LA ESCRITURA: QUÉ, SIN ELLA…

Lo inesperado: Sobre la historia de la escritura.
Por Estela Colángelo

 

EN EL PRINCIPIO FUE UN CUADERNO

Todo comenzó con el abrazado cuaderno, tan opuesto a las horrorosas fotocopias. El cuaderno testigo de sentires, víctima de sus consecuencias: manchones de lágrimas, estrujamientos, quemaduras…

Luego vino la desesperación. “La esperanza es mala” decían algunos griegos. Habrá que confiar en las bondades de lo inesperado. Ahí interviene Gabriela quien coordina y orienta nuestras pretensiones de escribir en la revista.

Y así lo hizo. Como aquella mano pequeña acompañada por la de la maestra que, con la lapicera de pluma de metal, la llevaba al tintero de cerámica incorporado al pupitre, y, sin titubeos ambas escribían. Así, esta arrugada mano que hoy teme no poder acariciar la hoja con la pluma, trata de evocar a la historia de la escritura y a sus soportes.

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CHOR(R)EADO DEL CIELO

La escritura venía de los dioses, o al menos, eso creían muchos. Los griegos pensaban que Prometeo se la había dado a la humanidad como regalo. Los egipcios, que era un beneficio de Tot, el dios del conocimiento. Los sumerios cuentan que Inanna – diosa sumeria del amor, la belleza, el sexo, el deseo, la fertilidad, la guerra, el combate y el poder político-, le robó la escritura al dios Elki, cuando estaba borracho y se la dio a la humanidad.

Desde estos orígenes mitológicos, parten dos caminos para contar el rumbo que la escritura debió abrirse entre las distintas civilizaciones. La primera hipótesis sostiene que la idea de escritura -aunque no de símbolos de un sistema concreto- se habría extendido paulatinamente desde este foco mesopotámico hasta otras culturas cercanas. La otra hipótesis fundamenta que tuvo más de un origen, ya que del otro lado del Atlántico se han hallado también caligrafías como la zapateca, la del estmo –ambas en México; en Oaxaca y Tuxtla respectivamente- o la rongorongo de la Isla de Pascua.

Escritura hitita
Escritura hitita

En esta primera entrega, tomaremos los períodos iniciales (30 a 40 mil años a.C. y hasta el 2 mil aproximadamente a.C.) en lo referido a la aparición de la escritura. Con respecto a los soportes desde los primeros hallazgos, hasta el descubrimiento del papel.

 

EL PATRIARCA DEL PAPEL

Hoy es sabido: lenguaje no es sólo escritura. Si algo parece distinguir al hombre desde sus orígenes es la necesidad de expresarse, más allá de la supervivencia. Si no ¿Cómo pensar ese cuidado que el tiempo, los hombres y la naturaleza han puesto en preservar dentro de cuevas y cavernas las pinturas rupestres más antiguas (40.000 – 30.000 años a.C. era paleolítica)? Hombres que debían salir a cazar, en condiciones climáticas extremas, con la mente al filo a cada momento, ¿cómo es que se hacían tiempo para pintar, para decir lo indecible, con los pigmentos o los recursos que tuvieran?

Arte rupestre - Norte de México
Arte rupestre – Norte de México

Claro, la escritura, todo un esfuerzo de abstracción y metáfora, llegó mucho después. Su desarrollo comenzó en Oriente Medio, en Mesopotamia, hace 5.000 años aproximadamente. Surgió, según se especula, gracias a un cambio de vida de las civilizaciones. Tras el descubrimiento de la agricultura el hombre dejó de vagar y se asentó en un territorio que necesitaba organizar. Los contratos de propiedad se plasmaban con una grafía sencilla. La sociedad crecía y la escritura evolucionó con ella. Acontecimiento y cuentas debían inscribirse para poder legarlos a los demás. Los sumerios construían hogares con ladrillos de arcilla cocida al sol. El material que utilizaban para las paredes de sus casas era perfecto para escribir cuando todavía estaba húmedo. Se elaboraron tablillas planas y rectangulares. Fueron las progenitoras de nuestro actual papel: el primer “papel” de la historia utilizado para escribir. Los sumerios usaron este sistema durante veinticinco siglos. A ellos siguieron los pueblos babilonios – asirios – eblaítas. Los primeros restos de “texto” escrito que conocimos corresponden a las tablitas de Uruk, un templo sumerio que contiene inscripciones llevadas a cabo por los sacerdotes para la contabilidad de sacos de cereales y cabezas de ganado. Eran signos en forma de cuña. Denominada escritura cuneiforme, se realizaba con cálamo, el predecesor de la pluma del tintero. Los sumerios empleaban unos dos mil símbolos que representaban objetos y acciones.

 

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Tablilla neosumeria
Tablilla neosumeria

ALETEAR LAS LETRAS

Atrás de esa estela fueron los acadios, quienes ocuparon las tierras donde vivían los sumerios quienes crearon un sistema monográfico de escritura. Cada signo representaría un sonido de su lenguaje. Llegaron desde la península arábiga y los terrenos que ocupa la actual Siria. Así, al convertir cada sonido en un grafo, los acadios pudieron crear un modo de escritura para entender y comunicarse con los sumerios. Las tablillas con grabados cuneiformes deben leerse de derecha a izquierda. Los paleógrafos la denominan como “escritura de los pájaros sobre arena húmeda”

 

UNA CUESTION DE CLASE

Papiros egipcios
Papiros egipcios

Y ahora llega una de las más famosas: la escritura jeroglífica. La etimología narra que se trata de un cruce entre “hieros” -sagrado- y “glifo” – grabado-. Los jeroglíficos son una combinación de signo figurativo y símbolo abstracto, no representan a la palabra ni fonética, ni alfabéticamente sino mediante figuras o símbolos. Fueron usados por los egipcios y los mayas. Generalmente se encontraron en monumentos. Esta escritura emplea pictogramas, en los que podemos contar hasta setenta variedades de pájaros. Un buen tiempo después de su nacimiento, los sacerdotes la utilizaron hasta convertirla en una escritura hermética o hierática.

De cómo leer estos signos no tuvimos noción hasta que Champollion decodificó la famosa piedra Rosetta (París- 1822). Originariamente dispuesta dentro de un templo, fue trasladada durante la época paleocristiana y finalmente usada como material de construcción en un fuerte cerca de la localidad de Rashid (Rosetta) en el delta del Nilo. Allí fue hallada por el soldado Pierre Francois Bouchard durante la campaña francesa en Egipto. Las tropas británicas derrocaron a las francesas en Egipto en 1801. Trasportada a Londres, está expuesta al público desde 1802 en el Museo Británico, donde es la pieza más visitada. La complejidad de la escritura y el largo aprendizaje que requería hizo de ella una profesión

Piedra Rosetta
Piedra Rosetta

especializada, la profesión del escriba. Frente a una gran población que no sabía leer, los escribas estaban vinculados al servicio del rey o del templo y eran bien pagados. Por saber escribir pertenecían a la clase privilegiada de los respetables junto con los sacerdotes, los guerreros y el rey. A una parte del pueblo se le enseñaba la escritura demótica, que es la misma jeroglífica pero simplificada. Se utilizaron diversas materias como soporte de escritura hasta que finalmente se universalizó el papiro, donde se explayó este idioma, que se escribe de arriba para abajo y de izquierda a derecha.

 

EL PUEBLO DEL LIBRO

Los patriarcas Abraham, Isaac, Jacob, se establecen en la tierra de Israel. El hambre los fuerza a emigrar a Egipto.

El hebreo tiene casi treinta siglos de historia escrita, a lo largo de los cuales obviamente se han dado diversos procesos de cambios lingüísticos, por lo que se puede considerar que el hebreo antiguo y el hebreo moderno son dos lenguas emparentadas.

Durante muchos siglos el uso del hebreo antiguo quedó limitado a la literatura, a la liturgia y a la academia.

Escritura hebrea
Escritura hebrea

 

EN EL BOSQUE DE LA CHINA, UN POEMA ME ENCONTRÉ

En el año 1.700 a.C. comienza a desarrollarse la escritura China durante la dictadura Shang. Del sistema anterior sólo se registra un fragmento de barro cocido con la inscripción de lo que parecen once grafías, descubierto en el poblado de Dinggong (1922). Podría ser una forma de protoescritura.

En China, la gente preguntaba al cielo sus dudas mientras observaba en los huesos y caparazones de tortugas puestos al fuego. En las figuras resultantes de las quebraduras, leían las respuestas. Miles de esos huesos se han encontrado. Por ellos nos podemos dar una idea de las preocupaciones que los movían. Fueron los que empezaron a contar China cuando no se llamaron chinos sino “shang”. Cuanto más antiguo es algo, más venerable, siempre lo creyeron los chinos.

Quienes registraban estas escrituras eran letrados. Cualquiera que intentase escribir las miserias con las que se topaban los hombres, las contaban desde una gran distancia y, a veces, hasta las ubicaban lejos en el tiempo porque se temía la reacción de los poderosos.

¿Qué fue lo primero que escribieron los chinos? Oráculos. Eran apenas notas muy acotadas, talladas en caparazones de tortuga o en huesos de otros animales. Buscaban prevenirse de lo que les depararía el mañana. Después empezaron a escribir sobre bronce y los signos se estilizaron un poco. En china los caracteres no eran figuritas muertas sino elementos dotados del poder de generar o alterar la realidad. De ahí el gusto por los amuletos. Este respeto reverencial por lo escrito siempre acompañó a los chinos y así como algunos en la civilización occidental, enseñan que el pan es sagrado y no se tira, lo mismo se les enseñaba a los niños: nada escrito era considerado basura, así fuera una lista de las compras.

Así las cosas, desde sus comienzos, los caracteres no fueron un simple soporte para el habla. Siempre estuvieron ligados a la poesía. Ellos son poesía. Los huesos oraculares se descubrieron en 1899. Un erudito mandó comprar a una botica huesos para moler y así mejorar algún malestar. Observó que en una escápula -probablemente de cordero- había unas marcas que no parecían naturales. Limpió el hueso y se dio cuenta: era un texto. Más tarde, en la por entonces perdida ciudad de Hanyang, la que fuera capital de Shang, encontraron una escritura bastante evolucionada. Los chinos, poco a poco, abandonaron la superficie plana de huesos como soporte de la escritura y se valieron de tallas sobre poesía china 2objetos de bronce. Las vasijas se destinaban a las ceremonias y los textos hablan de rituales. Lo que podríamos llamar escritura moderna se daría en unos 500 años antes de nuestra era, en las inscripciones hechas en tablillas de bambú. Se cortaban tiras de bambú sobre la que se escribía y luego se anudaba una junto a otra para formar el texto. Este nuevo medio permitió otro tipo de registros: administrativos, históricos, filosóficos y poéticos. También se utilizaban tablitas de otras maderas y telas de seda en chino clásico. El emperador Shihuan Di en el siglo II a.C. establece por decreto y por primera vez un idioma para todo el territorio.

 

NO TODO SIEMPRE FUE CUADERNO, LÁPIZ, BOLÍGRAFO

Según fuera la punta de los objetos que se utilizaron para escribir, los estudiosos llamaron inscritos a las producciones a punta seca y escritos a los de punta mojada.

Dentro del primer grupo se puede afirmar que la escritura se talla, se graba, se esculpe. Encontramos aquí a la ya mencionada escritura cuneiforme cuyos “lápices” eran cañas biseladas, cuñas de metal, madera o marfil usadas para imprimir la arcilla. Las tablillas de arcilla eran pesadas y de difícil transporte.

Muy difundidas fueron las tablillas de madera recubiertas de cera, estuco o barniz. En Egipto se usaron conjuntamente con el papiro. En Grecia y Roma se esgrafiaba el texto sin dificultad con un objeto punzante. Los punzones o estilos “stilus” tenían en un extremo la punta y el otro era romo, para borrar, raspar, alisar la cera, muy funcional para los escolares de la época. En China se difundieron para grabar los sellos con los signos.

 

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La escritura antigua de los pueblos germánicos se conservó en las llamadas runas. Fueron encontrados, también, grabados en objetos de madera como cofres o cajas.

La piedra fue el soporte por excelencia de los epígrafes griegos y romanos. Se grababan inscripciones sepulcrales, decretos, triunfales. El mármol pulido y el granito se destacaban por sobre todos los demás. El procedimiento de esculpido era artesanal. Entre los metales, el bronce es el más destacado para tallar documentos como decretos, leyes, diplomas militares, leyes de hospitalidad y patrocinio. La ventaja es que se traslada con mayor facilidad que el mármol. En la India también se encontraron inscripciones en láminas de cobre. Aztecas y mayas usaron huesos de animales como tortugas, ballenas, donde tallaron acontecimientos de su historia.

Cuando la escritura se pinta, se dibuja o se imprime con tintas, pinturas y sustancias fijadoras usando instrumentos como pinceles y plumas, se los llaman escritos. Los soportes por excelencia fueron el papiro y el pergamino.

Libro De Artista - Leon Ferrari
Libro De Artista – Leon Ferrari

Para fabricar artesanalmente el papiro se usaba el centro de la planta cyperus papyrus. Se cortaban láminas delgadas que se entrecruzaban y se superponían en una superficie húmeda que se dejaba secar al sol. Las hojas se alisaban con martillo de marfil y se cortaban del mismo tamaño. Se comercializaba en Roma y Grecia, lo que contribuyó a la difusión de la literatura. Como requerían cuidados especiales de conservación con el tiempo fueron reemplazados por pergaminos.

El nombre pergamino proviene de la ciudad de Pérgamo, actual Turquía. Es de origen animal. Se obtiene de la piel de animales como ternera, cabra, oveja, carnero y a veces también de antílope, gacela y avestruz. Éstas son tratadas mediante delicados procedimientos y operaciones de limpieza curtidos con posterior estirado y tensado. El pergamino fue el soporte por excelencia a partir del siglo III y IV.

 

EL PAPEL NUESTRO DE CADA DIA

Mirtha Dermisache
Mirtha Dermisache

El papel fue descubierto por los chinos a partir de residuos de la paja de arroz, el cáñamo, la seda y el algodón. Esto se dejó de lado para utilizar trapos de lino y el cáñamo que se deshacían, se dejaban macerar y fermentar en agua hasta obtener una fina pasta obtenida a golpes de martillo o piedras de molino. Esta pasta se pasaba primero a una cuba de metal a temperatura constante y luego por un tamiz de filamentos. Se prensaba dando origen a finas hojas de papel. Los árabes copiaron el conocimiento y lo introdujeron en Europa. La propagación del uso del papel y su difusión masiva ha constituido uno de los mayores adelantos en la historia de la cultura.

 

ALERTA, ÚLTIMAS NOVEDADES

Aunque parezca sorprendente el paleontólogo italiano Emmanuel Anati, a comienzos de 1990, sostiene la teoría más moderna sobre el origen de la escritura. Después de registrar y analizar más de veinte millones de signos grabados en las paredes de las cuevas de todo el mundo, llegó a la conclusión de que resultaba posible ver en ellos más que simples dibujos.

Además de pictogramas que representaban objetos, personas y animales, había también ideogramas, que hacían alusión a conceptos como la fecundidad o la caza, e incluso, psicodramas, estados de ánimos, nada distinto o inferior, pues, a los primeros signos de la escritura sumeria o egipcia. De ser así el origen de la escritura no tendría cinco milenios sino cuarenta, pues esa es la edad de las cuevas de Tanzania, en el sureste del continente africano.

El hombre acaso no inventó la escritura por necesidad económica sino espiritual, la arraigada y muy humana necesidad de expresarse. Ya hace tiempo lo dijo el prestigioso lingüista Noam Chomsky, al afirmar que todos los seres humanos llevan impreso en su mente los rudimentos de una gramática universal que la relación con los adultos tan sólo despierta. ¿Acaso no poseía esos rudimentos el hombre de Neanderthal y por ello introdujo símbolos en las paredes de las cuevas?

 

El bestiario de la sala de los toros
El bestiario de la sala de los toros




LA INFINITUD DE LOS OJOS

Lo inesperado: Reflexiones sobre el arte de Nahui Olin.
Por Noemí Pomi

 

ERUPCIÓN EN LAS MIRADAS

“Quiero morir, es necesario desaparecer cuando no se está hecho para vivir. Cuando no se puede respirar, ni desplegar las alas”. (1)

“Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve– son la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,-
por leyes humanas.-
Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos humanos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía (…)”.(1)

En este poema Nahui Olin y el volcán Iztazihuatl se miran en un espejo. Están allí también las miradas desocultadas del yugi y del silencio de muchas mujeres mexicanas. Volcán y mujeres acopian fuerzas, las reservan para el momento de entrar en erupción. Su espíritu independiente es víctima de las garras de la tiranía. En algún sentido, este espejo es triple e incluye a la propia Nahui: hermosa y femenina, consciente de su belleza y de la peligrosidad de su fuerza.

 

DE NIÑA A MUJER

Autorretrato de Nahui Olin como colegiala en París
Autorretrato de Nahui Olin como   colegiala en París

Como en la poesía, mirándose y dejándose mirar, en sus autorretratos Nahui volcó una estética, esta vez, de grandes ojos verdes. Ese es el centro del sistema solar que se establece entre la imagen de los cuadros y el observador. Esa jovencita, lleva la noche en su vestido y sus pechos están iluminados por lunas, atendidas desde sus bolsillos por dos ojos. Desde el fondo del autorretrato, infinidad de pupilas miran al observador del cuadro. El azul y el naranja gritan, junto a la noche del vestido. Así las miradas se dispersan y continúan entre seres y mundos. La imagen de colegiala cobra preminencia, en un fondo donde la ciudad de París se ve empequeñecida.

Autorretrato de Nahui Olin en los jardines de Versalles
Autorretrato de Nahui Olin en los jardines de Versalles

El mundo enmarca a la silueta. La imagen de la Nahui en primer plano no renuncia al protagonismo de los ojos verdes y mantiene una pequeña boca de rojo intenso, sin sonrisa. El cabello, indefinido, se presenta en un tránsito desde las tradicionales trenzas mejicanas al corte francés, a la garçon. Detrás de la imagen está el edificio que desempeñó las funciones de una residencia real en siglos pasados. El jardín de Versalles, al fondo, contrasta su armonía con la desmesura del retrato. El primer plano de Nahui empequeñece al mundo que le da marco.

Por otra parte, las manchas de ocre y oscuridad en el cuello, ¿podemos leerlas como tinturas del mundo impregnado en la piel? Los autorretratos de Nahui son grandes (103 cm x 76 cm, 103 cm x l00 cm) y la técnica, óleo sobre cartón, le permitía trazos largos para los cuerpos que se extienden por el lienzo en colores intensos, con predominio de azules y ocres.

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Autorretrato-en-el-puerto-de-Veracruz_

Una rigidez dinámica expande la mirada contra toda ceguera, la proyecta más allá de los cuerpos rígidos, con la vista al frente y desmesurados con respecto al fondo. Ninguna de estas mujeres sonríe y el cuadro entero se satura de presencia firme. Una atención de lechuza, de acecho, desafío y cautela. No hay tiempo para simpatías.

La desmesura de los ojos parece trasladada al vestido. La prenda, en un lleno de pupilas, cambia los verdes por matices de naranjas y de celestes, presentes en el cielo. En esa interacción el cuerpo vegetal florido entra en distante conjunción con cielo y mar. Desde el agua azul, el espectador también se ve observado por los ojos del barco. El color de la piel se impregna en el cielo o es el cielo el que tiñe el mundo.

EL GRAN OJO

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Nauhi en una corrida de toros

Una gran pupila, con el iris como arena, donde pequeños ojitos torean y son toreados. Un gran ojo, hecho de muchos fanales azules, mira y es mirado por quien contempla el cuadro: hay una pequeña silueta rosa en la circunferencia tan azul y otras imágenes de mujeres que, desde los bordes, parecieran pujar para entrar al ruedo. Entre un público mayoritariamente masculino se infiltra, tímidamente, la presencia de esas intrusas.

“Nahui era de esas personas, como Frida Kahlo, que se desconocen, que no se encuentran, que no saben quiénes son, que se fotografían y se autorretratan para verse a sí mismas” (3).

CEREBRO EN ACCIÓN

“De que Nahui Olin tenía el mar en los ojos no cabe la menor duda. El agua salada se movía dentro de las dos cuencas y adquiría la placidez del lago o se encrespaba furiosa tormenta verde, ola inmensa, amenazante. Vivir con dos olas del mar dentro de la cabeza no haber sido fácil” (3).

“El verde de oblicuos agujeros, que de un rostro es lo que todos miran y los que lo miran no saben por qué se extrañan y miran dentro con el sólo deseo de mirar, y sólo ven, y sólo saben, y sólo creen que son verdes agujeros oblicuos que se ven sin mirar el rostro y que recuerdan piedras verdes, colores raros, sin término de comparación. (…) no penetran la potencia de expresión, la vibratoria inquietud, la constante rebeldía de un espíritu, de un cerebro en acción dotado de millares de fibras microscópicas, sensibles al contacto de todo átomo viviente, en toda su materia, en toda su esencia, tal cual es el mismo en su substancia y, sobre todo, y con mayor interés a través de su interpretación cerebral, viviendo en segundos, eternidades, y por sus profundos oblicuos agujeros Verdes todo lo que su mirada abarca lo sumerge en densidades verdes, y es el verde de oblicuos ojos, más inconmensurable que el verde ojo de la tierra. El mar porque el mar, es puramente un elemento físico, y el verde de oblicuos agujeros, es el débil reflejo de un elemento superior, el espíritu de un ser.”

Ver sin mirar, no podemos llegar al otro, la empatía siempre está un poco obstaculizada, no tenemos ojos para ser el otro. El ojo que va y viene del mundo, recluido en sí, zafado de sí, el ojo que quiere salir, que busca dejar entrar y tropieza –también- con quienes tropiezan al intentar verlo. Este poema es, a su vez, denuncia contra todo sometimiento.

“La vida no fue hecha para mí, soy una llama que se devora a sí misma”. (1)

OTRA COSA ES CON PAREJA

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Nauhi Olin, El Abrazo

Olin, a través de imágenes, definió su sexualidad, como “furiosa y curiosa”. Para ella la belleza tenía un ingrediente doloroso y abrumador. En sus retratos de desnudos en pareja, las siluetas son curvas, se curvan y entrelazan. Hay un movimiento sexual- una historia sugerida del encaje de los cuerpos, de cómo llegaron al encuentro- que nunca es total, porque no es posible fundir las miradas. Los amantes no se miran, ella pierde su mirada hacia otro lado. El mundo se transparenta en la ventana, los mira. Detrás de los cristales, hay pupilas al acecho.

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Nahui y Lizardo en Acapulco, 1921

En estos trabajos, Nahui fundó una nueva imagen de su rostro, mostró un ser en plena actividad. Aquí, la artista se ubicó en un balcón, en una playa o en plena urbe. En el caso “Nahui y Lizardo” ambos están enmarcados bajo un cielo azul con reflejo de luna. Los ojos de Lizardo se encuentran embelesados con la expresión de Olin. El rojo del vestido de ella se continúa en el mundo de la bahía, mientras las pupilas de las ventanas observan.

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Nahui y Agacino frente a Manhattan

Un hombre enorme la abraza, se mete en los recovecos de su cuerpo, él es rígido y está alerta al frente. Ahora, las miradas se desencuentran, las pupilas se hallan en objetivos distintos a la pareja. Este contexto de extravío visual permite incluir una vista aérea de paisajes e interpelar al observador. A su vez, cada ventana de las casas o de los edificios de la isla semeja pupilas. Como en otras obras, la pareja aparece enormizada contra el empequeñecido mundo. Los grandes ojos verdes de ella y negros de él no confluyen en un punto. A su vez, el azul en matices de cielo y el mar sirven de lecho a los enamorados. Las pupilas, como en diálogo con el espectador, además se repiten en la espalda y en los glúteos de la mujer.

“Mi espíritu y mi cuerpo tienen siempre loca sed / de esos mundos nuevos /que voy creando sin cesar; / y de las cosas / y de los elementos / y de los seres / que tienen siempre nuevas fases / bajo la influencia de mi espíritu y mi cuerpo que tienen siempre loca sed; / inagotable sed de inquietud creadora, / y es fuego que no resiste mi cuerpo…”

Nahui tiene sed loca, una sed que desborda los contornos del cuerpo. Tanto, que su salud depende de la actividad creativa: su pintura y su escritura son el equilibrio. En la pintura está la Nahui que dice “sí” a la vida cercana, a la escenografía, a la fiesta popular y juega al erotismo, al amor. En las letras, vibra la mujer rebelde, inconforme, que dice “no” a las normas y a las limitaciones impuestas por la sociedad.

“Me retraté desnuda porque tenía un cuerpo tan bello que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”. (1)

 

NAHUI EN LOS NEGATIVOS

Nahui Olin, foto de Antonio Garduño
Nahui Olin, foto de Antonio Garduño

 

Olin se fotografió desnuda. En 1927, todo México se asombró con sus imágenes. Se mostró entre la belleza y el desafío en una serie de poses tomadas por el fotógrafo Antonio Garduño. Con estos trabajos, Olin levantó una larga polémica en un país provinciano y conservador. Años después, su figura seguiría asociada al escándalo, sobre todo, a la reivindicación de la mujer frente al machismo tradicional.

 

Nahui Olin,  foto de Antonio Garduño
Nahui Olin, foto de Antonio Garduño

En las fotografías precedentes, el fotógrafo Antonio Garduño sacó a los ojos de su centro de sistema solar. En estas composiciones el cuerpo es astro. A veces, acompañado solo por un accesorio. En las tres muestras, la modelo es enfocada de perfil y se ve solo una de sus hermosas pupilas.

 

Nahui Olin, foto de Antonio Garduño
Nahui Olin, foto de Antonio Garduño

“Sé que mi belleza es superior a todas las bellezas que tú pudieras encontrar. Tus sentimientos de esteta los arrastró la belleza de mi cuerpo, el esplendor de mis ojos, la cadencia de mi ritmo al andar, el oro de mi cabellera, la furia de mi sexo, y ninguna otra belleza podría alejarte de mí”. (1)

 

QUIEN FUE CARMEN

Faltaban 6 años para el comienzo del siglo XX cuando, en México, asomaron unos enormes ojos verdes y unos rizados cabellos dorados. Había nacido María del Carmen Mondragón Valseca. Hija de Manuel Mondragón, un importante militar mexicano que tuvo un papel trascendental en la Decena Trágica. En un internado en París, la pequeña Carmen, entre letras y pinceles, despertó sus dos grandes pasiones: la pintura y la poesía. Con tan solo 10 años ya se vislumbraba su sensibilidad.

Su educación, además de llevar un riguroso plan de estudios, implicó también el contacto con años de lucha feminista. Ella no podía afrontar los modelos imperantes en la sociedad de aquel tiempo. Entre otras cosas, se le atribuye ser la primera mexicana en usar minifalda y pertenecer al grupo de las “Flappers”, (adoptar la moda francesa). Y la primera en algo casi imperdonable: renunciar a sus trenzas.

RENOVACIÓN CONTINUA DEL UNIVERSO

Para Gerardo Murillo -el “Doctor Atl” artista plástico y amante de Carmen-, ella era una “renovación continua del Universo”: Nahui Olin, en idiomas de los pueblos originarios.
Las largas veladas bohemias con Dolores del Río, Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo, Tina Modotti, María Izquierdo, José Vasconcelos, David Alfaro Siqueiros abrieron su horizonte artístico. Fue modelo de Diego Rivera y, cuando la tentaron con la fotografía, con poca ropa o sin ellas, posó para los fotógrafos Edward Weston y Antonio Garduño. Si en la cultura mexicana se señalaran actitudes inesperadas, seguramente, aparecería el nombre de Carmen Mondragón (Nahui Olin, 1893-1978).Con sus escritos y sus autorretratos, Nahui no solo desafió y rompió códigos visuales, por el contrario y de forma todavía más significativa, fue capaz de expresar una imagen nueva y alternativa de sí misma: activa, en control de su propio cuerpo, deseos y medios de representación.

Nahui, como en la casa de los espejos que multiplican sus imágenes al infinito, se reveló en los extremos del inmenso placer, en la contradicción insalvable entre la belleza sin pudores y el corrimiento permanente de los límites de lo público y de lo misterioso.

(1) Nahui Olin
(2) El Iztaccíhuatl (náhuatl) (en náhuatl: Iztac, “blanco”; cihuatl, “mujer”, “mujer blanca”) es un volcán sísmicamente activo. Su nombre proviene de su perfil nevado que, desde el valle de México, semeja a una mujer yaciente cubierta de un manto blanco.
(3) Elena Poniatowska: Contemporánea, escritora, activista y periodista mexicana
(4) Antonio Garduño: Fotógrafo mexicano
(5) Edward Weston: (1886 – 1958) Fotógrafo estadounidense.