde ésta
se cierra a la exigencia de sentido, en el caos, en la contingencia, en
la entropía, en el devorar y ser devorado, en el vacío exterior, en el
espacio cósmico, al igual que en la propia mismidad, en el agujero
negro de la existencia. Y la conciencia puede elegir la crueldad, la
destrucción por mor de ella misma. Los fundamentos para ello son el
abismo que se abre en el hombre.

Extracto Prólogo a “El mal
o el drama de la libertad”, Rüdiger Safranski


 

¿SÓLO EL MAL TRASCIENDE LA MEMORIA?

Cuenta la leyenda (o tal vez la anécdota) que Gregorio celebraba la misa de festejo de un Día del Maestro y, a cada uno de sus lados, estaban Eligia y Honorata. Sobre la mesa, de centro, un florero con lirios. Había varias maestras alrededor y, en frente, Margarita, quien preguntó:- Padre Gregorio, ¿qué opina Ud. de la Hna. Eligia?
– La Hna. Eligia- respondió Gregorio- es un aborto de la naturaleza.
Eligia se apuró entonces a decir:
– Pero cristiana y católica, Padre.
A lo que Gregorio, con un dejo de ¿y?, contestó:
– ¡Ah, eso sí!
Ante semejante respuesta -dada, además, por un miembro de la resistencia durante la 2da Guerra, brillante como pocos- Margarita rápidamente preguntó:
– ¿Y qué opina Ud. de la Hna. Honorata?
Entonces, Gregorio tomó un lirio del florero, lo levantó a la altura de su vista y dijo:
– La Hna. Honorata es un Lirio en el Jardín de Dios.

Ref: http://lirioseneljardindedios.blogspot.com.ar/

J. J. Stork - álbum fotomontaje
J. J. Stork – álbum fotomontajes

Se desconocen mayores detalles de la historia. Eligia era un ser oscuro. Nada tenían que ver sus promesas cristianas con su actitud en la vida. La insidia reinaba en ella de una manera apoteótica. Con esa arma letal marcó generaciones del pueblo. Astuta, con una excelente cintura política para llegar alto y permanecer, casi puede decirse que hubiera sido una perfecta líder de estas empresas, donde se promueve a personas con alto carácter y escasa calidad y calidez humana. Eligia era como dijo Gregorio.
Gregorio quedó en la memoria del pueblo hasta pasados los años, muchos años. Casi cualquiera hoy sabe quién fue. Figura fuerte, figura firme. En el pueblo, Gregorio fundó la escuela de la Villa, para que los chicos no tuvieran que cruzar la vía, enfrentó las injusticias del gobierno de facto y organizó fundaciones. Pasó a la ciudad costera, donde formó hogares de familias sustitutas. Murió, para su gratificación, en Croacia, su tierra natal.
¿Será por eso de “hierba mala nunca muere”, que Eligia permaneció tantos años en el mismo lugar, que resistió entre manipulaciones, preocupada por el dinero, por el estrellato y por estrellar a cualquiera que no estuviera con ella, que éramos la mayoría? Se fue del pueblo a otro pueblo y, con los años, se fue- simplemente- sin que nadie preguntara demasiado.

J. J. Stork - álbum fotomontajes
J. J. Stork – álbum fotomontajes

 

¿HABRÁ SIDO ELIGIA UN PERFECTO EXPONENTE DEL MAL?

Probablemente, si se escarbara, alguna cosa pasible de ser considerada positiva debió tener. Algunas versiones circularon de una biografía con mala infancia o adolescencia e hicieron de ese pasado la causa que determinó el resto de su vida. Sería bueno que quienes la sobrevivieron pudieran numerar sus aspectos piolas. Ellos podrían salvar este escrito de todo maniqueísmo, podrían a su vez salvarla de ser una oscura memoria, en contraste con Gregorio, tan amado, resistido e íntegro.

Encuentro entre Frodo y la Reina Elfo

 

¿ES LA POBREZA UNA MODALIDAD DEL MAL?

Los objetos de deseo de Darío, a sus casi 80 años, siguen siendo los calzoncillos. A los 6 años, quedó huérfano de padre y Manuela tuvo que lidiar con su crianza y la de sus hermanos. Las dos mayores, hijas del primer matrimonio, trabajaban de sirvientas. De los cuatro pequeños, Constantino- a sus 11- salía a lustrar zapatos, y los otros tres crecieron como se pudo. Darío, el anteúltimo, salía a trabajar de bailador, en carnavales. Al menos, de chiquitito.
La pobreza era una, en la que Manuela traía las sobras de los platos de los lugares donde trabajaba, para dar de comer a los pibes. A veces no más que un hueso de pollo para agregar sabor al ingenioso caldo. Darío se cargó por entonces un sobrenombre que aún hoy siente con dolor, le decían “pocas-tripas”.
La pobreza era una, en la que te ponías lo que tenías, y a veces no tenías. Y Darío no tenía calzoncillos: no daba para tanto lujo. El sufrimiento lo atravesaba cuando se le rompía el pantalón y se le veía el culo. Por eso, ahora no entiende esa moda de los jeans rajados.

 

¿HABRÁ DESEADO DARÍO PASAR POR ESTA POBREZA?

J. J. Stork - siempre estaré...
J. J. Stork – siempre estaré…

No, con seguridad. Nadie desea ese mal para sí. Entonces, ¿por qué le tocó vivirlo?
A Darío lo salvó la señorita Raquel, su altísima fe en Dios y, sin dudas, la madre que lo crió, quien también salvó a los otros hijos. Ha vivido afortunadamente ese maravilloso salto de gracia al lograr salir de esa pobreza. Tal vez, también, por vivir en el pueblo. La ciudad suele ser más cruel.

En este caso, como en tantos, el territorio resignifica los valores. El lugar, el tiempo y las circunstancias hacen del bien y del mal una inmanencia escurridiza. Las definiciones son propias y privativas de cada uno. Somos, per se, nuestro mayor marco de referencia. Somos los hacedores de nuestra ética. ¿Pero a quién se le puede ocurrir, siquiera, la posibilidad de construirse una ética, en medio del bombardeo actual de información?, ¿cómo especular con algo singular de cada quien, dentro de una máquina de inventar sinsentidos, que sólo nos mecaniza para coincidir con un deseo fabricado fuera de nosotros? Nuestra crianza, el entorno, nuestro propio sistema de creencias y el apego nos sacan de nosotros para disolvernos, no para ser parte. Acordar o no con diluirse también nos determina.
Entonces, en el mejor de los casos, si podés acceder a los recursos que te permitan leer moral y ética, te toca, en estos tiempos, caminar esa delgada línea entre ambas. La ética puede definir la calidad como a esa virtud que hace que hagamos las cosas bien, cuando nadie nos ve. La moral es su policía, a lo sumo, sus condenas sirven para saber por qué grieta de su rigidez construirnos una alternativa propia y, en el trayecto, no ser devorados por las sanciones.


La única decisión posible es qué hacer
con el tiempo que tenemos
“El Señor de los Anillos –
La Comunidad del Anillo”, J.R.R. Tolkien


 

DIMES Y DIRETES: ¿CUÁL ES TU MAL / TU DESGRACIA?

Espoleados a responder tamaña pregunta, llega el turno de enfrentarnos con nuestras propias sombras. Ponerlas, por qué no, en blanco sobre negro. Relativizarlas, incluso, sin perder el eje de nuestra búsqueda.

Lucio Roncoroni - ver
Lucio Roncoroni – ver

Mi profesor de cuántica parafraseaba a Shakepeare “nada es verdad ni mentira, todo depende del color cristal con que se mira”. A veces, saltar las baldosas de la rayuela y llegar rápidamente al cielo, está a un click en el sistema de pensamientos. A veces, todo depende de una larga carrera de matices en el recorrido. A veces, simplemente, pifiamos en lo que creemos.

Jarabe De Palo - Depende     

La siguiente es una encuesta de “entre-casa”, mediante mensajes de WhatsApp:

Alexander (33): Lo que vemos como desgracia es simplemente una etiqueta de la mente dual, que ignora el hecho de que todo, absolutamente todo lo que sucede es una lección de lo que debemos aprender aquí en este plano.
Carlos (60): Mi desgracia es que nunca he podido formar una familia duradera. Mi mal es el problema en la vista que me acompaña desde chico.
Elena (42): No poder soltar a tiempo pensamientos, situaciones o personas.
Ema (41): Mis miedos.
Emma (7): Que mi mamá me moleste.
Ernesto (55): El fallecimiento de mi hijo mayor.
Florencia (41): No siento que tenga ninguna desgracia/mal.
Gastón (41): Está clarísimo, mi desgracia es que, viviendo en una sociedad capitalista, no sé manejar el dinero.
Georgina (40): Mi desgracia… tener tanto que desaprender para poder vivir liviana y sin temores.
José Juan (49): A nivel laboral es la falta de profesionalidad. El “todo vale”; trabajar para “cubrir el expediente”, “escurrir el bulto”, “el que venga detrás que se busque la vida”. A nivel personal, cualquier asunto relacionado con la salud de los que me rodean.
José (66): Analizo mucho, ejecuto poco.
Julieta (30): Si se puede responder en chiste, siempre me quejé de mi culo.
Laura (40): Mi mal es mi vulnerabilidad frente a las injusticias.
Luca (9): Nada.
Manuela (22): Mi desgracia es haberle dado más a los demás que a mí misma.
Marcelo (46): Lo peor que me pasa a mí es tener que cumplir con las obligaciones del sistema en el que estamos inmersos en la sociedad. Sueño con una revolución anarquista, desde que tengo 14 años, eso es una utopía en mi cabeza.
Marina (46): No conocerme realmente, no saber qué me produce placer y si lo sé, no permitírmelo.
Melissa (39): Soy muy comprensiva…
Mónica (69): Mi mal es el dolor ajeno.
Sandra (37): Al mal o desgracia, lo contrapongo con experiencia de Dios.
Santino (7): Que no me crean que toqué cuando jugamos a la mancha.
Verónica (41): Tener todo para llevar una vida digna y no saber disfrutarlo.

El deseo de bien vivir, la búsqueda del bienestar, es común a la mayoría. Sin embargo, dentro del cerebro humano se hospeda un gusanito al que llamo Mortifio, que taladra mientras siembra a su arrastre “el mal”. Así abunda el sentirnos mortificados y/o sufrientes, en mayor o menor medida. Hay casos, como los de Marina o Georgina, en los que existen chances de desprenderse de Mortifio. Casos, como el de Gastón o Marcelo, en los que tal vez se encuentren alternativas. Para otros, como le pasa Ernesto, sólo queda sobrevivir.

 

Lucio Roncoroni - elevar
Lucio Roncoroni – elevar

 

Foto de portada por Lucio Roncoroni – velas muertas
Contribución J. J. Stork FOTOMONTAJES




EPECUÉN HABLA SOLO: EPECUÉN ES LENGUAJE

Ultraviolento: Sobre “Epecuén” -laguna sagrada- y sus restos de escamas crónicas.

Por Verónica Pérez Lambrecht

 

ESPEJITO, ESPEJITO

1985. 10 de noviembre. Tras meses de intensas lluvias, resistencia a las inclemencias de la naturaleza y luchas de poder, el terraplén cedió su contención en la madrugada. Lo que vino después es una historia conocida, al menos, por quienes la vivimos de cerca.

Al oeste de la provincia de Buenos Aires se engarzan, como piedras preciosas, seis lagunas cuyo destino es nacer y morir en tierra. No fluyen al mar como los ríos, pero se alimentan una de la otra, mientras simulan una cascada. La cuenca endorreica lleva el nombre de Sistema de las Encadenadas del Oeste: Laguna Alsina, Laguna Cochicó, Laguna del Monte, Laguna del Venado, Laguna La Paraguaya y Laguna Epecuén. Este último espejo de agua, manso y de aroma astringente, recibe, además, los aportes de otras lagunas y de varios arroyos, que bajan de las sierras del sistema de Ventania y provocan la constante oscilación del nivel de sus aguas. Tierras de la pampa húmeda, coronadas con los sistemas de Tandilia y Ventania, de escasa pendiente hacia el mar.

reflejo y realidad. Patricia C. Bonjour

Así, ubicada en el fondo de una depresión, la laguna sólo disminuye su nivel de agua al evaporarse. Hiperhalina. En porcentaje, tiene diez veces más sal que el mar, cantidad sólo comparable con las aguas del Mar Muerto, ubicado entre Israel y Jordania. Por supuesto, no prospera la vida animal dentro de ella. Probablemente, sea un “residuo” de océano, que permaneció allí cuando las aguas escurrieron, durante la era glaciar.

 

EN EL DIARIO HABLABAN DE TI

Existen períodos de lluvias intensas seguidos por sequías. Los originarios los conocían y respetaban esta naturaleza. En tanto, nuestra civilización montó pueblos y sembró campos sin considerar este factor, estudiado desde antaño por el antropólogo Florentino Ameghino. La provincia debería tener una infraestructura hidráulica tal que, en una etapa, acumule aguas y, en la siguiente, disponga de ellas. Sería prudente, también, evitar montar pueblos donde un día arrasarían las aguas.

Así relata Roberto Hugo Laspiur, en la contratapa de su libro “Cien días en la Inundación de Epecuén. Crónica de una criminal inacción”: “‘El panorama es realmente dantesco. La situación es verdaderamente crítica en toda la Cuenca’, manifestaba el ministro Castro, mientras sobrevolaba la zona con el gobernador Armendariz.”. Y continúa: “El diputado Hirtz (actual intendente, 2015-2019) declaraba en ‘La Prensa’: ‘El caudal de agua que ingresa en la laguna Alsina es de tan tremenda magnitud que los técnicos de la Dirección de Hidráulica no se animan a estimarla por no entrar en gruesos equívocos. Lagunas y campos aledaños son una misma cosa y la vista se pierde dentro de una inacabable masa de agua. No se visualiza solución alguna a tan tremendo problema, como lo es el incontrolado avance de las aguas que no reconocen freno alguno, no obstante los esfuerzos sobrehumanos que se realizan para contenerlas”.

paseo de verano. Archivo HAP
paseo de verano. Archivo HAP

alguna vez fue pileta. Patricia C. Bonjour
alguna vez fue pileta. Patricia C. Bonjour

Roberto H. Laspiur narra las circunstancias en las que se formó la “Comisión Representativa de las Fuerzas Vivas e Instituciones de Carhué y Epecuén”. Hombres y mujeres debieron luchar para trascender la más dura destrucción vivida, ponerse en pie y continuar, ante la abulia de los gobiernos que no supieron estar a la altura del desastre.

“‘La Nación’ informaba que la Dirección de Hidráulica intentó en vano una medición con instrumentos específicos. ‘Los medidores revientan por la excesiva presión del líquido. Esta circunstancia torna impredecible la altura que finalmente alcanzarán las aguas de Epecuén y conforma un factor de incertidumbre que se une a la lógica angustia que experimentan los habitantes de Carhué, que intuyen una posibilidad de riesgo cuanto mayor resulte la altura del nivel del lago’ (…) La ruta 65, que hacía de terraplén estaba al límite del descontrol total. El agua la superaba (…), con un caudal de ochenta centímetros sobre el pavimento. Las catorce compuertas estaban abiertas. Si se rompía la ruta (…) No quedaría nada.”

En efecto, el texto citado manifiesta el claro descontrol de la cuenca y más allá. La expresión ‘estar a la buena de Dios’ era sin duda la más certera.

todas tus ruinas. HAP
todas tus ruinas. HAP

En el mismo libro, Laspiur cita una entrevista realizada por el Centro de residentes carhuenses en La Plata, a Oscar “Chiche” Bonjour (1986), una persona emblemática en la zona, evacuado de Epecuén, a quien su liderazgo en la lucha por ambos pueblos lo llevó a ganar la intendencia durante los años posteriores (1995-1996, hasta su muerte). Chiche no tenía un pasado involucrado con la política. A primer concejal, llegó por su compromiso con la sociedad y de la mano del partido peronista, en oposición al partido radical, que había gobernado históricamente la zona, incluso en el desventurado 1985.

“Carhué tenía una gran industria sin chimenea que era Epecuén. Nosotros recibíamos las divisas de una gran masa de turistas que era volcada casi con exclusividad en los comercios de Carhué y la zona. Eso se perdió para siempre. En la parte social daba trabajo a mucha gente de la zona, que trabajaban algunos durante la temporada y otros todo el año. Es decir, había mucha gente que dependía y vivía del turismo de Epecuén. En este momento la situación social es gravísima, los evacuados sacaron lo más indispensable o lo que pudieron y Carhué debió albergar a más de mil personas. Fue difícil. Muchas personas se alojaron en colegios, en casas de familia, otros en corralones, en galpones.Tristeza en aquellos que vimos perderse bajo las aguas el sacrificio de nuestras vidas, las cosas más queridas y la de las generaciones anteriores. La masa de agua que avanza sobre Carhué y la cota de 98,60 que ha manifestado el Director de Hidráulica, hace que la gente se sienta aterrada. Esta cota vale si no llueve. Esto trae como consecuencia que la gente de Carhué ha paralizado ya las obras; quien construía ya no lo hace, quien pensaba agrandar su negocio no lo agranda, todo el comercio está paralizado. Vale decir que la situación actual de Carhué requiere el inmediato apoyo político de parte de la Provincia para solucionar su espada de Damocles, el problema aguas arriba. Por otro lado, se presenta el problema de la ausencia de cloacas y al estar la napa freática tan alta se hunden las calles y veredas, las casas se rajan, se aflojan los cimientos, se hunden los sanitarios. Es decir, estamos viviendo una realidad que no reflejan los diarios, ni los noticieros, es como si nosotros viviéramos en un mundo aparte. Sin embargo, se hace hincapié en el problema de Guaminí, como si el mismo fuera más grave. Hace unos días el Ministro de Acción Social el Dr. Pablo Pintos manifestó que el problema no era tan grave; yo quisiera preguntarle si la gente que perdió el sacrificio de 35 años de trabajo no es grave. Si mil personas que han perdido todo lo que tienen en la vida no es grave, porque si el problema es la densidad de población, en Epecuén ha sido evacuado el cien por ciento de la población. En el año 1983 el Gobernador nos visitó en campaña proselitista, manifestando que las inundaciones de las Lagunas Encadenadas lo tenía ya resuelto porque tenía los técnicos y los medios para buscarle una solución. Lamentablemente, pasaron dos años que hubieran sido quizás suficientes para llegar a corregir el problema o por lo menos para llegar a paliar la emergencia de Epecuén. Después de que Epecuén se inundó, el Director de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires manifestó en el Palacio Municipal, que al día siguiente se cerrarían en Sauce Corto las compuertas que entraban a la Laguna Alsina. Le pregunté si era necesario haber inundado Epecuén para cerrar las compuertas. Porque si la provincia le dio el apoyo político a Hidráulica, ¿cómo ninguno de los ingenieros de Hidráulica sabían realmente que Epecuén a la larga se inundaba y que Carhué corría peligro? Estimo que una persona que no tenga conocimientos de ingeniería hidráulica se puede equivocar, pero un ingeniero hidráulico dividiendo los kilómetros cuadrados que tiene la cuenca del Salado y los de la Cuenca de las Encadenadas y que en definitiva las lagunas aguas arriba son receptoras de tránsito y que Epecuén y Carhué son los últimos destinatarios sin poder evacuar las aguas, ellos como ingenieros hidráulicos no ignoraban que el peligro era gravísimo. La solución debe ser tomada de la Laguna Alsina hacia el Salado y no de la Laguna Alsina hacia Carhué donde no tenemos salida a ninguna parte.La diferencia es sideral con los inundados en el resto de la Provincia. Por lo general, la mayoría de los pueblos que se inundan son receptores de tránsito; el agua viene de arriba y va escurriendo hacia el mar arrasando viviendas, campos, ganados, evacuan las familias, pero ocho o diez días después vuelve a la normalidad, las familias retornan a sus hogares. Yo perdí mi hogar y en este momento debo tener un metro sesenta de agua y de acuerdo a la cota anunciada voy a tener tres metros. Estimo que voy a tener entre diez y treinta años para volver a mi hogar y la diferencia es sideral. Un campesino que le invade el agua del lago Epecuén va a perder su campo por treinta o cuarenta años hasta que se lave el salitre. Aquí hay gente que va a quedar en la calle, gente que ahora se encuentra con que no tiene nada; pero no tiene nada no por siete días como en los otros lugares sino que no tienen nada de aquí para adelante y quizá de por vida. Hay gente con cincuenta o sesenta años. Se encuentra con que tiene que empezar de nuevo sin fuerzas, sin medios y sin ganas de vivir. 

salitre que envuelve. Patricia C. Bonjour
salitre que envuelve. Patricia C. Bonjour

 

BURBUJAS EN EL SUELO

Tenía menos de 10 años. En esa época, en el colegio, jugábamos a la bolita en el patio con tinglado. Marcábamos el opi en algunos agujeros que oficiaban de geiser sin vapor, por la presión que ejercía el agua desde abajo y hacía saltar a las bolitas por los aires. Era divertido. También nos conmocionaba, asustaba y maravillaba ver el suelo hundido en medio del salón de actos, donde formaba una burbujeante laguna de barro.

amenaza y furia. Patricia C. Bonjour
amenaza y furia. Patricia C. Bonjour

Esa tarde nos arrodillamos todos a pedir que dejara de llover. No lo olvido más. Estaba en cuarto grado. Iba a un colegio de monjas, así que teníamos el rezo como primer escudo. Rezábamos y llorábamos. La lluvia no paraba nunca. Mamá nos buscó a mí, a mi hermano y tal vez a algún otro. El auto era una canoa al estilo Venecia. El agua ocupaba todo el ancho de la calle y casi todas las calles. Ese fue el último día de clases. No sé qué día exactamente, pero cerca de aquel 10 de noviembre. Mi casa estaba -y aún está- en una cota alta, a 107 m IGM.

El siguiente recuerdo que tengo es viajar en tren para ayudar y volver con la gente de Epecuén, atiborrada de cosas. También guardo un recuerdo no muy santo, pero que cuenta de mi inocencia de entonces: yo quería que el agua nos llegara, así nos íbamos a vivir a Córdoba. Yo se lo decía con mucha soltura a Sarita, una evacuada, y ella me contestaba con amor:

– No es lindo lo que decís…

Sarita y Horacio fueron a vivir a casa. Mamá les preparó una habitación. Como manifestara Chiche, el pueblo ofreció casas y las escuelas se convirtieron en un regadero de colchones. Ellos eran dos jubilados, a quienes la tragedia convirtió en la más hermosa familia que nos pudiéramos haber imaginado.

Sarita era concertista de piano. Llegó a Epecuén unos años antes con un reuma que le había agarrotado los dedos. Fue tan bueno y saludable el cambio que se quedaron, compraron una casita y varios amigos los siguieron. La tarde en que la desgracia les llevó a casa, ella no pudo encontrar mayor sorpresa cuando se abrió la puerta. Casi sin aliento atinó a decir:

– Un piano.- Mi hermana estudiaba en el conservatorio desde hacía años. Pero mi hermano y yo fuimos bendecidos con la mejor maestra: Sarita.

Tardaron un mes en salir de la habitación que mamá les había asignado. Pasaron nueve meses con nosotros y, a pesar de que ellos habían perdido una hija de 20 años y eran candidatos firmes a ser nuestros abuelos putativos, jamás les dijimos ‘abuelos’. Horacio y yo teníamos debilidad el uno por el otro. Él se fue primero, ella llegó casi a los 90 y aprendió a manejar a sus 83.

 

BENDITAS LÁGRIMAS: LAGUNA SAGRADA

Epecuén se llama la hermosa india, hija del jefe de la tribu. A la entrada de la carpa del jefe, se apiñan los caciques para un conciliábulo: quien en las próximas peleas demuestre más valor será el guerrero que acopiará el mayor botín y el elegido dueño de la sin par doncella.

Ese día llega y las tribus rivales huyen acobardadas ante el empuje de un solo hombre: Carhué, el joven ungido en la lucha bravía, para unirse a la divina Epecuén. Ella se siente deslumbrada. Se aman, se adoran, se idolatran.

Pero pocos días antes del casamiento, una circunstancia inesperada trunca las ilusiones: el hermoso Carhué contrae una extraña dolencia que reduce su organismo a una inmovilidad absoluta, a un cuerpo sin voluntad, al borde de la muerte. Ella, percatada de su infortunio, corre en la noche a campo traviesa hasta caer desfallecida. Llora, llora mucho. Las lágrimas fluyen abundantes. Tan abundantes que, poco a poco, semejan un delgado manantial. Y, al fin, de Epecuén no queda nada. Sólo una pequeña laguna de lágrimas. El dolor ha convertido al lugar en esa cuenca de ternura acuosa, tal vez, su alma convertida en lágrimas, nada más que lágrimas.

el sol en la espuma. Patricia C. Bonjour
el sol en la espuma. Patricia C. Bonjour

Enterado Carhué de la desaparición de su amada, pide a gritos a sus amigos que lo lleven por los verdes prados en su búsqueda. Después de un largo peregrinar por las llanuras pampeanas, se detienen ante una laguna de linfas claras. Carhué cree percibir una voz dulcísima que lo llama. Se emociona, ordena que le ayuden a entrar en la laguna: el milagro es inmediato. Carhué sale de la laguna, sano, vigoroso, ágil.

¡Bendito seas poder del amor, emanación divina! El amor ha creado, sobre el corazón destrozado de una virgen, esa laguna sagrada para bien de los dolientes.

Epecuén está bendito por el sacrificio. Prodigio suyo es el milagro de curar todos los dolores.

 

LA SAL DE LA VIDA

Por los años ’30, Epecuén era un destino turístico a la altura de Mar del Plata, a tan sólo 550 km de la Ciudad de Buenos Aires. Desde entonces, no dejó de crecer. La población estable rondaba las 1.200 personas. Hacia la década del ’70 recibía 25.000 turistas durante la época veraniega, contaba con 6.000 plazas hoteleras declaradas y 250 establecimientos comerciales.

la llegada-la partida. Patricia C. Bonjour
la llegada-la partida. Patricia C. Bonjour

Sus aguas, reconocidas mundialmente por sus propiedades curativas, cobraron una altísima fama. Embellecido por sus rojizos atardeceres, sus espacios verdes, sus colonias de flamencos rosados, sus paseos, su arquitectura salamónica [1] y por un magnífico complejo termal. Un verdadero paraíso.

al revés. HAP
al revés. HAP

A su vera, los turistas y lugareños han vivido experiencias inolvidables. El fango de la famosa salina húmeda, las termas construidas con sus aguas y los simples baños en el remanso han obrado prodigios. “‘No es un milagro. Estudios realizados desde 1896 explican que la altísima condensación de minerales en conjunto con la gran salinidad producen efectos ciertos en el organismo’, decían en aquel entonces, los profesionales que recomendaban bañarse en las salinas aguas del lago Epecuén” [2].

los árboles con sus dedos atrapan el sol. Patricia C. Bonjour
los árboles con sus dedos atrapan el sol. Patricia C. Bonjour

Sus aguas se han aprovechado para combatir la depresión, afecciones reumáticas y de piel y agotamiento psicofísico.

 

CRÓNICAS COLATERALES

Aquellos hechos y leyendas son conocidos por muchos de quienes hemos habitado esos lares y por algunos cuantos visitantes. La que sigue, en cambio, es la crónica de mi amiga, Ema Regina Doorich, quien no sólo sobrevivió la inundación, sino que -a partir del 10 noviembre del ’85- se cargó encima una psoriasis pustulosa generalizada, enfermedad psicosomática de la piel que se hizo crónica.

Aquel día se trasladaron con su familia a una zona más alta, a una quinta en las afueras de la Villa. Llegaron a Carhué, a 8 km de lo que era Epecuén, para el inicio de clases del año siguiente, marzo del ’86, momento en que apareció la enfermedad. La biopsia data de julio de ese año. En rigor de verdad, desde los 3 meses, tenía tenues problemas de piel tratados como alergias. Pero todos coinciden en que las aguas, como una caja de Pandora, desataron más de una tragedia.

Álbum Fotomontajes. Juan José Stork

Regina era paciente del Dr. Enzo Gasparri quien, al primer brote masivo, la llevó en su auto al Hospital de Niños de La Plata. Allí la medicaron sin mayor certeza de cuál era la enfermedad y la enviaron de regreso a casa. La medicación, lejos de mejorar, empeoró el cuadro, por lo que fue trasladada de urgencia al Hospital Regional Penna, de Bahía Blanca. Regina llegó entrada la noche, acompañada por Enzo. Cuando la recibieron en la guardia, tenía la ropa interior incrustada en la piel. Los enfermeros se la cortaron con una tijera:

– ¿Con qué se quemó esta nena?

 

EXPERIMENTAL

Hacía frío. Pasó allí el Día del Niño de ese año. Al principio la trataron con gasas furacinadas y corticoides. Luego de unos meses, comenzaron a medicarla con una droga en etapa experimental, acitretina, un tipo de retinoide. Desde aquel momento, es médico de Regina el Dr. Oscar Álvarez, eminencia a nivel nacional en dermatología. El nuevo medicamento presentaba efectos secundarios, como caída de uñas y de cabello. Fue tratada allí, en sus recurrentes ataques, hasta que los médicos decidieron no continuar con ese medicamento a prueba y derivarla al Hospital Garrahan de Buenos Aires. Con los años, al mejorar sus efectos adversos, la droga cambió su nombre comercial. Entonces Regina pudo retomar ese tratamiento, que continúa hasta el presente.

desgarro en el tiempo. Patricia C. Bonjour
desgarro en el tiempo. Patricia C. Bonjour

 

UN LIBRO DE ANECDOTARIOS

– No tengo registro de cuándo me enfermé, no tengo consciencia de cómo llegué, me acuerdo de cuando me despegaron de la cama, a partir de ahí… ¡Cómo es la cabeza, no!- me dice, con una integridad que me pasma, a pesar de los años que la conozco.

Por si algo hubiera faltado, tenía resistencia a las aspirinas. Con fuertes dolores de cabeza, la abuela Ema le hacía hacer control mental para disiparlos. ¿Cuántos años? Apenas unos 13. Le llevaba torta escondida en la cartera, porque no podía comer cualquier cosa. Pero, al fin y al cabo, era una nena y algún mimo prohibido también necesitaba.

 

PIEL DE BEBÉ

1990. Fue amor a primera vista. Nos topamos en la puerta de 2do año. Primer día. No recuerdo por qué se cambió de colegio, pero ahí estaba. Ahí estábamos. Nos sentamos juntas y comenzamos a estudiar y a “yirar”. Teníamos un grupo diminuto de amigas, porque tampoco éramos muchos. Transitábamos una pre-adolescencia sana y divertida.

Cualquier eventualidad le implicaba un shock. No tardó en somatizar, probablemente, el cambio de escuela. Ya le había pasado antes. Entonces, la catarata de información me empezó a llegar sin pedir permiso. La cabeza se me llenó con sus anécdotas y, como si las hubiese vivido con ella, las recuerdo a casi todas. El cuerpo sufrió una metamorfosis de llagas, no se podía mover y yacía en la cama. Yo le acercaba la tarea, estudiábamos como se podía. La vida seguía, nada nos haría detener. A veces, llegaba para cuando estaba recibiendo su baño de inmersión. Entonces, Teresa, la mamá -siempre absolutamente presente-, me daba el paño con maicena para que se lo pasara y así arrastrara sus cascaritas. Sentía miedo de lastimarla. La bañaba con toda la ternura de la que era capaz a mis 14 años. Era un proceso intenso, que sellaba nuestra amistad, sin duda. Creo que en algún momento se convirtió en rutina. De a poquito, su piel se descamaba. Y nos mirábamos y nos reíamos. Ella, como podía. Cuando ya había pasado por todas las etapas, le quedaba “piel de bebé”, rosada y suave. Daba impresión tocarla, pero lo peor ya se había ido.

huellas en la playa. Patricia C. Bonjour
huellas en la playa. Patricia C. Bonjour

¡Si habremos llorado!

– A veces siento que pago culpas que no son mías, no hice nada, ¿por qué tengo que vivir esto?-.

Y vuelta otra vez. Pasamos así el día del amigo, alguna internación en Bahía Blanca. Y los 15. Todas las fotos de mi cumple tienen la cara rosada de Regina, recién salida de un cuadro. Recuerdo algún viaje en el camión de Dori, así le decíamos a su padre. Esa vez, tardamos una eternidad. Caía la última helada de noviembre. Llegué y no sentía las piernas, pero le daban el alta a Regina. Era imposible perderme el ir a buscarla.

 

DE OTRO MUNDO

Con el tiempo y la droga ya aprobada, logró salir de aquellos cuadros repetitivos a tan corto plazo. Nos recibimos. Estudiamos cada una en ciudades diferentes. Nos distanciamos porque la existencia tiene también de eso.

Volví a verla en una habitación de la maternidad, después de dar a luz a su hijo. Para hacerlo, había tenido que dejar su medicación por un año y también durante el embarazo. Con el cuerpo esculpido completamente por escamas pustulosas y la sonrisa colándose en su mirada, al verme, dijo:

– Siempre estás en mis peores momentos-.

No lo creo… más bien siento que pude haber estado más y no lo hice.

salitre que penetra. Patricia C. Bonjour
salitre que penetra. Patricia C. Bonjour

La vida luego no fue precisamente generosa con mi amiga Regina. Como escapada de otro mundo, ha conseguido una dignidad, una templanza y una entereza que a muchos valientes sacaría varios cuerpos de ventaja.

 

RELIQUIAS CRÓNICAS 

Alguna vez, cuando las aguas bajaron, también Regina se animó a volver y ver las reliquias de su pueblo. Y no fueron los únicos restos: la violencia de las pústulas se hizo carne crónica. Los episodios severos dejaron de tener alta frecuencia. Pero desde entonces las llagas agreden su cuerpo: en la panza, la espalda, las extremidades, el rosado rostro.

salitre y tierra. Patricia C. Bonjour
salitre y tierra. Patricia C. Bonjour

 

SIN RETORNO

Estábamos juntas en la presentación del libro de Patricia Bonjour. Pat fue nuestra profesora de Lengua y Literatura y una gran líder durante parte de nuestra adolescencia. Hija de Chiche y oriunda de Epecuén, presentaba su libro de poesía existencial y fotografía “Palabra y Vida”. Fue una celebración muy emotiva, por lo que sentimos por ella y porque el dolor de la desaparición de Epecuén siempre hace ósmosis en nuestras almas. Patricia estaba estudiando en Buenos Aires aquel 10 de noviembre.

– ¡No vuelvas!- le había dicho el padre.

Es que la realidad era tan fuerte. Como Patricia dijo en su presentación: “No había lugar a donde volver”.

caminos sin destino. Patricia C. Bonjour
caminos sin destino. Patricia C. Bonjour

Entonces, tomé aire y le pregunté a Regina cómo hacía para poder soportar aquello. Me miró de reojo y agregó:

– ¡Meditación!-.

la araña no deja de tejer. Patricia C. Bonjour
la araña no deja de tejer. Patricia C. Bonjour

 

LA REIVINDICACIÓN DE LAS AGUAS

Las aguas de la laguna son curativas, lo fueron y lo serán. La pequeña ciudad de Carhué se levantó de la muerte de la Villa Epecuén y ayudó a sus habitantes a sobrevivir la desgracia. Todos quedamos diezmados. Pudimos sentirlo de manera diferente, pero ninguno resultó exento.

Alguna vez escuché que era el “Carhué-trophic”, imposible de transitar, lleno de pozos y arruinado por completo. Las casas cargadas de humedad por la impregnación de las napas. ¡Y ese olor a salitre!

Durante los años de mi carrera de grado noté cómo, poco a poco, la ciudad se reconstruyó. En cierto sentido los habitantes del pueblo la refundaron, acogieron a los habitantes de la Villa y los hicieron parte -aunque percibo que muchos se han sentido ajenos-. Arreglaron sus casas, sus calles y, entre indemnizaciones y otras yerbas, levantaron nuevos hoteles y spa. Ahora es un destino turístico acogedor.

La economía de Carhué se basa en un modelo agrícola-ganadero. En tanto que, históricamente, el turismo estaba en Epecuén. La inundación trajo con las aguas una reestructuración de esa economía, un mix entre ambas, aunque en menor medida, la turística. En la actualidad cuenta con aproximadamente 1.000 plazas. Es importante destacar que persiste el inconveniente: el nivel de las aguas es fluctuante y hay que reacondicionar todos los años los espacios públicos aledaños a la laguna.

los flaméricos. HAP
los flaméricos. HAP

Además de curativas, en el verano de 2017, las aguas adquirieron fama por obtener el Record Guinnes al sostener, sin accesorios, 1.941 personas a flote y tomadas de la mano por más de 2 minutos.

Las aguas te flotan.

Las aguas te curan.

Aunque no todos tenemos tanta suerte.

Y Epecuén, como dice mi amiga Regina:

– ¡Epecuén habla solo!-.

duerme mi Epecuén. HAP
duerme mi Epecuén. HAP

 

[1] Francisco Salamone, arquitecto e ingeniero italiano, quien durante los años 1936 y 1940 sella una fuerte impronta arquitectónica en los pueblos de la provincia de Buenos Aires. Son característicos los mataderos, edificios municipales y portales de cementerios.

[2] http://www.produccion-animal.com.ar/temas_historia/125-LAGO_EPECUEN.pdf

Foto de portada por Juan José Stork: FOTOMONTAJES