ASOMADO SOBRE EL MUNDO, EN ALFÉIZAR FRÁGIL

Desamor: Entrevista a Gonçalo Tavares

                        “ASOMADO SOBRE EL MUNDO, EN ALFÉIZAR FRÁGIL” (*)

Entrevista: Lourdes Landeira, Gabriela Stoppelman

Edición: Gabriela Stoppelman, Lourdes Landeira

Traducción: Marcela Molina  

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Calvino no estaba delante de una mera alteración de las sustancias, había allí una voluntad, una fuerte voluntad, que se diría muñida de músculos frágiles. Y esa voluntad insuficiente venía del sol, el sol quería abrir los libros, su luz se concentraba  con toda la potencia en la tapa del libro porque lo quería abrir”, “El Barrio”  

“La casa donde uno vive, lo sabemos, es otra parte del cuerpo; la ropa, ésa, la casa más próxima”, “Historias falsas”

BITÁCORA DE UN LECTOR DE TAVARES

Desde el borde, rodea la silueta. Va por un lado del rectángulo hasta el hombro de la mesa y dobla.  Sobre el lomo del mueble, están dispersos los libros. Ya los ha leído a todos y, aun así, siente que recién empieza a leer. Los libros advierten algo ineficaz en la velocidad del merodeo. Un aire al país de las maravillas se enrarece:    

-¿Pasó el conejo por aquí hace cuántas lunas?

- Fue hace tanto, Alicia, que el giro lo puso justo detrás de vos.

Las agujas del reloj andan enloquecidas. Y el conejo está tan satisfecho de no haberla encontrado, que Alicia decide esconderse en ovillo debajo de su sombra.

Y, entonces, el lector ralenta el paso. Recién ahí, comienzan a titilar frente a él algunas líneas de poética, en forma de hilachas e interrogantes. El lector no puede recordar argumentos ni transcursos. Se aferra a la palabra que falta. Se sostiene de una idea ahuecada. Intenta digerir la estela de una frase. En el tracto de otras sintaxis, ¿en qué se descomponen las cadencias?  

En eso anda el lector, cuando ve a las palabras tomar una forma en el aire; ellas, que jamás han abierto la boca. Caja negra, betún para abrir fisuras y agujeros. Los textos de Tavares invitan a otra experiencia del tiempo: Palabras literalmente pegadas a las manos. Personajes que te acercan un horizonte, a la vez que el horizonte se escabulle. Y eso sí: nunca estar tan cerca como para no faltarse. ¿El luto iba delante o detrás del dolor? La última caída, ¿compensa qué ascenso y a qué altura? ¿O es esta la música de la simetría, la forma impar de ese derrumbe, eso que los vivos nombramos “muerte”?

El lector se detiene. Algo extraño ha sucedido: la mesa se ha estrechado, los libros se han amontonado o ambas cosas. Por algún artilugio de la mirada- una disidencia del idioma, un pariente del abismo, un condimento irregular en la superficie- la orfandad de cada libro aislado hace organismo con el resto de las orfandades. Las partes se engarzan sin fijeza y sin cronología. No se trata de una masa ni de un conjunto. La entidad invierte los roles: ahora es ella- desde sus contornos- la que otea al lector. El equilibrio es precario y frágil, porque los mapas refundan el barrio de la lectura en filamentos de azufre, memorias entumecidas en las manos,  ensayos de vejeces bajo el chorro de agua helada y enfermedades inversas. De cielo a tierra, todas las cifras borroneadas. Telegrama de nadie. Urgencia de nadie. Tos de tizas entre los huecos de las líneas. ¿Esa desfigura era tu casa?

Ningún lugar, ningún sitio. Sólo esa estrechez enorme, mientras se extiende la mirada.

Es inquietante este modo de leer: como si faltaran minutos para morir y todavía no hubieras decidido qué cocinar para la cena de esta noche.

Después sucede algo, con frecuencia demasiado cotidiano. Un peso enorme en un cajón vacío termina derramándose, espalda arriba. Simplemente, busca no morir. Puñados de tierra blanca en el entierro del papel. Es la palabra quien empuña la pala.  Precisa en consistencias, tiene todas las manías de un fantasma. Una vez elige un velo- un tanto ofrece, un tanto retira- y otra se reescribe, dos veces invisible.

Es ahí donde los textos de Tavares incomodan e interpelan: “Mi perseguidor pasó por aquí hace mucho tiempo”… Por aquí, ¿dónde? Vuelve el aire a Alicia, ya desovillada. En estos tránsitos, el conejo ya no se atreve con sus urgencias. La mesa estrecha a la altura de la ventana se lee como un alféizar, donde apenas se hace pie.  Así, asomado, el barrio se hace mundo y el mundo se contrae en una mirada.  De esta sístole y esta diástole, queda un resto gozoso:          

                 “Y lo que se olvida es paisaje”.

                 

el barrio de los señores- sin el tituloOTEAR A CONTRA CARAVANA

                                                       “A veces Lenz ve en la enfermedad un encuentro fortuito con un transeúnte que, después de un choque fuerte, deja en nuestras manos, distraído, una flor negra. Y cuando finalmente nos levantamos para devolvérsela, ya el transeúnte, éste, apurado, ha desaparecido”, “Aprender a rezar en la era de la técnica”                               

 

¿Cuánta oscilación de ambigüedad y certeza se requiere para escribir? ¿Y para fugar?

La ambigüedad no es algo que se planifique como se planifica una ciudad. La ambigüedad es la energía inicial del hombre, quien intenta hablar o escribir para reducirla, pero falla. Escribimos porque queremos disminuir la incerteza. Llegamos, al final, a una incerteza más clara. O, al menos, a una incerteza más rica, más fecunda. Una ambigüedad que requiere y convoca a la inteligencia de los otros. He ahí un buen resultado.

 ¿Qué hacer ante las trampas del lenguaje?: ¿combatirlas?, ¿enmarcarlas en alguna forma conocida?, ¿dejarse engañar?

El lenguaje común- el  de la calle, el de café- es un lenguaje en forma de caravana; lenguaje que une palabras como carruajes. Palabras unidas a otras, previsibles; un sustantivo  llama de inmediato a un verbo muy conocido de ese sustantivo y así continúan. Son los llamados lugares comunes, de comunidad, lugares más que conocidos. Allí se encuentran siempre las mismas palabras. Esa es la gran trampa general de la lengua: que socialmente se piense que las palabras viven juntas. Pero no, cada palabra es un ser orgánico, disponible para juntarse a cualquier otra palabra. Disponibilidad absoluta, disponibilidad amorosa de las palabras que solo es posible porque antes se quebraron los lazos fijos entre ellas, aquellos lugares comunes. Rimbaud decía que la poesía era “un encuentro extraño entre palabras”; me parece muy sensata esa definición.  

 

UN GRITO DESPLEGADO

                                                          “El perro puede ser visto como música equilibrada (armonía de la palabra) debido a sus cuatro patas (como una mesa orgánica). Pero si al perro se le corta una de las patas nuestra vida se altera, y sangra todo, como quien es traicionado por una mujer o por la muerte de su padre”,  “agua, perro, caballo, cabeza”

                          “¿Qué le llega a un pájaro de tu júbilo?”, “Viaje a la India”

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¿Hay un padre y un verdugo para cada siglo?

Hay muchos, muchísimos. En cada hombre existe la potencia de la protección y la potencia de la amenazas. Hoy, ahora, ¿querés amenazar o proteger? Estamos siempre por responder a esa pregunta. Y, cuando no respondemos, es porque estamos en la fase neutra, indiferente. No quiero proteger ni amenazar, quiero sentarme, este es el estado del ser humano.

 

¿El grito es un recurso contra la incomodidad y el dolor? ¿Y el griterío? ¿Y el silencio  absoluto?

 El grito es el lenguaje en estado indiferenciado. El dolor existe antes que las palabras. El dolor intenta civilizarse, aprender una gramática y una sintaxis. Y muchas veces es esto: se escribe un libro porque se intenta ablandar un dolor, desplegar un grito como si fuera un paño muy doblado. Si desplegás ciertos gritos, encontrás una narrativa, una historia. Concentrá la narrativa y encontrarás un grito. La civilización del grito es, a pesar de todo, más amenazadora que la civilización de la historia, de la narrativa. Contar una historia es una manera de humanizar la violencia y la desesperación que sentimos. Es un modo de calmarnos. No grites, te voy a contar una historia. Un escritor, muchas veces, actúa como si fuese su propia madre, la madre que intenta que el hijo no piense demasiado en aquello que lo asusta. “No grites, no temas, no te asustes”: te voy a contar una historia. Muchas veces, esto es lo que un escritor se dice a sí mismo.

En el movimiento pendular entre dos opuestos, complementarios o no, ¿qué valor introduce un cromosoma de más, una trisomía? ¿De qué lado está la poesía, si es que está de alguno?

 La poesía es una diferencia en el lenguaje. No es un cromosoma de más o de menos, es una alteración radical del punto de vista del hombre sobre las palabras. Las palabras, en la poesía, dejan de estar al servicio de la ciudad y pasan a estar al servicio de algo que antecede a la polis, antecede a la política. Es; también, una vuelta los orígenes.

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HACÉ EL FAVOR, NO TE CALMES.

                                   “Cada pregunta tiene siempre dos salidas. Y cada salida tiene siempre dos preguntas/ La buena salida es aquella que comienza algo. Y cada salida es una entrada”, “Blaise Pascal”, incluido en el libro “Biblioteca”.                                         

 En “Breves notas sobre las conexiones”   la voz de quien arma el texto se une a la de las poetas y se lee como “un mapa de lecturas”. Mapa de lecturas como en “El Barrio” o “En Los señores”, ¿siempre la cartografía?  ¿Qué forma particular de organización dan los mapas?

Un mapa es una forma visual de decir: quedate tranquilo, nosotros civilizamos el espacio, nosotros le enseñamos a la naturaleza lo que debe hacer. Mapas de espacio: aquí montaña; más allá, agua. Es evidente que la gran ambición humana es tener mapas de tiempo y no de espacio. Un mapa del día de hoy, un mapa del día de mañana. El mapa nos da la ilusión de que dominamos la naturaleza, de que la clasificamos. Pero, no. La principal energía de la naturaleza es el tiempo y nosotros no conseguimos dominar el tiempo. Me gusta mucho la cartografía, pero la cartografía delirante. La cartografía, de alguna manera, es calma. Sin embargo, a mí me gusta la idea de una que sea ambigua, una cartografía casi de los misterios, que anuncie una necesidad de cambios de quien tenga el mapa en la mano.

De tus textos se desprende que hay cosas que no deben tener un nombre, cosas de las que es mejor ignorar el nombre y cosas cuyo nombre es inalcanzable. Conversemos sobre esto.

 El nombre que damos a las cosas es una forma de calmarnos, de tranquilizarnos. Es el sonido, el nombre, lo que permite hablar de lo que no está presente. El diccionario es una especie de rollo exhaustivo, de trabalenguas infantil, de  disculpa fastidiosa, semejante a las disculpas sin sentido que calman. Cálmate, recibe este diccionario –el mundo no es tan imprevisible.Ferrari-Leon_Cuadro-Escrito_1964

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OTRO FAVOR, NO TE ACOMODES

                                               “Las cajas son tantas que nadie les da importancia. Puede estar ahí una persona, hasta la que amas, pero no la ves. Ya no producen efecto. Pasas por ellas centenares de veces”, “Jerusalén”

 ¿La comprensión está más del lado de la luz o de la oscuridad?

 La comprensión está más del otro lado. Está más del lado de los ojos. Muchas veces, sombra y luz son apenas una emisión de nuestra atención, de nuestros ojos. Si quiero ver, si estoy atento, ilumino. Si no quiero ver, si estoy distraído, si no estoy atento, oscurezco. Un hombre muy atento y perseverante, si tiene ese objetivo, consigue encontrar un alfiler en un cuarto oscuro.

Fuera de la posibilidad de rondar infinitas mentiras, ¿qué espacio queda para alguna verdad?

 Una única verdad es tan peligrosa como una única mentira. Lo que salva al mundo de una violencia central es la existencia de muchas verdades en disputa o, si queremos, de muchas mentiras en disputa. Multiplicar las hipótesis de salvación, multiplicar las hipótesis de verdad. Cambiar de punto de vista es casi un presupuesto de la escritura, escribir es obligarnos  a mirar para otro lado y solo podemos mirar para otro lado si cambiamos nuestra posición de observador. Dejamos de estar en una posición, abandonamos una posición normal, común e intentamos encontrar una posición rara. De alguna manera, escribir es consecuencia de una mirada poco común  y de una posición extraña del cuerpo. Encontrar nuestra posición individual para mirar las cosas parece esencial en la escritura.

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EL CUERPO QUE VA CON EL CUERPO

                                                                              “Los ojos en el tedio, cuando ya nada hay para ver (cuando lo visible es apenas una repetición) se vuelven diabólicos.”, “Breves notas sobre las conexiones

Otra recurrencia en tus textos son las repeticiones, a veces vinculadas al hastío y a veces a la chance.  La sorpresa y el ritual.

Era interesante ritualizar la sorpresa. Un conjunto de procedimientos fijos que, al fin, nos llevaran a arribar a una sorpresa. Muchas veces, el arte adicto a la sorpresa funciona así. Ya estamos a la espera de que aparezca la sorpresa y eso elimina su fuerza y su intensidad intelectual y emocional. Me gusta mucho una frase de Ludwig Wittgenstein: “Si le decimos a alguien que cuando llegue a su casa va a tener una sorpresa y él llega a su casa y no tiene la sorpresa, estará sorprendido” Es eso.

¿Cuál es tu visión sobre las irrupciones que advienen y sobre las que, de algún modo, se buscan- ésas para las cuales uno crea condiciones de posibilidad, digamos, para que tengan dónde aterrizar si andan cerca-?

Siempre mis anotaciones, los pequeños apuntes, son géneros literarios. La pequeña nota en el cuaderno, en el medio de la confusión del día, es una interrupción de lo cotidiano y permite que la literatura entre, invada y rápidamente salga, en un día normal. Creo que la anotación, la nota, es algo que está siempre- en potencia-  en el bolsillo de atrás o en la mochila donde está el cuaderno. Por lo tanto, esa posibilidad de  una invasión por parte de la literatura,  en el cotidiano, durante unos segundos o  unos minutos,  es algo que me agrada mucho. En ese sentido, registro la anotación. En ese haber sido un cuaderno, en ese haber sido un material de la escritura que acompaña al cuerpo y que va con el cuerpo para cada lado que voy.  Podemos estar en una reunión, podemos estar en la calle y, de repente, sacamos el cuaderno de la mochila y escribimos. Esa anotación realmente coloca ese momento cotidiano en otro nivel, lo transforma en algo mucho más fuerte  

 

CUADERNO DE ANOTACIONES  PARA “EL ANARTISTA”


EN LA ENTRADA DE UN ENTRESUEÑO

Pensar una voz que no salga de las manos ni de la cabeza ni del delirio. Una voz que sale cuando estamos cerca de adormecernos.

 

POESÍA Y PROSA

Poesía, potencia de concentración. Prosa, potencia que se extiende, que abre los brazos.

 

LA POÉTICA DE LAS DISTANCIAS

Lo humano es esto: cuando queremos algo que está lejos, esa persona va a andar por la calle y sentir que alguien está mirando fijamente su nuca. Gira y no hay nadie.

 

LA DELICADEZA Y LA FUERZA

Delicadeza, la fuerza de los verdaderamente fuertes. La fuerza es presentida, es anunciada, es recordada. No precisa y sí actualizada.

Fuerza, la debilidad que no tiene otro tiempo, sino el presente. Tiene que ser fuerte ahora, porque no tiene memoria ni promesa.

 

MÚLTIPLE Y PRECISO

Como velocidad de quien no quiere caer, tan distinta de la velocidad de quien no quiere avanzar”, “Breves notas sobre las conexiones”

“Ser exacto destruye”, “Breves notas sobre las conexiones

 

Hablemos de las distintas calidades de velocidad; de la velocidad fuera de  su concepto de magnitud, de las velocidades no concertadas y de las inmovilidades.

Me gusta la idea de que hay muchas velocidades, infinitas velocidades – más lento, más rápido, 100 km por hora, 1000 por hora. Pero solo hay una inmovilidad. No se puede estar inmóvil de una manera más rápida o de una manera más lenta. La inmovilidad tiene una velocidad fija, que es cero. La  inmovilidad exige más precisión que la movilidad. Tenemos muchas formas de movernos, muchas velocidades, pero una única inmovilidad. Entrenar la inmovilidad es entrenar una forma de precisión.

 

TRAZOS EN FUGA

             “Una idea no tiene lado derecho ni izquierdo. No tiene peso o volumen, forma o color. Una idea tiene segundos, o minutos, a veces horas, o días enteros, meses. Una idea no es curva ni es una recta.”, “Breves notas sobre las conexiones”

Los gráficos y los dibujos aparecen mucho en tu obra. ¿Son pausas a lo verbal?, ¿son desesperaciones para llegar donde la palabra no alcanza?

Dibujo y escritura son dos formas de pensamiento, pensamos escribiendo y pensamos dibujando; pensamos dibujando o escribiendo números. Es común, en todo esto, el trazo, el trazo es la forma que los humanos tienen para manifestar su pensamiento. Por lo tanto, yo no distingo mucho escritura y dibujo, la escritura es una forma de dibujo, el dibujo es una forma de escritura. Podemos leer dibujos y, si no dominamos un alfabeto, podemos ver la escritura. Un alfabeto que no dominamos pasa a ser un dibujo, eso es muy claro.

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INCLINAR LA PALABRA

“Una gallina pensaba tanto y era tan culta que ganó una obstrucción interior, dejando de poner huevos. La mataron al día siguiente”, “Los señores”                                                                                                    

La sátira y la ironía, ¿cuándo se hacen necesarias en tus textos?

La ironía es una forma inclinada de hablar, es una forma inclinada de escribir, es no ir directo al asunto. Hacer un desvío es entrar lateralmente a los asuntos y, por lo tanto, la ironía es fundamental en el lenguaje. El lenguaje directo es una especie de lenguaje de los negocios, es un lenguaje cara a cara. El lenguaje irónico permite encontrar otros caminos, caminos secundarios en el lenguaje. Caminos secundarios que se vuelven esenciales, que se vuelven literarios.

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EL TIEMPO, EL GRAN CHEFF

                                  “Ver bien a lo lejos, querido amigo, es una de las grandes cualidades de la memoria, no se trata sólo de ver hacia atrás, sino también de ver al fondo”, “Una niña está perdida en su siglo en busca de su padre”

       

Y en reiteradas entrevistas, marcaste la lentitud del proceso de escritura y, sobre todo, de publicación de tus libros. Conversemos sobre la “maceración” (dejar que el tiempo cocine la comida) y la lentitud como operaciones de la escritura.

Realmente hay algo semejante entre la cocina, el tratamiento de lo orgánico del alimento y el tratamiento del texto. Para mí, texto y alimento, texto y organismo son conceptos  muy próximos. El texto, mientras está siendo hecho, es realmente un organismo. Cuando está publicado, es una manera fija de ese organismo. Claro que podemos entrar en el libro que ya ha sido publicado y eso exige que el libro siga siendo un organismo. Pero, para mí, la publicación  es el final del proceso del texto. A partir de ahí, el texto pasa a ser público y, tal vez, solo continúe siendo organismo- algo que se transforma- para los lectores. Mi opción de escritura es un método volcado a la lentitud y al el texto, como organismo a lo largo de los años. Yo escribo el  material en bruto en un determinado período. Después abandono, olvido lo que escribí. Pasado un año o dos, vuelvo, corto, corrijo. Un proceso orgánico que deja que el tiempo sea, en parte, cocinero del texto. Ese cocinero- el tiempo-  permite que yo visite ese texto, de tanto en tanto y, con la ayuda de la claridad que él  me va dando, pueda corregir, de un modo que el texto se vuelva  más intenso. De alguna manera, la lentitud  hace ajustes a lo largo de los años previos a publicar. Es una especie de concentración de intensidad. Disminuyo los pasos e intento aumentar la concentración y la intensidad de los ingredientes del texto. Por lo tanto, es un proceso de juicio crítico sobre el texto, que tiene un auxiliar muy importante: el tiempo.  

 

UNA POÉTICA DE LOS RESTOS

 

                                                          “El señor Henri dijo: mi pensamiento se localiza en el espacio que existe, todavía vacío, entre las células y el absintio. Es en ese pequeño espacio, es en ese pequeño resto, que logro pensar”, “Los señores”

Por ahí, en una entrevista, dijiste que tu Breton, tu Valery, tu Calvino se construyen a partir de un “tono”, un eco que te queda de la lectura. ¿Todas las lecturas dejan esos “restos casi auditivos”?

Diría que sí, las lecturas dejan un resto, un murmullo. También lo dejan las artes plásticas, el cine, el teatro y la vida normal de la calle. A mí me gusta mucho andar por la calle y captar una especie de sonido de la ciudad: el sonido de las personas. Esos sonidos y esos restos se transforman en una masa que, más tarde, da origen a los textos. Creo que soy lector cuando estoy atento a las personas y a la forma en la que actúan en la calle. Soy un lector cuando, por ejemplo,  en un café, dejo de leer un libro, me detengo en una pareja de novios que está discutiendo. Cuando los observo, cuando los leo, me transformo en un lector humano y de humanos. Por lo tanto, creo que un escritor continúa siendo un lector aun cuando no está leyendo un libro. Un lector es alguien que intenta  pensar a partir de lo que ve: eso es un lector. Y es con esos ruidos, con  esos vestigios visuales, que se hace a un lector y eso mismo, más tarde, constituye un escritor.sombra

 La poética de los pedazos, los restos (las miniaturas)  es una de las recurrencias en tus textos. Hablemos de la potencia de los detalles.

Sí, claramente soy un entusiasta de los fragmentos, el fragmento es cualquier cosa que anuncia una reducción de tamaño, anuncia que no se va hablar del todo, anuncia que va a quedar mucha cosa afuera. Soy un entusiasta de la idea de que el fragmento, una pequeña parte, el detalle, puede salvar. No creo en la salvación por el todo, sí en una salvación por el detalle, en una salvación mínima, por un minuto, por unas horas. Creo que el detalle salva de una forma menos peligrosa que la totalidad; la totalidad que quiere salvar es una totalidad, muchas veces, peligrosa. Por eso, entre un detalle por una hora que nos calma y nos tranquiliza y una verdad universal que nos quiere tranquilizar, yo opto siempre por el detalle. Esta pequeña ambición del detalle permite que un hombre continúe existiendo debajo del detalle, al lado del detalle. Al contrario, un hombre difícilmente exista debajo o al lado de la totalidad. El detalle permite que un ser humano exista. Es muy interesante, de alguna manera el detalle nos humaniza, permite que el humano continúe siendo humano. Cuando entramos en la totalidad, en la idea de que podemos mirar y comprender todo, en la idea de que hay una teoría general sobre todos los asuntos o una verdad central, cuando entramos en eso, de alguna manera, el ser humano desaparece. Por lo tanto, los detalles son humanos y permiten que los humanos existan.

 

 

LOS NO CRUZADOS

Cópula: dos cosas distintas simulan una conexión que a cada momento está por romperse, hasta el momento en que definitivamente se rompe”,

                                                          “Breves notas sobre las conexiones”

 

El tema de nuestra revista es esta vez el desamor. El desamor y la debilidad. El desamor y el desencuentro. El desamor y el poder. Todas estas trazas aparecen en tus textos. Conversemos sobre el abanico de desamores.

Los desamores son la vida normal y la vida normal está compuesta de desencuentros, de no cruzamientos. Por eso, el amor- el encuentro, el encuentro fuerte, el encuentro intenso- es explosivo, precisamente, por ser algo raro. Creo que la vida es compuesta de 99% de desencuentros y un pequeño porcentaje de encuentros. Si los encuentros fueran mayoría, no lo soportaríamos, sería demasiado intenso.

Valery como flecha

 

 (*) “Viaje a la India”, Gonçalo Tavares.

 

El Anartista agradece la constante, simpatiquísima y amistosa ayuda brindada por Jordi Roca- de la agencia literaria “MertinWitt”  – para la realización de esta entrevista. Gracias a su disponibilidad, casi diaria, esto fue posible.

Por supuesto, cómo no agradecer -con un gran abrazo desde Buenos Aires- el tiempo, la intensidad y la dedicación afectuosa de Gonçalo, quien no escatimó ni prosa ni poesía para contestarnos.

De ida, este trabajo es el fruto de una larga y querídisma lectura de sus libros. Y, de vuelta, es una fiesta de generosidad en la palabra,  inusual en estos tiempos.

(1) Las imágenes marcadas de este modo corresponden a León Ferrari, artista argentino. El resto de las imágenes son ilustraciones del libro “El barrio”, de Gonçalo Tavares.

 




RETAZOS DE INFANCIA

Desamor: Entrevista a Roberto Navarro

Entrevista: Isabel D´Amico, Adriana Valetta, Lourdes Landeira, Santiago Resnik, Víctor Dupont, Gabriela Stoppelman.
Edición: Víctor Dupont, Gabriela Stoppelman.

Zancadillas al tiempo en su prepotencia cronológica.

Celadas tendidas al espacio, lazos que asfixian el tedio de las cifras y las medidas.

La niñez no perdona a nadie. A rebanadas, irrumpe en el medio de la edad  y se sirve, en tu propio plato, porciones de ausencias e incertezas.

Y nadie puede detener la embestida. Ante estos advenimientos niños, ¿qué les queda por hacer a las magras reservas de nuestras consistencias?

Desenraizados, devenimos frágiles y, a la vez, potentes.navarro7DSCN2793

Es entonces cuando -si se atreven- entran en juego las palabras. Distantes y sedientas, ellas bucean en busca de una sintaxis.

Así: desasidas de los transcursos y de las economías.

Así: huérfanas tras nuevas filiaciones.

Así, enredadas en la columna de una frase y en el encuentro de un tono, las infancias refundan el lenguaje.

Justo ahí, en la encrucijada: donde en el nombre del niño que fuimos le hablamos a nuestro niño futuro; justito ahí, pudimos conversar con Roberto Navarro.

 

 FRAGMENTOS HUÉRFANOS BUSCAN A SU NIÑO

“Tres años estuve (…) sin circundar el río ni echar mis canciones en la playa, cuando viene el viento del sur y arrastra esas voces que de balde uno intenta, pero no puede olvidar”

Libertad Demitrópulos, “Río de las congojas”.

 

El otro domingo comentaste: “Mi viejo decía que hasta el agua te van a cobrar”. ¿Cómo operan esos recortes de memoria de infancia en tu trabajo?

 Son experiencias que uno lleva a todos lados. No creo que pueda dividir cuando estudio, cuando trabajo o cuando como un asado con mis amigos. Mi historia la llevo adentro.  Ahora, como uno es un periodista y se da cuenta de que eso sirve navarro3descargapara trabajar, lo usa. Además, mi viejo murió  hace seis, siete años.  Cuando murió mi madre, el año pasado, me trajo bastante la memoria de mi padre. Aunque tenga 56 años, sigo sintiendo que me quedé huérfano. Uno es un huérfano. Yo hablo mucho de mis padres. Estoy en una etapa de mi vida donde cobró mucha importancia su presencia. Yo empecé haciendo economía. Empecé grande a estudiar… Y, de política, bueno, la vida me llevó a hablar de política. Mis orígenes están ligados a lo que digo en política. En la esquina de la casa en que nací, había una villa, “La paloma”, en el Talar de Pacheco. Yo me crié ahí, jugué a la pelota con los chicos de la villa. Mi viejo era un operario de la fábrica Alpargatas, era delegado, peronista.  Todo eso lo tengo ligado, lo llevo a todos lados.

¿No te sentís un poco huérfano en la tele, en la soledad de ser el único periodista de la oposición en pantalla?

Sí, claro, porque es una carga muy grande. Igual, es un error dejar a una o dos personas solas para defender una mirada que, aparentemente, representa a la mitad de la población. Eso hace que se concentre toda la tensión en quienes quedamos. Pero hay una situación de soledad. Por ejemplo, en el lugar donde yo trabajo, en el programa anterior, hay un periodista que dice “ruta del dinero K”, una frase que se inventó para generar una demonización. Eso se dice ahí, donde yo tengo que sentarme durante los siguientes cinco minutos. Imaginate, cómo no sentirse solo.

EL CAZADOR DE RETAZOS

He tendido cuerdas de campanario a campanario; guirnaldas de ventana a ventana; cadenas de oro de estrella a estrella, y bailo.”
Arthur Rimbaud.


O sea que vos sos un poco un cazador de retazos de lenguaje. Lo que escuchás al entrar, lo que te queda de tu padre…

Cuando converso con cualquier persona o miro una película, me digo: “Mirá lo que dijo” y lo anoto; o algo que escucho en la calle, a veces lo grabo con el celular…

 Un cazador de retazos.

Por suerte ahora volvió Cristina. Entonces, se busca gente que piense parecido y que ande caminando por la calle. Creo que la gente sufrió cierta orfandad de Cristina durante estos meses. Fundamentalmente, por la agresividad de las medidas del nuevo gobierno. Se sienten agredidos y no la tienen a ella, que tiene ese rol un poco de “madre”, que aconseja… Pero, bueno, ya volvió.

A vos, este lugar, ¿te da poder como potencia o te resulta una carga de responsabilidad?

 No, por momentos. Mirá, ¡yo disfruto tanto de mi trabajo! Cada vez más… Y hay momentos donde va todo en contra, porque no tener apoyo político de nadie te hace sentir mal. Pero después, cuando te enterás que te vio mucha gente, o hubo 214.000 twits en una hora, te gusta.

 Vos tenés muchos modos de violar la pantalla. Esta segunda persona que usás, “que no te tomen por boludo”. O cuando escribís: “Usted está en un país donde los medios hegemónicos son opositores”, “Usted ve…” etc. Usás todo el tiempo un narrador en segunda, ¿sos consciente de esto?

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 No, yo fui a estudiar periodismo en TEA, como mucha gente. Y, después, cada uno encuentra su propia cadencia, su propia voz, igual que los escritores. Supongo que eso sale, se moldea y la recepción del público ayuda. Yo miro los videos de hace 15 años y cambio, reflexiono a partir de lo que veo. Aparecí por primera vez en la tele en un programa que se llamaba P y E. Y, un día, un productor, Claudio Martínez, que era el gerente de América TV me llamó y me dijo: “Quiero que vengas por tu verborragia”, qué sé yo… Eso se ve que ya estaba en mí. Respecto de cómo hablo, mirá, yo no podría hablar así si no hubiera sentido que ya entré a la casa del televidente.

Ahí, ya no sos huérfano.

 ¡No, claro! La gente que te abraza te saca bastante de la orfandad. En algún momento, quizá cuando empecé a hablar de “lo que te cobraban en el súper”, en alguno de esos momentos yo pasé a la sala de la gente. Vos fijate que hay periodistas que siguen poniéndose nerviosos en la cámara o se fijan en el twitter a ver si gustó o no lo que dijeron… Y lo cambian. Y vos en tu casa no decís lo que la gente quiere oír.

  “DOCTOR”, ACTOR, POETA: ARTE POR PARTE

           “Una sensación de quemadura ácida en los miembros,
músculos retorcidos e incendiados,
el sentimiento de ser un vidrio frágil

“Descripción de un estado físico”, Antonin Artaud



Esta puesta en escena que desplegás en el estudio, ¿es espontánea o elaborada?

 Hubo una época en la que empecé a levantar la voz y hasta yo mismo me sorprendí. Ayer me enojé y tenía la voz muy baja.

 Claro, ahora parecés el hermano de Navarro …

 Debe haber una veta… Yo voy una vez por semana al teatro. Y, muchas de las veces cuando termina la obra, me digo: “cómo me gustaría ser actor”. ¡Los admiro tanto a los actores! Ahora, no fue un plan… Cuando yo empecé a enojarme  por ciertas cosas fue espontáneo, pero vi que a la gente le gustó. Pero, no sé dónde empieza y dónde termina. Acá, por ejemplo, en mi oficina, a veces me reúno con los chicos y empiezo a hablar más fuerte, con más ademanes y me dicen: “Pará, pará, estás en la oficina”. Ya entré en esa cadencia, porque hay una pasión en todo el país. Y eso hace que yo esté hablando así, con ese énfasis. Y ya no lo pienso más, se ve que es mi forma de expresión… Yo hablaba mucho cuando era muy chico. A los 13, era delegado del colegio; a los 15, era delegado de básquet en la Sociedad de Fomento, donde había gente de 25. Siempre hablé mucho. Seguí el colegio industrial y no entendía nada. Hablaba, hablaba, hablaba. El “doctor,” me decían. Me gustaban la literatura y la poesía.

¿Nunca pensaste en los recursos de ficción para lo que vos escribís?

 A mí me gustaría tener otras vidas para ser actor y escritor. Yo tenía una Pyme hasta los 35 años. La vendí. Entonces me dije: “Bueno, sigo letras o periodismo”. Y seguí periodismo. De vez en cuando, escribo una pavadita…

¿Cuentos, poemas?

 Cuentos y poemas, sí. Pero voy a necesitar mucho tiempo para sacarme el pudor y la vergüenza para publicar. Y alguna vez he cruzado eso que escribo de ficción en mis editoriales. Igual, no digo nada.

  ROBERTO SHAKESPEARE. BORGES.AR

 “¿Y no he intentado acaso pronunciar hacia atrás todos/  los alfabetos de la muerte?/¿No era ese tu triunfo en las tinieblas, poesía? /Cada palabra a imagen de otra luz, a semejanza de/ otro abismo, /cada una con su cortejo de constelaciones, con su nido de víboras, /pero dispuesta a tejer y a destejer desde su propio  costado el universo/y a prescindir de mí hasta el último nudo.”

Olga Orozco, “En el final era el verbo”


¿Y el modo de conversar de tus distintas voces? Usás un narrador y una cita. Alternás narrador con cita. Y eso a nosotros nos recordaba el diálogo que tenés con los zócalos, en la tele…

 Ah… Yo no lo había encadenado. Simplemente, cuando escribo, quiero que esté el navarro1descargaprotagonista. A mí me gusta dar la voz. Yo di tantas discusiones con mi maestro, Alfredo Zaiat, que me decía: “Dale, Shakespeare, terminá la nota de una vez y dejá de escribir”. ¡Claro, con los puntos, las comas! Y yo: “Borges me marcó la puntuación”.

 

¿Pero te interesa, en particular, la sintaxis?

 Sí, sí. No es que sepa mucho.

¿No creés que vienen por nuestra gramática?

 ¡Vienen por todo! Parecen los españoles cuando destruían las cosas de los incas. Quieren destruir todo vestigio. ¡Tampoco los sobreestimen! Ellos tienen ciertas cosas que saben que deben romper. Algunos íconos, por ejemplo, por eso el tipo bailó en el balcón para desmitificarlo. Cuando empezaron, tenían cierta organización. Ahora, los lleva el viento.

 Rudy, por ejemplo, decía: Los tomates ahora se sinceran, no aumentan. En este sentido lo decíamos.

 Mirá, lo de sinceramiento lo escuchás en Ecuador, en Bolivia. Esa es una bajada que implicaría: todo lo que pasó en estos años fue mentira. Esas vacaciones que te tomaste, ese autito que te compraste, todo eso fue mentira. Pero la única mentira se arma cuando vos pediste prestado y vivís de prestado con deudas. En este caso fue al revés porque, en estos últimos años, algunos países como el nuestro se desendeudaron. Hay cierta parte del lenguaje que baja desde muy arriba, desde el norte, que supera a estos muchachos… ¡Yo no los respeto nada! Aunque en algún lugar obtienen resultados.

 

 TAN LEJOS, TAN CERCA

            “No para el hombre altanero/apartado de la enfurecida luna/yo escribo en páginas de mar/salpicadas, ni para altivos muertos/con sus salmos y ruiseñores sino/para los amantes, sus brazos/rodeando las penas de los siglos, /que no elogian ni pagan ni notan mi oficio o mi arte.”

“En mi oficio o arte sombrío”, Dylan Thomas.

¿No habrá cierto pudor en los periodistas con los recursos literarios?

 Bueno, los periodistas tenemos distintos estilos. La verdad que hay pocos economistas que hablen como yo. Me acuerdo cuando Mercedes Sosa se estaba por morir, dijo que se estaba muriendo y no había logrado llegar al pueblo. Yo la amaba. Y siempre pensaba: cómo se hace para que te salude el muchacho que está levantando la basura, el trapito, ¿cómo se llega a ellos? Pienso en cómo llegar ellos.

 Y hablando de llegadas, ¿cómo hacés para llevar la frialdad de la economía a las personas? ¿Cómo hacer para que las cifras conmuevan?

 No es que la gente entienda todo. Pero en vez de decir “la fuga de divisas”, o palabras como “PBI”, uno puede hablar con un lenguaje cotidiano. Decir “no te alcanza para el alquiler”, o explicar que antes le podías dar al chico para un alfajor y ahora te lo gastás en el alquiler, en el súper o en cualquier otra cosa. Al fin y al cabo, la economía es eso. Yo digo: si en  un país donde se produce alimento para 450 millones de personas, no le podemos dar de comer a 40 millones, bueno, hay un mal economista. Y eso lo entiende la gente. Si vos hablás como hablás en tu casa, te van a entender. Vos fíjate: la mayoría de los periodistas no dicen eso. Si vos pensás lo que van a pensar todos, te paralizás.

 Pareciera que vos reaccionás paradojalmente a la censura. Mientras más te censuran, más gritás.

 Ayer me pasó. Me dijeron que estaban cortando la señal de Cablevisión en todos lados, no se te escucha. Sigo y me lo vuelven a decir. Y ahí me enojé. Yo creo que la censura termina enojándome. Y entonces dejo salir lo que siento. El otro día tenía los ojos brillosos por el informe de los comedores… Pero ahora también. No puedo hablar de eso sin… ¿Me entendés? Me dicen, “actuaste para la gente”… ¡Y no!


Dijiste que fue un hito en tu carrera, porque nunca habías hecho ese tipo de notas.

 Son lugares  que yo no quiero volver a tocar.

¡Qué transmutación, no! Este lugar que ocupás…

 Es que debo hablar de cosas que estaban lejos de mí. Porque uno es progresista, pero vive acá. Mirá, me pareció increíble que un muchacho de la calle me dijo: “Yo te veo”, me abrazaba y yo no creí que me viera, pero me repetía las cosas de mi programa. Y me abrazaba, tenía mucho olor a alcohol en todo el cuerpo y yo estaba lejos de todas esas cosas.

¿Volviste a acercarte a tu infancia?

 Claro, vos un día te alejás. Sos un progresista arriba de un auto. Te alejás de los pobres que defendés.

RETAZOS DE AUSENCIAS Y CERTEZAS

               “Gran cosa es mirar los árboles de bosque. Uno aprende a distinguir su especiería propia que se saca por el grosor, por el olor que esparcen o por su jugo o sequedad, por su copudez, y a todos, por su persevero en la mismidad de árbol”,

Libertad Demitrópulos, “Río de las congojas”


Como si le dieras lugar a lo ausente. Vos le das mucho lugar a lo ausente, de las noticias que no están. ¿Cuál es la potencia de lo ausente?

 ¿Cómo hacés con eso? ¿Cómo hacés para ver lo que no escriben? Alguien tiene que marcar lo que falta. Es muy raro lo que pasa… Creo que va a cambiar. No hay forma de que la mitad de la población no tenga representación en los medios. Es peligroso eso. Hasta la dictadura dejaba la revista “Humor”.

¿Cómo hacés vos con tus fuentes? ¿No hay un acto de fe en confiar en ellas?

 Hay mucha gente detrás de eso que se ve.

Pero aún chequeada, la certeza no está nunca.

 ¡En la vida! Bueno, pero uno tiene un olfato. Hay cosas que uno sabe si pueden ser ciertas o mentira.

  EN EL NOMBRE DEL NIÑO QUE FUI

                                     “Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.”

Alejandra Pizarnik


 ¿Qué elegís para lo oral y qué, para lo escrito?

 Yo tengo material como para tres libros. Pero no tengo tiempo para escribir. En cambio, en la tele, buen: llego, me maquillan y estoy. Es más fácil. Yo quisiera escribir. Uno siempre escribe mejor de lo que habla. Podés reescribir.

¿Qué relación encontrás entre el discurso y la pasión?

 Creo que primero es la pasión.

¿Qué entendés por pasión?

 Intento decir esa construcción que hice con mi vida.


navarro6carmen_imbachPorque pasionar es sufrir, etimológicamente.

 Y… mirá, ¡cuatro divorcios tengo!


¿Y el desamor?

 Lo que veo es que vuelve la indiferencia, que es un modo del desamor. Eso está volviendo a la sociedad, qué rápido vuelve, ¿no? Cuatro meses…


Pero vivís como escenas de película del desamor. Los chicos hambrientos. Los desocupados.

 Eso entra. Yo todo eso lo vi. Lo vi cuando era chico. La pobreza. Por eso lo siento. Por eso me sensibiliza.

 Esa sensibilidad se hace potencia a la hora de conectarte con tu público.

 Yo creo que estuvo siempre. Pero no es fácil hablarle a una fría cámara que está ahí. Tardás en sacar todo lo que tenés…

 ¿Creés que el niño que fuiste está ahí, cuando hablás frente a cámara?

 Sí. Ahora estoy pensando mucho en mi niño. Son momentos, retazos. Creo que tardé en darme cuenta de que era pobre. Pero hay cositas, ¿viste? Por ejemplo, A mi mamá, que yo le decía “comé, comé”, y ella que no, que no, “no tengo hambre”. Ahí algo uno sentía.

 Una última pregunta. Parafraseando el lapsus de Macri: ¿en qué te gustaría hacer lo mínimo posible?

 Ser lo menos indiferente posible. Como dice el tema de León…

Ya no sos indiferente.

No quiero no sufrir. No me lo propongo.

¿Cómo trabaja lo poético en vos?

 Ayer volví a ver “La sociedad de los poetas muertos”. Una película de gran belleza. Una de las cosas que me pasa ahora es que me sacan de la belleza… La belleza de lo simple, caminar un rato por los lagos de Palermo, disfrutar del arte. No tengo tiempo. Y no hay mucha belleza en la política.

¿Y no te entristece un poco, tanta información y tan poca belleza?

 Sí, sí… ¡En cuanto se vaya Macri voy a tomarme tiempo para la belleza!




DEL GALLO CANTOR, SALIDO DE MI SANGRE

Por Mariano Botto

Desamor: Entrevista – ensayo, con el “Tata Cedrón”

 

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 “Jugos del cielo mojan la madrugada de la ciudad violenta.

Ella respira por nosotros.

Somos los que encendimos el amor para que dure,
para que sobreviva a toda soledad.”

Juan Gelman, “Madrugada”

Con la esperanza de encontrar lo que no sabía se me ocurrió hacerle una nota al Tata Cedrón. Previo a la entrevista, comencé a investigar y a tirar de un hilo de su obra. Entusiasmado, tiré hasta que lo supe. Un vasto mundo se aferraba al hilo. Mucho me auxilió Antonia García Castro, con su libro, “Cuarteto Cedrón: tango y quimera”.

 PUCHERO MISTERIOSO

 La mersa es grande y variada, pero vaya a saber por qué ahora se le ocurre pensar especialmente en los Cedrón, y pensar en los Cedrón significa una tal cantidad de cosas que no sabe por dónde empezar. La única ventaja para Lucas es que no conoce a todos los Cedrón, sino solamente a tres, pero andá a saber si al final es una ventaja. Tiene entendido que los hermanos se cifran en la modesta suma de seis o nueve, en todo caso él conoce a tres y agárrate Catalina que vamos a galopar. (*)

Sabático lluvioso. Por la calle Chile, oscura y silenciosa, ni un alma. Todas absorbidas hacia el interior del teatro “El Popular” por un cartel tipo sándwich en la vereda: “El Puchero Misterioso y Después: Tata Cedrón y Compañía Nacional de Autómatas”. Yo corrí la misma suerte.

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Qué te cuento de la llegada, desde la calle se oye una especie de fragor en uno de los pisos altos. Y, si te cruzas con alguno de los vecinos parisienses, les ves en la cara esa palidez cadavérica de quienes asisten a un fenómeno que sobrepasa todos los parámetros de esa gente estricta y amortiguada. Ninguna necesidad de averiguar en qué piso están los Cedrón porque el ruido te guía por las escaleras hasta una de las puertas que parece menos puerta que las otras y además da la impresión de estar calentada al rojo por lo que pasa adentro, al punto que no conviene llamar muy seguido porque se te carbonizan los nudillos. (*)

A través de la puerta: el universo kermese conquistado por la compañía nacional de autómatas va a pura xilografías, saltimbanquis, juguetes de latas, corchos y alambres. Sobre el anillo de algún planeta, un gallo cabeza de pava chilla y golpea su cola de pincel, al darle manija.  Al borde de un agujero negro,  un artefacto en penumbra dice: “Puchero misterioso”. Debajo, una ranura con la leyenda “Si quiere ver la vida color de rosa…” Echo un peso por la ranura.  (Eran veinte centavos, pero con la devaluación…) La máquina revive “El dolor mata, amigo, la vida es dura, la vida es dura”. Salta la milonga con la voz del Tata Cedrón en los ayeres. “Y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa, ni hogar ni esposa”. Dos peces amarillos, uno con guitarra y otro con violín tocan el acompañamiento. “eche veinte centavos en la ranura, si quiere ver la vida color de rosa.”  Circo pobre animado de luces, música y color. Como dice Tuñón, en uno de los discos del Cuarteto Cedrón, el circo pobre es igual que el rico, pero pobre.Cien lucecitas. Maravilla de reflejos funambulescos. ¡Aquí hay mujer y manzanilla! Aquí hay olvido, aquí hay refresco.”Volante del puchero

“Estos tres Cedrón consisten en el músico Tata (que en la partida de nacimiento se llama Juan, y de paso qué absurdo que estos documentos se llamen partida cuando son todo lo contrario), Jorge el cineasta y Alberto el pintor. Tratarlos por separado ya es cosa seria, pero cuando les da por juntarse y te invitan a comer empanadas entonces son propiamente la muerte en tres tomos. (*)

 

 

 “Se suspende la tormenta porque empieza el show”: al lado del cartel, un hombre de mantenimiento cuida el ingreso a la sala. Después, barre el piso, mordisquea un enorme sánguche, que saca del  bolsillo de su camisa, enciende una garrafa y calienta la pava. Prueba el mate. Todo, en medio del escenario con cajones de verduras como atriles. Tentado, echa una moneda dentro de un artefacto con cabeza de latón. Se encienden las luces de su pecho eléctrico y, por su boca de parlante, se oye la voz de Raúl González Tuñón.

La máquina calla. Más monedas.

 Ni la voz ni las luces responden.

 Caprichosa, se enciende sola, mientras el hombre vuelve a su trabajo. Habla Perón. El hombre se quita la gorra y, apoyado sobre su escoba, escucha, emocionado.

El universo entero es una fábrica, todo trabaja en él, hasta lo inanimado es animado, porque por el trabajo, en esa mole inmensa de piedra sideral, que es la montaña, vive el trabajo infatigable, inmenso, que se esconde en su seno por los siglos.

En el árbol ya muerto, sigue el trabajo silencioso, lento, para dar esa piedra del carbón, que puede culminar en el diamante, a fuerza de trabajo de milenio, así se cierra el ciclo, desde la flor al árbol, del árbol al carbón, del carbón al diamante, que es la flor del esfuerzo continuado, la vida es el trabajo más perfecto, en ella hay armonía y democracia, cada ser vivo, agrupación de células distintas, equilibrio social, conjugación de esfuerzo coordinados, jerarquía de funciones para mejor vivir de todo grupo.”

Juan Domingo Perón 1° de mayo de 1948

 Luego, un muñeco cabeza de termo montado sobre un caballo de lata dialoga con un ventrílocuo. Anuncia que el puchero misterioso se está cocinando y presenta al cuarteto.

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 Flanqueado por unos acordeones, un violín y su pequeña hija Azul, en percusión, el Tata Cedrón canta la canción de Juancito Caminador “El tiempo humilla y ultraja todo, menos la canción”.  Después, las marionetas y el cuarteto de cinco músicos. Así es el misterio de este “Puchero”.

Las telas de la carpa circense abrazan la música, los títeres y los poemas. Entre tema y tema, interviene “La musaranga” mientras- en el cielo del circo- las estrellas sobre altavoces son guitarras, pavas, una virgen de madera o ruedas de bicicleta. El ladrón que ilustró Alberto Cedrón, hermano del Tata,  con la gorra hasta las orejas, espía el concierto. Un corazón dice “Rosita”. Y son humanos, inhumanos, fatalistas, sentimentales, inocentes como animales, y canallas como cristianos.” (**)

 Las nubes de cartón pasan sobre un ancla clavada en el cielo repleto de banderines y, desde el llano, el Cuarteto Cedrón.

Tal vez todo esto sea una ilusión. Cada espectador contará su escena, de seguro mágica y alucinante. Estampas, luces, musiquillas, misterios de los reservados donde entran a hurtadillas los marinos alucinados. (**)

 Mientras el Cuarteto interpreta “Las dos irlandesas”, canción sobre un poema de Héctor Pedro Blomberg, el barco Jamaica Marú- que siempre descarrila- sale de la puerta Shangai, atraviesa olas de madera y entra en el Dock Sud.g

 El Tata tiene tanta vida que sale disparada de su boca apenas encuentra oportunidad.

-Mi hermano  me decía: leé esto, leé lo otro.- Dice entre  canciones. – La emoción presentó un poema de su hermana, musicalizado por él. -Ahora va a salir un libro. Ella jamás había publicado. Es muy desprendida.- Mira la copia como si observara los ojos mismos de su única hermana mujer – es una de las alegrías más grandes de mi vida:

“Devuélveme el eco de su sombra / devuélveme el eco de nuestros Nombres / Luzamor devuélveme el agua cristalina / o en los infinitos recuerdos del agua.”(Rosa Cedrón)

El compromiso musical del Cuarteto Cedrón no es sólo poético. Es profundo y exige al nadador. Las composiciones sobre las formas de la poesía libre, sin el respirador de la rima ni la versificación simétrica, obligan al oyente a seguir su sendero y si no, no.

¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?  ¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?  ¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana y carros de verduras con colores alegres? (**)

Y fiesta y el trala-trala-trálala rima en tu viejo corazón. A toda orquesta y a toda compañía de autómatas, la sala entera se inunda con música, poemas, perros de lata, un galaico de madera con una franela y pájaros de plástico.images

 

DESPUESES

            (…) Otra esperanza remota de vida miliunanochesca”.(**) La noche está repleta de despueses.

Soda”, pedía el Tata. Soda para el vino. Finalizado el concierto: el show Cedrón. Quien carezca de apuro hasta puede ligar un plato de guiso que preparó la gente de la compañía o un pedazo de fainá, especialidad del Tata. Mientras el trío Piraña interpreta tangos con letras de Castelnuovose enreda, parece que vuela es como un ángel nuestro…” (Mario Castelnuovo-Tedesco) El Tata pasea por las mesas y conversa con los espectadores.

 …una noche con los Cedrón es una especie de resumen sudamericano que explica y justifica la estupefacta admiración con que los europeos asisten a su música, a su literatura, a su pintura y a su cine o teatro. (*)

Vuelve el cuarteto. Hay más. Esta vez en el bar del teatro, a un palmo de las mesas. Allí, cada ruidito y la respiración de los músicos, suman melodías.            Sillón duerme Azul.

              A todo esto, las empanadas disminuyen con una velocidad digna de quienes se miran con odio feroz, porque éste siete y el otro solamente cinco y, en una de esas, se acaba el ir y venir de fuentes y algún desgraciado propone un café como si eso fuera un alimento. (*)puchero

El Tata reparte la recaudación al borde de la segunda tanda del guiso, que pasa en una olla épica. Incluso, paga en el después a quien tocó el sábado anterior  y la sorpresa baila los ojitos con los inesperados billetes. Le sonríen y le agradecen. El Tata no acumula deudas ni con los músicos, ni con el lugar. Menos, con algún dios. Ya lo hicieron pagar, pagó sus cuentas, mucho más costosas, con su militancia, con su exilio y con amigos y compañeros desaparecidos.

  Que ya sea la una de la mañana no constituye un índice agravante ni mucho menos, como tampoco que a las dos y media bajemos de a cuatro la escalera cantando que te abrás en las paradas / con cafishos milongueros. Ya ha habido tiempo suficiente para resolver la mayoría de los problemas del planeta, nos hemos puesto de acuerdo para jorobar a más de cuatro que se lo merecen y cómo, las libretitas se han llenado de teléfonos y direcciones y citas en cafés y otros departamentos (*)

 Pero qué le importa la resaca si abajo hay algo calentito que deben ser las empanadas, y entre abajo y arriba hay otra cosa todavía más calentita, un corazón que repite qué jodidos, qué jodidos, qué grandes jodidos, qué irreemplazables jodidos, puta que los parió. (*)

 (*) De “Un tal Lucas”, J. Cortázar)

(**) Raúl González Tuñón

 

AGUAFUERTES CEDRONARIAS

Una chica baja de su moto y golpea la ventana. Es Josefina García y carga con su violoncelo. –Me espera Juan- le digo a Miguel Praino, violinista del cuarteto, quien abre la puerta. Parece que va a haber ensayo pero no -se juntan en mi casa a tocar- dice el Tata, quien me recibe en medio de una lucha con su computadora nueva y me invita a la sala de conferencias: la cocina. El mejor lugar posible para esta conversación.

MADRUGADA EN LA COCINA

Saco el grabador, algunos apuntes, el libro del “Cuarteto Cedrón” y tapas de algunos discos como machetes.  Entre ellos, el disco con poemas de su hermana. El Tata vuelve a la sala donde Josefina y Miguel afinan sus instrumentos y regresa con un libro. En él, todo es energía.

Mirá, dos tengo. Todo hecho a mano. Estuvo en Francia conmigo.  Se escondía en el cementerio de Père-Lachaise y, al cerrar, dormía en una tumba. Parece mentira, estaba con unos poetas franceses de Charentón.

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 Hojea el libro y lee en voz alta:

 Sangra papel la tinta de mis heridas / Padre alcance al mar y viaja / Quiero encontrarte / No dejes padre que me hunda en este siglo / Estoy en el mar y te extraño / Estoy flotando a mil metros de profundidad / Tengo los pies fríos” ¡Qué ritmo tiene! ¡Un ritmo de la hostia!

El Tata Cedrón se apropia de los poemas que canta. Ellos ceden y encajan perfectos a su voz y en su modo de ver el mundo. Desde Artl a Vallejo, de poemas mayas a Brecht.  A través de su voz, los poemas se radican en la ciudad de Buenos Aires.

 Emocionarse con las palabras- con lo que uno lee- es algo natural. Aunque lea cualquier cosa. Podés leer por arriba, pero  hay quien lee y se emociona. Yo empecé a leer poesía porque quería hacer canciones. Nací en el treinta y nueve. Mi infancia en Mar del Plata fue muy feliz con el peronismo,  nada que ver con el mundo de Buenos Aires, el tango o la noche. Andaba en alpargatas  y no lo bailaba ni usaba gomina. Éramos del campo, aunque escuchaba a Gardel todo el día. También folclore, Corsini, Yupanqui. A los dieciocho  años,  empezó a interesarme el canto. En ese momento ya no estaba más la bola de nieve que se armó en los cuarenta; esa que empezó en el quince, con Contursi, y fue creciendo. Luego vinieron letristas como Cadícamo, Romero, Discépolo en los años treinta. Y, en el cuarenta, Cátulo Castillo.11148601_10153238833739589_2511030754840679294_n

En el sesenta y cuatro sale el primer disco llamado “Madrugada”…

 Ese fue el primer disco que se hizo de poesía y música. Con formatos que no son propios de la canción y  poemas inéditos de Juan Gelman. Yo  lo busqué a Juan y me lo presentó mi hermano, yo vivía con él hasta que su mujer llegó de Brasil y me tuve que ir con mi hijo Román de seis meses, porque allí no había lugar. Me fui a vivir con Roberto Bruollón, pintor. Allí se juntaban Gorriarena, Gianni Siccardi  cantante de ópera y poeta. En su mayoría, todos artistas plásticos. Hablaban y leían poesía: Gramsci, Dylan Thomas. Ahí aprendí su modo de analizar el poema. Al mismo tiempo, comencé a hacer canciones. Tengo grabaciones del año sesenta y cuatro, en Radio Municipal, donde hacía tangos tradicionales como “El motivo”, “La última Curda”. De esa línea parto.  En esa grabación están los tanguitos de Gelman. Después los grabamos.

 ¿Por qué se ha acercado al tango?

Juan Gelman: Porque se me canta.

  BAILE INMÓVIL

 Yo empecé a cantar lento.

   El tata canta con los ojos, fija sus ojos en las historias.

 Malena…caaaanta el tango…” empecé a morder las palabras, a decirlas. No fue para que la gente entendiera, es que no había más baile. Obligado, cualquiera pelea  – como decían los paisanos-.  Después del cincuenta y cinco, se pudrió todo. Vino la televisión y se acabó el baile y la participación.  Entonces  empecé a cantar para pensar las palabras y así nació el acercamiento a la poesía. Pochette Faubourg - Roberto Cedron

 Su tono de voz corre las palabras a un lado. Regresarán con la precisión de la lluvia, apenas un poco más tarde.

 Nosotros éramos de izquierda, pero yo nunca quise hacer panfleto. Hice cosas duras como la “Cantata del gallo cantor” y “Suertes”.

“Esos pasos ¿lo buscan a él? / ese coche ¿para en su puerta?
esos hombres en la calle ¿acechan? / ruidos diversos hay en la noche.”

 Dice la información del disco: “En 1972, después de los hechos de Trelew, Juan Cedrón compuso Del Gallo Cantor. Cantata. En ella evoca el asesinato de dieciséis compañeros que habían logrado fugarse del penal de Rawson, pero también el deseo compartido, antes y después de Trelew, de lograr la igualdad y la justicia en la vida”

 ¿por qué estaba triste ese peón de ferrocarril en la mañana apoyado contra la verja de la estación? /¿por qué se le perdía la mirada sin ver a nadie de los que pasaban junto a él?

La música del Cuarteto Cedrón inaugura, además, nuevas formas musicales –Raras- acota Cedrón. La música se adapta a los poemas con formato libre, sin estructuras simétricas o rima.

 DIESTRO DE IZQUIERDA

Una conversación entre el cello y el violín llega desde la sala. La música lenta y sentida, tantea las paredes y las hendijas. En medio, el Tata comenta sobre el peronismo, la izquierda o Cristina. Luego recita:

 Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros/ pero todos los miembros del cuerpo siendo muchos / son un solo cuerpo / si el pie dijera “porque no soy mano / no soy cuerpo”/ o la oreja dijera “como no soy ojo no soy el cuerpo” / o la flor “porque no soy rostro no soy del pueblo” / o el pueblo “como no soy flor no soy del pájaro” /o el pájaro “porque no soy árbol no soy del combatiente”  o el combatiente en su  tumba / “como no soy flor no soy del pueblo y  el pie, no mano.”1606885_10152780005824589_1296529097378396983_n

 ¡En esa época estábamos cantando esto, flaco! - Dice y golpea la mesa. Quiero hablar y no me deja. En realidad sólo quiero decirle ¡Si! ¡Si!-. Esto lo hicimos en el setenta y seis. Lo que cuenta Gelman es genial, todo tiene que ver con todo. Tirábamos ideología al cantar. Y yo lo canté, yo elegí esos poemas. Esto no es panfleto. La gente tiene que tener conciencia de sentarse a escuchar y a sincerarse.  Como decía el Che Guevara: si uno ve un papel en el suelo, hay que levantarlo. No hace falta ir a la escuela para saber eso. Cada uno tiene que darse el tiempo para escuchar. Así fue mi acercamiento a la poesía, como ciudadano. Con mi mujer estamos leyendo un libro de Rousseau, sobre el origen del lenguaje. En el principio no había palabras para comer, dormir o cazar, no las precisaban. Si tenían hambre: comían, no decían “voy comer”. El lenguaje surgió con la emoción, con el amor, con el odio, con el miedo. El  sentimiento originó el habla. En una parte dice qué es música. Gozan con ella porque conocen la música de los pájaros; su hablar  tiene una melodía y la conocen. El sonido de la voz da la emoción al cantar. También diferentes palabras hacen sentir cosas. Está la palabra y también la emoción que a vos te produce esa palabra y vos trasmitís esa emoción incluso al tipo que no entiende el idioma. Los franceses se harían un circo diferente al que yo estaba cantando.

 AFICHES MUSICALES

“…una pared llena de carteles tiene algo siempre de mensaje, es como una especie de poema anónimo porque ha sido hecho por todos, por montones de pegadores de carteles que fueron superponiendo palabras, que fueron acumulando imágenes, y luego algunas caen y otras quedan y los colores se van combinando.  

“Afiches urbanos”  Julio Cortázar.

 Front

Una capa sobre otra construye una obra. El Cuarteto Cedrón cuenta con tres docenas de discos. Poemas de varias latitudes y tiempos. Cruce de países, artistas y personajes. También ha realizado música instrumental.

Adapté poemas que no habían sido escritos para cantar, no tenían forma de canción. Yo tengo un bagaje enorme de música popular en la oreja y en el corazón. Todas las canciones de Gardel o Corsini están en lo que hago. Lo que mamé cuando era pibe. En el taller mecánico de mi padre, me ocupaba de poner los programas en la radio para escuchar tango. Mis canciones tienen una poesía rota, no escrita para ser canción. Amoldo la música a su estructura. Todo de manera intuitiva.

  ETIQUETAME

 “El Tango es una posibilidad infinita”

(Megafón o la guerra – Leopoldo Marechal)

 

Las etiquetas en la música son resistidas por los músicos y amadas por el público. Definir su género musical es un pedido que el músico recibe a diario y al que, en muchos casos, no puede responder. Si dice “tango”, un torrente categórico se instala en el imaginario: un tipo de sonido, un repertorio tradicional, un modo de cantar. ”Si es tango, podemos bailar”, se dice. Si el músico escapa al repertorio clásico, pasa a no ser considerado. Piazzolla, harto de que le dijeran que lo suyo no era tango, llamó a su trabajo “Música de Buenos Aires”. De esa manera, el tango quedó custodiado, no por centinelas  de la tradición al cuidado de las raíces culturales y como base de referencia para nuevos creadores, sino por conservadores. Allí no hay nada que hacer. Lo conservador cierra la puerta a los heraldos de la novedad.  A la vez, instala la idea de que el tango es sólo de un modo. Y si lo nuevo no se ajusta a lo tradicional, dalo por muerto. En el jazz han resuelto el tema. El amplio arco entre Count Basie y John Coltrane es adoptado por su ritmo madre y  abarca los extremos con diferentes sobrenombres: swing, bebop, free jazz, hard bop, jazz rock.  De esa manera, fundaron un oyente y dejaron la puerta abierta al  continuo crecimiento del género. En el ambiente tanguero se discute infinitamente qué es tango y qué no. La pregunta completa debería formularse de la siguiente manera ¿Qué es tango tradicional y qué no? Después, llegan muchos otros tipos de tango como la música de Piazzolla, Rovira, Gandini o el Cuarteto Cedrón. Tango que avanza acorde a los cambios de su tiempo.

Yo no pienso en el género. No es el tango, es la idiosincrasia del argentino. También la tienen los yanquis. Las mezclas son diferentes. No es que una sea mejor que la otra. Nosotros tenemos un tipo de mezcla más conservadora. Que si esto es tango o no lo es. En el jazz no pasó eso. También te puedo decir que a mí me gusta el jazz de Louis Armstrong y después ya no tanto. Pero cada uno se pudo expresar. Acá Piazzolla también se pudo expresar pero le dijeron que no era tango, y lo es. Lo mío también dicen que no es tango, y lo es. Los ladrones, dice el Tata y canta:

 “Vengan a verlo por la mañana con la gorra hasta las orejas.”

 Luego lo repite y enfatiza las palabras sin dejar lugar a dudas: es tango.11174793_10153243670609589_1125522276781433473_n

¡Claro que es tango! ¡Yo soy tango! Nosotros lo somos. Entonces depende de cómo lo hagás. (Con acento en la segunda “a”, bien porteño, bien tanguero)

 

 

 

EL EXILIO DE LA LENGUA MADRE

 “me fui de París en bicicleta”

Tata Cedrón

 

Escribe Antonia García Castro: “(…) no se puede ubicar un momento un día, una hora, en que lo político haya irrumpido en la vida de los músicos. Ellos se fueron en 1974 a trabajar, pensando en volver y no pudieron. Unos días antes del viaje, Tata había ido a despedirse de los Tuñón, Raúl ya había muerto. Como no encontró ni a su esposa Nélida, ni a su hijo Adolfo, dejó una nota que decía: Vuelvo en marzo. Volvió en Julio. Treinta años después.”

 Al Tata no se le escapa, ni por atisbo, alguna tonada francesa. Menos, una palabra.  Su medioambiente porteño parece no haber sufrido el exilio y menos el del lenguaje. Su mirada siempre conservó su raíz.

 Pasó que nosotros fuimos en patota. Aprendimos francés, no nos cerramos. Cortázar me llamaba para escucharme hablar. Decía que mi modo de hacerlo ya no se escuchaba más. Lo que no tuve, en los treinta años de exilio, son los modismos argentinos. Todos esos términos roqueros no los viví. No había escuchado nunca a Fito Páez ni a Charly García. Sí, los principios de Manal o la Cofradía de la Flor Solar. Lo escuchábamos y éramos amigos. Para nosotros era lo mismo que el tango. No nos dábamos cuenta de que iba a crecer de esa manera. Esa propuesta musical fue impuesta por el mercado mundial,  que era lo consumido por los chicos. Y el negocio del disco era con los chicos.

Un torrente de energía se apodera del Tata. Aborda sus respuestas con pasión y con un historial de artistas infinito que recuerda, nombra y los ubica en época.

Yo peleo como Cassius Clay cuando subo al escenario. Termino cansado. Peleo con poder expresarme. No puedo cantar un tema y después otro. Yo siento si prende la mayonesa o se corta. Cada noche me esmero en que no se me corte la mayonesa.

  

LAS TATAS DE LA CEBOLLAa

 Si juntáramos retazos de su vida, el Tata podría resultar un surrealista. Del taller mecánico del padre a relacionarse con una infinita y variada cantidad de artistas a quienes él no deja de nombrar; de tocar en “La Fenice”, de Venecia, a la verdulería de la esquina; de armar una orquesta típica, a tocar con músicos como Gustavo Beytelmann o Ricardo Moyano; de musicalizar películas a realizar, junto a otros artistas, el proyecto “Ballena va llena”.

Ahora voy a tocar en un taller mecánico. Ojalá que los músicos comiencen a tocar en ferreterías, talleres. Basta del mercado de guita.

 Así lleva el surrealismo a pura naturalidad. En eso, el dúo de cuerdas imprime un tono cinematográfico a las palabras del Tata.  Ahora interpreta otra obra. Parece una música de principios del siglo XX con rasgos bailables.

Nadie va a parar lo que tengo ganas de hacer. “El puchero misterioso”, a todo el mundo le gusta. También estoy tocando en el Conurbano y yo mismo organizo. Vamos los cinco en un coche a Martínez, a La Plata. Vamos con el cello y los instrumentos, con el gato, el perro y con mis setenta y siete años. Hoy estoy en Radio Nacional y mañana, en “El puchero”, como cada sábado.

 NARRAR EN MILONGA

 Dice Antonia García Castro en el libro: “El tango, en sus orígenes, es fronterizo: un entre tierras, un entre sueños, un entre tiempos“. Como la obra del Cuarteto Cedrón.

Sí, a partir de las regiones de  la poesía, se puede hacer Bretcht o Vallejo. Por ejemplo:

“Qué estará haciendo a esta hora / mi andina y dulce Rita de junco y capulí.” (Idilio muerto, Cesar Vallejo)

Puede ser una Rita cualquiera, que vive a acá enfrente. Así, también, el ciruelo de Brecht es una milonga, o El sastre de Ulm, “¡Obispo, puedo volar!, le dijo el sastre al obispo”-, una chamarrita. Y Bertolt Brecht es como nosotros. Los poemas de Occitania, del siglo XIII, esos que tradujo Gelman, o lo de José Guadalupe Posada, en la “Cantata del Gallo Cantor”, que era el grabador mexicano de las calaveras y hacía cuartetas:

No olviden los orgullosos/ que cuando a la tumba vayan/ allí lo mismo se rayan/ humildes y poderosos.” 

Y, después, Gelman agrega:

“pero nosotros no queremos la igualdad en la muerte, queremos la igualdad en  la vida aunque la vida sea corta y larga la muerte.”

 Con eso hice una milonguita. Y eso que fui hasta sexto grado.

 

POESÍA CEDRONARIA

Dice Antonia García Castro con lente panorámico: Primero que nada, el sujeto. Lo que más escasea en la obra cantada del Cuarteto son los “yo”. La mayoría de las historias que canta el Tata están contadas desde afuera.”  Y agrega: “Si uno se adentra en estos textos, es posible advertir una singularidad que ya remite al sonido, no al sentido. En las canciones que interpreta el cuarteto Cedrón, los muertos no están del todo muertos y, a veces, son ellos los que cantan. Es sabido que hay una obra del Cuarteto llamada “Fábulas”, con poesías de Juan Gelman. Pero, hasta cierto punto, todas o casi todas las producciones del Cuarteto habrían podido tener ese título.”

Cello y violín hermanados ganan nuestra atención.

Los chicos están ensayando cosas de Erik Satie. Pero no lo van a tocar en ningún lado. También  hacen canciones antiguas cubanas. Lo hacen porque les gusta y chau.

 Escuchamos. La música se expande por la cocina con nuestro silencio. Dulce y suave, conquista nuestra respiración y nos toma con sus manos de madre inmensa.

 Antonia, su mujer y autora del libro “Cuarteto Cedrón, Tango y quimera”, entra a la cocina, busca unas llaves y sale. ¡Tony! ¡Antonita!, me la presenta. Nos saludamos. La felicito por el libro que, además de ser una extensa biografía detallada, se lee con pasión.

Ahora estamos con la letra “Juventud”,  hecha por Antonia,  sobre cuentos de Conrad, con viola y cello.

        Treinta años duró el exilio del Tata Cedrón en Francia. José Luis Mangieri, poeta y editor argentino, dijo “No se entienden los años sesenta sin el Cuarteto Cedrón”.

            Si no conocés a Fangio, a Borges, a Tuñón, no podés entender esos años. Nosotros tuvimos una presencia muy fuerte en el Buenos Aires de los sesenta.  Había una enorme cantidad de pintores, músicos y actores. Me daba cuenta de todo lo que estaba pasando.

Alguien golpea la ventana de la cocina que da a la calle. En la casa de Cedrón no se toca el timbre.

          Pará que me parece que me llegó “La ballena va llena”. 

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 El Tata sale y entra la viola de Miguel Praino; el cello escucha y espera. Después, van juntos en vals. El Tata regresa con un DVD y me regala uno de los cincuenta que acababan de llegar. De ese modo, me había regalado dos discos el día que fui a ver el “Puchero Misterioso”;  igual lo hará después, con dos discos dobles. Así es de generoso.

       Esto es una locura que hicimos jodiendo en un bar. Es surrealista. Trata de una ballena que carga inmigrantes, los convierte en obras de arte y los lleva al Primer Mundo. Les saca pasaporte, porque a los cuadros les dan pasaporte cuando entran a un museo, así después no los pueden echar.

 En un programa emitido por el Canal Encuentro, que a mí me gusta mucho, cuentan la historia por décadas. Pero, cuando van a lo cultural, hablan de Club del Clan y del Instituto DiTella. En el medio, nada. ¿Y Piazzolla, Yupanqui, Dávalos, Falú? ¿Y todos los artistas que había y no eran del Di Tella? Y había artistas enormes: mi hermano, por ejemplo.

Se levanta y sale de la cocina. Vuelve con más regalos. El disco “Fábulas” y “Canciones de amor de Occitania y otros casos”, con poemas de Gelman o traducidos por él. “Corazón de piel afuera”, con poemas de M.A. Bustos y “Godino”; canciones de cuna para el petizo orejudo, que era un asesino. Me muestra las tapas con pinturas de su hermano.

Como dice el poema de Juan (Gelman)

 “(…) y cada hombre se cosiera ya dulcemente sus mitades”

o el poema de Bonplad

“dónde está Nunu, tigre tigre / ahora salido de mi sangre”.

Fragmentos que representan el arte de tapa de los discos.

Todo esto está hecho en el sesenta y ocho. Acá también hay un poema de Tuñón, llamado “La señorita muerta”. Una  historia en la que se inspiró Tuñón, sobre una chica que, al morir, la embalsamaron y la pusieron en la sala de espera del consultorio del padre quien la embalsamó. Hay otro, “A la gran flauta”, sobre un flautista español, a quien los indios se  querían comer, pero la hija se enamoró de él y lo sacó de la cacerola.  Hay de todo acá.verdu

 El Tata se entusiasma con su obra en las manos. De la otra sala, llega un grito de festejo. Los discos del cuarteto  son una fuente inacabable. Son discos vastos, profundos. Algunos ni siquiera están editados en Argentina y otros, poco a poco, comienzan a editarse.  Sus tapas se pueden ver como una línea de artistas plásticos. ¿Esto lo pensé yo o lo dijo el Tata? ¿O lo leí en el libro de Antonia? Ya no sé. El Mundo Cedrón es así. Te incluye en minutos y sos parte de la vorágine. Tal vez, me quede a comer. El Tata deja temas pendientes para una próxima vez. Tiene tiempo para un café y, después, se irá a hacer su micro en Radio Nacional.

El dúo reanuda la música. Las historias son infinitas en Cedrón: cuenta de un grupo que hace tango en ruso, recita fragmentos de poemas, canta algo, menciona a sus hermanos junto a sus oficios y próximos proyectos. 

Cargados de vigencia, los discos del Cuarteto Cedrón pueden escucharse al azar.

No sé si esta nota pueda tener un cierre. Creo que continúa en la escucha y en el descubrimiento de la obra y vida del Tata Cedrón.

 

Sitio Web: elcedroniano.blogspot.com.ar/

 

 




CIRCULAR LA PAPA

Desamor: Entrevista a Rudy

Entrevista: Magdalena Mirazo, Adriana Valetta; Lourdes Landeira, Santiago Resnik, Isabel D´Amico, Gabriela Stoppelman
Edición: Gabriela Stoppelman

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Circular: porque la escena se presenta en ronda, por arte de esa magia urdida entre la memoria de futuros posibles y la escritura. Las mujeres hacen familia, aunque nada en la sangre las emparente. Son tías, abuelas y madres judías, no por herencia, sino por el modo en que pelan, lavan, acarician, pisan y rebanan la papa. Una mano trabaja en la obstinación de un cuchillo sobre una franja decidida y frágil de la cáscara. Cuando por fin deja entrever el color blanco, algo como un fragmento de lenguaje se devela. Es entonces cuando otra arremete con una leyenda, porque no se puede cocinar sin contar historias: son dos partes inescindibles del amor. Ella dice que, en tiempos remotos, los sapallas -los únicos señores- vivían en paz, orgullosos de su suelo. No sabían de suspicacias- ése era su lado frágil-, por eso no pudieron impedir que sus vecinos los aplastaran como puré, después de que un volcán cercano entrara en erupción y dejara a los karis- “varones fuertes”- sin territorio ni riqueza alguna. Los karis sobrevivientes no vacilaron en esclavizar sin piedad a los sapallas quienes, carentes de espíritu guerrero, tuvieron que esperar el nacimiento del niño Choque y de su palabra para dejar de juntar cosecha y hambre. Descendiente de los antiguos jefes, Choque lideró la batalla, primero con la palabra: “los dioses y el destino sólo abandonan a los hombres y a los pueblos incapaces de rebelarse contra los reveses de su suerte”. El cóndor le dio las semillas. Llegada la época de la siembra, los sapallas sembraron esa simiente, en lugar de las habituales de quinoa y kañahua. En tiempo de cosecha, los karis se llevaron todos los frutos. El cóndor volvió a hablar- porque no hay magia sin palabra repetida- y les ordenó a los sapallas escarbar entre la tierra de los surcos. Con gran sorpresa, los esclavos vieron que las raíces de las plantas sembradas terminaban en unos raros tubérculos. Bajo la capa oscura y terrosa, había una pulpa blanquísima.rudy1descarga

Al fuego, el alimento cocido fue una exquisitez. Mientras la pulpa se desleía en la boca, un texto se dejaba leer en el resto de los cuerpos: ellos podían dar vuelta su fragilidad. Del lado del ruedo, la leyenda de la papa era otro manjar en la mano de la mujer que contaba, en la delicadeza de la mujer que lavaba, en la precisión de las rodajas que otra cortaba. La papa circulaba, como la palabra de Rudy, “horizontal, (…) el único poder que sirve para que algo cambie”.

 

LA PAPA O EL REVERSO DE LA ANGUSTIA

El dramaturgo puede hacer comedia o drama, o el escritor de novelas, una dramática o no. El humorista canaliza toda la información en humor. ¿Nunca te tienta alguna información para escribir con otro tono, o en otro género?

Pero yo puedo escribir algo muy serio que lo van a tomar en chiste igual… De todas maneras, diría que el humor tiene muchísimos tonitos. Decís algo con ironía, por ejemplo, y seguís dentro del terreno del humor. Fijate esto: yo tengo en mi casa como dos mil películas, todas en el rubro humor. Pero hay películas como “Socorro”, de Los Beatles, con un toquecito de humor, aunque en un videoclub no las pondrían en ese rubro. Hay películas vinculadas a la Shoá, como una húngara, de la década de los sesenta, “La tienda de la calle Mayor”: una judía dueña de una tienda, como venían los nazis, pone la tienda a nombre de un no judío. Y el tipo la empieza medio como a tratar mal con un tono gracioso en esa parte. Quiero decir: hay un humor amargo, un humor más dulce, el agridulce, que es el que a mí quizás más me gusta, otro que es edulcorado, alguno saladito también…

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¿Y el humor negro?

No me gusta. Pero habría que definirlo, ¿qué es el humor negro?, ¿lo define el tema o la forma de encararlo? Yo creo que mucho más por lo segundo. A mí me encanta el humor que se hace con uno mismo, sea del tema que sea, no riéndose del otro… Hay una pregunta que no falta nunca, pero ustedes hoy no me la van a hacer, ¿no?

Planteado así, mejor que no…

¡Qué suerte! Bueno, la pregunta es cuáles son los límites del humor. Es infaltable.

No creemos que tenga límites.

Bueno, el humor no. Los humoristas, sí.

Lo que te quería preguntar es si nunca lo sentís como una restricción al hecho de tener que hacer humor con toda la información. Y si nunca te dan ganas de escribir fuera del humor.

Si de algo no quiero hacer humor, con eso no lo hago y ya está. A ve58r, las tragedias son bárbaras, son maravillosas para hacer humor. Y no necesariamente humor negro. Pero no sobre las víctimas de la tragedia. Qué se yo, Edipo es una maravilla para hacer humor. Sobre las tragedias que ocurren ahora, mirá la cantidad de humor que surgió con Macri -y decime si no es una tragedia Macri-.

Hay una viejísima definición,( una cosa de los yanquis): “humor es tragedia más tiempo”. Yo no creo en eso, pero sí que el humor tiene que ver con algo que te angustia. Si querés lo alivianamos un poquito: el humor tiene que ver con algo que te conmueve, que te preocupa, con algo que algo te dice. Quiero decir: tenés que hablar con alguien por teléfono. El teléfono anda, llamás, te comunicás. Hiciste la comunicación que querías hacer: ahí no hay chiste posible. Ahora, si no anda el teléfono, el número que tenés está mal, la persona que llamás está ocupada o no te responde lo que vos querías escuchar: ahí tenés varias fuentes de humor. No hay chiste en donde todo funciona bien. A ver: Freud me mata, pero el humor es la falta también.

LA PAPA POÉTICA O NADA ES PARA TANTO

¿Nunca asociaste la falta con lo poético?

No lo asocio porque sé muy poco de poesía. Pero, una vez que vos me lo decís, ¿no es todo lo artístico, finalmente, la falta?

Sí. Pero no sólo lo artístico.

Bueno, está bien. Y todo lo científico. Y todo lo humano, ¿no lo es? A ver, Lacan decía algo así como que donde no hay cierto deseo, no hay vida. Y donde no hay falta, no hay deseo. Entonces, tooooodo es la falta…

En algún lugar vos escribías que si Freud hubiera creído que la poesía curaba, probablemente hubiera sido poeta en vez de dedicarse al psicoanálisis.

Él lo que decía muy claramente es que el poeta se adelanta a los acontecimientos. Es como que en el mundo de Freud el poeta dice -un tanto inconscientemente- aquello que el científico va a decir después. Cuando yo escribí la biografía de Freud, lo que más quería era entender con qué se peleaba este tipo. Hay un personaje en el libro de Tsúremberg, un psicoanalista y se llama Vinziquer. En idish, Vinziquer quiere decir menos. Él se llama Menos, le pusieron Menos de nombre. Y va a parar a Tsúremberg y, en el bar que había ahí alquila un lugarcito para atender como psicoanalista. Y todos entran ahí pensando que es el baño, pero él los analiza. Por ejemplo, viene uno y dice que su mujer soñó que se ganaba la lotería y que no se acuerda qué número soñó. Le reclama si él le puede decir qué número soñó la mujer… Y su frase de cabecera era “yo no adivino, yo interpreto”. Y Freud para mí era esto ¿no? “Yo no soy escritor, yo soy científico”. Cuando vos a algún personaje o a alguna persona le encontrás ese tipo de frase y ves cómo fue circulando, podés escribirle la vida…

Me preguntaba cuál es tu frase.

Mi frase es: “no es para tanto”. A ver. Yo soy humorista. A partir de haber escritorudy2 muchos libros, acepto la palabra escritor y, últimamente, acepto también la palabra comediante, en tanto se define como comediante al tipo que se para con un micrófono y hace lo que yo hago Aunque creo cada vez menos en que uno sea algo. Creo mucho más en los estados que en las esencias. Alguna vez hice un chiste que decía algo así: antes mi pregunta era quién soy, luego fue dónde estoy y, hoy en día, es qué parezco. La pregunta existencial es qué parezco. Entonces me detesto, ¿no? No me gusta. El dónde estoy me gusta, pero el qué parezco no me gusta para nada. Se trata, digamos, de qué estoy estando. Alguien viene y te dice soy gordo. No, no sos gordo. Estás gordo. No sos acá, estás acá. Entonces entro en un juego; suponete, llaman por teléfono preguntando por mí y dicen: ¿Es Rudy? Y nadie le va a responder. Si dicen: ¿está Rudy? Sí, está. El estar es una pregunta con cierta posibilidad de seguir el diálogo.

El estar es más corto ¿no?, más breve que el ser.

Es creíble el estar. Ahora yo estoy acá. Soy acá.

¿A cuáles formas de estar de tus personajes te acercás más?

Hay varios. Creo ser una extraña mezcla de todos los personajes de Buffet Freud. Por ahí Karl Psiquenbaum, el fundador, es como el papá de todos. En Tsúremberg me siento más cercano al que es el rabino comunista, pero también me gusta mucho ese grupito de cuatro o cinco nenes que va, por ahí, haciendo preguntas por todas partes. Después, a mí me gusta mucho el cuento “Batista” y no me veo mucho en ese personaje pero creo que finalmente todos somos un poquito eso en algún lugar.

Hay una cuestión de atesorar en Batista. Una cita de Batista: “Tal vez lo usaban para que se llevara las cosas que ellos no querían, viejos sentimientos que nadie se atrevía a tirar porque daban mucha culpa pero tampoco había dónde conservarlos. Batista se hacía cargo de la melancolía, de los rencores, de los ideales”

Tal cual. Él no empezó así. Una mañana de 1988, yo estaba casado y mi mujer tenía sesión. Me quedé esperándola y, en ese café, escribí ese cuento, a mano y en un cuaderno, por supuesto. Batista, en realidad, quería ser chorro. Y, a la primera persona que le roba- a una hippie- le dice: “¡Dame todo lo que tengas!”. Ella le responde: “Solo tengo amor”, “Y bueno, dámelo” y así empieza. El problema del pobre Batista es que él quería ser chorro pero le tocó un barrio en el que a la gente sólo le quedaban sentimientos.

“Nada les pedía a cambio, sólo poder” decís en un momento en este cuento…

Ese era un personaje que yo defino como una especie de polí
tico. Podría no serlo, podría ser un vendedor de algo que fuera nada, digamos.

 

PAPEAR: ACCIÓN DE SALIR DEL PASO 32

Yo me preguntaba qué intercambio de poderes vos tenés con el público en la situación del monólogo y cómo – el saber que estás escribiendo algo que va a tener una respuesta en las caras, en el aplauso o las sonrisas- te modifica la escritura.

Entiendo. ¿Sabés que nunca lo pensé en términos de poder? Siempre lo había pensado en términos de energía. Sí, pero está bueno también como poder, aunque asuste… Hay una cosa divertida –después voy a tratar de contestar tu pregunta, pero mientras, para salir del paso…- Mirá, yo me dedico (no profesionalmente sino como alumno y para divertirme con amigos) a la magia con cartas. Y alguna vez leí algún artículo vinculado a cuál es el lugar del mago: el mago no tiene ningún poder. La magia es algo que aprendió. Aun así, no le creen que no tenga poder. Es interesante. En ese artículo hablaban del goce. Decían que el público goza pensando que el mago sí tiene poder. Y el mago goza sabiendo que él no tiene poder en ninguna parte, salvo en la cabeza de la gente que lo está viendo. Ahí existe como una ilusión. René Lavand decía: “Yo no soy mago, yo soy artista. Ahora, si en eso que yo hago, ustedes ven magia, me encanta…”

LA PAPA MÁGICA VIENE EN FRAGMENTOS

Vuelve tu pregunta ¿a qué me parezco?

Yo quiero saber en dónde estoy, porque lo que sos para el otro también tiene que ver con dónde está uno, digamos. Mirá, Lavand también dice: en realidad, él es básicamente un contrabandista de frases. Hay un escritor y humorista brasileño, Luis Fernando Verissimo, que se define como un gigoló de las palabras. Dice: “Yo logro que las palabras laburen para mí”, es una especie de Fontanarrosa. Tiene varios personajes: uno vive en Bagé, un pueblo de Rio Grande do Sul, es un psicoanalista gaucho, tiene esa cosa de atender en chiripá y hablar como un gaucho. Y otro es una viejita de Taubaté, un pueblito perdido de Brasil. Ella teje todo el tiempo, con un gatito al lado, y mira la tele. Es la única persona en todo Brasil que le cree al gobierno.2 Entonces, cada vez que alguien da un discurso, van a encuestar a la viejita, porque el día en que la viejita deje de creer es la anarquía.

Pensaba en el artificio de las palabras y en lo que decías del mago, en esa ilusión de que el artificio no se note. Hay algo de eso en el monólogo, una nueva relación de las palabras que proponés.

Tenés toda la razón del mundo. Todo se termina pareciendo. Últimamente yo digo que los psicoanalistas y los humoristas laburamos igual. Primero, uno no inventa, descubre. En el humor, si vos hacés un chiste sobre algo y no hay nada que estés descubriendo, no se va a reír nadie. Una de mis frases favoritas es “soy hijo único de madre numerosa”. Me encanta esa expresión. En una época decía-y no mucha gente se reía- que cuando yo era chico mis padres dormían en cuartos separados, pero que ese no era mi problema. Mi problema era que yo dormía en cuartos separados. Evidentemente, era un chiste en el que lo que está escondido está demasiado escondido.

Vos recién dijiste mago, psicoanalista, humorista, retazos de profesiones. Parecería que también tus personajes están hechos con muchos retazos de voces.

Sí, sí. De alguna forma están como cosiditos.

Y a la vez, vos rescatás fragmentos muy frágiles de la literatura, los prólogos, los comentarios, las notas al pie, y los volvés centrales.

¿Vos decís que lo mío es la fragilidad? Sí, podés ponerlo. ¡Qué título lindo!

Me interesa la potencia que le das a lo marginal, a lo frágil.

A la fragilidad, sí. Mirá vos, una vez el único rabino que conozco con el que me llevo bien, Dani Goldman, me invitó a una ceremonia. Ahí dijo una frase –que no sé de quién es- algo así como que la fortaleza de cada uno está en la debilidad. Yo estoy de acuerdo, pero hasta ahí. Creo que la fortaleza de cada uno está en conocer la debilidad, no en la debilidad en sí. En conocerla, después la transformarás en la medida que puedas, qué se yo.

Yo hablaba de los fragmentos literarios. Los prólogos, las notas al pie, esas partecitas que son casi salteables para muchos lectores y vos las volvés centrales.

Eso es algo muy mío más allá de lo literario. Hay una cosa de pelea por la inclusión en la diferencia. O sea, que vos para ser incluido en un grupo no tengas que parecerte a ese grupo. Lo otro  a mí me parece un poquito hipócrita porque te terminás pareciendo, pero no estando ni siendo, digamos. Eso que es un poquito diferente porque es marginal, porque forma parte del libro pero no es el libro, el prólogo, el comentario. Y estoy pensando un caso en donde más hago eso; está en lo mejor de Buffet Freud, al final, en la parte de la Biblia. A mí me divirtió mucho escribir el prólogo de la 40ª edición, pensando que era la única oportunidad que tenía. Pero, mirá como todo se relaciona: un sábado de Semana Santa, feriado, el bar lleno de gente. Dije: a mí me suele ir mejor los días raros, marginales. Igual que lo que ustedes marcan en la escritura. Vos hablabas de lo literario y yo me fui un poco afuera, pero fijate cómo coinciden las cosas. Con mucho de lo que ustedes me dicen me pasa esto de “Uy, tienen razón, pero yo no lo había notado”, parece una sesión.29

Lo que vos hacés- de tomar lo marginal y mezclarlo con lo central- también lo hacés al revés: sacás lo central y lo mezclás con cualquier cosa. Sacás a Moisés y hacés collage con Superman y otros. ¿Hay una idea de identidad múltiple, de personajes que se arman de a pedazos?, ¿una estética del fragmento?

¿No somos todos así?

No sé.

Vos te encontrás con la gente en tres días diferentes y te encontrás con fragmentos o matices, ponele. Somos todos una especie de collage.

En este sentido, es muy parecido a lo que hacía este personaje que a vos te gusta, Batista. Te vas llevando pedazos y armando una especie de Frankestein.

Claro, me pasó con Moisés. Hace muchos años leí el “Moisés” de Freud y lo primero que me llamó la atención no fue tanto que dijera que Moisés era egipcio y no judío, porque eso era imaginable, sino que dijera que Moisés eran dos. Y además me dije: “si Moisés era egipcio, el que era judío era Edipo, sin duda.”¿Por qué? Porque él tiene la tragedia de la madre muerta. Eso es judaísmo básico. Yocasta dijo “yo me muero” y se murió. Ahora, digo yo, el humor, el psicoanálisis, el arte, la poesía, ¿no tratan finalmente de algo de eso, de encontrarle un nuevo sinsentido a las cosas, juntar cosas que aparentemente no tenían nada que ver? En el análisis veo que todo el tiempo pasa eso.

LA PAPA CHICA DEL CONTRATO
Permitime que te lea: “Finalmente, pude reducir a Smith y aproveché ese imprevisto tamaño pequeño para interrogarlo: ¿Tal vez haya algo después de la muerte? ¿A qué hora pasa el tren? Eran demasiados interrogantes para mí. Volví a reducir a Smith con un golpe, le di un pequeño golpe no fuera cosa de reducirlo demasiado…” Así que yo te quería preguntar sobre esto: si el tamaño importa, aún si tiene que ser reformando a golpes y si esto de conectar elementos inconexos hace un poco más tolerable el sinsentido de la muerte.

A ver, vamos de a poquito. El tamaño importa cuando importa. Aparentemente, cuando las cosas funcionan bien, no. Y cuando las cosas no funcionan bien, parece que sí. Y no es para tanto. Alguna vez había escrito que, respecto de este tema, hay dos mitos y los dos son falsos: uno es que el tamaño importa y el otro es que no importa.

Vuelvo al tema del collage desde el título “Vida y milagros…”, esto de ponerlo a Freud como un milagrero….

Había dos títulos peleándose: uno era “La histeria me absolverá”, que también es un collage que tiene que ver con la frase de Fidel y con qué Freud, en realidad, quería que la histeria lo absolviera. Había un concepto de la medicina alemana, estaba muy mal visto tratar pacientes, lo que debía hacer el médico era investigar. En el libro lo pongo de tal manera, que venía un paciente y decía “Doctor, no sé qué tengo” y el médico le decía “yo tampoco, pero no se preocupe que en la autopsia nos vamos a enterar”. Los franceses eran la contrapartida de esto, no sabían un carajo pero trataban de curarte. Y Freud atendía las dos cosas. … En un momento dado le dice a Bremer –si no me equivoco-: “Bueno, si quiero vivir de mis histéricas, voy a tener que hacer algo por ellas”. Esa frase de Freud me dio el título “La histeria me absolverá”.Histeria

Después, charlando con mi editor, pensamos que mucha gente no iba a entender ese título. Primero habíamos pensado “Vida y milagros de Sigmund Freud” pero me dijeron por ahí que mucha gente lo iba a tomar como un libro religioso, entonces lo invertimos y quedó “Sigmund Freud, vida y milagros”. Yo no creo que Freud haya hecho ningún milagro, de hecho no creo en los milagros, pero también tiene que ver con quién es, dónde está y qué parece. Yo quería que el título mostrara que estoy haciendo una biografía de Freud, pero es un libro de humor.

Retomando lo del tamaño, o en todo caso yendo a esta especie de exaltación del detalle que hacés al colocar lo pequeño en el centro: “la vida de Freud y el nacimiento del psicoanálisis coinciden con la época en que el mundo comenzaba a convertirse en un lugar pequeño, pero más bien que pequeño, contraído.”

Me parece que ustedes saben más de mí que yo. A ver, tengo que contestar que sí, pero que yo no pensé mucho sobre eso, no me puse a pensarlo cuando lo escribí. . Yo qué se, yo me siento y lo hago. Pero siempre hay una cosa que podríamos llamar la letra chica del contrato, lo que aparentemente pasa desapercibido. En el humor –y también en el psicoanálisis y en la poesía- esta cosa es como lo esencial. Me acuerdo que una vez alguien comentaba en una de las sesiones que su hijo adolescente le decía “No me des órdenes” y eso se escuchó como “No me desordenes”… el sentido cambia sin cambiar una letra.r160 ¿Vos sabés cómo hago yo para encontrar un libro cuando me cuesta ubicarlo? Busco otro. Generalmente, al buscar uno, encuentro el que buscaba la vez anterior.

Cuando escribís ¿atendés a los desvíos?

Sólo a los desvíos. Alguna vez dije: cuando me pongo a escribir algo, sé adónde tengo que llegar, pero nunca llego. Cuando yo escribo las notas de Sátira/12, ya sé cuál es el tema del suplemento. Y sé que me voy a poner a hablar de cualquier otra cosa y que, al final, por algún caminito, voy a llegar y voy a decir: “y de este tema trata el suplemento”. Finalmente ¿los desvíos son desvíos o son el camino?

PAPA SINTÉTICA, LA MEJOR PAPA

Vi a las mujeres como muy potentes, muy hábiles, creadoras todo el tiempo. ¿La multiplicidad de la papa la asocias a la potencia femenina?

Es una cosa ambivalente en algún punto. Cuando yo digo que soy hijo único de madre numerosa, no te estoy mintiendo. No es un chiste. Mirá, a mi mamá la operaron. Sale de la operación, el cirujano me ve, me llama y me dice: “Mirá, la tuve que dormir a tu mamá para que parase de explicarme cómo tenía que hacer para operarla.” Esto es verdad. ¡Había testigos! Yo vengo de una familia básicamente matriarcal, donde hay una admiración a esa madre y también el lugar de la mujer, muy poderoso, es en algunos casos bastante denigratorio hacia el varón. Entonces, es una cosa ambivalente. Por eso yo digo que no sé qué es el machismo. Es decir, se cómo es la sociedad, pero no es mi experiencia.r148

El clan más poderoso es el clan femenino. A esta altura–en mi caso personal- ya no, pero hablamos de la infancia, de cuando uno se fue formando, diría que para entender cómo era ser un varón me tuve que alejar de ese modelo familiar. Y también tiene que ver con cierto modelo judío. Alguna vez, charlando con Eliahu Toker, él me explicaba cómo nace el término idishe mame. Como actitud de sobreprotección, aparece acá y en Estados Unidos. En Europa Oriental, sobreproteger al chico no era sobreprotegerlo, era simplemente protegerlo : si no morfaba mucho y no se ponía abrigo, se moría. Acá ya no, pero siguieron con la misma cosa. Ahí se transformaron en sobreprotectoras.  Ahora, realmente, en los personajes que yo pongo en Tsúremberg los hombres leían la Tora y las mujeres hacían todo el resto, pero lo importante era leer la Tora. Y la papa también viene de mi historia. Si ustedes miran el recetario judío askenazi en Europa Oriental, hay sesenta platos que son todos lo mismo: masa rellena de papa y cebolla en sus diez mil exquisitas variedades. Yo no sabía que en el idioma de Vietnam hay sesenta palabras distintas para decir arroz, por ejemplo. En una especie de novela que yo escribí (absolutamente inédita) y a la que le falta mucho todavía, un tipo va a un pueblo y hay un menú con montón de platos hechos con masa, papa y cebolla.

Leer fragmento de la novela inédita “El emprendeudor (De Tsúremberg a Neviork)”

Volvamos a las palabras: cuando vos hablas de “saquito”, yo- me hago toda la idea de la mamá judía. ¿Cómo trabajas la síntesis?

Bueno, la síntesis no sólo me encanta, me apasiona. Una es que la imagen no la hago yo, la hacemos entre los dos, con el lector. En Página/12 en particular, con Daniel Paz, descubrimos que tenemos un espacio muy chiquitito para el chiste. Es decir, si no usas pocas palabras no va a salir bien. Pero yo creo que en mí viene de antes. Y después otro tema: me aburre profundamente la descripción. Yo soy de esos que leyeron “El nombre de la rosa” y saltearon la descripción esa que hace de una puerta en no sé cuántas páginas o de los que saltearon las descripciones de “El Señor de los anillos”. La película me aburrió un poco menos. Pero a mí dame El Padrino, eso es la tragedia griega, sobre todo la historia de Michael, porque se daba la cosa increíble de que, cuando más el tipo trataba de salir de la ilegalidad, más se metía… Bueno, ya me perdí.

El saquito…

Ah, ¡el saquito! Mira, cuando alguien le dice a otro “culpa”, “cuidado” o “comé”, está hablando en idish, no importa el idioma en que lo diga. No hace falta ser mujer ni madre ni judía. Volviendo al tema: yo no se cómo, no sé describir, pero sin embargo en algún lugar estoy convencido de que hay imagen, y vos me lo estás confirmando.4

Una cita: “Ella –refiriéndote a los knishes- está presente en toda la obra. Ella es mamá, Amalia, la de los knodels” Esto podría pensarse como una metonimia constante, un desplazamiento en la papa ¿Hay alguna posibilidad de ponerle algún límite a ese desplazamiento? Digo, si el acto de entregar el paquetito con knishes en tu show, ¿pone un límite…?

Eso es resolver el Edipo. Bueno, la verdad es que no sé. Supongo que sí, que por eso digo que es resolver el Edipo, pero no soy muy consciente si pone un límite o no. Es posible. Ya te dije que ustedes saben más de mí que yo.

Si es que la papa es lo femenino, no tiene límites.

Claro. ¡Entonces estaría entregándole mi madre a otra persona! Ahora bien, sin duda existe la posibilidad de un límite. Diría que tiene que tener algún límite porque sino no hay vida posible. Hasta los menúes de “papa, papa, papa” lo tenían. Freud diría que el límite lo pone el padre. Alguno diría que si el padre fracasa, el pibe o la piba algo arman con eso (y fracasan casi siempre). Aun cuando salga bien, un poquito tienen que fracasar.

PAPEAR, SEGUNDA ACEiñakiplastPCIÓN: ACCIÓN DE CIRCULAR LO INVISIBLE

Vamos a la cuestión del poder. El humor siempre va en contra del poder. Al menos el que a mí me gusta. Y el que va a favor del poder me parece que tiene más que ver con una burla o con una agresión. Si el poder se ríe – yo tengo todo y vos no tenés nada, y me río de que no tenés nada- es una agresión. Hay un viejo chiste judío que yo amo: un tipo, el más rico de la comunidad, está rezando “Dios mío ¿qué soy yo al lado tuyo? No soy absolutamente nada” Y alguien, el más pobre y medio tonto además, lo escucha y se acerca y también dice “Y yo, tampoco soy nada, nada…” Entonces el rico lo mira y señalándolo le dice a Dios: “mirá quién quiere ser nada”. Otro chiste, hablando del poder: un tipo, al que lo están por fusilar, le preguntan si se quiere confesar. Dice que sí. Viene uno con sotana y, con muy fuerte acento judío, le dice: “soy el padre Goldstein, lo escucho” “¿Padre Goldstein?” le dice el condenado. “Mire, a usted lo están por fusilar dentro de veinte minutos, ¿qué prefiere, confesarse o discutir? Digo: no sé mucho de eso del poder, pero sí te puedo decir esto: con el público hay un interjuego medio raro, porque vos tenés ese cierto poder que da el tener el micrófono. Desde hace diez años hago estos monólogos. Entonces se va dando. Antes hice radio…

Con la radio estás protegido, como en la escritura o la pantalla de la tele.

Mirá qué cosa extraña me pasa con lo que estás diciendo. Yo me siento más protegido con el público en los shows que con la tele. Me encanta que esté la gente ahí. Le tenía mucho miedo antes de hacerlo por primera vez, en 2007. Pasada esa primera vez, me di cuenta de cómo me gusta que esté la gente ahí. Si hay más gente me siento más protegido aun. En la pantalla de la tele no los veo. En el diario, igual. Cuando la gente se ríe, yo no estoy ahí. Los primeros años en el diario, cuando todo ocurría en la redacción –ahora no es así-, hacíamos dos chistes y nos la pasábamos recorriendo la redacción preguntándole a todos cuál les gustaba más. Mil nueve ochenta y pico. Nadie había nacido todavía.

Hablando de lo que se ve y lo que no, en un momento decís que no se le puede rezar a un Dios invisible.

Hablando de dioses y de la tragedia griega, hay una que hacíamos, “La Orestíada”, en que a mí me tocaba hacer un monólogo cómico sobre Orestes. Yo decía que los griegos tenían dioses porque las cosas que hacían no se las podían contar a ningún psicoanalista. Imagínense, entra el tipo a la sesión y dice: “Bueno, soy Orestes, acabo de matar a mi mamá, no me confunda, no soy Edipo, soy Orestes. La maté porque mató a mi papá. Mi mamá mató a mi papá, no yo, porque mi papá es Agamenón, no es Layo. Digo, no hay psicoanalista que pueda escuchar eso, tiene que ser un dios. Y estoy también pensando aquí el tema del poder.

Leer fragmento de la Orestíada

Evidentemente lo invisible tiene un poder tremendo.

Lo invisible tiene poder y poner el cuerpo te da mucho miedo hasta que te empieza a gustar.

Hay algo que pasa en tu espectáculo: estás presente cuando la gente va entrando, conversás con la gente en las mesas, pasás a vender libros. Y yo tengo una cita acá: “eran las épocas en las que los poetas pasaban hambre pero no pasaban la gorra. Todavía no se había inventado el pluriempleo y el poeta era un poeta nomás. Y no gerente de marketing por las mañanas y poeta por las noches” Me preguntaba cuánto de esto de poner el cuerpo tiene que ver con este intercambio de la energía con el público y cuánto de pluriempleo.

Hay cosas que son a propósito y otras que se van dando sin querer. Hace muchos años, cuando yo estaba en “La Plaza” y en “The Cavern”, vos estabas en un camarín, había un boletero que vendía las entradas y después vos salías. En esos lugares, hay un show tras otro. Y a la gente que me viene a ver a mí le gusta más llegar tranquilo, tomarse un café. Ahora, en el Montserrat puedo hablar con la gente. Tiene que ver con el ser y con el estar también. Es más, no vendo yo mismo las entradas porque me dijeron que queda feo. Lo haría de una forma como diciendo “Bueno, atendido por su propio dueño” o alguna pavada así. Entonces, yo no creo ser menos artista por estar en esos lugares. Un artista no vino de otro planeta y además en determinados monólogos debe producirse cierto tipo de identificación. Y, por otro lado, ¿por qué me viene a ver la gente? Nadie entra de casualidad acá. El que viene tiene una mínima idea o viene con alguien que la tiene. Alguien dice “Voy a ir a verlo a este tipo”

Como en la tragedia griega o en el análisis.

También, sí. Y eso ayuda, porque ya empezás teniendo un cierto tipo de identificación. Por ahí leyó Página/12 o la tía o un amigo me vino a ver antes. En cuanto a que yo venda los libros, al principio, otra persona lo hacía. Un día por ahí no vino y bueno… Yo no sé si en un punto no es mejor así. La gente por ahí también tiene ganas de preguntar algo, aunque no compre un libro. O, de golpe, viene alguien con un suplemento para que se lo firme y está muy bien, ¿por qué no? Y hay otra cosa que es esencial: yo no hago ningún personaje. No hace falta que me disfrace de nada, digamos.
El otro día, con Santiago Varela y otras personas, hablábamoMonofreuds de Tato Bores y Santiago discutía esto de que alguien puede escribir un texto y otro decirlo y yo decía que con los monólogos, no. Y él me ponía como ejemplo a Tato. Pero Tato Bores era un personaje. Es más, yo diría que Tato Bores es Mauricio Borensztein y Santiago Varela y todos los que lo estaban escribiendo y siendo Tato Bores. Yo no me llamo actor. Tendré a lo sumo algunas herramientas actorales, hago un entrenamiento con Marcelo Katz.

¿Había un tema con la cuestión de los nombres? Hay un tema con la etimología.

Sí, pero me quedó una cosita sobre el poder, porque me quedé con que no le contesté sobre eso. Yo siento que, en el monólogo, hay un poder que va y viene. A veces pasa que alguien piensa, como He Man con su espada: porque tiene el micrófono, tiene el poder. Pero también hay un poder que está en el público. El poder que da ese silencio, la risa, el aplauso. Es un poder que lo tienen todos y nadie a la vez. Me parece que es el poder más interesante, el poder que circula. Yo no puedo hacer esto si no viene nadie… A mí me pasó una experiencia increíble el 24 de marzo. Yo siempre voy con un amigo, quedamos en vernos en “la 525”, que es Av. de Mayo 525. Bueno, este año me pasó que no paré de saludar gente. Y tiene que ver con la tele. Hacés treinta años chistes y no te conoce nadie. Estas tres veces en la tele y… Para alguno puede parecer despectivo, pero no lo es para mí: yo llamo a estas situaciones baño de cariño. Lo que viví este 24 de marzo fue que, entre toda la gente, había una especie de acto de amor colectivo.

DAVID Y GOLIAT: NADA ES UNA PAPA

Y las mariposas…

Las mariposas fueron como la frutillita, si querés. Ya estaba el postre y vinieron las mariposas a poner la frutilla. No estar en ninguna altura, estar abajo entre la gente, ese es el poder más horizontal, más fuerte. Y pregunto: ¿ese poder horizontal es lo único que queda o es el único que sirve para que algo cambie? Mucho de lo hecho en esos doce años, lo tiran tan rápido, tan fácil…. Si lo tiraron tan fácil, es porque no estaba tan sólido. ¡Tan rápido! Quizás también es que vinieron con la aplanadora. Insisto: creo que la palabra es un arma muy fuerte. A ver, vamos a David y Goliath. ¿Qué fue lo que mató a Goliath? No fue la piedra. Cuando le pegan el piedrazo, él se clava su propia espada. Lo que uno necesita es que esa televisión se vuelva en contra de sí misma. Si vamos a pensar en algo –en términos de David y Goliath – me resulta mucho más interesante empezar a crear y ver cómo hacer pequeños programas de televisión que sirvan para decir algo. Lo que me raya, me rebela es esa cosa de la banalización de la palabra. ¿Viste cuando hablaban del gobierno de unidad en lugar de unión? Unidad es que todos piensen lo mismo. En la política se usa mucho eso: en lugar de decir “cambiemos”, digamos “afanemos”. Está bien, como chiste puede funcionar. A mí me interesa mostrarles el ridículo de eso ¿a quiénes? A los que pueda, por eso David y Goliath.

¿Vos dirías que esas operaciones del lenguaje podrían ser desamor?

Absolutamente. No sólo lo diría, casi te lo puedo firmar. Es lo contrario del amor.

Lo contrario de la plaza.

Y lo contrario de la plaza. Fijate que en la plaza hubo mucho más abrazo, aunque tampoco podríamos decir que el abrazo no sea lenguaje.

El desamor es diferente que el odio.

¿El desamor es como no querer o como dejar de querer? No se mucho qué es la palabra desamor…

Liliana Bodoc decía que el desamor no es que no te quieran sino que te mostraran que no sos querible.

A la flauta. Igual, lo que pasa es que con Macri no es que no sos querible, es que no sos. Además, el concepto de amor que tiene Macri es el de Love Story: “Amar es nunca tener que pedir perdón”.

Grupo




LA TRAMA EXCEDIDA

Por Mariano Botto

Desamor: Entrevista a Jorge Fandermole

 

Esta nota se realizó por mail. Las preguntas quedaron pulverizadas. En su correo me aseguraba que le había llevado tiempo escribirlas y tuvo que sentarse varias veces para hacerlo. Sus respuestas me contaron de su compromiso, de su casa con techo de estrellas y el río que atraviesa su mesa de trabajo. El fuego en los cuadernos y el viento que le vuela sus palabras mientras parpadean sus interrogaciones.

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POÉTICA MATEMÁTICA

 En la escuela nos enseñaron la exactitud matemática, donde el resultado es certero e inapelable. Una naranja más otra naranja: dos naranjas. Así comprendimos la suma de los elementos para aplicarlos a la vida práctica. ¿Pero qué resultado obtendríamos de la suma de una naranja y una estrella? ¿Y si lo multiplicamos por el viento? ¿Qué resulta de sumar el río a la luna? ¿Y una canoa más la orilla? La poesía, la música -el arte-  irrumpe en la convención de reglas y revela infinitos vínculos entramados. En este caso, la trama excedida la aporta Jorge Fandermole a pura canción.

 

 Nace un niño. Es el hijo de sus padres. El nieto de sus Miss Take_Cultura Inquieta-6abuelos, el padre de sus hijos, el primo de sus primos, el hombre que mirará al mundo y será observado. La trama se teje a otras redes y resulta mucho más que los
elementos sumados.  Sumar, tal vez sólo sea la puesta en marcha de elementos. Aparentan una resultante para quien busca resultados pero multiplican cielos y valles sensibles.

  

La canción es la prueba irrefutable. Una letra buena o mala, junto a una música buena o mala, puede dar una canción sublime o insípida en cualquier combinación de la cuenta. Su resultado está en manos de un capricho místico del que todos conocemos sobre nuestra piel.  Palabras y sonidos entraman canción. En la obra de Jorge Fandermole hay mucho más que una canción, es un río del que todos podemos ver su superficie; al sumergirnos, tomamos dimensión de su profundidad.

En una canción terminada, los lenguajes coexisten y funcionan como una totalidad más compleja que la suma.  Los diversos aspectos de cada uno –lo temático, lo poético-formal, etc. en la letra; lo rítmico, lo melódico lo armónico, etc. en la música-  obviamente también son una integridad en la composición, pero a su vez cada uno puede ser una vía de acceso. Por lo tanto se intenta alternar las prioridades en esos accesos porque cada uno tiene, al prevalecer en su planteo o desarrollo, una fuerte incidencia en los demás aspectos. Por eso intento no comenzar o desarrollar siempre desde los mismos lugares sino alternarlos y, en el mejor de los casos, ir desarrollándolos  más o menos simultáneamente.

Coexistencia, totalidad, integridad y desarrollo. La superficie dibuja los contornos de la profundidad. Mi mano es infinita. Mi piel es profunda. La ebullición es el territorio de la poesía: un verso estalla con la elocuencia de su silencio y multiplica sus sentidos.  El cielo es azul – cielo es el azul.

Joe diniz aa La revelación es intensa. El desborde del sonido irrumpe por la guitarra y colma el canto de palabras que se buscan y se encuentran, se juntan por primera vez y ocupan un sitio virgen. Su trayectoria zigzaguea el aire en busca de su cauce. Certeza del río que desemboca en el océano.

 Donde parece el sol no alumbrar / donde se muere de soledad / en lo más hondo de esta quietud / donde ocultó la sangre la luz / donde agoniza un ángel guardián / y se nos pudre el agua y el pan / yo canto versos del corazón / y los enciendo en una canción.

De Canto Versos

 

 LA EXPLOSIÓN DEL PUNTO

En una canción, en unos versos, en una melodía el mundo se contrae y a la vez desborda.

Palabras y sonidos ¿Quién llama a la puerta?

 

Lo único que tengo claro es que las relaciones son múltiples y complejas; dudo que exista un estudio serio y del grado de complejidad necesario para responder con certeza esa pregunta, ya que debería integrar el minucioso y nunca agotado panorama del análisis de los dos lenguajes.  Sobre este terreno hay mucho de experimental o empírico en la composición de canciones, ya que se va viendo sobre la marcha si esas relaciones van resultando sinérgicas o antagónicas.

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La trama es gruesa y fina. Experimenta el creador y también el oyente. Lazos invencibles e hilachas vivas se enredan misteriosamente detrás de las puertas. Aman la noche y susurran sonidos al oído.

 Tanto desde el punto de vista de la causa como del efecto sonoro creo que depende de condiciones totalmente subjetivas y entramadas en lo cultural.

 Las hilachas vivas, o sirenas inquietas – sedientas de trama y apremiadas de orfandad- tejen la red con agujas de palabras y sonidos. Irrumpen el cielo con el canto y alquimizan el aire.  

En todo caso de ambos; la canción como creación, pensada –si se pudiera- despojada de la idea de versión de intérprete, implica ya una química que integra y transforma en esa integración ambos lenguajes. El canto es voz, y esa irrupción de la interioridad del intérprete somete a la obra a una nueva transformación ya que la actualiza, por un lado, y despliega, por otro, desde las cualidades de esa voz toda otra potencialidad emotiva.

 La canción se desprende. Es tierra y es aire; es hombre y mujer. Mágica en el barro. Abundancia impalpable que puebla los silencios interiores.

Se podría agregar que desde la canción, como género con una cierta tradición que le sigue imponiendo pautas de regularidad y simetría, se le exige a la letra esas ciertas condiciones de las cuales la poesía contemporánea se ha liberado. 

 

 LA SOMBRA DE LO OSCURO

Sirenas seductoras. Su esencia crea cuerpos y los habitan. Enlazan tramas y se hilachan para volver a enredarse a la luz o a la sombra, al fuego o al misterio.Thomas_Robson_collage_

 Creo que en esas oposiciones no hace otra cosa que operar el imaginario de alternancia y complementariedad de opuestos; la luz en particular está entramada en las necesidades de las formas biológicas más desarrolladas y la oscuridad, también impedimento perceptivo, signada a la inmovilidad, a lo ignorancia y al terror.  La revelación a la que potencialmente está destinado lo oscuro es además la irrupción de la energía en un ambiente deficitario.

 

LA ROSA DE LOS ELEMENTOS

 Los cuatro elementos son el oráculo de Fandermole, esas voces del más atrás. Les lanza su inquietud y ellos responden.

Los cuatro elementos con que los antiguos concebían integrado el universo siguen siendo muy hermosos, además de cómodos y útiles, para situarnos y configurarnos ahora. Creo que lo más valioso de esta interrogación está en la anexión del análisis de las letras que acabás de hacer. (Ver “Animal sin reposo” en la entrega de diciembre de El Anartista) Lo único que puedo agregar es que este fragor y persistencia en la aparición de los cuatro elementos está anclada, en lo personal,  en un concepto de integridad universal; cultura y ambiente no son en mi visión del mundo conceptos aislados, sino integrantes de un sistema de términos inseparables. Su escisión analítica aísla los cuatro elementos, en realidad formas complejas de organización de la materia y efectos de transformación, y nos sirve para desarrollar una intuición poética: la tierra-casa-madre-sostén-soporte-patria, etc., el agua, sustancia vital y maravillosa con su aparente abundancia en algunos lugares de la tierra, su escasez en el cosmos y la brutal ignorancia que de todas estas cosas tenemos la mayoría de los humanos de por acá; el fuego, evidencia del cambio; y el aire, diente del fuego, medida de los ciclos, conductor de la música, seguirán siendo visitados por las letras, no sólo en mis canciones.Inge_Prader_Gustav_Klimt_LifeBall_Vienna10

 La trama está toda ahí. Tan dispuesta como enlazada. Pareciera terminar a pocos metros pero tiro y tiro y jamás termina. En cambio, llegan peces,  botes, cenizas, soledades y encuentros. Fandermole  se pregunta: “Quisiera saber qué busca el ojo que mira lejos / una mitad en el agua y otra mitad en el cielo.”  Y no se queda quieto, va  hasta allí y vuelve, enciende la oscuridad en la luz,   la mecha de las cenizas.

 

 Los extremos, las fronteras, los límites, pero también lo infinito, lo absoluto, están en el borde de nuestro entendimiento, siempre han producido vértigo; uno no se puede sustraer a esa fascinación. Lo sensible es en realidad la puerta de acceso a esas experiencias; con pobres resultados, uno intenta trasmitir eso que experimenta cuando trata estas ideas.

 La trama de sus canciones, lejos de enredarlo, le tienden una escalera de flores, una campanada eterna.

Creo que son términos cada vez más relativos y tratables con una dialéctica que a veces  está en el terreno de la física y otras en el de los símbolos. Desde la poesía se puede hacer indestructible lo más frágil, destruir lo más robusto; los límites y decisiones son éticos, utilitarios, políticos, etc.

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Insisto, fortaleza y fragilidad son términos relativos que designan la condición o cualidad de un objeto o sistema frente a ciertas condiciones específicas. La cucaracha individual es mecánicamente frágil si la comparamos con el pie que la pisa, pero fuertísima en relación a su peso; la cucaracha especie es indestructible, a diferencia de los humanos. Desde lo poético nos gusta asignar valores a la fragilidad y a la fortaleza; personalmente prefiero evitarlo.  

 

 TERRITORIO DE SUEÑOS

 ¿Se puede “no soñar?

Dicen que no; yo he tenido épocas en que los recuerdo con mucha nitidez y otras de total olvido.

 Los nudos tienen mala prensa. Son difíciles de soltar, son extraños y desentrañables frente a nuestra lógica. Un nudo no es más que hebras libres creadoras de sus soldados vínculos, de sus propios laberintos. Únicos y originales. El territorio de los sueños parte la vida en dos y enreda imágenes y sucesos; incomprensibles para el dios de la razón y campos fértiles para el sediento de mundos.Adam Pretty

 Para mí los sueños son un territorio muy valioso; es una multiplicación del tiempo muerto del dormir, un mecanismo muy afortunado de nuestra evolución, con una percepción alterada del tiempo que nos da otra vida mientras descansamos de ésta, por eso me inquieta no soñar (no recordar), me estoy perdiendo el otro lado. La verdad es que no quiero abundar en esto porque es al mismo tiempo interminable y, tratándose de mundos individuales de experiencia no compartible, también inevitablemente tedioso. De lo que no tengo duda es de la fertilidad de ese terreno, ya que mucho extraemos de ahí como iluminación, como aprendizaje o como absoluto misterio; lo que hagamos con eso depende de cierta inteligencia y habilidad formal.

 

EN El NOMBRE DE TODOS, DEL ANIMAL Y EL ESPÍRITU CANTO, AMÉN.

Un animal magnífico se mueve sin descanso entre las canciones de Fandermole. Respira en el bosque. Observa entre las ramas. Está cerca e inaccesible. Es un espejo de la profundidad.  El hermano recóndito.Elicia_Edjanto_acuarela_watercolor7

 La referencia a los otros animales obedece a la misma lógica que explica las citas de los elementos; somos formas particularmente organizadas de la materia, conformados por los mismos elementos químicos que el resto del cosmos, lo que nos emparenta con el sol, el mar la luna o cualquier agujero negro, somos autodiferenciados, reproducidos y organizados, como el resto de los seres vivos, instintivos y gregarios como el resto de los animales superiores; admiro en nuestros parientes inmediatos en la evolución todas las cualidades de fortaleza, violencia e inocencia que hemos perdido con nuestra razón, habilidad tecnológica, inteligencia y conciencia de individuo. Cuando menciono lo animal lo hago desde esta admiración y también desde una cierta identificación personal.

 Más lejos está dios, lo sagrado. La sumatoria se multiplica. Concluye sin absolutos. La matemática huye despavorida. Y en el resultado incierto: la fortaleza.

 Tengo la misma idea difusa, vaga, nula, múltiple y multiforme de Dios que, honesta y sinceramente, admitiría la suma de cada uno de los seres humanos, desde los más cultos a los más ignorantes, desde los que tienen más fe a los más incrédulos; pero la tengo desde el lugar del agnóstico, del que no sabe y no entiende, desde el que usa ese nombre genérico con la misma incertidumbre con que la mencionan los científicos y la mayoría de los religiosos si fuesen capaces de admitirlo. Pero admito estar constituido de algún modo por esas devociones e incertezas, por esos mitos y su abundante lenguaje; jamás prescindiría de las construcciones simbólicas que me permiten alejarme del territorio divino y convertirlo en sagrado o ingresar sin permiso y profanarlo. Dios, su idea, se extiende desde donde comienza la razón y la conciencia a considerar la propia muerte hasta el límite de la comprensión científica del cosmos como una gran incertidumbre poblada de seres y atributos misteriosos.

 Tommy Ingberg  f

 El canto es la consumación de la suma y cumbre de la trama, dos puntos que advierte la oración siguiente. La sirena consagrada a la luz repleta de humana animalidad. La textura general del entramado a vuelo de pájaro. Verbo sin conjugación que abarca el yo, el vos, el ellos, el nosotros, humano y místico. Tan cielo y tierra. El canto es resultado y resultante. Despega del piso,  echa raíces, y se corona de emoción.  Hermana  todo lo hablado en esta nota con Jorge Fanermole.

 Volviendo a los animales, debemos ser la única especie que canta no sólo para trasmitir un mensaje sexual, una llamada o una advertencia. Yo veo en el canto, en la voz que canta, una expresión desnuda o más o menos despojada, depende de quién cante, de una interioridad profunda que en muchos casos da vértigo. Siento que desde su canto algunos cantores, cantoras, cantantes dicen más que lo que el canto dice porque primero pasó por un abismo del que ellos son sólo médiums. Esos son los que a mí me emocionan, me transforman porque me hacen asomar a un lugar, no sé si decir absoluto, pero sí maravilloso. El canto que se menciona en las canciones es ese canto, el que uno anhela, el que transforma; aunque yo no lo tenga o no consiga cantar de esa manera.

 

Sitio WEB: www.jorgefandermole.com.ar

 

 




MAR A DOBLE CUERPO

Por Lourdes Landeira

Desamor: Conversación con Sonia Santoro

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 Como su oráculo doméstico había previsto, Ulises estaba condenado a no regresar a Ítaca durante veinte años. Al salir de Troya erró de un lado a otro del Mediterráneo y tuvo muchas aventuras con sirenas, brujas y monstruos. Cuando llegó a Ítaca, se encontró su palacio invadido por los pretendientes de Penélope, deseosos de usurpar su trono casándose con la reina. Pero ella conseguía retrasar su destino insistiendo en que no se casaría hasta que hubiera concluido de tejer su propia mortaja, y cada noche deshacía lo que había tejido el día anterior. Con la ayuda de su hijo Telémaco, Ulises mató a los pretendientes y después vivió felizmente con Penélope”. La cita pertenece a La canción de Troya, de la australiana Coleen Mc Cullough. En la novela, la escritora reescribe la guerra como canción narrada por distintas voces. Ahora bien, ¿qué hubiera pasado si en lugar de Ulises la viajera hubiese sido Penélope? Las narraciones por venir, ¿serían otros mares, otros tejidos? Ítaca, pasado y futuro de Ulises, permaneció con él mientras atravesaba mares, muertes e intrigas. Y Penélope tejió y destejió su trama, en su lugar. Como viaje trascendido, es lectura recurrente e impone también reescrituras. No como repetición, pero sí como búsqueda, pregunta actual sobre el pasado que puede modificar el futuro. Pregunta que no condena: escucha y conversa, nadar un mar de dificultades, sin antiparras (pero con gafas violetas); va munida de cuadernos de colores en los que ensaya la palabra, sus silencios y sus ausencias. Y vuelve a partir. Encuentro acompañado. La entrevistadora entrevistada en su cocina abre la puerta para que Penélope salga a jugar.

PUERTO NÚMERO UNO: MACERAR Y DAR DE NUEVO (el agua y el aceite)

La conmemoración – el 8 de marzo – del Día Internacional de la Mujer fue el disparador para invitarte a conversar. En ese marco, ¿qué rol juega la palabra en la carga y el vacío de sentido?

Este año hice una nota sobre los discursos que aparecen sin relación a ese día, ni a su origen ni a lo que propone: la defensa y la lucha por los derechos de las mujeres. Sin embargo, se usa como en general se usa a las mujeres, para vender cualquier cosa y hacer promociones de todo tipo. Un discurso que remite a lo más arcaico del ser femenino; justamente, lo que quiere deconstruir esta conmemoración. Al mismo tiempo, ese hacer convive con los discursos más militantes, los del feminismo y de quienes vienen trabajando estos temas. Estamos en un mundo complejo.

Ayer, en la presentación de tu último libro, “Periodismo con G”, hablaste de la importancia de lo colectivo, de estar acompañada, de estar en red. En su reciente visita, Michelle Obama dio un discurso a jóvenes estudiantes. Allí puso en juego varios temas de la agenda feminista, (excluyendo otros, por supuesto) en un marco voluntarista casi como el sueño americano: “con tu esfuerzo lo vas  a lograr”. En la convivencia de los discursos, ¿cómo juega la apropiación que hacen algunos sectores de las reivindicaciones de la militancia?

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 No solo se adueñan; también arraigan en viejos ideales o imaginarios. Ahora, se me ocurre relacionarlo con esta cosa de los inmigrantes, de esforzarte y superarte para lograr con trabajo lo deseado. Y pienso que yo tengo algo de eso metido adentro y mucha gente, me parece, lo tiene. Por eso, desde algún lugar, pega: esforzate, que vas a ascender, a destacarte, a cambiar de situación socio económica.¿Y qué pienso de eso? Por un lado, creo mucho en las personas que inspiran. Así que, si ella, aun con ese discurso, logra inspirar a niñas y a mujeres, es válido. Más allá de lo que traiga detrás. Pero también pienso en lo peligroso de quedarnos solo con eso y borrar la idea de que nada se consigue de manera aislada. Tal vez una mujer pueda conseguir ganar igual que un varón en su trabajo, pero eso no va a hacer a un cambio general y a un cambio global. Sin embargo, tampoco me gusta pensar -ni es lo que les digo a mis hijos-  que no vale la pena el esfuerzo, porque igual no depende de vos. Es complejo, pero tenemos que convivir con estos discursos contrapuestos. Creo en distintas respuestas de distintos actores. Entonces, hay que apostar al esfuerzo y saber que no todo depende de vos. Porque ese discurso termina siendo culpabilizador: “uh, no hice lo suficiente, por eso no lo logré”. La cosa es cómo entramar lo individual con lo colectivo.

PUERTO NÚMERO DOS: MOVER LA ESTANTERÍA (¿quién pone la mesa?)

 ¿Habría que hacer cambios en el lenguaje para producir cambios?

Es uno de los temas más complicados, me parece, de modificar. Desde que nacemos, está ahí la importancia del lenguaje, de las primeras palabras y de cómo esas primeras palabras y formas nos constituyen. Para mí,  cuando tuve a mis hijos, fue muy fuerte darme cuenta que ellos no tienen el masculino genérico incorporado: se los incorporamos como sociedad. Hasta el jardín, ellos ponían en duda esa categoría y tendían a feminizar las palabras. El lenguaje nos condiciona y está condicionado por la sociedad. Es importante pero difícil trabajar en eso. Tenemos que pensar todo el tiempo de qué manera incorporarlo sin que suene forzado. Yo no tengo una postura activista al choque. Me interesa más generar algún tipo de cambio que vaya decantando. Quizás es iluso, pero es mi idea. Hace diez años yo decía cosas que ahora me hacen ruido. Entonces, sí, hay que trabajar en eso y mucho desde lo personal.  

Pensaba en que habitamos un mundo patriarcal y hablamos de la lengua madre. En los últimos años hubo avances en leyes sobre los derechos de las mujeres y sobre violencia de género, sobre la violencia simbólica que se impone básicamente desde el lenguaje.  Vos escribiste un libro sobre cocina, un libro sobre tu propia maternidad. ¿Cómo se llega a lo cotidiano?

No sé, ese es el desafío para quienes hacemos comunicación. Es la tarea diaria. Primero hay que lograr un equilibrio personal y, después- de alguna manera- lo vas bajando. Primero hay que lograr incorporar algunas herramientas: qué decís, cómo lo aplicas. Pero, una vez incorporado, te sale.  Es la metáfora de las gafas violetas, una vez que te las pones, ves todo con esa perspectiva. Igual, el desafío más grande para mí es la familia. Cambiar las estructuras familiares. No sé cómo se hace, es muy difícil, pero ahí está el desafío.

¿Qué sería un cambio de las estructuras familiares?

lour3descargaYo creo que todo sigue recayendo mucho en las mujeres: las tareas de cuidado, todo, todo, todo. Aun entre quienes nos consideramos feministas y tenemos conciencia del tema, es difícil. También cambiar, correrse de ese lugar de “yo lo controlo todo acá, soy la que organizo” y así todos tienen que hacer referencia a vos. Es un rol en el que nos ponemos muchas mujeres, por distintos motivos; un rol que te da cierto poder y  hay que saberlo abandonar. A veces no lo logramos, aunque queremos, porque existe toda una sociedad en contra, que alimenta ese rol.

Alimenta que tu poder pase por ahí…

Y sí, pero eso implica un desgaste, un agotamiento para las mujeres. Sobre todo, para las mujeres que también trabajan afuera. Es un tironeo que existe siempre.

PUERTO NÚMERO TRES: MADRES HAY MUCHAS SOLAS (tanto ruido y pocas nueces)

En relación a la maternidad, también conviven discursos – viejos y nuevos- que, con la propuesta de la vuelta a lo natural (parto, lactancia, crianza), imponen nuevos mandatos y nuevos tironeos, ¿lo ves así?

Sí. Y el efecto recae fundamentalmente en las mujeres. Hay una vuelta atrás, hacia la imagen de la mujer en la casa. Pero lo “natural” significa mucho trabajo. Incluso, hay quienes plantean el fracaso del feminismo, porque- dicen- al final, las mujeres están trabajando más que antes. Vuelta atrás. Para qué voy a salir a trabajar afuera si al final estoy mejor en mi casa haciendo mermelada. Y tampoco eso es real. ¿Quiénes lo pueden hacer? Un número muy pequeño de mujeres. Pero, además, lo plantean como si eso fuera la maternidad ideal.

¿Una trampa regresiva en un discurso que se dice progresista?

Estos discursos pueden ser peligrosos en la medida en que es más trabajo para las mujeres. Nada tiene que ser obligado. El tema es si la opción es libre, aunque llegar a definir eso es todo un asunto. La cosa es poder elegir y que la elección se aproxime lo máximo posible a  algo verdadero. Elegir la manera de parir, de criar, de lo que sea, es el eje para mí de la liberación femenina, en los términos más antiguos, si se quiere. Además, yo estoy convencida: las mujeres que no generan dinero en este mundo, llega un momento en que ya no podrían cambiar, aunque quisieran. No encuentran la manera de hacer otra vida porque no tiene recursos propios. Lo ves todo el tiempo con las mujeres víctimas de violencia, que se quedan por la cuestión económica. Yo  también trabajo en la Defensoría del Pueblo, allí llegan muchas mujeres que dicen: lo que necesito es un trabajo. Y sí, pero no es tan fácil para muchas mujeres acceder a un trabajo. En este mundo, necesitamos generar dinero. Eso hace a parte de nuestra autonomía.

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Vos decías antes que la libertad estaba en que la mujer pudiera elegir si hacer mermelada o ir a trabajar afuera. Y me pregunto, para que la elección fuera libre, ¿no tendría que también estar la posibilidad de que el hombre pudiera elegir hacer mermelada?

Es cierto, pero siempre la mujer está en peor situación que los hombres. Aun cuando el hombre esté en una mala situación. Porque hay un montón de categorías que nos discriminan. Pero sí, el cambio es mucho más profundo y más amplio.

PUERTO NÚMERO CUATRO: METÁFORA Y METONIMIA (silencio: aquí no hay gato por liebre)

Antes hablaste de la metáfora feminista de las gafas violetas, ¿cómo te llevas con su uso en la escritura periodística?

Yo no uso en el periodismo mucha metáfora, por la velocidad  con que tiene que salir. Estoy formateada en que hay que contar los hechos y ya. Quizás, recurro más a contar una historia, aunque sea cortita. Introducir un tema a través de un testimonio, no citando, pero sí contando. Yo, además, tengo otros libros de ficción, no publicados. Entonces, hay dos compartimentos separados, no sé si está bueno, pero tampoco sé si hay receta. Es como me va saliendo. Me parece que el tema es escribir bien. Si lográs incorporar metáfora y todo lo que más puedas para hacer más interesante la lectura, mucho mejor. A una nota, no le doy tanto tiempo como a un texto de ficción.

¿De qué tratan tus ficciones?

Cuando escribí el libro de la maternidad, noté que me hizo muy bien, me puse a escribir cuentos y tengo un libro armado (ver enlace al final de la nota). Ahora estoy escribiendo infantil. Trabajé una novela durante varios años. Ojalá la pueda publicar. Me divirtió mucho hacerlo. En el fondo, pienso- o pensaba- que, si  escribís, podes escribir cualquier cosa. Así se me ocurrió hacer una historia y la escribí, pero me faltaba algo. Entonces fui con mi novela a un taller de literatura infantil, durante todo el año pasado. No es fácil escribir para chicos. Tenés que disponer de una serie de recursos e imaginarios específicos. Tenés que evaluar qué les hace gracia, a qué le puede remitir cada cosa. Podés recurrir a tu propia infancia, pero no alcanza. Vos tenés tus recuerdos. Pero no todo lo que funcionaba en tu infancia funciona ahora, necesitás aggiornarte.  

La infancia aparece como tema recurrente. Ayer, en tu presentación, hablaste de tu amor por los libros e hiciste referencia a una anécdota de cuando eras niña y te encerraste en el placar con un libro “inmenso” de tapa azul. Quizás no era “tan grande”, pensás ahora. En “Un día me convertí en la madre que aborrecía” hablas del mar: el de tu infancia en letra itálica; y el de adulta, en letra normal. ¿Qué aporta al texto la diferencia de tipografía?

La itálica está usada para el pasado, para los recuerdos, para diferenciar. Creo que el cuerpo de la letra habla. A veces nos olvidamos de eso. No solo el cuerpo, sino el uso del espacio, de la página. Lo pienso en los twitter, en tan pocos caracteres, hay gente que escribe dejando espacios, como si fuera un poema. Y, por supuesto, te llega de otra manera, lo ves más. Todo juega y comunica.

 

¿El silencio habla del límite del lenguaje?

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En poesía se usa mucho, yo no soy lectora de poesía, pero hay gente que lo maneja muy bien. En las entrevistas, los silencios son muy importantes para que el otro hable.

 

La elipsis de tiempo entre los mares: ¿sería una forma del silencio, un efecto poético en tu texto?

No lo pensé, puede ser. Tiene que ver con cómo se construye nuestro estar en el mundo, ¿no? Todo el tiempo está ahí, como separada y remarcada la presencia del pasado en el presente. En la vida, todo el tiempo el pasado se nos aparece. Una cosa remite siempre a muchas otras cosas o a un momento.

¿Pesan más aquellas olas, aquellos libros?

Sí, puede ser. El otro día, en una reunión de primas, contaban cosas de cuando éramos chicas que yo no me acordaba. Es tremendo ver cómo nuestra memoria selecciona. Sí, en la infancia hay cosas que nos quedan muy marcadas. Pero la mayoría es olvido, silencio. No somos Funes. La mayoría son silencios.

PUERTO NÚMERO CINCO: MODIFICAR Y TODO MÁS (hacia la infancia nutricia)

Respecto a las voces y los silencios en las entrevistas, ¿qué libertades te tomas al escribir un testimonio?

Antes intervenía mucho más al momento de la escritura. Ahora, cada vez disfruto más de la conversación, del diálogo. Antes movía las preguntas y respuestas, reescribía, glosaba. Ahora, si puedo, respeto la entrevista como salió, con su diálogo. Me gusta mucho más, me parece más verdadera. Una pregunta remite a otra, vas para adelante y para atrás y el lector puede seguir el hilo de pensamiento de quien pregunta y de quien responde. Ahora estoy publicando solo en Página 12, sobre todo, las entrevistas que salen en la sección diálogos. Es muy larga, solo hay que hacerle un encabezado y en un recuadro hablar un poco de a quién entrevistaste. Esa extensión te da la posibilidad de hacerlo y me gusta. Aunque sea una ficción, pero lo es con menos intervención.

En la introducción a “Periodismo con G”, hablás de los hilos invisibles en la entrevista. Yo traje algunas palabras que se repiten en tu obra. La cocina y la comida, el trascender, lo sagrado, la mirada, la transformación, el cambio, el sentido de las palabras, lo que se escurre, lo que se adhiere, el mar, el amor al libro, el proceso, la enumeración, lo colectivo, ¿ves un atravesamiento de estos temas en tu escritura?

No sé, supongo que sí, porque aun cuando el trabajo fuera- a pedido- siempre intento   involucrarme y dar lo mejor de mí. Siempre está tu punto de vista, tus intereses. “Cocina Sagrada. Cómo nutrir el cuerpo y el espíritu” es un libro que no se me ocurrió a mí,  me lo encargaron. Yo nunca lo cito, porque pareciera que para mí tiene menor valor. Sin embargo, las palabras que rescataste sí tienen que ver conmigo. Siempre hay una búsqueda de lo trascendente, de que la vida no puede ser esta vida ordinaria, tiene que haber otra cosa que nos conmueva. Y eso también aparece en la entrevista. Lo digo en el libro y te lo decía antes. Disfruto mucho, cada vez más, el encuentro con la otra persona, el momento, más allá de lo que escriba después. Con algunas personas se da un encuentro mágico, no sé cómo llamarlo. Después el mar; el agua es para mí muy importante, me gusta el agua.

El libro que mencionabas ayer era enorme y azul como el mar.

Mirá, sí, es cierto. El agua me hace bien.

En el prólogo de “Periodismo con G” terminás con una metáfora sobre el océano: “Palabras que son océanos por los que se deslizan, hunden y reflotan más allá de estas entrevistas pensadas individualmente pero resignificadas en conjunto”

Ahora que vos me le decís, en mi página web, tengo una frase del poema Ítaca, de Constantino Cavafis. Es un poema sobre el viaje de Ulises por el mar. La novela infantil que terminé de escribir no podría decir que es una reescritura, tiene que ver con el viaje de Ulises; solo que quien viaja y hace todo un camino por el mar es Penélope. Y tiene que ver con eso que vos dijiste de la transformación. Me parece importante poder cambiar, no puede ser que así como llegamos nos vayamos. No, no puede ser. A veces, no sé, cambiamos y no nos damos cuenta. Y hay cosas que queremos cambiar y no podemos y estamos toda la vida intentándolo.

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“Ruega que tu camino sea largo, que innumerables sean las mañanas de verano que (¡con cuánta delicia!) llegues a puertos descubiertos por vez primera” ITACA – Constantino Kavafis

 

¿El proceso de la escritura puede ser un espacio donde repensarse?

Yo pienso mucho mejor cuando escribo. Muchas cosas las entiendo recién cuando las escribo.

En mi recorrido de lectura de tus libros, primero fue el libro de la cocina y continué con “Sin nosotras se les acabó la fiesta”. Me sorprendió que comienza con… milanesas: “este libro se gestó en un restaurante del Bajo de la ciudad de Buenos Aires, al calor de unas milanesas de pescado fritas que devoramos con pasión”. En “Cocina…”, decís: “cuando los alimentos llegan a la mesa, mucho más que los ingredientes de las recetas ha pasado y se ha mezclado”. ¿Podrías estar hablando de los libros?

Sí, bueno, ayer mi intervención tuvo que ver con contar un poco eso. Todo lo que hizo posible que este libro llegara a nivel exterior. Por supuesto, a nivel interior hay mucha actividad y movimiento.

Ingredientes que se mezclan y dan otra cosa…

Sí, claro. En el libro de la cocina, hay muchas metáforas. Sigo teniendo algunos libros de esa época. Yo, a veces,  en eso soy un desastre, se me quema la comida, estoy en otra y hago todo mal. Todo al revés del libro. A veces, intento comer un poco mejor y me dedico a pensar lo que como. Leí muchos libros para escribir ese libro. Y me quedó uno de macrobiótica que todavía sigo usando bastante. Cada vez me dedico más. El tema es hacerlo cuando te surge y te dan ganas de hacerlo, como te decía antes, que no que sea una obligación.

PUERTO NÚMERO SEIS: MANO A MANO (coco y vinagre: mezcla de amor y pasión)

Hablaste de las ganas y pensé en la pasión. Los libros te enamoran, te apasionan. ¿Ahí estaría lo trascendente?

No sé si es ahí o si es solo ahí. Tampoco sé si todos los libros son trascendentes. Hay libros, como personas, que te parten la cabeza, esos son los trascendentes. A mí, el último libro que me partió la cabeza es “El cuaderno dorado” de Doris Lessing. Es impresionante. Tiene que ver con escribir, llevar diarios, cuadernos. Yo escribo, tengo muchos cuadernos. Hago homeopatía y ellos te hacen muchas preguntas y tenés que llevar una historia de la enfermedad en sentido amplio; del estado de salud, si se quiere, de cómo te sentís, cómo estás. En el mío, tengo eso, y de todo: sueños, y hasta un libro que recorté del suplemento y quiero comprarme.  De mis hijos, de cada uno, un librito. Ahora empecé uno de mi perra. Ella tiene un problema con la piel y no termina de curarse. La llevo un veterinario que mezcla alopatía y homeopatía. Pero estoy cansada, me puse a buscar en internet y hoy compré aceite de coco, porque leí que es bueno para la piel. Voy a empezar a darle una cucharadita por día, total, mal no le puede hacer. Hice también un preparado para afuera, con mezcla de vinagre y té verde. Me perdí…

Hablábamos de tus cuadernos.

Ah, sí, yo tengo libros de todo, libretitas donde voy escribiendo.

¿Te gusta escribir a mano?

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Ahí sí. A veces me da fiaca, pero en eso sí lo hago y me gusta. La ficción la escribo con la notebook. La otra, la computadora de escritorio,  es como más seria, más trabajo.

 

 

Te cito: “este es un proceso en el que estamos implicadas de cuerpo y palabras”; “hacemos todo esto mientras buscamos modificar nuestro lenguaje, ya que es bastante masculino desde su concepción”…

Mirá vos, me tengo que releer.

Entrelazar cuerpo y palabra, letra itálica con normal. El cuerpo de la letra y cómo se entrelazan forma y contenido en la escritura. Recursos. En “Sin nosotras se les acabó la fiesta” utilizas la metáfora de Cupido. “Un proceso que no deje de incluir el placer de leer buenas historias, que de eso está hecho el buen periodismo. Casi tanto como de corazones atravesados por un sinfín de Cupidos.”

No me acuerdo de nada. Pero tiene que ver con la pasión.

Nuestro número, esta vez es sobre el desamor. ¿Qué es para vos el desamor?

Me suena al descuido, a hacer las cosas así nomás. En relación a las personas y también en relación al trabajo, a un texto. Y a veces lo hacemos. En este momento pienso, no sé, que tal vez he descuidado a algunas personas. Como que el amor hay que demostrarlo y a veces en eso no es suficiente con saber que se quiere.

PUERTO NÚMERO SIETE: MUJERES AL FIN (sopesar los alimentos: cuando la balanza se dobla)

¿Qué hace falta para hacer entrevista con perspectiva de género, más allá de ser hombre o mujer?

Te tiene que atravesar Cupido e inocularte un malestar por la situación de desigualdad que hay en nuestra sociedad. Si te picó ese bichito, de ahí en adelante, todo puede ser. Tiene que ver con una transformación personal y, después, una búsqueda. Ir formándote, leyendo, haciendo algo más académico, haciendo activismo, participando en organizaciones. La cosa es ir metiéndote en qué es esto del feminismo, de la perspectiva; tiene que haber un interés.

Una de las cosas que siempre te escuché decir es que la perspectiva se puede aplicar a cualquier tema, más allá de la agenda de mujeres . En el libro, ponés como ejemplo la pregunta  que le harías a un sociólogo: ¿por qué el cuerpo de las mujeres es el más exigido? ¿A qué te referís con la pregunta?

Es que se le exige muchas cosas al cuerpo de la mujer. El modelo de belleza es muy exigente, estar delgada, linda. En las publicidades, en los programas de cualquier tipo, en la calle. A un hombre con canas se le dice “qué bien te sientan”. Para una mujer, no es tan fácil lucir canas.

Sobre la elección de entrevistadas (si bien en el libro hay varones y mujeres) y temas, decís que- en algunos casos- te sentís bien con la discriminación positiva. ¿Jugas ahí algún balance?

lou1penelopeAl principio, me molestaba que lo importante para hacer una nota era que fuera a mujeres. Después, entendí que tiene que ver con años de postergaciones. Entonces, lo veo como una manera de equilibrar eso. Pienso que la perspectiva de género se vincula con la mayor visibilidad de las mujeres y con denunciar las desigualdades.  Básicamente, son esas dos cosas, atravesadas, por supuesto, por las otras variables, como la edad, la orientación sexual, el nivel socioeconómico. Ahí te aparecen otros sub-problemas.

Volviendo al cuerpo de las mujeres, ¿por qué crees que no se logra avanzar con una ley de interrupción voluntaria de embarazo?

Bueno, todo es muy complejo. Hay muchos intereses, la Iglesia, claro, pero no solo eso. Otros discursos tradicionales también juegan, en el sentido de seguir limitando las decisiones de las mujeres, aun sobre sus cuerpos. Además, ahora, me parece que incluso hay una renovación del discurso más tradicional, que viene con eso de la vuelta a casa que hablábamos antes. ¡No terminamos todavía de salir, que ya tenemos que volver! Hay estructuras que no se cambiaron. La justicia es una estructura de poder muy patriarcal, jerárquica y anquilosada. Poderosa. Entonces es difícil, los actores a enfrentar son muy fuertes. Y siempre están las viejas ideas, los imaginarios incorporados, que tienen que ver con el rol tan importante de ser madres, como único rol importante – trascendente-. Entonces, cómo vas a osar escapar a ese rol y quitar la vida que es como el valor más fuerte. Son muchas cosas.

Hablas de desigualdades y hay un amplio universo que acepta el aborto en determinados casos (violación, por ejemplo). Y, así, se adueña del poder de jerarquizar “vidas”. Las que se pueden interrumpir y las que no. En el discurso se naturaliza la hipocresía.

Es un tema muy delicado, porque a todo el mundo le duele. Son dilemas morales, a nadie le hace gracia interrumpir un embarazo. Lamentablemente, no estamos en condiciones de avanzar en eso. Hoy me llegó una noticia relacionada al protocolo de interrupción de embarazo no punible. Es tan compleja y son tantos los vericuetos de la justicia que te pueden poner trabas, que parecen infinitos. La información es tan compleja, que aunque estés involucrada en el tema, te cuesta entender. Mientras no cambie la justicia, creo que vamos a estar complicados y complicadas.

Hablas de cambio y, así como “Las palabras tienen sexo”, el lenguaje tiene vida y cambia a través de los tiempos. Algo de esto decías sobre tu escritura de la novela infantil. Recordar tu infancia no era suficiente como recurso, porque el lenguaje de la infancia de hoy es diferente. Pensaba en el poder: de la justicia, de las estructuras. ¿El lenguaje tiene poder de cambio para romper en esas estructuras?

No va solo, no puede solo. No es solo el lenguaje. Pero tampoco es antes ni es después. Porque, a veces, se dice que hay muchos otros problemas de que ocuparse antes de cambiar el lenguaje. Yo creo que viene al mismo tiempo. Es algo que tiene que venir desde muchos lugares: estructuras, organizaciones, movimientos, hasta llegar a todos los ámbitos. Quien sabe de salud lo trabajará desde su práctica, lo mismo que debe suceder en cualquier actividad.

Pero sea cual sea el ámbito, siempre estará atravesado por el lenguaje.

Sí, pero quienes tienen que ocuparse más son quienes  lo “manejan” más profesionalmente. El periodismo, las universidades, las carreras de comunicación. En esos ámbitos tendría que estar la vanguardia para que se vayan permeando transversalmente todos los temas.

PUERTO NÚMERO OCHO: MUCHO GUSTO (y panza llena)

Hay una palabra que dijiste ayer y que también leí en alguno de tus textos: el capricho; ¿qué es el capricho para vos?

Y… darse un gusto. Es como algo más infantil, decir: bueno, esto lo hago porque quiero, porque se me ocurrió. Me dieron ganas de hacer este libro, busqué la manera de lograrlo, puse las entrevistas que quise y lo hice como quise. Digamos que ese para mí es el lugar del capricho, el del gusto.

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¿Interviniste las entrevistas?

No, no son tal cual. Dejé la parte de pregunta respuesta igual, con apenas algún retoque o aclaración que me pareció necesaria por lo coyuntural. Pero, en cada una, hice un perfil más desarrollado, donde cuento algunas infidencias, intimidades, algo de la cocina de la entrevista

Se coló la cocina.

Sí, otra vez (risas).

Decís que, cuando vas a una entrevista, llevás preguntas, vas viendo cómo sale el recorrido y te reservas una para el final: ¿quiere agregar algo más? Antes de preguntarte eso, me gustaría saber cómo manejas el tema de la oralidad y la escritura. En las entrevistas tuteás a la gente, pero, a la hora de escribir, lo hacés de “usted”.

No me gusta cómo queda, me parece muy confianzudo, informal. Capaz que es un vicio porque alguna vez, en el diario, me dijeron  que tenía que hacerlo así. Bueno, eso también es un capricho. No tiene mucha explicación.

Entonces, ¿querés agregar algo más?

No, creo que hablamos bastante.

“Escribir acerca de uno mismo equivale a escribir acerca de los otros (…) romper a través de lo personal lo subjetivo, convirtiendo lo personal en general, como en verdad siempre hace la vida transformando en algo mucho más amplio una experiencia privada, o así lo cree uno cuando es aún niño: “me estoy enamorando”, “siento esta o aquella emoción” o “estoy pensando tal o cual cosa”… Creer, en definitiva, no es más que comprender que todo el mundo comparte la única e increíble experiencia propia.”

Doris Lessing, “El cuaderno dorado”

 

“DEBERES”, un cuento inédito de Sonia Santoro. En 2012 obtuvo una Mención de Honor en el Primer Concurso Internacional de Cuentos “Hontanar” de la Editorial Cervantes Publishing. Leélo acá




CAUSA ABIERTA

Por Karina Caputo

TODAS LAS FORMAS TODAS

TODAS LAS FORMAS TODAS

A quien encuentra en el arte de escribir la posibilidad de hacerse mago, le quedan siempre recursos en la manga. Hace tiempo que no logro escribir al dictado. Esta vez el desafío es que otros reales me ayuden a decir, a traer -en las imágenes- sus voces. La escritura no se presenta, puja entre la culpa y el deseo. Entonces, se desvanece; o yo la abandono. Hay allí algo de mi propio desamor en juego. Al respecto, recordé las palabras de Liliana Bodoc para El Anartista: “Y, bueno, te lo voy a decir de una manera extremadamente sencilla, con una palabra que quizá esté muy gastada. El mal es el desamor. No es la muerte, es el desamor y todo lo que conlleva.” En ese momento, le re-comentamos: “La falta de cuidado, de presencia, de solidaridad. El abandono…” Y ella volvió a la carga: “Sí, absolutamente. Eso. El desamor… por qué le vas a dar tal cosa a la gente, si no trabaja. Eso es desamor, digo. Por qué les vas a hacer Tecnópolis, si no trabajan. Eso es desamor. Todas las formas del desamor, del desapego…”.

EL MALDITO IMÁN

Como atraídas por el imán del desamor, llegan las imágenes de los despidos y los cuerpos lacerados de los compañeros. Me permito aquí ser desde la otredad y superar una vez más la página en blanco; reescribir el blanco desde un lugar más genuino: el de la construcción colectiva.

Ahí vamos: contra épocas donde -amenazantes y con aval de votos- parecen reinstalarse el individualismo, la sospecha entre pares, la ley del mercado, los Ceos, el gerenciamiento de la técnica; épocas, donde se intenta legitimar la desigualdad, vaciar la política, insistir en escindirla de cada acto de humanidad, limar los derechos construidos con decretos, con necesidad y urgencia. Ahí, justo ahí vamos.

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“Será mañana que empezarán las aguas, otras instancias, otro cantar. Ahí me interesa lo poético, cuando construye la otredad”. De la entrevista a Liliana Bodoc, para El Anartista 5

DENUNCIA DE ESCOMBROS

Inauditos, con su certeza, pagan los costos de ser diferentes. Invitan a cruzar los límites. Despliegan su atrevimiento en el recinto de las quimeras. Locos, testigos de la siniestra represión.

Las violencias despertaron cerca de las 9 de la mañana, el hospital transcurría con sus rutinas a cuestas. Entrevistas, planes farmacológicos, camas, mesas, sillas, talleres, llantos, desconciertos, guardapolvos, harapos. Un grupo de laburantes de la Asociación de trabajadores del Estado (ATE) ingresó al predio, cercado por 450 efectivos de la Policía Metropolitana. Querían evitar la demolición del taller protegido. Allí se disputa con el gobierno municipal la construcción de un centro cívico. Respondieron con palazos, gases y balas de goma. Ni las cautelares, ni las corridas, ni los gritos, ni los piedrazos detuvieron a las topadoras del Ministerio de Desarrollo Urbano. Transcurrido un tiempo, donde estaba el edificio, solo quedan escombros.

DENUNCIA DE LOS ESCOMBORSS

LOS ÁRBOLES: TESTIGOS NO TAN MUDOS

Relato de una trabajadora social del Hospital Borda:

“… Se trata de un episodio con más impacto que el mediático, fue mucho más que lo mostrado por las cámaras: hubo policías armados hasta los dientes- no los comunes de la Metropolitana, los que están en la esquinas con los celulares o levantando infracciones de tránsito- ¡no!. O sí, esos, aunque acompañados de los armados de verdad, los preparados para las represiones, con cascos, con escudos, con armas en la cintura y en las manos, con walkies, en fila para avanzar, para contener y para disparar.

Eso, todo eso, dentro del hospital, dentro del predio. Frente a ellos, guardapolvos blancos de médicos, psicólogos, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales y otros profesionales; frente a ellos, ambos verdes, de enfermeros y camilleros, guardapolvos celestes de administrativos; de civil, los que viven o visitan a quienes se alojan en el hospital. Y, como única defensa, el cuerpo, los guardapolvos, los carteles de los gremios, el megáfono para organizar y hablar, el diálogo y la negociación fallida, las balas de goma, los disparos, las corridas, la desorganización, esconderse tras los árboles, volver a los servicios, llamar a más compañeros, llamar a los medios, volver al jardín, a los patios donde están los bellos y añosos arboles (¿testigos mudos de lo que hace más de ciento cincuenta años sucede en ese lugar?). Raro, todo era raro, porque del otro lado estaban fuertemente organizados, respondían a una orden resistida socialmente y no habilitada por la justicia.

¿Entonces?, ¿cómo se colaron?, ¿por dónde entraron? No fue por la puerta principal, fue por una puerta trasera que nadie o pocos utilizan. ¿Los ministros de Salud y Justicia, enterados? ¡Sí!, con los funcionarios estaban las ambulancias del SAME, que fueron cómplices. Porque, cuando médicos, enfermeros y pacientes resultaron alcanzados por las balas de goma, por los gases lacrimógenos, por los nervios, por el horror, de este lado del hospital solo había pocos médicos clínicos, desorientados como todos, sin SAME, sin policía que nos defendiera de la represión; sin autoridad que detuviera el horror.

Las calles estaban cortadas, quedamos desorganizados. Un director, en su despacho, trataba de hablar con una ministra, que nunca respondió o se hizo la desentendida; un director caminó por los pasillos y jardines exculpándose por no saber…. Y un ruido: la explosión, el derrumbe del edificio, del galpón donde -durante tantos años- funcionó uno de los Talleres Protegidos.

Una vez más: los árboles fueron testigos, porque de este lado las paredes de chapa- levantadas entre gallos y medianoche- dividían al hospital en dos. Y el cordón policial que la defendía impidió ver- pero no oír- la explosión. Las máquinas del taller, sepultadas entre escombros. Los recuerdos de más de dos años de resistencia gremial desplomándose frente a todos, impotentes, furiosos, asombrados, desorganizados… porque, cuando desde el Estado se reprime dentro de un hospital, se desestructura cierta lógica del cuidado y la protección. Y lo más irónico, paradójico o perverso, justo dentro de un hospital.

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¿Y qué pasó después?:

Marchas, medios, marchas, medios, pacientes que preguntaban a dónde irían si se cerraba el hospital. Ellos nos recordaban, en asambleas, las corridas; mostraban las marcas de las balas en los cuerpos. Quedaron varios agentes de salud detenidos, muchos movilizados, algunos aún con causas abiertas, por resistencia a la autoridad. Indignados. ¿Pero sabes también qué pasó? Cuando hubo que votar a Jefe de Gobierno, ganó Rodríguez Larreta (jefe de gobierno, procesado por la represión). Y el 21 de noviembre, muchos de quienes estuvieron en ese lugar, víctimas directas o indirectas, volvieron a votar por su verdugo.”

Históricamente, el loquero fue lugar de ocultamiento. Basura bajo la alfombra. En las paredes del hospital quedan las marcas, las huellas de ese día. Muchos artistas y organizaciones que trabajan en el hospital pintaron las paredes de los patios para no olvidar (Liliana Murdocca- Trabajadora Social del Hospital Borda. )

CONFINADOS: QUEDAN TODOS INVITADOS

Foucault dice que la verdad es de este mundo, se construye entre múltiples coacciones. Y se manifiesta en efectos regulados por el poder. Cada sociedad tiene su régimen de verdad: es decir, los tipos de discursos y de visibilidades que funcionan como verdaderos o falsos, las sanciones pertinentes, las técnicas, los procedimientos para la obtención de la verdad. Las instituciones del saber distribuyen las determinaciones de los vectores de poder.

A partir de los discursos, es posible imponer ciertas verdades que se asumen como válidas y son repetidas hasta crear subjetividades dóciles. Es, en el campo de la obligación a la verdad, donde adquieren formas los efectos de la dominación, vinculados a ciertas instituciones.

El poder, esa trama horizontal, intrínseca, nos atraviesa a todos, crea la verdad, es multidireccional y funciona en red. Ilustra la complejidad de este marco conceptual y nos invita a pensar: a saber que, con un solo mes de diferencia, se asiste a dos hechos de tamaña obscenidad. La represión y el impacto simbólico de la demolición dentro del hospital suceden el 26 de abril del 2013, dentro de la ciudad autónoma de Buenos Aires, con pleno aval de los funcionarios macristas.

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El 28 de mayo del 2013 se produce la reglamentación de la ley nacional de salud mental que en su artículo 1 dice: “ La presente ley tiene por objeto asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas, y el pleno goce de los derechos humanos de aquellas con padecimiento mental que se encuentran en el territorio nacional, reconocidos en los instrumentos internacionales de derechos humanos, con jerarquía constitucional, sin perjuicio de las regulaciones más beneficiosas que para la protección de estos derechos puedan establecer las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”

Ahora, en este caso, se han enfrentado regímenes de verdad. Por un lado, la institución hospitalaria; por otro, la represiva policial. Agregado en la paleta de colores, el legislativo. No han coincidido, abren una grieta que, según Bodoc, es un modo de trabajar el límite, un lugar de ida y vuelta, de traspaso siempre doloroso que nos pone en el mundo de los confines y nos invita a lo colectivo.

ALUMBRAR

Y pujó una vez, otra vez y otra vez. Y decidió incluirla y ejercerla. Dio a luz y la poesía fue profecía y recordó una vez más a Bodoc: “La profecía es una dirección con el condimento de la incertidumbre. Claro que sí. Acá vamos a tener que construir un elegido. El ser humano tiene una parte de trabajo ahí. Dice en “La saga de los Confines”: van a venir unas naves y vamos a tener que juntarnos para enfrentarlas. No se sabe si son el mal o si venció el bien en las otras tierras. No se sabe. Hoy más que nunca, este me parece un espacio para traerse la profecía para uno. Remarla, en todo caso.”

ALUMBRADO




SOMOS LA MADRE QUE TE PARIÓ

Por Virginia Saavedra

Desamor: sobre violencia contra las mujeres

A casi un año de la multitudinaria marcha que instaló el tema en los medios y en las redes sociales, cabe preguntarse- una vez más- qué pasa con la violencia contra las mujeres.

Pero para insistir en la pregunta, vayamos hacia atrás, así se nos proyecta con potencia el futuro

¿SOLAS = LOCAS?

Durante una siesta de invierno en una ciudad del interior, jugábamos con mi prima en una plaza. Tenía 8 años. Un hombre que no conocíamos se acercó a nosotras y empezó a virg1imageshablarnos. En un momento de la conversación –que me parecía “extraña”- nos exhibió toda su genitalidad. Corrimos y gritamos la media cuadra que nos separaba de la puerta de la casa de mi prima. Nuestra abuela nos abrió la puerta: “cállense”, ¿son locas? No griten así”. Los adultos de nuestra familia- al menos, frente a nosotras- minimizaron el asunto. “No anden solas”, nos dijeron. No se habló mucho más del tema. De esa experiencia entendimos que puede ser peligroso estar sola en la calle.

Años más tarde, cuando tenía 12 e incómodamente mi cuerpo se obstinaba en mutaciones, yo caminaba. En eso, el papá de una amiga de la escuela me dijo “algo” que me resultó una asquerosidad, magnificada por quien había sido el emisor. Confirmado: caminar implicaba recibir comentarios sobre mi ropa y sobre mi cuerpo.

 A TU MAMÁ, TAMBIÉN

Ya era yo una estudiante universitaria, que residía sola en Buenos Aires. En una de esas, caminaba con una amiga por el Barrio de Congreso, donde ambas vivíamos. Pasamos por una vereda donde, al calor del sol otoñal, almorzaban- espaldas contra una pared- los trabajadores de una obra en construcción. Uno comentó: “cómo las pondría en cuatro y les rompería ese culito lindo que tienen”. Enfurecida, me acerqué adonde estaba el autor de la frase y le grité: “Eso le están haciendo a tu mamá cuatro tipos en este momento”. Rojo de la bronca, se puso de pie e intentó golpearme. Sus compañeros lo pararon y mi amiga y yo corrimos.

ausentadas, muestra de arte contra la vioencia de géneroDesde entonces, lo sé y los ecos de la pretensión machista no dejan de rodear las escenas callejeras y cotidianas. La mujer como objeto de consumo- basta ver qué lugar ocupan ciertos cuerpos, ciertos estereotipos de belleza femenina en los medios- es una figura a la que muchos hombres- y mujeres también- no quieren renunciar. Un hombre que, en medio de un ataque de celos, le grite a su pareja “sos mía o no sos de nadie” o un acosador que, enojadísimo por mi respuesta, me grite: “Qué te pasa, puta de mierda, con mi mamá, no.” no son escenas imposibles en casi ningún escenario.

PERO SI A LAS MUJERES LES GUSTA…

 Un enfermo

Cuando una mujer es asesinada, las justificaciones del estilo “ese tipo es un enfermo” no hacen más que convalidar las pretensiones machistas. Es curioso cómo otras tantísimas violencias instaladas en la sociedad- anteriores a las muertes- y que suceden día a día en nuestras familias, barrios y empleos tienen un altísimo grado de tolerancia. Una vez, al compartir anécdotas de acoso callejero entre compañeros de trabajo, uno de ellos decía insistentemente “ese es un degenerado. No todos los que dicen piropos son acosadores”.

Costaba hacerle entender que no disfrutábamos de los comentarios en la calle. El mismísimo Mauricio Macri dijo, abiertamente, en un programa de televisión: “En el virg3imagesfondo, a todas las mujeres les gusta que les digan piropos. A aquellas que dicen que no, que las ofende, no les creo nada. Porque no hay nada más lindo que te digan: ‘¡Qué linda sos!” Por más que te digan alguna grosería, como ‘qué lindo culo que tenés’.

No puedo dejar de remarcar el absurdo de esta frase: No hay nada más lindo que te digan…, dicha por un hombre. ¿O es que Macri se asume, también, como el modelo de recepción femenina de discursos? Desandar estos caminos de naturalización es una tarea urgente, aunque no muy fácil.

CARROÑAR LOS CUERPOS

La desigualdad con la que hombres y mujeres vivimos en nuestra sociedad, aun con las muchísimas conquistas y derechos obtenidos, es escandalosa. La hipocresía y la doble moral son cómplices necesarias de esta situación. Basta observar cómo, tras cada asesinato de una mujer, tanto los medios masivos de comunicación como la vecina que opina en el almacén hacen foco en la víctima: ¿Cómo era su conducta? virg4descarga¿Cómo se vestía? ¿Cómo era su familia? La opinión pública, con sus prejuicios, carroña los cuerpos. El “enfermo” que mata, el “loco” que prende fuego a su novia es hijo de esta sociedad que responsabiliza a las víctimas, las señala. Esta sociedad que enseña a las mujeres a cuidarse para no ser violadas y no enseña a los hombres a no violarlas.

BASURA

Doy clases de lengua en una escuela secundaria. Al conversar sobre el tratamiento de los medios hacia algunos casos de violencia de género, una alumna me preguntó: “¿Por qué las matan, profe?” Con sus ojos curiosos de 15 años, buscaba en mí una respuesta que la tranquilizara. Antes de que yo pudiera contestar, uno de sus compañeros del fondo gritó, “porque son zorras”. Hice muchas preguntas para tratar de desatar el nudo gordiano de juicios y prejuicios sobre el comportamiento de las “zorras”. El sentido común machista se oía aún entre las voces de las chicas. Algunas, bajito, decían ciertas cosas para contrarrestar. No es sencillo. El sistema patriarcal configura subjetividades que justifican la violencia contra las mujeres, en varios aspectos y en sus diversas formas. Como explica uno de los personajes en “Una bendición”, de Toni Morrison: “Ser mujer en este lugar es una herida abierta que no puede curarse. Aunque se formen cicatrices, la purulencia está siempre debajo”.[1]

El sistema capitalista ha hecho del hombre un consumidor- un cliente a quien debe satisfacerse- y a las mujeres, objetos desechables: nos violan, nos matan, nos tiran en algún descampado en bolsas de basura.Texture of old rusty metal plate

Uno de mis alumnos me confesó que, en su casa, siempre tiene miedo por su hermana, a quien “le gusta salir sola. Me muero si le pasa algo

“Ni una menos” no es sólo un slogan, no es una frase hecha, dicha así como así. Lo dijimos, lo gritamos, hace casi un año atrás porque no queremos más golpes, más muerte. El precio de la libertad femenina NUNCA puede ser la propia vida. Debemos propiciar espacios donde se genere más conciencia, organización y políticas públicas eficaces de prevención e intervención.

       Somos tu vecina, tu compañera de trabajo, de la escuela.

       Somos tu esposa, tu amiga, tu amante, tu novia.

       Somos tu hermana, somos tu hija.

       SOMOS LA MADRE QUE TE PARIÓ.

 

 

 

 

[1] Morrison, Toni. Una bendición. Página 185.




AY, MATRIA MÍA

Por Lourdes Landeira

Desamor: Sobre la lengua, madre.

 

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La palabra no existe en el diccionario; sin embargo, suena y se cuece en sentidos de artes y de telares. Y el telar es tejido y el tejido es ronda de mujeres que crean matria. Es ahí cuando y donde se posibilita el tránsito de la vivencia individual a la colectiva. Con hijas e hijos camino a lo primordial que nos trasvasa, porque lo perdido no está muerto y las lenguas tampoco. Por el contrario, nos habitan y nos componen. Elegirlas en nuestro decir cotidiano (el lenguaje, ese productor y reproductor de ideología) es nuestra posibilidad de reconquista, con las manos en la olla, entre la opacidad y la transparencia.

 CONSENTIDOS

PRIMERO FUE EL VERBO, CON SU LENGUA

La pregunta sobre el origen  atraviesa a todos los seres con conciencia de muerte. Nos cruzan, por supuesto, muchas otras cosas: entre ellas, las teorías. Todos escuchamos la historia de Adán y Eva, del árbol, el relato de la manzana y  la expulsión, las desventuras de Caín y Abel y siguen los cuentos. Hay también quienes creen que la naturaleza creó al hombre para poder pensarse a sí misma. Para otros, el cocinar nuestros propios alimentos nos hizo dar el paso evolutivo hacia esto que hoy somos. Como consecuencia –respecto a nuestros remotos antepasados-  se nos ha achicado la mandíbula y, con ello, la potencia de la masticación. Al procesar la comida, la hacemos más blanda, fácil de tragar, aunque no siempre, de digerir.

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Quedan planteadas las dicotomías, adentro o afuera del paraíso. Los buenos y los malos. Cultura y naturaleza. Crudo y cocido, más allá del jamón y más acá de nuestro accionar.

¿Y la lengua? La usamos para hablar y también para degustar. Por ella pasan nuestras palabras y por ella pasan los alimentos. Entonces, la madre -o quien cumpla su rol- deviene principio de interpretación de nuestros sonidos, nuestros modos de nombrar y decir el universo y también, de procesar nuestro alimento.

LENGUA A LA CARTA

¿Y la lengua? Según dicen, los niños nacidos en familias bilingües tardan más en comenzar a hablar. Quizás, porque el comienzo fragmentado, un decir organizado en dos, atrasa la integración al entorno antes de caer en las trampas de la comunicación. Es solo una cuestión de tiempo, un poco antes, un tanto después,  -con una o más madres lenguas- sucumbiremos ante el reconocimiento de nuestras faltas y comenzaremos a rellenar: nuestras intemperies con idiomas y nuestras entrañas con múltiples (sin) sabores.

Ahora, a medida que nuestra mandíbula comenzó a decrecer, nuestro cerebro comenzó a crecer en potencia. Y se impuso, por supuesto, nutrirlo. Para eso, cada época ha dispuesto un menú de dispositivos de alimentación con pretensiones hegemónicas, enfrentado por voces disonantes que desde espacios minoritarios los fueron fagocitando para hacer lugar a otros, por un rato, nuevos.  A costa de vida, no de obras.

Hoy más que nunca, globalización mediante, intentamos aplicar recetarios  con iguales resultados de unas a otras personas y comunidades. Comprobamos, cada vez, matices y confrontaciones, gustos y disgustos. El conductismo: a igual estímulo corresponde igual respuesta, solo sirve para animales de laboratorio. En el mundo real, funcionan otras leyes. O no.

CON LENGUA Y SIN ADÁN

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Y, para volver al principio de este deambular, se diversifica la pregunta: ¿quién fue el primer hablante?, ¿qué y cómo lo dijo, a quién, con qué ritmo, cómo sonó? Se impone la aceptación: como el paraíso, la lengua madre está perdida. Pero, así como la nostalgia puede ser feliz y no tiene por qué implicar tristeza, aceptar no debe -necesariamente- resultar en resignación; puede ser búsqueda y motor de cambio. Para eso, para acercarnos a la naturaleza disipada, quizás se deba desnaturalizar la banalidad, el vacío del “sentido común”: el menos común de los sentidos. El mayor logro de un dispositivo de control es la naturalización de los hechos, es decir, desproveer una consecuencia de su causa, hacerla esencial. Y contra lo esencia no se puede ir, según popularizó la frase “hecha” por el sentido común.  Claro, por fortuna, el contrasentido está alerta. Madre no hay una sola y la matria es el mejor lugar para habitar, ese espacio del lenguaje desprovisto de padre proveedor, lugar donde familiar voces y digerirnos en cuerpo y alma (sin dicotomía  platónica). Contra el desamor.

 

JE SUIS DEL 49

solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes

NÚMEROS INCIERTOS

Por mi parte, nací en el siglo pasado, un día 3, de un mes 5, de un año: 1966. Escribo en este  abril de 2016 (acá me adelanto, todavía es marzo, pero esto lo escribo para abril). Voy a morir en algún instante de este siglo que desconozco e insisto en ignorar. Tendrá fecha, día, hora, año, minuto. Será otra cifra (otro misterio a descifrar) en la que dejaré de ser tránsito entre esos dos puntos de aliento y desaliento. Entonces, de mi enredado amores y desamores  brotará  musguito en la piedra, ay sí, sí, sí.

¿Y el 49? No es un año, no es una edad, es otra clase de número: porcentaje;  sirve para definir relaciones de cantidades. Cuántos de cada cien se ubican en una fracción de un pretendido todo. A veces, las cifras son inabarcables por inmensas; otras, se exhiben para ocultar lo que nombran; su pronunciamiento aniquila lo pronunciado. El índice de pobreza e indigencia, ¿qué tiene para decir sobre las personas de carne y hueso muertas de hambre? El número – ficción – de la devaluación ¿cómo representa a quienes perdieron los umbrales de supervivencia, si lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, ni el más claro proceder ni el más ancho pensamiento?

raices creciendo en aceras cemento asfalto

¿Y el 49? En verdad, es 48,60, fracción que, por proximidad, se convierte en 49, más cercana del otro entero, el  48. Es doce millones ciento noventa y ocho mil cuatrocientas cuarenta y una personas mayores de edad y de ciudadanía argentina; ellas se pronunciaron en contra de la opresión que implica entregar la política a los mercados, quitarle humanidad, desamorarla.  ¿Al desamor le dijo sí el 51 (exactamente el  51,40? Doce millones novecientos tres mil trescientos uno es la cantidad. Las consecuencias serán para los cuarenta millones ciento diecisiete mil noventa y seis habitantes del país, según el censo del año 2010. Es seguro que alguno más debe haber hoy por acá. La inmigración le viene ganando a la emigración y los nacimientos, a las muertes. Por ahora. Es decir: quienes eligieron la opción innombrable son, para continuar con los cálculos, el 32, 16% (me animo, esta vez a poner el famoso símbolo porcentual). ¡Cuánta fragilidad ante la  las mayorías que son – en verdad- minoría! Mi paso retrocedido, cuando el de ustedes avanza.

 

DESCIFRAR EL AIRE LIBRE

Ante el desconcierto, el 49 salió a las calles, a las plazas, se hizo placa, negra o roja, aun con lenguas prestadas. Primero dijo “je suis”, enseguida notó que no le calzaba muy bien, le molestaba y se preguntó por qué no decirlo en otro idioma. ¿Cómo se dice “yo soy” en Siria? Más fácil en portugués, “eu sou” (aunque faltaba un rato para eso). Entre miradas, abrazos, reencuentros de 2001 y pasto húmedo, corrió alguna lágrima, impávida, y la garganta se manifestó; ¡vamos a volver!, coreó. En lengua española, que finalmente también es prestada; cómo saber cuál es la lengua  madre, su sonido primario. Imposible, ya se dijo: está perdido. Entonces, con sus restos y sus versiones, mientras sea para plantar amores (sí, con rima y todo), bienvenido sea el idioma que sea. Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra.

Sucedió entonces que muchos del 49 coincidían en lo que no,  pero no era tan seguro que compartieran todo lo que sí. Y las preguntas regresaron. ¿Volver? Unos dijeron: “nunca nos fuimos”; otros, que nunca habían estado. ¿Dónde, de qué lado? No hay ciencia ni conciencia que explique cómo se sostiene un mundo ante el escándalo –otra vez los porcentajes que todo velan–: el 51% de la riqueza planetaria es retenida por el 1% de la humanidad. ¿Para qué querrán tanto de Nada? No hay cómo responder a que la mayor parte de los del 51 eligieron en contra de sí mismos. Quizás, porque más riesgoso que las lenguas prestadas son las ideologías impuestas con cuentagotas, día tras día, vida tras muerte. ¿Entonces? A revolver la olla y seguir cocinando, que la comida chatarra no me cae nada bien. Eso es lo que yo siento en este instante fecundo.

Muebles-fabricados-con-raices-de-arboles

Por eso, más que del 49, estoy siendo del 99 planetario: ese es mi lado, sea cual sea el número. Y fijo pensamiento en placa para que ninguna placa se me haga pensamiento; al menos, hasta que el QEPD me llegue. Mientras, iré cambiando láminas. Sí, cambiando,  sin miedo a la palabra, porque es de mi vereda, aunque nos haya sido robada. Violeta, hacia sus diecisiete, cambia y se multiplica; es flor, es color, es mujer, es nombre, es revolucionar.

De par en par la ventana/se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto/como una tibia mañana;
al son de su bella diana/hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín,/al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete/los convirtió el querubín.

Nota: Toda la cursiva corresponde a Volver a los 17 de Violeta Parra.

DINOSAURIOS VIVOS

CANTARES

Sonido primario, dije antes, y me vuelvo a preguntar: ¿de dónde viene el sonido de la voz humana? Me responde una versión, nuevos misterios y cifras, una teoría. Dice que compartimos con los pájaros la parte melódica de nuestra lengua. “Un total de 55 genes muestran un patrón similar en la actividad del cerebro de los seres humanos y de aquellas aves capaces de aprender nuevas vocalizaciones y de reordenar los sonidos más básicos de su canto para transmitir distintos significados. Sin embargo, la parte pragmática (que es la portadora del contenido del discurso) de nuestro lenguaje habría derivado de nuestros ancestros primates no humanos; y ambas capacidades (melódica y pragmática) se habrían fundido en algún momento de los últimos 100.000 años de evolución, para dar lugar a la forma del lenguaje humano, y con ello al origen de las diferentes lenguas (idiomas) que han sido creados por los seres humanos”, dice la famosa Wiki-enciclopedia que dice un estudio de Sabrina Engesser.

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Otra vez hombre (genérico que pretende esconder a la mujer) y naturaleza, forma  y contenido. Y sonó el pájaro; quien al parecer algo tiene para decir sobre el origen.

DICEN DE MÍ

Ave, pájaro,  paseriforme según la denominación científica. Descendientes de los dinosaurios carnívoros de la era jurásica, se diversifican hoy en más de diez mil especies. Loros repetidores, palomas mensajeras. Chorlitos y gansos.

Hay quienes sostienen que, cuando un cazador derriba a un chorlito, sus compañeros bajan a tierra a ver qué pasó con el caído y, así, se ponen en el blanco de su acechador. Cabeza de chorlito, dicen algunas voces para referirse a quienes tienen “poca” cabeza.

Los gansos vuelan en V para optimizar la energía y distribuirla en cooperación con el grupo. Un pájaro va adelante; con su movimiento produce el aire que ayuda a quien va detrás. Cuando se cansa, intercambian lugares y equilibran fuerzas. Sos un ganso, dicen algunas voces para referirse a quien consideran tonto.

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Me pregunto por los sordos, los de nacimiento, con su de identidad  en ritmos de plena soledad interior, luego compartida en fluir de gesticulación, con un sentido menos. Y los otros, que redoblan  esfuerzos para decir.

Me pregunto por los sordos, los culturales, parlantes torpes para oír al dinosaurio en cada pájaro, tan poco chorlitos, tan poco gansos. Repiten recetas, ingredientes, soberbias. Homocentristas, sin sentidos.  ¿Es el amor un sentido; es posible sentirlo sin sentidos?  ¿Es el sinsentido parte?

JUGUEMOS EN EL BOSQUE

Pero yo quería hablar de arte y de telares; para amorar. Las preguntas se multiplican el lenguaje y sus voces, recurso insoslayable donde buscar respuestas para hacer más preguntas. Y el amor como lugar para morar las matrias, tejer un nido entrelazado de voces con nombres y sonidos propios.

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¿Qué se necesita para abrir la puerta y no tropezar?

“No hacen falta alas / para ser más bellos / basta el buen sentido /del amor inmenso/ no hacen falta alas /para alzar el vuelo” (Silvio Rodríguez,  “No hacen falta alas”)

Si me caigo, ¿cómo me levanto antes de que llegue el coronel?

“Nos cayeron encima cuando las desavenencias ya habían sido limadas, cuando ya nos habíamos peleado con el lenguaje y habíamos jugado con él y nos habíamos revolcado y hasta chapoteado en las palabras como en tiempos preverbales, y para festejarlo bailábamos como locas meneando la cintura.” (Luis Valenzuela, “El Mañana”)

¿Y si soy patadura?

“Lo que has vivido te deja una melodía en el interior del pecho, esa es la que a través del relato nos esforzamos en escuchar. Se trata de escribir este sonido con los medios propios del lenguaje. Esto implica recortes y aproximaciones. Podamos para desnudar la confusión que se ha apoderado de nosotros.” (Amelie Nothomb, “La nostalgia feliz”)

¿Cuántas cuentas se pierden a la luz de un farol?

“Durante demasiados años he vivido expuesto a la luz cruda de la lengua argentina como para no padecer quemaduras en la piel. Porque la luz de la lengua es como un rayo químico. Esa luz clara, el agua purísima de la lengua materna, mata a los hombres que se exponen a ella. Las manchas en la piel fueron la prueba de mis pactos alquímicos con la llama secreta del lenguaje nacional. Esa luz es como el oro. La luz de la de la lengua destila el oro de la poesía. (…) Es el espacio pleno, es el desierto, es la intemperie sin fin, como dijo el poeta, y es ahí, señores, donde pienso perderme.” (Ricardo Piglia, “Una vista”, en “Los diarios de Emilio Renzi”)

¿Alguien tiene una receta para alzar mi bandera y seguir aun cuando me quiebre?

“En la Mente sentí una Hendidura- / Como si el Cerebro se me hubiera partido- / Traté de componerlo- Costura con Costura- / Pero no conseguí que coincidieran”.(…) / “La Mente vive del Corazón / Como cualquier Parásito- / Si aquél está lleno de Carne /La Mente engorda” (Emily Dickinson, “Oblicuidad de la luz (95 poemas)”)

Si al subir la escalera me faltan amarras, ¿es válido  traducir para contar?

“No se trata del respeto por la lengua, de cada una de las lenguas, ni del respeto del sentido, sino de una concepción del sentido que trata a las palabras como términos cuyos espectros semánticos se cruzan e intersectan sin tener en cuenta que esas palabras designan significantes, y que lo que fue estropeado, si no suprimido, no es lo que puede traslucirse de la belleza de la lengua, sino nada menos que el pensamiento que sostiene el cuerpo textual (pensamiento no conceptual, como efectuado por el texto, del que es indiscernible)”  (Elise Guidoni, “El amor cuidará de sí”)

Puede complicarse, si las rodillas flaquean ¿qué hacer antes de que toquen el piso?

“Duermo, sueño, miento mucho. Se ha desvanecido la forma pajaril. Me han expulsado la poderosa forma pajaril y su amplio despliegue en la ciudad. Después de tanto esfuerzo he perdido el hilo razonable de los nombres y se han desbandado todas mis historias. Sangro, miento mucho. (Diamela Eltit, “Vaca sagrada”)

Para que las cuentas me salgan bien

“Recojo el hielo a la deriva de los poros congelados  / luego con buena voluntad y mucha miel haré un helado / no le daré, no le daré al mentiroso y al cobarde / repartiré, repartiré sólo al que ama y al que arde” (Silvio Rodríguez, “No hacen falta alas”)




FANTASMAGORÍAS DE JAZMÍN

Por Lourdes Cabrera

Desamor: sobre “Blue Jazmin”, de Woody Allen.

CUÁNTO SALE UN MARIDO PROVEEDOR

¿Qué clase de abandono sufre una mujer que nunca estuvo acompañada de un marido proveedor? Enamorada de un fantasma, Jazmin es una flor que huele mal. Y desde el comienzo. Carlos Marx decía que en el mundo del intercambio capitalista las cosas se desmaterializan porque solo valen por el modo en que reflejan  su valor en el dinero. A su vez, el dinero también es espectral, solo vale por su capacidad de reflejar el valor de otra lourdeca1ELLY_STRIK_VOA_GALLERY_09cosa. Si trasladamos estos hábitos de  intercambio a las relaciones afectivas entre los seres humanos, no deberíamos sorprendernos por un vínculo como el de Jazmín. Pero veamos la caída-  uno de los movimientos predilectos de Woody Allen- en cámara lenta.

DOBLEMENTE AZUL

Toda la película evidencia el inevitable derrumbe  de  una mujer, desde hace mucho, sin fundamentos. Sólo  harán falta tiempo y erosiones para que el espejo  ya no le devuelva sus contornos.  A decir verdad, Jazmin es  pura imagen, desde el comienzo de  la película. La debacle económica pone en evidencia la situación de vulnerabilidad de una mujer que vive el mundo al margen de las problemáticas  que afectan a cualquier hijo de vecino. Como suspendida dentro de la burbuja de los furores económicos de otro- su marido-, en el momento en que  hace pie a tierra, estalla contra el asfalto. Y, en el estallido, se ven colores doblemente azules. Azul de cielo desintegrado, de frío sin abrazo. Y color tristeza, como la de Spinoza, el color de quienes no componen relaciones potentes con sus semejantes; de quienes apenas se han atrevido a establecer relaciones provechosas.

UN ABRACITO, POR EL AMOR DE SATÁN

¿Qué clase de prostitución encubierta aceptan mujeres de todo el planeta, a cambio de un bienestar  sin abrazo? Porque los modos capitalistas de intercambio pueden semejar sustituir todos los dones, menos el abrazo. El ser humano que no es abrazado se vuelve un espectro. Se puede soportar la carencia sexual por un tiempo, pero no la carencia de ternura. El cuerpo del otro es el espejo donde nos ensiluetamos.  El abrazo es el modo en que los cuerpos donan a los otros el cuidado. El abrazo es un don. Es el reconocimiento de los contornos del otro, de su materialidad, de su fragilidad; en los confines del abrazo, desesperamos por la muerte.

LUNA AZUL

Pero, ¿ qué pasa  si alucinamos con la presencia de otro, que sólo se presenta cuando no está? Puede suceder que toda nuestra biografía se rasgue en sus dobleces. Así fue en este caso. Jeannette fue abandonada al nacer y, junto a Ginger,  resultaron adoptadas. El espejo de reflejar dos se partió de entrada nomás. Jeanette sobresalía en todo y copaba el lourdesca4descarga (1)primer plano. Para colmo, el azar- otro tema dilecto de Allen- le juega una gran mano a favor. Por lo menos, al principio. La familia que adopta a la “brillante” Jeanette decide cambiarle el nombre. Rebautizada Jazmin, comienza su desmaterialización. El hombre que será su marido no se enamora de ella- mucho menos, de Jeannette- sino de su nuevo nombre: Jazmin, que trae adosada a una mujer. De ahí en más, el espejo se vuelve multiplicación de reflejos y lucecitas de colores. Una catarata de lujos y ostentaciones alrededor de un vacío que se profundiza con cada joya.  Un cumpleaños sin beso brilla opaco en una alhaja. Un brillo que se volverá  más y más tenue, cuando esa misma joya luzca en la piel de las amantes de su esposo. Para colmo, de fondo, suena “Luna Azul”. Una noche sin blancos nítidos, con pinceladas de fragilidades, que son casi una sentencia: la noche hará una larga vigilia porque, de los dos amantes, solo queda una traición y un desmoronamiento.

LOS BIG BANG BLUES

Cuando estalla la burbuja en que vive Jazmin, la soledad es una estela más consistente que la mujer. Sin contexto, el texto simple y mal sostenido de su vida se borra. Así que se aferra a lo único que aún le permite un movimiento – la resignación- y se va  a vivir con Ginger.  Si Jazmin es el relato  de la llanura, la biografía de Ginger es una aventura de picos, acentos y honduras. Hombres  burdos y brutos, infieles e inconstantes,  apasionados y abandonadores, pero siempre en ritmo; los personajes que rodean a la “hermana pobre” no  le permiten aburrirse. Uno es el padre de sus hijos- dos varones-  estafado por el ex potentado  que le hacía sombra a Jazmin, en la módica suma de 200.000 dólares. Una ópera a lo Allen: un poco griega, un poco parodia de lo griego. Un poco shakespeariana, un poco su anverso: los conflictos son estallidos de azul sin fin.

CON EL ÚLTIMO VUITTON

El viaje en primera clase de un vuelo comercial es el broche de lata de su vida triste y ostentosa. El alcohol y los ansiolíticos comienzan a jugarle en contra. Su última ostentación es su juego de valijas Vuitton con sus iniciales y otros objetos imposibles de vender. Qué curioso que otra vez las iniciales de su nuevo nombre la pongan en aprietos. Jazmin fue el nombre que la desmaterializó al conocer a su marido. Jazmin es el nombre que no le permite transformar sus valijas en algo material, que la sostenga  en la desgracia. Con sus iniciales, esas valijas son invendibles. También llama la atención que Jazmin y Jeannette empiezan con la misma letra. El fantasma de la jota las acecha a lourdesca3descargaambas. Pero lo anterior no la detiene. Ella carga sus valijas y vuela sin vuelo. Ya en su asiento del avión, desgrana desventuras  sobre la anciana que viaja a su lado, quien soportará estoicamente su papel de interlocutora, hasta el aeropuerto. Allí, la viejita se irá con su familia. A Jazmin no la espera nadie. Ginger  ni siquiera recuerda su llegada. Pero aun así la aloja.

DE LLANURA A PRECIPICIO

En lo de Ginger, Jazmin no sirve y Jeannette no vuelve. La negación del pasado le cobra caro en su presente. No encaja en nada. Su corazón es niebla que rechaza todo acercamiento amoroso y tierno, incluso el de  sus sobrinos pequeños. Una mujer al borde al abismo no acepta siquiera la posible salida en el abrazo de un nuevo candidato. Ni ricos ni pobres. Jazmin va de llanura a precipicio. El final es un círculo de mentiras regadas con alcohol y Prozac, hasta el último estallido. Ginger, mientras tanto, encuentra nuevos ojos para mirar a un viejo amor y se abraza a él. La película es una destreza de espejos. Lo que comienza con un reflejo de dos abandonadas, sigue, con una imagen partida, bifurcada en un supuesto esplendor (Jazmin) y en un supuesto  ocaso (Ginger). Al final, el espejo de doble cara se invierte y los roles, también. El verdadero triunfo es de la primera perdedora. Esa se va abrazada.

Mientras tanto, Jazmin o Jeannette, reducida a menos que la letra J, queda sola con la mirada perdida, sentadita sin esperanza, sobre un banco plaza. picassodescarga picasso1




TRASHUMANTE DE LO INEXPRESADO

Por Noemí B. Pomi

Desamor: Entrevista “imaginada” al poeta Miguel Ángel Federik

ENTRE LUCES Y LIBROS

No fue posible entrevistarlo. Le enviamos las preguntas. Dijo: “ellas me permitirán hurgar en la entretela de los poemas”. Pero esas encrucijadas de la salud impidieron el cara a cara. Lo que en tiempo y espacio no fue posible lo desplegamos en tiempos y espacios narrativos. Extendimos nuestras lecturas como un mantel y pusimos esta mesa llena de Federiks y retazos del Litoral. La primera escena la imaginamos en un punto indeterminado de la Argentina, entre las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, dominado por libros y luces. El encuentro estaba a punto. Quizás,  unos  setecientos metros nos separaban. Al lugar se llegaba por senderos ondulados  en medio de maizales y  de otros cultivos. Arriba, un cielo siempre azul; a lo lejos, las lomadas y  verdes inimaginables. Unas veces nos rodeaban espejos de agua, en medio de un manto dorado; otras,  pequeños soles  parecían iluminar nuestro paso. Y,  así como les sucede a los oros, que son dobles, ocurre con los hombres. En cada hombre habitan dos o más. En nuestra composición imaginaria, apuntalada por datos de lo real, Miguel Ángel es abogado y habitante incondicional de Villaguay. Resulta frecuente verlo caminar  las calles de su pueblo con la mirada firme y leguleya, en unas ocasiones; y, en otras, anda con sus ojos  perdidos en lo más íntimo. De allí  emerge, como arrastrado por un sinnúmero de tigres y tigrecitos, en una de esas corrientes poderosas a que lo tiene acostumbrado el Gualeguay, su río, casualmente, un río con etimología vinculada a los felinos. Sí, una fuerza poderosa en versos lo impulsa con imágenes y metáforas, regados de alusiones históricas, mitológicas, de la épica de los colonos, de acontecimientos que marcaron el espacio de la provincia y de una llamativa recurrencia a los nombres propios.

Y, entonces,  como atravesado por la naturaleza entrerriana, de nuestro esfuerzo por encontrarlo y más allá de las distancias y los tacles de la enfermedad, surge la figura de  Miguel Ángel Federik.  Alto, delgado, canoso, no está solo, un bagaje de poemas lo acompaña.

 

LAS MULTITUDES Y LA MUERTE

 

Entre mate y tortas fritas, la charla- mezcla de ilusión y deseo- desmenuza sus líneas  de poética.  Para comenzar nomás,  digamos que su libro, “Una Liturgia para Némesis”, ha sido el  ganador del premio “Fray Mocho” en Poesía – año 1992 (máximo reconocimiento otorgado por la Provincia de Entre Ríos).

 

     ¿Por qué  la presencia de los muertos en los títulos?: “El ojo es lo último que muere”, “Elegía para Allegra”, “Acuérdense de Forclaz”, “Última niebla en la Tablada”, “Resurrección de la nueva crónica”. El mate literario imaginario me hace pensar en que la respuesta quizás la encontremos en el poema “Los Sepulcros vencidos”,  en “De cuerpo Impar”:

 

         “Federik: palmera cuya música aún se mece/entre esta luz apacible y la indecible nada/Se apaga con sus hijos reunidos por el tiempo:/Uno es mi padre. Uno el camino. Uno la casa.”…..

 

Tal vez esta manera de reunirse bajo su nombre con su muerte y sus espacios se vincule con la acción de la poesía,  capaz de contraer en una palabra todas las nieblas de un hombre.  También la identidad se mueve en contracciones (porque el yo a veces es tres, dos, uno y – en otras ocasiones- es múltiple y rompe el tiempo cronológico). Federik: su apellido en los sepulcros vencidos cumple el deseo de los versos en el poema “Justificación de las cetrerías”  del libro, “De Cuerpo impar”.

 

..”Y horca trashumante de lo inexpresado, el poema/ / insiste con un hombre hasta hacerlo estallar / en materia galáctica, en memoria que canta y vuela / entre escaparates de maniquíes estacionados / sobre las macromegálicas avenidas del futuro, / aguardando / la llegada del donante / que no registran los archivos del Incucai”.

 

            OJO CON LA COLEGIATA

 

            Sus poemas son  anchos y largos, con exuberancia de la respiración y, aun así, llenos de síntesis  del lenguaje.

 

“Mi primera soledad fue en el patio de las Hermanas de Gante/y por fuera la colegiata era amarilla y de púrpura sus pestañas,/como una manzana real con la hoja verde de sus ventanales

 y dentro de esa manzana yo conocí el pecado de la humillación/y adentro del pecado estaba mi rostro mirándome desasistido/ porque de la humillación brota un baldío y ese pozo es un sepulcro

y como en todo enterramiento caminamos bajo una llovizna interior…”. Tango, en “ De cuerpo impar”.

 

La colegiata es mujer, se transforma en manzana, luego en pecado de humillación dentro su rostro desasistido, después en baldío y, al final, en pozo.

En este poema, hace crecer lo macro y, una vez que llega al tope,  contrae nuevamente y otra vez, completa en la inmensidad. La cadencia de Federik avanza como un romántico en la percepción del todo y la parte, mientras las ventanas hacen las dimensiones continuas.

IMÁGEN I

       TESOROS DEL DESHABITADO

        Se dice que quienes hayan estudiado Derecho se sentirán a gusto leyendo a Proust. Su frase es compleja y larga como la expresión legal, pero estética y bella. Un estilo complejo  aunque repleto de comparaciones y metáforas. Proust se ocupaba mucho de las inminencias. “Los estar a punto de “(dormirse, enamorarse, hastiarse) y eso también aparece en los poemas de Federik.

            Como decíamos, los poemas se extienden a lo ancho y encuentran cierta similitud entre la cadencia de sus versos y la cadencia en prosa de Proust. Veamos

 

Deshabitarse para reconstruirse alrededor de un vacío:

 

“hasta comprobar que la humillación

es un desalojo que deja el corazón deshabitado

Y esa deshabitación es hoy el único tesoro de mi vida”.

 

            Comienza con cadencia de prosa e, inmediatamente, surge espontánea la música de la poesía.

 

 

            DESPEDAZOS DE ARCO IRIS

 

            ¿Por qué la luz predomina en casi todos estos poemas? Veamos:   

 

            Luz:   

 

“El ojo es lo último que muere

porque fue la luz su habitación y su principio                           

y yo he visto fotografías judiciales

donde los desdichados quedan con la mirada pendiente

de un nuevo golpe de timón que los anime….”

“Es posible además que su mirada persista más allá de su fuente

hasta que un prisma criminal la despedace en arco iris 

y deshilachada alumbre aún umbrales de buen tiempo,

como es cierto que alumbran con los míos

los ojos de Leonardo Da Vinci, en un ínfimo festival…..”

 

IMÁGEN II (2)

 

 

El poema despedaza la luz. Y, en esta descomposición, la luz chocada se multiplica en efectos vitales. Choques que dan vida hay por todos lados. La muerte como multiplicadora de lo único en lo diverso, las células en su dejar de ser y derivarse, los afluentes disueltos en el océano.

            La luz es femenina y seductora, se ofrece y se retira.

IMÁGEN III

 

 

            ESCANDALETES DIVINOS

 

“¿Pero dónde dormirás ahora/ con tu ángel en cuclillas velándote los bucles, /travesura del error, pompas de tinieblas?/  ¿Dónde, dónde Allegra mía, / escándalo de Dios, impericia de las hadas, /esguince y avería de la primavera?”

 

             Miguel Ángel Federik es un artesano capaz de actuar con la precisión de  un eximio relojero al articular fragmentos de lenguaje.

 

Las Travesuras del errorterminan en “escándalos de Dios”, o en el tiempo tacleado enEsguince y avería de la primavera”.  Porquecontar con una memoria de ángeles en la lengua” es hacer que El poema está destinado a ser un encantador de criaturas que esperan ser palabras”. Y no hay en esto delicias de prestidigitador, sino ese goce en multiplicarse en las pérdidas. “Mil veces testigo, millonario en ojos.”

 

Según  Marechal: “ser poeta no es la mera función de lanzar al mundo criaturas poéticas: es una manera de vivir”. En el caso de Miguel Ángel Federik es fácil imaginarlo en plena actividad profesional durante el día. Luego, al caer la tarde,  se inventa sus musas, las reescribe, las convoca, las rodea. Es allí donde el mundo vasto, artesanal y metódico de la palabra torna en mundo lúdico, contraído y artístico del poema. Ahora las veo, sus líneas de poética confluyen en un punto del espacio imaginado para el encuentro. Un trocito de entrerríos, una franja a desmundo. En sus  líneas  hay recurrencias a la luz, la niebla, los ángeles, el fuego. ¿Veamos como confluyen esas líneas?

IMÁGEN IV

 

            LUZ, FUEGO. NIEBLA: 

 

 

Oh el zureo zumbante en el humo indeciso!

Indeciso como olor de las altas hogueras de mayo                       

que invaden o conmueven el aura y la luz de la tarde,                   

cuando el silencio es apenas un murmullo de seres en los muros

y los árboles observan por sus ojos extensos,

mientras lamentan, quizás, los círculos de niebla que el hombre    

los hombres tal vez, han abierto en la tierra”….. “Los sepulcros vencidos

 

JUAN CARLOS MIGLIOVACCA                  

 

            Miguel Ángel ha realizado el estudio preliminar  para el libro “Poesía completa de Juan José Manauta”, en  2015. Juan José comenzó a escribir poesía muy tempranamente. Luego de una importante producción de cuentos y novelas, volvió a ella”. ¿Podríamos considerar esa vuelta a los versos, como una circularidad de la que él tanto hablaba?

            “Haciendo gala del romanticismo del poeta, luego de un silencio profundo, en el cual pareció calibrar cada una de sus palabras, dio su parecer. Sin duda alguna,  es una vuelta a su primer amor.”

         Caía la tarde, vi alejarse la imagen de uno de los mejores poetas argentinos. El efecto de la luz agrandó su figura sobre las cuchillas entrerrianas.

Miguel Ángel Federik, ¡hasta la próxima “real” entrevista!

 

 

 

 

 

 




EN MODO MAYOR

Por Víctor Dupont

Desamor: Sobre la irrupción de “lo otro”. Mudanzas.

 

punto en el vacío
Punto en el vacío

 

MEDIA NARANJA

Y un día nada fue igual.
Los libros, los muebles, la ropa.
La música, las mascotas, las sábanas.
El orden de los años y el mundo en la cápsula de casa.
Una secreta geometría mandaba.

Sin lucha mítica ni Olimpo privado, Orden y Caos hicieron las paces. Tiempo y Rutina empezaron el diálogo, serenos. La convivencia marchó. Los libros, los muebles, la ropa, la música, las mascotas y los años.

Y un día… la convivencia fue.

Tal vez nos hayamos olvidado: los pactos son perecederos, la quietud es una alucinación de entremundos. Proust escribió: “Esa inmovilidad de las cosas que nos rodean, acaso es una cualidad que nosotros les imponemos, con nuestra certidumbre de que ellas son esas cosas, y nada más que esas cosas, con la inmovilidad que toma nuestro pensamiento frente a ellas.”

Mudarse te pone al día. Vos, que durante mucho te despertaste y viste, impertérrita, esa alfombra. Ella no decía más que el cúmulo de pelusas, de pelos, de basura ínfima. Pero ese día –desde entonces, nada fue igual- empezó a despedir el olor de unos pies descalzos. La alfombra tocó los acordes de una noche que hizo de cama improvisada y recitó el sortilegio del tiempo. Y aquel adornito, ese Buda en miniatura, de golpe, abandonó su meditación. Se paró. Pidió apagar el incienso y contó el viaje a India, la primera visión del Ganges; el Buda contó acerca de vos y de ella en un hotel espantoso, soltó la verdad oculta de la comida hindú y del sueño más allá y de algún loco que meaba y cagaba en plena calle.

Y un día…, a mudarse.

 

MUDANZAS  FANTASMA

mansion tétrca


“A fuerza de mudarme/ he aprendido a no pegar/ los muebles a los muros,/a no clavar muy hondo,/ a atornillar sólo lo justo./ He aprendido a respetar las huellas 
de los viejos inquilinos:(…)/ Algunas manchas las heredo/ (…) Porque los viejos inquilinos/nunca mueren./Cuando nos vamos,/cuando dejamos otra vez/los muros como los tuvimos,/siempre queda algún clavo de ellos/en un rincón/o un estropicio que no supimos resolver.”

                                                           Fabio Morabito

La literatura y las películas de terror lo cuentan hasta el hartazgo. Los nuevos inquilinos llegan a una casa enorme, siempre de noche. Suele tratarse de una familia tipo. La atmósfera, sospechosamente calma. Los techos altísimos, telarañas y ventanales. Los días pasan y la paz cede a un clima de opresión y de misterio. Los inquilinos lo descubren, esta es una casa  llena de fantasmas. Y entonces ya imaginamos. Lo otro, ese extraño mundo horroroso, lentamente, se adhiere a lo cotidiano. Ahí, la familia- con tan solo un café- ya presiente a los espectros rondar. Suele pasar que esos seres toman cuerpo y, cuando “aparecen”, trastornan todo. Estos fantasmas acostumbran esconderse en las casas grandes, dado su interés por las arquitecturas viejas, por los interiores ricos en detalles (cortinados, vitreaux, marcos, baños). De mudanza en mudanza, ellos acompañaron cada revolución urbana, con tristeza y desazón. Su hogar natural- los castillos- apenas perdura para solaz de los turistas. El avance de las revoluciones burguesas- de la industrialización, de la urbanización y de las

mansión por dentroaglomeraciones cada vez más frenéticas- marcó la tendencia de construcciones acotadas y funcionales. Los siglos XIX y XX arrastraron la sombra del esplendor de los castillos medievales. O, tal vez, el gusto por lo grandioso, por los espacios que crecen en su interior. Incluso la costumbre de los retratos al óleo, albergaba una protección para los fantasmas. Una serie un poco esquemática marcaría  un pasaje desde las mansiones hasta las casonas, desde las casonas hasta las casas y desde las casas hasta los departamentos (ni hablar, si pensamos en las casuchas, en los conventillos, en las villas; ni hablar si pensamos en las ciudades dentro de ciudades o arriba de ciudades -favelas-; ni hablar si nos metemos con los fantasmas mismos del sistema).

CASA 1

 

Entonces, los proyectos urbanos de las metrópolis serían el golpe de

conventillogracia para exiliar a los espectros de la vida de las ciudades.

Pero, ¿es tan así?

¿Estamos tan seguros de la victoria de los arquitectos urbanos sobre los espectros?

 

Los espectros saben mudar de forma.

Las lamparitas, los adornos, los libros, las ménsulas, los clavos, las manchas, las cartas, los recuerdos en cápsulas, ¿no serán la nueva identidad de los fantasmas?

En estos casos, la literatura y lo fantástico alucinan sobre la impresión- real- de que vivimos entre las ruinas de los viejos habitantes de nuestras casas; entre las dep minimalistahuellas de sortilegios insondables, en una apenas cicatriz de la casa mayor -la tierra-. Esa casa -sabemos- está en un barrio (la Vía Láctea), que sufrió mudanzas a lo largo de sus 13 mil millones de años. Ahora, parece estar en consonancia con las casitas vecinas, expandiéndose. Este traslado planetario figura la paradoja de una casa que se muda; ella misma, al borde de la quietud.

La cosmología da vueltas sobre la impresión, elíptica, de que vivimos en entremundos.

 

favela

 

ENTRE CUERPOS

¿Y nuestro cuerpo? ¿Es el mismo cuando se traslada que cuando se muda?

De chicos, nos mudamos de casa. Supongamos. La mudanza deja nuestro cuerpo intacto. Hubo, en rigor, un traslado. Supongamos, ahora, que no nos mudamos nunca de chicos. Supongamos que no nos trasladamos a vivir a otro lado. Un día, sin embargo, despertamos y corroboramos que crecimos.

Hemos mudado de cuerpo.

La metamorfosis es una forma de mudanza.

JE SUIS LA CASA

 “El patio de mi casa / es particular: / Cuando llueve se moja / como los demás. / Agáchate / y vuélvete a agachar/ que los agachaditos/ saben bien jugar.”

                                                                     Canción infantil francesa

Contemos una fábula borgiana: Un hombre se propone adornar y habitar su casa. Para ello, a lo largo de los años, puebla el espacio con fotografías, elige con cuidado el moblaje, selecciona inmovilidades, cuelga objetos de la pared, cambia la pintura de los ambientes, pega imanes a la heladera (cada diminuta acumulación puede amenazar  con  desbordar el conjunto; más aun, la suma de los elementos reunidos en un ambiente es capaz de superar la suma de todos los elementos). El tiempo y su tejido de fantasmas montan una escenografía. El espacio arma representaciones parceladas de dramas mínimos:

 

Sillón marrón recuerda abrazar al perro y quejarse por cómo el gato se afila las uñas, lo comenta a Mesa y ella le contesta que peor es lo suyo sostenida en esas patas frágiles; Jabonera de baño no sabe cuántos dueños jabones tuvo ya y Espejo la refleja un poco para consolarla, pero no demasiado, por el tema de duplicar fatiga; Álbum fotográfico oculto en placar canta a los gritos que las imágenes capturadas se degradan invisiblemente.

Y, sin embargo, hay un momento, cuando ese paciente laberinto se ha detenido. Esas representaciones repiten siempre la misma cantinela.  La acumulación es un  absurdo. De la misma forma -según los cosmólogos de entremundos-, cuando miramos al universo en el presente, lo vemos tal como fue en el pasado; así, un día descubrimos que nuestra casa nos revela quiénes hemos dejado de ser.

¿Y quién es el fantasma, entonces? ¿El mamotreto que nos rodea y su cúmulo incalculable? ¿O nosotros somos fantasmas ante los ojos de la casa?

Poco antes de mudarse, el hombre de la fábula de arriba intuye que ese paciente laberinto traza la imagen de su cara. Intuye, entonces, que mudarse es abandonar una máscara. Pero siempre arrecia el miedo: a ver si nos sacamos esa prótesis y nos queda una cara espantosa, irreconocible. Entonces quedamos, mejilla a mejilla, con la escenografía. Intentamos trasladar el laberinto a la nueva máscara, buscamos pegar imanes del pasado a la pared del presente: “No cabe duda. Ésta es mi casa / aquí sucedo, aquí me engaño inmensamente. / Ésta es mi casa detenida en el tiempo. (…) / No cabe duda. Ésta es mi casa. / Todos los perros y campanarios pasan frente a ella. / Pero a mi casa la azotan los rayos / y un día se va a partir en dos. / Y yo no sabré dónde guarecerme/ porque todas las puertas dan afuera del mundo.”


villa-miseria

 

YA TENÍA QUE APARECER LA QUÍA

(POEMA DE LOPE DE VEGA)

 El humo que formó cuerpo fingido,/que cuando está más denso para en nada;/el viento que pasó con fuerza airada/y que no pudo ser en red cogido;/ el polvo en la región desvanecido/de la primera nube dilatada;/la sombra que, la forma al cuerpo hurtada,/dejó de ser, habiéndose partido,/ son las palabras de mujer. Si viene/cualquier novedad, tanto le asombra,/que ni lealtad ni amor ni fe mantiene./Mudanza ya, que no mujer, se nombra,/pues cuando más segura, quien la tiene,/tiene polvo, humo, nada, viento y sombra.

 

ENTRE CUERPOS II

Una última mudanza, la transmutación más temida.

¿Qué pasa cuando empieza a mudarse nuestro cuerpo al otro barrio?

La muerte sabe, señores, llegar con sumo recato.

¿Qué pasa cuando el cuerpo te deja y no te deja? Se mudaron los órganos, se incorporaron prótesis, bastones, sostenes. Pero algo no continúa en esta casa. Hay cuerpos abandonados por sus funciones. No siguen y aún siguen; con artificios, con tubos.

No soy de aquí ni soy de allá: se ha abandonado la vigilia y solo queda la casa onírica, la casa de la mente, el hogar de los sueños, los pasillos del “no se sabe”. El ahorcadoarcano del ahorcado, atado de pies y manos y con los ojos mudos. Ni vida ni muerte. El semicuerpo se acerca al portal y tiene ante sí a la próxima mudanza. ¿Cómo será lo que viene?

 

¿Un hospedaje amable, una intemperie absoluta?, ¿la Nada?

¿Algo para decir, señores cosmólogos de entremundos?

 

CUERPOS SIN ÓRGANOS (PARA CAMBIAR LA MANO)

artaud
Antonin Artaud

Y, sin embargo, incluso en esta zona podemos cantar retruco.Intentemos oír la música poderosa de los cuerpos sin órganos, contra las arpas aburridas de la muerte. Sacuden el polvo infecto de la parca. Ahora, en modo mayor, la partitura mutó de tono repentinamente.: “¿Por qué esta cohorte lúgubre de cuerpos cosidos, vidriosos, catatonizados, aspirados, cuando el Cuerpo sin órganos también está lleno de alegría, de éxtasis, de danza? (…) Muchos son vencidos en esta batalla. ¿Tan triste y peligroso es no soportar los ojos para ver, los pulmones para respirar, la boca para tragar, la lengua para hablar, el cerebro para pensar, el ano y la laringe, la cabeza y las piernas? Por qué no caminar con la cabeza, cantar con los senos nasales, ver con la piel, respirar con el vientre (…)” *

Y el fantasma dijo: Un día nada fue igual.

 

QUIERO VALE CUATRO (MÁS MÚSICA CONTRA EL DESAMOR)

 “Vaya con la casa

que despide viento…”

 

 

*Gilles Deleuze, Félix Guattari, “¿Cómo hacerse un Cuerpo sin órganos?” (http://perrorabioso.com/textos/Como-hacerse-un-cuerpo-sin-organos-Gilles-Deleuze-y-Felix-Guattari.pdf)




LA PROFECÍA DEL ESPEJO DE SALIDA

Por Anne Diestro

Desamor: sobre La muerte individual y muerte colectiva

No conocer el camino, desamor de viajero. O tal vez su chance. Pero andar con un horizonte y que el destino o el azar den un giro inesperado y doloroso  te desamora hasta el odio.

TIEMPO MUERTO

4  Jauja estaba conmigo hace un mes y medio. Ahora, dicen que se murió. Lo extraño de la muerte es que muchas veces te va tirando migajas para que sepas que existe, pero nunca se presenta más que en alusiones o advertencias. Cuando lo hace, te abre los ojos con un martillo y no los vuelves a cerrar.

No más sueño, tu paso se desmadra de su forma habitual, todos tus episodios varían,  como si  tu eje se hubiera torcido fuera de mundo.

Vuelven a decir que Jauja se murió y la gente llora. Yo sólo miro el cuerpo del muerto y lo beso, no dejo de tocarlo y querer abrirle los ojos, a ver si todavía tiene ese brillito, al decirme que la vida es hermosa y sólo debemos saberla vivir.

Finalmente, el cuerpo se vuelve eso, objeto. Entonces, hablemos de mi muerto, el que toco y beso como otra muerte desesperada.

RABIA, RABIA CONTRA LA AGONÍA DE LA LUZ

5He pasado mucho tiempo sin escribir, más que por pereza, por miedo a saber hasta dónde se puede decir en esos bordes. A veces empiezo un texto sin encontrar por dónde entrarle y caigo en la cuenta de la revelación. Escribir  es la profecía del espejo de salida, cuando estás a 5000 metros bajo tierra. Un espejo que solo vuelves a ver para romperlo y quebrarte en el mosaico que te refleja como un cuadro cubista.

 

Hace algún tiempo, unos tres años, le dije a Jauja que no existía posibilidad de aceptar su muerte.  Él me RETRUCÓ que eso era imposible. Y agregó que, cuando sucediera, yo tendría que ser “inmensamente feliz”. Él sabía: la muerte no te da felicidad. Pero lo soslayaba como a una anécdota.  Ahora  él está con ello y yo quisiera acercarme. Ya se lo he preguntado de todas formas, ¿cómo se siente estar allá? La muerte  es astuta como dios, existe pero no se deja ver. Seductora, perversa, misteriosa. Igual que él. La diferencia no es menor. Quienes creen en dios  no lo ven y le dan existencia, aunque no saben si existe. La muerte, en cambio, toca los cuerpos, se presenta con la contundencia de los inapelables. Y son tantos los que la niegan, aun cuando ella les baile obscenamente en sus caras. ¿No es que habrá una equivocación?

LA DIALÉCTICA

Hablar con los muertos no es una locura, ahí vuelve mi inquietud otra vez. ¿Jauja me escuchará? Hace unos días oí pasos de “alguien” que salía de su cuarto. Varias personas me dijeron: cuando alguien muere, “ronda por su casa una semana”. Existen mitos post muerte, los de las apariciones en los sueños, por ejemplo. Según mi familia, Jauja estuvo entrando en los sueños de cada uno, les hablaba y les daba un consejo. A mí nunca me habló. Por todo lo que conozco a Jauja sé que me diría “¿Qué vas a estar creyendo eso, Cundé?”. Él mismo desmentiría su fantasma. Pero, aun así, su espectro sería verosímil. Hablemos, pues, de la verosimilitud de mi Jauja muerto.

PAUSA MUERTA

Inicié esto con Bach, pero luego me di cuenta: sería imposible escribir con él, mientras me contextualizaba con flores preciosas y ansiados atardeceres. Por eso me fui con Tchaikovski, quería hacer todo más punzante y quizá hasta teatral.

Vuelvo con Jauja…

RETOMA ESCENA 1 – EXT DÍA

5

Cuando llamaron del hospital para decirnos que Jauja había empeorado, ya sabíamos qué podía pasar. Siempre me cayó mal ese médico. Sólo saber que él nos daría la noticia final resultó el inicio de mi habilitación para molestarme con la muerte. Ella no sabía elegir a sus emisarios. De todos los médicos que asistieron a Jauja, ése fue el peor. Lo veía algunas tardes, cuando me daba el informe y no lo soportaba, me hacía pensar en el paciente como objeto.

Bueno, hicimos todo lo posible, pero no resistió”.

Nunca había estado tan cerca de las ceremonias de un muerto. Me parecía increíble cómo lo cambiaban , el lugar del velatorio cada vez más lleno, más flores, más gente. Eso sí: conocía a poca, pero los odiaba a todos. Sólo tomaba café, sólo le hablaba a él, sólo quería permanecer en un estado de decadencia: esta muerte también es mía, esa noche nos velamos juntos. Los muertos…

NEBLINA – FRAGMENTO ESCRITO EN UNA ESCALERA

¿Recuerdas cuando te leía mis poemas? Me decías que escribía lindo y que me apurara en sacar mi libro. Sin duda te lo dedicaría, como así también con mi vida. Para ti la vida entera, quiero decir, la mía. Toda mi sangre, mis ojos, piernas, órganos, sangre, absolutamente todo. Eres el molde que me reconstruyó en mi perdición, eres mi vida, más que la propia, porque no tengo más aire si tú no estás. Respiro y me hago la fuerte, pienso querer y quiero pensar que lo hago, vuelvo a encontrarte en mil espejos y te pido que vengas sólo para decir que apague la computadora, o que llegue antes de la noche para  ver una película juntos. Tanto amor, tanto que me despego de lo que soy para buscarme en el aire. Quiero flotar contigo, quiero verte reír y que hagas lo mismo conmigo. Un beso, tus manos de anciano, tu vida tan grande frente a la mía, reconocida recién, cuando apareciste. . No quiero vida sin la tuya, porque eso sí es vida. De otra manera, se llamará ida, porque tú tienes  eso que ahora busco entre paredes de fuerza y lucha.

DESAMOR EN PRIMER PLANO

Si voy un día a tu casa por la tarde, llueve, hace mucho frío, veo la hora y dan las 17:50 pm, escucho el tic tac del reloj, toco el timbre de tu puerta, sales apresurado ( toqué varias veces el timbre) y te digo: Hola, estás muerto.

En ese momento, no entenderás nada. O, quizá, reirás y sólo podrás responder que es una broma. Bueno, eso pasa cuando alguien muere. No lo crees, sólo ves que el tiempo transcurre, la gente  se va pasa, llueve, sale el sol, entra y sale la existencia. No entiendes ni siquiera qué haces sentada en ese rincón, frente a una virgen, puteándola porque “te quitó”  a alguien que querías –no creo en Dios, ni en vírgenes pero, en casos como estos, recurrimos a putear a todos-.

Sigamos ese camino, ahora vamos un poco más lejos: digamos que estás en un hospital y se mueren 30 personas en un día. Ese hecho, ¿te afecta? ¡No del todo, no de cerca! Porque esa muerte no es tuya.

La muerte sólo se entiende cuando arranca  tus pelos y te rasguña la cara. Es decir: cuando te pasa A TI. (Disculpen las mayúsculas, sólo intento ser clara).

AÑO DE MUERTOS2

Cuando el año pasado, murió mi amiga Ana, pensé que era lo peor que me podía pasar. Se lo comenté a Jauja y él me dijo algo como “somos seres temporales”. Y, es verdad. Todos los días de nuestras vidas pensamos que vivir es eterno, o quizá es lo que nos cuentan algunas religiones. Pero no creo más en el cuento de la Caperucita Virgen que asegura: luego de muertos, nos iremos como angelitos al cielo o como diablitos a quemarnos al infierno, por cierto, ¡Gracias Dante Alighieri!

Creí que, luego de esa primera muerte tan desorbitante, no me volvería a pasar. Qué ingenua, qué ciega, qué absurda. ¿O es la muerte la absurda? ¡Uno no piensa que le tocará dos veces la misma desgracia! Pero pasó con Jauja, o eso dicen. La verdad, yo le converso todos los días, me pongo su ropa y hasta su perfume. No me obsesiono, sólo me gusta olerlo. Entonces, me huelo a mí.

LA OTRA CARA

Quisiera saber cuántas veces dije muerte en estas 3 páginas pero mejor voy con algo más interesante. Como sacar una carta nueva de una baraja, por ejemplo.

Cuando la muerte es masiva, ¿qué pasa? Los odios impersonales crecen. En Perú existió un genocida y fue presidente. Ahora está en la cárcel, condenado sólo a 25 años por haber cometido crímenes al por mayor. 9Se llevó a estudiantes, mujeres, niños, gente como quiso y pudo. Lo irónico de esto es que la hija de Alberto Fujimori, el genocida, hoy se postuló para la presidencia del Perú. Y sí, Keiko Fujimori quedó como la “preferida” con más del 30% de aprobación en el Perú.

8La Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) estiman una cifra de 69,280 de víctimas fatales. Estas cifras superan los 182 años que tenemos como “democracia”. Alberto Fujimori fue declarado culpable por delitos Homicidios calificados, por la matanza de Barrios Altos y La Cantuta- que dejó 25 muertos, entre ellos 1 niño-, y por el secuestro de un periodista en 1992, entre otras aberraciones.

LO ILÓGICO

¿Qué pasa cuando hay un genocidio? Ahí sí te afecta. ¿Te imaginas por qué? Es sencillo: sientes que te atacan, te identificas con el exterminio porque ya no eres tú, eres “la gente”, parte de “ese pueblo muerto”. Ahí empieza una de las diferencias. Entonces no importa el número de la gente, sino el móvil. Porque podrías (en ese caso), ser tú el muerto, podrías estar entre esos cadáveres masacrados. O quizá Jauja y yo.

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(Foto: La República, La chalina de la esperanza).




PARTIDOS DE RAIZ

Por Juan Pepe Carvalho

Desamor: sobre amantes  de la patria y sobre los otros.

LA PACHA, LA MAMA

Los amantes, la danza de los planetas alrededor de su astro madre, el suelo y la planta del pie que lo anda, lo baila y lo honra; o el pie que lo acecha, lo agrieta y lo invade. La tierra madre, como la lengua madre, es casi un órgano vital.  Allí late el eco en forma de memorias y filiaciones. Los antepasados y los hijos por venir son la sal y la sangre del territorio propio. A la tierra con raíz la defienden los muertos y los vivos. Desde las tribus hasta hoy, la historia significa y resignifca la palabra patria. Veamos qué de particular hay, raíz adentro de la nuestra, sobre todo, en el armado y construcción de nuestro espacio. Cuando aquí hablamos de patria no queremos hablar de la República, ni de nación. Cuando hablamos de patria, hablamos de pueblo y no de meros ciudadanos o habitantes, ni de “la gente”, como suelen calificar, a golpe de eufemismo, algunos politequeros de moda. Pueblo es el grupo de hombres que transpira su propia subsistencia y, en ella, se juega la propia y la de los otros, y que defendió su tierra  y no su patrimonio personal.

PUEBLO ADENTRO, PUEBLO AFUERA

Nuestra historia tuvo hombres de coraje que pensaron la patria con el pueblo adentro y otros- generalmente ciudadanos con buen pasar económico y de un conservador pasar en pepe1imagesel pensamiento- quienes,  travestidos como revolucionarios, intentaron un territorio que dejaba el pueblo afuera.  Esta dicotomía permanece aún hoy entre nuestros conciudadanos.

Bernardo, 84 años, oriundo de Chaco, dice: en el campo, el cultivo nos sirve para cubrir nuestras necesidades. Cultivamos  maíz, papa, cebolla. Algo vendemos y algo consumimos. Amamos esta tierra. No le tenemos miedo al puma porque él no  quiere atacarnos,  prefiere animales chicos. El puma es una animal tan noble, que hasta podríamos comer su carne. Pero no. Está en extinción. Y lo cuidamos porque él es pueblo como nosotros.

Miguel, chaqueño de 60 años, a su vez relata: Yo invierto en tierras. Aquí talamos y plantamos soja, es un gran negocio. Vendemos a Chicago a 300 dólares la tonelada. Para eso quiero la tierra. No me importan el puma ni los animales chicos o grandes. Vos imagínate, yo con esos dólares ya me compré un departamento en Miami y me sobra para un auto de alta gama aquí en Argentina.

La patria de Bernardo y la de Miguel colisionan. Pero este choque viene de lejos. Guiadapepe2LUCHA DE CLASES 1 un poco por Felipe Pigna, esta nota intenta poner en letra los hechos- las prácticas- de distintos hombres y mujeres de nuestra historia.

 

 

 

UN ÉXODO DE LUJO VERSUS LA INMIGRACIÓN CALIFICADA

Belgrano, el abogado, le dio la mano al pueblo. Se acercó a mestizos, a morenos y a criollos y les propuso su estrategia para el norte del país. Las tropas españolas tenían todas las de ganar en esa zona. La táctica fue: simular un abandono de la tierra y dejarlos venir. Pero, claro, allí no encontraron provisiones. Porque el pueblo no abandona la tierra. La dejó como un plan para luego recuperarla. Y, en parte se la llevó a cuestas en forma de animales, víveres, cacharros. La pacha mama los siguió entre los objetos que cargaban. El éxodo jujeño tuvo la impronta morenista. Y también fue sobrevolado por la peregrina idea de Belgrano de expropiar para los pobres toda tierra que estuviera sin dueño.

En la antípodas, está “el maestro de los maestros”: Domingo- pero Faustino- Sarmiento: este “gran hombre” sentía una aversión bastante curiosa por los pueblos originarios. A veces se le notaba en frases como “promover la inmigración calificada”. Es decir, nada de inmigrantes pobres, ni judíos ni rusos. Que viniera la “intelligenzia” parisina e inglesa. Para él, el gaucho era un vago al que se debía civilizar. A diferencia de Belgrano, jamás tuvo contacto con el pueblo, ni hubiera aceptado luchar mano a mano con él.

SEAMOS LIBRES, LO DEMÁS NO IMPORTA NADA

Si aún se escucha el eco de la frase del General San Martín, también resuenan todavía los estertores de Mitre al defender el centralismo porteño. Por ahí se oye el zumbido de la guadaña: es el general Roca. A su modo, limpia el territorio, sin negociación posible para los pueblos originarios. Después sonaron- y aún suenan- las botas de  Onganía, de Videla y de Lanusse. Tres canallas que no tuvieron problemas en unir los destinos del pueblo argentino a los intereses y planes de potencias imperialistas. Pero vamos de a uno.

DE SAAVEDRA A MITRE: MISMA CANTINELA

Al comienzo de lo que luego sería nuestra patria, se consolida el ideario de los ciudadanos  que vivían en Buenos Aires. El puerto y los ingresos aduaneros dieron los contornos de estos hombres. Como si Buenos Aires sola hubiera sido un país, comenzaron a negociar una semi- independencia, que ni se inclinaba a cortar lazos con “la madre patria” ni pretendía repartir el bienestar a lo largo del que ya llamaban “el resto del territorio” o “la Confederación de las Provincias”. De Saavedra hasta Mitre: la misma cantinela.

CENTRALISMO VESTIDO DE MATANZA

Roca  y su eufemismo “campaña al desierto” intentan desenraizar de la tierra hasta la lengua madre.  Detrás de la espada que degollaba indios, estaban los sectores oligárquicos, que se restregaban las manos de solo imaginar  la rentabilidad de esas tierras, cuyo olor a pep4imagessangre se sentían dispuestos a soportar, en pos del beneficio económico. El primer genocida de la patria tenía el signo pesos en el filo  de sus armas de muerte.

 

 

CORTAR LA HISTORIA

El ejército, bajo órdenes solapadas- y no tanto- de la oligarquía agrícola ganadera, comandó el inicio de una serie de interrupciones de los procesos democráticos. Eso fue, por 1930, con la sublevación del General Uriburu – al comando del Colegio Militar- contra Irigoyen, el radical dos veces presidente. Esta serie de cortes continuó- entre otros- con el golpe  de Onganía, en 1963, contra otro presidente radical, Arturo Illia. Esta vez el objetivo era seguir órdenes del imperio norteamericano, enfrascado por entonces en su Guerra Fría y en el enfrentamiento militar en Vietnam, quepep3control-social culminó -años después- con una derrota humillante. Este hecho provoco que EEUU, en su versión más imperialista, resolviera no “jugar” su ejército en contiendas directas, por temor a debilitarse con esa dispersión de fuerzas por el mundo. ¿Recuerdan la frase de El Che, se debía “generar uno y mil Vietnams”? Era una reacción a esto.

Pero volvamos a  Onganía, quien abiertamente apoyó la propuesta norteamericana. Por aquellas épocas,  EEUU ya había creado la denominada  “Escuela de las Américas”, lugar obligatorio para la capacitación  en la ideología y las prácticas de la seguridad interior, de los militares latinoamericanos. Política nefasta que pisó su fuerte desamor en nuestra patria, hasta la guerra de Malvinas. Allí, otro corte. Esta vez, de mangas: EEUU  apoyó a Inglaterra.

PATIO TRASERO, LAS PELOTAS.

En ese marco, sumado al de la Guerra fría, los EEUU desarrollaron la teoría de la seguridad interior, que no era otra cosa que controlar las fuerzas armadas de Latinoamérica, con ejércitos de esos países utilizados como fuerzas propias. De esa manera, aún controlan “su patio trasero”. Para adscribir a esta teoría, la Argentina  proporcionó a sus militares. Por esos momentos,  la conducción política era de Illia y el General Calcaño estaba en el ejército. Con estos atisbos se comenzaba a gestar lo que luego se llamaría  la “Trilateral Comission”, responsable de la tan mentada  globalización  económica y financiera. El principal ideólogo de la comisión fue el multimillonario norteamericano, David Rockefeller,  entre otros millonarios de EEUU. Trabajaron conjuntamente con empresarios alemanes y japoneses y, así, definieron que  el verdadero poder en el mundo era el dinero y que ellos debían unirse para ejercer el poder real, por encima de los gobiernos elegidos democráticamente en los distintos países del mundo. Entre estos “bebés de pecho” no faltó Kissinger.

LA GUITA ES MÍA, MÍA, MÍApepe61

En los años 90, vista la necesidad que tenían para lograr sus objetivos, los sectores económicos y financieros dominantes utilizaron internet como herramienta para concretar las metas de la llamada “globalización”. De ese modo, dejaron “al resto del mundo” como proveedor de materias primas, desalentaron con sus medidas el desarrollo de la industria en lugares que no fueran “centrales” y administraron las riquezas  de acuerdo a rentabilidades sólo convenientes para ellos. Uno de estos ecos, llega hasta nuestros días, con la votación conjunta de Japón, EEUU, Israel y Alemania, en relación a los fondos buitres. Por supuesto, votaron en contra nuestra.

 

 

 




POR UNA “ARETÉ” ARGENTINA

Por Magdalena Mirazo

Desamor: sobre las palabras y las acciones después de la tormenta.

UN BICHO EN LA OSCURIDAD

Vi el desastre después de la tormenta.

Las gotas gordas, espesas y espaciadas, anuncio de la piedra. En seco, miles de bolas desparejas perforan los plásticos. Después, el viento arremolina, rompe palos, los arranca del suelo, los palos rompen más palos. Ahí es donde va contra las plantas: un rato antes, una promesa de cosecha, energía transformada en verde. Y la lluvia arrecia, termina por destruirlo todo: “Algo me cayó en el ojo, algo, o IMAGEN 1 DESAMOR MAGDAsimplemente alguna lágrima de quién sabe quién/un bicho de oscuridad o simplemente alguna lágrima de quién sabe quién./Anduve la dolencia largas calles tratando de aliviarme hasta que se me esfumó./Quedé pensando/es que hay mucho amor muerto, gente sufriente, niños abandonados,/tanto hombre herido por sí mismo que, casualmente, alguna de esas desgracias me cae en el ojo y sin querer la lloro.(1) “

ASOMADO DESDE LA COCINA

Cuando uno se asoma, por fin, entre nervioso e indeciso, desde la cocina, una vez que deja de caer agua, no sabe qué hacer. No hay por dónde empezar. Es una de las siete plagas de Egipto encarnada en el presente. Un dios enojado llueve.

La desolación es paralizante posterior al país entregado:

La Patria justa, la Patria soberana, la Patria Grande, la Patria es el Otro.

La Patria empeñada, la Patria atomizada, la Patria capitalista.IMAGEN 2 DESAMOR MAGDA

Tiran de la hebra y destejen, una a una las hileras que se habían conquistado punto a punto: la conciencia solidaria, los derechos restituidos, el sentimiento de pertenencia a una patria- la “de nosotros”, como dicen en las quintas-, la nuestra.

Y, acá, parados en la punta de la espiral, vemos pasar la historia circular con desconsuelo. La condena a repetir como sociedad- una y otra vez- el error de avanzar dos pasos para retroceder tres y masticarnos la saliva amarga de la incomprensión y la traición de compañeros.

Y la derrota y el agujero del pecado cometido, del error irremediable, de lo que estuvo mal hecho y todavía no se ve con claridad qué fue; de quedar remando sin remos con la libido acumulada y el cuchillo entre los dientes.

NEGRO EL 17

Era el blanco o el negro: y salió el negro. Negro el 17.

Pero ahora los grises alborotan los nervios. La inteligencia por fin encuentra una salida y, aunque incómoda, percibe la boca del Riachuelo que le permitiría salir del pozo empetrolado y sucio, hacia aguas abiertas.

“… sabemos que el ideal ciudadano lleva en su condición una ausencia notoria de lo que hay de energía social, nacional, clasista, laboral o proletaria, como hubiéramos dicho antes, según el idioma que habláramos. Pero ahora no es así, pues su fuerza es tácita y memorística. Solo obliga a la disponibilidad, es decir, a ser exonerados mutuamente de prejuicios y procurar nuevos entornos de revinculación. El Frente Ciudadano, precisamente por su carácter urgente –de serena intranquilidad política–, es nuevamente una gran fuerza implícita que recorre a todas las demás, es un acto de averiguación e interpelación, cuyo único centro politizante, es la específica memoria de haberse lanzado esa idea en Plaza Pública. No en la tradicional Plaza a la que siempre concurrimos, sino en esa extraña localización topográfica que componen la Estación Retiro, la Casa de la Moneda, la Iglesia Stella Maris, el edificio de la Marina y los Tribunales que ocupan la gris construcción de la antigua Vialidad Nacional. Esta zona desteñida, amarga y oscura del urbanismo argentino, hecha de retazos y sobras, contiene, sin embargo, muchas de las incógnitas del pasado nacional, sus instituciones económicas, viales, portuarias, jurídicas, religiosas, militares y financieras. Fue oportuno decir allí ciertas palabras. No ignoro que el Frente Ciudadano tiene como reverso de su moneda la cara del Frente Patriótico. Así se lo enunció, con esa difícil reversibilidad. Pues bien, el enunciado fue frentista, esto quiere decir que, en la dimensión ciudadana, está disponible su dorso patriótico. Al decírselo de esa doble manera, no se abandona la libertad de opción, la poderosa libertad de escoger los nombres en la variedad que los caracteriza, con lo que la expresión frentista se torna un horizonte nuevo del pensar y actuar en común.”(3).

IMAGEN 3 DESAMOR MAGDA (2)

LA INFINITUD DE LOS GRISES

IMAGEN 4 DESAMOR MAGDAEn los grises pondremos a trabajar nuestra cabeza. En su amplia gama y en sus indefinidos límites. De ahora en más, nos enredaremos en reflexionar sobre sus contradicciones, sus inclusiones y exclusiones; en lo que se puede transigir y en lo inclaudicable.

“[…] si por algo se sigue analizando la ciudadanía ateniense es por la participación política que consiguieron desarrollar: a la Asamblea podían acudir los ciudadanos que lo desearan, en ella se votaban las diferentes decisiones que contenía cada convocatoria y todo ciudadano podía enriquecer el debate con su juicio, isegoría. El hombre estaba llamado a cumplir una existencia superior: la vida plena en la comunidad, la realización de la “areté” (ser apto para pronunciar bellas palabras y realizar acciones, unían la acción a la palabra) y la conquista de la “eudaimonía”, la felicidad. El ciudadano era el fin de la ciudad-estado y también era su origen, de ahí que se identifique a la ciudad con el conjunto de sus ciudadanos. La ciudadanía de la democracia ateniense. Los atenienses dedicaban a la polis su cuerpo y su mente; de continuo, se planteaban nuevos proyectos en común, propuestas audaces y arriesgadas, siendo innovadores y modernos […] la democracia ateniense conquistó un modelo de ciudadanía que desarrolló plenamente el llamado hombre politicus. Todos los ciudadanos atenienses […] ponían en relación su inteligencia, cooperando en el espacio vital de la polis.(4)”.

IMAGEN 5 DESAMOR MAGDA¿Podemos pensar en una “areté” argentina? Si areté es unir la acción a la palabra, ¿de qué palabra hablamos y de qué acciones? Y más, ¿de cuáles hablantes o actuantes? ¿Quiénes somos ahora los que buscamos una nueva palabra ligada a la acción?, ¿qué tenemos en común? ¿Cuánto de común se debe tener con un compatriota para formar un Frente?

El principio de revinculación, ¿implica solo acordar en que hay un lado de las cosas que visceralmente rechazamos? ¿Hasta dónde se extenderá la gama del gris? ¿Habrá zonas difusas que a algunos les parecerán negras? En lo que siempre pensamos que no se puede conceder, ¿también ahí habrá que relajar los músculos?, ¿o eso sería ya una defección?

Continuará.

  1. “Lágrima errante”, Leónidas Escudero.
  2. Página 12, domingo 17 de abril. El Frente ciudadano, por Horacio González.
  3. La ciudadanía y la democracia ateniense, Benita Benéttez.

 

 

 




UN LECHO DE LENGUAJE

Por Patricia Tombetta.

Desamor: Sobre el “eso” de Duchamp

Aunque supongo, evidentemente, que si esa clase de infamia (la fama)  dura ya cincuenta años, es porque entonces hay algo más que el escándalo”. Steegmuller: “¿Qué otra cosa hay?”. Duchamp: “Hay eso”. “¿Eso?” “Eso. Lo que no tiene nombre”.                 Entrevista de Steegmuller a Marcel Duchamp.

 

EN EL PRINCIPIO FUE SACCO Y VANZETTI

Hay tantas formas de amar como de no hacerlo. Sin embargo, ninguna ha sido descripta y transmitida con la suficiente pasión (o precisión) de manera que coincida con el alma de foto 1quienes las escuchan.  Son las narraciones acerca de poderosos reyes o emperadores (presidentes, en su versión moderna) que han sido crueles e indolentes con sus pueblos. Reyes que sólo han sabido escuchar a sus vísceras y a quienes formaban parte de ellas. Pocos, muy pocos, a  veces a nadie. Son las historias de grandes injusticias en oídos niños, orejas distraídas en la escondida, la pompa o en abrir la puerta…

Lloré por primera vez en el cine- y no fui la única-  con la historia de Sacco y Vanzetti. Apenas me había llegado una tenue idea de la injusticia, cuando me inundaron las lágrimas de otra fuerza en la butaca. Muda y poderosa, intensionada y desnuda. Las palabras le huían y el corazón le hizo un vacío. Sólo muchos años después, reparé que es ahí donde “aquello” anida. Ese sitio sin palabras y con grandes orejas sin barreras protectoras.

¿Qué era “aquello”? Estoy advertida sobre su potencia. Por lo tanto, supe que no podía alcanzarlo por la negativa. Ahí, en la butaca, el odio llegaba a “aquello” hasta tres cuartas partes del camino, la indiferencia se había quedado pasmada y la tristeza, desconcertada.

 

¿UN TENTEMPIÉ O UN PLATO DE COMIDA?

Sigamos participando.

Si el amor es dar lo que no se tiene a quien no se sabe quién es[i]…,¿qué  es dar lofoto 2 que se tiene y sólo lo que se tiene? ¿Qué es dar, incluso, aquello que nos sobra?

La caridad se ocupa de administrar y repartir aquello que se tiene y ya no se usa a quienes lo necesitan, aunque no lo sepan. Puedo agregar- sin temor-: se espera, además, un profundo agradecimiento de parte del “beneficiado”.  (foto 2)

Según la Real Academia Española, caridad significa:

1) actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.

2) limosna que se da o auxilio que se presta a los necesitados.

Y una tercera acepción cuenta acerca de un refrigerio repartido en las cofradías durante la fiesta de algún santo. Puede constar de pan, queso y vino u otras menudencias.

Lo importante es la actitud, la limosna y el auxilio que se prestan a los pobres en situaciones que no son ocasionadas de sopetón ni por ninguna catástrofe natural. Una ayuda prestada a último momento, que luego  deberás devolver.  No se trata de un regalo. Es, con suerte, un tentempié.  Un refrigerio, pequeña porción para evitar desmayos. Sin embargo, hay iniciativas de particulares, dispuestos a dar mucho más: un plato de comida.

El día dos de marzo del corriente año, Infobae publicó una noticia:

“La heladera social”. heladera foto3

Por iniciativa de dos cocineros tucumanos, autodidactas si los hay, ante la visión de un padre y su hijo en procura de alimento dentro de un tacho de basura (vieja imagen donde todavía parece anidar la sorpresa) y ante la cantidad de comida que sobra en sus restaurantes, decidieron ubicar estratégicamente una heladera. Bien se cuidaron de aclarar, “no son sobras”.  Así, quien necesite puede llevarse un plato.

Otra vez el diccionario RAE nos dice, aclarar: disipar o quitar lo que ofusca la claridad o transparencia de algo. La sabiduría popular agrega: No aclares que oscurece. Sin dejar de mencionar que, para el inconsciente, el “no” no existe y se niega como movimiento posible  al momento de afirmar algo insoportable.  En el caso de la heladera solidaria, ¿lo insoportable serían las sobras? ¿”Aquello” será basura?

 

OTRA VUELTA MÁS.

Barthes nos cuenta un poco sobre el vínculo amoroso: “(…) Estrechez de espíritu: en realidad no admito nada del otro, no comprendo nada. Todo lo que, del otro, no me concierne, me parece extraño, hostil; experimento entonces respecto de él una mezcla de pavor y severidad: temo y repruebo al ser amado, desde el momento en que ya no me “pega” con su imagen. Soy solamente “liberal”: un dogmático doliente, en cierta manera”.[ii]

No dejar entrar las diferencias. Cerrar filas y ventanas. Buscarme idéntico en los espejismos. Revolcarme en la mentira hasta que sea verdad. Es un camino de alto tránsito. Podríamos andar por desvíos, son más largos y se llega…a otro lugar.

Pero sigamos.

La solidaridad, según el diccionario RAE: adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de alguien. Una definición un poco lavada, “no sea cosa…”. Por suerte, el tema ha sido estudiado en profundidad por estos lados del mundo y se diferencia de la caridad hasta desemparentarse.  Las acciones solidarias tienden siempre a observar las necesidades ajenas y  a acompañar en este sentido, sea comprensible o no para quien las realiza. Están abiertas a la diferencia, buscan  comprender y se avienen a un largo rodeo. Y, en el rodeo, algo del otro diferente va ampliando el espíritu, lo desacartona: laxitud amable que, tal vez, me convierta en otro. ¿Y el otro?

Admito, es un poco más trabajoso y muchos claman descanso. Si hasta el altísimo descansó el séptimo día…

 

CANTO DE SIRENAS

Las Sirenas, según la mitología griega, eran divinidades marinas, hijas del dios-río Aqueloo y de Melpómene, Calíope u otra Musa. Se las representaba como mujeres jóvenes con cola de pez, aunque en épocas más antiguas (Egipto, por ejemplo) aparecían representadas como híbridos de mujeres y aves. Poseían una extraordinaria voz con la que se atrevieron a desafiar a las Musas, quienes lasfoto 4 derrotaron y les arrancaron las plumas. Ellas, muertas de vergüenza, se refugiaron en el estrecho de Mesina, donde atraían a los navegantes con su canto y los hacían enfrentarse a los terribles monstruos, Escila y Caribdis.

Dichas sirenas habrían sido, entonces, seres derrotados que moraban en las profundidades. Sin sus plumas, cubiertas de vergüenza apelaron a su bella voz. La imaginación las cubrió de escamas y su canto atrajo desgracias. Aunque el tiempo ha transcurrido, los cantos continúan.

La frase “canto de sirenas”  se utiliza para señalar un discurso elaborado con palabras agradables y convincentes, pero que esconde algún engaño.

Dejarse llevar, puro placer,  nos deposita en la extinción. Suavemente. Y no parece ser una cuestión de la modernidad. La utilización ex profeso del lenguaje nos acerca un poco más en el tiempo. Cuando nacemos, lo hacemos sobre un lecho de lenguaje constituido mucho antes de nuestra aparición. Eso impactará en nuestras capacidades y en nuestros límites. En fin, en quiénes seremos. Luego, habrá que tomarse el trabajo.

Veremos.

Sí, lo único que poseo para darle vueltas a “aquello” que me llegó hace tanto tiempo en la butaca de un cine es el lenguaje. Sigamos por ahí. Aclarar, negar, omitir, callar, juegos de la lengua, palabras al servicio del silencio. El lenguaje contra la comunicación (a menos que estés en análisis, con un buen analista y con algún dios  benefactor). No son rodeos ni rondas que buscan decir. Hablar con imperativos, por ejemplo:

“SÍGANME”,

“LOS VOY A LLEVAR POR EL CAMINO DEL AMOR”

“NOS VAMOS A UNIR”,

“NOS VAMOS A ENTENDER”

“TENGO AMOR PARA LOS DOS”

“NO VOY A PERMITIR QUE NADA SUCEDA”.

Luego, cesan las palabras. Apenas balbuceos para rellenar a gusto del consumidor. Aunque parecen ruegos, son órdenes, dan certezas ilusorias, como toda certeza que se precie de tal. Recibimos signos vacíos y los rellenamos con lo propio. Receptores anónimos buscan que alguien se tome el trabajo, mientras hacen la vista gorda.

“Hacer la vista gorda”: el dicho tiene su origen en el mundo del contrabando, cuando el guardia dejaba pasar mercancías sin cobrar impuestos: generalmente, porque era sobornado o participaba en las ganancias.  La frase tiene también un origen  inglés y viene por el Admiral Horatio, Nelson, quien decía esta frase, al desobedecer una señal de retirada, durante una batalla naval. Nelson estaba convencido de que podía ganar si persistía. Fue entonces, cuando él ‘hizo la vista gorda’.

En síntesis: se trataría de omitir algo para llevarse las ganancias o las victorias. Dejar atrás aquello que se sabe importante, abandonarlo a su suerte y hacer la plancha.

“Eso. Lo que no tiene nombre”. 

¿Será lo abandonado o Lo no visto? Tal vez sea otra cosa bien diferente, algo así como una intención que cubre cualquier cosa y lo convierte en lo que ella es. foto 5Entonces, “aquello” quedaría velado, escondido y lo alcanzado podría transformarse en una sirena desplumada, en un beneficiario hambriento y con camisa de lino italiano o en un niño con lágrimas en una butaca. Todos cubiertos por un movimiento de retirada ante ojos que miran hacia otro lado.

 

[i] J. Lacan. Seminario 8. “La transferencia”

[ii] R. Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso. “Tal”.




200 MIL PARES DE TOPPERS GASTADAS

Por Néstor Grossi

Desamor: BAJO SU PULGAR.

No sé cuándo dejó de tener cara de gnomo y de rubia tarada. Ni siquiera sé si en verdad alguna vez llegué a amarla. Lo que puedo asegurar es que me enamoré de ella porque otra no me quedaba, porque el continente había desaparecido, yo tenía un sólo disparo y hay ofertas que no se podían rechazar. Ella tenía 19 y dos tetas enormes, era más blanca que Dios. Y, aunque se había cortado el pelo y se lo había pintado de negro, yo sabía: era otra rubiecita de Toppers sucias jugando a la revolución.

2Q==Hasta que se hizo imposible, traté de evitar relacionarme con actores, no los soportaba ni a ellos ni a toda su maquinaria sexo-intelectualoide. Así y todo, a mediados de los noventa, estaba rodeado de una mayoría de actrices. Under, claro está, aunque no tanto. La obra que hacían contaba con un apoyo decente en los suplementos culturales y tenía el sello de “aprobado” del Teatro San Martín. La banda se llamaba Mandrágora, la obra “Rictus” y el lugar donde se hacía, el Centro Cultural Recoleta. 25 actores en escena, 5 músicos, un ejército de muñecos y yo.

EL CLUB DE LAS CINCO.

Caí en la trampa por culpa de El Yoni, que aprovechaba sus casi dos metros para echarse una buena paja mental, mientras la Pendeja luchaba por un reemplazo sobre dos zancos. Me acerqué para boludearlo un rato. Además, era nuestro descanso antes del show y la hora de fumarnos un buen caño.  El Yoni invitó a la Pendejita, entonces, los llevé a fumar a la terraza del Recoleta. Yo tenía esa llave que abría la puerta del último acceso a la azotea: el lugar más alto del Centro Cultural. Recién cuando ese churro nos silenció, nos dimos cuenta de que abajo, a un costado, estaba todo el cementerio derrumbándose frente a nuestros ojos y, hacia el otro el lado, el Elefante Blanco de los ricos: el Museo de Bellas Artes . —Y aquello era el Ital Park—, dijo Yoni, mientras señalaba la tarde que caía tan lenta sobre los árboles de la Recoleta. Cuando bajamos, todavía faltaba una hora para el show. Mi hora de estar solo y en paz antes de que todo comenzara. —Vayamos por una birra, ¿dale? —¿Sedienta?, yo voy para el quiosco. —Y yo por las empanadas del mediodía – dijo el Yoni- —te guardo un par, Negro.— Y se perdió entre la gente, bajo los tilos del centro cultural. La puta madre, Yoni. —Moncho, te invito un trago. La puta madre, pendeja. Y, a partir de aquel día, si no invitaba uno, invitaba el otro.  Ese fue nuestro Club de las Cinco y Media durante todo el ciclo del dos mil.

VIDRIO PARA TODOS.

Terminó convirtiéndose en mi amiguita de Mandrágora. Pero como ella pertenecía al grupo de las calienta pijas y por aquel entonces yo tenía dominio absoluto de mis pelotas, acepté la situación: una nenita  me invitaba un trago y, algún día, podría regalarme una mamada con gusto a cerveza en el banco de la plaza. Después de todo, esa era su gracia, según varios del staff. Después de doce años en Mandrágora, este era el último ciclo: necesitaba llevarme una actriz, tenía que hacerlo, pero no iba a ser tan básico de llevarme a la Pendeja. Mejor la dejaba ahí y me retiraba de una manera digna. Bueno, faltaban dos semanas para el final y salí de caza. Durante la fiesta de fin de ciclo, en el patio del tanque, sólo apunté a la minita que me venía trabajando, hasta que todo el cóctel me subió a la cabeza y decidí arreglar mis asuntos pendientes con cierta parte del elenco de actores. Entonces, le di un último trago al vino, rompí la botella contra la parrilla, llené de vidrios los choris e invité a pelear a 25 personas al mismo tiempo. Eso sí, les pedí que hicieran fila, de dos en dos. La actriz que pensaba clavarme huyó espantada, diciéndome que estaba loco. De la Pendeja no me acuerdo ni haberme despedido, solo el momento que me sacó el pico de la mano y me dijo vamos. Y mientras salíamos del patio de tanque, le dije que se parecía a ella: ¿A quién? ¿Le habré dicho que a mi Rubia? A mi forma de ver las cosas, el último concierto de Mandrágora fue en el Centro Cultural Recoleta, a fines del 2000. Lo de Obras, después, sería un ataque suicida de Pombo contra todo, una forma de quemar las naves antes del exilio final. También era mi última 20160414_010023oportunidad para despedirme de una buena parte de mi vida, quizás, la mejor.

¡MUERE MONCHO, MUERE!

Dos años después, volví a enfundarme en mi traje de Sancho para acompañar a la Gaviota Mayor en una última cruzada contra el señor de todos los Molinos. Y a la Pendeja volví a verla la tarde que los Chilipperpers tocaron en River y Mandrágora abría oficialmente Obras 2002, volanteando a morir todo el día. Íbamos a estar la banda y dos actrices. La verdad, en ningún momento pensé que podía ser ella. La había borrado de mi registro mental. Cuando llegó la noche, ya habíamos conocido gente suficiente para poder entrar gratis al concierto de los Chilippers. Yo dije, no. ¿Posta que no entrás? Que no me gustaban y que tenía un par de cosas que hacer, dije, pero insistí en que  ella entrase sí o sí.  Sin embargo, ella pensaba tomarse una cerveza conmigo después de tanto tiempo. Si todavía vivía en Caballito, podía ofrecerle que tomar el 55 juntos y comprar unas latas para el viaje. La verdad, me importaba un carajo, no quería quilombos, menos en ese momento en que estaba aprendiendo a escribir con una novela. Tenía cabeza solo para eso y nada más, no iba a dejar que me calentasen las pelotas de nuevo al pedo. Pero la Pendeja me dijo vamos, y otra vez volvimos al ritual del fasito y a la birra después de cada ensayo, al estúpido ritual de apareamiento hasta el día del último show. —Tenemos una heladera llena de cerveza gratis en camarines. Fue lo primero que le dije al verla esa noche. Y ahí estábamos, a una hora de la última presentación de Mandrágora en los escenarios porteños, hablando lo de siempre: libros, música, ¿qué haríamos después de todo esto? Le conté: había dejado la música, había empezado a escribir de verdad. Ella me contó: seguía con el de siempre y, como siempre, lo estaba por dejar. Yo me inventé una minita para que no sintiera la presión de estar hablando con un tipo que debía pedirle permiso a sus huevos para poder sentarse. Como ya no estábamos en el Recoleta ni teníamos las cinco y media para salir a fumar a la plaza, quemamos ahí nomas, en las gradas, a espaladas de un escenario listo y a un campo que comenzaba, de a poco, a llenarse. Yo llevaba dos días despierto y esa era mi última oportunidad, porque después de aquella noche en el templo del rock, Mandrágora sonaría una vez más para desaparecer por siempre. Entonces la besé, porque el Moncho se moría, porque al salir el sol, el sueño se terminaba, porque si había un hora de traicionarse era esa.20160414_002918 Desde 1988 hasta el 2002 mantuve mi palabra de no enroscarme con ninguna de las actrices. Pero estaba hecho ya. Cuando terminó el show, le anuncié que el juego se había terminado, yo tenía que saludar a mis amigos y ella despedirse de su novio. De alguna manera que ya no recuerdo, amanecimos tirados en el Parque Rivadavia, detrás de los puestos cerca de Rosario. Tomamos una cerveza caliente y fumamos el último en una pipa que ella había cargado toda la noche. Era un regalo del novio y ella me la regalaba. Mientras, yo la besaba y rezaba soportar, al menos, una hora más. Solo recuerdo que la tomé del brazo, paré un taxi y la llevé al telo del pasaje Escribano, mi lugar seguro: en la esquina de la que había sido mi casa, a metros de la casa de la Rubia. Cogimos horrible pero volvimos a vernos igual.

CIEGUITOS VOLADORES.

Desde lo alto, Ella podía ver de nuevo el Centenario, podía escuchar la jauría que indicaba el camino al pasaje, a cientos de pasajes que volvían a revelarse ante mis ojos cuando todo comenzaba a hundirse.  A la mierda, me había enamorado de una actriz que todavía se pisaba los pantalones con las Toppers grises y rotas. Con ella, se cerraba un círculo imperfecto: tenía un poco de todas la mujeres que me habían gustado pero, sin lugar a dudas, me hacía recordar siempre a la misma. Una tarde se me escapó un “Pasame la birra, Rubia”. Que no era rubia, me contestó, que era castaña, que el verano la ponía así. Pero igual empezó a llamarme Negro. Entonces, el Moncho y la Pendeja se tomaron el último trago. ¿Para qué seguía con ese tarado? Salíamos juntos, nos emborráchabamos y drogábamos, acabábamos juntos ¿Hasta cuándo iba a tener que seguir compartiéndola? A mí no me quedaba  una puta carta para seguir careteándola de tipo abierto. La quería solo para mí.  Entonces, le pedí que se dejara de joder y fuera mi novia. Basta para mí, rubiecita, basta para todos. Obvio, me contestó, me rogó, que no la presionara, que le hiciese el aguante al menos hasta la siguiente vez que se cruzara al chabón y pudiera cortarlo. Nadie la había amado como yo. Le creí, aunque nunca cumplió su palabra; jamás pudo dejarlo: una noche, el noviecito apareció para despedirse, se iba a vivir al sur. Recién ahí entendí que la había compartido por más de un año. El tipo le pidió despedirse a solas; no le bajé los dientes sin pensar porque pensé; y ella me pidió los diez minutos más humillantes que no estaba dispuesto a esperar. Simplemente, cuando tuvo que elegir, optó por el otro; porque aunque el tipo se iba, quedaba bien claro que yo sólo era una segunda opción segura. ¿Cómo había podido cederle el título de Rubia a una pendeja así de débil y de cobarde? ¿Saben?, por un segundo y solo por un segundo, había logrado volver al continente. Por un momento pude escuchar la voz del viento al encender los faroles del parque. Y, entonces, de nuevo el aullido de los perros y la luna blanca, siempre sobre el lago. Pero no, ella era nada y su ser tan estándar. —Rubiecita, tenemos que hablar, le dije a la noche siguiente. No podía caretearla un segundo más. Pero no, la maldita Pendeja decidió- en una noche- que me amaba. Me lo decía por primera vez, entonces, como un idiota, me permití ser su segundo de una vez y para siempre.

EL AMOR DESPUÉS DEL DESAMOR.

Cuando por fin la Pendeja logró convencerme de que me amaba, todo empezó a derrumbarse, el dinero entró en nuestras vidas para resaltar nuestras vulgaridades de una manera violenta y repugnante. Un mediodía de invierno, llegamos a la conclusión de que era más barato alquilar un departamento, que pagar hoteles. Cualquiera de nuestros viejos podría salir de garante y asunto arreglado. Pero yo buscaba un lugar donde poder escribir y levantar campamento en segundos, si la situación lo requería. Sabía que la salud de mi madre empezaba a deteriorarse a pasos agigantados y, tarde o temprano, terminaría haciéndome cargo de ella. No estaba en condiciones de prometerle nada ni siquiera a la Pendeja que decía amarme. Si alguna vez nos amamos al unísono fue ese día y nunca más. Después, ella se puso a hacer planes que yo no podría solventar. Ya había vendido hasta la última caja de vhs que me quedaba y sobrevivía con trabajitos para dos sonidistas, para bandas y presentaciones. Dos noches por semana atendía una sala de ensayos.  Estaba en quiebra absoluta, ya era un pelotudo grande y sin futuro que todos los días se volvía un poco más adicto. Ya podía oler a la muerte. Y la Pendeja planeaba, todo el tiempo encontraba objetivos diferentes y acumulaba títulos. Yo perdía trabajos, al tiempo que veía a mi vieja marchitarse en una silla, de a poco. No sé si todavía la amaba, pero los negros no dejamos rubias ni abandonamos madres. Igual, no sé cuánto tardó la Rubiecita en darse cuenta: no iba a ser yo quien  le pudiese cumplir todos sus sueños. Una buena noche, la minita decretó que yo no tenía futuro,  que usaba la excusa de escritor para rascarme bien las pelotas, que usaba la enfermedad de mi vieja porque simplemente era un vago. Al principio, yo solo la escuchaba. Ya no era la actriz débil de Mandrágora, nos seguíamos queriendo, pero la rubiecita no se sentía mi amiga. Sin amistad, no quedó más nada. Solo esperar al fin de semana, a sabiendas de que alguno de los dos no podría quedarse callado y el escabio se nos subía y terminábamos a los gritos por Rivadavia cuando el sol salía.20160411_174400 (1) Después de dos películas, me ofreció dejar de beber. Y ese fue mi último acto de amor para con ella. Solo quince días soporté. Dos semanas me alcanzaron para entender que, al final, ella era tan alcohólica y adicta como yo. Al mes, ya estábamos de joda de nuevo.

 

 

ULTRAVIOLENTO.

Llegó un punto en que, si salíamos a rockear, la cagábamos. Cada vez tenía menos plata  así que esas birritas en paz, en mi casa o en la suya, eran económicamente viables. No me quedaban joyas para vender. Y, como ella se había hecho cargo de su adicción, me atrevía  a pedirle plata para el faso.  Desde que le tocó colaborar, empezó a tomar y a fumar a la altura de uno que le llevaba casi diez años en el asunto. A la hora de pisar el bar, sonaba la campana y empezaba con  los proyectos que yo no podría compartir con ella y, cuando se daba cuenta, estallaba el despecho. El segundo round era en la calle, todo un espectáculo de insultos y  reproches. El tercer round, en casa, cuando la Pendeja se quedaba con la mandíbula trabada y entendía que su gracia ya no funcionaba. Se nos volcaba la birra, se caía el porro. Y, en el medio, el griterío y las puteadeas. Una vez me enterró las uñas, hasta sacar sangre. Un fuego eléctrico me recorrió todo el cuerpo. Le arrebaté el Phillips que tenia entre los dedos y mirándola directo a esos dos ojos azules, me hundí el pucho en el brazo mientras, de fondo, sonaban Los Redondos y el olor de mi carne flotaba en el altillo. Basta, Rubia. Nunca en la vida había pasado algo así con una mujer, menos con una novia. Me había flagelado por no matarla. Esa noche comenzó a tenerme a miedo; y yo también. Sin embargo seguimos y fueron unos meses donde no volvimos a pelear, donde volvimos a ser el Moncho y la Pendejita que acababan afinados, en una misma noche, en solo lugar…pero  no confiaba en ella. Hasta que descubrí donde estaba el truco. Era evidente que andaba con uno de la Facultad. Yo sabía que no iba a dejarme jamás como nunca lo había hecho con su antiguo novio. De nuevo, la humillación por la que ya había pasado cuatro años atrás.

PERRA BUENA, PERRO MALO.

La última vez que la vi fue el día que cumplí 35 años. En mi casa, dos birras y unos porros. Me había enamorado de ella, había remado su necesidad de un padre, de un héroe que la bajara de esa puta torre y se cargara a todos los dragones. Y yo era el Moncho de Mandrágora. Me deseó feliz año, bebimos y cogimos tan mal, que tuve que decirle que ya lo sabía, que lo había visto con mis propios ojos. Que ya no podía careterala más. Le pedí perdón, después de todo, era mi culpa, ¿no?. Una cosa llevó a la otra y terminamos  en la última de todas la batallas. Otra vez, el truco del pucho y el brazo. Pero no funcionó. Comenzó a gritar que era un enfermo hijo de puuutaaa, me revoleó lo que encontró a mano mientras  me recordaba que era un vago de mierda. Empezó  a patear, a revolear cosas. La sacudí y pateaba: “poco hombre, andáa a cuidar a tu mamita” ” Ponete las pilas” “A ver: ¡ Pegame, pegame, hijo de puta!”. Le había hecho perder cuatro años de su vida y no dejaba de patear. Mientras, abajo, estaba mi vieja recién salida de la operación. Los golpes de la obra de al lado le hacían recordar a cuando el traumatólogo le martillaba la cadera. Como si eso hubiera sido poco, escuchaba a la Pendeja insultarla  desde la habitación de arriba. La Pendeja estaba más poseída que otras veces y yo, a un paso de matarla. La tomé de los hombros “Paará, basta” y pedía perdón, mientras insultaba. Tenía que irse sí o sí. La bajé por las escaleras mientras mi veja amenazaba con llamar a la policía, decía que éramos unos drogadictos de mierda. Una vez en la puerta, terminé de rebajarme. En ese segundo, ella entendió mi mirada y se metió en su auto con un pedo que apenas si le permitió meter la llave y encender el motor. Entonces, dejé de controlarme y le agarré a trompadas el coche. De una patada, le rompí el giro trasero y salió andando. Sé que ella hizo todo lo posible, al menos por un rato lo intentó: pero nunca llegó a amarme. No volví a verla jamás.

20160414_003035 Y nunca volví a tener una novia, ni la tendría: no podría pagarlo. Ella me enseñó que el desamor podía volverse verbo, que era el puente entre el amor y el odio, un odio que se fundamenta hasta hacerse carne, se pudre hasta tomarnos de a poco y hasta  arrebatarnos todas las palabras, entonces no pueden urdirse los sortilegios, entonces se pierden los pasajes, y, sin ciudades que bajar, no hay portales; sin portales, no quedan noches, sólo el recuerdo de un continente hundido, un destierro, un tajo en la cara, que en algunas noches de lluvia me hace recordarla. Muerto el amor, hundido el continente, solo queda el lado B de una ciudad que puede invocarse cuando la magia se vuelve las garras de un bosque seco y los perros no dejan de ladrar. Cuando la Luna Blanca nos dice: es la noche de pagar por aquellas vacaciones.




EMBARRADOS

Por Isabel D´Amico

Desamor: Sobre la violencia institucional contra jóvenes y chicos

 UNA PLAZA DEL MUNDO

La noche anterior había llovido bastante, si bastante es más que mucho. No amaneció espléndido pero, poco a poco, el cielo deshizo su saco gris. A las tres de la tarde, hasta el mismo sol se refugiaba bajo la sombra de algún árbol. El escenario vibraba, en la plaza, con las pruebas de sonido. Poca gente, todavía. Los más audaces se apostaban cerca, sordos y atérmicos.

–“¡A precios cuidados, 20 pesitos la botella!-, se esparcía la voz de los vendedores de agua. El público esquivaba charcos en su avance.

Por tanto desamor, los artistas convocaron a la plaza. La frutilla del postre fueron los niños de una murga de Buenos Aires, heridos con balas de goma, heridos por Foto 1adultos- padres, adultos- hermanos mayores, hombres “de bien”. Dedos grandes no dudaron gatillar hacia los más pequeños, mientras bailaban. El temblequeo de sus cuerpos los confundió a todos: donde debió haber saltos de alegría, hubo caídas de dolor. Los silbatos tornaron en gritos y el llanto de los niños ahogó de pena y silencio al repique del ensayo.

 

AGUAS TURBIAS

Al aproximarse al escenario, el público respetaba al barro y dejaba espacios en blanco, huecos detrás de los cuales se ubicaron algunos para ver mejor. Aunque la cautela en puntas de pie intentaba impedirlo, todos arrastraban bajo sus suelas lenguas espesas de color marrón. La plaza se llenaba de gente, pero los artistas aún no aparecían. Los vendedores insistían:

-¡Bien fresquita el agua a precios cuidados, 25 pesitos la botella!-.

A las cinco de la tarde, las estrellas sensibles comenzaron a emocionar sobre el escenario de la plaza. Cada una con sus puntas brillantes marcó las heridas derretidas sobre el pueblo.

-¡Con los chicos, no!- gritaba la angustia. – ¡Con los chicos, no!

La voz quebrada en bronca escupía al cielo los poemas más bellos. Cortázar, Juan Gelman, Benedetti sobrevolaron a chorros contra el desánimo de un país, de un mundo empecinado en admirar las proezas técnicas, científicas y económicas más extraordinarias, sin tener en cuenta el desarrollo moral y humano.

VARADOS, SIN HORIZONTE

La murga de la villa 1-11-14 ensayaba sus pasos y su repertorio. Entonces, un auto policial irrumpió contra el cuerpo de dos niños. Así, los “Auténticos reyes del ritmo” fueron atacados. No, no llevaban sus disfraces de tafeta, ni levita, ni casaca ni galera. Por suerte- dijeron algunos murgueros- las manchas de sangre no salen fácil de la tela y cuesta, incluso más, entre las lentejuelas.

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Algunos charcos de barro fueron ocupados por el recuerdo de los “pibes chorros” de Argentina, víctimas mortales de la violencia policial. El caso Arruga sintetizó el exceso de un sector de “esa fuerza del orden” empecinado en esclavizar a los más jóvenes para robar por y para ellos. Luciano murió por no querer hacerlo.

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Ante esta súbita memoria, los charcos se envalentonaron y fueron por más. Se hicieron espejo de doble y de múltiples caras. La playa turca de Bodrum mostró los restos de un niño ahogado de guerra y puertas cerradas. Decenas de miles de familias procedentes de África, Libia, Siria huyen del conflicto en su país y sueñan ingresar a Europa. Sólo en el 2015, fueron 700 los niños ahogados en las aguas del Mediterráneo. El mundo está lleno de espacios vacíos y de amontonamientos. ¿Qué infancia perversa mantiene aún a la humanidad sin resolver lo primario?

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Pero el agua barrosa no perdona. Muestra, delata. Espejo borgeano, espejo laberíntico.

Foto 5En los charcos de la plaza, las almas de los 43 jóvenes estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, México, asesinados por el crimen organizado en el 2014, también dijeron “Presente”. Eran tantos para entonces, que el público rompió fronteras, desestabilizó el orden de los planisferios y dijo “¡Presente!” La poesía se mezcló para olerse, ensamblarse y comprender que las palabras, la música, el baile y la risa ensanchan las espaldas de las almas vivas y de las muertas, como un enorme escudo contra tanto desamor.

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Anochecía. Un vendedor de agua, no tan fresca, seguía con la promoción de las últimas botellas.

-¡A precios cuidados, 30 pesitos!- Gritaba con voz ronca, mientras la gente de la plaza se desarmaba llevando en su boca, otra sed.




¿QUIÉN LLORA EN EL VÉRTICE OPACO DE LA TARDE?

Por Josefina Bravo

Desamor: Sobre “Tengo un cielo en la cocina”, poemario de Laura Elena Carnovale.

“Que me vean fragmentada / cuando llegue la noche.

Que me oigan entre los álamos / como si fuese lluvia”.

“SER LA LUZ QUE RECORTA EL CIPRÉS”

Un yo transmutado en hoja de árbol, en botella, en gota, en niña o en mujer en la cocina. Un cuerpo sin silueta se derrama con el agua de un balde o se expande hasta hacerse casa: “puedo sentir el calor de la luz en el ventanal”. Chances del ser giran en torno a un centro, a un vacío imposible de llenar. Un vacío que, tarde o temprano, sangra. O quema.

Ser, a veces por elección y otras por necesidad. ¿Pero quién llora en el vértice opaco de la tarde? ¿La mujer, la niña, la que es, la que podría ser? Si, al fin, toda posibilidad de ser termina por romperse o astillarse, entonces: “Puedo dejar eso que no soy en algún lugar (…) o puedo arrojarlo contra la pared / y (…) estalla en diminutas vaciedades. “

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¿Y cuál es el sentido del quiebre, sino el de encontrar la fisura? Grieta, vacío… espacio para la palabra. Decir cuando ni tragar ni escupir alcanza. Decir para construir espacio, para fundar territorio y delimitar cuerpo.

“HAY UN PUNTO QUEBRADO EN EL PAPEL”

Decir que algo se rompe es aceptar que estuvo unido, que hubo partes en un todo. Un todo en apariencia –quizás- indivisible.

Podría decirse: unir es función del amor. Y cuando éste falta o se agota, algo se afloja y se rompe. El desamor se oye en el quiebre, en el espacio entre los fragmentos. Ruido seco o grito ahogado. Y ahí quedan las partes.

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Algunas pequeñitas, solas e indefensas; otras, un poco más enteras, pero igual quebradas. Rodeadas de vacío. Rodeadas de nada.

“pedazos de almuerzo y de siesta / fragmentos de tarde / astillas de cena”

Pero hablar de algo que se astilla o se fragmenta hace cuestionar su consistencia. Entonces, planteada la inconsistencia final de toda cosa, el fragmento se vuelve potencia. Poder. Armar como rompecabezas los recuerdos en la memoria; unir y desunir letras para formar palabras, ubicar y reubicarlas hacia el sentido; reciclar; reinventar.

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“PUEDO ROZAR LA TARDE, TAN SOLO CON LA YEMA DE LOS DEDOS”

El libro de Laura se apoya en fragmentos rodeados de vacío. Un yo poético mira desde el borde, aferrado con una mano a la cotidianidad, a la seguridad de lo conocido y, con la otra, se empecina en atrapar algo que se escapa irremediablemente: esa temporalidad del vacío.

Hay quien dice que la poesía sucede en el silencio entre dos palabras. Podría decirse, entonces, que el momento poético, esa intensidad que es elixir del poeta, resulta del vacío entre dos fragmentos. Ahí sucede. Ahí cobra sentido la temporalidad cronológica: el momento en que se rompe la rutina para ver el mundo como si fuera la primera vez. Para encontrar la belleza en lo más pequeño y simple, como en la maravilla de un reflejo sobre una fuente de acero en la cocina.

Un yo poético reniega de la rutina, pero sabe: lo cotidiano es la puerta de acceso a eso otro. Y, así, intenta estar alerta para reconocer el quiebre y perderse de vacío.

“BUSCO ESE REMOLINO, ESE MOVIMIENTO DE LA SANGRE”

Y la pregunta ronda constantemente en torno a la identidad. ¿Quién llora en el vértice de la tarde? ¿Quién sangra y se regocija en el vacío? ¿Quién abre las ventanas, espía o se esconde cuando pone a andar la casa? ¿Quién es aquella cuya imagen devuelven un reflejo o unos ojos?

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Todas se desdibujan cuando cae la tarde.

Y pareciera que una mano toma contorno al apretar un lápiz. Ya en la oscuridad, la mano prende de la luz. Y ahí, frente al papel, nítida: la silueta de una mujer que escribe.

Nota 1: todos los subtítulos de la nota corresponden a citas del libro “Tengo un cielo en la cocina”.

Nota 2: Las imágenes uno y cuatro (en orden de aparición) son obra de la santarroseña Natalia Dittler. Artista visual, ceramista y Profesora de Arte. Ha sido seleccionada en salones de cerámica y participado de encuentros de ceramistas y variadas muestras.

Nota 3: Las imágenes dos y tres (en orden de aparición) corresponden al Proyecto de Arte Efímero: “La casa de Superman” del artista santarroseño Daro Eyheramonho.

P.D.: e-mail de Laura luego de leer la nota.

¡Ah, Jose! ¡Me dejaste sin palabras!
Qué belleza la nota, cuántas cosas pudiste ver de mi obra, me quedé muda…
¡Te agradezco de corazón, me encantó!
¡Un abrazo enorme!
Lau.




ANARCHICOS

Por: Milena Penstop.

Desamor: sobre desprecios

VOS TAMBIÉN PODÉS SER “LOS OTROS”

DESPRECIO EN SERIE

Hay una serie donde una chica va a una escuela en la que se clasifica a los alumnos por su inteligencia. Ella estaba en la clase F, la clase de “los menos inteligentes”, y los de las “clases superiores”, siempre la burlaban por ser de esa clase. Enamorada de un chico,  ella mile2descargase anima y se le declara. Él, directamente, le dice que no. Uno de los amigos intenta ayudarla, ante la indiferencia del “galán”. Ahí la cosa se pone  todavía peor. El “supuesto galán” contesta:

-No me gustan las chicas estúpidas-. Entonces, ella se pone a llorar.

Esto sucede en una serie japonesa, “Itazura na Kiss”. Pero no sólo ahí.

EL TIEMPO Y LOS AMIGOS

Nadie está obligado a querer al otro. ¿Pero por eso hay que despreciarlo? ¿Y cómo es que la chica, cuando la desprecian, no deja de gustar del chico? ¿Qué le gusta de él?

Lo mismo pasa con los amigos. Tal vez una amistad se debilita en el tiempo. Ahí hay dos opciones: hacer fuerza para que vuelva a crecer o distanciarse. Sin embargo, a veces pasa, que los viejos amigos, al no poder soportar la tristeza de no quererse tanto, en vez de alejarse te desprecian.

Y ahí empieza eso que ahora se llama “Bullying”. ¿No será que el bullying es una mala forma que encuentran algunos chicos de mostrar qué inseguros están de ellos mismos?, mile3bullying_2 ¿no será que crecer también te pone un poco triste, porque algunas cosas que pensabas que se iban a sostener, cambian?

No sé bien cómo es. Pero hay que seguir pensando.  El bullying hace sufrir mucho.

 

 




PARTIDA EN NACIMIENTOS

Por Marcela Castro Dassen.

Desamor: sobre el desarraigo y sobre “pequeñas delicias de las instituciones”

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DERROCHES DE LUZ E INVIERNO

Cientos de gaviotas, un mar empecinado en invadir el río. El horizonte muestra el cabo del fin del mundo, la punta del triángulo en el mapa de América. Los días de sol son una fiesta, la gente invade plazas, costanera y calles y la ciudad desierta se habita.

AVES QUE VUELANEn verano, la oscuridad es avara. Entonces, la luz se filtra en las vidas a las 05.00 y se apaga muy lentamente después de la cena. Mi vecino lee el diario a las 22.00. Sentado en la vereda, se resguarda del viento, bajo su alero.

Río Gallegos, una ciudad de, hoy, 100.000 habitantes; en su mayoría, carentes de raíces en este suelo. Algunos venidos de Chile, en particular, del paraíso de Chiloe; otros, de provincias lejanas. Abandonan sus mundos en busca de un futuro o huyendo del hambre. Adoptan familias amigas como propias, niños que llaman “tíos” a sus vecinos o a los amigos de sus padres.  Muchas veces, no conocen a hermanos, abuelos, primos.

Crecí en esta Ciudad. Mi padre porteño y mi madre entrerriana eran de aquí y de allá. Hoy mismo, Buenos Aires y La Paz son mi tierra, como esta ciudad que habito y  me habita. Esta “ciudad de la infancia”,- calles de tierra, hielo en invierno, surcos de trineos-  pasó de 20.000 a 100.000 habitantes en 40 años. Aquí, desde hace 25 años, en un despacho cuyas paredes  conformaron su silueta a la mía, le pongo cuerpo, alma y pasión a la tarea de acompañar a mis vecinos en sus luchas: cotidianas y no tanto. Me gano la vida como abogada. Y, en esos combates, mis desasimientos y los ajenos entran en conflicto.  Aun en un país de inmigrantes, no es fácil comprender el significado profundo del desarraigo. El desarraigo y la identidad. En este paisaje, la primera imagen que irrumpe en mi memoria es la de una partida de nacimiento, entre tantas.

PUNTOS SUSPENSIVOS

IMG_4500 (1)  Hijo de: …

Fui a nacer accidentalmente un 19 de julio de 1979, en “El Aguilar”, Humahuaca, Jujuy.

La incompletud y la duda quedaron inscriptas en el documento que da fe de mi existencia. Certeza de mi madre, hermosa y omnipresente. Única, solo ELLA.

Durante diez años, me llamaron: Sonia Andrea Patagua.

El cielo me acompaña con un azul desafiante: fría mañana de abril.

La escuela me espera entre montañas.

El domingo de Pascua me dejó el sabor de chocolate casero, intenso: rareza del cacao nutriente, que puede ser dulce y amargo a la vez; tersura de las manos hacedoras de mi abuela materna, única,  como es de toda obviedad.

Entro en el aula de pupitres de madera, paredes recién blancas. Acomodo el cuaderno con mi nombre y mi domicilio con letras de colores prolijísimos en la primera hoja. El dibujo, pincelado durante varios días. Esos días de vacaciones, dominados por la ansiedad de volver.

¿Barria? Presente.

¿Bueres? Presente

¿Cardozo?… Cardozo… Todos miran a su alrededor, buscan a la nueva de quinto grado.

¿CARDOZO, SONIA ANDREA? … ¿SONIA ANDREA? … Presente.

La maestra termina de tomar lista.

Y desaparezco de un solo plumazo. Sonia Andrea Patagua ya no es más, metamorfosis en el papel. Las montañas  amenazan con tragarme.  Solo pienso en la carátula, esa primera hoja diseñada durante días, pintada con esmero, caligrafía elegida para las letras de mi nombre y apellido.

Mis hermanos menores, Cardozo ellos, sentados a la mesa, esperan el almuerzo. Ocupo mi lugar, como en silencio. Miro de reojo al hombre que, hace cinco años, vino a vivir a casa. Observo sus ojos, su piel, su porte. José Alfredo Cardozo.

Y, esa misma siesta, en el sopor de la urgencia, elijo otro dibujo y otras letras. Después, corto prolijamente la primera hoja, dejo un pequeño borde para pegar con torpeza mi nueva identidad al cuaderno hace poco estrenado.

DE CUANDO SE ESCRIBÍAN CARTAS

IMG_7888 (1)Cinco sobres iguales viajan con un destino incierto, con  una urgencia  de esperma inverso. Como si pudieran reandar el camino hacia el vientre tibio, 18 años atrás.

Un solo sobre llegará a destino, irónicamente, de las manos de otro hombre. La identidad es más que un nombre y un apellido.  Jorge Alberto González, docente, oriundo de Tucumán, casado, tres hijos, dos nietos, desgarra lentamente el borde del papel con un cuchillo. Costumbres de viejo. Remite Sonia Cardozo, San Salvador de Jujuy.

San Salvador de Jujuy, 26 de enero de 2001.

Soy Sonia. Estoy buscando a mi padre. Mi mamá se llama María Luisa Patagua. Mi abuela me contó que, hace 20 años, mi mamá vivió en Río Gallegos, de novia con José Alberto González. Regresó a Jujuy embarazada y, al tiempo, nací. No sé si sabe: tiene una hija y ella quisiera conocerlo. Llevo el apellido del marido de mi mamá. Escribo esta carta con la esperanza de que llegue a buenas manos. Sonia.

 Los tiempos de la Escuela 10 son tiempos de medios caños y calefacción a carbón de piedra. Allí, un joven moreno, bajito, “el jujeño”. Con la certeza de la intuición, sin comentar palabra,  desistió del paseo matinal por la costanera. Tomó el teléfono, y en una sola llamada averiguó lo necesario. Cosas de pueblerino venido a ciudad. Tomó el sobre y lo puso en las manos de su dueño.

LIBELO CONTRA NATURA

CARPETA 3713 – FECHA DE INGRESO: ABRIL DE 2002.

Señor Juez:

SONIA ADRIANA CARDOZO, JOSÉ ALBERTO CARDOZO, JORGE ALBERTO GONZÁLEZ Y MARIA LUISA PATAGUA, a V.S nos presentamos y respetuosamente decimos:

Que Sonia Adriana Cardozo impugna la paternidad de José Alberto Cardozo, este acepta esa impugnación, la Sra. Patagua reconoce en Jorge Alberto González al padre de su hija- Sonia Adriana- y Jorge Alberto González reconoce en Sonia Andrea a su hija.

Y así pedimos todos se declare de puro derecho y se dicte sentencia declarando la filiación de Sonia Andrea respecto de Jorge Alberto.

Palabras más, palabras menos, todo esto en un escrito judicial, prolijamente estudiado y fundado, de unas seis o siete carillas, entre encuentros y desencuentros, contados  en frío lenguaje forense: la lengua de quienes no pueden ver vidas atrás de las letras.

Respuesta institucional:

/// Gallegos, 27 de mayo de 2003… Sin perjuicio de los allanamientos efectuados en el libelo de inicio, considero que, estando comprometido el orden público, los mismos carecen de efectos, debiendo continuar el proceso según su estado… Firmado: JUEZ.

 REBELDES CON CAUSA

¿Cómo explicarte, querida Sonia? Vos, al amparo de tu padre y en el desamparo de las instituciones. Significa un dinero que ninguno de los involucrados tiene, un proceso donde debemos hacer una teatralización de un conflicto inexistente. A ese hombre que te cuidó como a una hija, quien aceptó de una sola vez y sin mentira que no era tu padre; al hombre que te dio la vida y cuyo sueño de tener un hijo se cristalizó aquel día en que recibió la carta; a él y a tu propia mamá les llegará una “demanda”.

Y, pasados los plazos “ampliados en razón de la distancia”, se los declarará “rebeldes”.

Y, nuevamente, les llegará una “notificación” de su rebeldía.

Y luego se “abrirá a prueba”.

 Cada una de las comunicaciones a Jujuy las debe tramitar un abogado. Eso implica impuestos y tasas de justicia. Y tiempo, mucho tiempo. Para colmo, el costo de un examen de ADN- que solo hacía en aquellos tiempos el PRICAI- triplicaba el sueldo de un docente. Extraer muestras simultáneas de sangre en Jujuy y en Río Gallegos, que debían se debidamente conservadas y remitidas en un término no mayor de un día para que fueran útiles, era otro gran problema.

Aun así, mi pequeña luchadora, fuimos paso a paso, en un proceso que duró todos estos años. Por supuesto, el estudio de ADN- cuyo resultado tuvimos al fin el 15 de diciembre de 2011- confirmó tu identidad que no merecía dudas. Nuevas notificaciones al otro extremo del país, con iguales plazos. Porque nada es suficiente para el entramado del desamor institucional. Pasaron 4 jueces por tu expediente, aún en estado de dictar sentencia.

Pasaron 20 años desde aquella carta.

SUMARIO Y GRATUITO

Querida Sonia, tendremos la foto de tu partida de nacimiento. Allí completaremos los puntos suspensivos. Ni la desidia ni el desamor han podido vencerte. Aprendí mucho de vos, de tu serenidad, de tu paciencia. No sé si será posible humanizar el sistema perverso que nos entrampa. Tal vez, pueda ir logrando pequeños grandes cambios. Todo proceso vinculado con la identidad- en medio del dolor de tantos argentinos que la buscaron durante 40 años- debe ser sumario y gratuito. Como una acción de amparo que remedie tantas hojas de cuaderno con identidades falsas, niños, padres y abuelos desamparados.

DEL DESARRAIGO Y DEL DÍA PRECISO

IMG_7889 (1)En mi Ciudad de vientos y mareas, de noches fugaces o interminables y de casas plagadas  con fotos de familiares lejanos que reclaman abrazos, los padres del desarraigo no vacilan. Sus hijos partirán a otras Ciudades, tal vez propias o apropiadas, al terminar la educación media.  Vivimos con ese saber. Naturalmente, el momento preciso en que nuestros hijos dejan el nido, en que vuelan  en busca de oportunidades que esta tierra no les da, es un hecho muy concreto, bien distinto de un saber.

Padres que en caso de necesidad ahorramos desde el nacimiento si hace falta, para que nuestros hijos “se vayan a estudiar”,  como una reminiscencia ancestral de aquella frase “irse a hacer la América” traducida en “Santa Cruz, tierra de oportunidades”.

Así es y así fue, para mí y para mis hijos. Los últimos años de secundario comienza el acecho: ¿Qué vas a estudiar?, ¿y dónde? Buenos Aires, La Plata, Córdoba, destinos preferidos, de acuerdo a los orígenes de los padres o abuelos, o las decisiones de la hermandad.

Los de mi generación fueron tiempos con pocos teléfonos de línea, pero llenos de cartas, como aquella que buscaba identidad, el regazo. Páginas en papel casi transparente (para que pese menos, claro…) con cada detalle de la vida estudiantil. Y dale leer, una y mil veces, las palabras de la madre al relatar el clima, los chismes del pueblo,  los sabores, los olores y la breve posdata :

“espero que estés bien, te quiere y te extraña” Papá.

En mi memoria titilan restos del dato preciso acerca de un primer teléfono “liberado”, que permitía hablar durante media hora sin poner ni una sola ficha ranurada. Primero, con algún amigo o un amor; después, a casa o a la de un vecino. Se escuchaba en toda la cuadra:

-“Elviraaaa, ES MARCELITA” .

Correr a atender, despejar la hornalla de la cacerola, poner el tejido al resguardo del gato, dejar el libro marcado en la página precisa. Eso, mientras mis padres vivieron en la ImagenCiudad. Corría 1977, mi primer año de Derecho, el segundo de agronomía de mi hermano, los dos en la UBA, claro: tradición familiar de educación pública, laica y gratuita. Después, fue el exilio de mis padres en un campo en el Lago San Martín, empujados por las malditas listas negras. Entonces, ya no sonó más el teléfono liberado.  Sólo viento y pisadas  de mis IMG_4498 (1)viejos hasta el buzón, cada vez que pasaba Don Areta y dejaba el correo rural. Así, mientras dieran los caminos, cada 15 o 20 días.

Hoy, los teléfonos celulares e internet nos mantienen al tanto del transcurso de los días de nuestros hijos. 2500 kms son y no son distancia. Y. entonces, casi siempre, podemos responder a la maldita pregunta: ¿Sabe usted dónde está su hijo?

 

AUSENCIA SIN PARTIDA

Se trata de un día de esos, en que subo tranquila la escalera. Es tan raro andar sin Don Apremio. No tengo vencimientos, la agenda  predice una tarde apacible.

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16.00 Gómez: Acuerdo de pago.

17.00: Mercado: Defensa al consumidor.

18.00 : Marina: Consulta por sucesión .

Con tiempo, reviso el correo electrónico, me hago un café, apilo papeles en un rincón del escritorio y me dispongo a hacerle el cálculo de la deuda al Sr. Gómez. Mercado reclama por un exceso en los precios… Por lealtad al lector, me siento obligada a decir que las sucesiones, para un abogado civilista, son siempre bien recibidas. Materia filtro en la facultad, a la hora de ejercer la profesión, se convierte en un simple trámite que, en dos o tres escritos, finaliza con una sentencia que reza, “Declaratoria de herederos”. “Por fallecimiento del Sr. Fulano le suceden Mengano, Perengano, sin perjuicio de los derechos que le corresponden a la cónyuge supérstite, y de terceros” Y, a renglón seguido, la regulación de honorarios. Uno de cada diez puede complicarse por desacuerdos, rencillas entre hermanos sin resolver. Porcentaje mínimo que vale tolerar.

Me sorprende con su juventud. Espera en la sala, mientras lee. Mi secretaria me dice que llegó media hora antes del turno convenido. La invito a pasar, me presento y se presenta: Marina.

 

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Ricardo nació en Río Gallegos el 20 de noviembre de 1954. Se conocieron en el colegio y, como estaba señalado, partieron a La Plata en marzo de 1973. Él, a estudiar ciencias económicas; ella, medicina. En 1975, Marina quedó embarazada. No eran épocas de no casarse. Ella me extiende su libreta de familia intacta, sin enmiendas ni tachaduras. El 20 de agosto de 1976, nació Camilo. Los abuelos, exultantes, les regalaron una casa antigua, amplia y luminosa, en esta Río Gallegos, su ciudad natal. Tal vez, con la esperanza de que ellos volvieran al recibirse. Quizás, en un intento por manipular el destino para ver crecer el nieto. Los dos militaban para el JUP

         Marina no está en mi despacho, se sienta en la calidez de una siesta de domingo. Mientras amamanta, lee “Inmunología”. Ella y otros siete viven en una vieja casona, entre todos, cuidan a Camilo: “Yo ese día no fui a Capital, tenía que estudiar, rendía el lunes. Ricardo insistía en  quedarse. Su hermana y, sobre todo sus sobrinos, lo esperaban. ¿En qué momento les prometí que los llevaría al Ital Park?  Yo sabía que él disfrutaba más que los niños, Ricardo tomó el tren a las 11.00, el 28 de marzo de 1978, y nunca más volvió.”

Ella me entrega una carpeta. Carátula : CONADEP 1136, Ricardo  – DNI 14098019.- Decl. Nº 728.

Ahora, Marcela, (a esta altura, colgamos los títulos) soy yo quien quiere donarle la casa al nieto. Sonríe. Camilo fue padre.”

Una sucesión se inicia al acreditar un fallecimiento, así de sencillo. Nos abrazamos y pactamos otro encuentro. Es esta mi primera declaración de “ausencia con presunción de fallecimiento” en 30 años de profesión. Leo prolijamente el completo informe. Ricardo Torres, nacido en Río Gallegos…, estudiante de ciencias económicas, militante del FUT, casado con Marina, padre de Camilo. Salió el (…), a visitar a su hermana en Buenos Aires. En la plaza Retiro fue detenido junto a Mariano, por “averiguación de antecedentes”. Mariano fue liberado, Ricardo le dio la dirección de su familia para que avisara. Cuando sus familiares fueron a la comisaría, la entrada de Mariano estaba registrada; la de Ricardo, no (…) Cuando allanaron la casona de La Plata, Marina ya había viajado a Río Gallegos con Camilo. Permaneció escondida en el campo de un conocido de la familia, por varios años. Ricardo fue visto por Claudio el 31 de marzo de 1978, en la ESMA. Fernanda lo vio 10 días después, al ser ingresada para un “interrogatorio”. A su lado, lo sintió gritar. Y, desde entonces, nadie más lo cruzó. Fue visto por última vez el 10 de abril de 1978. Todos los mencionados anteriormente declararon en la CONADEP. Si alguien conoció a Ricardo  o tuvo noticias de él, por favor, comunicarse con (… )

INCOMPETENTE RUEGO

IMG_4502 (1)Pienso: Escatimar sufrimiento es parte de la tarea de abogar. Redacto un escrito sencillo, como el rostro y las manos de Marina que, mansamente, reflejan dolor, líneas de respeto, atajos de esperanza.

 

 

Nuevamente: Señor Juez: Marina y Camilo, por su propio derecho, con domicilio en Río Gallegos, con el patrocinio de … a V.S decimos: Que venimos a solicitar se declare la ausencia con presunción de fallecimiento de nuestro esposo y padre, Ricardo Torres; que contraje matrimonio y, de dicha unión, nació Camilo. Ricardo desapareció el 28 de marzo de 1978. Pedimos se declare su ausencia con presunción de fallecimiento el día 10 de abril de 1978, que se abra su juicio sucesorio y se declare como su único y universal heredero a Camilo.

 Primera providencia: Visto que los hechos relatados habrían ocurrido en la ciudad de La Plata, por lo que tanto la prueba referente a la ausencia con presunción de fallecimiento como el juicio sucesorio deben tramitar en dicha jurisdicción, me declaro incompetente para entender en los presentes autos. Firmado: Juez.

Ruego piedad, señor Juez. ¿Qué más deben probar Marina y Camilo? Ellos viven en Río Gallegos, asolados por tempestades, llegaron hasta aquí. Atravesaron el tiempo y el espacio dignamente. ¿Hace falta la foto de la abuela con su pañuelo blanco?, ¿hace falta sumar al desgarro una nueva peregrinación por pasillos oscuros, 26 años después?

Pues, sí, señora abogada: no ha lugar por improcedente. Advierto que no toleraré exceso en el lenguaje, mandando a tachar la frase “Ruego piedad”. Remítanse estas actuaciones al Juez competente. Firmado: Juez.

En la era supersónica , los expedientes tardan días en recorrer algunos metros y meses, en encontrar al Juez de igual grado y clase, a tres horas de avión y menos de una hora de colectivo. Allí va por tres meses, de despacho en despacho, mientras pega alaridos: “ RICARDO S/ SUCESION – AUSENCIA CON PRESUNCIÓN DE FALLECIMIENTO” EXPTE. 1128/14. El grito en papel busca algún competente que ponga fin –siempre a medias- a la vida terrenal de un desaparecido. Y, como sucede tantas veces, un amigo desarraigado nos abraza. Promoción 75, escuela Nacional, Río Gallegos. Estudió Derecho en La Plata y allí se radicó. Justificó el tiempo de ausencia, las diligencias realizadas para su búsqueda y hasta pudo probar que pasaron más de 15 años, para que -por fin- Marina le pueda donar a su hijo aquella casa; la misma que custodió la esperanza de sus abuelos: la ilusión de verlo crecer. Todo lo anterior, claro, fundado en los arts. 110 siguientes y concordantes del Código Civil.

DE LOS BUENOS JUECES

Patagonia otoñal. Las aves migran, hasta la primavera no veremos cisnes de cuello negro, flamencos, chorlos, playeros.-

Ayudadas por los vientos y las mareas, buscan cumplir un ciclo, renovar nutrientes, regular inundaciones y sequias. Eso, claro está, no es desarraigo.

Amo las largas noches de verano, el sol que inunda mi cuarto a las 5 de la mañana.

Y este tiempo tranquilo de domingo otoñal, en que las horas se van corriendo minuto tras minuto, día a día.

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Recorro mi casa como un pájaro que pretende poder elegir quedarse, me encuentro con mi propia primavera en ese  libro con encuadernación de lujo, tapas duras, lomo de piel, hojas que resisten “Elogio de los jueces escrito por un abogado” de Piero Calamandrei . Una dedicatoria en primera página antecede la lectura del libro:

“Río Gallegos, 23 de septiembre de 1977. Querida hija: Ahora que has emprendido el estudio de la carrera de Derecho, quisiera recordarte que la justicia no es tal, si no va unidad a un profundo sentido de la caridad y del respeto al ser humano, de lo que tanto hemos hablado. Tu papá”

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Mi padre fue abogado y fue juez. Como Sonia y Camilo, exhibo mi orgullo: un profundo agradecimiento a su existencia. Algo hace familia entre mi historia y las palabras de Calamandrei. DEL SENTIMIENTO Y DE LA LÓGICA EN LAS SENTENCIAS :… Se representa escolásticamente la sentencia como el producto de un puro juego lógico, fríamente realizado, sobre conceptos abstractos, ligados por una inexorable concatenación de premisas y consecuencias; pero en realidad, sobre el tablero del juez, los peones son hombres vivos (…) ¿Cómo se puede considerar fiel una motivación que no reproduzca los subterráneos meandros de esas corrientes sentimentales, a cuyo influjo mágico ningún juez, ni el más severo, puede sustraerse?Más que en los virtuosismos cerebrales de la dialéctica, los buenos jueces confían en su pura sensibilidad moral; y cuando después se ven obligados a llenar con argumentaciones jurídicas las motivaciones de sus sentencias, consideran esta fatiga como un lujo de intelectuales desocupados, convencidos como están de que, una vez que aquella íntima voz ha pronunciado interiormente su dictamen, no habría necesidad de tales pruebas racionales (…) Creo que la angustia más obsesionante para un juez escrupuloso ha de ser precisamente esta: sentir, sugerida por la conciencia, cuál es la decisión justa y no conseguir encontrar los argumentos para demostrarlo según la lógica. En este aspecto, es conveniente que el juez tenga también, aun en pequeño grado, algo de la habilidad del abogado; porque, al redactar la motivación, debe ser el defensor de la tesis ya fijada por su conciencia.

Así sea.

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LA FEMENINA

Por Cecilia Miano

Desamor: sobre “Como en la guerra”, de Luisa Valenzuela

COMO MERCANCÍA

imagen  Las letras  fulguran en la fachada opaca. Las letras estacionan en fila y algo sucede. En primera instancia, a mí me da risa, una risita nerviosa y rápida.  Y, en la risa, se me cruzan los opuestos en interrogantes. ¿El amor es buscado por el miedo al desamor?, ¿a quedarse afuera, al rechazo? Vanidad, desolación, hilachas del ego, de la piel y de las ideas. Un lío bárbaro.

EL DESCUBRIMIENTO

Como “En la carta robada” de Edgar Allan Poe, la sensación de inminente búsqueda de algo importante se esconde donde podríamos verlo. Tan notorio es que apenas unos pocos lo perciben con todos los sentidos.brujula

Desde la página cero de “Como en la guerra”, la narradora Luisa Valenzuela propone la desorientación de la escena como norte infinito. Un narrador  cuenta  crueldades e interrogantes eternos  y está dispuesto a acecharnos, si no hacemos algo. Este mismo narrador descubre posibilidades envueltas en aire de espejos, dibuja puertas íntimas y trasparentes para animarse a buscar y buscarse.

¿Qué buscamos?, ¿qué deseamos?

¿Amor?, ¿y eso, qué?

Lo terrible es el amor de espaldas, el desamor.¿Y el desamor, qué?

El libro “Como en la guerra”, para decirlo de manera sencilla, comienza con una escena de tortura inevitable y descolocada.  A  continuación y por un lapso, el lenguaje  se amansa, los momentos se ordenan para la búsqueda: el descubrimiento, la pérdida, el viaje y el encuentro  a través del cual el lector recorre escenas de un personaje díscolo- en teoría investigador- apasionado con el encuentro de lo que, hacia el final del libro, descubrimos es uno mismo. De cuán vientos de guerra de andrés loboguerreroimportante es atreverse a  emprender ese camino de ilusiones ópticas, de  máscaras que no quieren mostrar, de puertas que debemos atravesar para lograr lo que el texto nombra  como “purificación”. Esa búsqueda, la razón de la búsqueda, es el encuentro con la verdad, la realidad. Su acceso sólo es posible a través de luchas internas y dolorosas: una guerra desatada para adentro, para descubrir la potencia  de la desdicha, del contrapunto, del desamor y de la ausencia.

Todo en este texto es pasión roja de sexo y de advertencias, llevadas adelante por “ella”, la femenina: personaje, con gran entidad propia, que encarna la oscuridad enroscada, de sombras y dudas, de enigmas propios y ajenos. Tiene tanta fuerza la femenina que es capaz de comandar la acción, sólo con la ilusión vuelta esperanza.

El encuentro se da con escondites, con otras realidades: personajes, ciudades, símbolos o palabras.

La calma, el arribo a la meta del “encuentro” es un sitio  donde las palabras se vuelven pacificadoras del camino y el rojo  torna en luz que ilumina las penumbras del día.hombre a caballo Z

La naturaleza no tiene grandes primeros planos y es cosa de cada uno el ponerse bien lejos o bien cerca y elegir la perspectiva que más se acomode a sus afectos. El individuo busca el gran primer plano, el perfecto aislamiento: puede usar aparatos o acomodar el ojo.” O puede buscar en el pasado o en el futuro:   “Hubo épocas mejores, debo reconocer que hubo momentos lúcidos cuando mi deber no consistía en desterrarme el dolor – más bien todo lo contrario-  y fueron los momentos que pasé con ella.”

MALEZA DE INFINTAS CARAS

Así que ella, la femenina, es el encuentro. “…cuando la vimos de golpe, de golpe la vi y pegué un salto  hacia atrás de quince años… un salto que me tuvo pegado a una mirada muy oscura, profunda, un agujero-mirada… Fue aquél el josefh cornellprincipio…”

Hay algo picante en  el título de este libro: camino plagado de malezas en mil caras; semblantes detrás de máscaras que defienden ese doblez de cada quien, ese entramado de  absurdos escondedores, esa zona de oscuridades y desconocimientos. Y, para entrar en ese territorio, el narrador se desdobla tanto en femenino como en masculino, da brincos con un tiempo que no es tiempo  y tiñe para velar-, con bigotes y con labios rojos, con galera y con medias de red, de prostituta y de pseudo psicólogo-, a todos, en una espiral dialéctica: “esta sana costumbre la he aprendido de ellos, no tengo por qué sentirme orgullosa ni estar avergonzada.ni sentirme orgullosa ni estar avergonzada ni sentirme orgullosa ni estar avergonzada es el perfecto equilibrio sobre esta cuerda floja de la vida que me tengo merecida por boluda, una bola atrás y otra adelante para hacer contrapeso, un paso más y caigo, uno menos y ya sé dónde deberán ir a buscarme(…)”

La narradora juega desde el femenino, envuelve, desafía al lector y lo compromete, casi sin querer, a ser observador activo: adentro y afuera del libro a la vez. El lector, híbrido entre personaje y persona, da medio cuerpo a la historia. La lectura repica por dentro y se separa en etapas bien definidas. Como si esta hoja de ruta nos llevara por el sendero correcto para descubrir lo real – el amor en su máxima y en su mínima, en su femenino, en su masculino- y, también, en sus plurales:“al abrigo de un portal vigilamos sus entradas y salidas, registramos con minucia sus movimientos, sus atuendos, su vida tras las cortinas rojas de su altillo o bajo la luz muerta del bar de las camareras donde trabajaba.”

CORALES

En principio el lector recibe la historia que descansa en  la superficie. Pero lo entretejido y lo latente ganan la batalla y hacen reflexionar desde distintas forma es vacío,vacío es formaescenas: un coro de diálogos. La voz es el gran personaje de este texto. Y tiene matices, inflexiones, ecos que se superponen a otras voces, momentos de exclusividad y, también, entradas colectivas, donde se potencia en multitud. Porque con una sola voz no basta para comprender  la cadencia del canto. El amor es polifónico. Aunque haya dos- en los modos, en los ademanes- la multitud de afecciones  reescribe la historia en cada gesto.

 

MAPA A LATIGAZOS

Esta investigación desesperada por “la (aparente) ´única razón de nuestra existencia” – el amor-  nos lleva a esa calle vestidos de traje, con corbata y una botella de vino, porque sabemos qué viene, aunque la oscuridad nos depare miedos: conocidos y nuevos. Esos miedos  muestran el revés de la búsqueda, la contracara de ese deseo. “Si supieran que uno siempre consigue lo que quiere pero nunca cuando lo quiere. Basta hacer como yo y querer a destiempo: el deseo desfasado”.

Y es en las noches donde el desfasaje se mueve con mayor soltura. En las noches, como si la luz oscureciera las deidades y los tonos aparecieran  por arte- no de magia- sino de la búsqueda. Aunque, más tarde en el texto,  la noche ya no anda  para quien busca. Entonces, ¿para qué está hecha?  Tal vez, va hacia el encuentro de otros tonos, para que las máscaras develen la encrucijada: vernos  más allá de los espejos. Ser, así, nuestra propia brújula.

Esas noches, para mí, tenían un color totalmente distinto a las demás noches. A veces iba distraído sin pensar en el día de la semana y de golpe una tonalidad rojiza aparecida a la vuelta de la calle, luces más amarillas que de costumbre me recordaban que ya empezaba el lunes, o empezaba el jueves…”

NOCHE ROJA

“Como en la guerra” es la eterna recurrencia al rojo. La belleza del color y sus foto de la torre de Londres amapolas rojostonalidades, como si de él dependiera toda la fuerza con que planteamos el desafío; como si de él pendieran los bríos del brillo para acongojar los miedos. La primera  femenina queda atrapada en una casa de rojos, en terciopelos sobre la ventana, en labios abarrotados de pintura, en una lámpara de ensueño, en guantes que dibujan manos y brazos con gracia, en sangre de toro. Las paredes, dice el masculino, no deberían ser rojas.

Igual caigo en la trampa y le contesto:

-Pero todo sería colorado ¿no se da cuenta? El rojo se la va a tragar…

¡Advertencia!: -sería en letras rojas, ya que todas las advertencias así se escriben-: si todo se tiñera en rojo, no podríamos despegar la mirada de lo monótono y el color perdería su fuerza. Para gritar ¡que viva el rojo! es necesario alimentar a los opacos.

TIRO DE GRACIA.

Como si un disparo tuviese el poder de terminar con tanto padecimiento y, entonces, ponerle punto final a una historia, parar la película y dejarse vencer o pensar que ese mismo disparo podría ser el principio: “…entonces podré expresarme como quiero sin temor a esa cosa verde y pegajosa que es el miedo, serán largos años de sacrificio hasta poder llegar por fin al punto que ambiciono, pero hoy aprieto el gatillo en señal de largada, disparo el tiro de gracia.”

Así, con el tiro, el tiempo dejaría de extinguir  nuevos horizontes y nuevos cataclismos.  Sobre el lomo del caballo, el cochero dibuja mapas de sangre a latigazos. La escena se repite y el tiro se desprende sin puntería. Es difícil dar en el blanco.“…oprimo el gatillo Androgino_2y él cae muerto- él, no el cochero-.”

VUELTA DEL COLOR.

Ella, la femenina, intenta volver al color con hurgueteo ajeno, con deseos desde callejuelas negras envueltas en la noche que transcurre.

La noche vuelta día, el camino llega a su fin.

Lo peor es que se pone linda a veces a pesar de ser fea y no muy joven. Lo peor es que no parece mala.”

 “Lo peor es que existe.”

La multitud no entiende de caminos, pero ella sí. El personaje, sí. Y el lector se replantea su viaje, su búsqueda, su encuentro con  una verdad. Roja.




VARIACIONES DEL ROJO

Por Viviana García Arribas

Desamor: sobre “TENEMOS QUE HABLAR SOBRE KEVIN”, de Lynne Ramsay

INSTINTO MATERNAL

Tecleo en Google “instinto maternal” y aparece una lista interminable. Casi todos los artículos dicen más o menos lo mismo: no existe como algo innato. Se trata de una preferencia relacionada con el cuidado de nuestros hijos, una vez que han nacido. En general, son notas tranquilizadoras y proponen algo así como: no preocuparse, a la larga el amor por el hijo va a nacer.

“Tenemos que hablar sobre Kevin” hace que pongamos en duda esta certeza mediante un relato fragmentado, donde se entrelazan tres líneas :

El presente: Eva visita la cárcel y va en búsqueda de trabajo.

El pasado reciente: recuerdos de un hecho policial que la atormenta.

El pasado más lejano: la vida de Eva desde el nacimiento de Kevin.

Esta estructura sigue la árida relación de la madre y del hijo. Por tramos, quebrada, por tramos, transitable, la organización del film hace espejo de la relación entre ellos.

 

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EL DULCE SONIDO DE UNA PERFORADORA

Desde el embarazo, Eva se disgusta ante su figura en el espejo, hasta el vientre de las demás embarazadas la fastidia. En el momento de parir, se escucha la voz de una enfermera: “falta poco, deje de resistirse…” Y Eva grita como si presintiera algo, más allá de las contracciones y las lumbares a punto de estallar. Es un grito de rechazo y de horror.

¿Cuándo nace el amor entre madre e hijo? Nos tranquiliza pensar que es espontáneo, sin embargo, se trata de un proceso. ¿Cómo relacionarse con ese ser nuevo que llega y se instala en nuestra casa, la invade, nos quita el tiempo, el sueño, el descanso? El bebé de Eva reclama sin parar, a tal punto, que ella prefiere una perforadora de asfalto al llanto de su hijo. Y la cosa empeora. A pesar de ser un niño sano, Kevin no aprende a hablar, no adquiere el hábito de hacer sus necesidades por sí mismo, no juega con su madre. Le niega, en fin, todas las pequeñas compensaciones que ella espera. “Mami era feliz antes de que el pequeño Kevin llegara. Ahora se despierta cada mañana y desea estar en Francia”, le dice. Siente que por él debe abandonar su ciudad amada, la bohemia y su estilo de vida. Todo semeja un sacrificio sin ninguna compensación. ¿Una madre debe ser capaz de cualquier renuncia sin esperar nada a cambio?

IMAGEN 9El cuadro de la maternidad, vivida como una fuente de abnegación, consagrada por imágenes de mujeres sonrientes es el más habitual. En esa única jerarquía, el rol materno resultaría clave para la subsistencia de la especie. Idea ancestral, que todavía hoy se sostiene, basta para eso ver cualquier publicidad por televisión abierta.

 

 

TODO ESTÁ BIEN

Para seguir esa línea de pensamiento, es necesario tener en cuenta el rol paterno. El padre de Kevin permanece al margen. Junto a Eva, pero sin ver qué sucede en realidad entre la madre y el hijo. Es el típico hombre que llega a su casa después de trabajar y no quiere enterarse demasiado de lo ocurrido en su ausencia. El clásico proveedor de bienes, ese que se adapta perfectamente a la estructura “madre abnegada”. Su figura es el opuesto de Eva: todo entre ellos es diferente, desde el físico hasta la actitud hacia Kevin.

El hijo complace al padre en todo. El padre, a su vez, justifica siempre sus conductas y lo escuda en el hecho de ser un niño: “necesita aire fresco, ir al campo, tener dónde correr”. Casi un clishé, repetido por quienes creen que los niños no son más que animalitos a quienes les basta un poco de aire y sol para ser felices. Su despreocupación, ¿calificaría como desamor? Al menos, hay en él cierta ceguera en la que “todo está bien, total es chico, ya va a aprender”. Confiar en el futuro sin atender los signos del presente es una actitud bastante habitual en las personas. Y, también, inmadura.

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Más tierno y con mayor tendencia al juego con el niño que la mujer, la actitud del hombre le permite una conexión más fluida con el hijo, con quien puede compartir sus juegos. Y, cuando crece, los une su afición por la arquería. Desafortunadamente, la visión distorsionada del mundo que tiene Kevin lo enfrenta con el padre cuando comprende que ama a su pequeña hermana tanto como a él.

 

LAVAR LOS PECADOS

El rojo invade y enchastra todo. En cada plano, tiñe objetos, prendas de vestir, detalles en la decoración. A veces el ambiente mismo es rojo: el aire sangra por efecto de la luz solar o por el reflejo de la pintura que mancha las ventanas. Podría pensarse, en principio, en una anticipación del final sangriento, pero es posible hacer otras lecturas. El rojo prohíbe en el semáforo, en las señales de tránsito. Es la intensidad de las pasiones, más que las pasiones mismas. En su versión sangre -de animal o de un niño- es la escena central en los sacrificios de los pueblos primitivos.

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Un ojo atento puede encontrar, a lo largo de la película, indicios de estos múltiples sentidos: el pecado del desamor por el hijo, castigado con creces por la marginalidad y el ostracismo al que se ve condenada Eva. Sin embargo, ella sigue adelante, pese al crimen de Kevin. Su obstinación para levantarse cada mañana, limpiar su casa de las manchas de pintura causadas por los vecinos, buscar trabajo y visitar la cárcel es una forma de pasión. El crimen de Kevin podría pensarse como un acto sacrificial inconsciente para salvar la relación con Eva. De seguro, es un precio muy alto. Sin embargo, se trata de borrar el peor de los pecados: el desamor entre madre e hijo.

Eva limpia, pule, quita manchas, rasquetea, pasa el trapo. Se lava mil veces las manos manchadas de rojo. Esas manos no mataron, no obstante, estaban muertas para todo gesto de amor hacia el hijo desde muy temprano. Parece incapaz de ninguna ternura: ni durante el embarazo, que la encuentra perpleja y descorazonada, ni en las primeras horas luego del parto -donde es notoria la diferencia de su actitud con la del marido- ni en los primeros días de crianza. Con los años, la cautela es la forma de trato habitual con el hijo. El miedo a sus reacciones los distancia tanto como la falta de amor.IMAGEN 1

Esta madre no supo, no pudo o no quiso alojar a su hijo. Le fue imposible formar el nido para cobijarlo desde su propio vientre, antes del nacimiento. Tal vez por eso viva su propia condena junto a Kevin.

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QUEBRAR AL ENEMIGO

La mirada de los otros es una constante desaprobación. Cuando Eva empuja el cochecito por la calle y suena el llanto del hijo, la gente la ve con desprecio. Los insultos de sus vecinos se completan con las agresiones de los niños en Halloween. Siempre la mirada castiga a los demás. Su propio marido no le quita los ojos de encima, pendiente de sus errores.

 

Sin embargo, Eva no sólo es víctima de la mirada ajena, también es capaz de censurar. Esa actitud acorta las distancias entre la madre y el hijo. Kevin comenta: “¡qué dura!” y ella, “¿quién lo dice?”. “Tal para cual”, concluye él. Y este simple diálogo los acerca, se los ve parecidos como nunca antes. Esta cercanía, que la directora oculta hábilmente durante gran parte del film, se manifiesta en toda su dimensión a través del arma elegida por el hijo para matar: el arco y la flecha, las herramientas de “Robin Hood,” el libro que Eva lee, recostada en la cama, junto al chico, en un momento de gran serenidad y unión entre los dos.

IMAGEN 10Y no es de extrañar: un desafío más por parte de Kevin tensa al máximo la paciencia de la madre y provoca un gesto de violencia en la mujer. El resultado: el brazo del niño se quiebra. Siguen la carrera desesperada hasta el hospital, el temor de que el pequeño la denuncie, la angustia. Todo sale a pedir de boca. Al llegar a la casa, la sorprende la justificación del padre porque “no puede cuidar al niño todo el tiempo”. Milagrosamente, la estrategia funciona. “No importa qué hayas hecho, pero resultó”, le dice el marido.

Eva quebró, literalmente, la voluntad del chico. El triunfo dura poco: el hecho se transforma en un medio de extorsión. Su éxito se para sobre suelo resbaloso. Los límites, indispensables, también deben estar fundados en el amor y comunicados amorosamente. La falta de afecto de la madre ha sido una forma de la ausencia, a pesar de haber convivido con su hijo cada día, desde el nacimiento.

LA HABITACIÓN DEL HIJO

Kevin cumple dieciocho años y llega el momento de pasar a la cárcel común. Por primera vez, se lo ve temeroso y angustiado. Por primera vez, se une en un abrazo con su madre.

Eva parece haberlo aprendido: el lazo que la une con su hijo va más allá de todo lo vivido. Nace aún antes del nacimiento.

Vive sola. Va de su sórdido trabajo a visitar la cárcel y, entre una cosa y otra, borra las huellas de la agresión de los vecinos y prepara una habitación de la casa. La pinta de azul, coloca muebles y una repisa, la dispone igual que el cuarto de Kevin en la casa familiar. El descuido y el desorden en el resto de la vivienda quedan fuera de este ámbito.

En soledad, prepara el nido y espera.

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JUEGO DE DESESCRITURAS

Por Paola Braslavsky

Desamor: sobre Hansel y Gretel

HANSEL Y GRETEL (1) PARA PRINCIPIANTES

Las versiones abundan. En la más típica, abreviada para los pequeños, se narran a la madrastra, al padre, a sus hijos y a la bruja. La casita es de dulces. Como precuela de la obsesión Disney, la madrastra se quiere librar de ellos, de los niños. El padre, en su arquetipo de hombre frágil y azorado, no los defiende en un primer momento, sólo se sujeta a la voluntad de “la mala”.

Las pistas que se pierden. La escritura de las huellas. Ahí donde se escriben los niños, se produce el extravío. Miguitas de pan para arrinconar, incluso más, a la orfandad. Incisiva: ¿cómo no sentir este hecho azaroso, después de tanto desamor o abandono parental, como otro más -de Dios, de la vida, del padre, de la madre muerta, tal vez-?

TRÁGICO, BORRACHO Y AMOROSO

En otra versión, la del musical, anterior al siglo XX, nos encontramos con la madre, el padre, el hambre, los niños, la bruja. La casita es de pan de jengibre. La madre regaña a sus hijos y el padre vuelve ebrio a su hogar. Y la historia es la que todos conocemos. Pero me voy a detener en el detalle del padre y su ebriedad, más allá de que esto no le impide salir en busca de sus hijos que se han ido al bosque.

Que el amor del padre se ponga en escena nos hace pensar en otras pisadas. El padre muestra cómo bebe su angustia. Y el hijo percibe, siente, huele. Ese tapón, esa función cosmética, que tanto expone papá, esos excesos y vejaciones son huellas a leer, por el hijo, a su hora. Para hacer con esa huella, otra y otra: un trazo que lo arrime o amarre a la vida.

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DONACIÓN, EL REGALO DE LOS HERMANOS GRIMM

El don, la gratuidad que funda la cadena de circulaciones, más que de intercambios. Los hermanos Grimm recogen un cuento para que lo recojamos a su vez y lo donemos también. En esa tarea de lectura y reescritura, el amor, el desamor, el abandono, el hambre, la ficción como camino nos reconfiguran. Escribir es seguir huellas. Materiales, concretas, como las migas de pan. Y de las otras, inmateriales, como los vacíos que bordea la escritura.

Leerse y reescribirse con los otros en la vida. Pero acá, en el bosque, el tiempo y el espacio del texto destacan los sitios punzantes de ciertas figuras sobre nuestras propias escrituras. Los adultos significativos de la infancia, los pares, las geografías míticas del pasado que tienden al futuro. En ese sentido, Hansel y Gretel repica en El Principito, cuya existencia significó, sobre todo, por haberse vinculado. Tuvo planeta, tuvo interlocutor: tuvo familia.

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Ser escuchados para evitar ser arrinconados en la orfandad. Y, sobre todo, en nuestros días, cuando la orfandad ya no es cosa de niño. También, entre los adultos, al no haber lugar entre los otros, la vida se angosta, se aprieta en los confines de la soledad de espectadores. O, también, en el aislamiento hiriente del desempleado.

LAS HUELLAS COMO UN MODO DE PERSISTIR.

Ahí donde se narran los niños en soledad, se produce el extravío. De lo que resulta, entonces, que los adultos somos esas grandes pizarras en las que ellos se escriben. No las notas escolares o los puntos ganados en el deporte, sino eso que hace único a cada chico: las huellas que arman sus cuerpos, desde y para otros, las que fundan caminos, tienden puentes. Huellas para ellos mismos. Pero siempre, la senda pasa primero por los otros. Al respecto, dice Umberto Eco: “corre el riesgo de morir o enloquecer quien viviera en una comunidad en la que todos hubieran decidido sistemáticamente no mirarle nunca y comportarse como si no existiera.” (2). Alguien que no deja su huella en otro- el otro social en este caso- se extravía, como si se empezara a desescribir. Salvo que, desde ese desamor social, junte sus trozos con el coraje que, en la adversidad, innumerables veces se forja. Y así arranque hacia algún lado. Creativo. Solitario al principio, tal vez. Desde el arrinconamiento y la orfandad, hacia otro amor, hacia otro espejo, otra pizarra, otro papel. Si el anonimato está en algún momento del proceso, no es para quedarse allí.

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HUECOS DE DESAMOR

A veces se siente como desamor lo que es desencuentro. Es común escuchar entre padres separados que el padre se separa no solo de la que fue su mujer, sino también de sus hijos. Lo que no se puede expresar de dolor por el desencuentro, desde ambos lados, se lee como desamor.   Y no hay que descartar las derivas de la lectura, en la realidad de los cuerpos y en la de los afectos. Sin embargo, toda lectura es pasible de deconstrucción. Trabajosa. Ardua. En el mejor de los casos, retoma el hilo del amor que unía a padre e hijo, o a padre e hija. El lenguaje cumple una función esencial ahí. Las palabras y los cuerpos son los únicos selladores de grietas capaces de atreverse con estas fisuras.

Es posible torcer el curso de la historia, franquear las noches adoquinadas en el ser. Leer y reescribir.

 

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  • El título original en alemánHänsel und Gretel es una ópera en tres actos. con música de Engelbert Humperdincklibreto en alemán de Adelheide Wette, la hermana de Humperdinck, basado en el cuento homónimo de los hermanos Grimm. El compositor la catalogaba como una ópera de hadas. Richard Strauss dirigió la primera representación escénica en el Hoftheater de Weimar. el 23 de diciembre de 1893,6 seguida por su estreno en Hamburgo. el 25 de septiembre de 1894, dirigida por Gustav Mahler. Luego se representó en Basilea –Suiza-, Londres, N. York y Melbourn –Australia.(Wikipedia, 2016)
  • Eco, Umberto. En qué creen los que no creen/ Umberto Eco y Carlo María Martini.- Segunda Edición-Buenos Aires-Booket, 2007, página 97.

 

 

Las imágenes de esta nota corresponden a Joan Miró.




EL DEVENIR DE LOS CUERPOS MÚLTIPLES

Por Germán Cavallero

Desamor: Entrevista a Leonor Silvestri acerca de su último libro, “Games of Crohn”

Edición y entrevista: Germán Cavallero.

Salud o enfermedad. Lozanía o vejez. Libertad o encierro. Bajo su peso hacemos el esfuerzo de transcurrir y sobrevivir, pero si la entrevistada es Leonor Silvestri, una pregunta puede arrojarnos al pináculo de su jauría, de su palabra fulgurante. Y así, a través de una enfermedad autoinmune como Crhon*, alivianar la carga, descategorizar, poner en cuestión. La sanidad es un bien, pero también es un mal si su consecución implica sujeción a normativas que poco tienen de sano, más bien, todo lo contrario. Salud o enfermedad. Libertad o limitación, discapacidad. Detrás de un diagnóstico médico se revela un diagnóstico social que, lejos de empoderar y liberar, acentúa el desamor de un sistema en palpable agonía. Pero se puede dar batalla en todos los cuerpos, no sólo en el propio sino también en el social. De la mano de Leonor Silvestri.

 

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VIBRACIÓN POR SIMPATÍA

“Games of Crohn” es el título del último libro de Leonor Silvestri. “Games of Thrones” resuena tal vez, no tanto por la proximidad sonora de las palabras, sino quizás porque el libro, como la serie, plantee un juego de tronos, una disputa territorial…

La verdad, no lo había pensando pero supongo que sí. No vi la serie, no suelo ver series, me aburren. Pero nos pareció -.al fin de cuenta todo punto de enunciación es múltiple, son agenciamientos de enunciación -un título pegadizo y divertido para algo que es en serie y crónico, como una auto-inmune. Me alegra que puedan proliferar sentidos en esa lectura que vos proponés. Al fin de cuentas, el cuerpo es un espacio de disputa soberana, donde damos nuestras últimas batallas.

El alma del sonido es su propia frecuencia, es decir, una cantidad determinada de ondas que él mismo produce en el aire en un segundo. Y el cuerpo del sonido es el instrumento que le da vida. Si ese instrumento u objeto encuentra en el ambiente en que suena otro objeto (una campana de ventilador de techo o una manija de puerta), capaz de producir la misma frecuencia, lo hace vibrar. Ese fenómeno se conoce como vibración por simpatía, una vibración despierta a otra para vibrar juntas.

 ¿Escribir un libro es concebir una frecuencia singular, única, pero también una búsqueda de vibración plural?  

No tengo idea. Jamás pienso en eso cuando escribo. Pero espero que puedan leerlo tanto las personas relacionadas a los servicios médicos (desde personal de enfermería hasta médicos y médicas) pasando por todas las personas interesadas en discapacidad y diversidad funcional. Asimismo, el libro propone un entrecruzamiento entre la diversidad funcional, el eufemismo políticamente correcto para referirse a discapacidad, y la lucha contra el régimen heterosexual de normalidad y sus cánones. Por ende, es un libro donde la biopolítica hace carne de la cintura para abajo.

 No es un mito: la copa de cristal entra en vibración si la nota emitida desde la garganta de una cantante tiene la misma frecuencia que la de la copa. A veces las empatías -resonancias, ecos- rompen estructuras. De pensamiento.

Yo soy de la idea de que las cosas le llegan a quienes le tienen que llegar, cuando es necesario que les llegue. Creo que, en la villa, debería haber taller de Spinoza permanente. César González*** es un ejemplo. De la academia no formo parte, la gente me confunde con ese sitio porque puedo articular de corrido. Ciertamente, ahí estudié. Crohn no discrimina. Como es genético, lo puede tener cualquiera. Si el libro expulsa, será por intereses. A quien le interese pensar que el Hospital es genial, los médicos santos y la ciencia, salud, pues no le va a gustar. Del mismo modo que quien lee Cohelo, quizás no lea Nietzsche. Pero Severino Di Giovanni con su escasa escolarización era lector del bigotudo, así que ya ves. Igual es chistoso cómo las personas de clase media piensan que hacen algo por el bien de los de la periferia al preguntarse si tal o cual material les incluye como su público lector. Como si en la pregunta estuviera ya la garantía de aporte del granito de arena de la buena conciencia. Yo te digo qué me propuse hacer y seguro no va a satisfacer todos los deseos de bien de las personas: me propuse salvarme mediante la escritura que me agencié con Crohn,  para formar un tercer cuerpo más resistente. Eso, mediante una crítica mordaz, no solo a los dispositivos médicos y a sus diagnósticos, sino a la buena conciencia que todo lo corroe con sus ideas del bien.

DEL MYTHOS AL LOGOS

Leonor afila su punta y selecciona minuciosamente el destino. Así, los cazadores desprevenidos son cazados. Su dardo es una lengua concisa, no admite rodeos: va al centro, viaja en tiempo real, pero atraviesa todas las temporalidades, todos los estratos de la palabra y sus significados. Y resignifica. Y vibra en clave montaraz, ritual y dialéctica.

Las capacidades diferentes son diferentes, ¿a qué, a quién? La idea de diferencia supone una normalidad de la cual se difiere. No quiero pensar así. Prefiero pensar en diversidades y multiplicidades. El diagnóstico médico hoy prescribe y define una diversidad funcional que debería ser cuidada, respetada y valorada como la diversidad de la flora y la de la fauna. Pero diverso hoy no alcanza, porque es el eufemismo que la buena conciencia utiliza para referirse a lo abyecto sin sentirse un sorete al hacerlo. Prefiero tullida o disca aunque, en realidad, creo que somos mutantes divinas que deberíamos ser apreciadas por nuestro grado de singularidad, como esas especies que viven en el fondo del mar y fosforecen; o esas ranitas exóticas, o como fue Lucy, la primera monita, tal vez considerada mas feúcha que el resto, porque su pulgar era oponible; ésa que se bajó de la rama -o la bajaron con la intolerancia- y de donde derivamos hoy todas las que tenemos pulgar oponible. Mis capacidades no son diferentes ni menores.

LABOR DE LABORATORIOS

Fui testigo directo de cómo una paciente oncológica se aferraba a la obra social, a la clínica y al médico, camino al escurridizo paraíso que era su salud perdida. Y a la droga, hostia salvífica, de un costo mensual de U$S 40 mil, diseñada a la medida de los intereses de un laboratorio y no del retorno al Edén expropiado. Y las confesiones masculladas del médico, al corroborar aquello de que, en las sombras, un dios enfermo de desamor se enriquece a merced de nuestro exilio espiritual. Desamor, en la punta de la pirámide.

 Por otro lado, están las políticas públicas de salud, aun dentro de un engranaje turbio, con drogas accesibles, gratuitas…

 Las políticas públicas no son de salud, son médicas. El concepto que en esos lugares se tiene de la salud no es el que yo tengo, ni el que tenía- por decir alguien- Nietzsche. Prefiero hablar de servicios médicos, o de asistencia médica. Las drogas no son gratuitas, ya están pagas, lo mismo que los subsidios no son dádivas. Cada vez que no me cobran como discapacitada el subte es porque el pueblo argentino colabora mediante la extracción de sus impuestos para que eso sea así. Gratis no hay nada. No creo entender bien tu pregunta. No obstante pienso que las drogas que mantienen con vida a las personas con Crohn deberían estar liberadas, ser expendidas en centros especiales sin tanta burocracia. Y estoy Foto 2convencida que, de costo, no cuesta tanto producirlas. Pero es que la industria farmacéutica y la corporación médica de sanos no tienen nada. Ellos son quienes aumentan esos precios de tal modo que solo puedan ser accesibles mediante intervención estatal. Y a mí no me molesta ser o vivir en la contradicción, lo que me molesta es la inconsistencia. La contradicción y el conflicto es vida. Tal cual Crohn. La coherencia es nazi.

 Pero la escritura, en su logística de antídoto contra el antídoto…

 Me lo recomendaron dos personas ante la locura producida tanto por el encierro, como por el proceso de medicalización del cuerpo y por el diagnóstico. El único compañero de la secundaria que frecuento, Ricky Estévez, me hizo ver que, lejos de tratarse de el fin, Crohn me proponía un comienzo para un estudio aun en mayor profundidad y con una legitimidad en la enunciación de la que antes carecía para el trabajo en torno a los dispositivos de control de la biopolítica. Y, por otro lado, mi psiquiatra, Daniela Tellias, que me sugirió, entre otras cosas (dejar la bata de hospital, escuchar música y arreglar la celda/habitación), que echara mano a la escritura como recurso para no volverme literalmente tan loca que ya no pudiera regresar. Es una afirmación producto de la reactividad lógica que supone una situación de encierro.

 ¿Cómo organizaste el material del libro?

 Escribí, promedio, una entrada por día de internación. Y luego, continué escribiendo algo que a mí me gusta llamar “Diario de Guerra”, donde continué con la externación, es decir, con lo que suponía este cuerpo nuevo y enfrentarme a otros dispositivos: las instituciones sociales discapacitantes y a la gente.

 y un libro como nueva voz del cuerpo…

Sin duda, como un agenciamiento hacia la lozanía de espíritu, al estilo Niezstche- salvando las distancias-, quien, en cada período de salud, aprovechaba para escribir lo meditado cuando sus cefaleas y otras afecciones le tomaban el cuerpo.

LA OTRA FLECHA

 No es áurea ni brilla en la punta. La flecha del desamor va sin filo y con apagado plomo bajo la caña. Pero no todos los cuerpos son sus blancos perfectos.

 Yo no creo que el cuerpo sea algo, creo que el cuerpo funciona de un determinado cómo. Para mí Crohn es el premio a mi trayectoria, la posibilidad de saber que mi inadecuación con un medio social y un mundo tiene sentido. No pertenezco aquí. Crohn me permitió construirme unas narrativas mucho más hermosas y alentadoras que las que venía llevando adelante, sin desdecirme enteramente de lo anterior.

 Crohn como flechazo de desamor del cuerpo hacia sí mismo, como pérdida parcial de un autoafecto positivo

 Yo no creo en esas teorías, de hecho, hicimos varios capítulos en el libro sobre el tema. De esta idea de desamor hacia sí mismo de las autoinmunes se desprende una reterritorialización eugenésica bien pensante y culpabilizadora. Así, la enfermedad sería culpa de quien la padece y de que sería mejor que no existiéramos (como alentar el aborto de cualquier cuerpo que sepamos que nacerá con una ostensible diversidad). Por el contrario, creo que lo que llamamos Crohn, como otras afecciones, hacen parte a la diversidad de los cuerpos, que vienen en múltiples formas y funciones. Mi cuerpo no tiene nada malo, así funciona. Y como cualquier otra máquina, funciona rompiéndose. Como todo hecho vital no es ni eterno ni perenne ni incorrompible. Como cualquier situación es móvil y precisa apuntalamientos. Todos estos temas que discuten y objetan la noción de salud hacen parte del ensayo. Donde veo desamor y afectos o pasiones tristes y capturas es en torno a la organización médica que nos trata (el hospital, sus modos, los laboratorios, el encierro, el diagnóstico) y a los discursos responsabilizadores desde la idea del bien; esa idea de que, en realidad, portar una condición autoinmune, o cualquier otra cosa, depende de eso que vos estás llamando “autoafecto”. Creo que se trata de nazis mal vestidos, gente que viste harapos pero piensa como el doctor Menguele. Y tiene un halo de bondad protectora que invisbiliza sus malas intenciones. 

 Crohn como narrador de las múltiples facetas de un desamor infalible…

 ¿Surgieron tipos de desamor a partir de Crohn?

Claro. La gente no sabe qué hacer con todo aquello que no repita lo que ya sabe. No hay espacio para alojar y cobijar a cuerpos que no funcionan como se nos dijo en el libro de biología. Es decir, en el de política social: que un cuerpo debe funcionar. Me hice un banquete de reflexión con la violencia institucional y con la violencia de pensamiento de las personas que se consideran sanas. Casualmente, son las que te dicen- sin que se los pidas- que afecciones tipo Crohn dependen de alguna obturación en el conducto de los afectos. Dicen eso cuando esas personas tienen sus conductos- especialmente los anales, porque suelen ser biovarones heterocis-, más que obstruidos por la heterosexualidad como régimen político.

 

La flecha del desamor cosifica (Apolo y Dafne)
La flecha del desamor cosifica (Apolo y Dafne)

 

COMPORTARNOS PARA ABONO

 En niños de hasta casi dos años de edad, todavía no existe repulsión ni al olor ni a lo que la mierda representa en los adultos. Y, a lo largo de los años, se construye ese rechazo como tantos otros: por eso terminamos con desodorante en nuestras axilas para rehuir el olor propio.

 Cuando Crohn se te declare, vas a ver cómo te empezás a llevar mejor con los pedos y la mierda. A mucha gente no solo no le dan asco los aromas corporales, sino que les encantan. ¿Te estarás juntando con la gente equivocada?

 Si Crohn, en lo personal, confirma ese juego de tensiones entre una permanente ansia emancipatoria y la subjetivación impuesta desde la medicina, ¿se puede hablar de ganadores y perdedores?

 Yo no creo que una subjetividad se imponga, creo que se construye. También siento que un acontecimiento, y todo proceso de este tipo lo es, permite el devenir y -por ende- el incremento de las potencias. En el corazón mismo del poder es donde se encuentra la resistencia. Y, en el menor grado de mi potencia física, me seguía sintiendo vitalmente entera, dando mis luchas.

 ¿El cuerpo como aliado fundamental, trinchera o estandarte a partir de Crohn?

 El cuerpo siempre, el cuerpo son los cuerpos, porque somos

Trickster, Joan Priego, 2007
Trickster, Joan Priego, 2007

tecnovivas conectadas. Y no somos una, sino una multiplicidad agenciándose con otros encuentros, que no incluyen solamente personas, sino muchos cuerpos, cuerpo máquina, cuerpo libro, cuerpo molecular.

 Hay pasiones que reciclan y otras que putrefactan. Hay las que amasan y redireccionan la energía, como verdaderas lombrices californianas, y las que encajonan, sepultan y enfrían, como emisarias de un desamor devenido sepulturero.

 En el documental hablás de no perder el tiempo en “pasiones tristes”, ¿se pueden pensar a las mismas como formas de desamor hacia uno mismo?

 No perder el tiempo con pasiones tristes, capturas. Insisto, no veo a nadie que se ame menos a sí mismo que las personas que son normales y realizaron, por amor, todos los mandamientos de la heterocultura. No siento que una autoinmune, un cáncer, VHI o glaucoma, esclerosis múltiple o autismo tengan nada que ver con no amarse. Por el contrario, creo que esas y otras son expresiones de la diversidad de funcionamientos del cuerpo, cuando no síntomas e inadecuaciones a un mundo que repele todo lo distinto y crea narrativas de la bondad, para decirnos que es culpa nuestra no ser normales. Y así, podernos enviar a las nuevas cámaras de gas. Insisto, el discurso de querer es poder, el de la salud, el de la normalidad y el del amor propio todo lo cura son pasiones tristes y capturas de esclavos imperiales que te quieren rendida o muerta. El cuerpo se expresa, yo celebro sus expresiones, aunque duelan. Yo ya no pierdo más el tiempo con la gente que lava sus culpas neo nazis fingiendo preocupación y mandándote a hacer lavativas de lino, terapia de abrazar delfines, o lo que fuera. Deberíamos pensar en la falta de autoamor, por ejemplo, de todas aquellas mujeres que, pese a la evidencia cotidiana, continúan casándose y reproduciéndose, cuando la estadística arroja que es en el vínculo de pareja heterosexual cotidiana donde se encuentra la muerte violenta. Lo que la medicina, brazo armado de la política, llama “enfermedad”, en la mayoría de los casos, no tiene cura. Por ende, se trata de una condición del cuerpo, deseante y deseable, que habla de la potencia de ese cuerpo (que es mucha). Esa es nuestra singularidad, así somos. Acontece que a la gente le da ansiedad pensar que dejará de ser normal (cosa que simplemente ocurre porque ningún cuerpo se mantiene al mismo nivel siempre) y conjura esa ansiedad, con esas ficciones eugénesicas de que se enferma quien no se amó. Para mí no se ama la gente que vive junta y en pareja, esa que no encuentra otras maneras de vivir libre.

REBENQUE DE NÁYADE EN EL LOMO DE LOS RÍOS

Marix Intestino

Marix Intestino

 Crohn empodera. O rescata los sedimentos de empoderamientos postergados. O se configura como delta de empoderamientos superadores.

 Ni postergados ni superadores. No veo la vida así. Hegel, uno de los bastardos de Platón, me parece un error de la naturaleza. Siento que Crohn es una posibilidad vital de empoderamiento para quien la pueda tomar así. Para mí fue el gran acontecimiento de mi vida, lo más potente que me ocurrió nunca y la posibilidad para pensar los flujos de vitalidad y todo lo que me vino pasando a posteriori de una manera mucho más potente.

 … o Crohn como dique…

 Voy a empezar a sentirme insultada por tus prejuicios y preconceptos capacitistas. Mirá, un freno para mí es tener coche, pareja, casita, querer tener bebés, ser varón heterosexual. Esos son frenos. Crohn, que no tiene nada que ver con la absurda conciencia y voluntad, es pura potencia. No creo en la fuerza de la voluntad, del mismo modo que pienso que lo mejor que le puede pasar a un sujeto es desujetarse. Y a todo eso me ayuda Crohn, especialmente a los flujos de deseo y a las pasiones alegres y las alegrías de acción que no emanan ni emergen de un sujeto soberano que cedió su poder, sino de la plena potencia del cuerpo que se expresa inadecuado para su medio social heterocapitalista. Si querés te miento así no te da tanto miedo a vos. Pero, sinceramente, cuando pienso en un dique, la imagen en la cabeza se parece más a la vida que supongo tenés vos.

 Leonor, tornado vertebrado de contundencia verbal que vuela techos y hormigones. Audaz. Creativa. En su peón entraña reinas. Ahora, bajo el brazo, “Games of Crohn”: un libro como arma lúcida para atravesar paredes, hospitales y todos los istmos o ismos que se le presenten.

Antes de la presentación de su libro le pregunté cómo imaginaba ese momento, ya que ha incursionado en performances varias…

 Las performances las hago ya en la clínica. Detesto presentar libros, lo hacemos porque es necesario, porque somos muy pobres y necesitamos venderlo para seguir produciendo. Espero que pueda darse un debate y una charla interesante. Espero poder contar con la presencia de algunas amigas queridas para charlar el tema. Y con buena música y bebida. Un típico convivium. Con eso me alcanza y me sobra.

“Crohn, es vital pensarte como un amanecer no como un ocaso. El cielo se serena aunque hoy tampoco salió el sol. Una calma de ópalo gris destiñe un manto lila por donde un Kilin, cuya línea esboza en mi pierna hoy magra, trae finalmente la prosperidad y la serenidad de este nuevo devenir incierto, pero palpitante.”

(Leonor Silvestri, http://leocatlove.blogspot.com.ar/2014/05/atrapada-sin-salida-games-of-crohn.html?zx=8590907ad01235d7)

 

Games of Crohn, el documental:

 

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Para conseguir el libro:

https://www.facebook.com/gamesofcrohn/

 

https://www.facebook.com/leonorsilvestri/

 

*La enfermedad fue descripta por primera vez por Giovanni Battista Morgagni (1682-1771). John Berg en 1898 y el cirujano polaco Antoni Lesniowski en 1904 describieron más casos de la dolencia. En 1932 la información fue publicada nuevamente por Burril Bernard Crohn y de su apellido proviene el nombre más conocido de la enfermedad. La EC es un trastorno inflamatorio crónico, cuyos síntomas pueden ser constantes o intermitentes. A pesar que puede afectar cualquier segmento del tracto gastrointestinal – desde la boca hasta la piel alrededor del ano- comúnmente afecta el final del intestino delgado (el íleo) y el principio del intestino grueso (colon), involucrando incluso las capas más profundas de la pared intestinal. A diferencia de la CU, en la EC los tramos del intestino enfermos se encuentran intercalados entre tramos sanos. La enfermedad puede ir agregando segmentos comprometidos. Es decir, por mucho tiempo puede estar localizada en un área del intestino y luego afectar a otras. http://www.masvida.org.ar/informacion/enfermedad-de-crohn.html

** César González es cineasta y escritor. Nació en el seno de una familia muy pobre en la Villa Carlos Gardel (Morón) el 28 de Febrero de 1989. Es el mayor de 8 hermanos.

A los 13 años empezó a recorrer un duro camino de adicción a las drogas, comenzando con el poxirran, hasta ser un adicto muy fuerte a la cocaína y rivotril. A los 14 comienza su violento camino delictivo, robando casi todos los días autos y casas a mano armada. Ingresó en varios reformatorios y comisarias por los delitos de robo automotor, robo calificado, resistencia a la autoridad, etc. A los 15 años quiso asaltar un automóvil Ford Fiesta a pocas cuadras de la villa, sin saber que quien manejaba era un policía de civil, que lo hirió gravemente en el estómago. Volvió al robo de auto y casas hasta que volvió a ser herido. Fue durante su estadía en prisión, más precisamente en el Instituto Belgrano del Barrio porteño de Once, donde conoce a Patricio Montesano, una persona que dictaba talleres de magia, con la particularidad de que dichos talleres se llevaban a cabo dentro de los pabellones y no en la escuela penitenciaria como establece el estatuto de una cárcel.

En el año 2007 César se le ocurre la idea de armar una revista donde publicar sus primeros textos, que estaba empezando a componer en cada noche de celda. El primer número de la revista ¿Todo piola?, tal fue el nombre elegido por césar, es un nombre que representa la simbología y las tradiciones del pueblo villero. Desde un comienzo sus textos los fue firmando bajo el Seudonimo de Camilo Blajaquis. Que conforma un homenaje al revolucionario cubano Camilo Cienfuegos y al militante sindical Domingo Blajaquis, mientras estuvo preso salieron 4 Números de Todo Piola, con su idea de ser una revista donde los más pobres, oprimidos y olvidados de la sociedad puedan expresarse a través de la literatura . También en su lapso de prisión y al ritmo de los golpes terminó la secundaría, hizo diversos talleres de electrónica y reparación de PC, Panadería y Plomería.

Una vez recuperada la libertad comenzó el CBC para la carrera de Filosofía en la UBA y a los 5 meses de Salir de estar privado de su libertad y con solo 21 años publica su primer libro, “La venganza del cordero atado”, bajo el sello editorial Ediciones Continente. Un compilado de 90 de sus poesias escritas en prisión que presentó en la Feria del libro de Buenos Aires en el 2010 junto al ex  revolucionario del PRT-ERP, Luis Matini y el reconocido crítico literario Noe Jitrik.

En noviembre del año 2011 presentó en la Biblioteca Nacional su segundo libro, Crónica de una libertad condicional, todos poemas escritos en libertad.

El moderador de la presentación fue el sociólogo y director de la biblioteca Nacional, Horacio Gonzalez y el libro fue nuevamente ilustrado por Rocambole.

En el 2012 trabajo como conductor de un ciclo documental llamado Alegría y dignidad, producido y dirigido por Cristian Jure, emitido en TV por Canal Encuentro.

EN el 2011 publica su segundo libro de poesía “Crónica de una libertad condicional”.

Desde su primeros pasos en libertad además de las letras, César lleva realizado un extenso trabajo en cine. En el periodo 2010-2012 presenta sus primeros trabajos realizados de forma amateur, los cortometrajes de ficción; “El cuento de la mala pipa” “Mundo Aparte” y “Condicional” (todos se encuentran en youtube).

En Julio del 2013 estrena su primer trabajo profesional; “Diagnostico Esperanza” largometraje de ficción, presentado en el Cine. En diciembre del mismo año estrenó una serie de formato documental en la pantalla de Canal Encuentro titulado Corte Rancho, 4 capítulos que recorren diferentes villas de la Capital y del Conurbano.

En 2014 realiza los cortometrajes “Guachines” y “Truco”.

En el 2015 llega el turno de su segundo largometraje de ficción ¿Qué Puede un cuerpo? y de su tercer libro de poesía “Retórica al suspiro de queja”.

 

 




MORDER LA CARNADA

Por Adriana Valletta

Desamor: Sobre las operaciones en el lenguaje

NOTICIAS DE PRIMERA, NOTICIAS DE SEGUNDA

Se acercan cientos y cientos de “franciscanos” del Río de la  Plata: una  especie de delfín en peligro de extinción, exclusiva de la costa argentina. Este grupo recibe su nombre del color amarronado de su piel, semejante a los hábitos de los monjes franciscanos. Si vienen a morir en busca de mejores condiciones de vida, un poco vivos o  un poco muertos, no se puede saber con exactitud. Son espectáculo diario y, sin embargo, no logran notoriedad. ¿Qué determina que una nota esté en  primera plana?,¿qué transforma a un suceso en una  noticia? ¿Qué desvío lleva  a una noticia, desde los planos de fondo, a competir con las primicias del día?

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LO ALTO Y LO PROFUNDO

Adorados y amados por griegos y romanos, los delfines conectan con lo divino, según creencias y mitos. Quienes suelen abalanzarse en verano a las playas de la costa argentina encuentran la oportunidad para tomar contacto con ellos. Los delfines juegan. Se caracterizan por acerarse a los humanos. Los humanos les hablan, los delfines devuelven su silbido característico. Intercambian un goce lúdico de lenguajes que se cruzan. Lo sagrado y lo profano se dan cita aprovechando las vacaciones. Todo se exhibe, no solo los cuerpos.

 ESTALLAN LAS REDES

Las redes explotan de “franciscanos” enganchados por la pesca y por las fotografías mórbidas en los tejidos de internet. Un grupo acecha al delfín. El sol quema. La sed por robarle su imagen, como en las supersticiones antiguas, donde la imagen cargaba el alma, se acrecienta. Pero sucedió esta vez que el infortunio se coló y lo dejó moribundo, arrastrándose por la playa. El espectáculo de los delfines tomó un giro inusual. Un grupo de turistas sacó a un delfín  del agua para tomarse una selfie y terminó  por matar al animal. Organismos de defensa del medio ambiente investigan la responsabilidad de los turistas, la causa real de la muerte del delfín y las condiciones en las que había llegado a la playa.

¿Buscan estos hombres el alma del delfín? Lo tocan, lo acarician hasta asfixiarlo,

adri4termo-irina-kirchukigual que a un trofeo ganado al agua. ¿El contacto con el moribundo les revelará algún misterio acerca de su propia muerte? O,  al acorralar al delfín, ¿instalan en la escena un espejo inverso que les señala su propia vitalidad en declive? O también, quizás: ¿son los hombres quienes, al  verlo indefenso, se descargan contra él en nombre de vaya a saber que cuentas pendientes?

DESOÍDAS ORACIONES

Los sorprendentes enlaces del lenguaje pretenden pasar desapercibidos e ignorados en las redes sociales. La aparentemente lúdica complicidad entre los turistas de Santa Teresita y los “franciscanos” del Río de la Plata no es una experiencia religiosa, pese a la potencia cristiana de los nombres. Algunos otros, más lejos, aportan la plegaria vuelta grito: “llévenlo al agua, devuélvanlo al mar”. Desoídas las oraciones, ni la fe ni la gramática sirven. El pasadizo entre el mar y la arena seca es infranqueable. Lo divino y lo humano rompen lazos en la ocasión. Como horda enardecida, en lo más alto de su barullo, se lo llevan en andas. De espaldas al mar.

 

DETRÁS DE LA ESCENA

Si uno mira  desde la playa hacia el mar, humeantes negras, las fábricas de operaciones son un eslabón más del tándem “capitalismo y contaminación”. Se esboza una de las posibles causas de tantas muertes de delfines del Río de la Plata y rápidamente se soslaya el argumento. Todo el combo se incorpora al paisaje, como si cada componente de la “máquina” fuese una parte natural.

adri1La operación busca que aceptes pasivamente estos injertos, estos retazos de lenguaje silencioso, desapercibido. A diario matan delfines – y no solo delfines-. Pero esos crímenes pasan  por las redes, cual fantasmas.  Especies de delfines también, como los dorios, o los dorados- de una mítica poco conocida- están en peligro de extinción. Y son llevadas a otras arenas.

 

 

 

LAS OLAS Y EL VIENTO, OTRAS ARENAS

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Arenas movedizas oscilan en los zócalos. Dan a ver la imagen: “Ceder la palabra”. Son otras pantallas. Otras arenas. Renovadas selfies, pero selfies al fin. Si la campaña anti grieta de la nueva Tv Pública propone ceder la palabra, ¿debemos aceptar sin más que la palabra había sido amarrada, hurtada, acopiada?¿O debemos leer que es ahora puesta en ese lugar de amarre?  Un secuestro al mar, otra vez; al océano del lenguaje, como si de una propiedad se tratase. Los esfuerzos por ocultar la operación son ineficaces.

CON BISTURÍ

Algunos  hombres mantienen una relación compleja con el delfín y también con el lenguaje. En esta estrategia se pervierte en el nombre del amor. La palabra entra en los en zócalos, como mercancía capitalista. Bibliotecas enteras  quedan amarradas a esa lógica.  La lógica no odia ni ama. Es desamor. La partícula “des” indica que algo fue elidido de un todo. Se cortó, se eliminó. Pero la historia de ese corte no se cuenta. El término llega a ciertos oídos en su estado original, con su historia de violaciones negada. El consenso compulsivo es también una rueda viciosa alrededor del lenguaje.

LA BIBLIOTECA AL HOMBRO

Ahora la Biblioteca Nacional  es llevada en andas. A sus espaldas, las humeantes negras operaciones del lenguaje arremeten contra el patrimonio cultural. Solo los números cuentan en la cultura del mercado. Las letras son despreciadas. Las oficinas vaciadas. Los nombres tratados como cosas. Una máquina que dice “adiós” despide  a los empleados sin más. Los cargos irreemplazables se hunden en el naufragio con sus oficiantes. Y, tal vez, no se priven en señalar: “ su función no será necesaria porque nunca lo fue”. Parece que hay tareas prescindibles, que son indispensables.

DEL AGUA VINIMOS

En el agua está la vida. Los zócalos, como arenas movedizas y devoradoras, esperan del otro lado. Y una vez más. le darán la espalda a lo vital. La voz es reemplazada por la imagen visual enfantasmada. Una sofística alejada de la griega. Un lenguaje articulado en engranajes  de eficiencia, sin gramática. Cerca de los números, lejos del misterio de las cifras.

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Miren las negras humeantes fábricas de operaciones: una nueva geografía del desamor.

 




IMPULSOS DESDE LOS CONTORNOS

Por Nicolás Estanislao Sada

Desamor: Sobre la cultura del fútbol.

EL DESTINO EN UNA GAMBETA.

No es solo la pelota en un contexto y la evocación de toda nostalgia.

Ahí va el hombre que mueve su existencia, el grupo que enciende al barrio y los muchachos que tiran la bronca, hace tiempo, en busca de alguna salida.

Rebeldía de doble cara: el fútbol se mira en el cambio y se refleja en la lucha contra el olvido. Entonces, el espejo se faceta y, aparte de imagen, devuelve voz: es el rumor del IMAGEN FUTBOL1combate, las clases sociales despojadas de  palabrerío. Y  ese inolvidable abrazo de gol en el último minuto, donde las generaciones posibles -incluso las futuras- se unen en un mismo y único momento. Así, cercamos al vacío y a veces tornamos la tristeza en una amante verdaderamente hermosa.

 

TA TATA TATA GOLLLLLLLL

Por un lado, la potencia de provocar un profundo nudo en la garganta y, por otro, el despertar de una inmensa euforia. Todo al mismo momento y, en fracciones de segundos, la cosa se resuelve. Ese instante eterno, imposible de describir y menos de olvidar, solo es capaz de producirlo: el GOL.

SEÑORES, YO DEJO TODO, ME VOY A VER…

“… dale, dale que un rato ya arrancamos…”

 Y así se pasa la eternidad en los instantes previos: en súbita efervescencia, en un constante subir y bajar ansias. Como si fuerzas desconocidas se apoderan de todo cuerpo y ya no pudieras pensar.

Los preparativos son un mundo autónomo, un texto con fuerza propia, no un mero prólogo. Todo habita en su deliberado orden. Unos se ocupan de las banderas, otros, de los gorros y papeles, del carnet de socio con la cuota al día y de la caravana toda. Nada debe faltar.

  • “¡Dale, comé, que se enfría…!”
  • Solo un mano a mano, una clara, nada más y que entre. Solo un gol más que ellos. No es mucho pedir. Vamos, dale, no nos quedemos ahora.

Imposible, el estómago cerrado. El cerebro no puede pensar, solo se es cuerpo y alma. Vibración y sentidos. El pecho se infla de emociones. El corazón singular y fervoroso, sostiene todo nombre y verdad.

Dejá de caminar como un loco, ¿querés?”

 Ya no más, te vas, no aguantás el ardor del encierro. Cada cual con su berretín y a otra cosa. Y ahí, cuando abrís la puerta, una luz se abre paso, inunda la calle y te tiende la mano hacia ese futuro incierto pero necesario. Entonces, respiras bien hondo, cerras la puerta y salís.

Foto2 Al salir, te completa el alivio de las calles arboladas de barrio. El murmullo lejano del calor popular, el calor del vecino quien, bien sabe: hoy se juega fútbol. Hoy el barrio se viste de camiseta.

EL “CLAUSURA” DE UNA EDAD PERDIDA

Hacia los años ´60, los clubes barriales argentinos dejaron de ser el ámbito de encuentro social por excelencia. Vinculados a la inmigración de principios del siglo XX, que estimuló la concentración demográfica en los centros urbanos del país, se convirtieron en un referente de identidad y pertenencia barrial, asociada a la actividad económica y política de la clase trabajadora de la zona. El fútbol, componente total de la ciudad y sus alrededores.

Pero el deterioro de este rol fue seguido por la aparición de la TV. Así, en un contexto de creciente movilidad y acumulación del capital financiero mundial, se desembocó, en los ’80, en el boom de la figura del representante. Podríamos pensar a esta figura como a aquella en la que coagulan todas las operaciones de la especulación sobre los jugadores  y sobre la gestión de los propios clubes. Fenómeno que, años después y a nivel mundial,  se convirtió en un atractivo mecanismo de movimientos de dinero. Las mercancías en cuestión – los jugadores – ,  las “joyas” del asunto, fueron el bote salvavidas a la cual recurrir cuando los números no cerraban. Los números nunca cierran, ni van a cerrar.

NI CENTRO NI TIRO AL ARCO

Como es sabido, los jugadores tienen precios que no condicen con el propio proceso de producción. Y así, torneo a torneo, se evidencian los mismos problemas estructurales. Entre esos problemas, está el de los dirigentes, quienes nunca supieron (o quisieron) resolver el verdadero problema de fondo: por un lado, jugadores, representantes, allegados, incluso los propios dirigentes casi millonarios o con un presente sin mayores urgencias y, por otro, clubes totalmente en quiebra, agotados de recursos.  De ese modo, el enredo concluye en los conocidos espirales de violencia que conviven sin posible final.

Ah, momentito, está muy claro que no se privan de atacar fuera de foco: suspenden la pFOTO3resencia del público visitante, como si él fuese la raíz de todos los males y miserias. Aunque la violencia continúa, la medida también. Mediocres medidas que no son ni centros, ni tiros al arco.

 

 

CON LO PUESTO, MENOS UN BOTÓN

Así: herido de muerte y absorbido por un sinfín de oscuros decepcionantes, los clubes pequeños quedan en un lugar inadecuado, lejos de su esencia barrial, social y cultural.

Hoy, este fútbol está plagado de oportunistas, de intereses espurios, de inversiones de dudosas procedencias, de especulaciones funcionales a un universo que solo lo asfixia un poquito más. La fractura está presente, el vacío es desolador y la intención de cambio radical que merece tampoco parece ser una opción posible.

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RODEAR EL VACÍO

Y así van… así van los clubes, como pueden, deambulan con la poca ropa con la que visten, sumidos en un deterioro profundo, sin respuestas concretas, siguen reclamando migajas para que su andar sea mínimamente decente.

Los clubes, sobre todo los del barrio, fueron vaciados sin contemplación. En todos sus aspectos, de manera feroz y sistemática, por complicidad, por impericia o por desconocimiento. Combo explosivo para que una institución con muy pocos recursos genuinos pueda soportarlo.

Ante ello, el compromiso de dar batalla sin cuartel es inmenso.

A pesar de estar disfrazado de otra cosa – contaminado – por todo tipo de prácticas temerarias, existen- a su vez y en muchas instancias-, lugares comunes y honestos; lugares con gente de buena madera, involucrada desde lo noble, lo auténtico.

El hueco será rodeado por la potencia. Como hace el poema con el vacío de la vida. Cercarlo, aproximarle la bocha, bendita y caprichosa: un preciso toque corto, una pared que habilita al compañero.

Así: un avance desde los contornos, sin pausa ni prisa, pero con el estilo y la elegancia que todos nos merecemos.

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EL LECTURISTA

 Por Víctor Dupont

“CHARLIE” GARCÍA, ¿LECTOR DE OSCAR WILDE O CAZADOR DE FANTASMAS?

Desamor: en torno a desamores de fantasmas

JÓVENES FANTASMAS EN SOCIEDADES DISCIPLINARIAS

Corrían los años setenta -sí, en pasado los años corren-. Es difícil imaginarse cómo eran vistos los jóvenes artistas en tiempos negros -sí, más que los nuestros-.¿Cómo observarlos y pensarlos, recortados de la ciudad y en plena noche de terrorismo estatal?

¿Qué era ser joven y músico y/ o poeta?

Un buen indicio lo encontramos en el libro de Sergio Pujol, “Rock y dictadura”. Entre críticas a los discos del género – crónicas de recitales e información de la prensa de época -el historiador alterna declaraciones de las autoridades militares acerca del ser nacional, occidental y cristiano. En esos discursos, se habla tangencialmente de un sujeto controvertido, a medio camino entre el estigma y el estereotipo. El joven. Un elemento-peligro. Ya el sabio almirante Massera, en su discurso en la Universidad de Salvador (1977), alerta sobre cierto tipo de personajes que “se inician en el rock y derivan en la guerrilla”. Pero la conjura no respondía al plan de disciplinar a la sociedad entera (que lo hace bien solita y sin milicos). La identificación de jóvenes, rock y subversión era una respuesta autoritaria – y esperable – a la maduración de una subjetividad entonces reciente. Reciente, pero con fuerza y conciencia de sus posibilidades. Una subjetividad con raigambre política y con representantes filosóficos “estrellas” (Marcuse, Foucault, Castaneda).

Volvamos a la pregunta. ¿Qué era ser un joven en aquellos tiempos?

Un fantasma.

Si no se quería representar los guiones cristianos y occidentales, básicamente se vivía como un fantasma. En el caso de quienes iban por el lado del rock se era fantasma entre místicas de recitales, en el parque Rivadavia, en la revista “Pelo”, en “Expreso imaginario” o entre los libros y las canciones prohibidas. Todo, junto con un sano ejercicio de la paranoia.

El joven Charlie García -se escribía así-, en los primeros tiempos de la dictadura, iba vestido como un beduino, casi disfrazado. Intentaba que no lo reconociera la cana y se lo llevara por averiguación de antecedentes, por tener pelo largo, por ser falopero o puto. Así lo narra en su canción Hipercandombe (1977): “Cuando la noche te hace desconfiar / yendo por el lado del río, / la paranoia es quizás nuestro peor enemigo. / Cubrís tu cara y tu pelo también, / como si tuvieras frío, / pero en realidad te querés escapar de algún lío.”

En ese mismo año, en aquel discurso de la Universidad del Salvador, Massera cantaba que los jóvenes “(…) Hacen de sí mismos una casta fuerte, se convierten en una sociedad secreta a la vista de todos, celebran sus ritos (la música, la ropa) con total indiferencia y hoy buscan siempre identificaciones horizontales, despreciando toda relación vertical (…) Después, algunos de ellos trocarán su neutralidad, su pacifismo abúlico, por el estremecimiento de la fe terrorista (…) que comienza con una concepción tan arbitrariamente sacralizadora del amor, que para ellos casi deja de ser una ceremonia privada. Se continúa con el amor promiscuo, se prolonga en las drogas alucinógenas y en la ruptura de los últimos lazos con la realidad objetiva común y desemboca al fin en la muerte, la ajena o la propia, poco importa (…)”.

Los jóvenes fantasmas.

música del alma

(https://www.youtube.com/watch?v=c7u_NB7T89Y)

(¡Vamos los jóvenes! https://www.youtube.com/watch?v=HWfXUEMp9HE)

UN FANTASMA JOYCEANO EN BUENOS AIRES

“If there’s somethin’ strange in your neighborhood / Who ya gonna call? (ghostbusters) / If it’s somethin’ weird an it don’t look good / Who ya gonna call? (ghostbusters) / I ain’tafraid a no ghost!”

“Una canción que habla de… la pálida, loco”.

Charlie estrena “El fantasma de Canterville” en el mismo “Adiós Sui Generis”, durante los conciertos en el Luna Park. El año de estos recitales: 1975. Con lo cual, la canción fue escrita antes de la noche del ´76. Pero el clima vivido era próximo. Y eso se puede reconocer con la posterior prohibición de la canción de García, cuando se la intentó editar por primera vez un año más tarde -ya en tiempos de dictadura-, a través del disco conjunto de León Gieco y Sui Generis llamado “Porsuigieco”.

Pero, ¿de qué fantasma nos habla la canción?

Si nos alejamos de la perspectiva histórica, la primera pista la da su título. Nos habla del cuento de Oscar Wilde. ¿Nos habla, en verdad? Hagamos un resumen rápido del relato: la familia norteamericana Otis decide comprar un castillo inglés, el castillo de Canterville, pese a las advertencias de que estaba embrujado. Ni bien pisan su nuevo hogar, la familia recorre el castillo, ve una mancha y el ama de llaves comenta que no se puede quitar. Pero ellos la sacan sin ningún problema. Esa misma noche, el fantasma se aparece con sus cadenas ruidosas y despierta al señor Otis. Pese a lo terrorífico del asunto, el hombre le ofrece una botella de aceite para máquinas, y sus hijos -gemelos- le lanzan almohadas, por lo que el fantasma decide desaparecer. Humillado, prepara su venganza. A la noche siguiente se intenta poner una armadura pero, al ser tan pesada, cae y hace tanto ruido, que despierta a toda la familia. La esposa, gentil, le da una pomada para los raspones. Virginia, la hija, decide contener al desgraciado fantasma y va a buscarlo; lo ve, aunque -como nunca había visto un ser así- decide huir. El narrador de Wilde se solaza con los gemelos que molestan y hacen bromas y maldades al fantasma, inmerso en un sufrimiento inexplicable y sin poder dar ni una pizca de miedo. Un día, Virginia se rompe el vestido en su galope a caballo. Va a buscar a su madre, entra a una habitación y reconoce al fantasma. Este le pide ayuda a la chica para poder descansar en paz. Virginia acepta y allí comienza la redención del miserable espectro.

el fantasma de cantervilleEl fantasma de la canción de Charlie conserva muy poquito o casi nada del fantasma de Wilde. Sólo, quizá, el rasgo de no dar miedo, de vivir en el fracaso y de que, al final, una mujer lo pueda ayudar más allá de la muerte (incluso esto también resulta discutible, en los versos: “después de muerta, nena, / vos me vendrás a visitar”). Para empezar, el fantasma de Charlie es de “exteriores”, cosa curiosa, ya que la literatura de terror suele situarlos en interiores. Castillos, mansiones. Este espectro anda por las calles. Incluso, muere “muchas veces, acribillado en la ciudad”. El retrato lo muestra combativo y también un poquitín autocomplaciente, “yo era un hombre bueno, / si hay alguien bueno en este lugar”. Está tirado, en el precipicio del olvido.

Digamos que este retrato se parece, más bien, a la definición célebre de James Joyce sobre un fantasma: “¿Qué es un fantasma?(…) Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.”

El fantasma de Canterville -versión García- no nos lleva a Wilde, ni al terror literario. Va más allá del terror de los años en los cuales escribió la pieza. Este personaje nos trae al hombre mismo, al hombre de lo cotidiano, tornándose fantasmal. Nos remite a la jornada del Ulises de Joyce. A esas veinticuatro horas de Leopoldo Bloom, a la espectral Dublín, a las nubes del monólogo interno. Pero también nos tira a la espectral Buenos Aires – no sólo de los 70´ – sino de ahora o de mañana. La existencia media, enfantasmada por la ausencia, convirtiéndonos en impalpables a todos los “seres-ahí”.

Hagamos la prueba y salgamos.

La ciudad es un mapa lleno.

Mapa lleno de mujeres, viejos, trashumantes, solitarios, hombres y vendedores y oficinistas transmutados y niños y mendigos metamorfoseados (en un disco cuya gráfica mostraba trenes, vías, andenes y calles vacías; en 1978 cantaba el mismo Charly – ya con la i griega -: “yo seré siempre el mendigo en el andén / de un pueblo fantasma / donde nunca pasa el tren”.) (https://www.youtube.com/watch?v=BVpeqg5VLOo)

 

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SAY NO MORE

 

Sí, la sociedad disciplinaria, claro (¡y cómo, mi general!). Sí, la sociedad de control, por qué no (¡y cómo, señor ordenador!). Pero también la enfermedad del tedio, el crimen rumiado en el ocio (Oh, Arlt), la crepuscular virulencia de los márgenes.

No.

Charly García no leyó a Joyce.

Incluso confesó alguna vez que ni el cuento de Wilde leyó, sólo le “copó” una versión en historieta y así se disparó la idea para su letra.

Pero nada de eso, muchacho de pelo largo. Usted, joven espectro, ha sido un prolijo cazafantasmas. Ahora apague ese porro y acompañame a la comisaría.

Say no more.

(https://www.youtube.com/watch?v=kW0ROQ78wuA)

 

TRES VERSIONES DE EL FANTASMA DE CANTERVILLE

 

La versión más actual, en la voz de Gieco. https://www.youtube.com/watch?v=0h1InMQktmo




PLIEGUES EN LA MAREA

Por Mariana Paula Dosso

Desamor: sobre irrupciones y advenimientos.

LIMBO

Un desborde de emociones invade el cuerpo. Es imposible ubicarlo. Sus sustancias no son amigables con las neuronas del cerebro, allí estallarían como en un BigBang. ¿En el corazón? ¿Quién lo autorizó para ser el lugar del alma? Si las emociones se orientan hacia el pecho, la presión es profunda. Trae dolor. Donde vayan, desequilibran al cuerpo. No hay espacio para amontonarlas, saltan, se expanden.

Imagen 1

El sube y baja rara vez se queda quieto, el cuerpo más pesado gana por gravedad.

 

 

CAJA DE PANDORA

Al pararse en puntas de pie, divisó un abismo. Tal vez, creado por la sorpresa ¡No hay con qué darle a la sorpresa!, decía un viejito recostado contra la pared de la Imagen 2esquina. No existe deseo, profecía o ciencia para atajarla. Luego de su aparición, múltiples ventanitas en la vida abren paso. Algunas, ya de par en par desde el nacimiento; otras, desde los juegos de la infancia, muchas, entornadas. Así, llueven nuevas oportunidades para explorar. Al cuerpo no le caben esas otras miradas, ¿dónde van?

LO PRIMARIO NO ES LO PRIMERO

El documental “La sal de la Tierra” da a conocer a un héroe. El fotógrafo brasileño Salgado registró a la humanidad más íntima, desamparada y diversa. En los últimos años ha encarado un nuevo proyecto, relacionado con el medio ambiente: en su chacra de Brasil, junto con su compañera y precursora en este propósito, han reforestado un área que, por abuso de la economía, había quedado en estado Imagen 3desértico. Después de tantas andanzas, el hombre volvió a lo primario -a la fuerza de la naturaleza-, se abrazó a un árbol y dijo “su esplendor lo alcanzará dentro de 400 años”.

Imagen 4Antes de esto, Salgado no evadió a estas imágenes.

La muerte de la que fue testigo, ¿cómo lo transformó? ¿Logró enterrar el padecimiento de la humanidad retratada? ¿Abonó la tierra con las más insondables riquezas de las culturas en rebeldía?Imagen 5

 

Con los 2 millones de árboles plantados, se han recuperado más de 100 especies de las 400 de la Mata Atlántica. Los primeros tiempos se caracterizaron por la apuesta. A partir de los 10 Imagen 6años, comenzaron los cambios.

www.institutoterra.org

 

AZUL

¿Qué te inquieta saber?: ¿Por qué el azul es un color primario?, ¿si el vacío existe?, ¿si cambia de tamaño?, ¿o de forma?, ¿si se lo puede llenar de colores?, ¿o de las más queridas personas? Releo estas preguntas y veo el absurdo de toda respuesta.

Tejo alrededor de la ausencia. La merodeo. La abrazo con palabras.

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TROPEZÓN

El rosado empantana el azul. La hendidura de sus dedos se entremezcla con el nylon y el movimiento es automático: la bolsa se balancea hacia la otra mano. Unas baldosas más la conducen a la puerta de par en par.

-¿Hicieron pan integral hoy?

-En 10 minutos sale.

Suele encontrar una excusa para rondar la panadería y toparse con el aroma de los tiempos de hamacas.

Gira y baja la cabeza, no vaya a tropezarse con ese escalón. Al levantar la mirada, sus pasos se paralizan.

-Hola, ¿sos Laura?- Con un tono áspero, cercano a la venganza.

Años de ejercicios en el olvido: había logrado convertirlo en una anécdota. Maldita la hora, como maldito aquel desnivel con el que tropieza dos por tres. La presión de las manos enrojece a las manijas.  Esta vez ni su automatismo percibió la señal.

“Qué hacía por esos pagos”, pensó. Más de 30 años sin verlo. Había logrado resistir la tortura sin delatar a ningún compañero y apostó a silenciar la injusticia vuelta dolor. Sus piernas apenas pudieron evitar su caída.

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La memoria se agazapa en el olvido. Parece replegarse en la última marea. Late, brilla en el horizonte, se entremezcla en las vigilias y en los sueños inconsistentes, indicios negados una y otra vez. Sin embargo, la inminencia aparece con mucho ímpetu al patear el tablero de ajedrez.  Los jugadores vuelven a acomodar sus fichas.

CRISOL DE NIÑOS

Al final de la mañana, llegó el momento de una actividad más distendida. La fotografía se componía de mejillas rojizas, guardapolvos desalineados, movimientos bruscos, un murmullo intenso y un pizarrón a medias tintas. Cada niño debía escribir en una tarjeta algunas características de una de las personas del salón, para luego leerlas y entre todos adivinar “el personaje”. Comenzó Lucas, “tiene pelo negro, ojos marrones y llega siempre tarde”. No tardaron en responder al unísono: “Emiliano”. Lo siguió Sebastián, “le gusta jugar a las muñecas y no las presta”. Probaron hasta dar con el enigma. Así, entre risas, preguntas y comentarios llegó el turno de Lorena: “le gusta la libertad”. Los alumnos cruzaron miradas, un poco de silencio y se aventuraron con algunos nombres. Ella se refería a su maestra.

Aunque la Modernidad cercenó uno de los emblemas de la Revolución Francesa y le quedó más cómodo el “libre albedrío”- elegir entre opciones ya establecidas- los niños parecen sobrepasar los preceptos de esta era. A la democracia le resulta más complicado: sigue  la parodia y se atrinchera en la política de “lo posible”–no en la política de los sueños-. Sólo los revolucionarios se arriesgan a correr los límites. Los profesores tienden a nivelar. En un partido de fútbol suelen “repartir” a los hábiles en dos grupos para generar un equilibrio en el juego.

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TRAZOS EN 5.000 AÑOS

¿Convocamos a los esotéricos, a los religiosos, a los poetas o a los astrólogos para debatir? O toleramos el misterio de la vida, ¿nos animamos a bordearlo? ¿Preferimos asomarnos y dar una pincelada de sentido a lo inexplicable?

Quien quiera detenerse en las cifras del universo desnivelará la razón y la rutina. Multitudes de galaxias, millones de estrellas: sólo una es la más cercana junto a un puñado de planetas y, para colmo, somos el único de ese sistema con vida. El brillo de la noche quizá sea el de una estrella que murió y sus rayos nos llegan años luz después. ¿Dónde cabe semejante existencia espectral? No intenten apretujarla en un libro, menos aun, en un museo ¿Internet? Parece ser infinita, pero no se confundan.

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Se dice que el universo comenzó hace…, ¿quién se atreve a ponerle un comienzo?

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Cueva de Chauvet, Francia

Prefiero, como dije antes, lo primario a lo primero: el azul al negro. El infinito es azul. La profundidad sin fondo, la ausencia de color. De todas maneras, la inmensidad en el tiempo y en el espacio seduce a la retina. Como si lo anterior fuera poco, en 1994, se han encontrado las pinturas rupestres más antiguas conocidas por el hombre contemporáneo: plasmadas hace 30.000 años. El documentalista alemán, Werner Herzog, las mostró en “La Caverna de los Sueños Olvidados”, convirtiéndola en un territorio sagrado. Este espacio está restringido al público, la respiración de miles de turistas podría modificar el “micro clima” que conservó estas extraordinarias obras artísticas.

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Cueva de Chauvet, Francia

 

¿Cómo pensar la milhojas de trazos superpuestos, con lapsos entre ellos de hasta 5000 años? ¿Qué imágenes se nos disparan al imaginar a hombres al borde de la subsistencia y con temperaturas de menos de 30 grados bajo cero, dándose el tiempo para pintar? ¿Qué es lo primero?: ¿satisfacer el hambre? ¿Y lo primario? Acaso la Caverna nos de alguna pista.

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RECOSTADOS EN UN COLOR

Dos mojones en la historia:

Al ejército realista lo sorprendió que los soldados, comandados por el libertador IMAGEN14San Martín, se atrevieran con la cordillera de los Andes. Tal desconcierto les valió la derrota.

El atentado a las Torres Gemelas- según algunos, premeditado, para justificar las posteriores guerras-  de la “noche a la mañana”, dejó estupefacta a la postal neoyorquina.

“Baldazo de agua fría” es otra manera de atraer o nombrar a la sorpresa. Por unos instantes, el estupor de la temperatura y la fuerza del mineral interrumpen la tradición. Sin indicios de dónde estamos y, aun peor, de hacia dónde vamos, aparece la obligación de “barajar y dar de nuevo”. Los ajustes desnivelan y producen mayor concentración de la riqueza. Otro ciclo más del capitalismo. Reconocer las cartas obtenidas y volver a despuntar las estrategias del juego. Aunque alguna conservemos, la actualización de las decisiones es indispensable.

DESAMARRES

Azul primario del naufragio, quién amarrará primero. ¿El velero aquel que mece en las aguas o el buque apostado en el atardecer? ¿Los amantes de las aventuras o los distantes del azar? ¿Serán las guías las del amor, o aquellas teñidas de la especulación, el “éxito”, el egoísmo en pocas letras?, ¿el desamor hará los mojones para llegar a destino o, al menos, para divisar un puerto?, ¿o habrá quienes opten por la calidez del amor que, sin apretujar ni violentar, lleve a amarrar en una orilla?

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El dolor de la ausencia se recuesta en el misterio azulino, así esquiva el padecer. Al final, la Modernidad reinstala su lógica: es cuestión de optar: frente a la sorpresa del naufragio, guiarse por el amor o el desamor. Eso sí le compete al hombre. El factor sorpresa es de otro orden.

Y el dolor de la ausencia.

 

Nota: las fotografías pertenecen al brasileño Sebastião Salgado, excepto las referidas a las pinturas rupestres.




ADOPCIÓN. LA MARCA DE LA PALABRA

Por Luisa Luchetta

Desamor: la palabra y sus significados. ADOPCIÓN.

El origen más remoto anda por la India. Por migraciones, llegó a los hebreos, a los griegos y a Roma. Se cree que el propósito originario fue el de perpetuar el culto familiar. Hasta acá, un cúmulo de creencias, versiones y líneas que buscan el principio y el sentido. Algo un poco más pesado pero concreto ocurre con el Derecho Romano: allí se establece la

derecho romanoadopción como un acto jurídico. Parece ser que era muy común adoptar, no solo niños, sino también adultos. ¿Por qué, se preguntará el lector? Quienes no tenían descendencia adoptaban para continuar el linaje, sobre todo, las familias acomodadas.

SE LE CHISPOTEÓ ALGO A SU EMINENCIA

Real Academia Española
Real Academia Española

Adoptar,  una palabra de origen latino adoptare. Ad: aproximación y, Optare: elegir, escoger. Entonces la palabra adoptar expresa la idea de traer a sí o vincular con uno algo elegido. Vemos hasta aquí que el término es utilizado en relación a las personas. Sin  embargo, para la Real Academia Española la palabra adoptar tiene distintos significados, entre ellos, el de acoger a un animal como mascota. Y es este el punto donde me detengo y digo: muchos amamos a nuestros animalitos. Yo misma tengo un perro de raza indefinida, que duerme a los pies de mi cama. Pero, por más que nos pese, no son niños, no son futuras personas que lidiarán con los avatares de la sociedad donde les tocará vivir.

¿A las eminencias de la Real Academia se les ocurrió el sayo que les cae a los niños con su definición? Los comerciantes de mascotas, ¿pensaron que quizás algunos de los futuros

Giovanni Anselmo
Giovanni Anselmo

adoptantes,  papás de billetera, prestos a pagar mucho dinero por cachorritos de pura raza, son niños que han pasado por la difícil circunstancia de quedar a disposición de la justicia?, ¿de esa justicia que a semejanza de un dios determina quiénes pueden o no ser padres?

¿Qué puede imaginar un niño adoptado ante un anuncio de adopción de mascotas? ¿Creerá que él también estuvo sucio en una perrera?, ¿razonará que a él también lo compraron?, ¿ que estuvo encerrado en una jaula?, ¿ que lo escogieron al ver su foto en una vidriera?, ¿ que tenía parásitos?, ¿o pulgas? Tengo, como verán, más preguntas que certezas.

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TRASTOCADO PERO NO HUNDIDO

Sí sé que una palabra viaja a través de las personas, pasa de generación en generación y sufre distorsiones. Quien tiene una mascota siente que la ama como a un hijo, porque la frase es como de la familia es muy larga, y entonces se dice “adoptamos a…”. Incluso los dueños se adjudican el rol paterno/materno con el animalito. Entonces las palabras “adoptar”, “adopción”, “adoptante” “adoptivo” ya no representan el acto sublime de tener un hijo: se ha trastocado su significado, se ha banalizado. Habrá que comenzar a buscar términos  de uso jurídico, exclusivos para esta situación. Y aprender que no hay diferencias entre los niños, ellos son nuestros hijos, mal que les pese a aquellos que piensan en términos de superioridad biológica.

OTROS USOS DEL TÉRMINO

Brian Dettmer
Brian Dettmer

Recibir, haciéndolo propio, un parecer, un método, una doctrina, etc. que ha sido creado por otros.

Mary Quant en 1965, creó la minifalda. Esta moda sigue actual, como el lamentable modelo corpóreo hiperdelgado y juvenil tipo Twiggy, una modelo famosa allá por los ‘60 que aún provoca miles de enfermos de anorexia.

Niña adoptada adopta una moda. Así podría seguir con otros ejemplos: sobran.

¿Qué loco, no?

 

 

Tomar resoluciones o acuerdos con previo examen o deliberación.

Un niño, joven o adulto, hijo adoptivo, cambia su religión y adopta otra.

O la forma de comer, adopta el veganismo.

Por último, la RAE da otro significado posible a la palabra adopción:

Adquirir, recibir una configuración determinadaEnciclopedia britanica

Y da un ejemplo que es utilizado no solo en los libros de biología, sino en el uso popular para indicar que alguien no es del todo honesto, sino falluto:

El camaleón adopta el color de su entorno.

En este caso me pregunto si adopta un color o se adapta a su entorno. Una letra cambia mucho, el modo de comunicarse, también.117359_JWAHXCCR3ARXAS6TFAFHMBCW78Q2MM_lengua_H005429_L

No pretendo cambiar a Sus Señorías de la RAE, ni a los amantes de las mascotas, ni a los que comercian con ellas. Ni que las personas ajusten (adapten) sus costumbres, pensamientos, fe a medida que piensan sobre sí y su entorno.

Pretendo cambiar el modo altamente discriminatorio en el que hasta la mismísima ley que dice amparar practica.

No hay paternidades de diferentes categorías, se ejerce o no.

Aquellos que se deciden por el método legal para ser padres no deberían ser titulados, o cargarles la adjetivación del término adoptante: mucho menos sus hijos.

Hay que cambiar el nombre de la ley 24.779/97, de adopción, parece que aún no modificada según parámetros del nuevo código civil, el cual conserva la antigua influencia del derecho romano en cuanto al nombre.

A partir de este punto, propongo un debate, aporte de ideas, opiniones.

Muchas palabras tienen diferentes significados. En este caso me molesta que exista una para discriminar el origen biológico de una persona. Es racista y discriminatorio.

Definición del INADI:

El Racismo es una forma de discriminación centrada en diferencias biológicas, reales o imaginarias, que se hacen extensivas a signos culturales. Se trata de una ideología que apeló a la biología para establecer relaciones jerarquizadas de desigualdad entre grupos humanos.

 

 

 

 




PALABRAS PARTIDAS DE HISTORIA

Por Pablo Arahuete

Desamor: Sobre el documental “La guardería”, de Virginia Croatto

UNO SE CREE QUE LAS MATÓ EL TIEMPO Y LA AUSENCIA

la guarderia 4

El sol es el mismo en La Habana, en Baires o en Madrid. El calor, a la distancia, se siente distinto, cobija diferente como una frazada a destiempo. Desamor: la palabra se parte como la historia, la pequeña y la mayúscula; la que se narra todos los días y  se vivió, o a veces la que se sobrevivió antes de vivirla. “Des” es una isla sin geografía recortable en un mapa. Porque allí, en “des”, habita lo no dicho, lo no visto, lo que no aparece. Amor está en el extremo opuesto, es otra isla, que tampoco se ve.

Amor vive en la reconstrucción de la topografía de los recuerdos. El mapa sensible del alma no necesita cartografía alguna para encontrar caminos que lo recorran desde distintos espacios. El de la memoria, por ejemplo; el del reproche o el de la pregunta sin respuesta.

la-guarderia

Los almanaques se deshojan entre gritos, prepotencia y sangre, pero las raíces de la resistencia al olvido cambian de tierra. No pierden la esencia de lo fértil porque en lo fértil descansa la vida, ese fruto que crece a pesar de todo, y al que alimenta el mismo sol. Qué importa si es en La Habana del exilio o en el Baires convulsionado de fines de los 70. El sol es el mismo en cualquier tiempo y lugar. Pero, desde la clandestinidad, no se puede observar el sol. La mirada escapa cuando es acechada por quienes– además- se creen dueños de la mirada. La realidad se parte en la lejanía,igual que les sucedió a las islas “des” y  amor.

¿Y  la luna? Lo mismo, pero sale de noche a buscar fantasmas y fantasea con un reencuentro,como si se tratase de un juego de niños. Una escondida con final feliz. Aún existen quienes cuentan y dilatan el momento del cero. Porque, cuando el cero reina, surge la verdad. Como otro juego de niños, la verdad se disfraza para no mostrar sus colmillos. Por las noches,  las fauces del lobo traen un sonido que ensordece hasta al mismo silencio. Los niños del exilio les preguntan a la luna: ¿cuándo vuelven papá y mamá? Y otros se animan a interpelarla con una sola frase  preguntona:¿volverán?

 

SON AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS, QUE NOS DEJÓ UN TIEMPO DE ROSAS, EN UN RINCÓN, EN UN PAPEL O EN UN CAJÓN

“Sombras nocturnas” (1921)  Edward HopperLa luna de Baires es rosa, es el ojo que sangra la utopía derramada. La lágrima no purifica, duele, paraliza. La lágrima es el espejo donde nadie quiere verse porque hay que convencerse del juego hasta darse cuenta: nada es un juego. ¿Cómo se enseña un juego sin reglas? La luna de Baires recibe todas las plegarias de la noche del silencio, las traduce en un papel, en una carta para la posteridad que los otros encontrarán en un cajón. En la isla “des” cada vez que aparece una palabra y un nombre sale el sol y todo se resignifica en el viaje de la memoria, de aquellas pequeñas cosas.

 

ESAS, QUE TE SONRÍEN TRISTES, Y NOS HACEN QUE SOÑEMOS CUANDO NADIE NOS VE.

Para algunos, podrá ser abandono; para otros, sacrificio. El desamor no se ve, se debate siempre en la pérdida. Alguien cede, alguien no eligió y entonces se confunde en un vuelo incierto de hojas muertas y recuerdos. Esos que  intenta recuperar la canción “Aquellas pequeñas cosas”, de Joan Manuel Serrat: el valor del tiempo y la ausencia.

La voz de un joven comparte el ritual en el canto, entona cada una de sus estrofas con convicción de cantante de fogón, sin otro calor que el fuego de las ideas. Flamea y trasmite tranquilidad a quienes escuchan en otro tiempo y en otro lugar. Flamea el fuego eterno porque aquellas pequeñas cosas son exactamente las mismas. El documental “La Guardería” encuentra así el dispositivo circular para cerrar el pasado desde el presente. Allí, el movimiento telúrico de lo posible siempre es el deseo y  las islas no se vuelven tan distantes ni para quienes se quedaron ni para quienes no. En el documental de Virginia Croatto conviven los fragmentos de los recuerdos, como en un poema que uniera la identidad despedazada por un contexto que, ahora y a la distancia, parece utópico, pero que marcaba el rumbo y los ideales de los protagonistas de esta historia. Quienes estaban en la guardería, los hijos del exilio, no sabían el porqué de ese destino. Allí, en un refugio de La Habana, andaban extraviados en el deambular  de sus familias, muy lejos de las patrias de sus padres: aquellos jóvenes militantes en fuga,  envueltos en la lucha armada contra la última dictadura militar.

rincon de pensar

La primera lección en la guardería, la gran casa blanca-dentro de la isla-, era que el “par” compartía lo mismo y así la hermandad no era cuestión de sangre o lazos. Esos tíos devenidos padres cumplían con la misión de proteger, contener y salvaguardar la memoria con vistas a que, en algún momento, esos niños hicieran su propio camino y encontraran,entre azares, un sentido  de ese pasado en sus presentes.

 

 

PERO SU TREN VENDIÓ BOLETO DE IDA Y VUELTA.

Las voces que llegan desde el testimonio a cámara se mezclan con las otras, recuperadas en la esfera privada de cada uno de los interlocutores. Le hablan a una directora atenta, esforzada por no descubrirse en la imagen, tal vez, por respeto a cada uno de quienes comparten su experiencia y también, por la carga que trae  la tristeza, vista a la distancia. Para muchos pasó un avión- o un tren- de la historia, que los trajo sin preguntarles si querían volver  o si querían adentrarse en la incertidumbre de una batalla desigual.

tren

“…un boleto de ida y vuelta” sigue la canción, que se completa al final del documental, cuando el tren de la narración pasó por muchas estaciones antes de detenerse en una, abarrotado de preguntas. No todos tuvieron la suerte de ese viaje. Pero, en la guardería, se revindica el intento y por eso no hay respuestas, sino fragmentos para reconstruir las ausencias.

Con las cintas recuperadas, o con esas cartas que le ganaban a la clandestinidad, las voces se hacen rostros y los rostros, ideas. De esa manera, se crea otra sensación de haber vencido al general olvido.

 

TE TIENEN TAN A SU MERCED COMO A HOJAS MUERTAS, QUE EL VIENTO ARRASTRA ALLÁ O AQUÍ

Desamor o sacrificio, la mirada no es esquiva; el silencio, tampoco. La nostalgia viene acompañada con la inocencia de aquellos niños que sabían: era posible vivir con felicidad en un reducido mundo como el de la guardería.Se guardaban en la guardería- los guardaban en la guardería- a la espera de ese día donde la casa blanca, en La Habana, recibiera con los brazos abiertos a quienes habían depositado todo lo que tenían en ese rincón, pero habían sido arrastrados por el viento.

La isla fue refugio. Allí se aprendió: si alguno necesitaba de otro, siempre estarían todos juntos, sin separarse, para que el viento no calara tan hondo y el frío indiferente debiera exiliarse. El consuelo sería posible cuando la angustia y el extrañamiento opacaran todo, pero siempre en pos de una verdad, para que los ladrones no acecharan en la puerta. Por más cruda que resultara, por más amarga que fuera la medicina, ahí estaba: en caso que la enfermedad del olvido hiciera de las suyas.

la guarderia 3

De grandes, aquellos niños se escuchan, se encuentran y se reinventan en sus hijos, porque ya no temen al silencio. Y encuentran un sentido al sacrificio, a pesar de los trenes y de las estaciones; a pesar del tiempo y de la ausencia.

 

Aquellas pequeñas cosas– Joan Manuel Serrat

Joan Manuel Serrat - Aquellas pequeñas cosas_     




AVISTO AL CUCO

Por Santiago Resnik

Desamor: sobre ritos colectivos

Astrix - Shamanic Tales     

Desde la creación de las primeras herramientas y la manipulación del fuego hasta el auge de internet en nuestros días, la humanidad parece embarcada sin límite en la carrera tecnológica. Pero no toda la historia son los avances de la técnica. Las antiguas civilizaciones, los pueblos originarios y otras formas de sociedades siempre han tenido el espacio del ritual. Allí, veneraban a sus deidades y conectaban con sus antepasados y con una conciencia superior, se liberaban de las ataduras cotidianas, del chaleco de fuerza del yo, de sus obligaciones familiares y mundanas. Y, claro, los hongos alucinógenos y la ayahuasca nunca faltaron como motor de despegue.

 

PISAR EL FRENO

Vini Vici - Anything & Everything     

Take an astonishing voyage,
To a place were our world ends and another begins.
Step into another dimension,
And experience what you have never seen before.
Be prepare for Anything & Everything…

Los rituales no son ajenos a las ciudades cosmopolitas, siempre existió la ozora 2015necesidad de pisar el freno y salir de la vorágine. Ahí es donde entran las fiestas electrónicas, un espacio a una reflexión más ambigua y a un lado de la acción inútil.
Sin embargo, es necesario diferenciar Woodstock  y las fiestas electrónicas de las ceremonias chamánicas con ayahuasca, sobre todo, después del sábado 16 de abril. LA Time Warp

-CORTAME LA MÚSICA-

 

CAE EL TELÓN

Lo que iba a ser una nota entretenida, con música moderna, con tono de “¿en qué anda la juventud en estos días?”, terminó en una cortina. El telón. Todo lo boca scarfacerecreativo y ritualezco ciudadano se degenera. Y, a la vista de todos, queda lo que siempre vemos y nunca observamos. Como aquella vez en la cancha de Boca -cuando el fútbol no lo pudo tapar- cuartos de final de la Copa Libertadores 2015, contra el eterno rival. Por entonces, un plantel de fútbol profesional se arrodilló ante el negocio una vez concluido el circo. Aquí estamos en presencia del mismo avistamiento, 5 chicxs muertos en la fiesta Time Warp; 5 más, hospitalizados. Muertes jóvenes evitables, las más dolorosas. Cromagnon tan cerca.  Se trata de la fibra más putrefacta que tensa los hilos de la cotidianidad impuesta por otros en la que vivimos. Ya no hablamos de política, ni de representantes y ni siquiera de monopolios.  Es algo más profundo: lo que todos vemos y no podemos cambiar, que ya fluye como el río. Excepto que vivas en el paraíso narco, ahí sí los ríos cambian corrientes como de calzones.

 

TODOS TENEMOS UN PRECIO

Cinco chicxs ya no están, sólo por meter siete mil personas más y 3.5 millones de pesos extra (500 pesos la entrada, aproximadamente), 700 mil pesos por persona floyd the wallque perdimos. Después te dicen en la tele que la vida humana no tiene precio, in your face, 700 mil pesos por cabeza.

Todo esto para que nos horroricemos y compadezcamos como sociedad (esperemos que no tan en vano, como con el niño en la orilla del mar). Pero los que sufren… los que sufren quedan solos y piden por justicia. Y lo único que hay a cambio es un responsable, que llora como apenado personaje hollywoodense. Agarradito a un rosario, obvio.

 

LA FIBRA

Pero, ¿qué es esta fibra que tan ligeramente nombramos y tanto peso tiene? la fibra es lo más profundo, el núcleo de todo lo que nos rodea, nos respira, pone zapatillas en nuestros pies, un techo, o la villa 1-11-14. La fibra es el dinero, tarasca, biyuya, taca-taca. Y es curioso: una vez que lo observas cara a cara, no lo podes negar, siempre te va a mirar, como La Gioconda, siempre con la vista clavada. ¿Disfrutas mucho de ir a la cancha los fines de semana?, ¿y las fiestas electrónicas?… ¿también? Ya no vale ninguna buena voluntad de elevarse en una conciencia superior/alterada y reflexionar perdidos en el éter. Ninguna pasión resiste si lo que tensa siempre termina por mostrar sus garras. La emoción, el disfrute, la pasión, todas caen.

 

¿QUIÉN VA DE ENGANCHE?

Tal vez sea el momento de cambiar el eje… Ahora, una cosita, una pequeña trampa: el diario nunca te lo va a pedir; menos, la tele. Pero tu ser, ya extirpado de sentimientos, tal vez quiera buscar un poquito de luz por otros lados. El castillo, tan voluptuoso, realmente está hecho de naipes. Tan débiles las cartas, tan invisibles e irreemplazables:la tele no te va a pedir que cambies de eje.




RITUAL IMPREVISTO

Por Isabel D´Amico

Desamor: sobre la aparición de las mariposas en Plaza de Mayo, el 24 de marzo de 2016. (*)

Desde sus comienzos, el hombre utilizó la magia y el ritual como vínculo con lo desconocido, lo temido y la muerte. En las mariposas encontró una variada gama de símbolos, mensajes y advertencias (buenas y malas). Entre ellos, los nagas -dioses serpientes de la India- creen que, una vez muerta una mariposa, el alma de alguien- Foto 1por fin- se extingue. Los baluba y los lulúa, tribus del Kasai –Congo- relacionan el ciclo vital de las mariposas con el del hombre:

– infancia: pequeña oruga

 

 

 

-tumba: capullo

Foto 2

 

 

 

 

 

 

Foto 3-alma: mariposa.

En algunos lugares existe una creencia: ellas traen a los bebés y no las cigüeñas. De nacer a morir, pasamos a México: allí los muertos reencarnan en mariposas. Entre los aztecas, una mariposa que juega entre las flores representa el alma de un guerrero caído en los campos de batalla. Y, si saltamos a la otra punta del mapa, llegamos a un cuento japonés: un jardinero se casó con una joven que tenía, como él, una gran afición a las plantas. Tuvieron un hijo, quien heredó esa vocación. Al morir los padres, él siguió con el cuidado de las plantas, con el mismo amor. Cuando llegó la primavera, dos mariposas volaban todos los días entre las flores. El hijo soñó que sus padres habían vuelto a su jardín. A la mañana siguiente, fue a comprobar si las mariposas seguían cerca y sí, allí estaban. El sueño se había hecho realidad, así que cuidó a las dos mariposas y las alimentó con miel y ternura (1).En Japón, dos mariposas juntas significan la felicidad conyugal.

Foto 4

En Extremadura se cuenta la historia de un labrador rico, que vivía en el valle de Llerena. Este tenía dos hijas: Adelaida, legítima y Gervasia, fruto de sus devaneos de juventud. Al morir el padre, Adelaida quiso repartir la fortuna con su hermana, pero la avaricia de su marido se lo impidió. Al poco tiempo, una mariposa enorme se posó sobre la cabeza de Adelaida, asustó al matrimonio y lo persiguió sin tregua. Aterrorizados, interpretaron la señal y compartieron la herencia. Antes de partir, el insecto revoloteó sobre las cabezas de las hermanas. (2)

Foto 5

Hay un mito irlandés donde Etain, la esposa del dios Mider, es transformada en un charco de agua por los celos de la primera esposa del dios. Del charco, nace un gusano que se transforma en una mariposa púrpura, de belleza sin igual y del tamaño de la cabeza de un hombre. Sus ojos eran como piedras preciosas en la oscuridad y su olor hacía pasar hambre y sed a quien ella circundara; sus alas producían un zumbido más bello que cualquier melodía y, de ellas, se desprendían unas gotitas que curaban todo mal. El revoloteo de esta mariposa es el alma desembarazada de su envoltura carnal, como en la simbología cristiana.

Foto A

En la huerta murciana, en España, si ves una mariposa blanca, es signo de buena suerte. Hay que seguirla y, si se para en un frutal, será año de buena cosecha. Si el frutal es unFoto 6 limonero, el ácido será bueno. Y, si esto ocurre con una mariposa de colores oscuros, el presagio es malo. Si es por presagios, no hay fin. En Finlandia se cree que, en sueños, el alma- en forma de mariposa- efectúa un viaje astral. Los viajes del alma en su transmigración son la simbología por excelencia del lepidóptero.

En Vietnam t’ie significa mariposa y, al mismo tiempo, un voto de longevidad. La mariposa está relacionada con el crisantemo para simbolizar el otoño. Si, en una cultura, las mariposas apuntan a la estación que cae, en otras, apuntalan la construcción que sube: en la cultura precolombina, las religiones, tradiciones y la mitología vinculadas a la mariposa son empleadas en la decoración de templos, estatuas y también de objetos litúrgicos y de ornamentación.

Foto B

24 de Marzo de 2016

Desde muy temprano, jóvenes, niños y viejos caminaban la Plaza de Foto 7Mayo para recordar los cuarenta años del golpe cívico militar, que talló la crueldad y la desgracia en el ADN del pueblo argentino. A pesar del tiempo transcurrido, cada año duele- un poco más- ver a las Madres de la Plaza, a las Abuelas. Ellas, sin claudicar, siguen buscando a sus hijos, a sus nietos.

En este triste aniversario, hubo un hecho poco habitual: las Foto 8mariposas dieron otro color a la marcha. No solo la sobrevolaron con osadía, también se posaron sin temor en una frente, en una mano y en la conciencia de quienes, al verlas tan confiadas, supusimos un mensaje.

Quizás, en algún libro, la narración popular cuente:

Al cumplirse 40 años de una conspiración cívico militar en Argentina, el pueblo salió a recorrer sus calles a gritos- a rezos – para no olvidar tanto desamor. Por el néctar de la memoria, miles de Foto 9mariposas volaron sobre la gente y transformaron el fino polvo de sus alas en abrazo

 

 

 

(*) Bibliografía: “El Alter Ego de la Mariposa”, de D. Grustán

(1) Extraídos del libro de mitología japonesa de Anesaki, 1996.

(2) Leyendas de Madrid- J. Anclares, 1995.




BEBER EL SOL A “FONDA” BLANCO

Por Roberto Aguilar

Desamor: sobre rescatistas (una ficción, a medias)

NACIDO ENTRE DELFINES

hombre delfín

Alguna vez se me preguntó -y no porque sea una celebridad o un fenómeno de la naturaleza, sino porque soy polvo entre el polvo, una hierba muerta al borde del camino- cómo es que recordaba mis primeros momentos de vida, cómo es que se me podía creer, sin atribuirme una alucinación o locura nostálgica de un soñador o un drogado con éxtasis. La respuesta fue simple: el cuerpo -y no mi mente- tuvo y tiene la contestación. Huellas, cicatrices: allí están los cincelados del dolor que recorren mi frente, mi garganta, mi corazón, brazos, piernas y estómago. Aún puedo sentir el frío de la balanza en mi abdomen y mi cuerpo endémico a punto de desmayarse.

No me disgusta que así hayan sido las cosas. Y no porque sea un masoquista, sino porque, dadas las circunstancias obligadas de mis primeras etapas como bebé – uno no elige sufrir-, construí alrededor de mí, con los elementos de la miseria que se me iban agregando, mi propia casa: el fuego del crisol.

hombres ranasPor cada grito, por cada angustia de muerte, por cada estrella brillante vista sobre el cielo del patio del hospital, fui feliz, fui dichoso, exuberante y pletórico. Mi cuerpo estallaba de vida y se salía de su molde de apenas unos cuántos centímetros. Pero, aun así, era el clavo, el rechazo de la sociedad ante un cuerpo casi muerto. Era la llama que anunciaba al mesías endémico para decir: Aquí estoy.

¿De qué se me puede culpar al sentir tanta felicidad en el dolor? ¿De qué se me puede culpar sólo por haberme aferrado así a la vida?¿Me acusan, acaso, de esa forma explosiva, ignominiosa, descarada y loca? Me importa un bledo. ¿Y qué compensación a tanto dolor me esperaba, a tanta muerte vista alrededor de mí, con cientos de chicos en la agonía, hundidos en una gran hinchazón violeta, más que esta calamidad, este fuego nacido de lo putrefacto? Tenía que ser algo equivalente, el propio reverso del después de la muerte. El gusano vuelto garrapatas.

Ese olor a moho mezclado con el tiempo de la vida fue mi quirófano. Aquí me salvaron de una neumonía galopante. Aquí, todos los caballos eran negros. Pero los azulejos y la limpieza de este mar de corales dieron luz a mis ojos y volví a la vida. Floté con los caballos, me aferré al mar de azul profundo. Los médicos fueron peces, delfines buenos con sus hocicos en mi estómago, dispuestos a llevarme a la orilla. Y, sobre este cielorraso, estaba el sol, el sol querido, amado, sólo en sueños vislumbrado. Me aferré a ese sol como un amante a su mujer.

NÁUFRAGO AFERRADO AL SOL

van-gogh-harvest-1440-900Siempre hay algo a qué aferrarse. En mi caso fue el sol entrevisto en sueños. Y los médicos, simples instrumentos. Si yo no hubiese querido vivir, si no hubiera sentido ese deseo de consumirme con los rayos del astro, no lo hubiera hecho y punto. Ese deseo aún me permite dormir cuatro días a la semana sin la ayuda de ninguna pastilla. Me la paso creando otros mundos. Despierto todo mojado, bañado en orgasmos. Después, viene la vigilia y ya no es lo mismo: vuelvo al suicidio. Ayer soñé que mi cama me nacía con cuerpo de arena y un pene tan largo como alucinación de desierto. Todo conducía a una tierra arrasada y abandonada, donde el pequeño bebé que fui se desviaba de las manos de los delfines- su salvación- y caía y me levantaba entre ruinas, entre ruinas de muertos. Y, a partir de entonces, fui un muerto que llevaba a otros.

FOTOGRAFÍAS DEL DOLOR

pintura náufragaAl hombre delfín lo conocí bajo la línea del Ecuador, bajo un temporal de lluvia y viento que había traído el terremoto. Por aquel entonces, ayudaba como rescatista de la Cruz Roja para salvar gente del lodazal, de los cimientos que los apretujaban bajo el polvo, el fuego y sobre casas y edificios públicos. La costa estaba cerca. A los muertos los juntábamos uno al lado del otro hasta llenar la arena con cientos de bultos blancos. Y él también estaba ahí con nosotros, metido en su equipo de hombre rana. Salía y saltaba entre los penachos de piedras, erguidos como pequeñas montañas que desaparecían y aparecían entre gigantescas olas. Atado a una soga, el hombre de la escafandra azul bajaba a las profundidades del mar. Sus compañeros le aflojaban el nudo y allí iba, a sacar a los ahogados de los barquichuelos y embarcaciones derribadas por el terremoto.

El hombre rana caminó hacia mí como un fantasma acuático venido del corazón del mar y me miró a través de su antifaz, con esa cara de resignación que tienen los muertos, antes de pasar a ser pedregullos sobre el camino. No nos hablamos, sólo hubo gesticulaciones, meneos de cabezas, atención en los ojos y las bocas. Las palabras estaban de más. Lo ayudé a juntar los cadáveres y los metimos en bolsas de plástico, identificadas con números y letras. Las caras de los muertos, en la mayoría de los casos, tenían el gesto sorprendido de alguien que- de pronto- es descubierto en su intimidad por el disparo certero de un flash fotográfico. La muerte ignominiosa los enmarcaba dentro de retratos de absurda petrificación.

LA FONDA DEL SOL

virulento sol quietoLlegada la noche, cuando nuestras fuerzas de junta- cadáveres se derrumbaban, venían otros socorristas a suplantarnos.“La fonda del Sol”, así lo llamaban al hombre rana, me llevó a su departamento, cerca del pueblo más pobre de Ecuador. Allí, tenía sus cosas embaladas, aunque no eran las de él, eran de su compañera a punto de abandonarlo. La que viajaba era ella. Él se quedaba en el medio del dolor. “La Fonda” vio mi cara de extrañeza y, para hacer más sorprendente mi lectura de su situación, arrancó de la pared una página manuscrita. El texto no tenía su firma, pero sí su protagonismo. “La Fonda” se hacía pasar por un náufrago a la espera de que alguien leyese su historia. Tal vez, había encontrado en mí a alguien amigable. La leí y la tristeza me vino al cuerpo, brotaba de mis huesos como aquellas algas marinas del mar, enredadas con sangre humana alrededor de nuestras piernas y brazos. Se me escapó una lágrima y no pude menos que abrazarlo.

LOS SOLES RESCATADOS DE VAN GOGH

girasolesEstiré mis brazos y lo aparté de mí, porque algo fundamental se estaba escapando de mi vista, pero no por mucho tiempo. Vi lo increíble: contra las paredes de su casa, en cada rincón de su pieza, baño y living, había cientos de reproducciones de pinturas de Van Gogh. Inundaban el espacio de su departamento con la luz de soles, girasoles, mares, campiñas y autorretratos, bajo bombitas de luces blancas que acrecentaban el efecto de la claridad de un sol permanente. Por cada cuadro, al lado de la firma de Van Gogh, “La Fonda del Sol” había puesto un nombre, quizás un seudónimo –no me atreví a preguntarle- con fecha y hora, dedicado a cada uno de los rescatados- vivos o muertos-.

LA MUERTE VENCIDA

terremoto 2 De golpe se acercó para darme o esperar otro abrazo mío, pero me dijo al oído- casi como en un susurro-: ‘Son los soles de mi vida. No tengo otra cosa’.

Después de aquella noche no lo vi más. Yo también viajaba hacia otra hecatombe natural o social. Esta vez fue hacia uno de los tantos países del África. Había explotado un volcán. Había muerte, otra vez, por todos lados. En cambio, “La Fonda del Sol” se quedaba para siempre en Ecuador. Estaba viejo, pero no tanto como para llegar a decir las palabras que yo debí completar: “esta estrella se extingue, este sol no da más vida.”

Él era aún el virulento, quieto y veloz sol de los cuadros de Van Gogh.

AMANECER EN LA DESPEDIDA

la fonda del sol Pasaron muchos años antes de ver publicada su página biográfica de náufrago, en la revista de la Cruz Roja. El hombre rana finalmente había desaparecido de Ecuador, no pudo salvar más vidas y jamás se lo volvió a encontrar. Yo mismo lo busqué sin éxito. La gente del pueblo dijo que lo vieron juntar sus cosas y marcharse al Asia, rumbo al cementerio sin sepulcros, dejado por un tsunami. Por aquel entonces, tenía unos 30 años y ahora tengo 60. Y puedo decir, hoy por hoy, que sólo me motiva a seguir en este trabajo y a no decaer, el recuerdo perenne de aquel hombre salido de la muerte, salido de mi sueño de sombras y abandonos, verlo caminar hacia mí como en un amanecer, para ser- él mismo- el sol que le falta a la gente.

 

 

 

 

 

 

 




LINEAS DE FUGA

Por Nora Lomberg

Desamor: sobre los otros y las otras.

MENDIGOS

El pasado 15 de marzo, hinchas del PSV de Holanda, bebían  bajo el sol, en las terrazas de la Plaza Mayor. Era la previa al partido contra el Atlético de Madrid. Desde las mesas, comenzaron a arrojar monedas a unas mujeres- mendigas rumanas –  al compás de

“no crucéis la frontera”

Risas burlonas y muchos impiadosos filmaban, mientras ellas -de rodillas- recogían moneditas. Algún visitante los increpó y, finalmente, la policía retiró a las mendigas. Esa plaza tomó la palabra y gritó cómo se obliga a los excluidos a dejar su dignidad en el piso. Es un espacio político, un escenario para el espectáculo canallesco. El circo romano. No hay inocencia posible después de estas imágenes que denuncian  el horror social, el

“no vengan a Europa”.

La misma Europa de los pogroms y los campos de concentración; la misma de la sangre inquisitorial y la de  los nacionalismos que dejaron al mapa hecho un rompecabezas, apenas sostenido entre sus piezas. La misma, che. ¿La misma?

https://youtu.be/x8GN5HE-1ZU

MONSTRUOS VIRALIZADOS

-¿Existen los monstruos, mami?-

-No, hija, no existen- somos los padres, pensé.

La categoría monstruo, de algún modo, justificaría estos horrorosos actos. Pero no son tales. Son hombres  de carne y hueso y  dan vergüenza. A los monstruos, Foucault los piensa como fenómenos extremos, en el punto límite, donde se derrumba la ley. Seres vistos como excepcionales por su rareza, por su carácter de curiosidad de feria. Una mixtura entre lo imposible y lo prohibido. Un ser mitad 916679minotaurushombre y mitad bestia.

Hoy estamos ante otro espectáculo: la monstruosidad se banaliza, se amplía y se hace cotidiana. Se divierten en la Plaza Mayor. Es un grito de socorro  el que  debería haberse viralizado y apenas nos llega en ecos que reclaman. Tal vez, porque son voces de exiliados,  desplazados, expulsados, migrantes forzosos; en fin, exilios en vida. Los elegidos por el poder versus los expulsados a la vida indigna, ese es el partido que se juega. Así llegan las nuevas lógicas de expulsión: expulsados al abismo, expulsados de los espacios de vida. No hay lugar para los indeseables, no pueden estar en una plaza europea, como los hinchas holandeses. Deben habitar el no lugar.

 

LA NUDA VIDA

Agamben la llama “nuda vida”. El campo de concentración crea un territorio que no es ni vida ni muerte, una vida que ya no es la vida del resto de los mortales. De moneditashecho, ni siquiera matar es exactamente dar muerte. Para Agamben,  esta “nuda vida” es la verdadera condición terrible de la política moderna.

¿Y qué será de nuestros recientes despedidos? ¿Qué dará inclusión, ahora, a  quienes estaban con la certeza del ingreso mensual y con la libertad de afiliarse a un sindicato o a un partido político y ya no? ¿Adónde irán a parar? ¿Al abismo de esta nuda vida? ¿A transformarse en nadies? ¿A transitar los sumideros de la vergüenza y la pérdida de sus dignidades?

 

LA PLAZA

Tal vez haya un modo distinto de habitar  “La Plaza”: una y otra vez levantamos la voz y nos negamos a arrodillarnos por unos pocos pesos.

Tplaza llena 2al vez haya otros modos de decir y no de callar, de exigir y no de pedir.

Así fue con las Madres y las Abuelas y así va ocurriendo con los Despedidos. Este partido apenas comienza. En cambio, ya finalizó el del equipo holandés, que perdió y se quedó fuera de la Champions League. Y yo escribo esta nota a modo de grito, para trazar algunas líneas de fuga, como  Deleuze, quien de intersticios la sabía lunga.

 




¿CUÁNTOS RESTOS PARA UN HUÉRFANO?

Por Julieta Strasberg

Desamor: sobre Juanito Laguna, de Antonio Berni.

Él, apasionado, hablaba. Ella lo miraba en los ojos. Y él dijo:

-¡Oh, amada mía! ¿Qué miras en mis ojos? ¿Ves en ellos reflejado el divino fuego del amor que me abrasa? ¿Ves, quizás, a través de ellos, la ferviente adoración que me inspiras?

La muy amada respondió:

-No, amigo. Me estaba mirando yo en ellos.”

Álvaro Yunque, “La Amada”.

ESPEJO DE DOBLE CARA

¿Cuántos restos alcanzan para construir un huérfano? Buscamos en el otro proyectarnos y reconocernos, porque no somos sino a su través. Nuestra existencia está atada a un espejo que devuelve vacío e ímpetu. Juanito nos mira desde las orillas, como un recién llegado desde la eternidad. Y, a veces, esa mirada perturba, parece ajena, lastima. Hay 1.Juanito ciruja, 1978miradas que interrogan en callada lejanía. Incomodan, hablan sin palabras de la posibilidad en la imposibilidad; de lo que podríamos ser y no somos; de nuestros temores más grandes a ser arrojados en la nada. ¿Cómo se calla al huérfano que nos mira en silencio desde el destierro de la tiranía?

 

 

 

 

RESTOS Y CANTOS

Juanito Laguna es la vida peleándole a la vida: aprieta la savia de las raíces secas, extrae el néctar de los abandonados. Él es la nada que interpela, mira, clama en silencio, mientras busca nuestra huidiza mirada y encuentra amarga letanía: “Que Dios los ampare”: las catedrales de oro no contestan. Llenas de miseria, se repliegan tras las puertas donde la oración se repite. Ronroneo apagado y monótono: “Sálvalos, Oh, María”. La riqueza de no tener más que restos y cantos para apartarles la mirada a aquellos que niegan, más de tres veces y, “amén”, olvidan.

Arrojado a la nada, desde la orfandad del mundo, Juanito mira. Con sus ojos grandes, sus manitos pequeñas y sucias, su pelo de estopa, su panza de hiel y sus promesas incumplidas. Toma su juguete de mentira, sus sueños sin amaneceres y extiende la mano, pero no nos pide nada. No sabe de caridades y limosnas. La mirada lo rehúye porque Juanito duele y hace arrugar y menear la cabeza. “Que no somos nada, tan solo un misterio que nos ronda: la muerte.” Amén.

Pintura de carnavales zoomorfos, donde lo animal, la muerte y lo humano danzan en 2.El carnaval de Juanito Laguna, 1960colores intensos y vitales, para conjurar la guadaña con brillo de cielo. Esqueletos, gatos y cerdos se dan cita en primer plano: así, todo carece de profundidad, como agolpándose a la entrada de una fiesta sin mañana. Ojos vacíos, burlones y sin brillo miran a ninguna parte. Un fondo demasiado oscuro aprieta en la salida. En algún lugar, entre lo telúrico y lo celeste, entre el cielo y el infierno, este carnaval da cita a la vida y a la muerte en el mismo espacio. Contradicción de la vida que se disfraza de opuestos.

MILHOJAS DE REALIDAD

De ese modo, con tapitas olvidadas, trapos viejos, clavos oxidados, inútiles trastos arrojados al camino, Juanito construye su universo. En su incompletud de juegos, su retazo de sueño- su audaz existencia sostenida- adosa mariposas a los desvuelos.

A Juanito la felicidad nunca le viene sola. No puede negar el mundo, por eso se lo arma con pedazos de vida, superpone una realidad a la realidad. Collage: miseria en colores. La vida, también en la muerte. Potencia de un mundo capaz de semejantes superposiciones.

Un cielo intenso y puro, siempre atravesado por nubes: blancas, a veces; artificiales siempre. El blanco surge como un silencio, vivo y cargado de posibilidades. En el cielo está el vacío, lo anterior, el origen. En la tierra, la vida se rompe en frutos de la creación y su siembra engendra vitalidad y muerte. La vida en el cuadro está siempre más acá, cercana, 3.Sin título, 1973palpable: es casi un desborde de marcos. Lo artificial de la belleza aletea en una mariposa imposible, infantil y decorativa. Lo real, los desechos. Ocres y amarillos bizantinos brotan en luminosidades crecientes. Después de todo, está escrito: en el Juicio Final, el rostro de los hombres condenados a padecer será de color azafrán.

 

 

 

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

En el bosque rojo que recubría la tierra como un mar de rosas, cuando el tiempo cantaba como una voz de mujer-madre, cuando en el fluir del tiempo, al subir, se inflaba, flujo de vida, cuando las mamas lecheras eran inagotables, cuando era el comienzo, la vida proyectaba el día rojo de la sangre, cuando yo era nueva y entraba en el amor…”, Chantal Chawaf

¿Cuántos restos alcanzan para construir un huérfano? Juanito junta las partes de las cosas que no están, de aquellas que ya nadie mira; y, con eso, arma su relato: entre gramatical torpeza y visceral poesía. A las partes que le faltan, las sueña y las superpone. Toma su carro y lo empuja: “mañana será otro día”. Lúdico, mira al cielo y lo toca bien a ras de la tierra. Duerme y, mientras duerme, pone el mundo patas para arriba.

Pero Juanito es hijo del desamor, no es el bosque rojo, sino el cielo el que se viste de sangre. Cielo fecundo, inflamado, deseoso de nuevos inicios. Mas en la tierra de los hombres, donde Adán se hizo de arcilla, su ser se nutre en verdes, azules, deslucidos violetas y se expresa en grises restos. En Juanito, lo telúrico es invertir el cielo. Así en la tierra, como allá arriba.

4.Juanito dormido, 1974

JUANITO BERNI

Berni lo sabe, lo intuye, lo narra: Juanito es un “chico pobre, pero no un pobre chico, porque tiene los ojos cargados de porvenir”. Juanito intuye la mano del pintor y la continúa. El niño Juanito Berni trenza cenizas y barro, navidades y chimeneas de alientos opacos.

¿Cuánto mundo se necesita para olvidar a un huérfano? El mundo no mira a los Juanitos Laguna, los olvida. Migajas, los restos de ausencias se inventan una vida. Ellos se asoman a las huellas, juntan los mendrugos arrojados y caminan. A veces, solo a veces, yo también los miro. Y no hay vez que no lastime. Somos Juanito, un collage de retazos sin sentido; vistos desde lejos, centellamos vida. Vistos de cerca, somos partes sueltas, rotas o 5.Juanito Laguna remontando su barrilete, 1973descocidas. “No me mires desde cerca”, aúllo. “No ves, che, que yo también ando medio descosida”. Pienso: no tenía qué ponerme y me puse restos de vida. De cerca, somos huérfanos de todo; opacos, deslucidos de vida. Él desafía, vitaliza la muerte, pegotea los fragmentos olvidados en el baldío de la memoria.

 

 

 

RETAZOS Y MIRADAS

“No me mires de cerca”, creo escucharlo, las manos sucias y la mirada escondida. “La dignidad no se lava, pero tengo expuestas las heridas”. Cicatrices que no cierran, hojalata 6.Retrato de Juanito Laguna, 1961y clavos lastiman. Los labios apretados. En mis dedos, dolor y mugre de rascar hambre en cacerolas vacías. Juanito anda, cabeza escurrida, con dignidad de hombros cansados y armatostes a la rastra. Ojos curiosos y atentos, encuentra donde otros olvidan. Cachetes rojos de tierra mojada y humo fulero. Sonrojado de esfuerzo, salva la alegría. ¿Cuántos clamores para dar voz a un huérfano?

 

 

RAMONA DENUNCIA

Ramona, impúdica de hambre, pintarrajeada, se ofrece excesiva: fea, gorda, flaca, madre, puta, siempre enorme, denuncia lo hipócrita. En el fondo, la fábrica emerge, las marcas se imponen, ella se transforma en su propia mercancía.7.Ramona espera, 1962.

Casas de cartón y papel, con fecunda oscuridad, son la matriz de tristezas y arrugados pecados -no tan originales-. La pesadez de las figuras evoca la noche de las almas y la perpetua muerte. “Que no somos nada”, tan solo fuerzas misteriosas y demoníacas que arrojan al humo y al hollín la primera piedra.

PINTOR DE “LOS NADA”

Arquetipos de una realidad, Berni es el testigo fiel de los marginados, huérfanos de mundo, que desafían las lumbres del ocaso, reniegan del homenaje mortuorio y gritan: “Aún no” a la guadaña, con la vida apretándoles entre los dientes.

Berni retrata a los Juanitos y a las Ramonas con decencia; testimonio de realidades en su entorno. En un collage sin sentimentalismos, deja a América Latina en llaga: derruida en los barrios marginales, expuesta en las “villas”. En el lienzo, la extranjería de la vida de “los nadies” bautiza a la multitud de anónimos y humillados. El pincel transmuta los desechos del consumo en testimonio vital; pinta realidad, en carne viva. Los barrios grises, pigmentados de clorofila y carbón, en primer plano y sin profundidades, presentan la atmósfera agobiante de cartón y hojalata. Aun allí, entre los desiertos de un jardín sin Edén ni policromías, se cuelgan hojas de tintes imposibles, intensos e infinitos. Un arco iris que promete salir aquí también, algún día.

8.El mundo prometido a Juanito Laguna, 1962.




UN FANTASMA RECORRE LAS MESAS

Por Ricardo Varela

El desamor: el mundo financiero

EL DIOS MERCADO

Fideicomisos financieros. Apalancamientos que generan un efecto multiplicador del dinero y del tipo de cambio, entre todos los tipos que “timbean”. “Futuros” llenos de certezas, solo para unos pocos. Sin derrame a la vista, o, lo que es más contundente: un derrame interno directo a las vísceras del dios mercado. La historia se repite y golpea a los de siempre; a los sin techo, a los sin trabajo, a los sin recursos.

La CITY Y SU BUENA ESTRELLA QUE REGRESA

La economía se instala por sobre la política y la convierte en mera espectadora. Le quita herramientas para desenvolverse y poder modificar la realidad a su gusto. La vacía de contenido.
Los postulados del neo-liberalismo sostienen que la economía es una ciencia exacta, por lo tanto, no puede alterarse por factores sociales ni políticos. El Estado no debe intervenir. Su norte, la libertad de mercado. Los equilibrios- fiscales y comerciales- el achicamiento del gasto y de la emisión monetaria le ponen un cepo al crecimiento. Aunque parece más fácil:

“Nuestra deuda es, en su mayoría, dinero que nos debemos unos a otros; y lo que es aun más importante, nuestros ingresos provienen principalmente de lo que nos vendemos unos a otros. Sus gastos son mis ingresos y mis gastos son sus ingresos. ¿Y qué pasa si todo el mundo simultáneamente reduce en forma drástica el gasto en un intento de pagar lo que se debe? La respuesta es que los ingresos de todo el mundo se reducen; mis ingresos disminuyen porque ustedes están gastando menos, y sus ingresos disminuyen porque yo estoy gastando menos. Nuestro problema de deuda se agrava, a medida que nuestros ingresos se hunden.”(1)

Pero el Dios mercado siempre es connivente con los poderosos. Los funcionarios hacen gala de ese poder. La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Ingenua Vidal, atrincherada en su refugio de El Palomar, ora por la seguridad de la provincia. El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, reza junto a su familia por las víctimas del éxtasis en Costa Salguero. Una pastilla pequeña y rebelde, tan difícil de hallar; la corrupción y la impunidad que mata.
La omnisciencia del todopoderoso llega hasta el presidente Mau. “Esta es la capacidad que les dio Dios, la capacidad de poder invertir”. En esos términos se dirigió a los empresarios en un reciente encuentro en Olivos, mientras apelaba a la solidaridad para que otros inviertan.     Foto N°1-Nota Revista- Gula(11-05-16)

LA MEDIA: CLASE DE BAJA CALIDAD

Juan José Sebreli en “Buenos Aires, Vida Cotidiana y Alienación”, escrito en 1964, detalla con lucidez las diferentes clases sociales. A dos de ellas- a la alta y a la baja- las considera fácilmente identificables. No sucede lo mismo con la clase media. Sostiene que, lábil e inasible, la clase media atraviesa su tiempo mientras cuenta dinero de otros, lleva a cuestas una sexualidad reprimida y utiliza una careta validada solo por ella misma.
La burguesía no puede eliminar al proletariado, porque lo necesita tanto como al capital: puede vencerlo, pero jamás eliminarlo. Esto genera un límite infranqueable donde la muerte del antagonista equivale a la propia muerte. Aún así, hay quienes no reconocen barreras. Por lo tanto, el exterminio del otro es un “aparente” camino para resolver el conflicto para siempre.
“Piquete y cacerola, la lucha es una sola”, una emblemática consigna del año 2001/2002, resulta una frase que retorna a este tiempo y ejemplifica con claridad la utilización de una clase sobre otra.
Luego, cuando las aguas bajen, la sociedad será entregada otra vez a un banquete compartido entre las clases dominantes y los dueños del capital financiero internacional. De esa unión, surgirá un incremento de la deuda externa y se cerrarán las incipientes fábricas, con un alto nivel de desocupación. Se impondrá el proyecto del libre comercio y el de la participación de empresas extranjeras en licitaciones y compras nacionales.

Foto N°2-Nota Revista- Turista(11-05-16)

Foto N°3-Nota Revista- Diferencia entre ricos y  pobres(11-05-16)

EL CONURBANO PROFUNDO: DONDE EL BARRO SE SUBLEVA

Radio pasillo informa que, en el merendero, la concurrencia será mayor. La cita es a las 17,00 horas. Cucharas, tenedores, cuchillos, tazas de todo tipo. Insultos, broncas, mucho dolor en los organizadores. El lenguaje no es violento: los hechos sí lo son. La patria está a merced de los carroñeros. El barrio se rearma ante el efecto multiplicador de la economía puesta en marcha.
La familia crece y se agranda la mesa. Rostros que solo cobran suavidad ante el resplandor de la mañana recostada sobre cuerpos tiesos, como un abrigo helado.
De nuevo a zurcir miserias, marchas, reclamos, a poner el cuerpo.

ATENDIDO POR SUS PROPIOS DUEÑOS

Mientras tanto, el Ministerio de la Modernidad publica un instructivo para el uso eficiente de la energía y del agua, puesto que eso contribuye a reducir los gases de efecto invernadero, es decir,
a la lucha contra el cambio climático.
El incremento tarifario y la reducción del consumo eléctrico, son celebrados por el fundamentalismo ambiental. Las empresas, con Shell en primer lugar, al igual que las generadoras y distribuidoras de la energía en el país, se ven beneficiadas: eso, les permite utilizar el botín de Vaca Muerta- una de las reservas de petróleo y gas más importante del mundo- para exportar sin límites.
En síntesis, la política energética del gobierno los inhibe de invertir en el país. Así pueden girar utilidades a las casas matrices , o, en su defecto, abonar dividendos a sus accionistas. Bajo el ropaje del consumo responsable, el neo-liberalismo emplea la energía como una herramienta de ajuste formidable. Industrializar o des-industrializar, según lo desee el dios salvaje.
Con un Banco Central de la República Argentina que opera para la dependencia del capital concentrado, Argentina se endeuda para girar fondos “offshore”, fuera del mar, fuera de la costa: la poética al servicio de los traficantes de la indolencia, de la desesperanza. Vaya casualidad, también, con un Federico Pinedo en el gobierno, como el entonces ministro de economía de Agustín P. Justo, del mismo nombre y abuelo del actual legislador del PRO, quien participó activamente del pacto cárnico con Inglaterra (1933-1935), llamado Roca-Runciman, que terminó con el asesinato del legislador Enzo Bordabehere. Este es el gobierno de los dueños de la Argentina, quienes fugaron trescientos cincuenta mil millones de dólares al exterior, a los paraísos fiscales, que lograron cuarenta y dos millones de personas con un gran bienestar, afuera, claro.

Foto N°4-Nota Revista- Voracidad  empresaria(11-05-16)

Foto N°5-Nota Revista-Macri Gobierna para los Ricos  Oligarquia Financiera Crisis Argentina 2016(11-05-16)

https://www.youtube.com/watch?v=G2rzqa2fkcg

LUCHAR HASTA DERRIBAR AL CIELO

La crisis es una gran oportunidad para utilizar la política como una herramienta de transformación al servicio de los pueblos.
Ochenta millones de hectáreas en manos de seis mil terratenientes, Cuatrocientas mil viviendas deshabitadas, mientras pululan infinidad de personas sin techo. ¿Hasta cuando el comercio exterior continuará en manos de esta oligarquía voraz?.
Es noche cerrada en el asentamiento. La merienda aguijonea en la panza y habrá que esperar a mañana. Un mañana incierto, lleno de fantasmas. En apariencia, lo esencial de los fantasmas de Goethe es que, pese a su inmaterialidad, lograban hacerlo feliz. Ese efecto produce el barrio; fría y húmeda la noche, una militancia por los sueños debate, corazones con rebeldía luchan por servir al otro: no conocen de neutralidad y resisten.
Como quien ha visto un fenómeno sobrenatural, como una estela confusa. Rostros abrevados de pasado, imágenes que quizás no fueron, que deberían olvidarse. O, mejor, convertirse en fantasmas. Es algo entre lo vivo y lo muerto. Vive junto a nosotros y no nos permite ceder.

Foto N°7-Nota Revista- Trabajadores  reunidos(11-05-16)Foto N°6-Nota Revista-Pobreza extrema(11-05-16)

(1) Krugman, Paul, “El programa de la austeridad”, El País de Madrid, 03 de junio de 2012.




CUERPO A DESAMOR

Por Alicia Lapidus

Desamor: sobre el síndrome de Munchhausen

DE QUIEN NO PUDO ESQUIVAR LA FAMA

Karl Friedrich Hieronymus, barón de Münchhausen (Bodenwerder, 1720 – 1797), en su juventud, sirvió de paje a Antonio Ulrico II, duque de Brunswick-Luneburgo. Más tarde se alistó al ejército ruso, donde sirvió hasta 1750. En esos años, no se privó de participar en dos campañas militares contra los turcos. Al volver a casa, Münchhausen, supuestamente, narró varias historias increíbles sobre sus aventuras.
Y se sabe cómo es. Historia narrada es historia que circula y un día termina recopilada y publicada por un autor anónimo. En este caso, eso sucedió en 1781. Después, una versión inglesa, a cargo de Rudolf Erich Raspe, salió a la luz en Londres, en 1785, como “Narración de los Maravillosos Viajes y Campañas del Barón Münchhausen en Rusia” (Baron Münchhausen’s Narrative of his Marvellous Travels and Campaigns in Russia), también llamada “Las sorprendentes aventuras del Barón Münchhausen” (The Surprising Adventures of Baron Münchhausen). Es de destacar que estos libros dañaron la reputación del auténtico barón quien, por otra parte, no era mucho menos exagerado que otros militares de carrera. Aun así, al barón lo afectó profundamente su inesperada fama como mentiroso oficial.

La visita de la madre, Enrique Paternina 1892 (1)LOS TRUCOS DE MAMÁ Y PAPÁ
Estar enfermo no es una situación para nada agradable. Sin embargo, existen quienes se enferman a propósito para llamar la atención o, incluso, provocan problemas de salud en otros. Esta patología se conoce como síndrome de Münchausen. El paciente «crea» y hasta se produce conscientemente autolesiones para lograr síntomas físicos y/o psicológicos, forzado a ello por una compulsión relacionada a su necesidad de cuidado por terceras personas.
El caso más famoso es el de un inglés, William McIlroy (1906-1983), quien llegó a ser operado 400 veces y sólo pasó seis meses de su vida sin internarse en una clínica.
Si el síndrome en sí es impactante y doloroso, lo es más en la modalidad llamada “Sindrome de Munchhausen por poder”. Este es una forma de maltrato infantil en la que uno de los padres provoca en el niño síntomas reales o aparentes de una enfermedad. Se trata de un síndrome raro, poco conocido, y aparece cuando la madre (en ocasiones también el padre o cuidadores) hace fingir enfermedades al niño para obtener atención médica. Algunos progenitores llegan a añadir sangre a las muestras de orina o heces. Otros, dejan de alimentar al niño o le administran fármacos, falsifican fiebres o provocan vómitos o diarreas para que los síntomas parezcan los de la dolencia que quieren simular.
Además, este trastorno psicológico se caracteriza porque los responsables de estos “trucos” se muestran colaboradores con los médicos, como un modo más de ocultar el verdadero origen de la “enfermedad”. En apariencia, son madres muy preocupadas y abnegadas, por lo que no existen sospechas de maltrato. Los niños que sufren esta forma de abuso suelen ser hospitalizados por presentar grupos de síntomas que no encajan mucho en ninguna enfermedad conocida.
Es habitual que se realicen esfuerzos infructuosos por lograr individualizar un diagnóstico que explique los síntomas. Con frecuencia, a los niños se les hace sufrir a través de exámenes, cirugías u otros procedimientos molestos, innecesarios o peligrosos. Los síntomas del niño suelen mejorar en el hospital y siempre empeoran en casa, cuando los médicos no están presentes. Si las infecciones o lesiones son importantes, el pequeño puede morir. La madre suele ser reacia a la hospitalización, porque en ese entorno no puede actuar.

DOLER PARA SER VISTO
Está descripto que quien genera un trastorno ficticio por poderes no responde a un cuadro psicótico ni alucina mientras enferma a su/s hijo /s.: “Los padres, y sobre todo la madre, inventan, falsifican o producen de manera voluntaria síntomas al niño, con la finalidad de gratificar las necesidades psicológicas de atención y dependencia de ellos mismos”. (Meadow)

EL NIÑO ENFERMO - ARTURO MICHELENA (1)Los síntomas son provocados por el adulto con intencionalidad, voluntariedad y la ausencia de un beneficio consciente (a diferencia del enfermo simulador) y falta de control sobre su conducta (sus actos son compulsivos, sus manipulaciones son conscientes, no así sus motivaciones).
Se trató de estudiar esos impulsos y saber a qué se debían. Se detectó necesidad de sufrir e incluso morir, deseo de ser el centro de atención, deseos eróticos, amor u odio al personal médico o sanitario, deseo de amparo y refugio. Otras veces, existe un trasfondo simbólico de recuerdos o vivencias infantiles vinculadas a la figura materna o paterna.
Desde nuestra óptica es imposible imaginar por qué ocurre este cuadro. Esta extraña obligación del cuerpo de someterse al dolor para ser “visto”, para ser amado. Aun peor: de someter a otro, un niño- nuestro hijo- a padecer para tener atención.

TODAS LAS ALERTAS ROJAS
A la madre de Julieta, en el consultorio de Alto Riesgo de Obstetricia del hospital, le atendimos el embarazo hace 16 años. Una mujer diabética, ciega por la enfermedad quien, a pesar de haber sido advertida sobre el peligro de llevar adelante una gestación en su situación, decidió que deseaba el embarazo. Julieta nació prematura, de 7 meses, pero evolucionó sin inconvenientes. Cada tanto, su madre se mantenía en contacto con una colega mía, a través del celular. La madre convivía con su ceguera, con ayuda de una asistente quien, frecuentemente, iba a su casa. Julieta parecía estar bien.
Hace 15 días, un llamado desesperado de la madre nos conmovió. La nena se había embarazado y, desesperada, usó pastillas abortivas. Hasta ahí, nada de qué preocuparse. Pero la madre nos informaba que Julieta estaba con alta fiebre desde hacía 4 días, es decir, a partir de los tres días de haber puesto fin al embarazo. Frente a estas situaciones, los médicos nos inquietamos. Yo he visto morir tantas mujeres en situación de aborto, he llorado por niñas y madres cuyas vidas terminaron a causa de la desesperación por un embarazo no deseado y por no tener el dinero para interrumpirlo en forma segura que, cada vez que aparece una sospecha de infección, suenan todas nuestras alertas.
La madre trajo a Julieta al hospital. Al llegar, no tenía fiebre, le sacamos sangre y los análisis daban perfectos. La ecografía mostraba todo normal. La felicitamos y le dijimos que fuera a su casa y que, cualquier problema, nos avisara.

Desamor, laberintoEL SOBREVUELO
Tres días después, otra llamada de la madre dice exactamente lo mismo. La fiebre que no cede. Vuelta a consultar en el hospital. Nuevos análisis y ecografía. Frente a nosotras, Julieta sin fiebre. Todo normal.
Cuatro días más tarde, la madre se comunica desesperadamente: Julieta tuvo convulsiones, no la puede despertar y la orina es color marrón. ¿Cómo es posible? ¿En qué nos equivocamos? ¿Cómo no vimos que estaba tan grave? Finalmente, la madre comunicó que la pudo despertar y se vinieron al hospital. Sentimos la muerte sobrevolar nuestras cabezas. Mi compañera lloraba de la desesperación.
Cuando llegó Julieta, no podíamos creer lo bien que la vimos después de haber tenido una convulsión. Eso sí, advertimos unos tajos en la muñeca izquierda. Julieta nos contó que fue un intento de suicidio. De nuevo: análisis normales, sin fiebre. En ese momento, ella agregó que era epiléptica y que, desde hacía tres días, no tomaba la medicación. Llamamos al neurólogo y a la psiquiatra. Tendimos redes, averiguamos en otros hospitales y nos enteramos que Julieta había estado veces internada en el Rivadavia. La psiquiatra averiguó que ella está en atención en un centro de Salud Mental (y medicada).
Entonces, sí. Bruscamente, salimos de esa trampa. Julieta nunca estuvo embarazada, nunca fue epiléptica, nunca nada. Síndrome de Munchhausen.

EL EXTRAÑO LABERINTO

Desamor, el-laberinto-del-fauno-originalY ahora viene el tiempo de trabajar hacia adentro. ¿Cómo no encolerizarnos, cómo no irritarnos? ¿Cómo se hace para comprender y no sentirse manipuladas?
La mente tiene recursos extraños, modos incomprensibles de someter. El dolor como búsqueda de amor, en este caso, es muy diferente al sadismo. Acá nos buscan a nosotros- médicos- para que- cómplices involuntarios- infrinjamos ese dolor a través de estudios y hasta operaciones innecesarias. Y, cuando nos damos cuenta, nos sentimos estafados. Tenemos que pensar y repensar, entender cuánto pesa la falta en esas personas, para llegar a expandir la carencia a través de la atención de extraños. Y qué tan grande es el padecimiento, que jamás alcanza el dolor provocado por la medicina, porque siempre van en busca de más.
Ahora nos queda la tristeza de no saber cuál será el destino de Julieta. ¿Cuántas hospitalizaciones más logrará?, ¿a cuántas cirugías se someterá?
La felicidad no está en su horizonte y el amor tampoco.
A esta altura, ¿a quién le importa la dudosa reputación de aquel barón alemán?

 

Mi mamá no me mima – http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-54419-2005-07-31.html

El caso más terrible registrado- http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/54419-18236-2005-07-31.html

Síntomas prefabricados – http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/54419-18237-2005-07-31.html

La dificultad de detectar el síndrome- http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/54419-18238-2005-07-31.html