SOMOS LA MADRE QUE TE PARIÓ

Por Virginia Saavedra

Desamor: sobre violencia contra las mujeres

A casi un año de la multitudinaria marcha que instaló el tema en los medios y en las redes sociales, cabe preguntarse- una vez más- qué pasa con la violencia contra las mujeres.

Pero para insistir en la pregunta, vayamos hacia atrás, así se nos proyecta con potencia el futuro

¿SOLAS = LOCAS?

Durante una siesta de invierno en una ciudad del interior, jugábamos con mi prima en una plaza. Tenía 8 años. Un hombre que no conocíamos se acercó a nosotras y empezó a virg1imageshablarnos. En un momento de la conversación –que me parecía “extraña”- nos exhibió toda su genitalidad. Corrimos y gritamos la media cuadra que nos separaba de la puerta de la casa de mi prima. Nuestra abuela nos abrió la puerta: “cállense”, ¿son locas? No griten así”. Los adultos de nuestra familia- al menos, frente a nosotras- minimizaron el asunto. “No anden solas”, nos dijeron. No se habló mucho más del tema. De esa experiencia entendimos que puede ser peligroso estar sola en la calle.

Años más tarde, cuando tenía 12 e incómodamente mi cuerpo se obstinaba en mutaciones, yo caminaba. En eso, el papá de una amiga de la escuela me dijo “algo” que me resultó una asquerosidad, magnificada por quien había sido el emisor. Confirmado: caminar implicaba recibir comentarios sobre mi ropa y sobre mi cuerpo.

 A TU MAMÁ, TAMBIÉN

Ya era yo una estudiante universitaria, que residía sola en Buenos Aires. En una de esas, caminaba con una amiga por el Barrio de Congreso, donde ambas vivíamos. Pasamos por una vereda donde, al calor del sol otoñal, almorzaban- espaldas contra una pared- los trabajadores de una obra en construcción. Uno comentó: “cómo las pondría en cuatro y les rompería ese culito lindo que tienen”. Enfurecida, me acerqué adonde estaba el autor de la frase y le grité: “Eso le están haciendo a tu mamá cuatro tipos en este momento”. Rojo de la bronca, se puso de pie e intentó golpearme. Sus compañeros lo pararon y mi amiga y yo corrimos.

ausentadas, muestra de arte contra la vioencia de géneroDesde entonces, lo sé y los ecos de la pretensión machista no dejan de rodear las escenas callejeras y cotidianas. La mujer como objeto de consumo- basta ver qué lugar ocupan ciertos cuerpos, ciertos estereotipos de belleza femenina en los medios- es una figura a la que muchos hombres- y mujeres también- no quieren renunciar. Un hombre que, en medio de un ataque de celos, le grite a su pareja “sos mía o no sos de nadie” o un acosador que, enojadísimo por mi respuesta, me grite: “Qué te pasa, puta de mierda, con mi mamá, no.” no son escenas imposibles en casi ningún escenario.

PERO SI A LAS MUJERES LES GUSTA…

 Un enfermo

Cuando una mujer es asesinada, las justificaciones del estilo “ese tipo es un enfermo” no hacen más que convalidar las pretensiones machistas. Es curioso cómo otras tantísimas violencias instaladas en la sociedad- anteriores a las muertes- y que suceden día a día en nuestras familias, barrios y empleos tienen un altísimo grado de tolerancia. Una vez, al compartir anécdotas de acoso callejero entre compañeros de trabajo, uno de ellos decía insistentemente “ese es un degenerado. No todos los que dicen piropos son acosadores”.

Costaba hacerle entender que no disfrutábamos de los comentarios en la calle. El mismísimo Mauricio Macri dijo, abiertamente, en un programa de televisión: “En el virg3imagesfondo, a todas las mujeres les gusta que les digan piropos. A aquellas que dicen que no, que las ofende, no les creo nada. Porque no hay nada más lindo que te digan: ‘¡Qué linda sos!” Por más que te digan alguna grosería, como ‘qué lindo culo que tenés’.

No puedo dejar de remarcar el absurdo de esta frase: No hay nada más lindo que te digan…, dicha por un hombre. ¿O es que Macri se asume, también, como el modelo de recepción femenina de discursos? Desandar estos caminos de naturalización es una tarea urgente, aunque no muy fácil.

CARROÑAR LOS CUERPOS

La desigualdad con la que hombres y mujeres vivimos en nuestra sociedad, aun con las muchísimas conquistas y derechos obtenidos, es escandalosa. La hipocresía y la doble moral son cómplices necesarias de esta situación. Basta observar cómo, tras cada asesinato de una mujer, tanto los medios masivos de comunicación como la vecina que opina en el almacén hacen foco en la víctima: ¿Cómo era su conducta? virg4descarga¿Cómo se vestía? ¿Cómo era su familia? La opinión pública, con sus prejuicios, carroña los cuerpos. El “enfermo” que mata, el “loco” que prende fuego a su novia es hijo de esta sociedad que responsabiliza a las víctimas, las señala. Esta sociedad que enseña a las mujeres a cuidarse para no ser violadas y no enseña a los hombres a no violarlas.

BASURA

Doy clases de lengua en una escuela secundaria. Al conversar sobre el tratamiento de los medios hacia algunos casos de violencia de género, una alumna me preguntó: “¿Por qué las matan, profe?” Con sus ojos curiosos de 15 años, buscaba en mí una respuesta que la tranquilizara. Antes de que yo pudiera contestar, uno de sus compañeros del fondo gritó, “porque son zorras”. Hice muchas preguntas para tratar de desatar el nudo gordiano de juicios y prejuicios sobre el comportamiento de las “zorras”. El sentido común machista se oía aún entre las voces de las chicas. Algunas, bajito, decían ciertas cosas para contrarrestar. No es sencillo. El sistema patriarcal configura subjetividades que justifican la violencia contra las mujeres, en varios aspectos y en sus diversas formas. Como explica uno de los personajes en “Una bendición”, de Toni Morrison: “Ser mujer en este lugar es una herida abierta que no puede curarse. Aunque se formen cicatrices, la purulencia está siempre debajo”.[1]

El sistema capitalista ha hecho del hombre un consumidor- un cliente a quien debe satisfacerse- y a las mujeres, objetos desechables: nos violan, nos matan, nos tiran en algún descampado en bolsas de basura.Texture of old rusty metal plate

Uno de mis alumnos me confesó que, en su casa, siempre tiene miedo por su hermana, a quien “le gusta salir sola. Me muero si le pasa algo

“Ni una menos” no es sólo un slogan, no es una frase hecha, dicha así como así. Lo dijimos, lo gritamos, hace casi un año atrás porque no queremos más golpes, más muerte. El precio de la libertad femenina NUNCA puede ser la propia vida. Debemos propiciar espacios donde se genere más conciencia, organización y políticas públicas eficaces de prevención e intervención.

       Somos tu vecina, tu compañera de trabajo, de la escuela.

       Somos tu esposa, tu amiga, tu amante, tu novia.

       Somos tu hermana, somos tu hija.

       SOMOS LA MADRE QUE TE PARIÓ.

 

 

 

 

[1] Morrison, Toni. Una bendición. Página 185.




COMPADRITOS DE BARRACAS, POETAS DEL ARRABAL

Por: Virginia Saavedra.

Los anormales: Sobre la Murga “Compadritos de Barracas”, de la Villa 21.                                  Entrevista a Nahuel Arrieta

 

“Discúlpenme, vengo de un barrio/ de un barrio particular/se me llenan los pies de barro/y el alma quiere cantar”

“Señores aquí llegamos,/le venimos a cantar/a nuestro querido barrio,/tablado de carnaval./En su esquina está la fiesta;/en su suelo, el arrabal/y en el cielo, Julio Arrieta,/leyenda de este lugar.”

 

MURGA, ESENCIA DE LIBERACIÓN DE UN PUEBLO OPRIMIDO.

Quien no conozca la murga, al ver una imagen, pensaría que es un sencillo espectáculo artístico: cantan, se presentan en un escenario. Pero resulta más complejo que eso. La murga es expresión de liberación. Toda la tradición de carnaval porteño tiene origen en la esclavitud y en el legado de los negros esclavizados. Ellos se juntaban a cantar, a tocar el tambor, a bailar. Si uno observa atentamente, el típico baile murguero es una expresión de libertad: saltos y patadas al aire, que muestran los pies libres, ya sin cadenas.

Lo mismo, la vestimenta: todas las murgas usan trajes coloridos. Se dice que utilizaban las ropas de los amos. A la levita, la daban vuelta y la lucían del lado brilloso. Durante el tiempo de carnaval se convertían en amos, jugaban a ser amos por un día.

Lo mismo, las canciones: letras de protesta, críticas y sátiras hacia los amos y hacia su forma de ser y vivir, con humor y picaresca.

en el barrioLa murga nace con esa esencia de liberación de un pueblo oprimido. Sus letras dicen lo oprimido, lo que durante todo el año no te dejan decir. Por un ratito, sos el protagonista. Tenés un micrófono y la gente va a escuchar a quien nunca escucha. Generalmente, ése, el nunca escuchado, habla contra un gobierno, contra un sistema, habla sobre una sociedad que margina a su grupo de pertenencia.

LOS COMPADRITOS DE BARRACAS, LA PRIMERA MURGA DE LA 21

Yo nací con un bombo con platillos al lado. Mi viejo, Julio Arrieta[1], era murguero. Creó “Los Compadritos de Barracas”, en el año 1990. Yo tenía un año. Fue la primera y única murga del barrio, hasta 1996. Llegó a tener 400 integrantes. Por cuestiones económicas, tuvimos que dejarla: no había  plata para bancar las salidas, los micros. Era imposible sostenerla y se desarmó. En el 2010 nos propusimos volver. Entre el ´97 y el 2010 recorrimos distintas murgas de la capital como integrantes de otras murgas, porque no puedo vivir sin carnaval. Si yo no salgo a la calle con un bombo con platillo, me desespero.

   NahuelEn el 2010 volvimos y, en el barrio, ya había otras murgas. Es muy positivo que existan  espacios de expresión como estos. No se requiere ningún estudio previo para poder participar. La señora ama de casa, el albañil, el que juega a la pelota, el que está en la esquina nunca serán aplaudidos, si no es a través de la murga. Por eso creemos que es un vehículo de expresión popular. Porque el pueblo se vuelve protagonista, aunque sea por un rato.

CANTO AL BARRIO

Con su desfile de entrada, la murga circula la calle hasta llegar al escenario. Así une esos dos espacios. Entonces, suben los cantantes y ahí teatralizan lo que cantan. Abajo, bailan y se arman representaciones teatrales relativas a las canciones. Por lo general, hay un solo cantante y el coro acompaña en el estribillo. A veces meten “bocadillos” corales también. Las letras de las canciones son un espejo de la realidad social de cada barrio. No es igual una murga de Palermo que una de la villa 21. El baile, la poesía, la vestimenta, la decoración, cambian. Quizás, la de Palermo sea mejor que la nuestra, o quizás no. Si no es mejor, es porque nosotros nos tuvimos que romper muchas veces más el lomo para conseguirlo.

escenario Este es el primer espectáculo al que le ponemos nombre. Siempre íbamos a los tablados y cantábamos las canciones que sentíamos debíamos que cantar.  Este año le pusimos “Querido barrio” y contamos todo lo que pasa y lo que se vive acá en la villa 21. Me cuesta decir “villa” porque, para mí, este es un barrio, es mi barrio. No me ofendo cuando me dicen “villero” porque es una circunstancia, un hecho de la realidad. Mientras no me lo digan peyorativamente, no me molesta. Nací y vivo en una villa, soy villero. La nuestra es una murga villera y estoy orgulloso de lo que somos, de lo que hacemos.

 En general, se utilizan melodías de canciones conocidas y se les cambian las letras. A nosotros nos gusta hacer nuestras propias melodías, es más divertido y nos da una esencia más propia. En este espectáculo tenemos las dos cosas. Nos concentramos en los detalles que hacen que este barrio sea diferente a otros, que sea particular.


esenario
 Nuestro espectáculo se trata de cómo los medios de comunicación manipulan la realidad de los barrios marginados; de cómo le mienten a la gente sobre lo que pasa acá y de cómo la gente, a partir de estas imágenes, tiene miedo. Nos tiene miedo. En nuestras letras, contamos que escuchamos música, miramos el sol, soñamos, amamos. El espectáculo es muy emotivo, si bien tiene bastantes puntos de humor y picardía, el hilo conductor es bastante emotivo. Empezamos el show, irónicamente, pidiendo disculpas por irrumpir, por aparecer frente a la sociedad a cantar y a soñar.

 LO QUE NO TE CUENTA LA TELE

La realidad es que la mayoría de los habitantes del barrio son trabajadores. Si pasás a las cuatro, cinco o seis de la mañana, de lunes a lunes, vas a ver las paradas de colectivo llenas de gente con sus bolsos: esperan para irse a trabajar. Eso habla de la cultura del trabajo que tiene el barrio y eso, en la tele, no sale.

 hermanos Los medios manipulan nuestra realidad cotidiana y generan marginación y estigmatización. Crean una división muy grande entre “los de acá” y “los de allá”, entre “los de adentro” y “los de afuera”, entre “el residente” y “el turista”. Es tan fuerte ese discurso, que hasta los mismos habitantes del barrio empiezan a creer que “los turistas” son buenos y nosotros, no; que ellos son los “lindos”, nosotros no; que ellos tienen que ir a estudiar, nosotros no. Como somos villeros, tenemos que estar en la esquina, tomando vino, fumando un porro. Si necesitamos plata, tenemos que salir a chorear. No podemos laburar de lo que nos gusta. Sólo podemos ser mano de obra precarizada, sin ningún derecho laboral. Nosotros mismos compramos este discurso y es lo que particularmente más nos preocupa. Porque la marginación de “el de afuera” la podemos combatir, es un enemigo al que nos podemos enfrentar. Pero, cuando la marginación se convierte en automarginación, se vuelve más complicado salir de esa situación. Cuando caíste en esa trampa del sistema, en la que lo que él dice es verdad, sonaste y sonamos todos como sociedad. Tampoco nos engañemos y pensemos que el enemigo es el que vive afuera de la villa. El verdadero enemigo es el que no se ve, es el sistema. Es tan perverso, que hace que vos y yo pensemos que somos enemigos y -en realidad- somos de la clase obrera, somos trabajadores. El sistema planta esa línea imaginaria que no se ve pero que se siente mucho y divide, rompe lazos en la sociedad. Nosotros, en el espectáculo, reflexionamos mucho sobre eso. Proponemos romper con esa línea, unirnos y romper entre todos con el verdadero enemigo que es el sistema. Con este espectáculo, proponemos lo contrario: la inclusión, contarles que no somos quienes dicen que somos. No es que en el barrio está la madre Teresa de Calcuta caminado en chancletas, pero tampoco está Rambo tirando tiros las 24 hs. Nuestro propósito es ese: contar nuestra verdad.

LOS COMPADRITOS DE TODOS LOS BARRIOS

Este año incorporamos murgueros de otros barrios para ser coherentes con nuestro discurso, para demostrar que somos todos iguales. No es que nosotros decimos “no a la estigmatización, no a la línea que nos divide” y después “acá turistas no entran”. El nombre “Los compadritos de Barracas” lo tenemos como herencia, por tradición. Pero, en realidad, “Los compadritos” no son sólo de Barracas. Nosotros queremos que la gente se sienta parte de la murga, se identifique y, al mismo tiempo, que “Los Compadritos” sea parte de la gente, del pueblo, lleve su voz.

porlacalle  A nosotros no nos gustan aquellas personas de afuera que denominamos “el turista revolucionario”. Esa gente que viene al barrio para lavar culpa. Tiene una vida bien y dice “quiero hacer una buena acción, quiero ayudar a los pobres”. Viene al barrio, le saca dos piojos a un nene, le acaricia la cabeza, lo hace dibujar, pinta dos paredes y dice “viva el Che Guevara”. Después, se va a su casa con todas las comodidades, se junta con sus amigos y dice “hoy fui a la villa 21. No sabés qué mal viven. Pero yo soy tan bueno que los ayudé”. A esa gente le decimos “No, gracias. Mejor quedate en tu casa nomás”. Ese que quiere decir “yo fui el que llevó a los negros a la civilización”, a ese le decimos “no”. Distinto es el que viene, comparte y dice “vamos, peleemos juntos”. Otra cosa son los que respetan el barrio, la cultura, a las personas, nos valoran, nos miran de igual a igual. 

 Acá, en el barrio, hay una escuela; la secundaria Nº 6,  donde los profes no son “turistas revolucionarios”. Recorren el barrio, lo conocen, defienden a los pibes. Hicieron una escuela viva. Esa gente es la que nos gusta, con esa gente se hace el cambio.

 Nosotros somos personas con talento, con capacidades, como cualquiera. Es una frase que se dice mucho, pero es muy gráfica de lo que nosotros pensamos: no me des el pescado, dame la caña y enseñame a pescar. Yo, en un tiempo, te devuelvo tu caña porque ya tengo la mía propia e incluso te convido del pescado que yo mismo pesqué. Creemos en un círculo virtuoso de aprendizajes por medio del intercambio con distintas personas, con diferentes caminos y capacidades que nos enseñan y comparten. Pero, al mismo tiempo, aprenden de nosotros y con nosotros acá en el barrio.

CONCIENTIZAR Y CONTENER

Últimamente, muchas murgas -en los barrios más marginados- tienen una función social. Nosotros, por ejemplo, tenemos ocho bombistas, todos adolescentes de entre catorce y veintidós años. A muchos los rescatamos de la esquina. Del flagelo del paco, ahora los tenemos tocando el bombo. Salimos a tocar un viernes, un sábado a la noche, un domingo. Empezamos a las 10 de la noche y terminamos a las 4 de la mañana. A mí me da mucha alegría y tranquilidad saber que estuvieron tocando, cantando, haciendo un espectáculo y, de algún modo, le quitamos un cliente al “transa”. Y eso para nosotros es mucho. No ganamos la guerra, pero sí una batalla. Las murgas en este barrio sirven también para esto: para incluir, para contener.

 Queremos contener y mostrarle al pibe de nuestro barrio una paleta de colores que le ocultaron. Contarle que el mundo que está fuera de la villa no lo va a aplastar, sino que lo está esperando. Que él no es un monstruo, sino una persona con todas las capacidades para enfrentar a ese mundo, para llevar a cabo todo lo que ese mundo de afuera nos proponga. Y digo afuera y eso es, principalmente, afuera de la casa. Porque el mismo barrio también nos está esperando para que nosotros rompamos con esa mirada estigmatizadora que pretende instalar que nosotros somos vagos. Que no nos vengan a acariciar la cabeza como a un perrito. El rol de la murga es ese concientizar y contener.

 

Villa Nuestra Por Julio ArrietaEn la Villa De Barracas, hay de todo y no hay nada ….La lluvia entra a raudales por las chapas agujereadas.

El viento se cuela por las rendijas de madera,

Un chico llora, no sabe que no hay leche: él quiere su mamadera.

En el aire flota una humilde canción

en la calle los chicos no tienen juguetes,

juegan con la imaginación.

Que son prostitutas, que son todos ladrones.

Se levantan voces en todos los rincones,

pero … ¿qué hace el sabio, qué hace el inteligente?

¿Ayuda o condena a toda esa gente?

No regales nada, ábreles la puerta.

Ahora que están vivas … no, después de muertas.

Que encuentren la luz del amor y del progreso,

que entre la risa, que se vaya el llanto.

Son seres humanos, no todos son malos, no todos son santos.

Los autos pasan con gente importante y todos son iguales,

cuando ven la Villa comentan en tono liberal: ¡Cómo

puede existir gente que viva tan mal!

Un chico le pregunta a su papá:

¿Por qué el no puede ser como los chicos

que viven en la otra parte de la ciudad?

Los muchachos del centro vienen a conquistar,

con su plata, la ternura.

Una flor ha crecido en toda esta basura,

una hermosa niña que trabaja cama adentro

Y no sabe de boliches, ni de onda

musical, solo mira las novelas y sueña

Que algún día su futuro será triunfal.

En la Villa de Barracas, hay de todo y no hay nada…

La lluvia entra a raudales, por las chapas agujereadas …

 

[1] Actor, poeta, promotor social y cultural de la Villa 21 de Barracas.




ADIÓS AL LENGUAJE

Viaje alrededor de un punto: Sobre “Adiós al lenguaje”, de Jean-Luc Godard

Por Víctor Dupont y Virginia Saavedra.

QUIÉN DIJO QUÉ ES DIFÍCIL: SINOPSIS FIRMADA POR EL DIRECTOR

La idea es simple. Una mujer casada y un hombre soltero se conocen. Se aman, discuten, los puñetazos vuelan. Un perro está entre la ciudad y el campo. Las estaciones pasan. El hombre y la mujer se reencuentran. El perro se encuentra a sí mismo, entre los dos. El otro está en uno. El uno está en el otro. Y son tres. El marido lo echa todo a perder. Una segunda película comienza. Igual que la primera. Y a la vez, no. De la carrera humana pasamos a la metáfora. Termina en ladridos. Y un bebé llora.

Firma: Godard.

 PUNTO: EL VIAJE

No es metafórico: en la película un punto blanco viaja alrededor de una pantalla negra.

Al principio, se nos informa: en el año 1933 se inventa la tele. Las mismas letras indican: año en el cual Hitler llega al poder.

Hay, también, ni bien comienza el film, viajes alrededor de otros puntos -ahora sí, metáfora mediante-: alrededor de bosques, alrededor de cielos, alrededor de habitaciones, de lluvias, de puertos.

Una pareja se traslada por distintas escenas cotidianas. Un viaje gira alrededor del cuerpo del otro.  El perro- como otro punto- viaja, zigzaguea por un paisaje de naturaleza. El punto -de vista- es siempre el mismo: el vacío del lente de una cámara, el eterno ojo fisgón del cine, el husmeador incansable: Godard.

Corte.

BLANCO SOBRE NEGRO

Un punto blanco viaja alrededor de una pantalla negra.

Lo visible no se enuncia, pero hay violencia.

¿Habrá algún vínculo entre fabricar imágenes, fabricar guerras, fabricar muertes o recorrer jardines? ¿Habrá alguna continuidad invisible entre un televisor, sus fulgores, las siluetas de realidad que (des)dibuja y una procesión de uniformados al proclamar bombardeos desde aviones?

Godard no reflexiona con palabras, aunque lo hace: cita a filósofos, pensadores, poetas. Y lo hace con fruición.

Corte.

INTERRUMPIR ES SALUD

Lo audible se oye con interrupciones.

Godard no narra nada, aunque lo hace: una pareja dialoga, coge y caga. Un perro camina, mueve la cola y no mira -aunque lo hace- porque no hay desnudez en la naturaleza.

Lo decible enmudece en lo visible.

Godard reflexiona con imágenes, narra con cortes, fractura con sonidos: provoca rimas en secuencias, acciones en los sonidos, acordes en lo narrativo.

Se trata de pintar lo que no vemos, porque no vemos nada.

De contar lo que no pasó, porque no hay lenguaje.

Adiós al lenguaje.

Capítulo uno: La naturaleza.

Capítulo dos: La metáfora.

Capítulo tres: La memoria histórica.

EL MONO PREHISTÓRICO, EL PROBRE HUERFANITO

No es metafórico: en la película, un punto blanco viaja alrededor de una pantalla negra, dos veces. Quizá tres.

El procedimiento es el de las secuencias que se repiten y soplan ecos (oh, belleza de la nouvellevague). Por eso -ahora sí, metáfora mediante- el punto podrá ser la luna, la flor en el agua, el bosque, la guerra, la palabra.

El punto -de vista- podría resultar así: el lenguaje – irradiación solar infinita desde vaya a saber qué mono prehistórico- rodea al mundo con su orfandad, lo quema con su luz espectral, lo agrieta. En 1933 las imágenes vinieron a propagarse como peste y hemos perdido, todavía, más inocencias. Entonces sí, la cosa es clara: no vemos nada.Por si algo faltaba, la tele lo vino a mostrar. Parió la abuela y habrá que agujerear y pujar la tela, distorsionar los colores, mirar como miran los perros: sin desnudez. No la hay. Oh, manzanas de Magritte, floreros de Cézzane, orejas de Van Gogh.

 

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UNO MÁS UNO, TRES

Escribió Deleuze en relación a la obra de Foucault: Existe disyunción entre hablar y ver, entre lo visible y lo enunciable: lo que se ve nunca aparece en lo que se dice, y a la inversa. La conjunción es imposible por dos razones: el enunciado tiene su propio objeto correlativo (…); pero lo visible tampoco es un sentido mudo (…).  Por eso no debe extrañarnos que los ejemplos más complejos de la disyunción hablar-ver aparezcan en el cine.

Que la palabra sea ciega y la visión muda es una forma de resumir otro axioma godardiano: lo que se ve nunca aparece en lo que se dice; lo que se dice, jamás en lo que se ve.

Las arquitecturas sonoras y visuales son disyuntivas.

No es más que un corolario de la regla básica del montaje, ya descubierta por los rusos antes de 1933: 1 + 1 = 3.

El 3 – la imagen mental – es el punto que no se ve entre dos imágenes, el enunciado propio del espectador.

 

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LA HINCHADA TE SALUDA

También hay otro 3: el punto de convergencia entre el sonido que fuga con la imagen. El silencioso murmullo abismal de la platea. Nuestros ecos imposibles. El montaje es un arte de desdoblamientos, de fugas, de ecos. En este sentido, Godard tampoco hace su películacon banda sonora, aunque sí: las partituras clásicas más sublimes cruzan prácticamente cada secuencia, pero hacen guerra con lo que se ve y con lo que se dice.

Porque 1 + 1 = 3.

Porque “Adiós al lenguaje”.

Porque Adiós al lenguaje no piensa ni dice, pero habla: de la guerra, del amor, del arte, del siglo XX.

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PUNTO Y COMA: EL QUE NADA NARRÓ SE EMBROMA 

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¿Qué es narrar? Cuestionar la narración, sospechar de ella, redireccionarla: armar una zona de breves, fugaces y discontinuos puntos narrativos.

Pero, está bien, si nos esforzamos, tal vez algunos relatos centrales haya.

Una pareja charla sobre la igualdad de género. El hombre comenta: sólo en la mierda, en el excremento, hay igualdad. Sólo en la desolación hay igualdad. En la desnudez, también. Entre diálogos filosóficos y rumiares eróticos, la danza de los ritos de la pareja resulta siempre la misma: cagar, coger, hablar, ver (casi siempre, un televisor de fondo emite imágenes en blanco y negro, es decir: otra vez el balbuceo de un habla muda, lo visual duplicado en tensión).

ENTRE LA CONSTELACIÓN DEL PERRO Y LA OTRA

También hay un perro, que entró a la casa de la pareja. Antes o después conocemos su historia: llegó allí tras divagar entre bosques, bajo cielos tormentosos o claros, tras ver pudrirse las aguas, tras empaparse su mirada de lo líquido de las piedras, tras vagar por una naturaleza devastada.

El siglo XX, a trasluz, se narra poéticamente entre la constelación del perro y la constelación de la pareja. En ese orbitar, podemos preguntarnos qué hemos hecho del amor, humanos. Qué hemos hecho de la tierra. Del amor, metáfora de la guerra, humanos. De la sangre de los cuerpos, metáfora de la guerra. De los bosques, metáfora de la guerra, humanos.

TROMPITO, ENTONCES

El punto entonces viajará en círculos concéntricos de metáforas: viajará la sangre alrededor de la historia, alrededor de la rejilla del baño de los amantes, alrededor del cuerpo torturado. Otra vez: alrededor del siglo, de la música, de la palabra, del silencio.

Y lo literal, también: en la película el punto blanco que viaja por una pantalla negra.

Capítulo uno: La naturaleza.

Capítulo dos: La metáfora.

Capítulo tres: La memoria histórica.       

PUNTO FINAL: SIN PALABRAS

“Mambrú se fue a la guerra / qué dolor qué dolor / qué pena”.

LINKS

– Trailer “Adiós al lenguaje”:

– Acerca del cine de Godard(1):http://cinentransit.com/pensar-entre-imagenes-jean-luc-godard/

–  Acerca del cine de Godard, con interesantes citas del mismo Godard (2): http://www.izquierdadiario.com/Godard-el-cine-piensa

– Acerca del cine de Godard, una perspectiva filosófica (3): http://cfj.filosofia.net/2008/textos/pensar_imagenes.pdf

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

DELEUZE, GILLES: “Foucault”. Buenos Aires: Paidós, 2008. Traducción de José Vázquez Pérez.

AMIEL, VICENT: “La estética del montaje”. Madrid: Abada Editores, 2005. Traducción de Monique Perriaux y Vicente Carmona.

GODARD, JEAN-LUC: “Pensar entre imágenes”. Intermedio Ediciones, 2010. Traducción: Natalia Ruíz Martínez / Javier Bassas Vila.




UN VIAJE POR EL RÍO

Viaje alrededor de un punto: Un viaje por el río.

Por Virginia Saavedra

Entre-Ríos

CAE LA TARDE

En un viaje por el río, la tarde cae apenas  en una línea  sutil del horizonte. La quietud  en el vaivén del agua va en los ojos y,  durante todo el trayecto, el río suena con viento a proa de rostro. ¿Este viaje comienza? ¿Termina?

Entre un reflejo y otro, comienzo y final, pasado y futuro, atardecer y amanecer se confunden.

Puedo detenerme en ese espacio de tiempo, entre una luz y otra, entre una sombra y otra… -¿puedo? No soy capaz de retenerlo, pero sí de fantasear en una pausa-. La tarde no para, sin embargo.

Uno a uno, los ecos de otras tardes- de otros viajes en el río- aparecen para acompañarme. El bote sigue su trayecto, el pensamiento regresa a otros días. El viaje continúa y yo me detengo en rostros diferentes. ¿Cuántas veces hice hoy este mismo viaje? Avanzo.

¿Cuántas veces hice este mismo viaje?

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EN QUIETUD INTENSA

El cielo está sobre el río. Dentro del río, el bote flota sobre una nube, el remo hunde profundo el vaivén del agua. Miro y pienso- con cada huella de río- por siempre y para siempre, como cada día: la partida frente a la orilla nunca antecede a la llegada a sus espaldas.

Y el río suena:

 

Cuando el río suena, transcurre. Sin embargo, en la memoria, algún eco parece fijo, congelado en el recuerdo, como foto de sonidos. Risas y voces vienen a mi encuentro desde el río, por el río. Es la infancia la que habla, la voz de quien fui alguna vez llamándome. Pregunta y me pregunto, ¿soy yo quien vuelve? ¿Es este río el mismo de ayer, que me lleva hacia donde fui alguna vez? Pregunto.

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Subo al bote, ¿me llevan o llevo? Quién traslada a quién en este viaje. ¿Me muevo? ¿Viajo?   Yo sé que no, pero veo que sí.

El río- siempre igual pero distinto- recorre un largo viaje desde su inicio en el sur de Brasil hasta llegar a estas orillas. Siempre igual, pero distinto.

Cada encuentro en la orilla, cada vez que miro, ¿es idéntico el paisaje? Detalles sutiles aparecen para relatar un mínimo cambio. Imágenes conocidas, luego de la sorpresa, vienen a restaurar la calma. Cada vez igual, cada vez  diferente.

El paisaje se mueve en la tarde, en el recuerdo, desde un bote que ya es uno con el río.

¿QUÉ ES SER RÍO?

El descanso, la tranquilidad.  El misterio que, aun con los años, no alcanzamos.

RioUruguay (1)

La incertidumbre de reparar en todo cambio.

Es el borde, el límite que nos separa, mientras ofrece una orilla.

Es donde jugamos, pero también  donde no se hace pie.

Postales de un transcurso. Un álbum de infancia.

Río.

Que te lleven.