BARCOS Y PARALAJES

La celebración: Entrevista a Alfredo Zaiat

Entrevista: Adriana Valleta, Isabel D´Ámico, Alicia Lapidus, Noemí B. Pomi, Gabriela Stoppelman

Fotografía: Santiago Resnik

Edición: Gabriela Stoppelman

5106a77951078_760x506
En pleno sol – Benito Quinquela Martin

 

“El dosel del río se ha roto; los últimos dedos de follaje/ tratan de agarrarse y se hunden en la orilla húmeda. El viento atraviesa desoído la tierra parda. Las ninfas se han ido. / (…) El río ya no lleva botellas vacías, papel de bocadillo, /pañuelos de seda, cajas de cartón, colillas/ (…) vagos herederos de ejecutivos de la City se han ido y no han dejado señas/ (…) fluye suave, dulce río, pues no hablo alto ni extenso. (…) Pero a mi espalda en un golpe frío oigo/ un estallido de risa muda y la percusión de huesos.”

T. S. Eliot, “La tierra baldía”

 Y, cuando suena la percusión de los huesos, es porque el viento golpea la quilla del barco. Es la hora en que el marinero no admite fantasmagorías de luces violetas, no sucumbe a encantamientos del atardecer ni a presagios del cielo. Es la hora de la mirada vuelta timón. Las ráfagas no ceden contra la columna de la nave. Y, como si eso fuera poco, están también los truenos subterráneos y los temblores en los ojos de buey. Así las cosas, el marinero tiene que fundar una mirada contra todas las trampas de paralaje.  La lente con la que mira lo mira y no puede afirmar certezas ni acomodarse en profecías. La lente con la que mira está hecha de palabras. Eso lo deja en la inmediatez del río, pero el río suda y serpentea y no lo puede alcanzar del todo. No importa. Su instrumento es una lente, no una red, “es una herramienta para enfrentar desafíos”, “un esfuerzo”,un lenguaje de los bordes”. No es este, entonces, un barco pesquero, si no uno que emprende travesías. El marinero anda por aguas muy pobladas, llenas de lenguas rústicas, de lenguas largas, plenas de habilidades en términos breves. Efectivas y seductoras, esas sirenas confían en que el complejo de Ulises funcione en todo navegante. Quieren dejarlos sordos y, en apuesta redoblada,  probar también volverlos ciegos.

Pero hay combate aguas adentro. No son estos tiempos para observar desde la orilla. Ojos abiertos, oídos dispuestos, es hora de “un abordaje lateral”. “Abordaje” es una de las palabras que más recurre en la gramática de este barco. El marinero busca una dirección clara y con vuelo. Las gaviotas revolotean sobre el casco del barco. A cada instante, se anima un matiz nuevo en el color del horizonte. Las luces violetas insisten en confundir el advenimiento de la noche con el comienzo de un nuevo día. Y, según la posición del barco desde donde se mire, será distinto el modo en que se escurran o se transparenten las palabras. Dicen los astrónomos que, a mayor distancia, la paralaje es menor. Y los errores cometidos al determinar la posición de una estrella se hacen más y más significativos. Mejor, entonces, mantenerse cerca y a bordo. Hay tanto para leer.

LA LENGUA DE LOS TRANSATLÁNTICOS

                        “El tiempo reverbera y el ensueño es saber

“El cementerio marino”, Paul Valery.

 En “¿Economistas o astrólogos?” empezás con una cita de Saramago: le decís a una ciego: estás libre…le abres la puerta (…) Y no se va (…) están asustados, no saben dónde ir”. ¿Cómo trabaja el lenguaje en la construcción de esta ceguera? Este terror a la puerta abierta no se da exclusivamente en relación a la economía, ¿qué forma particular adquiere en este caso?

Hay varias puntas a partir de eso. Era un momento en que el neoliberalismo, que venía dominando desde hacía más de treinta años, estaba en crisis y emergía algo que era un interrogante. El kirchnerismo. Esa figura, la resistencia a esa figura, era lo que yo quería transmitir. Durante la convertibilidad había todo ese miedo a salir del uno a uno. Se había acostumbrado a la sociedad a esa política que era, en realidad, muy destructiva de los lazos sociales, del tejido económico vinculado con la estructura productiva. Eso, como concepto. Por otro lado, cuando vos decís “lo económico,” seguramente se asocia a los economistas, ¿no? Y mi oficio es el periodismo, me dedico al periodismo económico, a partir de que me recibí de licenciado en economía. Y, pese a que todos están inquietos por el tema económico, la economía es una ciencia muy limitada. Yo siempre estuve bordeando más los aspectos sociales en esa ciencia. Me gusta la literatura y siempre me aburrió, rechacé y me pareció muy superficial todo ese abordaje que hacen los economistas (y los neoliberales) de los fenómenos económicos. Me parece muy rústico, muy básico. Ellos consideran que están en una escala superior de la humanidad solamente porque todo el mundo está interesado en el tema económico. Pero la verdad es que también todos estamos interesados en el tema de la salud y en otros que no tienen esa capacidad y poder de influencia. Entonces, ¿cómo desacralizar a estos tipos que son la ortodoxia, los neoliberales, los conservadores? Bueno, con un recurso periodístico: yo trato de convocar al lector a leer sobre economía. Pero,¿por qué  sobre economía? Se trata economía política, ese es el acceso para que precisamente lo entiendas y no te quedes engañado y atrapado por los que se presentan como seres superiores que son los economistas. Entonces, está la cita de Saramago, hay otra de Sartre y así… Esto apunta a un lector inquieto que se pueda  identificar. Entonces, es una apuesta.

Pero también, como se ve en “Amenazados”, proponés una transferencia de lo económico a los sentimientos, al afecto.

 Es que la economía, además de ser esa ciencia social, va generando todas esas inquietudes porque hace a tu destino económico, patrimonial, de ahorro… Hay una cuestión existencial alrededor de lo económico.

 EL ALTAR DE POSEIDÓN

                                                           “Así está el asunto: si va a haber barcos suficientes de modo que por su número nadie se quede aquí, nosotros zarparemos; pero si unos van a tener que quedarse y otros van a navegar, no embarcaremos en los barcos” 

Jenofonte

  Vos hablás de la ansiedad social vinculada a la economía…

 Se trata de un espacio de disputa de poder o de cómo se distribuye la riqueza. Vos tenés de esos economistas que pasan de la Universidad al sector privado, luego al sector público, de ahí a organismos internacionales, a medios de comunicación. Y de ese modo llegan a la población con la cuestión de que la economía es una ciencia exacta, donde dos más dos es cuatro y no tenés capacidad de reflexión crítica. Tenés que aceptar en forma pasiva que debés vivir mal.

¿Ellos se lo creen?

 Tenés diferentes niveles de cinismo, pero hay un sector importante que sí se lo cree. Por ahí no los que ya están en el mundo de la política, donde buscan su espacio de poder. Pero los profesores, los economistas que salen formados sí se lo creen. Porque la verdad es que es muy fácil. Te da respuesta a todo. ¿Qué otra cosa en el mundo, que no sea una ciencia, te da respuestas?

 La religión.

 La religión.

Por eso me preguntaba si los discursos de esta gente no se parecen a una cosa metafísica donde los imperativos no necesitan prueba. En una de sus notas, Verbitsky hablaba de la era post-fáctica: en este tiempo, vos lanzás una noticia, no la probás, e incluso si aparecen pruebas en su contra, ella se instala como verdad incuestionable.

 Bueno, desde mi adolescencia, mi objetivo fue siempre cuestionar esos dogmas. Desde aquel entonces, pasando por la facultad y mis primeros años hasta poder hacer estas producciones periodísticas, fui evolucionando, logrando un poquito más de complejidad. Fundamentalmente, en cómo transmitir. Hay diferentes lenguajes y lo mío fue, la verdad, una exploración. ¿Por qué puse esa frase de Saramago? Porque, cuando yo leo, veo otra cosa. Cuando leo, también leo con esa curiosidad periodística con conocimientos económicos.

EL BUQUE DE TIRESIAS

  “Yo, Tiresias, anciano de arrugadas tetas de mujer/ Vi la escena y predije lo demás/

Yo también esperaba la ansiada visita./ Él, joven carbuncoso, llega,/ Secretario de un agente de una pequeña firma comercial, de mirada impudente,/ Uno de esos bribones en quien el descaro se ensarta/
Como chistera en la cabeza de un millonario de Bradford.”

T.S Eliot, “la Tierra Baldía”

Bruegel - La parabola de los ciegos La parábola de los ciegos – Pieter Brueghel 

¿Vos te diste cuenta que el libro iba de la ceguera a la ceguera? (¿Economistas o astrólogos?” comienza con la cita de Saramago y, muy cerca del final, leemos: les pido a los que tienen responsabilidades no enamorarnos a ciegas de los números” (de una declaración de Néstor Kirchner).

 No. Me lo hiciste notar y me pareció fabuloso. Después me quedé pensando, había algo ahí. Yo quería mostrar que todos estaban con los ojos tapados. Siempre mi desafío es cómo convocarlos. Por ejemplo, en las reuniones familiares, yo no soy el humorista que llega y dice “Che, ¿qué pasa con el dólar?” No. Tengo otras inquietudes. Más rústicas, si querés. Puedo hablar una hora de tenis o de fútbol, pero también de un libro, de cine o de teatro.

 ¿La economía no tiene que ver con la administración de otras cosas aparte de la plata; entre ellas, el lenguaje?

 Obvio. El lenguaje es el recurso. Mi curiosidad tiene ese punto de partida que es como mi eje, que la economía es un espacio de disputa de poder sobre cómo se distribuye la riqueza entre diferentes sujetos sociales y económicos que tienen intereses contrapuestos. Por consiguiente, ese espacio tiene tensiones: están enfrentados capital y trabajo, para decirlo de una forma muy esquemática. Algunos pueden decir que uno es un marxista porque piensa en la lucha de clases. No importa, es parte de la filosofía. Yo lo que digo es que la economía se nutre de de la filosofía, de la política, de la sociología, cuyo cuerpo central es la economía. Yo me nutrí y me nutro de eso para interpretar los fenómenos económicos. Me es irrelevante si soy economista o no. No me interesa. En la introducción de “Amenazados” me expongo claramente, digo que no me interesan los economistas ni me interesa que me lean. No me dirijo a ellos. 

“La invitación es a desarticular mensajes que sólo contribuyen a mantener amenazada a una mayoría vulnerable por el miedo en la economía (…) La mayoría de los economistas promete un futuro mejor a cambio de sacrificios en el presente. Pero la mejor forma de mejorar el futuro es exigir un gobierno de la economía para el presente. La clave es que si en cada momento la prioridad es resolver el presente, el futuro se resuelve solo. Permítame el lector entonces una última reflexión: el miedo en la economía no ayuda a construir un mundo mejor. Vencer ese miedo es el primer paso para dejar de estar amenazados.”

CAMARÓN QUE SE DUERME, SE LO LLEVA LA CORRIENTE

 Pero los barcos no están hechos más que de tablas; los marineros no son sino hombres; hay ratas de tierra y ratas de agua, ladrones de tierra y ladrones de agua, quiero decir piratas. Además existe el peligro de las olas, de los vientos y de los arrecifes”, Alfredo Zaiat, “Economía a contramano”.

“El mercader de Venecia”, William Shakespeare. Mapa-con-brújula

 ¿Últimamente no es casi una obligación tener que saber o entender algo de economía?

Obvio. Es un poco mi postulado, mi sugerencia, mi convocatoria a que todos se involucren en los conocimientos económicos. Eso no significa ser especialista ni economista, es para que no te engañen, para no caer en las trampas de estos economistas que son lobbistas del poder económico. Pongo siempre un montón de ejemplos, porque si uno no entiende, cede el conocimiento y, entonces, que venga el experto. Es como decir: “Yo no entiendo nada, soy un paciente y quedo a merced de  lo que me diga el médico” que, en este caso, es el lobbista del poder económico. Además, ¿qué estamos haciendo acá, en este bar? Somos consumidores, después vamos apagar y, cuando recibís la cuenta, decís: “¿Es mucho o es poco?”. Acá es más barato que en Recoleta. Vos hacés esas relaciones que después te enseñan que se llaman oferta, demanda, consumo, ingreso… yo te la puedo poner en ecuaciones y vos me dirás: “No entiendo nada”, pero vos lo estás ejerciendo. Y la otra es que, como en todo, no es  solamente porque lo ejerzo que voy a entenderlo. Después, hace falta un esfuerzo. Bueno, ustedes hacen un esfuerzo de lectura para entender lo de la economía. Incluso con un libro de literatura uno hace un esfuerzo de comprensión. Cuando ustedes estudiaban en el secundario, no existía el Word. Si vas para atrás, en un momento sólo existía la Remington. Cuando yo tuve que hacer ese salto de la Remington al DOS, con el Word Perfect, el asunto era chino. No sabíamos nada. Bueno, hacés el esfuerzo: “tengo que adaptarme, involucrarme” ¿Por qué? Porque es una herramienta para enfrentar desafíos.

Sí, pero me parece que ahora la situación es otra. Vos no hacés un esfuerzo porque es una herramienta nueva, sino para que no te caguen; para que, en la administración del tiempo de trabajo que te toca, del tiempo libre que te toca, del placer que te toca, no esté todo decidido por otros.

Hay un elemento que todas las disciplinas lo tienen, pero que en la economía se quiere ocultar: es la ideología. Hay política y hay ideología. .

 En “Economía a contramano” citás a un autor que dice esto precisamente.

 Julio Olivera. Es uno de los grandes economistas teóricos de la historia de la Argentina.

  

“Uno de los más destacados economistas académicos argentinos, Julio Olivera, enseña que el economista debe ser un filósofo y un reformador social. Para estar en condiciones de serlo, debe rechazar la idea de la ciencia económica como un modelo predictivo. Aceptarla como una ciencia de la interpretación, que no es una mera hipótesis ni un modelo descriptivo o predictivo, sino un modo de traducir la realidad para que pueda ser entendida. No ofrece herramientas técnicas para saber lo que va a pasar, como engañan algunos economistas. Es, en definitiva, una ciencia social; no exacta”, Alfredo Zaiat, “Economía a contramano

 

  GOLPE DE TIMÓN

«El viento que se acerca ruge con mayor fiereza; suspiran las velas, como juncos en el agua: la lluvia a mares se derrama desde una nube negra y tan solo se ve un borde de la Luna. «¡Escucha!, ¡escucha!, se ha rasgado la densa nube negra, y la Luna se encuentra en su costado: como las aguas que desde un alto risco se desploman, el relámpago cae sin dar un sólo quiebro, un río ancho y escarpado.”,

“La Balada del viejo marinero”, Samuel T. Coleridge

 

Volviendo al esfuerzo del lenguaje. Estamos viviendo en un momento de operaciones de lenguaje muy fuertes y de algún intento de ofrecerles alguna resistencia. Claramente y por ahora vamos perdiendo. Vos en tus textos planteás explicar, simplificar, despertar conciencias, salir a la calle, protestar… ¿qué más se puede hacer desde el lenguaje? Y otra, ¿qué más se podría hacer en general?

 No sé. Respecto de la segunda pregunta, ustedes que leyeron los libros verán que yo no pongo mucho sobre lo que hay que hacer en general porque, la verdad, todavía no llegué a esta cuestión del qué se debe hacer. Por ahí no llegue nunca o quizás no me interese.

 Pero sí hablás de una resistencia en el lenguaje.

 Lo que principalmente propongo, o lo único, es tener la mente abierta para intervenir –o sea, hacer acción política- con conocimiento. Eso es, no hay mucho más ni mucho menos.

 ¿Y cómo vivís la velocidad con que aparecen los efectos nocivos y la lentitud con que vamos abriendo la mente e incorporando los conocimientos?

 Como todos, creo. Vaso medio lleno, vaso medio vacío. Creo que, en estos últimos doce años, ha habido un avance muy sustancial.

Sí, pero en estos últimos seis meses…

 Ahí es muy político. Toda esta avanzada histórica de restauración conservadora. Siempre ha sido así en sus primeros meses: la dictadura, el menemismo, en el ´55 también fue así…

 Por ejemplo, en el menemismo, con otro lenguaje. Ahora lo que veo es mucho más grave justamente por los años que han pasado, porque da la sensación de que no se ha aprendido de aquello.

 Pero es así porque lo vivimos nosotros. Porque somos contemporáneos. Además, ustedes, en las preguntas que me enviaron, mencionan algo que es muy interesante, algo que destacó Galbraith padre, que dice que la memoria histórica (y se refiere a lo financiero) se limita a diez años. Yo creo que hoy es más corto eso. Y tiene su lógica a nivel de ciclos, a nivel generacional. A mis hijos de veintidós y diecinueve años les cuento sobre la hiperinflación y para ellos es como de libro de historia, no la vivieron. Nosotros sí la vivimos, sí vivimos el menemismo. Hay una generación que recién hoy está viviendo los costos del neoliberalismo y en la forma más brutal.

 Y aquellos que sí lo vivieron y además en repetición. ¿Ya no lo registran?

 Es que hay ideología y política. Hay gente de derecha.

 Hablando de esto. De que hay gente de derecha y hay gente que es ingenua hasta la muerte. ¿En cuánto trabaja el lenguaje en esto?

 Mucho trabaja.

LOS CORSARIOS NEGROS

El Perla negra, han dicho que no deja sobrevivientes. Si no deja sobrevivientes ¿cómo hicieron para conocer la leyenda?”,

                                           Fragmento de la película “Piratas del Caribe”

  

 Cualquier alteración (…) la narran en términos de catástrofes de la naturaleza y enfermedades propias de las personas. Sus economistas mencionan situaciones de crisis afirmando que una «tormenta» sacude al mundo, que los mercados se «agitan», o que las Bolsas «sufren» brutales «sacudidas». Advierten sobre la existencia de una «sequía» crediticia, o informan que un «tsunami» financiero provoca el desplome de los precios. Poco importa que las metáforas sean incongruentes entre sí; por ejemplo «tormentas» y «sequías». Lo significativo es que la crisis es una catástrofe natural que, por tanto, se desencadena por sí misma y a todos nos pone en peligro. No hay, pues, responsables, sólo damnificados. Instituciones económicas que fueron dotadas de vida natural y, por lo tanto, se humanizan, generan lamentos en gran parte de la población cuando, en realidad, las padecen por sus acciones.”
 

Vos hablás de las metáforas que usan estos economistas para definir la crisis y de cómo, con eso construyen, una especie de pánico lingüístico que hace retroceder todo riesgo y  ayuda a que se repita el ciclo. Ahora, ¿qué responsabilidad tienen las concesiones que se hacen en los momentos más amables en la vuelta de los ciclos? Marx ya lo decía: en las democracias burguesas el ciclo va a volver. En apariencia no se cambian los fundamentos porque el lenguaje no ha socavado determinados valores –esto lo agrego yo- y el ciclo vuelve. ¿Uno no termina por alimentar hasta en las buenas épocas la vuelta del ciclo?

 Es muy profundo lo que planteás y es extenso. Lo que te digo es que, cuando hablás de la potencia del lenguaje, podemos decir que está el lenguaje crítico, y está el otro lenguaje, que se disputa en el espacio público. El lenguaje dominante es el lenguaje del poder, no el del pensamiento crítico. Mi lenguaje es el que molesta,  está en los bordes. Y, en el espacio que se abrió en estos últimos años, tuvo más visibilidad. Pero el lenguaje dominante  te dice “la tormenta, la crisis, el lunes negro”  ¿Qué es negro?¿Cuál es el imaginario sobre negro? A la vez, también tenés la de Carrefour, que “el día negro “no es algo malo sino que podés comprar más barato. Frente a eso…, es tan largo lo que tenés que explicar. La virtud que tiene el lenguaje dominante es ser directo y llegar, como decías vos, al sentimiento más claro y más directo. Un ejemplo bien claro: el cepo. Yo no uso en ningún momento la palabra cepo. No voy a caer en esa trampa. Trato de no usar el lenguaje del otro porque sino ya perdí.  Ahora bien, ¿qué es más efectivo?, ¿decir cepo cambiario o decir “un nuevo régimen de administración y control, etc.”? En términos mediáticos, gráficos, cepo entra en cualquier título. Son seis caracteres. Y no es un tema menor. En el imaginario el cepo es un instrumento de tortura, de tortura financiera en este caso. La verdad es que es un mérito de ellos. Entonces, yo desafío el éxito que ellos tienen. Sé que parto perdiendo, pero me divierto. Tengo la suerte de tener el espacio para poder transmitirlo.

Uno se divierte hasta que empieza a ver los efectos afuera, digamos. Es divertido en términos personales. ¿Pero no te da a veces cierta impotencia?

Me da bronca, trato en lo posible de no transmitir ese sentimiento y racionalizarlo. La impunidad de Prat Gay con el tema del lavado, la de Amalita y las de otros me dan una bronca terrible, pero trato de racionalizarlo con información y datos duros. Es mi forma de desafío a esa impunidad. Pero lo del lenguaje es un doble desafío. Un, al abordar la escritura: trato de que sea una cosa  que se divulgue pero que no se vulgarice. Creo que me sale más veces de las que no me sale. Y, después, es el contralenguaje frente al lenguaje dominante. Hoy la palabra no es el cepo, es el sinceramiento. Es interesante.

  Caspar David Friedrich

 Naufragio en un mar helado-Caspar David Friedrich

VIAJAR LA PALABRA

“Maniobró hacia el centro del resplandor y pensó que, ahora, pronto llegaría al borde de la corriente.”

“El viejo y el mar”, Ernest Hemingway

Más allá de cierto imaginario difuso sobre la poesía – que está para decir cosas lindas o para expresar sentimientos-, la poesía es una tremenda síntesis del lenguaje, podría ser una súper herramienta contra esa síntesis de mentiras. El objetivo de ellos es inverso, cerrar el sentido, no hacerlo plural. El punto sería encontrar una metáfora lo suficientemente poderosa para ocupar ese poco espacio  que queda… ¿Alguna vez apelaste a lo poético? ¿Sos lector de poesía?

 No. Pero, dicho de ese modo,…el cierre de mis notas pretende tener algo así.

¿Cuándo celebrás la escritura?

 Cuando termino.

 Eso lo dicen todos los entrevistados…

 Son varios momentos. Cuando vos decís escritura, pienso mucho en mis notas. Hasta que encuentro un tema, me angustio estoy perturbado. Cuando lo encuentro, me alivia. Cuando me siento, hasta que no escribo la cabeza de la nota- diez, cinco o veinte líneas- no puedo relajarme. Ya después, la escritura me lleva. Otro momento es el cierre,  siempre quiero que tenga algo, esa fuerza poética que vos decías. Ahí no terminé. Después se incorpora la obsesión sobre la escritura, me castigo mucho si encuentro un error. No errores conceptuales, sino de escritura. “Amenazados” no los tiene -o casi no los tiene-,  pero “Economía a contramano”,  sí. Y, cuando los vi, empecé a mandarle las correcciones a la editorial para las siguientes ediciones y no me las ponían y cada vez me volvía más loco. Entonces, después de que termino leo, releo, leo, releo. Luego lo mando y ahí es el momento de la sensación de alivio. Pero siempre, una vez publicadas, leo las notas. Muchos no lo hacen. Mirá, más allá de que hace ya unos treinta años que trabajo en el diario, hay dos cosas que son mi motor para seguir laburando: la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo cosas. Aprender significa mejorar en mi escritura y leer otros libros: de historia, de  literatura, de filosofía. En cambio, con mis libros me pregunto qué objetivo y qué tema tengo, cuál es el disparador. Eso está claro en “Economía a  contramano”,  y  en “Amenazados” también. En “¿Economistas o  astrólogos?” a diferencia de los dos primeros, el título salió al final. Yo tenía otro que ahora no recuerdo y era malísimo. Pero Pepe Nun, en ese momento el director de la editorial, me lo propuso y me pareció fabuloso.

  

DONDE MANDA CHUPETE, NO MANDA CAPITÁN

                         “No disfrutaríamos la comicidad si nos sintiéramos aislados. Parece ser que la risa necesita un eco.”

“La risa”, Henri Bergson

 ¿Y el humor? Por ejemplo, leemos:Fetiche. Definición clásica: objeto natural o artificial en el que reside fuerza mágica. Definición psicológica: fantasía sexual recurrente y altamente excitante, ligada al uso de objetos no animado. Síntesis aplicada a la Argentina: el dólar”

 Eso es de “¿Economistas o astrólogos?”. En “Economía a contramano”, una de las cosas que más me divirtió escribir es la parte donde digo que el dólar es el chupete, ¡eso me encantó! Fijate que, dentro de todo, es disonante.

 

El billete verde sigue siendo una obsesión. 

Un refugio para exorcizar fantasmas.

Un papel fetiche domador de ansiedades.

El resguardo de tempestades.

Prueba de sapiencia en la administración de ahorros.

Símbolo del “sálvese quien pueda” del miedo de una crisis por venir.

Vehículo de la autoconservación de la especie homo economicus. 

Domador de miedos.

Trinchera de cualquier cataclismo fantaseado.

Pulsión de vida que vence a la de muerte.

Imaginaria defensa financiera infranqueable.

El objeto de transición que ayuda a dormir con sueños apacibles.

Un chupete.”

  

Hay ahí un recurso de acercamiento, ¿no?

 Obvio.

¿Y en la radio? ¿Qué te permite el lenguaje de la radio que no te  permite la escritura?

 Es otra cosa la radio. Es un lenguaje más llano, más claro, más directo. Con más ironía y humor si querés. Es un espacio lúdico para mí. No así la escritura. Mirá, no recuerdo qué periodista dio una definición sobre los tres medios: la gráfica te da prestigio, la radio te da popularidad y la televisión te da fama.

 No está la gloria ahí.

 ¡Sos muy exigente!  Digamos que es una elección de vida. En mi caso se dieron algunas cosas más por casualidad que por búsqueda. Mi búsqueda fue trabajar en Página/12, pero no buscando el prestigio, sino que  me parecía un espacio fabuloso para intervenir políticamente. A la radio la descubrí cuando empecé a trabajar con Lalo Mir, antes era un ingreso más. Y la tele me llegó de casualidad, yo no soy un periodista para llamar a la televisión. Llego porque existió el kirchnerismo.

 Y son tiempos distintos de uso del lenguaje, ¿verdad? La escritura es un tiempo lento, que tiene vuelta atrás…

 Por eso puse ese orden,  es el orden que yo elijo. La gráfica, la radio y la tele, aunque para la mayoría es inentendible que uno no sea un amante de la tele.

 SER EL MAR, SER EL BARCO

                                           “Yo quiero a un hombre bien, mas se me acuerda que yo soy mar y que es humilde barco, y que es contra razón que el mar se pierda. En gran peligro, amor, el alma embarco”,

El perro del hortelano”, Lope de Vega.

 Blossomchristopher-Cuttingininthearctic

“Cutting in’ in the Arctic”-Christopher Blossom

En “¿Economistas o astrólogos?”, decís:Como en muchas cosas de la vida, en economía hay momentos para ser audaz, otros para ser prudente y la mayoría de las veces para tener sentido común”.

 Hay cosas que son para cada momento histórico. En realidad, ahí le estoy hablando a ese espacio crítico en los principios del kirchnerismo. Si mirás hoy el espacio conservador, neoliberal, están con el mismo debate. Ser audaz, asumir los riesgos o no. Tenés a Melconián que dice: hay que ser más audaz. Y otros  dicen que no, vamos de a poco, es un riesgo. Creo que eso lo define la política. Yo, en el buen sentido, pongo muy por encima a la acción política. Fijate que en “Economía a contramano” remarco y cuestiono al modelo y hablo más de lo que es el proyecto político. Cada momento histórico es diferente. El 2015 es diferente del 2012;  el 2013 del 2016. El tema es quién es el líder político para saber cómo intervenir en ese momento. En charlas, muchos preguntan qué se debería hacer en caso de que volvamos. Primero, yo no lo sé. Yo no soy el que está en el borde de la playa sentado en una reposera con mi cerveza y veo, en el medio, el barco cruzado por diferentes corrientes. Entonces, desde la orilla, digo: más para la derecha, más para la izquierda. Eso me parece de una injusticia y una soberbia del que está en la gestión, no es lo mía. Esa es una. Segundo: cada momento histórico requiere respuestas de acción política, que además son económicas, propias de ese periodo. Qué se yo cómo será en el 2019. Siempre menciono a Adam Smith, a Ricardo, a Marx. Son clásicos, digamos. Yo no soy marxista. Definirse como marxista es algo muy grande, tenés que haber estudiado y yo, la verdad, fui autodidacta y tuve una única materia en la Facultad porque la elegí. Marx brindó unas categorías sociales fabulosas para la interpretación del capitalismo. Marxismo básico. ¿En qué se equivocó? En la predicción.

Pero no en lo de los ciclos.

 Bueno, él estaba interpretando, si querés, la revolución burguesa, el capitalismo.  Y la verdad es que el capitalismo tiene una capacidad de regenerarse y reinventarse fabulosa. Entonces uno tiene que estudiar, aprender.

Cuando decís esto de estar sentado en la playa viendo el barco, ¿quién es el que está ahí, el economista, el político, el escritor que ve pero a la vez no puede hacer futurología?

 Yo me nutro de muchos. Yo no soy el observador. Me encanta intervenir sobre ese conflicto permanente que es la sociedad, la economía.

  

NAVEGAR A ESTRIBOR

Y fuime solo y no era la luz/ por los pasillos musitantes atrás dejé los corredores/ negros y más que hechos con cuervos/ quedóse el papel inclinado”,

de “Unca Bermeja”, Bustriazo Ortiz

Vos sos entonces un lector de lo que pasa y después, con esa lectura, escribís. Tu economía consiste en leer lo que pasa y escribir.

 Me han dicho que tengo un abordaje lateral sobre los fenómenos, no voy directo. Es lo que, para mí, permite una interpretación mejor.

Por ejemplo lo del ciclo del carnaval y el ciclo de la fiesta financiera:”“El carnaval medieval era un acontecimiento cíclico que sucedía en un momento especial divorciado de las realidades cotidianas(…) “el momento de la manía especulativa es cíclico y anormal”… tanto la manía cíclica como el orden medieval terminan de modo similar…se restaura el orden normal, es el chivo expiatoria de la comunidad y es sacrificado para que vuelva la normalidad”. Es usual en tus libros que tomes un concepto y lo apliques en dos ámbitos -carnaval, mundo financiero-  donde se dan iguales consecuencias.  Esto es un recurso poético.

 ¡Bien!

 Cambio de tema a algo menos poético, ¿te putean?

Sí. Lo puse en “Amenazados”. Cavallo me puteó.

 Bueno, ¡eso es casi un reconocimiento!

 Claro, pero es una puteada. También Sturzenegger me desprecia y a mí no me importa, al revés.

Pero sin ir tan arriba ¿recibís puteadas de la gente?

 Por mail, porque yo doy mi mail. Desde el 2008 con la crisis del campo, que fue una bisagra en todo. En la calle, una vez sola me putearon. Por suerte tengo el respeto del otro, del neoliberal…Trabajo respetuosamente. Creo que así se tiene que trabajar, con datos, con información… podés estar de acuerdo o no, pero eso no es un panfleto. Si escribo “El festival de los bonos” te pongo los montos, las fechas, todo. No coincidirán en mi desarrollo y conclusión, pero no me pueden decir nada. Lo mismo en cada uno de los capítulos de un libro. Fijate en la inflación. Ahí es donde más me putea la ortodoxia.

 No solés ir a los programas de la tele donde se debate a los gritos…

 A “Intratables” nunca fui. Al programa de Sylvestre fui y primero le pregunté cómo iba a ser, me dijo que era una nota a mí solo y así fue. Creo que en el periodismo y en todo hay un capital simbólico que podés cuidar o no. Yo lo cuido. Cuando hablo con los chicos periodistas les digo que uno tiene dos cosas que son su capital: una es la agenda, los contactos, etc., y otra es el capital simbólico que uno va construyendo y eso no se hace de un día para el otro. Lleva su tiempo y se construye en función  de adónde quiere uno ser reconocido. Tiene sus costos, sus riesgos, depende de cómo querés vivir, hay diferencias económicas, de reconocimiento social, hay que ver si te lo bancás o no… En “Amenazados” hay una frase en la que digo que el violento dice que es el violentado quien agrede. Esa es la perversidad. Esa definición llevala a todos los aspectos. Si uno es consciente, no se siente a la defensiva porque sabe de dónde viene.

 

AGUA QUE TRAE, AGUA QUE LLEVA

                                    “La memoria de la ola/el blanco esqueleto del pez  junto a la barca abandonada. /Lo que trae, lo que lleva, /lo que no llegó nunca.”

                                                             De  “El ala de la gaviota”, Enrique Molina

 

¿Cuándo celebrás la escritura?

 Cuando empiezo a recibir la devolución. Con los libros tuve mucho de eso. Esta entrevista es una de esas ocasiones. A mí me da mucha gratificación que un grupo de personas desconocidas para mí lea mis libros, los trabaje y venga a entrevistarme. Eso me encanta, será una caricia al ego y demás, pero es lo que celebro. También celebro cuando sé que una nota, como la que hace poco escribí sobre Wall Street en la Casa Rosada y que me encantó hacerla, sale publicada. Más allá de la devolución, yo ya estoy hecho.

  Ver nota: Wall Street en la Casa Rosada

 

 Hay, entonces, una celebración de producción y otra de circulación en sociedad.

 Por ejemplo, aunque no parezca, con “Amenazados” celebré más que con “A contramano”. Con “¿Economistas o astrólogos?” tuve sentimientos contrapuestos. Fue el primero, me pareció que fue más aluvional, salió en el mismo momento que otro libro de la misma colección, en kioscos y no en librerías. Tenía esa mezcla, pero igual estaba muy contento. Era mi primer abordaje. En eso soy muy paciente, en la construcción de un camino. Se lo digo a los periodistas jóvenes que se acercan, uno puede hacer un camino rápido o un camino consistente y firme que le va a llevar más tiempo. Ahora bien, “Amenazados” lo celebré más porque me pareció más redondo, más claro, mejor escrito, muy vinculado también con lo que está pasando. “Economía a contramano” fue como la irrupción en otro espacio, en ese desafío al poder, a los economistas, a la Facultad, al poder económico.

 Sin tele mejor

 




MILHOJAS DE AUSENCIA

La celebración: Entrevista a Daniel Berbedés, Juan Palomino y Gabriel D. Lerman.

Entrevista: Adriana Valetta, Alicia Lapidus, Gabriela Stoppelman

Fotografía: Julieta Strasberg, Milena Penstop

Edición: Gabriela Stoppelman.

CartazarCARTA A LA AUSENCIA

¿Cómo encabezar? ¿Estimada, querida, entrañable, maldita, pérfida? No hay modo. Vamos al grano, entonces. Hace tiempo postergo escribirte, entre otros motivos, por el constante acecho de tu presencia. A veces pienso que las cosas entre nosotras serían más fáciles, si tan sólo fueras el reverso de lo que está. Pero no, te obstinás en apariciones,  te escurrís entre los nombres de mis muertos y mis pérdidas, te ovillas en las lejanías y, ahora, por último, te presentás -a medias tripulante y a medias polizón- arriba de un escenario. Sería largo explicar el efecto que provocan tus intermitencias. Sería necesaria una pluma capaz de romper marcos entre dimensiones, capaz de surfear el  umbral entre el sueño y la vigilia, entre lo real y lo posible, para poder -entonces, sí- sacudirse los huecos y cicatrizar las fallas. Si supieras, Julio, lo mucho que te extrañamos y lo bien que nos vendrías para estos menesteres. Desde el primer día de tu ausencia, comenzó la cuenta de todos los momentos donde nos haría falta tu palabra. Dirás que eso pasa cada vez que alguien muere. Pero, en tu caso, el tiempo lo medimos en desescrituras. Aun así, detectives y amantes, buscamos en las entrelíneas de tus textos, para ver si -en una de esas- encontramos una respuesta o un tesoro. Y siempre aparece algo, de verdad. Mirá hasta dónde llega el asunto, que unos tipos andan poniendo una obra que suena a vos. Embalaron con el nombre de un amigo tuyo, un tal Nito Basavilbazo y, desde entonces, no pararon. Lo encontraron en uno de tus cuentos, “La escuela de la noche”. No bien me enteré los fui a ver. A la obra y a ellos. Y ahí fue donde se reinstalaron las cosas. No habían pasado dos minutos de comenzada la obra, que ya te vi. A los dos los vi. Julio sonaba en el saxo y la ausencia, en el piano. La ausencia, en los ademanes del actor y Julio, en las palabras del director. Y, después, cuando entrevisté a estos tipos, las consistencias se hicieron todavía más firmes. ¿Vos me creés que el actor, mientras conversábamos, te dejó sentada en un sillón y se fue por un instante?, ¿me creés que, mientras tanto, un increíble espejo de fondo reflejaba las palabras del autor, del director y hasta las tuyas, Julio? Mirá, el relato del asunto se puso tan interesante, que ya me olvidé por qué te escribía esta carta. Ausente de motivos, pobre de encabezados, tampoco me animo a cerrar. Porque, mientras haya aliento, la escritura será esta presencia que te convoca, que los convoca a los dos. A vos y a Julio. Correspondientes, como  tripulante y polizón.                                                      

sillooooooonzo vacio

PRIMERA CARTA:

ALGO ABISMAL, DE FONTERA (1)

                                          “En verdad, en el fondo, si me permitís, estabas queriendo volver al origen. Naciste allá, amigo. (…) sé que no puedo torcer tu decisión. Pero me surge algo abismal, doloroso, como que te voy a perder.”(*)

¿Cómo se actúa la ausencia? Desde que vos aparecés en escena hay algo que falta: falta el otro, faltan un montón de lapsos de tiempo.

Juan Palomino: ¡Qué pregunta! Creo que está dada por el texto y cada uno va componiendo esa ausencia, a ese hombre, a ese pensamiento. Entonces, la ausencia se transforma en una presencia que cada quien construye. Partimos de esa premisa. Cortázar no va a estar presente. Ni el apellido usamos, o sea que el ausente lo es incluso más. Y está presente. Está presente porque Lerman tiene esa capacidad de haber podido interpretar el pensamiento, la humanidad, el desencuentro, los prejuicios, la duda.

 ¿Y el desarraigo?

Juan: Y el desarraigo, también. Nito también es un desarraigado. Porque él está en la París de América Latina y el otro está en París. Hay como un juego de espejos. Son dos desarraigados en distintos aspectos. Nito funciona arraigado lo político y no a otros asuntos. El desarraigo de Cortázar, para mí no es tal, es una elección vinculada a su nacimiento en Bruselas. Tiene ese componente genético que lo hace sentir más parisino que porteño.

Pero Nito está como desarraigado de su actividad. Porque el otro escribe, el otro se transforma en escritor y Nito intenta transformarse en un escritor.

Juan: Nito escribe. Es docente. Está preocupado por la política. Intenta escribir…

 ausencia

 La ausencia-MaryGodiva

SEGUNDA CARTA:

¿CÓMO SE ARMA UN ESQUELETO?

                                                     “Espero que la presente te llegue antes de Navidad. No sé qué ha tenido este año, año de tantos finales y principios. En el medio del asunto del gobierno, de las familias preocupadas por los muchachos, del país que se llena de cadetes militares y abogados británicos, tengo algo para contarte. (…) ¡Conseguí el puesto, Julio! (…) ¿Cómo andás, Julio? ¿Dónde estás?“

¿Cuál es la diferencia entre leer cartas con onda y actuar cartas?

Juan: Creo que no es lo mismo. A ver, en parte, sí: leer cartas con onda es actuar o actuar con onda es leer cartas. Uno puede leer cartas o aprendérselas de memoria, pero la onda o la energía están presentes, entonces… No soy bueno para teorizar, me pongo ahí y actúo. Y si me preguntás cuál es mi método de actuación te digo que realmente no sé. Me das el texto y lo hago.

Daniel Berbedés: Creo que sé cuál es la explicación, la decisión más importante para nosotros fue ver cómo trabajar con los músicos en escena, pero en otro plano. “Ocho cartas…” es un único producto con canales diferentes: el canal de lo musical, el canal de lo textual, el canal de la actuación, en el canal de la puesta en escena. La decisión era cómo hacer para que la lectura tuviera teatralidad. Por un lado, tenés una muy buena voz, muy importante, con una muy buena dicción. Está. Después tenés una proyección, que es lo que un actor o una actriz irradian en el escenario, que más allá del glamour, tiene que ver con la potencia de la actuación. Y, después, es cómo lo ponés en escena. Teníamos dos opciones, una era leer de manera más despegada del texto, como en un recital o como si leyera un narrador. La otra, involucrarse con una cuarta pared, lo cual quiere decir que el público está pero no está y los músicos están pero no están. Nito, desde el punto de vista de la narrativa, está en su habitación en diferentes tiempos. Viene de trabajar, puede ser en la nocturnidad o de día. Relee las cartas que escribió, los borradores. Digamos que esa es la licencia: Nito relee cartas que ya escribió y que ya mandó. Entonces, ¿cómo se resuelve? Se resuelve con una buena actuación, con una buena voz que no te embole escucharla, que tenga matices, que sea linda en la escucha. Desde el punto de vista de la dirección, tenés que agarrar lo que tenés y darle un marco.

Juan: Es su mirada. Lo mío es mucho más simple: hay un texto y siempre me pasa lo mismo, cuando tengo un buen texto, no entro en un mar de dudas. Cuando no lo tengo -y en la televisión pasa muy seguido- hay que corregir frases, puntuaciones, el personaje va dudando… acá es muy preciso todo y hay hasta decisiones del autor acerca de gustos personales del personaje: le gusta más el boxeo que el fútbol, le gusta el tango y no el folklore. Contra eso no se actúa. Es una decisión.

Daniel: Aparte es histórico, biográfico, hace a la personalidad de Cortázar. No estamos inventando un Cortázar que baila clásico.

Juan: Es que puede ser un Cortázar latinoamericano, nada más que se llama Nito Basavilbazo. Pero podría ser el alter ego de Cortázar latinoamericanizado, ¿no?

Tracy templeton - Sliding Behind the Hidden Door - 2009

Sliding Behind the Hidden Door-Tracy Templeton

TERCERA CARTA:

LAS CAVIDADES DE LO NO DICHO

                                             “Pero, ¿cuándo se desata la escritura? ¿Inspiración? ¿Acaso una noche de desvelo, acaso una mañana clara en un pedazo de tierra pampeana? Todo se agolpa en este destino entre sellado por la furia y la ansiedad. Una encrucijada donde se juega la vida. De pronto, algo surge. Una maraña inaprensible, acontecimiento que cobra fuerza. La narración se despliega en los tirantes del alma. Amanece”

Daniel: También hay una atmósfera que se desprende de la ficción. Nito se codea con César Tiempo, con Orgambide, se empieza a meter en la tertulia y en el ambiente literario. Hay algo interesante en el trabajo del autor, desde el punto de vista del argumento: no es un tipo fracasado que se queda enganchado a un rencor, como dice el tango. Acá nadie se queda enganchado a ningún un rencor. La factura que Nito le pasa a Cortázar, se la pasa con respeto y cariño, pero desde la disidencia ideológica. Justamente, ¡qué bueno que los tipos se siguen queriendo durante cuatro décadas, a pesar de pensar totalmente diferente!

Juan: Eso habla del respeto, ¿no?, del amor…

Daniel: Exactamente. Cuando leí el texto, me encantó. Me dijeron que Juan estaba en el proyecto, conocía a los músicos -Fernando Lerman y Juan “Pollo”Raffo- así que me dije: “está todo”. Lo tuvimos que condensar -eso fue la adaptación- porque me sobraban treinta o cuarenta minutos de obra por lo menos. En las lecturas que yo hacía en mi abstracción, en mi casa, me decía…

Juan: ¿No podía ser en un subterráneo, en un bar?

Daniel: Bueno, en un burdel, borracho si querés…

¿Cómo seleccionás cuando tenés que recortar?

Daniel: Lo hacés con el autor. No es “dame la obra y yo te entrego a tu hijo mutilado”, no. Vamos a mutilarlo juntos. Entonces, nos sentamos con todo lo que Gabriel ya había hablado con Juan, porque Juan estaba muy ocupado el año pasado, no le daban los tiempos para estas reuniones. Así que no reunimos autor y director. Se adapta con el autor.

¿Y los diálogos del actor con la voz en off de las postdatas?

Juan: Hay una postdata nada más.

Daniel: Dos. Es una idea de puesta en escena. Los pusimos de esa manera para que hubiera separadores A ver: no es una obra de actos ni de cuadros o sketchs, es una obra con cartas. No es que lo hayamos inventado como género, pero es un formato interesante, el autor no lo escribe para publicarlo simplemente como texto. Lo escribe pensando en dramaturgia. Porque primero se ponen de acuerdo estos dos señores, actor y autor. No es: “mandame esto que vos publicaste y lo llevamos al escenario”, no. Ya se piensa para teatro. Se adapta, se condensa. Por eso no fue complicado adaptar. No tuvimos que hacer un Frankenstein, cortar acá y coser allá. Gabriel lo escribió para el señor Juan. Nunca tuvimos una discusión.

Gabriel D. Lerman: Yo no tengo una gran experiencia en la dramaturgia, vengo de la literatura, de las letras, periodismo. Entonces me agarré mucho de la idea de que fuera un personaje, un monólogo, no estaba del todo claro cuál era la forma, pero sí que fuera una cosa bastante discursiva.

 

 Tracy Templeton - Moment of Uncertainty2005

Moment of Uncertainty-Tracy Templeton

CUARTA CARTA:

EL ALTIPLANO, DE PAR EN PAR

                                          “Y no te gusta lo que llamás nacionalismo ramplón. Siempre con tus traducciones, con tu mundo que debe ser interpretado como algo único y para toda la humanidad. Pero aquí el subsuelo de la Patria, como dice Scalabrini, estaba postergado. Y los amigos de las revistas y las tertulias se conformaban con verlo a través de los libros de nuestros anarquistas y nuestros socialistas, y todo ese europeísmo. Pero ahora tenemos otra cosa entre manos, ¿no lo ves? Hay una historia que no puede ser mirada de arriba hacia abajo sino al revés, ¿no te parece?”

¿Y las referencias al proceso creador en el texto?

Gabriel: Ahí hay un juego autorreferencial y también un pequeño juego de guiños con mi hermano, que hizo la música. Porque, si bien él tiene su carrera y yo hice mis cosas, nunca habíamos hecho algo juntos. Entonces, hay algunas referencias a que, durante mucho tiempo, los dos estuvimos medio empantanados, queríamos hacer algo pero no sabíamos muy bien qué. El imaginario de Cortázar daba para la letra y para la música. Y la forma del rompecabezas está buena. Al principio, cada uno le fue dando una forma, pero sin la presencia del otro no hubiera cuajado del todo. Yo pensaba que hubiera un antagonista, pero Juan tiró la idea de mechar trazas de Arguedas, el escritor peruano. Y así terminó de darle una personalidad a Nito, más allá de la idea del amigo con cierto resentimiento, malhumor o distancia por el otro que se fue y se hizo famoso, y que encima era antiperonista. Al asunto le faltaba una estatura más de orden intelectual y cultural. Entonces, que aparezca Arguedas le da el marco de un tipo que algunas cosas las discute en serio.

Juan: Sí, Arguedas. Se me ocurrió, por una cuestión de identidad. A mí me dicen que soy venezolano, cubano, peruano. Soy argentino. En “El zorro de arriba y el zorro de abajo” aparece algo interesante en relación la identidad cultural. Esa novela se complementa con dos cartas y un epílogo. Es su obra póstuma. Por momentos, Arguedas está febrilmente delirando y eso lo incluye en la construcción del relato. Él recibe el premio Garcilaso de la Vega en el año 68, cuando ya estaba la revolución peruana de Velasco.  Y da un discurso que sostiene a partir de “yo no soy un aculturado”. Esa respuesta o ese discurso es un mensaje a todos aquellos artistas imbuidos de una profunda admiración por el europeísmo y una profunda negación hacia la cultura autóctona. Y eso se da mucho también en Argentina. Tal vez, porque no hubo en Buenos Aires una cultura autóctona tan fuerte como la incaica o la quechua en el Perú. Por eso, me pareció introducir ese antagonismo entre Arguedas y el europeísmo en la discusión dentro de las cartas.

Daniel: Esa cosa borgiana, de que los argentinos venimos de los barcos, de la cual Borges se vanagloria…

Juan: Claro. Contra eso, la aparición de Arguedas en la charla con Gaby, me pareció un componente inquietante para incluir, para tomar como un referente de esa mirada más penetrante hacia todas las sangres o a esos ríos profundos indoamericanos.

Daniel: Más penetrante que penetrada, te diré.

Tute cuante

Juan: Me pareció interesante que esos dos mundos convivieran. Me imaginaba en una película, Cortázar y Nito caminan juntos y construyen esa identidad. Uno que viene de los Andes, no decimos de dónde -puede ser de Jujuy  o de Catamarca- y ya estás hablando de América Latina. La cultura quechua, incaica, llegó a Jujuy, a Catamarca, a Tucumán.

Gabriel: Hay un personaje que construye Saccomanno en “La lengua del malón”, el profesor Gómez, que encima es gay, morocho y peronista. Esto transcurre en los ’50, él quiere colaborar en “Sur”. Conoce a Victoria Ocampo, pero a la vez tiene como una cosa bastante marginal. Algunas cuestiones de cómo intentamos construir a Nito y su vinculación con el medio literario, podrían transformarlo en una especie de profesor Gómez.

 

“Aquí me pongo a contar, dice el profesor Gómez. También la mía es una pena extraordinaria. La lengua se me anuda. Mentira que al contar se encuentre consuelo. Pregunto: A quién puede interesarle una historia de homosexuales bajo las bombas del 55. Pero sé que quien cuenta no debe hacerlo para mal de ninguno sino para bien de todos. Voy a intentarlo.

Voy a pedir atención al silencio.”

Hay en el texto una gran cantidad de referencias al origen, más allá de que Cortázar vuelva literalmente a la Europa donde nació.

Daniel: Viste lo que dice el autor en un momento: “No todo es universal y, acaso en lo universal, está lo particular”

Gabriel: Y hay un juego, que a mucha gente le irrita. Es un juego con el nacionalismo que, en los últimos veinte o veinticinco años, volvió a tomar algún tipo de altura, pero que había quedado muy devaluado, sobre todo en la época de Malvinas y durante el fin de la dictadura. La mirada nuestra, de una especie totalmente aislada, supone que las cosas no se pueden mirar en términos de nacionalidad o de región. En Europa está lleno de reivindicaciones localistas. Hegel es un de los más grandes filósofos del siglo XIX y es recontra nacionalista. La cultura, para el alemán, es el folklore. Esto que plantea Borges, que antes citaba Daniel, es complicado. Está claro que también está esa especie de Argentina sin pasado.

Juan: Bueno, la visión de Borges es completamente centralista, unitaria, del puerto, de quien comercia con las culturas nómades exterminadas. ¡Andá a decirle a un catamarqueño, a un quilmes, a un quechua del norte de Salta o de Jujuy, que él vino de los barcos! Los caballos vinieron de los barcos. Siempre se ha tenido esa visión centralista: la Argentina es Buenos Aires.

Daniel: Y está la cultura orillera, a Borges le encanta todo lo que es orillero.

Juan: No coincide con el resto de la nación, con las distintas texturas…

Y él ahora reinstala esa problemática del origen, parece que no es tan sencillo…

Daniel: No es tan sencillo, es un despelote. Para mí ése es uno de los grandes nudos, y no precisamente borgiano, que tenemos.

 Tracy Templeton - Outside the Cold Ground - 2013 Digital Etching Chine Colle

Outside the Cold Ground-Tracy Templeton

QUINTA CARTA:

ACÁ EN TU ALLÁ

                                    “Vos, Julio, miraste lo que había de acá en tu allá. Ése fue tu hallazgo. Hay un modo de vivir la universalidad, un caleidoscopio en el que uno se siente parte del mundo desde el sur. Escucháme bien, Julio. Que Buenos Aires es la París de Sudamérica, ¿es un chiste tuyo? ¿Quién lo pensó antes? ¿Echeverría, Groussac, Cadícamo?”

Incluso ese planteo con la palabra patria, que es tan lindo. ¿Qué otra palabra darle a lo que nos une?, dice el texto.

Juan: Es el no poder creer en el territorio, ¿no? Tiene que ver con entender al colla de pómulos salientes y a sus tiempos, mucho más tranquilos que los del porteño: “Escuchame una cosa, nene, ¿me podés traer cuatro huevos fritos?” “Sí, señor… (pausa larga) Ahorita nomás se lo traigo”. Son argentinos, te guste o no te guste son argentinos. Ellos son los verdaderos…

Daniel: Son los verdaderos inmigrantes internos. Yo ando por la vida metiendo los bocadillos de la obra. Si voy al supermercado le digo: “Bueno, en lo universal también está lo particular”. Y el carnicero me dice: “¿no era rosbif lo que me pidió usted?

Gabriel: Bueno, ahí yo me tiré a la pileta con cosas que obviamente me han sabido contener. Creo que Danny, con el formato de las cartas y la adaptación, le puso forma a cosas que eran un montón de digresiones más ensayísticas en el discurso de un personaje. Igual, también hay que decir una cosa: nos ayudó mucho leer la propia correspondencia de Cortázar, hay pequeñas ideas tomadas de la vida cotidiana, que se revelan en esas cartas. Y una cosa interesante a reivindicar es que él siempre habla de la lectura y del contenido del género epistolar, porque en su correspondencia se ve la omnipresencia que tenían las cartas en esa época. Se escribían: “guardame el pullover y el cepillo de dientes que me dejé en tu casa” Imaginate: con apenas un teléfono que se usaba cada tanto, si un amigo viajó al interior a verte un día y se fue, no había otra forma de avisarle algo que por carta…

Daniel: Eso es muy desesperante, la cuota de ansiedad que generan las cartas. En un momento Nito lo dice desde el entusiasmo: “no voy a esperar que me responda” o “no tengo la certeza de que la haya recibido”… las cartas estaban siempre en viaje.

Juan: Yo vivía en Cuzco y mis abuelos estaban acá, en La Plata. Una carta demoraba un mes. Y una carta expreso, que venía por avión, una semana. Entonces, estaban el lapso de tiempo y la estampilla y el correo y llegar a leer la carta… Por eso tomo la premisa de “no voy a esperar a que mi carta te llegue para escribirte otra”. Gana la necesidad imperiosa de la comunicación.

 

 Mario Acha - Ausencias XVI - Fotografia - 40x55cm

Ausencias XVI-Mariano Acha

SEXTA CARTA:

LA VERDAD SE ESCONDE DETRÁS, EN LA RESPIRACIÓN

        “Ahora pienso que esa realización tan porteña que buscaste allá es, en verdad, la forma de habitar el placer. La palabra clave es placer. Ahora lo veo, escuchando esa cinta magnetofónica que me mandaste. Tu voz, Julio, dice otra cosa, algo desconocido…”

 

Y lo de la música que interviene en la obra como el paso del tiempo.

Daniel: Yo no fui el de la idea de la música, aunque en el 99% de las cosas que hago está la música presente y en vivo. A mí, la obra, ya me llegó con la idea de la música. De hecho, vino Fernando Lerman y me dijo: “Danny, tenemos este texto, leélo, si te gusta y te prendés…” y así empezó todo.

Cumple como esa función del paso del tiempo…

Gabriel: La música es mucho más importante de lo que parece. En todo momento estaba claro el imaginario cortazariano vinculado a la música: “El perseguidor”, el tango… Y, la idea, era trabajar sobre eso desde un lugar de cruces, donde tiene mucha experiencia Fernando; cruces de folklore, tango, jazz, un aire latinoamericano…

Daniel: Desde el principio, la música no se pensó como mero acompañamiento. Mucho menos, de fondo y, mucho menos aún, como música incidental. La música tenía que tener un protagonismo y ahí está. Esto no es una ciencia exacta, podés tirar la pelota afuera, pero la gran mayoría de la gente valora mucho el tema musical… Yo creo que esta obra sin música es otra cosa que yo no podría defender.

 

Hay un momento, en la carta siete, en que siento que si vos, Juan, la leyeras en japonés se entendería igual, porque va siguiendo…

Daniel: La carta siete, la del jazz. Es una improvisación. Naturalmente no está marcado.

Juan: ¡Ah, sí! La imagen que yo tengo de eso es como si fuera un ska.

Ahí pareciera que él cantara y siguiera el ritmo musical.

Juan: Si hay algo maravilloso de este grupo, de este encuentro de amigos, es la madurez para tomar lo de cada uno: lo de Gaby, lo de Danny, lo de Fernando, lo del Pollo Raffo y respetarse y entender que un “ch, ch, ch” (golpeteo contra el piano que simula el ruido de las teclas de la máquina), les guste o no les guste a los músicos es también un sonido que compone el todo, porque no es un sonido que se escuche cotidianamente, digamos. El teatro está para generar esas atmósferas que nos sacan de lo cotidiano. Ya tenemos la televisión que nos bombardea todo el tiempo con siempre lo mismo. Se supone que en el teatro uno entra a un universo distinto. Hasta el cigarrillo, como elemento teatral. Antes era un elemento que el actor lo tenía como para sostenerse, en el cine, en el teatro…

Daniel: Me acuerdo cuando charlábamos esto, Juan me decía “lo del pucho estaría bien” y yo decía “y las volutas de humo…” y él: “Che, ¿no se va a cabrear alguien?”. Y, en un momento, llegamos a la conclusión de que no era una falta de teatralidad sino una transgresión. No te vas a fumar diez puchos ni un atado, pero fumarte dos puchos en los momentos en que está marcado tenía que ver con la transgresión y con una época que la vimos en videos… Qué se yo, ¡el ginecólogo metiendo mano con un pucho en la boca! “¿Señora, todo bien?” Yo recuerdo, en Cuzco, a mi médico pediatra, me acuerdo que el chabón fumaba. Ahora es distinto. El hecho de fumar es un elemento transgresor en un escenario. Imaginate esto en un espacio mucho más reducido, es mucho más incómodo, más inquietante también. Acá, en “Hasta Trilce” tenemos un teatro, un escenario, una distancia y una pared. Esta obra la hemos hecho en un lugar para cuarenta personas, donde el actor y el público están muy cerca.

Daniel: Y nadie dijo nada. Aparte, está la famosa foto de Cortázar con un pucho en la mano.

Juan: Claro, ¿cómo iba a obviar eso? Es muy cortazariano el pucho en la mano.

 

 Tracy Templeton - Familiar Distance 2005

Familiar Distance-Tracy Templeton

SÉPTIMA CARTA:

 

ESTO LO ESTOY TOCANDO MAÑANA

        “Somos como las personas que viajan en esos trenes que llegan a los pueblos todos los lunes, o los sábados, a la misma hora, durante meses, años, décadas. Y, sin embargo, nunca son las mismas personas ni el mismo tren. Nunca llevan los mismos pasajeros, y ni siquiera los pasajeros que se repiten están vestidos del mismo modo ni portan el mismo gesto.”

 

Gabriel: Hay una elección por el anacronismo que me gusta. Pero, al mismo tiempo, –y en eso esta puesta más performática quizás que el teatro ortodoxo- hay como una suerte de reconstrucción, que también abreva del teatro de los últimos años.

Daniel: El anacronismo está desde el lenguaje mismo, cuando decís “¡Qué macaneador!”

Gabriel: Hay algo actual, es anacrónico y actual. Y eso me parece bello también; tiene cosas de biodrama, como la idea de construir una escena en la que la música podría ser la que está escuchando el tipo al escribir la carta, o su conciencia.

Daniel: Sí, señor. Está en el imaginario…

Juan: Eso es lo bonito del espectáculo. ¿Viste cuando me preguntás cómo es laburar con la ausencia? Y la ausencia está más que presente porque cada uno construye su propio Julio Cortázar, a partir de las teclas del piano, del jazz, de la máquina de escribir, del faso, de la angustia del amigo, de la alegría del amigo, de la nostalgia del amigo, de la música, del tango…

 Mario Acha - Ausencias XX. Fotografia digital 40x90cm

 

Ausencias II-Mario Acha

Hay una sensación tan linda, cuando Nito levanta los brazos y se escucha el golpeteo de las teclas sin que Juan las toque…

Daniel: En la última función lo hiciste en el momento justo, en el tiempo justo. Por favor, repetilo. Esa cosa de que ya es un símbolo.

Juan: Claro. Es como decir “después de esto ya no puedo seguir, ya está, toca solo…” Yo imaginé esto “Julio, sos tan grande, hermano, que ya me rindo. Estás en Cuba, estás aquí, estás allá. Te amo”.

Daniel: En un momento le dije: cuando te tire la grabación del tecleo, tratá de conciliar, no lo sueltes. Y él, como es travieso, lo jugó. Y, como yo soy una persona relativamente razonable, no me voy a encaprichar, me encantó que lo hiciera. Lo largó en ese momento y estuvo buenísimo.

Juan: Y apoyo eso de que el espectáculo tiene algo de performático, porque suceden cosas que modificás en acto. Quizás, una caminata, un relato corporal para atrás, en ese sentido, Danny respeta muchísimo lo que sucede en ese momento.

Daniel: Ah, sí: si está bueno, que se imprima.

Juan: Él me dice “aprovechá eso, ajustá el texto, vamos construyendo, sumándole cosas” pero siempre está la libertad…

 

OCTAVA CARTA:

ALGO ARREGLADO Y LIGERAMENTE DESPEINADO

                          “¿Encontrarás a la Maga? Amigo, Julio. La maga se escapa siempre, nunca podremos atraparla. Como tampoco podemos fijar en un lugar la palabra diciendo todo de una vez y para siempre, en una consigna acabada y final. Las palabras dicen algo, nombran un aspecto de la cosa, no todo.”

 

Daniel: Hay cosas que se van armando. El vestuario, por ejemplo, lo armó él. Me faltaban tres semanas para estrenar y me preocupaba un detalle importante “¿Cómo se va a vestir este tipo?”. Tenía que tener una cosa diferente a los músicos. Los músicos tienen que estar vestidos de manera contemporánea, porque lo que es caracterización para un actor, para los músicos, es un disfraz.

Gabriel: Y está bien que los músicos estén de riguroso negro.

Daniel: De riguroso negro y en un plano atemporal. El que está en un tiempo de décadas pautadas, es el actor. Bueno, te decía. Faltaban tres semanas y Juan me aparece con este traje y me dice: “Esta ropa puede andar, porque se la compré a Pol-ka, la usó Víctor Laplace cuando hizo de Perón”. Moraleja: la textura, el color, todo va. El chalequito, la corbatita, todo. La ropa se la armó el señor.

  zapatos1_n

 

¿Vos, Gabriel, sos narrador?

Daniel: Es periodista, también.

Gabriel: Escribo novelas, relatos.

Hay un peligro en el traslado ¿no? Es muy distinto este registro, porque acá el cuerpo lo pone una persona y el mundo lo pone un escenario y nosotros, los que narramos, siempre estamos acostumbrados a poner mundo y a poner cuerpo…

Gabriel: Es un tema… Es mi primera experiencia en términos de dramaturgia y la tomo como tal. Me preocupé por investigar y trabajar y estuve muy acompañado por Daniel y por Fernando. Y, bueno, sí. Esto de las cartas es muy literario. Como decía Juan: cada uno construye su propio ausente. Hace poco vinieron Víctor Hugo y Jozami e hicieron una lectura más política –sobre todo Jozami-, y eso me hizo reencontrar con ciertas cosas de las que uno se aleja por la misma forma que la obra va tomando. Me sentí tranquilo de que había cierto hilo del pensamiento político que estaba muy claro y que ellos lo habían visto. Sobre todo, de la relación de Cortázar con el peronismo y, más tarde, con la izquierda y con lo latinoamericano. Yo quería que eso estuviera para el que lo quisiera encontrar. El que no se engancha de pronto con eso, bueno…

Insistimos con la ausencia, la vimos todo el tiempo en escena. No la ausencia de Cortázar, muchas ausencias. Se ve hasta el agujero que se arma cuando empiezan a hablar de La Maga, “eso que siempre se te escapa”. No una mujer, no La Maga…

Daniel: Una vez más, es la interpretación.

No interpretación, lectura. Porque nosotros los espectadores la vimos a la ausencia, no la interpretamos.

Daniel: Por eso te quería decir: la ausencia ya está escrita, el mérito de la ausencia está en la letra. Está todo el tiempo. A veces, es una ausencia más tensa, una ausencia que reprocha o que cuestiona, es una ausencia que reconoce y que admira, es una ausencia que finalmente coincide en ese hombre nuevo, en esa revolución y demás. Entonces, en primer lugar, está en el texto. Pero después, está el hecho –que, insisto, para mí fue un hallazgo- de no haber tomado el camino del narrador que entra y sale: el público está allí, yo estoy acá, no hay cuarta pared. Nos arriesgamos a que un tipo leyera sin leerle a nadie, que leyera para sí.  Entonces, ¿qué es la ausencia? Él solito en su habitación con su maquinita. La ausencia que se ve, no la que se lee ni la que se escucha. Le suma eso. Los músicos no están, él no está con nadie, está solo en su habitación, puede ser de noche, puede ser de mañana, puede ser en el barrio de Mataderos o no, está solo. Y siempre está la ausencia del otro, de ese omnipresente Cortázar que es un fantasma que inspira, que a veces angustia o con el que a veces se enoja “¡Pero, che! ¿Era necesario recurrir a Borges?”

 

ochotodos juntos20160607_200249 (1)

Juan Palomino, actor de  amplia trayectoria cinematográfica, televisiva y teatral. En 1984 creó, conjuntamente con el Dr. Adolfo Pérez, la Lic. Silvia Cardona y Polo Lofeudo, el primer grupo de Teatro en el Hospital neuropsiquiátrico Alejandro Korn del Partido de la Plata. Pertenece además al grupo musical “Los negros de miércoles” que toca música afroperuana y es un activista por la unión latinoamericana y la difusión de las culturas de los inmigrantes de países limítrofes.  Puesto en situación de esta entrevista, se mueve incansablemente por todo el camarín, va del vaso al pucho, de una puerta lateral a una mesa.

Daniel Berbedés:  Es actor, clown, director y autor teatral. Estudió con maestros como Denisse Stoklos, Aberto Ivern, Marcelo Katz, Gerardo Hochman, Claudio Hochman, Héctor Malamud, Enrique Federman y Angelo Colosimo. Sus obras de teatro se caracterizan por el humor y la reflexión. Así ocurre con “Los Meteretes”, “El arte a la vuelta de la esquina”, “Neutrino un invento Argentino” e “Historias para Mirar”. En “El Sumo Narrador” logra fusionar el teatro físico con la literatura, acercando al público adolescente autores como Kafka, Borges, Arlt, Cortázar, entre otros. Durante la conversación con El Anartista, no puede quedarse quieto, pero se mueve alrededor del sillón donde apenas se sienta. La suya es una inquietud que se las arregla en poco espacio. Es importante destacar que le gusta Jethro Tull.

Gabriel D. Lerman: Escritor y ensayista. Rutas para cuatro viajeras (Simurg, 2000) recibió un premio en su rubro del Fondo Nacional de las Artes.  Su ensayo La plaza política. Irrupciones, vacíos y regresos en Plaza de Mayo (Colihue, 2005) mereció un subsidio del Fondo de Cultura BA (2004) y una mención en el concurso de ensayo del Fondo Nacional de la Artes (2004). En 2005 también publicó, en coautoría con Santiago Senén González, la compilación 17 de octubre de 1945. Antes, durante y después (Lumiere, 2005). Dirige, junto a Claudio Zeiger, la editorial Astier. En la entrevista fue el único que permaneció sentado casi hasta el final.

 

(*) Todos los textos de los epígrafes corresponden a “Ocho cartas para Julio”, de Gabriel D. Lerman, quien generosamente nos lo envió.

(1) Todos los subtítulos son frases o recortes de frases de “Ocho Cartas para Julio”

 




REVERBERANCIAS Y LUCIÉRNAGAS

La celebración: Entrevista a Leila Guerriero

Entrevista: Lourdes Landeira, Viviana García Arribas, Gabriela Stoppelman

Edición: Viviana García Arribas, Gabriela Stoppelman

Foto de Portada: Diego Sampere 

Christian Boltanski  03

 Instalación: Christian Boltanski

Tal vez, la luz sea uno de los personajes más esquivos y presentes en las escrituras de todos los tiempos. Hay de las primigenias, que nacen mundos, y de las brumosas, capaces de borrarlos de un plumazo. Hay de las que se encienden por adherencias, huérfanas que solo salen de lo oscuro en la estrechez del abrazo. Y hay las de potencia autónoma, solitarias que únicamente brillan en su refugio inverso, entre sombras y repliegues.

Y también está la parentela de la luz. En el azogue de las iluminaciones, viven los resplandores enfermos: primos que siempre pensamos lejanos, coquetean de costadito con la muerte, mientras la esquivan. De frente, el espejo no escatima detalles: donde escribe la biografía de lo velado, multiplica la confusión de lo perdido.

Sin embargo, siempre irrumpe un pasillo, donde los tantos parecen quedar claros. Un umbral que no indistingue lo real de lo ilusorio. Una franja, libre de apagones, donde los contrastes no nacen de la luz, sino que la imprimen. Así, sobre el papel, la claridad viene siempre parida en sonido.

Por esa zona avanzan los textos de Leila Guerriero, en titilar y reverberancia. El titilar da una escritura luciérnaga, que aprovecha el espacio entre luz y oscuridad para encontrar el tono donde pintar, filmar y fotografiar al mismo tiempo. “Luciferina” se llama la sustancia que permite estos claroscuros a los gusanos de luz. Luciferina, el jugo que rezuman los “frutos extraños” de Leila.  

La reverberancia, en cambio, refiere a la mezcla, a la adición entre un sonido y su reflejo. No es el eco, no es un resto. Tiene que ver con la profundidad. A mayor reverberancia, mayor sensación de lejanía: “(…) esa materia frágil que- como los huracanes, como las mejores tormentas- solo puede contemplarse a la distancia.”

CANÍBAL LECTOR                     

               “Yo, lo confieso, le debo mi educación en periodismo al periodismo bien hecho que hicieron los demás: canibalizándolos, me inventé mi voz y mi manera.” (“Zona de obras”)

En un momento decís “los lectores severos nunca fuimos multitud” ¿Qué es un lector severo?

Creo que la pregunta es, ¿quién lee el tipo de periodismo que requiere un poquito más de paciencia? Leen, primero, los mismos periodistas o estudiantes de periodismo. Por obligación a veces, pobres, porque les enchufan estas cosas. Y después está el otro lector, el que yo llamo lector severo, un lector más sofisticado. Me refiero al que puede leer Anna Karenina, Madame Bovary, a Richard Ford, alguien que probablemente tenga una biblioteca, que lee ensayo, poesía… Ese tipo de lector no es la multitud.

También hablás de “canibalismo” al hablar de vos como lectora, canibalizar recursos para escribir, que es otra manera de leer, ¿no?

Es que yo creo que todo el mundo que escribe hace eso. Inevitablemente, cuando vas leyendo, cuando pasás por la prosa de otros, algo de esa prosa te queda pegado. A veces, al leer en perspectiva tu propio trabajo, descubrís de una manera muy clara de dónde vino ese recurso. A mí me ha pasado: ver que tal recurso que uso viene de Scott Fitzgerald, por ejemplo; o de Lorrie Moore, o de Alejandra Costamagna, una autora chilena que me encanta. Se te van quedando cosas…

Una herencia como la de los padres, que sólo reconocés después…

Tal cual. Y no es intencional. En el cine, veo esas intenciones de manera más clara. De pronto, en una escena de una película que no me parece necesariamente magistral, veo cómo, en lugar de ir hacia adelante, la historia va hacia atrás. Y digo: qué bueno sería poder hacer esta estructura en un texto, ¿habrá manera? O mantener al lector durante tres páginas sin que sepa qué cuernos sucede o para dónde va la cosa, como a veces te pasa en alguna película. Creo que el cine tiene más que ver con eso, con la idea de la estructura. Pero en los libros se van quedando pegadas otras cosas de otros textos, climas, atmósferas…

ESCRIBIR LA LUZ

                       Christian Boltanski  02       

Foto: Christian Boltanski       

        “No es grande: cuatro por cuatro apenas, y una ventana por la que entra una luz grumosa, celeste. El techo es alto. Las paredes blancas, sin mucho esmero. El piso de madera está cubierto por diarios y, sobre los diarios, hay un suéter a rayas –roto- , un zapato retorcido como una lengua rígida, algunas medias. Todo lo demás son huesos.”(1) (“La voz de los huesos”, “Frutos extraños”)

(…) un río de sustancia radiactiva- o unos cuantos párrafos retráctiles: viscosos.” (“Música y periodismo”, “Frutos extraños”)

En tus textos encontramos mucho la recurrencia de la luz y de lo viscoso…

La palabra “viscoso” aparece con mucha fuerza en tres textos escritos a lo largo unos dos o tres años. Después, dejé de usarla por completo porque me pareció que era un recurso, un adjetivo más, como un tic, digamos; o que no estaba encontrando otra manera de decir lo mismo –lo cual siempre es alarmante-. Aparecen otros adjetivos ligados a ese, como “brumoso” por ejemplo, relacionado con la luz. Creo que uno a veces necesita establecer un contraste entre algo potencialmente agradable y algo que tenga una pincelada más enfermiza. La luz que entra en la primera escena de la crónica sobre los forenses (1), esa luz brumosa, enrarecida, como de hospital, de alguna forma sirve para establecer un guiño: es luz, pero es una luz enfermiza. Los adjetivos sirven para que entre la mirada propia sin poner una opinión explícita. Vos ponés “viscoso” y estás opinando algo, aunque no estés diciendo “me parece que es horrible”.

Darle un juicio de valor al adjetivo.

Exacto. Entonces, a mí me gusta ser un narrador un poco distante del objeto que narro, y el uso de adjetivos me sirve mucho para eso. Casi todas mis crónicas, salvo las que son crónicas de viaje, están escritas en tercera persona, con lo cual la mirada y la intromisión del autor son claras y están ahí todo el tiempo. Por otra parte, escribir no es diferente a hacer un documental o a pintar o a hacer fotografía. Vos imprimís la luz en un texto como imprimís la luz en la fotografía. La luz te sirve para hacer contrastes entre el adentro y el afuera. Por ejemplo, el perfil de Aurora Venturini transcurre todo el tiempo dentro de su casa y ella aparece como un animal dispuesto a saltar en cualquier momento. Y termina con una llamarada de luz de sol, una especie de apagón inverso: salimos de esa oscuridad de la cueva y, de pronto, la cámara sube y te encontrás con la luz externa. Además, el afuera  es otra cosa que a ella le era extraña y, probablemente, ella sonara extraña para ese mundo. Pero también eso tiene un sentido. Marca un contraste entre la vida de esta mujer, completamente entregada a la escritura, a la literatura, una mujer que una vez encontró una araña, la criaba y decía que hablaba con ella.

LUZ DE DOBLE FILO

            Ruben Sotera

Foto: Ruben Sotera

                  “Estos textos rizan una y otra vez el rizo de preguntas sin respuesta – he sentido la misma pulsión, las ganas tensas, morbosas, de permanecer en ese lugar donde cualquier movimiento en falso podría derrumbarlo todo, conteniendo el deseo de hundir los dedos como garfios en el corazón de esa materia frágil que- como los huracanes, como las mejores tormentas- solo puede contemplarse a la distancia” (“Zona de obras”)

Y hablando de cuestiones viscosas, ¿cómo te llevás con  la “forma pregunta”? Nosotros a veces sentimos que, en las entrevistas, es mejor proponer temas para conversar, que la pregunta. Por más que la pongamos de una manera amable, siempre delata una intención de sonsacar al otro.

Bueno, se trata de eso, de que el otro te cuente. Lo que pasa es que hay distintos tipos de preguntas y distintos tipos de entrevistas. No es lo mismo entrevistar a un ministro acusado de robar plata, que a un presidente en ejercicio, a un escritor o a un señor que tiene un puestito en la calle. No porque sean de niveles intelectuales distintos, sino por el tipo de preguntas que hacés. A un político sospechado de corrupción, en algún momento, tenés que hacerle algún tipo de pregunta necesariamente confrontativa, incluso, en tono cortés.

¿Pero vos elegís tus entrevistados para no tener que hacer ese tipo de cosas?

Sí y no. No soy una periodista que esté sondeando temas vinculados con determinadas cuestiones álgidas. Sí he entrevistado gente difícil: asesinos, asesinas -como Graciela Aguirre, que había matado a su marido a cuchilladas-, tipos sospechados de todo tipo de matufias, y también entrevisté a personas presas en cárceles. Anduve por la Isla Maciel haciendo crónicas entre banditas de pibes que se dedicaban al secuestro, al afano… Los temas que me interesan son súper diversos. Desde los más culturales hasta estos que son marginales y también, asuntos que suceden entre las clases altas y sofisticadas. Los temas no siempre son elegidos por mí. A veces hay encargos, como lo fue el perfil de Roberto Arlt, que es de esas cosas que te encantan, pero que te las propone un editor. Y, en el fondo, cuando uno dice que sí a algo, también está eligiendo. Muchas veces me han propuesto perfiles de determinadas personas- como Maradona o Messi o la presidenta Cristina Fernández- y he dicho que no, porque sé que no voy a tener acceso a esa gente. El límite es ese también. Si la persona está viva yo necesito tener un buen acceso. No una buena relación, un buen acceso que me permita ver su vida en primer plano. Si no, me sentiría muy extraña. Es como querer meterte en la vida de alguien que no quiere que lo hagas. Y creo que, en el fondo, uno pone el ojo en ciertas cosas porque quiere decir algo de uno. Algo que tiene que ver con sus intereses, con los rechazos, con sus ideas políticas, sociales. La nota de los forenses, por ejemplo, no tiene una sola opinión. No aparezco yo diciendo “yo pienso que los milicos, tal cosa”, sin embargo, cualquiera que lea la nota se dará cuenta de qué es lo que puedo pensar. Es una voz opinante en ese sentido, mucho más opinante que la voz que aparece en algunos perfiles como el que hice hace poco sobre Gustavo Grobocopatel. Es un empresario. Le dicen “El rey de la soja”. Generó un método de siembra y cosecha de soja que es muy controvertido. Bueno, en mi perfil, no hay una postura tan clara como, “lo que hace este hombre es fantástico o es pésimo”. Y me parece saludable eso. Supongo que lo que te mueve al elegir es una curiosidad de algo que no llegás a comprender del todo y que, por algún motivo, conecta con tus inquietudes sociales, culturales y políticas.

 Tim Noble y Sue Webster - Fotografias de Esculturas realizdas basura doméstica chatarra y animales disecados

 Kiss of death-Tim Noble & Sue Webster

MALABARES DE LA LUZ

                                                                   El cartel del supermercado latía como una inmensa branquia. Los tomates titilaban como linternas rojas. Y Ale- inmerso en su mundo de cuatro ciudades- volvía a ser, como siempre, un desconocido. El hombre que me vende la comida.” (“El amigo chino”, “Frutos extraños”)

                                “Si cada texto está afinado en un tono, yo quiero pensar que “Los suicidas del fin del mundo” está afinado en el sonido del viento” (“Tan fantástico como la ficción”, “Zona de obras”)

Marcás mucho la tendencia de la crónica latinoamericana hacia lo trágico y, en eso, señalás tu decisión de ocuparte también de estos seres que están todos los días alrededor de nosotros, que afectan permanentemente nuestra existencia, pero a quienes nadie les da una cámara. ¿Qué función cumple la escritura en el “dar espacio”?

Sí. Creo que desinvisibilizar es una función importante de la escritura periodística. También puede serlo de la escritura de ficción, por supuesto, pero me parece que la escritura periodística es, en parte, movida por eso. Y no sólo visibilizar gente anónima. Me parece que una mirada en primer plano sobre algo muy cotidiano, visto como si fuera la primera vez, también es una función del periodismo. Me parece que visibilizar no quiere decir sólo sacar a la luz cosas oscuras u ocultas de todo el espectro social, sino también hacerle pensar a alguien algo que no había pensado de esa manera.

Como cuando investigás el malambo, en “Una historia sencilla”.

Tal cual. Eso estaba ahí, a cuatrocientos kilómetros de acá y nadie lo había contado.

¿Alguna vez pensaste o asociaste esto de visibilizar a lo poético?

No.

Vos manejás el lenguaje poético. ¿Qué es lo poético para vos?

Acabo de leer un libro fantástico, de Matías Rivas, un poeta chileno que a mí me encanta. Su último libro de poemas tenía un titulo fenomenal: “Tragedias oportunas”. Y claro, terminás de leerlo  y salís como electrificado. Es muy potente el trabajo que hace un poeta con el idioma. Y cada vez que leo poesía de la que me gusta, siento que el trabajo que hacen los poetas con la lengua es casi como el de malabaristas sin red, mientras que todos los demás chapoteamos en el barro. Yo tomo muchos recursos de la poesía. Me parece que la prosa a veces necesita de cierta lírica para alzarse. En “Una historia sencilla”, el libro sobre el malambo, hay instancias, que debían ser pocas, porque iban a ser muy explosivas, muy alzadas respecto del resto. Por ejemplo, las descripciones de los bailes. Estas partes del texto están basadas en la lírica lorquiana, digamos. Claramente, hay algo ahí que tiene que ver con la luna y los gitanos y la cosa de la sangre. Yo me acuerdo que terminé esos párrafos y salí a correr y me iba recitando los fragmentos de “La luna bajó a la fragua, con su polizón de nardos” y, qué sé yo, volvía y seguía escribiendo.

 Christian Boltanski - Le theatre dómbres 1984-1997 Le theatre dómbres-Christian Boltanski 

Para vos el tono es muy importante.

Sí, el tono. Piglia tiene grandes reflexiones respecto de eso. En “Los diarios de Emilio Renzi” se puede ver cómo el tono termina siendo el todo, en definitiva. Sí. Todo texto tiene que tener, si funciona bien, una música de fondo. Por supuesto, hay algo que es el estilo y es muy difícil separar una cosa de la otra. Pero ese estilo no puede ser tan rígido como para que todos los textos suenen igual. Yo intento que cada texto tenga su propia banda de sonido. El trabajo con las palabras es también un trabajo auditivo.

¿Y el tema te determina el tono?

Sin duda. El texto de los forenses, por ejemplo, no tiene casi adjetivos, es muy parco. Incluso la forma en la que, al principio, los huesos son tocados por Patricia Bernardi, casi como si fueran cosas por las que se siente afecto, cariño.  Y después se describe a los esqueletos como criaturas marinas. No hay nada del orden de lo terrible, lo macabro. Eso es una búsqueda consciente, dejar fuera de campo todo lo que tenga que ver con el horror. ¿Por qué? Porque los forenses no agarran un hueso y dicen: ¡Ahhhh! ¡Este hueso…!

Eso diría uno…

Claro. Y lo que tenés que mostrar es lo que les pasa a ellos, no lo que te pasa a vos con eso. Ese texto es muy parco porque no tenía sentido recargar una situación tan horrorosa con más tragedia todavía. El tono que se busca es un tono casi monocorde. De hecho, hasta se borra el tiempo, se borran los lugares. Se dice: hoy es martes pero es igual, hoy es miércoles pero es igual. Después, en otros textos, como en el de Nicanor Parra, necesitaba reflejar un contexto más volcánico, el señor de pelo blanco parado contra las rocas negras del Océano Pacífico. Estás hablando de un poeta, un poeta que es una rabia viva, bueno… ahí, para tratar de ser un buen vehículo de eso que te pareció que viste, tenés que usar algo mucho más expresivo. Cuando describís a un bailarín de malambo, para que el lector entienda la potencia de ese baile- que no es tacatá-tacatá como lo veíamos en los bailes del 25 de Mayo en el colegio- necesitás cargar esa prosa de algo que contagie en el lector esa potencia. Porque si establecés un texto muy parco, muy chato, muy monocorde, el tipo no va a terminar sacudido por la emoción.

¡Qué trabajo!, ¿no? Hay ahí como una generosidad, un correrte para dar el tono justo

O de egoísmo, porque en el fondo lo que querés es que te quede bien.

¿Sólo eso? ¿Cómo harías para que te quede bien sin la generosidad de darle el lugar al otro?

Es que eso de darle el lugar al otro está en la base del oficio. Siempre estás contando historias de otro. El periodista no le importa a nadie, digamos. Salvo que te pidan un texto autorreferencial sobre tu relación con tu padre, o con el tabaco o con el café con leche. O una crónica de viaje.

Pero no es muy usual ver este espacio que se le da al otro.

Cuando están las cosas bien hechas, debe ser así. Creo que los buenos periodistas van por ese lado: Martín Caparrós, Gabriela Wiener, que es peruana y hace un trabajo estupendo con la primera persona. Creo que ese movimiento de ponerse en el lugar del otro, de ser otro, como decía Tomás Eloy Martínez, está en la base del periodismo. Ahora, eso de correrte para lograr el tono creo que, en el fondo, tiene que ver con el ego, con querer que el texto te quede bien, con hacer todas las operaciones necesarias para que el texto quede como querés que quede.

Uno se corre, pero no se va.

Claro. Creo que escribir implica un ego muy importante. Uno lo puede tener concientizado, domado, pero se trata de traer algo al mundo que no existía, que no estaba antes de que vos te pusieras a escribirlo. Es como pintar un cuadro, un acto de egomanía completa. Traer algo al mundo.

 Carolina Dieguez

Carolina Dieguez 

¡LADRAN, SANCHO!: AFINEMOS LA LUZ DE LO REAL

 

                “No sé dónde ni cómo escuché por primera vez la palabra bovarismo. Una definición a mano alzada permitiría repetir con Wikipedia que el bovarismo es el “estado de insatisfacción de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y la realidad, que suele frustrarlas”(“El bovarismo, dos mujeres y un pueblo de La Pampa”, “Zona de obras”)

¿Eso de agregar algo al mundo no será lo que de la escritura se mete entre las ilusiones y lo real?   

El bovarismo es una cosa siniestra. Siempre me pareció muy pernicioso, muy despreciable. El error de paralaje entre el deseo y lo real. Me parece que el bovarismo no habla de ilusión, sino de una completa pérdida de la generosidad, porque esta mujer arrastra a toda su familia a un desastre completo, con estas ideas locas… me parece que en este sentido la ilusión de Don Quijote es mucho más saludable. En principio, se hace daño a sí mismo y es casi un utopista. Madame Bovary no es una utopista, es una mujer, que…, bueno, bueno, no se fija en gastos, digamos, le caga la vida a su marido, tiene una hija y la deja ahí tirada… Una persona con un divorcio entre el acto y la consecuencia.

Igual, hay una brecha entre la ilusión y lo real, sin llegar a ese estado de la Madame…

Sí, vivimos negociando todo el tiempo entre lo posible y el deseo. Y ahí pintan cosas terribles como la frustración y todo eso. Y uno tiene la fortuna de haber reducido un poco el espacio. Yo creo que no por nada me dedico a escribir historias, entre comillas, reales. Reales en cuanto a lo que yo veo. Yo tengo un sentido de la realidad muy fuerte. No soy un ser con pajaritos en la cabeza. Siempre tengo un mapa de mil posibilidades, en la vida cotidiana, incluso.

Lo que no significa sin vuelo.

En absoluto, pero tengo los pies bien plantados en la tierra. Y tengo, además, una veta, no controladora, pero sí muy previsora, ante un panorama, cual fuere. No sé, me voy a entrevistar a un tipo a Saavedra y me planteo la posibilidad de que no esté, de que me vaya a quedar sin pilas en el grabador y no haya un kiosco cerca y entonces, llevo pilas, ese tipo de cosas hago. Cuidado, cuidado, cuidado. O sea, no veo nada encomiable en esta cosa que suele verse como: “Ay, él es un cabeza hueca, pero es tan bueno” La gente suele justificar esta irresponsabilidad en cierto desdén por establecer una relación con el mundo en la que todos, más o menos, compartimos responsabilidades. Y yo no me tengo que hacer cargo de las voladuras de cada uno.

 Joseph Cornell

 Mille nuits-Denise Deschênes

EL ÍNTIMO REFLEJO DE LO SINGULAR

                                                              Para mi padre que me entrenó en el rudo oficio de las distancias largas” (Epígrafe de “Zona de Obras”)

Tomando la historia del Malambo, por ejemplo, cuando terminás el libro, ¿te desvinculás por completo del entrevistado?, ¿con el tema?

Sí. Con el tema sí. Muy difícilmente vuelva a escribir algo sobre el festival de malambo. Pero con la gente –con Rodolfo (campeón de malambo, protagonista de “Una historia sencilla”), en este caso- a veces, sigo en contacto. Rodolfo vino a casa en marzo, tomamos el té con él y su hijo Benicio. Me interesa de verdad la vida de él y de su mujer Miriam, me interesa el trabajo que hace y trato de darle una mano. Pero no me pasa con todo el mundo. Y con algunos de los forenses también.

Hay algo extraño en esto que nosotros llamamos “género literario de la entrevista”. Estamos conversando con vos y, quizás, nunca más nos volvamos a ver.

En realidad, la entrevista es antinatural. Larissa MacFarquhar, periodista en “The New Yorker” dice: para un perfil, vos le preguntás a una persona cosas que socialmente sólo está permitido preguntarle a alguien en una cita amorosa. Y es verdad. Y otra cosa interesante que ella dice: después de hacer los perfiles -Larissa pasa mucho tiempo con la gente-, los lee, los publica y, después, muchas veces la gente la invita a almorzar o a tomar un café. Y ella trata de esquivar esa circunstancia, porque sabe que siempre es una desilusión para el otro. No son amigos. Obviamente que puede haber una corriente cargada de simpatía, de interés, de curiosidad. Pero la instancia de la escritura funciona con un fuerte desapego. Pocas veces el flujo continúa y está bien que sea así. Si no, uno tendría un millón de amigos, como Roberto Carlos.

Claro. Y yo destaco el momento de la entrevista, y también el momento del después, sobre todo para el que edita, porque en ese después nosotros seguiremos con vos aunque te vayas.

Para mí es un momento sumamente natural. Es raro, claro. Alguien extraño te está contando cosas de su vida que por ahí nunca le contó a nadie.

Y a su vez, nosotras venimos con unos saberes previos que no tienen que ver con vos estrictamente, si no con tu escritura.

Sí, es una sensación extraña.

No sé si en algún otro tipo de actividad se genera algo con estas particularidades.

Bueno, sí. En situaciones horribles como un juicio, por ejemplo, donde te hacen preguntas. Pero eso es más inquisitivo. O en el psicoanálisis. Creo que si te analizás ahí aparece algo, pero es completamente diferente. Además, si hacés un análisis largo, no te vas del analista a las dos semanas. Pero sí, la entrevista es una cosa rara. Se parece mucho al trabajo que hacen los etnólogos y los antropólogos en terreno. Cuando recaban información para reconstruir las formas de vida de un lugar, las entrevistas que hacen son muy parecidas a las entrevistas que hacemos los periodistas. Esa cosa de ir muy atrás y ver de dónde vienen las costumbres para tratar de entender un mecanismo social. Eso es muy, muy parecido.

 Christian Boltanski  - les ombresles ombres, 7 bougies-Christian Boltanski

QUE NO TE ECLIPSE PEROGRULLO

                                    “Perogrullo es, más que nunca, un dios poderoso, incuestionable” (“Frutos extraños”)

Hay unas características que vos marcás de tu pareja que son valentía, elegancia, serenidad y coraje. ¿Cómo se verían estas características en la escritura, si es que las podemos trasladar?

Creo que todo eso lo veo, si pienso en los autores que a mí me gustan. En la literatura de ficción, tenés un cuento de Lorrie Moore que se llama “Esta es la única clase de gente que hay aquí: balbuceo canónico”. Es un cuento sobre un bebé con cáncer, aparentemente escrito a partir de una experiencia propia. Para escribir eso hace falta coraje y hace falta elegancia, porque si no lo escribís de manera elegante, puede llegar a ser puro morbo, del principio al fin. Empieza con una escena feroz, la madre descubre materia fecal con sangre del bebé en el pañal, siguen las consultas con el oncólogo, la expresión del niño, el cuerpo del niño. Esto está puesto de una manera terrible y es un cuento muy elegante, muy corajudo, no sé si es sereno. Creo que no se lo puede escribir ni leer en estado de serenidad porque es muy evidente la fragilidad del cuerpo, en este caso, un bebé. Es terrible la situación de no poder intercambiar el cuerpo con esa persona. Creo que esas son las cosas que yo busco cuando escribo.

¿Una potencia serena?

Serenidad para contar una situación terrible. A mí me dan mucho repelús las prosas que se ocupan de realidades espeluznantes de manera espeluznante o de una manera pietista, digamos: “¡Ay! ¡Pobre, esta gente…!”. Creo que es mejor algo descarnado. Lo otro ya lo sabemos: pobre gente pobre, digamos. No hay nada nuevo. Contame algo que no sepa, algo que me mueva a hacer otra cosa. Y, después, creo que todo esto tiene que ver con buscar un lenguaje elegante pero potente. La elegancia está en tratar de trabajar en contra del lugar común, en contra de la certidumbre, del perogrullo. Para mí es la batalla contra el lugar común desde la mirada y desde la escritura, tratar de no mirar como miran todos, hacer una lectura más oblicua y no reduccionista. Y esto termina siendo potente, elegante y sofisticado.

 Christian  Boltanski  01

 Instalación – Christian Boltnaski

EN LOS BORDES DE LA LUZ              

                                                  “Pero lo que te traía a la realidad era lo asociado. Lo asociado. -Los juguetes. (“La voz de los huesos”, “Frutos extraños”)

En la nota de los antropólogos hablabas de “lo asociado”. Lo vinculé con esto que decías de la mirada oblicua, no mirar el centro de la mesa sino a los lados…

Hay dos cosas: Primero, lo asociado podría llegar a vincularse con el tipo de personas y el tipo de historias que yo cuento. Si hay algo que tienen en común, es que nunca son historias del centro o, si lo son, están tomadas tres años después de que hayan estado en el centro. Por ejemplo, el perfil de María Luján Rey, la mamá que perdió a su hijo, Lucas, en el choque de trenes de Once. Murió aplastado y lo encontraron como tres días después. A mí me interesó esa mujer desde el minuto uno en que la vi en televisión. Yo pensaba: a esta mujer le pasaron, en tres días, las peores cosas que le pueden pasar a un ser humano en una vida: el hijo desaparecido, la incertidumbre, la búsqueda infructuosa, la desesperación, el ninguneo por parte del Estado, la policía que le decía que el hijo podía haberse escapado con una novia, el ver la alegría de la gente que encontraba a sus familiares vivos en los hospitales, mientras ella seguía buscando. Y, finalmente, que te devuelvan a tu hijo muerto y todas las preguntas que eso genera: ¿Estuvimos en algún momento a tiempo de encontrarlo y salvarlo? ¿Se murió ahí porque no lo buscaron bien? ¿Habrá sobrevivido horas? Y la culpa que puede generar saber el sufrimiento de un hijo a pesar de saber que uno hizo todo lo posible. Aparentemente, el chico murió por el impacto, pero igual… Eran todas preguntas que a mí me aparecieron en el momento, aunque fui a buscar a María Luján dos años después y ahí hice su perfil. Otro: Palito Ortega. Un tipo que tuvo su esplendor en los sesenta y yo le hice un perfil hace dos años. Las historias de Homero Alsina Thevenet, claramente un actor secundario. Fogwill, un escritor importante pero no central, digamos. Laborde: no es Cosquín, es Laborde. Corrido del centro, en la periferia. Esa periferia puede estar en las clases muy altas, también. Me interesa eso: lo que no es Maradona, lo que no es Vicky Xipolitakis, lo que no es la trama de la corrupción. Por otro lado, en los escenarios concretos, creo que lo asociado tiene que ver con algo que los periodistas llamamos los detalles significativos. Bioy decía que la vida entra por los detalles. Creo que, si vos escribís una crónica, el desafío es llevar al lector a eso que vos viste. Cuando yo voy a ver al gigante González a Catamarca o cuando voy a ver a Homero Thevenet, en su casa de Montevideo, o cuando voy a ver a los forenses a su pozo, o cuando voy a Las Heras -el pueblo de los suicidas- en la crónica, conviven siempre dos tiempos: el pasado y el presente. Del futuro, no podemos saber. En general, ese tiempo presente es el que el cronista comparte con la gente, pero lo que uno va a contar es algo que sucedió en el pasado. El lector tiene que sentir que esa historia pasó, que tuvo principio, medio y final. Vos tenés que dar el sentido de cancelación, para que el lector pueda entender esta burbuja en la que conviven dos tiempos. Es claro el caso de los juguetes en el foso de los forenses, esas cosas en sí hablan de la realidad. Por ejemplo, en una crónica que no se publicó nunca, hay un perfil de una chica transexual en Córdoba. Yo pasé como una semana en la casa de la familia y, en un momento, me di cuenta de que muchas de las puertas de la casa tenían abajo como un cuadradito roto y emparchado. Y se me dio por preguntar qué era. La hija menor me contó: habían tenido que poner parches, por las patadas que daba el padre a las puertas, en sus ataques de furia. Eso me abrió otra cantidad de cosas para explorar, buscar huellas de la gente en las cosas y en el espacio. En algunos casos, por ejemplo, el viento en “Los suicidas de Las Heras”, es también una cosa asociada. La gente no se suicida porque hay viento pero, de alguna forma, suena como algo enloquecedor que, además, estaba en el discurso de ellos, el viento como una especie de amenaza, de destierro…. Bueno, a veces un detalle significativo sirve para construir la música de fondo y el sentido del texto.

 Manazanapunk

Pensaba en la tapa de “Frutos Extraños”, en cómo podríamos asociar la imagen a tu manera de escribir,  unir partes y formar un todo después.

Sí, es muy linda. Yo la llamo mi manzanita punk, me la propuso la editorial y, apenas la vi, dije que sí. Creo que tiene muchas cosas interesantes. Primero, esta cosa un poco salvaje, un poco furiosa, como anárquica, de ir contra el sistema de lo políticamente correcto en la escritura, contra el lugar común. Por eso me gusta que los alfileres unen, pero son a la vez muy agresivos, porque lastiman. El alfiler de gancho es, también, un elemento completamente popular para reparar algo indefectiblemente roto. Y, a su vez, hay una cosa ortopédica, de unión de dos cosas que no quieren estar juntas. Y, a veces, esto pasa en los textos. Por ejemplo, en el texto del gigante, cuando  dice: “para mí la altura nunca fue un problema” y viene su mejor amiga, la enana, y agrega “Para Jorge la altura siempre fue un problema”. Eso de juntar dos cosas que no encajan, la versión de la persona y la de otro, que viene de afuera y dice: “No, pará, no es así”.

“PLIC”: EL SALTO DE LA LUZ

          “Por cosas como ésas me gusta la realidad: porque si uno permanece allí el tiempo suficiente, antes o después ella se ofrece, generosa, y nos premia con la flor jugosa del azar.” (“Tan fantástico como la ficción”, “Zona de obras”)

De muy chica, ¿escribías ficción?

Sí, como todo el mundo que empieza a escribir. Y mirá: pasa algo raro. A mí me llama la atención cómo los periodistas jóvenes o la gente a la que uno le da clase tiene una carencia de lectura terrible y, aun así, quiere escribir. Es raro eso, ¿cómo sin leer se te ocurre escribir? Hay algo ahí que no comprendo. Y digo que no comprendo porque yo, seguramente, quiero escribir porque alguna vez empecé a leer y una tiene esa cosa egomaníaca de: “yo lo voy a hacer mejor”. Horrible, ridículo. ¡Mejor que Cortázar! Pero creo que hay algo ahí, uno quiere superar a su maestro. Matar al padre, si querés. Me acuerdo cuando leí “Pedro Páramo”, de Rulfo y también “Crónicas Marcianas” y “El país de Octubre”, de Bradbury… este ejercicio que te hace la lectura, te captura, te saca del mundo y aprendés a meterte en una cápsula. Y, en algún momento, ¡Plic! Pegás el salto al otro lado y ese salto te lleva a escribir ficción. Cuando yo empecé, las cosas que escribía eran casi de ciencia ficción. En un cuaderno Rivadavia, escribí una especie de novela inspirada en un novelista francés muy de moda en esos años: René Barjavel, el autor de “Los caminos a Katmandú” y “La noche de los tiempos”. “La noche de los tiempos” es una historia de un mundo sumergido, desde donde extraterrestres secuestran a gente de la tierra. ¡Y yo escribí  un plagio a Barjavel! y también poemas, poemas de amor y con rima. Eran horrorosos, pero bueno…

¿No sentís nunca la necesidad de inventar?

No, me parece mala praxis. Si sos periodista, no inventás ¿Cómo vas a inventar? La materia prima con la que uno trabaja es la realidad. Ponele que en algún momento haya estado en Laborde, con un día fantástico, de sol, pero que a mi narración le conviniera mucho que fuera un día gris. Eso está mal, no lo podés hacer.

¿Pero inventar una historia a partir de recortes de la realidad?

No tengo la vocación de hacer eso. Lo que digo es que, dentro de lo que yo escribo, no me pasa. Si en algún momento me planteara hacer, con esa materia prima real, una cosa literaria, la tornaría en una novela.

A eso íbamos.

Bueno, con “Los suicidas del fin del mundo”, alguien me sugirió que escribiera una novela. Y a mí me pareció absurdo. Era ridículo… hay novelistas que trabajan con mucha investigación. Vargas Llosa se fue al Congo para escribir una historia. No tiene la obligación de hacerlo, pero es su decisión. El punto es el pacto de lectura con el lector. Si vos le decís “Esta historia que le voy a contar es real” y le empezás a meter chorros de ficción, lo estás engañando. Ahora, ponerme en mi escritorio a inventar un cuento, no, no.

¿Y escribir algo sin argumento?

¿Cómo sería eso?

Un poema.

No, no. Poemas escribí hasta los veinte, más o menos. Escribo columnas de opinión y otras, en “El País”, que son -en la forma y en el fondo- muy parecidas a un poema. Hablan de cuestiones relacionadas con la universalidad de la miseria humana, el amor, la pérdida… Pero verdaderamente, no es una forma de la que yo sienta la necesidad. Siento que lo que hago me sirve para decir lo que quiero decir. No digo que no lo vaya hacer nunca en la vida, sino que ahora no me siento con esa sensación. Desde que hago periodismo, no volví a sentir la necesidad de meterme con la ficción. Y eso también se relaciona con que pertenezco a una generación de periodistas que no ve a la ficción como aquello que la legitima, no ve en la ficción el rito de pasaje para transformarte en un escritor, digamos, serio. Me parece que todos los escritores de generaciones anteriores, hasta Tomás Eloy Martínez, ponen en la ficción el lugar de legitimación. De hecho, Walsh se murió rabiando por no poder volver a escribir novelas. Tenía una obra increíble, con sólo el “Diario”, sin “¿Quién mató a Rosendo?” ni “Operación Masacre”, estaba hecho. Él entregó hasta la vida en el oficio periodístico y, cuando leés el “Diario”, pensás ¿por qué tanto reconcomerse con no poder terminar esa novela?

Son necesidades distintas y una le quedó insatisfecha.

Sí, totalmente. Pero también hay una presión de la generación. Me parece que, en ese sentido, los periodistas somos ahora un poco más libres. Hay periodistas que hacen ficción, hay los que no. Y quien hace ficción no la hace para que alguien lo valide. Si me pongo a pensar, trato más con gente del mundo de la ficción que del periodismo. Tengo un solo amigo cercano periodista, y muchos más que son poetas. El cuerpo de lectura que yo transito tiene mucho más que ver con lo que ellos transitan, viven, escriben y leen que con el mundo periodístico.

 thomas Demand - Destellos fragmento

Destellos fragmento-Tomas Demand 

ALTA COSTURA

                             Porque no tengo fe en esas crónicas que no tengan fe en lo que son: una forma de arte” (“¿Dónde estaba yo cuando escribí esto?”, “Zona de obras”)

¿Juntás restos de lecturas, frases que te parecen poderosas?

No como elementos descolgados, pero sí recorto todo el tiempo cosas para ideas de columnas o para perfiles. De pronto, noticias, diarios. Me digo: a ver cómo estas tres noticias que salieron hoy en la tapa del diario- una de Japón, otra de Argentina y otra de Italia- están unidas por algo. Y someto el asunto a preguntas, y me pregunto si no estaré siendo arbitraria al unir esas tres cosas de tal manera… en el fondo es también un pensamiento un poco ensayístico.

Usás los alfileres…

Sí, eso. Pero que sean alfileres lo menos ortopédicos posibles. Que no se note la costura. Como editora, un trabajo que hago mucho, me fijo mucho en la costura. Cuando noto que alguien está forzando algo para hacerlo encajar en su tesis, me molesta, me siento muy irritada. Entonces, lo marco.

¿Te gusta dar clases?

Sí, doy muchas clases. Editar es un poco eso también. Son espacios donde se articula un pensamiento que una tenía medio difuso, medio desconectado.

O sea que ahí hay una relación parecida a la entrevista.

Sí, ayudás a personas a llegar a un lugar y, por ahí, después no los ves más.

¿Y correr?

A mí me gusta esto de correr, no necesitás nada más que vos, tu cuerpo y un par de zapatillas. Corro en cualquier lado por acá, por Chacarita. No me gusta correr por parques. Cuando voy de viaje, llevo mis zapatillas, pongo un pie afuera del hotel y corro. Además, al correr, se me ocurren muchas cosas para escribir. Luego, es un ejercicio de aguante como la escritura, de prescindencia como la escritura, tenés que prescindir de todo con la única meta de llegar. Tiene el mismo sentido y sinsentido que la escritura: corrés para terminar de correr, escribís para terminar de escribir. Es igual de cansador, de agotador, de solitario. No me gusta correr con nadie, ni con Diego, mi pareja. Es también aislarse del mundo, corrés más con la cabeza que con el cuerpo. Hay días en que salís a correr y ya sabés que todo va a estar mal, que vas a estar asfixiado desde el minuto uno al minuto cuarenta y cinco. Lo puede hacer cualquiera, no necesitás tener un caballo de cuarenta y cinco mil dólares, ni una cancha ni un avión a chorro, nada. Es muy físico, como la escritura. Nada más que zapatillas. Escribir podés escribir, incluso a mano. También, como la escritura, parece sencillo pero no lo es. El tema es la permanencia. Cualquiera escribe una carta de amor, pero no cualquiera sostiene la escritura durante veinticinco años. Y el correr es lo mismo. Podés correr el colectivo pero eso no te transforma en corredor.

De lo que leímos, parece que el momento en que más celebrás es cuando terminás de escribir. De todos modos, hay como un goce en el medio…

Sí. Las últimas instancias de la escritura siempre son muy gratas. Al principio, es como una tarea de resistencia. Después del cuarto o quinto día de escritura, empieza a aparecer el monstruo, empieza a abrir los ojos. Creo que uno lo hace todo por eso, ¿no? por entender que está surgiendo algo que se parece cada vez más a lo que quisiste hacer.

 Fotografia de la pelicula Corre Lola corre de Tom Tykwer.




LETRA SINFÓNICA

La Celebración: Entrevista a César Hildebrandt

Entrevista: Anne Diestro
Edición: Anne Diestro y Víctor Dupont.

“En un poema leo: conversar es divino. Pero los dioses no hablan: hacen, deshacen mundos mientras los hombres hablan. Los dioses, sin palabras, juegan juegos terribles. El espíritu baja y desata las lenguas pero no habla palabras: habla lumbre. El lenguaje, por el dios encendido, es una profecía de llamas y un desplome de sílabas quemadas: ceniza sin sentido.”

“Conversar”, Octavio Paz.

PARTE I

HAY PALABRA, HAY ESPACIO

susan-osborne-notas-musicales-iImagen: Susan Osborne

La sintonía de su voz  colgaba del puente de la mirada  hacia cada palabra. Iba como una nota, re-mi-sol, vertida  sobre un pentagrama oral. Allí la música esparcida completaba cada oración. El sinnúmero de letras había transmutado en composición musical. Tantos quieren acariciar la palabra y no llegan a ella ni siquiera con la mirada o con el pulso. Pero, ¿se puede? La palabra vierte en verso y suena la música. La celebramos y vamos por ella a esta fiesta versada. Las palabras son abismales. Y procuré que volviera en música cada vez que la evocaba.

La palabra como profecía. ¿De qué hablamos? De una charla con César Hildebrandt sobre la poética de la palabra y sobre su divorcio con la actualidad. Él entendía bien y su voz-linterna me llevaba al camino del abismo.

César Hildebrandt, uno de los íconos periodísticos más importantes del Perú.  Al tenerlo sentado frente a mí,  recordaba todas las entrevistas que de él había leído: a Julio Cortázar, a Juan Velasco Alvarado –ex presidente del Perú–, a Mario Vargas Llosa, entre otros. 

Yo volteaba esa silla y era él  quien me alumbraba en esta página casi con algunas hojas escritas. Él tenía esa noche poder de iluminador.

No, no quería saber qué pensaba sobre las últimas elecciones de mi país (Perú), buscaba su amor por la escritura. Apenas sabía que había ingresado en este mundo de textos,  después de una hepatitis que lo mantuvo a leer durante su convalecencia. Sabía lo exigente que era en sus entrevistas. Eso estimulaba más mi deseo. Lo invité a subir a mi barco, dentro de este laberinto de dudas y admiración, de celebración ante la palabra que interroga el mundo.

UN  FRACASO DE CORNUDO

Un lector se sumerge en la palabra del otro, se sumerge en la escritura del otro. ¿Qué tipo de encuentro crees que se suscita entre autor y escritor?

Difícil de describir el escenario donde confluyen el autor y el lector. Es un escenario emocional, estético y racional. Con coordenadas que dependen de cada escribiente y de cada receptor. En mi caso, cuando escribo siempre imagino un lector fugitivo, huidizo, hipercrítico, aburrido y a punto de abandonarme. Siempre pienso que soy un cornudo. Que el lector me pone cuernos, que me va a dejar. Escribo con el suplicio del abandono inminente. Y es un masoquismo útil, porque te obliga a esforzarte a cómo seducir, a cómo enamorar a este matón.

cueva¿Crees que escribes desde la orfandad?

Todos escribimos desde la orfandad. Desde la soledad y del fracaso. El que escribe desde el éxito debe ser un cronista de sociales.

¿Qué es lo que te rescata en ese caso?

El texto. Me rescata la breve, la ínfima hazaña de cada texto. La pequeñez triunfal de cada texto. El sentir que acerté con el ritmo, con la música. Con el silencio. Con la pausa. Con la respiración del idioma.

¿Y los ritmos de la escritura?

Son decisivos. Yo soy melómano. Para mí, la escritura y la música son promiscuas, son amantes feroces. Se devoran entre sí. Escribo con música interior, con la memoria de la música.

¿La memoria y el recuerdo son lo mismo?

No. El recuerdo es voluntario. En cambio, la memoria te salta. Te embosca y te toca, sin que lo quieras. Y te hace daño, a veces. Viene en embestida, en manada. Y es un perfume o es un color, un humo…

LA  MEMORIA MAGDALENA

dalí“En el mismo instante en que ese sorbo de té mezclado con sabor a pastel tocó mi paladar… el recuerdo se hizo presente… Era el mismo sabor de aquella magdalena que mi tía me daba los sábados por la mañana. Tan pronto como reconocí los sabores de aquella magdalena… apareció la casa gris y su fachada, y con la casa la ciudad, la plaza a la que se me enviaba antes del mediodía, las calles…” – Marcel Proust.

Recordaba a la magdalena de Proust…

La memoria es esa magdalena. La memoria es el dolor del recuerdo. Los recuerdos los tengo en cajones, los puedo sacar y disponer de ellos. Pero con la memoria no me meto. La memoria me gobierna y yo soy su súbdito.  

¿Qué ritmos utilizas al escribir?

Me encanta todo aquello que prescinde del punto y coma, que es lo más aborrecible de la puntuación del castellano. ¡Fusilaría a todos aquellos que usan el punto y coma! ¡Es un signo que no debería existir!… (Risas.) Bromas aparte: no puedo teorizar sobre eso. Es algo salvaje y poco académico. La música dicta. La música interior. El período, cuándo terminarlo, cuándo abreviarlo. Cuándo galopar en una parrafada llena de imbricaciones y subordinadas. Lo hago poco, porque es peligroso. Cortázar lo hacía bien, ¡pero hay que ser Cortázar!

Entras en primera, entras en segunda, entras en tercera. Es como un sándwich. Cortázar es como un sándwich. O mejor: una trenza.

Es él. Intransferible.

¿Qué momento de la escritura celebras más? ¿El inicio? ¿El proceso? ¿El final?

Celebro la página en blanco. Disfruto el encontrarme con el vacío, con la nada. Empezar con una frase al azar y desatarla. O no poder y frustrarme. Me encanta el proceso de la construcción. Proceso proletario. Penoso. Manual. Artesanal, definitivamente. Mi placer es el del orfebre. El placer de crear algo a martillazos… Nunca pienso en el resultado final. Uno lanza una flecha y no sabe dónde cae. Jamás pienso en el blanco. El blanco no existe. El blanco -este otro blanco dentro de la página- no tiene nada que ver con la escritura. Nada acierta. Por ejemplo, si tú resucitaras a Borges y le preguntaras si hubiese podido escribir mejor el Aleph, Borges -con su terrible honestidad- diría que sí, que lo hubiera podido escribir mejor.

COMPOSICIÓN DE RABIA LINGUAL

“De los nudos, con esto, más suaves, los dulces dos amantes desatados, por duras guijas, por espinas graves, solicitan el mar con pies alados; tal, redimiendo de importunas aves  incauto meseguero sus sembrados, de liebres dirimió copia así amiga, que vario sexo unió y un surco abriga”- Luis de Góngora y Argote.

¿Qué diferencias existen entre destruir el lenguaje y provocar rupturas poéticas?

¿Quién quiere destruir el lenguaje?

afremov5Los diarios, la información. Los escribas de los periódicos.

¿Tú crees que tienen algo que ver con el lenguaje? ¡No! La prensa de hoy se ha desvinculado muchísimo del lenguaje. Esto viene de un divorcio entre la inteligencia y el periodismo. Y se produjo en Perú tras la muerte de Mariátegui. Quizá, el último impulsor de un periodismo cultural poderoso. Después, la prensa comenzó a ser lo que es ahora: una industria, un negocio, un comercio. Y su relación con el lenguaje ya no es ni siquiera pragmática, sino inexistente. Es la abolición del  lenguaje. En un diario de aquí o de Italia, por ejemplo, más valen las fotos que las palabras. El periodismo es, ahora, iconográfico o televisivo o auditivo. No apela ni a la inteligencia, ni a la razón y, menos, al lenguaje. Los escritores dejaron de escribir en la prensa. Si te pones a pensar que Vallejo mandaba sus crónicas desde París y las publicaba una revista vulgar, que se permitía ese lujo. ¿Hoy quién publicaría una crónica de Vallejo hecha en París? En este momento, nadie.

Quizá, este mismo divorcio  del que hablas, hace que ya nadie preste atención a la resonancia, al poder del lenguaje.

La fascinación del lenguaje, en realidad. Eso te da la pauta de por qué la gente lee tan poco. Por el hipnotismo de la lectura. Y ahora el lenguaje está deshecho, atrapado en un tweet.

Esta situación es conmovedora…

Tú deberías ponerte en una máquina del tiempo y volver a 1925. Igual que yo, no te sientes bien en esta época. Pertenezco a una generación que ha visto la abolición de muchos paraísos, pero el más preciado es el lenguaje. El amor por la belleza…

El amor por la belleza de la palabra.

Somos la palabra. Nos suprimes la palabra y somos  tetrápodos como cualquier orangután. the-battle-of-the-argonneLa gente lo entiende como comunicación. Yo, en cambio, lo veo como un discurrir. Un dejar caer las palabras… Eso podría ser mejor que lo que llaman ahora comunicación.

 ¡Sí! ¡Sí! Las palabras brotan. Se caen. Se inseminan. Están vivas, en resumen. Y son hermosas. Son bellas. Nos distinguen de los animales. Y también nos acercan a ese sustituto penoso de la eternidad, que es la posteridad. Una palabra bien dicha nos acerca al umbral de la posteridad.

 ¿Utilizas recursos poéticos en el periodismo?

Sí. Pero el periodismo exige un nivel de inmediatez en el entendimiento. Es decir, cosas fáciles, redacciones transparentes. No puedes darte el lujo de utilizar metáforas frondosas. Si no, corres el riesgo de que no te lean. Entonces sí, trato de hacerlo, aunque el oficio exija una sencillez indigente. Más allá de esta dificultad, intento que la palabra sea protagónica. Porque el buen periodismo busca la perfección. Busca el acomodo cabal de la palabra. Y ese es su mérito: la exactitud, el adjetivo pertinente, el rigor del lenguaje. John Dos Passos, Hemingway, García Márquez,  ¿han sido escritores o periodistas? Sus crónicas, ¿han sido literatura o periodismo magníficamente escrito?

¿Qué diferencia encuentras entre informar y narrar?

Es una diferencia cualitativa. Puedes informar con pocos recursos, pero no narrar. Narrar implica una enormidad y una plenitud de recursos. Narras con una orquesta sinfónica. Y describes con un bongó. Un notario puede…

¿Has leído a Leila Guerriero, por casualidad? Ella dice que hay una distinción entre un periodista y un funcionario (notario) del lenguaje.

Claro. El periodista debe interpretar, debe ser connotativo. Entender qué hay detrás de la imagen. Si tú hubieras entrado en un gulag de Stalin, habrías escrito que se trataba de un campo, con comidas precisas y a determinada hora. Si hubieses escrito una crónica, hubieras conversado con Solzhenitsyn, que estaba ahí. Esa es la diferencia.

Para ti, ¿escribir es desprenderse de uno mismo para hablar de otro?

Sí. Es usurpar identidades. Es desdoblarse. Es morirse. Es matarse. Matarse en el esfuerzo de no ser y de ser múltiple y de ser varias ojivas. Y no una sola bomba.

Es el dasein, el ser-ahí de Heidegger.

Pero Heidegger, en fin, era un ser para la muerte. Era demasiado sombrío, determinista. Y yo pienso que no. Pienso que existe la brecha y la posibilidad de estar en el otro lado, aunque sea un instante. Y de renunciar a la razón que, según Occidente, es lo mejor que nos podía pasar: depositarnos en la razón y morir en la razón. La razón es la herencia más espantosa de Occidente. Todo lo magnífico que yo conozco, no proviene de la razón. Proviene, en cambio, de la agonía, de la ambición y de la absoluta incapacidad de resignarse.

De perderse, de huir…

La única manera de encontrarse es perdiéndose.

¿Crees que es lo mismo afirmar la vida que ser optimista?

No. Afirmar la vida es creer que siempre vale la pena vivirla. Y ser optimista linda con la ridiculez. Somos, uff…, productos de un azar perverso. ¡Estamos en una roca sin destino, en medio de la más absoluta soledad cósmica! Entonces, ¿de qué optimismo me hablan? Pero, en fin, mientras tengamos ilusiones se pueden hacer cosas.

Afirmo la vida cuando no conozco la muerte….

La muerte no se puede conocer porque nadie regresa de ella…

O no lo sabemos…

Mi pesimismo reforzado se basa en no creer en la inmortalidad. Y en creer que el cuento se acaba aquí, con tú último resuello. Cuando te vuelves amarillo y frío, no hay más. Hablar de la muerte es hablar de lo que nos  acogerá.

¿Y con la escritura? ¿Nos volvemos inmortales o no?

Hace cuatro siglos hablamos de Cervantes. Supongamos que Cervantes tiene cuatro siglos. ¿Tú crees que llegue a cuarenta? ¿Tú crees que llegue a diez? Es que la finitud es eso. El juez implacable. China, Roma, los babilónicos, el imperio persa. Todos se creían inmortales. Incluso los egipcios… ¿Qué son ahora? Pirámides ruinosas y polvorientas que visitan japoneses. Es cómico. La petulancia del ser humano es digna de un aplauso teatral.

El periodismo es el frío del lenguaje.

El periodismo es lo más frío del lenguaje. La temperatura del periodismo debe ser baja.

¿Y la poética?

La poética no tiene cómo ponderarse. No sé si es tibia, caliente. El acierto mágico. Nadie escribe poesía de modo profesional. Los poetas siempre se encuentran con la poesía. El encuentro de lo poético es absolutamente aleatorio. Me sucede cuando leo a Dylan Thomas.

images“Y la muerte no tendrá dominio”… (Cita Dylan Thomas)

Me sucede cuando leo esa poesía. Me sucede con Cernuda. Encontrar esto que digo: Dios, esto es una cerradura a otro mundo.

LATINOAMÉRICA HOY

Ese descubrimiento, ¿podría ser la celebración del lenguaje?

Es lo más parecido al orgasmo. Lo más parecido a la petite mort. Parecido a un viaje sin muerte.

Para concluir, quisiera saber qué cree, opina de la llegada de Mauricio Macri al poder en Argentina.

No me gusta Macri. Se parece mucho a Alan García. A Peña Nieto. A todos aquellos que creen que América Latina es una franquicia de los Estados Unidos o de la Unión Europea. No me gusta lo que Macri ha hecho con los fondos buitres, lo que hace con los derechos sindicales. Es lo que llevó adelante Fujimori, aquí lo tenemos muy claro. Y, si bien es cierto que los Kirchner pudieran haber cometido grandes errores, el desmontar derechos, no va a llevar a la Argentina al progreso. Va a llevar a la Argentina al eterno retorno de morderse la cola y volver a un período de ultraderecha que, a su vez, traerá una reacción izquierdista y populista. Y la pregunta es hasta cuándo esto. ¿No estaba claro que iba a ser así? ¿Por qué votaron a Macri? ¿Por qué ganó? Debe haber una explicación de índole social ahí, que es la misma que se puede aplicar al Perú. ¿Por qué hay un 49, 8 por ciento que votó por Keiko Fujimori? Es una pregunta vergonzosa. Y no sabemos responder. Y nos avergüenza responder.

TIEMPO A TIERRA

Se acabó el miércoles, pero la escena retoma el sábado. Esta vez, por celular. El tiempo, la coyuntura, nos había alojado en locaciones diferentes…

PARTE II

“Ahora es el fuego sometido
Ahora es la carne
la hoja
la piedra perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía” –
Alejandra Pizarnik.

 TRABAJO FINO

 La escritura, ¿es una adicción? ¿Un sobreesfuerzo?

Diría que es una vocación que, si da resultado, se convierte en una adicción. La adicción está asociada con el placer perverso, pero si escribes mal y eres grafómano – como muchos – y crees que escribes bien y sigues escribiendo y te siguen editando las editoriales- que ahora se han convertido en casas productoras de nada- entonces, hablamos de una grafomanía. La escritura es una necesidad. Escribe el que necesita hacerlo, sino se moriría de empacho o intoxicación. Escribir es una forma de vomitar.

images (1) Me llamó la atención, cuando cita a Jorge Luis Borges, al decir que no todos los días suceden cosas importantes. ¿Qué es importante? ¿Qué es lo prescindible?

En la perspectiva de los años, todo lo que parece importante día a día termina no siéndolo. En la perspectiva de los siglos, la cotidianeidad desaparece. ¡A nadie le importa qué almorzó Van Gogh! A nadie le interesan qué manías urinarias podía tener Miguel de Cervantes. Entonces, en esa famosa conversación entre Borges y Bioy Casares, ambos deslizan las posibilidades de que la prensa solo publicara cuando ocurrieran grandes acontecimientos. Borges parte de creer que el periodismo consiste en creer que todos los días suceden cosas importantes. Eso es es una ficción, no todos los días suceden cosas importantes. El periodismo se cree mucho, tiene grandes ínfulas y -frente a la literatura- es muy poco. Inventar que la historia se produce todos los días es uno de los peores sufrimientos del periodismo.

Pienso ahora, ¿qué hacemos con las muertes? ¿Los nacimientos? Todos los días se muere alguien, pero sólo es importante para quien le afecta…

Bueno pero una cosa es que se muera el profesor Jirafales y otra, que se muera Franz Kafka… (risas) Una cosa es que un pobre peatón –que merece toda la compasión del mundo- sea atropellado en la avenida Panamericana de Lima y otra cosa es el genocidio de los armenios. Tenemos que hacer un trabajo fino, el mercado de la muerte no es igualitario, hay que priorizar la muerte…

Termino con lo siguiente, la grabadora atrapa los sonidos y no la furia.  Y, la escritura, ¿qué tiene entre manos?

Felizmente, la escritura tiene una gran acogida para las furias y a veces para las no explícitas. Hay prosas que están cargadas de furia y tienen una forma de atrapar tempestades aparentemente apacibles, por ejemplo la de Galeano. Pero lo hizo con tal elegancia que no es furia callejera sino, de la más hermosa.

Guerras calladas. No estalla como las bombas, ni suena como los tiros. El hambre, que mata callando, mata a los callados. De ellos, sabemos todo. Los expertos, los pobrólogos, los estudian y nos ofrecen los datos actualizados: qué no comen, en qué no trabajan, cuántos son, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, en qué no creen. Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres. Ellos, los muertos de las guerras, los presos de las cárceles, los brazos disponibles, los brazos desechables, sin tierra, sin casa, sin camino. ¿Será que los pobres son pobres porque su hambre nos da de comer y su desnudez nos viste? ¿Qué sería de nosotros sin ellos?                                                                                                                                                                                                                                Eduardo Galeano

the-present-1939(1)

 

 

 

 

 

 




RONDAR EL TIEMPO

La Celebración: el mate de cada día

Por Mariana Paula Dosso

SUSURROS DE LOS ANTEPASADOS

Las voces de los ancianos tienen cuerpo: caminan entre los errantes de la selva. Lo mágico se vuelve presente y la verdad descansa en las rondas de leyendas: Yací, la luna, le ofreció la yerba mate a un nativo, en agradecimiento por haberla salvado de las garras de un jaguar cuando, convertida en niña, Yací rondaba los pagos terrenales. Pronto, ese árbol se convirtió en protagonista de los encuentros guaraníes.

El Mate 1Si armamos un rompecabezas de nuestra identidad, pocas veces reconocemos de inmediato el legado de los pueblos originarios. Sin embargo, está delante de nuestras narices, en la mesada de la cocina o en la canasta de vacaciones: si sobre caá (yerba) se vierte  i(agua), dentro de guá (recipiente), usted tiene un mate, palabra parida por el quechua (matí, cuenco para beber). Nada será posible sin su tacuapí (bombilla) y su buena itacuguá (pava o caldera).

 

VERDE DE LA SEDUCCIÓN

Ka´a, bella joven, se enamoró de un sacerdote guaraní –avaré- de otros territorios. Mientras el cuerpo danzaba seducción, este hombre decidió terminar con la vida de ella. Años después, la vejez y el arrepentimiento llevaron al avaré al lugar de la tragedia, donde una planta desconocida ocupó el lugar de la muerte. Al entremezclar sabores del olvido con las hojas frescas, el alma del anciano despertó.

Avanzamos en la cuerda de los siglos. De un lado, encontramos a los conquistadores de América del Sur y del otro, a los nativos en la cosecha: ambos, sumidos en el placer del mate. En ese entonces, los españoles la llamaron “Hierba del Paraguay” y así la palabra yerba se apoderó de ese árbol y la palabra esclavitud, de los vencidos.

El mate 2Rondas de leyendas y otras al calor de hechos cotidianos ¿Quiénes faltan en el círculo de la colonización? Los jesuitas. En la zona del Paraguay, la yerba mate se convirtió en el mayor cultivo. Desde 1610, el beneficio de la yerba pasó a manos del la Compañía de Jesús, aunque le dieron permiso para comercializarla, recién en 1645.

Las reglas del juego para el pueblo guaraní:

Sembrado y cosecha, sí.

Infusión similar al té (mate cosido), sí.

Consumo del mate, no; era diabólico.

Esta orden religiosa no andaba sola en el camino del señor: en 1610, el sacerdote Diego de Torres denunció la costumbre del mate ante el tribunal de la inquisición de Lima, como “superstición diabólica”.

El mate 3Cansados ya de intentar “domar” a los guaraníes, a mediados del siglo XVII, los jesuitas lograron domesticar el arbusto de la yerba mate en sembradíos, por la zona de Misiones. Estas manos divinas amasaron una feroz competencia- ¿anticipo del capitalismo?- con otros recolectores de plantas silvestres del actual Paraguay, noreste de Argentina y zonas aledañas brasileñas. Si de ciclos hablamos, llegó la decadencia de las plantaciones tras la expulsión de los jesuitas, en la década de 1770. Pero el mate resistía en la celebración matutina de cada día. Sin ir más lejos, el Virrey Cevallos dio la orden de que los peones de campo tomasen mate al despertarse y, luego, cada hora y media. Ya por ese entonces, en las casas pudientes, solía haber cebadoras esclavas para amenizar los encuentros, a veces, hasta dos mulatas junto al caldero: una para los dulces y otra, para los cimarrones.

 

CALABAZA DE PLATA

Un anciano no puede seguir los pasos de su tribu nómade. Su hija entrega su juventud para cuidarlo. Tupá, dios supremo de los guaraníes, recompensa a la joven y brota la yerba del suelo.

 

En otra ronda, se escucha: el guerrero Maté descansaba de las flechas y de los aullidos.  En la penumbra de la noche, la diosa Sumá le dio un ramo de yerba verde para que lo plantara. Una bebida inmortal nació al secar y triturar las hojas.

Guerra y Justicia, dos imanes que se repelen. La potencia de América del Sur hecha trizas, junto con la mega producción paraguaya, luego de la Guerra de la Triple Alianza entre 1864-1870. Uno de los aliados, Brasil, se convirtió en el primer productor de yerba mate, ¿un acierto?

El mate de los fortines aceleraba el tiempo o mantenía en vela a los militares expectantes del “ataque” del indio. En la conquista del mal llamado “Desierto”, el mate cimarrón rozaba el poder de Roca y el sometimiento de los soldados. Los mates de plata debatían en las tertulias de los presidentes o cuchicheaban en los salones de mujeres.

El mate 4La ronda del mate es amplia: puede comenzar en las manos de un militar y pasar a las de un científico; estar en el medio del caos pos batalla o acomodarse en un parque geométrico.

Árbol libre en las tierras húmedas, se la quieren ver con vos. Hacia finales del siglo XIX y principios del XX, la planta fue domesticada de nuevo, gracias a los estudios de Carlos Thays, el mismo que contribuyó en el diseño de parques de numerosas ciudades, como Buenos Aires, Paraná, Córdoba, Tucumán. Este paisajista, arquitecto y escritor descubrió el proceso de germinación: el escalón necesario para la plantación a escala industrial. El arbolito se acercaba al sistema de plantación moderna; los cosecheros, no.

 

RIQUEZAS QUE EMPOBRECEN

Tupú, el genio del bien, estaba por la tierra. Un viejo le abrió las puertas de su hogar y le dio de comer y de beber, a pesar de su pobreza. En agradecimiento, Tupú le dejó la yerba. Otros dicen que San Juan y San Pedro fueron los albergados por el anciano. Dios, en recompensa, transformó a la hija en árbol de yerba, para que fuese inmortal.

El mate 5Los granos de café eclipsaron la atención de los empresarios brasileros, en la década de 1930. Argentina, el país con mayor consumo de yerba mate, tomó la posta como el más grande productor, al tiempo que las aguas del Paraná se entremezclaban con la sangre de los conchabados: “las aguas bajan turbias”, como el título de la película de Hugo del Carril. Los mensúes se embarcaban a las plantaciones del norte de Misiones con bolsas en sus espaldas, donde recaían deudas del pasaje, de los víveres en la cantina y otras desconocidas. Días enteros para saldarlas: mensú o esclavo, esclavo o mensú.

https://www.youtube.com/watch?v=IANnYuwMFdQ

 

MAÑAS

Cebar es mantener el mate, no sólo echar agua, sino despistarlo del estado “lavado”. El azúcar en el huequito o el toque de café. Yerba con palo o al estilo “uruguaya” (producida en Brasil). Calentar el agua al punto preciso. Las hierbas, en sintonía con el humor del día. Trozar las cascaritas de naranja. Evitar que la miel se derrame. Explicar qué es “burrito” a un desconocido de los yuyos. Dos hojitas de cedrón acurrucadas al costado de la bombilla y a disfrutar de su aroma alimonado.

El mate 6PAVA VS TERMO:

Preséntese un tribunal y mencione tres argumentos alrededor de: por qué usar pava o termo en el cebado. ¿Qué picos sugiere? ¿Y para el agua?

Otro tribunal de igual o mejores perfiles definirá si es conveniente calentar el agua en jarra eléctrica, microondas o pava metálica.

 

BIOGRAFÍA DE UN MATE I

Suena el celular, lo apaga rápido para no entrometerse en los sueños del resto de la troupe. A pesar de las penumbras, la cocina la despierta. La pava- justo ahí -y el agua, con fuerza, sin rumbear contornos ajenos. Al mínimo.

Al entornar su puerta, deja atrás el vapor del baño. Varias cucharadas de yerba y un chorrito de agua fría en la calabaza. En puntas de pie, llega a la habitación, se viste a tientas y sale con la campera en mano. El rinconcito, ya más caliente, la recibe con el agua a punto. Se posa en la mesada y ceba algunos mates en el silencio de la madrugada.

 

PRESENCIAS

Algunos extranjeros aún desconfían de una infusión libre de “sustancias”. Los sorprendidos por un sabor amargo o muy lejano suponen que los mateadores se someten a ese trago por recibir un beneficio. Muchos turistas se preguntan cómo hace un uruguayo para tomar mate mientras anda en bicicleta. El termo se funde en el cuerpo.

Es como que vos mirás a un tarefero y mirás a uno que trabaja en una fábrica que está bajo techo, que esto… bueno… en el momento vas a darte cuenta del cambio que hay en esa persona. Por la piel, por la forma… es como que se arruga todo así. Queda deteriorado… […] Va a reconocerle por la piel, por la piel, por la forma de la piel, por la forma del pelo, de la piel… Las manos […] es una piel gruesa, ¿ves? [me muestra sus gruesas manos morenas] […] Ahora viene esta otra parte: funde el cuerpo por dentro […] por el mojado, porque constantemente estamos mojados. Y la misma ropa gruesa que tenemos se seca por el cuerpo. Y eso te va dañando profundamente en los huesos…  La cintura… Que te agarra reuma, que te jode la cintura que te jo… en todas partes te jodés… Sabés qué dolor tremendo tenés en los huesos. Yo hace tiempo estoy tarefeando… por dentro duele todo el hueso, duele todo […] se hincha todo […] Sos una persona que te vas a enfermar tarde o temprano… […]“ Entrevista a Sonia y Cristina (tareferas adultas mayores de 30 años), Barrio Cuatro Bocas,  Montecarlo, agosto del 2011. (Trabajo de Investigación, Lic. María Luz Roa).

El mate 7“Se funde el cuerpo”, dicen los tareferos. La fuerza aquieta su andar. Potencia de las fibras acallan los huesos. Las hojas salpicadas por el rocío se apretujan en una mejor entrega. El cuerpo recibe la humedad de la mañana, se impregna, funde los huesos hasta el dolor.

Insectos ágiles y provocativos hunden su aguijón en los rastros de la experiencia, se nutren de la sangre malgastada. Vuelan sin ser cómplices de las picaduras ni de las astillas que pueden lastimar los ojos.

El mate 8Cuerpo rehecho para la tarefa: de repente, tiene que esconderse los días libres detrás de zapatillas de marca, en un pueblo más lejano; o disimular los rasguños en el último celular. El cuerpo se vuelve a fundir, ahora, con el peso de estigmatización.

Entre verdes y cuasi blancos

BIOGRAFÍA DE UN MATE II

Se sientan sobre la cama. Madre e hijo. Único lugar. La pava en el piso por impulso de la mujer, a quien la memoria trae escenas de su juventud, antes de la partida. Difícil construir un espacio de intimidad entre tantos sobrinos, hijos ajenos y vecinos desamparados. Ella lo creó así, mate en mano.

 

PLACER ANCESTRAL VUELTO CANSANCIO

La cosecha de yerba mate consiste en el corte de las ramas de la planta con serrucho o con tijera. Luego, la quebranza -separación de la hoja del palo grueso- y el embolsado de la yerba “ponchada” (cosechada y quebrada), en raídos de 100 a 120kg. Las bolsas de arpillera viajan en las espaldas de los tareferos hasta el camión y el cobro del jornal va de la mano de la destreza. Es a destajo, entre 700 y 1200 kilos por día.

En las tarefas misioneras se cosecha el 90 por ciento –Corrientes acapara el 10 restante- consumido en el país y el 60 por ciento, por fuera de Argentina. Los tareferos suelen trabajar 15 días continuos para luego descansar el fin de semana. Superan las jornadas de sol a sol: levantados a las 3 o 4 de la mañana –según la distancia hasta el yerbal- sus pies recién se posan a las 8 de la noche.

El mate 9

No les llegó el derrame. Los campesinos –hombres, mujeres y niños- suben al camión. Las ruedas girarán a los tumbos, entre 20 o 60 kilómetros. Asientos mulliditos y calefacción, perdidos entre algún contrato laboral. La ropa adecuada hay que buscarla en las diferentes coyunturas políticas. De todas formas, la humedad se respira, se acopla al cuerpo.

Hay cosechas –alrededor del 22 por ciento- que hospedan campamentos –modalidad extendida en la región en los años ’90- durante dos semanas. La necesidad anticipa los tiempos de tarefa: con resignación, se acomodan entre la soledad de las instalaciones y la precariedad del sueño. Si nos empecinamos en que la vida es una construcción histórica y -por ende- transformable, las luchas encuentran sentido. Por ejemplo, las reiteradas denuncias por parte del Sindicato de Tareferos de Montecarlo, previas a la cosecha en el 2011 –que exigieron la suba del precio de la yerba, mejores condiciones laborales y la devolución de Asignaciones Familiares retenidas por el ANSES– hicieron que se construyeran casillas de madera con luz, baño, agua potable y cocina, donde pudieran dormir los/as tareferos/as en los campamentos, y se implementaran carros cargadores de raídos. De todas maneras, resultan condiciones laborales excepcionales, aplicadas en algunas grandes fincas del norte de la provincia.

El mate 10

Las hileras. El yerbal. Puede decirse que se respira mate. La civilización cae con plásticos abiertos de par en par, cual manteles en un día de picnic. Las ramas pequeñas y las hojas serán bien recibidas. Serrucho, machete o tijera  valen para descuartizar a la planta.

El raído se forma al unir las puntas del plástico, 100 u 80 kilos de sudor. Los más experimentados hacen 5 raídos al día. Traducido en dinero: 3 kilos de yerba por jornal.

“Tarefa”: tarea, obra que se debe concluir en tiempo determinado, trabajo que se hace por empresa o a destajo.

MANCHAS VERDES EN UN INFORME

Un estudio de la Universidad Nacional de Misiones del 2010, empaqueta la situación de marginalidad: al ser relevadas 18 localidades de la provincia, contabilizaron 4.927 tareferos, 3.926 hogares y 17.736 personas. Las estimaciones suponen 15 mil tareferos que consumen sus energías para que podamos tomar mate.

En este contexto, Misiones quedó lejos, se disputa entre el orden feudal y el capitalismo: “El 53 por ciento de los tareferos de la localidad Jardín América está registrado en el Renatre. El 47 por ciento no tiene ninguna cobertura. La mitad de los trabajadores nunca realizó aportes jubilatorios; si se tienen en cuenta todas las consecuencias de salud que trae la tarea, se hace evidente la desprotección en la vejez. Otro de los datos indica que el 53 por ciento de las 3 mil personas relevadas en Jardín América no cuenta con cobertura de salud y, de los 776 hogares, sólo 608 tienen letrinas”. (Sapa, C. y Espinoza, A.V., 2012)

El mate 11A pesar de que el 83%  de los tareferoslee y escribe, el 60% manifestó como máximo nivel educativo alcanzado la primaria o la Educación General Básica (EGB) incompleta. Son 1.302 los menores en edad escolar (entre 3 y 13 años inclusive) pero el 16,4% de ellos nunca asistió a un establecimiento educativo.

El RENATEA (registro nacional de trabajadores y empleadores agrarios) se creó en el 2011. El Estado oscila entre garantizar las ganancias capitalistas y responder con dignidad a los trabajadores. Instancias del Estado pueden hacer la vida cotidiana un poco más amable: “no todo es lo mismo. Los políticos no son todos iguales”, grita la espalda de una campesina. Una guardería para niños cerca de la cosecha implica que los niños no empiecen desde pequeños a transitar los yerbales. En el 2013 “aumentó el trabajo registrado en un 30%. Pese a que la cosecha retrocedió en un 10%, se registró más, de todos modos” ¿Qué implica estar registrado? ¿Escapar de la esclavitud de los tiempos feudales misioneros? O, también, recibir prestaciones por desempleo (aporte dinerario, obra social, seguro por fallecimiento y capacitaciones). Tal vez se puedan sumar al Programa de Inclusión Sociolaboral y aprender o afianzar saberes en algún oficio para pivotear con otros trabajos en la interzafra.

El mate 12BIOGRAFÍA DE UN MATE III

El horizonte se quiebra al finalizar la mesa. Algunos almohadones roídos por los gatos. Una ventana entreabierta. Algún retazo de crochet irrecuperable sobre la madera de edad avanzada, la pava inmóvil en el centro, el mate metálico azul a pintitas de nieve, únicas que no se derriten. La mano toma el epicentro. De un lado, amontonadas hojas secas y trituradas y, del otro, el azúcar blanco, más limpio que el recipiente metálico. Una cucharadita de cada lado. Agua. Pausa. Ventana y sorbos cortos. Uno, dos, tres. Pausa. La mano se posa en el puente de la pava: descansa de las pocas horas dormidas. Parece que el gato corre su misma suerte, pero elige el delantal húmedo. Toma envión y la mano calcula el ángulo justo para verter el agua. La otra se pone en movimiento, la torpeza de ser la mano menos usada no se evidencia. Con agilidad toma el mango. Dicen que los mates de camionero tienen dos, para pasárselo sin quemarse ¿Será cierto? Uno, dos largos. Más azúcar.

JUEGO ENTRE 4

La mano invisible del mercado eligió a sólo 4 empresas para el fraccionamiento y comercialización de más del 50% de la yerba mate. La líder es la de Navajas, Establecimiento Las Marías (Taragüí, La Unión, Mañanita), le siguen Hreñuk (Rosamonte), Molinos Río de la Plata, del Grupo PérezCompanc (Nobleza Gaucha, Cruz de Malta) yLaCachuera (Amanda).

El sometimiento llega a los hogares más lejanos de las tierras coloradas, cuando estas 4 empresas son formadoras de precios en los productos finales: al principio de año del 2012, los productores lograron una mejora del 90 por ciento para la hoja verde de yerba mate y de 110 por ciento, para la canchada (o secada). La reacción de las empresas oligopólicas fue trasladar el aumento de costos al público.

El mate 13No son datos para tirar en una isla. En Argentina, esta realidad es soberbia, ya que las mil empresas más importantes facturan más del 70 por ciento del PBI, lo cual muestra que la mayoría de los mercados- tanto a nivel de la producción como de la intermediación y de la distribución- están estructurados en oligopolios. No es un rasgo específico del “ser nacional”: las 500 mayores empresas a nivel mundial controlan 52 por ciento del PIB mundial y emplean menos del 1,8 por ciento de la población planetaria.

AL CALOR DEL ENCUENTRO

Circulares y sin fin, las bocas toman la forma de la yerba, se amoldan en imperfecciones. Es raro tomarlo con las dos manos. Cuando el frío cala los huesos, se pretende- sin efecto- que el calor traspase la calabaza para alivianar el estupor de los dedos entrelazados. Mejor suerte tienen los defensores de los mates de metal o de cerámica. Varias guirnaldas siguen la mirada en la ronda. Se cuelgan entre manos continuas, en diagonal; otras, estiradas al saltear a dos personas. La bombilla se marea entre los meticulosos. Los pulcros se entretienen cuando desdibujan los residuos de su punta. Los inexpertos juegan con la bombilla y convierten la infusión en una sopa.

La ronda se funde en el cuerpo de los agotamientos. Si manda el hambre, las opciones caen por un gotero. El cuerpo se transforma. Siempre se transforma por la experiencia vivida. Pero esta vez no vuela ni baila de alegría. Se encorva, las articulaciones se enojan y las manos se tornan grandes y callosas. Hombres flacos y fibrosos. Piel gruesa de atravesar soles en temporadas inciertas. Pliegues y más pliegues confunden la edad del tarefero.

El mate 14La lucha colectiva hace avanzar la historia. Pequeñas conquistas para el cuerpo agradecido: un carro para llevar el raído hacia el camión o una cocina para calentar agua en las noches de campamento. Una guardería en el pueblo, para esquivar el destino de la tarefa. Agrupaciones combativas suman una mejor paga y aportes en las obras sociales. Así se enfrenta el arduo combate contra los oligopolios.

Hacer una pausa y preparar un mate es una celebración.

Compañero en la soledad, hechicero de ansiedades y persuasivo del hambre.  Mate en la mañana. A media mañana. Para compartir, para no cenar. Entre grandes y, alguna vez, prohibido entre sus descubridores.

En otra ronda, se escucha: el guerrero Maté descansaba de las flechas y de los aullidos.  En la penumbra de la noche, la diosa Sumá le dio un ramo de yerba verde para que lo plantara. Una bebida inmortal nació al secar y triturar las hojas.

Fuentes:

-Publicación digital Argentina Investiga

http://argentinainvestiga.edu.ar/noticia.php?titulo=tareferos,_marginalidad_y_exclusion_detras_de_la_yerba_mate&id=1711#.V2mOE7h97IW

-http://www.pagina12.com.ar

-Investigación de la Dra. María Luz Roa. Algunos sitios vinculados:

http://www.laretaguardia.com.ar/2014/08/ser-tarefero-lo-peor-que-te-puede-pasar.html

http://www.unse.edu.ar/trabajoysociedad/20%20ROA%20emocionalidad%20jovenes%20tareferos.pdf

-http://misionesonline.net/2014/07/31/renatea-financiara-la-creacion-de-guarderias-para-que-los-tareferos-no-lleven-a-sus-hijos-a-los-yerbales/

-Villanueva, A. (1995) El mate. El arte de cebar y su lenguaje, Ediciones Nuevo Siglo.

 

 




ISLA EN LA ORILLA DE TUS MANOS

La celebración: entrevista a la escritora portuguesa Dulce María Cardoso

  ManoVerde

                                              Entrevista y edición: Gabriela Stoppelman

                                              Traducción: Lourdes Landeira, Marcela Molina

El agua llega justo hasta ahí y se retrae. La mano, ese archipiélago de cinco islas separadas por vacíos, no cede. Levanta la marea, por frustración o por entusiasmo, y redobla la lectura. Ahora las yemas son el mar que llega hasta la orilla de otros textos. En “campo de sangre”, de Dulce María Cardoso, encuentra  una ronda de cuatro mujeres que ventean sus cuerpos para alcanzar a un hombre- acantilado, de punta muy filosa. El tipo alguna vez soñó que era una bahía, pero se quebró del continente, de cabo a cabo. Desde entonces, no hace más que soplar correntadas que terminan en desencuentros y en engaños consentidos. La muerte y el deliro le circundan su frágil contorno. Un polvo amarillento torna rojizo y preanuncia el último tedio. Sin embargo, queda flotante entre la superficie y el fondo, porque lo profundo lo rechaza y el cielo le queda grande.

          Después, la lectura prueba pisar tierra en “El retorno”. La mirada también es un doble islote que busca un punto entre la colonia y la metrópoli, entre Angola y Portugal. Y ahí advierte que la fantasía del regreso camina detrás de su propia huella sin nunca alcanzarla. En eso se parece al archipiélago de la mano, con el tacto siempre un paso atrás de su propia orilla. El cauce no pasa de ahí hasta que un día, al cerrar el puño, siente un sudor arenoso y un rumor de agua reinventada. Entonces se desborda y escribe. En la franja de mar que se atreve entre sus vacíos, la mano arranca con silencio, se aferra a barandas carcomidas, enciende una luz tenue, pone a ritmo una luz turbia y planta el cuerpo de la letra. Entonces, en el litoral de la lectura, escribe.

ENTRE ISLAS DE NOCHE

 “Es necesario inventar todo muy bien para que la voz nunca falle, es un trabajo arduo hacer que todos los hechos coincidan, un trabajo minucioso que no admite errores, un trapecista sin red, el peligro estaba en todas partes” (*)

 dulce 3

  Los silencios de la mesa familiar en “El retorno” y los silencios entre Eva y el protagonista de “Campo de sangre” irrumpen en el hastío y en el terror cotidiano como una intensidad que delata la paz armada del rito. En “Campo de sangre”, el paso de un cortejo va tan sin palabras, que casi elude la muerte” la mancha negra avanzaba hacia la iglesia todas las casas le cerraron la puerta a la muerta, los hombres caminaban con los sombreros en las manos a pesar del sol, jadeaban desesperados en el camino escarpado”(…)“al regresar al banco, pasé junto al muerto con el Cuerpo de Dios pegado en el paladar, descubrí una santa que nunca había visto”: Siempre me interesaron los rituales colectivos o individuales. Pienso que es en la repetición donde damos la debida importancia a las cosas. Un hecho, un acto que nos habita, podrá nunca haber existido, precisamos de la confirmación. Por otro lado, los rituales- los religiosos o los laicos- tienen siempre que ver con una continuidad. A mí me interesa esa idea: siendo siempre los mismos, estamos siempre cambiando. En los rituales, prende siempre la repetición de uno mismo y lo que hay en nosotros siempre tan fugaz. Por eso las celebraciones que toman ese sentido repetitivo tienen que ver con mi idea del pasado. Por tanto, celebrar también es repetir.

Viaje fantasma o El hombre barco-Salvador Dalí
Viaje fantasma o El hombre barco-Salvador Dalí

Intentamos ser los mismos ya siendo otros. Y, bueno, en cuanto al silencio, él también está en muchos rituales. El silencio es terrible. Hasta puede ser una señal de extremo confort. No hay mejor intimidad que estar con alguien en silencio, si el silencio no es pesado, si no es un cuerpo. Pero también es verdad que el silencio es una negativa a llegar al otro. Somos, de hecho, inviolables. El lenguaje cumple con la totalidad de nuestra aproximación al otro, con nuestra manera de ver el mundo y ver al otro. Y, por lo tanto, si voluntariamente nos remitimos al silencio, estamos agrediendo al otro. Estamos diciendo: no quiero que llegues hasta mí, no quiero llegar hasta ti. Y, de ahí, las  situaciones de conflicto, como  la de Eva y su ex marido o la mesa de “El retorno”, que se preparaba para abandonar un país, para perder un tipo de vida, el silencio está ahí. Y ahí es el sitio donde el rompiente sobre la roca simula ser una desventura del azar. Total, es de noche en la isla, ¿quién va a encolerizarse por travesuras del viento? Entre la noche no dicha y el peso del silencio, los náufragos sostienen la superficie del mar.

EN EL PRINCIPIO FUE UNA ISLA

“¿No os acordáis del pasado/ni caéis en la cuenta de  lo antiguo?/ Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis? /Pongo en el desierto un camino” Is, 43, 18-19 (Un epígrafe de “Campo de sangre”)

Una inmensa isla sobre un mar de nada no podía ni siquiera sentirse sola, porque la soledad aún no se había inventado. Era una gran oportunidad para aprovechar el tiempo y ponerse a leer, pero tampoco había tiempo ni libros. Así que no resultaba urgente ni despejar las tinieblas ni acomodar el caos, ni ninguna de esas cosas que suelen hacer los dioses en los orígenes. Había que fabricar una biblioteca. De ahí salió el tiempo, una masa inmensa que- no más nacida- se fracturó en mínimas islitas. Entre parte y parte, quedaron transcursos fuera de mundo, un aire extranjero, una inminencia de lo hostil. Una leve atmósfera Camus. Cantos de libros, orillas de las lecturas: Sinceramente yo no sé responder si los epígrafes bíblicos construyen una historia en paralelo a la novela. La Biblia fue de extrema importancia para mí. Me interesaba que en “Campo de sangre”, en “ese cementerio para extranjeros” estuviese presente, más como un sentido metafórico de lo que es la vida. Por tanto, aproveché lo  aprovechable de la Biblia para esta novela, con una lectura meramente literaria y cultural. El hecho de que mi personaje esté fuera de la ética y pueda referenciarse con “El extranjero” de Camus… sí, en cierta manera, hay la misma indiferencia. Pero yo pienso que hay la misma indiferencia en todas las personas que se apartan de las rutinas, de las repeticiones. En verdad,  somos programadas desde muy temprano para etapa: ir a la escuela, hacer un curso, casarse, tener hijos, trabajar. Evidentemente, todo esto nos da una identidad en lo social que acaba por ser nuestra identidad, acabamos por moldearnos a ella. Pero, cuando se sale de esa rutina, ¿qué sucede? El hombre de “Campo de sangre” mató. El personaje de Camus mató. Uno por motivos pasionales, el otro no. Pienso que ambos personajes podrían ser ligeramente equiparables. Pero es en la diferencia donde se atisba una chance:  Si mañana será un día diferente como sugiere  el final de araña y mosca, pues no sé qué decir “(Él) no hace nada más que observar a la mosca y a la araña y esperar el día en que en que una mosca consiga liberarse de la tela, ganarle a la araña”. Creo que podrá ser diferente, si queda algo que pueda ser diferente,  porque la inercia provoca el no cambio. Todos los cambios son asustadores. Cada pedacito del tiempo fracturado se encuadernó entre dos porciones de silencio.  Esos fueron los patriarcas de la escritura. Después, mucho después, el agua los hizo andar.

ASPAVIENTO ISLEÑO

La piel como flan casero resecado y las arrugas como caminitos de canela”.

“El hombre fuerte puso el auto en punto muerto y escupió ruidosamente por la ventanilla la sequedad de la tarde que se alojaba en su garganta”.

Tenía que conectarse con un continente y a la vez fundarlo. Tenía que decidir si sería isla volcánica, arrecife coralino o si se atrevería a ser de esas que se incrustan en el canal de un río. Río, lava o coral, todo demandaba inauguraciones. Necesitaba un gesto, un abanico de gestos, ¿pero hacia dónde?, ¿pero hacia quién?: Los gestos tienen mucha importancia. Casi toda la comunicación con el otro se agota en el lenguaje. Esto tal vez sea el mayor castigo para nuestra especie. Los otros animales no hablan, es decir, no tienen un lenguaje tan elaborado, se comunican de modo completamente diferente. Nosotros estamos condenados a un lenguaje  muy insuficiente para decir lo que realmente sentimos  o pensamos. Sin embargo, está este artificio, esta idea  de que es suficiente  y más que suficiente. Si así fuera, no se entendería la soledad  en nosotros. Los gestos completan la comunicación con los otros. Por eso un gesto, una mirada puede significar más que una larga conversación. Y si de charlas hablamos, “Campo de sangre” conversa mucho con y sobre  miradas. “(las cuatro mujeres) esperan en silencio sin saber qué hacer con las manos y con los ojos (…) Los ojos, que ellas lo saben, solamente descansarán cuando estén cerrados” (…)La ex mujer dice que nadie pudo ver todo sin ser igualmente culpable”. Si así es, ¿todo “dios” es culpable? La verdad es esa, cada vez vemos, tenemos que actuar en conformidad con lo que vemos. Si sabemos de una injusticia, por ejemplo, y no hacemos nada respecto a lo visto, solo el simple hecho de haberlo visto- nuestra inacción- ya provoca culpa. De alguna manera, tenemos responsabilidad sobre lo que vemos.  Si todo dios es culpable, sí, será, evidentemente. Eso si la culpa también fuera interesante cuando habla dios. Pero no, pienso que no, la culpa casi exclusivamente nos la inventamos los humanos. Mientras la isla primera se perdía en cavilaciones, el tiempo se le colaba por las fronteras. Y tanto la agigantó, que no pudo más y se llenó de culpa. Ya eran tres en el archipiélago del origen: isla, tiempo y culpa. Detrás de todo, se agitaba un rumor de biblioteca.

 dulce2QUIROMANCIA ORILLERA

 “Las manos tienen tantas líneas donde se pueden perder, la línea de la vida, la del corazón y la de la salud, una cicatriz, líneas paralelas, perpendiculares, una encrucijada, la quemadura del horno, las uñas quebradas”

“Entrecerró el ojo izquierdo, así una mosca gusanera podía ser una mariposa verde, los sentidos son tan insensatos que debe ser por eso que los hombres perdieron la fe”

simulacro de la noche-Salvador Dalí
Simulacro de la noche – Salvador Dalí

Tanto vagar y casi sin decidirlo, la enorme isla empezó a narrar su cuerpo. El comienzo de la narración iba siempre sobre los talones del comienzo de su tiempo. Donde era posible el roce entre esos dos despuntes, algo de poesía destellaba. Y, como “nadie sabe lo que un cuerpo puede” (1), la isla- igual que el tiempo- se deshizo en quebraduras. Vuelta archipiélago, las manos fueron refugio de huellas, asomó el dolor entre las partes, mostró su rostro la insensatez de los sentidos. Y, entre todo eso, alguna voz apuntó la palabra libertad: Sí, todos los cuerpos narran cosas, con sus marcas cuentas historias. Salgo a la calle y cualquier persona que me mire podrá saber cosas mías a través de mi cuerpo. Por tanto, sí, los cuerpos cuentan historias. Ya los textos de las manos y eso de leer las líneas de las manos, aunque no tengo estudios acerca de eso, me gusta pensar que sí, que por el lado lúdico, estas tentativas humanas intentan anticipar el futuro y combatir este miedo de lo que nos espera. Y por eso en mis novelas están tantas veces estos juegos con el futuro. Porque nada más asustador que lo desconocido el futuro; por mucho que sepamos dónde estamos hoy, ahora, nunca podremos saber qué va a acontecer durante  el próximo minuto. Y eso es atemorizador. Ahora, vuelvo al cuerpo y a los sentidos. Los sentidos son la manera más espontánea de aprender la realidad, la forma más inmediata, como el nombre lo indica, del sentir. Pero la libertad tiene necesariamente que ver con el pensamiento, porque la libertad y la persona son construcciones humanas. Porque todo, el modo en que nos organizamos en términos sociales, nos aparta de esa idea de libertad, de esa idea mítica del hombre salvaje que corre libre, sin obligaciones. La vida nos lleva a la existencia de una economía, lleva a que la libertad sea muy comprometida y que existan verdaderamente esclavos. Por tanto la libertad política, social y la afectiva son conquistas y por eso tienen que ser necesariamente pensadas, y más que pensadas tienen que ser disputadas, batalladas. Sin embargo, los sentidos no son una hipótesis de la libertad. Por el contrario, creo que los sentidos son engañadores y contribuyen muchas veces a la no libertad. La biblioteca de fondo acomodó sus huecos. Tenía que moverse para no verlo todo, para no caer en la trampa de lo divino.

JADEOS ENTRE MAR Y TIERRA

                        “Le estaba agradecido por haberlo tratado a pesar de las uñas de perro…le curaron al herida pero no le cortaron las uñas, no les interesaron como enfermedad incurable, la médica le sonrió nuevamente y él tuvo lástima de ser lo que las uñas denunciaban, el enfermo se acotó en la camilla para mostrar el dolor que lo mordía y él se alejó casi llorando, fue por poco que no lloró, fue por muy poco.”

En el estreno de sus manos, la isla  probó el puñetazo, los ademanes, el saludo y la caricia. En esos juegos andaba, cuando descubrió el pulso: un latido con ritmo propio, bien proclive a cambiar con el viento. Entonces, la isla creó los vientos. Cuando yo escribo, no estoy preocupada  por el ritmo que la novela va a tener. Sucede  que el ritmo es elegido naturalmente con lo que yo tengo para decir. Nunca pensé: “ahora voy a hacer aquí un capítulo más largo”, “ahora uno más corto”.  Claro que hay diferencias de ritmos. Cuando en la novela cuento la escena acerca de cortar un pie es distinto a cuando describo un paisaje.  Por otro lado, la alternancia de otros discursos separados por comas me da rapidez. Gana más rapidez, pero no es una cosa intencional,  aparece en la escritura así. En cuanto al cuerpo y lo que el cuerpo argumenta, eso  sí.

dulce 8annette_messager_mes_troph_es_1987_2Nosotros somos animales muy resistentes y nuestros cuerpos experimentan el dolor de una forma para mí inimaginable. Lo sé por experiencia propia. Por lo tanto, de alguna manera, me fascina esa resistencia al dolor. Especialmente cuando percibí que, por ejemplo, en situación de peligro, nuestros cuerpos pasan a ver en blanco y negro para economizar energía. Eso para mí es fascinante. El dolor extremo provoca desmayo para evitar la posterior memoria del dolor, porque sería insoportable vivir la realidad con esa memoria y el miedo de que se repitiese el episodio. Y los vientos se animaron en los vacíos entre los dedos, probaron las distintas honduras de los vacíos, barrieron la memoria y acomodaron las cicatrices. Prometieron volver pronto, antes de irse hacia los confines. Allí depositaron la memoria del dolor. Lejos, pero dentro del mundo. Como quien guarda un tesoro peligroso, entre dos libros de la biblioteca.

ALBAS Y CREPÚSCULOS

 La lámpara de los cristales apagada, sólo las lámparas opacas de la pared y la luz que proyecta el televisor iluminan mínimamente  a los que están cerca de esos focos, el pelo de Goretti azulado, la cara de Francisco cadavérica, el señor Campos con redondeles de luz en las orejas”.

           “(…) pero los ojos opacos no muestran sorpresa ni enojo, los ojos opacos muestran apenas la ruina de esperar”.               

                 Ya vuelta archipiélago y con sus manos a la obra, la isla vio el nacimiento de la luz entre sus dedos.  Fue un resplandor opaco, una sustancia membranosa que se extendía entre isla e isla. Un caldo diluido de estrella: De hecho, me gusta la luz turbia, me gusta la luz velada, tensa; pero también tiene que ver con lo metafórico,  porque la luz turbia oculta, encubre, por tanto no es tan cruel como la luz blanca, por ejemplo. Por eso en esta novela está tantas veces esta luz, porque los personajes son más disimulados, tienen secretos, son distantes. Y la luz cae pesada, como tedio denso, como secuaz de toda urgencia. Sobre el tedio, el tedio es terrible, nosotros nos aburrimos mucho, por eso  estamos siempre, siempre quejándonos de que nos falta tiempo,  pero aun así incrementamos actividades, actividades, actividades  para estar siempre ocupados. Yo creo que, a pesar de ser esencialmente contemplativos por naturaleza, nos deshabituamos y contemplar pasó a ser algo  terrible, terriblemente aburrido. Pensar para muchos también es aburrido porque no lo hacemos  tanto y  estamos frenéticamente ocupados en movernos. Los tiempos modernos son tiempos de extrema ocupación porque dejamos de estar con  nuestro pensar. Una cosa es movernos para caminar y ahí sí se pude dar el pensamiento, y  otra cosa es movernos para mil actividades, normalmente en grupo  por ejemplo, en el gimnasio. Ahí se trata de otra cosa, de una huida. Y puede sonar increíble: aunque no hubo un contorno de isla igual al otro, ni un pasaje entre dos parecido a otro, en esta infancia de las cosas, siempre alguna pequeña se quejaba porque se aburría. Ahí, había que ponerse a escribir nuevas cosas, a rebuscar alguna cita entre los libros de la biblioteca o a reinventar el juego de la luz,  para que nunca se atreviera a amanecer de la misma forma.

ISLAS PIRATAS

  “Le pedía perdón frecuentemente, lo que desagradaba a Eva, pues sabía que esa era la forma que él tenía para poder hacer siempre lo que quería”

 

Entre islas I-Carolina Diéguez
Entre islas I-Carolina Diéguez

       Era de esperarse: siembra hastío y cosecharás riñas. Primero, tímidamente- como quien, al inaugurar el primer daño, inaugura también el pudor con que lo ejecuta- comenzaron las rencillas. Luego la cosa se puso espesa. Las pequeñas contra las medianas, las poderosas contra las frágiles, las astutas contra las ambiciosas. Pero las peores de todas eran las reincidentes. Donde encontraban la disculpa, la gastaban hasta el fin de todas las creaciones. Hubo una que pidió tantos indultos y repitió tantas veces las mismas patrañas que, cuando pidió perdón por última vez, hasta las grandes religiones ya se habían cansado de vender indulgencias: Mi manera de pedir perdón a alguien por un comportamiento no digno es no repetir. Nuestros usos del lenguaje  nos permiten esta idea de que  si pedimos verbalmente perdón, estamos perdonados definitivamente. La iglesia católica también contribuyó a esta mal formación social. Y, por tanto, es de hecho una manipulación. Si no pensamos en no repetir la actitud, no repetir la ofensa, lo hacemos  sólo para apaciguar al otro, para que el otro continúe apreciándonos, que es de lo que se trata.  En la cortesía, en cambio, no hay manipulación. La cortesía es una manera de relacionarnos porque somos humanos y porque tenemos que vivir en conjunto. Quiero decir, evidentemente, podemos utilizar las reglas de cortesía para manipular, podemos todo, pero no veo una relación directa. Con toda amabilidad, el archipiélago se debatió entre la mano que se estrecha y la que esconde.

EN EL ESPACIO DE UN NOMBRE

“-¿Cómo será vivir en una isla?/ Tiene que ser como cualquier otro lugar/-(…)/Una isla debe tener una cosa diferente. / -Tengo mucha dificultad para pensar el mundo redondo (…) pienso más fácil en el mundo en forma de rectángulo.”

 “Le agradezco a Dulce María Loynaz  la definición de isla”

      Una isla, entonces, no era ni refugio ni aislamiento. Sólo un cierto modo de balancearse entre el peligro y la apuesta. Una isla, entonces, era el espacio donde el deseo jugaba a las escondidas con lo real. A lo real, por supuesto, siempre le tocaba contar. Cuando lo real se daba vuelta, solía no encontrar al deseo. Pero, muy de tanto en tanto, la cuenta terminaba con la cifra de un nombre.: Dulce María Loynaz  es una poeta cubana  a quien  nunca conocí, nunca tuve relación personal con ella, salvo a través de la lectura, que es una relación muy íntima. Pero un día leí una entrevista a ella, donde decía que tenía pena de morir porque perdería el nombre. Solo después de esa entrevista tan extraña, me enteré que ella no se llamaba Dulce María: había elegido ese nombre como la virgen Dulce María. Entonces yo no tenía publicada ni una sola línea y prometí que, cuando publicase, habría siempre algo de Dulce María Loynaz en mi trabajo. De ese modo, no sucedería lo que ella tanto temía: perder su nombre. Evidentemente, me gustaban sus textos. Pero hay en la imagen de la isla la referencia a una estrechez, aun límite, también al deseo de superarlo.  En el límite el deseo y lo real, entre las expectativas y realidad, siempre hay esta diferencia. Y a veces, es un camino enorme, vinculado al espacio de frustraciones que todos tenemos que tener para aprender a hacer, a generar cosas. Por eso nuestro actuar es tan doloroso, porque nos enseña ese espacio de frustración en que nada pasa como nosotros pensamos y deseamos. Hay que aprender a lidiar con esa diferencia entre lo real y el deseo. Si la isla es lo contrario al refugio o por el contrario, no me gustaría ser impertinente, sólo sé que con ese dolor brinco. No sé qué puede significar la isla para quien vive allí o para cada uno de nosotros. Sé que es diferente a un continente, sé que los isleños, las personas que nacieron en las islas, tienen un comportamiento diferente debido al espacio. Ahora, yo nunca viví en una isla, soy muy curiosa respecto a las islas, pero no sé. Y a veces las islas se cansaban de jugar a las escondidas. Entonces esperaban a que el atardecer les devolviera la luz de los comienzos y reinventaban los juegos.

¿NINGÚN HOMBRE ES UN ISLA?

Nunca se sabe cuándo comenzamos a quedar iguales a los que…a los que nos desagradan.”

“la dueña de la pensión le tenía miedo a la locura que resonaba en la caja de la escalera y la aproximaba al purgatorio”

Y así  llegaron el ajedrez, las damas y los juegos de cartas: “el truco” y  “El culo sucio” fueron los más exitosos. Por aquella época se vio que no era nada sencillo eso de que una isla fuera peón y la otra reina, que una fuera dama y otra alfil, que una tuviera la orilla con caracoles limpios y otra, el patio trasero lleno de desperdicios. Para entonces, los archipiélagos eran un montón y, entre islas y continentes, se desplegaba una infinidad de plataformas, rampas y escaleras. Así y todo, no hubo arquitectura capaz de impedir los vacíos y las fracturas. Mucho menos, las soledades. Siempre algo inasible “resonaba en  la caja de la escalera”: Los otros son quienes nos dan gran parte de identidad, nosotros somos como los otros nos ven  y también a través de los otros podemos tener idea  de lo que somos, son importantísimos en la definición del yo. Ser muchos, ser una multitud, y por lo tanto que haya muchos otros de nosotros, esa es una idea. Pero no me refería a eso. Lo que me gusta más pensar es cómo la vida de los otros nos forman, cómo la mirada de los otros nos cambia. Y es verdad que nunca sabemos cuándo comenzamos a ser  igual que aquellos que nos desagradan.  Ahora, los otros son también un tribunal, por tanto, muchas veces huimos de quienes somos o de lo que sentimos para  agradar a los otros, porque somos animales sociales y necesitamos pertenecer. ¿Y la relación de la maldad con los otros? “La maldad es un sentimiento que no necesita de los otros para existir, puede morir en nosotros”  Sí, la  maldad que no necesita de los otros es toda maldad que tenemos en nosotros mismos y que  cometemos sobre los otros Esa maldad que tiene que ser cometida sobre otro, evidentemente, precisa de otro. Parece evidente. Normalmente el otro tiene el poder de reacción, defensa, es otro ser humano en igualdad de fuerza, pero también podemos ser muy malos y ejercer la maldad sobre aquellos que no tiene poder de respuesta y aparece la maldad más seria. Y por eso intento ser vegana, esto es, intento en mi vida no causar sufrimiento alguno que pueda ser evitado aun sobre aquellos que no tienen derecho a respuesta. Los otros animales no tienen derecho respuesta. Vuelvo al tema de los “otros”, pero humanos. En “Campo de sangre” hay una pregunta que regresa una y otra vez:” ¿De qué se ríen las mujeres?” De qué se ríen las mujeres: las mujeres se ríen de todo, como los hombres. No creo que en la risa haya diferencia. Ahora, las mujeres tienen un tipo de maldad, al menos estadísticamente, que los hombres no tienen, más premeditada. En mi formación de derecho, cuando yo era estudiante, leí en derecho criminal que las mujeres matan de forma diferente, por ejemplo, con veneno. Los hombres matan al calor de una discusión. El hecho de que las mujeres maten de forma diferente, tal pueda decir que se ríen de forma diferente. Hacen todo de forma diferente. Y en los vanos, en los corredores, en los pasillos y en los entreveros de vegetación y telas de araña, se mezclaban los ecos de las risas con los gemidos, las distancias con los sofocos. Y, aunque se escribían libros a rolete, ninguna isla te sabía decir qué había sido de aquella primera biblioteca.  Hacia el origen, las manos se entumecían, llegaba la enfermedad y las moscas, como presagio, revoloteaban la sangre. Hacia el horizonte, en cambio, las manos se desperezaban de letra muerta. La luz continuaba turbia. Y el paso de cada quien seguía sin poder avanzar más allá de la orilla de su mano.

 dulce4mages

CAMPO DE AGUA. EL REGRESO

“Fijó los ojos y suspendió la respiración para que nadie se diera cuenta de que robaba tan fácilmente la belleza de aquel cuerpo”

“La belleza no se deja recordar, pide que se la mire constantemente”

“La muerte deja que la miren posada en el centro del auto (…) y se tapa con paños con galones dorados, así ataviada los que se cruzan con ella incluso la ignoran, nadie le teme, nadie grita, allí va un muerto, los autos de la muerte no tienen urgencia, tampoco prioridad, transportan lo definitivo y lo infinito”

Y, entre tanto juego, apareció “Ella”. Mientras todos se entretenían con los simulacros de eternidades, aprovechó y se llevó varias piezas y jugadores. La miraban sin verla del todo, la buscaban sin querer encontrarla, la describieron bella y obscena, seductora, atractiva y repugnante. Su espectáculo era, de cualquier modo, la caracola más misteriosa de la playa, la pieza faltante en el rompecabezas de las constelaciones, el paso más acá o más allá que destila toda palabra. La moneda oculta en la fuga de los cuerpos hacia otros cuerpos. El tono inaudible de cualquier pena: Yo no sé relacionar la muerte con la belleza. No sé ver belleza en la muerte, a no ser que en una manera específica de morir tal vez haya cierta belleza, una forma apaciguada, digamos. Pero ahora sé que la muerte es uno de los temas para escribir. De este lado, en la civilización occidental, hacemos todo para esconder la muerte – la muerte no es parte de nuestro día a día- los rituales de muerte son escondidos siempre que se pueda. Ser mortales explica toda nuestra angustia, toda nuestra prisa, toda nuestra urgencia. En mis textos hay también otro tipo de muertes, no solo físicas. Sí, es eso. Y el agua, que otra vez llega justo hasta ahí, hasta la orilla. Y se retrae.

(*) Todas las citas pertenecen a  textos de Dulce María Cardoso.

(1) Baruj Spinoza

 

 

 

 

 

 




LOBO QUE AÚLLA LA LUNA

La celebración: Entrevista al dibujante Troche

Entrevista: Gabriela Stoppelman, Milena Penstop
Edición: Gabriela Stoppelman
trochelobo

Acunada en aullido, nace. Y nunca ha sonado más clara. Tan poderosa se siente, que avanza sobre la gramática y se traga una preposición. Entonces, cuando el lobo no le aúlla “a” la luna, su voz se vuelve color, brillo y una escalera de repeticiones que fundan el infinito. Criatura y creador, dentro de un mismo contorno, azuzan al trazo. Contra un imposible borde, las formas rebotan y regresan a las fauces del lobo, en alimento y matices del gris. Hay que ver cómo, en esas digestiones, el animal desorganiza la habitualidad del canto y el prestigio de la noche. Hay que verlo, cuerpo adentro, borronear la frontera entre los cuartos y las alturas del cielo. Hay que curvar justo en la esquina, donde recorta aberturas en la cortina de la lluvia, barre las notas caídas de alguna tormenta fuera de calendario y prepara la valija, con el destino adentro.

Y también hay rostros que enmarcan ventanas y abren hacia interiores llenos de cielo. Y edificios de cubos desmontables, que renuncian a su obscenidad de mole, al rescate de paisaje e inmensidades.
No hay con qué darle. Diga lo que diga la leyenda, no importa si las noches son de luna llena, cuarto menguante o creciente. A todos los cielos nocturnos los funda un aullido de lobo.
troche imagen incial escaleraimages

 

NINGÚN INFINITO ES CERRADO

Estuvimos leyendo tus dibujos. Lo primero que te queríamos dar como lectura es que vimos que el infinito, un elemento recurrente en tu obra, es cerrado en “Dibujos invisibles”, tu primer libro y el segundo libro “Equipaje”, empieza con un infinito abierto. ¿Qué pasó que se abrió el infinito?

Nada. Es una casualidad de la que no me había dado cuenta. Cuando salió publicado vi que arrancaban de una forma similar, pero eso no fue buscado. En verdad, igual yo no veo a ninguno de los dos como un infinito cerrado, porque el primero está lleno de mundo, de profundidad, de estrellas y el contorno es cerrado y el otro está con el contorno abierto. Pero no es algo que haya sido consciente.

troche infinitocerado

troche infinito abierto

Pero el infinito es una figura que a vos te interesa…

Sí, bueno, hay varias puntas que se repiten en los libros, como escenarios en los cuales encuentro posibles escenas. No sé por qué. A todos, en cierta forma, hay cosas que nos llaman más la atención que otras. A mí me pasa con el infinito, con el universo, la noche…
troche telescopio mira infinito089183ba9854bf42edb7235128456e3e

LA NOCHE DERRAMADA

troche tejer la nocheimages

También hemos leído que, aparte de todos estos elementos recurrentes, también vuelven las escenas donde hay continuidad de realidades: la noche se continúa con el día, lo externo con lo interno… ¿Hay alguna poética surrealista ahí en ese punto, digamos, un estilo Troche de continuidad de dimensiones?

Herencia surrealista …

Me refiero a que los hombres se continúan con los espacios, los espacios con los hombres.

¿A qué dibujo te referís, más o menos?

Por ejemplo, cuando por las ventanas entran las noches que terminan como mantas y cubren a las personas.

trochenoche como mantaimages

La verdad, yo no tengo mucha idea de nada antes de dibujar. Tampoco después. El análisis de las cosas no existe en el proceso creativo. Si las cosas salen así debe ser por algo… Ahora que vos me lo decís me empiezo a ver un poco a mí, pero me da un poco de miedo. Se repite mucho eso de la noche que entra por la ventana, el telescopio que vuelca universos como si fuera vino. Pero no es algo que yo busco transmitir. Sale. Yo veo la hoja sin ninguna idea previa. Está la hoja en blanco, yo me siento y empiezo a jugar y las cosas empiezan a salir. Y debe haber alguna necesidad de expresar algo de adentro y no sé por qué.

LA PALABRA INVISIBLE

¿Cuál es la relación de las palabras con tu obra? Vos decís: “no me pongo a pensar antes, no me pongo a pensar después”. Pero hay, sin embargo, por lo menos dos momentos en que las palabras aparecen en tus textos, que son los títulos: “Dibujos invisibles” y “Equipaje”.
troche libro7b
Mirá, el tema del título es algo que fue en contra de lo que yo quería. Porque la editorial me exigía poner un título o, al menos, era una de las cosas con las que debía transar. Mi idea era que el libro fuera totalmente mudo pero, claro, yo no tenía idea del mundo de los libros. Así que me dicen: ¿Y la gente cómo va a pedir el libro en las librerías? ¿Cómo aparecerá en un catálogo? Todo un tema… y hubo que buscar un título.

¿Pero no lo pusiste vos?

No, no lo puse yo. El título es una idea de un dibujante argentino que se llama Kioskerman, que además hace el prólogo del primer libro. Es una de mis influencias y sé que a él le gusta mucho mi trabajo. En un comentario que me dejó en mi blog, me dijo que mis dibujos eran como invisibles…

troche dibujos invisiblesdescarga
“Que concretan el aire en el papel. Que la invisibilidad logra concretar el aire en el papel.”

Eso mismo. Entonces, “Dibujos Invisibles” salió de eso que me decía Kioskerman y “ Equipaje”, me lo recomendó mi madre. Pero ninguno de los dos títulos es mío. Para mí es imposible encontrar palabras. Me cuesta mucho la expresión con la palabra escrita.

PODEROSAMENTE LEVES

troche tapa equipajeA Milena, de doce años, le llama mucho la atención cómo vos trabajás los cuerpos. Encontramos que, en el primer libro hay seres en equilibrios frágiles y, en el segundo, ya todos han perdido ese equilibrio y directamente son livianos y vuelan, son elásticos. ¿Cuál es tu relación con estos cuerpos no sólo frágiles y débiles sino flexibles, como dice ella?

trocheequi2
¿Con los equilibristas, decís?

Sí, también con esos equilibristas, con los cuerpos leves y con los cuerpos con esos brazos que se estiran como elásticos más allá de lo posible dentro de lo real.
troche cuerpos elásticosCYkB3wQWsAEr_TE
Mirá, en el segundo libro, los personajes entran a escena y experimento mucho más con el cuerpo parado ahí, dejando que le sucedan cosas. Si, al quedarse parado, no sucede demasiado, el cuerpo comienza a liberarse. Me imagino que va por ese lado. En “Dibujos invisibles” está más el actor que se encuentra con otros elementos no humanos, como una linterna, con un instrumento, con utilería, digamos. Y en “Equipaje” está más la cosa del ser solo, totalmente solo en la hoja. No todo el tiempo, pero se da eso.

troche solo y ls otros69177_10151201510116117_883224017_n

CAJONCITOS MEZCLADOS

¿Y cómo decidís –si es que decidís- cuándo tus dibujos son como poemas (se dan en una sola imagen) y cuándo empiezan esas series de dibujos que, para nosotros, son tus dibujos-cuentos, tus dibujos-narraciones que transcurren en varias páginas? ¿Cuándo concentrar y cuándo expandir?

Eso depende de lo que necesite la historia. En realidad, todo lo que hay en los libros son historietas. Los que ocupan varias páginas son historietas de varios cuadros y los de unan imagen sola, historietas de un solo cuadro. Se les dice de distintas formas: cartoon, humor gráfico, etc. Con el tiempo, me fui volviendo cada vez más sintético. Antes hacía historias de varios cuadros, ¡e incluso escribía! Después, me fui volviendo más mudo y empecé a necesitar cada vez menos cuadros para contar las historias.

Por eso te decía que los más breves parecen poemas visuales, por la síntesis.
troche poemaae732b_XXXL

Bueno, alguna gente dice que yo hago algo como poesía, pero es historieta. Por ahí tengo una mirada bastante poética de las cosas, pero no soy poeta.

¿Qué es lo poético?

La verdad, ni idea. Mi padre es poeta, leo poesía, pero yo nunca pude escribir un poema.

Pero pudiste dibujarlo. Quedate tranquilo que vas muy bien.

Culturalmente, la gente piensa que lo nostálgico, lo profundo, lo infinito o el cielo son cosas que van más con la poesía y asimila la historieta con el entretenimiento, con el humor, con lo gracioso. Y, cuando ven lo mío, arrancan para el lado de la poesía. Y lo que hago yo es historieta pura. Si vos ves los dibujantes de los años 40 o 50, eran extremadamente poéticos.

Nosotros te asociamos directamente con la poesía, pero no por lo que vos decís, sino por cómo está dislocada la lógica causa-efecto, cómo las herramientas pierden su uso de herramientas y se transforman en lo que se produce y ya no en lo que se usa para producir, cómo las consecuencias se vuelven causas.

troche objetouso insualimages
troche.maquina escribirjpg

Lo que sucede también es que los años pasan y se empiezan a expandir las fronteras de los cajoncitos donde se colocaba aquí la poesía, aquí la historieta. Antes, la fotografía no se consideraba arte y hoy es imposible no pensarla como tal. Creo que hay infinitos dibujantes que hacen poesía con sus dibujos, como escritores que… no sé, García Lorca dibujaba.

Sí. Hablábamos de poesía, más allá del género. De la que, finalmente, no necesita ni palabras ni dibujo. De lo que sucede mientras se escribe con palabras o se dibuja el trazo.

Yo lo que hago son dibujos. Soy dibujante. La necesidad que tengo para expresarme, la primera necesidad que tuve en ese sentido fue pictórica, hacer algunas rayitas y dibujar, nunca me vi como un poeta.
troche lluviaimages

 

EL MATIZ DE LA MIRADA

Y decime: ¿Por qué la ausencia de color?

Bueno, cuando comencé a probar, porpuro negro y blanco alguna razón, me quedé con el blanco y negro. Me parece la forma que más se asemeja a cómo veo o siento yo las cosas, como les pasa a algunos fotógrafos, que tienden más al blanco y negro o al sepia. Veo los colores de las cosas, pero siento las cosas en blanco y negro. No me encuentro con el color. Me gusta ver en otros dibujantes las cosas con color. A mí el color no me queda bien, me da miedo, le tengo terror. Con el negro y los grises me siento cómodo, bien. Probablemente, estaría bien que empiece a probar de meter de a un colorcito y, con el tiempo, otro colorcito y así. Pero no es lo mío por ahora.

EL EXILIO EN INFINITO

Vimos que todos tus personajes que se quedan en la mitad, terminan encerrados. ¿Pensaste alguna vez en lo peligroso que es el centro en tus dibujos?

Dibujo

No lo he notado. No me había dado cuenta… el tema de la nena y la rayuela es, sí, el encierro pero también es como una historia que vuelve a suceder, como el juego.

Como un cuento, que se muerde la cola.

Y yo soy medio así también. En mis primeros dibujos, hacía un personaje en una isla. La verdad es que la explicación no la tengo, pero siento una necesidad de libertad y, a la vez, de que no me molesten, de instalarme en mi juego. Y después hay otras cosas. Yo viví en el exilio, por mis padres. Fijate que el tema del desarraigo lo tengo muy vivido.

 ¿Dónde estuviste exiliado?

En Argentina, en Francia, en México. Mis dibujos son autobiográficos. Salvando las trocheexiliodescargadistancias, obviamente, es un poco como Frida Kahlo que, cuando le decían que sus dibujos eran surrealistas, ella contestaba que no, que eran autobiográficos. Una cosa es el surrealismo de Dalí y otra cosa Frida Kahlo. Lo mío con la rayuela o con la valija es una historia totalmente autobiográfica.

Es curioso cómo regresa la imagen del infinito, el juego de la rayuela que vuelve a empezar y la cinta de Moebius de la que hablábamos al comienzo. Y el centro, como el lugar donde parece que no hay salida, el exilio ¿no?

Creo que mi trabajo es autobiográfico y siempre habla un poco de estos temas, de la soledad, de encerrarme, y también del amor a la vida, del universo, del infinito, la lluvia, la música. Cuando empecé a dibujar fue porque si no lo hacía, no terminaba bien yo. Fue como el escape. Desde que empecé hasta este momento, me han pasado cosas increíbles con el dibujo, pero nunca lo vi de otra forma que mi medio de expresión. Ni siquiera es mi trabajo y te digo más: le escapo a trabajar con el dibujo, las veces que lo he hecho he sufrido muchísimo, no puedo dibujar por pedido o cosas así.
troche sin precio

SON DE TRAZOS

Milena: La pregunta es sobre las notas musicales ¿Por qué las usás como objetos?

Primero que todo, a mí me hubiese gustado ser músico y no pude. Así que puedo ser músico con los dibujos. Sé que todavía estoy a tiempo, pero es más difícil ahora. Entonces pienso que, inconscientemente, cuando dibujo notas o guitarras o músicos tocando instrumentos, yo estoy haciendo música con los dibujos. No hay sonido, pero allí se puede leer música. Después, hay un poco de influencia de las pelítroche notas musicalesdescargaculas de Chaplin o unos dibujos animados que yo miraba cuando era chico, como la Pantera Rosa, que mostraban situaciones con instrumentos y y con la música. A mí me gustaba, siempre quise dibujar músicos. Me fascinan la vida de los músicos y los instrumentos. Entonces, como no tengo instrumentos porque son caros y no sé tocar, los dibujo y dibujo músicos y ahí pasan cosas.

 

trochenotas como objetosvatars-000025153828-z3qazr-t500x500

Y no hay con qué darle. El blanco encerrado en la decisión del trazo es contundente como un sonido. Los contornos acunan el espacio de un territorio, desde donde partir sin exilios, a donde regresar sin inmovilidades. Puede ser, entonces, que una sombra de la luna proyecte al lobo y que el niño se vea en la dimensión del padre. Tantas inversiones son posibles y tantas continuidades dibujables. Todo por el simple hecho de haberse tragado una preposición.

Niñapadre




TAM TAM DE CEREZAS

Por Viviana García Arribas

La Celebración: Sobre “El retorno”, de Dulce María Cardoso.

EL SON

IMAGEN 1Vibra un son y trepida la historia. Lo cotidiano se vuelve plegaria y el escape es la única salida. Cae un gallo de loza y, con su estrépito, rasga el silencio de la mesa familiar. Otras quebraduras preludian desgracias: las macetas de la escalera se precipitan tras los pasos de la madre cuando el padre es arrancado del hogar. Pero en la metrópoli hay cerezas y las muchachas son lindas. Y el clima es templado y la vida sonríe. Mientras, en la colonia, los tiros lejanos invaden los juegos de la tarde y ponen en eco la aparente calma en la vida de Rui. El silencio de haberlo dicho todo se repliega ante los estallidos que simulan acercarse.

IMAGEN 2Esta alternancia entre el sonido y su ausencia articula el eje de esta novela, en un pulso que se repite -unas veces  más evidente que  otras- en  ecos de  tambores. El ritual cruza recuerdos de infancia con el abandono obligado de los colonos de Angola, luego de la Revolución de los Claveles, en 1974, en Portugal. Recuerdos, sin duda, autobiográficos “…hoy, temprano y en mi cabeza, este día dejó de ser este día. Mamá estaba preparando arroz con leche y, por algunos instantes, este día se me transformó en uno de los domingos de otrora”. El pasado como una ausencia palpable es, también, la metrópoli. Es la llegada de la madre a la colonia para casarse y su dificultad para reconocer en el hombre a aquel que había amado en Portugal “…mamá buscó en el muelle a ese muchacho que había huido de la miseria de la aldea muchos años antes … En lugar de él, un hombre le hacía señas discretamente desde el sitio más escondido del muelle.”

El pasado como puro presente.

LOS BANDOS

IMAGEN 3

Y el son trepida si aparece el otro, porque “ellos son los negros”. Irrumpe en amenaza de sangre cuando repica el eco en los disparos lejanos. Aturde el pulso que retumba y marca el destino de Rui, al llamar a su puerta. Son ellos, los negros. La prepotencia de los despojados brama desde un jeep. Y causa, a su vez, un despojo. Se llevan al padre a punta de pistola. Es, entonces, el bando de los blancos y el de los negros,  quien da cuerpo a ese contrapunto consagrado por el silencio y los tiros. Sigue el bullicio del aeropuerto hinchado de gente y la ausencia del padre, a quien una brigada ha “…metido a la fuerza en el jeep.” Repica una vez más el ruido de la partida y encuentra eco en la imagen de la captura. Cada párrafo cuenta la angustia de la espera mientras revela, antes de cada punto y aparte, un pequeño fragmento sobre el destino del padre.

En el aeropuerto los acompaña el tío Zé, el de los labios en forma de corazón. Ese que “… no era como los otros soldados de la tropa, cerraba los ojos cuando bebía gaseosa, le encantaba pestañear, se quejaba de la humedad que le hundía los pulmones y le pudría la piel, del calor que no le dejaba fijar la mirada, los otros reclutas no hablaban así…”. El mismo que, junto a Nhé Nhé -el ¿amigo? negro de “boquita delicada” que fuma como las mujeres- ayuda al pueblo oprimido en Angola. Rui y su padre, en cambio,  son hombres que no lloran, hablan sin pestañear y nunca, nunca, serán bellos. Porque bellas solo pueden ser las mujeres.

Unos y otros definen las tensiones en una puja en la que el número dos marca el ritmo. Blancos y negros, hombres y mujeres, la colonia y la metrópoli. El silencio y los disparos.

El otro como enemigo.

EL VERDE

IMAGEN 4

La madre “…no apartaba la mirada de la vegetación que estaba más allá de la tierra asfaltada, y dijo, me gustaría ir al corazón de esta tierra, al sitio donde los pájaros gritan, una vegetación tan profunda donde ni siquiera la luz del sol logra entrar, me gustaría sentir la sombra oscura de esta tierra.” Destila el verde vegetal el odio de la tierra por el invasor. El corazón anhelado por la madre se vuelve esquivo y su latido se traduce descompuesto y enfermo: el calor pone la carne verde y  de ese mismo tono se ve la pasta en el pelo la hermana. A Rui, le parece asquerosa. El cemento de las casas se cubre con el verde pegajoso de la lluvia y “… el agua podrida era tan verde que se podía cortar con un cuchillo”. La historia se tiñe de selva y es verde la zona del casino del hotel en la que se reúnen los “retornados” –mote entre la burla y la conmiseración que se usaba para quienes volvían de las colonias-  los que también podrían ser “verdes con lunares amarillos”, según  la particular visión de Rui.

IMAGEN 6

La selva invade el texto en verdes cotidianos, en usos impensados, en olores, en sabores casi siempre desagradables, muchas veces ligados a lo corrupto y la descomposición. Sin embargo y de vez en cuando, centellean el olor a manzanas de Silvana o la luz verde de las luciérnagas. Porque, al fin de cuentas, nada es del todo malo. Dibuja, también, la vida diaria de Rui en las aspas del ventilador, los azulejos, el sillón de cuero o el auto del padre.

Rezuma el veneno de la ausencia y destila las fragancias del recuerdo.

IMAGEN 7

EL REGRESO

“Cómo es que se hace para regresar a casa”. La huida se torna en decepción. El hogar, esa tierra que jamás será propia, queda al sur, es caliente y suena como un tambor. La metrópoli es una decepción: hacinados en un hotel de “retornados”, Rui, su madre y su hermana transcurren la espera incierta del padre. Y, en ese transcurso, la imposibilidad de transformar una habitación de hotel en un hogar convive con la asistencia a una escuela donde la maestra se resiste a aprender sus nombres.

IMAGEN 8

Porque, al fin de cuentas, las cerezas de la metrópoli no aparecen y las muchachas no son tan lindas. El anhelo transformado en realidad es el frío del invierno y la incertidumbre por el futuro. En su destierro, Rui piensa cuánto tiempo les llevará a los nativos, allá en Angola, ocupar la que era su casa, quién tomará sus lugares mientras él no encuentra el suyo. Una vez más, repica el son: allá y acá, nosotros y los nativos, los “retornados” y el resto.

El ritual de la vuelta al lugar donde nunca se ha estado vibra en los ecos de la tierra y celebra la vida, a pesar de todo. Por eso, antes de la partida hacia una nueva casa, Rui se demora en la terraza del hotel que no ha sido su hogar.

Sabe que el futuro es también haber estado ahí.

IMAGEN 9




OJO SARCÁSTICO, DESDE LO OSCURO

Por Víctor Dupont

La celebración: sobre laberintos y preguntas

EL LABERINTO: ¿CELEBRACIÓN O ABISMO?

ArcanoEntramos a un laberinto. Es decir, nos perdemos. Entramos y nos extraviamos.

¿Hay algo que celebrar en esta acción?

Teseo entra a enfrentar al Minotauro. Sale, victorioso. Afirma haber matado a un monstruo. Pero, ¿muestra alguna prueba? ¿O sólo la espada envuelta de sangre y sus ojos sarcásticamente vencedores?

Teseo vuelve y proclama haber descifrado el enigma.

Pero, ¿alguno puede corroborar, por ejemplo, que Teseo mató al Minotauro? ¿Existe un relato de Teseo, un relato T?

Salimos de un laberinto.

¿Qué decimos al salir? ¿Hemos vencido?

El enigma se derramó en nosotros. Podremos hablar de que no pudo con nosotros un toro (¿lo otro?). Podemos decir que descubrimos un centro. Y, sin embargo, no. La embestida del toro será en un centro descentrado, en un movimiento permanente del enigma. Un enigma que se desplaza desde el adentro al afuera. Más mundano el asunto:

No hay centro.

No hay fundamento inatacable.

El toro sagrado celebra la muerte.

(Del otro lado, de afuera, un dios con máscara taurina baila y canta).

Asumir nuestro laberinto es un primer paso. Entonces, podremos comenzar a cantar. O propiciar un encuentro.

O celebrar alguito, que es mucho más que nada. Y mucho más que nadita.

(El ojo desde lo oscuro ríe.)

PRIMER LABERINTO: LA SEXUALIDAD DE UNA DIOSA

El mito nos cuenta un porqué del laberinto, con un hilado de narraciones.

Pasifae, cuyo nombre puede significar “luna”, tenía un linaje celestial. Hermana de la maga Circe, fue elegida para esposa del rey Minos. Amante de Hermes y de Zeus, la humanidad occidental la recuerda, sobre todo, por ser la ninfa poseedora de una atracción sexual hacia un toro sagrado.

El hilo de su laberinto estaba ahí.

Con Minos formaron el matrimonio real de la antigua Creta. De esta pareja se dijeron muchas cosas, tal como consignan Apolodoro, Pausanias y Virgilio en sus textos. Llama la atención que los mitógrafos de la antigüedad nos refieran las infidelidades del señor esposo. “Reiteradas”. “Repetidas”. “Ostensibles”. Los adjetivos convencen a los escritores de que, por eso mismo, Pasifae deseó al toro sagrado y celebró cópula con él. Según esta lectura, la guiaba el deseo de vengar la traición de su marido.

Sin embargo, hay otras versiones. Minos -hijo de Zeus y de Europa- ante la necesidad de ser aclamado rey, pidió ayuda al dios del mar. Así, Poseidón, amigable, hizo brotar de las aguas un hermoso toro blanco. Minos prometió retribuir la ayuda y sacrificar al animal en nombre de su dios benefactor. Pero Minos se maravilló con el toro, con su belleza, con el esplendor de su poder. Llegado el momento de devolver favores, el nuevo rey escondió al animal en su rebaño y sacrificó otro, para engañar a Poseidón. Enterado de la traición, el dios de los mares inoculó en Pasifae un deseo atroz por el toro sagrado.

Resultan extrañan estas ideas. ¿Cuál es el motivo de la inclinación sexual de una diosa? Para los mitógrafos, Pasifae actúa por venganza o por una influencia de otro dios. Sin embargo, desde los ensayos de Freud hasta el actual “Diccionario de la parafilia”, las prácticas zoofílicas se incluyen en los caracteres de la sexualidad humana. No se requieren fines superiores. Hombres y mujeres ejecutan actos genitales con animales. Nos parecerá repugnante, pero sucede y el asunto puede estudiarse, clasificarse y pensarse.

En el caso de Pasifae, tenemos agravado el asunto. Ella era divina. Y el toro, un animal sagrado. Arriesgamos la hipótesis de que la metáfora del laberinto, en este mito, se extiende en todas sus ramas. Así, es laberíntica la sexualidad de una diosa y tortuoso el camino que la lleva hasta copular bestialmente con el animal. Fruto de este coito nacerá Asterión. El Minotauro. El monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre.

Para resumir y avanzar digamos: Minos se enteró de todo.

A CREAR EL LABERINTO

Apolodoro narra las incertidumbres del esposo engañado. El Minotauro IMAGEN2tenía, encima, el problema de que sólo se alimentaba de carne humana. Minos consultó a un oráculo. Ahí fue cuando le sugirieron la construcción del laberinto donde encerrar al hijo fruto de la infidelidad. Dédalo, el arquitecto encargado, ejecutó una obra de inspiración divina y artesanía humana. Minos encerró al toro, aunque algunas lecturas indican que él también se perdió en el laberinto.

En fin, problemas sagrados aparte, Minos utilizó al monstruo para someter definitivamente a su rival político, Atenas. Su astucia resolvió dos asuntos a la vez: Creta impuso el sacrifico de siete mujeres y siete hombres por año. Esos 14 jóvenes serían el alimento del Minotauro.

La carne ateniense entraba al laberinto. Y era devorada.

EL LABERINTO DEL LOGOS

Hasta acá, el mito. Como Platón, saltemos de la narración a la reflexión.

El filósofo Giorgio Colli analiza este relato en torno a los orígenes de la filosofía. Escribe: “El laberinto es obra de Dédalo, un ateniense, personaje apolíneo en el que confluyen, en la esfera del mito, la capacidad inventiva del artesano que es también artista (recordado como ancestro de la escultura) y la de la sabiduría técnica que es igualmente y ante todo formulación de un logos sumergido todavía en la intuición, en la imagen. Su creación oscila entre el juego artístico de la belleza, extraño a la esfera de lo útil (…) y el artificio de la mente, de la razón naciente, para desenredar una oscura pero muy concreta situación vital.”

Colli detecta en los griegos una afición por los enigmas. A su vez, asocia la figura de la “sabiduría” a la capacidad visionaria de develar enigmas. La locura, la manía: ahí los procedimientos para acceder a la sabiduría, a la visión, a la solución del enigma. Colli se apoya en mitos, pero también en ejemplos de filósofos. Recuerda a Heráclito mofándose del pobre Homero y de su incapacidad para develar un acertijo que le formularon unos chicos. Recuerda, también, al acomplejado Edipo con su acierto trágico ante la esfinge. Los griegos eran afectos a estos juegos. El camino de los enigmas y de los acertijos fue desde su inicio en oráculos y en ritos mistéricos hasta el llano. Ahí está la invención de un procedimiento que sustituye a la locura y a la manía: la dialéctica. El creador de este recurso fue, ni más ni menos, el divino Platón con sus diálogos. Con su escritura.

La escritura plasma, según Colli, el pasaje de la sabiduría a la filosofía.

La escritura filosófica asume el reto del ojo sarcástico. Y nace, no a la salida del enigma, sino en la propia asunción de su centro descentrado.

Pero estábamos en otra cosa. Pues, en este viaje, entre los oráculos hasta los pensadores, hay una parada obligatoria. El enigma en el espacio. La arquitectura del acertijo. El logos del artesano en la materia. Estábamos en el laberinto.

IMAGEN 3EL LABERINTO Y LAS METÁFORAS EMBLEMÁTICAS

Borges, como se sabe, fue quien más peleó por el símbolo del laberinto. Y se centró, siempre, en el Minotauro. En su cuento “La casa de Asterión” aventura una primera persona y le da la voz al monstruo. Allí leemos la letanía de su encierro, la atroz repetición de su rito, la piedad por sus víctimas. Incluso, al final del relato, queda la sugerencia de que el Minotauro se dejó matar por Teseo.

Pero a Borges no le interesaba este mito en particular, sino  lo que podía aportarle a su poética en el despliegue del laberinto. El laberinto, metáfora del universo. Borges canta en uno de sus sonetos: “No habrá nunca una puerta. / Estás adentro / y el alcázar abarca el universo / y no tiene ni anverso ni reverso / ni externo muro ni secreto centro. / No esperes que el rigor de tu camino  / que tercamente se bifurca en otro, / que tercamente se bifurca en otro, / tendrá fin. / Es de hierro tu destino / como tu juez. / No aguardes la embestida / del toro que es un hombre y cuya extraña / forma plural da horror a la maraña / de interminable piedra entretejida. / No existe. Nada esperes. Ni siquiera / en el negro crepúsculo la fiera.”

La peor pesadilla, no obstante, es otro laberinto y más elemental. El laberinto de una línea recta. Un dédalo infinitamente perverso imaginaría una sola línea recta, para perdernos mucho peor que en intrincadas arquitecturas. Al menos en ellas tendemos a movernos hacia muchas direcciones. La recta añade el terror de la monotonía. La reverberación de una letanía peor.

La ausencia de enigma.

La pesadilla de la inmortalidad.

El absoluto de un centro sobre nuestros hilos.

EL LABERINTO DE ARIADNA

Hablemos de Ariadna, una de las hijas de Minos y de Pasifae. La recordamos por el ovillo de hilo y por la espada mágica que le otorga a Teseo para matar al Minotauro. La podemos imaginar como parte de una familia infernal. La podemos imaginar al ver la llegada del héroe ateniense y enamorarse. O desesperada por escapar. Sin embargo, quizá un rasgo característico de Ariadna sea ser el vértice principal de un triángulo. Estar entre un héroe, Teseo, y luego un dios, Dionisos (el ojo sarcástico mira a un borracho con máscara taurina). En el mito, Ariadna es quien ayuda al proteico ateniense a vencer al Minotauro. Y, al final, quien termina casada con el dios de la vid, de la embriaguez y de las orgías. Pero contemos la historia paso a paso.

Teseo decidió poner fin al suplicio de Atenas por parte de Creta. En una expedición a Cnosos (donde estaba la sede de Asterión), fue con las víctimas estipuladas y decidido a vencer al monstruo para liberar a su ciudad. Allí se encontró con la bellísima Ariadna, que se enamoró de él y le dio -como dijimos- el ovillo de hilo y la espada mágica. A cambio, le pidió que se casara con ella y la llevara lejos de su familia.

Saltemos un segundo en el tiempo y vayamos a una carta de un mazo muy especial. Existe un Arcano del Tarot llamado La fuerza. En su imagen, vemos a una mujer dominar, serena, a un león. La mujer lleva una corona de flores y una aureola con forma de infinito. Sus manos doman la boca de la fiera y reina la templanza en su actitud. Algunos comentarios de este arcano indican que la fuerza – atributo supuestamente masculino – en verdad corresponde a la mujer. Con lo cual, podemos imaginar en el accionar de Teseo la música de lo femenino. Mató al Minotauro no sólo con los instrumentos de Ariadna, sino con el entramado de la fuerza, el equilibrio de las manos con la espada y la certeza de la templanza interior. Teseo venció y se llevó a su musa.

Un ojo sarcástico contempla cómo, ungido en tanto héroe, toda Atenas lo veneró.

DISPAREMOS SOBRE TESEO

Fue Nietzsche, quizá, el primer enemigo conceptual de Teseo. En verdad, no le caían muy bien los héroes. Escribe Deleuze en su texto “El misterio de Ariadna”: “Teseo parece ser el modelo de un texto de Zaratustra, libro II: “los sublimes”. El texto trata de los héroes, hábiles para descifrar enigmas, para frecuentar el laberinto y para vencer al toro. Este hombre sublime prefigura la teoría del hombre superior, en el libro IV: allí él es denominado “el penitente del espíritu”, nombre que se aplicará más tarde a uno de los modos del hombre superior (el Encantador). Y los caracteres del hombre sublime coinciden en general con los atributos del hombre superior: su espíritu de seriedad, su pesadez, su afición a llevar cargas, su desprecio por la tierra, su incapacidad para reír y para jugar, su propósito de venganza.”

Cierto es que Teseo venció al toro. Zaratustra desea ver al héroe semejante al toro blanco que resopla y muge delante del arado. Así, “su mugido debería cantar la alabanza de todo lo terrestre… Dejar los músculos distendidos y la voluntad desuncida, eso es lo más difícil para vosotros los sublimes”.

El héroe sabe batallar. Conoce la guerra. Conquista con su violencia a las mujeres o, si no, las rapta. Y no sabe cantar para seducirlas. Canta en campo de batalla himnos fascistas o estupideces para darse valor. Los poetas suelen a veces cantar a los hombres de acción, y está bien. Pero el héroe desafina. Porque el canto es propiedad de los hombres que aprendieron de los pájaros. Quien canta sabe volverse liviano y trashumante. Y, según las tradiciones de Orfeo y de Dionisos, el cantante tiene mucho de vagabundo. Teseo, que no aprendió música, llevaba el engaño del hombre superior. El hombre superior confunde afirmación con carga. No afirma la vida ni la tierra ni el cuerpo: carga. Se hace pesado. Es ascético y moralista, jamás creador. Es aquel que lleva a la guerra los valores, y da su vida por ellos. El hombre superior, un gigante que de niño oyó demasiados sacerdotes y no aprendió nada del mugido de los toros.

Nietzsche grita con Teseo.

Nietzsche también, en el laberinto de su locura, buscaba a Ariadna.

EL LABERINTO SENTIMENTAL DE NIETZSCHE

Nietzsche amó. Y no fue correspondido. Sus dos IMAGEN 4principales amores, Salomé y Cósima Wagner, formaban en su fantasía un triángulo. Triángulo que se completaba con Paul Reé y con el sublime Wagner, respectivamente. Veamos el último, el más célebre.El amor de Nietzsche por la mujer del músico fue secreto. Sin embargo, es muy probable que la caracterización que hace del héroe y de los hombres sublimes pueda vincularse a lo que le inspiraba Wagner. La música wagneriana era pesada, seria, “alemana” en el peor sentido de la palabra. Así lo veía Nietzsche, ni bien comenzó a distanciarse de su maestro. Lo que – en su juventud -pensó en tanto arte del futuro, en su madurez lo entendió como una momia cristiana más. En algún momento, sin embargo -y más allá de las polémicas estéticas o filosóficas- Nietzsche se enamoró de Cósima. En Zaratustra, el texto “El canto de la noche” reclama una novia. La canción de los amantes y la noche. Detengámonos un segundo.

Alain Badiou dice que el amor empieza suspendido en el azar de un encuentro. Pero parece que hay un paso anterior. Un grado cero del acontecimiento amoroso. La llamada. Uno de los dos futuros amantes, siempre llama. Puede llamar con la mirada. Con un gesto. O con algún mensaje anónimo.

Los poetas llaman con su canto (cosa que los héroes desconocen, ya sabemos). Y Nietzsche, a través de Zaratustra, llamó a Ariadna. Y, a través de Ariadna, llamó a Cósima, casada con ese Teseo nórdico, sublime y -por qué no- protonazi.

Otro Arcano del Tarot es el de Los enamorados. Allí, un hombre se encuentra en el medio de una mujer joven y otra mayor. Arriba, un ángel (¿Cupido?) está por disparar su flecha sobre el muchacho. Este arcano nos indica que la figura del triángulo parece orbitar en el camino de los amantes. Esta forma geométrica es, si seguimos nuestro hilo, una cualidad a veces secreta. Los enamorados caminan con sus dos manos entrelazadas y, tal vez, ignoren que en sus cuerpos sobrevuela una sombra que los mueve triangularmente. El poder de dicho número, acá, tal vez sea su invisibilidad. La danza tripartita funciona sí o sí, más allá del acuerdo de las voluntades.

Sólo quizá en su locura Nietzsche cantó con más claridad a su amor imposible. Y entonces lo dijo con todas las letras. Ya abrasado por la demencia, le mandó un billete escrito a Cósima, cuyo texto, lacónico y fulminante, cantaba: Ariadna, te amo. Dionisos.

ASÍ CANTÓ DIONISOS

Vamos a imaginarnos la escena.

Mientras Teseo abandonaba en la orilla de Naxos a Ariadna, el dios de la vid, de la embriaguez y de las orgías hacía de las suyas. Vestido a veces de mujer, con su máscara de toro, su séquito de Ménades y sus conspiraciones. Imaginemos cómo cantaba Dionisos. Imaginemos que la letra de su música la escribía su aliado, Nietzsche. Quizá al final de esta historia podamos celebrar, al fin, algo. Imaginemos cómo Dionisos llama a Ariadna, cantándole.

Es de noche: a esta hora hablan más fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es un manantial. Es de noche: sólo ahora se despiertan todas las canciones de los amantes. Y también mi alma es la canción de un amante. Hay en mí algo insatisfecho, algo insaciable, que quiere hablar. Hay en mí un ansia de amor, que habla asimismo el lenguaje del amor./Luz soy: ¡Ay, si fuera noche! Mas ésa es mi soledad, estar circundado de luz. ¡Ay, si yo fuese noche y oscuridad! ¡Cómo iba a sorber de los pechos de la luz! (…) /Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes, y también mi alma es la canción de un amante.

ASÍ CANTÓ ARIADNA

Ahora pensemos en Ariadna abandonada. Imaginemos a la noche mitológica en la orilla de Naxos, con un sueño dulce. El rumor del mar. El despertar y el descubrimiento de que Teseo, el héroe, se ha ido. El retorno de un nuevo laberinto: el de la soledad, que llega con un amanecer infame. Algunas versiones del mito cuentan que Ariadna se suicidó al descubrir la ausencia de su amor, y usó el hilo del ovillo para ahorcarse.

Pero nuevamente podemos fantasear con una llamada.

La llamada de Ariadna. La llamada de Ariadna, que también sabía cantar. Nuevamente tenemos a nuestro libretista ideal, Nietzsche. Así la hizo cantar a ella, a su “novia”, en la orilla o en la noche: ¿Quién me calienta, quién me ama todavía? / ¡Dame manos ardientes! / ¡Dame un brasero para el corazón! / Tendida en la tierra, estremeciéndome, / como una medio muerta a quien se le calientan los pies, / agitada, ay, por fiebres desconocidas, / temblando ante glaciales flechas agudas de escalofrío, / cazada por ti, ¡pensamiento! / ¡Innombrable! ¡Encubierto! ¡Aterrador! / ¿Tú, cazador entre las nubes!/ ¡Fulminada a tierra por ti, ojo sarcástico que me mira desde lo oscuro! / Así yazgo, me doblo, me retuerzo, atormentada por todos los martirios eternos, / herida, por ti, el más cruel cazador,/ tu desconocido, dios…

ENCUENTRO Y CELEBRACIÓN

Tiziano pintó la escena, bellamente. El encuentro entre Dionisos y Ariadna, IMAGEN 5según este cuadro, fue en primavera. El dios llega  hasta la mujer, con su cohorte de sátiros y bacantes y su carro triunfal empujado por dos leopardos. (¿Nuevamente la Fuerza?, pero esta vez, quien doma a la fiera no es una mujer, es un dios niño. Y avanza con un carro empujado por animales feroces. La fuerza es parte de su acción. Las fieras son movidas y no dominadas.)

Ariadna está desolada y, de golpe, sorprendida. Pero la pintura nos cuenta el encuentro, primero, en sus ojos. Inspirados por el dinamismo de la composición, seguimos imaginándonos el cruce próximo de sus brazos. Luego viene el salto de Dionisos, que ya Tiziano lo muestra con brío. Y, finalmente, podemos imaginar a la celebración de ese enamoramiento con una orgía ritual. Los sátiros, las serpientes, el niño sátiro, el perro que le ladra y la sexualidad desenfrenada de la naturaleza. La gran fiesta de un nacimiento.

Todo, con la música de los personajes y sus tamborines.

La danza de las flechas. El estruendo de quienes lanzas carnes de buey.

Y un último detalle. En el margen superior izquierdo del cuadro, un puñadito de estrellas simboliza el futuro regalo de Dionisos a su mujer: una corona de oro, que el dios se encargó de que formara una constelación en el cielo.

MÚSICA Y LABERINTO

Ariadna, la única mujer con nombre propio en la tempestuosa vida de Dionisos. A su vez, Dionisos fue el marido definitivo de Ariadna.

Como un happy end, tuvieron tres hijos.

Pero importa otra cosa. Al concluir su vida en tierra, Ariadna recibió la ayuda de Dionisos y ascendió al Olimpo. Allí, vivió como una inmortal.

Tras una vuelta impresionante, la dama escapó del laberinto de la interioridad (el hilo de la tristeza, de la debilidad y de la nostalgia).

La arquitectura, según Schopenhauer, tiene dos funciones: cargar y soportar. A eso la llevó Teseo. Y de eso la liberó el dios. Sabiduría del triángulo, enseñanza del canto. Ese canto dionisíaco que sopla. Y eleva. Lo intuimos: el héroe pesa tanto como las vigas de hierro del laberinto. Claro, los héroes tienen su música (¡Wagner!), pero son las cancioncitas de los soldados, las melodías de guerra. Los himnos fascistas, la mierda de las radios.

Mejor, el devaneo musical de los borrachos. El niño sobre un piano de juguete. Mejor, Baker con sus escalas de letanía, sus abismos livianos.

Mejor, la voz de Dionisos y su suavidad de pájaro, su fiereza de leopardo.

Ahí, la fuerza musical necesaria para destruir cualquier laberinto. Siempre y cuando tengamos la ayuda de una hermosa orgía de primavera y la llamada del amor.

Y, así, detrás de las ruinas de lo que hemos sido, vamos a oír el único canto que vale la pena.

El canto de la tierra.

 

PERO… (CELEBRACIÓN Y ABISMO)

¿Podremos celebrar, entonces?

El ojo sarcástico, desde lo oscuro, pide doblar el afuera en adentro.

¿Y quién se anima, che? ¿Seguimos con el cacareo acá también? ¿Quién batalla por el Arcano de la Fuerza y se lo puede arrebatar a los seres de luz, a los héroes, a los garcas, los genocidas y a los macanudos?

¿Y el Arcano de los Enamorados?

¿Se lo quedan los esposos y esposas, los “juntados”, los que se encierran en sus casas, los que deliran con un centro, con un sentido entre cafés y sahumerios, con una paz sin toro ni víctima?

El salto que nos arranca de la interioridad. El brazo de Dionisos arrojado a su amada. ¿Todo eso no es puro desborde del vacío? ¿O arrastre del hilo desgarrado hasta las últimas consecuencias?

¡O no sabíamos, desde el comienzo, que el enigma estaba ahí, palpitante como la sangre taurina en la espada!

¿Podemos decir: este laberinto es nuestro?

¿Estamos en condiciones de empezar la orgía?

¡Pero…!

imagen 6

https://www.youtube.com/watch?v=9MwFMdi31Fg

 




HAY CANDELA

Por Germán Cavallero

La Celebración: De las identidades musicales

“corría de un sitio a otro, arrastrando por el suelo todos los objetos que encontraba, sonando las campanillas de los ritos, incansablemente (…) después de los castigos corría por las montañas y se presentaba en el güemilere. Aprendió a danzar al pie de los tambores (…) Y los tamboreros le permitían que pasara sus dedos nerviosos rasgando el parche que daba tono a la fiesta.” 1

TENSIÓN Y REPOSO

Quiero escribir sobre música ritual. Una vasta bibliografía me persigue: dioses importados de otros continentes tararean “Yemayá”, para que renazca en flores de espuma marina. La palabra “hogar” y su fragua se ciñen a la cintura del candombe. Y, en el corazón del oído, morenas desencadenan cantos curtidos en los campos de algodón. Toda una tensión. Soul para celebrar la vida y réquiems como abrazo a los muertos. Pelucas nobiliarias en músicos del rey cristiano, exabruptos musicales del alemán Beethoven, embriagado de Revolución (Francesa). Tironeo de fetiches, desembarcos y caminos.

El silencio se contrae en una pulseada: Marsellesa vs. Himno patriótico nazi en el bar de Rick. También se descorcha y efervesce en la orquesta de paz de israelíes y palestinos del gran Baremboim.

Música ritual.

No entra toda en una nota. Sólo algunas de sus máscaras, candil de identidades. Habrá que desnudar platillos, pellizcar los tendones animales de los primeros violines y subir a la imagen 2atalaya de una maraca de semillas: a lo lejos se vislumbran rondas, fuegos y palmas donde la identidad encuentra el ansiado reposo. Habrá que intentarlo, al menos, como forma de agenciarse un tizón y encender la candela.

EXÓTICOS O NATIVOS

En algunos bosques del sur de la Argentina, hay pinos. No son árboles nativos, sino exóticos, es decir, extranjeros, procedentes de otras geografías. Llegaron allí, no por la polinización del viento, sino en sacos de semillas que trajeron inmigrantes nórdicos para rodearse con sus propios árboles, vegetación conocida, sombras de infancia. Trajeron lo que pudieron de sus paisajes y, así, se enraizaron en lo desconocido. Cuenta Virgilio, en su Eneida, que Eneas escapó de la saqueada Troya con su anciano padre a cuestas y con los Penates 2, dioses familiares a quienes venerar y pedir protección en el exilio. Es imposible el desarraigo absoluto. A las tribus arrancadas y localizadas para esclavitud en otros continentes, no les dieron tiempo de llevarse nada. Sin embargo, no pudieron engrillar a sus dioses. Y, por cada toque de tambor, por cada danza ritual, rayos y tempestades divinas se hicieron presentes en los nuevos territorios.

EL TAMBOR QUE TRUENA

Changó cayó del cielo en medio de relámpagos y amenazante tormenta. Una aldeana, Yemayá, adoptó al niño de fuego. Pero el moquenquen tenía madre, tenía iyare. Obatalá lo había arrojado del hogar por su conducta. Changó conoció a su padre, el domador de ríos, algún tiempo después de su nacimiento. Changó era inquieto como el fuego y comía candela.

Las vicisitudes de esta deidad de fuego nos llegan a través de relatos y rituales afrocubanos. Pero también “Shangó” 3 es una de las etimologías posibles de la palabra “tango”. Los orígenes del ritmo rioplatense tienen una chispa de esa llamarada cultural que desplegaron comunidades enteras, injertadas a la fuerza durante la ocupación española y portuguesa en América del Sur. Injertos que, por cada brote nuevo, alzaron la desmesurada y caliente voz de su tronco madre, en cantos, toques y danzas. Pero volvamos a la isla caribeña.

LOS NIÑOS DE LA SIMPATÍA

Las danzas de los festivales tienen un carácter peculiar (…) expresan los ‘caminos’ por imagen 3donde las deidades acostumbran venir.” 4

Changó “se apodera de sus ‘hijos simulando el rodar de los truenos en el espacio. Así, sus seguidores ruedan dando vueltas por el suelo…” 5

Changó asoma en los festivales en honor a Santa Bárbara, patrona de las tempestades y santa guerrera. Deidades yorubas y santos de la religión católica se unen en el sistema relgioso afrocubano. Sin embargo, las imágenes católicas terminan subordinadas a una trama de rituales y celebraciones superadoras. Es probable que ciertas características de los santos hayan producido una identificación con deidades yoruba de parte de los esclavos. Así, el culto católico fue una parcela fértil donde esclavos- libertos o no-, sembraron sus propias semillas cultuales. Tiñeron pieles, las florecieron hasta nuestros días. Tal es el caso de La Virgen de Regla, patrona de Güaicanamar, La Habana: “originalmente (…) era de color blanco, pero en una travesía que tuvo que hacer por el mar Negro, se transformó en una mujer de tez oscura, y por eso la llaman La Negra6.

Changó, Oshún y Yemayá, divina trinidad conocida como “Los Niños de la Simpatía”. Raíces dentro de otras raíces. Contornos imborrables.

DE HOJAS PERENNES

No se detienen. Soplados, insuflados, los movimientos humanos son como la música. Una sinfonía suele tener cuatro partes: allegro-lento-minué-rondó. Casi como la noche y el día con sus matices intermedios. Pero la identidad no descansa. De sol a sol, conversa y planifica en la vigilia y en los sueños.

Entonces, a las 9 a.m. de una mañana cualquiera, puede salir un barco de un puerto europeo con destino a América del Sur. Y un hombre, apurado por llegar a la hora exacta, trémulo ante los retos de la nueva tierra, puede que lustre rápido su instrumento, lo imagen 4abrigue en una funda junto a fotos de su familia y lo agarre fuerte, como único dios familiar. No importa si su bandoneón sea bien recibido en esas latitudes sureñas. Para el hombre que observa ya el horizonte, apoyado contra una baranda del barco y desde un siglo XIX en declive, el bandoneón es su altar fugitivo, la misa en procesión; o tan sólo una canción que le arrullara su madre y que vuelve cada vez que sus dedos acarician el nácar y la madera.

Bandoneón. Semilla. Y un viento adentro, desbocado por danzar sobre hojas perennes.

  SOMBRA EN SIMULACRO DE LUZ

En los Valles de Altura de Jujuy, un erke brama como toro azuzado por la tormenta.

La música, deseosa de vincularse, se suelta a la deriva, en un impulso por completar y completarse en otros destinos, o simplemente ritualizarse, conjurar el espacio, ser. Cargada de tesoros identitarios, entra y se transita como canoa de un río calmo hacia el muelle de quien la recibe.

Desde el shamán que pintaba “escenas propiciatorias sobre el parche de su tambor ceremonial o sobre su maraca sagrada” 7, hasta las tribus urbanas que usan de amuleto el ropaje de la canción en el santuario del recital.

Desde las cuevas de Trois Feres hasta un trío de tango o de música andina en el subte de París. Revela, en su espejo sonoro, el rostro polifacético de comunidades enteras. De tiempos históricos y prehistóricos. Amanece en su ocaso, música resplandecida. Ni siquiera la ejecutada por ancestros cede, se extingue. Aunque su tiempo fecundo, su llamarada concluyó, vive en la gran constelación de mestizajes y sincretismos con que habitamos este terruño; y asoma activa en la ristra actual de ritmos, formas, y otras potencialidades. Es como esas estrellas que vemos, pero que han muerto hace tiempo: su luz sigue ahí, emisaria de un pasado remoto. Última exhalación de fuego. Sombra en simulacro de luz.

ÚLTIMA PULSEADA

No todo entra en una nota. Escribir es recortar, jugar pulseadas con lo que sí y con lo que no. Y dejar de lado lo escurridizo, asir sólo lo retratable. Por eso quedarán afuera otras celebraciones:

1. Los juegos fúnebres de la antigüedad donde, flautas dobles y cítaras competían para dar vida a las ceremonias. (¡Tan cerca estuve de narrar la muerte del dragón, su flecha verduga disparada por el dios solar, el sacrificio como corazón de lejanas liturgias!)

2. La “Victoria de Wellington”, composición beethoveniana de 1813, donde la orquesta, inflamada por balas de salva y cañones, representa a los bandos enemigos a través de dos melodías: Marlborough (“Mambrú se fue a la guerra”, canción de burla francesa) y Rule Britania (himno inglés).

3. Los himnos: hubiera hecho lo imposible por abrir sus cerrojos nacionalistas y emocionarme con sus loas a las libertades y el orgullo de pertenencia.

 

Es que las identidades musicales no se agotan. Siguen presentes y sujetas a cambios permanentes, moldeadas en una gran ciénaga inabarcable, como vasijas por abrir, siempre. Y están ahí. A nuestro alcance. A la espera de despertar en el ritual que deshojemos. Resquebrajadas, bruñidas. Y preñadas de latidos, plumas y barro, a punto de estallar.

 Quiso escribirse, celebrarse ella misma: música ritual, en toda su dimensión. Saltó desnuda a través de un borde de mi expectación. Quiso escribirse y demorarse. Delatada. Tan mascarón del rito siempre. Escribirse hasta anular palabras. A la espera de la blanca brizna del reposo. Como forma de refrescar su propia memoria y regenerarse en cada bosque profundo. Saltar y asaltar el bioma de dedos, manos y de todos los cuerpos apetecidos y fraguados de candela.

 

 

Notas: 

1 Rómulo Lachatañeré, El sistema religioso de los afrocubanos, ¡OH MÍO YEMAYÁ!, pág. 12. Colección Echú Bi, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992.

2 Virgilio, Eneida, Libro II, nota 56, pág. 79, Los clásicos de Grecia y Roma, PLANETA DeAGOSTINI S.A., 1995.

3 Oscar Natale, Buenos Aires, Negros y Tango, Parte I: El nombre, pág. 24. A. Peña Lillo Editor S. A., Buenos Aires.

4 Rómulo Lachatañeré, El sistema religioso de los afrocubanos, Manual de Santería, LA TÉCNICA DEL SISTEMA DE CULTOS LUCUMÍ, El misterio de los tambores, pág. 246. Colección Echú Bi, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992.

5 Rómulo Lachatañeré, El sistema religioso de los afrocubanos, EL SISTEMA RELIGIOSO DE LOS LUCUMÍ Y OTRAS INFLUENCIAS AFRICANAS EN CUBA, Los Niños de la Simpatía, pág. 292. Ibídem.

6 Rómulo Lachatañeré, El sistema religioso de los afrocubanos, Manual de Santería, LA TÉCNICA DEL SISTEMA DE CULTOS LUCUMÍ, El misterio de los tambores, pág. 246. Colección Echú Bi, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992.

7 Ana María Locatelli de Pérgamo, Historia de la música, tomo I, La música tribal, Oriental y de las Antiguas Culturas Mediterráneas, La música como actividad comunitaria y como actividad profesional, pág. 13., Ricordi, Buenos Aires, 1988.

Créditos de imágenes:
Oscar García Rivera – Comparsa (Desfile de Carnaval), 1940.
Herman Braun-Vega – Les Tricheurs No. 2 (de la Tour et Picasso), 1933.
Mario Carreño – Danza Afro-cubana, 1943.
J. Borges – Forró Sertanejo, 2011.
Casablanca, 1942 (escena en el bar de Rick), director: Michael Curtiz

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




JORNAL DE RAÍZ

La Celebración: Conversación con la banda folklórica Vero y Los Jornaleros sobre su disco debut “Chasqui de los colores”.

Entrevista y edición: Josefina Bravo

UNA ELECCIÓN DE VIDA

Verónica Bevacqua y Mauricio Flores viven en Toay con su pequeña hija, Lucía. A la hora del mate, la hornalla queda encendida mientras la pava va y viene, absorbe y despide calor en su continuo dar y recibir agua. En la ventana de la cocina, una calandria hace su visita diaria: entrega su canto. Un montón de árboles y dos perros habitan el patio de esta tarde lluviosa en que me acerco a entrevistarlos. Lucía camina –tambaleante- la cocina. Explora, balbucea, reclama atención. Se arrulla y duerme en los brazos de su madre. Despierta en la habitación y llora para volver a la cocina, al sonido de sus padres, de la calandria, de la pava al fuego y de la visita. Ella está, es parte. Los escucha hacer música desde la panza. Por ese entonces vivían en Buenos Aires, donde se conocieron y formaron, junto a Patricio Bevacqua, la banda Vero y los jornaleros. Los hermanos son oriundos de Palomar y Mauricio, de Santa Rosa. Hace algunos meses la pareja está asentada en La Pampa y agradece la posibilidad que tiene hoy de vivir de lo que hace, cosa que jamás pudo lograr en la gran ciudad. Pero, sobre todo, agradece poder estar en casa y disfrutar de “Luli”  el día a día. “Ahora, para nosotros, se ha convertido en alguien más importante la niñera que el sonidista. Alguien que nos acompañe y se quede con ella cuando subimos al escenario”, cuentan. Ser músicos, para ellos, es una elección de vida, una lucha cotidiana. Ninguno tiene obra social, jamás tuvieron aportes y no conocen lo que es un aguinaldo.

Mauricio: Los músicos o los que producimos cosas así, laburamos las veinticuatro horas del día, todos los días del año. No existen las vacaciones. Crear lleva mucho tiempo. Y no te queda otra que armarte una economía pequeña y aprender a vivir con poco.

Verónica: Si querés hacer música y si querés disponer de tu tiempo. Es una decisión que hay que sostenerla. Mi mamá, por ejemplo, no toma la dimensión de lo que nosotros hacemos, sino cuando viene acá a pasar unos días con nosotros y ve cómo vivimos. Ahí le cae la ficha de qué hacemos y de quiénes somos. Ella es de Buenos Aires, vive en otra vorágine.

Mauricio: Piensa que estamos sin trabajo. Y cuando se entera de las internas, de la guita que invertimos en el disco, abre los ojos grandes, no lo puede creer.

Verónica: Y empieza a preguntar, ¿a cuánto venden los discos? ¿Cómo vuelve ese dinero? Y para un músico es algo completamente natural. Si tenemos la plata para grabar un disco, ni lo pienso, ya me pongo a trabajar para grabar otro.

La banda tocó en vivo, por primera vez, hace cinco años. Ninguno de los tres tocaba folklore, al contrario, eran todos rockeros. La cosa surgió por una inquietud de Verónica, que un día escuchó al Dúo Salteño y se enamoró de la música, de la letra y de las armonías vocales.

Verónica: Me tocó mucho la emoción, me pareció conmovedor. Lo que hacían traspasaba el idioma musical. Ellos tocaban algo más allá. Tocaban el alma.

Mauricio: Y desde ahí empezamos. Primero, arrancamos con el ABC del folklore -folklore norteño- hasta que empezamos a hacer viajes a La Pampa y a reencontrarnos con la música de acá. Yo fui amigo del Gurí Jaquez, el tipo que más musicalizó a Bustriazo Ortiz. Esa dupla es una de las más particulares del folklore pampeano, tiene una forma musical que es única en el país, no la encontré en otro lugar. Pero, cuando yo lo conocí, el Gurí ya era grande, estaba retirado. Yo no sabía bien quién era él y todo lo que había hecho. Tenía un montón de data encima, aunque no la sabía usar. Al fallecer, la familia me dio su guitarra a resguardo porque a él le gustaba cómo tocaba yo. Y, cuando empezamos a ahondar un poco, nos dimos cuenta de que hasta teníamos canciones inéditas de Bustriazo. “Pescador de remansos” es la primera vez que se graba.

¿La tenías con la música? ¿O la letra nada más?

Mauricio: Gurí me enseñó la canción. Me quedó anotada en un papelito amarillo con el que anduve dando vueltas durante diez años. En un momento me reencontré con una grabación casera de él y pude recordar la música. Se lo pasé a ella, le quedó divino y listo. Pero es una canción inédita. Para nosotros grabar por primera vez una canción de Bustriazo Ortiz y Gurí Jaquez es todo un compromiso. Y ese día que vos nos viste tocar en La Luna, estaba Dora Battiston -la mujer de Gurí- que veía por primera vez lo que nosotros estábamos haciendo de él. Y le encantó. Nos dio una devolución hermosa y de ahí en más nos empezó a apoyar en todo. Pero digamos que fue un proceso largo, natural y casi inconsciente hasta llegar -después de seis años- a grabar un disco donde, de las diez canciones, seis son de autores pampeanos.

Verónica: Fue muy espontáneo.

Mauricio: No fue una cosa buscada, digamos, la pampeanidad al palo, no, nada de eso. Más que nada para ella, que no es de acá.

Verónica: Fue una cuestión de gustos y de identificarnos con la canción, con la letra y de vestirnos con un repertorio para interpretarlo a nuestra manera. Si bien estudiamos clásico y tratamos de encontrar un sonido acústico del folklore, no somos muy clásicos, nos sale de una manera espontánea el sonido éste, medio fusión.

Al haber incursionado en otros estilos de música, vienen al folklore con otro bagaje…

Mauricio: Exactamente, con otro lenguaje también. Al momento de resolver las cosas, ahí, arriba del escenario, agarrábamos esas herramientas que teníamos.

VYLJ-15

UN DISCURSO CLARO

El disco “Chasqui de los colores” es una delicia. La poesía de las letras, el sonido de la banda, la voz de Verónica… cada cosa dice por separado y, juntas, se potencian.

Mauricio: Nosotros siempre apuntamos a eso: a decir, más que a tocar. No estamos haciendo música para que nos escuche otro músico y diga: fá, cómo tocan o qué bien canta o qué caudal de voz tiene. No. A nosotros nos importa llegar, decir las cosas que encontramos en la poesía que nos representa.

¿Ustedes leen poesía?

Mauricio: No somos lectores de poesía cotidianos. Pero sí la apreciamos. Y si te fijás, la poesía que elegimos para tocar es una poesía muy simple, muy directa, pero con mucha carga emocional también. Eso hace que, cuando vos estás en vivo, tocando, el mensaje sea claro, te permita la emoción tuya y la emoción del que escucha.

El poder de lo simple.

Mauricio: Sí, eso para mí es admirable. Leer una copla y ver cómo en cuatro versos este tipo puede expresar tanto, con las mismas palabras que usamos nosotros todos los días. Eso es admirable.

¿Y ustedes mantienen la música igual a la versión original?

Mauricio: En ese sentido, yo siempre digo que exploramos en lo clásico, como búsqueda para aprender y, también, en las nuevas formas, es decir, usamos los recursos que ya tenemos de nuestra experiencia previa, otros estilos musicales como el rock, el jazz, el blues. Así que hemos hecho de todo, hemos sido bastante irrespetuosos en algunas canciones, las hemos hecho mierda, por decirlo de alguna manera. Nos hemos tomado libertades que no corresponden.  Más que nada, porque en el folklore, las danzas -en particular la chacarera, la zamba, el gato- tienen formas rígidas que están adecuadas a la coreografía del baile. Entonces, vos te tenés que mantener dentro de eso. Cuando tocás una chacarera y no respetás esa coreografía, se dice que estás tocando “un aire de”, aire de zamba, aire de chacarera. Bueno, nosotros tenemos mucho de eso, de salirnos un poco de los márgenes y tocar “aires de”. Pero también, llegado el momento de grabar -en este disco-, una milonga de autores emblemáticos de La Pampa que aún no ha sido grabada, en ese caso, tuvimos el reparo de decir: a este tema no lo podemos hacer mierda, porque todavía no lo grabó nadie. Entonces, fuimos muy respetuosos. Acomodamos las versiones a la tonalidad de Vero y tratamos de ser lo más fieles a las versiones originales: versiones de cocina, grabadas con un grabador, que no están en los discos. Por ejemplo, en “Pescador de remansos”, si te muestro la versión original, te vas a dar cuenta de que está prácticamente igual: las formas, las melodías, todo. Pero después hay otras canciones, como “Agüita demorada”, de los Hermanos Núñez, de la que vas a escuchar cien versiones grabadas. Entonces, ahí no tenemos reparos en hacer lo que se nos ocurra: no respetar las armonías, los punteos, ni las formas, porque lo novedoso pasa por reinventar un poco.

Y ahí, ¿se transforman los sentidos de la canción?

Mauricio: Se reformulan, no sé si se transforman, o se fusionan con otras cosas. Porque el mensaje de la canción tiene que permanecer intacto. Para mí hay que lograr todo el cambio de estética, le cambiás el maquillaje -digamos- a la canción, pero no le podés cambiar el espíritu, porque ahí sí te estás apropiando de algo que no es tuyo.

Verónica: Además entra todo en un contexto. Vos no presentás una canción aislada, presentás todo un repertorio, donde cada canción forma parte de un discurso. Cada canción trata de tomar la preponderancia de la canción, pero forma parte de un todo. También pensamos los shows como un discurso. Por qué empezar con este tema, qué es lo que proponemos en la continuidad de las canciones. Después de cada show, analizamos cómo nos desenvolvimos en esa lista que propusimos: dónde sentimos nosotros que hay baches quizás, canciones que entran y salen.

 

LA IDEOLOGÍA DE LA RAÍZ

En la lectura que hicimos de las letras, yo les marcaba cuántas recurrencias encontramos en las canciones. Por ejemplo, esto de recuperar personajes marginales como los changarines, los paisanos…  más allá de que ustedes dijeron lo de no a la pampeanidad.

Mauricio: Pero tampoco renegamos de eso. No fue un objetivo pensado decir, nos vamos a vivir a La Pampa, vamos a levantar la bandera ranquel. No pasaba por ahí. Pero, obviamente, cuando abordás el repertorio eso está y de eso no se reniega. Al contrario, es un orgullo.

Es retomar algo con lo que creciste también, ¿no?

Mauricio: Y, en ese sentido, yo me siento totalmente confiado tocando música de La Pampa. Cuando viajamos al norte, por ejemplo, fuimos súper bien recibidos por los músicos de Tucumán, de Salta, de Jujuy. Pero, cuando vos vas allá, ¿qué vas a tocar? ¿Un bailecito? ¿Una zamba? Te sentís un poco incómodo al tocar eso. En cambio, si vos vas y tocás música de tu región, de tus ancestros, de tus amigos, te sentís cómodo, respaldado. Tal vez por eso, de manera natural, fuimos yendo para ese lado a la hora de grabar el primer disco. Es importantísimo grabar algo que vos puedas respaldar. Ayer escuchaba una nota al Negro Dolina y él decía: “a mí me parece bien que los artistas tengan una posición política tomada, pero me parece que tienen que tirar pistas, no hay que ser obvio. Podés ser músico y peronista, decía, pero si arrancás cantando la marcha peronista…”

No hacer una cosa panfletaria, digamos.

Mauricio: Claro, exactamente. Que vos, a lo largo de un recital bajes línea -si se quiere-o dejes tu mensaje, sin necesidad de tener que explicar cosas entre los temas o ser demasiado obvio. Porque a veces esa ideología tampoco es fácil encajarla. Es más fácil decir, nosotros nos pensamos así, como estas quince canciones, que decir: estoy afiliado a este partido político o voto por tal. Para nosotros el camino ha sido ese, a través de las letras. Hasta inclusive con las problemáticas, como la que tenemos con el agua en La Pampa. Yo me siento más respaldado por la visión que han tenido los poetas y los músicos hablando sobre la problemática del poblador que ha sufrido eso, que si me tengo que poner a discutir políticamente acerca de si es culpa de Mendoza o de La Pampa, ¿me explico? En “Pescador de remansos” de Bustriazo, una estrofa dice: “En el patio está cantando / la calandria maravillas / si trajera agüita el río / qué linduras cantaría”. Ahí, por ejemplo, en los shows hay que respirar hondo. Te agarra toda una cosa en el cuerpo.

13575708_10209752955163044_1097436472_o

Verónica: Son fuertísimas las letras. Cada canción que elegimos es algo para ponerte y para llevar adelante, desmitificando y sacándonos cualquier bandera ideológica. Es vestirnos y comprometernos con algo realmente fuerte: la vida. ¿Cómo le enseñás a tu hijo a ser una buena persona si idolatrás? No, vamos a sacarnos un montón de cuestiones que son poco importantes, por ejemplo, decidir quién tiene la culpa, ¿no? Vamos a lo real: cuál es el problema, cómo podemos solucionarlo o qué podemos hacer.

En cuanto a las letras, obviamente que Bustriazo tiene su particularidad, pero los diminutivos que usa -como “agüita”- los encontré en los otros autores también.

Mauricio: Sí, yo pensaba en eso que vos planteabas y, en realidad, es una cosa bastante argentina, me parece. Es demostrativo de cariño, de añoranza de algo que vos querés. Cuando le ponés un diminutivo a alguien es porque lo querés.

Verónica: O porque querés llegar de otra manera, no frontal, desde otro lugar…

Para decir de una manera más amena.

Mauricio: Te ablandás para nombrar eso, cuando lo decís con un diminutivo.

Y, al cantar estas canciones, ¿se achica la pena?, ¿se revive?, ¿se transforma?

Verónica: No sé si se achica, la pena está. La pena es pena.

Mauricio: La canción te ayuda a sobrellevarla. Vos preguntabas si la canción salva. Primero, nos salva a nosotros, a los intérpretes. Nos hace mejores personas, nos hace más sensibles.

Verónica: Nos ocupa. No te da bache a la pavada o a caer en un montón de cosas que quizás, si no tuvieras esa ocupación, ese sentimiento, ese querer, ese hacer, pasarían un montón de otras experiencias más feas, ¿no? Entonces, sí, salva. Ser músico, para mí, es una salvación.

Mauricio: Es una descarga. Y no borra la pena. A veces vos estás tocando y las partes fuertes de la canción producen un…

¿Una movilización?

Mauricio: Sí. Pero termina la canción y estamos todos sonrientes y la gente aplaude y se produce una comunión.

Verónica: La emoción penetró, llegó, hizo lo que tenía que hacer y te dejó un aire para respirar. O sea, fue una canción. No fue una guerra, no fue un suicidio. Fue una canción. Pero mirá qué fuerte, ¿no es cierto? En “Águila que llora” vos estás hablando del águila coronada. Como especie es espantoso hacer que otra especie deje de existir sobre la tierra. Y lo estás cantando, porque es la manera que vos encontraste de hacer tu militancia día a día. Tu manera de ayudar a esa raza.

Una manera bella de denunciar.

Verónica: Desde ese lugar lo hacemos nosotros.

Todas las canciones tienen una suerte de denuncia: la ausencia del río Atuel, “el cajón del río”;  lo que recién nombrabas del águila coronada; los personajes marginales: “las ollas de la pobreza”, “vi la miseria sentada”,por cada pobre que sufre, por cada paisano que anda”.

FMD_4302_Juan Coria_2016_

 

Mauricio: Mi vieja era de acá, de Toay. Tenía doce hermanos, todos trabajadores hacheros del campo, trabajadores rurales. O sea, gente que siempre ha sido explotada. Cuando empezamos a tocar con Vero, ella trabajaba de moza, yo de barman y Toto -el hermano de Vero que toca el bajo- trabajaba en un delívery. Por más que seamos gente que nos sabemos desenvolver y no pasamos miseria, sabemos lo que es estar al borde. Por eso la empatía con los personajes de la milonga, los changarines o el boliche del chino, es grande.

Verónica: Es de adentro. No lo miramos desde afuera.

Y, a través de estas canciones -sin ponerse una bandera partidaria- dicen sobre la explotación, están diciendo un montón de cosas…

Mauricio: Cosas que se mantienen a lo largo del tiempo, más allá del gobierno de turno. Con algunos gobiernos se ve acrecentado y, con otros, no tanto. Pero siempre está. Son cuentas pendientes de la sociedad. Entonces, esos reclamos tienen que estar. Lo mismo, en relación a lo que vos preguntabas sobre la presencia de las palabras de los pueblos originarios. Esas presencias también son importantes. Nombrarlos. Que esté esa esencia ahí, que para el intérprete sea importante el espíritu de los pueblos originarios en la música propia de una región.

FMD_3551_Final (2)

Verónica: En “Agüita Demorada” hacemos un canto orisha, un canto yoruba. La religión yoruba viene de África. Llega al continente americano y se sitúa en Cuba y en Brasil. De ahí salen esos cantos. Y este canto que hacemos es un canto a Elewá, el que abre y cierra los caminos y a Changó, el dios del fuego, de la música y de la danza. Se hace una reverencia a la deidad. Después, aché significa “viva”, que viva el bombo, que viva Elewá. Es un canto ritual, de festejo.

Mauricio: Y eso está metido ahí, en ese contexto de “Agüita Demorada”, que es una canción tucumana. En medio de la canción, hacemos ese interludio a dioses paganos, basándonos en fusiones ya clásicas del Chango Farías Gómez. Esas cosas no las inventamos nosotros, ya se han probado. Y tiene que ver, más que nada, con lo parecido que son los ritmos. O sea, lo loco es que este canto ritual afrocubano entre arriba de la chacarera. Porque el toque de tambores es el original, es el que se toca en Cuba.

¿Y qué les pasa a ustedes cuando traen esos cantos?

Mauricio: Es un poco como descular el origen de toda la música latinoamericana. Todos sabemos que la semilla primera está en África.

Claro, los orígenes.

Mauricio: Sí, cada vez más a la raíz. Tiene que ver mucho con la raíz, la búsqueda.

 

LA MADURACIÓN DE UNA IDEA

Sombra de Toros Records es de ustedes, ¿no?

Mauricio: Sí, es más un seudónimo que una empresa. Hay un equipo de trabajo: alguien hace las fotos, otro el diseño, otro filma. Pero no es una entidad con una oficina y tampoco es el objetivo. Producimos cosas nuestras, las de otras bandas donde toco yo y las de algunos amigos. No es un servicio que ofrecemos, tiene que ser algo que nos guste, porque lleva mucho tiempo, es muy exigente la producción de un disco o de una canción y no le podés cobrar lo que realmente lleva ese tiempo a un artista independiente. Así que elegimos hacer lo que realmente nos moviliza.

Ustedes producen su propio disco, qué potencia.

Mauricio: Sí, tenés que estar re seguro de lo que estás haciendo. Porque, además, si no tenés ingresos, solventar la grabación de un disco es muy caro. No es viable. Nosotros para eso hicimos un trabajo previo, grabamos dos EPs antes de grabar el disco. El EP (Extended Play) es una reproducción extendida de cuatro temas, es un recurso –mucho más económico-  para trabajos intermedios que podés mostrar, mientras te vas preparando para la grabación de un disco.

Verónica: Mientras vas buscando el objetivo, el modo de sonar, el modo de trabajar…

Mauricio: Para el disco tiene que haber una maduración artística de una idea. No podés hacer un rejunte de temas. O, al menos, eso era lo que nosotros planteábamos. Nuestro objetivo era grabar un disco austero. Qué quiere decir. Vamos a ir al estudio, vamos a tocar como tocamos nosotros en vivo y eso va a ser el disco, no va a haber ningún tipo de sobreproducción. Eso de traer diez músicos más súperprofesionales, que te ponen el disco allá arriba, que no se puede creer lo que suena.

Y, después, los vas a ver en vivo y nada que ver…

Mauricio: Claro. Además, por la temática del disco, por los personajes que abordamos.

Verónica: Y por cómo lo vamos a defender también, ¿no es cierto? La idea de presentar un disco así, es para después venir acá, a dúo. Mi  hermano está en Buenos Aires y viene en las fechas que puede, por cuestiones económicas y de tiempo: toca con otras formaciones. Así que la idea era hacer algo que podamos defender, sin necesidad de llamar siempre a alguien que nos salve las papas. Hacer algo real, algo que pueda suceder acá. Que toquemos un tema, vos te lleves el disco y digas: ah, sí, es lo mismo que escuché.

Mauricio: Ese fue el plan del disco y yo creo que lo logramos. Tiene que ver, también, con laburar con gente de primera línea que no desvirtúe lo que nosotros hacemos, para que sea un reflejo fiel. El disco, más que una producción, en líneas generales, me parece que es un registro.

Si no, estás creando algo…

Mauricio: …que es una fantasía y está bien hacer eso también. No quita que, en algún momento, lo hagamos. No sé. Es como si vos querés hacer una película que te quede como “Matrix” o como “Historias Mínimas”. Una película muy simple o una superproducción que te rompa la cabeza. Las dos cosas están bien, se pueden disfrutar. Pero, para el concepto de nuestro disco, nosotros queríamos esto, lo mínimo.

paisaje

CELEBRAR LO QUE VA Y VUELVE

La obra es un todo y se refleja muy bien. Yo, que los vi en vivo, escuché el disco y ahora escucho de qué manera lo hicieron y cómo lo pensaron, puedo decir que hay una coherencia entre letras, música y lo que se da en vivo.

Verónica: Yo me sentí recontra contenta con el análisis que hicieron de la obra. Cuando surgen estas cosas, se ve el trabajo desde otro punto de vista. Así podés revalorizar lo que nosotros queremos hilar en nuestra música.

Mauricio: Por más que vos tengas claro todo eso al momento de grabar la obra, una vez que la terminaste y la empezás a mostrar y empieza a volver, a través de tu mirada y de la mirada de otros, aparecen cosas nuevas.

Y eso es una celebración.

Verónica: Totalmente.

Recupero lo de la celebración porque es el tema de la revista. Y, para mí, la música de ustedes es una celebración.

Verónica: Bueno, nosotros planteamos cada show como una celebración del momento. Porque lo que pasa en vivo es eso. Si no nos juntamos para celebrar que estamos y podemos disfrutar de nuestra libertad, de la vida y de la historia que llevamos, entonces, ¿para qué?

Mauricio: Es muy fuerte sentir al público emocionado. Sin ningún tipo de confirmación, porque vos me podés decir, ¿cómo sabés que el público está emocionado? Y, qué sé yo, no sé, lo siento. Y siempre sos mejor después del show.

Te transformás.

Mauricio: Sí, sos otro.

Verónica: Entonces, para nosotros es celebrar. Podríamos tranquilamente tener otra realidad, estar en otro momento o, con todo lo que te pasa, tener otra mirada. Es celebrar que podemos disfrutar de lo que hacemos, que siempre hay alguien para entregarle nuestras canciones. Cuando lo conocí a Mauri, yo me mudaba a una pensión, pero a una pensión que si te cuento lo que era no me creés. Qué piojo. Y mi mirada fue buenísima: bueno, de acá es todo para arriba. Y así fue: acá estoy, tengo a mi hija y a mi compañero, que es un amigazo, con todo lo que cuesta cada cosa. Para mí la vida es hermosa y me llevo siempre eso: lo grato, lo copado, el aprendizaje.

Y esto de poder compartirlo también como pareja, esto de que los dos amen lo mismo…

Verónica: Es re groso.

Mauricio: Eso también nos ha llevado a crecer como personas, a nivel de soportarnos y de hacer un esfuerzo extra por entendernos. En cualquier otra banda, si nos peleamos, nos vamos cada cual a su casa. Acá no, es hablar y hablar y hablar. Hasta que te dan ganas de tomar unos mates y agarrás la guitarra y seguís tocando. No queda otra, no te podés ir.

 

PERIPECIAS AFORTUNADAS

Mauricio: Al disco lo íbamos a grabar en 2014 y Vero quedó embarazada. Entonces, charlamos con el productor y lo aplazamos. Lo grabamos en julio de 2015, un año después de lo planeado. Por suerte, porque en ese año aparecieron todas estas canciones de Gurí Jaquez y de Bustriazo Ortiz, a último momento. La mitad de las canciones son producto de los primeros cinco años de la banda, la otra mitad son cosas que aparecieron dos o tres meses antes de grabar. Eso le puso un pimiento al disco. Entonces, desde ahí, empezamos a calcular: esto lo vamos a fabricar en julio del 2016, la bebé va a tener casi dos años… Y, por ahora, vamos siguiendo la hoja de ruta bastante bien.

¡Cuánto tiempo! ¿Cómo manejan la ansiedad?

Verónica: Tratamos de ser cuidadosos, porque es nuestro disco debut, nuestra manera de presentarnos y defender nuestro trabajo.

Mauricio: Además, para no hacer producciones que se oxiden rápidamente. O sea, que vos escuches el disco en dos años y digas: qué lástima.

Que tenga contundencia, que lo puedan sostener.

Mauricio: Y, al contrario, que cada vez esté mejor. También, me pasa que, al estar tan encima del disco, le empezás a encontrar cosas por todos lados. Lo mejor es dejarlo descansar. Después lo volvés a escuchar y decís: qué bien está.

Verónica: Que tengan sentido las cuestiones de interpretación. Más lo emotivo que lo técnico, lo virtuoso, que no somos…

Mauricio: Cuando la gente escucha, no se está fijando si tocás bien o si tocás mal, escucha la canción.

Yo creo que sí son virtuosos. Igual, cuando tocan, si tienen algún error, eso lo van a saber ustedes; el público, no.

Mauricio: Entonces, está bueno despegarse de eso como creador de la obra.

Sí, liberarse,esto de: ¿cuándo se termina de pintar un cuadro?, ¿cuándo se termina de escribir un libro?, ¿cuándo se termina de grabar un disco?

Mauricio: No se terminan nunca, se abandonan. Eso es un clásico de los discos. Más ahora con esto de la cuestión digital, cuando vos podés sobreproducir hasta el cansancio. Y eso puede llegar a ser una trampa.

Verónica: Yo, como cantante, este último año y medio, he tenido un crecimiento tremendo. Sobre todo, después de ser mamá. Parece mentira, porque es cuando menos tiempo de cantar tenés, pero la maduración de la voz y la maduración de la interpretación fueron tremendas. Quizás antes me preocupaba por un montón de cuestiones técnicas y hoy me resultan mucho más vanos esos lugares, ya no voy más a buscar ahí, te agarrás de otras herramientas.

Y lo disfrutás más, también, ¿no?

Verónica: Sí, lo disfrutás mucho más, tal cual.

Mauricio: Yo creo que lo grabamos en el momento justo, un poco porque nos dimos cuenta y un poco por las circunstancias también. Ese año que lo pateamos en ningún momento pensamos: después de que seas mamá vas a cantar mejor. Pasó.

Verónica: Incluso embarazada, yo tenía tonos más graves, me sentía re bien cantando. Hicimos un videíto casero una semana antes de parir y ahora lo veo y digo, mirá cómo cantaba ese tema, después lo grabé re diferente. También, al momento de grabar el disco y poner fecha, dijimos: lo hacemos ya porque después no sabemos si lo vamos a poder hacer. Y lo hicimos en julio de 2015, cuatro meses antes de que se fuera el dólar al pingo y de que pasara todo ese desbarajuste. Fue en el momento justo.

Mauricio: Y nosotros ya sabíamos que nos veníamos para acá. Estábamos preparando la casita. El plan era al disco presentarlo desde acá, desde La Pampa. Y re bueno llegar y compartir con los colegas de acá. Gente con la que yo hacía doce años que no tenía relación. Lo difícil es llegar con el disco a todo el país. Aunque nuestra idea siempre fue tener el disco en la mano para ir, tocar y vender ahí, cara a cara. Esa es la distribución que tenemos pensada hacer. Y, después, por medios digitales.

Verónica: Tenemos gente que nos escucha que se lo baja de no sé dónde. Es tan importante sacarse el prejuicio de que si lo subís a la web perdés un punto de comercialización. Porque ahí es donde vuela y se viraliza. Si vos querés entregar y llegar, subilo a la web, no esperes más.

VYLJ-18 

RESIGNIFICAR LAS SIGNIFICANCIAS

Y, quizás, así, surge la oportunidad de ir a tocar a algún lugar. ¿Lo de Gral. Pico cómo fue?

Mauricio: Estuvo buenísimo. Toda la gente que fue, fue a vernos a nosotros: viejos amigos del Gurí Jaquez que sabían que hacíamos temas de él, gente que conocía a Bustriazo, gente a la que le gusta la música de La Pampa… No eran muchos, habría cincuenta personas. Igual, no es lo mismo ir a tocar a un bar lleno de gente charlando, aunque tocamos para ese público también, pero es mucho más lindo que vaya gente a escucharte, que se emocione. Y, después, cuando la gente se acerca a decirte que eran amigos de Gurí, te resignifican todo el recital. Uh, mientras nosotros tocábamos, esta señora…

Estuvo recordando, reviviendo…

Verónica: Yo creo que lo mejor que nos pasa es que nosotros resignificamos los temas que tocamos por quienes lo hicieron. Aunque yo no haya conocido al Gurí Jaquez, me parece grosísimo tener un pedacito de su historia, todo lo que me cuenta Mauri y, tocar con la que fue su guitarra, es súper significativo. Si  parte de ahí, es genuino.

Mauricio: Para nosotros el disco es exitoso desde antes de grabarlo. Todo lo que pase de acá en adelante es un bonus, las canciones ya nos transformaron.

Es una celebración compartir, ¿no?

Verónica: Y, más, si pasa dentro de tu núcleo familiar.

Mauricio: Cuando sucede eso, vos no dependés de grandes sistemas ni de grandes maquinarias. Eso puede pasar en cualquier lado. Cruzás acá enfrente a tocar de sobremesa en lo de los vecinos y va a pasar. No necesitamos ganar ningún premio.

Verónica: Ni que nos digan que somos buenos.

Mauricio: Ni llenar ningún teatro. Ni tener tantos “likes”. Por más que todas esas cosas están buenas, no son para nada condicionantes del éxito de la canción. En realidad, del éxito de lo que nos pasa a nosotros, porque el éxito de la canción es de la canción. Desde que la hicieron, desde que fue compuesta. Y es una responsabilidad también.

Verónica: Es hacerse cargo de lo que estás haciendo, esa es la responsabilidad.

 Y cuando están creando, ¿cómo resuelven el tema de los distintos puntos de vista, de las distintas miradas? Porque son tres…

Verónica: Con trabajo, con mucho trabajo.

Mauricio: Los primeros cinco años trabajamos muchísimo, muchas horas de ensayos. Y eso te hace manejar un lenguaje común, ir para el mismo lado. Vero es generalmente la que hace las propuestas de los temas, porque ella  tiene que interpretarlos. Ahora, que ya tenemos el disco terminado y que terminó un poco nuestra mudanza a Toay, estamos respirando y estamos otra vez en el proceso de sacar canciones nuevas.

¿Les resulta difícil después de este disco buscar canciones?

Verónica: Siempre nos resulta difícil buscar. Para el primer disco, para los EPs…

Mauricio: Además, tratamos de buscar canciones que no estén tan tocadas. En folklore, generalmente, se estila tocar un par de clásicos. Pero, bueno, nosotros no queremos pasar de eso.

Verónica: Intentamos, incluso, que el clásico no sea” Zamba de mi Esperanza”,  que es  un zambón.

Mauricio: Nosotros notamos eso cuando empezamos a tocar en el circuito de peñas, en Capital y Gran Buenos Aires. Un gran porcentaje de grupos tocaban todos los mismos temas. Temazos, que es lindo escuchar y está bueno aprender, pero nosotros no queríamos hacer eso. Veíamos a otro porcentaje -más chico- de músicos que tocaban canciones que nosotros escuchábamos por primera vez y nos rompían la cabeza. Generalmente, eran lugares donde había poca gente. Entonces, decíamos: ése es el camino. Y nos preparamos para eso. Al apuntar para ese lado, contamos con que no íbamos a ser un éxito rotundo de público, ni íbamos a tener el aplauso fácil…

Es crearse una identidad también. ¿Y les han ofrecido canciones inéditas para que ustedes interpreten?

Mauricio: Sí, hay algunas cosas que están ahí, esperan su momento y otras están buenísimas pero, simplemente, no nos ha pasado de decir: sí, vamos con este tema. Igual, acabamos de grabar el primer disco, queda mucho por delante.

 

Nota1: Las fotos 1 y 6 -en orden de aparición- fueron proporcionadas por la banda Vero y los jornaleros.

Nota2: Las fotos 2, 3, 4 y 5, pertenecen a la obra del realizador audiovisual Fabián Muñoz Docampo, oriundo de Victorica, La Pampa. Su sitio público es: https://www.facebook.com/fabianpampa




PLOMO EN SANGRE

La Celebración: Sobre los Plomos

Por Néstor Grossi

SEGÚN LOS MUCHACHOS

CajasSegún el Consejo de Ancianos, el término Plomo no es cosa del rock; lo inventó el maestro Darienzo para bautizar a Carlitos, el camillero del Argerich que siempre andaba metido en medio de su orquesta, dándole letra a los músicos, mientras llenaba los vasos. Un hincha pelotas  hasta en los ensayos. Para justificar al “pesado” lo empezaron a cargar con los instrumentos.

Según los viejos, el primer Plomo fue tanguero: a la mierda con el rock.

 

PRIMER ASALTO

No tengo la más puta idea cómo me decían los chicos de la banda antes de que Damián me diese el título de Moncho, a fines de los 80. Pero, a partir de aquel día,  recibí  más que un sobrenombre, recibí un rango de batalla, porque así se preparaba un plomo para el ritual: uno no lo tomaba como un trabajo, uno estaba ahí porque era un fan de la banda, amigo de algún músico o, simplemente, un pibe del barrio. Todavía no existía el mercado casi monopólico de hoy. Por aquel entonces, la palabra “Stage” no significaba nada.

Ekipo MonchosMi bautismo de fuego fue en Babilonia, una tarde de invierno y lluvia. Yo no sabía qué hacer parado en la puerta del boliche, mientras fumaba bajo el agua y me decía: solo debo manotear la primera caja que vea y después seguir a los demás. El resto sería ayudar con el armado de los equipos. Pero Mandrágora no era una banda muy normal para su época. En pleno nacimiento del rock barrial, Pombo y Cía hacían “rock sinfónico” y todavía no habían conseguido un violero en esa década de guitarras. Era claro: yo no sería un plomo corriente, mucho menos, normal.

Bueno, pensé, mientras encendía el tercer pucho y ya me importaba un carajo el agua que comenzaba a entrarme por el cuello, al menos no tendría que afinar ni cambiar cuerdas. En eso, apareció una gastada F-100, un flete de barrio que rompía contra la lluvia incesante sobre una Guardia Vieja aún de adoquines.

Cuando la camioneta se detuvo, el corazón se me pegó al pecho. Las puertas se abrieron y la magia comenzó. Todo era cuestión de convertirme en la bestia de carga de un tren que apenas comenzaba a elevarse, en un recorrido que nos llevaría por el sueño del under porteño.

 

BESTIAS DE CARGA

5311099306_05444f19edSomos los antihéroes, los hermosos perdedores entre cientos de cables, hasta mezclarnos con las sombras de unas bambalinas vacías mientras, sobre el escenario, todo.

Somos los que encendemos y apagamos la luz, los primeros en llegar y los últimos en irse, somos los que nunca nos llevamos una presa. Somos los que,  a las diez de la mañana, comienzan a llenar el camión para volverlo a descargar y cruzar pasillos y puertas, hasta llegar al vacío de una sala y a un escenario negro.

Pero antes hablemos de rangos. Porque no es lo mismo Plomo que Stage. Y la diferencia es simple: el Stage se preocupa por los equipos, por los instrumentos. El Plomo, por el músico. El Plomo es parte de la banda, el quinto Stone y quien se lleva siempre la peor parte.

Uno se convierte en Stage manager cuando la banda comienza a crecer. Un día te daban unos auriculares y te colgaban una credencial: comenzaban a pagarte y, entonces, hacían falta más brazos. Y, así como uno llegaba a una banda porque era alumno de algún músico o- simplemente- un amigo, uno tenía que comenzar a reclutar, porque ya no era un simple Plomo de barrio. Cuando una banda  graba un disco y   comienza a tocar en teatros con capacidades de quinientas a mil personas, ya necesita un buen sonido, iluminación y -al menos -un Stage por cada músico.

1333890558_mandragoraY, así como las bandas tienen su formación, el equipo de Stages, también. Por Mandrágora desfiló tanta gente, que ya ni recuerdo sus nombres. Pero, de todos los equipos solo recuerdo dos: el que formé con Tito y con el primo de Damián en mis épocas de Plomo. Y sí, en lo que a mí respecta, esa fue la mejor parte de la historia; cuando todo el ritual era mío…Pero, mierda,  eso fue hace mucho, todavía quedaba algo de rock en el mundo. Entonces, había nada que celebrar porque éramos parte de todo, una unidad conectada por ese lazo negro que formaba todo un continente.

 

EL VIEJO ROKE

El Rock está muerto. Los Rituales no existen más, hoy solo son celebraciones vacías, copias piratas de un pasado incierto. Pero nada más. No sé cuándo la gente perdió el toque, cuándo carajo fue que se olvidaron de ellos mismos y decidieron abortar la misión. Sin el ritual, celebrar no vale nada. La primera puñalada que recibió el viejo Rock fue por la espalda. “El disco es cultura”, le escribieron en la frente, mientras el pobre agonizaba. Pero la estocada  final se la asestó un imbécil  al llamar “familia” a todo aquello, al institucionalizar y cortar todos los lazos, al convertir a todos los débiles en un ladrillo más. Lo que podría haberse  convertido en un estado mental, en un verdadero paraíso artificial, terminó impreso en tarjetas de crédito o en las vidrieras de la estupidez…poetas, músicos, novelistas, dibujantes y pintores, nada ni nadie está conectado ya por aquel lazo.

Pero, bueno, esa es otra historia.

La única forma de celebrar el rock hoy en  día es individual. La otra, al menos hasta que aparezca un héroe o nos pongamos las pilas en otra dirección, es pura mierda y nada más. Es el caso perfecto donde el término  “Celebración” se confunde  al pasar de un estado a otro de la palabra. Hoy el rock es  solo eso, una fiesta. No puede pedirse más…,¿o sí?

Hablemos del “mundo Plomos”, mejor.

 

CERATI SE LA COME, EL INDIO SE LA DA
Cuando me convertí en Stage, empecé a trabajar con otras bandas. Ahí me enteré que la mayoría de  quienes  habían sido mis héroes de la niñez y la pre adolescencia eran unos verdaderos tarados. Así que mi atención sólo debía apuntar a los equipos, al  suelo del escenario y a nada más.  Fue durante un parate de Mandrágora que duró casi dos años. Y yo aproveché una oferta de trabajar en el  teatro Regio, durante un ciclo de Rock and Pop por los viejos teatros porteños. Entonces, jugué en Primera un tiempo.

Nunca me tocaron bandas rockeras ni heavys. Quizás, fue la época, porque el rock barrial comenzaba a morirse y ya daba a luz a una segunda generación, que no 2111627serviría para mucho. La única banda de rock para la que trabajé fue también mi única experiencia con un grupo extranjero: El Tri, de México,  banda de la que realmente fui un fan. La música de Centenario Blues podría estar a cargo de Alex Lora y su gente, sin dudarlo. Era la primera vez que iba a trabajar para unos de quienes me había comprado un disco original.

Esa noche de abril en Cemento, entendí  qué era ser un verdadero Stage Manager. De alguna manera, logré arrancarme el corazón y no sentir demasiado. Simplemente, estaba concentrado en que a Alex Lora no le fallara ninguna cosa y que el guitarrista de la banda no tuviera problemas con mi equipo de guitarra. Además de  todo, los solos de la primera viola del Tri en Argentina sonaron a través de mi Lab Series.

Pero lo de “El Tri” fue después de aquel ciclo Rock and Pop. Volvamos al Regio, a finales del ’98, cuando descubría  que mis héroes eran unos completos imbéciles y  que,  el chabón que había insultado más que al presidente durante los conciertos era el dueño del verdadero rock.

Una noche, durante lo que sería la grabación de un disco en vivo de Los Siete Delfines, me tocó asistir al violero invitado. Ese laburo se lo dan siempre al Plomo nuevo. Y ahí estaba el Moncho, arrastrándose por el escenario,  en un intento por entender por qué la viola del invitado acoplaba.  “Es tu cable”, le dije a unas rodillas de jogging  y a unas alpargatas con cordones. “Bancame”. Y me paré  con destino al Anvil. De reojo, miré a mi “cliente” Naaaa, “¿será?” Pinta de músico no tenía, pensé al tiempo que revolvía entre los cables, con medio cuerpo dentro del Anvil. Tomé dos cables y volví a mi puesto de combate para confirmarle a mi estúpida cabeza que sí: estaba a punto de “cablear” al tipo que acababa de disolver a la banda más grande de Latinoamérica; ese chaboncito había grabado “Signos” y “Nada personal”. Nunca suelo deslumbrarme ante nadie, pero ahí estaba, era  Cerati.

Por un solo un segundo, dejé de ser el Moncho para comprender el calibre de la situación. Después, durante una hora y cuarto, fui el Stage del músico más grande que dio el país.

 

GRACIAS TOTALES

Cuando terminó la prueba de sonido, me fui a la terraza del Regio. Ya conocía el lugar a la perfección después del ciclo de Mandrágora, así que  junaba a todos los rincones donde fumarme uno sin llamar la atención. Después salí por comida: dos pebetes de salame y una birra de litro, en un kiosko, unos metros antes  de llegar a Lacroze.foto FINAL CERATI

Debían  ser las siete y media ya, hacía frío y no había nadie sobre Córdoba.  El teatro parecía vacío, salvo por la luces del hall. Me detuve a masticar el último pedazo de pebete, mientras destapaba mi lata para empujar el bolo. “Un pucho antes de entrar”… En ese momento, detrás de los afiches pegados sobre el vidrio de las puertas, surgió una silueta:

-Uuuh, ¿me convidás uno?

De nuevo, Cerati. Me limpié la boca con la manga, le di el atado de Phillips y, de un trago, maté la lata que dejé apoyada por ahí y le pasé fuego. Ni siquiera llegué a ofrecerle el encendedor, cuando apareció una mina con una pendejita de la mano y le pidió una foto. El chabón aceptó, me devolvió los puchos y me pidió  que les tomase la foto. Habían venido al show porque sabían que él tocaba de invitado. Cuando la secuencia terminó, Cerati sacó el pucho que había metido en el bolsillo de la campera y le volví a pasar el fuego:

-Mejor, entrá,  loco; en cualquier momento, cae la gente, ¿viste? Esto parece un cementerio, pero tipo 8 y cuarto empieza a llenarse.

– Pucho y adentro- me contestó- ¿Sabías que acá tocó Gardel?- y me devolvió el encendedor.

No recuerdo qué detalles me dio acerca de esa historia. Por momentos giraba mi cabeza y era Gustavo Cerati quien me hablaba de Gardel. ¿Toda una ironía, no? Después, le pregunté  por esa viola tan rara que usaba y me contó que se la había fabricado un luthier amigo. Me pidió que estuviera atento durante el show, si empezaban los problemas otra vez, tenía que pasarle una viola de Richard, sin dudar.

No se parecía en nada al tipo que me imaginaba. De todos los personajes que conocí durante esos diez años, ese chaboncito que acababa de dejar la banda más grande de la Latinoamérica y de grabar a fuego el “Gracias totales” fue el único músico que vi comportarse sin amaneramientos de rock star.

Le pedí perdón por haberlo insultado más que al pelotudo de presidente que teníamos. Si hubo una persona quien los rockeros puteamos durante los noventa, fue a él.

Me disculpó con una sonrisa y nos quedamos terminando el pucho en silencio, mientras el tráfico del mundo rodaba sobre la avenida y el  viento se adueñaba de las veredas, golpeaba las boleterías  y anunciaba la hora prevista.

 

ESE SEGUNDO DESPUÉS DEL SEGUNDO

Cuando la batería queda armada y todos los equipos conectados, solo queda esperar al sonidista y a  su único esclavo. Hay que  microfonear todo y a conectar los monitores para cada músico. Después, llega la prueba de sonido con  nosotros repartidos estratégicamente, con los ojos clavados en nuestro músico y dispuestos a morir en batalla.

Se acerca el momento en que la banda comienza a pasar los temas casi completos, el trabajo está hecho.

El Primero- quien fue Plomo alguna vez- lleva la banda de Stages abajo  donde, en unas horas, estarán los celebrantes y- entre mates y bizcochitos, cervezas y algún churro- empezará el descanso  previo al show. Entonces, el Primero junta a los Stages hacia Uggis, a buscar cerveza barata antes que todo comience. Hay que juntar fuerzas, porque falta lo peor: el desarmado, volver a llenar camiones de madrugada, mientras la gente vuelve a sus barrios y las parejitas se van de la mano, pelean sus instantes, para terminar cogiendo sus historias.

Y, mientras  toda la maquinaría de la noche llega a su  fin, todavía nos queda una batalla.

Hay una hora de la noche donde las sombras y un silencio de transistores se apoderan del lugar, las luces de los equipos brillan rojas, hundidas en la oscuridad de un vacío que late negro, que se prepara para mezclarse con la ciudad y su último aliento

que cae a los pies del altar,

cuando Buenos Aires está maldita y el escenario nos llama.




MÚSICA HOMEOPÁTICA

Por Isabel D’Amico

La celebración: sobre el fado

LAS CASAS DE LA MÚSICA

Entre los lugares recomendados, estaban “Adega Machado”, en el Barrio Alto,” A Severa” por Rua das Gáveas o “Café Luso”, una casa de fado fundada en 1927. Como habíamos llegado por la tarde a Lisboa, del sol nos quedaba solo un resto. Empezar a recorrer la ciudad por su música se escurría de nuestros planes. Preferimos caminar por la Baixa (*). Las plazas y monumentos se fueron desfigurando en el atardecer y un café acompañado de pasteles de Belem (*) hizo de separador con la llegada de la noche. La primavera se despegaba del invierno pero, al oscurecer, lo extrañaba. Al menos, eso pensamos cuando el frío nos sorprendió.

Foto 1

 

 

 

 

UN CUADRICULADO QUE HUELE

Foto 2 (1)Atraídos por su aire parisino, nos subimos al elevador de Santa Justa, que nos llevó hasta el Barrio Alto, de curiosas puertas y ventanas atravesadas por sogas, broches con prendas íntimas, zapatillas y ropa blanca.

 

Foto 3

 

Sus curiosos azulejos, geométricos -figurativos y trenzados colores- sobre los frentes de las casas cuadricularon la mayoría de mis fotos. Los aromas intensos, desde las chimeneas de los restaurantes, abrieron nuestro apetito, a los pies del tan mentado bacalao portugués. De las trescientos sesenta y cinco recetas, solo queríamos probar una. Por eso entramos en “Adega Machado”. Nos sentamos a una mesa para dos, cerca de la ventana, y leímos que el bacalao venía mechado con vino verde y fado.

– Nos vamos- dijo mi marido, cuando una voz escondida en otra sonó en una mil hojas de tonos tristes y se acomodó junto a una guitarra de doce cuerdas. Por respeto, nos quedamos y ordenamos el menú previsto. Sin piedad, los versos arrastraron recuerdos hasta estirarlos en la pena. Por momentos, susurraba, crecía el dolor, crecía la voz.

Los dos recibimos el bacalao con cierta angustia en la boca, aunque no nos inhibimos para mojar el pancito en esa salsa de pimentón, ajo, oliva, festones del pescado. El vino verde, bien frappé, nos insufló coraje para recibir a otros cantantes y a sus interpretaciones.

Foto 4

AIRE SIN PIES

Como el tango, nació en los arrabales. Pero no le alcanzaron los pasos para transformarlo también en danza. Al menos, el dos por cuatro tiene el abrazo donde apoyar la pena, donde entreverarse, olerse con el otro y dibujar -en sus firuletes- el ardor y la sensualidad. El fado es pasional, nostálgico, potencia la angustia, en su modo es homeopático. Lo semejante cura lo semejante. La pena cura la pena. Los síntomas se desgarran, se arrancan de la voz y acarician. El alivio es el festejo, el decir del dolor es alegría, se apoya en el aire sin pies y en el vibrar de las cuerdas, flota y permanece.

EL CLIMA DEL SONIDO

Fado significa destino. Es un ineludible embudo donde se deslizan el amor, la alegría, las frustraciones, y, en el tramo final, el más angosto, se derraman en gotas de gemidos y de música.

En Lisboa, desde lo alto del monumento a la cantante Amalia Rodrígues, ícono del fado, bajan entramadas por los árboles del jardín, innumerables voces, sonidos y letras.

Foto 5

Alma- “Puedo decir que soy el último testigo de un jardín perdido. Que nadie habita. Y ahora que mi tiempo ya se acaba. No puedo explicar porque te has ido. No puedo decir tu nombre sin escalofríos.”

Locura- “Es locura” oigo decir a la gente, pero bendita sea esta locura de cantar y sufrir”

La gente de mi tierra- “Siempre se oye un gemido de una guitarra cantando, luego estas perdido con voluntad de llorar.”

Link:

https://www.youtube.com/watch?v=PvGCHj2JYCc

De tanto cantarse, por su valor, su estilo, el fado fue inscripto en el 2011, en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

TRISTEZA BIFRONTE

Mucho más relajada, después de saborear mi plato, pude distinguir el regocijo de la guitarra portuguesa. Y esa voz entre disfónica y grave, enhebrada en cada nota, me hizo entender otra forma de celebrar. ¿Acaso no nos regodeamos en la nostalgia, en esa intención de volver a vivir en la mente, en un tiempo inmensurable, viejos placeres? Si hasta sonreímos o sufrimos al evocarlos como si estuviéramos ahí, en ese mismísimo instante. La celebración revierte lo triste. Para  quien funcione en el reverso del dolor, es un alivio, una forma de sensibilidad abrazada.

Al escuchar al segundo intérprete, le dije a mi marido

– ¡Es una celebración triste!- Él solo revoleó los ojos y pidió el postre.

El fado vuelve y aclama esas historias donde la alegría y la tristeza se funden y se escurren en la melancolía para repetirse siempre.

*Baixa – Barrio céntrico de Lisboa

*Pasteles de Belem – Pastelillos de hojaldre y crema originarios del barrio de Belem.

 




ALQUIMIA EN LOS CERROS

Por Noemí B. Pomi

La Celebración: Sobre el éxodo jujeño.

DE TIEMPOS Y CONTRATIEMPOS

Integramos esta América, con nombre de conquistadores. Los supuestos cuentan que, 30.000 años antes de esas violencias, comenzaron a pisar estas tierras hombres llegados desde Asia y desde Oceanía.

Luego de los atropellos desde 1492, sonó la hora de la rebelión contra el yugo de la corona. Y tanto va el cántaro a la fuente que, el 25 de mayo de 1810, el grito revolucionario estalló en el Río de la Plata. Todo el continente americano sacudió su rémora colonial, favorecido por la prisión europea de Fernando VII y alentado por los sueños patriotas. Las condiciones de posibilidad estaban y quienes se atrevieron a aprovecharlas, también.

No fue fácil: los revolucionarios, una vez más, se enfrentaban con cipayos internos y con amantes de los beneficios y protecciones que les brindaban sus negociados, al amparo de la corona. Por eso, llegaron las  batallas de Tucumán y Salta. La primera, precedida por un acontecimiento sin igual en la historia latinoamericana: capacidad de desasimiento, prioridades con la frente alta, un colectivo pobre y potente caminó sin vacilar el éxodo jujeño. Los manuales cuentan que se trata del primer movimiento de masas de la historia argentina.

Revisar el  estado de la situación  nos ayudará a comprender.

EMPEZAMOS A PUDRIRLA

El primer gobierno patrio enfrentó muchas dificultades. Quizás, en su composición, ya punzaba una hendidura, cuya profundidad fue acentuándose con el devenir de las guerras civiles. Aquel primer gobierno se presentó con la forma de una Junta  integrada por nueve hombres de distinta tendencia intelectual y concepción política. Manuel Belgrano era uno de los vocales. Ya desde el comienzo, estuvo a la cabeza de quienes se agruparon  para evitar el ahogo. Era necesario defender la integridad del territorio. La relación de Belgrano con la Junta era tirante. Morenistas y saavedristas batían lanzas desde mucho antes. Los primeros, dispuestos a dar pelea por una independencia total de la metrópoli. Y los segundos, bien dispuestos a compartir el gobierno con los españoles, si eso les garantizaba buenos negocios y continuidad en el poder.

       A poco de andar, la Junta de Gobierno dispuso la formación de un Ejército. Nació así El Ejército del Norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta fuerza expedicionaria, primera en la naciente revolución, sufrió una terrible derrota a manos de los españoles, en la batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811. La grieta comenzó a dejar marcas. Errores, excesos, inexperiencia y, sin lugar a dudas, la soberbia propia de porteños inseguros  trazaron las primeras rajaduras.

            En este contexto, la Junta nombró a Belgrano, General, y luego jefe del Ejército del Perú. ¿Esta decisión del 27 de febrero de 1812 era un simple acto de fe en los talentos de Don Manuel? Una lectura no muy profunda indica todo lo contrario. Más bien parece que, subestimándolo, lo mandaron al muere. Bueno. Y  allá fue Belgrano a establecerse en la desembocadura de la Quebrada de Humahuaca, deseada por los realistas para intentar sus ataques desde el norte. ¿Sabrían los españoles de la valentía, del conocimiento del terreno y de la fuerza de los “Infernales” (*)? Sí, el General Belgrano contó con  la Partida de Observación  del teniente Martín Miguel de Güemes y con unos 300 milicianos de  los Patricios de Salta. Los patriotas llegaron desde Huaqui (actual Bolivia), en una serie de marchas y luego de varios meses, a buscar refugio en Jujuy.

IMÁGEN ILA TEORÍA DEL BOOMERANG

El panorama que encontró Belgrano fue desolador: unos 1500 soldados, derrotados, harapientos, desarmados y muertos de hambre; de ellos, casi 500 estaban heridos o enfermos y sus armas, reducidas y con pocas balas. Enterado Belgrano del avance del  ejército realista, reclamó al gobierno de Buenos Aires refuerzos para la resistencia, pero…

“(…) me  es muy doloroso que, cuando nuestros hermanos de Perú están sacrificándose, esperanzados en nosotros, y con solo la súplica que entretengamos al enemigo con nuestra presencia, dejándoles a ellos su destrucción, no pueda acceder a ella por una falta (…) me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades, que se vencerían rápidamente si hubiese un poco de interés por la Patria”(**)

El Triunvirato, más preocupado por su propia subsistencia que por la de las Provincias, a través de su ministro, Bernardino Rivadavia, ordenó la retirada de las fuerzas del norte hasta la ciudad de Córdoba. Está claro que el Triunvirato defendía más intereses que ideas. En aquellos neblinosos primeros momentos de un intento de patria, con dolor en el alma- porque si hubo Rivadavias, también hubo Belgranos- uno podría haber extremado los esfuerzos y pensar: en semejante caldo, con “todo lo nuevo”, todavía se soportaba esa tendencia al sometimiento a la metrópoli: esa cabeza de pulpo, que se ocupaba de hacerle creer a las colonias que toda liberación, a medias y con ella, sería viable. Pero toda liberación contra ella caería como un boomernag sobre los “supuestos liberados”.

OBISPO ENTONGADO CON EL ENEMIGO, GO HOME

Del Pino  IMÁGEN II  La tarea encomendada a Belgrano no fue sencilla. Fervor patriótico y decisiones firmes pudieron ordenar la soldadesca. Para paliar el hambre,  el General distribuyó terrenos: cada regimiento debía cultivar  hortalizas y legumbres, para alimento y venta del excedente. Los beneficios iban derecho a las tropas. Sí que tenía agallas este abogado devenido militar. Dispuesto como estaba,  hasta expulsó al obispo de Salta, Nicolás Videla del Pino. Por conspirar contra la Patria, le ordenó salir de esa capital, en un plazo de 24 horas.

 

LA TENÍA CLARA, RE- CLARA

Manuel Belgrano era abogado, carecía de formación militar, pero había leído sobre táctica y estrategia. Sabía que los españoles se acercaban y, como su ejército no estaba aún preparado para el enfrentamiento, el 29 de julio de 1812, ordenó- como sutil estrategia- una retirada general. Tropas y pueblo jujeño debían retroceder hacia Tucumán.

“Don Manuel Belgrano, general en jefe…  Pueblos de la Provincia: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud”………. 29 de julio de 1812.(***)

        Más claro, echále agua. La medida era drástica, había que dejar tierra arrasada. Y allá fue el pueblo, dispuesto a seguir a Belgrano. Empezaron por arriar los animales y trasladar en carretas alimentos y personas. Todo aquello que no se pudiera trasladar debía ser quemado. Entonces, el tizne cubrió la  paleta con colores de los cerros.

IMAGEN III

¿Dónde estuvo la oposición a la estrategia del general? ¿En los más humildes? Noooo, como siempre, en los que más tenían. No obstante obedecieron, pues la alternativa era marchar o ser pasados por las armas. Los más humildes poco tenían para equipaje. La tierra era lo más querido y la dejaron para recuperarla más tarde. Encabezaron la marcha. El éxodo jujeño es la primera pueblada de nuestro país. En eso, los manuales no mienten: “el pueblo se sumó entonces a las fuerzas patriotas y acompañó la marcha hacia el sur, un poco de manera voluntaria y otro poco forzado. Sobre todo las clases dominantes, los comerciantes que comerciaban con las zonas mineras del Alto Perú, que se veían perjudicados por la guerra y no tenían intención de sumarse, para ellos el éxodo fue mano militar”   (****).

CRISOL DE REBELDÍA

El éxodo comenzó la noche del 22 de agosto de 1812 y finalizó al día siguiente. El propio Belgrano cerró la marcha. A su paso, comprobó que esa tierra había sido asolada, tal cual lo ordenado. Como si hubiese sido un alquimista autóctono y hubiera sabido que el fuego trasmuta la materia en distintas fIMÁGEN IVases. El nigredo alquímico es una etapa donde los elementos en el crisol parecen estar carbonizados. Pero si uno sigue con el fuego bajo el crisol, de lo oscuro- de lo arrasado- vuelven a salir vapores de color. Esa era la esperanza del desobediente Belgrano, por eso no bajó a Córdoba. Devastar, llevar al nigredo, atraer al enemigo y después volver con los colores celeste y blanco.

VIVAN LOS IMPÍOS

Y llegó el enemigo: venía de padecer hambre y sed. Después de atravesar la Puna, esperaba aprovisionarse en Jujuy. Allí, encontraron una ciudad desierta y desmantelada. El aspecto tristísimo de aquellos hogares desamparados y de aquellas calles mudas y  grises hicieron que  el brigadier Pío Tristán – al mando de la vanguardia realista – le escribiera  al comandante en jefe. José Manuel de Goyeneche : “Belgrano es imperdonable por el bando del 29 de julio”.Bando impío”, lo calificaba.

El efecto del éxodo fue demoledor en las fuerzas realistas, porque no tenían dónde abastecerse. No obstante, Belgrano bien sabía que con eso no bastaba para el triunfo. Era cuestión de tiempo y  el enemigo vendría sediento de venganza, dispuesto a recuperar el terreno perdido.

            Y así fue nomás, entre el 24 y 25 de setiembre de 1812, los dos ejércitos se encontraron en las inmediaciones de  la ciudad de Tucumán. Combate feroz, dispersión de fuerzas, reagrupamientos. Todo era confusión en el Campo de las Carreras. A favor de las fuerzas nacionales actuó la valentía de sus hombres –  en defensa de tierra y autonomía – y la estrategia desplegada. La causa era noble,  tanto que hasta se aliaron la lluvia, el vMANGA DE LANGOSTAS EN LA BATALLA DE TUCUMAN IMAGEN Viento y el aterrizaje de una manga de langostas.

            “La confusión de la batalla fue tal que, al finalizar, Belgrano no sabía si había ganado o perdido”.  José María Paz (****) le informó al General  la retirada del enemigo. Al final, la celeste y blanca recién bendecida flameó triunfal.

DE TIEMPOS Y DESTIEMPOS

En el siglo XIX se pensaba que los pueblos y las culturas pasaban inevitablemente por las fases de salvajismo, barbarie y civilización. El transcurso del tiempo nos ha deparado sorpresas. Luego de alcanzar la civilización, ¿se puede volver retroceder? Sin lugar a dudas, ya que tomar medidas que perjudiquen al grueso de la población es un retroceso hacia una fase que aquel esquema no incluía en sus teorías: la fase de los depredadores.

Y así anda nuestra América, en coincidencias penosas. A gobiernos progresistas que insuflan aire a los asfixiados, les siguen oleadas  que privan de oxígeno a la base de la pirámide económica. Coincidimos en los 70, década marcada por sangrientos golpes militares que azolaron la región e implementaron políticas neoliberales: cuándo no, otra constricción de aquellas al bienestar de la población. Más destiempos en los 90, nuevos estragos en la calidad de vida de los vulnerables, impuesto por un neo-apriete descomunal.

Ahí nos encontramos con que ya no podemos imaginar cómo hubiera sido nuestro tiempo, sin los destiempos que ocurrieron y modificaron irremediablemente nuestras vidas.

OTRA VUELTA DE TUERCA Y VAN…

Ahora vemos a buena parte de los países de Europa aplicar políticas económicas durísimas. Arrasar con la política de bienestar económico parece ser la consigna. El efecto boomerang se extiende a nuestro continente.

En América Latina el neoliberalismo se presenta como un movimiento envolvente de  lo político, lo  judicial y un fuerte respaldo de los medios de comunicación. En su conjunción -hasta ahora- ha logrado éxitos. Cambio de la matriz productiva, transferir ingresos de los sectores menos pudientes  a compañías agroexportadoras, a bancos, a empresas de alimentos, a compañías mineras y a grupos industriales. Las aperturas en importaciones y en exportaciones marcan una desaceleración económica, menor recaudación y,  para cubrir gastos,  nuevos créditos. Y sí,  recomienza el tiempo del endeudamiento. Si no se refleja en inversiones productivas, comenzarán los tiempos de antiquísima fuga de divisas.

¿Estaremos condenados a creer otra vez que si sobrellevamos tarifazos, inflación, despidos luego sobrevendrán tiempos de bienestar? Es decir, en una arcaica vuelta al fanatismo religioso, ¿estamos dispuestos a despreciar la vida de ahora por un supuesto y fabuloso más allá? ¿Cómo se convence a una enorme población de que ganar poco es el lugar que les toca a algunos y ganar mucho siempre es el estrato fijo que les toca a otros? Poder salir de vacaciones o no hacerlo, ¿beneficia de verdad la soberbia del que sale?, ¿ tan débil es su impronta que sol se afirma en comparaciones con aquellos que pisa Y, en el mientras tanto,  ¿qué?

LA ANTICELEBRACIÓN

El hombre parece ser el único ser de la naturaleza dispuesto a tropezar dos veces con la misma piedra. Y si no, pruebas al canto, hasta ayer nomás era impensable pensar en pagar a los buitres en las condiciones por ellos requeridas. Pues, bueno, se les ha pagado – vía endeudamiento – más de lo solicitado.

¿Cómo llegamos a esta situación? ¿Acaso no nos humillaron los controles del FMI? ¿O no sabemos que las deudas dan origen a especulaciones financieras que las hacen impagables? ¿Cómo los representantes del pueblo accedieron  a ponernos de rodillas, una vez más, frente al poder financiero internacional?

¿Era indispensable pagarle a los buitres? Sí, pero en condiciones de igualdad  con los demás acreedores. Además, la puerta quedó abierta a la posibilidad de que quienes confiaron en la propuesta y aceptaron los canjes de deuda 2005 y 2010 accionen contra nuestro país. De ocurrir ese reclamo, la deuda externa se convertiría en un monto impagable. Nada les importó, los políticos que capitularon celebran su miserable botín. Quizás, alguno haya recibido alguna dádiva. El tiempo actual es tanto nuestro como de ellos, pero ellos pero hipotecan todo tiempo posible.  Sí, Rivadavias impulsores de la grieta hubo en todas las épocas. Sin embargo, ¿cuántos Belgranos nos faltan para cerrar la cicatriz?  Quienes manejan las finanzas mundiales saben perfectamente que, al final, no podrán cobrar sus acreencias. Acontecerá, como en el pasado – refinanciación tras refinanciación – hasta caer nuevamente en el default.

En el mientras tanto, el gobierno argentino, tras el pago, fue elogiado por los organismos internacionales. Recibió la visita del Obama, cuyo juez municipal, en contra de lo establecido por las Naciones Unidas, no atendió los reclamos del gobierno argentino (pagar en igualdad de condiciones con los otros acreedores).

No podemos celebrar esos elogios. Volvemos a necesitar de un alquimista que insista con el fuego debajo del crisol, hasta que resurjan los colores capaces de ahuyentar las sombras sobre nuestra patria.

(*) Regimiento de Infernales del teniente Martín Miguel de Güemes.
(**) Carta del General Manuel Belgrano al Triunvirato (febrero de 1812).(***) Bando del General Manuel Belgrano al pueblo de Jujuy (julio 29 de 1812).
(****) Pacho O”Donnell.




CUERPO A TIERRA

La Celebración: sobre la ayahuasca.

Por Anne Diestro Reátegui

                           “Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito” - William Blake.

3

SERPIENTE ADENTRO

La primera vez que oí hablar sobre ayahuasca fue en una confesión. Tenía 15 años y mi abuelo me contó acerca de sus lazos con el chamanismo, tan cercanos, que pasó desde sentirse devorado por una serpiente hasta levitar en un cementerio. Mi primera pregunta sobre ayahuasca -aún la recuerdo- fue: ¿Cómo se siente ser tragado por una de esas bestias? “Frío”, me dijo.
Ahí empezó mi llamado.

4Las veces que la imaginé siempre fue una mujer, su relación con el hombre podía ser una situación de sed erótica. Él la bebía para purificar su cuerpo, su mente.  Y, por qué no, su alma. Mi abuelo hablaba de las propiedades curativas de  la ayahuasca, yo la veía como a una diosa que te atrapaba para mostrarte la nada “del ser” frente al universo natural, donde las plantas oyen y hablan, te cuentan cosas y muestran imágenes.

Aún resuena su frase: “Ayahuasca no es una planta alucinógena, es visionaria”. La dijo en su cumpleaños 87, yo estaba frente de él y le sonreí como su cómplice. Esa frase despertó curiosidades entre mi familia. Meses antes, habíamos estado con una tribu Asháninka, él me acompañó a trabajar  para una investigación acerca de la ayahuasca en La Merced, departamento de Junín, selva peruana.

A pesar de mis acercamientos, nunca la bebí. Cuando hablé con el jefe de esta tribu, me dijo algo muy curioso: “Ayahuasca te habla”. Mitzapa había asumido el cargo de jefe de los Pampamichi y yo nunca  había conocido un hombre así, tan imponente. Con el rostro tan pintado de naturaleza, los valles cruzaban por su cara como trazos. Lo llevaba todo de la mano. Él hablaba sobre las ofrendas de su tribu para Ayahuasca, sobre las muertes que pasaron por sus manos luego de hablar con la tierra, sobre la sangre que había tocado para ella. Yo observaba universos vivos entre sus historias. La mirada de un hombre que pudo haberlo visto todo. Mientras, seguía sin poder tocar esa mirada. Ambos, al lado del río.

VER ATRÁS

¿Acaso beber Ayahuasca podía mostrarte parte de tu pasado, presente y futuro? Me cuestioné quién era esa que venía a develarte parte de tu vida.

Pregunto y me resuenan los versos de Jorge Eduardo Eielson, en “Cuerpo mutilado”

Y si fumo un cigarrillo
El humo llega a las estrellas
La misma película en colores
En la misma sala oscura
Me reúne y me separa de todos
Soy uno solo como todos y como todos
Soy uno sólo

5Pero antes de ser uno solo, incluso antes de la sesión de Ayahuasca, existe una “limpia” con el tabaco. Lo que uno refiere como medidas convencionales, aquí, en este nuevo mundo, adquieren un valor inconmensurable. Las plantas te hablan, oyen y te dirigen. Ayahuasca no es la única, aún recuerdo a mi abuelo besar todo el cuerpo de la ruda, otra planta potente. Ella lo limpiaba de los malos ojos, decía él. Ella era ese bloqueo a las negatividades de los ojos de los otros.

LA PREPARACIÓN

Imaginemos un puente. Debajo hay un libro brillante y hermoso. Para  poder leer ese libro necesitamos mucha luz, entonces traemos algo que nos lleve a saber qué hay dentro de ese libro. Se me ocurre: una linterna. Con la Ayahuasca pasa algo similar, se debe combinar con la Chacruna, una planta necesaria para la visión dentro del ritual.  Ella es la luz y la ayahuasca, la información.

6Esta unión de plantas se hierve durante ocho horas. De ese modo, proyecta la curación y mejoría de quien la toma. Es importante preparar  tu cuerpo y realizar el viaje con una supervisión. Según el jefe de los Pampamichi, la Ayahuasca es tan sabia, que puede enloquecerte si la tomas como un juego. Tenía 21 años. Mitzapa me preguntó si me sentía preparada para este viaje nuevo. Bajé la mirada y me negué. Mi viaje ya había iniciado algunos años antes. Esa noche él habló sobre cómo encontrar el lugar ideal para el ritual y de los pagos a la tierra que la Pachamama le pedía: hay que saber escucharla. ¿Cómo será entonces la voz de ella? ¿Será Ayahuasca? Estábamos al lado del río, mi abuelo me esperaba ansioso en una de las pequeñas casas  escondidas entre la selva verde.
Él sabía qué le diría. Él también podía hablar con las plantas.

LOS NUDOS

                                      “Nudos que nadan/En misteriosos océanos/De nada”.
                                                                                     Jorge Eduardo Eielson

9Anudar.
Para Jorge Eduardo Eielson, los nudos eran la unión del ser humano,  la conexión colectiva del arte y su relación con el universo. El poeta estaba influenciado por el “Quipu”, originario del Perú. Los quipus prehispánicos constituían un lenguaje sin escritura alfabética, que desapareció con la llegada de los españoles.

La unión representada por la tensión de telas se parece a la relación de la Ayahuasca y la Chacruna. La información y la luz, la sombra y la iluminación, la tensión y el nudo. Todos rondan misterio. Cuando nos sacamos la venda de los ojos, en una esquina, vemos  a un hombre hacer nudos y, en otra, a un hombre hacer un ritual. Ambos están naciendo. Allí se reconoce  el primer día del mundo. Muchos no pueden creer. Quizá creerían si les dijeran que las plantas hablan, si apelaran a su niño. Ya más tarde, cuando el niño sienta cabeza, ya tenemos la mente en el bolsillo, completamente desanudados.

NUDARÍA

8

                                                                  “¿Quieres tú saber de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso”, Martín Adán

Ahora, solo se me ocurre coleccionar hojas caídas de los árboles, vincularlas con el mundo, conectarlas con las palabras y descubrir su luz como sombra. Tirar los pasos a la espalda y encender los ojos al presente.

Ayahuasca llegó a mí sin beberla.
Ayahuasca me recibió con el respeto y paciencia. Meses atrás, mediante un sueño viví mi transformación de ser humano a tierra, a raíz, la amplificación de lo que llamaríamos cuerpo. Ese, creo, fue el día en que ella me abrió la puerta de bienvenida.




UN CARRO QUE VA LEJOS

Por Patricia Tombetta

La celebración: sobre la doble cara de algunos ritos celebratorios

 PARTIDA

“No olvidar los orígenes” era un sabio consejo de una tía abuela. En su mezcolanza entre el italiano un poco perdido, nunca del todo, y el argentino que se colaba hasta donde podía, sentenciaba “siemo olvidado de donde vinimo”. Partir del puerto propio, suele permitir el arribo al que prefieras,

por lo menos, eso entendí yo.

 Celebrar (según la Real Academia española): Ensalzar públicamente

a un ser sagrado o a un hecho solemne, religioso o profano, dedicando uno o más días a su recuerdo.

Tibios vientos del este o noreste.

Aun así, parece interesante el hecho de hacer público, en el sentido de compartir y dar a conocer aquello que lo  merece y no queremos dejar en manos del olvido. Lo damos a la transmisión porque, de alguna manera, ella será el carro que lo transporte un poco más lejos. Hacia otros oídos, hacia otro tiempo.

Los motivos, hechos o seres pueden ser de lo más variados, sólo se requiere la necesidad de compartirlos y de las personas adecuadas. Así, los ritos no se convertirán en una sesión de abdominales de un sábado a las nueve de la mañana.

EXCESO DE EQUIPAJE

El más común de ellos suele 1ser el del cumpleaños. La alta frecuencia (con suerte) de tales festejos nos da la ocasión de mirarlos un poco más de cerca.

En la antigua Grecia, e incluso hasta los sumerios, la fecha del cumpleaños era muy tenida en cuenta. Calculaban el día por la posición de los astros y hacían fiestas con regalos y velitas. Estas eran  encendidas para  homenajear a los demonios protectores con los que cada persona nacía. El cristianismo pataleó un poco y finalmente, navidad de por medio, se acomodó.

Tal  parece que ese carro llegó muy lejos, también podría responder a algún instinto fiestero que colara su muda influencia y nos enredara los pies cada tanto.

En ese sentido, “Celebración”  es una película alemana que trata acerca del festejo del patriarca de una familia en su sexagésimo aniversario. El hombre decide reunir a sus parientes y amigos en un hotel de su propiedad. La ocasión amerita y la fiesta se realiza en el hotel, propiedad del  hombre donde, además, se alojarán los invitados. Motivo y lugar auguran buenos momentos, a pesar del suicidio de una de sus hijas, poco tiempo antes. Ese “detalle”  tal vez preanuncia la fatalidad. Cuando comienza el brindis y cada uno puede tomar la palabra, anunciándose con suaves toques a la copa, uno de sus hijos relata el abuso sexual perpetrado por el padre,  contra  la infancia de los dos hermanos.

Motivo y lugar, tal vez, no resulten suficientes y convendrían algunos paños fríos al furor festejandis que nos gana con el cambio de década. El momento parece enredarse un poco. El padre intenta unos últimos movimientos autoritarios y, finalmente, se da por vencido asumiendo sus culpas.

ALGUNOS ADORNOS

Cuando se corren cien metros llanos, el cuerpo adquiere una armonía precisa: brazos y piernas se ajustan a un equilibrio y se acompañan, el corazón se acelera, la cabeza se mantiene alzada y firme con los ojos ligeramente hacia abajo para no perder de vista el camino. El detalle es que toda esta belleza no debe ser percibida por el corredor. Podría  pasarle como a Narciso y, en nuestro caso, desajustar los pies hasta morder el polvo.

¿Es el efecto de la belleza?

2
Fotograma de película La Grande Bellezza (2013)

Un amontonamiento de cosas lindas no siempre da como resultado una bella escena: suvenires más caros que tu regalo, ocho orquestas, comida que no se llegará a desechar en un solo día. También podrías exhibir un retrato al óleo de la homenajeada/o en la puerta de los baños. Es claro, ante semejante exceso, el peligro resultaría nulo  para el invitado. La cuestión sería que tanta atención puesta en las menudencias dejaran a tus queridos seres fascinados con los manteles y olvidaran saludarte.

En la película “La grande bellezza”, de Paolo Sorrentino, los personajes padecen de una u otra forma la belleza de la ciudad de Roma y la vacuidad de sus vidas.

Luego del estruendoso festejo del sesenta y cinco cumpleaños, Jep Gambardella, interpretado por Tony Servillo (tan seductor como Roma), cae en la cuenta de los pocos motivos que han alborotado su vida. Una exitosa novela escrita hace demasiados años, apenas el olor de la casa de su madre y una novia que lo dejó cuando tenía dieciocho años. Cuestiones que va descubriendo a los saltos, de fiesta en fiesta.

Nada más elocuente que el desasosiego posterior al exceso de ruidos, brillos y cosa golda. Susurros traicioneros surgidos luego del aturdimiento: entre la voracidad y el cansancio auditivo, algo se hace lugar. El personaje se apoltrona en ambientes delicados y vistas sobrecogedoras, acuna su embriaguez y muerde el polvo, cada mañana.

¿Celebraciones para homenajear  motivos o para que emerjan?

Cuchillazos en la cuna.

CARNAVAL DE PASCUAS. 3

Las personas.

Con quiénes decidas celebrar tus acertados, o no, motivos no será poca cosa. Completar la foto, rellenar las mesas, que el salón se vea poblado y tus blasones bien lustrados pueden ser muy caras cuestiones. Y no lo digo por el dinero, sino por la sangre. Las formas podrían comerse el fondo en lugar de la torta.

Silvina Ocampo, en el cuento “Las fotografías”, nos dice algo acerca del amor y la dedicación de los otros. Algún desvelo, cierta exageración llevan, en el festejo del cumpleaños de una adolescente, a poner algún énfasis demás en las fotografías para inmortalizar el suceso. ¿Para qué, si no, son las fotos?

La chica había sufrido algún accidente y luego una larga y cuidada internación. A pesar de los arreglos bien ubicados, la sidra helada, las tortas y sándwiches dispuestos sobre la mesa, el fotógrafo se hace esperar y nada puede ser alterado. Cuando llega, comienza cierta batahola en un ir y venir con la homenajeada a cuestas para tomar las imágenes de rigor: con el abuelo, con las flores, con los invitados adultos primero y con los niños  después. Hasta se fotografían con un abanico que se veía precioso. La homenajeada sólo atina a pedir un vaso de agua y, al comenzar la comida, descubren que había muerto.

Por fortuna, habían conseguido inmortalizar el momento.

Las fechas importantes, tal vez, no siempre nos encuentren dispuestos para un festejo. También podría ser que el homenajeado o algún invitado utilicen el momento para otros fines: denunciar un abuso, promover la asistencia a la procesión con la promesa de que San Antonio te consiga novio, que te vean bailar o cantar en el velatorio de tu abuelo, festejar el cumpleaños de la patria sólo con cuatro o cinco cómplices. La belleza y mucha música podrían acelerar a fondo y mostrarte, aunque sea tarde, las cosas importantes que traía tu carro. La fotografía, matar el momento antes que inmortalizarlo.

4
Festejos del Bicentenario, Argentina

Personalmente, llevo conmigo muchísimos cumpleaños, algunos están borrosos, otros parecen no haber sucedido, tal como los actos de las fechas patrias. Aunque, en el caso de estas últimas, mi carro destaca dos fiestas bien nítidas y distintas, opuestas incluso: una fue cuando tendría siete u ocho años y me levantaron a las ocho de la mañana de un julio glaciar, para marcar el paso en la plaza de mi pueblo; la otra, en el Bicentenario de la Revolución de Mayo, donde lo más notable fue el encuentro con miles de personas, con quienes nos mirábamos a los ojos, nos hacíamos lugar en amontonamientos increíbles, sonaban los chistes al paso, cantábamos a coro algunas canciones, el corazón no cabía en mi pecho y algunas lágrimas intentaban hacerle lugar.

Dos caras de la homenajeada que no conviene dejar caer así como así. Luego, serán festejos o morder el polvo.




EL DOBLE CIELO

Por Pablo Arahuete

La celebración: El cine como ventana y espejo

“¿Qué es el cine? Nada ¿Qué quiere? Todo ¿Qué puede? Algo… de lo absoluto… de las tinieblas” Jean Luc Godard Historia del cine, film.

TREN FUERA DE EJE

Veo, veo, exclamó sorprendido. Los que estaban a su alrededor: ¿Qué ves? Un tren contestó balbuceante cuando sus ojos se perdían en el movimiento de las ruedas. Se movía entonces el pensamiento, se corría de eje la percepción porque, frente a sus ojos, había un tren. Ellos vieron un tren, yo vi la imagen de un tren. Ellos sintieron el ruido de un motor que nunca se escuchaba. Yo vi imagen acompañada de silencio. Pero todos nos tiramos hacia atrás una vez que esa locomotora se nos venía encima y nos olvidamos, por un segundo, que había una pantalla, un velo transparente donde el tiempo no era el tiempo.

¿Era un sueño? Difícil responder: todos habíamos visto lo mismo o tal vez, tan sólo yo  soñaba estar allí. La imagen del tren me llevó a recordar otro tren y entonces se cristalizó.

En la estación está sentada una mujer, espera. La observo en un encuadre, separada de lo que sobra, de la realidad. Y entonces la estación se configura desde otro espacio que construyó mi mirada y no importa el tren, lo que importa es la mujer. Mi universo es lo que miro y mi mundo lo que imagino, ¿quién es ella? Seguramente, tenga una historia, un pasado, deseos o miedos. Todo ese misterio que la rodea no llega con la imagen, la trasciende y pone en duda mi percepción.

EL NEXO INVISIBLE

Ya dudo de lo que veo, pero no puedo decir lo mismo de aquello que me afectó: el tren, las ruedas y el tiempo. La imagen tiempo o el tiempo de la imagen…tengo que escribirlo.

Las imágenes no son frases, son pedazos de historias y de tiempo. El cine es su nexo invisible, pero nuestros ojos también escriben con imágenes. La continuidad resulta caprichosa, aunque necesaria. Porque, sin movimiento aparente, el tiempo no tendría sentido o modo de percibirse.

Y así volvemos a los que veían ese tren y al preciso momento donde suspendieron la incredulidad como si se hubiera tratado de un acto de fe al vacío. Ahora creo que yo estaba ahí y que no era un sueño, sino simplemente un viaje en el tiempo, sin máquinas aparatosas o sofisticadas, sin cuentas regresivas que dilataran la partida. Contar para atrás y para adelante, dejarse seducir por la elipsis para suprimir todo lo que sobra: la realidad.

DETRÁS

Proyector halo luzDelante de mí hay una puerta. Está cerrada. Me inquieta saber qué hay del otro lado. Lo mismo, con una pantalla. El detrás en realidad ahora está en mi cabeza. La conciencia es la luz que proyecta en la pantalla del cerebro, unidireccional. No puedo mirar otra cosa si la conciencia proyecta, prefiero perderme en el intervalo, en el parpadeo de lo incierto. Parpadeo uno y dos, ya estoy del otro lado de la puerta. No hay nada y detrás de la pantalla tampoco. Desazón o fascinación por el misterio. Mi mirada no puede responder o abarcarlo. Mi deseo es más fuerte y sucumbo a la gimnasia del mirar sin ver. Todo está contenido en mi propia pantalla. Reconfiguro mi espacio y me convenzo: la puerta ya no es una puerta, es un umbral entre mi presente y mi futuro. Otro pedazo de tiempo acaba de crecer y una nueva mirada comienza a nacer. Tengo que escribirlo…

La rosa púrpura del Cairo
La rosa púrpura del Cairo

 

SECUENCIA INFINITA

Una nueva mirada, un riesgo a lo novedoso, un descubrimiento entre lo que se ve y lo que no. El movimiento es a veces imperceptible y la imagen del movimiento es finita. Arriba o abajo, a un costado o al otro, no sé cuándo empieza o termina esta secuencia infinita. No hay sorpresa. La mirada se enquista cuando se construyen certezas, como si lo esencial fuese visible a los ojos. La mirada no es nueva sino se permite la duda. Pienso, luego veo, o es al revés…

EL OJO DEL POETA

“El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.”

Chaplin
Chaplin

Le atribuyen a Orson Wells la frase que reza: “Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”. El ojo del poeta es el que no le teme al tiempo, no lo juzga y trata de explicarlo. Tengo que escribirlo…

Si fue el ojo del poeta el que me llevó a esa caja de espacio tiempo con ventanas, para ejercer el  rol de espía, me falta la experiencia del reflejo. La pantalla espejo y el cine como ventana, no sé si indiscreta, a esta altura del viaje. Antes de ser atrapado, la mirada fuga y deviene en palabras que escapan a la imagen. La realidad sobra. Las ideas están en el aire y la música que las ejecuta no es otra que la imaginación, el juego de desordenar lo establecido. Repiquetea el eco de una frase de Godard entre la música y el silencio: Me gusta que las películas tengan un principio, un medio y un final. Pero no necesariamente en ese orden.

El hombre mosca
El hombre mosca

 

TODOS LOS TRENES, EL TREN

Desperté. Creo haber soñado que estaba en un cine. La memoria me traiciona y no hay nada más hermoso que dejarse traicionar y fingir la credulidad, como aquella primera vez en que -por un instante- no vi un tren, ni siquiera la imagen de un tren, vi todos los trenes y viajé a todos los lugares  al mismo tiempo. Hasta que cerré los ojos y desperté.




PALABRAS AZULES

Por Adriana Valletta

La Celebración sobre el Cacique Calfucurá, de Álvaro Yunque

 EL PUERTO DE LA VOZ

No es novedad que la historia varía según quién la relata. Las fuentes alteran las investigaciones y los hechos. El puerto desde donde se emprende el viaje empuja su variación y destino. Partamos, entonces, de la voz.  La voz  de los habitantes originarios fue la menos oída. En cambio, otra voz cobró preeminencia.  En el caparazón de la palabra “indios” ya se delataban las intenciones no dichas. Estas tierras no eran las Indias. Pero  sus habitantes serían tratados como una extensión del territorio, como algo a conquistar junto a la tierra y a sus riquezas. Llegaran donde llegaran, iban con la espada y la cruz.

HACIA EL ORIGEN

Indios, una voz  indica: “en dios”. Indios: también de indigentes. Indios: de la India. Espesura de voces  que ahoga otros tonos, primarios y preexistentes.

Indios, una entre tantas voces que toman el sitio de historiadoras.  Divergencias. Falsos testimonios. Ficciones que trazan fisonomía del indio de América. Voces que, aparte de narrar, dibujan rostros de los habitantes originarios con entrecejos fruncidos. Otros, por el contrario, hablan de hombres de frente amplia y lisa. En todos estos casos, la fisonomía es cargada con rasgos de carencias: “incultos, incivilizados, faltos de humanidad, salvajes”.  Y el asunto no se queda en las caras.  Algunas voces avanzan. Los pintan sucios, holgazanes, afectos a las bebidas, abandonados, pestilentes, amorales e infieles. Uno de ellos es el Coronel Manuel Pueyrredón, “El toldo es un cuadrado bajo, apenas de la altura de un hombre de poca estatura: el indio pampa es muy bajo…”

En el otro extremo, crónicas de la época y algunas investigaciones  los pintan con una belleza física singular, considerablemente  altos, dotados de fuerza, resistencia,  voluntad y amor indoblegables por su tierra, la naturaleza y sus mujeres. Yunque cita al Capitán Inglés Bond Head, quien vio a los indígenas a principios del siglo XIX: “Son los más hermosos hombres que han existido en el ambiente que los rodea…Es imposible pasar por las regiones de América sin respetar y admirar a los prójimos que allí fueron colocados por el Omnipotente…Los indios son de admirar mucho como nación militar y su sistema de pelear es más noble y perfecto en su índole que el de cualquier nación del mundo”. 

Diferentes tiempos,  mismos argumentos, entrelazan la historia. Ni hoy ni ayer han variado esas tendencias. Periodistas. Investigadores. Historiadores. Todos o  muchos, encolumnados detrás del viento de turno.

image huevo 1VELA AZUL

Leer a Álvaro Yunque es la oportunidad de rescatar los timbres de aquellas voces clausuradas por el Imperio. Millones de voces  en la oscuridad de ese océano amarillo: la Pampa. Y ahí, como vela Azul, el “Calfucurá” de Yunque irradia luz. Precisamente, al hacer intervenir  voces contrapuestas,  alumbrará los claroscuros. De modo que  Calfucurá se nos planta ante los ojos: espalda amplia como su pecho a contra muerte. En pie, se alza durante 40 años o más, hasta que la noche lo acunó como “El Cacique de las Pampas”. Él: Piedra Azul. Él: Calfucurá. Su nombre se talló  imborrable, en su lengua originaria araucana: calvú: azul y curá: Piedra. Esta piedra iluminaba con hechos y  con ideas, con las que el cacique de las Pampas no  se cansó de ofrecer a su gente tiempos de paz ni de ganarle batallas a Rosas- aunque en ocasiones fue su aliado, aunque no un aliado seguro, porque “en el fondo –dice Yunque- a pesar de sus alianzas no dejará de ver nunca que éste va hacia la extinción de su raza”.  Contrastes.

Dice Yunque: “El joven cacique araucano hace su ingreso en Las Pampas, llegando desde el otro lado de los Andes el mismo año en que Rosas sube a su segundo gobierno. También coincide ese año la muerte del Cacique Yanquetruz, indómito indio Ranquel. El poder de Calfucurá irá más allá del año 1852, año en que sucede la caía de Rosas. Durante los años que van desde 1835 hasta 1852, el señor de Buenos Aires y el Señor de Las Pampas, se respetan mutuamente. Después de 1852 El Gran Cacique mantendrá por veinte años en jaque a los ejércitos huincas, hasta su muerte en 1873.

Yunque pinta un Calfucurá  que pone no solo coraje al frente de los huincas, sino toda su  caudalosa inteligencia y arte oratoria- que sólo pueden provenir de un espíritu reflexivo- para unir a las diferentes tribus de las tierras Pampeanas. : “No ganó combates sólo a punta de lanza. Fue también estratega (…) Calfucurá, eximio diplomático, no confió como el aventurero corso, demasiado en la fuerza.”.

Calfucurá Sabe usar tanto las táctica del hecho, como la táctica del pensamiento: cede o avanza, haciendo promesas, o fingiendo creer en promesas: “En su lucha contra hombres más adelantados, quizás el mayor enemigo de los inferiores se halla en su incapacidad de unirse.(…) Sólo Calfucurá logró, en dos decisivas oportunidades, confederar a las tribus separadas y aún enemigas, dispersadas en aquella enorme extensión (…)” 

TIERRAS  AUDIBLES

imag.huevo 2 Entre los campos pampeanos,  la figura del Gran Cacique se alza,  armado –  aún más que con excelso dominio de boleadoras y lanza – de una reconocida y envidiable “oratoria”, celada hasta por el más  educado de los europeos.  El conquistador avanzará a través del  paisaje vasto y lo diezmará. El objetivo principal del blanco “huinca” es la tierra y su artimaña certera, la tergiversación de la palabra, la mentira y el engaño. Al no poder derrotar a la gente de Calfucurá  con   argucias y patrañas, los “huinca” agregarán la pólvora mezclada con dádivas. La batalla buscaba el robo de las tierras y de cultura. Ir contra  aquello que  “teñía de sonidos”, que los conquistadores no comprendían ni se  interesaban en comprender: cantos, oraciones, leyendas, música y poesía.  Querían vaciar a estas poblaciones no solo de gritos de malones sino de todo “audible” que remitiera  a tierra, a madre. La batalla cultural tiene ahí sus raíces. Gozosos y vanidosos  de sus artes guerreras, los “huincas” subestiman al dueño de las tierras de las Pampas. Si los conquistadores contaban con- ardides – del lenguaje, “el indio” los sorprendería con –artilugios- impensados para los europeos.  Pero  la voz de Calfucurá se hará escuchar. Yunque cita al respecto a  Ercilla: “Las  “razones” van desarrollándose, lenta, machacadamente”. Y agrega: “Ser orador, entre los indios pampas, era como ser guerrero, una cualidad para aspirar a cacique”

Entre las voces a escuchar suena “Auca”.  En quichua, rebelde, libre, alzado. La palabra se engarza como joya en el alma de Gran Cacique. El vínculo entre potencia y vocabulario no se le escapa a Juan María Gutierrez: “Lo primero que ha de llamar la atención es la conclusión que guarda la lengua araucana con el carácter moral y físico de los hombres que la emplean, robustos, reflexivos, pacientes, bravos e indómitos”

Canta  una canción aborigen  la siguiente proclama:

“Esta es, hermanos, nuestra tierra pampa,

No es la tierra estrecha. La tierra es bien ancha.

Por muchos que quieran a todos alcanza”…

EL REDESCUBRIMIENTO

Según Yunque, el cacique sabía desviar intenciones con palabras.  El Francés imag. 3 araucanosAugusto Guinnard, cumplió función de secretario, por ahí en 1859. De su voz nos llega lo siguiente:(…) Después de haber galopado el día entero llegué, cuando caía la noche, al campo de Calfucurá, “Piedra Azul”. (…) Nada, al llegar, me hizo adivinar cuál entre los indios que tenía por delante podría ser el Gran Cacique (…..) Sólo cuando dirigió la palabra a los otros para darles órdenes reconocí al jefe por el sonido de su aire imperioso.”.

Al respecto, Yunque nos acerca  variadas voces, entre ella tanto las de Ulloa o Pauw, como de D’Orbigny  quien escribía: “Hemos oído cien veces a esos hombres tratados de brutos, arengar a los suyos horas enteras sin vacilar un solo instante. Sus entonaciones son de lo más variada y sucesivamente enternecen o exaltan a su auditorio”

La batalla del huinca consistía también en que  las noticias se plagaran de “tonos brutales y se vaciaran de tonos tiernos  o exaltados”, propios del buen ánimo y convicción sin vacilaciones, que solo la inteligencia del corazón y un gran espíritu puede hablar.  De ese modo, los “huincas” se adjudicarían  la conquista en nombre de la civilización. Unos sonidos se privilegiarían en desmedro de otras sonoridades. Reencontrarlos las voces olvidadas, quizá sea nuestra tarea,  el  re descubrimiento de América. D’Orbigny: “ Negaron a lo Aborígenes de América, así tomados en bloque, las facultades del intelecto. Les adjudicaron esterilidad de espíritu, sin conocer sus leyendas, tradiciones, mitologías, poemas y otras galas de imaginación”.

La naturaleza es aliada de los indios, porque ellos saben hacerla su aliada. Así la música es la de los sonidos que la tierra provee. Para fabricar instrumentos usan el pelo y el cuero de sus animales y para  sus poemas y canciones, sus voces. De su folklore, si bien se sabe  poco, algo se conoció.  Hernán Deibe en su libro: Canciones de los indios Pampas, en el que adapta ideas poéticas, se puede oír:
                                                                Canción de Amor

Ahora soy grande

Hermana

Tú también ya eres grande

Y antes no lo era,

Tú también ya eres grande

Y antes no lo eras

 LLANURA, LA PELOTAS.

No hay posibilidad de despojar a un gran orador de su gran espíritu.  Sin embargo, lo han intentado. Así como trataron de despojarlos de todo indicio de belleza, no dudaron en presentar a la Pampa sin su variada riqueza, sin su discontinuidad y bellos contrastes.

Anular voces y contrastes no es sólo una cuestión de diferentes perspectivas. Se trata, muchas veces,  de una plaga de errores usada como armamento huinca, mezclada con la pólvora. Si no cómo es comprensible  el olvido de la etimología de Pampa: en quechua, significa “campo abierto”. “Esto –  dice Yunque- daría la idea de extensión uniforme y monótona. Nada más erróneo.” Las tierras que llamaron Pampa iban desde el Plata y el Atlántico, hasta los Andes. Y desde el sur de Mendoza hasta el Río Colorado en la Patagonia.  ¡No eran uniformes ni solo una vasta llanura!  Eso solo lo vieron quienes jamás  se alejaron de las costas. Los conquistadores. Protesta Lucio Víctor Mansilla “Los que hoy han hecho la pintura de la pampa suponiéndola  en toda inmensidad una vasta llanura, ¡en qué errores descriptivos han incurrido! Poetas y hombres de ciencia se han equivocado. El paisaje ideal de la Pampa, que yo llamaría para ser más exactos Pampas, en plural, y el paisaje real son dos perspectivas totalmente distintas” .

Walt Whitman, primer poeta extranjero y célebre que se asomó a La Pampa, esbozó atónito frente a sus maravillas:

¡Qué pincel podrá pintarlas

sin deslucir sus belleza!

¡Que lengua humana alabarlas!

Y esta palabra también la rescata Yunque. Su mérito, entonces, es acercarnos a lo no uniforme, a la variedad de voces encontradas, sin temor a los claroscuros: “Calfulcurá será  en la epopeya de las Pampas el nombre indio de más sonoro eco”

image4 araucanosIgnacio Garmendia,  levanta este responso a Calfucurá. “La memoria de éste indio extraordinario que en otro teatro más vasto y culminante y con otra educación profesional en  sus instintos guerreros, pudo irradiar los imag 5 piedrasfulgores del genio, no ha de morir. Inmortal será como Viriato, Hernán o Lautaro.

Rodeado de sus mujeres, D de sus hijos y de sus guerreros, Calfucurá muere el 3 de Junio de 1873. Su voz llega hasta nuestros días, para todo el que  quiera prestarle oído.

NOTA

Según la tradición, Calfucurá nació al oeste de los Andes en Llaima, en el Ngulu Mapu; sin embargo, otra versión sitúa su nacimiento entre Pitrufquén y el lago Colico, también en el actual territorio chileno.




DE CARA AL CIELO

La Celebración: Sobre la potencia de los abrazos.

Por Nicolás Estanislao

 Pongámonos los zapatos, la camisa listada,
el traje azul aunque ya brillen los codos,
pongámonos los fuegos de bengala y de
artificio,
pongámonos vino y cerveza entre el cuello
y los pies,
porque debidamente debemos celebrar
este número inmenso que costó tanto tiempo,
tantos años y días,  en paquetes tantas horas, tantos millones de minutos,
vamos a celebrar.        

(Pablo Neruda)

TREMENDA BATALLA, RELOADED

nico6hands-old-youngPara muchos, la realidad pasó inadvertida. Todo fue veloz, inusitado. Sin saber muy bien cómo llegamos hasta acá. Insoportable por momentos; sin fin, en otros. Delicada y poco piadosa. Heroico, el punto final. La meta fue inexpugnable hasta para el más atrevido. Las imágenes se sucedían desmedidas. Construían huella de vivido.

Estábamos con Valentín, mi hijo mayor- de 8 -. Sus ojos, se agigantaban, parecían salirse de la cara. Alucinado, lo miraba todo. Sus manos, dibujaban resultados en el aire. Mi voz era un temblor en cada grito. Él, yo, todos bajo un inmenso cielo de otoño.

La cita: otra vez un domingo por la tarde, que no quería hacerse noche. El frío, presente. El calor también recorría cada una de las venas. Éramos los mismos de siempre, y más, de eso no hay duda. El escenario, los ricos contra los pobres. Los grandes impolutos contra los pequeños aventurados. Los que lo tienen y tuvieron todo, contra los que no lo tendrán nunca.

LEVEN ANCLAS

nico1 (1)El horizonte se recorta en el cielo, las altísimas paredes se levantan por encima de toda perspectiva. Inmensas luces desde las alturas. No existe ciudad, no existe el mundo, el círculo de expectantes encierra y emerge como en una isla apartada de la vida, de la historia, del destino. Así, una población ha roto  vínculo con la familia y el deber. Como si todo se hubiera borrado de la memoria: el pasado y la propia existencia con nombres propios, domicilios y oficios se reducen a entes enfervorizados de irresponsable pasión.

 “Ocurre que la realidad es superior a los sueños. En vez de pedir “déjame soñar”, se debería decir: “déjame mirar”. Juega uno a vivir. (Jaime Sabines)

 Allí abajo se sacudía, se desplegaba, se atrevía un partido de fútbol. Sí, un partido de fútbol. En realidad, más que eso. Era el partido de fútbol. El local, el dueño de casa y la historia. El desmedido River Plate recibió al proletario y envalentonado All Boys, del porteño barrio de Floresta.

El desenlace, cinematográfico. Ya en tiempo de descuento, esa corrida del “22” inolvidable. El once blanco y negro (ese día de azul alternativo) estampó un rotundo triunfo. Memorable barriada. De esas que se celebrarán por el resto de la historia.

NO PASARÁN

Esa pasión que hierve; que entra en combustión con fuerzas integradas. Todo, al límite del delirio más genuino. Permitido. La disposición de la potencia, al servicio de la propia alegría.

nico50074173f-5ff9-46d7-90ae-4f16832ad109Al amparo, en el aquel inmenso rincón detrás del arco, establecimos una especie de barrera humana de miles. Por acá, nadie va a volver a pasar. Es una decisión, un hecho. Conexión real entre campo, cielo y destino.

ENTRE TIEMPOS. ENTRE VIENTOS.

Fin del primer acto. Descanso. Secuencia y después. Desarrollo riguroso de control parental. Estudio técnico de la situación. Estiramos las almas. El frío, presente. En un mayo que siempre nos caerá de buenas, nos dedicamos a distraer la tensión de horas, de días… de meses… la charla calienta las manos. Murmullo constante de esperanza y tambor, organizado en un perfecto desorden.

ABRAZO DE MÚLTIPLE VÍA

nico3El abrazo 2003A todo o nada. Con el sufrimiento  de tantas veces, claro está; ese sufrimiento que se incrusta en medio de la garganta. Que atrapa. Tensa. Nada resultaba muy poco y, sin embargo, aparecía un todo. Y con esa banda lo fuimos a buscar. La magia, por fin, se apoderó de la realidad. El grito se desplegó infernal. Se multiplicó en cada rincón de aquella desbordada tribuna. Las caras desencajadas, concierto de abrazos sin tregua, el canto con los puños bien cerrados, en dirección al cielo. Piedras lanzadas al vacío, íbamos hacia otros, entre montoneras de abrazos acorazonados. Una marea de abrazos, en un sinfín,  una fantástica cinta de Moëbius

nico6 La diferencia en todas sus formas. Presente de reencuentro total, equipaje añorado. Lejos, bien lejos y en sobrevuelo de la  noche, los miedos. Reencuentro con el club, con el barrio, con los amigos, con los que no pudieron estar. Pero, sobre todo, el reencuentro se completa en el abrazo atrapado en el cuerpo de mi hijo. Nos fundimos en ese interminable abrazo de gol, ese abrazo, que todo lo puede, lo ahuyenta. Ese abrazo mundo.

De espectador a protagonista. Imborrable. El alma nos hervía de pasión, de historia, de generaciones. De ebriedad. No fue una celebración más, sino una en su apoteótico sentido. La celebración que interrumpe la rutina, el pesar, que saca de prepo el hastío cronológico de la vida.

Como dice el poeta por ahí…

 “y la vida, un día, recobró su inexorable sentido…”

nico7La existencia de los cuerpos tumbados en medio del infinito fue la clara demostración de una utopía materializada. Real y concreta. Nos metimos dentro, por una ínfima puerta cargada de luz. Hicimos que el mundo fuera más tolerable. Y así, entrelazados, nos desparramamos sobre los fríos escalones de cemento, de cara a un cielo monumental repleto de estrellas, atreviéndose en constelaciones de infinitos colores, en medio de un griterío ensordecedor. En aquel inolvidable entrevero descorchamos alegrías, guardadas con la noche, ahí, de fondo.                                                                                                         Y la noche, de fondo, aún se derrama única en la inmensidad de los tiempos.

 

 




ANARCHICOS

¿QUÉ ME PASA, CANCIÓN?

CUMPLE MUNDOS




BORDES DEL FUEGO

Por Luisa Luchetta

La celebración: Impresiones de la niñez. Los pantalones cortos de Don Arturo Jauretche.

AL BORDE DE LA ESFERA

Arturo Jauretche nació un 13 de noviembre de 1901, en la ciudad de Lincoln, Provincia de Buenos Aires, en el amanecer del siglo XX, tiempo “excepcional en la historia del mundo, pues a los nacidos con el siglo nos fue dado ver en su transcurso posiblemente más NIÑOSCORTOStransformaciones que las que vieron las generaciones que nos precedieron. Su origen familiar remonta a la inmigración pionera que ocupó tierras ganadas a los pueblos originarios, y construyó en las fronteras  de fines del  siglo XIX.

Fue el mayor de 10 hermanos, su padre militaba en el Partido Conservador del pueblo. Sin ser terratenientes, los Jauretche pertenecían a la clase media. La huellas escritas de su infancia, como quien hace un bucle en la biografía, las publica en 1972: el libro “De memoria” “Pantalones cortos”, primero y único de una serie de tres la que pensaba publicar.

Estas no son memorias. Memorias escriben personajes de importancia… Espero que mis recuerdos se lean por la razón contraria; porque son los “dell’uomo qualunque”, que no está ubicado en el centro de la esfera sino fuera de ella y viendo pasar su superficie por delante, casi como un espectador

 Un niño ya grande despliega su recorte, su foto de los primeros años del siglo pasado, en una ciudad bonaerense donde conviven, extranjeros, ranqueles, gauchos, la explotación infantil y el futuro: no hace falta un ojo muy sagaz para encontrar en estos textos puntos en común con nuestros días. El gringo, la clase media, los pobres. Entre todos, la niñez: el asombro, la imaginación y  el deseo.

HECES DESDE LAS VENTANAS

Ya arranca duro desde la misma introducción:” ‘De memoria’ es más que nada la deposición de un testigo…”, las heces caen desde las ventanas de aquellos que han negado al país desde su origen, a sus pueblos, a su cultura. Caen de aquellos cuya mirada excluye lo nacional y adula lo extranjero. Quizás no sea solo un filoso comentario, sino también un reproche a su propia niñez y adolescencia, por su filiación al ideario conservador de su familia y del entorno académico en el que se educó. Allí  se imponían Adam Smith, Darwin, Spencer.

Si el arranque fue poderoso, la continuación no lo es menos: “(…) Podría haberlo llamado Testimonios, pero eso sería invadir un título que es de Doña Victoria Ocampo, quien desde otra ventana tiene mucho que contar en su idioma del país, dilapidado en cosas de afuera, porque mucho vio, aunque no sea lo que nosotros quisiéramos que viese” (…) “Además no estoy dispuesto a jurar que lo que digo sea “la verdad y nada más que la verdad”- como corresponde al dicho de un testigo-“

¿Humildad? Puede ser, pero el manejo de la ironía del gran Don Arturo deja tendida sobre la arena a la señora.

 UN WESTERN CRIOLLO

En “Pantalones”, Cortos Jauretche  despliega para las  generaciones nacidas después de 1930, la alegría de los niños cuando llegaba al pueblo una galera. Corrían y gritaban de excitación a la par de los caballos en las calles polvorientas. El asunto no es menor “Era una escena muy parecida a la que vemos en los westerns a la llegada de la dirigencia, con curiosos, hoteles y pasajeros” luisa3fogatacreative-fire-pit-fireplace-metal-sculpture-5

“recuerde de nuevo ese western que acaba de ver en televisión. ¿Se ha fijado en la hostilidad que separa a los que han sido sudistas y a los del norte, …allí en Texas, en Colorado, en Wyoming…? Eso fecha el western; vemos que ocurre después de la muerte de Lincoln. Es decir contemporáneo a esto que estoy contando, y las historias son parecidas, pero aquí sin cine, casi sin literatura…la escuela no lo quería enseñar y aprendimos la otra, la de los anglosajones; no la nuestra, la de los criollos y de los italianos, españoles, franceses, turcos y griegos, vascos, pobladores cristianos, y de los indios pampas y ranqueles…”.

Lincoln muere en 1865 y el pueblo de Lincoln se funda, meses después, en ese mismo año. Un homenaje al norte, de los primeros.

 FOGARATAS

Las fogatas de San Juan y San Pedro iluminan los ojos del niño Jauretche. Estas celebraciones, especialmente a principios del siglo pasado, fueran motivo de alegría en los niños, quienes, desde dos meses antes, juntaban leña para alimentar los fuegos.

Antonio Berni - La fogata de San Juan - 1948
Antonio Berni – La fogata de San Juan – 1948

La fogata de San Juan se realiza los 24 de junio. Allí se conmemora la entrega de la cabeza de Juan el Bautista a la hija de la concubina y cuñada de Herodes. Días más tarde, se celebra la crucifixión de San Pedro cabeza abajo y la decapitación de San Pablo, también con fogatas.

 Otra de las fechas claves de mi infancia, que se entreveraban con los fastos patrióticos de que hablé, eran los de San Juan y San Pedro, en pleno invierno; la época de las fogatas o como le decíamos “fogaratas”, expresión que no era producto de la ignorancia, como creíamos, sino una especie de aumentativo que permitía una idea más grandiosa del espectáculo. (Recién me entero que hablábamos como académicos de la lengua empleando la palabra)”

 El día de la fogata se reunían las familias, los niños corrían y jugaban alrededor y competían por quién hacía la fogata más grande. El asunto, como no podía ser de otro modo, solía terminar en enfrentamientos entre los contendientes.

EL ABISMO

Antonio Berni - Team de fútbol o Campeones de barrio - 1954
Antonio Berni – Team de fútbol o Campeones de barrio – 1954

Ya en la escuela primaria, Arturo conoció a Silverio Ávila, de quien se hizo amigo: “…conocí la otra cara de la vida de los boyeritos que no era la de admiración. Desde los seis años trabajaba con unos vascos tamberos; antes de que el lucero estuviese crecido, adelantándose a la madrugada, tenía que salir al campo en busca de las vacas…sólo lo defendían del frío, por dentro, unos cuántos mates tomados antes de salir y, no siempre, con un pedazo de galleta dura…Entraba a las ocho y muchas veces se dormía sobre el pupitre …(…) Así como el recuerdo de los sabañones me resulta inseparable del invierno, me es también inseparable el de las manos tajeadas e hinchadas de los chicos que volvían de la ‘junta’ ( de maíz)”

 El contraste es evidente. Entre el ideario conservador familiar y el “amor a mis paisanos, a los hombres de la comunidad en que se vive que es la Humanidad efectiva y no la abstracción propuesta como tal” se abría un abismo. Sin embargo darse cuenta de las dimensiones de esa fosa, le llevó un tiempo, incluso a Jauretche: Pero eso ocurrió después y no cuando tenía pantalones cortos, ni siquiera cuando los primeros largos o mi primer bigote. Bastante después”.

 Hay instantes de la infancia que regresan en escritura adulta a iluminar, como una “fogarata”, el contexto en el que hemos vivido- y en el que aún vivimos. A la luz de esas llamaradas, los matices empiezan a tomar contornos. Hay acritud, injustica, brechas inexplicables. Los ojos del niño se reinstalan en el trazo, los pantalones se ponen largos de golpe. Y, aun ante el espectáculo de lo no visto, el trazo celebra la lucidez de haber podido, de no haberse quedado en esa determinación de clase, en ese continuar siendo lo que fueron tus mayores.

Celebro entonces, la potencia de estas niñeces narradas.

 

 

 




CASTILLO CON VIENTO EN LA PIEL

La celebración: sobre el asado de los Castillo, en  Salliqueló.

Por Cecilia Miano

CAMINOHORIZONTE CON MAÑAS

Salliqueló es uno de tantos mundos aparte.  Pueblo gentil, con 10.044 habitantes descubridores de horizontes  cargados de  mañas aciagas. Chiquito y atrevido, sale al mundo a mostrarse, como pocos  lo pueden hacer. Cerca de La Pampa, lejos de la ciudad de Buenos Aires, decide despegar y hacer muecas propias. Pocas manzanas se ordenan desde la plaza central hacia los suburbios. No más de veinte cuadras ensordecen los límites con casas. Más allá de la última, el campo espera ser conquistado.

verde mapaDE PELÍCULA

Juan, Director de Cultura de Salliqueló, casi por casualidad, llegó a la idea. Las imágenes se alinearon con los sonidos  y el color de la última fiesta de “los Castillo”, donde fue como invitado. Las anécdotas se arrinconaron en la voz de Tito y así de natural, llegó la película. Por entonces, Juan inició un proceso creativo y lo puso en manos jóvenes preparados para garantizar la puesta en escena de toda una dinastía, pintar con imágenes, reír con recuerdos y hacerlos propios para otros. De ese modo, despliega su magia, todo a través.

La elegida es la familia Castillo, conocida por todos, aunque sea de pasadita. En cada uno de los pobladores de Salliqueló el apellido dibuja a muchos, seguramente reunidos, seguramente en festejo, así de simple.

FAMILIAJUSTA  Y NICANOR: EL INICIO DE UNA DINASTÍA.

Desde chico, Nicanor supo del sacrificio necesario  para ganar el pan. Correr fue una constante, desde Trenque Lauquen  al norte,  en fuga, por  un descuido imperdonable. Dos o tres caballos se habían escapado. Solamente por eso, Nicanor se empujó a la orfandad y al exilio. Solo, con unos pocos años y dos pingos, se las arregló para seguir  adelante y tuvo suficiente coraje para volver y buscar a sus hermanos.

El viento, de tanto hacerle compañía, se le metió en la piel: el viento, ese sonido áspero y rítmico se apiló, trote tras trote, y le armonizó el sinuoso camino. Desde ese entonces, la música corre con él en diversos ritmos y su cuerpo se adapta con gracia. Cuando los caballos ya no están y el viento se acomoda a dormir, la guitarra, la voz y las botas contra el piso hacen un infinito andar.

CARTAS

Amante de las carreras y de los juegos de cartas, el deber se ajusta a Nicanor en  casamiento con  Justa Albarracín. La elegida llega  con naturalidad. La cosa empezó bien, porque Nicanor enlazó antes al suegro que a la prometida. Las piruetas del joven  en las carreras y la destreza con los caballos allanaron su futuro.

El padrastro de Justa quedó encantado con el muchacho. Y después las cosas fueron bastante rápidas. Salazar, un pueblucho entre cantos rodados, vio nacer a los tres primeros hijos de la pareja.

Los animales, siempre  ejes  en el destino de Nicanor, lo acercaron  a una feria de hacienda en Salliqueló. Se quedó aquí para siempre, embrujado por estos aires de bondad.

EL CASTILLAR

“Somos pocos y nos conocemos mucho,” dice una señora de rulos artificiales, enfundada en una calza negra. Anda por la esquina de Estados Unidos y Provincias Argentinas, punto neurálgico de la familia más emblemática del pueblo, la  que dedica sus días al festejo por el festejo mismo: los Castillo.

Los Castillo afirman sus raíces desde acá. Barrio tranquilo, de calles de tierra, casas bajas – muy bajas- con terrenos que abarcan más de lo que uno quisiera limpiar; con árboles añosos, empacados en llegar alto, de esos que crecen sólo por voluntad, con sombras generosas, acostumbradas a la música y a la alegría. La tierra se impregna  en  asados y corderos  a la espera, chicos, mocos, guitarras y recuerdos.

Así, una tarde cualquiera, llegamos con Juan a la casa más antigua del barrio, donde vive Pacho.   El cielo gris y el piso de barro  recibieron a mis ansias. Nos acercamos al acceso de la casa, con puerta lateral y piso en retazos de granito encastrados en la tierra. Pacho abrió la puerta y nos rodeó el  aroma a leña, las sillas se desprendían de la mesa con movimiento ágil, ese movimiento de quien sabe recibir, de quien conoce de encuentros.

CASTILLO GUIT

TRASVASAR EL LÍMITE

Pacho no me conoce, pero se dispone a brindar. Nosotros venimos de una vida, dice Pacho con voz firme, mirada tranquila y luz tenue. Las ventanas pequeñas se tiñen de atardecer y la historia se dibuja entre las paredes, las mismas que escucharon las voces de sus padres y hermanos. En la hora del canto,  canciones preparadas o improvisadas, todas interpretadas con  un toque singular, los reunía. Eran momentos de larga espera ya que “el viejo Nicanor venía poco, era resero”. Cada venida de Nicanor era la llegada de la fiesta  entre voces, guitarras y zapateos, alrededor de la mesa larga con bancos en espera.

GENIAL CAST

Familia de celebraciones, trasvasan el terreno y se vuelven pueblo, se vuelven todos.

 

ALBOROTAR EL PASO

“¿Cómo salgo en la tele?”. Pacho desprende su mirada pícara, de quien se sabe dueño de un perfil único. Los ojos de allá lejos aparecen sin miedo de pasar por la vida  entre diseños de  encuentros casuales con la alegría veteada. Y  alrededor de la carne va la celebración. El asunto cuenta con trescientos invitados, todos familia. Un Castillo comienza el día del  festejo y todos se suman.

¿Ve ese tanque?, me dice Pacho con certeza, miro a través de la ventana, el tanque de cemento se eleva un poco del llano y muestra con simpatía su forma circular. Ese lo llenábamos de bebida, con placas de hielo que buscábamos de la fábrica de manteca en la otra punta del pueblo. Su CAST GUIT (1)mirada delata el placer. Los detalles completan el relato de los días festivos. Con las manos en vuelo, certifica sus dichos. La luz natural ya no quiere acompañar  a su voz. El grabador no desactiva su luz roja, chiquita. Entonces escucho, en medio de siluetas; escucho, con la atención de quien quiere escuchar todo.

PATIO ABIERTO

Las fiestas de los Castillo son una tradición. Cuando la temporada de esquila termina, todos los días los encuentra en el patio- sin tapiales que demarquen ni veredas que enfríen-. La tierra soporta los bancos para beber lo que la hora demande. Queda claro que a la fiesta viene  todos, que era y es una fiesta sin distinción de rango; que la vez que el comisario llegó, Pacho ni sabía quién era. Acá son todos iguales, todos toman mucho y nos divertimos con poco. Algunos Castillo son concertistas, otros recitan, otros cantan, otros bailan; todos, tocados- de alguna manera- por el arte.   PATIO Y FLIA

Cuando finalizamos la visita. Juan sigue con las anécdotas, me cuenta de la versatilidad de los Castillo. La fiesta es larga, pero jamás monótona. Los tipos son capaces de cambiar de clima, como quien se cambia la ropa traspirada de tanto bailar. Tienen mucho oficio de verdad, no necesitan un “planner” para componer momentos, lo hacen de manera natural. O, mejor dicho, aceitados por  años de práctica.

CONOCERSE DE A SORBOS

Las placas recordatorias de mármoles despampanantes en las Instituciones del pueblo no los nombran. Y, sin embargo, ellos arremeten. No les importan los decires.

“Los Castillo”, un forastero pensaría que nos falta una s, que hablamos de un tipo de una casa grande, fastuosa. Y, sí,… sí, señor, hablamos de todo eso en una familia humilde con apellido imponente. Una familia, que se nombra en plural y se conoce de a sorbos, entre guitarras y sones.

Familia de señores trabajadores, principalmente, esquiladores y camioneros. El tono lo da el número: Los Castillo son muchos, muchos. Viven rodeados de tierra seca y árboles que crecieron junto con ellos. Las casas aparecieron de a poco, desperdigadas en el terreno junto con las gallinas, los gatos y los autos que hoy son de otras épocas.

Nunca hace frío en el barrio de los Castillo. El fuego del asado ilumina las ideas, los corderos alimentan los sueños de festejar  la vida.

CASTIESCUDO DE FAMILIA

La cordialidad es un signo que impregna su apellido, los destinos los unieron en el patio de Estados Unidos 433-. Preguntados por su domicilio, todos acusan la misma dirección, como si  las dos manzanas fuesen un mismo  domicilio, y cómo podrían responder de otra manera, si los Castillo entonan en  unísono, con matices diferentes. La voz aparece antigua, las muecas son  auténticas, la ropa sigue  la herencia de pañuelos anudados y de  las bombachas batarasas. No faltan las boinas o el pelo renegrido, acompasado  en años, desgastado en folclore, teñido de guitarra y milongas, de cantares y quebradas. La música se hace patio en un  escenario de ánimo Castillero.

Esto que acabas de ver, lector, es el noble escudo de la familia.

Castillo en Salliqueló.

PATIOSEÑORASALLIQUELO




EL QUE CAMINA ENTRE DIOSES

Por Néstor Grossi

La celebración: Sobre el regreso del caballero de la noche

HÉROE URGENTE, SE NECESITA

BatmanTDKR4-190TheDarkKnightFalls-1“The Dark Knight Returns” es una miniserie de cuatro libros, publicada entre febrero y junio de 1986 por DC Comics. Es considerada la mejor obra en la historia de Batman. Escrita y dibujada por Frank Miller, esta producción lo llevó a la cumbre de su carrera como autor y lo convirtió en un maestro de las ucronías.

La historia transcurre diez años después de que Bruce Wayne decidiera colgar el traje para convertirse en un alcohólico y en un casi sexagenario corredor de autos, que pisaba el acelerador para ahuyentar el recuerdo de Jason Todd (Robin), de las alucinaciones que padecía despierto sobre el asesinato de sus padres y esa fobia a los murciélagos que había soportado de chico. Mientras tanto, Ciudad Gótica estaba  tomada por las mafias locales y las pandillas callejeras; James Gordon, casi a punto de jubilarse como jefe de policía, trazaba su plan final, al tiempo que Harvey Dent (Dos Caras) se redimía de todos sus crímenes para convertirse en el nuevo alcalde de Gotham.

Una vez más, la Ciudad necesitaba un héroe.

Algo viejo, medio panzón y con una petaca que besaba de a ratos, el Caballero de la noche volvió para un último asalto; volvió con una cintura que lo tenía a mal traer, con unas manos que muy bien no le obedecían y más violento que nunca… bats1

A 30 años de esta genialidad, a uno de la creación de esta sección, el Anartista celebra el regreso del caballero oscuro, del señor de la noche.

PRIMERO LO PRIMERO

Batman apareció por primera vez en mayo de 1939, en el número 27 de Detective Comics, creado por Bob Kane y Bill Finger. Se volvió tan popular entre los lectores de la revista que, en 1940, comenzaron a publicarse sus primeras aventuras de forma trimestral y con un propio formato. Más tarde, se convirtió en una serie bi-mensual,  hasta llegar la década de 1950 y, de ahí en más, transformarse en una serie mensual hasta su final en el 2011.

bob-kane Era el segundo súper héroe que DC publicaría y, a diferencia del granjerito de Kansas que había llegado del espacio exterior, Batman era un humano sin poderes. Bruce Wayne resultaba un experto en artes marciales y un escapista perfecto. El primer detective científico que utilizaba la tecnología para poder combatir al crimen.

Hubo un periodo, entre 1965 y 1985, en que Batman había decaído en ventas. Toda la estupidez de los sesentas no le había olido bien a los lectores y el hombre murciélago comenzaba a ser olvidado, hasta que apareció Frank Miller, recién cocinadito como la nueva promesa de Marvel, para unirse a las filas de DC Comics y crear la obra que nos devolvería al verdadero Batman, el Señor de la noche.

dark_knight_return2s VENCEDORES VENCIDOS

“El Regreso del Caballero de la Noche” está formado, como dije antes, por cuatro libros que más tarde se editarían en una sola novela gráfica:

1) El regreso del caballero oscuro

2) El triunfo del señor de la noche

3) A la caza del señor de la noche

4) La caída del señor de la noche.

Más tarde, en el 2002, saldría “El señor de la noche contraataca”, que no tendría la repercusión de la anterior._20160618_195624

En 2012 y el 2013, se publican dos películas animadas producidas por Warner, que adapta a la perfección  toda la obra de Miller.

No voy a spoilear, pero no puedo despedirme sin contarles que, a través de toda la historia, veremos a Bruce Wyne enfrentar todos sus demonios internos y también a sus  viejos rivales: Superman y The Joker. Con los dos librará batallas épicas que, hasta ahora, ni siquiera en las películas pudieron lograrse. El regreso del caballero oscuro, partes 1 y 2 son las mejores películas de Batman que vi hasta el momento. Resultan un millón de veces mejores que la recién salida ” Batman v Superman”,  basada en el mismo comic.

e96dbf0921b1e69640c2342a6750b0beVeremos así, a un Joker que, con el pasar de la historia y tras haberse enterado del regreso de Batman, despierta de un estado catatónico que había durado 10 años y sale en busca de su amor, para jugar su última partida. Todavía tiene miles de ases bajo la manga…y es que su amorcito estaba viejo ya: tenía que ocuparse antes de que fuese tarde. Debía obligarlo a matar.

No piensen que voy a contarles el final de una historia de amor que reduce a basura Romeo y Julieta. En este final Frank Miller le pisa la mano al amigo William.

¿Que quién gana? Todos mueren, menos el único perdedor, el chico de Kansas, el granjerito inmortal.Batman-Dark-Knight-Returns-01-022

Por supuesto, aparecerá Oliver Queen (Green Arrow) también retirado, para acudir en ayuda de Bruce Wayne contra Clark Kent en una batalla final. Y basta. No puedo seguir contando…pero las últimas palabras del Murciélago al morir lo dejan muy claro:

“Quiero que me recuerdes… en todos los años por venir… en tus momentos más íntimos… como el único hombre que te derrotó”

En cualquier  encuesta, en todos los foros donde se haga la pregunta “¿Cuál es tu héroe favorito?” siempre ganará Batman, incluso por sobre Superman. Porque el hombre murciélago  es un ser humano, sin poderes, lleno de odio y resentimiento, de venganza y de una lucha interna con ese deseo de sangre que comienza a apoderarse de él con el transcurso de los años; y que, en The dark knight, se hace centro con un desenlace fatal.

El caballero de la noche es el único mortal  que camina entre los dioses, por eso lo celebramos.




FIESTA LÍQUIDA

La celebración: sobre divorcios y fiestas de divorcios

Por Alicia Lapidus

Una bocanada de luz se derramó en el cajón de la ropa de hombre; pero inmediatamente fue ahogada. (Antonio Di Benedetto, El Abandono y la Pasividad)

LUZ AHOGADA

La luz se ahoga en la ausencia. El divorcio da y toma. Deseado o no, entrega una libertad- a veces no buscada- y toma aquello inasible que nos ligó a ese otro. Proyecto desvanecido, futuro imperfecto.

El dolor está en cada objeto de la memoria. La taza de café se hace lágrima en la falta. El vacío del ropero denuncia la pérdida. El individual solitario en la mesa delata el fracaso. Las fotos se guardan o se rompen. Y la cama permanece hundida marcando la decepción.

Los matrimonios se construyen con ladrillos de sueños y se derriban con la aniquilación del destino. Sin embargo, en la letra de la ley, el divorcio es nomás la disolución del vínculo matrimonial y, en consecuencia,  la renovación de la aptitud a los divorciados para contraer nuevas nupcias.

Pero no todo es dolor. Se entremezcla en esta disolución la pasión por los objetos testigos de la promesa de felicidad de la pareja. Y comienza una lucha, a veces de crueldad increíble, por el dinero, por las cosas y -cuando los hay- por los hijos. Se intenta salir “victorioso” de una guerra que combina lo material con lo emocional, sin que ninguno de los protagonistas pueda separar ambas partes. No hay victoria posible. Quizás alivio, pero nada más.

Pero al acallarse la violencia exterior, también la violencia del sol, la vena rosa se extinguió y las flores comenzaron a ser una revuelta e impalpable mancha acogida a las discretas sombras. (Antonio Di Benedetto, El Abandono y la Pasividad)

Basura NAÚFRAGOS SIN ORILLAS

Hombre y mujer quedan rotos, partidos, perdidos. Cada uno navega en la inmensidad de la nueva vida con desesperación, busca una orilla. El o la amante, la ropa juvenil, las salidas interminables. El hogar se transforma en domicilio y el deseo en desesperación. Otros detienen su existencia en ese instante en que el porvenir se vuelve pasado y allí se quedan a vivir.

Y algunos, por ahora los menos, imbuidos de un tono de época- donde todo es motivo de fiesta, aunque no de festejo- celebran el divorcio.

¿FIESTA DE DIVORCIO?  Si, así es. En países como Estados Unidos, a quienes han pasado por ese trago amargo les ayuda a atravesarlo con algo un poco más grato. ¿Cómo? Organizando fiestas de divorcio.

FIESTA DE JUGUETE

Lois Tarter, autora del libro “El ritual del divorcio: Levántate, sale y sigue adelante con tu vida”, es una de las llamadas “divorce party planner”. Según contó hace algunos meses, en su blog “The Huffington Post”, la primera vez que organizó un evento para celebrar una separación fue cuando se divorció de su marido.[1]

Grilich“Después de que los papeles estaban firmados y el quiebre definitivo ya era oficial, no tenía idea de qué hacer a continuación. Quería seguir adelante, pero no sabía cómo; sólo quería reír, divertirme y dejar ir el dolor“, relató.

Lo que comenzó como una reunión de amigas, un té con una torta alusiva, nuestra sociedad- que consume todo hasta consumirnos a nosotros mismos- lo convirtió en un gran negocio.

Un blog, da “tips” para “festejar” una culminación de la fase conyugal, lejos de la pena y la agonía que antes se solía vivir, y para dar lugar a un momento de canalización donde se exorcizan los miedos y los fantasmas del ayer en compañía de las personas más cercanas.[2]

Se reniega del duelo, se desmiente el dolor, se decora el silencio con el chocar de copas y nada ha pasado.

En ese mismo blog, se dan ideas de lo que debería pasar en esas fiestas. Todo calculado para no dejar espacio para la lágrima y mucho menos la pena.

Ideas para la organización

  1. El lugar: es fundamental. Deben saber que no es necesario hacerlo en un salón de fiesta, bien puede hacerse en la casa de algún amigo, en la propia, en el SUM (salón de usos múltiples) de un edificio, o, ¿por qué no?, al aire libre, en un lindo patio o jardín.
  2. Menú: los platillos más adecuados pueden ser fingerfood, es decir bocadillos para comer con las manos, para hacerlo más dinámico e informal en sus versiones dulces o saladas.
  3. Decoración: los globos y guirnaldas son siempre opciones valederas que alegran un espacio, sobre todo, si de celebrar se trata. La torta puede ser con un muñequito de él o ella en lo más alto, o con la figura que representa el ex tirado fuera de la torta, para dar un toque de humor; o tal vez un pastel que se parte por el medio, donde las figuras queden separadas. ¡Hay variedad para elegir!
  4. Juegos: dígalo con mímica de los defectos del ex (sólo en tono de humor), embocar el anillo en cajitas con formas de ataúd, tiro al blanco con arco y flecha con imágenes del ex o de la boda, etc. (ver también: Juegos para fiestas de divorcios)
  5. Ceremonia de rebautizo: donde un amigo le devuelve el nombre de soltero/a.
  6. Show de stripper: para los/las más osado/as.
  7. Para terminar, se puede colocar el anillo en un globo y dejarlo ir; o una prenda como el velo del vestido de novia, algo liviano para soltar.

EL NEGOCIO DEL NAUFRAGIO

La psicóloga Robin Deutsch, de la Escuela de Psicología Profesional de Massachusetts, dice que es un cambio que deberíamos tomarnos bien: “El crecimiento de la industria de celebración de divorcios se produce porque la gente quiere aceptar la pérdida a través de un ritual”, dice. “Mucha gente se siente aliviada”, añade Deutsch. “Creo que les da una sensación de esperanza y cierre, es algo positivo”. La psicóloga cree que la gente actúa con la idea de poder pasar página. “Lo que hagan, el tipo de ritual que tengan, es elección suya”, asegura.

En Holanda, una empresa espera ayudar a otras parejas a celebrar su divorcio, juntándolas. El negocio se llama Hotel de Divorcios. Por unos US$5.000, las parejas que se van a divorciar se registran en el hotel el viernes. Luego, se reúnen con un abogado que actúa como mediador durante el fin de semana, y el domingo se van, divorciados.[3]

Tras conseguir dar por cerrado un divorcio doloroso, Wendy Lewis decidió que solo había una forma de celebrar: destrozar su vestido de boda con una metralleta. Para hacerlo, la estadounidense reunió a sus amigas, agarró el vestido y voló a Las Vegas, para pasar un fin de semana largo. Al llegar a Las Vegas, una pequeña empresa, al frente de uno de los sectores económicos que más rápido crecen en la ciudad, le organizó una excursión a un campo de tiro.

La señora Lewis nunca en su vida había agarrado una pistola, pero trajo su vestido de boda al campo de tiro y lo colgó“, dice la organizadora. “Si hubieses visto su mirada mientras disparaba contra el vestido. Podías ver que estaba dejando salir toda su ira”.

La organizadora del viaje, Glynda Rhodes, de 51 años, en 2012 lanzó una empresa “The Divorce Party Planner” (Organizadora de fiestas de divorcios) y el negocio no ha dejado de crecer desde entonces, una situación similar a la que viven otras empresas en Las Vegas y otras ciudades de Estados Unidos.

Rhodes explica que el coste de los paquetes, con nombres como “Casi no sobrevivo”, “Autosuficiente” o “Lo tengo todo” va desde los US$1.000 a los US$4.800.

Para los que quieran una fiesta más modesta y tranquila, pueden pedir una “tarta de divorcio”. En una pastelería de Florida reciben entre tres o cuatro peticiones de tartas de divorcio al mes. La dueña, Beatriz Otero, declara que una vez hizo una tarta para un cliente que la pidió en forma de una bolsa de golf, con una leyenda en ella que decía “por fin libre, me voy a jugar al golf“. La mayoría de las peticiones, sin embargo, son para un dibujo de una novia que acarrea al novio por las piernas, con una leyenda que dice “ponlo en la basura”.

Torta 2

Todo vale mientras se pague por ello. La tristeza se aplasta bajo una torta hecha de harina y odio, el proyecto fallido resulta apabullado por unos strippers musculosos que generan la ilusión del sexo ilimitado en la nueva vida. El dolor se ahoga en champagne. Se obtura la posibilidad de pensar en cómo será la vida de ahora en adelante. Todo se convierte en una gran fiesta de alegría plástica.

                “Si la felicidad prevista no llega a materializarse, siempre está la posibilidad de echarle la culpa a una elección equivocada antes que a nuestra incapacidad para vivir a la altura de las oportunidades que se nos ofrecen”. (Zygmunt Bauman, “Amor líquido”)

El divorcio no es un estigma ni una vergüenza, pero sí una instancia de reflexión. Es un período en el que debemos rehacernos, comprender qué falló y llorar lo que sea necesario. Sólo transitando el dolor podemos reconstruirnos como seres con capacidad de vivir plenos.

La luz, que sólo fue diurna y venía por la ventana, retorna una noche manando de los filamentos de la lámpara del medio. Las cosas, opacas bajo el polvo, recuperan volumen y diferenciación. (Antonio Di Benedetto, El Abandono y la Pasividad).

Invitación

 

[1] Fuente: Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Tendencias/2013/01/01/738326/Nueva-tendencia-se-masifican-las-fiestas-de-divorcio.html

[2] https://www.infotopo.com/eventos/ocasion/ideas-para-fiestas-de-divorcios

[3] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/11/141113_negocio_divorcios_vegas_ac




GIROS INESPERADOS

Por Irina Paola Braslavsky

La celebración: sobre belleza y verdad

LO TRANSPARENTE

“Tuve una sensación de transparencia en las palabras, que se da cuando dejan de ser palabras y se intensifican de tal manera que parece que se vivan; se prevén como si expresaran lo que ya se está sintiendo.”, dice Virginia Woolf en “Momentos de vida” (1). Este advenimiento de lo vital en la escritura tiene en Virginia  un modo de decir  inédito. El concepto de transparencia del sentir a través de la letra se intensifica,  inscribe su huella en el lector. Un dejar ver extremo, un velo que es ventana y mirada.

LAS TRANSPARENCIAS ALOJADAS

Dice Galeano que estamos hechos de historias. Efectivamente: las que nos hacemos de nosotros y de la vida- entre lecturas, escrituras y miradas- son imanes que atraen el advenimiento de la intensidad. Si eso sucede, ya no es posible vivir sin ellas. Hacen cuerpo con uno. Ocultas o evidentes nos narran.

Mirtha Dermisache
Mirtha Dermisache

 

VELOS EN LA CALLE

La temporalidad de un instante, eso que algunos poetas llaman “lo innombrable” se busca inscribir en la marca de la escritura o en la de un dibujo. ¿Qué hay en esa inscripción?  No solo el arte inscribe, a veces son recortes de gestos o actos concretos, lo cotidiano devenido radicalmente otro. Recuerdo un día que entré a una tienda de una compañía de celulares muy

prestigiosa. En eso  estaba, cuando vi  que, con los dispositivos expuestos,  jugaban ocho o más chicos, que suelen estar muchas horas de sus vidas en la calle. Tendrían entre 6 y 10 años. Allí se abrió una puerta a la transparencia. Lo inusual no estaba en el argumento de la imagen. Algo radicalmente pequeño vinculado a la enormidad de la vulnerabilidad -a mi niña, a la niñez, a mi oficio- se conmovió y se dejó ver a través.

REINSTALAR EL JUEGO

imagen 1

Belleza es verdad era el imperativo romántico del poeta inglés John Keats. Desde entonces hasta ahora,  esos dos conceptos no dejaron de dar vueltas carnero en las manos de tantas preguntas. El dibujo de Troche las reinstala, abre un espacio, se vuelve imprescindible. Cuando  ese palpar la soledad oscura, entra a jugar, redobla y multiplica otros centros del “eso”. Territorios del trazo y del juego circunscriben, limitan, bordean. Alojan.

imagen 2Si de hacerse lugar se trata, lo innombrable se vuelve a trasparentar en esa estrella que debe pintar su propio cielo. Autónoma e inversa: no es ella la que decora la noche, es quien la funda.

TEXTURAS TRANSPARENTES

Proust, en las primeras páginas de “En busca del tiempo perdido”, refiere a las sensaciones que lo raspaban,  al suponer que su madre no iría a su habitación a darle el beso de las buenas noches. Cuando recibían visitas- al Sr. Swann, por ejemplo- su madre lo saludaba con un beso a la ligera en la sala de estar. El modo en que él trataba de sostener el recuerdo de ese beso para que no se disipara, se escribe con una textura singular. Ahí donde lo innombrable arrinconaba y el niño hubiera podido hundirse o desarmarse, Proust estiró el tiempo, introdujo un tiempo otro, lo amasó.

DURO COMO UN LADRILLO

En la película  Rabbit hole  -traducida según el país como “Los secretos del corazón” , “Al otro lado del corazón” o” El laberinto” (2)-, lo innombrable es lisa y llanamente la muerte. Becca, ,interpretada por Nicole Kidman,  ha perdido a su niño de cuatro años. Su madre, Nat, intenta poner en palabras en qué deviene ese agujero de la pérdida cuando el tiempo pasa. Esta había perdido a su hijo, hermano de Becca, hacía unos años,  por adicción y ya de adulto. En una de las versiones, esta muerte se dice así: “es como llevar un ladrillo en el bolsillo”. Una cosa más, cada vez que uno mete la mano, el ladrillo persiste en su presencia.

Algo no se desdobla ni fluye  con facilidad, pero tampoco se obtura toda la existencia después del agujero de la pérdida.  Lo inusual de la metáfora trastoca los sentidos y la intensidad se hace lugar. La metáfora es también una alusión a lo que no se puede inscribir. Se transparenta  ese sin lugar con el que la muerte nos retuerce, nos muerde, nos deja mal parados siempre.

Otro modo, pero pariente, se presenta en el cuento de Andersen, Historia de una madre. La muerte, personificada, dialoga con la mujer que ha perdido a su hijo. Ella termina por aceptar su realidad inenarrable, transforma en intensidad radicalmente otra  el puro dolor. Giros inesperados que fundan espacios.

Mirtha Dermisache
Mirtha Dermisache

EL LLAMADO. LA OSCURIDAD.

Bordear el desamparo, la indefensión, la inermidad: hacia allí apunta la canción “Dont let the sun go down on me” -No dejes que el sol caiga sobre mí-. La palabra teje en síntesis, cuando la falta es demasiado radical.  Falta que en este contexto es agujero en el amor. La canción, un grito desesperado,  un llamado, el último, quizás,  a que las puertas no se cierren del todo. Los elementos  narrativos en las versiones de esta canción operan en ese sentido.  Las voces, la  escena, son velos que  transparentan o intentan hacer tolerable “eso” -la falla del amor vivida como la oscuridad absoluta.

EL MICROSCOPIO

“… cuando se examinan los sentimientos con el potente microscopio que nos da el dolor, es pasmoso ver cómo se estiran…” (4), otra vez, Virginia Woolf, en “Momentos de vida”. El dolor, al microscopio, se ofrece como material para trastocar los sentidos coagulados. Entonces, un aire se estrena en las cadenas semánticas y nos narra en horizontes. Así, a la luz  de la palabra escrita por la narradora, se despereza la contractura de la pena, el horizonte vuelve a su lugar, se ubica justo en la distancia necesaria, para que anochezca en el mundo, pero no en nosotros. Se celebra, pues.

 

Silvia Cordero Vega
Silvia Cordero Vega

Silvia Cordera Vega
Silvia Cordera Vega

Referencias

 

(1)Woolf, Virginia. Momentos de Vida. Ed. Lumen. Pag 126.

(2) Rabbit Hole es una película dramática protagonizada por Nicole Kidman, Aaron Eckhart y Dianne Wiest, y dirigida por John Cameron Mitchell. La cinta es una adaptación de la obra homónima del escritor David Lindsay-Abaire de 2005.Wikipedia

(3) Dont let the sun go down on me, escrita por Elthon John y Bernie Taupin.

(4) Woolf, Virginia. Momentos de Vida. Ed. Lumen, Pag 73.

(5) Es interesante el artículo de revista Ñ sobre su obra: http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Mirtha-Dermisache-Imagenes-escritas_0_509949040.html Y en http://www.ramona.org.ar/node/50232 , un trabajo de la artista y el fragmento de la carta que le enviara Barthes oportunamente y que está íntimamente relacionado con esta nota.

París, 28 de Marzo de 1971

Estimada Srta:

El Sr. Hugo Santiago tuvo a bien mostrarme su cuaderno de grafismos.
Me permito simplemente decirle cuán impresionado estoy, no sólo por la gran calidad plástica de sus trazos (esto no es irrelevante) sino también, y sobre todo, por la extremada inteligencia de los problemas teóricos de la escritura que su trabajo supone.
Usted ha sabido producir una cierta cantidad de formas, ni figurativas, ni abstractas, que se podrían ubicar bajo la definición de escritura ilegible – lo que lleva a proponer a sus lectores, ni puntualmente los mensajes ni tampoco las formas contingentes de la expresión, pero sí la idea, la esencia de la escritura.
Nada es más difícil de producir que una esencia, es decir una forma que se remita a su propia definición. Acaso los artistas japoneses no dedicaron toda una vida a saber trazar un círculo que no remita más que a la idea del círculo mismo? Su trabajo se asemeja a dicha exigencia…
Roland Barthes.

 

 




MOMO ORIENTAL

Por Lourdes Cabrera

La celebración: Sobre la murga uruguaya

LA ZARZUELA DE LA CALLE

858c27f3c1c68dd090fa313448880539   El abrasador sol de febrero da paso a la fresca tardecita. Ha llegado la hora, la avenida a ambos lados es un mar humano. El aire se llena de olores que invitan a detenerse en los puestos. Garrapiñadas, chorizos y maíz acaramelado hacen las delicias del público a la espera del espectáculo. El color transforma el entorno  en un caleidoscopio. Las luces monocromas de los puestos de prensa esperan el paso desafiante que avanza.

 

CON USTEDES, LA MURGA

El carnaval es la fiesta ancestral del Dios Momo (expulsado del Monte Olimpo, por sus burlas y críticas  a Hefestos y a Afrodita, entre otros). Personificación del sarcasmo y la agudeza irónica, Momo es también dios de escritores y poetas, malintencionado y crítico. Como a todo Dios travieso, lo mejor es ponerle una máscara, ocultar y exponer su rostro y su locura en un cetro acabado  con una cabeza grotesca.

Pero dejemos atrás Grecia. A Montevideo la cosa llegó mucho después y con otros modos. Fue en el siglo XX, de la mano de una compañía de zarzuelas. Fracasadas sus programadas funciones, ganaron la calle para lograr ayuda económica  y poder regresar a su lejana Cádiz.

Al año siguiente, llegó el carnaval y, con él, la murga. Hasta ese momento, los conjuntos se llamaban “Mascaradas”. Su evolución en cuanto a música fue la incorporación de ritmos afroamericanos y afrouruguayos. En el aspecto teatral recibió influencia del Carnaval de Venecia y  de la Comedia del Arte. Adoptaron entonces a  Momo, Pierrot, personaje de la comedia italiana, con disfraz claro y maquillado de blanco con una gran gorguera de color; y a Colombina personaje femenino de gran presencia en la comedia italiana, proviene de “Columba”, paloma vestida de colores.

Originalmente se usaron instrumentos de viento- trombón, flauta, trompeta- pero, en 1915, se adoptaron bombo, platillos, redoblante y un coro de entre trece y diecisiete personas, que se divide según las tonalidades de las voces en bajos, segundos, primos, sobreprimos y tercia.

La murga ejecuta el ritmo conocido como “marcha camión” , porque, en ese entonces, el camión era el medio de transporte de los murgueros y hoy se hace en ómnibus.

Los actores realizan cuadros musicales con personajes y línea argumental y siguen la firme conducción de un director. Ya, en 1918, José “Pepino” Ministeri introdujo la figura del director ataviado de frac, levita y zapatillas. La temática ronda alrededor de los acontecimientos salientes del año y se mezclan las artes, la ciencia, el periodismo, el fútbol, la crítica social y política. La actuación tiene cuatro momentos, la presentación, donde la murga comunica sinópticamente su historia y su propósito; luego los dos momentos histriónicos por excelencia: el cuplé, desarrollo referido a un tema, y el popurrí, donde se mezclan temas. Se finaliza con la retirada, mezcla de nostalgia y sentimientos encontrados por el fin del Carnaval, pero con la esperanza del siguiente. Los cuatro momentos rebosan textos. Pero cuando las letras de la retirada conmueven al público adicto, perduran en la memoria colectiva de los uruguayos. Y ya no habrá ningún festejo futuro, donde no se cante la retirada de un determinado año.

“MURGA ES EL IMÁN FRATERNO”

La murga es la recuperación de la voz del pueblo. La llegada de los años oscuros a Uruguay hizo que muy pocos tuvieran voz. La murga desafió simbólicamente con la descargapresentación de sus trajes, con el cuplé de doble sentido y con la intervención gestual del conjunto y con la precisión justa y cuidadosa del texto. Para hacer de la murga la voz y el disfraz simbólico de la resistencia, los murgueros se las ingeniaron contra la censura mientras la gente, como asamblea cómplice, retribuía el riesgo con palmas, risas y gritos aprobatorios. La salida al escenario se hacía de manera entrecortada: primero, los actores y luego, uno a uno, los instrumentos. Así se “actuaban” los cortes de la censura.

CHARCO DE DOBLE ENTRADA

La “cuestión murga” no es solo local. Ha influido en muchos ámbitos artísticos en ambas orillas del Río de la Plata. Así han grabado discos junto a murgas Jaime Ross, Canario Luna, La Vela Puerca, No Te Va A Gustar, Bersuit Vergarabat, Caramelo Santo,  y La Tabaré Riverock Banda. La cosa, como se ve, es de ida y vuelta. Y no solo a nivel de influencias en músicos profesionales. La murga uruguaya también tiene su impronta en los carnavales porteños, rosarinos y cordobeses.

SAGRADAS BOCAS SUCIAS

lourdes2ca1Según cuentan personas que “acumulan juventud” las murgas tenían sus propios vocabularios, “mal hablados”, “soeces”, y “profanos”,  regados con buenas dosis etílicas. Fontanarrosa se preguntaría sobre qué criterio se especifica el “mal hablar” o lo “soez” para señalar que es “la sociedad oficial” la que instala las normas y define también lo sagrado y lo profano. Así que la murga funda su propio lenguaje, con retazos de lo coloquial, lo marginal y bajo el ritmo de la canción.

TEATRO DEL PUEBLO

la-gran-muneca_640x480-crop-mEl Teatro de Verano de Montevideo, enclavado en el Parque Rodé,  casi acaricia el río. De ese modo,  alberga durante todo el verano el Concurso Oficial de Agrupaciones que culmina con la Liguilla, donde intervienen las mejores murgas del país. La primera murga ganadora de un certamen en 1910 fue la “Gaditana que se va”, murga que emulaba  la zarzuela callejera. Este teatro es un espacio que recuerda un poco el sentido de la historia de la murga y sus espacios: Los tablados de barrio en contraposición a los salones de la “alta sociedad”, el lenguaje directo contra la hipocresía política y la ironía dirigida a quienes desprecian el “populacho”.

ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO

xxv_teatro_colombina-sand_mauriceLa murga sigue evolucionando, y su vigencia reside en saber escuchar y expresar qué piensa y dice la gente. Por eso, porque la murga no es sorda, es que el avance técnico profesional de las murgas incorpora nuevos recursos, pero no renuncia a viejas problemáticas: la duda, la muerte, el fin del siglo, la religiosidad. Ella jamás se priva de la memoria: Galeano, Benedetti, Marx, Kant y Sartre campean por sus temas. El ámbito latinoamericano tampoco queda afuera del cuplé: nombres como el del Presidente Hugo Chávez y otros no se amedrentan y arremeten en las letras. Letras, danza y música hacen del carnaval  la excusa perfecta para pensar con el cuerpo y el canto lo individual en lo colectivo.  Para celebrar el formar parte, para vernos las caras en las máscaras ajenas, para sacarnos los pudores en las audacias de los otros, para no dejar en manos de la venganza y la codicia las únicas celebraciones posibles.




A FLOR DE TIERRA

La Celebración: Sobre “Niketche”. Una historia de poligamia, de Paulina Chiziane.

Por Lourdes Landeira

“Quiero ser un grano de arena al viento y bailar mi niketche al sonido de las flautas de todas las brisas”.

 OIGO UNOS PASOS SUAVES EN MI SILENCIO

Sarah Moon. Si una piedra es separada del suelo – la tierra – con la ayuda de la mano de un niño, comienza una danza curva de elevación en el aire. Según la sinuosidad de la brisa o del viento, puede acompañar cauces de ríos andados una y otra vez por ella misma, por alguna o por muchas de sus congéneres. O puede quebrar el trayecto, interrumpir el silencio de la mañana con un estallido, romper un cristal y sonar como bomba, mina explotada, fuego. Entonces,  al celebrar  su canción, el universo pondrá a circular sus elementos. Así, las estrellas podrán tocar tierra firme y algún “superhombre”, vaciado de sus poderes artificiales, soltado al vacío, en lugar de caer,  volará hacia “algún infierno sin fin”.

El niño de la mano es el hijo; el vacío de hombre, el padre. Entre ellos, una mujer, que no fue nombrada. Pero su no escritura no implica su ausencia, solo habla de la invisibilidad y la mudez impuesta por siglos de cultura y tradiciones. Por eso, debo decirlo ya, sin más demora: el movimiento giratorio, el temblor que traspasa cuerpos y los habita transitoriamente (y ya sabemos que ninguna materia es la misma luego de una sacudida) es promovido –en este caso-  por Rami, la protagonista de “Niketche. Una historia de poligamia”, de la escritora mozambiqueña, Paulina Chiziane.

TU PASADO SON SÓLO MÁRGENES DE UN RÍO REVUELTO

Roger Dautais. KerpenhirMozambique, república desde 1975, año en que se independizó de Portugal – su colonizador desde 1505- está dividida por un río, el Zambeze. Antes de formar un delta y desembocar en el océano Índico, el río es interrumpido por numerosos rápidos y cascadas. Claro que el Zambeze no es exclusivo, pasea y comparte sus aguas con varios vecinos – Zambia, Angola, El Congo, NamibiaZimbabue-; sin embargo, por sus intermitencias solo es bien navegado a partir de una ciudad mozambiqueña. ¿Qué puede esperarse de un río – morada de camarones y mariscos –además del fluir de su curso? Sí, claro, su desborde, la inundación de la tierra con la que se bordean mutuamente, el quiebre de las fronteras, la rebeldía silenciosa que cuando grita es capaz de derribar cualquier represa.

“Las culturas son fronteras invisibles que construyen las murallas de este mundo”.

HISTORIAS DE HOGUERA (fragmento de la novela)Miro a mi madre. Dios mío, cómo llora. ¿Será mi caso lo que inspira tanta tristeza?—¿Qué pasa, madre?—Tu voz me recuerda a mi hermana, la fallecida.—¿Cuál de ellas, madre?

—La mayor. No la conociste. Murió antes de tu nacimiento.

—Ya me has hablado de ella. ¿De qué murió?

—Por culpa de una molleja de gallina.

—¿Sí?

—La molleja es para los maridos, para los yernos, ya lo sabes.

Me cuenta toda la historia.

—Era domingo y mi hermana preparó la cena. Había gallina. Preparó la molleja cuidadosamente y la guardó en una vasija. Vino el gato y se la comió. El marido regresó y preguntó: ¿y la molleja? Ella se lo contó. Fue inútil. El hombre lo consideró una falta de respeto y la golpeó brutalmente. Vuelve a casa de tu madre para que te eduque, le dijo. ¡Ahora! Ella estaba tan afligida que perdió la noción del peligro y se puso en marcha en el silencio de la noche. Eran cerca de diez kilómetros hasta el hogar paterno. Cayó en las garras de un leopardo en la sabana lejana. Murió en la flor de la vida por culpa de una idiotez. Murió ella y vivió el gato.

Las lágrimas de mi madre brillan al sol como cristales y reflejan los colores del arco iris. En el pecho de mi madre hay un puñal de plata con manchas de sangre. Un volcán eterno. Todo por culpa de una molleja de gallina, un simple recolector de granos de arena. Una insignificante musculatura dentro de un ave. Que no llena ni la palma de la mano. Que no mata el hambre ni de un gato. La historia me penetra como si fuera mi propia historia, que Dios me ayude, también soy una mujer. Recuerdo a mi profesora de amor y comprendo el fantástico mensaje de tiranía oculto dentro de la molleja de gallina. Ninguna mujer tiene un hogar en esta tierra. La mujer está de paso, no merece tierra. La mujer es paja de coco tirada a la basura. La mujer es su propia enemiga, se inventa problemas que la matan. La mujer es culpable, pone el universo al revés, por eso puede morir por culpa de una molleja de gallina.

—Madre, ¿por qué no me habías contado antes esta historia?

—Para que tu mundo fuera de colores. Para que no tuvieras pesadillas en tus sueños.

La historia tiene sobre mí un efecto terapéutico, mi dolor se vuelve insignificante. Una amargura tapando otra amargura. Un amor curando el dolor de otro amor. ¡Ay, madre, gracias por contarme esta historia! Ahora puedo ver que no soy la única que sufre y que en el mundo hay problemas mucho más graves que el mío.

—Madre, ¿cómo reaccionaron las mujeres ante este caso?

—Obedeciendo al pie de la letra todos los caprichos de los hombres, era la única estrategia de nuestra existencia.

—¿Y cómo era papá?

—¿No le conoces? ¿No has oído la respuesta que te ha dado a tus problemas?

Madres, mujeres. Invisibles, pero presentes. Aliento de silencio que da la luz al mundo. Estrellas brillando en el cielo, ofuscadas por nubes malditas. Almas que sufren en la sombra del cielo. El cofre lacrado, escondido en este viejo corazón, hoy se ha abierto un poco, para revelar el canto de las generaciones. Mujeres de ayer, de hoy y de mañana, cantando la misma sinfonía, sin esperanza de cambios.

HAY UN RÍO ROJO Y CORRE POR EL ASFALTO

Lucha de imágenes (Bilderstreit), 1980Paulina Chiziane, contadora de historias inspiradas alrededor de la hoguera, fue la primera mujer en publicar una novela (Balada de amor al viento) en Mozambique. Ese territorio que, por su ubicación- dicen- podría ser el lugar origen y principio del humano moderno. El mismo que hoy está poblado de minas (dos millones, dicen), resabios imborrables de los quince años de guerra civil, posteriores a la independencia. Ocultas, calladas, invisibles a muy poca profundidad, casi a flor de tierra, amenazan con estallar, quebrar el aire, torcer el sentido del viento y de las aves en vuelo. “Entre as pernas da mulher, correm os caminhos do mundo. Dya Kasembe, escritora angolana” es el epígrafe que Chiziane eligió para otra de sus novelas, El alegre canto de la perdiz. ¿Qué es eso entre las piernas de la mujer? Si no se puede nombrar, si no se puede escribir, se dibuja su silencio en el texto. “La … es fantástica. Habla todas las lenguas del mundo sin hablar ninguna. Es el cielo y la tierra en nuestro interior. ¡Ay, si las … pudieran hablar! Nos contarían historias del licacho, el cuchillo de castidad, de ablación, de orgías macondes, senas, nyanjas, de violación, de castración, de manipulación, de abandono, de muerte. Si pudiera hablar nos diría porque llora lágrimas de sangre en cada ciclo”.

LA ORQUESTA EN SINTONÍA

Sarah Moon. The Red ThreadY si hay balada, si hay canto, ¿puede no conjugarse el baile? Entonces, Niketche: “La danza del sol y de la luna, la danza del viento y de la lluvia, la danza de la creación. Una danza que mueve, que calienta. Que inmoviliza el cuerpo y hace volar el alma”. Imposible no temblar y que el temblor no transborde, no haga girar a veces en vértigo, otras en locura, algunas más en llanto que aprende a elevarse y transformar. Rivales frente a un espejo que las interpela y solidariza, cinco mujeres tienen a un mismo hombre como marido.

 VARIACIONES TEXTUALES SOBRE EL “TENER”- Esta mujer ha luchado por amor y ha acabado con dolor. Apuntó con el dedo al aire y dijo que era suyo el pájaro en vuelo.- ¿Qué significa la palabra tuyo cuando se trata de un hombre?- Julieta me revela una verdad más cáustica que una capa de veneno. Tener es uno de los muchos espejismos de la existencia, porque el ser humano nace y muere con las manos vacías. Todo lo que creemos tener nos lo presta la vida durante un tiempo.- Tuyo es lo que transportas contigo, en tu vientre, en tu estómago. Este hombre, cuando está conmigo es mío, cuando está contigo es tuyo.

- No soy posesiva. Vengo de una tierra en la que la solidaridad no tiene fronteras. Prestas al marido a tu mejor amiga para que hagan un hijo con la misma facilidad con que se presta una cuchara de madera. El sexo es un vaso de agua para matar la sed, el pan de cada día, precioso e imprescindible como el aire que respiramos. Si ya compartimos un marido, compartir un amante es todavía más fácil.

- Aunque no lo acepte, mi realidad ésta. Ya vivo en la poligamia.

- El verbo tener es mágico. Insufla en el alma poder y fuerza. Si yo conjugo: no tengo, la fuerza se va y el alma se vacía.

Voces, versiones, miradas de distintas mujeres que comparten un hombre, “mi Tony”, al decir de Rami, la primera esposa, la legítima. La que creía vivir en un hogar monógamo y un día descubrió que su familia se había vuelto polígama. “La unidad se ha roto en mil pedazos. Tony se ha multiplicado”. ¿Podrá un cristal repetirse en tantas partes como el cuerpo de Cristo convertido en hostia para todo aquel que lo quiera tragar? ¿Podrá un hombre, solo por el hecho de serlo – y tener el dinero suficiente- (también entre los hombres hay jerarquías) reinar con su cuerpo distintas familias?

 “Las mujeres son huérfanas. Están solas en el mundo. Tienen padre pero no tienen madre. Tienen Dios pero no tienen Diosa. Están solas en el mundo en el medio del fuego. ¡Ay, si nosotras tuviéramos una diosa celestial! Dios mío, libera a la diosa – si es que existe – para que nos muestre la cara sólo por un segundo”.

 LAS PALABRAS SON BALAS FATALES

doffo_juan-fuego_blanco- 2000

En un país con población mayoritariamente bantú, según las estadísticas de nuestro mundo occidental: el 8% de las personas profesan religiones de origen étnico, el 18% son ateos y los demás se dividen entre católicos, protestantes, evangélicos y musulmanes. También, de acuerdo a la enciclopedia más consultada de este lado del mundo, además del poeta José Craveirinha, consagrado por el premio Camões, las referencias literarias del país son Mia Couto y Paulina Chiziane. Mia Couto, blanco nacido en Mozambique, de padres portugueses, da cuenta de un lado de la historia. Cuando su familia intentó regresar a Oporto, a él le faltaba la sensación de infinito de África, ese lugar en donde se aprecia el silencio, donde no hay un límite claro entre la identidad animal y la humana y en el que ninguna de sus lenguas tiene una palabra para naturaleza porque no hay separación entre sociedad, cultura y naturaleza. A Paulina Chiziane ya la conocemos, de ella y de una de sus novela venimos hablando, contadora de historias, negra y feminista. Rami, su protagonista, pertenece a una familia católica que, sin embargo, no deja de reproducir las creencias y practicar los rituales trasmitidos de generación en generación. Sobre todo, aquellos que contribuyen a perpetuar el sometimiento de la mujer a la dominación incuestionable del hombre. Las aguas se mezclan, sopla algún viento oportuno y se aviva un fuego callado que, entonces, aletea en bandada. Más allá del horizonte; mucho más.

Tracy templeton. Untitled from the suite Impressions La única verdad es la realidad (1), dijo alguien de por acá; imposible desconocerlo. La vida de Rami pasa de ser un río muerto a ser ella misma el río cuando decide dar batalla. “Explotar el viento y traer de vuelta el fuego a mi lecho, hoy quiero existir”, enuncia y hace. Porque la realidad, verdad inasible, puede aceptarse sin más o lanzar la primera piedra para empezar a pecar. Mujer no se nace, se hace; conceptualizó alguien más, también imposible de ignorar. Rami conoce la frase y la menciona en sus disquisiciones aunque, recuerda haberla escuchado, pero no dónde ni quién la dijo. “El colonizado está ciego. Destruye lo suyo, asimila lo ajeno, no es capaz de verse su propio ombligo.

Entre inhalaciones y exhalaciones, se suspira, se introduce y se expulsa, a veces en forma de vómito, a veces en náusea vertiginosa que se termina por deglutir; o no. “El viento corre fresco, pero la habitación es cálida. ¿De dónde viene todo ese calor? Ah, es el calor de la transpiración. Es el fuego del enfado que se escapa del cuerpo humano”.

Para verse el ombligo, si de eso se trata, nada mejor que desnudarse y pararse frente al espejo, el de cristal y azogue y el de carne, hueso y alma, las rivales. “Todas las mujeres son gemelas, solitarias, sin auroras ni primaveras, buscamos el tesoro en minas y explotadas, agotadas,  acabamos por ser fantasmas en las ruinas de nuestros sueños”.

 Río Paraná – Estación Espacial Internacional - 9 de abril de 2011Ahí el río comienza a cambiar su cauce, cuando las rivales comienzan a reflejarse unas en otras; en lo que son, en lo que fueron, en lo que quisieron o quieren ser. Como ese espejo que deforma y devuelve una imagen irreconocible, la de la otra lacrada dentro de sí misma, el alma de la piedra que se quiere manifestar, hacer visible.

Lo personal es político, dice otra máxima por aquí muy conocida. Casi al final de la novela, aparece expresamente escrita la frase reivindicación de derechos. Primera vez dicha, sin embargo, en cada letra construida, mixturada. Y, en cada río revuelto, vuelta a nacer. Repetida en lo sucesivo en rebeldía e insumisión, en la libertad de escoger entre la cruz y el calvario, en querer escribir bien, en quererlo todo. Entonces tartamudean, escuchan las corrientes feministas que modifican la faz de la tierra y dialogan.

“Ay como me apetece sentir el silencio de mi habla. Primero me salen ronquidos. Diptongos. Sílabas muertas. Cierro los ojos, cuando los abro, mis palabras suenan como ráfagas compactas, demoledoras. Es el comienzo de la tormenta”.

LA CANCIÓN SALE DE MI GARGANTA COMO UN PROYECTIL

Sarah Moon.villa_adrienne  2“Cada una de nosotras es una rama desprendida, una hoja muerta, a merced del viento. Somos cinco. Unámonos en un haz y formemos una mano. Cada una será un dedo, y las grandes líneas de la mano, la vida, el corazón, la suerte, el destino y el amor. No estaremos tan desprotegidas y podremos llevar el timón de la vida y trazar su destino”.

Ser río, entonces, pero un río nuevo, compuesto de fragmentos de ritos ancestrales, tambores incesantes, colores múltiples de reinas africanas bien abastecidas de amor y comida, ecos europeos, secretos de amor y de vida, secretos de amor y de muerte.

“Recoger los pedazos y esculpir un monumento amasado de lágrimas y darle lustre para que refleje los rayos de todos los soles del universo”.

 Cuando las mujeres comienzan a hablar, la palabra circula y los cuerpos hacen círculos; todas a la misma distancia de un punto central, ese que las hermana en historias de incontables violencias, ahora puestas a ser contadas, ese que las hace únicas, cada una en un lugar de la ronda. Las rivales comenzaron disputándose un mismo hombre y terminan por ver en él nada más que una carga y, por tanto, lo quieren entregar. “Un marido te da una cucharada de gusto y un océano de disgustos”. Ellas lo saben, el mundo está en permanente cambio, “cambia en silencio” y  Tony sigue sin enterarse, se convierte en prisionero mientras ellas conquistan y se adueñan de su libertad. “La engañada que engaña al engañador y resurge de sus cenizas con una victoria del tamaño del mundo”.

En el hogar de Rami, allí donde se hicieron cómplices para repartirse los fragmentos de ese hombre, ahora, allí, se deshacen de sus frustraciones; en el mismo lugar en el que se entrelazaron en un solo círculo de luces y sombras, una pirámide de cinco mujeres se invitan mutuamente a partir, a bailar nuevas rondas. El verbo, entonces, empieza a conjugarse. El silencio, tantas veces violento y violentado, toma su turno, le toca romperse y ser quien se multiplica, quien irrumpe el otro lado del espejo y cambia la voz, abre la piedra y muestra su alma.

“Desnudez. Desnudez malvada, desnudez sagrada. Desnudez que mata, desnudez que encanta. Desnudez inspirando vuelos maravillosos y catástrofes apocalípticas. La desnudez de la mujer es juan-doffo-substancia-fugitivauna bendición, una maldición, protección. ¡Ay, madre África, madre desnuda!  ¿Cómo puede la desnudez de tus hijas ser más escandalosa que la tuya, madre África?”.

CELEBRO OTRO DESPERTAR

“Quiero ponerme encima de todos los colores de la naturaleza. Hoy quiero ser azul como el mar. Quiero ser el horizonte donde los ojos cansados se inspiran y los desesperados descansan. Quiero ser el mar donde los ríos desembocan”.

Por supuesto, la tierra se mueve y rota sus elementos. Cuando un silencio se rompe, algo más debe suceder, quizás, o necesariamente, algo tenga que morir. Le toca, en este caso a Tony, “su valor se ha roto”; la rueda giró y él tiembla mientras muestra su “perfil inédito de marido llorón”.

“Veo las lenguas de fuego devorándole el alma aterrorizada de miedo de las desgracias de mañana”, dice Rami al tiempo que preanuncia cadáveres, cuerpos muertos en vida. Como lo fue ella y tantas. Como lo será él: bajo las sábanas; ante la ceguera de los perpetuadores de falsas creencias enunciadas como verdades irrefutables, aun a costa de la vida de sus propios fieles; quizás, porque aún quieren creer que el sol gira alrededor de la tierra. Cuando intente la salvación a través de la esposa original, quien, como todo lo primario, está perdido. “Solo el amor tiene la fuerza de la unión. Tony y yo, dos ríos, dos líneas paralelas, nos volvimos uno solo, a lo largo del recorrido. Ahora llegamos al estuario y dividimos nuestros caminos. De nuevo somos dos, cada uno corriendo libre, en dirección al mar de aguas profundas”.

Juan_Doffo_-_De_la_serie_Rio_de_fuegoLas aguas se mezclan: lo dulce del río y lo salado del mar se funden. Y, por un instante eterno, se confunden. En ese tiempo espacio, fuego, aire, agua y tierra trastocan sus saberes para que lo subterráneo se erice en la piel, para que lo tatuado en el cuerpo  precipite la multiplicación del cristal y la garganta cante su danza ritual. Sin desconocer el cauce del que viene. Pero ese baile no se repite, continuador de lo viejo, se incorpora a su próxima fragmentación. Retazos de sus venas desprenden arenas escurridas. Y hacen lugar al vuelo final.

“Nos abrazamos un buen rato, oyendo la voz de Dios ordenando truenos, rayos, aguas, en el acto de la creación. Éramos barro fundido en una sola montaña, él Adán y yo la serpiente; al borde del pecado original. Intenta arrancar de mí una gota de amor, una palabra de reconciliación. Su boca reseca se pega a la mía en un beso divino. Dios mío, soy poderosa, siento que puedo salvarle de esta caída. Decir sí y rescatarlo. Decir no y perderlo. Sus brazos caen como un fardo. Se queda unos minutos interminables contemplando el vacío. Es como una isla de fuego en medio del agua. Le suelto. No se cae, sino que vuela sobre el abismo, directo al corazón del desierto, al infierno sin fin”.

Los subtítulos y entrecomillados pertenecen a la novela Niketche. Una historia de poligamia.

(1) Frase atribuida a Aristóteles y hecha propia por el presidente Perón en Argentina en defensa de su obra de gobierno, a mediados del siglo XX. Para él, solo lo tangible tenía status de realidad.

 




EL LECTURISTA

Una lectura de “El arte de la fuga” de Luis Sagasti

Por Víctor Dupont

¿Hay vida más allá del pentagrama?




LA ALTURA DE LAS TORRES

La Celebración: Sobre el Trabajo

Por Nora Lomberg

HABÍA UNA VEZ

Una vez tuve un trabajo en el que era feliz. Eso lo sé porque mayormente reía. No era un trabajo sencillo, pero almorzábamos todos los días. La cosa transcurría en una unidad sanitaria enclavada en un barrio humilde de Merlo, en la Provincia de Buenos Aires. Conocimos a los vecinos, fuimos a sus casas y ellos empezaron a venir. ¡Un gentío! Se atendía, se curaba, se organizaba y se comía. Tan bien se comía, que empezamos a invitar gente. A veces a alguna vecina con novedades, otras a un político o a un cura, a una autoridad del Municipio o del Ministerio.

CUESTIÓN DE RISA

ALMUERZO DE REMEROS  7_
Le Déjeuner des Canotiers – Pierre-Auguste Renoir (1881)

María, la trabajadora de limpieza, era la encargada de las compras y casi siempre de  cocinar, “Estar aquí me hace feliz”, decía. Venía  contenta todas las mañanas desde el asentamiento cercano a la ruta, dejaba a sus niños en la escuela y llegaba  a puro canto: Rodrigo le gustaba. Baldeaba y cantaba. La psicóloga era la especialista en ñoquis; el odontólogo, en churrascos y el médico generalista, en milanesas. Los almuerzos comenzaron a trascender, vinieron estudiantes de medicina y residentes.

La mesa cada vez, más amplia.

Algunas vecinas traían sus guisos para compartir. La cuestión era la risa.  La risa antes que derrumbarse. La risa  y el buen humor de María que nos sublevan aún hoy, después de tantos años.  Preparábamos temarios diversos para provocar discusiones. Celebrábamos la aventura de los encuentros. Nos inventamos una identidad, las de la salita Las Torres.  Un espacio colectivo, de unión entre juego y trabajo. En esos almuerzos, construimos  un modo de pensar la salud, la enfermedad, la solidaridad  y la alegría de trabajar y soñar por un mundo mejor y posible. Hicimos política.

to laugh. bob salo (2)
Reir – Bob Salo

EL CUORE DEL BARRIO

A sabiendas, moldeamos una nueva identidad barrial. La salita ya era el corazón de nuestro territorio. Ahí se hacían las asambleas. Se organizó un torneo de fútbol, se empezaron a juntar las mujeres, se armó un grupo de teatro, que recorría festivales en otros barrios, en fin, se derramaron libertades  hasta que el asunto nos desbordó.

NORUSIMAGEN 2

DESAMPAROS

Amartya Sen sostiene que  la calidad de vida de una persona no depende meramente de su ingreso personal, sino de diversas condiciones físicas y sociales. Nacemos tan indefensos, tan condenados al desamparo. Los lugares de trabajo son núcleos subjetivantes, un modo de ser en el mundo.

¿Es lo mismo ser un empleado que un trabajador?

¿Cómo producir  sujetos capaces de luchar contra las condiciones que limitan su vida?  La apuesta  es inventar espacios que desplieguen  otras condiciones de subjetividad.

Darle la palabra a los silenciados, hacer visible a los invisibles. Tan visibles, como el cielito alto de Las Torres.

LO OMINOSO

EL SEÑOR FELPUDO

Su jefe se limpia los zapatos en su espalda,  pisa sobre su  blanca camisa y él permanece inmóvil.  Si el trabajo es fuente de identidad y creador de subjetividades, entonces, este señor es un felpudo. Ha sido colonizado. Ni sufre ni está contento, es un simple  felpudo. Un objeto de uso. No mira para arriba, no tiene la altura de Las Torres.  El corto que comparto, se ocupa  de ocultar la rebeldía del señor LÁMPARA, como bonustrack. Sin embargo, sucede, se filtra al fin. Hay un más allá. El señor lámpara hace su intento,  y avanza a escribir su propio destino.

Que así sea para cada uno  de nosotros. Amar y trabajar como en Las Torres de María.




PEQUEÑOS UMBRALES

Por Carolina Diéguez

La celebración: sobre Kiki Smith

LA BIBLIOTECA KIKI

La fragilidad de la materia, la corruptibilidad  de las cosas, la acechante mortalidad del cuerpo recurren, en Kiki Smith, al mito, a los cuentos infantiles y a la religión para dar cuenta, sobre todo, de un universo femenino. Personajes bíblicos, griegos mitológicos y cosmología egipcia dialogan con narrativas populares literarias. De Magdalena a Eva, de Lilith a María, de Medusa a la esposa de Lot, así camina Kiki.

01) Kiki-Smith. Pool of TearEN EL UMBRAL DE MI CASA

Kiki Smith nació en Nuremberg  en 1954, pero creció en Nueva Jersey.  Su madre era cantante de ópera y su padre, Tony Smith[1], un reconocido escultor minimalista. Tenía dos hermanas gemelas. Las tres ayudaban a su padre en el taller. Al regresar de la escuela, ensamblaban poliedros de papel para sus esculturas: “Éramos como la familia Adams. Teníamos una lápida en la entrada de la casa”.

Los Smith vivían en una casa grande, con una escultura en el fondo. Tenía un sector habitado por ropas familiares del 1800, dentaduras y tres generaciones de máscaras de muertos. La muerte rondaba la casa y  aún late en su obra.

De pequeña, Kiki disfrutaba de la costura, del bordado y de hacer muñecas que “se parecían un poco a las fundas de las teteras rusas.” Todas estas labores, junto con su gusto por los textiles, la miniatura y la pintura religiosa hacen la poética de Smith. Tela, lana, cabello, cera, papel, yeso, bronce, cristal, hilo, terracota, látex, aluminio, papel. Cada material imprime  su propio tono de lo femenino y lo doméstico. “Eliges los materiales de la misma forma en que escogerías las palabras”. En esta gramática de los materiales, su padre tuvo mucho que ver. Él usaba las típicas materias primas pesadas, propias de la escultura. En cambio, su asistente, Richard Tutte, empleaba materiales muy humildes y delicados (tela, papel, alambre).  En estas alternancias, maduró la infancia de Kiki Smith.

 TEJER LA CASA

Su casa actual es  casa-taller. El espacio doméstico zumba en su arte: “…Me gusta el modelo de la abeja costurera para trabajar, ya que todos se sientan a su alrededor y hacen algo mientras platican. Terminas con algo hecho”. La consistencia de las cosas, en la mirada de Kiki, es frágil: desde tejidos, huellas, copias, lazos interconectados hasta versátiles sistemas de poleas mantienen los delicados equilibrios.

02) Kiki Smith. Sin Título (Doily drawing), 1994. Litografia, monotipo y collage.A pesar de sus orígenes católicos – irlandeses, Smith conspira. Imágenes religiosas, santos y otras deidades se entremezclan para convocar “lo espiritual”. Fan de la Virgen María y  de Kuan-yin[2], encuentra similitudes en la iconografía de ambas: siempre las muestra con un niño o como madres benevolentes.  “…quiero realmente representarla a ella y su escala ante un altar”[3].   Fascinada por los elementos decorativos y por las caras serenas de las esculturas pietistas, toma a estas dos figuras como referentes en la creación de muchas de sus piezas. Sus ideas religiosas hacen, así, eco en su forma de pensar el arte: “El Arte es algo que sale del interior de uno hacia el plano físico y al mismo tiempo es solo una representación del interior en una forma diferente.” Porque, en definitiva, el Arte es en K. Smith –como en muchos de nosotros– una forma de pensar.

0908_pv_smith1UMBRAL, ADENTRO; UMBRAL, AFUERA

“Pienso que escogí el cuerpo como tema, no de manera consciente, sino porque es la única forma que todos compartimos, es algo sobre lo que cualquiera tiene su propia y auténtica experiencia”.

04)  Kiki Smith Free Fall. Fotograbado - 1994

El cuerpo  experimenta el mundo. “Nadie sabe lo que un cuerpo puede”, decía Spinoza. “La revolución fisiológica”, retrucó Artaud. Maravillada con estos misterios,  las representaciones de órganos vitales de Smith son singularmente explícitas. Ella no se detiene: va de lo orgánico hacia la piel, umbral entre el mundo y los otros.: “El arte tiene que ver con la curiosidad, la intuición y la experiencia. Con aprovechar las cualidades de los materiales, manipularlos e insuflarles vida. Es vagar entre formas de arte y contenidos”

La homeostasis o el equilibrio precario que sostiene la vida se muestra claramente en el modo en que Kiki dibuja los órganos por fragmentos, a veces. Otras, los muestra entrelazados en un nuevo organismo, donde se ve  cómo se han preservado todos los puntos de potencial disfuncionalidad del mismo.

05) Kiki Smith - Sin Titulo - grabado en linoleum con adición de color -1985Smith pasó algunos meses entrenándose como técnico de emergencias médicas en Brooklyn. Esto le permitió un cercamiento diferente a la fisiología humana. “Possesion Is Nine tenths of the law” (Posesión Es Nueve décimas de la ley) es una especie de inventario de los órganos humanos (corazón, estómago, bazo, riñón, vejiga). Órganos que, más tarde, pasarán del papel al volumen. Una fisiología  que nos habla de la potencia de la vida y de la tensión entre la fuerza vital y la fragilidad del cuerpo.

06) Kiki Smith - Possesion Is Nine tenths of the law 1- Portfolio de 9 serigrafias y monocpias - 1985EN EL UMBRAL DE LA CORPOREIDAD – ENTRE LO UNO Y LO MULTIPLE

Su obra oscila entre el grabado y la escultura, pero la esencia es la misma.El grabado imita lo que somos como seres humanos: somos todos iguales y, sin embargo, cada uno es diferente. También pienso que  HAY un poder espiritual en la repetición, una calidad devocional y evocativa como al rezar.” Matriz o molde: un original; muchas copias. Todas únicas, igual que los seres humanos.

¿Qué es una matriz? ¿Qué es un molde? Matriz: cavidad, útero, ligada al origen. Molde: patrón medida, regla. Lo femenino y lo masculino en el origen de la serialidad.  Matrices y moldes son cuerpos vacíos que dan forma a otros cuerpos. Cáscaras de cuerpos que se modifican y multiplican. Muchas veces tomo los moldes y hago esculturas de papel mache porque después es más fácil cortarlas y volverlas a armar

07) Kiki Smith - Sheld

En “Sheld” (escudo), presenta una serie de moldes de yeso tomados de panzas en el noveno mes de embarazo. Formas que, colgadas, podrían no identificarse a simple vista, se ven evidentes en el calco de la panza femenina como escudo de la matriz que ese cuerpo guarda en su interior.  Aunque cerca de los 90,  estos “escudos” se mostraron conjuntamente, ellos fueron concebidos como obras independientes.

PEQUEÑOS UMBRALES

La serialidad del grabado juega ya como la reproducción humana. En “All Souls” (Todas las almas) imágenes de fetos y niños pequeños son impresos sobre finas hojas de papel. Seres de corta edad, impresos sobre ese delicado papel thai con su aspecto membranoso, sugieren la fragilidad de la vida intrauterina. O quizás, de la vida misma.

08) Kiki Smith - All Souls

Pequeñas criaturas: medio animal – medio humanas, seres que salen de cuentos infantiles para mezclarse con mujeres, bebes y animales: pájaros, gatos, lobos, conejos, gatos, ciervos, ovejas. Se multiplican y construyen escenas fuera de su versión original.

Su gusto por el uso de diversos materiales sea hace evidente en su obra. Ella cree que cambian dramáticamente las implicancias psicológicas de la obra: “…cada… [material] tiene su propio peso y propiedades, como la tierra, el agua, el fuego y el viento.”[4] 

09) Kiki Smith - Sirens and Harpies

Reutiliza los moldes una y otra vez y, experimenta así, una misma forma con distinta sustancia.  En “Virgen María” (1992) la virgen se muestra con los brazos extendidos y desollados en forma suplicante. En su versión de 1993, la Virgen deviene ícono decorativo con sus venas decoradas en plata. Un mismo molde- una misma postura- re- versionado en distintos personajes con diferentes connotaciones. Nuevamente, la preocupación por lo uno y lo múltiple se hace patente en su obra.

Siempre en el umbral de las cosas, transforma objetos en organismos y cosifica órganos. El interés de K. Smith va del interior del cuerpo hacia el espacio que lo circunda: la tierra, el paisaje, el cielo y sus estrellas. Sus personajes dialogan: con y sin vida. En “Black animal drawing” (1996-1998)  ilustra una serie de criaturas simbólicas. Aquí los seres se iluminan sobre una gran superficie negra. Paralelamente, tenemos a “Creché” (1997), una serie de criaturas de bronce: un venado, un murciélago, un ratón, un conejo y un zorro con flores en los ojos se disponen en el espacio.

010) Kiki Smith - black animal drawing (dibujo) y creche (esculturas)

Brazos y piernas suspendidos del techo entre las estrellas. El cielo enlaza los cuerpos fragmentados. Nut, diosa del cielo, madre de la estrellas, se extiende protectora sobre la tierra. Otro modo de hacer cuerpo, al modo de las correspondencias universales.

011) Kiki Smith - Nuit

Algo late en su obra más allá de la técnica, las formas y el mito: la pregunta por el origen. Se reitera y ensaya una respuesta en cada obra. En “Souyours” una mujer sentada, la Anunciación divina, un cajón, una silla con flores, mujeres sentadas y paradas: escultóricas o en trazos  sobre finos papeles. Están ahí, frente a nosotros. Etéreas y mortecinas, nos interpelan. Ellas son otro. Ese cuerpo Otro que nos mira y nos pregunta quiénes somos.

012) Kiki Smith - Souyours. instalacion

 

 

 

 

Sheld: http://www.oberlin.edu/amam/KikiSmith_UntitledIV.htm

[1] Tony Smith (1912 -1980) escultor norteamericano y destacado teórico del arte. En 1939 comenzó a trabajar para Frank Lloyd Wright y se interesó en los bloques modulares de hormigón de Wright. Fue parte del movimiento Minimalista.

[2] es el nombre dado en China a Avalokiteśvara bodhisattva venerado en el budismo.

El valor asociado a este bodhisattva es la Compasión.

[3] Kiki Smith: A Gathering, 1980–2005.Entrevista  realizada a Kiki Smith en: http://www.elcalamo.com/kiki.html

[4] En: Kiki Smith: a Gathering. 1980-2006 (Fundación Jumex)




FOTOS CARTOGRÁFICAS

La celebración: sobre viajes y memorias

 
Por Mariano Botto
Fotografía: Carla Cecche

 “El viaje, además de hacer al ser humano más silencioso, depura la mirada”
Milton Hatoum

Alma Guaraní - Guaú Trio     


Corrientes

 Este viaje comenzó con mi nacimiento y años atrás, donde la memoria no accede con certeza pero intuye el paisaje. Los hilos de mi historia tejieron caminos sedientos y de andares desparejos. El viaje no fue para conocer lugares determinados o en búsqueda de fotos postales. Me llevó mi trabajo, la música. Ella determinó un recorrido de veinte conciertos durante el espacio de cuarenta días. Viajar, hospedarse, tocar decenas de veces. Estas impresiones de viaje son una canción: un puñado de estrofas, un universo melódico de tres minutos. Viajamos por donde nunca fuimos. Sólo somos dos, a cargo de todos los detalles. Llevamos nuestra música que no repara en horas de viaje,  frío, calor o distracciones. Todas las fuerzas de la mente y del espíritu deben estar radiantes a la hora del concierto. De cuatro mil kilómetros de rutas argentinas se desprenden imágenes y  sobrevuelos y cada pueblo, ciudad o paisaje es una celebración. 

Mis actos
me mostraron
que el universo es un oscuro andante bosque
donde todo movimiento es cacería.

Fragmento de “Bosque”, de Amelia Biagioni (Santa Fe)

  

QUE LO DIGA EL RÍO

Al partir desde Buenos Aires hacia el norte, pronto se deja la Paraná (13)llanura pampeana. Los valles mudan su fisonomía con palmeras, cortaderas e inundaciones.

La primera noche nos hospedamos en la ciudad de Santa Fe frente a la terminal de ómnibus.  Zonas siempre maltratadas y cansinas. Sucias de aceite y hollín. Enfermas de movimiento y tensión que amedrenta al visitante: que no se pase de listo el recién llegado. A su vez, alejarse de esa atmósfera asfixiante, alivia a quien se va y lo distrae de lo que deja.

 

resistencia (1)

Llegamos el día del concierto y sólo tuvimos 24 horas para recorrer sus calles angostas que acompañan el cauce del río, su larga costanera, las centenarias mansiones del bulevar Gálvez y unas inmensas instalaciones ferroviarias en desuso.

 

resistencia

País ceñido por el monopolio católico: Santa Fe, Santa Cruz,
San Fernando del Valle de Catamarca, Santiago del Estero, San Luis, San Juan.  La cruz no descansa en sus misiones.

 

 

 PAPELES QUE NO CRUJEN


Pedro canoero

te mecía el agua
lejos de la costa
cuando te dormías.
Pedro canoero
corazón de arcilla
sobre la canoa se te fue la vida.
Fragmento de “Pedro canoero”, Teresa Parodi.

  Paraná (14)

La capital de Corrientes delimita la ciudad en forma de flecha. Señala al río. Al recorrer las calles céntricas, en sutil declive y entre casas  centenarias, siempre se llega hasta las costas anchas del Paraná.

 

En Corrientes los papeles no crujen al abollarlos. El río sucede en la atmósfera y cualquier elemento es más agua que aire. La ropa mojada se mece en la humedad por días y días. Hasta  el dinero pierde la rigidez de su cuerpo.

 

Hacia el fin del paseo costero,  se eleva la figura de un resistencia (2)gigantesco indio de hierro de tono aguerrido y salvaje.  Es en homenaje al comandante indígena de raza guaraní, “Andresito”. Combatiente y símbolo en la región  de jesuitas, guaraníes y el federalismo de Artigas. Único caso, junto a Evo Morales, en el cual un aborigen llegó a funcionario público. Resistida por los sectores más conservadores, la estatua monumental de Andresito desafía al conquistador con su porte de lucha por la patria grande latinoamericana.

 

DSC_0122 

País descosido de vías. Cuerpo cercenado. Toda cinta asfáltica atraviesa sus cicatrices. Cada camino cruza el fantasma del tren y la desconexión de los pueblos ultimados por siempre. Líneas rectas evocan lo ferroviario. Carteles que ya no alertan el paso del tren, sólo lo recuerdan. Las viejas estaciones cargan un certificado de defunción. Las bóvedas del ferrocarril son galpones y estaciones, aún de pie, para consolidar su muerte definitiva.


 MANANTIAL DE TIERRA

DSC_0113

Resistencia, ciudad con sed de arte. Cada cuadra puede tener hasta tres esculturas cuidadas por los propios. Ciudad que olvida al Paraná- a poca distancia- y olvida el Río Negro, que serpentea a un costado. Se dice que su interés cultural reside en la falta de esplendor de la naturaleza, contrariamente a lo que sucede en el vergel de Corrientes. Y, de allí, su sedienta inquietud por el arte.  El dominio es de la tierra y del enraizado orgullo luchador de los “Resistentes”. La gente hace honor al nombre de su ciudad.

Colón (125)

Tocamos en un lugar llamado “Espacio maracuyá”,  donde sus dueños – Lucio y Sandra-  organizan, sin descanso, talleres, conciertos, encuentros e incluso peñas. Le dan sentido social a la cultura, palabra que abarca tantos aspectos como confusiones. El espacio reúne conciertos cuidados y también da la posibilidad a pequeños productores artesanales y a músicos no profesionales  de reunirse, de mirar al otro y de compartir lo que se tenga.

 

En la ciudad de las esculturas, no sólo hay militantes DSC_0009desaparecidos de la última dictadura militar, también se encuentra NN una obra de Crisanto Domínguez, escritor y escultor chaqueño, enterrada desde mucho tiempo. Cuenta la crónica: “entre 1936 y 1937, Crisanto Domínguez erigió la escultura más grande que conociera el Chaco, de al menos tres metros de altura.” Se trataba del cuerpo de un aborigen, forjado con hierro y cemento. La misma fue primero mutilada- literalmente castrada- porque la dimensión de sus testículos molestaba. Luego, vinieron el secuestro y la desaparición, sin que hasta ahora se la haya desagraviado y restituido.

Colón (53)

A poco de pisar Chaco urge lo aborigen. Golpes de tierra laten su presencia y  reclaman su visibilidad. La Argentina aborigen se escribe en presente. Comunidades wichis, qom, guaraníes en la herencia de piel. No hay historia aborigen sin exterminio en pasado y en presente. Negados, acorralados, paseándose en el rostro de los distraídos.

 

OASIS DE GENTE, CERDOS & PECES

 

Viajamos mil kilómetros, a través de Formosa, hasta llegar a San Salvador de Jujuy. Desde la capital formoseña hasta Orán, provincia de Salta. Dejamos atrás río y palmeras, para ir hacia DSC_0026árboles petisos y suelos de tierra desnuda y seca. Por la ruta, cerdos, rebaños de chivos, burros y una veintena de pueblos pequeños alejados de todo. En el trayecto no hay estaciones de servicio ni paradores o comedores. Es un desierto lleno de gente: maestros que hacen dedo para volver a sus casas, comunidades indígenas y niños salidos de la escuela.

 

Nos detuvimos en Ingeniero Juárez, ante la inminente noche. Pueblo de polvo y luces lúgubres. Buscamos hospedaje por las dos calles asfaltadas, que pronto se acabaron. La atmósfera: una nube de polvo estático acrecentada por las luces de la calle. La Argentina boliviana en la gente, en su fisonomía y en su vestimenta. Como en Corrientes la hermandad paraguaya, en Juárez, la boliviana. Pasamos la noche en la última habitación disponible del último hotel al borde de la ciudad.

i

Los controles policiales abundan por las rutas. A la salida de Ingeniero Juárez, nos detuvieron para revisar los papeles del auto y lo que llevábamos. Nos informaron de un despacho de combustible a una hora de viaje y nos alertaron contra  los animales en la ruta. Luego, nos detuvieron  media docena de veces más.

 

Al llegar a la ruta 34, en Salta, el paisaje cambia considerablemente. Sobre el horizonte se dibujan montañas.  El camino comienza a elevarse y a exhibir vistas panorámicas.

 

A las puertas de San Salvador de Jujuy, la nube  dejada atrás por unas horas, en la mañana de Ingeniero Juárez, ya nos Milagro
había alcanzado. Minutos antes de nuestro destino, pasamos por el barrio “Alto comedero”, donde una mujer negra e indígena, Milagro Sala, sigue presa, por haber organizado a la gente para construir sus propias casas, la fábrica de muebles, la metalúrgica, la cooperativa textil, escuelas, centros de salud, plazas de recreación y hasta una gran pileta de natación. Todo lo que está vedado a los parias de la tierra.

 

SIMPLIFICAR PARA NO PENSAR

 

Al pensar en la música argentina, me asaltan una decena de ritmos. El tango pareciera ser el embajador, pero esto es dudoso, porque es sólo la parte de un todo. Además, se lo cita más por el baile que a la música. En cualquier parte del mundo, en cualquier pueblito europeo, hay milongas y festivales de tango. Pero el eje central es el baile y nada más que el baile. En muchos casos se  prefiere, incluso, bailar sobre las clásicas grabaciones de tangos antiguos a la participación de orquestas en vivo. Por otra parte, el tango, es una música que representa a 203,3 km² de los 2.780.000 km² que tiene el país. Si hablamos de  folclore, debería referirme a decenas de sub-ritmos generados en cada zona:  huaynos y vidalas del noroeste, zambas de Salta y Tucumán, la chacarera de Santiago del Estero, el chamamé del Litoral, la cueca y la tonada de la región cuyana, la milonga campera de la provincia de Buenos Aires y el loncomeo de la Patagonia. Y muchos otros ritmos de cada región que, a su vez, se mezclan entre sí. Debemos sumarle a la ecuación la música aborigen, autóctona, ninguna con raíces más profundas que ella.

Paraná (98)

 

SI SE CALLA EL CANTOR, ES QUE ESTÁ DURMIENDO

 

En Santiago del Estero la siesta no se negocia y, en las primeras horas de la tarde, la ciudad se vacía. Ni los parquímetros trabajan entre las 13 y las 17hs.  Y, por la peatonal del centro, apenas si transita algún escolar errático.

Un domingo por la tarde en la plaza, no hay supervivencia. Quizás un lustrabotas que ataca turistas a cien pesitos la lustrada o unos adolescentes reunidos alrededor de un banco, que zapatean mientras otros tres tocan una chacarera. Bombo yParaná (29) guitarra flanquean al bandoneonista, quien toca, se ríe y mira hacia otro lado, como si cazara la música en el aire. Todos participan o se guitarrea o se baila, se canta o se duerme.

 

Durante las giras, el hospedaje suele ser incierto. El músico duerme donde puede y la gente da lo que tiene.  Regidos por la máxima: “Los músicos a veces comemos faisán y otras veces comemos las plumas”, en Unquillo y en Paraná, se repitió el mismo caso: al recibirnos nos cedieron su habitación, su cama y su casa.

 

Por la ventanilla del auto volaron llanuras pampeanas, bosques de palmeras, ríos, inundaciones, sequía, cerros, montañas, salares, todo cabe en unas horas de ruta argentina.   En cada estación de ómnibus, en los bares, en restaurantes o en oficinas públicas se repite una imagen: TN Noticias – TN Ticara Purmamarca (73)noticias -TN Noticias. Un purmamarqueño se asombra del corte de tránsito en pleno centro porteño, una chubutense se estremece por el robo en Avellaneda, un riojano comenta el pronóstico del tiempo para Capital y gran Buenos Aires. Una abuela de más de noventa años comenta: “Esa Milagro Sala se robó todo. Es verdad, lo dijeron en televisión”.

 

 NEGADOS, ANEGADOS, ABNEGADOS

Siempre recuerdo el pueblo de Goya, Entre Ríos, por una imagen que vi hace décadas en televisión: el techo de una casa como isla en medio de un intenso río y cuatro integrantes de una familia a la espera de su evacuación. Un mes antes de este viaje, un poco más al norte de esa zona, la inundación volvía a golpear.

En la ruta de ingreso a Goya vendían locro. Los vecinos cargaban las ollas para sus casas. Nosotros no teníamos. Preguntamos por alguna bandejita y cubiertos de plástico. A cambio, nos armaron una mesa que usaban para servir, se disculparon por el mantel apenas sucio, nos proveyeron de platos y cubiertos -seguramente traídos para uso propio- armaron nuestro comedor bajo unos árboles y en una angosta vereda.

 santa fe 2

Los músicos de Paraná se refugian en su ciudad. No les interesa tanto ir a Bs As ni buscar allí cierto éxito o reconocimiento. Adoradores del río, lo plagian en su modo de hablar con tonada blanda y cálida.  Ahondan en su pertenencia y se juntan. Graban, editan y cargan el polo positivo de la cultura sin la opinión de quien pareciera expender el certificado de reconocimiento: Bs As.

 

DIABLADA PUNEÑA

Matriz del viento, origen de la sombra,
ofertorio otoñal de las calandrias,
duerme la siesta del maíz fecundo
sobre el tálamo gris de tus pisadas
hasta que el hombre de la mano ruda
abra en surcos la paz de tus entrañas.

Fragmento de “Muchacha azul, princesa americana”, de
Germán Walter “Churqui” Choquevilca

 DSC_0042

Tilcara.
Tilcara montaña.
Tilcara siempre sol.
Tilcara color de piedra.
Tilcara sangre originaria.
Tilcara calle poética, camino trepador
Así es Tilcara, una Diosa bella y seria. Una mujer radiante e invencible.

En Tilcara es verano cualquier día de invierno y frío helado en cualquier momento.

Tilcara no acepta nubes. Tantas curvas le impone el camino ascendente, que no alcanzan a subir. A su vez,  el esplendor del cielo y la inmensidad del sol las empuja hacia abajo.

 

LOS TUCU TUCU MANA MANA

 “El arte es la respuesta del hombre a la naturaleza y su superación; pero hay una educación estética como hay una educación moral y otra religiosa”.
Lola Mora

¡Qué caprichosa la naturaleza! Tan inspirada en Tucumán y nada un poco antes. Doy un paso y hay cerros, bosques y miradores. Un paso más y el paso se me llena de valles lunáticos. ¿Qué más tenés para decirme, Tucumán? Aunque ya Mercedes Sosa me lo contó todo.

DSC_0145

El acceso a Tucumán confirma su estatus jardinero. Vergel hasta en otoño. Rutas verdes coloreadas de flores amarillas. El mercado del norte, en el centro de la capital, ofrece una diaria fiesta gastronómica. Decenas de locales, entre carnicerías, pescaderías y fiambrerías, venden al paso. Y, en la barra, empanadas, tamales, pizza, humita. También comidas que desconozco: kafta, lampreado.

 

El Wikioráculo dice: “Tucumán”  está compuesto de “tuca”, que significa todo, y “mana”, una negación. Es decir: “nada de todo”.  Sería la respuesta de los emisarios enviados por el inca, cuando quisieron saber sobre la existencia de oro. Otros afirman que fueron los soldados de Pizarro: al preguntar si allí había oro o plata, los nativos respondían “manan”, es decir, no hay. Airados, los españoles decían: “tucuimana, a todo correspondéis que no hay”.

 

A los cinco minutos de entrar a la capital tucumana, nos anoticiamos de la temperatura del tránsito: un taxi nos pasó rasante, aterrorizando nuestro espejo retrovisor. Otros dos chocaron en una esquina y sus choferes discutían. Una camioneta con cara de agua pasó un semáforo en rojo y varios conductores afiebrados deliraban impiadosos en bocinas.

 

Frente a la archi-famosa “casita de Tucumán”, una abuela vende empanadas, pareciera que desde 1810. A su espalda hay Paraná (4)una placa que la conmemora. El día que le compré media docena, luego de dar un reportaje para televisión y hurgar en la canasta por las últimas que quedaban, me contó de su deseo de conocer Buenos Aires y de venderle su receta a un empresario.

 

 

Un túnel se zambulle en el río  y conecta con ciudad de Paraná. Dentro la imagen es inverosímil, futurista, como las películas de ciencia ficción, como la pobreza.

 

 

Pasarán años para curar la tierra sin sol, las semillas se cansarán de la espera y les costará erguirse en brote, planta y fruto. Cada ciudad nos recibe con pancartas, bombos y cantos de protesta. Cada rincón se expresa en un mismo idioma y una misma problemática: Basta de despidos, basta de ajuste, no al tarifazo.

 

Luego de un mes, el sol apareció tímido tras su cuarentena. El país entero sufre una nube persistente que no quiere irse.

  

DORSO POSTAL

A poco de atravesar el puente de Zárate y luego de cuatro mil kilómetros, el auto se cansó del viaje. Tanto dormir en cualquier lado- que altura, que humedad, que seca, que barro, que polvo- dijo basta, al borde de la noche, y se apagó poco a poco hasta agotar sus fuerzas, insuficientes hasta para encender una lamparita de la baliza. El regreso continuó sobre una grúa que mascaba coca bica y tocaba bocina al pasar por un santuario del Gauchito Gil.

DSC_0195




DONDE LA IMITACIÓN TERMINA

La celebración: sobre Frida Kahlo

 Por Julieta Strasberg

Cada (tic-tac) es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda”.

Frida Khalo

¿CUÁL ES EL PRECIO QUE SE PAGA POR AMOR?

Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón nació un 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. ¿Quién no conoce a Frida Kahlo? La de las cejas gruesas, la mirada intensa, los peinados con flores, los autoretratos infinitos… la de Diego Rivera, la amante de Trotsky… Todo sobre Frida es una historia repetida, sabida. Su imagen es una de las más usadas por los artistas de diseños, para estampar en remeras, bolsos, carteras, aun en Budas de yeso con cejas de Frida. Sus peinados y sus cejas son emblemáticos, como el bigote y los anteojos de Groucho Marx, o el bigote, el bombín y el bastón de Charles Chaplin.
¿En qué momento Frida se convierte en ícono? ¿Cómo fue que su imagen se replicó en infinitos productos? Me imagino a Frida, comunista, observar la imagen de la tapa de la revista de modas Vogue, con lo que ella detestaba “gringolandia” y la moda desde la cual se la miraba con extrañeza.

En su estadía en Estados Unidos, le escribe a su amiga de la infancia, Isabel Campos: “…el gringuerío no me cae del todo bien, son gente muy sosa y tienen caras de biscochos crudos…” (03/05/1931)

Portada Vogue México (Noviembre 2012) Frida Kahlo, Las apariencias engañan
Portada Vogue México (Noviembre 2012)
Frida Kahlo, Las apariencias engañan

Hoy, Frida está en las portadas de revistas, en los cobertores de celulares, inspira a otros pintores a retratarla, a transformarla, a desplazarla. Muñecos, zapatillas, remeras, bolsos, tejidos, cuadernos, lapiceros, lápices, almohadones, alcancías, souvenirs de cumpleaños, hasta cupcakes con su rostro. Ya está. Se podrá no saber de su pintura, de su vida, de su lucha, pero su imagen será siempre reconocible. Desfiles enteros montados, ¿en su honor?

¿Inmortalidad? ¿Banalización? ¿Venganza del capitalismo que todo lo transforma en consumible?

frida coleccionable 5 frida portable frida coleccionalb 7

Frida Kahlo es un ícono y, como a veces pasa, se convierte en algo distinto o en algo menos de lo que resultó su vida.

¿Pero quién fue Frida Kahlo? ¿Cuál, su historia?

En su iconografía, ¿el dolor se oculta como en su rostro, desde sus autorretratos infinitos? Las imágenes son poderosas. Sin embargo, algo del uso de su imagen, en este moderno imaginario líquido, se distancia de la intención de inscribirla en otro sistema.

Algunos afirman que el poder de una imagen reside en la imagen misma, como si el ser de la imagen se nos revelara en sí. Para capturar ese ser-en-sí de la imagen, asir esa fuerza, tendríamos que estar atravesados por la cultura en la cual esa imagen es efectiva simbólicamente. Esta reproducción en serie, esta “celebración” exacerbada de su imagen, va en desmedro de la lectura de su trabajo. Como a los clásicos, cuyos nombres todos repiten pero nadie lee, Frida persiste en la memoria colectiva y da carnadura a sentimientos e ideas irracionales; es apropiada y expulsada de su lugar de pertenencia originario, para ser llevada a una Frida como objeto de consumo.

DIO- NISA: LA DOS O MÁS VECES NACIDA

Repasemos un poco su vida. De muy chica, sale milagrosamente con vida de un accidente que signará el futuro de su cuerpo. Así, hará memoria y huella en cada uno de sus días.

El autobus, Frida Kahlo (1929)
El autobus, Frida Kahlo (1929)

Noche: el autobús en el que viaja choca contra un tranvía en la Ciudad de México. Sus apenas 19 años sufren heridas y fracturas. Luego de un coma que la postra en la cama por un mes, quedan su columna rota, la clavícula, las costillas, la pelvis, la pierna y el pie derecho fracturado.

"Retablo" , Exvoto Frida Kahlo, retocado  en 1940
“Retablo” , Exvoto Frida Kahlo, retocado en 1940

Nunca pensé en la pintura hasta que tuve que guardar cama a causa de un accidente. Me aburría muchísimo ahí en la cama con una escayola de yeso (…), y por eso decidí hacer algo”, diría luego. Ese “algo” fue una revolución.

Dibujo del accidente de Frida Kahlo (1926)
Dibujo del accidente de Frida Kahlo (1926)

Desde su lecho, pintar será un anhelo tan intenso que su madre la ayudó a construir un artefacto para cumplir su deseo. Dicen que, donde hay un deseo, hay un camino. Desde entonces, el deseo de Frida pinta su vida y hace, se podría decir, una extensión de la autobiografía.

La madre, y su propia imposibilidad de serlo, estarán presentes en su pintura. Doña Matilde Calderón se enterrará en una depresión que no le permitirá ocuparse de sus hijas. Su padre, Guillermo (Carl Wilhem) Kahlo, fotógrafo oficial en tiempos de Porfirio Díaz, empobrecido por la revolución, sabe que Frida es especial y la escoge entre sus seis hijas como a su favorita. Ella lo adora y lo cuida, del mismo modo en que luego cuidará a Diego.

Retrato de mi padre Guillermo KahlFrida Kahlo (1952)
Retrato de mi padre Guillermo KahlFrida Kahlo (1952)
En 1952, ella pinta amorosamente a su padre. Después de su muerte, y al pie se lo dedica: “Pinté a mi padre Wilhem Kahlo, de origen húngaro-alemán, artista fotógrafo de profesión, de carácter generoso, inteligente y fino, valiente porque padecía durante sesenta años epilepsia, pero jamás dejó de trabajar y luchó contra Hitler. Con adoración, su hija Frida Kahlo”.

EL PLACER DE INVITAR A CENAR LAS COSAS MALAS DE LA VIDA

Pies pa' que los quieros, dibujo del diario de Frida Kahlo (1953)
Pies pa’ que los quieros, dibujo del diario de Frida Kahlo (1953)

La vida de Frida estuvo signada por el dolor físico desde temprana edad: a los 6 años contrajo la polio. Los 9 meses en la cama le dejaron un pie derecho atrofiado y la pierna más delgada -la que siempre escondería en las fotografías-. En esta foto, su padre la retrata a los 19 años, poco antes de su terrible accidente, mientras el pie derecho pudoroso se oculta. ¡Frida pata de palo!, le gritan los crueles niños.

Fotografía de Frida por Guillermo Kahlo, 1926 (fotografiada por su padre antes del accidente)
Fotografía de Frida por Guillermo Kahlo, 1926 (fotografiada por su padre antes del accidente)

La vemos muy seria, con su rostro tenso y una belleza enigmática, rodeada de una vegetación artificial. Así, casi presagia los mundos en tensión por venir. Como en sus retratos, algo de mundo y algo de naturaleza, algo definido y algo borroso se entrecruzan sin que ella aparte la mirada. ¿A quién mira tan severa? ¿A la cámara? ¿A su padre? ¿A nosotros?

Frida Kahlo pintando desde su cama
Frida Kahlo pintando desde su cama
Aquí, con su paleta de colores y su rostro plácido y concentrado. ¿Le dolerá la columna y su pelvis fracturada? ¿Quién es el niño que la observa atento? ¿Quiénes, los personajes que pinta en ese cielo imposible? Sus pinceles, sus almohadas, sus libros, todo lo que necesita parece estar allí, al alcance de sus manos. Las manos en Frida están siempre presentes en su obra. Son su conexión con el mundo, su extensión hacia él para intentar formar un organismo con su entorno.

Autoretrato dedicado a  Marte R. Gómez, Frida Kahlo (1946)
Autoretrato dedicado a Marte R. Gómez, Frida Kahlo (1946)
Frida, se ofrece en religiosa contemplación. En el “Autorretrato dedicado a Marte R. Gómez”, una mitad se ve despeinada, salvaje, con cabellos fundidos con las raíces mexicanas; la otra mitad, contenida, prolija, como esa trenza que se asoma y esa mano hecha aro que apenas se agarra al mundo para no caerse. ¿Cómo llega Frida a tener ese aro? ¿Un regalo de Pablo Picasso?¿Y cómo llega una mano a volverse aro? Manos como aros, aros como manos, todo en ella es necesidad de caricia, de amor, de ternura. Un trazo pendiente o un rostro ausente se filtran entre los dedos pequeños, que parecen rasgar el cuello, sin herida. Esos mismos aros como se ven en el retrato dedicado a su Doctor Leo Eloesser, su médico y su mejor amigo, como ella afirma en la dedicatoria de esa pintura. En esa mirada firme, tensa, las lágrimas son un tatuaje, pero no hay llanto.

TÚ ME HICISTE FORCEJEAR CON CALIBÁN

Autorretrato dedicado al Dr. Eloesser, Frida Kahlo (1940)
Autorretrato dedicado al Dr. Eloesser, Frida Kahlo (1940)
Flores de fiesta en la frente danzan con los negros cabellos y, sobre coloridos bordados, se quedan eternos e inmutables ante los temblores y la conmoción de la vida terrible que todo lo arrasa. El rostro tenso y frágil se deja enmarcar por la curva audaz de dos arcos prominentes. Magdalena, de nacimiento; como ella, apedreada y adorada, cuestionadora siempre, aún mutilada, entera.

En Frida todo es tensión. Un rostro severo directo al espectador, ojos penetrantes en vacío devoran el concreto primer plano. Frida definida, franca, real. Aun así, rodeada por unos cielos difuminados, tormentosos. La composición se tensiona entre las figuras cerradas, bien definidas y el desborde de un fondo lejano y triste. Eterna tensión de follaje y flores que la enmarcan sin asfixiar. Ella es pariente del contorno preciso y de la bruma. Cómo no serlo, ante tamaño caos y accidente: necesidad de ser más real que la Frida de carne y hueso.

LOS DOS ACCIDENTES DE FRIDA

Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo…El otro accidente es Diego (Rivera)” Frida Kahlo

Diego Rivera y Frida Kahlo
Diego Rivera y Frida Kahlo

Diego es el Calibán de su vida… o ¿caníbal? ¡Sí, también de canibalismo se lo ha acusado! Si en verdad comió carne humana, no lo sabemos. Voraz, trocaba los placeres en sufrimiento. Tempestad de hombre inmenso, rústico, narcisista. En estado de hambre, su apetito caprichoso llama a devorar las pasiones una a una. Prisionero de su hedonismo, carcelero de su gula pasional desesperada. ¿Se le ocurrió alguna vez pensar en el espanto de traicionarla con su propia hermana? ¿Obligarla a la humillación de tatuarse “traición” en ojos ajenos y lágrimas en petrificado corazón?

“…el Dolor es lo más sensible de todo lo creado. No hay nada que se mueva en todo el mundo del pensamiento o del movimiento a lo que el Dolor no vibre con pulsación terrible, aunque exquisita. La fina hoja batida de oro trémulo que registra la dirección de fuerzas que el ojo es incapaz de ver es grosera en comparación. Es una herida que sangra cuando la toca otra mano que no sea la del Amor, y aun entonces vuelve a sangrar, aunque no sea de sufrimiento”. Oscar Wilde

El amoroso abraso del Universo, la Tierra (México), Yo, Diego y el Señor Xólothl, Frida Kahlo (1949)
El amoroso abraso del Universo, la Tierra (México), Yo, Diego y el Señor Xólothl, Frida Kahlo (1949)

 “Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí”.

Frida Khalo

TÚ TE HICISTE MI CREDO

Jamás en toda la vida, olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste íntegra, entera.

Frida Khalo

Frida y Diego, en la casa de San Ángel, en una fotografía de  Nickolas Muray
Frida y Diego, en la casa de San Ángel, en una fotografía de Nickolas Muray

Diego Rivera y Frida Khalo: celebraciones de la vida y de la muerte. Pinceles como espadas ante los rostros burgueses, en defensa de indígenas, campesinos, mestizos y también, por qué no, de y contra ellos mismos. Egos tan grandes y violentos como sus trazos. Puños tan fuertes y apretados como la impronta de sus pinturas y  murales. Sueños tan vibrantes y potentes como sus huellas.

No, no son generalizaciones, son las percepciones de lo vibrante de sus obras. Oscar Wilde –casi un siglo antes- parece dialogar de a ratos con Frida  “…piensa en lo que siempre busca el artista…” ¿Acertaría Wilde lo que busca Frida? Un retazo de “De Profundis” se desnuda casi sin querer, me lo confirma.

Recién ahora comprendo que el dolor, la más noble emoción de la que es capaz el hombre, es también el modelo más original y el iniciador del gran arte. Pensando en lo que siempre busca el artista, ésa es la forma de vida en la cual el cuerpo y el alma se hallan amalgamados en inseparables, en la que lo exterior simboliza lo interior exteriorizado por él”. Oscar Wilde

Él conocía de inspiraciones así, de esas que a ella le hervían la sangre y tallaban en su alma: Frida trastoca su dolor en genio de su arte sin imitación: celebración de lo auténtico, expiración de lo imitable. Su arte, su potencia. “Tales formas de existencia no son muchas; el cuerpo de un joven y las artes que se ocupan de representarlo pueden servir de modelo en cierto momento…” Oscar Wilde

Colosales y ardientes sus trazos, los de él, el hacedor de fiestas y padecimiento. Diego eterno, motor de amor y de dolor; pura emoción e instinto en vena. Ese hombre es una de las pasiones de Frida. Diego: el elefante, torpe en sentimientos, bestial en sus traiciones, niño pequeño ante su hembra protectora. Él es de ella y ella es suya, a pesar de ellos mismos. Amor que todo lo celebra: revolución, engaño, desafíos, jactancias, amantes, enfermedad, erotismo. Pero la pasión es otra cosa, es esa fuerza sin objeto, que un día se hace amante y otra silueta, un día color y otra cerrazón que niega. La pasión múltiple de una mujer llena de mundo.

Diego la mira y la admira. Su pasión lo sobrepasa, no puede con ella. Entonces, se desvía por atajos, que lo devuelven a Frida, más hambriento aun de su talle diminuto y de su salud frágil. Ella lo engulle, y él lo sabe. De grandes pasiones y de grandes almas se vibra una vida exquisita.

Frida pintando desde la cama
Frida pintando desde la cama

Nada comparable a tus manos, ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos, tus ojos, espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos. Solo tú en el espacio lleno de sonidos. En la sombra y en la luz; tú te llamarás auxocromo, el que capta el color. Yo cromóforo, la que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz”.

(Carta de Frida Kahlo a Diego Rivera) - 

Frida y Diego
Frida y Diego

NADA COMO EL AMOR DE UNA MUJER CASADA

“Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad

Frida Kahlo

La revolución es una fiesta: huele pueblo, tierra y sangre.

Frida Kahlo con Trotski
Frida Kahlo con Trotski

Frida y Trotski
Frida y Trotski

Mientras tanto, en casa de los Rivera, los aires son  más revolucionarios que nunca. Entre 1937 y 1939, León Trotski vivió en la casa de Frida, en Coyoacán, junto a su mujer, Natalia. Allí Frida tendrá un romance con el líder comunista para, tras su asesinato a manos del español Ramón Mercader, ser acusada como cómplice. La arrestaron por un rato, a ella y a su marido. Y, por un rato, ella abandonó sus trajes mexicanos y se calzó el atuendo más revolucionario ¿no será lo revolucionario defender la tradición de los grandes vestidos con flores? También abandonó su obsesión por Diego, aunque no por los grandes hombres –y los hombres grandes-. ¡La casa azul, la de Frida, aún guarda en su memoria tanta historia! México deslumbró y acogió a Trotski y, después de todo, Frida es México ¡qué tanto!

 

EL ORGULLO DE LA POTENCIA

Lo único de bueno que tengo es que ya voy empezando a acostumbrarme a sufrir…”

Frida Khalo

La columna rota, de Frida Kahlo (1944)
La columna rota, de Frida Kahlo (1944)
Entrecejos se rompen en alas de mensajera; el pecho desnuda orgulloso el mástil partido aún en pie, sostén artificioso el corset que oprime y enseña al mismo tiempo. Una columna vertebral herida, quebrantada, artera y gris, franquea la vida, la determina. En Frida, el dolor es de una explicitación ominosa. Pero un cielo violáceo gangrena todo, lo envuelve y lo atraviesa, acompaña un suelo árido -como su vientre- y hendido por grietas infinitas su matriz desgarrada. Relámpagos: así en el cielo como en la tierra de Frida. ¿Qué ícono posmoderno te congeló el dolor en sonrisas de alcancías e incomprensibles celebraciones obscenas de souvenirs sin memoria?

Mi cuerpo es un marasmo. No puedo escapar de él. Como un animal que siente su muerte, siento que la mía se instala en mi vida con tanta fuerza que me priva de cualquier posibilidad de lucha. No me creen, porque me han visto luchar tanto. No me atrevo a creer que podría equivocarme; esa clase de relámpagos escasean”. Frida Kahlo

Las dos Fridas, de Frida Kahlo (1939)
Las dos Fridas, de Frida Kahlo (1939)

Ella podría decir:

Blanco de luto, de pérdida, con sangre derramada. Llévame a tu cielo eterno de desiertos, como el que me habita y en el que vivo. Vacante de niños no nacidos, despoblado de vientres inflados y antojos de cariño. Llévame al cielo de la mano, que en tu espejo de luto de colores, yo me visto.

Allí donde hay dos, somos tres: la que amó, la que odia, la que me traicionó…Hermana de sangre, del dolor, brota más sangre de mi herida. ¿Cómo pudieron?, ¡oh Virgen de Guadalupe, Cristina sin Cristo!, ¿cómo pudieron?

Frida partida, las dos Fridas. Todo lo obvio se muestra y se dijo. La vena que une el corazón entero y el destruido, continuidades de realidades tan surrealistas como Frida Kahlo. ¿Pero han visto tus cielos? Tormentas acechan, te ciñen. Sitiada en tu hábitat de contornos definidos, aún mirándonos de frente, nocturno tenebroso en pleno día, exhibís el mundo que te atraviesa. Opuestos de contundencia: rostro serio, mirada circunspecta, algo se avecina y no me son solo tus ojos, el horror de la sangre, los niños mutilados, los partos, los abortos, los hijos que no llegaron a ser, sino tus cielos y las grietas que bajo ellos se desgarran los que callados lo gritan.

Frida pintando "Las dos Fridas", fotografía de Nicholas Muray (1939)
Frida pintando “Las dos Fridas”, fotografía de Nicholas Muray (1939)

EL BROTAR DE LA VIDA

“Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos.

Mi cuerpo se llena de ti por días y días.

Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra.

El hueco de tus axilas es mi refugio.

Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos”.

Frida Kahlo

Raíces (El Pedregal), Frida Kahlo (1943)
Raíces (El Pedregal), Frida Kahlo (1943)

A Frida el mundo se le mete en el cuerpo. La naturaleza la habita, la ensoñación se evidencia. ¿Nervaduras como venas unen la tierra y su vida? Las ramas, brotan del pecho, una columna se fragmenta, pero vive. Yesos espacios que se abren en grietas, ¿son nubes o rocas? ¿Cielo o tierra? Nebulosa y ambigua. Tremendamente terrestre, sí, telúrica de pies a cabeza. Agobiante espacio negando el cielo y flotando entre piedras.
EMBALSAMADA DE LÁGRIMAS ESTÉRILES

Como siempre, cuando me alejo de ti, me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida, y de eso es de lo que no puedo recuperarme”.

Frida Khalo

La cama volando, Hospital Henry Ford, Frida Kahlo  (1932.)
La cama volando, Hospital Henry Ford, Frida Kahlo (1932.)

La maternidad ausente pero deseante clama en la tela de Frida. La blancura del lienzo soporta abortos, nacimientos, fetos, dolor, ilusiones. Dieguito, el hijo que no fue, allí cobra eternamente vida. La centralidad del niño en la composición del cuadro lo ata a ella de modo extraño, lejano pero unido por un lazo infinito, indestructible.

¿Cómo llega el lecho hospitalario a morar en el medio del desierto? Casi flota, en la soledad de un no-tiempo. Atrapada, empapada en sangre y mortuorios elementos.

Moisés o El núcleo de la creación, Frida Kahlo (1945)
Moisés o El núcleo de la creación, Frida Kahlo (1945)

“Moisés o El núcleo de la creación”. Inadecuado trabajo por encargo, tan adecuado a su mundo. Caótico, explosivo, lleno de sabios, adivinos, profetas, dioses, cultos paganos, la celebración de la modernidad. Dioses desnudos sobre los cuerpos que descansan enterrados. El caos del mundo y su mundo se cruzan. Humanidad y crítica mestizado con su biografía, siempre. Y, en el centro, el niño ¿El que muere antes? ¿El que se llora siempre y llora el vientre desde el cielo?, ¿el que así desafía a un sol creador y todopoderoso? Casi tan potente como la lucha en el fondo, la vida abriéndose paso ante un núcleo único de misterio y vida.

Surrealista, onírico. Realidad, ficción. La humanidad se entrelaza con el mundo, la naturaleza entreteje sus ramas con la ciencia. Dios, diablo, ciencia, naturaleza. Y Diego Rivera, infaltable: el niño rey, el abandonado, el del tercer ojo, omnipresente, como el dolor.

No. No refleja el libro cuyo encargo originó. ¿Pero a quién puede importarle?

Más exclusivamente que en la vigilia, en el sueño somos nosotros. Contribuimos con todo el reparto”. Adolfo Bioy Casares

SUEÑO EN LA VIGILIA

Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?

Frida Kahlo

El venado herido, Frida Kahlo (1946)
El venado herido, Frida Kahlo (1946)

En sus cuadros todo anuncia la naturaleza divina y a un dios inmanente. En ella el universo, la naturaleza y Dios son un mismo lenguaje. Así, Frida se convierte en un gran animal que nos respira, que sufre, que enferma, aunque siempre desde su lugar nos mira. La deidad del mundo se hace presente ante la muerte de la conciencia. ¿Frida sueña o somos nosotros los que soñamos a Frida? En su obra, sueño y vigilia se confunden, ¡nos confunden! Como este venado herido: no es de este mundo y flota imposible, con la liviandad que solo las alucinaciones animan.

Hay un sueño en la vigilia, un sueño de pocos instantes, que posee una mayor fuerza de transformación y está más cerca de la muerte que el sueño largo y profundo de las noches” Hugo von Hofmannsthal

EL PRINCIPIO DEL FIN

Árbol de la esperanza, mantente firme.”

Frida Kahlo

Árbol de la esperanza, mantente firme (1946)
Árbol de la esperanza, mantente firme (1946)

Firme en su bandera, la Frida de la Luna, la de la vigilia, la fuerte, nos mira serena y confidente –como siempre- y sostiene “Árbol de la esperanza, mantente firme”. Pero el sol que la quema, muestra las heridas expuestas en aberrante crudeza.

En este cuadro, confluyen todas las líneas de sentido que escribí en esta nota: sueño, vigilia, naturaleza y mundos entrelazados, desierto y soledad ante el dolor, firmeza y quebranto. Panorama desolador, como el desierto en el que parece ser arrojada la enferma que, sin embargo, encuentra en la Luna una guardiana serena que la fortalece y sostiene la esperanza. Y todo no es poca cosa.

Nuevamente las dos Fridas, pero aquí no es Diego el divisorio de aguas, sino su otro accidente. Y, de modo subterráneo, un universo fusco acecha, casi como por fuera de la pintura, como un cielo invertido ¿o los fantasmas de la noche rondan también de día?

Las grietas de ese suelo árido y fracturado, ¿son metáfora de su cuerpo estéril y en carne viva?

¿Y dónde está la civilización, el otro? A lo lejos, se intuye, entre las montañas perdidas. Pero en el dolor estamos solos, solo nuestro cuerpo y nuestra alma. Solos en insomnio y ensueño.
FEROZ DEVORADOR

No quiero ya hablar porque dicen que el pez por la boca muere, y siempre que hablo contigo, acabo muriéndome más, un poco más”.

Frida Kahlo.

Diego y yo, Frida Kahlo (1949)
Diego y yo, Frida Kahlo (1949)

La sabemos obsesionada con Diego, tristeza en el rostro, ya ni cielo crea. Cabellos salvajes- una naturaleza frondosa que asfixia casi tanto como el cuadro- anudan la garganta más que las lágrimas, delineadas con fría decepción y acusadora mirada. ¡Quién diría!, ¿la bella María Félix otra cautiva en la mesa del voraz caníbal?
POR SIEMPRE, FRIDA

“¡Quién diría que las manchas viven y ayudan a vivir? Tinta, sangre, olor… ¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz?”

Frida Khalo

Frida Kahlo y Diego Rivera
Frida Kahlo y Diego Rivera

¿Su vida es su obra o es su obra su vida? Un corset de yeso parece decirnos: “Déjame traerme mi mundo encima”. Y estandartes, ideales, símbolos y amores se graban en su cuerpo como en su vida que, al final, son la misma cosa –ya lo sabía-.

Soy la Frida del Adiós, la que está presente aún desde su lecho en su última exposición ¡cómo no! La de consagración en París.

Recuérdame, mi amor” Frida Kahlo.

VIVÍ DE MIEL Y HIEL

La vida es cruel encarnizándose de este modo conmigo. Debiera de haber distribuido mejor sus cartas. Tuve demasiado mal juego. Un tarot negro en el cuerpo” Frida Kahlo

Frida pintando su corset de yeso
Frida pintando su corset de yeso

Déjame celebrar la muerte, que es la savia de mi vida. Soy un poco de esa podredumbre de tierra con orines, excremento, semen y restos. Florezco en los lugares más insólitos: perdida entre carnavales con máscaras que me ocultan y niños al acecho. Renazco donde no se me espera, ni se me quiere, sólo porque lo deseo. Después de todo: ¡es cosa mía!

Pregúntame si duele: te diré que no. Rojo y ocre disfrazarán la rabia contenida. Surcada por el dolor, siempre, hasta el último momento: viva.

Mátame un poco cada día, así no sabré que me he muerto. Niégame, o aún peor: mírame con la misericordia de los sabios instalados en púlpitos, que distribuyen la palabra como limosnas, y los pecados olvidan.

Celebremos aun en la muerte, entre cenizas. Allí, donde se niegue al pueblo, al oprimido y al hambriento, vibrarán nuestras manos desde los muros: porque somos feos, viejos y no tan correctos, pero tenemos sangre que hierve y atraviesa el cemento. Pintaremos aun cuando el mundo, la realidad, el cielo y el infierno, se nos mezclen en el lienzo, tanto como los colores en la paleta. Como en esta mancha que se hace con dolor y pierde definiciones. Pero pinta, siempre.

“Mis pinturas están bien pintadas, no con destreza, sino con paciencia. Mi pintura contiene el mensaje del dolor. Creo que al menos unas cuantas están interesadas en ella. No es revolucionaria. ¿Por qué habría de seguir queriendo que sea beligerante? No puedo. La pintura llenó mi vida. Perdí tres hijos y otra serie de cosas que habrían colmado mi horrorosa existencia. La pintura ocupó el lugar de todo esto. Creo que el trabajo es lo mejor”. Frida Kahlo

Autorretrato con el retrato de Diego en el pecho y María entre las cejas 1954
Autorretrato con el retrato de Diego en el pecho y María entre las cejas, Frida Kahlo (1954)

 

LA FRIDA QUE HABITA

¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo.

Frida Khalo

Ojos sostenidos, los de Ella, atentos desde dolor, me desafían, y en mi un sufrimiento que no puede –ni quiere- imitarla ¡sagrada evangelización de su arte! que me conmueve e interpela. Algo de Frida me habita, me sacude y me grita en sermones de coraje escondido. Intuyo que me dice: Yo soy la que me antojé, la que me vino en vena, y te expelo desde la eternidad mi huella. Vos, tu historia, tu vida: ¡Haz con ella lo que quieras! ¿Qué le respondería? La voz en un suspiro –temblorosa- apenas: …lo que pueda…Frida…lo que pueda…

Por eso te celebro, Oh, Diosa pagana mexica. Imagen idólatra, a la que se le ofrece hiel por miel, la trinca con ojos francos en profana liturgia la evangeliza en ámbar, mudándola en vino. Nosotros, apenas abejas obreras. Ella, sin vacilaciones, la reina.

Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú”. Frida Kahlo

Frida Kahlo falleció en su Casa Azul a los 47 años, un 13 de julio de 1954. Pintó siempre, hasta el final. “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”, dice la última anotación de su diario.

Poco después, en 1957, en la ciudad de México falleció Diego Rivera. En su autobiografía admitió: “…Me di cuenta demasiado tarde de que la parte más maravillosa de mi vida había sido mi amor por Frida”. Diego Rivera

La Casa Azul fue abierta al año siguiente y, desde entonces, el rito pagano de la celebración de la vida de Frida Kahlo ya tiene su templo para que los adoradores la visitemos.

La Casa Azul, el Museo de Frida Kahlo.
La Casa Azul, el Museo de Frida Kahlo.




PRESENTE

Por Juan Pepe Carvalho

La Celebración: Sobre las vidas breves.

GRIS CIELO MEZCLADO CON SOL

El dolor y el silencio se colaron aquella mañana de julio. Familiares, vecinos y amigos recorrieron la distancia desde el portón del cementerio hasta la zona de cremación. Todos acompañaron el cuerpito sin vida de la niña hasta el final. Silvia y José, diez años en pareja, hasta unos días antes, disfrutaban de una hija hermosa de dos años y medio. Sus rulos rubios y sus ojos gris cielo mezclado con sol eran admirados por todos. Pero los nubarrones le ganaron a la luz y, por la noche, avanzó la fiebre, en primer lugar.

-Señora, vamos a internarla, el cuadro es muy grave. Póngala sobre su pecho.

 

02.All-That-I-Can-Hardly-Take_2010_18x24_23.5x29-940x650-1100x800-1024x744El cuerpito quemaba en fiebres toda la futura vida de Silvia. Luego de un combate en terapia intensiva del Hospital  Italiano, los ojos color cielo mezclado con sol no volvieron a abrirse. La tormenta fue tan feroz que aún hoy deben quedar, suspendidos en el aire del crematorio, ecos de la voz abuela, que reclamaba una sustitución: que la naturaleza cumpliera con el orden de las partidas, que se la llevaran a ella antes que a la nieta.

Pero la naturaleza es terca y no admite reclamos.

AÚN HUBO CIELOS EN LOS DESPUESES (Toma 1)

-Qué celebración la de los vecinos nuevos, Catalina.

-¿Qué festejan?

-No sé, Pedro. La señora estaba embarazada y creo que tenía fecha de parto para ayer.

LARGO Y ESCABROSO CAMINO

07.Forgetting_-1997_30x34_37x40-1100x1100-1024x1024  La meningitis no perdonó. La enfermedad apareció como una furia que no se detuvo hasta saciarse con la pequeña presa. La furia ahuecó el tiempo y lo colmó de garras. Allí se cortó la línea de la cronología. Los antes, color gris cielo mezclado con nubes; los más tardes, colmados de callejones sin salida, donde a Silvia se le ahuecaba la vida sin ver nunca el fondo y a José se le curvaba el dolor entre las palabras y las maldiciones.

NOSOTROS Y LOS OTROS

Los vecinos comenzaron a deambular sus comentarios. “Era tan linda y buena, que dios la quería con él”.  Alguien tuvo la ocurrencia de pedir una misa por el descanso en paz de la niña. José fue terminante en negativas, al comienzo. Pero cedió en la inminencia de la fecha. Acompañó a Silvia a la iglesia. El costado compañero del amor lo hizo avanzar, aunque algo dentro de él se sublevaba y lo acusaba de hipocresía. El cura no podía encontrar palabras para aliviar el momento y no las encontró.

Hooper y magrittePara ese entonces, todas las ceremonias estaban desplegadas. Cremación, misa, decires del vecindario. Sólo quedaba la terrible vuelta a casa, el rumor desde las paredes de la habitación fría: los dibujos, los juguetes, las fotos.

AÚN HUBO CIELOS EN LOS DESPUESES (TOMA 2)

Con la mudanza, llegó el juramento de la pareja: volver a apostar a la vida. Un mes después, la cocina fue la antesala de la celebración de la vida sobre la muerte.  Se convocó a los más íntimos y se retuvo el motivo del encuentro, dentro de un cielo color misterio, hasta el último minuto. Facundo prepoteaba en el vientre de Silvia. Nadie fue tan ingenuo como para creer en sustituciones.  No se trataba de uno por otro, se trataba de un nuevo cielo que se afirmaba sin resentimiento ni venganza. Una acción, no una reacción.

“La Vittoria” (1939) de René MagritteQUIERO RE-TRUCO

El niño en el vientre era una de las puertas que se abrían. Después, vendrían otras. La llegada de Facundo, repito, sin sustituciones, le restituyó a la pareja la potencia de vivir. Se podía. Y había que homenajear la corta vida de la niña, porque la extensión no va en desmedro de la fuerza vital. Vivió. Poco. Pero ese poco tiempo también se celebrará por siempre. Un modo de darle presencia es convocar esa fuerza romántica y heroica, que se atreve a desafiar la angustia de la muerte; que desaloja a la muerte del espacio del cuerpo del vivo y grita, “quiero re truco”, hacia adelante. Celebrar, entonces, no es nada parecido a festejar. Celebrar es apretar los puños y decir: en cada acto de los vivos están presentes los ausentes. Nada más presente que la ausencia.

01.Water-Shed_2000_22x19_29x15-1100x1100-1024x1024

 

 




HISTORIAS MÍNIMAS

La Celebración: Sucesos de la calle

Por Karina Caputo

FISURAS

La luz roja sugería detenerse en el empedrado, la invitó a poner  punto muerto. Desde ahí fue más fácil empezar a ver cómo la vida  en cámara lenta  devolvía algo de la humanidad a sus harapos. Los ojos se incrustaron y enlazaron desamor  y reconocimiento. Un pibe fisura, trapo en mano, dispuesto a sacar la mugre.  Eso era lo cotidiano, la rutina para ganarse el mango, una pipa de a ratos o el morfi. Quizá, la usó para el vino que quema el desamparo. Pero aquel día sucedió más.

El tiempo que llevó ir del rojo al verde  lo invitó a la fiesta. Una mirada, de esas  que se esconden detrás del  antifaz veneciano,  lo llamó a dejar el cristal del auto gris. Fue al encuentro de otros  ojos y, en ese preciso instante, se fundieron las historias. Dos  niños jugaron  en la calle de  tierra, cruzaron zanjones, se colgaron de los árboles y armaron una pelota  que terminó en  el techo del vecino más cabrón del barrio.

El hombre de los ojos niños y el auto rojo le dijo:

– ¡Cuidate y cuidá a los tuyos!- No recuerdo si llegó a limpiar el parabrisas.  Sonriente y con un juego de manos, los dos terminaron la velada.

Rojo, amarillo, verde.  Avanzan los autos en caravana, dejan atrás la música y el instante.

ESTAR AUSENTE

Marchan las siluetas de los ausentes. Nuestros cuerpos portan sus almas. Caras y caretas se mezclan entre la multitud. Detrás de las máscaras, el foco de una máquina potente captura la emoción de caminar entre la tropa. Luchadores, mariposas, madres, trabajadores. Patean al  compás del bombo, el redoblante y los zurdos. El 24 de marzo fue una gesta, que, para un puñado de laburantes, se inició en los días previos. Un grupo  pintó las gigantografías, otro hizo las  caretas que compró Mabel en el cotillón de la esquina en Parque Avellaneda.  Llegamos hasta a Av. Constituyentes para imprimir en remeras blancas las palabras mansamente acunadas de tardes del Garrigós. Hasta la madrugada previa, compañeros de ruta diagramaron la frase en el lienzo que, en el  Once, salió 25 pesos el metro. Otros tramaron los estandartes.

https://www.youtube.com/watch?v=6y9iUMCnDFo

El encuentro fue inolvidable.

La magia  resultó ser  la invitada de honor. Miles danzaron las calles y sus  identidades. Los pañuelos jugaron en el aire a la ronda frente a los ojos empañados de los viejos que repartían los diarios de sus militancias. Cayó la tarde: los niños extenuados, el cielo rojizo fue manto de alquimistas. “Memoria, Verdad y Justicia” con sudor a cuestas regresan a un lugar anónimo en la patria.

UN FUEGUITO

El otoño empieza con  virulencia. Hay una alfombra de hojas en el parque que invita a mirar por la ventana. Los chicos más inquietos se mezclan y las hacen crujir como crujen las viejas prácticas en el Conurbano. Las infancias lloran el desencuentro, no entienden  de  disputas entre los hombres.

Algunos chicos del barrio José Ingenieros de Ciudad Evita se encuentran a contra turno de la escuela en el Centro de Acción Familiar que, desde hace 43 años, encarna alguna política pública de infancia. Dicen que, en sus cimientos, un cementerio querandí clama por la miseria, la postergación, la lucha de clases, la rebelión. De lunes a viernes, abre las puertas, prepara la comida, da clases perdidas de chelo y contrabajo, brinda apoyo escolar, juegos y jueguitos. El programa de trabajo  “Acá, la palabra” comienza a convertirse en un lugar donde la voz de los pibes se escucha. Entre risas y portazos, gritos, llantos y hamacas, algunos niños dejan ver sus historias de desamparo.

Y ahí, justo allí están los laburantes, testigos entrañables del juego. Sus ojos piensan, ponen su cuerpo a trabajar cada mañana para que ellos desplieguen su tela, armen su cocina, peleen a Milagros, descubran la payana y los barquitos de papel por fin encuentren un charco. El día termina con un abrazo que  promete.

CONURBANO 2

 

25 DE MAYO

La cita era en Carlos Calvo y San José.  A partir de las 12.30, locro y empanadas, gaseosa y un vino barato. Desde las cinco de la mañana, un compañero corta y revuelve en una olla inmensa de acero inoxidable.

El tránsito se detiene con mesas y sillas. Sobre las mesas,  la letra hace de LOCRO 1mantelito y revive en volantes  el paro del 24. Pancitos y servilletas de papel. Desde el escenario, la juventud convoca a los trabajadores, a su familia, a los vecinos, y a quienes  piden comida, todos los días, en el centro comunitario de Santiago del Estero. Hasta el perro acompaña en la celebración y se deleita con un pote. Un cartel en la entrada dice  “NADA PARA FESTEJAR”. Las chicas recuerdan los últimos 25 de mayo en la Plaza. Hoy se viralizan las fotos de otro espacio vallado, vacío, lleno de ausencias.

LOCRO 3 (2)