DESPUÉS DEL ECLIPSE

La Decisión: sobre las relaciones tóxicas.

Por Milena Penstop.

 

MOSTRAR LA HILACHA

MILE1descarga (1)Lo peor es que no te das cuenta. Sea la relación amistosa o amorosa, vos querés que funcione. Por eso no podes imaginar que esas personas queridas puedan hacer algo que a vos te envenene. Después, cuando te cae la ficha, te das cuenta de que, muchas veces, más que conocer a una persona uno la inventa. No siempre es así. Hay gente que, al principio te cae bien y, con el tiempo, no deja de sorprenderte cada vez para mejor. Y terminás por agradecer habértela encontrado en la vida. Pero esta nota es sobre las otras, sobres esas que, en un principio te fascinan, te atraen, incluso actúan ser lo que vos imaginás de ellas. Y, de golpe, zas: muestran la hilacha.

 

NO HACE FALTA VERIFICAR EL ESTADO DE LA FETA DE QUESO

MIELNAS3descarga (1)Y une dale justificarlos. Porque no siempre muestran toda la hilacha. Lo peor es cuando empieza por notárseles una pelusita. Te miran mal sin motivo, te contestan mal sin razón aparente y, cuando les preguntás qué les pasa, contestan: “nada, por qué”. La trampa está en que ambas o ambos sabemos que no hay un contrato escrito que diga “está prohibido maltratar a gente querida”. Pero no es por cumplir un contrato que une cuida a les amigues, a les familiares y a les novies: les cuida por distintas formas del amor. Y eso no necesita reglas. Esta pobre gente tóxica, al contestar “nada, por qué” parece querer decir: ¿según qué ley debería pasarme algo para darme el gusto de despreciar, ser indiferente o violenta, de tanto en tanto, con quienes llamo “mis afectos”?

Ahora, es difícil sacar conclusiones de una pelusita. Difícil y hasta puede ser injusto. Porque el otre, de verdad, puede tener un mal día. Entonces, ahí vamos con las justificaciones: “algo le debe pasar”, “ya se disculpará”, “seguro no es conmigo”. O, peor que las justificaciones, comienzan las falsas autoacusaciones, “¿le habré hecho algo malo, sin darme cuenta?”, “¿será esa vez que le convidé una medialuna con queso?”, “¿habré comprado un queso en mal estado?”. Y, así, une empieza el caminito de asumir culpas que no tiene o de justificar a quien no se lo merece.

 

LA LUZ OSCURA

MILENA2 ROB GONCSALVESPero hasta el más salame, a la cuarta horma de queso que convidó, se da cuenta de que es imposible que todas las medialunas que, con generosidad, comparte, traigan queso podrido. Así las cosas, empieza a hacerse la luz. Pero la luz es muy oscura. Porque la desilusión es muy dolorosa. Une quería que esa persona fuera amorosa, buena, sensible, porque quería quererla. Una está como enamorada de la imagen que tenía del otre. Y cada vez resulta más difícil sostener esa imagen en la realidad. El otre, poco a poco, la deteriora. Y une siente una soledad muy especial, porque perdiste dos cosas: tu ilusión del otre y al otre.

Y, cuando ya todo está así de podrido, viene la parte más difícil: hay que distanciarse. Acá no hay dos opciones, quedarse o irse. Si une no es un masoquista, solo le queda tomar una decisión: irse. Pero no es una cuestión solo de la voluntad. Como quien dice: “Bueno, después de razonarlo con una calculadora, firmemente, declaro, me voy”. Por empezar, es frecuente que esas personas tóxicas convivan con vos en ámbitos, donde vas muy seguido, como la escuela, el club, o algún curso. Por tanto, verlas las seguirás viendo. La distancia a tomar no es tanto física, como interna. Y nada se hace de un día para otro. Encima, si son compañeres de alguna actividad, deberán tener la madurez suficiente para no arruinar ese trabajo que hacen juntes y, a su vez, no sentirse en la obligación de continuar el vínculo afectivo, solo por coincidir en alguna tarea.

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Sin embargo, cuando el tiempo pasa, la luz deja de ser oscura. Si une realmente hizo un corte lo que se siente es una liberación, un alivio. Y un orgullo y una alegría con une misme: porque pudiste salir de ahí. Es evidente que en una relación tóxica, vos tenías tu parte. Tu parte, no la culpa. No te dabas cuenta, no te podías dar cuenta, aunque otres te lo advirtieran, pero no tirabas veneno. Tal vez por eso pudiste salir. El tóxico está inmerso en su propio veneno. Ojalá un día se desintoxique, ojalá deje de ver la luz oscura, como la más brillante y maravillosa luz. Porque otra característica de alguna gente tóxica es que suele ser bastante arrogante y prepotente. Pero, como dije antes, de a dosis.

Y acá estamos, libres de la esclavitud. Y contenta, porque a la salida de todo esto, me abrazo con mis auténticos amigues y con elles me siento contenida, acompañada y feliz. Por eso le dedico esta nota a elles: mis amigues de teatro, del IVA y de la escuela.

MILENA4 CARLO SALOMON

 




EL REVÉS DE LA CAVERNA

La decisión: sobre algunos viajes interiores.

Por Viviana García Arribas

HACE UN AÑO YA

David Kracov - Book of life 3
David Kracov – Book of life 3

El año pasado, para esta misma época, estaba por salir de viaje. Era muy importante porque, por primera vez, me iba a integrar a un grupo que no conocía, iba a ver espectáculos poco habituales para mí -como la ópera- y visitaría varios museos acompañada por una persona experta en el tema. No pensaba que estas experiencias me pudieran afectar de manera sustancial, ni creía tampoco en hacer algún descubrimiento trascendente capaz de cambiar mi vida. No buscaba volverme más sabia, ni cultivar nuevas amistades. Sin embargo, una sensación de ansiedad en esa espera hacía que me anticipara al futuro cercano, casi inmediato, con el aliento inquieto de las nuevas aventuras.

Pero algo sucedió: la vida -una vez más y van…- se encargó de demostrarme que nada es seguro. Un inconveniente familiar de importancia cambió el orden de mis prioridades y decidí no viajar. ¿Era imprescindible resignar mi partida? Sí. No. No sé. A medida que los días pasaban y se acercaba la fecha, más claro lo tenía: debía quedarme. –¡Qué escaso es el lenguaje para expresar algunos sentimientos! Me enredo con palabras como “deber”, “obligación” o “responsabilidad” y no puedo expresar ni remotamente las discusiones que sostuve conmigo por esos días. Acabo de borrar y corregir varias veces lo escrito en un intento de sacarme de encima el peso de las palabras que aprendí y utilicé durante tanto tiempo-. No lo viví como una opción -viajo o no viajo-, simplemente lo supe: ese 8 de octubre no partiría con el resto del grupo.

LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS

Empreinte des mains de l'artiste - Vassily Kandinsky
Empreinte des mains de l’artiste – Vassily Kandinsky

Sobrevinieron nuevas ocupaciones: pagos impostergables o reparaciones domésticas imposibles de soslayar. También heredé en forma temporal una sobrina adolescente, que me hizo recordar mis tiempos de madre full time, ya lejanos.

Pronto, la expectativa del viaje, los planes frustrados, las anticipaciones truncas quedaron guardadas en un espacio mínimo, cubiertos por la cantidad de tareas que acaparaban mi atención. Cada semana representaba nuevos desafíos y, en alguna de sus horas, cada día podía esconder un llamado urgente o un desastre por solucionar. Corrí, hablé por teléfono, contraté servicios, intenté cubrir todas las contingencias. Por suerte, hubo gente -siempre hay- que estuvo a mi lado. En forma paralela y como soporte a todo ese vendaval, seguí con la escritura y con mis cursos: taller, yoga, alumnos. El Anartista se constituyó en uno de esos sostenes y me involucré con la revista cada vez más.

UNA LUZ EN EL CAMINO

Librería Gibert Jeune - París
Librería Gibert Jeune – París

Todo pasa. Lo bueno y también lo malo.

Casi sin darme cuenta, me acostumbré a la nueva rutina. Traté de hacer un uso exhaustivo de mis tiempos. A veces, resultó bien. Otras, no. La situación que dio origen a todo el lío se normalizó y, poco a poco volvió a aparecer, desde lo profundo, el deseo de viajar. Salir de la cueva, conocer nuevos lugares, dejar de ser -por unos días- la que corre por todo Buenos Aires, para gastar las veredas de otras ciudades. Comencé a soñar con París y las librerías del Barrio Latino, con los palazzos florentinos y con las aguas del Gran Canal de Venecia.

Se gestaba un nuevo viaje, sin embargo, no me decidía a dejar todo y partir. Las añoranzas de lugares no conocidos se mezclaban con la sensación de estar en falta por ausentarme -solo un poco- de la realidad. Otra vez la lengua me traiciona y no me brinda las palabras correctas para expresar la opresión, el peso de la responsabilidad frente al deseo de disfrute. Aunque, ¿existen las palabras correctas? El tiempo corría y debía resolver. Después de no poco luchar, me asaltó la misma certeza que el año anterior, pero en sentido inverso: si volvía a resignar mi deseo, la iba a pasar muy mal.

EN MARCHA

Ventanas - Viviana García Arribas
Ventanas – Viviana García Arribas

Y decidí partir. Cerré los oídos a los aumentos del dólar y a la tambaleante economía de nuestro país. Sumé, resté y dividí mis ahorros y, finalmente, armé las valijas. La excitación de la partida es una vivencia grata e ingrata a la vez: ¿llevaré todo lo necesario?, ¿podré cargar los bártulos desde el aeropuerto hasta la ciudad?, ¿habré previsto todas las contingencias, acá y allá? Por instantes, feliz por lo venidero y, de golpe, arrepentida sin saber por qué, transcurrí esos últimos días antes del viaje.

No es una sensación nueva, cada vez me pasa igual. Alejarme de mi espacio -mi tierra, mi rutina- me genera un poco de miedo y un mucho de culpa. Pero, por suerte, los preparativos pasaron y me instalé en Ezeiza dispuesta a disfrutar de todo. La incomodidad de la butaca del avión me pareció solo un inconveniente divertido y la cancelación por parte del transporte que me llevaría al centro de París desde el aeropuerto, una oportunidad de probarme que podía hacerlo en tren. Me había regalado cuatro días sola antes de mi encuentro con el grupo y estaba dispuesta a aprovecharlos.

BELLAS ARTES

CAVERNA I

El viaje había sido planeado como una larga excursión de arte. Tengo la mala costumbre de reflexionar sobre las cosas que hago y no podía dejar de preguntarme. ¿Serviría para algo? ¿”Me” serviría? Decidí comenzar de a poco.

Desde el confín de la caverna hasta la impactante arquitectura del Centro Pompidou, la prehistoria se mostraba como fuente de inspiración de algunas obras de arte moderno y contemporáneo. La muestra incluía hallazgos arqueológicos y obras de Kandinsky, Brassaï, Miró, Fontana y muchísimos más. Echaba una mirada sobre la conmoción en el mundo científico y artístico, debido al descubrimiento de los primeros indicios de humanidad en el planeta. Y entonces pude ver: una pequeña escultura conocida como “La Venus de Lespugue”, datada en unos veintitrés mil años, frente al “Buste de femme”, escultura de Pablo Picasso de 1931. Un arco invisible unía ambas obras. Pasado y presente se tocaban y arrojaban las primeras luces sobre mi pregunta. La utilidad del arte o su incompetencia importaban poco. Solo contaba la chispa de inquietud y la profunda alegría de ese momento. Estoy escasa de “jerga”, esa terminología que les permite a los entendidos hablar de las obras y decir cosas inteligentes. Aunque, tal vez, prefiera la experiencia de lo artístico, más allá de la posibilidad de expresión de las palabras.

Venus de Lespugue
Venus de Lespugue

Pablo Picasso - Buste de femme
Pablo Picasso – Buste de femme

CAVERNA II

Ya en Milán, visité la Fundación Prada, otro lugar de arquitectura potente que combina pasado y actualidad en muchas de sus salas. Una de las primeras obras que vi fue “Proceso Grottesco”, de Thomas Demand, cuyo título juega con el sentido de las palabras gruta y grotesco -en italiano: grotta y grottesco-. Se trata de una fotografía de gran tamaño de una gruta con sus formaciones rocosas características, expuesta muy cerca de la entrada de la sala. Hasta ahí, todo esperable. Lo inesperado estaba a la vuelta: el largo proceso que le dio origen. Cientos de fotografías de una gruta real, ubicada en Mallorca, habían dado lugar a una impresión 3D, que la reconstruía hasta en sus detalles más sutiles, para luego ser fotografiada por el artista. La fotografía que había visto no era la reproducción de un objeto real, sino de una copia. De esta forma, el autor ponía en abismo conceptos como “auténtico” y “falso”. A mi modo de ver, otra vez la caverna susurraba en el oído del artista actual.

Thomas Demand - Procceso Grottesco
Thomas Demand – Procceso Grottesco

Thomad Demand - Impresión 3D
Thomad Demand – Impresión 3D

CAVERNA III

Finalmente, llegué a Venecia y a la Bienal. Ahí me esperaban otras cuevas: videos proyectados en salas oscuras, ingresos a tientas, dioramas inspirados en obras de Ray Bradbury y visiones apocalípticas del mañana. En general, una mirada poco optimista sobre el futuro. Será que, puestos a imaginar lo por venir, no podemos plantearnos la posibilidad de dejar de ser quienes somos en la actualidad. Pero, ¿quiénes somos? ¿Qué es “ser”, en definitiva?

Una obra en particular llamó mi atención. Su autor: Shilpa Gupta. Un coro de voces leían al unísono diferentes poemas. Las variaciones de volumen y la distancia de los altoparlantes daban la apariencia de un rumor que crecía o decrecía por oleadas. En hilera, hojas mecanografiadas yacían ensartadas en estacas de hierro. Los autores de los poemas: escritores detenidos y reprimidos por su trabajo o por sus ideas políticas, a lo largo de siglos. Algo me retenía junto a esta obra, sin embargo, tuve que apurarme a salir, no podía demorar al resto del grupo. En mi cabeza retumbaban algunas preguntas. ¿Cómo mirar, entonces, el futuro con optimismo si, desde siempre y hasta el día de hoy, las ideas son objeto de castigo?

 

Shilpa Gupta - For, in your tongue, I cannot fit II
Shilpa Gupta – For, in your tongue, I cannot fit II

Shilpa Gupta - For, in your tongue, I cannot fit I
Shilpa Gupta – For, in your tongue, I cannot fit I

EL MITO DE LA CAVERNA

Salir de la cueva implica dejar de ser y conectarse con el vacío. Poner a prueba la certeza de las sombras reflejadas en la pared, para arriesgarse al deslumbrante brillo del sol. Ver poco y mal a causa del deslumbramiento, tal vez, sea mejor que contemplar los fantasmas del encierro y los espíritus del miedo.

Decidir siempre implica renunciar a algo. A veces, se gana en la elección. Otras se pierde. Y, algunas otras, se vuelve con el espíritu limpio y la clara determinación de tomar nota de lo vivido.

A veces, viajar es una excelente decisión.

Dominique Gonzalez-Foerster, Joi Bittle - Cosmorama
Dominique Gonzalez-Foerster, Joi Bittle – Cosmorama

http://www.fondazioneprada.org/project/thomas-demand/

https://universes.art/es/bienal-venecia/2019

https://www.centrepompidou.fr/es




LA COTIDIANA ESCRITURA DE LA PIEL

La decisión: sobre mi declaración en el juicio a las juntas, causa “el Vesubio”.
Por Liliana Franchi

 

Yo no sé lo que es el destino,/ Caminando fui lo que fui/ Allá Dios, que será divino
Yo me muero como viví”

 

PIEL DE CAMELLO

El espeso vidrio separaba el sombrío salón en dos. Allá lejos, familiares, amigos y compañeros agitaban sus carteles con un grito unísono apenas perceptible. Mientras, del otro lado, se imponían los jueces, abogados, fiscales y defensores, separados prolijamente. Los victimarios, verdugos implacables, demostraban juntos su impiedad, mezclados, vestidos en una armadura de piel de camello, algunos esposados, otros libres y con gesto impávido. Los allegados a la víctima declarante, detrás del vidrio, en la misma sala. Los familiares de los genocidas, en una especie de altillo, sin saber unos de los otros. Eso nos dejaba una cierta tranquilidad, algo como sentirnos entre pares.

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PIEL DE LUCHA

Temerosa frente a tanta barbarie desplazada a lo largo y a lo ancho, surgía mi figura, apenas divisable: sentada, erguida, firme, envuelta en una cola de caballo alta, casi sin pintura, para poder llorar tranquila, con manos temblorosas y un corazón palpitante. Así decidí empezar mi exposición. Siempre con los ojos clavados en la tarima donde se encontraban “los amigables”, aquellos que darían sentencia, sin detenerme, por la extraña fantasía de que, si lo hacía, no sabía si podría continuar.

Reivindicar, resignificar, cerrar, pero seguir en la lucha, porque no se acaba, está en la piel, en las entrañas mismas, camina junto a nosotros. Esta declaración fue la única forma de justicia posible, la oportunidad de poder rezumar las palabras después de tanto silencio y tanta impunidad. Lo deseaba y le temía a la vez. La determinación de declarar y no ser juzgada, de poder señalar en voz alta a aquellos que nos arrebataron todo. Imposible dudar frente a tamaña decisión.

 

LA PIEL DE ESA MAÑANA

lesaHumanidadVeinticinco años a la espera de este momento, largos años en lucha permanente, sin claudicar, ni atreverse al cansancio. Pensaba en la mañana aquella, cuando nos despedimos para re encontrarnos por la noche, recordaba aún su vestimenta, sus últimas palabras para mí. Y ahora la vida cambió su juego, lo que ayer fue reina hoy es peón. Pensaba: hay que llevarlos a cada uno de ellos como bandera a la victoria, pensaba, nadie debe olvidarlos, de nosotros depende. Todo eso me repetía para mí, una y otra vez. Ahí estaba yo, emocionada por el logro, pero también temerosa. Es difícil tener a tus verdugos de frente y permanecer imperturbable. Noté que esquivaban las miradas, no podían mantener los ojos fijos en cada víctima, debe ser porque no tenían respuestas para darnos. Entonces, la justicia dará su sentencia después de largos meses de testimonios que te lastiman la piel.

 

LA PIEL EN LA MIRADA

Y ahí fue que se encendieron algunas luces, foquitos pequeños, calurosos, que no perdían detalle alguno de cada uno de los presentes.

Comencé la exposición, intensa, larga, con detalles pragmáticos, aunque dolorosos. Fueron tres horas ininterrumpidas, donde pude observar que una pantalla grande mostraba mi rostro para el afuera de la sala, para los de atrás del vidrio. Por un instante, logré observar la cantidad de gente, separada en forma conveniente e ideológica de los que estaban de este lado. También noté la sala llena de pancartas y fotos de Luis. Creo que el coraje fue instantáneo. Solo me permití hacer ese paneo una vez. Luego mi vista se clavó en el tribunal para nunca abandonarlo. Jamás me quebré, ni lloré. Fue mi hija quien me lo posibilitó. Luego de mi declaración, con su prendedor de HIJOS, apenas alcanzaba la edad de su padre cuando ljusticia_crop1512950994024.jpg_258117318o asesinaron, ella comenzó una exposición calmada, sensible y con un ideario firme hasta el final.

Escucharla me atravesó de lado a lado un interior en piezas, un ahogo profundo sobrevino a mi garganta, me permití llorar.

 

LA PIEL DEL TIEMPO

Recuerdo la pregunta final de juez, ¿quiere agregar algo? Sí, claro, respondí: hago esto por mi compañero, por todos los desaparecidos, por mi hija, por mi nieto. Y pido justicia. En realidad, también lo hacía por mí, aunque omití decirlo.

Meses después nos encontrábamos detrás del vidrio para escuchar la sentencia. Cadenas perpetuas, largos años oídos, en cada caso, repetidas veces. Gritábamos de alegría, saltábamos con los carteles llenos de rostros, porque ellos tenían rostro, nombres y una vida.

La escena de verlos partir directamente hacia el penal sin opción a nada recompuso mi corazón. No obstante, sentía que había envejecido. Llevar adelante el juicio fue un esfuerzo que valió la pena, después de días y noches de trabajo, investigación, para lograrlo.

Sentí por primera vez que lo más cotidiano está en la piel.

 

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Hoy me siento un poco más libre, construyendo memoria colectiva, sabiendo que no he dejado ningún pedacito de lucha al azar, con un objetivo claro: reivindicar y hacer justicia.

Hay algunas cosas que no se logran, las noches siguen siendo largas a veces, terriblemente largas, como algunas mañanas no reaccionan a tiempo. Posibilitar que el dolor se resignifique es una tarea diaria.

 

Una bandera a lo lejos expresaba “NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS Y NO NOS RECONCILIAMOS”. Me resumía.

Lo siento en cada fuego, cada gotita de lluvia, lo veo por las noches luchar con el viento, siempre mira y se aleja, hoy esbozaba una sonrisa. Se me ha mitigado el sufrimiento. Suavizamos soledades, amortiguamos dolores. Ya pueden caminar junto a nosotros.

 




EN BUSCA DE LA POTENCIA PERDIDA

La decisión: sobre el pedagogo Joseph Jacotot y “La enseñanza universal”

Por Noemí Pomi

POR CULPA DE TELÉMACO

Si como decía Spinoza cada uno es un grado de potencia, decir que el que quiere puede no puede confundirse con ningún voluntarismo. Por lo tanto, cada cual puede la potencia que es y no en comparación con otro. También, para poder hay que convocar a la voluntad.

“El gran secreto de la instrucción está en el ingenio del maestro para excitar la voluntad del discípulo, pues Joseph Jacotot ha dicho, y la experiencia acredita todos los días que, en materia de instrucción, el que quiere puede”.
Desohullieres

SE PUEDE ENSEÑAR LO QUE SE IGNORA

Razones políticas llevaron al francés Joseph Jacotot a exiliarse en Bélgica. Para entonces, como docente, él ya había transmitido retórica, matemáticas y derecho. Lejos de su tierra, el destino le tenía reservado un desafío. El escollo en apariencia era insalvable, él hablaba francés y sus estudiantes, holandés. Amante de los retos, el docente aplicó un procedimiento novedoso. Les pidió a sus alumnos, a través de un intérprete, estudiar una edición bilingüe de “Las Aventuras de Telémaco”, de Fénelon (1). Con la entrega del material, les solicitó que aprendieran el texto francés, ayudándose de la traducción. También requirió a sus discípulos que estudiaran una parte de memoria, leyeran el resto e hicieran un resumen. Por medio del estudio del texto y de su traducción, sin explicaciones del maestro, los estudiantes se revelaron capaces de aprender el funcionamiento de la frase en francés y de explicar lo que no habían comprendido de la novela. El éxito inesperado de esta experiencia había ido mucho más allá de lo que Jacotot esperaba. Ahí nació su observación: entonces era posible confrontar simplemente un texto en lengua materna a un texto escrito en otra desconocida y aprender, no solamente el sentido de las palabras de ese idioma, sino sus formas de construcción y de expresión. Tal decisión, le permitió plantear ¿para qué sirven las explicaciones? Jacotot respondió: las explicaciones no sirven para enseñar al alumno lo que podría aprender sin ellas, solo evidenciarían su propia incapacidad. Con esa base, Don Joseph propuso una didáctica opuesta al método clásico. En verdad, su “enseñanza universal” proponía “emancipar las inteligencias” y atrajo sobre él la atención a partir de 1818. Sostener, básicamente, que cualquier persona podía aprender sola y sin maestro, quien sólo debía limitarse a dirigir o a sostener la atención del alumno, atrajo sobre Joseph Jacotot, una resistencia sostenida y feroz. No obstante, avanzó y proclamó como fundamento de su enseñanza algunos principios desafiantes y aparentemente paradójicos.

“La inteligencia que les hizo aprender el francés era la misma con la que aprendieron la lengua materna: observando y reteniendo, repitiendo y comprobando, relacionando lo que pretendían conocer con lo que ya conocían, haciendo y reflexionando en lo que habían hecho. Hicieron lo que no se debe hacer, como hacen los niños, ir a ciegas, adivinando”.
Jacques Ranciere

                                         Giacomo Balla
Giacomo Balla

TODAS LAS INTELIGENCIAS SON IGUALES

Si todos los hombres están dotados de razón, todos son capaces de conocer las relaciones entre los objetos. De manera tal que, cuando una persona quiere instruirse, debe comparar entre sí las cosas que conoce y vincular a ellas lo aún desconocido. Este es el germen del “método de enseñanza universal” propuesto por el profesor Jacotot. En él, el maestro no tiene ni debe tener método: se limita a decir a su discípulo “haz” y el discípulo busca, valiéndose de la combinación de sus recursos singulares, para ir desde lo que mejor conoce a lo desconocido. Lo sabido lo debe cada quien al empleo de sus facultades, a la observación, a la comparación y al raciocinio. Entonces, nadie puede observar, comparar o clasificar por nosotros, de manera tal que, si faltan nuestras actividades y combinaciones personales, faltarán también los verdaderos y sólidos conocimientos. La inteligencia, según Jacotot, es igual en todos los hombres e independiente de los órganos a ella sometidos y puede desenvolverse al infinito por la voluntad y la atención. Es obvio que Jacotot descree de la clasificación según coeficientes intelectuales. El único objeto del método es asociar la instrucción con la razón.

“… el ser que se supone virgen, al que el maestro se propone dar los primeros elementos del saber, ya ha comenzado hace mucho tiempo a aprender. Es por eso que la cuestión de la “lengua materna” está en el corazón de la relación entre tiranía y emancipación. En efecto, todo hombre ha hecho esta experiencia mil veces y, sin embargo, a nadie se le ocurrió decir a otro que también podía emanciparse. Esta es la buena nueva que hay que difundir” Jacques Rancière

UN INDIVIDUO PUEDE TODO LO QUE QUIERE

                                                     Stephen Knapp
Stephen Knapp

“La educación sería más fácil si no creyera estar llena de respuestas (…) no debe consistir tanto en llenarnos de certezas como en orientar y alimentar nuestras búsquedas. Nada debería ser definitivo, todo debería estar en discusión”.
Claudio Magris (2)

El profesor Jacotot reconoce en el maestro dos funciones: la del conocedor de un saber y la de impulsar al alumno a aprender lo que quiera. El único imperativo del maestro sería ¡tú puedes encontrar!

Ahora bien, si las inteligencias son iguales, el otro recurso a considerar es la voluntad. Esa estima, esa conciencia y esa racionalidad le dan impulso a la inteligencia. El ser razonable en movimiento, además, sabe de su potencia. Entonces, puede ordenar a los sentidos para que elaboren el material recogido y construyan. Sin embargo, el primer vicio del hombre suele ser la pereza: esta no traduce ninguna aventura de la mente, el “no puedo” es el mejor ejemplo.

Wassily Kandinsky
Wassily Kandinsky

Si el profesor se anunciara como emancipador de las mentes, dice Jacotot y lo cita Rancière, “estaría reproduciendo la misma jerarquía desigual de saberes y poderes, sin renunciar a ubicarse en el escalón superior de las inteligencias, y señalaría el conocimiento y el método verdaderos, mientras despreciaría la inteligencia de los otros”.

TODO ESTÁ EN TODO

Un día, el Señor Jacotot se dirigió así a las alumnas: «Señoritas, saben que en toda obra humana existe el arte. Tanto en una máquina de vapor como en un vestido. Tanto en una obra de literatura, como en un zapato. Pues bien, van a hacerme una redacción sobre el arte en general, vinculando sus palabras, sus expresiones, sus pensamientos, a tal o cual pasaje de los autores que se les va a indicar, de manera que se pueda justificar o comprobar todo.»

En la escuela de Grenoble, su director, Baptiste Froussard, proveyó a las alumnas de diferentes obras de pintura, gramática, geografía y aritmética. Don Joseph desconocía el contenido del material entregado, sin embargo, no debió esperar mucho tiempo el resultado de este extraño ejercicio sobre cosas tan poco comparables. Al cabo de una media hora, un nuevo estupor invadió a Jacotot, al oír la calidad de las redacciones y los comentarios improvisados que las justificaban. Le sorprendió, en particular, una explicación del arte hecha sobre el pasaje de “Atalía” (3).

Ese día, más que nunca, Baptiste Froussard comprendió en qué sentido se puede decir que todo está en todo. Ya sabía que el Señor Jacotot era un asombroso pedagogo.

TAMBIÉN UN POETA

Cuando a Paul Celan le preguntaban por el significado de sus versos, su respuesta era:
«Siga leyendo. Basta con leer y releer y el sentido aparecerá por sí solo». (4)

Celan siempre había insistido en que sus versos no podían estar sellados como por arte de magia, porque eso era como relevar a los lectores de su tarea. Casi en la misma línea de pensamiento impulsada por Jacotot, el poeta señalaba a sus seguidores que debían asociar e investigar por sí mismos, hasta encontrar el sentido a sus poemas.

¿UN EJERCICIO DE DOMINACIÓN?

“Quien enseña sin emancipar, embrutece”.       Joseph Jacotot

En su crítica, Jacotot señalaba que el docente podía ejercer una especie de dominación sobre los alumnos. Explicar desde su perspectiva era un modo de embrutecer al otro o de reproducir una subordinación. Por el contrario, su propuesta era la emergencia de un maestro que, en lugar de enseñar su propio saber, reforzara en el otro su potencia de aprender lo que quisiera. Acaso sus afirmaciones nos permitan recordar que el horizonte del proceso educativo en la emancipación es un intercambio. La educación puede ser el instrumento por excelencia, tanto para la opresión como para la liberación. En el primer caso, el educando es un receptor de los conocimientos del docente. En el otro sentido, la educación es liberadora, porque parte del carácter histórico del hombre que debe ser transformado por la acción de simultáneas y alternadas funciones de educadores y educandos. En suma, el papel del educador es el de proporcionar las condiciones para que el educando pase del nivel de la opinión al nivel del conocimiento veraz en su comprensión del hombre y del mundo.

El profesor Joseph Jacotot nació en Dijon el 4 de marzo de 1770 y fue sucesivamente profesor de humanidades, capitán de artillería, secretario particular de un ministro, sustituto de director de la escuela Politécnica, profesor de ideología, de lenguas sabias, de matemáticas sublimes, catedrático de la escuela de derecho y, por último, director de escuela normal militar de Bélgica. Allí se dio a conocer y publicó en 1818 la Enseñanza Universal.

ENROCADOS (5)

Giros, planeos,
avatares con norte al infinito,
letras en revuelos lumínicos.

Encerrona,
cáscara de rectas curvilíneas,
brazos en blancos y pasteles
rectangulares curvas en un punto.

Enteros, racionales, reales,
quebrados, complejos enguisados:
encendidos

Coraza o estuche, más nunca piedra,
roca, jamás,
conexiones,
planisferio de hiedras abrazadas.

Cristales en transparencias,
el adentro no aprisiona, no oculta,
y allí,
decisión y potencia,
singladura de la luz. (5)

Los subtítulos a color son los cuatro principios del “Método de Enseñanza Universal” de Joseph Jacotot.
(1) Las aventuras de Telémaco es una obra utópica del escritor francés Fénelon (1651-1715), publicada en 1699.
(2) Magris Claudio: Italiano, contemporáneo , escritor , traductor y profesor de la Universidad de Trieste.
(3) Atalía de Jean Racine (1754)
(4) Celan Paul: Rumano, (1920 – 1970) es considerado uno de los mayores poetas en lengua alemana.
(5) Pomi Noemí: Poema “Encerrona”




“PILLISCAME”

La decisión: Sobre el jugar, el juego y los juguetes.

Por Estela Colángelo

VIAJE EN MINIATURA

Cada vez que nace un número anartista, hay alegría y comentarios. Al cabo de unos días, los nombres de los posibles entrevistados aparecen como gotas de rocío en jardín de verano. Así se abre la vida de nuestros generosos destacados ¡A buscar citas para “la cita”! Así brindan cuerpo, obra, pensamiento, corazón. En este número, con dos días de distancia, visitamos a Rodolfo Mederos y a Daniel Santoro, grosos de la cultura que no han dejado de jugar. Al creador de la Evita que nos observa desde la 9 de Julio le cambia el rostro cuando se introduce en su imponente ciudad en miniatura. La muestra, la ilumina, la pone en funcionamiento, hasta con monumentos: al gorila y al descamisado, como no podía ser de otro modo. Rodolfo Mederos, entre pastelitos y mates, cuenta que tiene un lugar dedicado a líneas férreas que atraviesan puentes, túneles, en fin, una cantidad de trenes de juguete interconectados. No podía creer el regalo de la ofrenda. “Pilliscame”: contuve el grito de Niní Marshall en su film. Y recordé: a principios del siglo XX se introdujo la electricidad en los juguetes por pura casualidad. Joshua Lionel Cowen fabricó un tren eléctrico como reclamo publicitario para la vidriera de su juguetería, pero recibió tantos pedidos que el invento acabó convirtiéndose en un clásico de la industria juguetera mundial.

Daniel Santoro
Daniel Santoro

EL PLACER DEL VAIVÉN

“No juegues conmigo”, “jugar limpio”, “jugarse la vida”, “jugar con fuego”, “el juego de luces”, “jugar en la bolsa”. Los diccionarios distinguen el sentido figurado de todas estas expresiones; hay muchas otras y fueron adquiriendo nuevos sentidos. El concepto de “juego” presenta algunas diferencias entre los distintos pueblos. Para los griegos antiguos, remite a una acción propia de los niños. Entre los hebreos, correspondía al concepto de broma y risa. Entre los romanos, “ludo” significaba alegría, jolgorio. En sánscrito, “kliada” era juego, alegría. Entre los germanos, la antigua palabra “spilan” definía un movimiento ligero y suave como el del péndulo, que producía gran placer. Posteriormente, la palabra “juego” comenzó a significar, en todas estas lenguas, un grupo numeroso de acciones humanas que no requieren un trabajo arduo y proporcionan alegría y satisfacción. El biólogo y psicólogo holandés F. Buytendijk (1933) intentó definir los rasgos característicos de los procesos definidos en el juego. Entre estos rasgos encontró el movimiento “de vaivén”, la espontaneidad y la libertad, la alegría y el esparcimiento.

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IMPERTINENTE JUEGO NUESTRO DE CADA DÍA

Jugar es un derecho que dura la vida entera, no pide permiso, es fuente de riqueza y una actividad universal. Basta observar un recreo escolar para tomar conciencia: el consumismo ordena comprar y los niños enseñan que no es necesario. Fabricar situaciones imaginarias, resolver conflictos, recrear la historia de la humanidad, aprender roles sociales, lo cierto es que la interacción niño-adulto, niño-niño es el hecho esencial de descubrimiento personal. Desarrolla la iniciativa, la independencia y el igualitarismo. Comprobado está que las operaciones cognitivas más complejas se producen en el terreno del juego fantástico. Descubrir y conocer el placer de hacer cosas y estar con otros. Afectividad, motricidad, inteligencia, creatividad, sociabilidad levantan la mano y dicen presente al momento de jugar.

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El juguete es uno de los primeros modos de relación del ser humano con los objetos. Es un legado cultural y una vía de enlace generacional. Recuerdo haber tenido en mis manos un libro escrito por Ana Quiroga, la compañera de Pichón Riviere, donde afirmaba que al mejor estilo de los arquetipos de Jung, en todas las culturas se encontraron el sonajero, el tambor, las canicas. En Yucatán se encontraron pruebas de la existencia del balero y sus múltiples designaciones: boliche, emboque, capirucho, choca, coca o perinola. En la época preincaica ya existían muñecas de trapo. Las culturas usaron madera, hojas de maíz, semillas, piedras y vísceras de los animales para construir juguetes. Luego se incorporó la tela y algunas tintas. Posteriormente, aparecieron los juguetes metálicos hechos de hojalata o latón, luego vino el plástico a adornar las plazas en verano, las altas temperaturas hacen imposible su uso. Los juguetes más antiguos hallados fueron sonajeros, martillos, barquitos y silbatos. En Egipto (2000 AC) había canicas y pelotas de junco. En el año 1000 AC, en China, padres e hijos hacían volar sus cometas o “papelotes”. En el 600 AC se creó, en India, el chaturanga, antecesor del ajedrez. El Imperio romano no se quedó atrás: del 27 AC al 460, eran habituales los yo-yo, las peonzas y las muñecas de barro, marfil, hueso o madera que contaban con diversos complementos: cunas, recipientes para bañarlas y otros. Si es por aguante, las muñecas sobrevivieron a la caída del imperio romano. Aguantaron, primero, hasta la Edad Media, cuando se introdujo el vidrio, y fueron perfeccionándose hasta tal punto que, durante el Renacimiento, se convirtieron en regalo de reyes, con joyas y vestidos de lujosos brocatos, entretenimiento de niños y objeto de lujo para grandes coleccionistas. Los niños de menos recursos jugaban con muñecas de trapo, paja y cartón, en la calle, al aire libre, inventaban cientos de juegos que han llegado hasta nuestros días. Así lo muestra el cuadro “juegos de niños” (1560), de Pieter Brueghel, donde hay ochenta y cuatro juegos infantiles: la gallina ciega, la peonza, el juego del aro, la sillita de la reina entre otros.

Pieter Brueguel - Juegos de niños
Pieter Brueguel – Juegos de niños

BUENAS NUEVAS PARA EL MOVIMIENTO DE MUJERES

En las jugueterías ya no preguntan, ¿es para una nena o para un varón? Los juguetes no tienen género. Al igual que la literatura infantil, no buscan estigmatizar la construcción cultural de lo femenino o lo masculino. La colección antiprincesas (Sudestada 2015), cuentos de las buenas noches para niñas rebeldes (Planeta 2015) o “Mujeres insolentes de la historia” (Emecé 2018) de Felipe Pigna, son buenos ejemplos.

CURIOSIDADES O EN RECUADROS

En un artículo anterior que escribí para “El Anartista”, sobre los primeros registros escritos de la humanidad, encontré similitudes sorprendentes. El juguete más antiguo fue hallado en la tumba de un niño que vivió durante la Edad de Bronce, en la Mesopotamia. Es una miniatura de carreta de cuatro ruedas. La escritura y el juguete, ¿tendrán la misma edad y el mismo lugar de nacimiento?

El primer osito de peluche nació en 1902 en homenaje a un oso liberado por Roosvelt en una cacería.

El yo-yo fue el primero en llegar al espacio en 1955. Se usó para analizar la gravedad.

En 1954 Estados Unidos dio luz al primer robot inspirado en la película Tobor, el Fantástico.

Adrián Paenza , en página 12, cuenta que el juguete más vendido en la historia es el cubo de Erno Rubik, arquitecto húngaro nacido de madre poeta y padre ingeniero aeronáutico.

Teóricos de todos los tiempos coinciden en vincular las actividades denominadas juegos a las actividades estéticas. Arte y juego tienen una base genética común. Vuelvo a los artistas entrevistados en este número, quienes vienen a confirmar las teorías. Andrea Garrote dice: verdad – fantasía es interdependencia pura. En el teatro, el juego es asunto serio, se singulariza en lo colectivo. Sergio Lobo recrea una definición de juego: en el teatro hay un péndulo vital entre el actor y el escritor. Amigo que nos lee: no renuncie al derecho universal de jugar ni al placer de participar en las actividades que proponen nuestros artistas. Buenos Aires es un espacio de expresión que compite con Londres y Nueva York. El nuestro es un pueblo que se expresa. De artista y de loco, todos un poco, ¡disculpen los médicos!

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UNA REVOLUCIÓN PARA LOS KENNEDY

La Decisión: sobre el levantamiento civil armado de enero de 1932, en La Paz, Entre Ríos por los hermanos Eduardo, Roberto y Mario Kennedy.
Por Pablo Soprano

“Los hermanos Kennedy viven para combatir al dictador…Sufren una opresión constante…. Sienten el taco de Uriburu sobre sus pechos”.
Yamandú Rodríguez, poeta, dramaturgo y narrador uruguayo

El Campo y sus Trigales, Liliana Galimberti
El Campo y sus Trigales, Liliana Galimberti

LA ESPADA FILOSOFAL DE VON PEPE
Había llegado el momento de aquel viejo sueño declamado en 1924 en Lima, Perú, por Leopoldo Lugones. Fue durante un homenaje, al pie del monumento al Mariscal Sucre, vencedor de la batalla de Ayacucho. cien años antes. Había llegado “la hora de la espada”. Esta expresión fue la utilizada para cruzar filosóficamente al primer golpe de Estado, en manos de las Fuerzas Armadas en Argentina. Fue el turbio río que desembocó en la dictadura de José Félix Uriburu y en el derrocamiento del gobierno democrático y popular de Hipólito Yrigoyen. El 6 de Setiembre de 1930 quedó inaugurado un ciclo de alteraciones constitucionales que luego se repetirían a lo largo de la historia de nuestro país en 1943, 1955, 1966 y 1976.
Con la llamada “Revolución del ‘30”, comenzó una ola de delirios fascistas por parte del tirano que incluyeron: la disolución del Congreso, la declaración del Estado de Sitio, la intervención de todas las provincias gobernadas por el radicalismo, la vuelta a un conservadurismo político y a una economía agroexportadora. Es decir, se regresó a una situación idéntica a la que existía antes de la sanción de la Ley Sáenz Peña de voto secreto, universal y obligatorio de 1912, que ya había sido aplicada, en 1916, cuando triunfó Yrigoyen. Así las cosa, se implantó un régimen opresivo de ultraderecha similar al de Mussolini en Italia. Con ello, Uriburu buscaba instaurar a la fuerza la tan mentada “pacificación nacional” y un orden político contra, “el descontrol, la corrupción del populismo y la chusma yrigoyenista” que, -supuestamente- asolaban a las Instituciones y a la república. Basta. Toda esa gentuza radical personalista ya había embarrado bastante los alfombrados de la Casa Rosada.
Entre finales de 1930 y los albores del ’32, distintos jóvenes sufrieron la represión tiránica del llamado “Von Pepe” Uriburu. En Mendoza, un idealista de 28 años -leal al presidente depuesto y llamado Arturo Martín Jauretche- fue detenido por las fuerzas del orden después de un tiroteo, luego expulsado de la provincia. En el patio de la Penitenciaría Nacional de la Avenida Las Heras de la ciudad de Buenos Aires fueron fusilados los anarquistas Severino Di Giovanni y su cuñado, Paulino Scarfó. Y, en Rosario, se fusiló clandestinamente el joven anarquista español, Joaquín Penina. A estos episodios se sumaron los centenares de militantes radicales deportados y encarcelados al presidio de Ushuaia, en el sur argentino.

Paisaje, Carlos Cordaro
Paisaje, Carlos Cordaro

¡SLONCHA, KENNEDYS! (1)
En este clima de angustia, de asfixia política, social y económica, unos hermanos de origen irlandés y entrerrianos de nacimiento tomaron, con mucho coraje, la decisión de enfrentar a la dictadura. Consideraron un verdadero ultraje la violación de la Constitución. En ellos se hizo carne la frase del General José de San Martín: “Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, menos no defenderla”. Ellos fueron los hermanos Roberto, Eduardo y Mario Kennedy.
Aseguran los historiadores que, al momento del golpe de setiembre del 30, los Kennedy estaban en un remate de hacienda en el pueblo de La Paz, Entre Ríos. Allí se enteraron de la noticia e, inmediatamente, comenzaron a conspirar contra el gobierno militar intrusivo. Tenían los recursos, dado que eran hacendados de una muy buena posición social y económica. Como buenos descendientes del Éire (2), la justicia social y la rebelión corrían por sus venas. Por otro lado, más allá de sus condiciones y orígenes, ellos eran de modales sencillos y criollos. Luego de ocurrido el golpe, el mayor de los hermanos, Eduardo, viajó a París a denunciar al gobierno dictatorial en la Liga de los Derechos del Hombre. Después, recorrió Montevideo, el interior uruguayo, Buenos Aires y el resto de la Mesopotamia, en procura de conspiradores y militantes antifascistas. Rápidamente, regresó a La Paz, al servicio del levantamiento que llevaría adelante junto a sus hermanos.
Un año antes -en 1931- había fracasado una sublevación encabezada por el Gral. Gregorio Pomar en Corrientes, quien luego se refugió en Uruguay. Mientras tanto, nuestros Kennedy recorrían Entre Ríos junto a otros movimientos revolucionarios.

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Paisaje de Entre Ríos, Carlos Cordaro

LA REVOLUCIÓN K

El 3 de enero de 1932 se estableció el Comando Central Revolucionario en Concordia. La misión de los Kennedy era tomar por asalto la Jefatura de Policía de La Paz y, más tarde, pedir instrucciones. Los hermanos decidieron armarse para, desde allí, reinstaurar a Yrigoyen en el poder. Fue entonces que firmaron un testamento. Al decir de Eduardo: “Estamos jugados, cumplamos el plan. La provincia esté sobre las armas (sic), es un camuatí, el día 3 de enero a las 3 de la mañana, desde los campanarios alertas, los bronces soltarán el pampero”. (del libro, Los Kennedy de Yamandú Rodríguez, 1934)
Era una madrugada de calor húmedo e insoportable. Las camisas se pegaban al cuerpo, las gotas de sudor bajaban por las sienes y mojaban los pañuelos anudados al cuello. Los facones cruzados entre la faja y la bombacha relucían. Hubo un rechinar de dientes, alguien tosió. Eran catorce los paisanos. Blandían escopetas y los revólveres brillaban de manera particular en el monte. Demorada la comunicación con Concordia, Roberto dijo: “Vamos”.
Sin saber que La Paz estaba sola en el levantamiento, la pequeña columna se dirigió a la Jefatura, encabezada por tres eximios tiradores: los mismísimos Kennedy. Los policías estaban reforzados por veinticinco hombres con tres guardias. Todos veteranos y escogidos especialmente. Sabían de la asonada.
“¡Ha estallado la Revolución, arriba las manos, carajo!, gritó uno de los conjurados sin siquiera saber que iban hacia una verdadera emboscada.
Uno de los centinelas no acató la orden y disparó contra el grupo de civiles. Mario se agachó, tiró dos veces y mató al guardia. Ganaron la Jefatura. Aún los esperaban veinticuatro oficiales y dos consignas. Roberto los intimó a rendirse y respondieron a balazos. Los Kennedy y sus paisanos balearon el más mínimo movimiento. El comisario, separado del resto, se abalanzó contra Roberto y ambos se trenzaron en feroz lucha. Desde el piso, Kennedy gritó: “Matálo, Mario”. Sonaron dos disparos. El comisario cayó con un tiro en la frente y el guarda soltó el máuser con las manos ensangrentadas. Eduardo advirtió con bravura y aplomo: “Entréguense porque el que tira muere”. Hubo confusión y corridas. Cinco contra todos. Contra veintitrés, a balazo limpio. Cayeron dos milicos más. De la refriega, quedaron en total cinco policías muertos y tres heridos.

 

Milagros Ríos, "La revolución de los Kennedy"
Milagros Ríos, “La revolución de los Kennedy”

 

SIEMPRE UN PLAN SE COMPLICA

El plan venía bien. La comisaría estaba tomada, pero los problemas comenzaron al querer comunicarse con la ciudad de Concordia y avisar que esa parte de la revolución había sido un éxito. En medio del olor a pólvora, del regusto a sangre, del calor que todo lo impregnaba, se dieron cuenta: estaban solos. Un fuerte operativo cerrojo avanzaba sobre La Paz y los Kennedy junto a sus paisanos eran conscientes de la trascendencia de sus actos. También, de cuánto les haría pagar la insurrección el gobierno del dictador Uriburu. Cargaban ya con algunas muertes y eso, para el orden establecido y usurpador, los hacía ver como meros asesinos, bandoleros y no como revolucionarios.
El gobernador antipersonalista de Entre Ríos consiguió comunicarse con Mario Kennedy. Sugirió la rendición incondicional: doscientos milicos iban por ellos, estaban perdidos. Mario fue lacónico en su respuesta, “acá no se rinde nadie, nos van a agarrar si pueden…”
Ahí nomás se guarecieron en el monte entrerriano con el cerco de la milicada pisándoles los talones. Los asediaron dentro de pajonales que conocían desde niños. Por tierra, con tropas de línea; por aire, con aviones dispuestos a bombardear población civil si hacía falta. Y, por agua, con buques de guerra en el Paraná y botes en cuanto arroyo estuviera disponible.
Conocedores de la zona y sus vericuetos, hablaban lo menos posible. Roberto le pidió a uno de sus fieles paisanos, Papaleo, que cuidara la retaguardia, no fuera a ser cosa que los sorprendiesen a la primera descarga y por atrás.
Si algo caracteriza al ejército es su furia vengativa. Disfrutan con fruición del desquite. La descarga de los Kennedy no se hizo esperar. Los uniformados se desparramaron entre los pajonales y quebrachales y nuestros héroes, Winchester mediante, bajaron a dos más. El sargento, que comandaba la partida, quedó al descubierto y fue muerto allí mismo. Igual suerte corrió otro que disparaba rodilla en tierra de dos tiros.
Las balas silbaban mientras escaparon del monte. En los límites, divisaron una escuadrilla de aviones que bombardeaba la zona. Todos, de cabeza a una cuneta. Los quebrachos eran arrancados de cuajo por las bombas de la aviación y las esquirlas se esparcían por doquier.
La orden entonces era no moverse. Estaban demasiado expuestos. No había de dónde agarrarse. Pastos quemados, metralla cruzada. Imposible que alguien saliese vivo de allí. Lo evidente fue invisible a los ojos de los soldados. Jamás vieron que, en la mayor desolación, permanecían los cuerpos palpitantes y sofocados de los Kennedy y sus compañeros. De igual modo, el cerco se cerraba aún más. Desde río, los buques se aprestaban a cañonear la zona. Sin embargo, los altos mandos no querían arriesgar más hombres. Reforzaron el lugar y apostaron a cuanto soldado pudieron en cada casa, rancho o hendija de parte de Entre Ríos. Una emboscada perfecta.

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Portada del libro Los Kennedy de Yamandú Rodríguez (1934)

HASTA AQUÍ LLEGÓ MI AMOR
De chicos, a los tres, les gustaba mimetizarse con los animales del lugar. Imitarlos fue su juego. El atardecer resultó un esperable un aliado y les permitió reptar como las víboras y trepar como los gatos monteses en esos claroscuros que ofrecía el crepúsculo. Sus sombras se alargaban al calor de la tardenoche, en retirada. Muertos de hambre, de sed, arañados por las espinas, picados por las ortigas y con Eduardo que volaba de fiebre por una herida de cualquiera de los combates. Así, aplastados por el cansancio, consiguieron burlar el cerco perimetral militar y cruzaron, como pudieron, el río Guayquiraró. Ya en la provincia de Corrientes, les fue imposible hacer noche en cualquier rancho o hacienda amiga, todo estaba infestado de militares. Tras una larga e intensa caminata, con el calor agobiante de enero, apareció ante ellos el majestuoso río Uruguay. Por fin ganaron la orilla redentora, la de la Banda Oriental.

AVE MARÍA PURÍSIMA
Cuenta la leyenda que, al llegar al sur correntino, los tres se abrazaron y, entre lágrimas, dijeron: “¡Ave María Purísima!” Nadie sabe lo que un cuerpo puede y, mucho menos, lo que puede un cuerpo colectivo al momento de combatir a la opresión. Quizá para Roberto, Eduardo y Mario no fue la manera más acertada pero ¿quién está en condiciones de juzgar a estos paisanos de origen gringo, con cultura y dinero quienes pudiéndose haber beneficiado económicamente con el golpe uriburista, antepusieron sus convicciones en defensa de la patria? Hicieron lo mejor posible, lo que más pudieron en un contexto represivo.
Aseguran los más memoriosos que fue su madre la que sembró en ellos una ética, una línea de conducta. No hay dudas que a “la hora de la espada” de Lugones y Uriburu, los Kennedy la combatieron con el Winchester en una mano, con la Constitución en la otra y con ese poder extremo que implicó tomar una irreversible y corajuda decisión.

(1) Sloncha, “salud” en gaélico.

(2) Irlanda en su nombre original

Eólica por Nicolás García Uriburu
Eólica, Nicolás García Uriburu

 




HIMNO PARA INCORREGIBLES PODADORES DE UTOPÍAS

La decisión: sobre la canción “El Necio” de Silvio Rodríguez

Por Sergio Lucero

A PALABRAS NECIAS, OÍDOS DESPIERTOS

Era 1992 y, en el fogón universal, un alado trovador cantó por primera vez “El Necio”. Quizás, palabras acerca de su alma, sus convicciones pero, sobre todo, palabras que dicen la decisión sencilla y existencial de morirse como vivió. Quizás palabras para el compañero, comandante, presidente, el que no perdió el rumbo de la mirada y la revolución. Quizás, un palabrear ecos en los corazones eternos de hombres y mujeres que no vendieron su norte porque no tiene precio. Quizás, reverberos de esos ecos desde las tripas rebeldes de la historia que enfrentan, piedrita en mano, al ejército enorme de Goliat. El sueño de los canallas es adueñarse del mundo con todas las historias adentro y llevárselo como mercancía de sus negocios impostores. Y, cuando están a punto de cerrar las hojas del libro y los números de las cuentas, aparece la piedrita exacta en la mano impensada de algún romántico idealista suelto, profecía del devenir hasta el final de los días.

Si la verdad irrefutable de la moral televisada por las venas del capitalismo mantiene el orden y la prudencia de los sabios de este mercado, ¡viva el necio!

El Necio (Silvio Rodríguez)

Para no hacer de mi ícono pedazos
Para salvarme entre únicos e impares
Para cederme un lugar en su parnaso
Para darme un rinconcito en sus altares
Me vienen a convidar a arrepentirme
Me vienen a convidar a que no pierda
Mi vienen a convidar a indefinirme
Me vienen a convidar a tanta mierda

Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá Dios, que será divino
Yo me muero como viví

Yo quiero seguir jugando a lo perdido
Yo quiero ser a la zurda más que diestro
Yo quiero hacer un congreso del unido
Yo quiero rezar a fondo un hijo nuestro
Dirán que pasó de moda la locura
Dirán que la gente es mala y no merece
Más yo partiré soñando travesuras
Acaso multiplicar panes y peces

Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá Dios, que será divino
Yo me muero como viví

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas
Cuando la revolución se venga abajo
Que machacarán mis manos y mi boca
Que me arrancarán los ojos y el badajo
Será que la necedad parió conmigo
La necedad de lo que hoy resulta necio
La necedad de asumir al enemigo
La necedad de vivir sin tener precio

Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá Dios, que será divino
Yo me muero como viví

https://www.youtube.com/watch?v=VBU1IEFaBRI

 

ME VIENEN A CONVIDAR A TANTA MIERDA

Macri: “Estamos mejor parados y vamos a crecer

Macri participará esta tarde en Bahía Blanca

de la marcha denominada “Sí se puede”.”

Telam, 06/10/19

hojita perseverante

La tristeza moderna es un catálogo de optimismos forzados

o ese teatro vacío de un barrio burgués. La imagen fingida en la tapa de la revista

con sonrisas impostadas y palabras de un diccionario de caverna platónica.

La fotografía inaudita de una gota de agua sucia desde un techo de chapa

es más rica en esperanzas que todas las opciones ofrecidas por los oficios de mercado.

Con diez minutos de sobra, pude resolver la ecuación,

el viaje y sus penurias vale la pena y el desoriente y todo lo que vale,

hasta la vida, hasta la muerte.

No hay adónde llegar porque la vida es los pasos y cada paso, la meta.

Te nombro entre silencios y corcheas, respiro, te beso, me estremezco,

inundo con verbos conjugados de amor el sillón rojo que todos critican

desde donde contemplo los jardines equivocados

en los que dejé huellas en arenas movedizas, no me sigan.

Después de vencer las promesas del estilo ¡compre ya!,

vine a entender que lo liviano del equipaje es Simón de Cirene

al viajar en el mismo bondi de los crucificados amontonados en sus sudores,

entre una mujer que carga moretones y un niño que no come hace dos días.

Te llevo un poco los petates, me abrazás mientras barro el desconsuelo,

me visto con pilcha de laburo porque, eso, voy al laburo

mientras un cartel me vende un viaje en avión a cualquier lugar del mundo

y otro un auto con una joven prominente,

pero el bondi, los moretones, el hambre.

 

PARA SALVARME ENTRE ÚNICOS E IMPARES

Canale quebró tras 143 años y los empleados trabajan para volver como una cooperativa”

Sin esperanzas de cobrar indemnizaciones,

el delegado Nicolás Macchi apuesta a reconstruirse

en formato de cooperativa

y cuenta cómo se las arreglan en el día a día.”

(Minutouno, marzo de 2019)

faro

Faros enloquecidos mezclan rumbos

titilan señales de la oficina hacia los bares

desbordantes de charlas metafísicas futboleras y de cocina,

el dios de Spinoza sirve café y el dramaturgo de moda

le pide al arquero de la selección que le haga manicura

con especial cuidado en el índice de la izquierda, berretines de bohemia.

Nadie tiene la ñata contra el vidrio porque no hay nadies y en una ventana falta el

vidrio, aunque un chiquilín, exiliado de Bachín y ya mayorcito,

juega a cambiar flores por poemas de mesa en mesa

a pedido de damas y caballeros.

Hay un mundo paralelo a las ventanillas de los bancos y las mesas de dinero

donde canta chacareras un dúo estelar de maestra y carnicero

qué sé yo, a mí me gustan, aunque no siempre cosechan caudales de aplausos

pero la clase es vibrante y el asado sin par. Mi amigo, el petiso Rodríguez,

se distingue en el descorche de malbec, es una escena única, jamás vista,

cada botella abierta por sus manos es una joya digna de documental,

él gira su muñeca en un espectáculo visual de ballet

y aparece un perfume vibrante en el aire para terminar en música

desde adentro de las copas. ¡Un maestro!

Los velorios son tertulias intelectuales que trasladan la misma discusión

de muerto en muerto, a la espera de que alguno se digne a hablar desde el jonca

para dar una respuesta definitiva, acá la grieta es inmanencia-trascendencia,

lluvia melancólica – sol alegría o rimas disonantes – vocales vibrantes.

¡Ah! Y si el gol de Maradona con la mano es más gozoso por el contenido o por el envase.

El punto de acuerdo

es siempre el bar, ginebra en alto, brindar por el finado y

al grito de “buen viaje, o lo que sea” comunión de fondos blancos.

Después de semejante protocolo del luto y enarbolando uno de sus lemas favoritos:

lo peor no pasó, siempre está por venir”, se abrazan y lloran

como un modo de exorcizar el aliento de la parca y

celebrar que están vivos y presentes, algunos dicen que es por andar borrachos

yo digo que es ritual de existencia y un modo peculiar de contar que están todos.

Sus cabecitas de cabezones suelen estar conectadas con el corazón,

pura insensatez que la academia hace siglos dejó afuera de los programas educativos,

por eso el manual de instrucciones dice, ya en su preámbulo,

que todo lo descripto es un desatino, una vergüenza nacional o algo así

entonces sanciona y condena a vestirnos casual los viernes

y a perder el poder residual de ciudadano votante

mis compañeros y yo, dicen los de allá, no sabemos elegir.

 

SOÑANDO TRAVESURAS… MULTIPLICAR PANES Y PECES

La pobreza subió a 35,4% y afecta a 14,4 millones de argentinos”

La indigencia fue de 7,7%, subió 2,8 puntos

y afectó en el área urbana, según una proyección propia,

a 3,1 millones de personas. Sin embargo, el dato más preocupante

tiene que ver con que el 52,6% de los chicos entre 0 y 14 años

eran pobres en el primer semestre.

Un año atrás la cifra era de 46,8%.”

(La Nación, 30/09/2019)

La maquinaria del hambre organiza fiestitas de cumpleaños

en merenderos comunitarios y se asocia a la solidaridad pequeño burgués

con tal de que en sus escuelas no pregunten

por qué duelen las panzas en la tierra bendita del pan

y no pregunten quién se lo llevó, ni nada.

La justicia se disfraza de eufemismos cándidos y sentencia que,

para cuidar a los niños

y a las niñas, hay que tener precios cuidados. Los intereses sobre los nutrientes

de la gurisada son menos interesantes que los negocios de la comida

y los cuida el lobo feroz quien, después de comerse a la abuelita,

a su capital y a sus intereses, ahora va por caperucita.

Aquel maestro de Judea que hablaba de amor y de justicia y hablaba y hablaba

entusiasmado por el éxito de la concurrencia se olvidó que había llegado lejos

y picaba el bagre,

por eso le pidieron que haga un break para que fueran todos a morfar,

pero él inquirió: “denles ustedes de comer”.

Dicen que cinco panes y dos pescados sobraron para más de cinco mil personas,

¿cómo es posible que hoy no alcancen cuatrocientas millones de raciones para un puñado?

¿Quién se hará cargo del milagro al revés?

Benditas manos que revuelven el puchero para el piberío y las mujeres

y los hombres humillados del desocupe. Benditas las voces que anuncien

travesuras en platos hondos y en vasos para el brindis del festejo.

Bendito el fuego que calienta la olla desde abajo para compartir la urgencia impostergable de la dignidad del alimento bien cocinado, bien servido,

de buen aroma y buen provecho.

sisifo

 

DICEN QUE ME ARRASTRÁN POR SOBRE ROCAS…

MACHACARÁN MIS MANOS Y MI BOCA

Sergio Bergman negó que Santiago Maldonado

y Rafael Nahuel hayan muerto en el marco de represiones”

En un programa de televisión el secretario de Ambiente de la Nación

negó esos crímenes de Estado a manos de

Gendarmería y Prefectura, respectivamente”

(La Izquierda Diario, 08/10/18)

No es lo que nos harán cuando la revolución se venga abajo,

es lo que nos hacen para que se caiga de una vez y para siempre.

A controlar, se ha dicho, y salen sedientos.

A reprimir, se ha escrito, y vuelan en sus motitos biónicas y lustradas.

Cuentan el cuento de la buena pipa, mientras disparan a matar. Malos.

Malísimos de toda maldad. Nos dan de comer

ensalada de glifosato y a beber agua cara.

Por suerte, tenemos a Noemí, la florista de la esquina,

candidata a diputada por nuestro partido vecinal que, por cierto,

no come vidrio y seguirá animándonos en la lucha mansa

por arrebatarles el veneno y cambiarlo por atardeceres. Sí, lo sé, reventamos

de romanticismo, pero qué le vamos a hacer, somos felices así

y el terapeuta nos dijo que, si nos hace bien, entonces, adelante.

Cuando machaquen nuestras bocas, cantaremos

para denunciar sus trampas en lenguaje de señas.

Cuando arrastren nuestro cuerpo, recogeremos los frutos

de las luchas ancestrales en la tierra, en el aire y las ideas,

para resucitar a carcajadas en el pueblo y cada historia de fusilamiento.

Cuando al fin nos arranquen los ojos a fuerza de programas de tv animados por fantasmas y titulares de diarios en el idioma del espanto,

entonces, veremos la verdad, la que siempre llevamos dentro.

Al atardecer del anteúltimo día, pasaremos factura,

con intereses incluidos, por toda una vida sin tener precio.

 

ME VIENEN A CONVIDAR A ARREPENTIRME… A QUE NO PIERDA… A INDEFINIRME…

FUERTE REPRESIÓN A PROTESTA

CONTRA EL HAMBRE EN ARGENTINA”

La policía de la ciudad de Buenos Aires detuvo a cuatro manifestantes  

mientras usó gases lacrimógenos en una jornada

que derivó en una fuerte represión policial 

en contra de la protesta contra el hambre en el país.”

(Telesur, 11/09/19)

Que no nos llamemos compañeros es condición del patrón

para seguir vistiendo el overol y permitirnos manos a la obra.

Que apuremos el resultado del producto y sus ganancias

nos aconseja con sonrisa tierna sin perder tiempo en quejas, conquistas,

paritarias miserables y otras minucias.

Que abandonemos la preocupación por el sufrimiento ajeno, está fuera de moda,

no va con el estilo moderno y hay que reconvertirse.

Sólo para despuntar el vicio, el club de los buitres flexibiliza leyes,

que es como torcer derechos, mientras nosotros,

por lo mismo, enderezamos torceduras. Algo así como alentar

un contagio masivo de igualdad

con dulce de fraternidad y libertad para que se pueda digerir.

¡Uf, qué tiempos aquellos, éramos tan humanos! ¡Vamos a volver!

agarrar luna

 

CAMINANDO FUI LO QUE FUI… YO ME MUERO COMO VIVÍ

El que quiere arañar la luna, se arañará el corazón.”

Federico García Lorca, “El maleficio de la mariposa”

Hay obediencias decadencia. Hay obedientes tristísimos.

Hay obedecedores de miedo que hacen moralistas vacíos.

Pero están los obedientes del aire en sus vuelos, los respetuosos del disidente

y del sí mismo, los de la desobediencia debida que honra lo bello y la otredad.

Yo soy de los que cumplen la promesa a su promesa,

esa de no vender el alma a ningún monumento

y gozar la existencia para ver qué se llega a ser.

Si la policía me pide documentos en el andén,

llevo huellas de mis zapatos en cuadernos de poemas,

adentro de la bolsita con el mate y un pastelito de membrillo. En la averiguación

de antecedentes, encontrarán canciones de protesta llenas de peligro,

un par de amarguras contagiosas, aquel éxtasis en el desastre

y besos robados en los jardines de Villa Urquiza. Todo tan común y de poca monta

como el botín desabrido de los que viven de birlarle algún centavo

a los sueños imposibles, porque los posibles son invivibles.

Las huellas del camino a contramano dejan claro de qué calaña somos,

rebeldes encimas de frutos alucinantes,

quemadores de goma en los piquetes a los mercachifles que discursean

sobre la mano invisible del mercado,

abrazadores con alma y vida a los callejeros del arte

de puro agradecidos que somos nomás.

Y ahora que vuelve por fin la primavera

florecerá la utopía que hemos podado durante el terrible invierno.

Flores de necios para propios y extraños,

para todos y todas,

fin de los agrietados, nunca de la grieta,

Porque donde nos jugamos la vida nos jugamos la muerte,

sostenemos la verdad o su bandera… o su mástil.

Sosteniéndonos.

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EL TREN DEL SILENCIO

La decisión: sobre el film “EL Guasón”

Por Pablo Arahuete

LEVÁNTATE Y RÍE

joker publicidad humanaHay quien elige estar cuerdo y quienes eligen etiquetar a otros como locos. Pero decidir sobre la locura, en definitiva, es un acto de extrema libertad muy peligroso, transgresor y tan impredecible como una carcajada en medio de un viaje en silencio. La transgresión es el arma oculta del humor, el basamento de la comedia y, finalmente, el néctar del comediante, quien se vale de su catarsis compartida para reducir al otro ante una generalidad. Y, así, mediante la retórica y la narcotización de las palabras, destruye sistemáticamente su individualidad.

UN BUFÓN ENTRE HOMBRES SERIOS

joker stan upLa regla no escrita del Stand up es elegir entre el público a aquel que mejor represente todo aquello que nos provoca rechazo, elegir también el camuflaje ideal en el discurso con remate de chistes, inflexiones de la voz o hasta imitaciones. En realidad, es ese reflejo distorsionado que genera cualquier convencionalismo o automatización de una sociedad. Preguntarse entonces por la locura implica, entre otras cosas, preguntarse por aquello que nos causa gracia, o por las cosas que nos entristecen, violentan o conmueven cuando el hecho se puede observar desde otro lugar y con compromiso objetivo. Si eso viene acompañado de una condición de enfermedad mental, un hombre que no puede controlar el acto de reírse -síntoma de la vulnerabilidad ante la mirada escrutadora de su entorno o, al menos, una versión algo libre y antojadiza de lo que se conoce como “Síndrome de Tourette”-, el cóctel de la elección y su contracara -la decisión- resultan una gota de aire necesaria ante la asfixia social. Así lo anticipa el prólogo de una película como “Guasón” (ganadora del León de Plata, en el último Festival de Venecia). Sí, el guasón, el otrora archienemigo de Batman, aquel millonario enajenado de la capa y con licencia para matar; aquel que se debatía frente al payaso asesino, agente del caos, en Ciudad Gótica; el mismo que, bajo la mirada menos pulcra de los comics y sumamente lavado por la frivolidad de una serie de los 60 y algunas películas de cine olvidables, con diferentes caracterizaciones, constituye la constelación de este personaje complejo, torturado y completamente anti sistema.

LA RISA QUE DUELE

joker de nochePublicidad humana por las calles de una ciudad sucia, atestada de ratas gigantes, como anuncian noticieros en la tele. La gente es indiferente al caminar, el cartel humano no los conmueve. Y Arthur Fleck, que no es freak, trata de ganarse el mango, porque la sartén cada vez es más angosta y quema. También la risa quema la entraña de un cuerpo flagelado por la indiferencia, un cuerpo casi raquítico, capaz de soportar hasta el aire que también lastima.

De repente, una persecución de cuatro contra uno por esas calles. ¿Dónde están las ratas? Adentro, escondidas en el submundo de la marginalidad o, afuera, detrás de Arthur y toda su armadura de piel y hueso. Cualquier ciudad es la ciudad sucia, la urbe enferma que cohabita con Arthur, con su risa que quema y con su locura.

El personaje encarnado por un brillante Joaquín Phoenix se llama Arthur, pero no tiene nada de Arturo ni de la impronta de héroe, sino todo lo contrario: es el hazmerreir de su entorno, el que recibe los golpes de los intolerantes y, además, el producto de una sociedad enferma, como la gótica, a la que verá un renacer, cuando en el futuro aparezca El Caballero de la Noche. Arturo vive con su madre en un hediondo departamento y depende de la asistencia de un Estado para la medicación que atempera cada ataque de risa. También depende de un trabajo, donde alquila su cuerpo de payaso a cambio de publicidad humana o eventos en hospitales.

La salida a su locura es el sueño de ser invitado a un talk show para regalar su rutina a la audiencia de un conocido anfitrión, interpretado nada menos que por Robert De Niro, quien abandonó su Travis de “Taxi Driver”, para acomodarse a la lógica del Uber hollywoodense y así seguir vivo y coleando, con papeles que no aportan nada a su carrera.

FLECHADAS DESDE EL CARCAJ

joker en la escaleraSin embargo, lo que más perturba de Guasón no tiene vinculación con el universo de Ciudad Gótica, ni con Batman ni con el manicomio de Arkan, porque no necesita de ese salvoconducto de la fantasía para someterse a la propia mirada sobre la locura, cuando emerge de una sociedad enferma.

Tradicionalmente, era la misión del bufón soportar todo tipo de humillación: del rey o de sus allegados. El bufón era el distinto, el feo, el enano, el incompleto a la mirada del trono. El bufón y el poder eran lo mismo porque, desde su acto y parodia, el bufón generaba la risa en el poderoso. ¿De qué se reía el poderoso? De su propia parodia, del desprecio que no veía en la humillación del otro. En ese sentido es donde el bufón tomaba las riendas de la decisión y el Guasón lo repite en su acto mayúsculo de levantarse y reír, a pesar de los golpes. Sí, ríe frente a todos y nunca se muestra derrotado como loco o como enfermo. Por eso, el Guasón no puede reír sin que duela, sin que asfixie, porque no entiende a la risa sino que la padece. Algo tan cerca de cada uno, que asusta como carcajada en medio de un viaje en el tren del silencio.




BITÁCORA DE UNA FOTÓGRAFA – Toma II

La decisión: sobre el encuentro con Pedro Saborido

Por Ana Blayer

 

CON SABOR A SABORIDO

Fue una mañana fresca y lluviosa para ser primavera. En poco más de una hora, el colectivo me acercó al barrio de Belgrano. La estación, el continuo paso de los trenes y el kiosco de diarios y revistas enmarcaban al bar donde se le dio cita al entrevistado.

Unos minutos pasadas las 9:00, con gorra, lentes para sol modelo “Lennon” y vestimenta informal, entró al bar, mientras hablaba por su celular. Se acercó sin haber llegado hasta la mesa donde estábamos, con una seña digitó que “allí no”, que nos corriéramos hacia otra mesa, indicada con otra seña. A la par que no desistía de su comunicación por telefonía móvil, el mozo le preguntó, ¿lo de siempre, Pedro?

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Después de ese nómade instante y de los saludos, los cinco nos sentamos alrededor de la mesa con grabador y papeles.

CÁMARA, ACCIÓN

A pocos minutos de comenzada la nota la charla se fue desacartonando, por el ágil paso de una pregunta a otra. Brevísimos silencios precedieron a algunas respuestas. Lo gestual detrás del objetivo se me hizo evidente cuando Isa, una compañera anartista, le preguntó acerca del feminismo. Obviamente, otra vez silencio, seguido de un tono rotundo desde su voz: “no, ya de eso no hablo. En primer lugar porque yo no soy mujer y, en segundo, cuando en una charla hace tiempo hablé, ligué tres cachetazos. Ahí me dije que ese tema no era para mí.”

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IMAGEN SABORIZADA

Antes de la fotografía, fugazmente, hice “rayos X”: observé su postura corporal, estimé su edad, vi su imagen, me detuve en sus manos y en el lenguaje de su mirada. Detrás del visor, advertí que no era yo la que tenía el filtro colocado en mi cámara, sino él que lo llevaba montado sobre su olfato: el verde cristal de sus lentes “lennonianos”, fija, le debe permitir ver sucesivas tonalidades. Por su parte, el sabor fue de tono visual: flasheé que era ideal el verde para su delicado -digo, dedicado- oficio profesional y me atreví a pensar que ese matiz seguramente aporta al momento de abordar la escritura.

PREPARADOS, LISTOS,YA

La cosa se puso interesante, al momento de decidir disparar. El click de la toma es decisivo y se juega en milésimas de segundo. Es el ahora o nunca, porque, sin filtro, el disparo dio, preciso, justo cuando Pedro bañó la medialuna dentro de la taza con café con leche.

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Del fútbol al peronismo, de José León Suarez a Iruya, de risas y complicidades, de Darwin a Rosas transcurrió la mañana. La filosofía y frases “cuasi” célebres – atribuidas a personajes célebres pero apócrifas- fueron festejadas y sorprendieron a los entrevistadores.

La foto grupal puso cierre a la nota de Pedro Saborido. Pero, momento, una cosa fue lo que vi al sacarla y otra la que me encontré, cuando bajé las fotos a la computadora. En ese después, esta mirada aguda, al acecho, de ojos bien abiertos, casi peligrosos, sospechosos. ¡Ay, este Saborido!

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Después, como quien no quiere la cosa, saludó uno a un(e) y, con el CD de los “Mano a Mano”, se fue silbando bajito.

 

 

 




NO CHEQUEADO.COM

La decisión: sobre otros aspectos de la vida en el pueblo de Salliqueló

Por Cecilia Miano

 

PUEBLO DE PUEBLOS

ARCOHablar de mi pueblo es casi una obviedad para mí. Pero, en cada anécdota, descubro que las decisiones en Salliqueló se basan en principios que rigen, en forma estricta, solo por estos pagos.

Hace unos días fuimos noticia en los medios nacionales. La nueva contaba que, en Salliqueló, se puede dormir con la puerta sin llave y dejar la bici en la vereda sin que nadie la robe. Eso es así, aunque no tanto como hace unos años, porque todo cambia, el pueblo crece un poco y hay que andar con más cuidado.

Las celebraciones y los encuentros para festejar son algo habitual, como en todos los poblados, tengan pocos o muchos habitantes. Por acá, las calles de tierra abundan. Imagínese, lector, que a cuatro o cinco cuadras de la plaza ya no hay asfalto. La tierra arenosa y densa se remueve con el paso de los autos, de las motos, de los caballos y de otros medios de transporte, habituales en el pueblo. Hasta tractores es usual ver circular, aunque estén prohibidos por la reglamentación municipal. Como en tanto lugares, siempre algunas cosas se escabullen de la ley.

El paisaje se puebla de casas, distintas pero iguales. Las manzanas se completan con terrenos baldíos, aún sin esperanza de habitantes.

Por otra parte, es fácil ubicarse en Salliqueló. Las referencias siempre son “enfrente de la casa de”, “contiguo al mercado de”. Todo queda cerca, es sencillo. Aunque, para un nuevo vecino, se vuelva complicado indicar una dirección. En Salliqueló casi nadie conoce el nombre de las calles.

 

CUMPLEAÑOS, HOY MÁXIMO

GUIRNALDAEl sábado por la mañana, en el mes de marzo, Máximo festeja su cumple número cinco. Los preparativos se arrastran desde la semana pasada, la torta se hincha en el horno con aroma a vainilla, los globos esperan su destino en una bolsa desapercibida, los banderines y la pelota de fútbol están dispuestos para la diversión.

Todo se organizara de a poco hasta el sábado a las nueve. La mamá de Máximo se levanta, ya un poco apurada para que todo esté ordenado, brillante de colores, rebosante de comida. Así, los invitados -en su mayoría, de cinco años- podrán disfrutar de la celebración.

 

MÁXIMO FESTEJO

VÍAS DE TRESNLa casa de Máximo está casi en el borde del pueblo. Se puede ver el campo en la esquina, donde pasa la calle de circunvalación, ancha y arenosa, con alambrado para dividir el pueblo del campo. El horizonte se hace cercano y los pastizales decoran el suelo para dar ese color amarillento, tan áspero en invierno.

En el portón del garaje, por lo general, se estila poner globos para indicar que -en esa casa, en ese momento- se festeja un cumpleaños. Es un código salliquelense, para que todos los que pasen por la calle sepan en qué andamos ese día.

El código es más amplio, claro. Por ejemplo: las persianas cerradas indican que no hay nadie. El secador de piso en la puerta del costado de la casa avisa que vino tu amiga y no te encontró. Saludar con la mano cuando vas en el auto y te cruzas con otro auto indica que conoces mucho a la persona. En cambio, saludar con la cabeza, es menos personal, es solo para cumplir con la regla del saludo. ¡Imagínense cuando vamos del pueblo a CABA!…

En el año 1978 fui a CABA con mis abuelos, paramos en Caballito, en el departamento de una prima de mi abuela. Ella salía a la calle y saludaba a todos los transeúntes, con paciencia, con respeto, nadie decía nada, como si la loca del pueblo hablara sola. Yo, que era chica y caminaba unos cuantos centímetros debajo de ella, ya armaba el paisaje de la ciudad: hay mucha gente y acá no se saluda.

 

BUSCONAS

SALLIOtras mañas que encontramos en el pueblo son mirar cómo limpia la vereda la dueña de la casa: ese simple detalle provoca interpretaciones varias. Si la limpias mucho, es que sos histérica y te falta algo. Si tenés los yuyos crecidos, sos una atorranta que anda en otras cosas, en lugar de hacer lo importante -sacar los yuyos-. Nunca o casi nunca se piensa bien en el pueblo. Y, obvio, el detalle de escribir acerca de esta situación solo en relación a las mujeres es porque los hombres de la casa no limpian por estos pagos.

Y hay más: no pasees mucho en el auto sola porque andas buscando -léase, buscás un hombre, porque los hombres no pasean, solo las mujeres lo hacen-. Sociedad machista, dirán los lectores: sí, algunos resabios quedan, fuertes y casi imperceptibles para la mayoría de los salliquelenses. No quiero decir con esto que no tengamos modernidad, pero lo nuevo convive con marcas indelebles que, en algunos casos, son imperceptibles para nosotros.

 

EL NUEVO

REGALOCuando alguien llega a Salliqueló, algo en el aire o en los árboles -tal vez en los pobladores- hace que todos se sientan muy bien. Las miradas enmarcan la complicidad de la aceptación y dan inicio a la bienvenida.

Máximo invita a todos los compañeros del jardín a su cumpleaños. Son conocidos de siempre, desde la panza de la mamá. Está todo listo: globos en puerta, pantalón nuevo, regalo de la abuela, el perfume después del baño y el pelo liso esperan a los invitados.

El papá de Máximo se dedica a las hamburguesas. La mamá, a todo lo demás. Las abuelas, las tías y las amigas de la mamá circulan con decisión por la casa. En el patio, la mesa vestida con mantel de River Plate aletea con entusiasmo, en espera del festejo.

En eso, un niño entra. No, no es cara conocida para nadie. Entra con cierta vergüenza, su altura lo delata y encuentra en las miradas exploratorias una incomodidad que se mitiga con sonrisas de los adultos. Todos piensan sin decirlo, “es el nuevo…”

La mamá lo ha advertido y piensa: ¡cuánto más alto es que los demás! Pero su pensamiento se desvía rápido, no hay tiempo de pavadas y lo invita a reunirse con el cumpleañero, quien parece no conocerlo. Maxi tampoco da cuenta de haberlo visto antes. Sin embargo, como somos todos muy educados en el pueblo, el recibimiento fue rápido, con ganas agarradas de los pelos y la alegría entre dientes enredados en confusión. El niño le entrega con desconfianza el regalo a Maxi, quien lo abre con la mirada puesta en ese nuevo rostro. Nadie pregunta. Cuando el papel del regalo descubre un diario lleno de flores de color rosado, la mamá de Maxi lo mira y su mirada lo induce a “hacer lo que se debe”. Maxi cumple, pero el agradecimiento se torna soplido. Después, salen a jugar.

Minutos más tarde, el “nuevo” llora sin sonido, en un rincón del patio. La hamburguesa llega para calmar la angustia. Las lágrimas se mezclan con la mayonesa y el gusto amargo de la situación. Un ratito más y el “nuevo” no está en el patio, el papá de Maxi lo busca con tranquilidad, como quien juega a las escondidas. Ha pensado en muchas cosas: en la adaptación a un grupo de amigos, en el pueblo, en el jardín de infantes, hasta ha hecho tiempo de recordar algo de su historia, cuando vino de Mendoza y cuánto le costó adaptarse a la llanura llena de polvo. Todo tiene solución, se dice.

El papá de Maxi encuentra al “nuevo” sentado en el pilar, a la entrada de la casa, casi sin hamburguesa y con más lágrimas en los cachetes. Cuando se acerca para acompañarlo al patio, el nuevo balbucea algo que, en el primer momento, el adulto no puede comprender. Después, no puede creer la confusión.

 

CAMINO DE VUELTA

PLAZALa moto salió en medio de una humareda gris. El casco del papá de Maxi ahora está en la cabeza del nuevo. La esquina esconde el destino final: unas cuadras más adelante, una casa de color marrón claro, con plantas pequeñas y adorno en la puerta se presenta ante ellos. El nuevo se ilumina con sonrisa incluida. El cumpleaños de Florencia está adornado con flamencos de color rosa chicle. La mamá de la nena recibe con un abrazo a Juan, quien no puede hablar de la emoción. El papá de Maxi toma la palabra y cuenta que, mientras festejaban el cumple de su hijo, llegó este niño y todos creyeron que era el compañero nuevo de Maxi. Nadie reparó en que los niños no lo reconocían, pero lo adjudicaron a la emoción del festejo. Tampoco hubo escándalo ante “el supuesto regalo de nena”. Por fin, cuando Juan pudo dar su versión, advirtieron el error. Todos corrieron en la casa de Maxi. La abuela planchó con la mano un papel de regalo y volvió a envolver el diario. El moño salió de otro regalo y así emprendieron el viaje al verdadero destino de Juan, la casa de Florencia. Sí, se había equivocado de cumpleaños.

Nota: en Salliqueló una abuela puede equivocarse de casa al llevar a un niño al festejo de un cumpleaños. Lo que suelen hacer los adultos es dejar al niño bajar solo del auto que lo trasladó hasta el sitio indicado. La garantía de estar en el lugar correcto es el cartel de la puerta que indica el festejo. Acá nos conocemos todos. Por supuesto, como en todas partes, a veces suceden dos cumples a la vez. No hay problema: si dejaste al crío en casa incorrecta, con la ayuda de lágrimas y moto, con un regalo envuelto, abierto y vuelto a envolver, la criatura será reubicada en su destino. Todo sucede así y a nadie se le ocurre hacer una denuncia policial en el medio. Buchones, no.

Pueblo intenso en muchas cosas, pueblo apacible en la mayoría de su andar.

MAPA DE SALLIQUELÓ