CÓMO HACERSE MAGO

Los anormales: Entrevista a Liliana Bodoc

Entrevista: Isabel D´Amico, Josefina Bravo, Sibel Pagano, Karina Caputo, Lourdes Landeira, Víctor Dupont, Gabriela Stoppelman     

              Edición: Gabriela Stoppleman, Josefina Bravo  

nota bodoc Nacidos al borde de la muerte, lúcidos por elección o atrevimiento, devenidos o advenidos, los mundos de Liliana Bodoc son una gran constelación de crisoles, que juegan a cambiar los regímenes del fuego. Pone azufre, pone mercurio, pero siempre agrega un condimento más para esquivar los dualismos.        

 Y nunca puede detener la metamorfosis. Porque, con la magia, sucede como con la poesía: nadie tiene la vaca atada. Ser mago o ser poeta constituye más bien un horizonte, una dirección- siempre mutante- por donde busca orientación la palabra. Ella tiene que sortear los desvíos y andar con mucho cuidado. Es sabido  que, por las grietas de todo atanor, pueden colarse las chances del deseo y los entreveros del poder.         

Dicen que, en una rajadura de un antiquísimo horno de alquimista, nació una maledicencia. Repitió y repitió entre los antepasados de las redes sociales, hasta lograr instalar el error. Así, el alquimista quedó atascado en un sentido tan lejano a su oficio como a su arte. En las tramposas zancadas del sentido común, aquel hombre que buscaba trasmutar su alma se transformó en un simple buscador de oro; en una especie de pirata sofisticado que, sin valentía para los mares, se encerraba entre cuevas y destilaciones. Ciertas versiones asocian este malentendido con el origen de otro desatino: el del escritor que se ancla a su nombre y a su obra, como si la propiedad fuera la columna vertebral de todo arte y no su enemiga.         

Es en estos puntos confusos de la trama, donde la escritura de Liliana Bodoc pone en evidencia la magia negra trenzada por el mal. Echa luz en el confín de la frase, donde la gramática se hace trazo, dibujo infantil y tarareo. Retuerce la tela de la cronología y reconduce los pliegues hacia el origen del verbo, incluso mucho antes de la etimología.

Alquimia: verter juntos, echar juntos, según una de las acepciones del término. Juntos, lo singular y lo colectivo, para que las flemas disciplinarias del fuego no se  atrevan a imponernos su marcha triunfal, sus aristas rectas y dóciles. Para que la intuición sea una alternativa central de la inteligencia y no el patio de atrás, donde recalan los fracasos de la lógica.

 OLYMPUS DIGITAL CAMERAAlquimia: término asociado a la tierra negra de Egipto, en otra de las acepciones que marca el diccionario. Tierra negra, no terminal. Como ocurre en la fase del nigredo, del proceso alquímico. El fuego insiste debajo del crisol y los humos negros, mal leídos, se vuelven emisarios de la Gran Sombra. Pero las flemas indisciplinadas- las flemas curvas del fuego- no se rinden. Y, al tiempo, entre los vahos negros, comienzan a aparecer humos de colores. Y ahí, en esa danza de vapores entrecruzados, se inscriben las huellas de la pregunta: ¿cómo hacerse mago? Un punto de la trama contesta: fuego y fuego sobre la materia oscura. Fuego y fuego sobre el desamor.

UNA GRIETA EN EL ATANOR

Cuando las Grandes Leyes fueron desobedecidas se abrió una herida. Y el Odio eterno, encontró la fisura.”

 Primero, gracias por todos estos años de lectura. Al volver sobre los subrayados, pensaba en la aparición de las grietas en tus libros, ¿qué sentido tienen las grietas, las ventanas, las fisuras?

No había pensado en la recurrencia de las grietas. Me parece que son el modo de trabajar el límite, el espacio de lo liminar, el lugar donde termina un cuerpo, un corpus o un concepto, donde termina una sociedad y empieza otra. Es ese un lugar de ida y vuelta, de traspaso y, habitualmente, doloroso.

Un lugar que puede ser una chance de un hundimiento… Y sin eso, ¿podría haber escritura?

 Me parece que no. Uno escribe desde ahí: uno cuenta ese lugar. Lo cuenta con distintos personajes, en distintos espacios. A mí me interesa contar ese lugar, porque es donde uno también se piensa y piensa al otro; donde uno se elige. Esto que los chamanes problematizan tanto: dónde termino, dónde empieza mi hermano, mi hermana, mi hermano árbol… Ese lugar, tan ambiguo siempre.

 ¿Y por qué el género de fantasía? Un género tradicionalmente tan “conserva”…?

 Cuando uno piensa en la épica anglosajona, o en el mismo Tolkien, encuentra ahí un espacio de posibilidad para impugnar el modelo conocido como el “único posible”, el “único serio”; de impugnar los carriles culturales por donde transitamos. Me parece que es el lugar donde se puede cambiar el pasado. “La saga de los confines” logra cambiar el pasado, porque los pueblos originarios se reúnen en un concilio y logran enfrentar al conquistador. Eso, el género realista no me lo hubiera permitido.

bodoc1Y la lucha en ese límite, en los confines. Los confines son una grieta, un límite. Hablabas de la épica anglosajona ¿Cómo evitar el maniqueísmo que ahí se evidencia y aun así escribir fantasía?, ¿con qué recursos?

 Para pensar en una nueva épica, “Tiempo de dragones”, hice una mirada retrospectiva. Creo que en “La saga de los confines” había un pensamiento dual, muy patriarcal de mi parte. Haber usado la palabra “hombre” como genérico… ¡Me quiero matar! Pero, bueno, es lo que pude hacer, hasta ahí vi. Sencillamente, no lo identifiqué antes. De hecho, ahora los sarayés son estos personajitos que no entienden lo dual, no entienden el día y la noche, sin el abanico de la luz. Ahí hay una mutación de mi propio pensamiento.

 Aparte, en “Tiempo de dragones”, hay tres grupos.

 Yo alcanzo a ver ciertas cosas que se van desdibujando desde “Los días del venado” a la “Los días de la sombra”, y de “Los días de la sombra” al “Los días del fuego”. En el fuego todo es más mezclado, más gris… Pero, claramente, había una construcción muy dualista y maniquea en mi pensamiento. La gestioné en mi escritura, desaprendiendo para aprender otra cosa.

 Por ejemplo, en “La saga de los confines”, cuando designan a los elegidos para la resistencia, los nombres marcan primero la carne; después, el espíritu. Aunque aclarás que no hay predomino de carne sobre espíritu ni viceversa.

 Eso pasa en la “Los días de la sombra” o en  “Los días del fuego”… Mi hija se está recibiendo de antropóloga. Y, con la lectura de la antropología, yo desestimé conceptos que para mí eran clarísimos: el concepto de “cultura”, “raza”.  La verdad es que la antropología me interpeló y me obligó a problematizar.

 Sin embargo, ya en el nacimiento del mal, de Misáianes, hay una contradicción: uno tiende a admirar a la madre de Misáianes- a la Muerte-. Ella se rebela contra el castigo de no poder tener hijos. Entonces, tenía una pulsión de libertad y de vida. Por eso, ¿no estaba ya el maniqueísmo disuelto de entrada en “La saga de los confines”? ¿Cuánto aporta el lenguaje poético en esa disolución?

 Bueno, están estas dos cosas: el “qué” y el “cómo”…  Pero, ¡otra vez el dualismo! ¡Ahhhhh! Bueno, claramente, el lenguaje poético me parece una diagonal para evitar la obviedad, para evitar el panfleto, para engrosar el contenido, para engrosar la semántica del texto. Después, está el uso técnico del asunto: que lo lírico no empaste la acción. Para mí, es un lugar de mucho cuidado.

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 Vos contás mucha aventura, pero con dosis poéticas.

 El relato plano de lo que ocurre no me interesa ni como escritura ni como lectura.

¿No hay algo de “plano” en Tolkien?

 Lo que le pasa a Tolkien es que divide, segmenta. Cuenta de una manera muy despojada y, de repente, corta. No están imbricados los planos. Una acción, tac, corta. Hace descripciones muy largas – a veces me harta – y después, tac, vuelve a la acción. No es la búsqueda que más me interesa. A mí me interesa tejer y mechar. Que lo poético transforme la acción, no que la adjetive. Que transforme la acción en otra acción. El “qué” en otro “qué”.

 También lo poético transforma la prosa. Le das condensación, otra rítmica al texto.

  Exacto. Le das totalmente otra rítmica.    

EL NIGREDO DEL LENGUAJE

 Porque aprendió, de tanto andar la tierra, que el Odio retrocede cuando los hombres cantan.”

 Hablando de rítmicas, está la canción, el poder de la canción, poder celebratorio o admonitorio. En tus textos, aparece  siempre antes de una desgracia o después de un gran momento. Nosotros pensamos si en la canción no habrá un límite de lo poético: cuando la poesía ya no alcanza, la canción….

 Eso tiene que ver con el pensamiento de los pueblos originarios. Está un poco escrito al comienzo de “Los días del fuego”, cuando el personaje  habla de la alquimia, de la memoria. No le alcanzaban las palabras, el círculo, los colores. La música. Ellos pensaron y lo dijeron en un libro de un mejicano, León Cortilla. Él reconstruye la poética de los pueblos aztecas y ellos hablan del canto, de la forma circular y de la música.

bodoc2  ¿Y los dibujos? Los personajes que dibujan en la tierra, todo el tiempo… Como si fuera pre-semiológico, un trazo antes de la palabra.

  Creo mucho en la intuición. En esto que se sabe sin concientizar que se sabe. La intuición canaliza la sabiduría colectiva, por fuera de la causa efecto. Por fuera de la lógica y muy por fuera del sentido común… Sentido común al que le debemos, bueno, el último triunfo político en nuestro país.

 El sentido común sería el capítulo más triste de la lógica.

¡Exacto! ¡El capítulo más triste de la lógica! La intuición es la manera en que el saber colectivo y milenario se cuela en nuestras vidas. Yo, honradamente, y sin pretender una asociación con los chamanes, lo percibo hasta en la construcción de la infancia. Esto estaba en la abuela. ¿Cómo caminó hasta ahí si nadie se lo dijo? La genética no alcanza. Y, entonces, me parece que en estos dibujos de mis textos había una intuición de la oscuridad del lenguaje. Yo nunca me creí esto de que la palabra es siempre transparente, que con decirlo alcanza…

 La fantasía de la simple comunicación…

 Claro. El lenguaje está lleno de veladuras. Por eso, apelo al dibujo y, sobre todo, a la danza, la danza en “Tiempos de dragones” es muy fuerte.

 

¿Cómo se enseña a intuir?

 Se me ocurren dos cosas. Se enseña a intuir intuyendo. Con la praxis. Pero se puede enseñar, también, al niño, a través de lo que se llama la aestesis. Es una palabra que usa Cati Amandó. Y ella la usa en el sentido opuesto a la anestesis, lo anestesiado. Ella dice que la aestesis es el contacto con el otro natural, comprender la hermandad profunda con la naturaleza. Es el encantamiento. Es decir, “¡pero, mira, la puta que te parió, mira esa enredadera, esa flor!” (Risas.) Yo creo que en el replanteo que nos tenemos que hacer, incluso en la cuestión política, tiene que estar la construcción de un hombre sensible, aestésico. Falta esa pata. La militancia tiene que incorporar la intuición, el pensamiento poético. Incorporar lo sensible. Muchos se nos han ido porque son seres despojados de la aestesis. Están en una construcción pragmática, incapaz de poetizar.

Barco en carozo de aceituna. China,1737, Tzen Tsu- Chang
Barco en carozo de aceituna. China,1737, Tzen Tsu- Chang

 

 

Lo poético sería, también, una posición política.

 ¡Absolutamente! No entiendo la vida, no entiendo la pastaflora sin una posición política.  

 

 

 

RABIA, RABIA, CONTRA LA AGONÍA DE LA LUZ  

“Más allá y muy lejos de la vida de cada uno, podremos preservarnos si preservamos la hermandad de la creación. (…) En los trabajos hermanados es donde está nuestra esperanza.”

 En tus textos, la cuestión política aparece mucha en la oscilación entre lo singular y el grupo. En esa tensión difícil de evitar disolverse en los demás y no dejar de estar con los demás. Como en “En el oficio del búho”, cuando los personajes hablan con máscaras. Cada uno decía una parte de la frase y, entre todos, armaban el discurso. ¿Cómo maneja tu escritura esa tensión?  

 Todo esto es materia de pensamiento y de escritura. Ebodoc79!stá el individuo y está la tribu. Aparte, escribir requiere de mucha soledad. Mucha soledad para recoger voces. Porque si no, ¿de dónde?… La última adquisición que he hecho, en este sentido, son los muertos. Los muertitos, les digo yo, cariñosamente. De verdad, ellos también están; ellos necesitan y reclaman, fuertemente, que cambiemos el mundo. Lo siento en el cuerpo, en mis decisiones. Creo que les seguimos adeudando. Reclaman de nosotros que sigamos siendo dignos hasta el final.

 ¿Ese será el vínculo entre la escritura y los muertos? En el número anterior entrevistamos a Estela de Carlotto. Y hablamos de la escritura y de los ausentes. Concretamente, ella descubre que la escritura tenía un valor profético. Una profecía de después…,¿tendrá que ver con la orfandad hablarle a los muertos?

 Es probable. El otro día leía a Olga Orozco. Ella tiene un largo poema a su madre y recuerdo algunos versos. Le habla y le dice: “Y aunque cumplas la terrible condena de no poder estar cuando te llamo”… Y dije: claro. Es saber que ellos están ahí… O acá. Porque es lo mismo. Si yo siento que mi vieja sufre porque no puede estar cuando lo llamo, está. En algún lugar que entiendo o no entiendo. Y, aunque no la veo, está. Esa mamá muerta me funcionó en la escritura.

 ¿No está vinculado el género de la fantasía con la posibilidad de diversas temporalidades?

Sí. Tratar de unir los tiempos y trabajarlos como grietas. Uno va de la vida a la muerte, del atrás al ahora… Y, en esto que me decían de la idea de la comunidad y de lo singular, uno de los logros más implacables del imperialismo es dejarnos solos. Condenarnos a nuestra individualidad. Arrancarnos de la tribu. Es esencial reconstruir la tribu. Lo padecemos. Y lo elegimos.

 Eso es un logro. Hacernos elegir lo que padecemos…

 Hacernos elegir que somos cuatro hermanas, con cuatro bebés, y las cuatro vivimos como “la miércoles”. No poder decir: a ver, ¿vos a qué hora laburas? A ver, ¿cómo hacemos? No. ¡Las cuatro nos matamos! Y ni siquiera para lo cotidiano podemos resolverlo. Nos hacen sentir y nos ponen en soledad. Y todo es infinitamente más difícil: vivir, morir, enfermarse.

 Y la red nos hace ver hilos enlazados. Pero, a su vez,  hilos para pensar lo colectivo y  lo individual al mismo tiempo. Como un tejido común posible, sin caer “en la masa”, temporalidades diferentes en una trama, ahora mismo…  bodoc10su blackwell

Por supuesto. Hay cronologías impuestas y usufructuadas. Creo que, también, podemos impugnar la construcción del tiempo. Esa construcción la han usado para controlar el trabajo. Para decirte también que tenés que usar crema, porque el tiempo lo dice. Y hasta el tiempo libre te lo venden. Y esa manipulación imperialista del tiempo nos obliga a reconstruirla en la ficción.    

YO ES OTRO

“Era un ave absurda, un pájaro sin cielo, una criatura repartida entre dos mundos: estaba aquí y veía allá, atravesaba en vuelo el continente y seguía encorvado en su nido de tierra.”

Tenemos una pregunta muy directa, ¿vos sos Wilkilén?

 Siempre tuve esa dualidad. Desde chica. Yo era la menos inteligente de mis hermanos. El prefacio de “Memorias impuras” lo dice: mi abuelo me dio el trabajo de escribir porque no servía para nada. No me lo dijeron explícitamente, pero lo entendí. Así es que es probable que haya algo de eso. Yo nunca la terminé de ver como mi alter ego, la quiero mucho como personaje. Me fue muy útil. Era la única muerte que tenía clara… Ni siquiera la de Dulkancellin, que la suponía, sobre todo, para correrme de esta cosa inverosímil de un héroe que va adelante y no muere nunca. Pero, desde que apareció La Sombra, dije: bueno, en algún momento, a esta señora alguien  la va a tener que enternecer  ¿Y quién puede ser? Una niña… Wilkilèn. Nació para eso. Y se murió la inocencia del mundo.

DSC02870 Liliana, con respecto a tu obra para jóvenes, veníamos hablando en el auto sobre “El Espejo africano”. Yo soy narradora oral. Cuando trabajé con tu texto, tuve la necesidad de tener este espejo en la mano. Y, bueno, te lo quería traer… Tiene bolsita, no es la de cuero del cuento, pero está hecha con cartapesta…

¡Muy bello espejo! ¡Es muy hermoso!   

Mirá, mirá… tiene la firma. Muchas gracias, muchas gracias. Qué hermoso. Aparte me lo re imagino así al de Atima Imaoma. Atima Imaoma: su nombre nace cuando lee al revés en el espejo: Amo a mi amita.

 ¿Sabés? Víctor había marcado en tus textos el poder de nombrar…

 Creo que lo único que importa en relación con el colectivo es la identidad, más que el individualismo. Y sí, bueno,  el nombre, el nombre de bautismo humano  es un poner  un ser en el mundo. Bueno, te nombro, te pongo ahí para que juegues el juego.

 Sería lo contrario a un nombre propio.

 Claro, exactamente.

 Y pensaba, también y hablando de espejos, en la idea de lo especular en toda tu obra. Cómo los personajes se miran deformándose y transformándose, incluso entre diferentes libros. ¿Vos ves un diálogo entre los personajes de los distintos textos?

 Yo creo que sí, porque me parece que hay algunos temas que son muy recurrentes. Sobre todo, la marginalidad de los personajes. Yo te diría que un altísimo porcentaje de los personajes, de una manera o de otra, están en los bordes, están en los confines, están afuera del círculo de luz. Hay muy poquitos exitosos, si es que hay alguno. Esto tiene que ver tanto con mi pensamiento como con mi experiencia concreta de vida. Y me parece que en eso hay un diálogo. Hay un diálogo entre gente que está como olvidada, marginada. Yo creo que hay un diálogo y hay una solidaridad entre ellos. Sabino Colque dialoga con Wilkilén o el diablo, con los baguales…    

EL CRISOL ES MÍO, MÍO, MÍO  

“No hay nada grande que no sea el resultado de incontables fragmentos reunidos con el mismo propósito.”

 En un momento hablás de la tergiversación del oficio en relación a estas cuestiones que venimos hablando. ¿Cómo te llevás con un mundo de tantas vanidades, como el de los escritores?

Mal. Me llevo mal.  Por suerte hay amigos, esto no hace falta ni aclararlo. Pero la verdad es que existe una cosa de egocentrismo, de idolatría. ¡MI obra! Esa prepotencia de que alguien pueda creer que es “SU” obra. Y es imposible. Lo estás haciendo con el lenguaje y vos no inventaste ni el punto de la i, hermano.

 No hay nada menos individual que el lenguaje.

No hay nada menos individual que el lenguaje. Necesitás al lector para que tu obra se complete, sirva, valga, se simbolice. Hay una pedantería extrema en ese punto. Si le sumamos a eso, lo impiadoso del mercado, al que –y me toca decirlo porque lo vivo-, lo literario le importa prácticamente un rábano… El choque entre arte y mercado es terrible. Porque, además, uno piensa que la obra de arte es la relación de plena libertad entre el creador y su obra, ¿no? A diferencia de la línea de montaje, que es la producción absolutamente condicionada. Entonces, tal libertad no existe, por lo menos, si hablamos del mercado editorial, del establecido, de las multinacionales…

  Sería, como en la escritura, lo contrario a la profecía.

 Claro. Exactamente lo contrario. Y, si sumás a eso esta cosa a veces engolada, de los que tienen la enorme fortuna de vivir de contar cuentos, de vivir escribiendo lo que tenemos ganas de escribir; si a eso le sumás la prepotencia y la petulancia y el hablar desde arriba a alguien…. Bueno, a mí me parece que es de locos, me parece demencial. 

  Para hacer eso podés hacer tantas cosas, ser empresario…

 Claro… justo escritor y justo no entendiendo que tu arcilla- tu materia prima- le corresponde al pueblo. Al pueblo tiene que volver y al pueblo le costó sangre. Entonces, ¿qué es esto? Además, ojo, a veces tiene su réplica, estilísticamente hablando, ¿no? Esa cosa, que a mí no me convoca, críptica, post-moderna extrema. Yo le escuché decir a Beatriz Sarlo que si a un libro lo entienden más de mil quinientas personas es malo. Entonces, vos decís, claro. Si lo entienden, es malo.  

EL MATRIMONIO MÍSTICO DE LA PROFECÍA Y EL DESEO 

“No hay que correr tras los presentimientos, más bien al revés. Que los presentimientos nos corran y nos tiren de la ropa hasta demostrarnos que son atendibles.”

bodoc6xul_solar_web_rgb_72dpi Tiene que ver con lo que vos en algún momento decís de que te conmueve la escritura vinculada a una singularidad de la emoción.

 En este sentido, lo puedo visualizar como una constante que me hace atravesar de una determinada manera la escritura y de una determinada manera la vida. Quizá fue a causa de que mi papá creyera todo esto de que mis demás hermanos eran más inteligentes. Digamos, esta cosa de ir pudiendo hacer o no hacer, mal y bien, pero muy desde la pulsión emocional. Sí, la pulsión que a mí me hace sentarme a escribir, es la pulsión que me hizo decirle a un sacerdote, hace dos años atrás… ¿por qué estoy contando esto? ¡No sé! Esa pulsión hizo que me acercara  y le dijera: yo me quiero acostar con usted. Pero esto venía a que esa cosa emotiva, en mí, no tiene filtro. Entonces, tengo que obligarme al filtro. Me parece que en la escritura y en la vida me pasa eso. Me conmueve cómo es el ser humano desde la inocencia, en el mejor de los sentidos, el de la emoción.

Es que estás experimentando…

 Y no sabés cómo te va a salir. Y esto es permanente: en entender la política, en la crianza de los hijos- con todo lo que significa en hallazgos, en errores y en desaciertos-. En idas y vueltas. En todo caso, es lo que me tocó, porque es la potencia que siento que tengo, es el lugar en el que yo me siento más fortalecida.

 ¿Y cómo se vincula eso con la profecía? Porque la profecía es una palabra con muchos sentidos en tus textos. Salvo el de predestinar, cualquiera.

 Salvo el de predestinar, cualquiera.

Incluso en la invención de profecías… Es genial cuando, en “Tiempo de dragones”, se juntan para escribir una profecía trucha. “Y que parezca antigua”, se dicen…

Esa me divirtió escribirla. Bueno, a mí me alegra que les guste, porque tiene que ver con esto de estar en el presente, de construir el presente, pero también de visualizar el espacio que tenemos por delante, estemos o no estemos nosotros en él. El espacio de visualización hacia adelante es a lo que yo le llamo profecía.

 Aunque le erremos…

 Aunque le erremos, claro. Eso nos impulsa a construir. Uno está, en algún sentido, profetizando. Yo creo, contra toda la evidencia, que el mundo puede ser justo. Porque si no profetizáramos eso, no haríamos más nada.

 Pero parece una herramienta para combatir dos cosas: la causalidad y el determinismo.

 Sí, exactamente.

 Muy parecido al deseo, ¿no? Una especie de prepotencia del deseo.

 Sí, ustedes lo decían en el adjunto con sus lecturas que me enviaron y me pareció divino eso. Es como eso, tal cual. Como empecinarse en el deseo. Quizá al deseo lo transforme en una profecía verdadera.

 ¿Y cuando viene de desgracia?

 No, está bien. En general, las profecías con las que yo convivo y trabajo son profecías que traen el bien, aunque dependa de nosotros que ocurra. Hasta donde yo me acuerdo, a lo mejor ustedes me dicen lo contrario, en general no hay casi profecías condenatorias.

  No. Acá leo algo que viene justo en este momento: “la profecía es una dirección con el condimento de la incertidumbre”

 Claro. Acá vamos a tener que construir un elegido. El ser humano tiene una parte de trabajo ahí. Porque, digo, en “La Saga de los Confines”, la profecía: van a venir unas naves y vamos a tener que juntarnos para enfrentarlas. No se sabe si son el mal o si venció el bien en las otras tierras. No se sabe. Me parece un espacio para traerse la profecía para uno. Remarla, en todo caso.  

LA ÚLTIMA ORFANDAD 

Aquella vieja mujer no reparaba en el perro, ni siquiera en el hombre que lo traía porque para ella solamente existía el pasado.”

  ¿Y “tus viejitos”?

 Ah, a los viejitos los quiero mucho. Creo que es una de las partes de la población que más me duele. Obviamente, también los niños. Pero creo que a los niños, por razones humanitarias y no humanitarias, la sociedad los necesita. Entonces, a algunos niños los cuida y los protege. De otra forma, yo creo que, a medida de que el tiempo va transcurriendo y uno va empezando a acercarse a la vejez y a la muerte, claramente esto toma otro peso. Y esto de llegar al fin de la vida siendo un lastre y una carga- para todo lo que uno hizo y hasta para lo que uno crió- es un dolor, para mí, indecible. Estás llegando al final ¿y no construiste siquiera alguien que te acune?

bodoc6  Otra orfandad…

 Claro, pero la última, la terminal, la que ya no tiene vuelta. Mirá, ayer o antes de ayer, en la farmacia había una señora como de mi edad, con su mamá, ya muy viejita. Entonces, la viejita que le pedía y la señora que la trataba apenas bien. “Sí, mamá, sí.” Y una puede entender de dónde viene todo eso, todos lo entendemos. “Sí, mamá”. Pero, de pronto, me llamó la atención que la viejita le pidió a la hija un pañuelito descartable para limpiar sus anteojitos. Yo siempre veo cómo a los viejitos les cuesta permanecer en el presente, me parece que se van desmineralizando y se van separando del presente. Entonces, a esta viejita de la farmacia no le alcanzó su posibilidad de estar en el presente ni para limpiar los anteojos, porque hizo esto, mirá…bodoc9C (Liliana toma el espejito redondo de Atima Imaoma y, con un pañuelito, hace el ademán de limpiarlo en círculo. Pero, cuando el pañuelito intenta avanzar sobre el espejo, se detiene. Y levanta la mirada y el recuerdo.)

  Y se quedó ahí, se quedó ahí. Y yo dije, abuelita, ¿con quién te fuiste…? No le alcanzó el presente ni para limpiar un vidrio. Dio media vueltita así y se fue, se fue…

 Sin embargo, tus personajes viejos son más bien sabios. La decadencia no se ve. ¿Cómo pensás a esa potencia de la vejez ?

 Realmente creo que, como sociedad, nos perdemos también esa potencia. Y nos la perdemos porque tampoco hay un colectivo que sostenga la ancianidad. Estamos solos con nuestros viejos, con nuestros hijos, con nuestro trabajo, con nuestros perros. Entonces, todo construye esta soledad. Y nos perdemos la potencia que tiene la ancianidad, porque tiene otro tiempo, otra manera de reflexionar; porque se refiere a lo que ya sabemos, que es la acumulación de experiencias y de virtudes. Tienen el haber vivido en carne propia otro tiempo histórico. Nosotros lo contaremos. Sobre todo, ustedes les contarán a sus nietos este 22 de noviembre, que es histórico. Les contaremos esto y eso es extraordinario. Claro, la sociedad a veces no facilita que los viejos tengan ese lugar, esa preponderancia, ¿no?

  Y la potencia profética que tienen…del futuro, más que del pasado. Cuando le preguntamos a Estela cómo organiza su tiempo, dijo: yo pienso qué voy a hacer mañana.

 Bueno, ahí tenés una potencia. Y la luz… la luz que tiene.

 Bueno, esa es una vejez… Pero la decadencia es otra cosa…y no se elige…    

  No, no, muchas veces no se elige. No, casi nunca se elige. Está el concepto de ancianidad y, después, están los ancianos. Con sus cosas y sus problemas, con el dolor de huesos y sus mentes, a veces, perdidas. Pero al concepto de la ancianidad yo lo asimilo mucho a la sabiduría y a esta cosa de no tener ya apuro. Todo lo que nos posibilita el no estar apurados: pensar las cosas de otra manera, detenernos en cosas que el apuro nos hace ignorar por completo. Después, están las tragedias personales y eso también es indiscutible.

MAL DE DESAMORES 

“Kupuca amaba a los juncos que crecían cerca del agua. Era Brujo de la Tierra y sabía que si dejaba de amar a los juncos luego dejaría de amar a los pájaros, luego a los pumas, luego a los hombres. Kupuka sabía que quien se permitiera ignorar a los juncos que crecían cerca del agua iniciaba el camino del desamor.”

 ¿Y las sombras?

 La sombra…

 Hay muchas sombras en tus textos. Hay sombras potentes y felices. Y hay de las otras. Pero las potentes son las más llamativas, ¿no?

 Ah, dije “La sombra” por la sombra de La Muerte. En ese punto sí fue una decisión decir, bueno, la muerte por sí misma no es el mal. Eso es un aprendizaje de muchos pueblos originarios. El mal es otra cosa.

 ¿Y qué es el mal?

 Y, bueno, te lo voy a decir de una manera extremadamente sencilla, con una palabra que quizá esté muy gastada. Es el desamor. No es la muerte, es el desamor y todo lo que conlleva.

 La falta de cuidado, de presencia…

De solidaridad…

 El abandono…

 Sí, absolutamente. Eso. El desamor… por qué les vas a dar tal cosa a la gente, si no trabaja. Eso es desamor, digo. Por qué les vas a hacer Tecnópolis, si no trabajan. Eso es desamor. Todas las formas del desamor, del desapego…

 Claro, la muerte no tiene nada que ver con esto.  Incluso aparece como una gran intensidad en tus textos. Como un momento de máxima, no de mínima…  

 Bueno, yo creo que ese momento- y me lo estoy recordando a cada rato, sobre todo, cuando tengo que tomar decisiones- será de máxima, si la vida fue de máxima. Un taita, que es un abuelo, un chamán colombiano, me enseñó cosas maravillosas. Decía: lo importante es que, cuando la muerte llegue, tenga muy poco que hacer, que quede una hilachita    

LA MAGA ROJA  

Wilkilén trajo del cielo una mirada pensativa.—Era para saber si la gente se cansa de ser viento —y bajando los brazos, agregó: sí, se cansa”

 (Milena, la anartistita de 11 años, quedó colgada de una frase. Qué se va a hacer. Es de familia)

¿Y qué le pasó a la señora?

  Qué señora…ah, la viejita de la farmacias…Ja, ja, debe estar tomando el té en su casa, ahora. Ese día le pasó que estaba limpiando sus anteojitos y se perdió en su pasado. Y yo me puse a pensar si estaba pensando en su esposo o en su infancia.

 Hablando de infancia, me llama la atención cómo los chicos, ante tus textos infantiles, se despiertan y se conmueven con los tramos más poéticos. En particular, con los colores. Sobre todo, el rojo.

 Lo he relevado, el rojo es el que más les gusta. 

Pensaba si le atribuis importancia a las divisiones entre literatura juvenil, infantil…

 Muy relativamente. Hay un plafón que es la literatura como una búsqueda estética en el lenguaje. En la literatura que uno llama para jóvenes o niños sucede un espacio que también es para ellos. No creo que la literatura llamada para niños sea insustancial, con todo explicitado. Además, los niños- con menos prejuicios- leen desde lugares muy flasheros. Ellos pueden tolerar leer sin entender lo conceptual, entienden la música, la rítmica, la poesía.

 Cuando te sentás a escribir, ¿imaginás a un lector niño?

Lo imagino de una manera muy general. Es un niño con ganas de atravesar dificultades, que se mete en túneles. En todo caso, imagino un niño valiente.

 Un niño Wilkilén…tu escritura y vos se han propuesto no entrar en la adultez jamás… (risas)

 No sé si me lo he propuesto. Les cuento que me hice un cuaderno grandote, quiero hacer un libro mágico gordo. ¡Lo que más me gusta hacer es recortar figuritas! Tengo haditas,
stickers, brillantina
, pego hojas secas. Si me corto, pongo la sangre y escribo cosas. Entre nosotros, confieso que he recortado libros para obtener figuritas. Me vuelvo loca cuando leo “esta plancha trae 500 stickers”, pero nunca vienen tantos, muchos son chiquititos y con esos hago guardas me…falta un montón con ese libro.

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¿Nunca te sentís sola?

 Sí, muchas veces. Y tiendo a pensar que eso se va a ir agravando. Me gustaría construirme esa vejez potente y doméstica: hacer dulces, el libro mágico. Y que vengan todos los que quieran. Cada vez es más duro volver de la decepción, a veces uno se asusta, se apena. Tanto autocontrol… no querer gastar tiempo, no querer gastar plata… No quiero anquilosarme, quiero animarme a perder cosas, aprender a perder, a despojarme.

  Bueno, esta es una entrevista a Liliana Bodoc y no hablamos- del todo- de la magia en la escritura…

  La verdadera magia es la palabra poética, por todo lo que dice sin decir. Esa es la magia que a mí me importa. La intuición, la alquimia.

 Los personajes más dolidos son los que pasaron por ahí…

 Tal vez sea el pasaje. En eso de hacerse mago está el dolor, el pasaje por la grieta. Usar la palabra poética para construir una otredad. Tengo muy claro el primer discurso poético de la vieja Kush: “será mañana que empezarán las aguas”. Ahí me detuve un largo rato. Tuve la intención de construir un personaje otro,” será mañana que empezarán las aguas, otras instancias, otro cantar”. Ahí me interesa la poesía, cuando construye la otredad o engrosa la semántica del texto.

 Liliana Bodoc se llevó de casa una platito con carozos de aceitunas, algunos caracoles rotos que le acercó Milena y un viejo espejito. Puso todo en una bolsa y se lo acercó contra el pecho. Se fue con los ojos brillantes, como una niña que acaba de recibir el juguete más preciado.

La magia de los trucos y las manipulaciones perdió la partida. Quedamos todos, crisol adentro.

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Todas las citas de los epígrafes pertenecen a textos de Liliana Bodoc.

Las imágenes de “El libro mágico” fueron enviadas- especialmente- por Liliana Bodoc para El Anartista.

 




TRAMAS DE JARDÍN

Los anormales: Entrevista a Pedro Brieger

 Entrevista: Lourdes Landeira, Mariana Dosso, Adriana Valetta, Gabriela Stoppelman, Víctor Dupont, Fabio Faes, Germán Cavallero.          

Edición: Gabriela Stoppelman.                

Pedro Brieger nota Mi bobe tejía punto atrás. “Es el único punto que recuerda mientras avanza”, decía. Las agujas chirriaban entre sus manos con mucha historia, al tiempo que su sillón de mimbre- el trono para el tejido-  imitaba la dirección del punto.

La escritura y la conversación de Pedro Brieger  siguen  el movimiento de aquellas agujas de tejer. Vuelve al origen- el padre en Dresden, la madre y a su cuaderno con pequeñas memorias cotidianas, la etimología que desenmascara las operaciones sobre el lenguaje, las fuentes que lavan las manipulaciones en la información- y, a la vez, avanza hacia el futuro. Para adelante, teje en lo imprevisible, en la sorpresa, en el efecto impensado de un punto fuera de norma, que desorganiza la disciplina de la trama.

El punto atrás es una maravilla de memoria sin nostalgia. En las hilachas de los mitos caídos, refunda el relato. Mientras siembra bifurcaciones en los senderos de la lana, se encuentra con su pariente- el punto cadena- para que las lecturas de la historia puedan regar los frutos del presente y separar la flor de la hojarasca.

Y, entre premura y premura, la palabra llega a un jardín.

Porque, aunque en la vida todo no se pueda, entre dos puntos urgentes, siempre se abre una mirilla. Por esa especie de ojal del tiempo, se cuelan otras imágenes: la mirada descansa en una señora que riega la vereda con una manguera, los celulares caen por infinitos inodoros, un poema se esconde entre papeles olvidados, un cuento se hace promesa y una pila de cuadernos de notas desperezan el presente con sus memorias.

Extraños capullos, esos que retoñan fuera de trama. Miren con atención: ahora mismo brotan- por acá y por allá- entre las figuras del jardín.

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SEMILLAS CON SORPRESA

 Una de las cosas que más nos interesó, entre las recurrencias de tu escritura, es la noción de trama, la idea de entretejido.

 ¿La trama de la Asamblea de Palermo Viejo?

No, de ésa no leímos nada…

Claro, ésa se llama, justamente, “la trama”. Ah, ¡los agarré!

La noción de trama, ¿tiene que ver con tu escritura?

No lo sé, sería muy fácil para mí decir, “sí, claro, por supuesto”. No lo sé, no lo puedo responder, nunca me lo puse a pensar. Tal vez tiene que ver con otra cuestión. Y es que, si bien soy sociólogo, hace mucho tiempo pienso que no puede haber conocimientos estancos: los sociólogos son sociólogos, los politólogos politólogos, los historiadores historiadores. Por eso incorporé muchas cosas de la antropología, de la historia. Yo me formé en diferentes etapas, en diferentes universidades. Con el correr del tiempo, me fui dando cuenta de que todo estaba entrelazado. Mis libros tratan siempre de estar hilvanados, más que por un corte social, por un corte histórico. De hecho, “Las 100 preguntas y respuestas sobre el conflicto palestino-israelí” tienen esa característica: parten del presente, van al pasado para llegar otra vez al presente. Pero nunca lo pensé desde la escritura.

 Así como lo dijiste, es un cuento, es circular como un cuento,…

 Yo escribí cuentos en una época. Fui premiado y todo. A principios de la década del noventa, fui muy prolífico en ficción. Surgió de la nada. Yo vivía en Colegiales, en Zabala y Zapiola. Y tenía el rito, en el verano, de salir, comprar el diario, comprar facturas e ir a una plaza a tomar mate y a escuchar la radio. Todos los días hacía eso. Para mí era  muy placentero. Una mañana, había una chica baldeando con una manguera en la mano. Y no sé por qué me inspiré y llegué a casa y escribí un cuento. Y no sé cómo empezaron a brotar cuentos por todos lados, cosa que a mí nunca se me había cruzado por la cabeza. Y escribí, fui bastante prolífico. Lo presenté en alguna que otra editorial, pero no me dieron mucha bola. Pero están ahí…

 Leer: “EL RITO”   

Nunca los editaste…

 No, no, salvo alguno que presenté en un concurso y recibió una mención. Pero nunca fue publicado. Los tengo a todos. Es más, uno sería muy actual, porque se llama “La doble M”.

 Leer “LA DOBLE EME” 

Y el que recibió el premio, ¿qué nombre tiene?

 Creo que era “Siglo XX” , algo así. En una época, me gustaba mucho jugar con las sorpresas al escribir cuentos. Me gustaba jugar con el efecto. Como lector, los cuentos que tienen sorpresa son los que a mí también me atrapan. Pero nunca pensé en el tema de cómo era mi escritura…Yo, cero formación en letras. Además, salvo por la lectura, la ficción nunca me había atraído. Empecé alguna que otra novela que, por otras circunstancias, no seguí. Alguna todavía la podría retomar, pero no se puede todo en la vida.

 Leer SIGLO XX”

 VOCES  DE RAÍZ

 Sin embargo hay algunas reflexiones en las introducciones de algunos libros. Decís, “un libro se compone de muchas voces y manos”.

 Sí.

 ¿A qué viene esa noción de coralidad?, ¿cómo es que se escribe un libro con muchas voces y manos? Incluso, libros que no sean los de entrevistas…

 Vos te referís al último y, justamente, es un libro con muchas voces porque es un libro de entrevistas. Y muchas manos, porque mucha gente me fue ayudando desde diferentes lugares.

¿Pero no es siempre así? ¿Aunque no sea de entrevistas?

No, no es siempre así, porque hay libros que son más fruto del trabajo intelectual, con menos interacción con gente. A ver, sí a través de la lectura, por supuesto, nada es estrictamente original.

 Son las voces de los textos.

Pero son las voces de los textos, sí, es verdad. Lo que pasa que no es lo mismo. Si bien un texto te hace reflexionar, no es lo mismo el ida y vuelta con alguien que te tira algo y te hace pensar y, entonces, decís: “ah, esto no lo había pensado”.

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 ESPECIES IMPREVISIBLES

 Asociada a la sorpresa de la que hablabas hace un rato, en tus escritos encontramos reiteradamente referencias al  “misterio”. Por ejemplo, en relación a los movimientos populares.

 No sé si es una característica, no lo tengo estudiado, pero creo que bien merecería un estudio. En los últimos años, y tal vez desde la caída del muro de Berlín como fecha simbólica, han surgido muchos movimientos populares, cuya aparición no podían prever ni los politólogos, ni los historiadores, ni los sociólogos, ni los científicos políticos. Nadie imaginó la caída del muro de Berlín. Y menos de la manera cómo se dio. Nadie imaginó la desaparición de la Unión Soviética de la manera en que se dio. Yo escribí un libro que se llama “Los últimos días de la URSS”, donde ni siquiera hago alusión, porque no recuerdo haberlo planteado, a esto de la sorpresa.

 Ese libro tiene algo de ficción o, por lo menos, de relato. Muestra recursos de ficción. Está estructurado de cierta manera…

 Eso lo pueden decir ustedes. Yo no tengo la capacidad para decirlo.

 Siguiendo el relato, te referías a la cuestión de “nadie lo esperaba”, estabas en ese punto…

Sí, yo no sé si hay un punto de inflexión ahí, pero nadie preveía la desaparición de la Unión Soviética. Planteé ese libro porque, yendo para atrás, en mi propio estudio de lo que era la Unión Soviética, se preveían algunas líneas. Y se dio algo que nadie esperaba, nadie- pero nadie-: ni la CIA, ni la KGB, ni las grandes cabezas. También  puedo mencionar varios casos, donde incluso participé. Como, en la Argentina, el 19 de diciembre de 2001: nadie imaginó, previamente, a miles de personas que saldrían a la calle con cacerolas…

 ¿La “Primavera árabe” tampoco era imaginable?

 Absolutamente, para nada. A mí no me gusta utilizar la expresión “Primavera”, me parece  más periodística que política. Y, a veces, el periodismo juega con palabras que no dicen mucho. Pero, justamente, nadie preveía esa salida masiva a las calles. En el último libro sobre España, a los doce entrevistados les hice la misma pregunta sobre el 15M. Y nadie lo preveía. Uno puede decir “los estallidos sociales a veces son imprevistos”, sí, es verdad, algunos más que otros. Podés decir, también: desde el análisis, estaban dadas las condiciones objetivas. Y eso a mí me fascina, me parece que le da a la vida una riqueza y un misterio…Por lo novedoso, nadie preveía un Kirchner, no uno con esas características…

  MALEZA POÉTICA

¿Alguna vez asociaste esa riqueza o ese misterio al concepto de lo poético?

 No.

 Como un exceso de sentido, ¿jamás?

 No, yo cero con la poesía. Nunca me atrajo…

Con lo poético, no con la poesía, con un exceso de sentido…

 ¿Qué es “lo poético”?

 ¡Eso que acabás de decir!le da a la vida una riqueza y un misterio, por lo novedoso, porque nadie puede prever que surja algo así”.

 También escribí unos poemas en una época, pero ni los debo tener porque no… ¿Qué es, entonces, lo poético?

Esa riqueza, ese exceso de sentido, eso inasible que surge de pronto en la trama de esos textos o de esos sucesos…

No sé…

Cuando elegís un tema de escritura, a la hora de contar, ¿hay una puja entre lo literario-ficcional y lo concreto de los hechos a narrar?, ¿o hay un fluir espontáneo?

 Una combinación de las dos cosas: hay un fluir espontáneo, pero a veces busco algo de un relato un poquito más “poético”. Igual, siento que no estoy a la altura, me cuesta mucho “florearme”. Como, por ejemplo, sucede en esos libros que en las primeras páginas empiezan narrando un minuto, un segundo; esa capacidad de describir, no sé, la caída del sol o un punto en una mesa, esa capacidad de hacerlo en cuatro páginas. Yo no puedo, a lo sumo, me da para dos líneas. Nunca hice un taller de literatura y siento que no  me da para eso.

¿Te gustaría?

 Sí, pero no se puede todo en la vida. (…) no sé. Sí, me encantaría, me gusta mucho escribir y podría ser bastante más prolífico. De hecho, esa novela…, cada tanto digo, “la quiero retomar”. Y mi cabeza está en otras cosas.

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 HERBARIOS DE FAMILIA

 Vos hablas -me llamó la atención- de tus cuadernos de notas.

Sí.

“Mis atesorados cuadernos de notas me ayudaron a recordar momentos no integrados en mis artículos”. Ahí hay otro tejido entre la escritura privada y la escritura pública. Lo recordé recién, cuando decías que tenés cajoneada la novela como un texto que puede volver…

Y eso también tiene que ver con  mi poca memoria, yo soy muy desmemoriado. La gente no me cree, pero soy terriblemente desmemoriado.

Pero ese “tesoro” de los cuadernos, ¿es simplemente una ayuda-memoria?

 No empezó así. Mis viejos viajaron en el ´66 a EEUU y a Europa. Y mi mamá escribió un cuaderno de notas, sin tener nada que ver con la literatura ni nada que se le acercara. Ahí contaba dónde había estado, pegaba un sobrecito de azúcar, una florcita, cosas por el estilo. Y, en un viaje, no sé por qué, se me ocurrió empezar a hacer algo similar. Y empecé a pegar las servilletas, el boleto del subte; y a escribir bastante lo que yo iba haciendo; incluso, lo más minucioso, hasta lo que había comido. Me gusta mucho la comida, se habrán dado cuenta por algunos de los textos…

Así termina “Cien preguntas…”

Claro. Y en la radio juego con el personaje del que come mucho, cosa que es verdad…Pero te decía: yo iba anotando absolutamente todo. En los últimos tiempos, me cansé y la tecnología me fue sacando de eso. Al empezar a estar conectado por Internet, en los viajes, ya le dedicaba menos tiempo a escribir en el cuaderno. También le dedicaba más y más a conectarme con mi pareja y a otras cosas. El cuaderno se empezó a convertir en un lastre, ya no tenía tiempo. Hasta que tomé la decisión de dejar de escribir cuadernos. Salvo que viaje a un lugar muy raro donde, en una de ésas, lo llevo. Pero sí es verdad que los tengo todos guardados. El día que yo me muera, ¡las cosas que van a tirar en mi casa van a ser increíbles!, ¡acumulé tantas porquerías! Una de las porquerías serán esos cuadernos que, tal cual los agarren, irán directo al tacho de basura.

 O no, pensaba  si la escritura de ficción, los cuentos, el encantamiento por escribir una novela y los cuadernos pueden ser para vos una alternativa a las limitaciones del lenguaje periodístico.

 No me animaría a teorizar tanto.

 ¿Nunca te satura recibir tanta información?

 Sí, claro.

… y tener que documentar…

Ramonet habla de la nueva forma de censura, justamente, de la sobreabundancia de información. Es imposible procesar. Es más: cosas que pasaron hace dos días te parece que pasaron hace una semana y cosas que pasaron hace una semana te parece que pasaron hace un mes.

 Y, en medio de tanta información, ¿la escritura aún es placentera?

 Sí, a mí me gusta mucho escribir, me gustaría escribir más. Pero mi trabajo central hoy es hacer radio y televisión. De hecho, con el nuevo portal que tengo, NODAL, una vez cada dos o tres semanas, trato de escribir un artículo sencillo, simplemente porque me gusta, quiero escribir. Pero los tiempos no dan. Yo necesitaría días de cuarenta y ocho horas, semanas de veinticuatro días y años de ochenta y cuatro meses.

 Pero igual la escritura forma parte de tu trabajo y es ahí donde preguntaba, ¿a veces no es muy  policial esta cosa de tener que informar…? Si no quisieras que la escritura pudiera exceder la información.

 Ustedes me hacen preguntas que yo nunca me hice, no tengo respuestas. Sería muy fácil decir: “sí, por supuesto, claro”.

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UNA BOTÁNICA SIN LATINISMOS

 ¿Te planteás las diferencias que hay en el lenguaje de la radio, el de la  televisión y en la escritura misma?, ¿o te surge naturalmente manejarte en estos registros diferentes?

 Me es muy natural y esas formas  tienen un hilo conductor. No sé si surgió por mi vocación docente, me gusta mucho dar clases, aunque no lo hago tanto como quisiera porque no me da el tiempo. Durante diez años, di clases en TEA y tuve que dejar porque entré a trabajar en la tele. Yo sigo manteniendo una materia en Sociales, sólo el teórico, no lo quiero dejar. Pero vuelvo a la pregunta: lo que hay en común en todo lo que hago y que ha sido para mí una obsesión es llegar al gran público con un lenguaje sencillo. Una de las cosas que la gente me dice es que soy muy claro, muy didáctico. Yo escuchaba en un informativo de radio, donde decían: “las tropas yugoslavas tomaron la colina – un nombre raro-, cerca de la ciudad –de nombre raro- y el general –de nombre raro- decidió hacer no sé qué.” Yo escuchaba esos informativos indescifrables. La gente ni sabe dónde queda Yugoslavia y le dan tres nombres que nadie sabe qué son.

Vos te ocupás mucho del origen de los nombres, de la etimología: qué es “Al-Qaeda”, qué es “talibán”, qué es la “Jihad”…

 Justamente, para que la gente pueda desmenuzar conceptos. Ahí, creo que la formación académica es muy importante. Ustedes marcaron lo de “fundamentalismo”, que lo explico en uno de mis libros. Lo hago para contrarrestar la simplificación de colegas, escritores y de quienes han vulgarizado esta profesión, que hablan de cualquier cosa sin tener idea. Sí, siempre me interesa mucho poder llegar al origen de las cosas que, además, es lo que permite entender un fenómeno.

¿Y cómo hace tu escritura para  destejer esa simplificación de otros?

  Explicándolo  de la misma manera que hablo. No me resulta difícil. Además, aprendí mecanografía en la adolescencia, así que escribo con todos los dedos y no miro el teclado. Cuando escribo, yo siento que las palabras fluyen. No sé si alguno de ustedes también escribe así. Lo hacía con la Olivetti también: miro directamente y fluye.

 Esto de la  rigurosidad académica de los términos, ¿asumís un rol político en eso, en esta disputa simbólica por los términos?

Sí, sin lugar a dudas. Uno de los primeros textos que me iluminó, aún antes de empezar a estudiar sociología, en el 73, fue un libro escrito por un sociólogo brasileño, que vive ahora en Francia, Michael Löwy. Es sobre la objetividad en las ciencias sociales. Me impactó mucho cuando dijo: “no hay objetividad en las ciencias sociales”. Efectivamente, lo fui descubriendo. Y, claro, esto es un pensamiento político.                                                           

¿Sentís que das herramientas a los sectores populares también? ¿Cómo se apropian de esa disputa simbólica? 

A mí me pone muy contento cuando me para gente muy sencilla en la calle- cuidacoches, recolectores de cartones, kiosqueros,  un policía-. Para mí es la prueba de que no hablo solamente para un grupo de elegidos. Por supuesto, hay cosas que se les escaparán. Porque está claro, uno tiene un lenguaje.

 Como a los elegidos, también se les escapan las cosas…

Sí, por supuesto. Tanta capacitación, tanto conocimiento y se les escapa lo más obvio.

Pero, vuelvo. Para mí lo importante era hablar para el gran público. Creo que la masividad de la televisión, la continuidad – voy por mi doceavo año en la tv pública- y el haber instalado la política internacional en la televisión todas las noches, me ayudó a bajar esos conflictos difíciles de entender, a algo sencillo. Muchas veces, en entrevistas, sé que doy muchos nombres y datos. No importa que retengan todo, tengo que darlos.

 EL ÁRBOL NO DEJA VER EL BOSQUE

 En muchos de los asuntos de los que vos te ocupas aparecen caracteres ficcionales de la realidad. Como que Al Qaeda no es el movimiento que se dice que es, no es la organización centralizada que se dice que es. Y, sin embargo, se lo persigue. Como si fuera una situación de novela, como si estuvieran persiguiendo a algo que no existe.

 No sé qué decir.

 Decís de Al Qaeda: “Es muy probable que, como organización operativa, nunca haya existido;  que se trate de una corriente influida por todo lo que Bin Laden representa”. Hablas de la presencia real o imaginaria de Al Qaeda; de la máquina de la muerte formidablemente moderna de Estados Unidos como espectáculo”. Son todos recursos  de escritura que dan a ver a la política como  espectáculo.

 Es que se la muestra como un espectáculo. Esos bombardeos que ves por televisión- lucecitas de colores-  no te permiten interpretar qué hay, no ves muertos. Bueno, está el texto de Jean Baudrillard “La Guerra del Golfo no ha existido.” Creo que es eso,  la política está mediatizada por el espectáculo.

 Simulacro.

 Sí, efectivamente. Y  tienen mucho que ver con la masividad cultural de los Estados Unidos, con su modelo del marketing político que se ha importado. No viene de Tailandia, ni de la India ni de Mozambique. La cultura estadounidense nos ha impregnado. Somos parte de eso, nos guste o no. Siempre digo que odio la violencia. Si  tengo un altercado con alguien en la calle, prefiero pasar por cagón e irme. Hace más de 40 años que no me agarro a piñas y lo evitaría por todas las formas. Ahora, me encantan las películas de Schwarzenegger y las películas de acción y  violencia, ¡me encantan! No es que haya una contradicción. Una cosa es una visión de mundo y la otra cosa es poder disfrutar de algo que ha impregnado mi vida. Pero soy consciente de eso, yo sé distinguir. Cuando veo la película de  Schwarzenegger, no soy un sociólogo analizando; disfruto. Y me encanta “Terminator” y todas ésas y las puedo ver muchas veces. Sin embargo, soy incapaz de pegarle a alguien.

 Yo me refería más que al espectáculo visual, al espectáculo del lenguaje, en general. Me llamó mucho la atención esto que vos marcás de que llamaron a un tipo, al que hacía los discursos para el presidente norteamericano, para que buscara una frase y poder  vincular a Sadam Hussein  con Al Qaeda. Cómo se construye la realidad, ¡que contraten a un tipo para buscar una frase!

 Sí, hay muchos ejemplos de manipulaciones mediáticas que yo cuento en mis libros.

 Vos citaste una frase “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Dijiste: esta frase crea el mito a partir del cual se genera todo un movimiento y una realidad,  ¿cuánto poder tiene  una frase para crear la realidad?

 Qué buena pregunta. Mirá, en algunas circunstancias, son poderosísimas Yo me fui a vivir a Israel a los 18 años,  en el ’73. Una de las primeras cosas que a mí me shockeó fue esta frase. Por circunstancias fortuitas, yo caí en una granja colectiva que- justamente- había sido antes un poblado árabe. Ahí todavía había casas que habían pertenecido a aquellos que fueron echados de su lugar. Entonces, el asunto pasó por algo que yo vi en la realidad, no por algo teórico.

 ¿Algo que leíste en la realidad?

Leí en la realidad algo que era parte de un mito fundacional y chocaba con lo que yo estaba viendo. En el momento no tuve la capacidad para analizarlo, pero sí para verlo. Lo primero fue el shock, la caída de un mito. Como les  pasó a muchos comunistas soviéticos cuando, de repente, descubrieron que eso no era el paraíso. Entonces, se quedaron sin historia porque todo lo que habían creído por décadas era una gran farsa y no tenían de dónde agarrarse. En cuanto al mito, yo tengo un texto, escrito  hace varios años, “La década del mito neoliberal”. Tomo como base un libro de un sociólogo chileno, Tomás Moulian, en el ’95 o ’96, él escribió “Chile, actual anatomía de un mito”, un libro excelente. Él explica y deconstruye muy bien cómo los militares armaron el mito de Chile potencia.

 ¿Ahí la escritura tiene una función en deconstruir el mito?

 Claro, absolutamente.

  Porque el mito es más que una ficción, casi una mentira…

Claro, bueno, yo en el texto me puse a analizar qué era un mito para poder deconstruirlo bien.

 ¿Hay un campo semántico que vincula mito y mentira también?

  Sí, por supuesto, construyeron una gran mentira, pero tuvieron una gran habilidad para construirla y para que los otros la siguieran repitiendo hasta el día de hoy.

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 SHERLOCK GARDINER

 Haces un poco de detective cuando pones esas doscientas y pico de veces en las que Clarín escribe la palabra “fundamentalismo”. Hasta las contaste.

Creo que tiene que ver con la rigurosidad y lo metódico. Para demostrar lo incorrecto de algo o lo correcto de lo otro, bueno, ir y buscar cuántas veces dijeron esto, cuántas utilizaron lo otro. Alguien podrá estar de acuerdo o no con lo que yo digo, pero nadie podrá decir que no soy riguroso. Por lo general, cuando digo algo, está chequeado. No me han agarrado, que yo sepa, ni una vez, con un dato falso o incorrecto. A veces se me pasan algunos y me mortifico enormemente, trato incluso de corregirlo después.

 Al menos, en Occidente, en los países influidos por la cultura norteamericana,  solamente usar la palabra fundamentalismo contribuyó a la estigmatización…

 Sí, es fundamental. En otras cosas, también. Cuando vos decís que la presidenta es bipolar, estás trabajando en muchos sentidos. Nelson Castro no hace un análisis médico de la presidenta porque no es su médico. Y, si fuera su médico, no lo revelaría, por una cuestión ética. Cuando decís algo tan fuerte, ni más ni menos que de la  Presidenta de la Nación, sabés que eso puede ser repetido. Nelson Castro conoce el  poder de fuego que tiene. Después, en cualquier charla de café, la gente te tira que la Presidenta es bipolar y tal vez ni sabe qué significa la palabra.

 Es la trama del lenguaje de lo simbólico y de lo real. Vos vas al dato rígido y objetivo y, a la vez,  tenés esa otra percepción de ver a alguien baldeando la vereda y poder hacer una lectura sobre eso. A lo mejor, te resguardas en ese dato duro, pero hay implícita una mirada mucho más sensible.

Otra vez, yo no puedo responder porque son cosas que nunca me he planteado, ustedes me miran desde afuera. Yo, no.

 FICCIUS DESACTUALIZATIS

¿Hay en vos, como periodista, algún pudor con la metáfora o  con el lenguaje poético al escribir?

No sé qué contestar porque no tengo la mínima idea. ¿Qué sería el pudor?

Algo así como censurarte: esto mejor no lo pongo porque complica, esto es demasiado cursi, esto no es del palo del periodismo, así no se escribe una nota, este no es el lenguaje que corresponde.

No sé. No tengo la formación que tienen ustedes, entonces, no puedo ver todas esas cosas que yo podría decir que me salen de manera “natural”, sin elaborar. He leído mucho, pero nunca he estudiado sobre la escritura.

Y, como lector, ¿qué te pasa cuando advertís estos recursos en el periodismo?,

 ¿crees que ese tipo de lenguaje agrega a una nota periodística?

 En algunos casos sí

¿En qué casos?

Habría que ver cada caso concreto.

Por ejemplo, en el caso de lo que se llama el Nuevo Periodismo,  que trabaja disponiendo, dando a ver una situación más que informando, como hacen Cristian Alarcón, Leila Guerriero…

Lamentablemente, no los tengo leídos. Uno de los problemas, con el trabajo y la saturación de la información, es la poca posibilidad de leer. En realidad, uno se la pasa leyendo. Y siente que hay tanto para leer, que es inabarcable. A mí me calmó un poco un pequeño texto que leí hace un tiempo, de Umberto Eco, en el que contaba los libros que él no había leído. Entonces, yo estoy salvado, me dije. Si él no pudo leer todo…. Yo perdí el gusto de la lectura de ficción. La gente, cuando se va de vacaciones, se lleva un libro.  Lo último que yo quiero llevar es un libro. Igual, llevo. Además, ahora uno lee en más dispositivos, estás leyendo todo el tiempo, no paras de leer. Estoy desactualizado con las lecturas de ficción.

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 SAMUELILLO O EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

 Para armar un clima de época, ¿no recurrís a la ficción?

Sí, sí, estoy pensando en el libro de España. Ese libro se hizo muy rápido, entonces, no me daba tiempo para ponerme a leer algo de Almudena Grandes o alguna que otra novela sobre el franquismo.

.Vos  insistís mucho en  “estoy apurado”, “es urgente”, “no tengo tiempo”. Cómo se puede pensar a esa velocidad…

 Conocen el libro “¿Por qué corre Samuelillo?”

No…

 Me lo recomendó mi analista, hace muchos años.

Vamos a ir a tu analista.

Samuelillo es  alguien que no puede parar, corre todo el tiempo y no para, no para, no para.

 Marcas la urgencia como un hecho incontrastable ¿Cómo se puede pensar y disfrutar del pensamiento? ¿Cómo se puede pensar tan rápido?

 No lo sé. Yo disfruto mucho de la vida. Y, por suerte, hago prácticamente todas las cosas que me gustan. A mí me gustan las plantas. Tengo un jardín en pleno Palermo Hollywood, como se lo llama hoy. Para mí es un placer maravilloso ir todos los días, varias veces por día. Además, soy hiperquinético, no puedo estar sentado… Y una de las cosas que me dan mucho placer, cuando me levanto, es ir a ver las plantas, tocarlas, cultivarlas, plantar semillas y ver cómo crecen, traer semillas de todos lados. Ustedes están mucho en contacto con gente como yo. Me lo imagino, por las entrevistas que hicieron. Este trabajo es difícil hacerlo sin pasión. Hoy, con los dispositivos tecnológicos, tenemos una ventaja que es una desventaja a la vez, porque quedamos atrapados.

 Es más accesible la información, pero también hay más caudal…

 Es una locura, claro, te convierte en un esclavo ¿Cómo puede ser que a tanta gente se le caiga el celular en el inodoro? Me incluyo… ¿Qué pasa que gran parte de la población  lleva le celular al baño? Hay una dependencia. Yo también lo llevo a  todos lados y estoy pendiente de la información. Mi trabajo y mi vida personal están permanentemente entremezclados. Ni siquiera soy como un médico, que termina de operar y vuelve a casa. Sigo, no paro, soy consciente de eso.

 ¿Nunca te angustia esa velocidad?

 A veces, cuando tengo que hacer demasiadas cosas, siempre tengo demasiadas cosas…, pero también lo disfruto mucho. Una entrevista es parte del trabajo, aunque también es parte del placer. Hay un correr muy placentero. Pero la sobreinformación y la cantidad de dispositivos que nos conectan es otro asunto. Hace poco viajé a España y mi pareja viajó después. Contamos 6 o7 dispositivos que teníamos para comunicarnos instantáneamente… Alucinante. Nos viene fantástico, porque podés mandar mensajes desde diferentes vías.

 Es imposible estar solo, imposible la ausencia…

 A mí no me gusta la palabra soledad, me parece que estar solo no es lo mismo que estar en soledad. Tiene que ver más con estar solo.

 Como con las plantas…

Tengo mucho contacto con las plantas, varias veces voy a ver cuál creció, qué cortar, qué retocar…

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 PLAGUICIDAS O BARBARIE

 Una pregunta, cambiando un poco de tema. ¿Es posible hoy pensar que el Islam para occidente ocupa el lugar que el comunismo dejó vacío, en tanto enemigo? ¿O es demasiado simplificado?

 No… Yo creo que es verdad. De hecho, yo creo que lo escribí en el ´95 y es actual,  el Islam se ha convertido en el gran enemigo de Occidente. En realidad, más que el Islam, es el tema del “otro”, del “diferente”. Cuando pienso en el “Otro” como diferente, pienso mucho en Europa: Francia, Reino Unido, Alemania, España. Europa, hoy, no es lo mismo que hace 100 años. Alguien que vivió hace 100 años, que se despertara hoy, no podría creer ver en Europa tantos negros, musulmanes, indios, pakistaníes, rumanos, de todo. Creo que es lo que explica el crecimiento de la extrema derecha en Francia. Justamente, el rechazo hacia el otro. La pureza de la raza, que es algo increíble y no lo dicen de esta manera, porque remite al nazismo, pero se trata de la pureza del francés. El idioma francés que habla alguien de origen árabe es diferente al de los blancos de tradición francesa de toda la vida. Cuando uno va a una panadería a comprar pan y sale la empleada blanca, típica francesa, y dice “Bonjour”  (con un acento), lo dice diferente de alguien de origen árabe o musulmán. Es una “R” general, fuerte y con diferentes cadencias, no es esa “R” arrastrada, gutural. A Francia, por múltiples razones, llegaron oleadas migratorias de “otros” y no se lo bancaron. No se bancaban, ya en el año ´98, que la selección francesa tuviera varios negros  de origen árabe. Son cosas que el francés parisino puro no se  banca. De la misma manera que un alemán, con muchas generaciones de alemanes rubios atrás, no se banca que aparezca un negro alemán y le diga “yo soy tan alemán como vos”. Bueno, todo esto fue un prolegómeno, para decir que gran parte de esos “otros” son musulmanes, gran parte de estos negros son musulmanes. Los pakis que llegan a Londres son 99 por ciento musulmanes; una parte de los indios que llegan son musulmanes; algunos, desde las Antillas, son musulmanes; los del norte y  centro de África, también son musulmanes. Sumado a eso, la existencia de organizaciones político- militares que apelan a la violencia y que son musulmanas: Al Qaeda y todas las otras que están apareciendo.

 La historia no soporta que quede vacío ese lugar del otro.

 Y no… Además, el problema con el otro lo tienen todos. Un judío creyente no puede creer que un cristiano crea esa taradez de la resurrección de Cristo. Un cristiano creyente no puede creer que un judío crea en el Mesías. Son como diálogos cruzados, donde no hay escucha. Esto es parte de la historia de la humanidad.  Pero, en relación al tema del “otro”, a mí me gusta una figura que usa Samuel Hamilton. Dice que una persona tiene múltiples identidades, múltiples sombreros: yo soy hombre, hincha de River, periodista, escritor y me saco y me pongo el sombrero, dependiendo de la circunstancia. Entonces, tengo múltiples sombreros. Para mí, un hincha de Boca es un otro, una mujer es un otro y puedo hacer miles de etcéteras. No tengo problema con eso. A ver, por supuesto que hay situaciones de polarización política donde uno sí tiene un problema con eso.

¿Crees que muchos dirigentes de USA y Europa piensan que en Islam hay un 99 % de pensamiento “irracional” y religioso y que eso implica un juicio y una manera política de encarar el conflicto?

 Sí, claro. Tiene que ver con la otredad y la presunta superioridad intelectual del mundo Occidental. No hace mucho tiempo cortaban cabezas en Indochina, hacían postales con cabezas clavadas en palos por parte de Francia. Después del exterminio en América, los  campos de concentración y los crematorios, los europeos no tienen autoridad moral para hablar de civilización o barbarie. Sé perfectamente qué es eso. En mi familia, somos descendientes de judíos alemanes.

MI PLANTA DE NARANJA CHOMSKY

Como periodista, nos intriga saber cómo confías en que determinada información  la podes reproducir como verdadera. ¿Es casi como un acto de fe, o de confianza?

 Muy difícil, circula demasiado  por las redes y se chequea muy poco. Pero, en el periodismo, uno construye referencias a las que respeta. Yo sé que Chomsky va a ser muy riguroso con los datos, entonces, más allá del análisis, si él me da un dato, yo le creo. Tengo esos referentes contados con una mano.

¿O sea que la verdad es algo muy esquivo en todo esto?

Sí. Hace poco, en Israel, 3 policías habían baleado a una mujer palestina y un diario Israelí, Haaretz, que para mí es el más confiable, dijo que la mujer había muerto. La mujer no murió y yo dije que había muerto. Después, en otra nota al día siguiente, pusieron que estaba gravemente herida. Y yo me mortifiqué por haber dado un dato que no era correcto. Para mí sigue siendo algo muy importante, tiene que ver con la credibilidad. También en NODAL, la agencia que manejo. He formado a la gente que trabaja ahí para chequear, buscar y asegurarse de la información. Siempre ir a la fuente, no confiar y ser muy cuidadosos. Pasa que, muchas veces, los diarios ponen como textual algo que no es, lo ponen incluso entre comillas. Por ejemplo, cuando citan textual de un discurso ante la ONU hay que poner el discurso entero, ir al original. A veces, incluso, la versión taquigráfica que se da previamente no coincide exactamente con lo que se dijo, porque hay presidentes o presidentas que después se van de ese discurso. Pasaba especialmente con Cristina.

 FLOR DE FILÓSOFO

 Una cosita más, ¿qué te enseñó Spinoza?

A no llorar ni reír, sino a comprender, a pensar.

 ¿Racional, causa – efecto?

 Sí, como una de las variables. Pasa que, ante un hecho, uno se sacude y es difícil parar la pelota para tratar de comprender. Es paradójico. Eso lo discutía mucho con Cardozo, el periodista fallecido, él era muy cartesiano también. Y yo le decía que para poder entender el Islam había que dejar de lado el pensamiento cartesiano. Vivo en una contradicción, soy muy racional. Y soy no creyente, por razones obvias. Pero la mayoría de la población mundial cree en algo que no tiene que ver con lo racional. Y yo soy muy respetuoso de eso. No es fácil para mí.

 Spinoza decía que el único modo de llegar a la verdad- siempre inmanente- era la intuición, que no es lo que nosotros entendemos por intuición.

  Sí, pero él también era religioso, vivía en un contexto, en una época en que  el 99 % era religioso. Para mí, el pensamiento racional  es una guía, incluso para tratar de comprender a gente que cree en la Pachamama.  A mí  me cuesta mucho entender el pensamiento religioso, mágico.

 ¿Sería algo así como no acusar de superstición a todo aquello que no entre dentro de la lógica, causa – efecto?

 Yo trato de hacerlo, tengo mis prejuicios. El pensamiento racional también es prejuicioso, parte de la base de que lo otro no existe, ahí hay una soberbia intelectual.

- Nota:  “El Anartista agradece a Pedro Brieger el envío de los tres cuentos que se publican junto a esta nota”

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ANIMA MUNDI

Los anormales: Entrevista a Pablo Ramos

Entrevista: Isabel D´Amico, Lourdes Landeira, Mariano Botto, Gabriela Stoppelman

Edición: Mariano Botto, Gabriela Stoppelman, Isabel D´Amico

Hay que tener cuidado con la luna, con su prestigio sin grieta, con sus mareas imprevistas, con su farol insomne, aún durante la vigilia del sol. Mejor lavarse en lluvia, dejar que lo uniforme se agriete en goteras; mejor forzar al hastío y a las repeticiones a curarse  bajo el agua. Y, así, húmedos de luz propia, tentar esos bucles donde el tiempo pierde la línea y  empieza a bifurcar intensidades y giros. Entonces, el espacio no será solo un lugar donde estar, sino que haremos familia con él.

 La casa de Pablo Ramos se circula al compás de su dueño. Uno imagina una correspondencia entre los objetos traídos del cementerio, un marco de puerta a medio pulir- “Lentamente, lo hago“, dijo, “porque no tengo apuro“-, un retrato de bebé sobre la pared – “a este bebé, con mi novia de entonces, en Colombia, lo encontramos en la basura. Lo adoptamos, un año vivió, pero la llevamos bien“- y la escritura que asoma de una página, desde el carrete de su máquina de escribir.

 Algo como “nada hay en las estrellas que no esté en las huellas de tu pies”, decía aquella vieja mirada del mundo, la de las correspondencias universales. El viejo hermetismo, ya en Egipto, hablaba del “gran animal que nos respira“, “el anima mundi“. Cada uno de nosotros sería una parte dinámica de esa totalidad. Y cada ritmo de nuestra respiración obligaría a la gran bestia a reacomodar el aire de sus pulmones, a cada  desvío singular.

 El espacio, Pablo y su escritura responden a esa figura. Al menos, en el rato en que estuvimos, parecían tenderse cuerdas entre sus palabras, nuestras lecturas y los objetos de la casa. Pablo abre cajones, toma objetos, muestra una pila de libros de temáticas no muy afines, obligados a hacer familia sobre su escritorio. Mientras recorremos, se cumple el círculo áureo de la palabra: leer, escribir, conversar. Una sombra roja se extiende desde la cocina y busca encontrarse con algún eco en el patio. La sombra se extiende y el eco se contrae. Como en la escritura de Pablo Ramos, la desmesura y la medida se religan.

La tripa está toda ahí: las muertes indecibles, el sabor rancio de los adioses malogrados, el futuro como un guiño, el barrio como un abrazo, como una muestra en miniatura del gran pulpo incierto que es esta enorme ciudad.

Anima Mundi. Nadie se queda afuera.

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 EL BELLO DESENCAJE DE LAS PARTES

 El gran animal siempre tiene desajustes. Un órgano malogrado por la tristeza, un latido alterado por un azar imprevisto. Cuesta  rearmar la circulación y el paso en esta carrera de obstáculos. Nada de romanticismos tardíos. Ahí donde una parte se traslapa sobre otra, ahí donde se abre un inesperado vacío, la escritura se vuelve necesaria, imperiosa. También, esquiva y asimétrica.  Dentro de  esa disonancia, escribe Pablo Ramos. Estaba a punto de entregar mi nuevo  libro para impresión y me di cuenta de que no me gustaba nada. Nunca me había pasado. Es un libro necesario, claro. Jamás escribo nada que me propongan. Pero entendí por qué no me gustó y lo rescaté a tiempo y ahora sí me gusta. Sus manos urgentes se toman, se acomodan los anillos, se quitan pellejitos, impacientes- ellas también- por hablar, por agregar. Entre el vuelo de partituras, le preguntamos por la música. Ramos se levanta en busca de un café y vuelve. Cuando atraviesa el patiecito, seguramente, algo le susurran las plantas, algo familiar que, tal vez, repita o transforme. Los sonidos, más que la música circulan por sus textos como comodines, cubren todas las funciones, ocupan todos los espacios:

DSC03018Mi hijo toca de todo, violín, guitarra. Tiene oído absoluto. Ganó una beca en Berkeley y se va a Estados unidos a estudiar. Desde los seis años, los sonidos… Soy consciente de mi extremada miopía. De chico, tenía problemas para ver. Me daba vergüenza  y le prestaba mucha atención al oído. Tal vez, venga de ahí. Si bien soy bastante buen músico, compongo canciones, puedo distinguir intervalos, escalas, tengo un oído relativo. No soy consciente de eso que ves en mis textos. Pero me lo han dicho mucho. Suena el teléfono. Parece que vendí un libro infantil afuera. Empecé a escribir para mi hija Antonia, de dos años. Escribí un libro de poemas para chicos de cuatro años. Lo poético se cuela en la narrativa de Ramos, como viento suave entre las plantas: en torsiones de sentido, potencia el rumbo de argumento. No sólo los hace a través el sonido. Los textos de Ramos vienen con iluminador. Hay luces que titilan, otras encandilanEs que lo poético lo meto en las canciones. O, quizás, en la narrativa, que tiene determinada poesía, que es muy cruda, muy bruta. En cuanto a la luz, puede que sea mi educación mística. Yo hice un año y medio de seminario. Cada vez que me va mal en el amor, me cuestiono si no debería meterme de cura. Ahora estoy leyendo un libro sobre  los esenios. Mi biblioteca está cargada de mística. Alguien me dijo que yo inventé el realismo místico. Volver a la comunión, a  ciertos valores,  el ser católico… Es el grave conflicto de mi personaje y el mío también.

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 CON EL LECTOR, ADENTRO

Religar, desde la etimología y desde el cuerpo. Que el texto sea el imán, el atractor implacable, que no deja alrededores sin invitar. Como si el gran animal no fuera más que una enorme invitación a un gran bar, que no deja de expandirse, a medida que incluye nuevos parroquianos: Ayer volví al blog (http://laarquitecturadelamentira.blogspot.com.ar ) que había abandonado. Es un medio que parece antiguo pero me sirve mucho para los alumnos. Y publiqué unas frases de John Cheever, uno de los escritores que termino de leer y lo siento al lado, le daría un abrazo. Me pasa con pocos escritores. Trato de que mi literatura tenga esa calidez  e incluya al lector de esa manera, que lo trate de igual a igual. En mis personajes, Gabriel es un poco soberbio. El lector lo identifica como un perdedor o alguien que está cacareando, porque padece una situación, pero no lo odia. Es odiable, pero no lo hacés. Por momentos es muy ácido, ácido más allá de lo que él puede soportar. Decías que “cada vez que me va mal en el amor me quiero hacer cura”. En tus textos tal vez parezca “la cura” como el puente hacia los  otros: El gran significante es el sonido que tienen las palabras. Como decía Lacan, “las palabras tienen un más allá de las palabras” Siempre busco ese más allá. Por ejemplo: Gabriel usó la palabra “mierda” toda la ley de la ferocidad.  En un párrafo dice:” Yo no sabía bien cómo seguir una historia. Escribí la palabra «mierda» un montón de veces.  Pensé que alguna vez iba a escribir un libro que contuviera en sus páginas cien veces la palabra mierda. Una vez escribí la oración de la serenidad páginas y páginas sin parar. La diferencia es que había sido a mano alzada. No era la primera vez que probaba sentir lo que yo suponía que tiene que sentir un escritor cuando escribe. No era la primera vez que el hecho de escribir me desilusionaba. Pero la simple idea del tiquitaca de una máquina tenía algo. Me imaginaba como un autista de la maquinita. Escribir para no pensar en nada. ¿Había una vez qué? Escribir porque una vez hubo algo y ahora no hay nada. Escribir porque una vez es un tiempo muy lejano en el tiempo. Porque no es esta vez, es aquélla. Porque se fue para siempre, porque me convertí en un borracho melancólico, la categoría de boludo más deprimente en la que uno se puede convertir.” Y es increíble, el texto dice la palabra mierda 99 veces.

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FRONTERA ADENTRO: EMPODERAR LAS MANOS

El ademán es la puesta en escena del alma. Pero sin teatralidad. El ademán dice, mientras la palabra intenta. Pero hay cruces, donde cuerpo y palabra se juntan, se potencian. Y ahí ya no importa ni la prolijidad ni el adjetivo ni el maquillaje literario. Habla la fuerza. Como quien dice: el deseo, la cruda motivación. ”Eso” decía el anartista Duchamp: lo indecible. O lo divino. Gabriel es la fuerza de dios en hebreo:DSC03014

Claro, es el segundo arcángel en la jerarquía. El libro que sale ahora es de crónicas. Gabriel y Alejandro son los nombres de mis hermanos. Escribo sin entender y, mientras lo hago, parece que voy entendiendo. Es sorprendente lo que me pasa, por eso tardo tanto en publicar. Este año pensé que no había escrito nada y tengo casi mil páginas en máquina de escribir. La escritura refleja  este momento en que lo vuelco, ya no soy más aquel personaje. Golpea con el índice la mesa. Sus manos decididas se expresan con certezas. El grabador salta, sus manos liberan la urgencia a pura seguridad. Ya es otra cosa, ahí empiezo a entender. No se escribe con la cabeza, se escribe con las manos. Es una cuestión más física. La cabeza entra después, cuando uno lee lo escrito. Hay una pulsión que sale de uno. El libro que va a salir es de crónicas.  Saqué los diarios personales- eran las partes que no me habían gustado- y le dije al editor que iba a escribir cuatro crónicas más. En la primera escribí ocho páginas y me trabé. Entonces, ¿qué hago? No empiezo de nuevo hasta llegar a esto que siento, dejo un espacio en blanco y sigo desde ese lugar. Al principio está todo inconexo. Después, veo qué hago con la unión, las comas, con el conector que falta. No me importa. Considero al estilo literario una consecuencia, la frontera exterior de la frontera literaria. El lenguaje como una consecuencia de algo que me pasa a mí. No la herramienta que me conduce a lo que me pasa. Es raro pensarlo. Pero, si uno entiende y escribe desde el personaje, se acortan los caminos. Cuando vienen los alumnos parece un taller más lacaniano que literario. Todo el mundo lee el diario personal del conflicto causado por eso que trae. Si no lee el diario que antecede al trabajo, no lee el trabajo. No me interesa el trabajo en sí. Me interesa explorar en la motivación. Vuelvo a Rilke con “Las cartas a un joven poeta”. O a Sartre, cuando dice que en la motivación está el verdadero valor de la obra de arte. Cuando uno se pone en escritor empieza a enmarcar, a ponerle adjetivos. Cuando algo duele realmente, no le pone adjetivos, ni inventa metáforas, apenas si lo nombra. Con la premisa “donde fracasa el que escribe triunfa la novela”, “donde alguien se traba, yo me quedo”. Y comienzo a explorar por qué  se frenó  ahí.

CRUZAR LA CALLE, A TEMPO.

 Dijo que, cuando la escritura no viene de manera sucesiva, deja un hueco y sigue, no se aferra a la cronología. El tiempo espacializado – el pasado, atrás; el presente, acá, el futuro, adelante- es la modalidad hegemónica del tiempo. Pero la escritura de Pablo Ramos no marcha. El texto camina, se curva, cruza, corta. Es en las temporalidades- y no en el tiempo- donde lo entrañable y lo posible se religan: Sí, “La ley…” es muy agustiniano. Yo soy un gran lector de San Agustín, Santa Teresa. San Agustín habla del pasado-presente, presente-presente y futuro- presente, nada en el tiempo agustiniano sucede sino en el presente. Eso lo decía en el siglo III. Por eso, cuando escribo, “cruzo la calle”, lo hago porque es volver a vivir algo. El otro día, un tipo de la Sorbona vino a ajustar unas cosas de la traducción. Era un especialista en San Agustín. El tipo me hablaba de palabras en griego y no me podía creer que yo no sabía nada de griego. También le llamaba la atención  que alguien pudiera entender el tiempo agustiniano de esa manera. Bueno, le dije, entiéndalo por el lado místico, entonces.

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Hablás de mística y te ocupás del lenguaje: La introducción al Evangelio según San Juan dice: “En el principio fue el verbo y el verbo era junto a él”. La retórica, la inventaron para expresar cosas inexpresables. El miedo hizo que inventaran la retórica, el miedo a Dios. Quien quiera que haya escrito ese Evangelio, tenía tanto miedo de ofender a la Santísima Trinidad, que le dio cuarenta mil vueltas e inventó la retórica perfecta. Es perfecta. Casi poesía, esa aproximación a lo inexpresable. Claro, en el principio era el verbo, el verbo era junto a dios, él era el principio junto a dios. Tiene que torcer los órdenes de jerarquía, porque no queda otra que nombrar a alguien primero. La  escritura es sucesiva, no admite la simultaneidad. Entonces, el tipo inventó esa forma. La necesidad genera el lenguaje y, sin embargo, somos sujetos del lenguaje. Nacemos con un nombre: Pablo. Sólo me cambié el apellido por el de mi mamá. Desde chico no uso el apellido de mi papá.

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 UNA BANDA DE APÓSTOLES

Spinoza proponía a Dios como a una sustancia única con infinitos atributos. Por decir este tipo de cosas, lo excomulgaron y lo maldijeron; a él, a sus hijos y no me acuerdo si llegaron hasta sus tataranietos. Para quienes editamos esta entrevista, Spinoza es como un pariente. Lo sentimos a nuestro lado, como Pablo Ramos a John Cheever. Estamos seguros- desde la comunión de almas, no desde las certezas- que  a Baruj le hubiese encantado esta  metáfora de Pablo: una banda de amigos, infinitos atributos de un alma, también múltiple: A los trece años, me fui de mi casa. Me engancharon y volví a escapar a los quince. Me volvieron a enganchar y  ahí fui a vivir con mi abuelo y no escapé más.  Me llevaba mal con mi papá porque yo era muy callejero- como mi hijo- muy libre desde chico. La banda tiene todos los personajes, como estados del alma ¿no? ClaroSucedieron en mi vida muchos estados del alma, pero están completados con los atributos del personaje principal. Los de la banda son como apóstoles. Cada uno, con una virtud que es a su vez su defecto, su inutilidad. Por ejemplo, la ignorancia de “el Percha”  también es inocencia. Un estado de gracia permanente. Vamos a ver qué les parece cuando estrenen la película sobre  “El origen de la tristeza. Recién hablabas del origen en la Biblia y de otro lugar primero, el  que hay en “El origen de la tristeza”,  donde la tristeza es una cuestión, más que un estado de ánimo. Claro, es como la expulsión del paraíso. La tristeza, casi existencialEs muy potente, no es muy triste.Sí. Muy buena lectura. Es el fin de la infancia o la muerte.

DSC03013¿Se puede llegar ahí?

Yo comparo “El origen…” con la manera en que escribí esta novela, la manera en que me decidí a hacerlo. Si bien escribía de chic, siempre sentía que escribir me sacaba tiempo para leer, que es lo que más me gusta. No sé cuántos libros leo al mismo tiempo. Cuando ganó Alfonsín, no se sabía la que se venía y salieron a matar gente, como a Bulacio. Ahí matan a mi amigo, al Tumbeta. En Sarandí, nos juntábamos en la esquina. Ese día, en la esquina, estaba mi hermano, yo no.  A un cana, “jugando” a la ruleta rusa, se le escapa un tiro y le vuela la cabeza. A mi hermano le gatilla en joda, pero no se da cuenta que tenía una bala y al Tumbeta lo mata. La impotencia fue tan grande que me puse a escribir “El origen de la tristeza”. ¿Pero de qué manera escribo?: describiendo primero cómo era ese lugar. Mucha gente piensa que el conurbano, la esquina o la pobreza eran lo que son ahora. Y nada que ver, esa era una esquina donde se escuchaba “Yes”, ahí me enseñaron qué era “Pescado Rabioso”, “Artaud”. Había tres libros y mucha gente que pensaba, era una esquina completamente distinta. No había droga. La puerta de mi casa  en Sarandí tenía picaporte del lado de afuera. De hecho, a esa puerta hubo que agregarle otra chapa porque jamás tuvo cerradura. Toda mi infancia fue así. Ahora, cambió todo. Seguramente la droga tuvo mucho que ver. Pero también, la alienación, la lumpenización y la criminalización de la clase trabajadora. Para el almuerzo no faltaba nada, era la mesa de un rey. Y de ahí llegamos a ver, en la época de la dictadura, el mate cocido en el plato. Lo inventó mi mamá, cuando mi papá estuvo preso un año. Mi vieja iba a limpiar casas ¿De quién, en esa zona? En ese momento, con mi hermano, dejamos la escuela y  laburamos bobinando motores de barcos, en el Dock Sud.  Nos pagaban medio salario a cada uno, porque éramos chicos. Pero hacíamos el bobinado de un adulto, ¿eh? Esa era la patria que ahora, en estos cuatro años, se van a encargar de retrasar hasta ese lugar. Entonces, cuando viste lo anterior y ves lo efímero, lo fugaz que puede ser la seguridad. ¿Qué es la seguridad para la clase trabajadora? Cuando hablan de inseguridad, ¿quién habla?  La clase media y, de ahí, para arriba. La que está más segura… Cuando hablan de juventud, es un término muy burgués. ¿Qué es la juventud? Yo no sé qué es la juventud, ¡si trabajé a los nueve años! No podía ni abrir la mano. La tendinitis que tengo hoy la arrastro de bobinar motores para que mi mamá no limpiara casas. La juventud, la infancia son todos términos que no significan nada o significan mucho. Mis hijos la tienen, gracias a Dios.  Mi hijo tiene dieciocho años y, cuando me dicen, ¿no sería bueno que trabajara? Yo les digo: no. Que no labure hasta los treinta. Que haga la facultad a los veinticinco años, por suerte, se la puedo garpar  y no sabe qué es el trabajo. Yo, contento. El trabajo claro que es digno, pero a esa edad…  Se trastoca mucho la mirada de la realidad. Las realidades son psicológicas, no son realidades reales. La única verdad es la realidad, es una frase bastante fea de Perón, es la frase de un milico. Porque la realidad es bastante diferente para cada quien. Por lo menos, múltiple. Es personal no es psicológica

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GRANADAS DE SANGRE: EL OTRO ÁRBOL DEL EDÉN

 Entre las correspondencias universales hay pasillos, corredores donde vida y muerte circulan, se enredan, se pelean, se rechazan y seducen. No, como opuestos complementarios.  Son dos formas, dos rutas paralelas- entre otras tantas posibles- que a veces se muestran con ropas muy similares. La presencia de la muerte en tus escenarios es muy particular. Vos hacés descripciones de un mundo de los muertos muy parecido al mundo de los vivos: Sí. Está inspirado en la idea latinoamericana de la muerte. Yo viajé mucho por Latinoamérica y por el interior del país. Nosotros, los porteños, tenemos una relación muy europea con los muertos. Si vas a Salta, hasta “se come” con los muertos. O el día de los muertos, en México, que también  se festeja acá en el norte argentino. Y, sin embargo, en los cementerios, se ve la vida como una maqueta. Las clases sociales; las bóvedas, en relación a las tumbas. El cementerio de Avellaneda está inspirado en el de la Chacarita, que es uno de los más grandes de Latinoamérica. Yo entraba siempre. Bajábamos del subte, entrábamos por el costado y salíamos por la puerta principal. Y llevaba a mis hijos a ver a Celedonio Flores, a Sandrini,  a Alfonsina Storni. Los paseaba por ahí. Hay un árbol de granadas en el medio, se las hacía comer. Les decía que estaba alimentado con la sangre de los muertos. A veces, se ponían  a llorar y, a veces, se la bancaban. Entrás, hacés veinte metros y hay un silencio … Claro, hay paredes tremendas con cajones, paredes rellenas de fiambres, ese sánguche de pared que va a aislando el sonido. Es bellísimo el cementerio de la Chacarita.  Claro, si obviás los nichos y el crematorio, que es una visión espantosa, omnipresente, parece un horno de Auschwitz. Es medio raro que sigan cremando gente en plena capital, ¿no? Pero el cementerio es una fuerza muy presente y la cuestión de la contaminación, también.  Lo sé por  haber nacido a metros de Villa Inflamable, en Dock Sud, a dos kilómetros de ahí, donde está el ochenta por ciento de los casos de leucemia infantil del país. ¿Será una casualidad o será la Shell?  La muerte está por todos lados. La planta de carbón que se usa para generar energía, una chimenea enorme que larga humo y fuego: es la central costanera. Te puede parecer progreso, pero en mi personaje da terror, como la luna. La luna es tremenda en tus textos, es un elemento completamente resignificado respecto a los sentidos habituales que se le dan. Da asco, sí. El tipo que mira la luna es un boludo distraído. Yo tengo esa bipolaridad de quien quiso ser cura, después  funda el Partido obrero trotskista en Avellaneda y después no es ni cura, ni peronista, que es lo que mi viejo quiso que fuera. ¿Te reconciliaste con tu padre? No sé si me reconcilié, entendí muchas cosas cuando fui padre y acá estoy en esta casa. La reformé toda, aquella parte no la toqué. Toda la terraza estaba muy mal, porque esta casa llueve por todos lados. Con lo que gané en con un premio, me dediqué a construir un poco, abrí un jardín.

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LAVAR EL ALMA: LLUVIA ROJA

El rojo es una recurrencia en los  textos de Pablo Ramos. Como la luna y la lluvia, también el color fue pasado por el crisol alquímico. Y se volvió otro. La luna, perdió su halo romántico. El rojo, libre de su furia habitual, se separó del diablo y toda esa imaginería infernal. Se volvió potencia y puño cerrado: Sí, hay algo de la sangre, de la lealtad, del proletariado, en la bandera comunista. Hay algo de lo terrenal, es una frecuencia muy baja. También me gusta el violeta, el amarillo, soy una persona de los colores. Al contrario de la luna que tiene su cosa nefastita, la lluvia sí es lavadora: Debe ser la frase de Spinetta: “la lluvia borra toda la maldad y lava todas las heridas del alma”. Siempre me gustó  tanto esa canción. Cada vez que llueve, me siento bien. Cada vez que hay goteras… ¡en esta casa hay goteras! Vino tantas veces el albañil, gasté tanta plata en eso. Pero, sin embargo, la casa es como yo, pese a tener cien años… Tengo 49, pero caminé tanto, me siento como con tres vidas. ¿Cómo te llevás con tu vejez futura? Nuestra cultura es muy despectiva con la vejez. Es un tema que hablamos con Liliana Bodoc. La vejez, la decadencia: Yo pienso en un futuro eterno, en un paraíso, no un lugar de acá, terrenal con las dolencias. Emanuel Swedemborg,  en “Del cielo y el infierno” dice que el paraíso es aquello que vos imagines con fuerza. Que no hay ni cielo ni infierno. El día que te mueras vas a ir hacia esa imaginación tuya. Las personas infernales, que conspiran y matan, todo el tiempo imaginan eso y esa va a ser su eternidad: conspiración y de muerte. Ahora, si pienso en una persona eterna, no pienso en un joven. Qué sentido tiene eternizarse con 25 años, si uno entiende nada. No quisiera volver a esa edad. Uno sí envidia la energía física. Pero, en un mundo donde la energía física no contara, qué importaría la edad. La juventud es un término que en la eternidad queda aplastado. Yo estoy en una edad buena, donde logré organizar un lugar, un refugio. No creo en las escenografías, la casa tiene que ser algo más hondo. Yo tengo otros hijos pero convivo con Gabriel, que es mi compañero desde muy chico. Circulamos en la noche como si el otro no existiera. Estoy en un momento bueno. Creo que todo lo que escribí es un precalentamiento de algo que quiero escribir, que empecé a entender. El último libro del precalentamiento es el que va a salir ahora. Después, habrá un libro donde Gabriel no esté tan presente. Este libro que va a salir sucede en una mansión oculta en Flores Sur, donde los gitanos compraron todas las casas de una manzana. Pero, adentro, tienen un universo propio de mujeres. Todos, salvo dos gitanos. Quizás ahí pude expresar un poco mi atemporalidad. No me siento ni viejo, ni joven. Repito:la cuestión física no es un problema. Cuando me fui a Alemania, tuve que hacerme un chequeo general. Me dije: ¡me van a encontrar desde hepatitis hasta sida! Y no me encontraron nada. Inclusive, un riñón que no me funcionaba se reactivó sólo.  

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 HISTORIA BUSCA NARRADOR

Hay una cifra mutante que  traza filiaciones. Libros con autores, azares con cuerpos, melodías con memorias, imágenes con encarnaciones. La cifra es muy sutil. A veces se cuela en pequeñas introducciones, en notas al pie. O en un epígrafe. En general, en los epígrafes podemos leer un mapa de tus lecturas: libros y asuntos que te importan. Como si, en esas zonas previas al texto, vos aparecieras como lector de tu escritura. Marqué a Lispector…  Sí, Donleavy también, acá se lee mucho por mí. Todos los que leen “Cuento de Hadas en Nueva York”, lo leen por mí, lo fomenté yo.  Y también escritores que conocí. Lo más lindo que me pasó en la vida fue que Paul Auster leyó la “Ley de la ferocidad” en francés. Yo estaba en Alemania, por una beca, y me mandó a llamar. Mirá lo que pasó. Yo me fui en tren desde Berlín a Francia y se metieron

DSC03003 unos traficantes de heroína en el camarote. Casi voy preso. Solo supe decir  “Ich spreche kein Deutsch” (no hablo alemán). Tenía pasaporte diplomático, por  la beca, así que fui asistido por el embajador en Francia, Guillermo Nielsen, con quien quedé re amigo y llegué. Cuando le conté lo que me pasó, Paul Auster me dijo: “Estas cosas les pasan a los que pueden contarlas“. Imaginate. De  leer “La invención de la soledad” solo, en una pensión, a conocerlo personalmente… Antes de llegar me tomé dos whiskies, cuando lo vi, me tomé otros dos. Saqué una foto de pedo. Ahora, también me pasa con otros que nos son famosos. Los chicos del barrio creen que la aventura de los vinos existió. Yo no soy muy futbolero, me gusta más la Fórmula Uno, pero ellos se fueron a ver Arsenal-Bolivia, en Bolivia.  Viajaron cuatro días en micro, mientras leían en voz alta “La ley de la ferocidad“. Perdió Arsenal y no tenían hotel. Y volvieron leyendo el libro. Desde que yo los escribo, eso les dio una identidad, son distintos a los demás. ¿ Vos crees que la escritura realmente funda realidad, la produce? Es más realidad que cualquier realidad. Es impresionante lo que pasa. Es lo que dice Lispector: “Crear no es imaginación, es correr el gran riesgo de poseer la realidad”. Todo lo que escribo me pasó o va a pasando.Uno cree que es una broma, pero sin embargo es el principio del verbo. El libro más sagrado de la Cábala judía se llama “Sefer a Yetzirá“, “El libro de la Creación“: tiene treinta páginas y cien comentarios. En ese libro se dice que Dios creó al mundo,con la palabra, la escritura y el número. Lo que tienen en común es la cifra. Sí. Sin embargo, hay diferencias. La oralidad es uso, en cambio las palabras escritas forman un sistema. Cuando ese sistema funciona, el único engranaje que falta- la llave- la tiene el lector. Por eso es importantísimo escribir, imprimir y leer.Si fabricas un beso, ¿qué es un beso? ¿Cuántos besos tenemos nosotros, para dar o dados?. Ni para dar ni dados, sin embargo, todos. Solamente falta quien nos bese, esa persona tiene la llave del beso: sólo en ese momento existe el beso. En la literatura, también. En el momento que alguien abre un libro y empieza a leer, tiene la llave exacta que transforma esa escritura en un sistema en movimiento. Pero también hay una mirada que busca. Vos provocas el advenimiento de estas cosas, sobre todo, con las mujeres, que empiezan en afiches del taller de tu viejo y terminan encarnadas, como Andrea… Fui criado entre mujeres, los hombres no existieron en mi vida. Ahora visito a mi tía que está en un geriátrico, donde hay un montón de viejas. ¡Para mí es el paraíso!, que me cocinen, me reten, me protesten. Me siento cómodo. En cambio, con las figuras masculinas… mi abuelo era un pollerudo. La figura fuerte fue mi tío Beto. Mi abuelo lloró mucho cuando se fue mi abuela a Italia. Ella era una gran bailarina, se quedó en Italia y se enganchó un conde. Murió a los 96 años. A los 90 se quebró la cadera y salió del sanatorio y yo le llevé unas chatitas.  “Chatitas, a tu madre, que es ama de casa“, me dijo. A los 90 le festejamos el cumpleaños y ella te llevaba para bailar el tango, aunque simulaba que vos la llevabas a ella. Cuando le pregunté por qué lo había dejado al abuelo, me contestó que ella quería conocer el mundo. Era preciosa, un monumento de tana y una bailarina increíble. Pero, vuelvo a mi abuelo: porque yo lo acompañaba a cantar tango los jueves, los viernes y los sábados, desde los cuatro años. Me gusta el tango. Como letristas, mis preferidos son Cadícamo, Celedonio Flores, un capo.”Mano a mano” lo escribió cuando tenía 16 años.  Cuando los muchacho se ponían en pedo, acá, en la parrilla de la esquina, hacían una competencia: jugaban a engancharme con un tango que yo no conociera. Rara vez me enganchaban en una.

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EL ENCUENTRO ENTRE UNA DÓLAR ENROSCADO Y UNA ESTAMPITA DE LA VIRGEN 

Hay que tener cuidado con la luna, con su prestigio sin grieta, con sus mareas imprevistas, con su farol insomne, aún durante la vigilia del sol. Mejor lavarse en lluvia, dejar que lo uniforme se agriete en goteras; mejor forzar al hastío y a las repeticiones a curarse  bajo el agua. Y, en una de esas, en el inestable territorio de lo imprevisto, se da el encuentro. La cifra habla. El gran animal respira a ritmo. Refunda las asimetrías. Entrelaza una banda de cómplices y la llama “lama”. Un rebautismo de mundo, en la lengua del barrio. Un poema que respira. O un gran animal que escribe.  Anima Mundi. O las innumerables formas de una melodía infinita. ¡Qué loco que tengas tanta afinidad con la música y la palabra y no te haya dado por el poema! Escribo, pero soy malo. Lo pongo en las letras de las canciones.Hay un poema en el blog, “Perros rabiosos”. Lo leí entre los rockeros, pero no me parece bueno. Yo escribo poemas de amor, pero me avergüenzo mucho.Decías que, cuando tus alumnos encuentran una traba, vos insistís ahí. ¿Y para vos? Pero es una traba de género. Cuando uno narra, la traba psicológica es otra cosa. Yo creo en los poemas, me ofrecieron publicarlos un montón de veces. Pero, como mi hijo mayor es muy buen poeta, no me parece publicarlos. Ya bastante tiene con tener un padre escritor, a quien  le va relativamente bien, ya es un Karma para él. ¿Cómo te llevas con la popularidad? Yo no me doy cuenta, cuando me dicen que “El origen de la tristeza”vendió 50.000 libros, “La Ley de la Ferocidad”, 20.000 , no lo puedo creer. ¿Qué pasaría, al revés? Me sentiría triste, si te va mal, no te da tranquilidad. Sí  logro separarme, no ponerme en un lugar arriba de mis alumnos. El “nombre“ te obliga a que mi próximo libro esté a la altura. No publiqué un libro malo. La prosa de”El camino de la luna” me parece superior a los otros, entendí mejor el cuento.”En cinco minutos levántate, María” me parece superior a las otras tres novelas. Siento que me enfrento a una aventura nueva del lenguaje cada vez, si no no tiene sentido para mí, son libros necesarios para mí. Fijate, en mi próximo libro  de crónicas- son relatos, en realidad- hay un poema, “Litio”, una medicación que me hizo mucho daño. También escribí un libro de poemas farmacológicos, uno con cada una de las medicaciones que me dieron. Tengo nueve internaciones psiquiátricas. Un día, no daba más, fui hasta la capilla de Luján caminando, me traje un rosario y empecé a rezar. Hace un año que no consumo. Agarré toda esa medicación.- se las voy a mostrar, las tengo guardada en una bolsa-… Tiene que haber alternativas. (Muestra que adentro de la bolsa tiene un billete de un dólar enroscado,“recuerdo de la última línea de cocaína“ y una estampita de la virgen de Lourdes.)  

DSC03001Todo esto no va más. Bien, no estoy. Pero el día que no estoy bien, me pongo a llorar, me encierro. Hay momentos en que es difícil estar conmigo. Tengo dos psiquiatras extraordinarios. Hay que entender que existe la bipolaridad y me causó muchos problemas. Pablo, mi terapeuta me dijo: Es una enfermedad ficticia con síntomas reales. Es muy difícil de diagnosticar. Podes tomar la medicación y aplicar la terapia cognitiva, que estoy haciendo ahora. Yo voy todos los días al psiquiatra. Es el tipo al que se le suicidó Juan Castro. Yo no soy suicida, soy católico, nunca tuve la necesidad de destruirme. Qué es la adicción, qué es la necesidad de consumir. ¿Cómo la definís? Es un gran estado de ansiedad. En este estado yo no puedo escribir nada. Drogado, tampoco. Después de todo eso, devastado, me arrastro hasta la máquina de escribir y escribo. Me gusta mucho la máquina de escribir, es interesante que la hoja se vaya llenando. La saco, la leo, pongo una página al lado de la otra. También escribo en computadora, pero lo imprimo inmediatamente, porque me desconcentra mucho, me pierdo en la pantalla.  Cada libro lo escribí con una máquina de escribir diferente.  Yo tendría una máquina de escribir si fuera escritor. También se puede escribir a mano, pero, claro, uno no imagina cómo se escribe el “Quijote“ a mano. “Guerra y Paz“, ¿conocen la anécdota? Tolstoi la escribió a mano. Él fumaba un habano, fue a buscar un cognac y le pidió a la sirvienta que encendiera el hogar. Al regresar. la sirvienta había encendido la hoguera con la obra. Dudó: o mataba a la sirvienta o se ponía a escribir otra vez. Quizás le debamos a la sirvienta la verdadera obra, superior a la primera.

(*) Extracto de “La ley de la ferocidad”

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“CAPAZ QUE TAMBIÉN SOY LOCO”

Por Florencia Paz Landeira y Lourdes Landeira

Los anormales: Sobre la visita a la chacra del ex presidente uruguayo, José Pepe Mujica

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“Las plantas siempre dicen algo. Su color, su postura, nos hablan, hay que saber entender. A veces digo que soy un poco panteísta y la gente me mira como si fuera loco. Y sí, capaz que también soy loco.” (1)

 

Bajo la sombra de un árbol, descansa un hombre. Recostado contra un banco de hierro y coloridas tapas de botella, parece enraizarse en la tierra, donde se apoyan sus pies. Bien plantado, conoce la lengua potente de las plantas, aquella que para la mayoría pasa por silencio inerte. De gorra, pantalón de jogging, camisa y zapatillas desatadas, mira su casa, a pocos metros, cual refugio inalcanzable. ¿Descansa el hombre?

Frente a él, en diagonal, una mujer de ojos cálidos, pelo blanco y media sonrisa. Desgrana habas y las reserva en una bolsa de nylon. Las vainas, caídas sobre la tierra, dibujan una cadencia eterna. La mujer y el hombre, solos, comparten tardes con algunos perros y gatos. Ella lo observa, su mirada devela  una comprensión inconmensurable, como crecidos de la misma raíz. Y basta una palabra, aun  la más trivial, para ablandar su ceño fruncido. El hombre y la mujer, ¿están solos?

Tenemos claro que hay que pensar sencillamente en vivir como pobres, para nosotros, quien lucha por la igualdad tiene que tener claro que hay que vivir en la igualdad de los más y no para algún día, porque aprendimos en todos estos años que la dureza con nosotros mismos es la mejor fuente de ternura para los demás.

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La escena invita a la sospecha. ¿Qué hay en esa mirada anhelante, ceño fruncido, lengua aguda?

Es que acá ya no se puede vivir, me voy a tener que ir, no hay paz, no tenemos tranquilidad. Todos los días, todos los días aparece gente en la entrada como quien viene a ver los monitos en el zoológico. Y algunos se instalan, pasan la noche, no hay respeto.

Pepe es como la mugre, lo conoce todo el mundo”, juega uno de los encargados de la seguridad. Es que el “Pepe” Mujica no tiene descanso y, en su casa, – la nombrada chacra –, él y Lucía Topolansky nunca están solos. A metros de ese banco y ese árbol, tras un no siempre acatado cartel de “PARE”, llegan personas a diario, desde la ruta. Vienen por una foto, una dedicatoria en un libro, una entrevista o, simplemente, por una charla. A los visitantes, los suele recibir alguno de los guardias de la seguridad presidencial – hombres de su confianza – que lo acompañaron durante su mandato y hoy se turnan de a uno para continuar la tarea que ya parece inclaudicable. “En este momento, está ocupado”; “Justo acaba de bajar a trabajar al campo”; “Está descansando”; “Ahora viene a recibirlos”; “No está”: distintas resoluciones a los azarosos intentos de tener, al menos, un encuentro cuerpo a cuerpo con el presidente más popular en la historia uruguaya y al que se le adjudican hazañas como el de “haber cambiado la forma de hacer política”.

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No tengo que olvidar. Y no es fácil para un cerebro carcomido de rejas (…). Estamos reaprendiendo, porque hasta la tumba se reaprende.

 

Parece simple, pero es inaudito. A tan solo minutos en auto, desde el centro de Montevideo, se llega a Rincón del Cerro. Y, allí, hasta la puerta de la casa del ex presidente y la actual senadora. Y aun en el menos afortunado de los intentos se logra un diálogo amable con uno de los guardias. Es que, otra vez, acá poco  se  parece a lo esperable. La casa es una chacra, con un generoso lote arado. Sobre buena parte del terreno se alza un enorme galpón en el que Mujica fundó, en marzo de 2015, una escuela agraria deUTU, Universidad del Trabajo del Uruguay, conocida también como Consejo de Educación Técnica Profesional. El encargado de la seguridad de la escuela habla de los gurises, como si él fuera uno de los maestros, mientras Pablo-de la seguridad presidencial- arma ventanas para las aulas, en sus ratos libres. Acá no hay tuyo o mío, hay un nuestro implícito y encarnado. Pablo dice que, el 1º de marzo de 2010, “asumimos el mando con él”.

Yo les recuerdo, muchachos, que la pasión no justifica la miseria… la miseria del alma. Nacimos para luchar por la igualdad y por el sueño de un hombre, si no nuevo, mejor.

- Con Lucía estuvimos ocupados intentando cambiar el mundo y se nos pasó el tiempo de tener hijos. Y ahora estamos llenos de gurises, acá, en la escuela. Son chicos que capaz no terminan el liceo, porque es un sistema que no los contiene, que los expulsa. Y acá les ofrecemos contención y una formación en oficios. Ahora tenemos unos 65 en total, un poco menos de nenas que de varones. Pero, con la obra que estamos haciendo en el galpón, vamos a poder recibir chiquilines de todo el país y ya hay una cantidad de nuevos anotados.

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La escuela se puso en marcha gracias a numerosas donaciones a través de la Fundación Purificación, a la que pertenecen el “Pepe”, Lucía y otros militantes del MPP (Movimiento de Participación Popular, que integra el Frente Amplio). La propia fundación donó el terreno. La escuela tiene una huerta, un gallinero y están por armar un sector de carpintería. En el terreno de la chacra de Mujica, los gurises hacen sus prácticas, “para que aprendan a trabajar la tierra”. Las aulas de la escuela fueron realizadas a partir de contenedores donados, previamente dispuestos con equipos de aire acondicionado  y ventanas, también hechas a partir de lo que fueron las mamparas de las duchas de un hotel y la madera cedida por una fábrica de vidrio.

Días atrás, hizo una visita Rubén “el Negro” Rada y tuvieron una jornada de percusión. “Uno de los chicos que se venía portando medio mal se enganchó, así que ahora le estamos haciendo un tambor”, nos cuenta Luis, uno de los que trabaja en la seguridad  contratada para la UTU. Cuando habla de los chicos, mueve la cabeza como quien reniega, sin poder disimular la sonrisa cómplice que le ablanda el rostro. Luis es del Departamento de Artigas, al norte de Uruguay. Lo conoció al “Pepe” en un acto político, cuando el que sería futuro presidente visitó su ciudad.  En un asado compartido se generó el vínculo que cambiaría la hoja de ruta de Luis.

FOTO 5Queremos además, y perdonen por la incoherencia, no es fácil ser coherente con la emoción que ustedes representan, con tantos años de trillo en esos calabozos, con tanta soledad encima… No es fácil, perdonen las limitaciones, hilvanar lo que teníamos que decir, hay mucho, mucho, mucho, mucho…

Pablo tiene la piel curtida por el sol. Es alto, flaco, usa jean y una remera de algodón. Va con el mate a cuestas pero “está siempre frío, entre que voy y vengo, no le doy continuidad”. Hasta hace algunos años, era preparador de autos de carrera. Antes, claro, de integrarse a la seguridad presidencial de Mujica. “En tres meses tuve que aprender todo, fue muy intenso el entrenamiento, tanto acá en Uruguay como también en el extranjero”. La voz se apaga un instante,  nuestras miradas se encuentran en el espacio indecible. El momento pasó y el dialogo se restituye; para explicar el salto hay que ir a la raíz. El padre de Pablo, Dilermondo do Reis, es el más antiguo amigo del “Pepe”; se criaron juntos en Paso de la Arena, no muy lejos de la actual chacra. Compañeros de escuela, su amistad, aunque se inició por cercanía, se fortaleció por la pasión compartida por el ciclismo y  supo esquivar a las diferencias políticas. “El Nene” – como lo llama Mujica – luego montó un taller de bicicletas que aún conserva. Con el mismo empeño, ha guardado fotos y la estampita de la comunión de Mujica, titulada premonitoriamente “Hacia la cumbre”. En esa amistad, Pablo encontró un tío. Disfruta relatar las visitas, de la mano de su padre,  a la casa de la infancia de Pepe; una imagen aún lo estremece: “Me acuerdo de ir a su casa y que esté su madre sentada al piano, con el pelo gris, abundante y suelto a ambos lados de la cara,  tocando una melodía que no identifico pero todavía puedo escuchar”.

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Y como si el paso de preparador de autos de carrera a seguridad presidencial no fuera lo suficientemente abismal, el “Pepe” no se destaca por acatar lo protocolar: “Se te escapa, se te sale de la línea siempre, no le podés despegar el ojo porque lo perdés. Y la responsabilidad es nuestra. Hemos tenido cada agarrada que ni te cuento. Pero igual siempre gana él”, confiesa Pablo con una sonrisa entrañable y la mirada perdida en el suelo. Y en su tarea han tenido que lidiar con comitivas extranjeras que, cuando están de visita en el país, son responsabilidad de la seguridad presidencial uruguaya. “La más brava fue la de Venezuela, eran unos tipos gigantes que te ponían el cuerpo para mandar ellos. Pero no funciona así. Acá mandamos nosotros. Igual Chávez fue el más profesional, muy fácil para trabajar, no como el ‘Pepe’”.

Aparte del día a día, a Pablo le cambió la mirada; tiene, lo que se dice, “otra cabeza”. “Ya no puedo mirar a la gente de la forma en que lo hacía antes, estoy pensando qué hay más allá, qué se oculta. Estoy siempre estudiando a las personas. Es algo que se va a quedar conmigo”.

Las cosas que en la política sean verdaderamente gravitantes, que no se puedan explicar con sencillez, no son tan importantes.

El estado de alerta enunciado se contrapone al entorno que lo enmarca: verde, tierra, plantas, piares de pájaros, el cojeo de una perra rescatada de un accidente en la ruta, una gallina que se queja desde el fondo, la huerta y su reclamo de atención, el espacio de predio que albergará a conejas y conejos (“a uno de los gurises le gustan y le vamos a armar la conejera para el año próximo”). Y el galpón a construir, con más aulas, elementos de la futura carpintería, inodoros donados, regalos recibidos por el ex presidente (entre ellos, su rostro tallado a mano, en piedra, por los internos de la unidad de reclusos del  Vilardebó, un hospital psiquiátrico de Montevideo). Pablo le pone el cuerpo a todo. Se multiplica, igual que los inscriptos a la escuela (“lo que queremos es que los gurises se queden trabajando la tierra; si de 400 salvamos a 200, felices, había dicho Luis minutos antes”) entre el ejercicio de custodio, anfitrión, vecino; cigarrillo y mate de por medio. Quizás él también aprendió a escuchar el grito de las hormigas y las arañas.

Como Pepe, muchos años atrás, en el pozo del aljibe en el que pasó dos de los trece años que fue rehén de la última dictadura sufrida por el Uruguay (1972 – 1985). Allí pudo comprobar que “basta con  acercar las hormigas al oído para escuchar sus gritos”.  Haber sido rehén significó, además de aislamiento, la amenaza permanente: “estás condenado  a muerte. Cualquier atentado que se produzca afuera vamos a limpiarte. Y vos sabés que eso es muy fácil porque se simula una fuga y ya está”, sentenció en aquel entonces un mayor de la época a uno de los compañeros de Mujica; para describir la situación de ellos, los nueve dirigentes tupamaros elegidos como garantía.

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Por eso los sacaron del penal de Libertad; sí, en el Uruguay pasan esas cosas, hay un Arroyo Seco, un Cerro Chato y un penal de Libertad (por la ciudad en la que está ubicado). Las contradicciones, el silencio aturdido de gritos inaudibles, la muerte golpeando la puerta a cada instante hicieron que el lenguaje, una vez recobrada la calle, fuera urgente. Los compañeros de estos y aquellos tiempos recuerdan que, en los primeros encuentros políticos, apenas reestablecida la democracia, se notaba claramente quiénes habían padecido cárcel, porque su modo de hablar era directo, preciso; desnudo, quizás, ante la intemperie.

No venimos a llorar nuestros dolores ni nuestras penas, simplemente, a dejar bien clarito que el puñado de viejos que van quedando tiene nítidamente claro que apenas es un palito, que debe funcionar par que la colmena se aglomere en rededor: lo esencial no es el palito, sino la colmena.

Mujica se enciende cuando habla de la escuela y del proyecto de crecimiento.

- Ya tenemos el mástil y la bandera para colocar, pero antes vamos a terminar la obra, es lo más importante”

Mientras lo dice, mira al horizonte atravesado entre sus ocres verdes y las habas de Lucía.  Escoltado por perros y gatos que van y vienen los senderos de la chacra y la mirada atenta de Pablo, que nos enfocó siempre- cuando nos tomó las fotos y cuando no- Pepe se interna campo adentro. Dice no estar para entrevistas. Una vasta vegetación lo espera para conversar. Y allá va. Entre nosotros. A trazar la historia.

“El lápiz imprimió una disciplina en mi cabeza. El ejercicio de escribir disciplinó mi cerebro. Así me saqué la enfermedad de encima”(3)

 

(1)    Del prólogo de Pepe Mujica. De Presidente a Tupamaro, de María Esther Gilio

(2)    Los resaltados corresponden a fragmentos del discurso de José Mujica, el 26 de marzo de 1985 – apenas 11 días después de haber sido liberado-  ante una multitud reunida en el Platense Patín Club de Montevideo.

(3)    De la entrevista para Le Monde Diplomatique, por Martía Esther Gilio




GOLEMLAND

Los anormales: Entrevista a Sergio Langer

 

Entrevista: Lourdes Landeira, Gabriela Stoppelman, Diego Soria

                                         Edición: Gabriela Stoppelman, Diego Soria.

 Dibujo

Sediento de saber lo que Dios sabe,/Judá León se dio a permutaciones/de letras y a complejas variaciones/y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,/la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,/sobre un muñeco que con torpes manos/labró, para enseñarle los arcanos/de las Letras, del Tiempo y del Espacio./(…) El rabí le explicaba el universo/”esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga.”/y logró, al cabo de años, que el perverso/barriera bien o mal la sinagoga./Tal vez hubo un error en la grafía/o en la articulación del Sacro Nombre;/a pesar de tan alta hechicería,/no aprendió a hablar el aprendiz de hombre./Sus ojos, menos de hombre que de perro/y harto menos de perro que de cosa,/seguían al rabí por la dudosa/penumbra de las piezas del encierro./Algo anormal y tosco hubo en el Golem,/ya que a su paso el gato del rabino/se escondía. (Ese gato no está en Scholem/pero, a través del tiempo, lo adivino.)
El Golem, Jorge Luis Borges

Puestos a enmendar errores, habría que reescribir el Génesis y sustituir “En el principio fue el Verbo” por “en el principio, fue la falla”. Después, vino la risa. Veamos: algo no andaba bien con los primeros experimentos de Jehová. Tomó aliento y coraje, sopló sobre el caos, separó el cielo de la tierra, la luz de las tinieblas y todo lo que ya se sabe. Hasta ahí, la creación marchaba.  libroEl asunto se complicó, cuando Dios debió crear al ser humano. Algunas lenguas audaces de la tradición judía cuentan que el primer hombre- pobre- nació con dos problemitas. El más grave era que no tenía lenguaje. Hecho de barro- de una tierra muy marrón rojiza, mezclada con agua- se las tuvo que arreglar a pura mímica para poder comunicarse. Tampoco es que tuviera un gran inconveniente porque, en esos tiempos, aún no había con quién hablar. El lío más grande se le armaba con su padre. A Jehová no le gustaba nada el mudito y juraba- a  grito pelado, por el Edén- que lo iba a liquidar, que el futuro Abraham- dispuesto a matar a su hijo por indicación divina- sería un poroto al lado de su furia. El Golem, que así se llamaba el hombrecito de barro, se escondía por los atajos del Edén, como un niño que jugara a las escondidas con su padre. Y se reía y se reía, porque su papá le parecía horroroso, pero el mundo, divertidísimo. Sin embargo, un día el padre lo agarró. No de la oreja, sino de la frente. Como bien se sabe, Jehová- ya desde los comienzos- tenía una obsesión tremenda con dejar marcas en los seres. Más adelante, se le ocurriría lo de cortar prepucios. Pero, por los comienzos del Universo, la idea fue más simple. Sobre la frente del Golem, había inscrito la palabra verdad: Emet. La palabra empezaba con la alef, una letra muda que es, a su vez, la primera  del alfabeto hebreo. En un pase de poesía perversa, Dios retiró la alef de la frente del Golem. Y entonces quedó la palabra Met: muerto. Al sacar la letra muda- al sacar la letra origen- reventó al mudito.

A partir de entonces, la historia se complicó mucho. Las sucesivas generaciones, envalentonadas con la leyenda, no cejaron en intentar construir un Golem. Al rabino Lew de Praga no le salió muy bien. Peor que el de Jehová, éste no servía ni para barrer la sinagoga. Sin embargo, el fantasma de aquel primero, del patriarca de todos los Golem, seguía su ronda por el mundo. Algunos dicen que aún hoy se ocupa de traer alivio durante las tragedias. De ese modo, rondaba los guettos, durante la Segunda Guerra Mundial. Y hoy no le deben faltar ocupaciones. Otros, en las antípodas, opinan que el Golem ayuda a transformar el horror en risa. Entre el dolor y la carcajada, fundan un mundo: Golemland. Entre estos últimos podríamos ubicar a Sergio Langer.

golem

EL GOLEM SE LEE LA FRENTE

(Rebelado contra su padre, el golem busca su imagen en la superficie del agua. El espejo lo difumina. Entonces, se dibuja: en el trazo coquetea la muerte. Y una verdad, a carcajadas.) 

 El humor tiene esa cosa… esquiva

Hay humor que a unos le parece horrible y a otros les encanta. Y nunca  sabes,  siempre estás en el límite.

LANGER¿Vos siempre hiciste humor, nada más que humor?

Humor gráfico.

Nos preguntábamos  por la restricción. Cuando uno escribe una novela, puede escribir una dramática, humorística. Pero vos elegiste el género y el tono.

Yo siempre dibujé ese humor, humor satírico. A medida que va pasando el tiempo, se acentúa más la elección.

¿Y nunca te queda algún material que no encaje en el humor, que reclame  alguna cuestión más dramática, incluso dentro de la historieta?

En este libro ( “Judíos”) hay material que no tiene que ver con el humor gráfico estrictamente. Hay de todo: historieta, humor gráfico, historieta clásica, hay dibujo porque sí, hay bocetos. Eso le da un valor agregado. Mucha gente dice que es un caos, otras que está bueno eso.

Nosotros no dibujamos, lo nuestro es la palabra. Y la historieta maneja los dos registros  Nos preguntábamos, al ponerte a trabajar, ¿qué va para dibujo y qué va para texto?

No sé,  a medida que yo voy laburando, los años me van dando una especie de caja negra que no sé cómo funciona…

¿Nunca probaste invertir? Aquello que naturalmente sale para dibujo pasarlo al texto y el texto al dibujo

No, para un dibujante eso es difícil. Podés, como desafío, trabajar con la mano izquierda. Ahí,  la tipografía parece la de un chico. Una vez, con un psicoanalista, lo vimos: vos tenés dos manos, me dijo. Probá con la izquierda a ver qué pasa. Salían cosas menos controladas. Pero, con el texto, no sé… A mí me costó bastante escribir el prólogo de “Judíos”, aunque me gustó. A veces me llaman para hacer el prólogo a un colega… y digo: ¡Me matás si me pedís que escriba! Yo no soy escritor… Te lo dibujo, si querés.

Sin embargo, la historieta tiene una parte que es textual…

Sí…, no sé qué respuesta darte. Yo creo que hay mucho que surge y hay mucho trabajo previo. En la historieta de “Mamá Pierri”, por ejemplo. Quiero dibujar al hijo de mamá Pierri en una situación, me obsesiono con eso. Todo lo que hago después lo hago alrededor de esa situación. Supongamos: el hijo de mamá Pierri consigue trabajo en la ESMA con sus amigos kirchneristas. Mamá Pierri es re-nazi. Entonces, ahí me permito, a través de ella, decir todo lo que dice la derecha extrema sobre la ESMA.tumblr_nprhixxZdE1uy6abzo1_500

 Primero nace la imagen.

 La imagen o la situación.

Y nace gráfica…

 Gráfica. Nace así. Imagino que el nene quiere trabajar en la cocina de la ESMA. A partir de ahí, desarrollo la historieta, nada más que con la excusa de esa situación. Después, el nene se anota en los talleres de cocina de Hebe de Bonafini, ¿entendés? Hebe de Bonafini canta “Que los ricos coman mierda” ¿viste la canción? Es una cosa muy grotesca.

Pero hay un discurrir textual ahí. La imagen llama al texto y el texto llama a la imagen…

 Pero es una cosa totalmente subordinada a esas imágenes que yo quiero contar. Si lo escribo, no tiene gracia.

 ¿Nunca escribiste un relato?

 No, no lo descarto. A veces digo ¡epa! ¡Cuánto texto en esta historieta! Y, bueno, de pronto el texto empieza a invadir lo gráfico, bienvenido sea. Pero no es que quiera escribir una novela como Maitena que, en un momento, colgó los dibujos y se dedicó  a la narrativa.

 Ganó el texto sobre dibujo.

Ella lo tenía claro, se puso las pilas con eso. No es mi caso en este momento.

tumblr_nps9yaHzH21uy6abzo1_500Una de las mayores dificultades de alguien que escribe es mechar el cuerpo y los mundos con palabras, problemas que vos no tenés porque eso lo pone el dibujo.

 CÓDIGO GOLEM

(Se trata de ser, como diría una mala canción, sin perder la cabeza. Aun cuando el tiempo quiera desandar lo recorrido. ¿Y cómo leer en la grieta entre el dibujo y la palabra?)

 En una entrevista, vos decías que hay que saber leer una historieta, es decir hay gente que toma un montón de cosas literales, que recorta fuera de contexto. ¿Qué hay que saber? ¿Qué entrenamiento hay que tener? ¿Cómo se encara la lectura de una historieta a diferencia de la lectura de un cuento?

 Para poder abordar el humor que yo hago tenés que tener una apertura mental. Si vos lees literalmente lo que dice Mamá Pierri, podés pensar que soy un nazi o un neonazi. Yo no puedo hacerme cargo de eso. Yo me hago cargo de mi trabajo. Espero que el tipo que lo mire maneje mínimamente los códigos de la historieta.

¿Cuáles son los códigos de la historieta?

 Los códigos de la historieta son haber leído historieta de Sin título-1chiquito y saber de qué va eso. Y, por ahí, conocer los autores contemporáneos… Aunque, no sé, te digo esto y al mismo tiempo dudo, porque si no este libro tendría que ser solamente para especialistas y no lo es. Me decía un tipo el otro día que le iba a regalar este libro a la vieja, judía de 80 años . La tipa pasó la guerra, es sobreviviente, mi vieja también era sobreviviente. Como yo la conocía a la vieja, tomamos el té y qué se yo… si ahora el tipo le da el libro tal vez desanda todo el camino ese y, probablemente, vea cosas que le causen rechazo, porque yo mismo sé que hay cosas que generan rechazo. Mirá, en la revista “Mongolia”, en  España, salió un dibujo mío- en  página  grande- que se llama “Isis Christmas” Están los tipos poniendo cabezas en el árbol de navidad. A mí también me da rechazo eso, pero lo hago porque lo tengo que hacer.

Hay un interesante recorrido histórico como collage en el libro. ¿Vos lo armaste? ¿Hubo una concepción cronológica?

 Yo lo armé para que haya un poco de todo, pero que tenga un criterio de organización,  un sentido.

 Como narrativo…

 Que haya una continuidad, que lo primero sea  “La vida es bella”, que es  historieta. Después, que haya algo más liviano. Me llevó mucho tiempo pensar el orden. Me ayudó mucho mi socio, Rubén Mira. Con él hacemos “La Nelly”, en Clarín. Yo dibujo y él hace el guion. Él  es escritor.

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 Antes dijiste  sobre lo de Isis Christmas, aunque genere rechazo, “tengo que hacerlo” ¿Qué tipo de “tengo” es ese?

 Dios quiere que yo haga ese dibujo ¡Ah no, Mahoma! ¡No! Yo me cuestioné varias veces. Cuando fue lo Charlie Hebdo… más allá de todas las visiones conspirativas, ¿qué pasa?, ¿cómo fue?, ¿Qué? ¿Cómo? La realidad es que entraron a una redacción como la de la revista “Barcelona” y mataron gente. …Lo hago porque me sale, si no tendría que dedicarme a otra cosa.

EL GOLEM HORROR SHOWtumblr_nps9ajm2Oi1uy6abzo1_500 (1)

 (El Golem  era sucio, perdía parte de su materia por el jardín del Edén. Una especie de Shrek primitivo,  provocaba horror y espanto. Hasta que alguien le contuvo las pérdidas en una silueta dibujada. Desde entonces se hizo souvenir y enigma. Su frente recordaba que no es chiste, un día uno se muere de verdad)

 En tus trabajos hay una recurrencia con el horror. Si uno tuviera que hacer una reseña sobre este libro, es un libro muy trágico, casi todo el humor está rondado tragedias y un dolor enorme. Por eso te preguntaba si nunca te dio por escribir o dibujar más hacia el drama.

 No, creo que la única manera de abordar lo dramático es desde el dibujo que es lo que más me gusta y desde el humor. Es mi historia.

 Más cerca, no.

 ¿Cómo?

 Porque hay una idea medio teórica de que el humor es tomar distancia de las cosas, ¿es así?,  ¿o es acercarse de otra manera?

 Es acercarse de otra manera y es tomar distancia. Hacer el chiste éste del arbolito, con un tipo subido a la escalera poniendo las cabezas, es tomar distancia de ese horror y es acercarse al mismo tiempo. Pero hay gente que dice, ¿cómo puede este tipo hacer humor con esto? Es una mierda, es un insensible. De hecho, facebook les dijo a los pibes estos que, si no lo sacaban, les cerraban la cuenta. Y una revista no puede prescindir de Facebook hoy. Entonces lo taparon y pusieron “Esta página fue censurada por facebook”. En el papel, salió.  Es cierto lo que decís vos, es una manera de tomar distancia y al mismo tiempo de acercarse, es un ida y vuelta. De chiquito, me comí toda la historia de otro, de mi vieja, del profesor de acordeón, de la muerte de mi viejo, tuve cosas trágicas. La idea es que no lo pensé, no es que digo: “me voy a dedicar al humor porque me permite resolver mi angustia”. A mí salió así y me salvó.

tumblr_nps9u53f0c1uy6abzo1_500¿Te salvó?

 Sí, me salvó de volverme loco, porque dibujo para no laburar, ja, ja. Al mismo tiempo no tengo patrones, bueno, sí está bien, laburo para Clarín.

 ¡Flor de patrón!

 ¡Pero yo trabajo con libertad en Clarín! Bueno, estuve ocho años en la contratapa, arriba. El diario apostó por un espacio muy importante. Y, de un día para otro, me mandaron para adentro. Fue en el momento de mayor virulencia del conflicto con el gobierno, esa tira la querían adentro, no ahí. Mucha gente- y nosotros mismos- se sorprendió por el cambio…. Pero vuelvo a la pregunta: yo no lo busqué,  el humor me buscó a mí y me salvó de volverme loco, quizás… no sé.

Estoy un poco loco, pero por suerte es una locura que  se puede sacar a pasear. En el humor podes decir lo que querés. Yo soy un gran observador, me interesa mucho lo político. El haberme juntado con Rubén Mira me permitió dar un salto kilométrico, porque yo soy más bien una especie de anarco sindicalista y el “Colo” es un anarco liberal. “El Colo” es el hijo de Jesús Mira, el primer diputado comunista. Viene de una familia progre y, al mismo tiempo, es un gran aborrecedor de todo lo progre como algo instalado, porque conoce muy bien el paño. A mí me sorprendió todo eso de él, la ironía con la que venía, la cosa festiva. Yo era más duro, más de bajar línea con el humor, sin perder de vista que lo más importante es hacer reír, no bajar línea. Porque si bajás línea ¡cagaste! No me gusta. Aparte, en el ejercicio literario más importante que hice en mi vida- el prólogo de “Judíos”-, me ayudo el “Colo”. Yo se lo di, y él me dijo: déjame que te haga un par de toques, son truquitos nada más. Es como que sacó un texto que estaba bajito y me subió, me lo armó.

 UN GOLEM DE PELUCHEtumblr_nprhfmHxhE1uy6abzo1_1280

(El Golem tenía esa ternura triste, de quien pone en el rostro y en el ademán todo lo que se la ha quitado como palabra. Pero un día habló. Y lo que dijo sabía a tierra)

 Dentro del humor, ¿la ternura tiene cabida en algún momento ?

 Voy a tomar una frase que dijo Liniers: “la ternura es transgresora” A mí no me parece, pero bueno…

Nos referimos en términos de versatilidad, porque un tono es el irónico, pero el humor debiera poder tener todos los tonos….

 Digamos que la ternura no es lo mío… A veces, puede ser,… Eso no quiere decir que yo no sea un tipo tierno. Simplemente, nunca me cuestioné eso. Al contrario, en el humor, cuanto peor, mejor.

¿Y la belleza?

 ¿La belleza? Yo siempre le aclaro a la gente: la belleza está en mi mujer, en mi hija, en mis amigos, en las chicas que van por la calle o en las cosas lindas de la vida. Capaz que, en un punto, después de un recorrido, empiece a dibujar jazmines y picaflores. El libro creo que tiene ternura, porque yo tengo ternura, el que quiere la va encontrar, el que lo perciba lo va a percibir: en el tío Iasha, y además,  en el prólogo, hay ternura. En mi mundo sí hay ternura, ¡nunca me habían preguntado esto! Me voy aponer a llorar… (risas)

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LA  GOLEM- RABIA

(Un viejo refrán Golem:

No deje su rabia sin saciar, sin marchar,

sin catalizar antes de que la muerte lo consuma.)

 Leyendo el libro, llama la atención el trazo grueso… ¿cómo llegaste a ese estilo?

 ¿Cómo llegué a ese estilo? Hay muchos tipos que dibujan y me mandan su trabajo ¿Qué te parece?,  me dicen. Yo, a veces, puedo vislumbrar que tal dibujante tiene un “estilo”. Hay un 90% de dibujantes que tienen un estilo- digamos- universal, como quien escribe una novela a la moda, con un estilo establecido.

Nosotros le decimos “una voz propia”.

 Sí, eso. Si uno tiene una pasión y le gusta, lo puede ir descubriendo. No sé cómo llegás, llegás dibujando, así como podes llegar escribiendo. Yo creo que tenía una llamita a la que estuve alimentando. A los quince años, copias- Fontanarrosa, Quino, Caloi-, salvo que seas un Mozart. Es común ver en talleres de dibujo a pibes que son unas bestias. ¡Hasta querés que les pase algo porque te van a sacar el laburo! (risas) ¡Y cada vez hay más! En mi familia, no me motivaron. Y eso, quizás, trabajó como una motivación. Capaz que si yo no hubiera tenido al profesor de acordeón con esa cosa negra no hubiera hecho el humor que hago.

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 Nos llamó la atención que vos fuiste al Rambam (Instituto modelo argentino hebreo), esa es una escuela con una impronta muy fuerte…

 No sé. A veces fantaseo con que si, en esa época, yo hubiera ido a una escuela pública, hubiera sido más rabioso, hubiera podido sacar la bestia que tenía adentro.

 Es que tu trazo es rabioso.

 Claro, bueno, capaz yo quisiera ser más rabioso en mi vida y soy un tipo normal. Entonces, la rabia sale en los dibujos.

¿Cuáles son las cosas que te provocan rabia?

 Y… que te quieran someter… quien sea ¿eh? Tal vez estás en la cola de un banco y te somete el empleado, el portero… Yo siempre me detuve en esos personajes, no con el poder, ahí arriba. En la cotidianidad. En esa vieja horrible, que está en la calle, y hace cortar un plátano porque le da alergia a ella. Incluso, situaciones injustas a las que uno es sometido de chiquito. Por mi sensibilidad las percibía y no podía defenderme: el profesor de acordeón que me puteaba y me gritaba, la operación de amígdala. Te llevan un día, te meten una máscara…  Que hayan matado a mi viejo me daba rabia, primero aparece la rabia que tapa esa angustia, ¿viste? Pero, vuelvo a la pregunta: básicamente, me dan furia esas cosas cotidianas que a cualquier otro le chupan un huevo, o que un tipo pase y te deje un sorete en la vereda.tumblr_npsad3bcm41uy6abzo1_1280

Aquí podés ver Satanicos -Leer-

GOLEMS, EN LA CASA DE AL LADO

(Lamento del Golem, después de una clase de acordeón: Esos regalos que no esperás, que no pedís,

Como Hannah en una misa,

Como un Herr Professor que marcha en 4/4,tumblr_npsa8jQTWs1uy6abzo1_500

En su ghetto particular.)

 ¿Qué dibujantes te gustaban?

 De adolescente, me gustaban Quino, Fontanarrosa, Caloi. Después, de un poco más grande, Jorge Sanzol, Kalondi, Tabaré, Grondona White, y a medida que fui creciendo empecé a conocer tipos de afuera, Robert Crumb, Art  Spiegelman. A Spiegelman lo conocí en Nueva York, donde viví durante un año.

Y en lo textual, ¿sos lector?

 Soy lector. De chico, mi primera lectura fue “El gran proceso a Eichmann” (risas)

¿Y tu tía era Hannah Arendt? (risas)

 No, pero me hubiera gustado ¡Te imaginas a los once años leyendo la “Banalidad del mal”! Ese es un chiste que no lo hice pero me hubiera gustado.

Para el próximo libro…

 Espero que el libro haga su camino, otro tomo II, ya no…

 “Goim” se tendría que llamar.

 Con Palomo, un dibujante chileno mayor que yo- a quien siempre admiré-, hice un libro que se lama “Satánicos”. El libro lo editó “Contracultura”, una editorial independiente. Fue en Perú, en el 2013. La editorial apostó por un librazo muy rabioso, que ridiculiza al grotesco establishment de la Iglesia católica. “Satánicos” salió justo cuando nombraron al Papa Francisco… Pero, retomando el tema de las lecturas, te cuento. Yo tenía un vecino que vivía con su madre. El padre no vivía y la vieja era también sobreviviente del Holocausto, húngara: la Sra Honisch. Cuando vino la guerra de los seis días, el pibe se fue como voluntario a Israel y nos dejó el acordeón, con el profesor de acordeón y varios ejemplares de “Bomba, el niño de la selva”, de la colección de Robin Hood. ¡Me encantó, me leí todos los libros de “Bomba”! Eso me abrió la puerta. Después leí “Sandokán”, de  Emilio Salgari, leí Julio Verne. Leía, leía, leía.

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POETIC-GOLEM

(Versos Golem: El ruedo del muerto: mitad verdad, mitad silueta. Como se buscan la figura y la palabra, en eterno desencuentro)

  ¿Leíste poesía alguna vez?

 No… pero…

 ¡Todos tienen un pero con la poesía!

 Lo que hice fue parodiar la poesía establecida, en una historieta que se llamaba “Trópico de cáncer”. Pero la poesía es un género que me gusta y respeto, aunque reconozco que no soy metódico. Hay una poesía que me gusta mucho, de un autor cordobés que publicó bastante. Se llama Oscar Smith. Me llamó la atención que mi hija, a los dieciocho años, empezara  a leer poesía.

También, vinculado a la poesía, está Lucio Greco.

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Él escribió unos poemas que tienen que ver mucho con lo político y los reunió en un libro que se llama “Década Zombie”. Me pidió que yo le hiciera un dibujo. Lo hice y después me copé, le hice más dibujos y le hice el título de la tapa, porque coincidimos en una poética… Él recita con un micrófono, con dos tipos que tocan  la guitarra, muy de sótano punk. La gráfica es la mía. Ahí  tenés,… tengo una pata poética. Lucio, por ejemplo, la hace a Evita comiéndole la concha a Cristina. Llevado a la poesía, a mí me precio muy bueno.

 Podría ser muy pertubador…

 ¡Es perturbador! Un día para la “Barcelona” entregué uno de los dibujos que hice para él. Era uno de Cristina Kirchner, que venía de la Patagonia matando gorilas a troche y moche. En uno de los dibujos, se ve a Cristina con un sable y sosteniendo una cabeza de gorila. Lo titulé “Volveremos, Cristina 2019” ¡y lo mandé!… ¡Me querían matar! Otros se coparon. Los cristinistas, los que están muy metidos y besan su foto… ¡Bien! y otros cristinistas me decían: “el dibujo de Cristina no colabora para una imagen positiva de ella, porque la ponés muy violenta y abona el discurso de la derecha, ¿Por qué no lo hiciste a Macri con un pobre…?” Yo no distribuyo ondas positivas, hago humor gráfico.

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 LA PALETA GOLEM

 (¿De qué color era el principio del mundo? De un color tan primario, que apenas se distinguía la verdad de la muerte)

 Al principio hablaste de los límites y el humor siempre está en el límite…

 Yo creo que lo que marca los límites del humor, para mí, es el horror. Al horror no le pedís que se le ponga límites, ¿por qué se los vas a pedir al humor? Para mí el humor es la contracara del horror. Y, en cuanto a los límites, es relativo. Mirá, del teatro, me gusta el género que aborda Carlos Belloso o el que hacían “Los Melli” porque están en sintonía con la poética, con lo que a mí me preocupa de lo opresivo. Ellos se vestían como las juventudes hitlerianas, terminaban cada rutina con un “Buenas noches, Argentinien” Cuando los vi en el Parakultural ¡quedé loco! Cuando Carlos Belloso apareció haciendo Mamá Pierri, en la presentación de mi libro, yo pensaba: ¡Ay, chicos! Él lo llevó a lo teatral de acuerdo a su cabeza. El tipo es una bestia haciendo Mamá Pierri, ¡es peor que lo que ves en mis dibujos! 

 Es que hay una poética en tu trabajo. Recurrencias que producen sentido. Una, ya lo dijimos, es el trazo grueso. Y también un ritmo más similar a lo poético que a lo narrativo, justamente, porque armado  como un collage, el libro no presenta una continuidad argumental,  aunque sí otras continuidades. Por ejemplo, la aparición del color. De golpe, aparecen como manchas de color.

 Tenía claro que la tapa sería ser blanca, amarilla y negra. Y, después, tenía muchos dibujos hechos que, al ponerlos en el libro, armaban un “cachivache”, había mucho color. Entonces, decidí ir a una cosa más minimalista y poner tres colores, azul, rojo y  amarillo. Salvo los retratos, hechos a lápiz, en general,  el color aparece en toques para resaltar. Y, en otros casos, es arbitrario.

 

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SÚPER WIESENTAHL (UN GOLEM DE INFANCIA)

(Cuando Dios lo deshizo, el fantasma del Golem fue tras su padre. Aún hoy, de tanto en tanto, se ve la sombra de un viejo cansado, perseguida por una estela muda)

Sobre Wiesenthal, ¿sigue siendo hoy en día un tipo que vos admirás?

 Sí, es una fascinación, yo lo llevo al nivel de un justiciero. 11722367_10205732534286595_5108312642709992759_oEn mis aventuras más fabulosas, participaba en el secuestro de Eichmann. Yo tenía un gran odio, a mí que no me vengan a decir que el odio no colabora…El odio es un sentimiento humano, vos lo traducís y lo metabolizas, pero no podes sacarte el odio. Por otro lado, está lo de trabajar con defectos físicos. Yo hice cosas con la mano de Scioli, pero con un sentido político. Y uno se tiene que hacer cargo de eso. El mismo Scioli lo usó como caballito de batalla. Hice al pelado con bigotes, que aparece en la masacre de Ezeiza,  en vez de con un fusil, con el brazo de Scioli. Para mí es un momento bárbaro, era la derecha blandiendo la mano de Scioli. El humor para mí  es  mezclar cosas que están sueltas, no solamente hacer algo gracioso con globitos.

Así se hace un poema, con recortes.

 Bueno, es un poema entonces.

Claro que sí, no tiene que ser trágico. Pero volvamos a  Wiesenthal. El caso de él, es comprensible, estuvo en un campo. Pero pensar la actitud de vivir en función de enemigo…

 Es que un súper héroe es un personaje de ficción. Puede haber un súper héroe, cuyo único motivo sea vivir en función del odio para hace el bien,  para hacer el mal. Yo no les pido a esos súper héroes positivismo. 

 

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UN GOLEM INVOLUNTARIO

(Sin buscarse, se encontraron en el bar Rayuela,

parece un ironía, una irreverencia,

pero ahí, en el cielo, se rozan verdad y  muerte)

 ¿Y el Golem?

 El Golem es un recurso, es una imagen, no es más que eso.

Pero, casualmente, vos decís que cuando concebís algo predomina primero el dibujo sobre la palabra, y el golem era el hombre “falladito” porque no tenía lenguaje, era pura imagen. Salvo la palabra verdad, en su frente-  אמת (Emeth). Los dibujos tuyos del Golem vienen sin palabra, pensamos que era voluntario.

 Te voy a confesar algo,  nunca me imaginé que iba a poder llenar un libro con una temática judía, sin hacer humor judío tradicional. En un momento tenía que buscar recursos ligados a lo judío y dije: “El Golem”. Lo usé como una imagen, ni siquiera estoy empapado de cómo fue su historia.

 Lo curioso es que estuvimos hablando toda la entrevista de la verdad y la muerte. De los horrores de la historia iluminados a luz del humor, del límite entre lo hipócrita y lo horroroso.

 Pero fíjate que, hablando de súper héroes, el Golem lo es. Lo crea un tipo que quiere defender a su comunidad, un tipo que tiene súper poderes. Digamos: el rabino Lew. De hecho, yo tomo el tema de otro súper héroe: Superman. Superman es creado por un guionista del barrio de Brooklyn, de familia judía. Cuando se va a destruir el planeta Kripton, lo meten en un cohete y lo lanzan para que se salve. Y a Moisés lo meten en una canastita a orillas del Nilo. Los dos son rescatados, los dos caen en mundos ajenos y los dos tienen súper poderes. Los tipos construyeron el personaje con intención, no fue inconsciente.

grupal final

 

 

 

 

 




HAMLET, CON GUIÓN DE WOODY

Por Víctor Dupont

Los anormales: acerca de la rutina y afines

QUÉ PASO CUANDO NOS PARAMOS

 Es probable que el verdadero secreto de la rutina sea su mordaza sobre el tiempo.

La acción caníbal de Cronos preocupa a cualquier hijo devorado. Quizá no nos haya sido tan urgente preguntarnos qué es esta cosa, esta cosa que pasa o nos pasa. Qué es esto que viene desde atrás, transcurre por no sabemos dónde y va, suponemos, hacia algún lado. No. Tal vez lo más urgente fue cómo vivimos el asunto: cómo atravesarlo. Cómo cruzarlo. Algo sucedió desde que nos paramos en dos patas. Y, si bien algunos monos preguntones de la tribu insisten en indagar- con audacia y tesón- qué es el tiempo, los pastores que verdaderamente dirigen la batuta de la jungla van por otros barrios. Nobleza obliga: los monos curiosos y ociosos nunca pudieron frente a las órdenes y organizaciones de los mandamases.

LA THÉORIE D´UN SINGE FRANÇAIS

Planteado el enigma, el telón abrió la comedia del tiempo.

La varita que midió el misterio fue – quizá hace mucho y para empezar con un primer acto- el pulso de las lluvias, de la cosecha y de la siembra. El pulso de los cielos, de las estrellas. La cosa acabó con el pulso de los mitos, para concluir con una escena magistral, entre ágoras, monos pensadores y pastores emperadores.

Pasó también mucho, mucho – segundo acto – y se impuso un dios, único y vengativo. Con paciencia, una casta sacerdotal pronunció que ese dios se adueñaba del problema y fue la medida, al punto que los monos obedientes lo llamaron  la eternidad. (El misterio, como siempre, perseveró y eso lo notaron los monos ociosos, que insistieron en escribir comedias de más de tres actos, que aún preguntan y no responden, problematizan, joden y no colaboran.)

Pero, en un momento difícil de precisar – tercer acto – y como respuesta a tantísimos asuntos, los pastorcitos de este cuento decidieron organizar más eficazmente a los hijos de Cronos. Quizá, al calor de descubrimientos geográficos, de circunnavegaciones frenéticas, de levantamiento de nuevas ciudades, de pólvoras, imprentas y medios de locomoción; quizá, al calor de reformas demográficas -los monos son peores hacinados que en la jungla-, de enfermedades imparables, de proliferaciones de monitos pobres; quizá, por todo ese mamotreto, los pastorcitos decidieron organizar el tiempo en acciones y diagramarlas en espacios cerrados.

Un mono francés llama a este asunto “Disciplina”.

También podemos pensar en una pariente muy cercana de la disciplina: la rutina. Excelsa ella, y mordaza del tiempo.

Acá estamos, entonces, en el tercer acto de esta comedia y con el temita que nos compete.

(El misterio, como siempre, persiste: qué es el tiempo.)

 

QUÉ PASA CUANDO NOS SENTAMOS

Así como hay instituciones de secuestro (la escuela, el cuartel, el hospital) y de encierro (la cárcel), también podemos detectar rutinas compulsivas o subrepticiamente compulsivas.

Para seguir un segundo más con nuestra fábula, los pastorcitos pidieron a los monos que sentaran su culito de una vez. Mientras imagen 1más niños, más sentados debían estar. Un pastor cruel -disfrazado de mono ocioso – escribió: “(…) Al principio se envía a los niños a la escuela, no tanto con el objetivo de que aprendan algo, sino más bien para que se acostumbren a permanecer sentados y a hacer exactamente lo que se les dice.” (El autor de estas palabras se llamó Kant.)

Un mono que se para en dos patas no se sienta tan fácil.

Y la disciplina no se acepta así como así. Eso corre con la inyección del tiempo normalizador. Entonces, nacen rutinas abiertamente compulsivas, como las laborales (el operario que atiende el torno, el telefonista y el teléfono, el administrativo con sus papeles); o rutinas subrepticiamente compulsivas, como la vida de una ama de casa.

¿Quién no recuerda el rechazo cuando, de chicos, no queríamos sentar nuestros culitos? El timbre marcaba el tiempo del recreo. El timbre anunciaba su fin. El comienzo de una clase. El término de otra. De marzo a diciembre. Exámenes y vacaciones.

¿Y las miradas de las telefonistas, de los operarios, de los administrativos? Esa sombra fantasmal, ¿no es la huella inconfundible de la rutina?

Toda acción rutinaria tiene un correlato psicológico. Por eso, los supuestos desvíos que los pastorcitos malvados del cuento nos deparan son, en verdad, mordazas más fuertes: las vacaciones y el ocio son partes -¡y de qué forma!- del plan.

 LA GUERRA DE LAS COSTUMBRES

Para Nietzsche, la costumbre es una autoridad superior, un ordenamiento, una voluntad de dominio. En tiempos, por él mismo calificados como “prehistóricos”, las comunidades temían en la transgresión de las costumbres algo terrible: “Todo uso supersticioso nacido sobre la base de un azar falsamente interpretado impone una tradición que es decente seguir; emanciparse de ella es, en efecto, peligroso, más pernicioso todavía para la comunidad que para el individuo (…)”.

En este período -el más largo de la humanidad, configurador de las costumbres- el hombre más moral es el que se sacrifica al hábito. El individuo debe ser inmolado: así lo exigen estos preceptos que nuestros ancestros se propusieron.

Se trata, según Nietzsche, de “criar a un animal al que sea lícito hacer una promesa”. En criollo: sentar cabeza. El monito de nuestra fábula tiene que ser preparado, tiene que poder vincularse a un futuro. Para eso, las costumbres deben dejar sus marcas. La pedagogía arcaica echa mano de herramientas bien sutiles: la crueldad, el dolor, el sufrimiento. Gracias a estas técnicas, el hombre moldea su conciencia y se fabrica, con lentitud, su capacidad de prometer. La comunidad garantizará que cumpla. Si no, el castigo.

Tenemos, pues, los elementos. Promesa: capacidad de lealtad, fiabilidad. Memoria: huella sobre el cuerpo, garantía viva del fuego de la costumbre. Castigo: consecuencia por incumplimiento. Obediencia: una capacidad, según Nietzsche, que “ha sido hasta ahora la cosa mejor y más prolongadamente ensayada y cultivada entre los hombres.”.

Esta directriz del pensamiento fue desarrollada desde primitivas épocas hasta hoy, donde su último producto continúa con el cincel y aún moldea la obediencia.

 

IMAGEN 2UNAS CUENTAS

El día tiene veinticuatro horas. Ocho usamos para dormir. Nos quedan dieciséis.  En otras ocho tenemos que trabajar. Nos quedan ocho. Para desayunar, almorzar y cenar, supongamos, perdemos dos horas y media. Nos quedan cinco horas y media. Viaje al trabajo, ida y vuelta: supongamos, dos horas. Nos quedan tres horas y media. Supongamos una hora perdida más para el aseo. Quedan dos y media. El programa de Tinelli dura dos horas y media. Nos quedan cero horas.

LA CRUZADA DE LOS REFRANES

No podía faltar la moral normalizadora del lenguaje. A los pastores les gustan, en especial, los refranes.

El refrán resulta el acompañante obligado de la costumbre; lo avala, lo acentúa y materializa. El refrán, un saber añejado, sin embargo, premia a sus cultores con una tranquilidad y una sapiencia dignas de envidia.IMAGEN 3

Cuando el tiempo se medía por la casta sacerdotal y el dios prometía eternidad, el hombre cosechaba refranes de cultura campesina.  Más tarde, luego de las llamadas revoluciones burguesas y con el advenimiento de la vida urbana, el mono de los refranes dejó lugar a su hermano bastardo: el mono de tópicos. Un animal que se alimenta con lugares comunes, con clichés.

Un animal así debe exclamar que la luna es blanca. Se debe poner unas anteojeras y pensar a los aristócratas con sus lentes, moviéndolos; a los plebeyos que escupen; a los malos, con sus risas malvadas de telenovelas; a los “chorros” con su vocativo “amigo”; a los curas con sus inclinaciones pederastas; a las madres, siempre abnegadas.

DE NUEVO HACIA LA RUTINA

El animalito ya no sólo promete. Ahora obedece. El próximo paso, para su mayoría de edad, es someterse a la rutina. Y volvemos al comienzo. La rutina completa el círculo del animalito prometedor. Maestra de la vida moderna, la rutina se constituye, firme. Bajo su amparo trabaja la fuerza de una pasión triste: la seguridad. Quizá, su clave. La rutina nos da seguridad física, indispensable para las otras: política (y su custodia policial, en sentido etimológico del término); psicológica (custodia del diván o de gabinetes terapéuticos); metafísica (custodia del sacerdote).

Nos queda, sin embargo, un asunto importante: la creencia.

UN PASTOR LLAMADO PASCAL

Sería, pues, bueno que se obedezcan las leyes y las costumbres porque son leyes…Pero el pueblo no es susceptible de esta doctrina; y así como cree que la verdad puede encontrarse y que se halla en las leyes y en las costumbres, las cree y considera una antigüedad como una prueba de su verdad.”

En otro pasaje de sus “Pensamientos”, este pastor llamado Pascal muestra con prolijidad por qué es sensato y racional creer en Dios.

Discute con su interlocutor imaginario, quien le dice:

Se me fuerza a apostar, no se me deja en libertad; no se me deja, y estoy hablando de tal manera que no puedo creer.”

El pastor, orondo, contesta:

            “Queréis llegar a la fe y no conocéis el camino; (…) aprended de quienes han estado atados como vosotros y que ahora ponen en juego todo lo que tienen (…) Seguid la manera como han comenzado; haciéndolo todo como si creyeran; tomando agua bendita, haciendo decir misas, etc. Naturalmente, hasta esto os hará creer y os embrutecerá.”

El pastor sabe: con sólo cumplir la rutina de la creencia, aunque no creamos en ella, la creencia llegará sola.

Podremos no creer en Dios. Sin embargo, las pequeñas rutinas de persignarnos frente a una iglesia, de bautizar a nuestros hijos, de “hacer de cuenta que” el agua es bendita hace a la cosa. Ese conjunto pone la creencia a trabajar por nosotros.

Un día nos despertamos y descubrimos a nuestra fe, intacta.

AL PASAR

Problemitas de los monos ociosos.

Ley y regla.

La ley retrasa siempre con respecto a la regla. Cuando la ley cierra sus puertas a la regla, aparecen todas las anormalidades de lo legal.

El miedo a cuestionar la ley.

La ley que instaura el delito.

La diferencia entre operación y protesta.

Los monos ociosos dicen que hay muchos “monos republicanos, democráticos y legalistas” atrapados en un dilema que desconocen.

CRISIS DE LA OBEDIENCIA

Pero, ¿por qué obedecer? Porque sí. O porque es cómodo. Porque la verdadera eficacia de la autoridad es su carácter incomprensible.

La siguiente historia la conocemos. Desde la profundidad de la noche, un espectro le habla a Hamlet. Sabemos que se trata de su padre. Papá sufre. Las tinieblas duelen en su abismo. Papá pide vengarse. Papá fue asesinado. Papá es un alma en pena. Y el culpable de esto el tío de su hijo.

Así habló aquel fantasma. Habló e imprimió la huella imborrable de su mandato. Constituyó a Hamlet como hijo y heredero. La herencia de la venganza. Y el pedido de clemencia para su madre. Herencia y clemencia parecen difíciles de conciliar.

Hamlet, entonces, demora.

Y al final obedece.

Pero, ¿obedece? ¿Fue clemente? ¿Vengó a su padre? ¿Aquel reguero de sangre y cadáveres certificó que cumplió o, más bien, incumplió? Si el padre -que siempre ha muerto- se parece a un fantasma; si su voz -espectral- deja caer sobre nosotros mandatos, ¿siempre obedecemos? Quizá sea al revés. Pensemos, por un segundo, si la torpeza y la pereza no nos condenan a lo contrario. Tal vez nos condenen a no cumplir ni a obedecer jamás, por más que lo deseemos. Pensemos no tanto en una rebelión de Hamlet contra su padre y contra su mandato. Pensemos, como al principio de la nota, en una comedia. En otra. La comedia de un Hamlet que no puede vengar a su padre. Un Hamlet torpe. Que realiza las acciones sin eficacia. Un Hamlet que, al revés de los héroes griegos, mientras más quiere cumplir el designio oracular, menos lo realiza. Un Hamlet guionado por Woody Allen, por ejemplo. Un Hamlet que intenta infructuosamente vengar a su padre, no puede por su idiotez y un día despierta y descubre que no hay moral, que puede besar a Ofelia y a su tío y a la madre y olvidarse de la ignominia. El fantasma del padre se hartaría y se iría a molestar a otro culposo, a otro príncipe contrariado y le simularía que es su padre muerto. Al final, los enredos llevarían a todos -vivos y muertos, padres e hijos- a asumir que es difícil ser torpes y desobedecer, pero podría resultar un escape ante la tentación de cumplir los mandatos.

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DEUS EX MACHINA: LOS MONOS TORPES

Ahí es cuando entra una jauría de monos torpes. Son parecidos a los ociosos, pero no tan inteligentes. Parecidos a los pastores, pero no tan precisos. A su paso, provocan desmanes por su propia tontería. Les cuesta atender bien los teléfonos o hacer las tareas administrativas. Las monas torpes son pésimas amas de casa. Algunas quieren recitar refranes y los pifian: “A palabras necias, oídos gordos”; “panza llena, corazón con tiento”. Estos monos y monas quieren obedecer y, cuando pretenden cumplir una orden, siempre hacen algo mal. El culito no se les pega muy bien a la silla. Y encima son insomnes y huérfanos. Los pastores admiran su solicitud. Aunque no comprenden su ineficacia.

Cuenta la leyenda que los monos ociosos los estudian y los observan con minucia. Falta poco para que baje el dios, acomode los conflictos. Falta poco para que los torpes y los ociosos puedan aliarse y los pastores se dejen de joder con los refranes, las rutinas, las disciplinas, las costumbres, la obediencia, las mordazas, las leyes y las creencias.

Para esperar o precipitar ese momento, hay que escribir muchas comedias y desaprender no pocas severidades.

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BIBLIOGRAFÍA

-La cita sobre Kant pertenece al libro “El espinoso sujeto”, de Slavoj Zizek, Paidós 2011.    

-Las citas de Nietzsche pertenecen a “Aurora”, Editorial EDAF, S.L. 1996.

-Las citas de Pascal pertenecen a “Pensamientos”, Alianza Editorial, 2009.

 




OJOS DE MENTA

Por Josefina Bravo.

Los anormales: Sobre Wilkilén, personaje de “La saga de los confines” de Liliana BodocFoto1

LA MAGA HUÉRFANA

Una niña nació y, para cumplir el destino de maga, su madre caminó a la muerte. Nacer al dolor y a la ausencia, nacer al tiempo robado para el amor, ese fue el precio. Una madre muerta después de dar a luz, un padre que no volvió de la guerra. Un mundo que la recibió en su entera inocencia.

Foto2Y ella, sin cuestionar la falta, se brindó toda al amor.

De nombre Wilkilén, creció mujer. Pero, aun más, creció niña: en su infinito asombro de mundo y en su forjar realidad, a puro juego.
Niña, en su cantar los quehaceres, aunque ello entorpezca su trabajo.

Niña de presente sin urgencias, niña del instante.

Niña, en la manía de hablarse a sí misma y mantener largas conversaciones con la tierra, las plantas, los animales.

MENTA, NO TE ESCONDAS DE MÍ

Wilkilén no busca, llama a la menta. Buscarla sería no tenerla en cuenta. Entonces, la invoca, la dice, la nombra. Como si intuyera el poder de las palabras, anda por Los Confines, a puro nombrar. Ama a la menta, que le permite beber su sabroso jugo. La ama y la llama. Al pronunciar su nombre, le pide que no se esconda de ella, que se muestre, que se entregue a su destino de jugo: bien agradecido será.

Y la menta se entrega, como el amante a la amada: si puede, facilitándole las cosas. Foto3Entonces, ella sigue en el paso que soslaya al mal. Inmune a contaminaciones de ética y moral, echa a andar su instinto.

 

Y, según le indique la luz de unos ojos, sus manos–lunas- ajenas al cuerpo niña, destrenzan su cabello para soltar el brillo de la inocencia.

Pero funciona sólo a veces y por la noche.

Luego se hace el día y el cabello se trenza. Y apretado –resguardado- queda el amor.

LLORAR LA LUZ

Avanza la guerra hasta pisar Los Confines. Ya huele a muerte y le advierten: los que vienen encarnan la crueldad, expiran odio y pueden dañarla.

Wilkilén escucha, pero sus oídos no creen. No puede siquiera imaginarlo, menos aún, comprender el desamor. Y, aunque el mundo atrase los días, alargue las horas, demore los segundos, llega el momento. Por única vez siente miedo, cuando sus ojos ven los del odio. Y comprende.

La niña ofrece pelea, no se da por vencida.

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Pero, para ser maga hasta el final, el costo –infinitamente injusto- siempre es alto. Se repite una y otra vez, en todos los mundos. A aquellos seres de luz, con esa fuerza y vitalidad arrasadora, con esa energía potente y contagiosa, les llega el momento de pasar más hondo por la grieta.

Por eso, los ojitos puros de Wilkilén -ni en ese instante, contaminados de maldad- ven, finalmente, la cara del horror.

El mundo cierra los ojos para no ver; tapa sus oídos para no escuchar. Hasta que el amado cesa el sufrimiento de la inocente y le obsequia el sueño eterno.

Entonces, La Muerte pone el grito en el cielo.

Y, aunque el mundo sabe: para eso había nacido, ese era el propósito de la niña.

Aun así, el mundo la llora.

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Nota: Imágenes de la escultora María Gabriela López.




YENDO DE LA CAMA AL LIVING

Por Lourdes Landeira y Florencia Paz Landeira

Anormales: Sobre Pauline Zkerra, prostituta indignada y consejera de Barcelona.

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Cuando la conocí, en una primavera porteña de hace muchos años – más de veinte –, Paula andaba las calles de Buenos Aires. Rodeada de amigos y, en general, con una sonrisa a medio guardar que soltaba ante cualquier gesto cómplice. Y esa luz: sombra bajo el rostro alerta, por si tocaba pelear, ¿viste?

Cuando la visité en Barcelona, en el 2010, me invitó a su casa okupa – previa consulta a sus compañeros –. Seguía siendo Paula, algo más rubia, un tanto más delgada, muy segura en su caminar y en su saltar los molinetes para no pagar el subte. Yo nunca lo había hecho, pero al lado de ella me salió tan natural. Sus amigas la llamaban Pauline y ella brillaba, mientras me mostraba el barrio. Algunas noches, con más o menos nubes, salía. ¿Vale?

Cuando conversé con ella en la semana preelectoral argentina 2015, se corrieron todos los velos y me dijo: “Es una explosión de vida, una luminosidad, a veces me siento tan feliz, que siento luz”. Bonito, ¿no? Es Pauline Zkerra, consejera del distrito Ciudad Vieja de Barcelona. Ciutat Vella, en catalán.

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Cómo no pensar en cuánto nombran los nombres: a veces para dar identidad, a veces para estigmatizar. ¿Qué divergencia o avenencia habrá entre puta y trabajadora sexual? O entre activista y okupa, entre inmigrante e ilegal, entre ciudadana y desocupada, entre feminista y femenina, entre indignada y política. Entre Paula y Pauline.

ENTRE LA RAMBLA Y LA ASAMBLEA

¿Cómo llegaste a ocupar el lugar en el que hoy estás?

Mi cargo es consejera en el distrito centro de Barcelona, que ocupa cuatro barrios, el Raval, el Casc-antic, el Gotic, el Barceloneta, ¿vale? Es donde está el puerto, las ramblas de Raval, el ayuntamiento, donde van todos los turistas; es la zona más potente, el distrito más centralizado, por decirlo de alguna manera. Hasta ahora el cargo era ocupado por personas elegidas a dedo por los partidos políticos. Esta vez, a raíz de las demandas al estado español, después del 15 M, salieron, pues, reclamos desde el pueblo, que no estaba contento con cómo se están perdiendo derechos sociales en España y en toda Europa. Se dice que se sale de la  crisis, pero es mentira. Aprovecho a decir que Mauricio Macri apoyó la campaña de Mariano Rajoy, quien metió a España en la crisis de derechos sociales, no solo económicos. Porque la gente  piensa que el derecho social y humano se gana de un día para el otro y no es así; es muy difícil de conseguir y, a veces, tan fácil de derrumbar.

FOTO 3¿Qué sucede en España en esa materia?

Rajoy ha sumido al país en una crisis absoluta. A tal punto que ahora una ley que dice que viene a cuidar a las personas, prohíbe el derecho a la manifestación y el hacer fotos a los policías cuando están asesinando. En lo que es mi especialidad, el trabajo sexual, la ley dice que cuida a las trabajadoras sexuales; entonces, prohíbe el consumo del trabajo sexual, porque lo considera la esclavitud del siglo XXI y enuncia que se va a castigar a los clientes. Pero dos artículos más abajo, esta ley mordaza dice que la trabajadora sexual, que no cese en su trabajo cuando un policía se lo indique, recibirá una advertencia. Si hay una segunda vez, se le hace a la mujer una multa de 500 euros; si una compañera se enfrenta al funcionario de turno por tercera vez, la multa es de 10.500 euros. Es decir, que una mujer puede deber- en un día- 11.000 euros al estado español. Y esa es la manera en que ellos quieren acabar con la esclavitud. Con el cliente, nada; nunca jamás se castiga al hombre. Lo mismo pasaba en Argentina con los edictos policiales en alguna época; yo los sufrí, la policía decía que no te perjudicaba, pero la que iba a la cárcel era una, las violadas, maltratadas, humilladas: las trabajadoras sexuales. Estas leyes, en muchos países, avalan los asesinatos hacia las trabajadoras sexuales, sobre todo, contra las mujeres, las que más sufrimos la violencia institucional.

No terminaste de contar cómo llegaste a ocupar tu cargo de consejera.

Estoy en un partido que es independentista,  la CUP (Candidatura de Unión Popular). Se diferencia de los otros partidos por ser anticapitalista y anti patriarcal. Ahora, estamos intentando que realmente sea feminista. Ellos invitaron a participar a los movimientos sociales, organizados a raíz de la crisis. “Prostitutas indignadas”, el colectivo al que pertenezco, es anterior a la crisis. Nosotras veníamos peleando contra la ordenanza cívica que intenta marcar cómo una persona debe comportarse para ser correctamente cívica. Y dice que las trabajadoras sexuales no pueden negociar en las calles. Queremos regularizar el trabajo sexual. Hicimos una movida muy fuerte en todo el mundo y por eso nos ofrecieron a nosotras una candidatura. En nuestro colectivo, se decidió en asamblea que fuese yo en la lista, porque soy la más feminista, políticamente hablando. Se hizo una reunión, se invitó a los cuatro barrios a llevar sus candidaturas y a defenderlas. Y aquí estoy. Soy la única de nosotras, pero no significa que estoy sola, solo soy la cara visible; sin ellas, mis compañeras, no soy nada. Es un poderío de mujeres en el que estoy arropadísima.

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¿Cómo fue hacer campaña política?

Al principio me costaron los encuentros, pero siempre dije y digo que soy trabajadora sexual. A la gente del barrio le encanta, me paran por la calle, me hacen preguntas. Ahora, hay otra gente que me ha cuestionado que vaya diciendo que soy puta. Me pasó en un programa de radio: el conductor me dijo que él era cojo y no iba diciéndolo por todos lados. Claro, le dije yo, pero vas diciendo que eres conductor de radio y esa es tu profesión. Y mi profesión es ser puta y esto es lo que digo. Y si tú tienes un problema con la palabra puta, pues es tu problema. Da miedo, pero no paraliza, el miedo te lo trabajas un poquito. Lo que más tengo es el hablar con mis compañeras. Ellas me pagaron la campaña. Era trabajar o hacer la campaña. No es cuestión de que los partidos te paguen la militancia, pero sí de que se revea, que se solventen tus gastos. Trabajo con los militantes de base, que no cobran nada y no estoy de acuerdo con eso, porque significa que solo puede hacer política quien tiene recursos económicos. La CUP triplicó los votos en mi distrito. Fue todo un logro.

DENTRO DEL RECINTO (¿LUCES?, NO)

¿Qué implica ejercer el cargo?

Es mucho trabajo y mucha responsabilidad. Y está también el miedo: a lo que no sabes, a no estar al nivel de la confianza de la gente que ha apostado por ti, a no lograr un cambio real, a que todo el esfuerzo por lo que se ha peleado todos estos años caiga en saco roto. Mi partido es nuevo, no éramos políticos, somos personas de la calle que ahora somos políticas. No conocemos todas las herramientas, todas las leyes, estamos aprendiendo. Los que sí son políticos profesionales usan esto a su favor. Te doy un ejemplo: hubo un debate sobre si luces sí o luces no para la navidad. Para mí, la respuesta era muy simple: luces no. Ese dinero se puede invertir en guarderías, comida, lo que sea, ayuda para la gente que no tiene dónde vivir, porque los bancos que lucraron durante dos décadas ahora expulsan a los que no pueden pagar la cuota. Muy simple: luces, no. En cambio, los políticos con experiencia hacen grandes discursos sobre por qué poner las luces. Es una pérdida de tiempo, yo soy simple, no académica; y la gente lo agradece y mucho, la simplicidad y también el compromiso.

 

Hablemos de feminismo.

Antes te decía que soy la más feminista de mi espacio. El temFOTO 5a es que las otras compañeras no se asumían como feministas, por sentirse rechazadas por el feminismo institucional. Entonces, ha surgido el feminismo de las trabajadoras sexuales, que se inscribe en los nuevos feminismos. El feminismo institucional aparece como un concepto escrito pero, en verdad, tiene que ser un proceso. Necesitamos, hombres y mujeres, asumir qué significa el feminismo y entender que no hay un solo feminismo. Las mujeres musulmanas pueden tener uno, las lesbianas, otro; las heterosexuales, otro; otro, las amas de casa y, por supuesto, nosotras, el de las trabajadoras sexuales. Se trata del análisis de la sociedad machista en la que vivimos y en pensar cómo queremos revertir esa situación. Eso es lo que intentamos hacer. Una cosa es lo políticamente correcto en todo el mundo. Somos iguales, tal y Pascual pero- de hecho- en nuestro partido, que se define anti patriarcal, estamos haciendo un protocolo para evitar agresiones machistas.

¿Y lo femenino?

El ser femenina y el disfrutar de serlo, para mí, es un poder; por más que sea una construcción cultural, lo tengo, lo disfruto, lo vivo y me gusta. Es una cosa que reivindico mucho, en cada acto social que hago soy exageradamente femme; no porque seas femme eres tonta, o te tienen que faltar el respeto o estás provocando a alguien. Creo que habría que darle más valor a la femineidad y no tanto a las masculinidades, que ya lo tienen. En general, las mujeres que han llegado al poder son muy FOTO 6masculinas. Y no creo que sean valores a resaltar. Sí lo son el cuidado, el cariño, el respeto, la atención; eso hay que poner en alza. El vestido de la asunción me salió muy caro, pero no fue casual, una mujer femenina no tiene que vestirse de modo simple. No, esa es una de mis reivindicaciones. Y le hago mucho hincapié. La ropa es el juego con que nos divertimos los adultos, ya está, nada más, no por eso te tienen que violar, ni que tocar, ni que decirte nada.

EN LA SALA DEL TRABAJO

¿Qué pelea dan las putas indignadas como colectivo?

En la CUP creamos el programa sobre trabajo sexual; por primera vez, se hace un programa donde se habla de anticapitalismo en la prostitución. Decimos que no queremos trabajar para terceros. Pero, en caso de que una mujer trabaje para un tercero, ella tiene que tener más beneficios económicos que el empresario. Invitamos también a la reflexión de la dignidad del trabajo, entendemos que- en esta sociedad- no existe un trabajo digno, sino que hay explotación a tutti pleni, a todo el mundo. Siempre que damos una charla, un discurso, preguntamos: ¿Tú te sientes digno en tu trabajo, crees que te están valorando? Y claro, la gente empieza a reflexionar. Nosotras tampoco decimos que es el mejor trabajo del mundo. Yo misma, no sé qué hubiera hecho si hubiera tenido otras oportunidades, otra realidad. Pero no puede pasar que una mujer como yo, que llevo trabajando más de treinta años, no tenga derecho a nada porque he sido prostituta y mi trabajo no está reconocido. Quizá, en una sociedad más justa, donde hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades, las trabajadoras sexuales replantearemos si la prostitución es válida. Entendemos que es patriarcal, pero no es verdad que el abolicionismo solucione la realidad de las trabajadoras sexuales, sino que ayuda a aumentar el estigma de lo que significa ser puta en esta sociedad. Y nos castiga, nos empuja a la clandestinidad y nos deja más vulnerables. Si nuestro trabajo estuviera regulado, podríamos acceder a derechos que hoy no tenemos. Las abolicionistas invisibilizan nuestra capacidad de decisión.

¿Cuál es el estigma de ser puta?

Ser puta está muy mal visto. Eso viene junto a que todo lo relacionado a la feminidad y a la sensualidad de la mujer tiene que ser castigado. Se avanza en todo el mundo sobre derechos del colectivo lgbtiq (lesbianas, gays, bisexuFOTO 7ales, trans, intersex, queer), pero el aborto está prohibido. Que una mujer se apodere de su sexualidad está prohibido. Nos castigan porque tenemos la capacidad de utilizar nuestros genitales, nos hacen ver cómo víctimas, y no es tan así. Cuando un hombre está frente a una trabajadora sexual, él se siente vulnerable, tiene que pagar por un deseo construido socialmente como incontrolable. Esto nos da un poder económico: cobrar un dinero por algo que ellos están deseando, nuestras vaginas, nuestros culos, nuestras bocas.

Las abolicionistas suelen decir que si la prostitución fuera una profesión, entonces, estaría en la oferta posible para las niñas a la hora de elegir trabajo.

Yo he sido trabajadora sexual desde los 13 años, por supuesto, no es lo aconsejable, pero a mí me salvó la vida. Aun así, tenemos que evitar que niños y niñas tengan que hacer trabajo sexual. A otras les ha costado la vida, claro. Hay que tener, una vez más, una red de cuidados reales. Si después, ya adulta, tiene que apuntar para el trabajo sexual, que sea en las mejores condiciones posibles. Muchas mujeres eligen ser trabajadoras sexuales. Es el famoso tema del mientras tanto, qué hacer hasta que haya una sociedad sin condiciones de violencias y maltratos. El estigma hace que los hombres crean que las putas somos menos que nada, por eso se sienten con derecho a matarnos. Y esto en la prensa no sale.

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¿España tiene un índice alto de femicidios?

Sí. Y muchas chicas jóvenes parecen estar más relajadas, menos alertas, se olvidan todo lo que hemos sufrido nosotras para lograr el status social que tenemos las mujeres hoy. Permiten que los novios les controlen el móvil. Creen que el amor es de fidelidad absoluta, posesión, yo soy tuya. No sé si fallamos las madres en trasmitir, si es algo propio de la adolescencia. Y los hombres siguen imitando el modelo de lo que es ser hombre, dominador. Entonces, hay que trabajar con ellos y con ellas en que las mujeres no son su posesión. Los asesinatos son una expresión de la construcción social del eres mía o de nadie. No sé cómo es aquí, pero en España, cuando un hombre mata a una mujer, intentan sacarse el muerto de encima. Dicen: hombre de origen rumano mató, o latinoamericano. Si yo matase a alguien, dirían: nacionalizada española de origen argentina. Si es una violenta, es que no es de nuestra cultura. Eso me jode.

A LA INTEMPERIE CON COBIJO

Tu vida cambió radicalmente con esta nueva función, tenés un sueldo todos los meses, un trabajo al que ir todos los días, ¿cómo lo vivís?

Tengo mucho más trabajo y poco tiempo libre. La gente te para por la calle para proponerte cosas, tú tienes que llevarlo a tu partido, después al distrito. Que si las casas están deterioradas, que si creamos una cooperativa de trabajadores del mismo distrito para que hagan reformas; aquí juega mucho el tema de la gentrificación que expulsa a los antiguos vecinos europeos para que el barrio sea más blanco, más rico (como acá pasa en San Telmo). Los vecinos se organizan para combatirlo. Ya participaba en los movimientos sociales, pero ahora estoy más comprometida como consejera en las demandas de la gente, como que no se aprueben más hoteles, que el dinero del turismo se vea en la ciudad, que el turismo sea más respetuoso y no tan invasivo. Se ha perdido la familiaridad de la gente que vive en estos barrios. Y el dinero solo beneficia a los empresarios. Nosotras apostamos al negocio de proximidad, entre otras cosas. Suena muy bonito tener un sueldo todos los meses, pero también es un compromiso desde la mañana hasta la noche durante todos los días. Es una responsabilidad muy grande de la que estoy encantada y lo voy a hacer lo mejor posible. Y mucho más que eso, que soy una tía que aprende muy rápido.

FOTO 9Trabajo, compromiso, responsabilidades, ¿hay una contrapartida?

Cobrar un sueldo me da una seguridad, a corto plazo, porque es por cuatro años, nada más. Toda mi vida me sentí frustrada y culpable por ser trabajadora sexual; eso me hizo perder mi capacidad de fuerza, todo lo que aprendí, mi profesionalidad, perdí el tiempo buscando una solución y una salida de la prostitución. Cuando me empoderé en el trabajo sexual era grande, tenía 30 años. Podría seguir trabajando aun (tengo 44), de hecho, las que más cobran son las mayores, que son profesionales. Pero luego tuve un accidente y no pude seguir trabajando. Vale, trabajaba muy esporádicamente y me empobrecí muchísimo. Si yo ahora estuviera bien físicamente, con este sentimiento de libertad y empoderamiento que tengo, creo que es mucho mejor ser puta que ser política. Trabajaría en mi profesión y me financiaría yo misma el activismo, es lo que hacen mis compañeras. Si la prostitución estuviera reconocida y yo pudiera parar y cobrar el paro- el subsidio-, como se dice aquí…  Claro que este trabajo me da otros beneficios, yo podría pedir un préstamo, por ejemplo. De todas formas, me gustaría volver a trabajar en el sexo, con toda la experiencia  que he adquirido, con el empoderamiento, con la idea política que tengo ahora. Seguramente, lo voy a hacer después de estos 4 años.

¿En qué otra acción concreta estás embarcada?

Estamos intentando una acción con la huelga de mujeres internacional (strike women, como golpe para el estado) para participar en visibilizar las tareas no reconocidas de la mujer. Por el reconocimiento económico desde los estados de las tareas del cuidado. El sistema capitalista ha basado tosas sus estructuras en el trabajo invisibilizado de las mujeres. Se construyó el trabajo como natural, pero ha sido impuesto. Se derrumbaría la sociedad si cobráramos por nuestro trabajo. No pueden sostenerse las jerarquías del trabajo, ¿por qué una arquitecta tiene que cobrar más que un ama de casa? Las estructuras del trabajo son clasistas. Es tan necesaria una mujer que limpia un edificio como una que lo proyecta. En Europa las tareas del cuidado están relegadas a los inmigrantes, mayormente. No ven como profesiones la limpieza y el cuidado. No debería haber status.

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¿Ser inmigrante no fue un condicionamiento para tu candidatura?

No, tengo ciudadanía argentina y española. En general, no me he sentido discriminada porque soy blanquita. Y, en mi partido, la CUP, en ningún momento se hizo diferencia. Barcelona reúne muchas culturas y muchos países. Hay un argentino regidor, un puesto mucho más importante que el mío. Había gente que ni sabía que yo era argentina. Además, como partido independentista, se considera que todas las personas, no importa de dónde vengamos, somos parte constructora de un nuevo país, una nueva nación; entonces yo soy catalana, soy barcelonesa, soy parte de esto, porque lo estoy construyendo. Esa es la visión de mi partido. No luchamos solo porque sea independiente Cataluña, también por un país diferente, socialmente más igual. La CUP quiere salir de esta comunidad europea racista y clasista, entonces, si vamos a ser parte de Europa, que sea de una más justa. Es lo que anhelamos.

EL LUGAR DE LA LENGUA, CON O SIN NORMA (HABLO TODO EN FEMENINO)

¿Hablas catalán?

Yo soy barcelonesa. No puedo decir que soy catalana, porque no hablo el idioma. Lo entiendo y tengo metidas algunas palabras del cotidiano. Pero mi trabajo es en catalán. Los plenarios, las reuniones son en catalán, entonces, claro que lo entiendo. Como Barcelona es bilingüe, hasta que me metí en la parte institucional, no tuve la necesidad de hablarlo. Ahora todo el mundo me habla en catalán, por la normalización de la lengua, que le dicen. Yo dejé muy claro que no iba a hablar en catalán, ellos dicen que se va a dar con el tiempo. En algunas décadas será única lengua y todo el mundo lo hablará. Y, vamos, yo terminaré hablando catalán.

¿Utilizan lenguaje inclusivo en los plenarios?

El lenguaje inclusivo es un aburrimiento, pero entiendo que es un proceso. Ahora hablo todo en femenino. En los plenos del distrito, generalizo todo en femenino, entonces digo, todas nosotras las consejeras, aunque haya consejeros. En la asamblea de las trabajadoras sexuales, todos los documentos los redactamos en femenino. Porque creemos que es una manera de empoderamiento. El lenguaje es importante. También usamos mucho la palabra puta, para quitarle el estigma. Un amigo nos contó la versión de que la palabra puta significa, en una de sus acepciones, pensadoras. Dice que, en la antigüedad, cuando secuestraban a las griegas o a las romanas, se llevaban a las mujeres más guapas y las de clases más altas y con mayor instrucción, mujeres que podían tener un debate político e intelectual. Las hacían esclavas y los hombres que la sometían decían: ten cuidado con esta porque es una puta. Eso significaba que era una pensadora y que podía comerle el coco al tío. Es una definición que, más allá de lo que tenga de cierto, a mí me encanta, la hago mía.

¿Qué normas rompiste y qué normas te gustaría romper?

Llegué a Europa hace 15 años, quería conocer el movimiento okupa. A los 15 días fui a una reunión anarco-feminista y me invitaron a vivir a una okupa, me encontré con una artesana que había conocido en Uruguay y me fui a vivir con ella. Para mí fue terrible, porque no estaba nada acostumbrada, fue un shock, la gente se vestía todo igual, todp de negro. Toda mi vida rompí las normas. Tú puedes romper todo, pero si más o menos encajas en el esteFOTO 11reotipo, es una herramienta, lamentable pero real. Yo pasaba fácil por las fronteras, por una actitud que se lee, gestos de empoderamiento que me dieron el ser argentina y los movimientos sociales por los que pasé. Pero la migración no fue una de las cosas que a mí me tocó negativamente. Romper la idea de vergüenza de ser una trabajadora sexual ha sido la ruptura más grande de todas las que he tenido. Sentirme poderosa ante los hombres, caminar segura, sintiéndome sexual, sexy, pero empoderada. La explosión de mi femineidad, pero una con poder, no con una mirada de soy para que vosotros me consumais, sino soy yo la que estoy caminando aquí. Mis novios me tienen miedo, mis amantes, los que se meten conmigo a la cama, también mis clientes. Quieren que yo esté a gusto, se preocupan por eso, porque desprendo la seguridad del proceso de aprendizaje de la vida y los años.

VOY EN AVIÓN

¿Y para el futuro?

Estoy ilusionada con esta nueva etapa y con las posibilidades que se me abren. Quiero lograr la regularización del trabajo sexual. Es algo que la sociedad le debe a las mujeres, el reconocimiento al trabajo y la caída del estigma. Como también luchar contra los mandatos opresivos. Tú tienes que ser guapa lo justo, femenina lo justo, inteligente en exceso, multifacética, excelente profesional, tener tiempo para atender a tus hijos, limpiar tu casa. Y debes ser sexualmente orgásmica. Pues ahora si no te corres, si no tienes un orgasmo, pues ya no eres independiente, ya no te conoces el cuerpo. Aceptar que tenemos nuestros tiempos, que cada una hace lo que puede.  A mí me toca vivir en esta sociedad como mujer y defiendo lo que me toca. Reivindico los valores de la femineidad como positivo. Joder, hay que amar, hay que cuidar, hay que estar ahí al lado, hay que construir.

¿Y el amor de pareja?

Me he enamorado muchas veces, pero siempre he dicho que estoy enamorada de todos mis amigos, amor profundo, conexión con esas personas, hombres, mujeres, o lo que fueran que a mí me han dado la fuerza. Allá y aquí también. Fui amada muchas veces y espero que me siga pasando. No tengo perspectiva de pareja, quiero volver a sentir el gusanito del amor; si tengo un novio no quiero vivir con él, tenerlo cerca sí. Tendría que ser algo muy perfecto, con dos habitaciones grandes y separadas. Compartir también debe ser bonito. Los hombres que me han tocado tienen miedo a decir que no les gusta mi trabajo, y claro, al final de la relación me han hecho saber que mi trabajo importaba y era una de las cosas determinantes.INSERTAR FOTO 12

¿Sueños por cumplir?

Mi sueño sería vivir medio año aquí y medio año en Europa. Echo mucho de menos el país, aunque cada vez me siento más lejana. Esta es la primera vez que me he perdido en esta ciudad que conocía como la palma de mi mano. Yo creo que siempre que tenga la posibilidad (porque es muy caro ir y venir) voy a volver a Buenos Aires. Pero también extraño mis cosas en Barcelona, mi espacio. Apuesto a estar un poco allá y un poco allá. No tengo cargas familiares ni ambiciones de consumo; me gusta ponerme guapa, eso sí es verdad. También es una explosión de vida, una luminosidad, a veces me siento tan feliz, que siento luz.




ANOMALÍAS DEL SILENCIO

Por Germán Cavallero

Los anormales: Sobre John Cage 

“Yo creo que lo más vigorizante para mí es la música que aún no fue escrita”

(John Cage, del documental “Écoute” (Escucha), New York, 1991.)

Escribir una nota sobre John Cage pretende ser un juego. No una breve reseña. En sus conferencias, él mismo jugó con su audiencia. Yo me propongo un mosaico cuyo material sea su propia voz extraída de textos, conferencias y entrevistas. Usaré, además, otras teselas para el mosaico: recortes propios de su “música”, palabra que el compositor prefirió reemplazar por “organización del sonido”.

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Fragmento de “Conferencia sobre nada”, transcripta en su libro Silencio, página 109, Ardora 2012, Madrid.)

 

RUIDO MÁS RUIDO MÁS

“Donde quiera que estemos, lo que oímos es en su mayor parte ruido. Cuando lo ignoramos, nos molesta. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante. El sonido de un camión a ochenta kilómetros por hora. Interferencias entre emisoras. Lluvia (…) Con cuatro fonógrafos de cine, podemos componer e interpretar un cuarteto para motor de explosión, viento, latidos del corazón y corrimiento de tierras.” (J. Cage, Silencio, pág 3, Ardora 2012, Madrid.)

(Abramos un juego dentro del juego, saltemos un segundo de la nota, de este mosaico que pretende ser un juego: simulemos un recinto donde cada una de las cuatro fuentes sonoras mencionadas en el párrafo anterior -motor de explosión, viento, latidos del corazón, corrimiento de tierras- sean reproducidas por una persona diferente desde un dispositivo x, a gusto y piaccere. Muchos de esos sonidos se superpondrán, otros sonarán ensamblados a destiempo y en otros casos se armará una secuencia perfecta, etc., etc. Diremos que hicimos “música aleatoria”, sujeta a ciertos parámetros -las fuentes, sus intensidades, sus irrupciones, etc.-, pero dominadas exclusivamente por el azar.)

 

LATIDOS DEL CORAZÓN

“Porque en esta nueva música nada sucede excepto sonidos: los que están sobre el pentagrama y los que no. Los que no lo están aparecen en la música escrita como silencios, abriendo así las puertas de la música a los sonidos del ambiente. Esta apertura existe en los campos de la escultura y la arquitectura moderna. Las casas de cristal de Mies van der Rohe reflejan lo que les rodea, presentando al ojo imágenes de nubes, de árboles o de hierba, según la situación (…) El espacio y el tiempo vacíos no existen. Siempre hay algo que ver, algo que oír. En realidad, por mucho que intentemos hacer un silencio, no podemos. Para ciertos procedimientos de ingeniería es deseable tener una situación lo más silenciosa posible. Una habitación así se denomina cámara sorda, sus seis paredes hechas de un material especial, un habitáculo sin ecos.

Hace unos años entré en una de estas cámaras en la Universidad de Harvard y oí dos sonidos, uno agudo y otro grave. Cuando los describí al ingeniero encargado, me explicó que el agudo era mi sistema nervioso en funcionamiento; el grave, mi sangre circulando. Hasta que muera habrá sonidos. Y éstos continuarán después de mi muerte. No es necesario preocuparse por el futuro de la música.”

(Ibídem, págs. 7 y 8)

UN PIANO SIN PIANO O SILENCIO PARLANTE

Cuando John Cage estrenó su obra 4’33, el auditorio fue el gran protagonista. Un auditorio es una oreja gigante, puede superar los 100 mt. de profundidad. Pero, para esta obra, es más oreja “parlante” (tos, carraspera, desenvoltura de caramelos, desahogo de aplausos) que oidora, lo cual resulta su gran fundamento. Se estrenó el 29 de agosto de 1952. El pianista se sentó frente al piano. Calculó el tiempo de duración cuatro minutos, treinta y tres segundos). Miró la partitura vacía, con sólo algunas indicaciones textuales y cerró la tapa del piano para indicar el fin del primer movimiento. Enseguida repitió la acción por dos veces más, saludó al público, tomó la partitura y se fue. Nunca tocó siquiera una tecla del piano. La obra recogía, en cuenta-gotas, el azar de sonidos y reacciones tímidas de un público expectante que, con cierta incomodidad, carraspeó, tosió. Ese cúmulo de sonidos aleatorios eran el sostén de la obra del compositor. Obra viva, siempre cambiante. Sujeta a las normas del azar.

 

(DES)NATURALIZAMIENTOS

 “Las pinturas blancas se manchaban con todo lo que les caía; ¿por qué no las miré con una lupa? ¿Solamente porque aún no tenía una? ¿Están de acuerdo con la afirmación: después de todo, la naturaleza es mejor que el arte? ¿Dónde empieza la belleza y dónde acaba? Donde ella acaba es donde el artista empieza (…) Puestos a pensar, el pensamiento tiene que salir del frasco de conservas colgado en Talismán, o del centro de la rosa (¿es roja?) o de los ojos de la jarra…” (ibídem, pág. 108)

“No todo el pasado, sino las partes de él que nos han enseñado, nos llevan a creer que estamos en el asiento del conductor con respecto a la naturaleza. Y que si no lo estamos, la vida no tiene sentido. Bien, lo más grande de la mente humana es que puede darle vuelta a la tortilla y considerar la falta de sentido como significado primordial.

Por lo tanto he preparado una conferencia en el curso de la cual, por diferentes medios, el significado no es fácil de encontrar, aunque la lucidez haya sido mi constante quimera. Me he permitido hacer esto no por desdén hacia quienes están aquí, sino por consideración hacia la forma en que entiendo que opera la naturaleza. Esta perspectiva nos hace a todos iguales –incluso si entre nosotros hay algunos desafortunados: ya sean cojos, ciegos, estúpidos, esquizoides o gente sumida en la pobreza.

Aquí estamos. Afirmemos nuestra presencia en el Caos.”

(Ibídem, págs. 194 y 195)

“COMO SI DE PÁJAROS SE TRATASE”

“Expliqué en el New College que la forma de tener ideas es hacer algo aburrido. Por ejemplo, escribir música de manera que el proceso de composición resulte tedioso induce a la producción de ideas. Penetran volando en nuestra cabeza como si de pájaros se tratase.” (Ibídem pág. 12)

(Si el silencio es el gran decidor; si los ruidos y sonidos son la brocha o los pinceles al pie de guerra siempre, para acabar con el lienzo blanco del silencio, hagamos otro juego: unos párrafos atrás, cité cuatro fuentes sonoras: motor de explosión, viento, latidos del corazón, corrimiento de tierras. Bien, vamos a reemplazarlas por sus significantes. Así como enseguida leerán un orden y repeticiones arbitrarias, cada lector podrá utilizar los propios criterios de agrupación, etc. Los espacios entre las palabras pueden leerse como silencios, “distancias blancas”. Quizás, en medio de ellos, se cuele algún sonido de la calle, de la avenida, algún bocinazo, un trémolo de pájaro o el grito del vecino. No es necesaria una lectura rápida, más bien, una, integrada al entorno sonoro. Ahí va:

motor de explosión

viento

latidos del corazón

corrimiento       de     tierras

motor   de explosión

viento

latidos del corazón

viento

corrimiento           de                        tierras

corrimiento de tierras

corrimiento de tierras

viento

viento

viento

motor de explosión motor de explosión motor de explosión

latidos del corazón)

EXPECTATIVAS DE LOGRO

Es un título anti-Cage, una sentencia que suena a “expectativas del ogro”.

“¿Y cuál es el propósito de escribir música? Uno es, por supuesto, no ocuparse de propósitos, sino de sonidos. O quizás la respuesta debe darse en forma de paradoja: una falta de propósito intencionada o un juego sin propósito. El juego, sin embargo, es una afirmación de vida, no un intento de extraer orden del caos, ni de sugerir mejoras en la creación, sino simplemente un modo de despertar a la vida misma que vivimos, que es maravillosa una vez que apartamos nuestra mente y nuestros deseos de su camino y la dejamos actuar por sí sola.”

“(…) la palabra ‘experimental’ es apta, siempre que se entienda no como la descripción de un acto que luego será juzgado en términos de éxito o fracaso, sino simplemente como un acto cuyo resultado es desconocido (…) Una acción experimental, generada por una mente tan vacía como lo estaba antes de haberla concebido, y por lo tanto abierta a cualquier posibilidad, es, por otra parte, práctica. No se mueve en términos de aproximaciones y errores, como debe hacerlo por naturaleza una acción bien ‘fundamentada’, ya que antes no se habían establecido imágenes mentales de lo que ocurriría; ve las cosas directamente como son: no permanentemente implicadas en un infinito juego de interpretaciones. Música experimental” (Ibídem, págs. 12, 13 y 15)

¿MUERTE ES SILENCIO?

“En vida del Maestro Ekhart se hicieron varios intentos de excomulgarle. (En sus sermones había dicho cosas como ‘Querido Dios, te ruego que me libres de Dios’). Ninguno de los juicios contra él tuvo éxito, pues en todas las ocasiones se defendió con brillantez. Sin embargo, tras su muerte, el ataque continuó. Mudo, el Maestro Eckhart fue excomulgado.”

(ibídem pág 193)

“Hay maestros zen que mueren en paz. En paz total.

 Ni un solo movimiento, ni un solo suspiro. Ni el menor sonido de sus vísceras o gesto perturba, por mínimo que sea el escenario de su muerte.

Hay otros maestros que, por el contrario, se desesperan. Gesticulan como poseídos, chillan como cerdos acuchillados y se mean y se cagan como cualquier hijo de vecino.

 Ése es el maravilloso camino del zen. Esos comportamientos son perfectas manifestaciones de la MENTE. Y, entre estos dos límites, se incluye todo un arco iris de matices.

 La paradoja –blanco y negro o negro y blanco – es la sangre del zen.

 SILENCE –Silencio – navega inmerso en la sangre y Cage es zen como se dice en NIPPON.

Como opuesto al Silencio, nos enfrentamos con el Ruido. Y entre el ruido o los ruidos, no hay ninguno más potente que ese Silencio Cultural que buscamos afanosamente en el transcurso de nuestras vidas.

Sabemos que ese Silencio equivale a menos ruido o a muchos ruidos. Es decir, a mucho más blanco que negro o a mucho más negro que blanco; y que, definitivamente, dentro del ruido más absoluto –olvidé, no hay absolutos –está presente siempre el silencio. No hay blanco sin negro ni negro sin blanco. Y es por eso que al murmullo del fluir de nuestra circulación sanguínea y el sutil silbido de nuestro sistema nervioso los llevamos con nosotros desde nuestra concepción hasta nuestra muerte. Muerte que también suena.” (Juan Hidalgo, Epílogo, ibídem, págs. 279, 280)

 

PERLAS

Hay moluscos que, al ser invadidos por algún agente extraño, reaccionan de inmediato, sujetan al invasor con láminas y cristales, lo revisten de nácar y al finalizar lo alojan en sus entrañas convertido en perla. Esa operación del azar (la llegada de un agente extraño al interior del molusco) es imprevisible tanto como la duración de un silencio en la madrugada. Pero “el silencio no existe”, de antemano sabemos que es un perfecto cristal roto. La mayor virtud de Cage fue poner en mesa de disección al mismo silencio, para que lo observásemos en su agonía, en su fugacidad; o, simplemente, para presenciar su discurrir, escurrirse en ese irrevocable tránsito mutante. Cage se ha calzado el sombrero de explorador y ha entrado en esa geografía imperfecta, en tierras del silencio, de sus anomalías o desgarros. Su voracidad de molusco transformador nos dejó preguntas. Y es probable que, cuando trepamos a su pensamiento, quedemos boquiabiertos, frente a la mandíbula del mismísimo azar; de quien, tal vez, seamos, preferido alimento.

FELICES LOS NORMALES

(Roberto Fernández Retamar)

Felices los normales, esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores,
los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos,
los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.




ME LO CONTARON LA LLUVIA Y UN GINKGO

Los anormales: Sobre grafitis.

Por Isabel D´Amico

ALAS MOJADAS

El granizo es más frecuente ahora, pero imprevisible. Aún tolerable, golpea. Tiene cierta belleza contra el suelo. Algunas piedras pican, pegan más veces y se reagrupan para compadrear juntas. Contemplar devenir la lluvia resulta un hecho sin más para ciertos humanos. Para mí no, por eso le temo.

Una gota de agua puede pesar unos setenta miligramos; en mí, es como un golpe de una bola de diez kilos desde el cielo. Por eso no es sorpresa que me esconda de la lluvia.

Vivo en Buenos Aires, la humedad me afecta; los días nublados, también. Sin embargo, su embrujo me tiene anclada, a pesar de ser tan libre. Esta pasión viene por herencia, sino mamá hubiera puesto sus huevos en otro lugar.

Foto1Esta vez me mojé, no fue por distraída, sólo por gula. Es que del otro lado del paredón hay un ginkgo joven y sus hojas de abanico me sirven para descansar y volver hacia las flores de alijaba que amo; esas, con estambres largos, que me esperan desordenados en puntas de pie. Hace mucho tiempo vivo así, deleitándome. Y, si bien padecí varias tormentas- algunas, muy intensas, el agua no me había alcanzado.

Si me preguntan, no sé porqué me alcanzó, cómo me alcanzó, dónde me alcanzó. Cuando quise refugiarme, fue tarde. Y ahora estoy bajo una barba de hierbas que nace al pie de este largo paredón. Miro hacia arriba y comienzo a caminar. Camino al borde del dolor. Me detengo y trato de trepar el paredón y regresar al otro lado, a pesar de mis alas. No puedo.

Foto2 ALQUIMIA DE LA LLUVIA

Mis patas mutan, todo muta. Tengo dedos, tengo piernas y salto. Pero, a gatas, me engancho en los bordes y no aguanto mi peso. Mi remera húmeda rasguña la caída y se tiñe de algo pintado en el muro, con los mismos colores que supieron tener mis alas. Caigo sobre yuyos verdes y secos. Ellos, temblorosos, disimulan la mierda de perros desgranada por la intensa lluvia. Miro sin ver y, al rato, los leo.

GRAFITIS

Los grafitis hacen explotar el lenguaje: intercambian miradas, pensamientos, reflexiones. Resignifican. Las modalidades son muchas: sobre vidrios rallados, en collage- lentos en el armado, rápidos en el pegado-, los que se hacen con aerosoles o un rotulador: todos nos advierten. El grafiti es más que una experiencia visual, es también una experiencia temporal y espacial.

Sobre portones, sobre muros, sobre la esperanza: Cortázar los ponderaba. Pero hoy un trazo enemigo usó estos paños duros. Quiero volver al otro lado y me lastimo o me lastiman, no sé. Intento saltar sobre otro grafiti.

Y otro.

Foto3Y otro.

Ellos no me dejan: me quieren de este lado para empezar de nuevo.

Leo: “Conchuda”.

Leo: “Te la olvidaste”.

Las huellas de estos palimpsestos me gritan “relleno” para interpelar a quienes aún no han entendido nada. Me piden otra ropa, recién descubren que los engañaron.

Foto4Ahora entiendo, me conmueve saber que estos muros esperan de mí otro mensaje. Quizás, como lo contó Cortázar, el juego comience otra vez y nos religuemos a través de dibujos, de letras, de signos.

 

Foto5

Foto6

El ginkgo, detrás del paredón, sigue confabulado con la lluvia. Él sabe de resistencias. Después de los bombardeos a Hiroshima, sólo él resistió con vida. La radiación no pudo con su potencia y dio brote.

Habrá que regarlo. De eso se encargará la lluvia. Y nosotros.

Foto7




MÉDANOS DE LOS ZORRINOS

Por Cecilia Miano

Los anormales: sobre pueblos chicos.

LA TEORÍA DE LOS MÚLTIPLES ORÍGENES

Ives Tanguy

1° teoría: la confluencia de los deseos denostados por algunos y desafiados por otros provocó un choque de energías tan inusual que, hoy, contamos con un polvillo supremo, un baño con pétalos de memorias enruladas.

2° teoría: a estos campos sólo llegaban quienes sentían hambre de gloria, los que con sueños iban mucho más allá de un despertar asombrado. Así fue cómo la tozudez de estos elegidos hizo posible tornar  el horizonte en pueblo. Hasta los médanos tuvieron que ceder su altura y debieron dar paso a las ganas.

3° teoría: este pueblo era un lugar sagrado para los aborígenes, lugar recóndito entre la llanura, de difícil acceso, lejos de todo, casi como un refugio en el mundo. Cuando los blancos avanzaron en su conquista, ellos escondieron un maleficio que envuelve a todos y los enreda en sus sueños. Algo de esto salió mal y, con los años, la magia natural se impuso y las ilusiones que pretendían enredar a los pobladores se volvieron ganas.

4° teoría, 5° teoría… no pretendo aburrir con delirios, pero algo debe haber en el ambiente para hacer aparecer, cada tanto, un personaje de esos inolvidables, quién, desde su hacer o su decir, logra imponer algo diferente.

SALLIQUELÓ

PLAZA SALLIQUELÒ DESDE EL CINEPoco más de cien años nos separan de los médanos crudos y de aborígenes perseguidos por locuras blancas. Allí, donde los animales autóctonos eran protagonistas del paisaje sin preocupación alguna, la zona era gobernada por el viento y el horizonte limpio.

Salliqueló, médanos de los zorrinos, nombre concedido por los borogas, lugar pequeño si los hay, donde la lejanía se hace intérprete de cada espacio. El aroma especial a pampa y a verde nutre la vida con cierta magia impregnada

En estos cien años, las anécdotas se  fueron apilando -casi con descuido- como si  los espacios se vistieran de familias con ansias de ser, con anhelos pequeños. Para ello, por estos pagos, no solo contamos con mentes brillantes, sino que ostentamos pequeños prototipos de humanos increíbles. Varias son mis teorías acerca de por qué aparecen en este lugar tan pequeño y aparentemente calmo.

FIESTA PATRIA 1924

De los pobladores naturales, sólo quedan algunos recuerdos en vitrinas. Deseo contar algo de mi pueblo, poco corriente en idioma puebleril. Elijo detenerme sólo por mi instinto en algunos personajes que salen de las generales de la ley y dan un compás diferente, un guiño a contra- permiso de lo esperado. Así dejan huella; así, su pincelada tiñe con aromas  particulares  esta historia.

EL CAMINO DE MIGUEL FERNANDINO.

Miguel.

Fotógrafo desde siempre, profesión elegida para registrar encrucijadas entre el sentir y el decir. En ocasiones los recuerdos llegan en papel impreso, con técnicas milenarias, pero con un mismo propósito: entregar, en el tiempo presente, un pasado seguro, con el juego eterno e incansable entre la luz y la sombra.

MIGUEL CUADRO SEPIA   Los vaivenes de la vida hamacan en él las distintas etapas por las que atraviesa su historia. Tal vez habla mucho de esto su primera muestra artística: un vía crucis. Como si el camino marcara el dolor desde el inicio para llegar a su destino final: la paz de hacer lo que realmente lo hace feliz. Esto no implica la ausencia de conflictos, ellos sólo confirman el camino del hacer.

Su historia se tiñe de aromas pueblerinos y de miradas apaisadas. Su ojo hábil muestra destreza en el arte de descubrir otras miradas.

Sus fotos preferidas, sus ideas para no olvidar la historia, los personajes del pueblo, algunos que presentaré ahora, son sólo eso, algunos.

CUQUI

CUQUI

Cuando me preguntás por los personajes favoritos del pueblo, no puedo elegir fácilmente, son muchos los muy queridos por mí. Por ejemplo, “El Cuqui”. Lo quise retratar para reivindicar a las personas como él, al linyera. Todo nace desde la bronca, yo estaba en una misa, tenía que sacar fotos a una quinceañera. Al momento de tomarse de las manos para rezar, la gente se alejó. Con disimulo, apareció como única protagonista la indiferencia y lo dejaron solo. Ellos, los fieles que profesan la paz y el amor, los que se acercan a Dios lo dejaron ahí…

La vergüenza me llevó a su rancho, no era lejos de acá, Cuqui vivía con su hermano, quien me preguntó directamente si yo iba a retratar la pobreza. A mi respuesta afirmativa, me desafió a una comida en su casa: un peludo cazado por él. El vino y la galleta iban por mi cuenta. El domingo comimos los tres. Soy amigo de él desde ese día, viene a mi casa de vez en cuando.

Las fotos en este rancho son solo testigos, pretextos de encuentros, de muecas pensadas o captadas, de ojos de desencanto y galleta de la semana pasada con perros por doquier. Olores impregnados en el pueblo.

La historia de amor entre “El Cuqui” y “la Delia” es para otro momento.

 

GILDO

rene magrite

Recopilar parte de la historia no sólo se hace con las imágenes rescatadas de cajones olvidados, también con el instinto de quien mira otras cosas, de quien escucha otras palabras, disimuladas en arrugas del tiempo y dobladas en recuerdos con olor a naftalina. Las imágenes llegan, las conversaciones se le pegan como bichos, en su memoria prodigiosa, llena de detalles.

Cuando miro esta foto, creo que los años no pasan para la belleza. El joven se presenta con actitud desafiante, pelo copioso, con un jopo a la moda de la época. Sacamos cuentas, veinte, veinticinco años, un guardapolvo largo, muy claro a pesar del color sepia, la imagen resuelve destacar su espíritu. Seguramente, esta imagen es obra de su hermano Ceferino, quien ha sido el primer fotógrafo del pueblo.

Joven prometedor, hombre impecable, trasgresor en algunos guiños de su avanzada juventud. Cuentan que era el más deseado por las mujeres del pueblo: lindo, de buena familia, educado. Cuando llegaba a una fiesta, se encargaba de sacar a bailar a la joven en la que nadie se interesaba. Sin siquiera un desaire, sin disimulo, hacía que lo desapercibido tomara cuerpo, impulsaba otros destinos ante las miradas azoradas de las jóvenes de vestidos elegantes y peinados endemoniados.

Se casó grande, eligió a la menos pensada. A lo mejor, su actitud en los bailes no era capricho, quién puede saberlo hoy.

En su joyería, las joyas aún brillan en las vitrinas. El comercio es atendido por su principal tesoro, su única hija. Una estirpe de brillos, de unión y de vida plena.

 

GABRIEL

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La historia de Salliqueló se la debemos a Gabriel. Un autodidacta. Hizo periodismo para un diario fundado por él y fue poeta,  inscripto en la Asociación de poetas de Latinoamérica. También escribió algunas novelas para otros países. Más allá de todo esto, descubrió su pasión por atesorar y rescatar las huellas de la vida del pueblo. Guiado por su olfato agudo y entusiasta, creó el Museo de Salliqueló, todo  en paralelo a su trabajo como empleado de la farmacia del pueblo. Ese es Gabriel Campomar Cervera.

A Miguel, este personaje le resuena con otros; a mí, se me adhiere en el corazón. Me despego del relato de Miguel y recaigo  en recuerdos familiares, construidos por relatos y fotos, por ese apego que sólo dejan las emociones vividas. Mi familia que, de a ratos, también fue la suya.

Gabriel  vino de pequeño al pueblo recién estrenado. Por entonces, lo nuevo no era algo concreto, sino la promesa de construir. Salliqueló: paraje desolado, en medio de la pampa; un paisaje en marrones y verdosos con amplio fondo celeste. Paisaje impávido.

La familia Campomar Cervera llegó de España a Buenos Aires y, desde allí,  un tren la dejó a unos 15 kilómetros de lo que hoy es un pueblo. En ese entonces era un sueño de solares demarcados con palos y todo se planteaba en términos de un futuro posible. Su familia compró lo que hoy llamaríamos una quinta, léase: lugar pequeño, en medio de la nada. A ese tipo de terrenos accedían algunos, los humildes; otros tenían  mucho menos. La historia no era llegar, como dije antes, la historia era habitar, había que fundar  con ladrillos que no existían.

Y los Campomar Cervera no se amedrentaron. Su familia cavó un gran pozo en la tierra. Se las tuvieron que ingeniar para cubrirlo de las inclemencias del tiempo y para encontrar un poco de alivio, mientras los ladrillos de barro se iban perfilando, lentamente A lo mejor, esto de vivir un tiempo bajo la tierra hizo que en Gabriel despertara la curiosidad. A lo mejor en ese encuentro con algo más profundo despertaron esa voluntad por ascender, mientras conocía las alturas y los pozos de los otros. Lo cierto es que le dedicó mucho tiempo de su vida a almacenar registros de la vida de los aborígenes, clasificarla y preservarla. Gabriel, un niño que recolecta huellas o un elegido para perpetuar su niño.

Revista Museos de desierto casbas

Los sueños de Gabriel hoy son realidades. Los sueños trascienden a las personas y se vuelven pueblo, envueltos en recuerdos.

 

 

 

 

LA LENTE DE MIGUEL

Todos los personajes elegidos azarosamente por Miguel son hombres: Miguel Osio, Gabriel Álvarez, Vitelmo Ríos, Don Carreira, Dr. Moreda, Robledo, Chinchilla, Ventolina, Taquito Chino, entre tantos que lo visitan rápidamente en su memoria. Tal vez, por entonces, los hombres realizaban las tareas  más accesibles para ser testimoniadas. De cada uno de ellos podemos llenar páginas de anécdotas.

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Quedo yo para pensar en las mujeres de este pueblo.

¿No sería fantástico saber quiénes eran las chicas que sacaban a bailar a Gildo y qué sentían al bailar con él?; ¿o qué pensaba la que fue esposa de Gildo, cuando él ya era un hombre de 50 años?

Y por qué no darle palabras. Por ejemplo la historia de la Nona, mi vecina de toda la vida. Abuela, la abuela de todos los del barrio.  Nona, la mujer que  comandaba una gran familia. Manejaba el campo como, por entonces, sólo lo hacían los hombres. En la herencia familiar, por ser mujer, no le tocó estudiar. Sus hermanos varones, en cambio, fueron ingenieros. Igualmente, la Nona fue audaz. Como Gabriel, ella también ascendió a la luz, desde su propio pozo. Ganó, salió literalmente de las cenizas.

LAS BRUJAS.

PALIAR LA DISTANCIA

Un pueblo sin brujas no es un pueblo. Y si uno busca dónde mirarse en Salliqueló, ellas son una buena superficie reflectante. En este espejo se ven los contornos de la encrucijada, el sitio donde las brujas intentan enhebrar las costumbres milenarias de los aborígenes con el advenimiento de “el mundo de los blancos”. La necesidad de mostrar una solución posible a los males es terreno fértil para ellas. Trabajan incansablemente, todas luchan. Cual heroínas romántico-salvajes de la pampa buscan el mal, siempre van por lo imposible e intentan desterrarlo. Otras, según dicen, hacen el mal. Igual que en los comics, en una Ciudad Gótica criolla, podríamos decir que en Salliqueló se libran batallas entre súper héroes maniqueos, que jamás se van con medias tintas.

Paul Delvaux, El pueblo de las sirenasAunque las brujas no son todas iguales- las fisonomías cambian, de una a otra- sus elementos de trabajo son, casi siempre, una cinta, una charla, un vaso de agua y poco más. Son personas valoradas por la sociedad. En algún momento de nuestra vida todos los habitantes de Salliqueló  hemos acudido a ellas, aunque más no fuera para curar el empacho o para aminar la pena por un ser querido distante. Es increíble que el nombre de un ser querido encienda  el encanto de la cura y construya puentes.

  Desde chica sabía que yo curaba. Mi papá me decía que hacía cosas raras, pero yo siempre seguí mi corazón. Nada malo puede pasar cuando una intenta ayudar. Me dicen bruja porque les doy miedo. Yo soy vidente natural, por eso puedo darme cuenta enseguida cuándo alguien que viene a pedir ayuda tiene un daño. Es muy común acá. Hay muchas brujas de las malas, yo no hago mal, pero acá hay muchas.

  Yo no cobro, la gente me deja lo que quiere. Hago trabajos en toda la zona, vivo de limpiar casas y con esto ayudo. Curo el  mal de ojos, el empacho, el asoleado. Los daños son lo peor: son trabajos que hacen otras brujas o curanderas, como se hacen llamar. Ahí tengo que dedicar mucha energía para revertir los efectos. Cuando la gente se siente enferma o que todo le sale mal, ahí seguro hay un daño hecho. Eso sí: siempre que veo algo médico, los mando enseguida al doctor. Igual puedo hacer que se sientan un poco mejor cuando los curo.

Salliqueló es una fuga de la normalidad. Nace desde la profundidad de la tierra hasta los médanos. Los zorrinos merodean como guardianes. Aunque no se vea a simple vista, el espíritu  ancestral  de los médanos hace ecos en las palabras de las brujas, en los objetos del museo, en las fotos, en la memoria de cada uno de quienes habitamos acá.

mapa

 

 




DÚO EL BALCÓN

DÚO EL BALCÓN – BARRIO AL SUR

El dúo “El Balcón” susurra nuevas letras, poemas y composiciones propias, de manera íntima y delicada. 

El estilo propio en la voz de Carla Cecche, la guitarra y composiciones de Mariano Botto, llenan la atmósfera de imágenes poéticas en un universo de intensidad  y sentimientos.
Dúo “El Balcón”
Carla Cecche: Voz
Mariano Botto: Guitarra

 

Foto de portada

 

Barrio al sur
Letra y música: Mariano Botto
 
Gris de adiós en las paredes.
Corralón, viejas curtiembres,
sobre el Dock la Cruz del sur.
Malvones en un balcón
dan vida a un caserón
que el viento
Arrasó con su brillo
y nada le queda
de aquel esplendor.
Un grillo escondido
al campo cantó.
La estación largos andenes
terraplén, charcos y rieles
paredón…
Un barrio al sur.
Un hombre sin ambición
sentado en el cordón
Silbando un tango de Troilo
perdido en recuerdos
de su juventud.
Un frágil ladrido
detrás de un portón.
Mi barrio es un faro que alumbra
a mi alma viajera
Donde quiera que voy
Mis ojos llevan sus colores
sus calles, su gente,
su cielo, su voz.
En el bar frente a la plaza
Un cantor con su guitarra
canta un tango
el tango “Sur”…
Lo bailan tan sólo dos
Trenzados a su emoción.
La noche se pierde en las vías
de aquellos tranvías
que el tiempo borró
Un fresco rumor
de tilos en flor.
 
WEB: http://elbalconduo.blogspot.com.ar/



SAHUMERIO POSMO

Por Luisa Luchetta

Los anormales: Sobre amar al prójimo como a uno mismo  

Quino
Quino

 

“No te vengarás ni guardarás rencor contra tus compatriotas, sino más bien amarás a tu prójimo como a ti mismo, pues yo soy Yavé”  Levítico 19:18

La Biblia Latinoamericana Las guerras, los atentados que tienen gran difusión mediática y los que son perpetrados en los lugares olvidados del planeta- fuera de Europa y de América del Norte- se han naturalizado. Las voces y los rostros de los periodistas de TV apenas llegan a transmitir una leve indignación, en tono incluso menor que el del gesto de un árbitro de fútbol al no cobrar falta. Eso sí, el tono mínimo es el del  periodismo gráfico que, aun ayudado por alguna foto, no logra transmitir el estupor de los protagonistas sobrevivientes, ni el estado generalizado de locura que envuelve a las poblaciones afectadas; mucho menos, a los líderes que deciden venganza antes de buscar alguna solución para proteger la vida humana  

Quino
Quino

 

 

 

“No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”    San Mateo 5: 39

 

 

 

No hay lugar para el diálogo, nadie osa plantarse ante el imperio. Las palabras, como mariposas moribundas, revolotean en los márgenes de la vida cotidiana de miles de personas. ¿Existe una razón para haber llegado a esto? Las guerras se han naturalizado sostenidas en el odio al otro y en  la necesidad de exterminio, mientras  algunos  hacen un gran negocio que retroalimenta la situación.  

Diego Rivera
Diego Rivera

“…pero yo os digo que vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vuestra propia persona. os refugiáis en el prójimo huyendo de vosotros mismos y pretendéis proclamar esto una virtud; pero a mí no me engaña vuestro ´desprendimiento´”   Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”

¡Qué suerte que tenemos a Nietzsche! Mientras tanto, oramos. No es rencor sino desconfianza ante aquel muchacho morocho y ropa holgada, por las dudas llamaremos al 911. Quizás ni sea compatriota, seguro ha de ser un migrante de algún país vecino.

Antonio Berni
Antonio Berni

“Y tampoco me digáis, como hizo hoy un buen hombre, que tengo el deber de procurar el bienestar de todos los pobres. ¿Son ellos mi pobre? A ti te digo estúpido filántropo, que me da rabia el dólar, los diez centavos o el céntimo que doy a hombres a los que nada me vincula y a los cuales nada les vincula conmigo”          Ralph Waldo Emerson “Confianza en sí mismo”

Parece ,entonces, que las niñas que se embarazan para cobrar un subsidio (dudosa certeza que ciertos personajes han masificado), el recluso al que se le paga un dinero y además recibe educación universitaria, la señora de setenta y tantos que siempre trabajó, en su propia casa o en la ajena y que hoy cobra una jubilación, los chicos que han accedido por primera vez a una netbook, las personas enfermas de HIV que reciben medicación y tratamiento  gratuito, los marginados, en general, no son prójimos o no son reconocidos como tales, sino como un gasto; un “dólar” que la clase trabajadora, media o alta debe pagar obligadamente. Su religión a medida no incluye a aquellos como seres del amor universal, sino como cosas que los enfrenta a la propia hipocresía de sus oraciones en los templos del sí mismo. Su condición marginal es un problema de ellos, no de la red social.  Aristoteles

“El hombre bueno debe ser amante de sí mismo (porque se ayudará a sí mismo haciendo lo que es noble y será útil a los demás), pero el malo no debe serlo, porque, siguiendo sus malas pasiones, se perjudicará tanto a sí mismo como al prójimo”                                               Aristóteles “Ética Nicomáquea”

¿Cuántos de nosotros admitimos que no somos buenas personas? Si hasta un rechazo amoroso convierte al otro en no querible o no deseable. Aunque en esta acción nos reconozcamos a nosotros mismos, provocamos el mal en el otro (el desamor como ha dicho Liliana Bodoc en conversación con El Anartista) como una bola de pool  golpea a otra y la pierde por el universo. ¿No podemos evitar hacer el mal al otro? Aunque no lo admitamos, el sí mismo tiende a tomar un lugar de privilegio. Esto parece habilitar el gozar de la desgracia ajena, sentimiento inconfesable que envolvemos en el dorado paquete de nuestras creencias.

Quino
Quino

… a los amantes les llega el arrepentimiento del bien que hayan podido hacer, tan pronto como se les aplaca el deseo… y si a esto añaden dificultades pasadas, acaban por pensar que ya han devuelto al amado, con creces, todo lo que pudieran deberle”                                                Platón “Fedro”

Cuando se dice “te amo”, ¿significa lo mismo para ambas partes? Según Zygmunt Bauman, en su libro, “Amor líquido”, el contenido emocional de la palabra amor tiene una intensidad más baja que su connotación de hace un tiempo, aquella idea del amor para toda la vida.  

Picasso
Picasso

Amor reservado a sí mismo, sin el otro, sin jugarse al todo o nada. Algunos todavía prefieren amar al estilo taurino. El matador mira a los ojos al animal, el toro a veces se hace el distraído, una danza, un juego, hasta que la muerte los separe.

“Si hablan con los que un día sobrevivieron a Auschwitz y Stalingrado, las posibilidades de supervivencia dependerán de la orientación hacia un sentido de la vida, de que hubiera algo o alguien en la conciencia del cautivo que estuviera esperándole para el tiempo de la libertad”                                                 Viktor E. Frankl “El hombre doliente”

Quino
Quino

Vamos a templos, a iglesias, cambiamos de religión, tomamos clases de meditación, viajamos a la India, leemos libros de autoayuda, seguimos a algún gurú. Por poco o mucho dinero, podemos “sentir” el amor universal. Nos amamos y amamos al prójimo. Mientras está lejos y no tengamos obligación de ayudarlo. Así, mientras revolvemos la olla con el guiso de creencias, construimos nuestra propia religión (aunque no tengamos ninguna fe); una hecha a medida, que dé sentido a nuestra existencia. Y si nos queda grande o chica, incluso si no le da sentido a nuestra existencia, tampoco importa demasiado. La remendamos, la atamos con alambre y prendemos un sahumerio.                




ANORMALIDAD TERRITORIAL

Por Mario Ricca

Los anormales: Sobre los recicladores urbanos

Una vez más, mi escepticismo con respecto a las consignas para cada número del Anartista se ha visto humillado por una respuesta de la realidad. Para el Nº 5, la consigna es “los anormales”. Y, a poco andar en la tarea de escribir sobre la vida y  las luchas de los recicladores urbanos, me encuentro con el siguiente texto:

 “En esta zona, que llamamos República Ciruja, el saber de las organizaciones populares se convierte en saber productivo y transformador cuando, desde una tierra de puros deshechos, se conquistan derechos para la transformación de los sujetos y de su dignidad como colectivo”.

 ¿Qué les parece? Un lugar así, ¿no califica para ser un auténtico ejemplo de anormalidad territorial?

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 LA REPÚBLICA ANORMAL

 Ahora sí, orientados por una excelente cartografía sobre los cirujas, hecha por el grupo “Iconoclasistas”, ubiquemos las coordenadas de esta república singular. Su territorio es un gran rectángulo, -en la cuenca media del Río Reconquista, dentro de la localidad de José León Suárez (partido de San Martín)- , recostado contra los terrenos del “Complejo Ambiental Norte III” del CEAMSE.

figura 1 El cuerpo de este “paisito” está recorrido, de la cabeza a los pies, por un espinazo de asfalto: el “Camino del Buen Ayre”. La autopista, con sus enormes taludes, separa físicamente el relleno sanitario más grande del país de los ocho barrios de la “República” (Costa Esperanza-8 de Mayo-Libertador-9 de Julio-Villa Lanzone- Independencia- La Cárcova-Villa Hidalgo). En estos barrios, la mayoría de los vecinos son cirujas, cartoneros, quemeros y recicladores de basura, que trasponen diariamente la frontera del Buen Ayre para subsistir.

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Sin embargo, la solidez de ese límite se vuelve ilusoria, al compararla con la auténtica frontera: la existencial.

Durante años, tuve oportunidad de recorrer la autopista del Buen Ayre, vía rápida, bien iluminada y alta. Por entonces, yo agradecía la fluidez del camino que transitaba, en pocos minutos, esa “zona de riesgo”. El espacio estaba flanqueado-al este- por un cinturón de “villas de emergencia”, más y más expansivas con el transcurso de los años, y las colinas pestilentes del CEAMSE, al oeste. A esto se sumaba el curso inmóvil del Río Reconquista, saturado de desechos.

Meses atrás, tuve la oportunidad de cruzar esa frontera y no simplemente de recorrerla desde la altura. Con un grupo de voluntarios, fuimos con el cuerpo y los ojos dispuestos al choque contra lo real: el olor, el panorama hecho de basura, los controles de gendarmería para ingresar a las plantas de reciclado. También, las marcas que la indigencia y la dureza de la tarea dejan en los trabajadores. Pero, sobre todo, fuimos a conocer un ejemplo de lucha “para que el trabajo ciruja sea reconocido como tal: en su aporte como productor de valor, que genera procesos de reconstitución de tejidos sociales afectados por un alto grado de descomposición.”(Inf. Iconoclasistas).

 

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LA BASURA NO ES BASURA

La contundencia del informe de “Iconoclasistas” no deja dudas acerca de las enormes dificultades que han enfrentado los habitantes, desde las tomas de tierras iniciales (a principios de los `80) hasta hoy. La pobreza y las inundaciones de entonces, en zonas del Chaco y Santa Fe, aportaron las primeras olas migratorias. Durante los `90, las poblaciones del lugar se expandieron con inmigrantes de Perú, Paraguay y Bolivia. Actualmente, viven más de 100 mil personas en casas edificadas sobre basurales rellenados. Como sus padres, muchos viven de la quema, de las plantas sociales, de la construcción, del servicio doméstico o de las changas. La mayoría complementa el trabajo con planes sociales.

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La situación sanitaria es crítica. Abundan los  problemas respiratorios y de  piel. Las amenazas de dengue y leptospirosis acechan. No faltan la hepatitis vírica, el tifus, la toxoplasmosis y otras enfermedades relacionadas con la basura y el hacinamiento.

 

figura 3A pesar del avance que representa pasar de las primitivas chozas de chapa y cartón a casas de ladrillo, el contexto ambiental sigue siendo afrentoso para la condición humana: deficientes redes de servicios públicos, napas contaminadas, ausencia de cloacas y aire infestado de gases tóxicos. Esto convierte el nombre de “Camino del Buen Ayre” en un oxímoron de la geografía, una burla grotesca,  para quienes habitan el basural a cielo abierto más grande del país.

OLORES FUERA DE NORMA

 Imagino que la gente de la Cooperativa “Bella Flor” eligió como emblema de su organización un nenúfar o flor de loto para exorcizar, con su persistente fragancia anisada, el hedor cotidiano de los basurales. Y la misma imagen de la flor acuática les ha servido, después, para condecorar al primer mártir de la lucha de los cirujas, el joven Diego Duarte, asesinado en 2004, en la quema y en circunstancias nunca esclarecidas.

figura 12Este saber se ha nutrido de duras y valiosas experiencias; entre ellas, la gestión popular que, con sus imperfecciones y precariedades, persiste y sostiene nueve plantas sociales de reciclado y diversos proyectos comunitarios en estos barrios”.

La educación también sufre: las escuelas son insuficientes y están desbordadas por requerimientos sociales.

“Pero es esa misma gestión popular la que se organiza frente a las problemáticas cotidianas, llevando adelante procesos de articulación comunitaria. Así se impulsan prácticas culturales y educativas que consolidan una trama, ofreciendo alternativas de vida y desarrollo colectivo. Esto se realiza en la gestión de cooperativas de trabajo y empresas recuperadas; en la creación de centros comunitarios, de salud, culturales y de madres; en la educación popular en bachilleratos; en la creación de medios de comunicación y en la autogestión de bibliotecas barriales.”(Inf. Iconoclasistas)

 

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LO QUE CORRE COMO RÍO

 Por Gabriela Ramos

Anormales: sobre los sin techo

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Naturalmente, experimentar el entorno es un proceso que se prolonga a lo largo de la vida; es la base misma de la vida. Es un proceso conformado por la cultura, influenciado por el lenguaje, las creencias y los valores y moderado por las características distintivas que, a veces, llamamos individualidad.

De “El arte y la creación de la mente”, Elliot W. Eisner.

COMO EN UNA CAJITA VACÍA, ANORMALIDAD

Como salidos de una pintura de Goya, con sus caras tremendas, blandas por el alcohol, linyeras.

En la entrada del negocio de comida coreana, con su mano extendida, su perpetua tristeza,  su anillo de lata, el hambre y el frío. No sé su nombre, le doy unas monedas y él me agradece cubierto por una frazada, como si fuera un turbante. Linge verde con monoPareciera que ya no es más argentino, pienso que tal vez su look árabe resulte una manera de resistir y un modo de denuncia: él es y no es de acá al mismo tiempo.

En su constante agilidad para el despojo, en la irresoluble situación de calle, en el destino que ya no cuenta, la anormalidad se funde con la normalidad y aparenta no saber el nombre de cada cosa. Nada está en su lugar. Y, como en una cajita vacía, no hay sorpresas ni recompensa.

TALLO DE HIERRO (IRONWEED, 1987)

Ironweed, protagonizada por Jack Nicholson y Meryl Streep, dirigida por Héctor Babenco, 1987. Film basado en la novela de William Kennedy, quien escribió el guión para la película. Es el año 1938. Desde 1925, las especulaciones en la Bolsa no se detenían. Norteamérica florecía, mientras Europa estaba en plena decadencia. Las consecuencias de esto se vieron reflejadas en el “crack” de 1929. Gran depresión económica. Dos días y una noche de la vida de dos vagabundos, Francis y Helen.

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Helen fue una gran concertista y Francis perdió a su familia luego de haber asesinado, en un día de huelga y durante una manifestación en la que la policía iba a reprimir, al gerente de la empresa. A consecuencia de esto comienza a tomar. Un día de borrachera, se le cae su hijo de los brazos y  muere. Francis no se lo perdona y deja a su familia. Se convierte en vagabundo, linyera, sin techo: Homeless.

En situación de calle, Francis conoce a Helen, con quien compartirá sus tristezas,  sus botellas de vino, su hambre y sus tormentos. Viajará en trenes de carga, asesinará a otros hombres, buscará día a día sobrevivir, lidiará con sus fantasmas y enfrentará su vida con su fiel compañera.

Francis volverá a la casa de su familia, pero no se quedará. Helen morirá en un hotel, enferma. Su amigo la encontrará y rozará sus mejillas con su llanto.

DE OJOS AZUL CIELO: FEOS, SUCIOS Y MALOS

Francis- ¿Es una vagabunda? ¿O sólo una borracha?

            Rudy- Una vagabunda toda su vida.

Francis- No. Nadie es un vagabundo toda su vida. Tuvo que ser algo antes de ser vagabunda.

Rudy- Sí. Era puta. Cuando vivía en Alaska, pero luego…

Francis- ¿Y antes de ser puta?

Rudy- Pues no lo sé… Pero, supongo que sería una niña.

Francis- Eso es ya ser algo. Una niña es ser alguien, no es ser una vagabunda, ni una puta.

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Por Avenida Santa Fe, frente al puesto de Mc Donalds, una viejita de ojos celestes me pide que le cargue su botellita de plástico con café y leche. Me explica cómo debo hacerlo. Pregunto a la empleada, pero el gerente está cerca: no permite llenar de café y leche la botellita de plástico. La viejita, sin sorpresa, me agradece.

Tengo un montón de torta, cumplí 33. Mi misión, aunque llueva, es llevar torta a los sin techo del barrio. Tanta mala suerte, llueve y le pregunto a una chica si sabe dónde y a qué hora: a la una de la mañana ya se acuestan detrás del Shopping Abasto. Llego a la hora y no hay nadie. Un pilón de cajas de verdura para hacer el fuego, nilones y telas ordenadas con mucha prolijidad y trabajo. El dueño de un restaurant de comida peruana me dice que me fije en el cajero pero, al llegar, no hay nadie. Pareciera que el alivio no los alcanza. Y hace frío, es pleno invierno. Me quedo con la torta para reventar.

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Otra vez un fuera de norma en todas partes y en ninguna. El del cajero, el de la esquina, el del quiosco, el de la casita de madera en la calle, el del perro. Como pequeños cauces de un río, la vida va, desprende, arrincona.

La que está loca. De reojo.

PABLO

En pequeñas sillas-potes de pintura vacías, en un nilon y un fueguito, el sol disuelve las temperaturas, las ablanda, las vuelve más gráciles. Y parece que Pablo no anda más por el barrio. Cuando me mudé a Once los conocí a él y a su carromato, un carro con colchón, telas y muchas otras cosas. Pablo, con su perro que se posa al sol lleno de gracia. Unos mates a la mañana, un sanguchito más tarde. Los consejos de Pablo: no bañar a los perros, les hace muy mal. La explicación puede durar horas: con el dedo, indica.

Parecen circular por la ciudad. Unas veces, están. Otras no están. Y esas son las más tristes de todas. Porque no se sabe si habrán ido a un asilo, si habrán pasado tanto frío y hambre que ya el cuerpo no les aguantó más. Como si hubieran caído- de a una- las hojitas del árbol que la vida les prometía. Todos ellos son Helen.

Están. Con sus fuertes pies de raíces enormes, con esa fuerza tan lejos de la maldad, con esas miradas tan inmensas en las que cada vez cabe más. Como la anciana de Baudelaire, en el Spleen de París. Como “Caterva” de Filloy, sin más que la realidad cruda, que va, corre, como el río que corre. Como en Tallo de Hierro. Pero, en la vida, tan anormal, tan normal.

Entre sus piernas ajadas por el frío y el sol, en distintos puntos de las manzanas, entran pedazos de crudeza, amontonamientos de sol, algún diario, una bolsa de ropa usada para seguir en el mundo con menos dolores, fisuras, glaciares de inconmensurables palabras.

Pablo volvió por el barrio alguna vez. Todos lo conocían. Su carromato migraba por el barrio de Once. Me gustaba volver a casa y verlo al sol. Descalzo, tomaba mate.

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THE CAT SHOW

Por Melisa Ortner.

Los anormales: sobre la acumuladora de gatos

SALVAR A LA ABUELITA

“En mi siguiente vida, quiero ser un gato”, dijo el escritor Charles Bukowski. “Para dormir 20 horas diarias y esperar a que me den de comer. Para no hacer nada y lamerme el culo”.

Lejos de Bukowski, los gatos de la abuela desean, aman, esconden, resisten de manera exponencial. Que duermen mucho tal vez sea cierto, pero lo de las veinte horas de Charles es una exageración. Lo de esperar, siempre. Pero también- siempre- encuentran la respuesta: la comida especial para cada quien, la caricia en el lomo al acostarse, el cuidado materno de un abrazo, el canto antes de cerrar los ojos…

CharlesEl poeta gatuno insiste: “Tener muchos gatos es bueno. Si te sientes mal, miras a los gatos y te sientes mejor porque ellos saben que todo es tal como es. No hay que ponerse nervioso por nada. Y lo saben. Son salvadores. Cuantos más gatos tengas, más vivirás. Si tienes cien gatos, vivirás diez veces más que si tienes diez. Algún día, esto se sabrá y la gente tendrá miles de gatos. Es ridículo”. Uf, cuánta verdad, ahora sí. La abuela, en sus noventa y tres, pocas veces se sintió mal y, cuando así sucedió, tener que cuidar de sus mascotas fue el motor para levantarse. La esperan, no puede fallarles. Ahí hay un pacto de fidelidad, un asunto que muy pocos entenderían, algo así como un amor maternal. Claro, tal como lo explica Bukowski, hay salvación. Y con esto afirmo: los gatos siempre terminan salvando a la abuela.

LA NOVIA ETERNA

Pocha, así la conocen en el barrio, esa es mi abuela, “la mujer de los gatos”. Nació y se crió en Villa del Parque. Ahí mismo se casó y enviudó dos veces. Por esas calles también creció su hija, es decir, mi madre, quien se fue del barrio junto a ella y quien no ha heredado ninguna pasión felina. Tal vez porque esos animales hicieron que su mamá decidiera el encierro, sólo por cuidar a algunos más, a algunos menos, hasta (¿cuarenta?) gatos en su casa. Y es bueno aclarar: modesta casa de tres ambientes con terraza y cuartito lindero. Tal vez eso de estar tan acompañada no sea cosa para cualquiera. Por esos lados, entonces, volvió a prometer amor eterno a más de uno. Sin embargo, no todos dijeron “sí, quiero” con dos palabras, sino que, a lo largo de sus siete legendarias vidas (o más), aceptaron la promesa.

A Sack RaceRespecto a la cantidad, va entre paréntesis, porque nunca pude contarlos con exactitud. Los movimientos de colas erguidas en conjunto me lo hicieron imposible. Con el tiempo, la banda se ha reducido hasta llegar a hoy. Digamos que el número de gatos fue disminuyendo proporcionalmente a la cantidad de años de la abuela. Y retomo entonces eso de “cuando más gatos tengas, más vivirás” del poeta. Quizás la abuela hoy, cerca de los (¿cien?, puf), no tenga la misma energía de cuando tenía la mitad de años (y el doble de gatos, claro). Entonces, después de todo, me pregunto cómo se llega tan lejos. Y encuentro la respuesta que maúlla entre bigotes, platitos con leche y pelos por toda la casa. Y les agradezco en silencio cada vez que los veo.

240455__painting-art-cat-five-kitten-chair-cat-kittens-kids-play-paint-painting-chair_pTHE CAT BOOK

Por su parte, Charles Bukowsky vivió 74 años de intensidad. En ese sentido, la abuela gana. “Creo que el mundo debería estar lleno de gatos y de lluvia, ya está, solo gatos y lluvia, lluvia y gatos, muy bonito, buenas noches”. Y eso. Simple y al paso.

La abuela nunca lo leyó. O sí, hace poco yo misma le imprimí algunos de esos poemas. Ella tiene un poco de esa linda locura ordinaria y anormal del viejo escritor. Ella también dejó un par de libros anotados. Sobre algunos de tapa dura y olor a humedad que le regalaron de joven (como si no hubiese encontrado espacios en blanco en alguna que otra libreta), registró, en puño y letra, las fechas de algunas muertes o de algunas anécdotas de sus compañeritos más allegados. Quizás siempre le haya gustado eso de amontonar: letras, gatos, tiempo, amor, lo que fuere.

louis wain 3OVILLARSE EN EL LENGUAJE

“Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”, dice el dicho popular. Si bien algunos de esos dejaron su huella en su casa, ella siempre se inclinó en cantidad por los felinos. Y entiendo que el refrán también va para los bigotudos. Vivir con tantos gatos es un camino en donde el lenguaje de las palabras queda muy lejos. Pero los movimientos lentos y los maullidos en distintas tonalidades hacen el puente. Sus cuerpos se estiran, se ovillan, se acurrucan. Y dicen…

Hay una resistencia en la abuela a vivir con humanos. Tal vez habite en ella una incapacidad de sentir el vacío y el tiempo, o el peso de las dos cosas a la vez. Y, quizás, todo ese cúmulo de patas, pelos y bigotes vino a suplir los huecos pesados. Porque de matrimonio con buenos mozos otra vez, ni hablar (le tomó el gustito a la soledad), a tomar el té, no; amigas, no; Mar del Plata, vacaciones; no. Sería un caos dejarlos solos. Después de todo, ¿qué de todas esas cosas no encuentra en su casa modesta?

Charles 1LA ESCUELA DEL RIESGO

Jamás fantaseó con abrirles la puerta. Ahí todos amontonados en el cuartito. ¿Por qué? Adentro tienen reparo ante posibles daños, tienen alimento, compañeros, un techo contra las tormentas, paredes que los protegen de los automovilistas y de algunos asquerosos que siempre los odian. Ahí está el tema. Podría decir, a grandes rasgos, que la abuela es una acumuladora de animales, una auténtica promotora de la cultura de Charles: “Son limitados, tienen diferentes/necesidades y preocupaciones. Pero los observo y aprendo. Me gusta lo poco que saben, y es tanto. Se quejan pero nunca se preocupan, andan con sorprendente dignidad, duermen con una sencillez directa que los humanos no pueden entender”. Y, además, esta cultura – este estilo de vida- no es para cualquiera. La invasión de felinos en la propia casa no deja de ser un peligro. Porque se ama con tal locura que los riesgos de perderlos pueden duplicar locamente el dolor.

Dice Bukowsky: “Estudio a estas criaturas, son mis maestros” ¡Pero, Charles!, donde quiera que andes en el cielo de los felinos: ¿cómo se le explica a la abuela que se fueron casi todos? ¿Quién aprende de quién cuando la muerte acecha? ¿Y qué me contás de criarlos para amarlos en un territorio, para que luego te abandonen como quien no quiere la cosa?

UN CASO APARTE

eldarzakirov2Hubo, dentro de todos los fabulosos que conocí, uno en particular. El Chino. Supongo que lo llamó así por su manera de ubicar sus párpados grises casi siempre llenos de lagañas. El cat apareció, sin origen cierto, sobre el toldo de chapa, en busca de alimento. Claro, siempre prevenida, la abuela dejaba un poquitito allá, un poquitito acá, por si alguno -de paso por el barrio y de techo en techo- andaba con hambre (parece mentira, quería atraerlos de todos lados). El caso es que El Chino era un gato rebelde, de los clásicos callejeros vagabundos. No había tenido “la suerte” de los de la abuela. El encierro no lo convencía. Siempre aparecía lastimado, con pedazos de carne viva a la vista. El pelaje parecía de otro mundo, no era del mundo de los gatos de la abuela (bien cuidados, bien encerrados, sin contacto con el smog de la calle). Este era un gato de arrabal, jamás hogareño.

El otro día me puse a leer el cuento de don Julio (Cortázar) sobre su gato Teodoro: “(…) A los dos días me dejó que lo cepillara, a la semana le curé las mataduras con azufre y aceite; todo ese verano, vino de mañana y de noche, jamás aceptó quedarse a dormir en casa, qué te creés…”. Tal cual. Siempre recuerdo los experimentos caseros de la abuela para curar heridas gatunas. También recuerdo la vez que rescató una gata recién nacida de la calle y estuvo más de tres horas haciéndole masajes al lado del vapor del horno para rescatarla. Vaya uno a saber si daban resultado, si era eso mismo o el destino lo que los terminaba por salvar.

El tema es que El Chino siempre volvía, como el Teodoro de Cortázar. Y ella, por supuesto, lo esperaba todas las tardes. No cumplía eso de que “un gato es territorio fijo”, él era la excepción a la regla. “Un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos; su dibujo es pausado como el de Matisse…”. Lo que fuera, El Chino- minutos más, minutos menos- siempre se iba pero también, sin excepciones, volvía.

timthumb.phpY ya que las rutas de los textos y las de mis memorias felinas se han puesto en paralelo, continúo el espejo. Pasó un día: “(…)Pero vino, más flaco y enfermo que nunca, y ése fue el tercero y último año de la vida pagana y alegre de Teodoro (…) se enamoró y eso lo tenía completamente estúpido, se paseaba por la casa con la cabeza en alto y gimiendo, por la tarde cruzaba el jardín como en un trance, flotando entre los tréboles, y una vez que lo seguí discretamente lo vi descender el sendero que llevaba a una de las granjas del valle y perderse en un atajo, gimiendo y llorando, Teodoro Werther, arrasado de amor por alguna gata de escabroso acceso…” Así, pero sin valle y sin jardín, El Chino apareció cada vez más desmejorado, no sé si por amor o por el paso del tiempo. Quizás la abuela, entendiendo bien el lenguaje de sus muecas y sus movimientos, el de sus manchas y su pesar, supo descifrar qué lo tenía tan así, con esos modos- a su entender- tan injustos.

“(…) Teodoro convertido, bautizado, ignorándome, preparándose para la vida eterna, convencido de tener un alma, quizá de noche durmiendo en la casa, la última de las humillaciones, la penitencia final, yo pecador él que jamás aceptaba una puerta cerrada…”. Seguramente, en algún lado, la abuela escribió sobre esos días. En algún hueco de esos libros debe andar el escrito sobre El Chino, sobre los últimos días tristes, sobre la incertidumbre de verlo cada vez peor, sobre sus reflexiones y la tarde que aún espera, en parcial soledad.

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Louis Wain

THE END

Puede que El Chino se haya ido por amor. O puede que el amor lo haya dejado partir lentamente y para siempre.

De algo sí estoy segura: fiel a sus principios, él prefería la soledad. Esa soledad a secas, sin necesidad de rodearse de montones de otros. Tan distinto a la “mujer de los gatos”, quien eligió el acompañamiento de tantos para extender su tiempo entre maullidos, quehaceres y cuidados. Y lo hizo siempre ahí encerrada, donde también existe la libertad cuando les canta por las noches.

De otra cosa también estoy segura: en su casa, siempre habrá baldosas frías en el verano, calor de horno abrazador en invierno, leche y alimento de sobra y el cuerpo ovillado en afectos para ahuyentar a la muerte.

La abuela lo sabe, El Chino anda libre por el cielo de Charles. Tal vez andan junto a Teodoro. Vagan, por ahí, entre los senderos y los valles.

TO BE CONTINUED…

louis wain 2Ahora en su casa y mientras me habla, sé que su oído- un poco dañado por el paso de los días- espera el rasgar de un par de patas sobre el toldo, santo y seña entre la abuela y los felinos. Cada dos minutos, por las dudas, se levanta lentamente y, con gran esfuerzo, abre la puerta que da a la terraza para ver si asoman esos ojos achinados. Se resiste a la ausencia, aún se sigue resistiendo.

Lo va a esperar hasta el final. Debe cumplir su promesa de amor.

 

Las citas pertenecen a algunos escritos de Charles Bukowsky, como “Mis gatos”, a y al cuento de Julio Cortázar “La entrada en religión de Teodoro W. Adorno”.




ANARCHICOS: LA RUTINA, EN PEDACITOS

Por  Milena Penstop

Lo que se sale de la norma:

1- En general, todos los días hacemos lo mismo: vamos a la escuela, los adultos a trabajar, almorzamos, volvemos a hacer nuestras actividades y, al final del día, regresamos a nuestras casas, cenamos y nos vamos a dormir.

¿Pero qué pasa si un día no hacemos lo de siempre y, por ejemplo, nos vamos de campamento? Es cierto que, últimamente, se hacen campamentos de estudio o de vacaciones, y ya es algo bastante “normal” para muchos. Pero, aun así, no es lo que siempre hacemos y, aunque no se salga del todo de la norma porque no está prohibido, se sale de nuestra rutina, que es una  norma pesadota que todos cumplimos.

 

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2- En los sueños, a veces, las cosas se salen mucho de la norma. Hace poco sé que soñé con algo muy lindo, pero a la mañana siguiente me lo olvidé. No me parece normal que uno se olvide tan rápido de las cosas placenteras, que ocurren mientras dormimos. ¿Quién se queda con los sueños que nos olvidamos?, ¿duendes de la noche?, ¿el hombrecito que se ve entre las sombras de la luna?, ¿la almohada? Quiero que cualquiera de ellos me devuelva mi memoria o conocer quién decidió esta rara norma, por la que nos olvidamos de nuestros sueños.

mile3gervasio-troche103- Vi una cosa completamente fuera de la norma en una película. Unos hombres viajaban por el espacio a un planeta desconocido. Allí, se encontraban con simios muy inteligentes, a tal punto, que ellos se pusieron a estudiar a los hombres como si se hubiera tratado de una especie inferior. Además, los simios montaban a caballo y capturaban a los humanos, como deporte. Acá hay algo anormal dentro de lo anormal. Se ve que tan inteligentes no eran, porque se dedicaban a cazar a seres que pensaban de forma más débil que ellos. Igual, a veces en el noticiero se ve lo mismo: cuando los más fuertes persiguen a los más débiles es porque es porque las normas no han servido para nada y hay que ponerse a pensar otras.

 

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EDIFICAR LO IMPRONUNCIABLE

Los anormales: Sobre “la catedral de los negros”, de Marcial Gala

Por Lourdes Landeira

Marcial Gala

 TEXTUAL

LO QUE EL TIGRE NO PUEDE

 

 

La conversación con  Gala fue, claro, fragmentada. Comenzógala5descarga  en el pedacito etéreo de una red social, continuó ante una mesa, café porteño mediante, se prolongó en cámara lenta, en una ida y vuelta de preguntas y respuestas en correos electrónicos a la isla. Casi como si, al igual que la catedral, las palabras se negaran a concluir y presionaran para multiplicarse. La voz directa y concisa, en este caso, es la de Marcial Gala, quien recibió por La catedral de los Negros el Premio Alejo Carpentier de Novela 2012.

¿Hay relación entre la maldad y las letras?

Mucha, Sade- el divino marqués- se preguntaba qué era el mal, si no era más que nada una especie de malentendido.  Kafka, por otra parte, decía que lo bueno resultaba desconsolador. Todo eso se puede reafirmar en la frase del Fausto de Goethe, cuando Mefistófeles afirma: soy parte de esa fuerza que queriendo hacer el mal hace continuamente el bien.

¿Es posible cambiar a “los malos”? En ese caso, ¿por qué caminos?

¿Cambiar? Nadie cambia, recuerda siempre que el tigre no puede destrigarse pero el hombre sí puede deshumanizarse.

¿El daño voluntario es irreparable; algún daño es reparable?

La vida nos va dejando cicatrices, es una condición insoslayable de la existencia en un mundo donde la única ley incuestionable es la ley de la entropía; o sea, donde todo tiende al fin, al desbarajuste final.

¿Hay algún valor positivo en la mentira?

La mentira muchas veces es algo que sazona la vida, que la hace más potable, más digna de ser vivida; sin la ilusión, que es una especie de arte, la vida sería  mucho más aburrida, más plana.

 “Gelatina” el hermano menor; “mermelada de frambuesa” (sub apodo) del Grillo. ¿Encierran estos sobrenombres idea de debilidad o de lo falto de forma?

Debilidad, por la suavidad que implican esas palabras.

La hermana (la que se “salva”) no tiene apodo. ¿Por qué? Más aún, después de emigrar y “triunfar”, se cambia el nombre. ¿Nombre e identidad se pierden al mismo tiempo?

En realidad, la identidad no se pierde, es algo tan inherente a nosotros mismos como el aire que respiramos. No se pierde, pero sí se enmascara. Y también muchas veces le huimos a nuestra propia identidad; o lo que es peor intentamos desconocerla ¿es posible sin embargo escapar a la mera certidumbre de lo que somos?

Los aparecidos y fantasmas hablan a través de otros; las “víctimas” (los padres) hablan por lo que otros reproducen de ellos. ¿Hay jerarquía en la elección de las voces directas?

Es buena esta pregunta, yo creo que toda novela tiene algo que podríamos llamar una arquitectura secreta, en cierto sentido, desconocida para el mismo escritor. Y esas leyes secretas muchas veces determinan la forma, la manera y la jerarquía de los distintos narradores. Un escritor que piensa en la técnica es un escritor muerto, decía Faulkner y  tiene razón.

Las palabras tienen un peso propio, ¿también hay soledad en esas mismas palabras?

Las palabras condenan al autor a la existencia; también y paradójicamente, a esconderse detrás de sus creaciones, que es una manera de disiparse en ellas.

Pienso en Berta (escritora) y en Rogelio (arquitecto) como tus “alter egos”. ¿Lo son?

Sí, tal vez un poco pero el hombre es tan complicado y lleno de facetas como un prisma y somos uno y muchos a la vez.

¿Hay posibilidad de fuga en el arte, o el arte posibilita el no fugar?

Bueno, no sé, la verdad, eso depende de nuestra peculiar interpretación del arte.

La elección de lo coral como estructura de la novela ¿se relaciona con la idea de accesibilidad, de la necesidad de “entrar” por varios lugares?

Sí, se relaciona con la construcción de un espacio coral y existencial donde quepa el hombre con toda su diversidad.

¿Cuál es el valor –si lo tiene- de lo fragmentario en el arte? Específicamente en tus áreas de incumbencia: la arquitectura, la escritura y la fotografía.

El mundo es, por su propia esencia, fragmentario. Y nuestra percepción de él es más fragmentada aun, no hay manera de escapar a esa certeza, en fin, imagínate que- a pesar de todo- sigue sin crearse una teoría que unifique la física cósmica.

¿Cuál es el límite de lo tolerable, de lo habitable? ¿Qué produce desborde y qué produce contorno?

Lo tolerable es infinito, basta saber a qué distancia de nuestra sien está la pistola con que nos apuntan para descubrir cuanto podemos tolerar.

 

EL AZUL ES EL MAR Y EL MAR ES TODO DE CUBA

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¿La locura es un modo de desbordar? ¿Y la escritura? ¿Y la arquitectura?

De la locura sé bastante poco, la verdad. En cuanto al arte en general, sí es un modo de acercarse y a la vez alejarse de los límites.

¿El misterio y el enigma son necesarios para construir creencia?

Pienso que sí, pienso que sin el misterio la vida y por tanto la esencia pierden mucho de sal.

¿Cuál es el sentido del canibalismo en la novela? Entre cabezas cortadas, transportadas; dientes que mastican carne humana; bocas que tienen cosas, que se abren y dicen.

No lo sé, la literatura tiene mucho de sorpresa para el propio creador, el día que lo sepamos todo sobre ella perderá su encanto.

¿Hay una música pre textual en el canto de los pájaros? ¿Qué sentido tiene el azul en el texto?

El azul es el mar y el mar es el todo de Cuba.

¿Reconoces un homenaje a Martí en la inclusión de estos elementos?

Sí, Martí es el ser que yo más admiro, tal vez después y junto a algunos otros.

¿De qué son huérfanos los personajes, el pueblo, la catedral, los pájaros y los colores?

De amor.

Racismo y sexualidad aparecen en forma recurrente como un modo de estar dentro o fuera de algún borde. ¿La escritura es un modo de borrar ese umbral?

No, la literatura reafirma ese umbral pero le da la posibilidad al otro de reconocerse.

¿Qué otras fronteras y formas de pertenencia – exclusión te gustaría resaltar de la novela?

Muchas, la exclusión sexual por ejemplo.

¿Hay un tiempo circular, eterno, que atraviesa la historia?

Si lo hay, es el tiempo de las pesadillas. La novela es contar la historia de Cuba en forma de pesadilla, la novela es un vislumbre del mesianismo político y religioso cubano.

¿Los vivos, los muertos y el futuro confluyen en el texto?

Sí que confluyen, de una manera dialéctica y mágica también.

¿Se puede hablar de una “identidad” cubana contemporánea? La idea del “hombre nuevo” incluye y excluye en igual medida. En tal caso, ¿qué incluye y qué excluye?

Bueno sí, claro que se puede hablar de una identidad cubana, aunque no estoy muy seguro de lo que incluye y, en cuanto a excluir, yo no soy nadie para decir qué es o qué excluye. Por otro lado la idea del hombre nuevo me parece tan terrible que es mejor no hablar de ella.

¿Cómo se es escritor en Cuba?

No sé, es  algo bueno y malo a la vez, difícil pero muy gratificante. Y también un imposible que se realiza.

En el espacio vacío de lo inconcluso – como la Catedral de tu ficción y la Primera Central Electronuclear de Juraguá- ¿qué lugar ocupan los sueños?

Un lugar especial, sin sueños no hay posibilidad de ser.

PRETEXTO

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Toda música resuena aún antes de ser una idea. Ella es previa al sonido, incluso, previa a la  cabeza que la compone y ejecuta Y un día, entre todas las posibles que preanunciaba el aliento, ella suena mediada por el texto.  Una de sus modalidades es sonar con aleteo y trino de pájaro. En la novela de Marcial Gala los pájaros habitan el cielo de un aire sumergido, quizás el pozo donde cimentar una promesa  y una melodía previa. El coro no es de ángeles, es de ritmos y de piares, primero; de contra voces superpuestas en altos y bajos, después. De silencios, también. Sin embargo, los ángeles conviven: con las aves constructoras de nidos, con las voraces depredadoras, en los sueños con cuerpo, en los anhelos de aparecidos. Intermediarios entre el cielo y la tierra, ellos intentan cumplir su mandato. Pero algunos, tan alejados están del reino de las alturas, que adelgazaron su color – ¡el azul queda tan lejos! -o perdieron sus alas. Entonces, la palabra se fragmenta.  La catedral, ladrillo tras ladrillo, maza, machete y cortaplumas, mezcla el polvo. Y las piedras, hasta entonces inertes, absorben el sudor de sus obreros y danzan con impulso propio. La vida  y su rumor la ocupan y la vuelven un lugar inhabitable. Sinfonía inconclusa de un coro que sigue soñando. Las cabezas, cementadas o no a sus cuerpos, danzan su propio idioma entre dientes, a veces celdas (rejas de pájaros enjaulados) a veces pasadizos (de andares a tientas y siniestras). La música repiquetea cráneos, irrespeta leyes para excederse. Y, de cada derrumbe, con cada escombro, escribe una nueva partitura y la trunca ante lo impronunciable. Exige más que una voz humana. Por eso el coro se compone y la estructura – incordiosa- persiste.  Entre el sonido y las palabras siempre hay un desfasaje. En la disyunción crecen el sentido, la ausencia, la orfandad. Desde allí, emerge, una catedral inusual. Arquitectura inhabitable que, de pronto, se llena de voces.

CONTEXTO

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Antes de que el libro se alojara en mi cabeza, cuando apenas lo tuve en mis manos, ya otras voces me lo habían referido y la biblioteca se hizo escuchar.

Cómo olvidar a Pedro Páramo y su Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Y así, de ese modo tan simple, dejar instalado el tiempo y la orfandad; “vine” como modo haber llegado y de continuar ahí, tiempo sin fin de una búsqueda sin fin.

En el amplio territorio del Pelourinho, hombres y mujeres enseñan y estudian. Universidad vasta y variada, se extiende y ramifica y llega a todos los lugares en los que hombres y mujeres trabajan los metales y las maderas, utilizan hierbas y raíces, mezclan ritmos, pasos de danza y sangres. Al mezclarse, crearon un color y un sonido, una imagen nueva, original, inicia Jorge Amado su “Tienda de los milagros”.

De otro estante asomó Truman Capote con su “A sangre fría”: El pueblo de Holcomb está en las elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas, una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman “allá”. Fronteras del adentro y del afuera, del más acá, de los unos y los otros. Fronteras de creencias e identidades.

Entonces, llegó el tiempo de Marcial Gala y su “Catedral de los Negros”. Gala, además de narrador y poeta, es arquitecto. Emigró desde la Habana (ciudad en la que nació en 1965) a la ciudad de Cienfuegos (escenario en el que transcurre la novela).

Allí supo de un crimen  sucedido en la ciudad de Camagüey. Un padrino del palo (una de las religiones de origen africano) recomendó a dos hermanos cómo curar el sida  contraído por uno de ellos: debían hacer un sacrificio que involucrara la sangre de sus familiares más cercanos; los padres. Instalado el parricidio, Gala pensó en escribirlo al modo de Capote pero, luego, más que ir tras la reconstrucción de un hecho, quiso engrandecerlo con ficción. Para eso, lo compuso en voces.

Ese territorio soñó tener la Primera Central Electronuclear de Juraguá. El proyecto, huérfano de protección especial, se convirtió en un monumento a la nada: como la ficción de “Catedral de los Negros”, nunca terminó de construirse el edificio. La esperanza de ver crecer algo donde había vacío; de elevarse cuando todo mengua, de estar, a pesar de todo. La novela sí, erigió su estructura y se materializó.

Adorno es crimen, dijo un gran arquitecto, y esa fue mi premisa”

Ya las bibliotecas estaban cruzadas, el castillo y la taberna de Ítalo Calvino echaron los naipes y las voces de “La Catedral de los negros” se impusieron como puerta de múltiples entradas.

“Se puede acceder al interior del templo por varios lugares. El concepto es la accesibilidad, el permitir, el templo es como una mano abierta para que todos la estrechen”

 

ANDAMIAJE

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El tiempo circular transita la novela; quizás porque, como dice el epígrafe de José Lezama Lima, Cuba tiene sus catedrales en el futuro. Y, en ese andar, hay reglas propias para la negritud.

“En realidad éramos unos inocentes, aunque ya desde entonces no teníamos futuro”.

Los modos de anclar en el espacio flotante entre la vida y la muerte, de sujetarse en algún desborde con el recurso que se tenga a mano. Con un narrador multiplicado en voces y alter egos de Gala diseminados, entre otros, en  la Berta escritora y el Rogelio arquitecto, ambos amarrados a la isla. Un narrador que sabe de la nostalgia por la Cubita de quienes emigraron. La Cuba épica de una revolución viva reafirmada en los héroes de todos los tiempos, en un Martí quien, en su momento,

“parece que no era tan famoso como ahora que hasta por la sopa la sacan y no puedes encender ni la tele porque siempre hay alguien que dice “como dijo el apóstol”, y vaya resulta cansón”

La palabra observa, testimonia y canta con ritmos a veces inaudibles. Como la cabeza, nunca es una. Se mueve junto con los ojos y expulsa, aun cuando calla, esa mezcla de cerebro y entrañas para construir versiones de verdad (mentiras y engaños incluidos) y de memoria (entre olvidos y recuerdos).

No faltarán los muertos, la exuberancia, el exceso, la identidad perdida en el modo de nombrarse.

Ni la patria, otra cuando se la mira desde adentro, otra cuando se la añora desde afuera; otra siempre, inasible. En las fronteras de los hombres – y los pájaros –  ancestros y utopías comparten el mismo espacio, el mismo aire, el mismo azul. Igual que las palabras de los vivos y de los aparecidos, quienes insisten en intervenir los cuerpos de un mundo, el mismo mundo que los expulsó y los contiene. Un territorio para leer y donde ser leído.

Ni faltarán el homenaje a otras lecturas (Marguerite Yourcemar – La Iliada – Elsa Pound – Bukowski. Fuentovejuna).

¿Qué otra cosa se puede hacer con una cabeza, además de cortarla? Colmarla de ansias, de letras, de sueños repetidos y de una boca para sonar.

 

ENTONCES, FUE EL ARTE

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Entre los pliegues de la provocación:

“La tenía cogida con todo lo que viniera de Oriente, y cuando me dijeron que eran de por allá, fui a contemplar la mudada, sobre todo para soltar alguna que otra puyita y ver si a la nueva vecina le daba por brincar y decirme algo, y se supiera al momento que eran de orilla

En los bordes de la locura:

“No como al hermano que se nota que está ido de mente

Bajo el ala de las creencias:

“El camagüeyano  desayunaba, almorzaba y comía Jesucristo, siempre lo tenía en la boca”

Con el dolor de la violencia:

Yo la oía gritar: ¡Arturo, suéltalo, Arturo, por favor, ya es suficiente! Eso era a veces, pues por lo general solo sentía un ruido sordo que era como si alguien sacudiera una alfombra, eso y los gemidos del muchacho

Y la orfandad:

De la madre hay muy poco que decir”

Con su misterio:

“algo se escondía detrás de ese cristianismo del que alardeaban los padres”

Las identidades mutantes:

“La Lupe, tu hijo es travesti, le decían, maricón”. Claro que no es verdad –le aseguraba yo- Soy un hombre, lo mío es el arte, me pinto y me visto de mujer porque lo mío es el arte”

Hay – siempre- modos de narrarse, provocarse amparos, hacerse un nombre, escapar de la marginación. Aunque algunas veces – no siempre- cueste la muerte.

“Así fue como se me escapó la vida a los treinta y un años de mi edad (…) todo por culpa de un aire acondicionado que, bien mirado, ni siquiera me hacía falta, pues en mi casa se sobraban los ventiladores, solo que mi mamá insistió”

Otras, se la puede ensoñar

“Me van a matar, al menos eso piensan, pero a lo mejor me vuelvo insecto o pájaro chiquito, me vuelvo zunzún, escapo por la ventana antes de que me inyecten el primer fluido que es el que duele, el que te pone a dormir, al menos eso dice el gordo de mi guardián”

Tal vez, resignarse, como Berta ante la insistencia del muerto que la perseguía

Si te me sigues apareciendo tendré que acostumbrarme, como a la menstruación”

O cantar, como el Grillo. Le habían el puesto ese apodo porque, comentaban, de su boca salía frambuesa; lo que soltaba por esa boca era mucho.

a veces se quedaba parado mirando al sol, olvidado del mundo, llegaba hasta babearse, y flaco y largo como era parecía una cosa mala, una garza prieta queriendo volar sin alas. ¿Grillo?, lo llamaba yo, pues esas cosas de él me daban miedo, y entonces empezaba a cantar y aquello era el acabose.

Quizás pintarse contra mandato

“Ella estudiaba pintura en la academia de arte de la ciudad, la “Benny Moré”, era la única negra que estudiaba eso; en música y danza sí estaba el petróleo que hacía olas”

O mejor, en la búsqueda de lo impronunciable, escribirse.

Poesía – dijeron ellas, Vamos a aprender poesía –y entonces descubrí que la poesía también se aprende.”

Berta:

“Jugábamos a las palabras, ahora recuerdo, pronunciábamos una y era como si el vocablo permaneciera en el aire hasta que decíamos otra y entonces estallaba como una pompa de jabón. Jugábamos a las palabras.

Eran niñas con agua y colores

“Es una forma de acercarse a lo poético, decía el maestro Ian, y nosotras, Araceli y yo, nos llevábamos las palabras hasta el muelle frente al mar, la parte de Cienfuegos que más nos gustaba, y allí continuábamos el juego. Lapislázuli, decía yo, y Araceli me respondía con la palabra transparencia”

Eran niñas, amantes y amigas

Jugábamos a las palabras, y Prince a veces venía con nosotros, pero no jugaba. Con el mar parecía bastarle. Se quedaba lelo mirando a lo lejos, parecía viejo entonces, de una vejez  que nos trascendía, una vejez ancestral. No era feliz, por eso quizás sus poemas eran tan buenos. Nosotras sí éramos felices. No podíamos evitar ser felices. Estábamos enamoradas. Jugábamos a las palabras”

Prince:

Entonces quedó todo como un poema inconcluso, como algo que se apaga y no podemos impedirlo, no podemos, entonces quedó todo.

 POSFACIO

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En su paso por Buenos Aires, el escritor firmó contrato con Corregidor para la edición de su próxima novela, “Un extraño pájaro de ala azul”. (Sí, una vez más, los pájaros, las alas, el azul, el otro). Habrá que esperar algunos meses para saber qué dicen, qué sonido producen, esta vez, las letras. Para el mientras tanto, un fragmento que Marcial Gala seleccionó especialmente para El Anartista.

“Irse a un sitio donde nadie te conoce, un sitio donde puedes dejar atrás tu pasado de ladrona y prostituta, donde no tienes que mirar asustada cuando vas a un restaurante por miedo a que alguien suelte una indiscreción y él pueda saber que además de ladrona fuiste fletera. Irse huyendo de la Habana, recoger lo imprescindible, dejar los muebles que tu abuela trajo de Polonia, mucho antes de que Hitler ocupara el país y empezara a masacrar al pueblo judío, dejar atrás los cuadros de marcos de madera plateada, la vajilla estilo imperio, las sabanas de hilo de Holanda, dejar atrás los cubiertos con anagrama, las tres enciclopedias británicas, la cama con baldaquino, dejar atrás las seis vitrinas llenas de una cristalería que nunca se usa, donar el piano en el que tocó Lecuona. Dejar atrás, dejar atrás. Confiar en el proceso revolucionario que, según alegan los dirigentes, te lo va a dar todo gratis. Creer que con los salarios de ellos dos y el cargo que él ocupa todo va a cambiar. Decírselo al niño que ya tiene edad de entender esas cosas, el niño al que le asusta el mar, decirle que ahora vivirá frente al océano. Ir con el niño al cementerio, pararlo frente a la inmensa bóveda con el mármol recargado de ángeles donde descansa la familia alicantina- polaca y luego llevarlo ante la humilde tumba del padre. Detenerlo frente a la lápida de granito en la cual ella puso sólo la palabra “poeta” y abrazarlo muy fuerte para que luego el niño deposite la flor amarilla y se despida de su padre por siempre jamás porque para qué visitar a los muertos, por qué irlos a ver si ellos no se enteran.

- Adiós-   susurró Crazy Horse a la salida del cementerio de Colón, cuando ya se iba para Varadero con su flamante esposo y su hijo de alargada cara triste”.

 

 

 

 




PACTO ENTRE CABALLEROS

Por Néstor Grossi

Los anormales: Sobre El Guasón                             

SOY LA FOTO CENTRAAAL !!!!!!!!!-1

Está bien, lo admito: de nuevo no voy a hablarles de la historieta Argentina ni del cómic europeo. Y agradezcan que, al menos, volvemos a este continente. Si fuese por mí, dejábamos nuestras tropas en tierra japonesa.

Está bien, lo admito: después de leer Manga me resulta algo pesado el ritmo denso del Cómic yanqui. A mi gusto la diferencia está en la calidad narrativa…en fin, no sé por qué les cuento esto. Hasta el momento vengo bien intentando esquivar ese  problema. Además tenemos nuestro objetivo. Y la palabra de clave de este mes es “Anormal”.

Bueno, no hay que pensar mucho, ¿no? No sé ustedes, pero yo ya estoy escuchando el eco de una risa que empieza a convertirse en una carcajada mortal.

 PRIMERO LO PRIMERO.

 La primera aparición fue en 1940, en el número 1 de Batman. Y no se trataba del estúpido payaso al que solo le gustaba robar y sacar de quicio al hombre murciélago. Tampoco era el 19dgl5o9nsfe9jpgGuasón. The Joker era un maníaco, un asesino despiadado y el único lo suficientemente inteligente como para lograr confundir y hasta sacar de quicio al detective más grande en la historia del cómic.

Fue el rival por excelencia de Batman, un antagonismo perfecto del Caballero de la Noche. Ninguno de los dos tenía súper poderes; el Guasón utilizaba toda su inteligencia para fabricar sus armas: el “gas de la risa” y otras, de fabricación personal. Pero nada como su navaja. Amaba los cuchillos más que ninguna cosa. Tanto, que a veces prefería no dejar el asunto en manos de su amado gas y ser él mismo quien dibujara de un tajo la sonrisa de sus  víctimas.

La creación del personaje estuvo a cargo de Bill Finger, los dibujos de Bob Kane y un colado: Jerry Robinson.

Que lo explique Kane, mejor, ¿no?:

Yo lo resumo así: Bill Finger y yo creamos al Joker. Bill fue el guionista. Jerry Robinson vino a verme con la carta de una baraja que tenía al Joker (comodín). Se parece a Conrad Veidt… ya sabes, el actor de “El hombre que ríe”, la película de 1928 basada en la novela, de Víctor Hugo (…. Bill Finger tenía un libro con una fotografía de Conrad Veidt y me lo mostró y dijo «Aquí está el Joker». Jerry Robinson no tuvo absolutamente nada que ver, pero dirá que sí hasta que muera. Él introdujo una carta de juego que usamos un par de números para que el Guasón la usara como su carta”.

Nuestra generación conoció al payaso idiota y a un “Bruno Díaz” panzón, quienes bailaban al ritmo del Flower Power, mientras uno pensaba si el “chico mantequilla” se la comía o no.

Hubo un motivo para eso, un motivo que hasta incluso no nació de las editoriales. Fue la pacatería barata derechista y asquerosa de la sociedad estadounidense de aquella época, que obligó a crear una ley para regular el contenido en la industria del Cómic. Esa ley se basaba en una inglesa que, a su vez, se basaba en una  de un código de producción hollywoodense de los años 30.

EN LA TIERRA DE LOS SUEÑOS.

El ”’Comics Code Authority”’ (Autoridad del Código de Cómics) es parte de la Asociación de Revistas de Cómics de los Estados Unidos.  The-Joker-Dc-Comics-walking-out-of--1Fue creado para regular el contenido de cómic yanqui. Las editoriales- miembro mandaban sus comics a la CCA, donde los revisaban para comprobar que se ajustaran a las normas. Si cumplían con los requisitos, autorizaban el uso de su sello en la portada.  Fue el censor de facto para la industria del cómic estadounidense.

Las editoriales no estaban obligadas. Pero, sin ese sello en la portada, no había negocio, ya que el único medio de distribución era a través de los Quioscos.

A continuación voy a dejarles un resumen del código censor yanqui en 1954. Aquél, además de representar perfectamente a una sociedad asquerosamente conservadora,  explica a la perfección por qué todos nuestros héroes y villanos comenzaron a convertirse en unos idiotas.

  • Los crímenes nunca serán presentados de modo que creen simpatía por el criminal, promuevan desconfianza de las fuerzas de seguridad o inspiren a desear imitar a los criminales.
  • Si el crimen es representado, lo será como una actividad sórdida y desagradable.
  • Los criminales no serán presentados como glamurosos o que ocupen una posición que cree el deseo de emularlos.
  • En cada momento, el bien triunfará sobre el mal y los criminales serán castigados por sus acciones.
  • Las escenas de excesiva violencia serán prohibidas. Las escenas de tortura brutal, el excesivo e innecesario uso de pistolas y cuchillos, la agonía física y los crímenes sangrientos y truculentos serán eliminados.
  • Ninguna revista de cómics usará la palabra horror o terror en su título.
  • Todas las escenas de horror, demasiado sangrientas o repelentes, la depravación, la lujuria, el sadismo y el masoquismo no serán permitidos.
  • Las escenas que incluyan instrumentos asociados con muertos vivientes, tortura, vampiros y vampirismo, ghouls, canibalismo y licantropismo están prohibidas.
  • La profanación, obscenidad, el lenguaje soez, la vulgaridad, las palabras o símbolos que puedan adquirir significados indeseables están prohibidos.
  • La desnudez en cualquier forma está prohibida, así como las poses indecentes o inapropiadas.
  • Las ilustraciones sugerentes o libidinosas son inaceptables.
  • Las mujeres serán dibujadas realísticamente, sin exageración de ninguna cualidad física.
  • Las relaciones sexuales ilícitas no serán retratadas ni insinuadas. Las escenas de amor violento, así como las anormalidades sexuales son inaceptables.
  • La seducción y la violación nunca serán mostradas o sugeridas.
  • La desnudez con intenciones de prostituir y las posturas soeces no serán permitidas en la publicidad de ningún producto. Las figuras vestidas nunca serán presentadas de modo tal que sean ofensivas o contrarias al buen gusto y a la moral.

Recién en 1971 y gracias a varios autores que se empezaron a poner pesados con sus editores, el Código volvió a revisarse y un soplo de cordura ventiló las  viejas oficinas de la CCA. Aunque tampoco fue para tanto. Sólo se retocaron las prohibiciones concernientes a lo relacionado con los excesos de violencia y las escenas simpáticas con delincuentes. Y es de no creer: en 1989 comenzó a revisarse el veto en lo referente al tema lésbico- gay.

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Había que encontrar nuevas formas de distribución. Y así aparecieron las casas de cómics que uno veía en las series yanquis. En el 2000, comenzaron a poblar el centro porteño.

La nueva generación de editoriales surgidas en los años 1980 y 1990 distribuyó únicamente a tiendas especializadas. No deseaban pertenecer al Comics Code, ni les interesaba su aprobación. Marvel y DC comenzaron a publicar títulos para adultos sin el consentimiento del Código.

Después del abandono de Marvel, en el 2001, la CCA comenzó a debilitarse. DC siguió enviando sus comics hasta el 2007. Aunque ya nadie le preste atención, el estúpido código sigue existiendo.

UNA OFERTA IMPOSIBLE DE RECHAZAR.

El tipo era un ayudante de laboratorio en una planta química. Un buen día decidió seguir sus sueños y convertirse en un comediante lo bastante famoso como para poder vivir de eso. Pero la suerte nunca estuvo de su lado. Jack Napier lo intentó hasta que su mujer quedó embarazada y, de una patada en el culo, fue enviado al mundo real.

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A medida que la panza de su esposa crecía y las necesidades ahorcaban, Jack comenzaba a desesperarse: necesitaba una salida rápida. Y en Gótica ese deseo podía cumplirse. Simplemente, necesitaba un plan y mano de obra que, por supuesto, sobraba. Entonces se unió a la famosa banda de Red Hood o Capucha Roja: un grupo de asaltantes sin un líder fijo. El casco rojo solo era un símbolo que se intercambiaba entre atraco y atraco.

De ese modo, la policía nunca capturaría al verdadero jefe de la banda, si es que lo tenían.

Red Hood le hizo una oferta que Jack debía aceptar para ganarse la confianza de la banda. Tenían planeado asaltar la empresa Monarch, junto al laboratorio donde él antes trabajaba. Para legar allí, debía guiarlos a través de la planta química. El resto sería cosa de los muchachos. Y, como él los guiaría, debería llevar puesto el casco rojo. Así lo decidieron todos.

Y ese fue el comienzo de todas sus desgracias.  El día del robo, mientras se preparaban para dar el golpe, la policía le informó que su esposa había muerto electrocutada en un accidente casual. Ya no tenía sentido lo de Monarch, aunque era demasiado tarde para echarse atrás. Entonces se puso a guiar al grupo. En eso estaba, cuando un vigilante los descubrió y llamó a la policía. Allí comenzó un tiroteo donde cayó toda la banda. Jack quedó para el final: tenía la capucha roja,  estaban a un instante de matarlo: era Red Hood y no había testigos para opinar lo contrario.comic-joker-1

Que disparen de una vez la puta madre, pensó ¿qué importaba ya? Podía irse todo a la mierda, su vida había perdido sentido esa misma tarde. Cuando la policía estaba a punto de disparar, Batman lo impidió y Jack, en un intento por escapar, cayó a un río cerca de las tuberías donde se vertían los residuos químicos. Al  salir del río y sacarse la máscara roja, se dio cuenta de que había cambiado el color de su piel y sus facciones se habían trastocado. Le dolían las comisuras de los labios, una enorme ira lo invadía, ¡pero le causaba gracia!

Esa noche, por primera vez, Ciudad Gótica escuchó una risa que comenzaba a crecer hasta transformarse en una carcajada maniaca. Así recorría las calles de la ciudad.

¿QUIÉN RIE AL ÚLTIMO? ¿Y RÍE MEJOR?

           Más o menos esta es la versión oficial, también está la otra, donde el Guasón cae directamente en el depósito de residuos tóxicos de la planta y después sale por una tubería que desembocaba en el río.

Como sea, al salir de ese río, no volvió a ser el mismo jamás. Y el Guasón siempre culpó a Batman por su destino. Debería de haber muerto esa misma noche, pero no. Un estúpido gigante disfrazado de murciélago se había interpuesto entre él y las balas.

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Entonces empezó el juego, el genio criminal contra el detective más grande de la historia, una saga de cadáveres con una mueca idiota dibujada… El Guasón sólo quería sacar de quicio Batman, verlo desesperado y, por sobre todas las cosas, obligarlo a matar. Su némesis y más grande enemigo. Sin embargo, el caballero de la noche nunca mataría al Guasón. Entonces el comediante frustrado soltaría todo su sadismo y llevaría al murciélago a extremos insoportables. Dañaría a todos sus queridos. Mataría al segundo Robin; al tercero, lo torturaría hasta volverlo un pequeño demente, réplica de él. Mató a la esposa del comisionado Gordon y dejó paralítica a su hija Bárbara (Batichica), para después violarla mientras tomaba fotos que usaría más tarde, al momento de torturar hasta la locura al mismísimo jefe de la policía de Ciudad Gótica.

Aun así, Batman no lo mataría jamás. Su moral siempre lo impediría, luchaba todo el tiempo por no convertirse en un asesino, aunque más de una vez debió controlarse para no terminar matando a su maldito payaso.

Y el Guasón tampoco podía eliminarlo. ¿Qué hubiera sido de él? Era su mejor amigo y lo necesitaba.

¿Saben? Este asunto sí tiene un final. Y les aseguro que es un final tan digno como esta historia de amor. Sí, Batman muere. El Guasón también. Pero esta vez, no soy digno de contarlo, creo que no estaría a la altura de una muerte tan shakesperiana, ¿lo imaginan? ¿Y quién creen que gana esa eterna batalla?

Les dejo el link del final, yo ya no puedo hacer más nada.

EPÍLOGO KOMIQUERO.

Ante todo, gracias. A todos y todas. Gracias de verdad a los que soportaron todos mis delirios y MI alcohólica manera de tratar de introducirlos en el mundo del Comic. Y espero haberlo logrado, caballeros. Abordé esta sección en un intento por evitar todo tipo de convencionalismos y teniendo en cuenta que el lector de esta revista no es asiduo del mundo de los Comics y los Mangas. Espero haberles explicado, al menos, la diferencia entre ambos.

Como sea, GRACIAS.

Por sobre todas las cosas, gracias a El Anartista por publicarme y dejarme dar vida a esta sección,  dentro de una revista de contra cultura general. Gracias, Diego Soria, por soportarme. A la Directora no  tengo más que gracias para devolverle. A Mi Profe, trabajo. mandarle todos los ejercicios que le debo desde 1999.

Y de ustedes me despido hasta el año que viene, como siempre, con mi constante promesa de hablarles de la historieta europea y de la argentina. Quizá les esté mintiendo. Decídanlo ustedes, si es que tengo algún lector. Ahí abajo pueden dejarse comentarios. De verdad: pidan, gente; o solo les daré Manga. Y, por supuesto y siempre, DC.

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¿ES VERDAD QUE VOS SALÍAS CON EL TIGRE ACOSTA?

Por Lourdes Cabrera

Los anormales: Sobre “El Tigre Acosta”

MIRTHA LEGRAND O TENER CORAZÓN

lourdesca1Aún después de la dictadura y todavía hoy, sobrevuela el ¿qué habrán hecho? Si uno se pregunta qué habrán hecho, ¿quiénes?, las respuestas orientan sobre los juicios de valor implícitos en estos interrogantes: los terroristas, los que querían una dictadura de izquierda, los que odian el orden, “los anormales”.

Pero, para los militares, había “anormales” y “anormales”. Si se trataba de secuestradas mujeres, entonces, ya se las recategorizaba como “subnormales”. La condena se agravaba con vejaciones físicas y con violencias del lenguaje exclusivas para ellas.

Sin embargo, los militares no estaban solos. Cuando se habla de dictadura cívico- militar, entre la parte “cívica” hay quienes se destacaron por su colaboracionismo estelar. Cómo no iba a estar entre ellos, Mirtha.

“No sé cómo ocurrió. No me acuerdo si ella tenía la pregunta anotada en un papel “ayuda memoria”. Tampoco recuerdo si en ese momento estábamos solas (…) Pero, después de hacerme una observación sobre lo bien que me quedaba mi nuevo color de pelo, me disparó: “¿es verdad que vos salías con el tigre Acosta?” (…)

-¿Cómo que “salía”?

-Bueno…-reculó- Si es verdad que salían a cenar, eso es lo que dice la gente…

¿A qué se refería Mirtha con “lo que dice la gente”?, ¿a qué tipo de opinión pública? Contextualicemos: el encuentro entre Mirtha y Miriam Lewin- ex detenida en la ESMA- ocurrió el día que Néstor Kirchner decidió bajar el cuadro de Videla. Fue un 24 de marzo del 2004. Ese día, la sensible Legrand tomó la decisión “atinada” de suspender el habitual almuerzo servido por mucamas de uniforme y la entrega de regalos. Mostró su corazón al decir “no es un día para festejar”. Algunos leyeron el gesto de otra manera. Para recibir a Lewin, no hacían falta mucamas ni almuerzos elegantes. Qué corazón tan sensiblemente ambiguo el de Mirtha: una de cal, una de arena.

lourdes3 SALIR: UN VERBO ZOMBIE

La pregunta de Mirtha tergiversa un dato de la realidad, pero no del todo. Ese es su estilo. Preguntar: ¿es verdad que salías con el Tigre Acosta? provoca en el oyente la referencia a una cierta intimidad, de la cual la “gente” podría concluir, “bueno tanta tortura no había, tan mal no la pasaban”.

Parte de la chicana está en la utilización del verbo “salir”. Como bien le contestó Miriam Lewin, a las secuestradas las sacaban, no decidían salir, no podían negarse.

En la pregunta de Mirtha, en su utilización del verbo, hay una implicancia: las secuestradas no estaban tan secuestradas, tenían un margen de libertad que, incluso, les permitía darse ciertos gustitos, como una salidita de vez en cuando. Incluso, con los mismos “represores” que, en el discurso de Mirtha y, en este contexto, tampoco reprimían para tanto.

Con el énfasis en el verbo, Mirtha señala varias cosas a la vez: una ética confusa, de la cual Miriam Lewin sería la representante; un cuestionamiento de su condición de víctima y una sugerencia- nada velada-, contraria a lo que dice otra gente. Según Mirtha, no solo no las maltrataban, sino que la pasaban bomba.

Ante la respuesta de Lewin, “-es verdad, nosotras mismas lo relatamos en el libro. (…). Nos sacaban a cenar. No salíamos por nuestros propios medios. No teníamos derecho a negarnos. Éramos prisioneras. Nos venían a buscar los guardias en plena noche y nos llevaban. A una compañera, Cristina Aldini, el tigre Acosta la llevó a bailar a Mau Mau, después del asesinato de su marido. Que a una mujer la lleven a bailar a un lugar de moda los asesinos de su compañero, me pregunto si no es una forma refinada de tortura. A Cristina, un oficial de la ESMA le llevó la alianza de su esposo, Alejo Mallea, a su cucheta en Capucha,  donde estaba engrillada, para demostrarle que lo habían asesinado. Le preguntó si ella quería ver el cadáver. Cristina, al principio, dudó, pero después aceptó porque pensó que de lo contrario siempre se iba a quedar con la incertidumbre. Cuando lo vio, tenía dos tiros en la cara. Uno era el de gracia entre ceja y ceja. Lo habían ejecutado. ”

Mirtha no tiene otra que avergonzarse. Aun así, el “salías” representaba una afirmación que muchos hubieran querido hacer, no sólo durante la dictadura, sino también en los años del menemismo. ¡Qué trabajo de adormecimiento a nivel de la subjetividad se realizó durante tantos años para llegar a esto! ¿Cuánto tuvo que pasar para que una proporción de la gente se autorizara a condenar a las víctimas y no a los victimarios?, ¿qué perversión de la lógica puede invertir de tal manera los términos para que parezca una natural relación de causa efecto?

Y me pregunto más, ¿cómo es posible que los rumores sexuales acerca de las detenidas hayan tenido más influencia en el pensamiento de cierta gente, que las denuncias de tortura y asesinato?

REPITE, REPITE: EXISTIRÁS.

lourdesca1 Por otra parte, es bueno señalar que los rumores de “connivencia sexual” solo funcionaron en relación a las mujeres. Es decir, por tratarse de mujeres luchadoras, al acusarlas, se incluía una doble condena: no solo eran subversivas sino también, putas. ¿Qué se puede esperar de una puta? Vendían su cuerpo hasta a los torturadores. Y uno se pregunta ¿por qué? Una prostituta lo hace por dinero, ¿por qué lo haría una secuestrada?

No, no me acosté con el tigre Acosta, pero si lo hubiera hecho para salvar mi vida, ¿qué? ¿Quién podría juzgarme? ¿Quiénes pueden asegurar qué es lo que habrían hecho si hubieran estado en mis zapatos?”. Así contaba Pinky, ex detenida en la ESMA. Cuando la retiraban de su calabozo para bañarla, esto podía significar dos cosas: una inminente violación o que iba a ser usada como servicio doméstico para alguna cena o fiesta entre secuestradores. Y Pinky contó más. Una vez, cuando le ordenaron lavar un montón de vajilla, después de una cena de milicos, entre los platos, ella encontró un papel de alfajor Havanna. El llanto fue instantáneo. Era la primera vez que leía algo, desde el comienzo de su secuestro. Por otra parte, ese papel era la señal de que afuera seguía existiendo un mundo. Sin ella, claro.

Eso me recuerda la anécdota que contó un ex detenido uruguayo, acerca de un fósforo de papel, que lentamente desenrollaba para poder escribir. En el borde que linda con muerte, vincularse con la escritura o con la lectura era un salvavidas. No como literatura, sino como señal ínfima de vida: el lenguaje.

lourdes5club-atleticoUN GOLPE NORMAL

Por aquellos años, estimado lector, no hubo una manifestación callejera contra Mirtha. La indignación no tocó más que a pocos. Que Mirtha dijera lo que dijo era parte de la libertad de expresión, era una opinión más, normal, que se le agradecía al ejercicio de la democracia. Lo normal, así planteado, resulta como un pariente del sentido común: una conducta que no genera sospechas. Vemos así que lo normal puede instaurarse por un golpe de estado. Hay golpes del estado normal de las cosas. Golpes asesinos, que llegan acompañados por otro pariente: la prima de la normalidad es la caza de brujas.

El golpe de estado a lo normal genera un montón de anormalidades. A la gente se la llevan con vida. Pero, qué decir de los parientes, condenados a la espera: aceptar la muerte sin cadáver, ¿es normal? Imaginar el daño que pueden estar padeciendo, ¿es normal? Sí, responde la norma del asesino. Había tantos hijos de puta que gozaban con el dolor inconmensurable del otro. No sólo en las salas de tortura. También gozaban al recibir a los parientes desesperados; gozaba libidinosamente el imaginario militar, con sólo pensar el modo en que se replegaban y escondían “los zurditos”.

lourdesca6images  Dentro de los campos, el “goce” vejatorio tenía también sus normas. A partir de gestos, miradas o palabras que el instinto delataba en los secuestrados, los milicos leían sospechas e intenciones, en base a las cuales seleccionaban el grado de daño a infringir. También los silencios enardecían a los torturadores, que esperaban respuestas a ¿dónde?, ¿cómo?, ¿con quién?

Después de la tortura nada era igual para nadie. El desprecio por la vida, del lado de los torturadores; y el apego a la vida, del lado de los torturados, quienes luchaban cada minuto en ese entorno casi normal para algunos y totalmente anormal y enfermo para otros.

Ser mujer, desde tiempos inmemoriales, fue algo peligroso. Las llamaron brujas y fueron a la hoguera. Varios siglos después la llamaron guerrilleras, por su lucha por un mundo mejor. Y también, putas, por su solidaridad, su resistencia y su calidad de sostén de compañeros y compañeras.

 




CUANDO ELLA SE FUE

Por Lourdes Landeira

Anormales: Sobre Diana Sacayán

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De cerca, nadie es normal. La frase se escribe en grafitis callejeros, en adornos artesanales, en muros virtuales. Para desmenuzarla, claro, hace falta más que una lupa. Ante todo, y junto con el ojo, se debe poner cuerpo y entrañas.  Tan distante y tan contiguo como cada quien y sus circunstancias se lo permitan, estaría el otro.  O uno mismo.

Pero volvamos a nuestro inicio: si nadie, tampoco yo. Y si ni yo ni nadie, ¿dónde queda el otro? Quizás, en el universo de las palabras, del lenguaje como único territorio habitable.  Gran lugar desde donde continuar para llegar a normal: ser dentro de la norma,  ser como esa norma espera y manda. O no.

Las cartas están echadas: no hay yo, no hay otro, no hay norma. Sí hay nombres y cuerpos que se miran, se dicen. Se afectan y potencian en sus relaciones con distintos grados de celebración de la diversidad o de marginación de lo desconocido. Hasta la muerte. Del otro.

Así llegamos al nombre propio: Diana Amancay Sacayán, asesinada un fin de semana de octubre porteño, en su departamento del barrio de Flores. En el año 2015, de un país con ley de matrimonio igualitario, pionero en una ley de identidad de género, considerada de avanzada internacional en cuanto a reconocimiento de derechos.

La ley, la norma, ella y los otros, nosotros. (Ella, claro, lo hubiera escrito en lenguaje inclusivo, no en masculino genérico)

Por eso, antes que a mí, escuchémosla en voz directa.

 “Cuando yo me vaya

Cuando yo me vaya no quiero gente de luto.
Quiero muchos colores, bebidas y abundante comida; Esa que de niñ* me hacía falta.

Cuando yo me vaya no aceptaré críticas;
más razonable y serio sería que me las hagan en vida.

Cuando yo me vaya desearía una montaña de flores…
Esa que l*s mil amores por los que he sufrido nunca supieron regalarme

Cuando yo me vaya no quiero farsantes en mi despedida;
quiero a mis travas queridas, a mi barrio lumpen a mis herman*s de la calle, de la vida y de la lucha..

Cuando yo me vaya sé que en algunas cuantas conciencias habré dejado la humilde enseñanza de la resistencia trava, sudaca, originaria.

Cuando yo me vaya quiero una despedida sin cruces; tod*s saben sobre mi atea militancia

Y sin machos fachos porque también; saben sobre mi pertenencia  feminista.

Cuando yo me vaya espero haber hecho un pequeño aporte a la lucha por un mundo sin desigualdad de género, ni de clase

Cuando yo, esta humilde trava se vaya; No me habré muerto… simplemente me iré a besarles los pies a la Pacha Mama.”

Amancay Diana Sacayan,
Domingo 11 de mayo de 2014.

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No sé por qué Diana escribió esto, algo más de un año antes de morir. Quizás,  sabía el riesgo de vivir una identidad que no se corresponde con la socialmente esperada.  Porque las marginaciones se multiplican en violencias y exclusiones. Contra eso peleó y se convirtió en dirigente de MAL (Movimiento antidiscriminatorio de Liberación).  Peleó todas las peleas, en todos los ámbitos, en cada espacio que transitó. Vista de cerca, Diana era cálida y afectuosa, simpática, tan normal, tan anormal.

Haber subvertido órdenes tuvo también sus victorias. La última la celebró  menos de un mes antes de su asesinato. Así lo dijo la noticia del 17 de setiembre de 2015

LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES YA TIENE CUPO LABORAL TRANS.

 En un hecho histórico y en una provincia que supo tener como común denominador políticas represivas, hoy la comunidad travesti, transexual y transgénero obtuvo una de las demandas más importantes de su agenda ya que la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires convirtió en ley el CUPO LABORAL PARA PERSONAS TRANS. El proyecto instituye un cupo de al menos el 1% para personas trans en los puestos de trabajo creados por la Administración Pública Provincial, el segundo empleador del país, lo que la convierte en la iniciativa más importante posterior a la aprobación de la Ley de Identidad de Género.

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 El proyecto fue elaborado e impulsado por Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL), Conurbanos Por La Diversidad- Jóvenes Por La Diversidad y Emiliano Litardo, de Abogadxs por los derechos sexuales y presentado por la Diputada del Frente para la Victoria Karina Nazabal.

Amancay Diana Sacayán expresó: “Que el Estado Nacional nos haya permitido ser parte de la creación de las políticas públicas de empleo nos allanó el camino para llegar a este debate que nos permite gozar del derecho genuino al trabajo. Hoy es un día histórico, lleno de emociones, alegrías y en el que la democracia está de fiesta.”

Creemos firmemente que tod*s l*s ciudadan*s deben gozar de los derechos universales, entre los cuales se encuentra el derecho al trabajo, uno de los fundamentales. Pero también estas acciones son un claro y contundente mensaje a los discursos reglamentaristas en materia de prostitución ya que a esto se comprometió la Argentina cuando firmó protocolos de derechos humanos en 1.949 y convirtieron a la Argentina en el primer país abolicionista. Estamos generando posibilidades para una población en la que el 90% vive de la prostitución, cumpliendo esto luego de 63 años en el marco del proyecto nacional y popular.

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Ella había ido al parlamento y, al volver, –feliz-  fue agredida por un barrendero en Constitución;  en el barrio, no en la carta magna. La policía la detuvo; a ella, no al agresor. Y el hecho le costó forcejeos y unas horas de cárcel. Unas más, después de tantas. El triunfo, de todos modos, ya no podía ser borrado, la ley estaba escrita.

Y, si de escribir se trata, además de la inscripción de la lucha en el cuerpo y del cuerpo en la lucha, participó en la escritura de dos libros:

  • “La gesta del nombre propio” (informe sobre la situación de la comunidad travesti en la Argentina) del año 2005. En el inicio, Diana Maffía reconoce que, en muchos casos, quienes lucharon por el reconocimiento de sus derechos no están para ejercerlos. El nombre Diana Sacayán no era uno del listado de las ausentes. Su foto estaba entre las activistas  y su palabra era parte de la conciencia que insiste desde la organización colectiva: Más que con mi acto individual tiene que ver con la actitud de denunciar.

 

  • “Cumbia, copeteo y lágrimas” (informe nacional sobre la situación de las travestis, transexuales y transgéneros), del año 2007. El título hace referencia a los tres momentos que las compiladoras identifican como el ciclo vital. Cumbia, por celebración; copeteo, por el brindis; lágrimas, por la mezcla de añoranza y alcohol que entreteje la alegría con las historias del dolor. Sacayán, en el capítulo “Abandono de persona” escribió sobre la importancia de poner un granito de arena para el difícil trabajo de sensibilización de las instituciones; sobre el querer hacer sus propios destinos: uno que está muy lejos de aquel que dicen las estadísticas; uno al que queremos construir y reconstruir desde nuestras propias historias, desde nuestras propias experiencias. El prólogo habla de 592 amigas – de entre 21 y 43 años- fallecidas en cinco años. Su nombre estaba entre quienes escribían la historia, no en el listado de las muertes.

 Es noviembre de 2015. Como todos los años desde hace muchos, la marcha del orgullo LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersex  queer) llenó la Plaza de Mayo y marchó hacia el Congreso. Diana se agigantó en marioneta de cartón. Tan anormalmente bella como siempre. Dos normales, acusados de la puñalada que la envió a los pies de la Pachamama, están procesados por su homicidio.

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“Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme Vidente: ni va usted a comprender nada, ni apenas si yo sabré expresárselo. Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos. Los padecimientos son enormes, pero hay que ser fuerte, que haber nacido poeta, y yo me he dado cuenta de que soy poeta. No es en modo alguno culpa mía. Nos equivocamos al decir: yo pienso: deberíamos decir me piensan. — Perdón por el juego de palabras. YO es otro. Tanto peor para la madera que se descubre violín, ¡y mofa contra los inconscientes, que pontifican sobre lo que ignoran por completo!” Arthur Rimbaud

 

 

 




ENTRAÑABLES INCÓGNITAS

Por Cecilia Illia

Los anormales: sobre las paradojas de la libertad.

LA LEY DEL INODORO

Empecemos con una memorable escena del “Fantasma de la Libertad”, de Luis Buñuel (1974): un profesor de una academia de policías intenta explicar en su clase, ante un alumnado cómicamente evasivo (algunos piden ir al baño, otros son llamados para diferentes tareas, conversan) el valor convencional de la ley. Nada menos. Habla un poco sobre la monogamia y la poligamia, pero el auditorio cada vez se desordena más, lo interrumpen, se escuchan risitas. Tanto movimiento hay, que el profesor, indignado, llama al director de la academia a poner un poco de autoridad. Finalmente, ante el director y dos alumnos –ya que los demás fueron convocados a diversas tareas de patrullaje- continúa su alocución sobre la ley. Delicada ironía. Intenta transmitir el contenido de la norma. Para ello, se vale de un ejemplo imaginado, que el director de la película pasa a representar. El profesor y su esposa son invitados a su casa por unos amigos. Toda la escena es muy normal. Se reúnen alrededor de una mesa con revistas y diarios. Pero los varones bajan sus pantalones, las mujeres alzan sus polleras –incluida una niña- y se sientan en sendos inodoros. La conversación se desarrolla con la naturalidad habitual de cualquier cena, hasta que alguien se disculpa y se levanta de la mesa. Pregunta a la empleada, en voz baja, dónde está el comedor. Se dirige a un cubículo cerrado. Allí come con evidente placer un plato preparado a tal fin. Alguien golpea la puerta, el “ocupado” muestra un dejo vergonzoso. La escena queda en suspenso como tantas otras de esta maravillosa película. El valor de la imagen se dispara hacia donde cada uno sabrá.

¡VIVAN LAS CADENAS!

Esta película empieza y termina con la famosa frase ¡vivan las cadenas!, acuñada por los absolutistas españoles en 1814 y con la que recibieron a Fernando VII a la vuelta de su destierro. El objetivo era reconocerle poderes absolutos al monarca, sin ningún condicionamiento legislativo. La frase podía acompañarse de “muera la libertad” y “viva el rey absoluto”.

Curioso que, en contrapartida a esta frase, nace otra todavía más famosa, “viva la Pepa”. Paradójicamente, “la Pepa” se le decía, tras el triunfo de Fernando y como un modo de trasvasar la censura, a la Constitución española de 1812, que establecía límites al poder monárquico: monarquía constitucional, sufragio universal masculino indirecto y otros derechos y normas. Se elaboró en Cádiz, por las Cortes Generales de España durante la ocupación francesa, mientras Fernando se mantenía en el destierro. Este documento fue la primera constitución con la que contó España. Recortaba de modo considerable las libertades ilimitadas del poder monárquico y otorgaba una serie de derechos ciudadanos muy importantes, como la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho a la propiedad, la abolición de los señoríos. Por una zancadilla de la historia, pasó a significar todo lo contrario. Es que cuando la historia la escriben los que ganan…

SUS DESEOS SON ÓRDENES

Ahora, pongámonos por un momento en la camiseta de aquella persona del pueblo, que hubo muchas, quien recibió a Fernando VII, al grito de “muera la libertad, vivan las cadenas”. ¿Tenía idea de que vitoreaba un recorte de sus derechos? ¿Sabía que festejaba el otorgamiento de poderes ilimitados a una persona, a un rey? ¿Qué proceso desemboca en algo tan anormal comImg2o alegrarse por un sometimiento? ¿O será también convencional el amor a la libertad?

¿Qué clase de relación con los otros hace que, en determinados momentos, el humano se someta a una consigna? Incluso, a una tan horrible como vivan las cadenas. ¿Hay un efecto de contagio, de enceguecimiento?

Tal vez el hecho de que el retorno de Fernando implicara el fin de la ocupación francesa participó de este desatino. El pueblo, entusiasmado, termina por apoyar algo que lo perjudica. Difícil de entender.

Y la historia nos tiene más ejemplos.

Img4TERCERIZAR

Existe un mecanismo de defensa, descripto en primera instancia por Ferenczi, psicoanalista húngaro, y luego por Anna Freud, llamado “identificación con el agresor”. Un mecanismo de defensa es un modo inconsciente de defenderse de alguna representación, afecto o apremio insoportable para el sujeto. La identificación con el agresor es una estrategia para enfrentar un peligro exterior, consiste en identificarse con la autoridad agresora de diversos modos. Asumir la agresión como propia y dirigirla a otros, tomar rasgos del agresor, actuar como el agresor espera que lo haga, imitar su conducta. Es una manera de controlar una amenaza y también de desmentirla, ya que no es al sujeto a quien se dirige la agresión, sino a un tercero. Está claro que no es algo consciente ni voluntario. El hecho de que este mecanismo en particular haya sido conceptualizado por sendos psicoanalistas judíos, en épocas de ascenso del nazismo, no carece de interés histórico. Básicamente, al introyectarse -vía la identificación- a la persona agresora, la persona agredida es eyectada, arrojada fuera. El agredido es el otro, no soy yo. Al mismo tiempo, podría decirse que hay un funcionamiento de sumisión a los ideales del otro, del agresor, que son tomados como propios.

No creo que este mecanismo de defensa pueda explicar el grito popular de “vivan las cadenas”, pero participa de algún modo en un proceso que, seguro, tiene muchas causas.

Lo que está claro es que no siempre las personas buscamos nuestro bien. No tenemos conductas razonables, digamos, “normales”. Por diferentes motivos, nos metemos en situaciones que nos lesionan. En las relaciones personales y en la cotidianidad esta característica salta a la vista. Muchas veces nos quedamos perplejos ante las decisiones humanas.

LAS LUCES DE LA JUSTICIA

En el cuento de Rodolfo Walsh “Un oscuro día de justicia”, un colegio entero espera la llegada de un hombre, con la esperanza de que ponga las cosas en su lugar. En particular, el pequeño Collins, sobrino del héroe en cuestión, quien pretende ser liberado con ansia religiosa. Es que sus compañeros le fallaron, ahogados por el temor, la rigurosidad escolar, la atracción del poder o quién sabe qué oscuros designios.

El celador Gielty había decidido organizar, con el fin de fortalecer a los más débiles –conocemos el argumento-, una dispar e involuntaria pelea nocturna en los dormitorios a su cargo, los de los más pequeños de la escuela. Para este “ejercicio”, como lo llamaba, eligió a un muchachito un poco más grande, díscolo y maltratado, el Gato, y al mencionado Collins. Cada tres días repetía el “ejercicio”, ya que era fundamental endurecer a los más débiles para que resistieran los embates de este mundo a punto de derrumbarse. Los flojos y los frágiles morirían. El remedio, más amargo que el hígado de bacalao, era robustecer a los niños con el ejercicio. Aunque sólo Collins fue llamado a tal fin.

Lo sugestivo es que, en principio, la propuesta entusiasmó al grupo de doce chicos, los más pequeños del colegio, a cargo del celador Gielty. Hasta que la disparidad de la pelea los hizo retraerse. El celador eligió al Gato y al “pequeño” Collins una y otra vez.

“Pequeño” nombra a Collins de una manera particular. El narrador Walsh ya nos dijo que todos los chicos eran los más pequeños. Aunque Gielty dice mucho más que eso, dice débil, enfermo, incluso tonto. Y, justamente por tal cosa, debe hacer el “ejercicio”.

En este punto se produce algo interesante, Walsh empieza a llamar al grupo de chicos que asiste a la pelea como “pueblo”.

En fin, Collins, desesperado y convencido de la locura de Gielty, decide llamar por medio de una carta a su querido tío Malcolm para que lo salve de la situación. La respuesta de Malcolm: “el domingo iré y golpearé a Gielty hasta la muerte”.

A partir de ese momento, “el pueblo” se preparará para la batalla.

El pueblo construye el retrato y la historia del justiciero con pinceladas intensas y expectantes. Lo adorna con todas las virtudes, dibuja sus fuertes músculos y su mirada penetrante. Malcolm vendrá y golpeará a Gielty hasta la muerte.

El momento llega. Malcolm y Gielty, frente a frente. El pueblo absorto observa la escena. El tío esquiva los golpes del celador con facilidad, el pueblo vitorea. Un cross redondo de Malcolm inaugura una andanada de golpes, que enciende al pueblo en un abrazo fraterno. El clamor popular distrae al héroe, quien devuelve el saludo, ocasión aprovechada por Gielty para asestar un mazazo en el hígado de nuestro Malcolm.

Permítanme que termine con la cita textual de Rodolfo Walsh:

“…y mientras Malcolm se doblaba tras una mueca de sorpresa y dolor, el pueblo aprendió, y mientras Gielty lo arrastraba en la punta de sus puños como en los cuernos de un toro, el pueblo aprendió que estaba solo, y cuando los puñetazos que sonaban en la tarde abrieron una llaga incurable en la memoria, el pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza, mientras un último golpe lanzaba al querido tío Malcolm del otro lado de la cerca donde permaneció insensible y un héroe en la mitad del camino.”

Es que, claro, “el pueblo” es una suma de subjetividades, por lo que, probablemente, deba aprender algunas cosas una y otra vez. “El pueblo” no puede sintetizar la experiencia de la historia porque no es un individuo. Ni siquiera un individuo es capaz de hacerlo, porque el conflicto lo lleva de las narices.

FUERA DE SERIE

Existe la belleza de lo anormal. La mayoría de las cosas que nos dejan maravillados tienen ese rasgo, son fuera de serie. Así, podemos quedarnos fascinados ante el Guernica de Picasso, intentar descular las genialidades de Einstein, saborear una y otra vez el Quijote, imaginar sin éxito cómo pudo Freud elaborar sus teorías, recordar la histórica bajada del cuadro de Videla. Momentos, pensamientos, creaciones sublimes.

Lo normal es uniforme, no tiene gusto a nada. La mismidad de lo cotidiano.

Pero también está la brutalidad de lo anormal. La bomba que cayó sobre el pequeño pueblo español, el dolor humano cuando se vuelve ensordecedor, la dictadura.

Lo peor, cuando la brutalidad de lo anormal se normaliza.

Los campos de concentración, las guerras, el hambre.

Cuando la brutalidad se hace norma, y eso sucede todo el tiempo, estamos en verdaderos problemas.

Sólo nos queda pensar que para enfrentar la brutalidad de las normas siempre podemos, o querríamos, valernos de la belleza de lo anormal.

Todavía podemos resistir la brutalidad.

Y seguir preguntándonos por sus ignotas razones.

Img5QUIEN QUIERA MIRAR QUE MIRE

La película de Buñuel tiene un final a toda imagen. Vale por mil palabras. El prefecto de policía, rodeado de hombres, como si respondiera a una emergencia, llega al zoológico. Se escucha el audio “vivan las cadenas”, tiros de fusiles. La cámara, como el pensamiento de Buñuel, hace un giro vertiginoso hasta encontrar la cabeza de un avestruz. Conocemos su célebre política. Cuando algo la asusta, esconde la cabeza, sustrae la mirada. Con esa mirada en primer plano termina la película.

Quien quiera oír que oiga.

Le Fantome De La Liberte 1974 (1)

 




LA DIFERENCIA ENTRE UN REVOLUCIONARIO Y UN OPORTUNISTA

Por Pepe Carvalho

Los anormales: Sobre Mariano Moreno

pepe44ddc0de87d3f0Mariano Moreno, el primer desaparecido”: esta aseveración es de tal gravedad, que nos obliga a una revisión. Si algo no se disimulaba en la Primera Junta de gobierno era el enfrentamiento entre las ideas progresistas de Moreno y el conservadurismo del grupo saavedrista. El pensamiento morenista traía novedades de Francia: Rousseau, Montesquieu, el romanticismo y la democracia vivían en él. En la Junta ya no había espacio para que este hombre pudiera pensar y actuar sin ahogos. Moreno renunció. Y a veces renunciar es solo el comienzo de la historia.

VAMOS DE PASEO EN UN BARCO FEO

Poco tiempo después de su renuncia, las actas indican que la Junta de Gobierno resolvió enviarlo a Inglaterra para gestionar la compra de armamento. Para ello embarcó al hombre en un navío inglés. Lo que llama la atención es que, quince días después, la misma Junta eligió a otro candidato con el objetivo de gestionar la misma compra de armas en Inglaterra. Entonces, ¿para qué lo habían “despachado”?

“Casualmente”, Moreno se enfermó en alta mar y debió ser atendido por el capitán del barco. Se dice que fue envenenado con un supuesto remedio: un atentado con el claro sello de la Junta de gobierno. En altamar, a la deriva, como se solía hacer con los locos en la Edad Media, desaparece del mapa uno de los hombres de pensamiento más audaz de su época. Para darse una idea de lo audaz que era este señor, estimado lector, tenga en cuenta que- hasta hoy en día- cuando se intenta recordarlo con un feriado, las resistencias saltan por derecha, como niños en pelotero. Esta inocencia de Moreno se contrarrestaba con la detallada claridad del accionar que debería tener la Junta de gobierno para consolidar la revolución y la independencia de España, detallada en el Plan de operaciones. Estas diferencias de Saavedra y Moreno, marcaron sucesivamente el armado político de la patria hasta nuestros días.

TANTA AGUA PARA TANTO FUEGO

Saavedra, enemigo público de Moreno, aseveró que “se necesitaba tanta agua para apagar tanto fuego” y, de esa manera, se auto inculpó.

¿Pero quién era Moreno?, ¿qué pensaba?, ¿quiénes eran sus enemigos y por qué lo querían muerto? Moreno era hijo de un funcionario español en Buenos Aires. Un funcionario de segundo nivel. Su madre era una de las pocas pepe1descargamujeres que sabían leer y escribir en la ciudad. La educación de Moreno estuvo limitada por las escasas posibilidades económicas de su familia: la escuela del Rey y el Colegio de San Carlos sólo lo admitieron como oyente. Sin embargo, siempre hay alguien para tirarle una manito a quien lo merece: Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de Moreno, le abrió la biblioteca de su convento. Su aspiración a seguir estudios en la Universidad de Chuquisaca se vio postergada hasta que su padre pudo reunir el dinero necesario. Finalmente, en noviembre de 1799, Moreno llevó sus 21 años, con rumbo norte. Como ya dije, el romanticismo francés y también el ideario de la Revolución Francesa viajaron con él. Dos meses y medio tardó su viaje. De yapa, enfermo, debió quedar varado quince días en Córdoba. Cuando arribó a Chuquisaca, no le aflojó a los libros ni un minuto: se doctoró en abogacía y también en teología, como pretendía su padre.

pep2NOS SOLO DE LIBROS VIVE EL HOMBRE

En Chuquisaca, también lo esperaba el amor. Allí conoció a Guadalupe Cuenca, una niña de 14 años, con quien tiempo después se casó. Gracias al casorio, ella abandonó la idea de hacerse monja y él, de zambullirse de lleno en los hábitos del catolicismo. Con la alianza puesta, Moreno y Guadalupe se trasladaron a Buenos Aires, donde él comenzó su militancia política por la independencia de la patria.

 

EL NACIMIENTO DE “LA GRIETA”

En las páginas de su famoso “Plan de operaciones”, Moreno marca claramente su vocación revolucionaria. Destaca el llamado urgente a los pueblos del Virreinato, para que enviaran representantes a un Congreso general, que estableciera un gobierno definitivo. Conociéndose ya que el rey de España estaba fuera del trono, detenido por Napoleón, la posición del Virrey Cisneros flaqueaba por estas tierras y daba una chance a los independentistas. No obstante, siempre hay quienes quieren escupir el guiso: los saavedristas, partidarios de que Cisneros continuara en su cargo, defensores de un co- gobierno con Esppep5GUADALUPECaña. Nada de independencia plena, que soltar a la “mamá –patria” te puede hacer crecer indebidamente. En esta puja, el “Plan de operaciones” era un texto caliente: la estrategia política para unir a los núcleos de patriotas dispersos por todo el Virreinato. En esto coincidían Moreno, Belgrano y San Martín: una nación libre, participativa y democrática. En su texto Moreno habla, sin tapujos: “hay que avanzar en definiciones y métodos y aun cortar cabezas y verter sangre en pos de los objetivos revolucionarios”. Pero no sólo de sangre se ocupa Moreno, también indica tácticas para tratar con el invasor. “El Plan de operaciones” detalla cómo contrarrestar los informes del enemigo: fingir lealtad a Fernando VII para ganar tiempo. A su vez, estudia la conducta a seguir con Portugal e Inglaterra: garantizar la neutralidad o el apoyo de la potencia británica y estimular la sublevación del sur del Brasil para unir ese reclamo al de las Provincias Unidas del Río del Plata. Y, en cuanto a políticas internas, Moreno insiste en favorecer el aumento de los fondos públicos para los gastos de la guerra y para crear fábricas e ingenios, en fortalecer la navegación y en estimular la industria en general. El fin último: conseguir la independencia absoluta. Si algo lo exasperaba a este revolucionario eran los tibios: “los silenciosos, espectadores o neutrales, en términos del “Plan”, son verdaderos egoístas”

pepe3descargaMientras tanto, Saavedra soñaba con consolidarse como futuro virrey. Moreno y sus compañeros- Castelli, French y Berutti- ya habían tenido su papel destacado en las jornadas de mayo de 1810, cuando comenzaron con la organización del proceso revolucionario. La “grieta” es, entonces, más vieja de lo que uno imagina. La grieta es la diferencia entre Moreno y Saavedra, entre un revolucionario y un oportunista.

La lucha entre saavedristas y morenistas termina con el alejamiento de Moreno de la Junta, quien prefirió combatir con la escritura y se hizo cargo de la dirección del periódico “La Gaceta de Buenos Aires”, órgano del gobierno patrio. En este marco, lo designan representante de la Junta para la compra de armas en Inglaterra.

Así sellan su muerte en alta mar.

Esta nota va de la muerte de Moreno a la muerte de Moreno. En el medio, nace una puja que aún hoy subiste, casi con las mismas características. Y no sólo eso permanece: cualquier tentativa genuinamente revolucionaria, es decir, una que pruebe cambiar la vida desde sus fundamentos, ha sido y siempre será una anormalidad. Por definición, la revolución ataca a la norma anquilosada, denuncia la vejez de determinadas leyes. Y, cuando el revolucionario lo es de verdad, no viene solo a romper. Propone otras normas, siempre en estado de revisión y relectura; normas que alcancen, con sus beneficios y sus regulaciones, a la mayor población posible. Con la gente adentro, como dice “ella”.

 

 




EL LECTURISTA

El Lecturista:

Sobre el libro “Sospecha de pájaro”, de Lourdes Landeira

Por Anne Diestro Reátegui

Iluminacion en las alas

El lecturista:

Sobre “Palabras tendidas en la tormenta”, de Gaby Ramos

Lo irrenunciable

 

 




ANIMAL SIN REPOSO

Por Mariano Botto.

Los anormales: Jorge Fandermole

FOTO 1“La canción es un producto expresivo breve y poderoso, con infinidad de planos de sentido, de emotividad, de inteligencia”

Jorge Fandermole para la revista “Sudestada”

Música y letra combinadas producen efectos impredecibles. Las canciones son la resultante incierta de esa sumatoria. Su esencia de fluidez abre caminos, orada piedras y se mete por toda grieta. Un río potente genera naturalezas, tanto en vergeles como en desiertos. La paren los pueblos, la cantan los tristes o alegres, son grito de lucha o puentes de amor. Confunden a la melancolía con su caleidoscopio del tiempo, donde pedazos de pasados, futuros y presentes se miran, se mezclan y se confunden.

Esta nota intentará hacer una lectura de las letras de un cancionista que ha logrado, con muchas de sus obras, atravesar la barrera de la composición y elevarse por el cielo del corazón colectivo.

“La canción es un pájaro libre sin plan de vuelo que odia las matemáticas y ama los remolinos”  Violeta Parra

Simple o compleja, con textos encriptados o directos. Vestida con ropas paganas se eleva sobre el piso cuando alguien las canta. Así es la diosa canción, de tan imperfecta o indefinible, desborda belleza. Veinteañera de brazos largos y boca dulce. No hay en su cabello despeinado una sola herida que no resulte encantadora. En sus piernas negras, la cumbre del cielo. Y, en su rostro blanco, trasparente y sin urgencias, las armonías.

Los compositores, elegidos por la veinteañera, se someten a las preguntas adictas al truco. ¿De dónde viene una canción? ¿Primero la música o la letra? ¿Qué te inspiró? Ellos responden, se someten a la pregunta errónea, cuentan la anécdota, la biografía, para finalizar, lapidarios: no lo sé. Los elegidos por la muchacha sienten el deber de responder. Algunos dicen que la inspiración les trae una música; otros, una intensa búsqueda. Si primero aparece la música, le construyen un “monstruo”, como se dice en la jerga: una letra provisoria y a veces sin sentido, para luego escribir la letra definitiva. Otros compositores tienen primero una letra casi armada, e inspirados por la temática, la musicalidad o la estructura de los versos, surge una melodía que se transforma en canción. Hasta ahí llegan las respuestas. Sin embargo, nada contesta a lo que sucede cuando la muchacha duerme o menstrua, o dice una pavada o sintetiza en un verso genial el universo de los sentidos. Y luce esplendorosa. O se enferma, putea o muere de la risa. Y luce radiante. Esa muchacha canción no contestará nuestras preguntas, no las comprende o no le importan, sabe del misterio y responde con su belleza.

Dónde vive, una incógnita. Nunca se la puede encontrar y siempre espera del otro lado de las puertas.

 

RENDIDO BAJO EL PESO DEL MISTERIO

Uno de los compositores que la muchacha elige es Jorge Fandermole, quien con frecuencia cuenta muchas cosas sobre ella. Basta ver la cantidad de canciones que nuestro corazón conoce, presentes allí, de toda la vida.

La abuela Leonor, de noventa y dos años, me anotó en un papelito- con su letra cursiva y lenta- un repertorio para que yo tocara. Canciones de su juventud con olor a radio Spica que, hasta el día de hoy, le cantan en su corazón. La muchacha canción, dulcemente le recuerda sus penas, sus sentimientos y le agrega una catarata de imágenes y sensaciones que trascienden la tristeza y niegan la muerte. ¡Qué inútil se verá la muerte al lado de una canción! ¡Estúpido el tiempo que cree llevarse todo!

La mitad del arte de Jorge Fandermole que conozco está compuesto de innumerables pasajes en las letras de sus canciones. La otra mitad, su música, suena mientras escribo. Aunque a veces debo dejar de hacerlo, por algún verso o melodía a la que mi mente y mi cuerpo se rinden.

 

EL GRADO CERO DE LA OSCURIDAD

FOTO 2  Rodrigo ClaramonteRodrigo Claramonte

En la poética de Fandermole lo oscuro engendra a la luz. Allí encuentra la claridad, lejos de todo encandilamiento. Oscuridad de ojos cerrados y vista puesta en el universo en torno al sol de la propia experiencia. Fértil terreno del hombre. Trotar la negrura llena de temporalidades alternativas, desafiar el imperio de la vigilia y la cronología. Alineado en ese eje celeste, canta sus versos hacia el cenit y hacia el nadir.

Silbo en la oscuridad / Animal sin reposo/torres de la vigilia / Candela de los ojos. / No sé qué pueda ser / Si una curva del tiempo/ o un hueco en el corazón, atento

de “Sueñero”

Donde parece el sol no alumbrar, / donde se muere de soledad, /en lo más hondo de esta quietud, / donde ocultó la sangre la luz; en lo invisible de la ciudad / donde se ocultan odio y verdad,

de “canto Versos”

Zarpa en la luz, / bella oscuridad; / nada se nos pierde aquí, / todo permanece igual.                                                                                                                                         de “El miedo”

No es su oscuridad fantasmal, no son las sombras. Es el terreno donde se produce la iluminación. Los grados de la oscuridad se ramifican entre el veedor lúcido y el onírico. La oscuridad lúcida del sujeto en compañía de su propio ser, frente a la oscuridad de la noche. Zona difusa y sin certezas, terreno de cuerpo complacido, compensado. Pero nunca del todo. La noche, toda noche, llega enrarecida.

Duerma que la noche viene/oscureciendo el agua, alzando su capa negra / toda agujereada. / Duerma que llegó la noche / estrellada y honda, y anda uncida de su coche / repleto de sombras.

de “Lo que usted se merece”

 Sueñero, jinete sin descanso / sueñero, sobre un papel en blanco/ Sueñero, centinela de mi alma / sueñero, duérmete y dame calma.

de “Sueñero”

Campo de amapolas en medio de un sueño / que hamaca en las olas mi barco pequeño.

de “Corazón de luz y sombra”

no vi las predicciones del espanto / que le arrancaba al sueño mi palabra.

de “Junio”

LA TETRALOGÍA FANDERMOLE: AGUA, TIERRA, FUEGO Y AIRE

A mí me maravilla ahora esa línea de saber-intuición que nos vincula a contemporáneos y a antiguos, del mismo modo que me maravilla la identidad física que compartimos con lo más remoto; dado que, en efecto los mismos elementos de la tabla periódica están presentes en nuestro cuerpo y nuestro mundo y en el resto de los astros. No es una metáfora, es química.”

  Revista Leviatán

Fuego

En la sangre poética de Fandermole, titila el fuego. Flamea entre las venas abiertas de la oscuridad, se reinventa, renace y se consume. Quema la vida a puro vivir; la mariposa debe ir hacia el fuego. Bonzo vital.

De hierro y fuego y de viento / ardientes de lejanía / me vine cruzando el tiempo / hasta el ardor de mi vida. / Mi madre ha sido una estrella / quemándose desde el centro / y queriendo ser como ella / vengo brillando de adentro.

de “Aquí está la marcha”

Era el fuego que empujaba por la espalda / al abuelo en el despunte de la luz, / respiraba en los pulmones de la fragua  / y quemaba en un candil la juventud. 

de “Aquí está la marcha”

“no sé más qué hacer en esta tierra incendiada sino cantar.”

de “Canto Versos”

ardo sin preguntar / igual que lo hace el fuego / tal vez halle cantando / el sosiego

de “Sueñero”

FOTO 3 Gabriela Ramos                                             Gabriela Ramos

Aire

El aire sólo coquetea con la muerte. Concreto y efímero. Sólo es suceso, corre sin sentido, literal. Como un encargado de abrir y cerrar una plaza, el viento alimenta el fuego si está encendido o se lleva inútilmente las hojas secas.

ay, este toro azul / fatigado y sediento / de correr tras la nada / como la luz y el viento.

de “Sueñero”

Cuando te despiertes cada día / con el cuerpo de aire y ese olor /  feliz del sueño manso de las lilas / sin miedo al movimiento ni al dolor. 

de “Cuando”

El viento siempre se encarga / de terminar lo que empieza, / lo que se enciende lo abrasa, / lo que se apaga lo vuela

de “Cantar del viento”

Agua

“El Río es un componente del paisaje y del soporte ambiental que uno ha vivido y a uno lo atraviesa, que es muy poderoso. No se puede eludir. En esta ciudad (Rosario) para la cual anteriormente el río era totalmente invisible, y hace un par de décadas largas ya está muy incorporada. Ese accidente es maravilloso y somos muy afortunados de estar asentados a la vera. Y  de alguna manera lo forma a uno en el modo de pensar y de decir, por las asociaciones que se pueden hacer desde lo metafísico y filosófico. El río como signo del tiempo, de lo que pasa y evoluciona, de lo que se va. ”

Entrevista de Fandermole para “La canción del país”

Fandermole es río. El agua es Fandermole. Se nutren mutuamente, se definen, se delimitan a la vera del gran vientre. Dialéctica que nunca sintetiza: se derrama y convalida lo bello. Acantilados, rugosidades de la palabra, que no cede. Río y poeta en un delta de cantos. El agua afirma el dolor de orillas y quietudes inspiradas en honduras, superficies y misterios. Oscuridad en movimiento. O el arroyo incansable que trenza el cielo y la noche, las aguas y las raíces. La memoria agradece la confluencia.

llevo cada mitad / abajo como dos ríos gemelos / uno cruza la tierra / el otro fluye en el cielo / el de la oscuridad  / no conoce el olvido / desvelado en seguir / lo perdido

de “Sueñero”

Allí donde duele río; allí donde duele canto; / allí donde bifurca la línea el quiromante salto a la otra orilla para no caer.

de “Los otros cuentos”

 Surgen y se sumergen caminos entreverados. La serpentina del cauce atraviesa y lleva los barcos a navegar, o arrasa con todo. Desde la orilla, no hay nada que no pueda verse.

De agua dulce que se va por la pendiente / de mi verde continente a mezclarse con el mar / vamos hechos, y su luz que nos alcanza / nos devuelve la esperanza de hallar la tierra sin mal. / A su esencia y su fluir pertenecemos / desde el puño de los remos hasta el modo de decir. / Al bajar nos atraviesan estos ríos, / mansos de los pagos míos de la fuente guaraní. / Son del agua nuestros hijos, / flores del camalotal. / Lo que se derrame al río / en su sangre quedará.

de “Agua dulce”

Tierra

La tierra. El más concreto e insoslayable mapa. Aquí todo se detiene y se aquieta. La tierra inmóvil abarca el conjunto. No flamea, ni viaja como el viento o el agua. La tierra mata a la crónica del viaje. ¿Pertenecemos a la tierra o al río? ¿Somos polvo o agua?

“no sé más qué hacer en esta tierra incendiada / sino cantar.”

de “Canto versos”

“Hoy estoy oscuro como un pan de tierra, viviendo por puro azar, como en la guerra.”

                                                        de “Corazón de luz y sombra”

“Recuerdo la quietud de la tierra, / la quietud de estar adentro.

  “La torcida no es / tan difícil de cantar / bajo esta luz; más difícil es vivir / de pie en esta tierra y andar. / En tanto no aclare / sobre esta tierra oscura / esta copla andará sangrando en el tiempo / con su torcida andadura.

de “la torcida”

En “Navega”, los cuatro elementos juntos.

poetica 3

 

NUDOS PESQUEROS

Cielo y agua. Noche y día. En el juego de opuestos complementarios los extremos gozan del mismo rol. Se definen entre ellos por contraste. Y, sobre el tablero, se enfatiza el sentido. Los adjetivos pequeño y frágil podrían dar una buena definición de la palabra “Fortaleza”.

Quisiera saber qué busca el ojo que mira lejos / una mitad en el agua y otra mitad en el cielo.

de “Las preguntas”

Yo digo que mis ávidos amores / son fuertes y viven más que yo / son gigantes tenues como flores

de “Cuando”

Prende la luna menguante / su vela chiquita 

de “Lo que usted merece”

CANCIÓN ANIMAL

Una fiera se mueve entre los versos. Su instinto acecha a pura inteligencia animal. No da concesiones, es pura intensidad.

Cuida de mi casa hoy, mi perro guardián; / una fiera alrededor / huele mi debilidad.

de “El miedo”

Pájaros desconsolados… / Ojos sublevados reclamando luz.

de “pájaros de fin de invierno”

Silbo en la oscuridad / animal sin reposo / torres de la vigilia / candela de los ojos.

de “Sueñero”

Ese sueño que donde / se detiene esconde un diente de animal, y cuando cruza el paso de las piedras / lastima el ojo igual que una culebra, es el diablo en el lecho / volando al acecho con la pluma al ras; es un sangriento pájaro que espera /mi corazón temblando en la ribera como un ave cazadora,

de “Carcará”

Lía, bestia del alma mía, animal / inconsolable que me mira desde la oscuridad

de “Lía”

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LA IMPERFECTA TRINIDAD

“Qué desencuentro, si hasta dios está lejano” Cátulo Castillo

Lo animal, el sueño, los cuatro elementos. La cosmovisión – Fandermole eleva sus versos desde las esencias hasta dar el último paso: lo sagrado. Un dios, lejos de brindar certezas, es la incógnita del problema. Tal vez se ha ido, tal vez huyó o se ha olvidado de sus creaciones. Se lo busca entre las piedras, en el cielo, en los recintos sagrados. Y no aparece. Mientras los ángeles, heraldos en lucha, acuden a la vida de los hombres.

en este tiempo olvidado de Dios.                                        

                                                               de “Cuando”

Solo / como un dios que niega sus criaturas,

                                             de “Solo”

Placer que no vino libre de pecado, / nombre femenino de un ángel armado;

                                                           de “Canto versos”

la infortunada noche que un Dios / arrepentido nos olvidó / Ángel de pie, corazón luminoso, vida,

                                                                  de “Los otros cuentos”

solo como un ángel exterminador.

                                    de “Solo”

donde agoniza un ángel guardián

                                                  de “Canto versos”

Cristo de las redes / No nos abandones

                                                            de “Oración del remanso”

El aire perdido en los cielos. Un dios olvidado. El canto, hijo del aire y la palabra, naufraga a su suerte inevitable. Mejor derivar que navegar hacia los mismos destinos fallidos. El canto hacia un dios ausente crea, al consumarse, un dios presente.

Por qué se me queda el paso tan atrás de la palabra
y cuando canto y me rompo la mitad se me adelanta.

                                                                           de “Las preguntas”

Si pienso en algo para decir, / si pienso en alguien por quien vivir, / si casi nada se tiene en pie / y este segundo ya se nos fue; / si en la mirada dura un fulgor / atravesando tanto dolor / yo canto versos de mi sentir / y los condeno a sobrevivir. 

                                                                             de “Canto versos”

no sé más qué hacer en esta tierra incendiada  / sino cantar. 

                                                                           de “Canto versos”

Hoy necesito un canto piquetero / que me devuelva la voz silenciada

                                                                                     de “Junio”

Tengo el color del río y su misma voz en mi canto sigo

                                                           de “Oración del remanso”

agua del río viejo llévate pronto este canto lejos

                                                      de “Pájaros de fin de invierno”

 




MONCHO´S BLUES

Por Nestor Grossi, alias, “El Moncho”

Los anormales: sobre la extrañeza de días que parecen finales.

LA MAREA VA A ESTALLAR.

No existen las muertes buenas. El Centenario agonizó, se retorció durante siete largos años, mientras todos evacuaban y las sirenas comenzaban a sonar lentamente, hasta transformarse en un puente hacia otro siglo; en ese último blues, cuando la multitud saltaba a los botes y ya no quedaba nada.

IMG_20151220_192528Los primeros en saltar fueron los arrepentidos y las embarazadas. Siguieron los traidores y los garcas; solo los locos, los enfermitos y los raros se quedaron a recibir el nuevo siglo, mientras la magia del viejo mundo se secaba y las aguas subían.

Dos años tardaron en evacuarse los anormales…los locos, no, ellos no lo harían jamás.

Yo me quedé hasta el final, traté de aprender los conjuros, el verdadero nombre de Luna Blanca; traté de invocar al viento que recorría las calles del mundo, pero no. Nunca había tiempo, no lo hay.

Metí cuanto pude en el morral, dejé todo mi porro a los locos…

Muerto el amor, hundido el continente, abandoné el Centenario sin saber que ese sería mi propio Vietnam, nuestras eternas Malvinas.

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YA NADIE VA A ESCUCHAR TU REMERA.

No sé si no se buscaron o el error estuvo en llegar separados. Sólo sé que, a pesar de mantener los rituales, los viejos sortilegios no funcionaban. Así, de a poco, todos los pasajes comenzaban a cerrarse y entonces había que crear portales para poder robarle otra noche al Centenario; o, al menos, intentarlo.

Cultivados en el individualismo, nunca tuvimos un plan: fin de la charla. Del resto se encargaron los templos y los centros de rehabilitación, la culpa, el temor a la soledad y a la muerte. Y entonces llegaron ellas, dispuestas a escuchar, a envolvernos entre sus brazos llenos de amor y de proyectos. Estaban listas a restablecer el orden, a respetar nuestros rituales hasta que el despertador natural se clavase para siempre en las doce y uno se convirtiera en eternas cenicienta.

Es todo lo que necesita después de tanta muerte, ¿no?

Pero de las guerras no se vuelve, mucho menos, después de haber visto cómo todo un continente se hundía tragándose las esquinas, desmantelando adoquín por adoquín, hasta que las ciudades se hicieron una. De a poco, se perdieron las palabras y la forma de andar. Ya no buscábamos la membresía del club entre las miradas. Nadie buscaba nada porque no había qué encontrar. Las bandas sobrevivientes se habían perdido o llenaban estadios. No quedaba un solo pub, nada, no había un puto rincón donde los sortilegios volviesen a funcionar, aunque fuera por un rato. Uno salía a la calle solo para cruzarse con contenedores llenos de cajas y cassettes, de vh-eses y viejas Commodores 64, mujercitas que habían bajado el tiro de sus pantalones y pelotudos que llevaban colgando, a modo de verga, sus primeros celulares del cinturón.

Un buen día, la leyenda urbana se hizo verdad: los Redondos se separaron en medio de una Argentina que olía a mierda y a gomas quemadas.

En el 2004, el cadáver del rock dejó de moverse. La Renga en el ojo del Huracán fue el último concierto de rock and roll en la Argentina. Después, pagamos el precio de nuestros errores. Y entonces Cromañón se robó todas las noches.

El estadio Obras le había cerrado las puertas al rock.

El gobierno se adueñó de Cemento.

Una noche, los últimos anormales volvieron a urdir el sortilegio: un falso ritual y la última de todas las traiciones. Entonces, invocaron las esquinas, recitaron el mantra bajo una luna falsa. Y, de un tajo, le cortaron el cuello a todos sus nahuales.

IMG_20151220_192542DÍAS EXTRAÑOS.

Yo ya no soportaba a nadie, la gente cada día me daba más asco y no me molestaba en disimularlo para nada. Dejé de tocar la guitarra en banda, ¿para qué?; sobre todo, ¿para quiénes? Además, cada día pasaba más horas con la escritura que con la Strato entre las manos. Mi relación con la música se convirtió, a penas, en una manera de sobrevivir. Lo mío era tirar claves, así que fui asistente de algunas bandas y de algunos disc- jockey barriales. Todo sumaba. Todo, menos seguir rodeado de hipócritas.

Nunca más volví a formar una banda. Toqué con unos amigos de invitado, grabé un demo casero y no más. Mis sueños de grabar un disco y tener una banda reconocida habían quedado en el viejo continente.

¿Y qué mierda iba a hacer con todas esas canciones escritas? Eran historias, igual que las historietas que había dibujado hasta que me compré la primera guitarra.

IMG_20151220_192446Y, entonces, empecé a tratar de escribir de verdad, con toda esa idiota parafernalia de los principiantes, esa mierdita de andar con la libreta en el bolsillo trasero del jean y de hacer poesía de cada pavada. Eso de sentirse más allá de la maquinaria, de creer que la palabra era una arma, como dignos caballeros de la palabra escarlata, que se pasearan por los patios de Puán con el premio Clarín entre los ojos y trataran de jugar a la rayuela con el Ángel Gris.

Aunque en ese panal estaban las mejores culeadoras, conmigo la teoría Dolina no funcionaba: tenía control sobre mi verga y total conciencia de que bastaba solo un estornudo in door para terminar encadenado de por vida en un mundo de fábricas y hojas en blanco.

Lo bueno de jugar a escribir era que no necesitaba a nadie. Y yo ya no soportaba a nadie. Simplemente, caí en que había llegado el momento de estar solo, que ya no podía caretearla más. No era una persona apta para el consumo humano, nunca iba a encajar en ese mundo de imbéciles que se creían artistas sin entender siquiera que la literatura era otra mierda de institución; que escribir es otra cosa, una artesanía, algo tan barato y vulgar como un collar de macramé.

Voy a publicar una novela, me juré.

Y, entonces, cayó el látigo.

SOLO.

IMG_20151220_192507No hay otra forma de volver, ni de buscar. Uno no puede arrastrar a nadie. Bajar a la ciudad se baja solo, no puede haber testigos al invocar los portales que se abren en los pasajes. Nadie puede escuchar el nombre del Centenario en el lenguaje de la creación.

Hay que pagar el precio, antes. Intercambio equivalente, una noche por un viaje hacia el fin de los recuerdos, hacia la hoguera de todos los símbolos y estandartes; hasta cortar los lazos y volverse uno con todo. Sin Dios, sin Patria y sin hogar. Es el precio por cruzar, por haber dejado que el amor se independice del cuerpo para convertirse en el fuego sagrado; uno que encienda todos los faroles de una ciudad muerta; ésa, que me deja llegar hasta los pasajes y arrodillarme solo ante el portal.IMG_20151220_192811

Entonces trazo el círculo en un suelo de adoquines, invoco a Lilith y a su luna blanca. Dejo caer mi sangre cuando la jauría aúlla y el viento huele a un sahumerio barato que llega desde otro universo, desde otro continente. Desde el parque.

Y, al llamar a todos y a cada uno de los muertos, suena un coro de guitarras distorsionadas, mientras los pasajes del mundo comienzan a temblar, los portales se abren y Ella no aparece…nunca lo hace.

— ¿Y si la Rubia no murió?

 

 

 

 

 

 




COMPADRITOS DE BARRACAS, POETAS DEL ARRABAL

Por: Virginia Saavedra.

Los anormales: Sobre la Murga “Compadritos de Barracas”, de la Villa 21.                                  Entrevista a Nahuel Arrieta

 

“Discúlpenme, vengo de un barrio/ de un barrio particular/se me llenan los pies de barro/y el alma quiere cantar”

“Señores aquí llegamos,/le venimos a cantar/a nuestro querido barrio,/tablado de carnaval./En su esquina está la fiesta;/en su suelo, el arrabal/y en el cielo, Julio Arrieta,/leyenda de este lugar.”

 

MURGA, ESENCIA DE LIBERACIÓN DE UN PUEBLO OPRIMIDO.

Quien no conozca la murga, al ver una imagen, pensaría que es un sencillo espectáculo artístico: cantan, se presentan en un escenario. Pero resulta más complejo que eso. La murga es expresión de liberación. Toda la tradición de carnaval porteño tiene origen en la esclavitud y en el legado de los negros esclavizados. Ellos se juntaban a cantar, a tocar el tambor, a bailar. Si uno observa atentamente, el típico baile murguero es una expresión de libertad: saltos y patadas al aire, que muestran los pies libres, ya sin cadenas.

Lo mismo, la vestimenta: todas las murgas usan trajes coloridos. Se dice que utilizaban las ropas de los amos. A la levita, la daban vuelta y la lucían del lado brilloso. Durante el tiempo de carnaval se convertían en amos, jugaban a ser amos por un día.

Lo mismo, las canciones: letras de protesta, críticas y sátiras hacia los amos y hacia su forma de ser y vivir, con humor y picaresca.

en el barrioLa murga nace con esa esencia de liberación de un pueblo oprimido. Sus letras dicen lo oprimido, lo que durante todo el año no te dejan decir. Por un ratito, sos el protagonista. Tenés un micrófono y la gente va a escuchar a quien nunca escucha. Generalmente, ése, el nunca escuchado, habla contra un gobierno, contra un sistema, habla sobre una sociedad que margina a su grupo de pertenencia.

LOS COMPADRITOS DE BARRACAS, LA PRIMERA MURGA DE LA 21

Yo nací con un bombo con platillos al lado. Mi viejo, Julio Arrieta[1], era murguero. Creó “Los Compadritos de Barracas”, en el año 1990. Yo tenía un año. Fue la primera y única murga del barrio, hasta 1996. Llegó a tener 400 integrantes. Por cuestiones económicas, tuvimos que dejarla: no había  plata para bancar las salidas, los micros. Era imposible sostenerla y se desarmó. En el 2010 nos propusimos volver. Entre el ´97 y el 2010 recorrimos distintas murgas de la capital como integrantes de otras murgas, porque no puedo vivir sin carnaval. Si yo no salgo a la calle con un bombo con platillo, me desespero.

   NahuelEn el 2010 volvimos y, en el barrio, ya había otras murgas. Es muy positivo que existan  espacios de expresión como estos. No se requiere ningún estudio previo para poder participar. La señora ama de casa, el albañil, el que juega a la pelota, el que está en la esquina nunca serán aplaudidos, si no es a través de la murga. Por eso creemos que es un vehículo de expresión popular. Porque el pueblo se vuelve protagonista, aunque sea por un rato.

CANTO AL BARRIO

Con su desfile de entrada, la murga circula la calle hasta llegar al escenario. Así une esos dos espacios. Entonces, suben los cantantes y ahí teatralizan lo que cantan. Abajo, bailan y se arman representaciones teatrales relativas a las canciones. Por lo general, hay un solo cantante y el coro acompaña en el estribillo. A veces meten “bocadillos” corales también. Las letras de las canciones son un espejo de la realidad social de cada barrio. No es igual una murga de Palermo que una de la villa 21. El baile, la poesía, la vestimenta, la decoración, cambian. Quizás, la de Palermo sea mejor que la nuestra, o quizás no. Si no es mejor, es porque nosotros nos tuvimos que romper muchas veces más el lomo para conseguirlo.

escenario Este es el primer espectáculo al que le ponemos nombre. Siempre íbamos a los tablados y cantábamos las canciones que sentíamos debíamos que cantar.  Este año le pusimos “Querido barrio” y contamos todo lo que pasa y lo que se vive acá en la villa 21. Me cuesta decir “villa” porque, para mí, este es un barrio, es mi barrio. No me ofendo cuando me dicen “villero” porque es una circunstancia, un hecho de la realidad. Mientras no me lo digan peyorativamente, no me molesta. Nací y vivo en una villa, soy villero. La nuestra es una murga villera y estoy orgulloso de lo que somos, de lo que hacemos.

 En general, se utilizan melodías de canciones conocidas y se les cambian las letras. A nosotros nos gusta hacer nuestras propias melodías, es más divertido y nos da una esencia más propia. En este espectáculo tenemos las dos cosas. Nos concentramos en los detalles que hacen que este barrio sea diferente a otros, que sea particular.


esenario
 Nuestro espectáculo se trata de cómo los medios de comunicación manipulan la realidad de los barrios marginados; de cómo le mienten a la gente sobre lo que pasa acá y de cómo la gente, a partir de estas imágenes, tiene miedo. Nos tiene miedo. En nuestras letras, contamos que escuchamos música, miramos el sol, soñamos, amamos. El espectáculo es muy emotivo, si bien tiene bastantes puntos de humor y picardía, el hilo conductor es bastante emotivo. Empezamos el show, irónicamente, pidiendo disculpas por irrumpir, por aparecer frente a la sociedad a cantar y a soñar.

 LO QUE NO TE CUENTA LA TELE

La realidad es que la mayoría de los habitantes del barrio son trabajadores. Si pasás a las cuatro, cinco o seis de la mañana, de lunes a lunes, vas a ver las paradas de colectivo llenas de gente con sus bolsos: esperan para irse a trabajar. Eso habla de la cultura del trabajo que tiene el barrio y eso, en la tele, no sale.

 hermanos Los medios manipulan nuestra realidad cotidiana y generan marginación y estigmatización. Crean una división muy grande entre “los de acá” y “los de allá”, entre “los de adentro” y “los de afuera”, entre “el residente” y “el turista”. Es tan fuerte ese discurso, que hasta los mismos habitantes del barrio empiezan a creer que “los turistas” son buenos y nosotros, no; que ellos son los “lindos”, nosotros no; que ellos tienen que ir a estudiar, nosotros no. Como somos villeros, tenemos que estar en la esquina, tomando vino, fumando un porro. Si necesitamos plata, tenemos que salir a chorear. No podemos laburar de lo que nos gusta. Sólo podemos ser mano de obra precarizada, sin ningún derecho laboral. Nosotros mismos compramos este discurso y es lo que particularmente más nos preocupa. Porque la marginación de “el de afuera” la podemos combatir, es un enemigo al que nos podemos enfrentar. Pero, cuando la marginación se convierte en automarginación, se vuelve más complicado salir de esa situación. Cuando caíste en esa trampa del sistema, en la que lo que él dice es verdad, sonaste y sonamos todos como sociedad. Tampoco nos engañemos y pensemos que el enemigo es el que vive afuera de la villa. El verdadero enemigo es el que no se ve, es el sistema. Es tan perverso, que hace que vos y yo pensemos que somos enemigos y -en realidad- somos de la clase obrera, somos trabajadores. El sistema planta esa línea imaginaria que no se ve pero que se siente mucho y divide, rompe lazos en la sociedad. Nosotros, en el espectáculo, reflexionamos mucho sobre eso. Proponemos romper con esa línea, unirnos y romper entre todos con el verdadero enemigo que es el sistema. Con este espectáculo, proponemos lo contrario: la inclusión, contarles que no somos quienes dicen que somos. No es que en el barrio está la madre Teresa de Calcuta caminado en chancletas, pero tampoco está Rambo tirando tiros las 24 hs. Nuestro propósito es ese: contar nuestra verdad.

LOS COMPADRITOS DE TODOS LOS BARRIOS

Este año incorporamos murgueros de otros barrios para ser coherentes con nuestro discurso, para demostrar que somos todos iguales. No es que nosotros decimos “no a la estigmatización, no a la línea que nos divide” y después “acá turistas no entran”. El nombre “Los compadritos de Barracas” lo tenemos como herencia, por tradición. Pero, en realidad, “Los compadritos” no son sólo de Barracas. Nosotros queremos que la gente se sienta parte de la murga, se identifique y, al mismo tiempo, que “Los Compadritos” sea parte de la gente, del pueblo, lleve su voz.

porlacalle  A nosotros no nos gustan aquellas personas de afuera que denominamos “el turista revolucionario”. Esa gente que viene al barrio para lavar culpa. Tiene una vida bien y dice “quiero hacer una buena acción, quiero ayudar a los pobres”. Viene al barrio, le saca dos piojos a un nene, le acaricia la cabeza, lo hace dibujar, pinta dos paredes y dice “viva el Che Guevara”. Después, se va a su casa con todas las comodidades, se junta con sus amigos y dice “hoy fui a la villa 21. No sabés qué mal viven. Pero yo soy tan bueno que los ayudé”. A esa gente le decimos “No, gracias. Mejor quedate en tu casa nomás”. Ese que quiere decir “yo fui el que llevó a los negros a la civilización”, a ese le decimos “no”. Distinto es el que viene, comparte y dice “vamos, peleemos juntos”. Otra cosa son los que respetan el barrio, la cultura, a las personas, nos valoran, nos miran de igual a igual. 

 Acá, en el barrio, hay una escuela; la secundaria Nº 6,  donde los profes no son “turistas revolucionarios”. Recorren el barrio, lo conocen, defienden a los pibes. Hicieron una escuela viva. Esa gente es la que nos gusta, con esa gente se hace el cambio.

 Nosotros somos personas con talento, con capacidades, como cualquiera. Es una frase que se dice mucho, pero es muy gráfica de lo que nosotros pensamos: no me des el pescado, dame la caña y enseñame a pescar. Yo, en un tiempo, te devuelvo tu caña porque ya tengo la mía propia e incluso te convido del pescado que yo mismo pesqué. Creemos en un círculo virtuoso de aprendizajes por medio del intercambio con distintas personas, con diferentes caminos y capacidades que nos enseñan y comparten. Pero, al mismo tiempo, aprenden de nosotros y con nosotros acá en el barrio.

CONCIENTIZAR Y CONTENER

Últimamente, muchas murgas -en los barrios más marginados- tienen una función social. Nosotros, por ejemplo, tenemos ocho bombistas, todos adolescentes de entre catorce y veintidós años. A muchos los rescatamos de la esquina. Del flagelo del paco, ahora los tenemos tocando el bombo. Salimos a tocar un viernes, un sábado a la noche, un domingo. Empezamos a las 10 de la noche y terminamos a las 4 de la mañana. A mí me da mucha alegría y tranquilidad saber que estuvieron tocando, cantando, haciendo un espectáculo y, de algún modo, le quitamos un cliente al “transa”. Y eso para nosotros es mucho. No ganamos la guerra, pero sí una batalla. Las murgas en este barrio sirven también para esto: para incluir, para contener.

 Queremos contener y mostrarle al pibe de nuestro barrio una paleta de colores que le ocultaron. Contarle que el mundo que está fuera de la villa no lo va a aplastar, sino que lo está esperando. Que él no es un monstruo, sino una persona con todas las capacidades para enfrentar a ese mundo, para llevar a cabo todo lo que ese mundo de afuera nos proponga. Y digo afuera y eso es, principalmente, afuera de la casa. Porque el mismo barrio también nos está esperando para que nosotros rompamos con esa mirada estigmatizadora que pretende instalar que nosotros somos vagos. Que no nos vengan a acariciar la cabeza como a un perrito. El rol de la murga es ese concientizar y contener.

 

Villa Nuestra Por Julio ArrietaEn la Villa De Barracas, hay de todo y no hay nada ….La lluvia entra a raudales por las chapas agujereadas.

El viento se cuela por las rendijas de madera,

Un chico llora, no sabe que no hay leche: él quiere su mamadera.

En el aire flota una humilde canción

en la calle los chicos no tienen juguetes,

juegan con la imaginación.

Que son prostitutas, que son todos ladrones.

Se levantan voces en todos los rincones,

pero … ¿qué hace el sabio, qué hace el inteligente?

¿Ayuda o condena a toda esa gente?

No regales nada, ábreles la puerta.

Ahora que están vivas … no, después de muertas.

Que encuentren la luz del amor y del progreso,

que entre la risa, que se vaya el llanto.

Son seres humanos, no todos son malos, no todos son santos.

Los autos pasan con gente importante y todos son iguales,

cuando ven la Villa comentan en tono liberal: ¡Cómo

puede existir gente que viva tan mal!

Un chico le pregunta a su papá:

¿Por qué el no puede ser como los chicos

que viven en la otra parte de la ciudad?

Los muchachos del centro vienen a conquistar,

con su plata, la ternura.

Una flor ha crecido en toda esta basura,

una hermosa niña que trabaja cama adentro

Y no sabe de boliches, ni de onda

musical, solo mira las novelas y sueña

Que algún día su futuro será triunfal.

En la Villa de Barracas, hay de todo y no hay nada…

La lluvia entra a raudales, por las chapas agujereadas …

 

[1] Actor, poeta, promotor social y cultural de la Villa 21 de Barracas.




EL RUISEÑOR DE FRANCIA

Por Ricardo Varela

Los Anormales: Sobre Édith Piaf

PRELUDIO

“Cuando supe de la consigna para el próximo número, no lo dudé. Los anormales, invariablemente, me llevaban a Édith Piaf. Al ronco temblor de su voz, a ese tono desgarrador, a su cuerpo. Un cuerpo parado en lo real, como una figura insoslayable”.

“Yo no tengo una relación con mi cuerpo como la que tiene ella. El cuerpo y la voz son las zonas más desconocidas y más frecuentes que nosotros visitamos, y eso representa una afección en mí”.

RESISTIR Y RESONAR

El 19 de diciembre de 1915, nace en Belleville, un pueblo en lo alto de una colina, al este de París, Édith Giovanna, hija de Louis Gassion- un artista acróbata- y de Annetta Givanna Maillard, artista lírica. La orfandad de los datos consignados compone la paleta sobre la cual podría haberse matizado su historia, pincelada a pincelada. Anneta llamó a su hija Édith, en homenaje a la heroína bélica, Édith Cavell, una enfermera inglesa ejecutada a manos de alemanes por haber organizado una ruta de escape a través de Bélgica. Ese ícono de la Resistencia la marcaría para siempre.

La vida de Édith Piaf empezó como una versión moderna de “Los miserables”. Una niña pobre, nacida en los arrabales de París, crecida entre gente oprimida, cuyas historias -a menudo de prostitutas o mujeres enamoradas de hombres que las abandonaban-  perduran aún en la  resonancia Piaf.

DE ABUELA EN ABUELA

Con su padre en el frente de batalla durante la Primera Guerra, Annette dejó a Edith al cuidado de su madre, para dedicarse a cantar por las calles. En un acto de generosidad, por ahí le tiraban alguna moneda. Al regresar del frente en 1918, Louis encontró a su hija enferma y malnutrida. La dejó, entonces, al cuidado de la otra abuela- la paterna- quien regenteaba un prostíbulo. Ese pasó a ser el nuevo hogar de Édith. La niña se sintió a gusto, en especial, entre aquellas mujeres a quienes les habían arrebatado a sus hijos. Madres sustitutas le mimaban hasta el defecto: advirtieron que Edith casi no veía, a raíz de una inflamación en un ojo provocada por una bacteria.

Me acostumbré a caminar con las manos para protegerme”, decía ella. Tenía mucha sensibilidad en los dedos,  reconocía por el tacto de qué tipo de tela se trataba y la piel de cada quien. Y justo en el tacto se fundaron sus sueños: “Siempre pensé que si un hombre tendía una mano a una mujer, ella tenía que aceptar e irse con él”, comentó años después.

Édith Piaf Foto N 12

CARAVANAS GITANAS

Luego de la estadía con su abuela, se marchó a Bélgica con su padre. Fueron en una vieja caravana, rumbo a una larga gira con el Caroli Circus: “Vivía en la caravana y hacía las tareas domésticas. Mi jornada empezaba muy temprano y era dura, pero me gustaba aquella vida itinerante, el continuo cambio de horizontes.”

De haber sido disciplinado, su padre hubiera podido formar parte del Circo Medrano, un espectáculo de payasos y acróbatas que, desde la década de 1900, había inspirado a artistas como Picasso y Jean Cocteau.

Édith Piaf- Foto N 13

La época circense de Piaf terminó súbitamente cuando Louis vendió la caravana y regresó a Francia con su hija. Ya convertido en su propio jefe, continuaron su recorrida por todo el país. Los artistas itinerantes tenían sus propias reglas y libertades.

En la rutina, su padre prometía a los espectadores que su hija iba a realizar “el salto peligroso”, número que jamás se ofrecería. Pura retórica para despertar el reclamo de la gente y rematar con: “deberán  contentarse con oírla cantar”. Años más tarde, Édith Piaf  declaró ante un periodista que, en una de aquellas ocasiones, había cantado “La Internacional”. A partir de ese día, cantó al final de cada presentación. La ganancia se duplicaba.

Por estas experiencias tempranas, Édith Piaf siempre conservaría ese espíritu nómade: cada una de sus viviendas se convertiría en una caravana gitana: “Un nueva madre cada tres meses: sus amantes eran más o menos amables conmigo, dependiendo de si mis canciones (ya cantaba y pasaba la gorra) generaban monedas o abucheos.”                

De su padre, no sólo aprendió el nomadismo del alma, sino también el sentido de la oportunidad,  al igual que las técnicas para afectar lo más sensible en la gente. El cariño por su padre nunca se debilitó. Se visitaban con frecuencia y Édith lo asistía con dinero. Así, hasta que Louis murió, en medio de la Segunda Guerra mundial, en el año 1944, a los 64 años.

 

    CON MAMÁ

En lo que respecta a su madre, no existe constancia de que los secretos de la lírica hayan sido tema de conversación entre ambas. Si hubiese estudiado el repertorio de su madre, se habría formado cierta idea sobre ella. Nunca tuvieron una buena relación. Quizás, las letras de la “canción realista”, interpretadas por su madre, la hubiesen ayudado a conocerla mejor. Esas canciones eran -por lo general- tristes. Recreaban retazos de los apenados suburbios parisinos, retazos en clave menor.

Siempre he pensado que el destiÉdith Piaf- Foto N 1no me ha llevado a hacer la carrera que ella había soñado y en la que fracasó, menos por falta de talento que porque la suerte no estuvo de su lado”.        

Cuando Édith alcanzó notoriedad, su madre solía detenerse a cantar en la puerta de los locales donde actuaba su hija, a la espera de dinero para que se callara. En la indigencia, Annette murió de una sobredosis, en febrero de 1945, a los 49 años.

 

PATEAR LA CALLE

Hacia el invierno de 1932, la Gran Depresión estaba instalada, en una Francia con cifras de paro insospechadas, carente de una red de protección para los pobres. Ya sin la compañía su padre, Edith intentó algunos empleos lejos de la música, con pésimos resultados.

Una mujer libre era a menudo objeto de insinuaciones. Esa libertad le fue muy útil cuando se estableció como una de las asiduas cantantes callejeras. No tardó en ser conocida en Belleville por su asombrosa voz.

Édith planeaba sus itinerarios de acuerdo con el día de la semana y con su clientela. En días laborables se recaudaba más cerca de los Campos Elíseos. En cambio, los fines de semana iba a los barrios obreros. Allí la gente daba menos, pero lo hacía por placer, no por caridad.

Édith Piaf- Foto N 2

INTERLUDIO

“El cuerpo, siempre el cuerpo. Como en una escena teatral, mi cuerpo se oculta, aparece y disputa espacios. No puede relacionarse. La incomunicación de este cuerpo lucha desesperadamente por un encuentro y no lo logra”.

“Por eso, Édith Piaf:  la admiración a quien piensa con su voz y con todo el cuerpo”

“Desde chico la escucho: ella cantaba para que se la oyera lejos. La voz salía de su pecho y a través de lo que los músicos llaman “la máscara”. Los resonadores de la cabeza destacaban su acento, el tono gangoso común entre los cantantes que necesitaban proyectar la voz por encima del ruido de la calle”.

“La potencia de un cuerpo de poseerse a sí mismo. La necesidad de vincularnos con él en una dimensión de eternidad; el cuerpo es lo más perenne que tenemos. Y ella lo exponía todo el tiempo”.

“Es que también pensamos con el cuerpo. Ante la ausencia de neuronas, bien podríamos afirmar: las extensiones nerviosas que nos atraviesan permiten también pensar. ¿O acaso no existen otras maneras de pensar fuera de la lógica?”.

 

Édith Piaf- Foto N 5

GOLPE A GOLPE, VERSO A VERSO

Un día de octubre de 1935, mientras cantaba “Como un gorrión” en los alrededores del Arco del Triunfo, Louis Leplée le ofreció hacer una prueba en su lujoso local nocturno, cercano a los Campos Elíseos. Leplée debía encontrar un nombre para reflejar lo que sentía al escucharla. Un verdadero gorrión de París. Ese nombre la iba a acompañar toda su vida.

Uno de los amigos de Leplée, un tipo de mediana edad, llamado Jaques Bourget, se convertiría en el mentor y confidente de Piaf. La relación se tejió entre textos e inflexiones: leían  en voz alta a las grandes figuras de la literatura francesa: Baudelaire, Ronsard, Rimbaud, Moliére.Édith Piaf- Foto N 6

Entre tanta literatura, comenzaron las apariciones en público. Si bien a París no le faltaban teatros, su preferido fue el Olimpia. Ese teatro, el Carnegie Hall de Nueva York y tantos otros fueron testigos de una brillante y extensa carrera.

Siempre generosa con los artistas emergentes, como Charles Aznavour, Ives Montand, Gilbert Bécaud. A ellos les pedía que no miraran a la platea al cantar. Era necesario llegar a lo más alto. Cantar para quienes no tenían voz ni rostro.Édith Piaf- Foto N 3

Édith Piaf- Foto N 4 Édith Piaf- Foto N 7

PONER EL CUERPO

A pesar de su precaria salud, la artritis deformante, las úlceras que sangraban- y solo eran toleradas con dosis de morfina- Édith Piaf nunca dejó de cantar.

Y amó, amó intensamente. En especial, al boxeador francés de origen argelino, Marcel Cerdán, quien murió en un vuelo de París a Nueva York en el que viajaba al encuentro de Ëdith.

Uno de sus autores predilectos, Charles Baudelaire (1821-1867) escribió “Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar”.

Un descanso, un sosiego para enfrentar su dolor. Como si el cuerpo se hubiera sometido a la ausencia de sentido y  sólo hubiera manifestado puro vacío.

Pero no más que un descanso. El legado de aquella enfermera británica la pondría a la cabeza de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Desafió a los nazis, al esconder amigos judíos y viajó a Berlín para cantarle a las tropas francesas. En sus maletas, llevaba documentos falsos para ayudar a la fuga de prisioneros, mapas y brújulas. Era, también, la voz de la revuelta.

 

Édith Piaf- Foto N 9

EL GEMIDO DE UN  GORRIÓN

Como esas canciones en las que el amor y la muerte van de la mano, la frágil flor de la calle silenció su voz. En la tarde del 10 de octubre de 1963, a los 47 años, se apagó.

Edith Piaf- Foto N 14

Jean Cocteau, ante la  muerte de la entrañable amiga, improvisó: “Édith Piaf se ha consumido en las llamas de su propia gloria…como los que se sustentan en el coraje, ella no pensó en la muerte; la desafió”. Unas horas después, también él murió. El cielo de Francia perdió dos de sus estrellas el mismo día.

POSTLUDIO

“Pensaba en esa frase de Cocteau,…consumirse en las llamas de su propia gloria. No está nada mal. Y, como un capullo en flor, desde el primer latido, Édith Piaf- en un claro ejercicio de libertad- optó por una trayectoria vital, a diferencia de quienes eligen transitar una muerte cotidiana”.

“Más allá del éxito, luchó por ejercer su deseo de cantar en el mundo.  Quiso hacerlo para aquellos que no tenían la posibilidad de cantar, ni de escuchar música como el resto.”

“Ella cantaba para los gorriones que, al contar con pocos alimentos, mueren con facilidad”. Siempre están en la pullman de la ciudad, la copa más alta de los árboles”.

Edith Piaf- Foto N 11

“Vivimos  a través de los cuerpos, nuestros y ajenos; sus lenguajes, sus movimientos dan cuenta- como ninguna otra cosa- de los vicios aterradores en el vínculo con los otros”

“La violencia, la resistencia física, la sexualidad, la repetición mecánica de acciones absurdas, el éxtasis de la quietud, la suspensión aparente de la vida en el cuerpo me llevan a preguntar si existe algún límite entre el cuerpo físico y el emocional. ¿Será el corazón la parte más sana, a pesar de su propensión a dejar de latir de súbito?”.

“En Édith Piaf, como en las muñecas rusas, conviven un cuerpo enjuto y enfermo con otro al que le sobra coraje y le falta temor”.

“Sus ráfagas de erres guturales y su aterciopelado vibrato. La cristalina expresión de una actitud que funde la aceptación con la voluntad de sobrevivir. El movimiento de sus manos, que descienden majestuosas o se arremolinan al cantar. Todo permanece inalterable en mi memoria”.

 

Édith Piaf- Foto N 8

“Y la potencia de su cuerpo y de su voz, resisten. La Piaf resiste en la lluvia que no cesa, en el desmesurado vuelo de un gorrión”.

La vida en rosa ( película completa)

 

 

 

 

 

 

 




LO QUE ME DIJO ESA FOTO

Por Paola Braslavsky

Los anormales: Entrevista a la fotógrafa Meg Gaiger

LAS HEBRAS DE UNA FOTO

Aunque actualmente trabajo, a diario, con pacientes con trastornos alimentarios, me impresiona esta foto de la niña con las tijeras ¿Tenía una meta precisa o fue azaroso el resultado?

Estuve trabajando con el concepto de “outsideinfluences” (influencias externas). Lo hice por un largo tiempo, antes de comenzar. Por entonces, tenía conceptos para cada tópico en mi mente. Todo basado en la manera en que los medios hablan de los efectos de ellos mismos sobre los niños. Siempre me pareció hipócrita su manera de promover productos de salud, estilos de ropa, formas de cuerpo, qué perfumes usar, cómo lucir. Pero, al mismo tiempo, ellos también promueven ser “uno mismo”, abrazando el tú “real”. Es muy confuso para la mayor parte de los adultos, ni hablemos de los niños.

 Acuerdo con usted. ¿Qué más nos puede decir acerca del proceso de producción?

 Mi hija y yo hemos trabajado juntas desde que ella es muy joven. Es algo que le encantaba hacer y, con el paso de los años, ella se transformó  en modelo y actriz con su propio derecho. Actuar le ha dado una actitud muy madura hacia el mundo, agarra conceptos, emociones e ideas muy, muy bien. Y siempre  ha estado llena de sus propias preguntas y conceptos. Un día llegó a mi casa llorando. Una de sus amigas había sido atormentada hasta las lágrimas, le habían dicho “gorda”. Mi hija se metió para frenar este ataque. Cuando llegó, aún estaba agitada y triste por lo sucedido. Nos sentamos y hablamos por largo, largo rato, sobre los porqués del “bullying”. Cómo se sienten justificados, cómo es creado un “bully” y por qué. Nuestros pensamientos finales fueron que, mientras tan a menudo se trate de encajar en el ideal, el “bullying” seguirá existiendo. Solo con no ser como el ideal alcanza. Yo, desde niña, tuve alopecia. Siendo calva a los 8 años, el “bullying” fue un hecho de todos los días para mí. Pero volviendo a mi hija, el tema surgió un día y, desde entonces, cada tanto, nos sentábamos y hablábamos para que ella pudiera hablar sobre cómo se sentía. Ella quería hacer algo al respecto. Le pregunté si le interesaba fotografiar algunos de mis conceptos junto a mí; con todos los aportes que ella quisiera. El set de fotos de la moda, con las tijeras, se basó en algo que una amiga mía me había dicho hacía muchos años. Dijo que “quería cortárselo todo”.  A pesar de ser una de las personas más maravillosas que conozco, el cuerpo le molestaba hasta ese punto.

Mi hija y yo decidimos fusionar las ideas, llevar mis conceptos previos y utilizarlos para crear algunos sets de imágenes. Sus palabras fueron: “Si esto implica que una mamá le pueda hablar a su hijo sobre esto, vale la pena hacerlo”. Como dije, tiene una buena cabeza.

 Cuando llegamos a las fotografías en sí, ella se involucró mucho. Elegimos los tonos cian para el set de la moda, porque parecían clínicos, semejantes a un quirófano pero lavado, opaco. La imagen que se viralizó fue una del set; en otras, su gesto era más enojado, más confrontativo, pero la imagen con su cabeza gacha- quizás el anonimato- fue lo que hizo que esa foto precisamente se viralizara. Algo que ninguna de las dos esperábamos, dado que se trataba de un proyecto personal. Yo hago esto como un hobbie.

Justamente, mirando la enorme producción que presenta en su galería, percibí – en esta foto en particular- un fuerte sentido.

Hicimos cuatro sets, cada uno basado en varios aspectos. “Celebridades”, “Bullying televisivo que lleva a la violencia y depresión” y el set de moda con las tijeras. Habíamos planeado hacer varias más y todavía haremos otras en el futuro. Aún no está dicha la última palabra.

Muchas gracias, ha sido un gusto escucharla.

Esta foto es arte puro. El arte viene acá a expresar lo que las palabras no llegan a asir. Ojalá estemos a su altura y podamos renovar nuestros interrogantes, nuestros modos de hacer, sentir y hablar. A eso apunto y por eso mi necesidad de conocerla y de que la conocieran los lectores.

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Meg Gaiger (Harpyimages).

 TENGO UN SUEÑO

Tengo conmigo el video de Martin Luther King, siempre vuelven a mí sus palabras cuando se me impone el “basta”, la necesidad de transformar un trozo, aunque sea, de nuestra realidad. Parte de su discurso, entonces, retorna. Me han dicho que no la parte más célebre. No importa. Allí encuentro una unión entre enunciado y enunciación, como la encuentro en los himnos o en las canciones que “hacen de” himnos en mí.

I have a dream today that my four Little children will one day live in a country where they would not be judged by the colour of their skin but by the content of their character…”.  “I have a dreamtoday…”.

Tengo el sueño de que mis cuatro hijos vivirán en un país donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter. Tengo un sueño hoy

Cada palabra, atornillada a mi cuerpo, es un grito desesperado-esperanzado. Tal vez  ese anudamiento deja huella.

Igual que a las palabras de Luther King, a mí también me urge dejar huellas en la subjetividad de nuestro tiempo. Huellas sin demasiada pretensión. Huellas que digan “no” a la estupidez, a la imposición de una silueta; “no” a una corrección política aplicada a la estética y a la ética. Porque las imposiciones siempre están atentas para intentar un regreso. Y, cuando vuelven, lo hacen más desordenadas, desmoralizantes, indignas, perversas. Y también, más atroces.

Huellas, porque es la manera de agradecer a las pao4descargageneraciones anteriores, a esos que nos enseñaron a hablar, alzaron “a upa”, que en su mirada nos han reconocido.

 

Debo decir que no hace mucho aprendí a disfrutar de la heterogeneidad, de lo dispar, lo anacrónico, lo distónico. Lo amorfo junto con la forma, en tensión, a la par, simultáneamente. Esto es bello hoy para mí. O me causa, me anima. Inspira.

TERMINAL DE ARRIBO

Cuando me llega la foto de Meg Gaiger, se produce una especie de antes y después en mi mundo de preguntas y tareas. Hay, en esa foto, un clivaje. Una síntesis perfecta. Que aborda todo y deja enigma. Y esos rollos. Y esas tijeras- casi canas- y  eso tan evasivo y evidente del terror en esa niña.

La nena tiene una revista en la mano. Tal vez hay todavía quien no se da cuenta: vivir contemplando un mundo ideal –con fotoshop y mensajes falaces incluidos- conspira o atenta. Su naturalización requiere del arte para sacudirlo. Lo frívolo y superfluo se mezcla con lo más genuino del ser humano, de modo tal que se nos hace natural, invisible. No solo que lo esencial es invisible a los ojos. Lo esencial es producto del trabajo persistente, propio, crítico y audaz. Es resultado. El resultado es terminal de arribo, no estaba antes, no es punto de partida. Y los resultados, como los espejos o laberintos de Borges, nunca son definitivos, siempre hay otros a producir.

Esa foto  no deja de dar escalofrío y da a ver qué es la vivencia de todos los días; la vivencia de quien no entra en el modelo de belleza: no es delgado/a o extremadamente delgado/a. Cada vez hay más locura al respecto, locura: atentados contra la forma más o menos, y lo repito- más o menos- humana.

Hoy, no es el único parámetro para saber dónde estamos, qué somos, si somos. Está el de Luther King. Y podemos hacer una lista. Seguro. Pero éste, el de la imagen perfecta, nos camina por encima y es hora de detenernos.

NO BAILAR EN EL VACÍO

Podríamos traer al “ayunador” de Kafka y hacerlo jugar con esta foto. Y al texto de Ionesco, El rinoceronte, como telón de fondo. Si encuentran pao6escargaalguna obra o producción más atinada, usémosla, pero decidámonos a dar un paso y no bailar en el vacío.

Cuando la enfermedad se produce -anorexia, bulimia o algún otro trastorno alimentario- una hora difícil se avecina. Entonces fijemos un tiempo y un espacio para prevenirla. O, al menos, para morigerar sus efectos ¿Qué les parece si, con el permiso de la autora, colocamos  esta foto en nuestras redes sociales, todos a la par, por un momento? Entonces, tal vez la hora de la crítica comience a instaurarse.

 

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INTERCEDER EN TU DESCANSO

Por Anne Diestro

Anormales: sobre muertes accidentales.

En la noche de insomnio, sustancia natural de todas mis noches, recuerdo velando en modorra incómoda, recuerdo lo que hice y lo que podía haber hecho en la vida. Recuerdo y una angustia se dispersa por mí como un frío del cuerpo o un miedo, lo irreparable de mi pasado ¡Ese cadáver! Todos los muertos puede ser que sean vivos en otra parte. Todos mis propios momentos pasados puede ser que existan en algún lugar”.

Álvaro Campos, Lisbon revisited (1923). Heterónimo de Fernando Pessoa.

UN AMOR DE UÑAS NEGRAS

Alguna vez Martín Adán dijo “Mi primer amor tenía las uñas negras”. Esa frase resuena en mi episodio inaugural, cerca de la muerte. En realidad, el primero lo viví de nonata: mi hermano falleció dos semanas antes de mi nacimiento. Aún no sabía contar y ya conocía más sobre Alonsito y su muerte, que sobre ninguna cosa en este mundo. Él murió a los 7 años, por un accidente, y mamá no se recompuso jamás.

DIALOGAR EL VACÍO

Hace un mes, murió Ana. Todavía me contraigo de sólo pensar en su cuerpo mutado en materia dura y blanca como ella misma, los ojos cerrados y la boca más contraída que mi pesar. Vivir en países distintos no impidió estar cerca, desde que nos volvimos frecuentes. Siete veces nos encontramos: las recuerdo como cuento, con inicio inesperado y un triste final, tanto que no sé dónde irá el punto adecuado, ni si seguir o solo darleanne1 una pausa. Estas son las reglas del lenguaje que no puedo apropiar en la vida. Soy una caprichosa, aún le pregunto al vacío por qué se murió.

A veces, como hoy me pasa, te recuerdo tanto que me bloqueo de ti. Necesito escucharte y busco algo, abro cajones, carpetas en mi computadora, me encuentro con videos, fotos, mensajes, audios de whatsapp, blogs y hasta con una chompa(*), que alguna vez te presté. En esos momentos me encuentro con una única excusa: seguro estarás por algún lado de Sao Paulo, sin batería. Y, claro, por eso no podemos hablar.

Odio tanto tu desaparición de parpadeo al segundo. ¡Si ni siquiera me dijiste que te irías! Habíamos hablado, antes de mi viaje por unos días a Mar del Plata. Si tú eras tanta vida y yo tanta queja, ¿por qué no me avisaste, Ana? Ese jueves supe que comerías un plato peruano el domingo; supe que tu felicidad desbordaba por saber que era “ceviche”; supe que te sentías apenada por no comerlo en Perú. Eso fue lo último que supe.

ANA NO DUERME

Acá vienen algunas de mis preguntas, una de las tantas y creo que no te dejo tranquila, pero necesito encontrarte entre todo esto: cuando uno se va a morir, ¿lo intuye? ¿Cómo es que se muere alguien que está tan vivo? ¿La muerte se cuenta en presente? O ¿se olvida?

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Y si me muero hoy, ¿qué pasaría contigo? ¿Será cierto que la gente deambula luego de morirse?

Me miras de reojo y lo pienso. Pero, ¿qué más hay? Si te moriste antes de volverte a ver, qué más hay de ti, aquí, si me dejaste sola en esta jaula con rendijas donde- con las justas- veo luces desde lo lejos. Si no sé qué hacer ahora, no sé si estás allá o acá. Sólo sé que tu vida se fue antes que yo respirara, ¡si me mentiste de la forma más cruel! ¿Acaso lo sabías?

Vuelvo a interceder en tu descanso.

Puede que, en algún plano de la realidad, veas lo que estoy escribiendo y te molestes. Sólo sé quejarme de lo que no puedo manejar. ¿Pero qué más podría hacer? A veces te escucho- y no que esté esquizoide o quién sabe- , y necesito reconstruirte con todos los retazos de recuerdo que me dejaste para no enloquecer tan de pronto. Porque sí, eso pasa cuando la muerte del otro llega sin avisar: te vuelves loco.

Acá, donde siempre es de noche, aún me cuestiono por qué alguien que vive, de súbito, ya no lo hace. Cómo o quién explica una desaparición. En términos lógicos, esto debería pasar. Pero los términos lógicos son pobres.

Vuelvo a mis recuerdos para verte donde siempre ríes. Y no quiero utilizar el pasado ahora. Quiero que la memoria esté en este presente, donde estoy yo escribiendo – gerundio bien utilizado-, donde me hablas en un portugués “engrasado”, donde te digo que eres “salvadoreña” y me corriges al decir que se les llama “soteropolitanos” (gentilicio de las personas que nacen en Salvador-Brasil). Pero ni siquiera eso, porque naciste en Valente. Entonces, ¿fuiste valiente en morir antes que yo?
¿Te das cuenta? Sigo en presente.
Sigo sin dejarte dormir, sigo sin dormir.

LA VIDA COMO PEGAMENTO

He escuchado frases de todo tipo:
“Quédate con lo mejor”
“Se conocieron y fue bonito”
“Ella ya descansa en paz”
Y cantidad de frases similares.

¿Saben cuándo cambia todo?
Cuando la muerte ya no es EL OTRO que muere. Sí, también muere algo de ti, por la cercanía. Pero es el otro el muerto y la muerte te ronda, te husmea. Nadie podría ni puede decir algo coherente, ¡jamás! Es como si muchos pedazos de uno estuvieran inertes, siempre a punto de desasirse unos de otros. La vida sería, entonces, sólo el tiempo en su rol de reconstructor, de pegamento.

Para Martin Heidegger, el filósofo alemán que escribió “Ser y tiempo” y revolucionó cabezas con su “DaSein”, existen el ser auténtico y el inauténtico. En este caso está clarísimo:
El ser inauténtico diría: Él se muere.
El ser auténtico diría: Yo me muero.

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¿VIERON EL CUERPO?

Aprieto las sábanas de mi cama, me paro, me siento, pongo un poco de música y luego la cambio. Reviso mis apuntes y después paso al espejo: tengo ojeras. Lloré mucho la noche pasada y hoy no tuve fuerzas para ir a trabajar. Me quedé a la espera de la escritura, alguna que no pareciera a carta de despedida ni a resonar de campanas, como si todo estuviera bien. Vuelvo al texto y te busco en el chat de Facebook, te escribo aunque sé que irá a una bandeja de entrada que no leerás. Te digo que te extraño y me desespero.

Es verdad, uno se queda más tranquilo cuando el cuerpo del muerto lo tiene entre las manos o, al menos, si pasa ante tus ojos. Esa fue una de mis preguntas a los amigos de Ana:

– ¿Vieron el cuerpo?

Yo sólo quería saber si Ana llevaba el collar de la paz que la caracterizaba, el círculo rojo, como un lunar, como los tres que tenía en la cara. Pero volvamos al collar: nadie se fijó en eso. Durante días le pregunté a otro de los amigos de Ana dónde la habían enterrado. Ahora paso fuerte la saliva y tecleo aún más fuerte cuando escribo “ENTIERRO”- y él me dice dónde está

E                                             L

C             U            E             R             P             O                          

  D             E                             L              A

M                           U                            E                             R                            T                             A

Entré a google Street y busqué el cementerio. Eso fue lo más cerca que estuve a ella.

ZAMBULLIDA DESDE ADENTRO

Ya hace más de 2500 años las cosas no estaban fáciles. Por eso Heráclito apeló al epigrama y al lenguaje poético para aproximar un poco al asunto. Así, mostró una cara de la moneda distinta a la mala y a la buena: porque eso de que los muertos se van al cielo o de vivir más allá del cuerpo era parte de las versiones que, sobre “ella”, circulaban por entonces. La presocrática, como muchos saben, era una época en que Sócrates ya vivía. Y, por más peyorativa que suene la etiqueta- “pre-socrático”- en el mundo griego parecía convivir una multiplicidad de ideas que daban al mundo variadas formas posibles. Una de ellas era la del hombre de Éfeso. ¿Qué decía el buen Heráclito sobre la muerte?

“A los hombres aguarda muertos lo que no esperan ni se imaginan

“Estar dispuesto a vivir significa estar dispuesto a morir”. Y Heráclito rectifica: “o más bien, no acceden exactamente a tener su muerte, sino a descansar”. A la muerte, entonces, no se la acepta en su sola calidad de límite de vida, sino como una apuesta, una disposición simultánea a la vida.

Está bien, sin duda esta es la primera muerte que me zambulle de adentro hacia fuera, me determina a mi propia desaparición; la primera muerte desde los pedazos hasta el espejo. No me desentiendo, esto ya dejó de ser un problema del futuro porque la muerte es presente.

Así es, las muertes por accidente vienen y te rompen cualquier molde. En el mundo occidental nos construyen la idea de los ciclos de vida: nacemos, crecemos, desarrollamos y morimos. En realidad, ni siquiera son ciclos, son líneas, transcursos que pueden ser tacleados en cualquier tramo. Y nadie te cuenta la otra parte de la historia: imprevistos, trampas, celadas de la muerte, que vienen como pájaro, te cagan y se van.

UN DIOS QUE BAILA

“- ¡Busco a Dios! Allí había muchos ateos y no dejaron de reírse. Los descreídos, mirándose con sorna entre sí, se decían: « ¿Se ha perdido?» « ¿Se ha extraviado?». Y agregaban: «Se habrá ocultado». «O tendrá miedo». Al loco no le gustaron esas burlas y, precipitándose entre ellos, les espetó: « ¿Qué ha sido de Dios? (…): «Os lo voy a decir. Lo hemos matado. Vosotros y yo lo hemos matado. Hemos dejado esta tierra sin su sol, sin su orden, sin quién pueda conducirla… ¿Hemos vaciado el mar? Vagamos como a través de una nada infinita»anne2

Nietzsche buscó algo que necesito ahora: reformular las preguntas. ¿Qué es eso de nacer y vivir en las preguntas sobre “eso” que eres y nadie te explica? Una vez leí que son los niños los grandes filósofos. Nietzsche los tomó muy en cuenta. El hombre que sólo acepta y carga es el camello. Quien advierte que sólo acepta y carga, pero aún no hace nada, es el león. Y quien modifica es el niño: un dios que baila.

Finalmente, apela a mi niña. La muerte ya sucede, ahora, y la escribo en presente. Nuestra muerte ya está sucediendo. Y, aun así, bailo.

PARA ANA

Tristeza contra los dientes
o arrancarme la boca en la tuya
sin dientes para las palabras
sin boca frente a árboles con ventanas

Promesa de pájaro y vida que muerde cuando
te quedas o no
más
menos
La no vida después de esto
lágrimas con café

Boca de agua y abrigo vuela desde mi pecho
te sacudo sin despertar

Cuento tres y devuelve el cuento sin final
Mi presente es un eterno sin nostalgia
pasado sin prisa

La muerte es sueño
Sin muerte no hay sueño

Abriré los ojos e iremos a morder otro café.

anne5descarga
“Y la muerte no tendrá dominio.
Los que yacen hace tiempo en los recodos bajo el mar
no morirán ahí en vano;
retorcidos en los potros de tormento cuando cedan los tendones,
atados a una rueda de tortura, aun así no serán despedazados;
la fe en sus manos se partirá en dos
y los males los atravesarán como unicornios;
cuando todos los cabos estén rotos, ellos no se partirán;
y la muerte no tendrá dominio.

Y la muerte no tendrá dominio.
No pueden gritar más en sus oídos las gaviotas
ni romper ruidosas las olas en la playa;
donde surgió una flor, otra no podrá
alzar su cabeza a los golpes de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
sus cabezas se hundirán entre margaritas;
irrumpirán al sol hasta que el sol se hunda,
y la muerte no tendrá dominio.”[i]

[i] Y la muerte no tendrá dominio – Dylan Thomas.




FUTURO IMPERFECTO

Los anormales: Sobre el futuro

Por Mariana Paula Dosso

 NOMBRAR

Explosivo y caprichoso se presenta el encanto. Su mamá está embarazada. Entre los juegos de los adultos, esos juegos para elegir el nombre, la niña optó por llamarlo “Futurito”.

ESPEJITOS DE COLORES

¿Se puede anticipar? ¿Cuáles son las señales?

Algunos corren detrás de las configuraciones de astros celestes. Insisten en tropezar con relaciones, lanzan la palabra “Perú” con el planeta Júpiter; o Pirua, cuando historiadores asocian el origen con Pirú o Virú a millas del sistema solar.

Hay quienes se empecinan en pruebas para alcanzar las más altas estadísticas. O aquellos que delegan en la genética el comportamiento humano. Los guaraníes confían en sus payés para adivinar el futuro a través de sus sueños. Pocos o muchos se guían por la intuición.

IMAGEN 1Polymita picta caracol pintado arcoiris 3 (1)

Alquimia entre cotidianeidad y trascendencia en los pueblos arcaicos ¿Religión vs Racionalidad?  ¿Quién ocupa el lugar privilegiado de la predicción? ¿La ciencia?

¿Y ESO QUÉ ES?

Un viento fresco velaba por la intimidad de las mujeres en ronda. Las sillas no eran cómodas, pero el clima distendido suavizaba cualquier madera.

Risas. Miradas en el presente. Resistencias a la quietud.

La hoja verde sobre la pared deslizaba la fecha de amarre. Otra tirada de ancla: ¿Por qué el 20 de junio es el “Día de la Bandera”?

Las dos maestras sin guardapolvo propusieron contestar ese interrogante. No era tarea sencilla acercar argumentos contundentes, fue necesario indagar en libros. Algunas voces cercanas al bullicio de la ventana hablaban de Belgrano; otras, provenientes de la punta de la mesa hecha de rompecabezas, anunciaban batallas. Se actualizaron aprendizajes vagabundos y- en el entramado de microfibras- se improvisó una respuesta. El paso siguiente, la carpeta.

Me senté al lado de Brisa y volvimos a leer uno de los párrafos del texto: “Belgrano dedicó su vida a la independencia, al progreso, a la educación…”. La miré de soslayo, sus ojos tuvieron más nitidez que el resto de su cara  adolescente. Supuse que no comprendía todas las palabras.

-¿Sabés  qué significa progreso?

-No…

-Belgrano pensaba en el futuro de su pueblo, cómo mejorarlo…

-¿Qué es el futuro? Me dicen que tengo un futuro por delante. Pero, ¿qué es el futuro?

Su pregunta me quitó todo punto de apoyo. Tanteé normalidades: definiciones, frases hechas, cronologías. Decidí empezar con ejemplos.

-Bueno, uno puede pensar en un futuro muy cercano, como mañana. O pensar lo que va a suceder dentro de un mes. O en años, ¿entendés?

-No…

-¿Sabés qué es el pasado?

-No…

-Es toda tu historia, desde que naciste hasta ahora. El presente es lo que estamos viviendo ahora. Y el futuro, lo que vamos a vivir.

Las carpetas abiertas de par en par se llenaban de oraciones. Las maestras pausaban su andar en el aula para colaborar en alguna de ellas.

El ceño fruncido y ese desliz de su boca hacia arriba ¿rebeldía e incertidumbre? Ella o yo, la memoria confunde mis percepciones, tuvimos la necesidad de tender puntos de orientación. Las vivencias imprecisas y vanas de su presente ya eran demasiadas para su cuerpo joven. Decidí rumbear por pagos desconocidos.

Tomé una hoja de la mesa y tracé una línea en forma horizontal: el tiempo hecho una consecuencia de hechos infinitos. A la mitad, dibujé una pequeña perpendicular y le señalé a Brisa el “hoy”. Me deslicé hacia la izquierda y escribí “1998”, su año de nacimiento.

-¿Fuiste al jardín?

-A los tres.

Una rayita para el comienzo de su escuela y otra, para la fecha de cumpleaños de Priscila, su hermana conocida por las docentes. Insistí con algún viaje que hubiera hecho y me dijo “a Córdoba, con esta escuela”. Escribí el año.

-Esto que marcamos es parte de tu historia, es tu pasado.

IMAGEN 2 -caracol-perezoso PUESTA EN ACCIÓN

Vuelvo al presente. Y continúo con su “futuro”.

-¿Qué vas a hacer mañana? Me imagino que vas a venir a la escuela…

Nos recostamos en las sillas con una carcajada.

-¿Dentro de una semana?

-También-, me respondió entre risas.

-Este año tenés posibilidad de terminar el primario, si venís más seguido. ¿Qué te gustaría hacer si egresás?

-Ir a un secundario.

-¿Te gustaría seguir estudiando?

-Sí, sí.

Un trazo para cada uno de los proyectos de Brisa: del día siguiente, de la semana próxima y los del 2016  con su escuela secundaria.

-Y a los 23 años, ¿cómo te imaginás?

-Mamá.

Anoto: “Brisa, Mamá”.

-Con una casa.

Agrego palabras a su futuro cargado de sentido, vivencias y sueños sin poder desmenuzar una definición. ¿Hará falta?

-¿Y a los 50 años?

-¡Re vieja!- Se ríe.

Vuelvo sobre la continuidad del tiempo y señalo las parcelas de nuestra cultura: pasado, presente y futuro.

-¿Entendés un poco de qué se trata el futuro?

IMAGEN 3  macrofotografia-caracolesCada vez me parece más absurdo bordear la incertidumbre y la potencia de lo venidero. Las paredes de afiches delimitan un presente entre las mujeres que continúan su escritura. Abren la puerta y la cocinera deja la merienda sobre la mesa: la reciprocidad encuentra otros intersticios.

Brisa tiene sueños y se imagina a futuro, pero no los vuelca en el significado de la palabra. Tal vez,  conocer un poco más el término le permita nombrar sus ilusiones y expandirlas ¿O se le abrirán nuevos horizontes?

-Sí, entiendo ¿Y el futuro de pareja?

Es muy perspicaz Brisa, ya percibe los múltiples sentidos. Retomo sus comentarios e intento asociarlos:

-Acá me dijiste que querés ser mamá, puede ser un proyecto de pareja. Como también lo de la casa, una puede planificar con otra persona tener una vivienda.

Brisa acerca a la mesa de la escuela su inquietud por un futuro compartido.

TROMPO

Vuelve al mismo punto y se aleja. Puede detenerse en cualquier momento o danzar sobre su propio silencio. “Vivir cada día como si fuese a repetirse para siempre”, suerte de advertencia o ¡de sentencia! de Nietzsche.

El filósofo Eliade Mircea indaga en la historia cíclica de los pueblos antiguos. Los mismos hechos se repiten en otras circunstancias,  semejantes. Se apropia de la importancia  del fin de un periodo y del comienzo de otro nuevo. El tiempo se mide en el ritmo lunar, de compases cortos y con cierto optimismo. “(…)pues así como la desaparición de la luna nunca es definitiva, puesto que necesariamente va seguida de una luna nueva, la desaparición del hombre no lo es mucho más, y, especialmente, la desaparición incluso de toda una humanidad (diluvio, inundación, sumersión de un continente, etc.) nunca es total, pues una humanidad renace de una pareja de sobrevivientes”. El mito del eterno retorno, cercena la irreversibilidad del tiempo a través del recorrido radial.

IMAGEN 4Reloj Así, el Karma da sentido al sufrimiento. Enjabonan. Friegan. Sacuden. Lavan. Los padecimientos actuales son una limpieza de vidas pasadas.

El ciclo del tiempo. El ciclo de la vida. El ciclo de la religiosidad. El ciclo de la historia: las disputas se actualizan y las peleas por imponer símbolos no cesan. Sobre los Templos Incas se construyeron Iglesias. En Roma, con el mármol de la fachada del Coliseo, se armó la catedral de San Pietro.

Eliade estudia los inicios del cristianismo y descubre que la sociedad intelectual de la Edad Media quedó dividida entre los defensores de una visión lineal del tiempo (San Agustín fue su máximo exponente) y aquellos creyentes en una visión cíclica y una regeneración periódica de la historia (Joachim de Fiore se destacaba en este pensamiento). Durante el siglo XVII la concepción progresista creció hasta llegar a su máxima difusión en el siglo XIX por la teoría del evolucionismo. Hasta Marx ha explicado las fases del capitalismo como consecutivas.

ESCALERA

¿Es normal pensar que el último escalón pertenece al futuro? Algo ya hemos dejado detrás, caminamos sobre exigencias y levantamos el pie hacia las planificaciones. ¿Paso firme, aquel que no garantiza la certidumbre? ¿Algunos ahorros aseguran un bienestar? ¿O un análisis genético, la salud mental del próximo? ¿El poderío, en un puñado, burla la potencia de un pueblo?

IMAGEN 5Cuando conversan, los aymaras de los Andes, al norte de Chile, señalan con sus manos  el pasado delante de ellos y el futuro detrás. En su idioma, el pasado es nayra: “ojo”, “a la vista” o “al frente”. Recurren a la palabra qhipa para nombrar el futuro, significa “detrás” o “a la espalda”. ¿Será que hacen espacio a la contundencia del pasado y a la invisibilidad del futuro?

LOS PIES SOBRE LA TIERRA

Elecciones en nuestro país y el mismo forcejeo de siempre: un proyecto con vuelo hacia las mayorías u otro, de ultrasonido,  rumbo a las ganancias más inhumanas. El sobre en la urna apura condiciones en los próximos años. Gesto aplaudido, mecánico, sentido u obligado.

IMAGEN 6  art-comer-parisSe han barajado dos viajes: “Volver al Futuro” o “Volver al Pasado”. Memoria errante que no tuvo tiempo de convertirse en sedentaria: vaga en muchos, pero no en los suficientes. Recuerdos del saqueo, del hambre y de la desesperanza, ausencia de políticas por encima del mercado siguen en su nomadismo. Elecciones presentes y derrota. Futuro incierto y empoderamiento del pueblo.




UNA DELGADA LÍNEA

Por Patricia Tombetta

Los Anormales: Diferencias entre estar y ser descansados.

 

UNA OLLA EN LA CABEZA.

1. La nave de los locos. El Bosco
La nave de los locos – El Bosco

Hay momentos para el olvido, como estaciones del año propicias para limpiar la casa, ventilar, tirar aquello que no sirve y producir cierto alivio, aunque sea, a la mirada. Es cierto, a veces se nos va la mano y nos deshacemos de algo que hubiese resultado por demás necesario. También, para decirlo todo, hay que reconocer: si no se produce cierta “limpieza” nos sería muy difícil encontrar lo adecuado o, aun peor, sobreviene un estado confusional tal que podríamos terminar con una olla en la cabeza, por ejemplo. Atender a cierta limpieza en demasía implica la necesidad de que algo o alguien produzcan algunos recordatorios aquí y allá y nos ayuden a continuar por la buena senda.

1º RECORDATORIO (¿Amarillo precaución?)2

Una nota publicada el año pasado[i], de dudosa trascendencia, habla acerca del verdadero significado del color amarillo en los semáforos. Cuestión no menor, ya que para las leyes de tránsito de todos los países, esa luz significa lo mismo que la luz roja: deténgase.

Parece ser algo ignorado (reprimido, tal vez) por una gran mayoría de los conductores cuyas respuestas más comunes serían, según el autor de la nota, que se puede seguir de largo pero con cuidado, o que debes acelerar y apresurarte pues pronto cambiará al rojo. Nada más lejos de la buena información porque cualquier control honesto puede detenerte por pasarte en amarillo o, incluso, quitarte el vehículo.

Conducir no es para cualquiera. Hay que tener dos o tres luces.

El pensamiento categorial ha producido muchas riquezas. Con el fin de no dejar liberados nuestros devaneos a los peligros del azar o la locura, se inventaron las clasificaciones que, en apariencia, nos permiten dormir tranquilos. Si bien este tipo de pensamiento se considera  una forma de evolución superior, a la que no toda persona accede, también se la podría pensar como éxito de domesticación civilizatoria, de la que no todos padecen. De todos modos, se trata de evitar la locura y de limitar el azar (en una esquina, por ejemplo) todo lo posible.

Pero vayamos a las riquezas surgidas de pensar y de aplicar categorías.

Dentro de las ciencias de la salud hay dos grandes clases subyacentes: Normales y anormales. Aunque, luego, y según cuál sea el tema, la primera de estas categorías quedará relativamente vacía, porque siempre alguna cosita uno tiene.

Dada la enorme nosografía que encierran – y hasta ocultan-  las causas de incontables supuestos padecimientos, podría ser posible que, lejos de otorgarnos tranquilidad, nos hicieran perder el sueño subsumiéndonos en una suerte de moderna narcolepsia o, de su opuesto equivalente, el insomnio. Muy peligroso para conducir.

De todos modos, el peligro podría ser no ya la locura, porque si lográramos componer una mayoría (y ya se sabe que las mayorías tienen razón) los locos serían los otros, sino andar medio dormidos en la vigilia. O sea, con la guardia baja, desprevenidos, incluso.

Descubramos, entonces, uno de los peligros que nos acechan.

 

3. Autorretrato. Spilliaert
Autorretrato – Spilliaert

 2º RECORDATORIO. (¿Problemas para dormir?)

Según el Instituto de medicina del sueño, la dificultad en el dormir provoca diversos trastornos, entre los que se cuentan desde afecciones psicomotoras, cognitivas y de memoria a corto plazo, hasta alucinaciones y estados psicóticos. Adentrándonos un poco más podemos hacernos acompañar por la ciencia actual en su exhaustiva descripción de los criterios necesarios para hablar con propiedad de la falta de sueño. Según el CEI 10, las causas de los trastornos del sueño estarían ordenadas en la siguiente lista: orgánicas, apneas, narcolepsia, debido al alcohol,  debido a múltiples drogas, causas no orgánicas, pesadillas, terrores, sonambulismo.

Asisto sorprendida a la nula referencia en relación al mobiliario (camas, colchones), y su adecuación o no, en estas modernas categorizaciones. A  menos que esté contenido en “no orgánicas”. Puede ser.

Pocos se ahogan en su propio vómito y esta gente es muy avispada.

“Tengo estos huesos hechos a las penas”  dice Miguel Hernández

Un poco de somera investigación revela la importancia otorgada al descanso desde la más remota antigüedad.

Aproximadamente desde el siglo VI A.C[ii], los persas habían ya inventado el colchón de agua cubierto por cuero y  atemperado, según la estación del año, con agua fría o caliente. Claro, no todos los persas dormían sobre ellos. Este confort estaba reservado a las clases más altas, quienes además contaban con esclavos dedicados, durante el día, al aseo y al mantenimiento de los enseres nocturnos de los señores. Ni qué decir de los egipcios. Podemos tomar en cuenta que, en el hallazgo de la tumba de Tutankamón ( cuya existencia data del siglo XIV a.c.) se lo encontró rodeado por seis lechos, entre tantos tesoros. Uno de ellos medía 1,85 por 90cm de ancho. Medidas que se considerarán necesarias mucho tiempo después del Faraón (cuya altura se calculó en 1,63 cm). Esta cuestión  podría leerse como una advertencia acerca de los centímetros que ganaría la humanidad.

Como todo, el tema  necesita cierta profundidad. No podemos soslayar a los antiguos griegos y a  sus influyentes dioses. Pero, esta vez, no para encontrar al precioso Morfeo (encargado del contenido de los sueños) sino a su padre Hipnos: hijo de Nix (noche) sin intervención masculina, aunque otras versiones dicen que Érebo (oscuridad, sombra, negrura) tuvo algo que ver. Hipnos, gemelo de Tánatos (muerte no violenta) era la personificación del sueño y vivía en un palacio ubicado bajo una isla griega a través de la cual fluía  Lete, el río del olvido. En dicha cueva reinaba la más absoluta oscuridad y estaba rodeada por amapolas y otras plantas hipnóticas.

Así cualquiera es dios del sueño.

4.hipnos-y-nix
Hipnos y Nix

Sin olvidar que nos estamos manejando con categorías, clasificaciones y ordenamientos diversos, es conveniente presentarles como corresponde a esta familia:

Según la Teogonía de Hesíodo

Nix
Tánato Hipno

 

Según Cayo Julio Higino5 y Cicerón6 se le agrega a Érebo como padre:

Nix Érebo
Tánato Hipno

Hijos

Según Ovidio ésta es su descendencia:

Hipno
Morfeo Fobétor o Iquelo Fantaso otros Oniros

 

Como sea, el descanso no es cosa sin importancia. Tanto sea para permanecer favorecidos por los dioses o para zafar de quedar encerrados en alguna categoría patológica. Entonces, continuemos dando densidad al asunto y  escuchemos a los antepasados si queremos conseguir  un buen descanso, ya sea solos o con amapolas

Y escucharlos implica considerar que la calidad del descanso estuvo siempre, de alguna manera, relacionada con los avances en materia de colchones.

3º RECORDATORIO. (¿Hacia dónde vamos y cómo?).

A aquellos primeros colchones de hierbas[iii], de épocas remotas, continuaron los de plumas de los triclinium (camas del imperio romano heredadas de Grecia) desde dónde, los romanos, hacían casi todo: comer, dormir, orinar y definir la orientación sexual. Los esclavos no contaban con ninguna cama ni espacio para dormir. Lo hacían en oscuros rincones mal ventilados o a los pies de la cama de sus señores.

Con sus marchas y contra marchas, es de destacar que los colchones de lana se mantuvieron con notable popularidad  hasta bien alcanzado el siglo XX.  Esta predominancia se mantuvo hasta la aparición del plástico y materiales sintéticos. Aunque la distribución según clase social continúa siendo injusta y no sabemos si se evalúa con profesionalismo por la comodidad durante el reposo a la hora de realizar algún diagnóstico. De todos modos nuestro deber es informarnos. 5

Actualmente se ha alcanzado un notorio desarrollo en colchones[iv]. De 1.865 data  el de muelle helicoidal de acero, corregido, al poco tiempo, por el de muelle cónico, mucho más estable. El ruido que ambos producían hizo que se encerraran los muelles en saquitos individuales de tela. A mediados del siglo XX, aparecieron los de espuma, en la década del 80, los novedosos de aire y en los 90, los de Tempur (sistema de sueño seco) que se basa en una espuma viscoelástica con memoria de forma, desarrollado por la NASA. Hoy en día, los más extendidos son los de muelles y los de espuma sólida. De todos modos, se espera que los avances en medicina y psicología marquen la nueva tendencia para las próximas décadas. Además se comenta, en la web, que la universidad de Harvard (¿quién, si no?) ha hecho alguna investigación respecto a la calidad del descanso según sea sobre colchones duros o semi-duros y sus  beneficios o no. Pero no voy a extenderme tanto porque llegaríamos al lugar que estamos tratando de evitar.

Sólo es menester no descartar la importancia del lugar sobre el que vamos a echar Embotellamiento fotonuestros huesos, según nos asiste la historia. Existe una delgada línea entre la incomodidad de un lecho que nos obligará a permanecer medio dormidos durante el día y una excesiva comodidad que nos retendrá entre los sueños durante la vigilia. Tampoco es conveniente ignorar del todo el significado de las brillantes luces a nuestro alrededor. El peligro no se limitaría a ser  protagonistas del parte matutino del tránsito, sino a engrosar las antes mencionadas categorías. O, más grave aún: andar por ahí medio adormilados persiguiendo cantos de sirenas, voces imperativas  y globos de colores.

 

1   Revista ELIAX  para mentes curiosas. Miércoles, febrero 19, 2014, “El verdadero significado de la luz amarilla” José Elías.

ii   “Historia de la cama, el lecho y la alcoba”. Jaime Ponce de León.

iii    Ibid.

iv    Infocolchón.com




LEGAL, COMO DIOS MANDA

Por Pablo Arahuete

Los Anormales: Sobre “Gett, el divorcio de Viviane Amsalem”, de Ronit y Shlomi Elkabetz.

MATRIMONIO Y ALGO MÁS

No es normal, la frase repiquetea como estribillo cansado e impotente, en boca deLos anormales 2 varios protagonistas de “Gett, el divorcio de Viviane Amsalem”. Mientras, desde la altura, los tres integrantes del tribunal rabínico juzgan sin palabras. Y, en los alrededores, el silencio se corta con un lamento seco, tras tanta argumentación de un lado y del otro: abogado defensor contra el que acusa y, entre ellos, la víctima.

Gritan, no se escuchan y la atmósfera se condimenta como una farsa. En el grito, el intercambio  es una danza de idiomas y dialectos que incomunican y transgreden a la vez. En esa lucha, la palabra sagrada se hace “una palabra”. La anormalidad se viste de normalidad para pasar desapercibida ante los ojos que siguen en ese perverso jueguito de sacar trapitos al sol, sentenciar, etiquetar al otro sin atender el reclamo del deseo. La libertad es una palabra que se escucha pero no se entiende. El ahogo- en cambio- no es una palabra, se manifiesta en el padecimiento de la peor burocracia que tiene que sobrellevar esta pareja durante cinco años de idas y venidas con el tribunal.los anormales 1

No es normal no darle la chance de un divorcio a la abnegada Viviane, cuando hizo los deberes como dios –y justamente dios- manda; cuando soportó, en su rol de esposa, el destrato de un marido que no la ve, que no la escucha, que no la siente. Pero no alcanza para ella semejante sacrificio, porque en definitiva no le falta nada, ¿o sí?
La tozudez no es amor; el egoísmo no se explica sólo con celos, es el juego de poder entre el hombre y la mujer, el machismo en su faz más evidente y consensuada en la sociedad universal. Encuentra, en el escenario de la justicia, su mejor ringside, las piñas vienen de un lado y del otro, aunque el árbitro sea hombre y acepte las reglas del golpe bajo por una de las partes.

Ya no duele, ya no lastima, la salida no es otra que la trasgresión y la espera de algo que nunca va a llegar. ¿Alcanza con el destino escrito para abandonar la pelea antes que suene la campana final? Cuántas palabras al vuelo entre un golpe y otro; ninguna hiere tanto como la indiferencia y la incomprensión.

LOS ZAPATOS DE LA DISCORDIA

Viviane y su calzado desafiante, zapatos de mujer libre, pelo suelto de autodeterminación para llamar a la mirada de todos esos hombres que observan los anormales 3perplejos tanta osadía. Exasperados exasperantes, estupefactos. Porque si dios manda, ¿quién se le atreve a dios?

Una puesta en escena teatral -pero no cine que filma teatro- da cuenta del espectáculo y la parodia de la justicia, con elipsis tajantes que avanzan en el tiempo, en la monotonía y en el deterioro del conflicto. La densidad del transcurso cala los huesos de Viviane y se desarma en el rostro de sus micro-expresiones. Un llanto contenido entre las cuatro paredes de la “justicia”, una risa nerviosa  descomprime tanta hipocresía, mientras las palabras atadas a la tradición no encuentran escapatoria: la mujer y su deseo de libertad, tampoco.

LA ESPERA QUE DESESPERA

Los testigos asienten, como espectadores que ven la pelea y disfrutan la sangre en cada golpe. Resistir los embates y armar la estrategia en la esquina, hasta que los anormales 4suene la campana y nuevamente la farsa recupere el ritmo y el tono del absurdo. Cómo hablar de la justicia –o la búsqueda de ella- sin partir de la injusticia absurda.

No es normal buscar respuestas en el afuera, si todo se resume en la dádiva de la bondad masculina. El desamparo se desnuda ante los verdugos. Ellos devuelven desprecio y se mofan de las heridas, porque les gusta formar parte del teatro tragicómico para no caer en la tentación de juzgar a dios.

Y POR QUÉ NO SE MANDA A MUDAR

¿Tan importante es vivir conforme a la ley, tan necesaria es la aprobación de todos para sentirse menos culpable de querer otro destino? Es llamativo cómo Viviane tiene incorporado el tribunal dentro de sí. Aunque, en un arranque de furia, amenace con seguir su vida fuera de la ley, a renunciar a lo que fuere con tal de no quedar “ilegal”, esto no será más que un “arranque”. No alcanza con la legitimación. “El papel”  debe expresar su deseo antes de romperse. Porque, en definitiva, la legalidad es el opresor que la deja en alpargatas, después de tanto taquito sensual y tanto pelo al viento.

 




IRRESPIRABLE

Por Noemi Pomi

LOS ANORMALES: sobre políticas liberales, neoliberales y sus consecuencias

NACIDOS PARA ASFIXIAR

Los organismos multilaterales de préstamos nacieron con la finalización de la segunda guerra mundial. Concebidos con el objetivo de ayudar a la reconstrucción de las ciudades devastadas, luego se las ingeniaron para aniquilar las economías de los países en vías de desarrollo. Bajo la tutela del FMI y BM, se controlaron las economías de las naciones deudoras. La medición del riesgo país era a piaccere de sus necesidades. Aparecieron así organismos internacionales de préstamos con bolsillos más y más gordos, frente a Estados arrodillados con refinanciaciones imposibles de pagar. El corset no daba paso al ingreso de aire fresco.

IMÁGEN IANTECEDENTES DE LA ASFIXIA

La deuda pública externa es el conjunto de pasivos (obligaciones de pago) que un Gobierno mantiene con acreedores no nacionales.

La deuda pública de mediano y largo plazo es contraída por los Estados mediante la emisión de títulos, con un valor nominal dado y condiciones de reembolso determinadas. La tasa de interés se fija por el diferimiento en la cesión del recurso (aplazar el pago acordado entre las partes a un momento posterior a aquel en el que se contrae la obligación) y el riesgo que asume el prestamista.
A nivel internacional se considera que los bonos emitidos por los Estados de países con alto nivel de desarrollo representan un riesgo de insolvencia casi nulo. Tal situación hace que la tasa de interés refleje solo el costo de diferimiento.

LA HISTORIA TODAVÍA NOS DUELE ¿DESACIERTOS?

En nuestro país las políticas liberales, aplicadas con persistencia, salvo pocas excepciones, han generado la inclinación de la balanza contra los que menos tienen.

Rememoremos: antes de entregar el poder a la democracia, (1983) se decidió estatizar la deuda privada de grandes empresas. ¿Cómo? Sencillita la maniobra, mediante el “seguro de cambio”. Consistía en asegurar la deuda al valor del dólar vigente al momento de contraer la obligación. Si, al vencer, el dólar cotizaba al doble, la empresa pagaba solo la mitad del valor vigente. El resto pasó a ser deuda de la sociedad argentina. Así, cerca de 14.000 millones de dólares hicieron que la deuda inicial se elevara a 40.000 millones.

Pero aclaramos un poco más el concepto de “seguro de cambio”, con un ejemplo: si una empresa debía 10.000 dólares a un valor de $10, por dólar y llegado el momento de pago la divisa cotizaba a $20, la  compañía pagaba 10.000 dólares a $ 10. La diferencia de cambio $ 10 por cada dólar adeudado la pagó el Estado. Quiere decir, cayó en la espalda de cada argentino. En algunos lugares del mundo a esto se lo llaman patriotismo…

IMÁGEN IILo más triste de esta maniobra es que gran parte de la deuda estatizada era “auto préstamos”. Es decir, mediante capitales fugados, las empresas se hacían préstamos con dinero que tenían ahorrado en bancos del exterior (en general, evasión mediante).

FALSO PULMOTOR: UN DÓLAR, UN PESO

En el año 1991, a la aplicación de políticas liberales- apertura irrestricta de la economía, donde todo lo regulaba el mercado – se sumó “la ficción” de la paridad cambiaria: un dólar equivalente a un peso. Era obvio, el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era barato. Como consecuencia, todos los productos importados también lo eran. En tanto, los productos argentinos resultaban caros para los extranjeros. Además de las privatizaciones y la contracción del Estado, esta política monetaria fue una de las causas de la acelerada desindustrialización de la Argentina durante la década de 1990.

Tal círculo vicioso  generaba la necesidad de más y más créditos. Las comisiones abultaron la deuda exponencialmente y, como Argentina era considerada una economía periférica, se endeudó a tasas elevadas.

IMÁGEN IIIDESCONECTE EL RESPIRADOR

Y, bueno, se conoce de antemano que los Estados no quiebran. Ellos, de alguna manera, pagan. Los organismos multilaterales de préstamo no son benefactores, solo atienden el engorde de sus arcas. A nuestro país le impusieron la entrega de sus recursos naturales vía privatizaciones.  También soportamos la imposición de  políticas recesivas, con monitoreo mensual por parte del FMI.

¿Qué sucede cuando un Estado ha recibido financiamiento a una tasa que refleja expectativa de default? La eventual quita de deuda es un procedimiento atendible, aun tratándose de un deudor soberano. De lo contrario, se trataría de un negocio redondo: prestar a tasas que presuponen insolvencia y luego recuperar el total de los créditos.

Sin duda, las tasas de interés por mayor riesgo hicieron inviable el pago y trajeron la consecuente declaración de default  en el año 2001. Los pagos se suspendieron. La quita de la deuda, a la vez que inevitable, era justificada. Recién en el 2005 se concreta un canje de títulos, con una quita de los montos adeudados y una extensión de plazos de pago. El 76% de los acreedores aceptaron las condiciones ofrecidas. Con la reapertura del canje en 2010, se elevó la aceptación al 93%, el 7% restante- los llamados holdouts, entre ellos, los fondos buitre- no aceptaron esas condiciones.

El caso de reestructuración de la deuda argentina fue paradigmático. No existían normas ni leyes aplicables que permitieran generalizar los acuerdos obtenidos con el 93% de los acreedores.

IMAGEN IVHOMBRES ANORMALES

“Los acreedores extranjeros privados y otros tenedores privados de títulos de crédito argentino deberán reconocer que para la solución final de sus problemas tendrán que aceptar compartir, en alguna medida, las enormes pérdidas que viene sufriendo la economía argentina en la crisis actual. Los inversores extranjeros privados en la Argentina aceptaron tal cosa, al realizar sus inversiones y, generalmente, se les prometió la tasa de retorno que reflejaban esos riesgos. Como ocurre con todos los inversores que toman riesgos, sea donde fuere, cuando las cosas salen particularmente mal, esos asumen sus pérdidas”. ”De no haber casos como el de la Argentina, los inversores privados podrían concluir que virtualmente no hay riesgos al invertir en bonos soberanos de los países emergentes

Michael Mussa, año 2002 ex funcionario del Fondo Monetario Internacional.

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO: BUITRES AL ACECHO

Cual buitre que sobrevuela su presa, está el 7% de los acreedores, que no ingresó al canje de deuda soberana. Entre otros, el fondo Elliott Management que, justicia de los EEUU mediante, aspira a cobrar el total de sus acreencias, a pesar de que algunos de ellos compraron deuda argentina en default. Sabido es que los Estados honran sus compromisos. Lo que no deben es dejarse estafar.

IMAGEN V¡Y AHORA QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS!

El esquema actual para resolver las crisis de deuda soberanas no funciona. Sin normas ni leyes, las soluciones que se promueven no son eficientes ni justas, sino que implican el uso y abuso de poder del más fuerte. El ineficiente e injusto esquema vigente permite la aparición de fondos buitre, que son la escoria de los mercados financieros internacionales. Los fondos buitre no suman nada a la sociedad global, solo restan”. Así habló Joseph Stigliz

Una vez reestructurada su deuda, la Argentina- en cada organismo internacional en que le tocó actuar- puso sobre el tapete la ausencia de normas que permitieran blindar los acuerdos alcanzados y, a su vez, anclaran los reclamos de quienes no aceptaron el canje. La “escoria financiera” no puede generar caos económico a un país que cumple lo pactado con el 93% de los acreedores.

JADEOS: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

“Los nueve principios aprobados por la Asamblea General de la ONU son un paso importante en un largo proceso de construcción de normas, que debería culminar con la creación de un marco legal internacional para resolver las reestructuraciones de deuda soberana. La aprobación de los principios básicos para las reestructuraciones de deuda en la ONU fue una gran victoria. Todos los países emergentes apoyaron. La ausencia de un marco legal para resolver las reestructuraciones de deuda impone enormes riesgos”.

Joseph Stigliz, otra vez. Los fondos buitre no aceptaron la quita y los plazos de pago propuestos por Argentina y decidieron litigar. Y, como los tribunales fijados en caso de litigio fueron los estadounidenses, actuaron. Oh, casualidad, el juez interviniente- Thomas Griesa- ha tenido una interpretación peculiar de la cláusula Pari passu.

La cláusula Pari passu significa que los acreedores tienen un pie de igualdad. No se puede establecer entre ellos garantías especiales. Pari passu es una frase en latín que, literalmente, significa “con igual paso”. A veces es traducido como “en igualdad de condiciones”, “al mismo nivel”, “con igual fuerza”.

¿ASMA O AHOGO INTENCIONAL?

          Para el juez Griesa, un tratamiento igualitario significa que los fondos buitre obtengan una rentabilidad superior al 1500 por ciento, mientras que los otros acreedores aceptaron quitas del orden del 70 por ciento. Eso no parece ser muy igualitario. Menos aun cuando tenemos en cuenta que los fondos buitre, a diferencia de los otros acreedores, jamás le prestaron un dólar al país, sino que compraron esos bonos a precio de remate a otros acreedores. Y aquello, cuando el país ya había declarado el default. Decir que eso es tratamiento igualitario es, cuanto menos, ridículo.

Llama la atención en el fallo el olvido de la legislación de Nueva York, en el ámbito comercial: basta que el 70% de acreedores de una quiebra acepten un acuerdo de pago para que este sea obligatorio para el 30% restante. Sin embargo, al Juez Griesa el 93% no le pareció suficiente. Según su sentencia un único acreedor puede dar por tierra una reestructuración de deudas soberanas.

Las crisis de deuda parecen difíciles de resolver en tiempo y forma, pues la arquitectura financiera internacional está llena de huecos que impiden su solución. Parece evidente que este problema requiere una solución a nivel global”. Una vez más, Stigliz.

La Asociación Internacional de Mercado de Capitales, (léase la comunidad financiera) reaccionó rápidamente ante el fallo. Aclaró: esa no es la interpretación que se le debería dar a la cláusula en cualquier contrato de endeudamiento en el futuro.

Contra las “ideas” de Griesa la existencia de mercados de deuda internacionales sanos beneficiarían a todos los países. Nuestro país continuó, apelación tras apelación, en el intento por obtener eco en la justicia americana. Resulta evidente que, más allá de haber jugado un rol importante en el proceso de los principios aprobados por la ONU, deberá- eventualmente y con paciencia- buscar una solución al problema con los fondos buitre, que sea conveniente para el país.

IMAGEN VIRESPIRAR HONDO

La pregunta del millón: ¿cómo logró Argentina pagar su deuda y crecer, en forma simultánea? Argentina aplicó los principios basados en la oferta y el consumo enunciados en la “Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero” de John Maynard Keynes (1883 1946). Él sostenía la necesidad de:

  • Impulsar inversiones estatales en obras públicas.
  • Poner en circulación abundante dinero.
  • Incrementar los salarios, ya que el empleo no dependía de los salarios sino del consumo y la inversión. Una disminución de los sueldos de los trabajadores provocaría un retraimiento que deprimiría el consumo y, en consecuencia, la producción.
  • Fuerte presencia del Estado en todos los sectores económicos, regular precios, salarios, mercado laboral, subvenciones a las empresas.

Estas medidas, tan a contra mano de los economistas ortodoxos, fueron las mismas que permitieron a los Estados salir de la depresión de los años 1929/1930.

“Argentina tiene mucho que enseñarle al resto del mundo en materia de resolución de crisis macroeconómicas y reestructuración de deudas soberanas. Es uno de los pocos países exitosos a la hora de reducir la desigualdad y la pobreza después de su crisis”. Joseph Stigliz.

 

 

 




EJERCICIO DE INFANCIA

Por Carolina Diéguez.

Los Anormales: Sobre Joseph Cornell

ENTRE LA COLECCIÓN Y LA RECOLECCIÓN

Joseph Cornell: más recolector que coleccionista, por cierto.

Su producción nace de la búsqueda voluntaria e involuntaria de objetos y restos. Una búsqueda, mezcla de azar y decisión, con el ojo siempre atento al posible cruce.

En sus obras, lo textual a veces es protagonista; otras, telón de fondo o paisaje. En esa alternancia, el texto aparece como material, fragmento e imagen. Se amalgama con los objetos y con “restos”. La parte por el todo. Cornell resignifica el “sobrante” en cada apuesta.

De la misma manera que Perec, sus propuestas construyen espacios. “Especies de espacios” habitables.

George Perec. Especies de Espacios (Fragmento)
George Perec. Especies de Espacios (Fragmento)

EJERCICIO N°1: CONTRA EL ALINEAMIENTO

La caja: santuario – relicario o un pedacito de intimidad, esta vez aparece abierta. Así, expuesta a la intemperie, está cubierta de una atmósfera infinita, no recortable, como si el aire fuera un cielo.

Joseph Cornell. Cassiopeia -1960
Joseph Cornell. Cassiopeia -1960

Caja abierta

La caja abierta casi no es una caja. Su misterio no consiste en qué tiene,- en la sorpresa escondida- sino en su capacidad de contener, en “ser un cuerpo” sin hilachas. O con hilachas. Es, a su vez, un juguete, que invita a la prueba, al tacto e- incluso- a la trasgresión. Cornell es el artista niño que se decide por jugar y hacer jugar. Ahora, no parece cualquier niño, sino uno al estilo del Zaratustra de Nietzsche, para quien: el camello carga su historia, el león se da cuenta que carga, tiene “conciencia” pero aún no actúa y, después, llega el niño. ¿Y qué es capaz de hacer el niño que no puedan hacer el camello y el león? El niño es inocencia y olvido y, por supuesto, un nuevo comienzo. Olvido sin amnesia. Capacidad de no caer en el resentimiento. Y las obras de Cornell despiertan ojos de niño sin edad. El niño es un dios que baila.

En esta coreografía, la grilla delimita el juego, ella es el escenario. Se cierra en celdas y abre caminos que incitan a la rayuela, a ir de cielo a tierra y entre sus compartimentos.

 Joseph Cornell. Untitled Penny Arcade Portrait of Lauren Bacall 1945-46
Joseph Cornell. Untitled Penny Arcade Portrait of Lauren Bacall 1945-46

La caja abierta no sólo que casi no es una caja, también es una no caja. Es decir, el negativo, el lado oscuro, el azogue del espejo que toda caja también es. La caja abierta abre el juego y expone la partida a la intemperie y al vacío, por llena que se encuentre. La caja abierta te deja cara a cara con la inmensidad del mundo y sus desamparos, casi se puede tocar lo inmenso. Y hay algo más: los vacíos, esas pequeñas ausencias enmascaradas de blanco, pueden ser un hundimiento o una chance.

EJERCICIO N° 2: MODELO PARA DESARMAR

La caja abierta no sólo casi no es una caja, no sólo es una no caja, la caja abierta no es sólo ese dios que baila, es también intrincada infancia: instancia modificadora de toda edad. Orfandad con padres o sin. Inmensidad del mundo y sus desamparos. De tan inmenso el mundo, la infancia se vuelve microcosmos concentrado: miniatura, manifestación plástica de lo que la poesía hace con el lenguaje, lo contrae al mínimo para que los sentidos se concentren al máximo. Y, entre las miniaturas, no puede no haber muñecas siniestras, muñecas inservibles como juguetes. Ellas recogen la expresión y la rigidez de la de porcelana; su falta de rubor, su exceso de quietud. La mueca de porcelana explicita la simultaneidad de la vida y de la muerte. Hasta la chance de descuartizarla, de levantarle el pelo y separarle los ojos de la mirada conspira en la idea de pequeños Frankenstein para desarmar.

Joseph cornell. Bebe-Marie 1940
Joseph cornell. Bebe-Marie 1940

EJERCICIO N° 3:JUGAR O APRENDER A VIVIR EN LA ESCALERA

Entre el dios que baila y la niña en miniatura, lo siniestro se desplaza de ternura a horror y viceversa (como en la rayuela, de la tierra al cielo y al revés). Y, de tanto andar, a veces, cae en trampas. Trampas de la infancia niña y de la otra infancia. Trampas de la lucidez que hace foco sobre la muerte y “el yo me voy a morir”. Entonces, la caja no es sólo una casi no caja, no es sólo una no caja, ni solamente un dios que baila: es, también, corona de espinas. Casi un destierro de la infancia. Las trampas del tiempo, paradojales, ayudan a continuar el ejercicio de la misma infancia. Y, como dijera M. Negroni en su “Elegía a Joseph Cornell”: “Sólo cuando llegó a la Roca de la tristeza, la niña se detuvo. /Abrió su alforja sin prisa y dijo: Todo empieza a vivir. La eternidad comienza.”[1] Allí, en cada caja, Cornell abre la partida y nos invita a jugar esa otra infancia.

EJERCICIO N° 4: PERDERSE O APRENDER A PERDER

Joseph cornell - The Hotel Eden 1945
Joseph cornell – The Hotel Eden 1945

La caja abierta: pequeño escenario de un teatro en el que siempre hay una nueva función para ver, donde descubrir algo diferente. El habitáculo perfecto para el flâneur.[2]

 Joseph Cornell. Defense d'Afficher Object  1939
Joseph Cornell. Defense d’Afficher Object 1939

 

En “défense d’ afficher” una silueta se separa del fondo: la figura cobra independencia y recorta un hueco sobre la superficie. La imagen se escinde de la imagen y la palabra, de su significado. Una poética de la asimetría construida sobre figuras simétricas.

¿El texto sobre el vacío reza “prohibido fijar carteles” o “defender la mirada”?, ¿por qué deberíamos defender la mirada?, ¿de qué o de quién defenderla?

La cita a Magritte se vuelve ineludible.

La caja abierta no sólo casi no es una caja, no sólo es una no caja, no es sólo ese dios que baila, no es sólo intrincada infancia, la caja es también disyunción. Disyunción de la palabra y la imagen: opuestos no complementarios.“Teatro de los espíritus:/Los objetos juegan al aro/Con las leyes de la identidad.”[3]

En la disyunción, las cajas abren y cierran un sinfín de senderos para perderse en el no saber. Poesía pura. Las cosas corridas de su lugar. Y, en ese corrimiento, una vez más, Cornell devuelve al tiempo donde todo se puede aprehender, donde una dimensión se continúa con la siguiente. Vacíos y huecos convocan al surrealismo: la ventana abre otro espacio.

 Joseph Cornell. Object Abeilles 1940 - construccion
Joseph Cornell. Object Abeilles 1940 – construccion

La realidad en blanco y negro invita una ventana al cielo: “Las abejas han atacado el azul celeste pálido”

EJERCICIO N° 5: CONTRA LAS REGLAS, SALTAR

Canicas, botones, brújulas, dedales, frasquitos vacíos y llenos, dados, alfileres, polvos de colores, timbres, mapas, pájaros, cuentas de vidrio y palabras. Muchos compartimentos para recorrer ordenadamente o a saltos: “Jaulas de infinito (…) Cuentos del tiempo.”[4] Cajas como santuarios de estampas, objetos y palabras para mirar con ojos siempre reinventados. No hay un único camino de lectura, pero sí una no regla: romper el hábito, perderse y entregarse al juego. Dejarse seducir por la belleza.

Joseph Cornell. L'Egypte de Mlle Cleo de Merode- cours +®l+®mentaire d'histoire naturelle 1940
Joseph Cornell. L’Egypte de Mlle Cleo de Merode- cours +®l+®mentaire d’histoire naturelle 1940

George Steiner decía que la belleza surge con la ruptura de una regla. Y las obras de Cornell tientan a una lectura cruzada. Imposible no asombrarse ante sus cajas.

Ese algo inesperado y necesario que produce un efecto estético.

Entre una celda y otra, el vacío: ausencia y hueco para el salto. Si los límites de mi mundo son, como decía Wittgenstein, los límites de mi lenguaje, entonces la obra de Cornell no conoce límites.

La caja abierta no sólo casi no es una caja, no sólo es una no caja, no sólo es ese dios que baila, no sólo es intrincada infancia, no sólo es disyunción, sino también ausencia y posibilidad.

 

Object Roses des Vents - 1942-43
Object Roses des Vents – 1942-43

 

Objetos y apariciones

Hexaedros de madera y de vidrio
Apenas más grandes que una caja de zapatos.
En ellos caben la noche y sus lámparas.

Monumentos a cada momento
Hechos con los desechos de cada momento:
Jaulas de infinito.

Canicas, botones, dedales, dados,
Alfileres, timbres, cuentas de vidrio:
Cuentos del tiempo.

Memoria teje y destejo los ecos:
En las cuatro esquinas de la caja
Juegan al aleleví damas sin sombra.

El fuego enterrado en el espejo,
El agua dormida en el ágata:
Solos de Jenny Lind y Jenny Colon.

“Hay que hacer un cuadro”, dijo Degas,
“Como se comete un crimen”. Pero tú construiste
Cajas donde las cosas se aligeran de sus nombres.

Slot machine de visiones,
Vaso de encuentro de las reminiscencias,
Hotel de grillos y de constelaciones.

Fragmentos mínimos, incoherentes:
Al revés de la Historia, creadora de ruinas,
Tú hiciste con tus ruinas creaciones.

Teatro de los espíritus:
Los objetos juegan al aro
Con las leyes de la identidad.

Grand Hotel Couronne: en una redoma
El tres de tréboles y, toda ojos,
Almendrita en los jardines de un reflejo.

Un peine es un harpa
Pulsada por la mirada de una niña
Muda de nacimiento.

El reflector del ojo mental
Disipa el espectáculo:
Dios solitario sobre un mundo extinto.

Las apariciones son patentes.
Sus cuerpos pesan menos que la luz.
Duran lo que dura esta frase.

Joseph Cornell: en el interior de tus cajas
Mis palabras se volvieron visibles un instante.

Octavio Paz

 

[1]Negroni, María: Elegía Joseph Cornell. Caja Negra ediciones, Bs. As., 2013

[2]“paseante”. Refiere a la actividad de vagar por las calles sin rumbo, sin objetivo.

[3] Paz, Octavio: “Objetos y apariciones”. Fragmento del Poema.

[4]Ibid.




EL FUEGO DEL OTRO

Los anormales: Sobre  “El llano en lamas”, de Juan Rulfo

Por Roberto Aguilar

PRÓLOGO DE ROEDORES

biblioteca destruidaFue así: cuando entré a unos de esos cobertizos de mi casa, en donde nadie entraría a causa del hedor, las  ratas y las pulgas, hallé un pequeño libro. El nombre del autor había sido comido por los animalitos deambuladores. Del título, sólo se habían salvado las dos últimas palabras:… ‘en llamas’. Y al infierno agradezco el haber podido rescatar las primeras páginas del libro, aunque estaban bastantes destruidas. Sólo se podía leer, a los saltos, entre los párrafos perforados por los dientes de los roedores. Entonces, decidí salir del cobertizo y, rodeado por pastizales altos del patio, en mi casa de chapa y madera, sentarme a leer parte del primer y único cuento que quedaba del libro. ‘En llamas’ me había entusiasmado, porque yo también vivía en llamas. Yo también fui devorado por un incendio.  Así que me animé y le dije al único ojo sano que me quedaba: ¡Adelante! Y esto fue lo que encontré:

ACUÉRDATE: ACUÉRDATE DE URBANO GÓMEZ

‘Acuérdate de…’ Así comenzaba el eco evocador. Su imperativo mandón chocó entre mis sienes como el llamado de Lucifer. Hacia mis ojos, saltaron- aparte del nombre de Urbano Gómez, otros nombres de amigos y enemigos míos que ya no estaban más. De pronto, miré con curiosidad un poco más arriba de estas primeras palabras y noté que dos oraciones centrales estaban manchadas con el agua sucia de las goteras. Fijé la vista, pero nada. Apenas borrosa, como salida entre neblinas y en letras mayúsculas, la última parte de una palabra:…AMAS. Entonces me di cuenta: era el título del libro. Abajo, hundido en la negrura de un pozo, seguro figuraba el nombre del autor. A pesar de este desencanto, seguí con la lectura. Transcribo el primer párrafo porque recordé que, en un taller literario al que fui de chico, me dijeron:

“En las primeras líneas pueden estar las huellas del final del cuento y viceversa’.

De esta manera, la lectura pausada, salteada y microscópica de este párrafo me ayudaría a entender todo lo demás. Debo confesarlo: me gustaba este ejercicio y estaba acostumbrado a este tipo de lecturas, debido a mi biblioteca destruida por el tiempo, la lluvia y las ratas. Cuando encontraba grandes espacios en blanco, practicaba la adivinanza. Sin embargo, por mi hábito bien desarrollado, adivinaba muy bien.  Entonces, transcribo:

cerraduraACUÉRDATE de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquel que dirigía las pastorelas y que murió recitando el “rezonga, ángel maldito” cuando la época de la influenza. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos el Abuelo por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra, que era retealta y que tenía los ojos zarcos; y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba su ataque de hipo, que parecía como si se estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban afuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Ésa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.’

 MUJERES DE ARMAS TOMAR

demonio en un sueñoAquí, hermano, me di cuenta: el cuento estaba plagado de muertos. O, mejor, la muerte estaba en manos del ángel maldito. Ese ángel, querido lector, era un ángel poderoso, violento, capaz de dejarte sin respiración durante la noche, mediante sueños angustiosos y desesperantes. Del ángel puedo hablar. En cambio, del vocabulario del texto, chabacano y rural, poco puedo decir. Algunas palabras desconozco: ‘prieta y chaparrita’: Pero es evidente que  se trata de una lengua con una  idiosincrasia totalmente distinta a la argentina. Entonces, de golpe, me sentí metido en un pueblito de Méjico. Un pueblito lleno de mujeres sueltas de cuerpo y bien a contramano con respecto a las normales y pulcras costumbres de las ‘mujeres de bien’ de cualquier ciudad altiva y burguesa. :

‘Acuérdate.  Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinero pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían de recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre músicas y coros de monaguillos que cantaban “hosannas” y “glorias” y la canción esa de “ahí te mando; Señor, otro angelito”. De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años. La debes haber conocido, pues era relegadora y cada rato andaba en pleito con las marchantas en la plaza del mercado porque le querían dar muy caro los jitomates; pegaba de gritos y decía que la estaban robando. Después, ya de pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña “para que se les endulzara la boca a sus hijos”. Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron.Después, no se supo ya de ella.’

LA OTRA LUCIDEZ

la-muerte-en-el-arte-4Debo decir  ahora- a la luz de este párrafo que resignificó un poco aquel comienzo que, al parecer, preanunciaba muerte. El cuento me seducía cada vez más. Por suerte era corto, no llegaba a tres páginas. La muerte rondaba y yo quería saber el origen de los fiambres. Y así, me encontré lo siguiente:

Dicen que su tío Fidencio, el del trapiche, le arrimó una paliza que por poco y lo deja parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo. Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta por aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en una banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente. Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando todavía estaban tocando las campanas el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos, y la gente que estaba en la iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín, donde se estuvo tendido.Allí lo dejaron pasar la noche. ..

No hay más nada que decir para entender, amigo burgués, acomodado, resguardado por el sistema capitalista, recostado o sentado sobre una linda silla con respaldo de pana: Lo mató la violencia del otro. ‘¿Y esto cómo se juna?’. Bueno, para empezar, el asesinado no es ningún torpe. Razona distinto a vos porque está al límite de su existencia precaria. Está en otro estado de luz, digamos. Usa su violencia para equiparar o resistir  la violencia del otro. El otro es el opresor que no está visible, pero pisotea sobre él. Muy lejos de él y, sin embargo, tan efectivo. Así, el supuesto “torpe” se hace fuerte en  el peso de su inexistencia ¿Y entonces quién es el otro? El otro no es Nachito. Nachito es un pobre infeliz incapaz de defenderse de lo cruel de un mundo embarrado en mala política, en una justicia injusta que no lo protege ni lo tiene en cuenta. En el pueblo los más pobres, como ya dije, están olvidados. Allá, en Méjico, en el confín del mundo y aquí, en la Argentina. El otro es el sometido al‘abandono’voluntario, organizado, del más débil.  El otro sos vos. Vos: incapaz de un abrazo, asqueroso acaudalado de dinero, hipócrita argentino que me suele decir ‘amigo’. Porque, convengamos: este es un cuento mejicano, pero también de tantos lugares, si obviamos un poco el color local. Allá, los pueblitos rurales. Aquí, las villas miserias, pozos donde tirar toda la ‘mierda humana’ de la ciudad.  La ciudad ejerce su discurso de poder a través de sus políticos y jueces. A las villas o a los pueblitos ni siquiera llega ese discurso.

EL OTRO GUSANO

Y volviendo al otro, al otro gusano de la vida fácil de viajes y placer, explotador de los desposeídos, abandonador de sus conciudadanos y  tutelado por un sistema político, social y de confort de la desigualdad; ese gran otro posibilita la prostitución de ‘La Berenjena’, ese es el  indiferente, el despreciador más alto de la humanidad. Entonces, Urbano Gómez encuentra su propia justicia en su injusticia y, también, en la de todo el pueblo. Mata a Nachito. Con eso descarga su ira, no contra Nachito, sino contra la desposesión misma. Si hubiera habido en el pueblo una ley ordenadora de la violencia, Urbano no mataba a Cachito. Podría haber sido frenado, en cierta medida, por la misma ley. El odio trajo a su alma la violencia desordenadora de su propia ley interna. Y, con ella, la muerte de Cachito.

mujer gusanoVERDUGO DE SÍ

A todo esto, por suerte, encontré el final del cuento, medio borroneado por la meada vieja de alguna rata:

‘Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran. Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.’

 Urbano Gómez fue víctima de su inexistencia como sujeto y como persona en los viejos tiempos  del pueblo. Pero su inexistencia lo persiguió hasta su regreso y le ordenó matar, aguijoneado por su odio. Entonces, ya como policía, como representante del orden de una sociedad más allá de los límites de su pueblito, aplicó la ley sobre sí mismo, se aplicó la ley que le faltaba a él y a todos en el pueblo. Y fue su propio verdugo, su propio veneno por la violencia ejercida sobre otro.

ahorcadoDespués, al final del libro, busqué alguna referencia sobre el escritor y encontré, en una hoja roída y sucia, esto:

  ‘Acerca del autor’

 A finales de 1948  comienza a viajar como vendedor de la

fábrica de neumáticos Goodrich Euzkadi.

Como agente viajero descubre una veta de experiencias

en los pueblos, la que será fundamental en su obra literaria.

Sus viajes por diversas zonas de México le permitieron entrar en

contacto con etnias apartadas que aún resguardaban sus tradiciones.

 Y, mucho más abajo, después del holocausto de muchas hojas quemadas, una fotografía del autor, con su nombre completo, perdido en una frase.

Juan Rulfo dejó también un legado fotográfico…’

rulfo




EN BANCARROTA MORAL

Por Alicia Lapidus.

Los anormales: Sobre violencia económica

 

capital-humano-1

 

Una mañana cualquiera y en sus respectivas casas, tres hombres se afeitan. Los tres trabajan en la misma corporación. Uno es el Gerente General, los otros están por debajo de él. Por supuesto, cada uno, en un nivel de riqueza acorde a su puesto. Bobby Walker vive el sueño americano: tiene un gran trabajo, una hermosa familia y un deslumbrante Porsche en el garaje, vacaciones en la playa y cenas en restaurantes de 600 dólares por persona. Así comienza “The Company man” (John Welles, 2010)

Un mozo termina de limpiar un salón en el que transcurrió un evento. Medianoche invernal. Un día más de trabajo. Sube a su moto y emprende el regreso a su hogar. (Il capitale umano. Paolo Virzì. Italia, Francia, 2013)

Mi error, como el de los protagonistas de ambas películas, fue creer en la continuidad del estado de nuestra vida. Di por hecho que mañana sería igual que hoy, que nada podría alterar nuestro mundo pequeño o grande.

Para ellos también, nada será igual.

el-capital-humano-2-e1428745736691Cuando la política de reducción de personal lo deja a Bobby Walker y a sus compañeros sin trabajo, los tres hombres se ven obligados a redefinir sus vidas como hombres, como maridos y como padres de familia. Una mañana, Bobby Walker participa en una partida de golf con algunos socios de negocios. Destila confianza en sí mismo, a la que acompaña con un Porsche y un hándicap bajo en golf. Walker es un veterano, con doce años de experiencia en GTX, un gran conglomerado industrial con más de 60.000 empleados. Momentos después de ganar la partida, pierde su trabajo como resultado de “decisiones corporativas”. Bobby está en el sector de transporte, el activo de menor rendimiento en la cartera de GTX.

¿Qué hacés cuando todas las cosas a las que te aferrás, las cosas que la gente siempre dijo que eran importantes, desaparecen de tu vida? ¿Qué hacés cuando perdés todos esos símbolos por los que trabajaste tan duro, emblemas de tu supuesto éxito? Estas preguntas impregnan la película e impregnan a nosotros y a nuestro tiempo. Wells escribió la historia después de la última recesión económica, a principios de los noventa. Está basada en las experiencias de sus amigos, familiares y conocidos de diversos orígenes socio-económicos. Y es un golpe profundo a lo que todos creemos natural, dado de una vez para siempre. Algo, como el bienestar que sentimos ganado con legítimo esfuerzo, cosa que es así, sin dudas. Sin embargo, jamás podríamos haberlo conseguido, fuera de una economía que nos permita desarrollarnos. Bobby es el ejemplo de la desolación del desempleo, del ajuste en las empresas, de la exclusión. .[1]

En “El Capital humano”, las cosas son vistas de manera distinta. La muerte del ciclista es solo una metáfora de una sociedad que mira hacia otro lado, cuando la tragedia sucede frente a sus ojos. Una crisis representa una oportunidad de El-capital-humano-06negocio inmejorable para alguien ya rico. Desde su ventaja, podrá esquilmar, no solo a los pobres consumados- de quienes no podrá sacar mucho-, sino también a las clases medias, cuyo empobrecimiento supone el mayor negocio del siglo. El atropello es solo un desencadenante, un pretexto argumental, lo importante es observar cómo reaccionan los distintos personajes frente a ese hecho. Lo que vemos es, al cabo, el retrato de una sociedad enferma que se enfrenta a la hipertrofia y, posiblemente, a la desaparición. [2]El dinero no da la felicidad, pero ayuda mucho. Por eso a más de uno lo pierde la ambición. Algo de eso hay en este fresco que retrata la sociedad contemporánea – italiana, pero podría ser cualquiera-, víctima del modelo sociopolítico capitalista, donde las grandes finanzas generan tanta inestabilidad como euforia; donde las utopías personales del bienestar sobredimensionado acaban con la tranquilidad de una vida adecuada a la realidad; donde el consumismo acentúa las diferencias de clase, donde la envidia y la codicia pueden convertirse en una condena. Y, por fin,  donde los condenados no son siempre los culpables y casi nunca, los responsables. Un coctel humano deshumanizado, con personajes para todos los gustos – que cada quien se identifique o contextualice con aquel que reconozca como semejante-. [3] El concepto “capital humano”, tal como se explica en los momentos finales de la película, procede del ámbito de la economía y se refiere al “valor económico potencial de la mayor capacidad productiva de un individuo, o del conjunto de la población activa de un país”. Son muchos los factores que ayudan a establecer ese capital humano: “unos, congénitos, como la fuerza física, la inteligencia, la habilidad, la tenacidad (…) y otros adquiridos con el esfuerzo personal o la influencia del medio ambiente: como la formación, la sanidad, la familia; está, en tercer lugar, la mejor o peor suerte que uno pueda tener en la vida, un factor que en ningún caso debe ser menospreciado”. Y es que, no en vano, esta película tiene un trasfondo económico fundamental, ya que buena parte de los personajes se mueven por pulsiones exclusivamente monetarias. En ese sentido, lo peor de una crisis como la que espera no son solo las consecuencias económicas, sino la bancarrota moral y ética a la que queda abocada toda una sociedad.

The company men

Es interesante observar que en ambas películas se juegan circunstancias que van desde lo individual a lo general. Las personas son vapuleadas, descolocadas por circunstancias a las que, en la mayoría de los casos, son ajenas. Esos, los seres inferiores de esta “escala humana” económica y social, son los que padecen sin comprender.

En otro orden están los personajes que podemos llamar “intermedios”. Son los que comprenden estos juegos, pero nadie los invita al partido. Se la rebuscan como clase media que cree tener poder de decisión, sin tenerla. Intentan, por las buenas y por las malas, con y sin escrúpulos alcanzar el escalón siguiente.

Finalmente, el escalón “superior” juega a su propio juego, apuesta a decisiones económicas que perjudican y matan a millones de personas sin dudarlo. Son los dueños, los que manejan nuestros sueños, nuestros anhelos y nuestras vidas.

[1] http://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/4304/comentario.php

[2] http://www.elespectadorimaginario.com/el-capital-humano/

[3] http://www.domesticatueconomia.es/el-capital-humano-el-dinero-no-da-la-felicidad/

 




EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

Por Viviana García Arribas

Anormales: una mirada sobre la pintura de Edward Hopper

LA VENTANA INDISCRETA

Hace un tiempo, me acerqué al Whitney Museum de Nueva York con el deseo de ver de cerca los cuadros de Edward Hopper. Había escuchado su nombre por primera vez durante un curso de análisis cinematográfico que daba Sergio Wolf en la Facultad de Derecho. En esa oportunidad, nos explicaba el concepto de “fuera de campo”: aquello que no vemos aunque esté presente en la narración. Desde entonces, sufro un mal incurable: sus obras son magnéticas para mí. Entrañan un misterio, proponen una historia más allá de los límites del cuadro, destilan soledad. Materializan la ausencia.

Mi deseo era acercarme a sus mujeres. Esas que miran a través de las ventanas, se enfrentan en bares, toman café. No tuve suerte. Ni una sola me mostró su rostro.

Son más de tres mil trabajos, entre pinturas y dibujos, de los que puede observar sólo dos:

Numerosas ventanas me miran. Las hay abiertas y cerradas, con las persianas altas y bajas. Proponen todas las posibilidades. Testigos silentes de una época y de un modo de vida, bañadas por la luz de la mañana, ellas desparraman sombras y desdibujan signos. Dan a ver y ocultan su secreto. Sin embargo, algo me hace ruido cuando miro la obra de Hopper. A pesar de la luminosidad, no puedo leer los letreros de las vidrieras. Me es imposible precisar de dónde vienen las sombras. Me intrigan las calles desiertas. Una narrativa neblinosa envuelve los dos cuadros. Su aparente simpleza, su presentación figurativa no es más que un mundo de recortes a contra lógica. Surrealismo puro.

REBECA, ESA MUJER INOLVIDABLE

Salgo del museo un poco frustrada. Me intrigan sus mujeres solitarias. No pude verlas. Su carácter elusivo giró sus rostros una vez más y no conseguí observarlas de cerca, descifrar sus deseos, sus angustias. Dilucidar qué pensaban, acompañar sus esperas. Intuir su inmenso, palpable, silencioso dolor.

Yo también estoy sola en Nueva York. Tal vez por eso, a mi regreso al hotel, busco en Internet.

Los sombreros, calados hasta los ojos, inundan de sombras sus rostros. Las dotan de misterio. Contribuyen a ocultar su mirada, que nunca se brinda directamente al interlocutor o al espectador, como si lo femenino no se ofreciera del todo. Lo elusivo aparece ligado a la femineidad. Casi siempre de perfil, muestran y ocultan sus cuerpos, aunque estén desnudas. Así potencian su erotismo

Todas ellas son muchas mujeres y, también, una sola: la esposa de Hopper, como él, artista plástica y su única modelo. El artista la pintó una y otra vez. Necesidad económica o elección estética, posó sobre ella una mirada infinita. Volcó en las telas todas las versiones posibles de su compañera, como si afirmara que cada mujer encierra en sí a muchas otras. Por mi parte, podría decir que no se equivocaba demasiado.

EXTRAÑOS EN UN TREN

Escaleras desiertas, ambientes solitarios, ausencia de adornos, paredes desnudas. Los interiores de Hopper dibujan un mundo vacío y solitario. El uso de las líneas rectas y la composición simétrica del encuadre nos muestran una versión de la realidad serena y despojada. Sin embargo, los personajes contagian su desesperanza. Sus miradas vuelan, escapan, tal vez sueñen, mientras sus cuerpos quedan prisioneros en la aséptica luminosidad de sus departamentos. Lejos de las ventanas, no llegan nunca a asomarse, solo su vista puede huir, solo ella vuela hacia el mundo exterior.

 

No existe en sus cuadros posibilidad de encuentro. Redobla la apuesta y pinta la alienación de las parejas en una doble versión -una suerte de espejo- de la misma escena: uno de los dos acostado, el cuerpo vuelto hacia la pared y el otro, sentado, abatido.

Imágenes donde no existe diálogo, los destinos de ambos son opuestos y lo muestran con sus cuerpos y sus rostros inexpresivos. El sol, implacable, recorta su luz sobre el piso. Los baña de la claridad que, en ese instante, ilumina su certeza: la imposibilidad de avanzar juntos en el mismo sentido.

Su visión de la sociedad norteamericana fue melancólica y desencantada. A pesar de tener una biografía sin demasiadas tormentas en apariencia, Hopper sentía lo que dolía detrás de sus ventanas. La depresión, la falta de ambiciones, el hastío, la soledad, el aislamiento, todas entraban por esos marcos e iban directo a sus pinceles. Fue implacable en su observación de los comportamientos de autómatas de los hombres y las mujeres de su entorno.

VÉRTIGO

Miro por la ventana. Estoy en mi habitación, en un piso 38. Es el ocaso, pero el sol no se anima a penetrar en el cuarto. Se lo impiden los edificios alrededor. Al fondo, el río. Desde mi lugar, las personas de la calle parecen de juguete. Van y vienen a un ritmo enloquecido. Solo son turistas, quieren ver un poco más. Pienso en los personajes de Hopper. ¿Seguirán su espera detrás de las ventanas o forman ya parte del pasado? Decido averiguarlo al día siguiente. Atisbar por entre las cortinas de las casas bajas.

Tal vez, sentarme en un bar.

Nighthawks
Nighthawks

 

LINKS DE INTERÉS:

Sobre Hopper y Hitchcock: http://extracine.com/2012/09/edward-hopper-alfred-hitchcock-influencia

WHITNEY MUSEUM: http://collection.whitney.org/artist/621/EdwardHopper