Por: Virginia Saavedra.

Los anormales: Sobre la Murga “Compadritos de Barracas”, de la Villa 21.                                  Entrevista a Nahuel Arrieta

 

“Discúlpenme, vengo de un barrio/ de un barrio particular/se me llenan los pies de barro/y el alma quiere cantar”

“Señores aquí llegamos,/le venimos a cantar/a nuestro querido barrio,/tablado de carnaval./En su esquina está la fiesta;/en su suelo, el arrabal/y en el cielo, Julio Arrieta,/leyenda de este lugar.”

 

MURGA, ESENCIA DE LIBERACIÓN DE UN PUEBLO OPRIMIDO.

Quien no conozca la murga, al ver una imagen, pensaría que es un sencillo espectáculo artístico: cantan, se presentan en un escenario. Pero resulta más complejo que eso. La murga es expresión de liberación. Toda la tradición de carnaval porteño tiene origen en la esclavitud y en el legado de los negros esclavizados. Ellos se juntaban a cantar, a tocar el tambor, a bailar. Si uno observa atentamente, el típico baile murguero es una expresión de libertad: saltos y patadas al aire, que muestran los pies libres, ya sin cadenas.

Lo mismo, la vestimenta: todas las murgas usan trajes coloridos. Se dice que utilizaban las ropas de los amos. A la levita, la daban vuelta y la lucían del lado brilloso. Durante el tiempo de carnaval se convertían en amos, jugaban a ser amos por un día.

Lo mismo, las canciones: letras de protesta, críticas y sátiras hacia los amos y hacia su forma de ser y vivir, con humor y picaresca.

en el barrioLa murga nace con esa esencia de liberación de un pueblo oprimido. Sus letras dicen lo oprimido, lo que durante todo el año no te dejan decir. Por un ratito, sos el protagonista. Tenés un micrófono y la gente va a escuchar a quien nunca escucha. Generalmente, ése, el nunca escuchado, habla contra un gobierno, contra un sistema, habla sobre una sociedad que margina a su grupo de pertenencia.

LOS COMPADRITOS DE BARRACAS, LA PRIMERA MURGA DE LA 21

Yo nací con un bombo con platillos al lado. Mi viejo, Julio Arrieta[1], era murguero. Creó “Los Compadritos de Barracas”, en el año 1990. Yo tenía un año. Fue la primera y única murga del barrio, hasta 1996. Llegó a tener 400 integrantes. Por cuestiones económicas, tuvimos que dejarla: no había  plata para bancar las salidas, los micros. Era imposible sostenerla y se desarmó. En el 2010 nos propusimos volver. Entre el ´97 y el 2010 recorrimos distintas murgas de la capital como integrantes de otras murgas, porque no puedo vivir sin carnaval. Si yo no salgo a la calle con un bombo con platillo, me desespero.

   NahuelEn el 2010 volvimos y, en el barrio, ya había otras murgas. Es muy positivo que existan  espacios de expresión como estos. No se requiere ningún estudio previo para poder participar. La señora ama de casa, el albañil, el que juega a la pelota, el que está en la esquina nunca serán aplaudidos, si no es a través de la murga. Por eso creemos que es un vehículo de expresión popular. Porque el pueblo se vuelve protagonista, aunque sea por un rato.

CANTO AL BARRIO

Con su desfile de entrada, la murga circula la calle hasta llegar al escenario. Así une esos dos espacios. Entonces, suben los cantantes y ahí teatralizan lo que cantan. Abajo, bailan y se arman representaciones teatrales relativas a las canciones. Por lo general, hay un solo cantante y el coro acompaña en el estribillo. A veces meten “bocadillos” corales también. Las letras de las canciones son un espejo de la realidad social de cada barrio. No es igual una murga de Palermo que una de la villa 21. El baile, la poesía, la vestimenta, la decoración, cambian. Quizás, la de Palermo sea mejor que la nuestra, o quizás no. Si no es mejor, es porque nosotros nos tuvimos que romper muchas veces más el lomo para conseguirlo.

escenario Este es el primer espectáculo al que le ponemos nombre. Siempre íbamos a los tablados y cantábamos las canciones que sentíamos debíamos que cantar.  Este año le pusimos “Querido barrio” y contamos todo lo que pasa y lo que se vive acá en la villa 21. Me cuesta decir “villa” porque, para mí, este es un barrio, es mi barrio. No me ofendo cuando me dicen “villero” porque es una circunstancia, un hecho de la realidad. Mientras no me lo digan peyorativamente, no me molesta. Nací y vivo en una villa, soy villero. La nuestra es una murga villera y estoy orgulloso de lo que somos, de lo que hacemos.

 En general, se utilizan melodías de canciones conocidas y se les cambian las letras. A nosotros nos gusta hacer nuestras propias melodías, es más divertido y nos da una esencia más propia. En este espectáculo tenemos las dos cosas. Nos concentramos en los detalles que hacen que este barrio sea diferente a otros, que sea particular.


esenario
 Nuestro espectáculo se trata de cómo los medios de comunicación manipulan la realidad de los barrios marginados; de cómo le mienten a la gente sobre lo que pasa acá y de cómo la gente, a partir de estas imágenes, tiene miedo. Nos tiene miedo. En nuestras letras, contamos que escuchamos música, miramos el sol, soñamos, amamos. El espectáculo es muy emotivo, si bien tiene bastantes puntos de humor y picardía, el hilo conductor es bastante emotivo. Empezamos el show, irónicamente, pidiendo disculpas por irrumpir, por aparecer frente a la sociedad a cantar y a soñar.

 LO QUE NO TE CUENTA LA TELE

La realidad es que la mayoría de los habitantes del barrio son trabajadores. Si pasás a las cuatro, cinco o seis de la mañana, de lunes a lunes, vas a ver las paradas de colectivo llenas de gente con sus bolsos: esperan para irse a trabajar. Eso habla de la cultura del trabajo que tiene el barrio y eso, en la tele, no sale.

 hermanos Los medios manipulan nuestra realidad cotidiana y generan marginación y estigmatización. Crean una división muy grande entre “los de acá” y “los de allá”, entre “los de adentro” y “los de afuera”, entre “el residente” y “el turista”. Es tan fuerte ese discurso, que hasta los mismos habitantes del barrio empiezan a creer que “los turistas” son buenos y nosotros, no; que ellos son los “lindos”, nosotros no; que ellos tienen que ir a estudiar, nosotros no. Como somos villeros, tenemos que estar en la esquina, tomando vino, fumando un porro. Si necesitamos plata, tenemos que salir a chorear. No podemos laburar de lo que nos gusta. Sólo podemos ser mano de obra precarizada, sin ningún derecho laboral. Nosotros mismos compramos este discurso y es lo que particularmente más nos preocupa. Porque la marginación de “el de afuera” la podemos combatir, es un enemigo al que nos podemos enfrentar. Pero, cuando la marginación se convierte en automarginación, se vuelve más complicado salir de esa situación. Cuando caíste en esa trampa del sistema, en la que lo que él dice es verdad, sonaste y sonamos todos como sociedad. Tampoco nos engañemos y pensemos que el enemigo es el que vive afuera de la villa. El verdadero enemigo es el que no se ve, es el sistema. Es tan perverso, que hace que vos y yo pensemos que somos enemigos y -en realidad- somos de la clase obrera, somos trabajadores. El sistema planta esa línea imaginaria que no se ve pero que se siente mucho y divide, rompe lazos en la sociedad. Nosotros, en el espectáculo, reflexionamos mucho sobre eso. Proponemos romper con esa línea, unirnos y romper entre todos con el verdadero enemigo que es el sistema. Con este espectáculo, proponemos lo contrario: la inclusión, contarles que no somos quienes dicen que somos. No es que en el barrio está la madre Teresa de Calcuta caminado en chancletas, pero tampoco está Rambo tirando tiros las 24 hs. Nuestro propósito es ese: contar nuestra verdad.

LOS COMPADRITOS DE TODOS LOS BARRIOS

Este año incorporamos murgueros de otros barrios para ser coherentes con nuestro discurso, para demostrar que somos todos iguales. No es que nosotros decimos “no a la estigmatización, no a la línea que nos divide” y después “acá turistas no entran”. El nombre “Los compadritos de Barracas” lo tenemos como herencia, por tradición. Pero, en realidad, “Los compadritos” no son sólo de Barracas. Nosotros queremos que la gente se sienta parte de la murga, se identifique y, al mismo tiempo, que “Los Compadritos” sea parte de la gente, del pueblo, lleve su voz.

porlacalle  A nosotros no nos gustan aquellas personas de afuera que denominamos “el turista revolucionario”. Esa gente que viene al barrio para lavar culpa. Tiene una vida bien y dice “quiero hacer una buena acción, quiero ayudar a los pobres”. Viene al barrio, le saca dos piojos a un nene, le acaricia la cabeza, lo hace dibujar, pinta dos paredes y dice “viva el Che Guevara”. Después, se va a su casa con todas las comodidades, se junta con sus amigos y dice “hoy fui a la villa 21. No sabés qué mal viven. Pero yo soy tan bueno que los ayudé”. A esa gente le decimos “No, gracias. Mejor quedate en tu casa nomás”. Ese que quiere decir “yo fui el que llevó a los negros a la civilización”, a ese le decimos “no”. Distinto es el que viene, comparte y dice “vamos, peleemos juntos”. Otra cosa son los que respetan el barrio, la cultura, a las personas, nos valoran, nos miran de igual a igual. 

 Acá, en el barrio, hay una escuela; la secundaria Nº 6,  donde los profes no son “turistas revolucionarios”. Recorren el barrio, lo conocen, defienden a los pibes. Hicieron una escuela viva. Esa gente es la que nos gusta, con esa gente se hace el cambio.

 Nosotros somos personas con talento, con capacidades, como cualquiera. Es una frase que se dice mucho, pero es muy gráfica de lo que nosotros pensamos: no me des el pescado, dame la caña y enseñame a pescar. Yo, en un tiempo, te devuelvo tu caña porque ya tengo la mía propia e incluso te convido del pescado que yo mismo pesqué. Creemos en un círculo virtuoso de aprendizajes por medio del intercambio con distintas personas, con diferentes caminos y capacidades que nos enseñan y comparten. Pero, al mismo tiempo, aprenden de nosotros y con nosotros acá en el barrio.

CONCIENTIZAR Y CONTENER

Últimamente, muchas murgas -en los barrios más marginados- tienen una función social. Nosotros, por ejemplo, tenemos ocho bombistas, todos adolescentes de entre catorce y veintidós años. A muchos los rescatamos de la esquina. Del flagelo del paco, ahora los tenemos tocando el bombo. Salimos a tocar un viernes, un sábado a la noche, un domingo. Empezamos a las 10 de la noche y terminamos a las 4 de la mañana. A mí me da mucha alegría y tranquilidad saber que estuvieron tocando, cantando, haciendo un espectáculo y, de algún modo, le quitamos un cliente al “transa”. Y eso para nosotros es mucho. No ganamos la guerra, pero sí una batalla. Las murgas en este barrio sirven también para esto: para incluir, para contener.

 Queremos contener y mostrarle al pibe de nuestro barrio una paleta de colores que le ocultaron. Contarle que el mundo que está fuera de la villa no lo va a aplastar, sino que lo está esperando. Que él no es un monstruo, sino una persona con todas las capacidades para enfrentar a ese mundo, para llevar a cabo todo lo que ese mundo de afuera nos proponga. Y digo afuera y eso es, principalmente, afuera de la casa. Porque el mismo barrio también nos está esperando para que nosotros rompamos con esa mirada estigmatizadora que pretende instalar que nosotros somos vagos. Que no nos vengan a acariciar la cabeza como a un perrito. El rol de la murga es ese concientizar y contener.

 

Villa Nuestra Por Julio Arrieta

En la Villa De Barracas, hay de todo y no hay nada ….La lluvia entra a raudales por las chapas agujereadas.

El viento se cuela por las rendijas de madera,

Un chico llora, no sabe que no hay leche: él quiere su mamadera.

En el aire flota una humilde canción

en la calle los chicos no tienen juguetes,

juegan con la imaginación.

Que son prostitutas, que son todos ladrones.

Se levantan voces en todos los rincones,

pero … ¿qué hace el sabio, qué hace el inteligente?

¿Ayuda o condena a toda esa gente?

No regales nada, ábreles la puerta.

Ahora que están vivas … no, después de muertas.

Que encuentren la luz del amor y del progreso,

que entre la risa, que se vaya el llanto.

Son seres humanos, no todos son malos, no todos son santos.

Los autos pasan con gente importante y todos son iguales,

cuando ven la Villa comentan en tono liberal: ¡Cómo

puede existir gente que viva tan mal!

Un chico le pregunta a su papá:

¿Por qué el no puede ser como los chicos

que viven en la otra parte de la ciudad?

Los muchachos del centro vienen a conquistar,

con su plata, la ternura.

Una flor ha crecido en toda esta basura,

una hermosa niña que trabaja cama adentro

Y no sabe de boliches, ni de onda

musical, solo mira las novelas y sueña

Que algún día su futuro será triunfal.

En la Villa de Barracas, hay de todo y no hay nada…

La lluvia entra a raudales, por las chapas agujereadas …

 

[1] Actor, poeta, promotor social y cultural de la Villa 21 de Barracas.

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