EN BUSCA DE LA POTENCIA PERDIDA

La decisión: sobre el pedagogo Joseph Jacotot y “La enseñanza universal”

Por Noemí Pomi

POR CULPA DE TELÉMACO

Si como decía Spinoza cada uno es un grado de potencia, decir que el que quiere puede no puede confundirse con ningún voluntarismo. Por lo tanto, cada cual puede la potencia que es y no en comparación con otro. También, para poder hay que convocar a la voluntad.

“El gran secreto de la instrucción está en el ingenio del maestro para excitar la voluntad del discípulo, pues Joseph Jacotot ha dicho, y la experiencia acredita todos los días que, en materia de instrucción, el que quiere puede”.
Desohullieres

SE PUEDE ENSEÑAR LO QUE SE IGNORA

Razones políticas llevaron al francés Joseph Jacotot a exiliarse en Bélgica. Para entonces, como docente, él ya había transmitido retórica, matemáticas y derecho. Lejos de su tierra, el destino le tenía reservado un desafío. El escollo en apariencia era insalvable, él hablaba francés y sus estudiantes, holandés. Amante de los retos, el docente aplicó un procedimiento novedoso. Les pidió a sus alumnos, a través de un intérprete, estudiar una edición bilingüe de “Las Aventuras de Telémaco”, de Fénelon (1). Con la entrega del material, les solicitó que aprendieran el texto francés, ayudándose de la traducción. También requirió a sus discípulos que estudiaran una parte de memoria, leyeran el resto e hicieran un resumen. Por medio del estudio del texto y de su traducción, sin explicaciones del maestro, los estudiantes se revelaron capaces de aprender el funcionamiento de la frase en francés y de explicar lo que no habían comprendido de la novela. El éxito inesperado de esta experiencia había ido mucho más allá de lo que Jacotot esperaba. Ahí nació su observación: entonces era posible confrontar simplemente un texto en lengua materna a un texto escrito en otra desconocida y aprender, no solamente el sentido de las palabras de ese idioma, sino sus formas de construcción y de expresión. Tal decisión, le permitió plantear ¿para qué sirven las explicaciones? Jacotot respondió: las explicaciones no sirven para enseñar al alumno lo que podría aprender sin ellas, solo evidenciarían su propia incapacidad. Con esa base, Don Joseph propuso una didáctica opuesta al método clásico. En verdad, su “enseñanza universal” proponía “emancipar las inteligencias” y atrajo sobre él la atención a partir de 1818. Sostener, básicamente, que cualquier persona podía aprender sola y sin maestro, quien sólo debía limitarse a dirigir o a sostener la atención del alumno, atrajo sobre Joseph Jacotot, una resistencia sostenida y feroz. No obstante, avanzó y proclamó como fundamento de su enseñanza algunos principios desafiantes y aparentemente paradójicos.

“La inteligencia que les hizo aprender el francés era la misma con la que aprendieron la lengua materna: observando y reteniendo, repitiendo y comprobando, relacionando lo que pretendían conocer con lo que ya conocían, haciendo y reflexionando en lo que habían hecho. Hicieron lo que no se debe hacer, como hacen los niños, ir a ciegas, adivinando”.
Jacques Ranciere

                                         Giacomo Balla
Giacomo Balla

TODAS LAS INTELIGENCIAS SON IGUALES

Si todos los hombres están dotados de razón, todos son capaces de conocer las relaciones entre los objetos. De manera tal que, cuando una persona quiere instruirse, debe comparar entre sí las cosas que conoce y vincular a ellas lo aún desconocido. Este es el germen del “método de enseñanza universal” propuesto por el profesor Jacotot. En él, el maestro no tiene ni debe tener método: se limita a decir a su discípulo “haz” y el discípulo busca, valiéndose de la combinación de sus recursos singulares, para ir desde lo que mejor conoce a lo desconocido. Lo sabido lo debe cada quien al empleo de sus facultades, a la observación, a la comparación y al raciocinio. Entonces, nadie puede observar, comparar o clasificar por nosotros, de manera tal que, si faltan nuestras actividades y combinaciones personales, faltarán también los verdaderos y sólidos conocimientos. La inteligencia, según Jacotot, es igual en todos los hombres e independiente de los órganos a ella sometidos y puede desenvolverse al infinito por la voluntad y la atención. Es obvio que Jacotot descree de la clasificación según coeficientes intelectuales. El único objeto del método es asociar la instrucción con la razón.

“… el ser que se supone virgen, al que el maestro se propone dar los primeros elementos del saber, ya ha comenzado hace mucho tiempo a aprender. Es por eso que la cuestión de la “lengua materna” está en el corazón de la relación entre tiranía y emancipación. En efecto, todo hombre ha hecho esta experiencia mil veces y, sin embargo, a nadie se le ocurrió decir a otro que también podía emanciparse. Esta es la buena nueva que hay que difundir” Jacques Rancière

UN INDIVIDUO PUEDE TODO LO QUE QUIERE

                                                     Stephen Knapp
Stephen Knapp

“La educación sería más fácil si no creyera estar llena de respuestas (…) no debe consistir tanto en llenarnos de certezas como en orientar y alimentar nuestras búsquedas. Nada debería ser definitivo, todo debería estar en discusión”.
Claudio Magris (2)

El profesor Jacotot reconoce en el maestro dos funciones: la del conocedor de un saber y la de impulsar al alumno a aprender lo que quiera. El único imperativo del maestro sería ¡tú puedes encontrar!

Ahora bien, si las inteligencias son iguales, el otro recurso a considerar es la voluntad. Esa estima, esa conciencia y esa racionalidad le dan impulso a la inteligencia. El ser razonable en movimiento, además, sabe de su potencia. Entonces, puede ordenar a los sentidos para que elaboren el material recogido y construyan. Sin embargo, el primer vicio del hombre suele ser la pereza: esta no traduce ninguna aventura de la mente, el “no puedo” es el mejor ejemplo.

Wassily Kandinsky
Wassily Kandinsky

Si el profesor se anunciara como emancipador de las mentes, dice Jacotot y lo cita Rancière, “estaría reproduciendo la misma jerarquía desigual de saberes y poderes, sin renunciar a ubicarse en el escalón superior de las inteligencias, y señalaría el conocimiento y el método verdaderos, mientras despreciaría la inteligencia de los otros”.

TODO ESTÁ EN TODO

Un día, el Señor Jacotot se dirigió así a las alumnas: «Señoritas, saben que en toda obra humana existe el arte. Tanto en una máquina de vapor como en un vestido. Tanto en una obra de literatura, como en un zapato. Pues bien, van a hacerme una redacción sobre el arte en general, vinculando sus palabras, sus expresiones, sus pensamientos, a tal o cual pasaje de los autores que se les va a indicar, de manera que se pueda justificar o comprobar todo.»

En la escuela de Grenoble, su director, Baptiste Froussard, proveyó a las alumnas de diferentes obras de pintura, gramática, geografía y aritmética. Don Joseph desconocía el contenido del material entregado, sin embargo, no debió esperar mucho tiempo el resultado de este extraño ejercicio sobre cosas tan poco comparables. Al cabo de una media hora, un nuevo estupor invadió a Jacotot, al oír la calidad de las redacciones y los comentarios improvisados que las justificaban. Le sorprendió, en particular, una explicación del arte hecha sobre el pasaje de “Atalía” (3).

Ese día, más que nunca, Baptiste Froussard comprendió en qué sentido se puede decir que todo está en todo. Ya sabía que el Señor Jacotot era un asombroso pedagogo.

TAMBIÉN UN POETA

Cuando a Paul Celan le preguntaban por el significado de sus versos, su respuesta era:
«Siga leyendo. Basta con leer y releer y el sentido aparecerá por sí solo». (4)

Celan siempre había insistido en que sus versos no podían estar sellados como por arte de magia, porque eso era como relevar a los lectores de su tarea. Casi en la misma línea de pensamiento impulsada por Jacotot, el poeta señalaba a sus seguidores que debían asociar e investigar por sí mismos, hasta encontrar el sentido a sus poemas.

¿UN EJERCICIO DE DOMINACIÓN?

“Quien enseña sin emancipar, embrutece”.       Joseph Jacotot

En su crítica, Jacotot señalaba que el docente podía ejercer una especie de dominación sobre los alumnos. Explicar desde su perspectiva era un modo de embrutecer al otro o de reproducir una subordinación. Por el contrario, su propuesta era la emergencia de un maestro que, en lugar de enseñar su propio saber, reforzara en el otro su potencia de aprender lo que quisiera. Acaso sus afirmaciones nos permitan recordar que el horizonte del proceso educativo en la emancipación es un intercambio. La educación puede ser el instrumento por excelencia, tanto para la opresión como para la liberación. En el primer caso, el educando es un receptor de los conocimientos del docente. En el otro sentido, la educación es liberadora, porque parte del carácter histórico del hombre que debe ser transformado por la acción de simultáneas y alternadas funciones de educadores y educandos. En suma, el papel del educador es el de proporcionar las condiciones para que el educando pase del nivel de la opinión al nivel del conocimiento veraz en su comprensión del hombre y del mundo.

El profesor Joseph Jacotot nació en Dijon el 4 de marzo de 1770 y fue sucesivamente profesor de humanidades, capitán de artillería, secretario particular de un ministro, sustituto de director de la escuela Politécnica, profesor de ideología, de lenguas sabias, de matemáticas sublimes, catedrático de la escuela de derecho y, por último, director de escuela normal militar de Bélgica. Allí se dio a conocer y publicó en 1818 la Enseñanza Universal.

ENROCADOS (5)

Giros, planeos,
avatares con norte al infinito,
letras en revuelos lumínicos.

Encerrona,
cáscara de rectas curvilíneas,
brazos en blancos y pasteles
rectangulares curvas en un punto.

Enteros, racionales, reales,
quebrados, complejos enguisados:
encendidos

Coraza o estuche, más nunca piedra,
roca, jamás,
conexiones,
planisferio de hiedras abrazadas.

Cristales en transparencias,
el adentro no aprisiona, no oculta,
y allí,
decisión y potencia,
singladura de la luz. (5)

Los subtítulos a color son los cuatro principios del “Método de Enseñanza Universal” de Joseph Jacotot.
(1) Las aventuras de Telémaco es una obra utópica del escritor francés Fénelon (1651-1715), publicada en 1699.
(2) Magris Claudio: Italiano, contemporáneo , escritor , traductor y profesor de la Universidad de Trieste.
(3) Atalía de Jean Racine (1754)
(4) Celan Paul: Rumano, (1920 – 1970) es considerado uno de los mayores poetas en lengua alemana.
(5) Pomi Noemí: Poema “Encerrona”




COMO LOS GIRASOLES

Claroscuros: sobre el médico Denis Mukengere Mukwege, de República Democrática de El Congo. Premio Nobel de la Paz 2018.
Por Noemí Pomi

 

VALE TODO

Hay lapsos de tiempo que marcan a los pueblos en diferentes formas. Así resultó aquel 1955. Mientras en nuestro país se tomaban las armas en contra de un gobierno constitucional, lejos, muy lejos, crecían distintos movimientos libertarios. Cuando las sombras invadían a la Argentina, África buscabala luz. Por aquel tiempo, el Congo Belga paría el Movimiento Nacional Congoleño y, con él, asomaba el liderazgo de Patrice Lumumba. En ese comienzo, los intereses en pugna y la falta de diálogo dieron lugar al sonido de las armas, cuyos ecos se mantuvieron durante años. Sabido es, cuando la guerra ciega los sentidos, vale todo. Por otra parte, desde los albores de la humanidad, guerrear es una constante. Y en casi todas las guerras estuvo presente la violencia sexual. La RDC no ha sido la excepción. Transcurrieron demasiados años y padecimientos hasta la Resolución 1820 (junio de 2008) del Consejo de Seguridad de la ONU, que señalaba: “la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o un acto constitutivo con respecto al genocidio”. Fue la primera vez en que se reconocía la violencia sexual como táctica de guerra, cuando se utiliza de forma sistemática para lograr fines militares y políticos; cuando se recurre a ella de manera oportunista, por motivos culturales o al escudarse en la impunidad. La resolución identifica la violencia sexual como amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Además, reconoce que esos actos “pueden agudizar las situaciones de conflicto armado y constituir un impedimento para el restablecimiento de la paz y la seguridad.”

Esta guerra no tiene parangón en la historia de África. Los hechos más dramáticos alcanzaron su punto álgido durante la pasada década, a raíz de la contienda bélica que aceleró el colapso económico y político del país desde 1981. Sin embargo, las tensiones internas persisten hoy de manera recurrente al este del país, en especial, en las Provincias de los Kivus (Kivu Norte y Kivu Sur) y en la antigua Provincia Oriental (actualmente Kasai, Bajo-Uélé y Alto-Uélé).

“La primera persona que atendimos en este hospital fue víctima de violencia sexual. Había sido violada por varias personas y, luego de violarla, le dispararon.”                                                                      Denis Mukwege

“Durante el ataque, asesinaron a 33 pacientes en sus camas y mucho de nuestro personal también murió (…). Cada vez que hablo de lo que ocurrió aquí, la imagen de esas mujeres regresa.”             Denis Mukwege

En aquel ya lejano y radiante primero de marzo de 1955, en Bukavu, nacía el tercero de nueve hijos de un ministro pentecostal y su esposa. Lo llamaron Denis Mukengere Mukwege, un futuro doctor que se apasionó por la pediatría. Inquieto, curioso, tal vez, al visitar a los niños de las aldeas junto a su padre, el contacto con la realidad desarrolló en él una gran sensibilidad. Observador, buen alumno, realizó sus estudios primarios y secundarios en Bukavu. Si bien en un principio fue a la Facultad Politécnica de la Universidad de Kinshasa, sus pasos luego rumbearon a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buyumburade, de donde egresó con una tesis sobre la vacunación de los recién nacidos contra la hepatitis B. Sin dudas, por aquel entonces su orientación era eminentemente pediátrica.
Sin embargo, no estaba todo dicho, la obtención de una beca de la Misión Pentecostal de Suecia cambió su especialidad por ginecología, en la Universidad de Angers, Francia. Su torrente sanguíneo africano le señaló el camino. Entonces fundó la asociación Esther Solidarité France-Kivu para ayudar a su región de origen.

Jakob Jordaens, Meleager and Atalanta, óleo sobre tela.
Jakob Jordaens, Meleager and Atalanta, óleo sobre tela.

 

LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS

En la República Democrática del Congo se cumple la paradoja de la abundancia junto a la maldición de los recursos. El país es el segundo mayor productor de diamantes y también posee reservas significativas de minerales estratégicos, como oro y coltán. La República Democrática de Congo posee el 80% de las reservas mundiales de este nuevo ‘oro negro’. No obstante, sus niveles de crecimiento lo señalan como uno de los países con menor renta per cápita y desarrollo humano del mundo. Sabido es, en medio de tantas riquezas, las apetencias se desatan y el conflicto armado suele aparecer. Así, la RDC ha sufrido décadas de luchas, con la intervención de numerosos grupos armados en pugna por controlar los ricos yacimientos de oro y minerales preciosos de la región. El “oro negro”, tan codiciado por los occidentales, financia un baño de sangre en el corazón de África. Más de 120 grupos armados lucran con la extracción ilegal de coltán para comprar armas y perpetrar masacres masivas contra poblaciones civiles. De paso, violan indiscriminadamente a mujeres y niñas y secuestran a niños para convertirlos en máquinas de matar. Algunas de las compañías que compran el “oro negro” y que, por lo tanto, se benefician de este tipo de conflictos son: Nintendo, Samsung, Apple, Sharp, Canon, Sony, Toshiba, HTC, Nikon, LG, IBM y Lenovo, entre otras. Parecería que nadie quiere la terminación del conflicto. ¿Financiarán estas multinacionales las milicias para mantenerse en las minas y saquear el Congo? Si bien es poco probable que exista un firme interés en llegar a determinar el financiamiento de los rebeldes, a la fecha, una afirmación es posible: hay millones de congoleños muertos y nadie habla de genocidio. Entre tanto, el pueblo padece. Prueba de ello, un ataque incalificable de los grupos rebeldes, que precedió a la Primera Guerra del Congo, destruyó completamente al hospital de Lemera, donde trabajaba el Dr. Mukwege. Él comenzó a advertir un nuevo nivel de violencia sexual extremadamente cruel, al este de la RDC. Empezó a ver pacientes cuya vagina y recto habían sido enteramente destruidos con cuchillos u otros objetos. Y eso fue sólo su primer shock. En los días que siguieron, el ingreso de mujeres en las mismas condiciones se convirtió en una rutina. El obstetra, devastado por la violencia, decidió emprender el camino a la ciudad de Bukavu, donde fundó el Hospital de Panzi y se especializó en cirugía ginecológica reconstructiva.

     Armando Villegas, Armando Villegas “No hay vacíos, todo está tejido de sueños y sorpresas”.
Armando Villegas, Armando Villegas “No hay vacíos, todo           está tejido de sueños y sorpresas”.

 

EL SÓTANO DE LA HISTORIA

En la RDC las disposiciones legales y las normas existentes limitan el acceso de la mujer a la tierra y a otros tipos de propiedad. La marginación femenina pareciera provenir del fondo de su historia, ninguna mujer puede firmar documento alguno sin la venia de su marido. Tampoco la sociedad pareciera condenar la magnitud del daño físico y psíquico generado por las violaciones comunes. Para colmo de males, también la violencia sexual se ha convertido en un arma de guerra de las milicias.

 

Continente Africano, República   Democrática del Congo

ROMPER LAZOS

A menudo, las mujeres son violadas frente a sus maridos y a sus hijos. La planificación funciona como un engranaje bien aceitado, pues crea un sentimiento humillante para esos hombres, quienes abandonan a sus esposas. El peso de toda la culpa, ¿sobre quién recae? Sí, sobre la víctima. Es la destrucción total de la familia y de la comunidad.

“No aceptes/No./No aceptes lo habitual como cosa natural./Porque en tiempos de desorden/de confusión organizada/de humanidad deshumanizada/nada debe parecer natural./Nada debe parecer imposible de cambiar.”                          Bertolt Brecht

 

CRIATURAS DEL FUEGO

Las congoleñas heridas cuentan con un refugio, el hospital Panzi de Bukavu, donde les cuidan cuerpo y alma. Allí, las mujeres que han sido abusadas, a veces, llegan con hijos producto de violaciones. En 2011, al darse cuenta de la magnitud del desastre, el médico -junto con las activistas por los derechos de las mujeres, Eve Ensler y Christine Schuler-Deschryver-, fundó “Ciudad de la alegría”, un centro que ampara a las víctimas de violencia de género. Ese centro cuenta con ayuda de otras mujeres que construyeron el lugar con sus propias manos, cuidan de sus niños, de las compañeras lastimadas, les cocinan, las protegen y les dan espacio para sanarse. La “Ciudad de la Alegría” brinda hogar a estas mujeres solo por 6 meses, porque luego ellas deben salir al mundo y ser líderes que impulsen el cambio, para que otras no sufran su experiencia. Quienes están a cargo les enseñan a las ingresadas sus derechos, a hablar inglés, técnicas de defensa personal, las hacen participar en terapias grupales, les ofrecen clases de agricultura y de otros oficios, para que puedan valerse por sí mismas. Con el tiempo las mujeres adoptan la actitud de los girasoles, siempre van en busca del sol. Allí, ellas recuperan su sonrisa, las ganas de vivir y su dignidad. Han copiado a la naturaleza. Cuando el sol no brilla, componen unas con otras.

Vincent van Gogh, Los girasoles, TécnicaÓleo sobre lienzo, 1888
Vincent van Gogh, Los girasoles, Técnica Óleo sobre lienzo, 1888.

Así, las congoleñas -como criaturas de fuego, capaces de elevarse majestuosamente desde sus cenizas-, también corporizan esa potencia para renovarse en seres mucho más fuertes, valientes y luminosos.

 

Emma Krenzer, Emma Emma Krenzer, “Denuncia el abuso sexual a través del arte”
Emma Krenzer, “Denuncia el abuso sexual a través del arte”.

EL AMOR FUE MÁS FUERTE

Sensible y atento a la realidad que lo circunda, el Dr. Mukwege ha atendido a más de 40 mil mujeres. Él y su equipo operan a tantas como sea posible cada día. Su discurso en las Naciones Unidas, condenaba las violaciones en masa y la impunidad en la República Democrática del Congo, con críticas al gobierno y también a otros países por no detener lo que calificó como “una guerra injusta que utiliza la violencia contra las mujeres y la violación como estrategia de guerra”. Dichas observaciones al gobierno y a la impunidad de los culpables le generaron muchos enemigos y sobrevivió a varios intentos de asesinato. Entonces, en busca de seguridad, se exilió en Europa. Fue cuando el Hospital Panzi informó que, tras su ausencia, sufrió un “efecto devastador” en sus operaciones diarias tras su ausencia. El amor a sus pacientes pudo más. A los pocos meses su regreso a Bukavu fue recibido por una gran parte de la población con bienvenidas durante la larga distancia, desde el aeropuerto de Kavumu al hospital.

 

CON LOS HOMBRES ADENTRO

“¿Dónde están los hombres en esta cuestión? No podemos resolver este problema si los hombres no se levantan. Deben ponerse de pie y decirles a los hombres que violan: No aceptamos esto. Si usted no viola, pero se mantiene callado acerca de las violaciones, significa que usted las acepta.” Denis Mukwege

Si bien el trabajo ayuda a las víctimas, Mukwege no puede evitar nuevos actos de violencia. Entonces el Dr. viaja por el mundo y da innumerables entrevistas para alertar a la comunidad internacional acerca de los horrores del conflicto en el este de la RDC.

En el 2018, el Dr. Denis Mukwege recibe el Premio Nobel de la Paz, compartido con Nadia Murad, una activista iraní que lucha por terminar con la violación como arma de guerra.

“Acepto este premio por vosotras. Esto demuestra que ya habéis sido reconocidas. Este premio no tendría sentido si no admitiera la lucha de la mujer.” Denis Mukwege

Acaso, el Dr. Mukwege tuvo ante sí la posibilidad de una vida segura y cómoda en Europa. No obstante, decidió regresar al Congo en medio de la guerra. Él es un faro de luz, las amenazas de los grupos armados por denunciar la violación no detienen a quien optó por sacar de las sombras a las mujeres congoleñas. Su existencia es una lucha permanente por la supervivencia de sus pacientes. Mukwege solo puede reconocerse en cada vida recuperada. Por ello, en todo foro internacional donde participa, las congoleñas y su dolorosa condición, están presentes. Bajo luces más intensas que las de sus quirófanos, describe con precisión quirúrgica la situación, no solo de las mujeres de su país, sino también de las causas que las generan. Él concibe la vida desde un profundo sentido de la ética, la justicia y la responsabilidad.

 


“RETAZOS
Filos de noches rebanadas en gotas de sal
trozos horneados en cintura cósmica
oscuridad en verdes de ilusión acuchillada,

vendaval en cuencos,
aullidos,
mineral tembloroso de latidos rotos,
grito remado hacia el mar
        faro estallado
                            en retazos de luz”.       Noemí Pomi





UN CORAZÓN, DESDE LO OSCURO

Ausencias: entrevista a Luis Salinas y a Juan Salinas

Entrevista: Lourdes Landeira, Noemí Pomi, Pablo Soprano, Gabriela Stoppelman
Edición: Gabriela Stoppelman
Fotografía: Diego Grispo

 

“con todas sus tristezas en los brazos, /junto a la luz que canta yo trabajo /no por ambición ni por el pan ni por ostentación /ni por el tráfico de encantos en escenarios de marfil, /sino por ese mínimo salario /de sus más escondidos corazones.”
“En mi oficio u arte sombrío”, Dylan Thomas

En medio de un silencio claro, latieron las manos. Se escuchó, contundente, el tronar del aire hacia la cima del aliento, la contracción de la fibra en el músculo decidido. Todo en la melodía era muy frágil y muy poderoso, muy evidente y velado a la vez. Por eso, lo llamaron “lo oscuro”. Increíble que un ser así resultase tan luminoso de pecho y tan bien predispuesto a cruzar el puente. Cuando sonó el preludio al tiempo, hacía rato que lo oscuro había comenzado a transcurrir. Ese era su modo de inaugurar la luz y prefigurar su presencia. Porque, nacido de una fuga en el silencio, se mantenía pleno y consistente en el lenguaje. Cómo explicarlo: él era el sudor polizón en el borde de la página, el eco desperezado entre dos picos de montañas, el tañido en lucha entre la mano y la guitarra, una forma en suspenso, la alianza esforzada de lo que fue y lo que vendrá. O tal vez, el tacto de los ausentes impregnado en las recovas del recuerdo, la aureola que, sobre el vidrio, retiene un denuedo del aire.

Georges Braque.
Georges Braque.

En sus bordes, uno podía atesorar un aroma madre. En sus curvas, un viejo recelo. En sus recámaras, el andar perdido de una infancia que regresa, una y otra vez, a reclamar el tiempo del juego. Fascinaban sus modos de dilatar, abultar, expandir, anidar y amparar. Y era de esperarse que semejantes destrezas atrajeran a los vecinos. Sin embargo, nomás conocerlo, la noche, los terrores y los monstruos capitularon sus pretensiones. Porque lo oscuro era apenas una fina envoltura de faltas y deseos, una película contraída en el mínimo pulso de un verso.

Y hasta hoy, cuando los traficantes del ruido descansan, en medio de un silencio terso y atrevido, hay un latir de a pares, de a tríos, de a bandas, un acorde que filia padres e hijos en un lazo más fuerte que la sangre. En la búsqueda de uno de esos tupidos silencios, encontramos a Juan y a Luis Salinas.

 

LO OSCURO QUI PARLA

El encuentro es a oscuras. / En el beso se mezcla 
el sabor de las lágrimas. /Y en el abrazo ciñes
el recuerdo /de aquella orfandad, de aquella muerte
.”
“Lo cotidiano”, Rosario Castellanos

¿Les parece útil que un músico reflexione sobre su oficio?

Luis: Hay distintos tipos de entrevistas. Una es la nota que hacés para que te conozcan, para mostrar qué podés reflexionar sobre algunas cosas. Son siempre reflexiones que uno hace después de tocar. Alguna vez, en una entrevista para un diario importante, yo trataba de explicar mi libertad artística. En eso, pasó Rubén Juárez y me dijo “No expliqués tanto, tocá”. La música se vive, no se explica. Es como querer explicar el amor, son cosas que tienen que ver con el sentimiento, como decía Dino Saluzzi “Donde termina la razón empieza el arte”. Para mí, la existencia de dios o del diablo está en las cosas que no tiene explicación.

Para los que no somos músicos, la única reflexión interesante sería la de ustedes, no la de los teóricos o la de los críticos, ¿pensás que uno no puede aproximarle, ni en parte, algo de esa experiencia a otro?

Juan: Uno puede reflexionar sobre lo que le pasó en el show. Si fuiste más “vos mismo” ciertas partes, si en otras la cosa fue nomás un yeite. Cosas así.

Una vez Luis contó que, cuando eras muy pequeño, al escuchar un tema, dijiste “la música es un corazón que sale de lo oscuro”, parece que de chiquito sí reflexionabas…

Beatriz Asato
Beatriz Asato.

J: Uno dice estas cosas sin darse cuenta. No decimos “vamos a ponernos a reflexionar”. En un vuelo, antes del show, ahí quizás nos ponemos a hablar.

¿Qué es lo oscuro?

J: Debe ser que la música sale de adentro.

¿Por qué está oscuro adentro?

J: Tendrías que habérmelo preguntado cuando tenía cuatro años. Ahora ya no me sale. Creo, según me contaron, que yo estaba mirando el parlante cuando lo dije. De ahí estaba saliendo toda esa música de Paco de Lucía y Camarón de la Isla.

 


CANTAR CON LAS MANOS

                                                           Fíjate en la mano que canta /porque a la niña peina, /para mandarla blanca con su libro, /para un día perderla.”
“Las manos”, José Pedroni

L: Rita, mi hija de seis años, me dice “Papá, tocar la guitarra es como cantar con las manos”.

Es muy poético…

J: Mi bisabuelo era poeta. Yo no lo tengo muy claro. A veces hay poesía en la música, en lo que se escucha… La poesía está en todos lados.

Juan Gris.
Juan Gris.

L: Tengo una buena amistad con Miguel Ángel Solá. Cuando él hizo el teatro “El callejón de los deseos”, nosotros fuimos a tocar a un lugar. No salió el aviso, o no sé qué pasó, pero no había nadie. Igual, nosotros teníamos tantas ganas de tocar, que no parábamos. Había fluidez, la música nos llevaba. De  golpe vi a un tipo que iba de un lado al otro, cubrió todo la sala, era él nuestro público. Cuando terminó, él me dijo: “Mañana te veo en el teatro”.  Al otro día, el teatro estaba lleno. Y a mí me agarró tanta responsabilidad de hacerlo quedar bien a él, que tomé el control y no pasó nada… No pasó nada de lo que había pasado el día anterior. Entonces, lo miré como pidiéndole disculpas. Y él me dijo, “No pasa nada, estuviste muy terrenal nomás”. Y tenía razón. Uno puede decir “bueno, voy a organizar esto”. Pero, en el tipo de música que hacemos nosotros, lo mejor es cuando la música te lleva. Al otro día te escuchás y decís “pero qué bien que me salió”. Yo amo eso, lo que me mantiene con ganas y con deseo de tocar es el no saber qué va a pasar.

¿A ese no saber qué va a pasar lo asociás a lo poético?

L: Probablemente. A Juan le digo siempre que hay que contar algo cuando tocamos.

O sea que se narra con sonidos.

L: Sí. El baterista de Charlie Parker contaba que, cuando él llegaba a un lugar, tocaba como quien saluda; “hola ¿qué tal?, ¿cómo va todo?”, tocar era como una conversación.

 


O sea que puede hacer una narrativa de la música y una poesía de la música.

L: Exactamente. Yo no la puedo explicar muy bien, pero sí. Un día estaba con Tommy LiPuma en Nueva York y tuve la dicha de ver todo lo que pasaba en el escenario. Nunca me olvido, él hacía bromas, aunque nadie le daba bolilla, porque el lugar estaba lleno de japoneses. Entonces, al ver que no pasaba nada con los chistes, de golpe dijo: “Cuando era chico, me gustaba armar y desarmar relojes. Voy a ver si puedo hacer lo mismo con esta canción”. El tipo estaba en una noche extraordinaria. En un momento vi que lo miró al bajista, como para que metiera un solo. El bajista lo miró al baterista. Y, ambos, sin hablar, se dijeron: “El que tiene cosas para decir es él, que toque él” y no hubo esa noche un solo de bajo ni de batería. Esos son los verdaderos jazzeros. Si tenés algo que decir lo decís y, si no, escuchemos al otro. No hay nada de ego, porque el ego mata al genio. Es como sucede una charla.

 

ME DUELE ACÁ

Alzo una rosa, y dejo, y abandono /
Cuando me duele de penas y de asombros. /
Alzo una rosa, sí, /y oigo la vida /
En el cantar de las aves en mis hombros.”
“Alzo una rosa”, José Saramago

Recién hablabas de una sala vacía. Si vos no hubieras llegado a ser conocido, a tener el público que tenés ¿hubieras seguido con la música?

Rómulo Macció.
Rómulo Macció.

L: Te lo resumo en esto: a mí me crió mi mamá, vivíamos en Villa Diamante y a veces comíamos en el suelo, no había mucho para morfar, de esas cosas que pasan a veces en una villa… Mis viejos me decían, “tu fuerza está en que peor de lo que estuviste no vas a estar”. Con esto quiero decir, yo hubiera hecho lo mismo, con éxito o sin éxito. Tuve una madre extraordinaria. De no haber existido Juan, no sé qué hubiera pasado conmigo cuando ella se fue. Mami hizo todo. Me acuerdo que, cuando yo estaba con la idea de hacer una música que no era la mejor, para ganar plata y ayudar a la familia, me miró fijo y me dijo “mirá que yo quiero un hijo feliz, eh”. Eso fue un mandato para mí. “Primero está la persona”. Ese día, mamá terminó diciéndome una cosa muy graciosa: “Si un día conocés una chica muy linda, que te gusta mucho pero que no es buena, cuando puedas, dejala”.

Juan, vos tenés otro comienzo, ¿qué pasaría si no tuvieras la repercusión que tuvo tu viejo? Como músico, en algún momento vas a ser Juan, no el hijo de Luis.

J: Es diferente la historia, ya a partir de que yo no sufrí las privaciones de las que te hablaba mi viejo. Parto de otro lugar, pero entiendo lo que él pasó porque esas experiencias me fueron transmitidas. Con o sin repercusión, no creo que yo pueda abandonar la música. Esto ya viene conmigo.

Juan Salinas. Fotografía: Diego Grispo.
Juan Salinas. Fotografía: Diego Grispo.

L: Un día, Juan estaba con la abuela y yo fui a buscarlo. Entré y los vi: la abuela en el suelo y él arriba, vestido de Hombre Araña. Un amor total… No me acuerdo qué edad tenías cuando lo del bongó.

J: Ocho.

L: Bueno, a los ocho años, Juan invitó a la abuela a verlo tocar. Estaba muy bien empilchado el tipo. Se puso a tocar y a tocar, y toca el bongó. En el final, la abuela le preguntó “¿no te duelen las manos?” y él le dijo: “No. Me duele acá”. Y se tocó el pecho. Yo me dije “Este es más músico que yo”.

 

PARIR ESE CORRALÓN

                                   “con todo el universo en contracción para el parto /
del cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en la /
sangre la creación.

“El jardín de las delicias”, Olga Orozco

¿Quién es un músico que se la cree?

L: Sinceramente, nunca conocí a un músico más importante que la música. La música ya estaba antes que nosotros. Creo que estamos en este mundo para hacer esto y que a veces a alguien le gusta, a alguien le pasa algo al escuchar lo que hacemos. Salvando las enormes distancias, es como los médicos que, cuando salvan una vida, sienten que su vocación tiene sentido. Después, tenemos que cobrar porque tenemos que vivir. Si vos abrís un boliche, yo toco y se llena, algo tengo que cobrar. Ahí ya empieza otra cosa. Alguna vez, hablando con un artista, él dijo: “El músico está para dar”. La música tendría que ser solventada por el gobierno para que vos puedas dar lo tuyo. Digo, el artista en general, no solo los músicos.

María Blanchard.
María Blanchard.

Hay países donde es así.

L: Exactamente. El músico-músico no quiere comprarse diez casas ni cuarenta y dos autos. Quiere tener lo que necesita para hacer música. Todos queremos tener un estudio de grabación, todos queremos tener un lugar para tocar y dar lo que tenemos, lo que sentimos.

J: Hay un gran músico brasileño, Toninho Horta, que ganó una enorme cantidad de plata no sé en qué show, con lo que tuvo la posibilidad de comprarse una casa o de hacer un disco con orquesta. Obviamente, hizo el disco. Para cualquiera, eso sería una locura. Pero el tipo es un gran músico.


Luis, vos compraste tu primera guitarra a los veintisiete años… edad bastante avanzada para ser hijo de músico.

L: A los veintisiete, sí. Y es que yo no me crie con mi viejo. Mi padrastro tenía una violita, pero era de él. En mi barrio, yo pedía una guitarra prestada por una hora y la devolvía al otro día. Llegó un momento en que ya nadie me prestaba la guitarra. Pero, como todo en la vida, esa contra tuvo su ventaja y fue haber aprendido a tocar con cualquier guitarra. Entendí que hay que sacarle el sonido a la guitarra. No tenía esa cosa de tener una guitarra y ponerle nombre. Ahora, después de muchos años, me pasa de adorar alguna guitarra,  una Gibson con la que grabé muchos discos. Pero antes de eso, no. Y me pude comprar aquella primera guitarra porque conseguí un trabajo fijo, que consistía en tocar la guitarra en un lugar.

¿Le hiciste un tema a tu papá?

L: Sí. Mi papá está en mi corazón. Me acuerdo, cuando la mamá de Juan ya estaba cerca del parto, se me dio de poder ir al Corralón. Fui, empecé a hablar y, claro, a recordar, y no paraba de hablar de todo eso. Ella me miró como diciendo “creo que ya tengo contracciones”…

 

A TIENTAS, SOBRE EL PUENTE

“Pensemos en términos de puentes. /Mira. la carretera de la pierna y la espalda /
articulada a la cadera y el hombro /se sostiene firme en la palma del talón /
como pilar una sola pierna /

el muslo sobre la rodilla /un miembro en voladizo.”
“Sobre una bailarina de bronce de Degas”, John Berger

En los shows hablás bastante y también cantás, cantan los dos, ¿qué podés decir con las palabras que no puedas decir con la música?

Vasili Kandinsky.
Vasili Kandinsky.

L: Al revés. Es mucho menos lo que puedo decir con las palabras. Tengo más lenguaje con la guitarra. Yo pasé la primaria con 4, soy medio analfa. A veces, no encuentro las palabras. Admiro al tipo que sabe hablar y puede decir lo mismo de diferentes maneras. Yo no tengo eso, aprendí lo que pude en la calle. Pero trato de decir cosas con el mejor contenido posible.

También en la música fuiste autodidacta.

Bueno, ese es también un misterio, lo que te sale cuando tocás. Por ejemplo, cuando uno se enamora de alguien, es muy difícil explicar por qué esa necesidad de llamarla diez minutos después de que le dijiste “hasta mañana”. No es lo mismo “quiero verte” que “necesito verte”. Con la música, es igual. Hay algo que te sale, superior a lo que vos podés pensar. A Juan no le enseñé nada con respecto a la improvisación y él ya vino con eso. Y, volviendo al amor, la primera vez que me enamoré lo hice de una mujer muy celosa de la música. La música es como un dedo más, no me voy a cortar un dedo por vos ni vos deberías querer eso. Esa relación se terminó, obviamente.

¿Cómo te llevás vos, Juan, con las palabras?

J: No soy de hablar mucho. Tampoco de escribir. Un desastre. Y mucho no canto porque siento que me expreso mejor al tocar. La otra vez él me decía que escuchar cierta música te ayuda después con las palabras, porque empezás a entender ciertas cosas más complejas.

¿Cómo es eso?

Luis Salinas. Fotografía: Diego Grispo.
Luis Salinas. Fotografía: Diego Grispo.

L: La música desarrolla la inteligencia.

Hay un puente entre la música y las palabras.

J: El blues es la calle y el jazz, la Universidad. Está bueno tener los distintos idiomas, la música te va abriendo la cabeza, según qué escuches.

L: Los chicos son como un casette virgen. A mi hija, como hice con Juan, le hago escuchar siempre buena música. Cuando era chiquito le hacía ver a los hermanos Marx o a Les Luthiers. Él me miraba con cara de “no entiendo nada”, pero hoy en día disfruto de que venga y me cuente que estuvo viendo algo nuevo.

 

PRELUDIO AL TIEMPO

“Tu mirada rastrea la niebla: /el tiempo postergado hasta nuevo aviso /
asoma por el horizonte”
“El tiempo postergado”, Ingeborg Bachmann

En los títulos de tus temas hay una enorme cantidad de referencias al tiempo: “Un ratito más”, “Siempre todavía”, “No es tarde”, y así…

L: Hay un disco que al directamente le puse “Sin tiempo” y así se llama el sello discográfico también. Si me apurás, el tiempo no existe para mí. Hay que adaptarse al tiempo, que es otra cosa, como pasa al cumplir horarios. Pero, si yo me dejara llevar, podría tocar hasta cualquier hora, dormirme a cualquier hora… En la época de “Oliverio”, cuando empecé a tocar solo, mis introducciones eran interminables. Algunas personas opinaban que yo tocaba mucho, sin embargo, Tommy LiPuma y Benson, al escucharme decían: “Cuantas cosas que tiene para decir este chico”.  Si, para que no me critiquen, toco sólo dos notas,  miento. Mirá, cuando fui a Suecia, me decían que los shows duraban cuarenta y cinco minutos… “¡Pero eso es lo que dura una introducción mía!”, pensé.  Ahí tuve que aprender  a hacer síntesis. Y fue muy bueno para mí saber que podía lograrlo, pude aprender otro lenguaje. Igual, el público no tiene por qué entender de armonía ni de melodía, o ritmo, pero sabe cuándo un artista es sincero. Por otro lado, creo que la música, como las conversaciones, son energías espirituales, más allá de las notas y las palabras, como el amor.

Clive Head.
Clive Head.

Cuando yo toco, siento amor. Lo siento cuando estoy tocando con Juan. A él hoy lo acompañan los tíos, gente que lo vio nacer y con la que él se dormía en brazos, como el Tula, a quien yo observo cuando lo mira a Juan y se emociona. Es muy diferente lo amoroso al tocar con tus amigos. No me gusta tocar con mala gente, por más genios que sean.

J: Yo también siento que se me van los horarios, que se pasa rápido. A veces me preguntan cuánto tiempo toco por día y, la verdad, no sé…

L: Si yo tengo una cita de cualquier tipo y agarro la guitarra, seguro llego tarde.

¿Y la guitarra modifica tu percepción de tu cuerpo?

L: Sí. Es donde más cómodo me siento.

J: Es parte de mí…

           

EL ELIXIR DE LA ETERNA FORTALEZA                                                           

“Esto es una voluntad, una promesa, /esto es un viento marino, un levar anclas, /esto es una última ruptura de puentes, /un rugido de engranajes, un gobernar el timón; /¡brama el cañón, blanco humea su fuego, /ríe el mar, la inmensidad!”
“La gaya ciencia”, Friedrich Nietzsche


¿Qué es para vos ser el mejor Salinas posible?

Luis Salinas. Fotografía: Diego Grispo.
Luis Salinas. Fotografía: Diego Grispo.

L: Como persona, primero. Después, como artista. Y, con los años, “lo mejor posible” termina por ser el disfrute. Spinetta compuso siempre unos temas maravillosos, pero los que hizo al final por ahí no tenían lo mismo que los anteriores. Igual, a él le importaba un carajo. Yo sé que Piazzolla sufrió mucho después de “Adiós Nonino”, porque no volvió a componer una obra tan inmensa como esa. Y quizás por eso se perdió el disfrute de lo que vino. El mejor posible significa: una vez hice “Cuenta conmigo” y lo canté con sentimiento y metí ciertos acordes. Ahora, ponele que crecí, y ese mismo tema tiene otros componentes armónicos. Pero, a nivel sentimiento, es lo mismo. Le dije una vez a Dino Saluzzi que, cuando grabo un disco, al mes, yo ya lo cambiaría. Él decía que eso estaba muy bien porque hablaba de un crecimiento, pero que no hay que dejar de querer al viejo disco porque da cuenta de un sentir y de un tiempo que tenés que valorar.

¿Crecer es ser para arriba o es ser otro?

L: La mediocridad es cuando uno dice “Bueno, con esto ya está”. La vida es movimiento, las cosas suben o bajan, depende de vos. La cuestión del crecimiento, a los sesenta años, pasa por la motivación. Yo necesito no aburrirme de mí mismo. Anthony Jackson, un gran bajista, decía “yo tengo que estudiar porque, si no toco bien, primero me doy cuenta yo, después, los que tocan conmigo y, después, la gente. Y ahí me quedo sin trabajo”. Más que nada, está esa motivación de decir “Voy a ver si puedo sacar esto”, es la cosa maravillosa de aprender cuando tal vez creías que no podrías. Es una inyección de juventud. Si cada uno hiciera su trabajo lo mejor que puede, estaríamos mucho mejor como país. Mi viejo me enseñó eso. Él era tapicero y, si veía una cosita que no le gustaba allá abajo, una cosita  que nadie iba a ver jamás, la arreglaba. Él sí la veía. Y eso era suficiente.

En una entrevista, Juan, decías que un disco es una foto de un momento y que eso te da seguridad.

Juan Salinas. Fotografía: Diego Grispo.
Juan Salinas. Fotografía: Diego Grispo.

J: Claro. Cuando arrancás, ya más o menos sabés para qué lado.

¿Qué es lo que te hace sentir frágil?

J: Siempre hay un poco de inseguridad, siempre está el no saber del todo qué tan bien está -o no- lo que hacés. Después, hay que tratar que no te debiliten cuestiones como si hay o no mucho público. Vos vas a tocar, a tratar de hacerlo lo mejor que puedas y a disfrutarlo, eso es lo importante. Entonces, si no hay nadie o está llena e la sala, ya es secundario.

L: Si no salió bien, aun a sala llena, no te vas feliz.

 

PLATEA DE AUSENCIAS

“Tú has escondido la luz en alguna parte /y me niegas el retorno, /sé que esta oscuridad no es cierta /porque antes de mis manos volaban las luciérnagas”
“Tercer poema de ausencia”, Homero Aridjis

En este número el tema son las ausencias.

L: Siento ausencia del pasado, mi vieja. La extraño siempre. Una vez toqué en el Colón con Dino Saluzzi y no lo disfruté, ¿sabés por qué? Ella me había dicho, mucho antes, que yo algún día iba a tocar en el teatro Colón. Y toqué, pero ella ya no estaba conmigo. Después, toqué una segunda vez allí. Y, ese día, me desperté con la imagen de mi mamá sonriente. Fue una fiesta.

Ella estaba presente.

Alejandro Marmo.
Alejandro Marmo.

Sí. Mirá, al cementerio fui cuando la llevamos a mi vieja, y nunca más. No lo necesité porque aprendí a vivir con su ausencia y con ella dentro de mí. En un cumpleaños de ella, justo me tocó tocar en Salta, de donde ella es. Y sentí muy fuerte su ausencia. Después, en lo artístico, sufro otras ausencias. Hay gente irrepetible y uno no entiende por qué se van. Gente como Spinetta, Mercedes Sosa, Rubén Juárez, por decirte sólo tres. Se extrañan, teníamos una relación personal hermosa.

¿Y tus ausencias, Juan?

J: Bueno, hasta ahora no tuve una pérdida tan cercana en la familia. Perdí un tío, que no era de sangre pero sí muy amigo de mi papá, Jorge. Su  muerte me dolió bastante, fue sorpresiva. Por suerte, viví una infancia buena, pero a veces siento que me faltan ciertas amistades de mi edad. Yo dejé el colegio a los quince años y, como mis compañeros no eran del palo de la música, nos alejamos. Había ciertas cosas en las que ya no nos entendíamos muy bien. Ahí sentí un poco la soledad, la ausencia. Hubo un tiempo largo en el que estuve siempre con el mundo adulto, con los músicos amigos de mi papá, que son como tíos.

L: Mi manera de cuidarlo fue que siempre estuviese rodeado de buena gente: sus tíos, los amigos.

¿Cómo es la buena gente?

L: Soy un tipo que perdono las debilidades porque las tengo, como todos. Pero no me gusta la gente traidora. Y la gente buena no lo es.

Luis Felipe Noé.
Luis Felipe Noé.

¿Qué es una traición?

L: Que yo te abra mi corazón, te dé la llave de mi casa y que, cuando vuelva, me faltan diez pesos. Es una pequeñez, pero es también un abuso. Una vez me enojé muchísimo con alguien que le quería dar cerveza a Juan, cuando era muy chiquito. A veces, es difícil discernir la debilidad de la traición. Pero a mí me prestás una guitarra y te la cuido más que a las mías. Otro ejemplo: cuando una mujer te dice “soy tuya”, y vos te lo creés. Un buen día no te quiere más, pero eso no lo podés creer y se arma todo un lío. Pero, volviendo a la pregunta, me hace daño el abuso, que me asegures una cosa para un concierto y que, cuando falta apenas un día, me digas: “No voy”. Me estás jodiendo en lo profesional y en lo personal. Todo lo demás, que no tenga que ver con esos abusos, son debilidades. Pero la traición está en pequeñas cosas que después se agrandan. A veces pienso que no debería ser tan duro, pero es lo que siento. Después, están los códigos entre hombres. Tu mujer es tu mujer, aunque te separes, yo no la voy a pretender. Tengo esas cosas…

Hablabas de competir…

L: Es que la música no es una carrera de caballos. Hay una cosa que lo pinta a Juan y me hace sentir orgulloso: una periodista le preguntó qué siente cuando lo aplauden. Él dijo: “Yo no toco para ellos y está buenísimo que, además, me aplaudan”. Fue una respuesta muy pura. Cuando tenía quince años, grabamos “el Tren”.


Yo le propuse que tocara algo él solo y así lo hizo: vino, grabó y le pregunté cómo se había sentido. Me dijo “Bueno, sentí una gran libertad, pero también vi mis limitaciones”. Me emocionó esa respuesta y le dije “Juan, hay que crecer pero no para ser mejor que nadie, sino para ser libre”. Yo quiero que él aprenda inglés, porque yo sufro mucho por no poder hablar con Benson, por ejemplo. Es horrible cuando intento comunicarme y me dicen “¿What?”. No te puedo contar las amistades que no pude desarrollar por no saber el idioma… Quiero que él aprenda, en todo orden, para ser libre.

J: Yo trato de aprender todo el tiempo…

 

TU CORAZÓN SIN HAMBRE

                            Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas”
“Guitarra negra”, Alfredo Zitarrosa

En una competencia, el otro es un rival. Cuando ustedes tocan en grupo, ¿quién es ese otro con el que no compiten?

J: Alguien para compartir ese momento.

Luis Salinas. Fotografía: Deigo Grispo.
Luis Salinas. Fotografía: Deigo Grispo.

L: A mí la vida me puso en el camino a gente que  admiro mucho y que me correspondieron esa admiración al conocerlos personalmente. Siempre trato de aprender de ellos. Un gran guitarrista que vive en Minneapolis, una vez me dijo que yo tenía una gran fluidez al tocar. Yo le pregunté “¿y vos cómo hacés para cagarte en todo y tocar así?”, me dijo: “Bueno, escucho a todos. Pero, cuando toco, trato de ser yo. Además, es más fácil”. Eso es lo que trato de transmitir. Atahualpa decía que si la guitarra suena mal no es culpa de la guitarra.

Cuando uno toca con otros, como cuando hace una revista con otros, hay una potencia singular…

L: Lo primero que le dije a Juan es: “Juan, vos tenés que sentir tus notas, escuchar a tus compañeros y disfrutar. No tenés nada que demostrar. Si lográs eso, lo vas a pasar bien y, con vos, tus compañeros”. Es el camino que yo aprendí.

¿Y quién es otro en lo político?, ¿y dónde un otro se vuelve un enemigo?

L: A mí me duele mucho que, por política, un amigo se pelee con otro, entre parientes. Democracia es aceptar lo que piensa el otro.

Pero cómo no te vas a pelear, si hay un montón que opinan claramente que el resto se tiene que morir de hambre para que ellos acaparen todo; si hay un montón que piensan que, como privilegiados hubo siempre, tiene que seguir habiéndolos. Y, obviamente, los candidatos a los privilegios son ellos.

Kandinsky.
Kandinsky.

L: Por supuesto, otra cosa es que uno quiera que el otro se muera de hambre. En relación a eso he tenido charlas, si se quiere, violentas. Me hicieron notas en diarios importantes para preguntarme por qué yo no creía en la política. Les dije lo mismo a los dos: “Mirá, cuando yo era chico, en la villa, cuando más o menos tuve una conciencia social, veía chicos comer de la basura o del piso. Y vi que, si no tenés plata, se puede morir tu hijo o vos, porque no podés comprar los remedios. Y también vi a mucha gente a la que echaban de sus trabajos y ya no tenía ninguna posibilidad de encontrar otro. Un tipo me dijo un día ‘hace un mes que estoy buscando trabajo y ya no tengo plata para pagar el pasaje. Igual, mi hija tiene que comer’, como quien dice, ‘ahora voy a chorear porque mi hija tiene que comer’. Yo veía que, en vez de combatir la delincuencia con trabajo, los gobiernos metían más policías. También, por mi profesión, conocí a gente que tenía mucha guita. Ahora veo que los que tienen mucha guita se potencian entre ellos, que la clase media se redujo a la de casi pobres, que los pobres y los que están fuera del sistema crecieron mucho. Y, como para el que está fuera del sistema su vida ya no vale nada, la tuya tampoco. De todo eso, de los viejos, de los enfermos, de los chicos se tiene que ocupar el Estado. Después, hablemos de derecha o de izquierda, de lo que vos quieras”. Ante eso, me dijeron: “Bueno, pero vos estás en la cultura”. “¿Y cómo querés que una persona escuche a Piazzolla, si no tiene para comer…?” Son cosas elementales, y ahora el Estado no ha hecho nada por esto. Por el contrario, combate “la delincuencia” con más represión. Yo vivo en Congreso y nunca en mi vida me voy a olvidar lo que pasó en diciembre de 2017, cuando el tema de los jubilados. Yo salí a la calle y vi cómo les pegaban a los viejos y cómo arrastraban a las mujeres. Eso no salió casi en ningún medio.

¿Alguna vez pensaste en ir a las villas a ofrecer condiciones para que los pibes puedan acceder a la música, a tocar la guitarra, por ejemplo?

Hay pensamientos muy encontrados: están los artistas que dicen que hay que tocar gratis para la gente y los que dicen que no hay que tocar gratis, que la gente tiene que tener trabajo y plata para, con lo que gana, ir al teatro y pagar su entrada. Yo estoy más de acuerdo con los últimos, aunque siempre es como un consuelo tocar gratis para la gente que no te puede ir a ver. Íntimamente, pienso que la gente tiene que estar mejor.

Habría que trabajar en simultáneo, el hambre, el trabajo y enseñar a tocar la guitarra.

Todavía ves gente en las pizzerías, pero las parrillas están vacías, dejamos de comer carne casi. Atacan ahí primero. Después, la educación, la cultura y el trabajo, porque una persona es digna cuando trabaja, cuando le lleva la comida a sus hijos. Cuando ellos atacan el estómago, la educación y el trabajo, pueden manejar todo.

J: También, siempre se habla de los pueblos originarios, pero poco se dice de los gitanos, de los africanos, culturas que se han cagado y se cagan de hambre, pero son muy fuertes culturalmente y en eso se sostienen mucho.

L: En relación a esta cuestión social y la música, las canciones de protesta no me gustan porque son muy obvias. La verdadera protesta es mostrar belleza, como hicieron los norteamericanos del blues, como hicieron los gitanos, como hicieron los chinos del Tíbet. A pesar de todo eso, mostraron belleza.

Hay protesta con belleza, que no es panfletaria.

L: Claro. Tampoco hablar de izquierda y vivir de derecha, ¿viste? Porque los hijos se fijan en lo que hacés, no en lo que decís. Y hay que hacer. Cuando un tipo habla mucho de música, yo estoy seguro que demasiado no toca. El que toca toca y habla de otras cosas.

 

Luis Salinas y Juan Salinas con el Anartista. Fotografía: Diego Grispo.
Luis Salinas y Juan Salinas con el Anartista. Fotografía: Diego Grispo.

 

EL COLOR DE LA LUZ

“ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente, /ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.”
“Hijo de la luz y de la sombra”, Miguel Hernández


¿En qué cosas te gustaría ser diferente de tu papá?

L: Ya lo es.

J: Creo que, un poco, cada uno ya tiene su camino. Siempre hay un parecido, claro, y está buenísimo. En lo musical, yo elijo tocar los temas de él, a veces me salen frases muy parecidas.

L: Hay temas que él toca, que parece que yo los hubiera compuesto para él. Les da una impronta que…

Juan Salinas. Fotografía: Diego Grispo.
Juan Salinas. Fotografía: Diego Grispo.

J: Un tema que grabé en mi disco, él lo hizo cuando yo ni había nacido. Pero yo me sentí mucho más cómodo grabando ese y no otro cover, quizás más conocido.

¿Y vos componés?

J: Un par de temas, sí. Pero, como se improvisa tanto, uno siempre está componiendo, digamos, en el momento.

Es muy buena la combinación de ustedes dos,  al tocar uno con cuerdas de nylon y otro, con las de acero.

J: Sí, yo empecé con la Fender Stratocaster y pensé que no iba a tocar nunca con la guitarra acústica. Pero él me insistió. Y, bueno, la acústica es la acústica. Es lo puro, ¿no?

L: Mirá, me habían convocado para hacer “Entre dos aguas”, de Paco, después de su muerte. Cuando grabamos, y a modo de mostrar lo que me pasó con su ida, Juan tocó por primera vez con la guitarra española. Yo no quise hacer flamenco, sino algo más bien tipo Atahualpa. Se la mandamos al productor y manager de Paco, para que al escuchara nomás. Y él tipo dijo “no sólo nos gustó lo que hiciste. El tema que grabaron… Acá está el Piraña llorando por su tema. Y tu hijo es un crack”.

J: La española tiene su color particular.

¿Qué es el color?

Kandinsky.
Kandinsky.

J: El sonido. Un amigo, cuando escuchó uno de mis temas, me dijo, “Ah, pero estás pintando”. La música tiene un poco de todas las artes.

L: He conocido grandes artistas y todos ellos tienen en común que no se mienten. En la música, y en el arte en general, se puede mentir mucho. Se puede disfrazar. A los chicos les digo que no se guíen nunca por las modas, porque pasan…

Parecería que Paco es una ausencia importante también para vos.

L: Fue hermoso y triste lo que pasó con Paco. Tenía la combinación de la técnica con el sentimiento. Hace treinta o cuarenta años, él venía sólo a la Argentina, con su guitarra, tocaba en el Coliseo. Yo tenía que verlo, escucharlo en vivo. Me fui al Coliseo como a las siete y media, a ver si lo enganchaba cuando llegaba. Tuve suerte, llegó, saludó gente y yo ligué un saludo. Esa noche mi cabeza me decía “Bueno, ya está, lo viste, lo saludaste. No tenés guita para la entrada, andate, ya está”. Pero había otra cosa que me decía “No. Te tenés que quedar”. Yo me guié por esta última. Estaba en el hall del teatro y veía que la gente entraba. Los de seguridad me miraban… En un momento, entró Paco e hizo un ‘la menor’ gigante de esos que hacía él. Los de seguridad, no sé por qué, desatendieron y yo, que nunca había hecho una cosa así, me mandé. Lo vi desde la primera fila. Después pasaron muchos años y entonces tuve la dicha de tocar en el Coliseo lleno, con el disco “Salinas”. Y, al tocar, todo el tiempo me acordaba de eso. Al paso del tiempo, ya había tocado con Tomatito y con otros muy amigos de Paco, pero no con él. Un día, la mamá de Juan -Silvia- me dijo, “Viene Paco, el último concierto es en Rosario”. “Sacá las entradas, vamos a Rosario” le dije. Allá nos fuimos y, en el viaje, me enteré que iba a venir Juan al mundo. Imaginate en el estado en que fui a escuchar a Paco. Terminó de tocar y yo me quería ir. “¿Por qué no vas a saludarlo?,” me dijo ella. Yo no quería, pero ella me convenció. Fui al camarín. “Luis Salinas, al fin te conozco”, me dijo. Me quedé paralizado. Tenía mi disco “Salinas” y se lo quise regalar. “No, ese ya lo tengo, ¿cuál es el próximo?” Me quedé otra vez sin palabras. Me fui volando. En eso, salieron los músicos. Yo había tocado con un par de ellos. Me invitaron a una reunión. En un momento de la reunión, yo me puse a un costadito. De golpe ella me dijo “Hay una silla vacía al lado de Paco y Paco te está mirando”. Me insistió tanto, que terminé sentado al lado de Paco, hablando de Tomatito, de esto, de aquello, me contó el problema que había tenido con Di Meola, que se habían cagado a piñas… Bueno, en un momento le di un master de mi disco “Rosario”. Darle un master a alguien, viste… Me dijo: “No te hagás problema, te vamos a robar todos los temas”.

 

Después, pasaron quince años. En ese tiempo yo toqué con todos los músicos que tocaban con él. Había como una conexión sin vernos. La última vez que vino yo sentía que tenía que verlo. Averigüé en qué hotel estaban los músicos y fui. Ellos me dijeron “Bueno, vení a la prueba y ahí lo vas a ver”. Fui y me senté lejos del escenario. Entró Paco y, en un momento, escuché “¡Lui!”. El mismo “Lui” que me dice Tomatito. Me quedé así… Él miraba para mi lado. Me levanté y fui al escenario y vi que Paco se levantaba. Era como un dios que se levanta para ir a saludarte… Durante toda esa situación, el corazón me hacía cosas. Es un dios de la guitarra. Cuando lo fui a saludar le dije: “¿Cómo está, maestro?” “Acá ando, mayor” me respondió. Y él tiene una mirada como muchos gauchos, simple, absoluta. Sentí que le tenía que contar la historia de Juan, así que lo hice y se lo pude presentar también. Y Juan ese día fue bendecido con un abrazo de Paco. Después de eso, Paco tocó como los dioses. Me acuerdo que, cuando tocó solo, estaba acomodándose en el asiento y dijo “Lo que pasa es que tengo el culo muy grande para esta silla”. Al mes, llegó un mensaje de José Reinoso, un pianista genial, amigo: “Se fue Paco”. Fue como si me hubieran pegado un fierrazo. Me cayó la ficha de que, teniendo tantas cosas en común, no pude llegar a tocar con él, ni siquiera en un camarín. Lo único que me sacó de ese dolor fue que mi hija comenzaba el colegio ese día y la fui a buscar para llevarla al colegio. Ese día Tomatito me dijo: “Acá yo tengo la casa llena de periodistas, pero los que conocimos a Paco, hoy no tenemos nada que decir”. Después de ese dolor tan grande, al mes, me salió la canción. Pero hay algo más. Un día Javier Limón me dijo “Estamos haciendo una película. Resulta que hay un luthier, que era muy amigo de Paco, que le hizo una guitarra poco antes de su muerte, pero Paco no la pudo tocar”. Y bueno, hicieron la película, “La guitarra viajera”, y pudimos tocarla varios guitarristas, entre ellos, también Juan. Si hablamos de la ausencia, es algo que me quedó en el corazón como algo luminoso y triste.

Muchas veces hablás de la luz.

Yo siempre les digo a Juan y a mi hija que, cuando no están, para mí siempre está lloviendo, siempre está oscuro.

 

Luis Salinas y  Juan Salinas con el Anartista. Fotografía: Diego Grispo.
Luis Salinas y Juan Salinas con el Anartista. Fotografía: Diego Grispo.

 

 




PUÑO DE SAUCE


Ausencia: sobre no instalarse en el accidente.
Por Noemí Pomi

 

ALFOMBRA

Transcurría una tardecita. El mes, agosto. Sí, justo en la etapa del año que preanuncia la primavera, se extienden los días y los rayos del sol entibian con sus puntas de luz semillas y ramas. Era la tarde del catorce, en el cruce peatonal de una avenida del sur de la Provincia de Buenos Aires, cuando -de repente- un golpe sobre el lado derecho elevó mi cuerpo y después lo hizo caer vencido, a un metro del frío asfalto. La acera me pareció la superficie de un glaciar. En esas condiciones, me debatía entre el dolor, la confusión propia del golpe y las indicaciones de algunas personas que se acercaron. Temí convertirme en la alfombra de los vehículos peligrosamente cerca de mí. El bálsamo llegó con la pálida voz de Bruno: ¿má, cómo estás? Ya en el sanatorio, radiografías, consultas entre traumatólogos. Al final, un clínico, luego de auscultarme, resumió el panorama: fractura en el tobillo izquierdo, rotura de menisco derecho, seria afección de músculo pata de ganso y rotura total de la musculatura del hombro derecho.

 

A RODAR

Desde el vamos supe que la inmovilización sería decretada por etapas y en varios frentes. Primero, los miembros inferiores. La operación del miembro superior, quedaría para los despueses. En el mientras tanto, cantidades de calmantes, la limitación en la movilidad de mis piernas y mi silla de ruedas. No obstante, entre la somnolencia propia de la medicación, una frase me alumbró:
“Si nos cortan una pierna, no tenemos menos libertad, tenemos otra libertad”                                                                                                                                                         Jean Paul Sartre

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Henry Fuseli, “La pesadilla”

Luego de los momentos iniciales, con la fuerza inspiradora de ese dicho, se abrió un abanico de posibilidades. Privarme de manejar el auto fue una frontera importantísima, eso me impedía hasta hacer las compras, con independencia del peso   transportado. Entonces comencé a armar listas de artículos y a depositarlas en manos de algún integrante de la familia. El fanatismo de las clases presenciales de literatura fue reemplazado por la enseñanza vía Skype. ¡Jamás me hubiera privado de ellas! Así, a cada impedimento, surgió alguna reacción. Ese tiempo lo dediqué a lecturas o relecturas. Sí, me reencontré con algunos clásicos. Entre ellos, el que nos enseñó a leer novelas, el ingenioso hidalgo “Don Quijote de la Mancha” y su locura, quien bien podría ser visto, además, como un frenesí poético de Don Miguel de Cervantes Saavedra.

"Sauce llorón", Claude Monet
“Sauce llorón”, Claude Monet

 

RUEDAS EN LA SANGRE

“Quien tiene algo por qué vivir es capaz de enfrentar todo los comos”                                                                                                                                                       Friedrich W. Nietzsche

Alex Zanardi amaba las competencias automovilísticas. También él sufrió un embate. En 2001, su coche de carreras se quedó varado a media pista y una fracción de segundos fue suficiente para que otro automóvil lo partiera en dos. Zanardi perdió ambas piernas. Él no solo encontró su “otra libertad”, sino también el “como”. “Cuando me desperté y me di cuenta de que no tenía piernas, no me pregunté: ¿qué voy a hacer sin piernas?, sólo pensé: ‘Bien, ¿qué debo hacer para poder hacer todo lo que quiero hacer sin piernas?”.

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Alex Zanardi, Askanews

Vaya, ese campeón de carting en su niñez y adolescencia, sí tenía pasiones. Luego del accidente, Alex no podía estar sin rodar y centró su actividad en el ciclismo de mano, deporte con el que ganó el Maratón de Nueva York en 2011 y logró tres medallas en los Juegos Paralímpicos de Londres. Pero no eran esas las ruedas que circulaban por sus venas. Así, entre giro y giro, en el año 2014, decidió su regreso al automovilismo.

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Alex Zanardi, con su auto adaptado. Automundo Argentina

Y sí, la ausencia de sus piernas no le impidió el regreso. Bastaron las prótesis y modificaciones en su auto BMW M4 DTM y BMW M8 GTE (2018-2019): palanca de freno manual, volante con aro para acelerar, cambio ascendente mediante paleta en el volante, cambio descendente a través de un botón en la palanca de freno, embrague centrífugo.

 

META REMAR

Eliminada la inmovilidad de mis piernas, quedaba resolver el tema de la operación del miembro superior con la indicación de quedar presa del cabestrillo por cuarenta días.
Específicamente, los especialistas llaman a las lesiones frecuentes en esa zona ´”hombro del nadador”, “hombro del golfista”, “hombro del lanzador de jabalina”, “hombro del tenista”, y no sé cuántos deportes más. Mi caso no encuadraba en ninguna de esas especificaciones, pero padecí todos los problemas propios del asunto al peinar el cabello, vestirme, llevar la mano al bolsillo posterior o encontrar una postura confortable para el brazo durante la noche. Simplemente, me ubiqué con esos inconvenientes, dentro de una categoría especial: ausencia de responsabilidad de quien conduce un vehículo en la vía pública y, simultáneamente, consulta a su celular. ¡Maldición, en medio de ese baile, otro obstáculo a vencer! Fue en ese período de pérdida de movilidad en el brazo derecho que recordé la historia de Bethamy Hamilton.

 

TIEMPO PARA PENSAR

Ella nació en Hawaii, quizás por eso no sorprende que, a los 7 años, ya surfeaba. Para Bethamy Hamilton el 2003 resultó fatídico, un tiburón tigre le arrancó su brazo izquierdo.

«Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace»                                                                                                                                                              Jean Paul Sartre

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Bethamy Hamilton, Protestante Digital.com

Valiente la chiquilina, mientras se recuperaba, se hizo dos promesas. La primera, que no iba a quejarse de su terrible desgracia. La segunda, que iba a volver a la tabla de surf. Transcurridos tan solo veintiséis días, retomó su desafío a las olas. Ahora se encuentra entre las cincuenta mejores surfistas del mundo. Y es un ejemplo para los deportistas con alguna discapacidad.

 

SALVAR DISTANCIAS

¡A utilizar la mano izquierda para cepillar mis dientes, tipear sobre el teclado, peinarme, y todos los etcéteras imaginables! No obstante, ni un halago para ese cabestrillo molesto: jamás lo miré con simpatía, pero sí supe que ese era el camino para recuperar el movimiento de mi brazo derecho. En medio de tales circunstancias, de pronto, también juega ese convencimiento: nunca te va a pasar nada, imposible que te suceda a vos. Y es entonces cuando comienzan a sucederte todas juntas. Claro y simple: no te ocurre igual que a los otros, ahora sos la otredad. En esos momentos la resiliencia hace su aparición. Sí, ahí mismito, advertimos dos caminos: nos reinsertamos como podemos o permanecemos inmóviles en la queja. Los tremendos ejemplos de personas poderosas ante accidentes me hicieron sentir como un sauce, un árbol que vibra en contra de la desilusión y de la desgracia. ¿Será este árbol el símbolo de la inmortalidad o de la resurrección? Árbol tozudo, los terrenos anegadizos le dan igual. Y, en ese aferrarse hasta el último aliento, renace. Entonces, mientras conservemos la vida, no poder moverte por un tiempo no es más que una cuestión a resolver.


 

 

 




LA DOBLE PUERTA DEL SUEÑO

La sospecha: Entrevista a Liliana López Foresi

Entrevista: Lourdes Landeira, Gabriela Stoppelman, Noemí Pomi
Edición: Gabriela Stoppelman
Fotografía: Diego Grispo

 

El mundo entra por la puerta/con mil sabores que no puedo recordar. /Cómo ha crecido lo que miro:/los viejos ruidos ya no sirven para hablar.”
“Hallazgo de las piedras”, Silvio Rodríguez

 

Cuenta el relato de las piedras que, para acceder a un portal, se debe entrar por dos puertas a la vez: la de la voz y la de la palabra. Cuenta el relato del agua que, para comprender la consistencia del movimiento, es bueno intentar sumergirse dos veces. Una, como sal. Otra, como aceite. Cuenta el relato del trino que, para remontar las raíces del suelo, se recomiendan dos camuflajes. Uno, de pájaro. Otro, de serpiente. Y, así, el rostro bifronte de la montaña (melodía hacia el cielo y cadencia hacia el valle), la altura de las estrellas (tantas veces derramadas en los charcos) y hasta el asfalto, (pura urgencia de tránsito y gramática de caminos) cuentan el canto. En todos los relatos, el silencio es punto y contrapunto. Nido y falta. Ausencia y promesa. Pero, sobre todo, amalgama. Es quien mezcla todas las puertas, agita la coctelera y abre el pasadizo entre la dureza del día y el sueño. Allí, en escrituras de entremundos, apremian los capullos de varias fundaciones. Briosos, reclaman un tiempo nuevo, osado en curvas y pliegues. Para la frase, exigen un andar ladeado. Para la tela del verso, una torsión genuina. Dicen que, aunque parezca cosa de ilus@s, el asunto no es tan complicado. La trama comienza en punto cruz. Es decir, doble. Una artista, para la palabra. Otra, para la voz. Desde ese inicio, se despliega la línea. Filosa, sinuosa, entrecortada, firme, mullida, ocurrente. Su andar no resulta nada sencillo. La ruta es escarpada. A cada paso, se tropieza contra el ruido de quienes no cantan, se corre el riesgo de caer en la luz ácida de los puro cuento, de sucumbir ante el peso aplastante de los gigantes sin vuelo. Sin embargo, al fondo, el horizonte es un crisol que vela astillas de antiguos barcos, estelas de viajes y sospechas sin dilucidar, perdidas entre muertes prematuras. Sobre esa línea de lo posible, posa las palabras Liliana López Foresi. Para que la alquimia no se detenga, enciende el atanor, atiza el fuego con la mirada y nos abraza en la conversación. Escuchen cómo abre la doble puerta. Un gozne resuena hacia las palabras. Otro, hacia la voz.

Cornelia Konrad. "Pasaje", 2007.
Cornelia Konrad. “Pasaje”, 2007.


NO DEJE DE AGITAR LA COCTELERA

“Te volví del revés igual que a un maleficio que se quiebra/,
o mezclé tus recintos como en un anagrama cuyas letras truecan el orden/
y cambian el sentido.”
“Variaciones sobre el tiempo”, Olga Orozco


Estuvimos entre tus textos, que son
de temáticas bien variadas.

Agarro todos los sistemas de lectura que me cierren, los entrecruzo, los mezclo, los bato. No desecho nada, a menos que sea una porquería new age, como los libros de autoayuda que tengo allí, todos listos para sacarlos de la biblioteca.

A veces no alcanza, ni con todo el cóctel  junto

Mirá, una vez llegué llorando, estaba con una crisis en la que, literalmente, me decía, “no sé nada”. Ahí llamé a un tachero amigo. Aclaro, “amigo”, porque con Daniel  coincidíamos en todo y nos conocíamos mucho ya, él me había llevado a Radio del Plata, durante un buen tiempo. Si no, soy de las que me bajo de los taxis cuando empiezan con el discurso facho. Entonces, ese día le dije Daniel: llevame a sesión, porque estoy en una crisis que no doy más. Lloraba, a lo gitano, porque también tengo parte de sangre gitana. Estaba desconsolada. Él me ayudó a cruzar la calle, devastada. Como cuando se te va un hijo de casa.

Chiharu Shiota.
Chiharu Shiota

 

¿Y cómo siguió la historia del taxista?

Ah, sí. Ese día, mi amigo taxista me ayudó a cruzar la calle. Llegué arrasada a sesión. “¿Qué te pasa?” me preguntó “No sé nada. Siento que no sé nada de mi vida, nada de mi profesión, nada de nada, estoy en la ignorancia más absoluta” y no paraba de llorar. Venía en proceso de muchas pérdidas.

Más, lo de alrededor.

Y lo de alrededor, que a mí me atraviesa. Trato de protegerme. Mi aparato psíquico utiliza cuanto mecanismo de defensa extraño te puedas imaginar. Siempre lo social me atravesó. Para la profesión, tuve que aprender la disociación instrumental. Y no fue fácil. La realidad me taladra. Todos necesitamos un filtro, el mío es la belleza, el arte.

 

HETERÓNIMA DE VARA ALTA

                                            No existe el infinito:/el infinito es la sorpresa de los límites.
Alguien constata su impotencia/y luego la prolonga más allá de la imagen, en la idea, /y nace el infinito.”
“No existe el infinito”, Chantal Maillard

Vimos que sos muy afín a la poesía.

Liliana López Foresi. Fotografía: Diego Grispo.
Liliana López Foresi. Fotografía: Diego Grispo.

Soy una lectora jodida de poesía. Tengo muy alta la vara para el juicio. Hice seis años de lectura crítica y escritura con Bratosevich y él me inclinaba a que yo escribiera poesía. Pero no me animaba, porque si tenés esa vara tan alta, no llegás nunca. En los relevos de mis textos que ustedes me mandaron, reconocí que algunos estaban bien escritos, pero no recordaba haberlos escrito yo. Siempre me pasó lo mismo. Pero, en la secundaria, “hacerme la rata” significaba ir a leer poemas de Miguel Hernández en las escaleras de la casa de mi tía…

Bueno, eso es ya muy poético.

Ese disociarse… sí, lo es. La poesía como canción está conmigo desde hace mucho tiempo. Hay juglares que admiro muchísimo, como Silvio Rodríguez. También, Serrat. Pero, de maneras diferentes. A ver: muchos crecimos con el Nano. Yo estuve enamorada de él de los catorce a los veinte años, cuando nadie lo escuchaba. Lo descubrí por Horacio Molina, a quien escuché una vez cantar “Poema de amor”. Un día me encerré en una cabina de disquería una hora, hasta que supe de memoria las letras de ese disco. Después, lo compré. Amo al Nano, sobre todo, al que canta con los arreglos de  Miralles. Tiene una poesía muy estructurada y muy clara. Pero yo soy más de Silvio. Primero, porque a los veinte conocí a Serrat personalmente y me enojé con él. Por pavadas, pero me enojé. Y, sobre todo, porque Serrat me activa únicamente la vena melancólica. Cuando yo quiero destrabar el llanto, tengo dos o tres recursos: la bañera llena de agua tibia, el abrazo de mi hijo y escuchar “La espina”, que no es de Serrat, es de Antonio Flores, pero cantada por Serrat. Las lágrimas saltan en horizontal al suelo.

¿Y la poesía de Silvio, con qué te vincula?

Silvio es el único que, aun con los temas conocidos, me hace sentir todas las emociones. A veces lo vuelvo a escuchar y le encuentro algo nuevo. Es el único hombre que siempre me ha aportado novedades, desde mis veinte años. Además, si yo tuviera que reproducir mis soliloquios, lo haría en un poema paradojal al estilo de Silvio.

Salvador Dalí. "Angelus".
Salvador Dalí. “Angelus”.

¿Qué te aporta el lenguaje poético que no te aporte otro lenguaje?

Eso. Belleza. Me hace acceder a la realidad y deja que la realidad me llegue, si no es intolerable.

O sea, la prosa no alcanza para acceder a la realidad.

No. Además, por mi profesión, me vi más obligada a leer ensayo que poesía. Prefiero la narrativa que, además, aporta información e ideas para escribir ensayos maravillosos, prefiero la literatura. Es cierto que hay también en los ensayos material para la novela, pero suelo encontrar más al revés.

 

OÍDO AL TIEMPO

Al fondo de nosotros/podemos ver aún amanecer/en las estrechas calles/y la hilera de cunas en penumbra.”
Joan Margarite, “El último paseo”

¿Escribís ficción?

Sí.

Y no querés publicar.

No. Y eso que me lo han ofrecido. Cuando hacía radio, improvisaba los separadores, eran relatos cortos. Cerraba los ojos y, lo que viniera lo relataba. Entonces, me llamó Vicente Zito Lema para publicar esos relatos. Pero yo no los tenía escritos. Me propuso que los desgrabase y los puliera, según él, eran maravillosos. Un gran halago, pero yo no me animaba ni me animo.

Hidden Reality
Hidden Reality

¿Cuál podría ser el riesgo?

No es riesgo. Mi riesgo es la oralidad.

Bueno, podés sacar audiolibros.

Sí, pero ya hablé mucho.. .En este momento quiero, sobre todo, leer y escuchar a otros a ver qué entiendo. Me deslumbró el surcoreano este, Byung-Chul Han, con “Psicopolítica”. Cortito, preciso, sin…

Me parece bastante chorro, pero…

Pero, de los choreos, podés sacar algunas precisiones que te ayuden a pensar. A mí, “Psicopolítica” me deslumbró, me pareció que apuntó al panóptico digital, al que yo pienso por otro lado. Mi filósofo preferido es Nietzsche, aunque no esté de acuerdo con todo lo que dice. Además, me cuesta decirles filósofos a los licenciados en filosofía, porque entonces: Nietzsche y Spinoza, ¿qué eran? En algún momento Nietzsche explica que se va a estudiar la teoría de los átomos en la Universidad de Viena porque, sólo de esa manera, sus contemporáneos entenderían la idea del eterno retorno, algo que él comprendió a seiscientos metros de altura en una montaña. “Será que nací póstumo”, dijo. Con todos los abismos que me separan de Nietzsche, creo que también nací póstuma. Por eso estoy escribiendo poco, prefiero leer. Por eso publiqué aquello en el ´91. Hay muchas cosas que  hoy repetiría. Como no tolero que me marquen la cancha, las batallas -si hay que darlas- las doy dónde, cuándo y cómo quiero.

 

A LADRILLO DESTAPADO

 “y me confiaste tu curiosa esperanza/de escribir un poema que observara/verso por verso, estrofa por estrofa, /las divisiones y las proporciones/de la remota catedral de Chartres”
“Las dos catedrales”, Jorge Luis Borges


Aun así, ¿qué te da el lenguaje escrito que no te da el oral?

Choi Jeong Hwa
Choi Jeong Hwa

Son tiempos distintos. Y soy muy ansiosa. Entonces, cuando tengo que construir el relato completo, utilizo la técnica que Umberto Eco le enseñó a Héctor Ruiz Núñez, la de los ladrillos. Esa técnica me va. Algunos textos salen fluidamente y quedan así. Por ahí necesitan corrección. Pero, en algún momento, también hay que parar de corregir.

¿La técnica de los ladrillos?

Hacés una investigación o un relato corto y, cada tramo lo separás en un bloque  o en notas. En un trabajo posterior, corrés un ladrillo de la primera investigación a la segunda. Un ladrillo te puede servir para varias investigaciones. Yo quería mucho a Héctor. Mi casa está habitada por muchos amigos. Por ejemplo, Osvaldo Soriano, quien se sentaba en ese sillón enfrente… el abrazo de Osvaldo también me calmaba y me ayudaba a pensar. Yo era excesivamente optimista,quizás por eso siento tanto la caída abrupta en la realidad. Me dicen que estoy pesimista. Pero, bueno, creo soy realista. Salgo a la calle y veo. En el´91 no había internet ni twitter. Entonces, cuando Alfredo Bravo me presentó para incorporarme a la APDH, dijo: “lo que no entiendo es cómo una  mujer, sin respaldo político, económico ni empresario, puede ser perseguida así. Cómo pudiste plantarte contra el holding informativo más importante de toda Latinoamérica y en el menemato…”.  Era la primera mujer contratada para hacer periodismo de opinión política. Quiero diferenciar a los compañeros de Clarín de la cúpula. Y esto Pablo Llonto lo aclaró muy bien, porque ellos en ese momento presentaron ante Canal 13 un escrito oponiéndose a esa censura. Hay un montón de cosas que yo no conté de esa etapa, porque sigo viviendo de la comunicación, son muchos años y no quiero ponerme en el lugar de la victimización.

¿Todavía te duele esa persecución?

Mondongo.
Mondongo.

Dolerme, no. Yo, que me arrepiento de casi todo, no me arrepiento de eso. Me admira la gente que dice “si volviera a vivir, haría lo mismo”, ¡es como no haber aprendido nada! Sí puedo condensar el tema  en un error terrible: a los veintiún años, en el´75, tendría que haberme ido a España. Hubiera disfrutado y hubiera sacado mucho jugo a esa libertad. Ellos lo llamaron el destape. Yo ya estaba destapada. Y tengo un empuje de libertad fenomenal.

Y acá venía la tapada.

Exacto. Gran error no haberme ido. Lo hice por mi familia, que hubiera sobrevivido de todos modos. Me equivoqué, mal. Mi vida hubiera sido distinta. Hay una larguísima lista de cosas de las que me arrepiento, pero las condenso todas en esto, es más práctico. Eso sí, mis enemigos me dieron todo el reconocimiento como para que yo tuviera claro qué tenía y qué no tenía que hacer. Para mí y para los otros. Veintiocho años de censura transcurrieron en esta casa, por eso ahora la quiero vender y mudarme. Hoy digo, “¿tuvo un sentido?” Cuando veo lo ominoso, cuando veo este Apocalypsis Now, creo que sí lo tuvo, pero sólo para mí. No me traicioné.

Valerie Hegarty.
Valerie Hegarty.


DAME UN SÍ

                                               Y leía y releía, con admiración, el aria de bajo, escrita por Jorge Federico sobre dos versículos de la Epístola a los Corintios. —“Y, sobre notas que sólo un ejecutante de primera fuerza podría sacar de su instrumento, estas palabras que parecen cosa de “spiritual”
“Concierto barroco”, Alejo Carpentier

Hay una sensación de que lo poético en vos es siempre entrar en música, para después hablar.

Sí. Toqué el piano diez años. La verdad, yo quería cantar y bailar. “En mi casa, locas no”, dijo mi papá con esa tolerancia tan de él. El trauma fue cuando, a los seis años, alguien me mandó unas zapatillas de punta, zapatos de tacones, todos los vestidos y demás y un  día desaparecieron para que jugara mi prima, a la que se lo reproché durante toda mi vida. Igual, no es eso lo que más le reprocho a mi viejo, sino haberme dejado en manos de mamá en lo relativo a ese asunto. Él quería bailar tap y, entre todas las cosas que guardaba en el sector de la casa -construida por él para toda la eternidad, como todas las cosas que construía– tenía unos tapices maravillosos. Igual, cada empresa que él encaraba se fundía. Hizo de todo: tuvo vivero, hacía mosaicos, tinajas. Ahora, volviendo al tema de lo musical en mi vida, en mi familia  todos tenemos una marca artística que viene de mi nona, rama materna. Mi tío fue un concertista de piano con fobia escénica. Un primo afina pianos con oído absoluto, el otro ejecuta el violoncello. Una familia muy esquizo, en donde las mujeres perseguían el mito del héroe. ¡Y tenían un despelote ideológico que no te cuento! Al mismo tiempo, decían cosas graciosas y muy lindas. Me dan ternura. Al verlas retrospectivamente, agradezco esa contradicción de mamá: una libertaria, que amaba a los héroes, politizada al mango pero, a la vez, una adolescente.

Liliana López Foresi. Fotografía: Diego Grispo.
Liliana López Foresi. Fotografía: Diego Grispo.

Tenía esas contradicciones de lavar los platos, mirarme y decir: “Vos, esto, Lili, no, eh. Nunca”. Y ella me sentó frente a un piano y me inmovilizó, cuando lo que yo quería era cantar y bailar. En fin, me arruinaron todos los sábados de la infancia, el día en que los hombres discutían de política y las mujeres hablaban mal de los hombres. Sobre el varón se decía: “Pobre, trabaja mucho, pobre…” “Se lastimó, pobre…” y así. La minusvalía hacia el hombre era casi completa, “Y… es hombre”. Yo me salvé, con costos, claro. Fui la que rompió todos los mandatos maternos. Por empezar, el de la maternidad, porque tuve mucha dificultad para quedar embarazada. Ellas eran todas de una fertilidad impresionante. Mi nona tuvo su último embarazo a los 48 años. Por otro lado, las miradas del abuelo gitano y de mi papá fueron aprobatorias, tiernas, amorosas, silenciosas. Eso resultó mi fuerza para que el varón no estuviera descalificado internamente. Al contrario, mi otro abuelo, el nono, era el intelectual. En mi adolescencia, me esperaba para discutir, porque los hijos ya no le daban bolilla.

 

EL VIAJAR ES UN HACER QUE NOS PUEDE SUCEDER

“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca/
pide que el camino sea largo,/lleno de aventuras, lleno de experiencias./No temas a los lestrigones ni a los cíclopes/ni al colérico Poseidón,/seres tales jamás hallarás en tu camino,/si tu pensar es elevado,/si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo./Ni a los lestrigones ni a los cíclopes/ni al salvaje Poseidón encontrarás, /si no los llevas dentro de tu alma,/si no los yergue tu alma ante ti.”
“Ítaca”. Constantin Cavafis

 

Sos muy familiera en el sentido de agrupar afectos. De hecho, en tu web, tenés colaboradores permanentes que arman con vos como una familia de escrituras

Fotografía de " La fuerza dela sangre", de Carlos Manuel Varela
Fotografía de ” La fuerza dela sangre”, de Carlos Manuel Varela

Hay dos amigos que envían su artículo especialmente para mi portal: Juan Roberto Presta, sobre el tema deportes, que yo ubico en Cultura y Jorge Elbaum. Con Jorge nos conocimos el aciago día de la elección de MM. Víctor Hugo nos había invitado a ambos a la transmisión de Telesur y no nos vimos más. Cuando largué mi sitio en la web, llamé a Jorge para contárselo. No me dejó terminar, mi frase quedó interrumpida por un maravilloso: ¡Contá conmigo! Y van 10 meses que Jorge envía una nota semanal para el portal. ¡Eso es ser amigo! Y poeta, que lo es. No sólo porque escribe buena poesía, sino por la actitud que es, en sí misma, poética.

El otro día hablamos con Diana Maffia y nos contaba que familia viene de fámula, que es sirvienta.

Hay que repensarlo todo ¡Y el lenguaje es tan vivo! Tengo cierto rechazo al diccionario. Inventemos palabras, entonces. Por el momento, no las tenemos. Pero todo lo que una vez nos ha servido ya no nos sirve. Me siento -como casi todos, creo- con la cabeza agachada en el canal de parto. Y no veo más que un páramo delante.

¿Y saldremos esta vez del canal de parto?

Sí. O saldremos para la vida o no descarto que la especie humana tenga que desaparecer. Me parece que, sin ser ambientalista, hace veinte años predico en el desierto. Es una sensación, después me doy cuenta que no porque, en el trato con la gente que me cruzo, es como si yo fuera una prima. Por eso también me gusta mucho viajar sola, con la inconsciencia del turista y la curiosidad de la antropología.

¿Cuándo te sentís sola?

Chiharu Shiota
Chiharu Shiota

La soledad existencial me la banco muy bien. En la otra, me siento sola cotidianamente. Sé que no lo estoy. Me comunico. Pero, como la comunicación virtual es tan pobrecita, tan sin cuerpo, me faltan el abrazo y la voz, que es cuerpo. Mi último error -que duró tres años- me dejó un aprendizaje, reconocer un defecto grave que tengo: racionalizar. Me hago responsable porque tenía un montón de alertas de mi oído, mi vista y mi cuerpo respecto de la realidad, pero interpreté y sobreinterpreté. Así, racionalizaba e iba justificando todo; y claro, metí la pata hasta el caracú. Racionalizar suele ocultar realidad y, en mi caso, ocultó mi necesidad de ponerse en primera fila. Recién en esta etapa estoy aprendiendo a hacerlo. Desde mis veintiún años, cuando no me fui del país, no estuve nunca más primera en la fila.

Aparte de conversar y leer, ¿qué te da deseo con la palabra hoy?

Yo querría estar viajando, ir y volver, ir y volver.

¿Considerás eso un hacer?

Es un hacer. No estoy estudiando antropología por casualidad. Es un encuentro con el otro colectivo. En ese sentido, Cuba es el lugar que más disfruté. En ningún sitio del mundo me sentí nunca tan segura y comunicada. 2008 fue un año de muchas pérdidas y en Cuba me sentí segura como nunca… Viajar en mi cumpleaños es casi un rito. Yo cambio de rito. Si no me es funcional, voy por ese otro. Soy un poco primitiva para eso. Hay una paradoja en mí entre lo muy elemental y lo muy refinado en las expectativas. Por ejemplo, con el amor, no bajo las expectativas. La vara está cada vez más alta. Entonces, es cada vez más difícil. Soy de duelos muy largos. En mi lista de deseos y de faltas actuales, el amor de pareja es una falta, pero está en el número decimoquinto. Aunque parezca contradictorio, si en algo me considero una triunfadora es en el amor. Mi amor. El del otro es asunto suyo.

 

EL PICAPORTE DEL LENGUAJE

                            si servirá de algo abrir la puerta/me pregunto/y andar por el patio
por el mundo entre la gente/abrir de par en par la puerta/para que todo pueda cumplirse/como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente/como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo/como el canto de las aguas y el susurro de la siesta/como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados”
“Abirla puerta”, Edgar Bayley


Con toda esta reformulación que hacemos las mujeres hoy, me pregunto si no es posible re pensar nuestra auténtica necesidad de compañía.

No tolero la convivencia constante mucho tiempo.

 Liliana López Foresi. Fotografía: Diego Grispo.
Liliana López Foresi. Fotografía: Diego Grispo.

Pero varias veces volviste a estar acompañada.

Bueno, estuve casada tres veces. Sólo con uno estuve diez años y sigo siendo su amiga. Pero necesito mis horas de silencio, de soledad y de autonomía. Cuando te separás, al principio, una extraña los ritos pactados, cotidianos, estas cosas de las que también habla Silvio, la mano en el picaporte… pero nada más. No extraño. Al contrario, disfruto mucho de vivir conmigo y de recibir. Ya tuve mucha convivencia. Sería lindo, sí, tener un compañero que no viviera conmigo, por supuesto, que tuviese su casa. Pero también tengo muchas exigencias: a esta altura de la vida, de ninguna manera puede ser mayor que yo. Es un constructo cultural esto de que sólo los varones se enganchan con una chica jovencita, con una impar, hay una gran confusión en eso. Aparte de la edad, algo menor o igual a la mía, el hombre tiene que estar en zona ideológica o histórica parecida, e incluso en la zona de lenguaje de mi generación. Hay una actitud de las mujeres de mi generación y una manera de los hombres de mi generación. Escucho diputados y senadores y recuerdo a los que perdí y a los que dejé de ver. Recuerdo el hall de la Facultad de Derecho, con los discursos y discusiones feroces que teníamos todos con todos: con los guevaristas, con los troskos, los troskos con los peronistas de izquierda, estos con los peronistas de derecha. Esa etapa maravillosa del año´72 en que pegamos todos los carteles, que luego la democracia quitó. Sin embargo, los pegamos. Nos comimos los palazos, pero  estábamos vivos. Esa formación de pibes de dieciocho, veinte años, ¡era de una brillantez! Hoy escucho diputados a los que les estamos pagando ciento setenta mil pesos por mes, que no leyeron ni Patoruzú. No cierran una idea. No hablemos de Michetti, que ya es un caso aparte, no podemos hablar de lenguaje ahí. El campo de lo cognitivo y de ideas y Michetti son dos cosas separadas. Ahí sí existe una grieta profunda.

Se ve ahí también un cierto desprecio al lenguaje como manera de producir pensamiento.

Es que no están formados. Son ignorantes y no les importa el Otro. Los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad. El llamado blindaje es evidente.

Pero que estén donde están…

Sebastian Preece.
Sebastian Preece.

Habla de que los ignorantes estuvieron agazapados  en nuestro pueblo. Son un tercio. Esto es lo que me irrita y me llena de ira. Esa ira encubre una  tristeza y un gran dolor. Igual, también hay una complicidad, sobre todo, con las mujeres.Yo salgo a la calle y me abrazo con la verdulera sin necesidad de tener que decirnos nada. Cuando voy a la farmacia, también se dan esos sobreentendidos con las chicas. Esto es algo que ha evolucionado. En 2015, hacía unos años que no viajaba un mes seguido a Europa, y noté -en los subtes, trenes y bondis- una cierta sonrisa, una cierta mirada aprobatoria entre mujeres occidentales, musulmanas, todas.

Y, con respecto a los discursos feministas, ¿cómo lo ves en las nuevas generaciones?

Bueno, las nuevas generaciones están descubriendo el feminismo y las largas luchas por las que siento mucho respeto. A su vez, estoy más de acuerdo con las feministas francesas que con las norteamericanas. Las norteamericanas se radicalizaron de tal manera, que constituyeron -al igualar una ablación de clítoris y una mano metida donde no se debe en un transporte público- un estado penal respecto de esto. Hay un libro que recomiendo: “Hombres – mujeres”, de Elisabeth Badinter. Lo de las francesas es más abierto, inclusivo. Hablan de lo que verdaderamente pedimos: justicia. Ni más ni menos. Es un acto de fe. Lo hablo mucho con Eduardo De la Serna, quien me dice que es un acto de fe pedir lo que no hay. Está bien, porque soy adogmática, no tengo el gen del “seguidismo”. No soy católica, pero, ideológica y políticamente, soy cristiana

¿En qué tenés fe?, ¿en el lenguaje?

Sí. Creo en el poder de las palabras y en los otros lenguajes también.

Chiharu Shiota.
Chiharu Shiota.

 

NO FUNCA, KAPUTT

 “Se durmieron todos, /cachó la barreta,  /Si Jesús no ayuda, que ayude Satán/ ¡Un vidrio, unos gritos! ¡Carreras!… ¡Auxilio!/Un hombre que llora,… y un cacho de pan…”
“Pan”, Celedonio Flores


Con varios entrevistados notamos cierto pudor al criticar a la democracia, por no quedar pegados al discurso golpista, ¿qué pensás?

Mientras haya capitalismo, en su versión más perversa, el neoliberalismo, la democracia es inexistente, una ficción que todos convenimos en crear para seguir vivos, para inventarle un sentido a una etapa de nuestra vida que -por ahí- no lo tiene. Y dale, que sigan funcionando la pulsión y el deseo. Ese “como si” -con institutos como el referéndum o el plebiscito- es una de las cosas que más me irritan. En los ´90, yo proponía fundar de nuevo porque esto está mal parido. Empezó mal, desde varios sistemas de lectura. Yo quiero una democracia participativa en la que, si van a construir un puente, me lo pregunten. Porque eso cuesta muchísimo dinero y tiene que durar muchísimo tiempo.

Después de los 90, vino toda la etapa del kirchnerismo. Cuando se terminó, muchos sacaron otra vez a relucir esa teoría de los ciclos, que implicaría una inevitabilidad del retorno de un periodo de vacas flacas, después de uno de vacas gordas…

No, no. Un amigo, de formación trotskista, me decía que le asombra la falta de rencor de los peronistas. Es muy impresionante el abrazo de un peronista con Rojas, uno de los ejecutores de los bombardeos al pueblo, después de dieciocho años de proscripción. Notable.

Entonces, ¿no creés en el determinismo de los ciclos?, ¿los ciclos de pueden romper…?

Chiharu Shiota.
Chiharu Shiota.

Los ciclos no solo se pueden romper, se deben romper. Hay que saber en qué momento, porque ya perdimos una oportunidad de hacerlo en los tres primeros meses de este gobierno. Cuando vos ves que, por DNU, te derogan una ley, ya está…  Hay cosas que no discuto. Los treinta mil desparecidos no se discuten. Por otra parte, hay muy pocos interlocutores. La derecha uruguaya es una derecha con la que se pueden intercambiar ideas, por ejemplo. Aquí, ¿con quién discutís?

Lo de la democracia participativa sería muy difícil con tanto interlocutor no válido.

Exacto, sería muy difícil, pero no se encuentra otro sistema, por ahora. El socialismo sería otra posibilidad. La democracia cubana, otra… o pensar algo nuevo, no sé qué, pero esto no. Hasta ahora es lo único que, más mal que bien, funcionaba. Bueno, ahora no está funcionando. Se agotó.

Hay mucho interlocutor no válido que cree que, cuando las cosa andan como ahora, es que funciona.

Sí. Mirá, en “El país de las mujeres cautivas”, un libro de Luis Frontera, se presenta una visión lacaniana de nuestra composición social. Y se dice que somos producto de mujeres violadas, somos hijos no deseados ¿Viste que siempre se busca al padre? La madre, la matria, no está. La madre es la madre de nuestros primos españoles. Tenemos un despelote realmente notable en el inconsciente colectivo. Por eso, en la nueva fundación, yo proponía que diéramos cartas de nuevo. Podemos tomar todos los sistemas de lectura que quieran, incluso, los despreciados por ciertos intelectuales, como la astrología.

Igual hay algunas revisiones de eso.  En un libro de Libertad Demitrópulos, “El río de las congojas”,  hay una mujer matria. Pensaba también en Felipe Pigna, que siempre reivindica a las mujeres que pelearon con Belgrano.

Sí, la Manuela Sáenz con Bolívar, la amo… No hay país en que las mujeres no estén en paridad en ese combate libertario. Y nosotros, al paso que vamos, necesitamos 450 años para igualar, para liberarnos del patriarcado. No lo vamos a ver.

SER O  ESTAR BUENO

“No supe descifrar las palabras de mi hermano. Pero poco a poco lo fui entendiendo: la cosa más viva y verdadera que sucedía en Jerusalén era aquel río sin nombre. A fin de cuentas, la prohibición de lágrimas y oraciones tenía un sentido. Mi padre no estaba tan enajenado como creíamos. Si había que llorar o pensar se haría solamente allí, a orillas del río, de hinojos sobre la arena mojada.”
“Jerusalén”, Mia Couto

 

Hace un rato nos ibas a contar un sueño…

Puerta de la justicia, Andalucía.
Puerta de la justicia, Andalucía.

Yo le había preguntado a Leopoldo Moreau si me iba a tener que ir del país. “Noooo…”, me contestó, con mucha tranquilidad. Fui a hacerle la misma pregunta a De la Rúa, en una entrevista de tres minutos “¡No, Liliana, de ninguna manera…!” Saludé y me fui. Antes de que asumiera, soñé con el puente de la Facultad de Derecho. Había que fundar de nuevo, a mediodía. Se hacía la hora y yo veía que el tipo no iba a llegar a tiempo. Entonces, con una tiza, me paraba en la mitad del puente y hacía una cruz. Fundaba en soledad. Bueno, la comitiva no llegó nunca, no se fundó nunca. Y todavía andan sueltos con cuarenta muertos en el camino.

Nuestra revista tiene un tema por número. En este, es la sospecha.

Estoy en un momento en que pongo todo en cuestión y bajo sospecha. Empezando por mí misma, por supuesto. Todos estamos bajo sospecha, cuestionados y cuestionables. Y todo está en crisis. Si no, no hubiéramos tolerado estos tres años. ¿Creer en las propuestas? Todo bajo sospecha. Rescato a Evo y a su maravilloso vicepresidente. Bendito sea Evo, por favor, que lo reelijan. Pero, si no hay pueblo movilizado, no se puede nada.

Una de las cosas que dijo Linera en CLACSO, y para mí es central, es que, si no se conquista el sentido común, no hay forma de que las políticas progresistas duren. Eso junto con la ecología y la sostenibilidad del proceso económico, pero también el sentido común. Es decir, puso el lenguaje como un territorio que nosotros perdimos.

Nosotros lo perdimos. A ver: todo saber tiene un sustrato antropológico, incluyendo la teología, que me parece la más sutil y alta de las ciencias. El discurso no es sólo la palabra. Esto que tenemos es un discurso armado, duranbarbista, ramplón, básico, ofensivo a la inteligencia de cualquiera

Pero con eso ganaron.

Con eso se gana porque exige poco. He llegado a tal extremo, que dejé de usar la palabra merecer. Cuando estoy a  punto de decirla, la elimino. Jamás he caído en un “está bueno” porque, en mi formación, ser y estar son dos cosas diferentes.

Pero un poco esto de no usar amarillo, no decir alegría, no decir merecer… ¿nos están robando palabras que significaban otras cosas?

Alicia Martín. Instalación con libros.
Alicia Martín. Instalación con libros.

Hay que inventar otras cosas. Bueno, todos nosotros estamos resignificando las palabras, eso también es nietzscheano. Vos decís “sentido común” y lo interpretás de una manera. En el momento en lo digo yo, ya estará interpretado de otro modo. Sentido común…, no sé si hubiera usado esa expresión.

Creo que se refería, sobre todo, a instalar palabras que  signifiquen con fuerza contra la construcción de realidad que ellos hacen.

Que señalen la obvia injusticia. Es lo que hace el grupo de curas en opción por los pobres. Lo obvio, atravesado por lo espiritual y por la palabra. La disputa por el lenguaje no se debe entregar nunca, al contrario, hay que ponerse más reactivo todavía. Vuelvo al libro de Luis Frontera. Nosotros tenemos un padre que es la ley, a quien le tenemos terror, no lo entendemos, pero lo obedecemos. Todo esto es muy lacaniano. Él lo comparaba con el modo de bailar que tienen quienes bailan cuartetos: dicen sí con la palabra, pero niegan con la cabeza. Me pareció excelente, una imagen muy útil para  mostrar cómo trabajan los medios de comunicación, cómo difunden a mucha velocidad  e instalan cosas que no se entienden. ¡Dejemos de decir fake news y digamos noticia falsa! ¡Es noticia falsa!

A la vez, parecería que cuando la penetración cultural viene en el propio idioma y no en otro, es más difícil de advertir.

Eduardo Basualdo.
Eduardo Basualdo.

Sí. El estar de “está bueno” habla de un neoliberalismo y de una posverdad de forma clarísima, es una de las cosas más claras del discurso macrista. Después se difunde y lo escuchás en todos lados. Yo tengo una alergia en el oído externo, que se curaría nada más que con un poquitito de justicia, con una esperanza en la existencia de un proyecto. Hace poco, se hizo un relevamiento de chicos adolescentes. Algunos estaban fumando paco, otros no, otros tomaban cerveza, algunos se drogaban y otros no. Preguntados por su expectativa de vida, “veinticinco”, dijeron. Si esa es tu expectativa de vida, ¿cómo no te vas a drogar?, ¿cómo no te vas a emborrachar? Es matar o morir. Es humano, demasiado humano.

 

DIGA NIEVE EN ESQUIMAL

                                   “Sabéis que llevo un esquimal dormido/en el lugar del corazón.
Después de abandonar las catedrales, /el diapasón febril de las tabernas, /llegué al confín, a la frontera inalcanzada. /Sabéis que llevo un arenal baldío/en el lugar de las palabras. /Por debajo del miedo, /por caminos cerrados desde antiguo, /se aventuró la mano hasta el silencio. /Sabéis que llevo una pupila roja/en el lugar de la alegría.”
“Lugar”, Susana Thenon


Me llama  la atención eso de que, hace veinte años, venís predicando en el desierto. Hoy, con  la tecnología, ¿cómo cambió la difusión de tu prédica?

Y, con la tecnología, con las redes, no hubiera sido tan fácil la censura sobre mí. Mi hijo no hubiera necesitado custodia siete años después, porque lo amenazaron. No hubieran entrado aquí cuatro veces ni movido todas las cosas, no hubiera sufrido dos atentados.  Además, yo no me había puesto en contra de nenes de pecho. Las cosas cambiaron mucho. Hoy, en  los títulos, dice “Durísima respuesta de Fulano de Tal a Fulano de Cual…”. Voy a buscar la durísima respuesta y leo: “Hay que tomar cartas en el asunto” o “Hay que llegar hasta las últimas consecuencias”. La nada. La vacuidad absoluta. Bueno, en el vacío también se puede y hay que construir.

En varias notas editoriales te referís a la vivencia de distintos tiempos. Había un ensayista que hablaba de la novela decimonónica como un espacio con tiempos homogéneos y vacíos. ¿Qué experiencia del tiempo tenés cuando escribís y qué experiencia del tiempo tenés cuando, esa misma palabra, la usás en la radio?

Chiharu Shiota.
Chiharu Shiota.

En la radio, al menos en la que era, todo es misterio. Una cierta decadencia viene desde hace mucho tiempo. Al margen de que no existían las redes sociales ni internet, la censura sobre mí no hubiera ocurrido, si mi propio medio se hubiera ocupado de divulgar. Para TEA, cuando publicó los cincuenta y los sesenta años de la televisión, ¿sabés qué había pasado en el ´91 periodísticamente? Showmatch. La verdad es que lo único periodísticamente relevante del año ’91 fue la primera censura y a una mujer. Una mujer que tenía opinión política. El género tampoco  aprovechó esto. Porque yo me fui un viernes y el lunes, ese lugar lo ocupó un prócer rígido, que pasaba las noticias.

Sin opinar.

Sin opinar y ganando cincuenta mil dólares. Ahí el género perdió una oportunidad  fenomenal. Por lo menos, la de exigir que allí hubiera una periodista.

Y, cuando pudiste, ¿cómo se vivenciaba el misterio de la radio?

Yo estoy cómoda en el misterio, así como en la paradoja. En la radio el misterio comenzó a perderse cuando cualquiera pudo ponerse delante del micrófono y decir cualquier verdura con una voz que no era radiofónica. Podríamos decir: no importa, si el contenido es bueno, que tenga la voz que tenga. Pero, incluso en lo edilicio, eso de tener una radio en un departamentito con una sola puerta…. Miren, la doble puerta tiene un sentido en radio. Está la puerta del operador y la puerta del estudio. Después de abrir la primera puerta, vos estás en un vacío, en un no espacio. Estás en no lugar, que es imprescindible para hacer radio. Después abrís la puerta del estudio. El estudio no debe tener ventanas, no se debe ver si hay sol o nieve. Porque, a quien te escucha, si vos le decís “¡Qué lindo día!”, mientras él está en un lugar donde llueve, lo estás dejando solo, lo expulsás con la palabra. Uno se comunica de soledad a soledad. El otro te recibe en soledad, aunque esté acompañado. Y vos emitís en soledad, aunque te rodeen todos los compañeros. A mí me gusta mucho trabajar en equipo. Me gusta que transcurran tres horas, quizás, sin pasar un disco, porque participa el oyente. Eso es el misterio en la comunicación. Eso se perdió. Vos me hablás del lenguaje, ¿cuántas palabras tiene un esquimal para decir nieve? Setenta, porque lo rodea la nieve y necesita decirla de diferentes maneras, connotaciones y denotaciones.

 

RELOJ DE PULSO

            A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las costumbres cotidianas.”
“Amigos por el viento”, Liliana Bodoc

¿Y el tiempo de la escritura?

Chiharu Shiota. "Form of Memory," 2018.
Chiharu Shiota. “Form of Memory,” 2018.

Es un tiempo tenso. Odio los relojes digitales.  Antes, vos sentías las estaciones, veías cómo brotaban las cosas, vivenciabas tu tiempo. Así fue hasta la llegada de  los relojes y del uso que hizo la iglesia de ellos para marcarte el día, las horas, la oración. Pero existen otras vivencias del tiempo, la del tiempo circular, por ejemplo, maravillosa forma. Ningún reloj más maravilloso que el de Praga. Ninguno. Ese es el tiempo.

Un espectáculo impresionante hasta las lágrimas.

Y, porque es la muerte la que sale.

Claro. Pero es  un tiempo teatralizado, que está dentro del reloj, no el modo habitual de medir los transcursos, de forma lineal y especializada.

Exacto. El  tiempo lineal no existe. El tiempo no es lineal. Es decir, yo vivencio el tiempo como los físicos cuánticos. Ellos me deslumbran y  están en la misma postura que los místicos.

Una cosa puede estar en un tiempo como materia y, en otro, como energía.

Claro. Tenemos la mirada muy acotada. Nosotros vemos en veinticuatro cuadros, ¿y si viéramos en setenta y ocho?

Sí, ¿y si viéramos otros colores, en más espectro?

Sí. Lo que pasa es que la cultura fue muy aceleradamente. Nosotros seguimos siendo un organismo paleontológico, comemos como si nos persiguieran los tiranosaurios, estamos desfasados. Podemos experimentar un tiempo diferente, porque el cuerpo lo vivencia diferente.

Sos ansiosa, pero no te llevás bien con la urgencia.

No. Sufro mucho la presión y la urgencia. No así, la emergencia. Ahí funciono. Yo hago, después me desmayo. Pero, en el momento, funciono. Hago todo lo que hay que hacer y con una energía que me desconozco. Pero mi tiempo nunca es lineal. Y en la escritura lo es menos. Mi tiempo modula y modula muy profundamente, no le encuentro el cierre.

 

LA VUELTA DEL CUARTETAZO

                                                           Ustedes que llegaron a puerto/ y ustedes cuyos cuerpos sufrirán el proceso y el juicio del océano/ U otro acontecimiento/, este es su verdadero destino”/ —Dijo Krishna, como cuando amonestó a Arjuna /en el campo de batalla. / No, adiós/ sino adelante, viajeros.”
“Cuatro cuartetos””, T. S. Eliot

Para terminar, hablaste muchas veces del cuerpo.

Chiharu Shiota. 2018.
Chiharu Shiota. 2018.

El cuerpo habla el  ochenta por ciento. Con la palabra se puede mentir. Con la voz, no. Por eso amo la radio. La televisión es más distractiva, tenés que poner doble atención en el cuerpo y en lo que está diciendo. Si observás detenidamente, en la tele, con el cuerpo están diciendo una cosa y con la palabra, otra.

¡Son los del cuarteto!

¡El cuarteto periodístico! Uno dice “¿Pensás que es así?” Y el otro, negando con la cabeza, le va a contestar “¡Sí!”. Pero, escuchame: no te cruces de brazos, ¿por qué te restregás las manos? A algunos, con quienes  tengo simpatía, se los digo. A los otros, no. Que se hundan.

Spinoza decía “nadie sabe lo que el cuerpo puede”

Es que nadie lo sabe. Y una mujer es poderosísima en eso. Hay una sintonía, la biología nos hizo así y, además, con el cuerpo, portamos memoria. Somos muy poderosas para bien y para mal. Somos la memoria espiritual de la humanidad.

¿Qué es el espíritu para vos?

Es eso que no podés nombrar, eso inefable, lo que hace la diferencia.

¿Lo asociarías con la poesía?

Absolutamente.

Liliana López Foresi con el Anartista. Fotografía: Diego Grispo.
Liliana López Foresi con el Anartista. Fotografía: Diego Grispo.




TODO PANTALLA

La sospecha: Sobre “la dictadura perfecta”, película de Luis Estrada.
Por Noemí Pomi

 

CLAROSUCUROS

Acueductos, palacios, pirámides y templos como tributo a sus dioses y como testimonio de poder para la humanidad. Los méxicas, tribu nómade, tan hábiles en lo tecnológico, no pudieron prever las rivalidades internas, las alianzas de pueblos enemigos de los aztecas con los invasores, las consecuencias del uso del caballo, las pestes desconocidas y la superioridad de las armas. Así, el Imperio azteca comenzó a cubrir su cielo de sombras, debajo de las cuales se asomó la figura de Hernán Cortés. Esto fue en 1521.

Imperio azteca
Imperio azteca

Por esas mismas tierras, si hacemos un salto en el tiempo, nos encontramos con otras veladuras sobre las miradas de los ciudadanos. En tal sentido, es muy ilustrativo el film dirigido por Luis Estrada. En 2014 y en colaboración con Jaime Sampietro, escribió “La dictadura perfecta”. Se trata de una película mexicana del género comedia y sátira política. En ella da a ver cómo, en la actualidad, también el cielo mexicano está cubierto de nieblas informativas, que impiden percibir la realidad circundante.

 

PALABRAS PREMONITORIAS

Es 1990, durante el debate “El siglo XX: la experiencia de la libertad”, emitido por un canal de cable de Televisa, en el que participaba Enrique Krauze, como moderador, y Octavio Paz, entre otros. El escritor liberal Mario Vargas Llosa, devenido en político, participó del debate y, con total libertad, habló sobre los gobiernos mexicanos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sobre su permanencia en el poder, como otro ejemplo de las dictaduras latinoamericanas. En cierto momento consideró a México como “la dictadura perfecta”, debido al manto falsamente democrático de las autoridades del momento. (1)

Después de algo más de un cuarto de siglo, la película “La Dictadura Perfecta” revela cómo un gobierno puede tener el control de los medios de comunicación y, así, dominar a la opinión pública y modificar la percepción política de los ciudadanos.

 

GUILLOTINADOS

Las primeras imágenes son excelentes metonimias de toda estrategia de control de la opinión. Primero, vemos relucir una guillotina. Después, como si se tratase de un sucesor de la familia, aparece un aparato de tevé. Este primo lejano de “la corta cabezas” aggiornará sus métodos en estrategias de ocultamiento.

El tren informático del film presenta particularidades: abarca un corto período de tiempo, cuenta solo con cuatro estaciones y se desplaza a gran velocidad. No obstante, en su recorrido, vaya uno a saber por qué, se suceden- como latigazos que cruzan el país de océano a océano y de norte a sur- alertas.

Y México mira, estremecido, sin que la mayoría de esos ojos puedan comprender el sentido de los videos- escándalos ni qué se encubre detrás de esos llamados de atención. Por otra parte, cuando se aproxima a alguna parada, los rieles del tren rechinan, desparejos, mientras grandes nubes de humo salen de esa locomotora en busca de oxígeno para continuar.

Su velocidad informativa no permite que por sus ventanillas se filtre la realidad vivida por los mexicanos a ambos lados de esos andariveles. Así, la televisión azteca oculta que México ocupa el lugar 80 en calidad del sistema educativo, según el Foro Económico Mundial. Tampoco menciona a los 30 millones de mexicanos con un salario mínimo de U$S 2.75 diarios, ni a los 20 millones obligados a vivir con U$S 1.50 al día, ni los 3 millones de niños que trabajan y a quienes les está vedado estudiar. Siete millones de personas no saben leer y escribir. Otro tanto son semianalfabetos que, si bien saben leer, tienen dificultades de interpretación de textos. Por si fuera poco, más de la mitad de los jóvenes de trece a diecisiete años no ingresa a la secundaria. Por otra parte, los niños aplican más horas en observar una agenda que les es ajena que en el sistema educativo. También poseen graves problemas alimentarios en un porcentaje importante de la población. Temáticas que, en su conjunto, serían más que suficientes para voltear los hechizos informativos, las literales construcciones de una realidad inexistente.

“La globalización es ‘financiera y no económica’, por lo que cada día ‘los ricos son menos numerosos y más ricos y los pobres son más numerosos y más pobres’. (3)

Choi Xooang, “Emociones Humanas”, Realismo escultural
Choi Xooang, “Emociones Humanas”, Realismo escultural

En teoría, casi todo el mundo acepta que el periodismo debe sustentar su información en fuentes verificables. Sin embargo, los hechos banales y las cortinas de humo de dudoso origen tienen hoy más contundencia que cualquier prueba o contraprueba de un hecho. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

 

DIRIGIR LA ORQUESTA

En la película aparecen imágenes enmarcadas en los aparatos televisivos, con predominio de conductores de noticieros erigidos en amos de la agenda informativa. Abundan los primeros planos de los ojos de los actores. Por otro lado, el film no cuenta con un protagonista único, sino con un elenco muy coral, con actores de televisión y teatro.

En las cuatro estaciones del tren informativo se reafirma cómo los medios “dirigen la orquesta”. En la primera parada, se ve al “candidato de la televisión”. Allí, Sergio Mayer, a cargo del papel de presidente mexicano, envía el siguiente mensaje a su homólogo estadounidense

“Los mexicanos hacen mejor el trabajo que los negros”.

Su exabrupto desata un manto de nubarrones sobre su futuro político. La reacción de la opinión pública no se hace esperar, las burlas, las críticas y la locura en las redes llevan al Gobierno a detener el escándalo a cualquier costo. Se extiende una cortina de humo. Ahí aparece el periodismo en pie de guerra y, en un contraataque contundente, expone al gobernador del Estado de Durango, Carmelo Vargas, en un caso de corrupción. Con ello, se cambia el foco de las noticias y se tapan los dichos del presidente.

Ulula la máquina, no como bestia herida, sino briosa hacia su nueva parada. Allí se detendrá cuando el gobernador del Estado de Durango, Carmelo Vargas, decida negociar con la televisora para limpiar su imagen y ser convertido en una estrella política. Siempre hay un as debajo de la manga, se corren las cortinas y el sol brilla para Vargas. Él se somete a una serie de reportajes en los que se muestran las buenas obras por él realizadas en sus años de gobierno. Así, el bombardeo de la información priva a los espectadores siquiera de sospechar el uso de los medios por parte del poder político. Y, en el mientras tanto, de una estación a otra, el paisaje se modifica, los asesinatos son enmascarados como atentados contra el orden público, las desapariciones forzadas de los disidentes y los rebeldes tratados como transgresores a la ley producen solo algún sacudón en los vagones del tren de las noticias. Pero el ferrocarril retoma velocidad hasta la parada siguiente.
Así, los expectantes ojos mexicanos buscan -de océano a océano y en el interior más profundo del país- ven la inmediatez de la noticia y la sucesión de tapas, que enmascaran la realidad de los hechos.

Es evidente: más allá de las chicanas, de las redes cazadoras de ingenuos de la televisión, no faltan artimañas entre altos mandatarios. La lucha de clases se dirime en todos los frentes. Aunque, en estos tiempos, la batalla se da en el campo de las nuevas tecnologías.
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VALE TODO

El secuestro de las pequeñas gemelas, Ana y Elena Garza, da a la televisión mexicana otra oportunidad de bombardeo mediático. En esa parada, el equipo de TV MX decide aprovechar esta situación para mantener esta noticia al aire con un continuo seguimiento durante varios días. El gobernador Carmelo Vargas comienza a organizar operativos de búsqueda, mientras finge interés por la situación. Avanzan los días y la población es conquistada por esta noticia, convertida en nacional, que consigue distraer a la población. En simultáneo, la justicia sigue por su vía privada y solo se detiene en estaciones vip.

 

LOS SECUESTROS COTIZAN

Cuando un testigo comenta que reconoce a los secuestradores de las niñas, TV MX cambia de vía. Pérez Harris, periodista a cargo del noticiero, pide -a nombre de televisión mexicana y de la Fundación “Sí se puede”, que se envíen donativos para recaudar el millón de dólares pedidos por los secuestradores como rescate. Dinero de por medio, las niñas son entregadas a la policía, donde los padres se niegan a ser grabados y entrevistados. A esa historia, la realidad le había negado un final del todo feliz. Entonces, cuando las nenas ya estaban cómodas en sus camitas, sonó el silbido del tren informativo con un montaje donde se finge el rescate de las niñas como si de un operativo se tratase. La farsa resulta ser un éxito de audiencia. En la estación esperaba Carmelo Vargas, sí, el gobernador tratado de corrupto, quien es aclamado por el público, incluida la familia Garza.

“Los medios, las ‘golosinas mediáticas’, se convierten en un instrumento de la ‘nueva alienación’, cuya presión ideológica sobre el tiempo social reduce sensiblemente la capacidad crítica de los ciudadanos”. (2)

Las noticias se suceden sin solución de continuidad, las detenciones también impactan. En 2005, en un episodio confuso, fue detenida Florence Cassez. Se organizó la reescenificación del operativo de arresto para que fuera transmitida “en vivo” por Televisa en el noticiero de Carlos Loret de Mola, horas después de que Cassez y otras personas acusadas de pertenecer a la misma banda habían sido detenidas en una presunta casa de seguridad. Cassez fue liberada en enero de 2013, tras siete años de estar en prisión, acusada de secuestro. Su liberación se dio luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) encontrara fallas al debido proceso penal. Entre otras: el montaje televisivo, no leerle sus derechos y no garantizar la ayuda consular.

Entre tanto, la reforma de la Ley Federal de medios no consigue su aprobación. Otra vez la ficción se impone a la realidad y mantiene la vigencia de la censura, de la mordaza, de la persecución.

De este modo, “La dictadura perfecta” trata a la televisión como el factor determinante de poder que es. Y, al mismo tiempo, obliga a preguntarse por qué un país aguanta tanto si tiene un montón de motivos para explotar: “Hoy los medios manejan caprichosamente la agenda pública, imponen temas y tópicos a los que la sociedad no puede abstraerse, crean héroes y fabrican villanos a su antojo. Cuando deciden exaltar o minimizar algún asunto, a excepción de una muy privilegiada minoría bien informada, la mayoría de la población responde a un discrecional manejo de la información”.(*)
Kill Your Television
Estética impecable, buena musicalización y guión ¿surrealista? El contubernio tóxico, que oculta corrupción, mentiras y ansias de poder obliga a la pregunta: ¿Qué Hernán Cortés asomará debajo de estas sombras?

Esta idea de la sospecha en el mundo de la información funciona para un solo lado. Para mucha gente los medios hegemónicos tienen el prestigio de las marcas caras, si acumulan mucho poder es porque son mejores. Esto aplicado a los medios – resulta – a mayor poder, más verdaderos serán.

(*) Luis Estrada (17 de enero de 1962; Ciudad de México, México) Es director, guionista, escritor y productor de cine mexicano.
(1) Mario Vargas Llosa (28 de marzo de 1936 (82 años)
Arequipa, Perú) escritor y político.
(2) Ignacio Ramonet (Redondela, Pontevedra, 1943), Doctor en Semiología e Historia de la Cultura en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París.




LA SAGRADA IMPERFECCIÓN

Lo inesperado: Entrevista a Rita Cortese

Entrevista: Noemí Pomi, Viviana García Arribas, Gabriela Stoppelman
Edición: Gabriela Stoppelman

“En el cielo las estrellas, en el campo las espinas, y en el medio de mi pecho, qué pasó” “¿Qué pasó?”, poema de Alejandro Urdapilleta

“(…) Los milagros ocurren,/ si se tiene el cuidado de llamar milagros a esos
espasmódicos trucos de la luz./ La espera ha vuelto a comenzar./
La larga espera del ángel (…)”
“Corneja negra en tiempo lluvioso”, Sylvia Plath

Justo en el medio de un verso, no viene y se corta la luz. Entonces, en la oscuridad de la sala, las manos del pianista hurgan la piel de otro piano, se alían al reclamo de emergencia y le hacen un guiño a la voz. Que siga, que siga. La voz, por su parte, se reorganiza dentro de un caos inesperado de penumbras. Buena tela la de las sombras, quienes comprenden de inmediato la necesidad de abrazar el fervor de un tango, el denuedo de una presencia que no se rinde. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. De un codazo, vuela la luz de emergencia. El apuro enreda a algunos asistentes entre los cables, los anteojos se quejan del papel lamentable al que han sido relegados, porque, por mucho que agucen el aumento, se ve apenas una filigrana de la letra. ¿Qué pasó? Bueno, en principio, se cortó la luz. “Hay que acostumbrarse”, dice la voz cantante, “esto es lo que nos va a tocar”.

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Mientras tanto, arregla los remolinos del escenario y arremete de nuevo. Con lo que tiene, avanza. Porque se cortó solo la luz. Pero el hilo que sostiene la trama busca un atajo para el canto y el poema sigue intacto. Entonces, Rita Cortese arremete. Ariel Polenta sostiene la música en la bella noche del escenario y la celebración continúa, va por una silueta para el tejido, por un cuerpo de todos en la trama de una pregunta,  por una entonación colectiva que, en espina acuciante, repite: ¿qué pasó? 

 

UNA BALA EN LA OSCURIDAD

“Creo que el poema/ con dientes y alma/ capaz de andar cien siglos/ con una vuelta de sangre/ vive/ Desnudo/ brutal/ oscuramente humano”
“Soy inmortal”, Miguel Ángel Bustos

La noche de la escena está cribada. Pequeños hoyuelos titilan entre un verso y un acorde. La voz lo advierte y se cubre con el género leal de los cuerpos alertas, de las siluetas que orientan la mirada, apenas, hacia los huecos de sol. El tema de la ausencia es recurrente en tu espectáculo, en las letras que elegís. ¿Cómo es tu relación con las ausencias? Seguramente las exorcizo a través del canto. Las ausencias permanecen con uno, es muy difícil sacarlas, son agujeritos que tiene el alma. Están muy presentes. Retirada y ofrecida, en el oficio de cantante celebra la palabra poética, ¿qué es lo poético para vos y qué potencia singular aparece cuando la poesía de la escritura se junta con la de la música? Mirá, la poética es la síntesis más absoluta del alma, es muy difícil de explicar, no me interesa cerrar las cosas. De la poesía, me interesa esa síntesis, ese punto donde uno se queda como sorprendido. La poesía es como un balazo, por eso es tan peligrosa. Y se potencia inevitablemente con la música. Cuando la música puede comprender y abarcar esa poesía de los autores populares, aparecen temas inolvidables como “Cuñataí”,  “Construcción” o “Nada”. Cuánta nieve hay en mi alma/ Qué silencio hay en tu puerta/ Al llegar hasta el umbral/ Un candado de dolor/ Me detuvo el corazón. Nada, nada… (1). Dijiste alguna vez que no escribís, que todo lo que tomás está escrito por otro. Sin embargo, tus versiones son muy especiales, ¿no son una relectura o una reescritura? Sí, son las dos cosas. Pero a mí me da mucho pánico escribir sobre un papel, por eso nunca me metí en ese punto. No soy Leonardo da Vinci ni pretendo serlo.

 

DE CASA NATAL, EN CASA NATAL

                                               No me has encontrado, me anduve empapando de rocío. Temprano irisado. Iba cantando, iba contándome, iba abriendo maizales con el canto al canto. Los perros lo toreaban a Dios de tan visible.
Libro de las mariposas”, Arnaldo Calveyra (2001)

Tambores que reverberan desde la distancia, una ronda en silencio bailada por el fuego. Un puente súbito entre cada “así sea” y cada blasfemia al cielo. Seguimos sin luz eléctrica. Ya nadie ni se acuerda del incidente. En un momento, en la interpretación, hay como una oración laica. Una mezcla entre declamar, actuar y cantar: Sí, pero las oraciones nunca son laicas. Son religiosas en el sentido de re-ligar. Yo soy profundamente religiosa y absolutamente ecuménica. Creo que la vida es un misterio muy importante, lo es el cuerpo de uno, un enigma muy grande como para que no haya una religiosidad en ese punto. Es algo muy sagrado. ¿Y el arte funciona como puente en ese sentido? Sí, es que el arte también es sagrado, es religioso. Es una ceremonia. La memoria, esa arquitecta que toma argamasa del pasado y ladrillos del futuro, huellas aún no pisadas e hilachas de tiempos ya idos. En una nota contabas:En mi casa escuchaban tango y mis padres me enseñaron a cantar. Hacía shows en las casas de mis amigos, en los cumpleaños o en reuniones familiares”. Tanto en tus letras como en tus entrevistas, regresa la figura de la casa natal.

Sinato. instalción
Sinato. instalción

Nada, nada queda en tu casa natal/ Solo telarañas que teje el yuyal/ Y el rosal tampoco existe (1) Aparte de la casa donde uno nació, ¿hubo para vos otros orígenes en otros espacios? Toda mi vida. Todo el transcurso de mi vida. Todas mis otras casas natales, que han sido muchas. Metafóricas y concretas.

 

DESACHICARSE

“abrir dos ojos a la vez/ aunque la cuerda salte/ y algo llore en la noche del ropero”
De “Lugares extraños”, Susana Thenon


Y, entonces, sin que nadie la llame ni la necesite, la media fase más vital del teatro se agranda desde donde no estaba e irrumpe. El pobre piano acústico y solidario, que tan amable ha sido en remontar el bache de la luz, pide que lo dejen- por si acaso-, esta no es noche de confiar en continuidades. Desde el fondo más lejano, inaccesible a la mirada, regresa el exilio del piano eléctrico. Prudente, se queda por atrás del escenario, hacia donde van los cuerpos cargados de voz, letra y  melodía. “Qué cosa la vida de uno, eh?” Los cuerpos ahora vacilan, silenciosamente, en el espacio nuevamente iluminado que, de pronto, parece otro, como un sitio a la vuelta de una breve escasez…. Te has referido a la pobreza del lenguaje en la que vivimos, ¿pasa lo mismo con el lenguaje corporal? Creo que hay muchos caminos para poder encontrar el lenguaje corporal, a lo mejor, no son los más conocidos, pero existen. No te olvides que, siendo actriz, trabajo con mi cuerpo. Siento que el cuerpo, en este momento, pasa por una situación complicada. La gente se pasa horas y horas con las computadoras y los teléfonos. El cuerpo está achicado a su mínima expresión. Sólo en casos muy particulares, como en el de los bailarines, donde el cuerpo se trabaja. De todos modos el cuerpo, atado o no, siempre está contando algo, se expresa.

Rita Cortese.
Rita Cortese.

¿Qué pasó? ¿Quiénes hablan el teatro y quiénes lo blablablean?, ¿cómo fue que se mezclaron así las cosas?… Hablamos con Bartís y él decía que, desde la época del menemismo, la sobreactuación que hace la política en su espacio genera como una competencia desleal con los actores. Eso, entre otros motivos vuele  interrogar a los actores sobre el lenguaje que buscas. Y, por otro lado, trae dificultades para atraer gente al teatro, ¿cuáles serían hoy las dificultades que ves en tal sentido? Muchas, varias. La principal es económica, porque la profusión de obras de teatro, tanto en el circuito céntrico como fuera de él, es enorme en Argentina. Nuestro país, y fundamentalmente Buenos aires, es un lugar insólito por la cantidad de salas teatrales que tiene. Pero cuesta muchísimo llevar a la gente al teatro. No por la calidad del material que se da, sino por los costos. Hoy hay que ser rico para ir al teatro, hay una involución muy grande en ese sentido. Pero es cierto que nos codeamos y empujamos en el subte, nos maltratamos por un lugar en la fila del banco, le damos sin asco al tobillo de la de adelante con el changuito del súper. Tanto  mover el atropello, hasta parece que fuéramos conscientes de nuestros cuerpos. No actuamos, nos disfrazamos de clientes en nuestro apuro hacia dónde. Mientras, olvidamos preguntar: ¿Qué pasó?… Algunas amigas de mi hija adolescente parecería que prefieren el cine al teatro, por la mediatización de los cuerpos vía la pantalla antes que los cuerpos en vivo. Tal vez por miedo ¿no? El cuerpo en vivo, al trabajar, emana e irradia, es un arma muy potente. Y, además, estamos con la comunicación a través de la imagen. La imagen filtra al cuerpo y difícilmente interpele. Siempre mantiene una distancia. Eso pasa en el cine, salvo con los grandes artistas que, convengamos, no abundan.

 

 NO APTO PARA PELOTUVIVIENTES

“Si usted toma la punta de un conocimiento/ y empieza a tirar el hilo/ va a sacar una sombra”
“Lo inescrutable”, Jorge Leónidas Escudero

 

Sinato, Instalación.
Sinato, Instalación.

Y, mientras la luz aguante, la escena aprovecha los claroscuros, donde el arriero va y va,  Las penas y las vaquitas se van por la misma senda, las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”, (2) y la puesta avanza hasta donde se han dormido las luces del pedregal.”(2) Ay, Rita, cuidado con esas metáforas, justo esta noche de cortes. Pero ella no es de andar con esos reparos. Que se cuide la instalación eléctrica. Brinda, canta. Y va y va, la arriera va. ¿Qué considerás que es ser un gran artista? Alguien que te conmueve, que te interpela.  A la última película de Kiarostami que vi, “24 cuadros”, no podré olvidarla. Imágenes e imágenes e imágenes permanentes y ese cuerpo único que aparece al final… Es maravillosa. Es impresionante lo que puede contar un único cuerpo humano. Pero, bueno, estamos hablando de Kiarostami, ¿no? No estamos hablando de actores que se mueven permanentemente porque creen que ese movimiento constante es la acción.


Esto también podría vincularse a lo poético.
Por supuesto. Como lo que hace Machin en “El mar de noche”, es una joya teatral. ¿Cuáles  son las búsquedas actuales en el teatro que te parecen interesantes? Bartís, por ejemplo, me parece interesantísimo, es uno de los grandes maestros en este momento. La última obra que vi de él me hizo llorar, es la teatralidad pura. Es muy emocionante ver una obra de esa envergadura. Él nos decía que el teatro que le interesa no es el que representa un lenguaje, sino el que lo busca y que, por eso, le parece más importante el ensayo que el estreno. Tiene razón. El trabajo es buscar un lenguaje, ese es el secreto, lo incompleto, lo no terminado. Eso tiene que ver también con lo sagrado. No tuve la suerte de trabajar bajo su dirección, pero he visto todas sus obras. Alguna, incluso junto a él, desde una mesa, por un agujerito de la pared de al lado. Él está presente, dentro de la obra siempre. Sin intensidad, ¿para qué? Con semejante misterio que es la vida, pasarla pelotudamente…


PERDIDOS EN LA NOCHE

                                               Más celestes que aquellas centelleantes estrellas/
nos parecen los ojos infinitos que abrió la Noche en nosotros.”
“Himnos a la noche”, Novalis


Y no te dije que no tentáramos al diablo con eso de las luces dormidas y cosas por el estilo. Si ni tiempo hubo de dejar que Don Polenta llegara al final de una fabulosa intro, cuando la maldición de la media fase entró otra vez en crisis y nos zampó en la jeta el segundo apagón.
Está bueno Buenos Aires”. Rita no le afloja a encontrarle una salida. Observa el vaso de whisky, como quien le cuenta a un amigo, “mirá lo que me vino a pasar”. Y el vaso le dice, “Seguí nomás”. “Seguimos así, si vuelve la luz, no le damos bola”…” ya no sé qué decir…, si no, cantamos la marcha peronista y nos vamos”. El público, de algún modo, se entusiasma con esta segunda noche del escenario. Plaggeados, unpleaggeados, plagiados o en medio de una plaga, la cosa sigue. Es un misterio, porque ahora continúa con más ímpetu, con una atención que se alía al esfuerzo de los artistas… Y hablando de los misterios, en varias entrevistas hablás de los misterios de la noche y de la posibilidad que da la noche como escenario para perderse, ¿para qué perderse? Ese es el gran secreto. Lo demás ya conocemos. Sin embargo, casi todos los disciplinamientos de la vida hablan de encontrarse.

Brassai. "Pareja en una banco de noche".
Brassai. “Pareja en una banco de noche”.

Sí, pero a mí ya no me interesa encontrarme. Ya estoy, ya me encontré. Eso de la pérdida es lo mismo que dice Bartís del teatro. Al perderte, también te encontrás, es una manera de abrir caminos. Cuando digo perdernos, digo no transitar los mismos caminos ya conocidos. Y perderse tiene que ver también con la pasión, con lo insondable. Sobre todo, con respecto a la noche, que tiene una vida brutal, generalmente cercenada y juzgada, como el tiempo del peligro: “Un tipo que vive de noche…”, como si la vida fuera entrar a un banco, sacar plata del cajero, ir, volver, hacer las compras trabajar… Si esa es la vida….


DEAMBULAR EL GRITO

“ay vidalita desde el racimo del vaso infausto desde/ el espejillo donde tus ojos me comen desde la última visitación/ desde lo tremebundo de este estar ay vidalita desde la musa extraviada desde el tordillo plateado/ que perdió la querencia desde los soles que me/ hieren porque soy más de las lunas ay vidalita desde la/ sexta que está en un hilo desde esta vihuelada que/ en el final es bermellón ay vidalita desde la codicia/ del chupasangre desde el santiamén del olvido des-/ de la sombra caudalosa desde no sé que, escalofrío y en/ el disturbio de los ojos/ ay vidalita”
“Esa caja amarilla”, Juan Carlos Bustriazo Ortiz


Te juro que lo vi. Miraba el celular y, con medio cuerpo dentro del container y su brazo derecho como caña de pescar, rebuscaba. ¿Qué paso? Te juro que no quise imaginar lo que vendría, no me aguantaba la idea de pensar que la escena continuaría con el hombre- quien no cejaba de alternar su tarea con miraditas a su pantalla- metido de lleno dentro de la basura. Muy poca basura, porque ya otros habían andado antes en eso de revolver la falta. Te juro que, al verlo desaparecer dentro del container, temí que la tapa se cerrara sobre él, en un simulacro de tumba y nadie corriera a socorrerlo. Tan solo el hombre, dentro de ese hueco. ¿Qué pasó? … la soledad es un tema que aparece mucho en tus letras. La Ciudad de Buenos Aires, últimamente, se ha llenado de ambulantes, ¿qué tiene de singular esta nueva soledad que estamos viendo como espectáculo callejero?
Dijiste la palabra: la gente está deambulando, balbuceante y con mucho dolor. Hay mucha locura y mucho grito de gente sola en la calle. Mucho silencio que es, justamente, grito. Mucho levantar la tapa de los conteiner y cerrarla, levantar y cerrarla, una cosa como nunca vi. Porque esto que está pasando es diferente a lo del cartonero, que ya conocíamos. Es otra cosa, la gente busca permanentemente algo que no encuentra. Es muy poético lo que pasa, ¿no? y muy terrible. Buscan comida o algo ahí adentro. Pasan, levantan y cierran, todo el tiempo. Es muy fuerte eso…. Y que no vengan a confundirnos con sus volteretas de palabras llenas de aire, que no vengan a invertir los tantos. Que no vengan ahora con la excusa de acusar a quienes no se someten a su culto a la miseria de sentenciosos y amantes de las verdades absolutas. No parloteen más: ni la más pálida idea tienen de la diferencia entre la incertidumbre que pregunta y la falsa incertidumbre que sentencia a muerte…  En el espectáculo, hablás de ese senador, quien quería que nos acostumbráramos a la incertidumbre. Y recién hablábamos del misterio ¿cuál es la diferencia entre uno y otra? Él habla de la incertidumbre que produce el hambre, de la incomodidad, que no tiene ninguna incertidumbre, sino una gran certidumbre: la muerte. Este sistema está matando, sin metáfora. Sólo con la decisión de haber bajado al Ministerio de Salud a Secretaría, sólo con lo que hacen con los medicamentos, hay muchísima gente que se está muriendo. Ayer escuché que un médico, muy sabio, lo decía: El sistema está matando. El ex juez Arias nos contaba que, en su barrio, ha muerto gente electrocutada al querer colgarse de la luz, por no poder pagarla. Por supuesto. Y además hay otra cosa: este médico decía que el frío, el hambre y la ausencia de medicamentos, a la gente muy mayor o muy chiquita, les produce enfermedad. La pobreza produce enfermedad, desesperación, locura y muerte. Es así. Todos sabemos que así es. Pero cuando alguien lo dice alguien con tanta claridad y contundencia, pareciera que uno se ilumina en el saber…

Infuse OLED-Installation by Chikara Ohno. Sinato designboom
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DESERTAR Y DAR DE NUEVO

                        (…) Mendigaré para vivir/ Por los senderos de Francia
Desde Bretaña hasta Provenza/ Y les diré a las gentes/ No obedezcáis/ No la hagáis
No vayáis a la guerra/ Negaros a partir/ Si hay que dar la sangre/ Id vosotros a dar la vuestra
Usted es buen apóstol/ Señor Presidente/ Si me hace perseguir/ Prevenga a los soldados
Que yo no iré armado/ Y podrán tirar sobre mí.”
“El desertor”, Boris Vian

Decir que no. Ni dar la espalda ni esquivar el bulto. Negarse a girar en el vicio de las profecías ya gastadas.  Decir que no: eso no es cobardía. Es retirarse del desgaste y comenzar a gozar el gasto, el derroche de la  pregunta a cielo abierto. O apuntalar la canción, a como sea, no dejar que decaiga el territorio del deseo, no mudarnos a donde sopla el viento… Tu espectáculo lleva el nombre del poema de Urdapilleta “¿Qué pasó?” En el escenario agregaste: “esa es la pregunta que hay que hacerse”. ¿Qué otra pregunta considerás urgente hacernos hoy?

Álvaro Navas. "Oscuridad."
Álvaro Navas. “Oscuridad.”

Ay, dios mío… Creo que tenemos que evolucionar un poco como condición humana. Sobre eso tenemos que preguntarnos. Y otras preguntas más, ¿dónde está el deseo nuestro? Y poder continuar y hacer posible el deseo, no buscarlo en el container. Yo estoy acribillada de preguntas, ¿estoy en el camino correcto?, ¿hay que seguir por aquí?, ¿hay que irse a la playa y ya?, ¿hay que desertar…? Yo creo que hay que desertar, creo que ahí está la gran resistencia. En el libro, “Imperio”, de de Michael Hardt, un epígrafe dice: “Queremos destruir todos los monumentos ridículos a “aquellos que han muerto por la madre patria” que se nos aparecen en cada pueblo, y erigir en su lugar monumentos a los desertores. Los monumentos a los desertores representarán a todos ellos que murieron en la guerra, pues cada uno de ellos murió maldiciendo la guerra y con envidia a la felicidad del desertor. La resistencia nace de la deserción.” Lo dijo un partisano antifascista, en Venecia, en 1943(4). Es muy interesante porque es un gran cambio de paradigma. Un poner el poema culo para arriba, vaciarlo de los vicios de la literatura, dejarlo gritar… Has dicho que tuviste muchos vicios y que en un momento dijiste “basta, porque se terminó el ciclo”. Pensaba que ahora reaparecieron los vicios y los ciclos del capitalismo, como una explicación posible de la realidad, que se acepta con una naturalidad pasmosa, ¿cómo desertar de ese círculo vicioso? Es interesante, porque desertar es una manera de retar lo cíclico.Tengo sesenta y nueve años. Se dice que la humanidad ha evolucionado. No lo sé, sinceramente. Sí sé que se ha transformado. Si esa transformación implica una evolución, no lo sé. Por ahí estamos siempre en el mismo lugar, pero de otra manera. Y vamos, por lo menos, lento. Vos leés, en tu espectáculo, una frase del presidente de la Sociedad Rural, que podría ser dicha hoy mismo…

Esto es lo que contesta la Sociedad rural a Perón, en relación al Estatuto del peón de campo: “El estatuto del peón no hará más que sembrar el germen del desorden social, al incluir en las gentes de limitada cultura aspiraciones irrealizables que, en muchos casos, pretenden colocar al jornalero sobre el mismo patrón en comodidades y remuneraciones. La vida rural ha sido y debe ser como la de un manantial tranquilo y sereno, equilibrado y de prosperidad inagotable. La Sociedad Rural no puede silenciar su protesta ante las expresiones publicadas, en las que se ha comentado el Estatuto del Peón y en las que aparecen los estancieros como seres egoístas y brutales, que satisfacen su inhumano sensualismo, a costa de la miseria y del abandono en que tienen a quienes colaboran con su trabajo. El trabajo del peón de campo, por su propia índole, fue y es acción personal del patrón. Este actúa con frecuencia con los peones en la labor común, lo que acerca a las personas y establece una camaradería de trato, que algunos pueden confundir con la del amo al esclavo cuando, en realidad, más bien se parece a la del padre con sus hijos. En la fijación del salario, es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son, a veces, tan limitadas sus necesidades materiales, que un remanente trae destinos socialmente poco interesantes…” ¿se están poniendo un poco tristes, no? Lectura de Rita Cortese, en su espectáculo, “¿Qué pasó?”

¿No es genial eso? ¿Y lo de Olegario Víctor Andrade en 1867? Impresionante.

“Extranjeras van siendo las propiedades rurales, extranjero el comercio hasta extranjero el idioma. La raza argentina sucumbe. Una raza de exterminados se ha diseminado por todos los ámbitos de la república. Su obra de destrucción no tiene término. La República argentina va quedando desierta. Y la matanza sigue.”, Olegario Víctor Andrade, 13 de marzo de 1867, era presidente Bartolomé Mitre…mirá voz…qué mirada laaaarga, ¿no? Rita Cortese, en su espectáculo, “¿Qué pasó?”

 

 

LA ERRANCIA DEL RASTRO

“Tú me vigilas desde todas partes,/ descorriendo telones, horadando los muros, atisbando entre fardos de penumbra;/ me encuentras y me miras con la mirada del cazador y del testigo,/ mientras descubro en medio de tus altas malezas el esplendor de una ciudad perdida/ o busco en vano el rastro del porvenir en tus encrucijadas.”
“En tu inmensa pupila”, Olga Orozco

 

Johnny García. Fotografia.
Johnny García. Fotografia.

Marcas. Fragmentos que llegan desde un poco atrás en el tiempo. Fragmentos que contornean la silueta de su pisada, para delatar nuestro andar en redondo, nuestro creernos nuevos y originales en esa vieja moda de “otra vez sopa”. Trazas, escrituras que insisten para dar existencia a la grieta que abra hacia lo nuevo… Esos discursos de antes  tan vigentes hoy son como marcas, cicatrices de la historia en el lenguaje. Mirá, yo tengo que cantar, la semana que viene en el teatro Roma de Avellaneda, con piano, acordeón y guitarra. Y con luz…Y con luz, sí. Pero la no luz también contextualiza ¿no? Sí… Y a nosotros nos vino muy bien, porque el tema de este número es lo inesperado. Y esto, más inesperado no podía ser… Igual, tratamos de pensar lo inesperado no tanto como sorpresa si no como la chance. ¡Sí, como la chance de salida! Sí, y de resistencia, que es lo que todos aplaudimos en ese espectáculo ¿no te dio un placer llegar al final? Por una cuestión que tiene que ver con mi experiencia en el escenario y en la vida, pude contextualizar lo que estaba pasando y entender que un encuentro con el otro, de canciones y actuación, es eso: un encuentro con el otro, algo vivo. Y, desde ahí, la confianza para seguir haciéndolo y saber que algo de esa imperfección tan grande podía llegar a tocar el alma de alguien. ¿Qué pasó?, repetimos, tocados por la infinitud del signo que interroga en la noche. Como dije antes, la noche había comenzado súbitamente cribada. Y así siguió. Pero, de pronto, en la perseverancia del canto, la singularidad de cada improvisada estrella hizo constelación… ¿Qué es un arte militante para vos? La palabra militante la tomo con mucho cuidado. ¿Qué es el arte? El arte siempre está atravesado por lo ideológico, más allá de lo partidario, que es otra cosa. Si no está atravesado por lo ideológico, no es arte. El arte es siempre militante en tanto interpela y muestra algo. Incluso son ideológicas las expresiones pasatistas, tontas y vulgares que hoy tanto abundan, eso también abona alguna formación de sentido y nos ha hecho bastante daño a quienes pensamos que la vida es otra cosa.

 

INQUIETADA, SÍ. TERNADA, JAMÁS

                        Soy avellave / en el cénit/ ejerciendo mi remolino”
“Cavante, andante”, Amelia Biagioni


En varias entrevistas, hablás acerca de los premios. Decís que nunca llegan a los que hacen arte porque nadie premia la inquietud.
¿Dije eso? Bueno, lo que pasa es que nunca voy a las entregas de premios. Por suerte, casi siempre estoy nominada. Pero no voy. Estar arriba de un escenario para eso. Desde el lugar en que yo lo concibo, no es cómodo. Es un riesgo muy grande, al que tenés que sumar el tener que participar de una terna y que te sometan a juicio, como si esto fuera una competencia. No, mi amor. Cuando me digan “Rita, ganaste un premio. Tal premio te lo otorgamos a vos”…, ahí, a lo mejor, voy. La terna implica comparar cosas no comparables. Es una competencia inevitable, porque el ego lo tenemos todos. Y, entre el ego del otro y el mío, me quedo con el mío. Entrar en esa cosa, no es para mí… Además, siempre llego en pedo a recibir los premios, porque  me llaman con las últimas nominaciones. Y, ya en pedo, digo cualquier cosa… Entonces, no dejaste todos los vicios. He dejado los más peligrosos. A esta altura de mi vida, te diría que todo es peligroso, hasta comer tarde se convertiría en un vicio.

Infuse oled installation by chikara ohno sinato designboom.
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OJALÁ HABITES TUS ALAS


alzarse con unas alas verdes sobre lo seco abisal/ y escaparse ligero sin miedo al sol ardiente.”
“Sin Luz”, Vicente Aleixandre


Y allá la media fase con sus desplomes. La ceremonia siguió con invitados inesperados. Llegó Miguel Hernández a denunciar que
“la cebolla es escarcha cerrada y pobre” y se apersonó Urdapilleta, meta acribillar con la pregunta “Qué pasó. /Éramos los dueños señores, teníamos toda plaza Italia…y mucho más/ Y el riachuelo corría para nosotros/ Y cuando la luna se reflejaba en el agua el reflejo también era nuestro/ El mantel de hule/ Qué pasó/ La hora de la siesta/ El simulcop/ Los pitucones Mendafácil/ Qué pasó”. E, imperfectamente se vio al escenario llenarse de memorias, distancias que alargaban la mano sin llegar del todo, aunque, ahí presentes. “Yo no sé qué voy a hacer, pero voy a seguir cantando”, (Rita). Desde las sombras, escuchamos cómo el pianista perforaba lo oscuro y miraba las teclas con su tacto. Vimos al viento contar secretos. En un murmullo, vimos la garúa persistir en los quiebres de sus líneas. El cielo abrazaba a un árbol. Y no era ningún fantasma este viento que acompañaba el final de la ceremonia. Algo del tiempo del reloj ya relajaba su pulso, mientras titilaba cada vez más fuerte el latido de otro tiempo. Otro tiempo… Ojalá. Ojalá, habitemos nuestras alas…. ¿Qué es para vos “habitar tus alas”? Huir. Volar. Tener esa posibilidad de irse. Esas palabras son de Eunice Odio. Una poeta de Costa Rica muy interesante. Está también Sylvia Rexach, intelectual, cantante y escritora portorriqueña que murió borracha, y de amor, a los cuarenta años. Dijiste que el amor inquieta pero la felicidad la dan los amigos. Es así. Yo sufro muchísimo enamorándome, es una porquería estar enamorada, me pongo dependiente, insoportable… Ahora tengo ganas de enamorarme un poco, pero no sé ni cómo sería. Siempre espero que ocurra algo aunque, la verdad, estar enamorado es tremendo. Yo hice un espectáculo  vinculado a eso, junto a Claribel Medina: “Ojalá te enamores”, se llamaba que es una maldición árabe. Yo, encima, judía...  Parece ser que los árabes le decían eso a los judíos cuando pasaban al lado: “¡Ojalá te enamores!”

 

Rita Cortese.
Rita Cortese.

(1) “Nada”, Julio Sosa
(2)”El arriero va”, Atahualpa Yupanqui
(3) Imperio, Michel Hardt, Antonio Negri




LA INFINITUD DE LOS OJOS

Lo inesperado: Reflexiones sobre el arte de Nahui Olin.
Por Noemí Pomi

 

ERUPCIÓN EN LAS MIRADAS

“Quiero morir, es necesario desaparecer cuando no se está hecho para vivir. Cuando no se puede respirar, ni desplegar las alas”. (1)

“Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve– son la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,-
por leyes humanas.-
Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos humanos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía (…)”.(1)

En este poema Nahui Olin y el volcán Iztazihuatl se miran en un espejo. Están allí también las miradas desocultadas del yugi y del silencio de muchas mujeres mexicanas. Volcán y mujeres acopian fuerzas, las reservan para el momento de entrar en erupción. Su espíritu independiente es víctima de las garras de la tiranía. En algún sentido, este espejo es triple e incluye a la propia Nahui: hermosa y femenina, consciente de su belleza y de la peligrosidad de su fuerza.

 

DE NIÑA A MUJER

Autorretrato de Nahui Olin como colegiala en París
Autorretrato de Nahui Olin como   colegiala en París

Como en la poesía, mirándose y dejándose mirar, en sus autorretratos Nahui volcó una estética, esta vez, de grandes ojos verdes. Ese es el centro del sistema solar que se establece entre la imagen de los cuadros y el observador. Esa jovencita, lleva la noche en su vestido y sus pechos están iluminados por lunas, atendidas desde sus bolsillos por dos ojos. Desde el fondo del autorretrato, infinidad de pupilas miran al observador del cuadro. El azul y el naranja gritan, junto a la noche del vestido. Así las miradas se dispersan y continúan entre seres y mundos. La imagen de colegiala cobra preminencia, en un fondo donde la ciudad de París se ve empequeñecida.

Autorretrato de Nahui Olin en los jardines de Versalles
Autorretrato de Nahui Olin en los jardines de Versalles

El mundo enmarca a la silueta. La imagen de la Nahui en primer plano no renuncia al protagonismo de los ojos verdes y mantiene una pequeña boca de rojo intenso, sin sonrisa. El cabello, indefinido, se presenta en un tránsito desde las tradicionales trenzas mejicanas al corte francés, a la garçon. Detrás de la imagen está el edificio que desempeñó las funciones de una residencia real en siglos pasados. El jardín de Versalles, al fondo, contrasta su armonía con la desmesura del retrato. El primer plano de Nahui empequeñece al mundo que le da marco.

Por otra parte, las manchas de ocre y oscuridad en el cuello, ¿podemos leerlas como tinturas del mundo impregnado en la piel? Los autorretratos de Nahui son grandes (103 cm x 76 cm, 103 cm x l00 cm) y la técnica, óleo sobre cartón, le permitía trazos largos para los cuerpos que se extienden por el lienzo en colores intensos, con predominio de azules y ocres.

autorretrato-en-el-puerto-de-veracruz_1
Autorretrato-en-el-puerto-de-Veracruz_

Una rigidez dinámica expande la mirada contra toda ceguera, la proyecta más allá de los cuerpos rígidos, con la vista al frente y desmesurados con respecto al fondo. Ninguna de estas mujeres sonríe y el cuadro entero se satura de presencia firme. Una atención de lechuza, de acecho, desafío y cautela. No hay tiempo para simpatías.

La desmesura de los ojos parece trasladada al vestido. La prenda, en un lleno de pupilas, cambia los verdes por matices de naranjas y de celestes, presentes en el cielo. En esa interacción el cuerpo vegetal florido entra en distante conjunción con cielo y mar. Desde el agua azul, el espectador también se ve observado por los ojos del barco. El color de la piel se impregna en el cielo o es el cielo el que tiñe el mundo.

EL GRAN OJO

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Nauhi en una corrida de toros

Una gran pupila, con el iris como arena, donde pequeños ojitos torean y son toreados. Un gran ojo, hecho de muchos fanales azules, mira y es mirado por quien contempla el cuadro: hay una pequeña silueta rosa en la circunferencia tan azul y otras imágenes de mujeres que, desde los bordes, parecieran pujar para entrar al ruedo. Entre un público mayoritariamente masculino se infiltra, tímidamente, la presencia de esas intrusas.

“Nahui era de esas personas, como Frida Kahlo, que se desconocen, que no se encuentran, que no saben quiénes son, que se fotografían y se autorretratan para verse a sí mismas” (3).

CEREBRO EN ACCIÓN

“De que Nahui Olin tenía el mar en los ojos no cabe la menor duda. El agua salada se movía dentro de las dos cuencas y adquiría la placidez del lago o se encrespaba furiosa tormenta verde, ola inmensa, amenazante. Vivir con dos olas del mar dentro de la cabeza no haber sido fácil” (3).

“El verde de oblicuos agujeros, que de un rostro es lo que todos miran y los que lo miran no saben por qué se extrañan y miran dentro con el sólo deseo de mirar, y sólo ven, y sólo saben, y sólo creen que son verdes agujeros oblicuos que se ven sin mirar el rostro y que recuerdan piedras verdes, colores raros, sin término de comparación. (…) no penetran la potencia de expresión, la vibratoria inquietud, la constante rebeldía de un espíritu, de un cerebro en acción dotado de millares de fibras microscópicas, sensibles al contacto de todo átomo viviente, en toda su materia, en toda su esencia, tal cual es el mismo en su substancia y, sobre todo, y con mayor interés a través de su interpretación cerebral, viviendo en segundos, eternidades, y por sus profundos oblicuos agujeros Verdes todo lo que su mirada abarca lo sumerge en densidades verdes, y es el verde de oblicuos ojos, más inconmensurable que el verde ojo de la tierra. El mar porque el mar, es puramente un elemento físico, y el verde de oblicuos agujeros, es el débil reflejo de un elemento superior, el espíritu de un ser.”

Ver sin mirar, no podemos llegar al otro, la empatía siempre está un poco obstaculizada, no tenemos ojos para ser el otro. El ojo que va y viene del mundo, recluido en sí, zafado de sí, el ojo que quiere salir, que busca dejar entrar y tropieza –también- con quienes tropiezan al intentar verlo. Este poema es, a su vez, denuncia contra todo sometimiento.

“La vida no fue hecha para mí, soy una llama que se devora a sí misma”. (1)

OTRA COSA ES CON PAREJA

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Nauhi Olin, El Abrazo

Olin, a través de imágenes, definió su sexualidad, como “furiosa y curiosa”. Para ella la belleza tenía un ingrediente doloroso y abrumador. En sus retratos de desnudos en pareja, las siluetas son curvas, se curvan y entrelazan. Hay un movimiento sexual- una historia sugerida del encaje de los cuerpos, de cómo llegaron al encuentro- que nunca es total, porque no es posible fundir las miradas. Los amantes no se miran, ella pierde su mirada hacia otro lado. El mundo se transparenta en la ventana, los mira. Detrás de los cristales, hay pupilas al acecho.

NAHUIL Y LIZARDO EN ACAPULCO
Nahui y Lizardo en Acapulco, 1921

En estos trabajos, Nahui fundó una nueva imagen de su rostro, mostró un ser en plena actividad. Aquí, la artista se ubicó en un balcón, en una playa o en plena urbe. En el caso “Nahui y Lizardo” ambos están enmarcados bajo un cielo azul con reflejo de luna. Los ojos de Lizardo se encuentran embelesados con la expresión de Olin. El rojo del vestido de ella se continúa en el mundo de la bahía, mientras las pupilas de las ventanas observan.

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Nahui y Agacino frente a Manhattan

Un hombre enorme la abraza, se mete en los recovecos de su cuerpo, él es rígido y está alerta al frente. Ahora, las miradas se desencuentran, las pupilas se hallan en objetivos distintos a la pareja. Este contexto de extravío visual permite incluir una vista aérea de paisajes e interpelar al observador. A su vez, cada ventana de las casas o de los edificios de la isla semeja pupilas. Como en otras obras, la pareja aparece enormizada contra el empequeñecido mundo. Los grandes ojos verdes de ella y negros de él no confluyen en un punto. A su vez, el azul en matices de cielo y el mar sirven de lecho a los enamorados. Las pupilas, como en diálogo con el espectador, además se repiten en la espalda y en los glúteos de la mujer.

“Mi espíritu y mi cuerpo tienen siempre loca sed / de esos mundos nuevos /que voy creando sin cesar; / y de las cosas / y de los elementos / y de los seres / que tienen siempre nuevas fases / bajo la influencia de mi espíritu y mi cuerpo que tienen siempre loca sed; / inagotable sed de inquietud creadora, / y es fuego que no resiste mi cuerpo…”

Nahui tiene sed loca, una sed que desborda los contornos del cuerpo. Tanto, que su salud depende de la actividad creativa: su pintura y su escritura son el equilibrio. En la pintura está la Nahui que dice “sí” a la vida cercana, a la escenografía, a la fiesta popular y juega al erotismo, al amor. En las letras, vibra la mujer rebelde, inconforme, que dice “no” a las normas y a las limitaciones impuestas por la sociedad.

“Me retraté desnuda porque tenía un cuerpo tan bello que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”. (1)

 

NAHUI EN LOS NEGATIVOS

Nahui Olin, foto de Antonio Garduño
Nahui Olin, foto de Antonio Garduño

 

Olin se fotografió desnuda. En 1927, todo México se asombró con sus imágenes. Se mostró entre la belleza y el desafío en una serie de poses tomadas por el fotógrafo Antonio Garduño. Con estos trabajos, Olin levantó una larga polémica en un país provinciano y conservador. Años después, su figura seguiría asociada al escándalo, sobre todo, a la reivindicación de la mujer frente al machismo tradicional.

 

Nahui Olin,  foto de Antonio Garduño
Nahui Olin, foto de Antonio Garduño

En las fotografías precedentes, el fotógrafo Antonio Garduño sacó a los ojos de su centro de sistema solar. En estas composiciones el cuerpo es astro. A veces, acompañado solo por un accesorio. En las tres muestras, la modelo es enfocada de perfil y se ve solo una de sus hermosas pupilas.

 

Nahui Olin, foto de Antonio Garduño
Nahui Olin, foto de Antonio Garduño

“Sé que mi belleza es superior a todas las bellezas que tú pudieras encontrar. Tus sentimientos de esteta los arrastró la belleza de mi cuerpo, el esplendor de mis ojos, la cadencia de mi ritmo al andar, el oro de mi cabellera, la furia de mi sexo, y ninguna otra belleza podría alejarte de mí”. (1)

 

QUIEN FUE CARMEN

Faltaban 6 años para el comienzo del siglo XX cuando, en México, asomaron unos enormes ojos verdes y unos rizados cabellos dorados. Había nacido María del Carmen Mondragón Valseca. Hija de Manuel Mondragón, un importante militar mexicano que tuvo un papel trascendental en la Decena Trágica. En un internado en París, la pequeña Carmen, entre letras y pinceles, despertó sus dos grandes pasiones: la pintura y la poesía. Con tan solo 10 años ya se vislumbraba su sensibilidad.

Su educación, además de llevar un riguroso plan de estudios, implicó también el contacto con años de lucha feminista. Ella no podía afrontar los modelos imperantes en la sociedad de aquel tiempo. Entre otras cosas, se le atribuye ser la primera mexicana en usar minifalda y pertenecer al grupo de las “Flappers”, (adoptar la moda francesa). Y la primera en algo casi imperdonable: renunciar a sus trenzas.

RENOVACIÓN CONTINUA DEL UNIVERSO

Para Gerardo Murillo -el “Doctor Atl” artista plástico y amante de Carmen-, ella era una “renovación continua del Universo”: Nahui Olin, en idiomas de los pueblos originarios.
Las largas veladas bohemias con Dolores del Río, Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo, Tina Modotti, María Izquierdo, José Vasconcelos, David Alfaro Siqueiros abrieron su horizonte artístico. Fue modelo de Diego Rivera y, cuando la tentaron con la fotografía, con poca ropa o sin ellas, posó para los fotógrafos Edward Weston y Antonio Garduño. Si en la cultura mexicana se señalaran actitudes inesperadas, seguramente, aparecería el nombre de Carmen Mondragón (Nahui Olin, 1893-1978).Con sus escritos y sus autorretratos, Nahui no solo desafió y rompió códigos visuales, por el contrario y de forma todavía más significativa, fue capaz de expresar una imagen nueva y alternativa de sí misma: activa, en control de su propio cuerpo, deseos y medios de representación.

Nahui, como en la casa de los espejos que multiplican sus imágenes al infinito, se reveló en los extremos del inmenso placer, en la contradicción insalvable entre la belleza sin pudores y el corrimiento permanente de los límites de lo público y de lo misterioso.

(1) Nahui Olin
(2) El Iztaccíhuatl (náhuatl) (en náhuatl: Iztac, “blanco”; cihuatl, “mujer”, “mujer blanca”) es un volcán sísmicamente activo. Su nombre proviene de su perfil nevado que, desde el valle de México, semeja a una mujer yaciente cubierta de un manto blanco.
(3) Elena Poniatowska: Contemporánea, escritora, activista y periodista mexicana
(4) Antonio Garduño: Fotógrafo mexicano
(5) Edward Weston: (1886 – 1958) Fotógrafo estadounidense.




CON PAPÁ ADENTRO

Los exilios: Sobre la película “Fragmentos Rebelados”, de David Blaustein (*)
Por Noemí Pomi

“¿Qué, de las esquirlas? /¿qué, de los escombros?/ luz de plata en río,
noche de nunca acabar.” (1)

CRONOLOGÍAS INSTALADAS

Por lo general, se denomina exilio a la separación de una persona de la tierra donde vive. La palabra proviene del latín, exilĭum, y significa ‘desterrado’, por motivos ideológicos, económicos, profesionales y hasta podríamos ocuparnos de autoexilios. Incluso la voz, la actividad, los afectos y las percepciones pueden resultar silenciados, aun en nuestra tierra de origen.

A su vez, se sabe: ninguna tachadura es completa. En ecos, huellas, tiznes, lo expulsado a veces retorna. Convengamos, no hay nadie más presente que los ausentes. Como ejemplo de esto último, podemos remitirnos a la literatura de Daniel Moyano. No hay cuento donde los rasgos biográficos no hagan un salto por sobre su carácter sucesivo y coagulen en un punto fijo del tiempo. No se trata de muerte, ni de estatuismo: son interrupciones de las cronologías que- como fotografía o como película- sin pedir permiso, se instalan. Este es el caso de todos nuestros muertos prematuros: “Nunca vi ninguna casa por aquí, más allá no hay nada”, dice el personaje del cuento “El perro y el tiempo”, Gregorio, quien ha sido despojado de su perro Flecha. Según le han dicho, un viejo se lo llevó más allá de los límites del pueblo. Pero resulta que, más allá de esa frontera, el espacio y el tiempo se suspenden. Desde que su tío entrega a Flecha y hasta cuando Gregorio descubre la ausencia -de casa, de viejo y hasta de mundo-, “transcurre una nada”. Por su parte, en “Un silencio de corchea”, durante un concierto, ocurre una invasión de bichos que avanzan sobre las partituras, los músicos y, en particular, sobre la espalda y la oreja de la pianista. El violinista decide liberarla del monstruo. Para ello, recurre al arco de su violín, en el momento de un silencio de corchea. Entonces: “La muerte de ese bicho significó el fin de mi carrera musical. Los remordimientos me impidieron seguir tocando”. (2)

Antonio Berni,  La  comida, Pigmento al agua sobre tela, 1953
Antonio Berni, “La comida”, Pigmento al agua sobre tela, 1953

Pero esta nota es sobre “Fragmentos rebelados”, de David Blaustein. En el caso de esta película, la rebelión consiste, por una parte, en dejar transcurrir los testimonios y las imágenes para que los puntos fijos refuljan y, por otro, en sacudirlos de su no espacio y de su no tiempo y devolverles, así, nombre y reverberancia de vida. Comprender que quien hasta hace poco estaba dejó de estar lleva unas cuántas vidas. Y, de todos modos, el asunto permanece en el misterio. Se reinstala lo que Heidegger llamaba “el asombro del ser”: por qué existimos en lugar de no existir. (3) A través de ese abismo, entre vivos y muertos, los ausentes se arreglan para regresar como memoria en el cuerpo de los presentes. Y, cada tanto, se hacen película, como en “Fragmentos rebelados”.

Antonio Berni, La manifestación, Temple sobre arpillera 1934
Antonio Berni, La manifestación, Temple sobre arpillera 1934

 

CINCO VOCES DE LA MEMORIA

“Idos los tiempos,/ tinieblas de abrojos en vuelos/ giros de extrañar”.(1)

Enrique José Juárez, militante, cineasta, padre, hermano y tío sale a escena. Quique desaparece momentos después del encuentro con su hermano, Nemesio, el 10 de diciembre de 1976. Es en el relato de ese instante que la película de Coco Blaustein comienza. Es decir, el director invierte el sentido “final” de la muerte en un recomenzar. La estructura de la película se apoya en diferentes voces que, desde sus matices, rodean el nombre de Enrique.

En Nemesio Juárez, toda la ausencia del hermano se despliega en la necesidad de relatar. La voz se esmera en cada anécdota, en cada detalle, en cada palabra, con un énfasis que vuelve tesoro aquello que hubiese quedado como un comentario al pasar, si la tragedia y las celadas de la historia no hubiesen metido la cola.

Enrique Quique Juárez
Enrique “Quique” Juárez

Por su parte, los hijos mayores de Quique Juárez aportan otra voz. Javier, el mayor, lleva la palabra impregnada de epifanía y descubrimiento: “fui a un acto político llevado por familiares y, de repente, vi a mi papá-rodeado de la plana mayor de la dirigencia- hablarle a una multitud en el cierre del evento, como el dirigente más importante”. (…) “Nosotros vivíamos en San Telmo con mi vieja, frente al Hospital Británico y, en julio, llega la policía, se la llevan y nos llevan a todos nosotros. Ella queda a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin ningún tipo de causa y va a la Cárcel de Devoto”. Lo que no pudo descubrir Javier es el sentido de la ausencia, que insiste con el paso del tiempo. ¿Por qué sus padres no pudieron estar el día en que Javier se casó? No hay ni respuesta ni alivio en la sentencia “los mataron”, o en el crudo realismo de la aseveración, “murieron”. Por el contrario, son frases deshilachadas que reinstalan la fuerza de lo indecible.

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Enrique “Quique” Juárez

Camilo, el segundo hijo, relata: mi viejo nos venía chamuyando sobre el tema de la pareja. Hasta que nos reúne y dice: quiero hablar con ustedes. El tema de la otra compañera estaba blanqueado. Agregó que teníamos un hermanito”. (…) “Nuestra reacción fue: ah, bueno, qué bien”. (…) “Esa fue la época en que estuvimos más tiempo con él. En el setenta y seis ya estaba clandestino y nosotros también. Sabía que mi padre estaba del lado de los buenos pero, de todos modos, la situación era heavy. Hoy no le puedo recriminar a mi viejo que no se hubiera preservado más para estar con nosotros, eso sería egoísta. Él creía en algo y está bien lo que hizo”.

En cambio, el relato del hijo menor, Pedro, se tiñe de dolor, como si la muerte de su padre sucediera- otra vez- a cada palabra enunciada.

Enrique Juárez con sus hijos Javier, Pedro y Camilo Juárez
Enrique Juárez con sus hijos Javier, Pedro y Camilo Juárez

Y, así, David Blaustein anda en el entretejido de voces que redibujan el cuerpo de Enrique entre el cineasta y el militante.

DESMADRES

“Membranas anfibias. / Granos de lluvia atiborrados. /Cuenta gotas de huecos” (1)

Nemesio cuenta: “Quique, con su compañera, Alicia Pais, tuvo dos hijos, Javier y Camilo. Alicia estuvo presa en la cárcel de Devoto. Era asmática y, por falta de atención médica, murió de un ataque”. (…) Con la segunda compañera, Estela Miguel-“Lala”- tuvo al hijo llamado Pedro. Ella cayó baleada en Rosario y su cuerpo fue identificado recientemente”.
Los tres crecieron entre la carencia del padre y la muerte -en un caso- y la desaparición- en el otro- de sus madres.

DESOCULTADO

“Costura de estrellas/ espinas y escombros/ con cada uno/ la luz vuelve a nacer”. (1)

Los hijos y los dos sobrinos de Quique, de chicos, veían las latas. Sentían- sin abrirlas- que en esos envases oxidados latían fragmentos de Enrique. Entre el miedo a maltratarlos y el hecho de saber que allí dentro estaba “el postre”- los últimos registros de la obra y de la figura de Enrique que podrían ver- se postergó el momento de desocultarlas. En palabras de Ernesto Juárez (sobrino): “la mayoría eran negativos, mucho no se veía y siempre existió esa curiosidad de saber si dentro de ellas había cosas que pudieran complementar la parte cinematográfica de Quique”.

Quique Juárez en filmación
Quique Juárez en filmación

Por fin, se dio el regreso. De entre esas latas oxidadas, surgió también la voz de Enrique, en un reportaje. Así, las películas rescatan del exilio de la quietud a los cuerpos ausentes y a sus voces. La fantasía de verlos en movimiento iguala en alegría a los tres hijos. Dentro de esas latas, hay un padre en acción, hay un cuerpo que es el de antes y es el único. Rescatado de su refugio, el asesinado desafía su propia ausencia y se echa a andar, una y otra vez. La película “Fragmentos rebelados” narra la muerte en una o dos instancias. El énfasis está puesto en el hacer político, cinematográfico y en la falta que hoy haría Enrique Juárez. El eje está en su vida y en su sobrevida en las memorias de quienes le dan, aún, la voz.

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Fotograma de “Ya es tiempo de violencia” largometraje de Enrique Juárez

REVELAR FRAGMENTOS

Inquieto, dinámico, con honestidad se abrazó a una causa que consideró justa. Nacido en 1944, en la localidad de Florida, al norte de la Provincia de Buenos Aires, Enrique José Juárez comenzó a desplegar sus ideales de justicia social, desde muy joven. Tal vez ese fue el motivo de haber aceptado la designación como delegado en la conducción de Luz y Fuerza en SEGBA (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires). No quedaron allí las cosas, sumó a ello la organización de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y, posteriormente, fue el jefe de la “columna norte” de Montoneros. También participó del grupo Cine de Liberación. En esta polifonía no solo están los parientes de sangre, sino también los de ruta. Entre ellos: ‘Pino’ Solanas”, “Octavio Getino”, “Dolly Puzzi”, “Carlos Atkins” y “Gerardo Vallejos”. Enrique osciló entre dos apodos, “Quique” y “Cacho”, tal vez como sinónimo de las dos pasiones que dominaron su vida: cine y militancia.

 

PRUEBAS AL CANTO

El documental de Quique, “Ya es tiempo de violencia”, nació en oposición a “Tiempo de violencia”, producido por los medios dominantes, en abierta crítica al peronismo y, a su vez, con la finalidad de justificar hechos antidemocráticos. En contraposición, Quique Juárez, en “Ya es tiempo de violencia” da cuenta del Cordobazo y de la muerte de Augusto Vandor, entre otros acontecimientos de 1969. El film se consideró extraviado por treinta años. Si bien el tiempo generó herrumbre en las latas, su contenido permaneció intacto. Desaparecieron al cineasta, no a su arte.

(*) El Anartista agradece la generosidad de David Blaustein, al facilitarnos el acceso a su película.
(1) Poema de Noemí Pomi.
(2) Daniel Moyano: (1930-1992) Escritor argentino. Cuentos: “El perro y el tiempo” y “Un silencio de corchea”.
(2) Heidegger, Martín: (1889 – 1976). Filósofo alemán.




LUZ DESENCRIPTADA

EL CUERPO: Sobre Alan Mathison Turing, padre de la informática

Por Noemí Pomi

LA MÁQUINA, EN SALITA VERDE

En Chatrapur, India, por entonces, dependiente de la corona británica, trasncurrió la infancia de Alan. En esos tiempos, su padre Julius Mathison Turing, era miembro del cuerpo de funcionarios británicos en la colonia. Él y su esposa, Ethel Sara Stoney, querían que su hijo naciera en el Reino Unido. Por eso regresaron a Paddington, Londres, donde nació Alan Mathison el 23 de junio de 1912. El cruce de los genes Turing-Stoney dio a luz un ser humano que, desde muy pequeño, mostró un gran interés por los números, por los rompecabezas y por la lectura: se cuenta que aprendió solo a leer en tres semanas. ¿Cuánto habrán barajado los genes Turing – Stoney, una y otra vez entre: divisiones, sumas, restas, raíces, potencias y múltiplos infinitos para dar un genio matemático como Alan? ¿Cuánto fue herencia?, ¿cuánto, determinación del medio y cuánto, deseo propio? En aquellos años no existían estudios que permitieran determinar esos porcentajes. Tal vez, desde pequeñín, comenzó a trabajarse la que sería una de sus frases más famosas:

“En vez de intentar producir un programa que simule la mente adulta, ¿por qué no tratar de producir uno que simule la mente del niño? Si esta se sometiera entonces a un curso educativo adecuado, se obtendría el cerebro de adulto” (1)

Foto del pasaporte de Alan Turing a los 16 años
Foto del pasaporte de Alan Turing a los 16 años

 

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Y Alan dio el presente en el Colegio “St. Michael” cuando tenía seis años. Conocimiento y experimentación y la venia de sus padres, hicieron que, a los ocho años, diseñara un pequeño laboratorio de química en su casa. Sus profesores se percataron enseguida de la genialidad de Turing. No obstante su capacidad, la carrera escolar estuvo marcada por sus aptitudes, por su facilidad en matemáticas y, por su carácter inconformista que le llevaba a seguir sus propias ideas y a apartarse del rígido -e ilógico, según su parecer- sistema educativo.

“Supuestamente, el cerebro humano es algo parecido a una libreta que se adquiere en la papelería: muy poco mecanismo y muchas hojas en blanco” (1).

 

DIOS HA MUERTO

Alan recorría alrededor de 90 kilómetros para ir a la escuela. Con este dato es fácil entender cómo, además de científico, fue un atleta notable, de rango casi olímpico. Con catorce años, sus días comenzaron a correr en el internado de Sherborne, Dorset. Entre libros y experimentos, nació una estrecha amistad con Chistopher Morcom, un compañero un poco mayor que él, un chico más pequeño y delgado de lo normal para esa edad. Ambos compartían su pasión por la ciencia. También Christopher era un alumno bien considerado y premiado por los profesores. Y el primero en tomar a Alan y a sus ideas muy en serio. Para Turing, aquello fue un espaldarazo, una inyección de autoestima, la razón por la que comenzó a comunicar a Christopher sus proyectos y teorías sin miedo a que no fueran comprendidas. Y las confidencias permitieron estrechar lazos entre ambos, obviamente en la escuela, pusieron el grito en el cielo. Christopher fue el primer gran amor de Alan. Mala pasada le jugó la vida a Turing con el deterioro en la salud de Morcom. Él, tras beber leche de alguna vaca infectada, contrajo tuberculosis bovina. La muerte ocurrida repentinamente el 13 de febrero de 1930, no solo se llevó el cuerpo de Christopher, sino también destrozó la fe religiosa de Turing y se volvió ateo. A partir de ese acontecimiento, se obsesionó por comprender los procesos mentales del ser humano, quería entender qué había pasado con la mente de Christopher tras su muerte. Jaqueado por el dolor, de manera casi obsesiva, Alan empezó a estudiar obras que hablaran sobre ello en todas las áreas posibles: biología, metafísica, filosofía, lógica, matemática. Así fue cómo llegó a su primera visión de “la mente como una máquina artificial inteligente”, algo que podría replicarse mediante la matemática.

“Mis recuerdos más vívidos de Chris son casi siempre de las cosas tan amables que me decía” (1).

Rembrant, San Mateo y el ángel, 1661
Rembrant, San Mateo y el ángel, 1661

 

PREMIOS Y PALOS

El concepto de educación de los profesores de Sherbone hacía énfasis en los clásicos de la literatura, no en vano se había refundado en 1550 como King’s Eduard School, una escuela de gramática gratuita para niños locales. Pero la inclinación natural de Turing era hacia las matemáticas y las ciencias. En la escuela de Sherbone, ganó la mayor parte de los premios matemáticos y también realizó experimentos químicos por su cuenta, contra la opinión del profesorado, que tildó a Turing de ambicioso. Y -cuando no- apareció doña envidia, quien lo condenó por su “independencia de criterio”. A pesar de ello, Alan continuó profundizando los estudios que realmente le gustaban y llegó a resolver problemas muy avanzados para sus 15 años, sin ni siquiera haber estudiado aún cálculo elemental.

Pero se sabe: en la vida todo tiene un costo, alejarse de los clásicos literarios le significó a Alan suspender varias veces los finales y en lugar de entrar al Trinity College, su elección inicial, tuvo que conformarse con la King’s, aunque ambas pertenecían a la órbita de Cambridge.

 

A TODA VELOCIDAD

Con el título de matemático bajo el brazo, Alan, se trasladó a la Universidad estadounidense de Princeton, donde trabajó y profundizó sus estudios con el lógico A. Church y el matemático, Godfrey Harold Hardy. De esa época data la conexión de la lógica formal con sistemas mecánicos. Así pudo demostrar, en el campo de la computación, lo que Gödel había demostrado en el campo de la lógica: que existían problemas que no eran computables por una máquina ideal. La incertidumbre de si la verdad puede ser capturada por un sistema formal fue una constante en el pensamiento de nuestro personaje.
Con el estreno de su Doctorado en Princeton (1938) introdujo el concepto de hipercomputación, que permitían el estudio de los problemas para los cuales aún no existía una solución algorítmica. Veamos que es un algoritmo: es un grupo finito de operaciones organizadas de manera lógica y ordenada que permite solucionar un determinado problema. El término suele ser señalado como el número fijo de pasos necesarios para transformar información de entrada (un problema) en una salida (su solución).

 

TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE

Con 24 años, Alan Turing ya había completado su mayor contribución a las matemáticas: la triple correspondencia entre instrucciones lógicas, mente y máquina. A este terceto, se lo denominó la Máquina de Turing, pilar de la computación. Fue tal la importancia de su descubrimiento que se propuso denominar turingenieros, a quienes quisieran aplicarse al estudio de esta rama de la ciencia.

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“Aunque nuestra visión hacia adelante es muy corta, podemos damos cuenta: hay mucho por hacer” (1)

 

HIPERCOMPUTACIÓN
“Un hombre provisto de papel, lápiz y goma, y con sujeción a una disciplina estricta, es en efecto una máquina de Turing universal”. (1).

 

EN ESTADO LATENTE

El término criptografía procede del griego. Hace referencia a “criptos” oculto y “grafe” escritura. Literalmente, la criptografía significa “escritura oculta”. Turing también estudió criptología, disciplina que le permitió descifrar códigos. A finales de la primera guerra mundial el ingeniero alemán Arthur Scherbius había creado la máquina “Enigma”. El corazón del mecanismo era el cifrado rotatorio, permitía usarla tanto para cifrar como para descifrar mensajes.

Cuando, en septiembre de 1939, Inglaterra declaró la guerra a Alemania, Turing dejó sus trabajos para dedicarse en exclusiva al desbloqueo de los mensajes cifrados alemanes. En secreto, comenzó a trabajar en el departamento británico de criptoanalítica. Los Nazis contaban con “Enigma”, cuyo código -en apariencia- era inquebrantable. Los militares ingleses se daban de bruces una y otra vez contra las ordenes emitidas por ese mecanismo, sin poder descifrarlas. La cerrazón los abrumaba. Cuando recurrieron a su cantera de científicos, los ingleses dieron el gran salto cualitativo. Turing y otros estudiosos pusieron manos a la obra y crearon una máquina aplicada a una deducción lógica capaz de descifrar, de un pequeño fragmento, un texto entero. Había nacido la “Bomba”. Desde 1939 a 1942, Alan Turing y sus compañeros derrotaron todos los patrones alemanes de la máquina “Enigma”. Conocer cuándo y dónde se ordenaban los bombardeos a Inglaterra y organizar la defensa, permitió contrarrestar los ataques alemanes. El conflicto bélico se acortó en dos o tres años y con ello se evitó, no solo la muerte de millones de personas, sino también el remanente de cuerpos con discapacidades físicas y psíquicas. Los contemporáneos de Alan no conocieron su aporte científico a la solución del conflicto, esos avances estaban cerrados bajo siete llaves, formaban parte del alto secreto de Estado.

Réplica de una máquina "Bomba" de Alan Turing
Réplica de una máquina “Bomba” de Alan Turing

La actividad aplicada en el desarrollo de la Bomba, permitió a Alan tomar contacto con la electrónica a gran escala. Y sí, el momento de Turing había llegado, para “construir un cerebro” como él mismo confesó a Donald Bayley. La hora de poner en marcha la máquina universal y en definitiva de homenajear a los patrones mentales de Christopher Morcom. Alan retomaba impulso, gracias a Chris.

“Las máquinas me sorprenden con mucha frecuencia” (1).

Arte Fractal
Arte Fractal

“El razonamiento matemático puede considerarse más bien esquemáticamente como el ejercicio de una combinación de dos instalaciones, que podemos llamar la intuición y el ingenio” (1).

 

A LA DELANTERA

La vida de Turing, al igual que el pensamiento binario, parecía una oscilación entre dos instancias: el secreto y las contradicciones. Su homosexualidad y la necesidad de ocultarla. Tener acceso a material confidencial y no poder comentarlo. El deber y la libertad, la honestidad y lo oculto, la guerra del pasado y el espíritu del futuro en continuo choque. Turing vislumbraba que la liberación y la modernidad habrían de llegar, pero él ya estaba jugado. Como siempre, un paso delante de su tiempo.

 

CUERPO ATREVIDO

De alguna manera todo comienza, aún imperceptible para tantos de los contemporáneos de ese origen. Veamos qué tipo de singular de hombre resultó Alan Turing. Casi en el anonimato, se animó a darles a las matemáticas una aplicación lejana al uso cuantitativo y a utilizar sus conocimientos científicos en el desencriptado de la máquina “Enigma”. Así, contribuyó a acortar la guerra en, al menos, dos años. Y, con ello, salvó de la muerte a millones de personas. Para dimensionar su tarea, es buen ejercicio evaluar la cantidad de víctimas de la bomba atómica arrojada en Hiroshima, que diezmó a su población en alrededor de 140.000 almas. Tener presente este dato, ilumina en cuánto la ciencia pudo contribuir al rescate de la vida. Asunto que, en general, no es resaltado. Por el contrario, siempre se destaca el modo en que el conocimiento ayudó a la muerte. No sería exagerado concluir que, una vez más, la tragedia vendió mucho más que la salvación. Siempre hay cuerpos atrevidos, que componen territorio con el resto y dignifican con su don a toda la humanidad.

(1) Alan Turing:( Londres, 1921 – 1954): Matemático, lógico, científico de la computación, criptógrafo, filósofo, maratoniano y corredor de ultra distancia.




CÓMO BULLE LA LENGUA

La orfandad: Reflexiones acerca de la poesía de Paul Celan

Por Noemí Pomi

EL GRADO CERO DEL LENGUAJE

Cuando en 1958, tuvo que pronunciar su discurso de dos folios por la recepción del Premio de Literatura de Bremen, Paul Celan jugó con las palabras «lengua» y «memoria». “En la memoria bulle una lengua, una lengua que «ha pasado sin palabras» a través de todo lo sucedido, y de lo cual ha salido «enriquecida» (…). “En esa lengua he intentado yo escribir poemas en aquellos años y en los posteriores para hablar, para orientarme, para averiguar dónde me encontraba y adónde ir, para proyectarme yo una realidad”.

Solo la lengua que transcurre también sin palabras es lengua de origen: lo que Bhartes llama el grado cero del lenguaje, el momento donde los significados todavía no se habían vinculado a los significantes. Desde ese lugar Paul Celan comenzó a escribir sus poemas, desde el vacío atractor de consistencias, desde retazos de voz que apenas murmuran.

HORROR HECHO VERBO
El poeta Paul Celan dio sus primeros berrinches el 23 de noviembre de 1920 en Czernowitz, Rumania. Desde el principio, el pequeño se manejó con dos idiomas. Su padre, Leo Antschel-Teitler, judío sionista y ortodoxo, abogó por educar a su hijo en hebreo. En tanto Fritzi (Friederike Schrager), apasionada de la literatura alemana hizo de esa, la lengua de la casa. El nombre del niño era Paul Pésaj Antschel o Ancel (Celan es anagrama de Ancel, su apellido en rumano). Corría el año 1938 cuando el joven Paul se decidió a estudiar medicina en Tours, Francia, luego la literatura y las lenguas románticas lo atraparon definitivamente, entonces volvió a Czernowitz, para estudiar esas disciplinas. Mientras tanto las sombras de la segunda guerra mundial ya desatada, invadieron la región. El poeta había escapado a las persecuciones que los alemanes llevaron a cabo durante los fines de semana de 1942 en Czernowitz, Rumania. En la oscuridad de las noches de sábado y domingo el régimen nazi llevaba a cabo deportaciones. Conscientes del riesgo de quedarse en el hogar esos días, muchos huían el viernes para volver el lunes. Un amigo rumano refugiaba a los Antschel en su fábrica de detergentes y cosméticos. Ruth Lackner, novia del poeta, un viernes de junio lo condujo hasta el refugio. Pero la madre de Paul se resistió: “No podemos escapar de nuestro destino”. Cuando Celan partió hacia la fábrica, sus padres fueron detenidos. El lunes comprobó que ellos habían sido deportados a un campo de exterminio, donde cumplirían trabajos forzados: debieron picar canteras en la construcción de un camino. Al poco tiempo también él fue confinado en un campo de trabajo en Moldavia.

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Pawel Sawicki, Zapato y calcetín, foto expuesta en el Museo de la Memoria de Auschwitz.

ORFANDADES VARIAS

Paul Celan, ya desde sus traslados al refugio, comenzó a sufrir desarraigos múltiples. Había perdido su casa, su ropa, su barrio, sus sabores, sus libros y, como remate, después de temer por el destino de sus padres, las noticias volaron y le confirmaron lo peor: su padre pereció de tifus y su madre, asesinada. Liberado en 1944, marchó a Bucarest, donde trabajó en una editorial. En esa ciudad, Paul se ganó la vida como traductor, especialmente, de novelas y prosas, entre ellas, las de Chejov.
Abandonó Rumania en 1947 para pasar una breve temporada en Viena, donde publicó, “La arena de las urnas”. A causa de un exceso de errores de imprenta, Paul retiró la edición. Lo incluiría más tarde en su primer libro publicado en Alemania, “Mohn und Gedächtnis”, “Amapola y memoria”. Celan viviría ya siempre como la memoria de una familia aniquilada.

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Anselm Kiefer , “Flores de cenizas”

Otras víctimas que atravesaron situaciones similares no pudieron resistir la culpa del sobreviviente y se suicidaron en los primeros años después del fin de la guerra. Celan, sin embargo y durante un tiempo, pudo resistir con poesía la tentación de matarse. Los fantasmas de Czernowitz y de otros muchísimos campos de concentración o de exterminio sobrevolaron y aún sobrevuelan gran parte del mapa de Europa y de todo el mundo. Como el poeta, varios escaparon de los verdugos, pero pudieron trocar la falta en acción. El caso de la poesía de Celan es particular porque así como, dentro de su nombre, lleva el anagrama del apellido de su padre en la lengua alemana, sus textos dan vida a la figura de su madre. El alemán fue una lengua que él cuidó con delicadeza extrema, como quien cuida las huellas maternas en la cuna.

 

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ESCOLTA DE POLVO
Los poemas rumanos son los escritos por Celan en su juventud, unos 200 en total, de los cuales 138 nacieron en Czernowitz y el resto en Bucarest y Viena. Entre ellos:
De viaje
Hay una hora que hace del polvo tu escolta,
de tu casa en París, lugar de sacrificio de tus manos,
de tu ojo negro, el más negro ojo.
Hay una estancia donde un tiro de caballos se detiene para tu corazón.
Tu cabello quisiera ondear en el viento cuando te vas, eso le está prohibido –
los que se quedan y hacen signos de adiós no lo saben.

“Hay una hora que hace del polvo tu escolta, / de tu casa en París, lugar de sacrificio de tus manos, / de tu ojo negro, el más negro ojo.” Hora extraña donde las cronologías se invierten y aquello erosionado del pasado te conduce, se pone delante y empuja al futuro. Lo esplendoroso, “la ciudad luz”, se vuelve espacio de sacrificio de la escritura. Hora de alteración del orden habitual de las cosas.
“Hay una estancia donde un tiro de caballos se detiene para tu corazón. / Tu cabello quisiera ondear en el viento cuando te vas, eso le está prohibido / los que se quedan y hacen signos de adiós no lo saben.” Hay desencuentros de saberes. Quienes están en un espacio no pueden leerse a sí mismos, mientras permanezcan en ese lugar. Cuando uno vive no se vive vivir.

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Anselm Kiefer – Margarete

 

MADRE LENGUA

Cuando el poeta judío Paul Celan escribió “Fuga de la Muerte”, se encontraba muy lejos de su Rumania natal. Ni la existencia de los campos de exterminio nazis ni el extermino de su propia familia impidieron que él escribiera en alemán. Lengua madre es territorio habitable. Su poesía incluye, casi inevitablemente, la denuncia y el símbolo, sin que ninguno de ellos sea su corazón. El horror se hace verbo y la belleza espanta, por ejemplo, en “Leche negra de la madrugada”. Ecos: el poeta los recoge y los convierte en palabras concretas.

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Dibujos de Helga Weissová, sobreviviente del Holocausto

Fuga de la Muerte

NEGRA leche del alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos

cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos

Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho
Grita hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad
agarra el hierro del cinto lo blande son sus ojos azules
hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a d a n z a r

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía de mañana te bebemos de tarde
bebemos y bebemos

vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit juega con las serpientes
Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán
grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos ni mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos

la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul
él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán

tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit

 

NOCHE ENVENENADA

El poema comienza con el oxímoron, “negra leche” y, así, abre las cuatro unidades estróficas. Sin dudas, esa fuerza poética está inspirada en imagen de un hecho real. En los campos nazis, un grupo de condenados era forzado a cantar nostálgicas canciones mientras otros cavaban tumbas “en el aire”. La leche negra ilumina la oscuridad del tiempo y la tumba en la tierra (ser enterrado) o en el aire (ser quemado). “Vive un hombre en la casa”: el hombre, el verdugo, que más que vivir, invade, confisca, se vuelve él mismo el único territorio de lo posible y lo real. Incluida la muerte.

Por su parte, Margarita / Sulamita resuena en un doble nombre de mujer, que evita hablar de “las mujeres”. Un nombre es una. Las mujeres son todas. Dos nombres que refieren a cada una, en singular, multiplicadas por miles.

Y luego están los perros, los verdugos, las víctimas, los judíos, todos unidos, con voluntad o de prepo, en la patria de los asesinos. El oro de los cabellos de Margarete se tornará ceniza, al igual que el producto de los hornos crematorios. Este imaginario significante se sucede y alterna en el texto, musicalmente, prestándose significados en las cuatro estrofas principales.

“Negra leche del alba la bebemos de tarde / la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche / bebemos y bebemos”. Alimento fundamental en los primeros meses de todos los mamíferos, en lugar de aportar nutrientes, en este caso, la leche es la palabra que alimentará a ciertos muertos. De ese modo intenta rescatar vida. Este enfático estribillo da el tono a todo el poema y evoca una maternidad perversa. La leche negra bebida en todo momento llena el cuerpo de noche perpetua, noche incorporada en una intoxicación inevitable de oscuridad.

“Cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho”
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Cavar es una habilidad de la mirada: el espanto ante la inmensidad de las chimeneas y ante ese humo que no va a ninguna parte solo permanece como cuenco inconsistente con mezclados remanentes de cenizas. Ante las brasas, el poeta sufre otra orfandad, allí fue cremado el cuerpo de su padre.

“Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe / que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete / lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines / silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra / nos ordena tocad a danzar”. Hay escrituras que juegan con serpientes en modo inverso a la alquimia, esas escrituras oscurecen al mismo que las escribe. No trasmutan metales en oro, sino que “el pelo de oro” funde en muerte. El silbido es la voz que convoca a la parca. No llama por nombre, llama al cuerpo indefenso en su mera animalidad. Y el silbido divide su coro en dos: a unos los hace ir al ritmo del exterminio y a los otros -sus hermanos- les silba la furia de la pala, obligada a cavar la tumba de quienes hacía instantes compartían el poco aire del lugar con ellos.
“Negra leche del alba te bebemos de noche / te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde / bebemos y bebemos / Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe / que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete / Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho / Grita hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad / agarra el hierro del cinto lo blande con sus ojos azules / hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a d a n z a r”. El poeta contrapone el pelo de oro de Margarete que, al quemarse, se transformará en pelo de ceniza en Sulamit. De ese modo, una se mira en el espejo de la muerte de la otra. Y, de fondo, “Tocad a danzar”, imperativo que intenta tapar gritos, como si el campo de concentración hubiera sido un sitio con actividades” recreativas” para los judíos.

 

HIERRO AZUL
Otra orfandad se precipita cuando el hombre que juega con las serpientes “agarra el hierro del cinto y lo blande con sus ojos azules”, en este caso, contra su madre. A esta altura, la música que persigue a la memoria está tan llena de muertos, que todos los ausentes son familia.
“Negra leche del alba te bebemos de noche / te bebemos a mediodía de mañana te bebemos de tarde / bebemos y bebemos / vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete / tu pelo de ceniza Sulamit juega con las serpientes / Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán / grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire / así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho”. En estos versos, la música tañe dulcemente y a la vez oscurece el ascenso en humo de los cuerpos. Ascender como humo es ascender sin consistencia, ser consumido- devorado-: única vía de “liberación”.

Negra leche del alba te bebemos de noche / te bebemos ni mediodía la muerte es un Maestro Alemán / te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos / la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul / él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú / vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete /azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire / juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán / tu pelo de oro Margarete /tu pelo de ceniza Sulamit.

Al final del poema Celan, funden el color y el sonido en una sofocación. La muerte se deshumaniza porque las tumbas se cavan en el aire, se pierde la dignidad del último aliento. El asesino tiene ojos azules, grita y rabia, bestializado él, mientras bestializa.

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Otto Dix, Cráneo

 

INTOXICACIÓN INEVITABLE

“La escritura de Celan es a la literatura lo que el Guernica de Picasso a la plástica”, George Steiner (3)

El judaísmo late en la poesía de Celan a través del imaginario del folklor judío y el nombre de Yahvhé (1). Igual que en el misterio del tetragramatón, todo poeta funda la contra-palabra, un modo alternativo al modo racional causa- efecto. Así, acerca a la lengua a su anhelo de decir lo callado, lo eludido, lo silenciado, lo impronunciable. Instala un nuevo borde entre lo dicho y lo inefable. Lo suyo es poesía, no discurso poético. La palabra del poema se ofrece en disolución en el acto mismo de nombrar. La poesía de Celan no va hacia la muerte, viene de ella.

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Pablo Picasso, Osario

 

SUEÑO Y SUSTENTO

El aliento nocturno es tu sábana,
la tiniebla se acuesta a tu lado.
Los tobillos te roza, las sienes;
te despierta a la vida y al sueño,
te rastrea en el verbo,
en el deseo, en las ideas,
duerme con cada una de ellas
y te atrae con halagos.
Te peina la sal de las pestañas,
te la sirve a la mesa,
les escucha a tus horas la arena
y la pone a tu alcance.
Y aquello que era cuando rosa era,
sombra y agua, te lo escancia.

“El aliento nocturno es tu sábana, / la tiniebla se acuesta a tu lado. / Los tobillos te roza, las sienes; / te despierta a la vida y al sueño, / te rastrea en el verbo, / en el deseo, en las ideas, / duerme con cada una de ellas
y te atrae con halagos”. La tiniebla, una especie de compañera, te arropa, te mima. Te despierta a la vida en el sueño. SÍ, el aliento es el lugar donde se anuncia el lenguaje y es, a su vez, su página. La tiniebla es una escena erótica donde se revuelcan el lenguaje y la tiniebla.

“Te peina la sal de las pestañas, / te la sirve a la mesa, / les escucha a tus horas la arena /y la pone a tu alcance. / Y aquello que era cuando rosa era, / sombra y agua, te lo escancia”. La tiniebla es muy fértil, busca tus rastros en el verbo. Los rastros de tus lágrimas, la sal, los vuelve alimento. Donde la arena y la sal son los restos de tus dolores, la madre tiniebla es la nodriza indispensable para dar a luz el poema. Lo que hace la tiniebla es lo mismo que haría el polvo en el otro poema rumano, rescatarse de ser siempre idéntico y transformarse.

 

CRISTAL

No busques en mis labios tu boca,
ni en la puerta al extraño,
ni en el ojo la lágrima.

Siete noches más arriba
pasa el rojo hacia el púrpura,
siete corazones más adentro
insiste la mano en la puerta,
siete rosas más tarde
se escucha el rumor de la cisterna.

“No busques en mis labios tu boca, / ni en la puerta al extraño, / ni en el ojo la lágrima”. No se puede buscar en los sitios habituales, hay un desacomodamientos de sentidos, de espacios y tiempos.

“Siete noches más arriba / pasa el rojo hacia el púrpura, / siete corazones más adentro / insiste la mano en la puerta, / siete rosas más tarde / se escucha el rumor de la cisterna”. El siete es un número cabalísitico. Una cifra, más que un número. En siete días se creó el mundo. Siete colores tiene el arco iris. Pero entre color y color (entre rojo y púrpura) hay -medidos en altura, no en sucesión- fracciones más del ser. Rosas arriba, rosas más tarde, son otras medidas del tiempo: lo medimos en rosas y en cimas.

Paul  Celan por Grau Santos
Paul Celan por Grau Santos

 

SHEERIT

Corría el año 1967 cuando alguien le había pedido al poeta que le explicara un poema: «Siga leyendo. Basta con leer y releer, y el sentido aparecerá por sí solo». Siempre había insistido en que sus versos no podían estar sellados como por arte de magia, porque eso era como relevar a los lectores de su tarea y su responsabilidad de comprender.

«Tal vez yo sea uno de los últimos que deba seguir viviendo para consumar el destino del espíritu judío en Europa. Esa obligación la he sentido como poeta, como poeta que no podía dejar de escribir, a pesar de ser judío y escribir en alemán». El poeta estaba en lo cierto, Celan fue considerado por la crítica internacional como el más grande lírico en alemán de la segunda posguerra.

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Scheiber Hugo, Los últimos días en la Cancillería del Reich.

 

“Del Holocausto hubo víctimas mortales y víctimas moribundas. La cifra de víctimas del exterminio de los judíos por parte del nazismo en Europa es conocida, pero la verdadera magnitud del Holocausto sólo es completamente visible si se tiene en cuenta también a los supervivientes del crimen. La tradición judía acuñó un término para referirse a ellos: sheerit, el remanente, lo que quedó. Esa carga residual tiene, en el término hebreo, un matiz de orfandad: lo que quedó, pero lo que quedó sin nada ni nadie. El núcleo de este remanente lo constituyeron los cerca de 50.000 judíos liberados de los campos de concentración dispersos por Austria y Alemania en abril y mayo de 1945. A ellos habría que sumar algunos cientos de miles que antes se habían escabullido por poco de las tenazas asesinas de Hitler, pero que se vieron igualmente huérfanos, vagando por las frías estepas del Este europeo o por los sórdidos ambientes de las capitales donde se ocultaron hasta alcanzar un lugar más seguro en el mundo”. (2)

(1) Yahvhé: El nombre propio de Dios en el Antiguo Testamento; de aquí que los judíos lo llamaran el nombre por excelencia, el gran nombre, el único nombre, el nombre glorioso y terrible, el nombre oculto y misterioso.

(2) Carlos Ortega: Valladolid, contemporáneo. Escritor, traductor y editor, dirige el Instituto Cervantes.

George Steiner: Contemporáneo. Profesor, crítico y teórico de la literatura y de la cultura.




VIVIR A LOS SALTOS

El olvido: sobre Barbara McClintock y sus estudios en botánica.

Por Noemí B. Pomi

 

DOMINANTE-DOMINANTE

¿Qué genética barajó y dio de nuevo en la tercera hija del médico Thomas Henry McClintock y de Sara Handy, poeta y música? ¿Cuánto fue herencia?, ¿cuánto, determinación del medio y cuánto, deseo propio? En aquellos años no existían estudios que permitieran determinar esos porcentajes. La realidad es que el cruce de los genes McClintock-Handy dio a luz una Doctora en botánica y una genetista de avanzada. Barbara se apasionó por descubrir qué pasaba dentro de los orgánulos que llevan el material genético de las células del maíz. Durante décadas, los resultados de sus investigaciones fueron casi “revolucionarios”. Y, digo casi, porque la recepción de estas investigaciones generó, como toda sacudida de piso profunda, mucha resistencia. Pero empecemos por el comienzo. Había nacido un 16 de junio de 1902, en Connecticut, Estados Unidos. Inquieta, curiosa y amante de los deportes resultó la pequeña. En solitario vagaba por el campo y miraba las plantas. Las de maíz la atraían en especial. Desde las ventanas de la casa de sus tíos en Brooklyn, extendía su vista hacia el maizal. También allí desplegó habilidades impensables en una jovencita de comienzos del siglo XIX. Pues sí, aprendió a reparar máquinas y acentuó más su amor por la naturaleza.

ARTE-SUMERIA ARBOL DE LA VIDA- ERNEST DESCALS
Ernest Descals, El árbol de la vida, Arte-Sumeria.

 

AUNQUE NO QUIERA MAMÁ

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres
Simone de Beauvoir

El campo y el maizal parecen haber influido a la hora de elegir la carrera universitaria. Cuando Barbara dijo: “quiero estudiar botánica”, de su madre, recibió un no rotundo. La mujer temía que su hija fuera calificada de “rara” y, sobre todo, que su profesión ahuyentara a futuros pretendientes. ¿Una mujer se opuso al avance intelectual de otra? Sí, seguramente, esa oposición fue la resultante de las ideas inculcadas a las mujeres por una sociedad creada por hombres: un mundo que, durante siglos, menospreció la capacidad intelectual femenina, asignándole, como rol casi excluyente, el de concebir. Por suerte, no todo fue adverso para Barbarita, el padre movió influencias y su nena consiguió el ansiado ingreso universitario.

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MI AMIGO EL MICROSCOPIO

La soledad quizás fue su signo desde niña. Con los años encontró un amigo incondicional: el microscopio. Horas y horas de trabajo juntos en diálogos intensos, en descenso por el tubo. Siempre en camino a huellas y a cifras de ese micromundo llamado la célula. De la mano de su compañero, Barbara volvió a sus amores: el campo y el maíz. El estudio de esa gramínea la atrapó para siempre.

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Pasó mucha agua bajo el puente después de las primeras investigaciones de la Doctora McClintock. Con los años, los velos comenzaron a correrse. Ella estuvo abocada al estudio del maíz a lo largo de toda su vida. Para explicarlo un poco: los genes son las unidades de almacenamiento genético, segmentos de ADN que contienen la información sobre morfología, funcionamiento y caracteres de las células. Los genes tienen como un índice e indican de dónde a dónde se debe leer su código. Entre otras cosas, su “texto” determina la composición de las proteínas. Él habita en los cromosomas, dentro del núcleo de las células. Los cromosomas contienen ADN altamente empaquetado.

Genética del maíz

Desde el vamos nomás, como estudiante avanzada, Barbara consiguió identificar 10 cromosomas (1) del maíz. Esa fue su primera gran contribución a la ciencia. Recién doctorada en botánica, formó un círculo infranqueable entre laboratorio, microscopio y cereal. La morfología de los diez cromosomas del maíz. Estudió su genoma (2), es decir, la “base de datos” natural en la que está contenida toda la información de una generación. Ese conjunto de genes le eran esquivos, saltaban ante sus ojos sin poder seguirlos. Perseverante, volvió en una y otra ocasión hasta que pudo atraparlos. Por primera vez vio la serie de secuencias genéticas que podían determinar aspectos, considerados hasta entonces hereditarios. Por ejemplo, el color de los granos.

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Marlos de maíz con alteraciones genéticas

 

NO TODO ES HERENCIA

Y, con las pruebas visuales, pudo determinar que el entrecruzamiento de organismos no siempre venía acompañado por un intercambio físico entre los cromosomas homólogos. En la primera división meiótica, (que ocurre durante la reproducción celular), los cromosomas intercambian fragmentos de ADN, por un mecanismo que se denomina recombinación genética.

Fue en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial (y no es menor el dato para contextualizar históricamente), cuando pudo afirmar la existencia de genes (3) “controladores”: estos pillos activan o desactivan a otros genes. Mirá si no resultó determinante Barbarita. Y, al final, mujer y todo, sus descubrimientos, la llevaron a obtener un cargo de tiempo completo como investigadora, en el Instituto Carnegie. Demás está decir que en esa época había muy poco cupo femenino en la ciencia.

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Barbara McClintock y sus amigos

 

EXTRAÑA TEORÍA

Pequeña, ágil, vivaz, en las repetidas ocasiones en que consiguió ver de golpe lo que escapó a otros durante años, daba a entender que todo consistía en descender por el tubo del microscopio, atravesar la pared y las membranas celulares e instalarse en el núcleo con los ojos bien abiertos.

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Imagen del genoma humano.

 

ROMPER Y SOLDAR

Incansable, durante las décadas de 1940 y 1950, Barbara McClintock puso blanco sobre negro: ahí adentro, en el profundo núcleo, la jugada consistía en que los elementos genéticos a veces pueden cambiar de posición en un cromosoma, hacer que los genes cercanos se vuelvan recesivos y, en consecuencia, se manifiesten en otra forma. Se denomina alelo a cada gen que, en un par, parece en el mismo sitio. Si un alelo es dominante significa que prevalece sobre el otro alelo y lo modifica. Los maíces tenían una rara mezcla de información genética, repetían una y olvidaban otra. A estos genes “saltarines” se los llamó transposiciones. Demostrar su teoría le llevó mucho trabajo. En verdad, comenzó a fructificar en 1948, cuando describió por primera vez la existencia de elementos transponibles en el genoma del maíz. La única explicación posible para el fenómeno era aceptar que los genes se rompían en determinados puntos y volvían a soldarse en lugares diferentes. Como consecuencia de tales anomalías, los mensajes genéticos resultaban alterados, al punto de ordenar la producción de pigmentos en cantidades y localizaciones distintas a las esperadas por las leyes de la genética. La teoría de Barbara resultaba muy compleja, aun para los propios científicos. Cuando advirtió la hostilidad e indiferencia de sus colegas, la respuesta no se hizo esperar: “se olvidó” de publicar sus trabajos.

 

LA MONJITA TIBETANA

La Doctora McClintock rompía moldes. Para los experimentos de campo, se la veía enfundada en mamelucos. Por otra parte, la coquetería no estaba entre sus intereses, en lo más mínimo. La belleza se encontraba a través del microscopio. La estética, también. Su carácter excéntrico, el lenguaje y lo avanzado de sus propuestas hicieron que se ganara el respeto de una minoría selecta entre sus colegas. Extrañísima, intentaba levitar en playas solitarias, imitaba las prácticas de ciertos monjes tibetanos, salía envuelta en una manta mojada en pleno invierno, o entraba en su despacho, a puro trepar por la fachada. Entre osadía y osadía, continuó con sus investigaciones: agregó el estudio de la citogenética y etnobotánica de las razas sudamericanas de maíz. En la década de los ´60 y ´70 otros científicos publicaron los mecanismos de regulación de la expresión génica que ella había descrito décadas antes.

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Árbol de la vida. Genética  Anunnaki. Símbolos- Sumeria, Ernest Descals.

 

LUCIDEZ DE NÚCLEO ADENTRO

Barbara realizó contribuciones fundamentales al conocimiento genético: entre otras, se destacan la correspondencia física del sobrecruzamiento cromosómico y la recombinación génica (1931). El entrecruzamiento se produce cuando se aparean las regiones en las rupturas del cromosoma y, luego, se reconectan al otro cromosoma. El resultado de este proceso es un intercambio de genes llamado recombinación genética. El descubrimiento de los transposones, elementos genéticos transponibles o sea, una secuencia de ADN que puede moverse de manera autosuficiente a diferentes partes del genoma de una célula, un fenómeno también conocido como transposición. En este proceso, se pueden causar mutaciones y cambio en la cantidad de ADN del genoma. Anteriormente fueron conocidos como “genes saltarines” y son ejemplos de elementos genéticos móviles, cuya relevancia pasó olvidada durante años. Con el descubrimiento de los transposones, obtuvo en 1983 el Premio Nobel.

 

NEUROSPORA, DE TAQUITO

Entre el anecdotario destaca cómo no tuvo empacho en echar de su laboratorio a quien ya era Premio Nobel, Joshua Lederberg (4), por arrogante. Y, en cambio, escuchó con atención y respeto el seminario de una joven investigadora española, absolutamente desconocida.
Otra perlita: Su amigo George W. Beadle (5) la invitó a California para ver si resolvía el problema de cómo era la meiosis (proceso de división celular, propio de las reproductoras) (6) en el hongo Neurospora (7). Y, en menos de una semana, lo dilucidó. Cuando un asombrado Beadle le preguntó cómo lo había conseguido, ella le contestó: “simplemente me senté en un banco del campus, me imaginé en el interior del núcleo y lo vi todo claro”.
Entre una anécdota y otra, en alguna medida, los miedos de su madre tuvieron asidero: la científica escapó a los cánones impuestos para la época y no se casó. Pero, si existe el paraíso, ella parece haberlo encontrado en la soledad de su laboratorio.

 

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Barbara McClintock recibe el Premio Nobel en 1983.

 

REMAR CONTRA LA CORRIENTE

A lo largo de los años he descubierto que es difícil, si no imposible, hacer que otra persona sea consciente de sus suposiciones tácitas sólo porque, a través de mis experiencias, yo lo he sido. Esto se hizo dolorosamente evidente en la década de los 50, cuando intenté convencer a mis colegas de que la acción de los genes tenía que estar y estaba controlada. Hoy día es igualmente doloroso reconocer la inmovilidad de las suposiciones que otras personas mantenían respecto de los elementos reguladores en el maíz y su modo de acción. Uno debe esperar al momento idóneo para un cambio conceptual.

Barbara McClintock

La relación entre los genes recesivos y dominantes al igual que la otra memoria y el otro olvido están sometidos al azar, a los caprichos de la naturaleza, a la determinación del medio y, por qué no, también a la historia. Parece ser que el estilo de vivir a los saltos es nuestra información más secreta.

(1) Cromosoma: Los cromosomas están presentes en las células eucariotas, que son las encargadas de administrar el material genético y hereditario en el proceso de reproducción sexual.
(2) Genoma: Es la “Base de datos” natural en la que está contenida toda la información de una generación. Es el conjunto de genes y disposición de los mismos en la célula.
(3) Genes: Los genes son las unidades de almacenamiento de información genética, segmentos de ADN que contienen la información sobre cómo deben funcionar las células del organismo.
(4) Joshua Lederberg: Premio Nobel de Fisiología o Medicina 1958.
(5) George W. Beadle: En 1958 recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina compartido con Edward Lawrie Tatum y Joshua Lederberg .
(6) Meiosis: Proceso de división celular, propio de las células reproductoras, en el que se reduce a la mitad el número de cromosomas.
(7) Neuroespora: Es un tipo de hongo que ha sido protagonista de más de 5.000 artículos científicos.




LA CIFRA DEL TIGRE

El cuidado del otro: entrevista a Carlos Lousto

Entrevista: Noemí B. Pomi, Lourdes Landeira, Gabriela Stoppelman

             Edición: Lourdes Landeira,  Gabriela Stoppelman

“No hay palabras, por lo demás, que puedan ser cifra del tigre, esa forma que desde hace siglos habita la imaginación de los hombres. Siempre me atrajo el tigre. Sé que me demoraba, de niño, ante cierta jaula del Zoológico: nada me importaban las otras. Juzgaba a las enciclopedias y a los textos de historia natural por los grabados de los tigres (…). A lo largo del tiempo, ese curioso amor no me abandonó. Sobrevivió a mi paradójica voluntad de ser cazador y a las comunes vicisitudes humanas. Hasta hace poco —la fecha me parece lejana, pero en realidad no lo es— convivió de un modo tranquilo con mis habituales tareas en la Universidad de Lahore. (…) El curso de mi vida ha sido común, en los sueños siempre vi tigres. (Ahora los pueblan otras formas.)”

                                                               “Tigres azules”, Jorge Luis Borges

Cuenta un antiguo capítulo de un incompleto libro que la lengua madre nació un instante antes o uno después que el universo. Al principio, la maternidad no le resultó nada fácil. Con el crío dale y dale expandirse, no  se resignaba a tener que correrlo eternamente por cada rincón de la infinitud. Así las cosas, la crianza resultó más un asunto de huellas y direcciones que uno de marcas y objetivos. Por su parte, el crío- aunque jamás se privó de las pasiones del espacio y de las volteretas del tiempo que descubría en sí mismo- nunca desatendió los ecos de su madre. A dentelladas, aguzó el oído y rastreó aquel sonido originario, por donde su paso lo llevara.  Que el sentido de la lengua materna no resultaba una cifra fácil lo comprendió el Universo desde los primeros segundos de su existencia. Ondas, cicatrices profundas de sonidos, memorias de lejanos choques y encuentros, escrituras encriptadas en acordes sutiles, cadencias de tigre originario en busca de su propio color. La primera vez que soñó, soñó azul. Y pensó que el sueño era un mensaje de la lengua madre, un consejo amoroso para las siguientes vigilias. Pero, al segundo sueño, el azul se volvió tigre. Y, al tercero, fue un tigre tras el color, que no era del todo azul. Resignado en un mareo de interpretaciones, sin la suerte del Faraón que tuvo a su José, el Universo se perdió en una sucesión infinita de cálculos. Mientras tanto, la lengua madre no le perdía el rastro. Resonaba, antes y después, por delante y por detrás de la estela de cifras que el niño ya crecido dejaba a su paso. Así fue como se invirtió la escena y, si al principio fue ella la sembradora de marcas detrás de la criatura, después le tocó a la criatura dejar un reguero indescifrable para su madre. No de otro modo nacieron los primeros círculos: esa obstinación por girar en persecuciones y nuca por dejar ver claramente los contornos de las circunferencias. Un día y en simultáneo, la lengua madre y el joven Universo descubrieron que el movimiento ya era indetenible. Y que el círculo presentaba atajos, túneles por donde la cifra del tigre se fugaba muy azul hacia lugares incalculables. En una de esas, al cifra cayó en las súper computadoras de Carlos Lousto, científico argentino, actualmente radicado en Rochester. Él y su equipo escribieron entonces la historia: dos agujeros negros lejanos chocarían. En la última fracción de segundo de ese choque, las ondas gravitacionales predichas por la teoría general de Einstein podrían ser detectadas. Y así fue. Y se hizo el sonido. Entonces, por un instante, la cifra del tigre se dejó escuchar. Y dejó un reguero de ilusiones y expectativas. Después, como siempre, el tigre  volvió a su paso de infinito azul. Y, a cada dentellada, retomó el desafío de las cifras indecibles. Sin embargo, desde ese primer sonido detectado hasta hoy, ya nada ha sido ni será igual. Un quiebre en la precepción, un portal para nuevas alquimias, un anzuelo delicioso en la pesca del saber.  Escuchen: ahí suena. Aunque no haya palabras para desandar su cifra, allí late el eco de lengua madre, la canción de cuna que siempre vuelve a arroparnos.

Arte con espejos - Flis Taylor.
Arte con espejos – Flis Taylor.

 

 

INVISIBLE, EL INSACIABLE

 

“También se esperó entonces la aclaración de los misterios básicos de la humanidad: el origen de la Biblioteca y del tiempo. Es verosímil que esos graves misterios puedan explicarse en palabras: si no basta el lenguaje de los filósofos, la multiforme Biblioteca habrá producido el idioma inaudito que se requiere y los vocabularios y gramáticas de ese idioma. Hace ya cuatro siglos que los hombres fatigan los hexágonos… Hay buscadores oficiales, inquisidores. Yo los he visto en el desempeño de su función: llegan siempre rendidos; hablan de una escalera sin peldaños que casi los mató; hablan de galerías y de escaleras con el bibliotecario; alguna vez, toman el libro más cercano y lo hojean, en busca de palabras infames. Visiblemente, nadie espera descubrir nada.”

                                                                              La Biblioteca de Babel, Jorge Luis Borges

Conversemos  sobre ese modo en que engorda lo invisible en el universo. Vos hablas de agujeros negros  que se detectan a millones de años luz,  no se ven y tragan todo lo que su campo atrae. Son enormes, cada vez más grandes y, a su vez, invisibles. Nosotros vinculamos eso con la poesía. Tal vez, con cierto misterio.

Esa propiedad de absorber todo y no deja salir nada es una propiedad muy especial de los agujeros negros. Si se quiere, son objetos  muy raros en el universo. Por eso los estudiamos con especial interés. Al misterio y a la oscuridad, podemos agregar algo de progreso y de luz.  Algunas de las cuestiones en la detección de ondas gravitacionales es que se pueden utilizar para entender mejor el universo. En la gran explosión, en  el Bing Bang,  el instante inicial es un misterio. Tener acceso, información de las ondas gravitacionales, como ahora comenzamos a tener, nos puede iluminar un poco más sobre ese origen. Depende el contexto donde uno analice las cosas, pueden representar un misterio o no. Todos los misterios, sobre todo los científicos, me interesan por eso estoy en esta profesión. Los científicos somos curiosos y nos interesa averiguar cosas.

Yo hablaba del misterio un poco en relación al modo en que sacude nuestro sentido común. Lo lógico y la experiencia  asocian lo invisible con lo muy chiquitito. Sin embargo, parece que- en el otro extremo- en lo muy grande, las cosas también se vuelven invisibles.

Los extremos son un poco las fronteras de nuestro conocimiento. Lo misterioso e invisible está en el borde, pero eso cambia, los bordes cambian constantemente.

Ustedes, los científicos, dicen que  tratan todo el tiempo de revelar misterios. Crucemos un poco a tu querido Borges y en seguida estamos en un universo que se multiplica y siempre es infinito. ¿Qué sería de nuestra vida si lograran revelar todos los misterios? ¿Y qué sería de la de ustedes?

Sabemos que eso es imposible. La verdad absoluta, el conocimiento absoluto no se puede alcanzar. Eso es algo que Borges investigó de una forma muy sarcástica, por ejemplo, en “La biblioteca de Babel”. El conocimiento está escondido en una cantidad casi infinita  de libros. Creo que él demuestra por el absurdo que la forma de conocimiento tiene que ser a través de la forma inteligente o de creación. Poner la subjetividad para que las cosas tengan sentido, al menos para nosotros.

Sally Francomb, diseño interior con espejos.
Sally Francomb, diseño interior con espejos.

LA ROSA DE PARACELSO

“Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó. Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo: – Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.”

“La rosa de Paracelso”, Jorge Luis Borges

¿Vos crees que el azar no tiene ninguna importancia?

Siempre hay un componente del azar que no controlamos. Aunque el  azar, obviamente, es también subjetivo, es relativo. Lo que se consideraba azar en la cultura antigua o medieval hoy en día no lo es.

Yo me refería más a la casualidad, al error, al errancia. Tomemos como  ejemplo el caso de Paracelso. Él decía que, cuando alguien te lastimaba con una espada, había que poner ungüento lo en la espada y no en la herida, porque  la espada era la dañina. Eso abrió el camino a muchas curaciones. El ungüento curativo era una tremenda porquería y, entonces, la gente que no lo recibía se salvaba,  no se infectaba. De ahí, pensamos en  la impronta de la casualidad en lo científico. ¿Qué influencia  tiene el error y la casualidad en el estudio científico?

Se da con mucha frecuencia. Es, de alguna manera, la característica de la investigación científica. Uno hace una investigación y no sabe qué va a salir. Aprende a medida que va tratando de encontrar la solución a los problemas. A veces, encuentra la solución a otro problema. Eso es parte de la búsqueda del conocimiento Si supiéramos a priori qué es exactamente lo que se debe hacer, ya tendríamos la cosa resuelta. Todos los métodos son válidos. Prueba y error, casualidad. Quizás estabas haciendo una cuenta, pasó un pajarito por la ventana, te distrajo, erraste al número que tenías y después resultó que era el número incorrecto. La ventaja es que siempre tenemos formas de testear los resultados que obtenemos: experimentos, consistencia lógica, verificación independiente. Es lo que caracteriza al método científico y lo diferencia de  otras disciplinas.

Lo que acabas de decir se parece tanto a cuando uno escribe una novela o un poema. El azar o el error meten la cola y aparece algo diferente a lo buscado. Luego, la verificación final muestra que eso funciona en el texto. Es muy semejante.

Borges hablaba de algo de eso,  decía que las historias le pedían ser escritas.

Laberinto de espejos, Jeppe Hein.
Laberinto de espejos, Jeppe Hein.

A COCOCHITO

“(…) la mano izquierda puesta sobre la mano derecha era como la mano de un niño sobre la mano de un gigante.”

“El otro”,  Jorge Luis Borges

Vos decís que la ciencia se monta sobre los hombros de un gigante. ¿Quién es ese gigante y qué tiene de singular? También el arte se monta arriba en un gigante.

Es la comunidad científica, la acumulación de conocimiento. El genio que transforma y sabe todo  es un ideal antiguo, del siglo XVIII, XIX. Después se pasó a una objetividad mecánica  y hoy en día se lo ve como una combinación de expertos que procesan una cantidad de información sistemática que ha sido acumulada. Para la sociedad, puede funcionar la idea de que existen esos iconos pero, en realidad, es un trabajo acumulativo, todas las grandes evoluciones científicas actuales han sido realizadas por acumulación de trabajos. Siempre alguien da el último paso y queda con el crédito- merecido crédito-  pero mucha gente ha contribuido a eso. Dentro de la comunidad científica se lo ve así, como un constante trabajo.

El tema de nuestra revista es el cuidado de los otros. “Los laicos”, que  vemos desde afuera a la comunidad científica,  imaginamos un mundo muy competitivo, donde cada uno quiere agenciarse la firma del éxito. Sin embargo, hablas de una necesidad indispensable de cuidar al otro. Porque, si no es entre todos, no es.

Es cierto que es muy competitivo. Hay egos muy grandes dentro de la comunidad, pero  yo  veo la competitividad como parte del motor necesario para hacer estos tremendos esfuerzos intelectuales y de disciplina férrea- una delas herramientas a manejar-. Los avances no se realizan en forma mágica ni por medio de iluminaciones, sino en base a atender a muchas cosas. Se requiere cierta inteligencia para entender y separar lo que sirve de lo que no sirve. Internet, en los 80, nació como una necesidad de la comunidad científica de intercambiar información. Un gran espacio para poner accesibles los artículos científicos y montarnos en los hombros de ese gigante que representan miles y miles de personas investigando para entender el universo.

O sea que se cuidan entre sí por necesidad… Cuando se trabaja en grupo, en general, lo que se hace es potenciar al otro.

Bueno, si no sos un psicópata, generás empatía con el resto de las personas y, obviamente, sí te interesa colaborar. Es parte del proceso de evolución de las especies. Darse cuenta de que, en su momento,  para conseguir comida y protegerse, uno era más competitivo cuando estaba en un grupo de personas que cuando estaba solo. Es algo que está en nuestro código genético básico.

A veces, por algunas cuestiones políticas,  no se nota el mensaje de la información genética….

Hay distintos grupos de interés obviamente, diferentes tribus.

Literaberinto, Xul Solar.
Literaberinto, Xul Solar.

EL PRIMER ARRORÓ

“Patio que ya no existe. La mojada/Tarde me trae la voz, la voz deseada, /De mi padre que vuelve y que no ha muerto”,

“La lluvia”, Jorge Luis Borges

 

Antes hablaste del Big Bang y con eso entramos en la zona más poética del asunto. Según tus trabaos, en unos años, estaríamos en condiciones de escuchar lo que para mí, en una imagen, es el berrido del bebé mundo cuando estalló.  ¿Vos das por sentado que el Big Bang es el comienzo del universo o es una estrategia para pensar e imaginar cómo pudo ser?

Nunca damos nada por sentado, trabajamos con hipótesis. A veces funcionan y a veces no. El Big Bang ha tenido éxito para explicar muchas cosas y ha sido una buena hipótesis de trabajo para entender y predecir nuevas cosas. Sin embargo, está constantemente desafiado. Una vez que demostraste que algo no funciona, tenés que descartar. Así es el método científico. Constantemente tenés que desafiar tus hipótesis y solamente  sobreviven las que superan a todos los desafíos que se te ocurran. Podes utilizar observaciones directas de la naturaleza o consistencia lógica de la teoría que estés estudiando. Nosotros no le creemos a nada, trabajamos con lo mejor que tenemos.

¿Adónde apuntan ahora, con la búsqueda de las ondas gravitacionales del origen del universo?

Desde septiembre del 2015 comenzamos a detectar consistentemente estos agujeros negros de treinta o cuarenta veces la masa del sol, que son producto de la muerte de algunas estrellas y luego se fusionan entre ellos. Estamos entendiendo cuántos de ellos  hay en la galaxia y en el universo, cuál es su distribución. Eso nos permite entender nuevas cosas, que hasta ahora eran especulaciones teóricas. Otros experimentos en curso sobre ondas gravitacionales van a ser sensibles a agujeros negros súper masivos, de miles de millones, muchos de millones de veces la masa del sol. Es toda una gama de objetos de los cuales no teníamos ninguna información.

¿Había un lugar en el espacio en el que esperaban encontrar esas ondas gravitacionales? Y, ¿qué son?,  ¿huellas sonoras del Big Bang?

En realidad esas ondas gravitacionales  originales, las de la explosión inicial, suenan en todo el universo, están en todos lados. Como las microondas de radio que se han detectado en los sesenta, sesenta y cinco. Hay un   equivalente  de esas microondas de radio en ondas gravitacionales. Son las que se llegarían a observar, no las hemos observado todavía directamente, porque necesitamos detectores más grandes.  Pero ahora sabemos que hay en esta expectativa menos de especulación, porque hemos visto las primeras ondas gravitacionales, son otras las que vimos, pero existen, son físicamente una realidad.  Por lo tanto,  confiamos mucho más en las predicciones de  la teoría de la relatividad general para explicar muchos de los fenómenos que observamos o vamos a observar en las próximas décadas.

Vimos que en muchas entrevistas te preguntaron por las implicancias prácticas del descubrimiento. Yo te quiero preguntar por las implicancias filosóficas, políticas, éticas.

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Xul Solar.

El desarrollo de esta increíble máquina de detección va a redundar, sin duda, en derivados tecnológicos. Pero también, hay consecuencias muy importantes en relación a la verificación de la teoría de la relatividad. Eso tiene implicancias del punto de vista de la física teórica, pero también filosófico. Cambió un poco nuestra visión del universo, en cuanto a la relatividad del tiempo y del espacio.

ESPEJITO, ESPEJITO,  CUENTA EL SECRETO DEL INFINITO

“Infinitos los veo, elementales /ejecutores de un antiguo pacto, /multiplicar el mundo como el acto /generativo, insomnes y fatales. /Prolonga este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña; / a veces en la tarde los empaña/el Hálito de un hombre que no ha muerto. / Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro/paredes de la alcoba hay un espejo, /ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo/que arma en el alba un sigiloso teatro.”

                                               Los espejos, Jorge Luis Borges

El tiempo espacializado, como nosotros lo concebimos: el pasado atrás y el futuro adelante, ¿deja de tener sentido en los términos que vos planteas?

Siempre hay una causalidad. La relatividad te dice, en principio, que no podes volver atrás el tiempo. Lo que sí pasa es que para dos observadores en distintas posiciones del espacio o moviéndose a distinta velocidad, el tiempo corre a distinta velocidad. Como ejemplo, está la paradoja de los gemelos: uno se queda en la tierra mientras el otro viaja por 25 años a velocidad de la luz, vuelve, da la vuelta. Después de 50 años se encuentran. Para el que quedó en la tierra pasaron 50 años. Para el otro, mucho menos, quizás apenas unos días, dependiendo de la velocidad de la luz. Eso muestra la relatividad del tiempo y del espacio. Pero, cuando uno quiere volver atrás, se generan muchas paradojas que, prácticamente, invalidan la posibilidad. Podes viajar para adelante a distintas velocidades, pero no para atrás.

Hay una fascinación literaria, filosófica y también científica por el comienzo, por el origen, por la infancia del universo. Más allá de querer saber cómo empezó, ¿por qué crees que se da esa  fascinación que llega a ser, a veces, más grande que la inquietud por el futuro?

El tratar de encontrar respuestas al existencialismo, en el sentido de por qué estamos aquí, cuál es nuestra misión, ha fascinado a la humanidad por siglos y milenios. De dónde venimos y hacia dónde vamos. Obviamente que hemos hecho progresos en reducir el problema quizás en términos más básicos, como el modelo de la gran explosión. Pero como siempre digo la búsqueda es constante. La religión intenta dar una respuesta a esa clase de pregunta, también lo hace la filosofía, la literatura. Parece una necesidad muy natural para nosotros, que desde  jóvenes nos cuestionamos el por qué las cosas son como son. Uno va reduciendo esto al origen. Incluso, desde la creencia en dios se puede preguntar: si dios creó a este hombre, qué dios creó a ese dios.

De todas maneras hay una figura con la que Borges refleja esto del origen del origen, del origen del origen: el espejo. Los espejos multiplicados. Vos explicaste que el súper detector  se maneja con un espejo, con un láser que impacta en un espejo, ¿es así?

Para hacer esa medida de distancias tan grandes, justamente, se refleja el láser en un espejo y se lo deja mover libremente. Cuando pasan las ondas gravitacionales, hacen mover al espejo y es entonces cuando podemos medir esas pequeñísimas oscilaciones  en su posición.

Las metáforas como la del espejo, las del infinito, ¿te ayudan a pensar cuando trabajas en tus problemas científicos? A quienes no lo manejamos, nos pasa que el lenguaje matemático se nos aparece como en una dimensión  más allá. Imagino que algo así como puede sentirse un chino ante un guaraní. Reformulo la pregunta es, aparte del lenguaje estrictamente matemático, las metáforas, las urgencias del habla habitual, ¿ayudan a pensar esos mismos problemas?

Los modelos son una metáfora de lo que es el universo. Una aproximación, una reducción muy pequeña a algo que nosotros podemos manejar e interpretar. Hay un cuento de Borges que habla de la precisión de la ciencia. Se trata de un país donde la cartografía se hizo la ciencia más poderosa del reino. Los mapas eran muy grandes, los de una ciudad ocupaban una manzana entera; los de la provincia, una ciudad entera. Los cartógrafos, científicos, habían logrado convencer al impero de hacer un mapa con una correspondencia punto a punto. El cuento termina diciendo que el mapa se había perdido y sólo  había pedazos de ese mapa en desierto. Trataba de demostrar, con su estilo clásico-, por el absurdo, el sarcasmo- que no tiene sentido hacer modelos perfectos. Siempre hay que reducir. Esa sería la metáfora.

 

AL INFINITO Y MÁS ALLÁ

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Xul Solar.

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas, /lámparas y la línea de Durero, /las nueve cifras y el cambiante cero, / debo fingir que existen esas cosas. /Debo fingir que en el pasado fueron /Persépolis y Roma y que una arena/sutil midió la suerte de la almena/que los siglos de hierro deshicieron. / Debo fingir las armas y la pira/de la epopeya y los pesados mares/ que roen de la tierra los pilares. /Debo fingir que hay otros. Es mentira. /Sólo tú eres. Tú, mi desventura/ y mi ventura, inagotable y pura.”

“El enamorado”, Jorge Luis Borges

¿Cómo haces para vivir todo el día en esa lógica de los números y las fórmulas y al mismo tiempo hablar con tanta pasión de los cuentos de Borges? ¿Te satura la  lógica de los números en algún momento?

No sé. ¿Alguna vez estuviste localmente enamorada? ¿Te saturaba ese hombre?

Justo ese ejemplo…. Rápidamente no, pero al tiempo…

No estabas totalmente enamorada.

Estaba, pero con fecha de vencimiento. Puedo llevar la pregunta a la pasión literaria. Entiendo la pasión, pero ¿es tan puro y universal el lenguaje físico y matemático?

¿Hablamos de física o estamos todavía con las pasiones del amor?

No, esas son un agujero negro. Pero la saturación del lenguaje  también ocurre entre quienes  trabajamos con las palabras. Hay cosas que escapan al lenguaje y, al buscar por ese camino, las tapamos y la pifiamos. Por obstinarnos en el lenguaje. Ahí es cuando yo me saturo y me llamo a silencio. Me pregunto si en el ámbito científico pasa algo de esto.

Cada persona es distinta. Yo te puedo contar lo que yo pienso e interpreto. En la  pasión hay una parte de irracionalidad. Sí, bueno, te cansas de estar 12 horas en lo mismo. Quizás saltás a otro tema y después  volvés. Para mí, es todavía un romance que no ha encontrado la fecha de vencimiento.

Se reedita.  Reconozco que la pasión por el lenguaje “es más infinita que otras”.   Lo nuestro son imágenes e ideas verbales.  Pero nos intrigan todas esas fórmulas que vemos pasar, en las que debe haber un montón de sentidos que no podemos leer.

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Xul Solar.

 EINSTEIN LE JODIÓ EL ZÓCALO A “CRÓNICA”

                                    “Soy el que pese a tan ilustres modos/de errar, no ha descifrado el laberinto /singular y plural, arduo y distinto, / del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada/ en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”

                                                                                                    “Soy”, Jorge Luis Borges.

 ¿Pensás que hay poca educación en la sensibilidad hacia lo que es una revolución en lo científico? El resultado obtenido,  ¿debería servir para algo evidentemente práctico para que nos conmueva más que el cadáver de un extraterrestre congelado en la NASA?

Es claramente un descubrimiento que impacta a la comunidad científica, son resultados esperados por muchísimos años. Me parece correcto plantear cómo esto afecta a la gente común. La respuesta fundamental, la más honesta, pasa por el conocimiento científico  y por en qué este conocimiento nos ayuda a progresar como sociedad. Uno nunca sabe las aplicaciones que puede tener en el futuro. En los años 40, los láseres eran algo teórico, no tenían aplicación; hoy están en las lectoras de cd, de películas, en muchas aplicaciones. La verdadera revolución-  en verdad, muchísimo más interesante-,  hubiera sido no confirmarlas predicciones, haber observado algo diferente a lo esperado. Entonces, nos estaríamos planteando si la teoría de la relatividad funciona o ha fallado. Hasta ahora solo había sido testeada más que superficialmente, en regímenes muy poco veloces, como los planetas en el sistema  solar, que se mueven mucho más lento que la velocidad de la luz.  Haberla testeado en un régimen como el de los  agujeros negros,  es intensísimo. Es el máximo en el que podemos testear la teoría  y ha funcionado tan bien. Es fantástico, ahora le creemos más a la teoría. Es una revolución para la astronomía, para la astrofísica. Pero para la teoría en sí es una confirmación más que una revolución. Quizás por eso no fue tapa de todos los diarios. Lo contrario hubiera sido tapa de Crónica: “Einstein la pifió”.

De todos modos, que vos nos digas ahí sentado, tomando un café, que vamos a escuchar el sonido del comienzo universo alcanzaría para una tapa de  algún diario sensible.  Tampoco estaría mal para el periodismo amarillo algo como: “van a escuchar al babé mundo nacer”. Sobre todo, para una sociedad  eminentemente visual, imaginar que las huellas que nos va a dar el universo son auditivas, no visuales.

Fue una analogía inicialmente pensada para explicar la diferencia entre lo visual, en el sentido de ondas electromagnéticas- ondas de radio, rayos x, gama infrarrojos, lo que podemos ver con nuestros ojos, detectar con distintos aparatos- y las ondas gravitacionales, que  son de una naturaleza distinta. Son otra fuerza. Por eso hicimos la diferencia entre ver y oír. Desarrollamos un nuevo sentido.  Vos podes ver, por tu ventana, a un pájaro  moviendo el pico. Pero esto no te da la información que tenés cuando escuchas el canto de un pájaro. Cómo podes describirlo si no contás con el sentido auditivo, cómo podrías describirlo mirándolo simplemente. Ese es el sentido de la analogía, ahora nosotros tenemos un sentido nuevo para ver, para entender el universo.

Eso sería suficientemente revolucionario también, porque es un cambio de eje, de posición.

Xul Solar.
Xul Solar.

LA ERRANCIA DEL CALCULUS

                                               El azul de la ilustración me pareció más propio de la heráldica que de la realidad. En un sueño vi tigres de un azul que no había visto nunca y para el cual no hallo la palabra justa. Sé que era casi negro, pero esa circunstancia no basta para imaginar el matiz. Meses después un colega me dijo que en cierta aldea muy distante del Ganges había oído hablar de tigres azules. El dato no dejó de sorprenderme, porque sé que en esta región son raros los tigres. Nuevamente soñé con el tigre azul, que al andar proyectaba su larga sombra sobre el suelo arenoso. Aproveché las vacaciones para emprender el viaje a esa aldea, de cuyo nombre -por razones que luego aclararé- no quiero acordarme.”

                                                           “Tigres azules”, Jorge Luis Borges

¿Qué es lo real para un científico?

Pienso, tratando de no decir obviedades.

Mientras vos pensás, yo reviso mis anotaciones. En un momento de tu carrera vos te ocupaste de la teoría de las súper cuerdas, según la cual cada partícula tiene dimensiones que son visibles y otras  dimensiones que se apretujan y se esconden en el espacio. Vuelvo a decir que hay cosas que se están sustrayendo al lenguaje y forman parte de lo real. Es el canto del pajarito para un sordo. Si esas dimensiones se sustraen de la percepción, pero existen, ¿a qué estamos llamando lo real?

Me hiciste acordar, de nuevo, a cuatro cuentos que Borges escribió al final de su vida, “La memoria de Shakespeare”. Hablan de las limitaciones del lenguaje para  expresar todas las posibilidades. Tienen ese cuento hermoso: “Tigres azules”, que es en realidad sobre piedras azules. Piedras, en griego, es “calculus”. Borges relaciona las piedras con la matemática y las cuenta. Meto 7 piedras en una bolsa, saco 3 y debería haber 4. Pero ahí adentro se regeneran. Cuenta situaciones no expresables en términos matemáticos. Habla del estudio, del conocimiento y las limitaciones de nuestro lenguaje para comunicarnos. Bueno, todo esto para evitar contestar… Lo real es algo que nosotros ponemos en términos que podamos entender. Tenemos siempre esos modelos, esos esquemas mentales que nos permiten entender, traducir la realidad. En términos absoluto, sabemos que no podemos aprehenderla, pero nos creamos una imagen.

Cuando vos diseñaste el modelo de los agujeros negros que chocan y, en la última fracción de ese choque, era posible que se emitiera una onda gravitacional que podría ser detectada,  aun no habiendo sido comprobado, todo eso ya tenía una afección sobre vos. De algún modo, ya era real.

Sí, en el sentido de que era una noción real, que nosotros considerábamos muy precisa y muy unívocamente determinada por la teoría de la relatividad general. Estaba ahí para ser comprobado o no. Puede haber teorías matemáticas hermosas y consistentes, de las que muy difícil extraer  predicciones comprobables hoy en día.  No sería la primera vez que una teoría hermosa no representa el universo en el cual vivimos. La belleza matemática  es algo deseable, pero no necesariamente es real.

¿Un cuento de Borges es real?

Yo definiría los cuentos de Borges más como inspiración. No sé si la palabra es real. Cada vez que leo uno de sus cuentos, desde los doce, catorce años hasta hoy, lo pienso, lo siento distinto.  Te lo permite esa riqueza, ¡hay tanto! Conectar esa inmensa lectura de todos los textos relevantes de los últimos 2000 años…  logra conexiones y narra  detalles increíbles. Nunca terminas de leer y entender las cosas como él las analizaba. Para mí ha sido inspiración, me ha motivado a pensar cosas filosóficas. Obviamente, lo que entendía cuando lo empecé a leer, lo que creo entender ahora y lo que  entenderé mañana será distinto. Los cuentos de Borges te permiten poner toda tu experiencia  junto al texto. Hay mucho más que lo que se escribe: la historia, la historia superficial, lo burlado, el absurdo; muchas capas. No he leído nada más, precisamente, porque me apasioné con mi profesión, pero no he encontrado a nadie que escriba como Borges.

HABÍA UNA VEZ

Xul Solar.
Xul Solar.

 

                                    A QUIEN LEYERE: Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios, y yo su redactor.”

Encabezado de “Fervor de Buenos Aires”, Jorge Luis Borges.

Borges fue un gran lector de sí mismo.  Él encontraba sobre qué seguir escribiendo, leyéndose. Cuando veía que los orilleros se peleaban, y varios cuentos eran de orilleros, sacaba la idea del doble. Cuando el doble se le reflejaba y multiplicaba, sacaba la  idea del espejo. Y, cuando los espejos se le multiplicaban, se  volvían  laberintos. En este sentido, ¿podemos pensar que los astrónomos son grandes lectores, que le piden al universo temas para seguir la lectura o la escritura?

Sí, en ese sentido, si se podría decir que sí. Borges utilizaba los espejos, los laberintos, esas regresiones infinitas. Un escritor que escribía literatura, pero introducía temas filosóficos muy interesantes y los planteaba en una historia mínima, sarcástica. Uno leía e identificaba  algo enseguida y después se daba cuenta: la cosa tenía una profundidad diferente a la  de esa historia básica. En ese sentido, está relacionado con lo que hacemos los científicos y con todas las actividades del ser humano. No es tan importante lo que hacés, sino cómo lo haces. En cualquier profesión, en cualquier trabajo, si sos una persona éticamente correcta, merecés el mayor de los respetos.

La pasión…

Ah, volvemos a la pasión.

Sí, es una palabra que vos usás mucho, no me la enchufes a mí. Eso que tenés colgado ahí, en la pared de tu estudio, ¿son espejos?

Son placas de metal pintadas con colores metalizados.

Parecían espejos.

Es una obra de arte. Esta es mi pequeña oficina.

¡Qué lindo! ¿Parque, campo?

Es en las afueras de la ciudad de Rochester.

Retomando el tema de la pasión, cuando hablas del origen de tu pasión, remitís a la infancia, a ese espectáculo del hombre al llegar a la luna, a los viajes de Lanús a La Plata para estudiar.  Algo vincula el origen del mundo con tu volver  permanente a la infancia. ¿Hay alguna fantasía, algún sueño que hayas tenido en esos comienzos que ahora sentís que se pueda cumplir, a nivel profesional?

Hay muchas cosas que me retrotraen a Argentina, a la infancia, a cuando empecé a leer, a la pasión por la astronomía y a aquellos sueños. Uno de los hechos de gran impacto fue la llegada del hombre a la luna. Fue algo mayor e impresionante para nuestra generación. En mí, después siguió. Millones de personas vieron la llegada del hombre a la luna, pero no hay millones de astrónomos. Es un catalizador de algo que ya estaba en mí. La curiosidad, el interés, muchos sentimientos juntos. Hay componentes de ego, de interés, hay componentes de pasión. La repito porque es una palabra que me permite referirme a muchas cosas que son difíciles de explicar.

Es una palabra compleja. Etimológicamente, quiere decir sufrir

Sí, bueno. A ver, si volvemos a los enamorados, también ahí hay un componente de sufrimiento, de incerteza. Hay sufrimiento también en el sentido de que cuando te dedicás a algo con pasión, lo hacés tan intensamente que sacrificas muchas opciones de vida. Yo me refería a que necesitás una intensidad, un sacrificio para hacer las cosas que soñas, que sí, tienen un componente de…

Dolor, incomodidad.

Hay también momentos de éxtasis, hay mezclas, pero nunca indiferencia. Esto es lo importante. Esos momentos de altos y bajos, en la pasión, son parte de la vida. Cuando no hay más esa pasión y caes en la indiferencia, ahí te planteas: qué estoy haciendo, cuál es mi vida.

Es el momento de la fuga. La indiferencia  hace pareja con la muerte, con no afección. Las pasiones cambian. Algunas permanecen porque hacen matriz con el origen. Me preguntaba si no serán esas las huellas preñadas de silencio, al borde de lo indecible, las que buscamos. Algo que está ahí desde que el universo  empezó o desde que inventamos su origen.  Y que, como vos decís,  está  en todo el universo: las huellas del comienzo que pronto tendremos todos la posibilidad de escuchar. Algo que no llegó a la indiferencia, que está allí para ser escuchado. Permanece, como una huella indeleble. Y nos busca.

 




IRRESPIRABLE

Por Noemi Pomi

LOS ANORMALES: sobre políticas liberales, neoliberales y sus consecuencias

NACIDOS PARA ASFIXIAR

Los organismos multilaterales de préstamos nacieron con la finalización de la segunda guerra mundial. Concebidos con el objetivo de ayudar a la reconstrucción de las ciudades devastadas, luego se las ingeniaron para aniquilar las economías de los países en vías de desarrollo. Bajo la tutela del FMI y BM, se controlaron las economías de las naciones deudoras. La medición del riesgo país era a piaccere de sus necesidades. Aparecieron así organismos internacionales de préstamos con bolsillos más y más gordos, frente a Estados arrodillados con refinanciaciones imposibles de pagar. El corset no daba paso al ingreso de aire fresco.

IMÁGEN IANTECEDENTES DE LA ASFIXIA

La deuda pública externa es el conjunto de pasivos (obligaciones de pago) que un Gobierno mantiene con acreedores no nacionales.

La deuda pública de mediano y largo plazo es contraída por los Estados mediante la emisión de títulos, con un valor nominal dado y condiciones de reembolso determinadas. La tasa de interés se fija por el diferimiento en la cesión del recurso (aplazar el pago acordado entre las partes a un momento posterior a aquel en el que se contrae la obligación) y el riesgo que asume el prestamista.
A nivel internacional se considera que los bonos emitidos por los Estados de países con alto nivel de desarrollo representan un riesgo de insolvencia casi nulo. Tal situación hace que la tasa de interés refleje solo el costo de diferimiento.

LA HISTORIA TODAVÍA NOS DUELE ¿DESACIERTOS?

En nuestro país las políticas liberales, aplicadas con persistencia, salvo pocas excepciones, han generado la inclinación de la balanza contra los que menos tienen.

Rememoremos: antes de entregar el poder a la democracia, (1983) se decidió estatizar la deuda privada de grandes empresas. ¿Cómo? Sencillita la maniobra, mediante el “seguro de cambio”. Consistía en asegurar la deuda al valor del dólar vigente al momento de contraer la obligación. Si, al vencer, el dólar cotizaba al doble, la empresa pagaba solo la mitad del valor vigente. El resto pasó a ser deuda de la sociedad argentina. Así, cerca de 14.000 millones de dólares hicieron que la deuda inicial se elevara a 40.000 millones.

Pero aclaramos un poco más el concepto de “seguro de cambio”, con un ejemplo: si una empresa debía 10.000 dólares a un valor de $10, por dólar y llegado el momento de pago la divisa cotizaba a $20, la  compañía pagaba 10.000 dólares a $ 10. La diferencia de cambio $ 10 por cada dólar adeudado la pagó el Estado. Quiere decir, cayó en la espalda de cada argentino. En algunos lugares del mundo a esto se lo llaman patriotismo…

IMÁGEN IILo más triste de esta maniobra es que gran parte de la deuda estatizada era “auto préstamos”. Es decir, mediante capitales fugados, las empresas se hacían préstamos con dinero que tenían ahorrado en bancos del exterior (en general, evasión mediante).

FALSO PULMOTOR: UN DÓLAR, UN PESO

En el año 1991, a la aplicación de políticas liberales- apertura irrestricta de la economía, donde todo lo regulaba el mercado – se sumó “la ficción” de la paridad cambiaria: un dólar equivalente a un peso. Era obvio, el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era barato. Como consecuencia, todos los productos importados también lo eran. En tanto, los productos argentinos resultaban caros para los extranjeros. Además de las privatizaciones y la contracción del Estado, esta política monetaria fue una de las causas de la acelerada desindustrialización de la Argentina durante la década de 1990.

Tal círculo vicioso  generaba la necesidad de más y más créditos. Las comisiones abultaron la deuda exponencialmente y, como Argentina era considerada una economía periférica, se endeudó a tasas elevadas.

IMÁGEN IIIDESCONECTE EL RESPIRADOR

Y, bueno, se conoce de antemano que los Estados no quiebran. Ellos, de alguna manera, pagan. Los organismos multilaterales de préstamo no son benefactores, solo atienden el engorde de sus arcas. A nuestro país le impusieron la entrega de sus recursos naturales vía privatizaciones.  También soportamos la imposición de  políticas recesivas, con monitoreo mensual por parte del FMI.

¿Qué sucede cuando un Estado ha recibido financiamiento a una tasa que refleja expectativa de default? La eventual quita de deuda es un procedimiento atendible, aun tratándose de un deudor soberano. De lo contrario, se trataría de un negocio redondo: prestar a tasas que presuponen insolvencia y luego recuperar el total de los créditos.

Sin duda, las tasas de interés por mayor riesgo hicieron inviable el pago y trajeron la consecuente declaración de default  en el año 2001. Los pagos se suspendieron. La quita de la deuda, a la vez que inevitable, era justificada. Recién en el 2005 se concreta un canje de títulos, con una quita de los montos adeudados y una extensión de plazos de pago. El 76% de los acreedores aceptaron las condiciones ofrecidas. Con la reapertura del canje en 2010, se elevó la aceptación al 93%, el 7% restante- los llamados holdouts, entre ellos, los fondos buitre- no aceptaron esas condiciones.

El caso de reestructuración de la deuda argentina fue paradigmático. No existían normas ni leyes aplicables que permitieran generalizar los acuerdos obtenidos con el 93% de los acreedores.

IMAGEN IVHOMBRES ANORMALES

“Los acreedores extranjeros privados y otros tenedores privados de títulos de crédito argentino deberán reconocer que para la solución final de sus problemas tendrán que aceptar compartir, en alguna medida, las enormes pérdidas que viene sufriendo la economía argentina en la crisis actual. Los inversores extranjeros privados en la Argentina aceptaron tal cosa, al realizar sus inversiones y, generalmente, se les prometió la tasa de retorno que reflejaban esos riesgos. Como ocurre con todos los inversores que toman riesgos, sea donde fuere, cuando las cosas salen particularmente mal, esos asumen sus pérdidas”. ”De no haber casos como el de la Argentina, los inversores privados podrían concluir que virtualmente no hay riesgos al invertir en bonos soberanos de los países emergentes

Michael Mussa, año 2002 ex funcionario del Fondo Monetario Internacional.

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO: BUITRES AL ACECHO

Cual buitre que sobrevuela su presa, está el 7% de los acreedores, que no ingresó al canje de deuda soberana. Entre otros, el fondo Elliott Management que, justicia de los EEUU mediante, aspira a cobrar el total de sus acreencias, a pesar de que algunos de ellos compraron deuda argentina en default. Sabido es que los Estados honran sus compromisos. Lo que no deben es dejarse estafar.

IMAGEN V¡Y AHORA QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS!

El esquema actual para resolver las crisis de deuda soberanas no funciona. Sin normas ni leyes, las soluciones que se promueven no son eficientes ni justas, sino que implican el uso y abuso de poder del más fuerte. El ineficiente e injusto esquema vigente permite la aparición de fondos buitre, que son la escoria de los mercados financieros internacionales. Los fondos buitre no suman nada a la sociedad global, solo restan”. Así habló Joseph Stigliz

Una vez reestructurada su deuda, la Argentina- en cada organismo internacional en que le tocó actuar- puso sobre el tapete la ausencia de normas que permitieran blindar los acuerdos alcanzados y, a su vez, anclaran los reclamos de quienes no aceptaron el canje. La “escoria financiera” no puede generar caos económico a un país que cumple lo pactado con el 93% de los acreedores.

JADEOS: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

“Los nueve principios aprobados por la Asamblea General de la ONU son un paso importante en un largo proceso de construcción de normas, que debería culminar con la creación de un marco legal internacional para resolver las reestructuraciones de deuda soberana. La aprobación de los principios básicos para las reestructuraciones de deuda en la ONU fue una gran victoria. Todos los países emergentes apoyaron. La ausencia de un marco legal para resolver las reestructuraciones de deuda impone enormes riesgos”.

Joseph Stigliz, otra vez. Los fondos buitre no aceptaron la quita y los plazos de pago propuestos por Argentina y decidieron litigar. Y, como los tribunales fijados en caso de litigio fueron los estadounidenses, actuaron. Oh, casualidad, el juez interviniente- Thomas Griesa- ha tenido una interpretación peculiar de la cláusula Pari passu.

La cláusula Pari passu significa que los acreedores tienen un pie de igualdad. No se puede establecer entre ellos garantías especiales. Pari passu es una frase en latín que, literalmente, significa “con igual paso”. A veces es traducido como “en igualdad de condiciones”, “al mismo nivel”, “con igual fuerza”.

¿ASMA O AHOGO INTENCIONAL?

          Para el juez Griesa, un tratamiento igualitario significa que los fondos buitre obtengan una rentabilidad superior al 1500 por ciento, mientras que los otros acreedores aceptaron quitas del orden del 70 por ciento. Eso no parece ser muy igualitario. Menos aun cuando tenemos en cuenta que los fondos buitre, a diferencia de los otros acreedores, jamás le prestaron un dólar al país, sino que compraron esos bonos a precio de remate a otros acreedores. Y aquello, cuando el país ya había declarado el default. Decir que eso es tratamiento igualitario es, cuanto menos, ridículo.

Llama la atención en el fallo el olvido de la legislación de Nueva York, en el ámbito comercial: basta que el 70% de acreedores de una quiebra acepten un acuerdo de pago para que este sea obligatorio para el 30% restante. Sin embargo, al Juez Griesa el 93% no le pareció suficiente. Según su sentencia un único acreedor puede dar por tierra una reestructuración de deudas soberanas.

Las crisis de deuda parecen difíciles de resolver en tiempo y forma, pues la arquitectura financiera internacional está llena de huecos que impiden su solución. Parece evidente que este problema requiere una solución a nivel global”. Una vez más, Stigliz.

La Asociación Internacional de Mercado de Capitales, (léase la comunidad financiera) reaccionó rápidamente ante el fallo. Aclaró: esa no es la interpretación que se le debería dar a la cláusula en cualquier contrato de endeudamiento en el futuro.

Contra las “ideas” de Griesa la existencia de mercados de deuda internacionales sanos beneficiarían a todos los países. Nuestro país continuó, apelación tras apelación, en el intento por obtener eco en la justicia americana. Resulta evidente que, más allá de haber jugado un rol importante en el proceso de los principios aprobados por la ONU, deberá- eventualmente y con paciencia- buscar una solución al problema con los fondos buitre, que sea conveniente para el país.

IMAGEN VIRESPIRAR HONDO

La pregunta del millón: ¿cómo logró Argentina pagar su deuda y crecer, en forma simultánea? Argentina aplicó los principios basados en la oferta y el consumo enunciados en la “Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero” de John Maynard Keynes (1883 1946). Él sostenía la necesidad de:

  • Impulsar inversiones estatales en obras públicas.
  • Poner en circulación abundante dinero.
  • Incrementar los salarios, ya que el empleo no dependía de los salarios sino del consumo y la inversión. Una disminución de los sueldos de los trabajadores provocaría un retraimiento que deprimiría el consumo y, en consecuencia, la producción.
  • Fuerte presencia del Estado en todos los sectores económicos, regular precios, salarios, mercado laboral, subvenciones a las empresas.

Estas medidas, tan a contra mano de los economistas ortodoxos, fueron las mismas que permitieron a los Estados salir de la depresión de los años 1929/1930.

“Argentina tiene mucho que enseñarle al resto del mundo en materia de resolución de crisis macroeconómicas y reestructuración de deudas soberanas. Es uno de los pocos países exitosos a la hora de reducir la desigualdad y la pobreza después de su crisis”. Joseph Stigliz.