LA RAZÓN DE SU VIDA. DEAN REED UN GRINGO DETRÁS DEL MURO

 

Los exilios: sobre Dean Reed

Por Luisa Luchetta

 

EL CHICO DE LA FOTO

Una imagen llega hasta mi, nacida de mi memoria envuelta en minifalda, medias tres cuartos y blancas, zapatos guillermina marrones y mi cabello por siempre despeinado, disimulado por una vincha rosa. Se trata de un muchacho hermoso, de sonrisa blanca. Por allí, se adivinan un par de ojos claros y cabello rubio. Un yanqui encerrado en el cubo del inalcanzable televisor a lamparitas y estabilizador.

Amor a primera vista. Un caballero, como muchos, que desapareció de un momento a otro.

El tiempo me trajo su nombre : Dean Reed. Der-Rote-Elvis-Dean-Reed-Screenshot

Dean Cyril Reed nació en Denver, Colorado, Estados Unidos, el 22 de septiembre de 1938. Ese mismo día, se reunían Hitler y Chamberlain, quien opinaba que era mejor mirar hacia otro lado mientras el fürher cenaba a Checoeslovaquia.

Reed creció durante los años de gran prosperidad de los Estados Unidos, desde el fin de la II guerra mundial hasta aproximadamente la primera mitad de los años sesenta.

 

ENTRE LA MONTURA Y EL SOMBRERO

En 1959, fue descubierto por un agente de Capitol Records. Entonces, Dean tomó su guitarra y se trasladó a Hollywood. Tenía aspecto de galán, cantaba bien, portaba  un cuerpo atlético, todo para llegar al éxito.

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Estudió actuación con Paton Price, profesor también de Kirk Douglas y Jason Robards.  Price era pacifista y fue objetor de conciencia de la Segunda Guerra, lo cual le costó cuatro años preso en Pensilvania.

En 1962, durante la”crisis de los misiles” todo lo que oliera a socialismo era perseguido por el establishment.  Dean Reed grabó varios discos, sin descollar en su país, pero tuvo gran  éxito en esta parte del mundo.  En Chile, lo recibieron fanáticas histéricas. Aquí, en la Argentina, participó en programas de televisión y  en películas. Quizá, la más famosa fue “Mi primera novia”, con Evangelina Salazar y Palito Ortega.

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TRACCIÓN A SANGRE POR FALTA DE MOTOCICLETA

“Pero ver cómo desaparece el sentido de esta vida, la razón de nuestra existencia es insoportable. No se puede vivir sin razones.”

                                  Calígula. Albert Camus

La tierra fértil que Paton Price regó, posiblemente le haya permitido a Dean Reed superponer aquello que sus ojos asombrados percibían aquí, casi en el fin del mundo, con las enseñanzas de su maestro. Dean Reed llenaba estadios en la Argentina, en Chile, en Uruguay. Era popular y, poco a poco, había encontrado la razón de su existencia. Luchar por sus ideas. Difundir el socialismo. Algo sin duda peligroso en los años de la Guerra Fría, colmada de muerte, exilios, dictaduras, listas negras  que conocemos muy bien en el occidente libre, democrático y judeocristiano.

En Chile trabó amistad con Salvador Allende y Víctor Jara. También conoció a Julio Cortázar, de quien dijo ser amigo luego de confesarle que nunca había leído un libro suyo.

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Visitó el Amazonas para conocer el modo de vida aborigen. Imparable,  se presentó en el programa “Sábados  Continuados”, en Argentina,  donde se relacionó con Horacio Guaraní y otros partidarios comunistas. Conoció a mucha gente dispar, como a José Ignacio Rucci. Siempre con buenas intenciones, con honestidad y con la idea de utilizar su fama para promocionar sus ideas.

En Chile, lavó la bandera de su país frente a la embajada norteamericana.

“Esta bandera está sucia con la sangre de miles de mujeres y niños vietnamitas () hombres de la raza negra de los Estados Unidos() de los millones de gentes de Sudamérica() Como buen norteamericano que ama a su país, hoy, en Santiago de Chile, lavo la bandera de mi patria”, dijo. Y ,acto seguido, sacó una botellita con detergente, la echó en un balde y  empezó a refregar su bandera.

No la quemó porque amaba a su país, adonde regresaba frecuentemente. Él quería cambiar la sociedad, el mundo. Quizá haya sido ingenuo, pero nada lo movía de sus ideales.

 

COWBOY INTERNACIONAL

¡Arriba, parias de la Tierra!

¡En pie, famélica legión!

Atruena la razón en marcha:

es el fin de la opresión.

                          La internacional  

En 1965, viajó al Congreso por la Paz en Helsinki. Es en este lugar. donde la vida de Reed dio otro giro. Bertrand Russell envió un delegado, que no conformó a los participantes, quienes lo abuchearon. Al ver el revuelo que se había provocado, Dean Reed tomó su guitarra, subió al escenario y se puso a cantar. Pidió que cantaran con él  e intentó que los asisCantor 1977tentes se tomaran de las manos, como símbolo de fraternidad.

Los delegados, sobre todo de la URSS quedaron entusiasmados con el yanqui socialista. Pronto, sería furor en los países detrás de la cortina de hierro.

A los pocos meses, Onganía se convirtió en dictador al derrocar al radical  Arturo Illia, quien fue elegido en elecciones libres (del partido justicialista, proscripto por los militares con apoyo del resto de los partidos políticos). A partir de 1966, Reed filmó en Europa películas del género spaghetti western. También realizó con éxito giras por la Unión Soviética. Llevó su arte a China, Cuba y Nicaragua, entre otros países.

En 1971, intentó ingresar a la Argentina por tercera vez, pero fue detenido y enviado a la cárcel de Devoto, donde limpió los pasillos. En la revista  “7 días”,  declaró que la primera vez que se le impidió entrar al país fue en 1968, supuestamente, por haberse opuesto a la guerra de Vietnam, a poco más de 17.000 kilómetros de Argentina”.

En la misma entrevista declaró que su casa en Olivos fue baleada, según él, porque se autodefinía como un artista de conciencia social. Estaba a favor de un socialismo democrático para asegurar las necesidades básicas de la mayoría . Su voz afinada con acento gringo cantó “No nos moverán” en un spot de campaña del Frente Amplio de Uruguay.

Jamás  se afilió al partido comunista y nunca le fue denegado el pasaporte norteamericano.

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https://www.youtube.com/watch?v=w7XZVv6F1NU

DETRÁS DE LA ESCENA

Reed de casó tres veces.

Tuvo tres hijos, Ramona Chimene Guevara Price Reed, en 1968. Alexander, en 1969 y Natalie Reed en 1976.

Luego de conocer a su tercera esposa se instaló en Berlín del este. Allí filmó “El Cantor”, en homenaje a su admirado amigo chileno Víctor Jara, asesinado en el Estadio Nacional por orden de Pinochet.

https://www.youtube.com/watch?v=aQh3VvL0QWQ://www.youtube.com/watch?v=aQh3VvL0QWQ

APOCÇALUPSIS O LA REVELACIÓN 

Entre los años 1985 y 1991, se produjeron cambios estructurales en la URSS. La  Perestroika, a nivel económico. El Glásnot, a nivel político. Ambas implicaban la apertura a Occidente y el progresivo desmembramiento de la URSS.

En este período Dean Reed volvió a los Estados Unidos y dio una entrevista en el programa “60 Minutos”, donde reivindicó la política de la Unión Soviética y China. Confesó su apoyo a Fidel Castro y comparó a Reagan con Gorbachov. Dijo que este último era más pacifista y moral.  Además justificó el Muro de Berlín. Estas declaraciones enardecieron a gran parte del público estadounidense. Llegaron miles de cartas insultándolo. Y eso le provocó una tremenda tristeza. Regresó a Berlín.

Un 16 de junio de 1986 lo encontraron flotando en las aguas de un lago cercano a su hogar, con el rostro desfigurado. Hay varias hipótesis acerca de cómo murió. Para su hermano Vernon, fue un suicidio. La policía lanzó la hipótesis de un accidente. Para su hija Ramona, se trató de une asesinato, orquestado por la CIA o la KGB.

La noticia de la muerte de Dean Reed en el Neues Deutschland, órgano del SED (Partido Socialista Unificado, de la RDA), el día 18 de junio de 1986
La noticia de la muerte de Dean Reed en el Neues Deutschland, órgano del SED (Partido Socialista Unificado, de la RDA), el día 18 de junio de 1986

 

NUNCA BUCHÓN, COMO ELVIS

“nobody wanted to pay to see”

Tom Hanks 

El famoso actor Tom Hanks anunció en Berlín su intención de filmar la vida de Dean Reed, a quien llamaban “ El Elvis Rojo” o “ Señor Simpatía” para lo cual adquirió los derechos a su viuda. Nunca desarrolló el proyecto. Por lo menos, en estas aguas del sur se desconoce tal film. Hacer de la vida de Reed un proyecto  hollywoodense y aggiornado a la media estadounidense sería una falta de respeto. ¿Cuál resultaría el foco de atención del Sr. Hanks? Sabemos bien que los latinoamericanos apareceremos tontos y sucios y los comunistas malos y asesinos. No es que por estos lares no haya tontos, sucios (muchas veces por falta de agua corriente o por la vida en la calle), gente mala ni asesinos. Pero no hay blanco y negro en la historia de Dean Reed. Primordialmente, porque jamás quiso renunciar a su patria, hasta continuó con sus declaraciones juradas al fisco estadounidense, quiso la revolución en el mundo, quiso que triunfara el bien, si es que éste se traduce en que la humanidad tenga sus necesidades satisfechas y en que no haya guerras. Su ideario parece tan naif y frívolo como el de gran parte de sus conciudadanos. Sin embargo, se decidió por un bando. Y el otro se lo hizo pagar. Fue un peregrino. Recorrió ambos hemisferios terrestres, con su razón a cuestas: luchar por divulgar sus ideales. Así, se encarceló a sí mismo, en un mundo donde el mal triunfa y lo transforma todo. Donde se roban las palabras, a los pensamientos los procesan y los asimilan al mero discurso maléfico, mentiroso.

 

 

Bibliografía:

https://www.deanreed.de/spanish/index.html

http://www.colericos.com/en_defensa_dean_reed.html.  Por Luis Vásquez

Página 12 : 22/01/2005 El Elvis Rojo por Eduardo Montes-Bradley

https://intercambiouruguay.wordpress.com/2011/03/10/artistas-varios-jingles-politicos-del-uruguay-1950-2004/

https://www.hollywoodreporter.com/news/tom-hanks-john-oliver-bruce-88716




EL SINIESTRO CUARTO TIEMPO

La Orfandad: Sobre el libro “Maten al rugbier, la historia detrás de los 20 desaparecidos de La Plata Rugby Club”, de Claudio Gómez.
De Luisa Luchetta

 

OTRA VEZ SERÁ

Idas y vueltas, el vértigo diario. Intentamos un encuentro con el autor del libro, pero fue imposible coordinar una fecha. Sabemos que Claudio Gómez es periodista, trabaja en Editorial Perfil y es profesor de la escuela TEA.

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En las primeras páginas de su libro hace referencia a una nota de Gustavo Veiga, periodista del Página 12, que lo conmovió. La nota narra la historia de Raúl Barandarián, ex jugador de La Plata Rugby Club y ex compañero de los militantes desaparecidos.

A partir de la lectura sobe Barandarián, Claudio Gómez escribe una nota en Perfil, publicada un 24 de marzo, de 2006. Pero le sabe a poco. Se obsesiona con el tema, comienza a adentrarse en las historias, entrevista a familiares, amigos, ex militantes, durante dos años. Al principio, solo se sabía de diecisiete rugbiers desaparecidos. Su investigación amplió, de manera dolorosa y reivindicativa, el número a veinte.

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A medida que avanza, el autor no puede menos que hacer una referencia histórica de aquellos años. Quizá se haya quedado corto. ¿Cómo explicar el estado de ebullición del pensamiento político en los jóvenes de los años sesenta, setenta? La Guerra fría, Cuba, el Mayo Francés, el pensamiento innovador de los filósofos, en especial, franceses. Vietnam, los movimientos pacifistas en Estados Unidos, Nixon, Kissinger. El patio trasero. Los No Alineados. China acercándose a Occidente. La URSS. El Tercer Mundo. El partido justicialista proscripto, la dictadura militar que trata de resolver enfrentamientos internos dentro de sus fuerzas armadas.

Obra de León Ferrari
León Ferrari

Nos contentamos con las circunstancias locales, que poco explican acerca de la barbarie ejecutada por cuarentones o cincuentones (y algunos más añosos) sobre jóvenes menores de veintitantos años, bañados en las aguas de los sueños más nobles de un ser humano, la sociedad fraterna, el amor que solo se da si consideramos al otro como igual.

Esos señores, políticos, militares, sacerdotes ¿se sintieron tan frágiles como para afirmar que los recursos que el Estado nacional disponía no servían? ¿Por qué Italia pudo enfrentar a las Brigadas Rojas con la ley y nosotros no?

No tengo las respuestas, ¿alguien las tiene? Seguramente habrá tantas como encuestados. Todo pasó delante de los ojos, entre indiferentes y asombrados, de los argentinos que iban al trabajo todos los días, leían “La Prensa”, “La nación”, “Clarín” a la mañana o “La Razón”, a la tardecita, cenaban en familia, veían televisión desde el sofá, mientras la señora de la casa preparaba alguna receta de Doña Petrona. Ciega, eternamente, nuestra clase media.

CONTRA LA SIESTA BURGUESA

En el sitio oficial de San Isidro Club encuentro una nota: “El rugby como escuela de vida”, cuyo autor es José María Posse y cita como fuente a Tucumán Rugby Club. En la misma aparecen palabras de Carlos “Veco” Villegas sobre la práctica del juego: “El rugby hace un culto del juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno aprende a sentir más placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse, aun a riesgo de su propio físico, pues el interés máximo en la cancha es el equipo”.

Obra de León Ferrari
León Ferrari

Luego del partido, llega el Tercer Tiempo, donde ambos equipos se agradecen la oportunidad de haber jugado y se comparte algo de comer y beber, como modo de relacionarse entre los jugadores rivales y las autoridades.

Por otro lado, el espíritu del rugby carga muchos apellidos patricios, nombres de calles, dinero, muy alejado del fútbol, cuyo origen estuvo en los potreros de los barrios humildes. Por ello nos llama la atención que muchachos de clase media -estudiantes universitarios, en su mayoría-, hayan entregado su vida a sus ideales tan alejados de la siesta burguesa nacional.

A modo de ejemplos, resumiré dos casos de los veinte que figuran en el libro de Claudio Gómez.

LA CAJA AZUL

Hernán Rocca, 21 años de edad, fue secuestrado en la puerta de su casa un Jueves Santo de 1975. Estudiaba Medicina en la Universidad Nacional de La Plata. Militaba en la Juventud Peronista. Jugaba al rugby en La Plata Rugby Club -LPRC-. Una vecina, a quien un policía le comunicó el asesinato de Hernán, dio aviso a la familia. El cuerpo aparece acribillado: veintiún balazos, cerca del auto de su padre, en las afueras de La Plata.

Hernán Rocca
Hernán Rocca

Hernán formó parte del equipo que logró el ascenso del LPRC, en 1972.

Luego del asesinato, los integrantes de la familia vivieron su duelo como pudieron: el padre, se retiró al campo. La madre se quedó en La Plata con la hija más pequeña. Su otra hermana estaba casada y Marcelo, el hermano mayor de 23 años, se exilió en España. Este último militaba en el ERP, pero no participó en la lucha armada.

En el velorio, su compañero en el LPRC, Santiago Sánchez Viamonte dijo no sin dolor “Ahora sí, ahora que mataron a Hernán, vamos a militar con más razón”.

Su hermana Araceli atesora en una caja azul un diario personal con recortes de notas sobre el LPRC, un casete, donde Hernán canta canciones dedicadas a una ex novia y un sobre que, a su vez, guarda el cinturón de cuero blanco que llevaba Hernán el día de su asesinato. Allí se ven perforaciones de bala y manchas de sangre.

Una caja azul guarda el alma de Hernán, inmortal.

NO ME VERÁN ARRODILLADO

La familia Bettini, de las más tradicionales y ricas de La Plata, fue arrasada. Marcelo Bettini, de veintiún años, fue el primero en caer. Jugó en LPRC hasta los dieciocho años, luego comenzó a estudiar Derecho y militó en la JUP y Montoneros. Hacía trabajo social en barrios carenciados. Una noche de 1976, se encontró con un amigo, Luis Bearzi, y fueron acorralados. Luis murió por los balazos y Marcelo tomó una pastilla de cianuro: “a mí ni en pedo me van a tener”, le había dicho a un compañero de militancia.

Antonio, padre de Marcelo, un conocido abogado de La Plata, buscó a su hijo. Al no tener noticias ni datos de sus contactos, su yerno -Jorge Devoto-, de veintinueve años, teniente de fragata retirado, llamó a sus relaciones en la fuerza. Finalmente, encontraron el cuerpo de Marcelo enterrado como NN en el cementerio de La Plata.

Al regreso de un viaje a Mar del Plata, pocos meses después de lo sucedido, la familia se enteró del secuestro de su chofer. Un jefe policial, conocido de la familia, les dijo que preguntaran en la delegación La Plata.

Antonio y su yerno Jorge se presentaron en la Delegación, desde donde los mandaron a la Comisaría 1°. Desde allí los enviaron a la Unidad Regional de La Plata, de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Antes de llegar los secuestraron. Luego liberaron a Jorge Devoto. Antonio aún está desaparecido. Su secuestro fue el 18 de marzo de 1977.

Esa misma noche allanaron el departamento de Devoto y robaron todo lo que pudieron. Muerto su cuñado, secuestrados su suegro y el chofer de la familia, Jorge se hizo cargo de la búsqueda. Se contactó con conocidos de la fuerza, en quienes confiaba. Un primo hermano, capitán de corbeta, gestionó una reunión en el Edificio Libertad en Buenos Aires.

Jorge Devoto fue tirado al Rio de la Plata consciente, según lo confesado por Adolfo Scilingo, ante el juez español Baltazar Garzón.

Marta Bettini, esposa de Jorge, y su madre -Marta del Carmen- deciden irse del país. Dejan a la abuela de setenta y siete años (no era previsible pensar que algo le pudiera suceder). Finalmente se establecieron en España. Reclamaron a Monseñor Plaza, al Cardenal Primatesta, al Nuncio apostólico, Pío Laghi, a los Papas Pablo VI y Juan Pablo II. La iglesia los abandonó.

En la quinta de fin de semana de la familia Bettini fusilaron a dos personas y saquearon la propiedad. Y como si esto hubiera sido poco, a un año de la muerte de Marcelo, secuestraron a la abuela María Mercedes Hourquebie de Francese. La golpearon con saña. Fue enterrada como NN en el cementerio de Avellaneda.

Marta Bettini de Devoto Foto: Página 12
Marta Bettini de Devoto
Foto: Página 12

 

 

 




LA PIEDRA Y LA ARENA

Reflexiones acerca de la miseria: Sobre el oportunista.

Por Luisa Luchetta

 

¿WISKY NACIONAL O IMPORTADO?

Mientras bebían un whisky lavado, en el cabarute del pueblo escucharon a un paisano de dos pueblos más al oeste. El hombre contaba -con lujo de detalles, que daban a la narración el ritmo especial de los nacidos en el interior profundo del país-, la suerte que había tenido un conocido de un conocido del amigo de un primo lejano. Uno que fue criado por una prostituta de un pueblo más lejano aun, quien había sido abandonado en la ruta por una mujer de quien decían fue la querida de un juez del país vecino.

Pablo Picasso - Músicos con Máscaras
Pablo Picasso – Músicos con Máscaras

En ese país (tierra de hombres y mujeres de carne dura como cuero de vaca vieja, cuya piel refleja el sol que baña las montañas), una revolución de las que no revolucionan nada ( salvo la quietud) amenazaba el descanso reparador de gobernantes, banqueros con peluquines, jueces de traje oscuro y moño, senadores eternos, arzobispos de enormes cruces de oro y anillos con piedras preciosas incrustadas y terratenientes embriagados por el aroma de perfume francés de sus esposas y amantes. Allí, unos muchachos, que solían juntarse a la tardecita para jugar un partido de fútbol en un potrero, se ilusionaron con salir de la miseria de sus días. Decidieron robar un banco.

En pocos meses idearon un plan. Consiguieron algunas armas de juguete robadas en la única juguetería del pueblo. Se disfrazaron con los uniformes del grupo rebelde, la Tropa Organizada Revolucionaria Pro Económica, la TORPE, y no solo asaltaron bancos y jugueterías, sino que asolaron al país. Por fin, hartos de su nueva vida de millonarios, se jubilaron. Parte de aquel equipo consiguió que sus hijos tuvieran título universitario -contadores, abogados- y que otros, por medio de casamientos, llegaran a codearse con la nobleza europea. Algunos se dedicaron a prestar dinero a interés desmedido.

Fue entonces que el grupito de jóvenes del cabaret, como quien no quiere la cosa, a modo de juego, se preguntó cómo podrían crear un plan tan perfecto como el escuchado en el relato: cómo salir de la miseria de trabajar por unos pocos pesos. Disfrutar el resto de sus vidas, solo vivir en el placer, igual a los ricos. Los varones ya se veían rodeados de lindas mujeres, un departamento en la ciudad, plata, mucha plata. Las chicas, en cambio, se imaginaban hermosas (con plata se hacen milagros) con anillos de oro verdadero, ropa, mucha ropa. Todos pensaban en un buen wisky importado.

La situación política era parecida a la del país más allá de la frontera. Ellos serían del GIL, Generales de Inteligencia Lenta. Los chicos asaltarían el banco. Poseían una escopeta con la que el padre de uno de ellos cazaba algún que otro chancho salvaje, unas boleadoras (para romper los vidrios) y una lata de pintura verde limón, que sobró de aquella vez, cuando pintaron el galpón. No eran militares, ni mucho menos generales, sólo uno consiguió unos borceguíes, los demás iban con las Pampero de lona.

En una fría noche primaveral, el banco brillaba como una estrella frente a la plaza del poblado. Todo olía a silencio. Uno tenía que hacer la pintada del GIL, mientras otros dos, armados con caños de hierro (¡cómo pesaban!), abrían las cajas. Las cajas de la liberación del yugo patronal, del trabajo diario, de los horarios, del tren repleto de sudor. El que hacía de campana los esperaba con el auto en marcha. Sonó la alarma. A esa hora ni el panadero ni el cabo de la comisaría estaban despiertos. Olieron el dinero, un bello perfume que jamás había entrado en sus sentidos, las miradas fueron sorprendidas por el brillo áureo de las joyas. Embriagados, sentían la sangre fluir por sus cuerpos. Olvidaron el tacho de pintura con la cual habían escrito en las paredes: VIVA EL GIL, que se volcó en el apuro y dejó huellas por todos lados.

Las chicas los esperaban en la terminal. El plan era que ellas se llevarían el botín y lo guardarían hasta que todo estuviera en calma: “un par de meses”, calcularon.

La policía, el ejército, y el resto de las fuerzas de seguridad interna y externa los persiguieron. No había lugar donde esconderse, ni en el monte más cerrado estaban a salvo. Entonces, se separaron. Sin dinero, perseguidos, los muchachos asustados retornaron a las casas de sus padres. De a poco, los policías los fueron a buscar, para apresarlos. Los militares, para interrogarlos hasta el borde de la vida.

Rene Magritte - La invención de la vida - 1940
Rene Magritte – La invención de la vida – 1940

Las chicas, en cambio, guardaron el dinero debajo de la cama de su madre. De haber algún problema, ella se haría cargo del delito, sabían que jamás dejaría que sus delicadas hijas fueran a prisión.

Una noche, sonó el teléfono. El último prófugo quería su parte. Ellas le dijeron que habían tenido que coimear a un comisario, quien se había llevado casi todo. Mintieron. Como favor y por bondad, le iban a dar el botín restante.

Era de madrugada, su madre se despertó al escuchar ruido debajo de su cama. Una de sus hijas sostenía una pequeña y ajada valija. Simuló no notar nada y se hizo la dormida. Escuchó el timbre. Se levantó y vio a su hija entregar la valijita a una sombra. Lo que había adentro también una sombra del dinero total, una huella del robo.

Al tiempo, sin que se pueda establecer una conexión inmediata (los tenían cercados, quién sabe hasta qué punto este dinero recibido influyó), los diarios dieron cuenta de que las fuerzas de seguridad habían acabado con los insurrectos.

Y las chicas vivieron felices y, hasta que alcanzó, comieron perdices. Mientras tanto, el GIL, en cana.

 

LA OFICINA

– ¿Dónde están los documentos truchos de la mercadería? ¿Y el efectivo? ¿El itinerario de los transportes?

Juan Carlos escuchó a su jefe hablar a los gritos a su secretaria detrás de la puerta. Habían llamado para avisar que Alfredito estaba en el hospital, en terapia intensiva, muy grave. Era cuestión de días. Solo quedaba esperar que el cielo lo pasara a buscar. Su mujer y sus dos pequeños hijos no tenían dinero para los remedios ni para el gasto de transporte hacia el hospital. La mujer suplicaba por teléfono que le adelantaran el sueldo de su marido.

– Decile que solo le puedo pagar hasta el día que trabajó. Y que necesito me dé la valija de su marido, sin falta.

La valija era lo más importante, entonces. O, mejor dicho, su contenido.

¡Si la cana se llega a avivar! ¡Pero qué boludo! Ni sabe cruzar la calle, pensaba Juanca. Así lo llamaban. Este laburo está bueno, pagan bien. Aunque, si salta la perdiz, estoy frito.

– ¡Malporco, venga!

Juanca se levantó de su silla nervioso, algo transpirado, aromatizado con un dejo del almuerzo en el bodegón del boulevard.

– Sí, jefe, ¿qué pasa?

– ¿Usted es amigote de Alfredo Gladiattore?

– Sí, más o menos, almorzamos juntos, aunque nunca fui a su casa o a la cancha con él…

-Llame a su mujer, dígale que no joda, el marido laburaba en negro, nosotros no tenemos nada que ver. Unos pesos le puedo tirar, pero que ni piense en indemnización. Vaya al hospital y recupere la valija.

Juanca salió enseguida hacia el hospital. Odiaba esos lugares, no podía permitirse caer en un sitio como esos. En todo caso no entonces. Antes había decidido hacer plata, mucha, costara lo que costase.

Rene Magritte - Inteligencia - 1946
Rene Magritte – Inteligencia – 1946

El viento fresco de la calle se llevó los olores que se le pegaban en la oficina. Tenía que ir con calma, en la valija había cheques al portador y dinero por la venta de mercadería que no había pasado por los controles. Si la mina esta se avivaba, se quedaría con todo. Hasta podría pedir más guita.

Juanca salió del ascensor, el pasillo de mosaico de granito beige y paredes azulejadas le descubrió un grupo de personas llorosas en el fondo del mismo. “Que no se muera antes de que consiga la valija, si no el jefe me va a cagar a pedos” pensaba.

Abrazó a la esposa de Alfredito.

– ¿Pero qué pasó? ¿Cómo está?

-Lo atropellaron, cruzaba la avenida, un auto lo tiró y otro dobló en ese momento. Algo así, no sé bien, me contó un policía …

La esposa de Alfredito se largó a llorar, él la abrazó a modo de consuelo.

-El jefe está muy acongojado, casi le da un síncope cuando se enteró, quiso venir conmigo, pero no se sentía bien. Te mandó unos pesos para colaborar con este problema…

-Gracias, no se hubiera molestado…

Juanca sintió alivio, ella no pidió más plata. Él se había quedado con la mitad del dinero que el jefe había mandado. Lo suficiente para pagar la entrada al porno y comerse una pendeja.

Juanca iba a visitar a Alfredito dos veces a la semana. Siempre sacaba el tema de la valija, ¿quién la agarró?,¿la tiene la mujer? Soñaba con ser socio del jefe, dejar de ser empleado. Ya había logrado ascender al puesto de gerente Coimeador.

Alfredo estuvo más de seis meses en la terapia intensiva del hospital. Todos hablaron de un milagro. Un verdadero milagro solo atribuible a Dios. No podría haber sobrevivido únicamente por la atención médica -por cierto, escasa- ya que lo daban por muerto.

Al cabo de ese tiempo, sin estar ni ser, Alfredito pasó a terapia intermedia y pudo recibir visitas. La esposa desbordaba de alegría, aún no había llevado a los chicos por miedo a que Alfredo se emocionara demasiado.

Estaba sola, cuando Juanca llegó.

Rene Magritte - El doble secreto - 1927
Rene Magritte – El doble secreto – 1927

-¿Por qué no vas a tomar un café? Se te ve cansada. Tenés que aflojar un poco, che.

-No, gracias. Los médicos me pidieron que me quedara acá, en la sala de espera. Por las dudas. Ya debe estar por despertarse.

-Entonces, mejor que te vea con otra cara, andá, despejate un poco. Yo me quedo hasta que vuelvas.

-Sí, tenés razón, me voy a maquillar y tomar un té, así me ve linda. Gracias, sos un gran amigo. Me bancaste todo este tiempo.

-Nada de eso, yo los quiero a ustedes. Son la familia que me gustaría tener.

-Ya va a llegar la elegida, tené paciencia. Vuelvo enseguida.

Salió una enfermera, miró las sillas.

-No mire tanto que me deslumbra- dijo Juan Carlos con una sonrisa.

-¿Usted quién es?

-El mejor amigo de Alfredo Gladiattore. Su esposa se fue a descansar un rato, la pobre.

-Ah, bueno. El paciente se acaba de despertar, ¿quiere pasar?

Juanca vio el cuerpo consumido de su compañero de oficina, quien lo recibió lleno de emoción. Solo el brillo de los ojos claros daba cuenta de la vida empeñada en no claudicar.

-¡Pero cómo estás! ¡El susto que nos diste! ¿Cuándo vas a aprender a cruzar la calle, che? – dijo Juan Carlos Malporco, a modo de afectuoso saludo.

-Gracias. Todavía cableado. ¿Cómo andan el jefe y los chicos de la oficina?

-Los muchachos bien, siempre haciendo cagadas. Pero el jefe sigue muy preocupado…

-¿Por? Si tiene más guita que los ladrones… – Alfredito trató de sonreír.

-¿Cómo, por? La valija tuya no apareció. El jefe cree que la policía lo investiga. Aparte tenías mucha plata…

-Decime la verdad, ¿se la quedó tu jermu?

-¿Queeeeé…?

-¿Cómo pagaste los remedios, los médicos, el morfi y la escuela de tus hijos, durante todo este tiempo?

-¿Pero, qué decís?

-Es por el bien tuyo y el de tu familia. Si la cana se lleva al jefe, él ya dijo que te va a culpar a vos…

Comenzaron a sonar las alarmas, bip, bip, bip.

La enfermera empujó a Juan Carlos, quien salió corriendo del hospital.

-¿Dónde está Juan Carlos? – se peguntaba la esposa de Alfredito parada frente a la puerta del sector de Terapia del hospital.

 

Salvo los nombres y los aportes de la imaginación de la autora, los hechos aquí narrados son lo más fieles posibles a los ocurridos en la realidad.

 

NENE, CORTALA CON LA MANITO AHÍ

Nos convertimos, sin darnos cuenta, en piedras expuestas a los vientos y tormentas del devenir. En ese primer momento de conversión, comenzamos a desgastarnos, a morir sin pausa.

Rene Magritte - Gonconda - 1953
Rene Magritte – Gonconda – 1953

La miseria es no ser nosotros mismos. Nos enseñan a seguir los pasos de la manada. De ese modo, se puede ser un buen miserable, es decir, aquel que no se reconoce como tal.

Toda una vida en perseguir al anzuelo, cualquier acción es válida para alcanzarlo. La traición y otras miserias personales se disfrazan de pragmatismo, las relaciones entre las personas son distantes, globalizadas, virtuales, efímeras, superficiales, en busca del autoplacer. Onanismo a gran escala.

Algunos aún resistimos.

 

 

 

 

 

 

 

 




LIBERADOS DEL CEMENTERIO

Deseantes: Sobre el cacique Inakayal
Por Luisa Luchetta

FRANCISCO, PARTE I

 “Fruto de mis tareas ha sido la colección (…) para formar el Museo Antropológico y Arqueológico de Buenos Aires (…) Ese establecimiento contendrá algún día la historia de los pobladores de nuestro suelo, (…) asistida por sus mortales despojos.”

Francisco P. Moreno

En su libro ” Viaje a la Patagonia Austral” Francisco P. Moreno ha comentado su interés por la ciencia. Desde niño se sintió atraído por coleccionar piedras, restos óseos de animales ya extinguidos, insectos disecados, etc.

Museo de La Plata
Museo de La Plata

A los veinte años de edad, viajó a Carmen de Patagones, donde recolectó cráneos y objetos de piedra de cementerios aborígenes. El profesor Paul Broca, conocido antropólogo francés, publicó el trabajo que el joven Francisco escribió, luego de este primer viaje. Impulsado por el éxito obtenido, Francisco decidió dedicarse al estudio de los pueblos patagónicos y su evolución.

 

INAKAYAL, PARTE I

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Volaban abiertas, a favor del viento. Rompían el aire y finalmente se unían, luego de rodear las ligeras patas del avestruz. El joven Inakayal volvía con el alimento a su toldería. Era diestro en el manejo de las boleadoras. Sus dos mujeres e hijos lo esperaban con un reconfortante recipiente lleno de sangre de yegua recién degollada. Le gustaban los guisos de vísceras de yeguas o guanacos crudos mojados en sangre tibia, el aguardiente que regaba las celebraciones -días enteros de fiesta-, las charlas con otros paisanos, mientras las mujeres trabajaban. También, sentir el viento frío entrar en sus pulmones, dormir acunado por los sonidos de la noche.

 

SAYHUEQUE

Hijo del cacique Chocory quien, antes de morir, le había pedido que no combatiera al blanco, fue el señor del país de las Manzanas, tierras que recorrió a caballo en su juventud.
Se acercó a Buenos Aires, movido por la curiosidad y quizás por el enojo ante los atrevimientos de los cristianos, quienes se apropiaban de las tierras y encerraban al ganado cimarrón, dentro de las estancias apropiadas por los huincas. Se ha dicho que, a los veinticinco años, participó en la carnicería cometida en la estancia de San Antonio de Iraola, en 1855. Las crónicas fueron escritas por el único soldado que pudo escapar vivo y por el relato de Sayhueque a Francisco Moreno. Bebieron la sangre y comieron el corazón de los blancos, los enemigos que llegaron para apropiarse de sus tierras y de sus vidas.

 

FRANCISCO, PARTE II

El viajero, el espía inconfeso, el usurpador de tumbas, embriagado por el paisaje que descubre: la cordillera enmarca el cielo inundado de estrellas, el horizonte pedregoso, el frío y el hambre lo transforma en un ser vivo, como antes lo fueron los verdaderos propietarios de los huesos que carga en su equipaje. El viajero se horroriza de las costumbres de los pueblos que visita. El baile desenfrenado por el alcohol, las peleas entre hombres y mujeres de los toldos, el gemido de los animales sacrificados, aún vivos, el ladrido de los perros, el llanto de los niños llenan de asco el espíritu puro del cristiano Francisco, incapaz de reconocer en sí el morbo que lo alimenta bajo la etiqueta del cientificismo.

 

JULIO ARGENTINO

Julio Argentino Roca, de 34 años, asume como ministro de Guerra y Marina, luego de la muerte de su predecesor, Adolfo Alsina, en 1877. Alsina sostenía su política dialoguista con los mapuches, incluso logró que alguna de sus ideas fueran adoptadas como política de Estado (1). Pero Roca representó los ideales de un grupo que, a sabiendas de las riquezas escondidas en la zona del País de las Manzanas, no aceptaba reconocer territorios como propiedad de los pueblos originarios.

Roca encargó a Estanislao Zeballos un estudio geográfico y antropológico de la Patagonia. En una primera etapa, Roca decidió avanzar hasta los ríos Negro y Neuquén y, por consejo de Zeballos, establecer buenas relaciones con Sayhueque, mediante regalos de importancia, como carruajes y mobiliario. Pero el ministro tenía su objetivo claro: apropiarse de las tierras del País de las Manzanas.

Roca obtuvo recursos, sin tomar en cuenta las recomendaciones del Poder Legislativo.
En 1879 se inició el avance de las tropas. Poco a poco, los caciques capitularon o huyeron hacia las tolderías de Sayhueque. En 1883, junto a otros caciques como Inakayal y Foyel, decidieron no entregarse al blanco.

Luchar hasta la muerte.

Rendición de Sayhueque
Rendición de Sayhueque

Mientras, Roca aceptó reconocer como cacique amigo a Sayhueque y le ofreció la protección del Estado argentino, con el nombramiento de gobernador de las Manzanas. Pero nada fue tan sencillo. El General Uriburu, a cargo de las tropas, invadió la zona. Sayhueque no contestó al ofrecimiento de Roca. Había decidido enfrentar al enemigo.
El 1ro.de enero de 1885 el gran cacique se entregó en Junín de los Andes junto a Inakayal, Foyel, Huenchenecul, Prayel, Cumilao, entre otros.

 

REINA DEL PLATA

IMG_2942Inakayal vio por última vez las tierras patagónicas, cuando, junto a su esposa y otros familiares, los embarcaron hacia Buenos Aires. Al llegar al puerto de La Boca, hombres y mujeres fueron separados. Muchos terminaron como servidumbre de familias acomodadas.
Foyel, Inakayal y Raimal estuvieron detenidos en el Tigre. Desde allí, Inakayal, pidió ver a su amigo huinca, Francisco Moreno, quien lo visitó en 1885. Moreno, entonces, solicitó la entrega del contingente de quince personas para llevarlos a su museo, en construcción, de la localidad de La Plata.

 

ATAÚD DE VIDRIO

Huesos acomodados con exactitud en las vitrinas. Calaveras de distintos tamaños. Frascos con partes de encéfalos flotantes. Vestidos tehuelches. Puntas de flechas. Animales embalsamados. Insectos secos pinchados: “… averigüé el paraje en que había sido inhumado y en una noche de luna exhumé su cadáver, cuyo esqueleto se conserva en el Museo Antropológico de Buenos Aires; sacrilegio cometido en provecho del estudio osteológico de los tehuelches”, confesó el señor Francisco Moreno en su libro “Viaje a la Patagonia Austral”. Eso hizo con el cadáver de su “amigo”, el tehuelche Sam Slick. No fue solo una vez. Por supuesto, finalmente, pudo armar toda una colección.

Sam Slick Asesinado por negarse a saquear tumbas de sus ancestros.
Sam Slick
Asesinado por negarse a saquear tumbas de sus ancestros.

Según Moreno, las creencias acerca de la vida después de la muerte se resumen en un viaje a otro mundo que realiza el espíritu junto a sus cosas más preciadas, incluido al perro del difunto. En este recorrido, el individuo debe enfrentar a la noche y al llanto de las aves nocturnas, a enemigos o malos espíritus, hasta llegar a un lugar muy lejano, donde vivirá igual o mejor que antes.

 

INAKAYAL, PARTE II

No es muy difícil imaginar lo que sucedía, día tras día, cuando los caciques y lo que quedaba de sus familias observaban los restos de sus ancestros tan lejos de sus tumbas. ¿Qué les iría a suceder a ellos mismos? ¿También sus cuerpos serían expuestos? ¿Separarían la carne de los huesos? ¿Sus corazones flotarían en un frasco?
Sin duda, este bien podría haber sido el inicio del viaje, la noche oscura y amenazante. Quizás existiera ese otro lugar donde poder vivir en la propia tierra, entre las montañas y el llano, los avestruces, el viento y la libertad. Mientras así se preguntaban por su final, su vida transcurría entre carencias. Dormían encerrados en el sótano del museo, sin baños.

Hija del Lonko Inakayal
Hija del Lonko Inakayal

Mujeres, niños y hombres. Por la mañana, algunos trabajaban en la limpieza del museo, otros en la construcción de las partes que aún quedaban por levantar. De paso, fueron expuestos al público visitante. En el museo, Inakayal vio morir a varios de los suyos. Algunos dicen que se dio a la bebida, ya sin ganas de vivir. Según, el libro de Curruhuinca-Roux, “Las matanzas del Neuquén”, el cacique solía decir, “blancos ladrones, robar mis caballos y la tierra…Ahora prisionero…desdichado”.

Lonko Inakayal
Lonko Inakayal

Cuenta la historia que, un atardecer y fuera de sí, Inakayal se quitó la ropa del enemigo, dijo algunas palabras en su idioma y se lanzó por las escaleras. Otra versión sugiere un asesinato. Ambas coinciden en la fecha: 24 de septiembre de 1888. Moreno, quien quizás albergaba algún interés en la política, no quería verse rodeado de más escándalo que la muerte del cacique. Así que, sin dubitar, logró deshacerse de los indios que aún tenía prisioneros en La Plata. Consiguió que el gobierno les diera campos en la Patagonia: otros, no los mismos que antes habitaban. Así Foyel volvió a la Patagonia.

 

TODO POR LA CIENCIA

Francisco no dejó pasar la oportunidad y, como Jack el destripador, metió bisturí tripas adentro de su amigo huilliche, quien tan bien lo había tratado cuando visitó sus tolderías. Disecó su cuerpo y lo expuso como trofeo.

En 1994, ante el reclamo de los mapuches, se logra la devolución de los restos de Inakayal, que ahora descansan en el pueblo de Tecka. No obstante, en 2006, investigadores de la UNLP descubrieron, en el museo, el cerebro, una oreja y el cuero cabelludo del cacique. También partes del cuerpo de su esposa y de la hija de Foyel, Margarita, ambas fallecidas allí.

 

“EN EL NOMBRE DE LA ROSA ESTÁ LA ROSA”

Decía el Perito Moreno que los patagones tenían la costumbre de cambiar los nombres de las cosas, porque los nombres de las cosas IMG_2941mueren cuando muere quien las ha usado. Por tanto, para evitar la desgracia, era necesario olvidarlos. Debía ser parte del infierno perderlo todo.

La humillación, la traición son, en todos los tiempos, claramente indigestas. Permanecen en la piel, estremecen el pecho. Inakayal, el guerrero, el cacique leal con sus amigos, sostuvo su identidad, a pesar de las afrentas. Se atrevió a un último acto de amor a sus raíces, a una entrega desinteresada a sus amigos de cacería y desgracia, quienes pudieron estar más cerca de su amada tierra, de la cotidianeidad que había iluminado su juventud: el sueño de vivir y ver crecer a su gente. Hay un sentido asociado a su nombre que no cambia: el de cierta inocencia que solo guardan quienes viven entre amorosos latidos de su corazón.

 

(1) “Adolfo Alsina, benemérito, que no contradijo su amor a la patria por su humanitarismo, muere el 29 de diciembre de 1877… Se cierra un capítulo que honra la República y a los argentinos”. “Las matanzas del Neuquén” Curruhuinca-Roux

Bibliografía:

“Las matanzas del Neuquén” Curruhuinca – Roux

“Sayhueque, el último cacique” Curruhuinca – Roux

“Viaje a la Patagonia Austral 1876-1877″ Francisco P. Moreno

“Un caballero en las tierras del Sur” Pedro Orgambide

Diario Jornada 02/11/16

Diario Clarín 11/12/14|Corresponsalia La Plata

Diario Andino digital de Villa La Angostura y la Patagonia




CRUELDAD EN UN CONSORCIO MUY RESPETABLE

Ultraviolento: Sobre consorcios y suicidas.

Por: Luisa Luchetta

EL 5TO. “C”

Ella toma el ascensor a la mañana sin temor a que se caiga/ baja en el quinto piso y toca con dos golpes/ a la puerta “C”/ se abre y entra Mariel”
“Mariel y el capitán”, Sui Generis

 

Campo di grano con corvi (1890) V.Van Gogh
Campo di grano con corvi (1890)
V.Van Gogh

TANGO, MATES Y VINO

El supermercado chino tiene buenos precios en vinos y whiskys. Así que el hombre compró las botellas que la bolsa del “Día” podía aguantar. Salió y encendió el segundo cigarrillo de la mañana. Su espalda gibada por los años junto a las rodillas algo flexionadas le provocaban un doloroso caminar sobre sus inflamados pies. De tal modo que los pantalones, surgidos como manantial desde la descolorida y sudada camisa, se arrugaban perezosos sobre el suelo de la avenida.

Su mujer seguía bajo la ducha cuando él llegó. Lentamente, llenó la pava, la puso sobre la hornalla y, mientras cebaba el mate, le vino a la memoria un tango. “… Vieja, fané y descangallada, la vi una madrugada…”. Pensó, con media sonrisa, que jamás la vería así, siempre sería joven para él, su piel durazno en la memoria, nunca una imagen cuarteada.

Ella salió, dijo que a trabajar, pero no él le creyó. ¿Por qué se había perfumado y puesto los zapatos de taco que usaba para las reuniones familiares? Le pareció excesivo el maquillaje y la remera tan ajustada… Buscó en la cajita de madera pintada de azul algo de dinero. “Se llevó plata… ,¿en qué había gastado los trescientos pesos de ayer?”

Le gustaba fumar un cigarrillo asomado al balcón del aireluz. Miraba el techo sucio del supermercado chino, los balcones ajenos, los patios de la planta baja del edificio. “Las viejas chotas del consorcio otra vez aumentaron las expensas, la puta que las parió”.

LA ÚLTIMA CENA 

Su jubilación no era nada del otro mundo. Los remedios que le recetaba el psiquiatra ya no tenían descuento. Menos mal que la pendeja lo bancaba. “¿Por qué no se van todos a la reverendísima mierda de la concha de la puta madre?”.

Preparó un guiso de lentejas, como le gustaba a él, bien picante. Acompañaron la comida con vino y cigarrillos. ¿Cómo empezó la discusión? Primero fue un insulto, luego otro y otro más.

La silla terminó en el piso.
Un cachetazo.
Un empujón.
La botella vacía dio contra la pared, de manera que las chorreaduras simulaban lágrimas de sangre.
La situación ya se tornaba inaguantable. Otra vez, otra.
Basta.
“La perra se va a acordar siempre de mí. Hija de puta.”

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EL GRITO

“¡Mi marido se tiró! ¡Ayuda!” Una voz, ángel insomne, le responde: “¡Está bien, calmate!”
Muchos, despertados por la gritería, aún hoy recuerdan el ruido del golpe al dar sobre el patio del vecino de la planta baja. Ruido extraño, fantasmal. Les costará olvidar el sonido del cierre de la bolsa plástica interrumpido por las secas voces de los policías.

 

LA BÚSQUEDA 

¿Existe la sinrazón?

Día 3 después del suceso. En el ascensor. El diálogo que se reproduce a continuación es casi copia fiel del  que de verdad ocurrió. Todos los eventos aquí narrados sucedieron en el barrio de Caballito. Los recursos utilizados en la presente narración y los omniscientes son aquí el único aporte que realizó la ficción. Pero vamos entonces a disfrutar esta “bella” charla.

– ¿Se enteró lo del 5to.C ?
– Sí, claro, mi hijo escuchó todo.
– Le gustaba el vino al tipo.
– No creo haberlo visto nunca antes, no sé quién es.
– Era un viejo, la mujer es mucho más joven. Antes era gordita, últimamente adelgazó mucho.
– Ya llegamos. Buen día.

Fin. Notable biografía. Concisa y pertinente, adecuada a los tiempos de los ascensores.

Grabado alemán del siglo XVI
Grabado alemán del siglo XVI

 

RUBIAS DE NEW YORK ( Fe de errata: en vez de New York debe decir Caballito)

La tintura amarilla es acompañada de reflejos, planchita, manos y pedicuría. Estúpidos comentarios de la clienta referidos a sí misma, invención de éxitos, ensalzado de familia, viajes al exterior y demás. Oídos llenos de cansancio los de la peluquera, gestos- tantos-: no tienen más remedio que incorporar algo de esa “información” para mantener el negocio a flote.

Después de esta postal, podría ir la siguiente: Peggy y Betty se reúnen en el palier, como de casualidad, aunque estaban buscándose desde que el vecino de la planta baja reclamó la reparación del techo de policarbonato que el “tipo del 5to. le rompió al lanzarse desde la ventana de su departamento”.

Obra de la serie Chismosas Martha Jiménez ( Cuba)
Obra de la serie Chismosas
Martha Jiménez ( Cuba)

Ambas pertenecen al Consejo de Administración.

– ¡Qué descaro! Tener techo de policarbonato es ilegal. No puede reclamar ninguna cosa.
– A mí me parece que la mujer de él tiene que hacerse cargo. Si lo agarraba a tiempo, no rompía nada.
– Encima, vino la policía, qué vergüenza…
– No hay que pagarle ni un peso a nadie. Al contrario, nos deberían pagar este disgusto.
– Tengo una filtración en el pasillo al lado del baño. Es una mancha amarilla, como un globo.
– ¿Ya llamaste al administrador? Yo hice que me pintaran el departamento entero, sólo por una manchita parecida.
– Sí, claro. Ya elegí el color.
– ¿Te veo en la fiesta de la parroquia?
– Por supuesto, voy a la peluquería y llevo dos bolsas grandes de basura – se las pedí al encargado- llenas de ropa que ya no usamos.
– ¡Divino! Hay que dar para recibir. La virgencita nos guía y nos acompaña.
Todo vuelve, gracias a Dios.
Nos vemos.

Para terminar, quiero contarles una escena que, en principio, parecería descolgada de la historia del consorcio. Nuestros ojos han comenzado, peligrosamente, a acostumbrarse a las familias sin techo que habitan en nuestras calles, a los niños que buscan comida entre la basura.
Sin embargo, a las claras, algo se ha impregnado en nuestra subjetividad, que casi es solo intra y ya no intersubjetividad. Los otros son un estorbo. Un estorbo que, mientras se mantenga dentro de la disciplina esperada, podemos tolerar, con la nariz llena de frunces. Pero que no se les ocurra ensuciarnos con suicidios o reclamos de mayor bienestar. Que no se les ocurra protegerse del sol, la lluvia o simplemente sentarse en la estación del metrobús, sin hacer la cola correspondiente a la espera del colectivo justamente donde no hay techo. Que no se les ocurra ver a la embarazada que reclama un asiento en el tren o la intolerable presencia de un niño discapacitado. Así, podría continuar con la enumeración hasta el infinito (hay escenas por demás absurdas). No existe fin en nuestra capacidad para ver la aguja en la paja ajena.

 

 




COMBATE AL TONTO

El olvido: sobre escenas cotidianas de la infancia. La serie “Combate”

Por Luisa Luchetta

COMBATE I: PESADILLA

En la trinchera barrosa, dos soldados transmiten miedo y horror. Morir joven. Morir sin frío ni calor, solo miedo. Uno muere antes: un proyectil en su frente blanca deja un orificio negro. Por allí asoma el fino lecho rojo que desembocará en la tierra, donde echará sus raíces. Quizá haya visto esta escena en la televisión. Mi mirada de niña la engulló y la guardó en algún lugar desde el que vuelve cada tanto.

imageAlguna noche, algún día de la semana, toda la familia se reunía frente al enorme televisor blanco y negro, a ver la serie preferida de mi abuela, italiana, “Combate”. Los yanquis siempre, o casi, se salvaban, gracias a la enorme superioridad en inteligencia y valentía, que sobresalía ampliamente entre la estupidez alemana. La serie se grabó entre 1962 y 1967, en plena guerra de Vietnam.

MESTRE l: CUANDO SALÍ DE CUBA

Goar Mestre Espinosa nació en Cuba, donde se dedicó a los negocios de la televisión y radiodifusión, entre otros. En política, se opuso a la dictadura de Batista, ya que este impulsaba la regulación de contenidos. Cuando la Revolucifón llegó al poder, Mestre se radicó en Argentina, donde -tiempo después- se nacionalizó.
Aquí integró Proartel (Producciones argentinas de televisión) junto a socios estadounidenses, que adquirieron Cimageanal 13. Fue Mestre quien, como director de programación, le dio al canal un perfil dirigido a la clase media. Al vencer la licencia, el canal resultó luego estatizado, al igual que canal 9 y 11, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Pero Mestre no se rindió En los años ’80 se asoció con la familia Macri y fundaron Teleinde (Televisión independiente). También adquirieron, para la producción de telenovelas. los estudios de “Argentina Sono Film”, en la localidad de Martínez.

 

COMBATE ll: EL PELOTÓN

Los roles principales en “Combate” los tenían el Sargento Chip Saunders (Vic Morrow) y el teniente Gil Hanley ( Rick Jason). Este último personaje era un “precusor del teléfono móvil”, ya que siempre (o casi) daba indicaciones desde un lugar seguro, rodeado de parte del pelotón.

Cuenta el anecdotario que, para dar verosimilitud a su aspecto, los actores no podían afeitarse durante varios días, a pesar de la escenografía barata de aquellas épocas.

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El primer capítulo de la serie fue dirigido por Robert Altman, quien años después recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes por la película “M.A.S.H.”, sátira a la guerra de Corea. También y ganó un Oscar honorífico y el Globo de Oro por “Gosford Park”. Altman había participado en la II Guerra Mundial como copiloto en la fuerza aérea, Vic Morrow se había alistado en la Marina de guerra los 17 años y Rick Jason se enroló en el ejército, en 1943. Todos habían aprendido el arte de matar, si es que es un arte. Sin embargo, el primer capítulo de la primera temporada culmina con un alegato por la paz y señala “lo difícil que se le hacía a un soldado norteamericano matar a un enemigo.”

 

COMBATE lll: PEÓN OCHO

Vic Morrow fue un actor y director prolífico. Debutó en la película “Semilla de maldad”, junto a Glenn Ford y Sidney Poitier, allá por el ’55. La serie lo volvió famoso. Su muerte modificó las condiciones de trabajo de los actores en Estados Unidos. Veamos por qué.
Rodaba una escena de “La dimensión desconocida: la película”, bajo las órdenes del director John Landis, donde debía atravesar un río con dos niños de seis y siete años en sus brazos, bajo el bombardeo lanzado desde un helicóptero. Los niños fueron contratados de modo ilegal y junto a Morrow, murieron en el set, decapitados y aplastados por el helicóptero que cayó sobre ellos. Ni el director ni el productor (Steven Spielberg) fueron condenados. A cambio, se realizaron reformas laborales para proteger a los menores y regulaciones en seguridad. Al mejor estilo de la hipocresía de lo políticamente correcto.

imageCOMBATE IV: LA PATA LATINOAMERICANA GRINGA

En el primer capítulo, el pelotón comandado por el sargento Saunders toma prisionero a un alemán, rol a cargo de Albert Paulson, actor de origen ecuatoriano, quien trabajó tanto en series como en películas en Hollywood. Según su hermano Juan, Albert emigró a los Estados Unidos a los 16 años e incluso se alistó en el ejército. Tras 69 años fuera de su país natal, regresó solo seis días a Ecuador.

 

MESTRE ll: AÑOS DESPUÉS POR ESTE RÍO

Si bien su anti peronismo le hizo desconfiar de Carlos Saúl Memen, cuando este dio muestras de que sus políticas económicas estaban años luz de las del General, Mestre renueva su entusiasmo emprendedor televisivo. En 1989, junto al grupo Macri se presenta en la licitación de los canales 13 y 11. Macri aporta su enorme respaldo económico y Mestre, su amplia experiencia en el área.
Deciden apuntar su estrategia hacia canal 11 y utilizar las instalaciones de Teleinde en Martínez.
Mestre recibiría el 20% de las acciones, según lo acordado con el grupo. Durante las negociaciones, Mauricio Macri- según relata Pablo Sirvén en su libro ” El rey de la TV Goar Mestre y la historia de la televisión” – visita en su casa a Mestre y echa atrás el arreglo. Le comunica que cada uno tiene acciones como dinero aporta. El socio de origen cubano se retira entonces de la licitación, molesto por la falta de palabra de los Macri. ( Es más, recuerda una actitud similar con los Irusta Cornet para entrar en Canal 2). Al enterarse los otros participantes de que Goar Mestre no será de la partida, derrumban las pretensiones del grupo Macri, ya que estos carecen de toda experiencia en el sector. Además denuncian “arreglos” con funcionarios del gobierno de entonces.

 

BATIDO DE MEMORIA Y OLVIDO: EL RECUEimageRDO

Mi abuela Blanca no llegó a ver todos los capítulos de “Combate”, la serie que se convirtió en culto familiar, gracias a su memoria. No entiendo qué veía en esas historias tan inverosímiles, de buenos y malos, en blanco y negro, tan hipócritas. Solo rescato ese olor familiar, indescriptible. El perfil de mis viejos, de mi hermano al mirar la tele de reojo. La habitación oscura, iluminada por los grises nacidos del televisor a lamparitas. Revivo la felicidad que sentía al estar todos juntos. No hay olvido, hay batidos, espuma inconsistente. Y, en el aire, flota, toma diferentes formas y se deshace.

 




CASA DE MUÑECAS

El cuidado del otro: Sobre La mentira

Por Luisa Luchetta

MUÑECA DE TRAPO

Mentira

Letra: Celedonio Flores
Música Federico Pracánico

“Vos sabės que fuiste para mí/ la luz de mi cabeza alocada,/el porqué de mi pobre vivir/ que vos alimentaste de amor…/”

Como la letra habla en tiempo pasado, pienso que se trata de una venganza del autor o de algún amigo suyo contra una mujer. Seguro, ella no sentía ya ganas de continuar en una relación donde tuviera que encargarse las 24 horas de alimentar el ego de un señor que necesita de atención mental gratuita, aunque no libre. En 1932, cuando fue escrita la canción el cura, el rabino o la lobotomía podían ser los recursos más rápidos para ayudar al pobre hombre. Sin embargo, y seguramente, lo más barato y digno del macho es una mujer, que además cocina, lava, plancha, limpia y trata de hacer lo mejor en la cama, aun exhausta de tanto trabajo esclavo o casi. El sueldo se lo pagaba un hombre necesitado de asentar la cabeza y así poder dejar las drogas, el alcohol, el juego (aunque no confiese cuáles son sus locuras)

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“Muñequita de trapo/ que yo (te) adoré santamente/ y fingías quererme…/ ¡Mentira, mentira!¡no tiene perdón!

¿Se refiere a la mentira lo que no tiene perdón o a la esclava psicóloga? Profesional, lo que se dice profesional no sería esta pérfida, sino una muñeca de trapo. Una muñeca tiene varios usos, aun en esas épocas. Y, si es de trapo, más inclusive. Se usa, se lava y se vuelve a usar hasta que termina en el tacho de basura. Podemos descoserla, (¿le duele a la muñequita? Qué importa, es descartable desde el vamos). Y, entre el relleno de algodón, en sus suaves fibras, se guardan secretos: historias que jamás serán contadas pues son de lo más sucias. Así, con un par de costuritas, las abrigamos hasta que se tiran y limpios quedamos. No sin antes arrojar piedras a la mala mujer que se cansó, por fin.

“Me pregunto cuáles son/ las causas porque vos/ quebraste mi felicidad,/ porqué razón fatal/ vos me causaste tanto mal…/ No te vengo a mendigar/ cariños que tal vez/ a otros entregaste/ como a mí,/ ni me arrepiento/ de haberte querido así.”

Aquí hay versiones en la que la primera estrofa es ” me preguntan“. Es probable que nuestro macho no posea las condiciones para evaluar las acciones que lo llevaron a tamaño rencor, no está genéticamente apto.
La posibilidad de la introspección es abortada permanentemente.
No se arrepiente de haberla querido, a su modo: como a una muñeca de trapo. Una muñeca amada mientras no habla, mientras sea útil. Así cualquiera, ¿no?

“Y pensar que yo te vi llorar/ de amor entre mis brazos de hombre,/ que escuché jurarme tu querer/ por todo lo más grande que hay,/ por tu santa viejita,/ que Dios la tenga en la gloria…/ ¡Y eran todas mentiras, mentiras, mentiras de mala mujer!”

Aquí me pregunto por qué ella lloró. Me preocupa ver que nuestro macho sea tan estúpido para no darse cuenta de que si una mujer llora, sobre todo sobre un hombro aparentemente varonil, es porque no es feliz. Sospecho que el esfuerzo de ser una muñeca, estar detrás de la belleza exterior, del silencio, del moverse como otro quiere- como lo reclama ese que a su vez la “cuida”- debe ser agotador.

Ella se va porque lo siente inasible. Y lo es porque no puede abarcarla. Y no puede porque es un objeto, una cosa de poco valor, tal como lo confiesa este hombre sensible y abandonado, quien remata: más humanidad femenina tiene la madre de ella que, por imagesuerte, está en el otro mundo. Y, por lo tanto, tampoco se puede hacer escuchar, como mujer, como persona.

MUÑECA BRAVA

MIENTES

Letra y música: Pedro Aznar, Charly García. Tango 4.

“Mientes y adoras verme llorar/ callar ya no te redimirá”

He aquí un macho venido a menos, aunque algo de orgullo y deseos de vivir le quedan, como se verá más adelante. En este momento él sabe: ella no es del todo sincera con él y el llora como un niño. Falta agregar que se va a la casa de su mamá, por siempre santa.
Aunque ella jure su amor, ya no le cree. No hay vuelta atrás.

” Si la culpa de todo me has de echar/ y hasta el fuego pareces congelar/ no quiero estar/ siempre/ buscando algo más allá/ siempre/ que hay alguien más/ siempre
/ sufriendo por lo que no hay/ jamás poniéndote en mi lugar.”

Es evidente: el objeto de amor tiene una tendencia a la histeria, aunque no tanto. Resulta claro que el protagonista de esta historia hace todo lo posible, pero la amada siente que el susodicho no la satisface plenamente. Y se lo hace saber. Esta sola idea enloquece al macho y su perfomance decae sin nada que lo frene. Lástima, porque años después, en 1996, se descubre que el sildenafil puede solucionar problemas de disfunción eréctil. Aunque habrá que esperara 1998, su salida a la venta.

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“Cuando miro dentro tuyo me asusto/ de lo que hay/ cuando veo tus ojos y no estás/ si mis lágrimas de amor te alejan/ cada vez más/ ¿es que de verdad no hay nada?/¿será que esta vez es el final? “

La mujer monstruo, la mentira, verdadera, simulada, sospechada pero no asumida, la esperanza del pobre hombre en retenerla transforman a la mujer en lo terrorífico. No hay dudas, nuestro machote pronto correrá a casa de mamá.
Ya no le da bola, haga lo que haga, llore o implore, no cambiará la postura de ella que, justamente, lo que menos desea es que su pareja sea un pusilánime. Pero, ¿en verdad sabemos cuándo es el final? ¿Es mucho antes o después del fin? La posible respuesta nos la da casi, con seguridad, la siguiente estrofa:

“…si olvidé mi sonrisa en un lugar/ que no has de halllar…”

MUÑECA DE PLÁSTICO

LA SEGUNDA CHICA PURA
Letra y música: Pablo Lescano. Operación Damas Gratis 2002

” Decime que me querés/ mentime que me gusta/ no te hagas la difícil/ si sos alta tuta/ Decime que me querés/ no te hagas la coqueta/ si son tuyas las compraste/ vos te hiciste las tetas/ Decime que me querés/ mentime que me gusta/ no te hagas la difícil/ vos sos re tuta/ vos sos re tuta/ pero mirá que tuta la tuta/ siempre bailando sola/ no te quieren por tus lolas/ te quieren por tira goma.”

Si comparamos con las letras anteriores, se observa el avance y, sobre todo, la honestidad con la que los hombres, o algunos, encaran las relaciones amorosas. Aquí parece que ambas partes saben lo que quieren: sexo. Nada más. Las mujeres, gracias a la tan publicitada y expuesta sin reparos ayuda de los retoques plásticos se han convertido en verdaderas muñecas, como la de 1932, pero de otro material.

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Lamentablemente, el prototipo -por más que se infle sus ubres, o quizás alguna que otra cosita en otras partes del cuerpo- solo atrae por una capacidad: el saber hacer sexo oral. El tipo no la quiere, mucho menos, la considera su objeto de amor. Puede tener incluso cualquier género: el sexo oral prescinde de él. Nos han transformado por fin en el monstruo que los hombres siempre temieron: una nada que ellos no pueden llenar. Un vacío, el vacío del precipicio sin fin, por el cual caen -tarde o temprano- por curiosidad, por afán de aventura, por el sabor extraño que dejan las montañas rusa.

TODO CONCLUYE AL FIN

“La confianza ha sido sentenciada a una vida llena de frustraciones. La gente, separada o en conjunto, las empresas, los grupos, las comunidades, las grandes causas o los esquemas de vida con autoridad suficiente para guiar nuestras acciones casi nunca retribuyen la devoción que se les dedica.” Zygmunt Bauman

“Violencia es mentir”, dice el Indio Solari.
Violento es el mentiroso porque ” mata” a su víctima. Es un asesino porque muere la verdad, aniquila la confianza. Transforma al otro en una muñeca de trapo, en un monstruo que es el mismo vacío. Porque cierra cualquier posibilidad de comunicación amorosa entre personas. Son ya objetos de uso de un supuesto poder, supremacía, dominio, desprecio. Miente quien dice te necesito, miente el necesitado. Y, entonces la muerte se levanta airosa sobre el cadáver de la confianza.
Me pregunto cuánto tarda alguien en darse cuenta de que “es mentido”. Ese, el marcado para “ser mentido” porfía hasta la extenuación con el propósito de mantener el delgado hilo de oro que lo liga al criminal (el mentiroso). El hilo es la confianza Y es fino y cortante,
¿Se puede vivir dentro de la desconfianza? Quizás, al principio, pero el mentiroso se ceba al notar que su víctima no reacciona y continúa su abuso. Sí, mentir es un abuso. Una violación a la integridad como persona del aquel que lo ama.
Poco a poco el fin comienza, no se puede vivir con un mentiroso, un abusador, con un violento, con un criminal.
” Te miento para no preocuparte”, mentira aparentemente piadosa. Ante esto, la víctima solo puede agradecer y engordar en el dulce caramelo de ser mentida por causa de un gran amor. La cosa termina así con una grave indigestión de mentiritas piadosas. De ese modo, el amor llenaría el vacío de la baja autoestima.
Si la mentira pasa y se regodea, la víctima desaparece, ya no es alguien reconocido como un igual, como una pareja, como un consumidor, como un ciudadano, como un lector. Entonces la desconfianza- similar a la desesperanza-, acude como protectora del resto sano en nosotros mismos. El victimario logra que un sentimiento sucio, devastador, se transforme en aquello que nos protege. Y la víctima corre el riesgo de ser dos veces víctima, del otro y de sí misma.

El mentiroso busca un doble rédito. Para sí, un rápido incremento de su bienestar temporal. En cada ocasión en aquel no se hacer cargo de la verdad que oculta, se agencia un aumento en su autoestima, ya que el engaño descansa en sentimientos de superioridad. El ardid utilizado alimenta la idea de su supuesta inteligencia. En cada mentira hay un 100% de cobardía. También evidencia una necesidad profunda de ser reconocido. Para eso no se le ocurre nada mejor que poner a prueba el amor que el otro tiene hacia él. Un juego del manipulador.
Hasta acá la mentira. Por no hablar del falso testimonio, que ha llevado a la miseria a inocentes, solo para salvar el propio pellejo o a algún interés de turno. Pero es un tema largo y no quisiera descuidar del otro tan querido y necesitado: el lector.




UN VADO MUY ESTRECHO

El Lado B: Sobre Luján.
Por Luisa Luchetta

 

YO VENGO A TRAER MI CORAZÓN

Ni un árbol distraído se interpone entre la mirada del peregrino y el horizonte que aloja la imponente basílica de Luján. Nada ampara al turista en el enorme playón cementicio. Solo la casa de dios y, a imagelos costados, las parrillas donde los mozos ahuyentan las moscas con servilletas, a la espera de clientes. Los puesteros de los alrededores ofrecen rosarios de plástico, estampitas, cuadros con un Jesús rubio de ojos claros y el corazón expuesto.
Las inclemencias del tiempo se abaten sobre los cuerpos de los creyentes, quienes dejan paso a paso hilachas de pecado y amor celestial. Cargan pedidos a la virgen, esperanzas, deseos y agradecimiento, ignorantes de la avidez de los mercaderes alrededor del templo.

 

EL PORTUGUÉS SANTIAGUEÑO 

Cuenta la historia, que allá por el 1630, Antonio Farías Sá – un portugués que vivía en Sumampa, Santiago del Estero- pidió a un conocido en el Brasil que le enviara una imagen de la Concepción de María. Aquel, también nacido en Portugal, le envió dos imágenes, para que eligiera la que más le gustase. Las dos cajas debían viajar desde Buenos Aires, una para cada virgen. Al llegar a orillas del río Luján -hoy, Villa Rosa, partido de Pilar-, los bueyes no pudieron avanzar. Para alivianar el peso bajaron una de las cajas y, milagrosamente, los animales avanzaron. Al abrirla, sin respetar la privacidad de la correspondencia, encontraron la efigie de 38 centímetros de arcilla, conocida como la Inmaculada Concepción.

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AVERNO

La hospitalidad y camaradería provistas por la fe, en este caso católica, es inversamente proporcional a la del pueblo de Luján. No me parece bien generalizar. Admito que algunos pueden ser buenas personas.
Antes de huir de aquel infierno en el que viví unos meses, gracias a dios, noté el desprecio hacia los peregrinos de algunos comerciantes, vendedores de chucherías, gastronómicos, hoteleros y de vecinos en general. Despreciaban ciertas peregrinaciones, como la de los gauchos. “Estos no dejan plata y ensucian todo” era un comentario bastante común.
En el Luján de todos los días, la condición de clase pesa mucho. Las vueltas de los “hijos de” en autos de alta gama por el pueblo y a alta velocidad muestran quiénes tienen el papá con más billetes verdes y más impunidad. Esto alterna con un tipo de hipocresía, donde todos son “hermanos” lujaneros. Saludos, besos, falsedad y sometimiento de clase que trasluce en temor y reverencia.
En los tiempos en que viví en Luján conocí el mal, tal como lo explica el sociólogo Zygmund Bauman ” (…) las obras del diablo suelen ser ambiguas o ambivalentes: un acto de intercambio, una rentabilidad, un quid pro quo, esto por aquello, ganas algo a la vez que pierdes otra cosa… El poder del diablo reside en su maestría en el arte de la falsificación.” Inexorablemente se pierde parte de la calidad humana, el mal te habita porque es contagioso. Sin embargo, el templo se ha resguardado del mar maléfico de sus alrededores: las gárgolas de piedra en el exterior del edificio lo defienden o lo denuncian. Detalle interesante, debido al origen mítico de estas figuras góticas. Quizás los templos se erigen donde el mal pugna por hacerse de parte del mercado.

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LA DAMA ADINERADA Y EL ESCLAVO

La imagen morena, pequeña y milagrosa fue trasladada al paraje más cercano, a la casa de la familia Rosendo. La voz acerca de una virgen milagrosa se expandió y muchos peregrinaron hasta el lugar. Por eso se construyó allí una ermita junto al río “Guardia Vieja”, en el partido de Pilar, a unas 6 leguas de Luján.
Las autoridades nombraron a Manuel, esclavo sin apellido aparente, al que llamaban “el negro”, para que se encargase de cuidar a la imagen, cosa que hizo hasta su muerte. Años después, Ana de Matos, viuda y propietaria de una estancia, preocupada por la “soledad” de la virgen, compró la imagen al administrador de la estancia de Rosendo y se la llevó a su casa.
Al otro día, la imagen desapareció. La encontraron en la ermita de Pilar. La historia cuenta que el episodio ocurrió varias veces y el principal sospechoso no podía ser otro que Manuel, por negro y esclavo, así que lo estaquearon. La virgen empecinada continuó su procesión nocturna hacia su antiguo hogar. Pero hubo que ponerle fin a este capricho. Pequeña, oscura, y arcillosa, ella no podía permitirse semejante conducta. Al fin y al cabo, la imagen había sido vendida, como cualquier (oscuro) esclavo. image
Por esos tiempos, se organizó una procesión hacia Luján, donde fue depositada la virgen junto al “negro” Manuel.
A él, aun hoy, se le adjudican diversos milagros. Pero la historia lo ha relegado.

 

VA DE RETRO

Pocos son bienvenidos al pueblo. El nuevo residente debe responder a ciertas preguntas: nombre y apellido, dónde vivís y quién te trajo. Ahí te encasillan. Difícil la integración. Sobre todo, si un distraído capitalino, deseoso de un poco de verde, se instala en un supuesto barrio con pretensiones de country. Los ciudadanos del pueblo te reciben con sonrisas y te desprecian a la vez. Quizás la brecha social sea mucho más marcada que en Buenos Aires. Mis pequeños gastos de clase media eran aun menores allá, pero me miraban con profundo recelo, como si yo hubiera sido Amalita Fortabat. En el bucólico lugar, un señor -a modo de presentación y sin pudor- dijo: “No me doy con los vecinos, no hablo ni quiero relacionarme con nadie.” Otro, que detentaba un falso título de arquitecto y patotero real, se hacía cerrar el único bar en kilómetros, para charlar con funcionarios locales, al modo de El Padrino. Un jugador de fútbol se pavoneaba con su camioneta a alta velocidad. Un escribano autenticaba firmas sin la rúbrica…
En aquel tiempo, el pueblo de Luján rechazaba fuertemente dos cosas: los supermercados chinos (y a los chinos) y el asentamiento de personas relocalizadas: gente considerada extranjera, sucia, criminal y ajena a las costumbres patricias del lugar. Así es este lugar donde el amor al prójimo y el odio al otro compran en el mismo almacén. Compasión y desprecio, dolor y gozo al ver sufrir, punición y sadomasoquismo.
A su vez, junto a la iglesia católica, conviven las iglesias evangélicas que avanzan ahí donde el catolicismo abandona: en los barrios pobres, en la acción social, en la ayuda esmerada y directa de los problemas de la gente, en la búsqueda del perdido. Otros cultos también se establecieron: la Escuela Científica San Basilio, el Centro Sri Sathya Sai Baba y un culto de raíces yorubas. No parecen ser parte del pueblo templos judíos ni mulsulmanes. ¡Qué lindo lugar!

 

QUIERO ACÁ 

El traslado de la imagen, el motivo por el cual no cargaron de nuevo la caja al solucionar el problema del vado y llevaron la encomienda como estaba previsto, el abrir el paquete porque sí- o quizás para apropiarse del contenido-, la venta de la imagen por encima del “deseo” de la Virgen, las peregrinaciones al lugar originario por el simple creyente -mujeres y hombres del pueblo obligados por las circunstancias caprichosas del poder a desplazarse seis leguas más allá- son preguntas que quedan. Que dios nos ayude a responder.




A LOMO DE GATO

El Desaliento: Sobre un fragmento de “Vueltas negras, pájaros de piedra”, de Cecilia Illia.

Por Luisa Luchetta

EN EL PRINCIPIO FUE EL TRES

Tres jóvenes encerrados- Ernesto, Ana y Beto- en una habitación sin ventanas, secuestrados en un periodo incierto, aunque seguro posterior a la dictadura. Un tiempo rebotado entre los tiempos que se dicen libres, pero siguen- entre rincones- con las viejas mañas:”Son tres pibes… Uno debe ser el que da limageetra, sí, sociales, algo así”. En el encierro, el imaginario completa lo que lo real omite.Tras las paredes de una habitación custodiada por un tal Gómez y por Rubio, su perro compañero, el lector puede asistir al despertar de los prisioneros, como quien transita un túnel oscuro y húmedo, hasta llegar a una la bocanada: la vigilia. El espacio es sofocante, sin embargo, el miedo de los muchachos no los sume en el desgarro. Como quien se aferra a un globo con el que no podrá escapa, pero aun así se ilusiona con la fuga, ellos juegan con las palabras: “su amigo (o tendría que decir ex amigo)” “ No estando el sol, privados de cielo ¿Que nos queda?” “ Arreboles. ¿De dónde vino esa palabra?”.

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No pueden ponerse de acuerdo. Uno ve una luz, otro calla y solo vislumbra la oscuridad en su pensamiento ( “Sus sentidos están desorientados. Se fugaron con toda su vida, con su sangre agolpada al límite, al borde de todo su contorno (si al menos le sirviera para encontrarse)”). Obsesionado por fumar, el otro sólo vive escondido en el humo de un cigarrillo ausente :“Ernesto sospecha que ya no existe o que no puede ser visto, quizás finalmente se evaporó como el humo soñado del cigarrillo”. Esa falta lo despierta, lo desespera. La esperanza de una pitada lo incita a moverse.
Una palabra, “arrebol”, busca un significado. No basta el ritmo nacido solo por pronunciarla.  Hay que saborearla entre los labios, en la lengua, sobre el paladar, saliva adentro.

VENGO A HACER UNA DENUNCIA

¿Quién determina el universo de las palabras? A veces, ellas son meros objetos de cambio. Algunas, inalcanzables, pertenecen al universo de los eruditos, quienes, de día, las esconden en bibliotecas privadas. En cuanto a las noches, suelen creer los ingenuos que estos señores honorables las acarician, justo en el momento en que las palabras viajan sobre unos gatos, en huida transitoria de sus casas. Como si las palabras anduvieran sobre los tejados y volvieran- siempre a lomo de felino- transmutadas por las operaciones de lenguaje que las trasvisten entre las sombras. Algunas vuelven transformadas, otras con voces diferentes. Me preocupan aquellas que han sido robadas, porque es inútil hacer la denuncia en la comisaría, ¿cómo explicar aquello que despertaba en mí esa palabra esquiva?

Mike Stilkey
Mike Stilkey

Una palabra contiene vida. Por existir, por proponer significados, por el soplo divino que la invade al pronunciarla por primera vez. Cada una es una seudo deidad, de larga vida, aunque no eterna. Sin embargo, ellas viven más que nosotros. ¿Quiénes somos nosotros?: sus- en general -irresponsables y desfachatados usuarios. Algunos sienten temor a utilizarlas, las pronuncian mal por timidez o por miedo a que el patrón se dé cuenta de la humanidad del subordinado. Ciegos, sordos y mudos son mayoría. Y no quieren complicaciones. Su proceder es brutal, cómplice de acallamientos. Cumplen el ceremonial diario de arrodillarse ante un dios atrincherado en las cajas fuertes repletas de avidez, envidia, desprecio y demás virtudes propias del abismo.

RETO DE ARREBOL

Ana calla. Busca un escape, una explicación. Sin moverse, llora, “Nos esperaban, alguien batió”. Resuena una palabra en su mente, “Arreboles” . Imagina significados, colores, formas, historias. “Ana se siente arrebolada. La sorprende el deseo de jugar”. Una palabra la lleva a pelearse con la memoria, renace, saborea el aire, la respiración, su ritmo de “Arreboles” (se le presentó en plural, ¿será una palabra colectiva?. De ninguna manera, ésas, justamente, son en singular)”.
Ana despierta entre los jirones en los que la han dejado los caprichos de uno de tantos locos. Esos locos, con diccionario de bolsillo, son las manos de los dueños de las palabras, de su entrelazamiento perverso, del uso sucio que de ellas hacen. En contrapartida, Ernesto expresa su necesidad de fumar, su debilidad lo despierta a la desesperación. Por su parte Beto  se conmueve en la duda: si Ana ha sido manoseada, hasta dónde llegó el abuso. Sin embargo, ninguna duda modifica sus sentimientos hacia ella. Prefiere, entonces, pensar en el tiempo. ”Che, Ernesto, vos, que leíste tantas cosas, ¿sabés por qué es tan importante el tiempo?” 
Y, entre tanta búsqueda,se interponen palabras que intentan desalentar a los buscadores, a esos rebeldes tras nuevos sentidos, a los solidarios, a los amadores.

El texto de Cecilia Illia deja a las claras que, más allá de las historias individuales, estamos atravesados por la historia que forjamos con nuestros contemporáneos. Aquella que nos ha dejado sin aire, que siempre acecha y a la que estar alerta, para que nunca más vuelva a sus bucles oscuros. “Entrampado en un pozo ignoto, retenido en un tiempo del que sólo puede esperar lo peor”.

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HACERNOS CON ELLAS

Según el budismo tibetano, nuestro tiempo de vida se cuenta en un número finito de respiraciones. El aliento es finito. La vida, limitada, Por ello deberíamos hacernos con las palabras, con sus significados, con las emociones con que las  llenamos. Y, así, arrebatarnos del vacío, donde algunos- mal intencionados como parcas -pretenden sumergirnos.

Las palabras son nuestra herencia. Ellas permanecerán entre las trampas del tiempo. Arropémoslas: son lo mejor, incluso de lo peor de nosotros. Las próximas generaciones sabrán resignificarlas, perfeccionarán su sentido, no permitirán que se las arrebaten, las colmarán de emociones. Eso, siempre y cuando no nos recostemos a dormir sobre los significados muertos; siempre y cuando no dejemos de estrujarlas ante otros ojos, para que puedan buscar ellos su propia manera de moldearlas. Los que callan, los que no quieren ver, los que no quieren complicarse- porque la vida es simple, dicen, basta colmarla con objetos llenadores de vacíos que no harán más que exponer la rudeza de ese hueco- harán sus filiaciones con la nada. Otros, sólo parlotearán un lento asesinato del lenguaje. ¿De qué lado estaremos? Del lado de quienes saben que quitar la palabra es arrebatar el ruah, el aliento de dios, el espíritu, el alma, el verbo. Sin palabras, retornamos a la oscuridad del origen de los tiempos, pero con pocas chances de recomenzar.

Citas en cursiva: “Vueltas negras, pájaros de piedra” de Cecilia Illia.




EL ALEPH HORROR SHOW

El hastío: Entrevista a Leandro Santoro

Entrevista: Lourdes Landeira, Luisa Luchetta, Gabriela Stoppelman

Desgrabación: Víctor Dupont

Edición: Gabriela Stoppelman

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Según versiones abundantes, en el origen hubo una inquietud de lenguaje. Un viento, una ráfaga, un huracán sobrevoló el caos. Algo así como un largo desperezo de los dioses, hastiados de soledad o de ausencias. En ese primer aliento, estaba toda la sintaxis y toda la gramática del universo. Un punto nodal, un ovillo de silencio, cuya madeja aún se recrea a medida que se desentraña. No importa si fue una gran explosión o una voltereta del tiempo. En ese confín de las cosas, un ritmo, una inspiración madre echó a andar los transcursos y las extensiones. Y, manías de lo indecible, permaneció mezclada en cada frase y en cada impotencia del verbo. Algunos le dicen “lo siniestro”, otros “lo horroroso”, algunos lo ligan a la poesía y otros a la música. En todos los casos, lo indecible no es el pasado ni la impotencia de lo dicho, sino un pliegue simultáneo a todo decir.

Algunos relatos de la tradición judía cuentan que, allá por los comienzos, dios convocó a todas las letras del alfabeto hebreo y, a cada una, le asignó cierta inauguración. La cosa no fue sencilla. De entrada nomás, se armó una discusión bárbara, porque a algunas no les cayó nada bien tener que ser inicial del mal o de la locura. Pero, hasta para crear el mundo, alguien tiene que hacerse cargo del trabajo sucio. Dios intentó calmar a las piqueteras, explicándoles que, en el idioma hebreo, cada letra es también una cifra, mucho más misteriosa que un número. Sin embargo, no hubo caso y el tole tole fue brutal, al punto que dios andaba un poco arrepentido de haber pasado del caos al orden, vistos los primeros resultados. En medio de todo este desbarajuste, la única que permaneció callada y a un costado fue la aleph. No se abalanzó para tener un lugar en la creación ni en la repartija. En extremo discreta y silenciosa, se hizo a un lado, con la potencia de quien no necesita un puesto para tener presencia. Así que el Génesis – bereishit- empezó nomás con la Bet (bé) y no con la aleph. La aleph, mientras tanto, calladita y como quien no quiere la cosa, comenzó a sugerir su propia historia. Su forma más moderna la muestra con una barra transversal que separa dos vacíos. En el extremo superior de uno y en el inferior de otro, una pequeña grampa parece sostener lo mudo y lo eludido, por arriba y por abajo. La aleph es muda. Sólo si se le agregan ciertos puntitos se transforma en vocal. Pero ella misma es pura potencia, un puro sugerir en un mínimo cuerpo. Curiosamente, la barra transversal sola es una ve (Vav) y las dos grampitas son dos “i” (iud), pero el conjunto es lo impronunciable, lo originario, lo inasible. Parece que la aleph es descendiente de una letra fenicia que tenía la forma de una cabeza de toro. El tiempo y las distorsiones, rompieron las formas, y los cuernos migraron en sentidos opuestos. Hay quienes dicen que uno quedó como el agua superior -húmeda y divina- y otro quedó como el agua inferior, seca y humana. En el medio, el firmamento, que parte las aguas en un tajo, en una cicatriz donde van caer todos los intentos por hacerse con lo impronunciable. Más cerca estamos de lo húmedo y lo alto, más solos y secos nos sentimos en la superficie. La unidad se escapa. Y, en esa fuga, se ofrece. De igual modo en que Leandro Santoro le huye al aleph, mientras su mismo apellido lo regresa al origen, una y otra vez.

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Aleph fenicia.

POLÍTICA, IDEA Y VALOR: UN ALEPH PARA EL DISCURSO

                                                         “Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?”(*)

Julio Woscoboinik, ADN.
Julio Woscoboinik, ADN.

 

En una entrevista decís: “Tenemos que dejar de dar testimonio para dar batalla por el poder”. ¿Qué función cumplen los usos del lenguaje en esa batalla por el poder? ¿Te preocupás por eso?  

Claro. El lenguaje y la producción de símbolos son las dos claves para articular el pensamiento político. Hay muchos tipos que trabajan contra la política -desde la antipolítica- básicamente, los grupos concentrados de medios, los que formatean y moldean el sentido común. Es clave poner en cuestionamiento esa construcción de lenguaje. Si no, siempre estamos sujetos a las reglas de juego del marketing. Cuando vos vas a hacer campaña electoral, te plantean que tenés que ser delgado. La imagen termina siendo más importante que el contenido del discurso. Por otro lado, cuando uno consigue cierta precisión a la hora de articular las palabras, genera mucho más efecto en la cabeza del otro y utiliza mejor el tiempo. Muchas veces nosotros trabajamos en desarmar la estructura de razonamientos que sostiene quien te entrevista o quien polemiza con vos (un militante, un dirigente) para, después, poder reconstruir el espíritu de lo que se está planteando con otros conceptos, con otras palabras…

Cuando uno escucha a los militantes políticos, hay una repetición de códigos, de frases. Y vos sos un referente de un movimiento. Y, en tus intervenciones, insistís mucho con la necesidad de aportar nuevos elementos en todos los ámbitos ¿Cuál es el reservorio de palabras nuevas, de gramáticas nuevas, de sintaxis nuevas que proponen?, ¿leen ficción?, ¿se ocupan de otras lecturas que no sean estrictamente políticas?

Yo hoy no leo ficción. Hoy leo economía y estoy obligado a entender una ciencia que no domino. Sí leí ficción de pibe e inspira. Yo no busco la fuente de inspiración cotidiana en los libros de literatura o de poesía porque no tengo tiempo, sí lo tengo presente. Lo que hago es prestarle atención al debate de “Podemos”, de España. Me parece que los gallegos tienen habilidad para transmitir en pocas palabras muchas ideas. En cambio, una de las características de la dirigencia argentina es que los tipos te tiran cinco mil palabras y no te dicen nada. Presto atención, también, a Umberto Eco… Algunos le dan bola a Zizek, yo creo que la complica… Otra cosa que sucede en la tele, por ejemplo, es que se trata de simplificar lo complejo. Muchas veces nosotros hacemos lo mismo: le damos valor a la problematización de los temas, pero con herramientas que sean accesibles. Sin olvidar, claro, que nuestro objetivo es generar crisis en el sentido común y en la forma de analizar las cosas. Existen, en este orden, tres niveles: por un lado, tenés las políticas; después, las ideas (que dan coherencia); y, por último, los valores. Yo trato de discutir esos tres planos. El asunto es desarrollar mucho sentido en pocas palabras, al revés de lo que hago yo ahora…

EL GRADO ALEPH DE LA ANGUSTIA                          

             “Si todos los lugares de la Tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.”

Acerca del asunto del lenguaje como problemática, ¿se trabaja a nivel interno en la militancia?

 Intento que mi grupo político lo haga, pero es muy difícil.

¿Cómo se puede subvertir el sentido común sin una crisis en el lenguaje personal? En tu caso, en una mesa redonda, hablaste de la poesía de Palo Pandolfo y de los dibujos de Rocambole. Decías que sus trabajos te conmueven siempre por identificación, ¿no pensaste que ciertas producciones podrían conmover por diferencia, que eso sería una verdadera crisis?

Yo parezco más inteligente y culto de lo que soy.

Bueno… Igual, tenemos tiempo para la respuesta. Podés quedarte callado y pensamos juntos.

Hay cosas, por ejemplo, de las artes plásticas que me interesan. El caso del surrealismo… Pero eso fue en mi adolescencia. Después dediqué menos tiempo a las emociones y más a las ideas porque, en la lógica de la competencia, ganan más la racionalidad y la velocidad. Me preocupa ganar en velocidad. El punto es que, para encontrar la diferencia y la conmoción en la diferencia, tenés que buscar. Y yo no encuentro muchos estímulos para eso. Además, me pasa que cuando trabajo sobre el lenguaje no pienso en mí, sino en los demás. Pienso, en verdad, en conmover al otro. En ese momento, mi sensibilidad, es secundaria.

Pablo Picasso, still life with a bulls head book and candle range, 1938.
Pablo Picasso, still life with a bulls head book and candle range, 1938.

En un momento, planteás la necesidad de encontrar un cruce entre las emociones y las ideas…. ¿Cómo lograr eso sin crisis personal en ambos aspectos?

Últimamente lo que hago es releer y escucharme a mí mismo. Y me angustia tener más información de la que pueda transmitir. Mirá, a mí me pasa, por ejemplo que, cuando encuentro el Aleph, me desespero. Siento que ese punto, donde se sintetiza todo, no lo voy a poder transmitir. Y voy a vivir con la angustia de saber que es así y no lo voy a poder decir .

Vos usás recursos poéticos, evidentemente no te das cuenta. Por ejemplo, cuando hablás de “los anillos del macrismo”. Y el lenguaje poético tiene el poder de generar crisis en el sentido común. Tiene el poder de la síntesis. Pero ahora decís que, cuando llegás a la síntesis, no se la podés transmitir al otro.

Yo soy como un guerrero. Pienso en términos de arsenales teóricos. A ver qué me va a servir para cada batalla. Uso mucho facebook para eso. Armo tres ideas, las sintetizo, las pongo en un posteo y, pum, las tiro. A veces, cuando tengo el arsenal cargado y no puedo disparar esas balas, me angustio. ¡Hay cosas que la gente debería saber! Y, cuando no encuentro el espacio para decirlo, siento que voy a morir de angustia. En esas instancias, te juro que prefiero no saber. Hasta te diría que muchas veces prefiero no ser tan inteligente porque, si llegara a darse la situación de que supiera mucho más, terminaría siendo arrogante, soberbio y me terminaría aislando. Eso le pasa a muchos tipos de gran lucidez. Se convierten en ermitaños, mandan a la mierda a la gente.

Pero vos tenés muchos espacios. Sos docente…

Sí… Pero lo que yo quiero es que esto llegue masivamente. Ahí tengo soberbia intelectual… A ver, yo doy clase en la cárcel, “Sociedad y Estado”. No sé, creo que la cárcel está cada día más utilitaria. La gente va al CUD porque necesita beneficios, no encuentro tipos que disfruten del conocimiento…

Bueno, tampoco podemos pedirles que, encima de estar presos, tengan ganas….

Yo me siento más libre en la radio que en la docencia para hablar. Siento que la mejor versión de mí está en la radio. O cuando me peleo, en la tele.

CORRE, ALEPH, CORRE

                                                                “Bajé con rapidez, harto de sus palabras insustanciales. El sótano, apenas más ancho que la escalera, tenía mucho de pozo”

Por otro lado, vos hacés una crítica de la urgencia. Decís que todo debe ser inmediato…

Esto parte de una autocrítica. Nosotros tenemos que militar la duda. Y eso es poner en crisis nuestras propias ideas.

Pero, ¿cómo hacés para lograr eso si no te quedás solo un rato y no pensás?

Lo hago cuando duermo, cuando me baño, cuando manejo… Me sucede. Pero no lo manejo…

Ahí está el Aleph.

Pero…¿sabés qué? Me gusta el poder de cambiar las cosas. Poder “para”, no poder sobre alguien… Bueno, en verdad me gustaría tener los dos.

¿Cómo sería tener poder?

En política te pasa muchas veces que estás bancando a uno, que es más boludo que vos. Y, además, desaprovecha lo que hace. Desaprovecha ese poder. Yo suelo ser, en ese sentido, respetuoso. Si el tipo está “en primera”, es por algo. Si hay un compañero que le puede ir mejor que a mí, lo acompaño. En eso, soy cero envidioso… A ver, siento que no tengo la legitimidad política para provocar la crisis que me gustaría provocar… Por ejemplo, en la tele, te llaman para pelearte. Y yo, ahí, no puedo generar silencio porque me roban la palabra.  

Bueno, pero en la radio sí tenés el silencio.

Claro. Fuera de las radios comerciales, me llaman muchas otras y ahí se logra el silencio. Aunque es difícil también, porque generás un silencio de 10 minutos y el efecto se pierde.

¿No generará otro efecto?

A ver. Vos, por ejemplo, estás en un programa de tele, oís a un tipo que lo poco que dice lo magnifica. ¡La puta que lo parió! ¿Por qué ocurre todo esto? ¡Porque tiene una posición de poder! Algo similar ocurre con la estética. Por ejemplo, si sos lindo l se considera que tenés cosas más interesantes que decir que si sos fulero. Cuando Lousteau o Prat Gay hablan de economía, son buenos. Cuando hablan de política no son tan buenos, ¿por qué todos actúan como si fuera siempre maravilloso lo que dicen?

Eco era feísimo y sin embargo…

Sí, por la venta de “El nombre de la rosa”.

Jozami…

Pero yo no soy ni un intelectual ni un político profesional ni un cientista…

A ver, a lo que a nosotros nos interesa llegar es a esto: ¿qué se le ofrece a la militancia de silencio, de contrapartida a la urgencia?, ¿qué novedades barajan? Vos sos muy vehemente. Hablás igual que Alfonsín… con los mismos gestos, la misma severidad…

Eso habla de mi inseguridad. No es mi fortaleza … Por ejemplo, mañana voy a la tele. Y me dije: voy con la remera de Red Hot Chili Peppers a ver qué onda. ¿La gente va a entender eso? ¿Va a entender que intento desacartonar la política? El tema es: si me equivoco, desaparezco. Mirá: el salto electoral del PO es cuando se destrotskiza estéticamente. Hasta fue una discusión. Altamira decía: mi viejo era un obrero pero, cuando iba al cine, se empilchaba bien. Y el tipo empezó a vestirse bien. En el PO entendieron que había que englobar todo: lo estético, lo ético, lo político. Hacer más amigable, ¡más consumible, la puta que lo parió!, porque los chabones transformaron mucho el discurso del Partido Obrero. No… yo no tengo poder suficiente para generar esas rupturas con el asunto de la imagen.

¿En qué lugar deberías estar?

Para experimentar, debería estar en un lugar institucional. Experimentar no es sólo cómo te vestís. Por ejemplo, puede implicar cuestionar al tipo que te pregunta. Yo siempre acepto los términos de todos los que me preguntan.

¿No creés que has logrado modificaciones en grupos de menos gente? En los lugares donde te movés, lo habrás logrado…

Sí, obvio que sí. Incluso algunos amigos veo que escriben como yo. Eso sí.

Vos decís que el pensamiento crítico no puede ser urgente ni veloz…

Cuando mejor me va es cuando, en el debate cotidiano, yo tiro cosas rápido que me costaron horas reflexionar.

Péndulo Aleph.
Péndulo Aleph.

 

¿Dónde están esas horas?

Es que no lo controlo. Termino con ustedes, voy a comprar milanesas y me pasa. Ayer, un compañero habló de la ilusión de la clase obrera, escuché mil veces eso y, sin embargo, me disparó varias de ideas. Pero, en el caso de la tele, hay tres reglas: vos tenés que ser entretenido, rápido y fuerte. En ese formato, yo meto cosas que a mí me costaron mucho. Cada concepto lo paro como un hijo. Lo someto a controversia. Parece que improviso, pero no. Voy a la caja de herramientas y me digo: este concepto sirve. Lo tiro y gané la discusión. Lo tiro rápido, pero es la consecuencia de haberlo masticado mucho. Soy rumiante en el pensamiento.

ROCK´N ALEPH O LOS SOCIOS DEL SILENCIO                                                       

           “(…) dijo que para terminar el poema le era indispensable la casa, pues en un ángulo del sótano había un Aleph”  

¿Hay una modificación del televidente?

Yo trabajo en mí como producto. Yo tengo la cabeza divida en dos. En la mitad izquierda, están mis ideas, mis valores, mis emociones. En la mitad derecha, está el resto. Entiendo los códigos de la política. Durante muchos años conviví con dirigentes que aceptaban que fuera parte de su organización a pesar de que mi discurso socavara su legitimidad. A ver, nosotros somos como el under del rock en la política. Entonces, ¿cómo logramos, sin ser comerciales, ser masivos? No por el éxito ni por la difusión de mi figura, si no para poder cambiar las cosa.

Pero lo cultura del rock trajo, para producir eso, novedades. Palabras nuevas. Nuevas estéticas. Eso es lo que uno no ve en los dirigentes políticos: hablan igual, repiten las mismas consignas… Por eso nos llamó la atención cuando dijiste “lo poético de Palo”. ¿Qué es lo poético para vos?

(SILENCIO)

La gente no te valora por lo que sos, sino por lo que creen que sos. Para la mayoría de la gente, no soy nada. No tengo identidad. Yo todavía no puedo ser yo.

¿Y si no llegás a ser? ¿Dónde vas a poner toda esta potencia?

No sé. En otro, si lo encontrara…

¿Y lo poético?

Lo poético te obliga a relacionar y a pensar. Por eso es difícil. La gente quiere que pienses y relaciones por ella. La gente quiere confirmar lo que ya pensaban. Pero, para todo eso, tenés que tener poder. Tenés que tener poder para meter lo poético.

¿Víctor Hugo, por ejemplo?

¡Lo logra porque tiene una posición de poder!

Yo no estaría tan segura de eso… También hay poetas. Miguel Ángel Bustos, por ejemplo. No lo conocía nadie y hoy hablamos de él.

Muchas veces el arte es de nicho. Entonces, si te encerrás en un costado,…. La cuestión en política es llegar a ser masivo, no por vanidad personal, sino porque la única manera de cambiar el mundo es llegar a muchos. Ni siquiera por una cuestión del rating en sí mismo. Es por lo que eso te permite. Pero, a ver, a Víctor Hugo no le importa el rating. Víctor Hugo es el erotismo, Navarro es la pornografía.

Sin embargo, cuando lo entrevistamos, Navarro se emocionó tres veces al hablar de la poesía.

No lo juzgo, eh. Nosotros necesitamos un Navarro pornográfico. Eso habla de un momento social. No se puede construir un discurso político sobre la poesía, pero tenés que sacarlo cuando sea necesario. Es como un golpe.

Pero, ¿de dónde lo sacás si no lo recopilás?

Si yo tuviera una visión más estética, más poética y más armónica, no podría vivir. Porque, ¿qué hago con todo eso?

¿Alejarte del aleph es un como un modo de supervivencia?

¿Vieron el video de la ética que hice? 300 mil personas lo vieron.

Sin embargo, el video más sustancioso, el que verdaderamente nos hizo pensar es el que subiste con Rocambole y Palo.

¿Sabés qué hice? Mirá, yo soy pobre. Mi mamá se ganó el bingo acumulado en el 2003 y con eso se compró un departamento. Toda la vida la peleé. Y, de golpe, veo que tipos que tienen brutos autos y esos son honestos… Esto que está pasando es increíble. Me di cuenta de algo. Yo veía que verdaderos bandidos pasaban por tipos honestos y yo, que vivo como el que está detrás de la pantalla, soy lo peor. Entonces hice la lista de cuántos chorros tienen. Pero me dije: acá no está la diferencia. La diferencia está en los cientos de miles como yo, que les debe pasar lo mismo. La diferencia es esa, la entendí y lo armé como si fuera un tema de rock. A los pibes les digo que nosotros tenemos que ser una banda de rock, proponemos doce temas y armamos un discurso. Tiene que haber un hit. Cuando está, lo agarramos y lo reproducimos por todos los medios que podamos. Entonces, fui al acto y lo hice así, la pegué. Llegué a Buenos Aires y armamos tres videos.

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Pablo Picasso, cráneo de toro, frutas y jarrón, 1939.

¿Vos querés decir que la eficiencia por sobre la calidad?

Sí. Pero hacelo…

¿Y no te quema el bocho pensar todo el tiempo en este asunto de eficiencia?

Sí, pero le encontré la vuelta… ¿Sabés qué es lo que me conmueve del kirchnerismo? La gente. A mí me cambió el ver mucha gente que sentía como yo, que pensaba como yo y amaban a Cristina y a Néstor.

Ganó la emoción y no la razón.

Y la razón también, porque para transformar la sociedad se necesita de la razón. Con los radicales que quedábamos, no íbamos a ningún lado… Lo que yo digo es: este proyecto político se define por el concepto de militante integral, por el tipo que entrega su vida a esto, a un proyecto que lo trasciende.

La política tiene que ver con la capacidad de malestar, que conmueve, genera crisis, rompe. La capacidad destructiva y creativa como parte de un mismo proceso dialéctico de construcción de la realidad; para permitirnos soñar el colectivo”. Esa es una definición de poesía.

Siempre hago una metáfora del rock y de la poesía. Eso lo improvisé, no lo pensé. Eso eran, para mí, “Los redondos”. Todo esto es el Indio. Agitar el corazón es eso.

EL ANTIALEPH: UN VACÍO DELGADÍSIMO                 

                     “(…) el espejo universal de Merlín, “redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio”

 ¿La lucha entonces se da entre un discurso dominante evangélico norteamericano del tipo “sí se puede” y otro discurso que parece sonar antiguo? ¿Cuál es el nuevo discurso?

Hoy no hay un nuevo discurso. Hoy hay vacío. Este modelo político tiene que fracasar por lo económico y lo social para que la angustia genere un nuevo discurso. Para que la gente se pregunte qué pasó. Un fenómeno increíble, por ejemplo, es María Eugenia Vidal. Yo la veo y digo: esta chica es una imbécil. No dice nada. ¡No lo puedo creer!

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Ana Venegas.

 

¿No hay una estética de la identificación? Se viste con el jean, “casual”…

Claro, olvidate. Pero lo primero que le dijeron fue bajá sesenta kilos y los bajó. (http://www.girabsas.com/nota/14510-el-sorprendente-cambio-de-look-de-maria-eugenia-vidal-con-el-paso-del-tiempo/) Bajó sesenta kilos. Pesaba más de cien…

 ¿No hay en Vidal una estética de la mansedumbre? Sería lo que propone la ultraderecha, que seamos mansos. Y que hay gente que se identificó con eso.

Nosotros tenemos que buscar una identificación contra la mansedumbre. Yo soy como Cristina. Ayer mi hija me decía: “papá, estás enojado”. Y sí, estoy enojado.

Ahora no estás enojado. En lo que se ofrece a los demás, también es necesaria cierta tranquilidad…

Nosotros necesitamos construir, aunque parezca un oxímoron, una normalidad revolucionaria. No se puede estar todo el tiempo exacerbado, agitando, con peleas trascendentes. Uno de los desgastes de los procesos nacionales y populares es que le proponen a la gente democracias muy intensas. O eras militante o eras un garca y vendepatria. Pero hay que saber regularlo.

¿Es esa una de las diferencias entre el radicalismo y el kirchnerismo? El kircherismo tendría más militancia…

 No, no. Alfonsín tenía militancia. De hecho, Alfonsín era más militante que Cristina. Cuando termina en julio del 89 se dedica a recorrer todos los pueblos de la Argentina. Era la mezcla de Néstor y Cristina. Hacía todo el trabajo: recorría el país, escribía, pensaba. El primer alfonsinismo era parecido a La Cámpora, hasta les decían los Montoneros de Alfonsín. Después, ocurrió que había mejor calidad humana en los militantes, en La Cámpora. Paradójicamente, eran muchos más inteligentes los dirigentes de La Coordinadora que los de La Cámpora. Los últimos son más pasionales con el proyecto y los primeros, más refinados intelectualmente y más proclives a venderse.

LA PODEROSA ORFANDAD DEL ALEPH                    

                                         “-¡La casa de mis padres, mi casa, la vieja casa inveterada de la calle Garay! – repitió, quizá olvidando su pesar en la melodía. No me resultó muy difícil compartir su congoja. Ya cumplidos los cuarenta años, todo cambio es un símbolo detectable del pasaje del tiempo.”

¿No hay mucho pudor con las pasiones últimamente?

Nos estigmatizaron con el infantilismo. Una de las cosas que más me sacudieron en lo personal, cuando empecé a hablar en ámbitos kirchneristas, es que podía decir lo mismo que en mi adolescencia, pero en vez de putearme me aplaudían. Alfonsín vivía entre utopía y quimera, entonces te decían quimérico, te acusaban de que padecías infantilismo. Y, en ámbitos kirchneristas, es muy distinto…

¿Alguna vez te sentís huérfano con tu pensamiento?

Sí, claro. Me siento huérfano en el sentido de no encontrar una vuelta mayor. Alfonsín. La ausencia de Raúl… Los que fuimos amigos de él nos sentimos huérfanos. La formación personal de Alfonsín empieza con el teatro. Él era asmático… Entonces, leía mucho, encerrado… A mí me pasa que no quiero saber. Porque si sé más, me muero…

¡Igual te vas a morir y yo también! Y probablemente no sea de una sobredosis de sabiduría.

Es la angustia de decir qué hago con todo esto.

Si Alfonsín, que es como tu padre, pudo usar otras herramientas de lenguaje. ¿Por qué vos no? ¿Cómo dar nuevas palabras a quienes las esperan? ¿Cómo darles un nuevo lenguaje a los que se aburren de cuando pelean o discuten en C5N?

Volvemos al tema de la plataforma: yo no tengo ese poder.

¡MALDITO, ALEPH BENDITO!                 

                                           “Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.)”

El tema de esta revista es el hastío. ¿Qué cosas te hastían?

El concepto del egoísmo. La superficialidad. La berretada. La mezcla de soberbia e ignorancia.

¿No hay berretada en C5N cuando discuten?

Sí, pero yo quiero estar…

¿Alguna vez decís no?

Sí, muy pocas veces. Y es muy perverso esto. Vos vas a lugares donde sabés que te van a hacer mierda y vas igual…

 ¿Sos religioso?

Sí…

Porque hay una sensación de misión en todo esto…

Es más: tengo formación cristiana, salesiana. Ahora reniego de muchas cosas… Pero estoy trabajando mucho sobre el “dar hasta que duela”, la idea de trascendencia. La idea de que hacemos algo que nos trasciende. Sabemos que si mañana nos cagamos muriendo, un hermano va a levantar nuestra bandera.

Una idea de sacrificio.

De sacrificio permanente. Una de las cosas que más me hastían es perder el tiempo. Y lo hago siempre.

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Gustave Caillebotte, Calf head and ox tongue.

 

¡Es para frenar el Aleph!

La claridad también enceguece. ¿Y si hago tanto sacrificio y no llego?

Te ponés una meta muy alta, casi te garantizás la frustración. Tiene que haber un plan B.

Bueno, yo vengo del fracaso. No vengo de una infancia feliz. Mis viejos no son profesionales… Muy raro. No me formaron para ser presidente, como le pasa a muchos. Yo salí como salí.

Si no llegaras donde querés, ¿qué harías?

Divertirme. Provocar. Uno busca el afecto… Yo creo que soy una buena persona. Y la mayoría de la gente que llega al poder son hijos de puta. Igual, si Dios existe, no puede ser que no le de oportunidad a tipos como yo.

También está la posibilidad que Dios no exista o que no coincida con tus deseos.

Bueno, es que no puedo vivir con esa duda.

Venir de una familia que no te educó para presidente no es, necesariamente, un fracaso.

Tampoco sé si el poder es para mí. El otro día me pegaron en La Nación, salió una nota que decía hay adoctrinamiento de jóvenes por parte de La Cámpora. Mucha gente me llamó para decirme “che, te están investigando”. En un momento yo me decía no sé si me lo banco. Te tiran mierda gratis.

Hay algo del valor del sacrificio que habría que reverlo. Porque la verdad es: o juremos con gloria vivir. Eso habría que repensarlo de algo potente para la vida.

Ojo, yo tengo una visión un poco cínica. Yo creo en la trascendencia, pero también en la banalidad. Si sale, sale… si no sale, no sale. Es lo que me gusta. Hay una cosa de juego, es importante lo lúdico. Estoy todo el tiempo con el tablero, las fichas…

El niño: el dios que baila de Nietzsche.

Me divierte. Las notas, el quilombo…

Si llegás, ¿cuál es el lugar de máximo poder que te gustaría?

Me interesa la batalla cultural. Yo soy entretenido, pero no interesante. Y lo que hay que tener acá es representación, no que te digan que sos copado. Me dicen: tenés un futuro bárbaro. Loco, tengo cuarenta años. Basta con el futuro. Te bajan el precio. ¡Hace 27 años que hago política y me dicen lo mismo!

¿Con qué te relajás?

Con el sexo.

¿Pornográfico o erótico?

Con los dos.

 

LA ALEPH: UNA BARRADURA ENTRE DOS VACÍOS

                  “En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.”

 

¿Escribís?

En Facebook. En mis post.

¿Y no sentís otro tiempo ahí?

Sí, de hecho, cuando vengo con un ritmo de lectura soy mucho más potente. Otra cosa que no menciono, bueno, son mis hijas. Y mis amigos. La tertulia, el escabio. El morfar con amigos.

El Aleph del morfi.

Los amigotes. Ese tema. A mí me causa mucha gracia el grotesco. Toda esa cosa insólita me relaja.

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Anartistas entrevistando a Leando Santoro.

 

 

(*) Todos los epígrafes corresponden a “El Aleph”, de Jorge Luis Borges.

 




RONDAS Y BRUMAS

El hastío: Entrevista a Martín Sabbatella.

Entrevista: Adriana Valletta, Luisa Luchetta, Víctor Dupont, Isabel D’Amico, Germán Cavallero

Edición: Germán Cavallero

“No hay en la historia, en la vida social, nada que sea fijo, rígido, definitivo. Y no lo habrá jamás. Nuevas verdades acrecientan el tesoro del conocimiento, nuevas necesidades, siempre superiores, son generadas por las nuevas condiciones de vida, nuevas curiosidades intelectuales y morales empujan el espíritu y lo obligan a renovarse, a innovar las formas lingüísticas de expresión…” (A. Gramsci*)

SIN MOJONES

Porque no hay puntos de llegada. No hay puntos. En todo caso comas, o puntos suspensivos, como ladrillos: continuidad que deviene en continuidades.

Si la palabra se detuviese al borde del camino. Si llegara a cualquier punto a resignar su lava. Y soltara su cuchara de albañil. Y ya no circulara en rondas para refundarse y hacerse fortaleza. Si quedara ahí. Aplastada en un punto final. A la vera de la historia. Impugnada. Estática. Sin refrendarse a sí misma, como boca de multitudes en prodigioso bostezo y cierre. Si la palabra no urdiera su plan de cadáver exquisito, sobre las sombras de la vida y no saltara desde su propio vientre, para patear el horizonte hacia delante. Si la palabra se confinara y cayera en el reducto fatal de la poca palabra. Y en un silencio aterrador entregara su argamasa. Su líquido y arena, su abrazo de luchas. Si eso ocurriera no habría alquimia del verbo posible. Ya no podría formar cuerpo en multitud.

Pero no hay puntos de llegada. No hay puntos. En todo caso un devenir de la lengua colectiva, empujado por las conquistas sociales. Fortalezas para insistir. Persistencias para andar.

ROMPAMOS EL CERCO

¿Qué es para vos el hastío y que es lo que te provoca hastío?

El hastío es algo muy particular, por lo menos, lo que yo entiendo por hastío, es una sensación de algo que te abruma, una cuestión de pesadez.

Al mismo tiempo es vivible el hastío.

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William Turner, “Snowstorm”.

Sí, en realidad, vivimos y convivimos con un montón de sensaciones: te atraviesan, te emocionan, te conmueven, te gustan, no te gustan, que deseás tener, que no. Pero, digo, el hastío, que ustedes intentan pensar, escribir, estudiar, a mí me da una cosa más de pesadez, algo que te abruma, que no es bronca.

Es una sensación distinta. Me imaginaba cuántas veces tuve sensación de hastío, no sé si tuve muchas sensaciones de hastío.

Una cuerda que tensiona, pero que no se corta…

Sí… he tenido sensaciones de dolor, sensaciones de bronca, impotencia.  Pero el hastío, quizá nunca me había puesto a pensarlo, de hecho, es la primera vez. Si recuerdo, estos últimos meses, o estos días, por ejemplo, lo que pasó con Hebe, que, por supuesto, incluye bronca, impotencia, dolor. Pero, al mismo tiempo, como es Hebe, te genera fuerza. Si alguien está bajoneado, desanimado, basta un segundo con Hebe para curarse de eso. Todo el mundo sabe que este jueves se cumplen dos mil rondas de las Madres, todo el mundo sabe que los jueves, a las tres de la tarde, la Plaza de Mayo, desde hace dos mil jueves, es un símbolo de libertad, de lucha por la igualdad, de democracia, de monumento a la dignidad. Y una orden de allanamiento, orden de detención e infantería, a las tres de la tarde, un jueves previo a cumplir dos mil rondas, hay un montón de sensaciones dando vueltas, emocionales, y otras más racionales, pero no me da una sensación de hastío sino de decir… ¿cómo puede ser?

También se instala que todo es lo mismo, que no hay diferenciación. Por ejemplo, el ataque que sufriste el domingo en Santiago del Estero… 

Pero no usaría la palabra hastío, no me genera hastío. Te da bronca, te parece injusto, pero el hastío lo vinculo más a algo que te abruma. Algo que te dice: ¿Qué es eso? Como un signo de pregunta muy fuerte, ¿cómo puede ser? Porque, quizá, es algo que no tendría que suceder, pero que rompe lo explicable, lo racional también de algunas cosas. Lo del domingo te lo puedo explicar. Sé exactamente lo que pasa, me da bronca, me da impotencia, pero no hastío. A decir verdad, no tengo tantas posibilidades de hastiarme.

Bueno, esa es una respuesta también…

Ahora de bronca, impotencia, dolor…. De eso sí colecciono, como todos.

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Casimiro González, “Newspaper”.

La gente  que recibe un exceso de información como forma de censura, y que está enajenada y un poco hastiada de la política…

Pero eso sí. Puede ser que se busque construir que haya una sociedad hastiada, desanimada, descreída. Eso es así. Hay toda una construcción para tener una democracia de baja o nula intensidad, una construcción simbólica, cultural, que hace que, en esa interpelación a la sociedad, en esa búsqueda terminemos hastiados o desanimados o no creyendo más.

POCA PALABRA

En estos últimos doce años, en términos de Laclau, se radicalizó la democracia. ¿Qué te parece que se ganó a favor de la democratización de la palabra?

Mezclemos entonces las dos cosas y rompamos un poco el cerco del hastío. Hay un debate y hay construcciones simbólicas, disputa por el sentido, por la opinión pública. Y, en ese marco, sí, hay una estrategia: éste es un gobierno para pocos, que necesita poca palabra, poca participación, poca política, poca esperanza, pocas ideas, poco de todo, para que funcione. Y, entonces, necesitás una sociedad que deje de creer, que se resigne, que piense que los derechos no son derechos, que las cosas que tuvo fueron un error, algo equivocado, que eso es para otros, porque si creés que no te corresponden determinadas cosas o el derecho a determinadas cosas, dejás de pelear por eso. Se ha expresado brutalmente en el gas: si, con un sueldo medio podés ir de vacaciones, comprar un celular o un plasma o si eso le corresponde a otros sectores…

Dejás de pelear por algo y ya no parás: no te corresponde ir a la escuela o ir a la universidad si no tenés familia con dinero…

Flexibilización laboral…

Bueno, sí, todo un mecanismo. Y, como lo opuesto a lo que vivimos en los doce años y medio: la política en el centro de la escena pública como protagonista de las transformaciones, a favor de esas mayorías populares y volviendo a poner, también en la escena, el debate de ideas. Ésta, en cambio, necesita construir una idea de poca palabra, de poca participación, poca esperanza, poco protagonismo. La política degradada, asociada a porquería, a algo que no conviene meterse. Que la militancia es sinónimo de vagos, ñoquis, corruptos, delincuentes. O sea, algo que no convoque, para que, en todo caso, la política también quede en pocas manos. Y, cuando hay poca política, la política deja de mediar a favor del pueblo, en contra de los intereses corporativos, por lo tanto, vuelve a estar subordinada a esos intereses económicos concentrados. En todo caso, la radicalización de la democracia, en términos de Laclau, de Chantal… también la derecha ataca porque quiere asociar a eso que estamos planteando la grieta, la discusión, el conflicto… Ahora, ellos construyen el discurso de la democracia consensual vacía donde, teóricamente, todos nos podemos dar la mano en una suerte de ronda de felicidad. Como si todos pudiéramos estar absolutamente de acuerdo en todo y todos queremos lo mismo. ¿Por qué nos peleamos si todos queremos la felicidad? Claro que es una pregunta – que si todos queremos la felicidad, ¿por qué nos peleamos?-, en algún punto decís, ¿para qué? Pasa que es mentira que todos queremos lo mismo. Porque es cierto que una sociedad tiene intereses contrapuestos: o defendés los intereses de las mayorías populares o defendés los intereses de los grupos concentrados económicos. La verdad que la democracia más profunda, más intensa, más potente es la democracia que no niega los conflictos que existen y la puja de intereses que hay en una sociedad: es la que resuelve democráticamente esos conflictos. La otra es una suerte de democracia consensual vacía que, en nombre de la “gobernabilidad”, no toca nada -en realidad es la gobernabilidad del status quo, es dejar las cosas como están, un grupo chiquito manejando todo y las mayorías mirando desde afuera de la ventana-.

PATEAR EL HORIZONTE HACIA DELANTE

En relación al lenguaje, ¿qué respuestas hay o habría? ¿Hay que construir un nuevo lenguaje, deconstruir uno viejo? Porque se hizo, durante doce años, una construcción fuerte de lenguaje. Y, sin embargo…

Hay cosas que nos faltaron hacer. Hay cosas que no supimos cómo hacer. Hay cosas por repensar cómo hacer. Hay cosas que se hicieron y muchas. La Argentina no es la misma hoy que al 24 de mayo del 2003. El proceso político que vivió la Argentina estos doce años y medio fue de profundas transformaciones y a veces no le damos la valoración adecuada. Porque, como perdimos, nos preguntamos qué se hizo. Ahora es cierto. Perdimos. Y hay que repensar cómo volver. Y cómo volver mejores. Y volver mejores no me parece un dato menor… En estos doce años y medio se construyó una gran parte de la sociedad que comparte el núcleo de ideas, principios y valores que ordenaron las políticas públicas. ¿Quiénes acompañaban estas ideas que gobernaron estos años, el 24 de mayo de 2003? Muchos menos de los que acompañamos hoy. En términos de crecimiento, si se quiere, de consciencia, de incorporar como propios determinados valores, yo creo que hemos crecido y mucho. El kirchnerismo fue un fenónemo que interpeló a la sociedad, que corrió la frontera de lo posible, que fue por más, ante una sociedad que no le demandaba eso. El sistema político, no solamente que no le demandaba las transformaciones que se pusieron en marcha, sino que las sufrió. Porque, si fuera por el sistema político, en su conjunto, el kirchnerismo ni siquiera hubiera nacido, si se hubiese sabido para qué nacía.

Como una fuerza autónoma…

Lo que quiero decir es que no había una demanda social de transformación… la agenda del kirchnerismo surgió de la interpelación, del propio Néstor Kirchner, a la sociedad. Yo creo que, hay una cosa que nosotros no tuvimos del todo clara: la fuerza que la derecha tiene, en esta batalla cultural y en esta construcción de sentido y en la disputa del sentido, de la opinión pública…

simbólica…

… sí, de los símbolos, de construir, si se quiere, esa hegemonía, en términos más gramscianos.Y, también, la presencia brutal del partido judicial y del partido mediático como herramientas. Nosotros – digo nosotros como proceso histórico-, porque no es nuevo pelear contra eso: contra una derecha, que siempre fue en la Argentina, profundamente liberal, en términos económicos, y profundamente autoritaria y conservadora en términos políticos, y que utilizaba el partido militar y que era durísimo, y que pasamos los peores años de nuestra historia, con esa lógica…. Pero la derecha atendida por sus dueños sin colonizar partidos populares o sin partido militar, directamente ellos en el gobierno, con el partido judicial, con el partido mediático, esa trama oscura, es un elemento nuevo, inédito, en términos históricos. Y si ahora uno mira la película, quizás, más fácil, las reformas que se dieron, las transformaciones que se generaron, tendrían que traer, como dijo Cristina, un resguardo, institucional y constitucional más potente para que, la garantía de continuidad de esas transformaciones, tenga, por lo menos jerarquía o rango constitucional. ¿Qué significa esto? Que vos tenés que construir mayorías especiales o consensos más amplios para poder retroceder sobre los pasos dados positivamente. Porque nosotros perdimos la elección, sacamos un poquito menos que la mitad, ellos sacaron un poco más que la mitad, tienen derecho a gobernar, y están gobernando -y está muy bien-, nos toca ser oposición, pero es cierto que la diferencia es un punto, un punto y medio y, en general, pensar que el país puede retroceder brutalmente o hacer exactamente lo contrario a lo que se hacía por un punto de diferencia… Ahí me parece que hay un tema de autocrítica. Hoy, los que creemos en el rol del Estado, en el valor de lo público, en la construcción de una sociedad de derechos, políticos, sociales, culturales, económicos, para todos y todas, sabemos que no se garantiza si no hay un Estado presente, como garante de esos derechos, somos muchos y muchas, y somos más que el 24 de mayo de 2003, por lo tanto yo creo que el kirchnerismo, además de las transformaciones que hizo estos doce años y medio, también elevó, si se quiere, el número, o construyó un mayor consenso social sobre las ideas mismas que ordenaron las políticas de estos años. El piso, el lugar donde estamos parados hoy, en términos de la valoración que tiene la sociedad sobre estas ideas, son más que las que eran el 24 de mayo de 2003.  El kirchnerismo parió esto, que la memoria social positiva va a ir creciendo, a mi entender, con la inevitable comparación entre lo que estamos viviendo y lo que vivíamos antes de estos ocho meses…

Por contraste…

Porque la memoria social está más fresca también, porque los días más felices de la Argentina no están hace sesenta años, están hace ocho meses, lo que permite hacer un balance más concreto.

NEOCOLONIA LINGÜÍSTICA

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Francisco de Goya, “Murió la verdad” (grabado 79).

En este pasaje que vos marcás –evidente a nivel histórico– de la alianza de los sectores liberales con los militares, con las FFAA, hacia una nueva alianza entre el partido judicial, el partido mediático, etc., ¿qué operaciones de lenguaje advertís?

Yo no soy un especialista en el tema. Está claro que hay un discurso, una palabra pública de la derecha que cambia, que intenta adaptarse a este nuevo esquema, si se quiere, a una suerte de neocolonialismo –porque tiene que ver con lo mismo–, hecho con las novedades del presente. Y entonces, sí, obviamente, es difícil construir con las mismas palabras, las mismas categorías… Ellos continúan con los mismos objetivos de siempre: vienen a saquear a la patria, a saquear el pueblo, quieren quedarse con lo que es de todos. Después es cierto que la campaña de Macri fue muy clara en eso: intentó expresar modernidad, expresar una derecha democrática, entre comillas, porque, rápidamente, cuando los pinchás, les sale su ADN autoritario. Pero también hay una idea de que ellos expresan una suerte de “normalidad”, que es una palabra…

Normalidad, previsibilidad…

Por eso te digo, como si ellos expresaran la normalidad, la previsibilidad. Ellos son lo que se tiene que ser. ¿Y nosotros? ¿Qué seríamos? Los anormales, los violentos, los tipos, como que no entendieron el mundo. Porque es la lógica del mercado, la lógica de la contabilidad empresarial. ¿Qué buscan? La verdad que no se puede pensar si vale solamente la contabilidad empresarial; a mí me preocupa que todo el mundo pueda, en cualquier rincón de la Argentina, si tiene frío, prender la estufa.

Pero la verdadera pesada herencia es otra. Y tiene sus frases, sus imanes de lenguaje. El “no te metas”, el “son unos negros”. “Es todo lo mismo”. “Los políticos son corruptos”. Creo que esta batalla cultural no se ha ganado… Vuelve.

No sé si hay un momento donde las cosas tengan un punto de llegada… No creo en el desarrollo objetivo de la historia, donde se termina todo y somos felices…. Hay una puja, una tensión permanente, donde ellos quieren construir una cosa y nosotros queremos construir otra. Existimos “ellos” y “nosotros”. Ellos hablan de grieta, de división de la familia, que la abuela no puede traer los ñoquis en paz porque todos se pelean. A ver, para “nosotros” y para “ellos” no hay acuerdo posible. La torta es una sola. Y distribuir la riqueza es sacar de un lado y poner en el otro. Cuando le sacás a “ellos”, es para repartirla entre “nosotros” y eso no les cae bien. En esa lógica, ellos construyen un sentido. Pero que vuelva ese discurso no significa que se haya perdido. ¿Desde dónde partís? ¿Cuántos hoy son receptores de ese discurso y cuántos no? Por supuesto, que está en disputa y por supuesto que podemos ser minoría en esa batalla. Los decretos se cambian por decretos, la ley se cambia con otra ley, aun si hubiésemos logrado rango constitucional, si ellos no hubiesen tenido una mayoría especial, también la Constitución se cambia con una reforma constitucional. Lo que no cambia un decreto, ni una ley, ni nada es la construcción de la consciencia, irreversible de verdad -porque también está en disputa, no hay nada estático-, esos valores adquiridos, el posicionamiento en términos valóricos, desde dónde mirás la historia, el presente y el futuro; es ese diálogo que vos hacés con lo que pasa, desde las cosas que vas incorporando… Ahí crecimos mucho. No es tan fácil, hoy, decirle a la sociedad que el Estado tiene que correrse brutalmente. Por supuesto que ellos quieren eso. Pretenden que todo es mercancía y todo funciona en términos de mercado, de ganancia y lo que no da ganancia no se puede hacer.  .

ALQUIMIA DEL VERBO

                       “…mientras que una locura desenfrenada aplasta / y convierte en mantillo humeante a mil hombres; / ¡pobres muertos!, sumidos en estío, en la yerba, / en tu gozo, Natura, que santa los creaste…”,                                                                                                                                                                               Arthur Rimbaud**

¿Qué recursos de lenguaje se plantean para aquella gente que se fue tras el canto de sirenas del discurso de Cambiemos?

Ayer lo decía Cristina en la villa 31, en Urbana TV, tenemos que generar mecanismos para abrir la cabeza, ser capaces de decodificar, para recibir lo que están emitiendo, es parte de esta discusión, entender desde la comunicación, con todas las herramientas comunicacionales, con todas las expresiones del lenguaje, que no son las que conocíamos hace unos años. Nuevos medios, tecnología…

Incluso en las calles, hasta del graffiti.

Con distintas expresiones culturales, del lenguaje, de la palabra. Eso también ha pasado en distintas oportunidades: lo que surge como ruptura después puede ser absorbido por el pensamiento más conservador. Lo que digo es, por supuesto que tenemos que estar preocupados y ocupados en esto. Perdimos y, ¿por qué? Nos ganaron en el discurso, se apropiaron de cosas nuestras. Hubo una estrategia, la gente votó para estar mejor, no para estar peor. Tampoco hay que enojarse con esa realidad. Nadie vota para estar peor. En todo caso tenés un grupo de tipos que votan conscientes de que vienen a hacer determinadas cosas. Puede ser, el símbolo quizás, la sociedad Rural, el otro día, aplaudiendo a Macri, que no aplauden a un presidente, aplauden a un socio. Incluso los especuladores financieros o banqueros que se han enriquecido, en estos siete u ocho meses, muchísimo… Al mismo tiempo que se perdió poder adquisitivo del salario en los sectores populares, trabajadores, sectores medios, pequeños productores, empresarios, comerciantes… Y ahí está el “nosotros” y “ellos”. Un “nosotros”, pueblo, para decirlo de alguna manera, todos los días yendo para atrás, en un “ellos”, grupos concentrados, corporativos, minorías, elite, como lo quieras llamar, cada vez mejor. Los que se benefician no logran construir mayorías, tienen que romper sus fronteras, y, en algunos casos, ceder algo de lo que les gustaría también llevarse; o ceden materialmente o construyen consensos en términos simbólicos, en términos de una idea que te hace estar en un lugar aun sin que vos, lo puedas ver materialmente como beneficio. El ejemplo con las retenciones del campo fue claro, ¡cómo puede ser que muchas personas salieron a bancar a los grupos concentrados del campo, sin saber lo que era la soja más que por una milanesa! Bueno, es una construcción, vos creés que si a ellos les va bien, te va ir bien a vos, pero es una teoría que ya sabemos que es mentira, que eso no derrama, que si les va bien a ellos, es a ellos y punto. Que para que le vaya bien a las mayorías, a los sectores populares, tiene que haber consumo popular -ese círculo virtuoso: demanda, producción, inversión, trabajo-, si vos creés que el éxito de la economía tiene que ver con que nadie quede afuera y no con que algunos se enriquezcan. Bueno, todas esas son las discusiones que entran en tensión. Ahora, ¿cómo construir, cómo reconstruir? Yo creo que el desafío es eso: hacer un balance cotidiano con la sociedad sobre cómo vivías y cómo vivís. Y desarticular ese discurso que te quiere convencer de que éste es un camino inevitable, que no hay otra posibilidad, y que vos tenés que hacer un esfuerzo ahora, o por lo que hicimos mal nosotros antes o el esfuerzo necesario para un futuro de bienestar que en algún momento vendrá. Entonces  hacés el sacrificio porque nosotros dejamos un desastre o estás dispuesto a hacer un sacrificio por el futuro de tu hijo, porque lo que viene va ser mejor. Y en realidad, es una construcción que es mentira. Los partidos políticos son una parte de la sociedad, con determinadas ideas, desde donde se interpela a la misma sociedad para construir mayorías, y, en general, hay una parte de la sociedad , ahí en el medio, que está en disputa hacia la construcción de las mayorías circunstanciales. Bueno, me parece que en esa disputa, en esa interpelación, el gran desafío nuestro -del pensamiento nacional, popular y democrático en el siglo XXI que, por lo tanto, tiene un rol histórico, defender las mayorías populares–, es reconstruir una nueva mayoría que permita recuperar el rumbo de la Argentina en pos de un proyecto de crecimiento con inclusión para un futuro de todas y todos y no para una parte.

foto tomada en foz do iguazu abril 2016
Foto tomada en Foz do Iguaçu, Brasil, abril 2016.

FORMAR CUERPO EN MULTITUD

¿Te sabés un buen orador? ¿En dónde te sentís más cómodo como orador, en un debate o en una charla?

Yo milito desde los 13 años, tengo 46, hace 33 años. Me siento cómodo, no sé si es la palabra, a mí me gusta militar, la militancia surge de la bronca por las cosas que están mal, de los sueños, de los ideales, de las ganas de cambiar el mundo, las utopías. Al margen de que todos militamos por una cuestión de ideales, de sensibilidad, de compromiso, a mí me gusta hacerlo, me gusta militar, hacer política, me parece una actividad de las más nobles, no es solamente el sacrifico. Más allá de todas las dificultades, los momentos duros, horribles, tensos, complejos, las tristezas, las alegrías, las derrotas, las victorias, -todo eso va junto en la mochila-, no sé si la palabra es “cómodo”, pero me siento bien militando. Ahora vos me preguntás: ¿qué te gusta más? Estar en un acto, hacer un discurso, estar en una reunión de compañeros… En general la militancia tiene también esta cosa de compartir entre compañeros y compañeras, que construye vínculos muy fuertes, donde hay una cosa con el otro que quizás, no es ni tu familia, ni tu amigo de toda la vida, sin embargo hay un vínculo, una relación por la que estás dispuesto a poner el cuerpo sin límites por el que milita con vos, hay algo fuerte ahí que hace a esto de los proyectos colectivos… En estos días estuve en Clorinda, en un barrio, con unos compañeros, comiendo chorizo a la noche, algo extraordinario; o el acto multitudinario en el parque Saavedra, o después una marcha o una reunión hasta las cuatro de la mañana para ver qué hacemos con tal cosa…

Se puede decir que la militancia está atravesada por lo emocional.

Sí, yo creo que la política tiene mucho de emocional, de pasional, de sentimientos, de sensaciones, por supuesto que tiene mucho también de ideas, de racionalidad. Los proyectos populares tienen ese anclaje profundo en nuestra historia, en nuestra identidad, en nuestras raíces, en ese ida y vuelta de la historia con la carga del presente. La relación de Cristina con el pueblo es una relación de amor, como también hay una parte que expresa un odio brutal. Pero el odio pertenece más a los proyectos de pocos, a los proyectos de la derecha, de los que expresan el odio de sentir que pierden privilegios. Como decía Jauretche: la alegría está del lado nuestro porque es la alegría de ser parte de un proyecto que amplía y recupera derechos y la bronca está del lado de ellos que son los que sienten que pierden privilegios. Las ideas y la pasión, y las relaciones, y la cosa no explicable en términos racionales, todo lo explicable racionalmente, todo lo que está escrito, que se cree que está bien hecho, y en algún dogma, en algún lado escrito que va a ser así, en general, no funciona ni funcionó.

CADÁVER EXQUISITO

¿Tenés alguna relación con la escritura? ¿Escribís, te gusta escribir?

Poco, tengo poco tiempo, lo que escribo está vinculado más a discursos o documentos o posiciones políticas. Eso es lo que más escribo.

¿Ficción, poesía?

No, no, de chico, hice algunas de esas cosas.

¿Leés algo de ficción, novela?

Si estoy relajado -que cuesta-, de vacaciones, sí, llevo una pilita de libros… si no, leo más ensayos políticos, historia. Y después, en la acción política, en la militancia, para sentar posiciones, a veces llevás ese debate político al papel, a la escritura, para circular una posición. No solamente yo, sino un equipo de compañeras y compañeros, como una escritura colectiva, sobre algunas cosas que vamos definiendo, de análisis o definiendo hacer.

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Henri Matisse, “la danza” (1909).

¿Creés que hay un lenguaje de la militancia?

Me parece que hay un lenguaje de todos los grupos. En todos los grupos hay un lenguaje, una característica, un lenguaje de determinados mundos. Y hay un lenguaje de la militancia y hay códigos y cosas de la militancia política en general y después también submundos de determinadas ideas de esa política, de esa militancia. Yo creo que es bastante natural,  pero tiene su riesgo también porque  el lenguaje en la militancia tiene que permitir romper esas fronteras y que no se encierre. Entonces, existe. Parte de la búsqueda tiene que ser que eso no te cerque.

¿Es una estrategia a trabajar?

Es una preocupación permanente de la militancia política que tiene vocación de mayoría, de la respuesta popular, que cree en la democracia como espacio y límite de la política, donde no basta tener la razón, sino que tenés que construir mayoría, tenés que convencer, por lo tanto, el lenguaje es fundamental, básicamente, y para hacerlo sencillo, porque vos no podés hablar hacia adentro.

En el fondo, aun cuando todos los hombres del mundo fueran razonables, siempre existiría además la posibilidad de atravesar el mundo de nuestros signos, el mundo de nuestras palabras, de nuestro lenguaje, de enturbiar su sentido más familiar y, por el mero y maravilloso fluir de unas cuantas palabras que se entrechocan, poner el mundo al revés.” (Michel Foucault***)

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Notas:

*Antonio Gramsci, Escritos sobre el lenguaje, La lengua única y el esperanto, pág. 58, Eduntref, Argentina, 2013.

**Arthur Rimbaud, El mal (fragmento), http://ciudadseva.com/texto/el-mal-2/

***Michel Foucault, La gran extranjera, El lenguaje como locurapágs. 53 y 54, Siglo Veintuno Editores Argentinos, 2015.

 

 

 

 




BORDES DEL FUEGO

Por Luisa Luchetta

La celebración: Impresiones de la niñez. Los pantalones cortos de Don Arturo Jauretche.

AL BORDE DE LA ESFERA

Arturo Jauretche nació un 13 de noviembre de 1901, en la ciudad de Lincoln, Provincia de Buenos Aires, en el amanecer del siglo XX, tiempo “excepcional en la historia del mundo, pues a los nacidos con el siglo nos fue dado ver en su transcurso posiblemente más NIÑOSCORTOStransformaciones que las que vieron las generaciones que nos precedieron. Su origen familiar remonta a la inmigración pionera que ocupó tierras ganadas a los pueblos originarios, y construyó en las fronteras  de fines del  siglo XIX.

Fue el mayor de 10 hermanos, su padre militaba en el Partido Conservador del pueblo. Sin ser terratenientes, los Jauretche pertenecían a la clase media. La huellas escritas de su infancia, como quien hace un bucle en la biografía, las publica en 1972: el libro “De memoria” “Pantalones cortos”, primero y único de una serie de tres la que pensaba publicar.

Estas no son memorias. Memorias escriben personajes de importancia… Espero que mis recuerdos se lean por la razón contraria; porque son los “dell’uomo qualunque”, que no está ubicado en el centro de la esfera sino fuera de ella y viendo pasar su superficie por delante, casi como un espectador

 Un niño ya grande despliega su recorte, su foto de los primeros años del siglo pasado, en una ciudad bonaerense donde conviven, extranjeros, ranqueles, gauchos, la explotación infantil y el futuro: no hace falta un ojo muy sagaz para encontrar en estos textos puntos en común con nuestros días. El gringo, la clase media, los pobres. Entre todos, la niñez: el asombro, la imaginación y  el deseo.

HECES DESDE LAS VENTANAS

Ya arranca duro desde la misma introducción:” ‘De memoria’ es más que nada la deposición de un testigo…”, las heces caen desde las ventanas de aquellos que han negado al país desde su origen, a sus pueblos, a su cultura. Caen de aquellos cuya mirada excluye lo nacional y adula lo extranjero. Quizás no sea solo un filoso comentario, sino también un reproche a su propia niñez y adolescencia, por su filiación al ideario conservador de su familia y del entorno académico en el que se educó. Allí  se imponían Adam Smith, Darwin, Spencer.

Si el arranque fue poderoso, la continuación no lo es menos: “(…) Podría haberlo llamado Testimonios, pero eso sería invadir un título que es de Doña Victoria Ocampo, quien desde otra ventana tiene mucho que contar en su idioma del país, dilapidado en cosas de afuera, porque mucho vio, aunque no sea lo que nosotros quisiéramos que viese” (…) “Además no estoy dispuesto a jurar que lo que digo sea “la verdad y nada más que la verdad”- como corresponde al dicho de un testigo-“

¿Humildad? Puede ser, pero el manejo de la ironía del gran Don Arturo deja tendida sobre la arena a la señora.

 UN WESTERN CRIOLLO

En “Pantalones”, Cortos Jauretche  despliega para las  generaciones nacidas después de 1930, la alegría de los niños cuando llegaba al pueblo una galera. Corrían y gritaban de excitación a la par de los caballos en las calles polvorientas. El asunto no es menor “Era una escena muy parecida a la que vemos en los westerns a la llegada de la dirigencia, con curiosos, hoteles y pasajeros” luisa3fogatacreative-fire-pit-fireplace-metal-sculpture-5

“recuerde de nuevo ese western que acaba de ver en televisión. ¿Se ha fijado en la hostilidad que separa a los que han sido sudistas y a los del norte, …allí en Texas, en Colorado, en Wyoming…? Eso fecha el western; vemos que ocurre después de la muerte de Lincoln. Es decir contemporáneo a esto que estoy contando, y las historias son parecidas, pero aquí sin cine, casi sin literatura…la escuela no lo quería enseñar y aprendimos la otra, la de los anglosajones; no la nuestra, la de los criollos y de los italianos, españoles, franceses, turcos y griegos, vascos, pobladores cristianos, y de los indios pampas y ranqueles…”.

Lincoln muere en 1865 y el pueblo de Lincoln se funda, meses después, en ese mismo año. Un homenaje al norte, de los primeros.

 FOGARATAS

Las fogatas de San Juan y San Pedro iluminan los ojos del niño Jauretche. Estas celebraciones, especialmente a principios del siglo pasado, fueran motivo de alegría en los niños, quienes, desde dos meses antes, juntaban leña para alimentar los fuegos.

Antonio Berni - La fogata de San Juan - 1948
Antonio Berni – La fogata de San Juan – 1948

La fogata de San Juan se realiza los 24 de junio. Allí se conmemora la entrega de la cabeza de Juan el Bautista a la hija de la concubina y cuñada de Herodes. Días más tarde, se celebra la crucifixión de San Pedro cabeza abajo y la decapitación de San Pablo, también con fogatas.

 Otra de las fechas claves de mi infancia, que se entreveraban con los fastos patrióticos de que hablé, eran los de San Juan y San Pedro, en pleno invierno; la época de las fogatas o como le decíamos “fogaratas”, expresión que no era producto de la ignorancia, como creíamos, sino una especie de aumentativo que permitía una idea más grandiosa del espectáculo. (Recién me entero que hablábamos como académicos de la lengua empleando la palabra)”

 El día de la fogata se reunían las familias, los niños corrían y jugaban alrededor y competían por quién hacía la fogata más grande. El asunto, como no podía ser de otro modo, solía terminar en enfrentamientos entre los contendientes.

EL ABISMO

Antonio Berni - Team de fútbol o Campeones de barrio - 1954
Antonio Berni – Team de fútbol o Campeones de barrio – 1954

Ya en la escuela primaria, Arturo conoció a Silverio Ávila, de quien se hizo amigo: “…conocí la otra cara de la vida de los boyeritos que no era la de admiración. Desde los seis años trabajaba con unos vascos tamberos; antes de que el lucero estuviese crecido, adelantándose a la madrugada, tenía que salir al campo en busca de las vacas…sólo lo defendían del frío, por dentro, unos cuántos mates tomados antes de salir y, no siempre, con un pedazo de galleta dura…Entraba a las ocho y muchas veces se dormía sobre el pupitre …(…) Así como el recuerdo de los sabañones me resulta inseparable del invierno, me es también inseparable el de las manos tajeadas e hinchadas de los chicos que volvían de la ‘junta’ ( de maíz)”

 El contraste es evidente. Entre el ideario conservador familiar y el “amor a mis paisanos, a los hombres de la comunidad en que se vive que es la Humanidad efectiva y no la abstracción propuesta como tal” se abría un abismo. Sin embargo darse cuenta de las dimensiones de esa fosa, le llevó un tiempo, incluso a Jauretche: Pero eso ocurrió después y no cuando tenía pantalones cortos, ni siquiera cuando los primeros largos o mi primer bigote. Bastante después”.

 Hay instantes de la infancia que regresan en escritura adulta a iluminar, como una “fogarata”, el contexto en el que hemos vivido- y en el que aún vivimos. A la luz de esas llamaradas, los matices empiezan a tomar contornos. Hay acritud, injustica, brechas inexplicables. Los ojos del niño se reinstalan en el trazo, los pantalones se ponen largos de golpe. Y, aun ante el espectáculo de lo no visto, el trazo celebra la lucidez de haber podido, de no haberse quedado en esa determinación de clase, en ese continuar siendo lo que fueron tus mayores.

Celebro entonces, la potencia de estas niñeces narradas.

 

 

 




ADOPCIÓN. LA MARCA DE LA PALABRA

Por Luisa Luchetta

Desamor: la palabra y sus significados. ADOPCIÓN.

El origen más remoto anda por la India. Por migraciones, llegó a los hebreos, a los griegos y a Roma. Se cree que el propósito originario fue el de perpetuar el culto familiar. Hasta acá, un cúmulo de creencias, versiones y líneas que buscan el principio y el sentido. Algo un poco más pesado pero concreto ocurre con el Derecho Romano: allí se establece la

derecho romanoadopción como un acto jurídico. Parece ser que era muy común adoptar, no solo niños, sino también adultos. ¿Por qué, se preguntará el lector? Quienes no tenían descendencia adoptaban para continuar el linaje, sobre todo, las familias acomodadas.

SE LE CHISPOTEÓ ALGO A SU EMINENCIA

Real Academia Española
Real Academia Española

Adoptar,  una palabra de origen latino adoptare. Ad: aproximación y, Optare: elegir, escoger. Entonces la palabra adoptar expresa la idea de traer a sí o vincular con uno algo elegido. Vemos hasta aquí que el término es utilizado en relación a las personas. Sin  embargo, para la Real Academia Española la palabra adoptar tiene distintos significados, entre ellos, el de acoger a un animal como mascota. Y es este el punto donde me detengo y digo: muchos amamos a nuestros animalitos. Yo misma tengo un perro de raza indefinida, que duerme a los pies de mi cama. Pero, por más que nos pese, no son niños, no son futuras personas que lidiarán con los avatares de la sociedad donde les tocará vivir.

¿A las eminencias de la Real Academia se les ocurrió el sayo que les cae a los niños con su definición? Los comerciantes de mascotas, ¿pensaron que quizás algunos de los futuros

Giovanni Anselmo
Giovanni Anselmo

adoptantes,  papás de billetera, prestos a pagar mucho dinero por cachorritos de pura raza, son niños que han pasado por la difícil circunstancia de quedar a disposición de la justicia?, ¿de esa justicia que a semejanza de un dios determina quiénes pueden o no ser padres?

¿Qué puede imaginar un niño adoptado ante un anuncio de adopción de mascotas? ¿Creerá que él también estuvo sucio en una perrera?, ¿razonará que a él también lo compraron?, ¿ que estuvo encerrado en una jaula?, ¿ que lo escogieron al ver su foto en una vidriera?, ¿ que tenía parásitos?, ¿o pulgas? Tengo, como verán, más preguntas que certezas.

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TRASTOCADO PERO NO HUNDIDO

Sí sé que una palabra viaja a través de las personas, pasa de generación en generación y sufre distorsiones. Quien tiene una mascota siente que la ama como a un hijo, porque la frase es como de la familia es muy larga, y entonces se dice “adoptamos a…”. Incluso los dueños se adjudican el rol paterno/materno con el animalito. Entonces las palabras “adoptar”, “adopción”, “adoptante” “adoptivo” ya no representan el acto sublime de tener un hijo: se ha trastocado su significado, se ha banalizado. Habrá que comenzar a buscar términos  de uso jurídico, exclusivos para esta situación. Y aprender que no hay diferencias entre los niños, ellos son nuestros hijos, mal que les pese a aquellos que piensan en términos de superioridad biológica.

OTROS USOS DEL TÉRMINO

Brian Dettmer
Brian Dettmer

Recibir, haciéndolo propio, un parecer, un método, una doctrina, etc. que ha sido creado por otros.

Mary Quant en 1965, creó la minifalda. Esta moda sigue actual, como el lamentable modelo corpóreo hiperdelgado y juvenil tipo Twiggy, una modelo famosa allá por los ‘60 que aún provoca miles de enfermos de anorexia.

Niña adoptada adopta una moda. Así podría seguir con otros ejemplos: sobran.

¿Qué loco, no?

 

 

Tomar resoluciones o acuerdos con previo examen o deliberación.

Un niño, joven o adulto, hijo adoptivo, cambia su religión y adopta otra.

O la forma de comer, adopta el veganismo.

Por último, la RAE da otro significado posible a la palabra adopción:

Adquirir, recibir una configuración determinadaEnciclopedia britanica

Y da un ejemplo que es utilizado no solo en los libros de biología, sino en el uso popular para indicar que alguien no es del todo honesto, sino falluto:

El camaleón adopta el color de su entorno.

En este caso me pregunto si adopta un color o se adapta a su entorno. Una letra cambia mucho, el modo de comunicarse, también.117359_JWAHXCCR3ARXAS6TFAFHMBCW78Q2MM_lengua_H005429_L

No pretendo cambiar a Sus Señorías de la RAE, ni a los amantes de las mascotas, ni a los que comercian con ellas. Ni que las personas ajusten (adapten) sus costumbres, pensamientos, fe a medida que piensan sobre sí y su entorno.

Pretendo cambiar el modo altamente discriminatorio en el que hasta la mismísima ley que dice amparar practica.

No hay paternidades de diferentes categorías, se ejerce o no.

Aquellos que se deciden por el método legal para ser padres no deberían ser titulados, o cargarles la adjetivación del término adoptante: mucho menos sus hijos.

Hay que cambiar el nombre de la ley 24.779/97, de adopción, parece que aún no modificada según parámetros del nuevo código civil, el cual conserva la antigua influencia del derecho romano en cuanto al nombre.

A partir de este punto, propongo un debate, aporte de ideas, opiniones.

Muchas palabras tienen diferentes significados. En este caso me molesta que exista una para discriminar el origen biológico de una persona. Es racista y discriminatorio.

Definición del INADI:

El Racismo es una forma de discriminación centrada en diferencias biológicas, reales o imaginarias, que se hacen extensivas a signos culturales. Se trata de una ideología que apeló a la biología para establecer relaciones jerarquizadas de desigualdad entre grupos humanos.

 

 

 

 




SAHUMERIO POSMO

Por Luisa Luchetta

Los anormales: Sobre amar al prójimo como a uno mismo  

Quino
Quino

 

“No te vengarás ni guardarás rencor contra tus compatriotas, sino más bien amarás a tu prójimo como a ti mismo, pues yo soy Yavé”  Levítico 19:18

La Biblia Latinoamericana Las guerras, los atentados que tienen gran difusión mediática y los que son perpetrados en los lugares olvidados del planeta- fuera de Europa y de América del Norte- se han naturalizado. Las voces y los rostros de los periodistas de TV apenas llegan a transmitir una leve indignación, en tono incluso menor que el del gesto de un árbitro de fútbol al no cobrar falta. Eso sí, el tono mínimo es el del  periodismo gráfico que, aun ayudado por alguna foto, no logra transmitir el estupor de los protagonistas sobrevivientes, ni el estado generalizado de locura que envuelve a las poblaciones afectadas; mucho menos, a los líderes que deciden venganza antes de buscar alguna solución para proteger la vida humana  

Quino
Quino

 

 

 

“No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”    San Mateo 5: 39

 

 

 

No hay lugar para el diálogo, nadie osa plantarse ante el imperio. Las palabras, como mariposas moribundas, revolotean en los márgenes de la vida cotidiana de miles de personas. ¿Existe una razón para haber llegado a esto? Las guerras se han naturalizado sostenidas en el odio al otro y en  la necesidad de exterminio, mientras  algunos  hacen un gran negocio que retroalimenta la situación.  

Diego Rivera
Diego Rivera

“…pero yo os digo que vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vuestra propia persona. os refugiáis en el prójimo huyendo de vosotros mismos y pretendéis proclamar esto una virtud; pero a mí no me engaña vuestro ´desprendimiento´”   Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”

¡Qué suerte que tenemos a Nietzsche! Mientras tanto, oramos. No es rencor sino desconfianza ante aquel muchacho morocho y ropa holgada, por las dudas llamaremos al 911. Quizás ni sea compatriota, seguro ha de ser un migrante de algún país vecino.

Antonio Berni
Antonio Berni

“Y tampoco me digáis, como hizo hoy un buen hombre, que tengo el deber de procurar el bienestar de todos los pobres. ¿Son ellos mi pobre? A ti te digo estúpido filántropo, que me da rabia el dólar, los diez centavos o el céntimo que doy a hombres a los que nada me vincula y a los cuales nada les vincula conmigo”          Ralph Waldo Emerson “Confianza en sí mismo”

Parece ,entonces, que las niñas que se embarazan para cobrar un subsidio (dudosa certeza que ciertos personajes han masificado), el recluso al que se le paga un dinero y además recibe educación universitaria, la señora de setenta y tantos que siempre trabajó, en su propia casa o en la ajena y que hoy cobra una jubilación, los chicos que han accedido por primera vez a una netbook, las personas enfermas de HIV que reciben medicación y tratamiento  gratuito, los marginados, en general, no son prójimos o no son reconocidos como tales, sino como un gasto; un “dólar” que la clase trabajadora, media o alta debe pagar obligadamente. Su religión a medida no incluye a aquellos como seres del amor universal, sino como cosas que los enfrenta a la propia hipocresía de sus oraciones en los templos del sí mismo. Su condición marginal es un problema de ellos, no de la red social.  Aristoteles

“El hombre bueno debe ser amante de sí mismo (porque se ayudará a sí mismo haciendo lo que es noble y será útil a los demás), pero el malo no debe serlo, porque, siguiendo sus malas pasiones, se perjudicará tanto a sí mismo como al prójimo”                                               Aristóteles “Ética Nicomáquea”

¿Cuántos de nosotros admitimos que no somos buenas personas? Si hasta un rechazo amoroso convierte al otro en no querible o no deseable. Aunque en esta acción nos reconozcamos a nosotros mismos, provocamos el mal en el otro (el desamor como ha dicho Liliana Bodoc en conversación con El Anartista) como una bola de pool  golpea a otra y la pierde por el universo. ¿No podemos evitar hacer el mal al otro? Aunque no lo admitamos, el sí mismo tiende a tomar un lugar de privilegio. Esto parece habilitar el gozar de la desgracia ajena, sentimiento inconfesable que envolvemos en el dorado paquete de nuestras creencias.

Quino
Quino

… a los amantes les llega el arrepentimiento del bien que hayan podido hacer, tan pronto como se les aplaca el deseo… y si a esto añaden dificultades pasadas, acaban por pensar que ya han devuelto al amado, con creces, todo lo que pudieran deberle”                                                Platón “Fedro”

Cuando se dice “te amo”, ¿significa lo mismo para ambas partes? Según Zygmunt Bauman, en su libro, “Amor líquido”, el contenido emocional de la palabra amor tiene una intensidad más baja que su connotación de hace un tiempo, aquella idea del amor para toda la vida.  

Picasso
Picasso

Amor reservado a sí mismo, sin el otro, sin jugarse al todo o nada. Algunos todavía prefieren amar al estilo taurino. El matador mira a los ojos al animal, el toro a veces se hace el distraído, una danza, un juego, hasta que la muerte los separe.

“Si hablan con los que un día sobrevivieron a Auschwitz y Stalingrado, las posibilidades de supervivencia dependerán de la orientación hacia un sentido de la vida, de que hubiera algo o alguien en la conciencia del cautivo que estuviera esperándole para el tiempo de la libertad”                                                 Viktor E. Frankl “El hombre doliente”

Quino
Quino

Vamos a templos, a iglesias, cambiamos de religión, tomamos clases de meditación, viajamos a la India, leemos libros de autoayuda, seguimos a algún gurú. Por poco o mucho dinero, podemos “sentir” el amor universal. Nos amamos y amamos al prójimo. Mientras está lejos y no tengamos obligación de ayudarlo. Así, mientras revolvemos la olla con el guiso de creencias, construimos nuestra propia religión (aunque no tengamos ninguna fe); una hecha a medida, que dé sentido a nuestra existencia. Y si nos queda grande o chica, incluso si no le da sentido a nuestra existencia, tampoco importa demasiado. La remendamos, la atamos con alambre y prendemos un sahumerio.                




AMIGOS SON LOS AMIGOS

Viaje alrededor de un punto: Sobre los “amigos” del Facebook.

Por Luisa Luchetta

FACE DEL DOMINGO

Los domingos por la tarde, después de la modorra del almuerzo, se despliega ese tiempo expectante, particularmente nuboso, gris, aunque sea verano y el sol hierva el agua de los cuerpos. Por suerte, hay muchos recursos para soslayar esta melancolía mohosa. Facebook es uno de los preferidos.

Es este un espacio intangible donde recibimos comentarios de apenas conocidos, en el mejor de los casos. En este, ¿lugar?, tendemos a mostrarnos buenos, alegres, chispeantes. Sin pudor dejamos allí constancia de la ideología de entre casa – entre TV y mates-. En este despliegue basamos las verdades absolutas en las que creemos, el amor por los animales (siempre cae bien) y nuestra fe ecléctica, colmada de frases que algún gurú o escritor espiritual pensó “por y para nosotros”, los “amigos”. Pendientes de la mirada del otro, del “amigo”.
Sí, señores, hasta nuestros padres, jefes, compañeros de oficina, restaurantes y pizzerías son ahora “amigos”.
Tanta impostura puede inducir al desesperado intento de buscar afanosamente a aquellos amigos que el tiempo ha llevado por otros lugares. Vaya a saber si el formato de las redes sociales, si la banalidad contagiosa de los otros, o la mera curiosidad bien alimentada nos empujan a mirar por la mirilla de historias que hace tiempo han dejado de ser parte de nuestro presente. Hemos vivido sin saber nada de esa gente por años. Pero una vez que son “amigos”, no podemos ceder a la tentación de husmear en sus vidas.

LOS CAMPANELLI, OUT

Nada mejor para esto que un domingo a la tarde. Nada peor.
Quien no ha encontrado a aquel amiguito con el que jugaba en la plaza, o a aquel con quien compartíamos el mismo banco en la escuela, ahora transformado en una bola de grasa en la foto de las últimas vacaciones, en short, ojotas y canas (o quizás un peluquín anaranjado). El espejo nos muestra que no hemos cambiado tanto, solo unos kilitos de más, pero no tanto.

“Estamos mejor que él”.

O que ella:

Volvemos frente a la pantalla bastante reconfortados. Pensamos en “solicitar amistad”. ¿Se acordará de mí? ¿Que nos motiva? ¿El amor?, ¿el amor a quién: al ” amigo” o a nosotros mismos, a nuestro pasado? Quizás esperar que al otro le haya ido peor sea una tontería porque, ¿alguien expone solo sus fracasos, sus tristezas?
Por un pase de magia, por efecto de un “hechizo de amistad” deja de ser importante si al candidato a amigo le interesa de nosotros. Con que se acuerde, levemente incluso, basta. Pensar que algunos se han desgañitado el cerebro para reflexionar acerca de la amistad como si se tratara de un verdadero puente- incluso más poderoso que el amor- hacia los otros. Para ir muy lejos, Platón parece haber sido un tipo que tenía un millón de amigos, casi el sueño realizado de Roberto Carlos. Pero en “Lisis o de la amistad” decía algunas cosas provocadoras:
“ — Dime, pues, Menexenes, cuando un hombre ama a otro, ¿cuál de los dos se hace amigo del otro? ¿El que ama se hace amigo de la persona amada, o la persona amada se hace amigo del que ama, o no hay entre ellos ninguna diferencia?
— Ninguna a mis ojos- respondió.
— ¿Qué quieres decir con eso? ¿Ambos son amigos, cuando sólo el uno de ellos ama al otro?
— Sí, a mi parecer.
— ¿Pero no puede suceder que el hombre que ama a otro no sea correspondido?
— Verdaderamente sí.
— Y asimismo que sea aborrecido, como se cuenta de aquellos amantes que se creen aborrecidos por las personas que aman. Entre los más apasionados, ¡cuántos hay que no se creen correspondidos, y cuántos que se creen aborrecidos por esos mismos! ¿no es verdad? dime.
— Es muy cierto, dijo.
(…)
— Y bien, ¿cuál de los dos es el amigo? ¿Es el hombre que ama a otro, sea o no correspondido, y si cabe aborrecido? ¿Es el hombre que es amado?, ¿o bien no es, ni el uno, ni el otro, puesto que no se aman ambos recíprocamente?
— Ni el uno, ni el otro, a mi parecer.
— Pero (…) después de haber sostenido que si uno de los dos amase al otro, ambos eran amigos, decimos ahora que no hay amigos allí donde la amistad no es recíproca.
— En efecto, estamos a punto de contradecirnos.
— Así, aquel que no corresponde o no paga amistad con amistad no es amigo de la persona que le ama.
— Así parece.
— Por consiguiente, no son amigos de los caballos aquellos que no se ven correspondidos por los caballos, como no lo son de las codornices, ni de los perros, ni del vino, ni de la gimnasia, ni tampoco de la sabiduría, a menos que la sabiduría les corresponda con su amor; y así, aunque cada uno de ellos ame todas estas cosas, no por eso es su amigo. Pero entonces falta a la verdad el poeta que ha dicho:
«Dichoso aquel que tiene por amigos sus hijos, caballos ligeros para las carreras, perros para la caza y un hospedaje en países lejanos.»

LA LIEBRE Y ROBERTO CARLOS


Y el filósofo Derrida hablaba directamente de políticas de la amistad y citaba Florián de Ocampo, historiador español y cronista de Carlos I, allá, por el siglo XVI:

“Una liebre de buen carácter quería tener muchos amigos. ¡Muchos! me diréis que eso es un asunto difícil: Ya uno solo es cosa rara en este país. Estoy de acuerdo, pero mi liebre tenía esta manía. Y no sabía que Aristóteles les decía a los jóvenes griegos admitidos en su escuela: «Amigos míos, no hay amigos». […)(La liebre] Complaciente, solícita, siempre llena de celo, quería hacer de todos y cada uno un amigo fiel, y se creía querida porque ella los amaba”. (Florián de Ocampo)

La amistad como toma y daca. Pagar la amistad con amistad. Si hablamos en términos económicos, para compartir una amistad, las partes deberían invertir de sí si desean que se sostenga el encuentro en el tiempo. En este caso se requieren otros espacios además de Facebook. Pero es tal la necesidad de llenar vacíos de tiempo gris, que necesitamos alguien (quien sea) que nos reconozca. Nos exponemos y exponemos a otros a la vidriera pública, entre esas desesperaciones calladas. Todo es vanidad, querer tener un millón de amigos también lo es.

ANOCHECER DE UN DÍA INCAPAZ DE AGITARSE

Anochecer del domingo: preparamos la ropa para el lunes, cenamos algo liviano. Sobre la almohada viajamos a otro tiempo, inventamos otras vidas, buscamos hasta la nada, hasta el no recuerdo de aquellos días transcurridos entre imaginación y juego. Así vamos, con el deseo de que se mantengan así, sin grasa, ni tintura ni peluquín.