UN EXPERIMENTO INVOLUNTARIO

El Lecturista: Sobre “Del deporte y los hombres”, de Roland Barthes.

Por Víctor Dupont

ABRIMOS EL LIBRO “DEL DEPORTE Y LOS HOMBRES”…

Y nos encontramos, en la edición de “El arco de Ulises”, con una cita de Quevedo en la solapa: “Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga”. Muy poquitas páginas. Tamaño chico, fácil para llevar y traer en bolsos, carteras y, sobre todo, en bolsillos amplios de camperas o sacos. Esto recuerda a los libros que llevaba Sartre por los cafés del Barrio Latino de París: chiquitos y poderosos.

Pero, al comenzar a leerlo, quizá de manera involuntaria tenemos que atravesar un desafío. Se trata de un guion escrito por Ronald Barthes (en 1961), para una película del realizador Hubert Aquin. Estos textos no están incluidos en las obras completas del semiólogo, ni en la primera edición ni en la edición aumentada del año 2002. Con lo cual, a pesar de su poco ruidoso arribo, resultan de mucho interés.

“Del deporte y los hombres” es un conjunto de reflexiones sobre cinco deportes: corridas de toro, carreras de auto, carreras de ciclismo, hockey y fútbol. Pero dijimos que había un desafío. En las páginas pares, la edición ofrece imágenes de archivo sobre los deportes. Y, en las impares, la escritura barthesiana. Lo curioso -según se nos advierte casi al final del libro- es que las imágenes elegidas no pertenecen a la película, ya que, en palabras del editor, “rastrear su procedencia exacta es una tarea casi imposible, sobre todo porque algunas de estas agencias o han cambiado de propietario o sencillamente han desaparecido”. Y, en el párrafo de abajo, este personaje misterioso aclara: “Hemos seleccionado fotografías de noticiarios y archivos de la misma época que a nuestro entender respetan el espíritu de las imágenes que figuran en Del deporte y los hombres”.

Entonces, tenemos: en página izquierda, fotos (que no son de la peli); a derecha, la prosa de Barthes (que se dijo en off en el film). El lector tiene que imaginar, así, un montaje. Podría apuntarse el asunto como una película mental,  página a página. Por ejemplo: en las páginas 38 y 39 tenemos, a izquierda, una foto de Fangio en su choche; a derecha, tres párrafos. En uno de ellos leemos: “He aquí lo que significa una gran carrera de automóviles: que la fuerza más rápida sólo es la suma de paciencias, medidas, sutilezas y acciones precisas e infinitamente exigentes”.

fangio 

VOS TE LO CREÁS

Así, leer este libro resulta un experimente involuntario. Sin embargo, si seguimos esta pista, podemos tener una decepción: las imágenes no hacen más que “ilustrar” los textos, con lo cual hay redundancia. La deseada disyunción entre hablar y ver, entre sonido y fotograma -regla básica del arte del montaje- no es tenida en cuenta. Entonces, una linda propuesta sería descartar las páginas pares y dibujar lo que el texto de Barthes nos sugiere, claro que sin ser enfáticos o redundantes. Si no nos sale, dejemos el lápiz y busquemos pinturas o fotos y tenemos otro libro. Quizá, hasta podamos tener un proyecto de película. Claro: quedaría el tema de los derechos respecto del guion.

barthes

ALGUNAS REFLEXIONES

Para dejar de lado el experimento, digamos que estos textos de Barthes pueden considerarse una extensión de sus “Mitologías”. Él, antes de colaborar en este proyecto, había escrito sobre catch y ciclismo. Ahora, el ámbito de estudio crece. Las reflexiones son nutridas e interesantes. Ahí van, resumidas:

LA CORRIDA DE TOROS (ESPAÑA)

La superioridad del hombre en este deporte es su ciencia. El toro ignora al hombre, pero el hombre sabe del toro y puede anticipar sus movimientos, llevarlo hasta límites impensados y confundirlo. Barthes anota dos aspectos más: el peligro inherente a este deporte (la embestida puede resultar fatal). También está el estilo: convertir un acto difícil en algo lleno de gracia. Darle ritmo a la fatalidad.

CARRERA DE COCHES

La multitud celebra en el ganador una particular victoria. La victoria contra el sutil enemigo del Tiempo. En esto, la velocidad juega su papel y Barthes la asocia con un mecanismo de extremas lentitudes: hay en los autos hasta dos mil quinientos cambios de marcha por hora. Hay una necesidad de ser riguroso en la posesión del lugar de prueba: se necesita el control de la pista, las curvas y los niveles. El hombre y la máquina, en una carrera entre la velocidad extrema y la lentitud adamantina, se enfrentan al Tiempo. Detrás de esta alegoría, late una de las ideas centrales de Barthes sobre estos deportes: en el fondo, se trata de una lucha contra la inercia de las cosas. En este deporte, la posibilidad de la muerte está más latente que casi en ningún otro. Por eso, también, es el más generoso en su triunfo.

fangio

CICLISMO (FRANCIA)

Barthes se centra en el Tour de Francia. Para él, esta competencia revela la Francia profunda. Allí, cada francés revive sus casas, sus monumentos, su presente provinciano, su pasado antiguo. Este Tour recuerda a una caballería ligera, cuya escenografía semeja una gran guerra. La distribución también rememora un desafío bélico: cada día va con su batalla y cada tarde con sus provisiones de agua, de flores, de besos del público. Aquí también el verdadero enemigo es el Tiempo, aunque un nuevo monstruo aparece en el horizonte: la gravedad. Cuando el corredor debe atravesar una montaña, el sentido de su lucha se revela con toda fuerza. Ahí se compendia toda aventura humana: la resistencia de las cosas se vence con la acción, con el dominio, con la temeridad y con la astucia.

ciclismo

HOCKEY (CANADÁ)

El comentario arranca con una definición de deporte: “El deporte es ese poder de transformar las cosas en su contrario”.

En Canadá, el hockey invierte la determinación de su geografía: en el frío extremo de su clima, el invierno queda inmóvil en una tierra dura. Los hombres transforman un contexto y la competición es alegre, vigorosa, apasionada (como se supone un clima estival). Es un deporte tan rápido, que el pensamiento debe ser un reflejo. Y el reflejo se aprende, así como se aprende a hacer un gol. El hockey, según Barthes, manifiesta muy bien los valores de todos los deportes: resistencia, temeridad, coraje.

hockey

FÚTBOL Y DEPORTE

Pocas palabras hay para el fútbol, porque parecen la excusa para hacer una reflexión sobre el deporte. La primera comparación de Barthes es con la gran función social del teatro. El teatro reunía a la ciudad en una experiencia común: el conocimiento de sus pasiones. La propuesta barthesiana es que esta función hoy la cumple el deporte. Así, se trata de una institución moderna metida en el marco ancestral del espectáculo. Acá tenemos la tesis central y el enfoque particular y la elección de estos deportes.

Barthes se pregunta, entonces: ¿hay que amar al deporte?

La diferencia con otros espectáculos radica en que, mientras en el teatro el público es espectador, en el deporte es actor. Y el hombre no se enfrenta con el hombre, sino con las cosas: con una pelota, con una máquina, con una montaña.

En el deporte el hombre vive el combate fatal de la vida.

A la pregunta qué es esto (lo deportivo), el juego le responde con otra pregunta: ¿quién es el mejor?

Heredero de los antiguos duelos, el deporte da un sentido nuevo a este interrogante y muestra, en su ilusión espectacular, qué hombre es mejor para resistir a las cosas, quién entiende mejor la velocidad, quién vence a la gravedad, quién inmoviliza la naturaleza. Si queremos hacerle decir otras cosas a los deportes (como pretendieron los regímenes fascistas), la pifiamos fiero.

Barthes-zurdo




DE RAPTOS, SUSTRACCIONES Y NINGUNEOS

Por Germán Cavallero

El abuso: Abuso de género en la letra antigua

TAUROCATAPSIA

Debuté en un piringundín, ahí donde los cuerpos ocultos y desnudos a la vez, hilados con el ropaje de la clandestinidad, eran proclamados desde el interior de las
5_TAUROCATAPSIAfamilias machistas como trofeo iniciático adolescente.

Muchos años después, un taller de mitología greco-latina acusaba lo áspero en lo terso y, así, todos los edificios de la estética- detrás o por delante de sus columnas- dejaban ver la instalación de un discurso. El hito fue cuando, al maravillarme con el grupo escultórico Apolo y Dafne de Bernini sin reparar en su violencia de género, Leonor Silvestri- la profesora del taller- me increpó, “¿gozás al ver una violación?”.

 

MAPAS DEL TESORO

Hubiera querido ser filólogo, rescatista. Salvar palabras de entre los escombros. Armar genealogías. Ir por sus partes blandas o broncíneas, inquirirlas, preguntarles todo. Palabras. Mapas del tesoro. Hubiera querido, pero sólo llego a su borde más visible, donde suenan ecos vestidos de época, donde puedo respirar sus aromas. Y pestilencias.

 

FAGOCITOSIS

Hoy desayuné cereales. Bien por mi tubo digestivo. Pero, además de incorporar fibras, sumé al imaginario la ración diaria de la que se nutre la lengua. Hoy, “cereales”, es decir “Ceres1”, una forma de nombrar a la diosa en aquella palabra. Y nombrar es afirmar. Ceres, diosa de la agricultura, pero divinidad femenina ultrajada, una Trimarco de la antigüedad: secuestrada su hija, violada por su tío Plutón, entregada por su propio padre, Júpiter (mito de Deméter, la diosa de la agricultura, latinizado).

2_RAPTO DE EUROPA

No elegimos las palabras. Pero sí, abrirlas, habitarlas, sacar su mensaje de la botella y redistribuirlo en el plato de la nueva lengua. Esa que resignifica, degusta y demuele. Como algunas células que fagocitan y destruyen lo nocivo. Y eliminan o reciclan los tejidos muertos.

 

SIN CLIENTES NO HAY TRATA

Debuté en un piringundín, su nombre -el de ella- empezaba con T. ¿Sería un nombre ficticio? ¿Un “Nadie” para engañar a cada cíclope que iba a devorarla? Ojo. No busco equipararme al Robert De Niro de “Taxi Driver”. En mi caso, ella, era mucho mayor que yo. Y nada de nervios. Sólo cortejo. Podían los cierres resultar más torpes que de costumbre. Y mis ojos embarrarse en adrenalina y sorpresa. Pero ella, ella iba a otro tiempo: el suyo. Sabía montar mi deseo, sujetar las riendas y llevarme por ese paisaje bizarro y oscuro. De brisas como alientos. De humedales como senderos de un río nuevo. Su voz breve ya no suena por omisión de la memoria. Se fugó en un pliegue de otro río: el dulcemente herido por las piedras del olvido. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Lo dije: su nombre empezaba con T, así que María, no.

No creo que fuera una menos. Ni lo sabré. Se la veía a gusto. (Mezclo todo; poco más de dos décadas después, mezclo todo) La veía, sentía a gusto… mi piel (¡esta vez sí quiere entrar Robert De Niro!), ¿y si ahora milita en AMMAR (Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina)? Mezclo todo, pero sin clientes no hay trata. Que sea un grito. AMMAR va por otro carril. Lo urgente es el grito.

 

¡VARÓN GRITÓ LA PARTERA!
¡Bravo!
¡Alegría en el hogar!
¡Decidiré los asuntos importantes para la ciudad!
¡Tendré doble vida! ¡La conyugal y la social!
¡El gimnasio, el teatro!

 ¡Varón gritó la partera!

¡No introduje el pecado!
¡No hay en mi “pecho mentiras
2”!
La mujer “es en la casa como una suplicante
y una persona arrancada de su hogar
3”.
¡En cambio yo viviré realmente en democracia,
herencia helena de esa ejemplar sociedad de hombres libres!

 

“La Económica de Jenofonte contiene el tratado de vida matrimonial más evolucionado que nos legó la Grecia Clásica4”. Continúa Foucault, en su Historia de la Sexualidad: “En una sociedad en la que las muchachas son entregadas muy jóvenes- con frecuencia alrededor de los quince años- a hombres que muy  a menudo les doblan la edad, la relación conyugal (…) toma la forma de una pedagogía y de un gobierno de las conductas5.”  “(…) Se trata justamente de su posición de debilidad, que la somete a la buena voluntad del marido, como una suplicante raptada de su casa de origen6.”

¡Mi congénere Platón, pondrá alma en mi cuerpo,
en cambio, mujer,
no te llegó la invitación al verdadero amor,
el de Afrodita Urania,
Eros celestial de los hombres7.


¡Bravo!
¡Alegría en el hogar!
¡La diosa del amor nació del falo!

No me raptarán,
ni en la antigüedad griegos y persas,
ni en la actualidad redes perversas,
no seré trofeo,
ni mi cuerpo cañas o laurel,
como el de Siringe o Dafne,
será mío, mi cuerpo y de nadie más:
no lo humillarán,
no lo violarán,
ni dioses, ni humanos,
ni noticieros.

“Se estima que en la actualidad, hay más de 600 mujeres desaparecidas víctimas de las redes de trata de personas con fines de explotación sexual-comercial”8. Una mujer muere cada cada treinta horas en Argentina por violencia de género.

3_EL MANANTIAL DE LA DONCELLA

¡Varón, gritó la partera!
Todo a la vista,
¡todo legal, tudo joia!

 ¡Me verán hombre, derecho y humano,
hasta mataré por amor porque mi crimen será pasional!


“Adriana Marisel Zambrano, 28 años, fue asesinada a golpes de puño y puntapiés en diversas partes del cuerpo. El autor José Manuel Alejandro Zerda, de 29 años, fue encontrado autor de ‘homicidio preterintencional’ y sentenciado a 5 años de prisión por asesinar a su ex pareja y madre de su hija que en ese momento tenía sólo nueve meses de vida”8.

 ¡Varón! ¡Varón!

 ¡Los vientos cambiarán cuando sacrifiquemos a la doncella!
¡Lo gritan los oráculos,
lo grita la partera!

¡Varón, varón!

Grito vergonzante, látigo de muerte que reparte destinos. Parece una moira la partera, preanuncia los futuros sacrificios. Alceste, en el drama satírico homónimo de Eurípides, sacrifica su vida, en una hazaña heroica, para que su esposo Admeto goce de la sobrevida que le otorga el dios Apolo. La joven Ifigenia es la vida que necesitan los dioses en Ilíada, para enviar vientos favorables a las naves varadas de los griegos. De los guerreros. De los varones.

 

¡Varón, varón!

 (Un tanto inútil, eso sí,
cuando mamá no esté, no podré coserme un botón,
ni lavarme la ropa o hacerme un plato de comida.

¡Pero tampoco moriré por aborto clandestino!) 

¡Tantas muertes no vendrán por mí!

¡Varón!

 ¡Una cortesana para mi placer,
una concubina para mis cuidados cotidianos,
y una esposa para la descendencia legítima!

 “El Femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad.

El término Femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista8”.

 

QUE VENIMOS DE ESO

Camino a no ser sujeto sujetado, examino lo que el aumento de mis ojos me permite. La única forma de ampliar el zoom es subirse a colectivos de lucha y discusión, puesta en cuestión, desensamblaje de lo establecido. Aquel taller de mitología y todos los colectivos que invitan a asumir otro tipo de iniciación. En Creta me hubiera bastado saltar el toro en movimiento (taurocatapsia), como rito para pasar a la adultez. Pero, en el barrio de Belgrano, hacia fines del siglo XX, la valla fue el cuerpo femenino. Ahora, a la luz de este nuevo derrotero, recorro literaturas gastadas por miles de generaciones e intento recortar más y más material para una tesis sobre la naturalización de la violencia en las letras antiguas, andamiaje del ninguneo de género, etc. Sin embargo, no. Me excede. Y el espíritu de la nota es otro. Confesional, más bien. Y autorreferencial, por ende. ¿Escribo? ¿O mejor salto del teclado hasta la esquina y le digo al verdulero que debemos hacer algo para detener esta violencia?

Que somos parte, que venimos de eso, que si fue a la marcha ni una menos

 

¿LA CIUDAD ANTIGUA?

Quiero hablarle, sí, al verdulero, de lo que leí en Fustel de Coulanges9: la pérdida total de la identidad femenina de la joven que renuncia a sus dioses familiares. Renuncia, que es formateo del disco rígido y la memoria. Todo para asumir y someterse a los cultos de la nueva familia gobernada por su esposo. Y el varón, nada, a continuar con su propia historia y a volcarla como mandato constitutivo sobre la nueva identidad de la mujer. Quiero hablarle, que venimos de eso.

 

O al chofer de la 135 sobre La Historia de la Sexualidad de Foucault, las relaciones sexuales entre marido y mujer en el pensamiento griego, donde el primero gobierna a la segunda, en un ámbito de disimetrías…;

 

de la Grecia clásica, aquella que sentencia: “todo hombre (…) será castigado con menos fuerza, siendo ateniense, si viola, llevado momentáneamente por la avidez de su deseo, que si seduce (…). El violador no se apodera más que del cuerpo de la mujer; el seductor, de la autoridad del marido10”. Que de eso venimos.

 

De la mitología y el cine, como espejos.

En vez de pasar revista con el diariero sobre el frío y el tiempo, una mañana, con humito saliendo de la boca, sacar el tema de Aretusa, ninfa que no sólo perdió su cuerpo de mujer cuando fue transformada en fuente luego del acoso del dios/río Alfeo, sino que además su verdugo mezcló su sustancia con la de ella para continuar con ese “amor11”. Y de otros ejemplos en Ovidio, el gran compilador y continuador de tradiciones mitológicas helenas, multiplicados por decenas. Que venimos de eso;

 

o de El Manantial de la Doncella, donde Ingar Bergman reedita el mitema. Sólo que, en lugar de dioses pone hombres. Y, ya sin eufemismos, desnudo y cruel como el hecho en sí, no se habla de “amor” ni se oculta la muerte detrás de una retórica edulcorada y distrayente.

Violación, garrotazo y muerte.

Y el brote de una fuente en el lugar del cuerpo, quizás como guiño a esa tradición que editorializa y reproduce la naturalización de semejante violencia;

o de Clitofonte, que para avanzar sobre Leucipe, se da valor y piensa, “Mira: también Apolo ama, también él a una doncella, y no se avergüenza de amar, sino que acosa a la muchacha.12Y luego Bernini, la misma tradición en la retórica del mármol, los neoclasicismos acríticos…;

o, mientras hago el cambio de aceite, al del lubricentro preguntarle si la mujer voluptuosa del almanaque es congénere de las troyanas. Que si Atenas le dio las espaldas a Eurípides, por denunciar la guerra, o por escenificar la tragedia femenina como medio para tal fin; que visibilizar así a la mujer, su dignidad en la barbarie, su coraje y lucidez, no refutó a Hesíodo, el decidor de Pandora; que si Hécuba y Andrómaca se parecen en algo a esa mujer del almanaque que construimos.

Que estamos hechos de eso, que venimos de eso, de la ciudad antigua, ¿pero qué corno cambió a más de dos mil años?

No hay tiempo. Cada treinta horas… Ni el más mínimo micromachismo, no ha lugar, ningún brotecito más de esa genealogía brutal del patriarcado. A  desahuciarlo y a avanzar, a profundizar esta nueva contracultura que nos interpela. Para desnaturalizar, deconstruir, dar el salto reparador, por un* definitiv* sujet* social des-sujetad*.

 

(Llamo a mi suegro, me envalentono, insisto: la mujer no se sacrifica por el hombre, no ya, que la doble jornada laboral es porque los bandidos que cautivaron a Leucipa la sacrificaron para purificación de la tropa, para luego poder seguir con sus asuntos de hombres; y si Zeus entregó a su hija Perséfona- niña- a la fuerza de su brutal hermano del Averno fue para no alterar el “orden” de las cosas, por ser el dios supremo, legitimado en su victoria sobre la caótica fuerza de los titanes, el dios supremo, uno de los primeros femicidas, cuando, por temor de perder poder, hizo transformar a su esposa Metis –la inteligencia- en gota, y la devoró. Que venimos de eso, Leucótoe enterrada viva por su padre para salvar el honor de su familia; Medea victimaria de su hermano y traidora de su propia casa por amor; y Ariadna, lo mismo; que hay un hilo de continuidad entre ellas y todas las Ángeles Rawson de nuestro tiempo; un hilo de cosificación, ninguneo, invisibilidad y escarmiento que podemos cortar definitivamente, cada cual desde su trinchera…

No aguanto más. Subo al poste de luz y cuelgo una pancarta que cruza toda la avenida de mi casa:

 

LA LETRA “O” TIENE BOCA DE CAÑÓN, PERO EMPEZAMOS A MOJAR SU PÓLVORA

“Nos, los representantes del pueblo argentino…”

Cinco de las seis palabras de la frase pertenecen al género masculino, tanto los artículos, como los pronombres y sustantivos. Y una, a ningún género. Es decir, es neutra: nos – los – del – pueblo – argentino. El género femenino ha sido sustraído; la letra “a”, velada. Sin embargo, el masculino habla por boca de todos… y de todas. En la oralidad, el discernimiento es más esforzado, “todos y todas, alumnos y alumnas”, etc., entonces el desafío es mayor, las herramientas del lenguaje oral no abundan, hay que inventarlas: “levante la mano el que, la que”.

O, si un grupo está formado por más mujeres que varones, podemos referirlo como “ellas”, etc., etc., pero siempre sin salirnos de la (bi)norma, de la normalidad. Un gran logro: sacar del ocultamiento de siglos y milenios la letra “a” y lo que ella representa. El gran desafío: salirnos a la vez de la barbarie exclusiva de sólo dos géneros.

Tardamos, pero aquí estamos, al fin, con la equis, el asterisco, la arroba. Andaban por ahí, con ganas de desarmar a la letra hegemónica. Ahora se atrevieron, en medio de un proceso de construcción de nuevo discurso, inclusivo, liberador.  En las redes sociales, y en todo lenguaje escrito audaz, la letra “o” ya no es la misma; mojada su pólvora, se lee desnuda en toda su dimensión excluyente:

* Por qué el asterisco

Podríamos escribir siempre los.
Podríamos escribir as/os.
Podríamos escribir las y los.
Podríamos escribir las, los y les.
Podríamos usar una arroba.
Podríamos usar una x.
Pero no.
Usamos un asterisco.
¿Y por qué
un asterisco?

Porque no multiplica la lengua por uno.
Porque no divide la lengua en dos.
Porque no divide la lengua en tres.
Porque, a diferencia de la arroba, no terminará siendo la conjunción de una a y una o.
Porque, a diferencia de la x no será leído como tachadura, como anulación, como intersex.
Porque no se pronuncia.
Porque hace saltar la frase fuera del renglón.
Porque es una tela de araña, un agujero, una estrella.

Porque nos gusta.
¡Faltaba más!

Ahora bien, El asterisco
No aparece siempre y en todas partes.
No se usa para todo, ni tod*s lo usan.
En este libro la gente escribe como quiere y puede.

El asterisco no se impone.

De todas las cosas,
Esa.

Esa es la que más nos gusta.

 

Mauro Cabral
(texto incluido en “Interdicciones. Escrituras de la intersexualidad en castellano”, disponible en www.mulabi.org/Interdicciones2.pdf )

VEHICULIZACIÓN DE LA NUEVA PALABRA

Corre de mano en mano, triunfal, flameante; miles de colectivos la sujetan y entregan en postas. Algo está cambiando. Basta recorrer los medios, incluso el día después de la marcha ni una menos. Y que todo aquello quede como reminiscencias de una civilización que aprendimos a desarmar. Salidos del claustro, del silencio sepulturero, al día siguiente de la marcha aumentaron los llamados para denunciar violencia. Y mucho. Un grito inflamado en múltiples voces. Por una marcha transversal (fuimos también varones, una forma de asumirnos parte). Pasado el frenesí del día después, con las aguas menos revueltas,  con los sedimentos como profundidades que van dejando huella, en la radio oí que hablaban de una estadística del diario Clarín sobre la infidelidad de los hombres: enseguida, distintas intervenciones cuestionaban que se mencionara sólo la infidelidad de hombres. Una persona aclaró, “hombres heterosexuales”, etc., etc. Este discurrir es una marca de esta época, la vehiculización de la palabra libre va llenando espacios… Es imprescindible tomar la palabra, apropiarse de ella, desde la mesa de disección hasta la oralidad intransigente, revolucionaria. Es la única vía, escape, hacia una verdadera emancipación…

 

DÍAS DE LIBERTAD

Acto del 9 de julio, tengo que elegir una canción para primer grado… ya sé: Juana Azurduy… mmm, difícil, tienen apenas seis años, aunque , ¡ya cuentan la historia y se ponen cotillones de próceres! Entonces, adelante. Pregunto si conocen a San Martín y nadie inhibe el impulso de su mano hacia arriba. Luego, si a Juana Azurduy, y una tímida mano se alza en 4_SOMOS LAS NIETASsilencio. Entonces, a conocerla. A nombrarla. Y a escenificar la canción. Un par de versos para exprimir, y actuar:

“El español no pasará,
con mujeres tendrá que pelear”

¿Quién quiere pasar al frente y hacer de Juana? -pregunto.

La totalidad responde positivamente. Entonces elijo a una nena. No, mejor otra, y otra. Así está mejor. Que sean varias. Que formen un frente. Y luego: “¿un varón para hacer de español?” Todos. Es un juego.

Elijo uno, luego extiendo el juego a varios. Y tiro la consigna:

“Las personas que se quedan sentadas en sus sillas cantan conmigo y las chicas que hacen de Juana arman un frente y no dejan pasar al varón. Porque unidas son fuertes, y el varón, aunque lo intente, no podrá pasar, las mujeres unidas, si se unen, nada ni nadie, las vencerá.”  Y me engolosino con esas palabras. Y aprovecho su entusiasmo. Y lo mezclo con el mío. (Me falta decir que si nos unimos varones y mujeres todavía es mayor la fuerza, pero ya me salgo de la canción, pero primer grado…).

“Ahora pasen de aquella mesa. Los varones, del español, las nenas, de Juana. A cantar, ¡fuerte!, ¿eh?”

Y a no franquear ese territorio, que no es territorio sino libertad, a rebotar intensamente y a salir despedidos de semejante fuerza, escudo libertario de múltiples manos, fuerza tejida en un unísono de puños rebeldes, disruptivos, demoledores. Límite. Palabra NO. Muralla infranqueable. Ni una menos.

 

1 “Ceres es el nombre romano de la diosa griega Deméter…” Pierre Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, pág. 99 A, Ed. Paidós, Bs. As., 2006.

2 “…y el mensajero Argifonte le configuró en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble…” Hesíodo, Trabajos y Días, 75 a 80, Gredos, Madrid, 2000.

3 Seudo-Aristóteles, Económica,I, 4, 1344a.

4 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, 2. El uso de los placeres, 3. Económica, El hogar de Isómaco, pág. 164, Siglo veintiuno editores, Bs. As., 2011.

5 Ibídem, pág. 168.

6 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, 2. El uso de los placeres, 3. Económica, Tres políticas de la templanza, pág. 195, Siglo veintiuno editores, Bs. As., 2011.

7  “…el Eros de Afrodita Pandemo, es verdaderamente vulgar y lleva a cabo lo que resulte al azar (…) En cambio, el de Afrodita Urania proviene de una diosa que, en primer lugar, no participa de hembra, sino sólo de varón (y es éste el amor de los muchachos) (…) De ahí que los inspirados por este amor se vuelvan hacia lo masculino,ya que sienten predilección por lo que es más fuerte por naturaleza y tiene más entendimiento.” Platón, El Banquete, 181b, Clásicos de Grecia y Roma, Alianza Editorial, Bs. As., 2007

8 La casa del encuentro: http://www.lacasadelencuentro.org/prensa2015.html

9 Coulanges, La ciudad antigua, Libro Segundo, Cap. II, El matrimonio, pág. 55, EDAF, Madrid, 2005.

10 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, 2. El uso de los placeres, 3. Económica, La sabiduría del matrimonio, págs. 158 y159, Siglo veintiuno editores, Bs. As., 2011.

11 ”Pero el río reconoce las amadas aguas, y, abandonando la figura humana que había tomado, tornó a su naturaleza líquida para mezclarse conmigo.” Ovidio, Metamorfosis, Libro V, 635 a 640, Alianza Ed., Madrid, 2009.

12 Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte, libro III, 5,7, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 1997.

 

 




EL DOS, EL TRES Y UN OLIVO DE JAÉN

Conversación con Baltasar Garzón

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Entrevista: Lourdes Landeira, Mariana Dosso, Víctor Dupont, Fabio Faes, Santiago Resnik, Gabriela Stoppelman.

Fotografía: Santiago Resnik

Edición: Gabriela Stoppelman, Víctor Dupont, Virginia Saavedra

 

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Es un olivo, una especie originaria de los pagos de Garzón: Torres, Jaén, Andalucía”, contestaron en la Fundación Internacional Baltasar Garzón, ante nuestra pregunta por el distintivo que acompaña al nombre del lugar.

Extraña especie.

En el dibujo, el tronco se bifurca en dos firmes patas que ascienden, en torsiones, hacia una  copa resuelta en tres cúmulos de follaje. De lejos, el arbolito parece resolverse en tres picos.

Extraña especie.

Si uno googlea “olivos de Jaén”, se encuentra con una sorpresa: los troncos y las copas de estos árboles se bifurcan y “trifurcan” en todas las imágenes. En otras fotos, se presentan en dúos y tríos, es raro encontrar uno aislado o que se muestre de una sola pieza.

El dos y el tres fueron la constante en la entrevista con Baltasar Garzón. Venía cansado de la conferencia de prensa. Pero, ante la primera pregunta vinculada a la escritura y a los usos del lenguaje, se le encendió la mirada. Dos veces citó a Celaya: “la palabra es un arma cargada de futuro”. Ahora, al releer lo conversado,  entendemos mejor de qué palabra hablaba. De la palabra que jamás se cree unívoca y sin grieta; la que se abre y ramifica en sentidos y potencias; la que, firme en su pretensión de claridad, no renuncia a la belleza. Así, la doble moral de ciertos discursos políticos derivó en la memoria de futuro, esa en la que confluyen pasado, presente y futuro, como tres afluentes de un mismo río, como tres ramas de una misma copa. No faltaron las dos temibles primitas, “Insensibilidad” e “Indiferencia”. Y se tejió una trenza, en tres tiempos, cuando apreció el dolor.

La palabra que da y la reserva mental que la traiciona.

La palabra que empuja la memoria al deseo y la palabra que es trampa del pasado y del futuro.

La palabra visceral, la desmesura y sus contornos.

Bienvenidos al olivar de Baltasar Garzón.

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VIGILIA DEL DOBLE FILO

Uno de los temas que se repiten en sus textos y en sus entrevistas es el de la doble moral. ¿Qué piensa usted de la relación de los usos del lenguaje con la doble moral?

Yo recuerdo que, hace un tiempo, escribí un artículo sobre el lenguaje. Es más, me acuerdo el día, porque fue cuando ocurrieron los atentados en Madrid, el 11 de Marzo de 2004.  Decía Celaya[1]: “la palabra es un arma cargada de futuro”.  Pero, cuando el lenguaje se usa con trampas, es un arma cargada de todo lo negativo que hay. Introduce la manipulación, introduce la confusión, introduce la falsedad, en definitiva, es un arma muy poderosa. Hablar con palabras que hagan coincidir lo que piensas con lo que dices resulta fundamental y es, en un 99%, lo que no se hace. Es decir, sobre todo en el ámbito de la política, el lenguaje se usa con doble finalidad. Yo tuve una experiencia en la investigación penal de una organización terrorista, en la que habían desarrollado todo un sistema de lenguaje cifrado. Por ejemplo, si decían “acción democrática” podían referirse a una acción violenta. Era casi imposible detectar la intención. Yo hice algo que molestó mucho a los abogados en aquella época. Fue confeccionar un diccionario terminológico de esa organización terrorista. Y, efectivamente, se convirtió en una prueba definitiva contra ellos, desmanteló ese uso perverso del lenguaje. En el ámbito de la acción política, ocurre lo mismo. Es decir, se dice lo que se supone que los demás quieren oír, sabiendo que no lo vas a cumplir.

En mi último libro “El fango: 40 años de corrupción en España”, que publiqué en el mes de abril de este año, relato cómo- en las elecciones de 1993- yo iba como número dos en las listas del Partido Socialista. Un día, hablando con Felipe González[2], él se comprometió a la creación de una comisión anticorrupción que yo iba a presidir. No se habló más. Lo siguiente que me enteré fue en el debate televisivo de él contra Aznar, que era el otro candidato. Entonces, cuando terminó el debate, yo le dije: “Pero cómo. No hemos hablado de esto. Me he enterado en directo por la TV”. “Sí, bueno, Baltasar, tú sabes que las promesas electorales se hacen muchas veces para no cumplirlas.” Yo dije: “No. Yo creo que hay que hacerlas para cumplirlas”. Curiosamente, este tema estuvo de nuevo en la base de mi dimisión, 11 meses después, por la falta de compromiso en la lucha contra la corrupción y por no cumplir las promesas electorales. Presenté mi dimisión y me marché. Dije: “Mira, la única forma que yo entiendo en política es hacer que coincida lo que se piensa con lo que dices”.

Luego, para mí, es casi una obsesión el uso correcto del lenguaje. Decir lo que se quiere decir. Porque, cuando juegas en forma ambivalente, puedes producir efectos nocivos. Una cosa es hablar irónicamente; otra, hablar con trampas. En definitiva, la palabra es un instrumento de comunicación. Y si no soy capaz de comunicar, porque tengo esa reserva o busco un rodeo para eliminar la resistencia que puedes poner a una opinión diferente a la mía, estoy haciendo trampas. La palabra es un elemento fundamental y, lamentablemente, no es lo que mejor usamos.

 ¿Y qué función cumple en ese “buen uso” la metáfora? Porque usted usa muchas metáforas.

Para mí la metáfora es la mejor fórmula para describir realidades. Incluye, a veces, un tono de humor, pero un humor triste, con cierta pesadumbre. La metáfora es la ironía, es decir plásticamente lo que todo el mundo va entender sin demasiado esfuerzo, sólo con estar atento. Cosa que para mí es fundamental.

Entonces, ¿usted cree que si lo dice con metáforas se entiende mejor?

Sí, yo creo que sí. Si estás atento. Por lo tanto, es como un juego también. Cuando hablo, me gusta captar la atención. No hay nada que peor lleve que estar hablando y que no se atienda a lo que estoy diciendo. Porque, entonces, o no es interesante o yo estoy perdiendo el tiempo. Si no es interesante, prefiero que me lo digan, porque puedo cambiar el discurso y hacerlo interesante. Y si no lo consigo, pues terminamos. Pero, salvo que quieras perder el tiempo- lo cual es una forma de divertimento también- es algo me sienta muy mal. Entonces, una forma de captar la atención es hablar con metáforas. Tienes que estar atento. Si no lo captas la primera, te pierdes la siguiente. Esa ironía fina. En ese sentido, Raúl Zaffaroni tiene una fineza excepcional. Es único.

Otro recurso que usted utiliza es la paradoja. ¿Cómo la enfrenta usted en su oficio? ¿También la usa para captar la atención?

En la justicia abundan las paradojas. Las utilizo porque contraponen. Es evidente. Por ejemplo: si estamos hablando de igualdad, es paradójico que lo haga Bill Gates. Tienes que explicarlo. Eso es genial porque obliga al Bill Gates de turno a explicar por qué y cómo está hablando de igualdad o desigualdad, si se trata de uno de los hombres más ricos de la Tierra. Es un ejercicio importante para hacer. El desarrollo que él haga de la teoría de la igualdad me va a dar pie para poner de manifiesto esa paradoja. Otro ejemplo: decir que los países colonialistas- utilizando el término de Zaffaroni- son los que promueven los derechos humanos, cuando esos mismos países son los que más los desconocen. También salta la paradoja cuando hablamos del mundo del narcotráfico y de las drogas: hay quienes hacen responsable de los daños a los consumidores y no a aquellos que están nutriendo a la bestia del tráfico de estupefacientes. Acusan al consumidor, en vez de tratar como víctima, a quien sin duda lo es. Ese juego de paradojas te contrapone dos perspectivas, dos realidades. Y, en la conjunción o en el juego de las mismas, sacas mejores y más evidentes consecuencias. Ves con más claridad.

Otra cosa que se puede señalar sobre el lenguaje es el uso del discurso retórico lineal, con citas sistemáticas. A las citas me gusta traerlas a colación, cuando te surgen de improviso. No me gustan los libros que tienen notas cada línea y media o a cada media línea. Te vuelves loco. Bueno, me digo, qué es tuyo. Con tantas citas no hay discurso propio. Yo opté por escribir las notas al final de cada capítulo o al final del libro. Quien realmente quiera consultar, que lo vea y lo consulte. Pero el discurso tiene que ser abierto, cautivador. Que el lector vea que eres tú quien está escribiendo y no que el texto seas una mímesis de otro.

garzón1 (1)LA MEMORIA DE FUTURO: UNA TRAMA DE TRES

                         Con frecuencia, el presente se impone con tal intensidad que parece no formar parte de la historia como si fuera simplemente una realidad arbitraria e inexplicable”.Cuento de navidad”, Baltasar Garzón.

Siguiendo en la línea de “lo doble”, pensábamos también en el tema “memoria y olvido”, como otra dupla problemática. ¿Qué trampas hace el lenguaje, cuando se involucran memoria y el olvido?

Durante un tiempo escribí en presente histórico permanente. Creía que era una forma de hacer la historia más próxima, más inmediata. Después, comencé a incluir el pretérito indefinido. Las cosas, narradas en su momento. El pasado en el pasado, el presente en el presente y el futuro en el futuro. No fue casual. Hace muchos años, pensaba que debía reforzar el presente con la historia. En definitiva, el presente histórico es todo a la vez, somos todo. Pero corremos el riesgo de confundir lo que pasó con lo que está siendo y con lo que va a ocurrir. Por tanto, decidí que cada cual jugara su rol, pero con una idea bien clara de que pasado y presente conforman necesariamente el futuro. (*) Por tanto, memoria no es algo del pasado, eso es una trampa. No me gusta cuando dicen la “memoria histórica”, tampoco cuando dicen “memoria democrática”. La memoria puede ser cualquier cosa, menos democrática. Porque es selectiva. Vamos eliminando lo que no nos interesa y lo que no nos conviene y eso no es muy democrático. No podemos con el peso de nuestra memoria y, entonces, seleccionamos. Y, aunque no es democrática, la memoria nos conforma. Determina lo que hemos sido, lo que somos, lo que estamos siendo y lo que vamos a ser. Es fundamental la visión de la memoria como futuro: lo que debemos ser y lo que no vamos a ser, si no somos capaces de traerla al presente. Y ahí le podemos añadir las garantías de no repetición, de sostenibilidad o de riesgo de repetición. Cuando olvidas “oficialmente”, nunca olvidas. Es una trampa. Cuando dicen “la ley de olvido”…ay, alguien una vez me dijo: “No me hable de reconciliación. Yo me reconcilio con quien quiero, pero no con la persona que mató a mi hijo. Ahora bien, puedo decidir perdonarlos, olvidar, que se exija justicia pero no me voy a reconciliar”. Reconciliar pertenece al ser íntimo. Por eso no me gusta el término reconciliación. Memoria sí me gusta, pero con ese enfoque de una memoria viva.

Parece muy importante el tema de la temporalidad y la escritura. Por ejemplo, lo que leímos sobre legítima defensa o sobre desaparición forzada de personas está estrechamente vinculado a las temporalidades.

Sí. Eso es importante. Por ejemplo, la desaparición forzada de personas es un delito permanente, un delito de presente. Es un delito que se está cometiendo y se sigue cometiendo hasta que no haya una acción definitiva que devele que se está investigando o que muestre una voluntad firme de que esa acción delictiva desaparezca. Por eso, las leyes de amnistía, las leyes de impunidad confrontan con los delitos permanentes y no operan. Esa es la concepción que yo sostuve en mis resoluciones relativas a crímenes de lesa humanidad del franquismo. Ni siquiera pensé en la derogación de la ley española de amnistía, del año 1977. Porque era evidente que esa ley estaba pensada para los oprimidos. En definitiva, esa ley sacó de la cárcel a los que habían sido reprimidos, detenidos por sus opiniones o por luchar contra un régimen dictatorial. Pero no estaba pensada para los crímenes que, sin pronunciarlos, aún permanecían, como la desaparición forzada de personas. Es importante, en este caso, hablar de permanencia porque denotas presencia, o sea, presente, pasado y futuro en una acción continua. Ese es el significado del dolor.

Fíjate que, cuando el Tribunal Europeo de derechos humanos y la Corte Interamericana de derechos humanos comenzaron a hablar de la tortura y de la tortura psicológica de los familiares en la desaparición forzada, llegó un momento en que dijeron: “No tenemos que hablar de tortura psicológica de los familiares sino de la tortura sufrida por la propia víctima. Porque sigue desaparecida, sigue siendo víctima”. No hay prescripción, hay permanencia. Ese delito sigue ocurriendo. Hubo quienes afirmaron, como Javier Zaragoza, que la tortura ya prescribió y que, después de 60 o 70 años, esa persona no podría estar viva. No se juega con la muerte. El desaparecido es desaparecido siempre y es víctima. Porque no ha habido una respuesta del Estado para que esa desaparición desaparezca, valga la redundancia. Por tanto, estamos en presente, estamos hablando de algo que está sucediendo. A algunos les cuesta trabajo entenderlo, pero yo creo que es muy fácil.

garzón4 (2)BITÁCORA DEL VACÍO: LA TRIPLE ESCRITURA DEL DOLOR

Usted recién hablaba del dolor ¿Con qué escritura se enfrenta el dolor?

El dolor es una expresión de un sentimiento profundo que a veces te rompe de forma irremediable y permanece durante toda la vida. El dolor de la pérdida de un ser querido no se llena nunca. O, por lo menos, así lo creo. Se puede compensar o se puede paliar. Y, cuando ese vacío aparece, el dolor emerge. Cómo escribir ese dolor o cómo enfrentarlo, cada uno tiene su propia dinámica. A mí me consuela escribir. Manifiesto ese dolor en la escritura y luego releo y recompongo. Aunque ahí el dolor se confunde con la visceralidad. Es decir, la primera escritura- cuando uno está muy enojado o con mucho dolor- es tremenda. Luego, un segundo movimiento, reflexionas, escribes de nuevo y templas. Y, después, haces una tercera lectura y consensúas contigo mismo. Entonces, unes los tres momentos y le das la capacidad y el sentido al dolor. Pero cómo llenar el dolor, no lo sé. La pérdida de mi padre se produjo hace 28 años y para mí sigue siendo actual. Igual, soy un pesimista positivo. El optimista no cambia nada porque todo está bien. El pesimista no hace nada porque todo está mal. El pesimista positivo sabe que las cosas están mal, pero puede hacer algo para cambiarlas.

¿Y el utópico?

La utopía tiene su papel, muchas veces se confunde con la esperanza. Se puede pelear contra algo, las cosas se pueden cambiar. Si no, no evolucionaríamos. Pienso en Copérnico, o en Gandhi. Siempre tiene que haber alguien que se mueva con esperanza. Yo soy una persona que, si sé que puedo hacer algo, lo hago. No es la pasividad la norma en mi vida. Ser así me ha llevado a situaciones complejas, pero también a situaciones de esperanza. Es que hay momentos en que tienes que tomar decisiones.

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LAS  DOS CÉLEBRES PRIMITAS HERMANAS

Por allí, en algún texto, dice: “No existe una sola razón que impida obtener la paz”.

Así es. La única opción para no obtener la paz es no hacer nada. Hay gente que dice “lo mejor es quedarse quieto”. Yo no lo sé hacer. Por mi formación jurídica o humanista pienso que debemos participar en la sociedad en la que vivimos. No soy de la opinión de que los jueces se consideren parte de una élite alejada de la sociedad, para de esa manera preservar su imparcialidad e independencia. Esa es la forma más parcial que tienen de actuar. Tienes que estar contaminado de sociedad, embarrado de lo que sucede para saber cómo hacerlo. Si estás alejado, haces una justicia selectiva y eso evidentemente contradice todos los principios.

Cuando alguien se hace el muerto para pasar desapercibido, lo primero que intentan es sacarle sus derechos, ¿no?

Quedarte quieto a verlos venir es el peor pecado que podemos cometer, si es que creemos en el pecado. Si no, podemos usar otro concepto. Lo peor del ser humano es la indiferencia, el no hacer nada. Ha sido la causa de los mayores males que nos hemos enfrentado.

¿Esa indiferencia está ahora en Europa con lo de las corrientes migratorias?

Pues, sí. Ahí, yo le añadiría a la indiferencia la insensibilidad, ambas van de la mano. Son primas hermanas. La insensibilidad, frente al otro. La indiferencia, frente al otro. El no sentirte el otro. El olvidar demasiado pronto que has estado en una situación parecida, que has sido migrante y que ahora estás en una situación de recibir a esos migrantes. Es, además, contradecir la fuerza de la Historia. Las corrientes migratorias siempre fueron integradoras, transportadoras de cultura, de diversidad. El mundo es interclasista, integral. Y, situaciones como las que se están produciendo en Alemania, ahora mismo, cuando aumentan de forma ciertamente peligrosa las agresiones neonazis, los discursos del odio, el prohibicionismo, eso es muy peligroso, nos regresa a espacios que ya estaban superados. Otro elemento importante a tener en cuenta es el egoísmo. Y una deformación a la que contribuyen discursos interesados, desde la política, desde los medios de comunicación y desde intereses corporativos. “El malo es el migrante”, “el delincuente es el de afuera”. Luego, haces una estadística de organizaciones criminales y son absolutamente plurales. Buscan operatividad. El mejor ingeniero para solventar máquinas mejores o el que mejor falsifique. Yo creo que es una parte de egoísmo y otra, de miedo. De miedo inducido. Miedo a lo desconocido. Miedo al que viene de afuera y te quita algo. ¡Pero no te quita nada! En España está estadísticamente comprobado que, en la mayoría de los ámbitos donde los inmigrantes trabajan, son ámbitos que habían sido abandonados por los trabajadores españoles. Por ejemplo, en la agricultura, en la construcción, en la restauración, en hoteles. Ahora, cuando se produjo la crisis económica, se ha visto que esos espacios faltaban. Lo que ocurre es que, objetivamente, no es verdad que haya un exceso de personas que puedan ser atendidas y puedan contribuir al sistema productivo o de bienestar. Y ocurre que hay una nefasta política europea en materia de migraciones. En el momento en el que se han resentido, volvieron los nacionalismos, las fronteras, las estaciones de Milán o de Calé, o los centros de internamiento, donde aglutinar a los inmigrantes y, si es posible, desaparecerlos. Las organizaciones criminales en los pasos ilegales del Estrecho del Mediterráneo ya llevan asumidas las pérdidas de vida; es más, las calculan. Es un elemento de seguridad. Saben que, si un determinado número de vidas cae al agua, habrá un salvamento. El salvamento supone que te lleven al país donde ibas a llegar. Ya están amortizando esa historia. ¡Incluso cobran más! Es la degradación del ser humano. Es muy duro hablar así. Pero es la verdad. Lo dijo el Papa Francisco: El Mare Nostrum es un cementerio. Un cementerio que se está construyendo, a ciencia y a consciencia, por falta de una política integral de las corrientes migratorias. Y ni te digo Estados Unidos, con el discurso xenófobo de construir un muro en la frontera.

garzón2CARA Y CECA: LA PALABRA PODEROSA Y EL ARCANO TRAIDOR

El problema es el fomento del fundamentalismo.

Cualquier fundamentalismo es malo. El fundamentalismo cristiano dio lugar a la Inquisición. El mayor genocidio de la historia, no nos olvidemos…

El fundamentalismo cristiano también dio lugar a un concepto de libertad en el cual el otro es el peligro. Hay que conservar, no hay que apostar, no hay mezclarse, no hay que arriesgar. Así no se debate más la libertad. Es un tema cursi. O se ha impuesto, últimamente, un concepto de libertad que tiene que ver con la practicidad…

El concepto de libertad muchos lo dan por amortizado, en el sentido de que se tiene. No se nota su falta hasta que no está en peligro. El concepto de libertad integral. Por esa tranquilidad, por ese amortizamiento, estamos viendo en España que se aprueban leyes que restringen las libertades, cuando grupos políticos o el Gobierno se han sentido intimidados. Son leyes que reprimen el derecho a manifestación o reunión. Cuando ven que las protestas laborales se consolidan, las criminalizan. Incluso, van a prisión los huelguistas, siendo que quienes cometen hechos más graves ni siquiera la pisan. Hay una deformación del concepto de libertad. Aquí dicen: eres más libre si eres más seguro. ¿De qué seguridad hablamos? ¿La seguridad de las élites o de los poderosos? ¿O la seguridad de los ciudadanos? Yo estoy convencido de que son los mismos ciudadanos quienes la necesitan. Y estoy convencido de que, si se les ofrece esa seguridad democrática y participativa, nadie tirará piedras a su tejado. Lo del delincuente nato de Lombroso ya se ha superado hace mucho tiempo; no obstante, parece que quieren resucitarlo algunos con discursos políticos muy peligrosos. En algunas partes del mundo, puede prender ese discurso. Y es un discurso falso. Objetivamente, Argentina no es uno de los países más inseguros del mundo. Y, sin embargo, desde algunas élites se lo quiere hacer ver así. Quieren determinar que hay una inseguridad sistémica, cuando lo que hay es una desigualdad sistémica. Desigualdad que hay que combatir desde mucho más abajo.

¿Qué diferencia establecería entre la inseguridad y la incerteza?

La certidumbre y la seguridad pueden ser compatibles. Y los opuestos también. Podemos tener la certeza de que una política represiva mayor no puede dar mayor seguridad. Eso puedo expresarlo de forma axiomática: en los países en los que está implementada la pena de muerte no ha disminuido el índice de delincuencia. Los países que no han atendido debidamente el problema racial vuelven a tenerlo. ¿Qué pasa en Estados Unidos, la primera democracia del mundo? Todavía no han podido resolver el problema del otro: la diferencia de piel, de cultura…. Tenemos la certidumbre de que eso existe. Hay una inseguridad, pero en valores y en políticas que hacen mucho más insegura la vida en un país como Estados Unidos. Incertidumbre con inseguridad no tienen correspondencia. La inseguridad es certeza, cuando no se ponen los medios para definir la seguridad, cuando se piensa en una seguridad del Estado -todos esos ámbitos de protección del Estado: los secretos oficiales, esos ámbitos de seguridad-, yo creo que ese es el ataque mayor a la seguridad de los ciudadanos. Porque los ciudadanos necesitan explicación, información y participación; no marginación, no trampas ni golpes de Estado; no persecución, no políticas represivas para beneficio de unos pocos.

Pero muchas veces lo piden los mismos ciudadanos…

Los ciudadanos lo piden por toda la dinámica alrededor. No hay una política de información, sino una política del miedo. No hay política de profundización de causas, sino de efectos. Ese es el concepto de política con el que hay que terminar. Yo no digo que todas las promesas políticas se puedan cumplir. Pero hay que explicar. Tienes que asumir el error y yo entenderé. O no. No puede ocurrir que te lleve un programa electoral al poder y hagas lo contrario, ¡explica, por lo menos!

Tiene mucha confianza en el lenguaje…

Yo creo que es un instrumento. “La palabra es un arma cargada de futuro”, repito. Ahora, el uso traicionero y perverso del lenguaje puede hacer mucho daño, en lo íntimo, en lo sentimental, en lo social y en lo político. Yo lo asocio a la reserva mental: ese arcano, que en un momento sacas para contradecir y justificar las trampas del lenguaje que tú mismo habías puesto.

EL ÚLTIMO DÚO: CLARO Y DESDE LAS VÍSCERAS.

¿Alguna vez pensó en escribir ficción?

Sí. Yo escribo cuentos y relatos cortos. Lo que pasa es que no los publico. Bueno, “Cuento de Navidad” empieza con un cuento. Y “Un mundo sin miedo” acaba con un cuento sobre Irak, una licencia que me permití. Quizá el nuevo libro de jurisdicción universal sea un relato de semificción. Vamos a utilizar el lenguaje de ficción para contar lo que es la jurisdicción universal, lo que es la lucha de las víctimas, lo que es el esfuerzo constante, el desconocimiento por parte de los gobernantes. Vamos a hacer ese intento para tratar de llegar a más gente.

¿Y qué recursos de ficción le interesan en particular?

Me gusta mucho la novela negra, la novela histórica. La historia me atrae mucho. Lo precedente, pero no para repetir, nada se repite. Todo es, nada permanece, decía Heráclito. Lo que ocurre es que el relato histórico sí te enseña, en ese concepto de memoria del presente. Y… el cuento. Los relatos cortos, los cuentos me gustan siempre con moraleja. La recuperación de la tradición de las fábulas españolas. A veces es más fácil escribir con ficción. Pero, aunque parezca una contradicción, en los nueve libros que escribí, me gusta hablar directamente. A las cosas las quiero llamar por su nombre. Y que la gente sepa exactamente de qué estoy hablando.

¿Y poemas?

Tengo escritos muchos poemas sin métrica. Centenares. Pero me dan mucho pudor.

Qué extraño… Porque la poesía no es “al pan pan y al vino, vino”, pero tampoco es tergiversar.

No. Es decir, yo he releído algunos versos y algunos poemas escritos sin métrica y ellos son reflejo del estado de ánimo que tenía en cada caso. Así es mi caso… No soy poeta, pero sí escribo desde la sensibilidad y desde las vísceras.

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Nota Asociada: Dúo Dinámico

(*) Las negritas fueron destacadas por los editores, no por el entrevistado

[1] Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, conocido como Gabriel Celaya (HernaniGuipúzcoa18 de marzo de 1911 – Madrid18 de abril de 1991), fue un poeta español de la generación literaria de posguerra. Fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida» o poesía social.

[2] Felipe González Márquez (Sevilla5 de marzo de 1942) es un político español, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 1974hasta 1997 y tercer presidente del Gobierno, desde la reinstauración de la democracia en España, entre el 2 de diciembre de 1982 y el 4 de mayo de 1996.




CARTOGRAFÍA DE UN LENGUAJE

El Abuso: Entrevista a Eduardo Aliverti

 Aliverti TapaEntrevista: Mariana Dosso, Fabio Faes, Santiago Resnik, Adriana Valetta, Víctor Dupont, Magdalena Mirazo, Luisa Luccheta, Gabriela Stoppelman.   

Fotografía: Santiago Resnik

Edición: Gabriela Stoppelman

 

manos horizontal para Aliberti                                          CARTOGRAFÍA DE UN LENGUAJE

                 Un viejo camino de carrozas, un pasillo huido de algún destino, una rotonda donde el azar metió la cola, pero no el trazo. Ausentes en todo plano, polizones de ciudad,  pueblo y textos. Por voluntad que se le ponga, ninguna cartografía es completa.

               ¿Qué es, exactamente, eso que la excede? 

              Ahí se lo ve, ahora mismo. Es el auténtico viajero: de espaldas,  el mapa colmado con el  temblor de su mano, la mirada perdida en un horizonte, en un punto donde el territorio y su dibujo no coinciden. En esa disyunción, relumbra la marca de una voz, el estilo de un paso, la cadencia de una escritura.  Hay, en ese intersticio, un espacio para esquivos, una tierra fértil para la noche, un recurso contra el abuso de oscuridad.

                ¿Qué es, exactamente, ese hueco tan presente?

               En esa zona, las brújulas enloquecen, los contornos se desdibujan. Y qué lindas son esas curvas del desborde. Para qué se ha aguantado uno toda la  luz del día, todas las coincidencias entre el dibujo del mapa y las siluetas de los espacios, sino para encontrar esa banquina, donde ilusionarse con una pausa, una excepción.  Entonces, sólo queda el silencio. Pero antes estuvo la palabra. Y volverá después.

            ¿Y qué, con ese silencio?

            Eduardo Aliverti jugó toda la entrevista con una lapicera. Al ver las fotos, las manos parecen la brújula y la lapicera, su aguja. La aguja y la palabra marcaron todos los contornos de la entrevista. “No pases ninguna llamada por una hora”, dijo por teléfono a su secretaria, cuando entramos.

           Y ya se hizo la curva.

           Y ya daba ganas el viaje.

           Detalles que auguran buen viento, sobre todo, en la partida. Después, anduvimos por muchos atajos.

           La voz y la palabra de Eduardo Aliverti tienen el don del “acompañante”. Las rutas que elige son bastante particulares. En radio, frecuentemente, cubre las regiones de los solitarios. Sábados de mañana, sábados de noche. Y muchos recordamos haber esperado que se acabaran por fin las obligaciones del día-la cena con la familia incluida- para escuchar  “Protagonistas”. En la escritura, recorre otros  espacios. Durante más de dos meses, leímos sus  textos, pensamos con ilusión sus coqueteos con el lenguaje de ficción, escuchamos el ritmo en el trazo de su palabra. Y todas las lecturas nos dejaban una presencia de algo indecible. A veces, en el largo de la oraciones; otras, en las posiciones cambiantes del narrador. Creo- ahora  creo- que de eso vinimos a hablar. Y, como siempre, entre el camino y el mapa, sucedió la sorpresa. Igual, insistimos con  eso.

          Eso.

          La grieta entre el silencio y la palabra.

          El uso amoroso de la palabra.

          Lo que funda el territorio de la palabra, aunque no figure en los mapas.  De algo de eso.

         ¿Eso, qué, exactamente?

EL CUADRANTE Y LA BRÚJULA: LA METÁFORA Y EL SILENCIO.                   

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“Yo creo que, en la mayoría de los casos, el oyente cristaliza una ausencia. Lo que pasa es que es esa cosa del lugar común de la imaginación. La mejor definición que yo escuché de la radio es eso de que es el teatro de la mente, no está registrado a quien pertenece, pero eso es fascinante.”(1) 

Teníamos ganas de empezar con la metáfora. ¿La metáfora tiene mala prensa en el periodismo?

La metáfora en sí misma, no. El exceso metafórico, lo que se llama “el lenguaje recargado”, tiene mala prensa. En realidad, esa es una costumbre de los periodistas más jóvenes. Ellos recurren a ese exceso por no encontrar otras maneras para desarrollar su prosa. Eso, en las columnas de opinión y no en las crónicas informativas. En la formación periodística también se trabaja poco con los ejemplos de los grandes escritores del periodismo: Walsh, Capote, hasta García Márquez. Se los nombra más de lo que se los lee. De todos modos, no creo que hoy el exceso metafórico sea el problema más complicado,  ni en las viejas ni en las nuevas plumas. Más bien está el tema de los potenciales, de la falta de sinónimos… Hay un problema severo en el periodismo gráfico argentino: la incursión en cacofonía permanente.

  ¿Y vos cómo utilizás la metáfora?, ¿como adorno, como productora de sentido, como accidente?

Depende de lo que quiera señalar y de la oración. De todas maneras, para ser franco,  mientras desarrollo un texto, me fijo que no haya demasiados artilugios gramaticales, poéticos o retóricos repetidos. Para decírtelo de otra manera: si yo, al cabo de una columna, descubro que hay tres metáforas- por lo menos- elimino una, aunque me parezcan bien ubicada. Me parece  una demostración de falta de otro tipo de recursos. No digo que esto esté bien. Es una obsesión personal. A medida que voy escribiendo, me obsesiono hasta la complicación con que no haya un exceso cacofónico, un exceso de conectores. Si no estoy conforme parcialmente, soy incapaz de llegar al final. Por eso, en notas de fondo, puedo tardar mañana y tarde. Incluso, con las notas de los lunes. Aunque  son reproducciones con sintaxis gráficas de la nota de los sábados en “Marca de radio”, siempre hay una  distancia entre la sintaxis gráfica y la oral. Por supuesto, giros idiomáticos, interjecciones actuadas en lo oral no se incluyen en la gráfica. En mi caso, y más allá de la espontaneidad a la que me libro al estar al aire, los silencios en lo oral están actuados.  Necesito saber cuál es su duración, no confundir bache con pausa. Trabajar el cierre de la oración con preguntas del tipo “¿no es cierto?” no es algo que hagas en la gráfica. Son pocos los que practican este arte. En verdad, en el caso de la radio, prácticamente no hay nadie que se escriba antes lo que va a decir en materia de “cuestiones de fondo”, por fuera de toda valoración ideológica. Puede parecer presuntuoso pero, hoy por hoy, creo que quedo yo nada más. También por fuera de valoraciones ideológicas, el último en eso fue Eliaschev. Tenía condiciones de improvisación excepcionales. Pero es el último grosso… Después, hay tipos con otros méritos en términos de técnica profesional radiofónica. Por ejemplo, Nelson Castro entrevista muy bien. Fuera de esos detalles, en términos de escritura editorial, ya no queda nadie. 

alivertimapaarte1a (1)Vos planteaste recién el tema de las pausas en la oralidad o en la sintaxis de la oralidad, ¿cómo trabajás esos silencios en la escritura?

En primer lugar, se me ocurre que nunca deben estar planteados, sino sugeridos. Por ejemplo, el uso de los puntos suspensivos y de los paréntesis constituye una anomalía periodística. Eso sí tiene mala prensa. Me parece que las pausas están dadas por el cambio de párrafo. Dejar planteado en los comienzos el sentido de todo el conjunto de la nota es un error. Siempre un comienzo de nota tiene que dejar una puerta abierta para que la lectura parezca atractiva. Yo soy de los tipos que creció con una norma “exagerada”: valen el comienzo y el final -esto pasa en la radio también-. Si no atraés al comienzo y, sobre todo, si el final es flojo- en el sentido de generar en el lector o en el oyente la sensación de “para qué me comí todo esto” – ese es un error conceptual importante. Y, en el caso del comienzo, no sé si vale tanto la pausa, sino la contundencia con la que planteás la nota. En esto también hay técnicas. Por ejemplo: una cabeza de artículo no puede llevar más de cuatro líneas. Del mismo modo, para radio, si  vas más allá de las dos líneas y media, de 60 o 70 caracteres, va a implicar una toma de aire en medio de la oración. Eso te va a obligar a  otro modo de inflexión. De la misma manera, un título no es recomendable que vaya más allá de una línea. En los ´90,  no tenías que mandarte más de cuatro líneas sin ir a punto, sin ir a corte. En los ´90  yo sabía de algunos programas de edición- en algunos diarios yanquis- donde, más allá de las cuatro líneas, el cursor se trababa.

  Esta contundencia del inicio, ¿está vinculada con el concepto de seducción en el que tanto enfatizas?

En realidad, el concepto de seducción vale para todos los géneros y para todos los universos de aplicación periodística. En el caso de la radio, adquiere una dimensión más grande. En el sentido de cómo usás las pausas o de cómo cargás la emoción en los verbos o en los adjetivos. En la gráfica, la seducción -más que en las entradas de las notas- parece estar en los copetes, que no tendrían una necesaria traducción radiofónica.

 ¿Hay abuso de seducción en el periodismo?

En el caso del periodismo gráfico, hay un uso de lugares comunes, es un facilismo, “llega más rápido”, dicen. En los últimos años, la recurrencia del lugar común y de la fraseología fácil, de impacto directo, se ha incrementado. La pregunta es interesante, si puede plantearse eso como abuso de seducción. Yo creo que es vagancia o pereza intelectual. Hay periodistas que se han identificado -más que por el abuso de seducción- con el exceso de apelaciones fraseológicas. Desde “le doy mi palabra” hasta “firma Pepe Eliaschev”.  Incluso se abusa del “Señora Presidenta”, que es el desiderátum de la apelación institucionalista. Creo, al final, que sí… eso intenta ser una forma de seducir.

  Y si hablamos de la seducción como hechizo, como encantamiento…

Yo creo que ese modo de seducción busca contundencia. Una cosa espantosa que ha sucedido tanto en la escritura gráfica como en lo oral es el exceso de “yoismo”. También es fulera, para no incurrir en el exceso de yoismo, la tercerización, la cosa maradoniana o riquelmista.  Decir: “este comentarista”, “este cronista”, “quien firma”…  Pero, al final, decís basta. Te prevenís, usás fórmulas del tipo “para decirlo de un modo personal”, coma…, y ahí te mandás al yo. En el caso de la radio, el exceso es muy marcado. La voz porta la firma. Salvo que dejes claro que estás leyendo el texto de un tercero.

  Yo me quedé con algo de la metáfora…, ¿qué sentido aporta la metáfora cuando no es abusiva, cuando es medida?

Me parece que da lugar al vuelo del pensamiento. Una metáfora bien puesta hace jugar la capacidad analítica del lector o del oyente. Ahí, otra vez, hay una diferencia muy fuerte entre la oralidad y la gráfica. La radio es el único medio que no da revancha. Si vos no entendiste algo de un texto, lo releés 80 veces. Si una metáfora en radio complica, al punto que el oyente del otro lado se pregunte, “¿qué carajo dijo?”, no le diste revancha: estás perdido. La tele también tiene un lenguaje propio, más sencillo que el de la radio. Pongo un ejemplo locutivo: si te equivocaste en cómo dijiste el pronóstico del clima, tenés el zócalo con las nubecitas de la temperatura y  el rictus de quien lo dice. Por eso la radio es el lenguaje más complicado de todos, tenés que ser muy preciso. Hasta se escriben los términos extranjeros en fonética. En  gráfica, eso no lo hacés nunca.

LA VOZ INTERNA, LA ESTRELLA POLAR

                                       “Ningún hombre es cualquier hombre”, Sol de noche

alivertiestrella polar (1)En alguna entrevista dijiste que, cuando leés algo, inmediatamente pensás “cómo se diría esto”. Al revés: cuando escuchás algo, te pasa pensar: ¿cómo se escribiría esto?

Me pasa más lo primero. Está bien que estoy muy mal de la cabeza. Ni bien veo un afiche o una publicidad política, me pongo a pensar en mi voz interna, en cómo se diría en voz alta, no puedo no interpretarlo: no puedo no sentir cómo lo va a  sentir la gente. También me pasa y, hasta lo doy como un ejercicio, de estimular la capacidad de síntesis, respecto de cualquier situación: desde una pareja besándose hasta alguien que sale del supermercado chino, hasta un accidente en la esquina.

Síntesis y ritmo son dos pilares de la poesía…

Yo creo mucho en el lenguaje poético. De hecho, cuando hablábamos de cacofonías, estaba pensando en otro asunto vinculado con lo poético: no rimar nunca. Hay tipos que leen muy mal poesía, porque la poesía no se lee como canción. El tema es nunca rimar. Y, en el caso de la gráfica, también se da. Es habitual que leas: “la Presidenta de la Nación evaluó la modificación de la Constitución”. Eso, en la voz interna, no genera un impacto negativo, porque en general se lee por concepto y no por línea. En el caso del lenguaje oral, es un espanto. Lo correcto sería, simplemente: “La jefa de Estado evaluó modificar la Constitución”. Listo, se acabó el partido. Decís lo mismo y suena mucho mejor. Finalmente, la síntesis es un recurso  poético. Igual, lo peor del actual periodismo escrito es la falta de estatura de la prosa. Más allá de la chicana- chicana válida- con Clarín, el uso de los potenciales y todo lo que eso revela política y éticamente, hay demasiado escrito que no resiste la lectura. Se llega al punto de que el escritor periodístico pone en duda sus propias aseveraciones. Las parrafadas son otra problemática, ahora bastante aminorada, porque el tecnolenguaje y la compulsión a lo telegráfico de las ediciones electrónicas han llevado a escribir más corto. Igual, eso tiene sus riesgos: la ida de mambo lleva a una escritura homeopática. Se considera que el tiempo de atención media de un lector tipo frente a la pantalla no supera el minuto y medio. Con lo cual, no podés ir mucho más allá de “título, bajada” y un cuerpo central que, en verdad, sería la entrada de la nota y ya casi se terminó. Tiene que ver con el lenguaje cifrado, con el mensaje de texto, la cultura clip, el “todo pasa y nada queda”. Incluye a la televisión pero, a su vez, la excede.  Es un lenguaje y una estética mayorista, sin tamiz. Ha desaparecido el autor: si escuchás los textos de telenovelas, e incluso el lenguaje cinematográfico, vas a advertir que hay terminologías de uso universal que no son propias del habla cotidiana argentina. El costo es la pérdida de la naturalidad. Vos no decís “descendió”, decís “bajó”.

En la formación de un periodista, ¿hay reflexión sobre el lenguaje en el periodismo?

Reflexión sí, pero no aplicación práctica. Probablemente la haya más a nivel universitario: yo atiendo en los dos lados del mostrador. Por un lado en “Eter”; por otro lado, en la UBA, en Ciencias de la Comunicación.  En una escuela terciaria tenés el problema de la vagancia a la hora de abordar los grandes autores. Y, en la facultad,  hay un perfil más ligado a formar “comunicólogos” en lugar de comunicadores -lo cual no está mal, el problema es que no está demasiado claro, sobre todo, para quienes ingresan-. Los tipos salen sabiéndote cruzar a Eco con McLuhan, pero no te pueden redactar una gacetilla.

 Hay una diferencia entre informar y narrar…

La información tiene mucho de narración. Cuando vos le decís a los pibes, si quieren un ejemplo de reportaje, lean “Crónica de un secuestro”… claro, tiene 575 páginas, no se lo morfa nadie. Pero un reportaje incluye crónica, narración, opinión, entrevista. Porque están muy confundidas las fronteras entre charla, entrevista y reportaje. Esto, en general, se ve poco en la formación periodística en Argentina. Al reportaje vamos a quitarlo porque incluye a la entrevista, es el género superior. Una entrevista supone una hipótesis abierta, una hipótesis cerrada, supone ayuda- memoria mental, supone una cantidad de componentes técnicos que la distensión de una charla no necesariamente tiene. En una charla te podés permitir, relativamente, carecer de mayor data sobre el interlocutor. En una entrevista, no. La falta de preparación de algunos periodistas, respecto a la biografía y a las características psicológicas de quien entrevistan, es pavorosa. También es muy diferente entrevistar para tele que para radio. Otra vez el tema de la no revancha en la radio: influyen el lugar donde te sentás, las interrupciones, que suene un celular o entre una secretaria.

RUMBO A LA ATLÁNTIDA: “EL OTRO”

                 “Una historia sin final…la historia de la cicatriz”, Sol de noche

 alivertiatántida¿Podés leer algo de vos mismo en lo que ocurre en la entrevista? Por ejemplo, cuando entrevistás personajes que te interesan particularmente… 

 

Si se nota mucho que me interesa alguno en particular, está mal. Pero supongo que pasa. Hay campos de acción de ciertos entrevistados que te resultan más llevaderos. Si voy a entrevistar a alguien de los medios, nado como pez en el agua. Es obvio que si entrevisto a un artista plástico, no. Tengo que inquirir mucho más sobre su actuación profesional y sobre su área de trabajo. En todo caso, en una entrevista, tampoco se trata de actuar que lo sabes todo. Sí es válido que vos te sorprendas a la par del oyente, pero manteniendo un rango de profesionalismo en cuanto a que, por lo menos, te aprendiste lo básico del entrevistado. Y otra cosa es el criterio de selección del entrevistado. En el caso de “Decime quién sos vos”, ya van más de 300 entrevistas. Probablemente, se editen en un libro. La elección responde, primero, al criterio de sentirme cómodo. Nunca gente que no me interese ideológica o humanísticamente. Tratándose de un programa semanal, intentamos que no vayan a ir dos músicos seguidos, dos científicos seguidos. Trato, incluso, de alternar hombres con mujeres, me da la sensación que tiene otra música el programa de esa manera. La realidad nos ha demostrado que a la gente le importa tres carajos eso. Es un mambo más nuestro. Aun así,  creo que debemos respetarlo,  porque si te empezás  a relajar en cuanto a  este tipo de minucias,  corres el riesgo de relajarte más en lo general también.

 Pero el oyente tampoco sabe, exactamente, por qué le gusta lo que escucha. Algo intuye de esa decisión.

Es correcto. Uno intuye que, aunque el oyente no conoce técnicamente qué decidiste, algo está gozando respecto de aquello que decidiste.

En una entrevista con alguien que no sea de tu palo, ¿qué pasa si algo- personal, temático- “no conecta” entre ustedes?

En general, no me pasa. Igual hay técnicas para eso. Primero: es muy difícil que me agarre alguien de quien no conozca ciertas características personales. Incluso si hablamos de alguien completamente desconocido, antes está chequeado por la productora en el diálogo telefónico. Ese es el primer asunto. Después, llegan al estudio y, en algunos casos, tienen cierto pánico escénico o desconfianza. Vos empezás a aflojar y no arrancás la nota hasta estar seguro de que el tipo se relajó. Durante la entrevista, la verdad es que no me ha pasado de descolocarme muchas veces. En todo caso, me pudo haber descolocado una respuesta corta, muy corta. De golpe el entrevistado dice sólo “no”. También  varía mucho la cara con la que dice “no”. ¿Cómo es el “no”? ¿Es un no con punto?, ¿es un “no” que pone puntos suspensivos? En base a eso, decidís si tenés que insistir o no con la pregunta que generó el breve “no”. También es importante si se rascan la oreja, si mueven o no la cabeza, si gesticulan o no. Por supuesto, lo primero a tener que tener en cuenta, sobre todo en la radio, es que el lugar del poder lo ocupas vos. Cuando me hacen entrevistas y me sientan en el lugar de conductor, perdieron 5 a 0 en el vestuario, les ocupé todo el aire, les voy a conducir la entrevista por automatización. El tema de cómo manejan la distancia al micrófono también importa. Si el tipo se come el micrófono, vos se lo vas corriendo de la boca. No hay duda, se trata de una persona insegura. Si se inclina hacia atrás y pierde referencia respecto al micrófono, necesita reflexionar mucho más lo que te va a responder. Si revuelve demasiado el edulcorante o el azúcar, es una persona que se va a dar tiempo para contestarse. Hay una diferencia muy fuerte entre entrevistar con cucaracha, micrófono de mano o micrófono de piso. Con cucaracha y en un estudio de radio, te podes mover para donde querés. La tele tiene otras complicaciones: el maquillaje, la corbata,  el perfil. Para ponerlo muy claro,  no es lo mismo la compulsión psicológica que genera un grabador de mano- una suerte de falo que te compele todo el tiempo hacia la boca- que estar con un micrófono fijo.

 FRAGMENTOS DE MAREMOTOS                   

                                                 “Pequeños relatos que apenas cuentan hechos, ahí podemos dimensionar lo más terrible”, Sol de noche.

 ¿Qué pasa cuando aparece el dolor en una entrevista?

Me pasó, sí, algunas veces. No varias, pero sí algunas. Lo percibo en el brillo de los ojos del entrevistado. Me sucedió bastante durante rememoraciones en torno  a situaciones de la infancia. En ese caso vos te tenés que tirar hacia atrás para que el tipo se sienta más ancho físicamente. Si alguien te expresa una emoción angustiosa, tenés que dejarle espacio para que siga contestando, a menos que hayas tenido algún tipo de guiño en cuanto a cortarla con ese tema.

 Y vos, cuando tenés que escribir sobre algo que duele…

Soy demasiado estructurado. No puedo decir que, salvo alguna circunstancia excepcional,  haya escrito desde el dolor. Escribí sobre el dolor. Que haya notado que el dolor me jugara una mala pasada en términos sintácticos-gramaticales narrativos, no.

Por ejemplo, en la nota sobre lo que pasó con tu hijo, se lee mucho un lenguaje que no vimos en ningún otro texto. Las oraciones  eran casi versos, muy entrecortadas.

Puede ser, es una situación absolutamente excepcional. Aun así, y hasta me cuesta decirlo,  me fijé en el cuidado de la cacofonía, en el largo las oraciones. Sabía yo que era un texto absolutamente único e irrepetible.

 ¿Y qué relación hay entre lo poético y escribir el dolor?

No lo sé.

 ¿Vos leés poesía?

Sí, mucha. Y soy muy crítico de los textos poéticos. La poesía te da, si sos un buen lector, un ritmo de entrenamiento. No solo poesía, también leo canciones, textos poéticos en general. En el programa que tengo de literatura y boleros se trabaja eso. Te da una musicalidad determinada al leer. Puede que se trate de la voz interna o de la voz oral. Esa musicalidad, consciente o inconscientemente, después se traslada a la prosa periodística,  sin la más mínima duda.

Igual hablaba de lo poético en la prosa también, o en el habla, no solamente en el poema. Como en “Sol de noche”, cuando decís: Como si el azúcar continuara reclamando a través de los siglos la libertad de los hombres

 No sé cuál es la relación, te puedo decir lo que a mí me pasa, pero no lo he analizado. Tengo claro que hay una poética del decir y eso incluye al periodismo y a la forma de dar clases. Incluye el cómo la musicalidad de tus palabras influye en un auditorio. Ahora, si me pedís que lo traduzca en términos muy concretos, no lo sé explicar.

 ¿Y qué lenguaje relacionás con lo ominoso, lo que excede un límite de lo narrable o explicable?

Trabajo con frases cortas. Creo que esa es  la técnica más adecuada para trasladar lo ominoso a la escritura. En el caso de ese texto que citabas antes, de  Sol de Noche,  hay mucho de Marcelo Birmajer. Sí, respecto de lo ominoso me siento más cómodo con la fraseología corta y con el manejo de las pausas. Ni largos párrafos ni artilugios barrocos.

¿Cerca de un balbuceo?

Puede ser, sí. Puede ser un balbuceo.

 Trabajado…

Un balbuceo trabajado, claro.

ATLAS EN  DESMESURA

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                                            “Si me pides la leyenda del amor como a un aeda/ si me pides algún norte y no sé dónde me queda, /si me pides una brújula y no tengo más que un mapa guerrillero. / Si me pides un bolero por mecánica nocturna, /sin dinero. /Si me pides un bolero serio y desproporcionado/trataré de hacer memoria, jugaré con el pasado (…), Frank Delgado, “Si me pides un bolero”

  ¿Qué pensás del vínculo entre el lenguaje y la pasión? Por ejemplo, en los boleros.

Hay boleros que son un desastre y otros que tienen una estatura infernal: Vete de mí, soy lo prohibido. García Márquez dijo que el sueño de su vida- y lo dijo un par de veces- hubiera sido escribir bien un bolero. El bolero es esencialmente una desmesura. Y si me preguntas por qué me gustan tanto, por un lado, hay aspectos ligados a la infancia, a la biografía: tiene que ver con que mi hermana escuchaba a Los Panchos, con que te apretabas una mina bailando un bolero o un lento. Yo soy más de los lentos, los boleros terminan en los ´60. Por otro lado, con el tema del programa de boleros, empecé a acceder a una serie de textos en torno del bolero como desmesura. Hay manuales en torno al bolero. Ningún bolero puede funcionar si no hay pasión desmedida, si no hay traición. Me da la sensación de que a mí me apasionan porque me sacan de mí. Leer boleros, además de presentarlos, saca de mí aspectos de romanticismo que habitualmente no tengo. Entonces, yo me siento… ¡tampoco soy una piedra hija de puta!… Digamos, este tipo de textos eróticos o apasionados sacan algo de mí que puede no verse en el Aliverti periodista, pero sí en el Aliverti locutor.

MAPA FÍSICO Y POLÍTICO DE UN ESTILO

                                        “Pero no se me ocurre cómo sería esto de mirar la radio a cada rato para acabar en la conclusión de que lo mejor que puede pasarte es no andar mirando, porque no se trata de mirar, sino de ver lo que querés imaginarte. En una palabra, mucha suerte a quienes ponen fichas a eliminar el misterio. Pero no cuenten conmigo.”(“Eliminar el misterio” Página/12, Junio de 2014)                                              

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Eso de leer en voz alta, ¿lo tenés desde la infancia?

La cosa locutiva la tengo desde la infancia. Yo era el gordo boludo de la cuadra. Siempre fui, digamos, un tipo solo, de jugar solo. Pero recuerdo perfectamente que, para la conducción de los actos escolares, me elegían a mí. Leía muy bien, no me equivocaba. Desde chiquito era un gran lector de novelas de aventura, de Patoruzito y El Gráfico. Yo me acuerdo de leer  Patoruzito e interpretar en voz alta los globitos de las caricaturas. Después, nunca laburé de otra cosa. A los 15 años tenía claro que quería ser un locutor. Siempre soñé con ser un locutor más periodístico que comercial, un trasladador de ideas. Y, en lo posible, propias. Me recibí, salí del secundario en el 73 y me bocharon dos veces seguidas en el ISER. Hice un año y pico de medicina. Después, pude entrar a estudiar locución. Por supuesto, trabajé de otras cosas. Un año de empleado de farmacia, tres meses en Peters, con mi viejo, pero siempre con un diario y leyendo. A la par, y ya en el segundo año de la carrera de locutor, con otros amigos, comprábamos espacios propios.  Con la cosa locutiva, la línea de tiempo fue continua.

 ¿Cuánto hay de consciente en la creación de un estilo?

(…) Es muy buena la pregunta. No, no lo sé. No me he puesto a pensar si tengo un estilo ni si ese estilo fue influido por alguien. Por ejemplo, desde lo radiofónico, yo nunca tuve grandes maestros. Sí hubo gente a la que admiré por aspectos segmentados: los silencios del Negro Guerrero Marthineitz, la ductilidad de las locutoras de Fontana, la amenidad al conducir programas de música de Miguel Ángel Merellano. Pero no podría decir que, de alguno- totalizadoramente- haya dicho “quiero ser como ése”. En el caso de la escritura, he sabido aprender de algunas grandes plumas narrativas el uso de ciertas ironías, de ciertos giros, de ciertas retóricas: De García Lupo, de Walsh. Pero también segmentadamente. Como tu pregunta apunta a “la conciencia de”, no registro que haya querido seguir una ruta determinada hacia un estilo, si es que lo tengo.

 ¿Eter no es el estilo Aliverti?

Es la mística Aliverti, no sé si el estilo Aliverti. La verdad es que ni siquiera se les baja línea política a los pibes. Sólo les pedimos es que no metan los goles con la mano: en la escritura, en la forma de decir, de conducir un programa. Eter tiene 18 años. Los primeros cinco años, esto era francamente una caterva de alivertistas, de gente que venía porque yo era el rector. Pero, en el tramo de los segundos dos tercios,  hubo y hay  pibes que vienen y no saben ni quién soy. Me sintieron nombrar, sobre todo los más pendejos, más bien los mandan los viejos. Sin embargo, desde cómo se redacta un informativo a cómo se cubre una nota, si por estilo entendemos el respeto hacia ese tipo de profesionalismo, sí hay.

  Respecto de tu formación política, ¿cuáles fueron tus lecturas, tus espacios de formación?

Centro de Estudiantes, en el Urquiza, en el secundario de Flores; en el Nacional 9, alguna cercanía a la Fede, en algún momento, pero casi imperceptible, porque mi  militancia siempre fue en lo periodístico. Tengo clarísimo que soy un actor político. No sólo eso: soy, en primer lugar, un actor político que trabaja de periodista.

 ¿Te sentís parte de un colectivo en ese sentido?

No. Y no creo que muchos se reconozcan como actores políticos, creo que lo son, pero no que se reconozcan como tales.

 ¿Que aporta la docencia?

Yo soy un docente absolutamente empírico, mi primera experiencia fue en las postrimerías de la dictadura, cuando gente de la colectividad judía se acercó a mí para que diera talleres. Se discutían asuntos como  “¿qué es ser judío hoy?”, en el sentido de “qué me  pasa con la vida, con la realidad”. Después, la experiencia docente propiamente dicha comenzó en el ´86, ´87, cuando me llamó Enrique Vázquez, el director de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, que recién empezaba. Me dijo: tenés que armar el taller de radio. Vos estás en pedo, yo no soy docente. Bueno, nadie es docente de radio ni de TV, me retrucó. Lo pensé  y armé el taller de radio en la facu. En realidad, lo esparcí a través de los cinco años de la carrera de comunicación. Después quedó reducido a un cuatrimestre. Sigo siendo docente de la UBA, me gusta muchísimo. La verdad es que me gustó la docencia y creo que lo sé hacer muy bien. Después, apareció Eter, otros talleres, seminarios a lo largo de todo el país. En el curso de los años, aprendí algunas técnicas en manejo de situaciones de conflicto, manejo de la situación de los pibes con los padres, manejo de grupos y de sub-grupos. Creo que tengo muy buena percepción de cómo funciona un grupo.

 ¿Hay una cosa de servicio o de don, en el ejercicio docente?

Si por servicio  entendemos no guardarte nada en el traslado de un conocimiento, sí. No es que me planto a decir, “qué benefactor soy trasladando conocimiento”. Yo soy un tipo muy jodido dando clase, respecto de las exigencias. Pero, a la vez, un tipo muy halagador cuando las cosas salen bien. No me guardo nada. Me sale contestarte que lo tomo como un servicio personal.

LA INMENSIDAD DEL HORIZONTE

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                                                                 “Los viajes son los que más me han enseñado en la vida. Si me preguntás: culturalmente, qué es lo que más me enseñó, en lugar de contestarte un libro, te voy a contestar un viaje. Cualquiera de los que hice por casi todo el mundo.” (“Soy una radio en forma humana”, Revista La calle, Mendoza)

 ¿Hay soledades que son chances y otras que son fracasos?

En mi caso, el tema de la soledad- desde chico- fue estimulante de la inquietud intelectual,  eso lo tengo clarísimo. Sobre todo, con el tema de la geografía política económica. Me pasaba las tardes en casa, solo, con mapas del mundo, mapas de la Argentina. Por alguna razón que desconozco, me atraía qué país era más grande que otro, cuál era la capital, cuántos kilómetros medía. Y eso, a su vez, lo iba relacionando con situaciones políticas. Suponete: la URSS medía 17 millones de km,  de los cuales, 5 correspondían a Europa  y 12, a Eurasia. Y entonces relacionaba eso con Napoleón, los zares y con los Imperios. Iba cruzando todo. Y ese modo de leer mapas y vincular hechos me quedó  para toda la vida. Cuando vos decís que el derrame de petróleo  en Sukuma abarcó 22.000 Km2, ya sé: es lo que mide Tucumán. Periodísticamente, me ayuda mucho.

 Cartógrafo…

Sí, eso lo tengo claro como estímulo. Eso y el tema del relato de las crónicas de los goles que hacían en la B. Desde chiquito, lo hacía solo, mirando a la pared, con la boca hacia arriba.

En  tus pasiones entran los viajes, ¿otra forma de trasladar mapa a territorio, de hacer cartografía?

Sí, y los olores y los colores de la gente. Sobre, todo los olores. Además, soy un tipo de parar  a comer en bodegones, en parrillas infectas. Me gusta muchísimo manejar, parar en la ruta, la inmensidad de los horizontes me copa. En especial, de las ciudades, de todas. Me gusta mucho más la ciudad que la naturaleza.

 ¿Escribiste ficción alguna vez?

No…, es una buena indicación esa.

 Hay duda en esa respuesta

Porque probablemente me gustaría, no sé si tengo la energía para hacerlo, si tuviera una idea, supongo que sí, qué sé yo. Lo primero que hice cuando volví del viaje de fin de curso, es el diario del viaje de fin de curso, que además estaba bien escrito. Ponele que alguna mina alguna vez me llevó a la poesía. Pero no me sale la rima. No necesariamente hace falta, está bien. Pero me encantaría tener la habilidad que tiene Sasturain para pelarte desde un soneto hasta un romance español.

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  • (1) Entrevista a Eduardo Aliverti, Medios Lentos.



MANUAL PARA HUÉRFANOS

CONVERSACIÓN CON MARTA DILLON

 

                Entrevista: Isabel D´Amico, Anne Diestro Reátegui, Pablo Petkovsek, Lourdes Landeira, Fabio Faes, Virginia Saavedra, Gabriela Stoppelman

                

              Edición: Lourdes Landeira, Gabriela Stoppelman

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 MANUAL PARA HUÉRFANOS

Especulaciones. Esquirlas. Inscripciones. Temblores que se entretejen con suturas, La voz suave que comienza a contestar,  pegadita al eco de la pregunta. Y así hace familia. La palabra de Marta Dillon establece parentescos, mientras busca su medio líquido, el espacio donde avanzar  en fulgor, donde entretejer las memorias de los otros, con la línea perseverante del tono propio. Palabra arrojada, en el don y en la paciencia: un poco medida, un poco su exceso.  

            Llegamos con la lectura de su libro “Aparecida” aún pegada en los ojos. Como una manera de concentrarnos en la letra, habíamos conversado sobre nuestras propias orfandades, sobre todos los modos de orfandad de lectores que había despertado ese libro madre. Libro madre, dijo uno de nosotros, es el que se ofrece como tronco. Él mismo sabe que toda tierra es un poco inestable. Por eso no se da  por enraizado de una vez  y para siempre. Deriva. Muta. Avanza sobre sí y hacia los otros. Aun sin creer en tierras firmes, el libro madre tiene esa presencia del abrazo que convoca a la enramada. Arrojado al mundo, pone luz sobre esa caída, con ascensiones y levantamientos. No hay analgesia, no hay remedio, diría el “manual para huérfanos”. Pero,  puesto en cuerpo de letra, obstina su silueta contra todos los naufragios, los desasimientos, las hilachas y los des-vínculos. Huérfanos de mundo, pero no descosidos, pero no desconsolados.  Lectores que se abrazan al tronco de un libro madre, como una niña se abraza a la pierna de su madre.        

 “¿Qué edad hay que tener para que el antebrazo de tu madre tenga la exacta medida de tu torso”?(…) De las piernas de mamá, todo lo que tengo de ella termina donde empieza su traje de baño y su mano impulsándome a salir de mi escondite, no lo hago, me agarro con las dos manitos de sus muslos, las piernas giran sobre su eje para delatarme, la cámara también gira”(*)

MANUAL PARA HUÉRFANOS, INCISO UNO

LA MEMORIA EN UN SILBIDO 

                                                           “Por qué me había creído que era la única que tenía una memoria”(*)

Me gustaría empezar por la presencia en el libro de otras memorias, no sólo las de tu mamá. La historia de Riquelme,  la de la hija del Negro Arroyo, que enredó el mechoncito de pelo. Y, sobre todo, la historia del abuelo que larga el caballo al irse y lo silba cuando vuelve, después del año académico. El caballo vuelve y se lee como una metáfora de la aparecida. En ese sentido, parece como un texto polifónico de memorias…

 Sí, yo creo que la memoria siempre es polifónica. Es polifónica o es coral. Primero, porque se construye en diálogo con otros y con otras. Y, por otro lado, es una trama. Vos tirás de un hilo y empiezan a desprenderse otros. También generás un contexto.  Y, aparte, es inevitable. Es propio de la memoria esto de las múltiples voces. Una vida no empieza con el nacimiento ni termina exactamente con la muerte. Hay un deseo previo, hay una historia previa que forma parte de lo que vas a ser.

 Tal vez la figura de la enredadera, que tanto aparece en tu texto…

Sí, puede ser, la figura de la enredadera, la figura de la trama, la figura del coro, todadillon1 juanquintana.blogspot.com esta cosa medio de teatro griego. Hay quienes representan la tragedia, quienes la escriben, quienes la ven y todo se va modificando en función de este semicírculo. En muchos casos, también aparece el tema del círculo. Para mí, otra imagen importante es la de las mujeres tejiendo juntas,  algo que antes se daba mucho más, pero sigue sucediendo- de otros modos-. Sobre todo, entre las mujeres, los varones por ahí tienen otro tipo de rituales. Esta posibilidad de la mesa, del diálogo en la mesa, donde poner en común las anécdotas de la familia, de los hijos. Eso va construyendo una memoria  compartida.

 “(…) como si estuviéramos conjurando las primeras preguntas que nunca dejan de formularse, por qué, por qué yo, por qué vivo-y por qué escribo. Pero ahí estaba la urdimbre y éramos nosotras y nuestras voces los hilos que la atravesaban para formar la tela que a todas nos abrigaba.(*)

MANUAL PARA HUÉRFANOS, INCISO DOS

EL POEMA Y EL PESO DE CADA PALABRA

“Siempre había sido así y así seguiría siendo, sin esas rutinas que creemos inmarcesibles no se podría vivir, la muerte se nos vendría encima a cada instante” (*)

Hablaste justo de ritual y la escritura tiene los suyos… ¿siempre supiste que iba a ser una crónica, que iba a ser prosa?, ¿evaluaste alguna vez el poema?

 No, nunca evalué el poema. Siempre supe que iba a ser prosa. Sabía que iba a hacer un libro cuando identificaron los restos del Negro Arroyo y de Gladys Porcel, por ahí se me daba la oportunidad de darle cuerpo al de mi madre, que no lo tenía. Ahí quise hacer un libro, no tenía claro qué tipo de libro. En los años que pasaron entre esas identificaciones y la identificación de mi mamá y los años que pasaron hasta que finalmente me senté a escribir, hubo muchas posibilidades. Yo soy periodista. Además, creo que soy escritora. El oficio del periodismo es como un salvavidas. En principio pensaba “bueno, hago entrevistas” o “doy cuenta del trabajo de Antropólogos…” o “bueno, voy entrevistando a otras personas que hayan recuperado restos”. Después, pensé: tal vez contaría solamente la historia de estas cinco personas  asesinadas junto a mi mamá y las historias de sus familias. Ya, en un momento, desesperada por querer escribir este libro, me senté y salió lo que salió. El texto se fue imponiendo.

Igual el poema está adentro del libro: “Un hueso/ Cómo se podía enterrar un hueso/

Como un perro, cavando con las manos/Con un moño en una cajita de celofán, como una orquídea o un regalo de navidad”.

  Sí, la poesía está siempre. Creo que aprendí a escribir por ese lado. Cuando pienso quiénes me “enseñaron” a escribir- entre comillas porque lo mío siempre fue muy autodidacta- pienso en Irene Gruss, la única persona con quien hice un seguimiento, un taller. Trabajaba sobre poemas, pero modificó radicalmente mi prosa.

dillon2Caminito14-LasTejedorasO sea que lo poético sigue estando dentro de la prosa, ¿y qué te aporta como recurso?

 Sí. Lo poético está en la prosa. Y  me aporta esa  necesidad que tiene la poesía de que cada palabra valga por sí misma. El peso de las palabras. El peso de cada una, como si ellas fueran cuentas en un collar.

 Me preguntaba si la poesía no pulió el asunto tan doloroso de abordar, si no aportó en la síntesis que lográs, tan contundente, no rebuscada.

 Difícil de contestar. Yo escribo mucho. No en este formato, pero escribo mucho por necesidad de laburo. A veces me doy cuenta de que una adquiere vicios y te enamorás de ciertos recursos, a veces siento que soy intrincada para escribir. Acá me preocupé por la austeridad. Yo sentía que menos era más en este caso particular. La historia era ya muy densa. La síntesis es ya un recurso poético…

Como puesto en el cuerpo de la palabra…

  Sí. Acá cuerpo y escritura están muy ligados.

Me vuelve la imagen de las mujeres tejiendo, pienso en la ligadura del cuerpo de la ficción y la  no ficción.   

Yo creo que lo construí más pensando en una ficción que en una crónica.

Para un chino esto es una novela.

 Podría ser. Siempre me gustó pensarla como una novela. Más allá de que nadie acá la vaya a leer así. Igual, muchos me dicen “Leí tu novela”, se impone la palabra y medillon4 parece genial. Es un poco liberador pensar “bueno, esto es una ficción”, te podés desprender también de la mirada de los demás, de esas otras y esos otros que forman parte de la historia real o de esa mirada acusadora que siempre te está acusando de tergiversar alguna cosa. También hay un cambio de registro entre el comienzo del libro y el final.  En algún momento pensé en que tenía que reescribir el comienzo para que todo quedara más parejo.

Uhhh, eso es eterno.

No me acuerdo quién decía que llegaba un punto donde una tenía que terminar. Llega un momento en que si no decís, “Bueno, listo hasta acá llegué” el texto no se termina nunca. Pero me parece que está bien el recorrido del libro. Es de afuera hacia adentro. La serie de eventos del principio  está más narrada en ese sentido. Después, lo que hay para narrar es más lábil, no hay tanto evento, hay  un viaje más interior,  ahí es donde la poesía aparece.

 dillon8“los relatos que trepan como enredaderas abrazándome cuando en la noche no puedo dormir, todo uno el deseo de consuelo, lo que completé sobre los puntos suspensivos de lo no dicho, las palabras que quedaron nítidas de una fragmento de diálogo, el olor de su respiración cuando me apoyaba en su pecho(…) la certeza es de otra materia, es un filo perfecto cortando la vida de la muerte, retirando como grasas esa zona difusa en la que vida y muerte van a mojarse los pies como después de una caminata de verano, la zona barrosa donde todo puede ser reescrito, donde la letra se hunde una y otra vez.”(*)

MANUAL PARA HUÉRFANOS, INCISO TRES

EL CUERPO EN PRESENTE

“Volví a mirar las imágenes animadas de mi madre, esos pequeños fragmentos, esa chica tan joven que supo albergarme tan bien como para ser todavía el continente de la mujer madura que soy.”(*)

Vos hablás de que el lenguaje del amor no se habla, se inscribe. ¿Qué es esto de la inscripción?

Yo creo que la inscripción es algo, que se escribe en el cuerpo, que se inscribe en el dillon5cuerpo, se generan rutas. Las caricias van dejando trayectorias, mapas en el cuerpo, que permiten a otros sentimientos encontrar su cauce. No sé si puedo explicarlo mucho mejor.

Acá, en el libro, está explicado en un diálogo con tu hermano. En un momento le sacás el grabador porque “lo que a él le pasa, le pasa a mi físico”. Como en “El tiempo recobrado”, que para Proust es un tiempo vinculado con la unión de algo mental y algo físico.

Sí. Muchas veces me preguntan por qué escribí ahora sobre mi mamá. También ahora hay muchos y múltiples relatos de esa época sobre padres y madres, libros, películas. Y en un momento decís: “a qué viene otro libro más” y de una mujer grande como yo. Pero para mí el tema de la evidencia material y de la búsqueda del lenguaje son dos cosas que encajaron perfectamente en un punto: recuperar algo de lo físico- algo de eso que amaste- y encontrar la palabra para nombrarlo dio un doble cuerpo, una oportunidad increíble.

Retomando a Proust en relación con las muchas memorias del libro. Mucha memoria, sí, pero no hay nostalgia…

Me alegro que no haya nostalgia, sí hay una añoranza de lo perdido, en términos de  recuperación. Por eso también aparece mi familia, el presente. Porque no hay otra manera de reconstruir o de reparar más que en lo que tenemos ahora. Es como tensar ese hilo de lo que faltó y traerlo hacia acá y extenderlo, extenderlo a futuro. Es decir, esto que aprendí lo estoy poniendo en práctica. Yo soy una militante del momento presente, de esta oportunidad de estar aquí y ahora, soy una agradecida de estar viva, y no solo respirando, haciendo cosas, siendo consciente de esa oportunidad.

Se siente tu aquí y ahora en el libro en el juego de los tiempos, en los flashbacks. Hay una metáfora de un túnel,  “avanzo por este texto como si reptara entre las líneas temerosa…”

Lo que sí hay seguro es como una materialidad de la letra, de la palabra. Y de buscar que las palabras signifiquen cosas, para eso necesitas  el presente y lo cotidiano.

dillon6s“Cuando trato de contarle quién era mamá, lo que averigüé de ella, lo que fui preguntando, las puertas de la memoria se fueron abriendo, me siento pobre de palabras. Y aunque tuviera muchas, lo que él sabe están en su cuerpo. Su cuerpo sabe cómo encajaba con el de ella cuando lo cargaba sobre la cadera, sabe seguro de su olor cuando ella manejaba y él iba paradito en el asiento de atrás tan cerca de su cabeza que apoyaban mejilla contra mejilla, sabe de cuando dormían abrazados, cuando ella manoteaba en la mesa de luz las galletitas favoritas que Juan reclamaba con el primer atisbo de conciencia matutina.”(*)

  MANUAL PARA HUÉRFANOS, INCISO CUATRO

A LA INTEMPERIE Y CON ARRUGAS

“¿Qué somos, hermanas de la vida o hermanas de la muerte?, me preguntó buscando un parentesco nuevo, como solemos hacer las guachas”(*)

Nos llamó la atención cuando vos dijiste que era un libro sobre el tema de la dictadura. La verdad, teníamos la sensación que acá la gran protagonista era la orfandad, pero no sólo de madre, una gran orfandad reflexionada de mundo, en todo sentido.

 Es algo que trabajo. No sé si vieron “23 pares”, una serie que hicimos con Albertina (Carri).  Yo escribí el guión. Es la historia de una familia, los hijos son adultos cuando mueren los padres y el asunto empieza cuando ellos se quedan huérfanos. En el último capítulo hay monólogos de los personajes, muy simpáticos. Cuando yo los veía- no tanto cuando lo escribía- decía, cuántos subtextos y cuántas referencias para huérfanos.

 Manual de huérfanos argentinos.

El modo en que mirás las fotos de quienes te faltan, el modo en que aparecen las memorias, el modo en que encontrás familias nuevas todo el tiempo.

Los huérfanos y los pedacitos. Porque en  tu libro aparecen todo el tiempo esquirlas, rumores, detalles, fragmentos…

 Eso es con lo que vivís. Construís con lo que hay. Esquirlas, porque hay muchas heridas. Las esquirlas remiten directamente a algo que ha estallado. dillon7Gustav KlimtY hay restos, que son otra cosa. Y hay fragmentos a la vez. Son todas partes que una puede poner en común. Es como cuando tirás runas, las tirás y tenés una lectura, las tirás y hacés otra. Podés hacer magia. Y a veces está vivo eso. A veces, te habla a vos de cosas que no esperabas. Me ha pasado escribiendo el texto que, de pronto, me dije, “esto no pensaba escribirlo” y lo estaba haciendo. En ese sentido, por primera vez, el texto se me reveló y rebeló mucho más que otros.

 Con respecto a lo audiovisual y a la necesidad de ver que se lee tanto en las imágenes de tu libro: vos en el baño con tu madre haciéndose la toca, el mantel de la abuela, que lo necesitaba siempre lisito, sin arrugas. Y, sobre todo, la cantidad de referencias a las arrugas,“Furio frunce el ceño”, las arrugas de los años, de las cortinas. En la arruga, en los pliegues de la  memoria, ¿ahí se puede escribir más, no?

Sí, siempre se puede escribir más donde no está. Lo que aparece prístino se presenta por sí solo, el tema está en la arruga. Y, además, está en las arrugas la sorpresa de tener 50 años casi. Hay una sorpresa extra, pensé en algún momento que me iba  a morir antes. También,  para muchas HIJAS  e HIJOS, el momento de sobrevivir la edad de los padres es un quiebre. Con el tema de la arruga, recuerdo siempre a otra amiga que formó parte de este círculo de mujeres en torno a Liliana Maresca. Mi amiga tiene 60 años ahora, entonces me decía: “yo también hubiera querido ser una estrella refulgente y apagarme y sin embargo acá estamos”. Después hay que seguir haciendo obra,  hay que seguir tratando de conservar el amor de los que te quieren. Por más que Miguel Hernández diga “No tolero la muerte enamorada”, hay ciertas muertes enamoradas que permiten dejar a salvo todas estas imperfecciones de lo cotidiano, tan aburrido, tan rutinario y, en definitiva, es la materia con la que contamos para hacer la vida y para escribir. Los eventos extraordinarios también están buenos. Pero, para que los eventos extraordinarios sean extraordinarios tenés que tener lo otro al principio. Creo que las mejores novelas y los mejores cuentos están hechos de esos residuos cotidianos, ese residuo es el que construye identidad y el que permite ver algo más.

“Para mí, pensar un audiovisual era un modo de saldar mi ansiedad de ver. Porque era eso lo que yo quería, ver. ¿Ver qué? A los desaparecidos, qué más, qué magia mayor que esa”(*)

 MANUAL PARA HUÉRFANOS, INCISO CINCO

EL ESPESOR DE LAS INCERTEZAS

dillon8“Nada nos parecía más amoroso que desenterrar huesos con ayuda de un pincel desplazando la tierra que los había abrigado del desconsuelo de ser nadie. (…) Lo que queda cuando todo lo que ha acompañado al  tiempo se ha detenido, la hinchazón de los gases, el goteo de los fluidos, el banquete de la fauna cadavérica, el ir y venir de los últimos insectos. Después, los huesos.”(*)

 A mí me llamó demasiado  la atención el tema de los huesos, el lenguaje de los huesos, cuando empezás con el conteo, “acaso no decía nada, no había nada que leer ahí, nada que escuchar”

 Además, es la maravilla de encontrar unos huesos que fueron una pierna, la calavera sobre la que se hizo una toca, huesos que fueron el abrazo. Ver un esqueleto completo de un desaparecido sin identificar- eso pasó antes de ver el de mi mamá- es muy impactante. Vos decís: por Dios, que alguien venga y me vacune, es de una majestuosidad increíble. Aparte, esta era una persona muy joven, la mayoría eran muy jóvenes, los dientes son como una cosa refulgente y están todos los huesitos, hasta lo más pequeñitos. Vos decís: cómo puede ser que esto tan amado haya estado sumergido en el anonimato  y que ahora mismo no se pueda dar con la trama a la que pertenecen. Realmente se abren muchas preguntas respecto a qué es un cuerpo, qué es un cadáver, qué es este cuerpo,  qué pasa cuando deja de latir.

Recalcás mucho la frontera entre las partes blandas y los huesos.

Sí, de alguna manera las partes blandas son las que permiten el cobijo, más allá de que una invente y ponga en esos huesos, el lugar donde se inscribe el tiempo, el amor.

¿Y el trabajo de Antropólogos da el nexo entre las dos partes, permite cerrar el círculo?

 Totalmente. Además, no trabajan únicamente con los huesos, también trabajan con toda esta otra materia, con el relato

¿Con la vestimenta?

Con la vestimenta menos, ellos la tienen. En algún momento, dillon996038_arbol_de_la_vida_de_gustav_klimtno me acuerdo si está en el libro, cuando fue lo de Goncalves- en el 95, 96-aprece un cuerpo que podía ser el de Tomaselli. Entonces, al hermano de Tomaselli le muestran unas zapatillas, para ver si las podía reconocer. Habían pasado 20 años, las zapatillas estaban chamuscadas y él las miró, así, con un deseo de decir: sí son, ¿importa? No sé si él querría o no, pero yo quería que sí fueran. Para ellos es menos científico lo de la ropa.

La sangre es otra de las líneas que se reitera en tu texto. ¿Representa vínculos?

Ayer pensaba, en otra entrevista, que por ahí la mayoría de los vínculos de  los que disfruto ahora no tienen que ver con las sangre, pero sí hay una gran metáfora en la sangre, en el sentido de lo corriente, de lo que corre y  está  permanentemente en movimiento dentro de nosotros. No puedo pensar la sangre sin anclarla en un territorio, como no puedo pensar la familia sin anclarla  en un territorio. Entonces, más allá del vínculo biológico, es una gran metáfora del anclaje, de los ancestros y del movimiento constante: lo que fluye y lo que cambia a la vez. Lo que fluye tiene que ver con lo blando. Lo duro lo había pensado como en las ciencias duras, lo duro es  la certeza, las  fechas. Determinar si estos huesos son de tu mamá  sí o sí. Y lo blando es todo lo otro, lo que también se presta a la fantasía.

  ¿En la  escritura también están esos dos elementos?

 Sí, están esos dos elementos. Hay partes donde uso también la escritura como forense, uso las pericias. Es el tronco en el que vos podés tender la enredadera. Hay cosas que no se pueden, más que de ese modo: pienso en la lectura de la primera pericia. Es una escritura muy dura, pero da un respiro. El lector o a la lectora dicen: ah, bueno, me va a contar  algo. Vamos a algo concreto.

También es como si la parte dura  fueran los huesos de tu madre y la parte blanda, toda tu vida y los recuerdos. Antes de la aparición de los huesos, ¿tenías registro de todas estas situaciones de tu infancia, tenías tan nítidos los recuerdos?

dillon11Yo creo que esa evidencia física hace emerger un montón de cosas. Además hay algo que no  puedo explicar, pero en el momento de la identificación se siente  una compresión del tiempo. Se murió hoy. Entonces, aparece la niña, un llanto de niña, una orfandad que es de niña. Y de eso hay que levantarse, no te podes quedar ahí, ni siquiera podés hacer el entierro al día siguiente, como sucede cuando se muere alguien. Hay toda una cosa dislocada y emergen otros recuerdos, por ahí recuerdos no tanto en imagen, sino que te vuelven olores o sonidos o estados del alma.

 “El desamparo. La conciencia de que muertos los padres ya no hay nada que atempere nuestro lugar ante la muerte.”(*)

 MANUAL PARA HUÉRFANOS, INCISO SEIS

PUNTOS SUSPENSIVOS

“Pero yo ya había aprendido a convivir con la presencia constante de la ausencia sin nombre cuando mamá se convirtió en una aparecida.”(*)

¿El haber encontrado te dejó un vacío o un descanso?

Hoy mismo me deja un descanso. De alguna manera,  rejuvenecí un poco. También me dio mucha conciencia de la edad que tengo, de lo vivido, de la potencia que tiene haber vivido todos estos años,  haber atravesado épocas y a la vez poder dialogar con gente de mi edad y de otras edades. Ha sido un alivio y  tiene mucho que ver con haber puesto mi cuerpo donde faltaba otro, con haber tenido esa resistencia. Esa resistencia también de decir: bueno, a permitirme ser completamente feliz, aunque nadie sea completamente feliz. Pero sí a tomarme las cosas con más liviandad. Las amnesias a las que se recurre para sobrevivir tienen un costo también. Me acuerdo de mi hija, en un momento, me dijo una cosa muy graciosa. Era la época en que Santo Biasatti cerraba el noticiero todas las noches diciendo: “no se olviden de Cabezas”. Ella tenía 7 años y me decía: “Mamá, yo trato de acordarme, pero no puedo todo el tiempo, a veces me olvido”.

  ¿El humor ha sido un recurso?

 Sí, por supuesto, el humor es un recurso para vivir, es un gran recurso. En las reuniones de HIJOS, entre nosotros, es genial.

Con respecto a la palabra “aparecida”, ella todavía carga cierto fantasma, ¿no es ni una desaparecida ni una consistencia?

Aparecida es como otro fantasma y a la vez tiene algo de revulsivo, si lo contraponemos a desaparecida. Aparte, en este país hubo muchas discusiones en torno a la recuperación de los huesos. El 8 de julio estuve en una mesa con Hebe de Bonafini,  ella decía que esto de los huesos es una cosa del capitalismo. Ha sido una gran discusión. Para mí “Aparecida” era, por un lado, una manera de poner en dillon10relieve ese debate. En un punto, se planta contra la idea de que los desaparecidos son una entelequia. No: son cuerpos concretos, hay cuerpos concretos. Hay una ética que no sé si es tan clara ahora, ni siquiera ahora. Pero, para mí, todos los cuerpos cuentan. Y en esto yo quisiera ser enfática contra este discurso de las guerras, o de que los caídos se reemplazan, el soldado desconocido. A ver, paremos un poquito la mano. Acá están los huesos, no es una entelequia. Y, con los huesos, aparecen rastros de su último día: lo fusilaron en esta esquina, hay testigos. Hay además escribientes que sellaron su muerte como NN. Esta entelequia no es una entelequia sino que ha sido construida, perpetrada, administrada, burocratizada. Sin embargo, se los sacamos de las manos y los hicimos aparecer. No cesó esta lucha. En España hay un dicho popular que dice, “si mueves un hueso mueves, todo”, quiere decir: para qué estar revolviendo el pasado. Pero ahora que quieren exhumar, abrir las fosas comunes, hay una resistencia espantosa a eso. Creo que nuestra sociedad ha sido capaz de encontrarse con esos restos,  ponerlos en relieve o escuchar qué tienen para decir. También dicen a través de otras voces: cuando pasó el sepelio de mi madre por el medio de Moreno, en las cinco cuadras que caminamos desde la estación de tren hasta la casa, salieron vecinos, gente que por primera vez decía algo. Mis hermanos ahí escucharon por primera vez relatos sobre su madre en tanto militante, en tanto compañera. Todo eso no está en el libro, porque me pareció que no podía escribirlo. Creo que sí está en el libro lo relacionado a las esquinas y a apropiarnos de esa historia. Esa aparecida tiene un valor, vamos a rescatarla, vamos a seguir haciendo justicia aunque no aparezcan todos los huesos. Y “aparecida” también tiene, esa cosa del espectro que me ha estado acompañando tanto tiempo. Ahora ha dejado de ser un espectro porque encontró  su lugar concreto, físico, un cementerio, una placa. Eso me ha aliviado mucho también. Por ahí extraño más que ya no dialogo casi con mi madre, no como dialogaba antes.

Como todos los libros que pegan mucho, tengo la sensación de que este libro es como un modo  de completar la militancia de tu madre, la militancia de aquel momento, ¿conocés o hablaste con alguien a quien le haya  sucedido sentir un vacío por no haber podido participar?

Sí, a mucha gente. No me acuerdo exactamente quiénes, pero creo que hay una nostalgia social por ese momento en el que tomar el cielo era posible, digamos. Se sentía muy, muy fuerte en los años 90. Esa recuperación de la política, de los jóvenes militantes, a mí me hace llorar sin límites, me emociona muchísimo porque da a  pensar que hay un después. Mirás un poco más y decís: está muy burocratizada la militancia, pero a la vez si hay una posibilidad de pensar que las cosas no están dadas y que tener una buena vida con tu familia no es lo único que podés hacer. Ese era un discurso muy instalado. Bueno, qué sé yo. Cada una hace lo que puede, sí: cada una hace lo que puede pero también se pueden hacer cosas en conjunto, mirar a quien está al lado. Me parece que hay una recuperación en eso y, a partir de esa recuperación, hay menos nostalgia por ese momento tan efervescente, ¿no?

 ¿También menos orfandad?

 También menos orfandad.

 Ojala que haya otro libro, alguna ficción…

 Yo creo que sí, tengo mucha materia prima para hacer ficción. Probablemente  algo remita a este libro, pero es la materia con la que trabaja todo el mundo.

 Las arrugas…

 Sí.

 “la ilusión de que siempre hay algo más que saber o que buscar y no querer buscar para que no se agote, que no se acabe el rescoldo”(*)

El mediodía con que se inició la conversación se había perdido hacía ya algún tiempo; sin embargo, el libro madre había completado nuestros sentidos en la voz de su narradora- protagonista. Aparece la pregunta, ¿es acaso posible la ficción sin no ficción y viceversa? El peso de las palabras lo confirma: - “Te pareces a Marta, ¿no?” – “Yo soy Marta”. ¿Cómo entender que lo que enrula alisa? Comenzamos a dejar las sillas que nos habían entretejido por un rato alrededor de una mesa, puesta para decir y para palpar. Nuestra memoria, remendada entre recuerdos y olvidos. (“Ella tiene su propio sistema de amnesia, como lo tenemos todos, incluso los que declamamos que no hay olvido ni perdón”) La madre que es también hija y abuela y  otra vez hija se pregunta cómo ser madre cuando se palpita la posibilidad del abandono y ensaya,  contundente, la respuesta: “usar el luto para bailar clavando los tacos sobre el dolor obligándolo a aullar de alegría” Ahí está, Marta Dillon, delante de su biblioteca. Nos abraza como el libro- vientre a sus lectores. Detrás, la foto junto a su esposa, la cineasta Albertina Carri.  En esa casa, y aunque no lo vimos, se sienten los correteos de Furio, el hijo de ambas. En ese espacio se trenzan los caminos del vino, la sangre y la genética. Hay familia. Libro madre.

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“Furio y Renata estaban en la misma cama, la tele prendida, resistiendo al calor quietos como reptiles, bellísimos en la luz blanca de la mañana con esas pestañas pesadas como abanicos que tienen los dos y esa melancolía tan familiar en la mirada aunque no compartan ni un solo tramo de las cadenas de ADN que estarían trabajando solapadamente bajo su piel, febrilmente, reproduciéndose en cada latido, empujándolos a crecer.”(*)

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 (*) APARECIDA – MARTA DILLON




SIETE FORMAS DE ABRAZAR A UN MANDARINO

Conversación con Reynaldo Sietecase

tapa Reynaldo

 

SIETE FORMAS DE ABRAZAR A UN MANDARINO

 Entrevista: Magdalena Mirazo, Víctor Dupont, Karina Caputo, Gabriela Stoppelman

Edición: Víctor Dupont, Gabriela Stoppelman

 Fotografía: Karina Caputo

 1. “Entre veinte cerros nevados/ lo único que se movía/era el ojo de un mirlo.”

2. “Yo era de tres pareceres, / como un árbol/en el que hay tres mirlos.”
(De “Trece maneras de mirar un mirlo”, Wallace Stevens)

La que puede abrazar el vacío, la que se anima a tocarlo porque- cuando arde- se renueva y rejuvenece. La que lo rodea y lo alimenta como un hijo a su padre anciano.sietecase5 Del vacío se nutre,  dentro de él muere, desde su densidad regresa.  Ella es la más deseada y la más menospreciada. Puede ser la joya del lenguaje o la “rebuscada de la fiesta”. Se trasviste y se disfraza, pero jamás olvida ni su opacidad ni su transparencia. Entre lo que muestra y lo oculta, da su batalla. Frunce lo literal,  da vuelta del lado del ruedo lo gastado, festeja  el mundo como si la tristeza fuese también una chance y un desafío de su tela. Es terciopelo y tronco. Enramada y barro. La temible compañera de las manos se enreda con todo el cuerpo, lo sostiene, lo deja flotante sobre la superficie como si lo enraizara. Árbol de la siempre infancia, la palaba poética es la alhaja de esta charla.  En su alianza con la lengua madre, siempre convoca a un niño. Cada vez que vuelvo a Rosario, me abrazo a un mandarino.  A las palabras de Reynaldo Sietecase les brilla la voz y le tiemblan los ojos.  Ya conocíamos  algunos  matices de la mirada, “me he pintado sordo, con el rostro lleno de ojos”, “retinas en el fondo de las cosas”, “por las manzanas en los ojos de los asesinados”, pero vinimos por más. Mate, agua, galletitas, el ambiente entero estrechaba.

PRIMER ABRAZO: EL  ABRAZO LIMPIO DEL POEMA

La primera fruta del primer árbol, la más prohibida, la más deseada, las más abrazable: el verso. “Todos los machos salieron de la cueva / menos uno que se quedó a pintar”. Puede que la fruta haya sido el anzuelo, el sietecase 1imagespuente entre la cueva y el mundo, entre la poesía, el periodismo y el mundo de la ficción. Pero, ¿por qué se quedó en la cueva ese único hombre?, ¿cómo pensar esta relación entre la cueva y el mundo?, ¿cómo transitar entre los diferentes registros de la palabra? Escribo casi en todos los registros con mucha claridad acerca de en qué terreno estoy transitando. Si escribo periodismo, el anclaje- el acuerdo con el lector- es que lo que escribís es verdad. Las personas y los diálogos son reales. Cuando trabajás en el terreno de la literatura – cualquiera sea el género – ahí vale todo: aun utilizar hechos de la realidad para transformarlos en ficción. Asocio la ficción a la imaginación, a la invención. Utilizo recursos narrativos en mis notas porque eso tiene que ver con el nuevo periodismo. Hubo un cambio desde la década del 50: Truman Capote, Tom Wolfe;  en Argentina, Rodolfo Walsh (“Operación Masacre” es anterior a  “A sangre fría”, de Capote, pocos lo saben) Estos escritores se dan cuenta: se puede utilizar técnica narrativa para contar hechos reales. Si se quiere, el lenguaje poético entra dentro de las técnicas narrativas. Lo que no hay en la crónica periodística es invención, para mí es fundamental esto. Es un vicio. El lector sabe: ahí hay una cuestión ética, no lo podes engañar. Yo no puedo inventar un diálogo.  Yo puedo imaginar alguna situación: cómo la presidenta le pidió la renuncia a un ministro, por ejemplo, la puedo recrear y arrancar:“ministro,¡firme aquí!”.No fui testigo de ese diálogo pero, a lo mejor, un secretario, una fuente mía me lo contó. Me animaría, yo pondría textual  “Ministro, firme acá…”, “Presidenta, ¿le parece? Firme acá, por favor, y le extiende la birome.” Yo tengo un libro llamado “Pendejos”,  son diez homicidios cometidos por chicos. Nace en hechos reales, pero no deja de ser ficción. Eso es lo que tiene la literatura: te permite hacer cualquier cosa, hay géneros más o menos sucios. La poesía no es un género sucio, la novela sí es mugrienta, sietecase 10maravillosa por eso. Mirá el Quijote. Sucio es poder mezclar lo real, la ficción,  la invención, diálogos, entrevistas. En la poesía el lenguaje tiene una preeminencia fundamental. La cueva, la infancia de la especie, la lengua madre vuelta vivienda, refugio y voz. Hay en la forma de la cueva, en el relato de la cueva, un imán que atrae como vientre: ahí volvemos a lo que me pedías: ese texto de la cueva está en un libro raro. Es un libro sobre Buenos Aires que hice con un pintor rosarino, Sánchez Fantino. Le dije: “vos pintás desde arriba”. Y desde entonces hace mapas, cuadros que son mapas. Hicimos juntos “Mapas para perderse”. Ese texto mío que citás, el del hombre que salió de la cueva, es un texto dedicado a él. Porque, ¿cuándo a alguien se le ocurrió el arte? En algún momento, a alguien le importó más pintar que ir a  cazar. Ese día se quedó. Es todo una fantasía, ¿qué lo llevó a quedarse allí? Ese tataratatarabuelo, o esa tataratataraabuela, quizá fue mujer… Esa maravilla por ahí es el inicio del arte. Ese poema mío es un texto dedicado al amigo por esa locura de pensar que, por ahí, ese trazo sirve para algo.

SEGUNDO ABRAZO: EL ABRAZO PINTADO

“Yo Francisco Goya pinto / pinto para desagraviar los huesos que me cargan”.¿Cuál es la relación de la poesía y ese desagravio? En realidad, es sietecase 10casi un juego. Cuando, en “El Prado” vi la sala de la pintura negra de Goya, quedé impactadísimo. Empecé a leer sobre él y se me ocurrió: “y si Goya escribiera, ¿qué escribiría?” Seguramente, poemas, cartas. Pensé primero en cartas. Un epistolario. Después dije, no, e hice ese primer poema. Lo hice en primera persona, habla Goya. Yo me lo imagino a Goya tratando de desagraviar a la especie. Me parece que todo gran artista hace una especie de expurgación de males. El hombre es un mamífero contradictorio, como decía Marechal. De pronto, va a un bombardeo y- después- está metido bajo el barro sacando chicos de una inundación. Es la misma persona en un punto. El que tortura es el mismo que da la vida por alguien que no conoce. En esa contradicción, me parece, el artista trata de balancear o equilibrar tanta atrocidad. Si alguien está afuera haciendo balance, vale la pena que estos tipos estén aquí… ¡y sí vale la pena! Mirá lo que pintaron Goya o Picasso. Decías, en relación a la poesía:“Los trazos leves en el  momento en que el alma se entrega a las calamidades”.  Como una memoria ancestral- como el eco de aquel día en que un hombre decidió no ir a cazar y prefirió quedarse en la cueva- llegan instantes en que se hace indispensable el trazo leve. ¿Cuándo se te hace indispensable el poema? El poema es producto de la necesidad. sietecase11El único formato que escribo por extrema necesidad, no tenés modo de meterlo en otro lado. Siempre cuento una anécdota… En mi casa de Rosario, hay un mandarino. Se me había ocurrido un verso sobre ese mandarino. Estuve cuatro o cinco años con ese verso. Y, un día, salió el texto entero: salió  un poema que se llama “Mandarino de noche”, es un poema de 15 carillas. Previamente, trabajé años con eso. Lo firmé todos los domingos durante un año. Una amiga que trabaja en la BBC hizo un video. Charlé con Tarrago Ross y él le escribió un vals – El vals del mandarino – y el texto no aparecía. Yo quería contar qué me pasaba con el mandarino… Generalmente, una imagen te dispara algo. A mí, por lo menos, me aparece un verso o una palabra, a veces no, a veces me da vueltas una idea por la cabeza y lo escribo… La poesía es muy misteriosa. Yo me di cuenta de que el árbol me esperaba. ¿Cómo te va a esperar un árbol? Yo volvía de Buenos Aires, cada tanto llegaba a la una de la mañana, y decía: “mirá quién me está esperando”. Ese árbol me espera. Yo abría la puerta: un jardín… y allí estaba el árbol,  era la primera persona a la que veía. Y a veces iba y lo abrazaba. Bueno, ese es un pensamiento poético. Pero tiene que ver también con una condición. Ser poeta no es escribir poesía. Es una manera de vivir. Marechal lo decía: “ser poeta no es la mera función de lanzar al mundo criaturas poéticas: es una manera de vivir”. Que una persona abrace a un árbol está vinculado con esa manera de entender la vida. Jorge Riestra -gran escritor de Rosario – Premio Nacional en 1984-, escribió mucha literatura sobre los bares.Tiene una novela gigantesca “El Opus” y muchos libros cortitos muy buenos. Él tenía una idea loca, quería instaurar un día del árbol, cuando la gente eligiera su árbol en la ciudad. No sé si eso no está en el germen del poema. La poesía tiene todos esos recovecos, memorias, quizá la lectura de “Mi planta de naranja lima”- el árbol con el que hablaba José Mauro de Vasconcelos- influyó.

 TERCER ABRAZO: LA FRUTA RÍTMICA

Especulaba Octavio Paz, en “El arco y la lira”, que tal vez la poesía haya sido sietecase3mageshija de la música, de aquello primeros tamtam que abrazaban la cueva; y la prosa, la primogénita de la danza, si pensamos la coreografía como un modo de despliegue y desarrollo. El ritual, ese pariente sabio de la boba costumbre, ese ancestro que repetía para generar siempre un matiz de diferencia, pudo dar la primera nota, tender los brazos para anunciar el sonido En cuanto al ritmo y a la música, ¿cómo se da en tu poesía? No sé cómo es en general, tuve una experiencia muy fuerte en la década del noventa, estuve viviendo seis meses en Brasil. Es una larga historia.Yo dirigía una revista y, con un amigo brasilero, nos escribíamos tanto que- en un momento- me mandó un cassette. Me dijo que me dejara de joder, que fuera a Brasil. Su madre no me conocía y decía, mientras golpeaba en una mesa: “Acá tenés un lugar en la mesa, hijo”. Escuché el cassette. Yo laburaba en un banco -laburé en una metalúrgica, en una imprenta – renuncié al otro día y me fui a Brasil. Eso cambió radicalmente la manera de entender la poesía. Le prestaban una atención increíble al sonido, al ritmo, yo venía haciendo una poesía más social, más melancólica. Ellos podían decir cosas tremendas: “café con pan, miseria nan”. ¡Mirá qué consigna usaban para juntar a la gente en la plaza! Me dio esa visión musical que muchos poetas argentinos buenos tienen. Oliverio Girondo, es un ejemplo… Yo aprendí a prestarle atención a la música. Hago rap con algunos de mis poemas. Incluso, mucha gente – cuando me escucha leer- se queda sorprendida de la música que tiene mi lectura. Vos lo escuchabas leer a  Juan Gelman y era una cosa muy singular. Sí, después hay poetas que no leen bien  o no se preocupan por eso. Y los respeto. La poesía nació oralmente. Es una cuestión oral. Así que yo le doy mucha importancia. Dicen que, allá en los comienzos, cuando lo oral marcaba el paso, el ritmo era íntimo de la cifra. Hay mucha referencia a los números “cifrados” en tus poemas. Ese es otro juego. Y ahora los completé, completé los diez poemas  y los publiqué juntos: empecé por la idea del siete, por mi apellido que me marca mucho, entonces escribí sobre el siete.  sietecase4Claro, todo se relaciona, con la magia y el misterio que traen los números. La poesía me tiene que servir para jugar, para escribir lo que se me dé la gana. También ahí impacta ese quiebre que hizo en mí la poesía de Brasil. Era la musicalidad de las palabras, el sorprender. “Quien no se asombre está muerto”, decía mi amigo Ce Cordeiro. “El mundo es un castillo: el que no asombra está muerto”, él dice que nunca dijo eso. “Vamos al infierno, amigos”. Una vez, se puso una máscara de diablo, se paró al lado del chofer, empezó a hablar con la gente, discutía, hacía poesía. Bueno, eso tiene  que ver con su condición poética. Mirá lo que te digo. Hay tipos que son poetas y no son buenos escribiendo.Y no es provocación vana. La provocación vana se queda ahí. La poesía tiene que tener verdad y belleza. Pero no necesariamente la verdad quiere decir que vos tengas que hacer poesía social. Verdad que sea verdadera. Que no sea un recurso vano.

CUARTO ABRAZO: LO INASIBLE

El abrazo se entreteje con los cuerpos. Entre el tronco y el niño, se cuela una hebra. Entre el tronco y el hombre, se refunda la hebra de la infancia y se proyecta hacia el deseo. Hay hebras que se toman entre los dedos, como frutos, jugos deliciosos que se paladean y se eligen. Y hay hebras que se sietecase6inmiscuyen, como condimento, como un extra, como ese plus donde la poesía es reina.  “El cuatro es ingenio, pasión, fantasía y tristeza”,  dice un poema tuyo. Y, en  otro, ingenio, pasión, fantasía y tristeza se deshilachan entre versos.  Tu poema “El tiempo que perdemos” distribuye: para el ingenio, “la noche a espaldas del carcelero”; para la pasión, “la aventura de las manos”; para la fantasía, “kilómetros de espalda en minutos”; para la tristeza, “pronto que envejecemos”. ¿Sos consciente de cómo vas dispersando conceptos abstractos? No, a veces descubro cosas cuando releo, o alguien me lo hace notar. La poesía tiene eso, tiene mucho de inconsciente. Hay que tener cuidado de no repetirse. Pero, en la mayoría de los poetas, descubrís la misma simbología, las líneas de poética. Aparecen, desaparecen, aparecen, desaparecen: los tigres, el reloj, la arena, Borges es eso. Leo mucha poesía, leo poetas nuevos. Escribo desde los 16 años y ahora me doy cuenta de que empiezo a tener un estilo propio. No lo busco. Devino,  se fue consolidando,  se fue construyendo. No me releo, vos me leés unos versos que yo ni recuerdo haberlos escrito. Mi ingreso a la poesía tiene que ver que con  mi viejo escuchaba a los poetas del folklore, Jaime Lima Quintana, Armando Tejada Gómez, a Jaime  Ávalos. Yo quedé loco. Cierro los ojos y escucho esas voces “a esta hora, exactamente, hay un niño en la calle”, esa voz cavernosa, era tremendo. Primero fue lo oral,  después empecé a comprar libros de poesía. Estoy haciendo el espectáculo “El amor muerde”, con Sandra Corizzo,  ella es una cantante genial. No es casual que yo esté dando ese paso con tanta visibilidad periodística. Rozín, Tenembaum vienen a verlo y no lo pueden creer, muchos ni registran que soy poeta desde los 16 años. En el 98, Lanata me presentó a alguien, yo le dije que soy periodista, de Rosario, y Jorge me dijo: ¿por qué no decís que sos poeta?  A mí me parecía un disvalor, ¡sos periodista, hacés política! El pudor, en tantas ocasiones, se entromete entre la poesía y el mundo, como si de verdad hubiera tal confrontación. El pudor, ah, el pudor. Cuando presenté mi libro “Hay que besarse más”,  Osvaldo Bazán- en su charla de apertura- dijo que había que organizar una marcha de orgullo poeta. Parece como un lugar de menos valor que el resto de la literatura. Y, aun así, para mí la poesía es fundamental para los periodistas. Da imagen, registro, gracia, picardía. Cuando un periodista lo maneja bien, te das cuenta el plus que otorga. Bueno, “el barrilete cósmico”, de Víctor Hugo Morales, es una construcción poética, para usar la más trillada de todas. Hay periodistas que escriben muy bien y no quieren ser poetas ni escritores, hacen bien el laburo. Yo, a los periodistas, les digo: lean, vayan al cine, escuchen música, vayan al teatro, todo eso te mejora. Eso se lo digo también a un médico, lo hace más sensible, seguramente mejor médico, no en lo técnico, pero sí en lo humano. Yo veo que esta es una etapa del periodismo donde hay muy poca historia, hay poco periodismo narrativo. Muy de vez en cuando encontrás una historia de vida. Vos podes contar una inundación diciendo “hay 300 evacuados, se cortó la ruta 8”. O podes arrancar ´”Juan se levantó a la mañana y, cuando puso los pies en el piso, el agua le llegaba a la rodilla. Rápidamente, corrió a la habitación de su hijo, el bebé lloraba, el agua ya mojaba las sábanas”. Tomás Eloy Martínez decía: el buen periodismo es el que te tiene que hacer llegar tarde al trabajo. Yo creo que se equivocan muchos diarios y editores,  al pensar que siempre es mejor más corto y más foto. No podés competir con los medios electrónicos, ahí tenés imágenes las 24 hs en 6 o 7 canales. Lo que no va a tener el canal de noticias es la crónica de un buen periodista narrativo, una que te cuente qué encontró  Juan. Igual, para escribir periodismo o ficción, necesitas soledad, no hay vuelta que darle. Yo tengo una frase de Hemingway “todos trataran de que no escribas” y  enumera: los amigos, los enemigos, la familia, el trabajo, todos…. Bueno, contra eso hay que luchar, no es fácil. Fui encontrando un equilibrio, estoy haciendo radio, fundamentalmente. Una sola columna en Telefé, de política. Si pudiera vivir de la literatura, dejaría el periodismo. La radio igual es lo más personal que haces. Todas las mañanas leo poesía, hace tres años. La tele te mata. La radio permite el juego, el misterio. Yo estoy haciendo un programa de autor ahora, muy modelado a mi estado de ánimo: entender que hay que encarar las cosas con alegría, de manera positiva. Así también trato de entender la lectura de la política. En estos años no estoy enojado, no me enojo con lo que pasa, cuento qué  pasa.

QUINTO ABRAZO: LA GENEROSIDAD DEL POEMA

¿El abrazo del poema tendrá algo del abrazo amoroso? Barthes ha escrito que ahí está el momento del hechizo, del encantamiento inmóvil y de la voluptuosidad infantil. En el abrazo amoroso estallan las historias contadas. Momento de la voz que viene a fijarnos, atónitos, a afirmarnos en nuestros deseos. El abrazo amoroso late de puro don, de pura generosidad. Tengo varios amigos que son mis críticos. Javier Cofre, cada vez que publico, me hace una devolución, me sugiere cosas, yo cambio versos, corto. Mariano Justo, un poeta joven que respeto  y quiero mucho. Mariel Ascencio, mi compañera de la obra “Malditos”,  te dice barbaridades. Está bueno tener gente que te dice qué terrible es lo que hiciste. O te interpela: ¿otra vez hiciste eso?, ¿por qué haces momentos de televisión en la radio? Pero es genial. Tengo, también, una gran valorización sobre el editor. Uno con buena leche te mejora mucho lo que vos haces. Además, no va a saludar al atrio. Tengo años de edición en la  revista “23”. sietecase9Estaría buenísimo que tuviéramos un editor todo el tiempo, que te fuera editando la vida, sugiriendo y opinando. Se nota que no hay nostalgia en tu poesía. No, inclusive los poemas más tristes tienen algunas vueltas.”La Tristeza” es  el poema de mi madre. Yo la perdí cuando tenía 16 años. No había podido escribir sobre ella. Hay un poema que se llama “Mi madre murió en la guerra”, está en los inéditos. Incluso ése tiene alguna chispa para adelante o, por lo menos, lúdica. La música la asocio más a la poesía. Es como si la poesía fuera una parte mía que canta y la prosa reflexiona. Como decía Trejo: “Yo soy la jirafa loca y el oficial prusiano”. La poesía es la jirafa loca, aunque llore. Y el oficial prusiano escribe la prosa, tiene un corsé, un proceso bien diferente. Como el poema que a vos te gusta de Kavafis: ahí hay una idea de lo que es la poesía, “un puente y no la meta”. Sí, un viaje, que es el concepto homérico de la poesía.  Porque la poesía tiene que ver más conmigo que con el receptor. En la prosa uno puede especular a quién va dirigida. Yo generalmente no lo hago, trato de leer o escribir una historia que me guste a mí, sólo porque me interesa contarlo. Nicanor Parra decía, en un Manifiesto, “Para nuestros padres la poesía era un artículo de lujo y para nosotros es un artículo de primera necesidad”. No podemos vivir sin poesía, ese es el cambio que meten ellos en el sesenta, en la poesía latinoamericana. Está bueno asociar la poesía a la necesidad. A mí no me lo provoca ninguna otra forma de escritura. Yo hace un par de meses que no escribo un poema, pero yo no voy a forzarme. Sin embargo, para la prosa o para el cuento,  guardo recortes y los uso.  ¿Qué pasa con la poesía y la generosidad? Por un lado, desde el tratamiento del lenguaje en la escritura, es absoluta, ¿pero entre los poetas? Es muy mezquino, bueno, yo no existo poéticamente. Yo creo ser un buen poeta. No reconocen a Trejo ni a Beatriz Viterbo ni a Vivanco. La poesía es así, a mí no me preocupa, nunca me publicaron un poema  en ningún suplemento literario. El ninguneo a Fontanarrosa, a Osvaldo Soriano, yo hablaba con ambos y lo lamentaban, lo  sufrían. Después, cuando se mueren, son fenómenos. ¿La tarea de un suplemento literario no sería recuperar las voces de esos tipos?

  

SEXTO ABRAZO,  EL DESEO INFINITO  Y SIN APURO

De árboles, la poesía sabe.  “El árbol de Diana”, de Alejandra: aquel sin raíces, aquel de tallo con su cono de iluminación obsesiva. Un árbol parecido a la palabra lucidez: sus ramas aspiran tanto de luz como de Lucifer. Sus rayos se reflejan en un foco central en torno a la escritura, centelleante y breve. El árbol en cuya sombra soplaste tu infancia y lo plantaste con cuidado, como cuenta la canción de Cabral. También está el árbol de Rilke, el de los sonetos a Orfeo. El secreto parece indicarnos un parentesco entre hojas, tronco, luz, música y poema. “Y se elevó un árbol. / ¡Oh, pura elevación! / ¡Oh, canto de Orfeo! / ¡Oh, gran árbol frondoso en la oreja! / Y todo calla. / Sin embargo, en el vasto silencio / hay un nuevo principio, una señal y un cambio”. El deseo es lo que te mueve, tengo una sed permanente, trato de disfrutar lo que estoy haciendo. Ya pasé esa etapa de vorágine abrumadora, te come la cabeza, la vida. Ahora lo más gravoso es que me levanto a las 4.30 de la mañana. Después, me organizo, duermo siesta, hago esta nota, salgo mucho de noche, voy siempre a ver algo. Trato de prepararme mentalmente para laburar y para escribir cuatro o cinco horas. Después, pueden pasar dos días sin escribir. Pero, como nadie está esperando un libro mío, a nadie le preocupa que escriba o no. Eso es genial. Implica no estar presionado por la editorial,  nunca firmo opción para escribir nada, tengo una novela que voy a terminarla cuando pueda, si es que puedo. A decir verdad, el deseo es la dirección del abrazo, no el abrazo mismo. Antes de ser deseo de algo es la fuerza deseante, la disponibilidad de la potencia que somos. Después, se amolda a una forma de mujer, de poema, a una voz, a una figura. Da fruto. Aparece,  muy insistente, en lo femenino, en lo erótico, tanto  en las novelas, como en los cuentos y en la poesía. Algo propio de lo poético es femenino. Esa alternancia entre quietud y movimiento que se da tanto en tu obra-  en “Pintura negra”, por ejemplo- donde vemos cuerpos en reposo. Y en tu narrativa, cuerpos dinámicos. Le doy mucha importancia al erotismo. No lo tengo muy pensado, pero me interesa la cuestión de lo femenino. Con respecto a lo dinámico y lo estático, no sé, soy uno de los pocos periodistas que dicen no sé, la frase menos usada en el periodismo argentino. “No sé”. No lo tengo muy claro, hay cosas que  haces porque las  haces. Pero me interesan las lecturas. A mí lo que más me interesa es hablar de literatura, me hace reflexionar.  Hace meses que no doy una nota, salvo en algún programa de un amigo, como el de o Matías Martin. Pero hablar de actualidad me aburre un poco, hablo tres horas por mañana, creo que hay tanta locura que nadie te escucha demasiado, no está interesante debatir. Debato más con Romina, que piensa exactamente distinto que yo. Para qué sumar una discusión que, además, te desgasta. Ya me anoté en el curso de dramaturgia de Kartún, para escucharlo a Kartún, no porque me interese el teatro. Es una fiesta escuchar un intelectual de ese nivel. Me quedé sin Mario Trejo, no tengo muchos maestros para escuchar. Y Mario era genial, solo comparable a Gelman como poeta. A Girondo, a Borges incluso. Una obra muy pequeña, casi un solo libro, “El Uso de la palabra”. Ahora, en “Ediciones en danza” editamos  “Ley de vida”, que era su libreta, es una maravilla. Y Jairo le grabó cinco poemas en el último disco. Un tipo muy extraño, casi una leyenda. En la primera película de Bertolucci, Mario era actor. Periodísticamente, entrevistó a Ben Gurión, al Che, a Arafat. Los últimos 20 años estuvo acá, anduve muy cerca de él, vivía en una pensión. Un tipo intratable, un viejo malo. Era  incapaz de hacer lobby,  un provocador, generaba problemas en las reuniones. Pero a mí me dolió un poco que tipos que lo  admiraban nunca dijeron que lo admiraban: Gelman, un caso.

SÉPTIMO ABRAZO: EL VIAJE

                El poeta ha colmado su mirada de manzanos, telas, torsos desnudos, mapas, tetas, versos para el desagravio. Lo hemos visto -leído-  casi todo. Lentamente, como quien no quiere la cosa, su mundo volvió a disimularse entre mate, galletitas, agua y sonrisas. En el temblor de todos nuestros ojos, la amabilidad agradecía y las manos disimulaban el tránsito, el abrazo del vacío. Ese vacío que a veces toma la forma de una espiral, de un garabato, de un canturreo, de un tamtam; en Sietecase supo formar, difuminado y recurrente, un mandarino.

Un mandarino real.  

Alguien, sin decirlo, prometió una Ítaca.

La alianza misteriosa del poema con la batalla, del árbol con la voz, de la luz con la fiesta.

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.”

sietecase

 




MI REZO ES MALDECIRTE

Abuso: Sobre la “mala leche”

Por Sibel

ETIMOLÓGICAMENTE, “MALA LECHUM”

Para escribir sobre el abuso habrá que escribir. Me es recomendado hacerlo  sobre la mala leche. Por lo cual, comienzo por googlear el origen de la expresión. Se remonta a una antigua creencia: la leche con la que se amamantaba influía en el carácter. Por ejemplo, Aristóteles aseguraba que existía una cierta organización social,  en base a la leche mamada. Así, los miembros naturales de una aldea eran quienes habían ingerido la misma leche. Por su parte, San Agustín recomendaba que los niños cristianos no fueran amamantados por nanas paganas, porque esto influiría negativamente en su fe. Los médicos también aconsejaban buscar nodrizas sanas, en cuerpo y mente.

¿Y por qué me fue recomendado escribir sobre la mala leche a mí? Por la mala leche que me parió. Este último tiempo mi vida se trata de lucharle a una enfermedad. Y todo lo que planeé e imaginé queda en un plano muy lejano. Hoy tengo que sobrevivir… entre otras cosas.

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EN EL NOMBRE DEL  DIOS “AZAR”

Me pregunto cómo el azar nos elige o des-elige, nos tira tomates o flores,  decide qué coño, qué mierda, qué bosta va a pasar con nuestras vidas. Es Dios sin ley, o con toda la ley mezclada en un ovillo. Por eso, ya que a cualquiera le es dado inventarse una religión, yo me hago la mía: el azarismo. Me entrego al juego de  la vida y de la muerte como dicte mi Dios: el azar. Antes, a decir verdad, jugaba idéntico juego, pero ahora se me ha hecho muy evidente. El dios Azar se me plantó ante los ojos y me eclipsó todo el horizonte.

Igual voy a darle batalla.
Se han volteado tantos ídolos. Aparte, el azar es un dios de morondanga. Librarse a él no nos libraría de toda responsabilidad ante nuestros actos. Lo único que me da un poco de placer es pensar en la hermosa anomia en la que entraríamos.  Encima, este dios no te permite ni escribir una biblia en su nombre.

Imagínense: “En el principio…, (¿cuándo sería el principio?”. O, “en el principio fue el caos”…, ¿y después otro caos, y otro y otro y otro?). Un dios que no te permite escribir un origen del mundo no sirve para un cuerno. Largo los hábitos.

PONELE ONDA POSITIVA

¿Por qué a mí, carajo? Responde a esta gran pregunta una nueva ola de pensadores “positivos” con otra hermosa pregunta ¿para qué carajo?

Opciones:

-Darse cuenta de algo que hacíamos como el orto.

-Reconocer que la enfermedad no advino, uno se la “hizo”. Es decir, sobre llovido, mojado. La culpa es mía, mía, mía. Esa religión ya la conoce todo el mundo.sibel4t

Fijate cómo te hacías la boluda con la muerte. ¿Y vos, pensador “positivo”, ¿vos, no? Y ahí toca entrar en un laberinto: la búsqueda de ese origen psíquico, ¡el culpable!… Es un lindo paseo por el cerebro que tampoco viene mal, para desintoxicarlo un poco de porquerías (autoboicot, inseguridades, manías y otras yerbas).

-Para cagarnos la vida.

-Para descansar un tiempo de lo que pensábamos el motor de nuestras vidas. Ahora, ya nada le hace competencia a este monstruo: la enfermedad.

– Y otras

Cow Parade Porto Alegre - vaca integral

Pero mirá qué gracioso: si uno, cada vez que tiene un grano, piensa: es cáncer de piel, resulta ser un hipocondríaco, un persecuta. Si uno no piensa que puede tener una enfermedad grave, es un desatento. ¿Cómo sería algo intermedio? Por ejemplo: me duele la cabeza, seguro no es una meningitis, debe ser el calor. Podría serlo, pero yo soy positiva. Como todo, al tocar los extremos, nos quemamos o nos congelamos.

chiste toro

LA MALA LECHE LOCAL

“Tener mala leche” se usa en Argentina para aludir a personas o a conductas mal intencionadas, es decir, destinadas a realizar el mal con alevosía. El “malaleche” es un resentido, incapaz de hacerse bien ni a sí mismo, reparte el daño entre quienes se le cruzan. Una especie de distribución equitativa del desastre. No me lo cargo solo, compartamos. Ejemplos: el clásico que te toca bocina mientras estás intentando estacionar, el buchón en la escuela y otros tantos. Claro, estos son ejemplos mínimos, porque sabemos que hay gente mala leche mala leche. El otro día vi, de morbosa  nomás y por youtube, a unos flacos que le pusieron unos petardos a un cachorrito y lo hicieron explotar. En ese extremo, el término mala leche se queda corto.

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LA ”SÚPER” LECHE

Últimamente estoy con el tema de la sobrevaloración de las cosas. Y es claro: la leche es uno de los alimentos más sobrevalorados en la historia. Mi abuela me cacheteaba si no me tomaba ese horrible líquido caliente, sentadita en ese frío, gigante y solitario living. Hoy resulta que la leche hasta puede ser la causante de cáncer de mamas y, por un montón de otras razones (la proteína de la leche cae mal, las vaquitas consumen alimento artificial, el glifosato con que rocían la tierra en que pastan las vaquitas te hace pelota) ya no estaría recomendado tomarla en nuestra adultez. Es decir, no hay ya ninguna “buena” leche. Ninguna buena, sin más. Sería hora de empezar a repensar, como Spinoza. No hay bien ni mal. Está lo bueno y lo malo. Y esas dos categorías bailan una danza tan ágil, que jamás se fijan en ninguna figura.

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PENSAR SIN PENSAMIENTO

Pensar el azar: lo que adviene parece no pensar. Las causas y los efectos se abstienen. ¿Entonces? Empiezo con mis analogías, mi gusto por la metáfora, el juego de palabras y no llego a ninguna parte. Pero pensar, ¿tiene que ser necesariamente llegar a alguna parte? Por eso, ando. La poesía es el lenguaje límite, el de los límites. Si pudiera decirlo en prosa, no se trataría de ese sublime, terrible. No voy a dejar de insultar. No sé. No concluyo. No puedo aliviarme del todo. Pero respiro distinto y digo con Wistawa Szymborska

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.

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Estrellada

mano suicida

se duerme y la despierto

perezosa quiere y no quiere

de a poco deambula su sangre

soy puño

pinches que suben pinchazos que bajan pinchaduras ruedan machucones

de colores de sabores

liquidan coagulan mi paciencia mi ira contenida

duelen pánico

transpiro la música exprimida me da de comer en la boca

siente cómo se seca cómo palpita de sed en playas oxigenadas,

en batas blancas

encierro: te guardo en el cajón de las bombachas

siempre junto a mi cama

boca con boca a boca

molesta y caprichosa pide y evoca

quejosa y convulsiva se endurece o tiembla en el momento justo

sabe cuándo hacerlo, saliva de limón en mis almohadas

sabe cómo parar mis orejas

ya no podría hablar más de mí…

hay un esófago, un hipotálamo, unos riñones

unas vejigas, unas glándulas y sus allegadas hormonas antidiuréticas

hay sequía hay atrocidades del pasado

impuestos, todos me sacan lo todo

Y no para de llover Mar del plata llorona

deshidrata los cielos, vomita las estrellas

Luz, por favor, por favor

no quiero morir estrellada.

LA MISA NEGRA

Me tiras tomates con cola de rata, recibo los golpes rojos, los espero y los guardo para entender. Desconfío, pero muestro la mano, giro y giro, mientras limpio el desastre y no encuentro la grieta por donde entra el polvo, que no para de acumularse.

Mañana, quizás me tires  flores y quizás esconda la mano quemada.

Del lado que equilibra la felicidad de otros, me derrito.

Mi rezo es maldecirte.

CC 010523 mala leche




EL CANTO DESVELADO

Entrevista a: Luciana Jury

Entrevista: Isabel D’Amico y Mariano Botto

Edición: Mariano Botto

 

IMAGEN 1El día de la entrevista, a Luciana Jury, el abuso le cayó del cielo. Desde la noche anterior no había parado de llover y, en la Provincia de Buenos Aires, algunos ríos desbordaron. Al llegar a su casa, en Tortuguitas, el diluvio cedió, aunque algunas calles continuaban algo inundadas. Otras profundizaron huellones en un barrial inaccesible. Muy celeste, el cielo abrazó las casas bajas del conurbano. El esplendor solar del mediodía sacudió el gris y avivó pinceladas de ciudad sobre el lienzo pueblerino.

Antes de anunciarnos con palmas, ella apareció por un costado de la casa, mientras cerraba el paso a los cuatro o cinco perros, que se limitaron a observarnos, sin dar ni un pequeño rezongo o ladrido.

Una vez adentro, las pinceladas del barrio se volvieron universales, en una celebración de colores y sentidos: Ssbre cada pared, los cuadros de Zuhair Jury brillaban como una llama viva.

 LOS NUDOS DE LA RED

En tu modo de cantar está el desborde, natural y latente. Un grito que sobresale entre el murmullo. ¿Qué significa para vos ese grito?

De manera definitiva, es la necesidad de romper con algo asfixiante. Con la asfixia de quienes no tienen la posibilidad de pegar ese grito y decir qué les pasa. Por la necesidad de libertad de ellos y por la mía. Si bien, a lo largo de la historia, ha habido un sinfín de cuestiones que han otorgado a los hombres más derechos, no necesariamente significa que el hombre sea más libre. Creo que mi canto tiene que ver con eso. Además, mi construcción de ser ha sido desmesurada hasta en el amor. Soy hija única -aunque tengo una hermana de parte de padre que prácticamente no conozco y nos llevamos muchos años- y considero que en la construcción de mi familia hay mucho del amor pasado de rosca y eso lo agradezco. Crecí bajo la dictadura y con mis padres en la lista negra. Hasta los siete años, viví bajo ese miedo que, de alguna forma, me trasmitieron. Y tal vez padecí estar con tanto cuidado y terror. Pienso que mi forma de cantar también se vincula con eso.

Tu forma de cantar se derrama, se desborda. Y ese desborde- en algunos casos- pareciera, que pifia…

Si, que jode. Cuando viajo en el auto y quiero pensar cosas profundas, escucho mi último disco y me emociono mucho. Cuando quiero distenderme, escucho otras músicas. Mi música no es para provocar relajación espiritual, mental o para descansar del problema, es para entrar en el conflicto y desatarlo, desanudarlo.

Es una definición del arte; no viene a entretener, viene a romper…

Para entretener, jamás. Sean las músicas que sean. Hoy estaba pensando la frase de José Pablo Feinmann “entretener hasta matarnos”. Hay que tener cuidado: uno se puede entretener con un montón de cosas mucho más interesantes que un espectáculo o una propuesta artística. El arte está en función de la expansión de las conciencias.

¿Tomarías el escenario como un ring?

Como un ring, no. Toda la parafernalia, de lo que es la cultura o el espectáculo, se parece a la preparación de un ring. A veces siento que voy a salir a pelear pero, en realidad, salgo a encontrarme con la gente. Siento la tensión de que se sientan bien y se entreguen para poder entregarme. Quienes interpretamos tenemos una parte del ser que se queda sentado en una silla; nosotros prestamos el cuerpo y el alma para canalizar las voces de los tiempos.

Las voces que nos hablan

Claro, es fantástico. Es una manera de salirse de uno pero estar, más que nunca, con uno mismo. Cada vez que subo al escenario, desnudo el alma; desaparece la conciencia, el estar en el detalle y las pequeñeces. Se quedan en otro lado. Siento que puedo tener alitas, es preciosa la sensación. Entonces, no lo veo como un ring.

Lo que voy diciendo en algunas canciones es denso y pesado. Hay que sostenerlo con la actitud. Pero, como soy muy geminiana, también lo disfruto mucho. En el último recital estuve con una banda y pude soltar el cuerpo y moverme. No estar tan reconcentrada en lo que canto y toco, eso es de una exigencia muy fuerte. Entonces, me divertí. Voy a lo profundo y también me gusta estar livianita.

BIEN DE FAMILIA

“No hay duda que bajo por su raíz y subo por su cuerda”

Roberto Santoro

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Zuhair Jury

Fruto de toda tu historia familiar, confluís con las raíces de un padre poeta, pintor, de tu abuela poeta, de tu tío cineasta y cantante…

Yo pienso que soy un cachito de cada uno de ellos, eso me construyó. No quiere decir que no sea yo misma; soy también lo que he construido. Mi familia, específicamente en lo artístico, ha sido una usina generadora de una imaginería, de ideas y advertencias, de un mundo que no lo aprendí en otro lado tan fuerte como de mi padre, madre y abuela. De mi tío, ni hablar. Esa es mi escuela, la tuve al alcance de la mano. Luego, de adolescente y adulta, la elegí. Porque no siempre uno pude elegir, entre legados tan fuertes. A veces es imposible sacártelos. Pero, de grande, mirando el mundo y viendo cuáles eran las otras opciones las otras fuentes, me di cuenta de que la mirada del mundo que más me interesaba era la mirada de mi viejo. Las conversaciones más profundas que puedo tener en la vida son con mis padres.

Una escuela de compromiso

Sí, claro. Por eso me costó mucho. Si bien mis sueños de chiquita eran cantar y mover el cuerpo en un escenario, concretar ese sueño me llevó mucho tiempo. Por la misma responsabilidad que implicaba meterse en ese palo, al venir de esos padres. Y tomo a Leonardo (Favio) como un padre artístico. El fracaso, de haber sucedido, hubiese sido más contundente.

Todo eso son los fantasmas que el mundo del espectáculo te propone y te exige. Yo me di cuenta: tengo que cantar con la misma necesidad con la que canto en el patio de mi casa; como me enseñaron mis padres. Mi tío es la imagen pública, mi padre es el constructor de esa imagen que vive tras las sombras, oculto y de una manera muy natural y tranquila. Amando y haciendo un arte del vivir cotidiano. Entonces, tengo esa preciosa escuela que me dio ánimo para forjarme en lo que a mí me pasaba con el canto, más allá del espectáculo. Y así no perder la esencia de por qué canto como lo hago.

 LA SAGA DEL MILAGRO

Tus discos solistas “Canciones brotadas de mi raíz” (2011), “En desmesura” (2013) y el reciente “Madrugada” (2015) parecen trazar una historia: partir desde la raíz para salir con toda la fuerza del brote y volver a la calma de un inicio.

Absolutamente. Es una misma cosa. Una saga. Tiene una coherencia desde el principio al fin…y me emociona pensar en eso…

(No sólo lo dice: sus ojos brillan y la voz tropieza con dulzura. Los gorriones, cantores durante toda la entrevista, hicieron silencio. El murmullo de la calle también se detuvo y la tarde, suspendida a centímetros del suelo, hizo una pausa.)

…y me emociona sorprenderme al ir contando exactamente mi forma de pasar por este plano terrenal con coherencia, actitud y veracidad. Me van pasando cosas que me sorprenden a mí misma. Los discos, por lo general, son la consecuencia de pensar previamente y armar un concepto de hacia dónde ir. Yo lo hago al revés. Voy viviendo la vida y mi necesidad fundamental de cantar es poder fluir los amores y desamores, las dichas y alegrías que provocan las relaciones amorosas. No solo las relaciones de pareja sino, en mi caso, mi familia, mi padre, mi madre que me han querido, cuidado y hasta asfixiado con tanto amor. Agradezco todo lo bueno y malo que pudo haber sucedido porque es la celebración de tres seres que bajaron al mundo para ser y transcurrir, agradecidos y advertidos, de que este mundo es un milagro. Más allá de los hombres, las sociedades, la historia y los tremendos errores que pudimos haber cometido, este mundo es un paraíso. Es un milagro ver cómo crecen los árboles, cómo en invierno se caen las hojas, cómo las hormigas tienen su organización social infinitamente mejor que la nuestra. Eso es en definitiva lo que canto.

(Y nos viene a la memoria “Me abrazo al hombre y soy el hombre, el otro, el abrazado” de Zuhair Jury)

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Zuhair Jury

 Estuve en la plaza cuando cantaste. Una mujer a mi lado dijo, “Esta mujer que ufff…”

Así dice la gente cuando termino de cantar. Es un zamarreo lo que hago con mi voz: ¡Escuchá! Y si necesitás que te lo grite: lo grito. Esto es un milagro, cambiemos ya nuestra forma de vivir. Aprendimos todo al revés. En el fondo, las personas nos amamos profundamente. Pienso que un artista debe tener- en mi caso es una necesidad- la idea hasta inocente de que todo puede cambiar, que se puede construir un paraíso aquí. Sólo necesitamos-como decía Charly García y algunos otros más- ponernos de acuerdo, ese es el problema.

Lo que decís es como un zamarreo profundo, excede la palabra, excede el canto. Es algo profundo que querés comunicar y buscás que llegue también a un lugar profundo….

Fundamentalmente, eso: que entremos en la conciencia de estar viviendo algo maravilloso, milagroso, perfecto. Es sólo un ratito nomás y debemos dejar algo bueno.

LOS DÍAS DE LA NOCHE

“Una luz, una lámpara,
la lejanía de la noche.
La lejanía de la lejanía
nace de mí, nace con música.”

Alejandra Pizarnik

¿Las letras que cantas modifican tu comportamiento cotidiano?

Es al revés. Voy viviendo y la canción baja. Por lo general, esa información está guardada. Tengo mucho dato musical en la memoria desde que yo soy chica, porque mi padre y mi madre tocan la guitarra y cantan. Entonces, la música me fue transmitida no desde los discos. Teníamos cassettes. Pero para grabarnos y grabar las guitarreadas con amigos de mis padres que venían en los años 70. Tengo mucha información de todo ese tiempo. Cuando mi cabeza está dentro de un problema, aparecen-por un juego inconsciente de la cabeza- ciertas canciones que reflejan el estado en que estoy. Así se me da el proceso. En general, son los conflictos los que afloran la creatividad para alivianarse del problema.

AMANECE EN TORTUGUITAS

A lo largo de un año y medio o un poco más, a Goyo (Grasso, pareja de Luciana Jury) que me viene escuchando y también es músico (cantante y guitarrista del grupo “Cenizas del Alba”) y comparto la música con él, le dije:-Quiero hacer un disco con todo lo que vengo cantando. –Bueno, dijo él, venís cantando esto, esto y esto. Todo tiene una relación con el desvelo, con el transcurrir la noche. Yo agregué: estos años me he quedado mucho tiempo despierta en la noche. Y él: ¿Por qué no le pones ” La madrugada”? Y así nació el disco. No hay mucho más misterio.

Es el misterio de la vida.

Exacto, por lo menos yo laburo así. Hay gente a la que una experiencia de vida le despierta una incógnita, un interrogante; trabaja sobre eso y lo despliega, incluso hasta compone. Lo mío es como sobre-componer o sobre-versionar. En general, mis canciones son de otro. En mis discos hay una o dos composiciones o letras mías. Ya siento algo que me lleva a la escritura, a componer canciones propias y animarme a ver qué pasa. Lo voy a hacer con mucha paciencia.

En una nota contaste que muchos temas de tu repertorio los cantabas con tus padres cuando eras chica ¿Haces una especie de puente con tu historia?

Lo que estoy haciendo tiene que ver con el conflicto tan humano de tratar la relación de los padres. Y pasa cuando tenemos padres tan pasionales, con tanto para decir, transmitir y no hay lucha entre hermanos. Noto que, por lo general, en una familia de dos o tres hermanos, hay uno que se queda con la responsabilidad de la protección y el cuidado de sus padres al final del camino. En el caso mío, no tengo opción. Me doy cuenta ahora: Lo que hago es homenajearlos permanentemente, también a mí, a mis seres queridos y a la vida. Que no me quede ni un gramo de algo que quiera decirles. Es como para que, al final del camino, cuando esté sola, sin mis padres, “tan presentes”, yo pueda hacer un camino feliz, despojada, liviana. Y no quede nada pendiente en este amor que nos tenemos.

IMAGEN 4LA VOZ DE LA MADRUGADA

La creación, según vos, es un camino hacia la calma. ¿Crees que la búsqueda de calmas conforma una vida de sabiduría? ¿Se trata de encontrar esa paz y decir: Di todo?

Después de dar todo, encuentro la calma, después de vaciarme. Si es necesario llorar, volver a cartas viejas o mirar fotos, lo hago. Y si es necesario pensar en por qué me metí en los quilombos que me metí y no poder conciliar el sueño, también lo hago. Por qué amo como amo, por qué me aman como me aman, todo eso se vuelve sonoridad y canción en este último disco. Hice un paralelo entre las canciones con el transcurrir de la noche. Después, venía el sol y luego la calma y el sueño. Durante un año y medio estuve todas las noches despierta y, cuando se escuchaba el primer canto del gallo, al despuntar el sol, llegaba la calma. Ya no se escucha tanto el canto del gallo, porque la cosa está más urbana. El símbolo del gallo es un ícono muy juryfaviano (Zuhair Jury-Leonardo Favio) porque a ellos también les ha quedado como un sonido que los convocaba a cosas poéticas y misteriosas. Han hablado mucho del gallo.

En mi imaginería, recuerdo que Juan Moreira- de Favio- moría con un sol enorme, que es una forma de descansar. Mi tío se fue con un sol pleno de mediodía y no podía ser de otra forma. Quizás, encuentro en el sol su protección.

¿Ahora esto cambió?, ¿la madrugada dejó de ser tu día?

Sí, ahora trato de dormir. La madrugada me sirvió muchísimo para encontrar un espacio de soledad. Yo soy muy celosa de mi tiempo y de mi individualidad pero, cuando se tiene un hijo, no se dispone de ese tiempo. Con los desvelos me sentía muy bien, muy a gusto, boludeaba con la computadora, tenía mucho tiempo para hacer nada.

Suena mucho más que nada.

Me imaginé que ese sol redondo del que hablás es el disco “la madrugada” en que amaneciste con calma.

Voy por ese camino. Busco eso eternamente.

FOLCLORE DEL CONURBANO

En una nota, hablaste de que tu presente estético es el conurbano. ¿Sentís en tus interpretaciones la estética musical del conurbano?

Siento que mi música, además de todo lo que hablamos, es del conurbano. Una persona es   lo que construyeron en uno, lo familiar, el contexto social, regional y zonal. Esto también te condiciona y te hace un personaje. Yo nací en Capital, pero soy de Tortuguitas y vi crecer el conurbano a su forma. Siento que los conurbanenses, como no somos ni de campo ni de ciudad, somos un problema a definir; somos la condensación de un montón de gente expulsada, salida del interior, hijos y nietos añoradores de sus pueblos, que van directo al folclore para recordar su lugar. El folclore está muy presente: De Cuyo, de Corrientes, ni hablar de la cuestión regional, que hace lo propio. Paraguay, Bolivia, Perú. Vas a un supermercado chino y escuchas música paraguaya o peruana, que parece tener similitudes con la música China. Hay algo extraño y que funciona bien. Cuando era Pangea, pertenecíamos todo una misma masa, algo debe haber pasado entre Asia y América que nos conecta.

Por otro lado, tenemos el tango. Estamos cerca de la ciudad, tenemos el arrabal, lo olemos en las orillas del primer cordón del conurbano. También, el rock, las músicas transoceánicas que nos llegan. Tenemos todas las posibilidades. Yo siento que puedo cantar tanto una cumbia, como un yaraví o valsecitos peruanos. Es un legado familiar y estoy muy feliz de darme cuenta de eso. Me aburro fácilmente con una sola cosa; no podría cantar sólo folclore, sólo tango o rock. Soy, sí, la combinación de todo eso.

En esa combinación nos divirtió mucho escuchar “Lola”, de Rafaela Carrá

En esa canción pongo todo, mi infancia y la infancia de Mora (su hija). La evoco y le dejo un mensaje; si va a ser hija única, quiero que sepa que no va a estar sola si está al lado de la creación, de la música, del arte, de la danza. Nunca se va a sentir sola.

 

Discogra-vida:

2008 “Maldita Huella”, a dúo con Carlos Moscardini.

2011 “Canciones brotadas de mi raíz”

2013 “En desmesura”

2014 “El veneno de los  milagros”, junto a Gabo Ferro

2015 “La Madrugada”

En desmesura – Luciana Jury

 

 

 




CENTENARIO BLUES

Abuso: sobre drogas.

Por Néstor Grossi

Dicen que la primera droga es el porro: mentira, al menos para los de mi generación…

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Los noventa no empezaron cuando debían, ni terminaron en el dos mil. Fue la década más larga de toda la maldita historia, se los puedo y voy a asegurar. Pero, ante todo, afinemos,  ¿no?  Tuviste que tener  unos dieciséis o diecisiete en 1988,  tuviste que pintarte tus remeras  y pararte los pelos con jabón, era eso o ser un Rollin: o peor,  podías haber sido víctima de toda la1412488_292153447661186_2568126513401798002_o “mierda nacionalista” que Malvinas había dejado en las radios. PUTA MADRE, veníamos de abrirnos de piernas  ante la primera colonización y estábamos a un paso de conocer el término: mundo globalizado. Éramos unos pelotudos pero, al menos, no éramos unos hippies de mierda: eso nunca, así que chala, las pelotas…Artanes, Ciclopentolato Poen,  Tamilán, Akineton, las akinetas, dios mío, por 20. Y, por supuesto, el Aseptobrón, cuando venía con la bendita codeína…Aaaaah, esas fueron épocas, amigos.

Con un ojo puesto en el norte y el otro en el pasado, veníamos de ver a la generación de oro convertirse en unos imbéciles capitalistas. Los vimos dejar sus sandalias y ocupar oficinas en distintos puestos, los vimos convertirse en maestros y profesores, los vimos crear empresas y convertirse en patrones.

¿Esta gente no tenía palabra? Pero no importaba ya, nosotros tomaríamos la posta y cambiaríamos  lo que estos giles habían hecho mal. Así que  nos llevamos lo del amor libre como pudimos, lo de las drogas- a la perfección- y al rock: había que cambiarlo.

LOS VIEJOS DE ANTES TENÍAN RAZÓN

Hasta que escuché la canción de los Pericos, “La chala” para mí era eso que envolvía al choclo y nada más. La Primera vez que vi un recital de Charly, escuché hablar de drogas y todavía recuerdo el impacto que me causó. CementoFue en la cancha de Ferro, durante un acto de la UCR, tocaban un montón de músicos. Apoyaban, creo, a  Angeloz o a algunos de esos que iban a competir contra el candidato del PJ ( “mano a los huevos, a las tetas, ya”). La cosa es que Charly estaba sobre el escenario, en una terrible versión del  “Rap de la hormigas”. Se lo sentía en su mejor momento, venía de arrasar con “Parte de la Religión” y andaba a pasos de formar “Los Enfermeros”.

Entonces, la magia: hubo un momento en que Charly  paró el show y se puso a hablar de no sé qué mierda sobre no sé qué carajo de quilombo mediático y, mientras puteaba,  empezaban los acordes de “No voy en tren…”. Tocó poseído hasta el estribo, ese lo cambió y así hizo caer mi quijada contra el verde césped de Ferro:  “cuando era chico nunca fui muy listo, tocaba el piano como un animal” (lo alteró un poco), “cuando era chico era drogadicto, y ahora también lo soy”.  Lo repitió tanto que no me quedaron dudas.  Después, siguió hablando de su sexualidad y de que todo debería ser libre.

Era la primera vez que escuchaba a alguien asumirlo y hablarme de ese tipo de cosas con tanta libertad.

El Gran Yoni.. Lo primero que hice fue darme la vuelta y mirar al Sapo, al Chelo y a las hermanitas uruguayas, que eran nuestras novias: Charly es un genio, les dije, y estaba loco.

Y, mientras volvíamos por Avellaneda, esas diez cuadras que nos separaban de Eleodoro Lobos, no pude pensar en otra cosa ¿Todas las canciones hablaban de drogas?

Hasta el día de hoy, ese sigue siendo uno de los mejores conciertos que vi de Charly. Y muy educativo. Y otra cosa, ese fue al último concierto al que fui sobrio, quizá por eso lo recuerdo.

Ese mismo año dejé la escuela de dibujo y me compré una guitarra eléctrica, la más barata, una Faim Mustang, con un solo micrófono de doble bobina, que pagué en australes.

En 1988 tuve mi primera banda, la formamos con los compañeros del industrial. Ninguno sabía tocar ni un acorde y, en común, solo teníamos a Los Violadores, a Los Pistols y a Maiden. Ok, nuestra banda sería punk y nos llamamos “Asistencia Kriminal”, igual que nuestro primer tema. Eran tres notas; una  que no me salía y las dos que conocía. El estribillo en la y sol menor, decía esto:

“Necesito una asistencia, necesito una asistencia”

Y el coro de todos nosotros gritaba “Kriminal:

Necesito una asistencia, necesito una asitencia;

                “Necesito sal de anfeta necesito sal de anfeta”

Y de nuevo el coro, “¡Pa tomar!”

Listo, yo ya había firmado: sin Dios, sin patria y sin hogar.

Mi viaje había comenzado. Y  yo  estaba perdido.

 

1989, EL NÚMERO MÁGICO.

 

Con tanta dictadura en este país, no quedaron muchos registros de la historia de las drogas en Argentina. De seguro, alguna boludez en IMG_20150816_115717algún libro de psiquiatría o algo por estilo, pero no hay ningún registro del impacto que produjeron a nivel social.

Yo sólo puedo hablar de los noventa.

De alguna manera, el “uno a uno” aumentó la variedad de drogas que uno podía conseguir, renovó un mercado que no iba a más allá del peor faso del mundo y cocaína con geniol. El valor del dólar, amigos, cambia la calidad de la droga; así que no tardaron en aparecer el porro  colombiano y el brasilero para competir con el mercado paraguayo. Empezaron a conseguirse  bolas de seda paraguaya, (resina en su máxima y riquisima expresión), el hash local y hasta había mezcalina. Si tenías algún amigo  en España, llegaban -en pequeñas dosis- barritas de hash. Y la merca…mucho no puedo hablar del tema, nunca pudo gustarme y miren que lo intenté, juro que hice todo lo posible.

“Soda” explotaba en Latinoamérica; “Los Redondos”, acá. Había un Pappo recién llegado, tocaba por ahí y planeaba juntar Riff. Había cientos de pubs con bandas tocando todo el tiempo y empezaban a venir los grupos y solistas que nunca pensamos ver jamás. Y todo un arsenal de estimulantes disponible  que, por supuesto, supimos usar.

                   La cultura Barra se había apoderado del rock y uno seguía su banda a morir. Así IMG_20150816_124029que, después de la entrada, el próximo gasto era la piedra, las pepas y una pequeña vaca para el escabio. Los pibes comenzaban a pintar sus primeras banderas, mientras abrían los cartones  de vino y los llenaban de frutas y de hielo…a veces, algún cabeza tiraba un chorro de alcohol puro. Y por qué no, algún Rohypnol.

                  En los noventa uno podía pasar de fumarse un cucuruchito de hash a tomarse un tetra con pastillas. Menos heroína, podía conseguirse cualquier cosa. Fue el auge de los locales que vendían pipas y sedas importadas y, generalmente, estaban en galerías, muy cerca de las disquerías.

Pero no todo fue descontrol, muchos de nosotros hicimos cierto uso del abuso y empezamos a buscar nuevos sonidos con nuestras bandas, a combinar colores y buscar nuevos trazos. Leíamos a Castañeda y a Baudelaire. Nuestra biblia era Flash, de Charles Duchaussois, y todos éramos músicos. Como nuestros antecesores, esperábamos el verano para cargar las mochilas y salir para el sur, para Gessell o hacia Córdoba. Los que elegíamos las montañas, de camino, bajábamos  un día en Rosario para meternos en las afueras y buscar cucumelos entre las mierda del cebú. Y, recién entonces, seguir el viaje…

Al igual que en los setenta, los noventa fueron ese punto donde las cosas se renuevan. El abuso al extremo de  todos los sentidos; La refundación del rock en la Argentina, el tridente de lo que sería el rock barrial: “La Renga”, “Los Piojos” y  “Los Caballeros…” eran  las tres bandas que se venían. Cualquiera de los primeros tres discos de esas bandas son un clarísimo pantallazo de qué fueron los 90 en Bs As.

 

AULLIDO

 

No sé si fueron las mejores mentes de mi época, pero los vi echarse a perder mezclando diferentes drogas, los ayudé  a inyectarse cocaína, los vi mezclar Ketalar. Los vi tomar pastillas o ácido hasta terminar internados en algún lugar y a cargo de algún  juzgado.

Se terminaba en un hospital,  en la cárcel o bajo tierra, así eran las cosas para los adictos de mi época. Así eran las cosas en mi barrio, ningún lugar marginal: hasta los 25, nunca viví  a más de cuatro cuadras del Parque Centenario. De mis amigos y compañeros de aquel viaje, quedaron tres nada más; a uno, prefiero ni recordarlo, se hacía llamar el Sacerdote del Rock, el muy imbécil,  y fue el primero en traicionarse. El otro es el Chelo,  un amigo de la infancia también y ahora es colectivero de alguna línea.  Cuando hablé con él, hace un par de años,  me dio todas las malas noticias juntas. Al único que sigo viendo es a Yoni.

El Yoni  es el único ser humano,  que pudo sobrevivir al abuso de todas- todas- las drogas y no tuvo que soportar ninguna de las consecuencias: ni se murió ni terminó en ningún hospital y, mucho menos, preso. Detenido un rato, muy largo, sí. También, es el tipo más fiel a sus principios que conozco. Y hay algo que puedo asegurarles: mientras existan las drogas y el Yoni esté ahí, el mundo seguirá girando.  Amén.

El resto de aquella gente y de esa época  murió.

Por eso mi plural, durante toda la nota,  porque esta historia va en la memoria del Bichito y de su hermano, el Negro Villa, que murió de sida. Y el otro lo siguió atrás, de pura  tristeza. Y si tuviese, ni hablar, peinaría acá nomás en nombre del Dani, pero no.

Y no quiero hablar mucho de ella. No voy a aceptarlo jamás, hasta que toque su timbre o averigüe en la cuadra, voy a seguir pensando que soy un cagón que no cumplió su palabra, que todavía puedo pararme ante su puerta

que ibas a estar ahí siempre para salvarme

que todavía hoy nos separa tan un solo un pasaje,

que ibas a estar para colgarte de mi brazo y llevarme del kiosko al parque hasta convertirte en esa luna blanca que siempre brilla sobre el Centenario y

que me obligara a amarte más allá de la muerte.

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DIS DI EN MAY ONLI FREN, THE END…

Me quedo con las ganas de hablar de Obras, de los bardos en Cemento; de los primeros conciertos de “Los Ramones”, del Fernet que tomé abrazado a las piernas de Iggy Pop en el Roxy y de aquel primer “Guns”, en River. Pero, bueno, esta nota no habla ni de mí, ni del rock en Bs As. Y, mucho menos, de cómo fracasamos. Hasta cierto punto, fuimos una copia mejorada, pero nada más, no estuvimos a la altura de nuestros antecesores. La prueba está en que creamos la generación que mató al rocanrol: mejor ejemplo, no se puede encontrar. Al menos,  los setentosos, hippies del orto, habían sido lo suficientemente estrategas como para crear una raza que siguiera  su legado.

Mejor volvamos a la falopa, ¿no?

El exceso y el abuso de las drogas son cosas diferentes, aunque suenen casi igual. La diferencia  es una sola: uno puede excederse de vez en cuando y no está mal,  pero el abuso implica otras cosas, amigos, es una adicción. El exceso es algo momentáneo y más cabeza, pero abusar de una droga es algo más especulativo, algo que se arrastra con el tiempo y trae consecuencias que echan raíz en la vida de uno para siempre. Yo pagué. Y, como verán, muerto no estoy. De los hospitales, zafé, gracias a dios.

Solo me tocó un tiempo de encierro; y perder a mi amor, la primera de todas las Rubias, la única mujer que valió la pena amar.




A GATILLO SUELTO

Abuso: sobre el marketing en el arte.

Por Soledad Mársico

ENCUENTRO CERCANO CON UN SINARTISTA

Leí el “quiénes somos” de “El anartista”. Sentí haberme perdido en la vuelta sobre el hueco. Sentí la necesidad de releer, desmenuzar y- entre tanto- pensé: no tengo palabras, tal vez no es la hora de una primera nota. Tomé la taza de té de tilo, hierbas y miel: se volcó la mitad.

¡Señal!, dije. Y gatillé:

Nunca comprendí bien el marketing en relación al arte. ¿Por dónde va eso? De pronto, camino sobre baldosas flojas, con un costado empresarial, tal vez heredado de mi padre.  Es maravilloso: nunca falta el insensible que me grita, “quiero retruco”. Entonces, un día, quien se vistió de sinartista- empresario me dice:

-“Vos no entendés, un artista emergente no tiene que patear el tablero. Ciertas cosas se deben ceder para lograr un nivel de masividad útil”.

LA BRONCA INTERROGATIVA

Se abrió un vacío enmarañado de sin respuestas: ¿útil, para qué?, ¿nivel de masividad?, ¿ceder en una obra que refleja años de deseo y trabajo? El vacío se rodeaba de este tipo de formulaciones, que no llegaban- no llegan aún- a ser preguntas. Son maneras de la bronca en forma interrogativa. Tal vez, por el resto de pudor que se guarda toda furia ante el abuso, tan explícito, de ciertas afirmaciones.

Tengo una certeza: no hacemos canciones sólo para guardarlas bajo el colchón, ni para cantarle a las montañas.

Tengo otra: se expresa la sonrisa sentida cuando alguien escucha y retorna un aire de disfrute musical.

La tercera y última: no pondría sobre los hombros de mis canciones la obligación de darme de comer. Sin embargo,  si lo hicieran, lo gozaría sin rechazo.

MEMBRANA POROSA

Encontré esta definición de mar-keting: “Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto”. Claro, un disco es también un producto, se comercializa. Mi primer álbum ya está editado. Ahora, advierto el regocijo, con sólo vender uno. La membrana que recubre el oxígeno artístico es porosa. ¡Y ahí me apoyo! Sí, ahí. Donde la grieta te susurra en canción lo que no piensa venderse, lo que no piensa. Los versos se escriben de sangre, vestidos de MAR, desnudos de KETING.

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EN NOMBRE PROPIO

El 5 de septiembre presenté mi primer disco. Corrieron los días, no se abrían paso los renglones de la nota.  Caí en la cuenta de que el marketing atropelló mis pensamientos de un tiempo hasta hoy. Intento limpiar los resabios de tensión. Sólo podía escribir sobre esa ácida ansiedad que mantuvo las horas en sueño insomne. La imaginación secuenciaba escenas y, de tanto en tanto, logré salir a la superficie para respirar el segundo real, el presente.

En el carrete pasaba la cinta que peliculeaba muchos finales, inicios y desenlaces de la aventura:

“PRESENTACIÓN DE PRIMER DISCO”

A veces, a sala llena; otras, con olor a rancio de butacas vacías. Todas las escenas en  medio del canto. Como sombras de algún éxito que me entró por los poros y manchó de petróleo aquello que sí suena a glorias, a deseos realizados, a notas. Todo eso que no es ambición. Que no se TIENE. Lo que vibra de sentido en el sonido de ‘vos’, de ‘mi’, de la ‘voz’. La belleza eriza la piel ante el arte: no precisa miradas externas. Humaniza y resignifica. Es invisible, desfigurada, emotiva.

Entonces, ¿en qué cambiaría que las entradas se agotaran alguna vez? Si las canciones ya están escritas; si ya fueron sentidas y transformadas en música: ¿no está en el pentagrama del compositor todo lo que necesita?

IMAGEN-2MIEDOS Y MIEDITOS

Otra vez, el reflejo del miedo.

Ese, velado por el trabajo diario de quien se sienta frente al blanco de acordes y corajea el vuelo del anonimato. El artista, quien goza con transformar su desmesura en notas y, en cada melodía, desenvuelve la quietud, la sin voz.

La soga del éxito se rompe cuando el artista despierta del sueño; despierta de un grito encerrado y ya no hay masividad negociable.

      “(…)Mi vida creativa y la llama rebelde y artística que siempre me guió no sufrirá merma alguna de no publicarse éste, mi último trabajo (…)”, declaró Luis Alberto Spinetta, en el año 96, mientras esperaba que algún sello discográfico publicara “Spinetta y Los Socios del Desierto”.

La prisión del sinsentido es un monstruo muchísimo más grande que cualquier miedito de sala deshabitada.

A CADA CORCHEA, UNA PÉRDIDA

Un suspiro.

El alivio de la elección. La que afirma: no hay pérdida en el paso dado, uno elige qué decir, qué callar.

Y, así, en cada corchea, lo perdido cede ante el abuso de pensamientos, que solo ven el producto  y recortan la realidad con una mirada meramente comercial.

Así, muchos culturosos artistas quedan en ese anonimato que no temen. Lo eligen a consciencia para no asesinar  su canción. Y otros tantos fabricantes de productos rodean el éxito de la mirada masiva.

IMAGEN-3LA NO PRENSA – LAS DISCO/TRÁFICAS

Crear canciones inéditas, estudiar composición, tirarnos al abismo de la música “independiente”. Y luego: difundir solitos.

O fundirnos con el “todo” en la obra musical que otro escucha, que a otro conmueve.

Proceso previo, las notas quedan registradas en un disco.

Entonces, al fin de la tarea compositiva de introspección, libertad y vuelo creativo,  entramos en un cotidiano más crudo: rastrear “la perla negra” que nos abra puertas para grabar  y  sonar en el aire.

A CORAZÓN ABIERTO Y MENTE ESTUDIOSA

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El marketing, la publicidad, la comunicación no siempre riegan el arte , ni lo ayudan a florecer. No nos pasa sólo a los desconocidos. Pareciera ser inherente a todo proceso que propone crearse sin restricciones del afuera. Lo hecho a corazón abierto y mente estudiosa ha perdido valor.

Para alentarme y alentar a quien desee este camino, comparto algunas frases de aquella nota que antes cité, donde Luis Alberto declaró su cruce con SINARTISTAS:

 “Señores: no me constituiré en empresa, ya que se contradice con mi filosofía de vida; ni siquiera consideraré las intenciones que se esconden en su mediocre propuesta, que es la misma que han tenido para con todos los artistas verdaderos”.
Tarde o temprano algún sello reclamará mi obra y aceptará mis exigencias. Eso me fortalece”.
Hoy, desestimando todo excepto el poder de venta inmediata de un artista, estos sellos no ofrecen propuestas para publicar a Spinetta, aunque gasten enormes sumas en producir música para tarados, que no sólo no venden de inmediato sino que jamás venderán”.
“La polución y la contaminación de este planeta no es sólo aquello que afecta a los ecosistemas, también late en los cerebros envenenados que restringen la creatividad, sólo para ambicionar aún mayor poder. Así se destruye el campo donde florecerían las nuevas generaciones de músicos argentinos”.

 




EN BUSCA DE LA PERLA PERDIDA

Abuso: Sobre la poética

Por Karina Caputo

Métodos correctos para aplastar una conjura poética

El Alto comando de la Represión interna dispone:

1° -modifíquese arbitrariamente el sentido de todas

las palabras que de un modo u otro podrían

2°-extirpese el lenguaje a todo aquel que

Archívese y dese a conocer.

Mario Trejo.

 

PELOTERA

Abusar de las palabras.

Abusar a la palabra.

Abusar con las palabras.

Esa mañana mediaba el té de cedrón y  Nina escuchaba  filosofar por Radio Nacional.  Su neurona comenzó a elevarse.

Ella le dijo: – ¡No me rompas las pelotas!

Minutos después, sobrevino una cara inquisidora, los ojos se incrustaron en el silencio, se peinó como Gardel y él quiso irse. Nina  no lo retuvo ni por un instante. Ese era su límite. El modo en que él solía intentar someterla, interrogar su locura con la mirada.

1. Maimuna Feroze-Nana Pakistan 2007 HURGAR EN LA MUGRE

Nina quedó en su territorio. Había, entonces, espacio para el goce. Para la escritura. Desafió a la pujante necesidad de controlarlo todo. La tinta zarpó ese mediodíasin destino. Sentada frente a la ventana de su cuarto, escribió:

“Sufrir a cuenta y agonizar por cuento. Fantasmas en el cuerpo son su materia.”

Las palabras se liberaban del corsé del lenguaje de intercambio. Las frases se retorcían, desperezaban,  daban vueltas, deformaban y transformaban sus significaciones.  Se repetían hasta el hartazgo. Se lanzaban al dictado con el placer de ahogarse en el sinsentido. Jugaban a las escondidas.

5        De pronto: piedra libre al silencio.

Agotada la tinta en el papel, encontró un libro que trepaba a la mesa estallada de colores. “La venganza del cordero atado”,  de Camilo Blajaquis. Su interés era la alquimia. El pibe se  apropiaba de la desmesura de ese nombre; también, del apellido. El poeta puede hacerlo. “Yo es otro”, decía  el Rimbaud de “La alquimia del verbo”. Herencia de alquimista, Camilo también es otro siendo quien es. Se oculta y se devela en el mismo acto.

3 Alquimista. jonathan Swift     Nina sigue  y lee. “Sobre la Muerte”/ ¡Morir! y así terminar con la intriga(…)/¡Letras! Máscara de mi herida, aliéntame esta tarde, que si no escribo soy piedra, y vuelvo a ser un expediente/(… )Un instante, un parpadeo, luz, tinieblas.” (1).  

Palabras poderosas abusan, deliberadamente,  del  código del encierro.  Ella decide correr el riesgo. No hay límite en el mundo de las sensaciones, a pesar de las miradas.

Siempre el atractor de los tormentos camina por historias desgarradoras, ve cada domingo las imágenes más verosímiles de cuerpos desbastados. Los olores putrefactos de la materia son su fiel acompañante.   

6 dos viejos comiendo. goyaUrdir en la mugre de palabras, de cuerpos, de mundos es el oficio de Nina. Allí busca su perla.  Se acerca   milímetros y el horizonte, como es de esperar, se corre kilómetros.

CÓMO ENTRARLE A LA PERLA

Lee poesía. Intensa.Cree que a la poesía no le importa la poesía.  Siempre va por más, esa es su exuberancia, su desmesura. No ambiciona, no quiere tener más sino ser más.  Levantar vuelo, como quien dice. Cuando eso pasa, se la acusa de delirio. En eso Nina y su aliada se parecen un poco. Entiende que nada debería autorizarla a vincularse con ella como lo necesite. La poesía no es, deviene. Y entonces  lucha por nuevos sentidos. Quiere actuar con coraje como aquellos Camilos que conoce. Insisten las voces y la convocan a la disciplina. Tantos años de disciplinarse al pedo por la mirada de los inquisidores. No transa. Sigue

2 Condor. Angela LeibeleEl trabajo sudor sacro. Se pone intolerante con el concepto. Revisa cada tarea que le recuerda el yugo. Mina aquellas imágenes que proyectan el deber ser. Piensa cuál es el rédito surgido del imperativo. ¿Qué paga con eso? ¿A quién? Se mira al espejo y está prostituida.

4 EL MURMULLO DE LA PERLA

Quizá, en la tarde, otros sentidos la inviten a  un paseo por sitios desconocidos. Se fascina con un nuevo existente: seguro él la espera en algún lugar de ese agotamiento.

Nina tiene por delante largos días de catarsis. Aparecen grietas y encuentra en ellas el murmullo de lo bello. Todos los días quiere decirlo de diferentes maneras. Hay instantes en donde se corporizan manos y la hacen avanzar hacia la promesa de una perla.

Sabe: la poesía es la refundación perpetua de la belleza. Entonces, trata de caminar en el desierto hasta el oasis.

Nina deja la lapicera sobre una pincelada amarilla, camina hacia la puerta, es hora de buscar a la niña que sale de la escuela.

 

 

 

 




VACIADOS

Abuso: Sobre Servi Trinitatis (Secta católica). (*)

Por Josefina Bravo

HISTORIAS DE PUEBLO GRANDE

Hace 20 años, Santa Rosa –a pesar de ser Capital de Provincia- era un pueblo. Un pueblo grande si lo comparabas con los otros pueblos de La Pampa. De casas bajas, algún que otro edificio, poco tránsito. Un pueblo tranquilo.

Hoy en día, aunque haya crecido mucho en población, el tránsito sea un caos, la gente ande a las corridas, en los semáforos haya malabaristas y los trapitos estén por casi todo el centro, mantiene características de pueblo. Al mediodía, los negocios bajan las persianas y, en cuestión de minutos, las calles quedan desiertas. La ciudad se toma un descanso. El almuerzo en casa y la siesta son cosas sagradas. Solo las constructoras, que necesitan la luz del día para trabajar y unas pocas empresas, tienen horario corrido en sus oficinas. El resto de la gente sabe, de 13:30 a 16:30hs. -por lo menos- es pecado mortal tocar timbre en una casa o llamar por teléfono. La gran mayoría duerme. Hasta las 17hs., cuando los negocios vuelven a abrir y la ciudad despierta.

foto1jose                                “La danza inmóvil”, de Viviana Cavalié.

 LOS “CARISMÁTICOS”

El invierno en La Pampa es frío y ventoso. Hay esquinas donde la correntada casi levanta en el aire a los transeúntes que se le atreven. Las manos se cortajean, las mejillas y las narices se irritan en rojo. De un soplo –podría decirse- el invierno guarda a los pampeanos en sus casas. Por eso, cuando comienzan los días lindos, aparecen esas ganas de salir a caminar, pasear por el centro, sentarse en un barcito a tomar algo o en un parque, mate de por medio, a ver el sol caer. En primavera, ya casi se respiran las vacaciones. El humor de la gente cambia.

Justamente en ese contexto, un día caluroso de noviembre, hace 20 años, cuando Santa Rosa era aún un pueblo, se instalaron dos “Padres” en la Catedral. Venían del otro lado del charco: España, “la madre tierra”. Enseguida comenzó a correr la bola de que eran carismáticos, traían ideas nuevas. Y los santarroseños los recibieron con ganas de hacer cosas y de festejar el buen clima.

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                                             Collage, de Lihue Pumilla

 El boca a boca, en los pueblos, es más rápido que cualquier cadena nacional. Pronto todos se enteraron de la novedad y muchos se acercaron a la Catedral para ver de qué se trataba. Formaron el Pesebre Viviente en la Plaza San Martín, algo jamás visto en Santa Rosa. Hacían campamentos para jóvenes y daban turnos para “dirección espiritual”, una especie de sesión terapéutica completamente gratis. También comenzaron a dirigir grupos de jóvenes que se acercaban a la Iglesia.

FIELES Y PAGANOS

Una ola de misterio y milagro envolvía a estos dos “Padres” misioneros. Hasta el tono “ezpañol” hacía su efecto. Es sabido que lo nuevo convoca y seduce. Y estos hombres eran seductores por naturaleza. La gente quedaba boquiabierta con sus discursos. Contaban historias de santos, de devotos. Insistían en la felicidad de entregar la vida a Cristo y un montón de otras cosas que prometían cambios de vida, aires nuevos.

Toda novedad tiene su pico y, luego, decae. Muchos comenzaron a alejarse, por aburrimiento o por sospecha. Enseguida, los nuevos sacerdotes se encargaron de diferenciar bien los dos bandos: los “fieles”, quienes permanecían en el camino de la luz; y los “light” o “paganos”, que se alejaban del llamado de Dios y vivirían toda la vida en pecado.

foto3jose                                              Collage, de Lihue Pumilla

 Entre los fieles, había personas “de confianza”. A estos privilegiados, comenzaron a contarles -por lo bajo- que lo más grande de su entrega a Cristo era pertenecer a “Servi Trinitatis”, un Instituto Secular fundado en Cuenca, España, a principio de los años ochenta del siglo XX por el Padre Gratiniano Checa.

POR LA PUERTA GRANDE

“Parecía que descubríamos el mundo, que habíamos vivido siempre equivocados”

¿Cómo entraban los jóvenes a esta Institución? Muchos, de casualidad, un día de esos que quiere llover y no llueve, pero sigue nublado, donde uno se mimetiza con el clima y recuerda todas sus tristezas.Uno de esos días, en que uno sale a caminar, casi arrastrando los pies, va sin mirar y, de repente, pasa por una Iglesia y, aunque nunca vaya a misa, entra. Porque en la Iglesia está Jesús, que sufrió de lo lindo y, a decir verdad, casi todos los sufridos van a la Iglesia. Entonces, el sufriente se siente algo identificado con el lugar o algo comprendido; o se siente parte del sufrimiento mundial, qué se yo. Pero todos tenemos uno de esos días en que hasta la ensalada de lechuga y tomate es gris. Si las casualidades de la vida hacían que, uno de esos días grises, el desdichado de turno pasara por la Catedral de Santa Rosa, entonces, los “padrecitos ezpañoles” abrían sus garras y los envolvían con sus estudiados movimientos de captación. Si el joven mordía el anzuelo, en cuestión de días, estaba adentro.

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                                     Collage, de Lihue Pumilla

Estás mal porque no estás bien con Dios, no estás bien espiritualmente”. Eso decían los padres a los jóvenes que se acercaban para ser escuchados. ¿Le parece? Los jóvenes se quedaban con los ojos abiertos como platos. Sucedía que sus problemas reales no eran reales, sino consecuencia de estar alejados de Dios, consecuencia de estar mal espiritualmente.

Ellos no lo veían, pero los padres, sí. “Tenés algo especial, ¿no te das cuenta? Por eso no estás bien. No estás escuchando el llamado de Dios”. Grandes veedores –o grandes actores- estos líderes eran capaces de percibir, en el aura de la persona, su vocación de servicio, su vocación religiosa. Y los jóvenes de 13, 14, 15 años, con la idealización propia de la adolescencia, de a poco, comenzaban a creer: abrían los ojos a la vida de verdad, como si todo lo anterior hubiese sido una equivocación. Y, siempre para ayudarlos a conseguir su santidad y para la santificación del mundo, los “padrecitos ezpañoles” comenzaban a guiar a estos desdichados, a sugerir ciertas cosas para fortalecerlos espiritualmente.

EL REGALITO DE DIOS

Cuando estaban listos para recibirlo, a unos pocos privilegiados, se les entregaba el Estadillo: “un regalo de Dios”. Era un papelito que detallaba las cosas a hacer para ser santos, cada día del mes. Contaba con las oraciones a rezar por la mañana, al mediodía, a la tarde y a la noche; el tiempo de lectura diaria de la vida de santos; la hora de meditación, confesión y “dirección espiritual” semanales; la misa de todos los días; el Plan de Vida, detalle de todas las actividades (trabajo, estudio, etc.). En la Reunión de normas y Claridad de Conciencia, donde se entregaba el estadillo, se evaluaba si se había podido cumplir todo al pie de la letra o si se había tenido alguna desviación o algún pensamiento que no fuera para Dios, ya que, según ellos decían, “Hay que mantener siempre el pensamiento en Dios y sacarlo para pensar sólo las cosas urgentes”.

Y, con tanto rezo, tanta oración, tanta lectura impuesta-más el trabajo, más el estudio- realmente era dificilísimo sacar el pensamiento de Dios. Menos, cruzar palabra con alguien. Menos que menos, cuestionar algo de la institución de la que empezaban a hacerse carne. Hasta sugerencias de vestido daban los “padrecitos”. Llegaba un momento, en que las devotas se veían todas iguales: hondas y violetas las ojeras, pálidos los rostros (de cansancio y de amargura), los cuerpos flacos por la mala alimentación, perdidos en ropas opacas, dos o tres talles más grandes de lo necesario.

foto5jose                                      Collage, de Lihue Pumilla

 HASTA SIERVOS

Todo sucedía rápido, pero de manera gradual. Al principio, los jóvenes se sorprendían de que los “padres” vieran en ellos algo especial. Se sentían privilegiados, elegidos. Entonces, cuando hacían algo mal, por fuera del “plan de vida” o cuando no podían cumplir con el estadillo o con las “sugerencias” de los sacerdotes, se volvían tristes y culpables por decepcionar a estos hombres que tanto veían en ellos, que les habían confiado cosas a las que solo unos pocos tenían el privilegio de acceder.

Al terminar sus sermones, los padres Antonio y Ricardo o el padre fundador, Don Gratiniano, con quien mantenían charlas telefónicas en altavoz, repetían frases como “No valgo nada” o “Soy el más indigno de todos los siervos”; frases que los devotos adoptaban y terminaban por repetirse día a día ante cualquier flaqueza. Al finalizar las reuniones, pedían perdón por su indignidad, por algún pecado y perdón en general.

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                                            Collage, de Lihue Pumilla.

La culpa, la sobre-exigencia y el auto-castigo eran moneda corriente entre los fieles consagrados. Aunque se pasaban el día queriendo agradar a Dios, siempre fallaban. Para tratar de hacer todo de la mejor manera, dar lo mejor de ellos, los siervos consultaban si podían rezar una oración más de las exigidas en el estadillo, leer bibliografía adicional o hacer un sacrificio extra del “sacrificio ascético” estipulado en el “regalo de Dios”. Sin embargo, el permiso siempre era denegado: ya tenían suficiente.

Al momento de elegir una carrera académica –como todo se hablaba en las confesiones, dirección espiritual, etc.- nunca estaban de acuerdo con las elecciones personales y “sugerían” otra carrera. Los fieles acataban. Es que estos “padres” tenían todo tan claro, sabían tanto, estaban tan “más allá” del entendimiento de la gente común. Eran santos. Por ende, sus palabras, parte del desprendimiento divino. Y, los jóvenes, tan inexpertos, tan paganos, siempre erraban en sus decisiones o puntos de vista. Gracias a Dios, nunca faltaban Antonio y Ricardo para marcarles el camino.

Los siervos trinitarios –los jóvenes consagrados –, de esta manera, se volvían cada vez más inseguros de sus decisiones y más convencidos de la santidad de los “padrecitos ezpañoles”. En consecuencia, terminaban por llevar toda “sugerencia” a la práctica. Anulaban, así, su capacidad de elección, sus gustos personales y toda cosa que pudiera diferenciarlos de otro: el mismo vestido, el mismo discurso, el mismo modo de actuar. Autómatas.

foto7jose                                           Collage, de Lihue Pumilla.

 

¿Y LA FAMILIA?

Ellos no sabían, pero amar a la familia y a los amigos era tener un apego desordenado. El amor más puro –claramente- era el amor a Dios. Por eso, Antonio y Ricardo aconsejaban no besar, no abrazar, pasar el menor tiempo posible con la familia y con los amigos. Si no era para evangelizar –entiéndase atraerlos a la institución- visitarlos era perder el tiempo. La verdadera familia era la trinitaria.

Tener un objeto que les gustara también implicaba un apego desordenado. Los siervos debían pedir permiso a sus superiores para regalarlo a otra persona. En fin, a todo gusto debía renunciarse: alimento, objeto o pasatiempo. Primero, los “padres”; luego, los siervos, repetían: “Todo gusto que no sea por la gloria de Dios, renúnciese y quédese vacío de él, por amor a Jesucristo, el cual no tuvo en esta vida – ni quiso otra cosa-que hacer la voluntad del padre, a la que él llamaba su comida y manjar.”

Y, claramente, quedaban vacíos. Vacíos de sí mismos. Vacíos de cualquier gusto, cualquier cualidad que los hiciera “distintos”.

Cuando la familia reparaba en las actitudes de sus hijos, en los cambios rotundos de personalidad –o mejor dicho, en la anulación de ésta- ya era demasiado tarde. Desde el primer acercamiento, los jóvenes sabían “hay cosas que no se cuentan” y “ocultar no es mentir”, así que mentían a sus familias con pleno consentimiento de Dios.

 

LA PERMANENCIA

Hay quienes nacen huérfanos de mundo. Por más familia y amigos que los rodeen, hay una tristeza de existir que nunca se diluye y, a veces, aparece con más fuerza. Es como si el mundo, así como viene, lleno de maldad y de injusticias, no alcanzara. Hay una necesidad imperiosa de algo más. Una razón, un motivo, algo a qué aferrarse, algo a qué entregarse por completo.

No cualquiera puede ser persuadido para entrar a una secta. No cualquiera permanece.

¿Qué era ser siervos trinitarios? “Estar en el mundo sin ser del mundo.” Los sacerdotes y las monjas no podían llegar a ciertos lugares. De ahí, la importante misión de los siervos, “infiltrarse” en esos sitios y, desde ahí, evangelizar, “sin que el mundo sepa de la pertenencia del miembro a la vida consagrada.” Les hacían creer que eran “la policía secreta de la Iglesia”.

Ellos tenían una misión: salvar al mundo. Y estaban dispuestos a dejar su vida en ello.

 

foto8jose                              “Naufragio inconcluso”, de Viviana Cavalié.

 

LO MÁS SAGRADO

Hubo denuncias de todo tipo y color: de menores de edad captados sin consentimiento de los padres, de lavado de dinero, estafa y reducción a la servidumbre.

Los siervos, por el voto de pobreza, entregaban la totalidad de sus sueldos a la institución. A eso hay que sumarle las donaciones de los fieles y las grandes colectas que se hacían para salvar a ciertas hermanas de la institución, que siempre estaban “mortalmente enfermas”. Un gran caudal de dinero estaba en juego. Habían obligado a algunas de las siervas a abrir cuentas bancarias a su nombre, donde se depositaba el botín de las colectas. Y también, en los viajes “para conocer al Padre fundador en España”,obligaban a las mujeres a transportar grandes volúmenes de dinero entre la ropa.

Con respecto a la reducción a la servidumbre, la denuncia decía: “Cuando es el poder de autogobierno personal el que es atacado y reducido, lo que desaparece es la libertad en sí, porque cuando al hombre se lo somete a la esclavitud o servidumbre, pierde ante otro u otros, su calidad esencial de tal; se ha destruido al ser humano.”

Hubo declaraciones, cartas a obispos y al cardenal que hoy es Papa. Pero, como –lamentablemente- todo en este mundo se maneja por intereses, el caso, igual a tantos otros, quedó archivado. Cerrado. Impune.

Servi Trinitatis sigue funcionando como Instituto Secular -aprobado por sus respectivos obispos- en Argentina, Venezuela, Estados Unidos, Italia y España.

Según se especifica en su página de internet, tiene dos ramas separadas: la masculina y la femenina. Su razón de ser es ayudar a sus miembros a “aspirar a la perfección de la caridad y a luchar por conseguir la santificación del mundo”. También se empeña en suscitar, acoger, formar y acompañar las vocaciones a todo tipo de forma de vida consagrada”, lograr “la evangelización a través de los medios de comunicación social” y “la sanidad”.

 

ALGO INTOCABLE

Las trinitarias que pudieron salir o fueron expulsadas por “no tener vocación” –entiéndase, cuestionar algo de la Institución o tener una familia afuera, haciendo demasiados esfuerzos por sacarlas de ahí- se encontraron completamente solas. Estaban sin fe, sin misión, sin amigos y casi sin familia, ya que se habían alejado de todos ellos durante sus años de siervas. Pero lo peor de todo: se quedaron sin ellas mismas. Ya no sabían quiénes eran ni qué querían.

Puesta en la piel de una ex – sierva trinitaria, la voz dice:

Al principio, las voces de los sacerdotes martillaban los silencios con sus infinitas frases degradantes. El santo temor, ¿me habré equivocado? ¿Me iré al infierno? La culpa, la tremenda y punzante culpa. Hice todo lo que pude, pero ya no, no puedo más; no valgo nada, soy la más indigna de todas… Pero Dios es amor, entonces… Si Dios me ama, entenderá que la Institución me está matando.

Pero, ¿a quién mata?

¿Quién soy?

¿Soy?

 Luego, el vacío.

El dolor inexpresable del vacío. El blanco inmenso y silencioso; el gritomudo, que me persigue a donde vaya, desgarrándome, partiéndome por dentro. Interminables intentos de encontrar una pista, una señal, alguna certeza. Pero el blanco es indescifrable. No me dice nada y yo quiero saber. El blanco es blanco, sin matices, insoportablemente blanco y luminoso.

Y, en el momento menos esperado, de esa luz blanca, comienzan a desprenderse un montón de colores –los del arcoíris y más- y, la belleza es tal, que tranquiliza. Y esa belleza, ese montón de luz, tan bien guardada en lo profundo, se mantienen intacta. No ha sido alcanzada por la pura maldad. No. Estuvo siempre en mí. Y es algo que nadie, jamás, podrá quitarme. Ese es el lugar, el punto de partida desde donde reinventarme, desde donde empezar de nuevo.

 

foto9jose                                    “Surcando el abismo”, de Viviana Cavalié.

 

Hay un lugar, muy adentro de cada persona, que nadie podrá tocar jamás. Desde ese lugar, millones de personas en este mundo, se levantaron después de guerras y catástrofes. Desde ese lugar, Yanina Lofvall y otras tantas ex – trinitarias, rehacen su vida después de haber sufrido años de abuso psicológico y reducción a la servidumbre en el movimiento sectario Servi Trinitatis.

 

 

(*) Bibliografía:

– Siervas Trinitarias (Secta Católica) de Yanina Lofvall

http://www.servitrinitatis.org/

 

 




LA PASIONARIA

Por Roberto Aguilar.

Abuso: sobre los papeles de una vieja

PAPELES DE UNA VIEJA

Después del incendio de la casa, al lado de las vías del ferrocarril San Martín, mi vida cambió. Es decir: se acortó a tal punto que hoy escribo al borde de mi muerte.
Escribo, con menos vena que la escritura de este diario. No es un diario común ni tampoco perteneció a Lucio V. Mansilla ni a Marco Polo o a Franz Kafka. Son los papeles de una vieja, antes y siempre una niña, una flor que salió de un infierno para meterse en otro más grande: Buenos Aires.
Entre los escombros, después de que los bomberos recogieron los cadáveres en la casa –chorizo (barro y chapa) encontré este diario que transcribo con lujo de detalles y absoluta parsimonia. Este es el último momento al que debo dfoto 1edicar mi poca energía y saborearlo como el fruto más rico del averno, antes que la nada me condene al viento caliente y al susurro sin voces del desierto.
Y es así: mañana moriré, pero no sin antes dar a conocer qué leí y qué me llevó a esta hora de la parca.
¡Pobre vieja! ¡Pobre niña! ¡Pobre cadáver chamuscado sin que nadie lo llore! A no ser… A no ser que un imbécil como yo lo transcriba para otro imbécil- uno cualquiera- y la ronda de imbéciles encadenados haga un universo de maricones y llorones. ¿Para qué? La vieja no existe más y la meada más larga de ustedes y mía mojó, quemó los pétalos de aquella flor: una pasionaria. La única, la más hermosa que yo recuerde de esta mierda de ciudad. Dios o la nada omnipotente no nos perdonen.

UN DÍA CUALQUIERA

Desde que aprendí a escribir, querido diario, –después de los 40-, no hago más que nombrarla. Carmen se llama y se llamaba porque la perdí. No la encontré más desde aquel día cualquiera de intenso frío en el Parque los Andes.Ya no la sufro, por eso puedo hablar de ella:

A ella, que la ataron a un poste en las costas de Entre Ríos. ¡Válgame el cielo! Le pegaron con cadenas. ¡Válgame la Tierra! Y era sólo a ella. Sin embargo, no por ellos o ellas. Sino a ella, su madre, que se parecía afoto 3 muchos o muchas, la ataban a un poste con cadenas. Carmen se desternillaba en súplicas a cada eslabón marcado en sus piernas y muslos. Lloraba y reclamaba perdón y la interrupción de su martirio, a Dios y a su madre. ¿Y por qué todo este castigo? ¡Porque había mentido! ¿Podés creer? La negra, –así la llamaba su madre- de cinco añitos de edad, había mentido.

       Llegaba la noche y sus primos la desataban. Mientras tanto, sus 10 hermanos pequeñitos y algunos en la pubertad la miraban asustados, detrás de la cortina de la ventana. Los primos la llevaban a la orilla del río y le lavaban el cuerpo de sangre. La entraban en la casa. Después, por semanas, no se levantaba de su cama. De vez en cuando y desde la cocina, su mamá le gritaba: ‘Así te vas a curar de toda mentira, de todo pecado, m’hija’. Y Carmencita susurraba por dentro un murmullo de arroyo nuevo y desatado: ‘Por el amor de Geñú, por el amor de Geñú’ .

Pasé la primera hoja del diario como un rayo y me detuve en medio de la noche a iluminar esa carilla ennegrecida por el humo del fuego. Miré la tapa anaranjada del viejo cuaderno “Gloria”. Estaba llena de dibujos de mariposas y pájaros negros, de tan negros, azules. El fondo seguía con ese color crepúsculo. Cada cual podía definir ese momento del día con el nombre que se le antojara. Pero en mi cabeza se mezclaba con las últimas horas de la tarde y las primeras de la mañana: nunca supe definir bien cuál es cuál.

Dentro de mi amnesia,dentro de este resto de libertad que me queda, estoy seguro de algo: desde el comienzo esa ‘voz encuadernada’ atravesó como un viento todas las regiones de mi país, todos los huecos oscuros de mi patria, los claros de mi cabeza. Esa voz reclamaba, buscaba para sí y dentro de las primeras líneas escritas con letras grandes y redondas- como los ojos de una lechuza- esta pequeña libertad de rayo. Por tanto, antes que me extinga dentro de una crisálida, le doy alas luminosas a la escritura de la vieja y sigo con la transcripción de la lectura:

OTRO DÍA CUALQUIERA

Marta me contó –casi en un susurro- que, al llegar a la Buenos Aires colonial de 1923, después de haber escapado de la toldería de su provincia, todo empeoró.

       Para Marta -¡pobre, Marta!- la gran urbe seguía siendo la vieja ciudad de los esclavos negros, salvo que en ese entonces encadenaban también a morenas y a blanquitas, sin distinción de credo o religión. Su voz se entrecortaba por el llanto. Y, entre mocos y saliva acumulada en su boca, decía que el patrón italiano, un día la castigó por haberse escapado para el colegio. Le gritaba: “Fijate vos, la negra quiere estudiar. Eso no es para vos. Ya habrá tiempo de poder escribir a todos tus novios. Y ahora, como castigo, che, tendrás sexo conmigo. Ves aquella puerta. Fijate bien. foto 4Detrás de ella, esperan mis hermanos y primos. Todos te van a querer muchísimo”

       Marta pidió ir al baño para higienizarse. No bien entró se subió al inodoro y, desde allí, trepó a la ventana. Se tiró de un segundo piso a los fondos del edificio sobre la calle Lavalle y escapó por los zaguanes -¡Bravo, Marta!- Al italiano y a su parentela no los volvió a ver. No quiso ir a la policía porque la hubiesen devuelto a su patrón. Sólo tenía trece años. Sólo trece años, querido cuaderno.

Marta volvió otra vez a llorar -¡Pobre, Marta!- Y esta vez fue sobre mis hombros. Lo único que le pude dar fue un largo y fuerte abrazo y susurrarle al oído: ‘Me pasó lo mismo, lo mismito, en el campo. No importa. Me tenés a mí. Tenés a tus brazos, a tus piernas, a tu corazón y buena cabeza y todo el amor de Geñú, todo mi amor de Geñú.”

Di vuelta la página y, antes de la siguiente, levanté la cabeza y me pregunté si la esclavitud sería aún posible en los tiempos que corren. El cielo encapotado me devolvió la respuesta en silencio. Un silencio que rodeé con la palabra ‘sí’. Un ‘sí’ se metía en mi conciencia,.al modo en que la ley se hace la sota, con su abuso de carencias: sin reglamentos severos contra la esclavitud, llena de vista gorda. Es decir: si hoy sacaran las leyes, el gran intelectual burgués de todos los tiempos volvería a imponer las cadenas y todas sus violaciones a los derechos de las personas. A él le sienta bien, a él o a ella nunca le gustó la igualdad de clases.Si la ley nos para, si solo la ley nos frena, es porque no tenemos freno. Como cloacas con mierda bajo el cemento de la ciudad, él o ella engarzan a la perfección, contra la yugular reventada de los esclavos. Nunca les importó un comino el otro. Y ni siquiera sé si les importa de ellos mismos o entre ellos. Mientras puedan viajar y vivir en una nube de pedo, el resto que reviente. Buenos Aires siempre fue y será otra cuna de grandes hipócritas. ¡Salve, New York!¡Salven, Berlín, Londres! ¡Salven, París y Roma!, ¡salve el crisol hediondo de la humanidad!

LA ARDUA RECUPERACIÓN

Querido cuaderno, el jueves 1 de Diciembre de 1977, leí en el diario Clarín, en letras pequeñas: 

                   “Diálogo con extremistas que se entregaron                                                       voluntariamente”

 Y luego, abajo, en letras grandes:

                                                 ‘’La ardua recuperación’’

Más adelante, estaba la nota transcripta por la vieja en su diario. Y, con ella, todo el bello foto2mundo entregado por Clarín, con el mayor marketing y el mejor papel del mundo; entregado durante toda la vida de lectura de un paseante desprevenido. Así, gota a gota, hasta convertirlo- con su veneno- en un lector idiota o en una víbora repulsiva. Diario que, hoy por hoy, uso para envolver los huevos.

Algunos párrafos de ese pastiche:

“Invitados por el Comando en jefe del ejército, un grupo de periodistas pudo apreciar cómo viven en la actualidad ex integrantes de células subversivas que se presentaron espontáneamente a las autoridades militares” (…) Los hombres de prensa observaron las instalaciones donde se encuentran alojados e, incluso, pudieron dialogar con algunos jóvenes”(…)”Esta experiencia se realiza con el directo apoyo de un equipo interdisciplinario, compuesto por médicos, psicólogos, asistentes sociales, abogados que prestan asistencia a los detenidos y tratan de resolver sus problemas y el de sus familias. Los reclusos nunca fueron sometidos a ningún tipo de adoctrinamiento político o de reeducación”.

LA GOTA GORDA, LENTA Y MORTAL

foto 5¿Habrá algo más despiadado y macabro? Por entonces, millones de argentinos leían y releían sobre el mundo de Disney World que nos entregó y entrega Clarín. Hitler no murió.

Mientras tanto, el diario de la viejita seguía así:

´A Obsequna la traje de la Quiaca. A Obsequna le mataron a un hermano. A esa india salvaje, fea y harapienta la traje a Buenos Aires para sobrevivir con ella. El alimento está en las provincias, la plata no; su hermano, tampoco. A Obsequna le enseño a leer, ¿sabés? A la india, mi hermana le enseñó la verdad hundida en el lodo de las tapas y contratapas de todos estos medios torturadores de cerebros. No hay tortura más grande que descubrir la mentira en decenas de años de tinta insertada en la cabeza. Es como que a uno le cae la ficha de las neuronas maltratadas por la gota lenta y mortal sobre el centro de la cabeza. ¿Sabés? La gota de tinta envenenada inscribió durante años, muy subrepticiamente y en nuestra inteligencia, el racismo, el falso testimonio a favor del poder de turno, el abandono y el exterminio de nuestros orígenes perdidos en la Patagonia; escribió a favor de la venta de nuestra alma al capitalismo de EE.UU. Y, sobre todo, nos entregó a la parca. A la parca, querido cuaderno. A aquella mujer ataviada de lujos, con sendos collares colgados de su cuello y anillos deslumbrantes en sus dedos sucios con sangre. Pero la gota, la cruel gota, a fuerza de hipnotismo descerebrante, se convirtió en un río negro, en el mismísimo Hades, ¿sabés? Y el dolor, este dolor poderosísimo al desintegrar a la gran gota, duele. ¿Sabés? Duele como los instrumentos de tortura en Auschwitz.

       Obsequna ya no es la niña de antes. Ahora entiende. Ahora me abraza y me dice, me susurra al oído: ‘Todo el amor de Geñú. Todo mi amor de Geñú.’

Me quedé estupefacto, con los dedos pegados, atornillados al diario. Sin querer, estrujé la carilla. Lloré, lloré a contragota de esa gota inmunda. A mi mente le habían dado, de golpe, muchos voltios de deslumbramiento. Pero esta descarga fue como la de un rayo que me dejó tirado en la calle. Sobrevivo. Alguna gente aún es buena y me ayuda. Entonces, pienso: Obsequna todavía debe de andar por aquí. Carmencita…Carmencita, también. Ella me invita a continuar con la lectura:

Debo confesar… Perdón cuaderno, por ser ahora yo con la hiel en la sangre: Entonces, un día cualquiera puede ser olvidable para los tilingos, detestable para la hija de puta que anda con la cara de asco contra los bolitas, peruanos, jujeños, indios y demás parias de la humanidad, un día cualquiera me lo llevo yo en andas, con alegría, con hijos desgraciados. Uno me salió ladrón, la otra prostituta y el más joven poeta y asesino, según la poli, los milicos y la querida clase adinerada. A todos mis hijos los adopté. A los dos primeros sin papeles y al último lo tengo en regla hasta con mi apellido.

       ¿Pero qué los llevó a desparramar y exhibir sus cabezas ensangrentadas por las calles de la ciudad? Sí, quisieron buscar sus propios chivos expiatorios. Mostrarles a la calle Corrientes o a Santa Fe que habían sido agarrados los cabecillas de la principal célula montonera escondida en la selva del Chaco. Con mis pobres hijos se lavaban las culpas de la sociedad argentina. ¿Y cuántos más de ellos habrán sido birlados a sus propias madres de las cocinas o sótanos de sus casas? Perdí la cuenta. Sí, uno era ladrón y buscaba salvarse y salvarme a mí de una vida de pobreza. Nunca se lo permití. Siempre le dije: Aquí no se salva nadie. O vivís honrado en la alegría de compartir lo más ínfimo con tu semejante, o te autodestruís. Nunca me hizo caso. A la nena también la aleccioné bien, pero la mala junta y la vida fácil, la vida que se salva en dos días se la llevó. ¡Me cago en Dios! Sólo eran chicos que buscaban su felicidad. Ahora, ¿Por qué?, ¿por qué están sus fotos desparramadas en los diarios? Se quieren salvar a costa de ellos. Y si hubieran sido montoneros yo los hubiese aplaudido. Porque la vida- en dos días vivida a sangre- se pierde en dos días. Esa hubiera sido su felicidad. Pero este no es el caso. No fue así. Querían vivir 100 años y ahora se los llevaron. ¡Y ahora buscan al poeta! Sin embargo, yo no se los voy a dar. Lo escondí bajo tierra. Un túnel donde muchos como él son buscados. Un túnel que los lleva a las tumbas del cementerio de la Chacarita. Ahí se esconden. Vivo a pocas cuadras. Mis paisanos me ayudaron. Mis vecinos, no. ¡Válgame el infierno! Dicen ser de la raza aria.

       Querido cuaderno Gloria, te dejo por un momento. Se escucha la sirena. El auto ilumina la calle. Su luz me enceguece. Mete miedo…Antes que agarren a mi hijo voy a quemar todo esto…’

Había más hojas escritas, pero todas ilegibles, después de las llamas. Por suerte, no me reconocieron. Voy por el túnel con una vela y el cuaderno de la vieja bajo mi brazo, mientras escribo esto. Al fondo, no están Diego, ni Juan, ni Pablo como habíamos acordado-¿serán también hijos de Carmencita?- Todo oscuro. Jamás estuvo así. Estoy seguro: los atraparon. Todo rodeado. Sólo me permite escribir el silencio de alrededor. Se ve que quedaron conformes cuando se los llevaron. Pero no soy tonto, no me engañan. Volverán por mí. Eh, un momento… Es… ¡el momento! ¡Alguien viene por el fondo del cementerio! Esta alcantarilla va a salvar a mis papeles y a los de la vieja. Cerca de la cloaca maloliente de cadáveres, la única capaz de pasar por aquí es Obsequna. Siempre viene para traernos comida. Yo no puedo escapar, no paso por ahí… Ojalá esté. Ya vienen, ya vienen…

‘SOY OBSEQUNA Y, SOBRE LO ESCRITO, LO NO ESCRITO ESTÁ.TAMBIÉN SOY MARTA, LA MARTA DE TANTAS MARTAS VENIDAS DEL CAMPO A BUENOS AIRES, A LAS LUCES DE LA GRAN ALDEA.

SOY LA QUE ENCONTRÓ ESTE DIARIO. NO EL GLORIA NI LA GLORIA, SINO LOS PAPELES DE UN INFELIZ POETA, CUYOS VERSOS NUNCA REFLEJAfoto 6RÁN SOBRE HOJA ALGUNA, PERO SÍ EN LA SANGRE DE LOS OPRIMIDOS; NO EN EL AGUA QUE CORRE POR LAS VENAS DE LOS INMORTALES O BURGUESES DE LARGAS HORAS, DE SUS VIAJES ALREDEDOR DE UNA BURBUJA DE MIERDA LLAMADA CONFORT. SOY LA QUE PROSIGUE LOS PASOS DEL POETA. LA QUE ESTUVO EN EL TÚNEL Y ESCAPÓ DE LA MILICADA. Y, AHORITA NOMÁS, SOY LA QUE DEJARÁ ES-TOS ESCRITOS SIN TERMINAR EN MANOS DEL TRAIDOR, EN MANOS DE LA HIENA COMEDORA DE NOTICIAS Y DEL PÚBLICO ÁVIDO DE SANGRE; VOY A DEJAR TODITO EN EL SUCIO DESPACHO DE UN DIARIO DE IZQUIERDA Y BIEN POPULAR, PARA QUE ALGUIEN CON MÁS CORAZÓN QUE CABEZA LO LEA. MIS VERSOS TAMPOCO SERÁN LEÍDOS. ¡QUÉ IMPORTANCIA TIENEN! ESOS POEMAS SERÁN- SÓLO SERÁN- LA RÚBRICA A LA DIGINIDAD, AL DEVENIR DE UNA VERDADERA SOLIDARIDAD ENTRE TODOS ¡UTOPÍA DE LOS LOCOS! ¡ENTONCES, QUÉ IMPORTA SI SE PIERDEN LAS ESTROFAS, LAS DE HOY, LAS DE AYER O LAS DE MAÑANA; SI ALGUIEN A PESAR DE TO-DO DA TODO EL AMOR DE GEÑÚ, TODO EL AMOR DE GEÑÚ! SOY EL RECUERDO VIVO DE CARMENCITA, LA QUE TE PASA LA PLUMA, EL TALLO Y LA FLOR. A LA QUE VAN A LEER. LA MADRE NUTRICIA DE LOS VERSOS POR VENIR.

 

 




OCIO, BENDITO OCIO

El abuso: Del trabajo y del padecimiento, por los siglos de los siglos

 

OCIO, BENDITO OCIO

Por Lourdes Landeira

La precarización laboral no afecta sólo a los trabajadores desocupados, sino que también produce un sufrimiento intenso en quienes tienen un trabajo estable. Junto al miedo a la pérdida laboral se produce una intensificación del trabajo con su aumento de carga y padecimiento. Sin embargo, son preocupantes los altos niveles de sometimiento y la neutralización de la movilización colectiva contra ese sufrimiento impuesto por el capitalismo mundializado” (1)

 

Dicen la malas – o buenas- lenguas  que Marx se refería a su yerno como “nuestro negrito”. Paul Lafargue, además de haber nacido en Cuba y haberse casado con la hija del gran Karl, fue un teórico de la lucha por la conquista del tiempo libre. Dicen las mismas – u otras-  lenguas que la obra de todo escritor tiene una dedicatoria aludida, más allá de los formales agradecimientos explícitos. Si no lo creen, pueden consultar a una autoridad de la nación, Eugenio Raúl Zaffaroni (recientemente elegido juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos) que, en el Anartista Nro 2, dijo: “uno escribe con algunas figuras, aunque no le dedique la obra a alguien, siempre hay alguna imagen. Hay una imagen rectora, buena. Y  a veces hay una imagen de algún hijo de puta, ahí en frente”.  Quizás, quien le dio entidad a la plusvalía y la puso a trabajar en concepto, por los siglos de los siglos, sin amén (aunque sí, yo creo) haya sido el buen rector, uno de los dedicados ocultos de El derecho a la pereza, el libro de “su negrito”. Es probable  también que, entre las imágenes inspiradoras de Paul, hayan estado sus abuelos – ambos franceses- , su abuela materna – mulata de Santo Domingo- y su abuela paterna, aborigen cubana. Además, por supuesto, de las clases trabajadoras y la perezosa burguesía condenada a consumir más y más para asegurar a los obreros el trabajo de producir sus bienes,

Info
“Solo en el siglo XVI las palabras trabajo y trabajar (derivadas del siniestro tripalium, instrumento de tortura, especie de cepo) llegan a reemplazar a los términos obrar o laborar. Este cambio terminológico acompaña de hecho un cambio social. La llegada del trabajo asalariado comienza a prefigurar una nueva modalidad: el no-trabajo. El reposo se transforma en el tiempo necesario para la reconstitución de la fuerza de trabajo: es decir, recuperar energías para seguir trabajando”. (2)

Si para Borges los sinónimos no existían, para Cortázar las definiciones no eran más que aproximaciones. La evidencia, en la siguiente muestra de la policía de la lengua:

 

Info
Plusvalía.

  1. f.Acrecentamiento del valor de una cosa por causas extrínsecas a ella.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

 

Por “causas extrínsecas a ella”: léase, entre nosotros, el tiempo y la energía que los trabajadores invierten y gastan sin que les sea retribuido y  lo condenan a una constante pérdida.  No importa cuánto –más o menos – cobren . Siempre, el plus se ocupa de multiplicar la ganancia de los capitalistas. Entonces, extracción de plusvalía: el salario, que nunca llega a representar el trabajo invertido, hace a la acumulación del capital, característico del sistema; fetichismo del salario: la mercancía oculta, no permite ver las relaciones sociales detrás del intercambio, cosifica las relaciones de producción, no se intercambian cosas, sino relaciones de explotación.

Por eso, para no perdernos en los eufemismos de la academia, mejor volver a las fuentes y releer qué decía Marx en sus manuscritos de 1844:

 

“¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es “externo” al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, “trabajo forzado”. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que, tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo, se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. (…) Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.”

 

Y, entonces, me pregunto: ¿cuándo toca abrir la puerta para salir a jugar? Yo, como el Osías de la gran María Elena, quiero tiempo, pero tiempo no apurado. Nada de consignas del tipo “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. En el medio, antes y después, reclamo ese tiempo que quiero suelto y no enjaulado, adentro de un despertador. Quizás así, me vaya por algún oeste y por muchos estes, a todavía no sé dónde.

“La moral capitalista, mezquina parodia de la moral cristiana, castiga con una solemne maldición la carne del trabajador; su ideal consiste en reducir las necesidades del productor a un mínimo, en sofocar sus goces y sus pasiones y en condenarle a desempeñar el papel de máquina, de la cual se exprime trabajo sin tregua ni discreción”.(*)

brujas

 

Claro, esto no siempre fue así, aunque lamentablemente lo siga siendo. Muchas brujas han sido quemadas en la hoguera, aunque- por fortuna- los humos de sus alquimias aún insistan en arder. El fuego, siempre el fuego. También ese fue el destino de la primera máquina de tejer, a principios del siglo XVI. A ella- a la máquina- la quemaron en la plaza pública; a su inventor, lo estrangularon en un calabozo. Una entrevistada de este número Anartista, Marta Dillon, en conversación en su casa, alrededor de la mesa que comparte ambiente con su impactante biblioteca, propuso una imagen motivadora: el círculo de mujeres tejedoras. Se tejen bufandas, relatos, identidades; tiempos comprimidos y descomprimidos. ¿Será cierto aquello de que todo tiene que ver con todo? ¿Será que aquellos escritos de Lafargue, de allá por el 1880, tendrán algo que decir a este 2015 que nos consume?

 

“La fuerza física y la inteligencia del obrero, reemplazadas por la máquina, permitieron a los industriales, para disminuir los gastos de producción, reemplazar el trabajo de los hombres por el de las mujeres y el de las mujeres, por el de los niños. ¡Mientras, los jefes de la burguesía son tan cínicos como para acusarnos a nosotros , internacionales, de destruir la familia, cuando es esa misma burguesía la que, para ganar unos cuartos, ha destruido la familia obrera, arrojando a la mujer y al niño al infierno de la fábrica”.(*)

 

CIUDADANOS 12/06/2015 12:00

El trabajo infantil afecta a 168 millones de niños en el mundo

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TRABAJO INFANTIL. Según la OIT, 168 millones de niños trabajan, de los cuales 120 millones tienen entre 5 y 14 años (AP) http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/el-trabajo-infantil-afecta-168-millones-de-ninos-en-el-mundo

Día Internacional del trabajo doméstico: eso que llaman amor

julio 22 2015

La raíz de la desigualdad

La naturalización del trabajo doméstico es un gran pilar de sostenimiento del sistema capitalista. La feminista Silvia Federici,, quien recientemente visitó nuestro país, va más allá afirmando que, a través del trabajo doméstico, también se controla el cuerpo de las mujeres. La familia es una forma que el sistema capitalista encontró para hacer trabajar a las mujeres para que reproduzcan su fuerza de trabajo obrero, para obligarlas a reproducir trabajadores. Incluso afirma que “el capital y el Estado delegan en el trabajador el poder de controlar y golpear las mujeres si no cumplen con esa función”.

¿Cómo es posible esto? Según Federici debido a que se lo confunde con amor: “El capitalismo también se ha apropiado y ha manipulado la búsqueda de amor, de afectividad y de solidaridad entre todos los seres humanos; lo han deformado, usándolo como una medida para extraer trabajo no pagado. Por eso yo escribí que eso que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”.

Diana Maffía también vincula en su artículo “Los desafíos actuales del feminismo” al trabajo doméstico con el sistema capitalista: “El capitalismo es un sistema que se apoya en la sobreexplotación de las mujeres, en el trabajo doméstico. Si realmente, fuera considerada la reproducción de la fuerza de trabajo, si cuantificáramos este trabajo y tuviéramos que pagarlo, el capitalismo estalla”.

http://notas.org.ar/2015/07/22/dia-internacional-trabajo-domestico-eso-que-llaman-amor/

“… se deduce que una revolución puede hacer desaparecer la miseria del pueblo de la noche a la mañana, miseria que los burgueses- por razones particulares- suponen eterna”.(*)

“Jehová, el dios barbudo y áspero, dio a sus seguidores el máximo ejemplo de la pereza ideal: después de seis días de trabajo, se entregó al reposo por toda la eternidad” (*)

“Te ganarás el pan con el sudor de frente”, condena el génesis. Mientras, los judíos que viven en la diáspora son castigados con dos días de descanso, uno para reponer fuerza de trabajo y otro para padecer el estar fuera de Israel. De sufrir parece que se trata. ¿Será la religión el opio de los pueblos?

Adelantándose cien años al propio Guizot, se abona en Londres la manía por el trabajo, también como forma de frenar las pasiones del hombre. “Cuando más trabajen mis pueblos, menos vicios tendrán – escribía Napoleón, desde Osterode- . Yo soy la autoridad y estaría dispuesto a ordenar que el domingo, pasada la hora del servicio divino, se reabrieran los negocios y volvieran los obreros a su trabajo. Con la consigna de erradicar la pereza y doblegar los sentimientos de altivez e independencia que ella engendra, el autor del Ensayo sobre la Industria propuso encerrar a los pobres en “casas ideales de trabajo”, o mejor en “casas de terror, en las cuales sería forzoso trabajar catorce horas diarias; de modo que, descontando el tiempo de las comidas, quedarían siempre doce horas de trabajo llenas y enteras”(*)

Cuánto tienen para decir los niños muertos en talleres clandestinos, sus voces acalladas por el fuego de la precariedad, sin abuela que les cuente historias en  camisón; porque las camas, como las máquinas, están siempre calientes y las personas que las ocupan rotan de unas a otras sus cuerpos. Así, la mercancía va. Cuánto gritan desde las vidrieras de las grandes marcas, que no descansan misas ni templos para honrar al dios consumo a elevadísimos precios- de lunes a lunes – en esta tierra sin cielo, plagada de infierno.

01.05.201513:02

DÍA DEL TRABAJADOR

El trabajo esclavo representa la mitad de las víctimas de la trata de personas

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La problemática de la trata de personas explotadas laboralmente volvió a ser agenda pública tras la muerte de dos niños de 7 y 10 años en un taller clandestino del barrio porteño de Flores, quienes quedaron atrapados en las llamas mientras dormían en un ambiente en donde- según el relato de vecinos- funcionaba un taller clandestino de confección de ropa.
Si bien la esclavitud y el trabajo forzoso fueron progresivamente abolidos a nivel nacional, desde hace casi 100 años, actualmente, existen nuevas formas de reducción a la servidumbre. Por lo que, de acuerdo a lo señalado por la Dirección de Rescate dependiente de la cartera conducida por Julio Alak, se relaciona con transformaciones económicas y políticas del sistema capitalista y la consolidación del modelo “neoliberal”.

http://www.telam.com.ar/notas/201505/103583-el-trabajo-esclavo-representa-la-mitad-de-las-victimas-de-la-trata-de-personas-informe-ministerio-de-justicia.html

 

“Dicen que nuestro siglo es el del trabajo. Y tienen razón, es el siglo del dolor, de la miseria y de la corrupción.”(*)

Así son nuestros TIEMPOS MODERNOS

“Los obreros acudían por millares al silbido de las máquinas. Un gran número, cinco mil sobre diecisiete mil, estaban obligados, por lo caro de los alquileres, a habitar en los villorios cercanos – asegura Villermé-. Algunos vivían a dos leguas y hasta a dos leguas y cuarto de la fábrica donde trabajaban. (…) El resultado es que llegan por la noche a sus casas, agobiados por la necesidad de dormir y que, al día siguiente, sin estar completamente reposados, tienen que levantarse para encontrarse puntualmente en la fábrica a la hora de la apertura” (*)

“Crisis industriales y periodos de sobre trabajo se suceden sin remedio, arrastran consigo la huelga forzosa y la miseria sin salida, que conduce la bancarrota” (*)

Cualquier palabra es insuficiente cuando los ojos saben y la piel siente, vibra, se eriza de memoria.

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 “Infinitas como  parecen, estas miserias individuales y sociales desaparecerán como las hienas y los chacales al acercarse el león, cuando el proletariado diga: yo lo quiero. Pero, para que llegue a la conciencia de su fuerza, es necesario que el proletariado pisotee los prejuicios de la moral cristiana, económica y librepensadora; es necesario que vuelva a sus instintos naturales, que proclame los derechos a la pereza, mil y mil veces más nobles y más sagrados que los tísicos derechos del hombre, concebidos por los abogados metafísicos de la revolución burguesa; que se empeñe en no trabajar más de tres horas diarias, holgando y gozando en el resto del día y de la noche” (*)

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“Ante semejantes reclamos, capaces de aniquilar el goce y la pereza de la burguesía, los capitalistas no podían contestar más que con la represión feroz. Pero, aunque han podido aquietar las aguas de esta maniática marea humana, no por eso han ahogado o, en la sangre de sus matanzas gigantescas, la absurda idea del proletariado de querer imponer el trabajo  a las clases ociosas y panzudas; y, sólo con el fin de alejar este peligro, la burguesía se rodea de pretorianos, polizontes, magistrados y  carceleros entretenidos en una improductividad laboriosa. Ya no se pueden tener ilusiones sobre el carácter de los ejércitos modernos; no son mantenidos permanentemente más que para reprimir al enemigo interno” (*)

 

Todas las palabras son imprescindibles. Cuando el horror está latente,  no se puede mirar de reojo. Ni callar. Ni olvidar.

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“En nuestro régimen de pereza, para matar el tiempo que nos mata segundo a segundo, habrá espectáculos y representaciones teatrales de todas clases. Es éste un trabajo adecuado a nuestros legisladores, quienes, organizados en cuadrillas, irán por las ferias y los villorios dando representaciones legislativas” (*)

Mientras nuestra democracia representativa de cada día no alcanza y el pan y circo no nos convocan, estamos quienes seguimos trabajando en la grieta, en la búsqueda del intersticio, para saltar la trampa y, al menos, intentar escribirla.

Como contó en un momento otra entrevistada Anartista, María Negroni : “Un amigo me dijo una vez que yo respondía a los obstáculos con la “prepotencia del trabajo”. Lo tomé como un elogio. Hoy ya no pienso ni trabajo así. Soy más lenta. Espero que la escritura llegue, se me imponga. Esperar es dificilísimo. Implica tolerar la ceguera, saber que ciertos fracasos son imprescindibles, que los verdaderos poemas, los necesarios, se hacen solos como se hace sola la vida”. Por mi parte, insisto con María Elena Walsh y repito: “quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor, por favor, me lo dan suelto y no enjaulado, adentro de un despertador”  En cuanto a Paul Lafargue y a su esposa, el tiempo y la vida de ambos terminaron- por decisión premeditada- a los sesenta y nueve años. Desde un día de shabat hacia el descanso eterno. Según Antonio Tulián: “Al llegar a esa edad preparan cuidadosamente la distribución de sus bienes: ocupándose tanto de la suerte de su doméstica y del jardinero, como del perro Nino. (…) Así, un sábado de noviembre de 1911, después de haber pasado la tarde en un cine de París y de haber saboreado unos pasteles, vuelven a su casa en una zona casi campestre de Draveil y se acuestan para no amanecer…”

1- De “El sufrimiento en el trabajo”, de Christophe Dejours

2- Antonio Tulián – Prólogo a “El derecho a la pereza”, de Paul Lafargue

(*) Paul Lafargue – El derecho a la pereza

 

 

 




LA OSCURIDAD DE LA RAZÓN

Por Ricardo Varela

SOMBRAS DE CIUDADES BLANCAS

         “Tengo el mismo sueño, noche tras noche. Sueño que llego a la casa en Orlando, todo es como solía ser. Están todos, todos aquellos a quien más he amado en el mundo. Parecen estar bien, estar viviendo su vida, pero ellos no me ven; nunca me ven…”

Una extensa llanura atravesada por el dolor. Un sitio en el que la luz sobra. Entre tanta furia, como un incendio que avanza, millones de personas son empujadas a la noche.

No se ve, pero se huele, se huele como si uno viera: la tierra tiene el olor de la sangre, o quizás la sangre conserve el olor de la tierra.

Los distritos habitados por gente negra solo figuran en los mapas, son sombras de las ciudades blancas. A pesar de eso, la ilusión de tantos “ensombrecidos” cae sobre la humanidad de un solo hombre. La libertad e igualdad de derechos. Como si la Revolución francesa nunca hubiese sucedido. Como si fuera posible negociar la credulidad con el horror.

Resulta obsceno que el destino de un pueblo dependa solamente de la conducción de un solo líder. La imagen del “único” choca casi literalmente contra la idea de libertad. Pero hay condiciones singulares que dejan pocas opciones. O es alrededor de un líder o no es. ¿Cómo resulta posible que, dentro de un pueblo vuelto dócil, un hombre surja, con toda esa fuerza de dirigente y. luego, de gobernante? ¿Qué tipo de abuso en la distribución de la potencia hace recrear semejante responsabilidad sobre un solo cuerpo?

HALAR LA RAMA DEL ÁRBOL

Nelson Rolihlahla Mandela, nació en Orlando, Soweto, un 18 de julio de 1918. Rolihlahla es de origen xhosa, uno de los idiomas oficiales utilizados en Sudáfrica, cuyo significado es “halar la rama de un árbol; un rebelde o revoltoso. Vaya si lo sería.

La vida, en un tenue brillo. Y después se acaba. Si la mirada se aparta un instante, tal vez la sombra reine para siempre. Ya no habrá entonces diferencias entre “hombres de dolor” y los otros. No habrá lugar siquiera para eufemismos. La incesante lucha por retener ese instante le llevó a Mandela toda su existencia.

Foto N 1 N. Mandela

“He acariciado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas puedan convivir en armonía, y en igualdad de oportunidades. Si es preciso, estoy dispuesto a morir por ese ideal”

 

Esto fue dicho en 1963, al ser condenado a cadena perpetua, luego de una movilización en reclamo del fin del Apartheid.

Fueron veintisiete años de prisión.

DEL BLANCO MÁS RELUCIENTE AL NEGRO MÁS INTENSO

En tanto, el mundo convalidaba el apartheid. Los ancianos blancos se aferraban al espejismo de un sueño colonial. Un “paraíso” de blancos en medio del África – negra.

Solo los equilibrios estratégicos de la guerra fría mantuvieron vivo a un régimen absurdo.

Londres, Washington temen que un cambio en Sudáfrica implique la pérdida de un país con recursos minerales vitales para el planeta.

La guerra fría llega a su fin. Estados Unidos y Gran Bretaña que habían visto en Sudáfrica el país desde donde detener los procesos independentistas africanos enrolados en el marxismo, después condenaban- en distintas resoluciones de la O.N.U.- el sistema racista sudafricano. El movimiento anticomunista de Solidaridad había obtenido el poder en Polonia; en la plaza de Tiananmen, arreciaban las manifestaciones a favor de reformas en China; el ejército soviético terminaba con sus nueve años de intervención en Afganistán. El apartheid, como el comunismo, pertenecía a otra era.

Con la caída del muro de Berlín, cede- también- un sistema de alianzas internacionales en el continente.

En la actualidad, Sudáfrica tiene la dualidad de un PBI (producto interno bruto) que crece a la misma velocidad que demora un soplo de viento en evaporar las miles de casas precarias de su geografía. Es el único país de todo el continente con gran infraestructura; puertos, carreteras, hospitales. Sin embargo, esa incipiente democracia parece recostarse sobre un mandato casi divino, el que dio Nelson Mandela, el de mirar hacia el futuro y olvidar el pasado. Cuanta autoridad en sus palabras. Cuanto desagravio padecido.

Su figura es una sombra que cubre todo el país.

UN LARGO CAMINO HACIA LA LIBERTAD

Tal vez no haya sido la comodidad de un pueblo la que dejó en manos de Mandela la conducción de esta lucha. Lo más probable, en esta situación, era que no surgiera nadie con estas características, que haya sido excepcional una aparición de este tipo. Porque, ¿quién es el genio? genio: tal vez, uno que va más allá de las condiciones de posibilidad de su época. Como si, elípticamente, saltara de su propio tiempo, por encima del espacio terrenal.

¿Cómo se hace para vivir solo con la esperanza, sin certeza alguna? ¿Cómo no volverse mezquino en prisión, ante tanto silencio?

Eso buscaba su detención: silenciarlo. Pero la historia habla un idioma del que los asesinos no se adueñaran nunca. La historia guarda y se contiene en sus propias leyes.

En los primeros años, Mandela y sus compañeros de prisión no tenían acceso a ningún contacto con el exterior. Tampoco podían tener relojes, Mandela improvisó un calendario en la pared de su celda. Más tarde, accedió a unos calendarios de escritorio, donde podía leerse, “tierra de sol dorado”. Junto a sus cuadernos, esos calendarios son el registro más directo de sus pensamientos privados y de las acciones en el penal. No hacía anotaciones diarias, en algunas ocasiones pasaba semanas enteras sin hacerlas. Entre ellas, solo la palabra “redada” denota una amenaza mayor.

El 18 de julio de 1975, mientras celebraba su cumpleaños cincuenta y siete, sus compañeros Walter Sisulu y Ahmed Kathrada le propusieron que escribiera sus memorias para dejar un testimonio de la lucha por la libertad y los derechos de las personas. Al día siguiente, el preso 466/64 empezó a contarla.

Durante cuatro meses, escribía por las noches y dormia después de cumplir su jornada de trabajos forzados, picando piedra en la cantera de caliza.

Por la mañana, Mandela le daba a Kathrada lo escrito, él se lo leía a Sisulu y agregaba comentarios al margen. El último en recibirlo, Laloo Chiba, en una taquigrafía minúscula, reducía 10 folios a un pequeño trozo de papel. Y, por último, Mac Maharaj sería el encargado de sacar el manuscrito, al año siguiente, cuando recuperase la libertad.

Así nació “El largo camino hacia la libertad”, la autobiografía en la que Mandela reflexiona, en buena parte, la manera de enfrentar el apartheid,                                                             

       “En la noche que me envuelve, negra, como un pozo insondable, doy gracias al dios que fuere, por mi alma inconquistable. En las garras de las circunstancias no he gemido, ni llorado. Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado. Más allá de este lugar de ira y llantos acecha la oscuridad con su horror; no obstante, la amenaza de los años me halla y me hallará sin temor. Ya no importa cuán recto haya sido el camino, ni cuántos castigos lleve a la espalda: soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.

Este poema de Williams Ernest Heuley (1849-1903) acompaño a Mandela en su largo período de detención.

El sueño que le sostuvo durante sus veintisiete años de cárcel fue el mismo que el de Martin Luther King: que un día, a la gente de su país, se la juzgara por su carácter y no por el color de su piel.

UN PRISIONERO EN EL JARDÍN; FLORECERÁN MILLONES

El servicio carcelario recreaba lo que sucedía en el continente. Los negros no recibían la ropa adecuada, la comida era peor que la de los mestizos y la de los indios. El perverso régimen de visitas se autorizaba de un día para otro, lo que hacía imposible el viaje de los familiares a la isla.

Mandela, con dignidad, no dejó de luchar por sus derechos y se convirtió en vocero de sus compañeros. Su comportamiento lo llevó a pasar largos períodos de aislamiento; el peor de los castigos.

En el año 1977, una huelga de hambre junto a sus compañeros terminó con el trabajo en la cantera. Ese mismo año, el gobierno del apartheid autorizó la visita de periodistas para desmentir las noticias sobre las pésimas condiciones existentes en la isla.

La situación en el penal mejoró. Mientras tanto, Mandela y sus compañeros se enteraban de las victorias que el movimiento obtenía contra el apartheid, en Sudáfrica. El Congreso Nacional Africano (CNA) cobraba fuerza. Las revueltas se daban con mayor frecuencia.

En el plano internacional, triunfaban los ejércitos de liberación en Mozambique y Angola.

En su prisión de Robben Island, Mandela plantaba y cosechaba en una pequeña parcela de tierra, flores, frutas y verduras, que compartía con los otros presos y sus carceleros. Mientras tanto, prefiguraba la nación que vendría.

 

 

EL COCODRILO ATRAPADO

La presión internacional alivió el régimen carcelario de Mandela y los suyos y, en 1982, lo trasladaron a Pollsmoor, a pocos km de Ciudad del Cabo, donde pudo recibir a la prensa y vivir con cierta dignidad. Esa gran celda la compartió con Walter Silulu, su gran amigo, y con tres presos veteranos, a quienes enfurecía con sus carreras antes del amanecer.

Así como en 1962 sostenía que la lucha armada era una posibilidad para alcanzar la libertad de su pueblo, Mandela creía que había llegado el momento de entablar negociaciones con sus acérrimos enemigos.

Con el cambio de prisión. se inicia una negociación secreta que desembocaría en su libertad en 1990.

Nada resultó sencillo. Las negociaciones se iniciaron con el Ministro de Justicia, Kobie Coetsee. Luego se incorporó Neil Barnard, el Jefe del Servicio Nacional de Inteligencia. En ese lapso, Mandela pasó a una celda en soledad, para seguir con las negociaciones sin sobresaltos.

Mientras continuaban las conversaciones, la ola de enfrentamientos no cesaba. Se acercaba el encuentro con el presidente P.W.Botha(el krokodil).

En diciembre de 1988, lo trasladaron a una casa dentro del recinto de una prisión llamada Víctor Verster, en Paarl, a una hora al norte de Ciudad del Cabo.

Mandela expresó cierta impaciencia por la lentitud de los avances en el encuentro con el presidente. En marzo de 1989, Barnard entregó a su jefe una carta de Mandela. En ella, alega que la única forma de conseguir una paz duradera en Sudáfrica sería mediante un acuerdo negociado. Decía, por otra parte, que la mayoría negra no tenía intención de rendirse.

El gobierno de la mayoría y la paz interna, escribió, son dos caras de la misma moneda, y la Sudáfrica blanca tiene que aceptar que no habrá paz ni estabilidad en este país hasta que no se aplique plenamente ese principio”

Neil Barnard le entregó la carta al presidente, con ella agregó “éste es el hombre, si no podemos llegar a un acuerdo con él, no habrá ningún acuerdo”.

En enero de 1989, el presidente sufrió un ataque de apoplejía, que inyectó un nuevo sentido de urgencia en sus actuaciones.

Mandela se miró al espejo, era la reunión más importante de su vida y deseaba crear el ambiente propicio. Iba a entrevistarse con un carcelero jefe. de igual a igual. Dos caudillos que representaban a dos pueblos orgullosos. El 5 de julio de 1989, Mandela se detuvo, sonriente, en el umbral de la guarida del cocodrilo. Si escogía las palabras y el tono adecuado, podía alcanzar el triunfo para el cual llevaba preparándose veinticinco años.

En su autobiografía, Mandela recuerda ese momento: “Desde el lado opuesto de su enorme despacho, P.W.Botha se acercó, tenía la mano extendida y una gran sonrisa y, la verdad, desde aquel primer momento, me desarmó por completo”. Mandela fue toda cortesía. Su ventaja sobre el presidente era la astucia en su arte de seducción. Habló de las analogías entre la lucha actual del pueblo negro por su liberación y el combate similar de los afrikaners, cien años atrás, para liberarse del imperio británico. A Botha le impresionó que Mandela conociera la historia de su gente. Una declaración oficial sobre el encuentro dejó clara la victoria de Mandela.

Ambos abandonaron aquella reunión, más satisfechos del mundo y de sí mismos. Mandela escribió;

El señor Botha llevaba mucho tiempo hablando de la necesidad de cruzar el Rubicón, pero no lo hizo hasta aquella mañana”.

Aquel fue el final del trabajo político de Mandela. Se había ganado el respeto de sus carceleros inmediatos; después, a los jefes de las prisión. Luego a Kobie Coetsee, Neil Barnard, y, contra todo pronóstico, al viejo cocodrilo.

El 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela puso fin a su exilio al salir de la cárcel. Había recorrido un largo camino de negociaciones en soledad. Tuvo la templanza para soportar los encuentros con quienes masacraban a su gente. La historia le tenía asignado un lugar destacado a quien hizo del dolor tan solo una debilidad que pugna por abandonar el cuerpo.

Triunfó en elecciones libres el 27 de abril de 1944 con más del 62% de los votos en medio de una fiesta popular.

UN EQUIPO, UN PAÍS

Si algo le faltaba al genio de Nelson Mandela era lograr la pacificación del país con la organización de la copa del mundo de rugby, en el año 1995. Ese fue su objetivo.

Para los partidarios del C.N.A, los Springboks simbolizaban el sufrimiento y la indignidad que habían soportado durante mucho tiempo. Otro de los obstáculos era el himno que se interpretaba en los encuentros, la letra de Die Stem, en afrikaans y en inglés, pero no la del Nkosi Sikelele, en xhosa. Este himno extraoficial era la sentida expresión de un pueblo que había sufrido mucho tiempo y anhelaba la libertad.

Y, por último, la bandera; cuál sería la que representara al país.

Lo primero que buscó Mandela fue crear la mística en los jugadores, Un equipo, un país. Para ello invitó al capitán del equipo, Francois Pienaar, un año antes de la competencia, a la casa de gobierno. Le habló del poder que tenía el deporte para emocionar a la gente. La intención era plantar en su mente la semilla de una idea política.

Con respecto a los himnos, los hombres y mujeres del órgano supremo del C.N.A alcanzaron un consenso unánime al eliminar Die Stem y reemplazarlo por Nkosi Sikelele. La aparición de Mandela torció la voluntad y acordaron entonar los dos himnos antes de los partidos. La bandera se convirtió en la más multicolor del mundo, una especie de colcha de retazos, en negro, verde, oro, rojo, azul y blanco. Una combinación de colores asociada a la resistencia negra y colores de la vieja bandera sudafricana.

De a poco, la gente se identificó con el equipo. Ganó todos los encuentros hasta coronarse campeón del mundo. La copa fue entregada por Mandela, en medio de una ovación inolvidable.

El objetivo se había cumplido.

Foto N 9 N. Mandela

Foto N 11 N. MandelaEn un país, en otro tiempo, en el que la Iglesia Reformada Holandesa había intentado encontrar justificación bíblica para el apartheid; donde había cielos separados para blancos y negros, Mandela apostó a la reconciliación de su pueblo, a evitar una guerra civil. Y lo consiguió.

Cumplió un mandato y se retiró de la función pública en el año 1999, para dedicarse al trabajo en sus fundaciones.

En el año 2004 se alejó de la vida pública con la famosa frase: “No me llamen, ya los llamo yo”.

Murió en su barrio natal el 5 de diciembre de 2013, a los 95 años.

Antonio Gramsci(1891-1937) escribió para su tiempo:

Todas las semillas han fallado, excepto una que todavía no sé bien qué es, aunque probablemente es una flor y no una mala hierba”.

RUIDO DE GRILLETES

La Sudáfrica de hoy integra el grupo de emergentes B.R.I.C.S. Empresas y tierra, en las mismas manos, al igual que los beneficios de las reservas mineras. Los trabajadores negros siguen con magros salarios. Una democracia imperfecta, como en tantos lugares del mundo, con grandes diferencias sociales. Las marcas de esos grilletes aún se dejan ver en algunas muñecas de los sudafricanos.

 

       “…Todavía sueño ese viejo sueño. Allá, en la casa de Orlando, puedo oír a todos aquellos que he amado más en el mundo, quiero alcanzarlos, tocarlos, pero se han ido.”

 

Foto N 12 N. Mandela

 

 

 

 

 

 

 

 

 




LA NOCHE ABIERTA ENTRE LA GARGANTA Y EL OJO

Abuso: sobre  violencia contra el cuerpo en el arte.

Por Carolina Diéguez

A LAS PIÑAS,  EN  EL ARTE:

Pero no con el arte. Los románticos pintaban la escisión del hombre y la naturaleza. No la alentaban,  su imaginario era un modo de denuncia y un modo de desgarro. Denuncia  sin panfleto, denuncia estética: porque el arte también radiografía la red que atraviesa el dolor de cada época. También, no exclusivamente.

Ésta (…) es  una reflexión sobre el modo en que la violencia ha penetrado las representaciones estéticas y artísticas, ha transformado nuestros comportamientos y visualidades en el espacio real, ha intervenido los cuerpos y generado una nueva construcción de lo cadavérico.”[1]

Porque la violencia es también Dionisos, el embriagado, el desorden que cuestiona las pretensiones- de ciertas formas- de instalarse para siempre.  Los hermanitos Apolo y Dioniso, en su eterna lucha:

La violencia transforma la vida, los modos de representación, el lenguaje, las imágenes…[2]

Pero, cuando el arte se ocupa de estos asuntos, resulta que es demasiado explícito, siempre es casi morboso, le falta metáfora, casi no es arte. Le pegan y le pegan. Más que a la pornografía, mucho más que a cualquier publicidad morbosa (porque, claro, de él se esperan otros resultados).  Igual, ¿debe el arte responder a lo que de él se espera? ¡Ya no tenemos bastantes ámbitos para eso? ¿No será mucho? Un abuso.

FRANKESTEIN, EL NUEVO MODELO DE BELLEZA

Pensar el golem, pensar en Frankestein: la carencia de lenguaje en uno, la venganza en el otro. El “ser arrojado al mundo” de Heidegger, la orfandad de mundo. No decidimos nacer, advenimos a un mundo construido por otros, decidido por otros. No podemos tener el ser de la muerte, pero ella ronda alrededor de nuestra orfandad, sin límite. Hechos pedazos, intentamos recomponernos, una y otra vez.

¿Cómo entender la realidad de los cuerpos rotos que, más allá de la muerte, son utilizados para transmitir mensajes de poder? Cómo dar cuenta de la dimensión fantasmal de las imágenes, de los sujetos borrados, desaparecidos, y de los fragmentos corporales sin nombre a los que les ha sido anulada toda identidad.”[3] (p. 31)

 Cuerpos destrozados para borrar la evidencia, cuerpos tomados por la enfermedad, niños condenados al hambre. Cuerpos des-hechos.

 La estigmatización de las imágenes que dan cuenta del troceamiento de los cuerpos, del terror contemporáneo que se apropia de los espacios más comunes, lleva implícita la defensa de una forma de relacionarse con lo que amenaza la comodidad de la mirada. [Habría que desmontar]  –o desventrar–  ese discurso que pondera las imágenes como espacios de corrección.[4]

 ¿Cómo podemos hablar de la violencia? Resistir las imágenes que plagan los noticieros es más fácil, porque es una violencia  “amarilla”; o tan general, que sofoca por la corta distancia, o hace callo por el exceso de generalidad. La podemos tolerar, sí. Pero, en el arte, no. Es inadmisible. Nos declaramos enemigos sin riesgo de toda violencia teórica, soportamos cualquier universalización de la masacre y cualquier amarillismo. Pero estigmatizamos al arte que denuncia a ambos.

Para otros asuntos, tenemos menos reproches. Sin palabras, a veces, como un golem urbano, la violencia  tiene ojos y brazos en todas partes.  Y se apodera no sólo de los cuerpos y las poblaciones, sino de cada mínima parte de cada cuerpo. De cada órgano, del funcionamiento,  de la estética, de la enfermedad y del remedio de cada partecita. “Nadie sabe lo que un cuerpo puede”, decía Spinoza. Hoy sabemos menos aun, pero acumulamos mucho saber.

Como la fama de Frankestein, la violencia se viraliza, se hace moda, se institucionaliza y, con ella, los cuerpos violentados se multiplican. Cuerpos censurados, encerrados, domesticados, torturados. Cuerpos que trazan una triste anatomía política.

 La doble moral no descansa.  Abuso al cuadrado.

 EL “ESO” DE DUCHAMP, REVISITED

Lo indecible.  Ese instante preciso en que no puede articularse el lenguaje, en que el nudo oprime la voz. Ya no hay palabras. Un temblor sacude al cuerpo, capaz sólo de un balbuceo, entrecortado, desesperado. La noche abierta  se astilla entre la garganta y el ojo.

Frente a lo ominoso, las palabras no pueden articularse como discurso. El artista desespera y, entonces sí, busca  “dar batalla”

Sólo queda ceder  el relato  a las imágenes. Dar cuerpo a los cuerpos es la premisa. Representar o presentar.  Cuando algo es desbordado, con o sin catarsis, con o sin arte, hay que comenzar a decir.

¿Qué significa (…) que tal situación sea “irrepresentable” [o “impresentable”]?, ¿qué, el uso correcto de las imágenes?, ¿qué implica condenar tal gesto, a tal obra por el modo en que se visibilizan o se representan acontecimientos de catástrofes?, [¿qué patrón de cartografía determina cuál es] la “distancia correcta”?, ¿qué se pone en movimiento cuando a [quienes] trabajan con memorias del dolor, se les acusa de mostrar “el dolor a los demás”? ¿Hasta dónde se puede mantener a distancia “el dolor de los demás” sin que también contamine nuestros propios dolores? Cuando hablamos del “dolor de los demás”, ¿no hablamos de lo que también son nuestros propios dolores?[5]

Claro, es más cómoda “la distancia correcta” (No vayamos a incomodarnos). La moral de doble mano es cómplice de una doble pereza: no elegir entre opciones creadas por otros  ni atreverse a crear las propias.

En el mundo de la doble moral, la percepción de las sensaciones pasa por el sentido de la vista. Mientras el oído, el gusto, el olfato y el tacto parecen haber sido relegados al olvido. Occidente ha privilegiado la mirada y la distancia física a cualquier otra forma de percepción.  Como si, en la negación de los otros sentidos, palpitara el deseo de olvidar el cuerpo.

 Los hechos  parecen gritar: espectacularicemos la violencia, pero mantengamos la distancia correcta.

 EL BODY-HORROR SHOW

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Goya. “Los desastres” – Hasta la muerte Capricho n55

Goya. Sus grabados visibilizan y condenan caprichos y atrocidades. “Los desastres de la guerra” espejan todas las miserias humanas. Su trazo impiadoso retrata la furia, el asco, la violencia, el horror y la angustia. La violencia apila y desparrama los cuerpos. Doscientos años después, los cuerpos se apilan a nuestro alrededor. Somos parte de este reality. Desde el living, asistimos minuto a minuto a las noticias: abusos, violaciones  y cuerpos destrozados a la vuelta de la esquina, hambre y abandono justo en la frontera y, un poco más allá –apenitas  un poco–, droga y ajuste de cuentas. El narco se expande; también la violencia. El conurbano, Rosario, Córdoba  gritan, Colombia y México redoblan la apuesta.  Narcotizados, hipnotizados por un reguero  que nos envuelve y nos traspasa, inhalamos y nos inyectamos morbo.

La doble moral se cuela en las pantallas, en las casas y se nos pega como un fantasma.

Y los cuerpos continúan apilándose. El vacío de las desapariciones se multiplica y no hay posibilidad de duelo. Redunda. EL horror es banalizado  porque “(…) vemos demasiados cuerpos sin nombre, demasiados cuerpos incapaces de devolvernos la mirada que les dirigimos, demasiados cuerpos que son objeto de la palabra sin tener ellos mismos la palabra.” (Ranciere, 2010).

Las imágenes se multiplican y los cuerpos se siguen apilando. Las representaciones del cuerpo roto han sido cooptadas para transmitir mensajes de terror.

Abuso de cuerpos mudos. El golem, otra vez.

CUERPO- IDEA:

Pero ¿qué es una imagen[6]?

(Del. Lat imāgo, -ĭnis). Figura, representación, semejanza, apariencia de algo.

La imagen  copia un modelo, representa a una cosa- concreta o abstracta. La imagen fue concebida, en un principio, como efecto especular. Es lo que hay después de que un original se mira al espejo. Seríamos, según esta idea, pura re-flexión.

Hay otra versión de la imagen. La imagen creada. La imagen que no representa, la hija sin padre, la parricida, la sin modelo.

Pensar el cuerpo, pensar dentro del cuerpo. ¿Somos el espejo? ¿Somos su parte reflectante, su azogue? Somos la luna y su lado oscuro.

El cuerpo roto se hace protagonista. Pareciera que el cuerpo/desmontado[7] se ha vuelto paradigma de representación en la contemporaneidad. El cuerpo se partió para darse como materia prima y recrearse. Pero, por ahora- y salvo dentro del arte-, ha quedado desarticulado. Al cuerpo geometrizado de Descartes, le siguió el cuerpo máquina y, después, el cuerpo de la biopolítica y luego el cuerpo virtual… Y siguen las firmas.

 CONTRA LA DISTANCIA VIRALIZADA

Hiperconexión.  Una pantalla, múltiples “diálogos” en tiempo real. Los cuerpos solos se multiplican y con ellos la violencia de la soledad, del cuerpo que busca abrazos cómplices y solo encuentra amigos del facebook. Relaciones mediatizadas en la era de la hipercomunicación. A mayor contacto virtual, menor contacto real. La distancia entre los cuerpos se viraliza. Abuso virtual.

imagen 3 - Mayra Martell - Ensayo de la identidad - Cinthia Jacobeth Castañeda Alvarado 13a desaparecida 24 oct 2008 2- Serie Mayra Martel      Mayra Martel. “Ensayo de                                                                                                                  la identidad”

 Ante el abuso de los cuerpos vaciados de humanidad, el arte interroga y busca, al menos, visibilizar los hechos.

“Ensayo de la identidad”- (Mayra Martell)- es una serie fotográfica  en torno a la desaparición de mujeres en Ciudad Juárez, México entre 2005 – 2010. Reconstruir a partir del resto es la premisa. Una habitación vacía, la cama tendida, un globo y el peluche de Cinthia; una carta que Ana escribió a su padre y la ropa sobre la cama vacía de Erika son algunas de las imágenes que tomó Martell en sus casas junto a sus familias.  Fotografías que validan la existencia de estas mujeres desaparecidas e intentan devolver el rostro a esos nombres.

imagen 4 - Album de Paulina Lujan 16 años - desapario 4 marzo 2008 Enc muerta 4 d despues en las afueras
Álbum de Paulina Lujan 16 años – desapareció 4 marzo 2008 Fue Encontrada muerta 4 d después en las afueras.

DIEZ FLORES ROJAS

Diez flores rojas, diez marcas brotan sobre los cerros áridos de Cieneguilla. Un capullo por cada desaparecido. La imagen registra lo realizado por el pintor Ricardo Wiesse para denunciar el asesinato y el entierro clandestino de los jóvenes de “La Cantuta”. Refiere a los nueve estudiantes y al profesor de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle –conocida como La Cantuta–, asesinados por el grupo Colina, en el año 92. Wiesse recorrió el lugar de la tragedia para trabajar allí mismo. Diseñó plantillas de cartón  con la silueta de la flor de la cantuta. Cantuta = flor del inca.

imagen 5 - Ricardo Wiesse - la Cantuta. imagen 6 - Ricardo Wiesse - la CantutaRicardo Wiesse – la Cantuta.

 

Frente a la desaparición forzada de personas en un complejo conflicto político, Diettes construye una imagen poética en la cual aparecen ropas que flotan sobre el agua.

CÓMO SABE LA NOCHE

Ellas se quedaron con la noche adentro y la noche sigue volando sobre ellas.

imagen 7 Erika Diettes sudarios - Museo iglesia Santa Clara - bogota 2011
Serie Sudarios. Museo iglesia Santa Clara – Bogotá, 2011

 

“Cuando se dice de un retrato que no le falta más que hablar, se evoca algo más y otra cosa que la sola privación de expresión verbal (…) el retrato habla, está ya hablando y nos habla desde su privación de habla. Nos hace oír un hablar anterior o posterior al habla, el hablar mismo de la falta de habla.” (Nancy. La imagen: Mímesis & Méthexis, ISSN: 1885-5687 p. 8)

Rostros de mujeres que se multiplican. Mujeres con los ojos cerrados, en actitud de plegaria o en éxtasis . insertar imagen 7.  Rostros de mujeres tomados por el dolor.  “Sudarios”. Retratos en blanco y negro de mujeres víctimas del conflicto armado en Antioquia (Colombia), tomadas mientras narran las dramáticas experiencias del asesinato de sus seres queridos. Asesinatos presenciados y sobrevividos por ellas.

imagen 8 - Erika Diettes - Serie Sudarios (1)             imagen 9 - Erika Diettes - Serie Sudarios (2)             imagen 10 - Erika Diettes - Serie Sudarios

Serie “Sudarios”

Las fotografías impresas en una fina tela de seda evocan “la reliquia cristiana del sudario, la agonía de Cristo, la Pasión y la Piedad[8]”.

……………………………

ALZAR BANDERAS

No hay cifras exactas, sólo cuerpos desaparecidos.

“¿en qué momento las  mujeres se pueden volver ficticias?, qué sucedía con sus familias, con los posibles espacios donde ellas existían”

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Serie Sudarios – Capilla de Jesús resucitado – Barichara, Colombia 2012

 

¿Cómo devolver al cuerpo su “entidad” y calidad de persona?, ¿cómo devolvérselo- aunque más no sea- al cadáver?

Siempre la doble moral: fiestas, clubes, sitios cerrados para reuniones, donde los cuerpos se aturden sin decir, soledades amontonadas en la multitud. Cuerpos impotentes, dentro de la fragilidad de sus cuartos.

Ante el perverso teatro humano y la espectacularización  de la violencia, el arte espeja el abuso.

Las representaciones del cuerpo violentado alzan bandera.

[1] DIÉGUEZ CABALLERO, Ileana. Cuerpos sin duelo. Iconografías y Teatralidades del dolor. Ediciones DocumentA/Escénicas, Córdoba, Argentina, 2013, p.30

[2] Op. Cit., p.43

[3] Op. Cit., p.31

[4] Op. Cit., p. 45

[5] Op. Cit., p. 45

[6] Imagen. Imago. El término comenzó a utilizarse en la Antigua Roma para designar aquella máscara de cera en forma de retrato con la que los muertos se presentaban en el Foro Romano.

[7] Diéguez, Ileana. En op. Cit. refiere al Cuerpo sin órganos de Artaud como punto de partida del Cuerpo/desmontado.

[8] Erika Diettes. “Sudarios”. En: http://www.erikadiettes.com/sudarios/

Por evocar la reliquia cristiana del sudario Debido a esto, la serie Sudarios, durante sus múltiples itinerancias ha sido exhibida en el contexto de iglesias católicas, generando un diálogo entre la arquitectura sacra, el espacio de oración y la imagen de la artista.

Info

Erika Diettes (Cali, Colombia, 1978). Es artista visual y magíster en antropología. Su producción artística, ligada desde sus inicios a la fotografía, explora desde su multidisciplinariedad la memoria, el dolor y la muerte enfrentándose directamente con testigos y damnificados de diversos conflictos sociales y políticos, obras en los cuales ellos son protagonistas a la vez que objeto de estudio y reflexión en torno al dolor, la pérdida y el duelo. Sus investigaciones abarcan desde la imagen hasta el ensayo, produciendo textos y conferencias donde diserta y profundiza sus experiencias y conocimientos en torno a la representación artística, la muerte y los dramáticos contextos sociopolíticos que la originan.

 

Mayra Martell (Ciudad Juárez – Chihuahua México, 1979). Es fotógrafa. Ha desarrollado su trabajo documental principalmente en regiones de América Latina sobre la desaparición forzada de personas, identidad y femicidios.  En 2013 fue publicado su último libro “Ciudad Juárez” por la Editorial alemana Seltmann and Sohen. Su trabajo fue reconocido por numerosos premios y expuesto en distintos países. Actualmente trabaja en el libro “Desaparecidas en Ciudad Juárez”.

 

Ricardo Wiesse Estudió Pintura en la Universidad Católica del Perú, y Grabado en el Atelier 17 en París & en el Slade School of Fine Arts en Londres. Ha sido docente en la Universidad Católica del Perú y otras escuelas de arte. Es autor del mural cerámico en la Vía Expresa de Lima (10.000 m²), y otras obras en el contexto urbano. Desde 1999, paralelamente a su obra abstracta —que recrea el paisaje y los contenidos históricos y culturales del litoral peruano—retrata in situ el Santuario de Pachacámac —a 30 kilómetros de Lima—, uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de la costa del Perú, así como los desiertos sureños de Ica y Nasca.




ROSA HERMÉTICO

Abuso: Sobre  “Princesas”.

Por Mariana Paula Dosso

VENTA DE MANERAS DE “SER”

En la pasta dental. Sobre las sillas. Dentro del paquete de galletitas. En el centro del clásico juego del ludo. Peones y princesas. Coronas de dados. Cubrecamas, sábanas, almohadones de castillos enrarecen los sueños de niñas.

Las princesas no tienen nacionalidad. Son parte de los estados supranacionales, al estilo del “sueño americano”. No anclan en ningún territorio particular por ausencia de las particularidades de su pueblo ¿Hay pueblo? Consumo de “buena conducta”, “poses correctas” para chiquillas encantadoras,  fantasías permitidas.

Sangre monárquica. Invencible. Hereditaria. Podredumbre del poder.

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Merello.-Caballos del Sol

Tarea ardua evitar a las princesas. Hasta en un pueblo olvidado de nuestro país una pequeña tiene una remera de Frozen, por donación de las escuelas de la ciudad más cercana. O aquella gurisa que merodea por el pueblo e identifica en las vidrieras imágenes que se repiten, amontonan, abusan del espacio como los pinos recién plantados, luego del desmonte. ¿Será que caminar con zapatillas de Mulán hará más placentero su andar?

MANIPULACIONES AL AZAR

Sumemos también a las Barbies. Damas estilizadas, muy absortas en sus cambios de vestuario y estética. Mujeres irreales espantan la poesía y la belleza singular.

Comparar lo humano con estas modelos sería una labor un poco inútil, hasta para un adulto que hubiese perdido la última gota de niño en su sangre.  Ellas, divinas, siempre en el casillero de salida, limpias de sentimientos contradictorios, de las trampas con la sensibilidad del cuerpo,  del imperativo y el esfuerzo con la creatividad.

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Merello.-Jarrón con Flores de la Pasión

En el mundo de las princesas toda decisión está tomada. El azar aparece manipulado. Las princesas asumen pruebas para llegar a “ser” al atravesar escalones construidos por decreto. Alcanzar el final feliz es cuestión de eficacia y eficiencia. Supervivencia de las más aptas, las más “aprincesadas”.

La vida, en cambio, se dibuja en laberintos. Azarosa. Impredecible. Paradójica.

CALLE DE DOBLE MANO

Sus estéticas, prolongaciones de los modelos femeninos impuestos en los medios masivos de comunicación (no por casualidad ocupamos el 2do lugar, luego de Japón, en el ranking de anoréxicos) son una ruta de ida y vuelta. Las modelos se miran en las princesas, las princesas en las modelos, las niñas a las muñecas, las mujeres a las muñecas en las vidrieras para las niñas. Las muñecas, ellas, son las únicas que no miran. Están para ser miradas. Detrás de este juego de espejos aparece uno de sus mayores triunfos: la reafirmación del pensamiento binario. Triunfo un poco oculto detrás de la venta de reducciones femeninas: personajes buenos y malos ahuyentan los matices y los contextos.

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Merello.- Fantasía

ALQUIMIA

Aun así, las niñas transforman hasta el más vil de los estereotipos. El juego de la infancia tiene una fuerza tal que alquimiza todo a su alrededor. Sin embargo, estos no se agotan. Permanecen inmóviles, dentro de las sombras, a la espera de poder ingresar. También el potencial femenino aguarda. Lo femenino y el fantasma de la perfección, ambos al acecho.

La sensibilidad

La ronda

La lucha

La búsqueda

El llanto

Gritos y silencios

Nos hablan de lo femenino

Las mujercitas de rosa convocan a imitar. Las niñas  transforman el espacio y el tiempo, crean y recrean culturas.

El fantasma no se rinde. Continúa en la vigilia.

Lucía tendrá más variedad para elegir en el futuro. Raquel desafiará los estereotipos regalados. Martina, ensimismada, se refugiará en los sueños aprehendidos. Enredarán sus alucinaciones, múltiples niñas. Nuevas y novedosas, transgredirán maneras de ver y sentir el mundo circundante del castillo.

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Merello.-Niña con pamela oriental

LA VIDA NO CABE EN UNA CARROZA

¿Qué es lo femenino entre estas princesas? ¡Cuántas condiciones para una búsqueda genuina!

Cenicienta en las medias. Stickers con noblezas y bastones. Capas y polleras acampanadas. Blancanieves y su príncipe…,¿salvador del ensueño? Abrir el paquete de cereales y encontrarse a la Sirenita vuelta princesa.

Viajan de a pares en la carroza: varones y mujeres, malvados y compasivos, palacio y hogares, pensamientos y sentimientos. Aquellos tocados por la varita mágica y la plebe (sin clase media ¡que quede bien clara la diferencia social!)

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Merello.-MUJER EN ROJOS

Qué es lo femenino, ese inaprensible. Así, misterioso por esas dimensiones de lo trascendental y mágico, resiste lo femenino. Crece y se ensancha. Se hunde y bucea por las sensaciones.

La que alza una damajuana y se sirve el segundo vaso.

La que alza un niño y acarrea un cuaderno

La que se viste entre computadoras y biromes

La que desafía el tiempo

La que se adormece entre arrumacos de anillos

La que finge por la mañana y disfruta por la noche

La intuición y el desvelo por una idea

Susurran lo femenino.

Lo femenino quiere hacerse lugar en la sociedad patriarcal, entre dogmatismos (feministas o no). Qué difícil encontrar lo femenino entre el molde “varón” y el molde “mujer”. Las princesas no han experimentado el poder de transformación de la cultura, sólo llevaron al altar la herencia.  Despojo de la creación y acumulación en sus cofres de repeticiones.

LO FEMENINO, ¿DÓNDE?

Se aproxima y se aleja en casa suspiro.

Aristóteles decía que una hembra era un macho que no ha alcanzado el suficiente grado de desarrollo. Llueven estrellitas de falencias en contraposición al universo completo del varón. Se  dispersan las estampas de princesas, de vírgenes y decálogos de la buena mujer. Y así recubren la intuición de lo femenino.

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MERELLO.-EL VENTRÍLOCUO

Porque el rosa no está entre el rojo y el blanco. Es hermético. Estanco. Uniforme. Las pintitas corresponden a otro orden de lo mágico: el azar. Los matices son de la vida.

Hay colores primarios, la mezcla de colores es infinita.

Abusar es querer encajar en falsos opuestos. Abuso es negar la ambigüedad y el absurdo. Para contrarrestar, el azar asoma y desequilibra.

Adolescentes deciden ser madres

Juntar colores en la cocina

Volantear para esquivar la caída

Soluciones encapsuladas bajo receta

Pies al ras de las lágrimas

Aromas tornasolados

Dureza bajo la piel

Rutina incandescente

Envuelven lo femenino

Sus rostros de fina hechura pisan fuerte en la justificación natural. La capacidad de elegir y crear queda bajo el anillo de compromiso.  La atracción del ser femenino es entre el testimonio de algunas certezas y el poder de la metamorfosis.

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Merello.-La mujer de Rojo

Alegría en carcajadas

Niñas princesas y mujeres reinas

Ilegalidad del aborto

Legitimidad del ser madre

Chistes picarescos a los 70

Contar las monedas

Mujer fumadora desde los 15

Hebras de diálogos

Arena en las zapatillas

Una varita al aire

Su segundo nombre

El rosa del linaje. El brillo de la noche. El corrugado de la pobreza.

Nos preguntan por lo femenino.

 




PEPITA DEL VIENTRE

EL ABUSO: Sobre el exterminio de los indios Quilmes

Por Noemí B. Pomi

EL MAR DE ARRIBA

No conocían caballos ni acero. Sus armas eran flechas con punta filosa o arpón. Su lenguaje estaba cargado de poesía. El cielo era “el mar de arriba”, el amigo “mi otro corazón”; para decir perdón decían “olvido”, el alma era “el sol del pecho”; para decir bastón decían “nieto continuo” y el rayo era “el resplandor de la lluvia”. (1).

30.000 años antes de tu “descubrimiento”, comenzaron a pisarte. Desde Asia y Oceanía, llegaron las primeras pisadas por el norte. Las segundas, por el sur.

América, nombre impuesto por conquistadores.

Entre el cielo y la tierra, pisadas. Amos y señores de los territorios – al igual que los cóndores – vivían en libertad –. Los bienes eran comunitarios, recolectaban y cazaban. Respetaban a ancianos y a niños: memoria y sabiduría. Y cuidaban, hasta el abrazo de oso, a los pequeños: el futuro. Para 1492, se habían desarrollado formas de organización social en bellas ciudades, como México y a lo largo del Imperio Inca. Ya se habían construido pirámides perfectas, superiores a las de Egipto y, aun hoy, pueden verse sus jeroglíficos. Se regían por dos calendarios: el lunar- de 260 días- y el solar, de 365. Conocieron el 0, desde unos 700 años antes que los invasores.

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OLVIDO, POR FAVOR (perdón, por favor)

El Diario de a bordo de Cristóbal Colón fue compendiado por el fraile Juan Bartolomé de las Casas. En las dos primeras semanas de anotaciones elogia las bondades del clima, habla de la mansedumbre de cierta gente, de la falta de regimientos. También se refiere a la exuberancia de las plantas. Eso sí: repite una palabra setenta y cinco veces: oro. Ríos de oro, montañas de oro, acariciar largos cabellos dorados.

Y no conocían ninguna seta (secta) ni idolatría, salvo que todos creen que las fuerzas y el bien es en el cielo, y creían muy firme que yo con estos navíos y gente venía del cielo…”(2)

Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen algún hierro: sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pez, y otras de otras cosas. (…) son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos.  Y yo estaba atento y trabajaba de saber si había oro, y vi que algunos de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero que tienen a la nariz”.(2)

LOS RETRUÉCANOS DE AMÉRICO

“Estos salvajes no tienen leyes ni fe y viven en armonía con la naturaleza. Entre ellos no existe la propiedad privada, porque todo es comunal. No tienen fronteras ni reinos, ni provincias ¡y no tienen rey! No obedecen a nadie, cada uno es dueño y señor de sí mismo. Son un pueblo muy prolífero, pero no tienen herederos porque no tienen propiedades”(3). Así y todo, en medio de toda esta “mersada”, Américo agregaba que se sentía cerca del paraíso terrenal.

LOS REYES MAGOS

Vestidos con armaduras, por primera vez, pisaron las islas de Cuba y las Bahamas. Eran blancos, portaban banderas y dos maderos en cruz. Bajaron de sus barcos. Así, como manso rocío condensado en gotas de agua en las mañanas del estío, fueron apareciendo. Y abusaron. Y atacaron con armas de largo alcance, potros y espadas de acero. En su empuñadura, las armas tenían la santa cruz de un dios ajeno. No solo los lancearon, torturaron y asesinaron, también los secuestraron y diezmaron con enfermedades, hasta entonces desconocidas.

Dudaban y dudaban, ¿los invasores eran mortales o no? Cuenta Gonzalo Fernández de Oviedo, en su Historia General de las Indias, que: “Los indios tomaron a un cristiano y ahogáronle y después que estuvo muerto decíanle: levántate y le tuvieron así tres días, hasta que olió mal: Y después que se certificaron que eran mortales, tomaron atrevimiento e confianza para su rebelión, e pusieron obra en matar cristianos e alzarse”.           

TAN CERCA Y TAN LEJOS

El Imperio de los Incas llegó a ocupar gran parte de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Fueron bravos a la hora de guerrear, su profundo conocimiento de la naturaleza les daba un plus del que carecían los opresores. No alcanzó para ganar la disputa, pero sí para que hoy esté escribiendo sobre ellos. También fueron agricultores, artesanos, arquitectos. Dependían del riego y la defensa, sistemas que desarrollaron en cada ciudadela.

ENTRE CERROS, PURA POESÍA.                                                                                                                                                                      En el Abra, “El Infiernillo” a 3042 metros sobre el nivel del mar, un paso une el valle de Tafí con los valles Calchaquíes. Allí se encuentra la ciudad sagrada de los Quilmes. Quilmes es el nombre de una de las más célebres parcialidades de la etnia diaguita. En su lengua –cacán – kilmee significa “entre cerros”. Y lágrima, por ejemplo, significa algo que fue y deja de ser, principio de vida. Agua amarga en su perdida. La palabra rocío es “paz”. Leche: alimento del pecho. Bigote: maduración, crecimiento. Corazón: pepita del vientre, germen de vida. ¿No es pura poesía?

En las laderas, escalones pisados en todas direcciones. Arriba, las castas superiores, abajo los agricultores. Defender la ciudad no era cuestión de castas. Resistieron y resistieron, durante 130 años se opusieron al abuso de la conquista española.

SOLO PARA ÁGUILAS Y CÓNDORES

Ciudad fortaleza, vista desde el cielo, ostenta parapetos a 120 metros de altura. La diseñaron infranqueable a cualquier ataque. Los Quilmes, entrenados en el arte de la guerra debido a los conflictos con las tribus vecinas, fueron el hueso más duro de roer por los españoles. Tenían un ejército de 400 hombres, sus “hermanos de armas” eran los cafayates. No solamente resistieron en su ciudad fortificada, salían en malón a destruir las que iban fundando los españoles. Potros adiestrados por ellos, robados a los opresores, boleadoras, flechas y lanzas en mano. Profundos conocedores de la topografía del lugar. Hábiles, arrasaban poblados con el desvío de ríos.

p1140474 (1)El final llegó cuando fue fueron sitiados, los vencieron. La ciudad resultó uno de los asentamientos prehispánicos más importantes del país. Pronto su ciudad se vio convertida en ruinas, solamente la base de las casas pudo ser reconstruida, con las mismas piedras que yacían amontonadas en el sitio. Desde las alturas del cerro, solo los cóndores vieron –durante muchos años – una ciudad con un laberinto de cuadrículas de hasta 70 metros de largo. Esas cuadrículas servían de andenes de cultivo, depósito y corrales para las llamas. Hay también numerosas casas de estructura circular que, originalmente estaban techadas con paja. Se calcula que las pisadas comenzaron alrededor del siglo IX d C. y, a mediados del siglo XVII, unas 10 mil personas vivían en los territorios de los alrededores. Aún hoy sorprenden las destacadas construcciones de represas de agua y las grandes extensiones de cultivos de maíz, quinoa, papas, porotos y ajíes. También recolectaban algarroba y chañar, como alimento y, de sus rebaños de llamas, obtenian leche, carne y lana.

CIUDAD SAGRADA DE QUILMES 5 (1)Las expresiones culturales abundaban, cañas y huesos producían  sonidos que invadían los cerros.  Dejaron tallas sobre maderas y  piedras, dibujos, cerámicas,  vasijas, cacharros.

CONSTRUCCIONES PERTENECIENTES A LOS QUILMES (1) 

Idolatraban al sol, a la luna y a la tierra. Cada año rogaban a la Pacha Mama para que bendijera a sus animales y a sus cultivos. En la ceremonia, le ofrendaban frutos y bebidas. Costumbre que en el norte de nuestro país aún se conserva.

 

PROHIBIDO SOÑAR

Pasada la fiebre del oro en América, la conquista codiciaba a los quilmes como fuerza de trabajo. Para someterlos, los españoles llevaron a cabo una política sistemática de destrucción de sus cultivos y, finalmente, lograron rendirlos en 1666. No por la fuerza –ya que la ciudad era indoblegable– sino por el hambre y la sed.

Ellas no estaban dispuestas a perder a sus tierras y a sus dioses. El plan fue ejecutado en una noche calma, con reflejos de luna llena y cielo cubierto de estrellas. Sus cerros los vieron rodar, uno tras otro, y, otro más y más. Hasta que -en las bases de las montañas- se confundieron todos en una figura envolvente, un abrazo de oso eterno. No hubo llantos, solo ruegos. Esas bravas mujeres y sus hijos no se doblegaron, murieron en su ley.

A los sobrevivientes–unas 200 familias– se les fijó como lugar de residencia la zona de la provincia de Buenos Aires que hoy se conoce como Partido de Quilmes. Desde entonces, ya se sabía que el desarraigo era una de las mayores torturas. Nuevo abuso: bajaron de sus cerros, miraron las estrellas, rogaron sin cesar. Marcharon bajo lunas y soles, se abrían y cerraban grilletes, custodia militar. Caminos sembrados de cadáveres los vieron pasar. Exilio, debilidad, la nostalgia por el algarrobo la leña y la bebida ceremonial, por los sembradíos de maíz, por sus cabras, por sus hierbas. No hubo cura.

“Pacha Mama, no nos dejes sin los cerros. Nuestro algarrobo, ¿dónde está?”

Sobre llovido, mojado: se les prohibió cantar, danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados desde el lejano día de la Creación.

Silencio. El arte resistió en silencio. Ante la conquista, reaccionaron con un periodo de inactividad. Pero no se doblegaron. Silencio. El arte resistía en silencio.

Los frailes y los funcionarios del reino colonial- hasta los misioneros- han crucificado a los aborígenes en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, claro. El discurso se fue modernizando y se adoptaron otros modos más sutiles de escamoteo. Así, se habla de “expansión europea”, “encuentro de culturas” de “choque de culturas” ¿algo similar a un accidente automovilístico? Lo cierto es que ninguno de esos eufemismos logra tapar uno de los mayores genocidios y etnocidios de la historia universal. Uno de los brazos del gran océano que, entre fines del siglo XV y el l XVIII, concretaría la consolidación del capitalismo.

Hay que escribirlo: la nación Quilmes fue el primer gran movimiento antiimperialista registrado en territorio argentino, mucho antes de que fuéramos el país del olvido.

Distancias aparte, al igual que Fray Cesáreo de Armellada, puedo decir: “Yo me siento feliz de estar borrando la imagen de unos indios estúpidos, bárbaros, salvajes… y de levantar un pedestal y una imagen muy distinta de los mismos y con los materiales elaborados por ellos con una mano maestra: unos que parecen venir de los tiempos más remotos y otros que, evidentemente, han sido elaborados en nuestros mismos días. Pues… la llegada de los europeos…. no les atrofió sus dotes de observación y de invención. No se les acortaron las alas de su imaginación ni se les paró el aliento de sus almas”.

 

CIUDAD SAGRADA DE QUILMES 4 (2)

Bibliografía:

1- Literatura indígena venezolanas, de Fray Armellada Cesáreo.

2- Primera carta de Colón (1493).

3- Las cartas de Américo Vespucio sobre el Nuevo Mundo.




¿MORIR EN PAZ?

El Abuso: Sobre el abuso médico al final de la vida.            

Por Alicia Lapidus

 “Pensá que mientras escribía de muerte digna, estaba tratando de que sobreviva un piojito de 680 gramos. La vida está llena de estas dicotomías. Te cuento que el bebito anda bastante bien. Estoy segura que va a vivir y también creo que va a ser sano” (Alicia Lapidus, médica obstetra; de un mail a Gabriela Stoppelman)

Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui, allá dios que será divino, yo me muero como viví” (Silvio Rodríguez)

“Morirás. Esto es naturaleza del hombre, no pena.
Morirás. Derecho es de las gentes volver lo que recibiste.Morirás. Peregrinación es la vida; cuando hayas caminado
mucho es forzoso volver. Morirás. Entendí decías alguna
cosa nueva. A esto vine, esto hago, a esto me llevan todos
los días. La naturaleza en naciendo me puso este término,
¿qué tengo de poderme quejar? A esto me obligué.
Morirás. Necedad es temer lo que no puede estorbarse.
Esto no lo evita quien lo dilata. Morirás.”

Seneca.

Hace 30 años, Karen Ann Quinlan, una joven estadounidense, moríaKarenAnnQuinlan después de pasar una década en estado vegetativo crónico. Karen, una joven estadounidense que cayó en coma por consecuencia de la ingestión de alcohol y barbitúricos. Así, a los 21 años, sufrió un daño cerebral irreversible. Fue mantenida con vida en forma artificial hasta 1985. Entonces, un largo proceso legal iniciado por sus padres le permitió morir. Este resultó el primer caso que disparó una discusión global sobre la muerte digna. Y generó cambios profundos en la ética hospitalaria.

Con el advenimiento de tecnologías que permiten sostener la vida orgánica por tiempo indefinido y la necesidad disponer de órganos para trasplante, un enorme debate aún intenta definir la muerte más allá del latido del corazón.

MORIR DENTRO DEL SISTEMA

“Como nunca antes en la historia de la humanidad, hoy es posible demorar la muerte. La multiplicación del conocimiento científico y de los recursos tecnológicos produjo beneficios inimaginables hasta hace pocas décadas.

Sin embargo, también llegó el momento en que esa evolución crea sus propias paradojas. Morir es un suceso que se medicalizó, ya pocos lo hacen en su hogar rodeados de sus afectos. Las intervenciones médicas pueden tanto ofrecer esperanza como prolongar una interminable agonía. Resulta cada vez más difícil establecer los límites de la medicina en una era de agitación tecnológica. El “furor curandi” desdibuja la racionalidad de lo posible. La medicina y sus pacientes son víctimas de su propio éxito al no haber aprendido donde debe detenerse guiada por valores que contemplen la dignidad de la vida. ¿Cómo respetar la voluntad de las personas? ¿Quién define la frontera entre la vida biológica y la existencia humana?[1]

¿CÓMO MUEREN LOS MÉDICOS?

Hace unos meses cayó en mis manos un artículo norteamericano que contaba cómo eligen morir los médicos.[2]

Charterhouse, acuarela de 1885

El relato inicial era acerca de un amigo del autor, Ken Murray, y decía:

“Hace años, Charlie, un ortopedista muy respetado y un mentor mío, encontró un tumor en su abdomen. Buscó un cirujano que exploró la zona y el diagnóstico fue cáncer de páncreas. Este cirujano era uno de los mejores del país. Incluso había inventado un nuevo procedimiento para este tipo de cáncer, que podría triplicar la probabilidad de supervivencia a los cinco años, aunque con una baja calidad de vida. Charlie no se interesó. Se fue a su casa al día siguiente, cerró su consultorio y nunca puso un pie en un hospital de nuevo. Se centró en pasar tiempo con la familia y sentirse lo mejor posible. Varios meses después, murió en su casa. No tuvo quimioterapia, radioterapia o tratamiento quirúrgico. La Obra Social no gastó mucho en él.”

No es un tema frecuente de debate, pero los médicos también mueren. Sin embargo, muchos no mueren como el resto de nosotros. Lo inusual en ellos no es la gran cantidad de tratamientos a los que consiguen ser sometidos, en comparación con la mayoría de los pacientes. Muchos médicos saben bastante acerca de qué va a pasar, cuáles son sus opciones y, por lo general, podrían tener acceso a cualquier tratamiento que desearan. Pero, comparado con el tiempo que usan en el intento de evitar la muerte en los otros, la propia muerte la enfrentan, en la mayor parte de los casos, con notable serenidad.

Por supuesto, los médicos, como cualquier hijo de vecino, no quieren morir. Sin embargo, conocen lo suficiente acerca de los límites de la medicina moderna. En muchos otros, ya han visto suficiente  agonía, momentos finales y lo que todos más temen: morir con dolor y morir solo. Han hablado de esto con sus familias. No son pocos quienes desean asegurarse: cuando llegue el momento, no habrá medidas heroicas, no pasarán sus últimos momentos de vida con alguien rompiéndoles las costillas para reanimarlos.

Muchos colegas, frente a pacientes o familiares en estado terminal -internados en terapia intensiva, llenos de tubos y monitores, torturados con extracciones de sangre y estudios inútiles- me han pedido que, si los encuentro en esa situación, desconecte todo y los deje irse en paz.

CONSEJO VENDO, PARA MÍ NO TENGO

¿Cómo se llegó a que los médicos administren un cuidado que no querrían para sí mismos? La respuesta es compleja: en esta problemática tiene su parte pacientes, médicos y el sistema.

Para ver cómo los pacientes juegan un rol, imaginemos un escenario en donde alguien ha perdido el conocimiento y ha ingresado en una sala de emergencia. Como suele ser el caso, nadie hizo un plan de esta situación. Y la familia, conmocionada y asustada, se encuentra en un laberinto de opciones. Están abrumados. Habitualmente le piden al médico que “haga todo lo posible por salvarlo”. Entonces comienza la pesadilla. La mayoría de las veces, lo que la familia quiere decir es “haga todo lo razonable.” Es muy difícil en esa situación evaluar qué es razonable y, en la confusión y dolor, es complejo preguntar por los límites o escuchar con serenidad exactamente qué dice un médico.

Por su parte, los médicos harán todo, razonable o no.

Hay en la mayoría de nosotros un pensamiento mágico respecto a las posibilidades de la medicina. Queremos creer que, si nuestro ser querido se salva, estará bien y no padecerá secuelas lamentables.

Desde el lugar del médico, se suman factores personales y hasta vocacionales. La formación médica hace muy difícil aceptar el fracaso terapéutico y, por ende, la muerte del paciente.

Manos

El médico debe saber que no todo lo que se puede hacer se debe hacer.

A su vez, imaginemos la sala de emergencias, con los miembros de la familia angustiados, frente a un médico al cual no conocen. Establecer la confianza en el consejo profesional en esas circunstancias es casi imposible. La gente está dispuesta a pensar que el médico quiere ahorrar tiempo, esfuerzo o dinero cuando aconseja en contra de tratamientos adicionales. Lo habitual es que el médico tenga miedo al litigio y haga todo lo que se le pide con poca explicación para evitar problemas. En la realidad actual, se suma la violencia física cada vez más frecuente ejercida contra los médicos.[3][4].

Por último, el sistema. Ken Murray lo ejemplifica con un caso

“Incluso cuando se han hecho los preparativos adecuados, el sistema todavía puede deglutir a la gente. Uno de mis pacientes era un hombre llamado Jack, de 78-años de edad, había estado enfermo durante años y experimentado unos 15 procedimientos quirúrgicos mayores. Él me explicó que nunca, bajo ninguna circunstancia, quería ser colocados en las máquinas de soporte de vida de nuevo. Un sábado, sin embargo, Jack sufrió un derrame cerebral y quedó internado en la sala de emergencias inconsciente, sin su esposa. Los médicos hicieron todo lo posible por reanimarlo y lo pusieron en terapia intensiva. Esta fue la peor pesadilla de Jack. Cuando llegué al hospital y me hice cargo de la atención de Jack, hablé con su esposa y con el personal del hospital, la historia clínica donde constaban sus preferencias de atención. Apagué las máquinas de soporte de vida y me senté con él. Murió dos horas después.

Incluso con todos sus deseos documentados, Jack no había muerto como había esperado. El sistema había intervenido. Hasta una de las enfermeras informó mi desconexión de Jack a las autoridades como un posible homicidio. Por supuesto no pasó nada; los deseos de Jack habían sido explícitos y él había dejado el papeleo para probarlo. Pero la perspectiva de una investigación policial es aterradora para cualquier médico. Podía haber sido mucho más fácil dejar a Jack en terapia intensiva contra sus deseos expresos, prolongando su vida, y su sufrimiento, unas semanas más. Incluso me hubiera hecho un poco más de dinero, y Medicare habría terminado con una factura de $ 500.000 adicionales. No es de extrañar que muchos médicos se vuelquen al sobretratamiento.”

EL CASO DE M. A. D., 20 AÑOS EN ESTADO VEGETATIVO PERMANENTE

Marcelo nació hace cincuenta años, dejó de “ser” hace 20 y, recién a partir del 7 de julio, pudo morir. Padeció el encarnizamiento terapéutico y judicial más denigrante, sufrió una de las peores miserias jurídico-sanitarias de los últimos tiempos, tuvo que intervenir la Corte Suprema de Justicia para terminar con ese padecer.[5]

Una educación médica “deshumanizada” comprende a la muerte como fracaso. Paracelso decía que la gran virtud en medicina es la “modestia”. Saber cuándo decir basta. En situaciones de inutilidad, el retiro de medidas de sostén vital no es eutanasia, no es matar, no es dejar morir, es permitir morir.

La insensatez no es patrimonio único de la medicina, se retroalimenta con la intervención judicial sobre los derechos en los finales de la vida. Pedir permiso a un Juez para morir en paz y con dignidad es un despropósito jurídico y moral, que sólo se explica por la paralización y el terror ante la posible querella judicial.

EL NIÑO ENFERMO - ARTURO MICHELENA

Las personas no tienen el derecho a decidir cuándo y cómo nacer, pero les asiste el derecho fundamental a decidir el modo de morir. El sentido de dignidad dependerá de cada proyecto personal, en tanto asegure deberes previos: control y cuidado de síntomas, alivio del sufrimiento físico, psíquico y espiritual y promoción de la atención paliativa.

Cuando la muerte es un desenlace esperado y llega lentamente, el individuo puede tomar sus decisiones y compartirlas con su familia. El mayor problema se presenta frente a lo inesperado, al accidente que en forma brutal deja inconsciente a la persona. En este caso, ¿quién decide? ¿La familia conoce siempre el más íntimo deseo de su pariente? Lo habitual es que el tema no se haya hablado de este modo. Sin embargo, la noción de dignidad, la mirada del mundo, el “cómo vivir” de alguien seguro ha sido compartido con alguno de sus seres queridos (no necesariamente familia).

Esto nos lleva a otra discusión: ¿qué es calidad de vida? Para cada ser humano resulta distinta. La mayoría de los pacientes encuentra motivos para vivir, aun privada de sus movimientos o atada a una cama. No es así en todos los casos, por lo que las decisiones sobre el fin de la vida deberían ser patrimonio del enfermo.

El fallo de la Corte es bienvenido porque da respuesta a ese fenómeno sociocultural alrededor de los finales de la vida. Pero, sobre todo, en el decir de Maglio, porque dio sentido a la tragedia de Marcelo y nos recordó que una forma inteligente de vivir es ir aprendiendo a morir.

En ese sentido el fallo del Supremo Tribunal argentino sostiene que un sujeto puede en determinadas circunstancias adoptar decisiones que tengan como fin previsible la culminación de su vida, en tanto se trata de cuestiones que se encuentran dentro de la zona de reserva aseguradas por el derecho a la autonomía personal.

Una de las partes más relevantes que exhiben los fundamentos del fallo resulta en que el individuo es dueño de hacer elecciones sobre su propia vida sin intromisión del Estado, mientras no afecten la moral, el orden público, ni a terceros. La Corte aseguró que esas decisiones libres hacen a la dignidad de la persona y al pleno ejercicio de la libertad.

ALGO ACERCA DE LA MUERTE

Nuestra sociedad niega la muerte. La muerte, para muchos, no es parte de la vida, sino su opuesto. Es repetido el retintín: nos estamos muriendo todo el tiempo. Las células mueren, óvulo y espermatozoide dejan de ser para dar vida al embrión, desde que nacemos caminamos hacia la muerte. Como sea, todas las muertes parciales – incluso las muertes finales de los seres cercanos- no deben tener mucho que ver con “morirse”. Heidegger insistía “somos seres relativos a la muerte”. Podemos vivir el “ser ahí” de todas las experiencias, menos del “aún no”, la muerte final.Frida Khalo

A excepción de las noticias policiales, la palabra “muerte” ha desaparecido del discurso. No es el muerto sino “el fallecido”, “el que se fue”. No se murió alguien, hubo un “deceso”. Nos la negamos a nosotros y a los demás.

Tal vez alguna idea aproxime Spinoza cuando plantea la muerte como un desconectarse de nuestras partes constitutivas. La enfermedad rompe algunas ligaduras. En su extremo, todas se desatan. Y devolvemos nuestras partes al todo. Mejor devolverlas bien usadas, dignamente erosionadas de tiempo.

REPENSAR LA MUERTE O MORIR ANTES DE MORIR

Ha sido Tolstoi en “La muerte de Iván Ilich” quien ha formulado con nitidez en qué consiste la diferencia entre la muerte propia y la ajena, y cuál es la causa de tal distinción.

En el momento en que Iván Ilich experimenta la comprensibilidad de la muerte propia, la más profunda soledad y angustia ante ella, es torturado por la mentira sistemática ante su situación. “Le torturaba aquel embuste, le atormentaba que no quisieran reconocer lo que todos sabían y sabía él mismo, y en vez de ello deseaban mentirle acerca de lo terrible de la situación en que él se hallaba y querían obligarle a que él mismo participara en aquella mentira”. “La mentira, –continúa Tolstoi concentrando toda la tesis de su novela en una sola frase- esa mentira de que era objeto en vísperas de su muerte, una mentira que debía reducir el acto solemne y terrible de su muerte al nivel de las visitas, las cortinas, el esturión de la comida… era algo atroz para Iván Ilich”.

El encarnizamiento médico nos priva, como familia y como profesionales, de enfrentar lo irreversible y aceptar las reglas de juego de la vida. Así nos negamos la humanidad que nos separa de los animales. Sólo nosotros, seres humanos, sabemos que la vida no es infinita, pero lo olvidamos- a veces como estrategia, a veces por determinaciones de otros- cuando la vivimos.

TESTAMENTO VITAL

Es un documento con indicaciones anticipadas realizado en situación de lucidez mental para que sea tenido en cuenta cuando, -a causa de una enfermedad u otro evento y sin expectativas de curación-, a un individuo ya no le sea posible expresar su voluntad. Quien realiza el testamento define cómo quiere se produzca su muerte, ante determinadas circunstancias. En este sentido, define lo que para él es una muerte digna.

Probablemente deberíamos detenernos en algún momento para elaborar nuestro propio testamento vital. Después, con cierta sabiduría, guardarlo, olvidarlo y seguir la vida.

Código Civil

Dice el nuevo Código Civil:

“La disposición sobre el propio cuerpo encuentra un límite: no se permiten las intervenciones que ocasionen una disminución permanente de su integridad o resulten contrarios a la ley, la moral o las buenas costumbres, excepto que sean requeridos para el mejoramiento de la salud de la persona, y excepcionalmente de otra persona.”(Página/ 12, 1 de agosto de 2015)

[1]Cuando el fin no encuentra su final. Por Daniel Flichtentrei, Intramed

[2]How doctors die, Ken Murray  http://www.zocalopublicsquare.org/2011/11/30/how-doctors-die/ideas/nexus/

[3]Violencia contra los médicos. ¿Quién cuida a los que cuidan?

[4]Noticia de diario El Litoral

[5]Réquiem para Marcelo




RELIQUIAS DEL DESEO

El abuso: Sobre alturas.

Por Cecilia Illia

LA ATRACCIÓN DE LO INACCESIBLE

8850 metros de altura. La parte de la tierra más cercana al cielo. Kilómetros de paredes blancas que se montan a las nubes. Tal vez con el afán, ellas también, de alcanzar nuevos puntos de vista. En Nepal la llaman “La frente del cielo”; en China, “La madre del universo”. “Montaña sagrada”, “Cabeza del cielo”, distintos intentos de nombrar cómo su presencia produce en los humanos esa sensación de empequeñecimiento.

¿Por qué llegar a su cima?

¿Por qué emprender semejante tarea?

Más de 3500 personas se internaron en sus fatídicas rutas, más de 216 personas murieron en el intento. Sus cuerpos son huellas luminosas. Permanecen entre el hielo, protegidos por los 36° bajo cero, temperatura promedio que puede llegar a los -60 en época invernal. Bloques de hielo perenne son su mortaja helada. Memento de los extremos del emprendimiento humano.

¿Abuso de temeridad?

Es habitual que una nueva expedición tropiece con los restos glaciales de una anterior, incluso que acampe junto a ellos. Entonces, lee en las señales de los cuerpos el relato mudo de esa muerte. El lugar de la ruta en que ocurrió el accidente, el tipo de protección con que contaba el alpinista en cuestión, las cuerdas o instrumentos, la carga esparcida en los alrededores. Marcas inmortales en el hielo.

Les ponen nombre. Pasan a ser esculturas mortuorias.

Botas verdes.

Reliquias del deseo de abordar lo inabordable.

El saludador.

Como habitantes de una Pompeya helada, muertos eternos conservados en su último gesto escoltan a los caminantes.

Por otro lado, hay ascensiones y ascensiones. Las que se hacen sin oxígeno de apoyo, sin ayuda agregada, son las más prestigiosas. Es que, cuando se vencen las condiciones más extremas con el mínimo de recursos adicionales, lo inaccesible parece difuminarse. Largo tiempo con la mirada detenida en ese cúmulo en el horizonte, esa punta distante y volátil. Largo tiempo. Por fin, alguien clava su bandera, deja su marca. Aplausos.

¿Abuso de conquista?

El frío, el viento, el blanco, una masa homogénea. Por momentos, la roca corta con su gris. En otros, una porción de celeste se escapa al manto de las nubes o irrumpe el brillo de un destello de sol contra la nieve.

Después, blanco, frío, viento.

Imagen 1

CAMINOS OLLADOS

No hay un sólo modo de acceder a la cima. Algunas rutas son más complejas. Cada tramo se nombra de acuerdo a las dificultades a sortear. Dificultades experimentadas por escaladores que fueron dejando cuerdas, escaleras, huellas, nombres. La Vía del collado sur, por ejemplo, pasa -entre otros-  por el “Valle del silencio”, “el espolón de Ginebra”, “la banda amarilla”, “el balcón”, “la travesía de la cornisa”, “el escalón de Hillary” (en honor a uno de los dos primeros escaladores que lograron la cima en 1953). Este último es una pared vertical de doce metros. Ahora hay una escalera atornillada en la roca por una expedición china en 1960.

¿Cómo habrán hecho Edmund Hillary y Tenzing Norgay pasa salvarla la primera vez?

A partir de los 7500 metros, se entra en “la zona de la muerte”, el último tramo antes de la meta. Las condiciones son tan adversas que la muerte acompaña cada paso. La presión atmosférica, muy baja, hace la oxigenación dificultosa. El riesgo de edema cerebral y pulmonar es continuo. La temperatura desciende tanto que, a menudo, los dedos de los caminantes se congelan. El hielo torna la ruta resbaladiza e inestable. Mínimo oxígeno, vientos furiosos, avalanchas.

¿Abuso de la naturaleza?

Las rutas tienen nombres tan sugestivos como los tramos de cada una de ellas: la vía del collado norte, el corredor de los japoneses, la ruta Messner, la arista oeste, el contrafuerte americano, el pilar sur, la cara suroeste o del collado sur. Cada una de estas vías fue trazada por los intentos de numerosas expediciones. Personas que emprendieron un camino de máxima dificultad, con la muerte al acecho, por poner cuerdas, tornillos, escaleras, nombres a lo insondable.

Cada vía marcada con pasos esforzados, con un empuje recóndito, con la levedad de la vida a la espalda.

Imagen 2

 

¿QUÉ ESTÁ MUERTO?

Me despiertan a medianoche, hoy es el gran día. El frío es una hoja filosa que atraviesa todos los calores. Soñé con fogatas, soles y playas. Con un aire que me abrace, con amores y cantos.

Hace años que me estoy preparando para este día. Nunca hubiera pensado que estaría ocupado en otros sueños.

Por lo menos, dormí.Tal vez un par de horas. Hacía días no lo lograba, asediado por las imágenes de la cima. El sonido del viento al final me arrulló entre violines de hielo. Cuerdas como agujas, notas como copos de nieve. Música blanca para acunar destinos.

Alguien dormía cerca de mí y lloraba. Creo, entre sueños. Un llanto entrecortado; por momentos parecían graznidos. Supuse que era un modo de expresar afectación. Estar tan cerca de la cima afecta a cualquiera. De la cima, del final. ¿Del final?

Tengo que apurarme,hay poco tiempo. Es el último día. Si llegamos todos, si el clima nos acompaña, si nadie se quiebra. Estar de vuelta antes del anochecer con el alma alada. Después de sobrevolar la cumbre, estirar los brazos y atrapar el cielo.

¿Abuso de confianza?

Hace más de cuarenta días que estoy en esta realidad agotadora. El oxígeno es el bien más preciado. El retumbar del corazón, el aire que no alcanza, el cansancio indescriptible. ¿Cuándo detenerse? Un esfuerzo más puede hacer la diferencia entre el triunfo y la muerte. Los cuerpos que nos cruzamos por el camino nos lo recuerdan.

¿Cómo saber cuándo detenerse?

Cada pisada al borde del abismo. Treinta centímetros para apoyar los pies. Debemos izarnos por las cuerdas y vencer a cada paso la falta de oxígeno y el agotamiento. Todo para llegar a la cima del mundo.

La cima del mundo.

Escucho las voces, los gritos, las risas.

La cima del mundo.

Llegamos a la cima del mundo.

¿Un abuso de la ilusión?

Imagen 3




COMPRO, LUEGO EXISTO

Abuso: Sobre la necesidad de poder.

Por Anne Diestro Reátegui

HYBRIS: ENTRE EL TODO Y EL YO

Buenos Aires, desde lo alto, tiene color de movimiento. Infinitos puntos negros se mezclan entre sí. Me convierto en híbrido y recorro toda esta gran ciudad desde las alturas, voy coleccionando fotografías de densidades que llaman mi atención. Leo espacios.

anneniños bailan

Bajo la velocidad de mis alas. Poco a poco, desde lo alto, busco dónde aterrizar el peso que llevo sobre el lomo: una esquina cerca de una mujer parece la mejor pista. Y la vertical, de pronto, se vuelve una constante en este paisaje. El golpe retumba contra el piso y quedo en el medio de un círculo de gente observándome.

Dicen que nací en Grecia, la verdad no recuerdo bien cuándo ni cómo fue. Con el tiempo, fui asociada a toda mezcla. Por ser así, dijeron que era impura. Pasé por el pecado y los dioses me ataron por siempre a lo desmesurado y al desequilibrio. Entonces, soy quien atrae la ira de los dioses, mi impureza no se puede tolerar.

Soy Hybris.

Si supieran que sólo me siento un pedazo de realidad. Como tal, ando por una avenida muy comercial. Allí la gente toma Coca Cola, compra carteras y perfumes “Dior”, tan bien dispuestos sobre mantas en el piso.

Es probable que alguno de los dioses me haya mandado aquí. No sé quién, pero esta calle sobrepasa al comercio, a la gente, a las ventas. Y estoy entre el todo y el yo.

Sólo atino a ponerme los zapatos humanos y a seguir de largo.

TIENDA DE PARTÍCULAS

Ahora la ciudad es una sinfonía de ritmos.

Con gente, sin gente, en bus, en subte, con músicos o sin, con librerías cerradas o abiertas, con marchas, sin manchas. Con café o sin café, puedes seguir la línea de ritmo. Hoy, el compás lo marca el andar de peatones de prisa a mi lado. Algunos, con maletas; otros, con paquetes. No entendí qué pasaba hasta darme cuenta: me encuentro en la Calle Avellaneda.

La gente se queda expectante frente a mis alas, que ahora son zapatos. Unos cuántos, con avellanedaadmiración; otros, entre murmullos, siguen su ritmo. Continúo hasta alcanzar la esquina. Todo alrededor es negocios de ropa. También algo de comida. Justo en esta, por donde voy ahorita mismo, hay un hombre que vende salame. Metros más allá, una mujer ofrece pizza bajo el sol. El lugar parece una circunferencia de tiendas, una gran tienda resuelta en diminutas partículas de lo mismo: botas, carteras, maquillaje, ropa, botas, carteras, invierno, verano. Estaciones completas. Más invierno que verano.

EL PRINCIPIO FUE LA DUALIDAD

Siempre se habló de dualidad, aunque no se sepa cuál fue el inicio de todo.

  • Zeus y Hera.
  • El sol y la luna.
  • El día y la noche.
  • Arriba y abajo.
  • Dionisos y Apolo.
  • Tesis y antítesis.
  • El Bien y el Mal.

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En esta esquina, trato de esconderme en esas ideas. Quiero dar cuenta de un nuevo juego de dos. Esta sí es una oposición binaria. Es decir, se trata de opuestos verdaderamente complementarios.

Vendedor de zapato – comprador de zapato,

Vendedor de camperas- comprador de camperas.

Camino un poco más hacia este micromundo. Necesidad y poder dialogan ahora. Entre el pobre guion de este diálogo se mueven quienes están aquí: El abuso de necesidad de poder. Juegan a conversar quien necesita sentir el poder, quien lo adquiere desde el sillón y quien necesita ser manipulado.

La calle Avellaneda es un escenario griego: hay un drama. No una tragedia, porque el drama es la forma decadente de todo lo griego. El nacimiento y la muerte a cada paso. Pero, ¿qué es lo que muere?

La vida deviene porque la voluntad de poder es el eje dinámico de la vida”. (1)

Todos le rinden culto a la adquisición, los actores están dispuestos con una idea de libertad que tiene mangas, puños, pero no alas. El guion está muy mal escrito, lleno de obviedades, pero eso no le importa a nadie ni impide la efectividad de este drama. Cada quien conoce su papel y cada personaje necesita 9 horas para su desarrollo.

Según Nietzsche, el hombre debe ser el camino al superhombre, hacia el Übermensch. Un hombre distinto y un poco indefinido, salvo en su cualidad de ser autónomo, pautarse su propia ley. El hombre que se pierde en la masa es infrahombre, cae en el abismo del abuso mercantil.

APOLO Y DIONISOS

Según el devenir de Nietzsche, luego de la prehistoria viene la historia y después debería ponerse en línea la post-historia. El último hombre- el histórico- transformó en permanente lo que debió ser transitorio. Nos quedamos flotantes. A pesar de que todo es más dionisiaco que apolíneo por naturaleza, lo que se ve es un abuso apolíneo que da miedo. Invertidos en calidad y cantidad de fuerzas, abusados de anti naturaleza. Mientras tanto, Dionisos acecha en las sombras.

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No fue como pudo haber sido. Resolvemos la supervivencia y vamos por otra cosa. No importó cuánto se resolvió el tema de lo material, el último hombre no se preocupa por eso, sino vive de eso, gira alrededor de la mercancía convirtiéndose objeto.

Tuve que comprar esas botas, me miraban desde la vitrina”. Alienados, fetichistas de la mercancía y de a cualquier cosa, marxistas aunque no nos gusta.

El hombre del devenir cree en el deseo, en el cambio que adviene y en el cambio elegido. El hombre del progreso suma puntos, acapara aun cuando parece que derrocha. La única cara de la mercancía es el imponer de la trampa del poder…

Lo que dura tiene valor”.

El hombre del devenir busca deshacerse, ser otro, reconstruirse y alquimizarse.

“Yo es otro” (2)

La montaña tiene dos laderas, pero sólo es posible subir por una, a la vez. Por una ladera va el camello cargado de mercancías, pasado y complejos. Por la otra va el niño, “un dios que baila”.

 

 

  1. Friederich Nietzsche
  2. Arthur Rimbaud.



VARIACIONES SOBRE HILDEGART

Abuso: Sobre “La Virgen Roja”

                                                          VARIACIONES SOBRE HILDEGAR

Por Luisa Luchetta.

La historia sobre Hildegart llegó por casualidad. Mi intención era narrar  la compulsión masturbatoria de una preadolescente. Di con un texto del Dr. Efigenio Amezúa, donde se cuenta el caso de la “Virgen Roja”.  Socialista utópica, niña prodigio asesinada por su madre.

El caso paralelo que también narro es atemporal, puede suceder mientras escribo estas pocas palabras o en el momento en el que algún futuro lector dedique ciertos minutos a leerlas.

luisaHILDERGART  (Escena I)

La madre de Hildegart, Aurora, recuerda con placer las tardes en la biblioteca de su padre. Jugaba y, con disimulo, escuchaba las charlas del grupo de amigos. No iba a la escuela pero, en ese lugar casi sagrado, aprendió acerca del socialismo utópico y, sobre todo, aquello referido al sexo del que esos hombres hablaban sin pudor delante de  ella. Aurora vio a su madre besarse con su amante. Cuando aquél la besaba, miraba de reojo a la hermana de Aurora, Josefa. Madre y hermana compartían el mismo hombre.

LA OTRA HISTORIA (ESCENA I)

Otra locación, la anchura de la pampa. Mientras la madre cuidaba a los más pequeños, ella, su hermano y algunos peones debían cuidar parte de la hacienda en los distintos puestos. De día, el campo parecía el infierno, seco y caluroso. Las noches eran muy frías. Su hermano mayor se metía en el catre y entrelazaban sus piernas desnudas.

HILDEGART (ESCENAII)

Josefa estaba embarazada de su amante.  “No pudo soportarlo” pensó su hermana Aurora, ante la muerte de su madre. Josefa abandonó por un tiempo a su hijo, se fue a Madrid, lejos del pueblo. Aurora recibió a ese niño, Pepito Arriola, como posibilidad, mas no con amor. Sería su experimento, crearía al hombre del futuro transfiriéndole su genialidad, su alma. Pepito Arriola, el “Mozart Español” dará su primer concierto ante trescientas personas a los cuatro años.

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LA OTRA HISTORIA (ESCENA II)

Era verano, la tierra se partía  alrededor. Todo el pueblo dormía menos ella y su padre. Se fueron al río, o lo que restaba de él, para refrescarse. Ella se quitó el vestidito azul con finas rayitas blancas y se metió dentro del agua. Su padre también se quitó la ropa, toda.

HILDEGART (ESCENA III)

Cuando Josefa  se enteró del talento musical de su primogénito, volvió al pueblo para reclamarlo. Había hablado con gente del ambiente musical. Entendió que podría ganar una fortuna y, sobre todoluisaHildegart y su madre, fama.

Aurora sintió que le arrancaban el alma. Ella había visto cómo su espíritu entraba en ese pequeño  y, entonces, la arpía de repugnantes costumbres sexuales, llena de bajezas, le robaba parte de sí misma. Fue un duro golpe. No se amilanó. Ella misma iba a engendrar a quien- según sus planes- cambiaría, de una vez y para siempre,  a la sociedad conocida.

LA OTRA HISTORIA (ESCENAIII)

De a poco su vientre y sus pechos se fueron hinchando. Por turnos, recibió golpes y latigazos de parte de sus cuatro hermanos y de su padre. Como castigo, comería sola en la galería de la casa.

Su madre acusaba, ante quien la quisiese escuchar, a un muchacho venido del norte, un zambo que ayudaba en los campos.

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HILDEGART (ESCENA IV)

A los treinta y tantos, Aurora  comenzó a seleccionar candidatos, solo para poder engendrar al hombre modelo. Eligió uno. Se equivocó. Durante la gestación descubrió que el mal elegido había realizado una mala acción durante su embarazo. Eso fue un signo. Debía aplicar la fuerza de su mente para tener una niña y no un varón. La niña, entonces, sería la encargada  de parir al nuevo hombre. Mientras Hildegart crecía en su vientre, Aurora ya formaba su alma. Después del nacimiento, la madre tardó dieciséis meses en elegir su nombre.

LA OTRA HISTORIA (ESCENA IV)

Mientras tanto, en la pampa húmeda, el niño nació blanquito, la pelusa de su cabecita era de color atardecer; y sus ojos, como la miel. En nada se parecía al zambo acusado,  huido del pueblo meses atrás.

HILDEGART (ESCENA V)

Al año y cuatro meses de vida, Aurora bautizó a su hija: Hildegart. Sería la mujer más importante de España. La madre se encargó personalmente de su formación. Crearía la criatura perfecta, de acuerdo a sus ideas acerca de la eugenesia y la raza. A los tres años, Hildegart sabía leer y escribir; a los ocho, ya había aprendido inglés, francés y alemán. A los trece,  terminó el bachillerato y a los diecisiete obtuvo la licenciatura en derecho aunque, por ley, no podía ejercer antes de los veintiuno. También estudió filosofía, letras y medicina.

Hildegart participaba en el PSOE y en la Unión General de Trabajadores; además, ayudó a crear la Liga para la Reforma Sexual Española en defensa de la emancipación de la mujer.

Era una niña prodigio, atentamente  custodiada por su madre, quien reprimía cualquier acercamiento de su hija al sexo. De allí su apodo: “La Virgen Roja”.

La fama de Hildegart la llevó a conocer a personas de renombre de la época, entre ellas a H.G.Wells, quien le propuso viajar a Londres como su asistente.

La niña virgen quería conocer el mundo. Aurora, su madre, desesperaba al pensar que su creación iba a alejarse de ella. Peleaban, cada vez más intensamente. La paranoia materna se hacía carne. Crecía el odio.

LA OTRA HISTORIA (ESCENA V)

Su padre miraba al niño con estupor. Su hermano se lo dijo: había que deshacerse del bebé. Una mañana lo encontraron tirado sobre el piso de tierra, con la cabecita destrozada. La influencia de su padre, dueño de unos extensos campos, hizo que todo quedara en un accidente doméstico.

HILDEGART (ESCENA VI)

Una noche, Aurora tomó el arma. Fueron cuatro balazos, tres en la cabeza, uno en el corazón.

“Ellos no tendrán tu cuerpo, pero yo tendré tu alma”.

El cadáver de Hildegart tenía diecinueve años.




UN POLIEDRO DE INFINITAS CARAS

Abuso: Sobre el silencio

Por Cecilia Miano.

El silencio es un poliedro que multiplica sus caras sin límite. marilaHay que tener cuidado por donde se lo toma. Algunas de sus aristas tienen filos duros, ásperos, filos de memorias que te envuelven con melancolía. Otras prometen demasiado, sueños de un futuro sin amarres, sin presente, son delirios del deseo sin coraje. Ciertas caras, sólo algunas, parecen ser de un material sutil y diamantino. Esas caras del silencio se eligen o  nos eligen; corren más riesgos que las otras, porque el ruido, o el sonido de fondo y el parloteo del mundo las fulminan. Al resto, a la mayoría de las caras del silencio, el aturdimiento no les hace ni fú ni fa. Aunque no es bueno andar con cuestionamientos todo el tiempo, hay caras del silencio que encierran sonidos, como el tañido de una campana, la inspiración previa a la primera palabra después de un beso, el comienzo de un murmullo en el entrevero de un abrazo. Vamos por ellas, las singularidades del silencio.

MOVIDA DE AIRE

El aire mueve mucho más que partículas. Hoy, en la caminata habitual, tuve la certeza. Aunque en palabras es difícil  ajustar sentires. Al caminar, la invasión de aromas parece ser una constante, aunque nadie más que yo los huela, sólo aparecen para mí deleite. Hay muchos roces que, giorgio-de-chirico-cancion-de-amorescondidos en silencios eternos, chocan con la realidad y muestran más sonidos que el de  las zapatillas  al chocar contra la arena: sonar áspero, rasposo, lento,  música sin orquesta que apenas acaricia, solo una sensación que, de pronto, se vuelve tangible.

Oler, de es oler que pasa algo, un suceso que adviene.

Sospechar, de sospechar presencias., movimientos inaudibles e invisibles.

Todo reposa y al mismo tiempo entra en erupción, con magia, singular, sin apuro, en constante de presencia.

 

QUE LAS HAY LAS HAY

Suena el timbre. El sonido me irrita, nunca supe por qué, hasta hoy.

En el campo, cuando alguien llega, debe anunciarse con palmas. El código es: evitar lo inesperado. Es importante, nunca me expliqué por qué,  no se los cuestiona.  Hay tantas cosas que funciona con ese silencioso automatismo, donde la acción hace sin cuestionamientos de quien la ejecuta. Nunca por qué me persigno cuando salgo de viaje; o por qué, cuando llueve mucho, la gente hace cruces de sal gruesa, o….

INFANCIA CLANDESTINA

La rebeldía tiene muchas aristas.

Siempre me gustó asustar a mi abuela o a mi hermano, entrar con sigilo y espantarlos. En esos proyectos podía pasar mucho tiempo, ese que se alarga hasta no tener consistencia, se desdibuja de relojes y soles. Torna empalagoso porque es solo propio. Pensamiento sin palabras,  se mueve en el silencio de la película  íntima: con escenas no contempladas, con cortes inesperados para la razón. Hoy, trazos de esas estrategias desatan sonrisas retorcidas de nostalgia y salvajismo. El disfrute que me provocaba era más grande que la reprimenda  recibida. Siempre.

 

RUIDO A VUELTA DE PÁGINA

La “Unguymaman” de Ciro Alegría comienza a ceci3explicar parte de mis sensaciones, da una vuelta de página a mis sinsentidos. La Unguymaman es la madre de todos los males.

Aunque me resisto a pensar en el mal, siempre ronda su presencia. Eso que no puedo explicar, eso que a veces ni siquiera logra a ser sensación, es solo un respiro, una pizca de sombra, un aroma inexplicable.

La Urguymaman trepa desde las profundidades hasta la superficie sólo para concretar su cacería. Aparece en un susurro, con cierto descontrol del sonido, un sonido sin bordes. En apariencia, inocuo. Como si, a través de su llamado, pudiese captar la resolana de la vida. Y, como si,  uno- con cierta inocencia- pudiera responder.

 

CENIZAS DEL PARAÍSO

La mañana se despierta diáfana, mi rutina lenta aparece sin distracciones, en ceci4leonardo-geometric-shapesmovimientos cuidados, sin mucho. Las palabras hoy sobran, en un recorte solitario alguna idea  pretende ser volcán. Voy y vengo, resuelvo y propongo cuestiones sin explicaciones. Capto temperaturas y volúmenes incoherentes con la razón. Hay un silencio tan nutricio, que puede estallar en pedazos, ante cualquier mínima irrupción

Taladra el timbre de entrada y aparece el miedo de siempre.

Inexplicable. Cada vez que suena es lo mismo: algo espantoso se anuncia, me busca, por eso será que nunca quiero atender, por eso doy vueltas como perro antes de acostarse. Miro para abajo, cuando por fin me decido a abrir. La boca del volcán acurruca la idea contra algún hueso despejado de la cabeza. Lo atesora y lo esconde, la mano tiembla fuera de cuerpo.

Todo comienza con el llamado.

 

LO QUE NO HAY

No hay ausencia de sonido. Hay silencios múltiples, porque el poliedro es pariente del infinito y de la inmensidad. Mientras él gira, nosotros giramos. A veces, vamos al unísino; a veces, él va horario y nosotros antihorario.  Y es de no creer, es en el esos desencuentros, en esas oposiciones, donde surge las mejores palabra.

Ahí suena.

Atiendo

 

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AROMA A FINO CALADO

Abuso: Sobre la India

Por: Patricia Tombetta.

NADAR AGUAS DESCONOCIDAS

Tan sólo llegar al aeropuerto y fue un aroma. Me gustaría decir a especias o extraño o fuerte o sencillo. No. Fue tan sólo un olor lejano y una excitación en el ánimo impactaba sobre ojos húmedos y oscuros.

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El olfato es un sentido suelto, abierto, inevitable.

Fue tan sólo pisar la vereda y ya habíamos caído en un timo. Y, otra vez, quisiera decir desagradable, peligroso, rebuscado; y, otra vez cometería un error. De esos que se cometen por apresuramiento. Fue una trampa de la que caeríamos incontables veces, buscaríamos incluso, y, así, poder nadar aguas desconocidas y blandas compañeras del resto del viaje.

Nueva Delhi (104)Y fue Delhi, una ciudad donde el movimiento parece no tener fin y su extensión tampoco. Sobre otro engaño recorrimos los primeros lugares: algún monumento, muchos palacios y un bellísimo cenotafio.

Un no firme y reiterado iba a ser la llave hacia nuestra autonomía. Un rato. Luego buscaríamos el timo de donde todos emergíamos favorecidos.

¿Era un timo?

CARDAMOMO Y TÉ

La ciudad vieja, la nueva, la casa donde mataron a Gandhi, lejanas construcciones de siglos insospechados. Sobre todo los colores, las voces, la compra-venta cara a cara, verdadera ceremonia con té de por medio cuando era importante. Ganges VEl curri como el oxígeno, jabones de cardamomo, panes picantes nos hicieron olvidar muy pronto de las precauciones de Occidente. Casi dos almas mezcladas en millones, sin comprendernos demasiado como todo buen encuentro. Suavizamos los gestos, una bandada de hombres desnudos en procesión indefinida nos sorprendió en una calle. Una enfática delicadeza que no conocíamos nos desnudaba.

Y, luego fueron los viajes. Incómodos recorridos llenos de confortables acercamientos. Las ciudades se hacían más pequeñas a medida que los mercados se agrandaban. En cuclillas bordaba una seda con hilos de seda, en un pequeño banco, cincelaba la piedra: Buda, Parvati, Ganesh y algún fanal con diminutos calados. El curri teñía de su color el aire, de su sabor la vista, con su olor cualquier cruce de miradas.

¿Era así, o nuestros sentidos también nos engañaban?

LA CANELA Y EL DESIERTO

Un hombre y una mujer no deben tomarse de la mano por la calle, de todos modos, la canela abundaba.

Y, los palacios emergían de las montañas, otorgaban vida a las rocas, los monos alrededor cada tanto, otros permanecían echados al sol.

El  amarillo cúrcuma anunció el desierto de Thar. Esparcido por las viviendas, pintaba templos y atardeceres hasta fundirse en la arena. Un camello es un camello y recortado contra el atardecer sobre una duna, podría ser una foto de almanaque. Hay que tener cuidado con las fotos, trabajan de una extraña manera, parecen unificar los sentidos hasta dejar la impresión de haber visto. Pero no captará el carácter juguetón del camello, ni las transparencias del mármol ni la vitalidad de un mendigo.

RISAS CON FINAL DE ANÍS

Con la excusa de comprar tobilleras metálicas y sonoras nos enredábamos en las risas de las mujeres, en su encanto y nos tomábamos fotos mutuamente. Muchísimas. Un conductor de tuc tuc nos homenajeó con Manu Chao. Los vendedores de mantas nos tentaban a cada paso: azul cielo, rojo polvo de ají y otra vez cúrcuma y tierra de curri. La lengua inglesa no abunda y nos da mucho gusto, era un charlar trabado con buena voluntad y siempre azúcar con anís para el final de las comidas.

Y, de pronto emergió de la tierra bañada por el río. El río sagrado. Por un instante pudieron asomarse nuestros espíritus agnósticos a un pálido significado: el río donde se lava la ropa, se navega, se purifica el cuerpo por la mañana y se lo llevará, alguna vez, por la noche. Todos se encuentran allí, nosotros acompañábamos un poco turbados, ajenos, sin querer estar en otro lugar. El silencio es un refugio para la incomprensión, también se puede ir a Boudanat o a un museo a escuchar relatos ingeniosos, románticos , trágicos, casi oníricos.

¿O, nos habríamos quedado dormidos?

POR AGUAS BLANDAS

Y, otra vez las bocinas, un casamiento o muchos y  ojos renegridos delineados donde volver. Esperar el cruce de una vaca, la llegada de los monos y no asustar a los cerdos. Todos somos bienvenidos y un transcurrir misterioso hace pensar en un caos hasta retomar el nado por las aguas blandasGanges V, correntada suave.

¿Se estarán dejando engañar? Están llenos de dioses. Plenos, sería más preciso sin llegar nunca a precisar. Un motor es un motor.

Algo está muy arraigado, resistió siglos, invasiones, hambrunas. Eso se pierde y, entonces, se respira y hace un fino calado que, con suerte y sin traición, conservaremos el resto de nuestras vidas.




EN BUSCA DEL CUERPO RECOBRADO

Abuso: Sobre el cuerpo laburante

Por Diego Soria

LA SUMISIÓN DE LOS CUERPOS

-¡Porque sí!, dice un jefe, después de echar a su empleado como si nada. Y el empleado, al instante, pierde su calidad de persona para el mundo de la normalidad. El abuso en el entorno laboral lleva a la11836828_1046373095381364_3518599256602599229_n invisibilidad de los cuerpos, a la enajenación. Trae a primer la angustia peor filiada, la parienta de la muerte.

Se considera el trabajo una bendición para los seres humanos y ni qué hablar, en lugares como en la Argentina, donde hasta existe un santo del yugo, a quien las masas se encomiendan. Todo por circular como “debe ser”.

 

HEGEL Y EL DESEO

Hegel decía que la historia se desarrolla entre dos deseos: el humano y el animal. El 11828626_1046372935381380_803098003741857699_nhumano desea al deseo del otro, desea ser reconocido: yo deseo lo que tú. El deseo humano implica un doble movimiento: por un lado, lo ayuda a construir su identidad y, por otro -su negación- lo cosifica. El hombre es el único ser que desea deseos. Sólo uno se impone, ese es el amo. La dialéctica del amo y el esclavo no termina ahí. El amo sabe que el esclavo desea su deseo por miedo. Y no se satisface con eso. Por eso se vuelve ocioso, mientras el otro está sometido y dale laburar. En el ámbito laboral actual, los amos ya no necesitan desear lo que el trabajador desea, lo han sometido de antemano con leyes que lo amparan. La extorsión a la que se ve sometido el empleado roza lo criminal.

FRAGMENTO DE LA PELÍCULA “El año de la garrapata”

 NO SEA UN GIL

El capitalismo, se ha dicho, es una máquina insaciable que se permite mostrar sus hilos, sus engranajes. A cara descubierta. El cuerpo es  la primera víctima. Quien se encuentra 11800283_1046372758714731_4021206971583628715_nmuy adentro, en este laberinto de  explotación laboral, aprende que no hay gripes, no hay resfríos, no hay carencias que permitan darse el lujo de una cura por reposo. Aun peor es la espada de Damocles: a ese temible objeto se enfrenta quien es puesto a pelear por un trabajo, por un deseo, por el deseo del otro.

La cuestión no resulta simple: el cuerpo trabajador avanza vapuleado en pos de la avaricia del amo. La falsa ilusión de quien trabaja en la creencia de un progreso, del ascenso social a través de las horas extras, de la renuncia a las vacaciones, las pastillas e incluso las drogas.

Nada es gratuito: los medios de comunicación anuncian los mejores productos para quien puede pagar por ellos. Las marquesinas muestran a mujeres sonrientes con caballeros felices y triunfadores. Parecen decir: ¡No sea un gil! Viaje en nuestro auto y la vida será color de rosa.

(…) Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
El dolor mata, amigo, la vida es dura,
y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa
eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa (…)

Raúl González Tuñón

POTENCIA

 Con el tiempo, el cuerpo mengua su resistencia y la trampa se hace más evidente, más visible. Esto- en el mejor de los casos- lleve quizás a dos caminos:

Uno: la resignación, el aislamiento: “todo es como está dado y no hay forma de cambiarlo”. O, dos- más grave-: el embotarse del 11027497_1046372898714717_4809786309769597912_ntrabajador en entretenimientos masificados, narcotizaciones varias que circulan como “alternativas”. Evadir dolores y penas, el top ten entre los usos y costumbres de un domesticado; de uso expuesto para el abuso sobre su cuerpo, no solo en su lugar de trabajo, sino también en el  transporte público, la escuela y otros espacios cerrados de “pertenencia”. La macroeconomía burguesa no ha dejado lugar sin ocupar. Como el agua,  filtra cada rincón, empuja, masifica y adormece nuestra potencia. El deseo ya no desea poder llevarse hacia algún lugar ni distinguir algo como una esperanza. Muchos dejan en la espera el deseo que ya no sienten.

Allí, entra en juego la potencia de Spinoza, esa pulsión vital que nos hace salir un poco del barro  y despertar a cierta conciencia que, lejos de ser aliviadora, al menos nos pone en movimiento. Hacer disponible el grado d potencia que somos, tomar las riendas de lo que podemos. Hasta ahí, Baruj. Después, el horizonte de Eduardo Galeano.

frase Galeano 3

DEJAR LO MEJOR DE UNO EN OTRO

Es una definición tajante de alienación y del modo en que los cuerpos se entregan, en silencio pero con dolor y hastiado.

Desde una construcción, un cuerpo cae11825610_1046372835381390_8765915503678086541_n  al vacío, sin documentos, se estrella contra el suelo junto a su familia y a su esperanza de una vida mejor. Un minero muere a los 45 años. Con mucha suerte, llega a cadáver con los pulmones llenos de sílice. En el último minuto, los alveolos explotan en una tos negrísima. Los hijos tomaran su lugar en el sílice.

Un empresario huye a Italia, deja la empresa vacía, como dicen los medios. En realidad, su esqueleto de hierro está rodeado de  carne trabajadora.

En un supermercado, una heladera cae sobre un empleado, él no se entera que ha muerto, el súper tampoco, las ventas deben continuar.

En plaza Miserere un tren estrella  un andén y deja decenas de muertos ante un silencio que se hace insostenible.

Los infiernos probables son varios: ir a un sindicato en busca de algún tipo de defensa es un camino seguro al suicidio. Los pocos trabajadores “blanqueados” que “gozan” de cobertura sindical son arriados para votar por la sociedad patronal – dirigente. Ambos, como en un juego, intercambian sus lugares en la mesa de negocios, mientras vos- pobre trabajador- ofrecés tu única moneda: tu fuerza de brazos.

LATIDOS

Comenzamos con Hegel,  con el amo y con el esclavo. Después, Don Carlos Marx retomó algo de esas ideas y observó, desde otros puntos de vista, la realidad de su tiempo. Habló de proletarios y burguesía. Marx reconsideró las diferencias entre amo y esclavo y agregó que el proletario tiene una ventaja sobre la burguesía. Los laburantes trabajan sobre la materia, por lo tanto, crean cultura, manejan las herramientas con que pueden dar vuelta la historia. Y, aunque el sueño de Marx nunca se concretó demasiado, ahí laten las bases del cambio, en las venas de la clase trabajadora que alguna vez llevará a la burguesía a tomar el amontillado en el fondo de una caverna.

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El amor en los tiempos del bondi

 

LA SUBE CARGADA

El colectivo se acercó a la vereda, cerca de Corrientes y Pueyrredón. En la calle, los pasajeros llevaban un buen rato esperando, la fila serpenteaba entre los puestos de ventas ambulantes. No fue una sorpresa ver llegar la unidad repleta de pasajeros.

La puerta se abrió.

El chofer se inclinó hacia la puerta y reclamó:

-¡Vamos, vamos! Arriba que me voy…-, al tiempo, una mujer trataba de subir con grandes bolsones de ropa.

-¡No apurés! ¡Vienen a cualquier hora y encima te apuran estos hijos de puta!- Gritó, fastidiosa.

El chofer recibió el insulto detrás de los anteojos ahumados, carraspeó un poco y volvió a subir la voz:

-¡No insulte, señora!, ¡a ver, gente! Suban de una vez que me voy…

-¡Pará un poco!, ¿dónde querés meter más personas? dijo alguien desde el corazón del colectivo que ya era una masa de ojos y brazos.

-¡Qué saltas vos!- Se escuchó desde la vereda-, ¡total ya estás sentado!

-¡Vamos que me voy! -insistió el chofer…

-¡Cerrá la puerta! -Aulló un suplicante desde los límites posteriores del colectivo- ¡Cerrá y vámonos, vieja!. Se acoplo alguien más.

-¡Siempre lo mismo con estos forros! ¡Vámonos! ¡Vá-mo-nos! ¡Que esperen otro bondi!- Se propuso otro pasajero desde el anonimato de cuerpos borroneados.

-¡Che, empujen ahí, loco! ¡Si hay lugar en el medio! -exigió la señora de verde tan cerca y tan lejos del estribo del colectivo.

-¡Lugar para “ésta” tenés en el medio! -se oyó y rieron hombres y mujeres.

-Yo así no sigo… ¡ASï NO SIGO! -se resignó el chofer.

AMORES PERROS

La tarde caía detrás de los edificios y la sombra uniformaba todo sobre la avenida. Entre propios y ajenos iban los cuerpos caminantes, a prisa entre vendedores y puestos de churros. En la calle, los colectivos tocaban bocina, maniobraban para sobrepasar al de la línea 62, aún en la parada. Las puteadas venían ahora de la calle y desde la vereda.

-¡Dale, papá! Arrancá de una vez, ¡por favor! -renovó el reclamo un viejo detrás de una manguera de oxígeno, que zigzagueaba hasta perderse entre las ropas.

-¿Y si empujan un poquito más? –sugirió alguien desde la calle.

-Renunciá, flaco, sos un inútil, ¿Por qué no te dedicas a otra cosa…?- espetó la rubia de la primera fila.

Como herido de muerte ante el último comentario, y con aire dramático el chofer, se levantó de su asiento ante la sorpresa de los pasajeros, carraspeó y gritó:

-¡Amo manejar!, ¡AMO MANEJAR!… ¡LOS ODIO A USTEDES!, ¡LOS ODIO A TODOS USTEDES!, ¡LOS ODIO!

 

SOMBRAS NADA MÁS

Afuera, ya no se distinguía entre cuerpos y sombras. Dentro del colectivo, hubo un segundo silencio, un momento entre bolsones, viejas, trabajadores y secretarias de tacón.

El chofer volvió a su sitio, se había sacado los anteojos y las manos lejos del volante acariciaban su incipiente calvicie.

-¡Pero, dale hijo de puta…! “¡Amo manejar…!” ¡Forro!.

 

Porra de WallMart,

 

“El lobo de WallStreet” fragmento.

 

 




EL BLUES DEL ÁNGEL MALDITO

Abuso:  Sobre el Manga

Por  Néstor Grossi

EL BLUES DEL ÁNGEL MALDITO.

Juro que intento evitarme el problema,  que iba a soltar la carta de la historieta europea y, entonces,  ponerme a hablar de Hugo Pratt y Milo Manara. Iba a hacer un paralelo con el mercado yanki  y  atomar a nuestro amadísimo Corto Maltese, como héroe en este lío.

Pero no.

Algunas cosas tuvieron que adelantarse y Corto tendrá que esperar. Es que, al encender mi pantalla, el mensaje era simple y el continente del objetivo era otro: “el abuso”, firmaba @ElAnartista. Y, entonces, todos los caminos  conducen a Japón,  a la ciudad de Tokyo. Tokyo 3, para ser más exacto, quince años  después del  “segundo impacto”. Fue cuando  el primer Ángel”  apareció  sobre la bahía japonesa.

Así que, al hablar de comic japonés, hablamos del “Manga”, de un mercado interior totalmente diferente al yankyi que, después de la pos guerra, comezó a adaptarse. En la vereda de enfrente,  estaba el gigante de  Disney, detrás Walt, los hermanos Warner,  los de la Metro y los Paramount.

¿Dos atómicas no alcanzaban?

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PRIMERO LO PRIMERO

Según los que saben, la raiz del término Manga sería: “Man”, informal y “Ga”, dibujo.  Dicen que, literalmente, se traduce “dibujo caprichoso” o “BosquejoVolumen 1 ed. Arg.  resbuscado”. En este caso, llamaremos a los dibujantes “Mangakas” y,  en vez de “Nerd”, la palabra sera “Otaku”. Listo.  Y empezaremos con un trago de historia: uno solo, lo juro, nada más.

Según los que saben, podemos rastrear los comienzos del Manga a fines del siglo XIX y durante la primera década del XX, con la llegada de Occidente al gran imperio del sol. Se comenta que el Manga es la mezcla de las tradiciones gráficas japonesas con la historieta yanki y la francesa- la más poderosa en Europa y las más cercana al Japón, por aquel entonces-.

Pero el manga de  hoy, el verdadero,  comenzó  después de la segunda guerra mundial, de la mano de Ozamu Tezuka, un oriental mezcla de Mr Disney y Stan Lee, otro fan de la revolución encapotada, que habia comenzado en las editoriales americanas a fines de los años 30. Al igual que en la madre patria, la segunda guerra mundial fue el primer y principall disparador de ventas en el mercado del comic mundial.

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Ozamu Tezuka

Tezuka debuta en 1945, a sus 17 años, como caricaturista del diario Mainichi, de Tokonaya, su ciudad natal. En 1946, publica “La nueva isla del tesoro”, el primer manga manga de la era moderna. Fueron   200 páginas   que lo llevaron al reconocimiento total en su país.  Resultó pioneroen dibujar esos enormes ojos redondos, característicos del dibujo nipón; fue el primero en imponer el estilo cinemético, los primeros planos y el despojo total en los fondos de la viñetas. La fama total y el reconocimieto mundial le llegarian  después, con “Kimba, el león blanco”- que Disney robaría unas décadas más tarde, trannsformándolo en  “El rey león”. Y, por supuesto, el primer dibujo animé de ciencia ficcion “Astroboy”.

Shinji  (1)Tezuka también fue el pionero del manga para chicas. En 1954 publica “El caballero del lazo” y, con el crecimiento de su público, algunas obras comenzaron a tomar un tono más zarpado y erótico, al tono de “Cleopatra” y “Las mil y una noches”.  A partir de los 60, y cansado de la onda Disney que tanto habia alentado en su país, sus historias comienzan a tornarse más complejas. Él comienza a llevar su dibujo hacia destinos  un poco más realistas.

Ozamu Tenzuka no solo fue el creador del maga moderno, resultó el responsable de expandir el mercado oriental. Hasta su muerte, en 1989, dibujó 150 mil páginas de manga, produjo 60 películas y publicó 700 títulos. Amén.

 

SEGUNDO LO SEGUNDO

Por último, me queda contarles qué carajo es un manga, ¿no?

Una revista.  Una simple revista impresa a una sola tinta y en papel de baja calidad, con una de sus tapas a color. Contiene más o menos entre 10 y 25 capítulos de historias que se desarrallon en 300 o 400 páginas, a lo sumo . Y su costo es tan bajo que están hechas para leerse y tirarse. Las historias de mayor éxito se compilan en libros de tapa dura y, por supuesto, en mejor papel.

El manga abarca una amplia variedad de géneros para todo tipo de público. Tantos, que hasta hay diferentes formas de clasificarlos:  para niños, para adolescentes y para adultos..

Hay para todos, amigos.

El Manga es una sana costumbre  nipona y constituye una parte muy importante del mercado editorial japónes  ( hoy en dia, un 25%). Y, obvio, motiva varias adaptaciones a series de animación- Animé-, películas, videojuegos y novelas. Cada semana o cada mes se editan nuevas revistas con entregas de cada serie, al más puro estilo del fanzine. Hay héroes y aventuras que, en algunos casos, atrapan  a los lectores durante años.

En 1988, gracias al éxito de la versión  cinematográfica de EVA11-1Akira, basada en el manga del dibujante Katsuhiro Otomo- publicado en 1982, en la revista Young Magazine de la editorial Kodansha- la difusión internacional del comic japonés comenzó a aumentar de forma explosiva. De este lado del planeta, los primeros en verse contagiados fueron los yankis. Recordemos que Tezuka habia vendido los derechos de Kimba y Astroboy a la cadena NBC, así que ya se había hecho costumbre en las pantallas norteamericanas, en series como Capitán Harlock, Mazinger Z, Heidi, The super dimensional fortres Macross, Robotech y Gundam.

Otro de los autores de finales de los ochenta y principios de los noventa fue el mangaka Akira Toriyama, creador de las famosas series Dragon Ball y Dr. Slump. Ambas caracterizadas por un humor medio zarpado y absurdo . Como sea, estas dos obras, en algunos países europeos, llegaron a desbancar de las listas de ventas al cómic estadounidense y nacional durante muchos, muchos años. En el propio Japón, la revista Shonen Jump,en momentos puntuales-, especialmente durante algunas semanas en que coincidía con episodios decisivos de la serie Dragon Ball- llegó a aumentar su tirada semanal en 6 millones de ejemplares.eva20

OK, hasta acá llegamos; intentar explicar cómo el mercado de una cultura  toltalmente diferente a la nuestra fue desarrollándose en Occidente o a la inversa  se complica un poco, amigos: Vivo en Mataderos y soy de color marrón.  Además, si mal no recuerdo, el objetivo es el abuso ¿no?

 

      TOMEN ASIENTO, POR FAVOR…      

Como verán,  todavía no  hablé de los géneros del maga  a  fondo,  ni pienso hacerlo, con un recuadro que encontrarán por ahí basta y sobra. Pero, como de abuso se trata, solo quiero apuntar al “Hentai”, uno de los estilos más controvertidos en este momento. 3Hentai sígnifica pervertido, pajero, degenerado; son básicamente historias porno, donde la psiquis del personaje pesa tanto como el mismo acto sexual: un mar de violaciones y el sexo entre parientes está a la orden del día…

Y sí : abuso, en el manga, hay de sobra. Sobre todo, el abuso psicológico, el sexual y el tecnológico. Hay historias como la de Elfen lied, donde la discriminación racial, la tortura y la violencia psicológica nos acompañan del primero al último capítulo. Y no es cosa de esta ápoca nada más. Ya, en los 70, la pobrecita Heidi era una mocosa abusada- menos  carnalmante- de todas las restantes formas posibles ¿la recuerdan, no?

Podría dar varios ejemplos más y hacer esto interminable.  Pero, bueno, voy a ir al maldito grano. Desde que el manga desembarcó en Bs As, a comienzos de este siglo, abandoné por completo la lectura del cómic yanki y el nacional . Creo que, puesto a elegir,  a la hora de hablar de abusos impresos a una sola tinta y en papel barato, debo hablar del primer manga que superó a la serie animada.

 

BIENVENIDOS AL BANQUETE.

Amigos:

—Estamos reunidos en la casa del señor,  para hablar de Hideaki Anno, de Yoshiyuki Sadamoto y del dueño de la historia: Gendo Ikari, el hombre que torturó a su hijo hasta convertirlo en dios.

Evangelion es como un rompecabezas. Cualquiera puede verlo y encontrar sus propias respuestas. En otras palabras, permite pensar por sí mismo, de modo que cada uno crea su propio mundo. Nunca se darán todas las respuestas, ni siquiera en las películas. Muchos fans de Evangelion tienen la esperanza de que se lance una suerte de libro, “ todo sobre Evangelion”, pero eso no ocurrirá. No esperes a que otros te den la respuesta a tus preguntas, que te lo pongan todo delante. Todos tenemos nuestras propias respuestas”.

Hideaki Anno.

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Hideaki – Anno

Los planes para hacer la serie en el estudio Gainax comenzaron en julio de 1993 y se extendieron hasta 1996. Hideaki Anno trabajó como director, coproductor, codiseñador y coescritor de personajes, con Yoshiyuki Sadamoto.

El manga de Neon Genesis Evangelion fue creado por Yoshiyuki Sadamoto,  encargado de diseñar los personajes para el animé. Publicó el manga en Kadokawa Shoten y su primera aparición se lució  en la revista Shonen Ace, en diciembre de 1994. Su publicación, anterior al animé, aumentó el interés del público.  En 2008, llegó el anuncio: pasaría a la revista de Kadokawa Young Ace hasta su finalizacion en el 2013.

Algunos enfermitos dicen que el manga no sigue fielmente los hechos de la serie, o que es una segunda interpretación de la historia. Pero no. Al tener la posibilidad de narrar la historia en formato manga, Sadamoto optó por crear algunas escenas nuevas y más clarificadoras, dio explicaciones más directas a enigmas que, en el animé, solo se podían imaginar… A mi gusto, el manga es muy superior a la serie.  O, digámoslo de otra manera, Sadamoto es un poco menos enfermo.

Evangelion está lleno de alusiones a la biología, a conceptos militares, a símbolos religiosos y psicológicos; no es otra historia de robots. Y el abuso de poder- todo tipo de poder- es tema constante. Aunque, en esta novelita, amigos, el abuso central es  tecnológico y el científico… ¿Llegaríamos al punto de crear un dios a nuestra propia imagen y semejanza?

¿Hasta dónde podría abusar una raza tan estúpida como la nuestra si tuviese el conocimiento suficiente para poder clonar a un dios?

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Sadamoto

En el año 2000 de la era cristiana, un enorme asteroide entra en la atmósfera terrestre y choca directamente contra el polo sur. Ocasiona así un levantamiento en el nivel del mar que reduce la población mundial a la mitad.  A este hecho  se lo llamó “segundo Impacto”, el primero fue el que acabó con la vida de los dinosaurios en el planeta.  Pero, por supuesto, ningún cuerpo celeste  cayó del espacio, fue un cuerpo celestial. Y, claro, los gobiernos del mundo lo ocultaron.

 

LOS ESCRITOS DEL MAR MUERTO.

El grupo SEELE lo sabía, lo decían los  escritos del Mar Muerto:  asÍ que, cuando la ONU puso a la organización NERV al frente del proyecto, Gendo Ikari fue, el comondante impuesto por  Seele.  A Ikari: el encargado de llevar a cargo el” Proyecto de Complementación Humana”,le faltaban dos piezas, nada más.

¿Para qué usarían una copia de Adán?

¿Crearíamos un ejército para enfrentarnos a Dios?

¿Quién es Dios?

¿Por qué está crucificado Adán?

Quince años después del segundo impacto, el primer “Ángel”  apareció sobre la bahía de Tokyo, justo el mismo tiempo que Shinji llegaba Tokyo 3.ch_431193_0-1

 EL ÁNGEL MALDITO.

Hay un millón de notas sobre Evangelion, todas son absolutamente iguales,  solo hablan de la simbología religiosa, de los dramas psicológicos entre los personajes y de sus conflictos internos. Así que tranquil: esta es una sobre el cómic y el abuso nada más. Quienes quieran Evangelion, remitanse al manga, vean el animé, son 26 capítulos, solo eso. Ya lo dijo Mr Anno: “al pedo analizarlo”.

Y si elegí Evangelion, fue simplemente por la relación entre Shinji y su padre, siempre hay una situación de abuso cuando un hijo agacha la cabeza. Oferta y demanda. Los padres son los primeros en abusarse de uno. Realmente, no sé hasta qué punto fue tan cruel Gendo Ikari al abandonar a su hijo, quizá eso resultó lo mejor para él.

Shinji creció con el rumor de que su padre había matado a su madre; de que lo había abandonado para trabajar en un proyecto militar. Su padre era un gran hombre que hacía cosas  grandes y,  simplemente, no tenía tiempo para el niño. Durante diez años, no recibió noticias, no hubieron cumpleaños ni navidades para ellos dos, estaban a una década de distancia.  Shinji era un pendejo cagón y depresivo, sumiso como una perra castrada; solo sabía obdecer y escapar de los problemas. Sin embargo, cuando recibió el llamado de su padre, el muy idiota acudió.

¿Y qué esperaba?, ¿ el  abrazo de un padre?, ¿quedarse charlando hasta la madrugada para ponerse al tanto?

Y eso fue lo primero que le pregunté.

—No quiero hablar de Evangelion, dijo Shinji, mientras se acomodaba en la silla y miraba el reloj.

—Genial, yo tampoco.—Saqué mi credencial y la dejé sobre la mesa. Solo me gustaría saber un poco más de vos. Esta nota no es para la revista de NERV, es para una revista de cultura, bah, de contra cultura. El tema de este número es  “el abuso”,  aclaré, como un tarado.

—Tengo cinco minutos, nada más. Miraba la credencial.  Haceme una sola pregunta o perderás tu tiempo, amigo. Y que no sea de Evangelion, por favor.

En lo único que se parecía al Shinji de la tele y las revistas era en que todo aparentaba chuparle un huevo. Pero ya no era la cara de un chico.  Esta tenía la oscuridad de haberlo visto todo.

De los mil abusos que tu padre cometió sobre sobre vos, ¿ cuál fue el peor?

—¿Peor? Mató a mi madre. Se aprovechó de mi confusión, de las ganas de volver a tener una familia, se abusó de mis ganas de amar, de mis dudas. Utilizó mis manos para casi matar a Touji…quizá eso fue lo peor, al menos, resultó el detonante. Ese día me harté de todos los abusos de mi padre y descubrí una sola forma para enfrentarlo:  pasar de presa a cazador ¿Me explico? El abuso es parte de  nuestro instinto. Después de la supervivencia, creo,  el más importante.—Se paró, los gorilas que estaban atrás de él se acercaron.—Ahora que me hiciste pensar, sabes qué creo: su peor abuso fue el tecnológico. Yo soy nada. Solo fui engendrado como una herramientas más del “Programa de complementación Humana”, la parte biológica del proyecto, nada más.  Ya soy un hombre y sé algo más: hasta mi madre estuvo de acuerdo con todo esto, ¿no?

No supe qué decir.

“Es hora señor”, dijo uno de los gorilas. Shinji me estrechó la mano.

-Fue un gusto, me dijo—Espero haberte sido útil, amigo.

Necesitaba un trago, pensé, mientras veía a Shinji alejarse por donde había llegado. Ok, ya tenía lo del abuso. Ahora era cuestión de llegar a casa y ponerme a escribir.

Todavía siento siento su mano fría entre la mía.

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LOS ANARCHICOS

LA CHOCO BUSADORA  CONTRAATACA

Por Milena Penstop

El Abuso: sobre recomendaciones en relación a la “comida buena”.
Anarchicos

Como todos saben, el chocolate es lo más rico del mundo, entre otras delicias mile3-arte-de-chocolate_1(todas las que siempre engordan, no son salubres, aunque te llenan de felicidaaaaad). Pero, aunque ya todos lo deben saber, no hay que abusar con eso. Una vez que saqueaste la heladera, es momento de parar. Aparte, no te queda otra. Por lo menos, hasta que tu mamá vaya otra vez al supermercado. Esas pocas horas sin chocolate, son ideales para la dieta.

Pero hay algunas personas que no se dan cuenta. Por eso insisten: si suben de peso, hacen día de ejercicio y comen verduras (o algo sano). Piensan que con un día de vida correcta, irán de 200 kg a 40 kg.
Y, la verdad, eso no es así. Si uno quiere bajar de peso, le tiene que poner voluntad. Si uno no tiene voluntad, le tiene que poner corazón. Y si uno no tiene corazón, siempre tiene manos y la boca. Entonces, va y saquea la heladera otra vez
Mientras disfruta del último chocolate con dulce de leche y rocklets, le aconseja al resto del mundo que insista con la vida sana. Lo consuela: no es que nunca más vayas a poder comer una hamburguesa, un pancho o un chocolate como este (es importante mostrarle a quien hace dieta el chocolate que tenés mile1en tu mano). Él no tiene que abusar, para eso estoy yo.

Y para el abuso están los recomendadores. Dicen: El chocolate engorda, grasa mala. Las pastas con salsa engordan, grasa mala. La carne tiene grasa, mala, claro. Las verduras son buenas. Pero si comes muchas, te duele la panza. Malas. El pollo, ah, el pollo. Me contó mi mamá que a los pollos le dejan la luz prendida en los criaderos para que no duerman y así engordan más rápido. Nos comemos, entonces, todo el pollo stressado. El pollo, malo. El agua tiene mucho gusto a cloro, y a veces viene medio marroncita. Mala.
Las masas: se atreven a hablar mal del pan, de las galletitas, de las tortas. Qué abusadores. Si junto todo lo que escucho sobre la comida, debería hacer ayuno permanente. Ante esa opción, continuaré con el saqueo a la heladera, en la sección chocolates, especialmente. Y no me privaré de atacar otras.
A veces también voy contra los tomates cherries, no perdono mandarinas ni bananas. Soy una abusadora democrática. Me ocupo de todos.

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DOS ABUSOS

Por Facundo López, 11 años

1. EL ABUSO DEL AMOR

Hoy por ti

por fin sentírecuperar-a-mi-ex-novia

qué pasa

en esa lágrima

 

Hoy digo adiós

por un amor torcido.
mis ojos

he perdido

 

Tu negación.

Tu negación.

Tu perdición.

 

verte mucho

no verte más.

Por fin terminó.

 

abandono

2. EL ABUSO DE TRAICIÓN.

 

Vos me traicionás

con otro

vas

mi fortuna

 

¿Por qué no decís ni A?

Al fin te vas.

 

Te llevás mi fortuna24

entre brazos que curan,

el mismo que veníaabandono6

entre saltitos se iba.

 

Me doy vuelta y no estás

porque te vas

te vas porque abusás.

Por fin no estás.




¿POR QUÉ NADIE ME DIJO QUE ANOCHE?

Abuso: crónica sobre la ausencia

Por Gabriela Ramos

 QUE NO CAIGA EL CABALLO

Llegué a Nazaré hace dos horas. Ayer estuve en Lisboa. Disfruté con amigos de un delicioso bacalao con papas. Es invierno y hace mucho frío.Nazaré

Estoy frente al mar. Sobre las rocas hay musgo. En el acantilado puedo ver cómo despliegan sus alas las gaviotas y planean sobre el azul intenso del agua. El agua no es azul ni las gaviotas son blancas como parecen. Yo no soy lo que parezco ser. La atmósfera nos inunda: al mar, a las gaviotas, a mí. Veo el Sitio y la pequeña Ermita de la Memoria, donde se cuenta la leyenda del milagro obrado por la Virgen, al impedir que el caballo de un hidalgo- Don Fuas Roupinho- se cayese al vacío. Allí, en el mirador de Suberco se puede ver la señal dejada en la roca por la herradura, durante esa mañana de niebla de 1182.

SER EL VACÍO

Yo, ermita del mar, no de la montaña, como la pintura de Shitao. Frente a la soledad delpaisaje siento cómo la ausencia me envuelve. Hay ausencias tenues, otras voraces. La última me carcome. Nadie en la playa, ni siquiera un perro. Como la arena en un reloj, todo se va por un hueco. Todo. Creo que yo estoy ahí, en el centro del reloj, en un embudo y por caer. Necesito algo de tibieza en el cuerpo, pero me inunda el frío. En el faro, también lejos, sueño que alguien me espera con algo caliente para tomar.

Las casas semejan desdoblarse y guardarse. El tren ascensor parece haberse detenido sin explicación.

Shitao Ermita en la montañaEl cielo- durísimo-casi se desploma. El viento está fuerte y la cresta de las olas amenaza filosa. Lejos, el pueblo parece ser el vacío. El tiempo se detuvo en las casas de tejas coloradas, más allá del puerto. Mis manos  sucias de arena y sal, mis pies húmedos y helados: se me vuela el sombrero.Lo veo irse hacia el mar lento, como a un animal extraño al que prefiero dejar ir. Vine para escaparme de mí, pero estoy más presente que la furia bajoel paisaje. Cierta irrealidad y mi cuerpo parecen mimetizarse con la armonía en el horizonte, esconderse tras el muelle, casi disueltos en el absurdo. Intento no pensar en lo que veo, me dejo sentir el frío, el viento, trepar en el sonido de las olas al romper. Cierro los ojos y se escucha una gaviota. Está cerca de mí, igual no abro los ojos. Espío: un pico anaranjado intenso, un plumaje suave, ¡tan hermoso!

A PASO SOBRIO

Hace una hora que las olas rompen, las gaviotas planean, el acantilado amenaza con su belleza, Shitao02el frío aumenta, mi cuerpo se hiela, el cielo se desploma. A lo lejos, veo acercarse una viejita con sus polleras de pescadora. Está encorvada y su paso es sobrio como su cara, parece sumergida en sus pensamientos. Me pregunto por qué, recién después de una hora, llega alguien a la playa. Me pongo los zapatos, recojo mi sombrero mojado en la orilla, tomo mi bolso y me paro. Voy a hablarle. Ella me sonríe y me explica el motivo de semejante ausencia en la playa, con tanta tibieza, que el frío parece irse con su ternura. La viejita de siete sayas, aleja su calma y me hace un ademán. ¿Por qué nadie me dijo antes que anoche hubo una tormenta?

Voy al pueblo a comprar unos bolos, pero todo parece detenido. Es hora de la siesta, sin embargo, sólo un gato merodea y pide comida.

Para ir a la Capilla, debo subir muchos metros, decido no hacerlo. Miro atrás: las gaviotas, el mar. El filo de la cresta de las olas.

Nada más. ¿No será un abuso?

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CASI UNA TARDE

El Abuso: sobre abrazos.

Por Virginia Saavedra

EL ESCENARIO: NUDOS DE BRAZOS Y RONDAS

Hay espacios donde la tarde atardece más sola que en otros sitios. Lugares que tuercen la mirada en pasadizos y desvíos hasta que el ojo choca contra una curva  y se cierra la visión. ¿Qué habrá más allá? Mientras lo invisible, lo velado, juega sus juego de elusiones. Más acá andan los brazos. Ese nudo en que se entrecruzan dos cuerpos para afirmar uno el paso del otro. En ese vaivén del pasillo deslizándose bajo los pies, muy lejos de eso brazos, en ese recorrido sin rumbo, donde solo se afirma un nudo de extremidades. Más acá, una ronda de manos entrelazadas.

 

RENUNCIAR AL ABRAZO, JAMÁS

Por la esquina, donde la mirada sí puede, un abrazovirginia fotosana-mendieta-bird-women-2 esconde los rostros de dos amantes del centro de la escena. En verdad, la escena no tiene centro, porque este se desliza hacia donde dos, cualesquiera, se entrelacen. Se puede renunciar al compromiso, a la institución, a cumplir con el ritual de los afectos. Pero, ¿quién puede renunciar al abrazo? Todos los laberintos lo saben. Allí donde algunos se pierden, donde las direcciones se complican, allí se entrelazan los caminos. Un laberinto puede ser visto como una gran trenza de abrazos. Y hay quienes conocen el punto con que se teje. Otros se entregan a la aventura. Otros se pierden.

 

EL ABRAZO MALDITO

Hay uno sí, que anda solo, de brazos urgentes, de manos tensas. Uno que  los balancea como a dos pesos amenazadores. Uno que no puede ser acusado ni advertido, porque sólo lo delata el grito de sus brazos.  Uno que conoció el desamparo en un rincón perdido del laberinto.  Quizás, si alguien pudiera sobrevolar el enredo de pasillos, ese podría dar la voz de alarma.

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ABRAZAR JUNTAS EL PASILLO

Es una tarde  radiante. En el pasillo dos cuerpos casi siameses caminan, gesticulan casi al unísono, como en una estudiada coreografía. Se estrecha el espacio por donde la mirada puede. Los cuerpos siguen. En contraste con la furia del tránsito, ahora un pasillo está abandonado, en silencio, excepto por las carcajadas esporádicas de estas dos mujeres.

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Ahí van los brazos de María. Parece que no pudieran estar solos. Si no tocaran los brazos de esa otra mujer, los de ella serían pura soledad, física y simbólica. El abandono no es solo una “sensación subjetiva”, se puede ver en el caminar de la gente: quien camina sólo por estos lares está abandonado. Por eso María se enreda en los brazos de su tía, mientras caminan juntas el pasillo y conversan de cualquier cosa. Nunca sola, o con su tía o con su mamá.

Algunas tardes su tía se va a trabajar. Entonces, los brazos de María se aferran fuerte, se entrometen en el pequeño cuerpo de su hermanito, casi un bebé. Lo acunan, aunque el niño esté dormido.

OTOÑO

Una tarde de otoño, casi oscurecía. María había pegado el estirón y ya tenía la estatura de su tía, quien no era tan alta. “Ahora sos una señorita”, le decían. No entendía muy bien qué significaba eso.

Volvía de lo de una compañera de la escuela. Caminaba sola por el laberinto cotidiano. Se reía. Quizás se acordara de algún chiste o de algo gracioso en la escuela. En uno de los pasillos del fondo, se topó con su tío “Coco”. La asustó. Coco la agarró de un brazo y le habló muy cerca de la cara. El tío olía a muchas horas de a litros. Por sus propios nervios, o quizás por los vahos, no le entendió una mísera palabra. Él la arrinconó contra la pared. Le apretó fuerte los dos brazos y logró arrastrarla unos metros. Del laberinto se sale por arriba. Brazos, no alas, tenía María.

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DAVID Y GOLIAT

Él era fuerte.

Era alto.

Ella sólo miraba sus propios brazos arrinconados. No sabemos de dónde sacó la fuerza, pero los brazos de  María se soltaron. Llegó a empujarlo. Agarró una piedra cercana y se la tiró en la cabeza. Coco quedó sobre el piso. Sangrante.

Ella corrió su urgencia. A cada tramo recorrido recuperaba un poco de su nombre. Una vuelta del laberinto le devolvió la primera ´silaba “Ma”. A la segunda fue “mari”. Llegó a la casa en temblores. A duras penas se reconstruyó María.

En el pasillo otras dos mujeres anudaban sus brazos. Y, por un rincón, uno de brazos urgentes, acechaba.

 

LA MUERTE DEL OTRO

Los brazos, dicen los buenos diseñadores, extienden la porción de universo que nos toca. Bajo el brazo en comba, encerramos porciones de aire y de vacío. Llegamos más lejos, más alto, más abajo y siempre antes que nuestra cabeza. Son nuestros grandes tenedores, nuestras pinzas poderosas.virginia4carlos blancofoto1910 En una de esas nos topamos con los otros.

El laberinto resulta impredecible y, entre el azar y el destino, cualquier cuerpo puede cruzarse con el nuestro. Hay cuerpos que componen malas relaciones con nosotros, parasitan la potencia que somos. En el extremo, lastiman o matan. Otros potencian y abrazan. Saber distinguir es una lotería y un arduo trabajo de prueba y error.

Hay que estar con el cuerpo y la palabra atentos. Los brazos al acecho no estrechan, estrangulan. No extienden el espacio que les toca, quieren apoderarse del universo entero. Abuso de brazos sin borde, sin frontera. La muerte del otro.

 




EL LECTURISTA

 

Análisis de un poema de Tilo Wenner, Por Mariano Botto: Ejercicio para un nuevo tiempo

Tilo-Wenner

 

Un análisis sobre el arte de la entrevista, Por Gabriela Stoppelman: Una ópera en tes actos

Entrevista




PLIEGUES EN EL CRISTAL

El abuso: sobre el film “Matilda” (1996), de Danny De Vito,  basado en la novela del mismo nombre, de Rald Dahl.

Por Lourdes Cabrera

LA HISTORIA QUEBRADA

Desde el código  Hammurabi, desde que los humanos se hicieron gregarios, el abuso es una figura. Abuso institucional de pueblos enteros, saqueo de autodeterminación, soberanía y  territorios.
Como en el diagrama de Foucault, la biopolítica resulta una ola que atraviesa horizontalmente poblaciones e individuos. Desde lo más público a lo más privado: carga con familia, trabajo, relaciones institucionales; va desde la maternidad al jardín de infantes. Por no hablar de la escuela, donde las normalizaciones abusivas se camuflan bajo la excusa de la instrucción.
En forma simbólica y explícita, la conquista de América inicia el imaginario y la ejecución de abusos locales. La cruz se clava honda sobre los deseos y las acciones. Comienza la película.

CUIDADO: FRÁGIL.

Ser frágil. El tesoro de los poetas. El poder de los filósofos. La coartada de los dioses. Toda presunción de fortaleza parece quebrarse frente a la mortalidad. Pero hasta la narrativa podría refutar este postulado. El final no siempre consiste en un último hecho. El final no es más que una zonita derivada del camino. El camino, entonces, se despereza de pasado, de imperativos de futuro. Y anda.

Frágil es la alucinación de inmortalidad. Dulcemente frágil, si se quiere. Poderoso, el hombre que expone su materia al tiempo. Hay estrategias, claro. Cuidar las aristas más débiles, vestirse con el cuero más firme. Sin embargo, el talón de Aquiles, se sabe, siempre fue de vidrio. Y hay algunos, casi especialistas involuntarios, que en cuanto lo detectan- apuntan, fuego.

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MATILDA, LA ARTESANA DE LA MENTE

Matilda resiste. Su mente es vidrio frágil, pero también tela maleable, versátil. Modista y artesana de su mente, la pliega al extremo de la resistencia.
Sus padres han perdido la capacidad de amar y comprender. Sus corazones solo viven para los placeres que ofrece el dinero fácil y malhabido.
La exquisita sensibilidad de Matilda la lleva por el camino de la lectura. En esos mapas textuales compara ficción y vida.
También allí  se quiebra su  cristal: dejó astillas entre libros prestadosy entre el desprecio a los maltratos de la directora de su escuela.  Mientras ella se perdía entre páginas, el aparato de TV era el rey de la casa. Instalarse frente a él,para sus padres, resultaba un ritual  sagrado, noche a noche. Ellos presumían aflojar, de ese modo, su tensionada vida de chanchullos e histerias. En verdad, no lograban más que exponer su propio vidrio ordinario a cualquier mínima tormenta.

 

CRISTAL VERSUS ACRÍLICO

La niña no cabía dentro de esa mística de vulgaridades.  Hija y resto de la familia se  repelían y despreciaban como cristal y acrílico. Matilda se miraba en el reflejo de su maestra. La maestra, por su parte, había sido obligada a varios espejos deformantes. Pero tuvo que mirarlos del lado oscuro, del lado del negro azogue: abusos y despojos habían cincelado su frágil biografía. Sin embargo, ni la maestra ni Matilda eran sólo las víctimas de sus contextos. Ellas mismas- espejos- lograron darse vuelta del lado reflectante. Y, desde entonces, para la niña, los límites entre lo real y la ficción se habían vuelto un único gran territorio. Matilda plantó bandera allí donde nadie es habitante. En el pantanoso suelo de lo desconocido y siempre renovado. La ley de este retador mundo es “no abusar”. Tocar e irse. Y saber cuándo entrar y cuándo salir. Lo desconocido no es un espacio para sujeciones ni para contratos. Su chance de perdurar depende de su carácter excepcional. Y solo los seres  que manejan la dosis de consistencia y vuelo son admitidos allí.

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ESTUPOR Y RECELO

Se sabe: no hay nada más envidiado que un don. Así como nadie genera más sospecha que quien hace, de ese don, una ofrenda. Ante sus prodigios, los compañeros de Matilda caían en ese estupor, mezcla de admiración y recelo, con que los seres muy prácticos miran a los poetas. Sus padres, en cambio, la hallaban peligrosa y fuerte en sus andanzas. Justo  ella, para quien habían soñado un futuro de docilidad, una vida mínima. No se atrevían a concebir que las dotes de la pequeña pudieran ser usadas, por la propia Matilda, en beneficio de quienes jamás la habían beneficiado  con nada: sus padres. No hay entonces distinción de intenciones. La respuesta de la familia es el daño voluntario, el resentimiento, la venganza. Hasta que todo se vuelve en contra.  La palabra de Matilda era aún más desacreditada por los padres que sus dotes. Ella los alertó: se van a venir abajo, se caen, se caen. Y, cuando sucedió, los parientes no eran más que astillas de vidrio berreta, esparcido por un piso muy duro, hasta para condolerse.

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GUARDA CON EL TALÓN DE AQUILES

Tiene mala prensa.  Es el centro de lo frágil y de lo lúcido. Ahí es donde más miedo da quedarse solo y también el sitio donde uno comprende que siempre está solo. Guarda, mucho cuidado con el cristal de ese talón.  Es el sitio donde el amor de la madre no permitió que el bello Aquiles fuera solo un hombre de batalla. Allí lourdesca4donde l humano, lo mortal, permaneció como un espacio de potencia real, no olímpica. Algunos se ponen tobillera, larga tobillera que llegue hasta el talón. Otros, talonera. Otros, gruesas medias. Y otros salen con ojotas, lo quieren fresco y libre. Si hay que quebrarse que sea de luz, que sea por el apretón de madre. Y no por un amparo fingido, por una falsa inmortalidad. Fino cristal: incluso cuando se quiebra suena mejor que el vidrio berreta.  Potente, hasta para morir. Matilda, contra todo abuso.

 




¿SABÉS QUIÉN VIENE A CENAR?

Por: Viviana García Arribas

El abuso: sobre el ritual de comer y otras convenciones sociales.

I

CENA DE CAMARADERÍA

 GRATIFICACIONES

Sí.

Tenían que cumplir.

El director había convocado a la reunión. Todos estuvieron presentes. Ninguno se hubiera atrevido a decir “no” porque -cuando invitaba el jefe- nadie faltaba. Imaginate: un partidito de fútbol, después asado o lo que el señor deseara. Mientras, las chicas hacían gimnasia. Juntas. Gordas, flacas, altas, bajas. Meta salto, durante una hora, en una sala dispuesta, inadecuadamente, para eso.

El banquete Torres Garcia (1912)
El banquete Torres Garcia (1912)

No solo se trató de estas cositas, por supuesto. Primero lo primero, vinieron las bajadas de línea. Qué se podía esperar y qué no en el horizonte del año. Nuevas metodologías basadas en técnicas obsoletas, estrategias revolucionarias para cambiar todo sin cambiar nada, objetivos ambiciosos dirigidos hacia ninguna parte. Maximizar el esfuerzo, eso sí: el director había sido muy claro, era imprescindible mejorar los resultados. La falta de alcances sería imputable, sin duda alguna, a los allí presentes. Por el bien de la empresa, del país y de las alforjas del director. En realidad, ninguno podía quejarse por el volumen de sus bolsillos. Generosas gratificaciones llegaban cada cierre del ejercicio para engordarlos.

La camaradería, entonces, es la puerta que se abre hacia otros fines. Es decir, yo- director- invito a cenar, juego a hacer lazos con los subordinados -partido de fútbol o clases de gimnasia- y de paso te tiro de las orejas sin que se note demasiado.

LA ÚLTIMA CENA

El banquete nupcial Brueghel el Viejo (1567)
El banquete nupcial Brueghel el Viejo (1567)

Lo cierto es que, después de las largas charlas motivadoras -con flechas, vectores, llaves, corchetes para explicar lo inexplicable- se venía el partidito. La consigna era: no debían ganarle al equipo del director, pero tampoco perder por afano. Digamos, este hombre tenía muy claro: no quería que se la hicieran tan fácil. Le gustaba competir, apreciaba la habilidad de sus contrincantes. Aplaudía el gran juego, que los oponentes hicieran buenas paredes, que se pasaran la pelota correctamente, podían incluso gambetear, hacer caños y correr como condenados. Siempre y cuando, no hicieran más goles que él. Tampoco es cuestión de ganarle al jefe.

Aunque la consigna era participar. Antes de jugar, una de las pobres víctimas, perdón…, uno de los jugadores, había comentado que tenía un pequeño problemita: una hernia de disco le impedía correr, tirarse, sufrir empujones. El mensaje fue claro. “Ni se te ocurra dejar de pegarle, por lo menos, un par de veces a la pelota. Jugá cinco minutos y listo. Si no, nunca se sabe. Quien no está en condiciones de jugar un partido de fútbol, tal vez no esté en condiciones de dirigir una oficina”. Podríamos llamarlo persuasión solapada… o, directamente, presión. Se trata de bailar al son de quienes mandan y, en este caso, el que manda es el director.

Todo salió a pedir de boca, es decir, a pedido del jefe. Así como quedaron, cuando terminó el partido, sin ducharse, sin peinarse, sin ponerse siquiera desodorante, se dirigieron al quincho, donde iba a celebrarse la última cena.

CHICAS, QUE NO SE DIGA

Lo de las chicas fue una cuestión aparte. Muchas, expertas en el tema de la educación del cuerpo -pilates, yoga, trote y disciplinas varias-, se arreglaron bastante bien. El único problema fue que, debido al tamaño exiguo del salón, las pobres tenían de un lado, a la subdirectora y del otro, a la directora general; adelante, la supervisora. Era difícil saltar, revolear los brazos, levantar las piernas. ¡Mirá si le pegás una piña a la directora! Más de una hubiera tenido ganas, pero tampoco era cuestión de hacer tonterías. La clase duró una breve hora. Las pobres gorditas lo pasaron muy mal. Por suerte, habían tenido la precaución de colocarse en el PESASfondo de la sala y, de esa manera, escapar un poco de la mirada tenaz de la profesora, quien no paraba de decir: “vamos, vamos, chicas, que no se diga. A saltar, a correr, unas sentadillas y- después- lagartijas. Las directoras están acá, compartiendo con nosotros este momento maravilloso”. Porque es así. Aunque no tengas ganas, aunque en tu vida hayas movido las piernas apenas para subirte o bajarte del auto, si al director le importa tu estado físico, deberás hacer gimnasia.

 

Cuando las chicas terminaron, corrieron los perfumes, los desodorantes, alguna que otra toallita húmeda. Las mujeres solemos tomar ciertas precauciones. Igual, así como estaban, en ropita de gimnasia, debieron ir para el quincho y esperar la llegada de los muchachos. En fila, de a uno, chivados, con los pelos húmedos, en pantalones cortos, no del todo limpios…

BÉSAME MUCHO

IMAGEN 3 - labios

Lo peor fueron los besos. ¿Existe algo más desagradable que besar a alguien transpirado y con quien no tenemos nada que ver? Bueno, eso fue. Llegaron en grupos de dos o tres y saludaron a las mujeres con los besos de rigor. “Mejor hubiera sido que se los guardaran”, pensaron algunas, mientras se pasaban la mano, con discreción, por la mejilla húmeda. Por último, hizo su ingreso el director, como corresponde.

Había cazuela de mariscos y arroz con pollo. Conozco bien a uno de los que estaban ahí: vegetariano por convicción, por suerte, pudo pescar algunos granitos de arroz.

Afortunadamente, no come mucho.

El menú había sido elección del director, no podía ser de otra manera. Si él decía “garbanzos”, pues garbanzos se comía. Si una persona pasa cerca de diez horas por día en la toma de decisiones, no duda de su derecho a disponer qué comen sus benditos súbditos… quiero decir, empleados. Como, además, este hombre cuida mucho a su grupo de trabajo, para el café, solo se sirvió edulcorante. Parece que el azúcar es el nuevo enemigo de la eficiencia del trabajador mundial. ¡Qué se le va a hacer! Algunos alimentos tienen mala prensa.

II

FELIZ NAVIDAD

 LA FAMILIA UNIDA

 

Mi abuelo presidía la mesa. Aclaro: mi abuelo -agnóstico, anarquista- presidía la mesa para la cena de Nochebuena. Y, cuando digo presidir, me refiero a ocupar la cabecera de una mesa bien larga a la que nos sentábamos todos los miembros de la familia, incapaces de faltar, mientras el Tata estuvo vivo. Típico patio de casa chorizo en Boedo, adornado con malvones y geranios. Sí, da para un tango. Pero en mi recuerdo se trata de un sainete. O, a veces, de una tragedia.

Había que portarse bien. Nunca tuve problemas, porque fui una nena muy obediente y juiciosa. Mi hermanita menor, no. Inquieta y traviesa, sufría antes, durante y después de los festejos. Por las recomendaciones de mi mamá, por los tirones de orejas y, al final, por la paliza. En ese orden ¡Pobre! El precio de no dominar sus travesuras. Quien sufría en serio era mi mamá, llamada por el abuelo, “la nuera”. El abuelo era padre de tres varones y de dos mujeres. ¡Una banda! Mi mamá nunca quiso llamar la atención. En nada. Jamás en su vida. Y para eso no hay que tener hijos como mi hermana… o suegros como mi abuelo.

VELADAS POÉTICAS

Entonces, llegaba el momento tan temido. Mi abuelo escribía. Y bueno, lo que se hereda no se hurta, dice el refrán, ¿no? A él se le daba por la poesía. Entre tantos otros, había escrito un poema en homenaje a su familia. Lo comenzó con el nacimiento de la primera hija y lo siguió, año a año, hasta el último nieto. Cuando terminábamos la comida y, a la espera de las doce para el brindis, había que escuchar el poema. Y ni siquiera teníamos la esperanza de los regalitos porque, en esa época –hace ya unos cuantos años-, los regalos llegaban con los Reyes Magos.

Todos los años, igual. Calladitos y quietos, seguíamos el recitado del abuelo. ¿Te imaginás algo así con un par de chicos de los de ahora? Nosotros éramos ocho o diez, según las épocas. Solo sonaba la voz del abuelo. Ni un suspiro… Y, si a alguien se le ocurría interrumpirlo, ahí nomás, se encargaba él mismo de dejar bien clarito que “cuando hablan los grandes, los chicos se callan”.

¡Chito la boca! Familias eran las de antes…

La fiesta de Babbette
La fiesta de Babbette

 III

DIETA RESTRINGIDA

LA ESPECIALISTA

Si de comidas hablamos, vayamos un poco más allá. Más o menos hacia septiembre de cada año, te asalta la urgencia por estar más delgada. Ya que no podés serlo, al menos, parecerlo cuando la pesada ropa del invierno comienza a abandonarte.Primer paso, consultar a la especialista. Llegás al consultorio con aires de seguridad, como quien dice: “sé que no necesito estar acá, pero soy una mujer actual y debo cuidar mi salud y así evitar cualquier amenaza de sobrepeso”; te dejás caer en un sofá, tomás- al descuido- una revista y esperás el llamado. Mientras tanto, levantás la vista de vez en cuando y mirás de reojo a tu vecina de sofá, para ver cuál de las dos necesita con más urgencia la ayuda científica.

IMAGEN 4 - sobrepeso

Una vocecita se escucha desde el interior del consultorio: pronuncia tu nombre. La nutricionista espera de pie, al lado de su escritorio, con una sonrisa muy profesional esculpida en su cara. Primer golpe: si es delgada, sentís que te abandona la seguridad adquirida en la sala de espera y la autoestima decrece a la misma velocidad que aumenta el volumen de tu imagen corporal. Si es un poco rellenita, afloja tu firme determinación y te preguntás: ¿para qué vine?

ABSTINENCIA

Después de las mediciones de rigor, llega el momento de la devolución: “tu IMC es de 25.9, estás con un poco de sobrepeso. ¿Qué te parece si arrancamos con una dieta shock?” De nada vale que se lo digas: comer sin hidratos de carbono te angustia, ya probaste varias veces y no te dio resultado, la menopausia acecha y eso te hace subir de peso. No hay caso. Se pinta otra vez la sonrisa y dice: “Puede ser. Pero, ¿qué te parece si probamos una semanita y me venís a ver?”

Desde ahí, ya largás en desventaja. Toda la ilusión se volatiliza al ritmo de la dieta shock y sabés, una vez más, que el fracaso te espera. ¿Por qué es tan tirano el cuerpo con su demanda de alimento y bebida? ¿Por qué no vivir del aire, de ilusiones, tal vez de recuerdos? ¿Por qué comer es tan placentero? Esa sensación de alegría, ese estremecimiento que te recorre cuando comés algo rico. El mortal hastío que implica hacer una dieta, comer solo aquellas cosas que nos ayudan a mantenernos vivos y sanos. Por supuesto. Sanos. Muy a nuestro pesar, un cúmulo de procesos misteriosos nos tiraniza cada día. Intercambios secretos, trueques enigmáticos de fluidos, crecimiento y muerte de células. Sueño, ingesta, digestión, torrente sanguíneo. No podés dejar de comer porque te desnutrís, la falta de descanso te quita capacidad y energía, si no tomás agua, terminás como un pergamino. Ni hablar del corazón, que se acelera y sale pitando, al menor descuido.

REGRESO SIN GLORIA

La semana pasa al ritmo de la tortura, lenta y progresiva. Te subís todos los días a la balanza y lográs bajar unos cuatrocientos gramos -con suerte-. En el transcurso, te peleaste varias veces con tu marido, puteaste al conductor del auto que se te cruzó aquella mañana, estallaste en el laburo por la ineficiencia de tus empleados – no más grave que la de la semana anterior-. Así, maltrecha y agonizante, pero contenta por tu éxito, volvés al consultorio. Lástima que el éxito, para la nutricionista, era al menos un kilo de merma. Se pone seria: “Veo que no seguiste la dieta en forma estricta…”, acota con el ceño apenas fruncido. De nada te sirve invocar al dios de la esbeltez y jurar en varios idiomas que cumpliste con los tópicos indicados. “Después de todo, bajé unos cuántos gramos”. Ese no era el objetivo.

FURIA DE TITANES

Resignada a morir de hambre o a desaparecer en el intento, seguís las nuevas indicaciones, es decir, las perversas variantes de la dieta anterior. Al cabo de la segunda semana, el huracán devino tsunami y ya no te aguantás ni vos misma. Sin embargo, seguís firme. Tu peor pesadilla consiste en soñar con un banquete de exquisiteces al alcance de tu mano y, cuando estás ahí, a punto de manotearlas, te asalta esa parálisis típica de los peores sueños paranoicos. Inmovilidad total, esta vez no para escapar, sino para asaltar la mesa.

A fuerza de mal humor y disciplina, el segundo control es más amigable. Balanza mediante, te das el gusto de escuchar la felicitación de la nutricionista e imaginás que, tal vez, te conceda un día de permiso. ¡Vanas ilusiones! Es el momento de pisar el acelerador y seguir, a toda máquina, durante un mes más. ¡Un mes!

Al cabo, si todavía no te separaste de tu compañero, podés llegar a descubrir un dejo de admiración en su mirada cuando -como al descuido- te paseás en ropa interior justo antes de vestirte y salir corriendo para el trabajo, mientras difrutás el intenso sabor del triunfo –ya que de otros sabores, ni noticias-. O también te puede pasar que, aunque te esfuerces para hacerle notar tu nuevo cuerpito, él no se dé por enterado, no lo registre o no se haga cargo de tu maravilloso aspecto.

Es el momento crucial. Ese en el que te preguntás: ¿Para esto tanto sacrificio?

 LA GRAN COMILONA

Vertumnus (Emperor Rudolph II) oil on panel 68 x 56 cm
Vertumnus (Emperor Rudolph II) oil on panel 68 x 56 cm

Arcimboldo Autumn (1572)
Arcimboldo Autumn (1572)

Temblor nocturno. Sensación febril.

Atada a una silla, ve pasar al director, quien lleva- en una mano- una batuta y, en la otra, una pata de pavo gigantesca a medio comer. Se acerca a una mesa larguísima y se instala en la cabecera. Antes, saluda con una inclinación a un anciano, parado en el otro extremo. El viejo lee algo escrito en un papel amarillento. Se escucha un leve taconeo. Llega la nutricionista, cargada con una bandeja de la que desbordan toda clase de manjares: carnes jugosas y crujientes, frutas brillantes, tortas, bombones. Deja, a su paso, una estela de aromas exquisitos que se trepan, sin pedir permiso, por su nariz. Trata de liberarse y se siente incapaz de moverse. Ante un gesto del director, se le presentan delante dos instructoras de gimnasia y la invitan a ponerse de pie. Las directoras, mano a mano con la nutricionista, dan cuenta del contenido de la bandeja.

Sudores. Le falta la respiración.

Tiene los brazos y las piernas de plomo. Imposible moverse. Las caras de las instructoras toman color, sus mejillas se vuelven coral. La imagen de la salud. Sin embargo, pronto estallan en insultos ante la inmovilidad de su víctima. Desesperada, intenta seguirlas y no logra desplazar las piernas. Tampoco,

levantar sus brazos. Pone su última esperanza en el abuelo, quien se acerca, todavía con el papel en la mano. Confía en que su pasado de niña juiciosa la ayude a salir de este lío. La mirada cargada de reproches del viejo la hace dudar. “Te dije que debías portarte bien…”, como un trueno, la voz suena joven y profunda. Nunca antes lo había escuchado así. No sabe bien por qué, pero se atemoriza. Siente tanto miedo que vuelve a mirar a las instructoras, esta vez segura de poder seguirlas y, así, sacarse de encima al anciano. Le llaman la atención sus piernas cortas y la nariz, un poco aplastada. Dentro de su ropa deportiva, las mujeres tienen un ligero aire porcino.

Se arma un revoltijo de sábanas.

Tiene un ataque de risa, aunque no le dura mucho. La nutricionista se acerca a toda velocidad con otra bandeja. Al voleo, logra robarse una pata de pavo como la del director. En un principio, consigue pasar inadvertida. Se da vuelta y comienza a morderla, desesperada. Está inusualmente jugosa. El aroma de las especias con las que fue adobada se le cuela por la nariz y le llega directo al cerebro. Llora de felicidad. No advierte las sombras.

Lágrimas sobre las mejillas. Dolor en el pecho.

Se abalanzan contra su espalda. Los espectros se alargan sobre el piso, delante de ella. La rodean. No los ve, no quiere verlos. La conciencia del sueño emerge, tímida. Sin embargo, los fantasmas embisten otra vez. El director agita la batuta para señalar los objetivos, mientras el abuelo canta- a voz en cuello- la armonía familiar.

La nutricionista se une a las instructoras y comienzan a bailar un can-can delirante y aterrador.

Toulouse
Toulouse




CARNADA DE LIBERTAD

Por Pepe Carvalho.

El abuso: Sobre la fuga

SECUENCIAS

La caña de pescar se mete en todos los ámbitos. Fingir dejar ser para atrapar con más eficiencia. El libre mercado queda absuelto de intervencionismos para que el capital domine mejor el mundo. La madre le ofrece al niño que elija con libertad su futuro, mientras se lo pauta estrictamente con escuelas privadas y bajadas de línea de todo tipo. La mujer, esa que usted siempre admiró por lo libre- porque lleva una relación absolutamente decontracté con su marido- esa, esa tan free, no le pregunta, no le controla nada, lo deja hacer. Mientras tanto, mientras él cree que fuga, ella hace lo suyo. Y, claro, se encarga de que él se entere de todo lo que desplegó mientras el tipo se creía un libre pajarito. ¿La quiere al revés? Ese amigo suyo que se jacta de que la quiere a la gorda porque con ella siente libre…. él sabe, ella sabe. Los dos simulan que fugan. Y están cada vez más entrampados.

 

UN PIBE CUALQUIERA

“Anda, rájate rápido, pibe, tenés un minuto para no ir en cana. Ahora, corre.”

Y el pibe corrió desesperadamente 30 metros. Logró alejarse de la camioneta utilizada por la brigada policial. La lluvia de balas no tardó en alcanzarlo. Los policías se acercaron al cuerpo sin vida de Tito.

Le pusieron una pistola en su mano.

Pidieron una ambulancia.

LUCIANO,UN PIBE COMO TANTOS OTROS.

-Ah, ¿no querés trabajar para nosotros? Corré. Si cruzas la General Paz, con 200 autos por minuto en cuarenta metros y llegas vivo, tenés la libertad.

Murió, como NN. Su familia logró encontrarlo muchos años después.

 

LA MISMA PELI, RELOADED

Yo esta película ya la vi:

Y sí. Se llama “Aplicación de ley de fugas”. En realidad decir “se llama” es una exageración, ya que se trata de una ley no escrita e imposible de encontrar en los manuales de las policías del mundo entero. Sin embargo, no existe lugar donde no se haya aplicado. Se sabe: el abuso de autoridad ilegal es una institución universal.

 

  1. COMIENZA EL RODAJE: EN SEPIA

15 de agosto de 1972, penal de Rawson. Plena dictadura militar de Onganía. Cárcel de máxima seguridad. Los prisioneros militantes de distintas organizaciones políticas- toman el penal, logran fugar y huyen hacia el aeropuerto de la ciudad. Esperan encontrar aviones para escapar, aun sin tener reserva. No llegan todos juntos, porque en la ciudad no había remises suficientes.

El primer grupo alcanza el aeropuerto. Justo se topa con un avión que se dirigía a Chile. Lo aborda sin heridos. Toma el avión con los pasajeros y logra escapar. Este grupo es recibido en Chile, por Allende, casi con honores. Incluso, hubo un reconocimiento público de su rol como “combatientes”. Y más, se les tramitó y ayudó en su deseo de viajar a Cuba. Imagínese, lector, el odio que iban cargando los militares, para descargarlo todito contra el grupo que quedó. Los muchachos de Trelew veían toda esta escena chilena por televisión.

 

  1. SALE EL SOL

El otro grupo llega, luego de la fuga de sus compañeros. Cuando se acerca otro avión. Desde el comando central del aeropuerto le advierten al piloto para que no aterrice y así evitan la fuga del segundo contingente. Al llegar, los militares y la policía encuentran 19 personas armadas. Negociaciones por acá y por allá,entre algunos disparos intimidatorios de ambos lados. Ahí es cuando la peli se pone espesa, porque intervienela justicia. Se sabe qué dicen siempre: se garantizará la vida de los prisioneros si estos se entregan. Corría ya el 22 de agosto.pepekupkalocalización de móviles gráficos

El odio de los militares hacia los militantes políticos fugados es triple: porque lograron fugarse y, sobre todo, porque no son militares y portan armas. Están en Chile con salvo conducto y preparan un viaje a Cuba.

  1. CAMBIO DE ESCENARIO

La novedad que anticipaba el final: no los llevan al penal de Rawson, como se había pactado. Los trasladan a la base militar de la Armada Almirante Zar.

Esta vez no eran los azules.Los verdes aprendieron también a aplicar la ley de fugas. Estamos adentro de una noche fría y estrellada, 2:30 de la madrugada. Los verdes entran a la zona de celdas. Se trata de una patrulla de la armada bien armada que zamarrea a los presos, ¡vamos, despierten, rajen, aprovechen!

Y, después, disparos a mansalva sobre los 19.

 

  1. COMUNICADO NÚMERO…

16 de ellos murieron inmediatamente. El resto, heridas graves. El parte militar asume la represión y alega que se produjo ante un intento de fuga de los presos.

Unos más y van miles.

 

BALTIMORE, EEUU

Noche lluviosa. Al mando del patrullero, dos policías rubios divisan a un ciudadano negro en actitud sospechosa. Lleva una campera con capucha y, probablemente, tiene un arma entre su ropa.

-Mike, detenelo y fíjate si tiene un arma.

– No, John, me puede disparar, sabés bien, son traicioneros.

– Pero yo te estoy cubriendo, Mike. Mejor, acercá el patrullero y cantale un alto inmediato. Utilizá el parlante.

El muchacho de 18 años ha salido del instituto donde estudiaba. Aún se le mezcla la última clase con el susto por el grito. Se aterra e intenta correr. Pero seis tiros lo perforan.

El informe dice: negativa del sospechoso al interrogatorio.

LA BENDITA EDAD MEDIA

A los locos, a los ladrones y a los enfermos de lepra se los embarcaba en una balsa y se los lanzaba a la deriva. Presos en la inmensidad más grande. Los locos, ese híper lúcidos que, por esa época parecían ver más allá de la media, debían extirparse como peligro social. Mucho más adelante en el tiempo, se comenzó a considerar que tenían “un jugador de menos”. Entonces, llegó el encierro en la estrechez más breve: la celda.

EL MERCADO

Salís a buscar trabajo y las reglas están claras. Los pantalones bien encuadrados, la corbata y el pelo ordenadito. Te dan el laburo, mirá qué suerte tuviste. Fugaste de la posible miseria. Caíste como un chorlito adentro de la cárcel laboral. Toda fuga de un encierro cae en otro. La cuestión consiste en considerar cuál de las celdas es la menos oprimente. Ni el inmenso océano ni los barrotes. Una vida que pueda resolverse con fugas reales de todas las determinaciones que arman los muros dentro de los cuales debemos existir. La escritura es una chance. Por lo menos ahí, no te fusilan por atrás.




AMOR DIVINO PARA LÚMPENES Y PIOLAS

Por Rodolfo Rodríguez

Abuso: sobre el encierro

MI MAMÁ ME CASTRA.

Cuando yo era pibe, los manuales solían nombrar a la maestra como la segunda mamá. La verdad, no le erraban casi nada: las maestras ataban la mano izquierda de los niños zurdos al pupitre para que escribiéramos con la derecha, como debía ser. Capaz que, por eso, la mía fue una generación con un récord histórico de zurdos contrariados.

Luego, en cada época, cambian los rituales pero no lo elemental: cuenta Milena que la seño dejó claras algunas cosas este año “dijo que si nosotros nos portamos bien, si hacemos la tarea, trabajamos, colaboramos y todo lo que hay que hacer en la escuela y eso, bueno, todo lo aburrido, vamos a ir al campamento. Y si nos portamos mal, no trabajamos, no colaboramos, bla, bla, bla, no vamos a ir al campamento…” También los Tres Gatos Locos, a punto de iniciar una función de teatro a beneficio en el salón de actos de una escuela en Flores: “Nos dio vergüenza ajena a nosotros la feroz cagada a pedos que les estaba dando la maestra a los chicos para que atendieran, incluida la amenaza de suspender la obra si no se comportaban civilizadamente…”

O es la represión o es el chantaje. La golpiza o la derrota cultural. A partir de una matriz de culpas y castigos moldeada en dos mil años y más, la institución logrará el consenso necesario para constituir, dios mediante, sujetos bien sujetados.

La normalización de las subjetividades comienza a operar sobre nosotros cuando niños y no se detiene. Dependerá de su eficacia a dónde nos llevará la ola: a la fábrica, al hospital, a la cárcel; es decir: si seremos nomás todo lo productivos que debemos ser o si, enfermos o torcidos, se nos curará o enderezará al interior de alguno de estos dispositivos.

Está claro: también dependerá de nuestra ubicación en la pirámide social, la mayor o menor probabilidad de ser atrapados por el sistema punitivo. Pero tan cierto como eso, es que el abuso de las instituciones normalizadoras alcanza a todos por igual.

Como el amor divino.

Ese amor en cuyo nombre los religiosos ortodoxos harán toda clase de idioteces: católicos deberán confesar sus pecados cada domingo; evangelistas poner sus propiedades a nombre del pastor; judíos, avergonzarse de su cuerpo, etc.

imagenUno… YO, DE ESTOS TORPES BARROTES; TÚ, DEL MIEDO.

La delincuencia (como actividad y también como grupo humano) es tan propia del capitalismo como la enfermedad. Enfermos, locos y delincuentes formamos una legión delirante, expuesta siempre al examen de las ciencias y al juego del ensayo-error de las prácticas y dispositivos del encierro, en la medida en que estos van modificándose o mutando.

El hospital y la cárcel tienen muchos puntos en común. Van y vienen, se moderan o profundizan a veces, desaparecen algunos- en ocasiones-. Sin embargo, el principal de ellos, el abuso, no cesa nunca. Es parte fundacional y fundamental, necesaria y omnipresente en la sala y en la celda. No hay hospital, loquero ni cárcel si no hay abuso, pues el abuso es, en realidad, el eje y la síntesis del conjunto de usos y costumbres imperantes en estos ámbitos.

Encerrar a un ser, aún con su consentimiento, es la primera manifestación, el primer eslabón de la cadena que envolverá al cuerpo y el alma del encerrado en su tránsito a la noche final. Luego, cada minuto de cada día estará signado por el incesante lazo constrictor.

MoebiusInfinitusLugar oscuro, oculto y desolado como ningún otro, la cárcel es -al mismo tiempo- la escuela, el loquero y el hospital en su máxima potencia.

La desolación, como realidad visceral. La oscuridad, como metáfora inapelable.

Pero si la cárcel es el territorio más oculto, es porque así se determina desde arriba. Por pura decisión política.

Aunque, a veces, el infierno escondido toma visibilidad. Es cuando hay una cierta cantidad de muertes y ciertas condiciones sociales y políticas que tornan imposible ocultarlas.

Desde hace ya unos años es notorio: a partir de los avances en los juicios por crímenes de lesa humanidad y de la recuperación de los nietos -como expresiones cabales de que el tema de Derechos Humanos está instalado socialmente- se ha establecido un plafón que habilita, sino al debate, al menos, a una relativa visibilización de la actual crueldad en el interior de los muros.

Por ejemplo, quien haya prestado atención a los diarios en los últimos tiempos, puede comprobar que los niños encerrados en cárceles están muriendo como moscas. Los torturan, los matan cuando denuncian haber sido torturados, los abandonan cuando enferman. Se suicidan y los suicidan.

También pasa en las cárceles de adultos y en los loqueros, claro. A razón de uno cada treinta y ocho horas. Pero la tortura y la muerte de los niños parecen tocarnos allí donde el dolor ya deja de tener nombre.

Es entonces cuando el abuso se manifiesta en su modalidad más contundente e irreversible.

ImagenTresSI ESTA CÁRCEL SIGUE ASÍ…

“Ante todo quisiera dejarle tranquilidad a los familiares de los pacientes. Esto no pasó en el área hospitalaria del Borda. Esto fue en un edificio anexo, que es de la Penitenciaría, donde están recluidos por los jueces aquellos que cometieron actos delictivos”[1]

“Esto” que no pasó en el Borda fue un incendio dentro de un calabozo de aislamiento en la Unidad Nº 20 (cárcel para locos) del Servicio Penitenciario Federal. Por entonces compartía el mismo predio con el Borda. Allí murieron dos chicos de 19 y 21 años, el 31 de Mayo de 2011. Al igual que Diego Borjas en el Agote, el 2 de Diciembre de 2014, y otro pibe de 17 años, el 24 de Julio de 2015, en el Rocca, también muertos por quemaduras o asfixia. Todos ellos estaban en celdas de aislamiento, prohibidas por la Convención de Derechos del Niño y la Constitución Nacional.

Así como nadie pareciera ocuparse ya de buscar a Julio López, hay trescientos quince desaparecidos en 2005 -reconocidos oficialmente- a quienes el Estado nunca buscó. Eran pacientes del neuropsiquiátrico Cabred, en Open Door, Pcia. de Buenos Aires.

El 14 de marzo de 1978, más de cien presos comunes murieron asesinados por el Estado. Quemados o ametrallados en el acto, sesenta y cinco; el resto, fusilados horas después en los pasillos, la enfermería y en las celdas de aislamiento de la cárcel de Villa Devoto; muchos de ellos desaparecidos en la morgue judicial como N.N.

Por último, se están cumpliendo en estos días cuarenta y tres años desde la fría madrugada del 22 de Agosto de 1972, que signó los fusilamientos, por parte del Estado argentino, de dieciséis presos políticos, en un pasillo de la zona de calabozos de la Base Naval Almirante Zar, en Trelew, Provincia del Chubut.

Todos estos hechos, con excepción de la masacre de los combatientes prisioneros en Trelew, en su momento fueron ignorados -y aún lo son-  por la gran prensa, por el poder político y también por buena parte del pueblo.

Creo que la izquierda y los organismos de DDHH en Argentina se deben un debate respecto de la discriminación instalada históricamente -a la hora de las denuncias y las campañas- entre presos políticos y presos comunes. Las categorías definen sujetos, está claro. Lo que no parece estar tan claro para la izquierda ni para nadie es que los sujetos son cuerpos que se retuercen entre las llamas, sangran por los balazos y mueren tristemente en las prisiones, más allá de su nivel de conciencia de clase.

Así como en la infancia el largo brazo de la normalización no respeta pelo ni marca, y atraviesa todo el espectro social y uniforma criterios, el abuso tras los muros -en su expresión extrema de tortura y muerte- no discrimina entre lúmpenes y piolas. Rocambole01Agradecimientos:

Milena Penstop, estudiante de primaria.

Federico Cost., actor.

Links recomendados:

https://www.youtube.com/watch?v=weQNKEy-dvA

http://www.ppn.gov.ar/sites/default/files/INFORME%20ANUAL%20PPN%202014_0.pdf

http://ppn.gov.ar/?q=Otra%20muerte%20en%20un%20Instituto%20de%20Menores

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-53749-2005-07-16.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-226463-2013-08-10.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-261058-2014-12-02.html

https://www.youtube.com/watch?v=weQNKEy-dvA

http://www.lanacion.com.ar/1814892-otro-adolescente-murio-en-un-instituto-de-menores

http://www.perfil.com/sociedad/Denuncian-dos-muertes-sospechosas-en-Institutos-de-Menores-bonaerenses-20150722-0047.html

[1] Néstor Pérez Baliño, Subsecretario de Salud CABA, 31 de Mayo 2011, entrevista TV Pública (Visión Siete)




LA GUERRA DE LAS METÁFORAS (UNA CASA PARA LA INHÓSPITA)

Por Víctor Dupont

Abuso: sobre abusos en el lenguaje

¿DÓNDE ESTÁS, METÁFORA MÍA?

En una de esas FM de rock sonó, inesperada, la voz de un joven Spinetta: “El vino entibia sueños al jadear / desde su boca de verdeado dulzor”. Me sorprendió la coincidencia: en la preparación de  entrevistas para este número,  conversamos sobre la falta de metáforas en la televisión, en la radio y en la gráfica, de modo particular.

Y, de golpe, el ramillete de estrofas spinetteanas, una atrás de la otra: el mar en su descanso, el licor y sus carcajadas, los tigres de la lluvia, las luces rojas y verdes del amor.

En fin, ¿tiene mala prensa la metáfora?, nos preguntamos algunos ociosos redactores.

Eduardo Aliverti nos advirtió sobre su abuso. En la entrevista de este número confesó su procedimiento: si detecta más de tres metáforas en la redacción de sus editoriales, elimina una. Suena lógico restringir su uso cuando se quiere comunicar.

Un fantasma acecha nuestro sentido común: el uso poético del lenguaje dificulta su uso informativo. Los ociosos de la redacción también fuimos asaltados por esta extraña tesis. ¿Qué mejor tentativa encontramos si no la retórica de las noticias mismas? Hagamos la prueba. Ensayemos con el estado del tiempo:

Bruscamente la tarde ha caído.
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.
O, también, podemos decir, respecto de las “precipitaciones”:

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

No parece un recurso muy eficaz para la velocidad cotidiana. Necesitamos saber sólo si llueve o lloverá. Y rápido. No queremos más vueltas. No se destina tiempo a poetizar sobre el clima. Mejor, dejarlo para otras cosas. ¿Qué cosas?, usted se preguntará. ¡La poesía lo ha gritado infinitas veces! No hay temas políticamente correctos en su lengua. No se trata de decir complejo lo que puede decirse simplemente, sino de aprovechar un tema, excederlo en sus argumentos. (Volveremos a esto.) Para informarnos sobre lluvias y tormentas, bastante confundidos ya estamos con los ripios de los pronósticos.

Sin embargo, los versos “La lluvia es una cosa / que sin duda sucede en el pasado”  es una construcción ambigua en sentidos: ¿Ha llovido? ¿Va a llover cuando vuelva de trabajar?

La lengua metafórica confunde a la información, parece.

¿Es así, realmente? Que tenga mala prensa, ¿le quita poder? Quizá cierto periodismo use las metáforas y no esté tan dispuesto a confesarlo.

Antes de responder estas cuestiones, daremos un recorrido por el universo de la metáfora. Y abriremos el juego a otras muchísimas y más variadas preguntas.

 

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A PROPÓSITO DE LA METÁFORA

Como siempre, había una vez… Aristóteles. En su “Poética” define a la metáfora como el acto de dar nombre a una cosa que, en realidad, pertenece a otra. Dicha transferencia puede ser de género a especie o de especie a género. En el primer caso, podemos pensar en el ejemplo “Mi nave está detenida”, donde estar “anclado” es una manera de estar “detenido”. En el segundo caso -de especie a género-  podemos decir “Ulises ha llevado a cabo miles de bellas acciones” donde “miles” significa “muchas”. Es posible que la teoría sobre la metáfora de Aristóteles haya sido considerada la más prototípica.

Después, cuando Cicerón hizo su célebre canon de retórica, la metáfora fue a parar a los recursos de elocutio u ornato. Cicerón compara el armado de un discurso al de una casa…

-En verdad, este Cicerón…-opina irreverente la directora de la revista, mientras lee este artículo – no entendía nada: ya la metáfora había desbordado el lenguaje. Si no, recordá que Platón raja a los poetas de la ciudad ideal. ¿Y por qué los raja? ¿Qué te pensás?

Quise intelectualizar.

-Los raja porque, según escribió, la poesía inflama las pasiones y no es verdadera. Platón dice que él no valora nada en mayor medida que la verdad.Por eso, al diseñar el Estado Ideal, elige admitir alguna poesía que no es verdadera y excluir alguna que lo es. Pero, si es la verdad y sólo ella la que fortalece la parte racional del alma y todavía favorece el desarrollo de la justicia en el individuo y, por consecuencia, en el Estado, parece muy loco que…

-Los raja porque los griegos entendían que la metáfora excedía, desbordaba y revelaba y rebelaba al lenguaje, pibe. Cicerón intentó captar o someter la metáfora a lo discursivo. Igual, para los poetas eso no es posible. Mucho antes los sofistas, en ese punto, la tenían más clara: el discurso es un arma de combate. Qué casa ni ocho cuartos…

Volvamos.

Curioso es que el mismo Cicerón compara -escribía arriba -el armado de un discurso con el de una casa (se trata de una metáfora, en especial una analogía): hacen falta los materiales (inventio), después un plano para saber dónde ponerlos y cómo unirlos (dispositio); luego hay que hacerla habitable, cómoda y agradable, con muebles y adornos (elocutio). En este caso, la metáfora sería parte de un arsenal para hacer más vistosa y seductora la casa de un discurso.

En el “Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje” -de Ducrot y Todorov- la metáfora pertenece a la patria vasta de la polisemia. De una casa a una patria, tenemos un avance. “El proceso metafórico parece (…) una de las características más importantes del lenguaje humano, hecho que con frecuencia ha inducido a filósofos y lingüistas a ver en ella el origen del lenguaje mismo.” (…) “Cuando utilizamos una metáfora, hay dos ideas de cosas diferentes que actúan juntamente, contenidas en una palabra o una expresión única, y el sentido es el resultante de esta interacción. (…) Esta teoría se basa sobre la idea (…) de que la palabra no tiene sentidos fijos y mutuamente exclusivos, sino un nudo semántico potencial que se realiza en cada contexto. La metáfora pierde entonces especificidad y no es más que un caso, entre otros, de la polisemia”.

Un modelo interesante también lo encontramos en la vida cotidiana. Lakoff& Johnson, en su libro “Metáforas de la vida cotidiana”, postulan que nuestro sistema conceptual está formado y determinado por metáforas. Los conceptos ponen orden en lo observado; entonces, muchas veces pensamos por medio de metáforas. Este texto propone la idea de la discusión como guerra. Defendemos nuestras posiciones y atacamos las de nuestro adversario con estrategias bélicas. “Lo que decís es indefendible” o “no me ataques así”. Vencedor y vencido, en su desfiguración guerrera, ordenan no sólo nuestras palabras, sino la actuación de nuestros cuerpos, la propia retórica de nuestros gestos que se disponen a discutir en batalla.

Como vemos,  ser adorno de la casa del discurso no alcanza para hablar de la metáfora. Se trata de una protagonista de nuestro propio mapa mental y físico.

UN CATÁLOGO

Uno de los tantos desvelos de Borges fue la idea de una cantidad mensurable de metáforas. En una de las seis conferencias dadas en Harvard, entre 1967 y 1968, Borges se interna en este asunto. Allí comenta: “Supongo que podemos aceptar el muy prudente cálculo de diez mil (metáforas). Seguro que existen más de diez mil hormigas, diez mil hombres, diez mil esperanzas, temores o pesadillas en el mundo. Pero si aceptamos el número de diez mil, y si pensamos que todas las metáforas son la unión de dos cosas distintas, entonces, en caso de que tuviéramos tiempo, podríamos elaborar una casi increíble suma de metáforas posibles.”

            Una de las tareas de la conferencia es elaborar alguna de esas sumas. Borges describirá modelos, patrones de metáforas. Examinemos una serie grata a nuestra arbitrariedad.

  • Los ojos de las estrellas. Un verso: “las estrellas miran hacia abajo”. Esto podría ser terrible. Nos hace pensar -según Borges- en generaciones y generaciones que se fatigan mientras las estrellas contemplan con sublime indiferencia. (Recordemos a Gardel y su canto: “Bajo el burlón mirar de las estrellas / que, con indiferencia, hoy me ven volver”).
  • El tiempo es un río. Otro modelo memorable, proveniente quizá de Heráclito. Borges también detecta una lógica de terror en este modelo, porque primero pensamos en el fluir del río -así lo consigna-, en las gotas de agua como ser diferente, y luego caemos en la cuenta de que nosotros somos el río, somos tan fugitivos como el río.
  • Mujeres y flores. Ejemplo tan trillado. En la conferencia se analiza el ejemplo en Weirof Hermiston, de Robert Louis Stevenson. Cuenta Stevenson cómo su héroe va a la iglesia, en Escocia, donde ve a una chica preciosa, según se nos hace saber. Sabemos que el héroe está a punto de enamorarse de ella. La mira y, entonces, se pregunta si existe un alma inmortal dentro de esa figura bellísima, o si sólo es un animal del color de las flores. Y la brutalidad de la palabra “animal” queda destruida, sin duda, por “el color de las flores”.
  • La vida como sueño. Fuera de los emblemáticos casos de Shakespeare o Calderón, tenemos a un chino, ejemplo típicamente borgeano.El filósofo Soñó que era una mariposa y, al despertar, no sabía si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre. Cuánta delicadeza. Borges dice: “Primero, porque empieza con un sueño, y, luego, cuando Chuang Tzu despierta, su vida sigue teniendo algo de sueño. Y, segundo, porque, con una especie de casi milagrosa felicidad, el filósofo ha elegido el animal adecuado. Si hubiera dicho «Chuang Tzu soñó que era un tigre» sería insustancial. Una mariposa tiene algo de delicado y evanescente. Si fuéramos sueños, para sugerirlo fielmente necesitaríamos una mariposa y no un tigre. Si Chuang Tzu hubiera soñado que era un mecanógrafo, no hubiera acertado en absoluto. O una ballena: tampoco sería un acierto. Creo que eligió exactamente la palabra precisa para lo que se proponía decir.”
  • Muerte y sueño. Siempre que un griego las dice, tenemos la data más vieja. Homero escribió “sueño, hierro de la muerte”. Así, se ponen en juego dos ideas: la de la muerte como sueño, claro, pero también la sensación de tratarse de un sueño de metal duro, inexorable, cruel. Dormir perpetuo e inquebrantable.
  • La batalla y el fuego. Otra vez arranca con Homero. En la Ilíada encontramos la imagen de una batalla que resplandece como un incendio. Borges seguirá la genealogía de este dispositivo metafórico –sobre todo, con sus predilectos- los anglosajones- y el obligado pase por Escandinavia-. Pero desviemos su lectura un instante: la batalla y el fuego no sólo son modelos metafóricos de la literatura.Nietzsche -el protagonista de nuestro próximo apartado-entendió al conocimiento humano como efecto de los instintos. Y precisa: se trata de un “resplandor que brota del choque entre dos espadas”. La batalla resplandece de incendio en Homero; los instintos chocan sus espadas y el fulgor de su lucha torna en conocimiento. La familia resulta la misma. Por último, Foucault -metáfora de Nietzsche, por qué no- tomará la retórica bélica de su troesma para analizar el poder en términos de estrategias, puntos, tácticas.

Al final de la conferencia, Borges propone dos conclusiones: “(…) La primera es, por supuesto, que, aunque existan cientos y desde luego miles de metáforas por descubrir, todas podrían remitirse a unos pocos modelos elementales. Pero esto no tiene por qué inquietarnos, pues cada metáfora es diferente: cada vez que usamos el modelo, las variaciones son diferentes. Y la segunda conclusión es que existen metáforas (…) que no podemos remitir a modelos definidos.” 

 

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DIGAMOS LAS COSAS COMO SON

                Una recapitulación nos marca el siguiente camino de la metáfora. Hasta acá se trata de una transferencia en el acto de nombrar, de una mentirosa que inflama pasiones, de un desborde revelador, de un adorno en la casa del discurso, de un territorio vasto en la patria de la polisemia, de una protagonista de nuestras charlas, de una música que promete infinitas combinaciones y sólo tiene diez mil variaciones.

Pero, ¿y si fuera mucho más?

Sólo a un loco se le pudo ocurrir. Con nosotros, un huésped siempre bien recibido: Nietzsche. Para él, no sólo Platón se equivocaba al definir a la metáfora como una mentira, sino -a martillazos – escribió que la verdad misma, esa cortesana, no es más que metáfora.

En 1873, antes que nadie, escribió:

¿Qué es entonces la verdad? Un ejército móvil de metáforas, metonimias, antropomorfismos; en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas, adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, a un pueblo le parecen fijas, canónicas, obligatorias:Las verdades son ilusiones que se han olvidado que lo son, metáforas gastadas cuya virtud sensible se ha deteriorado, monedas que de tan manoseadas han perdido su efigie y ya no sirven como monedas, sino como metal.”

            Multiplicación prodigiosa, la verdad; un ejército de metáforas en movimiento. Tenemos un hermoso incesto entre dos modelos (recordemos el punto 6 de nuestro catálogo).Para Nietzsche, entonces,la verdad es metáfora, pero no se queda ahí: añade movimiento y guerra. Después, suma un carácter ilusorio: la de la moneda gastada, la moneda que perdió su poder.

Permítaseme abusar de la palabra protagonista y jugar entre conceptos e imágenes.

La verdad
enchastrada, preñada de metáforas
ella misma una metáfora
o un ejército
o una moneda sin su efigie
o una ilusión olvidándose de serlo.
(La verdad, otro abuso.)

 

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EL RETORNO Y LOS PÁJAROS

Y un día volvió Perón.

Y, mucho antes, Ulises a su Ítaca. Antes de retornar a nuestras preguntas hablemos precisamente de metáforas de retornos.

Momento de cruzamos con el tango. Él lo cantó de lo lindo a través de la imagen del gorrión.

En el “barrio” podemos oír muchos sonidos: el murmullo del viento, los coros de silbidos, grillos, guitarras. Pero, sobre todo, oímos el sonido de los pájaros. Aquí la lógica de tantos tangos: El pájaro canta como lo hacen los hombres. Y vuela. Emigra del nido, mientras el humano emigra de la casa; el primero vuela, se aleja de los árboles;el segundo parte, se aleja de su barrio.

El gorrión se va. Aunque vuelva al barrio tras quemar sus alas en el centro. Vuelve de la farra en pleno vuelo. Canta. El tango propone una simbiosis entre pájaro y hombre. La figura híbrida del cantor.Y cierta forma de canturrear el género tiene dejos pajariles, trinos, coloraturas avícolas. Y otras maneras, cansadas, con mucho aire,quejas de pájaros viejos.

Los gorriones aprenden a cantar desde la cuna, como los chicos. “Mi canto de cuna / fue un canto de sapos, / nací como el ave / sabiendo cantar.”  

Ahora, ¿qué pájaro es la mujer?  El canto hace de la pebeta, calandria.Y, sobre todo, alondra. “Tal vez allá en la infancia, su voz de alondra…”La alondra simboliza los sueños de las pebetas:“Pebetas de barrio con sueños de alondra.”

¿Qué soñarán las alondras?

El gorrión no sólo es patrimonio del tango. El flaco Spinetta cantó a su “muchacha” y le puso voz de gorrión. Mezcló el atributo masculino del macho con la voz de una mujer. Un gesto hermano de la voz de alondra, en Manzi, pero entre la suavidad y la fuerza, la potencia de una criatura poética distinta.

Se trata de la misma familia de metáforas.
El pájaro vuela para irse al centro. Baja del cielo para volver.
Lleva su canto y el río del tiempo.
Como algún día lo hizo Ulises en Ítaca, como una noche el General por Ezeiza: el gorrión retorna.

Sin embargo,se trata de un abuso de metáforas.No hay vuelta. La calesita lucha en círculos con nuestra infancia; y el tiempo, a pesar del tango y de las sortijas, se pierde en flechas al futuro.

Los pájaros (son) perdidos.

 

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AHORA SÍ: EL RETORNO Y LAS SOSPECHAS SE CONFIRMAN

Volvamos a las preguntas iniciales:¿Tiene mala prensa la metáfora en los medios de comunicación?

Respondamos. Tal vez. También preguntamos: que tenga mala prensa, ¿le quita su poder?

El uso de las metáforas, subrepticio. Casi inconfesado. Entre tanta pulcritud y limpieza retórica, como una amante sucia, la metáfora persigue al periodismo.

En un curioso texto que encontramos por casualidad en la red – de nombre “El lenguaje metafórico en la cobertura periodística sobre el golf” – hallamos la confirmación de nuestras sospechas: la metáfora cunde en el periodismo. Y sobre todo en el deportivo.

Los autores de este ensayo realizan un rastreo por distintas competencias y consignan los siguientes cruces entre un deporte y un respectivo campo semántico:

  • El fútbol como guerra, arte y transporte;
  • El tenis como guerra, religión y naturaleza;
  • El básquet como danza, pugilato y guerra;
  • El Jockey como guerra y transporte…

Etcétera. La clasificación sigue.

La conclusión: el denominador común es la guerra. Al menos, así lo ve sin querer el periodismo. El texto, sin embargo, apunta una diferencia; en el caso del golf, la metáfora suele virar hacia el arte.

Si forzamos un poquito, podemos decir que el periodismo ve al deporte entre la guerra y el arte.

DE ÚLTIMA

Dejamos al lector que haga sus propios rastreos en el mundo del periodismo (algunas pistas: ¿cómo metaforizan los medios a la política? ¿Y al espectáculo?

victor6¿Y a la economía? ¿Y a la gastronomía? ¿Y a la cultura?).

Pero consignamos, mediante el ejemplo del periodismo deportivo,una cuestión: La metáfora no sólo tiene mala prensa. La metáfora, silenciosa, ejerce su poder por donde menos se la espera. Más arriba la vimos: tímida  pero poderosa, ella hurga en la ficción de la verdad, en la casa del discurso, en las mentiras, en la vidavictormiró El-cuerpo-de-mi-morena cotidiana, en los mapas mentales, en las canciones. En el periodismo. En el uso informativo del lenguaje.

No ha sido casualidad habernos cruzado tantas veces con la imagen de la guerra.

La metáfora, luchadora desde los primeros balbuceos humanos. Al fin de cuentas, ¿quién está tan seguro de que quisimos comunicar? ¿Y si fuera todo al revés? ¿Si se habló para huir, para jugar, encantar o desviar? ¿Si se habló para nombrar una cosa en lugar de otra?

Inhóspita, de golpe y a partir del poeta arrepentido -Platón-, muchísimos le retacean casa, patria, terruño; pero las huestes de la metáfora siempre chocan, resplandecen y refulgen contra el bosque profano de las palabras.

 

 




CINEFILIA Y ABUSOFILIA

Por Pablo Arahuete

El abuso: Sobre las películas Whiplash, Cuerpos perfectos  y La muerte le sienta bien y Musarañas.

 

EL EXCESO POLÍTICAMENTE  INCORRECTOabuso4

Abuso, la palabra repiquetea como redoble de tambor en el torbellino de las preguntas. La búsqueda no se detiene y apunta siempre hacia el mismo lugar: el cine. El gran espejo deformante, que a veces amplía y otras reduce  la dimensión de lo abstracto. El lugar donde queremos vernos cuando los héroes triunfan y al que despreciamos –o desalentamos- cuando se acerca a nuestras propias miserias y egoísmos; entonces, con una risa nerviosa, decimos a los cuatro vientos: “¡Qué exageración!”. Abusar es exagerar. Pero, ¿de quién?, ¿dónde?, ¿cómo? Y, en esa incertidumbre, -para no abusar de la paciencia de los lectores- nos detenemos y miramos  alrededor.  Encontramos, entonces, películas que tocan de manera tangencial la idea de abuso. Allá vamos.

A LATIGAZOS, SE APRENDE, SE TRIUNFA

abuso3¿Por dónde empezar sin apelar a lo obvio? Cómo trazar un camino poco transitado desde la mirada o, por lo menos, aspirar a ese intento. El interrogante busca y rápidamente encuentra. Surge, así, una película nominada al Oscar 2014: Whiplash (2014), dirigida por Damien Chazelle y protagonizada por Miles Teller y J.K. Simmons. Interesante aproximación a la idea de abusar, desde la obsesiva carrera hacia  la perfección. Un argumento sencillo formaba parte de un cortometraje del mismo nombre y luego fue ampliado. La puesta en escena de un juego perverso de poder: un profesor frente a un muchachito -un tanto arrogante-, a quien toma como blanco perfecto y sobre quien aplicará ese excesivo rigor formador. De esa manera, el académico intentará conservar el status quo y  lucirse en la competencia anual de jazz, campo de batalla de egos. Y el muchachito- obediente aunque trasgresor- buscará torcer la balanza y exponer a su mentor a la mirada de la audiencia y el juicio del público. Esta es la tensión: el prestigio de uno corre peligro, mientras nace un competidor en el espíritu del ambicioso joven.

Estamos pues ante un baterista que busca convertirse en un número uno, – en el “distinto”. En    plena rampa ascendente de su carrera musical,  se topa con un hombre mucho más loco que él; loco por la perfección, hedonista y dispuesto a  tentar cualquier método –por poco ortodoxo que sea- para hacerle morder el polvo de la derrota al contrincante de turno.

La batalla de egos se ejecuta de manera implacable en Whiplash. También la música, en su selectivo repertorio de jazz, forma parte de una partitura compleja, donde los mecanismos de  manipulación psicológica son los principales acordes de una melodía desencadenada. Humillaciones, voluntades y sometimientos dibujan una coreografía siniestra entre víctima y victimario, un espejo de múltiples caras:

profesor frente a estudiante

maestro frente a discípulo

hombre experimentado frente a joven inexperto.

La lista puede seguir hasta el infinito y más allá.

Whiplash, desde la tensión dramática de su guión, articula un tipo de abuso poco visitado por el séptimo arte. Eso genera  en el público cierta perturbación y cierta atracción a la vez. Muchos se sienten en el deber de tomar inmediato partido del lado de quien más sufre. Aunque, ¿quién es “la verdadera víctima” en este duelo?, ¿puede llamarse así a quien se deja humillar, porque sólo busca vencer al enemigo? Víctima de su propia necesidad, muestra cómo el débil a veces también puede abusar de su debilidad. El esclavo abusa de su esclavitud para tornar en amo, tal vez. Pero eso será luego. Las armas las reparte siempre el dios abuso.

Goliat y David, la contra cara de la historia oficial, el negativo del celuloide que no siempre se quiere observar. ¿Cuál sería su final? La danza siniestra intercambia roles infinitamente y la mirada oscila. Salvo que, a mitad de un round, uno de los bailarines caiga agotado de estrategia y tristeza; o el ojo, muy cansado, opte por la navaja para quedarse ciego de conformismo.

 

LA PANACEA HIPOCRÁTICA

 

 

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Actual edificio Battle Creel, Michigan, Estados Unidos

Si en  Whiplash la perfección es una forma del abuso en la exigencia estética, qué decir entonces de la insistencia sobre el cuerpo y su belleza siempre imperfecta en otros  ejemplos cinematográficos. El denominador común no es otro que la obsesión y el síndrome de la eterna juventud, mientras la propaganda y los discursos pregonan una alimentación sana o “light” y, así, también acumulan metros de celuloide y crítica ácida. Pero, tal vez, uno de los más emblemáticos y olvidados con el correr de las décadas sea Cuerpos Perfectos (1994), también conocida como El Balneario de Battle Creek, del director Alan Parker –responsable de The Wall (1982), entre otras. Protagonizada por el genial Anthony Hopkins, en el rol nada menos que de John Harvey Kellogg (sí, el mismísimo de los cereales). Este personaje, antes fundador de un sanatorio en Battle Creek, Michigan, era  adventista, grupo religioso  que entusiasmará a Kellogg para meterse de lleno con  la medicina y los postulados de la vida sana.

En este sanatorio los enfermos se sometían a tratamientos alternativos –excesivos, claro está- y seguían a rajatabla los preceptos del padre de los copos de maíz: defecación sin represión, templanza sexual- excepto para los propósitos reproductivos- y su slogan “el sexo es la cloaca del cuerpo humano…”; dieta vegetariana estricta, bajo la consigna “el consumidor de carne se ahoga en un mar de sangre…”; abstinencia tabáquica, con la premisa “el hígado es el único obstáculo entre el fumador y la muerte…”; evitar los colchones de plumas, las novelas románticas y, por supuesto, la masturbación, definida como “el asesino silencioso de la noche“.

Las prácticas extremas del Dr. Kellogg  muchas veces terminaban en muertes a mitad del tratamiento. El film toma como punto de partida la historia del matrimonio Lightbody (traducido al castellano como “cuerpo liviano”).  William y Eleanor,  interpretados por unos jóvenes Matthew abuso1Broderick y Bridget Fonda, llegan al sanatorio de Kellogg. El esposo tiene severos problemas  de constipación. Se alimenta a base de tostadas y agua. Eso, claro, no ayuda a su mejoría. Tampoco las gotas mágicas –derivadas de opio- que su esposa aplica a escondidas y a diario dentro de su café, con el objeto de abandonar el alcohol, otro de los grandes problemas que aquejan a William. Además, el pobre hombre experimenta -sin saber la causa- alucinaciones, en las que las enfermeras del sanatorio aparecen desnudas. Incluida, por supuesto, su enfermera particular, encargada de las aplicaciones lavativas del paciente.

En tono de comedia ácida, el director Alan Parker explora los excesos y abusos médicos. La pareja protagónica, llega al lugar agobiada por la reciente pérdida de un hijo pequeño y resulta presa ideal para la manipulación del inescrupuloso Kellogg y sus secuaces de turno. De este modo paradójico, el cine que se consume como los copos de maíz posa su mirada lúcida sobre el propio circulo vicioso de las recetas mágicas y las realidades paralelas con los finales felices.

 

EL ABUSO DE LA ETERNA JUVENTUD

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También en tono de comedia, aunque desde el registro paródico, resulta interesante repasar- a la distancia- la película protagonizada por Meryl Streep, La Muerte le Sienta Bien (1992), del director de Volver Al Futuro, Robert Zemeckis, el gran abusador de las “parajodas” temporales. Co-protagonizado por Bruce Willis y Goldie Hawn,  el film estadounidense va sarcásticamente sobre el negocio de la cirugía estética y contra las imposturas de las máscaras sociales. Enfoca justo en  el mundillo de dos actrices, en una ridícula cruzada contra el envejecimiento. Este exceso de efectos especiales  lleva a las actrices a una metamorfosis hilarante hasta convertirlas prácticamente en dibujos animados y al film, en un abuso5desopilante cuento negro, bajo las mismas leyes de los cartoons. De todo esto, apenas queda el recuerdo perdido en las rutas de la web. Cabría preguntarse hoy, con sólo echar un vistazo al rostro actual de las actrices mencionadas, donde Goldie Hawn gana por robo, ¿de qué nos reíamos en aquella época? Y comparar con todo lo que vino después, ya no sólo en términos de discursos cinematográficos, sino desde la propia maquinaria del espectáculo y la televisión junto al abuso de la medicina tradicional y no tradicional: esa socia económica de la ignorancia y la ingenuidad. Siguen los coros que ejecutan de manera autómata la melodía monótona, la oda al rejuvenecimiento. Siguen los gurúes devenidos dioses de la estética, con sus prédicas tan patéticas como el cirujano de Bruce Willis.

El mejor resumen de este film se desliza en las palabras de propio Zemeckis: “La película es realmente una parodia de un estilo de vida, al límite. La cuestión es que los hijos del baby boom son la primera generación de la historia en ser bombardeados por imágenes de perfección y juventud. Lo han visto toda su vida tanto en la televisión como en los anuncios (…) Inconscientemente, hemos sido condicionados. La gente está desesperada por parar el proceso de envejecimiento”.

La historia es sencilla y se entronca de manera efectiva con la danza de máscaras que impone la hipocresía hollywoodense. Bruce Willis es un cirujano plástico inescrupuloso. Meryl Streep es Madeleine, una actriz trepadora que no deja títere con cabeza, incluido el cirujano, a la vez novio de su amiga Helen,  en la piel de Goldie Hawn. El paroxismo llega también en el uso indiscriminado de los efectos especiales que, literalmente, convierte a los personajes en caricaturas siniestras siempre al margen del realismo, como propone desde el vamos este relato de humor negro.

 

AMORES QUE MATAN

musaranasAhora bien, cuidar en extremo a una persona en pos de su “bienestar social”, además de ser una forma de control con mejor aceptación colectiva que otras, resulta otro modo un poco “camuflado” de abuso. Esa atmósfera de constante manipulación psicológica, con el inefable comodín de la culpa en mano, es el eje que opera como coordenada descarriada en el film Musarañas (2014)- debut en el largometraje de los directores Esteban Roel y Juanfer Andrés- que aquí se conoce como Puertas Adentro.

Dos hermanas viven el encierro de un padre abusivo y fanático religioso. Aunque el abuso siempre es una figura opulenta y excesiva, propensa a comerse todo protagonismo, en este film la ausencia de la figura materna se destaca desde el primer fotograma. La falta expone las aristas invisibles de la sobreprotección y de sus consecuencias a lo largo del tiempo. La dependencia afectica es otro de los pilares que tambalea cuando, un tercero en discordia desata el interés romántico de ambas mujeres, pero amenaza  ese círculo vicioso de dependencia mutua. La tensión dramática dominante en el cuadro muta de manera progresiva hacia la violencia extrema, abuso de  represión y castración paterna. El ojo fisgón del cine voyerista se hunde en un charco de sangre y  traspasa cualquier discurso en pos de la familia y de la hermandad, para tomar los carriles del instinto y la preservación.

Musarañas es una oda a los excesos. Allí, la religión católica como arma disciplinaria (sin establecer juicios de valor frente a la fe o a la creencia per musaranas-criticasé), coexiste con el abuso de la morfina, mano a mano. La morfina entra en escena por la necesidad de un sedante, cuando la conducta psicopática de una de las protagonistas -quien sufre además pánico y es incapaz de afrontar el afuera- estalla con la misma virulencia que los secretos familiares.

Como si el crucifijo incrustado en la pared empujara la culpa y la morfina no fuera suficiente para calmar el deseo reprimido, también el exceso de la razón y del pragmatismo en situaciones límites suma otro eslabón a esta cadena. La obediencia debida ante una autoridad fantasma como la del padre y la resignación al dolor por la culpa religiosa.

UN FOTOGRAMA QUE NO ABUSE

El infatigable celuloide indaga  sobre las instituciones intocables para la sociedad, destapa la olla de los excesos en la educación, la medicina, el amor y la estética. Sí, señor: el amor y la belleza, bajo la dulce y falsa representación a escala y en serie; esa que surca continentes y se enquista en distintos públicos; donde el chico se queda con la chica, pero éste nunca termina siendo ni tan feo, ni tan gordo, ni enfermo en demasía, salvo que busque ganar un Oscar. Y, entonces, la retórica bien pensante abusa, con su tan trillado discurso de  corrección política.

Atravesados por los vectores disciplinarios y comunicacionales, no tardan mucho en entretejerse  todas las versiones de las soledades y las desesperaciones contemporáneas. Así llegará el día, por ejemplo, en que la bulimia se dé la mano con la contracultura de la anorexia y llegue a reproducirse por miles en un blog, para elevar la bandera de la saludable marcha de  flacas escuálidas en el firmamento de lo posible.

Allí, el celuloide que no abuse tendrá su chance de plegar la realidad, esa alfombra sucia servida en bandeja que todo artista pelea por cruzar. No se trata de que la vida tenga siempre un final no feliz, sino que la  vida no necesariamente llegue a un final. ¿Puede el cine ser, en definitiva, una respuesta contracultural si se nutre del mismo alimento de la cultura? Antes de buscar una respuesta, será mejor comer unos copos de maíz para despejar las neuronas.

 

Trailer Whiplash

Trailer El Balneario de Battle Creek (Cuerpos Perfectos)




FORMAS ALREDEDOR DE UNA MIRADA

Abuso: sobre “El rapto de Proserpina”, de Bernini.

Por Adriana Valletta

LAS CAPAS DE PROSEREPINA Y PLUTÓN

Bernini - escultura - 1               De acuerdo a dónde nos ubiquemos, esta escultura de Bernini- en base al mito de Proserpina y Plutón- puede narrarnos distintos relatos. Ella se deja espiar desde diferentes puntos de mirada. Todo un estilo para circundar con narraciones un enigma de fuerzas centrífugas y centrípetas en juego. Retorcimientos y contragiros.

La distancia mínima entre los cuerpos agrava la apuesta en el juego de seducción. Danza sugerida que podríamos ver, si la escultura- que es “movimiento en figura”-, adquiriese traslación espacial. Seducen la aproximación y el alejamiento, la basculación derrite el hielo del cristal calcita.

Pero no todo es suave danza, despliegue y coreografía.

Un relato posible discurre sobre el abrazo que no fue. Es otro drama. Es otra mirada. Dos tensiones que, a fuerza de esfuerzo por desanudarse, se entrelazan más aun en el mármol. Y así hacen de esa sustancia – sólida y de una pieza- una milhojas de fragilidades.

La mirada ha forzado a la piedra a cumplir su drama. A cada contemplación, corresponde una lámina, puesta tras miles de años sobre el frío y blanco mineral calcita. Nuevas miradas abusan y recrean el mito.

Otro ángulo habilitaría a una paradoja zen. Otras formas de piedra de las cuales huir. Una danza donde descorrer el velo a la desesperación por ser amados y rechazarse a la vez. En la tensión máxima, abrazador y abrazada se trenzan en un nudo de Insolvencia que, paradójicamente, disuelve un poco la soledad. En el juego de sentidos, Plutón- desesperado- parece gritarle a Proserpina la incompletud de todo abrazo.

– Oh, sé mi propia vasija, Proserpina. Y contiene la forma y la medida inabarcable de mí.

Ella quebranta. Se resquebraja, pero sigue. Inquieta sus brazos con decidida potencia. Él arremete:

-Te abrazo, Proserpina.

Y ella lo rechaza. El público contempla el rapto. El drama original de la escultura. Montones de partículas se agrupan en músculos como garras. Entonces y ante una mirada, Proserpina emite un sonido estruendoso de materia dura. Su tono corta el gélido aire. Sin embargo, otros ojos hacen que Proserpina no huya del rapto sino del no abrazo de Plutón. Allí, en lo que no fue, es capturada en mármol.

En este giro danzante, ella también intenta huir de la escultura. Sabe que puede escapar de un relato, pero no del mármol. Aun ante el intento, la materia dura oscila, vacila de incertidumbre. Un abrazo podría haber cancelado la tentativa. Pero no

                  Sello o escudo portentoso contra toda amenaza es el abrazo.

Y no lo logran. No logran abrazarse. Quizá, porque saben que buscan un abrazo imposible. Ese, el abrazo absoluto, habilita ahora a una paradoja- no zen: toda completud es lindera con la muerte, con el fin de la lucha y del drama.

esuuttura maleable cuerpo

 

 

 

 

 

METAMÓRFICA CALCITA

El mármol es una roca metamórfica derivada de la roca caliza. Está compuesto, en su mayor parte, del mineral calcita. La fuente original es la sedimentación del carbonato de calcio en forma de restos de animales microscópicos o materiales similares. La roca caliza, así formada, sufre un proceso metamórfico en condiciones adecuadas de presión y temperatura.

Entonces hay vida dentro de la piedra. Y ambos escuchan. Sueñan:

La piedra misma sometida al devenir de fuerzas en tensión.

El mármol tejido en capas de tiempo.

Capa sobre capa.

La escultura tejida en capas de mármol.

Capa sobre capa. Así también se teje el espacio de estos amantes. En el entrevero y la batalla molecular, el tiempo toma cuerpo. El viejo sueño del campo unificado que, a fuerza de vida, pulsa desde dentro del frío mármol. Mientras, desde fuera, los otros intimidan y presionan con sus miradas.

Adentro y afuera, entonces, empujan al mármol a cumplir su drama, una vez más.

   El no abrazo torna en hijo prodigo.

Olas-de-vidrio_Mario-Ceroli

 

 

 

 

 

EL ABRAZO SAGRADO

Pero, a veces, el asunto muta en guerra santa. Religan los brazos, incluso con aquellos aparentes desconocidos. Equilibran y desequilibran. Contrafuerza y esfuerzos. Un abrazo que no pudo ser- a puro anhelo- se cincela en el siempre mismo acto de fe, promesa de realización. Sólo cambia de forma. Y, en ese cambiar, se resacraliza.

Acto de fe es el abrazo.

Sueñan. Sueñan Plutón y Proserpina. Una voz susurra al oído de ella las formas cristalinas que la habitan. Y siguen en el soñar.

Una voz en off les anuncia: mientras ignoren la composición de su propia materia, no lograrán el abrazo.

Sueñan los cristales. Sueñan. Y las miradas les multiplican el sueño. Entretanto, se refugian del abuso y mezclan lo propio con lo ajeno. Sueña la escultura un abrazo cálido y singular. Lo sella en las miradas que la contemplan.

EL DRAMA DE LA MIRADA.

El drama que Bernini propone a la mirada incluye a otra ausente, de consistencia no marmórea: la famosa madre de Proserpina, que va al rescate de su hija en el mito original. La escultura gira y se desplaza formas. Acá la madre no corre más que hacia su propio no estar. Aquí otras formas pujan por surgir. Proserpina desarma el campo de fuerzas. En ese modo de retorcerse parece más una visión que una ilusión. Si la mirada lo soporta, si no renuncia al relato oculto en la aparente rigidez de la escultura, verá ella misma con asombro, cómo ella y Plutón estallan y se reunifican- mármol adentro- en un abrazo soñado.

Al principio, la mirada giraba alrededor de la escultura. Ahora la escultura gira alrededor de la mirada. La fuerza en piedra hace estos prodigios, grita dentro de la materia. Pero la mirada no tiene voz y ese es su drama. Ausente de su propio sonido, se apropia de dramas marmóreos.

Lo que no sospechan Proserpina ni el ingenuo espectador, lo sospecha la mirada: aquí se mira en círculo, aquí se mira mientras se relata. El mármol abre paso a la narración. Abraza el devenir de posibles historias. A punto de estallar.

 

LA MIRADA COBRA VOZ

cuadrado en piedra ...brazooos.Y recrea la escultura. Hielo cortante, una corriente recorre su mármol, es la voz, la voz de la nueva mirada. Apenas dice. No son palabras. Es el aliento previo a la palabra. Un gemido, una queja, un susurro. Voz baja tiene la mirada, pero dice aunque desespere.

La desesperación de Proserpina no es menor a la de Plutón. Giran las formas alrededor de la mirada. Pulsan por abrazarse y no lo logran. Es la batalla entre el mármol y el abuso de las formas que se imponen. Gritan los amantes por un rescate oculto, irrealizado en otra línea de tiempo. La metamórfica sustancia de la piedra ofrece un caudal ancestral.

Aquí, el abrazo es promesa de un drama suspendido: Otra vez, cuando todo parecía acercarse a la consumación surge, entre los pliegues de la escultura, el abrazo que no fue.

blanco y azul - simil explosion .

Posdata
El trabajo del escultor en mármol comenzaba con la selección del bloque a trabajar. Esto era particularmente importante para artistas como Miguel Ángel. Miguel Ángel, tan famoso por su sentencia, “hacer surgir la forma que ya estaba presente en el mármol”, también tenía otros vicios. En sus escritos no escatima hablar de la relación íntima que establecía con el mármol desde la cantera.




ELOGIO DEL FINAL ABIERTO

El abuso: sobre la salud mental.

Por Paola Braslavsky

LA IM-PACIENTE

Ahora ellos van a decirme qué es lo mejor para mí, algo así demanda Virginia Woolf (Nicole Kidman) en “Las horas”, película estadounidense del año 2002, dirigida por Stephen Daldry. De ese modo, internada a causa de sus crisis emocionales, ella reclama ser escuchada por “ellos”, los médicos de la Inglaterra de su tiempo.

Siglo XX, primera mitad: el sarcasmo de Virginia reclama que no se clausure la cuestión con la “Ciencia” que ellos practican; que los asuntos de la enfermedad mental y del profesional idóneo no sean solo cuestiones de especialistas en la materia; que el tratamiento no se configure a imagen y semejanza de sus intereses.

No soy paciente, parece exclamar Virginia. El territorio de la salud no es solo el de la aplicación de métodos y técnicas. Es el esfuerzo humano por enfrentar la enfermedad desde todos los ángulos. La enfermedad: un tejido grosero, lleno de nudos alrededor. Destejedores, delicados destejedores deberíamos ser.

¿Estamos a la altura de semejante oficio?

Destejer.

Desandar.

Desatar.

Desanudar.

Analizar.

Hincar en la raíz (el cirujano, según Freud).

Sin llegar al fondo. Nunca.

Para volver a hacer nudos más enérgicos o más flojos, hilvanar a veces. Nudos distintos. Trenzar desde distintos lugares. Desde la otredad. Mezclar diferentes proporciones. Darse el tiempo, es una obra. ¿Obra abierta?

Sin llegar a cubrirlo todo. Nunca.

Que el hilo del sujeto se transforme en armazón. Siempre.

pao7sROMPER LA REGLA

Abuso es que el otro –padre, madre, profesional de la “Salud” o de otra disciplina, incluso el Estado- se erija en medida única de “lo sano”, en el parámetro desde el cual evaluar todas las cosas particulares con un “abra cadabra”, con una vara universal.

Abuso es clasificar, catalogar, disciplinar sobre lo normal y patológico, por esa pasión de corregir y corregir. Claro, mejor corregir que escuchar y entender aquello que escapa a la simbolización.

Abuso es no soportar que las historias queden sin acabar, con finales abiertos, idea a la que me acerca Amos Oz, en “Contra el fanatismo“(1). Abuso es no soportar que las historias de quienes nos consultan no se cierren, abuso es no entender cómo sus finales abiertos dignifican esas historias. Y los dignifican a ellos.

MANUAL DE DESABUSOS

Nos salvaría del abuso que los profesionales de la salud mental adhieran en acto a lo que hermosamente expresa el título del libro En la infancia los diagnósticos se escriben con lápiz (2).       Abuso sería no tener a mano la goma, no crear las condiciones para usarla, no romper la hoja de tanto borrar.

Lo que nos apartaría del abuso es sostener hasta las últimas consecuencias que nadie es un ADHD o un TDHA, en nuestra versión en español (3); es sostener que estas etiquetas circulantes, en los ámbitos educativos en especial, desmantelan a los niños. Porque ninguna etiqueta soluciona un problema de aprendizaje, personalidad o conducta. En cambio, confunden. Clausuran. Coagulan. Desorientan. Entierran nuestro norte. Y, al niño, sin duda.

Lo que nos puede orientar es el intercambio discursivo. Si no, la noche nos dejará descalzos. Falta hoy resituar el lugar de las instituciones para limitar lo más posible sus contradicciones, sus incoherencias, la perversión de sus medios en relación con sus fines.

EMPEZAR POR EL DESTEJIDO

¿Por dónde empezar? De gran utilidad podría ser Familia y Escuela. Límites, borde y desbordes (4). Allí se lee cómo es lastimada la salud –mental- cuando no se la hace jugar con las instituciones Familia y Escuela y sus atravesamientos.

¿De qué sirve una educación que no le permita al niño cuidarse, defender sus ideas, su subjetividad, su cuerpo, sus objetos?

Otro libro marca un camino, Adopciones: cambios y complejidades (5), sobre las problemáticas en juego en bebés, niños y adolescentes abandonados que reclaman familias o padres en quienes sostenerse para lanzarse o relanzarse en el camino del deseo. A tiempo. Lo más temprano posible. Eso que muchas veces se obstaculiza, otra vez, culpa de los saberes que “todo lo saben”, que se consideran los únicos capaces de decidir algo tan “sencillo” como quién es apto para cumplir con la función materna o paterna.

La aptitud es una cuestión poco pensada en relación a la salud, salvo que empecemos a desempolvar títulos y galardones. Y la ineptitud, también. Desconocer parte de la realidad , de esos fragmentos, o de esas preguntas sin respuestas, resulta el verdadero abuso.

¿Cómo abrir un intersticio para entrar en ese par aptitud/ineptitud desde una dimensión eminentemente ética, la única que nos dejará dormir la noche entera?¿Cómo hacer lugar, hacer circular, bordear, cernir, animarse a jugar- iluminar   esos residuos-retazos –restos- trozos- trazos de las preguntas que nos reinscriben como humanos?

HAY RONDAS Y RONDAS…

pao3 pao4FINALMENTE, LA RONDA SINIESTRA

ATENCIÓN: UN JUEGO PARA NO SER JUGADO. DAÑA AL NIÑO Y A SUS SERES SIGNIFICATIVOS.

Reglamento: Cada uno dice lo que tiene el otro, desde un lugar de certeza absoluta, sin espacio al signo de interrogación ni a otras alternativas. Lo importante acá no es tanto lo que se dice, sino el lugar desde el cual se lo dice, o sea, la enunciación. El maestro dice que el niño tiene un Trastorno por déficit de atención con hiperactividad porque sus padres no conversan lo suficiente con él. El niño, en el medio de la ronda. La madre se enoja con el hijo porque no atiende y el maestro entonces lo acusa de tener un síndrome y no es posible que en esa familia alguien tenga semejante cosa, un síndrome. El niño continúa en el medio de la ronda. Entonces la madre interpela al maestro “¿quién se cree que es para decirle eso a mi hijo?”. El niño es llevado casi a la rastra al psicólogo, pediatra y al psiquiatra infanto-juvenil para que lo curen de. Aclaración o pequeña digresión: lo lleven donde lo lleven, nunca sale del centro de la ronda. Una vez prescripto el medicamento, se le pregunta al niño qué le pasa, si acaso le pasa algo. Entonces el niño, desde el centro de la ronda, toma la palabra. Ante semejante movida- pero el niño nunca se mueve del centro, por más que lo muevan- el médico se rectifica, se rectifica la madre, se rectifica el docente. Con suerte y en el mejor de los casos. Pasa el tiempo. Segunda ronda, menos recursos. Citan al padre, se ha omitido el dato, los padres estaban separados. Así recomienza la segunda ronda. Después, tercera ronda…

Gana quien logre adivinar cómo termina el niño.

LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO

Meg Gaiger / Harpyimages

Sin engaños,  a esta imagen innombrable no ha llegado sola esta nena. Ninguna. Ninguno. Cuánta relación tiene la foto con la inundación tecnológica y con el baño de espectáculo durante las 25 horas del día. Así funciona este gran “teatro” donde nos hemos formado, donde cada quien dice cómo debería vivir el otro, qué tiene el otro. El otro- cuándo no- el indefenso, el joven “que no acepta la frustración, no se esfuerza”, el adolescente “rebelde”, el “niño hiperactivo” o el bebé “inteligente”, “genial” porque está deslizando sus dedos en las más diversas pantallas planas.

La cosa empieza a la vuelta de la esquina y con las mejores intenciones. Hasta ahí, sin inconvenientes. El tema es que luego lo siniestro, lo “unheimlich” –Freud- nos encuentra como dentro de esos juegos, donde las telarañas nos enredan o en los que hay que caminar con los ojos vendados en la más tenebrosa oscuridad. Todo, para perder los referentes, el rumbo. Esa era- parece- la gracia del Tren Fantasma del Italpark, allá por mi infancia. Lo siniestro desbarata, desvirtúa cualquier viaje.

¿Y si recuperásemos ese jugar que nos dignifica porque nos permite soportar las formas y mandar a pasear a esa tijera o a sus sustitutos? ¿Qué tal, esos juegos de postas donde -si bien hay tesoro- correr contra el reloj es lo interesante, la búsqueda en sí es divertida y pensar se torna una aventura?

hide and seek gaby dos hide_and_seek GABY (1)

(1) Oz, Amos. Contra el fanatismo. Ed. Siruela.

(2) Untoiglich, Gisela. En la infancia los diagnósticos se escriben con lápiz. Novedades Educativas (Noveduc).

(3) La sigla inglesa ADHD se corresponde con attention-deficit hyperactivity disorder para trastorno por déficit de atención con hiperactividad. TDAH, versión en español para trastorno por déficit de atención con hiperactividad

(4)Rotenberg, Eva. Familia y Escuela. Límites, borde y desbordes. Lugar Editorial

(5)Rotenberg, Eva y Beatriz Agrest Wainer compiladores. Adopciones: cambios y complejidades. Lugar Editorial.




UN VOLCÁN DE OFRENDAS

Por Isabel D´Amico

Abuso: Sobre los niños del Llullaillaco

MOLDEAR LA INOCENCIA

Los tres niños caminan con sus ushutas(*) y polvorean con pimentón los dedos oscuritos de sus pies. De noche, las penas muerden sus dientes y los tres las muerden. Aunque no lo digan, su inocencia es la ofrenda:  la desgastan al andar, para moldearla en la cumbre.

Foto 1 - Objetos LLullaillaco

Los sabios compensan sus vidas con adornos. Camélidos rosas, estatuillas de hombres y mujeres en oro, plata y spondylus (*). Vasijas talladas en guardas prolijas, saquillos tejidos de chuspa (*) y pendientes de valva. Los tres honrarán la vida de los adultos, pero no podrán honrar a su propio adulto, no tendrán tiempo para hacerlo. Les retiran el tiempo, sin piedad los arrastran.

A 6.730 metros de altura, en la cumbre del legendario volcán Llullaillaco, sus tumbas son las más altas que el hombre jamás haya construido en el planeta. Estos niños-dioses, en su calidad de huacas o posibles mensajeros de los dioses, son quienes estuvieron más próximos a la refulgente divinidad de los Incas, el Sol.

Los más pequeños- de la mano de sus madres sumisas- marchan- . Ellas, borrachas de dolor, los envalentonan hacia el camino resquebrajado y seco. La doncella va sola, en silencios tajeados. La guía sacerdotal, imperturbable, señala la cumbre.

 

EL MIEDO NO DUERME

Sembrar muertos para cosechar vivos“, decían los Incas.

El desquicio del poder juega al trueque. A cambio del sacrificio de esos niños, vendrán las cosechas, las riquezas, la armonía de los pueblos incas. Y el niño, la niña, la doncella treparán el Llulliaillaco- Sobre sus pequeños hombros pesarán los sueños de los otros y sus apenitas sueños.

Durante el ritual religioso, uno o más niños elegidos por su belleza, su perfección física o su pertenencia familiar es enviados en un largo peregrinar por los Andes hacia Cuzco, la capital del Estado Inca, a más de 1.500 kilómetros de distancia. Con el objeto de reforzar lazos entre distintas regiones, se los une en un matrimonio simbólico y, junto a un grupo de adultos, caminan durante semanas o meses hacia el sitio sagrado elegido. El gradual ascenso a las altas cumbres es acompañado de cánticos de alabanza. Y, una vez en el santuario, los sacerdotes visten a los niños con sus mejores ropas y les dan de beber chicha: una bebida alcohólica derivada del maíz.

Sus cabezas visten vinchas, plumas blancas y metales. Por debajo, sus pelitos negros. Ellas, con trencitas finas; él, con flequillo lacio. Solo los piojos y sus liendres extenderán su breve existencia entre su cabello.

Tras dormirlos, los depositan en un pozo, donde casi inmediatamente mueren, como consecuencia de las bajas temperaturas. Los incas creían que los niños no morían, sino que se reunían con sus antepasados para proteger a la comunidad.

Foto 2 - Momias y objetos   EL HALLAZGO ARQUEOLÓGICO

Hace unos 500 años, tres niños incas quedaron momificados por las bajas temperaturas en la cima del Volcán Llullaillaco.

El niño

El primer cuerpo localizado corresponde a un niño de aproximadamente siete años. Ahí  está, sentado sobre una túnica o unku de color gris, con su rostro dirigido hacia el sol naciente. Como todos los varones de la elite incaica, tiene el cabello corto y un adorno de plumas blancas sostenido por una Huarak’ca(una honda de cuerda de lana) enrollada alrededor de su cabeza y lleva un adorno pectoral, confeccionado con piezas de Spondylus, pelo de camélidos y cabello humano.

La doncella

El segundo hallazgo, unos metros al norte del niño, corresponde a una joven mujer, de alrededor de quince años al momento de la ofrenda. Lleva en su cabeza un importante tocado de plumas blancas. En su rostro aún conserva restos de pigmento rojo y, en su boca, pequeños fragmentos de hoja de coca. Posiblemente, haya sido una Virgen del Sol oacila, educada en las casa de las escogidas –acllahuasi- un lugar de privilegio para determinadas mujeres en el tiempo de los incas.

La niña del rayo

El tercer hallazgo corresponde a una pequeña niña, de seis años. Sentada, con las piernas flexionadas y la cabeza erguida mira hacia el suroeste. En algún momento, la descarga de un rayo penetró más de un metro en la tierra y la alcanzó. Dañó así parte de su cuerpo y su vestimenta. Debido a este hecho se la conoce como «la niña del rayo».

ESPERAR LA NADA

Quizás un día como hoy partieron y, durante meses, marcharon bajo ese poder sacerdotal inconmovible. Ellos guiaron a la inocencia hacia la soledad de aquel pozo en la cima del Llulliaillaco, donde la coca y la chicha acunaron el miedo, porque el miedo no se dormía. la caricia fría del frío aflojó los huesos de los tres. Y así, con su bello, ajuar, esperaron la nada durante 500 años.

* Ushutas: ojotas

*Spondylus: Es un bivalvo que se caracteriza por su fuerte concha, sus espinas exteriores y su coloración, que va desde el blanco hasta el púrpura intenso.

*Chuspa: Tejido utilizado por los Incas generalmente con un sentido ritual.

www.antropologico.gov.ar/ninos.htm

Museo de Arqueología de Alta Montaña – Salta

 




SOMBREROS VIEJOS ENTRE EL CUARTO Y QUINTO PISO

Por Melisa Ortner.

El abuso: Sobre el abandono del Edificio y la Confitería del Molino

LA CIUDAD DE LOS OBJETOS PERDIDOS

En la esquina de Riobamba y Mitre, una silla. Tiene una pata renga, el respaldo molido por los años. Parece haber sido bastante resistente al paso del tiempo. Las cosas viejas son de buena calidad en comparación con las modernas, eso dicen las abuelas.

Miro la silla solitaria de la esquina y me retumba la nostalgia: “todo pasado fue mejor”. Los materiales de antes eran más firmes, únicos. Pero, claro, una silla de madera de roble y respaldo de terciopelo no fue hecha para dormir en la calle y, menos, para soportar la lluvia y las nubes contaminantes de los colectivos.

La silla sorprende en escenario equivocado. Malherida y de estilo francés, dispersa entre el caos urbano. Ahí posa solitaria y descuidada. Ni los vagabundos la quieren. Sobre ella, resuenan los ecos de los vestidos que allí se acomodaron. No debió haber otra manera más que la caricia en su lomo.

LA OBSESIÓN URBANA

Desde hace varios días llevo conmigo la manía de buscar hasta el cansancio objetos perdidos por la Capital. Es sorprendente la rapidez con la que aparecen. Los objetos parecen venir hacia mí, como si por solo imaginarlos, los convocara. Será que estuve viendo las fotos de la abuela tomando el té y quisiera sentarme a su lado, al lado de su juventud.

 

 

 

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

Mujer con sombrero, Henri Matisse
Mujer con sombrero, Henri Matisse

La tormenta en la ciudad se convierte en un fantasma que toca, vuela, hunde y empuja. El monstruo transparente arrasa en ráfagas asesinas, como el tiempo. No hay otra manera de pensarlo. El paraguas quedó aniquilado e indefenso. En el medio de la calle, es pisoteado por los autos que pasan sin verlo. Demasiado óxido para ser reciente. El paraguas es casi parte del asfalto. Inservible, su tela se camufla con el cemento. Parece tener muchísimos años. ¿Cuánto debería pasar para que alguien intente recuperarlo y reciclarlo? ¿Cuánto, para que desaparezca del todo de mi vista?

 

THE MOULIN RUINE

La foto del cielo se acompaña de un molino. Hay tantas cosas acá abajo que, a veces, levanto la vista para distanciar mi obsesión de la realidad. Como casi todo lo que observo al paso, el molino también está congelado. Sus aspas acalambradas le dan un aspecto de deterioro a la imagen celeste. ¿Qué función cumple un molino en plena ciudad de Buenos Aires? ¿Por qué lo dejaron oxidarse tanto? Así, inmenso, decora la cúpula del edificio, en la esquina de Rivadavia y Callao. La construcción aterroriza al paisaje con una mampostería y con detalles de ornamentación que ya hace rato han perdido sus contornos. ¿Algo de otro tiempo? La vereda, conmocionada casi siempre por el caos y los reclamos ante el imponente edificio del Congreso Nacional. Los techos más cercanos a los transeúntes, cubiertos con plásticos negros; la ochava tapada por pedazos gigantes de chapas. Y, entre todo, un cartel asoma en letras de estilo gótico:

“Confitería del Molino”.

Basta con detenerse apenas unos minutos para asombrarse ante semejante abandono. Sólo quedan restos, vitraux multicolores rotos en las ventanas, esculturas deshechas en sus alturas, movimientos de sombra y luz, como si los fantasmas lo habitaran.

Debieron haber pasado muchas tormentas, pero el viento no pudo haber arrasado solito la mole a punto de morir. Aun resiste en el mismo lugar. Sin duda, ese no es cualquier lugar.

EFEMÉRIDES

Folleto de la Confitería (de la casa de mi abuela)
Folleto de la Confitería (de la casa de mi abuela)

Cuenta la leyenda que, hacia 1820, se había instalado el negocio del Molino Lorea, el primer molino harinero de la ciudad. En sus cercanías inauguraron la Confitería del Centro (ubicada en Rodríguez Peña y Rivadavia). Años después, dos reposteros – Constantino Rossi y Cayetano Brenna-, la compraron y la rebautizaron “Confitería del Molino”.
A fines del S. XIX, Brenna adquirió la esquina de Callao y Rivadavia y, en 1905, se mudó allí. Hacia 1915, este señor- en sociedad con un tal Roccatagliata- encargó al reconocido arquitecto italiano, Francisco Gianotti -exponente del Art Nouveau y de la Belle Epoque-, la fusión de los edificios. El tema se liquidó en menos de un año. Sobre la esquina, se inauguró la reconocida confitería, en 1916. Para la construcción se utilizó cristalería importada de Italia. Y no se fijaron en gastos: 150 metros de vitraux y tiraron manteca al techo. El sueño tan repetido de hacer de Buenos Aires la París sudamericana.

LA CITA

Un ramillete de sombreros viejos sorprende en plena calle Rivadavia. Hay un negocio antiguo que los vende- sin fallas y nuevitos- por ahí cerca.

Así, contra las baldosas, con el color y la forma perdida, una pila de sombreros alimenta mi obsesión por la búsqueda y el encuentro de los artefactos en desuso. Cuando era chica, mi abuela me contaba que las salidas de señoritas enamoradas con sus jóvenes pretendientes no era una salida común. Se tenía que pedir permiso a sus padres, aun con más más de veinte años, y se debían cumplir horarios. La cita era una salida especial. Las mujeres con vestidos largos y guantes de seda; los hombres, muchos con sombreros, regalaban con su buen aspecto la intención de un compromiso. Con mi abuelo tomaban el té en la Confitería del Molino, considerada para muchos una joya en plena ciudad; un lugar donde se celebraban además bodas y bautismos. El ingreso era por una puerta enorme, giratoria- de vidrio y madera- por la que, comentan por varios lados, entraron notables políticos y artistas de todas las épocas. Hasta Madonna filmó un videoclip allí adentro. Y muchísimo antes, el tanguero Contursi –habitué del lugar- se inspiró en el mismo  para escribir su famoso tango “Grisel” (dicen por ahí que fue en la confitería donde comenzó la historia de amor).

CONFITERIAEn las meriendas, la abuela hoy me recuerda la Copa Melva, el pannetone de castañas, el Imperial Ruso y el marrón glacé como los postres más destacados. Y como particularidad, que los sándwiches de miga venían envueltos en papel manteca. La cocina de la confitería era reconocida por sus exquisiteces y el lugar por el buen gusto y la elegancia. Las fotos descansan amarillentas y con olor a humedad en su vieja cómoda. Ella me cuenta de las imágenes y yo la celebro atenta.

EFEMÉRIDES PARTE II

El edificio fue incendiado durante el golpe de estado de 1930 y luego reconstruido.
En 1938 falleció Brenna y el negocio pasó a manos ser de Renato Varesse hasta 1950. Luego, se apropió de él Antonio Armentando, hasta 1978. Este último le vendió el fondo de comercio y la marca a un grupo de personas que más tarde presentó en quiebra.
Los nietos de Cayetano Brenna compraron la confitería y, con algunas modificaciones lograron mantenerlo por un tiempo. Sólo por un tiempo, porque el 24 de enero de 1997 cerró sus puertas por vacaciones y nunca más, hasta el momento, las volvió a abrir. No obstante, desde entonces, hubo varios proyectos para la reapertura del local y su depósito, en conjunto con toda la edificación de propiedad de la familia Roccatagliata.

 LA HISTORIA NO OFICIAL

Una silla, un paraguas, una pila de sombreros, un molino oxidado. Vestigios, antecedentes de otra Buenos Aires habitan las calles a pesar del paso de tiempo. Todavía se asoman los azulejos bizantinos y los balcones de hierro. El edificio de la confitería tradicional, como todos los objetos perdidos, tiene vida a pesar del abandono. En el documental “Las aspas del Molino” (Argentina, 2014), del director Daniel Espinoza García, se cuenta qué sucede ahí dentro en la actualidad. El film apunta derecho al asunto: cómo es posible que un edificio de esas características esté en tales condiciones de deterioro.

Fue el mismo Espinoza quien vivió en uno de los departamentos del gran reducto, desde el 2005 al 2007. Las condiciones de vivienda son deplorables; quienes habitaron ahí cuentan que siempre había olor a gas en los pasillos, existían muchos problemas con los caños de agua (en 2010 dejó de haber servicio) y aún se inunda cada vez que llueve. El ascensor dejó de funcionar en 2009. La mayoría de los moradores del cuarto y quinto piso del ala de Rivadavia son extranjeros, chilenos, en general. Ellos no tienen la posibilidad de alquilar sin una garantía inmobiliaria. Entonces, una apoderada de los dueños del lugar, renta las “viviendas” con la condición de que se le paguen seis meses por adelantado. Así, pactó su estadía en Buenos Aires Daniel, quien llegó al país para estudiar cine.

Los extranjeros que han habitado El Molino, saben de la importancia emblemática del lugar. Para muchos, incluso, es un sitio de inspiración literaria y artística (se han celebrado allí, varios encuentros de música entre amigos y conocidos de los inquilinos). Uno de los habitantes comenta en el film: “vinimos a ocupar el lugar al que a nadie le importa; es un lugar olvidado sin resistencia”. Para ellos, como para muchos en la ciudad, El Molino es el retrato vivo de lo que fue y la promesa de lo que debería seguir siendo.

 TELARAÑADEL LUJO AL ABANDONO

Antonia Dícaro compró un departamento en el cuarto piso de ala de Callao, allá por los años 90. Su piso, sumamente cuidado, con muebles franceses, lámparas arañas de cristal, cuarto de baño con antesala y detalles de categoría, tenía más de doce ambientes. Sí, doce habitaciones para una sola persona en medio de tanto silencio y hueco. La construcción iba desde el lado de Callao y daba la vuelta hasta la altura de Rivadavia 1815. La casa de la señora incluía varios balcones y uno daba a un patio interno andaluz. Daniel pudo dialogar con ella y observar cada rincón de su vivienda. Pero, desde el 2011, no supo más nada sobre la mujer, quien debió abandonar el edificio cuando el ascensor dejó de funcionar.

TRIGAL BAJO LA LLUVIALA SOLEDAD

Un par de mesas solitarias. Polvo, muchísimo polvo. Telarañas. Oscuridad y silencio. Tan solo una persiana de hierro verde separa el adentro y el afuera de la confitería. Adentro, el abandono total. Afuera, el ruido eterno de la ciudad que no duerme.

Las columnas de mármol, intactas. Los techos altos, los mostradores vigentes, las galerías amplias, las vitrinas y estanterías recubiertas de suciedad, la madera en su color original. Sobre un vidrio, los típicos carteles avisan que “se aceptan tarjetas de crédito y tickets canasta”. Un par de sillas y mucho espacio vacío.

A la confitería sí que no se puede entrar. Ni extranjeros, ni nativos. La puerta cierra el paso. Los dueños del lugar no permiten el acceso a nadie. En su momento, Daniel pidió permiso para filmar allí dentro. Respuesta negativa. Accedió a sacar algunas fotografías para su documental con una pequeña cámara, a través de un pequeño paso de aire dentro del hueco de los ascensores.

Fotos de la ruina.

PARA QUE VUELVA A GIRAR

Edificio emblemático. Ícono de la ciudad de Buenos Aires. Las agrupaciones que han fomentado los proyectos para que se pueda recuperar impulsan a tomar conciencia por el interés de estos lugares. Sería el triunfo de la persistencia por sobre el abandono. Sería el triunfo de la caricia al territorio por sobre el borrón y cuenta nueva. Nada de nostalgia; sí, un pasado con proyección al deseo.

En noviembre de 2014, la Cámara de Diputados aprobó y convirtió en ley el proyecto que promueve la expropiación del inmueble (quedó bajo el control del Congreso). El ex senador Samuel Cabanchik tuvo la iniciativa. Se declaró al edificio de utilidad pública, y sujeto a expropiación, por su valor histórico y cultural. Según dicen, se reabrirá como confitería, con los pisos superiores, destinados a actividades culturales y pasará a formar parte del denominado “Proyecto de la manzana legislativa”. Dicen por ahí que las obras pueden demandar varios años más.

Hasta el momento, no se sabe si los extranjeros aún habitan el cuarto y quinto piso. Mientras tanto, el edificio conserva su vida propia.

La abuela hace más de treinta años que no vuelve al centro. No imagina que su lugar favorito para las citas de amor se ha transformado en una torre abandonada entre medio del movimiento fugaz de la ciudad. El Molino del cielo parece a veces querer girar, como si se resistiera al calambre eterno.

De vez en cuando, en mis caminatas cotidianas por la Capital, todos los objetos perdidos comienzan a renacer y una esperanza se planta en la ruina. Mientras tanto, yo espero cada merienda con la abuela para que insista con las fotos. Todavía debemos esperar un poco más para poder ir juntas a la confitería y congelar esa imagen por siempre. Lo bueno, falta menos que antes. Me muero por probar esos postres.

DOCUMENTAL

Agradecemos la colaboración de Daniel Espinoza García por haber aportado información para esta nota.

El documental “Las Aspas del Molino” se pasará por el canal IncaaTV el martes 25 y el lunes 31 de agosto a las 16 horas.

 

 




SIEMPRE MÁS Y NO REPARE EN COSTOS

Por Santiago Resnik

El Abuso: sobre “Jurassic World”, de Colin Trevorrow.

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PLEGAR LO NATURAL

Cuando se manipula la magia, esta pasa a llamarse ciencia. Y, a pesar de parecer una amenaza para ‘lo natural’,  a cada paso, se descubren nuevos horizontes.

Pero, ¿qué pasaría si el hombre lograra –al menos, una milésima de milímetro- plegar ‘lo natural’?; encontrar esa esquina recóndita de la ciencia que permita jugar –por un rato- a ser dios, traer seres de hace 65 millones de años o, en este caso, crear individuos que nunca estuvieron en los planos del universo. Por suerte, esto es sólo material de ciencia ficción. Pero el gran trabajo de Colin Trevorrow fue transformar en carne ese abuso tecnológico ficcional y crear un perfecto paralelo con el abuso tangible: la industria “corta-churros” de películas de Hollywood.

jurassic indominuos

Un reboot (reinicio de una franquicia cinematográfica) como Jurassic World, cumple la función de traer a la vida algo ya extinto. Y he aquí la gran comparación: el nuevo mundo jurásico funciona porque repite la fórmula de su entrega original, Jurassic Park (1993). Muestra algo nunca visto. Sin embargo,ese lugar ya no lo ocupan nuestros parientes extintos, sino el nuevo avance de la genética, un “Mutantesaurus”, si así lo queremos poner.

Luego de 22 años de existencia y dos grandes errores (Jurassic Park II y III), los estudios de Steven Spielberg lograron la mejor continuación de la primera entrega  – incluso superior-.

 

ABUSO A PUERTAS ABIERTAS

El parque del Mundo Jurásico esta vez se encuentra abierto. Ya no hay testeos de campo ni científicos vaticinando desastres o paleontólogos en busca de respuestas.

Hay un Disney World de 65 millones de años.

Hay 20 mil personas por día que se pasean por allí.

El parque lleva abierto poco más de una década y, al igual que los visitantes, los espectadores cinéfilos también ya disfrutamos de todo el esplendor de un Tiranosaurio Rex que devora abogados chupa-sangre. Esa novedad expiró.Entonces, ¿qué  aportaría otra entrega que no haya sido un éxito ya muy abusado? Lo que el espectador y los visitantes del parque YFQnJowignoraban es que, desde aquel evento inicial de 1993, una pequeña idea era concebida y no incluía a la Madre Naturaleza. Sin embargo, la idea apuntaba a un desquicio mucho mayor. No se basaba en animales milenarios o, mejor dicho, en un animal en particular. Si los dinosaurios ya habían vuelto a la vida y se habían adaptado al nuevo ecosistema, la novedad resultó extinta desde hacía más de dos décadas.

La pregunta aún hace ruido. Aunque debemos reformularla para llegar al carozo de la cuestión: ¿Cómo rebootear o re-violar a la Madre Naturaleza?

 

CUANDO SE ABUSA DEL ABUSO

Los traspiés de 1997 y 2001 evidenciaron que seguir los pasos de una naturaleza con nuevos bichos fallaba. Esto llevó a una nueva idea:le salieron patas, dos fornidos brazos con violentas garras -no como los del t rex camaTiranosaurio Rex-, un hocico prominente y un tamaño fuera de serie. Las paredes del estudio recóndito en Los Ángeles, donde esto se gestaba, fueron testigos de un parto que llevó 22 años, fueron espectadoras del primer abuso del abuso.

Si ya se había errado al repetir una fórmula, sólo restaba reformular o re-abusar o rebootear o re-violar lo preestablecido. Y no sólo quedándose en la historia de un manojo de bichos, sino – además- con la osadía de llevar hasta la aberración a todo este nuevo manoseo. Owen, el nuevo protagonista humano, interpretado por el ascendente Chris Pratt, cumple la función del reflexivo. De él no hay que perder ni una línea de diálogo. Porque él- y sólo él-va a bajar a tierra  y va a iluminar al espectador. La luz irá sobre “qué pasa” en la pantalla  gigante y “qué”, en las butacas de la sala.

 

EL ABUSO HECHO CARNE

jurassic

Con las mismas manos que limpiaban Velocirraptores recién nacidos en 1993, el Doctor Henry Wu, mismo científico de la entrega original-ahora responsable de ser el autor cinematográfico de esta idea con patas, brazos, hocico y altura- esta vez limpiará, no una cría de un T-Rex, tampoco la de un velocirraptor, sino la del  experimento “Indominus”. Nuevo ser, con su cadenade ADN también completa y hecho con fragmentos de otros reptiles. Pero, como ya dijimos, tanto los espectadores como los visitantes del parque no se ven sorprendidos ante lo que Madre Naturaleza creó alguna vez. Y, para replicar/aggiornar la problemática inicial de Jurassic Park en el 2015, los científicos ingenieros –guionistas-debieron doblar más aun las leyes naturales. Porque traer a la vida a un bicho de 65 millones de años no era suficiente violación. Y, entonces, el resultado tomó dimensiones sacadas de Frankenstein hasta Godzilla.

 

UN CABALLO DE TROYA AUTOIMPLANTADO

Más inversión, mayores ganancias y la falta total de respeto por la naturaleza y sus ciclos. Estos podrían ser los lemas de este parque de atracciones, pero también lo son para los negocios del cine más vendido del mundo. Es cuestionable que una crítica tan grande a las superproducciones norteamericanas venga, justamente, de una superproducción norteamericana. Pero he aquí el juego. Al igual que Jurassic World, otras películas han utilizado el mismo artilugio de tener un guión básico y re utilizarlo con un nuevo fin. Una suerte de Caballo de Troya. RoboCop, de 1987, dirigida por el holandés Paul Verhoeven, fue tal vez una de las primeras en usar dicho artilugio. Con los siguientes RoboCops, la mano empresarial de Hollywood hizo su trabajo y  transformó el mensaje en un mero muñeco de acción. Sin embargo, en tiempos donde la moda impone que ser crítico “garpa”, Hollywood decide revivir al policía robótico, de la misma forma que a Jurassic World. Y lo hace de la mano de directores controversiales, como el brasilero- director de Tropa de Elite-, José Padilha y con Colin Trevorrow y su único antecedente fílmico, Seguridad No Garantizada.

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El espectador norteamericano busca el pochoclo –con manteca si es posible-, la explosión, la vara cada vez más alta. Sin embargo, en otras partes del mundo realmente se aprecia cuando la parafernalia está en pos de algo mayor. JurassicWorld (2015) hace eso, también RoboCop (2014) y La Gran Aventura Lego –The Lego Movie- (2014). Hoy tomamos el ejemplo de los nuevos dinosaurios porque su “algo mayor” fue el abuso de las grandes producciones y la falta de respeto hacia todo lo que es vida. Aun así,  si el contexto nos exige una crítica a los grandes monopolios de la información, la elegida sería RoboCop (2014). Ahora, si toca el manejo de las clases políticas con los pueblos y la represión modelo siglo XXI, sin dudas, el mejor ejemplo sería La Gran Aventura Lego (2014).Y no es  coincidencia que el protagonista aquí sea el mismo Chris Pratt.

 




AGUJEROS EN LA BOLSA NEGRA

Por Marcela Castro Dassen.

Abuso: Sobre el abuso en el Derecho

EL BASURA-SHOW

Es la unidad de la miseria lo que se oculta bajo las oposiciones espectaculares. Si las distintas formas de la misma alienación se combaten con el pretexto de la elección total es porque todas ellas se edifican sobre las contradicciones reales reprimidas. Según las necesidades del estadio particular de miseria que desmiente y mantiene, el espectáculo existe bajo una forma concentrada o bajo una forma difusa. En ambos casos, no es más que una imagen de unificación dichosa, rodeada de desolación y espanto, en el centro tranquilo de la desdicha.” (Guy Debord – La Sociedad del Espectáculo)

Mi comunidad se debate entre camiones recolectores escoltados por la policía, manifestaciones que desbordan basura en forma literal, cloacas tapadas, ratas, baches, calles inundadas, posteadas y reposteadas en las redes sociales.-

Así las cosas, se banaliza aun más, la tan vapuleada imagen. La contradicción se contradice a sí misma. La calle principal llena de basura humea la ría contaminada, con miles de “like”.

Y, en este escenario, el espectáculo lo dan los habitantes con los empleados municipales, como si fueran vecinos de otro pueblo enemigo cuya desaparición podría librarnos de esta desgracia. Espectaculares y especulares: el espejo y la pantalla nos deforman.

EL ESPEJO: DEL DERECHO Y DEL REVÉS

Todo derecho puede ser abusado.

La huelga ha tenido diferentes imágenes a lo largo de la historia. Cada vez que se miró en el espejo, aquel le devolvió otros contornos. Al principio se vio con silueta delito: socialmente “dañosa”. Pero, como todo espejo tiene su azogue- su lado oscuro-, hace poco más de 50 años, obtuvo la condición de derecho inalienable del trabajador. En nuestra Argentina, este derecho estuvo más tiempo suspendido que vigente. De tanto en tanto, pudieron cubrir el espejo, de frente y de espaldas.

Imposibilitados de medir la dimensión de la pérdida, nos extraviamos en el enojo de un lado y de otro, no podemos ver el fin, entramos en esa zona gris que nos enajena. Empezamos a ver nuestra ciudad desde una pantalla, sin noción de pertenencia, esperamos al “salvador” que, de un plumazo, nos libere del problema.

Del lado oscuro del espejo, no nos vemos. Pero, entre las sombras, el ojo se hace murciélago y algo atisba. Aunque sea, la imposibilidad de distinguirse.

En la incapacidad de permanecer, algunos se van haciendo cargo de su propia basura. Ese peculiar modo de apropiarse del problema trasladándolo a otros lares, al canasto del vecino, al baldío más cercano, a algún contenedor que va sumando bolsas negras hasta rebalsar, al vaciadero municipal, que es de todos y de nadie, basura comunitaria.

SENTARSE EN EL CORAZÓN DEL HEDOR

Niños revuelven la basura, buscan qué sirve y qué no.

Desde la montaña de inmundicia, los contemplo, intento que no me entierre. Sus manitas van horadando mi espacio de privilegio. Retiran una tabla, una lata, un portarretratos, una silla de tres patas. Hago equilibrio en la cima. Cada vez son más. Miro, estupefacta, la multitud de dedos que se alargan y casi me alcanzan.

El derrumbe: y yo allí sentada en el hedor. Las lágrimas son tan mías, Los chicos, tan de ellos mismos, huyen felices a sus refugios de zinc.

MI REFUGIO DE ZINC

Me amparo en mi singular derecho a huelga. En la contracara, el derecho al trabajo. Nada más absurdo que abusar de uno mismo. En la bolsa negra de mi despacho, acumulo horas de escritos, cédulas, oficios, recursos, demandas. Me anestesio. Del lado negro de mi interior, estoy ciega.

Un agujero y otro y otro. Creo ver las manitos y me aterro, descubro mis propias manos y las lágrimas ajenas. Y así, limpita, renuncio al abuso que me permito. Este abuso puede ser aprehendido o desechado, único comienzo posible.

Por un agujero viajo a mi infancia, a mi ciudad pequeña. Me hago diminuta para el viaje, espío. Sin turbarse, la niña juega con latas de conservas vacías, potes de crema Ponds, estructuras de metal devenidas en trineos, igual de ajena al mundo adulto.

No hay publicaciones, ni “likes”. Sólo fotos en papel en blanco y negro que se despachan por correo, muy de tanto en tanto. El “estado” se le cuenta al vecino, a la familia o al almacenero. La basura, la pobreza, se miran en vivo y en directo. El bienestar se comparte.

EL “ALEPH” DE LA BOLSA NEGRA

Regreso a Debord: “La alienación del espectador en beneficio del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa así: cuanto más contempla, menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad, menos comprende su propia existencia y su propio deseo. La exterioridad del espectáculo respecto del hombre activo se manifiesta en que sus propios gestos ya no son suyos, sino de otro que lo representa. Por eso el espectador no encuentra su lugar en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas.”

Me asomo por otro agujero de la bolsa negra, espectadora expectante, desando el camino de los derechos abusados. Decidida a apropiarme de mí, coloco la basura en su lugar.




DURAZNO O PAPEL DE LIJA

Por Magdalena Mirazo.

El abuso: Sobre intensidades y , duraciones y cambios

LA METAMORFOSIS

Visto así, escrito sobre una hoja en blanco y no dentro de un libro de biología, suena bastante kafkiano. Pero, bueno, en lugar de intimidarnos, partimos de los referentes para metamorfosearlos.

«Su ventana daba a un desierto, en el cual se fundían indistintamente el cielo y la tierra igualmente grises»

El desierto y el gris- algunas veces- la alegría, algunas otras, son justamente los sentimientos, al recordar cómo se hacía el ovillo: los brazos en paralelo a la altura del pecho.

Las manos sostenían la madeja de lana y la hebra fluía. También hubo el nudo y su enredo. Una hilera todo derecho, una hilera todo revés, así se tejía nuestro camino de oruga.

Y, en cada lazada, se auguraban los días por venir.

Y AL PRINCIPIO ERA LA LARVA

La juventud es apenas una de sus cualidades. Con bastante esfuerzo- porque van de a pie- logran andar distancias considerables. No persiguen otro objetivo que alimentarse, crecer y cambiar- una y otra vez- de vestuario; mejor dicho, de talla.

Un día, se repliegan en su capullo y, a partir de ese momento, comienza para ellas una nueva vida, al punto que cuesta reconocer al mismo individuo en ese otro envase y con otras capacidades,  por ejemplo, el vuelo.

“No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

– no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.”

Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Oliverio Girondo

Has recorrido un largo camino, muchacha. Sin embargo, no siempre conseguís transformarte en mariposa y cumplir los anhelos propios y ajenos. Me encanta que me lo digan de esa manera pero, para todo lo primero, ya se descubrieron muchas soluciones.

Es decir, al principio suena tranquilizador no necesitar ajustarse a los patrones de hermosura. Aunque, apenas pasado ese primer minuto de alivio, sobreviene un temblor incontenible. Pensándolo un poco mejor, se convierte en yugo.

Qué hacemos con las alas cuando tardan en crecer, cuando quedan como primordios o no se despliegan: húmedas y pegajosas.

¿Qué, si nuestro vuelo es nocturno pero no por sofisticado?

¿Y si es rasante?

imagen 3SER PLUMA LIGERA, ETÉREA, HOJA MUERTA QUE CAE…

El ovillo se deshace y el tejido avanza. Dentro de la pupa, en aparente quietud, el gusano se revuelca, busca en sí mismo “eso” que quiere ser. Empaste de destino y voluntad.

Ella, la oruga y no la mariposa esperada. La oruga inconsistente, que no se anima a no ser la mariposa esperada.

La oruga que se vacía de la expectativa ajena para llenar ese agujero con su propio deseo.

Propio o ajeno.

Mucho o poco.

Lo que adviene o lo excepcional.

La mariposa consigue emerger, entre la memoria y la profecía.

Alucinada.

Las alas son de polvo, sutiles como el devenir que sabrá ir más rápido que el pensamiento.

No vivirá muchos días. Pero, si tan solo viviera uno, esa será su victoria.