¡AY, PAÍS!

 

 

 

 

El hastío: La hipocresía de la amistad empresaria y sus cortesanos.

 

 

Por Ricardo Varela.

 

 

 

EL BLANQUEO DE CONCIENCIAS.

 

¿Existe camaradería en las empresas? Con la mercancía más pútrida posible, con su inmaterialidad, con eso trabajan los supuestos amigos. Esa misma inmaterialidad  sostiene el engaño entre ellos.  No son laderos que se estrechan en un abrazo: son cómplices en producir ganancias y beneficios. Todo se maneja en el orden de las lealtades y las traiciones, como en la mafia misma.

Hastiante.

Y, a pesar de lo falaz del espectáculo, una parte de la burguesía capitalista intenta lavar sus conciencias, al enarbolar cierta ideología con un tufillo que parece decir: “somos gente buena a nuestro estilo”

 

 

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ALLÁ LEJOS Y HACE TIEMPO.

 

La primera fundación de Buenos Aires (1536) estuvo en manos de Pedro de Mendoza. Ante el asedio de los portugueses, él resultó el primer adelantado para robar. Llegó en busca de las posesiones de la corona española. Dicho sea de paso, Pedro de Mendoza no la pasó nada bien con la reacción de los querandíes, que le dieron pa´ que tuviera hasta sacárselo de encima. Ya, desde entonces, la fiesta ha sido para unos pocos. La finalidad fue beneficiar a las minorías acomodadas. Y, aunque parezca sorprendente, esa expedición contaba entre sus tripulantes con Jacobo Welser, miembro de una familia de banqueros de Augsburgo, Alemania. Desde entonces, la historia anduvo a los saltos, hasta dar de frente con la segunda fundación, las invasiones inglesas, el mayo “nuestro”. A finales del siglo XVIII, principios del XIX, llegó al poder el general Julio A. Roca y, con él, la consolidación del modelo agro-exportador y el modelo político conservador, basado en el fraude electoral y en la exclusión de las mayorías de la vida política. Por si esto hubiera sido poco, cuarenta años después, irrumpió Juan Domingo Perón con sus reivindicaciones sociales. El corolario: “la Libertadora”. La cosa no quedó ahí. Saltamos otra vez y nos topamos con la dictadura sangrienta entre 1976 y 1983,  apoyada por los grupos económicos nacionales y extranjeros, financiados por los organismos internacionales de crédito, como el FMI y el Banco Mundial. Más o menos democracia…y siempre los poderosos, dele  marcar el pulso de este país.

“Este país” es una frase acuñada por muchos de nosotros, como si no nos perteneciera o no constituyera nuestra historia. Como si nos costara sentirnos parte de su cuerpo y de su territorio porque nos derrotaron, nos cercenaron, nos robaron una identidad que tanto cuesta restablecer. ¿La identidad se habrá convertido en un sueño que se torna pesadilla? Quizás, por eso añoramos lo que nunca tuvimos.

 

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POR LA CAGADA SE CONOCE AL PÁJARO: DEL DICHO AL HECHO.

 

En su libro “El Pibe”, que retrata una gran parte de la vida del presidente Mau, Gabriela Cerrutti  relata la anécdota de un empleado de la residencia de Olivos. Textual, “aquí, cambian los presidentes, los ministros, los secretarios, eso sí, las visitas son siempre las mismas”.

En el gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín, para citar algunos de los episodios vividos desde el retorno de la democracia, allá por el año 1983, hubo dos decisiones políticas que distanciaron al gobierno de la ciudadanía: Las leyes de Obediencia Debida y El Punto Final ponían límite y cierre, a los juicios por la represión sangrienta.

El contexto internacional no era favorable. La guerra fría, la llegada de Ronald Reagan a los Estados Unidos y sus medidas económicas de libre mercado sentaban las bases para lo que se dio en llamar la economía neo-liberal. El secretario de comercio del gobierno radical, Ricardo Mazzorín, protagonizó el conocido episodio de “los pollos de Mazzorín”. Corría el año 1988, las grandes multinacionales del rubro – Cargill entre ellas-, estaban interesadas en mantener los precios altos. Para ello organizaron un look out, un paro de patronales. Con una inflación elevada y con la intención de bajar los precios, el funcionario decidió importar 38.000 toneladas de pollo congelado de Hungría, Venezuela y Brasil, que fueron depositadas en frigoríficos con un costo para el Estado. De ese total importado, alrededor de un 20% no pudo ser vendido, y se puso en mal estado. Las multinacionales, en connivencia con la oposición política y los medios, urdieron un plan para desestabilizar al gobierno. Se dijo que toneladas de pollos eran transportadas en camiones y descargados en el Cinturón Ecológico. Se comprobó que un movilero, presionado por las autoridades del canal, se vio obligado a comprar y enterrar en el lugar pollos adquiridos en un comercio de la localidad de San Martín. La imagen fue contundente. La oposición política sacó provecho de la situación. El inefable ucedeísta, Alberto Albamonte, se paseaba por la Plaza de Mayo disfrazado de “pollito”. Así, llegó a decir que los pollos venían de Chernobyl, la ciudad ucraniana donde ocurrió el mayor desastre nuclear de la historia.

Mientras tanto, Ronald Reagan y Margaret Teacher encarnaban un liberalismo duro, en simultáneo con la caída del bloque comunista. Se creó el Consenso de Washington,  un programa de origen privado, ligado al Fondo Monetario y el Banco Mundial. Desregulación, privatización, ajuste, apertura financiera, todo eso llegó a América latina y a los países de Europa del Este.

 

 

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MENEM LO HIZO.

 

Y como si hubiera sidoa poco: Menem. La traición no se hizo esperar. A los días de asumir, el salariazo y la revolución productiva, que tanto había pregonado en la campaña electoral, quedaron en la nada. El individualismo, el disfrute de los bienes conseguidos con total indiferencia por la situación de las mayorías pasó a ser visto con empatía. El rico y famoso tiene derecho a la impunidad. La dupla Carlos Menem – Domingo Cavallo es la continuadora de las políticas llevadas adelante por Videla – Martínez de Hoz. Logró modificar un modelo inclusivo que hizo de la Argentina, a mediados del siglo pasado, la sociedad más integrada y equitativa de toda Latinoamérica, con niveles compatibles a los países europeos. En boca de José Alfredo Martínez de Hoz, “El menemismo completó la tarea iniciada por los militares”. Esto nos exime de mayores comentarios.

En lo político, también tomó dos decisiones irreconciliables con la población. El 28 de diciembre de 1989, día de los inocentes, firmó el segundo indulto ampliado, que incluía a todos los militares no considerados en las leyes de Obediencia Debida y El Punto Final. También firmó un decreto que restringió el derecho de huelga. Eligió el 17 de octubre de 1990 para hacerlo, el día de mayor legitimidad para los trabajadores y ante la inminencia de un paro general.

 

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LAS TRAICIONES: NUNCA SE ACABAN

 

Y, entre traiciones y decepciones, llegamos a estos días, cuando un economista estrella del  gobierno de M.M., Javier González Fraga, nos dice que era una ilusión la mejora del poder adquisitivo conseguido por los trabajadores, que no era posible vivir dignamente del salario. Su lógica supone que el acceso a los bienes y servicios está reservado a las clases altas de la sociedad: son lugares de pertenencia exclusiva. La lucha de clases nunca se acaba.

Una última traición, o algo así, la de Ricardo Gil Lavedra, el ex camarista, uno de los jueces que juzgó a las Juntas Militares en el año 1985. Las cosas cambian y hoy,  el hombre ha devenido en abogado de la vicepresidenta Gabriela Michetti quien, amparada por los medios, no puede salir de la bolsa de guita. De aquel admirado por muchos, a este gil, Lavedra.

 

LA ÑATA CONTRA EL VIDRIO

 

“Este país” es todas estas trazas de la historia, con sus desfalcos y frustraciones. Quizás estemos otra vez frente a esa etapa en la cual se nos quiso convencer de que entrábamos al primer mundo. O que, incluso, ya formábamos parte de él. Bebidas, frutas, verduras de lugares remotos y no tanto cubren las góndolas de los supermercados, llenan así el hambre de objetos, contornean la ilusión de mitigar el vacío. Ya lo vivimos: esas migajas colisionaban con el verdadero festín que disfrutaban otros mientras- como una plaga de langostas hambrientas-, arrasaban con todo. Son los mismos defraudadores de guante blanco, ellos siempre encuentran explicaciones técnicas e igualmente descaradas, con discursos vacuos, donde abunda el globoludismo, la pobreza cero y el reencuentro de los argentinos.

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Es el consumo ostensible de que hablaba Thorstein Bunde Veblen(1) en su libro -Teoría de la clase ociosa-, “La ostentación insolente de la capacidad de gasto de la burguesía, que constituía su signo de distinción”. Y,  en determinadas situaciones, cuenta con la aquiescencia de los sectores medios, con quienes conforma un colectivo variopinto que confunde tener con ser.

¿Por qué el hastío no hace estallar la tolerancia a la eterna rapacidad de un grupo humano al que nada le alcanza para saciarse?

 

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EL HORIZONTE NO ES UTÓPICO. RESISTIR Y PELEAR

Eduardo Galeano hace una referencia interesante sobre las utopías. En el episodio intervino un amigo suyo, el cineasta argentino Fernando Birri. Mientras participaban de una conferencia conjunta en Cartagena de Indias, Colombia, preguntado para qué servía la utopía, el cineasta contestó de manera magistral, “esta es una pregunta que yo me hago todos los días. Y suelo pensar que la utopía está en el horizonte y, entonces, si yo ando diez pasos, la utopía se aleja diez pasos, y si yo ando veinte pasos, la utopía se coloca veinte pasos más allá; por mucho que yo camine, nunca, nunca la alcanzaré.” Entonces, la utopía sirve para caminar.

Quizás, exista un ejemplo capaz de esa idea – fuerza del cineasta. El de una isla, Cuba, de 111.000 km2, con apenas 11.000.000 de habitantes que, a 150 km del monstruo, resiste. Acaricia sus contornos, roza sus labios utópicos y resiste.

En una reciente entrevista, Liliana Herrero( filósofa- cantante) manifestó: “Son tiempos en los que la grieta tiene mala fama, sin embargo, es allí por dónde hay que transitar. Recorrerla. La grieta nos hará libres. En la totalidad encontraremos sujeción: jamás contención. La totalidad atrapa y nos impide pensar.”

Dedico esta nota, con ironía, a aquellos que sufren de solo pensar cómo los “mersas” pueden colapsarlo todo. Y desde luego, para esos “mersas” y sus luchas por no dejarse avasallar jamás.

¡Hay País!

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(1) Thorstein Bunde Veblen, (Cato, Wisconsin, 30 de julio de 1857- palo alto San Francisco, California, 3 de agosto de 1929) fue un sociólogo y economista estadounidense. Fue fundador, junto con John R. Commons, de la escuela institucionalista norteamericana y, más generalmente, de la corriente institucionalista en las ciencias sociales. Su fama se debe a libros como “La teoría de la clase ociosa” y “La teoría de la empresa económica”, en los que critica de forma apasionada la evolución de la sociedad y la economía de su país.

 

 

 

 




UN FANTASMA RECORRE LAS MESAS

Por Ricardo Varela

El desamor: el mundo financiero

EL DIOS MERCADO

Fideicomisos financieros. Apalancamientos que generan un efecto multiplicador del dinero y del tipo de cambio, entre todos los tipos que “timbean”. “Futuros” llenos de certezas, solo para unos pocos. Sin derrame a la vista, o, lo que es más contundente: un derrame interno directo a las vísceras del dios mercado. La historia se repite y golpea a los de siempre; a los sin techo, a los sin trabajo, a los sin recursos.

La CITY Y SU BUENA ESTRELLA QUE REGRESA

La economía se instala por sobre la política y la convierte en mera espectadora. Le quita herramientas para desenvolverse y poder modificar la realidad a su gusto. La vacía de contenido.
Los postulados del neo-liberalismo sostienen que la economía es una ciencia exacta, por lo tanto, no puede alterarse por factores sociales ni políticos. El Estado no debe intervenir. Su norte, la libertad de mercado. Los equilibrios- fiscales y comerciales- el achicamiento del gasto y de la emisión monetaria le ponen un cepo al crecimiento. Aunque parece más fácil:

“Nuestra deuda es, en su mayoría, dinero que nos debemos unos a otros; y lo que es aun más importante, nuestros ingresos provienen principalmente de lo que nos vendemos unos a otros. Sus gastos son mis ingresos y mis gastos son sus ingresos. ¿Y qué pasa si todo el mundo simultáneamente reduce en forma drástica el gasto en un intento de pagar lo que se debe? La respuesta es que los ingresos de todo el mundo se reducen; mis ingresos disminuyen porque ustedes están gastando menos, y sus ingresos disminuyen porque yo estoy gastando menos. Nuestro problema de deuda se agrava, a medida que nuestros ingresos se hunden.”(1)

Pero el Dios mercado siempre es connivente con los poderosos. Los funcionarios hacen gala de ese poder. La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Ingenua Vidal, atrincherada en su refugio de El Palomar, ora por la seguridad de la provincia. El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, reza junto a su familia por las víctimas del éxtasis en Costa Salguero. Una pastilla pequeña y rebelde, tan difícil de hallar; la corrupción y la impunidad que mata.
La omnisciencia del todopoderoso llega hasta el presidente Mau. “Esta es la capacidad que les dio Dios, la capacidad de poder invertir”. En esos términos se dirigió a los empresarios en un reciente encuentro en Olivos, mientras apelaba a la solidaridad para que otros inviertan.     Foto N°1-Nota Revista- Gula(11-05-16)

LA MEDIA: CLASE DE BAJA CALIDAD

Juan José Sebreli en “Buenos Aires, Vida Cotidiana y Alienación”, escrito en 1964, detalla con lucidez las diferentes clases sociales. A dos de ellas- a la alta y a la baja- las considera fácilmente identificables. No sucede lo mismo con la clase media. Sostiene que, lábil e inasible, la clase media atraviesa su tiempo mientras cuenta dinero de otros, lleva a cuestas una sexualidad reprimida y utiliza una careta validada solo por ella misma.
La burguesía no puede eliminar al proletariado, porque lo necesita tanto como al capital: puede vencerlo, pero jamás eliminarlo. Esto genera un límite infranqueable donde la muerte del antagonista equivale a la propia muerte. Aún así, hay quienes no reconocen barreras. Por lo tanto, el exterminio del otro es un “aparente” camino para resolver el conflicto para siempre.
“Piquete y cacerola, la lucha es una sola”, una emblemática consigna del año 2001/2002, resulta una frase que retorna a este tiempo y ejemplifica con claridad la utilización de una clase sobre otra.
Luego, cuando las aguas bajen, la sociedad será entregada otra vez a un banquete compartido entre las clases dominantes y los dueños del capital financiero internacional. De esa unión, surgirá un incremento de la deuda externa y se cerrarán las incipientes fábricas, con un alto nivel de desocupación. Se impondrá el proyecto del libre comercio y el de la participación de empresas extranjeras en licitaciones y compras nacionales.

Foto N°2-Nota Revista- Turista(11-05-16)

Foto N°3-Nota Revista- Diferencia entre ricos y  pobres(11-05-16)

EL CONURBANO PROFUNDO: DONDE EL BARRO SE SUBLEVA

Radio pasillo informa que, en el merendero, la concurrencia será mayor. La cita es a las 17,00 horas. Cucharas, tenedores, cuchillos, tazas de todo tipo. Insultos, broncas, mucho dolor en los organizadores. El lenguaje no es violento: los hechos sí lo son. La patria está a merced de los carroñeros. El barrio se rearma ante el efecto multiplicador de la economía puesta en marcha.
La familia crece y se agranda la mesa. Rostros que solo cobran suavidad ante el resplandor de la mañana recostada sobre cuerpos tiesos, como un abrigo helado.
De nuevo a zurcir miserias, marchas, reclamos, a poner el cuerpo.

ATENDIDO POR SUS PROPIOS DUEÑOS

Mientras tanto, el Ministerio de la Modernidad publica un instructivo para el uso eficiente de la energía y del agua, puesto que eso contribuye a reducir los gases de efecto invernadero, es decir,
a la lucha contra el cambio climático.
El incremento tarifario y la reducción del consumo eléctrico, son celebrados por el fundamentalismo ambiental. Las empresas, con Shell en primer lugar, al igual que las generadoras y distribuidoras de la energía en el país, se ven beneficiadas: eso, les permite utilizar el botín de Vaca Muerta- una de las reservas de petróleo y gas más importante del mundo- para exportar sin límites.
En síntesis, la política energética del gobierno los inhibe de invertir en el país. Así pueden girar utilidades a las casas matrices , o, en su defecto, abonar dividendos a sus accionistas. Bajo el ropaje del consumo responsable, el neo-liberalismo emplea la energía como una herramienta de ajuste formidable. Industrializar o des-industrializar, según lo desee el dios salvaje.
Con un Banco Central de la República Argentina que opera para la dependencia del capital concentrado, Argentina se endeuda para girar fondos “offshore”, fuera del mar, fuera de la costa: la poética al servicio de los traficantes de la indolencia, de la desesperanza. Vaya casualidad, también, con un Federico Pinedo en el gobierno, como el entonces ministro de economía de Agustín P. Justo, del mismo nombre y abuelo del actual legislador del PRO, quien participó activamente del pacto cárnico con Inglaterra (1933-1935), llamado Roca-Runciman, que terminó con el asesinato del legislador Enzo Bordabehere. Este es el gobierno de los dueños de la Argentina, quienes fugaron trescientos cincuenta mil millones de dólares al exterior, a los paraísos fiscales, que lograron cuarenta y dos millones de personas con un gran bienestar, afuera, claro.

Foto N°4-Nota Revista- Voracidad  empresaria(11-05-16)

Foto N°5-Nota Revista-Macri Gobierna para los Ricos  Oligarquia Financiera Crisis Argentina 2016(11-05-16)

https://www.youtube.com/watch?v=G2rzqa2fkcg

LUCHAR HASTA DERRIBAR AL CIELO

La crisis es una gran oportunidad para utilizar la política como una herramienta de transformación al servicio de los pueblos.
Ochenta millones de hectáreas en manos de seis mil terratenientes, Cuatrocientas mil viviendas deshabitadas, mientras pululan infinidad de personas sin techo. ¿Hasta cuando el comercio exterior continuará en manos de esta oligarquía voraz?.
Es noche cerrada en el asentamiento. La merienda aguijonea en la panza y habrá que esperar a mañana. Un mañana incierto, lleno de fantasmas. En apariencia, lo esencial de los fantasmas de Goethe es que, pese a su inmaterialidad, lograban hacerlo feliz. Ese efecto produce el barrio; fría y húmeda la noche, una militancia por los sueños debate, corazones con rebeldía luchan por servir al otro: no conocen de neutralidad y resisten.
Como quien ha visto un fenómeno sobrenatural, como una estela confusa. Rostros abrevados de pasado, imágenes que quizás no fueron, que deberían olvidarse. O, mejor, convertirse en fantasmas. Es algo entre lo vivo y lo muerto. Vive junto a nosotros y no nos permite ceder.

Foto N°7-Nota Revista- Trabajadores  reunidos(11-05-16)Foto N°6-Nota Revista-Pobreza extrema(11-05-16)

(1) Krugman, Paul, “El programa de la austeridad”, El País de Madrid, 03 de junio de 2012.




EL RUISEÑOR DE FRANCIA

Por Ricardo Varela

Los Anormales: Sobre Édith Piaf

PRELUDIO

“Cuando supe de la consigna para el próximo número, no lo dudé. Los anormales, invariablemente, me llevaban a Édith Piaf. Al ronco temblor de su voz, a ese tono desgarrador, a su cuerpo. Un cuerpo parado en lo real, como una figura insoslayable”.

“Yo no tengo una relación con mi cuerpo como la que tiene ella. El cuerpo y la voz son las zonas más desconocidas y más frecuentes que nosotros visitamos, y eso representa una afección en mí”.

RESISTIR Y RESONAR

El 19 de diciembre de 1915, nace en Belleville, un pueblo en lo alto de una colina, al este de París, Édith Giovanna, hija de Louis Gassion- un artista acróbata- y de Annetta Givanna Maillard, artista lírica. La orfandad de los datos consignados compone la paleta sobre la cual podría haberse matizado su historia, pincelada a pincelada. Anneta llamó a su hija Édith, en homenaje a la heroína bélica, Édith Cavell, una enfermera inglesa ejecutada a manos de alemanes por haber organizado una ruta de escape a través de Bélgica. Ese ícono de la Resistencia la marcaría para siempre.

La vida de Édith Piaf empezó como una versión moderna de “Los miserables”. Una niña pobre, nacida en los arrabales de París, crecida entre gente oprimida, cuyas historias -a menudo de prostitutas o mujeres enamoradas de hombres que las abandonaban-  perduran aún en la  resonancia Piaf.

DE ABUELA EN ABUELA

Con su padre en el frente de batalla durante la Primera Guerra, Annette dejó a Edith al cuidado de su madre, para dedicarse a cantar por las calles. En un acto de generosidad, por ahí le tiraban alguna moneda. Al regresar del frente en 1918, Louis encontró a su hija enferma y malnutrida. La dejó, entonces, al cuidado de la otra abuela- la paterna- quien regenteaba un prostíbulo. Ese pasó a ser el nuevo hogar de Édith. La niña se sintió a gusto, en especial, entre aquellas mujeres a quienes les habían arrebatado a sus hijos. Madres sustitutas le mimaban hasta el defecto: advirtieron que Edith casi no veía, a raíz de una inflamación en un ojo provocada por una bacteria.

Me acostumbré a caminar con las manos para protegerme”, decía ella. Tenía mucha sensibilidad en los dedos,  reconocía por el tacto de qué tipo de tela se trataba y la piel de cada quien. Y justo en el tacto se fundaron sus sueños: “Siempre pensé que si un hombre tendía una mano a una mujer, ella tenía que aceptar e irse con él”, comentó años después.

Édith Piaf Foto N 12

CARAVANAS GITANAS

Luego de la estadía con su abuela, se marchó a Bélgica con su padre. Fueron en una vieja caravana, rumbo a una larga gira con el Caroli Circus: “Vivía en la caravana y hacía las tareas domésticas. Mi jornada empezaba muy temprano y era dura, pero me gustaba aquella vida itinerante, el continuo cambio de horizontes.”

De haber sido disciplinado, su padre hubiera podido formar parte del Circo Medrano, un espectáculo de payasos y acróbatas que, desde la década de 1900, había inspirado a artistas como Picasso y Jean Cocteau.

Édith Piaf- Foto N 13

La época circense de Piaf terminó súbitamente cuando Louis vendió la caravana y regresó a Francia con su hija. Ya convertido en su propio jefe, continuaron su recorrida por todo el país. Los artistas itinerantes tenían sus propias reglas y libertades.

En la rutina, su padre prometía a los espectadores que su hija iba a realizar “el salto peligroso”, número que jamás se ofrecería. Pura retórica para despertar el reclamo de la gente y rematar con: “deberán  contentarse con oírla cantar”. Años más tarde, Édith Piaf  declaró ante un periodista que, en una de aquellas ocasiones, había cantado “La Internacional”. A partir de ese día, cantó al final de cada presentación. La ganancia se duplicaba.

Por estas experiencias tempranas, Édith Piaf siempre conservaría ese espíritu nómade: cada una de sus viviendas se convertiría en una caravana gitana: “Un nueva madre cada tres meses: sus amantes eran más o menos amables conmigo, dependiendo de si mis canciones (ya cantaba y pasaba la gorra) generaban monedas o abucheos.”                

De su padre, no sólo aprendió el nomadismo del alma, sino también el sentido de la oportunidad,  al igual que las técnicas para afectar lo más sensible en la gente. El cariño por su padre nunca se debilitó. Se visitaban con frecuencia y Édith lo asistía con dinero. Así, hasta que Louis murió, en medio de la Segunda Guerra mundial, en el año 1944, a los 64 años.

 

    CON MAMÁ

En lo que respecta a su madre, no existe constancia de que los secretos de la lírica hayan sido tema de conversación entre ambas. Si hubiese estudiado el repertorio de su madre, se habría formado cierta idea sobre ella. Nunca tuvieron una buena relación. Quizás, las letras de la “canción realista”, interpretadas por su madre, la hubiesen ayudado a conocerla mejor. Esas canciones eran -por lo general- tristes. Recreaban retazos de los apenados suburbios parisinos, retazos en clave menor.

Siempre he pensado que el destiÉdith Piaf- Foto N 1no me ha llevado a hacer la carrera que ella había soñado y en la que fracasó, menos por falta de talento que porque la suerte no estuvo de su lado”.        

Cuando Édith alcanzó notoriedad, su madre solía detenerse a cantar en la puerta de los locales donde actuaba su hija, a la espera de dinero para que se callara. En la indigencia, Annette murió de una sobredosis, en febrero de 1945, a los 49 años.

 

PATEAR LA CALLE

Hacia el invierno de 1932, la Gran Depresión estaba instalada, en una Francia con cifras de paro insospechadas, carente de una red de protección para los pobres. Ya sin la compañía su padre, Edith intentó algunos empleos lejos de la música, con pésimos resultados.

Una mujer libre era a menudo objeto de insinuaciones. Esa libertad le fue muy útil cuando se estableció como una de las asiduas cantantes callejeras. No tardó en ser conocida en Belleville por su asombrosa voz.

Édith planeaba sus itinerarios de acuerdo con el día de la semana y con su clientela. En días laborables se recaudaba más cerca de los Campos Elíseos. En cambio, los fines de semana iba a los barrios obreros. Allí la gente daba menos, pero lo hacía por placer, no por caridad.

Édith Piaf- Foto N 2

INTERLUDIO

“El cuerpo, siempre el cuerpo. Como en una escena teatral, mi cuerpo se oculta, aparece y disputa espacios. No puede relacionarse. La incomunicación de este cuerpo lucha desesperadamente por un encuentro y no lo logra”.

“Por eso, Édith Piaf:  la admiración a quien piensa con su voz y con todo el cuerpo”

“Desde chico la escucho: ella cantaba para que se la oyera lejos. La voz salía de su pecho y a través de lo que los músicos llaman “la máscara”. Los resonadores de la cabeza destacaban su acento, el tono gangoso común entre los cantantes que necesitaban proyectar la voz por encima del ruido de la calle”.

“La potencia de un cuerpo de poseerse a sí mismo. La necesidad de vincularnos con él en una dimensión de eternidad; el cuerpo es lo más perenne que tenemos. Y ella lo exponía todo el tiempo”.

“Es que también pensamos con el cuerpo. Ante la ausencia de neuronas, bien podríamos afirmar: las extensiones nerviosas que nos atraviesan permiten también pensar. ¿O acaso no existen otras maneras de pensar fuera de la lógica?”.

 

Édith Piaf- Foto N 5

GOLPE A GOLPE, VERSO A VERSO

Un día de octubre de 1935, mientras cantaba “Como un gorrión” en los alrededores del Arco del Triunfo, Louis Leplée le ofreció hacer una prueba en su lujoso local nocturno, cercano a los Campos Elíseos. Leplée debía encontrar un nombre para reflejar lo que sentía al escucharla. Un verdadero gorrión de París. Ese nombre la iba a acompañar toda su vida.

Uno de los amigos de Leplée, un tipo de mediana edad, llamado Jaques Bourget, se convertiría en el mentor y confidente de Piaf. La relación se tejió entre textos e inflexiones: leían  en voz alta a las grandes figuras de la literatura francesa: Baudelaire, Ronsard, Rimbaud, Moliére.Édith Piaf- Foto N 6

Entre tanta literatura, comenzaron las apariciones en público. Si bien a París no le faltaban teatros, su preferido fue el Olimpia. Ese teatro, el Carnegie Hall de Nueva York y tantos otros fueron testigos de una brillante y extensa carrera.

Siempre generosa con los artistas emergentes, como Charles Aznavour, Ives Montand, Gilbert Bécaud. A ellos les pedía que no miraran a la platea al cantar. Era necesario llegar a lo más alto. Cantar para quienes no tenían voz ni rostro.Édith Piaf- Foto N 3

Édith Piaf- Foto N 4 Édith Piaf- Foto N 7

PONER EL CUERPO

A pesar de su precaria salud, la artritis deformante, las úlceras que sangraban- y solo eran toleradas con dosis de morfina- Édith Piaf nunca dejó de cantar.

Y amó, amó intensamente. En especial, al boxeador francés de origen argelino, Marcel Cerdán, quien murió en un vuelo de París a Nueva York en el que viajaba al encuentro de Ëdith.

Uno de sus autores predilectos, Charles Baudelaire (1821-1867) escribió “Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar”.

Un descanso, un sosiego para enfrentar su dolor. Como si el cuerpo se hubiera sometido a la ausencia de sentido y  sólo hubiera manifestado puro vacío.

Pero no más que un descanso. El legado de aquella enfermera británica la pondría a la cabeza de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Desafió a los nazis, al esconder amigos judíos y viajó a Berlín para cantarle a las tropas francesas. En sus maletas, llevaba documentos falsos para ayudar a la fuga de prisioneros, mapas y brújulas. Era, también, la voz de la revuelta.

 

Édith Piaf- Foto N 9

EL GEMIDO DE UN  GORRIÓN

Como esas canciones en las que el amor y la muerte van de la mano, la frágil flor de la calle silenció su voz. En la tarde del 10 de octubre de 1963, a los 47 años, se apagó.

Edith Piaf- Foto N 14

Jean Cocteau, ante la  muerte de la entrañable amiga, improvisó: “Édith Piaf se ha consumido en las llamas de su propia gloria…como los que se sustentan en el coraje, ella no pensó en la muerte; la desafió”. Unas horas después, también él murió. El cielo de Francia perdió dos de sus estrellas el mismo día.

POSTLUDIO

“Pensaba en esa frase de Cocteau,…consumirse en las llamas de su propia gloria. No está nada mal. Y, como un capullo en flor, desde el primer latido, Édith Piaf- en un claro ejercicio de libertad- optó por una trayectoria vital, a diferencia de quienes eligen transitar una muerte cotidiana”.

“Más allá del éxito, luchó por ejercer su deseo de cantar en el mundo.  Quiso hacerlo para aquellos que no tenían la posibilidad de cantar, ni de escuchar música como el resto.”

“Ella cantaba para los gorriones que, al contar con pocos alimentos, mueren con facilidad”. Siempre están en la pullman de la ciudad, la copa más alta de los árboles”.

Edith Piaf- Foto N 11

“Vivimos  a través de los cuerpos, nuestros y ajenos; sus lenguajes, sus movimientos dan cuenta- como ninguna otra cosa- de los vicios aterradores en el vínculo con los otros”

“La violencia, la resistencia física, la sexualidad, la repetición mecánica de acciones absurdas, el éxtasis de la quietud, la suspensión aparente de la vida en el cuerpo me llevan a preguntar si existe algún límite entre el cuerpo físico y el emocional. ¿Será el corazón la parte más sana, a pesar de su propensión a dejar de latir de súbito?”.

“En Édith Piaf, como en las muñecas rusas, conviven un cuerpo enjuto y enfermo con otro al que le sobra coraje y le falta temor”.

“Sus ráfagas de erres guturales y su aterciopelado vibrato. La cristalina expresión de una actitud que funde la aceptación con la voluntad de sobrevivir. El movimiento de sus manos, que descienden majestuosas o se arremolinan al cantar. Todo permanece inalterable en mi memoria”.

 

Édith Piaf- Foto N 8

“Y la potencia de su cuerpo y de su voz, resisten. La Piaf resiste en la lluvia que no cesa, en el desmesurado vuelo de un gorrión”.

La vida en rosa ( película completa)

 

 

 

 

 

 

 




LA DUCHA

Viaje alrededor de un punto: sobre el cuerpo.

Por Ricardo Varela

LEJANOS RINCONES DE MI CUERPO.

Como todos días, a las siete de la mañana, se meten en la ducha. Él y su cuerpo.
De eso voy a hablar, del dolor del cuerpo. De un cuerpo que a veces no parece mío. O, tal vez, hable de otra cosa y tome como excusa al cuerpo. Hace mucho tiempo lo llevo conmigo, en algún rincón estático dentro de mis contornos. Me habita. Los rincones de mi cuerpo siempre fueron espacios vedados a mí mismo.
¿Por qué enferma y duele con una independencia que yo jamás pude tener?
Si bien el futuro se enturbia en el cuerpo que duele, algo resulta paradójico: después se siente nostalgia de ese cuerpo. Claro, el dolor, al menos, permitía viajar alrededor de un punto.

“Arból gris”, Mondrian

 

ES MÍO, MÍO, MÍO.

El viento, sin tregua. La lluvia impide escucharnos. Caminamos bajo la tormenta hasta llegar a casa. Una ducha caliente nos reanimó; a mi cuerpo y a mí. El agua nos restituye esa noción de alivio que vuelve a amanecer la fantasía.
La lluvia descongela, nos regresa de ese mundo de la noche… de los sueños. Reintegra la conciencia del cuerpo para enfrentar al mundo exterior, a la rutina, al hastío.
Hay encuentros como duchas, emparentan con la tibieza. Otros, también paralizan, son agua helada. Y existen los desencuentros, sin ninguna temperatura: como si uno estuviera seco y ya no pudiera mojarse.
El cuerpo nos pertenece. ¿Sí? Y si nos pertenece, ¿por qué se orienta hacia los otros sin nuestra autorización?
¿Por qué nos induce a la mentira con el propio cuerpo? Sin embargo, es la única acción posible en este momento. Lo prefiere a no hacer nada. Más lo avergüenza el hastío, estar paralizado, someterse a la intrascendencia absoluta. Por eso va a mentir.

FLOR DE VIDA.

¿Cómo formar cuerpo con ella? He abrigado su cuerpo. Estaba distante. Sus brazos extendidos, parece dormida.
Ella tiene tantas bailarinas a su lado. Pero andar a pura amenaza, con esa danza que advierte la inminencia de la muerte sin darla, es demasiado. Pobrecita. ¡Y encima vivir de eso!
Nada envidiable esa vida abyecta. Sin fronteras, ella baila alrededor de sí misma.

“Shibbolet”, Doris Salcedo.

 

ES DE ELLA, DE ELLA, DE ELLA.

¿Cuál es el cuerpo del amor? Como en un grupo de ballet en las sombras, esa sensación de corrimiento anticipa la aparición de los cuerpos. Ellos dejan una huella y se marchan.
Un recorrido azaroso, imágenes inconexas se hilan con espontaneidad y rondan. Nos rondan con belleza. Aunque también, con espasmos en el abdomen. Se instalan al modo de una memoria dentro del cansancio de los brazos.
A un cuerpo privado de amor, expuesto a la soledad, solo le queda la ilusión. Roza el corazón a distancia y se aparta de la ligereza de la carne.
Ha dejado de ducharse, no se quiere despertar. Y así va. No es que esté sucio, ni siquiera huele mal, simplemente, no piensa descongelarse. Flota en el agua. A un cuerpo solo, no más le resta buscar. El punto es: no tiene voluntad. ¿Quién tiene la voluntad del cuerpo, esa que lo priva de ir en la dirección de su deseo, de su falta, de su ausencia? ¿Cómo es que esa voluntad- antes nuestra- ahora nos vive como lo haría un enemigo interno?, ¿cómo, de pronto, juega para el otro equipo?

Muro de Berlín

 

LA CASA EN EL CUERPO.

Más adentro de los enemigos internos, el cuerpo alberga una zona agrietada, una rajadura. Y, cuando la enfermedad se instala, la voluntad se va, la ilusión no alcanza; el cuerpo mismo parece orientarse hacia esa cicatriz. Y, aunque parezca una tragedia, esa cicatriz tan intensa es también una posibilidad. La chance: ir hacia esa cicatriz, andar dentro de la grieta para salir.
El asunto es riesgoso, sí. Cuando uno va hacia ella, puede que se abra la rajadura más de lo necesario. Y que se quiebre.
Pero, mientras no se quiebra, uno acopia estrategias contra el miedo. El juego del señor miedo viene así: si el tipo te agarra solo, se ocupa de instalarte en la idea de que, en “tu lamentable circunstancia” sólo resta el consuelo de la ilusión. El tipito alimenta y alimenta el fantasma: “¡mirá si se te quiebra la rajadura, mirá si se te quiebra y se te viene encima! Así, a pura amenaza, el señor miedo apuesta a que el náufrago nunca cambiará la ilusión por el deseo de buscar. Y de ese modo va el asunto.

Yo tengo en la pared una rajadura. Y se ha instalado un espejo entre mi cuerpo y ella. Más atrás de la soledad, más atrás de la ilusión, de la no-búsqueda, yo tengo una pared rajada. Ella es implacable. Mi cuerpo, también.
Soñé que se desmoronaba toda la casa. Debo haber exorcizado el derrumbe en el sueño. Me doy la última ducha, escribo en la pared adentro de la grieta. Y cierro la nota.