MÚSICA PARA LOS OJOS

El cuidado del otro: Entrevista a Martín Camarero.

Entrevista: Gabriela Stoppelman

Edición: Mariano Botto

“Imaginemos a un hombre completamente sordo y que nunca haya oído ningún sonido, ninguna música; así como tal hombre se asombra, digamos, ante las figuras acústicas de Chladni dibujadas en la arenilla, y encuentra su causa en la vibración de la cuerda, quedando entonces firmemente convencido de saber lo que los hombres llaman <<sonido>>, nos pasa a todos respecto del lenguaje. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores; sin embargo, no tenemos más que metáforas de las cosas, que no corresponden en absoluto a las verdaderas entidades.”

Friederich Nietzsche – El Origen de la tragedia

Desde la última línea del pentagrama se atrevió y, en medio de un ensayo, un fa sostenido se colgó del título. Estaba cansada de que el sol le apretara su cabeza y de que un obstinado mi la empujara hacia arriba. Apenas podía con una débil voz encerrada entre el acorde y la armonía disonante. No es que no le gustaran las disonancias, sólo quiso descansar y pensó que podía cambiar de aire con las palabras del título. Las palabras, sorprendidas, exigieron saber todo de ella y le preguntaron con ansias. El músico, no obstante, oía un rumor extraño, mientras se obstinaba en la obra. La lucha estaba de su parte cuando, al pasar por ese acorde, notó la falta. Una inquietud, una incomodidad, un retardamiento de las ilusiones: como quien percibe un pelo en la lengua. Dejó de tocar. El rumor también calló. La vibración de aquel sonido aún reverberaba entre su cabeza, su corazón y un pequeño movimiento de sus dedos: como quien intenta atrapar la melodía del murmullo y soltarlo en las teclas del piano. El timbre y la textura le llevaron los ojos directo hacia el título. Encontró al fa sostenido entre dos vocales de un diptongo. Le exigió un inmediato regreso a la partitura. La palabra se interpuso y empezó a interrogar al fa sostenido, incapaz de responder. Le faltaban el resto de las notas. Y, por supuesto, las palabras. Tan solo por cuidar a la nota, el músico ofició de traductor. Así comenzó la charla:

 GRAMÁTICA FONÉTICA

¿Hay algo como una gramática de la escritura musical?

Lo que voy a decir es lo que aprendí de otros. Son pensamientos que me ayudan en la práctica de la composición musical y en la de interpretar obras de otros como pianista. Las transmito y las enseño después de haberlas experimentado. Hay un conjunto de signos con un grado de especificidad para representar cualidades y magnitudes de la forma en que percibimos los sonidos. En términos de su duración, un sonido puede ser corto o largo (con todos los grados intermedios que quieran clarificarse). Yo creo que aprovechando sus combinaciones, estos signos son útiles para traducir esa sensación percibida en el transcurrir musical. La música tiene la capacidad de expresarse con sonidos agrupados en forma de diseños o estructuras y acepta la posibilidad de ser segmentada en unidades sintácticas con límites justificables. Estas unidades, pueden ser combinadas y estructuradas en otras mayores que se completen en una forma. Una unidad percibida como mínima e íntegra, formada por uno o dos o hasta diez sonidos agrupados alrededor de otro, que es percibido como acentuado (lo que en el lenguaje verbal podría ser comparado a una palabra) no posee una capacidad semántica. Es posible traducirla como un diseño único de determinados sonidos organizados en el tiempo. Tiene perfiles y deja un rastro en la memoria. Hay resultados de esa construcción que se obtienen sólo a través de la observación de reglas de combinaciones controladas: “Es tal cosa porque se resuelve así.”

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La palabra busca la razón para situarse. El sonido comunica por fuera, con una certeza parecida a la sensación de verdad que atraviesa un oyente al escucharla. El compositor une los mundos. La charla avanza. En literatura esa gramática está sometida a quiebres y renovaciones mediante la poesía, ¿cómo se da o puede darse eso en la música?

No sabía… La música parece influenciada. A la vez, debe influenciar a los demás componentes de una cultura que se promueven. Estará aludida en el modo en que se escucha y se representa. Por ejemplo, con algún fundamento, puede decirse que una música narrada con estructuras que se reafirman por sus simetrías, que tiene su material constituido por sonidos armónicos, cuyo ritmo establece períodos previsibles, pareciera tener una identidad específica. Con esas cualidades ¿Por qué no asociarlo con algo que se refiere a la placidez? Se enseña música relacionada con estéticas determinadas a una época en particular. Con la posibilidad de intentar recrearla ajustada a esos patrones. 

La charla se pone interesante. El resto de las notas de la partitura irrumpieron en la charla para dar su opinión. Interpretaron una zamba para decir que la música puede referirse a una región. Luego, un tango en clara alusión a la ciudad de Buenos Aires. Después, sólo interpretaron melodías para sugerir que ciertos giros característicos proveen un denominador común y, así, se reconocen por su estilo. Pero las mismas notas de la zamba interpretaron una obra de Schönberg de “atonalidad libre”.

 TIRO AL PATHO

La ópera es fruto del hombre teórico, del lego crítico, no del artista: uno de los hechos más extraños en la historia de todas las artes. Fue una exigencia de oyentes propiamente in-musicales la de que es necesario que se entienda sobre todo la palabra: de tal manera que, según ellos, sólo se podía aguardar una restitución del arte musical si se descubría un modo de cantar en el que la palabra del texto dominase sobre el contrapunto como el señor domina sobre el siervo.

El origen de la tragedia – Friedrich Niesztche

¿Hay una prosa y una poesía de la escritura musical?

Yo creo que puede pensarse en simultaneidad. ¿En literatura es clara la diferencia? La poesía parece tener entre otras cosas un control mayor del ritmo y de la rima que se parecen a la forma de pensar la música. Hay un repertorio de recursos para expresar distintos modos, por ejemplo, el “recitativo” (de uso frecuente en la ópera), donde el canto se presenta más parecido al del tono de un diálogo hablado que al del articulado musical.

 ¿Una dramaturgia?

No sé.

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Primero sonaron unas pocas notas solas. Desencajadas y torpes. Luego, las mismas se agruparon en un ritmo y, por último, cada una asumió una duración, como expresando una pregunta.

¿Qué es una frase en música?

Una porción sintáctica pequeña, con una proposición clara y concisa, que puede integrarse con otras y completar un conjunto mayor al que se podría llamar oración.

Hablemos sobre la noción de estructura.

Mejor no hablemos porque nos pueden escuchar. Creo saber a qué se refiere. Hay una instancia de análisis en la que se puede observar la tendencia de un comportamiento en un trozo de música. Básicamente, me provee de una herramienta para advertir cuánto y cómo se desenvuelve una reiteración.

MOTIVARSE

Conversemos sobre las significaciones puramente musicales que producen sentido dentro de lo musical y no necesitan ser traducidas a otro lenguaje.

Eso remite a esa cualidad que yo creo encontrar en la música, a la que antes me referí, que puede narrar o contar un desarrollo. Establece con claridad una especie de objeto musical y lo expone a una serie de contingencias y devenires a través de un viaje en el tiempo. A este objeto lo llamamos “motivo”.

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La música sonó con cuatro o cinco notas. Las repitió. Después se despachó con más y volvió a las primeras, cuatro o cinco sonidos; todo comenzó a moverse.

Con una atención dirigida se lo puede distinguir con cierto grado de nitidez, mientras se lo escucha transformarse y recapitularse con un cierto grado de certeza. Quiero decir que todo esto pasa aunque no lo pensemos. Son los requisitos mínimos de la integridad musical, que desemboca en la definición tradicional de “sonido organizado”. Saberlo y proveerse de una técnica para experimentar con la complicidad de la sensibilidad, lo eleva a la conciencia con la que se manufactura el producto sonoro. Y eso siempre ocurre atravesado por interpretaciones estéticas que predetermine una cultura. Nadie inventa todo. Es lo que se aprende. Además, creo que existen límites o bordes que detallan en qué zonas se realiza una experiencia. Los negros esclavos africanos en USA practicaron los contenidos de la música occidental que heredaron, mestizándola con el propio acervo y produjeron una nueva sonoridad llamada Jazz.

 MATRIMONIOS Y ALGO MÁS

Claudel, que detestaba la música, la llamaba como “esa loca que no sabe lo que dice”

Miguel Schneider – Músicas Nocturnas

 Canciones: ¿cómo es la relación sonido – palabras? Las palabras tienen su propia música, en la canción adquieren otro. Conversemos.

El problema se puede presentar de la siguiente forma: Por un lado está la riquísima dimensión semántica del lenguaje verbal (lo que llamamos “la letra”) con sus significados, su propia sintaxis, la musicalidad en sus fonemas, etc. Y sobre o por debajo de este texto, la correspondencia pendiente con otro texto autónomo que es el de la música. Con idénticos atributos mecánicos y otro caudal de asociaciones posibles en su naturaleza. ¿Estos dos textos van a colaborar para enriquecerse mutuamente?  El destrato que sufre la música en canciones de tipo popular es habitual. Pareciera establecerse una servidumbre en relación a la poesía que traslada. Muchas veces, si uno aísla el texto musical, encuentra una forma de pobreza que puede sufrir la música: la reiteración. La gente a veces dice: “me gusta esa música”, pero en realidad creo interpretar que le gusta la letra de la canción. Y que la música no estorba. Una vez leí que el lenguaje hablado podría haber sido anticipado, en su desarrollo histórico, por formas más expresivas, casi cantadas que así servían para comunicar lo que se quería. Esa musicalidad fue dejando de ser necesaria a medida en que se desarrollaron los significados de las palabras; entonces, empezaron a comunicar con más valor conceptual.  Como que primero fue la música y luego el lenguaje.  “Primero fue sentir y luego razonar”.

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SI BEMOL MENOR SÉPTIMA CON QUINTA DISMINUÍDA, ONCENA Y BAJO EN RE BEMOL

 

“La música, por una tendencia natural, es aquello que de inmediato recibe un adjetivo. El adjetivo es inevitable: esta música es esto, esta interpretación es aquello. No hay duda de que, en cuanto convertimos un arte en sujeto (con un artículo) o en tema (de conversación), no nos queda más remedio que predicar algo sobre él; pero en el caso de la predicación toma de manera fatal la forma más fácil, más trivial: el epíteto.”

Roland Barthes – El grano de la voz

¿Lo científico, lo técnico y lo sensible para vos se dan de manera bien separada?

¡No! Sí pueden ser enumerados independientemente. Todas estas áreas son posibles de ser diferenciadas pero, en la práctica, quedan entrelazadas y trabajan cooperativamente para desarrollar el asunto. Se van proveyendo de argumentos mutuamente y son herramientas distintas que ayudan a transitar la concreción de una obra. Me parece que hay sensibilidad en la ciencia, hay una técnica que completa la emoción de una idea y una intuición capaz de acertar sabiendo aprovechar lo inesperado. Hay técnica en el momento de disponer los dibujitos de los sonidos para que cumplan bien el propósito de decir lo que tienen que decir y se puedan reproducir en la interpretación de la manera más fiel a esa idea previa. También hay técnica en desarrollo sobre mi instrumento. Porque hay una comprensión de la música que se da en el cuerpo. Un entrenamiento constante del cuerpo para que se encuentre afinado para la ejecución. Cualquier sonido es el producto de una acción. A veces una misma mano debe decir dos y hasta tres cosas distintas al mismo tiempo.

Más allá de los aportes que la ciencia y la técnica pueden hacer a cualquier disciplina, ¿la música necesita “corroboración de argumentos científicos?, ¿no vale y se sostiene por sí misma?160328_mersennestar

Para mí la música es científica cuando detalla datos de sus medidas. El lenguaje se piensa con cierta lógica. La música tiene problemas acústicos que resolver para materializarse con la cualidad que se le requiera. Por ejemplo: si se encuentre en un alto tráfico de datos ¿cómo hacer distinguible cada cosa con claridad en un total simultáneo? Hay que considerar también razones de acústica. Voy conociendo argumentos y, a medida que los incorporo, me ayudan a trabajar. Igual quiero decir que la precisión y la eficiencia son, me parece, una forma de la belleza en la música. Son el producto de una intención llena de valores. Pero no me gusta la música practicada con la precisión mecánica como única meta y ninguna idea o pretensión sensitiva.

 

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La conversación llegaba su fin. El músico, como de manera casual, tocó unos acordes desperdigados sobre el piano mientras el fa sostenido volvía sobre las últimas preguntas de las letras.

Con mi piano tengo una relación que está calificada por el vínculo, el de ser un objeto con el que paso cinco o más horas por día, se trata de una máquina receptiva y sensible. Es un grado de fetichismo básico. Me parece que así le pasa a cualquiera.

¿El piano tiene vida?

Naturalmente no vive pero es capaz de entregar una gama de matices que más de un vivo desearía.

¿Cuál es tu territorio musical?

Yo trabajo en un espacio abierto por los pensamientos.

¿Da placer estudiar música o es un sacrificio disciplinado? Un imperativo: “no perder el tiempo”.

Mi viejo quería para mí una formación tradicional. El placer es inocultable. Lo más difícil de ver es que hay algunos grandes placeres construidos con gran esfuerzo. ¡Cuánto brilla una recompensa por la que se trabajó tanto! Lo veo en todo lo que para mí vale. Tengo lo que elegí para mí. A veces una sensación clara de autonomía y otras veces un apremio por un juicio que es difícil de contentar. Son fuerzas que trabajan en el ánimo y es necesario equilibrarlas. Ahí hay un esfuerzo.

El fa sostenido bajaba por la escalera de líneas adicionales del pentagrama. Atento a la charla. El sol lo cubrió con su manto en el techo del pentagrama y el mi le tendió una cama suave. Lo saludaron las claves y los bajos. Un sinnúmero de armónicos, desplegados por la sala, no dejaban de reírse por el rebote contra el techo y la madera, hasta que se zambulleron en los paneles de goma espuma. Los acordes conformaban un nuevo espacio sonoro y sugerían una melodía. A la letra se le agotaba el tiempo de sus preguntas y, de espiar en una revista, se le ocurrieron más preguntas.

El artista plástico Stupía dice que la lentitud es hoy casi el único elemento de resistencia cultural. ¿Qué opinás?

Yo también siento que se puede vivir como sobre excitado pero hay cosas que sólo son buenas cuando maduran con el tiempo. El apuro produce incomodidad, pero también hay momentos de precipitación que son irreemplazables.

Una vez te oí decir que a menudo podés emocionarte con música que no te sentirías orgulloso de  escribir.

Por ejemplo, me emociono cuando escucho el himno, o el cumpleaños feliz. Pienso que la emoción no es una justificación suficiente para establecer el valor en la música. Está el caso de la música de vanguardia que no tiene memoria construida en el oyente. Y si yo a veces tomo la decisión de trabajar con material y combinaciones que no impliquen una extrañeza para un oyente promedio, lo hago, pero lo practico explorando con técnicas y abstracciones. Entonces cada obra logra su propia identidad. Los medios de comunicación son Roma. Pueden compaginar con ese poder una memoria musical adulterada, armonizada con ciertos intereses.

También oí la fenomenal crisis que te permitió “refundarte”.

Sí, tuve un momento de sentir una falta de argumentos para seguir practicando la música del modo en que lo hacía. Sin profundidad. Y me desplacé con el impulso de ese malestar hasta encontrar. Fue una respuesta creativa.

¿Qué cosas te avergüenzan?

La vergüenza es estar expuesto y no tener suficiente material editado para justificar la atención recibida. Siento que cualquier cosa que pueda decir vale menos. Les agradezco que depositen su curiosidad en mí y eso me genera una expectativa que transformaré en música.

Sobre el cuidado del otro:

Lo voy a interpretar como una reflexión política. Es curioso cuántas patrias pueden haber en un mismo territorio. Me entusiasma la idea de ayudar a construir una sociedad con mayor igualdad de oportunidades para cada uno, como sea que eso se haga. Como músico siento la responsabilidad de hacer la mejor música posible, que ojalá inspire a otros en su imaginación y los conmueva sensitivamente. El máximo milagro de la música es lograr cambiar la conciencia del tiempo.

 

 

 




FOTOS CARTOGRÁFICAS

La celebración: sobre viajes y memorias

 
Por Mariano Botto
Fotografía: Carla Cecche

 “El viaje, además de hacer al ser humano más silencioso, depura la mirada”
Milton Hatoum

Alma Guaraní - Guaú Trio     


Corrientes

 Este viaje comenzó con mi nacimiento y años atrás, donde la memoria no accede con certeza pero intuye el paisaje. Los hilos de mi historia tejieron caminos sedientos y de andares desparejos. El viaje no fue para conocer lugares determinados o en búsqueda de fotos postales. Me llevó mi trabajo, la música. Ella determinó un recorrido de veinte conciertos durante el espacio de cuarenta días. Viajar, hospedarse, tocar decenas de veces. Estas impresiones de viaje son una canción: un puñado de estrofas, un universo melódico de tres minutos. Viajamos por donde nunca fuimos. Sólo somos dos, a cargo de todos los detalles. Llevamos nuestra música que no repara en horas de viaje,  frío, calor o distracciones. Todas las fuerzas de la mente y del espíritu deben estar radiantes a la hora del concierto. De cuatro mil kilómetros de rutas argentinas se desprenden imágenes y  sobrevuelos y cada pueblo, ciudad o paisaje es una celebración. 

Mis actos
me mostraron
que el universo es un oscuro andante bosque
donde todo movimiento es cacería.

Fragmento de “Bosque”, de Amelia Biagioni (Santa Fe)

  

QUE LO DIGA EL RÍO

Al partir desde Buenos Aires hacia el norte, pronto se deja la Paraná (13)llanura pampeana. Los valles mudan su fisonomía con palmeras, cortaderas e inundaciones.

La primera noche nos hospedamos en la ciudad de Santa Fe frente a la terminal de ómnibus.  Zonas siempre maltratadas y cansinas. Sucias de aceite y hollín. Enfermas de movimiento y tensión que amedrenta al visitante: que no se pase de listo el recién llegado. A su vez, alejarse de esa atmósfera asfixiante, alivia a quien se va y lo distrae de lo que deja.

 

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Llegamos el día del concierto y sólo tuvimos 24 horas para recorrer sus calles angostas que acompañan el cauce del río, su larga costanera, las centenarias mansiones del bulevar Gálvez y unas inmensas instalaciones ferroviarias en desuso.

 

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País ceñido por el monopolio católico: Santa Fe, Santa Cruz,
San Fernando del Valle de Catamarca, Santiago del Estero, San Luis, San Juan.  La cruz no descansa en sus misiones.

 

 

 PAPELES QUE NO CRUJEN


Pedro canoero

te mecía el agua
lejos de la costa
cuando te dormías.
Pedro canoero
corazón de arcilla
sobre la canoa se te fue la vida.
Fragmento de “Pedro canoero”, Teresa Parodi.

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La capital de Corrientes delimita la ciudad en forma de flecha. Señala al río. Al recorrer las calles céntricas, en sutil declive y entre casas  centenarias, siempre se llega hasta las costas anchas del Paraná.

 

En Corrientes los papeles no crujen al abollarlos. El río sucede en la atmósfera y cualquier elemento es más agua que aire. La ropa mojada se mece en la humedad por días y días. Hasta  el dinero pierde la rigidez de su cuerpo.

 

Hacia el fin del paseo costero,  se eleva la figura de un resistencia (2)gigantesco indio de hierro de tono aguerrido y salvaje.  Es en homenaje al comandante indígena de raza guaraní, “Andresito”. Combatiente y símbolo en la región  de jesuitas, guaraníes y el federalismo de Artigas. Único caso, junto a Evo Morales, en el cual un aborigen llegó a funcionario público. Resistida por los sectores más conservadores, la estatua monumental de Andresito desafía al conquistador con su porte de lucha por la patria grande latinoamericana.

 

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País descosido de vías. Cuerpo cercenado. Toda cinta asfáltica atraviesa sus cicatrices. Cada camino cruza el fantasma del tren y la desconexión de los pueblos ultimados por siempre. Líneas rectas evocan lo ferroviario. Carteles que ya no alertan el paso del tren, sólo lo recuerdan. Las viejas estaciones cargan un certificado de defunción. Las bóvedas del ferrocarril son galpones y estaciones, aún de pie, para consolidar su muerte definitiva.


 MANANTIAL DE TIERRA

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Resistencia, ciudad con sed de arte. Cada cuadra puede tener hasta tres esculturas cuidadas por los propios. Ciudad que olvida al Paraná- a poca distancia- y olvida el Río Negro, que serpentea a un costado. Se dice que su interés cultural reside en la falta de esplendor de la naturaleza, contrariamente a lo que sucede en el vergel de Corrientes. Y, de allí, su sedienta inquietud por el arte.  El dominio es de la tierra y del enraizado orgullo luchador de los “Resistentes”. La gente hace honor al nombre de su ciudad.

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Tocamos en un lugar llamado “Espacio maracuyá”,  donde sus dueños – Lucio y Sandra-  organizan, sin descanso, talleres, conciertos, encuentros e incluso peñas. Le dan sentido social a la cultura, palabra que abarca tantos aspectos como confusiones. El espacio reúne conciertos cuidados y también da la posibilidad a pequeños productores artesanales y a músicos no profesionales  de reunirse, de mirar al otro y de compartir lo que se tenga.

 

En la ciudad de las esculturas, no sólo hay militantes DSC_0009desaparecidos de la última dictadura militar, también se encuentra NN una obra de Crisanto Domínguez, escritor y escultor chaqueño, enterrada desde mucho tiempo. Cuenta la crónica: “entre 1936 y 1937, Crisanto Domínguez erigió la escultura más grande que conociera el Chaco, de al menos tres metros de altura.” Se trataba del cuerpo de un aborigen, forjado con hierro y cemento. La misma fue primero mutilada- literalmente castrada- porque la dimensión de sus testículos molestaba. Luego, vinieron el secuestro y la desaparición, sin que hasta ahora se la haya desagraviado y restituido.

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A poco de pisar Chaco urge lo aborigen. Golpes de tierra laten su presencia y  reclaman su visibilidad. La Argentina aborigen se escribe en presente. Comunidades wichis, qom, guaraníes en la herencia de piel. No hay historia aborigen sin exterminio en pasado y en presente. Negados, acorralados, paseándose en el rostro de los distraídos.

 

OASIS DE GENTE, CERDOS & PECES

 

Viajamos mil kilómetros, a través de Formosa, hasta llegar a San Salvador de Jujuy. Desde la capital formoseña hasta Orán, provincia de Salta. Dejamos atrás río y palmeras, para ir hacia DSC_0026árboles petisos y suelos de tierra desnuda y seca. Por la ruta, cerdos, rebaños de chivos, burros y una veintena de pueblos pequeños alejados de todo. En el trayecto no hay estaciones de servicio ni paradores o comedores. Es un desierto lleno de gente: maestros que hacen dedo para volver a sus casas, comunidades indígenas y niños salidos de la escuela.

 

Nos detuvimos en Ingeniero Juárez, ante la inminente noche. Pueblo de polvo y luces lúgubres. Buscamos hospedaje por las dos calles asfaltadas, que pronto se acabaron. La atmósfera: una nube de polvo estático acrecentada por las luces de la calle. La Argentina boliviana en la gente, en su fisonomía y en su vestimenta. Como en Corrientes la hermandad paraguaya, en Juárez, la boliviana. Pasamos la noche en la última habitación disponible del último hotel al borde de la ciudad.

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Los controles policiales abundan por las rutas. A la salida de Ingeniero Juárez, nos detuvieron para revisar los papeles del auto y lo que llevábamos. Nos informaron de un despacho de combustible a una hora de viaje y nos alertaron contra  los animales en la ruta. Luego, nos detuvieron  media docena de veces más.

 

Al llegar a la ruta 34, en Salta, el paisaje cambia considerablemente. Sobre el horizonte se dibujan montañas.  El camino comienza a elevarse y a exhibir vistas panorámicas.

 

A las puertas de San Salvador de Jujuy, la nube  dejada atrás por unas horas, en la mañana de Ingeniero Juárez, ya nos Milagro
había alcanzado. Minutos antes de nuestro destino, pasamos por el barrio “Alto comedero”, donde una mujer negra e indígena, Milagro Sala, sigue presa, por haber organizado a la gente para construir sus propias casas, la fábrica de muebles, la metalúrgica, la cooperativa textil, escuelas, centros de salud, plazas de recreación y hasta una gran pileta de natación. Todo lo que está vedado a los parias de la tierra.

 

SIMPLIFICAR PARA NO PENSAR

 

Al pensar en la música argentina, me asaltan una decena de ritmos. El tango pareciera ser el embajador, pero esto es dudoso, porque es sólo la parte de un todo. Además, se lo cita más por el baile que a la música. En cualquier parte del mundo, en cualquier pueblito europeo, hay milongas y festivales de tango. Pero el eje central es el baile y nada más que el baile. En muchos casos se  prefiere, incluso, bailar sobre las clásicas grabaciones de tangos antiguos a la participación de orquestas en vivo. Por otra parte, el tango, es una música que representa a 203,3 km² de los 2.780.000 km² que tiene el país. Si hablamos de  folclore, debería referirme a decenas de sub-ritmos generados en cada zona:  huaynos y vidalas del noroeste, zambas de Salta y Tucumán, la chacarera de Santiago del Estero, el chamamé del Litoral, la cueca y la tonada de la región cuyana, la milonga campera de la provincia de Buenos Aires y el loncomeo de la Patagonia. Y muchos otros ritmos de cada región que, a su vez, se mezclan entre sí. Debemos sumarle a la ecuación la música aborigen, autóctona, ninguna con raíces más profundas que ella.

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SI SE CALLA EL CANTOR, ES QUE ESTÁ DURMIENDO

 

En Santiago del Estero la siesta no se negocia y, en las primeras horas de la tarde, la ciudad se vacía. Ni los parquímetros trabajan entre las 13 y las 17hs.  Y, por la peatonal del centro, apenas si transita algún escolar errático.

Un domingo por la tarde en la plaza, no hay supervivencia. Quizás un lustrabotas que ataca turistas a cien pesitos la lustrada o unos adolescentes reunidos alrededor de un banco, que zapatean mientras otros tres tocan una chacarera. Bombo yParaná (29) guitarra flanquean al bandoneonista, quien toca, se ríe y mira hacia otro lado, como si cazara la música en el aire. Todos participan o se guitarrea o se baila, se canta o se duerme.

 

Durante las giras, el hospedaje suele ser incierto. El músico duerme donde puede y la gente da lo que tiene.  Regidos por la máxima: “Los músicos a veces comemos faisán y otras veces comemos las plumas”, en Unquillo y en Paraná, se repitió el mismo caso: al recibirnos nos cedieron su habitación, su cama y su casa.

 

Por la ventanilla del auto volaron llanuras pampeanas, bosques de palmeras, ríos, inundaciones, sequía, cerros, montañas, salares, todo cabe en unas horas de ruta argentina.   En cada estación de ómnibus, en los bares, en restaurantes o en oficinas públicas se repite una imagen: TN Noticias – TN Ticara Purmamarca (73)noticias -TN Noticias. Un purmamarqueño se asombra del corte de tránsito en pleno centro porteño, una chubutense se estremece por el robo en Avellaneda, un riojano comenta el pronóstico del tiempo para Capital y gran Buenos Aires. Una abuela de más de noventa años comenta: “Esa Milagro Sala se robó todo. Es verdad, lo dijeron en televisión”.

 

 NEGADOS, ANEGADOS, ABNEGADOS

Siempre recuerdo el pueblo de Goya, Entre Ríos, por una imagen que vi hace décadas en televisión: el techo de una casa como isla en medio de un intenso río y cuatro integrantes de una familia a la espera de su evacuación. Un mes antes de este viaje, un poco más al norte de esa zona, la inundación volvía a golpear.

En la ruta de ingreso a Goya vendían locro. Los vecinos cargaban las ollas para sus casas. Nosotros no teníamos. Preguntamos por alguna bandejita y cubiertos de plástico. A cambio, nos armaron una mesa que usaban para servir, se disculparon por el mantel apenas sucio, nos proveyeron de platos y cubiertos -seguramente traídos para uso propio- armaron nuestro comedor bajo unos árboles y en una angosta vereda.

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Los músicos de Paraná se refugian en su ciudad. No les interesa tanto ir a Bs As ni buscar allí cierto éxito o reconocimiento. Adoradores del río, lo plagian en su modo de hablar con tonada blanda y cálida.  Ahondan en su pertenencia y se juntan. Graban, editan y cargan el polo positivo de la cultura sin la opinión de quien pareciera expender el certificado de reconocimiento: Bs As.

 

DIABLADA PUNEÑA

Matriz del viento, origen de la sombra,
ofertorio otoñal de las calandrias,
duerme la siesta del maíz fecundo
sobre el tálamo gris de tus pisadas
hasta que el hombre de la mano ruda
abra en surcos la paz de tus entrañas.

Fragmento de “Muchacha azul, princesa americana”, de
Germán Walter “Churqui” Choquevilca

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Tilcara.
Tilcara montaña.
Tilcara siempre sol.
Tilcara color de piedra.
Tilcara sangre originaria.
Tilcara calle poética, camino trepador
Así es Tilcara, una Diosa bella y seria. Una mujer radiante e invencible.

En Tilcara es verano cualquier día de invierno y frío helado en cualquier momento.

Tilcara no acepta nubes. Tantas curvas le impone el camino ascendente, que no alcanzan a subir. A su vez,  el esplendor del cielo y la inmensidad del sol las empuja hacia abajo.

 

LOS TUCU TUCU MANA MANA

 “El arte es la respuesta del hombre a la naturaleza y su superación; pero hay una educación estética como hay una educación moral y otra religiosa”.
Lola Mora

¡Qué caprichosa la naturaleza! Tan inspirada en Tucumán y nada un poco antes. Doy un paso y hay cerros, bosques y miradores. Un paso más y el paso se me llena de valles lunáticos. ¿Qué más tenés para decirme, Tucumán? Aunque ya Mercedes Sosa me lo contó todo.

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El acceso a Tucumán confirma su estatus jardinero. Vergel hasta en otoño. Rutas verdes coloreadas de flores amarillas. El mercado del norte, en el centro de la capital, ofrece una diaria fiesta gastronómica. Decenas de locales, entre carnicerías, pescaderías y fiambrerías, venden al paso. Y, en la barra, empanadas, tamales, pizza, humita. También comidas que desconozco: kafta, lampreado.

 

El Wikioráculo dice: “Tucumán”  está compuesto de “tuca”, que significa todo, y “mana”, una negación. Es decir: “nada de todo”.  Sería la respuesta de los emisarios enviados por el inca, cuando quisieron saber sobre la existencia de oro. Otros afirman que fueron los soldados de Pizarro: al preguntar si allí había oro o plata, los nativos respondían “manan”, es decir, no hay. Airados, los españoles decían: “tucuimana, a todo correspondéis que no hay”.

 

A los cinco minutos de entrar a la capital tucumana, nos anoticiamos de la temperatura del tránsito: un taxi nos pasó rasante, aterrorizando nuestro espejo retrovisor. Otros dos chocaron en una esquina y sus choferes discutían. Una camioneta con cara de agua pasó un semáforo en rojo y varios conductores afiebrados deliraban impiadosos en bocinas.

 

Frente a la archi-famosa “casita de Tucumán”, una abuela vende empanadas, pareciera que desde 1810. A su espalda hay Paraná (4)una placa que la conmemora. El día que le compré media docena, luego de dar un reportaje para televisión y hurgar en la canasta por las últimas que quedaban, me contó de su deseo de conocer Buenos Aires y de venderle su receta a un empresario.

 

 

Un túnel se zambulle en el río  y conecta con ciudad de Paraná. Dentro la imagen es inverosímil, futurista, como las películas de ciencia ficción, como la pobreza.

 

 

Pasarán años para curar la tierra sin sol, las semillas se cansarán de la espera y les costará erguirse en brote, planta y fruto. Cada ciudad nos recibe con pancartas, bombos y cantos de protesta. Cada rincón se expresa en un mismo idioma y una misma problemática: Basta de despidos, basta de ajuste, no al tarifazo.

 

Luego de un mes, el sol apareció tímido tras su cuarentena. El país entero sufre una nube persistente que no quiere irse.

  

DORSO POSTAL

A poco de atravesar el puente de Zárate y luego de cuatro mil kilómetros, el auto se cansó del viaje. Tanto dormir en cualquier lado- que altura, que humedad, que seca, que barro, que polvo- dijo basta, al borde de la noche, y se apagó poco a poco hasta agotar sus fuerzas, insuficientes hasta para encender una lamparita de la baliza. El regreso continuó sobre una grúa que mascaba coca bica y tocaba bocina al pasar por un santuario del Gauchito Gil.

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LA TRAMA EXCEDIDA

Por Mariano Botto

Desamor: Entrevista a Jorge Fandermole

 

Esta nota se realizó por mail. Las preguntas quedaron pulverizadas. En su correo me aseguraba que le había llevado tiempo escribirlas y tuvo que sentarse varias veces para hacerlo. Sus respuestas me contaron de su compromiso, de su casa con techo de estrellas y el río que atraviesa su mesa de trabajo. El fuego en los cuadernos y el viento que le vuela sus palabras mientras parpadean sus interrogaciones.

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POÉTICA MATEMÁTICA

 En la escuela nos enseñaron la exactitud matemática, donde el resultado es certero e inapelable. Una naranja más otra naranja: dos naranjas. Así comprendimos la suma de los elementos para aplicarlos a la vida práctica. ¿Pero qué resultado obtendríamos de la suma de una naranja y una estrella? ¿Y si lo multiplicamos por el viento? ¿Qué resulta de sumar el río a la luna? ¿Y una canoa más la orilla? La poesía, la música -el arte-  irrumpe en la convención de reglas y revela infinitos vínculos entramados. En este caso, la trama excedida la aporta Jorge Fandermole a pura canción.

 

 Nace un niño. Es el hijo de sus padres. El nieto de sus Miss Take_Cultura Inquieta-6abuelos, el padre de sus hijos, el primo de sus primos, el hombre que mirará al mundo y será observado. La trama se teje a otras redes y resulta mucho más que los
elementos sumados.  Sumar, tal vez sólo sea la puesta en marcha de elementos. Aparentan una resultante para quien busca resultados pero multiplican cielos y valles sensibles.

  

La canción es la prueba irrefutable. Una letra buena o mala, junto a una música buena o mala, puede dar una canción sublime o insípida en cualquier combinación de la cuenta. Su resultado está en manos de un capricho místico del que todos conocemos sobre nuestra piel.  Palabras y sonidos entraman canción. En la obra de Jorge Fandermole hay mucho más que una canción, es un río del que todos podemos ver su superficie; al sumergirnos, tomamos dimensión de su profundidad.

En una canción terminada, los lenguajes coexisten y funcionan como una totalidad más compleja que la suma.  Los diversos aspectos de cada uno –lo temático, lo poético-formal, etc. en la letra; lo rítmico, lo melódico lo armónico, etc. en la música-  obviamente también son una integridad en la composición, pero a su vez cada uno puede ser una vía de acceso. Por lo tanto se intenta alternar las prioridades en esos accesos porque cada uno tiene, al prevalecer en su planteo o desarrollo, una fuerte incidencia en los demás aspectos. Por eso intento no comenzar o desarrollar siempre desde los mismos lugares sino alternarlos y, en el mejor de los casos, ir desarrollándolos  más o menos simultáneamente.

Coexistencia, totalidad, integridad y desarrollo. La superficie dibuja los contornos de la profundidad. Mi mano es infinita. Mi piel es profunda. La ebullición es el territorio de la poesía: un verso estalla con la elocuencia de su silencio y multiplica sus sentidos.  El cielo es azul – cielo es el azul.

Joe diniz aa La revelación es intensa. El desborde del sonido irrumpe por la guitarra y colma el canto de palabras que se buscan y se encuentran, se juntan por primera vez y ocupan un sitio virgen. Su trayectoria zigzaguea el aire en busca de su cauce. Certeza del río que desemboca en el océano.

 Donde parece el sol no alumbrar / donde se muere de soledad / en lo más hondo de esta quietud / donde ocultó la sangre la luz / donde agoniza un ángel guardián / y se nos pudre el agua y el pan / yo canto versos del corazón / y los enciendo en una canción.

De Canto Versos

 

 LA EXPLOSIÓN DEL PUNTO

En una canción, en unos versos, en una melodía el mundo se contrae y a la vez desborda.

Palabras y sonidos ¿Quién llama a la puerta?

 

Lo único que tengo claro es que las relaciones son múltiples y complejas; dudo que exista un estudio serio y del grado de complejidad necesario para responder con certeza esa pregunta, ya que debería integrar el minucioso y nunca agotado panorama del análisis de los dos lenguajes.  Sobre este terreno hay mucho de experimental o empírico en la composición de canciones, ya que se va viendo sobre la marcha si esas relaciones van resultando sinérgicas o antagónicas.

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La trama es gruesa y fina. Experimenta el creador y también el oyente. Lazos invencibles e hilachas vivas se enredan misteriosamente detrás de las puertas. Aman la noche y susurran sonidos al oído.

 Tanto desde el punto de vista de la causa como del efecto sonoro creo que depende de condiciones totalmente subjetivas y entramadas en lo cultural.

 Las hilachas vivas, o sirenas inquietas – sedientas de trama y apremiadas de orfandad- tejen la red con agujas de palabras y sonidos. Irrumpen el cielo con el canto y alquimizan el aire.  

En todo caso de ambos; la canción como creación, pensada –si se pudiera- despojada de la idea de versión de intérprete, implica ya una química que integra y transforma en esa integración ambos lenguajes. El canto es voz, y esa irrupción de la interioridad del intérprete somete a la obra a una nueva transformación ya que la actualiza, por un lado, y despliega, por otro, desde las cualidades de esa voz toda otra potencialidad emotiva.

 La canción se desprende. Es tierra y es aire; es hombre y mujer. Mágica en el barro. Abundancia impalpable que puebla los silencios interiores.

Se podría agregar que desde la canción, como género con una cierta tradición que le sigue imponiendo pautas de regularidad y simetría, se le exige a la letra esas ciertas condiciones de las cuales la poesía contemporánea se ha liberado. 

 

 LA SOMBRA DE LO OSCURO

Sirenas seductoras. Su esencia crea cuerpos y los habitan. Enlazan tramas y se hilachan para volver a enredarse a la luz o a la sombra, al fuego o al misterio.Thomas_Robson_collage_

 Creo que en esas oposiciones no hace otra cosa que operar el imaginario de alternancia y complementariedad de opuestos; la luz en particular está entramada en las necesidades de las formas biológicas más desarrolladas y la oscuridad, también impedimento perceptivo, signada a la inmovilidad, a lo ignorancia y al terror.  La revelación a la que potencialmente está destinado lo oscuro es además la irrupción de la energía en un ambiente deficitario.

 

LA ROSA DE LOS ELEMENTOS

 Los cuatro elementos son el oráculo de Fandermole, esas voces del más atrás. Les lanza su inquietud y ellos responden.

Los cuatro elementos con que los antiguos concebían integrado el universo siguen siendo muy hermosos, además de cómodos y útiles, para situarnos y configurarnos ahora. Creo que lo más valioso de esta interrogación está en la anexión del análisis de las letras que acabás de hacer. (Ver “Animal sin reposo” en la entrega de diciembre de El Anartista) Lo único que puedo agregar es que este fragor y persistencia en la aparición de los cuatro elementos está anclada, en lo personal,  en un concepto de integridad universal; cultura y ambiente no son en mi visión del mundo conceptos aislados, sino integrantes de un sistema de términos inseparables. Su escisión analítica aísla los cuatro elementos, en realidad formas complejas de organización de la materia y efectos de transformación, y nos sirve para desarrollar una intuición poética: la tierra-casa-madre-sostén-soporte-patria, etc., el agua, sustancia vital y maravillosa con su aparente abundancia en algunos lugares de la tierra, su escasez en el cosmos y la brutal ignorancia que de todas estas cosas tenemos la mayoría de los humanos de por acá; el fuego, evidencia del cambio; y el aire, diente del fuego, medida de los ciclos, conductor de la música, seguirán siendo visitados por las letras, no sólo en mis canciones.Inge_Prader_Gustav_Klimt_LifeBall_Vienna10

 La trama está toda ahí. Tan dispuesta como enlazada. Pareciera terminar a pocos metros pero tiro y tiro y jamás termina. En cambio, llegan peces,  botes, cenizas, soledades y encuentros. Fandermole  se pregunta: “Quisiera saber qué busca el ojo que mira lejos / una mitad en el agua y otra mitad en el cielo.”  Y no se queda quieto, va  hasta allí y vuelve, enciende la oscuridad en la luz,   la mecha de las cenizas.

 

 Los extremos, las fronteras, los límites, pero también lo infinito, lo absoluto, están en el borde de nuestro entendimiento, siempre han producido vértigo; uno no se puede sustraer a esa fascinación. Lo sensible es en realidad la puerta de acceso a esas experiencias; con pobres resultados, uno intenta trasmitir eso que experimenta cuando trata estas ideas.

 La trama de sus canciones, lejos de enredarlo, le tienden una escalera de flores, una campanada eterna.

Creo que son términos cada vez más relativos y tratables con una dialéctica que a veces  está en el terreno de la física y otras en el de los símbolos. Desde la poesía se puede hacer indestructible lo más frágil, destruir lo más robusto; los límites y decisiones son éticos, utilitarios, políticos, etc.

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Insisto, fortaleza y fragilidad son términos relativos que designan la condición o cualidad de un objeto o sistema frente a ciertas condiciones específicas. La cucaracha individual es mecánicamente frágil si la comparamos con el pie que la pisa, pero fuertísima en relación a su peso; la cucaracha especie es indestructible, a diferencia de los humanos. Desde lo poético nos gusta asignar valores a la fragilidad y a la fortaleza; personalmente prefiero evitarlo.  

 

 TERRITORIO DE SUEÑOS

 ¿Se puede “no soñar?

Dicen que no; yo he tenido épocas en que los recuerdo con mucha nitidez y otras de total olvido.

 Los nudos tienen mala prensa. Son difíciles de soltar, son extraños y desentrañables frente a nuestra lógica. Un nudo no es más que hebras libres creadoras de sus soldados vínculos, de sus propios laberintos. Únicos y originales. El territorio de los sueños parte la vida en dos y enreda imágenes y sucesos; incomprensibles para el dios de la razón y campos fértiles para el sediento de mundos.Adam Pretty

 Para mí los sueños son un territorio muy valioso; es una multiplicación del tiempo muerto del dormir, un mecanismo muy afortunado de nuestra evolución, con una percepción alterada del tiempo que nos da otra vida mientras descansamos de ésta, por eso me inquieta no soñar (no recordar), me estoy perdiendo el otro lado. La verdad es que no quiero abundar en esto porque es al mismo tiempo interminable y, tratándose de mundos individuales de experiencia no compartible, también inevitablemente tedioso. De lo que no tengo duda es de la fertilidad de ese terreno, ya que mucho extraemos de ahí como iluminación, como aprendizaje o como absoluto misterio; lo que hagamos con eso depende de cierta inteligencia y habilidad formal.

 

EN El NOMBRE DE TODOS, DEL ANIMAL Y EL ESPÍRITU CANTO, AMÉN.

Un animal magnífico se mueve sin descanso entre las canciones de Fandermole. Respira en el bosque. Observa entre las ramas. Está cerca e inaccesible. Es un espejo de la profundidad.  El hermano recóndito.Elicia_Edjanto_acuarela_watercolor7

 La referencia a los otros animales obedece a la misma lógica que explica las citas de los elementos; somos formas particularmente organizadas de la materia, conformados por los mismos elementos químicos que el resto del cosmos, lo que nos emparenta con el sol, el mar la luna o cualquier agujero negro, somos autodiferenciados, reproducidos y organizados, como el resto de los seres vivos, instintivos y gregarios como el resto de los animales superiores; admiro en nuestros parientes inmediatos en la evolución todas las cualidades de fortaleza, violencia e inocencia que hemos perdido con nuestra razón, habilidad tecnológica, inteligencia y conciencia de individuo. Cuando menciono lo animal lo hago desde esta admiración y también desde una cierta identificación personal.

 Más lejos está dios, lo sagrado. La sumatoria se multiplica. Concluye sin absolutos. La matemática huye despavorida. Y en el resultado incierto: la fortaleza.

 Tengo la misma idea difusa, vaga, nula, múltiple y multiforme de Dios que, honesta y sinceramente, admitiría la suma de cada uno de los seres humanos, desde los más cultos a los más ignorantes, desde los que tienen más fe a los más incrédulos; pero la tengo desde el lugar del agnóstico, del que no sabe y no entiende, desde el que usa ese nombre genérico con la misma incertidumbre con que la mencionan los científicos y la mayoría de los religiosos si fuesen capaces de admitirlo. Pero admito estar constituido de algún modo por esas devociones e incertezas, por esos mitos y su abundante lenguaje; jamás prescindiría de las construcciones simbólicas que me permiten alejarme del territorio divino y convertirlo en sagrado o ingresar sin permiso y profanarlo. Dios, su idea, se extiende desde donde comienza la razón y la conciencia a considerar la propia muerte hasta el límite de la comprensión científica del cosmos como una gran incertidumbre poblada de seres y atributos misteriosos.

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 El canto es la consumación de la suma y cumbre de la trama, dos puntos que advierte la oración siguiente. La sirena consagrada a la luz repleta de humana animalidad. La textura general del entramado a vuelo de pájaro. Verbo sin conjugación que abarca el yo, el vos, el ellos, el nosotros, humano y místico. Tan cielo y tierra. El canto es resultado y resultante. Despega del piso,  echa raíces, y se corona de emoción.  Hermana  todo lo hablado en esta nota con Jorge Fanermole.

 Volviendo a los animales, debemos ser la única especie que canta no sólo para trasmitir un mensaje sexual, una llamada o una advertencia. Yo veo en el canto, en la voz que canta, una expresión desnuda o más o menos despojada, depende de quién cante, de una interioridad profunda que en muchos casos da vértigo. Siento que desde su canto algunos cantores, cantoras, cantantes dicen más que lo que el canto dice porque primero pasó por un abismo del que ellos son sólo médiums. Esos son los que a mí me emocionan, me transforman porque me hacen asomar a un lugar, no sé si decir absoluto, pero sí maravilloso. El canto que se menciona en las canciones es ese canto, el que uno anhela, el que transforma; aunque yo no lo tenga o no consiga cantar de esa manera.

 

Sitio WEB: www.jorgefandermole.com.ar