MÚSICA PARA LOS OJOS

El cuidado del otro: Entrevista a Martín Camarero.

Entrevista: Gabriela Stoppelman

Edición: Mariano Botto

“Imaginemos a un hombre completamente sordo y que nunca haya oído ningún sonido, ninguna música; así como tal hombre se asombra, digamos, ante las figuras acústicas de Chladni dibujadas en la arenilla, y encuentra su causa en la vibración de la cuerda, quedando entonces firmemente convencido de saber lo que los hombres llaman <<sonido>>, nos pasa a todos respecto del lenguaje. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores; sin embargo, no tenemos más que metáforas de las cosas, que no corresponden en absoluto a las verdaderas entidades.”

Friederich Nietzsche – El Origen de la tragedia

Desde la última línea del pentagrama se atrevió y, en medio de un ensayo, un fa sostenido se colgó del título. Estaba cansada de que el sol le apretara su cabeza y de que un obstinado mi la empujara hacia arriba. Apenas podía con una débil voz encerrada entre el acorde y la armonía disonante. No es que no le gustaran las disonancias, sólo quiso descansar y pensó que podía cambiar de aire con las palabras del título. Las palabras, sorprendidas, exigieron saber todo de ella y le preguntaron con ansias. El músico, no obstante, oía un rumor extraño, mientras se obstinaba en la obra. La lucha estaba de su parte cuando, al pasar por ese acorde, notó la falta. Una inquietud, una incomodidad, un retardamiento de las ilusiones: como quien percibe un pelo en la lengua. Dejó de tocar. El rumor también calló. La vibración de aquel sonido aún reverberaba entre su cabeza, su corazón y un pequeño movimiento de sus dedos: como quien intenta atrapar la melodía del murmullo y soltarlo en las teclas del piano. El timbre y la textura le llevaron los ojos directo hacia el título. Encontró al fa sostenido entre dos vocales de un diptongo. Le exigió un inmediato regreso a la partitura. La palabra se interpuso y empezó a interrogar al fa sostenido, incapaz de responder. Le faltaban el resto de las notas. Y, por supuesto, las palabras. Tan solo por cuidar a la nota, el músico ofició de traductor. Así comenzó la charla:

 GRAMÁTICA FONÉTICA

¿Hay algo como una gramática de la escritura musical?

Lo que voy a decir es lo que aprendí de otros. Son pensamientos que me ayudan en la práctica de la composición musical y en la de interpretar obras de otros como pianista. Las transmito y las enseño después de haberlas experimentado. Hay un conjunto de signos con un grado de especificidad para representar cualidades y magnitudes de la forma en que percibimos los sonidos. En términos de su duración, un sonido puede ser corto o largo (con todos los grados intermedios que quieran clarificarse). Yo creo que aprovechando sus combinaciones, estos signos son útiles para traducir esa sensación percibida en el transcurrir musical. La música tiene la capacidad de expresarse con sonidos agrupados en forma de diseños o estructuras y acepta la posibilidad de ser segmentada en unidades sintácticas con límites justificables. Estas unidades, pueden ser combinadas y estructuradas en otras mayores que se completen en una forma. Una unidad percibida como mínima e íntegra, formada por uno o dos o hasta diez sonidos agrupados alrededor de otro, que es percibido como acentuado (lo que en el lenguaje verbal podría ser comparado a una palabra) no posee una capacidad semántica. Es posible traducirla como un diseño único de determinados sonidos organizados en el tiempo. Tiene perfiles y deja un rastro en la memoria. Hay resultados de esa construcción que se obtienen sólo a través de la observación de reglas de combinaciones controladas: “Es tal cosa porque se resuelve así.”

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La palabra busca la razón para situarse. El sonido comunica por fuera, con una certeza parecida a la sensación de verdad que atraviesa un oyente al escucharla. El compositor une los mundos. La charla avanza. En literatura esa gramática está sometida a quiebres y renovaciones mediante la poesía, ¿cómo se da o puede darse eso en la música?

No sabía… La música parece influenciada. A la vez, debe influenciar a los demás componentes de una cultura que se promueven. Estará aludida en el modo en que se escucha y se representa. Por ejemplo, con algún fundamento, puede decirse que una música narrada con estructuras que se reafirman por sus simetrías, que tiene su material constituido por sonidos armónicos, cuyo ritmo establece períodos previsibles, pareciera tener una identidad específica. Con esas cualidades ¿Por qué no asociarlo con algo que se refiere a la placidez? Se enseña música relacionada con estéticas determinadas a una época en particular. Con la posibilidad de intentar recrearla ajustada a esos patrones. 

La charla se pone interesante. El resto de las notas de la partitura irrumpieron en la charla para dar su opinión. Interpretaron una zamba para decir que la música puede referirse a una región. Luego, un tango en clara alusión a la ciudad de Buenos Aires. Después, sólo interpretaron melodías para sugerir que ciertos giros característicos proveen un denominador común y, así, se reconocen por su estilo. Pero las mismas notas de la zamba interpretaron una obra de Schönberg de “atonalidad libre”.

 TIRO AL PATHO

La ópera es fruto del hombre teórico, del lego crítico, no del artista: uno de los hechos más extraños en la historia de todas las artes. Fue una exigencia de oyentes propiamente in-musicales la de que es necesario que se entienda sobre todo la palabra: de tal manera que, según ellos, sólo se podía aguardar una restitución del arte musical si se descubría un modo de cantar en el que la palabra del texto dominase sobre el contrapunto como el señor domina sobre el siervo.

El origen de la tragedia – Friedrich Niesztche

¿Hay una prosa y una poesía de la escritura musical?

Yo creo que puede pensarse en simultaneidad. ¿En literatura es clara la diferencia? La poesía parece tener entre otras cosas un control mayor del ritmo y de la rima que se parecen a la forma de pensar la música. Hay un repertorio de recursos para expresar distintos modos, por ejemplo, el “recitativo” (de uso frecuente en la ópera), donde el canto se presenta más parecido al del tono de un diálogo hablado que al del articulado musical.

 ¿Una dramaturgia?

No sé.

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Primero sonaron unas pocas notas solas. Desencajadas y torpes. Luego, las mismas se agruparon en un ritmo y, por último, cada una asumió una duración, como expresando una pregunta.

¿Qué es una frase en música?

Una porción sintáctica pequeña, con una proposición clara y concisa, que puede integrarse con otras y completar un conjunto mayor al que se podría llamar oración.

Hablemos sobre la noción de estructura.

Mejor no hablemos porque nos pueden escuchar. Creo saber a qué se refiere. Hay una instancia de análisis en la que se puede observar la tendencia de un comportamiento en un trozo de música. Básicamente, me provee de una herramienta para advertir cuánto y cómo se desenvuelve una reiteración.

MOTIVARSE

Conversemos sobre las significaciones puramente musicales que producen sentido dentro de lo musical y no necesitan ser traducidas a otro lenguaje.

Eso remite a esa cualidad que yo creo encontrar en la música, a la que antes me referí, que puede narrar o contar un desarrollo. Establece con claridad una especie de objeto musical y lo expone a una serie de contingencias y devenires a través de un viaje en el tiempo. A este objeto lo llamamos “motivo”.

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La música sonó con cuatro o cinco notas. Las repitió. Después se despachó con más y volvió a las primeras, cuatro o cinco sonidos; todo comenzó a moverse.

Con una atención dirigida se lo puede distinguir con cierto grado de nitidez, mientras se lo escucha transformarse y recapitularse con un cierto grado de certeza. Quiero decir que todo esto pasa aunque no lo pensemos. Son los requisitos mínimos de la integridad musical, que desemboca en la definición tradicional de “sonido organizado”. Saberlo y proveerse de una técnica para experimentar con la complicidad de la sensibilidad, lo eleva a la conciencia con la que se manufactura el producto sonoro. Y eso siempre ocurre atravesado por interpretaciones estéticas que predetermine una cultura. Nadie inventa todo. Es lo que se aprende. Además, creo que existen límites o bordes que detallan en qué zonas se realiza una experiencia. Los negros esclavos africanos en USA practicaron los contenidos de la música occidental que heredaron, mestizándola con el propio acervo y produjeron una nueva sonoridad llamada Jazz.

 MATRIMONIOS Y ALGO MÁS

Claudel, que detestaba la música, la llamaba como “esa loca que no sabe lo que dice”

Miguel Schneider – Músicas Nocturnas

 Canciones: ¿cómo es la relación sonido – palabras? Las palabras tienen su propia música, en la canción adquieren otro. Conversemos.

El problema se puede presentar de la siguiente forma: Por un lado está la riquísima dimensión semántica del lenguaje verbal (lo que llamamos “la letra”) con sus significados, su propia sintaxis, la musicalidad en sus fonemas, etc. Y sobre o por debajo de este texto, la correspondencia pendiente con otro texto autónomo que es el de la música. Con idénticos atributos mecánicos y otro caudal de asociaciones posibles en su naturaleza. ¿Estos dos textos van a colaborar para enriquecerse mutuamente?  El destrato que sufre la música en canciones de tipo popular es habitual. Pareciera establecerse una servidumbre en relación a la poesía que traslada. Muchas veces, si uno aísla el texto musical, encuentra una forma de pobreza que puede sufrir la música: la reiteración. La gente a veces dice: “me gusta esa música”, pero en realidad creo interpretar que le gusta la letra de la canción. Y que la música no estorba. Una vez leí que el lenguaje hablado podría haber sido anticipado, en su desarrollo histórico, por formas más expresivas, casi cantadas que así servían para comunicar lo que se quería. Esa musicalidad fue dejando de ser necesaria a medida en que se desarrollaron los significados de las palabras; entonces, empezaron a comunicar con más valor conceptual.  Como que primero fue la música y luego el lenguaje.  “Primero fue sentir y luego razonar”.

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SI BEMOL MENOR SÉPTIMA CON QUINTA DISMINUÍDA, ONCENA Y BAJO EN RE BEMOL

 

“La música, por una tendencia natural, es aquello que de inmediato recibe un adjetivo. El adjetivo es inevitable: esta música es esto, esta interpretación es aquello. No hay duda de que, en cuanto convertimos un arte en sujeto (con un artículo) o en tema (de conversación), no nos queda más remedio que predicar algo sobre él; pero en el caso de la predicación toma de manera fatal la forma más fácil, más trivial: el epíteto.”

Roland Barthes – El grano de la voz

¿Lo científico, lo técnico y lo sensible para vos se dan de manera bien separada?

¡No! Sí pueden ser enumerados independientemente. Todas estas áreas son posibles de ser diferenciadas pero, en la práctica, quedan entrelazadas y trabajan cooperativamente para desarrollar el asunto. Se van proveyendo de argumentos mutuamente y son herramientas distintas que ayudan a transitar la concreción de una obra. Me parece que hay sensibilidad en la ciencia, hay una técnica que completa la emoción de una idea y una intuición capaz de acertar sabiendo aprovechar lo inesperado. Hay técnica en el momento de disponer los dibujitos de los sonidos para que cumplan bien el propósito de decir lo que tienen que decir y se puedan reproducir en la interpretación de la manera más fiel a esa idea previa. También hay técnica en desarrollo sobre mi instrumento. Porque hay una comprensión de la música que se da en el cuerpo. Un entrenamiento constante del cuerpo para que se encuentre afinado para la ejecución. Cualquier sonido es el producto de una acción. A veces una misma mano debe decir dos y hasta tres cosas distintas al mismo tiempo.

Más allá de los aportes que la ciencia y la técnica pueden hacer a cualquier disciplina, ¿la música necesita “corroboración de argumentos científicos?, ¿no vale y se sostiene por sí misma?160328_mersennestar

Para mí la música es científica cuando detalla datos de sus medidas. El lenguaje se piensa con cierta lógica. La música tiene problemas acústicos que resolver para materializarse con la cualidad que se le requiera. Por ejemplo: si se encuentre en un alto tráfico de datos ¿cómo hacer distinguible cada cosa con claridad en un total simultáneo? Hay que considerar también razones de acústica. Voy conociendo argumentos y, a medida que los incorporo, me ayudan a trabajar. Igual quiero decir que la precisión y la eficiencia son, me parece, una forma de la belleza en la música. Son el producto de una intención llena de valores. Pero no me gusta la música practicada con la precisión mecánica como única meta y ninguna idea o pretensión sensitiva.

 

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La conversación llegaba su fin. El músico, como de manera casual, tocó unos acordes desperdigados sobre el piano mientras el fa sostenido volvía sobre las últimas preguntas de las letras.

Con mi piano tengo una relación que está calificada por el vínculo, el de ser un objeto con el que paso cinco o más horas por día, se trata de una máquina receptiva y sensible. Es un grado de fetichismo básico. Me parece que así le pasa a cualquiera.

¿El piano tiene vida?

Naturalmente no vive pero es capaz de entregar una gama de matices que más de un vivo desearía.

¿Cuál es tu territorio musical?

Yo trabajo en un espacio abierto por los pensamientos.

¿Da placer estudiar música o es un sacrificio disciplinado? Un imperativo: “no perder el tiempo”.

Mi viejo quería para mí una formación tradicional. El placer es inocultable. Lo más difícil de ver es que hay algunos grandes placeres construidos con gran esfuerzo. ¡Cuánto brilla una recompensa por la que se trabajó tanto! Lo veo en todo lo que para mí vale. Tengo lo que elegí para mí. A veces una sensación clara de autonomía y otras veces un apremio por un juicio que es difícil de contentar. Son fuerzas que trabajan en el ánimo y es necesario equilibrarlas. Ahí hay un esfuerzo.

El fa sostenido bajaba por la escalera de líneas adicionales del pentagrama. Atento a la charla. El sol lo cubrió con su manto en el techo del pentagrama y el mi le tendió una cama suave. Lo saludaron las claves y los bajos. Un sinnúmero de armónicos, desplegados por la sala, no dejaban de reírse por el rebote contra el techo y la madera, hasta que se zambulleron en los paneles de goma espuma. Los acordes conformaban un nuevo espacio sonoro y sugerían una melodía. A la letra se le agotaba el tiempo de sus preguntas y, de espiar en una revista, se le ocurrieron más preguntas.

El artista plástico Stupía dice que la lentitud es hoy casi el único elemento de resistencia cultural. ¿Qué opinás?

Yo también siento que se puede vivir como sobre excitado pero hay cosas que sólo son buenas cuando maduran con el tiempo. El apuro produce incomodidad, pero también hay momentos de precipitación que son irreemplazables.

Una vez te oí decir que a menudo podés emocionarte con música que no te sentirías orgulloso de  escribir.

Por ejemplo, me emociono cuando escucho el himno, o el cumpleaños feliz. Pienso que la emoción no es una justificación suficiente para establecer el valor en la música. Está el caso de la música de vanguardia que no tiene memoria construida en el oyente. Y si yo a veces tomo la decisión de trabajar con material y combinaciones que no impliquen una extrañeza para un oyente promedio, lo hago, pero lo practico explorando con técnicas y abstracciones. Entonces cada obra logra su propia identidad. Los medios de comunicación son Roma. Pueden compaginar con ese poder una memoria musical adulterada, armonizada con ciertos intereses.

También oí la fenomenal crisis que te permitió “refundarte”.

Sí, tuve un momento de sentir una falta de argumentos para seguir practicando la música del modo en que lo hacía. Sin profundidad. Y me desplacé con el impulso de ese malestar hasta encontrar. Fue una respuesta creativa.

¿Qué cosas te avergüenzan?

La vergüenza es estar expuesto y no tener suficiente material editado para justificar la atención recibida. Siento que cualquier cosa que pueda decir vale menos. Les agradezco que depositen su curiosidad en mí y eso me genera una expectativa que transformaré en música.

Sobre el cuidado del otro:

Lo voy a interpretar como una reflexión política. Es curioso cuántas patrias pueden haber en un mismo territorio. Me entusiasma la idea de ayudar a construir una sociedad con mayor igualdad de oportunidades para cada uno, como sea que eso se haga. Como músico siento la responsabilidad de hacer la mejor música posible, que ojalá inspire a otros en su imaginación y los conmueva sensitivamente. El máximo milagro de la música es lograr cambiar la conciencia del tiempo.

 

 

 




HOMBRE MONTADO AL CANTO

El Lado B: Entrevista a Ramón Ayala.

Entrevista: Isabel D’Amico, Anne Diestro, Santiago Resnik, Mariano Botto

Fotos: Anne Diestro, Santiago Resnik

Edición: Mariano Botto

Me acerco al río guiado por su canto andariego, el _DSC3206vigor en el aire y su aroma atrevido. Medito mis pasos entre los juncos de las orillas salvajes “un ranchito borracho de sueños y amor quiero yo”. Luces y sonido, “algo se mueve en el fondo del Chaco Boreal”. Es el sueño del hombre montado en el canto, que teje las palabras de colores misioneros e irrumpe, impetuoso, en las frontera argentinas, paraguayas y brasileras. Su apellido ciudadano no le impidió cabalgar por el viejo río jornalero ni olvidar el recorrido bayo de su corazón. Su corcel descansa en los pastizales del fondo marítimo mientras él trova versos a los ojos de una ballena. Jinete color poeta. Si cruza el viejo río, sólo se le humedece la mirada. Piel roja de caminos y corazón quebrachero. El eco de su voz misionera repite su canto en otras bocas. Se hace llamar Ramón Ayala y se lo conoce como Rosa de los vientos: norte litoral y sur argentino. Pintor del Este y cantor Oeste.

 

 LLAMÁDME ISMAEL

“Al decir esto, entre los marineros se cambiaron miradas avergonzadas de asombro servil, y con ojos fascinados aguardaron la magia que viniera a continuación”.

Moby Dick – Herman Melville

“El andar, dibujando el clima azul. Por el misterio que me lleva al mar, volveré. Soy el Paraná que va hacia el mar a volar.” Comienza la travesía “Ramón Ayala”. No es él quien nos recibe, sino la reverberación de su voz, el peso de sus canciones, los cuadros repartidos por el piso como los niños de la calesita.  En contraste con el silencio de una casa en San Cristóbal, se cristaliza la voz, ahora sí, de Ramón Ayala.

Encontré mi voz. Esto es producto de años de búsqueda. Es una voz vibrante y potenciada. Soy un autodidacta en la pintura y en todo. Yo cantaba con una vocecita y mis canciones son fuertes,  por ejemplo “El Mensú”.

Ni llegamos a la mesa dispuesta por el amor anfitrión de su mujer, que ya exponía ante nosotros todas las constelaciones.

Voy a la luz, al color y a ejercer la vida. Hace poco salió un libro mío: “Las trincheras ardientes del Paraguay”, un gigantesco poema de más de mil décimas. Algunas de ellas son ayalescas. Porque la estructura de la décima, creada por el sacerdote Vicente Gómez Martínez Espinel, rima el primer verso con el cuarto y el quinto, el sexto con el séptimo y décimo y el octavo. con el noveno. En cambio, la ayalezca, ni yo la sé. Es una especie de Gualambao. Hay que crear. Nadie lo había hecho. Los artistas y los improvisadores son muy religiosos y escolásticos. Yo prefiero sacrificarme y que el verso sea musical. ¿Cómo hago? Sencillo: lo rompo. Busco la música en la palabra y que tenga una personalidad definida. Incluso que pueda ser una estructura viva para siempre.

Ramón Ayala no es el cantor ni el compositor de “El Cosechero”, “El Mensú” o el pintor latinoamericano. Es la llama eterna dentro de un hombre que se hace llamar Ramón Ayala.

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LOS OJOS DE LA BALLENA

“Te llevo en la sangre con tu misterio, tu soledad.
Vengo de otras tierras, de otros caminos, de otro lugar
a buscar tu lumbre, tus ojos claros, tu palpitar.”
“La posadeña”, Ramón Ayala

La poesía es una criatura excelsa que habita en el ámbito general del hombre. El hombre cree que la ha creado, pero ella ya existía. Está en él, en el pájaro, en el viento, en el misterio o en dios. La poesía está en todo: “Y la garganta del diablo abría sus fauces para tragarse a la golondrina que iba por el túnel de la piedra hacia el misterio”. ¿Cómo se puede decir eso? ¡Y está ahí!

La poesía está allí, pero son los traductores como vos quienes la llevan al papel y a la canción.

_DSC3246Mi caudal poético aflora todo el tiempo. La poesía es un latido, un estremecimiento. Lo ves en los ojos de la ballena con la transparencia y la pureza de un niño. Ellas no saben que las van a matar y miran con ternura la inmensidad. El poeta ve esa inmensidad, ve que ella es la inmensidad. Hay casos en que la emoción te ata tanto por dentro que no podés hablar. Aquel tipo enamorado de una chica que no sabe cómo decírselo… Está atacado. No se puede manifestar por su gran timidez y el gesto que va cometer. Entonces, llega el poeta y le dice: “Tu mirada para mí es una lágrima, yo te siento latir adentro”. El poeta tiene ese poder de la palabra, y habla por los demás.

 

LOS HUMONOS

“Con tu aliento todo el misterio que enciende la vida”
“Mi pequeño amor” – Ramón Ayala

Tanto en entrevistas como en canciones hablás del misterio lleno de potencia.  ¿Es el misterio el máximo aliento vital?

Hay que familiarizarse con el misterio. El hombre es un misterio. Nadie sabe de dónde vino y mucho menos hacia dónde va. ¿Cómo es posible que se hayan encontrado tantos huesos de pterodáctilos, de dinosaurios y tan pocos de hombres? ¿Dónde se esconden estos huesos? Debería haber miles de huesos. El ornitorrinco es un animal mitad pez y mitad terrestre, está en transformación. Si es como dice Darwin, que el mono se habría trasformado en hombre seríamos humonos y no muy humanos.

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EL COSECHERO ATÓMICO

 

“Para ver el mundo en un grano de arena
y el cielo en una flor silvestre”
William Blake

En tus canciones, las voces gritan o gimen en los extremos del sentir.

La vida es una maravilla y es única. Este momento no se repetirá jamás por los siglos de los siglos. Mientras, vamos por un vehículo espacial llamado Tierra, alrededor del sol y a once kilómetros por segundo ¿Te das cuenta lo que es eso? Somos protagonistas de este instante inmenso. Dan ganas de llorar.  Deepack Chopra es un pensador que admiro y dice: “detrás de la piel de este dedo meñique, está la carne. Detrás de la carne, está el hueso. Entre el hueso y la carne, la sangre que transita y atrás, el átomo: este es un dedo atómico”. ¡Qué maravilla!

También es maravilloso que el cosechero haya dado la vuelta al mundo, admirado por gente que, tal vez, no comprenda ni el idioma ni nuestra idiosincrasia.

El cosechero en este momento se está cantando en Helsinki, traducido al finlandés. Pasó a ser un habitante del hielo, de animales raros y suena como ruso. Es increíble. La canción traspasó la geografía, los colores y se perdió. De esta manera, se va encontrando. El otro día decía que uno no puede contemplar ni sospechar el vuelo en el camino de un hijo. Como este señor negro norteamericano que tuvo un hijo y nunca sospechó que sería presidente de una de las naciones más poderosas del planeta tierra, como es Estados Unidos, para bien o para mal. La canción es así.  Whitman decía “Los hijos son flechas lanzadas al espacio, uno podrá corregirles el vuelo, pero nunca sabremos dónde van a caer”. Entonces, esto es impensado.

 

El Cosechero en Finlandés     

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PROHIBIDO EL INGRESO A TURISTAS

Ramón Ayala impregna el aire de pinturas y de canciones. Siembra coordenadas que se concentran en su figura.  Su obra manifiesta una huella en un punto áurea. Litoral y  universal.

Lo más importante de un artista es poner el sello sin que esté la firma. Por ejemplo, con un cuadro de Quinquela Martín; podrá ser defectuoso o no, pero es Quinquela Martín. Ves un cuadro de Van Gogh y es Van Gogh de forma innegable. Mis cuadros, también. No se puede ser un turista del arte o un turista de la vida. Hay que entregarse a un oficio o una vocación. Yo me fui al origen del pintor por su herramienta principal, la luz. Uno cree que tiene un sólo color y no es así, es un engaño. Esta luz que parece blanca o amarilla tiene todos los colores primarios que se funden o se separan a través de la descomposición o de la humedad, como sucede cuando se forma el arco Iris. El pintor debe ingresar a ese secreto. Cuando pintás un cuadro, estás pintando un pedacito de la naturaleza y ese pedacito  compone el todo. Tenés que poner el todo en ese pedacito. El equilibrio de la naturaleza es lo mismo: el menor por el mayor o el mayor con el todo. Hay una escala infinita, el número Pi (Pi, 3,1415), la medida que utilizaba Leonardo Da Vinci, Luca Pacioli.

 

EL COLOR DE LA CREACIÓN

Boi, la enorme serpiente que habitaba en el río, exigía una doncella para ser entregada en sacrificio.  Cuenta que un año eligió a Naipí, la  de la noche en sus cabellos, la del alba en su mirada. Naipí, con su sonrisa de orquídea y nube blanca, su piel de cobre y de tersura, voz de pájaro campana. Tarobá, enamorado de Naipí, intentó salvarla, pero Boi escuchó sus voces sobre la canoa que se deslizaba, sigilosa, por el río.  La serpiente encorvó su lomo y el río se partió en múltiples pendientes y cascadas. La frágil canoa cayó al vacío y, desde entonces, unas inmensas cataratas habitan la región de Iguazú. Naipí descansa convertida en piedra bajo el salto más audaz. Tarobá se transformó en un árbol cuyas ramas intentan acercarse a ella, pero Boi se interpone. Sin embargo, cuando los rayos del sol penetran las aguas cristalinas, un arco iris se extiende, poderoso, desde la piedra al árbol: son Tarobá y Naipí, que atraviesan los siglos abrazándose.”
“Abrazo de colores”-  Leyenda guaraní

 

¿El color de la creación habrá partido de Misiones? Su geografía contiene los colores primarios: el rojo de la tierra, el azul del cielo y el verde de la selva.

Y tiene el gris también. La naturaleza está llena de imagesofertas, de gestos asombrosos. Aquel que no tiene la capacidad de asombro, no sé si anda en pedo o al pedo. Anda fuera de la maravilla, de la captación de esos acontecimientos. Yo vivo asombrado. Por ejemplo, esa carpeta que está en el archivo de mi computadora que dice “El rumbo de los horneros”, es una historia de mi vida. Salí a caminar en el Chaco paraguayo, donde los padres de mi esposa tenían una gran estancia. El día anterior, habíamos visto a un carpincho con sus carpinchitos, que son muy graciosos, y decidí volver a verlos para dibujarlos. Fui solo. Caminé un largo trecho, crucé una tranquera y, entre la maraña, saltaron unos vacas salvajes, allá les dicen Sauahá. Corrieron asustadas. Dejaban una polvareda a medida que se alejaban y así escaparon. Tal vez no sería yo un rostro muy agradable para ellas. Apareció una lagartija muy chiquitita, que parecía un picaflor, con unos colores iridiscentes azulados y rojos, increíble. Como pintor, la vi y me quedé enloquecido. Seguí andando y crucé con el Tajamar (que no sé de dónde viene la palabra, porque mar es el mar, pero mar en medio de la selva… medio raro)

¿Un mar de selva?

Debe ser. Proseguí la marcha con mi carpeta de dibujos y con una libretita para anotar. Los carpinchitos ya no estaban. Habrían intuido mi visita e hicieron huelga. Del otro lado de un alambrado, comenzaba el monte. De mi lado era todo descampado. Decidí ir a mirar a ver qué había. Ese fue el problema: me perdí. En un árbol encontré unas abejas chiquitas y bravas. Kavishuí, creo que les llaman. Ni las quise tocar. Continué hasta encontrarme con una cabeza pelada de un jabalí, se lo habían comido todo. Yo no quisiera estar su lugar. Seguí andando y pensé que si yo seguía por una vía larga, al retomar por otro cruce más adelante, podía volver por una línea paralela. Me detuve y escribí algo como: “voy al lugar más alto, casi en las nubes, como tocando el cielo…” algo así. “El misterio me atrae con su lenguaje, voy andando despacio, no sea este el último viaje.” Iba previniéndome para saborear lo que se venía. Al emprender la vuelta, recordé cómo vine por el camino real para así llegar a la estancia. En eso, parece que el eje de mi estructura se movió y, en vez de ir para el lado de la estancia, salí para cualquier otro. Pasé por debajo del Tajamar, fui por un lado, por otro y se me había dado vuelta toda la geografía. Me había desorientado.

A la selva no le gustan las líneas rectas.

¡No! Empecé a andar por la selva y por ahí vi ese misterio, ese silencio.

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Es un silencio que late, ¿no? Un silencio repleto de presencia…

Es un zumbido. Un canto de pájaros. Algo que está ahí y a la vez no está.

Yo creo que tengo un sentido, no sé si dominado o domado, que me lleva a calmarme. Vi al hornero y dije: el hornero es el mismo que el de Argentina, con la diferencia que allá tiene frío y ese frío puede matarle sus pichones. Entonces, en vez de hacer el nido abierto hacia el sur lo orienta hacia el norte, porque el aire que viene de allá es cálido. Si no hubiese  sido por esa deducción, yo no me hubiera salvado. Habrán sido unas seis o siete horas en el monte, con lluvia. Con esto escribí un cuento llamado “El rumbo de los horneros”, porque gracias al hornero pude salir. Hay una señora de la triple alianza, ella es directora de la Universidad del Sur, en Bahía Blanca, muy amiga nuestra, poeta. Y me dice “quiero editar un libro tuyo, que tenga relatos, poemas y cuentos del camino”. Andando, encontrarás el camino y el cuento, la gente, la magia y el asombro. Si te quedás, no encontrarás nada. Capaz que te encuentran a vos y te llevan.

 

Canto Al Rio Uruguay - Gualambao     

LA MIRADA DEL LENGUAJE

Corre con los diarios
apretados bajo el brazo
llevando la voz del mundo
bajo el cielo de Posadas.
Fragmento de  “Los gurises” – Ramón Ayala

No hubo conquista ni guerra alguna capaz de callar la voz guaraní. Su voz vive en toda la región del litoral y se monta sobre los nuevos términos, apropiándose de ellos.  Misiones es una tierra caracterizada por la mezcla de culturas de Paraguay, Argentina, Brasil y la fuerte presencia guaraní. La mixtura de ritmos está clara en la obra de Ramón Ayala y en la música litoraleña. ¿La acentuación aguda del guaraní incide en tus letras y, en consecuencia, en tu música?

Puede ser. Pasadas al guaraní, todas las palabras son agudas: “Pólvora” pasó a ser “polvorá”, “caballo” pasó a ser “caballú”. Al sabio se le llama “Arandú”;  es una palabra maravillosa y yo la quiero mucho, “ara” quiere decir tiempo o día “gendú” que oye, el que oye la voz del tiempo. Me produce una lágrima. Quiere decir que está en contacto con el misterio de la vida. En Paraguay, al chico le dicen “mitaí” y, a la mujer, “cuñataí”. Pero en Corrientes al chico le dicen “cunumí”, que viene de “cunumú” y quiere decir “ternura”, entonces, “cunumí” quiere decir “ternurita”. ¡Qué cosa más hermosa! ¿Te das cuenta? El guaraní es extraordinario. Si los gringos-  que en este caso seríamos nosotros  frente a los guaraníes, auténticos  dueños de la tierra- nos diéramos cuenta de la magia que tiene ese idioma…  Uno lo ignora, sabemos más cómo  decir “Shekspir” en vez de decir “chaquepeare”. Uno, cuando ama verdaderamente y tiene conciencia, debe amar ese rincón del planeta donde ha sido parido.  Porque es lo que ha adobado su mente y su sensibilidad de niño. Entonces, se anda con su paisaje a cuestas. Yo no necesito estar en Misiones para ponerme a escribir.

¿El recurso es igual para escribir y para pintar?images

Sí, todas mis manifestaciones son iguales porque parten del mismo emisor o creador y de la misma mente. Lo que cambia es el mecanismo, el oficio, la herramienta. Uno tiene otras vibraciones interiores. Depende de la motivación, puedo encender las válvulas del canto o de la pintura. Que una frase te produzca tal regocijo interior y se transforme en una obra que pueda ser reconocida en el mundo es maravilloso. Uno siente plenitud cuando se tiene la posibilidad de manifestarse con una voz aceptable. Casi diría, que no parece tuya, de tan buena. Al canto le pongo toda la potencia, la sangre, los huesos. Ahora mismo puedo crear una canción, si así surgiera. Hace poco me pasó en un escenario de Misiones: una joven me pidió una canción para ella. “Soy iguazuiense”, me dijo. Y, con ese término, improvisé un tema delante de aquel público. Yo no he visto a nadie en la Argentina, ni en ningún lado, improvisar una canción ante seis mil personas. Y lo hice desde un acto de irrespetuosidad, de libertad pura y de una profunda creencia en mí mismo. En uno, hay una precipitación, para la música, para la canción, para la voz. Entonces, funcionan “las achuras”, como dice un paisano. La mente, el corazón, la sangre que se encrespa para producir un canto a una mujer que no conoces.  En el escenario soy sorpresivo, bailo el gualambao a esta altura de mi vida. ¿Podés creer? Todo está llevado por la mente y ella es la que encrespa la sangre, la que te da miedo o te da calma. La mente es la sangre o al revés. Y, arriba de la mente, la intención natural de la sangre. Más arriba, el misterio. No sé qué es. Hay gente que cree en Dios y otros, en el Pombero. Quien cree en Dios no lo ha visto nunca ni lo verá. ¿A quién me tengo que remitir yo?, ¿al que está conviviendo  con los dioses de la selva o al dios eterno que puede  producir acontecimientos como la caída del avión con los jugadores de fútbol? ¿El mismo que, con un soplo, los podría haber sacado de ahí? Pero Dios les dio la espalda y murió una cantidad de seres inocentes que iban a jugar por primera vez el triunfo de sus carreras. ¿Existe Dios? ¿Es un dios tan cruel? Yo no creo que exista. Este bicho humano, bípedo, es capaz de llevar una mochila que alguien cargó hace dos mil años y que escribió un libro como “El Corán” o la “Biblia”. Tal vez, empujados por la necesidad de crear leyes con el fin de aprisionar la mente de las personas. Yo no estoy de acuerdo en aceptar las palabras secretas de uno que nadie ha visto. Yo creo en el Dios de Baruch Spinoza que dice: “No andes por esos campos golpeándote el pecho, pidiendo perdón a un dios que puede venir a castigarte. Si ese Dios puedo ser yo ¿Cómo puedo ser cruel? ¿Cómo puedo haber creado a mi criatura y someterla por años y siglos al fuego eterno? No hagas caso de escribas y de bandidos que comercian con tu credulidad, tu ingenuidad, con tu bonanza. No vayas a las iglesias oscuras y sórdidas que dicen ser mi casa. Yo vivo en la mirada de tus hijos, en la mano tendida del amigo, en el mar que golpea los acantilados, en los ojos de las ballenas. Yo vivo en el aire, en la bondad, para eso soy Dios, no ese Dios cruel que te enseñan.” Yo me crié en colegios de monjas, ellas huían de mí (huían hacia mi cama).

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CENSORES CON PAPAS

 “Cuantas más injusticias, señor fiscal
Más fuerzas tiene mi alma, para cantar”
“Qué dirá el santo Padre” – Violeta Parra

¿Tuviste canciones prohibidas durante la dictadura?

Si. Una de mis canciones prohibidas decía así: “Soy nada más que un granito de arena / soy nada más que una ola del mar.”  Es una canción rebelde, me decían, porque un día en tu vida quiere decir un día de gloria, un día de lucha. En realidad era el día en que le hablaba al hombre. “Soy nada más que una hoja caída / caída del árbol de la eternidad. / Soy sólo un día de luz en tu vida, un pequeño eslabón sideral / he venido a quemarme en tu sangre y perderme en la noche total / víveme ahora que por fin me tienes, víveme antes que la sombra llegue.” Parece que era peligrosa la canción. No sabían ni a quién condenar. También aparecí en una lista negra junto a Cortázar. Pobres tipos. Si hay un infierno, los diablos los deben estar esperando para almorzar.

 

LA EXUBERANCIA DEL SILENCIO

“Voy de paisaje en el alba/ y me parezco al paisaje:
por fuera, el verde del clima, por dentro, el sol de la sangre.
El paisaje va conmigo y es un hermoso habitante.”
“Regreso a la tonada” – Armando Tejada Gómez

¿Cuál es el lugar al que siempre recurrís para relacionarte con el arte?

Yo no tengo distinción de un paisaje determinado. Prefiero el de Misiones, pero me atraen todos los paisajes. Porque, estando el hombre en él, le da un gran valor. El hombre de la Patagonia, de Jujuy o de Misiones tiene una geografía, sin embargo, es el mismo hombre. Cada paisaje tiene un espíritu, un clima. Unos tienen mares, otros selvas, montañas o ríos. Lo importante es ubicarse en el paisaje y ver. Como yo llevo el paisaje en mí, junto al pintor y el poeta, voy a caballo de ese paisaje como sea, porque todo me viene bien. Y si es un color bayo, marrón, igual me gusta: le busco el contrasentido, el equilibrio. Me ubico dentro del espíritu del paisaje, no puedo meter una selva exuberante en Tierra del fuego porque no la tiene. Voy a buscar su exuberancia en otro aspecto: en el silencio, en el horizonte, en su filosofía o en el misterio del mar. Y en la trascendencia que implica tener una geografía que se llame Tierra del Fuego.

 Captura

HORIZONTES DE CONFINES

“Sombras de bueyes y carro buscando el confín”
“El Cachapecero” – Ramón Ayala
“madera y canción, hacia el confín”
“El Jangadero” – Ramón Ayala

Tus letras tienen muchas menciones a los “confines”, ¿qué significan para vos?

Nosotros estamos llenos de horizontes. El río es un horizonte que viaja. El horizonte se expresa andando. Y se lleva el horizonte puesto hasta que llega al Río de la Plata y sigue hasta el mar.

Y el testimonio que refleja tu poesía, además, parece ir por el misterio, el asombro como una mirada del mundo desde arriba.

Y es así. No podés perderte con toda esta humanidad maravillosa que tiene el ser humano y este poder de traslación para ubicarte en cualquier punto del planeta y verte de arriba y de abajo.  No podés cantar como un enano cuando sos inmenso.

En algunas  de tus canciones, Ayala es el río.

“Soy el Paraná cuerpo de tormenta y sol / siglos del andar dibujando el clima azul. Por el misterio que me lleva al mar / volveré, cerrazón, litoral. / Grito en el fragor, los caballos del amor / en mí. Oh! Oh! Oh! Oh! / Arreando peces voy / ojos manguruyú / dorado en el temblor.” Aunque no lo tenga al paisaje o sea un paisaje muerto, estamos vivos y somos  sus columnas. Y, si no fuera así, también lo seríamos por prepotencia de estar. Para eso está hecho el hombre. El paisaje está como una figura decorativa. El hombre, no, está en movimiento y  puede generar todo un paisaje hasta cambiarlo: de mustio o pobre pasarlo a rico. Teniendo esa conciencia, uno es el hacedor.

 EL LADO VE

Para mí no existe el lado B. Porque, incluso al otro lado del disco, puede haber todavía reminiscencias incluso mejores, y, ausentes en el lado A. Todo depende de a qué llamamos Lado B o a quién lo llamamos así, porque hay artistas grandiosos que desechan papeles mejores de los que dejan dentro de la edición de su libro. Por ejemplo, se han rescatado escritos increíbles de Neruda entre sus descartes.

Una cosa son los descartes y otra cosa es el agotamiento.

Ahora entramos en una etapa casi señera y uno está cansado de engolosinar la mente de las personas. Se me ocurrió hacer unos discos para aportar cosas que yo creo fundamentales y sumamente necesarias. Mucho más que cualquiera de las tonterías que andan en el aire. Por ejemplo, un libro que se llame “Cantando con los poetas”. Tengo tres canciones, una editada, con Neruda. Una se llama “Aquí te amo” y en rima de gualambao. Una hazaña, porque su forma de escribir es esquiva, no lo hace regularmente con rima sino que es sinuoso.  El gualambao pretende ser algo que emana de la región. Es afro-guaraní y el afro es negro.

LA INVENCIÓN DE MOREL

s_6_1n3YYF8Yo creo que soy el más original de esa región. Hubo alguien que se llamó Jean More, francés. Atraído por el dorado famoso de Latinoamérica, vino para enriquecerse y amar mujeres bellas. Con veinticinco o treinta años, se metió en el Paraguay  y tuvo un hijo, a quien llamó Juan de Dios. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, en un acto de heroísmo, se enganchó en el ejército del Mariscal López. Aquí lo llamaron el mayor Jean Morel y se van a la guerra. Su hijo crece jugando con cañones y esquirlas. Un ataque de guerra era para él una canción de cuna. A los catorce años, tuvo un amigo y quiso escaparse. Llegaron al río y, bajo unas plantas que crecen a la orilla y forman un túnel, encontraron oculta una canoa. Al ver que llegaba un ataque, se metieron en la canoa y empezaron  a remar y cruzaron el río Paraná. Del otro lado, los recibieron unas lavanderas que los cuidaron y les dieron de comer. Luego se fueron a Misiones, a Loreto. Allí crecieron y Juan de Dios Morel se enamoró de una muchacha paraguaya, con la que tuvieron cinco hijos: una mujer y cuatro varones. Esa mujer es mi madre. Así que yo soy una consecuencia de la Triple Alianza.  Mi apellido materno es Morel.

 ENCABALGAMIENTO 

Ramón Ayala es compañero del infinito. Sigue al trote con sus innumerables historias que, ávido, cuenta. Cabalga las obras que iluminan su atelier, sus libros, sus poemas y canciones. Pero hay algo más: él es un compositor como no abundan. Jinete creador que ha trascendido su propio nombre y su figura, para remontarse en su caballo alado al cielo de los sentidos. Conmueve a artistas y públicos de todo género y nacionalidad. Ramón Ayala ha dejado su huella en el cielo de la canción, usina infinita a la que puede recurrir todo un pueblo y sentirse elevado, sea cual fuere su condición y conocimiento.

Y ahí va, al trote:

“Rumbo a la cosecha cosechero yo seré,
y entre copos blancos mi esperanza cantaré,
con manos curtidas dejaré en el algodón mi corazón.
La tierra del Chaco quebrachera y montaras,
prenderá mi sangre con un ronco sapucay,
y será en el surco mi sombrero,
bajo el sol faro de luz.
Algodón que se va, que se va, que se va,
plata blanda mojada de luna y sudor,
un ranchito borracho,
de sueños y amor quiero yo.”

“El Cosechero” – Ramón Ayala

El Cosechero - Rasguido Doble     

 

 

 

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LAS CUERDAS DEL UNIVERSO

El Desaliento: Entrevista a Ernesto Snajer.

Entrevista y edición: Mariano Botto

Foto Álvaro Alonso

 

El hombre se acostó a dormir. Mezclada con el viento, oyó una coplera vibrar sobre las cuerdas de su guitarra. La luz estaba encendida y quiso apagarla. No pudo. El reloj se borroneaba. O, tal vez, sus ojos dormidos no alcanzaban las agujas que parecían marcarle el ritmo a la coplera. Se asomó a la ventana y, desde la cima, vio las luces de La Paternal. El paisaje no terminaba de conmoverlo, todo él iba detrás de un sonido escrito en el aire, sobre un pentagrama de diez líneas. El chirimbolerío de cables, consolas y pedales de efectos parecía afinar en busca de su propia voz. La voz de la vigilia. Detrás del viento, unos acordes abrían otra ventana sobre un muro que jamás había visto. Sus ojos brillaron con otras voces copleras, con torres de discos y con guitarras infinitas. La órbita de un planeta sugirió el tono y, en un espacio negro, improvisó unas melodías. Tuvo vértigo, no miedo. Ni aun cuando supo que no era un músico: él era la música.

 

QUEHACERES MUSICALES

 

Foto: Álvaro Alonso

Es frecuente preguntarle al músico qué tipo de música hace. Si eso le sucediera a Ernesto Snajer, creo yo, daría media vuelta y se iría. Él es un músico de fusión. ¿Fusión de jazz con música de raíz argentina?, se preguntaría. No, fusión de todo. Y, si se le pregunta el género, tal vez responda “masculino”. Ernesto Snajer tiene tantas aristas que sería difícil encasillarlo. Es generoso en todos los aspectos de la música. El día que lo visité en su casa de La Paternal me dio discos suyos, discos en los que había participado o que había producido y también discos de sus amigos. Su modo de leer es muy particular. En el disco “Lecturas Argentinas” abordó, con un concepto de improvisaciones, lo más variado del repertorio argentino. Desde Remo Pignoni a Charly García. Invito al lector a navegar el inacabable universo encordado de este músico.

 

“Uno trata desesperadamente de dominar
el material y el azar trata con igual
desesperación de mantener su dominio,
a través de miles de agujeros
que no pueden obstruirse.”

Pierre Boulez

 

PRELUDIO COMO UN ESCRITOR

 

Su disco “Preludio” compila grabaciones desde el 1989 hasta 1986. Comienza con “La vereda” interpretado en guitarra española, lenta y sentida, en sonido del agua. El segundo tema, “Saranda”, en frontal contraste, explota una banda con guitarra eléctrica distorsionada. Pareciera que, en dos temas, como un en arte poética, el artista nos marcara su amplitud. La gama es genuina, si se lo analiza a lo largo de su obra. Extensión que nos da la pauta de su modo de ver el mundo y de decir.

En “Preludio” se dieron dos situaciones: una, que yo era muy joven y no le daba tanta importancia al eje temático en cada disco. Ahora me parece un poco desprolijo. Tenía -y sigo teniendo- mucho interés en cuanto a estilos, sonoridades, inclusive  con la gente con quien me juntaba a tocar. Con un repertorio listo, por más que fuera muy diverso, intentaba publicarlo. Mi punto de vista cambió. Ahora trato de trabajar cada disco como lo haría un escritor. Es decir, que cada uno hable de un asunto. Puede ser temático, en cuanto al estilo, en cuanto a la formación o la sonoridad. “Preludio” es una recopilación de muchas cosas sueltas que rondaban por esa época. Diversos registros, incluso algunos caseros. En este momento, es muy importante que mi obra sea lo más prolija posible. Me tomo el trabajo de ordenarlo de forma concreta. De hecho, estoy planificando sacar, dentro de dos años, una edición especial donde organizo mejor toda mi producción.

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OBRAS DEL ENTUSIASMO

 

Ernesto Snajer maneja muchas facetas paralelas. Un delta de posibilidades que confluyen en un océano perceptible en la charla: el entusiasmo.

Me entusiasman muchas y cada vez más cosas. Es un problema. Trato de luchar contra eso para no volverme loco y marear a la gente. Quiero ser lo más claro posible para comunicar lo que hago. De todas maneras, mis intereses siguen siendo diversos, sigo siendo curioso, pero trato de organizarlo mejor. Es algo fundamental dejar una buena obra. No me siento Paul McCartney como para hacer una “Antology”. Quienes me siguen son pocos y, al mismo tiempo, son muy fieles y me conocen. El fin de semana estuve en Santiago del Estero y toqué en un lugar donde habría cuarenta personas. Uno me pidió un tema que ni yo me acordaba. Le doy mucho valor a  cómo se edita la obra, a cómo se la presenta. Particularmente, con el mensaje actual de que los discos no tienen valor. La obra excede el problema de la edición física. Es lo que vos dejas grabado. Me gustan mucho las ediciones físicas. Pienso que el disco debe existir. Cuando me junto con un músico a quien no conozco y me entrega un CD en la mano, ya me habla de esa persona. Aunque escuche el mismo sonido por internet, el CD físico es diferente. No es lo mismo que te dejen un link que un disco. Yo escucho absolutamente todo lo que me dan, aunque a veces me cuelgue o se me mezcle, al final, lo voy a escuchar.

 

EL DISCURSO DEL SONIDO

 

 “La música evita que el mundo se transforme por completo en lenguaje, que sea tan sólo un objeto y que el hombre se convierta en un simple sujeto”

Victor Zuckerkandl

 

f61611_63eda0d93fc54302a1231facbd856858Piazzolla, en cuanto a estilo y a lenguaje, nos proporciona un claro ejemplo: una música que remite de manera categórica a Buenos Aires y a un modo personal de decirlo.

 A mí interesa mucho eso. Puede sonar pretencioso, pero la realidad es que lo hago: busco un lenguaje.  Si lo encuentro o no, es otro tema. Lo mejor que me pueden decir es que mi música tiene una personalidad. No tengo nada en contra de un músico que no lo busque. Si veo a alguien de Buenos Aires que toca blues y no busca nada especial, lo admiro y no tengo problemas. Pero a mí me gusta indagar. Me gusta encontrarme con músicos que están en una búsqueda similar, en cualquier estilo. Son los artistas que más admiro. Yo busco a través de la música argentina, otros lo hacen en el tango o en el jazz. Y eso me representa un valor agregado.  

 

VIDA, VIDA SIEMPRE

Alguna vez hubo un Big-Bang. Alguna vez hubo un primer sonido, una fascinación, una primera secuencia. Y esa primera vez habrá traído, en su mochila, un “todo junto”. A Ernesto Snajer lo escuché, en un bar de La Paternal, contar su emotivo recuerdo acerca del sonido “Uno” que lo conmovió.

Foto: S. Pappalardo

Lo que busco y extraño de mi juventud era cómo quedaba loco frente a algo. No solamente frente una música o a una obra, sino también ante un sonido. Cuando es nuevo, te pega muy profundo. No quiere decir que ahora no me pase, pero -lógicamente- mucho menos. Todo el tiempo estoy expectante de que suceda. Nunca lo descarto. No pienso “ya escuché todo” o “estoy curado”. Esa conmoción, artísticamente, es lo que me mantiene vivo. Ni siquiera lo digo en mi propia música. Ahí me cuesta más escuchar algo y que me emocione como un tema de los Beatles. Está claro: no soy ellos, pero tal vez haya gente que se trasporte al escucharse a sí misma. Ese deseo yo lo siento fuerte hacia la música de otras personas. No pierdo la esperanza. Y, cada tanto, me llevo algunas sorpresas.

   

MUNDOS PARALELOS

 

“En el espejo de los sonidos, el corazón humano aprende a conocerse a sí mismo”

Wilhelm Heinrich Wackenroder

 

El universo Snajer gira entorno a seis planetas. De la prima a la bordona y, entre ellas, el infinito de posibilidades: guitarra clásica, eléctrica, de diez cuerdas y también sonidos MIDI (*).  Así, Ernesto Snajer pulsa las cuerdas de rotación y traslación de sus mundos hacia lo inesperado. El movimiento va en eje y confluencia musical con Latinoamérica-Argentina-Ciudad de Buenos Aires- La Paternal. ¿Sintetiza el universo esa amplia gama de sonidos?

 No sé si se sintetiza. En todo caso, se expande. Así como reconozco que muchas músicas me interesan, también me interesan muchas sonoridades. Me conmueve y no me da igual que un concierto o un instrumento suene más o menos. Tampoco, que una música esté bien o mal grabada. Cuando escucho algo que me conmueve, es por una sumatoria de cosas. Y el sonido es una de ellas. Esto no quiere decir que soy un enfermo del HiFi. Si voy a la cima de una montaña y escucho una coplera mezclada con el viento, me emociona igual. Hay algo que excede cualquier romanticismo técnico. Admiro gente que puede tocar la guitarra española de seis cuerdas con el mejor sonido posible. Por ejemplo, Carlos Moscardini, un guitarrista casi clásico pero que toca música folclórica. Yo voy por otro lado, me gusta el chirimbolerío, todo tipo de guitarras: con cuerdas de nylon, de acero, los efectos, los equipos, me gusta la computadora. Me gusta todo. Desde que empecé a investigar sonoridades, nunca me detuve. Varios alumnos y colegas me preguntan e intentan hacer algunas aproximaciones al mundo de la guitarra MIDI y a los sonidos, aunque finalmente tiran la toalla. Es un mundo paralelo. El desafío es tener paciencia. Si buscás algo, es un camino largo y las satisfacciones son lentas y complicadas.

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El oído es una mente inmensa, un cerebro que piensa en concordancia con el universo. ¿El sonido es utopía o la barca que lleva? Se multiplican las combinaciones, la luna de fa se eclipsa por el sol y otros tonos aparecen. Suman mundos necesarios, armónicos y melódicos.

Mi preocupación número uno es la música. No sé si hacer un ranking, donde primero iría la armonía, después la melodía y tercero, el sonido. Sueño con armonías. Hay quienes sueñan que vuelan. Yo, con armonías desconocidas. Mi interés primero es la combinación de la melodía con la armonía. Siempre se vuelve al ejemplo absurdo de la isla desierta: yo elegiría tener una guitarra desafinada con las seis cuerdas, para poder tocar armonía y melodía. Es decir: todo lo referente a la confección del sonido, por el camino que fuera, pero siempre en segundo plano a mi interés fundamental: la composición musical. Las cosas con las que hago música son medios.

La barca que lleva…

En la medida en que tenga las posibilidades de investigar y utilizar cosas, lo hago.

 

SONAMOS

Guitarras de seis cuerdas a las que desarmaba con una pico de loro y cambiaba cosas”, contó Ernesto Snajer, en una nota para revista “El Intruso”.

Ese tipo de cosas las hago cada vez menos. Inclusive, me preguntaban si seguía experimentando con modificar guitarras. No lo hago por mi falta de tiempo y dinero. Cualquier experimento sencillo, como probar un encordado diferente, implica un dinero. No te vas a fundir, pero hay que tenerlo. Ese espíritu explorador lo tengo dominado por ese tipo de cuestiones.

Foto: S. Pappalardo

  

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

 

“Si hay un objeto con el que la filosofía se ha dado persistentemente de bruces, en una humillante demostración de impotencia, ése es la música.”

Gerard Vilard

 

PortadaLa música de Ernesto Snajer es una presencia hecha de disolución. Pero, en el sentido de un aire contenido en la atmósfera, del rocío que riega los pastos, del equilibrio que sostiene la órbita de los planetas alrededor del sol. Esa asombrosa construcción del universo que nos constituye de una misma materia. Su presencia en la escena porteña, donde abunda la concurrencia a propuestas masticadas, ofrece un manjar a saborear.

Doña Rosa preguntaría: ¿qué música hace este Esnajer? 

Música Argentina. Contemporánea, quizás. Esa es la respuesta más sencilla y, a la vez, bastante inexacta. Podemos discutir horas: si el que toca rock de garaje no toca también música argentina. Me refiero a que mi música tiene una raíz en los ritmos argentinos. Eso es lo que diferencia un lenguaje musical de otro. Las armonías no son muy distintas en el jazz, en el tango o en algunos compositores de folclore latinoamericano  sofisticado. Sí hay distintos estilos  o gente que fue muy particular: Hermeto Pascoal, armónicamente, es de otro mundo y, a la vez, bastante característico. Lo mismo sucede con Gismonti. Si comparo a algún genio de la música argentina, como Piazzolla o Guastavino, con algún genio de la música brasilera, el asunto es el ritmo. Esa es la clave: la identidad del lenguaje musical.

 

TERRITORIOS DE LA MADRIGUERA

 

Foto M. Katz

Snajer improvisa vuelos con un pródigo vocabulario que expande los sentidos. Detrás de la improvisación, habita la chispa del arte y ofrece sorpresas, incluso, a los propios improvisadores. La melodía principal no se agota en las incontables variaciones. Vértigo y expectativa son la sed del improvisador. El terreno se alisa y los caminos se forman a cada paso.

El vértigo es uno de los componentes que me llevan a improvisar. Con la experiencia, transito algunos caminos conocidos. Es decir, hay bastante probabilidad de éxito. Muchas veces se improvisa sobre un territorio como sobre un agujero negro, donde uno no sabe cómo va a salir. A veces sale mal, como le sucede a mucha gente. Mi estado de ánimo, con respecto al resultado, es diverso. No me da lo mismo que salga bien o mal, pero tampoco me da miedo. Me arriesgo. Siento una felicidad inmensa al improvisar e intento que me conmueva de alguna manera. No es tocar cualquier cosa, es armar algo mientras lo hago. Me costaría mucho seguir una partitura al pie de la letra. Lo hice un montón de veces, aunque me costaría ser eso y nada más. Me motiva ir por sectores paralelos.  Por supuesto, uno tiene sus propios lugares donde sabe que funciona. Mi estándar personal de gente que improvisa en un gran nivel es Keith Jarret. Yo me siento a seis millones de años luz de ida y vuelta del nivel de un tipo como Jarret.

Pregunta Doña Rosa: “Qué cazzo e’ la improvisación?”

Reconozco dos tipos de improvisación, aunque deben existir más. Hay una improvisación en la cual pongo la mente en blanco. Sencillamente, toco lo que sea sin nada preestablecido. Esto incluye melodía, armonía, ritmo y secciones. Eso lo puedo llevar a cabo solo o con un grupo. Después hay una improvisación con más reglas, lo que comúnmente se llama “hacer un solo”, como lo hace un grupo de jazz, donde se expone una melodía y una armonía y, sobre eso, el improvisador trata de tocar melodías que respeten los parámetros de esa sección; que suenen bien de acuerdo a lo que sus compañeros están tocando. En resumen: un solo improvisado es tocar melodías con notas que concuerden con la armonía del tema.

Anaxágoras fue quien propuso, sobre la creación del universo, que una inteligencia ordenadora libraba de caos al universo. ¿O hablaba de improvisación?

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YO ES MÚSICA

 

En el libro “Free play”, de Stephen Nachmanovitch, dice: “La música me enseñó a escuchar no sólo para captar el sonido, sino para averiguar quién soy”. 

En todo caso, concuerdo con la frase, pero está incompleta: me sirve para saber quién soy, pero todavía no lo sé exactamente. No siento que el desarrollo de mi música esté terminado. Es una contradicción, sé quién soy y, a la vez, estoy en desarrollo. Puedo decir que soy alguien para quien la música es un estado fundamental del alma. La sensación es muy firme ahora. Podría dejar de hacer un montón de cosas pero, si dejara la música, me transformaría en alguien no tan entusiasmado. La música es una motivación diaria.

El espejo de su motivación se refleja en una docena de discos solistas, en su trabajo como productor y como parte de grabaciones de los más diversos músicos.

 A veces me sorprendo. Por supuesto, direcciono mi interés a ciertos lugares. No todo lo que hago me interesa de la misma manera. Tampoco estoy libre de no hacer cosas que no me interesan. No soy un tipo de guita y, cuando tengo que laburar, lo hago. Me encantaría hacer sólo lo que se me da la gana. No se me acabaría la cuerda nunca. Cosas referidas a escribir, a tocar, a experimentar y a producir. Esa es una motivación que me persigue. Cuando te gusta lo que hacés, es muy fácil tener ideas y, cuando no, se complica. Si es con la música, enseguida me motivo. Ante cualquier pregunta que me hagan, seguramente la respuesta será: ¡Sí! Desde armar un disco de homenaje a fulano con tal músico, o a escribir una obra para violín y cuarteto de brass…”¡Sí, ya! ¿Cuándo hay que empezar?”, diría.

  

EL ANTI-DESALIENTO

Foto: Álvaro Alonso

Es muy fácil desalentarse en esta época. Hay que tenerlo claro. De alguna manera, soy optimista por naturaleza, pero no soy un boludo. Hay un optimismo así y no me gusta. Trato de pensar bastante en lo que hago, en el medio que me rodea, en mis compañeros y en el arte en general. En la situación que se vive con respecto a la comunicación y la supuesta democracia de internet. Soy crítico, aunque no despotrico por todos lados, no quiero quedar como un llorón. Quien conozca y respete mi modo de hacer arte, que lo haga por la música. Si le sirve de algo lo que pienso, bienvenido sea. O no. Las cosas las discuto con los cercanos o cuando hay una nota que me interesa. Hay gente a la que le cuadra bien ese papel de opinador. Lo mío es la música. Vuelvo a la pregunta: es una época fácil para desalentarse por muchos motivos. Por lo político y por lo cultural en el mundo entero. No sólo en la Argentina. Por la falta de apoyo, por recortes de presupuesto, por la globalización de la boludez. Todo el tiempo trato de ser lo más optimista posible y de buscar siempre los caminos. Creo que una lucha contra el desaliento es la propia obra, el arte, el producir pese a todo. Hay una futbolización del arte: cualquiera aprende tres acordes mal y graba un disco. Y, por otro lado, no lo veo mal. Que cada uno haga lo que quiera. Pero también veo que no hay paciencia para disfrutar las cosas. En facebook o youtube, se ve claro: soportan diez segundos de escuchar algo y pasan a otra cosa. Se busca al nene más chiquito que toca la obra más difícil. Todo el mundo trata de encontrar fenómenos o freaks. Y el arte no funciona así. Entonces, cuando veo compañeros presos del desaliento, les digo que bajen un poco, que apaguen la computadora y se dejen de dar manija con las redes. Que le pongan una ficha a su propia obra. A mí es algo que me da mucho aliento. Y, cuando hablo de mi propia obra, no me encierro en un cuarto y me aíslo. Al contrario, me genera la necesidad de compartirla con otros músicos, de armar proyectos, de discutir acerca de eso. Ahora estoy dando talleres de música en todo el país. La música es el tema. Pero, en realidad, por donde quiero llamar un poco la atención es alrededor de este tipo de cosas. Mi primer objetivo como docente de música es generar aliento. No desde el punto de vista de un coach o de quien le dice al alumno “lo tuyo es bárbaro”. Sino de señalar el valor que tienen las cosas. Es un desafío. Veo un montón de gente que consume cosas todo el tiempo, pero no veo la rigurosidad del estudio.

“Culo en la silla”, se diría como llave y clave de la producción del arte. Qué distinto es eso a la propaganda del genio, el batacazo o a la espera de ser descubierto.

Tampoco me quiero poner en el lugar de tipo con cara de culo, diciéndole a todos lo mal que hacen las cosas. No se trata de eso. Cuando era estudiante de música, no me gustaba que me hicieran eso. Hay de todo pero, en líneas generales, sucede. Bastante seguido me toca dar clases de música para treinta o cuarenta personas. El tema del desaliento hay que manejarlo. Se trata de dar aliento con peso específico y recursos para generarse auto aliento. No de tener una sonrisa de dentífrico y decir que todo está bien. Hay cosas que están bien y cosas que están mal. El aliento, en todo caso, es para mejorar lo que uno está produciendo.

¿Un despertar pasión?

Totalmente. No concibo el arte o el tocar música sin pasión. El que no la tiene se equivoca de asunto. Imagino otras profesiones que no generan tanta pasión. Cada uno hace lo que puede. Para quien tenga la chance real de ir por el camino de la música, la pasión es innegociable. Sin eso, no tenés nada.

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“La música es el único arte que deja que las pasiones se disfruten a sí mismas”

Friedrich Nietzsche

 

 

EL CEREBRO DEL TÍMPANO

 

¿Hay música para músicos o hay que educar oyentes?

Las dos cosas. Principalmente, siento que hay que educar oyentes. Y, como hablábamos antes, el umbral de la paciencia, muchas veces, es mínimo. Veo gente a la que le cuesta muchísimo desenchufarse. Lo veo como público, cuando voy a un concierto: hasta el tercer o cuarto tema, están todos con el teléfono. Llegan de la calle y contestan mensajes. Yo, en concierto, quiero entrar en otro planeta, como si fuera al cine o al teatro. Transportarme a otro lugar.  Por otro lado, yo no hablaría de “música para músicos”, creo que hay músicos a quienes les cuesta comunicarse con la gente. Demasiado cerebrales para mi gusto. Cuando la música cuenta con pasión en su discurso y tiene esa cuestión indefinible que a mí me emociona, creo que es capaz de emocionar a cualquiera. Al que está habituado y al que no. Por supuesto, tener una costumbre ayuda. Es como leer poesía: quien no está acostumbrado, no pasa de la primera página. Con la música es lo mismo: si no escuchaste determinados estilos o no tenés determinada formación, te puede costar más.

 Snajer 1

FOLCLOREISHON

 

En los dos discos con Verónica Condomí y Facundo Guevara,  encara un repertorio de raíz folclórica. Allí, Ernesto Snajer expande el estilo con sonidos y modos de tocar diferentes a lo tradicional. Aporta su visión siglo XXI a canciones que refieren a otros tiempos y a otro lugar. Como la temporalidad del universo, el ayer se mezcla en el hoy y sugiere mañanas.

Lo encaro directamente desde la música. En general, mis reflexiones son a partir de allí. Por supuesto, soy sensible a ciertas letras y me interesa qué dicen como para no irme del tono. No sucede en el caso de los trabajos con Verónica. Pero, al tocar solo en la recreación de una canción como un tango, sí le doy mucha atención a la letra. No en particular lo que dice, si no a cómo maneja la melodía. Volviendo a lo de Verónica Condomí, soy bastante inconsciente al abordar los temas. Por eso, muchas veces me putean los militantes del estilo. Hay tipos que son peleadores, pero en esas discusiones ni entro. Atrasan cuarenta años. Además, yo soy fan de lo tradicional. A veces lo cuento y no me creen. Escucho a “Los Chalchaleros”, a “Los Fronterizos”, a “Los Manseros santiagueños”. Me encanta esa música. Si a la noche tocaran “Los Chalchaleros” en la esquina y me invitaran a tocar un tema, voy corriendo. No va a suceder pero, cuando me dan cabida para tocar con tipos tradicionales del tango o del folclore, me prendo de cabeza. Lo que no me sale es tocar esos estilos de manera tradicional. No lo siento. Y si hago un arreglo, no me impongo límites. Sería ridículo escuchar un arreglo mío que me produzca satisfacción y negarlo yo mismo porque no respeta ciertas cuestiones. Alguna compañía de baile también se ha enojado por una chacarera que hice sin una parte. Pero no la compuse para  bailar. Si la bailan, me fascina. O, en todo caso, aceptaría encantado algún encargo de hacer música con forma tradicional para que puedan bailar.   

                                      

Tercer milenio. Redes. Ciudad de Buenos Aires. Indefectiblemente, la resultante de esta cuenta es la mezcla de estilos, al menos en lo relativo al desarrollo de los folclores. Las músicas se alimentan de sus entornos, de su atmósfera, de su velocidad y también de músicas de otros lugares que decantan de manera natural. ¿Será tiempo de inventar nombres a los estilos que se desarrollan? La palabra “folclore” no alcanza para representar la diversidad de propuestas. La misma palabra folclore, sabemos dónde nos orienta la decirla y, a la vez, nos engaña. A ningún músico le interesa esta discusión. A su vez, los “motes”- ladinos y caprichosos que no modifican en nada a la creatividad- ayudaron a canalizar audiencia. Problemática de todo músico caminador de las cornisas del sentido folclore, como acción y como palabra.

No sería mala idea. Me encantaría, pero no me preocupa en lo más mínimo. Si eso contribuyera a que el público concurriera en mayor cantidad a los conciertos, sí. Estoy a favor de cualquier movimiento que signifique crear público, interés, audiencia. En la vida de un músico. reconozco dos situaciones: una es la de crear o interpretar música y la otra es cómo difundir tu trabajo, cómo vivir de tu oficio. Me pueden llamar  “compositor, artista, creador, arreglador”. Yo lo que tengo es un oficio. No me siento superior a un ebanista o a un mecánico. Mi abuelo era carpintero y yo soy músico. Entonces, es importante conocer los gajes del oficio y, si uno fuera a inventar un nombre para que te vaya lo mejor posible, lo haría. No sé cuál sería el nombre ni estoy seguro de que eso vaya a incrementar el público. Reconozco que hubo gente muy piola e inventó algo que se llama “Bossa nova”. Es una etiqueta. Refiere a un momento o a un estilo determinado. Es un estilo muy joven, por más que tenga cincuenta o sesenta años. No es como el tango, que nació a fines del 1800. Así como digo esto, no me desvela el asunto y, aunque surgieran buenos nombres, siempre van a ser cuestiones incompletas. En una época le daba más importancia, por la dificultad y la necesidad de comercializar lo que uno hace. A veces cometo el error de ponerme del lado del oyente. Y, como oyente, no busco que me definan qué voy a escuchar, no quiero saber demasiado. Quizás si me lo definís mucho, me quita el entusiasmo. Cuando me dan un disco o cuando voy a un concierto, prefiero que no me expliquen nada. Sino ¿Para qué voy?

En los agujeros negros del no saber, de lo incierto, reluce el brillo de la sorpresa. ¿Quién no desea sorprenderse? Snajer ofrece una pauta conocedora del oficio: como el agujero negro al improvisar o la mente en blanco, así se dispone a escuchar música: abierto a lo impredecible.

Me parece extraña la gente que sólo mira música por youtube o conciertos en DVD. Está buenísimo, yo lo hago. Ahora, no es lo mismo. Lo halaba con los alumnos de mi último taller y como parte de la clase: estudien, practiquen, pero vean música en vivo. Es otra cosa. Si no, te perdés una parte del asunto. No es lo mismo ver un partido de básquet por televisión, por más que sea ultra X-HD, a ir a la cancha y escuchar el ruido de las zapatillas.

 

SUBTEXTOS

 

Texto y música. Los títulos de las canciones ¿son motivadores, son una excusa, aportan imágenes o no importan?

Depende de la situación. Es muy común hacer una composición completa y, hasta meses después de haberla terminado, no saber el título. Cómo titular las canciones en la música instrumental es un asunto. Una vez le pedí a mi amigo y escritor, Pablo Ramos, que me hiciera una lista de títulos. Él es excelente en muchas cosas y, sin dudas, una de sus mejores virtudes son los títulos. En cualquier situación, le pido un título para algo determinado y me tira diez. En general, de todo lo que compuse, hice primero la música y después agregué el título. También se dio la situación de componer a partir de un título. Por ejemplo, hay un cuento de Pablo Ramos llamado “El estaño de los peces”. Eso me condicionó para bien, porque conocía de qué hablaba: la situación, el barrio, todo. Es como hacer música para cine. No cerrás los ojos y componés algo, mirás la película. Trabajé de las dos maneras. Salvando las distancias, es como cuando le preguntan a los compositores de canciones qué hacen primero, si la música o la melodía. Creo que los buenos de verdad trabajan de las dos formas, aunque tengan una que es más frecuente. Algunas veces salen juntas.

No encuentro mejor modo de cerrar esta nota, que no sea con música de Ernesto Snajer. Los invito a tomarse sólo tres minutos y ser Snajer: introducirse en la oscuridad de los ojos cerrados, poner la mente en blanco y montarse en las melodías, las texturas, sonoridades, ritmos o lo que más les atraiga de la música. Ella es parte constitutiva de nuestra propia alma.

 

(*) MIDI: Abreviatura en inglés de “Interface digital de instrumentos musicales”. Se podría decir que, en este caso, desde una guitarra se pueden ejecutar sonidos propios de un teclado.

Página WEB: www.snajer.com




EL LECTURISTA

El Lecturista: Sobre “Partitura”, libro de poemas de Miriam Ghersi.

Por Mariano Botto

BIFURCACIONES DEL ECO

ABIERTA, MAGNÍFICA, BIFURCADA

bosque-nevado3-90x150webA su primer libro solista llamado “Partitura”, Miriam Ghersi lo divide en tres movimientos: “Abiertos a la ausencia”, “El Magnífico” y “Bifurcación del eco”.

El primer movimiento, “Abiertos a la ausencia”, reúne treinta poemas sin título.

La lectura de esta partitura, a primera vista, se sigue con mucho aire y espacio. Comienza con voz piano, en poemas de pocas líneas y mucho horizonte, pero su cifrado comprime una voz potente: “Una voz se alimenta de otras voces / repite lo que ellas / siembra viento en el aire / teje redes nocturnas / cuenta.”

3973089841361329Desde el primer poema lo etéreo se vuelve carne “siembra viento en el aire”. Versos tejidos en diversos territorios conforman un universo singular. El contrapunto de voces multiplica el sentido y proyecta su voz hacia los horizontes para hallarse a sí mismo en un encuentro genuino y desnudo: “Rostros / bocas / y muchos lejanos horizontes.” “Se distancia / se acerca / no sabe.”

RAÍCES DE MELODÍA

La melodía crece poco a poco con los motivos sembrados en cada poema.

“ (…) poros de luz desflorando mis huesos.” Se armonizan las voces, a medida que la partitura avanza y se encadenan variaciones de los motivos, sutiles y efectivos. Suceden territorios, metales y heridas. Ferocidad, labios y “palabras guardan una luz insaciable.”

CAMPO-DECONSTRUCTIVO1Corre el viento,alza lo humano “girando por la sangre de boca obsidiana / el filo de la herida”. Entre el dolor y la cura de la iluminación, la herida abierta: las voces no alcanzan, aunque siempre los labios- intimidad erótica y vital- rasgan “este refugio de escritura como víspera asfixiante de belleza.”

La armonía construye segundas voces en luces, flores y metales alertas “El puñal girando por la sangre” el “oro de las palabras” “el espasmo inmemorial contenido en el bronce.”

SE MECE LA ENRAMADA

El aire, vehículo de las distancias, ¿qué cargas lleva?, ¿qué músicas y recuerdos dolientes trae y devuelve furias que reparten nuestro alrededor, nuestro campo y nuestras estepas? Cava y forma huecos, socavones hostiles sobre la luz, sobre las flores tan incólumes como simples. “El sol anida cuervos de neblina /con la inefable sencillez del día en el que amamos.”

En los primeros poemas, el territorio arrasa y una segunda voz aguarda. Luego se enraman y disputan la primacía “los pliegues de la voz ciñen también la carne.” ¿Quién canta la melodía primera? “La vida me descubre entera / invade mis estepas () y mi carne de navíos que arden sus velámenes”.

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La partitura intensifica una voz solista, antes segunda, reforzada con el avance del poemario. Canta la melodía más dulce; sol que abre la tormenta “palpa la luz” y se mueve luminosa “yo con la luz”: ¿Quién le quita a este color su máscara de muerte / Cuando hunden los ríos sus melenas cansadas / Y el mar sangra por la voz de los náufragos?”

 

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Cuando todo parece caer: “La certeza se hunde / Roba estiletes al corazón del viento / Pobre /  la que no tiene nombre / pobre la que señala / la memoria.”

La potencia de la segunda voz se erige erótica y vital: “Yo camino ese destello absurdo” “soy mis muslos aullando… () y ello siguen la calle () hacedores de muerte.”

“Para abrazar la cintura de la noche () cuando los salobres labios rasguen/ deseos / la incendiaria textura / de los cuerpos devorándose / lentamente / abiertos a la ausencia.”

MAGNIFICENCIAS

dancer-portraits-dance-photography-alexander-yakovlev-81El segundo movimiento “Apariciones de El Magnífico” contiene dieciséis poemas custodiados por el gran título.

Fortissimo: “Hace un tiempo que nadie visita esta intemperie”. Se impone la voz potente como un himno “Nombro tu guirnalda / de cerca es un grito”. “El Magnífico, dice” con voz grave y sostenida: “Frente a nosotros está el péndulo / vamos y venimos / para nunca olvidar.”

La coda de esta Partitura, “Bifurcación del eco” suena en quince poemas autárquicos y con sus respectivos nombres propios. Reverberancia de series precedentes. Los caminos ágiles y diversos de estos últimos poemas cierran radiantes esta partitura: “lo cincela intacto en el espejo / intacto / otra vez.”

RESONANCIAS

A lo largo del poemario aparecen muchas voces reveladoras: “Las voces enseñan la bifurcación del eco” Un coro canta los contrapuntos y se expanden brillante, oscuro o revelador. La poeta parece así marcarnos el camino: el primer verso del libro es “una voz se alimenta de otras voces” y el último “es sólo una cuestión de estilo.”

“Partitura”: una excelente ópera prima que no se deja leer con indiferencia. Los ecos de su música perduran por días.

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POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS

El Hastío: Entrevista con Juan “Pollo” Raffo.

Entrevista: Mariano Botto, Gabriela Stoppelman
Fotografía: Santiago Resnik
Edición: Gabriela Stoppelman

“¡Llegó el momento! Voy, la campana me invita. ¡No la escuches, Duncan, porque es el tañido que te llama al cielo o al infierno!”, Macbeth, William Shakespeare.

 

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Campana – Torres

Pero vuelvo al tema. Doce del mediodía, pleno diciembre, un sol que rajaba la tierra, un calor infernal, los pajaritos que se caían muertos al piso por la canícula, se venían en banda y se desnucaban contra la vereda… y el Gordo ahí, che, con el traje de lana gruesa, barba y bigote, sacudiendo una campana de papel maché o algo así y dándoles caramelos a los chicos que se juntaban para verlo.”,

Roberto Fontanarrosa, “Y te digo más…”

 

Inesperadamente, una negra se cuela debajo de una gran copa invertida y de bronce. Con suma precaución, la nota ha estado allí durante mucho tiempo, a la espera del instante justo. El bronce acaba de enfriarse después de una larga temporada de intenciones al fuego. Es, entonces, el momento ideal. Vuelta badajo, la negra despierta una conmoción de partes que se codean, se empujan y se reubican. El contrapeso se endereza en su horizontal, el hombro mira de reojo al pie y al medio pie para que la curva sea la necesaria. El tercio y el medio afinan con el asa. Cuando dan con el tono justo, el labio la nombra: campana. A partir de este bautismo, ella será la mejor aliada y la más peligrosa enemiga de todas las cronologías. Obligada a  la hora del Ángelus, no tardará en hacer alianzas con ciertos demonios. Así, convocará a las batallas, será el botín de guerra de los vencedores, se volverá metal contante y sonante, obscenidad sin consuelo en las manos de viudas y huérfanos. Habrá que tener cuidado cuando llame a la oración, porque toda sintaxis tiene sus grietas. De ese modo, ella se colará entre los sitios desguarecidos del idioma y se volverá verbo- campanear, mirar atentamente-; se atreverá con incómodos personajes- el campana, el que cuida la trampa, quien alerta la llegada del peligro-; se meterá sin permiso en los decires del habla coloquial, a medio camino entre metáfora y picardía- “oír campanas y no saber dónde”- y hasta se atreverá en el cine y en la leyenda. Hay una muy popular entre los chilenos: cuentan las voces de por allí que, al intentar transportar la campana de Rere a Concepción, la carreta- tirada por varias yuntas de bueyes -en un momento se detuvo y ya no hubo fuerza capaz de sacarla de su estancamiento. Sólo la decisión de llevarla otra vez a Rere logró que el bronce, conmovido por la ilusión de la vuelta, relajara su materia. Para el regreso, con una sola yunta de bueyes fue suficiente. Y así como la campana de Rere suena en y “a” Rere, la campana de la iglesia de Flores suena en y “a” Flores. Es un sacudón de sonido que atraviesa las “rejas protectoras” alrededor de la plaza, se escabulle entre las copas de los árboles, cruza Yerbal, sube cuatro pisos y elige dónde, cómo y cuándo reclamar pentagrama. Información de buena fuente indica que no va a moverse  de ahí hasta lograr su objetivo.

Yerbal     

                                                               “Yo creo que uno no muta de ser, va sumando capas. Ninguno se olvida de quién era de niño o de joven.”,

Juan Raffo

La mañana es el sonido suave que se superpone a la ciudad, la ventana va sobre la luz diurna e ilumina todo lo a la vez: una bandeja de sándwiches de miga, una línea de tiempo en diplomas enmarcados sobre una pared, un plato de facturas, una camiseta de Boca con la firma del Diego, una isla de teclados,  un monitor y un hueco en el centro para que las manos giren en manecillas, ajusten segundos, minutos, ritmos, pausas,  dónde  cabe la palabra, dónde cabe el sonido, cuándo el silencio y cuándo el acorde, qué puede el verso y qué la melodía. ¿A qué hora suena la campana de la iglesia? 

 Sos de Boca y de Flores, ¿cuál es tu equipo barrial?

Toda una tradición en la  familia de hinchas de River-hinchas de Boca. Somos del barrio de la Boca y, sin embargo, mi abuelo era el socio número diez, creo, de River. Había una tradición familiar en la cual, entre hermanos de distintos clubes, o sea de Boca o de River, colonizaban al primogénito del hermano para el club contrario.  La conversión del primogénito. pollobocaHasta ahora va favorecido Boca en un 90%. Y con mi hijo establecí esa bajada de línea que es la más inocua de las bajadas de línea posibles con un hijo. En un momento, él era chiquito –tendía diez años-, fuimos a la cancha de River porque yo tocaba con Los Piojos y se presentaba un disco. Había una canción que se había grabado con un coro de chicos en el que cantaba mi hijo, así que esa noche él iba a cantar. Fuimos a la prueba de sonido para acostumbrarlo un poco a la situación (sesenta metros de boca de escenario…). Entonces, él vio el club y dijo: ¡Che, qué lindo club! Sasasa, sarasasasa… De repente había un Scalextric gigante y cosas así y el pibe estaba deslumbrado. Así que yo le dije algo de lo que me arrepiento: “Mirá, los tres tipos más hijos de puta que hubo en el país fueron Videla, Massera y Agosti. Los tres eran de River”. ¡Fue un último recurso! Una carta potentísima, en todo caso.

¿Esa, en esa remera enmarcada, es la firma de Diego?

La circunstancia es que yo lo dirigí grabando, cantando en un disco producido por el Tano Piero para la UNICEF, sobre los derechos de los chicos. Yo fui de arreglador en una canción de Miguel Cantilo, ” El derecho a jugar”. En un momento apareció la noticia de que venía Diego a grabar. Él había terminado con el Sevilla y no había vuelto a Boca aún. Año 93, por ahí. Cuando terminó la grabación estaba todo el equipo de filmación y grabación con camisetas de la Selección para que él las firme y yo le pedí que me firme ésta, de Boca. La firmó con marcador azul. Tengo dos cosas cholulas, una es ésa y otra, la foto con George Martin. Esta última tiene treinta años. Era en Berklee, se graduaba un amigo mío y Martín había sido el orador en la ceremonia de graduación. Él y Dizzy Gillespie entregaban los diplomas. En el hall, a la salida, estaban todos los graduados sacándose fotos. De repente, veo que pasa Martín por el costadito, se iba.  Una amiga fotógrafa que vivía en Boston estaba haciendo las fotos de los graduados y le pedí que me hiciera estas.

 EXTRAMUROS

              

  “En cada disco siempre hay algo que falta. Voy a hacer en éste lo que falta. Lo terminás. Y  sigue faltando algo”.

Juan “Pollo”Raffo, en la presentación de “Brindis”, su último disco.

La palabra toca de oído  una melodía vocal y consonante. En lo que omite, deja pasar un sonido, la forma en que el aliento rompe el muro del vacío. Y, así- exterior, extranjero y sin invitación previa -el aliento pone a todo en alerta. El sonido se monta entonces sobre la palabra. Jinete y caballo atraviesan las rejas de la plaza, van derechito hacia Rivadavia, se paran frente al campanario y no la ven. No saben nada de los tiempos del badajo y del bronce, nada sobre campanarios y torres. La altura no se deja llamar ni con palabras ni con compases. ¿Quién le enseña al campanero las simetrías del cuerpo y el sonido?, ¿cuánto hay de timbre y cuánto de imagen en cada tañido?

Y nada, che. Acá, de cuatro, tres somos del barrio y uno es asiduo visitante. Y nadie tiene el menor recuerdo de a qué hora ni en qué día la escuchó sonar por última vez.

Algo que nos llamó la atención el día de la presentación de tu último disco fue que te acercaste y  una de las primeras cosas que nos dijiste fue: “yo hago solo música instrumental, canciones no compongo desde que era muy joven”. Y, después, escuchamos todo un concierto donde la palabra  era como la continuación de la música, todo muy comentado por vos y tus músicos.

Afortunadamente. Porque hago letras espantosas.

Pero tenés una relación muy placentera con el lenguaje.

Bueno, soy docente, me la paso hablando hace treinta años. He desarrollado el poder exponer.

¿Y por qué no el escribir?

Porque es otro tipo de disciplina. Igual he escrito textos. Hago notas escritas- a desgano -cuando me mandan preguntas, por ejemplo. Entonces ahí tengo que editar, con lo cual uno está en situación más de escritor que de improvisador, a diferencia de lo que sucede en una charla. Sobre todo cuando te hacen en la misma época preguntas parecidas, tenés que editar… He escrito textos académicos, tengo algo publicado en Oxford University Press, con Laura Cambra, una amiga escritora. El trabajo está publicado dentro de un libro sobre música y cultura joven en Latinoamérica, compilado por Pablo Vila.

Pablo Vila.

Es un artículo sobre el acercamiento al tango de la generación de los sub 40. En realidad, Laura escribió y yo aporté la parte técnico-musical e hice el trabajo de campo con ella, las entrevistas con gente que conozco. Pero es arduo escribir… A mí me cuesta mucho, incluso, escribir música. En este momento, estoy con un proyecto que es un concierto el 23 de Septiembre con la Orquesta Filiberto, toda música mía. Estaré yo al piano y Martín Rur en  el saxo, más la orquesta. Estoy escribiendo eso y es terrible. Es música que conozco, claro, pero es duro. ¡¡No entran todos los instrumentos de una orquesta en la pantalla!! Te sentís como al mirar por el ojo de la cerradura, digamos. La técnica vieja, en papel, era otra cosa.

Escribir con palabras también es duro…

Recuerdo en la época de estudiante, previo a las computadoras, tenías que entregar obras para orquesta o para grupos grandes. Eran partituras copiadas a mano.  Por ahí, terminaba el arreglo en la noche para tocarlo a la mañana siguiente. Entonces, a las cinco de la madrugada, me encintaba la lapicera en la mano que ya tenía completamente dormida; era  la única manera de sostener la lapicera hasta terminar el arreglo. Así que sí. He escrito.

Jalons, Iannis Xelaquis - Ediciones Salabert
Jalons, Iannis Xelaquis – Ediciones Salabert

 

Las palabras, en tu producción, aparecen en los títulos y en lo que decís en los conciertos.

Yo tengo una limitación con las traducciones. Vos tenés noción exactamente de lo que alguien escribió si leés en el idioma original. Así, la música de las palabras se vuelve interesante, antes que su significado. Es lo que pasa en la poesía y en las letras de canciones. Los letristas de canciones que más me gustan son tipos que hacen de eso la razón del asunto, Caetano o Paul Simon.

¿Leés poesía?

Poco, pero me parece que tiene que ver con que no le agarro exactamente el… No la leo bien.

Es raro ¿no?, porque la poesía es como el límite entre el lenguaje hablado y la música.

No recuerdo qué poeta fue que, cuando alguien le propuso ponerle música a un poema suyo, contestó: Ya tiene.

El gran personaje de la poesía es el ritmo. ¿Leés ficción?

Sí, pero menos de lo que quisiera.

¿Qué leés de ficción?

Me acuerdo más de los climas que de lo concreto de la historia o del texto. Leí mucha ficción latinoamericana: Fuentes, García Márquez, Vargas Llosa. También argentinos: Dolina, Soriano, Fontanarrosa, Feinmann, Borges.  Yo siento una relación muy  interesante: casi todos usan lenguaje elaborado sobre materiales plebeyos. Eso puedo relacionarlo con”Música de Flores”. Es evidente que esos tipos leyeron mucho y encontraron. Me parece que me atrajo la manera en que escriben. De grande, empecé a enterarme de que muchas cosas no existen. Me parece genial lo apócrifo, como en Borges.

¿Eso puede existir en la música?

No estoy muy seguro. Habría que tener la certeza de qué no es apócrifo. Tal vez, ficcionar ciertas tradiciones. Hay un vals de Tchaikovsky, muy gracioso, al que le falta una pata. En vez de estar escrito en un compás de tres tiempos, como todos los valses, alterna uno de tres y uno de dos.

Vals al que le falta una pata

 Eso sería apócrifo. Cuando laburas con pies métricos raros, podés hacer que una secuencia de cinco pulsos suene orgánica, como pasa con: (Toca el tema de “Misión Imposible”, luego “Take Five” y cierra con “Money”, de Pink Floyd). Acá hay dos variantes. La misma situación no convencional puede estar disimulada o explícita, como en falsa escuadra. No está ni bien ni mal, son dos maneras de diferentes. “Take Five” fluye, “Misión imposible”, también. “Money”, no tanto. Esa podría ser  una situación apócrifa de la música. Ahora, volviendo a la lectura, leo muchos libros sobre música. Hay una frase que, como muchas frases conocidas , no se sabe quién la dijo y se la atribuyen a varios: Escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura. En cambio, en cuanto a la escritura de libros sobre música, la pregunta sería,  ¿para qué escriben los que escriben sobre música? Pues para la gente que lee libros sobre música. Leo generalmente libros sobre música escritos por no-músicos o por escritores que practican música en forma amateur.

Casa movida -  elpesonuestro.com
Casa movida – elpesonuestro.com

 De escuchas…

De escuchas, que tienen una gran ventaja: tienen tiempo para escuchar. No están componiendo. Hay tres o cuatro personas que son escuchadores profesionales y tipos con elementos de crítica muy interesantes. Además, son tipos que se corren un poco de su gusto personal.  Para mí, son como una especie de guía.

 

LA POLISÉMICA

Lo personal serían las proporciones de combinación”, Juan “Pollo” Raffo

En un punto, la cosa se pone tensa. Las palabras y los sonidos se niegan a representar nada y, simplemente, se presentan, aparecen, insisten en fragmentos que resuenan al pasar, en memorias borroneadas. Hay que atender, rechazar, seleccionar, descartar, reducirse a lo indispensable y perder. Y, entonces, tal vez sucede el color de las proporciones justas. O, al menos, un matiz- uno más audaz que el resto -se aproxima a lo indecible.
Ahora, la campana de la iglesia de Flores, ni mú.      


Y cuando hablás de tus anotaciones, de estos fragmentos que recogés como modo compositivo… ¿Qué son? Porque los escritores juntamos frases, textos.

Fragmentos musicales. No hay textos salvo los títulos (tengo todo un banco de ellos). Es anécdota recurrente de todos los compositores el tener un papelito o un pentagrama a mano o, en estos tiempos, un grabador.

¿Nunca retazos de palabras o imágenes?

Los títulos, nomás.  Algo que dijo alguien en la calle o algo escuchado al pasar rápidamente se convierte en título. El título es la primera cara de la pieza. Es más, hay un momento histórico en que eso pasa. En el fin del siglo XIX, en el romanticismo, las composiciones dejan de llamarse Sonata Nº 4 para pasar a titularse “Preludio a la siesta de un fauno”, por ejemplo. Aunque hay antecedentes de eso, como en  sinfonías de Beethoven que tienen título: La Sexta, conocida como “La Pastoral”, a la que el mismo compositor subtituló “Escenas de la vida campestre”.

¿Los títulos son una lectura tuya de la cosa instrumental?

Muchas veces, sí. Pero es asociación libre por completo. Aunque no tendría que funcionar como una adivinanza. A propósito, mirá, este es el texto de Dolina para  mi  primer disco.

“El pensador de Flores Manuel Mandeb sostenía que la música no le gusta a casi nadie. Conforme a su criterio, lo que verdaderamente atrae a las multitudes son las circunstancias anexas a ella: la poesía, la danza, la teatralidad; pero también el aspecto de los cantantes, sus romances, sus trajes, las doctrinas que parecen auspiciar, el público que asiste a los recitales, el diseño de las tapas de los discos, las luces de colores, etcétera. Una somera inspección de la vida musical argentina no nos deja tan lejos de la idea de Mandeb: la música no se vende sola. Siempre existe una guarnición, un agregado, una extorsión que garantiza el entusiasmo que no necesita oídos. Con idéntico pesimismo, Eduard Hanslick sostuvo en el siglo XIX que la música carecía de toda alusión, que no representaba nada, que no aspiraba a recordarnos un lago, un dragón o una mariposa, sino que se trataba de una estructura combinatoria cuya disposición lógica producía emociones. Fue un duro golpe para quienes creían en la música programática, aquella en la que cada escala, cada acorde, representaba alguna entidad o algún hecho del mundo real. Cuando alguien no alcanzaba a conmoverse con el discurso estrictamente musical se le explicaba que los timbales eran cañones, que los contrabajos señalaban el avance de las tropas napoleónicas, que los bronces saludaban la victoria de Borodino. Y el incompetente, satisfecho con esta elucidación, se quedaba con la idea de que la música era una especie de adivinanza sonora. Este disco se abstiene de todo chantaje. Sus virtudes son estrictamente musicales. El fervor y la poesía figuran aquí como cualidades que ayudan al artista a realizar su música, pero en ningún caso la sustituyen. El Pollo Raffo maneja con indudable solvencia los elementos del jazz y de la música contemporánea pero ha conseguido, sin renunciar a ninguna de sus maestrías, sumarse a la tradición musical argentina. Ser un compositor argentino no es cosa que se acredite con la libreta de enrolamiento. Es necesario reconocer padres y abuelos, tanto sea para aceptar su legado como para modificarlo o aún rechazarlo. Desde esta superflua columna adjunta, me apresuro a adivinar que este disco correrá mejor suerte entre los que quieren oír, que en la sorda cadena de consumo de la industria.”

Ahí tenés a un tipo que escribe sobre la música y maneja la situación desde un lugar interno. Es más, yo no me enteré qué carajo iba a escribir hasta que  me entregó el prólogo ese. Leí la primera línea y me dije: “Okey, esto es todo lo que quiero”.

La poesía también se maneja, un poco, por asociaciones, no representa ni a los timbales ni a las tropas de Napoleón. Hay tensiones entre lenguajes.

Seguro. A lo que iba es que, en realidad, en cuanto a las imágenes que puede disparar la música, no es tan directa la cosa. Hay un ejercicio que hago en mis clases de composición. La partitura es una línea de puntos. Vos tenés una relación bastante similar en espacio y tiempo. Los elementos que duran lo mismo tienen más o menos la misma medida en el espacio. La música tiene mucho más que ver con la arquitectura que con el teatro, el cine, o con cualquier otro tipo de disciplina, por varias razones y, esa línea de tiempo es una de ellas. Las notas son alturas a través del tiempo. Los elementos que vos manejás son el rango de la melodía, o sea, el espacio entre lo más grave y lo más agudo y el diseño general. Con una melodía de rango mínimo y un recorrido medio predecible, tenés una canción de determinadas características. Los himnos no son así, tienen cierta amplitud de rango y un recorrido audaz que hacen funcionar otro tipo de emoción. No tenés un himno predecible. Vos cuando lo cantás sentís que el cuerpo está como timoneado. A eso voy. Vuelvo al ejercicio: agarrás un dibujo, un diseño, el diagrama de ventas, la red de subte, cualquier cosa que sea una línea y, mediante una cuadrícula, podés ponerle notas y ritmo. Obtenés una línea melódica. Vos tenés que hacer música con eso. Después, hay otro aspecto muy importante del laburo de compositor que es con qué lo acompañás, cómo lo distribuís rítmicamente. Otro ejercicio es el de las fechas de cumpleaños. Vos podés derivar notas de números. Tenés cinco personas y, por lo tanto, cinco fechas de cumpleaños, que te dan quince números que se pueden traducir en quince notas. Esas quince notas serían el punto de partida.

Inconnu, Iannis Xelaquis
Inconnu, Iannis Xelaquis

 

¿Usás mucho en tu composición ese tipo de juegos?

Sí, es lo que te saca de hacer siempre lo mismo. Otro ejercicio: hacer escuchar a los estudiantes un tema, específicamente, “A Remark you made”, de Joe Zauinul , grabada por Weather Report, en el disco “Heavy Weather”, de 1977.

“A Remark you made”

 Ese tema tiene cuatro instrumentos, donde  la batería está un poco más en el fondo, pero el bajo, el saxo y el piano tienen técnicamente roles muy definidos. Entonces, el ejercicio es que los estudiantes lo escuchen e imaginen una situación dramática, donde cada instrumento es un  personaje. Dependiendo del tiempo, se define quién y cómo es cada personaje. Luego, hay que ver qué pasa con ese conflicto y cómo se resuelve. Eso lo hice durante durante añares. Jamás obtuve algo repetido. A veces ponés ciertos límites, por ejemplo, que la situación tiene tres personas en un ambiente cerrado. La cárcel o un naufragio.

OPERACIÓN REPIQUE

¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?

¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?  Ningún hombre es una isla entera por sí mismo

John Donne, “Las campanas doblan por ti”

Antes de Hemingway, ¿las campanas repicaban, sonaban, “daban” la hora o ya “doblaban”?  Habría que escribir una  historia de estos tañidos. Porque, desde antiguo, el repique del badajo contra el metal quiebra la sucesión en dos, reclama una suspensión de lo habitual, desacomoda todas las simetrías, curva las rectas, instala la anomalía y pone la atención del lado del ruedo. Allí donde se ve la costura gruesa y el resto que nos queda. Doblan las campanas, porque también duplican las temporalidades. Es momento de la excepción y también son las doce y cuarto de un viernes más.
Todas doblan, salvo la de Flores en nuestra presencia, claro está. 

Foto: Ana Pérez Herrera
Foto: Ana Pérez Herrera

¿Existe una significación a la cual la música pueda acceder y a la que no accede ningún otro tipo de lenguaje? Vos hablabas de significación instrumental, ¿qué es eso?

En general, como en cualquier cuestión dramática, vos podes generar una expectativa de resolución hacia un punto anticipado por el oyente y que, al final, no ocurre.

Eso te interesa mucho a vos, ¿no? El desvío, “A mí me gusta, como oyente, la música que te propone algo y se va para otro lado”, decías por ahí.

Tal cual, es así. Eso también pasa con los guiones. El paralelo con la situación dramática del teatro o del cine, más  que con la literatura, es que el manejo del tiempo real está en manos del autor. Eso no pasa en la literatura. De ahí, mi problema con la poesía: si la escucho leída, la disfruto mucho más que si la leo yo. Alguien entrenado en lo que sería el tiempo real de eso seguramente va a ser más expresivo que mi propia voz  leyéndolo. Y, dependiendo del tiempo y las ganas que tenga, puedo llegar a leerlo como un aviso clasificado.

 La poesía no tiene un tiempo real. Reclama que  le pongas una voz, ahí viene la dificultad, porque la puntuación es muy personal. Para leer un poema hay que laburar

 Indudablemente. Pero volviendo a lo del tiempo real, en dramaturgia, vos tenés algún tipo de conflicto, varios- calculo yo que nunca escribí ficción -hay algún tipo de promesa de resolución de conflicto y, en algún momento, esa promesa se va retrasando o cumpliendo parcialmente hasta que se resuelve, o no. Lo más importante es cuándo. Por ejemplo, en situaciones obvias: la chica y el chico se van a encontrar, eso va a ocurrir porque estás viendo una comedia romántica de Hugh Grant, no puede no pasar. Ahora, cuándo y cómo, no sabés.

En una letra que escribiste de muy joven decís: “una serpiente sube por tus piernas, llevando mil duendes”.

¿Es terrible, viste?

Anisotropia - Orproject
Anisotropia – Orproject


Claro, y habla exactamente de esto que me decís. ¿Componiendo también te pasa lo del desvío?

Claro, eso es bastante normal en la composición musical.

Le ponés atención al momento de desvío.

Sí, mirá. Uno siempre puede visibilizar la resolución. Una nota cantada puede entrar en la escala, pero puede no producir un cambio significativo, a menos que las demás notas que suenan al mismo tiempo (la armonía)  así lo determinen. Ahí es donde la composición entra para hacer de ese giro algo más.  La melodía es la correcta, pero lo que está por debajo, no. Es el equivalente a una coma,  a un punto seguido, un  punto aparte. Muy recomendable, para ver, una charla TED, con Benjamin Zander, un director de orquesta británico. El objeto de la charla es la  apreciación de música clásica. Como buena charla yankee, es entretenida, como primera cosa, punto uno. Pero, sobre todo, refiere a  lo que hablábamos antes: a cómo lograr una estructura de combinaciones lógicas que producen emoción.

Charla de Benjamin Zander

¿Y romper la lógica?

Para romper la lógica, tenés que plantearla antes,  poner al oyente en expectativa.

 ¿Y de dónde sale esa necesidad de romper la lógica?

Si no, es aburridísimo. Volviendo a esta charla TED, hay una imagen que es muy buena, que el tipo habla de Hamlet y pregunta al público: “Cuando se entera de que su tío mató a su padre, ¿por qué no va y lo mata?” Y señala que los críticos dicen: “será por indeciso”, “complejo de Edipo”, “tiene miedo” y Zander responde: “No, no va y lo mata porque sino se termina la obra”, tiene que haber conflicto.

Yo me refería a desvíos como una bocina, un grito, esas cosas que se cruzan cuando estás componiendo, sonidos que te disparen algo.

No, no me pasa. O andá a saber qué tipo de cosas me disparen algo. Hay una melodía del carillón de la Iglesia de Flores que está esperando, como hace diez años, que la use en algún momento. Trabajo todos los días casi enfrente de la iglesia y ahí está esa campana que me tira motivos. Parece medio la de “Encuentros cercanos”: “pa-ri-tu-ti” ¡Cómo no la voy a usar! Es un regalo del señor, literalmente.

THE SOUL THAT SINGS

“Repica con los tacones/ El tablado zalamera,/ Como si la tabla fuera/Tablado de corazones.” ,

José Martí, “El alma trémula y sola”

Habilidades del eco, estrategia de las sobras, siempre hay un resto suspendido de lo dicho, un reborde en la caligrafía de lo escrito. Una carretilla avanza sombre el empedrado que aún resiste en una calle cercana de Flores. Junta lo que otros descartan, mientras otros  descartan de tanto que han juntado. El traqueteo de las ruedas puede ser una ilusión o un deseo. No importa, las palabras no se adhieren a los sonidos: van por vías paralelas, les salen al cruce, se combinan. Pero, en lo singular, unas y otros se sienten solos e insuficientes. Y, entonces, ¿qué es de verdad lo que hay para decir?, ¿cuál es el lenguaje con el que buscar?   

Puede sonar inverosímil, pero de tanto desear, alguna arquitectura torció su eje y un atisbo de repique llega desde el campanario de la iglesia de Flores.

Eso sí, es imposible saber qué hora es.

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Y hablando de esto de los descartes, vos insistís en varias entrevistas en que, a veces, es bueno atender a lo que uno descartó.

No, ahí me refiero a  una cosa más técnica, de métodos de composición. A ver: es interesante la diversidad de ideas iniciales, el instrumento como una limitación, el instrumento es la entrada a la música. Ahora, en determinado punto, el instrumento es un límite, porque uno piensa “todo” a partir del instrumento. Por ejemplo, al escribir acordes en el pizarrón, en clase, pasa que alguien dice “pero yo eso, con la guitarra, no lo puedo tocar”. ¡Y no! Con una flauta, tampoco podrías, porque sólo se puede tocar de una nota por vez. Si entra en el rango de mi instrumento, existe; si no entra, no existe. O, como me pasó a mí, hasta los 18 años no escuchaba músicas o grupos que no incluyeran a un tecladista. Entonces, me estaba perdiendo de Led Zeppelin, ¡era un pelotudo! Igual, en todo proceso de  desarrollo de un músico, hay un click muy importante, aunque a algunos nunca les pasó y eso es lo que diferencia a ambos tipos de músico: en un momento, uno deja de ser  un guitarrista, un violinista, un pianista y pasa a ser un músico que toca el piano, la guitarra, el violín. Es como la diferencia entre los que juegan a la pelota y los que juegan al fútbol. Dos tipos claramente identificables.

Como quien redacta y quien escribe.

Perdón, ¿cuál es la diferencia?

Redactar es poner palabras sobre el papel de forma organizada, respetando una gramática que te enseñaron. Y escribir es dar a ver: mechar, un poco de mundo, un poco de retrato, un poco de acción y así sucesivamente. Desde el lugar del músico sería  saber cómo utilizar toda la orquesta, no sólo un instrumento que marque la melodía.

La prueba sería ver el resultado en quien lo escucha. Porque puede pasar que cosas que a vos o a mí nos parecen espantosamente mecánicas,  a otra persona lo emocionen genuinamente hasta las lágrimas, entonces ¿quién tiene la opinión correcta?

En cuanto a la emoción, ambos.

Con respecto a lo del descarte o las ideas que quedan en el tintero, el punto es que vos tenés una idea inicial, un par de notas, una mínima idea rítmica. Lo interesante es  juntar fragmentos derivados de eso: asociaciones libres, improvisaciones sobre esa mínima idea. Voy a no racionalizar tanto y sólo guardar fragmentos de esa improvisación que me parezcan significativos, a ser lo suficientemente metódico como para no ejercer un juicio de valor inmediato, “No, esto es una grasada, lo descarto”. Seguramente esas ideas anteriores sirvan para resolver otra melodía. Es el  cartoneo de material. Uno va juntando. Uno nunca sabe en qué momento puede servir algo. Y también ahí es donde la música se asemeja a la arquitectura: una canción es una estructura. El arquitecto trabaja sobre el espacio; el músico, sobre el tiempo. Una introducción es más corta que una estrofa, por la misma razón que un vestíbulo es mucho más chico que un living, sirve para cosas distintas. O un interludio, que funciona como un pasillo: no es para quedarse, es un lugar de paso. Y, obviamente, hay estándares,  hay fórmulas que se sabe de antemano que funcionan.Lo interesante es conocer esos estándares, para usarlos o para romperlos  cuando sea necesario. Chick Corea es un ejemplo muy interesante, lo uso mucho en clase. El tipo puede utilizar el mismo recurso de otro compositor, de cualquier tipo de tradición, -jazz, música clásica, lo que sea-, pero parece como si pensara: ¿cómo puedo hacer yo para aportar algún tipo de visión más personal? Por ejemplo, un segmento que se supone debe durar determinado tiempo, en vez de ejecutarlo tal cual, lo estira al doble o lo reduce a la mitad. O, para decirlo de otro modo, hace que algo que debería doblar a la derecha doble a la izquierda. Entonces, es el mismo recurso, pero aplicado de otra manera. Una cuestión de prueba.

¿Esto es una lectura que vos haces?, ¿una forma de producir sentido?

¡Claro! Como pasa con los esquemas de dramaturgia. Los establecieron los griegos y son muy pocos. Hollywood tiene sus clichés de definición, uno sabe que “El Rey León” de Disney es Hamlet con leones.

 

 

Cicatriz     

“Hay palabras que esperan y nadie las toma. /Solas ahí en silencio florido.”

Juan Gelman, “La pretensión”

Y eso que llega, al principio, parece la pequeña marca de una antigua pisada, el sitio donde un tejido se defendió del mundo, la escritura en trazos, anterior a la gramática, anterior a cualquier abecedario. ¿Tiene forma animal o simplemente araña?, ¿se curva porque no puede con las rectas o porque no las tolera?


Como arreglador, ¿también se puede pensar  que hacés lecturas?, ¿qué es un arreglador?

El arreglo es un tipo de disciplina que se pone más en evidencia a partir de la grabación de la música. En otros momentos, lo más parecido a un arreglo son las variaciones sobre temas ajenos. Es hasta como un ejercicio de canchereo, se empieza tocando al pie de la letra y progresivamente se va deformando y transformando en algo más. Rodolfo Alchourrón tiene una definición muy precisa de lo que es el arreglo musical: organización y orquestación del material.

 ¿Pero vos podrías agarrar algo que haya arreglado Beethoven y volver a arreglarlo?

Si, mal seguramente. Pero nunca me interesó hacerlo.

 ¿Y cuando te traen una canción y vos le agregas una pequeña orquesta?

 Eso es un trabajo, te llega porque tal vez quien compuso eso no sabe o no puede, por la misma razón que uno llama al plomero, no lo podes hacer vos mismo.

Ah, mirá, yo tenía la idea de que un arreglador era quien hacia una versión distinta.

También puede ser. Pero va más por la parte de organización y orquestación, se pone un poco técnica la cosa. Una canción normalmente tiene dos partes y cada estrofa dura 30 segundos. Entonces, ¿cómo haces una canción de cinco minutos? Repetir, agregar fragmentos que conectan, cambiar la orquestación. Ese es el laburo del arreglador. Así como el del productor, como sucede en el cine, es el de ser responsable por el producto final como un todo. En los últimos años, lo que más estuve haciendo es incorporar secciones orquestales a músicas que ya están escritas. Me viene una melodía o canción en guitarra y necesitan que sea traspasada a más instrumentos. El material es de quien lo compuso, yo aporto solamente con esta organización y orquestación. También me llaman para agarrar canciones ya grabadas y agregar y dirigir secciones orquestales, esto ya sería más un laburo de decoración, no tan estructural, depende del espacio que te den. Solamente trabajo con la versión final grabada para arreglar, no con un crudo.

¿Cómo trabajás la densidad o lo que quiere el músico específicamente?

Bueno, para eso me junto con los músicos y charlamos como si yo fuese el médico. Les pregunto “¿qué querés?”  Hablamos de situaciones, sensaciones o referencias concretas: me gusta tal o cual disco. O me dicen que la sensación es de “una tormenta en medio del mar”; Okey, buscamos los clichés que generan esas imágenes, a partir de la idea de la música de película. Cañones y timbales.

Al viento - Anónimo
Al viento – Anónimo

 

Ahí sí entra el uso de la palabra.

Exacto, pero cuando el pedido se pone muy subjetivo, a eso le rajo. Por ejemplo “yo quiero que el arreglo suene a angustia índigo” okey, cagamos. Y lo que no queremos es hacer más de dos intentos para que salga el arreglo, entonces les pregunto “¿qué es para vos una angustia índigo?”. Tarea para el hogar, traeme diez canciones que para vos sean angustia índigo.

 Tus títulos son un buen ejemplo para responder a pedidos como esos. Por ejemplo, en las recurrencias a cosas que se difuminan: huellas, ecos, restos, pequeños cosas: “las filigranas”, “las cicatrices”, “figurita”.

Figurita” es una gata bautizada como Figurita. Eso es otro chiste aparte, porque tanto “Figurita” como “Steel Candombe”, que es otro nombre de gato, son piezas en forma de gato.

 ¿Qué es una pieza en forma de gato?

Forma de gato, no en relación al ritmo , sino a la estructura. La danza folklórica argentina es una danza de coreografía fija: la cantidad de compases y los cambios son los mismos en todas. Si aprendes a bailar un gato, aprendes a bailar todos los gatos; lo mismo con la zamba. Cuando los folkloristas dicen hay “aire de gato” o “aire de zamba” es que está el ritmo, pero no está la estructura, no está la forma y no se puede bailar. Porque los nuevos cambios van en contra de las danzas preestablecidas por las estructuras principales. Aparte, pasa que ciertas formas, como el gato,  tienen una cosa medio asimétrica, en lugar de laburar sobre estructuras pares, como la mayoría de las canciones pop, cuyas frases musicales se agrupan de a cuatro, laburan sobre grupos de tres, como el blues. Son tres grandes bloques que, a la vez, tienen líneas de texto que se corresponden con líneas musicales que son tres frases. La segunda frase es una ampliación de la premisa de la primera y la tercera concluye.

Esto para mi es una fuente muy interesante de envases vacíos para llenar. Una estructura de probada eficacia durante los años. Sería como una parodia de la estructura original. Ese es, literalmente, un ejercicio de composición: crear una pieza tomando determinadas estructuras con un contenido que no necesariamente tenga que ver en lo estilístico con esa tradición. Alguna razón hay para que ese tipo de estructuras simétricas terminen siendo clásicas.

¿Razón, como cuál?

 Y… andá a saber. Puede ser parte de la naturaleza.

Sí, pero hay un montón de cosas que damos por sentadas, como el comienzo del universo ligado a nuestro comienzo… Vaya a saber.

Mi punto es que es bastante lógico: a partir de una cosa concreta, corporal, la cultura  humana valora la simetría.

Y a  su vez la tentación por lo asimétrico. Artaud pedía la revolución fisiológica. Terminar con ciertas simetrías. Pensar, por lo menos, otras.

 

 

Filigrana     

“una mirada desde la alcantarilla/puede ser una visión del mundo/la rebelión consiste en mirar una rosa/hasta pulverizarse los ojos”,

Alejandra Pizarnik

Entonces, una nota se cuela debajo de una copa invertida de bronce y dobla, se duplica, repica, no pide por nadie, Don Hemingway. Simplemente sucede, entre las simetrías y los desvíos, entre los descartes y las adiciones. Se instala como una suspensión de todo lo que se repite sin vuelo y  eriza la tersura hasta de las pieles más encremadas. Una nota metida a badajo, es capaz hasta de fugarse de la campana y animarse a andar suelta por los rincones.
pollo4descargaY una nota suelta por los rincones es capar de sumarse a otra, capas superpuestas, pero siempre con niño en base, que tocar es casi como un juego y así, como quien no quiere la cosa, la pregunta se reformula, se difumina y, por fin. se entiende- en un tiempo otro, en un sitio otro- qué cuernos quiere la campana de Flores. Dobla y dobla la apuesta: ¿qué es lo que hay para decir?, ¿y cómo? 
¿Existe desde lo musical alguna idea que se pueda vincular a lo poético?

Existe un tipo de concepto que se llama poema sinfónico. No sé si es un rótulo puesto por los compositores o por quién. No sabría definir lo poético desde un punto de vista no literal.

Algo, dentro de la música, que sea un plus. Algo inasible.

Bueno, la música es inasible. En cuanto a  las letras de las canciones, ellas son una disciplina aparte. Yo tuve la suerte de trabajar con letristas increíbles. Me ha pasado con Miguel Cantilo, con quien hicimos una ópera, y me impresionó su manejo del lenguaje. Hay un manual de Miguel, editado por el INAMU  (Instituto Nacional de la Música), sobre la escritura de las letras de canciones en castellano. Las letras, en nuestro idioma, tienen una tradición gigante: el Siglo de Oro, y demás. Miguel es un tipo que tiene un potencial expresivo tal, que se mantiene con una sílaba menos, con una línea aquí u otra por allá… Con otros, no podés cambiar nada sin que sientan que se les pierde algo. En ese plano lo siento muy parecido a mí en mi trabajo con lo musical.

Cuando doy clases, recomiendo escuchar música, ver cine; de otra manera no se puede narrar. ¿Vos que les recomendás a tus alumnos?

Todo. Tendrían que leer ficción, poesía. No es que le aportará algo concreto o puntual, pero incorporar elementos estéticos y estructurales de otras disciplinas es como tocar muchos instrumentos o jugar muchos deportes.

Es la alacena más llena.

Es como los que juegan a algún deporte y juegan bien a todos. Su cuerpo y su cerebro se acomodan rápidamente a las nuevas reglas. Sucede por estar  expuesto a eso. Me he encontrado con gente en el campo de las letras que es increíble la música que escucha. Hay más deficiencia de ese lado que del otro. Si leen ciertos libros y ven ciertas obras de teatro, ciertas películas, no pueden escuchar ciertas cosas.

También puede pasar al revés. Cómo puede  escuchar tal cosa y leer tal otra…

Es posible, pero yo lo he visto como constante, sobre todo, en contacto con el mundo académico.

En una nota dijiste que si todo el mundo tocara un instrumento, la masa crítica sería más grande.

Seguro. ¿Por qué se juega bien al fútbol en la Argentina? Porque cualquiera juega. Ojo, cualquier persona juega al fútbol pero, si va al entrenamiento de la tercera de All Boys, no puede ni parar un pase. Unos juegan al fútbol y otros a la pelota. Ahora, el hecho de practicarlo hace que la posibilidad de criticar, analizar y disfrutar sea más potente.

¿Qué aporta la formación musical en las escuelas? Porque, en general, música es hora libre…

Hay políticas de Estado que favorecen mucho eso. Por ejemplo: en mi clase de música latinoamericana en la Universidad de Nueva York (NYU),  siempre convoco a la aerofonista, Nuria Martínez. Una de las primeras veces vino con sicus  construidos con caños de PVC. Ahí me enteré que es una política pública en Bolivia para difundir el sicus y la música del altiplano en las escuelas. Claro, las cañas se rompen, el PVC no.

¿Y qué aporta la sensibilidad a la música en la formación?

Una es la desacralización: tocar un instrumento no es algo medio mágico. Eso me enerva y es lo  peor para la música. Un montón de chantas se han sumado y se muestran al mundo como si fueran tocados por la varita mágica. Y mucha gente compra ese discurso. También se engancha de la diferente vara entre lo literario y lo musical. ¿Por qué la literatura va a “Cultura” y la música a “Espectáculos”? Con ese criterio, un tipo que toca un  instrumento, seguro no leyó nada. Es uno que toca la guitarrita y pierde el tiempo: dos escalones más arriba que un monito amaestrado. Sin embargo, alguien que escribe trescientas páginas: es un capo. Pareciera que, en la música, cuesta más ver la noción de trabajo. Como dice Barenboim: el mundo sería más feliz si todos tocaran un valsecito. O si cada quien no dijera “esto no es para mí”. Hay gente que se auto tilda de ser sorda musicalmente. Años atrás, haciendo un master de composición en Nueva York, cursé una materia sobre diseño de sonido, donde se trataba sobre la fineza del oído humano en relación a la supervivencia. Es probable que el individuo prehistórico reconociera el rugido del león en el momento en que el león abriera la boca. Si lo hacía, se salvaba. Si lo reconocía después, ya era tarde. Si uno puede oír muchas cosas y situaciones, en definitiva, tiene oído. De chico tenía la idea al revés: la música es cosa para profesionales. Fue Donvi, el papá de Lito y Liliana Vitale, quien me dio el concepto de que,  para los músicos, sería mucho mejor que todos tocaran instrumentos, así todos  podrían apreciar mejor la música. Ahí redondeé la idea de que la música, al igual que los deportes, se puede hacer en forma amateur. En cambio, un cirujano no puede operar un cerebro de forma amateur.

Apreciación Musical - Maria Antonia Palacios
Apreciación Musical – Maria Antonia Palacios

POSLUDIO

Bueno, te vamos a enviar la entrevista para que la leas antes de publicarla.

Mirá, en mis discos yo no voy a las mezclas o voy poco.  Mis discos se los mando a mi amigo César Silva para que haga las mezclas y después él me llama y yo escucho lo que hizo. Puede llegar a haber, son sutilezas, como que dos instrumentos estén haciendo cosas similares y él no sepa si la proporción debe ser uno a uno o tal debe sobresalir. Y esas son las cosas que yo chequeo después y corregimos.  Imaginate, si tengo ese tipo de desprendimiento con mis discos…, ¡el que tendré con una entrevista! Yo creo que hay que llamar a la gente que labura bien y no romperle las pelotas.

¿Qué cosas te hastían?

Pocas cosas me producen hastío, soy bastante rutinario. La necedad me produce hastío. La imposibilidad de replantearse lo que uno tiene como verdades absolutas. Lo naturalizado: esto es así porque es así. Eso me hastía: la instalación de todos nosotros en situaciones de no revisión de los propios conceptos.  Tampoco propongo contra eso el  cuestionarse todo, si cebás mate con la derecha o con la izquierda, por ejemplo. Ahora, en lo musical, me hastía la visión cliché del músico como monito amaestrado… me pasó hace poco de ir a una imprenta para buscar la tapa de los discos. Hice una cita a las nueve de la mañana en Munro y, claro, el chabón de la imprenta con súper buena onda me hace el comentario de: “Bueno, a las nueve de la mañana para un músico…” Y yo le dije que arranco a las siete de la mañana todos los días. “Claro, pero porque seguro no laburás de la música…” Y, bueno, imaginate el aprovechamiento de eso por los “Pomelos” del mundo, como diría Capussotto.

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LA REBELIÓN DEL 14BIS

El hastío: Sobre fábricas recuperadas.

Por Mariano Botto

La rebelión del 14 bis

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LADRIDOS EN LA AVENIDA

-Subí vos primero.- le dijo el hombre que detuvo el taxi.

-¡Dale, apurate!-
-¡Pará! ¡Que no puedo!- bramó la señora entrada en años, mientras ganaba la derecha del asiento trasero. El hombre, entre esfuerzos y temblequeos, logró subir al auto. Con las manos, ayudó a su pierna hacia el interior. Luego bufó y dijo:
-Al hotel Alvear.-
-¿Qué camino nos conviene, chofer?- preguntó la mujer detrás de enormes anteojos. Sin esperar la respuesta, agregó:
– Mejor tome derecho por Libertador. ¿Usted sabe si sigue cortada la avenida…? ¿Cómo se llama?… No importa, tome por Libertador.-
-Así vivimos, a disposición de los piqueteros.- agregó el hombre.
-Estos son otros, los de las fábricas recuperadas. No sé para qué protestan,  se sabe que nunca funcionan.-
-Y… quieren sacar plata, eso es lo que quieren.- dijo y chasqueó la lengua.
-Todos quieren sacar plata en vez de trabajar.-

 

EL ARTE DE LA OBVIEDAD

 

Trabajo, quiero trabajo
Porque esto no puede ser.
No quiero que nadie pase
Las penas que yo pasé,
de “Trabajo quiero trabajo”, Atahualpa Yupanqui

 

Para comenzar esta nota no hay más remedio que caer en obviedades, aunque no hay lector que las resista y, más pronto que tarde, emigre hacia notas más interesantes. Pero me resultan inevitables. Algunas obviedades se escabullen y pierden su naturaleza. Trazan un círculo que nos devuelve al punto de partida.

Obviedad primaria: se trabaja para generar un ingreso y, así, alimentarse, solventar una vivienda, pagar gastos indispensables y, en definitiva, sobrevivir. Para vivir no alcanza lo básico. Esta obviedad, que mataría de sueño a cualquiera, sobra en los discursos y escasea en los hechos. Los estados deberían destinar altísimos esfuerzos en cuidar, sostener o generar puestos laborales y en erradicar el desempleo, por ser el principio de la cadena. Obvio. En las puertas del tercer milenio, el problema primario sigue en pie. El desempleo participa a toda velocidad en los juegos olímpicos y va en vertiginoso incremento. Los índices de desocupación no son números, son personas empujadas a un anillo del infierno. Obvio.

Para no desaparecer del mapa, algunos trabajadores encontraron la salida: tomar la bestia por las astas y recuperar su trabajo sin la figura del patrón.

Si la obviedad no fuera un duro piso donde caer una y otra vez, un mundo que se precie debería discutir otros modos de generar ingreso sin que el costo sea una decena de horas diarias en un trabajo rutinario. Pero, otra vez, la obviedad se ha vuelto jaula y ha devorado mis esperanzas.

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LA CALLE

Lo que sigue lo sabe hasta mi gato: la apertura de las importaciones, los despidos a quemarropa, la quita de retenciones a grandes productores repiten la receta fallida. La Argentina fabril vivió ese fracasó desde que la dictadura militar, entre infinitos males, la torturó, persiguió y- en muchos casos- la hizo desaparecer. Después, Carlos Menem se encargó de darles el tiro de gracia a las industrias sobrevivientes. El siglo XXI se recibió a puro bombo y bandera con el nacimiento de un nuevo fenómeno social: en lugar de abandonar sus fuentes de trabajo. los obreros ocuparon las fábricas y formaron cooperativas.

 

DIARIO PROLETARIO

Una persona consigue un trabajo. Al otro día, le enseñan su tarea. Los días posteriores, la realiza durante ocho o diez horas. Después, lo mismo. Y los meses siguientes, también. Eso, quizás por años y décadas. Así lo aprendió. Conoce todos los detalles. Es un experto en su área. Resolvería así su sostén, el de su familia, su seguridad médica, su jubilación. Sin eso: la nada. Una especie de castigo divino que debería tener una palabra parecida a “muerte” para quien se queda sin trabajo. Son muchas las fatalidades que trae su falta.

 

NÚMERO ROJO SANGRE

La quiebra se ha convertido en un negocio atractivo para alguien a quien los números no le sientan como anillo de oro al dedo. Un empresario sin escrúpulos puede formar una nueva empresa y comprar la anterior- quebrada y sin activos-, o puede optar por vender el terreno y las maquinarias. Además de sacar de un plumazo a trabajadores sin pagarles indemnización. Negocio redondo.

Al trabajador se le mueve el piso, tiemblan sus vacaciones pagas, cae la estantería del aguinaldo, percibe el sueldo en goteras y- de repente- se encuentra a la intemperie en medio de una tormenta. Así nace una empresa recuperada, no por el deseo de independizarse, sino por el espíritu de un grupo de personas rebeldes al ninguneo. El patrón huye del barco y la desesperación toma el timón; sin experiencia pero con valor y rumbo claro.

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La ley de Concursos y Quiebras, reformada en la época Cavallo-Menem, facilitó los asuntos legales a los responsables de la quiebra. Entre otros puntos, el fraude pasó a no ser un delito penal. Y también resultó un buen negocio. La mayoría de las empresas recuperadas en Argentina, igual que en Brasil o en Uruguay, nacen de quiebras fraudulentas. Lo fácil fue generar la deuda, no pagar impuestos, no pagar a los proveedores, ni los salarios, con la ilusión de que los empleados simplemente se fueran.

En la nota “Quebrados”, del suplemento “Cash”, en Página 12, la abogada Vanesa Castro Borda expone un caso: “Las empresas quiebran, sus dueños nunca. El caso de la Textil Quilmes, ex Filobel-Filobet es un ejemplo claro de las maniobras que puede realizar la patronal con el solo objeto de acrecentar sus ganancias a costa de todo. Estos empresarios pueden crear Filobel S.A., concursarla, constituir Febatex S.R.L. y luego crear Filobelt S.A., todas con un objeto similar, casi el mismo personal, en el mismo lugar físico, la misma maquinaria, los mismos incumplimientos impositivos, trabajadores sin registrar. Un día deciden despedir veinte trabajadores, sin pagar las indemnizaciones, al tiempo otros veinte y así sucesivamente. Hasta que el último grupo decide resistir y recuperar la empresa. Quebrar para hacer dinero no es una práctica reciente. Lo que sí ha resultado novedoso es que algunos trabajadores no aceptaron su destino de desempleo sentenciado en una ley hecha a medida de empresarios cuya única moral es la de la ganancia.”

 

Las empresas quiebran; sus dueños, nunca.
Las empresas quiebran; sus dueños, nunca.
Las empresas quiebran; sus dueños, nunca.
¿Y saben, qué?
Las empresas quiebran. Sus dueños, nunca.

 

ES MÍO, MÍO, MÍO… DE ELLOS

 

“doblando el lomo, pa´ que otro doble los bienes”
De Garzas Viajeras, José Larralde

El movimiento de fábricas recuperadas expresa un cambio sustancial en el imaginario de una sociedad que prioriza el capital “intocable” de un empresario adinerado, frente al ingreso básico de una persona. Además, sale de la lógica piramidal patrón/asalariado y asume la autogestión.
El artículo 14 Bis de la Constitución Nacional expresa el derecho a trabajar y el 17 dice que la propiedad es inviolable. Los dos están en un mismo plano, pero la relación de fuerzas es muy desigual. Quien pierde su trabajo pierde todo.
“¿Qué son las leyes? Son las que rigen los destinos de la comunidad. Hoy en día las leyes que tenemos, en lo que se refiere a los concursos y quiebras, no está en relación con la realidad de la Argentina” Dice el abogado, en el documental  “Grissinopoli”.

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Se espera del trabajador la sumisión: que regrese a su casa, chito la boca, mientras la fábrica a la que hizo producir y generar riqueza es vendida por la lógica de ganar más a cualquier costo, por quien no tiene ahogos económicos ni carece de trabajo y posibilidades. La propiedad es Dios y límite de los adinerados. La lógica patrón-empleado resulta muy conveniente para el sistema de socializar sólo las pérdidas.

 

¡VAYAN A LABURAR, VAGOS!

 

Para él son los calabozos,
para él las duras prisiones;
en su boca no hay razones
aunque la razón le sobre;
que son campanas de palo
las razones de los pobres.
Del “Martin Fierro”, José Hernández

La sociedad fríe al pobre, al negro, en el aceite de “vagos, no quieren laburar” o en la “grasa” del asistencialismo. Y si trabaja, que no proteste. Y si se queda sin trabajo, que no proteste. El adinerado, en cambio, puede multiplicar su inversión de la noche a la mañana con mecanismos especulativos y no se le atribuye vagancia alguna, aunque nada haya hecho para que se produzca esa ganancia espectacular.

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MERITOCRACIA

El hombre es aquel que se da a sí mismo el derecho de rebelión contra el mundo tal como es, e inventa una posibilidad nueva, que sabe que no es cierto que haya un solo mundo y una sola posibilidad. Es aquel que aun en una acción pequeña, demuestra su libertad. Cuando el hombre es capaz de hacerse a sí mismo, entonces, ese hombre tiene derechos profundos y esenciales. Es el derecho a inventarse a sí mismo y a no estar sometido a poderes exteriores” 

Alan Badiou. Año 2000
en la casa de las Madres de Plaza de Mayo.

En sintonía con lo vital del capital y con el hecho de que lo humano sea secundario, gran parte de la sociedad avala injusticias como: la hora de trabajo de uno vale cientos o miles de veces más que de otro. Y repite las máximas: “porque estudió”, por “capacidad superior”, por “mérito”. Las fábricas recuperadas derriban este mito; los propios trabajadores- los condenados al trabajo duro y menos recompensados- enfrentan las tareas de los “más capaces, los que lo merecen, los que saben”, como la administración, venta e independencia y logran producir, vender y administrarse. Mientras resuelven los temas legales de la quiebra, de la cooperativa y de la propia organización entre sus integrantes.

Dice Gramsci: “El obrero sólo puede concebirse a sí mismo como productor si se considera como parte inseparable de todo el sistema de trabajo que se resume en el objeto fabricado; sólo si vive la unidad del proceso industrial que requiere la colaboración del peón, del obrero calificado, del empleado de administración, del ingeniero, del director técnico”.

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Una escena del documental de Grisinópoli muestra la discusión, en la Legislatura Porteña, por la sanción de la ley de expropiación a favor de esta cooperativa. Un legislador, que a su vez se reconoce empresario, afirma: “Difícilmente los obreros, a quienes respeto muchísimo porque yo también tengo obreros en mis compañías, puedan de la mañana a la noche convertirse en empresarios. Les recomiendo estudiar, les recomiendo hacer el análisis de costo-beneficios y sobre todo les recomiendo no usurpar esa fábrica.” El legislador les recomienda estudiar. Tal como lo hace el empresario quebrado.

 

¿Sabrán los que tienen tanto
lo que un pobre necesita?
Tan harto que hay para algunos
y para otros nadita.
Chacarera, chacarera
toditos somos iguales
y para unos los beneficios
y para muchos los males.
 De “Se acuerda Doña Maclovia”, Carlos DiFulvio

 

LA CULTURA DEL TRABAJO VERSUS LA CULTURA DE LA QUIEBRA

Método ilustrado de fábrica quebrada-recuperada:

– Despidos
– Suspensión de pago a proveedores y empleados.
– Vaciamiento de la empresa.
– Abandono de los propietarios por tirante.
– Cramdown(*) o quiebra.
– Toma de la fábrica.
– Palo a quien okupe.
– Palo a quien proteste.
– Palo por blasfemar al dios de la propiedad privada.
– Los trabajadores se unen-Se miran los rostros-Discuten-Acuerdan-Forman una cooperativa.
– La fábrica quebrada, en manos de sus recuperadores, trabaja, rinde.

 

(*) Cramdown es la venta de la empresa en funcionamiento, como única posibilidad de recuperar la unidad productiva sin despidos.

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LA PARI-APARICIÓN EN PRIMERA PERSONA

La necesidad nos fue juntando y dijimos BASTA. Ya no hay tiempo, ni ánimo de esperar que otros vengan a resolver nuestros problemas.

El Despertador Mexicano. Órgano Informativo del EZLN, Diciembre 1993.

Cuenta una trabajadora de Grissiópoli: “Expropiar fue algo que nunca habíamos pensado, pero tampoco pensamos que se nos iba expropiar la felicidad y el futuro. Nosotros sabemos que era un negocio inmobiliario. Cuando se quiere seguir trabajando se hace algo y, en cambio, venían a la fábrica y tomaban las medidas del edificio.”

En Alcoyana – relata Diego Sosa de la fábrica recuperada Alcoyana- no creo que la quiebra haya estado pensada. Originalmente eran tres españoles y quedó uno sólo. No tenía hijos y dejó de venir a la fábrica por una enfermedad. La fábrica quedó a cargo de los gerentes. En el 2007, en pleno crecimiento productivo, entró en concurso de acreedores y nunca se llegó a un acuerdo. Dos años después comenzaron a debernos las vacaciones. Para esa fecha designaron a un síndico, luego a un interventor judicial y ya no cobrábamos nada. Tampoco había trabajo. No se compraba materia prima y se vendió el stock. Se produjo un vaciamiento. No había controles en la parte administrativa. Era evidente que durante los fines de semana se robaba a dos manos. Hacíamos inventarios, nos faltaba mucha mercadería,  lo denunciábamos y no pasaba nada. No había un mínimo control de stock, no se invertía en máquinas, ni en arreglarlas. En mayo del 2010, llegó la quiebra.”

Y un obrero de la Cooperativa “La histórica” remata: “Veíamos que todos los días sacaban cosas y nosotros no cobrábamos nada.”

Todos los testimonios coinciden en que la cooperativa no era ningún plan antes de ser un horizonte inevitable.

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Diego Sosa de Alcoyana cuenta que un compañero, yendo a buscar a su hija al colegio, se cruzó una fábrica con un cartel que decía: Fábrica Recuperada. Entró a preguntar y lo contactaron con el movimiento. Luego un abogado accedió a explicarles, si lo hacía ante todos los trabajadores. Diego puntualiza: “Nosotros seguíamos trabajando con horario normal aunque no hubiese nada que hacer y nos quedábamos a dormir en la fábrica para cuidar que no se lleven cosas.” Además, el primer fin de semana, le robaron máquinas de coser los propios cuidadores.

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DISTINTOS Y PARECIDOS

“Cuando yo era adolescente vivía en la calle y mientras las otras chicas miraban en las vidrieras los vestidos de novia, yo miraba los pollos al spiedo y lloraba de hambre.” Milagro Sala

 

La organización jujeña Tupac Amaru, si bien no es una fábrica recuperada, coincide en que los olvidados toman su destino en primera persona y concretan lo que el Estado no logró realizar. Horacio Verbitsky revela que, cuando Gerardo Morales era senador, “denunció”: “La Tupac Amaru se ha convertido en una organización independiente del poder económico que condiciona con su presencia, y con las movilizaciones que realiza, al poder económico. Su forma de trabajo genera un excedente luego de realizar las obras que se les encomiendan” y agrega Verbitsky: “Ellos hicieron más obras de las que cobraron. Y con el excedente crearon centros médicos, escuelas, piletas de natación”. El mismísimo Mauricio Macri se refirió hace un tiempo también a Milagro Sala: “Tuve una mirada personal y crítica de Milagro Sala siendo candidato porque construyó un Estado paralelo y eso no puede existir.-“

Al poder le indigna que los actores populares no asuman con sumisión su desgracia y, por el contrario,  tomen las riendas de su presente y su futuro. En Jujuy, a Milagro Sala, se la acusa de generar “un Estado paralelo”, de realizar las funciones propias del Estado, como garantizar trabajo, vivienda, alimentación y educación. Cuántas veces se repite: “que agarren un pico y una pala y vayan a laburar”. Los nadies, en Jujuy, lo han hecho y son perseguidos. A pico y pala, levantaron sus propias mil quinientas casas, dos escuelas, dos centros de salud, seis fábricas, polideportivos, canchas para deportes, piletas de natación y parques temáticos.

 

Y LLEGÓ LA POLICÍA CON LOS CARROS Y LOS TRANVÍAS

 

Si uno aguanta, es gaucho bruto;
si no aguanta es gaucho malo.
¡Dele azote, dele palo,
porque es lo que él necesita!
De todo el que nació gaucho
esta es la suerte maldita.
Del “Martín Fierro”, José Hernández

 

Las resoluciones de quiebra salen con 2×1: quiebra y desalojo. En Brukman, un contingente de sesenta efectivos de la Guardia de Infantería, armado para la guerra, desalojó a tres mujeres y a una nena a primera hora de una mañana. Luego la volvieron a ocupar con la ayuda de doscientos vecinos. Al mes siguiente, fueron doscientos los efectivos de Infantería, de la policía montada y de la división perros, quienes rodearon la manzana de la textil.  En esa ocasión, la resguardaban cinco trabajadores. Una de ellas, Edelmira, terminó en el hospital con cinco puntos en la pierna.

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PH Luis Lizarazo Garcia

 

Diego Sosa, de Alcoyana: “La orden de desalojo de mayo se cumplió en noviembre y nosotros ya estábamos trabajando. Llegaron cuando ya no había casi nadie. Se les complicó inventariar porque había oscurecido. No sabían ni cómo entrar a la fábrica. Afuera se juntó un montón de gente. Se fueron a las once de la noche, allí rompimos las fajas a la mierda, entramos y no nos sacaron más.”

La empresa Zanón enfrentó cinco órdenes de desalojo en diez años. El día en que aparecieron los despidos masivos, respondieron con una quema de telegramas frente a la Casa de Gobierno. Fueron reprimidos y veinte terminaron presos.

Hace pocos días, se ordenó el desalojo de la cooperativa RB, a pesar de la vigencia de expropiación a su favor. Diversas organizaciones políticas se solidarizaron con el conflicto y denunciaron la ilegalidad de la orden ya que, en el año 2007, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires sancionó la expropiación de la empresa a favor de sus trabajadores y la ley fue prorrogada en 2012 por otros cinco años. La noche del desalojo tres trabajadores estuvieron varias horas desaparecidos.

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En la tesis “Fabricas sin patrón – Tesis de la Maestría en Familia y Pareja”-, Andrea Mulet escribe: “El mito de la modernidad sirve de fundamento para justificar la explotación del trabajador como condición de progreso y de desarrollo social. Bajo esta mentalidad, la Ley -trascendente y universal, abstracta y ahistórica- en su función ideológico-represora, reproduce la lógica binaria que aspira a “civilizar” todo aquello que se presenta como diferente. Dentro de esta concepción, tanto el patrón como el juez y los sindicatos (entre otros) son convocados a ejercer estas funciones de policía que sostienen las estructuras de encierro propias de las sociedades actuales, como siguen siendo las fábricas. De alguna manera, las luchas asumidas por los trabajadores de fábricas “sin patrón” proponen la ruptura de dicha lógica, al disputarles el poder a las clases “civilizadas”.

 

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BAJO EL PESO DE LA LEY

No es poco lo que un trabajador enfrenta: la disolución de su trabajo entre sus dedos,  incertidumbre, no percibir su salario, ignorancia cooperativista, su propia organización, la policía y también a un sistema judicial que lo acusa de okupa.

Para el discurso jurídico,  quien enfrenta al empresario ya no es un trabajador, sino un “acreedor laboral”. “(…) tal incoherencia es que el fundamento de la legislación laboral rige solo en tiempos de normalidad empresarial, mientras que la relación se invierte durante las crisis. Es decir, aquel “patrón” de la ley laboral es definido normativamente aquí como “empresario”, y en pos de bienes superiores como la propiedad privada, el discurso jurídico no opta ya por proteger al trabajador.”  Dice la abogada, Andrea Mulet.

En el caso de “Kraft” (ex Terrabusi), luego de graves episodios de violencia policial, se realizó una denuncia penal contra algunos de los trabajadores. Dos de los tres jueces que conforman el Tribunal juzgaron que el conflicto laboral devino en delito, ya que los trabajadores impidieron al “patrón” el normal desarrollo de la empresa, pero nada dicen sobre la pérdida de las fuentes de trabajo.” (…) En términos jurídicos, el discurso dominante reconoce a los trabajadores el derecho a trabajar pero éste encuentra su límite en la no violación del derecho a la propiedad privada de los empresarios. La sentencia contiene la advertencia de la Ley, con toda la violencia implícita y explícita. Explícita porque amenaza con una pena al trabajador desobediente, e implícita porque emite un claro mensaje sobre la jerarquía de los derechos en juego. (Extracto de la tesis “Fábricas sin patrón”, de Andrea Mulet)

En el fallo del juez disidente expresa:

 “…Un típico conflicto de aquellos que se plantean en el mundo occidental en tiempos posfordistas, conformado por un reclamo atendible y legítimo de quienes pugnaban por su inclusión en el sistema laboral”.

“…Los reclamos de los trabajadores por mejoras laborales, reincorporación o incluso de aquellos que, excluidos del sistema laboral, pugnan por ingresar a él, exigen una lectura cuidadosa a fin de que la protección del derecho constitucional de propiedad no opaque o neutralice otros derechos constitucionales como el de protesta, el de trabajar o el de huelga…”

“…ha tenido especial gravitación en esta nueva lectura constitucional de los conflictos colectivos, el impacto causado por la crisis económica que derivó en el estallido social del año 2001”.

“…La tensión de los derechos en juego debe ser interpretada en un marco de gestión de conflictos propios de intereses contrapuestos en una sociedad democrática que, además, puede ser motor de transformaciones sociales e institucionales”.

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TE QUIERO, HERMANO

Las experiencias suceden de manera similar: después de la quiebra, los obreros se ven a la cara, como si fuera por primera vez. Se unen, realizan la toma, resisten juntos y se establecen relaciones entre ellos y con gente de otras fábricas. Nadie extraña al patrón. Se realizan asambleas semanales y se practica la horizontalidad. Como si fuera poco, el núcleo familiar se involucra. Los hijos de los operarios manifiestan sentirse orgullosos de sus padres que luchan, así lo muestra el documental Grissinópoli. Además, muchas otras fábricas se abren a la comunidad y ofrecen sus instalaciones para centros culturales y bachilleratos, como “Chilavert” o en el caso de IMPA, Universidad de los trabajadores.

Andrés Ruggeri: “El apoyo popular que han recibido las empresas recuperadas en todo este proceso también ha sido determinante. En la empresa Chilavert, una de las veces que intentaron desalojarlos, los trabajadores entregaron un pedido de libros a través de una ventana de un vecino. Como éstas hay muchas historias, de hecho, la Chilavert, como agradecimiento al barrio, abre sus puertas por la tarde, para que la gente de allí pueda hacer actividades como dar clases de bachillerato popular para jóvenes y adultos.”

(*)Andrés Ruggeri es antropólogo social (UBA) y dirige, desde 2002, el programa Facultad Abierta, un equipo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA que apoya, asesora e investiga con las empresas recuperadas por los trabajadores

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LA CjejeT

Otra obviedad que perdura es el rol de los sindicatos. La defensa del trabajador sucede con condiciones y no en cualquier circunstancia. Ni los propios delegados, que no tienen otra entidad que ser un compañero más, protegen al trabajador cooperativista. Ni quieren oír de ella.

Sigue la suma sobre los hombros de un trabajador de fábricas recuperadas:

+ Disolución de su trabajo ante sus ojos.

+ Incertidumbre (nadie tenía en su cabeza ser cooperativista).
+ No cobro de su salario.
+ Ignorancia cooperativista.
+ Salir del sistema Patrón-Empleado.
+ Organizarse.
+ Resistir desalojo.
+ La justicia en primera instancia.
+ Nulo apoyo sindical.

El resultado de esta suma sería fatal, si los trabajadores no hubieran quebrado la matemática y, a puro aguante, no hubieran dado a esta suma un resultado positivo: Fábricas recuperadas.

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TIEMPOS MODERNOS

Soplan vientos hostiles para las fábricas recuperadas. En la Argentina no gobierna un presidente surgido de la militancia política, sindical o de organizaciones sociales, sino un empresario. “Está mal cualquier tipo de usurpación”, dijo Mauricio Macri, cuando se le preguntó sobre el ataque violento a los trabajadores de “Tiempo Argentino”, ocurrido entre policías y medianoche, a pesar de que los trabajadores tenían en custodia la protección del inmueble dictada por el Ministerio de Trabajo. “Basta, Basta, Basta de Industrias.”- comentó la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, ante un grupo de periodistas-. “Vamos hacia un modelo agroexportador y de servicios”, “El modelo de país, para Macri, es India”, concluyó la vicepresidenta. Dato revelado por la periodista Cynthia García, a través de su canal de YouTube. “La economía, estúpido”. El consumo interno no está en la hoja de ruta de la era Macri.  Sí está la ayuda a las empresas importadoras, de servicios, de extracción minera y la banca, entre otros. Para afuera todo. Y, hacia adentro, matas que comienzan a rodar.

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CLIMA Y ESTADO DEL TIEMPO 2016

En la Argentina hay 367 empresas recuperadas con 15.948 trabajadores.

Algunas de ellas han tenido más de 1000% de aumento en los servicios.

Zanón (hoy FASINPAT)
Gas: de $700.000 pasó a una factura de $ 8.000.000. (Su facturación mensual es de $9.000.000)
Electricidad: de $300.000 mil, a 1.600.000

Cueroflex:
Agua: de $20.000, a $80.000

Pizzería La Casona:
Electricidad de $8.000, a $42.000.

Frigorífico Subpga,
Electricidad: $100.000, a $850.000

Gráfica Patricios
Electricidad: de $27.000, a $124.700

 

A eso se le suma la devaluación, la apertura de importaciones, la merma de ventas, el aumento de costos en insumos, los despidos en el Estado y en sectores privados. Nada favorece a la producción.

Por ejemplo, en el sector gráfico, una resolución eliminó todas las barreras proteccionistas con el argumento de la diversidad cultural y, en consecuencia, la gran producción gráfica busca menores costos de impresión en el exterior. En Grafica Patricios dicen: “Nos bajaron las ventas porque se empezaron a hacer en Chile y Uruguay los libros que se hacían acá, como pasaba antes del control de las importaciones”.

Por si fuera poco, los procesos jurídicos, encargados de resolver la quiebra, se complicaron este año. También se empantanó la parte legislativa que trata la expropiación y otorga la empresa a los trabajadores. Macri, como jefe de la ciudad de Bs.As., vetó sistemáticamente toda ley de expropiación. Y eso mismo hace ahora María Eugenia Vidal, en la Provincia de Buenos Aires. La gobernadora vetó la ley de recuperación de tres fábricas. Una de ellas, aprobada tanto en Diputados como en el Senado bonaerense y por la que votaron a favor de su expropiación funcionarios del PRO, en ambas cámaras.

Y más: el Programa Trabajo Autogestionado, dependiente del Ministerio de Trabajo, que brindaba ayuda económica a las ERT, está parado. También la Comisión Nacional de Microcréditos (CONAMI), vinculada al Ministerio de Desarrollo Social. Para postre, el Estado dejó de comprarles a empresas autogestionadas, como es el caso del Ministerio de Seguridad, que cortó la compra de uniformes, chalecos y ropa de trabajo a la Red Textil Cooperativa.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para estar a la altura enana de las circunstancias “dilata el pago a cooperativas proveedoras de alimentos para las escuelas porteñas, no reconoce los aumentos en los precios y obliga a las cooperativas a absorber los aumentos generalizados de insumos y tarifas.”, escribe Santiago Lecuna en su informe.

Los números desmienten las promesas de campaña y también aquello que aún sostiene Mauricio Macri en sus discursos: Según los registros oficiales de la AFIP, en los primeros cinco meses de este año, cerraron por lo menos 1686 empresas. Es el número más grande del que se tenga registro en 50 años. Al podio del primer puesto, sube la construcción, con 700 empresas. Este número además repercute en la pérdida de empleos indirectos. Lo escoltan el comercio y reparaciones, hoteles y restaurantes. Y hay otros más. El trabajo de calidad, la generación de empleo… te lo debo.

Jorge Triacca, ministro de Trabajo, el 7 de Agosto se encomendó a dios por twitter “Hoy es San Cayetano. Que Dios nos acompañe cuidando el trabajo de los que lo tienen y abriendo oportunidades para los que lo buscan”.

En Alcoyana, estas semanas, han tenido asambleas para bajarse los salarios obligados por la realidad de las ventas y por el aumento de los servicios e insumos.

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“EPÍLOGO”

Entre todos los verbos que usé en esta nota, “recuperar” es el más hermoso. Mucho más que vender, quebrar, perder, ganar, poseer, incluso que trabajar.

En el diccionario encontré:

Recuperar:

  1. Volver a tomar o a adquirir lo que antes se tenía. 2. Volver a poner en servicio lo que ya estaba inservible. 3. Trabajar un determinado tiempo para compensar lo que no se había hecho por algún motivo. 4. Aprobar una materia o parte de ella después de no haberla aprobado en una convocatoria anterior. 5. Volver en sí. 6. Dicho de una persona o de una cosa: volver a un estado de normalidad después de haber pasado por una situación difícil.

Sus sinónimos no se quedan atrás: recobrar, redimir, reembolsar, reparar, restaurar, reivindicar.

Los trabajadores que recuperan una fábrica atraviesan el hastío y lo transforman en una multiplicidad de tareas que los revitaliza. Ganan el juego a puro potencial activo frente al desánimo y transforman el trabajo en primera persona del singular. Más fácil hubiese sido abandonar la lucha contra los gigantes del poder; más, todavía, la queja. Seguramente, enfrentarán desafíos de problemáticas internas, de horizontalidad, de la concientización del conjunto de los compañeros: obstáculos propios de todo abrirse camino.

Es desalentador que las problemáticas laborales en la actualidad no refieran a mejorar los ingresos de los trabajadores, la reducción de la jornada laboral o a categorizar el trabajo. Por el contrario, hablamos de conservarlo o de la odisea de mantener lo que se tiene para no caer en un derrotero sin fin.

Las fábricas recuperadas inauguran nuevas posibilidades. Desde el pie a la cabeza, y no al revés. Ave Fénix que resurge entre los incendiarios capitalistas.

 

 -Una cosa es cierta: tengo sesenta y tres años, pero ni aunque viviera tres mil años más, me alcanzarían para putearlos- 

Joaquina Moreno, (Trenel) Movimientos de mujeres agropecuarias en lucha

 

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ARTÍCULOS CITADOS Y BIBLIOGRAFÍA:

Fábricas sin patrón, Tesis de la Maestría en Familia y Pareja de Andrea Mulet.

Informe completo 2016 de la situación de las fábricas a mayo de 2016.
http://www.recuperadasdoc.com.ar/informe-mayo-2016.pdf

“Quebrados”, Por Esteban Magnani

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4155-2010-01-22.html

“Recuperadas contra las cuerdas”, por Javier Lewkowicz
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-300576-2016-05-30.html

“Luego de sobrevivir al 2001, las fábricas recuperadas padecen el presente.”, por Pablo Waisger
http://www.eldestapeweb.com/luego-sobrevivir-al-2001-las-fabricas-recuperadas-padecen-el-presente-n17947

“Las empresas recuperadas en tiempos macristas” por Santiago Lecuna
https://notas.org.ar/2016/06/22/empresas-recuperadas-tiempos-macristas/

“El verdadero ideólogo de las empresas recuperadas es el neoliberalismo”, por Lola Matamala.
http://www.lamarea.com/2014/01/23/andres-ruggeri-el-verdadero-ideologo-de-las-empresas-recuperadas-es-el-neoliberalismo/

Cynthia García: “basta de industrias, el modelo es India”
https://cynthiagarcia.com.ar/2016/02/12/gabriela-michetti-basta-de-industrias-el-modelo-es-india/

Documental “Grissinopoli” (2004), Darío Doria
http://www.cinemargentino.com/films/914988537-grissinopoli

Documental “La Histórica”
https://www.youtube.com/watch?v=mBfV-SSqF4M

Peor racha en 50 años
http://www.enorsai.com.ar/politica/18766-segun-el-registro-de-la-afip–cerraron-1686-empresas-en-cinco-meses.html 




FOTOS CARTOGRÁFICAS

La celebración: sobre viajes y memorias

 
Por Mariano Botto
Fotografía: Carla Cecche

 “El viaje, además de hacer al ser humano más silencioso, depura la mirada”
Milton Hatoum

Alma Guaraní - Guaú Trio     


Corrientes

 Este viaje comenzó con mi nacimiento y años atrás, donde la memoria no accede con certeza pero intuye el paisaje. Los hilos de mi historia tejieron caminos sedientos y de andares desparejos. El viaje no fue para conocer lugares determinados o en búsqueda de fotos postales. Me llevó mi trabajo, la música. Ella determinó un recorrido de veinte conciertos durante el espacio de cuarenta días. Viajar, hospedarse, tocar decenas de veces. Estas impresiones de viaje son una canción: un puñado de estrofas, un universo melódico de tres minutos. Viajamos por donde nunca fuimos. Sólo somos dos, a cargo de todos los detalles. Llevamos nuestra música que no repara en horas de viaje,  frío, calor o distracciones. Todas las fuerzas de la mente y del espíritu deben estar radiantes a la hora del concierto. De cuatro mil kilómetros de rutas argentinas se desprenden imágenes y  sobrevuelos y cada pueblo, ciudad o paisaje es una celebración. 

Mis actos
me mostraron
que el universo es un oscuro andante bosque
donde todo movimiento es cacería.

Fragmento de “Bosque”, de Amelia Biagioni (Santa Fe)

  

QUE LO DIGA EL RÍO

Al partir desde Buenos Aires hacia el norte, pronto se deja la Paraná (13)llanura pampeana. Los valles mudan su fisonomía con palmeras, cortaderas e inundaciones.

La primera noche nos hospedamos en la ciudad de Santa Fe frente a la terminal de ómnibus.  Zonas siempre maltratadas y cansinas. Sucias de aceite y hollín. Enfermas de movimiento y tensión que amedrenta al visitante: que no se pase de listo el recién llegado. A su vez, alejarse de esa atmósfera asfixiante, alivia a quien se va y lo distrae de lo que deja.

 

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Llegamos el día del concierto y sólo tuvimos 24 horas para recorrer sus calles angostas que acompañan el cauce del río, su larga costanera, las centenarias mansiones del bulevar Gálvez y unas inmensas instalaciones ferroviarias en desuso.

 

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País ceñido por el monopolio católico: Santa Fe, Santa Cruz,
San Fernando del Valle de Catamarca, Santiago del Estero, San Luis, San Juan.  La cruz no descansa en sus misiones.

 

 

 PAPELES QUE NO CRUJEN


Pedro canoero

te mecía el agua
lejos de la costa
cuando te dormías.
Pedro canoero
corazón de arcilla
sobre la canoa se te fue la vida.
Fragmento de “Pedro canoero”, Teresa Parodi.

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La capital de Corrientes delimita la ciudad en forma de flecha. Señala al río. Al recorrer las calles céntricas, en sutil declive y entre casas  centenarias, siempre se llega hasta las costas anchas del Paraná.

 

En Corrientes los papeles no crujen al abollarlos. El río sucede en la atmósfera y cualquier elemento es más agua que aire. La ropa mojada se mece en la humedad por días y días. Hasta  el dinero pierde la rigidez de su cuerpo.

 

Hacia el fin del paseo costero,  se eleva la figura de un resistencia (2)gigantesco indio de hierro de tono aguerrido y salvaje.  Es en homenaje al comandante indígena de raza guaraní, “Andresito”. Combatiente y símbolo en la región  de jesuitas, guaraníes y el federalismo de Artigas. Único caso, junto a Evo Morales, en el cual un aborigen llegó a funcionario público. Resistida por los sectores más conservadores, la estatua monumental de Andresito desafía al conquistador con su porte de lucha por la patria grande latinoamericana.

 

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País descosido de vías. Cuerpo cercenado. Toda cinta asfáltica atraviesa sus cicatrices. Cada camino cruza el fantasma del tren y la desconexión de los pueblos ultimados por siempre. Líneas rectas evocan lo ferroviario. Carteles que ya no alertan el paso del tren, sólo lo recuerdan. Las viejas estaciones cargan un certificado de defunción. Las bóvedas del ferrocarril son galpones y estaciones, aún de pie, para consolidar su muerte definitiva.


 MANANTIAL DE TIERRA

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Resistencia, ciudad con sed de arte. Cada cuadra puede tener hasta tres esculturas cuidadas por los propios. Ciudad que olvida al Paraná- a poca distancia- y olvida el Río Negro, que serpentea a un costado. Se dice que su interés cultural reside en la falta de esplendor de la naturaleza, contrariamente a lo que sucede en el vergel de Corrientes. Y, de allí, su sedienta inquietud por el arte.  El dominio es de la tierra y del enraizado orgullo luchador de los “Resistentes”. La gente hace honor al nombre de su ciudad.

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Tocamos en un lugar llamado “Espacio maracuyá”,  donde sus dueños – Lucio y Sandra-  organizan, sin descanso, talleres, conciertos, encuentros e incluso peñas. Le dan sentido social a la cultura, palabra que abarca tantos aspectos como confusiones. El espacio reúne conciertos cuidados y también da la posibilidad a pequeños productores artesanales y a músicos no profesionales  de reunirse, de mirar al otro y de compartir lo que se tenga.

 

En la ciudad de las esculturas, no sólo hay militantes DSC_0009desaparecidos de la última dictadura militar, también se encuentra NN una obra de Crisanto Domínguez, escritor y escultor chaqueño, enterrada desde mucho tiempo. Cuenta la crónica: “entre 1936 y 1937, Crisanto Domínguez erigió la escultura más grande que conociera el Chaco, de al menos tres metros de altura.” Se trataba del cuerpo de un aborigen, forjado con hierro y cemento. La misma fue primero mutilada- literalmente castrada- porque la dimensión de sus testículos molestaba. Luego, vinieron el secuestro y la desaparición, sin que hasta ahora se la haya desagraviado y restituido.

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A poco de pisar Chaco urge lo aborigen. Golpes de tierra laten su presencia y  reclaman su visibilidad. La Argentina aborigen se escribe en presente. Comunidades wichis, qom, guaraníes en la herencia de piel. No hay historia aborigen sin exterminio en pasado y en presente. Negados, acorralados, paseándose en el rostro de los distraídos.

 

OASIS DE GENTE, CERDOS & PECES

 

Viajamos mil kilómetros, a través de Formosa, hasta llegar a San Salvador de Jujuy. Desde la capital formoseña hasta Orán, provincia de Salta. Dejamos atrás río y palmeras, para ir hacia DSC_0026árboles petisos y suelos de tierra desnuda y seca. Por la ruta, cerdos, rebaños de chivos, burros y una veintena de pueblos pequeños alejados de todo. En el trayecto no hay estaciones de servicio ni paradores o comedores. Es un desierto lleno de gente: maestros que hacen dedo para volver a sus casas, comunidades indígenas y niños salidos de la escuela.

 

Nos detuvimos en Ingeniero Juárez, ante la inminente noche. Pueblo de polvo y luces lúgubres. Buscamos hospedaje por las dos calles asfaltadas, que pronto se acabaron. La atmósfera: una nube de polvo estático acrecentada por las luces de la calle. La Argentina boliviana en la gente, en su fisonomía y en su vestimenta. Como en Corrientes la hermandad paraguaya, en Juárez, la boliviana. Pasamos la noche en la última habitación disponible del último hotel al borde de la ciudad.

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Los controles policiales abundan por las rutas. A la salida de Ingeniero Juárez, nos detuvieron para revisar los papeles del auto y lo que llevábamos. Nos informaron de un despacho de combustible a una hora de viaje y nos alertaron contra  los animales en la ruta. Luego, nos detuvieron  media docena de veces más.

 

Al llegar a la ruta 34, en Salta, el paisaje cambia considerablemente. Sobre el horizonte se dibujan montañas.  El camino comienza a elevarse y a exhibir vistas panorámicas.

 

A las puertas de San Salvador de Jujuy, la nube  dejada atrás por unas horas, en la mañana de Ingeniero Juárez, ya nos Milagro
había alcanzado. Minutos antes de nuestro destino, pasamos por el barrio “Alto comedero”, donde una mujer negra e indígena, Milagro Sala, sigue presa, por haber organizado a la gente para construir sus propias casas, la fábrica de muebles, la metalúrgica, la cooperativa textil, escuelas, centros de salud, plazas de recreación y hasta una gran pileta de natación. Todo lo que está vedado a los parias de la tierra.

 

SIMPLIFICAR PARA NO PENSAR

 

Al pensar en la música argentina, me asaltan una decena de ritmos. El tango pareciera ser el embajador, pero esto es dudoso, porque es sólo la parte de un todo. Además, se lo cita más por el baile que a la música. En cualquier parte del mundo, en cualquier pueblito europeo, hay milongas y festivales de tango. Pero el eje central es el baile y nada más que el baile. En muchos casos se  prefiere, incluso, bailar sobre las clásicas grabaciones de tangos antiguos a la participación de orquestas en vivo. Por otra parte, el tango, es una música que representa a 203,3 km² de los 2.780.000 km² que tiene el país. Si hablamos de  folclore, debería referirme a decenas de sub-ritmos generados en cada zona:  huaynos y vidalas del noroeste, zambas de Salta y Tucumán, la chacarera de Santiago del Estero, el chamamé del Litoral, la cueca y la tonada de la región cuyana, la milonga campera de la provincia de Buenos Aires y el loncomeo de la Patagonia. Y muchos otros ritmos de cada región que, a su vez, se mezclan entre sí. Debemos sumarle a la ecuación la música aborigen, autóctona, ninguna con raíces más profundas que ella.

Paraná (98)

 

SI SE CALLA EL CANTOR, ES QUE ESTÁ DURMIENDO

 

En Santiago del Estero la siesta no se negocia y, en las primeras horas de la tarde, la ciudad se vacía. Ni los parquímetros trabajan entre las 13 y las 17hs.  Y, por la peatonal del centro, apenas si transita algún escolar errático.

Un domingo por la tarde en la plaza, no hay supervivencia. Quizás un lustrabotas que ataca turistas a cien pesitos la lustrada o unos adolescentes reunidos alrededor de un banco, que zapatean mientras otros tres tocan una chacarera. Bombo yParaná (29) guitarra flanquean al bandoneonista, quien toca, se ríe y mira hacia otro lado, como si cazara la música en el aire. Todos participan o se guitarrea o se baila, se canta o se duerme.

 

Durante las giras, el hospedaje suele ser incierto. El músico duerme donde puede y la gente da lo que tiene.  Regidos por la máxima: “Los músicos a veces comemos faisán y otras veces comemos las plumas”, en Unquillo y en Paraná, se repitió el mismo caso: al recibirnos nos cedieron su habitación, su cama y su casa.

 

Por la ventanilla del auto volaron llanuras pampeanas, bosques de palmeras, ríos, inundaciones, sequía, cerros, montañas, salares, todo cabe en unas horas de ruta argentina.   En cada estación de ómnibus, en los bares, en restaurantes o en oficinas públicas se repite una imagen: TN Noticias – TN Ticara Purmamarca (73)noticias -TN Noticias. Un purmamarqueño se asombra del corte de tránsito en pleno centro porteño, una chubutense se estremece por el robo en Avellaneda, un riojano comenta el pronóstico del tiempo para Capital y gran Buenos Aires. Una abuela de más de noventa años comenta: “Esa Milagro Sala se robó todo. Es verdad, lo dijeron en televisión”.

 

 NEGADOS, ANEGADOS, ABNEGADOS

Siempre recuerdo el pueblo de Goya, Entre Ríos, por una imagen que vi hace décadas en televisión: el techo de una casa como isla en medio de un intenso río y cuatro integrantes de una familia a la espera de su evacuación. Un mes antes de este viaje, un poco más al norte de esa zona, la inundación volvía a golpear.

En la ruta de ingreso a Goya vendían locro. Los vecinos cargaban las ollas para sus casas. Nosotros no teníamos. Preguntamos por alguna bandejita y cubiertos de plástico. A cambio, nos armaron una mesa que usaban para servir, se disculparon por el mantel apenas sucio, nos proveyeron de platos y cubiertos -seguramente traídos para uso propio- armaron nuestro comedor bajo unos árboles y en una angosta vereda.

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Los músicos de Paraná se refugian en su ciudad. No les interesa tanto ir a Bs As ni buscar allí cierto éxito o reconocimiento. Adoradores del río, lo plagian en su modo de hablar con tonada blanda y cálida.  Ahondan en su pertenencia y se juntan. Graban, editan y cargan el polo positivo de la cultura sin la opinión de quien pareciera expender el certificado de reconocimiento: Bs As.

 

DIABLADA PUNEÑA

Matriz del viento, origen de la sombra,
ofertorio otoñal de las calandrias,
duerme la siesta del maíz fecundo
sobre el tálamo gris de tus pisadas
hasta que el hombre de la mano ruda
abra en surcos la paz de tus entrañas.

Fragmento de “Muchacha azul, princesa americana”, de
Germán Walter “Churqui” Choquevilca

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Tilcara.
Tilcara montaña.
Tilcara siempre sol.
Tilcara color de piedra.
Tilcara sangre originaria.
Tilcara calle poética, camino trepador
Así es Tilcara, una Diosa bella y seria. Una mujer radiante e invencible.

En Tilcara es verano cualquier día de invierno y frío helado en cualquier momento.

Tilcara no acepta nubes. Tantas curvas le impone el camino ascendente, que no alcanzan a subir. A su vez,  el esplendor del cielo y la inmensidad del sol las empuja hacia abajo.

 

LOS TUCU TUCU MANA MANA

 “El arte es la respuesta del hombre a la naturaleza y su superación; pero hay una educación estética como hay una educación moral y otra religiosa”.
Lola Mora

¡Qué caprichosa la naturaleza! Tan inspirada en Tucumán y nada un poco antes. Doy un paso y hay cerros, bosques y miradores. Un paso más y el paso se me llena de valles lunáticos. ¿Qué más tenés para decirme, Tucumán? Aunque ya Mercedes Sosa me lo contó todo.

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El acceso a Tucumán confirma su estatus jardinero. Vergel hasta en otoño. Rutas verdes coloreadas de flores amarillas. El mercado del norte, en el centro de la capital, ofrece una diaria fiesta gastronómica. Decenas de locales, entre carnicerías, pescaderías y fiambrerías, venden al paso. Y, en la barra, empanadas, tamales, pizza, humita. También comidas que desconozco: kafta, lampreado.

 

El Wikioráculo dice: “Tucumán”  está compuesto de “tuca”, que significa todo, y “mana”, una negación. Es decir: “nada de todo”.  Sería la respuesta de los emisarios enviados por el inca, cuando quisieron saber sobre la existencia de oro. Otros afirman que fueron los soldados de Pizarro: al preguntar si allí había oro o plata, los nativos respondían “manan”, es decir, no hay. Airados, los españoles decían: “tucuimana, a todo correspondéis que no hay”.

 

A los cinco minutos de entrar a la capital tucumana, nos anoticiamos de la temperatura del tránsito: un taxi nos pasó rasante, aterrorizando nuestro espejo retrovisor. Otros dos chocaron en una esquina y sus choferes discutían. Una camioneta con cara de agua pasó un semáforo en rojo y varios conductores afiebrados deliraban impiadosos en bocinas.

 

Frente a la archi-famosa “casita de Tucumán”, una abuela vende empanadas, pareciera que desde 1810. A su espalda hay Paraná (4)una placa que la conmemora. El día que le compré media docena, luego de dar un reportaje para televisión y hurgar en la canasta por las últimas que quedaban, me contó de su deseo de conocer Buenos Aires y de venderle su receta a un empresario.

 

 

Un túnel se zambulle en el río  y conecta con ciudad de Paraná. Dentro la imagen es inverosímil, futurista, como las películas de ciencia ficción, como la pobreza.

 

 

Pasarán años para curar la tierra sin sol, las semillas se cansarán de la espera y les costará erguirse en brote, planta y fruto. Cada ciudad nos recibe con pancartas, bombos y cantos de protesta. Cada rincón se expresa en un mismo idioma y una misma problemática: Basta de despidos, basta de ajuste, no al tarifazo.

 

Luego de un mes, el sol apareció tímido tras su cuarentena. El país entero sufre una nube persistente que no quiere irse.

  

DORSO POSTAL

A poco de atravesar el puente de Zárate y luego de cuatro mil kilómetros, el auto se cansó del viaje. Tanto dormir en cualquier lado- que altura, que humedad, que seca, que barro, que polvo- dijo basta, al borde de la noche, y se apagó poco a poco hasta agotar sus fuerzas, insuficientes hasta para encender una lamparita de la baliza. El regreso continuó sobre una grúa que mascaba coca bica y tocaba bocina al pasar por un santuario del Gauchito Gil.

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DEL GALLO CANTOR, SALIDO DE MI SANGRE

Por Mariano Botto

Desamor: Entrevista – ensayo, con el “Tata Cedrón”

 

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 “Jugos del cielo mojan la madrugada de la ciudad violenta.

Ella respira por nosotros.

Somos los que encendimos el amor para que dure,
para que sobreviva a toda soledad.”

Juan Gelman, “Madrugada”

Con la esperanza de encontrar lo que no sabía se me ocurrió hacerle una nota al Tata Cedrón. Previo a la entrevista, comencé a investigar y a tirar de un hilo de su obra. Entusiasmado, tiré hasta que lo supe. Un vasto mundo se aferraba al hilo. Mucho me auxilió Antonia García Castro, con su libro, “Cuarteto Cedrón: tango y quimera”.

 PUCHERO MISTERIOSO

 La mersa es grande y variada, pero vaya a saber por qué ahora se le ocurre pensar especialmente en los Cedrón, y pensar en los Cedrón significa una tal cantidad de cosas que no sabe por dónde empezar. La única ventaja para Lucas es que no conoce a todos los Cedrón, sino solamente a tres, pero andá a saber si al final es una ventaja. Tiene entendido que los hermanos se cifran en la modesta suma de seis o nueve, en todo caso él conoce a tres y agárrate Catalina que vamos a galopar. (*)

Sabático lluvioso. Por la calle Chile, oscura y silenciosa, ni un alma. Todas absorbidas hacia el interior del teatro “El Popular” por un cartel tipo sándwich en la vereda: “El Puchero Misterioso y Después: Tata Cedrón y Compañía Nacional de Autómatas”. Yo corrí la misma suerte.

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Qué te cuento de la llegada, desde la calle se oye una especie de fragor en uno de los pisos altos. Y, si te cruzas con alguno de los vecinos parisienses, les ves en la cara esa palidez cadavérica de quienes asisten a un fenómeno que sobrepasa todos los parámetros de esa gente estricta y amortiguada. Ninguna necesidad de averiguar en qué piso están los Cedrón porque el ruido te guía por las escaleras hasta una de las puertas que parece menos puerta que las otras y además da la impresión de estar calentada al rojo por lo que pasa adentro, al punto que no conviene llamar muy seguido porque se te carbonizan los nudillos. (*)

A través de la puerta: el universo kermese conquistado por la compañía nacional de autómatas va a pura xilografías, saltimbanquis, juguetes de latas, corchos y alambres. Sobre el anillo de algún planeta, un gallo cabeza de pava chilla y golpea su cola de pincel, al darle manija.  Al borde de un agujero negro,  un artefacto en penumbra dice: “Puchero misterioso”. Debajo, una ranura con la leyenda “Si quiere ver la vida color de rosa…” Echo un peso por la ranura.  (Eran veinte centavos, pero con la devaluación…) La máquina revive “El dolor mata, amigo, la vida es dura, la vida es dura”. Salta la milonga con la voz del Tata Cedrón en los ayeres. “Y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa, ni hogar ni esposa”. Dos peces amarillos, uno con guitarra y otro con violín tocan el acompañamiento. “eche veinte centavos en la ranura, si quiere ver la vida color de rosa.”  Circo pobre animado de luces, música y color. Como dice Tuñón, en uno de los discos del Cuarteto Cedrón, el circo pobre es igual que el rico, pero pobre.Cien lucecitas. Maravilla de reflejos funambulescos. ¡Aquí hay mujer y manzanilla! Aquí hay olvido, aquí hay refresco.”Volante del puchero

“Estos tres Cedrón consisten en el músico Tata (que en la partida de nacimiento se llama Juan, y de paso qué absurdo que estos documentos se llamen partida cuando son todo lo contrario), Jorge el cineasta y Alberto el pintor. Tratarlos por separado ya es cosa seria, pero cuando les da por juntarse y te invitan a comer empanadas entonces son propiamente la muerte en tres tomos. (*)

 

 

 “Se suspende la tormenta porque empieza el show”: al lado del cartel, un hombre de mantenimiento cuida el ingreso a la sala. Después, barre el piso, mordisquea un enorme sánguche, que saca del  bolsillo de su camisa, enciende una garrafa y calienta la pava. Prueba el mate. Todo, en medio del escenario con cajones de verduras como atriles. Tentado, echa una moneda dentro de un artefacto con cabeza de latón. Se encienden las luces de su pecho eléctrico y, por su boca de parlante, se oye la voz de Raúl González Tuñón.

La máquina calla. Más monedas.

 Ni la voz ni las luces responden.

 Caprichosa, se enciende sola, mientras el hombre vuelve a su trabajo. Habla Perón. El hombre se quita la gorra y, apoyado sobre su escoba, escucha, emocionado.

El universo entero es una fábrica, todo trabaja en él, hasta lo inanimado es animado, porque por el trabajo, en esa mole inmensa de piedra sideral, que es la montaña, vive el trabajo infatigable, inmenso, que se esconde en su seno por los siglos.

En el árbol ya muerto, sigue el trabajo silencioso, lento, para dar esa piedra del carbón, que puede culminar en el diamante, a fuerza de trabajo de milenio, así se cierra el ciclo, desde la flor al árbol, del árbol al carbón, del carbón al diamante, que es la flor del esfuerzo continuado, la vida es el trabajo más perfecto, en ella hay armonía y democracia, cada ser vivo, agrupación de células distintas, equilibrio social, conjugación de esfuerzo coordinados, jerarquía de funciones para mejor vivir de todo grupo.”

Juan Domingo Perón 1° de mayo de 1948

 Luego, un muñeco cabeza de termo montado sobre un caballo de lata dialoga con un ventrílocuo. Anuncia que el puchero misterioso se está cocinando y presenta al cuarteto.

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 Flanqueado por unos acordeones, un violín y su pequeña hija Azul, en percusión, el Tata Cedrón canta la canción de Juancito Caminador “El tiempo humilla y ultraja todo, menos la canción”.  Después, las marionetas y el cuarteto de cinco músicos. Así es el misterio de este “Puchero”.

Las telas de la carpa circense abrazan la música, los títeres y los poemas. Entre tema y tema, interviene “La musaranga” mientras- en el cielo del circo- las estrellas sobre altavoces son guitarras, pavas, una virgen de madera o ruedas de bicicleta. El ladrón que ilustró Alberto Cedrón, hermano del Tata,  con la gorra hasta las orejas, espía el concierto. Un corazón dice “Rosita”. Y son humanos, inhumanos, fatalistas, sentimentales, inocentes como animales, y canallas como cristianos.” (**)

 Las nubes de cartón pasan sobre un ancla clavada en el cielo repleto de banderines y, desde el llano, el Cuarteto Cedrón.

Tal vez todo esto sea una ilusión. Cada espectador contará su escena, de seguro mágica y alucinante. Estampas, luces, musiquillas, misterios de los reservados donde entran a hurtadillas los marinos alucinados. (**)

 Mientras el Cuarteto interpreta “Las dos irlandesas”, canción sobre un poema de Héctor Pedro Blomberg, el barco Jamaica Marú- que siempre descarrila- sale de la puerta Shangai, atraviesa olas de madera y entra en el Dock Sud.g

 El Tata tiene tanta vida que sale disparada de su boca apenas encuentra oportunidad.

-Mi hermano  me decía: leé esto, leé lo otro.- Dice entre  canciones. – La emoción presentó un poema de su hermana, musicalizado por él. -Ahora va a salir un libro. Ella jamás había publicado. Es muy desprendida.- Mira la copia como si observara los ojos mismos de su única hermana mujer – es una de las alegrías más grandes de mi vida:

“Devuélveme el eco de su sombra / devuélveme el eco de nuestros Nombres / Luzamor devuélveme el agua cristalina / o en los infinitos recuerdos del agua.”(Rosa Cedrón)

El compromiso musical del Cuarteto Cedrón no es sólo poético. Es profundo y exige al nadador. Las composiciones sobre las formas de la poesía libre, sin el respirador de la rima ni la versificación simétrica, obligan al oyente a seguir su sendero y si no, no.

¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?  ¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?  ¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana y carros de verduras con colores alegres? (**)

Y fiesta y el trala-trala-trálala rima en tu viejo corazón. A toda orquesta y a toda compañía de autómatas, la sala entera se inunda con música, poemas, perros de lata, un galaico de madera con una franela y pájaros de plástico.images

 

DESPUESES

            (…) Otra esperanza remota de vida miliunanochesca”.(**) La noche está repleta de despueses.

Soda”, pedía el Tata. Soda para el vino. Finalizado el concierto: el show Cedrón. Quien carezca de apuro hasta puede ligar un plato de guiso que preparó la gente de la compañía o un pedazo de fainá, especialidad del Tata. Mientras el trío Piraña interpreta tangos con letras de Castelnuovose enreda, parece que vuela es como un ángel nuestro…” (Mario Castelnuovo-Tedesco) El Tata pasea por las mesas y conversa con los espectadores.

 …una noche con los Cedrón es una especie de resumen sudamericano que explica y justifica la estupefacta admiración con que los europeos asisten a su música, a su literatura, a su pintura y a su cine o teatro. (*)

Vuelve el cuarteto. Hay más. Esta vez en el bar del teatro, a un palmo de las mesas. Allí, cada ruidito y la respiración de los músicos, suman melodías.            Sillón duerme Azul.

              A todo esto, las empanadas disminuyen con una velocidad digna de quienes se miran con odio feroz, porque éste siete y el otro solamente cinco y, en una de esas, se acaba el ir y venir de fuentes y algún desgraciado propone un café como si eso fuera un alimento. (*)puchero

El Tata reparte la recaudación al borde de la segunda tanda del guiso, que pasa en una olla épica. Incluso, paga en el después a quien tocó el sábado anterior  y la sorpresa baila los ojitos con los inesperados billetes. Le sonríen y le agradecen. El Tata no acumula deudas ni con los músicos, ni con el lugar. Menos, con algún dios. Ya lo hicieron pagar, pagó sus cuentas, mucho más costosas, con su militancia, con su exilio y con amigos y compañeros desaparecidos.

  Que ya sea la una de la mañana no constituye un índice agravante ni mucho menos, como tampoco que a las dos y media bajemos de a cuatro la escalera cantando que te abrás en las paradas / con cafishos milongueros. Ya ha habido tiempo suficiente para resolver la mayoría de los problemas del planeta, nos hemos puesto de acuerdo para jorobar a más de cuatro que se lo merecen y cómo, las libretitas se han llenado de teléfonos y direcciones y citas en cafés y otros departamentos (*)

 Pero qué le importa la resaca si abajo hay algo calentito que deben ser las empanadas, y entre abajo y arriba hay otra cosa todavía más calentita, un corazón que repite qué jodidos, qué jodidos, qué grandes jodidos, qué irreemplazables jodidos, puta que los parió. (*)

 (*) De “Un tal Lucas”, J. Cortázar)

(**) Raúl González Tuñón

 

AGUAFUERTES CEDRONARIAS

Una chica baja de su moto y golpea la ventana. Es Josefina García y carga con su violoncelo. –Me espera Juan- le digo a Miguel Praino, violinista del cuarteto, quien abre la puerta. Parece que va a haber ensayo pero no -se juntan en mi casa a tocar- dice el Tata, quien me recibe en medio de una lucha con su computadora nueva y me invita a la sala de conferencias: la cocina. El mejor lugar posible para esta conversación.

MADRUGADA EN LA COCINA

Saco el grabador, algunos apuntes, el libro del “Cuarteto Cedrón” y tapas de algunos discos como machetes.  Entre ellos, el disco con poemas de su hermana. El Tata vuelve a la sala donde Josefina y Miguel afinan sus instrumentos y regresa con un libro. En él, todo es energía.

Mirá, dos tengo. Todo hecho a mano. Estuvo en Francia conmigo.  Se escondía en el cementerio de Père-Lachaise y, al cerrar, dormía en una tumba. Parece mentira, estaba con unos poetas franceses de Charentón.

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 Hojea el libro y lee en voz alta:

 Sangra papel la tinta de mis heridas / Padre alcance al mar y viaja / Quiero encontrarte / No dejes padre que me hunda en este siglo / Estoy en el mar y te extraño / Estoy flotando a mil metros de profundidad / Tengo los pies fríos” ¡Qué ritmo tiene! ¡Un ritmo de la hostia!

El Tata Cedrón se apropia de los poemas que canta. Ellos ceden y encajan perfectos a su voz y en su modo de ver el mundo. Desde Artl a Vallejo, de poemas mayas a Brecht.  A través de su voz, los poemas se radican en la ciudad de Buenos Aires.

 Emocionarse con las palabras- con lo que uno lee- es algo natural. Aunque lea cualquier cosa. Podés leer por arriba, pero  hay quien lee y se emociona. Yo empecé a leer poesía porque quería hacer canciones. Nací en el treinta y nueve. Mi infancia en Mar del Plata fue muy feliz con el peronismo,  nada que ver con el mundo de Buenos Aires, el tango o la noche. Andaba en alpargatas  y no lo bailaba ni usaba gomina. Éramos del campo, aunque escuchaba a Gardel todo el día. También folclore, Corsini, Yupanqui. A los dieciocho  años,  empezó a interesarme el canto. En ese momento ya no estaba más la bola de nieve que se armó en los cuarenta; esa que empezó en el quince, con Contursi, y fue creciendo. Luego vinieron letristas como Cadícamo, Romero, Discépolo en los años treinta. Y, en el cuarenta, Cátulo Castillo.11148601_10153238833739589_2511030754840679294_n

En el sesenta y cuatro sale el primer disco llamado “Madrugada”…

 Ese fue el primer disco que se hizo de poesía y música. Con formatos que no son propios de la canción y  poemas inéditos de Juan Gelman. Yo  lo busqué a Juan y me lo presentó mi hermano, yo vivía con él hasta que su mujer llegó de Brasil y me tuve que ir con mi hijo Román de seis meses, porque allí no había lugar. Me fui a vivir con Roberto Bruollón, pintor. Allí se juntaban Gorriarena, Gianni Siccardi  cantante de ópera y poeta. En su mayoría, todos artistas plásticos. Hablaban y leían poesía: Gramsci, Dylan Thomas. Ahí aprendí su modo de analizar el poema. Al mismo tiempo, comencé a hacer canciones. Tengo grabaciones del año sesenta y cuatro, en Radio Municipal, donde hacía tangos tradicionales como “El motivo”, “La última Curda”. De esa línea parto.  En esa grabación están los tanguitos de Gelman. Después los grabamos.

 ¿Por qué se ha acercado al tango?

Juan Gelman: Porque se me canta.

  BAILE INMÓVIL

 Yo empecé a cantar lento.

   El tata canta con los ojos, fija sus ojos en las historias.

 Malena…caaaanta el tango…” empecé a morder las palabras, a decirlas. No fue para que la gente entendiera, es que no había más baile. Obligado, cualquiera pelea  – como decían los paisanos-.  Después del cincuenta y cinco, se pudrió todo. Vino la televisión y se acabó el baile y la participación.  Entonces  empecé a cantar para pensar las palabras y así nació el acercamiento a la poesía. Pochette Faubourg - Roberto Cedron

 Su tono de voz corre las palabras a un lado. Regresarán con la precisión de la lluvia, apenas un poco más tarde.

 Nosotros éramos de izquierda, pero yo nunca quise hacer panfleto. Hice cosas duras como la “Cantata del gallo cantor” y “Suertes”.

“Esos pasos ¿lo buscan a él? / ese coche ¿para en su puerta?
esos hombres en la calle ¿acechan? / ruidos diversos hay en la noche.”

 Dice la información del disco: “En 1972, después de los hechos de Trelew, Juan Cedrón compuso Del Gallo Cantor. Cantata. En ella evoca el asesinato de dieciséis compañeros que habían logrado fugarse del penal de Rawson, pero también el deseo compartido, antes y después de Trelew, de lograr la igualdad y la justicia en la vida”

 ¿por qué estaba triste ese peón de ferrocarril en la mañana apoyado contra la verja de la estación? /¿por qué se le perdía la mirada sin ver a nadie de los que pasaban junto a él?

La música del Cuarteto Cedrón inaugura, además, nuevas formas musicales –Raras- acota Cedrón. La música se adapta a los poemas con formato libre, sin estructuras simétricas o rima.

 DIESTRO DE IZQUIERDA

Una conversación entre el cello y el violín llega desde la sala. La música lenta y sentida, tantea las paredes y las hendijas. En medio, el Tata comenta sobre el peronismo, la izquierda o Cristina. Luego recita:

 Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros/ pero todos los miembros del cuerpo siendo muchos / son un solo cuerpo / si el pie dijera “porque no soy mano / no soy cuerpo”/ o la oreja dijera “como no soy ojo no soy el cuerpo” / o la flor “porque no soy rostro no soy del pueblo” / o el pueblo “como no soy flor no soy del pájaro” /o el pájaro “porque no soy árbol no soy del combatiente”  o el combatiente en su  tumba / “como no soy flor no soy del pueblo y  el pie, no mano.”1606885_10152780005824589_1296529097378396983_n

 ¡En esa época estábamos cantando esto, flaco! - Dice y golpea la mesa. Quiero hablar y no me deja. En realidad sólo quiero decirle ¡Si! ¡Si!-. Esto lo hicimos en el setenta y seis. Lo que cuenta Gelman es genial, todo tiene que ver con todo. Tirábamos ideología al cantar. Y yo lo canté, yo elegí esos poemas. Esto no es panfleto. La gente tiene que tener conciencia de sentarse a escuchar y a sincerarse.  Como decía el Che Guevara: si uno ve un papel en el suelo, hay que levantarlo. No hace falta ir a la escuela para saber eso. Cada uno tiene que darse el tiempo para escuchar. Así fue mi acercamiento a la poesía, como ciudadano. Con mi mujer estamos leyendo un libro de Rousseau, sobre el origen del lenguaje. En el principio no había palabras para comer, dormir o cazar, no las precisaban. Si tenían hambre: comían, no decían “voy comer”. El lenguaje surgió con la emoción, con el amor, con el odio, con el miedo. El  sentimiento originó el habla. En una parte dice qué es música. Gozan con ella porque conocen la música de los pájaros; su hablar  tiene una melodía y la conocen. El sonido de la voz da la emoción al cantar. También diferentes palabras hacen sentir cosas. Está la palabra y también la emoción que a vos te produce esa palabra y vos trasmitís esa emoción incluso al tipo que no entiende el idioma. Los franceses se harían un circo diferente al que yo estaba cantando.

 AFICHES MUSICALES

“…una pared llena de carteles tiene algo siempre de mensaje, es como una especie de poema anónimo porque ha sido hecho por todos, por montones de pegadores de carteles que fueron superponiendo palabras, que fueron acumulando imágenes, y luego algunas caen y otras quedan y los colores se van combinando.  

“Afiches urbanos”  Julio Cortázar.

 Front

Una capa sobre otra construye una obra. El Cuarteto Cedrón cuenta con tres docenas de discos. Poemas de varias latitudes y tiempos. Cruce de países, artistas y personajes. También ha realizado música instrumental.

Adapté poemas que no habían sido escritos para cantar, no tenían forma de canción. Yo tengo un bagaje enorme de música popular en la oreja y en el corazón. Todas las canciones de Gardel o Corsini están en lo que hago. Lo que mamé cuando era pibe. En el taller mecánico de mi padre, me ocupaba de poner los programas en la radio para escuchar tango. Mis canciones tienen una poesía rota, no escrita para ser canción. Amoldo la música a su estructura. Todo de manera intuitiva.

  ETIQUETAME

 “El Tango es una posibilidad infinita”

(Megafón o la guerra – Leopoldo Marechal)

 

Las etiquetas en la música son resistidas por los músicos y amadas por el público. Definir su género musical es un pedido que el músico recibe a diario y al que, en muchos casos, no puede responder. Si dice “tango”, un torrente categórico se instala en el imaginario: un tipo de sonido, un repertorio tradicional, un modo de cantar. ”Si es tango, podemos bailar”, se dice. Si el músico escapa al repertorio clásico, pasa a no ser considerado. Piazzolla, harto de que le dijeran que lo suyo no era tango, llamó a su trabajo “Música de Buenos Aires”. De esa manera, el tango quedó custodiado, no por centinelas  de la tradición al cuidado de las raíces culturales y como base de referencia para nuevos creadores, sino por conservadores. Allí no hay nada que hacer. Lo conservador cierra la puerta a los heraldos de la novedad.  A la vez, instala la idea de que el tango es sólo de un modo. Y si lo nuevo no se ajusta a lo tradicional, dalo por muerto. En el jazz han resuelto el tema. El amplio arco entre Count Basie y John Coltrane es adoptado por su ritmo madre y  abarca los extremos con diferentes sobrenombres: swing, bebop, free jazz, hard bop, jazz rock.  De esa manera, fundaron un oyente y dejaron la puerta abierta al  continuo crecimiento del género. En el ambiente tanguero se discute infinitamente qué es tango y qué no. La pregunta completa debería formularse de la siguiente manera ¿Qué es tango tradicional y qué no? Después, llegan muchos otros tipos de tango como la música de Piazzolla, Rovira, Gandini o el Cuarteto Cedrón. Tango que avanza acorde a los cambios de su tiempo.

Yo no pienso en el género. No es el tango, es la idiosincrasia del argentino. También la tienen los yanquis. Las mezclas son diferentes. No es que una sea mejor que la otra. Nosotros tenemos un tipo de mezcla más conservadora. Que si esto es tango o no lo es. En el jazz no pasó eso. También te puedo decir que a mí me gusta el jazz de Louis Armstrong y después ya no tanto. Pero cada uno se pudo expresar. Acá Piazzolla también se pudo expresar pero le dijeron que no era tango, y lo es. Lo mío también dicen que no es tango, y lo es. Los ladrones, dice el Tata y canta:

 “Vengan a verlo por la mañana con la gorra hasta las orejas.”

 Luego lo repite y enfatiza las palabras sin dejar lugar a dudas: es tango.11174793_10153243670609589_1125522276781433473_n

¡Claro que es tango! ¡Yo soy tango! Nosotros lo somos. Entonces depende de cómo lo hagás. (Con acento en la segunda “a”, bien porteño, bien tanguero)

 

 

 

EL EXILIO DE LA LENGUA MADRE

 “me fui de París en bicicleta”

Tata Cedrón

 

Escribe Antonia García Castro: “(…) no se puede ubicar un momento un día, una hora, en que lo político haya irrumpido en la vida de los músicos. Ellos se fueron en 1974 a trabajar, pensando en volver y no pudieron. Unos días antes del viaje, Tata había ido a despedirse de los Tuñón, Raúl ya había muerto. Como no encontró ni a su esposa Nélida, ni a su hijo Adolfo, dejó una nota que decía: Vuelvo en marzo. Volvió en Julio. Treinta años después.”

 Al Tata no se le escapa, ni por atisbo, alguna tonada francesa. Menos, una palabra.  Su medioambiente porteño parece no haber sufrido el exilio y menos el del lenguaje. Su mirada siempre conservó su raíz.

 Pasó que nosotros fuimos en patota. Aprendimos francés, no nos cerramos. Cortázar me llamaba para escucharme hablar. Decía que mi modo de hacerlo ya no se escuchaba más. Lo que no tuve, en los treinta años de exilio, son los modismos argentinos. Todos esos términos roqueros no los viví. No había escuchado nunca a Fito Páez ni a Charly García. Sí, los principios de Manal o la Cofradía de la Flor Solar. Lo escuchábamos y éramos amigos. Para nosotros era lo mismo que el tango. No nos dábamos cuenta de que iba a crecer de esa manera. Esa propuesta musical fue impuesta por el mercado mundial,  que era lo consumido por los chicos. Y el negocio del disco era con los chicos.

Un torrente de energía se apodera del Tata. Aborda sus respuestas con pasión y con un historial de artistas infinito que recuerda, nombra y los ubica en época.

Yo peleo como Cassius Clay cuando subo al escenario. Termino cansado. Peleo con poder expresarme. No puedo cantar un tema y después otro. Yo siento si prende la mayonesa o se corta. Cada noche me esmero en que no se me corte la mayonesa.

  

LAS TATAS DE LA CEBOLLAa

 Si juntáramos retazos de su vida, el Tata podría resultar un surrealista. Del taller mecánico del padre a relacionarse con una infinita y variada cantidad de artistas a quienes él no deja de nombrar; de tocar en “La Fenice”, de Venecia, a la verdulería de la esquina; de armar una orquesta típica, a tocar con músicos como Gustavo Beytelmann o Ricardo Moyano; de musicalizar películas a realizar, junto a otros artistas, el proyecto “Ballena va llena”.

Ahora voy a tocar en un taller mecánico. Ojalá que los músicos comiencen a tocar en ferreterías, talleres. Basta del mercado de guita.

 Así lleva el surrealismo a pura naturalidad. En eso, el dúo de cuerdas imprime un tono cinematográfico a las palabras del Tata.  Ahora interpreta otra obra. Parece una música de principios del siglo XX con rasgos bailables.

Nadie va a parar lo que tengo ganas de hacer. “El puchero misterioso”, a todo el mundo le gusta. También estoy tocando en el Conurbano y yo mismo organizo. Vamos los cinco en un coche a Martínez, a La Plata. Vamos con el cello y los instrumentos, con el gato, el perro y con mis setenta y siete años. Hoy estoy en Radio Nacional y mañana, en “El puchero”, como cada sábado.

 NARRAR EN MILONGA

 Dice Antonia García Castro en el libro: “El tango, en sus orígenes, es fronterizo: un entre tierras, un entre sueños, un entre tiempos“. Como la obra del Cuarteto Cedrón.

Sí, a partir de las regiones de  la poesía, se puede hacer Bretcht o Vallejo. Por ejemplo:

“Qué estará haciendo a esta hora / mi andina y dulce Rita de junco y capulí.” (Idilio muerto, Cesar Vallejo)

Puede ser una Rita cualquiera, que vive a acá enfrente. Así, también, el ciruelo de Brecht es una milonga, o El sastre de Ulm, “¡Obispo, puedo volar!, le dijo el sastre al obispo”-, una chamarrita. Y Bertolt Brecht es como nosotros. Los poemas de Occitania, del siglo XIII, esos que tradujo Gelman, o lo de José Guadalupe Posada, en la “Cantata del Gallo Cantor”, que era el grabador mexicano de las calaveras y hacía cuartetas:

No olviden los orgullosos/ que cuando a la tumba vayan/ allí lo mismo se rayan/ humildes y poderosos.” 

Y, después, Gelman agrega:

“pero nosotros no queremos la igualdad en la muerte, queremos la igualdad en  la vida aunque la vida sea corta y larga la muerte.”

 Con eso hice una milonguita. Y eso que fui hasta sexto grado.

 

POESÍA CEDRONARIA

Dice Antonia García Castro con lente panorámico: Primero que nada, el sujeto. Lo que más escasea en la obra cantada del Cuarteto son los “yo”. La mayoría de las historias que canta el Tata están contadas desde afuera.”  Y agrega: “Si uno se adentra en estos textos, es posible advertir una singularidad que ya remite al sonido, no al sentido. En las canciones que interpreta el cuarteto Cedrón, los muertos no están del todo muertos y, a veces, son ellos los que cantan. Es sabido que hay una obra del Cuarteto llamada “Fábulas”, con poesías de Juan Gelman. Pero, hasta cierto punto, todas o casi todas las producciones del Cuarteto habrían podido tener ese título.”

Cello y violín hermanados ganan nuestra atención.

Los chicos están ensayando cosas de Erik Satie. Pero no lo van a tocar en ningún lado. También  hacen canciones antiguas cubanas. Lo hacen porque les gusta y chau.

 Escuchamos. La música se expande por la cocina con nuestro silencio. Dulce y suave, conquista nuestra respiración y nos toma con sus manos de madre inmensa.

 Antonia, su mujer y autora del libro “Cuarteto Cedrón, Tango y quimera”, entra a la cocina, busca unas llaves y sale. ¡Tony! ¡Antonita!, me la presenta. Nos saludamos. La felicito por el libro que, además de ser una extensa biografía detallada, se lee con pasión.

Ahora estamos con la letra “Juventud”,  hecha por Antonia,  sobre cuentos de Conrad, con viola y cello.

        Treinta años duró el exilio del Tata Cedrón en Francia. José Luis Mangieri, poeta y editor argentino, dijo “No se entienden los años sesenta sin el Cuarteto Cedrón”.

            Si no conocés a Fangio, a Borges, a Tuñón, no podés entender esos años. Nosotros tuvimos una presencia muy fuerte en el Buenos Aires de los sesenta.  Había una enorme cantidad de pintores, músicos y actores. Me daba cuenta de todo lo que estaba pasando.

Alguien golpea la ventana de la cocina que da a la calle. En la casa de Cedrón no se toca el timbre.

          Pará que me parece que me llegó “La ballena va llena”. 

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 El Tata sale y entra la viola de Miguel Praino; el cello escucha y espera. Después, van juntos en vals. El Tata regresa con un DVD y me regala uno de los cincuenta que acababan de llegar. De ese modo, me había regalado dos discos el día que fui a ver el “Puchero Misterioso”;  igual lo hará después, con dos discos dobles. Así es de generoso.

       Esto es una locura que hicimos jodiendo en un bar. Es surrealista. Trata de una ballena que carga inmigrantes, los convierte en obras de arte y los lleva al Primer Mundo. Les saca pasaporte, porque a los cuadros les dan pasaporte cuando entran a un museo, así después no los pueden echar.

 En un programa emitido por el Canal Encuentro, que a mí me gusta mucho, cuentan la historia por décadas. Pero, cuando van a lo cultural, hablan de Club del Clan y del Instituto DiTella. En el medio, nada. ¿Y Piazzolla, Yupanqui, Dávalos, Falú? ¿Y todos los artistas que había y no eran del Di Tella? Y había artistas enormes: mi hermano, por ejemplo.

Se levanta y sale de la cocina. Vuelve con más regalos. El disco “Fábulas” y “Canciones de amor de Occitania y otros casos”, con poemas de Gelman o traducidos por él. “Corazón de piel afuera”, con poemas de M.A. Bustos y “Godino”; canciones de cuna para el petizo orejudo, que era un asesino. Me muestra las tapas con pinturas de su hermano.

Como dice el poema de Juan (Gelman)

 “(…) y cada hombre se cosiera ya dulcemente sus mitades”

o el poema de Bonplad

“dónde está Nunu, tigre tigre / ahora salido de mi sangre”.

Fragmentos que representan el arte de tapa de los discos.

Todo esto está hecho en el sesenta y ocho. Acá también hay un poema de Tuñón, llamado “La señorita muerta”. Una  historia en la que se inspiró Tuñón, sobre una chica que, al morir, la embalsamaron y la pusieron en la sala de espera del consultorio del padre quien la embalsamó. Hay otro, “A la gran flauta”, sobre un flautista español, a quien los indios se  querían comer, pero la hija se enamoró de él y lo sacó de la cacerola.  Hay de todo acá.verdu

 El Tata se entusiasma con su obra en las manos. De la otra sala, llega un grito de festejo. Los discos del cuarteto  son una fuente inacabable. Son discos vastos, profundos. Algunos ni siquiera están editados en Argentina y otros, poco a poco, comienzan a editarse.  Sus tapas se pueden ver como una línea de artistas plásticos. ¿Esto lo pensé yo o lo dijo el Tata? ¿O lo leí en el libro de Antonia? Ya no sé. El Mundo Cedrón es así. Te incluye en minutos y sos parte de la vorágine. Tal vez, me quede a comer. El Tata deja temas pendientes para una próxima vez. Tiene tiempo para un café y, después, se irá a hacer su micro en Radio Nacional.

El dúo reanuda la música. Las historias son infinitas en Cedrón: cuenta de un grupo que hace tango en ruso, recita fragmentos de poemas, canta algo, menciona a sus hermanos junto a sus oficios y próximos proyectos. 

Cargados de vigencia, los discos del Cuarteto Cedrón pueden escucharse al azar.

No sé si esta nota pueda tener un cierre. Creo que continúa en la escucha y en el descubrimiento de la obra y vida del Tata Cedrón.

 

Sitio Web: elcedroniano.blogspot.com.ar/

 

 




ANIMA MUNDI

Los anormales: Entrevista a Pablo Ramos

Entrevista: Isabel D´Amico, Lourdes Landeira, Mariano Botto, Gabriela Stoppelman

Edición: Mariano Botto, Gabriela Stoppelman, Isabel D´Amico

Hay que tener cuidado con la luna, con su prestigio sin grieta, con sus mareas imprevistas, con su farol insomne, aún durante la vigilia del sol. Mejor lavarse en lluvia, dejar que lo uniforme se agriete en goteras; mejor forzar al hastío y a las repeticiones a curarse  bajo el agua. Y, así, húmedos de luz propia, tentar esos bucles donde el tiempo pierde la línea y  empieza a bifurcar intensidades y giros. Entonces, el espacio no será solo un lugar donde estar, sino que haremos familia con él.

 La casa de Pablo Ramos se circula al compás de su dueño. Uno imagina una correspondencia entre los objetos traídos del cementerio, un marco de puerta a medio pulir- “Lentamente, lo hago“, dijo, “porque no tengo apuro“-, un retrato de bebé sobre la pared – “a este bebé, con mi novia de entonces, en Colombia, lo encontramos en la basura. Lo adoptamos, un año vivió, pero la llevamos bien“- y la escritura que asoma de una página, desde el carrete de su máquina de escribir.

 Algo como “nada hay en las estrellas que no esté en las huellas de tu pies”, decía aquella vieja mirada del mundo, la de las correspondencias universales. El viejo hermetismo, ya en Egipto, hablaba del “gran animal que nos respira“, “el anima mundi“. Cada uno de nosotros sería una parte dinámica de esa totalidad. Y cada ritmo de nuestra respiración obligaría a la gran bestia a reacomodar el aire de sus pulmones, a cada  desvío singular.

 El espacio, Pablo y su escritura responden a esa figura. Al menos, en el rato en que estuvimos, parecían tenderse cuerdas entre sus palabras, nuestras lecturas y los objetos de la casa. Pablo abre cajones, toma objetos, muestra una pila de libros de temáticas no muy afines, obligados a hacer familia sobre su escritorio. Mientras recorremos, se cumple el círculo áureo de la palabra: leer, escribir, conversar. Una sombra roja se extiende desde la cocina y busca encontrarse con algún eco en el patio. La sombra se extiende y el eco se contrae. Como en la escritura de Pablo Ramos, la desmesura y la medida se religan.

La tripa está toda ahí: las muertes indecibles, el sabor rancio de los adioses malogrados, el futuro como un guiño, el barrio como un abrazo, como una muestra en miniatura del gran pulpo incierto que es esta enorme ciudad.

Anima Mundi. Nadie se queda afuera.

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 EL BELLO DESENCAJE DE LAS PARTES

 El gran animal siempre tiene desajustes. Un órgano malogrado por la tristeza, un latido alterado por un azar imprevisto. Cuesta  rearmar la circulación y el paso en esta carrera de obstáculos. Nada de romanticismos tardíos. Ahí donde una parte se traslapa sobre otra, ahí donde se abre un inesperado vacío, la escritura se vuelve necesaria, imperiosa. También, esquiva y asimétrica.  Dentro de  esa disonancia, escribe Pablo Ramos. Estaba a punto de entregar mi nuevo  libro para impresión y me di cuenta de que no me gustaba nada. Nunca me había pasado. Es un libro necesario, claro. Jamás escribo nada que me propongan. Pero entendí por qué no me gustó y lo rescaté a tiempo y ahora sí me gusta. Sus manos urgentes se toman, se acomodan los anillos, se quitan pellejitos, impacientes- ellas también- por hablar, por agregar. Entre el vuelo de partituras, le preguntamos por la música. Ramos se levanta en busca de un café y vuelve. Cuando atraviesa el patiecito, seguramente, algo le susurran las plantas, algo familiar que, tal vez, repita o transforme. Los sonidos, más que la música circulan por sus textos como comodines, cubren todas las funciones, ocupan todos los espacios:

DSC03018Mi hijo toca de todo, violín, guitarra. Tiene oído absoluto. Ganó una beca en Berkeley y se va a Estados unidos a estudiar. Desde los seis años, los sonidos… Soy consciente de mi extremada miopía. De chico, tenía problemas para ver. Me daba vergüenza  y le prestaba mucha atención al oído. Tal vez, venga de ahí. Si bien soy bastante buen músico, compongo canciones, puedo distinguir intervalos, escalas, tengo un oído relativo. No soy consciente de eso que ves en mis textos. Pero me lo han dicho mucho. Suena el teléfono. Parece que vendí un libro infantil afuera. Empecé a escribir para mi hija Antonia, de dos años. Escribí un libro de poemas para chicos de cuatro años. Lo poético se cuela en la narrativa de Ramos, como viento suave entre las plantas: en torsiones de sentido, potencia el rumbo de argumento. No sólo los hace a través el sonido. Los textos de Ramos vienen con iluminador. Hay luces que titilan, otras encandilanEs que lo poético lo meto en las canciones. O, quizás, en la narrativa, que tiene determinada poesía, que es muy cruda, muy bruta. En cuanto a la luz, puede que sea mi educación mística. Yo hice un año y medio de seminario. Cada vez que me va mal en el amor, me cuestiono si no debería meterme de cura. Ahora estoy leyendo un libro sobre  los esenios. Mi biblioteca está cargada de mística. Alguien me dijo que yo inventé el realismo místico. Volver a la comunión, a  ciertos valores,  el ser católico… Es el grave conflicto de mi personaje y el mío también.

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 CON EL LECTOR, ADENTRO

Religar, desde la etimología y desde el cuerpo. Que el texto sea el imán, el atractor implacable, que no deja alrededores sin invitar. Como si el gran animal no fuera más que una enorme invitación a un gran bar, que no deja de expandirse, a medida que incluye nuevos parroquianos: Ayer volví al blog (http://laarquitecturadelamentira.blogspot.com.ar ) que había abandonado. Es un medio que parece antiguo pero me sirve mucho para los alumnos. Y publiqué unas frases de John Cheever, uno de los escritores que termino de leer y lo siento al lado, le daría un abrazo. Me pasa con pocos escritores. Trato de que mi literatura tenga esa calidez  e incluya al lector de esa manera, que lo trate de igual a igual. En mis personajes, Gabriel es un poco soberbio. El lector lo identifica como un perdedor o alguien que está cacareando, porque padece una situación, pero no lo odia. Es odiable, pero no lo hacés. Por momentos es muy ácido, ácido más allá de lo que él puede soportar. Decías que “cada vez que me va mal en el amor me quiero hacer cura”. En tus textos tal vez parezca “la cura” como el puente hacia los  otros: El gran significante es el sonido que tienen las palabras. Como decía Lacan, “las palabras tienen un más allá de las palabras” Siempre busco ese más allá. Por ejemplo: Gabriel usó la palabra “mierda” toda la ley de la ferocidad.  En un párrafo dice:” Yo no sabía bien cómo seguir una historia. Escribí la palabra «mierda» un montón de veces.  Pensé que alguna vez iba a escribir un libro que contuviera en sus páginas cien veces la palabra mierda. Una vez escribí la oración de la serenidad páginas y páginas sin parar. La diferencia es que había sido a mano alzada. No era la primera vez que probaba sentir lo que yo suponía que tiene que sentir un escritor cuando escribe. No era la primera vez que el hecho de escribir me desilusionaba. Pero la simple idea del tiquitaca de una máquina tenía algo. Me imaginaba como un autista de la maquinita. Escribir para no pensar en nada. ¿Había una vez qué? Escribir porque una vez hubo algo y ahora no hay nada. Escribir porque una vez es un tiempo muy lejano en el tiempo. Porque no es esta vez, es aquélla. Porque se fue para siempre, porque me convertí en un borracho melancólico, la categoría de boludo más deprimente en la que uno se puede convertir.” Y es increíble, el texto dice la palabra mierda 99 veces.

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FRONTERA ADENTRO: EMPODERAR LAS MANOS

El ademán es la puesta en escena del alma. Pero sin teatralidad. El ademán dice, mientras la palabra intenta. Pero hay cruces, donde cuerpo y palabra se juntan, se potencian. Y ahí ya no importa ni la prolijidad ni el adjetivo ni el maquillaje literario. Habla la fuerza. Como quien dice: el deseo, la cruda motivación. ”Eso” decía el anartista Duchamp: lo indecible. O lo divino. Gabriel es la fuerza de dios en hebreo:DSC03014

Claro, es el segundo arcángel en la jerarquía. El libro que sale ahora es de crónicas. Gabriel y Alejandro son los nombres de mis hermanos. Escribo sin entender y, mientras lo hago, parece que voy entendiendo. Es sorprendente lo que me pasa, por eso tardo tanto en publicar. Este año pensé que no había escrito nada y tengo casi mil páginas en máquina de escribir. La escritura refleja  este momento en que lo vuelco, ya no soy más aquel personaje. Golpea con el índice la mesa. Sus manos decididas se expresan con certezas. El grabador salta, sus manos liberan la urgencia a pura seguridad. Ya es otra cosa, ahí empiezo a entender. No se escribe con la cabeza, se escribe con las manos. Es una cuestión más física. La cabeza entra después, cuando uno lee lo escrito. Hay una pulsión que sale de uno. El libro que va a salir es de crónicas.  Saqué los diarios personales- eran las partes que no me habían gustado- y le dije al editor que iba a escribir cuatro crónicas más. En la primera escribí ocho páginas y me trabé. Entonces, ¿qué hago? No empiezo de nuevo hasta llegar a esto que siento, dejo un espacio en blanco y sigo desde ese lugar. Al principio está todo inconexo. Después, veo qué hago con la unión, las comas, con el conector que falta. No me importa. Considero al estilo literario una consecuencia, la frontera exterior de la frontera literaria. El lenguaje como una consecuencia de algo que me pasa a mí. No la herramienta que me conduce a lo que me pasa. Es raro pensarlo. Pero, si uno entiende y escribe desde el personaje, se acortan los caminos. Cuando vienen los alumnos parece un taller más lacaniano que literario. Todo el mundo lee el diario personal del conflicto causado por eso que trae. Si no lee el diario que antecede al trabajo, no lee el trabajo. No me interesa el trabajo en sí. Me interesa explorar en la motivación. Vuelvo a Rilke con “Las cartas a un joven poeta”. O a Sartre, cuando dice que en la motivación está el verdadero valor de la obra de arte. Cuando uno se pone en escritor empieza a enmarcar, a ponerle adjetivos. Cuando algo duele realmente, no le pone adjetivos, ni inventa metáforas, apenas si lo nombra. Con la premisa “donde fracasa el que escribe triunfa la novela”, “donde alguien se traba, yo me quedo”. Y comienzo a explorar por qué  se frenó  ahí.

CRUZAR LA CALLE, A TEMPO.

 Dijo que, cuando la escritura no viene de manera sucesiva, deja un hueco y sigue, no se aferra a la cronología. El tiempo espacializado – el pasado, atrás; el presente, acá, el futuro, adelante- es la modalidad hegemónica del tiempo. Pero la escritura de Pablo Ramos no marcha. El texto camina, se curva, cruza, corta. Es en las temporalidades- y no en el tiempo- donde lo entrañable y lo posible se religan: Sí, “La ley…” es muy agustiniano. Yo soy un gran lector de San Agustín, Santa Teresa. San Agustín habla del pasado-presente, presente-presente y futuro- presente, nada en el tiempo agustiniano sucede sino en el presente. Eso lo decía en el siglo III. Por eso, cuando escribo, “cruzo la calle”, lo hago porque es volver a vivir algo. El otro día, un tipo de la Sorbona vino a ajustar unas cosas de la traducción. Era un especialista en San Agustín. El tipo me hablaba de palabras en griego y no me podía creer que yo no sabía nada de griego. También le llamaba la atención  que alguien pudiera entender el tiempo agustiniano de esa manera. Bueno, le dije, entiéndalo por el lado místico, entonces.

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Hablás de mística y te ocupás del lenguaje: La introducción al Evangelio según San Juan dice: “En el principio fue el verbo y el verbo era junto a él”. La retórica, la inventaron para expresar cosas inexpresables. El miedo hizo que inventaran la retórica, el miedo a Dios. Quien quiera que haya escrito ese Evangelio, tenía tanto miedo de ofender a la Santísima Trinidad, que le dio cuarenta mil vueltas e inventó la retórica perfecta. Es perfecta. Casi poesía, esa aproximación a lo inexpresable. Claro, en el principio era el verbo, el verbo era junto a dios, él era el principio junto a dios. Tiene que torcer los órdenes de jerarquía, porque no queda otra que nombrar a alguien primero. La  escritura es sucesiva, no admite la simultaneidad. Entonces, el tipo inventó esa forma. La necesidad genera el lenguaje y, sin embargo, somos sujetos del lenguaje. Nacemos con un nombre: Pablo. Sólo me cambié el apellido por el de mi mamá. Desde chico no uso el apellido de mi papá.

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 UNA BANDA DE APÓSTOLES

Spinoza proponía a Dios como a una sustancia única con infinitos atributos. Por decir este tipo de cosas, lo excomulgaron y lo maldijeron; a él, a sus hijos y no me acuerdo si llegaron hasta sus tataranietos. Para quienes editamos esta entrevista, Spinoza es como un pariente. Lo sentimos a nuestro lado, como Pablo Ramos a John Cheever. Estamos seguros- desde la comunión de almas, no desde las certezas- que  a Baruj le hubiese encantado esta  metáfora de Pablo: una banda de amigos, infinitos atributos de un alma, también múltiple: A los trece años, me fui de mi casa. Me engancharon y volví a escapar a los quince. Me volvieron a enganchar y  ahí fui a vivir con mi abuelo y no escapé más.  Me llevaba mal con mi papá porque yo era muy callejero- como mi hijo- muy libre desde chico. La banda tiene todos los personajes, como estados del alma ¿no? ClaroSucedieron en mi vida muchos estados del alma, pero están completados con los atributos del personaje principal. Los de la banda son como apóstoles. Cada uno, con una virtud que es a su vez su defecto, su inutilidad. Por ejemplo, la ignorancia de “el Percha”  también es inocencia. Un estado de gracia permanente. Vamos a ver qué les parece cuando estrenen la película sobre  “El origen de la tristeza. Recién hablabas del origen en la Biblia y de otro lugar primero, el  que hay en “El origen de la tristeza”,  donde la tristeza es una cuestión, más que un estado de ánimo. Claro, es como la expulsión del paraíso. La tristeza, casi existencialEs muy potente, no es muy triste.Sí. Muy buena lectura. Es el fin de la infancia o la muerte.

DSC03013¿Se puede llegar ahí?

Yo comparo “El origen…” con la manera en que escribí esta novela, la manera en que me decidí a hacerlo. Si bien escribía de chic, siempre sentía que escribir me sacaba tiempo para leer, que es lo que más me gusta. No sé cuántos libros leo al mismo tiempo. Cuando ganó Alfonsín, no se sabía la que se venía y salieron a matar gente, como a Bulacio. Ahí matan a mi amigo, al Tumbeta. En Sarandí, nos juntábamos en la esquina. Ese día, en la esquina, estaba mi hermano, yo no.  A un cana, “jugando” a la ruleta rusa, se le escapa un tiro y le vuela la cabeza. A mi hermano le gatilla en joda, pero no se da cuenta que tenía una bala y al Tumbeta lo mata. La impotencia fue tan grande que me puse a escribir “El origen de la tristeza”. ¿Pero de qué manera escribo?: describiendo primero cómo era ese lugar. Mucha gente piensa que el conurbano, la esquina o la pobreza eran lo que son ahora. Y nada que ver, esa era una esquina donde se escuchaba “Yes”, ahí me enseñaron qué era “Pescado Rabioso”, “Artaud”. Había tres libros y mucha gente que pensaba, era una esquina completamente distinta. No había droga. La puerta de mi casa  en Sarandí tenía picaporte del lado de afuera. De hecho, a esa puerta hubo que agregarle otra chapa porque jamás tuvo cerradura. Toda mi infancia fue así. Ahora, cambió todo. Seguramente la droga tuvo mucho que ver. Pero también, la alienación, la lumpenización y la criminalización de la clase trabajadora. Para el almuerzo no faltaba nada, era la mesa de un rey. Y de ahí llegamos a ver, en la época de la dictadura, el mate cocido en el plato. Lo inventó mi mamá, cuando mi papá estuvo preso un año. Mi vieja iba a limpiar casas ¿De quién, en esa zona? En ese momento, con mi hermano, dejamos la escuela y  laburamos bobinando motores de barcos, en el Dock Sud.  Nos pagaban medio salario a cada uno, porque éramos chicos. Pero hacíamos el bobinado de un adulto, ¿eh? Esa era la patria que ahora, en estos cuatro años, se van a encargar de retrasar hasta ese lugar. Entonces, cuando viste lo anterior y ves lo efímero, lo fugaz que puede ser la seguridad. ¿Qué es la seguridad para la clase trabajadora? Cuando hablan de inseguridad, ¿quién habla?  La clase media y, de ahí, para arriba. La que está más segura… Cuando hablan de juventud, es un término muy burgués. ¿Qué es la juventud? Yo no sé qué es la juventud, ¡si trabajé a los nueve años! No podía ni abrir la mano. La tendinitis que tengo hoy la arrastro de bobinar motores para que mi mamá no limpiara casas. La juventud, la infancia son todos términos que no significan nada o significan mucho. Mis hijos la tienen, gracias a Dios.  Mi hijo tiene dieciocho años y, cuando me dicen, ¿no sería bueno que trabajara? Yo les digo: no. Que no labure hasta los treinta. Que haga la facultad a los veinticinco años, por suerte, se la puedo garpar  y no sabe qué es el trabajo. Yo, contento. El trabajo claro que es digno, pero a esa edad…  Se trastoca mucho la mirada de la realidad. Las realidades son psicológicas, no son realidades reales. La única verdad es la realidad, es una frase bastante fea de Perón, es la frase de un milico. Porque la realidad es bastante diferente para cada quien. Por lo menos, múltiple. Es personal no es psicológica

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GRANADAS DE SANGRE: EL OTRO ÁRBOL DEL EDÉN

 Entre las correspondencias universales hay pasillos, corredores donde vida y muerte circulan, se enredan, se pelean, se rechazan y seducen. No, como opuestos complementarios.  Son dos formas, dos rutas paralelas- entre otras tantas posibles- que a veces se muestran con ropas muy similares. La presencia de la muerte en tus escenarios es muy particular. Vos hacés descripciones de un mundo de los muertos muy parecido al mundo de los vivos: Sí. Está inspirado en la idea latinoamericana de la muerte. Yo viajé mucho por Latinoamérica y por el interior del país. Nosotros, los porteños, tenemos una relación muy europea con los muertos. Si vas a Salta, hasta “se come” con los muertos. O el día de los muertos, en México, que también  se festeja acá en el norte argentino. Y, sin embargo, en los cementerios, se ve la vida como una maqueta. Las clases sociales; las bóvedas, en relación a las tumbas. El cementerio de Avellaneda está inspirado en el de la Chacarita, que es uno de los más grandes de Latinoamérica. Yo entraba siempre. Bajábamos del subte, entrábamos por el costado y salíamos por la puerta principal. Y llevaba a mis hijos a ver a Celedonio Flores, a Sandrini,  a Alfonsina Storni. Los paseaba por ahí. Hay un árbol de granadas en el medio, se las hacía comer. Les decía que estaba alimentado con la sangre de los muertos. A veces, se ponían  a llorar y, a veces, se la bancaban. Entrás, hacés veinte metros y hay un silencio … Claro, hay paredes tremendas con cajones, paredes rellenas de fiambres, ese sánguche de pared que va a aislando el sonido. Es bellísimo el cementerio de la Chacarita.  Claro, si obviás los nichos y el crematorio, que es una visión espantosa, omnipresente, parece un horno de Auschwitz. Es medio raro que sigan cremando gente en plena capital, ¿no? Pero el cementerio es una fuerza muy presente y la cuestión de la contaminación, también.  Lo sé por  haber nacido a metros de Villa Inflamable, en Dock Sud, a dos kilómetros de ahí, donde está el ochenta por ciento de los casos de leucemia infantil del país. ¿Será una casualidad o será la Shell?  La muerte está por todos lados. La planta de carbón que se usa para generar energía, una chimenea enorme que larga humo y fuego: es la central costanera. Te puede parecer progreso, pero en mi personaje da terror, como la luna. La luna es tremenda en tus textos, es un elemento completamente resignificado respecto a los sentidos habituales que se le dan. Da asco, sí. El tipo que mira la luna es un boludo distraído. Yo tengo esa bipolaridad de quien quiso ser cura, después  funda el Partido obrero trotskista en Avellaneda y después no es ni cura, ni peronista, que es lo que mi viejo quiso que fuera. ¿Te reconciliaste con tu padre? No sé si me reconcilié, entendí muchas cosas cuando fui padre y acá estoy en esta casa. La reformé toda, aquella parte no la toqué. Toda la terraza estaba muy mal, porque esta casa llueve por todos lados. Con lo que gané en con un premio, me dediqué a construir un poco, abrí un jardín.

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LAVAR EL ALMA: LLUVIA ROJA

El rojo es una recurrencia en los  textos de Pablo Ramos. Como la luna y la lluvia, también el color fue pasado por el crisol alquímico. Y se volvió otro. La luna, perdió su halo romántico. El rojo, libre de su furia habitual, se separó del diablo y toda esa imaginería infernal. Se volvió potencia y puño cerrado: Sí, hay algo de la sangre, de la lealtad, del proletariado, en la bandera comunista. Hay algo de lo terrenal, es una frecuencia muy baja. También me gusta el violeta, el amarillo, soy una persona de los colores. Al contrario de la luna que tiene su cosa nefastita, la lluvia sí es lavadora: Debe ser la frase de Spinetta: “la lluvia borra toda la maldad y lava todas las heridas del alma”. Siempre me gustó  tanto esa canción. Cada vez que llueve, me siento bien. Cada vez que hay goteras… ¡en esta casa hay goteras! Vino tantas veces el albañil, gasté tanta plata en eso. Pero, sin embargo, la casa es como yo, pese a tener cien años… Tengo 49, pero caminé tanto, me siento como con tres vidas. ¿Cómo te llevás con tu vejez futura? Nuestra cultura es muy despectiva con la vejez. Es un tema que hablamos con Liliana Bodoc. La vejez, la decadencia: Yo pienso en un futuro eterno, en un paraíso, no un lugar de acá, terrenal con las dolencias. Emanuel Swedemborg,  en “Del cielo y el infierno” dice que el paraíso es aquello que vos imagines con fuerza. Que no hay ni cielo ni infierno. El día que te mueras vas a ir hacia esa imaginación tuya. Las personas infernales, que conspiran y matan, todo el tiempo imaginan eso y esa va a ser su eternidad: conspiración y de muerte. Ahora, si pienso en una persona eterna, no pienso en un joven. Qué sentido tiene eternizarse con 25 años, si uno entiende nada. No quisiera volver a esa edad. Uno sí envidia la energía física. Pero, en un mundo donde la energía física no contara, qué importaría la edad. La juventud es un término que en la eternidad queda aplastado. Yo estoy en una edad buena, donde logré organizar un lugar, un refugio. No creo en las escenografías, la casa tiene que ser algo más hondo. Yo tengo otros hijos pero convivo con Gabriel, que es mi compañero desde muy chico. Circulamos en la noche como si el otro no existiera. Estoy en un momento bueno. Creo que todo lo que escribí es un precalentamiento de algo que quiero escribir, que empecé a entender. El último libro del precalentamiento es el que va a salir ahora. Después, habrá un libro donde Gabriel no esté tan presente. Este libro que va a salir sucede en una mansión oculta en Flores Sur, donde los gitanos compraron todas las casas de una manzana. Pero, adentro, tienen un universo propio de mujeres. Todos, salvo dos gitanos. Quizás ahí pude expresar un poco mi atemporalidad. No me siento ni viejo, ni joven. Repito:la cuestión física no es un problema. Cuando me fui a Alemania, tuve que hacerme un chequeo general. Me dije: ¡me van a encontrar desde hepatitis hasta sida! Y no me encontraron nada. Inclusive, un riñón que no me funcionaba se reactivó sólo.  

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 HISTORIA BUSCA NARRADOR

Hay una cifra mutante que  traza filiaciones. Libros con autores, azares con cuerpos, melodías con memorias, imágenes con encarnaciones. La cifra es muy sutil. A veces se cuela en pequeñas introducciones, en notas al pie. O en un epígrafe. En general, en los epígrafes podemos leer un mapa de tus lecturas: libros y asuntos que te importan. Como si, en esas zonas previas al texto, vos aparecieras como lector de tu escritura. Marqué a Lispector…  Sí, Donleavy también, acá se lee mucho por mí. Todos los que leen “Cuento de Hadas en Nueva York”, lo leen por mí, lo fomenté yo.  Y también escritores que conocí. Lo más lindo que me pasó en la vida fue que Paul Auster leyó la “Ley de la ferocidad” en francés. Yo estaba en Alemania, por una beca, y me mandó a llamar. Mirá lo que pasó. Yo me fui en tren desde Berlín a Francia y se metieron

DSC03003 unos traficantes de heroína en el camarote. Casi voy preso. Solo supe decir  “Ich spreche kein Deutsch” (no hablo alemán). Tenía pasaporte diplomático, por  la beca, así que fui asistido por el embajador en Francia, Guillermo Nielsen, con quien quedé re amigo y llegué. Cuando le conté lo que me pasó, Paul Auster me dijo: “Estas cosas les pasan a los que pueden contarlas“. Imaginate. De  leer “La invención de la soledad” solo, en una pensión, a conocerlo personalmente… Antes de llegar me tomé dos whiskies, cuando lo vi, me tomé otros dos. Saqué una foto de pedo. Ahora, también me pasa con otros que nos son famosos. Los chicos del barrio creen que la aventura de los vinos existió. Yo no soy muy futbolero, me gusta más la Fórmula Uno, pero ellos se fueron a ver Arsenal-Bolivia, en Bolivia.  Viajaron cuatro días en micro, mientras leían en voz alta “La ley de la ferocidad“. Perdió Arsenal y no tenían hotel. Y volvieron leyendo el libro. Desde que yo los escribo, eso les dio una identidad, son distintos a los demás. ¿ Vos crees que la escritura realmente funda realidad, la produce? Es más realidad que cualquier realidad. Es impresionante lo que pasa. Es lo que dice Lispector: “Crear no es imaginación, es correr el gran riesgo de poseer la realidad”. Todo lo que escribo me pasó o va a pasando.Uno cree que es una broma, pero sin embargo es el principio del verbo. El libro más sagrado de la Cábala judía se llama “Sefer a Yetzirá“, “El libro de la Creación“: tiene treinta páginas y cien comentarios. En ese libro se dice que Dios creó al mundo,con la palabra, la escritura y el número. Lo que tienen en común es la cifra. Sí. Sin embargo, hay diferencias. La oralidad es uso, en cambio las palabras escritas forman un sistema. Cuando ese sistema funciona, el único engranaje que falta- la llave- la tiene el lector. Por eso es importantísimo escribir, imprimir y leer.Si fabricas un beso, ¿qué es un beso? ¿Cuántos besos tenemos nosotros, para dar o dados?. Ni para dar ni dados, sin embargo, todos. Solamente falta quien nos bese, esa persona tiene la llave del beso: sólo en ese momento existe el beso. En la literatura, también. En el momento que alguien abre un libro y empieza a leer, tiene la llave exacta que transforma esa escritura en un sistema en movimiento. Pero también hay una mirada que busca. Vos provocas el advenimiento de estas cosas, sobre todo, con las mujeres, que empiezan en afiches del taller de tu viejo y terminan encarnadas, como Andrea… Fui criado entre mujeres, los hombres no existieron en mi vida. Ahora visito a mi tía que está en un geriátrico, donde hay un montón de viejas. ¡Para mí es el paraíso!, que me cocinen, me reten, me protesten. Me siento cómodo. En cambio, con las figuras masculinas… mi abuelo era un pollerudo. La figura fuerte fue mi tío Beto. Mi abuelo lloró mucho cuando se fue mi abuela a Italia. Ella era una gran bailarina, se quedó en Italia y se enganchó un conde. Murió a los 96 años. A los 90 se quebró la cadera y salió del sanatorio y yo le llevé unas chatitas.  “Chatitas, a tu madre, que es ama de casa“, me dijo. A los 90 le festejamos el cumpleaños y ella te llevaba para bailar el tango, aunque simulaba que vos la llevabas a ella. Cuando le pregunté por qué lo había dejado al abuelo, me contestó que ella quería conocer el mundo. Era preciosa, un monumento de tana y una bailarina increíble. Pero, vuelvo a mi abuelo: porque yo lo acompañaba a cantar tango los jueves, los viernes y los sábados, desde los cuatro años. Me gusta el tango. Como letristas, mis preferidos son Cadícamo, Celedonio Flores, un capo.”Mano a mano” lo escribió cuando tenía 16 años.  Cuando los muchacho se ponían en pedo, acá, en la parrilla de la esquina, hacían una competencia: jugaban a engancharme con un tango que yo no conociera. Rara vez me enganchaban en una.

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EL ENCUENTRO ENTRE UNA DÓLAR ENROSCADO Y UNA ESTAMPITA DE LA VIRGEN 

Hay que tener cuidado con la luna, con su prestigio sin grieta, con sus mareas imprevistas, con su farol insomne, aún durante la vigilia del sol. Mejor lavarse en lluvia, dejar que lo uniforme se agriete en goteras; mejor forzar al hastío y a las repeticiones a curarse  bajo el agua. Y, en una de esas, en el inestable territorio de lo imprevisto, se da el encuentro. La cifra habla. El gran animal respira a ritmo. Refunda las asimetrías. Entrelaza una banda de cómplices y la llama “lama”. Un rebautismo de mundo, en la lengua del barrio. Un poema que respira. O un gran animal que escribe.  Anima Mundi. O las innumerables formas de una melodía infinita. ¡Qué loco que tengas tanta afinidad con la música y la palabra y no te haya dado por el poema! Escribo, pero soy malo. Lo pongo en las letras de las canciones.Hay un poema en el blog, “Perros rabiosos”. Lo leí entre los rockeros, pero no me parece bueno. Yo escribo poemas de amor, pero me avergüenzo mucho.Decías que, cuando tus alumnos encuentran una traba, vos insistís ahí. ¿Y para vos? Pero es una traba de género. Cuando uno narra, la traba psicológica es otra cosa. Yo creo en los poemas, me ofrecieron publicarlos un montón de veces. Pero, como mi hijo mayor es muy buen poeta, no me parece publicarlos. Ya bastante tiene con tener un padre escritor, a quien  le va relativamente bien, ya es un Karma para él. ¿Cómo te llevas con la popularidad? Yo no me doy cuenta, cuando me dicen que “El origen de la tristeza”vendió 50.000 libros, “La Ley de la Ferocidad”, 20.000 , no lo puedo creer. ¿Qué pasaría, al revés? Me sentiría triste, si te va mal, no te da tranquilidad. Sí  logro separarme, no ponerme en un lugar arriba de mis alumnos. El “nombre“ te obliga a que mi próximo libro esté a la altura. No publiqué un libro malo. La prosa de”El camino de la luna” me parece superior a los otros, entendí mejor el cuento.”En cinco minutos levántate, María” me parece superior a las otras tres novelas. Siento que me enfrento a una aventura nueva del lenguaje cada vez, si no no tiene sentido para mí, son libros necesarios para mí. Fijate, en mi próximo libro  de crónicas- son relatos, en realidad- hay un poema, “Litio”, una medicación que me hizo mucho daño. También escribí un libro de poemas farmacológicos, uno con cada una de las medicaciones que me dieron. Tengo nueve internaciones psiquiátricas. Un día, no daba más, fui hasta la capilla de Luján caminando, me traje un rosario y empecé a rezar. Hace un año que no consumo. Agarré toda esa medicación.- se las voy a mostrar, las tengo guardada en una bolsa-… Tiene que haber alternativas. (Muestra que adentro de la bolsa tiene un billete de un dólar enroscado,“recuerdo de la última línea de cocaína“ y una estampita de la virgen de Lourdes.)  

DSC03001Todo esto no va más. Bien, no estoy. Pero el día que no estoy bien, me pongo a llorar, me encierro. Hay momentos en que es difícil estar conmigo. Tengo dos psiquiatras extraordinarios. Hay que entender que existe la bipolaridad y me causó muchos problemas. Pablo, mi terapeuta me dijo: Es una enfermedad ficticia con síntomas reales. Es muy difícil de diagnosticar. Podes tomar la medicación y aplicar la terapia cognitiva, que estoy haciendo ahora. Yo voy todos los días al psiquiatra. Es el tipo al que se le suicidó Juan Castro. Yo no soy suicida, soy católico, nunca tuve la necesidad de destruirme. Qué es la adicción, qué es la necesidad de consumir. ¿Cómo la definís? Es un gran estado de ansiedad. En este estado yo no puedo escribir nada. Drogado, tampoco. Después de todo eso, devastado, me arrastro hasta la máquina de escribir y escribo. Me gusta mucho la máquina de escribir, es interesante que la hoja se vaya llenando. La saco, la leo, pongo una página al lado de la otra. También escribo en computadora, pero lo imprimo inmediatamente, porque me desconcentra mucho, me pierdo en la pantalla.  Cada libro lo escribí con una máquina de escribir diferente.  Yo tendría una máquina de escribir si fuera escritor. También se puede escribir a mano, pero, claro, uno no imagina cómo se escribe el “Quijote“ a mano. “Guerra y Paz“, ¿conocen la anécdota? Tolstoi la escribió a mano. Él fumaba un habano, fue a buscar un cognac y le pidió a la sirvienta que encendiera el hogar. Al regresar. la sirvienta había encendido la hoguera con la obra. Dudó: o mataba a la sirvienta o se ponía a escribir otra vez. Quizás le debamos a la sirvienta la verdadera obra, superior a la primera.

(*) Extracto de “La ley de la ferocidad”

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DÚO EL BALCÓN

DÚO EL BALCÓN – BARRIO AL SUR

El dúo “El Balcón” susurra nuevas letras, poemas y composiciones propias, de manera íntima y delicada. 

El estilo propio en la voz de Carla Cecche, la guitarra y composiciones de Mariano Botto, llenan la atmósfera de imágenes poéticas en un universo de intensidad  y sentimientos.
Dúo “El Balcón”
Carla Cecche: Voz
Mariano Botto: Guitarra

 

Foto de portada

 

Barrio al sur
Letra y música: Mariano Botto
 
Gris de adiós en las paredes.
Corralón, viejas curtiembres,
sobre el Dock la Cruz del sur.
Malvones en un balcón
dan vida a un caserón
que el viento
Arrasó con su brillo
y nada le queda
de aquel esplendor.
Un grillo escondido
al campo cantó.
La estación largos andenes
terraplén, charcos y rieles
paredón…
Un barrio al sur.
Un hombre sin ambición
sentado en el cordón
Silbando un tango de Troilo
perdido en recuerdos
de su juventud.
Un frágil ladrido
detrás de un portón.
Mi barrio es un faro que alumbra
a mi alma viajera
Donde quiera que voy
Mis ojos llevan sus colores
sus calles, su gente,
su cielo, su voz.
En el bar frente a la plaza
Un cantor con su guitarra
canta un tango
el tango “Sur”…
Lo bailan tan sólo dos
Trenzados a su emoción.
La noche se pierde en las vías
de aquellos tranvías
que el tiempo borró
Un fresco rumor
de tilos en flor.
 
WEB: http://elbalconduo.blogspot.com.ar/



ANIMAL SIN REPOSO

Por Mariano Botto.

Los anormales: Jorge Fandermole

FOTO 1“La canción es un producto expresivo breve y poderoso, con infinidad de planos de sentido, de emotividad, de inteligencia”

Jorge Fandermole para la revista “Sudestada”

Música y letra combinadas producen efectos impredecibles. Las canciones son la resultante incierta de esa sumatoria. Su esencia de fluidez abre caminos, orada piedras y se mete por toda grieta. Un río potente genera naturalezas, tanto en vergeles como en desiertos. La paren los pueblos, la cantan los tristes o alegres, son grito de lucha o puentes de amor. Confunden a la melancolía con su caleidoscopio del tiempo, donde pedazos de pasados, futuros y presentes se miran, se mezclan y se confunden.

Esta nota intentará hacer una lectura de las letras de un cancionista que ha logrado, con muchas de sus obras, atravesar la barrera de la composición y elevarse por el cielo del corazón colectivo.

“La canción es un pájaro libre sin plan de vuelo que odia las matemáticas y ama los remolinos”  Violeta Parra

Simple o compleja, con textos encriptados o directos. Vestida con ropas paganas se eleva sobre el piso cuando alguien las canta. Así es la diosa canción, de tan imperfecta o indefinible, desborda belleza. Veinteañera de brazos largos y boca dulce. No hay en su cabello despeinado una sola herida que no resulte encantadora. En sus piernas negras, la cumbre del cielo. Y, en su rostro blanco, trasparente y sin urgencias, las armonías.

Los compositores, elegidos por la veinteañera, se someten a las preguntas adictas al truco. ¿De dónde viene una canción? ¿Primero la música o la letra? ¿Qué te inspiró? Ellos responden, se someten a la pregunta errónea, cuentan la anécdota, la biografía, para finalizar, lapidarios: no lo sé. Los elegidos por la muchacha sienten el deber de responder. Algunos dicen que la inspiración les trae una música; otros, una intensa búsqueda. Si primero aparece la música, le construyen un “monstruo”, como se dice en la jerga: una letra provisoria y a veces sin sentido, para luego escribir la letra definitiva. Otros compositores tienen primero una letra casi armada, e inspirados por la temática, la musicalidad o la estructura de los versos, surge una melodía que se transforma en canción. Hasta ahí llegan las respuestas. Sin embargo, nada contesta a lo que sucede cuando la muchacha duerme o menstrua, o dice una pavada o sintetiza en un verso genial el universo de los sentidos. Y luce esplendorosa. O se enferma, putea o muere de la risa. Y luce radiante. Esa muchacha canción no contestará nuestras preguntas, no las comprende o no le importan, sabe del misterio y responde con su belleza.

Dónde vive, una incógnita. Nunca se la puede encontrar y siempre espera del otro lado de las puertas.

 

RENDIDO BAJO EL PESO DEL MISTERIO

Uno de los compositores que la muchacha elige es Jorge Fandermole, quien con frecuencia cuenta muchas cosas sobre ella. Basta ver la cantidad de canciones que nuestro corazón conoce, presentes allí, de toda la vida.

La abuela Leonor, de noventa y dos años, me anotó en un papelito- con su letra cursiva y lenta- un repertorio para que yo tocara. Canciones de su juventud con olor a radio Spica que, hasta el día de hoy, le cantan en su corazón. La muchacha canción, dulcemente le recuerda sus penas, sus sentimientos y le agrega una catarata de imágenes y sensaciones que trascienden la tristeza y niegan la muerte. ¡Qué inútil se verá la muerte al lado de una canción! ¡Estúpido el tiempo que cree llevarse todo!

La mitad del arte de Jorge Fandermole que conozco está compuesto de innumerables pasajes en las letras de sus canciones. La otra mitad, su música, suena mientras escribo. Aunque a veces debo dejar de hacerlo, por algún verso o melodía a la que mi mente y mi cuerpo se rinden.

 

EL GRADO CERO DE LA OSCURIDAD

FOTO 2  Rodrigo ClaramonteRodrigo Claramonte

En la poética de Fandermole lo oscuro engendra a la luz. Allí encuentra la claridad, lejos de todo encandilamiento. Oscuridad de ojos cerrados y vista puesta en el universo en torno al sol de la propia experiencia. Fértil terreno del hombre. Trotar la negrura llena de temporalidades alternativas, desafiar el imperio de la vigilia y la cronología. Alineado en ese eje celeste, canta sus versos hacia el cenit y hacia el nadir.

Silbo en la oscuridad / Animal sin reposo/torres de la vigilia / Candela de los ojos. / No sé qué pueda ser / Si una curva del tiempo/ o un hueco en el corazón, atento

de “Sueñero”

Donde parece el sol no alumbrar, / donde se muere de soledad, /en lo más hondo de esta quietud, / donde ocultó la sangre la luz; en lo invisible de la ciudad / donde se ocultan odio y verdad,

de “canto Versos”

Zarpa en la luz, / bella oscuridad; / nada se nos pierde aquí, / todo permanece igual.                                                                                                                                         de “El miedo”

No es su oscuridad fantasmal, no son las sombras. Es el terreno donde se produce la iluminación. Los grados de la oscuridad se ramifican entre el veedor lúcido y el onírico. La oscuridad lúcida del sujeto en compañía de su propio ser, frente a la oscuridad de la noche. Zona difusa y sin certezas, terreno de cuerpo complacido, compensado. Pero nunca del todo. La noche, toda noche, llega enrarecida.

Duerma que la noche viene/oscureciendo el agua, alzando su capa negra / toda agujereada. / Duerma que llegó la noche / estrellada y honda, y anda uncida de su coche / repleto de sombras.

de “Lo que usted se merece”

 Sueñero, jinete sin descanso / sueñero, sobre un papel en blanco/ Sueñero, centinela de mi alma / sueñero, duérmete y dame calma.

de “Sueñero”

Campo de amapolas en medio de un sueño / que hamaca en las olas mi barco pequeño.

de “Corazón de luz y sombra”

no vi las predicciones del espanto / que le arrancaba al sueño mi palabra.

de “Junio”

LA TETRALOGÍA FANDERMOLE: AGUA, TIERRA, FUEGO Y AIRE

A mí me maravilla ahora esa línea de saber-intuición que nos vincula a contemporáneos y a antiguos, del mismo modo que me maravilla la identidad física que compartimos con lo más remoto; dado que, en efecto los mismos elementos de la tabla periódica están presentes en nuestro cuerpo y nuestro mundo y en el resto de los astros. No es una metáfora, es química.”

  Revista Leviatán

Fuego

En la sangre poética de Fandermole, titila el fuego. Flamea entre las venas abiertas de la oscuridad, se reinventa, renace y se consume. Quema la vida a puro vivir; la mariposa debe ir hacia el fuego. Bonzo vital.

De hierro y fuego y de viento / ardientes de lejanía / me vine cruzando el tiempo / hasta el ardor de mi vida. / Mi madre ha sido una estrella / quemándose desde el centro / y queriendo ser como ella / vengo brillando de adentro.

de “Aquí está la marcha”

Era el fuego que empujaba por la espalda / al abuelo en el despunte de la luz, / respiraba en los pulmones de la fragua  / y quemaba en un candil la juventud. 

de “Aquí está la marcha”

“no sé más qué hacer en esta tierra incendiada sino cantar.”

de “Canto Versos”

ardo sin preguntar / igual que lo hace el fuego / tal vez halle cantando / el sosiego

de “Sueñero”

FOTO 3 Gabriela Ramos                                             Gabriela Ramos

Aire

El aire sólo coquetea con la muerte. Concreto y efímero. Sólo es suceso, corre sin sentido, literal. Como un encargado de abrir y cerrar una plaza, el viento alimenta el fuego si está encendido o se lleva inútilmente las hojas secas.

ay, este toro azul / fatigado y sediento / de correr tras la nada / como la luz y el viento.

de “Sueñero”

Cuando te despiertes cada día / con el cuerpo de aire y ese olor /  feliz del sueño manso de las lilas / sin miedo al movimiento ni al dolor. 

de “Cuando”

El viento siempre se encarga / de terminar lo que empieza, / lo que se enciende lo abrasa, / lo que se apaga lo vuela

de “Cantar del viento”

Agua

“El Río es un componente del paisaje y del soporte ambiental que uno ha vivido y a uno lo atraviesa, que es muy poderoso. No se puede eludir. En esta ciudad (Rosario) para la cual anteriormente el río era totalmente invisible, y hace un par de décadas largas ya está muy incorporada. Ese accidente es maravilloso y somos muy afortunados de estar asentados a la vera. Y  de alguna manera lo forma a uno en el modo de pensar y de decir, por las asociaciones que se pueden hacer desde lo metafísico y filosófico. El río como signo del tiempo, de lo que pasa y evoluciona, de lo que se va. ”

Entrevista de Fandermole para “La canción del país”

Fandermole es río. El agua es Fandermole. Se nutren mutuamente, se definen, se delimitan a la vera del gran vientre. Dialéctica que nunca sintetiza: se derrama y convalida lo bello. Acantilados, rugosidades de la palabra, que no cede. Río y poeta en un delta de cantos. El agua afirma el dolor de orillas y quietudes inspiradas en honduras, superficies y misterios. Oscuridad en movimiento. O el arroyo incansable que trenza el cielo y la noche, las aguas y las raíces. La memoria agradece la confluencia.

llevo cada mitad / abajo como dos ríos gemelos / uno cruza la tierra / el otro fluye en el cielo / el de la oscuridad  / no conoce el olvido / desvelado en seguir / lo perdido

de “Sueñero”

Allí donde duele río; allí donde duele canto; / allí donde bifurca la línea el quiromante salto a la otra orilla para no caer.

de “Los otros cuentos”

 Surgen y se sumergen caminos entreverados. La serpentina del cauce atraviesa y lleva los barcos a navegar, o arrasa con todo. Desde la orilla, no hay nada que no pueda verse.

De agua dulce que se va por la pendiente / de mi verde continente a mezclarse con el mar / vamos hechos, y su luz que nos alcanza / nos devuelve la esperanza de hallar la tierra sin mal. / A su esencia y su fluir pertenecemos / desde el puño de los remos hasta el modo de decir. / Al bajar nos atraviesan estos ríos, / mansos de los pagos míos de la fuente guaraní. / Son del agua nuestros hijos, / flores del camalotal. / Lo que se derrame al río / en su sangre quedará.

de “Agua dulce”

Tierra

La tierra. El más concreto e insoslayable mapa. Aquí todo se detiene y se aquieta. La tierra inmóvil abarca el conjunto. No flamea, ni viaja como el viento o el agua. La tierra mata a la crónica del viaje. ¿Pertenecemos a la tierra o al río? ¿Somos polvo o agua?

“no sé más qué hacer en esta tierra incendiada / sino cantar.”

de “Canto versos”

“Hoy estoy oscuro como un pan de tierra, viviendo por puro azar, como en la guerra.”

                                                        de “Corazón de luz y sombra”

“Recuerdo la quietud de la tierra, / la quietud de estar adentro.

  “La torcida no es / tan difícil de cantar / bajo esta luz; más difícil es vivir / de pie en esta tierra y andar. / En tanto no aclare / sobre esta tierra oscura / esta copla andará sangrando en el tiempo / con su torcida andadura.

de “la torcida”

En “Navega”, los cuatro elementos juntos.

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NUDOS PESQUEROS

Cielo y agua. Noche y día. En el juego de opuestos complementarios los extremos gozan del mismo rol. Se definen entre ellos por contraste. Y, sobre el tablero, se enfatiza el sentido. Los adjetivos pequeño y frágil podrían dar una buena definición de la palabra “Fortaleza”.

Quisiera saber qué busca el ojo que mira lejos / una mitad en el agua y otra mitad en el cielo.

de “Las preguntas”

Yo digo que mis ávidos amores / son fuertes y viven más que yo / son gigantes tenues como flores

de “Cuando”

Prende la luna menguante / su vela chiquita 

de “Lo que usted merece”

CANCIÓN ANIMAL

Una fiera se mueve entre los versos. Su instinto acecha a pura inteligencia animal. No da concesiones, es pura intensidad.

Cuida de mi casa hoy, mi perro guardián; / una fiera alrededor / huele mi debilidad.

de “El miedo”

Pájaros desconsolados… / Ojos sublevados reclamando luz.

de “pájaros de fin de invierno”

Silbo en la oscuridad / animal sin reposo / torres de la vigilia / candela de los ojos.

de “Sueñero”

Ese sueño que donde / se detiene esconde un diente de animal, y cuando cruza el paso de las piedras / lastima el ojo igual que una culebra, es el diablo en el lecho / volando al acecho con la pluma al ras; es un sangriento pájaro que espera /mi corazón temblando en la ribera como un ave cazadora,

de “Carcará”

Lía, bestia del alma mía, animal / inconsolable que me mira desde la oscuridad

de “Lía”

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LA IMPERFECTA TRINIDAD

“Qué desencuentro, si hasta dios está lejano” Cátulo Castillo

Lo animal, el sueño, los cuatro elementos. La cosmovisión – Fandermole eleva sus versos desde las esencias hasta dar el último paso: lo sagrado. Un dios, lejos de brindar certezas, es la incógnita del problema. Tal vez se ha ido, tal vez huyó o se ha olvidado de sus creaciones. Se lo busca entre las piedras, en el cielo, en los recintos sagrados. Y no aparece. Mientras los ángeles, heraldos en lucha, acuden a la vida de los hombres.

en este tiempo olvidado de Dios.                                        

                                                               de “Cuando”

Solo / como un dios que niega sus criaturas,

                                             de “Solo”

Placer que no vino libre de pecado, / nombre femenino de un ángel armado;

                                                           de “Canto versos”

la infortunada noche que un Dios / arrepentido nos olvidó / Ángel de pie, corazón luminoso, vida,

                                                                  de “Los otros cuentos”

solo como un ángel exterminador.

                                    de “Solo”

donde agoniza un ángel guardián

                                                  de “Canto versos”

Cristo de las redes / No nos abandones

                                                            de “Oración del remanso”

El aire perdido en los cielos. Un dios olvidado. El canto, hijo del aire y la palabra, naufraga a su suerte inevitable. Mejor derivar que navegar hacia los mismos destinos fallidos. El canto hacia un dios ausente crea, al consumarse, un dios presente.

Por qué se me queda el paso tan atrás de la palabra
y cuando canto y me rompo la mitad se me adelanta.

                                                                           de “Las preguntas”

Si pienso en algo para decir, / si pienso en alguien por quien vivir, / si casi nada se tiene en pie / y este segundo ya se nos fue; / si en la mirada dura un fulgor / atravesando tanto dolor / yo canto versos de mi sentir / y los condeno a sobrevivir. 

                                                                             de “Canto versos”

no sé más qué hacer en esta tierra incendiada  / sino cantar. 

                                                                           de “Canto versos”

Hoy necesito un canto piquetero / que me devuelva la voz silenciada

                                                                                     de “Junio”

Tengo el color del río y su misma voz en mi canto sigo

                                                           de “Oración del remanso”

agua del río viejo llévate pronto este canto lejos

                                                      de “Pájaros de fin de invierno”

 




ESPEJOS CON MEMORIA

Por Mariano Botto

La persitencia: Sobre la fotografía

En griego, “photo” significa luz y “graphein”, escribir, dibujar.  Un fotógrafo es, literalmente, alguien que dibuja con la luz. Alguien que escribe y reescribe el mundo con luces y sombras.

 De la película, “La Sal de la tierra”,WimWenders- Sebastião Salgado.

 

Imagen 1 Sebastião Salgado

Sebastião Salgado

 

 DE LA NOCHE, ENTRE LA BRUMA

La imagen de los aborígenes parados sobre la canoa me intriga. Persisten en su navegar, en su partida y en su destino. Vienen de la noche, llegan entre la bruma. No me interesa dónde fue tomada la foto, quiénes son o adónde se dirigen. Es posible que mi curiosidad se lo pregunte segundos más tarde. Observo la fotografía y mi atención se concentra. La cámara abrió una brecha en el relato y le dio el alma de un rayo. Yo la observo, incluido en un círculo que entiendo y que, a la vez, me resulta indefinible. Encandilado de luz, cara a cara con la fotografía, capturado. ¿Qué me atrapa? Como un reflejo o una copia, la foto se distancia del original. Una simple calle, un rostro, una situación cotidiana o un paisaje, me inquietan. Su quietud inquieta. El instante se instala en la eternidad.

 

EL NAUFRAGIO DULCE

Esta nota debería haber comenzado así: no soy fotógrafo, no me interesan las técnicas fotográficas, relacionadas a la composición o al encuadre.  Para entenderme, comenzaré con una cita: “¿Qué es lo que sabe mi cuerpo de la fotografía?”, decía por ahí RolandBarthes.

Frente a algunas obras de arte, mi cuerpo desaparece. También las ideas, la reflexión. Mi mente pareciera no comprender, aunque mis sentidos sí entienden. Se movilizan y dialogan con lo observado. Una chispa abre mi boca, muda en su asombro. Si el análisis me arrebata el primer momento, sólo puedo ver el encuadre, tal vez la biografía, la admiración por el oficio del fotógrafo. Y así me pierdo lo mejor: el naufragio dulce. Me resisto a la tentación de las voces que parecen decir “es un momento cualquiera…es tal lugar…” o “sucedió esto”. La imagen, envuelta en pavoroso silencio, expresa un código. Mi emoción lo decodifica.

 

Imagen 2 Sara Facio

Sara Facio

En fotos, como en los retratos de Julio Cortázar por Sara Facio, la biografía salta sobre mí con apuro. Grita el nombre del personaje  e instala su época. Sin embargo, algo en ella inquieta. La imagen inmóvil- obviamente tomada en el pasado-también me arrastra al naufragio de sensaciones y preguntas. Está viva y habla.

 

LA ALQUIMIA DE LA LUZ

El proceso alquímico de la fotografía comienza: la imagen cabalga sobre la luz (sin ella, sólo sería un manchón negro). Todo su cuerpo se las arregla para entrar por el pequeño espacio del obturador. Atraviesa el oscuro atanor -la cámara- e impacta sobre la sensibilidad de un material. Algo sucede. La imagen es copia de lo retratado; el instante inmóvil se reb(v)ela de la continuidad, se agiganta. Lo que vemos en el original dista de la copia. La alquimia metaforizó un instante. Lo retratado y la fotografía se distancian por las bifurcaciones del camino. El original, ahora, es la fotografía.

Según Aristóteles, en “La poética”, la metáfora es la transferencia del nombre de una cosa a otra: del género a la especie, de la especie al género.La fotografía, entonces, es un poema o una metáfora de lo que mis ojos conceden como realidad visual.

 

BLANCO SOBRE NEGRO

Para ordenarme,podría dividir el arte de la fotografía en dos. En el primer grupo, el fotógrafo superpone elementos y crea una imagen. En la segunda, no hay duda: la imagen intenta reflejar un hecho puntual o el retrato de una persona. En este análisis me voy a referir a los sentidos que se leen en las segundas. Y, para ahondar un poco más en esta línea, lo haré sobre las fotografías en blanco y negro.

 

Imagen 3 Louis Daguerre

Louis Daguerre

 La imagen en blanco y negro duplica su apuesta: recorta incluso más la realidad y subraya su esencia. Queda desprovista del condimento que pretende realzar el sabor principal, el que podría engañar el gusto. Más sal de color, más tramposo su sabor.

La ausencia de movilidad es lo primero que me impacta de una fotografía. La situación queda despojada de un elemento elemental, tan natural como el aire. Su lectura puede expresar movimiento, pero lo hace en sus términos. Su quietud es engañosa. Abre mi atención a su propio suceso del tiempo. La imagen concentrada en un fotograma es pura potencia, recorta la multiplicidad que compone lo que somos y me obliga a recorrerla. Mis ojos no pueden estarse quietos y pasean, gobernados por los detalles, por los blancos o alrededor de un punto central e invisible de la imagen.

La mudez de la fotografía es estremecedora. El impacto de su silencio detiene mi respiración por un instante. Entonces, nacido de su totalidad concentrada en un punto, surge un sonido. Viene con la urgencia de un anuncio o de un titular. ¿Dónde quedaron la quietud y el silencio?  Mis asociaciones se abren camino  a lo codazos y, allí, como en una toma de artes marciales, la imagen utiliza mi fuerza para noquearme y decirlo: en ella, también estoy reflejado yo. Reconozco esa voz.

 

CERRADO POR OBRAS

Hay fotos que captan un momento asombroso. Otras sólo tienen el rostro desnudo del retratado. En ese punto, comienza la reconstrucción del tiempo. El pasado (la foto tomada), se combina con el presente (el acto de observarla,) y el futuro (el transcurso de emociones o  posibles lecturas a partir de ella).Las fotos desafían al tiempo. Su presente narra, mientras se proyecta hacia el futuro. Lo anterior se cumple en las fotos contemporáneas o en las antiguas. Las ropas o el contexto nada cambian en relación a esas paradojas del tiempo.

La persistencia se manifiesta. Trasciende poderosa. Salta del papel y juguetea. Mis sensaciones y el recorte se saludan, se reconocen en su universalidad o en sus rasgos distintivos.

La soberanía de la foto nos acepta como visitantes. Luego, el relato oscila: un poco hacia atrás y otro poco hacia adelante.

 

ROMANCE DEL OBTURADOR Y LA MIRADA

“Una fotografía es un secreto sobre un secreto, cuanto más te cuenta, menos sabes”
Diane Arbus

 

Grita la imagen, en el instante entre la apertura y el cierre del obturador. La cascada de luz empapa la película que, un poco más expuesta, quedaría encandilada. El resultado: una potencia reveladora de aquello imposible de recortar.

 

IMAGEN 4

Joseph NicéphoreNiépce– Sara Facio – Adriana Lestido

 

En fotografías como “La mesa servida”, de Niepce, los rostros de “Los muchachos peronistas” de Sara Facio o la pareja abrazada, de Adriana Lestido, la sencillez de la imagen no se priva de multiplicarse en sentidos. Las imágenes son austeras, pero su potencia brilla. La mirada del fotógrafo intuye el instante que imagina retratar. Nadie puede recortar su campo visual a la fracción de segundo en que lo hace la cámara. El fotógrafo presiente, busca entre las grietas si la “foto” está allí y,tal vez,la persiga en varias tomas. Extrae de la secuencia del relato ciertas palabras. Las saca de su mirada y compone el poema. La mirada del artista percibe o sabe el momento. Ve más o más lentamente. Después, se arroja y caza la imagen sublime.

 

Imagen 5

Nadar

LO INNOMBRABLE

En el siglo XXI, la fotografía es accesible a la mayoría. Cámaras de alta resolución pasean entre las manos de muchos aficionados. A diario,se ven cientos de fotos en las redes sociales, en la calle, en el celular. Se vende con imágenes, se conquista, se miente, se denuncia. Provisto de algunas nociones básicas,un fotógrafo ocasional puede lograr lindas fotos. En cambio, el fotógrafo artista logra superar la técnica y dar su mirada del mundo, en la que- a su vez- nos sentimos reconocidos. ¿Qué es “eso” que nos detiene? “Eso” decía Duchamp: lo innombrable.Su mirada se cuela entre las grietas y extrae lo valioso. Su arte te toma por las orejas y te funde con él. Ante ellas, es difícil no detenerse.

 

Papeles vivos

En la fotografía, corre sangre eterna. Roland Barthes,en “La cámara lúcida”, escribe “(…) ese algo terrible que hay en cada fotografía: el retorno de lo muerto”. Pero el retorno es el de nuestra muerte. La muerte es nuestra, no de lo que expone una fotografía. Esa es su gran victoria. Puedo ver puros presentes por años.  Los ojos de los rostros en los retratos permanecen vivos, me retrucan mi muerte y se ríen como dioses.

No sucede lo mismo con un video. ¿Qué diferencia puede haber entre una foto y unos segundos de video que repitan la misma imagen? Hay diferencia y es significativa.  Allí sí hay sólo pasado: no queda lugar para la eternidad. Se mueve, habla, se sucede y no queda nada de misterio, país donde viven todas las cosas.La imagen en movimiento narra. Y su movilidad es más familiar, evidencia los hechos: puedo acompañarlos en su relato y también pierdo el misterio. En su pasado sí retorna la muerte victoriosa, el transcurrir del tiempo, su lógica lineal, su acontecer. Las capas del tiempo allí no se superponen, suceden tal como las conocemos.

No sé de dónde salió el dicho de que las fotografías te roban el alma, más bien son el reflejo desnudo. En todas ellas nos vemos El fotógrafo excava en la arqueología de la imagen y descubre su tesoro artístico.




ÁRBOL QUE VIAJA

Viaje alrededor de un punto: Música, sobre el Mono Fontana.

Por Mariano Botto

Mono Fontana x Anita Kalikies 2

Como la voz fascinante de olas al romper en la orilla: compleja y sutil, profunda e inatrapable, así es la música del Mono Fontana.
Un grillo pliega el silencio y el canto de una melodía avanza, no vuelve sobre sus pasos, teje el aire hasta atraparlo. La voz de un bebé se cuela entre sonidos de percusión y algunos ruidos dispersos; comienza su primer disco, “Ciruelo” (1998):
“Como el ciruelo, el paradigma de la acción es vencido por su propio peso. El crecimiento es lento pero el desprendimiento sucede en un instante.”
Tenía ganas de entrevistarlo para escribir esta nota. Pensaba: de sólo estar un rato con él, obtendría mucho de lo que quiero escribir. Pasaron los días y no alcancé a formular ni media docena de preguntas anecdóticas, ninguna que abordara su viaje musical. Puse uno de sus dos discos y aparecieron todas las respuestas; también desaparecieron las palabras y las pocas preguntas. Por esto, empecé a desandar los recuerdos de cuando lo conocí y estudié con él. Entonces, volvieron retazos de algunas entrevistas encontradas por la web.
“Yo comencé a tocar la batería a los 10 años, también la viola. Y entonces, con mucho esfuerzo,
armé un tono de la viola en el piano. Ponía un dedo y después otro. No sabía ni el nombre de las teclas. Cuando venían los demás yo tocaba solamente ese tono. Sabía cómo y cuándo usarlo, pero no sabía cómo desarmarlo. Estuve así un año y medio. Con una cartulina me armé un teclado y puse los nombres de las notas, cosa que si iba a la casa de otro y había un piano yo tenía mi cartulina y sabía dónde estaba el do. Era como Braille. Así fui aprendiendo.”
Cuesta encontrar músicos con los que el Mono Fontana no haya tocado, sólo para citar las puntas de su estrella: Nito Mestre, Dino Saluzi, Horacio Larumbe, Divididos. Recibió elogios de Herbie Hancock y Alphonso Johnson (Weather Report) a Spinetta, quien solía llamarlo como “El teacher”, “La usina”, “la NASA”.

Para Juan Carlos “Mono” Fontana de Luis Alberto Spinetta:
“Si el espacio creado entre un hombre y un instrumento musical en parte galaxia, en parte piel de cercanía se reuniera como los elementos que componen un imán, además, tuviese el don más puro, entonces todos nosotros estaríamos de una u otra forma escuchando dentro del corazón
del Mono.”

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LA CIUDAD MONO

La ciudad incendia el silencio en la avenida. El tránsito, un dragón de hierro, ruge y se mueve a la velocidad de un mundo muy diferente, visto desde el pasaje donde vive el Mono. Vivió siempre allí, a excepción de unos pocos años en que se mudó al centro:
“(…) Estaba arriba de unos tipos que vendían alarmas y estéreos, y escuchaban cumbia todo el día.”

Una calle al borde de Villa Devoto se angosta y la ciudad toma un respiro. Ningún cartel se anima a entrar en el pasaje, el crujir de hojas secas al abrirse la puerta quita las últimas capas de ruido, en el patio florece el silencio. El sol entra por el fondo. Una luz tenue y cálida, un teclado de frente y el aroma de un hornillo reciben a los visitantes tras la primera celosía. Un mundo donde la prepotencia del ruido, la música comercial y los lugares comunes se desvanecen en el silencio acogedor; una pausa atenta y viva, como el instante previo a tocar, cuando primero absorbe el cielo y luego lanza el primer sonido.
“Me compré dos discos que fueron para mí importantísimos. La Cuarta Sinfonía de Charles Ives la compré porque en la tapa había un monito que tocaba la batería con la mano izquierda igual que yo. Me volví loco. No sabía ni de qué era ese disco. Y ese mismo día me compré también un disco de Bill Evans en Montreaux, que dice Bill Evans escrito en cursiva. Yo estudiaba caligrafía en el colegio, y dije: Uy, esa letra es como la mía. Por eso lo compré. Soy el resultado de todas esas casualidades”.
La música del Mono logra pulverizar las palabras. Las nueve obras de su primer disco huyen de las definiciones o de determinado estilo musical. Emprenden un mono fontana -foto 2viaje de múltiples sonidos; desde los elaborados – con gran cuidado – con su sintetizador hasta otros grabados por el propio músico: ladridos de perros, bocinas de auto, ritmos casi tribales, voces en idiomas que desconozco, ambulancias, el torno de un dentista, la voz de Hitchcock. La música viaja por un camino sinuoso e impredecible; sin embargo, en manos del Mono, es imposible perderse.
“Es lo que tiene la música que yo hago. Es toda una cosa. Desde chico, cuando toco no escucho solamente la música; escucho también el fondo, lo que está alrededor”. “Si pudieras ver eso en una imagen es algo terrible: la mina recitando algo de no sé qué poeta francés, gente vendiendo cosas y la gotera. Y eso me afecta cuando voy a tocar. Tengo todos los sonidos separados, y según los ordene me van a sugerir cosas distintas”. En otros temas pueden filtrarse, entre grillos y diálogos de películas, los primeros compases de La consagración de la Primavera de Stravinsky, por ejemplo. Me gusta que se escuche mi música como si se estuviera viendo una especie de película, pero la película no está.”

VIAJE DE MONO SIMULTÁNEO

El estado natural de la música es el viaje por el tiempo. Él agrega sonidos, texturas, colores y atmósferas. Se balancea por el ritmo y juega, la música fluye. Allí se suceden varios viajes simultáneos: el propio de la música, su posición en el escenario (siempre de costado, como invitando al público a que lo acompañe) el de los sonidos y el toque particular: la caída de cada nota – de cuerpo entero – en la intensidad del momento justo. Su manera de hacer música retrata diversos paisajes, tal vez tan variados como las personas que lo escuchan. El Mono muestra el mundo, no lo impone, comanda la nave por la profundidad y cada uno elige su destino.
En su modo de tocar está la nota justa en el momento perfecto con la dinámica y rítmica de un sonido que encaja exacto entre silencios. Un engranaje tan aceitado parece andar solo.

EL MONO SE DIVIERTE

“(…)Tocaba con el ciclo “trasnoche Aurora Grundig” Daba igual si pasaban una película de Sandrini o de Hitchcock, lo que yo hacía era bajarle el volumen a la tele y tocaba mirando, tratando de hacer con lo poquito que sabía en ese entonces alguna música que tuviera que ver con las imágenes. 20 años después, hice lo mismo en el MALBA. Es un tipo de improvisación muy piola.”
En el escenario o en la docencia, se divierte:
“(…)lo hago en mi casa con pelis o cosas que tengo y con algunos alumnos míos, también. Les digo: “OK, vos hacé tal personaje y yo aquel”, luego le asignamos a cada personaje algún motivo musical determinado. Miramos y reaccionamos. Es lo mismo que pasa cuando vos tocás con otro músico, él toca y vos reaccionas, se genera una especie de diálogo musical.”

La música coquetea con lo incidental: la textura de sonidos, las grabacionesque se disparan, la carencia de estribillos. Pero no, el contenido de su obra navega tanto en la cresta de la ola como en la profundidad del mar. Las armonías se suceden acompañadas por los sonidos; no son sólo texturas, llevan en sí valijas repletas de emociones.

MÚSICA VIVA

Verlo tocar en vivo es una experiencia mística. De los conciertos la audiencia no se va tarareando una melodía pegadiza; no hay en ella deseos de agradar. Luego de escucharlo persisten el eco del universo musical y la certeza de haber presenciado una obra artística genuina. Su desinterés por el exitismo se escucha a cada nota, sólo le preocupa tocar y siempre agradece en público a quienes le abren las puertas, ya sea un pub reconocido del circuito del jazz o algún centro cultural de barrio.

“Me siento en la misma situación de los primeros músicos de la historia. No tengo que fijarme si me hicieron las fotos de prensa, si hay un manager o un representante. Hago música porque quiero, no porque tengo que hacerla. No tengo ninguna presión de nada… es una carrera solista sin presiones. Creo que lo que hice siempre fue desde el lugar más honesto posible.”

Las bateas, nerviosas, se preguntan: ¿Dónde ponemos su disco? ¿Jazz, World Music? Pero es agua, salpica, es fresca y no se la puede retener por mucho tiempo, se cuela por cualquier grieta, se evapora, tiene su propio camino. La creatividad lleva la velocidad de la vida y los nombres que determinan el arte, la lentitud de la historia.
“No puedo estar en un solo lugar. Soy como Zelig. Soy más bien una degeneración. Me fascinan los Beatles, los Carpenters, Bernard Herrmann, el tipo que escribía la música de las películas de Hitchcock. Soy un poco como la tapa de Sgt. Pepper’s”.

SALIR O NO SALIR

“Se trata de salir quedándose adentro”
Gilles Deleuze.

Al Mono no le gusta viajar en avión y no sale de gira a pesar de haber tenido oportunidades hasta con Spinetta. Tampoco acepta actuales propuestas para viajar a Japón, donde sus discos se venden.
“La verdad es que dejé de tocar con Spinetta porque les tengo terror a los aviones. Es más, una vez lo clavé en una gira… sólo pensar en tomar uno, me provoca fobia.”
Sí participó del unplugged que realizó Spinetta en Estados Unidos:

“(…) Ese concierto estuvo bárbaro (unplugged) para mostrar la obra a mucha gente que no conocía las cosas que hacia Luis, el poder mostrar que –aparte de otros artistas estaba lo que hacían Charly o Luis; tipos que hacen una música muy especial que no tiene nada que ver ni con modas ni nada… Y por otro lado, en lo personal, fue todo un desafío ya que, hasta hoy, tengo problemas para viajar en avión; y lo hice por dos razones: una, por mi esposa, ya que viajamos juntos –entonces, el decirme: “bueno, me animo y lo hago, me pase lo que me pase”, y la otra por mi amistad con Luis, de seguirlo aunque me costara ir ahí, como diciéndole “no te preocupes, de alguna manera, llegaré…”…” Era una situación muy complicada ya que no podía seguir tocando debido a este problema, es más, ahora estoy tocando de nuevo con él y pasó que cuando fueron a Chile, yo no fui. Por eso tengo esa especie de “golden card”, como decir, bueno, “si no puedo, no puedo”; con la banca de Luis, su bendición, de que no lo haga si no puedo. Este es un tema que estoy laburando, lo estoy tratando. Después del unplugged no viajé más. Si en ese momento lo hice fue debido a que era muy bueno tocar esa música en ese lugar, para otros oídos. Además, coincidimos con otros músicos. Encontrarnos ahí con Franzetti, tocar algunas zapadas con Pappo, fuera de los ensayos típicos.”

CRIBAR EL VIAJE

Años después de su primer disco aparece el segundo y, hasta ahora, el último: “Cribas”.
“Es como un filtro… y le puse así al disco porque desde Ciruelo” hasta hoy acumulé y desarrollé una gran cantidad de cosas. El material inédito que descarté no tenía nada que ver con el que grabé, pero fue necesario. Pasó un montón de tiempo hasta que dije ‘quiero que quede esto”.
Es un disco grabado a piano, solo con algunas intervenciones: la de una mujer que lee un poema en francés, goteras, 146sonidos urbanos, agitadas respiraciones. En “Cribas” el viaje es sonoro: nunca se vuelve al mismo lugar y, en caso de regresar, quien lo escucha se transforma. No se confirman sitios ni juicios, no se adquieren experiencias para el arcón de los recuerdos. Por el contrario, se entra por la grieta del verbo “viajar” donde la música abre interrogantes y, desde allí, se elevan los sentimientos que toman el sonido como la punta de ovillo de un universo de sucesos cruzados.
“Cribas” da otro pliegue sobre el silencio. Y en cada pliegue introduce las notas de una relación directa de viaje y raíz. ¿Quién puede decir luego de mirar un árbol durante unos minutos que el propio árbol no viaja? ¿Quién puede decir que una persona que recorre el mundo en primera clase es un gran viajero?
Entre la vastedad disparada de sonidos y notas musicales, se produce el encuentro. Un encuentro verdadero en el silencio y la atención. Público y músico van en distintas direcciones y se encuentran allí, en la raíz del árbol: en un idioma emotivo, complejo y preciso.

MONO EN EL BALCÓN

No fue necesario ir a entrevistarlo; en mi viaje por la memoria estaban las respuestas y en la grabación de mi primer disco de “El Balcón” estuvo sellada su impronta.
Lo invitamos. Queríamos que el Mono Fontana tocase sobre un poema que yo musicalicé: “Noche y campo”, de Amelia Biagioni. El tema ya estaba grabado. La presencia del Mono tambaleó y, a último momento, confirmó que lo haría. Osqui Amante -técnico de sonido- a un lado; Carla Cecche y yo, al otro. Hizo pasar el tema dos veces, parado frente a su teclado. Luego se sentó, pidió bajo volumen y comenzó a grabar su parte, por completo desconocida para nosotros.
Primero tocó unas notas, hasta un poco después de que el tema se desvaneciera. Volvió a pasarlo. Construyó un sonido superior, mientras anticipaba las notas grabadas en la toma previa y, en una tercera pasada, les pintó una estela. Luego hubo otras pasadas con acordes y una última, con piano. Como cuando un artesano pule su pieza, sin descuidar los lugares imperceptibles. Cada pliegue sumaba a esa totalidad, de allí se destacaba, tal vez, el pico de una nota superior sostenida por cimientos tan consistentes como luminosos.

La voz del Mono, extraída de:
• “No tengo presiones de ningún tipo” 28/01/07 Cultura y espectáculos-Página 12-Cristian Vitale
• IMPROVISANDO INSPIRACION, Entrevista al Mono Fontana 22/08/11 Secuencia inicial
• “Colores que pintan historias y canciones” 06/ 2010 Sinestesiajazz.blogspot.com.ar