Viaje alrededor de un punto: Sobre “Adiós al lenguaje”, de Jean-Luc Godard

Por Víctor Dupont y Virginia Saavedra.

QUIÉN DIJO QUÉ ES DIFÍCIL: SINOPSIS FIRMADA POR EL DIRECTOR

La idea es simple. Una mujer casada y un hombre soltero se conocen. Se aman, discuten, los puñetazos vuelan. Un perro está entre la ciudad y el campo. Las estaciones pasan. El hombre y la mujer se reencuentran. El perro se encuentra a sí mismo, entre los dos. El otro está en uno. El uno está en el otro. Y son tres. El marido lo echa todo a perder. Una segunda película comienza. Igual que la primera. Y a la vez, no. De la carrera humana pasamos a la metáfora. Termina en ladridos. Y un bebé llora.

Firma: Godard.

 PUNTO: EL VIAJE

No es metafórico: en la película un punto blanco viaja alrededor de una pantalla negra.

Al principio, se nos informa: en el año 1933 se inventa la tele. Las mismas letras indican: año en el cual Hitler llega al poder.

Hay, también, ni bien comienza el film, viajes alrededor de otros puntos -ahora sí, metáfora mediante-: alrededor de bosques, alrededor de cielos, alrededor de habitaciones, de lluvias, de puertos.

Una pareja se traslada por distintas escenas cotidianas. Un viaje gira alrededor del cuerpo del otro.  El perro- como otro punto- viaja, zigzaguea por un paisaje de naturaleza. El punto -de vista- es siempre el mismo: el vacío del lente de una cámara, el eterno ojo fisgón del cine, el husmeador incansable: Godard.

Corte.

BLANCO SOBRE NEGRO

Un punto blanco viaja alrededor de una pantalla negra.

Lo visible no se enuncia, pero hay violencia.

¿Habrá algún vínculo entre fabricar imágenes, fabricar guerras, fabricar muertes o recorrer jardines? ¿Habrá alguna continuidad invisible entre un televisor, sus fulgores, las siluetas de realidad que (des)dibuja y una procesión de uniformados al proclamar bombardeos desde aviones?

Godard no reflexiona con palabras, aunque lo hace: cita a filósofos, pensadores, poetas. Y lo hace con fruición.

Corte.

INTERRUMPIR ES SALUD

Lo audible se oye con interrupciones.

Godard no narra nada, aunque lo hace: una pareja dialoga, coge y caga. Un perro camina, mueve la cola y no mira -aunque lo hace- porque no hay desnudez en la naturaleza.

Lo decible enmudece en lo visible.

Godard reflexiona con imágenes, narra con cortes, fractura con sonidos: provoca rimas en secuencias, acciones en los sonidos, acordes en lo narrativo.

Se trata de pintar lo que no vemos, porque no vemos nada.

De contar lo que no pasó, porque no hay lenguaje.

Adiós al lenguaje.

Capítulo uno: La naturaleza.

Capítulo dos: La metáfora.

Capítulo tres: La memoria histórica.

EL MONO PREHISTÓRICO, EL PROBRE HUERFANITO

No es metafórico: en la película, un punto blanco viaja alrededor de una pantalla negra, dos veces. Quizá tres.

El procedimiento es el de las secuencias que se repiten y soplan ecos (oh, belleza de la nouvellevague). Por eso -ahora sí, metáfora mediante- el punto podrá ser la luna, la flor en el agua, el bosque, la guerra, la palabra.

El punto -de vista- podría resultar así: el lenguaje – irradiación solar infinita desde vaya a saber qué mono prehistórico- rodea al mundo con su orfandad, lo quema con su luz espectral, lo agrieta. En 1933 las imágenes vinieron a propagarse como peste y hemos perdido, todavía, más inocencias. Entonces sí, la cosa es clara: no vemos nada.Por si algo faltaba, la tele lo vino a mostrar. Parió la abuela y habrá que agujerear y pujar la tela, distorsionar los colores, mirar como miran los perros: sin desnudez. No la hay. Oh, manzanas de Magritte, floreros de Cézzane, orejas de Van Gogh.

 

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UNO MÁS UNO, TRES

Escribió Deleuze en relación a la obra de Foucault: Existe disyunción entre hablar y ver, entre lo visible y lo enunciable: lo que se ve nunca aparece en lo que se dice, y a la inversa. La conjunción es imposible por dos razones: el enunciado tiene su propio objeto correlativo (…); pero lo visible tampoco es un sentido mudo (…).  Por eso no debe extrañarnos que los ejemplos más complejos de la disyunción hablar-ver aparezcan en el cine.

Que la palabra sea ciega y la visión muda es una forma de resumir otro axioma godardiano: lo que se ve nunca aparece en lo que se dice; lo que se dice, jamás en lo que se ve.

Las arquitecturas sonoras y visuales son disyuntivas.

No es más que un corolario de la regla básica del montaje, ya descubierta por los rusos antes de 1933: 1 + 1 = 3.

El 3 – la imagen mental – es el punto que no se ve entre dos imágenes, el enunciado propio del espectador.

 

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LA HINCHADA TE SALUDA

También hay otro 3: el punto de convergencia entre el sonido que fuga con la imagen. El silencioso murmullo abismal de la platea. Nuestros ecos imposibles. El montaje es un arte de desdoblamientos, de fugas, de ecos. En este sentido, Godard tampoco hace su películacon banda sonora, aunque sí: las partituras clásicas más sublimes cruzan prácticamente cada secuencia, pero hacen guerra con lo que se ve y con lo que se dice.

Porque 1 + 1 = 3.

Porque “Adiós al lenguaje”.

Porque Adiós al lenguaje no piensa ni dice, pero habla: de la guerra, del amor, del arte, del siglo XX.

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PUNTO Y COMA: EL QUE NADA NARRÓ SE EMBROMA 

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¿Qué es narrar? Cuestionar la narración, sospechar de ella, redireccionarla: armar una zona de breves, fugaces y discontinuos puntos narrativos.

Pero, está bien, si nos esforzamos, tal vez algunos relatos centrales haya.

Una pareja charla sobre la igualdad de género. El hombre comenta: sólo en la mierda, en el excremento, hay igualdad. Sólo en la desolación hay igualdad. En la desnudez, también. Entre diálogos filosóficos y rumiares eróticos, la danza de los ritos de la pareja resulta siempre la misma: cagar, coger, hablar, ver (casi siempre, un televisor de fondo emite imágenes en blanco y negro, es decir: otra vez el balbuceo de un habla muda, lo visual duplicado en tensión).

ENTRE LA CONSTELACIÓN DEL PERRO Y LA OTRA

También hay un perro, que entró a la casa de la pareja. Antes o después conocemos su historia: llegó allí tras divagar entre bosques, bajo cielos tormentosos o claros, tras ver pudrirse las aguas, tras empaparse su mirada de lo líquido de las piedras, tras vagar por una naturaleza devastada.

El siglo XX, a trasluz, se narra poéticamente entre la constelación del perro y la constelación de la pareja. En ese orbitar, podemos preguntarnos qué hemos hecho del amor, humanos. Qué hemos hecho de la tierra. Del amor, metáfora de la guerra, humanos. De la sangre de los cuerpos, metáfora de la guerra. De los bosques, metáfora de la guerra, humanos.

TROMPITO, ENTONCES

El punto entonces viajará en círculos concéntricos de metáforas: viajará la sangre alrededor de la historia, alrededor de la rejilla del baño de los amantes, alrededor del cuerpo torturado. Otra vez: alrededor del siglo, de la música, de la palabra, del silencio.

Y lo literal, también: en la película el punto blanco que viaja por una pantalla negra.

Capítulo uno: La naturaleza.

Capítulo dos: La metáfora.

Capítulo tres: La memoria histórica.       

PUNTO FINAL: SIN PALABRAS

“Mambrú se fue a la guerra / qué dolor qué dolor / qué pena”.

LINKS

– Trailer “Adiós al lenguaje”:

– Acerca del cine de Godard(1):http://cinentransit.com/pensar-entre-imagenes-jean-luc-godard/

–  Acerca del cine de Godard, con interesantes citas del mismo Godard (2): http://www.izquierdadiario.com/Godard-el-cine-piensa

– Acerca del cine de Godard, una perspectiva filosófica (3): http://cfj.filosofia.net/2008/textos/pensar_imagenes.pdf

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

DELEUZE, GILLES: “Foucault”. Buenos Aires: Paidós, 2008. Traducción de José Vázquez Pérez.

AMIEL, VICENT: “La estética del montaje”. Madrid: Abada Editores, 2005. Traducción de Monique Perriaux y Vicente Carmona.

GODARD, JEAN-LUC: “Pensar entre imágenes”. Intermedio Ediciones, 2010. Traducción: Natalia Ruíz Martínez / Javier Bassas Vila.

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