CLEPSIDRAS PARA RAFA

Ausencias: Entrevista a Graciela Salvo, madre de Rafael Nahuel
Entrevista y edición: Sergio Lucero

 

El cuerpo, con sus asperezas y los surcos del dolor, es el fin de las metáforas. Sólo caben un par de palabras que descifren la mirada, tres suspiros, esa sonrisa. Ahí está el de ella, tras el cuerpo de él, trayéndolo todo el tiempo del no lugar para que ocupe todos los espacios. Ando por el “alto” de Bariloche, paradoja del mundo al revés: arriba viven los de abajo, el “Nahuel Hue”, uno entre tantos barrios. Tierras tomadas, así lo llaman los dueños de la ley que defiende la propiedad privada. Los mismos que, un par de generaciones atrás, se repartieron las tierras. En criollo: tierras tomadas. Casitas humeantes, chapas y madera, humedad que no levanta hasta el mediodía, helada matinal de otoño que no se despega ni a golpes de mate amargo. Ahí -hacia lo alto, hacia lo alto, para después bajar al corazón de un pozo- está el merendero donde ella va algunas tardes a preparar mate cocido y pan casero a una treintena de niños y niñas que juegan, hacen tareas, comen. Una hora, una charla, una madre, la de Rafael Nahuel.


GRACIELA SALVO, EL NIDO Y LAS CRÍAS

“No hay mayor dolor
que recordar tiempos felices
en los de la miseria”
Dante Alighieri


En verdad yo estoy acá como madre de Rafita. Mi hijo era una persona muy buena. Era un chico trabajador. Tenía amistad con todos, muchos conocidos. Lo último que  hacía era carpintería: cositas con madera, percheros, maceteros. A mí me dejó uno. Eso me lo trajeron después, me dijeron “esto lo hizo Rafael” y se lo queremos dejar. Fue muy doloroso. Siempre fue buen compañero y lo están recordando en la carpintería de “Ruka Che”(0)
. En el “San José obrero”, también hizo herrería. Y la gente que lo ha conocido de los grupos lo quiere y lo extraña, él andaba en todas. Ayudaba en  lo que podía. A lo último, se acercó al grupo de Cáritas, siempre viendo dónde ayudar.

¿Cómo está compuesta tu familia?

Ezequiel, de 14; Alejandro, de 26. Mi hijo mayor, Pablo, tiene 29, está casado, tiene su familia. A Pablo lo tuve de soltera. Es el preferido… con él tuve que luchar para salir adelante hasta que, después, conocí a mi marido, Alejandro. Ya van a hacer 29 años que estamos juntos. Es una larga historia cómo nos conocimos. Toda una vida de lucha para ganar lo necesario, y ahora la lucha sigue por lo de Rafita y por los hijos que me quedan. Siempre vivimos en Bariloche. Primero, en el barrio Malvinas. Después, nos vinimos al Nahuel Hue, cuando dieron las tierras. Ahí, en 2005, dije: yo ocupo el terreno y no me muevo más. Y pudimos construir algo. Antes estuvimos de acá para allá sin lugar fijo.

 

A TRAVÉS DE UN VIDRIO ESMERILADO

Lo que yo no entiendo es cómo se enganchó con esa gente de la comunidad LafkenWinkul (1)

¿Cuándo te enteraste que Rafa acompañaba a la comunidad Lafken?

Me enteré después. Esas cosas no se las dejaban hablar con la familia. Yo me enteré cuando fueron a Parques y, arriba, durante una represión, detuvieron a una señora de la comunidad. Como él era representante de ese grupo, tuvo que ir a reclamar para que la liberen. Eso fue una semana antes. Ahí empecé a hablarle, pero yo noté que mi hijo, de la noche a la mañana, había hecho un cambio. Y, como madre, no lo podía creer.

¿Por qué pensás que empezó a ir a la comunidad?

Después me enteré que el motivo era lo de las tierras. Creo que a él le manejaron la cabeza con que iba a hacer cosas buenas, que capaz iba a tener algo mejor, entonces, se ilusionó. La tía me contó que él buscaba alejarse de la “junta”. Rafita muchas veces se iba a su casa y decía “Ya no quiero más la junta” y se apartaba él mismo. Entonces, lo charlaba conmigo y yo le decía que se quedara acá, que no anduviera por ahí, “No, mami, me voy a quedar en la casa nomás”.

¿En la casa el tema de la identidad y la lucha mapuche nunca se habló?

No, nunca. Es un tema que no entiendo. Si hubiera estado al tanto de algo de lo que hacían, hubiera podido evitar esta desgracia con mi hijo. Yo sigo creyendo que lo manejaron. Él no se vestía como ellos, pero le dieron el “trarilonco” para ponerse en la cabeza (2). A partir de ahí, se transformó.

 

LA IMAGEN POTENTE EN EL ESPEJO
                                                                                                                  

“No de agua, de miel, será la última
gota de la clepsidra. La veremos
resplandecer y hundirse en la tiniebla,
pero en ella estarán las beatitudes
que al rojo Adán otorgó Alguien o Algo.”
Jorge Luis Borges, “La clepsidra


¿A quién conocía en la comunidad, como para querer acercarse?

Ahí conocía a la tía -la hermana de su papá-, a los primos y primas. Él andaba mucho con Johana, su prima. Para mí, ellos ya no son nada nuestro, ya no son mi familia. Nunca supe que María andaba en esas cosas de reclamar tierras. Y todo eso terminó en un gran daño: le quitaron la vida a Rafita. Ahora tenemos que seguir toda la vida luchando con el sufrimiento de haberlo perdido.

¿Crees que Rafita sólo fue engañado o que se acercó porque buscaba algo que le interesaba en la comunidad?

En verdad, no lo sé, lo único que me enteré es que querían pelear por esas tierras porque les pertenecen a la comunidad. No entiendo lo de propietarios y de las propiedades. No entiendo cómo es eso de los reclamos de las comunidades. No conozco y nunca me interesó saber. Puede ser que Rafita se haya interesado, nunca lo supe. Me dijeron que tenía que seguir yo la lucha, seguir peleando como mamá por esas tierras. Pero fui dos veces y no soportaba el dolor al sólo llegar ahí, arribita nomás. No soportaba que mi hijo hubiera perdido la vida por unas tierras. Él tenía lo que necesitaba, como papás lo ayudábamos en lo que podíamos. Trabajaba, hacía chulengos, jardinería, en la verdulería descargaba los camiones, ¿por qué fue allá? El miércoles anterior a su muerte, nos juntó a mí, a mi hijo y a mi nuera. Después, se fue hasta el sábado, cuando vinieron a darme la mala noticia (3). Unos días antes, juntó a la familia y pasó el día con Pablo, su hermano mayor, eran muy apegados. Cuando se enteró que estaban reprimiendo, se puso insoportable, muy alterado. Quería ir para allá porque sentía la responsabilidad de estar al frente, de cuidar a la comunidad, lo habían puesto en ese lugar. María no tenía que ponerlo a Rafita, ella tenía a sus hijos y la que tenía que estar al frente era la “Machi”, mi pensar es así. Rafa fue cuando llevaron presas a las mamás con los niños (4). Ahí me dijo que tenía que ir a la comisaría a retirar a los prisioneros. Entonces lo reté, ¿por qué tenés que ir vos? Pero se fue y ya no volvió. El sábado vinieron a decirme que Rafita estaba grave en el hospital, pero era mentira, no se animaban a decirme que ya había muerto. Cuando llegamos al hospital, me caía, no podía estar en pie. Me querían mandar a mi casa, pero hasta que no me dijeran quién fue el que falleció no me quería mover. No pude quedarme, me llevaron  y ahí vino mi sobrino y me dijo “Fue Rafita, tía, lo están pasando por las noticias”. Mi presentimiento de madre me decía “Es Rafita”. Me pregunto por qué…, tenía 22 años.

BELLAS ROSAS MOSQUETA CRECIERON AL COSTADO DEL MASCARDI.

“Si nosotros viviéramos
lo que la rosa, con su intensidad,
el profundo perfume de los cuerpos
sería mucho más.

¡Ay, breve vida intensa
de un día de rosales secular
pasaste por la casa
igual, igual, igual
que un meteoro herido, perfumado
de hermosura y verdad.

La huella que has dejado es un abismo
con ruinas de rosal
donde un perfume que no cesa hace
que vayan nuestros cuerpos más allá.”
Miguel Hernández, “Cancionero y romancero de ausencias”

 Le gustaba comer milanesas con puré, asado, pastel de papas. Tenía sus mañas, me decía “No me hagas algo así nomás, mami, hacé algo rico”. Le encantaba que yo le hiciera tortas fritas para tomar con los mates, fue lo último que le hice. De chico era calladito, no andaba haciendo macanas, se iba a jugar al fútbol con los compañeros. No era rebelde, más bien sencillo.Rafita era una gran persona y eso me hace sentir orgullosa. Respetuoso y cariñoso conmigo. Tuvimos nuestras cositas cuando se portaba mal, pero no tengo nada que reprocharle. Siempre me respetó y me quería ayudar a mí y al hermanito más chico. Ezequiel lo quería acompañar, pero Rafa lo apartó, no lo dejó nunca ir con él arriba. Le agradezco a él y a mi Dios que me está dando la fuerza para seguir con todo esto.

“Pasadas las 16 horas del 25 de noviembre de 2017, el cabo primero de Prefectura Naval Argentina e integrante del grupo Albatros, Francisco Javier Pintos, ingresó junto a otros cinco uniformados al territorio de la comunidad mapuche LafkenWinkulMapu, en Villa Mascardi, a 45 kilómetros de Bariloche. Aproximadamente, a mil metros de la tranquera —ubicada en la ruta 40— los Albatros encontraron a un grupo de integrantes de la comunidad. Dieron la voz de “alto” y, segundos después, comenzaron a tirar. El cabo primero Francisco Javier Pintos fue el que más veces lo hizo: realizó unos 40 disparos con sus armas, una pistola Beretta y un subfusil MP5. Según se pudo reconstruir, una de las balas 9 milímetros del MP5 —identificado con el número de serie B 05-C335508— alcanzó a Rafael Nahuel. El proyectil ingresó por su glúteo izquierdo y le provocó un “shock hipovolémico por lesiones de los órganos y tejidos, que provocaron una hemorragia de aproximadamente 4 litros de sangre, alojada en cavidad torácica y peritoneal”, según el informe de la autopsia firmada por dos médicos forenses. De acuerdo al conteo de las municiones faltantes en los cargadores, el cabo primero Francisco Javier Pintos recargó sus armas en por lo menos cuatro oportunidades” (Santiago Rey, portal “En Estos Días”)

 

LA CALESITA DE LAS PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

“Región de manos sucias de pinceles sin pelo
de niños boca abajo de cepillos de dientes.
Zona donde la rata se ennoblece
y hay banderas innúmeras y cantan himnos
y alguien te prende, hijo de puta,
una medalla sobre el pecho.
Y te pudres lo mismo.”
Julio Cortázar, “A un general”

 Si tuvieras en frente al prefecto Pintos, ¿qué le dirías?

Seguramente, el día de mañana, lo vaya a tener en frente, cuando tengamos el juicio. Al  asesino de  mi hijo le preguntaría por qué disparó, por qué me lo mató a Rafita. Según dijeron, vinieron a reprimir mapuches y mi hijo estaba integrando la comunidad. ¿Por qué vino y en un minuto le disparó por la espalda y le sacó la vida? A medida que avanza la causa, yo creo que el gobierno es responsable. La ministra Bullrich siempre dice que esto fue todo planeado y que buscaban reprimir a los mapuches. Me voy a preguntar toda la vida por qué tuvo que ser Rafita al que asesinaron. Nosotros nunca le enseñamos a robar o a matar. Era bueno.

¿No te parece valioso que Rafita haya hecho una opción y decidido por él mismo estar ahí?

Es verdad, fue decisión de él mismo. Aceptó él estar con los de la comunidad y yo, como madre, me tengo que resignar que él haya decidido. Pero no me puedo sacar esa angustia. Seguramente, él soñaba con otra vida, con otros proyectos, buscaba otra cosa, aunque yo no lo entienda. Me aparté de pelear por eso, está bien que mi hijo falleció ahí, pero me aparté para cuidarme y cuidar a mis otros hijos. En una de las últimas marchas, fui amenazada de muerte. Se me acercó un señor mayor y me dijo “Pará con las marchas porque vas a terminar como tu hijo”. Dejé de ir a algunas marchas, tenía miedo. Pero, para “Memoria, Verdad y Justicia”, el 24 de marzo, volví, junté fuerzas y salí.

 

LA RESURRECCIÓN ES UN TECHO PARA OTROS

¿Qué es la “Casita de Rafita”?

Es la casa que nos dieron cuando pasaron los chicos de “Un Techo para mi País”. Cuando mi marido terminó la casa de material en la que vivimos, le dejamos la otra a Rafa para que viviera ahí. Él andaba noviando. Le dije a mi nuera que estaba ilusionada con que me dieran un nieto, pero ella no quiso. En verdad me hubiese gustado que me quedara un nieto. Ahora en la “casita de Rafita” quiero hacer un merendero para que vayan chicos y chicas. Es una idea que tenemos con mi marido. Ojalá podamos construir algo lindo. Rafa, como yo, quería mucho a los chiquitos, los cuidaba. Les había dicho a sus tías que quería hacer un merendero para que la mami trabajara ahí. Muchas veces quería pasar y yo no estaba. Entonces decía, “A la noche te vengo a ver”.

 

LA MEDIDA DE LA IMPIEDAD

“Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.”
Alejandra Pizarnik, “Cuarto solo”

 

¿Dónde lo ves a Rafa más presente?

Graciela Salvo, madre de Rafael Nahuel.
Graciela Salvo, madre de Rafael Nahuel.

Ya no lo vemos llegar. Lo extrañamos. Cuando compartimos la comida, mate y tortas fritas, ya no tenemos a Rafita. En la casa, lo hago presente constantemente, como si estuviera. Mi marido se va a la leña y extraña mucho a su hijo. Dice que no se lo puede sacar de la cabeza. Ahora, cada vez peor, mirá que ya vamos a ir para los dos años y no nos resignamos. A veces siento que donde estoy, mi hijo me está esperando. Él está presente también en las marchas. Para mí siempre está conmigo. A veces me angustia ver que Rafita se transformó en bandera, en murales, en una  imagen. En qué se vino a convertir mi hijo ahora. Veíamos noticias de cuando les pasaba a otros, como a Santiago Maldonado, y yo  le decía a Nahuel, “vos sabés el dolor de esa madre al perder a su hijo”. Nunca pensé que me iba a pasar a mí. Fuimos a participar del último mural que se hizo en Onelli y Moreno, lo mismo la bandera que me mandaron de Cipolletti con la cara de Rafa ahí, nunca me voy a acostumbrar a verlo así.

La semana anterior cambió la carátula en la causa que investiga el homicidio. Pasó de Rafael de “exceso en legítima defensa” a “homicidio calificado”. Se ordenó encarcelar al autor material, el cabo primero de Prefectura Francisco Javier Pintos. Además, se agregó que “El Ministerio de Seguridad asumió un rol activo en la defensa irrestricta de los funcionarios de las fuerzas de seguridad involucrados en episodios bajo investigación judicial”. ¿Qué pensás?

Mis abogados no me dan muchas expectativas, porque si a Pinto lo van a tener en su casa eso no es justicia. Aunque lo detengan por 8 años, si es en su casa, no está bien, es injusto. Justicia sería “una perpetua” porque él no tuvo piedad al dispararle un tiro por la espalda a mi hijo, no se detuvo. No pensó nada, vino y lo mató, en un instante le sacó la vida, por eso para mí lo justo es que le den perpetua. Ahora no hay justicia como antes, ¿cómo el gobierno va a mandar a reprimir, vienen, le arrebatan la vida a un joven por la espalda y todo sigue igual?

 

SOMOS MUCHO MÁS QUE DOS

“Porque esperando a solas poco se alcanza
Valen más dos temores que una esperanza
María Elena Walsh, “Canción de caminantes”


¿Cómo es tu relación con la muerte?, ¿en qué crees?

Creo en su presencia, está conmigo, me acompaña. Yo soy cristiana, me críe en un colegio cristiano. Estuve pupila en María Auxiliadora, en Junín de los Andes. Fue lindo, aunque no me acuerdo mucho de la infancia.

Rafita muere en el marco de una represión hacia el pueblo mapuche, ¿por qué pensás que se instaló el odio hacia ellos?

Porque hacen que la gente tenga bronca hacia las comunidades. La gente los ve atropellar la propiedad de las tierras cada vez que reclaman los derechos. Igual, yo no entiendo  qué hacen las comunidades, pero  la gente se espanta. Entonces, no ven mal que los repriman y los saquen. Instalan el miedo, hacen creer que las comunidades te pueden sacar lo que tenés, que son violentas. Y así la gente piensa que está bien que los corran.

¿Te sentís apoyada y acompañada por grupos y personas?

Al principio nos acompañaban y ayudaban, venían muchos a las marchas. Pero ahora desaparecen. En las últimas marchas hasta el juzgado, no nos acompañaron. Fuimos mi marido, yo y unos pocos. En algunas de las marchas hubo violencia y represión en la puerta del juzgado. Nos acusaron a nosotros, pero nunca bajamos con violencia, no somos así. A mi marido le hicieron una causa cuando se cumplió un año, porque quedó al lado del grupo que tiró piedras y rompió vidrios, después de no ser recibidos por el juez. Era indignante y se cegaron. Yo no quiero violencia.

¿Cómo manejás la ausencia de Rafa?

Trato de no pensar mucho. Si no, aparece el bajón y me desanima. Yo venía bien. Pero, ahora que salió otra vez lo de la causa, me volvió todo. Pienso y me da bronca. Igual, me pongo firme, lo hago por mis otros hijos. La ausencia puede traumarnos. Hubo un tiempo en que había dejado de comer, dormía mucho, no me quería despertar para no ver su ausencia. Me la pasaba llorando encerrada. Ahora me puse más fuerte, no lloro tanto y salgo. Lucho por Rafa y mis hijos. Salgo a ver a mi familia, a trabajar al merendero y le digo a mi marido que haga lo mismo. También dejo de llorar por él, por Rafa, por su presencia, para que vea que soy fuerte para la lucha, por la justicia.

¿Qué palabras dejarías?

Que se haga justicia, la que corresponda para Rafael. Que se limpie la memoria y lo recuerden como él era. Nunca nadie lo señaló ni la acusó por nada, vinieron y lo mataron. Sus amigos van al cementerio, lo extrañan mucho.

Su imagen no va a morir. Su presencia va a seguir viva siempre.

 

EFECTO CORIOLIS

“Lo que era y ya no
lo que no está ahí
pero omnipresente en su misterio.
Ojos nuevos bien abiertos, escudriñadores
profundos, interpeladores
buscadores de identidad.
Manos obreras tibias y sedientas de futuro
porque su presente ardía.
Bella dentadura de masticar cordero y broncas
entregada a la sonrisa.

Sergio Lucero, “Rafa en su huella”


Coriolis es el efecto por el cual, entre otras cosas, el agua desagota, mientras gira de izquierda a derecha, en el norte, y de derecha a izquierda, en el sur. En una analogía social, las corrientes de pertenencia fuerzan a tanta gente a andar en el camino establecido por los valores de la cultura dominante, que quien se resista a ese movimiento impuesto, quien quiera andar para el otro lado correrá los riesgos pertinentes.

La búsqueda de identidad es un arduo trabajo que, poco a poco, junta retazos de la historia personal, del baúl de la herencia, de las miradas de los otros y del deseo más profundo de ser. Una mujer frente al espejo se mira el rostro surcado por rasgos mapuches, su cuerpo con estatura media de mapuche, los ojos, los labios, el pelo y la dentadura, pero no se reconoce y se pregunta por qué la llaman mapuche. En un sistema que requiere uniformidad de imagen y discurso para caminar más o menos en paz por las calles, conseguir algo parecido a un trabajo, acceder a los beneficios de ser parte del mundo, las identidades se diluyen a fuerza de pertenecer. La supervivencia tiene un costado cínico: pone al borde de la despersonalización  y empuja a muchos hombres y mujeres a esconder lo que son para “poder ser”. Bariloche es un muestrario de esa realidad patagónica, con tantos compatriotas que se niegan a buscar y a asumir sus historias ancestrales en medio de otros que gozan, danzan, escriben y visten su ser mapuche: grupos que se reconocen y expresan a partir del arte, el lenguaje o las luchas por la recuperación de las tierras. Pero, acaso, el grito más primitivo y ancestral es por el deseo de vida y el pedido de justicia. Ahí una madre llora a su hijo muerto por el brazo armado del sistema que todo lo devora. Que sea justicia.

Graciela Salvo y Sergio Lucero.
Graciela Salvo y Sergio Lucero.

(0) Centro cultural, espacio para  capacitaciones y talleres.

(1) Comunidad que, pocos días antes del 25 de noviembre de 2017, había ocupado terrenos de Parques Nacionales en Villa Mascardi.

(2) Cintillo usado en la frente del hombre, tradicional de la cosmovisión mapuche, relacionado a la comunicación con antepasados.

(3) Sábado 25 de noviembre de 2017, día de la represión en la zona de Villa Mascardi y asesinato de Rafael.

(4) A las 5.30 de la mañana del jueves 23 de noviembre, por orden del juez federal Gustavo Villanueva, comenzó el desalojo de las tierras. Más de 300 efectivos entre Gendarmería, Prefectura Naval y Policía Federal. En la comunidad eran 30 mapuches en carpas y absolutamente desarmados.

 

 




LAS LÁGRIMAS DE NELIO

NGÜMAN(1)

Dice “El cordillerano” de Bariloche que la luna está en su apogeo cuando logra su mayor distancia con la tierra. A nivel del cielo, las ventajas de la lejanía no resultan novedad. “El secreto del infinito es la distancia”, titilan todas las noches las estrellas.

Hace poco hubo una luna llena sobre el Nahuel Huapi que interpelaba a todas las cortinas: ninguna se atrevió a permanecer cerrada. “Cuyen”(2) estaba tan a mano y, sin embargo, tan distante. Desde esa posición, su luz goteaba escritura sobre la superficie del agua. Y, entonces, recordé las lágrimas de Nelio. Nelio trabaja en un hotel de Bariloche, en la zona de Mitre “alpina”, allí donde la calle empinada le recuerda al caminante las formas primeras del terreno bajo el asfalto.

El día en que conversé con él por primera vez no había sido muy bueno para mí. Furiosa, entré a la recepción del hotel.

-¿Cómo le va?- me siguió Nelio con la voz, mientras mis pies iban a los trancos hacia el ascensor.

Vaya a saber qué vértice de toda la tarde le conté. Segura estoy de haberle mencionado el puesto vacío, donde Santiago Maldonado solía armar su espacio de tatuajes. Sin dudas, le hablé del kiosquero de enfrente quien, aparte de cobrarte todo al doble que en el súper, opinaba que Rafael Nahuel era un conocido delincuente de la zona, ¿y qué hacía con los mapuches?, ¿eh?, ¿eh?

Nelio refugió su mirada en el celular, como hacemos muchos cuando queremos darnos un tiempo para reponernos del estupor o la sorpresa. Eso creí que hacía. Pero, de inmediato, levantó los ojos y dijo:

editorial2, comunidad las huaytekas-Yo le agradezco, no es común escuchar estas palabras. Yo soy mapuche. Me acaban de comunicar que, en mi comunidad hubo un incendio intencional…y no es cierto lo que se dice de nosotros, que somos terroristas y todo eso….perdóneme…

Entonces, las lágrimas de Nelio lavaron toda la suciedad de la tarde.

NEWEN(3)

¿Perdonar? Yo no podía más que agradecer haber estado ahí cuando el “Yo soy mapuche” le encendió sus profundísimos ojos negros. Bien adentro del color, volví a ver la espesura del bosque húmedo, la hidalguía de los coihues, las lengas esbeltas mecidas la sol, las canoas antiguas surcar el vientre de un idioma, aferradas al agua clara de los rápidos, volví al agua turbia donde los ríos se amansan, vi con vergüenza la potencia de ritos que sólo fui capaz de observar con curiosidad judeo-cristiana, vi el caserío pobre de una comunidad serena, plantada en lucha con la misma tozudez y anchura de las raíces reptílicas desplegadas sobre la tierra en el bosque de arrayanes.

No podía más que agradecer y no pude. Por eso escribo estas líneas. Para decir que, dentro de las lágrimas de Nelio, mucho antes de que lo anunciara “El Cordillerano”, la luna estaba en su apogeo. Lejana, a la mejor distancia para los ojos, bien cerca de la auténtica voz de la tierra que, por supuesto, tamborileaba en mapudungun(4).

POSDATA: LA MACHI TERESA

Machi Teresa
Machi Teresa

Me escribe Nelio:

“Esa es la machi Teresa… ese año que vino se hizo una gran ceremonia en el Lago Mascardi. Ahí dijo que en ese lugar había mucho newen y que ahí se iba a levantar una machi-  Eso fue por el año 94 creo.”

¿Newen?

“Lago Mascardi es donde mataron a Rafael Nahuel”

¿Newen?

“Fuerza, energía”

¿Machi?

“Chamán. Pero me resulta raro decirle chaman a una machi”

(Mi mamá se llama Teresa. Ella soñó que me tendría, antes de saber que estaba embarazada de mí. No quería más hijos. Pero yo me colé en el sueño y prepoteé la vida: Newen)

 

ATARDECER DE UN DÍA AGITADO

Pero, ¿qué había sucedido ese día antes de conversar con Nelio?

La conocida excursión “circuito chico” por la ciudad de Bariloche terminó por resultar para mí un auténtico corto circuito. Por tercera vez me tocaba viajar con el guía “M”. Durante tres recorridos soporté mal su falsa simpatía, su falsa mirada apolítica, sus comentarios falsamente neutros y sus ojitos celestes punzantes, orgullosísimos de su origen germano.

A ver: ¿cómo decirlo?  Aparte de facho “mal velado”, “M” era trivial. Por un lado, salpicaba el recorrido de frasecitas: “La Gendarmería hace patria”, “Aquí veraneó el presidente Mauricio Macri”, “en este cementerio de montañistas hay enterrada gente y también militares (sic)”, “…el patriotismo del Perito Moreno…”. Bueno,  en este último caso, “M” tuvo un traspié, porque una señora de 83 años de La Plata le señaló  que, hacía poco, el Museo de su ciudad había regresado al pueblo mapuche el cuerpo de Margarita. El mismo cuerpo que el patriota había llevado al museo como “objeto” de exposición. Ante este comentario, “M” reaccionó como buen facho mal velado, mezcla de lanzallamita maquillado con modales de gente bien. “M” dejó pasar el comentario, como quien no se opone a la disidencia pero tampoco la estimula. Dio por sentado el consenso de la mayoría del pasaje e, incluso, parecía dispuesto a soportar una mínima crispación, siempre y cuando, él mismo nunca se permitiera encabritarse. Una vez sorteado el bache, ya no me acuerdo en qué orden ni en qué excursión, “M” arremetió con su discurso “apolítico”: ¡Aquí se fabricó el ARSAT! En este proyecto no tuvo que ver ningún presidente. Sólo la excelencia de los científicos de Río Negro”, “Aquí está la estancia de la familia Jones…Smith, Lewis, 800 hectáreas, muchas hectáreas” “…Acá pasamos por una reserva mapuche, dos hectáreas donde ellos pueden vivir”… Bueno, a esa altura empecé a lamentarme por no haber hecho el curso de manejo, para evitarme la pena de mancillar lagos y montañas con el cotorreo suavecito y como de quien no quiere la cosa de “M”. Por supuesto, en una pausa del camino y, al costado del resto de los turistas, intenté explicarle que la construcción del ARSAT fue una decisión política, donde el Estado Nacional había decidido ser cliente del instituto de Río Negro. Y que también fue una decisión política rifar los satélites, como lo había hecho el presidente ese, que veranea muy seguido -pero muy seguido- en un distinguido lugar cercano a La Angostura. “M” desvió la charla hacia la urgencia de regresar a la combi, segundo mecanismo propio de facho ya desvelado y sin argumentos -desviar hacia cuestiones prácticas e imperiosas-. El primer mecanismo es el de las interjecciones “ahá”, “mmm”, que a veces se sustituyen directamente por silencios, en una burda imitación de instante reflexivo.

El combate estaba planteado. Su versión de la historia, esa que debía contar como información neutra, incluía los greatest hits de la zona relacionados con nombres ingleses, alemanes y suizos, matizados con el toque exótico de algún Lonco mapuche. De todas maneras, “M” cuidaba su trabajo de guía y, hasta último momento, intentó -sin deponer ni una de sus bajadas de líneas- tender un puente hacia mí. Al regresar a la combi, después del paso por la feria del Bolsón, me preguntó si me había gustado.

-Sí, lo más conmovedor es el puesto donde solía armar su espacio de tatuaje Santiago Maldonado.

-Ah – dijo, de regreso a su estrategia número uno.

Estaba claro que  el caso Maldonado no formaba parte de “su” historia del lugar. Menos, si involucraba a un defensor de mapuches, anarco, tatuador, hippie quien, como toda persona de bien comprende, se murió simplemente ahogado, mientras probaba si podía sobrevivir con montones de kilos de ropa, mientras la Gendarmería protegía su experimento, justo desde atrás.

Todo lo anterior hubiera bastado para arruinarme el día. Pero el paisaje era abrumadoramente bello y así el mundo visible se cortaba en dos, en otra versión de la famosa grieta. De un lado, el silencio cómplice de los pasajeros de la combi. Del otro, restos volcánicos, cumbres nevadas, glaciares tiznados de tiempos remotos, refugios en la roca, donde los ecos eran pura intimidad del lenguaje replegada sobre sí, frases de lenguas originarias traspiradas de caza y territorio.

editorial 4, MaiténTraté, entonces, de concentrar mi mirada en los reflejos de los lagos, en las arquitecturas crispadas e irregulares de algunas cumbres, en las formas que una explosión lejana había tallado en la roca. Pero, como si el ninguneo político hubiera sido poco, llegó entonces el remate. Alentado por la mayoría del pasaje, “M” comenzó a contar historias de Ovnis y apariciones: un corte de luz  había precedido el “darse a ver” de  un objeto luminoso detrás del avión de Jorge Polanco (nos sugirió chequear la información en Google, porque “este hecho no lo vivió cualquiera, Polanco era un experimentado piloto”), un objeto luminoso en el camino, que el mismo “M” había visto, un duende –azul…¿un pitufo?- que había empujado a una amiga de “M”. Y “M” le creía a su amiga, ¿eh? No pude aguantar comentar por lo bajo -la combi era muy pequeña- que, cuando uno  habla del “duende” de alguien, se refiere a su gracia o a su encanto. Evidentemente, los duendes del Nahuel Huapi eran de otro tipo, venían a joder nomás, a empujarte cuando contemplabas el paisaje. A pedirte, tal vez, que dejaras de perder el tiempo en cosas inútiles y volvieras a producir algo rentable para Jones, o Smith o Weiss.

Sin embargo, esto no termina aquí. El punto culminante del show fue cuando “M”- envalentonado por el ardor de la audiencia- señaló un punto sobre el horizonte, donde  él veía una luz “extraña”.

-¡Sí, sí!, yo la veo – coreaba el pasaje.

Como a esa altura mi actitud hacia “M” distaba de ser objetiva, miré a mi hija Milena, en busca de auxilio. Ninguna de las dos veíamos sobre el sitio “hechizado” más que un vulgar efecto del sol. La conclusión fue simple: o uno es capaz de ver el lugar donde Santiago Maldonado armaba su puesto de trabajo o es capaz de admirar los objetos voladores no identificados de “M”. Las dos cosas son incompatibles.

Acá debo hacer una aclaración. Como dije antes, “M” resultó ser mi guía durante tres excursiones. En qué trayecto largó cada uno de sus exabruptos políticos no tiene importancia ni haré ningún esfuerzo por recordarlo. Sí vale la pena destacar que el relato del OVNI lo repitió dos veces. Al final del viaje al Bolsón y al final del Circuito chico. Soy capaz de escuchar creencias, sueños, inventos y experiencias que yo  jamás he experimentado de muchas personas. Trabajo en talleres literarios y gran parte de lo más jugoso de mi trabajo proviene de aquello singular que cada quien recorta de su tiempo y de sus formas. Pero, en el contexto del despliegue escenográfico de “M”, la repetición de la anécdota del OVNI solo sirvió para desbordarme.

Bajé como una tromba y fui hasta la agencia de excursiones a exigir a los gritos que me garantizaran la ausencia de esta especie de Fabio Zerpa patagónico en el siguiente paseo. Eso o que me devolvieran el dinero. El muchacho que atendía, con modos extremadamente cuidados, me dijo que se ocuparía. Bajó el tono, trató de tranquilizarme, como quien amansa una fiera o busca una estrategia para manejar a una clienta loca. Es increíble la cantidad de hipocresías cotidianas que atravesamos cuando el negocio está de por medio. A veces me imagino cómo se desbordarían ciertas personas si un duende, por ejemplo, los despojara súbita e involuntariamente de su disfraz de intereses. Si lo pienso un instante, mejor que los pitufos sigan a los empujones, que motivos para irritaciones ya tenemos bastantes.

Camino al hotel, puteaba y me decía: ¿si la gente es capaz de ver Ovnis donde el sol atardece, cómo no van a creer en las mentiras de la prensa, condimentadas  con aromatizantes artificiales parecidos a cierta verdad, que ostentan la letras de los trompeteados titulares?

ALUMCO(4)

editorial 1unnamedAlicura: piedra blanca como leche refleja en los charcos un texto que no puedo leer. Vibra la tierra, acomoda sus articulaciones viejas y rejuvenece en el amanecer: esa aparición diaria, bien de este mundo, que se nos oculta detrás de las obligaciones y el cansancio cotidiano. Pretendemos leer la luz del presente en la superficie de un café con leche, cada vez más oscuro, cada vez más opaco, y solo vemos las cifras del ABL, el aumento de la luz, las cargas cotidianas.

De pronto llueve  a mitad del camino hacia el subte y entonces se forman cunetas súbitas, pequeñas reservas de lluvia entre las baldosas rotas, espejos de agua sucia en las heridas del asfalto. Buscamos leer y algo se traba. Hay una esquina dura en las certezas de nuestro alfabeto, un callo patético que no puede traducir más allá de la propia biografía, de la propia biblioteca. A veces desesperamos en simbologías forzadas y así nos volvemos más sordos y más ciegos que nunca.

Dice el Google que el mapudungun es una lengua ágrafa, es decir, sin escritura. Por tanto, hay que afinar el oído para leerla, caminarla con la piel dispuesta por sus territorios, olfatearla en la vegetación y en la montaña, probarla en el agua de correntada y  en la quietud de alguna orilla. Y si es por los ojos, deseducarlos, obligarlos al estrabismo si es necesario, enfocarlos para que nos den una pista de cómo continuar la lucha rodeados de enemigos obscenos, millonarios que cercan lagos, empresarios prepotentes que hoy se levantan con lo que ellos llaman una buena idea, y denuncian a la comunidad por el robo de unos caballos. Mañana, con otra ideíta. organizan un incendio. Otro día, un robo. Cómo mantener la lucha inteligente, organizada, cuando el desequilibrio de fuerzas es tan enorme. Nuestro David patagónico  es mapuche y enfrenta a un Goliat poderosísimo. Y, aunque parezca poco, hay algo que Goliat no sabe. Y es leer en los reflejos del agua, en los temblores de la tierra. No son símbolos que cada quien interpreta a su antojo según su pequeña biografía. Es un texto que late orgulloso de su propia sintaxis. Tal vez solo sea posible leerlo en comunidad. No así como ahora vamos: cada quien, un huérfano descosido del mundo. Hay ahí una potencia que somos todos nosotros, porque se trata justamente de lo que nos falta.

La próxima lluvia estaré más atenta. Por ahora, apenas despunta una escritura que   comenzó en estos días, dentro de las lágrimas de Nelio.

 

(1) Lágrima
(2) Luna
(3) Fuerza o energía
(4) Reflejo en el agua

 




EL OTRO EN UNO MISMO

La orfandad: Entrevista a Nelio Acuña, de la comunidad “las Huaytekas”.

Entrevista y edición: Gabriela Stoppelman

El aguilucho de pecho blanco agitó las alas, miró de frente y comenzó el sueño.  Desde la inquietud del aleteo respondieron la cautela del bosque, la templanza de la montaña y la audacia del río. Fundidos en el fondo de un mismo ojo, cada cual nació a su mirada, pregnado en el matiz del otro. El pecho del ave sostuvo el color en las cimas nevadas de las montañas. En su despliegue, las alas dieron amplitud a la bifurcación de dos afluentes. Y la frondosidad de los árboles repitió en cada gota de rocío el rumor del agua recién desperezada. Fueron tiempos de siempre comenzar, cuando duendes y mitos no debían dar explicaciones ni cuidarse de ser encerrados en palabras como “superstición” o fantasía”. Tiempos de lenguas primeras, de cuerpos flexibles a la voz de la tierra. Comienzos en deshielos impetuosos y fracturas resueltas, de siluetas inquietarse por ensayarse dentro de todas las formas. Mientras tanto, la infinitud del sueño siempre recomenzado se reía un poco del modo en que se sucedían los días, en filita prolija, unos detrás de otros, y torcía los modos de los transcursos en ilusiones, desencantos y contiendas. La anciana y el anciano, la joven y el jovencito, necesitaron no más de cuatro pulsaciones para latir en todo lo que existía. Las cuatro pulsaciones dieron el tono y la melodía subía a pecho abierto, blanco, como página ofrecida al poema.

Después, mucho después, llegó la estocada. La furia oscura de los blancos pisoteó el cuerpo del aguilucho hasta dejarlo tendido al pie de la vigilia. Seguros de haberlo liquidado, fueron por los ríos, por las montañas y por los bosques. Sordos al aleteo del ave, que aún reverberaba en el paisaje, no hicieron más que diezmar aquello que, por soñado, resistía en su unidad.

Cuando la noche de la furia se fue a dormir, después de asegurarse el metal de todos los candados, un sonido persistente agitó las alas y abrió, muy amplio, el pecho. A sueño intacto, el animal ofrecía la página en blanco para escribir versos de los huérfanos en vilo, la cadencia en lucha de los despojados. “Ver al otro en uno mismo”, repetía la voz anciana. Y junto a la comunidad las Huaytecas, comenzamos a rescribir el poema.

Isabella Binimelis.
Isabella Binimelis.

 

CONSENSUAR  EL HORIZONTE

 

Merecedoras del rumor en Chezungun/…Inakayal …lonko …piwke/  en remolinos/ hasta aquietar la espera/ del fondo azul/ recortó sus figuras y las traigo/ desde antes y hasta el horizonte/ Antiñir/ Cayupán/ Anay hermanas.”
Liliana Ancalao, “Esperando a Inacayal”

¿Cuál es la aspiración de máxima de ustedes? ¿La independencia?, ¿la autonomía?

Creo que no hay una aspiración máxima como comunidad, ni siquiera como pueblo. Hay algunos que tienen de aspiración máxima la independencia. Y otros, la autonomía. Otros, más allá de esos dos conceptos, somos de la idea de que la aspiración máxima es poder vivir tranquilos en nuestros territorios sin que nos estén acorralando los terratenientes y sin estar limitados por las leyes impuestas del estado. Hay quienes quieren ser reconocidos y tener un título de propiedad de la tierra para saber que, aunque se mueran, sus hijos van a poder heredar el fruto de toda la lucha. Y hay quienes no quieren saber nada de los títulos de propiedad: la tierra la vamos a usar más allá de cualquier papel que diga a quién le pertenece. Creo que la aspiración de máxima colectiva termina por ser el consenso entre esas ideas. Además, siempre se tiene en cuenta el entorno y las relaciones políticas con quienes gobiernan y con otras comunidades, para elegir qué camino vamos a tomar para avanzar. Con esto me refiero a que, hace unos años atrás, hasta nos dábamos el lujo de reunirnos a debatir y a soñar con una reforma agraria integral como objetivo de máxima. Y hoy en día los debates son menos, más acotados y se resumen, básicamente, en idear estrategias para continuar la lucha sin que nos maten a todos. Pero, como pueblo, hemos salido de cosas peores, así que no se va aflojar.

 

 DICHO SOBRE UN AGUILUCHO DE PECHO BLANCO

 

                    “entiendo la poesía no como el ave/ sino como el vuelo”
David Aniñir, “Arte Peotika”

Originalmente de tradición oral, el pueblo mapuche es guardián de sus palabras. Muchas tienen una enorme capacidad de síntesis, que es un rasgo de lo poético (Bariloche: hombres que viven detrás de la montaña). ¿Qué es para ustedes lo poético?

Para nosotros lo poético es una palabra nomás, pero tenemos en cuenta que gran parte de nuestras tradiciones tienen mucho de poético. En los parlamentos se vive eso: somos un pueblo que le da mucha importancia a lo oral y a lo espiritual. Entonces, cuando nos juntamos muchos mapuche a parlamentar, te podes encontrar excelentes oradores que pueden poner en una sola intervención muchísimas emociones, hablan al mismo tiempo de política, espiritualidad y de historias épicas de luchas de nuestros antepasados.

Archivo fotográfico: Nelio Acuña.
Archivo fotográfico: Nelio Acuña.

 

Esa manera de hablar, se podría considerar poética. También la música tiene mucho de eso, la música tradicional (taiel y ullkantun) no está escrita y cada ullkantufe (cantante) tiene su propia impronta para hacer más linda su canción. O cada tailkera (no conozco palabra para nombrar a quien hace taiel, puede ser machi o pillancushe o ñaña que son quienes lo hacen) también van haciendo lindo su taiel o kempen. También hay muchos relatos (epew) y hasta el pentukun, que es la forma de presentarse, tiene mucho de espiritualidad, porque uno se presenta diciendo cómo se llama (pinguen) y de dónde viene (kupalme). Muchos, a su vez, cuentan de su kempen (algo así como el apellido, más profundo -el de mi familia es el ñanco, que es el aguilucho de pecho blanco-) y su tuwun: hablar y contar de su familia y de sus antepasados. Muchos ven esto poético, pero es bastante normal. Creo que decirle a esto poético, sería una forma de describir la tradición según la mirada de los no mapuche. Más allá de esto, hay muchos poetas mapuche y cada vez hay más músicos que hacen fusión de música contemporánea con música cultural mapuche (en ngulumapu hay raperos muy buenos y de este lado, se van más para el rock).

 

AL PULSO DEL MÁS SABIO

 

“El viento transmite el sonido de las hojas/ trepando la roca./ Es la voz de un indómito pueblo/ por miles de estrellas protegida.”
Rayen Kvyeh

¿Cuál es la posición de las mujeres en su comunidad?

Primero, aclaro por las dudas, que el pueblo mapuche se organiza por comunidades y cada comunidad es independiente de las demás. En la gran mayoría, las mujeres tienen un rol muy importante culturalmente pero, a la hora de las decisiones políticas, las toman los hombres nomás. En nuestra comunidad las mujeres son las que tienen más peso en las decisiones. No se trata de una cuestión sexista, se va dando en cada comunidad diferente. Se considera lonko, a quien es capaz de proponer las ideas más sabias, más allá de si es hombre o mujer. Aunque en algunas comunidades son más machistas y han perdido un poco el sentido de la palabra lonko -como el/la más sabi@- para transformarlo en un jefe indio, que se adapta mejor a la idea de cacique, traída de afuera.

Moira Millán nos habló de poligamia y androgamia en algunas comunidades y de una enorme libertad en lo sexual. ¿Qué opinan?

En realidad no hay ningún dogma establecido en el pueblo. Entonces, cada comunidad se ha ido adaptando en ese sentido. Nosotros somos más monógamos y no vemos bien el que el hombre ande con muchas mujeres, así como tampoco vemos bien que las mujeres anden con muchos hombres. Lo que se ve bien es que cada uno tenga una pareja por vez. Y, si no te gusta tu pareja, no están mal vistas las separaciones y que cada uno busque otra pareja. Históricamente, tampoco hay nada establecido. Hay lugares donde estaba bien que el pretendiente acordara con el padre de la novia una dote para poder casarse. Y, si no tenía capital, se la robaba. Muchos lo tomaron como parte de la cultura y hasta lo reivindican así. También sé que hubo lonkos que tenían varias mujeres. Pero, como decía antes, al no haber una forma establecida, se puede decir que era y es bastante libre el asunto. Ahora, no hace mucho tiempo, había una comunidad por acá cerca de Bariloche, de la que se decía que era una comunidad poligámica y lo reivindicaban así. Obviamente fueron y siguen siendo objeto de burla por todos los demás mapuche, no tanto por lo sexual, sino más bien porque somos de creer que reivindicarnos como pueblo va en cosas más importantes que con quién o con cuántos practicamos sexo.

Santos Chávez.
Santos Chávez.

 

UN ADN ESPIRITUAL O EL LATIDO DE TODO LO VIVIENTE

 

En este suelo habitan las estrellas/ En este cielo canta el agua/ de la imaginación
Más allá de las nubes que surgen/ de estas aguas y estos suelos/ nos sueñan los antepasados
Su espíritu -dicen- es la luna llena/ El silencio su corazón que late.”
Elicura Chihuailaf, “En este suelo habitan las estrellas”
 

También nos dijo que el “newen” viene con cada quien y hace de cada quien algo singular que se descubre tempranamente en la infancia. ¿Cuándo lo advirtieron? Cuéntennos sus casos particulares.

Es bastante complicado explicarlo (hasta no sabría decirte si está bien formulada la pregunta). Es muy complejo, porque newen es como energía (similar a lo que los chinos le dicen chi, por lo que entiendo) pero a nivel espiritual. Y cada ser y cada lugar tiene su newen. Entonces, una persona tiene newen, pero una planta también lo tiene y un bosque y un río y las montañas y los menukos y todo lo que nos rodea. Hay newen más fuerte que otros y cada lugar es “gobernado” (no sé qué palabra ponerle) por un newen que es más importante o más fuerte que los demás. Por ejemplo, acá, en Bariloche, y en toda esta zona, sería el Lago Nahuel Huapi el newen más importante. Allá en las huaytekas está el bosque de huaytekas y la xengxengmahuida, una montaña del lugar. Y en la zona de cushamen (que es donde lo mataron a Santiago Maldonado) el newen más importante es el weytoro (es un remolino que se llama así, porque remolino en mapudungun se dice meulen).

Entonces, en cada zona, las ceremonias y todo lo espiritual va cambiando porque se hacen según lo que va dictando el newen del lugar o los ancestros de cada familia, que se ponen en contacto por sueños (serían los pulonko o los punewen). Y, cada comunidad, se identifica por su contacto con los elementos físicos y espirituales del entorno. Después, cada familia y cada individuo tienen su kempen, algo así como el newen con el que se identifican o los protege. Antiguamente, esto definía la identidad de los individuos. Pero, después de la invasión, pasaron a ser simples apellidos que se heredaban. Eso, en algunos casos. En otros, se heredaban como apellido los nombres propios, aún hay apellidos de ese tipo. Como ya dije, en mi familia es el ñanco, el aguilucho de pecho blanco, muy relacionado en lo espiritual a la medicina y a la predicción del futuro (se dice que si vas a salir, te cruzas un ñanco y te muestra el pecho blanco, vas a tener buen camino. Y, si te da la espalda, mejor volvete, porque te va a ir mal). Está el caso de Rafael Nahuel, por ejemplo. El Nahuel es el tigre (creo que es el yaguareté que, en algún momento, llegaba hasta estas zonas, pero después quedo reducido al norte nomas). El Nahuel está relacionado a la sabiduría y a la lucha. También hay otros apellidos como wenuleo que, en traducción literal, sería “río del cielo” pero wenuleo es como se le dice a la vía láctea (que se ve como un río que cruza el cielo).

Isabella Binimelis
Isabella Binimelis.

Después, cada persona tiene newen para alguna posición en la sociedad. Por ejemplo, una persona que tiene pewmas (sueños) muy nítidos y predictivos del futuro, se dice que tiene newen de pewmatufe y tiene que desarrollarlo. Alguien con cualidades curativas puede ser que tenga newen de machi. Alguien que es sabio, inteligente y fuerte puede que tenga newen de lonko. Por todo esto, la palabra newen abarca muchísimo y es difícil de explicar qué es. Es bastante acotada y superficial mi explicación pero, si alguna vez tenés la oportunidad y las ganas de hacerlo, tendrías que consultarlo con algún machi o ngepin (traducción literal: dueño del conocimiento. Es una autoridad espiritual y filosófica mapuche, que se dedica a entender y a explicar el mundo).

 

EL DEVENIR DE UNA LENGUA

 

                                   “La lluvia me habla/ con frescura/ me mira desde el suelo empapado/ luego se desliza por mi espíritu/ hasta el otro lado del tiempo.”
Lionel Lienlaf, “Desde la lluvia” 

¿Cómo es el equilibrio entre el idioma y las pautas del “mundo argentino” y el idioma y las pautas del mundo mapuche?

Fotografía de tapa del CD "Canción apra dormir a un niño" de Beatriz Pichi Malén.
Fotografía de tapa del CD “Canción para dormir a un niño” de Beatriz Pichi Malén.

Creo que en el “mundo argentino” hay palabras para todo, lo que lo hace bastante frío. O se habla de política o se habla de religión, o se habla de una forma porque estás en un lugar y se habla de otra forma, en otro. Pero, en el mundo mapuche, está todo tan relacionado que no se puede hablar de política sin hablar de espiritualidad y no se puede hablar de historia sin hablar de política. Todo es más amplio en cuanto al lenguaje y hay palabras que no tienen traducción literal porque pierden el sentido. Entonces, más allá de que se esté hablando en castellano, las palabras mapuche van y vienen, porque no hay otra forma de decirlas. Por ejemplo, de la palabra peñi, la traducción al español es hermano, pero la traducción literal es pen -“mirar o ver”- y ñi -“uno mismo”-, entonces sería como “ver al otro en uno mismo”, que podría traducirse como camarada, con el agregado sanguíneo de pertenencia a un mismo pueblo.

No hay equivalente de la machi en nuestras sociedades, ¿qué nos perdemos?

Sería el equivalente a un médico pero que no solo te cura enfermedades físicas si no también espirituales, lo hace con música, plantas medicinales y consultando a los pu lonko (espíritus antiguos) que tampoco hace solamente curaciones si no que también es guía espiritual de una comunidad y lleva adelante los nguillatun de la comunidad.

Entre la medicina tradicional y la ancestral, a la hora de una afección grave, ¿a cuál recurren?

Depende la dolencia. Cuando te quebrás un brazo, por ejemplo, al médico del hospital. Por dolencias espirituales, se va a ver un/a machi. Pero ponele que a un mapuche le duela la panza, va a ver a un médico al hospital y éste le receta remedios. El/la mapuche llega a la casa y opta por tomar algún té de yuyos medicinales, porque sabe que le va a hacer mejor que los remedios. O, en todo caso, complementan una cosa con la otra. Hay muy pocos que recurren a la machi para toda dolencia. La gran mayoría, en casos de cuestiones graves –cáncer, por ejemplo- complementan: van al médico pero igual le dan importancia a la medicina tradicional mapuche.

Francisco Veloso. "Pewma"
Francisco Veloso. “Pewma”


NI UN LADRILLO MÁS EN LA PARED

 

                        A Juanito Ancapán Mascareño/ el profesor de dibujo le ha pedido/ que llene una página con los medios de locomoción/ existentes en el mundo moderno./ Juanito Ancapán pasa una tarde entera/ pensando en trenes que no ha visto/ y en camionetas 4X4 que no conoce.
Entonces dibuja un caballo de hermosa grupa/ y pelaje hermoso, / con un sol en las espaldas.
Al día siguiente la clase entera/ es una estampida, un galope alzado/ de caballos sanos, de relámpagos niños.”
José Teiguel, “Los pasos del sol”

¿Cuál es el grado de involucramiento en la lucha de los miembros de tu comunidad? ¿Se da igual en hombres y mujeres?

Hay más empuje por parte de las mujeres en todo sentido.

La educación mapuche y la educación oficial ¿en qué coinciden, en qué chocan?

Casi no coinciden en nada y chocan en casi todo, ya que la educación mapuche es oral y, principalmente, desde la práctica y la oficial es más bien desde la teoría y escrita. Nosotros le damos importancia a las dos y tratamos de que se complementen un poco, porque sabemos que necesitamos gente mapuche capacitada para dar la lucha. Con esto siempre se da el ejemplo de Lautaro que, en los cuarteles del ejército, aprendió a usar el caballo, para después enseñarles a los mapuche a usar el caballo para dar la batalla. En su momento, encaramos para que la educación oficial sea intercultural y conseguimos que, en la escuela de la comunidad, se dé interculturalidad. No se aplica de la manera ideal, pero ha sido un avance muy lindo. Ahora los nenes no mapuche entienden mejor a sus compañeritos mapuche y hay más aceptación por parte de ambos. Sobre todo, si tenés en cuenta que la escuela antes castigaba a los mapuche por indios y los catalogaba como incapaces de aprender. Eso generó miles de prejuicios que siguen vigentes hoy y han calado tan hondo, que hasta los mismos mapuche se sienten incapaces de ciertas cosas, como estudiar en universidades o dedicarse a trabajos que siempre están reservados para los blancos. Igualmente, hay muchos mapuche que prefieren que sus hijos no vayan a la escuela porque es un órgano adoctrinador y homogeneizador que hace perder la identidad mapuche. Los chicos la tienen que recuperar principalmente en ambientes mapuche. A mí eso no me gusta, porque así recuperemos toda nuestra cultura, si no tenemos gente que sepa leer y escribir, nos van a cagar como lo hicieron siempre.

 

LO QUE DIJO UN ANCIANO EN LOS SUEÑOS

 

También con mi abuelo compartimos muchas noches a/ la intemperie/ Largos silencios, largos relatos que nos/ hablaban del origen de la gente/ nuestra/ del primer espíritu mapuche arrojado desde/ el Azul/ De las almas que colgaban en el infinito/ como estrellas/ Nos enseñaba los caminos del cielo, sus ríos/ sus señales/ Cada primavera lo veía portando flores en sus orejas y en la solapa de su vestón/ o caminando descalzo sobre el rocío de la mañana/ También lo recuerdo cabalgando bajo la lluvia/ torrencial de un invierno entre bosques enormes”
Meli Wixan Mapu, 
“Sueño azul”

¿Qué es la política para ustedes?

La política es parte fundamental de nuestras vidas, es algo bastante desarrollado en el pueblo mapuche. Los parlamentos se hicieron siempre y la búsqueda de consenso permanente es una de las cualidades de nuestro pueblo. Con esto se busca el “kiñerakizuam”, que es “un solo pensamiento”, una de las herramientas políticas más fuertes que tenemos. Significa que estamos todos dentro del mismo pensamiento no importa dónde estemos (a veces con diferentes interpretaciones y con nuestras diferencias también). Pero el ideal es ese, es la única forma que tenemos de avanzar como pueblo.

CaiCai-Vilu y TrenTren-Vilu -cosmogonia mapuche-.
CaiCai-Vilu y TrenTren-Vilu -cosmogonía mapuche-.

Leyendas, mitos y creencias, ¿cuánto influyen en sus vidas cotidianas?

Las leyendas no tanto, pero hay mitos a los que sí se les da importancia. Y creencias, también. En lo cotidiano, en lo más cotidiano, está el tema de los sueños. Se cree mucho en eso. Siempre que nos encontramos, nos contamos los sueños. Cuando era chico, yo veía esto re-normal, pero después me di cuenta: no en todas las casas se hace eso. Es más, se le de tanta importancia a los sueños, que te podes encontrar con debates políticos donde se tienen que definir cuestiones de mucha importancia. Ahí, habla uno y pone sus argumentos, otro habla con otros argumentos y habla un tercero que cuenta un sueño vinculado a la cuestión que se debate. Y ese sueño es totalmente válido en la discusión. Y hasta tiene más peso que los demás argumentos. Con los sueños también se definen fechas para ceremonias o cosas a realizar. En lo personal, por ejemplo, tuve sueños donde un anciano me enseñaba a hacer poesía. Puedo decir que realmente aprendí a hacer poesía, pero es mi deuda ponerme a escribirla. Otro caso: yo sabía que iba a ser papá, pero todavía no le había contado a nadie. Un día vino mi mamá y me contó que había soñado que yo iba a ser papá. Ella soñó con cada uno de sus nietos antes de enterarse que iba a ser abuela.

Después, la mitología está muy presente. En los kofkeche todos creen (duendes). El mito del cuero es algo que todos te lo aseguran que existe. Es una criatura serpentina. La gente  nacida y criada por estas zonas tiene mucho cuidado de no dejar nenes chiquitos solos cerca de los lagos y ríos porque el cuero se los lleva. No sólo la gente mapuche… gente no mapuche también. Después, hay otros menos conocidos como el toro del agua y las serpientes gigantes. Sirenas también, pero menos difundido, también lo que te contaba anteriormente acerca de que si el ñanco te da la espalda vas a tener mal camino son cuestiones bastante presentes. 

Además y también dentro de las creencias, siguen muy vigentes las medicinas naturales, los yuyos del campo para curarse, o la carne de puma. Dicen que, si comes carne de puma, después te agarra una enfermedad mortal y larga y tardás mucho tiempo, pasas por mucho sufrimiento para terminar de morir.

 

VIAJAR DE NOCHE

 

“En la pupila de un ave/ llega el sol a mi ventana.”
Omar Huenuqueo, “Alegría”

¿Qué es el espíritu para un mapuche?

Espíritu, püllu, es muy similar a la concepción occidental del término, nada más que los animales y las cosas como lagos y montañas también lo tienen, ahí igual sería más cercano a lo que es un newen. El espíritu de las personas está con ellas, pero viaja cuando dormimos. Por eso se les da tanta importancia a los sueños, porque son otros mundos y otros lugares en este mismo mundo que conocemos. Podés soñar con un lugar donde nunca estuviste, no lo conociste, pero ese lugar existe y lo conociste en sueños.

Maximilian Baeuchle. "Sueños imposibles"
Maximilian Baeuchle. “Sueños imposibles”

O soñar con gente que ya no está pero sus espíritus nos visitan y nos aconsejan o nos enseñan cómo hacer ciertas cosas o cómo actuar ante determinadas circunstancias. Mirá, en otro sueño que tuve, el mismo abuelo que me enseñó poesía me decía que iba a morir alguien muy importante. Yo pensé que iba a ser algún anciano. Menos de una semana después, lo mataron a Rafa Nawel.

¿Hay algún concepto de dios?, ¿y de lo sagrado?

Vuelvo a lo mismo, depende la comunidad. Hay comunidades que fueron más evangelizadas que otras y le hacen rogativas a futa chao (gran padre) o a ngenechen (el dueño de la gente o creador) o también a elchen chao (sería como el padre de todo, para darle una traducción). Pero esos son conceptos que se usaron como herramienta para evangelizar.

Por otro lado, tenemos elchen ñuque y elchen chao (la madre y el padre de todo, siempre se nombre primero a elchen ñuque). Y sí está presente la familia divina: la anciana y el anciano, la joven y el joven (kushepapay, fuxa chao, ullchazomo y wechewentru -siempre se nombra primero a la anciana-). En todo están los cuatro: en las montañas y en los lagos y en la wenumapu (cielo), en el wall mapu (tierra), en el sol, en el menuko, en el bosque. Cada uno tiene su anciana, su anciano, su mujer joven y su hombre joven y es lo que los conforma.
 

 HUÉRFANOS EN LUCHA

 

“Criaremos wakas y ovejas,/ sembraremos trigo/ junto a las palabras./ Secaremos changle/ junto a/ los miedos./ En otros valles,/ en otras tierras./ Nuestros hijos/ buscarán el voki,/ trenzarán nuevos sueños.”
Maribel Mora 

¿Qué cosas se consensuan en comunidad y cuáles quedan en manos de decisiones individuales?

Lo que concierne a toda la comunidad se decide entre todos y lo que concierne a uno mismo lo decide uno mismo. Nadie puede tomar una decisión que afecte a todos por sí solo. En el territorio de la comunidad hay cuatro lof, que serían cuatro familias grandes (como clanes), formadas por varias familias. Cada lof está en un lugar diferente y hay límites entre nosotros mismos. Cada lof, en su territorio, hace lo que se decide entre todos y buscarán la forma más conveniente para decidirlo. En el territorio de mi familia, la última palabra la tiene mi abuela en relación a la parte que no se perdió nunca. Y en relación a la parte de territorio que se recuperó (estamos en litigio hace unos años) la última palabra la tiene mi mamá. Después, hay decisiones que abarcan a las 4 lof y ahí sí nos juntamos, por lo menos uno de cada familia, a decidir qué hacer.

Este número de El Anartista trata sobre la orfandad. ¿De qué se sienten huérfanos?

Creo que quedamos huérfanos de nuestra propia historia, nos la arrebataron y es una lucha constante recuperarla. Estamos huérfanos de identidad: cuando nos robaron la historia, nos robaron nuestra propia identidad y nuestro orgullo. El pueblo mapuche es muy grande y somos muchísimos, pero hoy en día no somos tantos quienes nos reconocemos como tales y nos afirmamos como mapuche recuperando nuestras ceremonias, nuestra historia, nuestra cultura.

En los barrios de Bariloche, en los barrios pobres, la gran mayoría son mapuche, pero no muchos se reconocen indígenas. Y todavía son menos quienes, reconociéndose, vayan a los kamarukos. Es una lucha de todos los días volver a despertar un poquito el espíritu de lucha que vive en ellos. Y ahora, con este gobierno asesino, menos que menos.

Comunidad “las Huaytekas”
Comunidad “las Huaytekas”




LIBERADOS DEL CEMENTERIO

Deseantes: Sobre el cacique Inakayal
Por Luisa Luchetta

FRANCISCO, PARTE I

 “Fruto de mis tareas ha sido la colección (…) para formar el Museo Antropológico y Arqueológico de Buenos Aires (…) Ese establecimiento contendrá algún día la historia de los pobladores de nuestro suelo, (…) asistida por sus mortales despojos.”

Francisco P. Moreno

En su libro ” Viaje a la Patagonia Austral” Francisco P. Moreno ha comentado su interés por la ciencia. Desde niño se sintió atraído por coleccionar piedras, restos óseos de animales ya extinguidos, insectos disecados, etc.

Museo de La Plata
Museo de La Plata

A los veinte años de edad, viajó a Carmen de Patagones, donde recolectó cráneos y objetos de piedra de cementerios aborígenes. El profesor Paul Broca, conocido antropólogo francés, publicó el trabajo que el joven Francisco escribió, luego de este primer viaje. Impulsado por el éxito obtenido, Francisco decidió dedicarse al estudio de los pueblos patagónicos y su evolución.

 

INAKAYAL, PARTE I

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Volaban abiertas, a favor del viento. Rompían el aire y finalmente se unían, luego de rodear las ligeras patas del avestruz. El joven Inakayal volvía con el alimento a su toldería. Era diestro en el manejo de las boleadoras. Sus dos mujeres e hijos lo esperaban con un reconfortante recipiente lleno de sangre de yegua recién degollada. Le gustaban los guisos de vísceras de yeguas o guanacos crudos mojados en sangre tibia, el aguardiente que regaba las celebraciones -días enteros de fiesta-, las charlas con otros paisanos, mientras las mujeres trabajaban. También, sentir el viento frío entrar en sus pulmones, dormir acunado por los sonidos de la noche.

 

SAYHUEQUE

Hijo del cacique Chocory quien, antes de morir, le había pedido que no combatiera al blanco, fue el señor del país de las Manzanas, tierras que recorrió a caballo en su juventud.
Se acercó a Buenos Aires, movido por la curiosidad y quizás por el enojo ante los atrevimientos de los cristianos, quienes se apropiaban de las tierras y encerraban al ganado cimarrón, dentro de las estancias apropiadas por los huincas. Se ha dicho que, a los veinticinco años, participó en la carnicería cometida en la estancia de San Antonio de Iraola, en 1855. Las crónicas fueron escritas por el único soldado que pudo escapar vivo y por el relato de Sayhueque a Francisco Moreno. Bebieron la sangre y comieron el corazón de los blancos, los enemigos que llegaron para apropiarse de sus tierras y de sus vidas.

 

FRANCISCO, PARTE II

El viajero, el espía inconfeso, el usurpador de tumbas, embriagado por el paisaje que descubre: la cordillera enmarca el cielo inundado de estrellas, el horizonte pedregoso, el frío y el hambre lo transforma en un ser vivo, como antes lo fueron los verdaderos propietarios de los huesos que carga en su equipaje. El viajero se horroriza de las costumbres de los pueblos que visita. El baile desenfrenado por el alcohol, las peleas entre hombres y mujeres de los toldos, el gemido de los animales sacrificados, aún vivos, el ladrido de los perros, el llanto de los niños llenan de asco el espíritu puro del cristiano Francisco, incapaz de reconocer en sí el morbo que lo alimenta bajo la etiqueta del cientificismo.

 

JULIO ARGENTINO

Julio Argentino Roca, de 34 años, asume como ministro de Guerra y Marina, luego de la muerte de su predecesor, Adolfo Alsina, en 1877. Alsina sostenía su política dialoguista con los mapuches, incluso logró que alguna de sus ideas fueran adoptadas como política de Estado (1). Pero Roca representó los ideales de un grupo que, a sabiendas de las riquezas escondidas en la zona del País de las Manzanas, no aceptaba reconocer territorios como propiedad de los pueblos originarios.

Roca encargó a Estanislao Zeballos un estudio geográfico y antropológico de la Patagonia. En una primera etapa, Roca decidió avanzar hasta los ríos Negro y Neuquén y, por consejo de Zeballos, establecer buenas relaciones con Sayhueque, mediante regalos de importancia, como carruajes y mobiliario. Pero el ministro tenía su objetivo claro: apropiarse de las tierras del País de las Manzanas.

Roca obtuvo recursos, sin tomar en cuenta las recomendaciones del Poder Legislativo.
En 1879 se inició el avance de las tropas. Poco a poco, los caciques capitularon o huyeron hacia las tolderías de Sayhueque. En 1883, junto a otros caciques como Inakayal y Foyel, decidieron no entregarse al blanco.

Luchar hasta la muerte.

Rendición de Sayhueque
Rendición de Sayhueque

Mientras, Roca aceptó reconocer como cacique amigo a Sayhueque y le ofreció la protección del Estado argentino, con el nombramiento de gobernador de las Manzanas. Pero nada fue tan sencillo. El General Uriburu, a cargo de las tropas, invadió la zona. Sayhueque no contestó al ofrecimiento de Roca. Había decidido enfrentar al enemigo.
El 1ro.de enero de 1885 el gran cacique se entregó en Junín de los Andes junto a Inakayal, Foyel, Huenchenecul, Prayel, Cumilao, entre otros.

 

REINA DEL PLATA

IMG_2942Inakayal vio por última vez las tierras patagónicas, cuando, junto a su esposa y otros familiares, los embarcaron hacia Buenos Aires. Al llegar al puerto de La Boca, hombres y mujeres fueron separados. Muchos terminaron como servidumbre de familias acomodadas.
Foyel, Inakayal y Raimal estuvieron detenidos en el Tigre. Desde allí, Inakayal, pidió ver a su amigo huinca, Francisco Moreno, quien lo visitó en 1885. Moreno, entonces, solicitó la entrega del contingente de quince personas para llevarlos a su museo, en construcción, de la localidad de La Plata.

 

ATAÚD DE VIDRIO

Huesos acomodados con exactitud en las vitrinas. Calaveras de distintos tamaños. Frascos con partes de encéfalos flotantes. Vestidos tehuelches. Puntas de flechas. Animales embalsamados. Insectos secos pinchados: “… averigüé el paraje en que había sido inhumado y en una noche de luna exhumé su cadáver, cuyo esqueleto se conserva en el Museo Antropológico de Buenos Aires; sacrilegio cometido en provecho del estudio osteológico de los tehuelches”, confesó el señor Francisco Moreno en su libro “Viaje a la Patagonia Austral”. Eso hizo con el cadáver de su “amigo”, el tehuelche Sam Slick. No fue solo una vez. Por supuesto, finalmente, pudo armar toda una colección.

Sam Slick Asesinado por negarse a saquear tumbas de sus ancestros.
Sam Slick
Asesinado por negarse a saquear tumbas de sus ancestros.

Según Moreno, las creencias acerca de la vida después de la muerte se resumen en un viaje a otro mundo que realiza el espíritu junto a sus cosas más preciadas, incluido al perro del difunto. En este recorrido, el individuo debe enfrentar a la noche y al llanto de las aves nocturnas, a enemigos o malos espíritus, hasta llegar a un lugar muy lejano, donde vivirá igual o mejor que antes.

 

INAKAYAL, PARTE II

No es muy difícil imaginar lo que sucedía, día tras día, cuando los caciques y lo que quedaba de sus familias observaban los restos de sus ancestros tan lejos de sus tumbas. ¿Qué les iría a suceder a ellos mismos? ¿También sus cuerpos serían expuestos? ¿Separarían la carne de los huesos? ¿Sus corazones flotarían en un frasco?
Sin duda, este bien podría haber sido el inicio del viaje, la noche oscura y amenazante. Quizás existiera ese otro lugar donde poder vivir en la propia tierra, entre las montañas y el llano, los avestruces, el viento y la libertad. Mientras así se preguntaban por su final, su vida transcurría entre carencias. Dormían encerrados en el sótano del museo, sin baños.

Hija del Lonko Inakayal
Hija del Lonko Inakayal

Mujeres, niños y hombres. Por la mañana, algunos trabajaban en la limpieza del museo, otros en la construcción de las partes que aún quedaban por levantar. De paso, fueron expuestos al público visitante. En el museo, Inakayal vio morir a varios de los suyos. Algunos dicen que se dio a la bebida, ya sin ganas de vivir. Según, el libro de Curruhuinca-Roux, “Las matanzas del Neuquén”, el cacique solía decir, “blancos ladrones, robar mis caballos y la tierra…Ahora prisionero…desdichado”.

Lonko Inakayal
Lonko Inakayal

Cuenta la historia que, un atardecer y fuera de sí, Inakayal se quitó la ropa del enemigo, dijo algunas palabras en su idioma y se lanzó por las escaleras. Otra versión sugiere un asesinato. Ambas coinciden en la fecha: 24 de septiembre de 1888. Moreno, quien quizás albergaba algún interés en la política, no quería verse rodeado de más escándalo que la muerte del cacique. Así que, sin dubitar, logró deshacerse de los indios que aún tenía prisioneros en La Plata. Consiguió que el gobierno les diera campos en la Patagonia: otros, no los mismos que antes habitaban. Así Foyel volvió a la Patagonia.

 

TODO POR LA CIENCIA

Francisco no dejó pasar la oportunidad y, como Jack el destripador, metió bisturí tripas adentro de su amigo huilliche, quien tan bien lo había tratado cuando visitó sus tolderías. Disecó su cuerpo y lo expuso como trofeo.

En 1994, ante el reclamo de los mapuches, se logra la devolución de los restos de Inakayal, que ahora descansan en el pueblo de Tecka. No obstante, en 2006, investigadores de la UNLP descubrieron, en el museo, el cerebro, una oreja y el cuero cabelludo del cacique. También partes del cuerpo de su esposa y de la hija de Foyel, Margarita, ambas fallecidas allí.

 

“EN EL NOMBRE DE LA ROSA ESTÁ LA ROSA”

Decía el Perito Moreno que los patagones tenían la costumbre de cambiar los nombres de las cosas, porque los nombres de las cosas IMG_2941mueren cuando muere quien las ha usado. Por tanto, para evitar la desgracia, era necesario olvidarlos. Debía ser parte del infierno perderlo todo.

La humillación, la traición son, en todos los tiempos, claramente indigestas. Permanecen en la piel, estremecen el pecho. Inakayal, el guerrero, el cacique leal con sus amigos, sostuvo su identidad, a pesar de las afrentas. Se atrevió a un último acto de amor a sus raíces, a una entrega desinteresada a sus amigos de cacería y desgracia, quienes pudieron estar más cerca de su amada tierra, de la cotidianeidad que había iluminado su juventud: el sueño de vivir y ver crecer a su gente. Hay un sentido asociado a su nombre que no cambia: el de cierta inocencia que solo guardan quienes viven entre amorosos latidos de su corazón.

 

(1) “Adolfo Alsina, benemérito, que no contradijo su amor a la patria por su humanitarismo, muere el 29 de diciembre de 1877… Se cierra un capítulo que honra la República y a los argentinos”. “Las matanzas del Neuquén” Curruhuinca-Roux

Bibliografía:

“Las matanzas del Neuquén” Curruhuinca – Roux

“Sayhueque, el último cacique” Curruhuinca – Roux

“Viaje a la Patagonia Austral 1876-1877″ Francisco P. Moreno

“Un caballero en las tierras del Sur” Pedro Orgambide

Diario Jornada 02/11/16

Diario Clarín 11/12/14|Corresponsalia La Plata

Diario Andino digital de Villa La Angostura y la Patagonia