LA ROPA O LA VIDA

Lo inesperado: Sobre despedidas súbitas.
Por Juan Pepe Carvalho

 

UN LABURITO PAL PROVINCIANO

Coteto era un padre presente y protector con una larga biografía a cuestas. A los 14, había fallecido su padre. Un par de años después debió trasladarse con su madre, de su provincia natal -Entre Ríos- a Buenos Aires. Las luces de la gran ciudad no lo amedrentaron. Por entonces, corría el año 1916: el mundo estaba sumido en la primera guerra mundial. Como nada nunca resulta fácil, entonces tampoco lo fue. Así, Coteto ingresó al Banco de la Nación, de cadete, orgulloso de su flamante título de bachiller, egresado del renombrado Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

 

OTRA VEZ, SOPA

Magritte . "La condicion humana." 1933
Magritte . “La condición humana.” 1933

En Buenos Aires la vida era muy distinta a los años transcurridos en una estancia de la provincia litoraleña. Ser el jefe de familia, con su madre a su cargo, tampoco resultaba sencillo. Su educación familiar había sido conservadora en tradiciones, costumbres y enseñanzas, que Coteto intentó trasladar a sus hijos años después. Por supuesto, los críos las rechazaron: “Papá, atrasás, estás hablando del siglo pasado”. A regañadientes, Coteto debió aceptar la televisión, la sopa instantánea -qué era eso de sopa de verduras sin verduras; de pollo, sin pollo-.

 

TACLES DE LA SUERTE

Los niños vinieron del matrimonio con Elisa: seis hijos. Casi hubieran sido felices, si el diablo no hubiese metido la cola: con cuarenta años de servicio, Coteto fue echado de su trabajo en su amado Banco Nación. El motivo fueron sus actividades sindicales y políticas. Abandonado a su suerte por algunos de sus amigos laborales, el sostenimiento de la paz y de la felicidad familiar se convirtió en una pesada carga, que lo llenó de hastío nostálgico. En este marco, sus defensas bajas lo llevaron a una segura enfermedad. Con 61 años, fue internado a causa de una gripe mal cuidada. Lo acompañaron dos de sus hijos adolescentes y su compañera inseparable y continua alentadora de su vida.

 

COTETO Y CONATO DE FUGA

 Jean Lisbeth pérez Silva. "Padre e hijo. "
Jean Lisbeth pérez Silva. “Padre e hijo.”

Una tarde me tocó ir a cuidarlo. Varias veces lo acerqué a los ventanales de la habitación, para que alegrara su aburrida estadía.

– Juancho, alcánzame la ropa-, me disparó sin anestesia.

– ¿Cómo, papá?, ¿qué ropa?

– Mi ropa, Juanchito.

Con veinte años, evidentemente yo ya no era un chico. No podía ceder a un pedido tan absurdo y caprichoso.

– No, papá, vos no te podés ir, los médicos no te dieron el alta.

– Juancho, soy papá y te doy una orden. No me obligues a levantarme y buscarla yo.

En eso llegó mi salvador reemplazo para el cuidado. Sin embargo, papá siguió con sus reclamos hacia mí.

– Juancho, tráeme mi ropa, me voy de aquí, ya estoy curado.

– No, papá, no te podés ir.

 

DESPLANTES

Debo decirlo. Mi relación con mi padre nunca fue ideal, siempre resultó corto en ofrecer reconocimientos. Por ejemplo, si yo me ocupaba de arreglar el jardín cuando él se iba al trabajo, a su regreso, entraba al grito de ¡cuándo alguien se va a ocupar de las plantas! Es decir, hacé de cuenta que yo no había hecho nada. Mucho tiempo después, en mi primera terapia, entendí que a veces los hijos nacemos en momentos de quiebre para los padres. Yo nací cuando mis padres se habían separado temporariamente. Mi padre regresó para mis cinco años. Durante mi infancia más fundamental, Coteto estuvo ausente.

 

BAJA EL TELÓN

Magritte. "LLave de los campos."

Pero vuelvo al hospital. Cuando a las 19 horas, mi hermano mayor me reemplazó en el cuidado de Coteto, me dio cierta alegría y tranquilidad irme. Sin embargo, sobre la madrugada, me despertaron:

– Murió papá.

Durante muchos años, me quedó grabado el pedido de mi viejo. Al solicitarme la ropa, se despedía de mí. Tenía que irse.

“Y si le hubiese dado la ropa…”, la idea me ronda aún hoy.

 


RELEVO DE PARTES

A los 69 años, yo también con seis hijos. Pasó mucha agua bajo el puente. Aún sin resolverse del todo la despedida de mi padre, ya pienso cómo será mi despedida. Recordar aquel momento no me permite modificarlo ni evitarlo. Fui capaz de enfrentar la muerte de mi padre con otra mirada. Con respecto a la mía, me asustan las repeticiones involuntarias. Ojalá lo inesperado marque una diferencia, haga una curva. Y ojalá la haga mucho antes de despedirme. En el día a día. Ojalá renueve la sagacidad de mis ojos para entender a quienes me rodean, para entenderme. Para que la muerte no sea más que uno de los hechos vividos y no el más importante.

 




PÓLVORA MOJADA

El cuerpo: sobre una cirugía complicada

Por Juan Pepe Carvalho

 

A VECES SIENTO QUE ME VOY

Otras que estoy llegando. Y también que no me voy a ir jamás. Y que me da miedo pensar. Sin embargo, el cuerpo se anima, el pensamiento se viene a las manos y escribe. Es mejor decir, que asarse en el silencio de negaciones. El hombre que fui ya no es, pero soy. Otro. Sólo por el absurdo imperio de las comparaciones, me levanto cada día y pienso que tengo menos de lo que tuve. Que mi cuerpo responde menos de lo que respondía. Mientras, me pierdo lo que mis ojos ven, la música que aún resuena, el abrazo que no me falta y que me reclama, me zamarrea el pasado de encima y me hace dar cuenta que escribo, digo. Tal vez, no pueda hacerlo en primera, pero todos entenderán que el tipo es un yo que no puede llamarse en primera persona. Se lo perdonan al Diego, pueden perdonármelo a mí.

 

LA VIEJA ALEGRÍA BRASILERA

Quien, con su cuerpo excedido, se cocinaba al sol del sur de Brasil, como tantas veces, también repasaba su vida. Primero aparecieron las responsabilidades asumidas ya hacía tres años: ser presidente de una obra social concursada, que había perdido una gran cantidad de afiliados, por total y absoluta culpa de los dirigentes sindicales. Como si la obra social hubiera sido la joya maltratada de la abuela, los dirigentes la habían dejado sobre el mostrador de un prestamista, a cambio de unas moneditas.

 

SHERIFF TEMPORAL

Así, quien asumía en medio de este saqueo, era pepe1eputy-sheriff-gear-american-west-legend-by-olivier-le-queinecun tipo que siempre creyó haber tenido suerte: donde iba, decía el hombre, pisaba una chapita de Coca Cola que, en su pecho, pasaba a ser una estrella de sheriff. Sin embargo, al poco tiempo, acostado sobre una camilla de la clínica donde un equipo de médicos se disponía a comenzar una operación nada sencilla, sentía que la chapita de Coca Cola, oxidada, se le había clavado en la suerte, y había invertido la dirección del viento. Lo que se venía tenía tremendos riesgos: había que  extraer el hueso temporal derecho, donde se alojpepe2imagesaba un tumor. Luego, un análisis diría si era benigno o maligno. Miralo al sheriff, esa era su situación. ¿Qué había pasado con la estrella del poder?, ¿la pólvora estaba mojada y lo dejó tirado en la camilla? Como si esto hubiera sido poco, los supuestos amigos que el poder le había prestado a un precio altísimo, al enterarse de su estado, sólo trataban de probarse su traje.

CROSS A LA MANDÍBULA

Si hay algo que él no esperaba, era esa enfermedad que, en dos oportunidades, expuso a su cuerpo durante nueve horas a la soledad de un quirófano. Era demasiado para tanto ego, para tanto individualismo, para un tipo convencido: a él no le entraban las balas.

Pero esto no es todo, si la operación fue larga, las marcas post operatorias dejaron el cuerpo herido y con secuelas evidentes. Las crisis epilépticas, nunca antes sufridas, se hicieron constantes. “Mi cuerpo enfermo no resiste  más”, solía canturrear con cierta resignación. “No te quejes, podrías estar peor”, contestaba otra voz, que le hacía de contrapunto. Una leve lesión en la pierna izquierda se delataba al caminar. Eso, sumado a la impiadosa edad que no perdona y agrava la situación general. Por suerte, el amor familiarpepe3, cirujano  de libros, los amigos y algunas nuevas actividades lo fueron ayudando a pasar el pésimo momento. Ese cuerpo, recauchutado, volvió a caminar erguido, aunque con una  dependencia farmacológica por el resto de su vida.La caída entre paréntesis duró diez años.

 

EL RETORNO AL SOL

Luego, volvió al sol de Brasil, “felicidad nao tem fim”, aunque es evidente que es discontinua. Así  y todo, y a pesar de ciertas recaídas previsibles,  el hombre continuó con su ruta.

A veces también pienso que no me voy a ir nunca. Acá me quedo, bien escrito.




MEA CULPA

Reflexiones acerca de la miseria: Sobre Ricardo Cosio.

Por Juan Pepe Carvalho

 

BAÑOS, A LA DERECHA

Corría 1992, plena época menemista. Cavallo, al frente de la economía. Al gobierno no le temblaba el pulso en su gesta privatizadora. Es en este marco que, en su afán por cumplir con las órdenes de achicar el Estado, Ricardo Cosio- director General de la DGI- se afanaba en lograr una plena actualización tecnológica de esa repartición. Él tenía una consultora informática. Desde su llegada, el hombre se caracterizó por trabajar para la privatización de distintas áreas. Sumido en tal empresa, abandonó casi totalmente el cuidado de las instalaciones a su cargo, a punto tal que ni siquiera se ocupaba de enviar a alguien para reparar los baños. La gente que trabajaba en ese sector comenzó a faltar porque no se garantizaban las condiciones mínimas y dignas de laburo. Esto significó un incumplimiento de las tareas programadas. Por tal motivo, el propio Cosio amenazaba con contratar empresas para cumplir los objetivos no realizados por los empleados. En el centro de cómputos, sector de perfoverificación, por ejemplo, contrató a una empresa, cuyos trabajadores cobraban a destajo, según la cantidad de tarjetas que perforaban. Así las condiciones, estos no paraban ni para ir al baño. Eso les hubiera ocasionado una baja en la producción y una menor paga.

El sabueso de la DGI, en la época de Cosio
El sabueso de la DGI, en la época de Cosio

En el caso de los trabajadores de planta, su sueldo era fijo y mensual. Por tanto, estos sí utilizaban el baño. Los trabajadores de planta comenzaron a presionar a los delegados gremiales. Llegaron a plantear un paro de actividades hasta tanto no se arreglaran los baños y el derecho al meo y a “hacer dos” se restituyera, con baños dignos. A decir verdad, esto era- de alguna manera- lo buscado por Cosio, para justificar más privatizaciones.

 

ESTOS VAGOS SIEMPRE FUERON BRAVOS

Es importante remarcar que el centro de cómputos tenía antecedentes de ser un grupo organizado y combativo. Ya en 1973 y en 1975, habían tenido acciones movilizadoras. En 1973, el día que asumió el director general de la DGI de entonces, los trescientos trabajadores del centro de cómputos ya estaban en conflicto. Buscaban el nombramiento como personal permanente y el abandono de los contratos leoninos que los tenían en condiciones pésimas, alejados totalmente de la ley laboral. Así, los trabajadores de entonces invadieron el salón de reuniones de la Dirección General y obligaron al recién llegado a que los atendiera. De ahí en más y en conjunto con el resto de trabajadores informáticos del Estado, comenzó una lucha con paros al gobierno de Isabel Perón y López Rega. Esta lucha de dos años, en épocas sumamente peligrosas para quien enfrentara al gobierno, culminó en un éxito total el 27 de julio de 1975, cuando la Presidenta de la Nación firmó el decreto 1927 y reconoció el pase a planta permanente de todo el personal contratado del Estado. A eso sumó un aumento del sueldo de un 150%, retroactivo seis meses a la firma del decreto. Todos estos hechos se hicieron bajo el amparo de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y con la compañía de uno de los más grandes dirigentes sindicales que ha dado la clase trabajadora en nuestro país, Germán Abdala.

Es importante, estimado lector, conocer que muchos de los delegados de base de estas luchas fueron los mismos que enfrentaron al corrupto más grande que tuvo al frente la DGI. Algunos de ellos recibieron amenazas y la dictadura de Videla y Cía los obligó a renunciar.

En 1989, con la llegada al gobierno de Menem, se reivindicó la actividad y la lucha de estos compañeros, quienes pudieron volver a su trabajo. Incluso se les reconocieron los años fuera del trabajo como efectivamente trabajados, a cuenta de la seguridad social (jubilación).

 

SI EL BAÑO NO VIENE AL TRABAJADOR, EL TRABAJADOR VA HACIA EL BAÑO (DEL JEFE)

La fuente. Marcel Duchamp. 1917
La fuente. Marcel Duchamp. 1917

Las oficinas del centro de cómputos y las del Director Cosio estaban a doscientos metros, a lo largo de la calle Paseo Colón. En algún momento en que la situación se había agudizado, hubo delegados sindicales de base que plantearon ir hasta las oficinas de Cosio y utilizar sus baños que, por supuesto, estaban perfectos. Así fue que se pusieron de acuerdo y partieron para las oficinas del director. Tuvieron la precaución de hacer los permisos de salida, elementos obligatorios para retirarse de un edificio de la Administración Pública y evitar sanciones. En dicho trámite, los “migrantes de baño”, explicaron que solicitaban permiso de salida para ir “al baño del director”.

 

JEFE, ¿PUEDO IR AL BAÑO?

Al llegar a la entrada de las oficinas de Cosio, la “Seguridad” les preguntó cuál era el motivo de la presencia. Los guardias recibieron con mucha gracia el deseo de utilizar el baño del Sr. Director. Hay que puntualizar que esta procesión a los toilettes estaba formada por doscientas personas que hacían la cola. Desde el primer piso, la fila bajaba por la escalera hasta la planta baja. Ante las puertas de las oficinas del Director, se expandía el murmullo de la gente que esperaba para acceder al solemne inodoro. Ante esto, el hombre salió al pasillo y se encontró con la multitud. Frente a su mirada, la escena debió haber resultado casi “un aluvión zoológico”. La ira de Cosio inmediatamente solicitó a los “sediciosos” el permiso de salida de sus lugares de trabajo. Se los mostraron. Para su asombro, el señor Director comprobó que, firmados por la jefa del Departamento, los permisos solicitaban exactamente lo que sus ojos veían.

 

CUIDADO CON LA COLA

Cosio quería demostrar a la opinión pública que los empleados de la parte administrativa de las agencias producían una mala atención al contribuyente. Una de las artimañas utilizadas por este siniestro personaje era infiltrarse en las colas del público. Cuando llegaba su turno frente al mostrador, seguramente encontraba algún detalle que podía usar a su favor para ningunear a los empleados. Así, elevaba un sumario contra el pobre hombre que en ese momento atendía y usaba como testigo, al contribuyente que en ese momento estuviera a mano. De ese modo, el contribuyente descargaba el odio que le significaba pagar los impuestos contra el empleado. No contento con estas infiltraciones, Cosio contrató una empresa para desarrollar un sistema que controlara el tránsito del trámite de pago de impuesto. Esta medida incorporó a sucursales del banco dentro de la agencia. De ese modo, la DGI se volvió un lugar inseguro, propenso a los robos. Por otro lado, antes el contribuyente deudor podía ir a pagar a cualquier banco. Y el pago el banco lo informaba a la Dirección de Recaudación de la DGI. Esa plata iba a la cuenta de la DGI en el Banco Nación. Con el nuevo sistema, el contribuyente tenía que pagar en el banco que había dentro de la agencia. Así el dinero circulaba internamente en la DGI. Los empleados de la DGI ofrecían a los deudores una quita de lo debido a cambio de una coima. Si usted debía $30.000, ellos le reducían la deuda en $3000, pero debía dejarle al empelado $5000. Así lo que llegaba al banco Nación como recaudación de la DGI era muy inferior a lo que debía ser. Imagínese, lector, lo que evadieron las grandes empresas a través de grandes estudios contables que tenían llegada a Cosio. Por supuesto, que en estas operaciones “grandes” sacaba tajada también Ricardito.

 

EL GATO ES MÍO Y LO COJO CUANDO QUIERO

En el año 1994, Cosio ya había terminado con los curros menores y avanzaba sobre el más grande, el que lo llevaría al estrellato mediático-judicial. Se trataba de la compra de 15.000 PC, de última generación, 300 servidores y un sistema recaudador, más una red nacional, que entrelazaría todo el equipamiento. Cuando comenzó su cruzada, ningún jefe aceptaba firmar el proyecto, fundamentalmente, porque no se les permitía participar en su elaboración. Ante los rechazos, a Cosio se le ocurrió llamar a su jefe de capacitación, un ingeniero informático de la Universidad Tecnológica Nacional, la chapa justa para su proyecto. Lo citó en su despacho junto a sus asesores. El ingeniero, asombrado por la convocatoria, se sentó frente al Director General, dispuesto a escuchar. El hombre de la UTN era un tipo muy respetuoso de las jerarquías, pero no boludo. Cuando terminó de leer la propuesta, se produjo un diálogo que corrió como un reguero ente la gente de la DGI:

– Ingeniero, este es el plan informático. Léalo y fírmelo que debo enviarlo al BID, (Banco Interamericano de Desarrollo). Ahora mismo.

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El acuerdo global con el FMI obligaba a tomar créditos del BM y el BID con condiciones expresas: los controles y licitaciones deberían regirse por sus bases reglamentarias y judiciales.

 

– Pero, Sr Director, yo no conozco este plan, no lo he desarrollado. Mal podría firmarlo, no corresponde. Ahora, si a usted le parece, yo podría ponerme a desarrollar un plan.

– No, no, Ingeniero. Si yo digo, firme esto, usted lo firma sin chistar.

El Ingeniero se paró y pidió ir al baño. Ahí, cayó desmayado sobre piso. El muchacho que estaba sirviendo café y que había escuchado el diálogo, salió corriendo de la oficina, a los gritos.

– ¡Llamen a una ambulancia! ¡Urgente, el Ingeniero, el Ingeniero se murió!

Y llegó la ambulancia. El médico tomó la presión de la víctima y ordenó traer una camilla con urgencia. Cosio, al enterarse de lo ocurrido, ordenó a su asesor:

– Tomá la carpeta y acompañá al Ingeniero. Cuando reaccione, hacelo firmar, hay que enviar esto hoy mismo.

Al retornar, el asesor traía, por supuesto, la carpeta sin firmar. Cosio, con los ojos desorbitados, gritó:

– Andá urgente y traé a la asesora informática, Gladys.

Ante la mujer, Cosio dijo con voz impostada:

– La hemos nombrado Directora de Informática. Por sus conocimientos, usted debe llevar adelante el plan estratégico. Tome la carpeta y firme, por favor, hoy mismo, póngase a trabajar fuerte.

 

LA VENGANZA SERÁ TERRIBLE

Al día siguiente, el Director General y su flamante responsable del plan estratégico informático comenzaron a trabajar. A Gladys, el plan le había parecido fabuloso. Así, sin chistar, se puso en práctica. La primera compra- directa y sin licitación- fue de 25 computadoras. Se pagaron a la empresa de su amigo, 3500 pesos por cada una.pep7echeLa investigación que iniciaron los delegados sindicales de base determinó que el precio de mercado por mayor era de 2000 pesos por PC. O sea, estábamos ante una sobrefacturación de casi el 50%. Denunciado públicamente y judicialmente por los delegados sindicales, Cosio no vaciló en indicar a su director de administración que tuviera al trote a los “desafiantes”. La vida laboral de los delegados se tornó difícil, con permanentes controles de presencia y de producción.

A un periodista que publicó el hecho, Cosio lo amenazó con la inspección de su diario, si no cumplía con sus órdenes:

-Quiero una retratación, inmediata.

El periodista cumplió el pedido.

 

A CUIDARSE, CHE: ¡NOS VIGILAN!

La licitación pública por las 1200 PC restantes salió con aval del BID y con control externo.Y también, el desarrollo del nuevo sistema de recaudación. El presidente de IBM, en reunión privada con Cosio, había recibido las pautas del sistema a licitar.

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Este tiempo ganado le permitió al gigante informático estadunidense presentar un costo de 250 millones de dólares. Siendo este el más bajo, el resto de las empresas presentadas impugnaron el acto de licitación. A una de ellas la compensaron con la promesa de comprarle parte del equipamiento próximo a licitar. A otra, le compraron la base de datos a utilizar por el Organismo. Por supuesto, todas estas maniobras ilegales, al jefe autoritario, le significaron réditos enormes.

 

OTRA VEZ LOS VAGOS Y UN DOLOR DE CABEZA

Los delegados de base esta vez buscaron apoyo en programas de televisión y en diputados nacionales opositores al gobierno de Menem. A esto sumaron una gran campaña callejera: mesas de esclarecimiento, volanteadas y afiches. La campaña dio sus resultados. El presidente de la Nación convocó al ministro de Economía, Domingo Cavallo, jefe directo del licenciado corrupto. Cosio nuevamente culpó a los vagos y a la oposición. La justicia intervino y citó a Cosio a indagatoria, una instancia previa al dictamen. Este fue, por supuesto, desfavorable al dueño del gato.

pepe404oct2015 041_thumb[1]Hace 23 años, Cosio resultó declarado culpable y se lo envió a juicio oral.

 

LA LENTITUD DE LA INJUSTICIA

Estimado lector: al día de hoy, aún el juicio no fue convocado. Es lenta la justicia, hay tanta gente pobre para juzgar, “que todo no se puede”. Esto también es el liberalismo y una muestra de para qué utilizan al Estado estos señores. Esta práctica se ha venido dando en la patria nuestra, desde hace más de treinta años. Y fundamentalmente, después de los supuestos “gobiernos populistas”, frase acuñada como una terrible acusación.

Si el lector quiere saber cómo están hoy las cosas, lo remito a la información que dan diarios no especialmente de mi afecto.

http://www.laprensa.com.ar/449816-A-22-anos-del-caso-de-corrupcion-IBM-DGI-ordenan-una-vez-mas-llevar-adelante-el-juicio.note.aspx

https://www.rural.clarin.com/…/Sobresueldos-reves-judicial-funcionario-menemista_0_H

 




TRES POR CUATRO

Ultraviolento: sobre Mojarra, un militante con cojones.

Por Juan Pepe Carvalho

EL DÍA QUE LA VENGANZA TOCÓ AL MOJARRA

¡Ay de vos, cuando la venganza te toca el deseo, te tutea, te vive, te la goza y te alimenta, te maltrata te usa despiadadamente. En definitiva, se alimenta de vos, te golpea, te mordisquea, te hace mal, al punto que terminás perteneciéndole! Es tuya ahora y siempre mientras vivas  o viva el otro. Así habrá pensado Mojarra, mi amigo, militante del ejército revolucionario del pueblo ERP PRT, de Villa Constitución, Zárate, Campana. Cayó preso luego de un tiroteo en una casa operativa de la organización Intentaré darles a ver cómo sucedieron las cosas.

NO TIREN, SOMOS LEALES

En esos años de terrible confusión (1975), existían grupos armados paramilitares. Cuando intentaban tomar algún espacio, a veces, se producía un enfrentamiento entre militares y paras, sólo porque los militares no sabían que aquellos estaban ahí. Lo curioso es que, en el fondo, eran aliados. Ambos luchaban ilegalmente contra los grupos guerrilleros. Esos paras terminan por conformar la triple A.

En este contexto, Mojarra se hizo famoso el mismo día de caer preso. En medio de un tiroteo feroz, se asomó a una ventana y gritó:

  • ”No tiren somos leales”-

La cosa fue así: ocho compañeros más  el responsable  se habían juntado para discutir los documentos de la conducción de partido. EL Gobierno de Isabel Perón y López Rega, sumado a  la conducción militar, habían declarado todo ese territorio de Campana- Zárate- Villa Constitución, zona “de insurrección  revolucionaria contra el gobierno democrático”. Y facultaron a las FFAA para intervenir allí directamente, sin orden de juez alguno. De haber sido necesario, se podía detener a los insurrectos y dejarlos cautivos a disposición del Poder ejecutivo (PEN). Así se los encarcelaba, sin sentencia ni tiempo de detención previsto por ninguna condena.

Conscientes de la situación y del peligro, el grupo discutió la estrategia  y las acciones a cumplir. Cuando los compañeros que estaban de guardia externa en la casa  advirtieron de la inminente llegada de camiones y jeeps de los milicos. Inmediatamente, el responsable comandante, Ramón, dispuso  posiciones para resistir la intervención militar. El enfrentamiento comenzó pesado: ellos dispararon con bazucas y rompieron la pared lateral de la casa. Del otro lado, respondieron con armas largas FAL, con escopetas 12/70 y pistolas. Se hacía imposible soportar el fuego pesado de los milicos: una tanqueta disparaba sin contemplación y el tiroteo constante construyó un cuadro de guerra. Pasados los primeros minutos,  el grupo pudo ordenarse y poner en jaque a los atacantes. A pesar del cuidado, dos compañeros fueron heridos de bala. En esta escena se produjo la intervención jocosa de Mojarra: asomó su cabeza por una ventana destrozada por el ataque militar y, con una voz impostada, como un milico más, gritó casi al máximo de su voz:

– “No tiren somos leales”.

Los primeros dos o tres minutos, los militares suspendieron los disparos. Ese tiempo  permitió al Mojarra y a su gente reacomodarse y recomenzar a disparar. Luego,  cuando se reanudó el combate, lamentablemente, Mojarra fue detenido. Y esa es la parte no graciosa.

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EL ELIXIR DE LOS DIOSES

Mojarra era especialista en hacer licor de mandarina. Con las cáscaras, lograba el famoso  “pajarito” que se compartía, cuando se podía,  durante su estadía en las cárceles de la dictadura: en Coronda, en Chaco, en Caseros. Enviarte a Caseros era una manera elegante de pedirte que te suicides. Celdas muy chicas, la ventana al pasillo y, como toda vista, siempre la misma pared. Las cloacas  explotaban periódicamente. Y el odio a los responsables de esta violencia silenciosa inundaba el lugar.

VOLVER, CON LA FRENTE MARCHITA

Mojarra padeció en Caseros hasta  que Alfonsín, mediante un decreto, permitió la  liberación de los presos políticos  a cargo el Poder ejecutivo. La vuelta del Mojarra a Zárate no resultó nada sencilla. Lo primero que se entera es que su mujer había fallecido, durante la balacera, en el mismo enfrentamiento en que él  resultó detenido. Quedaba saber aún  acerca del destino de su hijo, quien tenía 15 años al momento de la detención de su padre. A la madre del Mojarra debió temblarle la voz cuando tuvo que informarle al recién salido de presión, que  su hijo había sido “regalado”, entregado a un desconocido. Zárate es un lugar chico, así que no fue tan difícil ubicar su paradero. El “chico” ya era un hombre, profesor de karate y judo y lo había hecho tres veces abuelo. Estas criaturas despertaron la ilusión de rehacer el camino.

 

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CON UNA AYUDITA DE LOS AMIGOS

Había que parar la olla. Así que, al comienzo, recurrió  a un oficio por él conocido: la albañilería. Eso, hasta que un amigo de la militancia  resultó elegido secretario general del sindicato de  músicos. Entonces, Mojarra fue contratado como “inspector de espectáculos musicales”.  Su trabajo era constatar qué temas se pasarían para después poder recaudar los impuestos correspondientes a derechos de reproducción.

DESAFORTUNADO EN EL AMOR

No todo en la vida es trabajar. Mojarra conoció  a una compañera de militancia, separada y con tres hijos. Esto alimentó en él la posibilidad de rearmar una familia. Y así fue. Al principio, vivieron felices y comieron perdices. Sin embargo, años después, durante el menemismo, Mojarra cobra un subsidio de 100.000 pesos, que el Estado otorgó como indemnización, a quienes habían estado detenidos durante la Dictadura. Mojarra provenía de un hogar muy pobre y no había podido terminar la primaria. Se puede imaginar , entonces, qué significó para él-simbólicamente esta ayuda económica. Por un lado, el Mojarra se propuso terminar la primaria y la secundaria. Por el otro, hombre enamorado, puso gran parte de ese dinero para reformar la casa que compartía con su compañera. Con lo que sobró, le compró un auto a su gurrumina y un terreno en la costa, donde edificó una casita, para el descanso de todo el grupo familiar. Pero el diablo metió la cola y, un tiempo después, Mojarra enfermó de cáncer de páncreas. Hasta ahí llegó el amor de la compañera, quien no quiso cuidarlo  durante de un post operatorio verdaderamente complicado.  En la operación, en un hospital público, le extirparon el páncreas. El médico  había recomendado una recuperación en un lugar privado, por lo delicado del caso.  Ente los compañeros, se juntó el dinero para que él pudiera pasar el post operatorio allí. Pero de la mujer, ni noticias.

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De todas maneras, la vida aún reservaba para el Mojarra una carta en el amor. En el sindicato conoció  a una mujer casada, quien se separó de su marido para ir a vivir con él y cuidarlo. Ella fue su compañera hasta el final,  un año y ocho meses después de la operación.

NO HUBO CUBA ANTES DEL FINAL

Una pareja amiga de la militancia lo invitó a compartir un viaje a Cuba, cosa con la que el Mojarra siempre había soñado. Lamentablemente, el cáncer no se amedrenta con pasajes de aéreos y las complicaciones avanzaron, hacia una metástasis en el hígado, que lo obligó a una fuerte quimioterapia. Por tanto, el Mojarra tenía prohibido viajar en avión.  Por su parte, en Cuba ya estaba reservada una mesa para cuatro en “La Bodeguita del medio”, famosos restaurante de La Habana.  Antes del viaje, el Mojarra partió hacia otro mundo, tal vez. No hubo  posibilidad  para el Mojarra, no pudo ver la cicatriz que reparó Néstor Kirschner al bajar los cuadros de los dictadores del Colegio Militar. Tampoco pudo presenciar los juicios a los responsables de esos años. Lo que sí le tocó fue una hermosa reparación en el amor, un ultra amor contra toda ultraviolencia.

La pareja amiga y su compañera llegaron poco después de su muerte  a “la bodeguita del medio” y levantaron, donde estaba la mesa preparada para cuatro. Cuatro copas se alzaron.

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PATO AL  HORNO

El lado B: Sobre Omar Pastoriza

Por Juan Pepe Carvalho


UN MONUMENTO A LA PELOTA     

Omar Pastoriza nació en Rosario, Santa Fe. Su primera experiencia futbolística fue en PEPE2Macetero con pelota vieja 4Colón, de esta ciudad. Luego pasó a Racing Club: eran los comienzos del equipo de José. Como jugador anduvo por Independiente, donde jugó 184 partidos, que le dieron un saldo de 32 goles y varios títulos ganados a nivel nacional y metropolitano. No se privó tampoco de participar en 18 partidos en la Selección argentina.Esta brillante carrera le dio la posibilidad de jugar en el “Fluminense”, en el “Gremio”, de Brasil, en “El millonario” de Colombia, en El Salvador, en Venezuela y, sobre todo, en Mónaco, ciudad que lo cautivó y a la que siempre estuvo agradecido. Igual que a su profesión:“vivir en un lugar como Mónaco solo fue posible gracias al fútbol. Yo a la pelota de fútbol debo hacerle un monumento”.

Con todo este camino recorrido, en 1976, dio por terminada su carrera de jugador. De inmediato, lo contrataron como técnico de Independiente de Buenos Aires, donde ganó las copas nacionales de1977, 1978 y 1983.

Esta carrera victoriosa lo llevó nuevamente a Colombia, esta vez, como técnico de Independiente de Medellín.En aquella época la gran mayoría de los clubes de fútbol  en Colombia eran manejados por narcos. Esto, en principio, no significó una preocupación para el Pato.


LA OTRA CARA DEL CUCHILLO

El acuerdo con el club incluía una casa para él y su familia. La acción de cederle una vivienda lo hizo vivir una aventura de película. Cuando le mostraron el lugar, redobló la apuesta y pidió otra que era más cara. Es raro el acuerdo. Normalmente, las casas que se ofrecen a los contratados son del club. Pero parece que los usos y costumbres por aquella época eran otros.Así, el presidente del club le advirtió a Pastoriza que la vivienda que él quería no se podía comprar. Pero le ofreció un préstamo de 100.000 dólares para poder comprarla. Se sabe, “ciertas generosidades” tienen su doble filo. Después de un largo tiempo durante el cual el presidente estuvo satisfecho con el rendimiento del equipo, un extraño pedido comenzó a mostrar la otra cara del cuchillo. Y eso no le gustó nada al Pato.


UNA OFERTA DIFÍCIL DE RECHAZAR

Durante una reunión privada, en la casa del presidente del club, acompañados por otras personas, el capo dejó deslizar algo similar a estas palabras:PEPE5descarga

  • Pato, tengo que pedirte un gran favor, este domingo tenemos que perder.

Le aclaró que entendía la dificultad del pedido, le agregó que intentara lograrlo sin que se notara demasiado. Pastoriza entró en un túnel de incomprensión e ira. Lo que le pedían era imposible de cumplir, su equipo siempre salía a ganar. Si les pedía a sus jugadores que fueran para atrás, resultaría terminal.

– “Debemos perder”- replicó el Presidente, como toda respuesta.

– ¨Presidente, haremos todo lo posible, déjeme pensar cómo.Tenemos una semana.”

Inmediatamente, Pastoriza le explicó al cuerpo técnico  las novedades y todos comenzaron a pensar el modo de cumplir  con lo pedido y no morir en el intento.


DOS POR NUEVE NO DA 18

El Pato  tuvo una ocurrencia bastante efectiva y, a la vez,  encubridora. El  que jugaba de 9 era goleador del equipo e infalible frente a los tres palos enemigos. El técnico se reunió con él, le explicó que en el partido que se acercaba habría una defensa muy dura y que él, como protector de su gente, debía cuidar que no lo lastimaran, con el riesgo de dejarlo fuera del campeonato. La decisión era que el 9 jugara de 2 y el 2 de nueve.El equipo contrario no entendería la estrategia, jugarían con la sorpresa a  favor. Cuando el presidente del club se enteró de los cambios, lo felicitó.

-Pato, eres brillante, hombre. Le quitamos ataque a nuestro equipo y le debilitamos la defensa.- pudo haberle dicho.

Al comienzo del partido, el Pato estaba muy nervioso. Así y todo, el primer tiempo terminó bien en relación a los planes. Durante el entretiempo el presidente del equipo fue a charlar con el Pato:

  • Muy bien, te vuelvo a felicitar, hombre. Continuemos así.- Uno pude imaginar la satisfacción del Capo.


EL PLAN CASI PERFECTO

Al inicio del segundo tiempo, las acciones continuaban igual. A los 43 minutos, el número 2 (que habitualmente jugaba de 9) del equipo del Pato despejó una pelota que llegó a los pies del 9 (que habitualmente jugaba de 2), quien tomó la pelota de volea y la coló en el arco contrario.Gol. Gol. Golazo. El Pato no lo podía creer. No pasó mucho tiempo hasta que el Pastoriza fue invitado, cordialmente en principio, a la casa del presidente del club.  La charla pudo ser algo así:

-Pato, ¿qué pasó ?Espero me convenzas.Tengo muchos problemas por este resultado- aseveró el presidente del club, rodeado de sus custodios.

Y el Pato era un muerto que hablaba. Se veía en un cajón lleno de flores enviadas por amigos argentinos. Hasta que el presidente, como quien necesita fuerza porque va a tomar alguna decisión importante, pidió- por ejemplo- un whisky doble. La cosa había salido mal, pero El Pato, después de todo, había demostrado lealtad. Algo le dijo a Pastoriza que salvaba el pellejo.

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LA GUITA, REVISITED

Terminado el contrato, el Pato se volvió a Buenos Aires. Quería olvidar el suceso. Vendió su casa y asumió el importe de la venta como parte de sus remuneraciones.Ya en su país fue contratado por el club de sus amores, Independiente de Avellaneda. Y, por cierto, olvidó. Cuando el pasado ya era no más que una estela lejana, en plena práctica con su nuevo- viejo equipo y al mirar a la tribuna vacía, notó la presencia de dos hombres. Iban vestidos de blanco hasta los zapatos. Un escalofrío recorrió su espalda y rápidamente su pensamiento armó la frase que le revelaba la identidad de tanto blanco: dos  sicarios colombianos. Le comentó su temor a su ayudante de campo y los dos se acercaron al alambre que separaba el campo de juego de la tribuna. Al instante, escuchó a uno de los muchachos que lo llamaba. Seguro le dijo algo así:

-Pato, Pato, ven un minuto.- Una  voz semejante a esta debió de creer que escuchaba Pastoriza.

El tiempo circuló sin transcursos. Lo siguiente fueron un abrazo y estas posibles palabras:

  • Te fuiste de Colombia y te olvidaste de devolver los cien mil que te prestó el jefe. Y, bueno, él nos envió para recuperar el dinero.

Era absurdo apelar a cualquier respuesta. ¿Qué podía decir?: “Con el apuro del viaje, me olvidé”. “Esperame un minuto que te lo traigo” No. Tenía que conseguir el dinero para el otro día. Había tiempo hasta mediodía. Su ayudante de campo  se puso a buscar donaciones de jugadores para llegar a la cifra requerida. Solidariamente, cinco  miembros del mundo- fútbol los sacaron del apuro.

A las 11 de la mañana, Pastoriza se dirigió rápidamente al hotel citado .Al llegar a la habitación, entregó el maletín. Los sicarios debieron abrirlo- y como cuentan todas las películas- debieron tirar el dinero sobre la cama, para contarlo. Después, unos de los mafiosos abrazó al Pato.

-Suerte que hiciste esto Pato- debió rematar.

El Pato llegó al lobby del hotel y se desmayó.


LA SOSPECHA FINAL

Todos los hombres son múltiples. Por alguna estrategia de los “formadores  de famosos”,PEPE1 solemos conocer la parte más brillante de  la carrera de los ídolos. La vida personal de cada quien no tiene por qué corresponder con la necesidad de los fans de idealizar a su gente. Ahora, esto que acabo de contar no se vincula con la vida personal, sino con la estafa a un montón de socios, a un plantel de jugadores que fueron forzados a perder, sólo por un arreglo de capos entre bambalinas. La cosa no debió haber sido sencilla para Pastoriza. Tal vez se quedó pensando: a esos sicarios, ¿los había mandado el jefe o habían venido por las suyas? Uno no puede ser tan ingenuo de pensar que se lleva 100.000 dólares como parte de su sueldo, sin haber confirmado que le corresponden y pensar que, con jefes narcos, la cosa va a pasar sin pena ni gloria. El lado B acecha detrás de toda tranza.




LA BENDICIÓN TATA

El Desaliento: Sobre caudillismos y traiciones.

Por Juan Pepe Carvalho

TE OLVIDASTE LA OLLA A PRESIÓN EN EL FUEGO

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Raúl Capitani.

En sobrevuelo, una visita a la provincia de Catamarca, en 1985, da la imagen de un territorio sometido a una gobernación patriarcal, castradora, modelo típico de caudillismo del inicio de la patria.  Allí resulta normal el sometimiento. Y, por supuesto, cuando se levanta presión sobre los ciudadanos, la olla – más tarde o más temprano- estalla. Por eso, Catamarca es un espacio siempre a punto de explosión, como tantos otros en nuestra patria.

APIO VERDE, MUY VERDE

Era el cumpleaños del gobernador. Corría el año 1985. Un auto me llevó hasta su mansión, con un grupo de militantes políticos. Uno de mis compañeros de excursión me puso al tanto de la historia de Vicente Leónidas Saadi.  Elegido senador en 1946, se desempeñó en ese cargo hasta 1949, año en que llegó a ser gobernador de Catamarca. Sin embargo, Juan Domingo Perón fue derrocado seis después por la autodenominada  Revolución Libertadora. En esos tormentosos días, Leónidas fundó el periódico El Populista, redactado por él y Fermín Chávez. El diario resultó clausurado durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. En dicho régimen, Saadi sufrió una fuerte persecución por sus ideas políticas. Fue reelegido senador en 1973 y se desempeñó hasta la disolución del Senado, en 1976, por el golpe cívico-militar, conocido como Proceso de Reorganización Nacional.

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Raúl Capitani.

Durante la dictadura militar, Saadi supo defender a compañeros  perseguidos. El estudio de abogados de Saadi, en la calle Paraguay al 1500, se convirtió en un lugar de encuentro insoslayable para quienes luchaban por la vigencia de los Derechos Humanos. En 1983, en la interna peronista, Saadi fue candidato a presidente por el lema “Intransigencia y Movilización”, apoyado por Montoneros.

Ya bien informados y luego de un corto viaje por un característico paisaje de la zona, llegamos a la mansión Saadi, donde se realizaría el festejo. En la entrada, el mediodía gris y frío enmarcaba a una fila de habitantes del lugar, a la espera.

– Che, ¿son todos invitados?

Una risotada  fue lo que obtuve como toda respuesta.

– ¿Vienen a saludar al caudillo?, ¿sólo a saludarlo?…

¿Los traía el amor o el temor?  Muchos llevaban de la mano a sus hijos, como si lo que se festejaba hubiera sido el cumpleaños de algún familiar. Y, como el ritual indica, traían con ellos distintos presentes: una gallina, un cabrito, un ternerito, una ovejita. Me impresionó, a mi primera vista, la pobreza de la gente.

– ¿Por qué traen animales y comestibles?

– ¿Sabés qué pasa, Pepe? No le pueden regalar un reloj -dijo mi compañero, con una ironía ácida-. Esos animalitos, para el viejo, son más reconocimiento. Él sabe lo que significa para la gente desprenderse de algo que puede ser comida para su familia. Además, es muy probable que Don Vicente, en los próximos días, ordene hacer una gran comilona e invite a todos con empanadas, vino y cabritos.

SAN LEÓNIDAS

Por fin, el hombre apareció en la puerta, protegido del frío con una capa de lana pura de llama  y un sombrero, clavado hasta las orejas. Una bufanda le cubría el cuello y la boca.  Rodeado por dos hombres que parecían empleados de la casa, avanzó entre la larga fila, como un sacerdote cuya misión fuera repartir bendiciones. La escena era contradictoria. Por lo que se veía, el hombre estaba más para recaudar que para convidar.  A medida que avanzaba, lo único que de verdad distribuía era un toque en la cabeza a los niños, a modo de bendición. A la mejor usanza feudal. Pero toda bendición tiene su precio. Y por eso la gente había llegado con “su diezmo” a cuestas.

DE AMIGUISMOS Y TRAICIONES

Don Vicente Leónidas  Saadi, nacido en el pueblo de Belén, descendiente de  libaneses y digno heredero de la amplia familia de caudillos del interior del país, logró reproducir aquello que de él se esperaba: ser un hábil negociador, que esgrimió desde el amiguismo de un patriarca de comarca hasta la traición. Su accionar político comenzó en el radicalismo. Luego, seducido por la llegada de Perón, se unió a su causa, abrazándola con ímpetu. Ya gobernador, nunca se llevó bien con Eva. Así que El General tomó cartas en el asunto. Primero lo expulsaron del partido y luego su provincia fue intervenida, bajo la acusación de haber instalado un agudo y crudo despotismo, donde no vaciló en atentar contra casi todos los derechos humanos.

DE TAL PALO, TAL ASTILLA

Después de la intervención y teniendo en cuenta la vocación movimientista del peronismo, a Saadi lo echaron del partido, no del peronismo.  Así, el hombre continuó militando en su provincia hasta ser reelegido senador, en 1973. Después de la dictadura, tuvo otra oportunidad para volver al gobierno, en 1987. Como buen caudillo, le cedió la gobernación a su hijo, Ramón Saadi. Cuando Ramón era gobernador, en los primeros días de setiembre de 1996 un hecho policial extremo sacudió a la provincia y al país todo. Durante una fiesta típica de los sectores  privilegiados, un grupo de hijos del poder de la provincia y amigo del gobernador, secuestró, drogó y violó reiteradamente a una adolescente. Este grupo estaba integrado por el hijo del jefe de la policía provincial, Ferreira, por Guillermo Luque- hijo del diputado nacional  por Catamarca-, el hijo del intendente de la capital de la provincia, Jalil y un gil, que no era hijo de nadie, Tula.  María Soledad Morales pertenecía a una familia  modesta. María Soledad apareció asesinada unos días después de la fiesta. El grotesco encubrimiento por parte del gobierno provincial y el poder judicial se regocijaba en conjeturas: que no fue un secuestro, que a la chica le gustaba uno de los participantes de la “reunión  social”, que Soledad era drogadicta, que era prostituta, que junto con una amiga- también presente en esa fiesta- ya habían concurrido a varias reuniones de este tipo. Es decir, todo el típico despliegue para hacer ver que la culpa era de la víctima y no de sus victimarios. Ella vio luz y entró. Murió feliz, estaba disfrutando, decían algunos comentarios en medios de comunicación. El asesinato ocurrió  el 8 de septiembre de 1990 y el juicio a los culpables comenzó siete años después.

ESTALLA LA OLLA

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En recuerdo de María Soledad Morales.

Con el cuerpo de María Soledad recién aparecido y la movilización -que ya se había organizado, mientras la buscaban y mientras la justicia no se decidía a actuar-,  la presión de la olla llegó a su  punto máximo. En las calles de Catamarca y del país ya se comentaba quiénes habían participado de la fiesta asesina. Fueron vanas las versiones que intentaron ensuciar la vida de María Soledad. Una monja, Martha Pelloni, rectora de la escuela donde estudiaba la adolescente de 18 años, asumió la denuncia y llevó la lucha hasta lograr la investigación y la aclaración del asesinato. Las marchas se multiplicaron por todo el país. El manejo del poder real en Catamarca quedaba expuesto. La manipulación de la justicia tocaba un borde. A la  intervención, le siguió la participación de un juez, nombrado por el gobierno nacional, juez penal de la localidad de Mar del Plata, quien logró encontrar a los responsables del asesinato.

MONJA DE ARMAS TOMAR

La fuerte participación popular y la fortaleza de la madre Pelloni lideraron la lucha. Martha Pelloni hasta llegó a ignorar la indicación de sectores de la propia iglesia, que le pedían frenar la “movida”. Las marchas del silencio se multiplicaron por todo el país. La monja pasó a ser una importante dirigente defensora de los derechos humanos.

En esos años, su actividad llegó a tal nivel que el diario Clarín tituló: “La monja sigue marchando”.  Esta situación alarmó al gobierno nacional y al presidente, Carlos Menem. A pesar que Ramón Saadi era un aliado político, Menem debió intervenir el poder judicial primero, luego el parlamento provincial y, por último la provincia. Debía despegarse del tema, visto el fracaso de todas las operaciones por ocultar a los culpables del aberrante crimen. El ex presidente Menem llegó a enviar al ex comisario Luis Patti, condenado por violación a los derechos humanos por crímenes de lesa humanidad. Por una investigación del diario Página 12, se pudo comprobar que uno de los acusados por el crimen, Guillermo Luque, estaba en Buenos Aires, protegido por el ex policía.

También se envió al dirigente político menemista Luis Prol, como interventor federal. Fue con instrucciones bien precisas de ordenar la situación política en la provincia para lograr que el menemismo volviese a triunfar en las siguientes elecciones, superados los desmanejos que reveló el caso María Soledad.

Marcha del silencio por María Soeldad Morales.
Marcha del silencio por María Soeldad Morales.

Como anticipé antes y como es público, la investigación concluyó con cuatro acusados: Luis Tula, Guillermo Luque, el hijo del jefe de la policía catamarqueña, comisario general Ferreira, y un tal Jalil, hijo del intendente de la capital provincial. Por supuesto, en este caso, se llegó a un límite que dio lugar a la desaparición del clan Saadi del poder de la provincia. El propio padre de Guillermo Luque  fue expulsado del Congreso Nacional por una serie de declaraciones públicas sumamente desgraciadas, como “Si mi hijo hubiese matado a María Soledad, su cuerpo no aparecía nunca más”.  Ramón Saadi poco heredó del don de la persistencia en el poder que tenía su padre, Leónidas. Vanos fueron los esfuerzos del menemismo y de Ramón Saadi por intentar volver a ganar la gobernación. Esta fue ganada por un frente político,  formado durante la lucha por el esclarecimiento del caso Soledad. “El Frente cívico y Social” se presentó con Lucía Corpacci, como candidata: militante peronista y sobrina de Don Vicente Saadi. Ella lideró este frente, formado por los sectores progresistas de la provincia,  que se habían caracterizado por su apoyo a la tarea de la monja Pelloni. Esto le valió a Lucía el repudio de los hijos de Saadi, Ramón y Alicia. En 1988 falleció el cacique, el caudillo, el zigzagueante Vicente Leónidas Saadi.

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Raúl Capitani.

¿Cómo serán los cumpleaños de los Saadi sobrevivientes, al día de hoy? ¿Seguirán haciendo cola los ciudadanos frente a la mansión? La mansión está triste, qué tendrá la mansión. Vicente Saadi murió. Ramón pagó por todos. De cualquier modo, Ramón logró llegar a senador, aunque  la senadora Cristina Fernández de Kirchner pidió que no se le aceptara el pliego.

Llego a Catamarca un día igual al de aquel cumpleaños. Frente a la puerta de los Saadi, no hay nadie. Seguro, algunos resabios de caudillismo deben hacer fila por ciertos rincones de la provincia. Pero la lucha popular borró una imagen del paisaje.

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SÍNDROME DE ZAPPING AGUDO

El Hastío: Sobre operaciones mediáticas

Por Juan Pepe Carvalho

El hombre se hastía por pequeño, por mezquino, por pusilánime”
Federico Nietzsche

PLATO DEL DÍA: SAPOS

En mi memoria biográfica, el término se aplicaba a una relación directa con la comida, “tengo ganas de comer hasta el hastío”, “siento un hastío increíble, no quiero tocar ni un bocado por un tiempo”; o, también, “qué hastío este encierro”. Es decir que, en mis recuerdos, la cosa avanza entre la comilona y los callejones sin salidas.pep3

El tiempo transcurre y renueva los hastíos. Lo gastronómico ya está a salvo. Sin embargo, han aparecido nuevas clausuras, muy vinculadas a las digestiones. Se trata del tremendo problema de comer sapos. Si, como dicen los nutricionistas, “somos lo que comemos”, entonces, la posibilidad de eludir a los batracios en la ingesta depende del “dime dónde te informas y te diré que piensas”. El hombre consume información. Engulle como gran devorador y, sin sutilezas, va perdiendo el gusto.

 

UNA PANZADA DE VACÍO

Si comparamos los títulos de la misma noticia entre distintos diarios, veremos que determinado personaje público o popular puede ser un corrupto o un pobre hombre engañado por las circunstancias, según la pluma que lo trace. La muerte de un fiscal puede pasar del suicidio a un asesinato sin pruebas, sin vacilar. Las versiones más desopilantes se escriben con la contundencia de certezas. Los títulos de algunos medios dan por segura una denuncia que aún no fue comprobada ni tratada por un fiscal y, por supuesto, no la vio ningún juez. No importa si, luego, el copete de la misma noticia pone en duda el título o si la nota finalmente lo niega. La lectura satura hasta el agobio. El horizonte de esta información que desinforma no pretende más que una confusión destinada a obturar el juicio crítico. Empuja hasta el tedio en que muchos se dejan más impactar que informar. Las afecciones que lleguen con más fuerzas serán las que se impongan como verdad. No son ideas, son flechas. El que más tiene y el que más tira, funda lo real según sus intereses.

 

MENÚ VIEJO

pepe1pic_dm_rEstas operaciones mediáticas no son nuevas. Hace más de cuarenta años, un suceso político sacudió a la sociedad: “la noche de los bastones largos”.  Se trató, nada más y nada menos, que de la usurpación de la autonomía universitaria por parte de la dictadura militar de Onganía: gobierno de facto que resultó un fuerte precedente del golpe militar del 76. ¿Sabe, usted, estimado lector, cómo titularon los diarios de la época este hecho?:

Las fuerzas de seguridad desalojaron las facultades tomadas por los estudiantes, profesores y ex estudiantes”.

Casualmente, las tomas se hacían para evitar la ruptura de la legalidad y la autonomía universitaria. “La noche de los bastones largos” significó, finalmente, el avasallamiento de la autoridad de las facultades, la destrucción de bibliotecas acusadas de marxistas y la huida, lejos del país, de gran cantidad de científicos.

Ya en la dictadura de Videla y compañía, esta manera de informar tuvo otros ejemplos. El diario de la trompetita informaba:

En un VIOLENTO tiroteo las fuerzas de seguridad abatieron a cinco delincuente subversivos”.

Otro periódico no se quedaba atrás:

Diario noticias:

Aparecieron cinco personas muertas a balazos en el predio de una playa de estacionamiento en San Telmo. Los Muertos son obreros de la Metalúrgica Burato que, desde hace un mes, viene soportando un conflicto sindical”. Pero no fue un enfrentamiento armado y en esa época existieron mil casos. Objetivo: confundir, engañar.

Hacía una semana, los familiares habían denunciado la desaparición de las víctimas, luego de salir de sus trabajos. Jamás los volvieron a ver. Los cuerpos aparecieron fusilados contra un paredón.

 

 

PLATO PRINCIPAL Y POSTRE, HASTA VOMITAR

Nisman, los Kirchner, el tarifazo, crisis energética, “sí, se puede”, hastiarte hastapep4lautaro Lozzia1p
morir, se puede. ¿te gusta el anís? Tomate medio litro de anís, refugiados, bombas en plena ciudad, un número de muertos cuyos ceros se pierden entre dos toques al botón del control remoto, Del Potro y la garra, fuerte litigio por la separación de bienes de una diva decadente, Pokemon Go avanza, una inundación en algún lugar del mundo, el mapa de la nación se desdibuja, el planisferio también, Pokemon 20; quien lo persigue, cero, cerraron el Bingo de Flores, liberaron a Belén, Milagro Sala sigue presa, Milagro Sala sigue presa, Milagro Sala sigue presa.

 

LA SOBREMESA

Como para muestra basta un botón, dejemos que hablen las imágenes. Veamos cómo informó Clarín y cómo Página 12, acerca de la represión a los jubilados. Nada más les sugiero poner atención en la foto elegida por cada matutino. En el caso de Clarín, la foto parece destacar la actitud ofensiva y casi patotera de la jubilada.

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En cambio, Página 12 informa se la muestra defendiéndose de los escudos policiales.

nota pagina

Agentes de la Policía Federal y la Prefectura avanzaron con carros hidrantes contra un grupo de integrantes del Movimiento Independiente de Jubilados y de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) que marchaban sobre el Puente Pueyrredón, en reclamo de un incremento en los haberes mayor al 14,6 dispuesto por el gobierno de Mauricio Macri.”


TIRO AL BLANCO

Hastiado, desesperado, angustiado. Llego a casa luego de una jornada de flechazospepe2a contradictorios que me usan de blanco y pretenden dejarme en blanco. Prendo la TV, intento cambiar mi humor, ¿y qué veo?: las noticias de un canal, que es del mismo dueño del diario que me confunde. Cambio. Llega el turno del fútbol. Dentro de poco, mucha gente será internada con “síndrome del zapping agudo”. ¿Zafaré? Clavo en un partido. Ninguno de los equipos que juegan es mi preferido. Pero sigo a la pelota en una especie de ping pong mental, con la sola idea de bajar mi nivel de hastío. Algo me inquieta. Es un recuerdo. Hasta hace poco, el fútbol era gratis, ahora el mismo dueño del diario y de la tv que intenta venderme sapos se apoderó de las trasmisiones del deporte más popular del país. Es decir, si quiero evitar el bombardeo de noticias, tengo que pagar. El hartazgo y el tedio patean penales en mis venas y arterias. Intento el último recurso mediático, también entro a las redes sociales y paso a ser un periodista más que llena los portales con ideas y propuestas. Y, también hastiado de tanta mediocridad, el último eslabón termina proponiendo y haciendo suya la propuesta de los medios controlados. En este contexto, la opción más inteligente es ir hacia la biblioteca y dejar que Cortázar y su pluma iluminen un poco los huecos oscuros de la realidad mediática.




PRESENTE

Por Juan Pepe Carvalho

La Celebración: Sobre las vidas breves.

GRIS CIELO MEZCLADO CON SOL

El dolor y el silencio se colaron aquella mañana de julio. Familiares, vecinos y amigos recorrieron la distancia desde el portón del cementerio hasta la zona de cremación. Todos acompañaron el cuerpito sin vida de la niña hasta el final. Silvia y José, diez años en pareja, hasta unos días antes, disfrutaban de una hija hermosa de dos años y medio. Sus rulos rubios y sus ojos gris cielo mezclado con sol eran admirados por todos. Pero los nubarrones le ganaron a la luz y, por la noche, avanzó la fiebre, en primer lugar.

-Señora, vamos a internarla, el cuadro es muy grave. Póngala sobre su pecho.

 

02.All-That-I-Can-Hardly-Take_2010_18x24_23.5x29-940x650-1100x800-1024x744El cuerpito quemaba en fiebres toda la futura vida de Silvia. Luego de un combate en terapia intensiva del Hospital  Italiano, los ojos color cielo mezclado con sol no volvieron a abrirse. La tormenta fue tan feroz que aún hoy deben quedar, suspendidos en el aire del crematorio, ecos de la voz abuela, que reclamaba una sustitución: que la naturaleza cumpliera con el orden de las partidas, que se la llevaran a ella antes que a la nieta.

Pero la naturaleza es terca y no admite reclamos.

AÚN HUBO CIELOS EN LOS DESPUESES (Toma 1)

-Qué celebración la de los vecinos nuevos, Catalina.

-¿Qué festejan?

-No sé, Pedro. La señora estaba embarazada y creo que tenía fecha de parto para ayer.

LARGO Y ESCABROSO CAMINO

07.Forgetting_-1997_30x34_37x40-1100x1100-1024x1024  La meningitis no perdonó. La enfermedad apareció como una furia que no se detuvo hasta saciarse con la pequeña presa. La furia ahuecó el tiempo y lo colmó de garras. Allí se cortó la línea de la cronología. Los antes, color gris cielo mezclado con nubes; los más tardes, colmados de callejones sin salida, donde a Silvia se le ahuecaba la vida sin ver nunca el fondo y a José se le curvaba el dolor entre las palabras y las maldiciones.

NOSOTROS Y LOS OTROS

Los vecinos comenzaron a deambular sus comentarios. “Era tan linda y buena, que dios la quería con él”.  Alguien tuvo la ocurrencia de pedir una misa por el descanso en paz de la niña. José fue terminante en negativas, al comienzo. Pero cedió en la inminencia de la fecha. Acompañó a Silvia a la iglesia. El costado compañero del amor lo hizo avanzar, aunque algo dentro de él se sublevaba y lo acusaba de hipocresía. El cura no podía encontrar palabras para aliviar el momento y no las encontró.

Hooper y magrittePara ese entonces, todas las ceremonias estaban desplegadas. Cremación, misa, decires del vecindario. Sólo quedaba la terrible vuelta a casa, el rumor desde las paredes de la habitación fría: los dibujos, los juguetes, las fotos.

AÚN HUBO CIELOS EN LOS DESPUESES (TOMA 2)

Con la mudanza, llegó el juramento de la pareja: volver a apostar a la vida. Un mes después, la cocina fue la antesala de la celebración de la vida sobre la muerte.  Se convocó a los más íntimos y se retuvo el motivo del encuentro, dentro de un cielo color misterio, hasta el último minuto. Facundo prepoteaba en el vientre de Silvia. Nadie fue tan ingenuo como para creer en sustituciones.  No se trataba de uno por otro, se trataba de un nuevo cielo que se afirmaba sin resentimiento ni venganza. Una acción, no una reacción.

“La Vittoria” (1939) de René MagritteQUIERO RE-TRUCO

El niño en el vientre era una de las puertas que se abrían. Después, vendrían otras. La llegada de Facundo, repito, sin sustituciones, le restituyó a la pareja la potencia de vivir. Se podía. Y había que homenajear la corta vida de la niña, porque la extensión no va en desmedro de la fuerza vital. Vivió. Poco. Pero ese poco tiempo también se celebrará por siempre. Un modo de darle presencia es convocar esa fuerza romántica y heroica, que se atreve a desafiar la angustia de la muerte; que desaloja a la muerte del espacio del cuerpo del vivo y grita, “quiero re truco”, hacia adelante. Celebrar, entonces, no es nada parecido a festejar. Celebrar es apretar los puños y decir: en cada acto de los vivos están presentes los ausentes. Nada más presente que la ausencia.

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