CACHETAZO A LA OBEDIENCIA

La lucha: sobre personas falsamente tiernas

Por Milena Penstop

GUARDA CON LAS FRASES HECHAS

mile1Ponele que, a fin de año, recibí un mail que dice:

Queridos: fue hermoso compartir este tiempo con ustedes. Lo más importante es crecer como personas, valorar y valorarse. Lo más importante es hablar desde el corazón, no desde el ego. Compartir es lo que nos hace sentir vivos y, por sobre todas las cosas, respetarnos. Les quiero mucho chiques.”

De no conocer el contexto en el que fue mandado este mail, uno pensaría dos cosas: una, que se trata de una persona afectuosa, que quiere dar un cierre cortés a alguna actividad. Otra, que se trata de una persona que habla con palabras abstractas y universales, para cumplir con una formalidad y punto. Porque, pensemos en estas frases, son tan de tarjetas de cumpleaños, tan de marketing. Su contenido es tan difuso, que puede valer para cualquier experiencia. Así, no es fácil distinguir si viene de una docente o de una funcionaria pública.

Por empezar, no todo el mundo está de acuerdo en qué significa compartir. Más complicada aun es la frase “crecer como persona”. Para algunos, crecer como persona es mantener a toda costa su trabajo, independientemente de lo que aporten a otres. Sin embargo, ciertos individuos piensan que, más allá de lo que obtengan o no, crecer como persona es cambiar y conocer de forma singular, aunque sea, a un grupito de buenos cómplices.

Vamos, entonces, a poner en contexto estas palabras.

PONELE MUCHO MANIQUÍ

Antonin Artaud
Antonin Artaud

Desde hace cinco años, hago teatro en una escuela de formación actoral bastante reconocida. Ahí conocí a mi grupo de mejores amigos, con quienes compartimos una mirada de la vida y del arte. Cada año nos tocó una profesora distinta con la que, poco a poco, fuimos aprendiendo distintas maneras de hacer teatro. Todo iba bien, hasta que el año pasado se juntaron dos grupos y se formó uno muy grande. Entiendo lo difícil que debe resultar, para una sola profesora, manejar un grupo de veinticinco adolescentes. Aunque también pienso: esta escuela, de nombre tan prestigioso, de algún modo tendría que haberlo podido resolver, ¿no? Pues bien, no se pudo. Lo que ocurrió, entonces, es muy bizarro. Terminamos por hacer una muestra en la que la mitad de los alumnos “actuaban” de maniquíes y bailaban como robots, ya que no había otros papeles para atribuirles. Ante esto, casi todo el grupo se planteó la idea de dejar el lugar, y varios decidieron abandonar el teatro en su totalidad. Pero mis amigos y yo decidimos darle una oportunidad más, no solo porque era la primera vez que nos pasaba, sino también por el cariño que le teníamos a la escuela.

Persistimos. Y pensamos que este año iba a ser el mejor de todos. No solo seríamos menos, sino que también empezaríamos a tratar temas más profundos, que nos interesaban a todos.

SACATE LA CARETA

Blek Le Rat
Blek Le Rat

Comenzamos, como siempre, con ejercicios de preparación. Esos ejercicios previos tenían el objetivo de ayudarnos a indagar y tener herramientas para encarar futuros personajes que interpretáramos. Hasta mitad de año, iba todo más o menos bien. Nuestra profesora parecía bastante comprensiva cuando teníamos algún problema personal, nos “apoyaba” e intentaba que diéramos lo mejor de nosotros. Pero su afecto era una simple máscara que ella utilizaba en nuestros momentos más débiles.

Al momento de empezar a preparar la muestra de fin de año, algunos alumnos mostramos ciertas diferencias con lo que para ella estaba perfecto. Y, ante la más mínima objeción, poco a poco, empezó a quitarse esa máscara y a revelar su verdadera cara. Ya nada era igual. Ella llegaba de malhumor a las clases, lo cual es entendible, ya que todos tenemos malos días. Pero lo que en realidad nos molestaba era que se descargara contra nosotros y contra nuestra manera de actuar. De golpe, comenzaba a señalar defectos que nunca antes había mencionado, en escenas muchas veces ensayadas. Pero, más que los defectos, nos preocupaba que no nos permitiera hacer ninguna objeción a su modo de dirigir. Por supuesto, tampoco podíamos aportar ninguna propuesta para las escenas. Ninguna propuesta que no coincidiera con su perfectísimo modo de ver. Además, con la aproximación de la muestra, empezó a exigirnos que nos juntáramos fuera del horario de la clase para ensayar, ya que ella no había llegado con los tiempos necesarios para dejarlo todo pulido. Las convocatorias eran así: “nos vemos mañana a las 17”. A las 11 del día convenido, cambiaba. “Vengan a las 13”. Se ve que la cortesía ya se había ido al cuerno. Y el respeto, que tanto ella reclamaba, cuando se trataba de cuidar nuestro tiempo, no corría.

Este maltrato y la presión que recibíamos nos llevaron a casi todos a dejar de ver la muestra como algo disfrutable. Sólo se había transformado en una obligación más a cumplir. Eso, sumado a la cantidad de cosas que tenía cada uno en su vida y el stress que nos genera a todos la etapa final de un año escolar, hizo que casi a muchos nos dejara de importar cómo actuábamos o si dábamos todo de nosotros como actores. Y, claro, ante ese desinterés de varios, llegaron las consecuencias. Recibimos palabras cortantes, fuimos tratados como idiotas y se nos amenazó con quitarnos parte de nuestros respectivos diálogos de la muestra.

TOMÁ

4d04d0219277bc1ebd6b11119d272422La supervisión del director de la prestigiosa escuela sucedió tres días antes de la muestra. Por supuesto, que aceptó sin consultarnos que todos los problemas de la obra eren culpa nuestra, como alegaba la profesora. Él mismo nos amenazó con sacarnos una de las dos funciones que haríamos.

Y, bueno, ya pueden imaginarse el final, ¿no? Hicimos las dos funciones. La obra fue lo que tenía que ser. Problemas con la articulación de los distintos textos de otros autores -esos que para la profe formaban un todo-. Problemas con nuestra voz y nuestros cuerpos. Problemas en las marcaciones de dirección. Problemas de conexión entre los distintos personajes. Claro, igual nos aplaudieron: eran nuestras familias y amigos. Pero todavía faltaba lo peor.

Sin embargo, antes de pasar a las devoluciones de la profe, un gusto me di. Ella insistía en que, en mi escena, debía abrazar a uno de mis compañeros. A mí se me había ocurrido que era más teatral recibirlo con un cachetazo porque había llegado tarde y, recién después, abrazarlo. Como quién dice, ¡casi me matas de un susto, pero menos mal que llegaste! Y, bueno, en la segunda función lo hice. Y la verdad, me siento muy orgullosa.

La devolución fue diferente para cada quien. Por supuesto, quienes no tuvieron ni una objeción con la profesora durante todo el año recibieron halagos. Los demás, un poco y un poco. La parte horrible fue cuando les empezó a echar en cara, a algunos compañeros que intentaron exponer qué no les había gustado del trabajo anual, cuánto los había apoyado en sus problemas personales. Digo yo, ¿qué otra debió haber hecho?, ¿por qué destacar como algo especial de ella como docente lo que cualquier ser humano debería hacer por otro? Por otra parte, haber tomado en cuenta las situaciones personales por las que pasábamos, ¿nos obliga a nosotros a aceptar todo su modo de ver el teatro? La devolución parecía casi una extorsión: yo te apoyé, no me critiques.

HACIA EL HORIZONTE

¿Tengo que aclarar quién escribió el mail con las palabras universales y abstractas con que empecé esta nota? ¿Tengo que decir quién nos mandó esas frases comodines para un montón de situaciones, esas frases que rellenan con adornos lo que las palabras de verdad no dicen?

No estamos contentos. Pero sabemos cómo sigue la lucha por lo que nos gusta. El arte es también desobediencia. Iremos a estudiar a donde nuestra desobediencia sea valorada como creación y ya no persistiremos en un espacio que no nos contiene. Tardamos en darnos cuenta de esta manipulación. Ahora vamos por lo nuevo

Banksy
Banksy




TÚNELES EN EL RELOJ

Anartista juvenil

Los exilios: sobre la conciencia del paso del tiempo

Por Milena Penstop

¿FIESTAS DE 15?

Antes cumplíamos 3 o 4 años, y ahora cumplimos 15. Parece una pavada, pero es un lío bárbaro. Cuando me encuentro con mis amigas del jardín y la primaria, aparte de las bromas de siempre, de los guiños cómplices, hay una nueva. La conciencia, de pronto, un poco tristona, de que el tiempo pasó. Yo siempre vi en el reloj cómo transcurrían las horas. Pero eso no explica nada. Esto es una sensación de ya no estar en el mismo cuerpo de antes. Y esto no me pasa solo a mí, como en un espejo, lo veo en ellas. Que el vestido, que el salón, que yo prefiero un viaje, que a mí esas cosas no me van, que las mesas, las soledades, el miedo a no pasarla bien, a desencontrarnos alguna vez. Las charlas cambiaron. Hay temas nuevos, palabras nuevas, problemas nuevos. ¿Y qué es eso que permanece, a pesar de todo, aunque no igual que antes? No sé cómo se llama “eso”. Pero sucede entre discusiones sobre feminismo, el gato que nos gobierna y chistes en verdad tontos con los que nos reímos, a pesar de cualquier desgracia. Es como un pasillo, un túnel que, aunque no nos veamos muy seguido, nos conecta.

Vladimir Kush
Vladimir Kush

PEQUEÑOS DELITOS

Cuenta mi mamá que, cuanodo yo era bebita, ella daba clases en el living y mi abuela, después de su trabajo, venía a cuidarme. Se quedaba conmigo en una habitación, entre mamaderas y llantos. Ni bien mi mamá empezaba a dar clases, yo comenzaba a berrear. La abuela, también según cuenta mi mamá, se iba agotada en colectivo. Pero contenta de haber cumplido su papel abuelil. Después, en esos raros túneles que van de ahora al pasado, recuerdo como fotos. La abuela ya había pasado por una par de operaciones. Igual y solo para darme el gusto, salía al patio de mi casa y, con la poca fuerza que tenía, se quedaba un interminable tiempo, dale pasarme una pelota con el brazo que mejor le funcionaba y recibir mis pelotazos implacables. Por qué será que recuerdo esa escena como un momento tan feliz. Debe ser porque en ese juego yo sentía que no estaba sola, que una familia no consiste en visitas de compromisos o llamaditos truchos de feliz cumpleaños, sino en usar la única parte del cuerpo que está en condiciones para hacerle sentir al otro que lo querés.

También, a veces el cariño se demuestra en un robo. Una y otra vez yo corría hacia la heladera de mi abuela a robarle el queso rallado de su compoterita mágica. No era que en la heladera de mi casa no hubiera queso rallado. La abuela vivía delante de nosotros. Y correr por ese pasillo, encontrar el momento donde ella no estuviera y lograr hacerme con el botín era una travesura consentida por todos, donde me sentía abrazada.

El tiempo pasó. Otra vez no lo entiendo en el número que señalan los años, sino cuando la veo a mi abuela en una silla de ruedas. Todavía se emociona cada vez que me ve. Especialmente, si le llevo sándwiches de miga. Mamá dice que, a veces, no recuerda nada, pero siempre pregunta, ¿Y Milena cómo está?, ¿tiene novio? Está obsesionada con ese tema. Mamá dice que es porque, para su generación, el marido era una cuestión que había que resolver. Un problema urgente. La que se quedaba sola se iba a la B. Ay, abuela, novio, no, novio, no.

Lo cierto es que la abuela ya no puede levantarse a jugar conmigo a la pelota, ni caminar por el largo pasillo para impedirme que me lleve tan fácilmente su queso rallado. Tampoco puede hacerme el pastel de papas ni las milanesas. Y ahora me doy cuenta: esos momentos que en la infancia parecían poder repetirse para siempre, ya no volverán a darse.

QUIERO ATRAVESAR EL TIEMPO CON DOCUMENTO

Stefano Popovski
Stefano Popovski

Y un día sucedió. La verdad es que toda la infancia fui un poco vaga para leer. Me encantaban los libros. Mirarlos, que me los leyeran. Tal vez porque veía a mi madre y a mi padre tan interesados en que yo leyera, que no leía. De hecho, en quinto grado, ya me picó un poco el bichito de la lectura. Y me llevaba un libro para el recreo de música, donde me acompañaba mi niñera, Quimey. Eso sí, le decía a Quimey: voy a leer ahora, pero vos no le cuentes a mi mamá, ¿eh? En esas pausas comenzó un camino de ida. Primero fueron los comics. Claro, tanto dibujo, me los leía rápido. Después, en 6to y 7mo grado, hubo una etapa en que solo leía lo que me exigía la escuela. Tampoco exigía demasiado, vamos a decirlo. De a poco, comencé a leer unos libros un poquito más largos, hasta a llegar a completar el primer tomo de Harry Potter. Y el segundo. Y el tercero. Y el cuarto. Y entonces llegó el quinto. Tiene 899 páginas. El placer ahí era doble: leer y poder terminármelo. Si me lo terminaba, ya tendría documento de lectora. Y me lo terminé. Y el sexto y el séptimo también. Concluyamos, estoy lista. Les di el gusto a mis viejos. El último cumpleaños, ¿saben qué pedí? Un ebook. Listo, ganamos todos.

EL MISTERIO

Y otra vez. Cumplíamos 3 o 4 y ahora cumplimos 15. Cualquier bobo, si le preguntás cómo es que pasa el tiempo, te dice: para adelante, tonta. Peor el bobo es él. El tiempo se mueve en muchas direcciones. Si él no se da cuenta, que se tome otro colectivo. Hay túneles hacia el pasado. Y hacia el futuro. Cuestión de atreverse nomás

mile2, HenriqueoliveriraWoodCave-ProcessComp
Henrique Oliverira Wood Cave




HUÉRFANOS TEMPORARIOS, NUNCA VENCIDOS

La orfandad: Sobre la saga “Harry Potter” de J. K. Rowling.

Por Milena Penstop

 

UNA LECHUZA INSISTENTE

Voy a hablarles de la historia de Harry Potter. Él, al igual que sus padres, era un mago, aunque lo supo recién a los once años. ¿Cómo es que tardó tanto tiempo? Bueno, resulta que la infancia de Harry no fue nada fácil. Para empezar, cuando él tenía un año, Voldemort, uno de los magos más poderosos y tenebrosos de la historia, mató a sus padres la noche de Halloween de 1981. Para seguir, Harry quedó bajo la tutela de sus tíos, quienes odiaban la magia y todo lo relacionado con ella, hasta el punto de odiar a Harry. Así que creció en a puro desprecio, en todo momento y en todo lugar. Trataba de tener amigos pero su primo, un chico de contextura muy grande, amenazaba a cualquiera que se le acercara, para lograr hacerle la vida imposible. Aunque Harry se fe acostumbrando a estar solo, siempre sentía un poco de tristeza al pensar en cómo habría sido su vida con una familia real, con padres que lo quisieran, amigos, e incluso hermanos.

Asesinato de la madre de Harry.
Asesinato de la madre de Harry.

Un día Harry recibió una carta de patitas de una lechuza. Harry no sabía que él era hijo de magos, pero en Hogwarts –la escuela de magia- sí sabían que él era heredero de magos. La carta informaba que el “descendiente” había sido aceptado en esa escuela. Cuando sus tíos vieron esa carta se la sacaron sin darle explicaciones y la destrozaron. Pero ni la carta ni la lechuza se amedrentaron. Los días posteriores, las cartas comenzaron a llegar en cantidad. Nadie se quedaba inmóvil en Hogwarts cuando una notificación de ingreso a la escuela no recibía respuesta. Luego de muchos intentos por deshacerse de las cartas, sus tíos agravaron la situación. Los llevaron a él y a su primo a un lugar lejano de donde vivían. ¡A ver si la distancia y el tiempo cansaban a la lechucita insistente!

 

ESTA NOCHE TE HACÉS HÉROE

La noche en que llegaron a la casa, en una isla donde los tíos dejaron a Harry y a su primo, un semi-gigante llamado Hagrid entró a la fuerza, a grito pelado que reclamaba por Harry. Hagrid le devolvió a nuestro huérfano la historia de sus verdaderos orígenes: ese era el relato que contenía la carta tan perseguida por sus “parientes”. Así se entero cómo habían muerto sus padres y también que él mismo era un mago.

Harry su familia, un deseo.
Harry, su familia, un deseo.

Desde ese día Harry fue adentrándose cada vez más en el mundo de la magia, hizo muchos amigos y aprendió muchos trucos hasta que, en su último año en la escuela de magia, partió en un viaje con sus dos mejores amigos para vencer al asesino de sus padres, de su padrino, del director Dumbledore -quien siempre lo había ayudado- y también el responsable de la muerte de muchas de las personas por las que Harry sentía tenía mucho cariño. A pesar de no haber crecido de la mejor manera, Harry, libre de resentimientos, terminó convirtiéndose en el héroe del mundo mágico.

 

CINDERELLA POTTER

Como dije antes, Harry no llevó una vida muy buena los once primeros años. Pero al recuperar su historia, también se hizo con unos cuántos manguitos, al descubrir que sus padres le habían dejado una herencia considerablemente grande. ¿Por qué cosa curiosa necesitó la autora de este libro hacer que su héroe viniera de la clase alta? ¡Vaya uno a saber! Lo cierto es que la magia sacó a Harry de la miseria de una vida llena de mentiras y secretos. Y la herencia lo sacó de cualquier posible miseria material. Por eso la historia de Harry me recuerda el caso de “La Cenicienta”, quien perdió a sus padres cuando era chica y fue obligada a vivir con su madrastra y hermanastras, despreciadoras profesionales, que odiaban a Cenicienta por su gran belleza. Ahora, claro, en el caso de Harry dijimos que podía hacer magia. Bueno, la Cenicienta no podía hacer magia pero, gracias a su hada madrina, pudo asistir al baile con un gran aspecto -aparte de su belleza natural-, conquistar al príncipe, casarse con él y terminar siendo una mujer rica y apoderada.

Mirá vos lo similares que pueden ser algunas historias de ficción donde se toca el tema de la orfandad. Tampoco quiere decir que estas historias sean malas, de hecho, a mí me encanta Harry Potter, y la Cenicienta fue una película que vi mucho de chica. Solo digo que, en historias muy conocidas por gente de todas las edades, se resuelven situaciones muy graves -como las que atraviesa un huérfano- de maneras maravillosas. Lamentablemente, no sucede lo mismo  en la realidad. Ni hablar de que no podemos resolver nada con magia, porque la lechucita no nos ha elegido para hacernos llegar la carta. Pero, aparte de la imposibilidad de resolver la vida con trucos, los huérfanos de este mundo, en general, no son herederos de fortunas. Con suerte, con mucha suerte, pueden llegar a tener una familia que los quiera y los eduque. La orfandad debe ser una soledad horrible pero, como en todo, no es lo mismo quedar huérfano pobre que quedar huérfano rico.

 

HUÉRFANOS CARA Y CECA

Ahora, bien. Harry no es el único huérfano de la saga Harry Potter. El otro es el mismísimo Voldemort. Antes de auto-llamarse ”Lord Voldemort”, el malvado se hacía llamar como lo había nombrado su madre en honor a su padre, Tom Ryddle.

Voldemort y Harry adolescentes.
Voldemort y Harry adolescentes.

Tom fue concebido por efecto de una poción de amor que  su madre había dado a su padre. Él creía que, por eso no tenía la capacidad de amar. Abandono por su padre incluso antes de su nacimiento y muerta su madre, al poco tiempo de haber llegado a este mundo por la depresión que le causó el abandono de su marido, Voldemort creció en un orfanato. A ese orfanato no llegó ninguna lechucita. Sí llegó, quien en ese momento era profesor de Hogwarts, Albus Dumbledore. Igual que a Harry, a Voldemort le llegó el momento de conocer su destino: también él era un mago. Desde que lo supo, no pudo más que pensar en tomar venganza. Con un conocimiento ya muy avanzado de las artes oscuras, dividió su alma en seis para así ser inmortal. Con el transcurso del tiempo, adquirió más y más poder hasta convertirse en uno de los magos más poderosos y temibles de la historia. Mientras esto ocurría, reunió un ejército a cuyos miembros hacía llamar mortífagos. Los mortífagos lo seguían en su tarea de “limpiar” el mundo mágico. Es decir: lograr que sólo hubiera magos de “sangre pura”. Voldemort estaba obsesionado con la pureza de la sangre: sólo quería magos que  descendieran de varias generaciones de familias en las que solo había magos. Si algo detestaba era a los magos hijos de muggles -gente sin magia o sangres sucias para ellos-, a los magos “mestizos” -uno de sus padres es muggle y el otro es mago- y también a los “traidores a la sangre”, a quienes les daba igual su tipo de sangre y se juntaban con cualquiera. En el caso de los padres de Harry, su padre era un “traidor a la sangre”, y su madre era una “sangre sucia, hija de muggles”, por lo que estaban en la lista negra que tenía Voldemort: había que matarlos. Sangre pura, como querían los nazis, por eso mataban a los judíos, a los gitanos, a los homosexuales. Por eso mataron a toda la familia de mi abuelo y de mi abuela patena.

Y como la traición no falta nunca en las historias de poder, a pesar de  toda la protección con que se intentó cubrir a los padres de Harry, un “amigo” los entregó. El 31 de octubre de 1981 los padres de Harry murieron a manos de Voldemort y dejaron así huérfano a un niño de un año.

 

VOLDEMORTS AUTÓCTONOS

Una última cosita: como dije antes, la reacción de Voldemort, al hecho de haber sido abandonado y a su orfandad, fue comenzar a hacer mierda el mundo, algo que pasa acá en Argentina con el presidente Mauricio Macri. La diferencia entre ellos es que Macri no fue huérfano, creció con muchos lujos, e igualmente está haciendo mierda este país al quitarnos derechos, bienestar y la ilusión de seguir en el camino de conquistar una mejor vida para todos. Ahora tenemos que ocuparnos de ver cómo volver a conseguir lo que ya teníamos, lo que él deshizo en tan poco tiempo, sólo para favorecer a la clase más alta. Nos dejó huérfanos de muchas conquistas, pero no resentidos, pero no vencidos. A Voldemort lo derrotó Harry, el héroe del mundo mágico, pero acá los héroes debemos ser nosotros y no a esperar que venga alguien más a hacerlo.

No dejemos que haya más Voldemorts en este mundo.

Luchemos por nuestros derechos y nuestra libertad.

Voldemort divide su alma.
Voldemort divide su alma.

 




PROFE, PONELE ONDA, ¿DALE?

Deseantes: sobre el desapasionamiento de algunos docentes al enseñar

Por Milena Penstop

 

EL ABURRIMIENTO CONTAGIOSO

A veces no sé como decidirme: ¿tal o cuál materia de la escuela, me gusta o no? Pasan los meses, los bimestres y no logro darme cuenta qué me podría entusiasmar de algunos contenidos. Y me pregunto, ¿seré yo?, ¿les pasará  a todos mis compañeros?, ¿será el docente?, ¿será la relación entre docentes y alumnos, que ya se estableció como un pacto de aburrimiento eterno? Por supuesto, no todas las clases son iguales. Hay algunas  donde se ve cómo los profesores hacen un enorme esfuerzo por interesarnos en lo que dicen. A  decir verdad, no es que hagan un esfuerzo, ellos mismos se entusiasman y contagian. Pero, ¿qué sucede con los otros? ¿Cómo se puede transmitir a otro algo que no te apasiona ni siquiera a vos? ¿Los obligaron a ser docentes? ¿Será que no les apasiona nada y eligieron enseñar por descarte? En este último caso, qué mala suerte vinimos a tener sus alumnos.

mile3relacic3b3n-profesor-alumno1

MAMÁ, ¿CÓMO TE EXPLICO QUE NO ES COMO VIAJAR?

En un momento de la primaria por primera vez me mencionaron la palabra “geografía”. Le pregunté a mi mamá de qué se trataba esa materia. Y me dijo: “Es como viajar. Vas a conocer culturas, mapas, fotos, videos de distintos lugares, donde vive gente muy diferente a nosotros.” Bueno, ¿sabés qué, mamá? Nada que ver. En la primera prueba del secundario me tomaron la definición de geografía y me pidieron que dijera las distintas ramas en que se divide su estudio. Lo otro apasionante que estudiamos fue acerca de los solsticios y los equinoccios. La verdad, no vimos ningún video. Y los dibujitos acerca del fenómeno no se entendían demasiado. Pero la profesora estaba obstinada- no apasionada- con pronunciar varios veces por clase la palabra “equinoccio”. Como si nosotros, impactados por lo raro de la palabra, ya pudiéramos aprender todo lo necesario en la vida sobre geografía.

mile1pins+in+a+map

Otra cosa extraña en esa materia es que nunca lo relacionamos con lo que sucede ahora. Estábamos estudiando sobre terremotos y erupciones volcánicas, cuando ocurrió el desastre de México. Fue este año. Fue simultáneo. La profe ni lo mencionó. Lo veíamos a  la noche por la tele, pero estudiar, sólo del libro. De página tal a página tal, hagan las actividades. ¿Y lo de viaje, má?

EL GUSTO ES SUYO

Acepto que cada cual tiene sus gustos y que no se le puede echar la culpa al profesor por cosas que no son afines a nosotros. Pero, en este caso, me pasa algo inverso a lo que me sucede con geografía. Matemática, definitivamente, no me gusta. La lógica me aburre. No me lo puedo tomar como un juego, no me divierte. Sin embargo, la profe que tengo le pone mucha onda. Y eso, a veces, hace las cosas más sencillas. Ninguna onda hará que me interese despejar x. Aunque, es evidente que a ella sí le apasiona el asunto. Entonces, la llevo mejor.

mile2

EXPLIQUEZ- MOI S´IL VOUS PLAIT

Otra vez recuerdo la voz de mi mamá: “estudiar un idioma extranjero es aprender una forma diferente de pensar. También es un viaje.” Mamá, me parece que otra vez perdí el tren o tomé el micro equivocado. La línea que yo tomé, me dejó frente a una profesora que, si viene, apenas te explica lo que te va a tomar en la prueba. Si viene, decía, y si llega a horario. Ya no pido que se apasione, ¡pero al menos que explique! Después, cuando toma, exigir sí que exige. Ponele que sucede- como pasó en varias ocasiones- que desaprobamos todos o casi todos, ¿no debería pedir una disculpa o a, al menos, decir públicamente, que tal vez algo no estuvo bien explicado?  Je ne comprends pas.

 mile4images

HISTORIA SORPRESA

A veces, en medio del aburrimiento escolar, la vida te da sorpresas. En la primaria, ”historia” no me gustaba demasiado. Alguna experiencia poco feliz con algún maestro  mala onda hizo que yo descartara a esa materia hasta el final de séptimo grado. Pero este año las cosas cambiaron. Vuelvo a casa y me acuerdo gran parte de lo que el profe explica. No digo que celebro tener prueba de historia, pero me gusta repasar, me interesa conocer. Aunque el docente no tiene mucho carácter y muchos no le prestan atención a mí me encanta cómo cuenta las cosas, no necesito que tenga carácter. Mala suerte la mía, lo acaban de cambiar. Ya no lo tendremos en historia, ahora será nuestro docente de cívica.

milecerooriginal

LOS DE AFUERA NO SON DE PALO

Cuando tuve que elegir qué instrumento aprender en la escuela de música, elegí flauta traversa porque mi mamá tenía una. Pero muchos chicos eligen un instrumento por seguir a sus padres. Después, para continuar los estudios, se necesita un profe que te haga disfrutar de la música. Ahí sí que tuve suerte. Daniela Chludil me enseñó a  querer al instrumento, a estudiar no sólo porque ella me lo pide, sino también a disfrutarlo, por puro gusto. Con lenguaje musical, tardé un buen tiempo en darme cuenta que el “do” de lenguaje era el mismo que el de la flauta. ¡Imaginate lo que era el docente de lenguaje! Hoy las cosas cambiaron: Federico Cáceres agrega, a la clase de teoría, práctica, composición y muy buenos chistes. Por otro lado está Fabio, mi profe de guitarra, con su singular sentido del humor. Esos son mis deseantes favoritos.

mile 52c3529d5a652b29f55c7938bbb27def9--limitless-imagination




LA VUELTA DE LOS DINOSAURIOS

Anartista Juvenil

Ultraviolento: sobre Santiago Maldonado

Por Milena Penstop

Los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer”

                                                               Charly  García

CUIDADO SÍ, MIEDO NO

No es la primera vez que escucho la palabra “desaparecido”. Por suerte, voy a una escuela donde, desde los primeros años de la primaria, se habla mucho sobre este tema. Es una militancia para no olvidar. Pero acá viene la cosa. Si hablamos de defender la memoria, significa que los desaparecidos son una cuestión del pasado. Sin embargo, no. Otra vez, la foto de un militante -Santiago Maldonado-, que apoya los ideales del pueblo mapuche, aparece en la televisión y en los medios y hace regresar los fantasmas del miedo, de las familias rotas, de las madres tristes.

Ahora tengo 13 años. Dentro de poco, voy a tener la misma edad que muchos de quienes desaparecieron desde 1976. Aun así, pienso que ya mismo me podría pasar lo mismo que a Santiago. O se podrían llevar a algunos de mis compañeros. Incluso, a amigas que conozco desde el jardín y ya participan del centro de estudiantes en sus escuelas. Miedo, sí, me da. Soy muy cuidadosa y no lo converso, salvo con gente con la que tengo mucha confianza. Pero, cuando puedo, no me callo. Y varias veces al día me aparece la foto de Santiago. Pienso que, de alguna manera, pensarlo puede ayudar a que él sepa que lo estamos buscando.

TESTIGO DESPROTEGIDO  

Ayer me llegó un video al teléfono. Ahí se escuchaba la voz de Ariel Garzi, amigo de Santiago Maldonado. Él llamo a Santiago a su celular, un día después de su desaparición. Alguien atendió esa llamada durante 22 segundos. Esto lo dijo Ariel ante el juez de la causa. El juez decidió declararlo testigo protegido, para cuidarlo. Sin embargo, cuando habló sobre este tema en el Senado, la ministra Patricia Bullrich dio el nombre completo de Ariel, el de su padre y su antiguo domicilio. Es decir, ahora no solo hay un desaparecido, sino que también hay un amigo del desaparecido en peligro. Por no hablar de todos los mapuches de esa y otras zonas quienes, si siempre sienten que pueden ser agredidos, ahora más. Esto me hace acordar a lo que vimos en la escuela sobre las listas negras: como una cadena de gente que, por ser amiga o por estar en una libreta de teléfonos, quedaba marcada y podía ser perseguida.

 

 

 

LAS CARAS TRISTES DE LAS MADRES Y LAS ABUELAS.

Me acuerdo de la entrevista de “El Anartista” a Estela de Carlotto. Ella, en un momento, dijo que por las noches escuchaba ruidos. Al final de la entrevista yo le pregunté si no pensaba que esas voces eran de Laura, su hija. Y ella me dijo: “Por supuesto que sí”. ¿Cómo podrá sentirse, después de tantos años de lucha, al escuchar que la ministra casi reacciona de la misma manera que los funcionarios de la dictadura, cuando las Madres y las Abuelas iban a pedir por sus hijos y nietos? ¿Cómo podrá sentirse Taty, de cuyo hijo solo le quedan unos poemas que encontró después de que se lo llevaron? Para ellas debe ser algo así como que les llevan a sus hijos devuelta. Pero ahora no están solas, todos nosotros estamos con ellas. Como prueba de esto, va esta imagen de lo que contestaron chicos y chicas de tercer año, a quienes las autoridades de la Ciudad les tomaron una prueba para “evaluar a la educación pública”.

IMG-20170824-WA0006 (1)

 

OTRA CAMPAÑA AL DESIERTO.

Es increíble que muchísima gente, en vez de indignarse por la desaparición de Santiago, acuse a los mapuches de ser desde un grupo antidemocrático hasta un grupo terrorista. Parece que no fue suficiente con robarles las tierras, obligarlos a adoptar la cultura de los “blancos” y perseguirlos constantemente. Parece que la “Campaña al desierto” todavía no hubiese terminado y estuvieran decididos a no dejar ni un solo mapuche vivo, con tal de llevar adelante sus negocios.

mile2images

APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO




NO VOY A DAR NOMBRES

El Desaliento: Sobre dioses y mitos griegos.

Por Sol Bonavoglia

EL KINDER DE LOS DIOSES GRIEGOS

SOL1gaLas cosas en el Olimpo no siempre fueron lo que todos imaginaban, es decir, los famosísimos dioses griegos… no eran tan griegos después de todo.

-¡Dale, boludo! ¿Me estás jodiendo? ¿Cómo vas a cobrar falta? ¡Es un metegol! -gritó Apolo a su compañero de… ¿aventuras?

Artemisa, diosa de la caza, estaba más que harta con esas discusiones innecesarias e inmaduras. No se le ocurrió nada mejor que sacar de su carcaj una flecha y apuntar al centro de la mesa del juego. No tardó más de un segundo en soltarla y dejarla justo donde tenía en mente, interrumpiendo a los dos dioses.

-¡Eh! -exclamó Dioniso al mismo tiempo que saltaba del susto -.¿Qué le pasa a la loca de tu hermana? -preguntó a su gran amigo, Apolo, ignorando la presencia de la diosa.

-¿Qué me pasa querés saber, pelotudo?

Se cruzó de brazos y se mordió la lengua, preparaba en mente todo lo que le iba a decir.

-¿Se pueden calmar? – soltó Apolo, mientras atendía a cómo los otros dos se fulminaban con la mirada-. Si quieren ódiense, pero no en mi presencia, me ponen re incómodo -murmuró y miró a su amigo-. ¿En qué estábamos? ¡Ah, sí! Ni en pedo vas a cobrar falta por estar tomándote un vino cuando te metía un gol, bancátela.

Y siguieron meta discutir por el mismo tema hasta quién sabe cuándo… Artemisa no lo sabía, porque se alejó de ellos lo más rápido posible. ¿Qué tan importante es un partido de metegol para llegar a ese punto? Hay muchísimas cosas más urgentes por las cuales discutir.

-¡La re putísima madre que te re mil parió! ¡Te voy a matar, gil! -escuchó la voz de Ares unos metros más allá.

Artemisa siguió la voz del dios y llegó a destino.

-¿Cómo me vas a romper la Play? ¿Quién te crees que sos?, ¿Nemo?

-¡Te dije que no me dijeras Nemo, inútil! Estás todo el día con la Play, jugando a esas mierdas de guerra. ¡Cuando te nombran dios de la guerra no se supone que es para esto!

-¡Y cuando sos nombrado dios del mar no es para que te la pases leyendo Moby Dick!

Poseidón se quedó unos segundos en silencio, con los brazos cruzados y una expresión de ofensa.

-¡Por lo menos leo, no como vos! -Y salió de la sala.

La diosa no podía creerlo, todo el tiempo era así, ¿en qué se habían convertido?

Desilusionada por las actitudes de los dioses, caminaba por el Olimpo sola, hasta que chocó con alguien.

-Uh, la puta madre -murmuró Afrodita cuando tropezó con la diosa.

A la diosa del amor se le cayeron unas cosas. Comida.

-¿A quién vas a alimentar con todo esto? -Se habían caído montones de caramelos, chocolates, pochoclos.

-Son para mí.

Y se largó sin decirle una palabra más. Artemisa no estaba tan seguido en el Olimpo, pasaba la mayor parte de su tiempo entre mortales. Cada vez que ella regresaba, las cosas se volvían más raras, es decir, los dioses más ignorantes.

Podría pasar Zeus desnudo a su lado, cantando el arroz con leche mientras hacía la coreografía de “Thriller”, y no le habría sorprendido en absoluto. Solo de la más sabia de todas no esperaba ninguna de esas actitudes, de Atenea: Ella no podía fallarle.

-¡Atenea! -dijo emocionada al verla, aunque la sabia ni la miró-.¿Qué haces?

Atenea levantó la vista de su celular y se quedó mirándola.

-No me digas, ¿vos también? -dijo en tono preocupado. Se sentó al lado de ella.

Atenea suspiró y rió.

-Acabo de perder en un juego mental de mortales. -Y soltó una carcajada aun más fuerte-. Atenea, diosa de la sabiduría, ¡pierde en un juego de mierda! ¡Un juego de mierda hecho para la mente humana!

-Para la mente mortal -La intentó consolar con palmaditas en la espalda-. Che, ¿vos sabés qué hacía Afrodita con tanta comida?

-¿No sabés? -Artemisa negó con la cabeza-. Es adicta a Netflix, a las películas de amor. Creo que vio “Titanic” más de cinco veces en todo el día –contestó Atenea.

La diosa de la caza alzó una ceja sin entender que quería decir.

-No deja de ver películas románticas. Vive encerrada y a base de comida de mierda. Como los mortales.

Cuando se despidió de Atenea, una duda no la dejaba ni pensar. ¿Cómo era que Afrodita pagaba la cuenta de Netflix? ¿La factura venía al Olimpo?

PÓKER DE “ASES”

SOL2

-Dale, el que gana se queda con todo el Olimpo. ¿Qué te pasa, gila, tenés miedo? –dijo Zeus a Hera, que pasaba por al lado de Artemisa–. ¿Otro partidito de póker, eh?

–Cállate, tarado, dejá los jueguitos y parate de mano a ver si te la bancás, capo.

–Ah, dale, diosa del matrimonio. ¿Qué vas a hacer para derrotarme? ¿Ponerme un vestido de novia?

Hera, más que ofendida, le escupió en la cara. Sí, Hera le escupió la cara a Zeus.

–¿Y vos qué carajo vas a hacerme, dios del cielo? ¿Tirarme una nube en la cabeza?

Artemisa los miró como si hubieran estado locos… Bueno, estaban locos.

–¿Están apostando el Olimpo? ¿Ustedes están locos?

Los dos se dieron vuelta hacia Artemisa, con la misma expresión, con la misma pose. En otra situación, hubiera reído.

–Solo somos nosotros dos –Le contestó Zeus, restándole importancia al asunto.

–A veces se suman Dioniso y Apolo. Otras, Hefesto, pero… –murmuró Hera. Y Zeus casi la mata con la mirada.

La diosa de la caza se sentía avergonzada.

–¿Cómo? ¿Y apuestan el Olimpo con esos? ¡Están locos! ¡Si Dioniso les gana ni se imaginan qué podría hacer!

La otra diosa rió.

–Bueno, una vez se lo quedó. Pero, tranquila, lo recuperamos enseguida. –añadió al ver la expresión en su rostro. –Dale, Arte, no seas tan ortiva, reíte un poco. Siempre ganamos Zeus o yo -dijo Hera.

Y se fue a la mierda.

UN AMIGO DE HIERRO

SOL3. dIONISO–¡Misa! Tanto tiempo, amiga. ¿Cómo estás, che? –dijo Hefesto con una sonrisa. Algo quería.

–¿Qué paso? ¿Qué hiciste? –Le dijo preocupada Arte, mientras miraba a su alrededor para ver qué quilombo había hecho.

–Bueno, mirá, no es tan grave. No te asustes –aunque ya era un poco tarde-. Estábamos boludeando con tu hermano y Dioniso, así, lo más bien…

Ya se preparaba para lo que iba a escuchar.

–Y prendimos fuego todo, boluda -Hefesto puso cara de hierro.

–¿Qué? ¿Cómo? –dijo Arte lo más tranquila que pudo-. ¿Qué cagada se habían mandado?

–Solo queríamos fumar un porrito, no era nuestra intención… Si alguien groso nos llega a ver, nos echan del Olimpo más o menos, ¿qué decís? No sabemos a quién pedirle ayuda.

Ella negó con la cabeza.

–A mí no me metan, ni lo piensen. Arréglenlo solitos.

El Olimpo se había descontrolado, los dioses estaban increíblemente pelotudos. Estúpidos, modernizados, eran como… humanos.

A Hermes se lo podía ver pura lágrima. Se acerco a él.

–Eu, ¿qué te pasa?

–Mis llantas favoritas… –dijo entre sollozos-. Se me rompieron por boludear.

–¿Eh?

–Mis zapatillas, las de alas –contestó. Apenas se entendía a causa de su llanto-. Estábamos con los pibes haciendo la propaganda de “Red Bull”, ya sabés, la de “Red Bull te da alas”, ¿la conocés?  –Asintió con la cabeza. –Y, bueno, quisieron ponerse mis llantas favoritas, las más rápidas, las que tienen mi cara en la plantilla y mi nombre en los cordones… –Sollozó y se secó los mocos con la manga de su camisa.

–Pero… ¿seguís siendo el mensajero de los dioses, no?

No sabía cómo consolarlo, ni siquiera lo tocaba porque… bueno, quién sabe dónde más se pudo haber secado los mocos.

–No, me da vergüenza… Al único que le puedo mandar mensajes es al nuevo grupo de música, “The Ninfa Stones”… Por el Olimpwitter. –Y se largó a llorar mucho más fuerte.

Después de pensar unos segundos, Artemisa tuvo una idea. Hermes debería ayudarla para llevarla a cabo. Necesitaba mandarles el mismo mensaje a todos los dioses del Olimpo. Básicamente, la idea era reunirlos para poder hablarles sobre el asunto, dejar la ignorancia de lado y ponerse a trabajar. Hermes accedió a ayudarla y, en cuanto los dioses se reunieron, ella se paró sobre una tarima en frente de todos.

–Em… ¿hola? –Apolo la abucheó-. Gracias, hermano. Ahora, eh… ¿por qué son así? ¿Por qué, Poseidón, en vez de leer Moby Dick, no ayudás a salvar a las ballenas? Atenea, ¿por qué en vez de intentar demostrar tu sabiduría a una aplicación de celular, no se la demostrás al mundo real? ¿Por qué en vez de  apostar el Olimpo -no voy a dar nombres…-? Ayuden a… no sé, a los mortales, quizás.

Todos rieron.

–¿Los mortales? ¡Ja! No solo dicen que somos “mitos”, si no que nos llaman “dioses griegos” –dijo Hefesto, ofendido-. ¡Somos más argentinos que el mate! Es más… ¡yo inventé el mate!

Muchos le dieron la razón.

SOL4OrestesBouguereau– ¡Unas vacaciones en Grecia nos hicieron griegos! –exclamó Apolo-. Aunque no voy a negar que fueron unas buenas vacaciones… Ahí inventamos la selfie.

Los murmullos se adueñaron del lugar, Artemisa usó su arco por segunda vez en el día para que le prestaran atención.

– ¡Hay cosas más importantes que hacer! Dejen de preocuparse por asuntos tan sin sentido. Odian a los mortales pero usan sus productos, ¿eh? ¡Manga de hipócritas! Y no solo eso, si no que se comportan como tales. Explíquenme qué clase de dioses son. Estúpidos, ignorantes… ¡nefastos! Están hechos unos inútiles.

Y dicho esto, todos abandonaron la sala. Aunque Artemisa les volvía a insistir con lo mismo todas las semanas, los dioses no le daban mucha bola. Sin embargo, algo habían progresado. En fin, los inventos humanos son adictivos hasta para los dioses grie… argentinos. Y, a veces, no son tan buenos para la salud.

Uy, parece que la factura de Netflix de verdad llegó al Olimpo.

SOL5